AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 22 Julio  2006
Extorsión
Editorial El Correo 22 Julio 2006

El envío de cartas con el sello de ETA solicitando aportaciones económicas para la banda terrorista sólo tiene un nombre: extorsión. El hecho de que la misiva no contenga una amenaza expresa hacia los empresarios y profesionales a los que ha sido remitida no significa que la misma no exista. Porque toda petición formulada por una trama que ha demostrado con creces su crueldad implica una coacción directa que, en este caso, resulta además personalizada. El tono fingidamente amable que adopta la carta, como si se tratara de una invitación a la complicidad con ETA, encierra un ánimo envolvente respecto a las víctimas de la extorsión. El terrorismo etarra no ha señalado que su «alto el fuego permanente» sea irreversible. Por lo que su eventual reversibilidad se convierte en el factor de amedrentamiento que acompaña a las mencionadas cartas de extorsión, cuya existencia parece evidente.

Cuando ETA anunció el cese de su actividad terrorista, fue unánime la exigencia de que sólo si desaparecían los atentados, la kale borroka y la extorsión sería creíble el alto el fuego. La persistencia del llamado 'impuesto revolucionario' que, aun en un formato menos coactivo, continúa provocando la zozobra entre quienes reciben la petición etarra, afecta sin duda a eso que se ha denominado «la verificación del alto el fuego». Dichas cartas plantean una situación inadmisible, tanto desde el punto de vista general de la democracia como, en concreto, en lo que se refiere a la iniciativa de diálogo emprendida por el Gobierno. No se puede minimizar ni obviar el problema. Entre otras cosas porque ello supondría conceder una patente de corso a ETA. Al contrario. La drástica desaparición de toda aproximación de la banda terrorista a los ciudadanos para recaudar fondos, sea cual sea el modo que adopte la extorsión, ha de formar parte de las exigencias gubernamentales hacia ETA.

La ausencia de atentados continúa ensombreciéndose con la actuación de los encausados de la banda terrorista ante la Audiencia Nacional, la persistencia de episódicos actos de kale borroka y la extorsión. Frente a una izquierda abertzale que se atreve a denunciar al Gobierno y al Estado por, según ella, no estar correspondiendo al alto el fuego, el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero debe verificar sin evasivas la existencia de las citadas misivas y amparar a sus posibles destinatarios, exigiendo a ETA que renuncie a la extorsión.

Acabar con la extorsión
TEO SANTOS/ERTZAINA Y MIEMBRO DE BAKEAZ El Correo 22 Julio 2006

Acabar con la extorsión que se ejerce desde ETA sería el fin de la organización terrorista. Sus actividades necesitan dinero para ser llevadas a cabo, y cortando el grifo de su financiación se terminaría con la banda. Es un principio sencillo, pero costó mucho que se tuviera en cuenta como factor determinante. Primero se atendió a los pistoleros, luego a los grupos de apoyo, pero parecía que no terminábamos de aprender de otras experiencias, que situaban la línea de flotación de las organizaciones criminales en los aspectos económicos. De hecho, las intervenciones policiales sobre el aparato financiero de ETA empezaron a ser relevantes a partir de mediada la década de los años ochenta, veinte años después del inicio de sus atentados. Así que si no había una conciencia clara del factor económico para luchar contra el terrorismo, poco se podía esperar para articular una estrategia amplia de enfrentamiento desde esta perspectiva.

Quienes siempre han tenido muy presente la clave fundamental de la financiación han sido los propios etarras. En escritos internos y comunicados públicos, han tratado siempre de proteger la recaudación de fondos que les permitiera realizar todas sus actividades: propaganda, captación, formación, atentados, presos, etcétera. Sin dinero nada podían (pueden) hacer. Atracos a mano armada, secuestros, extorsiones y aportaciones, han tratado de nutrir las arcas etarras, para ejecutar sus designios a medida que disponían de efectivos. Incluso han convertido la búsqueda de fondos en un objetivo en sí mismo, como hacen la mayoría de las organizaciones criminales. Eso fue antes y continúa ahora, puesto que en el concepto de 'alto el fuego permanente' no entra parar su recaudación. En su lenguaje se llama 'mantenimiento de la organización', que sólo se puede conseguir con dinero.

Por eso persiste la extorsión, para ellos 'impuesto revolucionario', por pura supervivencia, y continuará la rapiña mientras la gente de ETA se empeñe en su vigencia. Otras formas de financiar su actividad, también en tiempo de 'conservación', no alcanzan para cubrir sus gastos, aun reducidos en buena medida. Bonos, 'laguntza', recursos propios y algunas -pocas- aportaciones exteriores, representan unos ingresos insuficientes, sobre todo a medio y largo plazo (si se prolongase una negociación, 'dura y difícil'). Especialmente si parten de unas finanzas no muy boyantes en los últimos tiempos, después de varias operaciones policiales exitosas en territorio francés. De ahí que los postreros atentados y la actividad etarra previa al comunicado de marzo fueran dirigidos en su mayor medida a la captación de fondos. En esa pelea más o menos larvada estamos, los de ETA intentando conseguir dinero y las instituciones procurando impedirlo. Desde ETA mandan las cartas conminatorias para recaudar, la Policía detiene al jefe de su aparato desvalijador, que sigue capturando recursos, se activan investigaciones 'dormidas' en ese campo. En un 'juego' delicado, cada cual va a lo suyo, provocando tensiones que pueden afectar al dichoso proceso. Y los empresarios en medio.

Hace tiempo que las personas afectadas por la extorsión se mueven en terrenos resbaladizos, profundamente inseguros. Ya en 1978 los de ETA asesinaron a José Legasa porque dijeron que había denunciado el chantaje; antes habían amenazado y secuestrado, utilizando también la forma que ahora llamamos 'exprés' (teniendo unas horas detenido o 'de paseo' a quien se le exigía un pago determinado). Formas crueles de coaccionar, con cartas a través de los hijos y familiares, sin miramientos a traslados o pérdidas de puestos de trabajo ni otras consideraciones. A veces la insensibilidad era también institucional, siendo paradigmático el caso de Isidro Usabiaga, pero al hablar con los empresarios (y otros afectados, profesionales, comerciantes, etcétera), llama la atención su desvalimiento. Se sienten, en la mayoría de los casos, desprotegidos. Formalmente tienen todo el amparo oficial, objetivamente cuentan con medios privados y públicos, pero siguen percibiéndose como desamparados, víctimas propiciatorias.

La victimología tiene aquí, en el fenómeno criminal de la extorsión etarra, un campo enorme de estudio y actividad. Es un hecho lamentable que las instituciones apenas si han intervenido desde esta perspectiva, tan necesaria, de análisis y atención a este tipo de víctimas. También es cierto que las asociaciones corporativas han invertido poco en aspectos paliativos, parece que no quisieran atender a fondo su propia victimización. Tal vez pueda la necesidad mediática de una imagen empresarial solvente, segura, autosatisfecha, sobre una realidad más dramática, en la pluralidad de experiencias. No faltan los dirigentes nacionalistas que pretenden ocultar cualquier tragedia que cuestione sus fines últimos.

Es posible que algún empresario pague a ETA porque quiere. En la tipología de Mendelsohn serían 'víctimas del tercer grupo': agresoras, simuladoras o imaginarias. Pero después de haber hablado con bastantes implicados (curioso, ningún caso femenino), contrastando sus experiencias, nos encontramos más bien con las 'víctimas determinadas', de Jiménez de Asúa, en sus formas 'resistentes' y 'coadyuvantes', que de todo hay. Quisiera exponer más pormenorizadamente los hallazgos victimológicos descubiertos, no tanto 'juridicistas', aplicando el principio inspirador de buscar más la protección de la víctima que el castigo del criminal, pero a esta altura ya del artículo es imposible. Digamos que una cosa no quita la otra, en la relación de criminal y víctima, pero el énfasis del esfuerzo nos lleva a estrategias y resultados dispares. Acabar con la extorsión que realizan los etarras tiene cometidos distintos si se enfoca desde la realidad de las víctimas, empresarios o no, que si se orienta la atención hacia una dinámica de conflicto político. ¿Cómo atender etéreas mesas sin el recuerdo de Juan Alcorta, la ambivalencia de Gorka Agirre o la presencia de Pablo Muñoz?      tsantos@bakeaz.org

De nuevo el ayudante del verdugo
Pío Moa Libertad Digital 22 Julio 2006

Durante largos años el PNV fue el mejor auxiliar de la ETA. Su táctica fue muy simple: "condenaba" los asesinatos etarras, pero condenaba también la respuesta de las víctimas y las actuaciones de las fuerzas de seguridad del estado que han preservado en las Vascongadas lo poco que queda allí de libertades democráticas. El PNV ponía en el mismo plano a víctimas y verdugos y, con insondable hipocresía, trataba de paralizar la persecución y respuesta a estos últimos. Después de todo, ETA y PNV comparten muchos objetivos e ideas básicas.

Ahora la ETA tiene un auxiliar mucho más efectivo: el gobierno español. La ETA y el terrorismo islámico, y los enloquecidos ayatolas. En Oriente Próximo, los ayatolas tratan de convertir a Irán en potencia nuclear con el objetivo explícito --entre otros-- de borrar del mapa a Israel. Tras sus últimos avances, han lanzado una cortina de humo mediante agresiones de su brazo armado Hesbolá contra los hebreos, a las que éstas han replicado contundentemente, conscientes de que cualquier debilidad puede resultarles fatal.

En esta coyuntura, el partido-GAL, el partido-Filesa, nunca regenerado y otra vez mangoneante en España, se pone al lado de Hesbolá y de los ayatolas, de las "civillizaciones", en suma, condenando retóricamente a los agresores para paralizar en la práctica la respuesta de la agredida democracia. Lógico e inevitable. Comparten demasiadas cosas.

Siempre viene al caso una frase de Marx joven: "Hay alguien más despreciable que el verdugo: el ayudante del verdugo"

Objetivo: eliminar al PP
Federico Quevedo El Confidencial 22 Julio 2006

Cuando el 14 de marzo de 2004 el PSOE ganaba las elecciones generales merced a los atentados que unos días antes tuvieron lugar en Madrid, y cuya autoría todavía sigue siendo hoy un misterio –aunque para algunos empieza a estar bastante claro que detrás de los mismos se encontraban tanto la ETA como una parte de la estructura no desarticulada de los GAL-, el franquismo sociológico que ha encontrado en la izquierda su hábitat natural, y cuyos máximos exponentes son los cabecillas del Grupo PRISA, Polanco-Cebrián, elaboró un documento cuya finalidad era establecer la hoja de ruta que debía seguir el nuevo gobierno socialista de Rodríguez Zapatero para consolidar el poder que acababa de adquirir y perpetuarse en el mismo, toda vez que los últimos años de Felipe González habían demostrado que el centro-derecha liberal era capaz de aglutinar suficientes votos como para arrebatar a la izquierda algo que dicha izquierda considera como propiedad suya. Se trataba, con ese documento, de fijar la estrategia dirigida a evitar que el PP pudiera volver a ocupar el poder, porque una vez asumidos los errores que cometió el Gobierno de Aznar en la segunda mitad de su segunda legislatura, pero gobernando como lo había hecho hasta ese momento, resultaría mucho más difícil arrebatar el Gobierno a la derecha liberal. El objetivo, por lo tanto, era aniquilar al PP, liquidar sus posibilidades de continuar siendo una alternativa de Gobierno, acabar con cualquier posibilidad de que recuperara lo que había perdido de modo tan dramático.

