AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 30 Julio  2006

El incierto futuro de la política vasca
POR CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 30 Julio 2006

La disminución de la violencia ha sacado a la luz la cara más detestable de la política vasca. Pasados los tiempos de la épica contra el terrorismo volvemos a los cauces habituales: compadreos, exclusiones y abusos ocasionalmente interrumpidos por breves protestas de los disidentes, rápidamente ignoradas. Siguiendo la fórmula lampedusiana se espera que algo cambie para que todo siga como debe estar: los nacionalistas mandando más o menos, y el conjunto del país regocijándose en su inagotable narcisismo colectivo. El candidato a cambiar algo no es otro que ETA y su entorno, al que se pretende incluir en el sistema a cambio de algunas cesiones dadas por inevitables, como la exclusión de sus víctimas y el fin del constitucionalismo.

Una oportunidad perdida
A pesar de la verborrea nacionalista, la política vasca está determinada por las decisiones de Zapatero. El diálogo con ETA, sin contar con el PP y sin la seguridad de que los terroristas acepten desaparecer, dominará los asuntos vascos hasta que descarrile o llegue a su fin. Pero la conversión del declive de ETA en un proceso para beneficio del Gobierno y su partido ha frustrado la esperanza de que la crisis etarra permitiera renovar la política vasca, pervertida por la violencia. Al contrario, la ayuda socialista -cuyo mejor ejemplo es la inútil e inicua reunión del PSE con Batasuna- acabará reforzando al nacionalismo de un modo análogo al catalán, donde los beneficiarios han sido CIU... y el presidente Zapatero. Es probable que en dos o tres años soportemos un nuevo Estatuto vasco que disminuya todavía más al Estado y consagre la hegemonía nacionalista, pero sin conseguir ni la desaparición voluntaria de ETA ni el cese de la eterna murga sobre la autodeterminación, Navarra y demás chantajes.

Quizás las cartas de extorsión se redacten en términos más floridos y los rebrotes de «kale borroka» sean poco temibles, pero seguirán ahí, como la exigencia de amnistía para los terroristas. Igual que en Cataluña, los consensos constitucionales despreciados no serán sustituidos por otros más incluyentes, sino por un mayor divorcio entre los intereses generales y los de la clase política.

ETA intenta tutelar el proceso político imprimiéndole una orientación nacionalista radical a cambio, como mucho, de la suspensión indefinida de los atentados sangrientos. Esto ya lo sabíamos, lo malo es que parece aceptarse como un mal menor. A estas alturas, Gobierno y PSOE han cedido tanto casi a cambio de nada -pues la suspensión de atentados es previa a la victoria socialista-, que casi han perdido la oportunidad de obligar a ETA a disolverse a cambio de legalizar a su partido y de medidas de gracia para sus presos, que era todo lo aceptable (previo acuerdo con la oposición, naturalmente). Sin moverse un milímetro, Batasuna ha conseguido la legalización de facto, salvo el derecho a presentar listas electorales. Y es probable que decidan presentarlas sin modificar nombre, estatutos ni dirigentes. Un órdago que ahondará la tensión entre Gobierno y oposición, y entre poder judicial y ejecutivo, poniendo sobre la mesa el dilema entre «proceso de paz» o vuelta de las bombas.

Los terroristas cuentan con explotar el mismo recurso que maneja el Gobierno: el muy mayoritario y poco exigente deseo de paz de la opinión pública, que sólo parece rechazar la impunidad para sujetos como «Txapote». Gracias a esto, el presidente Zapatero ha olvidado la exigencia de libertad sin coste alguno para su popularidad: con pedir paz basta. Pero no con ETA. Es imposible creer que el mantenimiento de la extorsión, o la actitud calculadamente provocadora de los últimos etarras procesados, sean otra cosa que demostraciones deliberadas de quienes rechazan admitir la derrota. Diga lo que diga el ministro de turno, ETA tampoco aceptará distinciones entre activistas irrecuperables y reinsertables. Exigirá que salgan todos, como seguramente prometió algun interlocutor socialista. Como es imposible que el Gobierno ignore estas cosas, hay que concluir que improvisa con el ojo puesto en las encuestas y el calendario electoral. ¿Hábil maquiavelismo presidencial, como prefería creer una famosa víctima de la banda?, ¿o más bien adaptación a las circunstancias según vengan dadas?

Adiós al constitucionalismo
El PP por su parte, y muy especialmente el vasco, se niega a admitir no ya la negociación con ETA -hacen muy bien-, sino que todo no esté ya pactado. La sombra del 11-M sigue planeando y enturbia la percepción de la realidad. La doctrina sobre el Estatuto catalán como un primer pago a ETA sigue orientando muchas reacciones del PP vasco, pese a que los hechos la hayan desmentido. Lo que a estas alturas es evidente es que el constitucionalismo fue un paréntesis en las hostilidades entre PP y PSOE, forzado por la pinza de la presión terrorista y la exigencia social de unidad democrática. Aflojadas ambas, vuelve la guerra fría en la que muchos se sienten más cómodos. Un indicio: en la famosa foto de Pilar Elías y Rosa Díez en un acto de Basta Ya, que según Zapatero era la «foto del pasado», tampoco quiso estar la dirección actual del PP vasco.

Las esperanzas de PSE y PP de convertirse algún día en el principal partido vasco a costa del otro no tienen base. Ambos partidos actúan como vasos comunicantes, con cierta ventaja para los socialistas: la sociedad vasca, como la española, es conservadora, pero prefiere identificarse con la izquierda. El trasvase de votos entre nacionalismo y no nacionalismo es pequeño. Si acaso, el voto nacionalista aumentará de nuevo gracias a la división entre los constitucionalistas, a la justificación socialista del nacionalismo, y -mientras dure- al proceso de diálogo con la banda. El partido no nacionalista más votado es siempre el que gobierna en Madrid, lo que beneficia al PSE y perjudica al PP. Su esperanza en que la firmeza contra el terrorismo será recompensada -ahora insensatamente extendida a la «traición socialista»- recuerda al premio que esperaba el PCE por su resistencia contra Franco.

Manos libres para pactar con el PNV
Así las cosas, el PSE tiene las manos libres para pactar con el PNV, la coalición preferida por los votantes vascos. Durante un tiempo pareció factible una fórmula a la Maragall, con Batasuna en el papel de ERC, pero el fracaso catalán y la intransigencia etarra han hecho decaer esta fórmula aberrante. Tengamos en cuenta que la principal justificación socialista de su giro estratégico es la oportunidad de conseguir la paz y de volver a las instituciones, y que esa coalición también le conviene a Imaz para imponerse a los radicales de su partido. Porque la incertidumbre también afecta a los nacionalistas. EA quiere romper con el PNV para pescar en solitario, pero no tiene ninguna posibilidad frente a Batasuna. Respecto a IU, su papel como refugio de charlatanes y compañeros de viaje del nacionalismo apunta claramente a su fin.

