AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 11 Agosto  2006

Carta del Presidente de AGLI a la Junta de Galicia
Nota de Prensa  AGLI 11 Agosto 2006

Señor Presidente de la Junta de Galicia
(D. Emilio Pérez Touriño)
C/ Otero Pedrayo s/n
15704 Santiago de Compostela 

La Coruña, 7 de Agosto de 2006

Señor presidente:  

Me dirijo a Vd. en representación de la Asociación Gallega para la Libertad de Idioma (AGLI) y en mi propio nombre, para poner de manifiesto lo  siguiente: 

Desde hace muy poco tiempo y después de ser aprobado el Estatuto de Cataluña, pendiente aún de los recursos de inconstitucionalidad que deben presentar tanto el Defensor del Pueblo como los partidos políticos que tengan algo de sentido común, hemos visto en los medios de comunicación una serie de noticias y declaraciones, sobre la gestación de un nuevo Estatuto  para la Comunidad gallega. Ello ha originado auténtica alarma social porque se hace hincapié en incorporar la obligación de conocer la lengua gallega y la inclusión del término nación como una forma de perfilar la secesión de esta Comunidad, respecto del resto de España.  

Resulta de verdadera indigencia intelectual y política esta burda imitación y este esperpéntico seguidismo de lo catalán y vasco, por parte del BNG, su socio de gobierno, que pese a sacar los peores resultados electorales de su historia parece tener ese poder especial que le hace ser la llave en el desgobierno de nuestra Comunidad Autónoma, gracias a un sistema electoral caduco, fuera de la realidad y realmente perjudicial para España, mediante el cual, unos pocos escaños, representando una minoría, en algunos casos carente de libertad para elegir, condiciona la política y el gobierno de nuestra nación española, siempre, cosa curiosa, por parte de partidos nacionalistas, separatistas y antiespañoles, que venden sus votos a cambio de concesiones, prerrogativas  y prebendas que persiguen, con gran voracidad, ventajas para sus ínfulas separatistas e imposición de las lenguas regionales respectivas, con la finalidad de conseguir deshacer España en auténticos reinos de taifas.  

Lo hemos visto con Felipe González, en manos del separatista catalán Pujol, el mismo individuo que provocó el estúpido comentario de  José María Aznar, de que hablaba catalán en su intimidad y que presionó y condicionó su "colaboración" con el gobierno de España a la eliminación de Vidal Quadras, entonces al frente del Partido Popular de Cataluña, que había conseguido sus mejores resultados electorales, pero que resultaba sumamente molesto para el honorable presidente Sr. Pujol, enemigo de España y auténtico dictador lingüístico de Cataluña, con la anuencia del gobierno aznarista, como antes con el de Felipe González.  

El actual gobierno del presidente Zapatero sigue el rumbo de sumisión al nacionalismo de la peor especie, que representan tanto Carod Rovira como Otegui, y Vd., Sr. Touriño padece del mismo mal, al hacerle el juego a los nefastos nacionalistas separatistas y antiespañoles que forman el Bloque Nacionalista Gallego, uno de cuyos representantes más caracterizados ha sido condenado y estuvo en la cárcel por quemar una bandera española, un 25 de julio, en  Santiago de Compostela,  la que simboliza a España entera y a todos los españoles. No se sabe de “hazaña” semejante con una bandera gallega, catalana o vasca. 

Que Vd. señor Presidente de todos (?) los gallegos, se pliegue a las pretensiones de sus socios de gobierno antiespañoles e independentistas, se percibe como algo de extrema gravedad, especialmente al chocar frontalmente con la Constitución Española de 1978, hecha con el consenso de todos los partidos políticos españoles, aunque ya llevaba el germen de todos los conflictos que vendrían después con las distorsiones provocadas por los independentistas, que trataron de hacer relecturas tendenciosas de la Carta Magna, como el Sr. Pujol y que aprovecharon este absurdo y obsoleto, además de sumamente perjudicial para España, sistema electoral  que sufrimos, sin que nadie hasta ahora lo haya cuestionado, a pesar de ver como nos lleva a todos los españoles a la desunión y al desastre. 

Vd. dijo «Si en España hay nacionalidades históricas, Galicia es una de ellas. Si en España hay regiones, Galicia es una de ellas. Y si en España hay naciones, Galicia lo es», superando en relativismo conceptual al presidente del gobierno de ese amasijo internacional ibérico. La firmeza de sus convicciones y la claridad de sus ideas son pasmosamente etéreas.  

Resulta muy fácil adivinar adonde conduce su errónea concepción de lo que debe ser un Estatuto para Galicia y queremos resaltar su enorme responsabilidad ante la Historia y ante los gallegos no sectarios, si continúa haciéndoles el juego a esa minoría separatista y antiespañola con la que cree Vd. que  está gobernando, cuando no pasa de ser un títere de esos pocos aprovechados que utilizan el sistema electoral para combatir a la propia Constitución con los poderes que Vd. se ve forzado a  pagar por sus votos, cuando el espíritu y la misma letra de la Carta Magna no autorizan tales desmanes. 

Por lo expuesto, nos vemos en la urgente necesidad de informarle que la Asociación Gallega para la Libertad de Idioma (AGLI) se opondrá, utilizando todo tipo de mecanismos del Estado de Derecho (si admitimos que España lo es), contra ese Estatuto  aberrante y separatista que sólo unos pocos tratan de imponer en aras de conseguir sus tórpidos fines y haremos la correspondiente campaña de concienciación y petición del NO a esa necia imitación del Estatuto de Cataluña.   

Persistir en ese propósito le va a suponer una enorme factura electoral y seguirles el juego a los impresentables nacionalistas de por aquí le perjudicará enormemente. Como demuestran los trágicos sucesos acaecidos recientemente en los Balcanes, esa ideología caduca y decimonónica  sólo trae odios, fronteras, insolidaridad y sangre, con ese mesianismo paranoide de los que quieren salvar a todos los gallegos, sin que se lo hayamos pedido y haciéndonos retroceder setenta años.

También debemos tener presente que con cada partido nacionalista suele aparecer en paralelo un brazo armado, como ETA en el País Vasco, Tierra Libre en Cataluña y el Ejército Guerrillero en Galicia, ahora transformado en Grupo Independista que coloca bombas en cajeros y empresas. No hay más que analizar uno por uno a los líderes nacionalistas para sentir escalofríos e indignación al pensar que pueden influir,  por esos azares políticos tan nefastos, en nuestras vidas y en nuestra concepción de lo que la mayoría entendemos por España. 

Deseamos de todo corazón que recapacite sobre lo que pretenden hacer los separatistas con su colaboración y seguidismo, que parece que empieza Vd. a dar la imagen de ser más galleguista que el mismísimo Breogán. 

Ya sin el nuevo pretendido Estatuto, tanto gobiernos anteriores como el suyo, incumplen flagrantemente la Constitución Española, al tratar de imponer la lengua gallega contra  la sociedad, contra las personas, contra el sentido común, contra los derechos humanos, no permitiendo a los padres elegir el idioma español como lengua de primera enseñanza, ni a los alumnos de enseñanza media ni universitaria, ni a los profesores, ni a los funcionarios, ni a los ciudadanos. La Constitución Española,  establece el deber de conocer el idioma español, no impone el deber de conocer la lengua gallega, no impone el bilingüismo. Su última hazaña, la creación de las galescolas, es ya el inicio de la culminación de un régimen totalitario donde a los ciudadanos se les lava el cerebro para convertirlos en clones nazionalistas.  

La historia se escribe ahora y a Vd. le quedan pocas oportunidades para quedar como defensor de España y de los españoles, y muchas para quedar como el iniciador del Feudo Gallego y de la vuelta al tiempo de las tinieblas.

Fdo.: Presidente de la Asociación Gallega para la Libertad de Idioma

Comienza la España «residual»
Editorial ABC 11 Agosto 2006

MIENTRAS apura sus últimas semanas en la Generalitat, Pasqual Maragall ha decidido buscar unos minutos de gloria durante las vacaciones veraniegas. En una peculiar fiesta organizada en el pueblo más pequeño de Cataluña -con sólo 31 habitantes censados- la víctima principal del Estatuto consiguió hacer de la necesidad, virtud. Relegado por Zapatero en la famosa reunión de La Moncloa con Artur Mas, Maragall ha visto en pocos meses cómo se acelera el final de su carrera política. Un Estatuto aprobado con notable desinterés de los ciudadanos, la ruptura del tripartito, la apuesta del PSC por José Montilla y la convocatoria de elecciones anticipadas en una fecha insólita, son los hitos que marcan la despedida de un personaje que será recordado más por su etapa como alcalde de Barcelona que como presidente autonómico.

Ahora se suelta la lengua con unas afirmaciones que parecen destinadas a poner las cosas fáciles al TC a la hora de resolver el recurso interpuesto por el PP. Si es verdad que el Estatuto es «la nueva Constitución» de Cataluña, es evidente que no encaja con la Constitución de 1978 a la que deben someterse todas las normas que integran el ordenamiento jurídico. Si la presencia del Estado en aquella parte de España se convierte en «residual», no será fácil justificar el cumplimiento de la obligación que incumbe a los poderes centrales de garantizar la igualdad de derechos y deberes de todos los españoles en cualquier parte del territorio nacional. Si la idea de Cataluña como «nación sin Estado» preside el texto estatutario, no sirve el principio constitucional de unidad indisoluble de la nación española. Basta con lo dicho para concluir que -en una especie de confesión de parte- Maragall está reconociendo sin rodeos la inconstitucionalidad del Estatuto.

Desde un punto de vista político, no está claro si el presidente saliente pretende hacer un favor al candidato de su partido o le está poniendo piedras en el camino. Es notorio que Montilla intenta ampliar la base electoral de los socialistas catalanes hacia un sector que no se distingue por su catalanismo radical. En este último ámbito, algún portavoz de ERC ya se ha encargado de recordar que Cataluña dista mucho de ser el territorio europeo no estatal con mayor autogobierno, echando en falta un modelo de financiación similar al concierto vasco. En cambio, CiU, a través del propio Artur Mas, celebró también con satisfacción la vigencia formal de la nueva norma. Está claro que los convergentes (que parecían condenados a un largo periodo de lejanía del poder) van a jugar a tope su imagen como factor decisivo para salvar del fracaso a un texto que estaba a punto del naufragio. La gratitud de Maragall a la «España amiga que nos entiende» resulta, en fin, un peculiar gesto hacia Zapatero, que sólo el tiempo dirá si guarda alguna relación con el futuro político del todavía presidente.

Nación rica, nación pobre
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 11 Agosto 2006

MIENTRAS arde Galicia, impotente, Maragall se pavonea de presidir una nación europea que, sin ser Estado, tiene tantos poderes y maneja tantos recursos que tiene a este como algo residual.

Palabras terribles oídas en estos momentos desde Galicia. A la luz infernal de los ciento cincuenta incendios resulta insultante el discurso de Maragall en el arranque del Estatuto catalán. Porque Galicia va a «ser» también una nación en unos meses pero no dispondrá de los mismos recursos que Cataluña ni siquiera para luchar de forma eficaz contra los incendios. Pero ¿qué puede importarles eso a Pérez Touriño y a Suso de Toro? Lo histórico para ellos es que Galicia llegue a cumplir el sueño «nacional» que tuvieron unas minorías prácticamente inexistentes en los años treinta.

En Galicia las pretensiones estatutarias y nacionales resultan especialmente patéticas como lo es el «patois» que chamullan los políticos al expresarse en el idioma vernáculo. ¿No se dan cuenta Fraga, Touriño, Feijóo y los independentistas del Bloque del daño que hacen al idioma que dicen querer cuando hablan de un modo innecesariamente traducible? Quizá por sentido estético y odio al pueblerinismo arrasador con el que se manifiesta el nacionalismo gallego, Beiras tomó la decisión de dejar la política y retirarse al desván de su casa con el piano sin cola y el pelo tan escrupulosamente blanco recogido ya en coleta. Le recuerdo de cuando llamaba «región» a Galicia y, aun después, en la FPS (Federación de Partidos Socialistas), junto a Reventós como representante de Cataluña (ya nación) y a Rojas Marcos de Andalucía (ya «realidad nacional»). Sin duda Beiras ha sido consciente de que los sueños nacionales son para los ricos que pueden llegar a prescindir del Estado porque ellos «son» ya un Estado.

«Nunca mais» dijeron los propagandistas del PSOE durante aquella catástrofe de derechas que fue el «Prestige». Esta de los incendios es, en cambio, de izquierdas. El «Prestige» fue, para Suso de Toro, un hecho evitable mientras la quema del monte pertenece al orden natural de las cosas. Lo que importa es que los montes, aun pelados, sean «nacionales», no regionales como hasta ahora. Aunque los presupuestos gallegos no den para comprar hidroaviones ni el Gobierno gallego esté dispuesto a sufrir la humillación de pedírselos al Estado porque para Pérez Touriño la meta es que el Estado en Galicia termine por resultar algo residual aunque Galicia tenga que convivir con la pobreza. Porque lo que importa es ser nación y chamullar el vernáculo. Patéticamente. Y los ancestros, celtas...

