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Recortes de Prensa     Miércoles 2 Agosto  2006

El Constitucional se examina
Lorenzo Contreras Estrella Digital 2 Agosto 2006

Es verdad que el PP se equivocó en algunas de sus actitudes y determinaciones. Pero no es menos cierto que recurrir al Tribunal Constitucional contra el Estatuto de Cataluña, aprobado masivamente por el Parlamento de esa comunidad, hoy nación según el preámbulo del texto, no es, como algunos pretenden, una especie de herejía jurídico-política, del mismo modo que la aprobación parlamentaria del “Estatut” —también en el Parlamento central— diste de ser un dogma de fe inobjetable. Si así fuera, el Constitucional estaría mutilado en sus competencias y un disparate parlamentario presentaría características irreparables.

Es lógico, desde el punto de vista de su conveniencia política, que desde el mundo nacionalista se abogue por demorar en todo caso el recurso hasta después de las elecciones generales, que podrían “empaquetar” el texto estatutario en una superaprobación ciudadana. Se interpretaría así que cuando un electorado dice sí, con sus votos, a un partido cuyo Gobierno ha aprobado y dado curso a un determinado texto, por polémico que hay sido, el Tribunal Constitucional puede ir a contrapelo de la opinión general. Pero existiría en tal supuesto la falacia de que lo que el elector acepte globalmente como programa de un partido incluya todo aquello que particularmente pueda repelerle, entre otros aspectos un Estatuto de autonomía que contradice los preceptos de la propia Constitución y, como bien se ha dicho, se erige en una Constitución paralela para un determinado territorio autonómico con pretensiones de soberano.

El Tribunal Constitucional, en el supuesto de que desautorizara antes el “Estatut”, no deslegitimaría al partido que dio paso a ese texto, apoyándose en la mayoría parlamentaria que ya disfrutase, pero, desde luego, no haría precisamente campaña para su nueva victoria en las urnas. Si su resolución o sentencia fuese posterior a las elecciones, presuntamente exitosas, de dicho partido —el PSOE, claro está— no existirían sombras previas y el recurso de inconstitucionalidad contra el Estatuto de Cataluña parecería, a toro pasado, una peripecia inútil y unas evidentes ganas de enredar la marcha institucional del Estado.

Es innegable que, tanto si no acepta a trámite el recurso como si lo rechaza después de examinarlo, el Tribunal habrá de afrontar una situación difícil. Se habrá hecho cómplice de la redacción de un preámbulo estatutario que de manera más o menos oblicua acepta y establece que Cataluña es una nación frente a la taxativa definición constitucional de España como Nación única e indivisible.

Son nada menos que 114 los artículos del “Estatut” cuestionados en el recurso, además del preámbulo y 12 disposiciones adicionales. Entre los artículos figura como especialmente candente el referido a la imposición de conocer la lengua catalana, situándola en ventaja a la española y cercenando así todo un derecho del ciudadano español a residir y trabajar en Cataluña sin tener que pasar por la aduana de un idioma minoritario para ser funcionario, aunque se sea funcionario del Estado. El relato de la actualidad está plagado de referencias a los problemas del ciudadano no catalán ni conocedor del catalán para dedicarse a la enseñanza, o la del estudiante para tener garantías razonables de aprobar asignaturas si no se expresa en la lengua subsidiaria que, tras un proceso político, se le ha impuesto imperativamente como dominante. Nada se diga del estudiante de básica que se ve obligado a desaprender su lengua materna o “mal decirla” si pertenece a una familia sin posibilidades económicas de instruirle adecuadamente en su conocimiento.

Es necesario recordar las tribulaciones que asaltan ya al comerciante que no factura en catalán o no rotula en español su establecimiento? Por otra parte, interesante sería confeccionar el censo de los ciudadanos que residían en Cataluña y han tenido que abandonarla por tanta intolerancia y coacción.

El recurso y la revolución
Por César Alonso de los Ríos ABC 2 Agosto 2006

Ha hecho bien el PP en recurrir al Tribunal Constitucional en contra del Estatuto catalán. Era, por otra parte, su obligación.

Dirigido por Trillo y Sáenz de Santamaría, el texto será una pieza maestra. Más aún: estoy seguro de que, a pesar de haber sido concebido como un material crítico, podrá ser utilizado como referencia en futuros debates sobre el funcionamiento del Estado y el afianzamiento de una teoría de la Nación.

Dicho esto, ¿va a ser asumido por el TC? En definitiva, ¿va a convertir en agua de borrajas el texto que consiguió el refrendo de la sociedad catalana?
Me temo que no.

Nos encontramos en una lucha tan virulenta, tan profunda, por la implantación del modelo plurinacional de Estado, que está llevando diariamente al Gobierno y a sus socios al allanamiento del Estado de Derecho. La renovación de los Estatutos, en el sentido que tiene el catalán, es decisiva para el signo político que pueda tener esa lucha. La experiencia de arranque del «proceso de paz» para el País Vasco, que deberá ser la coronación del nuevo modelo de Estado, ha comenzado como un vía crucis para una buena parte de la sociedad española...

Ésta es la situación en que se mueve un Tribunal Constitucional, no precisamente angelical, obviamente politizado y con una mayoría favorable a las opciones del Gobierno y sus socios. Se trata, según parece, de una diferencia favorable a éstas. Ajustada pero suficiente.

Creo acertar con la lógica utilizada por los miembros del Constitucional si digo que va a responder al siguiente mecanismo: habida cuenta de que el espíritu del Estatuto está con la realidad y con la Historia, que ha superado todas las pruebas en las instituciones parlamentarias nacionales y de la nacionalidad y que ha sido refrendado por la mayoría del pueblo catalán, no hay que asumir la inmensa mayoría de aquellas cuestiones que son ciertamente discutibles desde un punto de vista constitucional, sino algunas que pudieran ser reconocidas como tales por razones obvias. En cuanto a la afirmación de la Nación catalana, ¿acaso la definición del Preámbulo no está inspirada por el respeto no sólo al artículo 2 de la Constitución sino a la convivencia con quienes creen en la unidad de España?

Creo que el PP tenía que hacer el recurso pero inscribiéndolo en una lucha social y cultural como es la que requiere el enfrentamiento con quienes desde el Poder creen que pueden imponer un Estado de Derecho alternativo, esto es, que tienen la obligación de hacer la Revolución desde arriba.

