AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 12 Agosto  2006

Alto el fuego
Por CARLOS RODRÍGUEZ BRAUN ABC 12 Agosto 2006

Al dolor por las pérdidas humanas y materiales que han provocado los incendios en Galicia se une la indignación por la ineptitud de los políticos y el desconsuelo ante la falta de análisis sobre instituciones e incentivos.

El llamado progresismo ha desbarrado como siempre. En un dibujo de Forges en «El País» se decía que los incendiarios no son pirómanos sino «recalificadores primarios de suelo urbanizable», y uno de sus monigotes remataba: «Toma ya neoliberalismo». Es un disparate, incluso si fuera verdad que en este caso, como en el pasado, los incendios apuntan a la modificación del uso del terreno quemado: la recalificación, o reclasificación, no tiene nada que ver con el liberalismo y todo que ver con la política; pero, como se ve, reina sin desafío la confusión.

La política se ha lucido, en ocasiones en contradicción con los medios afines. Así, mientras Pérez Touriño afirmó que lo más importante era averiguar quién quema el monte y por qué, el editorialista de «El País» lamentó que «para algunas personas es más urgente señalar un culpable de los incendios que acabar con ellos». El ridículo parte de las autoridades autonómicas, con su descabezamiento de la cúpula directiva contra incendios y sus trabas burocráticas a los aspirantes a las brigadas porque no hablaban fluidamente el gallego.

Pero el bochorno, como el fuego, no reconoce límites, y desde luego no los administrativos. Por no pensar en la hipócrita asimetría de los otrora ruidosos progresistas del «Prestige», tan calladitos hoy, pensemos en la irresponsable Narbona acusando a retenes despechados, o en la patética visita de un Zapatero (excelente la crónica de José Manuel Nieves en ABC) cuya vacía esdrujulización evoca el contraste entre la prédica incesante sobre la «extensión de los derechos» y la incapacidad manifiesta para impedir la extensión de los fuegos.

Si ha faltado decoro y buena gestión, han sobrado hipótesis sobre culpables, desde empresas hasta pirómanos, desde vengadores hasta imprudentes, desde agricultores hasta vándalos, junto a la sequía y los vientos. Además de que su ponderación dista mucho de estar avalada por los datos con un mínimo de precisión, pocos han observado que se suele quemar lo que no es de los ciudadanos ni les interesa, y de ahí, por ejemplo, que no se realicen tareas de limpieza y desbroce del monte durante el invierno. Pero, claro, en una sociedad tan politizada, hablar de la propiedad privada como incentivo para el cuidado de las cosas equivale a ser un peligroso incendiario.
crb@thinkingheads.com

El fuego de Caín
Por JUAN MANUEL DE PRADA ABC 12 Agosto 2006

DURANTE muchos años he veraneado en Verín, provincia de Orense, a cuyas aguas medicinales era mi abuelo muy aficionado. No había verano que las llamas no arrasaran los montes próximos, malogrando nuestras excursiones. Eran, casi siempre, incendios provocados, a veces por una imprudente quema de rastrojos, a veces por rencillas vecinales, con frecuencia urdidos por desaprensivos que así trataban de forzar la recalificación de terrenos o la tala de algún bosque que les rindiera un beneficio inmediato. En aquellos incendios se abrasaron muchas de mis ilusiones de infancia: aquellos paisajes, que a mis ojos crédulos semejaban una sucursal modesta del paraíso, poco a poco se fueron quedando mochos y agostados; los regatos y los arroyos dejaron de fluir montaña abajo, entre otras razones porque ya no había árboles que les prestaran su abrigo; y, en fin, los parajes que en otro tiempo habían cobijado secretos manantiales se tornaron pedregosos y resecos, como estampas tiznadas del Apocalipsis.

Quizá lo que más me sublevaba de aquel estropicio, repetido cada verano, era la conformidad resignada de los lugareños. Aceptaban los incendios como si de una plaga bíblica se tratara. Tampoco entendía que los responsables del destrozo quedaran siempre impunes: aquella aceptación fatalista de la calamidad, que con frecuencia tenía sus ribetes de connivencia sorda, parecía hundir sus raíces en un ancestral pacto de silencio. Nunca me he creído demasiado esa quimera del pirómano que, como aquel fantoche de la Antigüedad que prendió fuego al templo de Diana para perpetuar su fama, se excita ante la visión coruscante de las llamas. Salvo excepciones patológicas, los incendios los causan desaprensivos a quienes guía un interés pecuniario; y tras la acción de estos desaprensivos subyace una cetrina conspiración de miedo, o una complicidad colectiva menos heroica que la de Fuenteovejuna. Detrás de un monte quemado, siempre hay un ventajista que saca tajada; y, en derredor, un séquito de pobres diablos que callan, mendigando unas pocas migajas.

En la chocante acumulación de incendios que en estos días abrasa Galicia parecen concurrir circunstancias nuevas, de índole más atávica o vengativa, en las que aletea la sombra de Caín. A los incendiarios ni siquiera parece animarlos un interés pecuniario, sino el puro y simple apetito de destrucción. Incluso se airean imputaciones que, en caso de resultar calumniosas, merecerían una purga entre los incapaces con poltrona ministerial encargados de difundirlas. Se atribuye la responsabilidad de estos incendios a miembros despechados de los retenes anti-incendios, que al parecer habrían sido relevados por desconocer la lengua gallega, instrumento imprescindible para comunicarse con las llamas y averiguar sus intenciones.

Aquella España de cesantes que pintase Galdós en «Miau» alcanza así su expresión más cuajada, caricaturesca y desquiciada en esta España plural, donde hasta a quienes se emplean en trabajos eventuales y pésimamente remunerados se les exige una ejecutoria de limpieza de sangre y un certificado de adhesión al ideario del Régimen. Y para que no falte la guinda al desaguisado, ahora sabemos que los mandatarios gallegos, quienes -a imitación de su promotor en el Palacio de la Moncloa- no parecen abrigar otro propósito que borrar del mapa los logros de sus predecesores, se han apresurado a desactivar las medidas de emergencia arbitradas por Fraga, sin preocuparse de proponer otras que las sustituyan. Todo, como se ve, exhala un tufillo de astracanada casposa que sólo el humo de la chamusquina consigue mitigar.
Pero ni siquiera la indecencia y la chapucería de nuestros gobernantes bastan para exonerar de culpa a los incendiarios. Galicia arde, convertida en una gran barbacoa caníbal; y el espíritu de Caín pasea su sombra sobre la tierra calcinada.