Galicia en llamas, España en almoneda
Lorenzo Contreras  Estrella Digital 11 Agosto 2006

Creíamos que Galicia iba a ser el gran tema único del verano, pero de demostrar lo contrario se han encargado Maragall desde Cataluña y Pernando Barrena, como representante de Batasuna, desde San Sebastián. El primero ha tenido la ocurrencia de decir una verdad como una catedral al comparar el “Estatut” recién aprobado con una Constitución, aparte de considerar “residual” el Estado en su comunidad, lo cual es tanto como sostener que Cataluña es ya Estado prácticamente, de momento por vía de semejanza. Barrena ha desafiado al Estado, el único constitucionalmente admitido hasta ahora, que es el español, y lo hizo por la vía del desafio a la ley cuando decidió en principio convocar como portavoz de Batasuna la “marcha” que el brazo político ilegalizado de ETA tenía proyectado celebrar para el domingo en la capital guipuzcoana y que había sido desconvocado por su peticionario oficial un tal José Luís Sayés, cuando vio que el juez Garzón se le venia encima. Luego tuvo que ser Barrena, junto con otros dirigentes batasunos, quien retrocediese maniobreramente ante la acción judicial. Las cosas de Garzón. Recién reincorporado a su Juzgado de la Audiencia Nacional, hace algunas semanas, permitió una demostración batasuna que Grande-Marlaska, su suplente, prohibía. Ahora vuelve por sus conocidos fueros.

Todo lo que se va sucediendo, con Galicia en llamas al fondo del paisaje político, forma parte de la España en crisis, esa España que Zapatero se empeña en mostrar como perfecta forma, o sea, la espléndida normalidad con algunos altibajos. El presidente, como se sabe, decidió personarse en el escenario gallego, tras seis días de silencio, para asumir sus “responsabilidades”; unas cuentas que nadie podrá institucionalmente pasarle al cobro. Ya Touriño, el presidente de la Xunta, sostiene que la situación “no está descontrolada” y que, a pesar de las dificultades, “se han salvaguardado bienes, haciendas, casas y patrimonio”. La culpa, ya se sabe, es de los incendiarios, que forman parte esencial de la situación y que no están controlados precisamente. Pero ahí está Zapatero, España es por diversas razones ese perro al que todo se vuelve pulgas. En La Coruña, que está rondada por el fuego y huele a madera quemada, la desmoralización cunde, hasta el punto de que su alcalde ha amenazado con el despido y con sanciones a los bomberos que se nieguen a colaborar en la lucha contra incendios simulando bajas médicas o incomunicándose por teléfono. Si a esto se une la demostrada circunstancia de que, en su día, los servicios se redujeron porque se exigía conocer el gallego para pertenecer a las brigadas, ya tenemos datos suficientes para hacer un cálculo de la situación. La previsión de las autoridades ha sido, pues, ejemplar.

De Galicia a Cataluña, de Cataluña a Euskadi, más lo que está en cierne y no tardará en manifestarse por aquello de “marica el último”, el señor Zapatero va a tener, y tiene, motivos para admitir sus responsabilidades. Ahí queda a la vista el ejemplo de Maragall, cuya incompetencia intenta paliarse con la audacia y el descaro de las palabras. Barrena, el batasuno, entra en la carrera de la competencia mientras Ibarretxe se apunta a la recogida de las famosas nueces hechas caer por otros. España va entrando en almoneda. Se ha cambiado por un alto el fuego —de los que ya estaban prácticamente contra las cuerdas— la venta de la “patria única e indivisible”, Francisco Vázquez, Rodríguez Ibarra, el propio José Bono, entre otros. Ya no figuran en ese censo, como siempre, la cartera aprieta. Y las filas, prietas.

Los incendios y la política lingüística de la Xunta de Galicia
Comunicado de Vigueses por la Libertad 11 Agosto 2006
 
La asociación ciudadana Vigueses por la Libertad manifiesta su preocupación por la espiral de incendios  que afecta  a buena parte de Galicia y, en particular, al área metropolitana de Vigo, produciendo graves daños a las propiedades de los ciudadanos, riesgos y trastornos para  sus vidas,  y enormes perjuicios  al patrimonio común y al medio ambiente.
 
No hay datos suficientes para establecer cuál es el origen de esta catástrofe, pero las proporciones que ha alcanzado parecen evidenciar negligencias y errores en la actuación de los responsables de la Xunta de Galicia, tanto en las labores de prevención como en la capacidad de respuesta.  En cualquier caso, el gobierno  debe dar cuenta ante  la  ciudadanía de los pormenores de su gestión en esta crisis sin precedentes.  
 
En esa rendición de cuentas, la Xunta  debe aclarar con rigor si son ciertas las denuncias  según las cuales, en la contratación de personal para el servicio de extinción de incendios forestales,  ha primado el requisito de acreditar la asistencia a un curso de gallego por encima de otros  criterios, como la experiencia. Las denuncias han sido desmentidas verbalmente por algún dirigente político, pero las  mantienen en pie tanto diversos sindicatos con presencia en el sector como  trabajadores afectados por ese requisito.
 
El actual gobierno ha hecho gala de que una de sus prioridades es la intensificación de las presiones para que se utilice  sólo uno de los idiomas oficiales en Galicia. Tenemos constancia de que esas presiones se están aplicando con especial rigidez  en los sectores dependientes de la Administración autonómica. 
 
Convertir el conocimiento del gallego en el elemento decisivo para la contratación de profesionales, sea en las brigadas de extinción, en la sanidad, en la enseñanza o en la justicia, constituye una grave irresponsabilidad, pues repercute negativamente en el funcionamiento y la eficacia de los servicios públicos financiados por el contribuyente. Por ello, reclamamos la supresión de cuantas  medidas de ese tipo condicionan la actividad profesional y laboral en Galicia.
 
Fdo: Cristina Losada Fernández – Presidenta de Vigueses por la Libertad
Más información: 664 703 298 (Vika Abril, secretaria de la asociación)     

Estamos atrapados entre una derecha cobarde y una izquierda ignorante
Pascual Tamburri elsemanaldigital 11 Agosto 2006

El fracaso de las derechas no es sólo organizativo, sino intelectual y espiritual. Rajoy no puede ser cobarde ni conservador para vencer a un Zapatero que ya tiene su Prestige en Galicia.

11 de agosto de 2006. El pasado sábado, mientras Galicia empezaba a arder y Zapatero seguía tomando el sol, tuve la oportunidad de hablar durante unos minutos ante un grupo de navarros de la Montaña. Gente endurecida por la presión terrorista de ETA, por la manipulación partidista de unos y por la desidia oficial de los otros. Pero españoles de una pieza, conscientes del problema fundamental de la España de hoy, que no es la política, ni la miseria moral, ni la indigencia exterior, ni los apátridas interiores, ni el pobre Zapatero, sino, sencillamente, la cobardía.

Y es que somos cobardes. Cuando intuimos parte de la verdad sobre la crisis de España, cuando vemos las raíces de lo que se nos avecina, nos da miedo. No importa si votamos a un partido, a otro o a ninguno, porque lo realmente grave es que nos escondemos. Tenemos al menos la tentación de huir de la realidad, de cerrar los ojos, de buscarnos un paraíso artificial, un mundo imaginario, utópico o ucrónico, para no afrontar la realidad. Siempre hay una ficción, una ensoñación, un pasado imaginado o ajeno, una presunta lealtad fosilizada, un enemigo de fantasía, una sutileza ideológica, una querella personal, una familia, un negocio, un bar de copas o una discoteca donde escondernos del deber. Porque abrir los ojos a los problemas reales de la patria nos obligaría a actuar con realismo en la España de 2006.

Así las cosas, la cobardía es el vicio más peligroso para los españoles que son conscientes de los males de España y son contrarios a ellos, la derecha. Y la ignorancia de esos males es el vicio más característico de la izquierda de buena fe, que también existe. De la izquierda y la derecha de mala fe –los pancarteros ambidextros del Prestige y de una mal llamada paz, que hoy callan ante los incendios o invierten sus argumentos para Líbano- hablaremos otro día.

Sin miedo a las palabras
¿Derecha? ¿Izquierda? ¿Tienen aún sentido esas palabras? Desde un punto de vista histórico, la "izquierda" ha sido en los dos últimos siglos la fuerza que en cada momento ha impulsado la destrucción del orden –tradicional- y su sustitución por los principios modernos, ilustrados y revolucionarios. Y la "derecha" ha sido el conjunto de fuerzas (nótese el plural) que se han opuesto a esa voluntad de la izquierda, rechazando en todo o en parte los sistemas, ideas, elementos y política de la modernidad. Así que ha habido diferentes "derechas", superpuestas, enlazadas, mutuamente enfrentadas, según los tiempos y los modos de su lucha contra los efectos de la modernidad. Ha habido muchas derechas políticas, llamándose así o no, y diferentes derechas ideológicas y metafísicas, que no son una mera ficción interna del modelo político actual.

Las derechas han acertado en parte en sus diagnósticos espirituales e intelectuales del proceso revolucionario y antiespañol; han fracasado a menudo en su acción política, social y cultural; pero precisamente de cada uno de esos fracasos ha surgido un nuevo haz de derechas, dado que cada paso de la izquierda genera nuevos resistentes y nuevos descontentos. Los politólogos no nominalistas llaman a eso "derecha". Por cierto: un signo claro de la cobardía derechista que nos ocupa es que nadie o casi nadie se reconoce en la palabra "derecha", como si estuviese contaminada o como si pese a su imperfección hubiese una mejor. Sea pues, no es grave, las palabras preocupan más que su significado sólo a los dogmáticos: no la utilicemos si prácticamente no es conveniente, pero saquemos los colores a quienes huyan de ella sólo por comodidad personal, si no es por ignorancia.

Una lucha que no cesa, salvo si se huye de ella
Así que el fracaso de las derechas españolas no es sólo organizativo, sino antes de eso intelectual y espiritual. Todo movimiento social que se oponga a la revolución moderna será una "derecha", de entre las muchas posibles. Ahora bien, la modernidad ha tenido lugar. El ciclo revolucionario iniciado en lo espiritual con el güelfismo, en lo cultural con el Renacimiento, en lo religioso con la Reforma, en lo político con la Revolución Francesa y en lo económico con la Revolución Industrial y el liberalismo nos ha dado siglos de sangre y sufrimiento por un lado, y de progreso por otro. Sus valores hoy imperan. No se trata ya de un cambio político, sino de un cambio radical que hace de todos nosotros, sean cuales sean nuestras convicciones, hombres en todo o en parte modernos. No podemos fingir que los revolucionarios -Gregorio VII, Maquiavelo, Martín Lutero, Robespierre, Adam Smith, Lenin- no han existido, no han condicionado lo que hoy somos o pueden ser aún hoy combatidos como si no hubiesen triunfado. Somos hijos de la modernidad, incluso quienes desearían otra cosa.

Para Werner Sombart la modernidad implica un determinado tipo psicológico al que el capitalismo ha permitido predominar. Pero el egoísta, egocéntrico, ególatra (dicho sea sin matices negativos: de eso se trata en la cultura de la razón individual y del beneficio individual) siempre ha existido. Para André Gide, podía haber burgueses tanto entre los nobles como entre los obreros. El hombre moderno se reconoce por el nivel de sus pensamientos. Es ajeno a la gratuidad, al desinterés, a todo lo que no puede llegar a entender, o a calcular. Para Gilles Lipovetsky, la acción conjunta del Estado moderno y del mercado (que históricamente han sido aliados y no adversarios, contra la vulgata liberal) ha dado lugar al tipo de sociedad en el que el hombre individual se toma a sí mismo por fin último y existe sólo para sí. He ahí una verdad auténticamente exportable.

La derecha no puede ser ni cobarde ni conservadora
En la medida en que la izquierda alcanza sus objetivos se convierte en conservadora, y la derecha, en la medida en que deja de tener posiciones que conservar se torna revolucionaria en nombre de los principios permanentes que defiende. Hasta ahora, en España, una cierta derecha ha sido conservadora porque tenía más que conservar, pero estamos viviendo un punto de inflexión a partir del cual las derechas o aceptan el desafío de ser modernas y revolucionarias o tendrán que resignarse a no existir, a vagar en el limbo de los ensueños y a reducirse a ser tropas auxiliares de la izquierda triunfante.

La valentía necesaria en la derecha empieza por aceptarse a sí misma, si no en el nombre –realmente insignificante pese a su vigor histórico obvio- sí en el contenido, complejo y contradictorio. Tomando una idea de Filippo Ceccarelli, la "derecha" es esa acumulación compleja de liberales e intervencionistas, de proamericanos y antiamericanos, de europeístas y nacionalistas, de católicos tradicionales, anticlericales, laicos y paganos, de moderados y de integristas, de güelfos y gibelinos, de tradicionales y progresistas. Un sujeto para algunos imposible e indefinible, que causa más miedo a sus propios componentes –especialmente a los que niegan serlo, claro- que a la izquierda. Un sujeto que tenga como meta no el regreso, sino la superación, y que en vez de manejar viejas colecciones de lugares comunes sea valiente al articular las "nuevas síntesis" de las que viene hablando Marco Tarchi. Un sujeto necesario.

