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Recortes de Prensa     Domingo 23 Julio  2006

Revancha
Por JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS. Director de ABC  23 Julio 2006

... Desquitarse de la victoria franquista mediante hechos simbólicos pero de gran hondura emocional no es más que una herramienta de trabajo para desmontar un sistema que en 1978 intentó -y logró- una forma de empate histórico...
LA denominada memoria histórica es un oportunismo propiciado por la conjunción de un socialismo radical que ya ha abjurado de la transición democrática y unos nacionalismos que nunca participaron sinceramente en ella. Forma parte de un listado de acciones, comportamientos y actitudes que tienen una misma finalidad: la deslegitimación, lenta pero progresiva, de la obra político-constitucional de 1978 y que se coordinan, además, con otras iniciativas de carácter político -los nuevos estatutos de autonomía y el inquietante sesgo de la negociación con la banda terrorista ETA- con el objetivo último de provocar a corto o medio plazo un nuevo modelo de Estado que establezca distintos equilibrios a los alcanzados en la vigente Constitución. Se trataría, así, de un ejercicio de revancha, es decir, de desquite, concepto que implica reintegrarse de una pérdida.

La manera en la que se ha recordado, por la izquierda y los nacionalismos, el alzamiento militar del 18 de julio de 1936 contra la II República, al cumplirse este mes los setenta años de aquel acontecimiento, revela que algunos de esos sectores ideológicos -los que no son liberales- reclaman un ajuste de cuentas que la inmensa mayoría creímos nadie exigiría -ni los unos ni los otros- después del proceso de transición.

La consideración del levantamiento en 1936 de buena parte del Ejército -inundado de republicanos decepcionados- como un mero y simple golpe de Estado constituye una simplificación en términos históricos. Más allá de juicios de valor, es pacífica la opinión de que la II República fracasó, no tanto por un enfrentamiento entre izquierdas y derechas -o no sólo por eso-, sino también por lo que ha escrito con gran precisión Felipe Fernández-Armesto (ABCD de las artes y las letras del sábado 15 de julio), según el cual «el único contexto» para descifrar la Guerra Civil «son las querellas tradicionales en España».

Dice Fernández-Armesto que «los bandos no tuvieron posturas ideológicamente coherentes», lo cual es tan cierto como lo demostraría el cruce de republicanos en el bando franquista y de gentes conservadoras en el republicano. Dice el autor citado que «muchos liberales optaron por el bando nacional porque en España la tradición liberal predominante siempre ha sido centralista». Es tan cierto lo que sostiene Fernández-Armesto que sin el concurso de eminentes liberales-conservadores la República no hubiese sido viable. Ortega, Pérez de Ayala y Marañón serían un ejemplo acabado de ello; y otros muchos que durante el corto régimen republicano desempeñaron, como el propio Niceto Alcalá Zamora, las más altas responsabilidades.

Una guerra civil siempre la pierde la sociedad que se escinde y se enfrenta, y la padece la Nación porque quiebra el proyecto común que su existencia comporta. Desquitarse de la victoria franquista mediante hechos simbólicos pero de gran hondura emocional para sectores de la sociedad española -desenterramientos, retirada de placas y estatuas, rehabilitaciones formales, revisión de condenas- no es más que una herramienta de trabajo para desmontar un sistema que en 1978 intentó -y logró sin duda- una forma de empate histórico, en la que los vencedores extinguen su régimen y abren las puertas a otro, todos ellos arbitrados por la Corona en la persona del Rey. Esta fue una buena y eficaz manera de no provocar desgarramientos diferidos del conflicto bélico y un inteligente procedimiento para conservar la unidad territorial después de que fuese la tensión segregacionista una de las variables que sentenciaron la viabilidad de la República.

La solidez de esta fórmula de conciliación -precedida por una amnistía y el regreso triunfal de la oposición al franquismo desde distintos lugares del exilio- ha pasado ya a los manuales de la historia contemporánea; y la Constitución resultante, a los del derecho político continental. Sin embargo, en la espiral de una lógica política ininteligible, que se ha instalado en España desde que Rodríguez Zapatero accediese al poder tras las elecciones de 2004, la transición es un elemento tan relativo de nuestro pasado reciente como el esquema de valores cívicos que este Gobierno ha zarandeado, o tan frágil como el bloque de constitucionalidad que ha quedado destrozado con la aprobación del nuevo estatuto catalán y de proyectos que están en la cola para reivindicar su parte en la depredación de conceptos jurídico-constitucionales y políticos que el nuevo poder desprecia en sus contenidos más profundos.

Ni siquiera los errores que se cometieron en la transición y, después, en las dos décadas de su desarrollo justifican el revanchismo que, bajo el camuflaje semántico del buenismo de esta nueva izquierda radical, pretende colgar del perchero de la memoria colectiva lo que es su síndrome obsesivo de pérdida histórica. Por alguna razón -en todo caso anacrónica- la izquierda en España ha sido desafecta con la unidad nacional y se ha mostrado incómoda con la idiosincrasia de la sociedad española. El esfuerzo por transformar la urdimbre de valores sociales -que se han contemplado siempre como conservadores por su vinculación con una historiografía épica y una confesionalidad constante- ha sido parejo con el propósito de hacer otra España suponiendo que el carácter único de la nación española implicaba -y sigue haciéndolo- una forma secular de frenar su modernización. Los nacionalismos, tanto vasco como catalán, y en menor medida también el gallego, concurren a este designio rupturista con auténtico entusiasmo, de tal manera que el hallazgo de la memoria histórica se ha convertido en el gran elemento intelectual para la revancha.

La pelea política actual -y ya se sabe que la historia es circular- vuelve a situarse en torno a un concepto y su aplicación: la Nación. Es la clave de bóveda, no sólo de todo el edificio constitucional, sino también de un determinado entendimiento de los valores sociales en España. La Guerra Civil y el alzamiento que la precedió fueron un enfrentamiento en torno a la Nación, y su alcance político y moral y el fracaso de la República -significado en la revolución de 1934 con aquel irresponsable y suicida cortejo de separatismos- tuvieron en el distinto entendimiento de España y de su Estado una de sus circunstancias más fratricidas.

Es precisamente esta percepción de España -nación única, pero integrada por regiones y nacionalidades- la que sustenta la reconciliación de 1978 en la Constitución y en el posterior desarrollo estatutario de las autonomías. ¿Por qué romper el equilibrio emocional, jurídico y político de la transición? No hay otro motivo que el revanchismo, posible ahora en una coyuntura de aislamiento de la derecha democrática española -a la que se quiere estigmatizar con un supuesto carácter franquista y montaraz-, que se une a la máxima agresividad de los nacionalismos, al vaciamiento ideológico de la izquierda, al decaimiento intelectual general y a la pérdida de fibra -y aun de percepción de riesgos sobre su futuro- por parte de la sociedad española, que vive entre la molicie de un tiempo de abundancias y la sordera a cualquier exigencia.

Si a la sísmica constitucional que ha provocado este Gobierno se une la sentimental que conlleva el revanchismo de esa sedicente memoria histórica, los tiempos venideros no serán aleccionadores porque nos condenan -parece- a comenzar de nuevo ese camino que creímos ya recorrido: el camino del entendimiento. Ellos -la izquierda radical y los nacionalismos- lo han querido y quizá no quede más remedio que aceptar el reto. Porque memoria tenemos todos.

Rajoy defiende la Constitución mientras Zapatero se juega España
Pascual Tamburri elsemanaldigital 23 Julio 2006

El presidente del PP, Mariano Rajoy, anunció ayer que su partido presentará un recurso ante el Tribunal Constitucional contra el nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña. Para el centroderecha político "se ha modificado el planteamiento del Estado", ya que José Luis Rodríguez Zapatero ha aceptado que España puede estar compuesta de varias naciones; y además estaría en cuestión la igualdad de los españoles, por la erosión de competencias exclusivas del Estado que Maragall, Mas y Carod-Rovira han logrado con los votos socialistas.

Todo esto es verdad. Sin embargo la realidad es, en cierto, sentido, aún más preocupante.

El 35%" de los votos de una región, Cataluña, ha bastado legalmente para cambiar de hecho la estructura territorial del Estado. Zapatero no consiguió ni con el 11-M una mayoría suficiente para reformar el Título Octavo de la Constitución, ni desde luego los principios generales de los Títulos Preliminar y Primero. Pero una triquiñuela formal le permite legislar contra la Constitución desde los nuevos Estatutos, seguro como está de obtener para eso tanto las mayorías caciquiles necesarias en las distintas regiones y, después, el respaldo del Tribunal Constitucional, politizado.

¿Quiere esto decir que Rajoy no tiene nada que hacer con su recurso y que no hay solución para los males del zapaterismo? Una cierta derecha cobarde y acobardada piensa así, desde su pesimismo atávico. Es la misma derecha que, en nombre de sus prejuicios historicistas, aplaudió o se sonrió cuando Zapatero cabalgó en el islamismo para llegar al poder. Siempre hay un carca dispuesto a pensar que no hay solución, o que ésta debe provenir sólo de la Providencia y de sus derivados.

Es verdad que Zapatero ha metido a España en un atolladero más político que jurídico. Ciertamente la idea de una reforma "de hecho" de la Constitución aprovechando una de las muchas fallas del texto de 1978 demuestra que éste, lejos de ser perfecto, fue el resultado de un compromiso en un momento del pasado. Ese momento está ya lejos de la realidad y aquella componenda demuestra que ha envejecido mal. Pero todo tiene solución, y nada es irreversible.

Técnicamente cualquier Gobierno futuro y cualquier mayoría parlamentaria futura podrán deshacer lo que ahora hace Zapatero, o podrán, por elevación, dejar en papel mojado todas las divagaciones estatutarias. Por eso es importante el recurso del PP: porque revela en el PP y en Rajoy una voluntad de no adaptarse al "nuevo régimen" zapateril, y de corregirlo sin piedad.