Galicia Burning
Juan Granados  Periodista Digital 12 Agosto 2006

Anderson: "¿Conoces el chiste? ¿Cuánto hay que retrasar el reloj al entrar en Mississippi?"
- Ward: "¿Cuanto?"
- Anderson: (sonriendo) "Cien años"

Del guión de Mississippi Burning, Alan Parker, 1988.

Arde Galicia, arde más que nunca, ya nadie puede pararlo. Si uno fuese impresionable, o agorero, o político, muy fácilmente podría arremeter contra el gobierno bipartito, volcando sobre él las conocidas acusaciones de imprevisión y negligencia habituales en estos desastres. No es el caso, antes bien, tengo para mí que aunque al frente de la Xunta de Galicia se hallase el mismísimo Franklin Delano Roosevelt, y sus miríadas de obreros New Deal, la cosa no hubiese marchado mucho mejor. Ya se sabe, difícil es poner puertas al campo, más aún es dar con un tipo perdido en el monte con una lata de bencina en la mano, nada que hacer. No obstante, sí que hay aspectos de este enésimo desastre galaico que mueven a la reflexión.

En primer lugar, los políticos y sus eternas ganas de marear. Nos dice Anxo Quintana, el vicepresidente nacionalista de la igualdad y el bienestar, curioso y colectivista binomio, que la culpa la tiene Fraga por no impedir y hasta fomentar el despoblamiento del la Galicia interior. Claro, y es que los gallegos no saben donde tienen que vivir, los pobres ignorantes, con lo sano que es destripar el terrón por cuatro perras, mientras en la costa parecen atar los perros con longaniza. E ahí el problema de las ideologías unificadoras, uno no es un buen patriota si, movido por la codicia, abandona el terruño y se muda a la ciudad. ¿Qué será lo próximo?, ¿enviará la Xunta nacional a los gallegos de vuelta a sus casas terreñas para que conformen edificantes y socialistas Koljoses a mayor gloria del Estado? Si es así, sólo espero que este don Anxo, sagaz como pocos, movido por su innegable fervor patriótico, abandone su Audi, su spa y sus prebendas de sabio gobernante, para calzarse el pijama de feliz productor en la granja estatal de, pongamos, San Fiz de Amarante, a ver que tal le va doblando el espinazo por no se cuantos céntimos el kilo de maíz. Seguro que tras un par de semanitas, le restarán pocas ganas de auto aplaudirse en las fiestas jolgorio del Bloque Nacionalista Galego.

Luego está ese espinoso asunto del diplomilla de aplicación en el idioma Gallego que se venía exigiendo a los miembros de las cuadrillas contra incendios. Esto es más grave, signo de hasta donde puede llegar el nacionalismo como ideología totalitaria. En tiempos de Unión Europea, de libre tránsito de trabajadores, de acogida fervorosa de inmigrantes, ocurre que en Galicia, que se sepa todavía parte de España, quien no acredite conocimientos de gallego, aunque sea gallego y español, no puede trabajar manejando una motobomba. Esto podría ser una chufla risible si no resultase tan trágico comprobar la mengua de libertad que supone. Muchos ya sabíamos que no todos los españoles somos ya iguales, aunque la Constitución trate de decir otra cosa, también respecto al idioma que podemos usar en todo el Estado. É ahí una miserable constatación más de hasta donde se conculcan gratuitamente nuestros derechos esenciales.

Y ahora, una pregunta que muchos ya se habrán hecho, ¿dónde está Nunca Máis? ¿En qué miserable agujero se han escondido todos aquellos valientes próceres de la cultura más ruinmente subvencionada que han visto los tiempos? ¿Será por ventura que en tocando el problema a sus protectores y mecenas, ahora bien aposentados en el gobierno, mejor es irse de vacaciones y hacer mutis por el foro? ¿O acaso hay unos desastres más ecológicos que otros? Cada vez que recuerdo aquellos autobuses llenos de niños, conducidos dócilmente hacia protestas multitudinarias por sus profesores más adeptos al sistema; cada vez que recuerdo a los escritores de lectura obligatoria en los institutos por mor de la patria y la normalización, dictando consignas desde las balconadas de la catedral compostelana, me digo que el diablo haría bien en confundir a los interesados manipuladores de mentes juveniles y, entretanto, parodiando al inmortal Ian Fleming, entono una letrilla persistente: “Nunca digas Nunca Máis”.

Atentados frustrados
Londres y la siesta del Gobierno
GEES Libertad Digital 12 Agosto 2006

Gran Bretaña y Europa han estado al borde de la mayor catástrofe terrorista de su historia: el crimen preparado por los terroristas iba bastante más allá que los atentados de julio del año pasado. Se trata de un atentado más elaborado, táctica y tecnológicamente, que los anteriores. Tácticamente porque se trataba de derribar simultáneamente diez aviones y colapsar las rutas del Atlántico Norte. Técnicamente por la utilización de explosivos químicos y detonadores de apariencia inocente.

Por eso, en Europa se encienden las alarmas ante los detalles que llegan de Londres. Los atentados evitados in extremis –y que aún tienen al país en máxima alerta– han provocado distintos niveles de alarma en Estados Unidos y Europa, y sus responsables ya han comparecido ante la opinión pública. La diplomacia, dirigentes franceses, italianos o norteamericanos ya se han puesto en contacto con Blair para felicitarle por la operación y mostrarle su apoyo ante la amenaza.

Mientras, en nuestro país, Rodríguez Zapatero, exhausto después de sus cinco minutos de visita a una Galicia en llamas, descansa con su familia en La Mareta. A juzgar por su evaporación mediática, Alonso y De la Vega disfrutan también de sus vacaciones. Preocupa más el bienestar del ministro del Interior. Rubalcaba desfallece entre dos crisis: los acontecimientos del aeropuerto de El Prat, donde la Policía y la Guardia Civil evitaron enfrentarse a auxiliares de tierra y azafatas para no crear disturbios; y las conversaciones con ETA, que según confesión del Gobierno, se están produciendo ya, a oscuras y a escondidas.