No todos son cobardes, ni ignorantes
La cobardía en la defensa de un principio es la mejor ayuda en su destrucción. Negarse a aceptar que la situación es de una determinada manera sería, por ejemplo, intentar hacer política en España sin conocer las características del sistema político y social, el nombre de los gobernantes o la historia del país. Cobardía, al fin, porque la consecuencia sería la inacción, el abandono de posiciones, la traición a los compañeros de trinchera. Y así la cobardía de unos reforzaría la ignorancia de otros y la habilidad de quienes impulsan la destrucción por principio.

Lo más curioso es que en las calles está más viva que nunca esa "derecha social española" de la que hablaba Juan Ramón Calero en 1985, "es decir, la de cuantos creemos que la persona es más importante que la sociedad y ésta más que el Estado". Mientras que algunos de los que se suponían más capaces, informados y formados huyen con distintas excusas de los tiempos recios que decían anhelar, la gente normal resiste, aunque sea por instinto. Ya saben ustedes, comunidad viva, como la resistencia españolista en algunas zonas de Navarra.

Tengo un amigo que en breve va a escribir "Cómo ser de derechas y no morir en el intento" y otro empeñado "En busca de la derecha perdida". Ambos usan sin pudor la palabra maldita, y ambos desean superar esa mecanización y esa soberbia que J.R.R. Tolkien consideraba definitorias del mundo moderno. Porque no todo empeora, y ahora toca construir, dejando atrás las ruinas y quienes se aferren a ellas. Toca superar, y no negar evidencias, porque estamos más que sobrados de miedos y de ignorancia.

Maragall y las musarañas
Por IGNACIO CAMACHO ABC 11 Agosto 2006

LOS únicos que dicen siempre la verdad suelen ser los niños, los tontos y los borrachos, y dos veces al día los relojes parados. En política hay que añadir además a aquellos a quienes se les paró el reloj del poder o fueron condenados a beber la amarga cicuta de la traición de los suyos, que es el momento clave en que un político recupera la lucidez. El desahucio acaba con los convencionalismos y derriba los cálculos de la corrección estratégica; cuando nada hay que conservar o nada importa, el dirigente orillado desamarra su lengua y se lanza a la mar abierta de la verdad. O al menos, de su verdad.

Así le ha ocurrido a Pasqual Maragall en la hora de la entrada en vigor del Estatuto, que ha considerado idónea para abrir parte de su testamento institucional. Abandonado como los muelles en el alba (Neruda) por el pragmatismo de Zapatero, e impelido al museo de la Historia antes de lo que preveía, el aún Honorable Presidente de la Generalitat, acostumbrado a hablar en borrador, ha dicho de manera diáfana lo que los suyos saben y prefieren guardar a cencerros tapados: que ese Estatuto es una Constitución en miniatura para ellos solos, los catalanes; que el Estado en Cataluña queda ya como un elemento «residual» (sic) y que con el poder que le otorga la nueva Carta autonómica la «nación catalana» podrá hacer ni más ni menos que lo que quiera sin rendir cuentas a nada ni a nadie.

Ya era hora, aunque un poco tarde. Con esas palabras sobre la mesa, el debate estatutario habría laminado al zapaterismo como proyecto nacional, aunque hay que admitir que Maragall fue el único socialista que dijo cosas parecidas en voz alta durante la tramitación del texto. Ahora que ya lo tienen aprobado y el Honorable va camino de la hornacina de Cambó y de Maciá, se ha soltado el pelo para proclamarse como el adalid de un salto histórico. El Gobierno mira para otra parte, saca la manguera en Galicia o manda barcos a limpiar medusas en el Mediterráneo, tratando de poner sordina a esta declaración tan cierta como inoportuna. Pero el PP debería pedir las cintas para añadirlas a su recurso en el Tribunal Constitucional, y solicitar que Maragall declare como testigo en el pleito que se avecina.

Por si a alguien le quedaba alguna duda, alguna musaraña en el sueño de la simetría autonómica, las palabras maragallianas desvanecen la última bruma de esa vana ilusión imaginaria. El Estado se retira de Cataluña para dar paso a una nación dotada de poderes propios que podrá hacer lo que le venga en gana en el ámbito de su territorio. Ésa es la realidad, y el País Vasco y Galicia están en lista de espera. Los malabarismos conceptuales de Andalucía, Valencia o Baleares no serán sino vagos retruécanos para disfrazar la realidad de una España, no rota, pero sí dividida en dos velocidades de desarrollo. Fue siempre el sueño inocultable de Maragall, y en ese sentido sólo cabe darle la enhorabuena. El pésame todavía se puede expresar en las urnas al enterrador del proyecto igualitario de la Constitución del 78.

El bobo similiquitruqui de ZP
Por ANTONIO BURGOS ABC 11 Agosto 2006

CON vientecito guapo de Levante y ya el sol alto, vengo de dar mi matinal largo paseo por la playa cuando subo al coche y pongo la radio. Boletín de Radio 5 de RNE, todo noticias. Bueno, todo noticias... menos cuando dan en directo, como ahora, una comparecencia de ZP tras su visita a estos gallegos fuegos de agosto que son ya tan tradiciones como los fuegos de marzo en las Fallas valencianas o los de junio en las alicantinas hogueras de San Juan.

Dan íntegras las palabras del veraneante interrupto de La Mareta. Y al oírlas me quedo como supongo que todos los oyentes de Radio 5 y como Galicia toda: sin enterarme de nada. No tiene este hombre ni la gracia del similiquitruqui de González. González, en la mayoría de sus declaraciones, tampoco decía nada. Pero con la gracia del similiquitruqui. Y con una cierta lógica: la del «por consiguiente». Este ni porconsiguientea siquiera. Y de gracia, cero cartón del 9. ¿Quién es el profesor de Oratoria de ZP, para no ir nunca a sus clases y decir a todos los amigos que por nada del mundo se les ocurra enviar a ellas a sus hijos?

Arde media Galicia y parte de la otra media, segunda edición del fuego de Guadalajara, tercera del incendio de Riotinto, y ZP parece que quisiera apagar las llamas con palabras. No se ha enterado el gachó que las llamas no entienden castellano, que falan galego. Si a los que saben del fuego no les renuevan el contrato porque no falan galego, ¿cómo va a acabar con el incendio con una boba verborrea castellana?

Palabras y palabras, como un diccionario vacío o un crucigrama blanco. ¿Qué dice que vende? Humo. Humo de los fuegos de Galicia. Porque está el sol alto, que si fuera la hora en que cantan las chicharras. ¡qué bueno el discurso de ZP para quedarse frito para dormir la siesta!

Y la radio del coche echa al viento guapo de levante el discurso de los significantes sin significados de ZP, algo como esto:
«Estamos aquí porque el fuego, las llamas, los incendios, una vez más han arrasado la geografía gallega y amenazan con destruir los bienes de los ciudadanos y ciudadanas. Pero quiero decir a todos los gallegos y gallegas que el Estado va a poner todos los medios, va a poner todos los instrumentos, va a poner todos los recursos para que los fuegos, los incendios, las llamas queden controlados, queden estabilizados, queden dominados. En un esfuerzo de solidaridad con los que están aquí luchando contra las llamas, no regatearemos medios, no escatimaremos medios, no limitaremos medios del Estado para ayudar, para colaborar, para coadyuvar, para asistir, para contribuir, para secundar su tarea, su trabajo. Ya he ordenado, ya he mandado, a la medio ministra de Medio Ambiente que reúna, que congregue, que agrupe, que junte en la zona de la catástrofe, de la desgracia, de la calamidad, del desastre, todos los medios que el Estado tiene a su alcance, incluida la piscina climatizada de Sonsoles, que en un esfuerzo de solidaridad hemos ofrecido para que los medios aéreos que el Gobierno ha movilizado puedan cargarse, puedan abastecerse, puedan aprovisionarse, puedan avituallarse de agua en ella, ante la sequía de la climatología de esta autonomía...»

¡Cuánta solemnidad en las boberías! Y siguen, siguen, siguen las palabras de ZP. Puede tirarse hablando hasta las 10 de la noche, que no dice nada. Tiene el supremo arte de hablar sin decir nada. Como sean como la vana palabrería de ZP todos los remedios contra este chapapote de llamas por el que no protestan los estabulados artistas subvencionados del «nunca máis» y del «no a la guerra», pronto veremos el humo de los fuegos gallegos desde esta orilla andaluza, como ya se columbran desde el satélite. Como las llamas gallegas «do fogo» no entienden castellano, tú me contarás para qué sirve este bobo similiquitruqui.

Fatalismo de derechas y arte de la fuga
Por VALENTÍ PUIG ABC  11 Agosto 2006

... Sería engañoso un esquema de la coyuntura política española que limitase al PP a la representación de lo que permanece y al PSOE a la delegación de lo cambiante...

EL fatalismo lleva a dogmas barrocos y a parálisis cismáticas, tanto en política como en religión. A veces los instintos de la derecha española la inducen a un fatalismo cuyas consecuencias toman forma de estrategias conformistas, reaparición atávica del fulanismo, picaresca levantina y un contentarse con las precarias parcelas de poder y simbolismo que le confiere estar en la oposición. La ciudadanía percibe que en estos momentos el centro-derecha representado por el Partido Popular vive a rachas la tentación fatalista. En primer lugar, porque todavía no acierta a asumir por entero que perdió -fuera eso por lo que fuera y ese análisis aún está por hacer- las elecciones generales después del 11-M ni que José María Aznar ya no está ahí. De otra parte, Zapatero se ha desmarcado de las posiciones habituales del PSOE alterando casi la propia naturaleza de la alternancia en un ejercicio cotidianamente improvisado de arte de la fuga. En tercer lugar, el poder real que tiene el PP está en algunas comunidades autónomas y en el caso de Madrid se da la polarización interna entre Ruiz Gallardón y Esperanza Aguirre.

Por citar otro factor entre muchos, la mensajería de PP anda bajo mínimos, en el preciso momento en que más competitiva es la labor de comunicación política y más enrevesada la fluidez entre la política y los medios de comunicación. A modo de espesos nubarrones con descarga eléctrica, sobrevuela esa suma de factores el hecho sustancial de cómo rehacer los vínculos con el votante de centro mientras no se resquebrajen las fidelidades del votante tradicional. En otras palabras, la defensa de una idea de España corresponde al eje central de la voluntad política del PP actual pero no debiera necesariamente ceñirse a esa unidimensión, del mismo modo que iniciativas socialistas como el matrimonio homosexual pueden tener rasgos de «casus belli» pero no el único ni el determinante.

Dicho de otro modo: si el fatalismo conduce a la inacción, la imaginación política reactiva la voluntad de ser y de hacer. No se trata de que de repente Mariano Rajoy tenga que aplicar a la política las dotes inventivas de Álvaro Cunqueiro. Para un avance electoral del PP, lo deseable es que renueve el lenguaje del sentido común y añada dosis imaginativas a las cargas de profundidad que irán erosionando el zapaterismo. Aquí suele decirse que Rajoy es un conservador moderado con los instintos y hábitos de un registrador de la propiedad. Nada hay de malo en eso, y mucho de aprovechable. Para eso están los equipos. Aunque eso sea para unos también motivo de fatalismo de brazos cruzados, lo cierto es que el PP cuenta en el banquillo con personal para constituir digamos que dos gobiernos completos más capacitados que el actual ejecutivo socialista, uno de los peores desde la transición.

Para la conciencia política de un país de tradición católica y a la vez secularizado a un ritmo casi increíble, un partido de centro-derecha con componentes conservadores y democristianos, además de otros igualmente sustanciales, no podría afrontar el dilema entre valores y concesiones estratégicas sin un elemento de tensión. En el caso de la España actual, existe además como factor de choque la beligerancia que muestra Rodríguez Zapatero al contribuir a la reconversión de España en una sociedad por completo no tradicional. Toda coalición de principios y valores verdaderamente dispuesta a desbancar electoralmente al PSOE requiere de sumas extensas y de equilibrios estratégicos que concierten las líneas rojas de los principios indeclinables y la aproximación decidida hacia amplias mayorías, más aún en el caso español, cuando un PP ganador en las elecciones legislativas difícilmente podría contar con el apoyo de CiU, por ejemplo, aunque nada esté escrito.

En realidad, la derecha más clásica y no poco atávica ya ha comenzado a mostrar indicios de fatalismo, de ver imposible una victoria electoral en las próximas elecciones generales y a entrar en cábalas sobre cómo y cuando renovar su liderato. Pánico y fatalismo son una combinación demoledora: nada deja a su paso, todo lo pone en duda, corroe la confianza, no pocas veces destruye partidos. Un partido político se conglomera en torno a una fluidez constructiva entre sus principios y la identidad de sus votantes, lo que obliga a no olvidar que las identidades no son fijas sino cambiantes. Sería engañoso un esquema de la coyuntura política española que limitase al PP a la representación de lo que permanece y al PSOE a la delegación de lo cambiante. Todo cambia a la vez, todos somos partes de la fluidez y de la permanencia, salvo los extremos. La unidimensión perjudica claramente al PP. Son muchos y distintos los caladeros del voto centrista si la política del centro-derecha se hace con intuición e inteligencia.