En dos o tres años, la política vasca será cosa de cuatro partidos: PP y PSE de un lado -aunque no se aguanten-, y del otro PNV y Batasuna (o su heredero). Si el terrorismo languidece hasta desaparecer, se impondrá la inercia y los cuatro partidos se adaptarán a las circunstancias, con pactos PNV-PSE o PNV-PP, incluso PSE-B. Pero la vuelta de ETA al terrorismo haría volar por los aires este modelo de suave aterrizaje que sin poner el pasado en cuestión, es el preferido y buscado por el «establishment» vasco, de la Iglesia a la patronal pasando por sindicatos, la universidad y los decadentes clubs de fútbol. Aunque parece imposible que ETA vuelva a ser lo que fue, su regreso tendría consecuencias mayores. Quizás se llevara por delante el zapaterismo abriendo una gran crisis en el PSOE, pero eso no significa que el beneficiario fuera el PP actual, ni que el nacionalismo fuera puesto en cuestión. Quizás la indignación se volviera contra la clase política. Una gran oportunidad para los nuevos populistas que bullen en la derecha, y quizás también para nuevas formaciones de izquierda y liberales comprometidas a romper con la vieja manera de hacer política. Sobre todo, con la que pone a los «territorios» por delante de los ciudadanos. Y a la paz sobre la libertad.

La amenaza de Al Qaida
Editorial ABC 30 Julio 2006

LA última declaración del número dos de Al Qaida, el médico egipcio Ayman al Zawahiri, emitida a través de un vídeo difundido por la cadena qatarí Al Yazira, es una confirmación de los objetivos fundamentales de la organización de Bin Laden, al mismo tiempo que una demostración del error que cometen quienes juzgan el terrorismo islamista como un fenómeno vinculado a decisiones de los gobiernos occidentales en su relación con el mundo musulmán. Al Zawahiri llamó a la unidad de chiitas y sunitas para extender la yihad, o guerra santa, contra Israel y el resto de «cruzados», término que comprende a todos los países que están aliados con Estados Unidos y tienen presencia militar en países musulmanes, entre los que citó expresamente a Afganistán e Irak. Sin embargo, el mensaje del lugarteniente de Bin Laden debe ser analizado más allá de los patrones habituales porque incluyó dos planteamientos que dan la medida de la determinación con que Al Qaida se plantea su yihadismo. Por un lado, advirtió de la inutilidad de un alto el fuego entre Israel e Hizbolá, lo que supone la incorporación plena de Al Qaida al objetivo de esta organización terrorista chiita y proiraní de eliminar el Estado de Israel. No es nuevo el antisionismo de Al Qaida, pero hasta ahora lo había utilizado retóricamente como una coartada para legitimar su actividad terrorista y confundir, con éxito ya contrastado, a las opiniones públicas de las sociedades occidentales sobre su exclusiva responsabilidad en la campaña de atentados contra sus ciudadanos e intereses. En adelante, Al Qaida podría participar directamente en actos de terrorismo contra Israel, paralelamente a Hizbolá, Hamás y el resto de grupos terroristas que operan en la región.

Por otro lado, Al Zawahiri ha fijado con más claridad que nunca el gran objetivo de Al Qaida: la reinstauración del islam, bajo un nuevo califato, en todos aquellos territorios que alguna vez estuvieron bajo poder musulmán. Por eso marcó los extremos del nuevo mapa en España (Al Andalus) e Irak. Este propósito nada tiene que ver con la situación de Palestina, las operaciones militares de Israel en el Líbano ni la presencia de una fuerza multinacional, con mandato de la ONU, en Irak. Es la demostración de la mentalidad visionaria de un fanatismo religioso que se ha servido de conflictos locales para reforzarse como elemento vertebrador del odio hacia Occidente. En España, esta declaración de Al Zawahiri debería merecer una reflexión urgente sobre nuestro pasado inmediato, para que quienes asociaron el 11-M al apoyo del Gobierno de Aznar a la intervención en Irak, reconozcan su error, cuando no su mala fe, al secundar de forma tan irresponsable la estrategia propagandista de Al Qaida. La excusa de Irak ya no existe, pero España está marcada, de forma expresa, como objetivo del terrorismo islamista, por ser democracia occidental aliada -a la baja- de Estados Unidos y mantener tropas en Afganistán.

Aunque es probable que todavía haya sectores de la opinión pública que vean en las palabras de Al Zawahiri una reacción legítima a las operaciones militares de Israel en el Líbano, el significado de las mismas debe marcar una clara inflexión en el juicio sobre el terrorismo integrista islámico. Sólo así será posible que las democracias occidentales perciban el peligro en toda su dimensión y vean cómo los mismos terroristas que claman contra el imperialismo americano y recuerdan con victimismo la impronta colonial europea, están anunciando su propia campaña imperialista de carácter religioso e integrista. Cuando Al Qaida dice que su objetivo es expulsar a los infieles de la tierra del islam, no está hablando sólo de Palestina, Cachemira, Irak o Arabia Saudí, sino también de Al Andalus, es decir, España.

Sería un tremendo error despreciar la declaración de Al Zawahiri. El decorado del vídeo, con las Torre Gemelas al fondo; el llamamiento a la unidad entre los irreconciliables sunitas y chiitas para luchar contra Israel y los «cruzados», y la proclamación del irredentismo islámico, son elementos que los gobiernos occidentales, y el español en primer lugar, deberían considerar en su justa dimensión.

Gracias, Osama
Por RAMÓN PÉREZ-MAURA ABC 30 Julio 2006

Menos mal que Osama bin Laden es un hombre de ideas fijas, que no se despista fácilmente. Aunque a algunos les cueste creerlo, lo que ABC publicaba el viernes en portada -«Al Qaida llama a liberar la tierra del islam, «desde Al Andalus a Irak»»- es la ratificación de la proclama lanzada ya en octubre de 2001 por el jefe de ese grupo asesino. La primera vez que Bin Laden habló después de haber reivindicado los atentados de Estados Unidos, hizo ya la mención a Al-Andalus que ahora ha sido repetida por su lugarteniente Ayman Al-Zawahiri. Así que un lustro después, con todo lo que ha ocurrido entre tanto, se ratifica que España es objetivo prioritario del grupo terrorista más importante del mundo -o la coalición de grupos terroristas, si preferimos ser más laxos en su definición-. Y para muchos medios españoles no merece un titular de portada.

La conclusión es evidente. Sucede que para unos no resulta aceptable recordar que España estaba en el objetivo de Al Qaida al menos desde 2001. Porque si eso es así, la coartada electoral partidista de que el 11-M fue perpetrado como respuesta a la [no] intervención de España en la guerra de Irak se desmoronaría. En octubre de 2001 nadie había hablado de Irak. Ni siquiera había empezado la ofensiva sobre Afganistán.

En la trinchera de enfrente están los que intentan convencernos de que el 11-M fue perpetrado por una banda de delincuentes de medio pelo auspiciados por sectores afines al PSOE con el objetivo de desalojar al PP. Pero como ni siquiera quienes elaboran minuciosamente esa tesis se atreverían a decir que Bin Laden trabajaba al servicio del PSOE, la irrupción de Al Qaida recordando que España es objetivo prioritario resulta especialmente descalabradora. Como sabe todo el que quiera enterarse, Al Qaida no sigue más lógica ni sirve más interés que el suyo propio: el sectario, el letal.

