AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 6 Agosto  2006

Tribalismo nacionalista en Francfort
EDITORIAL Libertad Digital 6 Agosto 2006

La Generalidad ha vuelto a dar una muestra más de lo que da de sí el nacionalismo, y ha elegido para ello el lugar en que más podría contrastar. Sabedora de la influencia que tienen los escritores en la sociedad, se dispone, como el resto de las administraciones, a darle todo el dinero de los contribuyentes que sea necesario. Precisamente eso es lo que va a hacer para la Feria Internacional del Libro de Francfort, pero con una condición: absténganse quienes escriban en castellano. La Feria de la ciudad alemana hospeda todas las lenguas en negro sobre blanco, desde las más minoritarias a las universales, como el castellano. Y es máximo exponente de nuestra civilización, con intercambios voluntarios de productos de distintos orígenes y transmisión de conocimientos y experiencias transmitidas por la criatura más conspicua de Occidente: el libro.

El nacionalismo es la ideología de la tribu, del nosotros frente a ellos. Es la civilización en su sentido opuesto. Hay quien no se siente llamado por la atracción de las sociedades abiertas y diversas, por el atractivo de una moral que considera a las personas en igual dignidad aunque sus costumbres sean distintas, por el interés en mirar más allá del terruño. Como en un estadío anterior de la civilización, hay quien se siente atrapado por el nacionalismo. La estrechez de miras, que es también una estrechez moral, es la marca de calidad del nacionalismo, enfermedad que aflige a España, especialmente en ciertas comunidades, como la catalana o la vasca.

Los fondos públicos son fondos privados. En origen son la riqueza y la renta producida por cada uno de nosotros, en nuestra contribución al bienestar nuestro de los demás. No lo tiene el Estado hasta que no nos lo extrae coactivamente, por medio de los impuestos. No decidimos directamente sobre su uso, sino que son los políticos, parte de los cuales elegimos por sufragio universal, quienes toman esas decisiones. El hecho de que el dinero sea de la sociedad, pero que no sea cada uno de los individuos el que elige su empleo debería hacer que los políticos cuidaran al máximo los usos del dinero extraído. Pero en más ocasiones de las que debería eligen con fines que son de ellos, y no nuestros.

Este es un caso de libro. Se convierte el dinero sacado de nuestros bolsillos en subvenciones para una parte no poco elitista de la sociedad, y con condiciones que tienen un transfondo político. Es una más de las medidas que tiene como objetivo marginar una lengua y favorecer otra. Ven en el catalán no una bella forma de expresarse y convivir con otros que la comparten, sino como el vehículo de esa mercancía averiada que es el nacionalismo. Es nuestro deber denunciar los sueños tribales de la rama tribal de nuestra clase política.

Jauja
Por JON JUARISTI ABC 6 Agosto 2006

TVE y la Filmoteca Nacional, en la Dos, han empezado a servirnos paquetes de memoria histórica de la guerra civil. Caí por casualidad en el último (o quizá, a estas alturas, penúltimo) y, contra lo que podría pensarse, no estuvo mal. Lo encontré apasionante. Tanto, que no me explico por qué no se ha emitido por la Uno y en franja horaria más asequible a la mayoría.
Constaba el capítulo, titulado «La revolución social», de tres documentales de propaganda anarcosindicalista. Dos primeras observaciones al margen del contenido. Hablemos, ante todo, del emblema de la productora (no del programa, sino de los documentales). Un tintero con pluma junto a una pistola. Se reconoce perfectamente el tipo del arma, una Star, la favorita de los activistas de la FAI («Lanza la bomba/que escupe metralla, /difunde la Idea/ y empuña la Star»). Falta, para que el conjunto esté completo, una de aquellas clásicas granadas Malatesta, esféricas y de mecha, pero el sentido se comprende.
 Los socialistas mantenían su emblema original del tintero y del yunque, que tan bien se adaptaba a la reivindicación prehistórica de las ocho horas de trabajo, ocho de descanso y ocho de instrucción, a la vez que reflejaba la distinción marxista entre superestructura e infraestructura. Goering sacaba la pistola cada vez que oía hablar de cultura. Los anarquistas adoraban la cultura, pero con la pistola dentro. Despreciaban, por burocrática, aquella división estalinista del trabajo esbozada en la «Oda a Líster» de Antonio Machado («Si mi pluma valiera tu pistola...»), y estaban, aunque no lo supieran, muy cerca de los surrealistas franceses, para quienes el mejor poema imaginable consistía en disparar un revólver sobre la multitud.

