AGLI

Recortes de Prensa     Martes 25 Julio  2006
En el marco de la I Conferencia de Libertad del Foro Ermua
Premio a la Convivencia 2006 del Foro Ermua
Concedido el VI Premio a la Convivencia Cívica del Foro Ermua ex aequo a José Manuel Ayesa, empresario navarro, y a Pilar Ruiz Arbisu, madre de Joseba Pagazaurtundua
Nota de Prensa Foro de Ermua 25 Julio 2006

Bilbao. 25 de julio de 2006. El Jurado, constituido a iniciativa del Foro Ermua con ocasión de la VI edición del Premio a la Convivencia Cívica (2006), ha decidido por unanimidad concederlo ex aequo a Dña. Pilar Ruiz Arbisu y a D. José Manuel Ayesa, empresario navarro.

Pilar Ruiz Arbisu, madre del socialista Joseba Pagazaurtundua asesinado por ETA en Andoain, encarna cabalmente todos los valores cívicos que el Foro Ermua pretende fomentar y defender por encima de los intereses partidistas. Pilar Ruiz Arbisu es un ejemplo acabado de fortaleza y de lealtad a la memoria de las víctimas, de sentido de la dignidad y de defensa de la libertad, que demuestra con su firmeza al salvaguardar los principios éticos con independencia de cualquier otra presión o sentimiento. Tras el asesinato de su hijo Josefa, Pilar Ruiz Arbisu rechazó las hipócritas condolencias que trataron de transmitirle los dirigentes nacionalistas y denunció, con indescriptible fortaleza y dignidad, la connivencia que propiciaba la desprotección de los ciudadanos no afines al nacionalismo. En las actuales circunstancias, Pilar Ruiz Arbisu viene denunciando, incansablemente, la incongruencia e inmoralidad que se esconde tras la política de negociación con la banda terrorista.

El Foro Ermua se siente muy honrado de galardonar a Dña. Pilar, ciudadana ejemplar y “madre de socialistas” –como acostumbra a recordar-, con el Premio a la Convivencia Cívica 2006 en memoria de otro socialista ejemplar José Luis López de Lacalle, miembro fundador de nuestro Foro, asesinado por ETA también en Andoain.

Así mismo, el Foro Ermua ha decidido conceder este año el Premio a la convivencia a José Manuel Ayesa, presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra, en reconocimiento a su valor cívico al denunciar la extorsión de ETA. El Foro Ermua ha querido premiar, en su persona, a quienes no se han doblegado ante ETA y pertenecen a un sector social que ha sufrido de manera sistemática, durante muchos años, la presión de la banda terrorista. Un sector especialmente desamparado que percibe el verdadero rostro de ETA, que no es el de la voluntad de dejar la violencia sino de perpetuarla y rentabilizarla: el rostro del chantaje.

El Foro Ermua quiere así llamar especialmente la atención sobre una lacra antidemocrática que no ha desaparecido con el llamado “alto el fuego” de la organización terrorista sino en la que ésta pretende instalarse como si se tratara de una parte inevitable del propio paisaje político de la “negociación” y que se presenta como “un mal menor” por quienes avalan, desde las instituciones democráticas el diálogo del Gobierno con ETA. El Foro Ermua considera que esta táctica engañosa constituye un negro capítulo más del prolongado silenciamiento que se ha guardado, durante años, frente a un hecho inconcebible en un país de la Unión Europea. Silenciamiento que el nacionalismo vasco ha tratado de disfrazar –no lo olvidemos- de estrategia favorable a la convivencia y a la normalización democrática y que se ha revelado, al contrario, como el mejor método para perpetuar la extorsión en el tiempo. Sería una paradoja lamentable que, en nombre de su negociación, el Gobierno de España prolongara e hiciera ahora suya la “política nacionalista” de ignorar las amenazas al mundo empresarial y negara que éstas afecten al llamado “proceso de paz” como han hecho los nacionalistas durante tres décadas al desmentir que la existencia de ETA afectara a la economía y al desarrollo empresarial del País Vasco así como al confundir la normalización democrática con la “normalización del terror”.

El Foro Ermua ha tenido en cuenta, en este reconocimiento a José Manuel Ayesa, además de su honestidad y valentía en la denuncia de la extorsión, las circunstancias de este momento político que no avala la resistencia cívica sino que la desaconseja y la presenta como contraria a la paz. Otra de las circunstancias tenidas en cuenta es la condición navarra del galardonado. El Foro Ermua denuncia que desgraciadamente “éstos son los lazos que el nacionalismo ha propiciado entre Navarra y el País Vasco: los del terror y la extorsión”. Y ante esos lazos el Foro Ermua recuerda que son los lazos de la libertad, la solidaridad y la prosperidad los que deben unir a los empresarios navarros no sólo con los vascos sino con todos los españoles”.

La primera Edición del Premio, en 2001, se concedió ex aequo a Doña Ana María Urchueguía, alcaldesa (PSE-EE) de Lasarte-Oria y a Doña Pilar Elías, concejala (PP) en el Ayuntamiento de Azcoitia, por su coraje democrático representando a los ciudadanos de sus respectivos municipios. El II Premio (2002) al Magistrado de la Audiencia Nacional D. Baltasar Garzón, que en agosto de dicho año había ordenado la suspensión de toda actividad de Batasuna, brazo político de ETA. El III Premio (2003) al Sr. Dominique Perben, Ministro de Justicia de Francia, por la colaboración de la Justicia francesa con España en la lucha contra el terrorismo. El IV Premio (2004) al Presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), D. José Alcaraz. Finalmente, el V Premio (2005) se concedió ex aequo a Doña María San Gil, presidenta del Partido Popular del País Vasco, y a Doña Rosa Diez, Eurodiputada socialista, por su coherencia al defender los principios democráticos con independencia de cualquier estrategia partidista.

El Premio será entregado en Vitoria en el mes de octubre, en la fecha que se hará pública más adelante. El Jurado ha estado compuesto por las siguientes personas:

Mikel Buesa. (Presidente del Jurado). Presidente del Foro Ermua.
Gustavo Jaso. (Secretario del Jurado). Economista.
Mario Vargas Llosa, escritor.
Rosa Diez. Eurodiputada PSOE
María San Gil. Presidenta del Partido Popular en el País Vasco.
Enrique López, Portavoz CGPJ
Ignacio Astarloa, Diputado por el PP
Jon Juaristi. Presidente de la Fundación Papeles de Ermua
Inma Castilla de Cortázar. Vicepresidenta del Foro Ermua y de la Fundación Papeles de Ermua
Iñaki Ezkerra. Vicepresidente del Foro Ermua.
Herman Tertsch, periodista.
Antonio Aguirre. Economísta. Ex Miembro del Comité Nacional del PSE-PSOE. Miembro de la Junta directiva del Foro Ermua.

Guía para la objeción contra el «adoctrinamiento» en la escuela

El Foro de la Familia, Profesionales por la Ética y otras asociaciones asesorarán a los padres que rechacen Educación para la Ciudadanía
M. Villasante  La Razón 25 Julio 2006

Madrid- Las asociaciones de profesionales y familias que se oponen a la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía trabajan en la elaboración de una Guía de Objeción de Conciencia para que los padres sepan qué pasos deben seguir y qué consecuencias podría tener para sus hijos la negativa a cursarla.

La nueva materia, que será obligatoria en un curso de Primaria, dos de Secundaria y uno de Bachillerato, contiene un «riesgo real de adoctrinamiento ideológico en la escuela en función del Gobierno de turno», según explicó Ramón Novella, de Profesionales de la Ética, artífices de la publicación. Esta organización mantuvo ayer una reunión con distintas asociaciones, entre ellas el Foro Español de la Familia y los padres católicos de Concapa, en la que, además, avanzaron en la idea de crear un Observatorio de la Objeción de Conciencia para asesorar a las familias y poder resolver algunas preguntas cruciales.

La asignatura, que podría comenzar a aplicarse en la ESO a partir del curso 2007-2008 (según el calendario de la LOE), incluirá en esta etapa contenidos sobre sexualidad, relaciones familiares y opciones religiosas, entre otros, según el proyecto que maneja el Ministerio.

Profesionales por la Ética, que todavía trabaja en un borrador inicial de la guía, pretende responder a cuestiones como la articulación legal de la objeción de conciencia, qué hacer si el centro escolar la rechaza o qué ocurriría si un alumno tuviera esta asignatura sin evaluar. Éstas son las ideas con las que trabajan:

** ¿A qué cursos y edades afecta la asignatura? La nueva materia tendrá carácter transversal en toda la educación obligatoria, pero será una asignatura específica en uno de los dos cursos del tercer ciclo de Primaria (10 a 12 años), en uno de los tres primeros de Secundaria (12 a 15 años), en 4º de este tramo (15 a 16) y en un curso de Bachillerato (de 16 a 18 años), bajo la denominación de «Filosofía y Ciudadanía».

** ¿Qué puedo hacer para que mi hijo no curse la materia? Los padres tendrían que notificar a la dirección del centro que se acogen a la objeción y que han decidido que sus hijos no asistan a estas clases.

** ¿En qué consiste la objeción de conciencia? Esta figura se define como la «negativa a cumplir un mandato o norma jurídica invocando un imperativo de conciencia que impide el cumplimiento».

** ¿Es legal? ¿Cómo se recoge en la legislación española? El Tribunal Constitucional ha declarado que el derecho a la objeción de conciencia tiene base constitucional en su artículo 16, que proclama la libertad ideológica.

** ¿Quién objeta, el alumno o los padres? Si son menores, los hijos no pueden ejercitar formalmente su derecho a la objeción de conciencia, por lo que deben ser los padres, como responsables de la tutela de sus derechos, los que lo hagan.

** ¿Qué pasos hay que seguir para plantear la objeción? Si Educación no articula algún procedimiento específico, dirigir un escrito a la dirección del centro para poner en su conocimiento que, por razones de conciencia y por considerar que algunos contenidos vulneran el derecho de los padres a que los hijos reciban la formación moral acorde con las convicciones de los progenitores, los hijos no asistirán a estas clases.

** ¿Qué consecuencias académicas puede tener? Si se articula algún procedimiento regulador de la objeción de conciencia, no habría consecuencias. Si no, en Primaria tampoco habría en principio problemas, porque no hay un número de suspensos determinado para la repetición de curso, que sólo se puede producir una vez en toda la etapa. En Secundaria, los alumnos pueden promocionar con dos materias suspendidas, incluso con tres si el equipo docente decide que su naturaleza no le impiden seguir. En principio, se puede obtener el Graduado en ESO con dos suspensos (si no son Matemáticas o Lengua). Más problemas habría en Bachillerato, porque se puede pasar de primero a segundo con dos suspensos, pero es necesario haber aprobado todas las materias de los dos cursos para obtener el título.

** Si la petición de objeción es rechazada ¿pueden obligar a un alumno a recibir la enseñanza? Nadie podría forzarlos a asistir a clase. En todo caso, el centro podrá adoptar las medidas sancionadoras previstas para los casos de ausencia reiterada (en la práctica, ninguna). En el caso de los alumnos de 2º de ESO o de Bachillerato, con el que se ha dado en llamar «derecho de huelga», no habría ningún problema.

** ¿Puede tener consecuencias legales? Para los hijos, en ningún caso. Para los padres, a la vista de la jurisprudencia del Constitucional, tampoco cabe prever esta posibilidad. Al alumno se le podría imponer alguna conducta sustitutiva, previsiblemente la asistencia a alguna actividad académica paralela.

** ¿Quién puede ayudar a los padres en caso de que no se acepte la objeción? Algunas asociaciones, entre ellas el Foro Español de la Familia y Profesionales por la Ética, tienen previsto crear el Observatorio para la Objeción de Conciencia, que servirá para canalizar y orientar las iniciativas ciudadanas y para defender el ejercicio de este derecho ante los poderes públicos.

Incomprensión Del Odio
Por EDURNE URIARTE ABC 25 Julio 2006

Aunque el sumario del 11-M fuera perfecto, aunque todas esas lagunas pendientes destacadas ayer por este periódico hubieran podido ser resueltas, las dificultades de la sociedad española para entender y asimilar ese atentado serían las mismas. No es un problema de insuficiencia de datos o de perfección de las pruebas. Es una cuestión de incapacidad de asunción moral y política de aquel crimen. De hecho, tal como pudimos leer en el primer informe sobre el sumario publicado en estas mismas páginas, las motivaciones políticas están más que explicadas y documentadas. Y da igual. Dos años después, la cerrazón respecto al significado del 11-M sigue siendo la misma.

El rechazo psicológico más que político a aceptar la génesis del 11-M me hace recordar un libro de André Glucksmann y una de sus primeras preguntas: «¿por qué misterio insondable, por qué inconmensurable ingenuidad, el pasajero del siglo XXI se condena a hacerse el sorprendido cuando el odio fuerza su puerta?» (El discurso del odio, Taurus, 2005) Es la incomprensión del odio. Y luego vienen las consecuencias, como una de las apuntadas por Glucksmann, la búsqueda de explicaciones exteriores, de tal forma que hasta el dato más claro e incontestable de la investigación del 11-M, el fundamentalismo islámico, es deformado y oscurecido.

