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Recortes de Prensa     Miércoles 26 Julio  2006

Gobierno Zapatero
Intención no es torpeza
Agapito Maestre Libertad Digital 26 Julio 2006

No le llamen, por favor, torpe a la "corporación" que llegó al poder en España después del atentado del 11-M. Todo en este "Gobierno" es intención. Mala intención. Perversa intención. Su Intención, con mayúscula, es mantenerse en el poder a través de la "basura". Sustantivo cómodo, sí, porque valora, pero nadie me negará su capacidad de comprensión. Si decimos "gobierno basura", todos sabemos de qué hablamos. Sí, su único objetivo es satisfacer a quienes sólo tienen intenciones sectarias y excluyentes. Mantener su clientela bárbara, primero, y atraer a nuevos sectarios, después, es su única finalidad. Naturalmente, las acciones propagandísticas están dirigidas a golpe de encuesta y con los principales medios de comunicación, aunque mejor sería llamarle cadena del "movimiento socialista", a disposición del Gobierno. El reportaje de Zapatero en El País del domingo es ejemplo sobresaliente de la Intencionalidad de la corporación "gubernamental".

Así pues, este guirigay de Zapatero, que cada más me cuesta llamarle Gobierno a lo que no tiene otro objetivo que mantenerse en el poder eternamente a través de votos de grupos resentidos, cerrados y excluyentes, tiene una intención muy clara y distinta: alimentar permanentemente la basura, la morralla de la morralla. Dejemos los eufemismos al margen, porque nos va en ello la vida de la pobrísima democracia española. Dejemos, pues de discutir sobre la intencionalidad o la torpeza de Zapatero, y sentemos de una vez que todo en Zapatero es populismo, perverso populismo, al margen de cualquier tarea normal de Gobierno.

Por eso, Zapatero no recibe a quienes defienden a millones de familias, no discute sobre terrorismo con las víctimas, ni tampoco da importancia a lo que diga el Partido que, como mínimo, representa a la mitad de la población, pero por las mismas razones Zapatero no sale de España, por supuesto, no es recibido en EEUU, no visita ningún país europeo salvo en visita privada y, seguramente, a escondidas... Y es que, ya me dirán ustedes, qué Gobierno sensato puede tener ganas de mantener relaciones con un Anti-Gobierno; con un "grupo" de anti-políticos que hace de la marginalidad y la marginación el hilo conductor de todas sus acciones. Estamos ante el grupo de "políticos" más populistas que haya dado Europa en las últimas décadas. Por mantenerse en el poder se enfrenta incluso a lo que les da vida: Europa. La OPA sobre Endesa dirigida por Montilla, el desdén por Israel y las políticas de inmigración son tres ejemplos claros de populismo antieuropeo.

Ahora bien, nadie se engañe, nadie hable de torpezas, porque ni una sola declaración de Zapatero o Blanco es hecha sin mirar las encuestas. Ni una sola acción de Zapatero o su gente en el Parlamento, o en cualquier otra institución, se hace sin consultar previamente los beneficios electorales que reportará al PSOE. Ni un sólo decreto aparecerá en el BOE que no sirva para mantener la "popularidad" de Zapatero. Este Gobierno no deja nada, absolutamente nada, al azar excepto el hundimiento de la nación. Eso es algo que no le compete. El Gobierno no está hecho para gobernar la nación, sino para acumular poder en torno a una casta dirigente, o mejor, a una empresa llamada "La Pesoe".

El publirreportaje, o como se llame, que le hacia El País a Zapatero el domingo pasado es el compendio de la intención populista, o sea la anti-política, que anima a la corporación socialista. Conozco a políticos sensatos de la socialdemocracia europea, e incluso de la española, que se han sonrojado al leer algunas de las majaderías que suelta Zapatero. Llevan, sí, directamente al suicidio democrático, al suicidio de la nación, pero eso no es asunto de "La Pesoe". Su único interés, su Intencionalidad, es reconocer que esas barbaridades dan votos, que es lo único que pretende el consejero delegado de "La Pesoe" para no declarar suspensión de pagos.

Ningún objetivo racional, ninguna tarea de educación, nada que tenga que ver con la genuina política, o sea, llegar a acuerdos entre gentes de pareceres e ideologías distintas le interesa a "La Pesoe"... Sólo se trata de sumar cabezas, grupos, nunca individuos libres. Por eso, el próximo viernes aprobarán otra medida sectaria, arbitraria y desmemoriada: "La Ley de la Memoria Histórica". Al grupo que antes pedía amnistía tienen ahora que agregar los que piden "memoria". Lo importante no es lo que se exija sino sumar. En efecto, antes pedían amnistía, comienzo de cero; hoy, visto que eso no da votos, es necesario instituir la memoria subjetiva, sectaria y altiva. Y así hasta la mayoría absoluta. Fea está la cosa, pero ya verán el horroroso cuerpo deforme, de barraca de feria, que se nos viene encima. Y algunos, sin enterarse de lo que pasa, se entretienen discutiendo sobre si el PSOE tiene intención o es torpe.

La Ley del Silencio
Pablo Sebastián Estrella Digital 26 Julio 2006

Un dicho rural español afirma: “Reunión de pastores, oveja muerta”. Cabe imaginar lo que ocurriría en el rebaño cuando los pastores se reúnen con los lobos. Pues algo así cabe temer o imaginar ante el inicio anunciado de la negociación entre el Gobierno y ETA, que se anuncia como un secreto sumarísimo y que incluye como precedentes las concesiones y permeabilidad a las reivindicaciones políticas de la banda de las que ya hicieron gala el presidente Zapatero, su Gobierno y su partido. Y a no perder de vista las que han sido públicas exigencias y reivindicaciones de ETA y Batasuna.

Como ocurrió con el Estatuto catalán, que luego se hubo de rectificar y que todavía está lejos del marco constitucional, este asunto de la negociación con ETA en secreto es una cuestión de la máxima importancia que provoca la mayor preocupación porque sabemos el escaso aprecio que este Gobierno tiene al Estado de Derecho, y a los principios más elementales de la democracia y de los signos de identidad de la nación española —que no es discutida ni discutible, sino un hecho histórico—, de la misma manera que es harto conocida la afición del presidente por el modelo federal o confederal de Estado, además buscado por la vía de reformas autonómicas y sin dar la cara ante lo que debería ser una reforma constitucional en toda regla.

Lo ocurrido en Cataluña y el preámbulo de la negociación con ETA no prejuzgan nada bueno ni ofrecen la menor de garantía sobre lo que vaya a ocurrir en esa negociación a puerta cerrada, de la que Zapatero anuncia ya, sin decir verdad, que hasta dentro de un año no producirá novedades importantes. Eso no es cierto porque está de por medio la legalización de Batasuna y su participación en los comicios locales y autonómicos del 2007, y algo habrá de ocurrir antes para que eso sea posible.

Además, una cosa es que el Gobierno pretenda imponer su particular Ley del Silencio sobre estas negociaciones, lo que es discutible y nunca debe dejar fuera al Parlamento, y otra cosa será lo que haga por su parte ETA y Batasuna que, visto lo ocurrido, ni da la impresión de que vayan a ser muy discretos ni parece que les convenga de cara a toda su gente, presos incluidos.

Lo ideal ante tamaño desafío sería, en primer lugar, haber conseguido un consenso entre el Gobierno y una oposición que, desde luego, no va a estar callada especialmente por su exclusión premeditada de toda esta iniciativa. Incluso hubiera sido importante que un representante del PP participara en la mesa negociadora. Pero eso es ya de todo punto imposible. Como difícil va a ser que los medios de comunicación no descubran pasos a dar en las negociaciones por discretas que sean, por lo que veremos si Zapatero, al hablar de su año de silencio, no se ha precipitado y ha confundido las ganas con la realidad.

Así en secreto se preparó el Estatuto catalán y luego salió lo que salió. Y fue en secreto como se redactó la Constitución de 1978, al margen de un periodo constituyente y de un debate parlamentario y de opinión pública, lo que dio como resultado la partitocracia, o la democracia de los partidos, que como los pastores repartieron en su beneficio la oveja, en vez de trasladar la soberanía y los controles democráticos a los ciudadanos, como es costumbre en toda democracia que se precie de serlo.

Ahora Zapatero nos anuncia un apagón general para el encuentro entre lobos y pastores que no sabemos en qué situación está, qué negociadores tiene, y si está tan bloqueado como se dice, y lo temen en el Gobierno o en el PSOE, o si está a la espera de ese mutis oficial que quiere imponer el presidente y que difícilmente será una realidad. Es cierto que, en las negociaciones previas al alto el fuego, se guardó discreción. Pero ahora las conversaciones han entrado en un nivel superior, sin consenso, con públicas tensiones con ETA y Batasuna y con un nacionalismo vasco que también querrá participar en ese festín que lobos y pastores están a punto de organizar.

La lección alemana
Por ANTONIO PAPELL. Escritor ABC 26 Julio 2006

EXISTE consenso sobre la evidencia de que el Estado de las Autonomías no es el resultado de un proyecto intelectual elaborado racionalmente, sino el fruto de una compleja improvisación, surgida de las ancestrales tensiones centrífugas de la periferia que reaparecieron al fin del franquismo, condicionada por los precedentes históricos de la etapa republicana y modulada por las propias vicisitudes de la Transición, que forzaron la generalización del modelo descentralizado.

Este azaroso proceso, que ahora está sometido a una profunda revisión también improvisada, se ha desarrollado al hilo de la idea de que se estaba avanzando en una dirección cuasi federal, por lo que, en el extremo, habría que cerrar la estructura del Estado mediante una pertinente reforma del Senado. De este modo -se ha razonado-, se conseguiría el doble objetivo de dar consistencia a la evolución federalista del Estado y se colmaría una laguna de la Constitución, que define el Senado como «cámara de representación territorial» y sin embargo lo estructura como una simple cámara de repetición, encargada de realizar la segunda lectura de las leyes, pero sin otra especialidad y sin compartir con el Congreso la condición de residencia de la soberanía. La reforma del Senado fue ya en los años noventa la constante de todos los programas de la derecha y la izquierda y llegó a ser planteada y debatida en el Parlamento, sin que encontrara el consenso preciso... ni el entusiasmo necesario de sus promotores. El PP tampoco fue ajeno a esta idea -Aznar trató el asunto en su libro «España. La segunda transición» (1994)- y la propuso en el programa con que ganó las elecciones de 1996 (después cambió de opinión).

Y también el PSOE proponía la reforma del Senado en el programa de 2004; la propuesta era original y compleja, y pretendía convertirlo en «Cámara de primera lectura en las leyes marco, de transferencia o delegación y de armonización, en la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas y en las leyes de contenido autonómico expresamente definidas en la Constitución», aunque con una cautela reveladora: «No se alterarán los poderes del Congreso, cuya prevalencia y funciones quedarán respetadas».

Sucede sin embargo que la premisa de partida es un sofisma, que la evolución del régimen autonómico no lo aproxima asintóticamente al Estado federal por más que hayamos de movernos en el terreno resbaladizo de las palabras polisémicas. En efecto, en el federalismo, es la Constitución del Estado la que reparte homogénea y verticalmente las competencias y distribuye el poder; en nuestro modelo, y como acaba de verse una vez más, dicha distribución proviene de un acuerdo paccionado que se plasma en los correspondientes Estatutos y es, por definición, heterogénea. Dicho en otros términos, el Estado de las Autonomías no es propiamente «federal» ni tiende precisamente a ello. Si acaso, y en el supuesto de que progresara la descentralización política, cabría hablar más bien de modelo confederal, del que, por cierto, existen bien escasas muestras representativas en el mundo (aunque de nuevo aparezca la polisemia: se llama confederación a Suiza, que es casi un estado unitario).

En este punto del análisis, conviene traer a colación la reciente experiencia alemana: la gran coalición formada tras las elecciones generales de septiembre del año pasado ha impulsado, como es sabido, una mudanza constitucional que reforma la Cámara Alta, aunque en sentido contrario del postulado por los partidos españoles. Muy resumidamente, la reforma constitucional alemana tiene tres elementos: las leyes que requieren ratificación del Bundesrat (la Cámara Alta) tras su aprobación por el Bundestag (la Cámara Baja) se reducen de un 60 a un 37 por ciento; las regiones federadas (los länder) reciben más competencias en diversas materias (política medioambiental, vivienda, educación, horarios de apertura, gestión de prisiones, administración de funcionarios locales, etcétera); y el Estado central refuerza otras competencias en seguridad, justicia y lucha antiterrorista, así como en energía nuclear.

En otras palabras, la reforma alemana supone un debilitamiento del principio federal y un reforzamiento del concepto inorgánico de soberanía popular residenciada en la Cámara Baja, así como una revisión y readaptación del principio de subsidiaridad en la distribución vertical de competencias.