Diga lo que diga el Tribunal Constitucional, en el siglo XXI España es una nación. Tan plural como se quiera, pero sólo una nación y sólo una soberanía. Zapatero no lucha contra la Constitución, ni los separatistas catalanes quieren destruir la Constitución, ni ETA pide el fin de la Constitución. Todos ellos están unidos contra el ser histórico de España, que es anterior y superior a la Constitución, y que es lo que verdaderamente debe defenderse de la mentira, de las insidias y de la cobardía.

España no existe porque lo diga la Constitución; España es una nación, un Estado, un sujeto soberano y una comunidad histórica mucho antes de existir esta Constitución. Antes al contrario, la realidad nacional de España es soporte inexcusable de la Carta Magna y de la democracia, que si no no existirían. Por esa razón lo que Rajoy debe defender no es la letra, más o menos equivocada en distintos puntos, de 1978, sino su núcleo esencial: un pueblo, una identidad, una nación, una libertad.

Y esto es, como atinadamente señaló Luis Miguez, un patriotismo español no "de la Constitución, sino en la Constitución". Sobre eso hemos de construir.

Las otras televisiones públicas
Editorial ABC 23 Julio 2006

LAS televisiones públicas son una especie de ogro presupuestario, comilonas insaciables de recursos públicos, y pródigas a la hora de excusar gastos sin cuento y de disculpar su, muchas veces, deficiente gestión. El Gobierno de Rodríguez Zapatero prometió una reforma a fondo de RTVE, que acumulaba una deuda de más de un billón de pesetas, avalada por el Tesoro, aunque soportada en los balances del ente público. Y más grave, esa deuda viene acompañada y provocada por un déficit crónico del orden de los 600 millones de euros al año, la mitad del gasto efectivo del ente.

La situación es insostenible para cualquier gobierno, y en Bruselas está abierto el correspondiente expediente para pedir cuentas e imponer el fin de un subsidio que carece de una definición clara del carácter, naturaleza y alcance del pretendido servicio público que se financia. Además, en la Unión Europea no entienden la argucia injustificable de la doble financiación simultánea (subsidios públicos sin apenas límite e ingresos publicitarios de mercado), que limita el margen de maniobra para la captación publicitaria de otros medios -incluso de los impresos- que compiten a cuerpo limpio sin el salvavidas que aporta papá Estado cuando vienen mal dadas o cuando el mercado de la publicidad se contrae.

El Ejecutivo prometió la reforma y se ha tomado tiempo para materializarla. Primero, el informe del «comité de expertos», que no entró en los aspectos esenciales del problema. Luego, una tramitación parlamentaria larga y sin consenso del nuevo Estatuto de RTVE, que debe ser operativo a final de año. Y finalmente, el ajuste de costes de la actual RTVE, concretado en un expediente de regulación de empleo que el Ministerio de Economía exige antes de librar nuevos recursos presupuestarios y de asumir la deuda histórica. El resultado final de esta complicada operación está por ver; bien puede ocurrir que quede en un mero remiendo, preámbulo de nuevos ajustes futuros.

Mientras, a imagen de RTVE, ha aparecido otro ogro presupuestario con las televisiones autonómicas integradas en la Forta, que suman gastos superiores a los de RTVE y un consumo de recursos públicos por encima de los del ente estatal. Televisiones autonómicas que captan el 16 por ciento de la audiencia nacional, que carecen de contenidos de servicio público dignos de elogio, pero que gastan tanto como las televisiones privadas en abierto, juntas suman más del 45 por ciento de la audiencia.

Para estas pródigas televisiones no hay previsto ningún plan de ajuste, tal y como propone la directora general de RTVE, Carmen Caffarel, en la entrevista que hoy publica ABC. Cada comunidad es soberana y está dispuesta a gastar lo que sea preciso en defensa de su canal, casi todos ellos tan apacibles y confortables para el gobierno de turno, en la misma medida que la televisión estatal pública.

Y a esta red de segundos canales autonómicos se suma ahora una tercera de emergentes canales locales, muchos de ellos promovidos por los propios ayuntamientos o por intereses muy cercanos a ellos, que amenaza con convertirse en otra fuente caudalosa de consumo de recursos públicos, competidores desleales frente a iniciativas privadas y factor de distorsión en la circulación libre de la información y la opinión.

La mitad de las audiencias de las televisiones corresponden a canales públicos que acumulan más de dos tercios del gasto del sector. No cumplen una función esencial de servicio público, no contribuyen apreciablemente a la convivencia y a la difusión de valores sociales y culturales, pero se han instalado como agujeros de gasto público, con no pocos abusos y con desleal competencia frente a los demás medios.

PARA QUÉ SIRVEN LAS EXTREMIDADES
Por ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 23 Julio 2006

Rajoy ha hecho saber que el PP afrontará las elecciones generales con la causa nacional como santo y seña. Pero lo ha anunciado sin contundencia, o mejor, sin precisión. Es como si a un espejo le hubiesen raspado la capa de azogue que lleva detrás y fuera necesario reconstruir los perfiles rotos para identificar la escena que se refleja en su fondo. Dos motivos distintos explican la estudiada indefinición de Rajoy. Primero, la mera cautela. Los mensajes electorales, expuestos demasiado pronto, se gastan y enturbian, y pierden eficacia. Segundo, la situación del PP en el tablero nacional. En principio, el PP podría jugárselo todo a la carta de una mayoría absoluta en las generales. Pero no lo hará porque su propósito número uno es formar gobierno, y lo último implica no cerrarse a combinaciones alternativas y más probables. Por ejemplo, un pacto con CiU luego de una victoria por mayoría simple.

Una campaña clara, impulsada por compromisos irrevocables, pondría la presión al máximo y haría muy difíciles las rectificaciones necesarias para atraerse el apoyo convergente. En el 96, Aznar tuvo que tragar sapos y culebras durante las semanas que precedieron a su investidura. Pero aquellos tiempos no eran todavía estos tiempos. No se discutía la integridad del Estado sino su orientación genérica, y los programas podían rebajarse sin perder del todo la cara. Ahora, por desgracia, los márgenes de maniobra se han estrechado hasta casi desaparecer. La reconstitución del Estado exigiría, como mínimo, el vaciamiento del estatuto catalán a través de reformas orgánicas ad hoc. Y esto es obviamente incompatible con un tándem PP/CiU. Rajoy estaría difuminando su mensaje por lo mismo que un ejército evita presentar batalla con un río caudaloso a sus espaldas. Es menester no impedirse la maniobra de repliegue, si es que por ventura da mal el naipe y toca replegarse.

A estos agobios se añade el hecho de que la deriva territorial ha envuelto ya, en buena medida, al propio PP. El estatuto valenciano, consensuado con los socialistas, apura al máximo la letra de la Constitución, y aloja además una cláusula, la cláusula Camps, que obliga a los partidos de aquella región a buscar el empate con los catalanes. Baleares tampoco quiere ser menos, ni lo querrán ser las CCAA que vengan detrás. Se comprende que, así las cosas, Rajoy prefiera ser oblicuo. Rajoy no es Solón sino un jefe democrático normal, y lo suyo no es fundar estados sino salir lo mejor parado que se pueda de la siguiente cita electoral.

Afirmo esto con realismo, no con alegría. Las democracias parlamentarias están sujetas a una lógica que cabría llamar «local». Se mueven impulsadas por los espasmos que acometen a los partidos en su pugna por hombrear sobre el rival. La agregación o empalme de los sucesivos desplazamientos dibuja un itinerario que sería abusivo atribuir a un plan preestablecido. Nos aproximaríamos más a la verdad invirtiendo la fórmula: lo que se interpreta a toro pasado como un plan, es el fruto muchas veces no deseado de acciones realizadas en persecución de objetivos concretos y poco significativos desde la perspectiva de los intereses generales.

Existen dos mecanismos para conciliar el caos con la estabilidad. Uno de ellos es el mercado. La eficiencia del mercado no brota de un diseño, sino del cruce de múltiples transacciones entre individuos absorbidos por promover sus propios fines. El otro mecanismo, es la política constitucional: las constituciones sientan reglas, las cuales, correctamente ejecutadas, contienen el erratismo de los agentes políticos dentro de límites aceptables. Aquí empieza a zozobrar el mecanismo constitucional sin que, por el momento, se aviste un remedio claro a la situación. Quizá deba verificarse una crisis, una catarsis, antes de que la agitación espontánea de los partidos deje de sesgar el sistema hacia zonas demasiado alejadas de su centro de gravedad.

Los observadores, o los comentaristas más o menos profesionales, reunimos menos información que los políticos, y desde luego, menos información que el Gobierno. Sólo nos asiste una superioridad: la de no ser parte, o no serlo necesariamente, en la lucha por el poder. Podemos hablar sin estar maniatados por consignas. Me valdré de esta libertad para hacer una reflexión elemental. Desconozco lo que haría si fuese Rajoy, así como desconozco lo que haría si tuviese quince hijos en vez de tres y me viese en la precisión de darles de comer y cenar todos lo días. Pero existen equivocaciones que conviene eludir a cualquier precio. Sería un disparate que el PP conjugara sus entendibles prudencias y ambigüedades con la idea de que las elecciones integrarán una suerte de referéndum sobre la unidad nacional. Un referéndum en que la propuesta es borrosa, se presta a una interpretación discrecional, y en tanto que discrecional, impredecible y arbitraria. Esto es siempre malo. Pero cuando la propuesta es importantísima, no sólo es malo, sino que resulta simplemente letal. Antes de agarrar la pelota con las manos, hemos de saber a qué estamos jugando: si al baloncesto o al fútbol. Las extremidades no sirven para lo mismo en un caso que en otro.

Errores
Por JON JUARISTI ABC 23 Julio 2006

RODRÍGUEZ Zapatero es un crítico leal de Israel. Rodríguez Zapatero es un cítrico legal de Israel. Rodríguez Zapatero es un crítico letal de Israel. Rodríguez Zapatero es un cítrico leal de Israel. Rodríguez Zapatero es un crítico lechal de Israel...Me canso, seño...