En nuestro caso, el español, la explicación exterior presenta una doble vertiente, la de quienes encuentran excusas sociales y políticas para los crímenes del fundamentalismo, sean los de Al Qaeda o los de Hezbollá estos últimos días. Y la de quienes se niegan a aceptar que una célula islamista local haya sido capaz de organizar este atentado. Me refiero a la teoría de «unos cuantos moritos». Tras cuarenta años de pedagogía del odio proporcionados por ETA, Txapote sigue causando una conmoción cada vez que abre la boca o simplemente mira a la cámara. La incomprensión del odio, nuevamente, las dificultades para aceptar que este monstruo moral sea un hijo de nuestra sociedad, un chico normal y corriente que, sin enfermedad mental alguna, dictadura política, intolerable explotación o terrible injusticia, asesina con saña y placer. Con la diferencia de que la experiencia directa de tantos crímenes ha conseguido convencernos, por ejemplo, de que una persona intelectualmente tan limitada como Txapote ha podido ser nada menos que «jefe militar» de ETA.

Pero algunos insisten incrédulos en que «unos cuantos moritos» no han podido perpetrar el 11-M. A pesar de que la acción de células locales coordinadas en las redes de la yihad global, explicada en el sumario del 11-M, es común a casi todas las acciones de Al Qaeda. A pesar de que la sofisticación organizativa de Al Qaeda es bastante mayor que la de ETA. A pesar de que sus dimensiones y sus posibilidades de acción son inmensamente mayores. Y a pesar de que su odio a España y el objetivo de sojuzgarla, la motivación del 11-M, es al menos tan grande como el de ETA.

Memoria histórica y guerra civil
Por CARMEN IGLESIAS. Catedrática de Historia de las Ideas Políticas y Moral de las Reales Academias Española y de la Historia ABC 25 Julio 2006

... No fue «caer en el olvido», sino «echar en el olvido» (como nuestra rica lengua castellana diferencia con matices decisivos y que ya fue recordado por Santos Juliá); fue en todo caso «un olvido activo», que salda la cuenta del pasado a fin de acabar con una espiral de violencia y abrir el futuro...

DESDE diferentes perspectivas, varios historiadores hemos insistido en numerosas ocasiones en la importancia que tuvo la memoria histórica para todos los protagonistas de la transición de 1975 y en la elaboración constitucional del 78. Precisamente porque se era muy consciente de lo que había ocurrido en el siglo XIX y en 1931, cuando la concordia -es decir, la «amistad civil» en los asuntos de interés general, que decía Aristóteles- no había prevalecido, y una parte importante de la ciudadanía -casi la mitad de los españoles- quedaba excluida del consenso constitucional; precisamente por todo ello, los constituyentes del 78 lucharon ejemplar y generosamente para que nadie quedara fuera. Claro que se practicó el olvido, como insisten los que ahora se erigen a sí mismos en guardianes de una memoria guerracivilista que de alguna manera tiende a relativizar la memoria cercana de lo que sucede ahora, de lo que ha sucedido con las víctimas del terrorismo en plena democracia. Pero no fue el olvido pasivo, amnésico y distorsionador de la realidad; no fue «caer en el olvido», sino «echar en el olvido» (como nuestra rica lengua castellana diferencia con matices decisivos y que ya fue recordado por Santos Juliá); fue en todo caso un olvido activo, que salda la cuenta del pasado a fin de acabar con una espiral de violencia y abrir el futuro, como Arendt y Heller, las dos grandes filósofas judías, han reflexionado dolorosamente en sus escritos al hablar de las víctimas, de la necesidad de justicia y, al tiempo, del legado a las futuras generaciones. Un «olvido activo», en frase de Koselleck, en el que se olvida la deuda, pero no los hechos, y en el que se precisa la terapia de la memoria para «curar la capacidad destructora de los recuerdos».

Como es sabido, y repito mis propias palabras de hace algún tiempo, este olvido ha sido considerado por muchos como el pecado original de la transición. Quisiera insistir en que es algo que viene impuesto por el sentido de la realidad respecto a las condiciones históricas de 1975 y que entronca con aquello que los griegos calificaron como piedad. Las pugnaces polis griegas, enzarzadas con frecuencia en unas guerras entre sí -que las acabarían debilitando frente al enemigo común: el naciente imperio macedonio, primero, y luego el romano-, tenían, sin embargo, sabiamente establecido el fin de los agravios con el fin de la guerra. En los límites de las polis que firmaban la paz, en las encrucijadas de las fronteras de la época, se colgaban las armas y los trofeos conquistados por los vencedores, con el acuerdo tácito -y siempre respetado- de que ni vencedores ni vencidos actuarían, ni para su mantenimiento por parte de unos ni para su destrucción por parte de otros.

Simplemente, se dejaba al tiempo que arrasara aquellos trofeos y fuera borrado del sentimiento de los hombres el rencor de la guerra. Pienso que, a la muerte del dictador, tanto el pueblo español como las personas con capacidad de decisión política para el cambio deseaban fervientemente borrar para siempre esos elementos que habían llevado a una enemistad tan larga y profunda. Lo que no pudieron hacer los padres lo hicieron sus hijos o casi sus nietos. El tiempo y las transformaciones profundas, materiales y mentales, de la sociedad española en largos años fueron el sustrato que permitió esa bienvenida piedad histórica.

Pero, además, no es lo mismo recuerdo personal, memoria subjetiva, que historia. Y las personas y los pueblos, a través de la herencia social y cultural que decía Umberto Eco -por la que se filtran las percepciones de la realidad y del tiempo, y sin la cual no sobrevive ningún tipo de sociedad ni cultura humana-, eligen siempre. En la especie humana, ni individual ni mucho menos colectivamente (esa falacia de «memoria colectiva», esa moda del memorialismo, que, manipulada por el poder político, ya Koselleck ha denunciado claramente como ideología política interesada) todo no puede ser recordado, ni tampoco todo puede -ni debe- ser olvidado; en ambos extremos se cae en la locura. Como ya escribí también en otra ocasión, qué se refuerza en la memoria histórica y qué se difumina en el olvido es un dilema que no tiene solución más que en los regímenes totalitarios, pero no en nuestros sistemas liberales y democráticos. En cualquier caso, como señalan Koselleck, Ricoeur, Bruckner y tantos otros pensadores, filósofos e historiadores, no se trata de recuerdos privados, pero tampoco de «memoria colectiva» («mi memoria depende de mis experiencias y nada más», ha dicho Koselleck); no se trata de moralismos ni nostalgias («la nostalgia nada tiene que ver con la memoria, porque el pasado al que se refiere permanece fuera del tiempo, congelado en una especie de perfección que nunca existió», expresó muy bien Manuel Rodríguez Rivero). Esa memoria, si quiere ser histórica, tiene que ser la que van reelaborando de manera crítica los historiadores, para contrarrestar la memoria ideologizada y muchas veces demagógica que, con desgraciada frecuencia, intenta imponer un poder político.

Incluso admitiendo una memoria dividida, como dice Reinhart Koselleck (siempre es mejor que inventar una única, de una pieza, como hizo el franquismo y como hacen ahora buen número de historias autonómicas nacionalistas), es posible la concordia, siempre que no se intenten reabrir viejas heridas (insisto, a veces para disimular las recientes), y que se acepte que el otro puede tener una parte de verdad, una parte de razón. Y, sobre todo, que no se posponga la única memoria imprescindible para que una sociedad pueda funcionar: «La que puede mantener vivo el origen del derecho, la que apunta a una pedagogía de la democracia». Esto quiere decir no ocultar ni fracasos ni errores históricos, pero huir al tiempo de la locura y el odio en espiral que se promueven cuando el necesario uso del recuerdo y de la memoria histórica se utiliza solamente para fortalecer el traumatismo, «la conmemoración de las catástrofes que han asolado a un pueblo» (Bruckner, 1996), cuando solo, o primordialmente, «los guardianes del resentimiento», que decía Domínguez Ortiz, tienen voz política. Ese pasado se interioriza entonces como un continuum, con la consecuencia fatalista a que tal uso exclusivo puede abocar. Además contribuyen a desatar unas fuerzas irracionales que encubren los auténticos problemas del presente y que luego los «aprendices de brujo» no pueden contener, aunque así lleguen a creérselo desde la pérdida de sentido de la realidad que con frecuencia produce la sensación desmesurada y engañosa de omnipotencia de poder.

La otra parte de la memoria histórica
Editorial ABC 25 Julio 2006

EL Gobierno sigue empeñado en someter a la sociedad española a una sobredosis de memoria histórica tan inoportuna como contraproducente. Ni siquiera se trata de un ejercicio objetivo, sino que las conclusiones están predeterminadas como si fuera una película de «buenos» y «malos». Es, en concreto, una memoria selectiva: todos los focos apuntan hacia 1936, mientras que la atención se desvía cuidadosamente respecto de los hechos acaecidos en 1934, una genuina revolución contra la legalidad republicana, en la que participaron personajes cuya imagen interesa preservar. Es evidente que la historia o se escribe entera o se convierte en una manipulación al servicio de causas partidistas. Mal asunto cuando hay que ocultar una parte de los acontecimientos porque no interesan al Gobierno de turno. La objetividad sólo se consigue después de un largo esfuerzo de estudio y documentación y mediante un serio análisis para contrastar posiciones y argumentos. Es fácil suponer, por tanto, que nada bueno puede surgir de una revisión apresurada, sesgada y oportunista, cuya única intención es ahondar las diferencias entre los españoles con el objetivo insensato de romper los acuerdos plasmados en la Constitución de 1978. Por lo demás, si la intención es tener contento a un grupo de intelectales afines mediante el reparto de prebendas, es evidente que el daño que se causa a la convivencia es muy superior al beneficio que unos pocos van a conseguir.

Un ejemplo claro de esa memoria selectiva se encuentra en el callejero de nuestras ciudades y pueblos. En rigor, los países importantes no pierden ni un minuto en cuestiones tan minúsculas. Entre nosotros, la fiebre del cambio de nombres produjo durante la Transición algunas modificaciones significativas, de manera que las referencias al anterior jefe del Estado o a los personajes principales del régimen autoritario han desaparecido en su gran mayoría. En cambio, la «otra» memoria histórica permanece inalterable. Y así, los políticos de la República aparecen con toda naturalidad en la nomenclatura de las calles y plazas sin que ello haya supuesto trauma alguno al ciudadano.

En el fondo, la extraña actitud revanchista que alienta Rodríguez Zapatero parece encaminada a alterar esa naturalidad con que los españoles vivimos, treinta años después, la superación de los traumas de la Guerra Civil y de la época de Franco. En particular, muchos jóvenes (con la inestimable ayuda de un sistema educativo que no incentiva el estudio responsable de la Historia de España) apenas conocen los nombres y lo que significaron personajes de uno y otro bando, y es probable que no sepan distinguirlos de los políticos y militares de épocas anteriores. El sentido común exige que se encauce pronto este revisionismo absurdo, utilizado como cobertura pseudoideológica de un proyecto político inaceptable para la gran mayoría de los ciudadanos.

Arriesgada vuelta atrás
Por FLORENTINO PORTERO ABC 25 Julio 2006

Las críticas llueven sobre Olmert. Como número dos de Sharón se le hace responsable del error de haber levantado los asentamientos y retirado las tropas de Gaza. Más aún, de haber anunciado la continuación de la misma política en Cisjordania. A juicio de sus críticos envió a los islamistas una señal de debilidad, la prueba es que Hamás lo celebró como una victoria propia. Además cedió espacio a los radicales, puesto que la Autoridad Palestina carecía de medios y de voluntad para intentar imponerse. El Hamastán se hizo realidad y allí fue donde se encendió la mecha del actual conflicto.
Las dos críticas son certeras. Fueron esgrimidas en los debates parlamentarios previos a la aprobación y Sharón tuvo que escucharlas de sus generales y consejeros de seguridad. Es muy probable que el propio Sharón compartiera ese análisis. Si es así, ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué luchó hasta romper su propio partido?

En democracia la estrategia militar tiene que acompasarse con otras realidades, como los sentimientos de la opinión pública o los condicionamientos diplomáticos. Ni Israel ni ninguna democracia, véase el caso de Estados Unidos en Irak, pueden ignorarlas.

La sociedad israelí estaba profundamente dividida. Una parte significativa de la población consideraba que no era aceptable poner en peligro la vida de miles de jóvenes soldados por retener unos territorios que no eran suyos. Exigían que Gaza y la mayor parte de Cisjordania fuera entregada a los palestinos. Cuando una sociedad está en guerra, Israel lo está desde el día de su creación y no se vislumbra la paz en el horizonte, es fundamental que se mantenga cohesionada en torno a unos valores y unos ideales. La ocupación y, sobre todo, los asentamientos eran un cáncer que corroía la unidad. La devolución de Gaza no fue fácil, pero estableció un renovado consenso nacional.

Arafat arruinó el proceso de paz y la victoria de Hamás lo hizo irrecuperable. La dependencia estratégica de Estados Unidos era muy peligrosa. Israel tenía que recuperar espacio diplomático perdido y demostrar su voluntad de paz. Todo ello en pleno proceso de democratización regional.

Israel está hoy embarcada en su sexta guerra, un conflicto nuevo en el que el enemigo no son ya los árabes, sino los islamistas dirigidos desde Teherán. No sabemos cómo puede evolucionar la situación, pero es evidente que existe un riesgo de que se expanda a Siria e Irán. En estas condiciones resulta esencial tanto el grado de cohesión interno logrado como la voluntad de paz demostrada. Europa puede criticar la intensidad de la campaña, pero no duda en señalar a los islamistas como los responsables del conflicto. No está claro que hubiera reaccionado de la misma manera de no haberse producido la retirada de Gaza.

Israel y la última infamia del PSOE
EDITORIAL Libertad Digital 25 Julio 2006

En sede socialista, y tras la reunión de la Comisión Permanente del Comité Federal del PSOE, se han escuchado las calumnias más graves y ofensivas lanzadas hasta ahora contra Israel por el PSOE o el propio Gobierno de Zapatero. Han sido proferidas por el secretario de Organización del partido, José Blanco, al acusar al Estado judío de "matar a civiles intencionadamente".