Es decir, mientras Europa vuelve a sobresaltarse inquieta, Rodríguez Zapatero sestea en La Mareta, y Rubalcaba limpia las suciedades del Gobierno. Nuestros gobernantes parecen tener la conciencia tranquila. Su doctrina oficial se lo permite; si el atentado que mató a casi doscientos españoles era consecuencia de la presencia española en Irak, la retirada de las tropas eliminó cualquier riesgo de atentado. Hoy la televisión de Hezbolá aplaude a Zapatero, cuando éste hace y dice lo que los terroristas quieren oír. La política del apaciguamiento de Rodríguez Zapatero nos sitúa fuera de todo peligro. Eso sí, siempre y cuando no molestemos estratégicamente a los terroristas y esperemos la solución que, a largo plazo, nos tienen reservada: Al-Andalus.

Por el contrario, Gran Bretaña es el ejemplo de cómo una política exterior fuerte, orgullosa y digna suscita el odio criminal terrorista. Es y seguirá siendo objetivo del yihadismo global, mientras actúe como la nación británica considere oportuno. En julio de 2005 los británicos decidieron que no sería Al-Qaeda quien decidiría su política exterior. Un año antes, Rodríguez Zapatero comunicó a los terroristas justo lo contrario. Por eso, en el momento en que España como nación emprenda una política que moleste a los yihadistas del mundo, ellos sabrán qué hacer para volver a hacer de España un país "en paz". Mientras eso no ocurra seguirán intentando derribar aviones en Europa o EEUU, pero en nuestro país Zapatero continuará su siesta al sol en La Mareta.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Incendios en Galicia
Lo que de verdad extinguen los extintores rojos
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 12 Agosto 2006

"Son simplemente sospechas", apunta Rubalcaba. Se refiere a las acusaciones sin pruebas de la ministra del Miedo y del Ambiente, perita en despechos. Debería sancionarse a sí misma por vertido ilegal de basura demagógica. Las pruebas, Narbona. Las pruebas o a la calle.

Sospechas, simplemente, serán también las que disparan los escritores de cabecera de Rodríguez. Vaya par de tres. ¿El fuego? Lo han provocado "hombres que no soportan haber perdido el poder", hombres que detestan "el color": los populares, amigos de "la oscuridad del humo, las cenizas y el petróleo". En contraste con ellos, los extintores son rojos, según el definitivo argumento de M. Rivas. No es broma.

Si ya es posible acusar públicamente a partir de las simples sospechas, prepárate, Rubalcaba, porque te van a hacer retratos hiperrealistas llenando una furgoneta con variopintos efectos de ferretería; en el mejor de los casos. Con una pequeña diferencia: ni tú, ni la despechada, ni el par de cenutrios áulicos del presidente, ni el mismísimo Rodríguez, cima del sectarismo, creéis de verdad que el PP se dedique a quemar los bosques de Galicia. Mientras que lo tuyo se lo creen millones de personas, ministrete del ocultamiento del 11-M.

No nos sorprende que la plataforma Nunca Mais, o sus restos pestilentes, lleguen en auxilio del negligente gobierno gallego, rojo como los extintores pero incapaz de extinguir nada que no sea la esperanza de que cumplan con sus obligaciones. Es a ellos a quienes se les está quemando Galicia. Por inútiles, por rescindir sus acuerdos con el ejército, por despedir a los máximos expertos en lucha contra el fuego, por su incapacidad para responder en el momento y de la manera que debían, por no coordinar bien los efectivos, por no solicitar ayuda, por no dotar recursos y por exigir certificados oficiales de gallego a quienes, por cierto, no hablan otra cosa. Lerdos viles; primero echan por la cara a quienes necesitaban y luego les atribuyen los incendios.

Más allá de las preguntas retóricas –dónde están ahora los del Nunca Mais, dónde está Mercedes Milá, etcétera– nadie en su sano juicio esperaba movimiento alguno de los ecologistas repentinos ni de los titiriteros feroces. Nada que no fuera correr a defender a los culpables de la descoordinación y de la negligencia y del clientelismo y de la extensión devastadora del fuego. Los suyos.

Nos cogen escarmentados. Lo que esperábamos es lo que hemos visto. Sabíamos a ciencia cierta es que ni el petróleo del Prestige ni la guerra de Irak ni la trama real del 11-M les importaban un comino. Lo que importaba, lo único que importa, es la propaganda guerracivilista de rojos y fachas. Es decir, hacerse con el poder y no soltarlo nunca. Bajo ningún concepto. Decisión que exige atribuir todos los errores propios y todas las infamias imaginables a un adversario trocado en enemigo. Resta una duda: si te consideran enemigo, ¿sigues siendo adversario?

La incompetencia socialista en Galicia
EDITORIAL Libertad Digital 12 Agosto 2006

El sectarismo y extremismo del Gobierno Zapatero y su PSOE nos ha hecho olvidar una característica básica del socialismo español cuando está en el Gobierno: su profunda, total y completa incompetencia. Así, cuando Touriño y Quintana llegaron al poder, lo segundo que hicieron después de celebrarlo fue desmantelar todo el operativo anti-incendios que en tiempos de Fraga logró mantenerlos en límites aceptables. Su sectarismo les impedía confiar en aquellos que llevaban la manguera antes de su llegada, cual elefante en cacharrería, a la Xunta. Tras despedir a los responsables, limpiaron también a la tropa de infantería en la lucha contra el fuego a través de la exigencia de conocer, no el gallego que se habla en los pueblos, sino el gallego normalizado que sólo conoce quien creció en los normalizados centros de enseñanza.

Al mismo tiempo prometieron una ley de emergencias que solucionaría ella sola el problema del fuego en Galicia y que, por supuesto, aún está en estudio. El resultado han sido los dos peores años en cuanto a incendios que se recuerdan. En 2004, el último año bajo el mandato del PP, ardieron 32.098 hectáreas de bosque. En 2005, el primer año de la triunfante hégira nacionalsocialista, fueron ya 57.280. Y este años todos estamos viendo el camino que llevan.