Con todo, la retórica verbal de los documentales no es vanguardista, y aquí va la segunda observación. Se habla, y con razón, del lenguaje ampuloso, relamido y hueco del fascismo. No creo que fuera menos cursi y mendaz que el de los propagandistas de la FAI y a las pruebas me remito. Cursi, insisto. Personalmente, los vanguardistas me repugnan. Sin embargo, en los más auténticos había una voluntad heroica de ir más allá de toda convención. La guerra terminó con estas veleidades e impuso un estilo común, un grado cero de cursilería criminal en ambos bandos. Pero vuelvo a los tres documentales. El primero se regodea en la destrucción de los conventos e iglesias de Barcelona, ocultando, mediante una elipsis cutre, la suerte de sus moradores. Los únicos cuerpos de religiosos que aparecen en pantalla son las momias apiladas ante los edificios quemados, pretexto para que los guionistas recuperen el tópico anticlerical de las cámaras monásticas de tortura, que venía recorriendo la literatura folletinesca desde las novelas libertinas y góticas del siglo dieciocho. Las matanzas reales ni se mencionan, pero hay mala literatura de sobra, y una pira lustral alimentada con cuadros y tallas. Todo muy artístico, en la acepción cursi de la vanguardia: el viejo mundo reducido a cenizas.

Ahora bien, lo mejor de la trilogía se hace esperar y, además, se despliega en orden inverso. La tercera pieza es una versión mutilada de un documental encargado por el Comité de Abastos de CNT-FAI sobre Barcelona como Jauja libertaria: los salones del Ritz convertidos en comedores proletarios, banquetes populares, las bodas de Camacho al alcance de todos los barceloneses (menos de los fascistas, que ya crían malvas). Pero he aquí que la segunda pieza trata del avance de la columna Durruti por tierras de Aragón y se explaya sobre la liberación de Bujalaroz por los tres mil aguiluchos de la FAI. No hay imágenes de combates ni de represión antifascista. Sólo de sacrificios de corderos, del holocausto de los rebaños de Aragón para alimentar a los hambrientos anarquistas de Barcelona, que habían agotado sus despensas, a juzgar por el tercer documental, en la fiesta revolucionaria de las últimas semanas de julio del treinta y seis. Por favor, que lo vuelvan a emitir.

Por pedir, que no quede
Luis del Pino Libertad Digital 6 Agosto 2006

De vuelta de tres días de asueto, un par de comentarios sobre diversas peticiones que se han realizado en las últimas fechas.

Pide la fiscal Olga Sánchez que el juez Del Olmo deje de investigar sobre los explosivos de los trenes. La verdad es que la petición no va a ningún lado, porque, aunque el juez Del Olmo no investigue ahora, la Sala de lo Penal se verá forzada a pedirle que lo haga en cuanto los abogados de las defensas y acusaciones contesten con sus propuestas de diligencias a la petición de cierre del sumario. Por tanto, ¿para qué pide eso la fiscal? ¿Por pura coherencia jurídica? ¿O estamos ya en una fase donde paralizar las investigaciones dos meses puede ser crucial?

Pide el juez Del Olmo que le expliquen por qué no puede seguir investigando. La verdad es que nos ha sorprendido a todos gratamente el señor juez con sus ímpetus investigadores, pero son tantas las decepciones que nos hemos llevado, que casi vamos a esperar un ratito antes de lanzar campanas al vuelo. Si de verdad quiere investigar, señor Del Olmo, va a tener que comenzar a empapelar a funcionarios públicos. ¿Está preparado para hacerlo?