Por lo visto no era suficiente que Zapatero silenciara la semana pasada la agresión de los terroristas islámicos mientras arremetía contra la "desproporcionada" reacción defensiva de los judíos, en unas declaraciones que, justificadamente, consolidaron a Zapatero como el representante occidental más elogiado por los terroristas islámicos. Tampoco era bastante que Zapatero luciera el pañuelo palestino, uno de los más claros símbolos del antisemitismo islámico, o que el PSOE convocara manifestaciones antisemitas disfrazadas de pacifismo como la del pasado viernes.

Si el embajador de Israel contenía diplomáticamente su indignación el pasado fin de semana, limitándose a reconocer que las relaciones con España "no atraviesan sus mejores momentos" o a señalar que el Gobierno español "minimiza el uso que hacen los terroristas de los escudos humanos", Víctor Harel no ha podido dejar de considerar este lunes que las declaraciones del secretario del PSOE constituyen "la más infame de las escuchadas hasta ahora".

Frente a la, ciertamente infame, manipulación antisemita de José Blanco, si a alguien pertenece la exclusiva de buscar deliberadamente víctimas civiles en este conflicto es a los terroristas que lo originaron teledirigidos por Irán y Siria. Y las buscan tanto en sus atentados y lanzamiento de misiles contra la población judía como tratando de que las legítimas represalias de Israel causen el mayor número de "daños colaterales" posible. Mientras Israel gasta millones y millones de dólares en desarrollar armamento que minimice los daños colaterales de sus bombardeos, arriesga la vida de sus soldados en incursiones terrestres con ese mismo objetivo o solicita la evacuación de la población civil de las zonas de riesgo, son las terroristas de las milicias chiíes los que utilizan deliberadamente a la población civil como escudos humanos.

Si Blanco manipula radicalmente la realidad, no menos manipulador resulta Zapatero tratando de obtener, el mismo día, una foto de "centralidad" con las juventudes del Partido Laborista israelí, cuando es el presidente el máximo responsable de la infamia y deriva antisemita de su partido y de su Gobierno. Una deriva que, disfrazada de paz, sirve y utiliza el Gobierno del 14-M tanto para su propio provecho como para el del terrorismo islámico y etarra.

Declaraciones antisemitas
Blanco como médium
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 25 Julio 2006

José Blanco es una prueba viva de la eficiente asignación de los recursos humanos en nuestras organizaciones políticas. Nadie mejor que él para el cargo que ostenta. Si un partido sectario hasta la médula y volcado en la destrucción de su único adversario pusiera al frente de su Secretaría de Organización a un hombre cabal y decente, los objetivos del PSOE, lejos de acercarse, se alejarían. Si el puesto recayera en un hombre culto y capaz, no encajaría con un partido que chapotea feliz en la charca de la ignorancia, que tiene en la miseria intelectual el combustible de su propaganda y en la incapacidad gestora el contrapunto de su intervencionismo clientelista.

Cuando José Blanco afirma que las víctimas civiles del Líbano no son daños colaterales sino un objetivo buscado por Israel, no es José Blanco el que habla sino el Partido Socialista. El judío como esencia de la maldad, el judío conspirador siempre cargado de intenciones perversas, el judío culpable por definición forma parte nuclear del imaginario progre español como antes la ha formado de otros constructos ideológicos explosivos. Blanco emite sonidos que forman frases preñadas de anacolutos, con la fonética hecha pedazos, pero es un puro médium; por su boca habla la izquierda española, que se ha hecho una composición maniquea y bidimensional de un laberinto endiablado cuya comprensión exige lecturas, y eso ya es demasiado.

Pudiéndose culpar sin más a los judíos y a los americanos, pudiendo descargar en los que Zerolo llamó "señores de la mierda" las emociones bastardas, la repentina consternación por sucesos cuya etiología el progre desconoce y de cuyos protagonistas no puede dar razón, se recogen inmediatos y sustanciosos réditos electorales. ¿Por qué habría que cambiar? ¿Por qué habría que pensar?

La deriva antisemita del PSOE, con sus manifestaciones e insultos, con su atribución de maldades gratuitas a Israel, granjea muchas adhesiones internas a Rodríguez. Adhesiones fáciles cuya sensibilidad a ciertos estímulos rudimentarios quedó probada con la explotación política de la masacre de Atocha. El catecismo progre es corto y plano: Bush mal, Israel mal, derecha mal, España sin adjetivar mal, Castro bien, gente del cine bien, España plural bien, islamismo bien, ETA bien: a estas profundidades de la estulticia y de la iniquidad han llegado. Blanco es su voz y Rodríguez su maniquí camaleónico.

Sólo hay que esperar los efectos que en el exterior va a tener pronto esta toma de posición que coloca a España a la altura de Irán. Efectos que llegarán, y no es para alegrarse. Ojalá despertara aquí y ahora el nervio español que a veces sorprende al mundo, y la sociedad le dijera fuerte y claro al gobierno antisemita del PSOE que por esa senda de ignominia no les seguimos, que no nos contaminamos con ellos, que todos somos judíos. Dejadme la esperanza, que diría Miguel Hernández.

Declaraciones de Blanco
Entre la ignorancia y la estupidez
Ignacio Villa Libertad Digital 25 Julio 2006

Después de escuchar las declaraciones de Pepín Blanco acusando a Israel de terrorismo de estado, después de escuchar a Rodríguez Zapatero en varios mítines criticando también a Israel y después de la foto del presidente con la pañoleta palestina, lo único que nos queda es decirles, avergonzados, a los israelíes que estos señores no nos representan. No representan ni el sentir de los españoles ni nuestra tradición diplomática. Zapatero, Blanco, Moratinos, López Garrido y compañía parecen ahora a nuestros ojos como marcianos que viven en su universo particular, y no en el mundo real en el que nos encontramos los demás.

Se ha dicho de ellos que son irresponsables, sectarios, partidistas; que son progresistas de pacotilla. Se han dicho de ellos muchas cosas. Pero ver a un tiempo al furibundo Blanco acusando de crímenes de guerra a Israel mientras Zapatero se hacia una fotografía con jóvenes palestinos e israelíes, demuestra que lo suyo es una dosis muy grande de hipocresía y falsedad. Son muy falsos, mucho. Pero lo cierto es que cada vez son más los españoles –también votantes socialistas– que se sienten ajenos a estas batallitas de un Gobierno y un partido perdidos en sus propias barbaridades: no hay más que ver el magro número de manifestantes antisemitas del jueves pasado.

Están cometiendo algunos errores que sólo se pueden entender desde la más profunda ignorancia. Mezclar Irak, Israel, el terrorismo en Oriente Medio, Naciones Unidas, Aznar, las Azores y la pañoleta palestina da como resultado un totum revolutum patético. Eso no es ni pacifismo trasnochado, ni progresía de medio pelo, ni izquierdismo de etiqueta. Es sencillamente la solemne estupidez de alguien que no sabe nada de nada y que, además, no tiene intención alguna de aprender, ya que vive del oportunismo y la demagogia.

Zapatero llegó al poder aprovechando al máximo la algarada callejera utilizando la guerra de Irak. Ahora ha pensado que puede utilizar de igual forma la crisis de Oriente Medio. Se cree invencibles y, por tanto, que tanta tontería no le va a pasar factura. Pero puede que esta vez haya pinchado en hueso.

De la Vega con las Juventudes
Etiqueta sin pañuelo
Cristina Losada Libertad Digital 25 Julio 2006

La vicepresidenta se hizo un mitin sin pañuelo palestino, que a ella le sobran los complementos, en la clausura del Festival de la Internacional de Juventudes Socialistas. Y dijo algunas cosas interesantes, para variar. Entre ellas, estas:

"Para la izquierda no hay seguridad sin justicia".

Sin embargo, el gobierno del que forma parte ha eliminado cualquier alusión a la justicia cuando ocasionalmente promete que respetará a las víctimas del terrorismo en el curso de sus negociaciones con la banda terrorista ETA. Ha presionado directa e indirectamente al poder judicial para que tenga en cuenta el "nuevo contexto" y la justicia caiga como una leve pluma, si es que tiene que caer, sobre los miembros de la banda y sus cómplices. Gracias a los oficios de la Fiscalía, uno de sus dirigentes ha podido librarse reiteradamente de la cárcel. Como de estos y otros datos se colige que el gobierno Zapatero está dispuesto a renunciar a que se haga justicia por los crímenes cometidos por la ETA, ¿quiere ello decir, señora De la Vega, que no habrá seguridad en el País Vasco ni en el resto de España una vez que hayan consumado su pacto?

"Para la izquierda, la seguridad personal es mucho más que la ausencia de amenazas".

Sin embargo, ha bastado que una banda que lleva décadas imponiendo una dictadura del terror declarara un alto el fuego, sin manifestar voluntad alguna de disolverse y dejar las armas, para que el gobierno concluyera que se daban las condiciones para dialogar con ella. Para que empezara a hacer concesiones, entre ellas, la de reconocerla como interlocutor en una negociación política en el formato reclamado por la banda. Para que a la vista de ciertos atentados y varias remeses de cartas de extorsión, la propia vicepresidenta asegurara que no hay actividad terrorista de ningún tipo en España. Para que otros de los suyos negaran la existencia de tales actos de violencia y de chantaje. Para que sus correligionarios del PSE, recién perpetrado un ataque contra una sede del PP en Guecho, dijeran que no hay violencia callejera ni destrucción de sedes políticas ni acoso a los cargos públicos. Para que haga creer a los ciudadanos que hay una paz al alcance de la mano, y que si no la hay, no será culpa de la ETA, sino del PP. Y todo ello sin que haya desaparecido la amenaza. ¡Y la seguridad personal es mucho más que su ausencia!

"La lucidez crítica es patrimonio de la izquierda".

Sin embargo, su gobierno ni se hace ni admite crítica alguna. El partido en el gobierno es aquel de "el que se mueva, no sale en la foto". Desde hace un tiempo, veja, desprestigia, descabalga, chantajea y condena al ostracismo a los que en sus filas no están de acuerdo con el curso que ha marcado la dirección, a los que se oponen a ceder ante ETA, a dinamitar la Constitución y a sumarse a los delirios identitarios de los nacionalistas. Este gobierno dedica todas sus energías a descalificar a la oposición, no responde a sus preguntas ni a sus críticas, y las tergiversa y las falsea para utilizarlas en sus arrebatos demagógicos, como hizo De la Vega en su mitin. Este gobierno manipula los medios de comunicación públicos, beneficia a los amigos y obedientes, y trata de silenciar a los que lo critican. Es más, al decir que la lucidez crítica es patrimonio de la izquierda, la vicepresidenta demuestra que no es así. ¿Cómo va a ser crítico quien se cree en posesión exclusiva de la capacidad crítica? La crítica sobra allí donde basta ponerse una etiqueta. Con o sin pañuelo.

El Sastrecillo Valiente
LAS PESQUISAS DE MARCELLO Estrella Digital 25 Julio 2006

Lo más asombroso de Zapatero no es que quiere poner España patas arriba en tan sólo dos años, crear un Estado confederal, reformar la Constitución, los Estatutos, pactar con ETA, ganar a posteriori la Guerra Civil con la vuelta de la tortilla, alcanzar la paz en Oriente Próximo, implantar la Alianza de Civilizaciones en el orbe, domar a EEUU y poner firme al Vaticano. Lo más asombroso es que, como en el cuento del Sastrecillo Valiente, pretende hacerlo todo a la vez y de una vez.

En el PSOE, los pocos barones que quedan, y casi todos ellos fuera de los circuitos del poder, se echan las manos a la cabeza y discrepan de la oportunidad de abrir todos estos frentes a la vez, por más que el PP esté en mala situación porque saben que Zapatero, ya se vio en Cataluña, está en manos pocos fiables —como son los nacionalistas— y no ocultan su preocupación por lo que pueda ocurrir en contra de lo que piensa Zapatero cuando dice que “no pasa nada”.

A su favor Zapatero tiene las encuestas y la bonanza económica, aunque ya empieza a flaquear. Y una gran mayoría de ciudadanos que pasa de la política y de los políticos, tal y como se apreció en el reciente referéndum catalán. Aunque en los tiempos que corren, y en España de manera especial, nada se debe descartar y nunca se sabe si bajo el agua aparentemente tranquila está creciendo un tsumani político que en cualquier momento podría subir a la superficie.

El Sastrecillo Valiente presumía de haber derrotado a la vez a numerosos gigantes, que luego eran moscas. Y el presidente Zapatero se ve con fuerzas para mantener en el aire a todos los chirimbolos de su arriesgado malabarismo convencido de que ninguno de ellos se le va a caer y mucho menos todos a la vez.

Naturalmente, el mejor aliado de Zapatero para abordar sus desafíos, muchos de ellos precipitados y erróneos, es al día de hoy el PP, donde no es la cohesión ni la respuesta inteligente lo que brilla en su acción política, lo que nos deja a los españoles ante una extraña e inquietante orfandad: un presidente osado y a veces disparatado y también una oposición tímida y desconcertada que no sabe a dónde va.

A todo ello tenemos que añadir un dato esencial: Zapatero tiene el poder. Y eso en este país es mucho tener: el ejecutivo, el legislativo, el judicial, la prensa (grandes cadenas audiovisuales) y la influencia sobre la banca y las grandes empresas. Y eso es mucho o demasiado poder que deja a la oposición en la mayor soledad.