España: ¿una dictadura democrática?
Francisco Rubiales  Periodista Digital 2 Agosto 2006

Sin principios, (ni valores, añadiría yo), no puede haber nación (de ciudadanos), ni justicia, ni derecho. Leyes si pueden haberlas y de hecho las hay en exagerada abundancia, pero muchas, demasiadas, no se ajustan a derecho, por tanto lo que hacen es obstruir a la justicia y embarullarla en contradicciones e incoherencias que hay qye parchear con inventos y mentiras.

Finalmente, queda el acaparamiento del poder ciudadano, recaido sobre el partido ganador, que a su vez lo delega en su jefe de filas. Esto convierte nuestro régimen actual en una "dictadura democrática". Es decir, bajo la voluntad unipersonal del presidente de gobierno, o del líder del partido del gobierno, como hacía Franco pero sin el control absoluto sobre la Nación que imponía el dictador, sino en la necesidad de ceder parte de su voluntad a los enemigos de la Nación y de las libertades. Lo llamaron descentralización. Fué reparto.

Hemos pasado de una dictadura nacional (proteccionista y paternalista con la Nación) a una dictadura multicéfala, bajo presión nacionalista, antinacional, anticiudadana y naturalmente antidemocrática, como dictadura que es, esa es la única forma de asegurar se existencia.

Esto deja huérfana a la Nación ciudadana, no por la descentralización del poder, sino porque el Estado ha cedido su parte del poder a los nacionalismos, que lo usarán contra la Nación y contra sus propios ciudadanos, con fines interesados, generalmente de lucro y poder para los partidos.

Pasamos de un dictador que acaparaba todo el poder y lo usaba en cobijar, cohesionar y amparar a toda la Nación, a un poder descentralizado en partes más importantes que el central y que da la espalda a la Nación, cada uno de ellos, o incluso se unen para causar mayor debilidad al Estado, quedando este definitivamente supeditado a los dictados nacionalistas para sus propios intereses y en detrimento del grueso de la nación que terminará pagando impuestos para su empobrecimiento provocado por el poder y la avaricia del nacionalismo insaciable, que será el benficiado de ese empobrecimiento. Queda España sometida al expolio, tipo colonial, por un escaso número de votos y por la traición de distintos gobiernos, especialmente el de Zapatero. Para este individuo, España es un útil para vengarse de Franco, del PP, de la Iglesia y de todo aquel que se sienta español.

Concluyendo, antes teníamos una España estable y cohesionada, pero rígida y sometida al dictador, y ahora una multitud de dictadorzuelos-tiranuelos que hieden a todo, pero el hedor que mas se les nota es el de ladrones y sinvergüenzas que cambian las leyes cada día porque ninguna vale y necesitan aumentar y rentabilizar el robo legal.

Antes convivian la España que ganó y la que perdió. Ahora hay una España sometida y robada y otra que somete y roba.

Clandestino
Voto en Blanco

Legítimo recurso de inconstitucionalidad
Cartas al Director ABC 2 Agosto 2006

El Partido Popular ha presentado recurso de inconstitucionalidad contra el Estatuto de Cataluña. Con esta acción, tan legal como cualquier otra, el PP ha desatado las iras del PSOE, del tripartito y de CiU, progenitores, todos ellos, de la criatura. Y como argumento de peso sólo han logrado deducir que el PP va contra Cataluña. Recurrir e impugnar, según el DRAE, es lo mismo: interponer un recurso contra una resolución. Por tanto, el recurso es un derecho y no una arbitrariedad o una demasía.

Y ejercer tal derecho es muy legal. Luego, nadie debiera escandalizarse. Yo también creo, según mis escasos conocimientos jurídicos, que el Estatuto catalán es, en muchos de sus artículos, inconstitucional. Si unos creemos que tal norma es inconstitucional, y otros la creen ajustada a la Carta Magna, ¿qué problema hay en presentar un recurso y salir de dudas?

En principio, creo en la integridad de los magistrados del Tribunal Constitucional, pese a algún antecedente de resolución sospechosa -caso Rumasa, por ejemplo-. No creo que ninguno de sus doce magistrados actuales vote, a sabiendas, una resolución injusta. Cuando un presidente del TC cambió su voto por presiones políticas, cometió una ignominia, tras la cual dimitió y murió de pena. Lo pagó muy caro.

Y es de esperar que, cuando este recurso contra el Estatuto de Cataluña sea resuelto, nadie tenga que morir por ningún remordimiento de conciencia. La historia es maestra de la vida. Deseo que cuanto antecede sirva de ejemplo. Que los magistrados del TC actúen con la misma legalidad que el PP, presentando recurso. A ver cuándo, de una vez, aceptamos las reglas del juego..., y no las cambiamos. Y me estoy refiriendo a la supresión, por algún gobierno de mayoría absoluta del PSOE, del tan necesario como prudente recurso «previo» de inconstitucionalidad, que evitaba lo inevitable. Y otro gobierno de mayoría absoluta del PP debió de habérnoslo restituido, y no lo hizo. Desde entonces, se están pagando las consecuencias, pues la supresión de las cautelas legales no se hace impunemente.
Miguel de Entremares. Gerona

Guerra contra el Terror
Europa, en sus horas más bajas
GEES Libertad Digital 2 Agosto 2006

A lo largo de la Historia son muchos los ejemplos que encontramos de graves errores cometidos por distintas sociedades, con consecuencias graves, cuando no fatales. Sin embargo, las situaciones más patéticas son aquellas en las que un pueblo, acobardado por las amenazas que sobre él se ciernen, decide conscientemente ignorar la realidad y desarrollar un discurso, ajeno por completo a lo que en verdad sucede, para encontrar en él sosiego. A veces, este subterfugio lleva a comportamientos altivos, despectivos con todo aquél que no lo comparte. Tristemente, en esta patética situación nos encontramos los europeos.

Cuando Estados Unidos se declaró en Guerra contra el Terror, los europeos se apresuraron a comunicar que no iba con ellos, que no estaban en guerra contra nadie y que los problemas de terrorismo eran estrictamente policiales. Fieles a esta decisión unilateral, que ignora conscientemente las declaraciones en sentido contrario de al-Qaeda y de otras organizaciones islamistas, se ven en la obligación de atentar continuamente en sus argumentaciones contra el sentido común.