Al mismo tiempo Zapatero procede a la deconstrucción del modelo territorial de Estado, a la relativización del sistema de valores y a un revisionismo histórico que anula paulatinamente el significado y referentes hasta ahora tan sólidos y cohesivos como la transición democrática. Tanta delicuescencia deslíe los emblemas de la Historia de la España moderna. De hecho, el arte de la fuga -entendido en términos musicales- es mucho más una disciplina que una improvisación. Por el contrario: no sabemos si, por ejemplo, las fases de una futura negociación con ETA están tan solo hilvanadas o ya alicatadas. No sabemos lo que ETA sabe de lo que el Gobierno está dispuesto a hacer en nombre del Estado. De eso parece saber más el «agitprop» de la ilegal Batasuna que el ciudadano cumplidor de la ley.

La perspectiva a pocos meses de las elecciones municipales y autonómicas no tendría porqué sobrealimentar el fatalismo en ciernes del PP. Posteriormente, de no anticipar Zapatero las elecciones generales, todavía hay oportunidades para poner toda la carne en el asador cuando llegue la hora en el 2008. Son más los factores casuales que el lastre determinista. Mucho depende de la aleación humana, moral y política con que Rajoy afronte su horizonte. No poco depende de lo que cueste el dinero de una hipoteca. Mientras tanto, Rodríguez Zapatero continuará entregado a las espirales del arte de la fuga, hasta que una conjura de azares y realidades trunque esa frágil continuidad -habilidosa, no pocas veces- que le permite conectar su intuición musical con una nueva coalición de sectores sociales. A la derecha fatalista más le vale retirarse a cocheras, incorporarse a un museo etnológico en sombras, sin más rumor que la carcoma.

Discurso de Maragall
España como residuo
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 11 Agosto 2006

En principio nunca es malo que el estado, cualquier estado, se convierta en residual. Siempre que lo sea a favor del sector privado. Pero hacerlo residual para que lo supla otra administración más gorda y politizada, más ávida de impuestos, más intervencionista y más profesional de la ingeniería social, es un mal negocio.

Pero además, con el Estado no sólo desaparece en Cataluña la titularidad de un entramado burocrático. Desaparece la última oportunidad de que España se comporte como una nación en el conjunto de su territorio, con sus contenidos educativos mínimos, con su solidaridad garantizada, con su lengua común respetada, con sus afectos intactos. Por eso cuando el presidente de la Generalidad habla de “estado residual”, en realidad quiere decir “España residual”. Si quisiera decir lo que dice, no habría razón para haber injertado el concepto de nación catalana en el estatuto esperando que el árbol de la lealtad y la colaboración entre administraciones acabe dando el fruto de la traición y las querellas entre patrias.

Se ufana Maragall de presidir lo más parecido a un estado, se alegra del amistoso residuo español, y yo me quedo estupefacto. No porque mienta, como le reprochan sus ex socios separatistas, sino precisamente porque no miente, o, más exactamente, porque no cree necesario disimular. Está convencido de que nos da una buena noticia. Uno de los rasgos alarmantes de este hombre es que nunca habla para su interlocutor o su audiencia aparente, que en este caso, dada la fecha y la circunstancia, éramos todos los catalanes. Habla para un tercero que no está ahí. Por ejemplo, en Sant Jaume de Frontanyà, el pueblecillo de los treinta y un habitantes, Maragall hablaba para su abuelo, le rendía cuentas al autor de Adéu, Espanya, reportaba con ultratumba.

¡Cómo se rasgaban las vestiduras el tripartito y sus medios cuando vaticinábamos lo que ahora el honorable prejubilado reconoce! Asaltaban a los críticos, en bañador o en capuchita, verduguitos disfrazados de víctimas que corrían a esconderse al Congreso. Nos amenazaban con las mordazas del CAC y su policía del pensamiento por adelantar el actual motivo de su alegría: que en Cataluña, España iba a ser un residuo. Nos pegaron la estrella amarilla del anticatalanismo a cuantos avisábamos de lo que había. Y después de tanto lamento, llega el tío, coge el micro y habla como un tertuliano de la COPE: con el nuevo estatuto, Cataluña es como un estado, y España es residual. Maragall merece aparecer en la próxima edición de Les barbaritats de la COPE.

Izquierda liberal
La Constitución de Cataluña
Antonio Robles Libertad Digital 11 Agosto 2006

Se coge antes a un mentiroso que a un cojo. Todo el esfuerzo del equipo de Montilla por vestirle de faralay para que pueda volver a engatusar al mundo de la inmigración se lo ha echado por tierra Maragall en el pueblo más pequeño de Cataluña con el Estatuto más xenófobo de la historia.

"Cataluña, la nación catalana, cuenta con un Estatuto que le confiere la máxima soberanía posible en Europa". "El Estado aquí queda prácticamente residual". "Cataluña puede hacer lo que quiera", "y lo haremos". Con estos excesos Maragall pone en marcha la maquinaría legal del Estatuto y dibuja los peores augurios de quienes en España hemos visto al Estatuto como una oportunidad para el chalaneo, la insolidaridad entre territorios y posiblemente una fuente de conflicto más que un pacto de soluciones. Habla de soberanía con la frivolidad de un irresponsable siendo, como es, presidente de la Generalitat de Cataluña. Ha olvidado que él también es Estado como lo es la institución que representa. La soberanía de España descansa en el conjunto de los ciudadanos españoles y no se trocea o se vende por fascículos y provincias, a voluntad. Así lo declara la Constitución y así será mientras dos tercios del Parlamento no digan lo contrario.

Quizás la emoción de la puesta en marcha del Estatuto le haya acalorado el ánimo y desatado la lengua. Quizás. O quizás sólo sea lo que siempre hemos sospechado, la trastienda nacionalista al descubierto por la imprudencia de un hipócrita deslenguado.

Dice Maragall que Cataluña "es, de todos los territorios de Europa que no son estados, el que más se parece a un Estado" porque "puede hacer lo quiera en este momento". Lo que quiera, incluso decir que el Estatuto es la "Constitución de Cataluña". Y Zapatero riéndole las gracias. Bueno a él y a quien se le ponga a tiro. De hecho, siempre me ha intrigado qué postura o sonrisa hubiera dispuesto ante la agresividad de Adolf en los años previos a la Segunda Guerra mundial.

Bueno, a lo que iba. Maragall es el síntoma de una sociología política catalana con el juicio distorsionado por esta borrachera nacionalista. No es sólo él, el alucinógeno corre de izquierda a derecha hasta alcanzar al mismo Piqué y a su PP de cartón piedra.

Mientras tanto, Pepe Montilla, su compañero de partido que se presenta a la Presidencia que sustenta él ahora, se deja la salud en ocultar el discurso identitario para ocuparse de los catalanes de carne y hueso. Tan atareado está en semejante embuste que no se ha dado cuenta que las disposiciones lingüísticas del Ayuntamiento de Cornellá, donde ha sido alcalde toda la vida, no dejan resquicio alguno al castellano, mientras en su campaña a las elecciones autonómicas vuelve a aparecer este maltratado idioma.

En un caso y en otro, se reflejan las verdaderas intenciones del PSC y desmienten el lema su campaña. Comprobamos día tras día que las palabras no se corresponden con los hechos. No es la hora de los catalanes, como dicen en carteles y en mentiras, una vez más es la hora de la nación y de la identidad. Montilla no, porque no puede, pero Maragall lo ha vuelvo a dejar claro. O sea, que el que se engañe una vez más no será porque no tiene pruebas.

Sólo una duda cognitiva, puede que una explicación o una disculpa: Maragall dice lo que Montilla oculta. Ninguno de los dos dice la verdad. Uno pretende pasar a la historia, otro desea entrar en ella. Para pasar a ella hay que pulir en granito lo que sólo es viento y polvo, para entrar en ella hay que diluir en polvo y viento la dureza de principios y valores. A uno lo echan, al otro no lo quieren dejar entrar. Algún exceso deben poner en sus empeños para alcanzar sus fines.

Mientras tanto, los ciudadanos de calle trabajan, sienten, viven y quieren, pasan penurias, se atan los machos, pagan hipotecas, sufren y mueren. Qué ridículo queda todo si se mira con perspectiva.

antoniorobles1789@hotmail.com

Nacionalismo vasco
A solas con mi autodeterminación
Jorge Vilches Libertad Digital 11 Agosto 2006

Los batasunos quieren manifestarse para exigir el "derecho a la autodeterminación". ¿Y este "derecho" qué es? No se trata de una reminiscencia medieval, al estilo de Maragall. Tampoco lo contempla la ONU, ni siquiera en la letra pequeña, para nacionalidades o realidades nacionales de Estados consolidados desde el siglo XV. No recuerdo un papelito de la Unión Europea, sí, esa, la de Bruselas, que cobije esa posibilidad. Entonces, ¿estamos ante una invención del nacionalismo? Pues sí, ¿y qué?

Los nacionalismos como el vasco pertenecen a la categoría de los étnicos, basados en la reserva sanguínea y una lengua reconstruida, el vascuence; un idioma que el propio Marx calificó de contrario al progreso y próximo a extinguir. Pero el fenómeno ha dado para tanto que historiadores, politólogos y sociólogos han (hemos) dedicado muchos esfuerzos para entenderlo. Benedict Anderson vio en los nacionalismos, también el vasco, una comunidad imaginada. Era el resultado de las tareas combinadas de la educación politizada y los medios de comunicación. Paul Brass recalcó la utilización de tradiciones y emociones por parte de un grupo político –léase "partido nacionalista"– como estrategia para hacerse con el poder.

Nos vamos acercando. En un poderoso ejercicio de imaginación, un grupo de políticos con hambre de poder toman la historia, el folclore y la lengua, las peculiaridades de una comunidad, para convertirlas en "nación". También podría ser, digo, "realidad nacional", "identidad nacional" o "nacionalidad". E identificado el malo, un Estado extraño y opresor, se convierte en su discurso completo para la toma del poder. Pero queda algo más.

El vasco no es un nacionalismo construido sobre la necesidad de salir de la pobreza o la tiranía, de la enajenación de su riqueza nacional o de la falta de libertades. Es más; el terrorismo nacionalista ha empobrecido el país y hurtado la libertad de sus habitantes. Tampoco se ha levantado sobre la una sociedad uniforme que ha exhibido un exagerado contraste cultural con el entorno. No encontramos un choque de civilizaciones entre la vasca y la del resto de España o Francia, la europea o la occidental. ¿Entonces? La explicación es que el nacionalismo vasco pertenece a ese grupo de nacionalismos occidentales de fines del siglo XX que, como escribió Eric J. Hobsbawm, son "divisivos"; es decir, "esencialmente negativos". Es un nacionalismo que ha crecido a sus anchas por el carácter no nacionalista del Estado español de las Autonomías, basado en una capacidad de imaginación casi tan brillante como su victimismo.

El "derecho a la autodeterminación" es una muestra de su desbordante capacidad imaginativa. Una imaginación que sueña edificar una sociedad totalitaria, en la que un grupo de patriotas, de iluminados, definen el "bien común" por encima de los individuos que forman ese "común", por encima de su libertad e, incluso, de su vida.

Incendios en Galicia
La irresponsabilidad de Zapatero
Agapito Maestre Libertad Digital 11 Agosto 2006

Hace unos meses al acabar un programa de televisión se me acercó un periodista, un cantor de las bondades de Zapatero, y me dijo: "No, amigo, no es tan malo como la gente cree. Tienes que tratarlo de cerca. En las distancias cortas gana mucho. Es un seductor. Atrapa a quien conversa con él." Quien hablaba así se situaba en lo más bajo. Es su condición. Estaba en el fondo, fondo, de su apellido. Estaba en el pozo. Me callé por pudor y, sobre todo, porque me había hecho disfrutar, en un pasado remoto, con algunos giros expresivos de sus columnas. También guardé silencio porque mis palabras podrían asustarlo en exceso y, quizá, su cobardía ya no pudiera hacerla compatible con su edad.

Sin embargo, después de haber leído las declaraciones de Zapatero en Galicia, tengo la necesidad de transmitirle mi opinión de su personaje adorado. Las palabras de Zapatero en la tea gallega no producen hastío sino envilecimiento. Zapatero es una tortura para todos los españoles. La destrucción es su horizonte. Zapatero es mi tortura. Quiero escapar de este hombre, pero no lo consigo. Tanto su presencia como su ausencia me persiguen. Sus acciones son perversas, pero sus palabras nos envilecen. Dice que ha visitado Galicia para "asumir responsabilidades", pero a nadie se le escapa que eso es una frase hecha sin el menor atisbo de verosimilitud. Pues si este hombre supiera lo que esa expresión lleva adentro, convocaría inmediatamente elecciones anticipadas y se largaría a su casa disfrutar de la pensión por haber sido el último presidente de Gobierno, que no ha conseguido destruir por completo España.