Estos incompetentes en la gestión pero, reconozcámoslo, brillantes en la propaganda, intentaron salir al paso echando la culpa al gobierno anterior por "abandonar al medio rural". Pero el sentido común dictaba que, si así fuese, ya era casualidad que dicho abandono se tradujera en incendios justo cuando han cambiado los responsables de apagarlos. De modo que han aumentado la apuesta: hay más incendios porque los cesados se están vengando. Empezó Narbona, continuó la artillería mediática y hoy Rubalcaba, tras mostrar su incompetencia en la gestión del conflicto del Prat, nos ha hecho recordar por qué se le tiene tanto respeto entre los propagandistas: Galicia sufre "una nueva tipología" de incendios "estratégicos" y "planificados con muy mala intención", que "exige un grado de preparación en quien los provoca muy llamativo".

Mientras, la misma Guardia Civil reconoce en la televisión pública gallega que los incendios intencionados responden a muy distintas motivaciones. Todos los años ha habido detenciones y, de tanto en tanto, alguna de ellas era un retén pirómano. También sucedía cuando gobernaba el PP. La diferencia es que muchos de los fuegos que entonces se apagaban en pocas horas cuando eran pequeños, ahora la incompetencia política los deja agrandarse y provocar un daño irreparable.

Tres veranos con el PSOE al frente del gobierno de España y tres incendios con víctimas mortales en comunidades autónomas gobernadas también por los socialistas. Casualidad, diríase. A la plataforma Nunca Mais, sin embargo, le faltó tiempo de cargar la culpa del hundimiento del Prestige a los ejecutivos regional y nacional, pese a que los incendios son un acontecimiento previsible y que tiene lugar todos los veranos, mientras que el hundimiento de un petrolero es un hecho probable pero aislado e impredecible. Curiosamente, Nunca Mais hoy exculpa al gobierno y lanza sus dardos a otro lado. "Puede ser cosa de los hombres. Hombres que no soportan haber perdido el poder. Decían amar su patria, pero sólo amaban el sillón. La patria prefieren verla quemada", ha dejado escrito uno de los intelectuales orgánicos que forman parte de la misma, por supuesto sin aportar prueba alguna que permita mantener su infamia. Esas ya se buscarán y encontrarán y, si no existen, pues bueno. Todos recordamos el precedente del caso Bono.

En un momento en que el Gobierno llama "hombres de paz" a los terroristas etarras, los pirómanos han pasado a ser "terroristas forestales". Y dado que ahora todos ellos, por arte de birlibirloque, han pasado a engrosar las filas del PP, sólo resta esperar a que le apliquen la Ley de Partidos. Ganas no faltan.

Mundo adelante
Arde Galicia
Francisco Cabrillo Libertad Digital 12 Agosto 2006

Hace ya varios días que no puedo apreciar el color azul del cielo desde mi casa de la ría de Arosa. Estamos inmersos en una gran nube de humo que nadie había visto nunca por estas tierras. Y no hay incendios, afortunadamente, en las inmediaciones de mi aldea. El fuego tiene tal intensidad que el humo que produce se extiende a lo largo de muchos kilómetros y oscurece gran parte de la región. La vida diaria se ve afectada. Ponerse en camino en coche significa correr el riesgo de sufrir un desvío por corte de carretera. La Autopista 9, la espina dorsal de las comunicaciones de la costa gallega, ha sido cortada ya varias veces. Y ayer mismo un desvío forzoso provocó atascos de varios kilómetros en las cercanías de Padrón. Tres personas han muerto ya. Ha sido necesario evacuar a miles de vecinos del medio rural. Y el fuego está hoy próximo a algunas parroquias y barrios de Santiago de Compostela. Los titulares de la prensa expresan bien lo que está ocurriendo: "El fuego lo colapsa todo"; o "Situación: caos total", se lee en la primera página de hoy de El Correo de Gallego.

Galicia está sufriendo estos días la mayor catástrofe ecológica de su reciente historia, al lado de la cual el hundimiento del Prestige ha pasado a ocupar un lugar secundario. Pero hoy lo políticamente correcto es no decir tal cosa. Para el gobierno de la Xunta el caso del petrolero fue una muestra de la mala gestión del Partido Popular, entonces en el gobierno regional. Pero trata de disimular su lamentable actuación es este asunto con el argumento de que la culpa es de los pirómanos. Muchos –tal vez la mayoría– de los incendios son provocados, ciertamente. Pero esto viene sucediendo desde hace muchos años. El desastre actual parece deberse a otras dos circunstancias. La primera, unas condiciones meteorológicas especialmente desfavorables, con fuertes vientos secos del nordeste tras un período bastante prolongado de sequía. Poca solución hay para esto, desde luego. Pero cada día se van conociendo nuevos datos sobre la ineptitud de la gestión del gobierno, tanto a lo largo de la última semana como –lo que es seguramente aún más importante– en la prevención de los incendios a lo largo de todo el año.

Por una parte, no han funcionado los planes de limpieza de los bosques de matorrales y otros materiales de fácil combustión. Por otra, la organización de todo el servicio de extinción de incendios ha sido un auténtico desastre. De acuerdo con las informaciones de prensa, que no han sido desmentidas por el gobierno autonómico, siete de los ochos directivos de primer nivel de estos servicios fueron cesados por la actual Xunta, tras las elecciones. A cuatro responsables provinciales y más de una docena de jefes de distrito les ha sucedido lo mismo. Y parece que, en la zona de Barbanza, una de las más afectadas por incendios en los últimos años, no se nombró un responsable hasta hace unos días.

Este año se ha negado el contrato en las brigadas de prevención a personas que no pudieron acreditar conocimiento suficiente de gallego. De nuevo el gobierno regional lo niega. Pero empiezan ya a aparecer en los medios de comunicación personas, con nombres y apellidos, que pasaron por tan grotesca experiencia; personas a las que, por cierto, han empezado a llamar por teléfono ahora para que se incorporen a los equipos de extinción. Hace pocas semanas nos enterábamos de que a un músico polaco no se le había confirmado su plaza de profesor en el conservatorio de Palma de Mallorca por no aprobar el examen de catalán. La experiencia gallega es similar, pero más trágica. Se ha preferido un certificado de conocimiento de idioma a la experiencia en la función a desempeñar, con la idea tal vez de que las llamas de Vilaboa o Rois son más sensibles a quien les hable en el idioma de Rosalía.

Si el gobierno gallego no ha tenido una actuación especialmente brillante, el nacional no lo ha hecho mejor. Quien en Madrid quedara no ha cumplido siquiera con su primera obligación de solicitar a tiempo la ayuda internacional necesaria y la Unión Europea así se lo ha tenido que recordar.