Creo que lo he contado alguna vez, pero el citado documento hacía de la división en el PP, de la ruptura de la derecha liberal –al modo en que se vino abajo la UCD-, una necesidad imperiosa, y señalaba como estrategia la provocación, es decir, la búsqueda de la radicalización del Partido Popular, algo para lo que contaban con la ayuda inestimable de colaboradores mediáticos conscientes de un lado, y no estoy seguro de si inconscientes del otro. También he dicho alguna vez, pero no me importa repetirlo, que, para mí, el gran mérito de Mariano Rajoy en estos dos años y poco ha sido, precisamente, haber sabido conjurar los intentos por dividir a su partido y, sobre todo, por presentarlo como una formación política alejada de la centralidad y el reformismo liberal. De ahí que si, en un principio, los estrategas del Grupo PRISA y Ferraz habían ignorado al político gallego creyendo que su talante moderado les serviría para contraponerlo a quienes ellos consideran que representan la facción más dura del PP –Acebes, Aznar, Zaplana...- y provocar lo que andaban buscando, ahora, cuando Rajoy ha demostrado que esa táctica estaba equivocada, han decidido, literalmente, ir a por el.

Los acontecimientos de hace unos días en Zamora, donde un nutrido grupo de sindicalistas, y militantes y dirigentes socialistas locales, se dieron cita en el acto del líder del PP para boicotearlo, no son un hecho aislado, sino que forman parte de una estrategia perfectamente diseñada para ir incrementando la presión sobre el PP, hasta el punto de hacer asfixiante su existencia e irrespirable el ambiente a su alrededor. Lo que busca la izquierda con esta estrategia es lo que ya hizo el mundo radical vasco en su tiempo: conseguir que nadie quiera formar parte ni tener nada que ver con la derecha liberal, no por distanciamiento ideológico, sino por miedo. Durante mucho tiempo, yo lo he vivido en el País Vasco, la derecha era una opción marginal porque la gente tenía verdadero temor a la hora de votar –pese a ser un acto secreto- y optaba por otras alternativas –el PSE entre ellas, aunque estuviera alejado ideológicamente-, antes que verse vinculado a algo que podía ser objeto de represalias. Ahora el PSOE y el franquismo sociológico que lo sostiene han encontrado en esta estrategia la manera de alcanzar su objetivo liquidatorio.

Lo de Zamora es continuación de lo que ya ocurrió en Cataluña durante la campaña del referéndum, y preludio de un enrarecimiento y agravamiento del clima de hostilidad hacia los demócratas liberales. Hoy en día, pensar en clave de Democracia y Liberalismo es sinónimo de acusación de facha y extremista, que es la manera que tiene la izquierda de acusar a la derecha de sus propios pecados. En los próximos meses vamos a asistir a una escalada de la violencia contra el PP, la misma violencia que desplegó la izquierda cuando la Guerra de Iraq y el Prestige en nombre de la paz, que tiene gracia la cosa, violencia verbal y física y manifestación popular del talante antidemocrático que una parte de la izquierda, la más minoritaria, pero la que, precisamente por su carácter violento, es la que impone sus criterios, exhibe cada vez que ve peligrar su único y demoledor objetivo: la perpetuidad en el poder. Hace meses, esa izquierda creía que Mariano Rajoy –ese es el análisis que entonces hacían los polancocebrianes- no llegaría a la mitad de esta legislatura al frente del PP. Pero se equivocaron, y ahora tratan de evitar que llegue al final.

El pasado domingo, en su discurso de clausura del Campus FAES, Rajoy señalaba, contundente, que “mi ambición es que la sociedad española pueda olvidar lo antes posible lo que han significado estos años de Gobierno de Zapatero”. Y aunque los acontecimientos de esta semana han ensombrecido esa intervención, merece la pena su lectura porque de la misma podemos extraer la conclusión de un compromiso social de regeneración democrática ineludible en los actuales momentos, y un compromiso que, como establecía Buchanan, parte de la aceptación de las reglas del juego y la garantía de los derechos individuales descritos por el liberalismo clásico. Rajoy representa hoy la idea de libertad individual, supongo que por convencimiento, pero indudablemente por necesidad, y es que si queremos que nuestra democracia, nuestra frágil democracia, sobreviva y se fortalezca en el futuro con unas instituciones más libres y más independientes, es absolutamente necesario volver a recuperar esa idea de libertad individual y respeto a la ley y al Estado de Derecho en que los padres del liberalismo sustentaron el fundamento teórico del mismo.

Y la izquierda, no lo que consideramos como izquierda comprometida con los débiles, que no es más que un mal entendido liberalismo, sino la izquierda heredera del marxismo y que ha enarbolado falsamente las banderas de la libertad y la democracia –banderas que ha pisoteado allí donde la utopía socialista se ha llevado adelante-, no puede consentir que nadie empuñe el estandarte de la libertad sin que ellos hayan extendido previamente el certificado de demócratas, y como Rajoy empieza a conseguir que se extienda la idea de que este Gobierno es cualquier cosa menos un Gobierno democrático, la reacción no puede ser otra que la violencia. Escenas como la de Zamora esta semana, como aquellas algaradas en Cataluña en las que se insultó y se tiraron huevos a los dirigentes del PP, se repetirán, y cada vez con un mayor enconamiento, a medida que el verdadero talante antidemocrático de este gobierno salga a la luz y haya más gente que se dé cuenta de cuál es la verdadera cara, la cara amarga, del Gobierno que tenemos.

La idea de la libertad es necesariamente molesta para el Gobierno de Rodríguez y para el franquismo sociológico polanquista que lo mantiene el poder y le dice lo que tiene que hacer y que decir. Ya no es solo que esta democracia naciera débil por la herencia del franquismo, es que el socialismo, bajo la falsa capa de demócrata, ha escondido su verdadera intención, que no es otra que la de erosionar los controles al poder que había levantado el constitucionalismo liberal, mediante la regulación del capitalismo y la desregulación de la democracia o, lo que es lo mismo, la deconstrucción de la estructura de control del poder al que, al mismo tiempo, se le van concediendo mayores prerrogativas sobre los derechos individuales. Ese es el camino que ha emprendido el Gobierno de Rodríguez, y al que solo cabe contraponer, desde la batalla intelectual, una formidable acción pedagógica en favor de la ética pública. Pero, obviamente, no lo van a consentir. James Madison se preguntaba qué “es el Gobierno, sino la mayor de todas las reflexiones sobre la naturaleza humana”, y añadía que si los hombres fuesen ángeles, no haría falta gobierno, y si los ángeles gobernaran a los hombres, no harían falta controles, pero la dificultad de un gobierno de hombres es que se le debe “capacitar para que controle a los gobernados pero se le debe también obligar a controlarse a sí mismo”.

Esta enorme degradación de la democracia fue denunciada el pasado domingo por Rajoy, y no es de extrañar que dos días después la respuesta fuera violenta. Este Gobierno no sólo ha renunciado a los autocontroles, sino que, además, se ha convertido en un auténtico aniquilador de las referencias liberales de nuestra Constitución y, por lo tanto, del marco legal y jurídico que garantiza las libertades individuales. Afirmaba el líder del PP que “yo no quiero tratar a los españoles como si fueran menores de edad, porque les tengo un enorme respeto. Como demócrata quiero someterme a la voluntad del pueblo en algo que creo que es fundamental. Mi compromiso es firme y mi propuesta se detallará con claridad y con sencillez”. Está claro cual va a ser la apuesta electoral de Rajoy: “España y Libertad”, dos palabras, dos ideas que Rodríguez ha tirado al cubo de la basura de la Historia. Y está clara, a la vista de los últimos acontecimientos, cual va a ser la respuesta socialista a este mensaje: violencia. En esos términos se van a dilucidar los próximos meses, y va siendo hora de que algunas cosas se digan sin miedo al modo en que van a reaccionar los intolerantes de siempre.     fquevedo@elconfidencial.com

CINCO CARAS DE LA GUERRA
BORJA BERGARECHE, abogado y Master en Relaciones Internacionales por la Universidad de Columbia ABC 22 Julio 2006

La provocación de Hizbolá. Hizbolá sabía que Israel desencadenaría una ofensiva militar total cuando penetró en territorio israelí el pasado 12 de julio, matando a ocho soldados israelíes y secuestrando a dos, Ehud Goldwasser y Eldad Regev. Con esta acción, Hizbolá buscaba volver al epicentro del conflicto regional y zafarse de la creciente presión para la desmovilización de esta milicia que reina en el sur del Líbano desde la retirada israelí hace seis años y que, con sus 13 diputados y sus dos ministros en el actual gobierno de coalición libanés, es un referente político, social (y militar) ineludible para la mayoría chií de Líbano. Hizbolá ha logrado desafiar a EE.UU. e Israel desplegando una capacidad militar muy superior a la que se le atribuía. Este desafío le proporciona un escudo de simpatía popular no sólo entre una población chií envalentonada en Líbano, Irak e Irán, sino también entre la mayoría suní de la zona, para quien la ocupación de Palestina por Israel es una herida abierta. El mensaje de Hizbolá es claro: ni el gobierno libanés, ni la comunidad internacional, ni Israel lograrán desarmarnos por la fuerza.

El solitario de Israel. El objetivo de Sharón y de su heredero Ehud Olmert es evitar la negociación bilateral con los palestinos y puentear el modelo tradicional de «proceso de paz». Para ello, Israel despliega dos estrategias paralelas: reducir al máximo el riesgo de recibir misilazos y ataques terroristas por parte de aquellos grupos armados en sus fronteras que han jurado su destrucción, mientras prosigue el desalojo unilateral (no negociado) de los territorios que ocupa ilegalmente -primero Gaza y después, según el programa electoral de Olmert, Cisjordania. Con el secuestro de dos soldados israelíes, Hizbolá intenta recordar a la gran potencia militar de la zona que no puede jugar la partida en solitario. Israel, por su parte, no detendrá sus operaciones hasta debilitar lo suficiente a Hizbolá y a Hamás para proseguir su «plan de desconexión unilateral». Pero la reacción de Israel, claramente desproporcionada según los principios humanitarios tradicionales, trasciende las escaramuzas fronterizas de Hizbolá. Su actual ofensiva hay que entenderla como una reafirmación de su poder militar ante el régimen iraní tras el desafío nuclear que éste ha lanzado a la comunidad internacional y el renovado lenguaje antisionista del presidente Ahmadineyad. Israel es la única potencia nuclear de la zona, y no está dispuesto a renunciar a la piedra angular de su estrategia de disuasión militar en una región que percibe como inherentemente hostil.

La rebelión de los proscritos. Los gobiernos autoritarios de Irán y Siria, menospreciados y estigmatizados como parias regionales, han decidido hacer valer sus peones en la zona para mostrar que no están dispuestos a que se prescinda de ellos. Para no dejar duda, Irán y Siria firmaron el pasado junio un acuerdo de cooperación militar. Si bien la influencia exacta que ejercen sobre Hizbolá y Hamás es objeto de debate, su apoyo logístico, político y militar es indiscutible. Irónicamente, estos grupos islamistas armados, reducidos a «terroristas y nada más que terroristas» por el discurso oficial, han alcanzado el poder legalmente como resultado de la estrategia de «democratización» de EE.UU. en la zona, han afianzado sus estados-dentro-del-estado y lanzan ahora su propia ofensiva. Unidos por las circunstancias, una dictadura suní y laica (Siria) y un gobierno teocrático chií (Irán) comparten intereses con un grupo armado suní (Hamás) y uno chií (Hizbolá). Juntos, se benefician de la debilidad de EE.UU., empantanado en Irak, y de la irrelevancia de los gobiernos árabes tradicionales.