Los alemanes no han emprendido estos cambios al azar, sino después de un dilatado período de digestión, que de hecho arrancó cuando Kohl, en la fase final de su larga etapa de canciller, no pudo llevar a cabo las reformas que consideraba perentorias para afrontar la unificación alemana y el arranque de la globalización. Schröder encontró dificultades insuperables, a causa de las resistencias sociales que desembocaban en el veto del Bundesrat, al tratar de materializar su propósito de adelgazar el gigantesco Estado de Bienestar que ha minado peligrosamente la competitividad del país. Ha tenido que ser la grossen koalition, apenas ensayada antes en el período también crucial 1966-1969, la que, superando diferencias partidistas, ha puesto en marcha nuevamente la locomotora europea, ya sin concesiones a la demagogia o al electoralismo.

No se trata aquí obviamente de sugerir una «gran coalición», al menos por ahora, pero sí de repensar las propuestas de reforma constitucional a la luz de la experiencia ajena. Parece claro, meridianamente claro, que ante un proceso asimétrico y heterodoxo de descentralización política y administrativa, forzado en gran medida por la avidez y la voracidad de los nacionalismos, la mejor garantía de pervivencia del Estado como institución civilizadora y omnicomprensiva de la idea democrática ha de ser el mantenimiento del Congreso como única residencia de la soberanía, sin ceder un ápice de ella a la Cámara de las Regiones, que habrá de encargarse, en el mejor de los casos, de tareas de propuesta, debate y coordinación. Aún es tiempo, en fin, de evitar errores como el que los alemanes han rectificado 70 años después de la entrada en vigor de su magnífica Constitución otorgada, sabiamente diseñada -aunque con lagunas comprensibles- por los vencedores de la II Guerra Mundial.

Memoria y amnistía

Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 26 Julio 2006

Realmente los socialistas necesitan recuperar la memoria. No ya todos los españoles, sino ellos y sus compañeros de la izquierda comunista y republicana. Los seguidores de Zapatero y Carod Rovira deberían recordar las grandes manifestaciones por la amnistía, esto es, por el «olvido», que es lo que significa el término «amnistía». Y, ¿a qué olvido se referían las pancartas y los manifiestos de los intelectuales en aquellos días previos a la legalización de los partidos? Al del «pasado». A la cura definitiva de las profundísimas heridas abiertas por la II República y la guerra civil.

Fue la izquierda, que ahora pide leyes de memoria histórica, la que pidió borrón y cuenta nueva. A comienzos de los setenta reclamó perdón para abrir las sedes de los partidos y ahora quiere utilizar selectivamente el recuerdo para justificar la persecución del partido al que considera sucesor de los que le concedieron la amnistía.

Amnistía para la izquierda en la primera transición; memoria histórica para tapar la legalización de ETA en esta segunda fase.

El caso español es el único cambio de régimen en que unos partidos clandestinos piden perdón y olvido al poder constituido. Al solicitar la amnistía, la izquierda estaba reconociendo no sólo una relación de fuerzas desigual y, por tanto, su incapacidad para resolver el problema de la transición mediante la confrontación, sino la legitimidad del régimen para hacer una concesión tan trascendental como la amnistía. Además, la oposición venía a reconocer con ello su «culpa» histórica. La que le había llevado a seguir en la oposición durante cuatro décadas. Para levantarse necesitaba obtener la «gracia» del poder existente: en esos momentos ya la Monarquía.

Nunca nadie ha reflexionado sobre el significado político que tuvo la reclamación de la amnistía por parte de los partidos españoles de la oposición al franquismo. Los socialistas han comparado Pinochet a Franco, pero ¿acaso los partidarios de Ricardo Lagos o Clodomiro Almeida recorrieron las grandes avenidas de Santiago de Chile para pedirle a Pinochet la amnistía?

Yo también reclamo la recuperación de la memoria histórica. Recomiendo, por eso, como lecturas de verano, los libros de Schlayer y Baroja sobre la guerra civil... Un retorno aconsejable a unas miserias por las que la izquierda tuvo que pedir amnistía para levantar la cabeza.

La condena del tiempo
Por IGNACIO CAMACHO ABC 26 Julio 2006

SE ha hecho mayor Henri Parot en la cárcel; el tipo fondón, escaso de pelo, de mirada acuosa, que estaba la otra mañana en la jaula de cristal de la Audiencia, juzgado por el asesinato del general Lago, es bien distinto del joven sicario arrogante que fue detenido en Sevilla en 1990, cuando iba a calentar el ambiente de las vísperas de la Expo con una bomba en un aparcamiento. Su alma seguirá igual de oscura, emponzoñada por el odio, pero la fachada delata el peso implacable de los años en la celda. El tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos, cantaba Pablo Milanés. Nos ocurre a todos, claro, pero al menos Parot se ve envejecer entre rejas.

Cuando un guardia civil le dio el alto en la carretera de Camas, Parot llevaba en el maletero del coche trescientos kilos de explosivo. Iba derechito al parking de El Corte Inglés, situado bajo una plaza en la que también se hallaban el Parlamento de Andalucía, una comisaría y un hotel, y en la que solían jugar los niños, entre ellos mis hijos. No conozco al agente que se jugó el tipo -hubo un tiroteo, y salió herido- para apresar a la alimaña, pero desde entonces su rostro se me perfila con los rasgos de un ángel de la guarda.

El tal Parot tenía lo que se dice un currículum vitae. Había despachado gente de toda edad y condición, y ya sabía lo que era despanzurrar criaturas infantiles en la casa-cuartel de Zaragoza. Sumando unas cosas y otras le cayeron cuatro mil añitos de nada en la cárcel, una eternidad casi similar a la que él proporcionó a sus víctimas, aunque por un resquicio legal estuvo a punto de quedar libre para 2009. Lo impidieron entre el juez Grande-Marlaska y el Supremo, que han aplazado su redención de penas hasta, como mínimo, 2020. Para entonces muchos estaremos definitivamente calvos, y la vida será más un recuerdo que una expectativa, pero a Parot le cortará el pelo que le quede un peluquero de prisiones y los días se le harán más largos, más densos, más iguales.

En el juicio por el asesinato del general Lago estuvieron presentes las hijas del terrorista, que pudieron saludar a su padre a través del cristal blindado. La familia del difunto no tuvo ese privilegio, y tampoco puede decirse que, 24 años después del crimen, haya gozado del derecho a una justicia rápida. Lo que les ha llegado es una remota reparación, más moral que práctica porque la pena que le caiga al matarife ya poco puede añadir a su larguísimo horizonte carcelario. A ciertas alturas, en ciertas circunstancias, la vida se vuelve definitivamente injusta: las hijas del asesino sonreían, y los hijos del asesinado no estaban para fiestas.

Ya es triste este contrasentido desdichado, pero más triste sería que la política volviese más cruel la paradoja. Los negociadores del Gobierno que este verano se encontrarán con los de ETA en algún lugar del mundo no deberían olvidar que el único consuelo de las víctimas reside en que, cuando el tiempo nos ponga a todos viejos, la ancianidad de los culpables resulte siquiera un poco más dura, más difícil, menos llevadera que la de los inocentes.

La gran lección que nos da Israel
Por RAFAEL L. BARDAJÍ ABC 26 Julio 2006

... No se puede olvidar que Hizboláh sin Irán no sería nada. Ni siquiera existiría. Hamás posiblemente tampoco. Son dos grupos títeres de las ambiciones de los ayatolás en Teherán. Siria, que también les presta su apoyo, no es más que un actor interpuesto...

ISRAEL es un gran pueblo, pero tiene un liderazgo débil. Al menos hasta hace apenas dos semanas, cuando se decidiera por una intervención militar sobre el Líbano. La izquierda se rasgará las vestiduras, los diplomáticos correrán a imponer sus interminables conversaciones, la ONU intentará hacerse un hueco en tanto que valedora de una paz mundial que nunca ha sabido garantizar, pero es Israel, en verdad, quien nos enseña una vez más el camino que hay que seguir: frente al terror no cabe más opción que enfrentarse a él y derrotarlo.

Puede que esto no quiera entenderse en un país como el nuestro, donde el Gobierno anda enzarzado en negociaciones con los terroristas de ETA y donde se vende que la única solución a la violencia terrorista pasa por acordar una paz sobre chalaneos políticos. Pero el hecho de que un responsable de Hizboláh haya agradecido a Rodríguez Zapatero sus palabras de condena a Israel debería darnos mucho -demasiado- que pensar sobre los verdaderos amigos del actual inquilino de La Moncloa.
Israel, posiblemente muy a su pesar, ha tenido que decir una vez más basta ya. Los dirigentes de Hizboláh ahora se apresuran a decir que su incursión en suelo israelí, el asesinato de ocho soldados y el secuestro de dos «sólo» tenía como fin forzar a Tel Aviv a negociar la liberación de dos centenares de presos islamistas que cumplen sus condenas en las cárceles de Israel. Pero no es creíble. Su acción sucede poco después de que sus hermanos de Hamás hicieran lo mismo a través de un túnel por debajo de la frontera de Gaza. Pero aun así, lo que Hizboláh reconoce abiertamente es que aspiraba a rentabilizar su violencia terrorista para arrancar concesiones políticas por parte de Israel. Y sigue sin liberar a los dos soldados secuestrados.

Hizboláh posiblemente hubiera esperado otra reacción desde el Gobierno de coalición de centro-izquierda israelí. El pueblo de Israel había rechazado en las urnas opciones más firmes y parecía resignado a buscar una paz a través de concesiones unilaterales, pero concesiones al fin y al cabo. La retirada unilateral de Gaza -como ya avisara en su día Benjamín Netanyahu- fue interpretada por el extremismo islámico como un capítulo más hacia la derrota total de Israel. Hizboláh siempre creyó que la retirada de la IDF del sur del Líbano a comienzos de 2000 fue su victoria. Es más, siempre ha creído que esa retirada representó la primera vez que los árabes arrancaban una concesión a Israel por la fuerza. La osadía actual de Hamás se inspira enormemente en las imágenes que proyecta Hizboláh.

Al mismo tiempo, no se puede olvidar que Hizboláh sin Irán no sería nada. Ni siquiera existiría. Hamás posiblemente tampoco. Son dos grupos títeres de las ambiciones de los ayatolás en Teherán. Siria, que también les presta su apoyo, no es más que un actor interpuesto. El reto de los islamistas del Líbano, por tanto, sólo puede entenderse en toda su magnitud si se relaciona con la ola de extremismo que asuela a toda la región, de Egipto a Yemen, pasando por Jordania y los territorios palestinos.

Israel cuenta con un claro y legítimo casus belli -la violación de sus fronteras y los actos terroristas cometidos en su territorio-, pero su respuesta sólo tiene sentido, nos guste o no, si comprendemos que la lucha por liberar y recuperar a dos de sus ciudadanos es, también, la lucha por recuperar su seguridad global. Si entendemos que su guerra es nuestra guerra porque derrotando a Hizboláh en este momento se les inflige un severo castigo al islamismo y al terror islamista, la principal amenaza hoy contra la civilización occidental. La nuestra, aunque algunos no quieran verlo.

La respuesta de Israel era la única posible. Lo contrario, no hacer nada o sentarse a negociar con los terroristas, sólo podía incitar a más violencia, pues, para sus enemigos, los enemigos de la libertad, la democracia y la prosperidad, cualquier concesión es un signo inequívoco de debilidad, y cuanto más débil Israel, más apetitosa su eliminación. En las guerras, no lo olvidemos, es la debilidad lo que estimula la agresión, no la fuerza y la resistencia.

Los europeos, que no queremos entender el recurso a la fuerza ni en legítima defensa, se aprestan a lanzar su contraofensiva diplomática. Primero, las críticas a la acción militar por desproporcionada. Luego, la petición de un alto el fuego inmediato seguido de la sugerencia del despliegue de una fuerza internacional de interposición. Estupideces de mentes necias o cínicas.
Israel no está lanzando ataques discriminados, sino altamente selectivos. Hizboláh es un auténtico estado dentro del estado libanés y cuenta tanto con instalaciones claramente militares como con instalaciones civiles, si es que hay algo civil en manos de un terrorista presto al combate. ¿Daños colaterales? Desgraciadamente, como en toda acción bélica. Pero que no nos engañe la propaganda manipuladora favorable a la calle árabe: si uno esconde un misil en su casa para que otro lo use, que no se sorprenda si resulta atacado.