No han sido pocas las veces que se ha recalcado en ABC este objetivo criminal de Al Qaida en España. Las fuentes académicas existen también y destaca en ese campo el excelente libro «La Yihad en España. La obsesión por reconquistar Al-Ándalus» del diputado Gustavo de Arístegui. Pero mientras el objetivo prioritario sea poner la verdad al servicio de intereses políticos, mientras desde sectores de la derecha y sectores de la izquierda se continúe intentando adaptar la realidad a su conveniencia, seguiremos perdiendo esta guerra. Porque para quienes proclaman que Al-Andalus es su objetivo -y por si alguien lo duda, para Al Zawahiri el límite norte de Al Andalus es, aproximadamente, la playa de El Sardinero en Santander- su ventaja sobre nosotros es que ellos están imbuídos de su fe, mientras que nosotros somos débiles y descreídos. Y además negamos la evidencia. Genial.

Destruir la Transición
Ignacio Cosidó Libertad Digital 30 Julio 2006

La transición democrática, que trajo la libertad a España tras cuarenta años de dictadura franquista, es sin duda uno de los acontecimientos más felices de nuestra larga historia como Nación. Es un proceso que ha recibido un inmenso reconocimiento internacional y que muchos países han tomado como modelo para transitar desde regimenes totalitarios a sistemas democráticos, aún partiendo de contextos históricos muy diferentes al nuestro. Esa gran obra colectiva, de la que todos los españoles podemos sentirnos legítimamente orgullosos y agradecidos, es la que ahora intenta destruir con insistencia el actual presidente del Gobierno.

Cuesta entender qué razones puede tener Rodríguez Zapatero para intentar destruir una obra política que no sólo constituyó un éxito en sí mismo, sino que ha traído a nuestro país tres décadas de paz, prosperidad y libertad casi inéditas en nuestra historia reciente. No es fácil sistematizar esas razones porque es muy posible que el propio Zapatero no sepa muy bien qué es lo que pretende, pero hay al menos tres argumentos para explicar lo inexplicable más allá de la temeridad o la insolvencia: el resentimiento personal, la supeditación absoluta del interés general al interés de partido y la propia debilidad de las convicciones democráticas del presidente.

Rodríguez Zapatero ha dado abundantes muestras de no haber superado aún la muerte de uno de sus abuelos durante la Guerra Civil. Haber perdido un familiar o haberlo tenido encarcelado en condiciones a veces inhumanas es un hecho triste al que muchos españoles hemos tenido que enfrentarnos, pero que en su inmensa mayoría hemos superado y, en algunos, incluso perdonado. El presidente, por el contrario, ha hecho gala de un rencor insuperable por esa lejana pérdida, al parecer no sólo de un familiar, sino de un mito personal.

En todo caso, es un rencor interesado. La muerte de su abuelo constituye para Zapatero una justificación histórica de muchos de sus posicionamientos políticos, incluyendo aquellos más sectarios o equivocados. Cuando una victima del terrorismo le criticaba recientemente su voluntad de negociación con ETA después del daño que habían ocasionado a su familia, él respondió que la entendía muy bien porque él también había perdido a su abuelo en condiciones trágicas. En el simplismo mental de Zapatero, la muerte de su abuelo hace setenta años estaría así justificando moralmente hoy una claudicación ante los terroristas.

Hay además un interés partidista en este intento de destruir la Transición. Zapatero utiliza la historia, su propia versión sesgada de la historia, como un arma arrojadiza para tratar de aislar y destruir al adversario político. El presidente considera que la confrontación y la crispación le son hoy más rentables electoralmente que la concordia y la conciliación que caracterizaron e hicieron posible la transición democrática. Es dudoso que una política de enfrentamiento y división de los españoles como la que propicia Zapatero pueda resultar rentable electoralmente para su propio partido a largo plazo, pero lo que podemos estar seguros es que esa política resulta nefasta y destructiva para nuestra convivencia y para el interés general de los españoles.

Más allá de estas razones personales o partidistas hay un poso antidemocrático en la actitud de Rodríguez Zapatero. Para el presidente, la referencia política no son ya los demócratas, incluyendo muchos demócratas socialistas, que hicieron posible el triunfo de la libertad en España hace ahora tres décadas. Para Zapatero el referente democrático se sitúa en unos líderes republicanos que contribuyeron en gran medida a que se desencadenara el mayor desastre de nuestra historia: la Guerra Civil. El presidente parece así no sólo empeñado en reinventar España como no-Nación, sino en liderar una segunda transición que conecte nuestra legitimidad democrática actual directamente con la Segunda República, obviando así el pacto de reconciliación sellado en nuestra anterior transición democrática. La Ley aprobada por el Consejo de Ministros este viernes es un paso más en ese proceso de reconstrucción histórica.

Ignacio Cosidó es senador del PP por Palencia

El PP lleva en sus venas el veneno centrífugo, la trampa de Zapatero
Alfonso Basallo elsemanaldigital 30 Julio 2006

En la que han caído algunos de sus barones autonómicos. Es la misma difícil tesitura en que se ven los populares con el Estatut o ante la negociación con ETA. Un círculo vicioso para perder.

30 de julio de 2006. Lo peor que se puede hacer con un enemigo es subestimarle. Bajo sus maneras de bobalicón buenista, ZP (o quien lo utilice como testaferro) ha demostrado ser un cerebrito del maquiavelismo. Es como la Pimpinela Escarlata, que despistaba a todos haciéndose pasar por petimetre cursi y afeminado, mientras trazaba (y ejecutaba) un ambicioso plan para salvar a aristócratas de la guillotina. La diferencia es que la Pimpinela zapateril nos lleva derechos al abismo.

Fíjense como tiene al PP cogido por los mismísimos. En el asunto de ETA, si tiende la mano al PSOE pierde votos; si no, sufre un severo desgaste; si la operación sale mal, el PSOE le endosará la culpa (ya lo ha adelantado Pepiño Blanco); si sale bien, ya se puede despedir la derecha de volver al poder en mucho tiempo.

Pero aún más sibilino es el jaque de Zapatero en la cuestión de España. Mediante el Estatut, requisito para encontrar encaje político a la falsa paz vasca, los socialistas –y sus cómplices nacionalistas- comienza a desarbolar el Estado. Prestigiosos constitucionalistas, como los catedráticos Jorge de Esteban o Pedro González Trevijano, han advertido del efecto letal que tiene situar el término "nación" en el preámbulo del Estatut. Ya que Nación, lo que se dice Nación no hay más que una. Y ése es justamente el cimiento que sirve de apoyo a todo el tinglado: "La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española". Ergo…

El PP lógicamente ha denunciado ese ataque a la línea de flotación del Estado español. El problema es que también en este asunto está entre dos fuegos.

Por un lado, se ve en la necesidad de contraatacar, y ahí está el recurso contra el Estatut o el apoyo al Consejo de Estado que, en su acertado dictamen, recomendaba cerrar el modelo autonómico y poner coto a la reclamación de competencias para evitar que el Estado se atomice en 17 trocitos.

