AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 3 Agosto  2006

Galicia
El chucuchú de la lengua
Cristina Losada Libertad Digital 3 Agosto 2006

En más de veinte años de profesión, jamás había visto a un inspector. Hasta que acabó este curso. Entonces, apareció en el centro uno. La llegada del mensajero del organismo correspondiente dejó de sorprenderle en cuanto supo del objetivo de su misión. No iba a interesarse por la calidad de la enseñanza. Sólo quería saber en qué idioma se impartían las clases. Aquel enviado, como todos los demás que recorrieron Galicia este fin de curso, se personaba para dejar constancia de que Gran Hermano ha abierto su ojo vigilante, ése que tenía entrecerrado. La mano sancionadora está presta. Ay de quienes osen burlar el culto prescrito al tótem de la tribu. Ya están avisados.

Durante varios años vivió en el extranjero. De regreso a la tierra natal, sus hijos ingresaron en un colegio público. Pero su condición de emigrantes retornados no cumplía todos los requisitos para que se los tratara con respeto en el centro. Los niños hablaban español. Al poco, un grupo de alumnos los tildó de "españolistas de mierda". Eran de poca edad. Algún adulto los había aleccionado. Los sucesivos gobiernos autónomos se han ufanado de su interés por el emigrante, de su deseo de acogerlo de nuevo en el seno materno. Ah, pero la lengua y sus fanáticos pueden ensombrecer el regreso con pequeños dramas familiares como éste. Quienes los padecen no se sienten en casa.

Una entidad financiera organiza desde hace varios años el "tren da lingua". Los niños suben a un tren para hacer un viaje corto a fin de que, en teoría, aprendan a amar el gallego. Unos payasos amenizan la excursión. Pero tienen otro cometido, ajeno a la diversión circense: no permitir que los niños hablen en español. Ante la imposibilidad de utilizar su lengua materna, algunos pequeños se amedrentan y permanecen callados durante el viaje. Los niños son el barro para la construcción nacional. El idioma es la viga maestra de aquella. Los carpinteros nacionalistas instilan en los niños el sentimiento de culpa por no hablar una lengua que presentan como oprimida y en peligro de extinción, como los animalitos que tanto quiere la infancia.

Veintitantos años de "normalización lingüística" no han servido para nada. Así lo exponen, uno tras otro, los informes. El gallego languidece pese a las inyecciones económicas sufragadas con dinero público y las normas legislativas. Pero los ingenieros sociales, los amasadores de almas, no pueden aceptar que el error radique en los fines perseguidos ni en los medios utilizados. Para ellos, la solución es de orden cuantitativo. Su receta se limita a un ingrediente: más imposición. Es decir, más compulsión, más represión.

Ninguna de estas y otras historias que vienen sucediendo en Galicia sale a la luz. Aquel al que le toca vivirlas se convierte en un ciudadano sin voz. Cómo enfrentarse al Leviatán autonómico. Cómo saltar sobre los muros de silencio. Los medios de comunicación rinden culto a la sacralización del idioma, aunque no lo utilicen, salvo en las fiestas de guardar. Ojo a la subvención. Los sentimientos de afecto hacia el gallego han sido manipulados, instrumentalizados políticamente. Pero, ¿quién quiere que le pongan en la picota por despreciar "lo nuestro"? Y así, el tren de la lengua avanza hacia su meta, hacia esa estación término que llaman nación. Antes marchaba a modiño; pronto, a toda máquina. Unos saben adónde se dirigen, y otros, siervos del qué dirán, echan más madera.

Batasuna aprieta tuerca
Editorial ABC 3 Agosto 2006

BATASUNA ha convertido en hábito del proceso de negociación enmendarle la plana al Gobierno y al PSOE cuantas veces lo considera necesario y con la publicidad y lenguaje que mejor convienen a su notoria recuperación política. Cada vez que el Gobierno intenta calmar a la opinión pública elevando retóricamente el nivel de condiciones o exigencias a la izquierda etarra, Batasuna se encarga no sólo de rechazarlas sin contemplaciones, sino también de señalar la esterilidad de los emplazamientos que le hace el Gobierno, siempre incumplidos y siempre impunes. En esta línea de desfachatez consentida, el dirigente batasuno Pernando Barrena, volvió a fijar la posición de su partido -ilegal y disuelto, pero rehabilitado políticamente por el PSOE- en cuestiones esenciales de lo que el Gobierno llama proceso de «paz», tales como los presos o la ilegalización de Batasuna.

Con presos no hay paz, es lo que ha venido a decir Barrena, reiterando nuevamente un dogma de toda organización terrorista cuando afronta un proceso de negociación política con un Gobierno. Por otro lado, es lógico. Tanto el Ejecutivo como el PSOE parecen haber aceptado que el fin del terrorismo -con todas las reservas que reclama la mera enunciación de esta posibilidad- no consista en la derrota de ETA, sino en una mutación de su existencia ilegal en una opción política susceptible de pactos a medio plazo. En estas condiciones, al Gobierno le resultará complicado mantener la coherencia entre negociar política con terroristas y, al mismo tiempo, mantenerlos en prisión.