Es el terrorismo con su continuo camuflaje entre la población civil el que borra la frontera entre combatiente y no combatiente, no las bombas de Israel. Desplegar una fuerza de interposición no deja de ser otro sinsentido más. Para empezar, interposición entre quiénes. ¿Entre las fuerzas de la nación agredida y una banda de terroristas islámicos? ¿Desde cuando el terror tiene que ser defendido? Una franja en manos de la ONU sólo serviría para que los elementos de Hizboláh lanzaran sus ataques con la impunidad de estar mezclados no sólo entre civiles, sino también entre cascos azules. Se estaría atando las manos a la espalda al Gobierno israelí. Esa es la verdad.

Es más, detener la ofensiva en estos momentos significaría que se le estaría impidiendo a Israel dañar mortalmente a la banda terrorista. Israel necesita de más días para que sus acciones militares surtan efecto y diezmen la capacidad de Hizboláh. Un ataque a lo Clinton, más telegénico y vistoso que otra cosa, sólo serviría para que los terroristas se parapetaran ahora para volver a actuar con mayor contundencia mañana. Y esa no puede ser una opción. Ni para Israel ni para nosotros.

La guerra del Líbano es nuestra guerra también. Porque Israel la está librando por su interés de supervivencia -que no es poco-, pero contra un enemigo que nosotros compartimos, el extremismo islamista con Irán al fondo. Aún más, es nuestra guerra porque en buena medida somos responsables de ella. Si Hizboláh se ha atrevido a agredir a Israel es porque lo sentía débil, exhausto y aislado. Y a todo eso hemos contribuido los europeos durante muchos años, criticando las acciones de Israel y alineándonos no sólo con el pueblo palestino, sino, lo que es todavía peor, con la causa palestina, aunque ésta clamara por la destrucción del Estado de Israel. Israel es Occidente, y ya va siendo hora de que nosotros asumamos que también lo somos y que, cuando lasamenazas aumentan, tenemos que defendernos.

Ojalá sea la última vez que Israel vuelve a hacerlo, solo, por nosotros. En todo caso, lo que toca ahora es ayudarle, no maniatarle ni impedir su victoria.

Mensaje a José Blanco
Por RAMÓN PÉREZ-MAURA ABC 26 Julio 2006

La pregunta para el neonato estratega internacional que responde al nombre de José Blanco es: ¿por qué si Israel está matando civiles libaneses de forma premeditada ni Egipto, ni Jordania, ni Arabia Saudí han hecho ademán de alzar sus voces de protesta con la fuerza que emplearon en el pasado cuando se trataba de operaciones puramente militares y bien definidas? ¿Es que el partido que sostiene al Gobierno español sabe cuáles son los intereses de esos pueblos mejor que los propios interesados y los va a defender imponiéndolos en una suerte de despotismo ilustrado?

Estimado señor Secretario de Organización del PSOE: estoy seguro de que los seguidores de Hizobolá le estarán muy agradecidos por mostrar con ellos una solidaridad que sus hermanos árabes no les ofrecen. Quizá le convenga saber que la mayoría de los árabes saben muy bien que lo que se está jugando en el sur del Líbano es la preeminencia del Irán del presidente Ahmadineyad, el que quiere disponer del arma nuclear y borrar de la faz de la tierra el Estado de Israel. Ya hemos comprendido que a usted no le preocupa en exceso que Israel desaparezca, pero quizá le inquiete un poco más esa aniquilación si llega a entender que quienes buscan su obliteración lo hacen como primer paso hacia su objetivo final: deshacerse de quienes representamos una cultura de infieles en una tierra que a ojos de algunos islamistas debe volver a ser parte de la umma. Para que lo entiende mejor, señor Blanco: quieren acabar con usted.

Para su tranquilidad le conviene saber que no sólo es con José Blanco. Los egipcios, jordanos y saudíes -entre otros- saben bien que también ellos están en el objetivo. Por eso están encantados de que Israel esté haciendo el sucio papel de acabar con la cabeza de puente de Irán emplazada frente a la cabeza de puente de Occidente, que es lo que es Israel -se lo aclaro por si no lo había llegado a entender-.

Sólo me queda una duda que quizá quiera aclararme. En este afán por encontrar esa paz perfecta en la que parece usted creer con tanto entusiasmo, me pregunto si estaría usted dispuesto a enviar tropas españolas para que actuaran como fuerzas de interposición en el sur del Líbano. Seguro que creerá que es bueno frenar estos enfrentamientos. Pero antes de que me dé una respuesta definitiva, sí quisiera pedirle que tenga presentes dos hechos. ¿De verdad habremos avanzado algo si lo único que sale de estas dos semanas de guerra es un alto el fuego tras el que Hizbolá mantiene intacta su capacidad de atacar a Israel y chantajear al Gobierno de Beirut? ¿Por qué será que ninguno de los países árabes importantes, ni siquiera los que tienen relaciones diplomáticas con Israel, se ha ofrecido a proveer fuerzas de interposición en ese territorio?

Memoria Histórica: mirando atrás
EDITORIAL Libertad Digital 26 Julio 2006

Esta misma semana, y a modo de despedida antes de las vacaciones de agosto, el Gobierno tiene previsto presentar el proyecto de una nueva y extravagante ley, la de Memoria Histórica. Lo que venga, que no necesariamente ha de ser bueno, es un derivado de la incurable obsesión que Zapatero tiene con la Segunda República, la Guerra Civil y el franquismo. Parece mentira que en el año 2006, en pleno siglo XXI, un Gobierno resucite esto, pero con el que padecemos cualquier payasada es posible, aunque sea macabra, anacrónica e innecesaria.

Anticipos de la cacareada Ley de Memoria Histórica ya hemos tenido en los dos últimos años. Sin venir muy al caso, de noche, por sorpresa y tras una cena-homenaje a Santiago Carrillo se desmontó la estatua de Francisco Franco en Nuevos Ministerios. Muchas calles han mudado de nombre y son continuos los agasajos públicos a los hijos de los que lucharon en el bando republicano o, incluso, a los pocos "niños de la guerra" que quedan aún con vida. La búsqueda de la "víctima del franquismo" se ha convertido en uno de los deportes favoritos de los medios afines al Gobierno, y sus historias se reviven con entusiasmo y pasión política desbordada.

Este guerracivilismo y este partir de nuevo España en dos mitades irreconciliables es inédito desde que recobramos la democracia hace casi treinta años. Uno de los pilares del pacto constitucional fue superar la dialéctica de las dos Españas y mirar hacia el futuro con optimismo. Ninguno de los inquilinos de La Moncloa había roto este consenso. En los años de la Transición, por responsabilidad y, más recientemente, porque las dos Españas que se desangraron a palos hace 70 años ya no existen. Somos, aunque a algunos les pese, una nación que ha aprendido del pasado, se ha reencontrado consigo misma y no está por la labor de mirar hacia atrás.

Ha sido la irresponsabilidad de Rodríguez Zapatero, azuzada por una izquierda radical que nunca enterró el hacha de guerra, la que ha reabierto un debate inexistente. No hay españoles buenos ni malos en función de sus ideas políticas, del mismo modo que no es de recibo identificar a los que les tocó combatir en el lado republicano con ángeles, y a los que lo hicieron en el nacional con demonios. Y en lo relativo a la encumbrada Segunda República, nunca está de más recordar que fue una frustrante experiencia histórica cuyo corolario es bien conocido por todos.

Perseverar en el recuerdo de la Memoria Histórica, en mayúsculas, es bueno. Ninguna sociedad puede prescindir de ella. Ahora bien, si lo que queremos es hacer justicia, hagámoslo con todos. Denunciar las bombas de Guernica a la vez que se ocultan las checas de Madrid no es recuperar memoria histórica alguna sino poner la Historia al servicio de un grupo político con una agenda muy bien delimitada, es decir, falsear la memoria de todos en beneficio de una minoría que se ha autoarrogado la conciencia colectiva.

Esto es lo que, más o menos, trata de hacer Zapatero con la presuntuosa ley de marras y su republicanismo de ocasión. La Historia de España no pertenece a un partido político ni a una ideología sino a todos. Conocerla y respetarla tal cual fue es nuestra obligación para que las generaciones de españoles que vengan la reciban sin añadidos, sin manipulaciones y, sobre todo, sin odio.

Txapote y la indigna "contención" de ZP
EDITORIAL Libertad Digital 26 Julio 2006

Si no conociéramos la actitud de ETA por sus silenciados comunicados, bastaría observar la crecida, amenazante y chulesca actitud de "Txapote" y demás criminales que están siendo juzgados en la Audiencia Nacional, para hacernos una idea de cuál será la de los fugitivos etarras que siguen gozando libremente de su impunidad, a la espera, no de ser detenidos y encarcelados, sino de negociar con el Gobierno del 14-M la impunidad de todos ellos y, sobre todo, la consecución de sus totalitarios objetivos soberanistas.

Si a todo este indigno proceso, al margen del Estado de Derecho, se le embellece como "proceso de paz", no hay que extrañarse de que, en lugar de "nocturnidad y alevosía", Zapatero reivindique y justifique el apagón informativo y parlamentario, pues "el silencio –según ha dicho– es la mejor plataforma para practicar el diálogo".

Puesto que los interlocutores de ese "diálogo" no son sino criminales fugitivos de la Justicia, no hay que extrañarse, efectivamente, de que Zapatero mantenga oculto todo lo posible esos contactos; entre otras cosas, porque pudiera ser que algún juez o policía incontrolado le dé por ser fiel al imperio de la ley y detener a alguno de los interlocutores etarras. Si Zapatero ha silenciado la naturaleza chantajista del comunicado de "alto el fuego" de sus compañeros de viaje, no es precisamente para hacer "ruido" ahora denunciando la persistencia de las cartas de extorsión o del terrorismo callejero.

Si Zapatero –ante la insistencia de los periodistas– ha respondido quitando importancia a las cartas de extorsión o negando absolutamente la existencia del terrorismo callejero, también ha tratado de neutralizar el impacto que provocan las televisadas imágenes –esas sí– de "Txapote" y compañía desafiando al tribunal que los juzga: "Lo que pienso (del terrorista) será lo que piensa la mayoría de gente de bien, los calificativos no serían distintos a los míos, pero debo tener contención".

¿Qué servidumbre es esta que exige al presidente del Gobierno "contenerse" y no expresar "lo que piensa" ante unos criminales que desafían y se burlan de la Justicia? Pues la que exige ser disfrazada de "paz" para que Zapatero pueda explotarla, transitoria y electoralmente, ante una mayoría, una inmensa y anestesiada mayoría de gente de bien.

Antisemitismo socialista
Ante el pogrom
José María Marco Libertad Digital 26 Julio 2006

Las declaraciones de José Blanco contra Israel pueden ser atribuidas a pura táctica de distracción. Mejor tener al personal discutiendo sobre Israel que obsesionados por el desmantelamiento de España y la destrucción del Estado de Derecho.

Sin duda es así, pero eso no quiere decir que las declaraciones de Blanco no se sustenten en un prejuicio y en una mentalidad hechos de resentimiento, odio a la propia cultura y, sobre eso, antisemitismo. La presencia de Zerolo en una manifestación anti israelí es un síntoma más de lo que hay debajo de esas declaraciones. Y por si no bastara con eso, recuérdese el tono de Moratinos dirigiéndose a un empresario judío como un señor feudal de la Edad Media hubiera hablado a "sus" judíos: el mismo desprecio, idéntico matonismo. Lo que solía venir a continuación era el saqueo, el pogrom –es decir el ataque violento, casi siempre asesino, contra la comunidad judía– o las dos cosas.

Que una parte tan importante de la izquierda española –la que gobierna, justamente– haya dejado ver con tanta desvergüenza su miseria moral e intelectual abre la puerta a un cambio cultural que debería ponerse en marcha de una vez por todas.

Y es que la moderna judeofobia, aquella de la que presumen Blanco, Zerolo, Moratinos y Zapatero es la antesala, o el reverso, del odio al cristianismo. Hay quien no se había dado cuenta todavía que las dos pulsiones van unidas. Ahora ya no hay justificación para no comprenderlo.

Los que han adoptado una actitud militante en contra de Israel y de lo que el Estado de Israel significa son los mismos personajes que han lanzado una ofensiva entre mediática e ideológica para desterrar la religión cristiana de la plaza pública. Lo que se llama, con cierto grado de eufemismo, laicismo militante, es en realidad anticristianismo. En su fondo late la misma voluntad de extirpar de una sociedad cualquier principio moral basado en las creencias y los valores cristianos... y judíos.

La Iglesia viene haciendo un esfuerzo considerable desde hace muchos años por restablecer el diálogo entre el judaísmo y el catolicismo. En Estados Unidos los evangélicos se han ido convirtiendo con el paso de los años en el más firme apoyo del Estado de Israel. Es una evolución natural en el momento en que algunos valores morales fundamentales se ven atacados. Y no es una cuestión de izquierdas o de derechas, mucho menos de adscripción a un partido político. Se trata de un paso necesario ante la deriva hacia una forma de totalitarismo.