El statu quo árabe fuera de juego. La otra cara del escenario regional la conforman los tradicionales garantes del statu quo regional -Egipto, Jordania y Arabia Saudí-, a la defensiva en los tres frentes que tienen abiertos. Los tres principales amigos de EE.UU. en la región deben hacer frente, en primer lugar, a la mayor ofensiva que el islamismo radical yihadista haya lanzado nunca contra los regimenes árabes establecidos. Además, asisten muy preocupados al llamado «resurgir chií» en la región, alimentado por la ofensiva iraní por el liderazgo regional y el despertar chií en el Irak post-Sadam. Finalmente, se ven obligados a caminar la cuerda floja entre una población que, en general, apoya la resistencia armada contra Israel y la condena a las acciones de grupos como Hizbolá que ponen en riesgo sus intereses. Atrapados entre los tanques israelíes y las incursiones de Hamás e Hizbolá, las dos experiencias democráticas más valiosas en el mundo árabe -el gobierno de coalición libanés y la presidencia Palestina- caen inevitablemente del lado de los perdedores de la crisis.

Estados Unidos, de actor a espectador. En 1993 y en 1996, EE.UU. fue el artífice directo de sendos altos el fuego entre Israel e Hizbolá. Esta vez, George W. Bush se ha limitado a «pedir a Siria que pida a Hizbolá» que cesen sus ataques. Bastante poca cosa para la gran superpotencia, que ha concedido carta blanca a Israel para que prosiga sus ataques al carecer de medios reales con los que contener la reacción israelí. El imperio ya no puede apaciguar a las provincias. Al derrocar a Sadam y desmontar el régimen talibán en Afganistán, EE.UU. le hizo el trabajo sucio a Irán con los vecinos que más molestaban a los ayatolás. La doctrina antiterrorista del gobierno Bush ha neutralizado los canales de comunicación con los actores locales (terroristas y no terroristas) que, en el pasado, garantizaban una gran influencia a EE.UU en el conflicto regional. Y la catastrófica decisión de invadir Irak ha inutilizado el poder militar con el que, como complemento a su acción diplomática, se hacía respetar en la región. La crisis actual, y la incapacidad para detenerla, es el precio de la fotito de las Azores. Sus consecuencias quedan para otro artículo.

Falacias de la paz perpetua
Valentí Puig ABC 22 Julio 2006

... Como presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero se ha volcado en la condena del comportamiento de Israel y, al no decir nada más, ha propagado la absolución beatífica de Hizbolá, Hamás, Teherán y Damasco. Es el grado cero de la política, identificable a la vez en la ambigüedad estructural de la aproximación a ETA...

ANTIQUÍSIMOS paisajes y vestigios de una cierta eternidad contemplan una vez más en tierras de Oriente Medio el paso de los guerreros y el rastro de la destrucción. Historia es tragedia y eso no tiene fin. En las salas de estar de la civilización occidental, frente al televisor que vuelca imágenes de horror y aniquilación, ya es casi una costumbre olvidar que existió alguna vez -como dice Lee Harris en «Civilización y sus enemigos»- una categoría de la experiencia humana llamada el enemigo. Se recordó con el 11-S o con los atentados de Madrid y Londres, pero para olvidarlo casi al instante, sin tener en cuenta un pasado que nos enseña que no hay fin de la Historia, ni reino de la paz perpetua. Quien lo crea -dice Harris- pone en riesgo la supervivencia de todas las cosas que tenga en estima. Minimizar la estrategia destructiva de Hizbolá por el mero hecho de que Israel le haya dado respuesta oportuna es una de las ideologías más fantasiosas que circulan, una suerte de Disneylandia que suplanta la tragedia real por la virtualidad de la «play station».

Aquí no se trata -como pretendía una reciente polémica en los Estados Unidos- de que haya quien se niegue a reconocer los errores de Israel o que indicarlos sea motivo para verse clasificado como antijudío: no, en realidad hemos regresado directamente al estadio retrógrado en el que el sionismo, por definición, es el mal. No se vislumbra otra explicación al hecho de que la representación ideológica de la crisis actual atribuya al agredido Israel -en Gaza por Hamás, en el norte por Hizbolá- la culpa entera del fragor contencioso, de la muerte y de la represalia. Mientras tanto, estados de la catadura de Siria e Irán quedan en la distancia brumosa e indefinida de los actores que cruzan el escenario como por casualidad, más bien propensos a responder como lo hacen por simple y estricta culpa de Israel. Frente a procesos democráticos de tanta solidez como el israelí -único en la zona- los votos que obtienen Hamás en Gaza o Hizbolá en el Líbano son materia altamente contaminada y, sin embargo, tienen el beneplácito de la opinión antiisraelí para asumir las mayores bondades.

Por mucho que les estorbe Israel, ni Egipto, ni Arabia Saudita, ni Jordania, ni la mayoría de países del Golfo Pérsico ni tan siquiera parte de la sociedad libanesa en estado de pánico dejan de pensar que Hizbolá es el origen de los males actuales. Irán y Siria, esas islas Caimán del terrorismo a gran escala, teledirigen el terrorismo tanto de Hamás como de Hizbolá. Un columnista del Líbano cristiano, Joseph Bishara, no ve cómo se puede pedir a Israel que cese el fuego en el Líbano mientras Hizbolá traiciona a los libaneses día y noche: «Hizbolá intenta provocar Israel a una guerra para camuflar los errores cometidos por los regímenes sirio e iraní, que usan de Hizbolá para aligerar la presión de la comunidad internacional sobre Teherán y Damasco». Aquí está la equivocación de quienes dejándose una vez más llevar por la inercia progre-populista del antisionismo no han detectado la nueva dimensión del conflicto en el Oriente Medio. Por el contrario, algunos observadores de la zona, distinguiendo entre los árboles y el bosque, dicen que ven cuajar de forma muy subrepticia un frente anti-Hizbolá en el mundo árabe, cada vez más temeroso de la reafirmación de Irán. Mientras tanto, en Teherán los estrategas de la teocracia iraní no niegan que Hizbolá sea uno de los pilares de su seguridad como primera línea de defensa frente a Israel. Oficiales de la Guardia Revolucionaria iraní adiestran a los terroristas de Hizbolá en sus bases del Líbano, especialmente para el lanzamiento de mísiles fabricados en Irán.

Es por eso que exigir el desarme de Hizbolá es lo mismo que pedir que ETA deje las armas. Israel pretende aislar Hizbolá, descabezarla y tener garantías -una zona desmilitarizada, por ejemplo- de que desde el sur del Líbano no pueda ponerse en riesgo la seguridad de Haifa o incluso de Tel Aviv. Neutralizar y desarmar Hizbolá es un afán justo y legítimo que compete también a todas las sociedades abiertas.

La respuesta de la Unión Europea reproduce las más hondas contradicciones del enanismo político y de la sedación que inmoviliza los sistemas nerviosos, que son los que dan capacidad de reacción estratégica a un cuerpo. Somos como gnomos en el jardín de la política internacional, lleno de cizaña y de cepos. Tanta inacción, tanto eufemismo justificarían en no poca medida la escasa atención que Israel presta a lo que se le diga desde Europa. Tantas cosas se han dicho, tantas cosas no se han hecho, que ya parece lógica tanta doble vara de medir a la hora de no condenar el terrorismo palestino y a la hora de recriminar sistemáticamente a Israel. El joven Theodor Herzl estaba en París para cubrir el caso Dreyfus a finales del siglo XIX. El coronel Dreyfus, judío, había sido acusado de traición. Un intenso oleaje antisemita batió la conciencia europea. Anteriormente, Herzl había considerado que la solución del problema judío pasaba por su asimilación plena; después del caso Dreyfus, revelado inocente, Herzl ya no concibió otra opción que el sionismo.

Desconciertan la volatilidad y el mimetismo de una opinión pública -española, europea- que desatiende la contundencia de un dato tan evidente como es que Israel es el agredido y no el agresor. Al analizar los silencios sobre la nueva judeofobia, Pierre-André Taguieff preveía los efectos del pacifismo ciego que pone en un mismo plano al agresor y al agredido, siendo una forma «particularmente peligrosa de moralismo, ya que equivale a dejar actuar o a animar al agresor, paralizando al mismo tiempo al agredido y transformando en crimen su legítima defensa». Eso es lo que está ocurriendo, y, como presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero se ha volcado en la condena del comportamiento de Israel y, al no decir nada más, ha propagado la absolución beatífica de Hizbolá, Hamás, Teherán y Damasco. Es el grado cero de la política, identificable a la vez en la ambigüedad estructural de la aproximación a ETA. No saber reconocer al enemigo, no poder designarlo -dice Taguieff-, no atreverse a movilizarse contra él, es el grado cero de la política, también el grado cero de la geopolítica. Lo vimos inmediatamente después del 11-M.

El mundo, impotente ante la crisis
Editorial ABC 22 Julio 2006

SE han cumplido ya diez días desde que un ataque injustificado del grupo terrorista Hizbolá provocó una muy contundente respuesta militar israelí, y durante todo este tiempo los esfuerzos de la comunidad internacional para detener la escalada bélica aún no han dado ningún resultado, sobre todo porque tanto Israel como la milicia chií teledirigida desde Teherán y Damasco han sido insensibles a los llamamientos a un cese de hostilidades. La tenaz resistencia de Hizbolá ante el ataque de uno de los ejércitos más poderosos del mundo confirma que no fueron casualidad ni el momento ni la táctica elegidos para desencadenar esta guerra de la que los civiles libaneses se han convertido en rehenes.

Lamentablemente, la principal consecuencia de lo que está pasando es que todas las voces moderadas que empezaban a hacerse oír en Oriente Próximo en uno y otro lado han sido eliminadas por el fragor de los hechos. Entre los árabes, ahora solo se escuchan los extremistas partidarios de la violencia contra Israel, mientras que aquellos israelíes que antaño confiaron en la fórmula de paz por territorios pueden ver que, una vez que se han retirado del sur del Líbano y de la franja de Gaza, el resultado ha sido más inseguridad y peores amenazas. Es un hecho que el espacio del que Israel se ha retirado ha sido ocupado sistemáticamente por aquellos que no desean la paz, Hamás en Gaza e Hizbolá en el sur del Líbano, y que todo lo que se había avanzado trabajosamente hacia una solución diplomática ha ardido como paja seca en las explosiones de los bombardeos mutuos de estos días.

Urge, por tanto, empezar a prepararse para un nuevo escenario en toda la región en el que solamente seguirán siendo válidas una parte de las premisas en las que se ha basado hasta ahora cualquier intento de solución. El objetivo de dos estados independientes con fronteras seguras es el único posible, pero también es necesario que el Líbano recupere su soberanía y que se impida que los regímenes de Siria e Irán sigan regando el fuego con gasolina. En estos momentos es cuando se ve con toda claridad por qué la comunidad internacional no puede permitir en ningún caso ni bajo ninguna circunstancia que los radicales islámicos que gobiernan en Teherán se hagan con armamento nuclear. La unidad de los occidentales debe ser esencial ante este problema, que -no se debe olvidar- es uno de los ingredientes de la crisis en el Líbano.