Estuvo al quite el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, cuando quiso aliviar la presión de la opinión pública ante la posibilidad de que el asesino en serie «Txapote» pudiera ser excarcelado en algún momento. Pero también Batasuna ha dejado claro que no acepta las distinciones de López Aguilar entre presos «recuperables» y «no recuperables». Entre estos últimos estaría, según el ministro de Justicia, «Txapote», para quien descartó cualquier acortamiento de condena. Pero el tal «Txapote», según el batasuno Barrena, no es tan malo porque no habría querido ofender a las víctimas con sus desplantes chulescos en los juicios ante la Audiencia Nacional, sino «reivindicar su lucha como militante de ETA».

Dejando a un lado la evidente compatibilidad -y aun causalidad- entre ambas pretensiones, lo que queda claro es que «Txapote» no es una exageración de ETA, sino que es ETA misma y esto es lo que tiene que asumir el Gobierno: que la ETA con la que va a negociar es la ETA de Javier García Gaztelu, el asesino de Fernando Múgica y de Miguel Ángel Blanco. Negar o disimular esta realidad -como las realidades de la extorsión, de la violencia callejera o de los nuevos actos de amenazas y agresiones a no nacionalistas- sólo lleva a deteriorar la posición del Gobierno tanto en una mesa negociadora como en la propia lucha antiterrorista, menoscabada por un discurso que se centra en no reconocer -no verificar, por utilizar términos de actualidad- a ETA como es.

Batasuna ha tomado la medida de esta actitud del Gobierno y por eso también se ufana en su propia ilegalidad. No le urge volver a la legalidad porque no lo necesita. Siendo ilegal ha negociado durante años con el PSE, está realizando continuas actuaciones políticas -a pesar de tenerlas prohibidas judicialmente- y ha recuperado todo el protagonismo que le arrebató el Estado de Derecho. Las apelaciones del Gobierno a la ley de Partido carecen así de todo significado legal y político, quedando reducidas a un intento cosmético de guardar apariencias. Es más, Batasuna encuentra en su situación de ilegalidad el escenario ideal para mostrar las contradicciones del Gobierno y del PSOE con su propio catálogo de condiciones, entre las que se hallaba la de no hablar nunca con un partido ilegal. La batuta y la partitura están en manos de ETA.

El bai de Nafarroa
AURELIO ARTETA/CATEDRÁTICO DE FILOSOFÍA MORAL Y POLÍTICA DE LA UPV-EHU El Correo 3 Agosto 2006

Algunos apenas logran disimular el pelo de la dehesa. La coalición Nafarroa Bai, en el documento ideológico con que hace un mes se presentó en la sociedad navarra, incurría en los mismos disparates en que han incurrido antes sus miembros por separado. Y así, en un párrafo angelical solicita la «desaparición de la violencia», de cualquier violencia, pues su sentido del pudor le impide tachar a la etarra de 'terrorista', no sea que se enfade algún colega. Y en otro párrafo la denomina «violencia política», como si ese adjetivo disminuyera la gravedad del delito al atribuirle una causa pública. Aún no comprende que es precisamente lo contrario: que mucho más grave que asesinar por razones privadas, que se hace en beneficio exclusivo del asesino y no nos compromete a los demás, es el crimen que invoca 'razones públicas'; porque en éste el criminal dice actuar en nuestro nombre y con vistas al mejor futuro de nuestra comunidad. Por eso tampoco estos seres piadosos dedican 'una sola palabra' a las víctimas de la violencia nacida del nacionalismo. Seguramente porque tales víctimas políticas les revelarían la profunda sinrazón del proyecto al que fueron sacrificados.

¿Y a qué dice bai esta Nafarroa ? Pues dice sí a todo lo que se mueva, con tal de que sea «de izquierdas, progresista, abertzale y vasquista», y encantados de haberse conocido. Ahora bien, que no se puede ser al mismo tiempo abertzale y de izquierdas, desigualitarios y solidarios, que lo uno va en detrimento de lo otro... de eso no tienen todavía la menor sospecha. Lo han explicado ya bastantes sabios con argumentos incontestables, pero a ellos no les aqueja el vicio de estudiar y menos aquello que mostraría sus errores. Así que, aun cuando el lector progresista se sintiera próximo a ciertos sensatos deseos aquí contenidos, tiene que escapar corriendo de los guiños reaccionarios que los acompañan.

Na-Bai dice sí también al «respeto de todos los derechos humanos», porque es verdad que algunos no se respetan. Pero no hacen falta grandes luces para concluir que ellos se refieren expresa y principalmente a los derechos 'colectivos' y derechos 'históricos'. Lástima que ni unos ni otros sean democráticos, sino predemocráticos y, para ser más exactos, antidemocráticos. Serían derechos contra el único sujeto capaz de derechos, que es el individuo o el ciudadano. Por eso, al pretender que el euskera sea oficial en todo el territorio navarro, no defienden los derechos lingüísticos de sus muy escasos hablantes, que ya los ejercen, sino el derecho 'nacional' de Navarra como cuna de esa lengua. Han sido 25 años de mucha contumacia y ninguna razón.

Y afirma asimismo «la libre concurrencia de todos los proyectos políticos democráticos». Muy bien dicho, sólo que quizá no todos los proyectos que ellos consideran democráticos en realidad lo sean. A diferencia de las palabras de Yahvé en la Creación, aquí no basta pronunciar la palabra 'democracia' para que la democracia se haga presente. De suerte que es un notorio síntoma de la frágil conciencia pública de Na-Bai considerar que «la ilegalización de Batasuna» fue «una expresión flagrante e inaceptable de este retroceso democrático». Porque tremendo retroceso democrático será el de un partido que justifica las acciones terroristas (o sea, que amenaza la vida de todos), no el de la ley que le persigue por ello. Hay que ignorar la naturaleza de la democracia para sostener «que todos los proyectos políticos son defendibles y, en su caso, materializados, si así lo decide una mayoría democrática». Aprendamos de una vez que ninguna mayoría (simple, absoluta o cualificada) es democrática como se atreva a conculcar los derechos de un solo ciudadano. Pero ya comprendo que, entre los políticos al uso, tanto saber es para nota.