El 31 de Julio el Consejo de Seguridad ha aprobado la resolución 1696 (2006), con el pleno apoyo europeo, por la que se comunica a Irán que de no cumplir con sus obligaciones, y tras leer el pertinente informe del Director General de la Agencia Internacional para la Energía Atómica, tomarán medidas. Es imaginable el pavor que entre los ayatolás ha podido surtir tamaña amenaza. Los europeos pueden estar orgullosos de su aportación a un orden multilateral y a la preservación del régimen de no proliferación. Esto sí que es disuasión. Tras haber despreciado Irán el ultimátum europeo y no haberse molestado por ahora en contestar al emitido por norteamericanos y europeos; después de que haya hecho declaraciones que son una clara amenaza para la preservación de la paz y de la seguridad internacionales, el Consejo de Seguridad ha dado, una vez más, muestras de su relevante papel en la preservación del orden internacional.

A pesar de las mentiras y desprecios iraníes, de su declarada voluntad de tener un programa nuclear y otro de misiles que van mucho más allá de las necesidades de su propia defensa, los europeos no quieren unir una pieza con otra, no sea que el puzzle resulte desagradable. El hecho de que los misiles iraníes, que pronto cubrirán con su radio de acción toda Europa, hayan sido adquiridos en el mercado norcoreano, no puede derivar en la estúpida conclusión de que existe un "Eje del Mal". Tampoco conviene sacar conclusiones exageradas sobre el papel jugado por Pakistán, y más en concreto por la red islamista dirigida por el Dr. Kahn, para dotar a distintos estados musulmanes de capacidad nuclear. Eso no puede interpretarse como una voluntad de las redes islamistas para acceder a la bomba atómica y utilizarla en sus planes hegemónicos.

Desde Europa resulta a todas luces evidente que la cuestión iraní, como la norcoreana, son casos aislados, totalmente independientes, que se enmarcan en el problema genérico de la no proliferación y nada más. La íntima relación entre Irán y el grupo terrorista Hezbolá no debe llevarnos a conclusiones desmesuradas, como que el actual conflicto libanés es sólo un movimiento en el tablero estratégico islamista dirigido desde Teherán, para bloquear los procesos democráticos en curso, capitalizar las simpatías populares sobre los grupos extremistas, poner en evidencia la incompatibilidad entre el mundo judeo-cristiano y el Islam, distraer la atención de su programa nuclear y desequilibrar a los regímenes moderados árabes. De hacerlo acabaríamos compartiendo la paranoia de los neoconservadores, evangelistas y reaccionarios yanquis en general que están convencidos de que viven en una Guerra contra el Terror.

La actual guerra del Líbano, la sexta en la historia de Israel, es uno más de los conflictos entre árabes y judíos, derivados, en gran medida, de la actitud arrogante de Israel, que ha ocupado territorios que no le pertenecen y que ha creído que con la fuerza se pueden resolver problemas. La sola idea de que ésta, a diferencia de sus cinco predecesoras, ya no es entre árabes y judíos sino entre islamistas y demócratas, que no va de delimitar fronteras sino de acabar con Israel y proclamar un Califato, es una exageración fundada en la propaganda islamista, a la que hay que hacer un caso relativo. Una vez más esa lógica siniestra nos abocaría a la Guerra contra el Terror y a la nefasta dialéctica neoconservadora, culpable directa de muchos de los males de nuestro tiempo. El problema reside en que Israel debe ser capaz de entenderse con sus vecinos, dialogar, ceder y llegar a un acuerdo estable, porque tanto Hamas como Hezbolá son actores respetables aunque algo radicalizados.

Los europeos podemos ser cobardes, odiar la democracia liberal y el libre mercado, rechazar la globalización, repudiar el uso de la fuerza en las relaciones internacionales, condenar la alianza entre Estados Unidos e Israel y simpatizar con todo aquél que ponga en un brete el orden liberal. Pero no somos tontos. En el fondo todos los europeos sabemos qué está pasando, aunque nos neguemos a reconocerlo ante nosotros mismos. No es la primera vez que tratamos de engañarnos. Esperemos que en esta ocasión el resultado no sea tan desastroso como en los años treinta.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Cada vez somos más débiles

Por RAMÓN PÉREZ-MAURA ABC 2 Agosto 2006

Fotografías como la realizada por Mikel Ayestarán y que ilustraba la portada de ABC el pasado lunes -el rescate del cadáver de un niño en la localidad libanesa de Qana- conmoverían al propio Stalin. Pero no conmueven ni a Osama bin Laden ni al jefe de Hizbolá, Hasán Nasralah. Lo que a ellos les conmueve -de placer- es ver cómo una vez más la conciencia de culpa que tiene el Occidente cristiano sucumbe ante el daño que provocan todas las guerras. Así que ya estamos en la cantinela de mandar una fuerza de interposición que trate por igual a la organización terrorista y al Estado de Israel. Huelga decir que quienes más quieren ver llegar esa fuerza son los islamistas que saben muy bien lo que pasó con la última fuerza multinacional que desembarcó en el Líbano. ¿Lo recuerdan?

Aquello arrancó en agosto de 1982. Las víctimas civiles de los ataques israelíes sobre campamentos de la OLP llevaron a la Administración Reagan a forzar un alto el fuego y a enviar una fuerza multinacional de interposición. El 23 de octubre de 1983, a las 6,22 de la mañana, un camión cargado de toneladas de dinamita se saltó la barrera que protegía el edificio en el que dormían los marines de la fuerza de paz. Fueron 220 de ellos y otros 21 soldados los que murieron en el derrumbe de los cuatro pisos del edificio. El soldado de guardia contó después cómo el conductor suicida le sonrió al saltarse el control, camino de la muerte. Las fuerzas multinacionales fueron retiradas y todavía hoy Bin Laden y otros compañeros mártires citan aquel caso como ejemplo de la debilidad de Occidente.

La marea sube. Ya son muchos los que se han sumado al discurso de la derrota. Y entre ellos Warren Christopher, aquel secretario de Estado de Bill Clinton que toleró la limpieza étnica en los Balcanes, que no hizo nada por evitar el genocidio en Ruanda y que se postraba suplicante ante Hafez al-Assad. Ahora desde el Washington Post («A Time to Act», 28-07-06) Christopher nos ha recordado que la prioridad es «el alto el fuego con arreglos a largo plazo a continuación». Es decir la misma fórmula que no funcionó en el pasado, sin contar con la posibilidad de que se les pida a los terroristas cuentas por sus actos.

Las guerras traen muertos inocentes como los de Qana. Por eso deben ser evitadas; sólo debe recurrirse a ellas como última opción. Pero un alto el fuego ahora permitirá a Hizbolá cantar victoria sobre Israel y convertirse en una potencia regional. Una potencia no estatal como lo era Al-Qaida en Afganistán hasta que Estados Unidos expulsó a Bin Laden del poder en Kabul. Pero, sobre el terreno, en el Líbano, son muchos los que saben de nuestra mala conciencia mientras tomamos el sol en nuestras playas. Conocen muy bien nuestra fragilidad. Vamos mal. Somos débiles.