De momento Zapatero se prepara para marcharse de vacaciones y para preparar desde Lanzarote el otoño político y la negociación con ETA, que si no ha comenzado ya, está a punto de comenzar, salvo que las cosas estén tan empantanadas como se dice. Y sobre todo Zapatero va a preparar su próxima crisis de Gobierno, que se abrirá con el relevo del ministro Montilla y que podría extender a otros departamentos, como sería lógico y natural. Aunque de aquí al mes de septiembre todavía otras muchas cosas pueden pasar, porque las serpientes de verano ya han comenzado a navegar.

Política exterior
Lo que nos cuesta Zapatero
GEES Libertad Digital 25 Julio 2006

En contra de lo que cree y dice nuestro eternamente sonriente presidente del gobierno, la política exterior tiene sus beneficios, si cuenta con unos principios rectores adecuados y si se ejecuta bien. Pero también tiene sus costes si las directrices son erróneas y su ejecución mala. Este es el caso del actual ejecutivo socialista que no tiene ni buenos principios ni sabe cómo gestionar los que defiende.

Al comienzo de todo, ya se sabe, fue lo de Irak. Su retirada unilateral, a pesar de haber prometido esperar las decisiones de la ONU, y, aún peor, el llamamiento a la deserción de la coalición internacional, colocó a España en una tesitura insostenible respecto a Norteamérica. Y no es ya que los dos presidentes no se vean, sino que esa mala imagen acaba calando en otras esferas. Por ejemplo, en el terreno económico. Una empresa española como Indra, con grandes esperanzas para el mercado americano, ha visto su contratación reducida al mínimo imprescindible para no tener que cerrar su filial norteamericana, pero ni un dólar más. Y es sólo un caso.

Luego vino Europa y la aceptación de un reparto de fondos claramente dañino para nuestros intereses nacionales, a cambio de estar presentes en un eje, el franco-alemán, que una vez derrotado el candidato de ZP, Gerhard Schröder, no ha tardado nada en disiparse. O sea, que mucho o todo a cambio de nada.

Más tarde llegó Evo y a cambio de las promesas de doblarle la generosa ayuda al desarrollo gestionada políticamente por la sectaria de estado Leire Pajín, decidió sin contar con la Moncloa o Moratinos que nacionalizaría las empresas energéticas y que chantajearía a las españolas para sacarles cuanto dinero pudiera. Pregunten a los directivos de Repsol si están satisfechos con la gestión de nuestro gobierno en este asunto.

Ahora viene Israel y, todavía más, la comunidad judía. El apoyo a Hezbolá y los sucesivos gestos anti-israelíes (que, en realidad no son gestos caprichosos, sino la expresión instintiva de lo que es Rodríguez Zapatero, un anti-semita, lo permita decirlo o no Moratinos) no le van a salir gratis a nuestro país. De hecho, el Consejo Mundial Judío ya le ha hecho llegar al presidente de gobierno una carta en la que se expresa el profundo malestar de la comunidad judía por las manifestaciones del dirigente español. No sólo incomprensibles, sino indignantes. De una manera muy culta y diplomática el CMJ le viene a decir a Zapatero que se está inventando la realidad y que su mente tiene poco que ver con los hechos que vivimos. Y no se equivocan.       GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Gasto público
La voracidad de la Generalitat
Emilio J. González Libertad Digital 25 Julio 2006

La semana pasada, la Generalitat catalana abrió una nueva polémica en torno a la financiación autonómica o, mejor dicho, a la financiación que Cataluña debería de recibir, tanto por ingresos cedidos como por inversiones y transferencias del Estado. Resulta que, no contento con la ingente cantidad de recursos que recibe el Ejecutivo catalán, ni con el compromiso de que el Estado destine a la región el porcentaje de inversiones públicas correspondiente al peso de la economía catalana en el conjunto nacional, el Gobierno de la Generalitat todavía quiere más.

Su voracidad económica es insaciable y como ya no hay forma de arrancar más concesiones al Gobierno central, ahora manipulan los cálculos para llevarse una tajada todavía mayor de la que le corresponde. Así, la pasada semana, el Ejecutivo catalán presentó un más que discutible cálculo de lo que supone la economía de la región en el conjunto nacional, que eleva en 1,2 puntos, hasta el 20%, dicho peso, frente a las estimaciones del Instituto Nacional de Estadística, todo con el fin de obtener más y más dinero del Estado, en concreto, 54 millones de euros adicionales en inversiones estatales. Pero los cálculos que hizo el consejero de Economía, Antoni Castells, resultan más que sospechosos.

De entrada, el método de cálculo utilizado por Castells y su equipo debería haberse aplicado a todas las autonomías, no solo a Cataluña. Sin embargo, Castells lo limita a esta autonomía cuando, posiblemente, aplicado al conjunto nacional, el peso de la economía catalana en el total del país no sería el que dice la Generalitat, sino el que refleja el INE en sus estadísticas. Lo importante, sin embargo, no es esta cuestión metodológica, sino la realidad que revelan las cifras de financiación autonómica, que echan por tierra la dichosa cuestión de la balanza fiscal de Cataluña, esto es, que esta autonomía aporta al Estado más de lo que percibe de él. Pues bien, resulta que el sistema de financiación autonómica incluye un fondo, llamado fondo de suficiencia, que nivela las necesidades de financiación de cada autonomía que no han podido ser satisfechas con sus ingresos tributarios. Resulta también que Cataluña se lleva de dicho fondo 1.200 millones de euros anuales, aproximadamente, lo que representa alrededor del 5% de su presupuesto. Es decir, el conjunto del país está financiando a Cataluña en esa cantidad.

Lo que es más significativo es que el tamaño de la economía catalana es similar al de la madrileña, pese a que Cataluña, con 7 millones de habitantes, tiene un millón más que Madrid, es decir, cuenta con más gente trabajando, produciendo y generando ingresos tributarios para la Generalitat. Sin embargo, Madrid, en vez de obtener recursos del fondo de suficiencia, aporta todos los años aproximadamente 400 millones de euros. Baleares, con 180 millones de euros anuales, es la otra autonomía que aporta recursos al fondo de suficiencia. El resto procede de las arcas estatales. Es decir, todos los españoles están financiando parte del presupuesto catalán. Por otra parte, las cifras de aportaciones y detracciones del fondo de suficiencia revelan que la economía catalana no tiene el peso que dice Castells en el conjunto nacional.

¿Por qué, entonces, esta polémica? La respuesta es sencilla. El análisis de las principales cifras de la economía catalana revela que su productividad es menor que la de Madrid, por ejemplo, lo que implica un menor crecimiento de los ingresos tributarios. Este mismo efecto tiene la salida silenciosa pero constante de empresas de Cataluña hacia otras autonomías españolas. Frente a ello, Cataluña, con 600 euros por habitante, tiene el mayor gasto público por habitante, con diferencia, de todas las comunidades autónomas españolas, algo imposible de financiar en estas circunstancias y lo que ha llevado a que Cataluña sea la autonomía más endeudada del país, lo que ahoga sus finanzas. Pero como la Generalitat no quiere reducir el gasto público ni sanear sus presupuestos, no hace más que pedir dinero y más dinero. Sus finanzas están encerradas en un círculo vicioso de gasto público y deuda que pide a gritos un saneamiento que el ejecutivo catalán no quiere llevar a cabo. Y la única salida que percibe la Generalitat es alimentar su voracidad fiscal, aprovechando la debilidad del Gobierno de Zapatero y su predisposición a darle a Cataluña todo lo que pida, a costa de los demás. Pero todo tiene un límite y, en este caso, ya se ha sobrepasado con creces.

Una mentira de treinta años
Lorenzo Contreras Estrella Digital 25 Julio 2006

Hace treinta años “desapareció” Eduardo Moreno Bergareche, “Pertur” para la leyenda. Nadie supo cómo fue. El Gobierno español, al igual que el Francés, callaron o sencillamente no conocieron los secretos del asunto. ETA fue posiblemente la fuente que más calló, que más muda permaneció. Y empezó a sospecharse que “Pertur”, innovador de la idea de la lucha político-militar y, en el fondo, proclive a ir abandonando la llamada violencia, había caído en desgracia de ETA militar o, si se prefiere, de los duros de la organización, para encontrar un destino cuyas particularidades quedaron en conocimiento de unos pocos. El resultado fue, como se sabe, la ley del silencio o la ley de la omerta. Ahora, para sorpresa de algunos, sólo entre quienes recuerdan o tengan noticia de que ese hombre existió, podrá decirse que “Pertur” aparece como un fantasma al que se daba por olvidado. Ahora bien, lo que menos cabía esperar es que desde el mundo etarra se iba a maquillar la sospecha de que en su día ocurrió lo peor, es decir, que Moreno Bergareche fue asesinado por “los suyos”.

La novedad ha aparecido en Gara bajo el cínico titulo “Pertur: las mentiras del poder” —español y francés, claro—, con la firma de un tal Iñaki Agirre, que escribe en nombre del grupo “Joserra Goiketxea”. El texto no es muy explícito. Es una explicación más bien confusa, de la que lo más inteligible son estas líneas: “¿A quien beneficia su desaparición? Los Estados español y francés callan y no han hecho nada por devolvernos el cuerpo de Pertur. Son 30 años de silencio que con la complicidad de los medios de comunicación a su servicio nos hacen mirar a otro lado como si de un señuelo se tratara. Ellos esconden la mano”.

Probablemente, por no decir seguramente, si los restos y las huellas de “Pertur” aparecieran tendría que ser ETA la que más perdiese en el terreno de la opinión pública y sobre todo de la opinión vasca. Pero, ya se sabe, las “mentiras del poder” siempre se manipulan. Se manipulan tanto como las verdades. No sería la primera vez que la banda oculta la mano. Se podrían rastrear varias ocasiones en que prefirió no dar la cara ni reivindicar lo peor para su imagen dentro de su propio esquema de valores. Recordemos el asesinato de Yoyes, que ETA no pudo quitarse de encima pero lo intentó. En realidad le interesaba dar “lección ejemplar” a quienes sentían entonces (1986) la tentación de abandonar aquella mafia armada. Yoyes tuvo esa ocurrencia y tal vez sabía más de lo que a ella misma le convenía saber. Fue el 10 de septiembre de aquel mismo año. María Dolores González Katarain estaba acompañada de su hijo, de cuatro años. Yoyes pertenecía a ETA desde 1972. Formó parte de la dirección y abandonó la organización por discrepancias políticas. Yoyes se convertía a los ojos del resto de la militancia en un mal ejemplo. Antes de matarla embadurnaron las calles de su pueblo, Ordizia, con pintadas alusivas a su supuesta complicidad con la Policía. Era la preargumentación de su asesinato como acto de justicia revolucionaria.

Yoyes había escrito en su diario: “Del derecho a la diferencia se ha pasado al deber de la uniformidad, en nombre de un supuesto ‘movimiento de liberación nacional’ (…) Yo me subí al carro en 1972-1973 y bajé en 1979 previendo que el aspecto social del movimiento, su visión progresista, desaparecería aumentando el militarismo basado exclusivamente en el nacionalismo oscurantista y mítico”.

A quien se le ocurre decir la verdad? De Yoyes se supo casi todo. De “Pertur”, ahora, como no quedaron rastros, se puede trazar una idealización basada en lo que ETA domina mejor cuando no le conviene decir la verdad: el arte de la mentira.

Indignación Impostada
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 25 Julio 2006

Patxi López insistía anteayer en Santander en afear al PP el haber traspasado «todas las líneas rojas de la decencia política». Es verdad que el Partido Popular ha tenido dos manifestaciones abiertamente mejorables: la descabellada analogía de María San Gil sobre la foto de Patxi y Arnaldo en el Amara Plaza y la de Paco y Adolfo en Hendaya y que nunca debieron incluir en el video el dibujo de 'Gara'. Supongamos que un columnista que sea demócrata remata un artículo con una cita de José Antonio. Uno no acaba de entender estas fantasías.

Dicho esto, cabe preguntarse cuánto hay de indignación impostada en los socialistas vascos, cuánto de mosqueo instrumental, por qué les parece ofensa inadmisible lo que a su publicación no motivó ni una queja o una advertencia a sus interlocutores: «como sigáis enroscando la serpiente en el tallo de la rosa, el proceso no va a ir bien. No vamos a tolerar una sola calumnia», un suponer.

Hay más cosas. Por ejemplo, que los socialistas, todos, se quejen de que el PP crea a ETA en el absurdo juego de la tribu de los que siempre mienten y la de quienes siempre dicen la verdad. López hace exactamente lo mismo cuando dice: «no hemos sido nosotros los que nos hemos sentado con ellos a decirles que no queremos su rendición, que la paz no tenía vencedores ni vencidos y que iban a ser muy generosos con ellos».

Por una parte, estas afirmaciones son la versión no contrastada de Belén González Peñalba, secretaria de actas de ETA en aquella reunión del 19 de mayo de 1999. Por otra, me va a permitir que le refresque un poco la memoria. El 17 de febrero último su grupo permitió con su abstención que se aprobara en el Parlamento vasco una enmienda de Aralar en la que se instaba al Gobierno vasco a poner las bases de una paz «sin vencedores ni vencidos». Es verdad que usted no asistió por enfermedad y que emitió una nota en disconformidad con los suyos. Lástima que el día siguiente, la vicepresidenta del Gobierno dijo expresamente en Santander que «el fin del terrorismo no debe plantearse en términos de vencedores y vencidos». En el mismo sentido se expresó aquel mismo fin de semana el ministro Caldera.