Por eso solicitan con ardor, seguro que lo adivinan, «el reconocimiento del derecho de autodeterminación de Euskal Herria». ¿Acaso saben lo que dicen o se limitan a repetir la cháchara acostumbrada? No hagan la trampa de sugerir que semejante derecho será el fruto de la pacificación, cuando la verdad es la opuesta: que nos han robado la paz por reclamar este falso derecho. No supongan que desaparecida ETA, cuyas fechorías se amparan en ese reclamo, la autodeterminación pasará a ser una propuesta legítima. Explíquennos el sujeto, el ámbito de aplicación, la mayoría requerida..., pero sobre todo el 'fundamento moral' de tal derecho. Mientras lo buscan, lo apropiado sería que los Errazti, Zabaleta, Barkos, Ramírez y demás conmilitones permanecieran callados. No porque carezcan del derecho a expresarse, faltaría más, sino porque pregonar unos proyectos públicos que traerán tantas tensiones y sufrimientos entre sus conciudadanos exige primero el 'deber' de justificarlos lo mejor posible. A ver si lo entienden: es una cuestión de responsabilidad política y moral.

La cruz, símbolo franquista.
Antonio Javier Vicente Gil  Periodista Digital 3 Agosto 2006

La famosa incultura progre esta originando tal cúmulo de desmadres que ya casi nada nos asombra. Para un buen progre, la bandera rojo y gualda, así nos enseñaban a definirla en tiempos de Franco, es un símbolo tan franquista que a pesar de figurar como la bandera constitucional y ser el símbolo de esta nación desde hace unos cientos de años hay que mostrar lo menos posible.

Algo similar ocurre con el himno nacional, con el termino “España”, con el grito “¡Viva España1” que en su afán de arrasar con todo recuerdo del franquismo tildan de símbolos de la dictadura aunque vengan de unos siglos atrás. Esto es en si pecata minuta, lo grave es que como es bien sabido el concepto de España como nación única e indivisible era algo definitorio del régimen de Franco, pues solo por ese hecho, es malo que exista una España como nación única e indivisible, y en hacer desaparecer el mayor símbolo del franquismo están.

Ahora están empezando a extender la idea de que la cruz que preside el monumento del Valle de los Caídos es algo que habría que derribar como símbolo de uno de los bandos. Cual no será la bestialidad que prohíjan que un periódico que solo tiene de franquista los antecedentes de muchos de sus jerifaltes, como Polanco y Cebrían, ha dato cabida a un artículo de Paul Preston en el que dice:

"La Cruz de los Caídos y otros monumentos no deben desaparecer, la cuestión es tener las explicaciones adecuadas", ha señalado Preston, que ha explicado que en el caso de la Cruz se debería recordar que fue construida por presos republicanos, de los que murieron bastantes, y podría convertirse en una "conmemoración a los muertos de ambos bandos en la guerra".

Me he leído la Ley para la Memoria histórica y debo reconocer que ya la he olvidado, algo malo debo de tener en mi. Solo me ha quedado en la memoria este artículo que me ha alucinado por la acotación de fechas.

”En atención a las circunstancias excepcionales que concurrieron en su muerte, se reconoce el derecho a una indemnización, por una cuantía de 135.000 €, a los beneficiarios de quienes fallecieron durante el período comprendido entre el 1 de enero de 1968 y el 6 de octubre de 1977, en defensa y reivindicación de las libertades y derechos democráticos.”

Solo tengo una duda, ¿los fusilados por Franco que pertenecían a ETA serán considerados defensores y reivindicadores de las libertades y derechos democráticos?

Conociendo a Zapatero, tengo la convicción de que si.

Hezbolá contra Israel
La vida en un universo orwelliano
Charles Krauthammer Libertad Digital

¿A qué otro país, cuando es atacado en una agresión no provocada a través de una frontera internacional, el mundo le pone en marcha una cuenta atrás que marque un plazo limitado de tiempo en el que responder, sin importar si ha restaurado o no su propia seguridad en ese plazo?

¿Qué otro país soporta 1.500 ataques indiscriminados con misiles contra sus ciudades –diseñado cada uno para matar, aterrorizar y lisiar a sus ciudadanos– y después es insultado por el resto del mundo cuando intenta destruir la infraestructura del enemigo y sus bases con misiles guiados de precisión que en ocasiones tienen la consecuencia insalvable pero inevitable de sufrimiento y muertes civiles colaterales?

Escuchar al mundo juzgar la guerra entre Israel y Hezbolá conforme se desarrolla es vivir en un universo moral orwelliano. Con pocas excepciones significativas (los líderes de Estados Unidos, Gran Bretaña, Australia, Canadá y muy pocos más), el mundo –gobiernos, medios, burócratas de la ONU– ha perdido por completo su catadura moral.

El mundo que obvia cualquier razonamiento y mágicamente invierte a la víctima en agresor es "desproporcionado" igual que la universalmente condenada "desproporcionada respuesta israelí".