Piden los sindicatos policiales que dimita Sánchez-Manzano. Parece justa la petición, dada la acumulación de comportamientos incomprensibles que ha tenido el jefe de los Tedax, pero, puestos a pedir, ¿a qué esperan los sindicatos policiales para reclamar que el gobierno enseñe los informes de análisis de los focos de explosión? O mejor aún: ¿a qué esperan los sindicatos policiales para animar a sus afiliados a que proporcionen al juez y a la opinión pública los datos que se les están ocultando?

Ha pedido, por último, el Gobierno un pacto de silencio sobre el proceso de rendición ante los asesinos de ETA. Pues... me temo va a ser que no. Dada la petición, trataremos de redoblar los esfuerzos para dar a conocer a la opinión pública lo que se le quiere ocultar: que el Gobierno está dispuesto a conceder todo a una banda terrorista que ni está en tregua, ni ha renunciado a su programa de máximos, ni piensa siquiera pedir perdón por sus crímenes. Por lo pronto, recordemos que en estas últimas fechas:

se han producido agresiones a un concejal del PSOE (Gotzone Mora) y otro del PP
se ha arrasado una estación en Guecho
se han lanzado cócteles molotov contra instituciones del gobierno autónomo vasco
se ha agredido a un policía autónomo vasco
se han seguido enviando cartas de extorsión a los empresarios
la ilegal Batasuna ha vuelto a humillar al Gobierno, rechazando cualquier cambio en sus estatutos y rechanzando un cambio de nombre que pudiera facilitar su legalización
la ilegal Batasuna ha convocado una manifestación por la autodeterminación para el 13 de agosto
el Partido Socialista de Euskadi ha reaccionado equiparando al PP con la organización terrorista Batasuna y negándose a solicitar que se prohiba la manifestación convocada por ésta.

Si alguno os animais, no estaría mal hacer una cronología con el día a día de esa realidad que el Gobierno quiere ocultar. Nada hay que les convenga menos en este momento que el que se traslade a la opinión pública la información que quieren hurtarle. Y, por cierto, tampoco estaría mal que echarais un vistazo a la web de Ciudadanía Democrática http://www.ciudadaniademocratica.org/, la plataforma que han creado Gotzone Mora y Ernesto Ladrón de Guevara. Por si alguno os animais a colaborar con ella.

Tampoco las provincias vascas son Euskadi
Pío Moa Libertad Digital 6 Agosto 2006

Ha dicho Jaime Ignacio del Burgo que empezaron a atacarle ferozmente cuando se atrevió a sostener que Navarra no es Euskadi. Hace muy bien en sostenerlo, aunque quizá se necesita más, mucha más energía. Claro que Navarra no es Euskadi. Ni lo son tampoco las provincias vascas.

Euskadi no pasa de ser un palabro inventado por aquel "menor de edad mental" –como le describió Unamuno–, llamado Sabino Arana, y que incluía las Vascongadas, Navarra, el suroeste de Francia y lo que le pudieran echar. Durante la II Guerra mundial, los sabinianos pedían a los Aliados, en pago por sus (irrelevantes) ayudas como espías, trozos de Logroño, de Santander y de Aragón. Y es que la ocasión la pintan calva.

El terminacho Euskadi no designa una realidad, sino una aspiración nefasta. Es anticonstitucional, antidemocrático y, por supuesto, antiespañol. Pero los discípulos de Sabino han tenido un éxito increíble imponiendo su terminología a sus obtusos adversarios.

También oímos, incluso a Mayor Oreja o a María San Gil hablando de "autodeterminación", de "soberanismo" o de "independencia", términos todos ellos cargados de una emotividad positiva... y falsa en este caso. Usan la terminología de los sabinianos, y con ello ya empiezan a perder la partida. El término correcto, histórica y políticamente, es "secesionismo" o "separatismo".