Es verdad que entonces aún no se habían sentado con ellos para decírselo. Lo hicieron a través de los medios de comunicación. Y eso es lo que me preocupa: si antes de sentarse ya dicen estas cosas, ¿qué será ella cuando se miren a los ojos?

Es una lástima que López no aprovechara la ocasión para terciar a favor de los empresarios extorsionados o mostrara su solidaridad al PP contra esos tres asaltos a su sede de Getxo o contra la amenaza 'un pepero muerto, un euskaldun contento'. Claro que hay una duda importante: ¿puede uno solidarizarse con quien ha traspasado «todas las líneas rojas de la decencia política»?

Bueno, hay otra: ¿se pueden mantener alcaldías con el apoyo de los indeseables? Y luego incontinente,/ caló el chapeo, requirió la espada. Miró al soslayo, fuése y no hubo nada. s.gonzalez@diario-elcorreo.com

¿Acomodar la democracia al terrorista?
ROGELIO ALONSO /PROFESOR DE CIENCIA POLÍTICA EN LA UNIVERSIDAD REY JUAN CARLOS El Correo 25 Julio 2006

El modelo norirlandés constituye para algunos una coartada con la que legitimar determinados comportamientos hacia ETA. Abundan interpretaciones de dicho proceso que destacan las concesiones de los gobiernos británico e irlandés ante la expectativa de concluir con el terrorismo del IRA. Esas concesiones han permitido que el terrorismo extrajera réditos políticos, realidad incompatible con la solemne negativa a aceptar que el terrorismo de ETA extraiga un precio político como consecuencia de la negociación con el Estado, pero sin embargo realidad de la que ciertos defensores de la estrategia gubernamental se sirven para anticipar y justificar que el Gobierno español realice concesiones en aras de un supuesta practicidad necesaria para solucionar el conflicto vasco. Aunque la resolución del Congreso de 2005, pilar de la actual política antiterrorista, destaca que «la violencia no tiene precio político» y que «la democracia española nunca aceptará el chantaje de la violencia», esta salvaguarda podría no serlo si se continúan abandonando exigencias en apariencia firmes. Por un lado, es evidente que el diálogo con ETA va a comenzar a pesar de que el Gobierno reconoce que la organización terrorista no ha mostrado «actitudes inequívocas» de su hipotética «clara voluntad para poner fin al terrorismo», tal como exigía la resolución del Congreso. El incumplimiento de dicha resolución ha ido acompañado del diálogo entre el PSE y Batasuna, todo ello como consecuencia de las amenazas de dirigentes de la formación ilegalizada que precedieron a estos cambios de actitud, provocando por ello lógicos interrogantes sobre los motivos por los cuales se aceptó la coacción del entorno terrorista. Este hecho objetivo cuestiona el argumento de quienes insisten en que ahora no se va a ceder ante ETA cuando no se hizo mientras la banda estaba más fortalecida. La realidad insoslayable es que ETA no ha desaparecido ni ha dado una sola muestra 'inequívoca' del carácter irreversible de su tregua, pero el Gobierno sí ha abandonado exigencias previas aparentemente firmes. ¿Por qué entonces esta actitud ante ETA precisamente cuando más la ha logrado debilitar el Estado?

El referente norirlandés demuestra lo perjudicial que resulta recompensar un movimiento táctico de la organización terrorista como su declaración de tregua sin ir más allá, exigiendo a la banda tanto su desaparición como su desarme. Por el contrario se insiste desde algunos ámbitos en lo poco realista que resulta exigir dichas demandas. Así va construyéndose un discurso en el que lo normal y lo necesario -evitar el chantaje de una organización terrorista que contribuya a incentivar el mantenimiento de una coacción que se entienda eficaz por parte de quienes la practican- va adquiriendo la categoría de una reclamación supuestamente nada realista o razonable. Mediante esta estrategia, en la que se avanza paso a paso manejando con cuidado las reacciones de la opinión pública, se corre el riesgo de ir cediendo terreno paulatinamente a la organización terrorista, cesión que a pesar de ser negada en el discurso público resulta ineludible en la realidad. Quienes abogan por dicha estrategia la defienden por varios motivos. Unos, desde su fe en la creencia de los beneficios de dicho pragmatismo, porque confían en que de ese modo se garantizará el final del terrorismo de ETA. Otros precisamente por todo lo contrario, pues consideran que así se conseguirá perpetuar la coacción de ETA mientras se fortalece a su brazo político, constituida aquélla en la mejor baza de sus representantes políticos para extraer concesiones a cambio de una promesa de disolución de la banda en la que poco interés tienen sus dirigentes, pues al movimiento terrorista en su conjunto le reporta unos beneficios que con la violencia no obtenían, pero que sí logran con la expectativa de su desaparición en el futuro.

Poco después de que las investigaciones policiales desmantelaran un red de extorsión etarra activa incluso después de la declaración de alto el fuego, se producía en Irlanda del Norte una interesante noticia para el proceso de finalización de ETA al demostrar las nefastas consecuencias de una impunidad como la que algunos propugnan, si bien refiriéndose a ella con otro nombre. Richard O'Donnell, activista de Sinn Fein y antiguo preso del IRA, era condenado a cuatro años y medio de prisión después de declararse culpable del intento de extorsión a un empresario. El acusado amenazó a la víctima con «meterle en un agujero» si no pagaba al IRA una cantidad económica. Este «respetado republicano», tal como el concejal de Sinn Fein de la zona definió al acusado, era un miembro activo del IRA, vínculo que utilizó para reclamar una importante cantidad de dinero. Como esta información confirma, y como tiende a ignorarse en nuestro país, el IRA sigue presente. Cierto es que no mantiene su campaña tradicional de asesinatos sistemáticos, pero continúa involucrado en actividades ilegales, incluyendo entre otras la recopilación de «inteligencia que pone al servicio de la estrategia política de Sinn Fein», como reconocen las autoridades. Un informe elaborado recientemente por un comité del Parlamento británico reafirmaba la preocupante implicación de los grupos terroristas norirlandeses en redes de crimen organizado. Las causas y las consecuencias de tan peligroso escenario fueron resumidas con precisión por el diario 'News Letter' en su editorial del 6 de julio. En él se culpaba al Gobierno por haberse mostrado tolerante hacia las actividades de las organizaciones terroristas, dañando de ese modo la confianza de las fuerzas de seguridad en su propio trabajo. Por ello exhortaba al Ejecutivo a no quedarse de brazos cruzados ignorando lo obvio, utilizando como pretexto un supuesto pero ineficaz pragmatismo político.

Ante las tentaciones de determinadas personas por facilitar una impunidad de ETA y de su entorno excusando la tolerancia hacia actividades obviamente delictivas bajo pretexto de avanzar hacia 'la paz', lo sucedido en Irlanda del Norte alerta sobre actitudes similares en nuestro país. Dicho modelo confirma que la integración del movimiento terrorista en el sistema democrático exige que el terrorista deje de serlo renunciando a la amenaza que el mantenimiento de su presencia implica. Por ello el éxito de la política antiterrorista y una verdadera paz requieren evitar la reproducción de un discurso público mediante el cual se intenta conformar una realidad poco coincidente con la verdadera realidad en la que se asumen como realistas los planteamientos de la organización terrorista. Así se aprecia al aceptarse en algunos sectores la necesidad de legalizar a Batasuna aunque ETA continúe existiendo, o al admitirse el diálogo con ETA pese a no realizarse en las condiciones que el propio presidente del Gobierno impuso, o al considerarse necesario que la democracia pague un enorme precio político como el de constituir una mesa extraparlamentaria mientras ETA sigue sin desaparecer. Esa dinámica, justificada eufemísticamente como una necesaria flexibilidad con el fin de lograr la paz, alimenta una peligrosa espiral de condescendientes actitudes hacia la organización terrorista y su brazo político, generando negativas consecuencias para la erradicación de la amenaza terrorista y para la gobernabilidad.

El bloqueo institucional y la profunda polarización política y social que hoy domina el escenario norirlandés corrobora cuán contraproducente termina siendo esa maleabilidad de los principios. Por ello la réplica de ese defectuoso modelo difícilmente adelantará el final de ETA. La integración de quienes deseen dejar la violencia reclama en primer lugar que exista esa voluntad de iniciar el tránsito hacia la democracia que hoy ETA y Batasuna siguen sin demostrar. En segundo lugar obliga a exigir los mismos requisitos que el resto de los partidos respetan, pues injusto resulta recompensar al terrorista eximiéndole de las obligaciones que cualquier ciudadano tiene por el hecho de haber hecho uso de la violencia. Ninguna igualdad de condiciones existe cuando se dispensa a un partido vinculado a una organización terrorista un trato privilegiado como consecuencia precisamente de dicha vinculación, como queda evidenciado al provocar cambios de actitud del Gobierno y del PSE como los descritos. La experiencia histórica nos demuestra que aquellos terroristas que han deseado dejar atrás la violencia lo han hecho ante la negativa de expectativas de éxito o de beneficios como los que algunos desean ahora para quienes todavía no han demostrado su voluntad de renunciar a la violencia. Acomodar el sistema democrático a los terroristas en lugar de obligarles a adaptarse a las condiciones de la democracia impide la consecución de la paz y la normalización política.

Un gobierno que diga la verdad
Luis del Pino Libertad Digital 25 Julio 2006

Sigue supurando la herida abierta por la exigencia de que se exhiban los análisis de los explosivos del 11-M. Ayer, Jaime Ignacio del Burgo repasaba en las páginas de El Mundo los esperpénticos hechos vividos en las últimas fechas en torno a la posible presencia de nitroglicerina en los focos de los trenes. Y la lectura del artículo suscita reflexiones muy inquietantes. La entrevista que hoy realiza El Mundo al ex-tedax Luis Angel Marugán pone, asimismo, en sus justos términos la polémica, con la autoridad que dan la experiencia y el sentido común de alguien que ha dedicado numerosos años de su vida a la desactivación de explosivos.

Resumamos la situación, porque resulta enormemente curiosa: A los españoles se nos vendió una versión oficial de los atentados que está enteramente basada en elemenrtos encontrados fuera de los trenes atacados (la furgoneta de Alcalá, la mochila de Vallecas, ...), al mismo tiempo que se nos hurtaron desde el principio todos los datos relativos a lo que había ocurrido en los propios trenes (análisis de los explosivos, restos electrónicos encontrados, ...).

Lo cual nos lleva a una sospecha: ¿nos han tratado de ocultar lo que verdaderamente sucedió, recurriendo a una serie de pruebas falsas preparadas antes o después de los atentados? Querríamos creer que no, pero los inmensos esfuerzos que este gobierno ha realizado durante dos años para que ni siquiera se hable del 11-M en los medios de comunicación, para que se oculten a la opinión pública todos esos datos básicos que venimos reclamando, no hacen sino afianzar la sospecha de que se nos quiere disfrazar la verdad. O de que se quiere sustituirla por una mentira oficial que, como es lógico, no resiste una mínima confrontación con los datos objetivos.

Por eso se nos hurtan dichos datos. Por eso se ocultan los ánálisis. Por eso se nombran testigos protegidos a personas que no aguantarían una entrevista de dos minutos con un medio de comunicación medianamente crítico. Por eso se envían las pruebas al juez con cuentagotas y con meses de retraso. Por eso hay hasta cuatro informes policiales contradictorios sobre determinados hechos básicos. Por eso el gobierno ha terminado adoptando la estrategia del dontancredismo. Por eso se responde con enredos y largas cambiadas a cada nueva información que aparece.

Querríamos creer que no, pero el sentido común nos lleva al convencimiento de que todo es una mentira. Una inmensa mentira que, para poder ser adoptada como verdad oficial, requiere que recurramos a perros incapaces de oler los explosivos. A bolsas-bomba de 15 kg que pasan desapercibidas para docenas de personas en una estación. A terroristas que van dejando su fondo de armario en los vehículos para que la policía los identifique por el ADN. A instrumentos de laboratorio que contaminan las muestras que tocan. A subfusiles que no dejan vainas al disparar. A suicidas que no manchan de sangre las paredes del piso de Leganés al estallarse.

Pedro J. Ramírez lleva ya varias semanas incidiendo, con su carta dominical, en esa herida abierta por las informaciones de Casimiro García Abadillo. Y lo que más me llama la atención es la manera en que ha repetido, una y otra vez, un mensaje a la vez conciliador y admonitorio: si hace varias semanas aludía Pedro J. a un "Estado dentro del Estado" y si la semana pasada terminaba su artículo pidiendo genéricamente que "no paguen justos por pecadores", ayer lo finalizaba solicitando a Zapatero que nombre a algún experto independiente que le libre de la cadena de manipulaciones en que está enredada la investigación policial del 11-M.

¿Es, quizá, una última oportunidad que Pedro J. brinda a Zapatero para que suelte lastre, ante la tormenta que se avecina? Eso parece sugerir el editorial de El Mundo de hoy, que finaliza con un contundente: "Rubalcaba y Zapatero verán lo que se hacen. Sólo tienen dos alternativas: o salir al encuentro de los acontecimientos o aguardar a que los acontecimientos se abalancen sobre ellos". Lo cual es una elegante manera de decir: tic, tac, ...

Las negras están esperando a que las blancas muevan ficha. Ya sé que nadie me lo ha pedido, pero me permitiré dar un consejo: me temo que se aproxima el momento en que todo el mundo va a tener que decidir con qué bando juega. Así que mucho ojo con equivocarse, no vayan a pagar "justos por pecadores". Porque la partida se decide en casillas que ni siquiera imaginas.