Frente a la extrema gravedad de la situación, el presidente del Gobierno ha vuelto a hacer gala de sus carencias. Ingenuidad, impericia, candidez, cualquier adjetivo y todos juntos sirven para explicar la posición del presidente cuando encara con esa pretendida solidez argumental un problema complejo. Cree que con proclamar su «ansia infinita de paz» ya ha cumplido con su deber moral con la Humanidad y deja todo lo demás a los tópicos trasnochados de la izquierda y a la repetición de los lemas-de-toda-la-vida. Como si no supiera que su ministro de Asuntos Exteriores se ha pasado personalmente casi una década dedicado exclusivamente a intentar encontrar la solución del conflicto de Oriente Próximo, sin obtener más que pequeños resultados a pesar de contar con el apoyo de toda la Unión Europea. El ejercicio de la política exterior está lleno de sutilezas y a estas alturas Rodríguez Zapatero ya debería haber aprendido qué significan y qué coste generan determinados símbolos, ya sea ponerse cierto pañuelo o permanecer sentado al paso de una bandera. Tal vez piensa que esos comportamientos son un guiño que complace a un sector de sus electores, pero entonces debe ser consciente de que los mismos gestos que unos le aplauden ahora hasta en Siria le invalidan para promover la confianza de las dos partes. No se puede pedir la paz y al mismo tiempo ponerse abiertamente del lado de uno de los beligerantes, y si en estos momentos quisiera transformar en hechos sus declaraciones de buena voluntad, se daría cuenta de lo contraproducente que ha sido su actitud. Las cosas son demasiado graves para aplaudir los reflejos irreflexivos.

Que sea la última vez
Por JUAN MANUEL DE PRADA ABC 22 Julio 2006

PARECE desmesurado tildar a Zapatero de antisemita, como acaba de hacer un influyente empresario judío; más atinado resultaría señalar que, con su tosquedad maniquea, nuestro presidente está propiciando ciertas floraciones sociales de antisemitismo irreflexivo y visceral. Este maniqueísmo esquemático se está convirtiendo en una de las características de su acción de gobierno. El otro día me participaba su perplejidad un catedrático que había tenido ocasión de comprobar cómo un alumno recién ingresado en la universidad que lucía en su camiseta una insignia con los colores de la bandera republicana no supo especificarle la graduación militar de Franco en julio del 36; le bastó profundizar un poco más en su interrogatorio para descubrir que el joven ni siquiera sabía que Franco había sido militar. ¿Cómo puede conseguirse que un chaval ignorante de los más elementales rudimentos sobre historia española contemporánea vindique con tan rencoroso orgullo el legado republicano? Naturalmente, mediante la ingesta indiscriminada de pienso ideológico; alimento que nuestro presidente reparte con un entusiasmo irresponsable.

Una actitud semejante se detecta en sus diagnósticos de brocha gorda sobre el conflicto que estos días ensangrienta Oriente Próximo. Zapatero parece aceptar sin cuestionamiento ese reparto de papeles asignado por la izquierda más rancia y complaciente, según el cual a Israel le corresponde el desempeño de villano, mientras palestinos y libaneses encarnan la inocencia masacrada. Quizá estas simplificaciones tan burdas, aderezadas con proclamas de un pacifismo merengoso, den mucho juego en la agitación pancartera; pero son indignas de un mandatario que debe manejarse en el proceloso concierto internacional y enjuiciar con ecuanimidad los acontecimientos. Seguramente Zapatero no sea un antisemita; pero en la manifestación encabezada por dirigentes de su partido que antes de ayer se paseó por las calles de Madrid se corearon consignas muy burdamente antisemitas, inexplicables si no aceptamos que en ciertos sectores de la sociedad española empachados de pienso ideológico empieza a calar ese reparto esquemático de papeles que identifica a Israel con un estado genocida.

Cuando nos referimos al holocausto de la Segunda Guerra Mundial, siempre execramos la ideología nazi; en cambio, solemos pasar de puntillas sobre un hecho acaso más ominoso: dicho holocausto no hubiera sido posible sin la connivencia cetrina y complaciente de los europeos, que colaboraron siquiera por omisión en el aniquilamiento de los judíos, a quienes consideraban un cáncer social que convenía extirpar. Casi tan responsable de aquel holocausto fue, por ejemplo, el odio antisemita arraigado en la sociedad francesa como las cámaras de gas de los campos de exterminio. Acusar de antisemitismo a Zapatero resulta hiperbólico; pero convendría que Zapatero entendiera que con sus declaraciones y gestos irresponsables está propiciando que otros incuben, bajo coartadas pacifistas, el huevo de la serpiente.

El ministro Moratinos reprendía el otro día al empresario judío que lanzó ese denuesto contra Zapatero con unos modales más propios de El Algarrobo que de Metternich. «Que sea la última vez que llamas antisemita al presidente», profirió, con un tuteo desconsiderado y admonitorio que parece rescatado del ambiente gargajoso de una taberna. Mejor haría el ministro Moratinos en reprender a su superior, advirtiéndole: «Que sea la última vez que te refieres al conflicto de Oriente Próximo en términos tan maniqueos y esquemáticos; que sea la última vez que haces el pánfilo y el botarate colgándote una kefiya del cuello; que sea la última vez que posas de pacifista a la violeta». Que sea la última vez, Zapatero, porque la próxima quizá no podamos tildar de exagerado a quien denuncia tu antisemitismo.

Reescribir la Historia
Santiago Casero  minutodigital 22 Julio 2006

La prosaica e idílica paz que se vivía en la II República fue tristemente truncada por un golpe violento que dieron, apoyados por los curas, un grupo de militares de ceño fruncido acompañados por dos marqueses y una baronesa que no había ido a veranear a Estoril aquel tórrido verano. Apoyados por los nazis y por los fascistas italianos derrotaron cruelmente a un pueblo, ansioso de libertad, que opuso sus manos blancas ante los tanques y fusiles que acababan con sus vidas y cercenaban sus esperanzas.

El exilio fue la única salida posible para aquellos próceres que, con sus calmados discursos, tranquilizaban al pueblo español que se aprestaba a afrontar el peor de los oscurantismos durante cuarenta años de un feroz régimen donde los paseos, las torturas, los fusilamientos en masa y el asesinato selectivo no cesarían hasta el 20 de Noviembre de 1975. Así, Carrillo, la Pasionaria, Negrín, Prieto, Largo Caballero y Martínez Barrio pudieron, muy a su pesar, huir para, desde paraísos de democracia como la URSS o el Méjico del PRI, instruir a sus cachorros sobre como gobernar cuando finalizase la oprobiosa Dictadura.

Pero hete aquí que, a la muerte del que llamaban Caudillo, los hijos de los curas y los aristócratas que apoyaron aquel genocidio decidieron reformar el infausto Régimen y evitar una ruptura que trajese la auténtica isla de libertad que había sido la República del Frente Popular. La infausta Constitución de 1978, heredera directa de las leyes Fundamentales del Reino, no era la que se merecían tantos y tantos millones de españoles que, por activa y por pasiva, se habían dejado la piel en su lucha contra el franquismo. Todo olía a traición y lo peor llegó cuando en el año 2000 alcanzaron el poder los herederos directos de aquel líder monárquico, antidemocrático y fascista que se llamó Gil Robles.

Menos mal que aún sobrevivía Carrillo para seguir guiando espiritualmente a sus discípulos entre los que destacaba, por su rigor intelectual y su talante moderado, un tal Rodríguez, nieto del heroico capitán Lozano que había dado su vida en defensa de la libertad y la democracia. Una truculenta jugada de billar a tres bandas, y nunca mejor dicho lo de bandas, propició que, por fin, el punto de partida retornase a aquel añorado Febrero de 1936. Todo lo demás, a Marx gracias, podrá ser destruido y, mediante una Ley ad hoc, la memoria será selectivamente impuesta en los cerebros de un pueblo que no se ha merecido pasar tanto calvario.

Por fin podremos rehabilitar la memoria de un buen hombre, valiente y leal como Companys, tal y como solicita Maragall o reconocer la valentía de gudaris como Txapote a imagen y semejanza de aquellos aguerridos soldados que se enfrentaron sin dudar, y hasta su último aliento, contra los italianos en Santoña. Se destruirá el Valle de los Caidos donde fallecieron, a causa del fiero sistema de trabajos forzados impuesto, cientos de miles de honrados republicanos y, una vez desposeído el ciudadano Juan Carlos de los privilegios con que le invistió Franco, la III República cerrará un círculo que nunca debió abrirse. Para los que no aceptemos esta versión, ¡que Dios nos coja confesados!.

Los insultos de eta
CARMEN MARTÍNEZ CASTRO ABC 22 Julio 2006

El etarra García montó ayer el numerito en la Audiencia Nacional durante el juicio por el asesinato de Fernando Mújica. Se lió a patadas con las mamparas y acabó llamando al presidente del tribunal «monigote de circo». Nada nuevo en la larguísima historia de la lucha judicial contra ETA. El suceso merece la saludable indignación democrática pero no debería distraernos con el ejercicio de alambicadas teorías sobre las motivaciones de semejante sujeto: si ensayó o no su escenificación, si acató o desobedeció órdenes de la superioridad criminal o si estamos antes una pataleta de respuesta a la lucidez implacable familia Mújica importa muy poco. La chulería macarra del tal García no es nueva en la Audiencia Nacional; que este matón insulte al presidente del tribunal o que le amenace públicamente como hicieron muchos otros antes que él resulta irrelevante, los exabruptos son una muestra de irritación y de impotencia pero lejos de suponer un ultraje sólo han venido a engrandecer la figura del presidente del Tribunal, Alfonso Guevara. Las palabras de Txapote no merecerían un análisis político siempre que se cumpliera el sabio refranero español: «No insulta quien quiere sino quien puede».

El auténtico insulto a la justicia españolo salió hace ya unos cuantos meses de labios de Otegi en forma de pregunta -«¿Esto lo sabe el Fiscal General del Estado?»-, el insulto está en la pasividad ante la actividad pública de la ilegalizada Batasuna o en las veladas amenazas al juez Marlaska. El ultraje a la dignidad democrática no reside en las palabras de ETA sino en su capacidad para forzar encuentro político entre el PSOE y Batasuna sin que se haya producido el menor gesto de arrepentimiento por parte de los criminales. Batasuna y ETA son lo mismo; lo sabe toda España y lo sabía también el juez Garzón antes de su ataque de amnesia americano. Txapote y Otegi son las dos caras de una misma naturaleza: uno pretende reventar a patadas los cristales blindados en la Audiencia Nacional y otro intenta dinamitar las reglas elementales del Estado de Derecho.

Txapote asesina, insulta y patea, Otegi presiona, habla de política y de soluciones «democráticas» -¡valiente sarcasmo!- y Gara recuerda a Zapatero los plazos temporales y unos inquietantes compromisos... nada nuevo en ese tradicional reparto de funciones. La auténtica noticia sería que alguno de ellos pidiera perdón a las víctimas y reconociera lo cruel e inútil de los crímenes de ETA. Sólo así podría comenzar el cacareado proceso de paz. Mientras eso no ocurra la reparación que esta semana ha recibido la familia Mújica, puede acabar convertida en un espejismo tan cruel como la situación de la familia Pagaza que aún no ha visto la cara del asesino pero sí la del traidor. Ese es el insulto.

La kefiya de Zapatero
Ignacio Cosidó Libertad Digital 22 Julio 2006

La imagen del presidente del Gobierno español vistiendo una kefiya palestina en plena crisis de Oriente Medio no es con mucho la actuación más grave ni más provocadora de Rodríguez Zapatero en esta crisis. Aún más grave ha sido su alineamiento con organizaciones terroristas islamistas como Hamas o Hezbolá negando el derecho de un Estado democrático como Israel para defenderse. Pero en una sociedad mediática como la actual, la foto de Zapatero con su kefiya ha reflejado ante todo el mundo, mejor que ninguna otra declaración o decisión gubernamental, cuál es la posición del Gobierno español ante este conflicto.