Identidad y autogobierno
JOSEBA ARREGI El Correo

El PNV celebró, como todos los años, su aniversario el día de San Ignacio. Hace 111 años que nació como partido.Y las palabras pronunciadas por su presidente, Josu Jon Imaz, con ocasión de la celebración de ese aniversario fueron recogidas por los medios de comunicación. Y en general han recibido una buena acogida: casi todos han subrayado la voluntad del PNV de llegar a acuerdos con los no nacionalistas para construir una nación democrática.

La mayoría de medios han destacado cuatro aspectos en el discurso de Imaz: la apuesta por el pragmatismo, signo de identidad del nacionalismo a lo largo de su historia; la voluntad de lograr un acuerdo integrador en el proceso de negociación entre partidos vascos que se inicie cuando se den las condiciones para ello; la no renuncia a los ideales y a las propuestas de siempre; y la apuesta por el máximo autogobierno para poder desarrollar la identidad vasca.

Es cierto que con un PNV que apuesta por el pragmatismo han sido posibles muchas cosas en Euskadi. Es cierto que el pragmatismo ha sido señal de identidad de su nacionalismo a lo largo de su historia. Es cierto que es mejor un PNV que apuesta por el pragmatismo que un PNV instalado en la maximalidad de sus sueños. Y es cierto que ese pragmatismo hace posible que el PNV esté abierto a alcanzar un acuerdo integrador para el futuro político de Euskadi, un acuerdo que implique a los no nacionalistas, cerrando definitivamente la apuesta de Estella/Lizarra. Sólo así fue posible en su día el Estatuto de Gernika. Sólo así fue posible en su día el acuerdo con Indalecio Prieto para el Estatuto del 36. Sólo así ha sido posible que Euskadi haya existido alguna vez como sujeto político.

Pero quizá haya llegado la hora de decir que no basta con la apuesta por el pragmatismo como fundamento suficiente para el desarrollo de un futuro democrático para la sociedad vasca. El hecho de que el propio Imaz se refiera al acuerdo integrador, a la necesidad de contar con los no nacionalistas para definir a la sociedad vasca en términos de que ello es necesario para que se dé una nación democrática ya es indicativo de que la cuestión para el nacionalismo no puede radicar simplemente en ser pragmático.

La sociedad vasca definida como nación sólo desde el nacionalismo, la pretensión del acuerdo de Estella/Lizarra, no peca de maximalismo, sino de unilateralidad, de elevar la parte a todo. Peca, en definitiva, de falta de democracia. Al igual que pecaba de falta de democracia el plan Ibarretxe. Pues la democracia no sólo consiste en que funcione el principio de las mayorías. Previo al funcionamiento del principio de las mayorías está el reconocimiento del pluralismo de la sociedad vasca, especialmente en el momento constitutivo de su propia definición. Sólo desde ese reconocimiento elevado a acuerdo marco y a institución política es posible el funcionamiento de las mayorías. Por lo tanto no es cuestión de pragmatismo, sino de democracia.

Y ya colocados en el plano de la democracia, la cuestión fundamental radica en si es posible desarrollar la democracia y consolidarla por medio de un discurso legitimador manteniendo al mismo tiempo los ideales y los presupuestos de siempre, si esos ideales y presupuestos chocan con la democracia, si esos ideales y esos presupuestos chocan con el pluralismo y la complejidad en el sentimiento de pertenencia constitutivo de la sociedad vasca.

Existe una tentación, muy posmoderna, de creer que en la política, como en cualquier otro ámbito de la vida, todo es posible, que es posible la indefinición, que es posible lo uno y su contrario, la cuadratura del círculo, definir y definirse -establecer límites-, y el mantenimiento de ideales ilimitados. Algo de eso hay en la postura del PNV de querer ser pragmático, de querer construir Euskadi desde el interior de la democracia y respetando, por ello, el pluralismo que exige acuerdos integradores, y mantener al mismo tiempo el ideal de una definición de Euskadi unilateral, que parte de la homogeneidad del sentimiento de pertenencia, que niega la pluralidad.