Un ejército contra la democracia.
Pío Moa Libertad Digital 25 Julio 2006 25 Julio 2006

Está pasando inadvertido el alcance del proyecto de reestructuración del ejército. El criterio básico descarta “una agresión en gran escala contra el territorio nacional”, lo cual implica, entre otras cosas, la decisión de entregar Ceuta y Melilla, en plazo previsiblemente no lejano, al civilizado aliado del ilegal gobierno español, Mohamed VI. De hecho, el criterio elimina las razones de ser del propio ejército, encubriéndolo con un abundante bla-bla-bla de despiste sobre despliegues, capacidades operativas, tecnología, profesionalización, etc.

La clave está en la creación, por lo menos aconstitucional, de una unidad militar peculiar, “de emergencia”, a la cual se supeditaría el resto de las fuerzas armadas, y “que tiene como misión la intervención en cualquier lugar del territorio nacional cuando lo decida el Presidente del Gobierno”. Cuando lo decida Zapo el “rojo”. El pretexto es una vaga referencia a amenazas terroristas y a la ayuda “a la seguridad y bienestar” de los ciudadanos.

Sólo los ciegos voluntarios (hay muchos) pueden dejar de ver el designio. El ejército preocupa al ilegal gobierno, debido a su función constitucional de defensa de la democracia e integridad nacional de España. Se trata, por tanto, de reducirlo a la impotencia, sustituyéndolo por unas fuerzas mínimas a las órdenes del iluminado de la Moncloa. Obviamente, su objetivo no pueden ser unos terroristas, ya sean la ETA o los islámicos, a quienes tanto ha beneficiado el gobierno, y de quienes éste ha demostrado ser el mejor aliado. Su objetivo consiste en impedir, precisamente, cualquier posibilidad de resistencia a esa política. Consiste en transformar el ejército de la democracia en un ejército contra los demócratas, contra los ciudadanos. Un paso más en la traición generalizada a España.

Y el PP, en “bajo perfil”. Rajoy, para variar, con sus alfilerazos inanes.
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Insistiendo:

A la dirección del PP.

El que suscribe votante (o militante) del PP, constata que nos hallamos ante una ofensiva general para destruir la Constitución española en beneficio del extremismo separatista y terrorista. La ofensiva, perversamente encubierta como “proceso de paz”, ataca la ley que nos permite vivir en paz y en libertad, ataca los fundamentos mismos de nuestra convivencia: la unidad de España y la democracia. Legitima el asesinato y solo puede traer más violencia y descomposición social.

La unidad nacional, las libertades, el respeto a la ley, no son valores de derecha ni izquierda, sino un interés general y básico, y sobre ellos no debiera haber cuestión entre los grandes partidos nacionales. Por desgracia uno de éstos, el PSOE, bajo su actual dirección, es, precisamente, el director de esa ofensiva contra la ley.

Ello deja al PP, en principio, como único defensor de tales valores, cuyo vigor desea la inmensa mayoría de los españoles, como ha venido a reconocer el señor Rajoy. Por lo tanto, la denuncia clara e inteligente de la ofensiva anticonstitucional y la firme defensa de la ley y las libertades debieran permitir al PP ganar la iniciativa política y la voluntad de casi todo el país frente a los extremistas.

Sin embargo constatamos también que el PP practica una política confusa, vacilante y contradictoria, a remolque de las iniciativas anti constitucionales. Finge ignorar que los nuevos estatutos secesionistas son el principal pago político a los asesinos; critica el ilegal estatuto catalán y luego elabora otros semejantes; se somete en Cataluña a los políticos secesionistas, reduciéndose a la irrelevancia en esa región; admite que un alto cargo del partido intente desacreditar, en sintonía con el gobierno, a las víctimas más directas del terrorismo, o que otro presida una “boda” homosexual; rompe estrepitosamente las relaciones con el gobierno para, a continuación, mendigar un encuentro con éste. Y así podríamos seguir largamente.

El PP es hoy la asociación más poderosa capaz de oponerse a los designios antidemocráticos de la alianza entre el gobierno, los separatistas y los terroristas. Por ello la imagen de incoherencia e impotencia que transmite en una situación tan crítica, resulta desmoralizadora para los españoles demócratas. Ese partido no se debe sólo a sí mismo, sino a la sociedad, y más en la situación extrema actual, por lo que se impone en él una clarificación que lo regenere y le permita ganar la necesaria confianza de la gran mayoría. De otro modo perderá incluso la confianza de sus votantes, no superará sus disensiones internas, y contribuirá, aun si involuntariamente, al siniestro proceso demoledor de todo lo construido desde la Transición.

Evolución e involución sobre la crisis libanesa
José Javaloyes Estrella Digital  25 Julio 2006

Significa evolución —positiva— de la crisis libanesa el que se comience a llamar a las cosas por su nombre, tal como ha hecho la secretaria de Estado, Condoleezza Rice en su visita sorpresa a Beirut, para entrevistarse con dirigentes y autoridades, al afirmar que “lo realmente importante es que sea lo que sea lo que hagamos contribuya a que Líbano recupere su soberanía sobre todo su territorio”. Significa involución —negativa— lo que ha manifestado el segundo hombre del PSOE, José Blanco: “Los muertos civiles no son daños colaterales, son un objetivo buscado”. ¡Qué rebuzno!

Vayamos por partes. Lo que ha dicho la directora de la diplomacia norteamericana no es nada nuevo, aunque hubiera sido silenciado hasta ahora. Sí Líbano no puede ejercer plenamente su soberanía en la totalidad de su territorio, Líbano no es un Estado soberano; es decir, no resulta responsable de aquello que desde su territorio se haga contra terceros. Significa también que su propia entidad como Estado resulta cuestionable como base para toda interlocución internacional.

De ahí el estado internacional de perplejidad, y de aparente pasividad, suscitado por esta crisis, originada, no se olvide, por el ataque desde territorio libanés de las milicias de Hezbollah y el subsecuente secuestro de dos soldados israelíes, que se sumaban al otro secuestro de un soldado judío en Palestina. También en Palestina resulta que no hay un Estado, pero eso lo sabe todo el mundo. Al tiempo que todo el mundo piensa que en Líbano sí hay un Estado de verdad.

La impotencia libanesa para poner orden en su suelo —que traerá un despliegue de la OTAN— es el problema marco dentro del cual se ha producido esta tragedia, en la que los centenares de víctimas civiles efectivamente “no son daños colaterales”, como dice esa extraña autoridad vociferante del partido en la Moncloa, sino un “objetivo buscado” por la estrategia terrorista de Hezbollah: de empotramiento entre la población civil y del empleo de ésta como escudo humano frente a la sabida réplica de devastación a la que se aplicaría Israel.

Sabido es también de todos que si Israel no hiciera de la libertad de uno solo de sus soldados convertidos en rehenes la cuestión de las cuestiones, en poquísimo tiempo Israel sería menos Estado que Líbano y que la Autoridad Nacional Palestina. Desaparecería del mapa, como vaticina el iraní Ahmadineyad (del que nadie se acuerda ahora con sus trapisondas nucleares), luego de que todo el mundo árabe se le montara en la chepa.

Dicho lo que precede, tampoco es para que las autoridades israelíes se rasguen las vestiduras tachando de “antisemitismo” cualquier discurso severamente crítico que se haga al comportamiento represivo sobre su hostil entorno árabe. Tan semitas son los árabes como los judíos.

No siempre el antisemitismo adopta formas de estupidez tan precisas como estas de las que desde Ibiza hasta Alicante y desde Alicante hasta Ferraz, hacen gala los primates del partido que nos gobierna. Así, desde la “kufiya” presidencial al documento del PSOE sobre esta crisis (con lo que se cubre el colapso negociador con los etarras) y las pancartas de los manifestantes convocados por ellos.

Todo lo hacen como si aún estuvieran en la oposición a causa de las tropelías de los GAL y de la corrupción; el Partido Popular en el Gobierno, y los fundamentalistas islámicos haciendo prácticas para firmar los atentados del 11M. Como los etarras firmaron en diciembre de 1973, poco después de la última guerra árabe-israelí, la del Ramadán, el atentado de la calle Claudio Coello, que asesinó al almirante Carrero y cambió el programado destino del posfranquismo.   
jose@javaloyes.net

RODRÍGUEZ, AMIGO DEL ISLAMISMO RADICAL
Editorial  minutodigital 25 Julio 2006

Hoy es el patrono de España, Santiago, y en días como éste se hace más acusada la impresión de la pérdida total del norte de nuestra política nacional. Al santo patrono y la nación «patrocinada» siempre les unen unas características comunes.

En nuestro caso, siempre los historiadores y los teólogos llamaron la atención sobre dos características principales: la osadía y el valor. No en vano Santiago era el «hijo del trueno». Era hombre de fuerte temperamento que siempre aspiró a lo más alto, al principado: a estar sentado a la derecha de Nuestro Señor Jesucristo.

Pues bien, España parece haberse independizado completamente de la égida de su protector y ya no aspira a nada más que a pasar al último lugar en el concierto internacional.

Así, por ejemplo, ante el conflicto de Israel y el Líbano el Gobierno optó por la peor de las posturas posibles: herir a una de las partes constantemente, inhabilitándose por lo mismo para poder intervenir en la resolución del conflicto. A partir de ahora, en una tema de tanta trascendencia para España como es el conflicto con el mundo árabe, en el que siempre juega un papel destacado Israel, ésta nos vetará cualquier posible intervención. Estos riesgos no los podremos compensar, siquiera, con unas mejores relaciones con el mundo árabe, pues éste interpreta comportamientos como el del Gobierno español no como un acercamiento a sus posturas, sino como una muestra de debilidad, pues según su imaginario pertenecemos a la cristiandad, y ésta es enemiga irreconciliable del Islam. Cuando la Cristiandad apoya a la causa árabe es porque oculta una traición o porque adolece de una peligrosa debilidad. En nuestro caso el Islam se inclina por lo segundo, como demostró la reacción de parte del pueblo español cuando el 13 de marzo se sugirió la autoría islámica de los atentados.

Que las relaciones con el mundo árabe no mejoran a raíz de la postura ante el eterno conflicto entre Israel y sus vecinos, lo demuestra el desprecio con el que el Gobierno marroquí ha tratado a España con motivo de los 90 emigrantes rescatados por el buque «esperanza del mar». Según afirma la Cruz Roja, que desmiente así al Gobierno socialista, Marruecos se negó a que desembarcaran en su territorio. Esto manifiesta que Marruecos conoce la debilidad de España y, hoy por hoy, nuestros conflictos «culturales» no vendrán por el lado de una Europa agresiva, sino por el de un mundo islámico –intregista o no- crecido.

El Gobierno del Sr. Rodríguez actúa pues, en el plano internacional, igual que en el interno: mostrándose débil con los fuertes –el radicalismo- y fuerte con los débiles –los demócratas españoles y una Iglesia Católica que en todo momento han querido encauzar sus justas diferencias por la vía pacífica.

Los confidentes del 11-M
Enrique de Diego Época /  Periodista Digital  25 Julio 2006

Uno de los hechos más llamativos, e indignantes, del 11 de marzo es el alto número de confidentes y vigilados por las Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado entre los que suicidaron en Leganés y los encausados. A posteriori se percibe, que la masacre pudo ser evitada si alguien hubiera tomado conciencia de lo que se tramaba.

[Enrique de Diego] El 11-M es uno de los grandes fiascos policiales de la historia de España. "Una cagada", desde el punto de vista profesional, como me dice un avezado policía.

Una de las curiosidades de la teoría conspirativa máxima es que borra de un plumazo todas las negligencias, ya que los islamistas no fueron los autores materiales de la masacre, sino que esos delincuentes comunes fueron asesinados no sabemos por quién. Es decir, en esa teoría, los confidentes fueron sacrificados por los cuerpos policiales.

La teoría conspirativa nos desarma en muchos sentidos, negando el riesgo de cara al futuro del integrismo islámico, pero también contribuyendo a evitar la exigencia de responsabilidades por el cúmulo de negligencias existentes.

¿SE INMOLARON O LOS INMOLARON?
No percibo ningún indicio de que alguien, en los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, dejaran hacer a sabiendas de que se iba a perpetrar una masacre o un atentado de dimensiones menores, aunque estoy abierto a considerar esa hipótesis y a rectificar mis errores siempre que se me presenten pruebas y hechos contrastables.

Incluso no existiendo dolo, soy partidario de extraer conclusiones, lecciones y exigir responsabilidades por negligencia o falta de celo. Así aprenden las sociedades, estableciendo criterios preventivos. Así suele hacerse en Estados Unidos.

Dos juzgados y una serie de unidades de elite de la Policía y la Guardia Civil tenían confidentes o hacían seguimientos de implicados en el 11-M. En buena medida, esa relación lo era por la condición de delincuentes comunes de los islamistas: narcotraficantes. Sin embargo, la Guardia Civil tuvo noticia del mercado negro de explosivos en Asturias e investigó, aunque no mucho, no desde luego lo suficiente para cortar un flujo tan peligroso.

RECORTE DE FONDOS PARA LOS CONFIDENTES
La relación del policía con el confidente es una de las más curiosas de la condición humana. Desde que el PP cortó los fondos reservados, el do ut des consiste en hacer la vista gorda hacia los delitos del confidente a cambio de que trasvase información y se puedan detener a autores de otros delitos más peligrosos. No se investiga todo. Se acude a ellos cuando se les necesita, más que recibir sus confidencias, en las que suele haber un cúmulo de fabulaciones, para cuyo contraste no hay suficientes medios.