Setecientas veces, Jaimito. Te he dicho que, hasta que no lo escribas setecientas veces, ni te sientas ni sales al recreo.
Rodríguez Zapatero es un crítico real de Islael. Rodríguez Zapatero es un cítrico lechuel de Isreal. Rodríguez Zapatero es un crítico leal de Israchuel. Rodríguez Zapatero es un...

Muy bien, niños. Acabáis de ver lo que le ha pasado a vuestro compañero Jaimito por llamar antisemita a nuestro amado presidente, Faro de la Revolución y wonderbra de la Alianza de Civilizaciones. Como habréis advertido, le he impuesto un castigo que guarda proporcionalidad con la ofensa. ¿Te he pegado acaso, Jaimito? ¿Te he aplastado el pie con un tanque Merkabá? ¿A que no? Bueno, pues borra el encerado, vuelve a tu sitio y aprende a comportarte, porque no voy a tolerar en adelante que llames antisemita a nuestro amado presidente José Luis Rodríguez Zapatero, Esperanza de los Oprimidos y Vengador Enmascarado de los Parias de la Tierra. Que sea la última vez que te permites insultarle en mi presencia. Y, de paso, niños, que os quede claro que este es el principal error de los judíos como Jaimito. No, Manolín, no me refiero a lo de esperar todavía al Mesías. Por mí y por el presidente Rodríguez Zapatero, que esperen sentados, de pie o como les dé la gana. ¿Cuál es el principal error de los judíos, niños?

Confundir el antisemitismo con la crítica leal a Israel, señorita.

Muy bien, niños. Jaimito, para que te vayas enterando, sal al encerado y escribe setecientas veces «No confundiré más el antisemitismo con la crítica leal a Israel». Y mientras Jaimito escribe, ¿quién sabría decirme cuál es la diferencia entre el antisemitismo y la crítica leal a Israel? A ver, tú, Yésica, ¿qué dices, cariño? ¿Quién te ha contado eso de la pañoleta? No, no, mi vida, no es eso, no es eso. Esa pañoleta que dice tu yayo no se llama pañoleta; se llama kefiya y es el símbolo de la heroica lucha del pueblo palestino por regresar a su país, ocupado por Israel. Yo ahí no me meto, corazón. No, el presidente tampoco. Pero sí te diré que llevar la kefiya no es señal de antisemitismo, de ninguna manera. La kefiya es una prenda normal de los palestinos. Como la boina de tu yayo, en efecto. Y por la misma razón, tesoro, para proteger el cuero cabelludo del ardiente sol de la canícula. Bueno, sí, Wilson Edgardo, tienes razón, la kefiya puede llevarse al cuello y la boina no.

Eso sólo prueba que la kefiya es más funcional que la boina, porque sirve también de bufanda. Por eso, en la Edad Media, todos los españoles llevaban kefiya, ¿lo sabíais? Luego llegaron los Reyes Católicos e impusieron la boina. Si no llevabas boina, la Inquisición te ponía una multa. Claro, Mustafá, ricura. Lo has dicho muy bien. Uno puede ponerse la kefiya por muchas razones, por legítima solidaridad con el pueblo palestino o para no resfriarse, pero nunca por antisemitismo. Y yo qué sé por qué se la ponía Txapote, Jaimito, qué preguntas tan tontas haces. Tú, a lo tuyo. Cuando acabes, escribe setecientas veces «No haré preguntas estúpidas». A ver, Manolín, ¿que por qué se la puso el presidente? Fue sin querer, encanto, se la puso sin querer. Es que el presidente se pasa el día pensando en cómo hacer felices a los niños del mundo y de ahí que a veces salga a la calle sin calcetines o se ponga los gayumbos al revés. ¿Que cuál es la diferencia entre el antisemitismo y la crítica leal a Israel? Ah, sí. Pues lo que diga en cada caso el ministro Moratinos, que es el experto.

El sentido de las palabras
JAVIER ZARZALEJOS El Correo 23 Julio 2006

El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, perdió nuevamente los nervios ante la crítica de antisemitismo que un representante de la comunidad judía española formuló al presidente del Gobierno. Moratinos esta vez no acusó a nadie de organizar golpes de Estado. Es más, tuvo la mala suerte de que la misma mañana en que reprendía severamente a su interpelante, casi todos los periódicos publicaban la foto del presidente del Gobierno con el pañuelo palestino y por la tarde, en seis capitales, el PSOE apadrinaba manifestaciones en las que fueron coreadas consignas de cuyo zafio antisemitismo no hay duda. Ni las declaraciones de Rodríguez Zapatero, ni el episodio del pañuelo ni las manifestaciones impidieron a Moratinos proclamar al Gobierno español como «amigo de Israel». Nada extraño si se tiene en cuenta que Moratinos sostiene que las relaciones con Estados Unidos son excelentes porque acaba de estar en Washington y, a diferencia del presidente del Gobierno con los anfitriones del ministro, la secretaria de Estado Rice no le ha dispensado ningún gesto inamistoso. Pero una cosa es que Moratinos sea de buen conformar y otra es que insista en destruir los significados de las expresiones, de los gestos y de las actitudes. Cuando eso ocurre, son las propias reglas del juego de la comunicación las que se rompen y el diálogo se hace imposible porque una de las partes se arroga el derecho a definir arbitrariamente el sentido de lo que dice. Por ejemplo, si este Gobierno insiste en proclamar que es amigo de Israel, los israelíes pensaran que con amigos como estos quién necesita enemigos pero, además, será imposible un diálogo serio sobre la política exterior de España, no porque se defiendan posiciones distintas sino porque no habrá posibilidad de que los interlocutores se entiendan.

Con todo, no es en la política exterior donde este fenómeno de destrucción de los significados adquiere mayor gravedad. Más cerca, aquí, sabíamos con bastante certeza qué significaba exigir o afirmar «el respeto a la decisión de los vascos». Pero en boca del presidente del Gobierno, en una declaración institucional para anunciar la negociación con ETA, pronunciada en las dependencias del Congreso, la misma afirmación deja de significar lo que creíamos.

Si los portavoces de ETA advierten que el proceso puede romperse porque los tribunales siguen funcionando y acto seguido el PSE anuncia una reunión pública con representantes de una organización disuelta por terrorista, parece que hay motivos para dudar del fondo y de la forma de esa iniciativa. Sin embargo se nos dice que no es en absoluto lo que parece, y que en realidad eran los interlocutores de Batasuna los que enmudecieron ante la firmeza de las exhortaciones socialistas para que vuelvan a la legalidad. El efecto no sólo es consagrar la simulación aunque se disfrace de prudencia, sino hacer imposible no ya un acuerdo firme sino un diálogo reconocible, simplemente porque los códigos de comunicación compartidos dejan de existir y es el Gobierno en funciones de 'Humpty-Dumpty' quien en cada momento dicta significados, niega evidencias, o vuelve del revés las palabras. Tal vez Rodríguez Zapatero crea de verdad que asegurar que respetará lo que los vascos decidan no significa hablar de la autodeterminación. Pero entonces debería saber también que será el único que no es capaz de reconocer esa frase como la formulación política canónica de la exigencia nacionalista.

Por eso, sólo cabe atribuir a una devastadora extensión de este fenómeno el que haya quienes pongan entre paréntesis los significados que ellos mismos han contribuido a esclarecer y piden aclaraciones al que ahora dicta el sentido de las palabras. Petición de aclaraciones, preguntas puramente retóricas porque como es evidente nadie en el Gobierno o en el Partido Socialista reconocerá que cuando el presidente habla de un acuerdo renovado de convivencia, está sentenciando el Estatuto. Como no se reconocerá que aceptar dos mesas de negociación al mismo tiempo, sin previa disolución de ETA es aceptar un 'clásico' del repertorio metodológico etarra y que dar entrada a Batasuna en la negociación de ese supuesto acuerdo de convivencia -que sólo ellos han roto- viene a ser como si los aliados hubieran convocado a Hitler a la Conferencia de Yalta para que también decidiera qué se hacía con Europa.

Pedir aclaraciones es, además, inútil porque cada cosa significará en cada momento lo que se quiera que signifique. No hay valor previo reconocido. Es lo que imagino que sería el sueño de un jugador de cartas: convertir toda la baraja en comodín. Batasuna existe o no existe según los días; sus dirigentes la representan o no según convenga; la ley de partidos sigue vigente pero Batasuna también. De este modo Rodríguez Zapatero puede, al mismo tiempo, recibir los elogios de Otegi por el «gran calado» de su declaración del 29 de junio y mostrarse ofendido por los que recuerdan que lo que dijo es la formulación nacionalista de la autodeterminación. No creo que 'habilidad' fuera la palabra que mejor definiera este juego. Ni creo, desde luego, que esta sea la mejor manera de garantizar lo que la gran mayoría de ciudadanos supongo que quieren ver preservado en un proceso que, según se nos dice, es posible afrontar con garantías precisamente porque arranca de la derrota de ETA.

Expresar una crítica abierta al proceso y la forma de gestionarlo sitúa a quien lo hace en el campo de los catastrofistas, encadenados a la intransigencia de los principios para justificar su nociva propensión al pesimismo. Es un éxito -y no pequeño- de esta estrategia de traficar con los significados que los acusados hoy de dogmatismo lograran resultados prácticos de eficacia sin precedentes en la lucha antiterrorista; que los pesimistas de hoy no lo fueran cuando nunca creyeron que arderíamos por los cuatro costados si se ilegalizaba a Batasuna; que bajo el Gobierno de los intransigentes se alcanzara un pacto de Estado contra el terrorismo, en una iniciativa, además, promovida por el principal partido de la oposición. Es un éxito de esta destrucción del valor referencial de las palabras en el debate político que pasen por escasamente democráticos los que hicieron profesión de fe en la fuerza del Estado de Derecho porque se negaron a aceptar que ante el terrorismo la democracia estaba condenada a bascular entre la ilegalidad y el desistimiento.