Aunque es difícil no sentir pena ante la palabrería estúpida de Zapatero, no pongamos caras lúgubres al oír la palabra "responsabilidad" en boca del presidente más irresponsable que ha dado España en la democracia. Sí, todavía queda algo de lo que nos podemos reír. Sí, gracias a este "enemigo" de España conservamos el gusto por las palabras biliosas y agresivas. Sí, porque existen gentes como Zapatero sentimos el placer de encolerizarnos. En fin, sin Zapatero quizá nos habríamos hecho ya más pesimistas de lo que somos. Mírenlo, pues, por este lado. Hagan, otra vez, de la necesidad virtud; y, por favor, conviertan la cólera que les produce el personaje en remedio contra el hastío de quienes silencian sus tropelías.

Usen también la enemistad de Zapatero para reírse de quienes se lamentan, como si no fueran capaces de otra cosa que no fuera la queja, de que los incendios de Galicia no son aprovechados por el PP de la misma forma que el PSOE manipuló el Prestige. Hagan de la maldad de Zapatero un refugio para la lectura. Hagan, por favor, cualquier cosa para que el envilecimiento de Zapatero no les alcance o los dejará abandonados en el lodo en el que chapotean los cantores de las bondades dialécticas del presidente de Gobierno.

Nace una nación
Javier García-Plata  Periodista Digital 11 Agosto 2006

Ayer nació una nación. Fruto de la presión nacionalista, de la adversión de buena parte de la izquierda a la idea de España, de la profunda amoralidad del “gobierno central”, de la carencia de sentido histórico de los protagonistas. Cataluña ya es una nación. Ayer los Borbones se convirtieron en la primera Casa Real plurinacional de la historia. Ayer murió oficialmente la Soberanía Nacional de España para ser tutelada por la Soberanía Nacional de Cataluña, legalmente representada en su Parlamento Nacional, con su Justicia Nacional, con su Policía Nacional, con sus Funcionarios Nacionales.

Ayer nació una nación de seudo-ciudadanos que carecerán hasta de la libertad mínima para elegir el idioma en el que se expresan, que no podrán hacer prácticamente nada sin pedir permiso a sus omnipresentes gobernantes, en el que tendrán que competir con el de al lado para demostrar quién es más catalán, sin prensa independiente, todo uniforme y nacionalista como los buenos sueños totalitarios.

El único consuelo ante la muerte de la Soberanía Nacional de España, es que somos más libres, por el momento, que los que han liquidado. Menos mal que he quedado al otro lado de la frontera.

Lenguaje empresarial
Manuel Molares do Val  Periodista Digital 11 Agosto 2006

Jesús Ron Curiel es uno de los pocos empresarios de una Comunidad con lengua autóctona que se atreve a pedirle públicamente a las autoridades regionales que consagren al inglés la mayoría de las innumerables horas que dedican a imponer el idioma local en escuelas, institutos y universidades.

El ferrolano Ron Curiel, empresario de alta tecnología industrial, con delegaciones de su compañía en distintas partes de España, tiene serias dificultades para encontrar, especialmente en las CC.AA. con lengua vernácula, ingenieros y peritos que se expresen adecuadamente en inglés con sus clientes y proveedores internacionales de aislamientos para centrales energéticas.

Y advierte que muchos empresarios gallegos, vascos y catalanes se encuentran ante igual problema frente a técnicos que, eso sí, hablan y escriben estupendamente el idioma vernáculo, aunque ya empiecen a fallar en castellano.

De hecho, los empresarios catalanes han sido incapaces de expresar su queja, que comparten íntimamente con Ron, ante el nuevo Estatuto. E intimidados por el poder de la Generalitat lo han apoyado, aún sabiendo que demasiados jóvenes formados en Cataluña serán inservibles para las relaciones comerciales internacionales.

Por eso, Ron Curiel proclama en cartas a directores de periódicos y en declaraciones públicas que la imposición de idiomas regionales ocupando el tiempo de los de presencia internacional echa abajo el progreso personal y regional.

Ni siquiera el idioma gallego, a pesar de lo que afirman los nacionalistas, es útil donde se habla portugués: dada la diferente evolución gramatical y de acentos, numerosos gallego y portuguéshablantes suelen entenderse en castellano.

Al poco aprecio a los idiomas extranjeros de los españoles se une, pues, la imposición de idiomas que son absolutamente inútiles pasadas las fronteras regionales, conocidas como las de los tres telones: telón de grelos, telón de butifarra y telón de txacolí.

Insoportable
JOSEBA ARREGI El Correo  11 Agosto 2006

Si no fuera porque ETA-Batasuna nos han obligado a soportar su presencia durante tantos años, si no fuera porque la política vive cada vez más de la táctica del día a día y tiende a perder de vista el horizonte general, si no fuera porque ansiamos tanto la desaparición de ETA que muchos han interiorizado el comportamiento de no enfadarlos para que no se echen para atrás, si no fuera por todo ello y por más razones parecidas tendríamos que afirmar con claridad que la situación política vasca es, en estos momentos, insoportable.

Es insoportable porque otra vez ETA-Batasuna pretende que el conjunto de la sociedad vasca y el Estado de Derecho bailen a su melodía. Es insoportable porque parece que estamos presenciando un juego de gatos y ratones. Es insoportable porque vemos cómo una organización ilegal se permite convocar una manifestación para que quede claro que no necesita cambiar en nada para existir y ser aceptada como interlocutora en el proceso. Es insoportable porque se nos está tomando el pelo.

Pero es también insoportable porque en buena parte somos todos los demás los responsables de que esto sea así. Les reímos las gracias, asumimos su lenguaje, les damos argumentos cuando están acorralados, hacemos política pensando sólo en ellos, los convertimos en actores principales del drama que se está desarrollando en el escenario. Todo menos decirles con claridad que se ha acabado, que no se va a contar con ellos para nada mientras no se sometan a las reglas de la democracia. Todo menos mantener con firmeza en la política diaria lo que implica la sentencia que declara ilegal a Batasuna.

Uno se imagina el regocijo de los líderes de ETA-Batasuna cuando utilizan el argumento de que como individuos están en plena posesión de sus derechos civiles y políticos, recurriendo así a un argumento puesto en circulación por los demócratas porque venía bien en la lucha partidaria. Uno se imagina las carcajadas de los Pernando Barrena y compañía cuando llaman a manifestarse, informan a la Administración vía persona interpuesta de la celebración de la misma, son llamados por el juez Garzón para que digan si convocan o no la manifestación, si se suman o no a ella en cuanto Batasuna, y cuando son convocados por el juez por ser miembros de la mesa -nombre muy vasco para indicar la ejecutiva máxima de un partido político- de una organización que legalmente no existe.

Claro que también se reirán a carcajada limpia cuando el PP se refiere a ellos como testigo de cargo para deslegitimar las decisiones del Gobierno. Claro que también se reirán a carcajada limpia cuando vean la división entre los demócratas. Claro que se reirán a carcajada limpia cuando escuchan que sus planteamientos maximalistas son sólo para consumo interno. Claro que se reirán a carcajada limpia cuando vean que todos los partidos políticos, menos el PP, se ponen a la cola para ser recibidos en audiencia por los líderes de ETA-Batasuna.

Entre todos han hecho que Batasuna no tenga ninguna presión para dar los pasos necesarios con vistas a ser un partido legal. Si es interlocutor privilegiado en la situación actual, si tiene más presencia mediática que el partido con mucha mayor representación ciudadana en Euskadi y en España, si ve que casi todos los partidos han terminado usando su lenguaje, si ven que estando como están son probablemente más respetados y buscados que siendo legales, ¿para qué van a dar un paso que implique de alguna manera el reconocimiento de su derrota política?

Es realmente un espectáculo insoportable que sólo se explica por la capacidad que hemos desarrollado en Euskadi de vivir diariamente la anormalidad como si de lo más normal se tratara. La primera noticia de la manifestación en San Sebastián a favor de la autodeterminación de Euskal Herria la tenemos de boca del portavoz habitual de Batasuna. Pero estamos inmersos en una pantomima digna de la peor escolástica para determinar si es o no Batasuna la convocante, o ciudadanos individuales en el goce y ejercicio de sus derechos civiles y políticos. ¿Habrá alguien en Euskadi que dude de quién es el convocante, de cuál es la razón de la convocatoria?

A alguien que cobrando un pequeño sueldo sometido al IRPF, pero contando con otros ingresos mensuales no fijos, variables, y que preguntó en una administración foral si podía constituir una SL, una sociedad limitada, para así pagar por impuesto de sociedades, se le contestó diciendo que en cualquier caso se le sometería a transparencia fiscal, es decir, que al final terminaría pagando como si todos los ingresos estuvieran sometidos al IRPF. No creo que sea tan difícil someter a transparencia fiscal a Batasuna, a los convocantes de la manifestación por la autodeterminación de Euskal Herria. Está a la vista de todos. Ellos mismos lo han puesto en nuestro conocimiento. Todos los comentaristas políticos de todos los medios han coincidido en que la finalidad de la convocatoria es poner de manifiesto que Batasuna actúa como si fuera legal y no tuviera que someterse a las condiciones de la Ley de Partidos Políticos y a la sentencia que la declara ilegal. ¿Cuánta más transparencia política hace falta?

Claro que cómo se prohíbe la manifestación de un partido, por muy ilegal que sea, si otros partidos políticos legales y democráticos como el PNV, el PSE, EA e IU tienen a bien reunirse oficialmente con sus líderes. Claro que es difícil de prohibir la manifestación convocada por un partido ilegal que es tratado a todos los efectos por otros partidos legales y democráticos como si fuera legal. Con luz y taquígrafos. Con las cámaras de televisión presentes.

Uno se pregunta, y espero que no se me enfade ningún socialista vasco, cómo es que la manifestación convocada por Batasuna no es plato del gusto de los socialistas si han pasado por las horcas caudinas de reunirse oficialmente y al más alto nivel con ellos. Uno se pregunta en qué lengua les dijeron que tienen que legalizarse, pues parece que no lo han entendido. Y parece que Batasuna y sus líderes prefieren atenerse a los hechos y no a las palabras. De todo lo cual no puede alegrarse el Partido Popular, pues con su política de todo o nada, con su apuesta por ver en cada palabra, en cada acto, en cada decisión puesto en juego el todo de la ética, el todo de la democracia, el todo del Estado de Derecho no hace más que constreñir el campo de maniobra de los demás, en lugar de fortalecer el espacio común de los demócratas frente a los terroristas.

Si Batasuna se sale con la suya, si ETA-Batasuna consiguen poner de manifiesto que siguen dictando las reglas del juego y que sólo respetarán las suyas, alguien se tendría que tentar la ropa y andarse con cuidado antes de sentarse en mesa alguna, aunque sea para hablar de los formalismos de si es papel DIN-A4 o de cuadradillo aquél en el que se anotan las palabras que va diciendo cada uno de los participantes en la susodicha mesa.

Si la manifestación se celebra, debiera ser obligación de todos los partidos democráticos proclamar pública y solemnemente que no va a haber mesa alguna, y menos en otoño, mientras Batasuna no se haya transformado en un partido legal, o bien porque ETA ya ha dejado de existir, o bien porque condena el uso ilegítimo de la violencia. Y que no va a haber mesa alguna ni para hablar del tiempo, ni para tomar el acuerdo de que no va a haber acuerdos hasta que ETA haya desaparecido. Si la democracia, si el Estado de Derecho, si los partidos demócratas no vuelven a tomar la iniciativa, si siguen marchando al paso marcado por ETA-Batasuna, las cosas no van a ir bien. Es hora de que alguien pegue un puñetazo en la mesa. Especialmente si se está convencido de que las bases del proceso son sólidas.

HEATHROW – SAN SEBASTIÁN: PUENTE AÉREO PERVERSO
Editorial  minutodigital 11 Agosto 2006

Han compartido campos de entrenamiento, manuales de explosivos, información, canales de suministro de armas y explosivos, pero, sobre todo, han compartido sus ansias de matar. Los terroristas de todo el mundo han urdido tradicionalmente redes de colaboración nociva de las que han sacado no pocos réditos.

Ayer coincidía la operación de Scontland Yard paralizando buena parte de los vuelos del aeropuerto londinense de Heathrow y deteniendo a veintiún presuntos terroristas, con el avance de la chulesca convocatoria de ETA-Batasuna para el domingo.

Los terroristas batasunos quieren pasear sus pistolones intuidos bajo sus camisetas negras como preámbulo repetido de las fiestas de San Sebastián. Sus correligionarios islámicos querían volar diez aviones en mitad del océano. Unos y otros buscan la notoriedad que otorga la sangre ajena; el rédito del asesinato. Unos y otros pretenden alimentar a los suyos mostrando groseramente ante el mundo, su capacidad de matar.

Sin embargo, no en todas las naciones los terroristas tienen la calle a su disposición para chulearse mascando goma-2. Mientras en España la ley se conjuga según las apetencias políticas y las fuerzas de seguridad anidan en su seno chivatos traidores, en Gran Bretaña han entendido que las garantías legales están al servicio de los ciudadanos honrados antes que a la mano de los asesinos de Al-Qaeda.