Escuché las noticias de la televisión regional. En el sexto día desde que se generalizaron los fuegos, el número de incendios volvía a aumentar. Dios nos coja confesados.

La mirada de Garzón
TONIA ETXARRI El Correo 12 Agosto 2006

Algo debe tener la mirada de Garzón cuando, después de haber citado a los promotores de la manifestación que Batasuna quería, y sigue queriendo, realizar mañana domingo, logra que el sacrificado ciudadano anónimo que pidió el permiso, haya dado un paso atrás por sentirse «desbordado», mientras Barrena se declara «desvinculado» de la convocatoria. La capacidad de persuasión del juez es incontestable. Ante la posibilidad de pagar más multas o de ingresar en la cárcel en plenas fiestas de la Semana Grande donostiarra por «reiteración delictiva», los mismos dirigentes que no se inmutaron ante la mirada del socialista López cuando, al parecer, les dijo que tenían que volver a la legalidad por méritos propios, ahora disimulan.

Y el mismo portavoz que el pasado miércoles dijo ante la prensa que «en este contexto toma un gran sentido la manifestación que se va a desarrollar este domingo en defensa del derecho de autodeterminación» dice que no sabe nada de la convocatoria. Es más, que si se produce este fin de semana algún incidente, a él que le registren. Y se multiplica el coro de lamentos. Otegi se queja. Dice que no se puede construir la paz «si una de las partes es acosada», mientras la popular María San Gil a la que agredieron, precisamente, en un mercado de Getxo, se pregunta si al referirse a los acosados se refiere a ella. Porque la escena produce cierta vergüenza. Un padre de familia, sosteniendo a una criatura de dos años en brazos, se desgañitaba llamándola «fascista» y «vete de aquí». Mientras a la ciudadana San Gil, que vio cómo asesinaban a su amigo Gregorio cuando comían en un restaurante, se la llame «fascista» y nadie que presencie la escena mueva un solo dedo, tendremos que reconocer que tenemos una sociedad enferma. Pero así está el ambiente.

Todos, menos el PP, pendientes de Batasuna (¿ahora qué piden? ¿qué critican? ¿ qué proponen?) y con el juez Garzón que, de momento, no quiere que la coyuntura condicione su independencia. El muy cabezota quiere que se cumpla la ley. ¿A quién se le ocurre! Los últimos convocantes, los cincuenta que quieren ayudar a Batasuna. Pero como estamos en etapa de transición y vaya usted a saber cómo acaba este lío, el PNV, para criticar al juez ya no le llama «prevaricador» sino caprichoso. También quiere estar de «buen rollito»el socialista Buen y, después de que Otegi haya arremetido contra el PSOE, dice que este portavoz de Batasuna es «la cara amable» del tinglado.

Puede ser que el mismo Otegi altivo que, desde la tribuna de los oradores, se dirigía a los bancos del PP para increparles «¿entendeis fascistas?» sin que al presidente del hemiciclo se le descolocara la ceja, haya cambiado. Pero, con toda seguridad, habrá sido más efectiva, en este empeño, la mirada de Garzón que los pases de guiños de los socialistas vascos.

t.etxarri@diario-elcorreo.com

España: el desconocido 'boicot' silencioso
Francisco Rubiales  Periodista Digital 12 Agosto 2006

El déficit español por cuenta corriente no para de crecer y se encuentra ya en niveles de desequilibrios similares a los preocupantes de Estados Unidos, restando ya más de un uno por ciento al crecimiento anual del PIB. Cada dia exportamos menos en relación con lo mucho que compramos fuera. Las ventas españolas al exterior no van mal y parece que se recuperan, pero el fenómeno sorprendente son las compras exteriores, que se están disparándo de manera desproporcionada e ilógica, un fenómeno delicado que nadie ha explicado todavía desde el Gobierno.

Sin embargo, el fenómeno tiene una explicación lógica, aunque dolorosa: es producto del consumo masivo y de otros factores poco conocidos, el principal de los cuales es el "boicot silencioso" con el que cientos de miles de españoles están "castigando" a los nacionalismos extremos vasco y catalán.

Ese boicot, casi tan viejo como la democracia, alcanzó una dimensión considerable cuando se lanzó el Plan Ibarretxe y se hizo preocupante el año 2004, cuando Carod Rovira boicoteó publicamente la candidatura olímpica de Madrid, pero es ahora cuando se ha hecho masivo, tras la aprobación del Estatuto catalán y al comprobarse que los nacionalistas catalanes vienen practicando el boicot a productos españoles desde hace muchos años.

Me lo ha dicho y demostrado con cifras y datos un amigo empresario, muy vinculado a la Cámara de Comercio de Madrid, según el cual ese "boicot silencioso" del que la prensa no informa, que es el verdadero boicot y muy distinto al "boicot al cava", se ha disparado peligrosamente en los últimos meses, a raiz del escándalo provocado por el "Estatuto" catalán.

Me dice: "Muchos españoles se sienten agredidos personalmente por los nacionalismos vasco y catalán y se están vengando practicando un boicot sistemático, aunque impreciso, que perjudica más a los productos españoles en general que a los vascos y catalanes, entre otras razones porque los consumidores no tienen una idea clara de lo que se fabrica en el País Vasco y en Cataluña, aunque sí tienen indicios y sospechas. Basta mirar los datos para apreciar que las compras de productos alemanes, franceses, italianos, chinos y americanos están creciendo de manera espectacular, mientras que desciende la compra de esos mismos productos fabricados en España, sobre todo en industrias vascas y catalanas. Muchos consumidores desinformados creen que todos los productos industriales españoles se producen en Cataluña o en el País Vasco, algo que es falso. La desbocada demanda extanjera afecta, sobre todo, a electrodomesticos, productos alimenticios y, ultimamente, a cadenas de distribución y entidades financieras. Los españoles tienen poca información sobre la nacionalidad de las marcas, pero saben que la mayoría de los electrodomésticos españoles se fabrican en el País Vasco y que la mayoría de la industria alimenticia está concentrada en Cataluña. Mira las cifras y verás como cada días se compran más marcas como Siemens, AEG, Miele, General Electric y otras, en detrimento de las españolas, sólo porque los consumidores creen que son vascas. Con los alimentos pasa lo mismo y el cava es sólo el ejemplo conocido, pero ni mucho menos el único".