El mantenimiento de los ideales absolutos, pero sometidos a la rebaja del pragmatismo y de la necesidad del acuerdo es contrario a la autolimitación que exige la democracia: el espacio público que es la democracia surge por la limitación de las creencias, por la limitación de las identidades, por la limitación de los intereses.

Y el mantenimiento de los ideales absolutos sometidos a las rebajas que fueran necesarias se convierte en fuente inagotable de insatisfacción, la cual a su vez impide desarrollar a quien se mueve en esa alternativa entre ideal y cesión pragmática -en este caso al PNV- un verdadero discurso de legitimación del poder que resulta de los acuerdos integradores a los que llega. Pero sin ese discurso de legitimación, la democracia institucionalizada sobre el acuerdo queda siempre bajo sospecha, nunca se consolida, queda sometida a todos los vaivenes deslegitimatorios que provienen de cualquier esquina. Los últimos 30 años son un ejemplo práctico de ello.

Todo esto se pone claramente de manifiesto en la relación que establece Josu Jon Imaz entre autogobierno e identidad: el PNV apuesta por el máximo autogobierno para poder desarrollar la identidad vasca. Si sometemos las palabras a la lógica implícita en ellas, tendremos que concluir que el máximo autogobierno significa autarquía: el gobierno que empieza y termina con uno mismo, sin interferencias de fuera, sin condicionamientos que no sean los provenientes de su propio interior. La autarquía, sin embargo, sólo es posible en la negación del pluralismo y de la complejidad del sentimiento de pertenencia existente en una sociedad. Ese pluralismo y esa complejidad no significan otra cosa que la existencia de ciudadanos que no quieren identificarse exclusivamente con la fuente propia y autónoma del poder, o, mejor dicho, que entienden que lo propio y autónomo no es lo que los nacionalistas limitan a Euskadi, sino que es más amplio y se sienten incluidos también en eso más amplio que para ellos es tan propio y autónomo como lo que más.

Hablar de máximo autogobierno al servicio de la identidad vasca plantea siempre la misma pregunta: ¿Qué es la identidad vasca? ¿Pertenece a ella toda la historia de participación en el desarrollo de la monarquía española? ¿Pertenece a esa identidad lo supuestamente no propio, la lengua española, la cultura española? ¿Se puede entender la identidad vasca, la que caracteriza a una sociedad plural y compleja, sin las referencias estructurales a la cultura española? ¿Quién define la identidad vasca?

Mejor que reclamar el máximo autogobierno para el desarrollo de una identidad que se supone definida para siempre sería partir de la realidad de una identidad compleja y plural, estructuralmente involucrada en identidades más amplias, participadora en proyectos incluyentes y no excluyentes, y desde esa constatación de una identidad compleja preguntarse cuál es el autogobierno que le corresponde y le puede servir, preguntarse cuál es el marco jurídico que mejor responda a esa realidad compleja, imbricada en ámbitos más amplios y participadora, preguntarse cuál es la institucionalización política adecuada para una sociedad tan compleja y rica como la vasca.

Y la respuesta será que en esa sociedad los ideales y presupuestos del nacionalismo no tienen sitio, pues implican renuncia al valor positivo que esa complejidad y esa riqueza suponen.

Tomar en serio las palabras lleva también a comentar la enorme contradicción en la que cae Pernando Barrena, según referencias de prensa. Además de la afirmación de que sin una salida para presos y exiliados no habrá fin de ETA, algo positivo si significa que los presos comienzan a ser la primera y única preocupación de ETA, dice que 'Txapote' no ha querido reírse de las víctimas con su comportamiento en el juicio seguido contra él en la Audiencia Nacional, que lo único que ha hecho es reivindicar la validez de la lucha armada en la que ha participado. ¿No hay mayor escarnio para las víctimas que el asesinato, no hay mayor burla a las víctimas que reivindicar una lucha armada que ha supuesto el asesinato de más de 800 personas? Seamos serios.