Cuando Estados Unidos fue atacado en Pearl Harbor, no respondió con un ataque paralelo "proporcionado" contra una base naval japonesa. Lanzó una campaña de cuatro años que mató a millones de japoneses, convirtió Tokio, Hiroshima y Nagasaki en un montón de ruinas, y redujo las principales islas japonesas a escombros. ¿Desproporcionado? No. Cuando se es atacado a placer por un agresor, se tiene todo el derecho –legal y moral– de luchar hasta que el agresor esté desarmado e impedido hasta tal punto que no pueda amenazar de nuevo su seguridad. Y eso fue lo que hizo falta con Japón.

Gran Bretaña nunca fue invadida por Alemania en la Segunda Guerra Mundial. ¿Respondió al bombardeo y los proyectiles V-1 y V-2 con un bombardeo "proporcional" de Alemania? Por supuesto que no. Churchill orquestó la mayor invasión por tierra de la historia, que machacó y destruyó por completo Alemania, matando a incontables mujeres y niños alemanes en el proceso.

La perversidad de la reacción internacional de hoy reside en el hecho de que en la práctica existe una desproporción en esta guerra, una asimetría moral radical entre Israel y Hezbolá: Hezbolá intenta deliberadamente crear bajas civiles en ambos bandos, al tiempo que Israel intenta deliberadamente minimizar las bajas civiles, también en ambos bandos.

En lo que quizá sea la campaña de terror desde el aire más descarada desde el bombardeo de Londres, Hezbolá hace llover misiles sobre las ciudades y aldeas israelíes. Estos proyectiles están repletos de metralla que puede penetrar en automóviles y desgarrar la carne humana. Están creados para matar y lisiar. Y lo hacen.

Pero es una campaña dual. Los inocentes israelíes tienen que morir para que Israel sea aterrorizado. Pero los libaneses inocentes también tienen que morir para que Israel sea demonizado, que es el motivo por el que Hezbolá esconde a sus guerrilleros, sus misiles, sus lanzaderas y toda su infraestructura entre civiles. Crear escudos humanos es un crimen de guerra. También es la especialidad de Hezbolá.

El miércoles de la semana pasada, las cámaras de la CNN mostraban la destrucción en Tiro. ¿Qué tiene Israel contra Tiro y sus habitantes? Nada. Pero los misiles de largo alcance de Hezbolá que han estado haciendo llover el terror sobre Haifa están radicados en Tiro. ¿Qué se supone que debe hacer Israel? ¿Dejar intactos los lugares de lanzamiento que estén ubicados deliberadamente en áreas civiles?

Si Israel quisiera destruir la infraestructura civil libanesa, habría cortado la luz en Beirut en la primera hora de guerra, destruyendo una red eléctrica que costó miles de millones de dólares y haciendo retroceder el Líbano veinte años. No hizo eso. En su lugar, atacó la infraestructura de uso dual –puentes, carreteras, pistas de aeropuerto– y bloqueó los puertos de Líbano con el fin de evitar el refuerzo y reabastecimiento de Hezbolá. 10.000 misiles Katyusha son suficientes. Israel no va a permitir a Hezbolá conseguir 10.000 más.

La respuesta de Israel a Hezbolá ha sido emplear el armamento y elegir los objetivos de la forma más precisa posible. No tiene ningún interés y no tiene ningún deseo de matar civiles libaneses. ¿Acaso alguien se cree que no hubiera podido arrasar si así lo hubiera querido el sur de Líbano, por no decir nada de Beirut? En su lugar, en la amarga lucha contra Hezbolá, ha soltado repetidamente panfletos, ha anunciado advertencias, enviado mensajes por radio e incluso por teléfono a los habitantes libaneses para que fueran evacuados de modo que no salieran perjudicados.

Israel sabe que estos panfletos y advertencias dan tiempo a los guerrilleros de Hezbolá para escapar y reagruparse. La notificación con antelación de dónde se acerca el próximo ataque ha permitido a Hezbolá preparar emboscadas. ¿El resultado? Bajas de la infantería israelí inesperadamente altas. Escrúpulos morales pagados con sangre. Soldados israelíes mueren para que los civiles libaneses no mueran. ¿Y a quien condenó a la comunidad internacional por no respetar las vidas de civiles?

Masacre de Qana
Occidente, en apoyo de la propaganda iraní
Antonio Sanchez-Gijón Libertad Digital

Centenares de voces cualificadas y millones de voces de la calle se unen para condenar el ataque de la fuerza aérea israelí a un edificio en la villa de Qana, en el sur del Líbano, la madrugada del domingo. Con la condena va una suscripción entusiasta a la campaña de propaganda de Hezbolá. Y de Irán.

El movimiento terrorista libanés, que cuenta con diputados en el parlamento y ministros en el gobierno del Líbano, lanzó ese mismo domingo 150 misiles sobre territorio israelí. Esto no figura en las protestas elevadas en las calles de nuestro imparcial Occidente. Los centenares de misiles lanzados desde el propio territorio de Qana contra Israel tampoco han sido tenidos en cuenta por quienes protestan. Tampoco se tiene en cuenta en los reproches que el ejército israelí había advertido a la población de Qaná de que iba a ser objeto de ataques. Ni han protestado contra el gobierno libanés y su ejército por no haber evacuado a la población. Tampoco lo han hecho contra la culpable complacencia del gobierno libanés con las aventuras iraníes de Hezbolá.