Pero, por otro lado, el PP tiene ya el veneno centrífugo corriendo por sus venas. La cláusula Camps es la patente de corso a la que pueden acogerse los líderes regionales, que, como es natural, no quieren quedarse atrás en defender la prosperidad de sus comunidades. Difícil dilema: ¿España o mi trocito, uno de los 17 trocitos? Es la manzana de la tentación, la perdición autonomista, el precio del poder.

Delicado equilibrio inestable para el ariete de la oposición. Fea papeleta para Mariano Rajoy. Inmovilizado por ZP en una jugada tan sucia como eficaz.

Mala cosa subestimar al adversario. Al final, te puede dejar cautivo y desarmado (por utilizar el lenguaje de esta temporada). Y encima, reírse de ti: "Cláusula atrapalotodo" repite, sarcástico y chinchón, Rubalcaba.

Movimientos judiciales
Luis del Pino Libertad Digital 30 Julio 2006

Informa hoy el periódico El Mundo de que los recursos de apelación contra el auto de procesamiento del juez Del Olmo se verán a mediados de septiembre, lo que alarga algo más de lo esperado el tiempo que resta hasta la definitiva conclusión de la instrucción del 11-M. Los abogados personados en la instrucción tienen, así, algo más de tiempo para preparar sus solicitudes de nuevas diligencias. Lo cual, teniendo en cuenta las últimas revelaciones (por ejemplo, en lo que respecta a los explosivos), es una buena noticia: aún queda mucho por investigar y esas investigaciones deben llevarse a cabo. En realidad, queda por investigar casi todo, como tendremos oportunidad de comprobar en las próximas semanas.

También acabamos de conocer dos actuaciones de la fiscal Olga Sánchez cuando menos sorprendentes. Informaba CityFM hace unos días del aparente cambio de criterio de la fiscal con respecto a Rafa Zouhier, cuya colaboración con la Justicia resaltó en la vista de un recurso relativo a otro procesado. ¿Quiere eso decir que Rafa Zouhier está ya amortizado en su papel principal (marear al juez Del Olmo) y se trata de usarle ahora para apuntalar la menguante versión oficial, por el procedimiento de aceptar que hubo alguien (Rafa Zouhier) que avisó de lo que los "pelanas" estaban preparando? Puede ser. Aquellos que hayan seguido "Los Enigmas" habrán visto qué poco espacio he dedicado a Zouhier, por la sencilla razón de que que me pareció desde el principio un colaborador voluntario en la inmensa tarea de intoxicación en que terminó convirtiéndose la investigación del 11-M. Esperemos acontecimientos.

La otra toma de postura de la fiscal la cuenta El Mundo de hoy, que aifrma que Olga Sánchez ha solicitado que las declaraciones de Sánchez-Manzano y de la tedax que realizó los análisis de los explosivos el 11-M se incorporen a la causa principal de investigación de los atentados, puesto que afectan a pruebas básicas del caso. Se trata de una petición de sentido común. La única pega que cabría poner es la siguiente: ¿por qué no se adoptó esa decisión antes de la toma de declaraciones, lo que hubiera permitido que los abogados de las defensas y acusaciones interrogaran a esos dos tedax? ¿O es que lo que se quería evitar, introduciendo esas declaraciones en una causa aparte, era precisamente que los abogados pudieran destapar con su interrogatorio la inmensa patraña en que esas declaraciones se asientan? La instrucción judicial está convirtiéndose en un auténtico esperpento.

Claro que pocas salidas quedan ya para los defensores de la versión oficial, aparte de recurrir al esperpento. Recoge hoy El Mundo las declaraciones de diversos expertos en análisis químicos que dejan patente hasta qué punto es burdo el intento de manipular a la opinión pública en lo que a los análisis de los explosivos del 11-M se refiere. Aunque mañana tendremos ocasión de hablar de otro intento de manipulación también curioso.

Las ratas, Hizbulá
José Luis Palomera Ruiz  Periodista Digital 30 Julio 2006

Un bombardeo israelí contra un edificio en la localidad de Qana, en el sur del Líbano, ha causado, al menos, 40 muertos, aunque la Cruz Roja habla ya de 55 fallecidos. Entre las víctimas mortales habría 20 niños. El primer ministro libanés ha dicho que sólo aceptará un alto el fuego sin condiciones después de esta "nueva matanza israelí". La visita prevista de la Condoleezza Rice a Líbano ha sido cancelada tras la muerte de civiles.

El Ejército israelí justificó el ataque sobre Qana alegando que varios misiles de Hezbolá han sido lanzados desde esta zona. "Hemos atacado lanzaderas desde las que se dispararon misiles", declaró un portavoz militar, el capitán Jacob Dallal.

Asimismo, aseguró que el Ejército había advertido días atrás a la población civil para que abandonara Qana.

Hoy más que ayer el artículo de abajo hace justicia a la realidad.
Hizbulá -cual ratas- se ocultan en las cloacas de los edificios donde residen inocentes ciudadanos... Es su manera de luchar, estrategia de los terroristas. Sabiendo que no pueden enfrentarse, cara a cara, con el ejército hebreo, usan a la población como escudo, guerra de desgaste a la hueste enemiga...

En el artículo de abajo -que al parecer nadie le dio importancia- claramente se expresan las tácticas de los terroristas.

La explicación que darán algunos medios de comunicación, políticos y demás no será otra que no sea decir que el ejército israelí lo hace a conciencia de que lo hace... Cual monstruosidad de pensamiento que solamente puede salir de los que sin duda lo harían si pudieran, claro contra los judíos “el ladrón piensa que todos son de su misma condición”. Los argumentos de éstos serán aplaudidos y defendidos con ferocidad por los sin personalidad propia. No hace falta decir que el Pepiño Blanco será el paladín del anti-sionismo más fanático.

Israel es un estado democrático, donde no se dilapidan a las mujeres ni se las envuelve detrás de un manto negro como si fueran sombras que no existen. Los judíos no son terroristas, ni predican en sus hijos la inmolación con el objetivo de desmembrar sus adolescentes vidas y llevándose otras cuyo pecado fue nacer al otro lado de la franja.
Verdad es que procesan una religión que yo no comparto, pero viven y dejan vivir, mientras los fanáticos islamistas eliminan cual cruzada a todos aquellos que PUEDEN, cual carnicería humana.

Si hablamos de interés, es fácil suponer que a Israel no le interesa un solo muerto civil, su único objetivo es aniquilar a las milicias de Hizbulá, grupo terrorista, con el menos coste de vidas y la mayor efectividad.
En este asunto para no caer en simpatías absurdas, se debe de reflexionar sobre el principio de esta situación, y el principio es que la guerrilla Hizbulá provocó las hostilidades en un acto de guerra contra Israel sin provocación anterior, así mismo, está llevando la guerra a las ciudades habitadas y no a campos abiertos, si de verdad les interesara la población civil...
Las conclusiones son claras, aunque también es verdad. eñl estado de Israel bien pudo quedarse de brazos abiertos y dejar que los terroristas de Hizbulá y Hamás le exterminara de nuevo como antaño quisieron hacer otros con ellos.
------------------------------
La peste del siglo XXI proviene de ratas humanas

Ellos ni se rinden ni se van
Periodista Digital 30 Julio 2006

(PD).- En el País Vasco, los hijos de los policías nacionales mienten todavía sobre la profesión de sus padres: "Mi papá trabaja en Correos". Y hay ayuntamientos que subvencionan con dinero público la excarcelación de etarras, mientras los españolistas viven como apestados. Ésta es una historia de héroes. Valientes ciudadanos de Euskadi que, día a día, sufren en carne propia la indignidad de la negociación.