Una de las ficciones que se están generando es la descontextualización del 11-M. Eso lo trataré en otro momento, en relación a los días de infamia, pero también afecta en lo relacionado a los confidentes. España estaba considerado un lugar de paso para el terrorismo islámico, que tenía aquí su base pero que no actuaba aquí (aunque Hezbolá perpetró una masacre en un restaurante madrileño).

Se produjeron muchas detenciones y se dieron golpes al terrorismo islamista, que motivaron la felicitación pública de los Estados Unidos. La Policía detuvo al grupo de Abu Dada, que pudo estar relacionado con la logística del 11-S, pero que sólo se ha podido confirmar y por ello se les ha condenado que estaban formando una célula islamista. Nadie en las Fuerzas de Seguridad ni el Ministerio del Interior contemplaba, antes del 11-M, la posibilidad de un atentado integrista de las dimensiones del que se perpetró.

El propio Aznar ha reconocido que quizás los éxitos en la lucha contra ETA hicieron bajar la guardia respecto al terrorismo islámico. Me consta fehacientemente que en el Ministerio de Interior de Ángel Acebes la atención estaba puesta en exclusiva sobre ETA –y con muy terribles motivos para ello- y en las reuniones de la cúpula policial se prestaba muy poca atención al integrismo y sus posibilidades de derivar en terrorismo contra españoles.

EL HAZMERREÍR DE LA POLICÍA
Las teorías conspirativas tienen la ventaja de su aparente sencillez y de reducir a fórmulas muy simples una realidad compleja, aunque inteligible. Un golpe tremendo a la moral de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado fue el debate parlamentario sobre lo que se conoció como el "comando Dixan". La UCIE de la Policía Nacional "fue el hazmerreír", como recuerda un policía. Llamazares dijo que a este paso se iba a detener a cualquier musulmán que quisiera ayudar en casa. Zapatero y Caldera incidieron en la ridiculización.

Detener integristas dejó de ser una cuestión primada para convertirse en un elemento de alto riesgo. Si un policía detenía un etarra era felicitado, pero si desarticulaba un grupo islámico tenía un problema, podía entrar en la vorágine de la polémica política y, por supuesto, ser acusado de racista. Los progres habían generado, desde las universidades y los medios de comunicación, incluido alguno que pretende ir de derechas, una auténtica atmósfera de desarme.

En todo caso, quienes estuvieron más cerca fueron el juez Baltasar Garzón y la Brigada Provincial de Información. En la pregunta 207 de la diputada del PP, Alicia Castro en la tanda de 215 a Rubalcaba, inquiere:

"La célula, supuestamente terrorista, articulada en torno a los hermanos Almallah y Serhane Farket, alias `El tunecino´, estaba siendo sometida a seguimientos un año antes de los atentados del 11-M, interrumpiéndose dichos seguimientos el día 17 de febrero 2004. ¿Qué motivos provoca que se suspenda el control?".

PREGUNTAS HECHAS POR EL PP SOBRE EL TIEMPO EN QUE GOBERNABAN
Me resultan altamente llamativas este tipo de preguntas referidas a la etapa del gobierno del PP, de cuya contestación más bien debería ser ella la responsable, junto con los cargos de su partido que estaban al frente del Ministerio del Interior. Supongo que sus asesores no han caído en tamaña contradicción.

Esta pregunta tiene una respuesta conocida y sencilla (aunque algunos, me consta, la ocultan a sus adeptos). La Brigada Provincial de Información recibió órdenes de implicarse en la seguridad de los preparativos de la boda de los Príncipes. De doce efectivos, sólo quedaron cuatro en la Brigada, mientras el resto se dedicaba a peinar el itinerario del recorrido: obras, portales, viviendas...

No hubo gente para seguir con las escuchas y la vigilancia, que hasta ese momento no había dado muchos frutos. Nunca sabremos si en esos últimos días, cuando se acelera la preparación del atentado, se pudo tener conocimiento claro de lo que se trataba y haberlo evitado.

Tampoco podremos extraer conclusiones para que cosas así no vuelvan a suceder, porque nadie parece estar interesado en ello. La mayor "cagada" policial de la Historia ha motivado el mayor número de condecoraciones y nadie ha tenido que hacer examen de conciencia, porque, entre otras cosas, las teorías conspirativas –la de la SER y el PSOE durante los días de infamia- han actuado como una tupida cortina de humo.

Fiestas al son que marca ETA y el PNV
José A. Zarzalejos Buesa  Periodista Digital 25 Julio 2006

Un año más, las fiestas de Guecho (Vizcaya) se convierten en una descarada apología del terrorismo etarra. El acercamiento de presos y los llamamientos a la "lucha" pueblan las páginas del programa de este año. ¿Quiénes son los responsables de la organización de estas fiestas? El PNV y EA, como no podía ser de otra manera.

El alcalde de Guecho, Iñaki Zarraoa, siempre se ha caracterizado por protagonizar iniciativas peregrinas en lo que algunos llaman la defensa del euskera y de la identidad vasca. No hace mucho tiempo que tuvo la feliz idea de distribuir entre las tiendas de la localidad unas pegatinas que los comerciantes podían pegar en la entrada como indicativo de que ahí se atendía a los clientes en euskera. Promoción del vascuence al más puro estilo nazi.

Recuerdo que del balcón del ayuntamiento colgaba un cartel, adornado con una ikurriña, que decía "Necesitamos la paz - Bakea behar dugu". Nada de exigir cosas a los etarras, solo sugerencias. Toda muy blandito para no levantar suspicacias. Al fin y al cabo, en el momento en el que esos vascos confundidos dejaran de matar, las nueces dejarían de caer del árbol. Atravesar Algorta para ir hacia la Galea se hacía desagradable: pintadas con nombres de políticos en el centro de una diana, carteles exigiendo el acercamiento de los presos... Al final compensaba dar un rodeo e ir por Fadura.

Ahora, para engrasar las ruedas del esperanzador proceso de paz emprendido por los amigos del PSOE/PSE, el programa de las fiestas de Guecho viene cargadito: acercamiento de presos, propaganda de herriko tabernas, fiesta y lucha... Y el PSE, mientras tanto, guardando silencio.

Los presos, siempre los presos. Esos cobardes del tiro en la nuca y la bomba lapa, del secuestro y de la extorsión; esos gudaris que bien merecen pudrirse en la cárcel. ¿Y que sus familiares tienen que desplazarse varios cientos de kilómetros para visitarles en las cárceles repartidas por el territorio nacional? Pues qué le vamos a hacer; los familiares de las víctimas solamente podrán visitar a sus seres queridos en el cementerio... Además, tampoco es para tanto; el Gobierno Vasco financia desde hace años esos desplazamientos a las cárceles, por eso del humanitarismo.

Hay cosas que van siempre juntas: Zipi y Zape, el Gordo y el Flaco, Starsky y Hutch, Rasca y Pica, Pixie y Dixie, Pajares y Esteso, Anasagasti y su ensaimada, el aceite y el vinagre... y en fiestas de Guecho o de Bilbao, ETA y el PNV, siempre marcando el compás.

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11M, la instrucción de El País a del Olmo cumplida.
Antonio Javier Vicente Gil  Periodista Digital 25 Julio 2006

Jamás, desde que allá por los tiempos últimos de Franco, en que apareció El País hasta hoy que vengo leyendo ese diario había visto un titular de un editorial más ajustado a la realidad.

Hace un tiempo, El País ha venido presionando editorialmente y con todo el resto de su parafernalia mediática al juez del 11M para que diera por cerrado el sumario, ayer titulaba su editorial Instrucción cumplida. Nunca mejor dicho, la orden tipo instrucción que le dieron al juez ha sido cumplida.

Ante quienes estamos seguros de que al sumario le falta lo fundamental, saber quien lo hizo, como lo hizo, porqué lo hizo, con qué lo hizo, El País justifica la instrucción cumplida alegando respecto a la verdad oficial establecida en el sumario que “Esa verdad no se sustenta en conjeturas, hechos casuales o enredos de confidentes, sino en una instrucción con más de 80.000 folios de diligencias de diverso tipo: miles de rastreos telefónicos (50.000); unas 200 pruebas de ADN y otras tantas sobre huellas; vehículos, explosivos y detonadores, documentos en árabe y ordenadores confiscados.”

80.000 folios ni uno más ni uno menos es razón más que suficiente para demostrar que la instrucción es impecable. Mucha paja y poco trigo. En tanto folio de diligencias no figura algo tan básico como los informes científicos en los que se establezca cual fue el explosivo utilizado en los trenes, si que nos dicen con todo lujo de detalles el explosivo encontrado en el resto de lugares digamos de interés, pero no hay ni uno solo que haga referencia a los restos de explosivos en los trenes despanzurrados.

Eso no es relevante, lo relevante es que se hayan pergeñado 80.000 folios de sumario. Solo esa carencia es suficiente para demostrar que ese sumario es una filfa, pero lo malo es que no es eso solo.

Alegrémonos pues de que el juez del Olmo ha sido lo suficientemente cauto como para no llevarle la contraria a El País con las consecuencias que ello le habría supuesto y hada dado la instrucción que le dieron por cumplida.

La instrucción cumplida no impedirá que sepamos quien fue y porque lo hicieron.

CONVIVENCIA CÍVICA CATALANA DENUNCIA LAS INSTRUCCIONES PARA LA ORGANIZACIÓIN Y FUNCIONAMIENTO DE LOS CENTROS DOCENTES PÚBLICOS Y PRIVADOS DE EDUCACIÓN INFANTIL Y PRIMARIA Y SECUNDARIA DEL GOBIERNO CATALÁN POR EXCLUIR EL CASTELLANO COMO LENGUA DOCENTE.
CONVIVENCIA CÍVICA CATALANA Barcelona  25 Julio 2006

Por resoluciones de 30 de junio y de 1 de julio del actual la Consejería de Educación de la Generalidad de Cataluña aprobó las instrucciones para la organización y el funcionamiento de los centros docentes públicos y privados de educación infantil y primaria y secundaria . Dichas instrucciones confirman la naturaleza antidemocrática de la política educativa del gobierno tripartito, incompatible con los más elementales derechos de los escolares , agravando aún más, la falta de libertad en las escuelas catalanas.

Las mencionadas “instrucciones” son la aplicación del aberrante “Plan para la lengua y la cohesión social” que aprobó anteriormente el gobierno tripartito que supondrá un coste económico de 35.300.263, 15 € anuales (más de 5.000 millones de pesetas), cuyo primer objetivo es asegurar “el uso de la lengua catalana como lengua de aprendizaje y de comunicación en las actuaciones docentes y administrativas del centro”, haciendo del aprendizaje y uso exclusivo de lengua catalana ( y del aranés , sic) el “eje vertebrador” de la integración escolar y social del escolar y, finalmente, “lengua común de cohesión social” de Cataluña.

La práctica desaparición del castellano del espacio escolar catalán se confirma así haciendo del catalán la única “lengua vehicular y de aprendizaje en todas las actividades internas y externas de la comunidad educativa: las actividades orales y escritas, las exposiciones del profesorado, el material didáctico, los libros de texto y las actividades de aprendizaje y de evaluación [...] las reuniones, los informes, las comunicaciones”. El castellano, por el contrario -la lengua materna de más de la mitad de los escolares en Cataluña- obtiene el mismo tratamiento que el de una lengua extranjera.

El encuadramiento de los escolares se asegura adicionalmente con la creación de un sistema de “comisarios político-lingüísticos” que culmina en el denominado “Coordinador lingüístico de interculturalidad y de cohesión social del centro”, denominación que movería a risa si no fuera por su cometido: “potenciar la cohesión social mediante el uso de la lengua catalana”, lo que en realidad significa: controlar que nadie hable sino catalán en los centros escolares. De especial gravedad es la creación de las llamada “aulas de acogida” en las que se separa a los escolares que llevan menos de 24 meses en Cataluña, incluidos los castellanohablantes, para que reciban clases de catalán exclusivamente en detrimento de la enseñanza de las materias ordinarias del curriculum escolar.

Expresiones como “Consolidar la lengua catalana y el aranés, si procede, como eje vertebrador de un proyecto plurilingüe”, auto-contradictoria en sus términos, que informan con profusión las referidas “instrucciones”, dan clara idea del engaño y la voluntad torcida de sus autores. Que la imposición coactiva del monolingüismo en una sociedad bilingüe como la catalana se encubra además con apelaciones retóricas a la multiculturalidad y la igualdad y diversidad sociales no es sino expresión cínica de una ideología de naturaleza etnicista que no puede concebir la educación sino en términos de adoctrinamiento y encuadramiento, que hace depender la cohesión social de la uniformidad de la conciencia de los ciudadanos y que, consecuentemente, prohíbe la libertad lingüística, concibiendo el bilingüismo o la diversidad lingüística de una sociedad como amenaza para la “convivencia”.

La consecuencia de todos ello es la grave discriminación que sufren los escolares cuya lengua habitual es el castellano, a los que se les niega, de facto, el derecho de recibir la primera enseñanza en su lengua habitual. ¿Qué padres se atreverán a reclamar el derecho de sus hijos a recibir la primera enseñanza en castellano cuando el precio es la amenaza de su marginación en los centros escolares, la consideración de excluidos sociales y la acusación de estar atentando contra la convivencia social? Reclamar ese derecho, elemental en una sociedad democrática, hoy en Cataluña supone estar dispuesto a enfrentarse al poder político y descubrir su naturaleza antidemocrática, con las consecuencias que uno puede imaginar.