Ni tampoco recordarán el valor simbólico, y por tanto propagandístico, encerrado en esa pequeña ciudad de Qana. En 1996, un ataque israelí contra un campamento de la ONU produjo cien muertos entre las personas que se habían refugiado bajo su bandera azul. El escándalo causado por los resultados de ese ataque provocó la caída del gobierno de Simón Peres. Pero no esperen que los protestantes pidan la dimisión del gobierno libanés. Al contrario, ¿qué menos pueden esperar que la caída del gobierno de Olmert?

Por no mencionar el chantaje de Hezbolá sobre la población libanesa, su ausencia total de sentido de responsabilidad ante su propio pueblo, y su táctica de tomar rehén a todo un país para poder sacar pecho en la gran yihad mundial contra los israelíes.

Detrás de la muerte instantánea de un número elevado de personas a causa de una acción militar no es fácil discernir algo más que el horror y el dolor. Pero sí; debe haber algo más, algo que explique por qué pasan cosas como ésa, cuál es el designio que permite a algunos asumir las consecuencias queridas o no queridas de acontecimientos como los que han conducido a las muertes accidentales de Qana.

Hezbolá se siente en guerra, quiere la guerra y espera ganarla. Sabía que cualquier acto hostil, como el secuestro de dos soldados, desencadenaría un conflicto. Y esperaba que Israel fuera forzado por la "comunidad internacional" a negociar su rescate. Menuda humillación para el estado sionista, obligado a negociar; menudo éxito para el gallito del corral libanés. Pero Israel respondió en plan de guerra a una provocación que técnicamente era un acto de guerra. Eso es lo que Hezbolá no se esperaba.

Las consecuencias de su aventurerismo habían empezado a alarmar a los gobiernos árabes, que temían el incendio de la calle a beneficio de Irán. Pero el incidente desgraciado de Qana ha dado un manotazo a la rueda de la fortuna. Ahora parece girar en contra de Israel. Y a favor de Irán.

Los que protestan contra el efecto indeseado y trágico de la acción contra Hezbolá en Qana no lo saben, pero sirven en bandeja un triunfo a la propaganda terrorista de los mulás de Irán.


Madrazas y dinero
POR STEPHEN SCHWARTZ (*) ABC

DESDE las atrocidades del 11 de septiembre de 2001, Occidente ha empezado a prestar atención al problema de la educación islámica, incluyendo en particular las madrazas o escuelas religiosas de Arabia Saudí, Pakistán, Egipto, Indonesia y demás que adoctrinan a los jóvenes fieles en las creencias radicales y violentas del wahabismo y las ideologías pseudorreligiosas similares.
En recientes viajes en representación del Centro del Pluralismo Islámico, he comenzado a analizar cómo pueden asistir los no musulmanes y los occidentales a los musulmanes moderados a la hora de cambiar esta situación negativa.
Damos por sentado que el reino saudí financia la educación islámica fundamentalista en todo el mundo. Pero pasamos por alto que los mismos saudíes, con todo su petróleo y demás recursos, también retienen el apoyo financiero y de otro tipo. Prefieren financiar a aquellos que creen que apoyarán con facilidad sus planes perversos antes que intentar sobornar a aquellos que son reticentes a alistarse en la confrontación planetaria.
Un ejemplo lo proporciona el pequeño y pobre pero significativo país de Bosnia-Herzegovina. Los occidentales tienden a pasar por alto Bosnia, tratándolo como una zona marginal del mundo musulmán. Pero mientras que los bosnios carecen de la riqueza y la influencia política de los saudíes, tienen una credibilidad moral enorme en la comunidad islámica global. Para aquellos que combaten el fundamentalismo, el fracaso de los occidentales a la hora de asir la oportunidad bosnia es doblemente desafortunado.
En primer lugar, en el continuo y beligerante debate acerca del futuro del islam en Europa, Bosnia y otras comunidades musulmanas balcánicas son un activo precioso, puesto que representan una forma moderada del islam que es nativa de Europa y que fue puesta a prueba a través de una horrible agresión. Los bosnios respondieron a los ataques contra ellos defendiéndose, pero no a través del terrorismo.
En segundo lugar, el prestigio de los bosnios en todo el mundo les convierte en los mejores emisarios posibles para la restauración del pluralismo intelectual y la moderación social en el islam, y han cultivado las fuentes y la expresión del islam moderado a través del estudio de la dimensión espiritual sufí de la fe musulmana.
Bosnia perdió centenares de miles de personas en la guerra 1992-95; miles de mezquitas fueron destruidas. Pero países islámicos ricos como Arabia Saudí o Irán no han proporcionado ayuda importante a la reconstrucción de la educación religiosa en Sarajevo. Por ejemplo, mientras que el país de Qatar donó dinero a la reconstrucción de la Facultad Bosnia de Estudios Islámicos -la principal madraza de los Balcanes-, Arabia Saudí no proporcionó dinero alguno para tal proyecto, e Irán, que coordinó con Estados Unidos el armamento de los bosnios, no proporciona más que una reducida suma al año para un par de becas. Un importante académico musulmán bosnio me decía, «Arabia Saudí prefiere pagar a los grupos clandestinos que atacan a nuestros líderes religiosos antes que pagar la formación de los nuevos líderes en nuestra forma tradicional de islam».
Un ejemplo similar procede de Israel. Un excelente complejo escolar, el Centro Académico al-Qasemi de Educación, funciona en la ciudad de Baqa el Garbia. Su instrucción se basa en las enseñanzas de la orden Halveti de los sufíes. La escuela tiene actualmente 1.200 estudiantes en grados que varían desde clases elementales a lo largo de todo un plan de estudios de formación de profesores. Pero la escuela Al-Qasemi tampoco anda sobrada de fondos adecuados.
Las madrazas bosnias e israelíes, aunque en lugares que han visto un exceso de conflicto bélico, promocionan no obstante el respeto a todas las religiones y la reconciliación entre los pueblos. Ambas ofrecen cursos de inglés, lo que les permitiría ser aptas para la ayuda americana. Su compromiso y logros son innegables. Puesto que los grandiosos potentados de Riyadh y otros musulmanes millonarios no apoyarán tales instituciones, estoy seguro de que los occidentales -musulmanes moderados residentes en Estados Unidos y en todas partes, pero también cristianos y judíos- deberían llenar el vacío.
La respuesta a las madrazas radicales implica más que presión para su cierre y la producción de encuestas en Occidente. Los occidentales -Estados Unidos y los demás gobiernos incluidos- deberían identificar y apoyar la educación islámica moderada, desde Marruecos a Malasia y desde Bosnia a Botswana. Las escuelas existen; los académicos son válidos; los estudiantes están hambrientos de educación espiritual que les equipe para funcionar en un mundo pacífico, encontremos, en Occidente, modos y medios de apoyar tales instituciones, haciéndolas fuertes, exitosas y de peso. Las vidas de todos nosotros pueden depender de ello.
(*) Director ejecutivo del Centro del Pluralismo
Islámico de Washington