En España ha llegado el momento de darlo. Quienes se sienten agredidos por el gobierno socialista cuando este ataca o desprecia la religión y la Iglesia saben ya que se les está clasificando en la misma categoría en la que el antisemitismo coloca a los judíos. Y que les ha caído encima la misma responsabilidad que a estos –y a los israelíes– en la defensa de la libertad, la libertad de todos. No es una tarea fácil. Precisamente por eso, conviene ayudarse unos a otros.

Afganistán
En la inopia
GEES Libertad Digital 26 Julio 2006

Cual corderos en el matadero nuestros renovados socialistas avanzan poco a poco hacia el desastre. Nos han repetido hasta el aburrimiento que Aznar nos llevó a la guerra contra Irak, una guerra injusta y basada en mentiras, mientras que la participación de nuestra Fuerzas Armadas en Afganistán es un ejemplo de legalidad internacional y de correcta fundamentación política. Es una misión de paz avalada por Naciones Unidas y ejecutada por la OTAN.

Los ejércitos no se crearon, siglos atrás, para desarrollar misiones humanitarias y esa, desde luego, no es la misión para la que fue creada la OTAN. Las operaciones de paz pueden implicar el uso de la fuerza, si las circunstancias lo requieren. Y ese es el caso.

La OTAN está asumiendo la plena responsabilidad sobre Afganistán. En estos últimos años las continuas operaciones militares norteamericanas contra las guerrillas talibanes han conseguido mantener a raya su actividad. La falta de colaboración pakistaní ha hecho imposible detener a sus máximos dirigentes, así como a los de al-Qaeda, y limitar su capacidad de acción. Ahora que Estados Unidos se retira, las fuerzas de la OTAN se encuentran ante el reto de mantener esa misma capacidad operativa, a riesgo de que su incompetencia permita a los talibanes recuperar terreno y situar al contingente internacional ante una situación semejante a la que sufrió el ejército soviético. Para una OTAN que trata de encontrar su sitio en el siglo XXI este escenario resultaría letal. Sería su definitiva transformación en un resto arqueológico.

El Gobierno de Rodríguez Zapatero ha tratado de transformar nuestras Fuerzas Armadas en una policía especializada en misiones internacionales de riesgo limitado. Sin embargo, para un país signatario de los Tratados de Bruselas y de Washington esa opción es inviable. Nuestros compromisos con nuestros aliados nos obligan a tener unas Fuerzas Armadas listas para el combate y una clase política y una sociedad preparada para asumir sus costes.

El engaño sistemático sobre la supuesta ilegalidad de la Guerra de Irak y la legalidad y supuesta seguridad de la operación en Afganistán se van a volver contra el Gobierno. En las presentes condiciones les va a resultar muy difícil continuar manteniendo la ficción de que nuestro contingente está seguro, que la consecución de la paz es contradictoria con el uso de la fuerza y que el problema del Islam radical hay que solucionarlo a través de la Alianza de las Civilizaciones.

Para que la misión sea eficaz el contingente tiene que salir de sus cuarteles e imponer la seguridad sobre el terreno. Si lo hacen se enfrentarán a los talibanes. Si no lo hacen éstos ocuparán el terreno y la misión en su conjunto se vendrá abajo. Si, ante la negativa evolución de los acontecimientos, nuestros hombres recibieran por segunda vez la orden de retirada la humillación a nuestras tropas y el daño infringido a nuestro prestigio sería enorme. A estas alturas de la legislatura tenemos la experiencia suficiente para poder afirmar, sin temor a equivocarnos, que ambas cosas importan poco a nuestros gobernantes y que, llegado el caso, no tendrían ningún inconveniente en dar la orden.

El riesgo de desestabilización de Afganistán es una realidad y los europeos nos jugamos mucho en ello. En primer lugar, porque resultaría un éxito extraordinario para los islamistas. Podrían afirmar que de nada valen las tecnologías militares, las brillantes victorias norteamericanas cuando la constancia de unas milicias pone entre las cuerdas al "tigre de papel" occidental. En segundo lugar, porque pondría en evidencia que Europa es incapaz de actuar en el campo de batalla si no es bajo el liderazgo norteamericano. En tercer lugar, porque mostraría ante todo el mundo la falta de voluntad, la decadencia, de este Viejo Continente.

Que nuestros socialistas son los compañeros de viaje ideales de los islamistas ya lo sabemos. Ni los unos ni los otros lo ocultan. Por eso mismo es necesario explicar a la población la gravedad e importancia de la misión y la necesidad de forzar a nuestro Gobierno a rectificar sus posiciones y asumir plenamente que nos encontramos en guerra y que sólo caben dos salidas: la victoria o la derrota.        GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Rio Cabe
Contra Israel
Serafín Fanjul Libertad Digital 26 Julio 2006

Es una vieja historia. Las persecuciones y preterición antijudías en el mundo europeo y mediterráneo se remontan a tiempos anteriores a Cristo. No podemos ir tan lejos, pero sí recordar que durante toda la Edad Media las acusaciones contra las comunidades hebreas establecidas en Europa –a causa de la Diáspora forzada por los romanos o por migraciones anteriores– se basaban en dos puntos fundamentales: deicidio y practicar la usura. La culpa se lanzaba de forma colectiva sobre todos los judíos, como si los nacidos en el siglo XIII hubieran intervenido en la muerte de Cristo y como si todos fuesen prestamistas. También se olvidaba algo elemental: Cristo también era judío, aspecto de la cuestión que suscitaba interesantes asuntos teológicos imposibles de abordar aquí. Pero, básicamente, se trataba de un grupo endógamo –y por tanto poco simpático ya de partida– al que se colgaban sambenitos milenarios.

En frecuentes ocasiones se pasaba de la antipatía a los hechos, con el consiguiente asalto de juderías y destrucción de cuanto documento de préstamo había a mano, amén de saqueos y no pocas muertes. En el lado musulmán del Mare Nostrum y en al-Andalus la situación no era mejor: para abreviar el cuento, remito a los lectores al excelente libro de Bernard Lewis "Los judíos del Islam" (Madrid, Letrúmero S.L., 2001) con la recomendación de que –si tienen la suerte de ver un ejemplar– no lo dejen en la tienda.

La Inquisición, refundada por los Reyes Católicos, la expulsión de 1492 y la persecución de conversos sospechosos en su fe cristiana son capítulos poco honrosos de nuestra historia, sin que se mitigue la gravedad de esos acontecimientos con el recuerdo de las persecuciones y pogroms que periódicamente padecían los judíos de la Europa Central y Oriental. Una animadversión generalizada cuyo desenlace más trágico tuvo lugar en la Alemania nazi que, por cierto, contó con la decidida y voluntaria cooperación de legiones de franceses, belgas, polacos, eslovacos, croatas, rusos, etc. No hay la menor duda de que en el imaginario colectivo de los pueblos occidentales "los judíos" ocupan un espacio poco florido, en el más suave de los casos y la circulación de expresiones ofensivas, todavía, en el habla popular, documenta bien la bajísima conceptuación social que se les adjudica. Nada de esto está muerto en las reacciones de una "izquierda" española tan escasa de lecturas como ahíta de consignas.

Hasta principios de los noventa la "izquierda" fue proisraelí y antipalestina (sugiero acudir a la hemeroteca y consultar el diario El País, si es que ése es un periódico "de izquierdas"), pero por arte de magia –sería bueno saber por qué–, por aquellas fechas, PRISA encontró la Verdad y la Vida en su peculiarísimo Camino de Damasco, y la opinión autotitulada "progresista" giró 180 grados y dio con la asociación –tan difícil anteriormente- entre sionismo e imperialismo americano. Con lo cual los repugnantes dictadores árabes –ya se trate de tiranos coronados o de asesinos en masa, de origen militar o de partido único– se convirtieron en especies dignas de protección, aunque su extinción diste mucho de estar próxima. Se pasó a defender a cuanto terrorista esté dispuesto a propagar la revolución o el islam poniendo bombas en Occidente y ahí tenemos, burla burlando, al Llamazares Pico de Oro manifestándose a favor del Hezbolá proiraní (responsable solidario del exterminio de los comunistas en Irán: también se manifestó con gran vistosidad por Sadam, eficaz aniquilador de los comunistas iraquíes) y tenemos al siempre airoso Zerolo en la misma tesitura, enarbolando su pancarta de amor prochií y obviando el bonito número de 6.000 homosexuales ejecutados en Irán desde el triunfo de la "revolución" jomeinista (¿qué dirá ahora Juan Goytisolo, que tanto la defendió en los años 79-80?).

Como en el caso de Sadam Husein, aclararán que ellos no defienden la teocracia y el reaccionarismo islámico, sino la paz y los prados con margaritas y, si acaso –los más atrevidos–, reconocerán el justo derecho al empleo de la violencia por "el pueblo", por aquello de la liberación y bla, bla, bla. Pero jamás admitirán que sin guerra de Irak, Sadam Husein seguiría plácidamente gaseando kurdos, exterminando iraníes en sus guerras imperiales y asesinando a cientos de miles de iraquíes, como ya hizo. Ni admitirán que, si Israel no se defiende, Hezbolá y Hamás continuarán su hostigamiento permanente a base de asesinatos en goteo: un colono, dos conductores, ocho ferroviarios, cuatro escolares, treinta y cinco pasajeros de un autobús... Las noticias cotidianas, vaya. Nada de importancia para los muy selectivos amantes de la paz, nunca detectados manifestándose con los españoles víctimas del terrorismo (ya se sabe, ¡son fascistas!) o contra los asesinos etarras, por ejemplo en el Festival de Cine de San Sebastián. Prefieren conflictos lejanos y cuidadosamente elegidos: nada de Sudán, de Sierra Leona, Costa de Marfil, Congo, Ruanda, Timor Oriental... Y a propósito, ¿qué me dicen de las tropas españolas en Afganistán? ¿En qué difiere nuestra presencia en ese país respecto a Irak? Zerolo y Trini, Pepiño y Rodríguez, Moratinos y Alonso, iluminadnos, porfa.

Un aguerrido rebaño de pisaverdes oportunistas que cuando en España pintaban bastos jamás se mojó en nada, bien emboscados en sus madrigueras, ni arriesgó un adarme de su situación personal por compromiso político de ningún género, se lanza ahora enardecido a las calles. ¡Han descubierto la paz y la justicia universales! Coherentes como son, redactan peligrosos manifiestos, difunden arriesgadas recogidas de firmas, promueven utilísimas cuestaciones. Todos contra Israel. ¡Cuánta lucidez, cuánta integridad, cuánto valor!

La cofia del presidente
ANTONIO ELORZA /CATEDRÁTICO DE PENSAMIENTO POLÍTICO DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE
El Correo 26 Julio 2006

Al impacto de la guerra de Líbano sobre la opinión pública se ha sumado en nuestro país el de la posición adoptada por el Gobierno socialista, y singularmente el del gesto realizado por el presidente Zapatero de exhibir una kufiya o pañoleta palestina, que aquí llamaremos cofia, en un festival internacional de las Juventudes Socialistas. A partir de este momento, estalló la mina y los fragmentos de metralla salieron en todas las direcciones. Para unos, la imagen de ZP, como su política sobre la crisis, constituyó una expresión de antisemitismo; para otros, sólo unos malintencionados pueden atribuir tanta importancia a algo irrelevante, más aún cuando el presidente no se puso la cofia, se la pusieron. Sigamos. Los socialistas elogian la política de paz así mostrada; los populares denuncian el tercermundismo de una política exterior propia de progres avejentados. Y ya más en el fondo, unos intentan demostrar que Israel ha obrado como tenía que obrar, dada la amenaza que se cierne sobre su existencia, y otros ponen únicamente el acento en lo inadmisible de una respuesta desproporcionada, reclamando el fin inmediato de las hostilidades; en el límite, a cargo de izquierdistas bien establecidos/as, resulta asumida la satanización de Israel en los mismos términos que la prensa árabe o la cadena Al-Yazira.

Con incursiones en la infamia, tales como el sueño de Aznar de que la OTAN bombardee Líbano o la afirmación de José Blanco declarando que Israel busca producir víctimas civiles, tal vez en una campaña demagógica de cara a la opinión española antiisraelí. Dicho en plata, tanto Bush como Ahmadineyad tienen sus cohortes de seguidores entre nosotros.

Así las cosas, no resulta fácil la tarea de intentar poner algo de orden y de ponderación en ese universo caótico de opiniones maniqueas. Y se corre el riesgo de salir escaldado por una u otra parte. Sólo que sin ese esfuerzo de racionalización difícilmente puede pensarse en superar a corto y a medio plazo la tragedia.