Voto en Blanco

Arzalluz admite un delito masivo y continuado, ¿qué hará Pumpido?
Permalink 12.08.06 @ 08:25:37. Archivado en Día a día Antonio Javier Vicente Gil  Periodista Digital

Dicen los que de esto se han enterado en el diario digital El Confidencial que “El ex presidente del PNV Xabier Arzalluz ha reconocido que su partido tenía por costumbre pedir dinero a las firmas que licitaban en concursos públicos, fundamentalmente constructoras. "No ocultas a los empresarios que tu partido tiene necesidades que cubre con mucha dificultad" explica el político ahora retirado “. La frase que utilizaba el abuelo nacionalista para extorsionar cuando mandaba es preciosa, tan mafiosa que probablemente Mario Puzo esté tirándose de los pelos por no habérsele ocurrido a el.

Una vez que el prócer nacionalista ha reconocido haber participado en un delito cohecho continuado, masivo y lucrativo, solo nos queda saber que hará el fiscal defensor de ETA Conde Pumpido. Yo creo, una vez que he pasado la etapa de la ingenuidad, que no hará nada, aunque es muy probable que le recrimine a Arzalluz, no el haber delinquido, sino el haberlo puesto a el como fiscal en la tesitura que simular que no le constan sus delitos publicando semejantes memeces.

Un país que se permite estos lujos delictivos, un país que no es capaz poner a disposición de los jueces a quien admite ser un delincuente y encima de jacta de sus delitos, un país incapaz de sacar en un programa de tele basura este caso, no es un país, es el puerto de arrebatacapas.

El verdadero rostro de Batasuna
María SAN GIL Presidenta del PP en el País Vasco  La Razón 12 Agosto 2006

Insultos, agresión (un valiente me arrojó el contenido de un vaso), acoso y amenazas. Lo ocurrido el jueves en un mercado de Getxo, en Vizcaya, adonde varios miembros del PP vasco acudimos con ilusión y buen ánimo a participar de la fiesta, es más lo de mismo por parte de los de siempre, de ETA-Batasuna. Pero es, además, una señal preocupante del retroceso democrático que sufrimos en Euskadi por las cesiones del presidente Zapatero.

El mal llamado «proceso de paz» que patrocina el PSOE junto con Batasuna tiene ya un efecto político y social patente, en absoluto beneficioso para los demócratas, y es la fuerza inusitada que han recuperado los defensores de la extorsión y del tiro en la nuca. Habíamos conseguido, con la firmeza del Estado de Derecho, reducir al máximo la acción de los violentos y Zapatero en dos días ha echado todo por tierra.

Por mucha reunión y foto conjunta de López con Otegui, y por mucho empeño que Zapatero ponga en la pacificación, término engañoso y falso por completo, porque guerra no es precisamente lo que hay, sino terrorismo puro y duro (unos que matan y otros que mueren, siempre los mismos), en el País Vasco seguimos viviendo un estado de excepción, una absoluta falta de libertad para quienes defendemos un proyecto para Euskadi opuesto a la república totalitaria de Otegui, Barrena y «Txapote». Miguel Buen (PSE) decía el otro día que Otegui es la «cara amable» de Batasuna. Que no se engañen los socialistas y que no engañen a los demás; ETA-Batasuna sólo tiene una cara, que es la de «Txapote», la de la kale borroka, la de la extorsión y la de los violentos de Getxo, que en un alarde magnífico de sentido democrático y al estilo de los nazis con los judíos, intentaron, sin éxito, expulsarnos de Algorta, de nuestra propia casa. De un País Vasco que amamos y defendemos (está de sobra remarcarlo) con mayor ímpetu y dignidad que ellos. Los que nos acorralaron en Getxo son los mismos que el domingo tomarán San Sebastián, paseando el hacha y la serpiente, ejerciendo presión sobre la sociedad democrática y, de paso, estropeándonos la fiesta a todos. Para ello, contarán con la ayuda de un Gobierno vasco, de un PNV hipócrita que está más cerca de los verdugos que de las víctimas.

Zapatero afirmó recientemente que las etapas del proceso «se están cumpliendo». Yo invito al presidente del Gobierno a que se dé una vuelta conmigo por los mercados y las fiestas de Euskadi. A que pasee conmigo por la Parte Vieja de mi ciudad, Donostia, o por la plaza de Azkoitia, donde Pilar Elías sufre en el portal de su casa al asesino de su marido. Le invito a que vea el odio profundo y la sinrazón en la cara de los que él considera «interlocutores válidos».

Totalitario. Nunca los miembros del PP vasco hemos hecho victimismo (para eso están los nacionalistas), pero sí hemos contado la verdad. Y la verdad es que una ETA-Batasuna crecida como ahora es lo contrario de la paz, lo más opuesto a la libertad. Zapatero sabrá a los pactos que ha llegado con los terroristas. Nosotros sabemos con certeza que sólo la derrota de ETA, la deslegitimación de su proyecto totalitario, será la solución para los vascos y el conjunto de españoles. Ningún matón callejero ni ningún vocero de ETA conseguirán nunca arredrarnos. La memoria de las víctimas, el ejemplo de nuestros compañeros asesinados nos guía. Somos vascos, queremos lo mejor para Euskadi y para España, y vamos trabajar por ello. Por la pluralidad, la libertad y la convivencia. Para que un día nuestros hijos disfruten de las fiestas de los pueblos y las capitales vascas en paz y en total libertad.

Clemencia
Por IGNACIO CAMACHO ABC 12 Agosto 2006

PIDAMOS perdón. En nombre de Alá, el Clemente, el Misericordioso, y postrados de hinojos en dirección a La Meca, entonemos la tardía palinodia de nuestros muchos pecados. Y pidamos perdón, en primer lugar, por ser libres. Por disfrutar de una sociedad abierta que nos permite elegir nuestro albedrío de conciencia. Por creer que la democracia es el mejor sistema político y el más evolucionado código de moral civil. Por confiar en los valores de la cultura occidental como depositarios del más refinado avance histórico. Por permitir y entender la igualdad de los hombres y las mujeres, por abolir la pena de muerte, por no cortar las manos de los ladrones y por sentirnos satisfechos de una justicia laica basada en la ley positiva y en los derechos individuales. Por abjurar del fanatismo teológico, por no odiar a los que profesan otra fe y por anhelar una discreta felicidad terrenal sin esperar el paraíso anticipado del martirio.