Olmert aplica la extremaunción a Hizbolá que resucita con 225 cohetes
JUAN CIERCO. CORRESPONSAL BEIT HILLEL. ABC

En ocasiones resulta menos complicado explicar una guerra con números que con palabras e imágenes. Números que sumados, multiplicados, restados y divididos nos acercan, sin acabar de tocarlos nunca del todo, a la realidad del conflicto, a la crudeza de los combates, al dolor de las víctimas, al miedo de los desplazados.
Cuenta que empieza como todas las cuentas, por el principio. Por el uno. Una nota manuscrita publicada ayer en la portada en hebreo del diario Haaretz. Encontrada encima de la mesa que el martes por la tarde compartieron en Tel Aviv el primer ministro Ehud Olmert, el titular de Defensa Amir Peretz y el jefe del Estado Mayor, el general Dan Halutz.
Lejano «alto el fuego»
Una nota con 17 vocablos, dirigida por Olmert a Halutz, con la misma sonrisa inquieta con la que miraba a las cámaras, con la que luego tomaría la palabra: «¿Tienes tiempo suficiente hasta el lunes? Porque ese día votará el Consejo de Seguridad de la ONU».
Una nota que viene a demostrar que la carrera bélica de Israel contra el cronómetro en el Líbano tiene fecha de caducidad: la que imponga Naciones Unidas para decretar un alto el fuego con tantas condiciones como exigencias. Una por encima de las demás: el despliegue de una fuerza militar internacional.
E Israel que comienza ya a cantar victoria antes de que termine la guerra para preparar a su opinión pública, para convencer a propios y extraños de que los 22 días de conflicto han merecido la pena.
Triunfalismo israelí
Olmert lo dijo el martes con la boca llena. Halutz lo repitió ayer en Beit Hillel, rodeado de columnas de humo provocadas por los cohetes «Katiusha»: «Estamos ganando la guerra; hemos asestado un golpe muy duro a los terroristas; hemos destruido gran parte de su arsenal; hemos matado a 300 de sus milicianos».
Sólo les faltó a Olmert y a Halutz, éste reconoció que será imposible acabar del todo con la milicia chií, aplicar la extremaunción a Hizbolá, uno de los huesos más duros de roer por Israel en sus 58 años de historia.
El eco de las palabras de los dirigentes políticos y de los altos mandos militares hebreos no tardó en cruzar la frontera, donde ya operan 6 brigadas y 10.000 soldados israelíes.
Y la respuesta de ese muerto resucitado no se hizo esperar. Más de 200 cohetes «Katiusha» y 2 misiles de medio alcance de fabricación siria se abatieron contra el norte de Israel, contra Beit Shean, contra Yenín, en Cisjordania, y contra Afula. El penúltimo, con 80 kilogramos de explosivos, cayó a más de 70 kilómetros de la frontera.
Tormenta de hierro
La tormenta de hierro mató a un hombre de 52 años que montaba en bicicleta en el Kibbutz Saar, y 128 heridos, y demostró que Hizbolá no estaba muerto, tampoco de parranda.
Ya se cuentan 56 israelíes fallecidos (20 civiles, 36 soldados) por 644 libaneses, sin incluir a los milicianos. Cinco de estos últimos, uno de nombre Hasán Nasralah, sin nada que ver con el líder de Hizbolá, fueron capturados por comandos especiales israelíes en la ciudad norteña de Baalbeck, en una operación con helicópteros que tuvo como objetivo un hospital construido y regido por Irán en el que se cree fueron tratados los dos soldados israelíes secuestrados el 12 de julio de los que muchos ya se han olvidado.
Operaciones por tierra, por mar, por aire que se intensificarán con el paso de las horas, con la vista puesta de reojo en las Naciones Unidas pero con los 5 sentidos concentrados en la creación de una zona de seguridad, muy a punto ya, de entre 4 y 6 kilómetros a lo largo de 70 kilómetros fronterizos con el sur del Líbano.
Más de 700 muertos
Números que acompañados de las palabras correctas explican el conflicto sin andarse por las ramas. Una nota manuscrita; más 17 palabras; por 22 días de guerra; menos 300 milicianos de Hizbolá muertos; por 58 años de historia; multiplicados por 225 cohetes «Katisuha»; más 2 misiles con 80 kilogramos de explosivos y 75 kilómetros de alcance; divididos por 1 muerto de 52 años y 128 heridos; sumados a 56 israelíes fallecidos (20 civiles, 36 soldados); menos 644 civiles libaneses muertos; más 5 milicianos capturados; menos 2 soldados secuestrados; por 1 zona de seguridad de entre 4 y 6 kilómetros de ancho por 70 de largo; más 10.000 soldados en el frente...
Operaciones matemáticas para una guerra inhumana. Y es que cuando imperan los números se marginan los sentimientos. En el sur del Líbano. En el norte de Israel. En Oriente Próximo.