Alguien dejó escrito que entre las cosas hay una de la que no se arrepiente nadie en la tierra; esa cosa es haber sido valiente. Lucía Peralta es concejal del Partido Popular en la localidad guipuzcoana de Rentería, la Euskadi profunda por cuyas calles se pasean estos días los txapotes de siempre, más envalentonados que nunca. Así comienza su crónica Maite Alfageme en Época.

A primera vista, el personaje podría parecer del montón. Corajudo, pero del montón. Y de eso, nada. Porque esta mujer, que en la pasada legislatura se enfrentó a voz en grito en los pasillos de su consistorio con los seis representantes de HB, ya ha tenido el valor de sustituir a tres compañeros del partido asesinados por ETA.

Primero llenó el vacío dejado en el Ayuntamiento de Zarauz por Juan Ignacio Iruretagoyena, muerto a manos de la banda el 9 de enero de 1998. Ahora, en Rentería, ocupa el despacho y el macabro centro en la diana que dejaron José Luis Caso y Manuel Zamarreño, el amigo del alma, el hermano que nunca tuvo. “Si unos han dado la vida por nuestra libertad”, -dice- “¿cómo vamos a comportarnos otros como cobardes?”

El brindis más macabro
Ocho años después del asesinato de Zamareño, no hay día que su viuda, Marisol Fernández, no reviva mentalmente el atentado. Minuto aminuto. Se acuerda del momento de la despedida en el portal -que ella misma limpiaba porque había cuatro hijos a los que alimentar-.

Y de cómo, aquella mañana del 25 de junio de 1998, había tenido una espeluznante premonición, y había dejado el dormitorio perfectamente arreglado: “Por si me traían a Manolo herido…, que estuviera todo recogido”.

En la calle Sorguintxulo, en el barrio de Capuchinos, a escasos metros del domicilio familiar, a Zamarreño lo reventó la bomba que habían colocado para él en una motocicleta estacionada en la acera, cuando iba a comprar el pan. A las pocas horas del crimen, alguien olvidó dos botellas de champán vacías en el felpudo de su casa. ¿Una alimaña? ¿Un vecino? El caso es que, como el de Joseba Pagazaurtundua y el de tantos otros, el atentado contra Manuel Zamarreño se incluye en ese 10% de asesinatos de ETA que no pueden ser juzgados, porque no se sabe quiénes los cometieron. Hay inocentes, pero no culpables.

Todavía hoy Marisol sospecha que el explosivo fue accionado desde alguno de los pisos que asoman a aquel estrecho y sombrío callejón sin salida. Coincide con el secretario de organización del PSOE, José Blanco, en que a ella también le gustaría poder mirar a los ojos a los asesinos de su marido. “Aunque me temo que con este Gobierno, no voy a saber nunca quién apretó aquel botón”.

Valiente es aquel que no toma nota de su miedo. Valientes han sido los cerca de 20.000 funcionarios de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado destinados en el País Vasco a lo largo de casi cuatro décadas de terror. Un total de 143 policías nacionales asesinados por los santipotros de turno desde los primeros años de la barbarie. Es la trágica cifra que ni Miguel Ángel L. R., ni su compañero Lorenzo L. logran quitarse de la cabeza. Casi 20 años detinados por el cuerpo en el País Vasco, sufriendo en carne propia eso que llaman “el síndrome del norte”, y que bien podría resumirse en el recuerdo que ambos conservan todavía de los paseos por el parque con los hijos aún pequeños: “Una mano en el triciclo y otra en la pistola”.

“Nos mandaron aflojar el pedal...”
Fueron los tiempos del “algo habrán hecho”. Los tiempos en que les insultaban por la calle, “¡txakurras!”; en que sus mujeres, perfectamente identificadas por las familias euskaldunas de la localidad, volvían a casa de vacío. Porque nadie, ni el colmado del barrio, ni en la panadería de la esquina, quería atender a la mujer de un policía. La época en que los niños, debidamente aleccionados, ocultaban –y en algunos casos, ocultan todavía- la profesión de sus progenitores ante los compañeros de clase. Mienten: “Mi papá trabaja en Correos”.

Policías nacionales eran los dos últimos muertos de ETA: Julián Embid y Bonifacio Martín Hernández, 53 y 56 años respectivamente; saltaron por los aires el 30 de mayo de 2003 al estallar la bomba adosada a los bajos de su vehículo en Santo Domingo de Sangüesa (Navarra). Según las tristes crónicas de aquellas fechas, ambos contaban los días que les quedaban para jubilarse.

Para Miguel Ángel y Lorenzo, que han sido objetivos prioritarios de la 9 milímetros Parabellum y la Goma-2, la política antiterrorista del Gobierno supone ante todo una derrota moral. “Con los asesinos” -dicen- “sólo se puede negociar cómo, cuándo y dónde les ponemos los grilletes”.

En su opinión, bajo eufemismos intolerables, se está cociendo una ley de punto final. Reconocen que tras la llegada de los socialistas al poder, se frenaron las detenciones de comandos: “Digamos que nos mandaron aflojar un poquito el pedal…” Califican las supuestas filtraciones policiales al aparato de extorsión de ETA como “la acción más despreciable que puede cometer un policía”. Y advierten: “En caso de que no se verifique el alto el fuego, costará tiempo, sudor y lágrimas volver a la situación operativa de 2003, cuando teníamos a ETA contra las cuerdas”.

Valiente no es quien no tiene miedo, sino quien tiene voluntad de vencerlo. Y, lamentablemente, en el País Vasco muchos carecen por completo de esa voluntad. Son los que prefieren mirar a otro lado. Esos a quienes la Resistencia identifica como los “cómplices de la indignidad”.

Leticia Comerón sólo tiene 23 años, pero ya sabe lo que es defender públicamente unos principios sin que ni siquiera te apoyen los que están de tu parte. Estudió Políticas en la Universidad del País Vasco (UPV), en el campus de Lejona, el más grande, pero también el más hostil para los alumnos que no militan en el nacionalismo, como ella. “En clase” -recuerda-, “los debates consistían en un todos contra mí. Hasta el punto de que si yo no asistía, los profesores optaban por aplazarlos”.