Cuando el Estado de Derecho sirve de madriguera a los asesinos y el paraguas de los representantes gubernamentales sólo se extiende para el cobijo de quienes buscan pasear sus pistolones, es el momento de reconocer que mucho se ha hecho mal en la nación española.

Si a lo anterior sumamos unas fuerzas de seguridad en parte cipayas del Poder rendido y en parte contemplativas de cómo años de lucha antiterrorista se tiran por los desagües del Ministerio del Interior, sólo queda aferrarse a la tabla de la Audiencia Nacional y al humor que ese día tenga el juez de guardia. Un humor tan dispar que unas veces permite entrevistas humillantes entre terroristas crecidos y políticos humillados, y otras impide manifestaciones amparadas por organizaciones ilegalizadas que están permanentemente en rueda de prensa.

Nadie imagina que una supuesta “asociación de colaboradores de Al-Qaeda” esté día sí y día también en los medios de comunicación británicos. Sus miembros no ocuparían impunemente la calle y las leyes británicas no se dejarían bordear. Ayer, centenares de ciudadanos pudieron seguir viviendo gracias a que la clase política británica no perturba ni sabotea la labor de sus fuerzas de seguridad.

Lamentablemente el domingo, la dignidad y la seguridad de cualquier ciudadano de bien estará más a salvo en el aeropuerto de Heathrow que en las calles de una bellísima ciudad española: San Sebastián.

La amenaza continúa
Editorial ABC 11 Agosto 2006

LA Policía británica afirma haber desactivado un terrible atentado terrorista que, según se ha descrito, habría provocado «un asesinato masivo, a una escala inimaginable». La labor preventiva es siempre la que mejores frutos da y en este caso las Fuerzas de Seguridad británicas merecen un elogio que tal vez habría sido más discutido en otras operaciones antiterroristas. Por desgracia, las sociedades occidentales están obligadas a pagar el peaje de la incomodidad por las medidas de seguridad en las zonas especialmente sensibles, como los aeropuertos, y lo único que podemos decir con certeza es que eso tendrá que ser así durante mucho tiempo. En estas circunstancias no podemos dejar de colaborar con quienes se esfuerzan por evitar los atentados terroristas, que, como se demuestra constantemente, siguen siendo una amenaza real.

De hecho, sucesos como éste nos vuelven a recordar que el mundo civilizado continúa haciendo frente a una ofensiva implacable por parte de las fuerzas del fanatismo. Las sociedades libres están amenazadas expresamente por los partidarios del terror oscurantista, y el hecho de que esta vez la Policía haya podido llegar antes de que se cumpliesen los siniestros planes de los asesinos no resta en modo alguno relevancia al ataque del que todos (puesto que cualquiera podría haberse encontrado en esos aviones) éramos objetivos. Ignorarlo no nos hace inmunes a los ataques de los que quieren imponer a todo el mundo sus retorcidas visiones de la religión islámica. De este tipo de violencia son víctimas tanto los iraquíes como los norteamericanos, no hay nacionalidad ni religión que esté libre de peligro.

Tal vez este atentado pretendiese ser una venganza contra Occidente por la sensación de injusticia que muchos árabes y musulmanes pudieran percibir por lo que sucede en el conflicto de Oriente Próximo. Tal vez pretendiera ser una respuesta a lo que está pasando en estos momentos en Líbano. Nada de ello podría suministrar el menor grado de legitimidad a tales acciones, ni justificar la violencia contra personas inocentes. El terrorismo es siempre condenable, es un ejercicio criminal de ciego salvajismo y nunca puede ser considerado como un mecanismo de acción política.

Sería un error que en España el Gobierno se confundiera por un exceso de optimismo, creyendo que solamente esa quimera bucólica del diálogo de civilizaciones sirve para protegernos de este peligro evidente. En nuestro caso es tan cierto que hasta los portavoces reconocidos de Al Qaida han manifestado claramente su deseo de obrar por la vuelta del Al-Andalus de la mitología árabe clásica, es decir, España, al dominio musulmán. Ya es bastante inquietante asistir a ese insensato optimismo con el que el Ejecutivo disminuye expresamente la importancia del riesgo del terrorismo etarra como para pensar que se está bajando la guardia en materia de prevención de terrorismo islámico, algo que sería extremadamente grave.

El mundo va a tener que hacer frente todavía durante mucho tiempo a esta amenaza, y los expertos consideran que aún no hemos visto lo peor. La posibilidad de que haya terroristas que se procuren armas de destrucción masiva es el mayor riesgo que deberemos combatir en el futuro y para ello sigue siendo crucial que no haya más Estados fracasados en los que tales planes puedan desarrollarse bajo una cobertura oficial. A veces es difícil comprender que estamos en guerra cuando el enemigo no se ve; aunque el campo de batalla está en nuestras propias ciudades, hemos desarrollado una capacidad para borrar en cuestión de horas todo rastro de los ataques de los que somos objeto. Como se demuestra en este nuevo ataque contra Londres, afortunadamente podemos incluso llegar a evitar que tales embestidas se produzcan. Pero eso no debe invitar al relajo. Porque la amenaza sigue existiendo y los enemigos de la libertad continúan empeñados en ponernos de rodillas.

Un atentado frustrado de Eurabia
EDITORIAL Libertad Digital 11 Agosto 2006

Ya casi nadie recuerda que, hace unas décadas, viajar en avión no era muy distinto a coger un autobús. Fueron los terroristas palestinos y los continuos secuestros que cometían los que obligaron a tomar la mayoría de las medidas de seguridad que hoy día son obligatorias, y que parecen ya inseparables de la experiencia de volar. El 11-S llevó a un incremento de esas medidas y es probable que este intento frustrado de atentar contra los pasajeros que iban a viajar de Londres a Estados Unidos lleve a prohibiciones aún más draconianas; es posible que en el futuro debamos acostumbrarnos a no llevar equipaje de mano, o a llevar en él muy pocas cosas.

Por lo que se va sabiendo, este caso no es más que una variación técnica sobre otros intentos del fundamentalismo islámico de asesinar a infieles y provocar el terror. Lo único que no cambia es el impulso totalitario de quienes cometen crímenes en nombre de un colectivo, sea éste el pueblo, la nación o la umma. La lucha contra el terrorismo ha de incluir a las ideologías que lo alimentan. Tan contraproducente es permitir que el Gobierno vasco adoctrine a las nuevas generaciones en el odio a España como alimentar, en nombre del multiculturalismo, que los musulmanes crezcan en la diferencia y sean educados en el odio a la sociedad que los ha acogido.

Los detenidos en el Reino Unido son musulmanes nacidos en el país anglosajón, como los asesinos que llevaron a cabo los atentados del 7 de julio de 2005. El 26 por ciento de los musulmanes británicos afirma no sentir lealtad por su país y se estima que un número importante ha sido entrenado en campos de Al Qaeda. Y es que Gran Bretaña representa un caso paradigmático del fracaso de Occidente en el trato con este tipo de inmigración. En los colegios, la doctrina multicultural y de respeto a otras culturas, aún cuando esas culturas no hayan hecho más que fracasar a la hora de crear países donde sus habitantes puedan prosperar y vivir en paz, ha sustituido a la defensa de los valores propios. Los privilegios de las minorías se han ido imponiendo por encima de los derechos individuales. Y la inmigración ha arribado a sus costas en un número creciente y descontrolado.

De este modo, se han ido creando en las grandes ciudades británicas, como sucede en muchos otros países europeos, guetos musulmanes, pequeñas eurabias donde se reproducen las mismas características que han llevado a los países de procedencia de los inmigrantes a ser naciones fracasadas y agresivas contra quienes son distintos y tienen éxito. Ese es el caldo de cultivo de los terroristas islámicos que este jueves han estado a punto de provocar una auténtica masacre. Mientras no luchemos contra ello, las medidas de seguridad que puedan implantarse a partir de hoy no harán nada más que provocar una nueva mutación en la tipología de los crímenes terroristas.

Esperando a Al Qaeda
José Javaloyes  Estrella Digital 11 Agosto 2006

De no ser porque la policía británica tenía desde hace meses el rastro de la conspiración terrorista para el cielo atlántico, la noticia del descomunal atentado que se preparaba se podía haber interpretado, en clave zapateril, como una respuesta de Al Qaeda a la todavía campaña militar de Israel en Líbano. Lo cual no excluye que la gente de Bin Laden no esté preparando su propia comparecencia, en cualquier escenario y a propósito de Oriente Medio, o en el mismo Oriente Medio y también a propósito de Líbano. Simultáneamente a cómo parasita la situación de Iraq, intenta también concurrir en la cuestión libanesa, donde el herético chiísmo de Hezbolá le está comiendo la tostada al sunismo dentro del mundo islamo-árabe.

Hasta ayer mismo cabía esperar que en cualquier momento Al Qaeda hiciera acto de presencia, por la dicha razón de esa campaña en Líbano que puede convertirse en guerra a cualquier hora y, también, por el hecho de que hace unos días Al Qaeda anunciara que se le incorporaba operativamente una facción de los Hermanos Musulmanes egipcios, aunque a éstos se les pueda tener como responsables de todos los ataques terroristas contra el turismo internacional en el país del Nilo.

Pero alguno de los datos filtrados por la policía británica, como el de la identidad de los detenidos en el Reino Unido a propósito de esta conspiración, ponen luz a un componente capital sobre el terrorismo islámico en Europa. Me refiero al hecho de que los detenidos sean musulmanes y ciudadanos británicos, posiblemente de segunda generación, como los ejecutores de los atentados del Metro londinense el 7 de Julio del año pasado. ¿Qué puede estar pasando aquí?, ¿qué puede significar esto?

Toma alianza de civilizaciones! Más allá de la movilización política antioccidental en la que convergen muchas corrientes ideológicas dentro del mundo islámico —que no sólo su componente árabe—, lo que se sabe fehacientemente es que el choque de civilizaciones se sitúa específicamente en el seno de la comunidad islámica; un choque entre aquellos de sus componentes partidarios del cambio hacia la modernidad, los derechos humanos y las libertades, y quienes apuestan abiertamente por todo lo contrario. Y son éstos últimos, de forma muy precisa, quienes forman la levadura de la involución musulmana al arcaísmo político, social y cultural.

Y ocurre, siendo ello más preocupante y grave, que la escisión y el conflicto entre una y otra postura sobreviene, aparte de en los escenarios genuinos del islamismo, en el espacio europeo donde se encuentran asentadas las nuevas comunidades islámicas. La fermentación de la bomba la tenemos en nuestra casa, debajo de nuestra propia cama; es decir, dentro de los diversos ámbitos por los que discurre nuestra vida cotidiana. Es en el Metro o en los trenes de cercanías, o iba a ser en los aviones que cruzan sin pausa el Atlántico, de Levante a Poniente y viceversa.

La realidad que hay que asumir es la de que nuestro mundo occidental se encuentra contaminado de riesgo terrorista, islámico o no. Pero ello, además de ser la referencia primordial, el dato de partida, es también algo que evoluciona hacia lo menos deseable. Los millones de musulmanes establecidos en Europa por vía de la emigración podrán constituir multitud ingente de gentes honorables, respetuosas y leales a la sociedad occidental que les acoge, pero culturalmente aportan la base en donde se plantea ese conflicto del choque de civilizaciones. Un choque que se expresa a bombazos y con todos los recursos propios del terrorismo.

Toda la problematicidad de la fermentación islámica se encuentra más profundamente instalada en el mundo europeo que lo pueda estar el Estado judío en la geografía del Oriente Medio, que antes que islámica fue judía y cristiana.

Al Qaeda volverá a intentarlo. Habrá que estar a la espera, alerta.       jose@javaloyes.net

El terrorismo y el petróleo
Primo González  Estrella Digital 11 Agosto 2006

Que el mundo sigue presentando un alto grado de riesgo en materia terrorista y que esta tiene desde hace unos años un sabor inequívocamente musulmán parece fuera de toda duda. También parece fuera de duda que los acontecimientos de índole terrorista, consumados o no (como ha sucedido, por fortuna, la vísperas de este 11-A en Londres) tienen un importante impacto en los mercados financieros y monetarios porque las consecuencias de un atentado capaz de sembrar la inseguridad de forma masiva e indiscriminada son, en el plano económico, muy altas.

Terrorismo y petróleo, cuestiones bastante estrechamente unidas en los últimos años, son los dos problemas que con mayor énfasis amenazan la estabilidad de la economía mundial. Y en Occidente parece que no hemos dado con la receta para resolver este binomio tan explosivo. Desde el año 1973, cuando el mundo árabe utilizó, con cierta eficacia, el arma del petróleo como instrumento político para castigar a Israel en el trasero de Occidente, los grandes países consumidores de crudo tienen la obsesión de mantener con el mundo árabe, en especial con Arabia Saudí, primer exportador de crudo del mundo, las mejores relaciones.