CREE QUE LA BANDA SÓLO BUSCA UNA "CONSTRUCCIÓN NACIONAL"
Múgica critica el diálogo con ETA y cree "innecesarias" las reuniones con Batasuna
El Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, dice en una entrevista con Europa Press que ve "mal" el diálogo con ETA y que, además, considera "innecesarias" las reuniones con dirigentes de Batasuna aunque se haya decretado un 'alto el fuego permanente' por parte de la banda terrorista. Además, abogó por que el Gobierno socialista continúe "vigilante" para constatar si es o no verdad que existe una tregua. Múgica se muestra escéptico ante el alto el fuego de la banda terrorista y cree que sólo busca forzar "un proceso de construcción nacional".
Europa Press Libertad Digital 3 Agosto 2006

"El Gobierno ha dicho, y lo ha dicho bien, que va a vigilar ese alto el fuego a ver si es verdad o no es verdad. Hay que calibrar. Hay que ver lo que pasa --señaló--. Creo, estimo que el Gobierno seguirá vigilante los pasos de la organización terrorista y su brazo político. Y me parece muy bien que siga vigilante. Faltaría más que tuviésemos una presunción de que los terroristas van a hacer las cosas bien". En todo caso, Múgica se muestra escéptico ante la posibilidad de que el actual 'alto el fuego' de ETA, a diferencia de otros, pueda ser definitivo o busque algo diferente a forzar un "proceso de construcción nacional" en Euskadi.

"¿Cuántas veces ha dicho ETA, a lo largo de su historia, que iba a abandonar las armas?; ¿cuántas treguas ha pedido?, ¿cuántas veces se ha hablado de paz? Y la paz, ¿para qué?. Y siempre han dicho: 'la paz para el principio de autodeterminación, para construir la nación vasca", enfatiza. El Defensor del Pueblo saca a colación, además, que algunos dirigentes de Batasuna especificaron no hace mucho tiempo que no se está viviendo "un proceso de pacificación", sino uno de "construcción nacional". "Eso no es un descubrimiento, es una realidad que nos están diciendo todos los días, que se trata de construcción nacional", señala.

A continuación, fue preguntado por el hecho de que se haya entrado en una nueva etapa del proceso donde, según parece, el próximo paso a dar será contactar con ETA. Múgica respondió tajante: "A mi me parece mal el diálogo con ETA. Con una organización terrorista no hay que dialogar nunca. Por tanto, todo lo demás... no hay que dialogar nunca". A su juicio, la posición correcta ante el 'alto el fuego' de ETA es la que, "hace unos meses", expresó la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, y que se resume en la frase "dónde y cuándo se entregan las armas". "Es lo único que hay que discutir", sentenció. En este contexto, hizo hincapié en que otras cuestiones como las reuniones de dirigentes socialistas con miembros de Batasuna son "innecesarias" como es igualmente innecesario, dijo, todo aquello que supere "el cómo y cuándo" depositarán sus armas los etarras.

En cuanto a la posible legalización de Batasuna, Múgica respondió que en España pueden legalizarse todos los partidos políticos que así lo deseen, siempre y cuando acepten los preceptos recogidos en la Ley de Partidos vigente. "Cualquier grupo político puede ir a una ventanilla y decir: Yo quiero constituir un partido político legal, aceptando plenamente la Constitución, rechazando el terrorismo y diciendo que voy a dejar de lado cualquier utilización de la violencia o el terror para conseguir mis objetivos --argumenta--. Está abierto todo, pero con esas condiciones".

En este contexto, Múgica abogó por decir "la verdad" a la sociedad en todo momento y "dejarse de excusas y de pamplinas" con respecto al proceso abierto. "Hay que decir 'mire usted, esto es una organización terrorista y tiene que dejar las armas. Y punto'", afirma. "Además, esta sociedad que ve a través de las imágenes lo que pasa pues le dará la razón, naturalmente, a aquellos que le hablen con verdad, que le hablen con decisión --concluye--. La prudencia en política es muy importante. La decisión todavía más. Unan prudencia y decisión y ahí tendrán el cauce político más importante. Tomar una decisión y llegar a ella con prudencia".

Enrique Múgica cree que 'con una organización terrorista no hay que dialogar nunca'
Agencias  Periodista Digital 3 Agosto 2006

El Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, ve "mal" el diálogo con ETA y que, además, considera "innecesarias" las reuniones con dirigentes de Batasuna aunque se haya decretado un 'alto el fuego permanente' por parte de la banda terrorista.