La postura de Rodríguez Zapatero ante la actual crisis viene en realidad determinada por tres principios básicos de toda la política internacional del actual Gobierno socialista. En primer lugar, la negación del uso de la fuerza como un instrumento legítimo para defender a las sociedades democráticas de sus enemigos. En segundo término, un radical anti-occidentalismo de izquierda que no perdona a Estados Unidos la derrota del comunismo en la Guerra Fría. Por último, un antisemitismo latente que se manifiesta cada vez que Israel actúa para defender su existencia.

Rodríguez Zapatero es un pacifista radical convencido y confeso. Para Zapatero el uso de la fuerza como instrumento de defensa no sólo resulta ilegitimo en cualquier circunstancia, sino que resulta siempre contraproducente para garantizar nuestra propia seguridad. En especial, la utilización de la fuerza para luchar contra el terrorismo sólo termina generando, en su opinión, mayor número de terroristas. Al terrorismo sólo puede oponerse por tanto la fuerza de las palabras, el diálogo y la negociación.

Este es, con seguridad, el camino más rápido y más directo a la rendición de las sociedades democráticas frente a los asesinos. Si no existe una voluntad firme del Estado para combatir a los terroristas con todos los medios legales, incluyendo un uso legítimo de la fuerza, estaremos colocando a las sociedades libres en una posición de máxima debilidad y vulnerabilidad frente a sus enemigos totalitarios. La negociación que Zapatero ha emprendido con ETA es un buen ejemplo de este camino de servidumbre.

Rodríguez Zapatero es también profundamente antiamericano y ha dado abundantes muestras, en el gobierno y antes de acceder a él, de ese antiamericanismo, comenzando por el inmenso desaire de no levantarse al paso de su bandera en un desfile militar. Zapatero ha hecho además de ese antiamericanismo una de sus señas ideológicas de identidad. La nueva izquierda radical europea, de la que Zapatero es vanguardia, ve en Estados Unidos el anatema de todos sus valores y principios. Así, frente a los valores conservadores anclados en la América profunda, la progresía europea defiende un relativismo moral en el que la verdad o la mentira, el bien o el mal es siempre una cuestión demoscópica. Frente a un modelo social basado en la libertad, en la responsabilidad individual y en la exaltación de la excelencia, los progres europeos optan por un modelo basado en el intervencionismo estatal, el Estado asistencial y el igualitarismo. Es más, Estados Unidos, como símbolo del triunfo del liberalismo y el capitalismo sobre el comunismo y el socialismo, genera un profundo resentimiento en líderes como Zapatero que viven aún a mitad de camino entre la realidad democrática en la que habitan y su añorada utopía marxista de juventud.

Por esta razón, el hecho de que sea Estados Unidos el principal aliado de Israel para garantizar su defensa añade un argumento decisivo para los izquierdistas europeos como Zapatero para alinearse en el bando contrario. Nada importa que los enemigos de Israel sean organizaciones terroristas como Hamas o Hezbolá o regímenes totalitarios como Irán o Siria. Poco importa que esas organizaciones terroristas y regímenes totalitarios sean además nuestros propios enemigos. En realidad, para Zapatero nada es más peligroso para la paz mundial que el supuesto imperialismo de Estados Unidos y oponerse a Israel es oponerse en buena medida a ese imperialismo.

Pero por mucho que moleste al ministro de Exteriores español, hay también un poso de peligroso antisemitismo en la actitud del socialismo español. Se ha visto clararamente en las manifestaciones convocadas por el propio PSOE para oponerse a la intervención israelí. Es más, tanta parcialidad y tanto énfasis en la condena unilateral a Israel en el propio presidente del Gobierno sólo puede explicarse desde un antisemitismo inconsciente que nace probablemente más del desconocimiento que de la convicción, pero que no por ello deja de ser real.

Ignacio Cosidó es senador del PP por Palencia

Respuesta a Moratinos
El presidente y el gobierno, antisemitas
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 22 Julio 2006

"Que sea la última vez que públicamente te expresas de esa manera". "No voy a tolerar que digas públicamente que el presidente del gobierno es antisemita". No sé si el empresario al que amenazas, Moratinos, te va a hacer caso. No debería. Pero por si acaso, los que abominamos del antisemitismo y del autoritarismo tenemos que alzar la voz. Lee mis labios, Moratinos: el presidente del gobierno es antisemita. ¿Que no toleras qué, Moratinos?

Eres el ministro parachoques de un gobierno antisemita que por puros intereses electorales y por alegrar los oídos de vuestros aliados antisistema del 11-M/14-M no duda en espolear el odio judeófobo de la contemporánea izquierda basura.

Perteneces a un partido antisemita que convoca manifestaciones contra Israel con olvido del terrorismo que lo azota. Manifestaciones donde dirigentes de tu partido exhiben pancartas que equiparan a nazis con judíos y en las que se llama “hijo de puta judío” al portante de la única pancarta que condena el terrorismo.

Te sientas a la mesa del Consejo de Ministros junto a personajes antisemitas que utilizan la más infame demagogia sentimental para arrojar sobre los judíos la culpa entera de un conflicto reavivado por la voluntad de estados terroristas como Irán y Siria, precisamente cuando el gobierno de Israel había dado todos los pasos para una paz estable y duradera.

Has sido el más alto funcionario de la política antisemita de la Unión Europea en Oriente Medio, y fue justamente el sesgo antisemita de tus actuaciones lo que te granjeó el rechazo de Israel, la única parte democrática del conflicto.

Tu verdadero promocionado de aquella época –tu amigo– fue el corrupto asesino Arafat. Coadyuvaste a poner a su disposición, como corresponde a un antisemita, recursos financieros que eran de todos los europeos y que se dedicaron a la compra de armamento que fue utilizado contra la población civil israelí.

Tu compañero antisemita Zerolo se acaba de exhibir lanzando arengas judeófobas y explicando que se manifestaba contra “los señores de la mierda”. Él de mierda sabe un rato. Aconséjale, pues es un hombre muy limitado, que no se le ocurra enseñarse por el Irán al que defiende. Si va, no volverá.

Estás a las órdenes directas de un presidente de gobierno nauseabundamente antisemita, el líder más antisemita de la Europa actual, como se desprende de su intervención mitinera de Ibiza, de su lamentable fotografía durante la reunión de jóvenes socialistas y del modo en que ha dilapidado los activos diplomáticos acumulados por España durante largos años y que autorizaban a nuestro país como potencia mediadora. Tu presidente antisemita ha quedado fuera de juego, y lo triste es que España también.

¿Que no toleras qué, Moratinos?

Progres y antijudíos
Los señores de la caca
Pablo Molina Libertad Digital 22 Julio 2006

La izquierda observa, por lo general, una sospechosa tendencia suicida. No sería nada preocupante –y menos tratándose de reconocidos maltusianos– si el resultado de esa decisión afectara únicamente a sus protagonistas. El problema surge cuando un ramillete de progres inmaduros (valga la redundancia) se encarama al poder de una nación occidental, pues entonces las consecuencias de sus actos las pagan todos los ciudadanos, incluidos quienes experimentamos una repugnancia espontánea hacia esa patología.

La manifestación de este pasado jueves, convocada por PSOE, IU, sus sindicatos pantalla y una gavilla de organizaciones subvencionadas, coloca nuevamente a la izquierda ante sus contradicciones más flagrantes. Señores que no soportan a un cura católico, defendiendo al "Partido de Dios" formado por fanáticos islamistas, pacifistas jaleando a grupos terroristas y feministas radicales entusiasmadas con una subcultura que niega a la mujer sus derechos; todo ello aliñado con la foto inolvidable del presidente más insolvente de la Historia de España, luciendo simbología panarabista como un vulgar mozalbete camino del "insti".

La participación de renombrados activistas homosexuales en la algarada, entra ya de lleno en el terreno de la psicopatología. Los referentes morales que les despiertan más simpatía son el castrismo y el integrismo islámico. El primero encarcela a los gays para "reeducarlos", el segundo los ahorca para redimirlos. Aunque sólo fuera por mero instinto de supervivencia, deberían, cuando menos, mantenerse al margen en este tipo de cuestiones, pero les gusta más participar en estos festivales progres que un pantalón de cuero negro sin culera. En fin, dicen que palos con gusto no duelen, así que ellos verán.

Conocedora de la densidad neuronal de sus bases, la izquierda reduce sus análisis a una o dos ideas-fuerza fáciles de asimilar. Israel, según han dictaminado nuestros referentes intelectuales, es un estado eminentemente genocida. La comparación del pueblo israelí con los nazis, en pancartas de la manifestación, no tiene otro objetivo. Ni una palabra de la agresión previa de grupos terroristas islámicos, financiados por Siria e Irán, tanto por el sur (Hamas) como por el norte (Hezbolá), con asesinatos, secuestros de soldados y lanzamiento de misiles contra las ciudades israelíes más próximas desde fuera de las fronteras internacionales que dividen el territorio. El Líbano, recordemos también, era la Suiza de Oriente Próximo hasta que la dictadura siria de los Assad y los terroristas de Arafat decidieron arrasar el país para convertirlo en una cómoda plataforma de ataque a Israel. Las matanzas de cristianos libaneses fueron constantes durante más de una década, sin que la izquierda levantara la voz. Tan sólo cuando las falanges cristianas se vengaron del asesinato de su líder, Bashir Gemayel, en los campos de refugiados de Sabra y Chatila, se desató la histeria colectiva del progresismo universal... ¡para acusar a los judíos!

Los ciudadanos israelíes saben que son meticulosamente odiados por los progres occidentales, que prefieren defender a dictaduras teocráticas antes que a un estado democrático. Lo bueno del pueblo judío es que no renuncia a luchar por su supervivencia, aún a riesgo de enfadar a todos los zerolos del mundo. En su alocución al país de hace unos días, el presidente israelí dejó bien clara su determinación de acabar con el terrorismo que amenaza a sus ciudadanos: "Rastrearemos todas las áreas, atacaremos a todo terrorista que colabora en golpear a los ciudadanos de Israel y destruiremos sus bases terroristas en cualquier lugar. Seguiremos hasta que Hezbollah y Hamas se comporten, básica y decentemente, como se exige a cualquier ser humano y educado. Israel no aceptará vivir bajo la amenaza de cohetes y misiles contra su población". ¿Y a mí que me gustaría escuchar al presidente de mi país decir algo parecido respecto al terrorismo doméstico?

Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana

Visiones
Un "ciclo" de estupidez
Thomas Sowell Libertad Digital 22 Julio 2006

Ahora que Israel ha respondido a los ataques de misiles y al secuestro de soldados haciendo incursiones militares en zonas controladas por los terroristas de esos actos, gran parte de nuestros medios deploran "otro círculo de violencia" en Oriente Medio. Por motivos desconocidos, algunas personas parecen considerar a la equivalencia verbal como equivalencia moral; y a la segunda como una especie de emblema de amplitud de miras, por no decir superioridad intelectual. En consecuencia, cuando los terroristas palestinos ("militantes" en el idioma de la prensa políticamente correcta) atacan Israel y después Israel responde con fuerza militar, para algunos esto no es más que "otro ciclo de violencia" en Oriente Medio.

La noción de "ciclo" sugiere que cada bando simplemente responde a lo que hace el otro bando. Pero, exactamente, ¿qué ha hecho Israel para provocar estos últimos actos terroristas? Salir voluntariamente de Gaza, tras evacuar a sus propios colonos, y dejar el territorio a las autoridades palestinas. A continuación, los terroristas utilizaron la recién adquirida propiedad para lanzar misiles contra Israel y después secuestrar un soldado israelí. Otros terroristas en el Líbano siguieron el mismo patrón. El gran mantra del pasado, "paz por territorios " ha quedado así ampliamente desacreditado, o debería.