La monarquía saudí en el poder está bastante bien asentada en su país, pero tanto los grupos opositores como algunos sectores situados en los aledaños de la inmensa familia gobernante han sido en los últimos años un auténtico vivero de terroristas que sueñan con volver a utilizar el petróleo como arma arrojadiza contra Occidente, con la excusa de alcanzar, con ello, su principal objetivo declarado, la destrucción del Estado de Israel. Como los intentos de derrocar a las monarquías medievales del Golfo Pérsico han dado resultados más bien modestos (excepción de Irán, que era sin embargo la monarquía más avanzada del mundo árabe y la que puso en marcha un auténtico programa de modernización), el terrorismo de origen saudí ha experimentado un proceso de centrifugación que lo ha convertido en bastante más peligroso, ya que se trata de un grupo social carente de fronteras, territorios definidos y permeabilidad respecto a otros grupos sociales, en especial impermeable para los países occidentales. De ahí su enorme fortaleza, que ninguno de los servicios secretos occidentales, ni el todopoderoso y eficacísimo de Israel, el legendario Mosad, ha logrado infiltrar de forma permanente.

La capacidad del binomio que forman el terrorismo de origen islámico y el precio del petróleo para erosionar a Occidente está demostrando ser muy elevada, aunque los ataques terroristas suelen tener efectos limitados en el espacio y en el tiempo. De hecho, el grado de inseguridad que generan los atentados terroristas sobre amplios sectores de la población ha logrado frenar de forma momentánea el desarrollo de actividades turísticas, de ocio o de transporte aéreo, pero en todos los casos la recuperación de estas ha sido cuestión de unos pocos meses. El impacto en los mercados monetarios y bursátiles ha sido en los últimos años cada vez menor y de duración más limitada.

Pero resulta inquietante observar la insistencia y la tenacidad de estos movimientos y de estos grupos terroristas en el logro de sus objetivos. Tal capacidad de insistencia no sería posible de no contar con poderosos medios económicos y financieros que los respaldan. Los descubrimientos estos días en Londres de nuevos métodos de atentar contra aviones civiles permiten sospechar que la disponibilidad de armas de destrucción masiva puedan estar al alcance de estos grupos en un plazo razonablemente corto. Es cuestión de tiempo. No deja de resultar sorprendente observar estos días cómo un movimiento terrorista como Hezbolá logra lanzar desde territorio libanés, cada día, cientos de misiles contra un Estado vecino, Israel, mostrando así una capacidad tecnológica y militar de la que carecen muchos Estados en el mundo, por no decir la mayoría de ellos.

El terrorismo internacional, incluso si se reviste en algunos casos de movimientos de liberación, está cada vez más armado, mejor organizado, cuenta con más medios y es por ello cada vez más peligroso y potencialmente más nocivo para Occidente. El riego masivo de recursos financieros procedentes de los masivos ingresos del petróleo es indudablemente la fuente que alimenta esta fábrica de destrucción, que puede poner al mundo occidental ante un verdadero drama de carácter muy superior a lo que conocemos hasta ahora. Es, posiblemente, cuestión de tiempo, quizás de muy poco tiempo. Ello coincide además con una situación política en Occidente en la que no existen líderes capaces de organizar una réplica eficaz: Bush está desprestigiado al máximo y se encuentra al final de su carrera política, Blair no le va a la zaga y otro tanto puede decirse del presidente francés, Jacques Chirac. Europa nunca ha estado tan débil en los últimos años en el plano político como lo está ahora mismo. Es por ello que resulta pertinente la pregunta: ¿Qué puede hacer Occidente ante este pavoroso problema?

El Reino Unido detiene esta vez la globalización del terror
Elsemanaldigital  11 Agosto 2006

Los servicios de seguridad del Reino Unido y la Policía de Londres desarticularon ayer jueves una red terrorista organizada para hacer explotar en vuelo aviones dirigidos a aeropuertos de Estados Unidos. Al parecer una rama del grupo islamista Al-Qaeda habría desarrollado un plan viable para introducir explosivos en los equipajes de mano. Las autoridades británicas han practicado decenas de detenciones, pero la investigación no se considera cerrada. Mientras, el Centro Conjunto de Análisis de Terrorismo ha elevado el nivel global de amenaza a "crítico", se han cancelado numerosos vuelos trasatlánticos y los ciudadanos experimentan a la vez inquietud por lo que podría haber sucedido y alivio por el éxito antiterrorista.

Realmente ayer Europa y Estados Unidos tuvieron una muy buena noticia. La destrucción de un grupo de terroristas antes de que hayan cometido los crímenes previstos es, sin discusión y sin matiz, una noticia positiva. En pleno periodo turístico, con millones de viajeros en los aeropuertos, lo de menos son las incomodidades adicionales impuestas por las fuerzas de seguridad. Lo esencial es que esa seguridad, en este caso, se ha garantizado. El primer ministro Tony Blair y su ministro del Interior, John Reid, pueden apuntarse un éxito en un momento políticamente delicado tanto para ellos como para el presidente de Estados Unidos, George Bush.

El éxito británico debe llevar a una reflexión a todos los gobiernos del mundo, al menos a aquellos que no están implicados en alianzas con grupos terroristas o en la promoción de los mismos. Desde el 11 de septiembre de 2001, con los atentados en Estados Unidos, el terrorismo ha asumido una estrategia nueva y especialmente peligrosa. Los atentados se planifican ahora para causar tanto impacto en los medios de comunicación y en la opinión pública como daños materiales y humanos. En la era de globalización de las comunicaciones, el terrorismo se ha globalizado, y también es más difícil de combatir y de evitar.

La primera barrera contra el terror global es afirmar la no admisibilidad, bajo ningún concepto, de su existencia. Quien acepte la existencia de grupos terroristas, negocie con ellos, los legitime con cesiones, los intente utilizar en beneficio propio o incluso los apoye no debe esperar ningún beneficio real a largo plazo. El terror global busca esencialmente crear una situación mundial de inestabilidad, en la cual se alteren las reglas y puedan defenderse principios y proyectos que hoy se consideran fuera de la convivencia civilizada. El terror hoy sólo tiene una sigla, y debe ser combatido en cada una de sus expresiones, o en otro caso se estará aceptando la globalización del miedo.

Los atentados evitados en Londres deberían también afectar al Gobierno español de José Luis Rodríguez Zapatero. Felicitarse hoy por el éxito británico mientras que esa misma solidaridad antiterrorista no se manifiesta en otras áreas del mundo, y mientras que los socialistas españoles se han declarado dispuestos a tratar con el grupo terrorista ETA –que no ha renunciado al terror- es una contradicción que nuestros aliados, todos sin excepción salvo tal vez los regímenes caribeños de Cuba y Venezuela, no dejarán de notar.

La blogosfera gallega hostiga a la Xunta
Agencias  Periodista Digital 11 Agosto 2006

Ciento treinta y cinco incendios siguen quemando los montes de Galicia, de ellos 100 están activos y 35 han sido controlados, según datos de la Consellería de Medio Rural de la Xunta a las 10.15 horas.

En las últimas tres horas se han producido veinticuatro nuevos incendios, la mayoría de ellos en la provincia de Pontevedra, que a estas horas registra 51 incendios activos y 5 más controlados.

Y todo complicado por la descoordinación inicial de los cuerpos de seguridad oficiales, que ha retrasado el ataque al fuego.

La realidad, por mucho que lancen cortinas d ehumo el Gobierno Zapatero y la Xunta, es que no existe un protocolo de actuación y coordinación de efectivos. No hay puesto de mando avanzado, y muchos de los protagonistas carecen de la formación y sobre todo del equipo adecuado para hacer frente a las llamas.

La regulación de todo ello depende de la ley de Emergencias de la Comunidad Autónoma de Galicia, un ambicioso proyecto del bipartito gallego que justificó en su día la creación de la Dirección General de Protección Civil y que debía haber sido aprobada, según los cálculos iniciales del Ejecutivo de Touriño, en mayo de 2006.

Además, la preparación de la Ley, a priori en manos de la citada Dirección General, está actualmente en estudio y elaboración por parte de una empresa privada.

EL ATAQUE DE LA BLOGOSFERA
El post aparece en Galicia Liberal, donde afirman que uno de sus colaboradores les ha remitido "todas las mentiras dichas por el bipartito en los últimos días sobre los incendios que están arrasando Galicia".

El remitente firma como Elentir y esto es lo que desgrana en Contando Estrelas, un blog de nombre poético y contenido acerado:

Medios suficientes?
El miércoles 1 de agosto, Touriño asegura que Galicia tiene medios suficientes y "cuantiosísimos recursos" en política de extinción. Dos días después se inicia la crisis en Galicia y Vigo empieza a cubrirse de humo. La Xunta no pide la ayuda del Ejército hasta el martes siguiente, cuando Galicia lleva cinco días siendo pasto de las llamas y varias ciudades viven ya su quinta jornada bajo una nube tóxica.

¿Situación bajo control?
A pesar de la gravedad de la situación, el lunes día 7 Touriño afirma que la situación está ‘bajo control’. Dos días después Galicia registra un récord con 158 incendios en sus bosques, 93 de ellos fuera de control. Alarmismos. El mismo lunes 7 de agosto, Touriño insiste en la necesidad de no crear alarmas. Tres días después, el Vicepresidente de la Xunta, el nacionalista Quintana, afirma que "esto es una guerra".

Retenes discriminados por no saber gallego.
El martes 8 de agosto, el PP denuncia que el Gobierno de Touriño prescindió de personal de la lucha contra el fuego con años de experiencia por no tener cursillos de iniciación al gallego. Antena 3 Televisión transmite ante millones de telespectadores los documentos con las órdenes de la Xunta, fechadas en mayo, que demuestran la denuncia de la oposición. La noticia provoca un escándalo y causa indignación entre miles de gallegos que se están viendo afectados por la oleada de incendios forestales. Al día siguiente, el Conselleiro de Medio Rural de la Xunta, el nacionalista Suárez Canal, miente ante los micrófonos de la Cadena COPE al negar que se prescindiese de los retenes "por no saber gallego".

Censura y manipulación en la TVG.
El miércoles 9 de agosto, la periodista gallega Cristina Losada revela que el primer día de la crisis, el viernes 4 de agosto, el telediario de noche de la TVG -el canal autonómico controlado por la Xunta- no dedicó "ni tres minutos al fuego y se contaban ya dos fallecimientos". El mismo miércoles día 9, el PP denuncia que la dirección de la TVG "prohíbe a sus profesionales informar de las críticas que se están haciendo a la Xunta" y advierte que este canal no ha emitido "ni un minuto de programación especial" sobre los incendios. Para acallar las críticas, la Televisión de Galicia programa al día siguiente un debate sobre el tema que se emite ya de madrugada. La moderadora inicia el debate marcando una consigna: "tenemos al enemigo dentro".

Intoxicación oficial.
Ante las duras críticas que la opinión pública está dirigiendo contra el Gobierno de coalición PSOE-BNG, se lanzan desde su entorno cortinas de humo para eludir su responsabilidad política y apuntar -sin datos ni pruebas- la existencia de chivos espiatorios a los que cargar la culpa. La Ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, imputa la autoría de los incendios a los retenes discriminados por la Xunta. El Director General de Montes, Alberto Blanco, interpreta los incendios en clave electoral al afirmar que son "una clara provocación a este Gobierno". Desaparecida durante los primeros días de una crisis que afecta ya a toda Galicia, la plataforma ‘Nunca Máis’, impulsada por el BNG, va más allá y asegura que "detrás de los incendios se encuentra un grupo de personas con intereses partidistas que pretenden generar alarma social y llegar a un estado de opinión". Ninguna de estas imputaciones y teorías conspiratorias son respaldadas con datos, indicios ni pruebas de ninguna clase.

Siete días después de iniciarse esta oleada de incendios, sigue sin dimitir ni uno solo de los citados responsables políticos.

Netanyahu: «Si Israel desaparece, el objetivo del islamo-fascismo será Europa»
JUAN CIERCO CORRESPONSAL ABC 11 Agosto 2006

JERUSALÉN. Está acelerado. No le gusta perder el tiempo. «Una hora, ni un minuto más», le dice a su jefa de Prensa ante un escogido grupo de medios extranjeros, entre ellos ABC. No sonríe. No hay motivo. Mucho menos cuando uno de sus colaboradores les pasa una nota en la que le explica, no lo sabía aún, la operación llevada a cabo en Londres para abortar nuevos atentados aéreos de Al Qaida.

«Miren por dónde, ayer estuve en Heathrow tras verme con Tony (Blair, se entiende). Todo está relacionado. A ver si así Europa despierta, al menos esa Europa arrogante que quiere dar lecciones de moralidad a Israel. Esta guerra es de todos, no sólo nuestra. No combatimos a Hizbolá sino al islamofascismo que amenaza la supervivencia de nuestro Estado judío, por supuesto, pero también del modo de vida occidental, en democracia y en libertad».

Netanyahu ha cogido carrerilla. Es un monólogo sobrado de sal y pimienta: «Europa sigue sin entender, ya le pasó con Hitler, que no puede dejar un arma en manos, por ejemplo, de los ayatolás fanáticos porque no dispararán sólo contra Israel sino también contra Londres, París, Madrid, Berlín. Tienen ustedes que despertarse y darse cuenta de que el islamo-fascismo no puede contar con cohetes "Katiusha", con armas nucleares en tres años», apunta. «Si Israel fuese derrotado y desapareciera la islamofobia iría a por ustedes, que les quede claro, díganselo a sus lectores, y a sus Gobiernos», sentencia con su misma rotundidad de siempre.