Peligroso Irán
Editorial ABC 6 Agosto 2006

MIENTRAS la guerra entre Israel y los terroristas de Hizbolá aumenta de intensidad e, incluso, amplia su campo de operaciones dentro del territorio libanés, el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, ha ofrecido una solución al conflicto que a buen seguro habrán jaleado todos los grupúsculos neonazis que operan a lo largo y ancho del planeta. Con una verborrea antisionista que suscribiría el mismísimo Hitler, ha dicho en la Cumbre del Consejo Ejecutivo de la Organización de la Conferencia Islámica, celebrada en Malasia, que la única solución eficaz a la crisis libanesa es la «eliminación del régimen sionista» de Tel Aviv, culpando al Reino Unido y a los EE.UU. de ser los responsables últimos de la guerra que se está librando en estos momentos entre Israel y las milicias chiíes de Hizbolá. De este modo el jefe del Estado iraní ha vuelto a insistir en la tesis que ya tuvo la osadía de deslizar el pasado mes de octubre. Entonces propuso también que Israel desapareciera del mapamundi, tesis que dos meses después glosó a mayor abundamiento cuando sugirió que, si los Gobiernos de Alemania y Austria querían liberarse de la culpa provocada por la brutal experiencia del Holocausto, lo único que tendrían que hacer era abrir sus fronteras para alojar en su seno al Estado hebreo tras su expulsión del Oriente Próximo por la fuerza.

Más allá de lo intolerable de estas declaraciones, lo cierto es que en todas ellas se muestra una peligrosa agresividad antisionista que hay que poner en relación con la voluntad de liderazgo que el Irán de los ayatolás trata de establecer sobre el conjunto de los elementos terroristas que operan dentro del islam. Así, la agitación de Ahmadineydad de la bandera contra Israel forma parte de una estrategia de presión antiisraelí que tiene dos piezas básicas dentro del juego de poder que está desplegando en la región: el empleo de Hamás para dinamitar el proceso de paz entre la Autoridad Palestina e Israel y la utilización de los terroristas de Hizbolá para debilitar la fortaleza interior y el mermado crédito internacional del que goza el Gobierno de Olmert. En este sentido, no cabe duda que Ahmadineyad comienza a ser un problema cada vez mayor para la comunidad internacional. Primero, porque no ceja en su empeño de seguir adelante con su programa nuclear, al tiempo que teje una inquietante capilaridad de intereses antioccidentales con caudillos populistas del percal de Hugo Chávez. Y segundo, porque la propia fisonomía de Irán se cubre con el velo totalitario a gran velocidad, tal y como ayer mismo se ha puesto de manifiesto con la ilegalización de la organización proderechos humanos que lidera la Nobel de la Paz Shirin Ebadi. ¿Razones? Considerar sus actividades como contrarias a la revolución islámica.

El fatídico ratio 90 / 10
Por RAMÓN PÉREZ-MAURA ABC 6 Agosto 2006

Son muchas las razones por las que cuando empieza una guerra nadie sabe quién ganará. Y la historia nos demuestra que no siempre una maquinaria de guerra apabullante es la herramienta que garantiza la victoria final. Por supuesto, hay muchos precedentes de ejércitos temibles, como los comandados por Napoleón o Hitler que acabaron sucumbiendo. Y lo hicieron por muchos motivos, entre otros por carecer de las razones éticas que bien fundaran su victoria. Ahora nos encontramos en un caso distinto. Israel tiene muy buena base ética para ganar esta guerra, tiene significativos apoyos internacionales y tiene una capacidad incuestionable para destruir las infraestructuras de Hizbolá. Y aún así, el final de esta batalla puede ser su derrota.