Pero para la gente que está decidida a encontrar equivalencias, los hechos no significan nada, ya sea hoy en Oriente Medio o ayer en la Guerra Fría. Puesto que todas las cosas son lo mismo, excepto en las diferencias, y diferentes a excepción de sus similitudes, no hay nada más fácil que crear paralelismos verbales y equivalencias morales, aunque algunas personas parecen enorgullecerse de su capacidad para realizar tales trucos. Hace siglos, Thomas Hobbes decía que las palabras son las fichas de los sabios y el dinero de los necios.

Al margen de la retórica de moda, no existe "proceso de paz" en Oriente Medio del mismo modo que el intercambio de "paz por territorios" nunca ha sido una opción viable. Tampoco una "patria" palestina es clave para la paz.

Durante todos los años en los que los países árabes controlaron el territorio hoy candidato a convertirse en la patria palestina, no hubo ni un murmullo acerca de esa necesidad. Sólo después de que Israel tomara el control de ese territorio como resultado de la guerra de 1967, fue súbitamente santificado como patria palestina.

No existe concesión que pueda llevar la paz a Oriente Medio porque los terroristas y sus partidarios no van a ser satisfechos mediante concesiones. Lo único que les satisfará es la destrucción de Israel. A falta de eso, provocarán tanta destrucción y derramamiento de sangre contra los israelíes como les sea posible en cualquier momento dado. Esta realidad brutal no va a desvanecerse por medio de juegos de manos verbales.

Los terroristas han hablado con palabras y con hechos, terroristas suicidas incluidos. Tienen lo que Churchill describió una vez en los nazis como "corrientes de un odio tan intenso como para secar las almas de aquellos que nadan entre ellos". Vimos eso el 11 de Septiembre o deberíamos haberlo visto. Pero muchos, especialmente entre la intelligentsia, están decididos a no verlo.

De todas las democracias occidentales, solamente dos no tienen otra elección que no sea depender para su supervivencia de sus propias fuerzas armadas: Estados Unidos e Israel. El resto ha tenido durante más de medio siglo el lujo de disponer de las fuerzas militares norteamericanas en general y de la disuasión nuclear norteamericana en particular para sobrevivir.

La gente que ha estado protegida de peligros mortales durante mucho tiempo puede regodearse en la creencia de que no existen peligros mortales. Que Irán o Corea del Norte obtengan armas nucleares –y, a través de ellos, terroristas llenos de odio– bien pueden finalmente despertar a esas personas. Pero desgraciadamente eso podría ser demasiado tarde.

Aquellos que continúan pidiendo un final del "ciclo de violencia" son los que hacen esa violencia más probable. Siempre se puede contar con que "la opinión mundial" en general y la de Naciones Unidas en particular aconsejarán "contención" en la respuesta a los ataques y "negociaciones" en respuesta a amenazas letales. Lo que eso significa es que aquellos que empiezan los conflictos han de pagar un precio inferior cuando los agredidos no tienen vía libre en su contraataque. Reducir el precio a pagar por los agresores garantiza virtualmente más agresiones.

Thomas Sowell es doctor en Economía y escritor. Es especialista del Instituto Hoover

Mucho recelo mental con tanto celo judicial.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 22 Julio 2006

Hoy mis amiguitos de El País imprimen un elogio a la justicia marbellí por su celo en “sacar a la luz la trama de corrupción político-urbanística en el ayuntamiento de aquella ciudad”. Yo también hago piña con los justicieros chicos de El País y alabo la contundencia con la que la justicia va tras la corrupción política y urbanística, aunque me asaltan muchas dudas que no me resisto a dejar aquí por escrito.

El inicio del comienzo con el que principia El País si editorial se me aparece una y otra vez pero con ligeras variantes.

El texto original dice: “Era impensable que Julián Muñoz, el hombre del fallecido Jesús Gil en Marbella, su sucesor en la alcaldía, quedara al margen de la investigación judicial que intenta sacar a luz la trama de corrupción político-urbanística asentada en el Ayuntamiento de aquella ciudad.”

Pero en mi mente aparece machaconamente estas otras variantes:

Variante Montilla: “Era impensable que Montilla, el hombre del PSC-PSOE en Cataluña y sucesor de Maragall para la presidencia de la Generalidad, quedara al margen de la investigación judicial que intenta sacar a luz la trama de corrupción político-urbanística asentada en aquella comunidad.” Pese a la indirecta de El País debemos asumir que es impensable dicha posibilidad.

Variante 3%: “Era impensable que Jordi Pujol, el hombre de CIU en la generalidad de Cataluña y su sucesor Artur Mas, quedaran al margen de la investigación judicial que intenta sacar a luz la trama de corrupción político-urbanística asentada en Cataluña tras la acusación directa realizada por el presidente actual de la Generalidad de que se llevaban en cada operación de gasto público el 3% que seguro era más”. No obstante la realidad lo ha hecho pensable.

Visto y sabido y hasta dicho por un presidente de una comunidad autónoma que hay corrupción de mayor entidad en otros lugares distintos de Marbella, y sin embargo allí la justicia esta de leyes caídas, y visto el celo con el que la justicia está investigando para su posterior juicio la trama de corrupción marbellí, de algún modo hay que encontrar una explicación para tan dispar comportamiento.

Tras mucho investigar, pensar, deducir y analizar creo que he dado con la razón que motiva esta asimetría judicial. Es sabido que todo lo que tenga que ver con Marbella vende a nivel mediático televisivo basuristico rosa, mientras que el 3% aburre. Es esta dispar situación la que conlleva la dispar actuación de la justicia. La justicia tiene como misión la de ejemplarizar, con lo de Marbella tiene garantizadas mínimo 8 horas diarias en las televisiones generalistas, así que ya sabemos que pasa y porqué.

Si Montilla estuviese emparejado con una folclórica de pura raza, otro gallo le cantaría a sus mil millones.

Ponerse a un trabajo tan arduo como el que requeriría investigar años y años y años de corrupción tipo 3% en Cataluña para no salir más que dos minutos en los telediarios y ni una mala referencia en el Tomate, pues entiendo que es motivo suficiente para la inacción.

A pesar de las esperanzadoras palabras de El País “Este nuevo coletazo de la Operación Malaya muestra la determinación de la justicia de llegar hasta el fondo”, me temo que no se pueden generalizar al 11M, ni al 3% catalán ni a los mil millones de Montilla, ni a la persecución de ETA, por lo que la justicia no llegará ni al fondo de la superficie, por ello sería más ajustada la famosa frase del frontispicio del infierno de Dante “Lasciate Ogni Speranza”

Es doloroso decirlo, pero lo diré, solo la tele basura puede salvarnos si hace suyos los temas candentes de este país. Señores esta es su oportunidad para redimirse. Piénsenlo, igual la vida intima de Josu Ternera les daba para más horas que la de Julián Muñoz

Financiación: modificar lo que funciona
Editorial ABC 22 Julio 2006

ESTA compleja legislatura de minoría socialista y mayoría de izquierdas se conocerá, entre otros apellidos, como la de los estatutos de autonomía reformados. No menos de cinco -ya van dos- serán modificados con ampliación de competencias y con definición de un nuevo modelo de financiación que no sabemos bien ni cómo será ni adónde conduce. El PSOE llegó al Gobierno con el proyecto de introducir algunas modificaciones en la Constitución, consensuadas (como no puede ser de otra manera) con la oposición. Pero no puso ser, quizá porque el espíritu del pacto del Tinell y otras miserias políticas lo impidieron. Como atajo, Rodríguez Zapatero optó por un vaciamiento de la Carta Magna para satisfacer estrategias partidistas que dieran contenido al, hoy malogrado, tripartito catalán. Por eso se planteó el nuevo Estatuto y, a la carrera, por efecto imitación, la reforma de los demás.

En 2001, con base en los datos de 1999 y con efecto a partir de 2002, se puso en marcha un nuevo modelo de financiación autonómica aprobado por todos. Con él se pretendía aumentar la corresponsabilidad fiscal autonómica y consolidar un sistema de solidaridad a través del Fondo de Suficiencia. Incluso se planteó como cierre definitivo del modelo. Ahora sabemos que funcionó bien en 2004 y que quizás en 2005 aún les haya ido mejor a las autonomías. Pero el Estatuto catalán forzó a un cambio radical, cuyo alcance está aún por determinar, además de a la modificación de un buen número de leyes. A las comunidades más ricas y con más recaudación per cápita el nuevo modelo les resultará ventajoso, especialmente a Madrid, Baleares y Cataluña. Pero otras, como Extremadura, Asturias, Castilla y León y Galicia, pueden pasarlo mal y encontrarse con un sistema de financiación manifiestamente insuficiente.

Algún dirigente autonómico debe confiar en que, finalmente, vendrá el Estado central a tapar agujeros y a hacer el papel de filántropo. Pero puede ocurrir que el filántropo esté más pobre y necesitado que los expectantes beneficiarios de su generosidad. La improvisación, la ocurrencia, el oportunismo, en materias como la financiación autonómica pueden traer malas consecuencias a los promotores de los cambios. Sin haber dado tiempo para un buen funcionamiento del sistema aprobado en 2001, sin esperar a su asentamiento, el Gobierno se ha puesto a reformarlo por intuición, quizá con la esperanza de que los problemas se arreglen por su propia dinámica.

Favorecido por una etapa de crecimiento que lleva la recaudación a cotas óptimas, el Ejecutivo se ha puesto a reinventar lo que funcionaba medianamente bien, en un viaje que puede conducir a ninguna parte. El vaciado de competencias y de recursos del Estado central, simultáneo al abandono de los gobiernos locales -para los que nunca llega la prometida reforma-, conduce a riesgos inminentes para la estabilidad presupuestaria y para el buen funcionamiento del Estado.

Un monumento recordará en el corazón de Logroño a las víctimas del terrorismo El Ayuntamiento abre una cuenta para que los ciudadanos aporten dinero
SONIA BARRADO ABC 22 Julio 2006

LOGROÑO. Un monumento homenajeará a las víctimas del terrorismo en la plaza de El Espolón, el corazón de Logroño, una de las ciudades españolas que no cuenta aún con ningún símbolo con el que rendir un reconocimiento a quienes han perdido sus vidas a manos de la barbarie terrorista.

La construcción de este monumento será posible gracias a un convenio firmado ayer entre el alcalde de la capital riojana, Julio Revuelta, y el delegado de la Asociación de Víctimas del Terrorismo en La Rioja, Fernando San Martín. El primer edil señaló que «todos los logroñeses y todos los españoles tenemos una deuda permanente con las víctimas del terrorismo y con las personas que, con su esfuerzo, sacrificio, dolor e incluso con su propia vida, han conseguido que todos seamos más libres». Afirmó que «en todas las concentraciones tras un atentado, siempre hemos dicho que lo que hay que hacer es estar con las víctimas, no sólo en ese momento, sino de forma permanente», a lo que contribuirá el monumento, cuya instalación está prevista para el próximo año en el céntrico Espolón, frente al Palacete del Gobierno regional.

Coste de 90.000 euros
Para ayudar a hacerlo realidad, se apela a la colaboración y a la sensibilización ciudadana para colaborar económicamente con este proyecto, que tiene un coste de 90.000 euros. «Abriremos desde el Ayuntamiento una cuenta para la suscripción popular, para que todos los logroñeses y todos los riojanos que quieran puedan aportar una cantidad y ser partícipes en esta actuación», dijo el alcalde, que consideró que «si cada logroñés aportara un euro, tendríamos de sobra».