ETA como Hezbolá
El Líbano en el País Vasco
José María Marco Libertad Digital 2 Agosto 2006

Lo ocurrido en el Líbano y el norte de Israel tiene, además de otras muchas enseñanzas, una para el futuro de nuestro propio país. Imaginemos la situación dentro de algunos años, cuando el proceso de desmantelamiento de España esté culminado. En lo que antiguamente eran las Provincias Vascongadas gobernará probablemente una coalición de socialistas, comunistas y nacionalistas de diversos pelajes. Es posible que no hayan conseguido integrar toda Navarra, tan sólo la zona norte, la más fácil de euskaldunizar en los próximos años. En el gobierno destacarán de forma muy prominente –como Hezbolá en el Líbano– los etarras de Batasuna. Como estarán armados hasta los dientes amparados en la legalidad que les ha permitido llegar al poder sin renegar de la violencia –como Hezbolá en el Líbano y Hamás en Gaza– impondrán el terror en "Euskal Herría" y probablemente intentarán exportarlo.

En resumen, en "Euskal Herría", país independiente, reinará el terror, aún más de lo que ya reina hoy en día. Y la rama etarra del gobierno nacional-socialista, bien implantada como un estado dentro de otro estado, lo utilizará para intentar satisfacer ambiciones territoriales no satisfechas.

Es verdad que a diferencia de Hezbolá, los etarras no cuentan con un Irán que les suministre armas. Ahora bien, ¿quién se atreve a afirmar que para entonces los etarras no mantengan una alianza con una república islámica que a su vez sostenga a grupos terroristas, como Irán mantiene a Hezbolá? Y eso sin contar con el apoyo que desde dentro de lo que quede de Europa podrán obtener los etarras de los grupos islamistas radicalizados, apoyados por una población musulmana que oscila entre la indiferencia, el miedo y la simpatía. Además de otros grupos nacionalistas, catalanes, irlandeses o gallegos.

Habrá quien diga que esto es un delirio apocalíptico. No es más que una extrapolación de lo que está ocurriendo hoy en Oriente Medio. Hace unos años, pocos hubieran imaginado que un grupo terrorista mantuviera en jaque durante semanas, como lo está haciendo, a uno de los mejores ejércitos del mundo. Si eso está pasando con Israel, ¿qué no podrá pasar en un país con un ejército mal equipado, sin rastro de orgullo nacional ni ganas de defenderse?

Entre la indiferencia de la población, el pavor de los gobernantes a tomar cualquier decisión que pueda poner en riesgo la tranquilidad pública –¡ah, la paz!– en la que viven los europeos y la disposición activa a colaborar con los genocidas manifestada por casi toda la clase intelectual y periodística europea, el guión de lo que nos espera está trazado de antemano.

Israel
Cuando los cohetes caen...
José Benarroch Libertad Digital 2 Agosto 2006

En una sátira política israelí se ve a Ariel Sharon que despierta de su coma contando la pesadilla que tuvo: soñó que Hezbolá entro en plena luz del día a Israel desde el Líbano y raptaba a dos soldados, matando a otros cuatro. La pesadilla fue la reacción mundial cuando Israel contraatacó, como si la defensa de Israel fuera la agresión que causo el conflicto.

Sátira o no, pensé que esta vez las musas no debían callar cuando los cohetes caen. Y mas cuando me llamaron de COPE para preguntarme "si pensaba que la izquierda europea, y la española en particular era o no antisemita". Les dije que la respuesta depende de la definición que se dé al termino. Para los ingleses, por ejemplo, antisemita es todo aquel "que odia exageradamente a los judíos" y eso, evidentemente, presupone una medida subjetiva (¿qué es "odio exagerado?) difícil de juzgar objetivamente.

Pero en todo caso, les dije, lo que sí parece extraño es el completo desequilibrio con que se juzga a dos partes beligerantes. Una es un país civilizado, democrático, que ha dado y da al mundo una contribución desproporcionada a su tamaño en términos científicos, culturales, médicos, agrícolas, literarios, académicos, etc. La otra es una banda terrorista que mata, secuestra, roba y atemoriza poblaciones enteras, miembro de esa Internacional Terrorista que es la plaga de nuestros tiempos.

Pero pareciera que para parte de la opinión publica internacional, y muy especialmente en Europa, los roles se han invertido. Jefes de Gobierno se ponen kefias como muestra de solidaridad con organizaciones que hacen frente a "reacciones desmedidas", hay manifestaciones en las calles en favor de los pobres refugiados del Líbano, etc. Cómo debemos sentirnos en Israel cuando más de 700.000 refugiados que huyen de cientos de cohetes que caen sobre sus casas, sus familias y sus negocios no son apenas mencionados y mucho menos apreciados como merecedores de solidaridad. ¿Qué decir a nuestros hijos que nos preguntan por qué la esclarecida opinión publica calla cuando se disparan cohetes día y noche contra ciudades y sus poblaciones civiles (cada uno de ellos comparable a un ataque terrorista) pero se escandalizan cuando sus fuerzas armadas reaccionan contra ese terrorismo para intentar neutralizarlo? ¿Por qué no se ven fotos de las victimas y heridos en Israel, por qué los soldados de Hezbolá no aparecen por ninguna parte, ni los disparos de cohetes desde colegios, pueblos, mezquitas, hospitales, etc., hechos con el fin de darles una inmunidad ante contraataques que no siempre es efectiva?

Cuando recibamos respuestas convincentes a esas preguntas podremos saber si la parcialidad de esa opinión publica se debe a un prisma erróneo causado por una falta de información y de comprensión o, posiblemente, a un cierto grado de "odio exagerado" hacia el estado judío y sus ciudadanos.

Pero, en todo caso, cualesquiera que sean las razones para esa actitud tan asimétrica por parte de la izquierda europea, en Israel se recuerda la frase de Golda Meir: "mas vale ser impopular y vivo que popular y muerto". Y por ello hay consenso de que no tenemos otra alternativa sino hacer todo lo posible para que los cohetes no sigan cayendo sobre Israel.

José Benarroch fue fundador y editor del grupo editorial "Línea Directa con Israel", ex-presidente de la Asociación de Amistad Israel-España, y es actualmente director del Departamento para América Latina, España y Portugal en la Universidad Hebrea de Jerusalén.