Pidamos luego perdón por los pecados cotidianos de nuestra decadencia moral. Por los programas de variedades, por el cine de acción, por la investigación científica, por el arte sacro, por la música profana, por el alcohol, por el jamón, por la minifalda, por el biquini, por los perfumes de Chanel y por la libertad sexual. Y por Leonardo da Vinci, por Rubens, por Miguel Angel Buonarrotti, por Milton y Rabelais, por Neruda y Elliot, por Beethoven y Mozart, por el Partenón y por Venecia, por la catedral de Burgos, por Notre Dame, por la torre Eiffel, por la cúpula de Santa Maria dei Fiore, por los campos de lavanda en la Provenza, por los atardeceres del Pireo y por los rascacielos que quedan en pie en Nueva York. Y por Woody Allen, que es judío, y por Spielberg, que también lo es, y por los días de vino y rosas y por el último tango en París. Y por Shakespeare, que llamaba moros a los amigos de la Alianza de Civilizaciones, y por Cervantes, que estuvo en Lepanto y fue cautivo en Argel.

Pero esto no basta. Hemos de pedir clemencia y perdón por preferir San Francisco a Damasco, Madrid a Omán, Londres a El Cairo y Munich a El Ryad. Por usar gabardina en vez de chilaba, gorras de Nike en vez de turbantes y mocasines en vez de babuchas. Y por votar en vez de asentir, y por pensar en vez de obedecer, y por amar en vez de odiar, y por avanzar en vez de retroceder, y por vivir en la modernidad en vez de en el Medievo, y por respetar en vez de imponer, y por tolerar en vez de prohibir. Por ser, en definitiva, libres en vez de esclavos, y querer seguir siéndolo.

Y aun todo eso no es suficiente. Porque cuando lo hayamos hecho, cuando hayamos abjurado de nuestra civilización y de nuestras creencias, cuando hayamos apostatado de nuestra fe religiosa o civil, cuando nos hayamos retractado de nuestras certezas, cuando nos hayamos arrodillado implorando la misericordia de Alá, nos matarán del mismo modo, sin ninguna piedad ni un ápice de compasión. Porque somos distintos y porque no sólo buscan la sumisión sino el exterminio de la diferencia.

Los «despechados» de Narbona arremeten contra la Xunta
Siete miembros de brigadas antiincendios rechazados por no hablar gallego denuncian que tras jugarse la vida durante años «nos jubilan porque dicen que no sabemos nuestra propia lengua»
David Ruipérez  La Razón 12 Agosto 2006

Madrid- El fuego se expresa en el idioma universal de la destrucción. Sin embargo, para luchar contra él en los montes de Galicia, hablar gallego es un requisito más importante que tener experiencia demostrada a la hora de combatir incendios.

Centenares de retenes, conductores de motobombas y codificadores de datos han quedado excluidos de la campaña antiincendios de la Xunta para este verano por no cumplir el requisito número 54 para acceder a uno de estos puestos: no tener o acreditar conocimiento de la lengua gallega.

Esta formalidad administrativa impuesta por la coalición entre el Partido Socialista y el Bloque Nacionalista Galego (BNG) en su primer verano al frente de la región ha negado el trabajo a castellanoparantes y a personas que, paradójicamente, dominan el gallego y lo hablan desde niños, pero carecen de un título que lo demuestre. Para rematar la jugada, la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, llegó a afirmar que detrás de la avalancha de incendios en Galicia estaban ex retenes «despechados» por no haber sido contratados este año para formar parte de las brigadas forestales.

Para algunas economías familiares, unos ingresos de 1.000 euros al mes mientras dura la campaña de incendios suponen la diferencia entre vivir y sobrevivir. José Luis Brea tiene 50 años, vive en San Vicente de Vigo (La Coruña) y es padre de dos hijos de 11 y 13 años. «Estoy sumido en una depresión -asegura- yo necesito este trabajo, mi familia vive de mi sueldo. Me llevé un “palo” terrible cuando vi lo del gallego. Tengo todos los documentos necesarios y cinco años de experiencia en los que me he jugado la vida para apagar un fuego, subiendo con el camión por pendientes escarpadas y ahora no les puedo dar un futuro a mis hijos en su propia tierra», dice, entre lágrimas.

El caso de José Luis es el de muchos de los veteranos conductores de motobomba que solicitaron un puesto que habían desempeñado en temporadas anteriores. No pueden acreditar que hablan gallego. En su certificado escolar no figura la enseñanza de una lengua que no se estudiaba cuando eran niños. «¡Cómo non vou falar galego! Nunca pidieron eso, los mayores de 40 no tenemos documento alguno de la escuela y ahora me dicen que tengo que hacer un curso de algo que ya sé. A mí me han retirado ya de esto», añade Manuel Bellón, de 61 años, que ha dedicado una década a combatir los fuegos. «¡Nací en Galicia!, hablo gallego», añade el pontevedrés. José Manuel Pereira. Esteban Touris, mariscador de 45 años -15 sofocando incendios-, afirma con rotundidad: «Lo del gallego es una chorrada para cambiar a la gente como cambió el partido que manda».

Insisten en que nunca han tenido ninguna inclinación política en particular, «sólo apagamos fuegos», dice Brea.
«¿Acaso los bomberos de franceses y portugueses o los que vienen a ayudar desde otras comunidades no sirven porque no hablan gallego», se pregunta José Luis Varela, de 42 años, otro de los sospechosos «despechados» a los que aludió Narbona. Y es que, si la criba lingüística de la Xunta les resulta incomprensible, «lo de la ministra da vergüenza. No sabe lo que es un incendio, ni las veces que he estado a punto de morir. Me han hecho mucho daño esas acusaciones. Yo nunca abandoné una cuadrilla...», añade Brea. Consideran insultante generalizar sobre un colectivo de 7.000 personas -brigadas, técnicos y conductores- porque haya habido algún retén que ha quemado el monte.