En cualquier caso, garantizó que si no se logra alcanzar esa cantidad, el Consistorio correrá con los gastos que no sufrague la aportación ciudadana. El diseño del monumento aún no está decidido. En los próximos meses se convocará un concurso de ideas «para que puedan presentarse todos los artistas que lo deseen, para ver de qué forma representan el esfuerzo de las víctimas por todos los demás».

El delegado de la Asociación de Víctimas en La Rioja subrayó la importancia de este monumento «para honrar la memoria de los familiares y amigos que nos faltan por la sinrazón del terrorismo y cuyo recuerdo nos gustaría que permaneciera imborrable en toda la sociedad riojana». «Que la gente piense que las víctimas del terrorismo dejan familia, hogares e ilusiones rotas. Este monumento servirá para significar nuestra lucha por seguir saliendo adelante cada día, que es difícil», añadió.

También aludió San Martín a la negociación del Gobierno central con ETA, la cual consideró «una traición». «Nos sentimos traicionados, esto no es un proceso de paz, es una rendición, en la que se cede ante las posturas de ETA o, de lo que es lo mismo, Batasuna», dijo, al tiempo que señaló que «durante 40 años, esta situación nos ha costado la vida de nuestros familiares, no entendemos cómo ahora se ha podido llegar a esto, y más cuando, viendo los juicios en la Audiencia Nacional, los terroristas no muestran ni el más mínimo signo de arrepentimiento».
En su opinión, el camino hacia la paz «debe pasar por un pacto antiterrorista fuerte, con los dos grandes partidos nacionales unidos, porque, hasta ahora, los éxitos contra el terrorismo se han logrado de esta manera».

POLÍTICA TERRITORIAL DESCARTA INCREMENTAR LA VIGILANCIA EN LAS OBRAS QUE GESTIONA SU CONSELLERÍA
Bugallo atribuye la bomba a jóvenes de la comarca fichados por la policía
Redacción.Santiago La Opinión 22 Julio 2006

Mientras la policía científica regresaba al lugar de los hechos para recoger nuevas pruebas, el alcalde de Santiago vinculaba la autoría de la explosión registrada el jueves en una empresa en Sigüeiro, en las cercanías de Santiago, con las sucedidas hace un mes en las autovías de Teo y Brión y la registrada el 23 de julio del año pasado en un cajero de Santiago, por la que fueron detenidos dos miembros del grupo independentista Assembleia da Mocidade Independentista (AMI).

La policía trata de averiguar el tipo de explosivo empleado al tiempo que analiza las imágenes del circuito de seguridad de la empresa para determinar si captó al responsable del explosivo.

Sin embargo, adelantándose a las pesquisas, Bugallo advirtió de que cuando "caiga" el grupo de personas que colocó el artefacto explosivo del suceso y los de las autovías se verá "que tienen detenciones por temas similares, como pintadas y colocación de carteles", como los dos jóvenes detenidos en 2005 por el suceso del cajero en vísperas del Apóstol.

En esta línea, el alcalde se mostró "muy disgustado". "Llevo seis años diciendo que hay unos grupitos que empiezan con la gracia de cambiar nombres de calles e interrumpir conferencias y van de menos a más", explicó. Al respecto, afirmó que "de toda esa dinámica" se perfila un grupo "que va adoptando acciones más violentas".

El regidor municipal comentó que "casi la mayoría" de las personas relacionadas con estos grupos de independentistas reside en municipios del entorno de Santiago, lo que hace que la eficacia de la Policía de Santiago disminuya, ya que no se enmarcan dentro de su ámbito de actuación.

Sin significado político
También subrayó, al respecto de los citados hechos, que la autoría de las últimas explosiones registradas en el área de Santiago responde a un "grupo muy reducido y carente de las más mínima significación política".

"Tratan de buscar una coartada para justificar su fin, que es la violencia. Lo otro son disculpas", aseveró el alcalde de Santiago al respecto de los autores.

Por ello, apeló a la coordinación de todos los cuerpos policiales y de la Guardia Civil con el objetivo de que "se empiecen a producir resultados significativos" relacionados con las explosiones.

En esta línea, el alcalde recordó que con motivo de las fiestas del Apóstol, que prevé "muy buenas si algunos no lo estropean", se incrementó el dispositivo policial, sobre todo en el casco histórico compostelano y en los alrededores de la Catedral. "Hay un dispositivo perfectamente activado desde hace un mes", destacó y añadió que se reforzará con motivo del 25 de julio.

Por su parte, el delegado del Gobierno en Galicia, Manuel Ameijeiras, pidió "cautela" y recordó que están abiertas varias líneas de investigación, y que no se disponen de más datos de los que ya se conocen, por lo que las instituciones públicas deben ser "muy prudentes" con este tema.

En el mismo acto, la conselleira de Política Territorial, Obras Públicas y Transporte, María José Caride, afirmó que su departamento no tiene previsto implantar ningún tipo de medida de seguridad especial en las obras que gestione, e insistió en permanecer a la espera de los resultados de las investigaciones policiales.

La bomba explotó la madrugada del miércoles al jueves, a las tres de la mañana, causando numerosos daños en la sede principal de la empresa Puentes y Calzadas, pero sin herir al vigilante de la empresa que hacía la ronda.

SE REGISTRAN LOS PRIMEROS COMBATES TERRESTRES EN LÍBANO
Terroristas de Hezbolá lanzan más de 100 cohetes katiusha contra el norte de Israel
El grupo terrorista ha lanzado un nuevo ataque de cohetes "katiusha" contra varias localidades de la región septentrional israelí de Galilea, en donde una persona ha resultado herida y varios edificios han quedado gravemente dañados. Las localidades más afectadas por los ataques han sido Naharia, Rosh Pina, Carmiel y Safed, y en esta última uno de los cohetes ha provocado un incendio en un bosque próximo. Con esta nueva andanada, Hezbolá supera en más de cien el número de cohetes lanzados este sábado contra Israel, según la radio pública israelí. Además, ya han comenzado los combates terrestres entre tropas israelíes y terroristas de Hezbolá al sur del Líbano.
EFE Libertad Digital 22 Julio 2006

Violentos combates entre el grupo terroristas Hezbolá y el ejército israelí se suceden cerca de la aldea de Marun Al Ras en el sur de Líbano. Según la "Voz del Líbano", los israelíes tratan de asentar dos posiciones en ese área, a unos pocos kilómetros de la frontera, pero los terroristas de Hezbulá se oponen. Un pequeño contingente mecanizado del Ejército israelí, apoyado por unidades de infantería, ha cruzado esta tarde la frontera con el Líbano y se ha hecho con el control de Marun Al Ras, donde se encontraba ya un destacamento de comandos de élite, según informaron fuentes militares israelíes.

El contingente mecanizado israelí está compuesto por carros de combate, excavadoras y vehículos de transporte de tropas. Asimismo, la artillería israelí apoyaba la operación, mediante un bombardeo en la zona. El ministro de Interior libanés, Ahmad Fatfat, por su parte, desmintió que un nuevo contingente israelí hubiera penetrado en territorio libanés y aseguró que la "situación es la misma y no hay nada serio por el momento". Mientras tanto, Israel sigue atacando posiciones de Hezbolá en varias zonas del sur y del este del país.

En uno de sus ataques Israel ha bombardeado por segunda vez la estación de transmisiones de la "Voz de Líbano", en la ciudad de mayoría cristiana de Zghorta, lo que ha causado el pánico entre sus habitantes. "No podemos creer que también nos ataquen a nosotros, está claro que lo que buscan es destruir Líbano. Me golpeé con la ventana en la cabeza del salto que di al escuchar la explosión", dijo una habitante de esta ciudad cristiana del norte del Líbano.

Durante la mañana de este sábado, el ejército libanés había bombardeado en la misma zona una estación que llevaba fuera de servicio desde hacía tiempo, según informaron los medios locales. También a primeras horas aviones israelíes dispararon contra varias antenas de telefonía móvil y antenas y repetidores de emisoras y radios libanesas. Por otra parte, según informó el canal de televisión LBC, nueve personas atrapadas bajo los escombros de su vivienda en Tiro fueron rescatadas con vida tres días después de que un misil israelí destruyera su vivienda.

El destierro vasco reclama su derecho a voto
Periodista Digital 22 Julio 2006

No se habla de él, pero existe. Se trata de la vergonzante realidad del destierro vasco que componen decenas de miles de exiliados en su propio país, España. Profesores universitarios, empresarios, intelectuales, periodistas, jueces, políticos, funcionarios...

Ciudadanos con los mismos derechos y deberes que el resto de españoles que, sin embargo, se han visto forzados a abandonar su tierra. Ahora reclaman su voz. En febrero de 2005 el Foro de Ermua presentaba públicamente en Madrid las Comisiones de la Diáspora Democrática Vasca, constatando que en Euskadi no están todos los que son.

Las cifras son claras. Durante los últimos 25 años, 383.700 personas han abandonado la Comunidad Autónoma Vasca (Estudio de variaciones residenciales, Instituto Nacional de Estadística), de las que 119.000 lo habrían hecho durante el mandato como lendakari de Juan José Ibarretxe. Desde la iniciativa ciudadana apuntan que entre 150.000 y 200.000 se han trasladado a otro lugar de España por la actividad terrorista de ETA o la asfixia provocada por el nacionalismo, según la revista Época.

Las Comisiones de la Diáspora denuncian “la ilegitimidad que desde un punto de vista democrático supone el modo en que se ha configurado el actual mapa político del País Vasco”.

Bajo la premisa de que el censo electoral de la comunidad se haya “gravemente alterado por procedimientos terroristas y coactivos”, se oponen a cualquier tipo de modificación del Estatuto de Guernica que no esté consensuada por todos los partidos políticos.

En concreto, han elaborado una proposición de ley de modificación del Régimen Electoral General (Ley orgánica 5/1985 de 19 de junio), justificándola en que el terrorismo “ha impedido que la democracia se desarrolle plenamente en Euskadi”. En su exposición de motivos, explican como ETA y su entorno han alterado el censo electoral, “no sólo por la eliminación física de numerosas personas, sino por el éxodo” provocado por ETA, directa o indirectamente.

Los que han tenido que abandonar Euskadi por la violencia y el nacionalismo presentan una iniciativa legislativa.

CENSO TRUCADO
Se trataría de corregir “la limpieza del censo” permitiendo la inscripción en el mismo de los desterrados como “residentes- ausentes con domicilio en otra comunidad autónoma” con derecho a participar en las elecciones autonómicas, municipales y, en su caso, forales. Asimismo, podrían votar en los referéndum y consultas populares de ámbito autonómico, local o foral; y, si ejercieran su derecho, no podrían votar en el lugar en el que actualmente tengan su domicilio.

La iniciativa legislativa contempla que sea la Junta Electoral Central la que determine cuándo un censo se encuentra alterado, y para ello se propone la valoración de diferentes aspectos, como el número de secuestros, asesinatos, amenazas, coacciones sociales, etc. La proposición prevé que podrán iniciar el procedimiento el Gobierno, una quinta parte de diputados o senadores que representen una quinta parte de sus respectivas cámaras, el Ejecutivo de la comunidad afectada, una quinta parte de los diputados del Parlamento autonómico, la Fiscalía General del Estado o el Defensor del Pueblo.

Las Comisiones de la Diáspora del Foro de Ermua han solicitado una entrevista a los grupos parlamentarios popular y socialista para entregarles la iniciativa. De momento, el PP ya se ha puesto en contacto con el Foro, y ahora queda pendiente que el PSOE haga lo propio para cerrar la cita con la plataforma.