Esta ofensiva de respuesta a la agresión de Hizbolá se lanzó con el objetivo de aniquilar a Hizbolá como factor terrorista en el sur del Líbano mediante la fuerza aérea y en el plazo de una semana. Es evidente que bien entrados en la cuarta semana de guerra, aquella meta suena a una inverosímil utopía. Lo curioso es que aunque se hubiera logrado íntegramente terminar en una semana, Israel tampoco aparecería ante los islamistas como el vencedor de Hizbolá. De haber ocurrido eso el mensaje islamista para autoconsumo sería que la aplastante maquinaria de guerra norteamericana se había impuesto sobre los luchadores del Partido de Dios. Israel no figuraría en el guión.

Ahora parece que el mayor golpe con el que Israel puede aspirar a coronar esta batalla es la muerte del caudillo de Hizbolá, Hasán Nasralah, y asentar ese 90 por ciento de objetivos sin alcanzar un 10 por ciento. Ése es el fatídico ratio 90 / 10. Cualquiera diría que eso es una victoria en toda regla para Israel. Pero en realidad lo es para Hizbolá: una victoria en toda regla. Porque para ellos equivale a imponerse sobre la poderosa maquinaria de guerra israelí. Y porque le permitirá tener un núcleo desde el que empezar de nuevo a reconstruir esa maquinaria bélica con la que poder atacar a civiles israelíes permanentemente mientras que Israel intenta evitar herir a los civiles libaneses. Con la consecuencia de que en la opinión pública europea se asume como natural lo primero y se denuncia vocingleramente lo segundo. Hoy hace una semana que un ataque israelí causó la matanza de Qana por la que Israel ha sido casi universalmente condenado. Matanza en la que murieron civiles que estaban refugiados en un edificio desde el que Hizbolá disparaba sus misiles sobre Israel. Importa poco quién llegó primero, si los civiles o los cohetes, lo cierto es que está prohibido por el derecho internacional ninguna acción de guerra desde puntos en los que estén refugiados civiles. Como siempre, Hizbolá hizo caso omiso. Y eso quiere decir que el único responsable de aquella matanza de Qana, hace siete días, fue Hizbolá.

ETA envía a los empresarios una nueva remesa de cartas en las que exige grandes sumas de dinero
? La llegada de las misivas prueba, una vez más, que la banda no ha renunciado en ningún momento a la extorsión ? Batasuna vuelve a desafiar la legalidad y anuncia una manifestación para el inicio de la Semana Grande de San Sebastián
J. M. Zuloaga  La Razón 6 Agosto 2006

Madrid- Empresarios de Vizcaya han recibido en los últimos días cartas de ETA en las que se les exige el pago de importantes cantidades de dinero, según han confirmado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas. Las misivas podrían pertenecer a una nueva remesa correspondiente al mes de agosto o formar parte de las que los pistoleros emitieron en junio y que, por razones que se desconocen, no han sido puestas en el correo hasta ahora.

La llegada de nuevas cartas prueba, una vez más, que la banda no ha renunciado en ningún momento a la extorsión. De hecho, en la única entrevista publicada tras el anuncio del «alto el fuego de las acciones armadas», los portavoces etarras justificaron esta actividad en las necesidades económicas que tienen.

Las citadas fuentes han subrayado que a nadie puede engañar el supuesto tono «amable» de las cartas para justificar el chantaje. Se trata de misivas que llevan los sellos de una organización criminal que ha asesinado a 817 personas, algunas de ellas empresarios. Los pistoleros, además, no ofrecen alternativa: es decir, no contemplan la posibilidad de que el extorsionado se niegue a pagar ya que no le indican que, en este caso, no debe preocuparse porque no le ocurrirá nada. La amenaza, al tratarse de ETA, permanece.

Hasta el momento, el Gobierno ha restado importancia a esta actividad criminal de la banda. En las cartas recibidas recientemente por empresarios navarros y vizcaínos la suma máxima que ETA exigía era de 60.000 euros.

La desaparición total de la extorsión, junto a la del terrorismo callejero, eran condiciones para poder iniciar la negociación que, sin embargo, ya se ha iniciado, según reveló días pasados la vicepresidenta Fernández de la Vega.