Estaríamos de acuerdo en que la semántica sería lo de menos si detrás de esas palabras no hubiera una historia ensangrentada, la de todos los que han sido asesinados bajo la coartada infame de que no se deja decidir a los vascos y no se respeta su decisión, la historia de los asesinados por defender el Estatuto -'de la Moncloa', lo llama ETA- que creyeron que era el verdadero acuerdo de convivencia. Aquí, es la sangre inocente la que da a las palabras su sentido preciso. Si estaban equivocados, se les debería haber avisado antes. Así ahora podrían compartir tanta esperanza.

Irán, o cómo dar una oportunidad a la futilidad
Por ROBERT KAGAN. Miembro permanente del Carnegie Endowment for International Peace y representante transatlántico del German Marshall Fund ABC 23 Julio 2006

IMAGINEMOS, y esto es puramente hipotético, que el presidente Bush ya hubiera decidido no dejar su cargo en enero de 2009 sin dar una solución satisfactoria al problema nuclear iraní. Imaginemos que ya hubiera decidido que si no puede obtener el acuerdo iraní para desmantelar voluntariamente su programa de armamento nuclear de manera verificable, ordenará una intervención militar para destruir el programa en la mayor medida posible antes de irse. Imaginemos que hubiera decidido no poner fin a sus dos mandatos en la Casa Blanca de igual modo que Clinton terminó los suyos, dejando todas las grandes crisis internacionales -Irak, Irán, Corea del Norte y Al Qaida- para su sucesor.

Digamos, hipotéticamente, que George W. Bush ha tomado esa decisión. ¿Qué estaría haciendo ahora mismo? La respuesta es que tal vez estaría haciendo exactamente lo que hace. Podría haberse embarcado en un tremendo y prolongado esfuerzo diplomático para unir a la comunidad internacional y, de no conseguirlo, a los principales aliados democráticos estadounidenses en una iniciativa unificada para convencer a los iraníes de que deben abandonar voluntariamente su plan de fabricar armamento nuclear. Y habría aprendido de la experiencia de Irak que, para tener éxito en el entorno internacional tan poco serio de hoy, un esfuerzo diplomático exige dos cosas: una sinceridad evidente y una paciencia casi infinita.

Bush sería sincero, y resultaría convincente. Porque el desenlace ideal para él sería realmente una solución diplomática en la que Irán abandonara de manera voluntaria y verificable su programa. Sabría que dicho desenlace, además de beneficiar al mundo, cambiaría por completo su imagen y garantizaría su legado de buen líder. También sabría que la solución militar está plagada de peligros y, de hecho, podría acabar mal. Le gustaría de verdad evitarla en la medida de lo posible. Realmente sería un último recurso, utilizable sólo en caso de fracaso diplomático. Por lo tanto, Bush desplegaría a sus diplomáticos y desearía que tuvieran éxito. No le molestaría que la prensa informara de que ha abandonado la «diplomacia de cowboy» y cedido ante los «realistas» del Departamento de Estado.

Y Bush sería paciente. Sabría que cuando se trata con la comunidad internacional, incluidos los aliados europeos de Estados Unidos, hay que demostrar que la opción diplomática se ha probado y ha fracasado. Para los europeos esto no significa probar una ni dos ni tres veces, sino una vez y otra y otra y otra, porque a fin de cuentas no quieren tomar medidas contra Irán. Es necesario acercarlos, pasito a pasito, cada vez un poquito más, a una decisión, hasta que por fin acepten o se retracten explícita y deshonrosamente de sus propios compromisos públicos. Bush sabría que puede ser paciente, porque no necesita una resolución este mes, ni siquiera este año. Puede seguir presionando en el frente diplomático hasta que llegue el momento elegido por él, y alcanzado ese punto, poner colofón al asunto.

Si ésta fuera su estrategia, Bush sabría muy bien que es probable que la vía diplomática fracase. Sabría que es improbable que Irán abandone su programa y acepte las inspecciones e intrusiones necesarias para verificar cualquier acuerdo. También sabría que, a fin de cuentas, la comunidad internacional probablemente se niegue a respaldar acciones punitivas serias contra Irán. Hasta los aliados europeos, por no hablar de Rusia y China, pondrán obstáculos a cualquier sanción que realmente tenga posibilidades de perjudicar a los líderes iraníes. Los europeos intentarán llevar a cabo una especie de diplomacia de Zenón, avanzando a medias hacia la acción decisiva, después otra cuarta parte del camino, después un octavo, después un dieciseisavo, y así sucesivamente, para evitar tener que escoger entre las dos opciones peores: tomar medidas contra Irán o abstenerse visible e indecorosamente de tomar cualquier medida contra Irán.

Sin embargo, el probable fracaso de la diplomacia no disuadiría a Bush de probarla. Cuando ésta fracasara, si lo hiciera, él podría escoger la vía militar, y ninguna persona justa podría acusarlo de no haber intentado convencer al mundo para que hiciera lo que tiene que hacer. Al menos él sabría en su fuero interno que había intentado seriamente dar una oportunidad a la diplomacia. Y cuando ordenara atacar Irán, sabría que, independientemente de todo lo demás que pudiera decirse de él, no pasaría a la historia como el hombre que permitió a los mulás disponer de bombas atómicas.
Es sólo una teoría.

ETA: ¿triunfo o derrota?
ROGELIO ALONSO, PROFESOR DE CIENCIA POLÍTICA, UNIVERSIDAD REY JUAN CARLOS MADRID ABC 23 Julio 2006

En esta ocasión no ha habido sonrisas por parte del asesino, como en otros juicios de etarras. Con frecuencia los integrantes de la banda terrorista muestran un semblante risueño y desafiante en el momento de ser juzgados, recurriendo también en ocasiones al insulto, componiendo todo ello un escenario especialmente doloroso para los familiares de las víctimas. Para el terrorista el juicio representa otro escenario más en el que se dirime el conflicto al que alude constantemente con el objeto de argumentar y racionalizar sus acciones. El lugar en el que el terrorista es juzgado por ese estado al que se enfrenta violentamente, así como el mismo procedimiento en sí, le ofrece una oportunidad de justificar la supuesta motivación política de sus crímenes. No es por ello extraño que los acusados lancen proclamas e incluso amenazas que sobrecogen a quienes escuchan la frialdad con la que se jactan de bárbaros asesinatos.

Ante estas actitudes cabe preguntarse qué pasa realmente por la mente del terrorista en esos momentos y qué otros factores subyacen bajo un comportamiento público que mucho tiene de escenificación. Así por ejemplo un antiguo miembro del grupo terrorista norirlandés IRA, responsable del asesinato del protestante Kenneth Leneghan en 1976, revelaba años después el tremendo impacto que le causó la presencia durante el juicio del padre del asesinado, dejando en su memoria un imborrable y devastador recuerdo.

Imagen imborrable
Como explicó a quien esto subscribe en diversas entrevistas personales, el asesino de Leneghan reconocía no haber podido olvidar la imagen del cuerpo desangrándose y desplomándose a cámara lenta mientras vaciaba el cargador de su pistola. Su comparecencia ante el juez fue la de un joven envalentonado y desafiante. Su frialdad y arrogancia sólo se vieron amenazadas cuando descubrió en la sala la presencia del padre de esa persona a la que había asesinado cobardemente. Su mirada se clavó en aquel anciano para reparar en el rostro de un hombre triste, cansado, que acababa de recibir la noticia del asesinato de su hijo. Años más tarde todavía recordaría con absoluta nitidez su vestimenta: un abrigo deshilachado y una camisa vieja. Era un hombre pobre e indefenso que le hizo sentirse avergonzado de su crimen. Mientras estos pensamientos recorrían su mente su conciencia le atormentaba: había asesinado al hijo de ese hombre frágil que aparecía ante él completamente destrozado y con una enorme dignidad.

Unas horas antes este mismo asesino se había sentido decepcionado porque únicamente había logrado asesinar a una sola persona. Siempre había pensado que si le detenían, al menos debía ser por el asesinato de más de una persona, pues, en su opinión, una pena en prisión no merecía menos. Sin embargo, ante la presencia silenciosa y humilde de ese anciano abatido tuvo que afrontar por primera vez sentimientos de culpa y de derrota. Reconocería posteriormente que intentó vencerlos con una actitud arrogante jactándose de nuevo de su crimen y de su hipotética efectividad. No obstante, treinta años después sigue sin olvidar el rostro arrugado de aquel anciano y desea que ojalá jamás le hubiese arrebatado a su hijo. Asegura que lo que entonces consideró como una hazaña, nunca lo fue y que no contribuyó un ápice al objetivo idealista y vago de liberar Irlanda. Sí sirvió en cambio para provocar otras muertes y para que otros desearan verse liberados de asesinos como él.

Como en el caso de este ex preso del IRA, bajo la bravuconería que muchos etarras despliegan ante el juez se esconde una realidad escasamente romántica que objetivamente es susceptible de provocar un nulo orgullo o halago a pesar de sus intentos por demostrar lo contrario. En contraste con esa exaltación de la violencia en la que muchos etarras convierten sus juicios, es útil recordar las declaraciones de uno de ellos, Eugenio Irastorza, al abandonar la cárcel tras cumplir veintitrés años de condena, pues reflejaban un innegable fracaso que expone la patética teatralidad con la que a menudo ensalzan el terrorismo los integrantes de ETA. En una entrevista publicada en «Gara» en septiembre de 2003, respondía así a la pregunta de si creía que la situación política había cambiado durante su tiempo en prisión: «No mucho. Precisamente, durante la comida comentábamos que en el momento en que yo salgo entran otros cuatro. Los avances que ha conseguido la izquierda abertzale han supuesto una serie de cambios, pero en lo sustancial apenas ha variado. La negación de los derechos de Euskal Herria sigue siendo la misma que cuando yo comencé. Ves cómo nuevas generaciones se van incorporando. Yo entré siendo un chaval, y ahora están entrando chavales que no habían nacido cuando yo entré. Y eso se hace duro, porque ves el costo tan grande que supone reivindicar los derechos de nuestro pueblo. Pero sobre todo sientes orgullo del pueblo al que perteneces y de la gente que tienes».