Leticia, que ahora es presidenta de Nuevas Generaciones del PP de Álava, aprendió pronto a batirse el cobre con el arma de la palabra. Aprendió también a vivir con escolta, el precio a la libertad personal que acentúa esa extraña mezcla de incomprensión, temor y soledad (“cuando me dijeron que tenía que llevar escolta, lo primero que pensé fue que los terroristas ya tenían excusa paramatarme…”). Pero a lo que nunca acabó de acostumbrarse Leticia fue al silencio cobarde de algunos compañeros deUniversidad: “Estaban conmigo y, sin embargo, sólo se atrevían a decirlo en voz baja, y a hurtadillas, en los pasillos de la facultad”.

Ingeniería ideológica
A nadie a estas alturas escapa en el País Vasco que tanto la UPV como las ikastolas funcionan como auténticos laboratorios de ingeniería ideológica. Es la huella de la educación en Euskadi. “El control de las conciencias, como caldo de cultivo del germen de la violencia”, dice Luis Miguel Urrechu, concejal del PP en la localidad alavesa de Llodio.

“El entramado social, institucional y económico tejido por el nacionalismo desde hace 26 años les ha permitido manejar todos los resortes de la sociedad vasca, hasta el punto de que las nuevas generaciones de nacionalistas, producto de esa ingeniería ideológica y mucho más radicales que sus padres, suponen hoy la verdadera amenaza para el País Vasco. Una amenaza real incluso en el supuesto de que ETA desaparezca”.

Es Llodio, cuna del fanatismo y de la izquierda aberzale y tierra de origen del lendakari Ibarretxe, uno de tantos pueblos de las Vascongadas en cuyo ayuntamiento hace años que no ondea la bandera de España. Porque allí, en el valle de Ayala, zona de la Álava fronteriza, prácticamente incrustada en Vizcaya, el nacionalismo acostumbra a patear las decisiones judiciales a lo García Gaztelu; y se pasa por el arco del triunfo una sentencia del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) que obliga a cumplir la ley de banderas.

En Llodio, el consistorio -de mayoría batasuna hasta la ilegalización- subvenciona la puesta en marcha de una emisora de radio controlada por ETA. Al tiempo que asiste impasible a la podredumbre estética del antiguo palacio de los marqueses de Urquijo, hoy patrimonio del municipio, cedido como centro cultural (gaztetxe) por el ayuntamiento a la juventud del aro en la oreja y la kale borroka.

A pocos kilómetros, Isabel Conde regenta en Amurrio una tienda de ropa junto a su marido, Santiago Abascal, otro histórico dirigente del Partido Popular. Hace algunos años, tras reiterados ataques, alguien le prendió fuego al comercio, ocasionando pérdidas materiales por valor de 120.000 euros. Desde entonces, comenta Isabel, muchos vecinos les dieron definitivamente la espalda. Y entre quienes todavía se atreven a poner los pies en la tienda, hay de todo: los que solidarizan abiertamente con la familia, pero también los que le piden que le dé la vuelta a la bolsa, para que, al salir, nadie vea que han comprado en Abascal.

Otegi, ¿consejero de Justicia?
Se lamenta Isabel Conde del déficit de justicia que se desprende de las últimas decisiones de la fiscalía y de la permisividad de la Audiencia Nacional respecto a la reunión entre Patxi López y Arnaldo Otegi. “Si nos fallan los jueces, ¿qué nos queda?”, se pregunta. “No quiero ni imaginar el día en que el consejero de Justicia sea Otegi...”.

Se duele de la actitud de la Iglesia vasca: “Cada vez me aferro con más fuerza a los valores profundos del cristianismo. Pero me cuesta creer que el Papa pueda estar al tanto de lo que ocurre con la Iglesia vasca y no hacer nada; es como si los que nos sentimos españoles en Euskadi no pertenciéramos a la parroquia”. Y añora los tiempos en que el PSE se arrimaba al sol del constitucionalismo: “Hasta hace poco, compartíamos, o creíamos compartir, unos valores con los socialistas. Ahora estamos solos. Tremendamente solos”.

Hay hombres valientes para los peligros y pusilánimes para las molestias. Lo primero se ajusta como anillo al dedo a la vida de Joseba Elejalde, un empresario de 36 años que día a día se enfrenta al peligro de serlo en Euskadi.

Tiene dos empresas: una de proyectos de decoración y otra dedicada al extracto, suministro y colocación de piedra natural. Y a uno se le ponen los pelos de punta escuchándole contar que la extorsión etarra no afecta sólo a las grandes fortunas. Que ETA, a fin de mes, solicita todavía a muchos pequeños comerciantes del País Vasco eso que la banda llama eufemísticamente “la voluntad”. “60, 100, 200 euros...”-dice Elejalde- ; “al que no paga le rompen una luna o te queman el local”.

Lo segundo, lo referente a la pusilanimidad de algunos, dista años luz de la decisión de Carmen Asiaín de abandonar el PSE, renunciando a cargos y prebendas, cuando la dirección optó por echarse en brazos del nacionalismo que había asumido a su vez como propias las reivindicaciones de ETA.

“En ese momento comprendí que aquél ya no era mi partido”, dice Asiaín, quien llego a ser secretaria de organización del PSE de Álava cuando lo presidía Fernando Buesa, su jefe y amigo, luego asesinado por la banda. Porque la de Carmen, como la de muchos ciudadanos vascos, es la crónica de una vida salpicada de sangre y sufrimiento.

Una socialista huida
Desde el pasado enero, en el Ayuntamiento de Rentería trabaja una etarra. Se trata de Leire Pikabea, condenada en firme como informadora del comando Donosti. El alcalde socialista de aquella localidad, Miguel Buen, consiguió que el consistorio subvencionara su excarcelación: un millón de pesetas, con dinero público. Una situación kafkiana, en medio de ese otro esperpento que para los españolistas de Euskadi supone la negociación. Una pesadilla con la que convive a diario Lucía Peralta, el primer personaje de esta historia de valientes. Acaso convencida de que coraje no es la ausencia de temor, sino más bien considerar que algo es más importante que ese temor.

El último atentado callejero provoca fricciones entre la Policía y la Ertzaintza
Los agentes autonómicos identificaron a sus colegas y les «invitaron» a abandonar el lugar
J. M. Zuloaga  La Razón 30 Julio 2006

Madrid- Agentes de la Ertzaintza identificaron ayer en Vitoria a miembros del Cuerpo Nacional de Policía que realizaban investigaciones para tratar de identificar a los autores de la colocación, la noche anterior, de un artefacto en una oficina del Gobierno vasco, según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas.

El artefacto, que causó escasos daños materiales y que demuestra la persistencia del terrorismo callejero, estalló alrededor de las 2:45 de la pasada madrugada en una oficina de Osalan, el Instituto Vasco de Seguridad en el Trabajo, sita en la calle Urrundi de la capital alavesa. El fuego hizo saltar las alarmas y a los pocos minutos se presentó en el lugar una dotación de bomberos que no tuvo que intervenir, puesto que el fuego ya se había apagado. El incendió provocó el ennegrecimiento de la fachada y la rotura de los cristales de la entrada de la oficina. El equipo de artificieros de la Ertzaintza localizó restos de una bombona de gas, de un bidón de plástico, de un aerosol y de un cohete pirotécnico, elementos utilizados en la preparación de este tipo de artefactos.