Primero: la cofia en el festival. Ni es algo irrelevante, ni significa en modo alguno que Zapatero o su política sean antisemitas. Otro tanto cabe decir, frente a lo manifestado por Al-Yazira: condenar la actuación de Hezbolá no es signo de racismo propio del complejo de superioridad occidental. (Hezbolá es más que una organización terrorista y un peón de Irán, pero no deja de ser una organización terrorista y un peón de Irán). Resulta muy cómoda, y al mismo tiempo muy perturbadora, esa denuncia de antisemitismo o de islamofobia cada vez que aparece una crítica contra la política del Estado judío o del islamismo. De Menahem Begin a Sharon al provocar la segunda intifada o aplicar brutalmente un terrorismo de Estado selectivo, se han sucedido tomas de posición israelíes que acabaron siendo contraproducentes para sus propios intereses. Denunciarlas puede ser objeto de réplica. Nada más. Eso no significa que el gesto de ZP haya sido inocente. Responde a su habitual tendencia a nadar a favor de corriente ante la opinión -no se le ha visto ni se le verá con cofia kurda- y encaja con sus primeras declaraciones, luego rectificadas, tomando partido al ver sólo la agresión israelí. De paso comete el grave error de asumir un símbolo que en este momento no implica sólo la solidaridad con la causa palestina, sino que envuelve de modo implícito en tal actitud positiva a su gobierno, cuyo objetivo declarado es la destrucción del Estado de Israel. El énfasis puesto exclusivamente en 'la paz', recurso que ya conocemos por otras políticas de Zapatero, supone borrar la complejidad del problema y apoyar una solución que aquí y ahora, sin garantías frente a ulteriores acciones de Hezbolá, sería desastrosa para Israel.

Segundo: estamos ante una tragedia anunciada. La retirada de Gaza había sido un fracaso político, al imponerse en las elecciones palestinas una agrupación terrorista cuyo fin consiste en la eliminación de Israel. A ello se sumaba la solidez de las fuerzas de apoyo con que contaba Hamás, a partir del eje Teherán-Damasco, deseoso por añadidura de borrar la derrota que en su día supuso la salida de las tropas sirias de Líbano. Pero les quedaba la baza de Hezbolá, con sus milicias y su presencia en el gobierno. Es la que han puesto sobre la mesa, con la legitimidad que confirió a la idea de resistencia a 'los cruzados sionistas' la estrategia israelí de atentados 'selectivos', pero con proliferación de víctimas civiles, en la franja. Ahmadineyad sueña con aniquilar Israel, tiene instrumentos para iniciar la operación, y Tel Aviv creyó posible seguir usando su fuerza superior por encima de toda consideración hacia los derechos humanos, sin preocuparse porque la destrucción en el Líbano alcance niveles intolerables.

Tercero: la guerra sin nombre de los últimos días constituye una expresión lógica del conflicto que acabamos de describir. Con tal de destruir la capacidad militar de Hezbolá, el Gobierno israelí no ha dudado en una política de bombardeos masivos contra su vecino, inaceptable por lo que concierne a la producción de víctimas civiles. Pero tampoco cabe olvidar que en el Gobierno libanés hay dos ministros pertenecientes a la organización terrorista, cuyos milicianos hacen la guerra desde territorio libanés. No basta, pues, la condena en palabras a Hezbolá por su agresión en territorio israelí que desencadenó la guerra, para luego cargar las tintas sólo sobre el Tsahal. Cualquier solución pasa por satisfacer una exigencia israelí del todo razonable: inutilizar la capacidad agresiva de las milicias de Hezbolá y que en la zona de frontera sea el Ejército libanés -o en su defecto una fuerza internacional eficaz- quien se haga cargo de la seguridad, evitando toda acción terrorista en el futuro. A no ser que aceptemos la lógica de una desaparición del Estado de Israel a medio plazo.

Cuarto: lo difícil será poner el cascabel al gato. A la vista de lo sucedido, ni cabe cerrar capítulo sobre la actuación israelí sin exigir responsabilidades por las acciones de guerra sobre la población civil libanesa, ni puede pensarse en algo parecido a la paz con un alto el fuego que dejara en condiciones de reincidir a una organización terrorista e islamista cuya razón de ser es la guerra y la eliminación del otro. Su líder, Hassan Nasrullah, olvidado por nuestro Gobierno y nuestra Prensa, lo repite una y otra vez: no está dispuesto a ceder en nada. Ignorar su protagonismo, y a través suyo, el de Irán, es confundirlo todo. Gestos irreflexivos como el de la cofia o visiones reduccionistas, tan del gusto de Moratinos, por no hablar del apocalipsis en que se ha instalado Rajoy, sólo contribuyen a limitar las posibilidades de España para incidir positivamente sobre ambos contendientes poniendo fin a la tragedia. Algo que estaba a nuestro alcance tan sólo hace una semana.

(¿Por qué 'cofia'? Según María Moliner, «prenda femenina que se pone sobre el pelo cubriéndolo todo o en parte». Si ampliamos su uso al otro sexo, parece una traducción más adecuada de kufiya que pañuelo o pañoleta).

En desacuerdo
Aintzane Etxezarraga Erauzkin/Bilbao Cartas al Director El Correo 26 Julio 2006

Quisiera responder al señor José Ignacio Calleja por su artículo publicado el pasado 19 de julio con el título 'La herencia de Miguel Ángel Blanco', exponiendo las siguientes precisiones:

1. El que haya vivido usted la muerte de Miguel Ángel Blanco con toda la angustia del mundo no le legitima ni más ni menos que a nadie para mantener su punto de vista. Un estado emocional nunca legitima un punto de vista teórico. Son planos diferentes.

2. Un asesinato nunca es en vano, sobre todo cuando al que matan representa, como en este caso ante la canallada de ETA, los pilares básicos de libertad y de justicia. Quienes quieran convertirlo en vano son los que, simplemente, no creen en dichos pilares. Otra cosa es que no tenga que haberse producido; es decir, que haya sido innecesario e injusto. Son también dos cosas diferentes.

3. Dice usted: «Blanco sí murió 'asesinado' en la defensa de unas ideas democráticas, pero no para que se prohibieran otras ideas democráticas distintas a las suyas». Se vuelve a equivocar usted. Blanco no murió 'en defensa de', porque él nunca quiso ni pretendió morir. No fue buscando la muerte, porque en una sociedad democrática la libertad de expresión tendría que estar garantizada. Ese es nuestro drama. Que con la pistola en la nuca, o con el temor a que nos la pongan, nosotros nunca hemos vivido en democracia. Quien lo niegue es un hipócrita o padece del 'síndrome de Estocolmo'. Por tanto, Blanco murió porque existen los intolerantes totalitarios. Murió porque representaba la libertad, valor democrático previo a cualquier 'idea democrática'. De nuevo confunde usted los planos.

Perdone, pero no tenía que haber escrito ese artículo sobre Blanco. Su lectura sólo nos produce dolor a los que le quisimos. Dice usted, pero no dice; sugiere pero no afirma; defiende esto y lo de más allá. ¿Tan ambigua es la doctrina social cristiana?

ZP APARCA LA REFORMA CONSTITUCIONAL
Rajoy se reserva la fórmula para salvar Navarra de las garras de ETA
Elsemanaldigital 26 Julio 2006

¿Propondrá el PP suprimir la Transitoria Cuarta? En Génova no lo descartan y recuerdan que ya lo defendieron en 2004 a petición de UPN. Para algunos, en cambio, el debate no es ese ahora.

26 de julio de 2006. El PP trabaja en una propuesta de reforma de la Constitución que se incluirá en el programa marco para los próximos comicios y de la que algo se avanzará a la vuelta de las vacaciones. Lo que algunos dirigentes de este partido consideran como algo "imprescindible" e "inevitable" se guarda bajo llave en un asunto en el que Mariano Rajoy –todo hay que decirlo- anda con los pies de plomo. El debate se lleva a cabo intramuros y las decisiones finales están aún por tomar, sin embargo, el camino se ha tomado con el rumbo marcado en la Convención Popular de marzo.

En FAES también se amasan ideas sobre cómo hacer llegar a la opinión pública una iniciativa que pasa por reflotar el "débil y desarticulado" Estado al que están conduciendo las reformas estatutarias impulsadas por José Luis Rodríguez Zapatero –dice el PP- y de todas, la mayor, la nueva "fórmula" jurídica que se escogerá para el País Vasco, amén de que no perjudique el "proceso de paz".

Porque el verdadero problema es ese, ha asegurado, en declaraciones a este periódico, el diputado de Unión del Pueblo Navarro (UPN), y miembro de la dirección del Grupo Popular en el Congreso, Jaime Ignacio del Burgo; la única pregunta ahora es "¿qué está dispuesto a pactar el Gobierno con ETA?" en lo que concierne a Navarra, el "Reyno" que los abertzales incluyen en su particular mapa de Euskal Herria. De ahí parte el debate abierto sobre la conveniencia o no de derogar la Disposición Transitoria Cuarta de la Carta Magna, un precepto que para Del Burgo sigue siendo una garantía, en tanto en cuanto no se sepa cuál será el "precio político" que se pagará en la negociación con la banda terrorista.

¿Intentará Zapatero una integración camuflada de Navarra a sabiendas de que lo que no podrá hacer es una integración plena? ¿Será una Euskal Herria confederal con dos gobiernos? ¿Se sentará a Navarra en al mesa de partidos? ¿Se hará realidad el "consejo vasco-navarro"? ¿Se limitará a una simple declaración política?, son algunas de las preguntas que se hacen en estos momentos en los círculos políticos.

Una anexión pura y simple de Navarra al País Vasco parece ahora muy improbable, pero un "órgano común permanente" podría preparar el terreno y, a medio plazo, Zapatero o sus sucesores podrían pagar abiertamente el precio que ETA exige.

Precisamente contra todas estas posibilidades se fundó en 1979 UPN, cuya primera petición política fue, y siempre ha seguido siendo, la supresión de la Transitoria Cuarta y de cualquier otra posibilidad de anulación de la personalidad de Navarra. Jaime Ignacio Del Burgo, que fue como miembro de la UCD redactor de la disposición constitucional y que participó en la negociación correspondiente con los nacionalistas, ingresó en UPN mucho más tarde. Fuentes relevantes de este partido se han mostrado de acuerdo con las hipótesis que se manejan en la sede popular de la calle Génova y no con las personales peticiones del veterano político navarro. "Miguel Sanz, el primero", aseguran.

"No es la primera vez que el PP se plantea derogar la Transitoria Cuarta, de hecho lo defendió en 2004 (tras perder las elecciones) y ahora es algo que se está estudiando". Así responde el secretario de Comunicación del PP, Gabriel Elorriaga, quien afirma además que lo que busca el PP con su futura propuesta de reforma constitucional es que "permita desarrollar la política que el PP está defendiendo" para configurar un modelo de Estado sólido y viable. La propuesta irá en todo caso encaminada a reforzar el papel del Estado, y aquí, de nuevo, surgen algunas controversias en las filas del partido: entre los que están dispuestos a quitar competencias a las Comunidades Autónomas, y los que dicen que eso sería "un error".

En paralelo, la reforma de la Constitución que quiere impulsar Zapatero pierde fuelle a medida que pasan los meses y gana protagonismo el proceso de paz. Afirman algunas autorizadas voces socialistas que, en estos momentos, la propuesta "está un poco abandonada", apartada de la agenda de prioridades de La Moncloa. El presidente del Gobierno anunció esta primavera que abriría en septiembre una ronda de contactos con las distintas fuerzas políticas con representación parlamentaria para sondear las distintas sensibilidades, algo que más tarde matizó, asegurando que si no veía disposición por parte del principal partido de la oposición, abandonaría sin más.

Envainársela mirando a Roma
José Javaloyes Estrella Digital 26 Julio 2006

En tiempos en que la cosa no se desentonaba como discurso de alienígena, se decía algo así como que “no desenvaines sin razón ni envaines sin honor”. Pero en estos tiempos de calentones de boca, donde las incontinencias verbales resultan de recurrentes síndromes de termocefalia política, todo lo de la vaina ha perdido importancia. Se ofende metiendo la pata y, sin que pase nada, las cosas vuelven a donde estaban. Aunque, eso sí, en la general averiguación internacional, de que se trata de un mecanismo de poder formado por cantamañanas. Para que las cosas graves no lleven a sus lógicas consecuencias, la única salida que hay es la de que se reconozca que son unos inimputables, por carencia de responsabilidad.

Aquí se traga barro más que a cucharadas tras las burradas proferidas, mientras gentes responsables de aquende y allende, del mundo euro-atlántico y del Oriente Próximo, acuden hoy a Roma para concertar una fórmula que permita salir sin mayores demoras del fenomenal y sangriento lío en que está sumida aquella región, por causa del integrismo islámico. Residenciado en Irán y propagado hasta el Líbano y Cisjordania.