Pobre balance
Ese cuestionable orgullo de pertenencia a un pueblo que rechaza mayoritariamente al grupo terrorista ETA es el pobre balance que a este antiguo activista le queda después de pasar media vida en prisión tras asesinar a Dionisio Imaz, propietario de un taller, en abril de 1979. Es muy revelador que la opinión de otros excarcelados atribuya una similar ineficacia a la violencia de ETA. Después de treinta años de terrorismo, pocos éxitos más allá del sufrimiento generado puede exhibir, al igual que Irastorza, el asesino de Miguel Ángel Blanco y Fernando Múgica.

Oportuno parece recordarlo cuando determinadas decisiones gubernamentales pueden conseguir todo lo contrario. Es evidente que el diálogo con ETA va a comenzar a pesar de que el Gobierno reconoce que la organización terrorista no ha mostrado «actitudes inequívocas» de su hipotética «clara voluntad para poner fin al terrorismo», tal y como exigía la resolución del Congreso de mayo de 2005. El incumplimiento de dicha resolución ha ido acompañado del diálogo entre el PSE y Batasuna, todo ello como consecuencia de las amenazas de dirigentes de la formación ilegalizada que precedieron a estos cambios de actitud, provocando por ello lógicos interrogantes sobre los motivos por los cuales se aceptó la coacción terrorista.

Este hecho objetivo cuestiona el argumento de quienes insisten en que ahora no se va a ceder ante ETA cuando no se hizo mientras la banda estaba más fortalecida. La realidad insoslayable es que ETA no ha desaparecido ni ha dado una sola muestra «inequívoca» del carácter irreversible de su tregua, pero el Gobierno sí ha abandonado exigencias previas aparentemente firmes. Así se aprecia al aceptarse la necesidad de legalizar a Batasuna tras una mera declaración formal del partido en contra de la violencia aunque ETA continúe existiendo, o al admitirse el diálogo con ETA pese a no realizarse en las condiciones queel propio presidente del gobierno impuso, o al considerarse necesario que la democracia pague un enorme precio político como el de constituir una mesa extraparlamentaria mientras ETA sigue sin desaparecer.

Esa dinámica, justificada eufemísticamente como una pragmática flexibilidad necesaria para lograr la paz, alimenta una peligrosa espiral de condescendientes actitudes hacia la organización terrorista y su brazo político, generando negativas consecuencias para la erradicación de la amenaza terrorista al entender quienes la ejercen que resulta eficaz. Por tanto estas concesiones constituyen un alto precio político que nuestra democracia no necesita ni debe pagar a los asesinos de Miguel Ángel Blanco, Fernando Múgica y otros ochocientos seres humanos.

El viaje a ninguna parte de la reforma estatutaria
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 23 Julio 2006

¿Y SI toda la actual refriega estatutaria entre el PSdeG, el PP y el BNG no fuera más que puro teatro destinado a ver quién carga al final con el mochuelo del fracaso de la reforma proyectada? No, no crean que se trata de un delirio. Más bien todo lo contrario. Vean si no.

El PP y el BNG mantienen en temas básicos posiciones antagónicas (la definición de Galicia, la bilateralidad y el Estatuto del gallego como lengua oficial y lengua propia) en las que el acercamiento no es posible. Y no lo es porque sus posiciones resultan lógicas en términos políticos: el BNG no puede aceptar menos de lo conseguido por el nacionalismo catalán y el PP no puede transigir aquí con lo que consideró en Cataluña inadmisible.

En estas condiciones, pedirle al PP o al BNG que cambien de posición supera con mucho lo que en política resulta razonable. El BNG no puede hacerlo porque ni su electorado ni su militancia entenderían que Quintana meta al nacionalismo por primera vez en el consenso estatutario a través de un Estatuto que no llegue al suelo fijado por el texto aprobado en Cataluña. La imposibilidad de los populares para girar es aún más clara: si aceptasen en Galicia lo que han rechazado en Andalucía y Cataluña, quienes hoy les exigen ese giro los acusarían mañana de oportunismo y de actuar sólo a impulsos de su interés electoral.

En estas condiciones, los partidos podrían optar por seguir con esta feria sólo con el objetivo de hacer a los otros responsables del fracaso: el PP, para cargarle el muerto al BNG, y el BNG, para cargárselo al PP. Sería, en todo caso, el PSdeG -que trabaja con la ventaja de que su posición es móvil porque no tiene una postura bien definida- el que tendría más que ganar -demostrando que el PP y el BNG son fuerzas extremistas incapaces de pactar por el supremo interés de los gallegos- y menos que perder, pues la frustración de la reforma podrían echarla los socialistas sobre los hombros del PP, del BNG o de los dos, según le convenga en función de cómo marchen los sondeos.

Todo esto tiene, claro, un gran inconveniente: que supone engañar, de un modo consciente y planeado, a todos los gallegos. Pues, si como parece evidente, no hay mimbres parlamentarios para hacer hoy un nuevo texto estatuario, lo sensato sería abandonar ese proyecto, sin echar la culpa a nadie por mantener sus legítimas posiciones democráticas, y esperar a que los electores decidan al respecto. Apostar por lo contrario, es decir, por mantener al país embaucado con un debate que no puede conducir a parte alguna, es una forma, sí, de hacer política: pero es hoy la peor forma imaginable.

Accidentes en Guecho. No consta que le consten a Zapatero.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 23 Julio 2006

La sede del PP en Guecho ha sido atacada por tercera vez en una semana. En zapaterés, lengua franca del proceso, son solo 3 accidentes y encima como no nos consta que le conste a Zapatero deberíamos dejar todo comentario hasta que nos conste que le consta. En este proceso de paz de coña y capitulación la clave de todo es la constatación de que la cosa le consta al gran pacificador el de los 15 cocineros por banda.

La realidad no es lo que importa, los hechos no son dignos de ser tenidos en cuenta hasta que los altos mandos de las fuerzas y cuerpos de la seguridad del estado no le envíen al presidente Zapatero, con copia a su visir (o se dirá visira) de la Vega, un documento de enjundiosa prosa en el que se le diga que tras arduas y esforzadas investigaciones realizadas por un equipo multidisciplinar y técnicamente muy preparado, han llegado a la conclusión de que en Guecho no ha pasado nada grave pues no ha habido siquiera heridos y por tanto son hechos que no merece la pena, dada su escasa entidad, de que le consten al presidente del gobierno.

Según fuentes de nuestra agencia de noticias Coña Press en los cuerpos y fuerzas de la seguridad del estado a las que he tenido acceso, va a figurar en el informe una prueba irrefutable de que los accidentes de Guecho no deben ser constatables y no le deben constar al presidente.

Me consta que en dicho informe consta lo siguiente:
El pasado día 22 de Julio, el agente del CNI Francisco Motos Lax se entrevistó en Ginebra con Josu Ternera en el bar del hotel Bristol, en el número 10 de la rue du Mont-Blanc. A lo largo de la conversación, el agente Motos le planteó a Ternera el tema de Guecho, manifestando el representante de ETA

- ¡Coño Paquito!, mira que sois blanditos, eso no fue nada, los chicos de Guecho están aburridos, llevan tiempo de brazos cruzados y solo ocurrió que tras tomarse unos chupitos en la erriko taberna de Guecho quisieron expansionarse un poco sin hacer daño a nadie. A las pruebas me remito, ni incendiaron la casa de esos impresentables del PP, ni hicieron explotar ni una mala bombona de butano. Tranquilos, son solo chiquilladas que no podemos controlar.

Seguiremos informando sobre desinformaciones acerca de constancias constatadas que no consten a Zapatero.

NOTA: de Moncloa han llamado a El País para ponerles firmes y exigir que no publiquen noticias como esta que aquí figura, pues le es muy difícil a Zapatero hacer como que no le constan cosas que publica el único periódico que lee.

EL ASESINO Y EL MONIGOTE DE CIRCO (Los politijueces -marionetas de ventrílocuo- pronto pueden ser también "monigotes de circo")
Juan Pablo Mañueco Periodista Digital 23 Julio 2006

EL ASESINO CHAPOTE ha llamado al politijuez que le juzga “monigote de circo”... Uno ha dicho muchas veces que los politijueces y los politifiscales no son tal cosa, sino “marionetas de ventrílocuo”, como puede comprender cualquier juzgador racional que enjuicie la función de los justicieros: pensar lo que les ordenen que piensen en el BOE y dictar sentencias contra los enemigos de los dueños del BOE que les sienten delante.

No es su función circense, en sentido general, por tanto, sino que se trata más bien de este otro espectáculo: ventriloquia política revestida de “justicia”.

Dicho lo cual, hay que añadir también que si delante de cualquiera de nosotros nos pusieran un asesino tan claro y desalmado como el etarra Chapote... casi todos entenderíamos que sus crímenes no pueden quedar impunes ni mucho menos resultar premiados.

Y este es el problema. Que ETA exige la liberación inmediata de todos sus “luchadores vascos”, para ponerles como ejemplo de los nuevos tiempos que nos aguardan.

Zapatero no encuentra problemas para entregarles Navarra (entidades mixtas diversas que cada vez se vayan haciendo más “vascas”) ni para admitir un “comosea” plebiscitario que, fomentado por el Gobierno socialista o tolerado si lo fomenta el vasco, se parezca idénticamente a la autodeterminación bajo presiones y amenaza de nuevas metralletas que le exigen...

Ahora bien, excarcelar a gente como Chapote ya se le hace más cuesta arriba a Zapatero: no sabe cómo justificarlo.

Pues en eso consistirá la “negociación” con ETA, porque el resto ya lo tienen concedido: en que se excarcele a gente como Chapote ya... o se rompen las “negociaciones” y el “diálogo”.