Ayer por la mañana, agentes del Cuerpo Nacional de Policía, cuerpo que, al igual que la Guardia Civil y la Ertzaintza, tiene competencias en el País Vasco para investigar los asuntos de terrorismo, se encontraban en la zona del atentado para buscar pistas que pudieran conducir a la identificación de los autores. En un determinado momento, según las citadas fuentes, se les acercaron varias personas, que resultaron ser miembros de la Policía autónoma, y les pidieron que se identificaran. Tras ello, les aseguraron que no tenían competencias para desarrollar el trabajo que realizaban y que tampoco podían estar en la zona, por lo que, según dijeron, darían cuenta a sus superiores. Las fuentes consultadas han mostrado su extrañeza por la actitud de los ertzainas, ya que la labor que desarrollaban los policías están dentro de sus competencias.

Reacciones. Con respecto al atentado, el portavoz del PP vasco, Leopoldo Barreda, subrayó que esta acción criminal «desmiente la verificación en positivo de las intenciones de ETA». Agregó que «las agresiones contra sedes institucionales, contra sedes de partidos políticos o contra domicilios de cargos públicos se siguen produciendo». Por ello, condenó el ataque y consideró que «debería ser motivo de reflexión para quienes se niegan a ver esa realidad que forma parte de la pretensión de ETA de imponerse al conjunto de la sociedad vasca» informa Ep.

Por su parte, el portavoz del Partido Socialista en el Congreso, Diego López Garrido, aseguró que el Gobierno y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado investigarán de forma «rigurosa y precisa», la procedencia del artefacto.

El presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, declaró en días pasados a un grupo de periodistas en León que el terrorismo callejero había desaparecido. La ausencia de esta actividad criminal y del chantaje económico a los empresarios (que también continúa), eran condiciones previas para iniciar las negociaciones con ETA, que van a empezar de forma oficial en agosto.

Arabia Saudí busca colegios privados en España para convertirlos en escuelas islámicas
J. PAGOLA. MADRID. ABC 30 Julio 2006

Las autoridades de Arabia Saudí, a través de su Embajada en Madrid, tienen un plan para comprar en España colegios privados y reconvertirlos en centros docentes propios en los que se imparta la religión del islam y en los que el conjunto de las asignaturas estén influidas por las pautas que marcan el Corán y la Saría -código de conducta moral de los musulmanes-. Tras fracasar en su intento de adquirir en Madrid el edificio que albergaba un colegio de las Madres Mercedarias de San Fernando, mantienen ahora negociaciones con los propietarios de una escuela en la que imparte enseñanza la congregación religiosa Nuestra Señora de la Merced.

El plan se concreta, como punto de partida, en la compra de un colegio privado, situado en Madrid, con capacidad para acoger a los 350 alumnos que ahora reciben clase en la escuela instalada en el Centro Cultural islámico, conocido como la Mezquita de la M-30. Las autoridades de ese país ofrecen hasta 14 millones de euros. Las negociaciones comenzaron con las responsables de la Congregación Madres Mercedarias de San Fernando. Los saudíes tenían información de que el colegio situado en el número 82 de la calle Ortega y Gasset, en el barrio de Salamanca, había sido abandonado en 2004 por las religiosas, que se trasladaron al municipio de Tres Cantos. Las negociaciones no prosperaron pese a la tentadora oferta. Según fuentes consultadas por ABC, la Congregación se oponía a vender las instalaciones a los árabes ante su pretensión de convertirlo en una escuela islámica. Finalmente, el citado edificio ha sido vendido a una empresa de Barcelona.

Tras la frustrada operación de compra, las autoridades de Arabia Saudí han puesto sus miras en el edificio que alberga el colegio Nuestra Señora de la Merced, situado en los números 5 y 7 de la calle José Luis de Arrese, en el barrio de La Elipa, también en la capital de España. Se trata de un amplio inmueble de cuatro plantas, con aparcamiento incluido. El colegio se mantiene en la actualidad cerrado debido a las vacaciones de verano, pero ABC pudo hablar con uno de sus empleados, quien aseguró que el centro no está en venta. También los vecinos y los responsables de los establecimientos situados en las inmediaciones desconocen estas negociaciones. De hecho, varios de ellos aseguran que está previsto que el colegio reabra sus puertas el próximo 28 de agosto para preparar el nuevo curso escolar.

Negociaciones discretas
Sin embargo, las fuentes consultadas aseguran que las negociaciones entre las autoridades saudíes y el propietario del centro, que no es la congregación religiosa encargada de la docencia, están abiertas e, incluso, hay posibilidades de que concluyan con la venta. Los saudíes quieren que sean discretas, conscientes de que si trascienden antes de tiempo, las negociaciones pueden fracasar, por la reacción de los empleados, el vecindario y, muy en particular, de los familiares de los alumnos, recelosos de que un colegio católico sea sustituido por uno islámico.

El régimen de Arabia Saudí está alineado con los países moderados, pero también es cierto que algunas de sus escuelas y universidades son consideradas como cuna del radicalismo islamista. De ahí que el proyecto del Ministerio de Educación haya causado preocupación en sectores relacionados con la enseñanza católica, que observan cómo muchos colegios religiosos se ven forzados a cerrar, asfixiados por la situación económica, mientras que los de otras confesiones, en este caso la islámica, tienden a expandirse, cuando la población española sigue siendo mayoritariamente católica.

Las distintas fuentes consultadas por ABC están convencidas de que en caso de que el proyecto del Ministerio de Educación saudí se materialice en la compra de algún colegio, en éste no se va a defender la «yihad», pero sospechan de que se llegue a predicar la no integración, en el sentido de transmitir que Occidente corrompe, lo que a medio plazo sí podría constituir un caldo de cultivo de futuros radicales exportables a terceros países. «Nos encontraríamos con que dentro de dos o tres generaciones puede haber incluso ciudadanos españoles que renieguen de los Reyes Católicos y asuman la reivindicación del Al Andalus».

La posible apertura en España de colegios de corte islámico provoca, cuanto menos, recelos en países como Marruecos y Argelia. Muchos de lo alumos, inmigrantes, procederían de ambos países. Las autoridades del norte del Magreb temen que en el caso de regresar a sus lugares de origen lo hagan impregnados de la doctrina del islam más radical.
El régimen de Arabia Saudí está alineado con los países moderados, pero también es cierto que algunas de sus escuelas y universidades son consideradas como cuna del terrorismo islamista.

Uno de los profesores que ahora imparten las clases en la mezquita de la M-30, un saudí llamado Hamad, admite que se han llegado a barajar hasta ahora tres colegios. Las condiciones que ponen es que sea privado, que esté en venta, con independencia de que sea religioso o no. «Buscamos un colegio ya instalado, preparado para entrar y dar clases, no un edificio que haya que habilitarlo para ese fin».