Ya nadie parece recordar las arengas del presidente iraní contra Israel y sólo muy pocos parecen saber que es dinero de Teherán el que carga los cohetes y las acciones todas de las milicias de Hezbollah, que anda por el Líbano como Pedro por su casa, sin que sirvan de nada los acuerdos y las resoluciones internacionales tomadas en su día para que allí no pasaran las cosas que, trágicamente, están pasando ahora.

Quienes asesinaron el ex primer ministro Hariri sabían perfectamente qué hacían y a dónde podían llegar luego las cosas, especialmente después de la expulsión de las tropas sirias, cuya presencia en tierra libanesa congelaba el estatus de Hezbollah, impidiendo que transgrediera los límites a los que le habían constreñido los acuerdos internacionales. Muchos fueron los que vitorearon y celebraron la expulsión de los sirios, pero menos de cuantos ahora lamentan el coste en sangre y ruina que ha ocasionado el que Hezbollah dispusiera de manos libres para desencadenar la tragedia nacional en que Líbano se ve nuevamente sumido.

Tal es la almendra de la cuestión sobre la que hoy girará en Roma la conferencia internacional sobre el problema: instalar al Líbano en una estabilidad territorial duradera, lo que significa que territorio controlado y soberanía del Estado coincidan. Y será imposible que así suceda si no se establece allí, entre el espacio nacional y las lindes territoriales con Israel, una franja de seguridad, internacionalmente militarizada, sobre la que se pueda rubricar el acuerdo del alto el fuego. Pero eso no significaría el fin del problema israelí-libanés, sino el principio de las condiciones necesarias para que se puedan abordar todas las cuestiones pendientes, especialmente las que conciernen a los límites entre los dos Estados.

Se trata de la propuesta clásica de hacer de la necesidad virtud y de reconvertir la situación creada, de sala de autopsias, en internacional quirófano político, donde se suturen el desagarro de la soberanía libanesa y las crónicas heridas que laceran las relaciones entre los dos países, producidas en la guerra de 1949, poco después de que constituyera el Estado de Israel. El virus “hezbolí” no habría ocasionado tan formidable infección, ahora y antes, si tales heridas hubieran estado cerradas.

Mientras se establece la probabilidad de que las cosas se hagan así a partir de hoy con la Conferencia de Roma, en la que también habrá una representación del Gobierno español, habrá que lamentar este patio de vecindad en que se ha convertido nuestra política exterior por causa del precario nivel del partido que nos gobierna.     jose@javaloyes.net

El PP se juega mucho en Navarra y debe atender las peticiones de UPN
Editorial Elsemanaldigital 26 Julio 2006

26 de julio de 2006. Una de las grandes orientaciones políticas de José Luis Rodríguez Zapatero es la introducción de cambios importantes en la estructura territorial del Estado. Aunque a comienzos de la presente legislatura el gobierno planteó una reforma constitucional relativamente moderada, que afectaba en poco a la España de las Autonomías surgida en 1978, el debate constitucional, sumado a los cambios estatutarios y al particular problema del nacionalismo vasco, está abierto desde 2004. Es una de las claves del curso político que comenzará en septiembre.

La pelota está ahora, en más de un sentido, en el tejado del PP. Algunos analistas aconsejan a Mariano Rajoy pasividad en este asunto, y dejar la iniciativa al Gobierno a la espera de sus errores y de las siguientes elecciones. Otros, sin embargo, consideran muy peligroso que Zapatero haga y deshaga libremente en los Estatutos y en las relaciones con el separatismo del País Vasco, porque incluso cuando el PP volviese al poder muchos problemas podrían resultar ya insolubles.

Lo que nadie o casi nadie discute en el PP es que España es una única nación soberana con una variedad regional que merece ser respetada y formalizada. Tal es el núcleo de lo que en 1978 se plasmó en el Título Octavo de la Constitución, un acierto histórico en lo esencial pese a errores que ahora se hacen evidentes y que pueden ser modificados sin alterar los equilibrios esenciales. A diferencia de lo que exigen los socios del PSOE, por otra parte.

Conviene no olvidar, a este respecto, que también el PP tiene aliados. Y Unión del Pueblo Navarro, el partido que gobierna la Comunidad Foral y que mantiene un acuerdo permanente de colaboración con los "populares" –un pacto tan estrecho que no existe el PP en Navarra, por decisión de José María Aznar acordada con Jesús Aizpún Tuero-, nació en 1979, tras el referéndum constitucional, con una vocación irrevocable de defender la identidad histórica y jurídica de Navarra del anexionismo vasco. Su primera exigencia, que siempre ha encabezado su programa político, es la reforma constitucional para suprimir la Disposición Transitoria Cuarta que permite, mediante referéndum, la anexión de Navarra a Euskadi.

Si el PP presenta su propia plataforma de reforma constitucional –algo que probablemente Rajoy tendrá que hacer ante la radicalización de Zapatero y su abuso de las "lagunas" de la Constitución- la petición histórica de los navarros debería ser atendida e incluida. Precisamente en este momento en el que la política nacional tiene su centro en Navarra, pieza clave del "proceso de paz", el PP puede distinguirse, gracias a UPN, en la defensa de los derechos de una región tan histórica como cualquiera. El PP no puede olvidar lo que los navarros vienen pidiendo desde el principio de la democracia, y que el tiempo ha demostrado ser un "caballo de Troya" nacionalista. Navarra es España desde antes de la Constitución, con un ordenamiento privativo que no puede quedar al albur de consultas fácilmente manipulables.

El PP se juega mucho en Navarra. No sólo la Comunidad Foral y sus aliados en ella, sino su propia credibilidad como defensor de una España plural y a la vez unida. Navarra es un ejemplo paradigmático de cómo el máximo de autonomía, en manos no nacionalistas, es compatible con el máximo de solidaridad nacional y el máximo de eficiencia en el empleo de los recursos. El presidente Miguel Sanz podría ser el mejor embajador de Rajoy ante todas las sensibilidades regionales y regionalistas que el PP podría representar, también, en las elecciones de 2007 y 2008.

¿POLÍTICA EXTERIOR?
Editorial  minutodigital 26 Julio 2006

Si en política interior el desgobierno de ZP se asemeja a una película de los hermanos Marx, en política exterior no sabemos si los guionistas la están escribiendo durante el tiempo libre que les queda tras cumplir su diario trabajo en “Los Lunnies”.

Con un Moratinos perdido en explicaciones fatuas sobre el porqué de la elegancia de un pañuelo, la labor diplomática del PSOE se encarga al alumno de Derecho Pepe Blanco quien, en vez de abrir la boca para cantar aquello de “Madrid tiene seis letras” se reafirma en sus ataques contra Israel al no poder hacer un análisis más exhaustivo sobre cuál es el problema real en Oriente Medio. Mientras tanto, S. M. almuerza acarameladamente con el hijo de su primo, el sátrapa marroquí, cuando la oleada de “cayucos” y “pateras” no deja de traer inmigrantes hasta un país cada vez con el rumbo más perdido.

Los ataques a la política exterior de Aznar, encarnada en la guerra de Irak, fueron un punto importante para, con la coreografía de los “intelectuales” de nómina, desgastar el gobierno del PP que acabó cayendo, estruendosamente, un 11 de Marzo. Aquella estrategia hacía suponer que desde el PSOE tenían el bálsamo de Fierabrás para, por pleno derecho, elevar la diplomacia española a los altares y liberarse de ese papel segundón al que el anterior Presidente la había condenado en la foto de las Azores. Pero parece que no es así.

Dos años y medio después, el ejército español se halla inmerso en una guerra en Afganistán que ya ha empezado a cobrar vidas humanas. Estados Unidos ha vuelto a olvidar dónde estamos en el mapa e Israel amenaza con una ruptura diplomática en toda regla. Marruecos nos sigue toreando enviándonos inmigrantes a Canarias en lo que se asemeja cada vez más al desembarco de Normandía y el contrapeso al Nuevo Orden Mundial, lo que ZP denomina Alianza de Civilizaciones, no es sino un grupo de dictadorzuelos preocupados de su lucro personal a costa de los pueblos a los que tiranizan.

Soñaron con encabezar una Europa unida y se apresuraron a aprobar una Constitución que Francia guardó en el baúl de los recuerdos y ahora la UE va a acabar con el campo español en una prueba más del ninguneo al que nos someten cuando nos consideran más africanos que continentales. Como estarán las cosas que, a veces, hasta nos acordamos del ministro Morán, aquél de los chistes.

Zapatero
Un nuevo rico en La Moncloa
Ignacio Villa Libertad Digital 26 Julio 2006

Zapatero ha dinamitado el modelo de Estado, nos ha llevado a todos a un proceso de rendición ante los terroristas etarras y está acometiendo un cambio radical en el modelo de sociedad. Como complemento, tenemos la actitud del Gobierno y de su presidente para evitar que se conozca la verdad de lo que ocurrió el 11 de marzo y los día posteriores en unas jornadas de agitación callejera como nunca se habían vivido en las horas previas a unas elecciones generales. Eso, que es lo que tiene verdadera relevancia, no puede impedirnos hablar de esos otros detalles que ofrecen el verdadero nivel político de un presidente del Gobierno.

Hace unos días supimos que Zapatero se va a llevar a un "ejército" de cocineros, pinches, camareros y ayudantes de Moncloa a sus vacaciones en el Palacio de la Mareta; ahora nos hemos enterado de que el presidente del Gobierno ha pasado el último fin de semana de compras con toda la familia en Londres. Un viaje que, por supuesto, realizó en el avión oficial más grande disponible. De este modo incumple con la normativa de buen gobierno que impulsó, que indica que no se puede hacer uso impropio de los servicios de la Administración General del Estado que están a disposición de la Presidencia del Gobierno.

Este viaje de fin de semana de Zapatero y familia a Londres muestra a un presidente con aires de nuevo rico, engreído por el poder, que ha perdido el norte y que ya no sabe donde están los mínimos que cabe exigir a un presidente del Gobierno. Además de que eso de irse de compras a Londres tiene un cierto tufo a paleto. Y decía Zapatero que el poder no le iba a cambiar. Ya no nos pueden contar esa milonga de que la suya es una familia "normal de clase media".

De todas formas, que el presidente del Gobierno utilice de esta manera un avión oficial que pagamos todos los españoles y que no pase nada es la señal más clara de que la democracia española está bajo mínimos. Con el Mystere de Alfonso Guerra se escucharon muchas más críticas. Tras los dos años de zapaterismo, la democracia presenta una calidad tan escasa que un presidente puede utilizar los aviones oficiales a su antojo y mantenerse a resguardo de las iras de la opinión pública. Vamos camino del tercermundismo.

Galicia, coalición imposible
Editorial ABC 26 Julio 2006

EN todo sistema parlamentario, el Gobierno -aunque sea de coalición- se caracteriza por una razonable armonía política entre sus miembros y por el respeto a los poderes de dirección del presidente. Sin embargo, Galicia parece ser la excepción a esta regla universal. En el bipartito que preside Emilio Pérez Touriño, los consejeros del BNG van por libre y sólo reciben instrucciones del vicepresidente Anxo Quintana, líder de su partido.

El espectáculo de ayer en la ofrenda nacional al Apóstol Santiago fue de los que hacen época. Por una parte, los consejeros socialistas, arropando al presidente de la Xunta y delegado regio para la tradicional ceremonia celebrada en la catedral compostelana; por otra, el vicepresidente y demás miembros del BNG manifestando por las calles su oposición a un acto que consideran -en una prueba de rancio laicismo- como una muestra inaceptable de sumisión del poder civil a la Iglesia católica. Un año después de la victoria insuficiente de Manuel Fraga en las elecciones autonómicas, Galicia sufre las consecuencias de un Ejecutivo que no sólo no funciona, sino que ni siquiera se toma la molestia de guardar las formas. La posición de Pérez Touriño al frente de una coalición imposible empieza a parecerse mucho a la de Maragall en el tripartito catalán y nadie debería llamarse a engaño si las cosas terminan de manera similar. Por otra parte, el PP juega sus bazas con habilidad. Ha superado sin traumas la sucesión de Fraga y ya nadie habla de «boinas» y «birretes», mientras Núñez Feijóo demuestra capacidad de maniobra para aprovechar los flancos débiles del adversario.

El reiterado esfuerzo del PSOE por buscar alianzas con los nacionalistas radicales ha terminado mal en Cataluña y no presenta buenas expectativas en otras comunidades autónomas. El BNG es un partido singular, cuyo discurso nacionalista se modula cuando conviene en función de consideraciones prácticas y coyunturales, pero mantiene un fondo ideológico y unos objetivos que no son fáciles de aceptar para un partido que pretende ser de ámbito nacional. Si a ello se suma el débil liderazgo al que se ha abocado Pérez Touriño y la distribución de cuotas de poder entre los socios a modo de compartimentos estancos, no es extraño que el Ejecutivo ofrezca una imagen de parálisis e ineficacia.