Si Zapatero cede también a eso, entonces los politijueces no sólo serán “marionetas de ventrílocuo” (que esto lo son siempre), sino que Chapote habrá declarado la absoluta verdad durante la celebración de su juicio: también se probará que son “monigotes de circo”.

POSDATA: Y si Chapote ya supiera por vía interna de la banda que, efectivamente, pronto será excarcelado porque el PSOE también va a claudicar ante ETA en eso... entonces Chapote habría clavado la sentencia exacta que merece el politijuez que le juzga: con esa frase... le estaría adelantando su destino.

www.democracia-real.org

Los gestos que delatan el bando de Zapatero
Pedro Avilés Periodista Digital 23 Julio 2006

GestosNo es una cuestión de mala leche por mi parte. Es una cuestión de la mala leche que tienen los hechos reales. Hay gente que justifica el fascismo islámico desde una supuesta progresía. No es sino imbecilidad disfrazada de antinorteamericanismo contumaz y básico, "porquesí", porque es lo "moderno", porque el fascismo islámico es antinorteamericano y todo lo demás no importa, ni la Democracia.

Igual que a las masas engañadas, alienadas y manipuladas, le pasa al presidente de mi país. Y a sus ministros más pro árabes, que le siguen la corriente como a un tonto...que ostenta el poder máximo. Antes de ayer a Moratinos le salió la vena fascio paternalista cuando le expetó a Hachuel en un acto público que, sic: "No voy a tolerar que digas públicamente que José Luis Rodríguez Zapatero es antisemita. Que sea la última vez que te oigo decirlo en público". Así, tal cual, tuteandole. Lo dijo en el mismo tono que mi padre cuando me prohibía terminantemente decir palabrotas "que sea la última vez".

A Zapatero le traicionan sus gestos y sus palabras. Se le ve venir de muy lejos. No levantarse delante de la bandera norteamericana en un acto público y lucir el pañuelo del fascio palestino al cuello tras haber soltado soflamas anti israelíes en un momento en el que todos los líderes mundiales saben qué es lo que se está cociendo en la zona y por qué, denota su absoluta bisoñez de arrojaadoquines de mayo del 68 metido de rebote a presidente de gobierno de una nación. La política es algo muy serio. Las relaciones internacionales no son un juego para niños como él. La realidad siempre se impone, machacona, pesada, a lo largo de la Historia. Tener visión de ella define a un hombre de Estado. Y Zapatero podrá ser lo que querais. Pero, desde luego que no, un hombre de Estado.

Zapatero no tiene ni idea de lo que pasa en el mundo y lo poco que intuye le da miedo. Los únicos referentes que le quedan son tres soplagaitas de corte populo-fascista, Evo Morales, Fidel Castro, y Hugo Chávez, y el Consejo de la Revolución iraní, todos con politicas que recelan de la Democracia como del diablo. Zapatero, el presidente de nuestro país, deviene intelectualmente en un pensamiento que emana sólo de los términos aprendidos de Mayo del 68 y en el resentimiento familiar por un abuelo fusilado en la guerra civil. De ahí viene su obsesión más íntima de que hay que acabar con el Imperio Yankee, aunque se tenga que reprimir y joder y no poder decirlo a boca llena. El pobre, es lo que piensa.

De este modo, como tiene el poder, mantiene a España aislada del mundo exterior, como hacía otro psicópata de la politica, Franco, haciendonos ver que lo único bueno pasa aquí en España que somos el ejemplo para el mundo, los "supersolidadarios" del "no a la guerra" sin tapujos, y los de la alianza de civilizaciones defendida en colegios mayores y en manifestaciones organizadas por el Régimen, como hacia el fascista Franco. Mientras, en el mundo, malvado, sólo hay guerras y depravación e imperio americano malo, malo, malo, a batir.

Todo ello se infiere, preciso, concentrado, de esos dos gestos que ilustran este despacho. En el uno, el ínclito no se levanta ante la bandera de la Unión de los americanos del norte. En el otro, sonriente, luce el pañuelo del fascio palestino-islamista. Con gestos, está diciendo del lado de quién está. No puede decirlo abiertamente, claro, porque por mucho que le pese, estamos en Occidente, donde nació la Democracia. Ese es el auténtico presidente del gobierno español. Tan simple como el mecanismo de un chupete. No va a aprender nunca.

El "arrepentimiento" de un judío
Carmelo Jordá Periodista Digital 23 Julio 2006

Uno de los principales problemas de cara a analizar el conflicto de oriente medio es que en la confortable Europa no podemos comprender la situación en la que el estado de Israel y el pueblo judío se encuentran: rodeados por todas partes de enemigos que no buscan una victoria económica, cultural o incluso militar, sino su aniquilamiento, “echarlos al mar como” dijo el mandamás iraní.

En esas circunstancias nada fáciles Israel ha construido varias cosas que me parecen muy destacables: la democracia más libre y auténtica en miles de kilómetros a la redonda; el país más próspero en miles de kilómetros a la redonda; y, por necesidad imperiosa, el ejército más eficaz y poderoso de la región.

Pero los enemigos siguen estando ahí y el odio sigue estando ahí, así que Israel ha entendido desde su misma creación que defenderse es una actitud activa y un esfuerzo constante; y ha entendido también que el diálogo y las buenas palabras son poco eficaces ante alguien que no quiere simplemente vencerte sino que desea exterminarte.

Estos conceptos son difíciles de comprender para el acomodado europeo medio, que incluso cuando es atacado busca las culpas no en el asesino que pone las bombas sino en el “mar de injusticia universal”, así que el estado de Israel (que, como todos, se equivoca en ocasiones) es uno de los "malos oficiales" de todas las películas. Si a esto unimos el poco disimulado antisemitismo de muchos de nuestros conciudadanos el resultado final es una mezcolanza confusa de ideas en la que se ensalza y de desprecia a unos y a otros con criterios muy subjetivos.

Alrededor de todo esto me llega un correo con un texto escrito, al parecer, por un judío canadiense que, desde una ironía más bien triste, creo que puede contribuir a arrojar algo de luz sobre todo este sombrío asunto. Me parece que es muy interesante, así que lean, lean:

Estuve leyendo las informaciones de la prensa internacional, en especial las de España. Parecen estar muy bien informadas y han de tener excelentes comentaristas. Qué visión más profunda. Qué argumentación tan convincente. Es que, pobre de mí, no había reparado en ello hasta ahora. Mira que será uno corto de vista, cada vez que pienso en ello me siento turbado, profundamente agitado.

Confieso estar profundamente impresionado, parece ser que nosotros, los judíos en general y los israelíes en especial, nos habríamos equivocado. No somos lo que suponemos. Hemos cometido tantos desmanes que hacen peligrar la armonía mundial, encarecen el precio del petróleo y perturban la paz de españoles, franceses, italianos y quién no. Y eso no es todo, la nómina es tan larga que no cabría aquí.

Quizás los palestinos tengan algo de razón. De modo que, para aclarar las cosas, por la presente pido disculpas, en nombre del Pueblo Judío, por lo siguiente:

1. Por todos los suicidas judíos que han matado árabes.

2. Por todos los ómnibus árabes volados por judíos.

3. Por todas las pizzerías, centros comerciales, discotecas, restaurantes, etc., destruidos por terroristas judíos.

4. Por todos los aviones secuestrados por judíos.

5. Por todos los Ramadanes árabes arruinados por judíos.

6. Por todos los árabes linchados en ciudades israelíes, todos los atletas olímpicos árabes asesinados por judíos, todas las embajadas árabes bombardeadas por judíos.

7. Por todas las mezquitas; cementerios musulmanes; instituciones y escuelas religiosas musulmanas incendiadas, dinamitadas, bombardeadas o profanadas por judíos en África del Norte, Argentina, Francia, Bélgica, Alemania, Inglaterra, Turquía o cualquier otro país.

8. Por todas las instituciones militares, gubernamentales y civiles norteamericanas destruidas por judíos en Kenia, Irán, Arabia Saudita y Yemen, junto con el asesinato de marines y personal diplomático estadounidense.

9. Por todos los textos de escuelas judíos que afirman que los árabes envenenan aljibes, usan sangre cristiana para hornear pita, controlan el mundo financiero, y que asesinaron a Jesús, o que los ancianos árabes se reúnen secretamente para planear apoderarse del mundo.

10. Y yo me siento particularmente avergonzado de la forma en que mis compatriotas judíos atacaron a las Torres Gemelas, al Pentágono y a aviones civiles el 11 de septiembre, y bailaron en las calles para celebrar el acto.

En definitiva, totalmente contrito, afligido y arrepentido, pido perdón por todos los males, habidos y por haber, de todo el mundo. Parece ser que no hay injusticia, problema o desbarajuste alguno en el que no haya tenido parte.

El BNG obliga al PSOE a negociar un Estatuto con guiños al «Plan Ibarretxe»
Rajoy recurrirá esta semana la reforma catalana y denuncia que modificará una treintena de leyes
C. Morodo  La Razón 23 Julio 2006

Madrid- «Lo que queremos es un Estado de Autonomías no una Confederación de Estados, por lo que desde el PP no vamos a renunciar a la solidaridad de territorios ni a permitir que, por ejemplo, los niños no puedan estudiar en su idioma, ya que no hay ningún país del mundo donde uno no pueda estudiar en su lengua materna». Con esta gráfica sentencia describía ayer el líder de la oposición, Mariano Rajoy, la «liquidación» del modelo autonómico del 78.

Con las maletas ya preparadas para pasar unas obligadas y «tranquilas» vacaciones en Galicia -tiene dos niños pequeños-, su último golpe de efecto será la formalización esta semana del anunciado recurso de inconstitucionalidad contra el Estatuto de Cataluña, que para entrar en vigor obligará al Gobierno de Zapatero a reformar una treintena de leyes generales del Estado.