«La guerra que libramos contra Hizbolá no es una guerra para acabar con la amenaza de sus cohetes, que también, ni por el río Litani, ni por la resolución 1559; la guerra es una guerra en defensa de Occidente, amenazado por el pulpo iraní», asegura.

Y explica: «Irán es un pulpo con muchos tentáculos. Tiene dos en esta zona, fruto de nuestras inexplicables y erróneas retiradas unilaterales del sur del Líbano en mayo de 2000 y de Gaza el verano pasado: uno es Hamás, en el sur; el otro, Hizbolá, en el norte. Y si Olmert sigue adelante con su plan de retirada unilateral de Cisjordania habrá una tercera base de Irán a nuestras puertas».

«Irán usa a su unidad de infantería, Hizbolá, con sus misiles, sus cohetes «Katiusha», sus cohetes anticarro, para atacar a Israel. Pero nada se mueve en Hizbolá sin que lo autorice Teherán. Por eso hay que cortar ahora esos tentáculos, porque luego puede ser demasiado tarde», dicta.

«Y por eso no se debe aceptar un alto el fuego. Se ha tomado tarde, muy tarde, pero todavía no demasiado tarde la decisión de ampliar la ofensiva terrestre, y en eso debemos concentrarnos. Nuestro objetivo ahora pasa por acabar con Hizbolá y con la amenaza de sus cohetes. Con la amenaza nuclear de Irán debe acabar Estados Unidos», advierte el líder de la oposición hebrea.

Netanyahu, quien no quiere polemizar sobre la campaña militar, («ahora sólo importa ganar la guerra»), asegura que «muchos Estados árabes le han pedido a Alá que permita la victoria de Israel sobre Hizbolá porque saben que ellos también están amenazados».

Antes de despedirse, justo una hora menos un minuto después de haber llegado, Netanhyahu vuelve a hablar de Europa: «El islamofascismo considera a Estados Unidos el gran Satán; a Israel, el pequeño Satán, y a Europa, un Satán mediano. Y eso es lo malo, que si eres grande o pequeño sabes lo que puedes y lo que no puedes hacer pero si eres mediano te quedas siempre a mitad de camino».

«Ese es uno de los grandes problemas de Europa. ¿Cómo entienden sino ustedes las recientes declaraciones del ministro francés de Asuntos Exteriores en las que decía que Irán era un actor clave para la estabilidad de Oriente Próximo? Está claro que no vive en Oriente Próximo. ¿Pero vive acaso en nuestro planeta?». Pregunta de «Bibi». Palabra de Netanyahu.

Arzalluz admite que el PNV pedía dinero a las constructoras que licitaban en concursos públicos
Tomás Aldapa El Confidencial 11 Agosto 2006

El ex presidente del PNV Xabier Arzalluz ha reconocido que su partido tenía por costumbre pedir dinero a las firmas que licitaban en concursos públicos, fundamentalmente constructoras. "No ocultas a los empresarios que tu partido tiene necesidades que cubre con mucha dificultad", explica el político ahora retirado en una reciente autobiografía. Se da la circunstancia de que el PNV es el partido que, proporcionalmente, más donaciones voluntarias recibe. Según el Tribunal de Cuentas, en 2003 ingresó 1,8 millones de euros por este concepto, la mitad de forma anónima. Su deuda con los bancos es también una de las más elevadas y rozaba los 21 millones de euros en 2003.

La autobiografía de Arzalluz está plagada de referencias a la corrupción política, fundamentalmente a la protagonizada por el PSOE en casos como Filesa, Ibercorp o el AVE. "Que me digan de dónde sacaron para financiar su impresionante campaña cuando el referéndum de la OTAN", se pregunta. Y es que el ex presidente del PNV reconoce que controlar los gastos publicitarios de un partido es casi imposible, "aunque seas de una sobriedad espartana". "Nos metemos en una dinámica de competencia absurda, innecesaria. Si todo el mundo bajara el pistón, el resultado sería el mismo y la campaña más honrada", prosigue.

El problema afecta especialmente a los partidos que alcanzan el poder, como el PNV. "Empiezas a tener la posibilidad de que te den dinero", admite. Y prosigue: "Ante lo cual se te abren dos posibilidades. La primera es exigir que te paguen un porcentaje sobre el precio total del encargo: te concedo esta obra, o te recalifico este terreno, o te encargo la fabricación y estos uniformes, o te asigno la contrata de tal o de cual, si tú pagas a mi partido el 4, el 5, el 8 ó el 10%. La segunda es: tú atribuyes estos trabajos conforme a la ley, por las vías de adjudicación establecidas, pero no ocultas a los empresarios que tu partido tiene necesidades que cubre con mucha dificultad".

“El PP se pilló menos los dedos”
Arzalluz reconoce implícitamente que el PNV practica este último sistema, que "es más limpio y evita muchas corrupciones". "El cobro de comisiones ilegales se sabe cómo empieza, pero no cómo acaba", asegura. Y después acusa al PSOE de haber practicado con descaro esta técnica, aunque también tiene palabras para el PP: "Estoy seguro de que a lo largo de sus ocho años de Gobierno también hizo negocios irregulares para financiarse. Pero quizá por la experiencia que tiene la derecha en asuntos de dinero, se pilló menos los dedos". Anteriormente ya había extendido estas prácticas a todas las formaciones: "Tengo el convencimiento de que todos los partidos importantes han recibido dinero de las grandes empresas. De las de la construcción, especialmente".

La financiación irregular del PNV es un tema recurrente en los informes del Tribunal de Cuentas, que en 2001 denunció que la cuarta parte de los ingresos de los partidos no son controlados. Destacaba especialmente los casos del PNV y de CiU, receptores de la mayor parte de las donaciones anónimas e incluso de fondos "no previstos legalmente" de las administraciones vasca y catalana. De hecho, la supresión de este tipo de aportaciones opacas es uno de los principales objetivos de la propuesta de reforma de la Ley de Financiación de los Partidos de 2 de julio de 1987, que lleva más de un año circulando por el Congreso de los Diputados.

Sea como fuere, el PNV dispone a día de hoy de un impresionante patrimonio inmobiliario valorado en más de 65 millones de euros y conformado fundamentalmente por batzokis y otras sedes del partido. No obstante, la mayor parte de él ha sido financiado por los propios afiliados, tal y como describe Arzalluz en su autobiografía: "La organización correspondiente compra el local a partir de créditos avalados por los militantes, y lo paga no sólo con lo que obtiene de las cotizaciones de los afiliados, que es muy poco, sino sobre todo, con los ingresos procedentes del bar y del restaurante".

¿Por qué arde Galicia?
Gatopardo  Periodista Digital 11 Agosto 2006

Mientras se luche contra la droga con campañas publicitarias dirigidas a los consumidores, una franja de población cada vez más sedienta de emociones fuertes que se aburre en este infierno de lo previsible que es la sociedad burguesa, no habrá resultado. Promulgar leyes que impididan que el capital que genera la droga revierta en la construcción y en el resto de los sectores que blanquean dinero, si sería efectivo; pero podría arder el país.

Ya está ardiendo Galicia.
Es hora de que los periodistas como Julio Fariñas, que conocen el millar de nombres relacionados con el tráfico de drogas, y los expertos del Ministerio del Interior del honorable Rubalcaba nos cuenten por qué se ha desencadenado ahora, en Galicia, la política de tierra quemada que ya se había utilizado antes en Colombia, México, Italia, y que se callen los que están empeñados en hacernos creer que la piromanía es una enfermedad mental contagiosa y vírica que, misteriosamente, cumple una función estratégica transnacional.

No nos cuenten milongas, por favor: somos un pueblo idiotizado hasta un grado de profundidad vertiginosa, de acuerdo; pero mientan e inventen como si no lo fuéramos.

Y, por favor, que los testigos protegidos en nuestro país no sigan siendo marcados, mediante indiscreciones calculadas, por los mismos que deberían de velar por su seguridad, para ejemplo de quienes cometan la ingenuidad de colaborar con la Justicia. Es una mala táctica, porque cuando el poderoso ya no disimula, no guarda las formas, se descara y actúa con prepotencia, es el principio del fin. Recuerden la poderosa alianza de la Democrazia Cristiana, Toto Riina, Servicios Secretos en Italia: los cegó la soberbia.

Gracias anticipadas.

Gatopardo

Intervención en la ignota Comisión sobre Narcotráfico del Parlamento Gallego.
Única nota publicada en castellano , en junio de 2004:

El periodista especializado en asuntos de narcotráfico Xulio Fariñas indicó hoy que, a pesar del menor peso y de la lucha de los últimos años contra los principales clanes de narcos, en Galicia se puede hablar de "un millar de nombres" relacionados con el tráfico de drogas que mantienen a esta región como punto de entrada de gran parte de las sustancias ilícitas intervenidas en España.

Xulio Fariñas intervino hoy en la Comisión sobre Narcotráfico del Parlamento gallego para exponer, en representación del Colexio Profesional de Periodistas de Galicia, su experiencia de más de 20 años en la cobertura de información periodística sobre el narcotráfico.

Apuntó que la situación sobre las drogas en Galicia y en España es ahora "peor" y similar a la de hace 20 años en Colombia, pero que, sin embargo, tiene un menor interés social y periodístico.

En su intevención, hizo un repaso sobre los clanes y personajes más conocidos en el narcotráfico en Galicia y España --Charlín, Oubiña, Vioque y otros--, al tiempo que señaló que a pesar de que los grandes nombres están o estuvieron en la cárcel no renunciaron a sus actividades delictivas. También precisó que en prisión "son todos los que están, pero no todos los que son".

INTERVENIDO SÓLO EL 25 POR CIENTO
Uno de los datos facilitados por este periodista especializado en narcotráfico es que en los últimos nueve años se intervinieron en España 9.000 toneladas de droga, de los que más de la mitad era hachís, aunque también se aprehendió cocaína, heroína y otras sustancias.

A pesar de este volumen intervenido, Fariñas precisó que estos datos significan "siendo muy generosos" el 25 por ciento del total de droga que se mueve. Así, estimó que en los últimos nueve años llegó al mercado 27 millones de kilos de las tres principales drogas prohibidas.

Xulio Fariñas también apuntó que gran parte de la droga que se mueve en España es introducida desde Galicia y movida en el mercado por narcotraficantes gallegos. Recordó que los expertos, a partir de sus investigaciones en curso en casos judicializados en Galicia, calculan que hay "un millar de nombres" relacionados con el narcotráfico.

INDIFERENCIA SOCIAL
A partir del nivel de vida de los presuntos narcotraficantes, este periodista especializado apuntó que "el volumen de negocio es más grande que nunca", pero alertó que hay una mayor indiferencia social y de los medios de comunicación hasta el punto de que sólo es noticia una importante aprehensión de un barco con droga.

Ante la falta de preocupación por el enriquecimiento ilícito de un conocido, advirtió que por donde pasa el gran tráfico de drogas se origina competencia ilícita, corrupción, violencia, desestructuración social y, en definitiva, subdesarrollo. Al respecto, apuntó que la situación actual es "similar" a la que hubo hace 20 años en Colombia.

También reiteró que el problema del narcotráfico es "más grave" ahora que hace diez años, a pesar de que los principales personajes de este ámbito delictivo están fuera de circulación.

Asimismo, aunque con matices, señaló que la dimensión social del narcotráfico en Galicia puede "equipararse" con la que tuvo el terrorismo en el País Vasco. Otra cuestión sobre la que llamó la atención Fariñas fue que el tráfico de drogas se puede considerar como la "principal fuente" de financiación del terrorismo islámico.

ALGUNAS PROPUESTAS
Fariñas se mostró partidario de que los políticos arbitren medidas, si no para erradicar el narcotráfico, sí para "minimizarlo". Entre sus propuestas, este especialista consideró que mantener la ilegalización del cannabis "no resuelve el problema", sino que contribuye a incrementar las plusvalías de las mafias y, a su vez, a financiar el tráfico de otras sustancias.

Además, señaló que de apostar por mantener la penalización del narcotráfico hay que optar por "penas disuasorias". También defendió que hay que incrementar los medios humanos, materiales y legales para lcuhar contra el narcotráfico, al tiempo que reprochó que los poderes públicos opten por las nuevas tecnologías en otros ámbitos --como en el control de llegada de inmigrantes-- pero no para luchar contra el tráfico de drogas.

En cuanto al aspecto judicial, Fariñas dudó sobre si debe haber jurisdicciones especiales sobre narcotráfico en zonas como Galicia, aunque sí consideró que para atajar el problema debe haber "gente especializada e interesada" en las cuestiones del narcotráfico.

TOMA EN CONSIDERACIÓN
Tras oír las aportaciones de este periodista especializado, los respresentantes de los tres grupos con presencia en la Cámara gallega agradecieron su intervención y apuntaron que tomarían nota en su trabajo dentro de la Comisión.

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