Una vez más, la tentación es huir de la dura gestión cotidiana y convertir la legislatura en una apuesta por la reforma del Estatuto de autonomía, aunque todo ello sólo importe a los miembros de la clase política y se aleje de las preocupaciones reales de los ciudadanos. Estas consideraciones saltan a la luz a la vista del esperpento digno del gran Valle-Inclán que se produjo en una fiesta tan señalada como la que honra al Patrón de España, con un Gobierno dividido incluso físicamente. La apelación de Pérez Touriño a la ayuda del Apóstol para alcanzar la paz en el País Vasco no consiguió ocultar los graves problemas internos que sufre la coalición social-nacionalista.

Memoria histórica: ETA y los movimientos terroristas islámicos
Carlos Juan Gómez Martín  Periodista Digital 26 Julio 2006

Ahora que tanto se está hablando de la memoria histórica del franquismo, es buen momento para tratar otras memorias históricas, como la concomitancia entre ETA y el terrorismo internacional y, especialmente el islámico.

Retrotrayéndonos a los años ’60, concretamente a enero de 1966 cuando en La Habana se funda la OSPAAL, organización tapadera de movimientos terroristas camuflados como movimiento de liberación. Para hacernos idea recordemos que asistieron representantes de Corea del Norte, Vietnam, Siria, la OLP, loas mulelistas del Congo, etc. De allí salió un plan de acción contra Occidente pilotado por la KGB quién a través de Cuba y otros títeres en el tercer mundo organizó las campañas terroristas de los ’70 y apoyó y financió a bandas como las Brigadas Rojas, Baader-Meinhof, Septiembre Negro, Ejército Rojo japonés, Grupo Abu Nidal, IRA y ETA.

De esta colaboración surgió la idea de que etarras se entrenaran en campos de Fatal en el Líbano, del FPLP en Yemen del Sur o en Libia. Allí aprendieron técnicas de sabotaje, terrorismo, manejo de armas y comunicaciones, etc. y anudaron lazos con terroristas de todo el mundo, como los antes citados.-

Durante años esta colaboración entre lo mas granado de los asesinos del mundo estuvo, como comenté antes, por la KGB a través de testaferros tristemente famosos como el asesino venezolano “Carlos”.

La crisis de Afganistán y el inicio del derrumbamiento del comunismo, rompió esa alianza, pero los grupos terroristas de occidente, aunque ya no tuviesen el control de la URSS a través de sus agentes o de los testaferros comunistas como Cuba, siguieron colaborando con los grupos islámicos ahora apoyados por Irán y Siria. De forma y manera que “Carlos” tras huir de los países comunistas cuando este régimen se derrumbó acabó refugiado en el Sudán islamista, donde sería capturado en los ’90 por los franceses.

Al igual que el IRA, la ETA siguió manteniendo sus contactos con los terroristas, sobre todo de Fatah y del FPLP, de los que recibía asesoramiento y armas, así como de la Libia de Gadafi.

El intento de Fatah de ganar respetabilidad cortó, por lo menos públicamente, esos apoyos y los del FPLP disminuyeron por su propia debilidad, así como Gadafi rompió los mismos en un intento de acercarse a Occidente.

Dichos apoyos fueron sustituidos, aunque no se sabe el grado, por los de Hamás e Hizbulá, mientras que el aparato político de ETA creaba comités y grupos de apoyo a los terroristas en el País Vasco. Y después el 11M.

Con este devenir histórico y los acontecimientos anteriores y posteriores al 11M, entre los que figuran las negociaciones con ETA y conociendo la alianza ETA-islamistas, ¿sorprenden las declaraciones de ZP o Blanco?, a mi desde luego no.

Zetapé, el novio de Barbie
Por IGNACIO RUIZ QUINTANO ABC 26 Julio 2006

LOS progres son burros cabeceantes que se alimentan de ruedas de molino. La muerte inesperada de Al Zarqaui los tenía sumidos en un vacío de orfandad. Después de todo, era su segundo Che, con quien el degollador de Bagdad compartía al menos la praxis del «aquí te pillo, aquí te mato». A su paso, los pobres del mundo salían, alborozados, de sus chocitas saludando: «¡Hola, Al!» «¡Hola, Che!» Y ahora, ¿qué?

Hombre, de ese mismo encaste los progres tienen a Chapote, pero resulta muy rústico. La sensibilidad femenina del bardo de Brazatortas, que se cree el encargado de establecer entre nosotros la eclosión de una elegancia progresista, cruje cada vez que Chapote cocea como una mula cuáquera su jaula de cristal. ¿Psicópata? ¡Quia! ¿Lo vieron gruñir con el presidente del tribunal? La impresión que le quedaba a uno era que en alguna parte hay un pueblo al que ese hombre está privando de un merluzo cabreado por llamarse García. En resumidas cuentas, un milicianote de izquierdas, por emplear terminología de la Ley de la Memoria con que la anciana vicepresidenta del Gobierno pretende torear a la vaquilla del Alzheimer propagandístico. Lo que no sé es a qué estarán esperando las viejas de las rosas blancas para obsequiarle un capullo a la señora de García.

Muerto Al Zarqaui y descartado, por falta de «glamour», Chapote, el resentimiento progresista necesitaba de un chivo expiatorio que ha encontrado... en los judíos. El antisemitismo de las locazas y los lerdos que en la Puerta del Sol de Madrid intentaron linchar bizarramente a un señor que no botaba cuando ellos botaban porque «sionista el que no bote» no era sino la boqueada atávica de un progreso más arrugado que la bota de un cojo y que sólo coge aire a la vista de un judío en apuros. ¿Qué otra cosa, sino lelos, eran los nazis? John K. Galbraith participó en los interrogatorios a los jerarcas hitlerianos en Berlín. Un día, su asistente se puso al borde de las lágrimas. Preguntado por la razón de su pesar, contestó: «¿Quién iba a pensar que estábamos haciendo la mayor guerra de la historia contra ese puñado de lelos?»

¡Lelos! Todos: Goering, Ribbentrop, Keitel, Jodl... a las órdenes de un jefe que jamás cumplió lo sensato que salió de su boca y, en cambio, no dejó por realizar ninguna de sus locuras. «Ese sedimento de impotencia y de rencor del que los mediocres hacen un falso piso para vegetar da un tipo de hombre gris, perfectamente definido, de pasiones frenadas en seco, que, sin saber lo que quiere, sabe lo que odia.» Así es como los nazis de ayer y los progres de hoy han dado en odiar a los judíos.

-Estoy seguro -le dijo a Foxá el doctor sionista Saúl Mezán en el «ghetto» de Sofía en 1948- de que, si nos afincáramos en Palestina, volveríamos a ser guerreros y pastores, en vez de tímidos mercaderes. Y empuñaríamos la espada de los macabeos.

Porque no es el destino de Israel, añadía Foxá, fundar una minúscula república progresista: este pueblo, amado y maldecido, inaugura el Génesis y su conversión marcará el fin del mundo.

El presidente Rodríguez, que no encontraría una oración en el Génesis y tampoco puede imaginarse el fin del mundo, venía postulándose como un Lawrence de Eurabia de juguete, fabricado de promesas líricas, transportes emotivos, tempestades cerebrales y cinismo sin cuento. Su política antiterrorista era amoral, pero posibilista: si no puedes con el enemigo, únete a él. Rodríguez es inocente, por ignorancia, de las teorías de Eckart, Esser y Rosemberg. Pero, en su cargo, retratarse a risotada limpia y con la pañoleta palestina como si fuera el pañuelico de San Fermín lo rebaja de político más o menos extravagante a producto industrial de la cultura basura: un muñeco a lo Kent, el novio de Barbie, a quien tanto se parece, destinado al consumo de jovencitos mentales que querrán adquirirlo con todos sus complementos progresistas: pañuelo de Arafat, boina de Ternera, pistolón de Castro, dicharachos de Chávez, jersey de Morales, jaula de Chapote y, en su versión culta, retrato ecuestre de Millás.

El Gobierno descarta «evaluar» el pasado y cambia el título de la «ley de memoria histórica»
LEÓN. G. LÓPEZ ALBA ABC 26 Julio 2006

El Gobierno ha optado por suprimir o suavizar algunos de los aspectos más controvertidos de su anteproyecto de ley de «memoria histórica», empezando por este concepto mismo, de forma que la propuesta legislativa que el viernes aprobará el Consejo de Ministros se denominará «de extensión de derechos a los afectados por la guerra civil y la dictadura». Así lo confirmó ayer el propio jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, durante una conversación informal con periodistas en León, donde realizó varios actos oficiales.

Este cambio se confirma pocos días después de que ABC publicase la opinión de destacados historiadores, como José Varela Ortega o Enrique Moradiellos, y sociólogos, como Emilio Lamo de Espinosa, que rebatieron el propio concepto de «memoria histórica». Zapatero aseguró que «no es una ley para evaluar la historia» porque «para discutir la historia no están las leyes, están los historiadores».

La incógnita del Valle de los Caídos
Además, el anteproyecto de ley, según adelantó, «no va a tener elementos polémicos en referencia a los símbolos de la dictadura», ya que en lugar de pedir su retirada se limitará a hacer una «referencia» o «reflexión genérica» en clave de recomendación -«lo lógico es que la Administración del Estado marque unas líneas»-. El reconocimiento a las víctimas de la Guerra Civil abarcará a los dos bandos a partir del principio, que se enunciará en la exposición de motivos, de que «el recuerdo sea de unidad y concordia de los españoles». Tampoco se anularán formalmente los consejos de guerra, sino que se da por zanjado este debate con el proceso de reforma política y la Constitución.

El texto atenderá primordialmente reclamaciones económicas, facilitará el acceso a archivos y la localización y exhumación de cadáveres. Sobre lo que Zapatero no quiso adelantar nada fue sobre el destino que tendrá el Valle de los Caídos.

«Derechos de ciudadanos»
El presidente del Gobierno, quien pronosticó que el texto será objeto de «mucho debate parlamentario», se declaró «sorprendido» por las críticas que ha recibido una iniciativa cuyos detalles, según dijo, sólo conocen él mismo y la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, que coordinó los trabajos.

«Una ley es para regular derechos y obligaciones de los poderes públicos con los ciudadanos, y para incorporar principios y valores. Esta ley responde a la filosofía de la democracia de los ciudadanos de que nadie que sienta que le corresponde un derecho no sea considerado por los poderes públicos, aunque sean una pequeña parte y algunos ya no van a poder disfrutar de ellos», explicó. Recordó, en este sentido, que algunos de los afectados no pudieron acogerse a los «numerosos» actos de reparación económica que ya se han producido durante el periodo democrático.

Aventuró que «cuando el PP lea el texto, va a ser difícil que lo pueda rechazar», aunque luego matizó que podría votar en su contra, pero antes o después acabará por asumirla. A su juicio, no se abrirá ninguna herida porque «la sociedad tiene absolutamente integrado lo que pasó y absolutamente claro que no va a volver a pasar».

LA LEY PROPONE EL USO "EXCLUSIVO" DEL CATALÁN Y DEL ARANÉS
Convivencia Cívica denuncia que la política educativa catalana supondrá la "desaparición del castellano" en las escuelas
La plataforma Convivencia Cívica Catalana ha emitido un comunicado en el que lamentan la "naturaleza antidemocrática" de la política educativa catalana, que aplica el "aberrante" "Plan para la lengua y la cohesión social". Dicho plan, según denuncia la plataforma, pretende asegurar "el uso de la lengua catalana como lengua de aprendizaje y de comunicación en las actuaciones docentes y administrativas del centro" mediante el uso "exclusivo" del catalán y del aranés. En la práctica esto supondría la "desaparición del castellano del espacio escolar catalán".
Libertad Digital 26 Julio 2006

Convivencia Cívica Catalana ha informado de que interpondrá ante los Tribunales un recurso para hacer frente al Plan para la lengua y la cohesión social y denuncia que la Generalidad pretenda hacer del "uso exclusivo de lengua catalana" y del aranés el "eje vertebrador" de la integración escolar y social del alumno para que se convierta en "lengua común de cohesión social" de Cataluña. Para ello, el Gobierno autonómico ha invertido, según relata la plataforma, 35.300.263 euros anuales.
La plataforma denuncia que este Plan para la lengua y la cohesión social supondría "la práctica desaparición del castellano del espacio escolar catalán", ya que haría de esta lengua la única "lengua vehicular y de aprendizaje en todas las actividades internas y externas de la comunidad educativa: las actividades orales y escritas, las exposiciones del profesorado, el material didáctico, los libros de texto y las actividades de aprendizaje y de evaluación". Por lo tanto, señala Convivencia Cívica, el castellano "obtiene el mismo tratamiento que una lengua extranjera".