Un gobierno que rechaza y elimina como lengua escolar la lengua materna de más de la mitad de escolares, el castellano, vulnerando y lesionando “el derecho de los ciudadanos a recibir, durante los estudios básicos en los centros docentes de Cataluña, enseñanza en catalán y en castellano. Derecho que se deriva no sólo de los arts. 3 y 27 C.E. sino del art. 3 del E.A.C” (Sentencia del Tribunal Constitucional 337/1994, de 23 de dicembre) , es un gobierno que sólo atiende a sus mitos nacionalistas excluyentes, que no vela por los intereses del conjunto de los ciudadanos, y no puede ser legítimamente considerado como un gobierno democrático.

CONVIVENCIA CÍVICA CATALANA llama a la ciudadanía en Cataluña a unirse a la defensa de la libertad lingüística y a sumarse al recurso que interpondrá ante los Tribunales de justicia para hacer frente a este nuevo atentado contra los derechos y libertades recogidos en la Constitución española de 1978.

EL DEL PP NO SERÁ EL ÚNICO
"Overbooking" de recursos en el TC y varios sobre el Estatut
Elsemanaldigital  25 Julio 2006

Los populares no serán los únicos que aleguen ante el Alto Tribunal la inconstitucionalidad del texto. Varias Comunidades han anunciado que lo harán y el Defensor del Pueblo se lo piensa.

25 de julio de 2006. Salió aprobado en el BOE el pasado 20 de julio, un mes después de ser ratificado en referéndum. El Estatuto de Cataluña sigue envuelto en un halo de polémica que llevará al Tribunal Constitucional a pronunciarse sobre su encaje en la Carta Magna.

El PP lleva meses anunciando que presentarán un recurso, y lo harán sin necesidad de agotar los tres meses de plazo que otorga la ley. Como ya adelantara el presidente del partido, Mariano Rajoy, será en los próximos días, concretamente la semana que viene, confirman fuentes de Génova sin dar un día exacto; inmersos ya en el mes de agosto y con la precampaña para las elecciones catalanas en ciernes.

Pero el de los populares podría no ser el único recurso sobre el Estatut que se lleve al TC; algunas Comunidades Autónomas como La Rioja, Baleares y Aragón, esta última gobernada por el PSOE, así como el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica -quien a día de hoy no lo descarta- podrían también recurrir algunos aspectos del texto. Con todo, el del PP sigue siendo el principal y el más completo pues toca numerosos puntos de la reforma; no hay que olvidar que los populares ya presentaron un recurso de amparo (cuando la reforma entró en el Congreso) al entender que se debía tramitar como una modificación de la Carta Magna y no como un Estatuto.

El caso es que el Tribunal que preside María Emilia Casas Baamonde puede encontrarse en los próximos meses con varios casos por resolver relativos no solo a la reforma catalana sino al nuevo Estatuto de la Comunidad valenciana, sobre todo por aspectos relacionados con el agua en lo que se ven afectadas varias comunidades.

En fin, un guirigay jurídico de aúpa en el que habrá cola, aunque el PP espera que se actúe con celeridad. "Le pedimos (al TC) un mínimo de responsabilidad, que lo resuelva con diligencia", asegura un destacado dirigente del PP. En Génova recuerdan que no es costumbre que el Constitucional aborde los temas por orden de llegada, en cuyo caso el recurso de los populares se resolvería dentro de unos años. De hecho, ya se habla de que pudieran ser tres años, si bien Génova cree que se hará más pronto que tarde, "en unos meses".

Recurrir al Constitucional solo puede hacerlo un gobierno o parlamento autonómico, el propio presidente del Gobierno, el Defensor del Pueblo, o un total de 50 diputados o senadores. Una vez presentado, el Tribunal resolverá en el plazo de un mes su admisión a trámite.

Santos Juliá dice que imponer «una» memoria histórica es propio de «regímenes totalitarios»
A. L. G. ABC 25 Julio 2006

MADRID. «Imponer «una» memoria colectiva o histórica es propio de regímenes autoritarios o de utopías totalitarias». Esta es una de las expresiones que utiliza el historiador Santos Juliá en su artículo «Bajo el imperio de la memoria», publicado en el número de verano de la Revista de Occidente. Para el autor, no son lo mismo los hechos, constitutivos de la Historia, que las representaciones de los mismos, que forman la memoria. Y esa dualidad es lo que parece no entenderse hoy en día, como demuestra la puesta en marcha de la polémica ley de Memoria Histórica. Juliá afirma que «lo que realmente se nos dice cuando se nos exige recuperar la memoria es que hemos olvidado culpablemente a los fusilados, a las Trece Rosas, a los enterrados en fosas, a los presos en campos de concentración». El problema es que «nadie recuerda ni puede recordar lo sucedido fuera del ámbito de su propia existencia», según nos dice el historiador parafraseando a Francisco Ayala.

Así se desmonta la contradictoria expresión de la memoria histórica que tanto se utiliza en España en la actualidad, ya que «memoria colectiva, memoria histórica y otras denominaciones equivalentes no existen fuera de una concepción organicista de la sociedad y no es sorprendente que hayan sido sociólogos franceses, herederos de Durkheim, quienes tanto han insistido en estas figuras. (...) En nuestro tiempo, pródigo en totalitarismos de diverso signo, han sido los regímenes nacionalistas los que han acumulado más experiencia en este empeño: la tuvo el nazismo, la tuvo el franquismo y la tienen hoy, en otra dimensión puesto que deben manejarse en marcos institucionales democráticos, los nacionalismos vasco o catalán».

Más adelante, el artículo hace un repaso de cómo se ha estudiado en España la historia de la Guerra Civil con el paso del tiempo. Y, en ese sentido, Juliá defiende a los historiadores -ahí se incluye él mismo- de la década de los setenta. «Es falso que los años setenta fueran tiempos de silencio y es falaz titular como historia de la desmemoria cualquier incursión culturalista por aquellos años».

Para concluir, Juliá usa una frase que resume la esencia del artículo y que muestra claramente su postulación hacia estos tiempos de tanta memoria histórica en España: «Las guerras civiles sólo pueden terminar en una amnistía general».

CONSTA HASTA LO HALLADO EN LA ALFOMBRILLA DEL SKODA
La composición de los explosivos de los trenes, la única que no aparece en el sumario del 11-M
Según la versión oficial –y a pesar de lo dicho por el jefe de los Tedax en la comisión del 11-M–, no se ha podido determinar qué tipo de dinamita estalló en los trenes de Madrid porque, al parecer, no se encontró cantidad suficiente de explosivo para poder estudiar la composición del mismo. El Mundo pone este martes en evidencia este argumento al recordar que los Tedax sí que pudieron detallar los componentes de restos de explosivos hallados en las paredes de poliespán en la casa de Morata o en la alfombrilla del Skoda Fabia. "Al final la verdad siempre se sabe", ha dicho Eduardo Zaplana.
Libertad Digital 25 Julio 2006

La inspectora de los Tedax que el 11-M elaboró los informes preliminares sobre los explosivos dijo la semana pasada ante el juez Juan del Olmo que no pudo determinar qué tipo de dinamita explotó en los trenes al no haber podido extraerse una muestra de entidad suficiente para poder estudiar su composición.

Esta inspectora, licenciada en Químicas y jefe del grupo de investigación de los Tedax, en su comparecencia como testigo ante el magistrado instructor de los atentados de Madrid, señaló que en los focos de las explosiones del 11-M no quedó ninguna sustancia que pudiera analizarse sino que sólo quedaron "impregnaciones".

Lo afirmado por la inspectora sorprende aún más al leer la información publicada por Casimiro García Abadillo en El Mundo y que demuestra que en el sumario del caso 11-M se determina con todo detalle sustancias encontradas en las paredes de la casa de Morata, en la alfombrilla del Skoda Fabia o en el explosivo colocado en las vías del AVE.

Así, en el informe pericial conjunto sobre explosivos utilizados en la masacre de Madrid, elaborado en junio de 2005 por expertos de la Guardia Civil y de los Tedax, se informa de los restos encontrados en el zulo de los terroristas en la famosa casa de Morata de Tajuña: "En las paredes de poliespán se detectó la presencia de nitrogricol y nitrato amónico, componentes habituales de las dinamitas".

El mismo informe pericial desvela que "en la alfombrilla del maletero del vehículo (Skoda Fabia) se detectó la presencia de dinitro etilengicol, componente éste de las dinamitas".

También hay datos precisos sobre los restos localizados en el Volkswagen Golf TDI: "Se detectó la presencia de nitrogricol (dinitrato de etilengicol)".
El peritaje del Departamento de Química del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil sobre el explosivo encontrado en las vías del AVE cerca de Mocejón aporta, si cabe, más datos e incluso enumera los componentes detectados en función de los diferentes ensayos. "Cromatografía de líquidos: nitrato amónico y nitrogricol".

Israel califica el ataque del PSOE como la mayor «infamia» a su país en la crisis
Blanco agrava las tensas relaciones al decir que «los muertos civiles no son daños colaterales, sino un objetivo buscado» Tel Aviv identifica la postura del Gobierno con la «propaganda árabe»
Esther L. Palomera  La Razón 25 Julio 2006

Madrid- El PSOE dio ayer un paso más en su ofensiva contra el Estado de Israel. Y ya no es una cuestión de inexperiencia, ni un error táctico, ni un despiste de protocolo, como algunos pretendieron justificar la fotografía del presidente Zapatero con el pañuelo palestino. Es una estrategia premeditada que busca afianzar el voto de la izquierda, y en especial de los jóvenes que en 2004 dieron la victoria al PSOE y que en los últimos meses parecían, según los sondeos, aletargados en el abstencionismo.

El secretario de Organización del PSOE fue el encargado de esta nueva vuelta de tuerca. José Blanco hizo saber que el Gobierno español cree que existe un riesgo cierto de que el conflicto entre Israel y Hizbolá desemboque en una otra guerra y resumió en cinco puntos la posición socialista. Primero, la condena de las acciones terroristas de Hizbolá. Segundo, la repulsa de la «desproporcionada» respuesta de Israel en la que dijo que «los muertos civiles no son daños colaterales, sino un objetivo buscado». Con esta segunda, las otras tres (el alto el fuego, el control de la ONU y el papel mediador de la UE) se volatilizaron en un segundo.

En el mismo instante en que el jefe de Gobierno se reunía en Moncloa con sendas delegaciones de jóvenes de Al Fatah y laboristas isarelíes y les regalaba un ejemplar del libro «Homero, Ilíada» de Alessandro Baricco como muestra de su bucólica apuesta por la Alianza de Civilizaciones, las palabras del portavoz socialista tronaban en la embajada israelí. El embajador Víctor Harel arremetía contra el secretario de Organización del PSOE por lo que consideró la «mayor infamia» pronunciada desde el inicio de la crisis. «Nos ha acusado de matar civiles indiscriminadamente, es decir, con intención. Eso es algo que hace realmente la propaganda árabe, pero no lo esperábamos de alguien que está al frente de un partido con mucho lazos con Israel, y con años y años de relaciones».

Al comprobar el revuelo generado por sus palabras, Blanco se apresuró a matizarlas y aseguró que es «la desproporción con que Israel ha respondido a los ataques terroristas de Hizbolá» lo que «provoca inevitablemente la muerte de civiles» en Líbano, informa Servimedia. «Ése y no otro es el sentido preciso de mis palabras de esta mañana», puntualizó Blanco.
Al margen de las palabras del secretario de Organización del PSOE, algunos sectores socialistas admiten que la foto de Zapatero con el pañuelo palestino «en clave nacional puede y debe rentabilizarse». ¿Cómo? Con la reedición del discurso de la paz y el «no a la guerra» con el que tanto rédito político obtuvo Zapatero en el último año y medio de Gobierno de José María Aznar. Sólo con esta lectura se explica la tenacidad socialista en alinearse con Hizbolá frente al Estado israelí, sin importarle las consecuencias para España en la escena internacional, y mucho menos las críticas internas dentro de su propio partido, que las hay.

El propio Felipe González, que siempre mantuvo un papel de mediación en Oriente Próximo y que el pasado viernes iba a participar en el Festival Internacional de Jóvenes Socialistas de Alicante donde Zapatero se dejó fotografiar con la «kefía» palestina, decidió plantar al multitudinario cónclave. ¿El motivo? Su absoluto desacuerdo con la posición adoptada por Zapatero en el conflicto. Así pues, si en Moncloa no escuchan al otrora presidente socialista mucho menos lo harán a las críticas de un PP al que se pretende, de nuevo, vincular con la «guerra, las acciones bélicas y los ataques preventivos». Lo dijo ayer Blanco, con un verbo más «florido»: «Al PP y a Rajoy les pone la guerra y llaman rídiculos, grotescos, antiguos y paletos» a quienes se manifiestan en favor de la paz en España.

Cuando Blanco proclamó que Isarel buscaba intencionadamente la muerte de civiles y, apostillaba, por si hubiera duda, que «ninguna razón estratégica o política justifica la destrucción de un país», en clara alusión a Israel, se había cargado de un plumazo el «canto a la paz» y el tanteo de Zapatero para reparar el daño de la foto de la «kefía».

La posición del portavoz del PSOE reafirmaba, pues, la tesis de quienes, desde Ferraz, defienden que la causa palestina resulta rentable en el escenario nacional y noqueaba los esfuerzos del ministro Moratinos por regresar a la equidistancia y a la defensa de la diplomacia internacional para superar la crisis. Todo para contraponer un «gobierno belicista -el que representaron en su día Aznar y Rajoy ante la guerra de Iraq- frente a otro comprometido con la paz -que es de Rodríguez Zapatero-». En la calle Ferraz están seguros de que los «españoles prefieren la senda por la que camina el Gobierno del PSOE y no la de un PP alineado siempre con las acciones bélicas».

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