En el contexto del diálogo con ETA, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha remarcado su respeto a la voluntad de los vascos, mientras que el líder de los socialistas de Euskadi, Patxi López, asume la metodología de las mesas (la del Gobierno y ETA, y la de los partidos) marcada por la banda terrorista. En este caso, parece obvio que a medio plazo se invocará de nuevo la voluntad de los vascos y, tal y como señala la vicepresidenta del Foro de Ermua, Inma Castilla de Cortázar , “¿cuál es la voluntad de los vascos...? Propíciense las condiciones para saberlo. De otra forma, sólo se sabrá cuál es la voluntad de ETA y de los nacionalistas”.

UNA ENTRE DECENAS DE MILES
Miles de historias como la de la Ana Velasco han forjado el bochornoso destierro vasco. Cuando tenía 17 años, el 10 de enero de 1980, ETA asesinaba a su padre en su localidad natal y la de su familia, Vitoria. Era comandante de caballería y jefe de los Miñones de la Diputación Foral de Álava. Como dice Ana, su padre era una de tantas personas que “estorban en su proyecto de independencia del País Vasco”. Ella y sus tres hermanas pequeñas se fueron a vivir a Madrid al poco tiempo, una ciudad que “nos acogió de maravilla”. Ahora, desde la distancia, viven la situación política vasca “con una gran cercanía y con enorme preocupación”.

Recuerda como al principio el PNV estaba bien considerado, lo que les daba mucha rabia, ya que “tenía una comunión en los fines con ETA, al igual que ahora”. Cree que ya ha cambiado esta percepción entre la gente y que el Gobierno, con tal de mantenerse en el poder, es capaz de “rendirse ante ETA”. Pesimista ante la recepción por parte de los políticos de la proposición de ley de las Comisiones de la Diáspora, reclama su derecho a votar en Vitoria:

“Me echaron de allí de una manera brutal y es mi tierra, quiero formar parte de las decisiones que se tomen”.

Piden que se expediente a Garzón por no impedir la cita entre López y Otegi
AGENCIAS/MADRID El Correo 22 Julio 2006

La plataforma España y Libertad ha pedido al Consejo General del Poder Judicial que abra expediente disciplinario contra el magistrado de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón por no impedir la entrevista entre el líder del PSE-EE, Patxi López, con representantes de Batasuna, el pasado 6 de julio.

El colectivo recuerda, en el escrito remitido a la comisión disciplinaria del máximo órgano de gobierno de los jueces, que el 3 de julio presentó una denuncia en la que reclamaba la adopción de medidas cautelares contra una reunión «entre miembros de la organización declarada terrorista Batasuna» y Patxi López. Además, solicitó que se depurasen las posibles responsabilidades en las que podrían incurrir los participantes en el encuentro.

De esta manera, explica que el titular del Juzgado central número 5 de la Audiencia Nacional no entró a conocer el fondo del escrito al considerar que España y Libertad no estaba personada en el sumario, «sin que se diese plazo alguno para realizar dicho personamiento».

A su juicio, la resolución judicial de Garzón «carece de motivación jurídica» y se basa «en una argumentación de índole política, vulnerando el derecho constitucional a una resolución fundada en derecho previsto en el artículo 120 de la Constitución». A su entender, resulta también «inadmisible que no se haya dado el curso legal a la denuncia presentada, remitiendo la misma al órgano judicial competente», en este caso, el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco.

El propio Patxi López aseguró ayer que la decisión de Garzón supone un «toque de atención» que debe hacer «recapacitar al PP» para que se sume al «consenso».

PINTADAS DE "UN PEPERO MUERTO, UN EUSKALDUN CONTENTO"
El PP de Guecho dice que "hay gente que no queremos la paz con amenazas" tras el último ataque a su sede
La portavoz del PP en el Ayuntamiento de Guecho, Marisa Arrúe, denunció este sábado el nuevo ataque sufrido el viernes por la noche por la sede de su partido en dicho municipio y dijo "si ésta es la paz que nos está ofreciendo el presidente del Gobierno, hay mucha gente que no la queremos" con "estas coacciones, estas amenazas". Arrúe ha acusado al Gobierno de "ignorar las extorsiones y las acciones violentas" tras las últimas denuncias de empresarios navarros y las amenazas a miembros del PP.
EFE Libertad Digital 22 Julio 2006

La sede popular en Guecho amaneció con una pintada en su exterior en la que se leía "un pepero muerto, un euskaldun contento", en lo que constituye "el tercer ataque" al local citado en una semana, según denunciaron fuentes del PP. Arrúe, en declaraciones en el lugar de los hechos, opinó que Zapatero "debería exigir algo más a los terroristas para sentarse a negociar".

La portavoz popular también indicó en una nota que la pintada aparecida es "la gota que colma el vaso, no sólo por el hecho de que se trate de la tercera acción de 'kale borroka' en una semana contra la sede popular, sino porque constituye una amenaza explícita contra la vida de los miembros de un partido demócrata". A su juicio, "por mucho que algunos insistan en hablar de nuevos aires en el País Vasco el ambiente sigue contaminado por actos como éste y quienes los realizan".

"Mientras unos defienden el diálogo a toda costa -indicó-, mirando para otro lado e ignorando las extorsiones y las acciones violentas, otros nos negamos a ceder ante las exigencias de los terroristas".

LO DIRIGE DESDE EL "SECTARISMO" Y LA "PREPOTENCIA"
Galeote acusa a Borrell de convertir el Parlamento Europeo "en escenario de apoyo al Gobierno en el diálogo" con ETA
El eurodiputado del PP, Fernando Galeote, ha arremetido este sábado contra el presidente del Parlamento Europeo al que ha acusado de utilizar la Eurocámara con "fines partidistas" y de dirigirla desde el "sectarismo" y la "prepotencia". Y es que José Borrell quiere que en septiembre esta institución celebre un debate sobre el "proceso de paz" en España. Para Galeote, el socialista pretende que "el Parlamento Europeo se convierta en escenario del apoyo al Gobierno de España en el diálogo con los terroristas". También, Borrell promueve que el 18 de julio se proclame como día europeo de condena al franquismo, así como la suspensión del trámite de la queja de la Cadena COPE por el acoso de la Generalidad a sus emisoras en Cataluña.
Europa Press Libertad Digital 22 Julio 2006

En declaraciones a la Cadena COPE, el eurodiputado del Partido Popular, Fernando Galeote se ha referido a la decisión del presidente del Parlamento Europeo, José Borrell, de que el próximo mes de septiembre la Cámara celebre un debate sobre el proceso de paz en España, proclame el 18 de julio como el día europeo de condena del franquismo y a la suspensión del trámite de la queja que la COPE promovió en la Eurocámara contra las autoridades catalanas por la renovación de licencias radiofónicas.

"Hay toda una serie de actividades que exigen ecuanimidad por parte del presidente del Parlamento europeo, quien, por el contrario utiliza esta institución con fines partidistas y está provocando un rechazo general en la Eurocámara", ha denunciado Galeote, recordando que Borrell termina su mandato el próximo mes de diciembre y que, según su pronóstico, "no será recordado por haber actuado con ecuanimidad".

En opinión de Galeote, con el debate sobre la negociación con ETA que tendrá lugar en septiembre, Borrell pretende "que el Parlamento Europeo se convierta en escenario del apoyo al Gobierno de España en el diálogo con los terroristas" y que la Cámara reciba con "aplausos" todas las decisiones del Ejecutivo español. En cualquier caso, ha recordado que su grupo no permanecerá "impasible" y, en el marco de ese debate, presentará una propuesta de resolución en contra del diálogo con ETA mientras no deje las armas, condene la violencia, muestre arrepentimiento y pida perdón a las víctimas".

Galeote también ha rechazado la declaración del día 18 de julio como día del denuncia del franquismo en la Unión Europea. "¡Cómo si no hubiéramos tenido en Europa diferentes dictadores cómo para conmemorar exclusivamente el que tuvimos en España!", exclamó. Por último, respecto a la suspensión de la queja de COPE en Bruselas, el eurodiputado popular ha acusado a Borrell de actuar de forma "unilateral" y ha negado que, como argumenta el presidente del Parlamento Europeo, la Comisión de Peticiones de la Eurocámara no se ajustase al Reglamento al admitir esta iniciativa respaldada por 700.000 firmas.

"El presidente de la Comisión parlamentaria competente actuó siguiendo la reglamentación, pero Borrell, aprovechando un momento de parón en la actividad parlamentaria, ha tomado una decisión unilateral, que no tiene ningún precedente en la historia del Parlamento Europeo, haciendo gala de una actuación sectaria y partidista", ha señalado Galeote.

RAJOY DICE QUE EL SISTEMA ES 'INVIABLE'
El PP recurrirá el Estatuto catalán ante el Tribunal Constitucional la próxima semana
Asegura que Zapatero 'no se ha dado cuenta' de que 'tendrá que modificar más de 30 leyes'
EUROPA PRESS El Mundo  22 Julio 2006

SANTANDER.- El presidente del PP, Mariano Rajoy, ha anunciado que su partido recurrirá la próxima semana el Estatuto de Cataluña ante el Tribunal Constitucional (TC), ya que dicho documento ha eliminado "el Estado de las Autonomías" por "una Confederación de Estados", en un sistema organizativo que se hace "inviable".

"Hay un Estatuto que fija las leyes básicas del Estado, que blinda sus competencias, que establece un sistema de relación bilateral y que conduce necesariamente a un Estado inviable", aseguró Rajoy, durante la clausura de la Escuela de Verano que el PP celebra en Cantabria.

Según el líder 'popular', "dentro de muy poco tiempo se estará haciendo en España un debate como el que se está haciendo en Alemania, para fijar las competencias del Estado, porque de seguir en esta línea, el Estado no podrá atender sus obligaciones básicas, las más importantes de las cuales son garantizar la igualdad de los españoles, la cohesión y la solidaridad de territorios".

El presidente del PP afirmó que "se nos hemos metido en un proceso enormemente complejo, que va a condicionar la política española de los próximos años, ya que la irresponsabilidad del presidente del Gobierno es de tal calibre que no se ha dado cuenta de que en los próximos meses tendrá que modificar más de 30 leyes de las aprobadas por las Cortes Generales para adaptarlas al Estatuto de Autonomía".

Para Rajoy, la "única alternativa" a "lo que está ocurriendo en este momento en España" es el PP, el "único" partido "con vocación nacional" y que "sabe adaptarse a una España plural". "Nosotros gobernamos para las personas, y no para satisfacer los dogmatismos de algunos que viven en la Prehistoria, ni para ideologías trasnochadas"

'Liquidación de las reglas del juego'
Así, según Rajoy, "nadie pedía planteamientos de reformas constitucionales", ni "estatutarias", ni hablar "de la República", de "Franco", ni de si España "era una nación, dos o tres", al igual que "nadie pidió una polémica con la Iglesia". "En España se han liquidado las reglas del juego y se está haciendo una política estrafalaria y de progres antiguos", destacó Rajoy.

El máximo mandatario 'popular' exclamó que "se ha modificado el planteamiento del Estado" sólo "con el 35%" de los votos "de una comunidad autónoma", Cataluña, proponiendo, una vez más, que sean todos "los españoles" lo que decidan sobre el futuro del país, "como se ha hecho en Italia", y que se realice "por consenso".

"Lo que queremos es una Estado de las Autonomías y no una Confederación de Estados, por lo que desde el PP no vamos a renunciar a la solidaridad entre territorios ni a permitir que, por ejemplo, los niños no puedan estudiar en su idioma, ya que no hay ningún país del mundo donde uno no pueda estudiar en su lengua materna, porque sería ridículo, prometiendo que trabajará por recuperar las reglas del juego", concluyó.

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