¿ISRAEL CULPABLE?
Editorial  minutodigital 2 Agosto 2006

El siniestro producido en la localidad de Cana, en Libano, ha conmocionado a buena parte de los gobiernos de todo el mundo.

A nadie con un mínimo de capacidad de análisis podrán convencer de que los desgraciados acontecimientos que han costado la vida a más de 60 personas en Libano, son consecuencia de una meditada estrategia del ejercito de Israel.

Hemos podido comprobar en los últimos meses como el sufrimiento de los pacíficos ciudadanos de muchas ciudades de Israel se traducía en docenas de niños asesinados a manos de terroristas islámicos. A los suicidas poco les importaban las mujeres y niños que viajaban en autobuses o realizaban sus compras en los supermercados; el asesinato sistemático, perfectamente calculado, atrozmente predefinido por parte de los sujetos islámicos palestinos no lograron una sola muestra de condena por parte de la izquierda española y europea. El silencio cómplice de PSOE e IU todavía retumba entre los cientos de cadáveres de niños israelitas que fueron asesinados sin piedad, y contrasta con las rapidísimas condenas a un fatídico accidente producido bajo entorno de guerra.

La postura del Partido Popular, condenando a Israel, contrasta con la opinión de sus votantes que entienden la posibilidad de que este tipo de desgraciados incidentes se produzcan en un escenario de guerra real en el que se utiliza armamento muy sofisticado y de alto nivel destructivo. Además, sufrir el terrorismo en carne propia con nuestros propios asesinos de ETA -instruidos en numerosas ocasiones por Hizbulá en Libano-, nos hace ser especialmente sensibles con la lucha contra los terroristas.

En todo caso, desde Minuto Digital no podemos dejar de preguntarnos por los extremos de este desgraciado asunto. Resulta difícil creer que el ejercito de Israel lanzara sus misiles contra el edificio sabiendo que un elevado número de personas se encontraba en su interior. Tampoco sabebos si esos niños estaban detenidos y obligados a permanecer allí por Hizbulá.

La cuestión última radica en creer a unos u otros. En este caso creer a los que fueron capaces de atentar el 11-S en Estados Unidos o el 11-M en Madrid asesinando a cerca de 200 españoles -con ayuda de ETA seguramente-, o por el contrario creer a un país democrático que esgrime razones innegables de autodefensa contra el terrorismo islámico.

Gotzone Mora. La Alianza de los tiranos
Pío Moa Libertad Digital 2 Agosto 2006

Lo del domingo fue impresionante. Quienes me agredieron verbalmente y me calumniaron sin ningún tipo de pudor eran personas con más de 35 años y con unas caras de odio que daban miedo. También intentaron agredirme físicamente, cosa que se lo impidió la presencia de mis escoltas.

Yo defendí, como pude, la dignidad de los demócratas y aunque mis escoltas me suplicaron que nos fuéramos les dije que no. Quien pierde el territorio, para los nacionalistas, deja de existir, por eso tenemos que quedarnos. Era mi pueblo, igual que el de ellos y por lo tanto tenía, cuanto menos, el mismo derecho que ellos. De cualquier forma, aunque en aquellos momentos mantuve el tipo y me defendí con energía a la vez que con respeto, cuando estuve en casa me desplomé y lo pasé muy mal.

El problema es que aquí me he quedado sola. Con un PSE, incluso con mis compañeros concejales de nuestro ayuntamiento, que han salido a los medios pidiéndome el acta de concejal y diciendo que no querían sentarse a mi lado en los plenos. Pero también con un PP, del que desde hace un tiempo, no he oído una sola palabra de apoyo ni en lo público ni en lo privado. Pero además, sin un movimiento cívico salvo Ciudadanía Democrática del que formo parte, que haya expresado ni el más mínimo comentario. Esto también lo han observado los nacionalistas y aprovechan el momento para mi acoso y derribo que no es sólo personal sino que lo proyectan hacía el símbolo de lo que significa "Gotzone"...

Hay que lanzar ese grito ciudadano que les diga a nuestros representantes políticos que no pueden tomar las decisiones que quieran con nuestro voto y nuestros impuestos. Que no pueden negociar con quienes, como nos ha demostrado la historia, nos han traicionado reiteradamente. Que no pueden ningunearnos y si lo hacen nos lo pagarán. Que NO, y debemos ayudar a la ciudadanía para que les grite el NO.

Lo que tengo claro en estos momentos, es que los ciudadanos españoles debemos movilizarnos y para ello debemos ayudar a quienes tienen dudas o miedo. Debemos crear las condiciones para que se manifiesten verbalmente cada día más claro y fuerte, saliendo también a la calle para expresar el descontento. Si lográramos esto, nuestros políticos temblarían, pues aunque no lo manifiesten tienen miedo al comportamiento de la ciudadanía. Nuestra gente, en estos momentos, está muy preocupada y en mi caso me lo manifiesta. Cuando acudo a distintos eventos en los pueblos y ciudades de España sus gentes, ya sean socialistas o del partido popular, me muestran su preocupación y me lanzan una pregunta: ¿Qué hacemos? ¿Qué podemos hacer y cómo? La gente no puede más…

No podemos permitir que el PSOE se haya ido al monte con los nacionalismos y los terroristas de ETA, y el PP, salvo en ocasiones muy puntuales, se encuentre desaparecido del combate. Me encuentro muy preocupada por la situación que nos viene y además, en el País Vasco, veo a los constitucionalistas de "a pie" aumentando cada día su miedo. Un miedo consecuencia de la presión del sector nacionalista hacía nosotros. Esto es muy duro … Estamos en un tiempo donde no nos dejan ni quejarnos ¿Esto es "el proceso de paz?, como no sea la de los cementerios…Esperemos "resistiendo" ganar esta batalla.

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Alianza de civilizaciones, un caso práctico: el ilegítimo gobierno de Zapo muestra su solidaridad y sus esperanzas de recuperación para el criminal tirano que oprime a Cuba.

Por la supervivencia del Estado judío
J. CIERCO. KIRYAT SHMONA. ABC 2 Agosto 2006

«Nada debe detenernos. No podemos bajar los brazos por sucesos tan dramáticos y terribles como los de Qana. Nuestra guerra no es sólo una guerra contra Hizbolá, contra el terrorismo con tintes islámicos. Es una guerra contra todos nuestros enemigos, sobre todo contra Irán, a quienes tenemos que demostrar de una vez por todas lo que le pasa a aquel que se atreve a atacarnos sin justificación alguna. No tenemos alternativa: si no ganamos esta guerra no podremos sobrevivir en Oriente Próximo como un Estado judío».