Además, este plan supondría la creación de un sistema de "comisarios político-lingüístico", con la instauración de la figura del "coordinador lingüístico de interculturalidad y de cohesión social del centro", cuya figura, según la Generalidad debe "potenciar la cohesión social mediante el uso de la lengua catalana". Es decir, según la plataforma "controlar que nadie hable sino catalán en los centros escolares.

El nuevo plan contempla la creación de las "aulas de acogida" en las que se separaría a los escolares que lleven menos de 24 meses en Cataluña, incluidos los castellanohablantes, que recibirían clases de catalán en perjuicio de otras asignaturas.

Convivencia Cívica critica que se quiera imponer de forma "coactiva" el monolingüismo en una sociedad bilingüe como lo es la catalana mediante "apelaciones retóricas a la multiculturalidad y la igualdad y diversidad sociales". Esto viene expresado en el plan mediante la "instrucción" de "consolidar la lengua catalana y el aranés, si procede, como eje vertebrador de un proyecto plurilingüe".

Para la plataforma, el proyecto de la Generalidad encierra una "ideología de naturaleza etnicista que no puede concebir la educación sino en términos de adoctrinamiento y encuadramiento, que hace depender la cohesión social de la uniformidad de la conciencia de los ciudadanos y que, consecuentemente, prohíbe la libertad lingüística".

Por ello, Convivencia Cívica denuncia la "grave discriminación que sufren los escolares cuya lengua habitual es el castellano, a los que se les niega, de facto, el derecho de recibir la primera enseñanza en su lengua habitual". La plataforma denuncia que un gobierno que "rechaza y elimina" la lengua materna de más de la mitad de los escolares –el castellano- "es un gobierno que sólo atiende a sus mitos nacionalistas excluyentes, que no vela por los intereses del conjunto de los ciudadanos".

«ETA se dirige a usted para pedirle 70.000 euros»
Uno de los ejecutivos que ha recibido en las últimas semanas una carta con el sello etarra muestra su «malestar» por el silencio de las autoridades
BILBAO EL CORREO 26 Julio 2006

Sucedió hace apenas unas semanas. Era una simple carta matasellada en Basauri. Parecía igual a las demás. Pero no lo era. El ejecutivo vizcaíno que la recibió supo enseguida que era diferente. Quien la enviaba no empleaba un tono amenazador, incluso le «invitaba a participar en la construcción del futuro de nuestro pueblo» y se despedía transmitiéndole un «afectuoso y cálido saludo». A pesar de estas palabras tranquilizadoras, Javier -nombre ficticio- no pudo evitar que una sensación de temor le recorriese todo el cuerpo. A pie de texto, el anagrama de ETA con el hacha y la serpiente hizo que no tardase en comprender la situación.

Este vizcaíno es uno de los, al menos, tres empresarios y directivos vascos y navarros que a primeros de julio recibieron misivas con el sello de la banda terrorista. Hace menos de una semana, el presidente de la patronal navarra, José Manuel Ayesa, denunció su existencia. Sería el tercer envío similar desde que ETA decretó el alto el fuego el pasado 22 de marzo.

La carta, a la que ha tenido acceso EL CORREO, utiliza un tono poco habitual en la organización terrorista. No hay amenazas directas, pero sí una petición muy precisa: «Teniendo en cuenta el trabajo que realiza y su situación económica, ETA se dirige a usted para pedirle 70.000 euros en concepto de ayuda económica para el proceso de liberación y construcción de Euskal Herria». El texto recuerda que el País Vasco «se encuentra en un momento de cambio político» y destaca el papel jugado por la banda armada para «defender con todos los medios a nuestro alcance la identidad de nuestro pueblo».

La misiva está remitida en euskera y castellano. Tiene un código alfanumérico con el que la organización, según fuentes de la lucha antiterrorista, controlaría los diferentes envíos y las veces que han exigido al extorsionado el pago del 'impuesto revolucionario'. Para Javier es la primera vez. Nadie antes le había advertido de que «la lucha en defensa de Euskal Herria supone un sinfín de necesidades» y de que ETA «siempre tendría en cuenta a todos los que hayan participado con su aportación en el proceso de liberación de este pueblo».

La banda muestra su confianza en que este ejecutivo «pondrá todos los medios para entrar en contacto con la organización con el fin de hacer efectiva su ayuda económica». Con un alto grado de cinismo, ETA le recuerda que «tiene las puertas abiertas para tratar cualquier tema relacionado con el proceso de liberación», le pide «discreción» y que por motivos de seguridad el pago se haga en billetes de 20, 50 y 100 euros. «Sin más y dándole las gracias de antemano -termina la carta- nos despedimos con un respetuoso y cálido saludo revolucionario».

Sin confirmación
Sin embargo, este «respetuoso» final no tranquilizó a Javier. Consciente de la situación, asegura que hizo llegar el texto al consejero de Interior, Javier Balza. El responsable de la Ertzaintza le dijo que no se preocupase. No ha vuelto a saber nada de él. Portavoces de este Departamento reconocieron ayer a este periódico desconocer la situación. Oficialmente, nadie ha querido confirmar la verosimilitud de estas cartas. Se ha optado por un muro de silencio. Ni el Gobierno, ni la Fiscalía, ni las diferentes organizaciones empresariales de Euskadi tienen constancia de su existencia. Pero Javier sí.

La vicepresidenta del Ejecutivo central, María Teresa Fernández de la Vega, señaló la semana pasada que aún no hay «conclusiones definitivas»; el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el portavoz de la Fiscalía de la Audiencia Nacional, Juan Antonio García Jabaloy, reconocieron el lunes que todavía no hay datos que avalen que ETA sea la responsable. Por su parte, el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, afirmó que «siguen las investigaciones».

Tampoco Confebask o el Círculo de Empresarios Vascos confirman su existencia. Sus portavoces afirman que ninguno de sus afiliados se ha puesto en contacto con ellos para comunicarles haber sido víctima de la extorsión tras el alto el fuego. Desde algunos sectores se apunta la posibilidad de que ni tan siquiera la banda terrorista esté detrás de estos chantajes, que quizás hayan sido grupos no controlados de la izquierda abertzale con problemas de financiación. A Javier estas teorías le importan poco. Cada día que pasa, crece su «malestar y perplejidad». Escucha cómo las principales autoridades del Estado intentan quitar importancia a lo que está ocurriendo, como si no sucediese nada. Él, «agobiado» por una situación hasta ahora inédita, sólo tiene clara una cuestión: «Nadie sabe nada pero las cartas están llegando».

El Instituto Cervantes expedirá un «certificado» de dominio del español
EFE BELÉN MOLLEDA LEÓN. ABC 26 Julio 2006

El director del Cervantes, César Antonio Molina, anunció ayer en León que la institución que dirige y las universidades hispanoamericanas aprobarán el próximo mes de marzo, en el Congreso Internacional de la Lengua que se celebrará en Colombia, la «certificación única de la enseñanza del español como lengua extranjera». Esta iniciativa permitirá unificar la evaluación del conocimiento que una persona tiene del idioma español.

Así lo avanzó durante el acto de clausura de la II Reunión de Directores de Institutos Cervantes del mundo, que se ha celebrado en el Parador Nacional de San Marcos desde el pasado viernes, con la asistencia de unos sesenta directores de estos centros, implantados en 28 países.

IV Congreso de la Lengua
Molina se refirió al IV Congreso Internacional de la Lengua, que se celebrará el próximo marzo en Medellín y Cartagena de Indias, en Colombia, donde las universidades hispanoamericanas y el Instituto Cervantes aprobarán esta certificación única de la enseñanza del español como lengua extranjera y a la que se podrán sumar cuantas universidades lo deseen. Así, «por primera vez en nuestra historia todas las universidades españolas e hispanoamericanas certificarán una única enseñanza del español», dijo Molina, que explicó que esta iniciativa servirá «a todos en el mundo» y permitirá «saber si una persona tiene los conocimientos necesarios de nuestra lengua».

Aunque no lo dijo expresamente en su intervención, dio a entender que este certificado podría ser como los que se expiden en Universidades como la de Cambridge, por ejemplo el «First certificate», y que es reconocido por todo el mundo para evaluar el nivel de inglés de una persona.

La expedición de este certificado constituirá una de las iniciativas más importantes que se aprobarán en este Congreso Internacional de la Lengua, que sucede al que se celebró en Argentina. Precisamente, la Secretaría Permanente de los Congresos Internacionales de la Lengua se ubicará en la sede del Instituto Cervantes, que tendrá su nueva sede en el conocido edificio de las Cariátides y que a partir de ahora se llamará «Edificio Cervantes». Esta sede será inaugurada el próximo octubre por los Reyes y el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, según avanzó César Antonio Molina.

«Estábamos ocupando un espacio que no era nuestro y este Gobierno nos ha regalado un gran edificio en el centro de Madrid, donde, por primera vez después de quince años, todos los trabajadores del Instituto Cervantes vamos a estar juntos y poder desarrollar la actividad educativa y cultural que nos corresponde», dijo el director.

Esta sede también servirá de lugar de encuentro para los hispanistas y para los que desarrollen el estudio del judeoespañol. Allí se dispondrá de «toda» la prensa que se escribe en español en el mundo, además de la del país, y desde este lugar se «coordinará la colaboración que hace el Instituto Cervantes con otros institutos e instituciones culturales dedicadas a las lenguas cooficiales de España».

Radio y televisión del Cervantes
En este mismo lugar, se implantarán una radio y una televisión Cervantes, que emitirán a través de internet, y se desarrollará también el Centro Virtual Cervantes, que el año pasado ya registró 14 millones de visitas. Destacó el director de la institución la industria de la lengua, que supone el quince por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) y de la que viven más de 500.000 personas, «una industria que no contamina y que está muy bien aceptada».

Esta reunión fue clausurada por el presidente del Gobierno, quien destacó que es un «honor» que se celebre este encuentro en su tierra. En su discurso, se refirió al español como «un idioma para la paz, una lengua de entendimiento y de diálogo que tiende puentes en todo el mundo». Además, reiteró el compromiso de su Gabinete con el Instituto Cervantes y se refirió al hecho de que este organismo vaya a «sistematizar» la enseñanza de las lenguas cooficiales de España en todos los centros.
Afirmó Zapatero que el Instituto Cervantes está demostrando ser una referencia de la lengua y la cultura españolas en el mundo y recordó que en la Legislatura anterior se abrieron cuatro centros y en la actual, veinticuatro.

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, destacó la importancia del español, que «hoy día es el mejor instrumento para fortalecer la posición de España en el mundo». Destacó además el objetivo de que «el español incremente su protagonismo en el ciberespacio, en el lenguaje científico y técnico, así como en las instituciones de carácter internacional».

El Cervantes presentará en octubre la «gran enciclopedia del español»
R. C.  La Razón 26 Julio 2006

León- El director del Instituto Cervantes, César Antonio Molina, anunció ayer la presentación para octubre de la «gran enciclopedia del español en el mundo», que servirá para diagnosticar la extensión de nuestro idioma, que a partir de marzo de 2007 contará con un sistema de certificación internacional único. Así lo indicó en León en el acto de clausura de la II reunión de directores de Institutos Cervantes, que se celebra desde el viernes y que fue clausurada por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, además del ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos. En este acto, se refirió al IV Congreso Internacional de la Lengua, que se celebrará el próximo marzo en Medellín y Cartagena de Indias (Colombia), donde «el Instituto Cervantes y las universidades hispanoamericanas van a aprobar la certificación única de la enseñanza del español como lengua extranjera». Agregó que, «por primera vez en nuestra historia, todas las universidades españolas e hispanoamericanas, a las que se pueden sumar otras, certificarán una única enseñanza del español que nos va a valer a todos en el mundo para saber si una persona tiene los conocimientos necesarios de nuestra lengua».

Estudio del judeo-español. Además de elogiar que es la primera vez que en una misma legislatura se organizan dos congresos internacionales, el primero en Argentina, avanzó la «gran enciclopedia del español en el mundo», un volumen de mil páginas, en la que se estudia todo lo relacionado con el español. Se trata de una edición, en la que se «estudia el español lugar por lugar, ciudad por ciudad y país por país», según Molina, que indicó que «servirá para saber cuánta gente escribe español, los motivos y razones por los que lo estudia, etc». La presentación coincidirá con la inauguración de la sede del Instituto Cervantes en Madrid, al que, según el director del Instituto, acudirán los Reyes de España así como Zapatero y Moratinos. Se refirió a este centro, como «un lugar de encuentro para los hispanistas», en el que se desarrollará el estudio del judeo-español.

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