Precisamente, en Galicia es ahora donde está en plena ebullición la discusión que alumbre un nuevo Estatuto bajo la estela del catalán. La alianza de gobierno del PSOE con el BNG no ha servido para que el primero haya conseguido atemperar las posiciones del segundo y sentarle en la mesa de negociación sin poner encima de ella un texto de máximos con inspiraciones en el soberanismo del «Plan Ibarretxe».

En el intercambio de propuestas que acompaña al trabajo a puerta cerrada de la ponencia, los socialistas se mueven en la cuerda floja, con guiños al BNG en el borde de la Constitución y siempre mirando por el espejo retrovisor a la reforma catalana. Pero sus socios del Bloque mantienen las espadas en alto con planteamientos muy significativos por su clave soberanista. La comparación de las propuestas de uno y otro en el capítulo de Derechos y Deberes o de Justicia es reveladora.

El Bloque va mucho más allá que el PSOE y plantea una especie de Constitución propia, llegando a hablar de Derechos y Libertades Fundamentales de los ciudadanos gallegos -sólo la Carta Magna tiene facultad para establecerlos- a los que otorga un alcance «sin perjuicio de lo que establece» la propia Constitución española. La relación de esos derechos incluye cuestiones tan polémicas como la eutanasia, la educación laica (los socialistas, con sus propios términos, también la amparan) o el aborto («toda persona tiene derecho a la autonomía reproductiva»). Los de Quintana tampoco se anda por las ramas en lo que afecta a la Justicia: si el PSOE ya ha abierto camino por la puerta de atrás a la fragmentación del Poder Judicial, los independentistas, bajo ese paraguas, establecen explícitamente un poder legislativo, ejecutivo y judicial gallegos. Aunque en éstos y otros tantos asuntos el PSOE juegue a nadar y a salvar la ropa, en las grandes cuestiones -la Nación, el deber de conocer el gallego y los símbolo nacionales («Día Nacional de Galicia»)- se ha alineado, con pequeños matices, con sus socios.

El programa del PP. En réplica a este escenario, Rajoy afirmará en su programa electoral que España es una nación; que los españoles son iguales en derechos, obligaciones y deberes; que la cohesión social es un principio inspirador de la acción de los Gobiernos; la unidad de mercado y la existencia de leyes económicas iguales en toda España; o que todas las profesiones son nacionales y, por tanto, exigen los mismos requisitos para ejercerlas. A partir de septiembre abrirá un amplio debate con la sociedad para dar cuerpo a lo que será su gran baza electoral, la defensa de un «Estado viable».

Rajoy destacó ayer que la única alternativa a la crisis abierta es el PP, por ser el «único partido con vocación nacional» y que «sabe adaptarse a una España plural». «Nosotros gobernamos para las personas y no para satisfacer los dogmatismos de algunos que viven en la Prehistoria, ni para ideologías trasnochadas», sentenció en la clausura del campus de verano del PP.

Los objetivos de Israel
J. C. ABC 23 Julio 2006

HAIFA. Todo se resume en cinco palabras: «Cambiar las reglas del juego». Cinco palabras detrás de las cuales asoman muchos riesgos, amenazas, intereses, implicaciones regionales e internacionales, connotaciones políticas internas, vaivenes económicos y petrolíferos, objetivos militares, destrucción de un país entero, y civiles inocentes heridos y muertos.

Para «cambiar las reglas del juego» hay que ganar la guerra cuanto antes. Israel no se puede permitir el lujo de que Hizbolá cante victoria, ni siquiera de manera simbólica pese a la destrucción de gran parte de sus infraestructuras militares y de gran parte de las infraestructuras civiles del país del cedro, como sucedió con la retirada del sur del Líbano en mayo de 2000.
Para que Hizbolá no cante victoria los altos mandos israelíes buscan eliminar al jeque Hasán Nasralah, rehén de su propio mito, y a sus principales lugartenientes; acabar en la medida de lo posible con el arsenal de la organización chií; expulsar a la guerrilla al norte del río Litani, y acelerar el despliegue del Ejército libanés en el sur del país (resolución 1559 de la ONU) o incluso el de una fuerza de interposición internacional.

De ahí la implicación de la infantería en las últimas horas de la guerra. Conseguir todo eso desde el aire, imposible. Pero la guerra terrestre debe ser limitada y rápida para evitar demasiadas bajas, algo complicado porque Hizbolá se ha preparado a conciencia durante estos seis últimos años para actuar en este escenario que conoce como anillo al dedo.
La guerra en el sur del Líbano no es sólo cuerpo a cuerpo contra Hizbolá. Es también una guerra en la distancia contra Siria e Irán, y contra todos los potenciales enemigos del Estado de Israel.

Los secuestros pierden relevancia El mensaje, diáfano: esto le pasará a partir de ahora a todo aquel que ataque Israel. Los enemigos de Tel Aviv ya saben el precio que tendrían que pagar. De hecho, ha llamado la atención la nula implicación directa de Damasco en la confrontación. Cualquier detalle podría haber desencadenado un ataque contra su territorio. Tampoco Teherán ha ido más allá de sus habituales bravuconadas. Por mucho que lo digan los políticos y los militares israelíes, esta Segunda Guerra del Líbano no tiene como objetivo lograr la liberación de los dos soldados hebreos secuestrados, uno de los cuales, no sabe quién, podría estar muerto según se teme en Tel Aviv.

Dicha puesta en libertad sólo se conseguirá mediante la negociación a través de intermediarios internacionales y un canje de prisioneros (sólo libaneses, no palestinos) que se haría con el Gobierno libanés, no con Hizbolá.
Sólo así Israel logrará «cambiar las reglas del juego». Un juego donde los muertos ya no tienen ocasión de disfrutar de una segunda oportunidad.

Los objetivos de Hizbolá
J. C. ABC 23 Julio 2006

HAIFA. Más bien habría que hablar de los objetivos de Siria e Irán, que son los únicos que sacan algo provechoso, aunque sólo sea tiempo divino tesoro, de esta guerra por tierra, mar y aire. Provechoso a corto plazo porque el efecto bumerán no dejará de azotarles a ambos en el futuro.

La estrategia de Hizbolá, conectada con el mando a distancia a Damasco y sobre todo a Teherán, es tan sencilla como lo que sigue. Primero, se apuesta por una operación en el norte de Israel contra las tropas allí acantonadas, que patrullan a lo largo de una frontera siempre en estado de vigilancia: ocho soldados muertos, dos secuestrados.

Segundo se lanzan constantes oleadas de cohetes «Katisuha», que llegan incluso a Haifa, la tercera ciudad más importante del Estado judío. Se provoca el miedo, la psicosis generalizada de pánico y se paraliza el norte de Israel (turismo, industrias, agricultura, comercios, refinerías, puerto).

Tercero, se obliga al Ejército hebreo a entrar a pie en el avispero del sur del Líbano, se iguala la contienda, se merma la capacidad militar israelí y se planifica una guerra de desgaste que puede provocar más víctimas mortales de las permisibles y daños políticos inesperados.

Con la atención internacional centrada en el sur del Líbano, también en Beirut y en Trípoli, y en el norte de Israel, casi nadie mira de reojo a Siria, señalada con el dedo acusador durante los últimos meses desde las Naciones Unidas por su implicación en el asesinato del ex primer ministro libanés, Rafic Hariri.

Cortina de humo
Con los medios de comunicación con ojos sólo para las espectaculares, dantescas y dramáticas imágenes que rodean esta Segunda Guerra del Líbano, mucho más a un lado que al otro de la frontera, nadie se fija en las maniobras nucleares de Irán, que prosigue menos amenazado, menos presionado con su programa atómico sin que la comunidad internacional ponga fin a una amenaza nada utópica.

Hizbolá sabe, como reconoce incluso desde Israel el analista militar Yaron London, que por mucho que Israel se empeñe no logrará acabar con todo su arsenal; que una vez se logre el alto el fuego, no le será difícil rearmarse y prepararse, durante otros seis años o los que hagan falta, para no dejar de ser nunca una actor desestabilizador pero influyente en la región; que por mucho que se despliegue el Ejército libanés -mermado y con la mitad de sus efectivos de origen chií- el sur del Líbano será siempre suyo, y que mientras el régimen de los ayatolás maneje las riendas del poder en Teherán no le faltará de nada.

Todo eso lo sabe Hizbolá. También Israel. De ahí lo importante, para cada uno de ellos, de que sus objetivos se cumplan. Hagan juego.

PEDIRÁ A LOS LÍDERES ÁRABES QUE AUMENTEN LA PRESIÓN SOBRE ELLOS
Bush culpa a Siria e Irán de la crisis del Líbano por su apoyo a los terroristas de Hezbolá
El presidente de EEUU pedirá a los líderes de Oriente Medio que aumenten la presión sobre el grupo terrorista Hezbolá y los Estados que la respaldan para solucionar la crisis en el Líbano. George Bush expresó su preocupación por "el impacto de la actual crisis sobre la joven democracia del Líbano" y reiteró su apoyo al Gobierno libanés, aunque insistió en que la responsabilidad es enteramente de Hezbolá y los estados que la respaldan. El mandatario ha dicho que "sus acciones (las de Siria e Irán) amenazan todo el Oriente Medio y dificultan la solución de la actual crisis y el establecimiento de una paz duradera" en la región.
EFE Libertad Digital 23 Julio 2006

EEUU pedirá a los líderes de Oriente Medio que aumenten la presión sobre la milicia libanesa Hizbulá y los Estados que la respaldan para solucionar la crisis en el Líbano, aseguró este sábado el presidente estadounidense, George W. Bush. El inquilino de la Casa Blanca apuntó, en su habitual discurso radiofónico semanal, que ha encargado a la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, que discuta con los líderes de la región la mejor forma de resolver el conflicto. Rice tiene previsto viajar a Oriente Medio este mismo domingo, después de reunirse en la Casa Blanca con Bush y con representantes del Gobierno de Arabia Saudí.