[Enrique Múgica, Defensor del Pueblo] Además, abogó por que el Gobierno socialista continúe "vigilante" para constatar si es o no verdad que existe una tregua. Múgica se muestra escéptico ante el alto el fuego de la banda terrorista y cree que sólo busca forzar "un proceso de construcción nacional".

"El Gobierno ha dicho, y lo ha dicho bien, que va a vigilar ese alto el fuego a ver si es verdad o no es verdad. Hay que calibrar. Hay que ver lo que pasa. Creo, estimo que el Gobierno seguirá vigilante los pasos de la organización terrorista y su brazo político. Y me parece muy bien que siga vigilante. Faltaría más que tuviésemos una presunción de que los terroristas van a hacer las cosas bien".

En todo caso, Múgica se muestra escéptico ante la posibilidad de que el actual 'alto el fuego' de ETA, a diferencia de otros, pueda ser definitivo o busque algo diferente a forzar un "proceso de construcción nacional" en Euskadi.

"¿Cuántas veces ha dicho ETA, a lo largo de su historia, que iba a abandonar las armas?; ¿cuántas treguas ha pedido?, ¿cuántas veces se ha hablado de paz? Y la paz, ¿para qué?. Y siempre han dicho: 'la paz para el principio de autodeterminación, para construir la nación vasca".

El Defensor del Pueblo saca a colación, además, que algunos dirigentes de Batasuna especificaron no hace mucho tiempo que no se está viviendo "un proceso de pacificación", sino uno de "construcción nacional".

"Eso no es un descubrimiento, es una realidad que nos están diciendo todos los días, que se trata de construcción nacional".

A continuación, fue preguntado por el hecho de que se haya entrado en una nueva etapa del proceso donde, según parece, el próximo paso a dar será contactar con ETA. Múgica respondió tajante: "A mi me parece mal el diálogo con ETA. Con una organización terrorista no hay que dialogar nunca. Por tanto, todo lo demás... no hay que dialogar nunca".

A su juicio, la posición correcta ante el 'alto el fuego' de ETA es la que, "hace unos meses", expresó la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, y que se resume en la frase "dónde y cuándo se entregan las armas".

"Es lo único que hay que discutir", sentenció. En este contexto, hizo hincapié en que otras cuestiones como las reuniones de dirigentes socialistas con miembros de Batasuna son "innecesarias" como es igualmente innecesario, dijo, todo aquello que supere "el cómo y cuándo" depositarán sus armas los etarras.

En cuanto a la posible legalización de Batasuna, Múgica respondió que en España pueden legalizarse todos los partidos políticos que así lo deseen, siempre y cuando acepten los preceptos recogidos en la Ley de Partidos vigente.

"Cualquier grupo político puede ir a una ventanilla y decir: Yo quiero constituir un partido político legal, aceptando plenamente la Constitución, rechazando el terrorismo y diciendo que voy a dejar de lado cualquier utilización de la violencia o el terror para conseguir mis objetivos. Está abierto todo, pero con esas condiciones".

En este contexto, Múgica abogó por decir "la verdad" a la sociedad en todo momento y "dejarse de excusas y de pamplinas" con respecto al proceso abierto.

"Hay que decir 'mire usted, esto es una organización terrorista y tiene que dejar las armas. Y punto'".

"Además, esta sociedad que ve a través de las imágenes lo que pasa pues le dará la razón, naturalmente, a aquellos que le hablen con verdad, que le hablen con decisión. La prudencia en política es muy importante. La decisión todavía más. Unan prudencia y decisión y ahí tendrán el cauce político más importante. Tomar una decisión y llegar a ella con prudencia".

CONSIDERAN QUE NO SERÍA IMPARCIAL
El PP recusa a un juez del Constitucional por haber elaborado un informe incluido en el Estatuto de Cataluña
El Partido Popular ha recusado al juez del Tribunal Constitucional, Pablo Pérez Tremps, para que no participe en la resolución del recurso de inconstitucionalidad que han presentado los diputados populares contra el Estatuto de Cataluña, según informa este miércoles el diario El Mundo. El PP considera que Pérez Tremps no actuaría con la imparcialidad necesaria en este asunto.
Libertad Digital 3 Agosto 2006

El citado juez, emitió hace dos años un dictamen para el Gobierno catalán cuyas recomendaciones han sido recogidas en el recientemente aprobado Estatuto.

La ley establece que el magistrado puede ser recusado, entre otros motivos, por haber sido ¨defensor o representante de alguna de las partes¨ que intervienen en un pleito o si ha ¨emitido dictamen sobre ese caso. También se le puede recusar si tiene ¨interés directo o indirecto en el pleito¨ o si ha ocupado un cargo o profesión mediante el cual ha ¨participado directa o indirectamente en el asunto objeto del pleito¨.

Asimismo, se puede recusar a quien, gracias a ese cargo publico o administrativo anterior a su condición de magistrado, ha ¨podido tener conocimiento del objeto de litigio y formar criterio en detrimento de la debida imparcialidad¨.

Estas son las principales causas que el PP alega para recusar a Pérez Tremps según hace constar en un escrito de 31 folios que ha presentado ante el Tribunal Constitucional, firmado por un centenar de diputados populares con Mariano Rajoy a la cabeza.

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