Alex Fishman es uno de los columnistas más prestigiosos de la prensa de Israel, sobre todo en el campo militar. Desde hace lustros escribe en el diario Yedioth Ajronoth, el más vendido y leído de Israel y pese a sus agotadoras jornadas de trabajo en las últimas semanas tiene tiempo para explicar a ABC, junto al frente de la guerra, a un paso del sur del Líbano, lo que comparte la gran mayoría de sus compatriotas.

«El Holocausto, la amenaza de exterminio del pueblo judío como tal siempre ha estado presente en nuestra Historia. Ha estado presente en nuestro pasado, pero también en nuestro presente. Pero nunca, desde hace décadas, lo ha estado tanto en el día a día, en las conversaciones de las familias cuando se reúnen a cenar, en las tertulias de café, en los programas de televisión y de radio, en los artículos de la prensa como en estos días», dice mientras escribe en un trozo de papel notas de una conversación sin luz ni taquígrafos que acaba de mantener por teléfono con un alto mando del «Tsahal».

Apoyo unánime
«¿No le ha llamado a usted la atención, como periodista extranjero que lleva varios años viviendo en este país, el apoyo casi unánime de todos los israelíes a la guerra, a su Gobierno, a su Ejército? ¿No le ha sorprendido ver que desde el norte al sur de Israel se haya cerrado filas; que, salvo los partidos árabes israelíes, todos los demás grupos parlamentarios se hayan puesto detrás de sus líderes políticos y militares; que el más crítico entre los críticos de Ehud Olmert, Benjamín Netanyahu, sea precisamente el portavoz del Ejecutivo en las cadenas de información internacionales?», se pregunta sin dar tiempo a nuestra respuesta.

«Pues tiene una explicación, por vez primera en muchas décadas, con la amenaza nuclear iraní al fondo del camino, con el terrorismo islamista golpeando en todo el mundo y ya también a las puertas de Israel, con la victoria de Hamás en las pasadas elecciones palestinas, con las fuerzas de Hizbolá desplegadas en el Líbano, con el triunfo de un personaje como Mahmud Ahmadineyad en Irán, que cuestiona a los cuatro vientos nuestro derecho a existir, los israelíes sienten completamente amenazado su futuro como pueblo judío en Oriente Próximo».

Irán nuclear
A las tesis aportadas por Alex Fishman se suman tantos que es difícil citar a uno solo. Destaca, sin embargo, la explicación del profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Hebrea de Jerusalén, Mario Sznajder: «Hizbolá no es sino la avanzadilla de Irán contra Israel. De un Irán, no lo olvidemos, que trabaja para conseguir la bomba nuclear».

«¿Se imagina -insiste Sznajder- lo que podría llegar a ser la ofensiva de Hizbolá con sus cohetes si dispusiese del apoyo desde el patio trasero de un Teherán atómico? Estaríamos completamente atados de pies y manos. Por eso es que este caso, no lo podemos permitir de ninguna manera como tampoco deberíamos mezclar el conflicto con Hizbolá y con Irán con el que nos enfrenta a los palestinos. Pero lo que si es verdad es que si ganamos el primero nos será más fácil resolver el segundo. Es una resolución que debe estar avalada por el diálogo, la negociación y el consenso internacional».

Y así se desgranan a todo lo largo y ancho de Israel unas opiniones tras otras. En la ciudad de Eilat, situada junto al Mar Rojo. O en la de Metula, justo al lado de la frontera con el Líbano. En Kiryat Shmona, en el refugio donde Oren se protege de los 388 cohetes que han caído en 20 días. O en Tel Aviv, quizás el siguiente objetivo. Son las voces de los israelíes. Es la voz de Israel.

El Prat como síntoma
Editorial ABC 2 Agosto 2006

EL año pasado fue el incendio de Guadalajara y este año es el caos en el aeropuerto de Barcelona. Lo cierto es que los meses de verano dejan al descubierto la insolvencia del Gobierno como gestor de los asuntos públicos, tal vez porque muchos políticos están enfrascados en sus estrategias partidistas y no tienen tiempo para ocuparse de los problemas reales. PP y CiU (una alianza natural, pero inédita desde hace tiempo) reclaman la presencia de tres ministros ante la Diputación permanente del Congreso, mientras la vicepresidenta del Gobierno pretende descargar todas las culpas en la «pasividad» de Iberia, y Zapatero se apunta a la postura de echar balones fuera: según el presidente, la actitud de los trabajadores fue «inaceptable e incomprensible», sin admitir ninguno de los múltiples fallos de sus ministros.

A mayor abundamiento, el Ejecutivo central y la Generalitat participan también de la tragicomedia y atribuyen a los otros toda la responsabilidad. El ministro del Interior ha rizado el rizo del despropósito al asegurar que la Guardia Civil no intervino para impedir males mayores, intentando no provocar una batalla campal en unas instalaciones en las que se almacena material peligroso. Las Fuerzas de Seguridad deben estar en condiciones de restablecer el orden con medios proporcionados en todos los casos. Reconocer lo contrario es invitar a los alborotadores a extremar sus acciones para disuadir la intervención de la Policía. Debería explicar Rubalcaba qué entiende por «males mayores» y si lo ocurrido sobre las propias pistas del aeropuerto no le parecía al ministro de extrema gravedad. Los unos por los otros, el caso es que la crisis de El Prat ha dañado gravemente la imagen de nuestro país en plena temporada turística y todavía causa perjuicios a miles de ciudadanos indefensos, a los que se debe compensar en lo posible con rapidez y eficacia. De hecho, a pesar de las apariencias, la normalidad todavía se ve perturbada por retrasos y pérdidas de equipaje.

La secuela más dañina de estos hechos intolerables es el mensaje de debilidad que se transmite, porque quien está dispuesto a actuar con violencia y sin escrúpulos, consigue el resultado que pretende. En efecto, la actuación insólita de los trabajadores al ocupar las pistas del aeropuerto ha obrado el milagro de permitir un acuerdo que llevaba años pendiente. El artículo 28 de la Constitución reconoce el derecho de huelga, pero establece límites que la jurisprudencia -a falta de una ley orgánica que regule este derecho fundamental- ha interpretado con precisión: en todo caso, su ejercicio nunca puede alterar los servicios esenciales para la comunidad. Es muy significativo que la juez haya abierto diligencias por presuntos delitos de secuestro y contra la seguridad aérea, lo que demuestra la existencia de indicios que alcanzan dimensión penal. En este contexto, sólo faltaba el oportunismo de los nacionalistas para reclamar la gestión del aeropuerto. Los ciudadanos contemplan, entre irritados y perplejos, que los políticos se pelean por competencias futuras, pero no ejercen con eficacia las actuales.