Manifestación de Batasuna. Mientras, la actividad de Batasuna en el frente político continúa. La formación ilegal ha convocado una manifestación bajo el lema «País Vasco. Autodeterminación» para el próximo domingo en San Sebastián, coincidiendo con el inicio de las fiestas de Semana Grande en la capital guipuzcoana. En una rueda de prensa celebrada ayer en San Sebastián, el dirigente Pernando Barrena aseguró que ya han iniciado los trámites administrativos para poder llevar a cabo esta movilización, que, a su juicio, no tiene por qué prohibirse ya que «como ciudadanos» tienen «pleno derecho» a manifestarse.

Además, en su comparecencia Barrena desmintió «rotundamente» que Batasuna esté retrasando su legalización pese a tener los estatutos de un nuevo partido.

Asimismo, aseguró que «ya se dan todas las condiciones políticas y sociales para poner en marcha la mesa de resolución en breve». En este sentido, recordó que el PSOE es «el único» que «día tras día pone nuevas condiciones», porque este partido «tiene un enorme miedo escénico al espacio del diálogo» así como «a un cálculo electoral inconfesable».

Por su parte, el Partido Popular presentará una iniciativa en la Cámara de Vitoria en la que pedirá al Departamento de Interior del Gobierno Vasco que prohíba la manifestación anunciada por Batasuna, ya que «representa un nuevo desafío al Estado de Derecho».

En este sentido, el parlamentario «popular» Carlos Urquijo apuntó la posibilidad de que Batasuna recurra al «subterfugio» de comunicar a Interior la celebración de la marcha «en nombre de un particular, en posesión de todos sus derechos civiles y políticos», para evitar presentar el nombre de la formación de la izquierda abertzale, dado que es un partido ilegalizado. Según opinó, tras la comparecencia de Barrena «es evidente que Batasuna está detrás de la convocatoria de esa marcha», y por lo tanto, «a la vista de esas pruebas, el departamento de Interior debe prohibirla».

Victimismo infantil. Por su parte, desde el PSE, su secretario general en Guipúzcoa, Miguel Buen, instó a Batasuna a abandonar el «victimismo infantil» sobre su situación de ilegalidad y a «asumir las reglas del juego democrático» para volver a una legalidad que le permita participar «en la mesa de diálogo».

EL RESTO TENDRÁ QUE PEDIR APOYO A SUS EDITORIALES
La Generalidad concede ayudas para acudir a la Feria de Francfort sólo a los escritores en catalán
Absténganse escritores en castellano. Tal es la coda implícita en la convocatoria de subvenciones para la promoción de la literatura catalana en la próxima Feria profesional del Libro de Francfort. Los autores podrán pedir una ayuda a su presencia en la feria y estarán cobijados por el pabellón oficial de la Generalidad, pero sólo si escriben en catalán. El resto tendrá que acudir por su cuenta o encomendarse a sus editoriales. El portavoz del Partido Popular de Cataluña, Daniel Sirera, ha denunciado esta práctica discriminatoria que demuestra la "intencionalidad excluyente de la política lingüística" del Gobierno presidido por Maragall.
Libertad Digital 6 Agosto 2006

El portavoz popular ha denunciado en la COPE una campaña de promoción de las letras catalanas que discrimina a los autores locales que escriben en castellano.

Una iniciativa parlamentaria del PPC ha evitado que la exclusión fuera total, y los escritores castellanófilos estarán representados en el pabellón oficial, siempre que sus respectivas editoriales apoyen su presencia y sufraguen los gastos del viaje y estancia en la Feria de Francfort.

Para los autores en catalán, en cambio, la Generalidad distribuirá ayudas económicas que les permitirán promocionarse en la feria más importante de la edición.

El marco de la política lingüística es uno de los motivos de inconstitucionalidad esgrimidos por el PP en su recurso ante el Tribunal Constitucional contra el Estatuto de Cataluña.

El pasado mes de junio, un padre hizo un ayuno de protesta en la plaza de San Jaime exigiendo la escolarización en castellano de su hija en un colegio público de Cataluña.

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