Chapuzas. En el proceso de selección del personal para la lucha contra el fuego, se han denunciado todo tipo de «chapuzas» administrativas. Sergio Barreiro, estudiante de Ingeniería Fluvial de 24 años, aspiraba a sacar «pelas» para afrontar el curso universitario. «He perdido el mes de julio en papeleos. Primero no me contabilizaron los puntos por las campañas anteriores, luego me dijeron que no constaba que hubiera hecho las pruebas físicas y después le destinaron a Noia, a más de dos horas de camino de mi casa en Abegondo (La Coruña). Al final amenacé con denunciarles y empiezo hoy, con un mes de retraso». ¿Casualidad? «Para mí no, son represalias porque en mi Ayuntamiento gobierna el PP y se negó a aceptar que la Xunta impusiera el personal antiincendios y los sueldos los pagase el municipio».

También ha perdido un mes de sueldo Ana, de 21 años. Tenía el título de gallego, pero tuvo que presentar la solicitud completa hasta tres veces. «Además, este año se hizo todo muy tarde, la inscripción siempre era en febrero y en marzo pasábamos las pruebas físicas para estar trabajando en junio. Hace dos meses ni siquiera habíamos hecho las pruebas». Así se prepara la Xunta contra los fuegos.

EL FIN DE SEMANA EN QUE ETA-BATASUNA TIENE PREVISTA SU MANIFESTACIÓN
Terroristas callejeros queman contenedores de basura en Rentería y atacan un cajero automático en Baracaldo
Una nueva noche de terrorismo callejero se ha producido en las calles del País Vasco. El fin de semana que ETA-Batasuna tiene previsto celebrar una manifestación, con el beneplácito del PSE, en las localidades de Rentería y Baracaldo se han sufrido sendos ataques proetarras. En la noche de este viernes un grupo de desconocidos quemaron contenedores de basura en el municipio guipuzcoano, mientras que en Baracaldo un cajero automático resultó totalmente calcinado.
EFE Libertad Digital 12 Agosto 2006

El terrorismo callejero ha vuelto a actuar en las calles del País Vasco. En esta ocasión han sido las localidades de Rentería (Guipúzcoa) y Baracaldo (Vizcaya) las que en la noche de este viernes han sufrido distintos ataques de los proetarras. Un grupo de desconocidos cruzaron varios contenedores de basura en el municipio guipuzcoano a los que prendieron fuego posteriormente, según informaron a Efe fuentes de Interior del Gobierno Vasco. El incidente se registró hacia las nueve de la noche en la calle Tulle de esta localidad, aunque la calle recuperó enseguida la normalidad tras apagarse las llamas, según las fuentes de Interior.

Los desconocidos pretendían formar con los contenedores unas barricadas, en una acción de violencia callejera que ha provocado un comunicado de repulsa por parte de la alcaldía de Rentería.

Pero este no ha sido el único acto de violencia registrado en el País Vasco durante el fin de semana en el que está previsto que se celebre la manifestación de ETA-Batasuna. También en la noche de este viernes los proetarras han actuado en Barcaldo. Un cajero automático ha resultado totalmente calcinado en la localidad vizcaína, sin que se produjeran heridos ni se desalojara a los vecinos del inmueble, según ha informado el departamento de Interior del Gobierno vasco.

El ataque se produjo unos diez minutos después de la medianoche en la sucursal de La Caixa ubicada en la calle Andicollano, cuando desconocidos rociaron con líquido inflamable el habitáculo del cajero automático y después arrojaron un cóctel molotov. Las llamas, que fueron sofocadas por los bomberos, destrozaron el cajero y dañaron la sucursal bancaria.

COMIENZA LA INICIATIVA 11 DE CADA MES
Concentraciones en varias ciudades españolas para pedir que se esclarezcan los atentados del 11-M
Varios centenares de personas, incluyendo representantes de las víctimas del 11-M, se concentraron este viernes en diversas ciudades españolas para solicitar que se esclarezca lo sucedido en los atentados de Madrid y se aclaren los cada vez más numerosos interrogantes que rodean a la masacre. Estas concentraciones se enmarcan dentro de la iniciativa 11 de cada mes, que ha puesto en marcha una plataforma ciudadana. Las concentraciones se repetirán el próximo 11 de septiembre. LEA AQUÍ el comentario de Luis del Pino sobre esta iniciativa cívica. http://www.libertaddigital.com/bitacora/enigmas11m/comentarios.php?id=1365
Libertad Digital 12 Agosto 2006

Madrid, La Coruña, Murcia, Valladolid, Almería, Málaga, Las Palmas de Gran Canaria, Córdoba, Teruel o Santander fueron algunas de las localidades donde tuvieron lugar estas primeras concentraciones de la iniciativa 11 de cada mes, en las que se repartieron entre los viandantes folletos con información sobre el 11-M.

El objetivo de la plataforma ciudadana es repetir todos los meses esas concentraciones hasta conseguir que los poderes públicos aclaren todos los extremos relativos a la concepción, planificación y ejecución de los atentados. 29 meses después del mayor atentado terrorista de nuestra Historia, seguimos sin conocer qué explosivo se utilizó en los trenes, dónde se fabricaron las bombas, cómo estaban compuestas o quién las colocó. Y casi a diario se desvelan nuevos interrogantes que ponen de manifiesto que las investigaciones oficiales no han conseguido esclarecer prácticamente nada.

Las concentraciones, que duraron una hora y a las que asistieron algunas de las personas que iban en los trenes de la muerte o que perdieron en ellos a alguno de sus allegados, finalizaron en varias de las ciudades con el encendido de velas y con un minuto de silencio en memoria de las víctimas de los atentados.

Los asistentes repartieron miles de folletos informativos en los que se exponen las principales incógnitas y se reclama una investigación en profundidad que despeje las dudas de la ciudadanía. La instrucción policial y judicial no ha conseguido trasladar a la opinión pública hasta el momento un relato coherente de los hechos.

El último episodio de esta ceremonia de la confusión en que se ha convertido la investigación oficial de los atentados se vivía hace escasas semanas, cuando se desvelaba que ni siquiera está claro que en los trenes del 11-M se utilizara Goma 2- ECO.

La negativa del Gobierno a exhibir los informes analíticos sobre los explosivos de los trenes no ha hecho sino aumentar la sensación de que la verdadera investigación sobre lo que sucedió aquel 11 de marzo no ha hecho más que empezar.

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