Honorable «Cacerolo»
Por IGNACIO CAMACHO ABC 2 Agosto 2006

LLEVABA el maletín a cuestas cuando lo paró la Policía. Veintidós millones de pesetas del año 92, procedentes de una comisión entregada en Madrid por una constructora a la que le había conseguido la contrata de una carretera autonómica. Un trabajito fácil: su hermano era director general de Carreteras en la Junta de Manuel Chaves. Coser y cantar. Lo decía uno de los comisionistas en las escuchas interceptadas: yo con tres o cuatro milloncitos al mes me puedo retirar. Cuando trincaron con la pasta a Jorge Ollero se supo que ese dinero era, en efecto, la calderilla de un montaje. Informaciones privilegiadas, concursos a medida, pasteles repartidos. Una trama de corrupción en la rutilante Andalucía socialista de la Expo.

En las charlas telefónicas, los imputados hablaban en clave, como Mortadelo y Filemón. Aquello era una radiografía, un retrato de época. «Los del whisky» eran Dragados y Construcciones (DYC); «el Árbol» era Del Pino, el de Ferrovial, y «Cacerolo» era, naturalmente, Ollero. A su hermano lo llamaban, claro está, «el hermano de Cacerolo». Todo muy sutil, como salta a la vista. Llevaban años manejando contratas y concursos en las tripas de la administración autonómica. Saltó un escándalo considerable, pero Chaves puso cara de póquer y nadie se dio por aludido, salvo la constructora que había pagado la tela, Ocisa, que tomó una decisión trascendental: cambiar de nombre. A unos cuantos comisionistas los metieron en la cárcel una temporada. Los procesaron por el procedimiento abreviado: el juicio sólo se demoró siete años, en el curso de los cuales falleció uno de los cerebros de la trama. Hubo condenas medianas, alguna leve, y alguna absolución. Pero...

Pero la orden judicial de intervenir teléfonos tenía un defectillo de forma. El Constitucional anuló las escuchas en 2003, y sin escuchas no había caso. Hubo que repetir el juicio sin tomarlas en cuenta. El lunes salió la sentencia en Sevilla. Todos absueltos. El juez admite que hay aspectos del caso que «extrañan y rechinan al ciudadano», pero sin pruebas no puede condenar, y no condena. Los abogados han celebrado el fallo -nunca mejor dicho- judicial como «un triunfo del Estado de Derecho». En Alhaurín de la Torre, donde se amontonan los acusados de la corrupción marbellí, el nuevo juicio ha levantado grandes expectativas, habida cuenta de que la Operación Malaya se basa en la intercepción de comunicaciones telefónicas.

De inmediato, «Cacerolo» ha pedido que le devuelvan el célebre maletín, símbolo de la época gloriosa y dorada de los pelotazos y las comisiones, y definido en la estupefaciente sentencia como «cosa sin dueño». El procesado alega que el dueño legítimo es él, y probablemente tenga razón. Pedirá el attaché, los 22 «kilos» y los intereses, otro pellizco. Pero al fin y al cabo, ese dinero es suyo. Lo robó limpiamente, como cualquier hombre honrado.

Terrorismo
EL GRAPO TAMBIÉN QUIERE SACAR PROVECHO DE ZP
Minuto Digital 2 Agosto 2006

Desde Minuto Digital ya anunciamos que no sería de extrañar que al socaire de la paz bovina de Zapatero con ETA, el GRAPO también quisiera sacar réditos de sus asesinatos. El Partido Comunista de España Reconstituido (PCEr), brazo político de los GRAPO ha incluido entre sus "frentes de lucha" la negociación con el Gobierno de España. Entre las condiciones previas para iniciar este diálogo está el reagrupamiento de todos sus presos, según se recoge en el número 66 de la revista 'Resistencia', órgano informativo de los terroristas.

Para llevar a cabo ese diálogo, asegura el PCE(r), se deben cumplir "imperativamente" las siguientes condiciones previas: fin de la actuación policial contra los miembros del Movimiento de Resistencia Antifascista, donde se encuadran los GRAPO, y el citado reagrupamiento de los presos de la banda para que puedan preparar ese diálogo. El PCE(r) no especifica si también exige el reagrupamiento de los encarcelados en Francia, ocho en la actualidad, mientras que en España hay en prisión 32 personas relacionadas con los GRAPO, 18 preventivos y 14 penados.

El GRAPO se suma al discurso oficial que justifica los pactos y concesiones a ETA en lo que el PCE(r) califica "paz por libertad" (¿les suena?). "Eso tiene que concretarse, en su parte más fundamental, en el establecimiento de las libertades políticas plenas y el reconocimiento de nuestra identidad y principios comunistas, y por lo tanto, de nuestro derecho a luchar por la revolución socialista y el comunismo", piden al proceso que se abra. A continuación, el PCE(r) desvela el fin último del diálogo: "abrir en el sistema una brecha favorable para un más amplio trabajo del Partido entre las masas sin que ello suponga hacer ninguna concesión ni a la reacción ni al oportunismo".

Respecto al momento político actual, el PCE(r) reconoce que el PSOE ha iniciado una reforma de la transición política de 1975-78, dice que existe una "hoja de ruta de la segunda transición", pero que la rechazan por no contener las aspiraciones fundamentales de los trabajadores y del Movimiento Antifascista.

ESPERA QUE SE PRONUNCIE ANTES DE QUE ACABE LA LEGISLATURA
Trillo confía en que el fallo del TC sea "ejemplar" para otros estatutos en marcha
El diputado del PP ha admitido en la COPE que este lunes, con media España de vacaciones, no era el mejor día para presentar el recurso de inconstitucionalidad contra el Estatuto de Cataluña. Federico Trillo ha explicado que no han querido esperar a septiembre, con el inicio del nuevo curso político, porque el objetivo es que el TC se pronuncie cuanto antes. Los populares confían en que sus argumentos sean escuchados y el fallo del tribunal tenga un carácter ejemplar para otras reformas estatutarias en marcha.
Libertad Digital Libertad Digital 2 Agosto 2006

En La Mañana de la COPE, Trillo ha explicado que el recurso tiene más de 400 folios que condensan el trabajo no sólo de los diputados del PP en el Parlamento catalán. También han participado en su redacción, bajo la coordinación de Soraya Sáez de Santamaría y el propio Trillo, diputados del Congreso y el Senado y "muchas organizaciones sociales que nos han hecho llegar su punto de vista, su contrariedad". Finalmente ha sido redactado por un grupo de trabajo integrado por diez catedráticos de Derecho. Al final, son 114 los artículos recurridos de los 223 que tiene el Estatuto catalán. "Evidencia algo que está en el punto de partida, que el Estatuto quiere ser una constitución completa y paralela a la Constitución del 78", ha apuntado Trillo.