Hamad explica que entre sus alumos hay saudíes, marroquíes, egipcios, iraníes, españoles e, incluso, de Sri Lanka. Se imparte una asignatura de español y también de inglés, además de la Historia de España, eso sí, impartida por islamistas. Mohamed El Afifi, portavoz del Centro Cultural Islámico, pese a asegurar que esta institución como tal no tiene nada que ver con el plan de compra de colegios, se afana, sin embargo, en asegurar que el proyecto es transparente y totalmentre legal. Así, se indigna cuando se le pregunta qué opina de los recelos que pueda haber en sectores de la sociedad española que observan cómo colegios católicos, asfixiados económicamente, se ven obligados a cerrar, y pueden ser reconvertidos en centros de otras confesiones religiosas, en este caso el islam, subvencionados de forma generosa por países árabes.

«Nosotros no tenemos nada que decir en la polémica que puede haber entre el Gobierno de Zapatero y los centros católicos. Lo único que hacemos en enterarnos de qué colegio está en venta e intentar comprarlo». El Afifi insiste en que no se trata de apropiarse de una red de escuelas, sino de comprar un colegio para trasladar allí a los 350 alumos que ahora reciben clases en el Centro Cultural Islámico. Pero, y si de aquí a un tiempo aumentara considerablemente el número de alumnos que quieren recibir clases en un sistema educativo islámicos, ¿se intentaría adquirir más colegios? «Eso es hacer futurismo», se indigna El Afifi, cansado, dice, de que la comunidad islámica esté bajo sospecha.

SILENCIO OFICIAL ANTE EL ÚLTIMO ATAQUE CON UNA BOMBA INCENDIARIA
Urquijo acusa al Gobierno de ignorar el terrorismo callejero porque la verdad es un obstáculo a su trato con ETA
El parlamentario del Partido Popular en el País Vasco, Carlos Urquijo, ha acusado al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, en La Mañana de COPE , de “restar importancia” a los actos de terrorismo callejero. Afirma que al Gobierno "le molesta saber la verdad", y por eso aún no ha condenado el ataque perpetrado la madrugada del pasado sábado contra una sede del Gobierno Vasco. Urquijo dice que los obstáculos del plan trazado por el PSOE son el Estado de Derecho y las víctimas del terrorismo, entre otros, y que "hará todo lo que sea" para apartarlos. En la misma línea se ha manifestado en la Cadena COPE el portavoz de Rosas Blancas por la paz, Alejandro Campoy, quien ha afirmado que "los criminales tienen que estar en la cárcel y no poniendo condiciones al Gobierno".
Libertad Digital 30 Julio 2006

Carlos Urquijo lamenta, en referencia al ataque a la sede del Gobierno Vasco, que son “unos hechos que se siguen repitiendo este fin de semana." Dice que el Gobierno no ha condenado este acto terrorista porque "supondría el final del llamado proceso de paz".

En el programa de la Cadena COPE, el parlamentario del PP ha afirmado que "el Gobierno se ha trazado una hoja de ruta con un camino determinado y unos objetivos muy claros, para eso le estorba saber la verdad, le estorban las victimas del terrorismo, le estorba el Partido Popular y hará todo lo que sea para apartar esos obstáculos". Sin embargo, Urquijo ha afirmado que el PP no cesará en la búsqueda de la verdad, y que "algunos seguiremos intentando que esos puntos oscuros se esclarezcan como también los hay en el País Vasco".

Urquijo también ha hecho referencia al chivatazo telefónico de la policía al aparato de extorsión terrorista. El parlamentario del PP ha acusado al Ejecutivo de "oscurantismo", afirmando que resulta "incomprensible que Rubalcaba rechace explicar ante el Congreso de los Diputados el soplo del policía al aparato de extorsión de ETA", tal y como solicitó su partido.

En la misma línea que Carlos Urquijo,. el portavoz de Rosas Blancas por la paz, Alejandro Campoy, se ha manifestado en la Cadena COPE. Acusa al Presidente del Gobierno de "mutismo" en referencia las negociaciones que mantiene con los terroristas.

Afirma que Zapatero está utilizando a la banda terrorista con fines claramente partidistas, y que "lo que tiene en la agenda y no nos cuenta a los españoles parece que le va a reportar beneficios electorales, pero eso no se lo podemos consentir ni al señor Zapatero ni a ningún presidente del Gobierno. No se puede utilizar a una banda criminal con fines electorales". Por eso, la Plataforma que Campoy representa seguirá resistiéndose "pese a todas las amenazas recibidas". Asimismo, Campoy ha denunciado que "los criminales tienen que estar en la cárcel y no poniendo condiciones al Gobierno".

El concejal del PP en Astigarraga es agredido por miembros de una plataforma proetarra
R. N.  La Razón 30 Julio 2006

San Sebastián- El PP de Guipúzcoa acusó ayer a los miembros de la plataforma ilegalizada «Astigarragatarrok» de haber insultado y agredido el viernes por la noche al concejal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Astigarraga, Javier Moreno, así como a su escolta.

Según explicó la formación, la agresión se produjo a la salida del pleno de ese consistorio que había debatido una moción de la plataforma «Astigarragatarrok» en contra de la incineradora de residuos. El portavoz del PP fue insultado en el pleno, pero a la salida «se produjeron nuevos insultos, zarandeos y agresiones tanto a Moreno como a su escolta, sin que interviniese la Ertzaintza».

La presidenta de los populares guipuzcoanos, María José Usandizaga, condenó el ataque mostrando su solidaridad con el edil atacado y mostró su «más enérgica repulsa» por esta nueva agresión. Usandizaga criticó que estos ataques «siempre están protagonizados por elementos próximos al mundo de Batasuna-ETA». «Son hechos como el de ayer, entre otros muchos, por los cuales vemos que sigue habiendo colectivos que no están dentro de la dinámica del fin del terrorismo, sino que continúan en la estrategia de amenazar a las voces discrepantes», dijo.

Por otra parte, la portavoz del PP en el Ayuntamiento de Guecho (Vizcaya), Marisa Arrúe, acusó ayer al alcalde, Iñaki Zarraoa (PNV), de «dejar el recinto festivo» de la localidad «en manos de los batasunos».

Arrúe aseguró que el espacio festivo está «lleno de propaganda a favor de la lucha terrorista». Dijo, además, que todo ocurre mientras «el alcalde no hace nada, la Ertzaintza no interviene a pesar de ser un delito claro de enaltecimiento del terrorismo y no hay sanciones para los organizadores».

La concejala del PP recordó que «año tras año» su partido reclama que sea el ayuntamiento «el responsable de organizar las fiestas de nuestra localidad, pero se niegan en redondo, dejando todo en manos de una sociedad cultural muy vinculada al mundo de Batasuna-ETA, mientras el ayuntamiento se limita a poner el dinero», según informó Efe. «Ahora vemos -dijo Arrúe- que el mundo radical ha decidido recuperar espacios públicos, mientras Zarraoa y sus concejales no quieren ver esta situación de delito continuado en nuestras calles».

Batasuna, afirmó, «ha vuelto a nuestras calles» porque ahora «recibe legitimidad del PNV, EA y PSE, lo cual, añadió en referencia a los socialistas, «es bastante triste en una formación que ha puesto muertos luchando por la paz y ahora los olvida por una supuesta paz, que no es sino una rendición vergonzante».

Recortes de Prensa   Página Inicial