La representante estadounidense prevé entrevistarse con el primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente palestino, Mahmud Abas, durante su estancia en la región. La gira incluye también una escala en Roma para analizar la situación con sus aliados europeos y árabes. Durante sus encuentros diplomáticos, Rice "dejará claro que resolver la crisis exige hacer frente al grupo terrorista que lanzó los ataques y a las naciones que lo respaldan", aseguró Bush. También recordó que "la actual crisis en la región estalló a raíz del secuestro de soldados israelíes por el grupo terrorista Hizbulá y el lanzamiento de cohetes contra ciudades israelíes". Israel respondió con el bombardeo del Líbano y el establecimiento de un bloqueo naval sobre el país.

El bombardeo sobre el Líbano se ha cobrado ya la vida de más de 300 personas y ha forzado el desplazamiento de miles de ciudadanos. Se calcula que más de 30 israelíes han fallecido a raíz del lanzamiento de cohetes por parte de Hezbolá sobre Israel.

En línea con lo señalado en otras ocasiones, Bush respaldó el derecho de Israel a defender a su pueblo y el de adoptar las medidas necesarias para prevenir futuros ataques. El inquilino de la Casa Blanca mencionó también durante su discurso que durante años Siria ha sido el principal patrocinador de Hezbolá y destacó que el país ha ayudado a que la milicia reciba cargamentos de armas iraníes. "Sus acciones (las de Siria e Irán) amenazan todo el Oriente Medio y dificultan la solución de la actual crisis y el establecimiento de una paz duradera" en la región, dijo.

Bush, preocupado por el impacto sobre la joven democracia del Líbano
Durante su discurso, expresó su preocupación por "el impacto de la actual crisis sobre la joven democracia del Líbano" y reiteró su apoyo al Gobierno libanés, aunque insistió en que la responsabilidad es enteramente de Hezbolá. "La práctica de Hezbolá de esconder cohetes en barrios ocupados por la población civil y sus esfuerzos para socavar el Gobierno democráticamente elegido (del Líbano) muestran que no es un (grupo) amigo del Líbano", destacó Bush. Además, añadió que "con sus acciones, Hezbolá ha puesto en peligro grandes avances y traicionado al pueblo libanés".

Bush se encuentra este fin de semana en su rancho de Texas y regresará a Washington este lunes para reunirse con Rice y destacadas autoridades saudíes con las que hablarán sobre esta crisis. Sus interlocutores serán el ministro de Exteriores saudí, el príncipe Saud al Faisal, y el secretario del Consejo de Seguridad Nacional, el príncipe Bandar bin Sultan.

El presidente estadounidense telefoneó este sábado desde Texas al primer ministro de Turquía, Recep Tayip Erdogan, para hablar sobre la situación en el Líbano y el viaje de Rice, según informó la portavoz de la Casa Blanca Dana Perino. Rice aseguró el viernes que no prevé que tropas estadounidenses formen parte de un posible contingente de paz en el sur del Líbano. "Estamos viendo qué tipo de ayuda internacional tendría sentido, pero no creo se anticipe que tropas terrestres estadounidenses formen parte de esa fuerza", señaló la secretaria de Estado.

HAY MÁS DE 130 HERIDOS
El terrorismo vuelve a sembrar la muerte en Irak asesinando a 48 personas en dos atentados cometidos en Bagdad y Kirkuk
Al menos 36 personas han muerto y otras 72 han resultado heridas en un atentado con coche bomba perpetrado este domingo por un terrorista suicida en un barrio del este de Bagdad. Según informaron fuentes policiales, la explosión ocurrió frente a una comisaría de policía y cerca de un mercado de verduras en el barrio de Yamila, cuyos habitantes son en su mayoría chiíes. Mientras, en la ciudad petrolera de Kirkuk, a unos 250 kilómetros al norte de la capital, al menos 12 personas han muerto y más de 50 han resultado heridas en la explosión de un coche bomba en un mercado de la localidad.
EFE Libertad Digital 23 Julio 2006

El atentado perpetrado este domingo por un suicida en un barrio chií del este de Bagdad ha dejado 36 muertos y 72 heridos, según afirmaron fuentes del Ministerio de Interior iraquí. El atentado se produjo a primeras horas de la mañana frente a una comisaría de policía y cerca de un mercado de verduras en el barrio de Yamila, cuyos habitantes son en su mayoría chiíes.

El barrio de Yamila está situado en la región de Medinat (Ciudad) Al Sadr, feudo de los seguidores del llamado "Ejército de Al Mahdi", del clérigo rebelde chií Muqatada al Sadr, y que fue escenario hace dos semanas de un atentado suicida que dejó al menos 60 muertos. El atentado puede ser un nuevo episodio de la violencia sectaria que azota el país desde febrero pasado y que ha costado la vida a miles de personas.

Irak comenzó ayer oficialmente la aplicación del plan de reconciliación nacional, anunciado el mes pasado por el primer ministro, Nuri al Maliki, que tiene el objetivo de poner fin a la violencia en el país.

Por otro lado, el Ejército estadounidense anunció este domingo en un comunicado la detención de diez terroristas en dos redadas realizadas esta mañana por tropas iraquíes y norteamericanas en el este y el noreste de Bagdad.

Coche-bomba en la ciudad petrolera de Kirkuk
Mientras, al menos 12 personas murieron este domingo y 50 más resultaron heridos en la explosión de un coche bomba en un mercado de la ciudad petrolera de Kirkuk, a unos 250 kilómetros al norte de Bagdad, según fuentes policiales. Este atentado se produjo hacia las 12.30 hora local (8.30 GMT), pocas horas después de que un ataque similar en un barrio chií de Bagdad dejara 36 muertos y más de 70 heridos.

Los heridos en el ataque de Kirkuk han sido trasladados a dos hospitales de dicha ciudad, donde viven árabes, kurdos y turcomanos, según fuentes de la Oficina de Coordinación iraquí-estadounidense. Los atentados en Kirkuk y Bagdad se produjeron después de que el Gobierno iraquí comenzara este sábado la aplicación del plan de reconciliación nacional en Irak.

Además, el mando militar estadounidense informó este domingo en un comunicado de la detención de 153 terroristas en una operación militar realizada durante los últimos tres días en dicha ciudad septentrional.

Brasil demandará más de doscientos mil profesores de español en los próximos 15 años
BELÉN MOLLEDA LEÓN ABC 23 Julio 2006

El Instituto Cervantes irradiará la cultura y el idioma español por todos los poros de Brasil para cubrir la demanda de aprendizaje de nuestro idioma en los próximos quince años: más de doscientos mil profesores, según aseguró el director del Instituto Cervantes, César Antonio Molina, antes de inaugurar la reunión de directores.

En Brasil residen ciento ochenta millones de personas, de las cuales cien millones se encuentran alfabetizadas. Consciente de la importancia de nuestro idioma en el país iberoamericano, el Instituto Cervantes quiere convertir a Brasil en el «país que más centros Cervantes tendrá». En la actualidad, el Cervantes forma entre 3.000 y 4.000 profesores en Brasil al año y se marca como objetivo duplicar esa cifra. De momento, el Instituto tiene dos centros, uno en Río de Janeiro y otro en Sao Paulo y proyecta abrir antes de finales de año otros cuatro en Brasilia, Curitiba, Salvador de Bahía y Porto Alegre.
El personal de Beirut, evacuado

César Antonio Molina destacó la labor de esta institución en España, en el sentido de concienciarnos de que «teníamos estos pozos de petróleo, que nadie los había horadado y este pozo es la lengua». Molina justificó los motivos de la celebración de la reunión en León, entre los que destacó que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, es leonés y «ha entendido bien lo que es el Instituto», que existen ilustres leoneses en estos centros y también porque Castilla y León «está a la vanguardia del turismo».

Estas jornadas, que serán clausuradas el próximo martes por Zapatero, fueron inauguradas por la secretaria de Estado de Cooperación Institucional, Leire Pajín, quien recordó la «difícil situación que vive el Líbano», donde «la cultura vuelve a sentir el azote de los conflictos». Se refirió al Cervantes de Beirut, que «ha tenido que ser cerrado, y su personal evacuado». Por último, la consejera de Cultura de la Junta, Silvia Clemente, explicó el plan del español en Castilla y León, donde se duplicará la cifra de estudiantes al año: de 30.000 a 60.000.

El castellano, una lengua «minoritaria» con más de 400 millones de hablantes
ABC 23 Julio 2006

A pesar de que más de 400 millones de personas hablan español en una veintena de países, en China se sigue teniendo la percepción de que el castellano es una lengua «minoritaria». Para acabar con ese falso mito, tanto el director del Instituto Cervantes, César Antonio Molina, como la responsable del centro de Pekín, Inmaculada González Puy, insistieron durante su inauguración en la fuerte vinculación de nuestro país con Iberoamérica. No en vano, el gigante asiático ya ha puesto su objetivo en esta región del mundo en busca de materias primas con las que alimentar su crecimiento económico y de un vasto mercado para los productos que salen cada día de la «fábrica global».

«El español interesa en China porque puede servir como puente con Latinoamérica», reconoció a ABC Federico Losada, jefe de estudios del Cervantes. Tras su paso por Marruecos, Inglaterra y Argelia, Losada ya está preparando la metodología de los cursos que se impartirán en el «dragón rojo». A su juicio, «la tarea no es fácil porque, debido a la distinta raíz lingüística del mandarín, en China no valen los sistemas de aprendizaje que se utilizan en el resto de centros, y hay que buscar una fórmula nueva con un gran enfoque para empezar a conversar lo antes posible».

Al margen de estas dificultades, el objetivo consiste en reunir a unos 16 alumnos por clase en los cuatro niveles que se impartirán a partir de otoño en el Instituto Cervantes, que cuenta con 20 aulas. Con una duración de 540 horas por curso y un precio de dos euros la hora, habrá también lecciones especializadas en negocios y turismo, por lo que el centro aspira a captar unos 10.000 alumnos en los próximos tres años.

En la actualidad, hay inscritos 2.749 estudiantes de español en 20 universidades de China, donde 5.000 personas han aprendido este idioma desde que empezó a cursarse en 1952.

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