Como ha recordado el que fuera ministro de Defensa, con el texto "se desequilibra la financiación de las Comunidades Autónomas y hay un conjunto normativo jurídico absolutamente contrario al modelo constitucional del 78".

Cuestionado por la fecha elegida para presentar el recurso, un 31 de julio, con media España de vacaciones, Trillo ha apuntado que "el esfuerzo ha sido para recurrir en cuanto el texto entrara en vigor o incluso antes". El Estatuto fue publicado la semana pasada y los 50 diputados que tienen legitimación para recurrir al Tribunal Constitucional tienen de plazo tres meses, pero "en cuanto ha estado publicado hemos presentado el recurso porque, pese a la fecha mala y a que podíamos esperar a septiembre y reiniciar así el curso político con el recurso, queremos ante todo que el TC falle cuanto antes". El PP ha pedido la tramitación "prioritaria y urgente" al considerar que el Estatuto es parte de "la cúpula de la constitucionalidad y supone la revisión de 30 leyes. También por el carácter ejemplar para otros estatutos en marcha".

Esto, en palabras de Trillo, justifica que el PP haya anticipado al máximo el recurso al a espera de que el TC pueda fallar antes de que se convoquen elecciones generales. "Un Gobierno de Zapatero nunca se sabe qué nos puede deparar, pero más grave que el Estatuto para la convivencia libre e igual es imposible que se presente otro tema", ha sentenciado.

Trillo confía en que el recurso prospere porque ha llegado al "mejor tribunal del mundo". "Puede parecer una ingenuidad pero no es así, tenemos confianza en nuestras razones y estoy convencido de que en parte o en todo se gana". Según ha detallado, los argumentos no se basan sólo en la Constitución española, "que es clarísima", sino que "la jurisprudencia del TC durante 26 años ha dicho lo mismo que decimos en el recurso".

La Generalitat excluye a los autores en español de la comitiva oficial a Fráncfort
Invita a 200 escritores en catalán y dice que las editoriales llevarán a los que escriben en castellano
Sonia Doménech  La Razón 2 Agosto 2006

Barcelona- La preparación del desembarco catalán en la Feria de Fráncfort 2007 llega al verano con la «carcasa» del programa de festejos lista. Si bien no será hasta octubre cuando en la ciudad alemana se desglose más amplamiente quiénes serán los protagonistas del certamen -y el programa completo no se conocerá hasta el 1 de junio del próximo año-, la Generalitat catalana ya tiene claras las líneas maestras. Una de ellas hace referencia a los autores que irán al certamen bajo el paraguas de la Administración autonómica, polémico punto que, entre otros, ha promovido una fallida votación en el Parlamento catalán -CiU y ERC querían que sólo los autores en lengua catalana vayan a Fráncfort- y que los republicanos de Carod Rovira hayan pedido la Consejería de Cultura como condición para pactar tras los comicios autonómicos del 1 de noviembre.

Gesto innecesario.
Ferran Mascarell, consejero de Cultura de la Generalitat, explicó que serán unos 200 los autores catalanes que formaran parte de las distintas expediciones que desde este octubre y hasta el año próximo participen en los actos de Fráncfort, con el apoyo de la Generalitat, el Institut Ramon Llull y la Institució de les Lletres Catalanes. En cuanto a los que usan el español como lengua literaria -entre ellos, como se sabe, figuran Juan Marsé, Carlos Ruiz Zafón, Eduardo Mendoza, Enrique Vila-Matas o Javier Cercas, entre otros muchos-, el concejal de Cultura dijo que irán invitados por las editoriales o «si hace falta, los llevaremos nosotros».

El consejero quiere que a Fráncfort se vaya sin polémicas para mostrar «una cultura con ambición de referencia». El PSC es partidario de que así sea y no hay que olvidar que el propio director de Fráncfort, Jürgen Boss, instó a la administración catalana a cerrar la polémica en favor de la multiculturalidad.

Desde ERC, sin embargo, ya vieron ayer como un triunfo que la Generalitat promocione a los autores que optan por escribir en catalán. La portavoz de la formación, Marina Llansana, se mostró partidaria de que los autores que escriben en castellano vayan «no pagados por la Generalitat, sino por las editoriales», y pidió a Cultura que «haga públicos los nombres» de algunos de estos 200 escritores que irán a Fráncfort «pagados con dinero público». «Cuando comprobemos que son autores en lengua catalana estaremos satisfechos por el cambio de opinión del Gobierno», sentenció.

La cultura catalana recoge el testigo de India, país que llevará a la edición de este año autores que escriben hasta en 24 lenguas distintas, entre ellos escritores indios que usan el inglés, lengua de los antiguos colonizadores. En Cataluña hay unos 1.500 autores que han publicado dos o más libros en lengua catalana de todos los géneros inscritos en cinco asociaciones, según la comisaria de la Feria, Anna Solé Pont.

Los profesionales de la edición. Más allá de los autores, la expedición catalana estará formada por unos 150 expositores y 1.600 profesionales de la edición, los verdaderos protagonistas de la feria literaria más importante del mundo. La Generalitat prevé celebrar un centenar de programas literarios, diez exposiciones y 80 espectáculos de todas las disciplinas artísticas. Una comisión ejecutiva trabaja en la elaboración del programa catalán para la Feria de Fráncfort en la que, bajo la presidencia del consejero de Cultura, Ferran Mascarell, y la vicepresidencia del director del Institut Ramon Llull, Emilio Manzano, participan los editores y diversos estamentos de la Generalitat, desde el Instituto de Industrias Culturales al Consorcio de Promoción Comercial. Así, coincidiendo con la próxima edición, que arrancará el 3 de octubre, se inaugurará el Centro de Estudio de Investigación Catalanística y de la Biblioteca Catalana en la Universidad de Frankfurt.


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