AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 14 Agosto  2006

La "segunda transición" de Zapatero, un camino hacia el abismo
Ernesto Ladrón de Guevara elsemanaldigital 14 Agosto 2006

Pudo hacer una política de Estado llegando a acuerdos con el centro-derecha para asuntos clave, pero prefirió hacerlos con los nacionalistas, marginar al PP y dinamitar la Constitución.

14 de agosto de 2006. Independientemente del producto de aquella transición pactada entre los principales agentes políticos tras la autodisuelto régimen de Franco, todo el mundo celebró, ensalzándolo, el espíritu de consenso que primó entre los protagonistas que nos proporcionaron ese ámbito de democracia, de paz y de progreso que fue la Constitución actualmente arrumbada.

Si algo hay que valorar de aquel momento es el que todos los proyectos políticos dejaron al margen sus pretensiones últimas (salvo las fuerzas nacionalistas de Cataluña y País Vasco) para alcanzar un pacto de convivencia. Un logro indudablemente defectuoso y con errores de partida, como ha quedado de manifiesto por los resultados prácticos, efectivos actualmente.

Algo cambió tras la derrota de Felipe González por causa de los casos de corrupción y los errores de los crímenes de Estado del GAL. Aquel devenir se transmutó en una diabólica estrategia que nos retrotrae a los hechos de 1934 que fueron la culminación de una permanente conspiración de la izquierda para impedir que la CEDA, que ganó holgadamente en 1933, pudiera gobernar conforme a la Constitución Republicana del 31, y después promover una sublevación bolchevique de la mano de Largo Caballero, con la colaboración de los nacionalistas vascos y catalanes, que buscaban un escenario del "cuanto peor, mejor".

Entre otros, Zapatero podría haber hecho una política de Estado. La única posible: un intento de trazar pactos básicos con el centro-derecha en las cuestiones fundamentales que forman parte de los pilares que sostienen al Estado, para así facilitar la gobernabilidad y la prosperidad de la Nación, sea cual sea la fórmula gobernante.

Pero el Partido Socialista, con el irresponsable presidente de una España en proceso de saldo, ha preferido desarrollar un diseño de exclusión del principal partido de la oposición, trazar un escenario de conformación de voluntades con los nacionalistas y, en definitiva, hacer propio el proyecto de éstos de desmembrar a España y volatilizar los principios constitucionales, incluidos la estructura y forma del Estado.

Ese diseño tiene dos elementos clave: buscar mayorías en las Cortes Generales para gobernar incluso en la hipótesis de que el Partido Popular sea la opción más votada, y arrinconar al Partido Popular para que quede fuera de toda posibilidad de alcanzar decisiones básicas entre los dos principales partidos (juntos representan a más de las tres cuartas partes del electorado).

Así, tiene su lógica que el Partido Socialista permita a Maragall afirmar que el Estado español ha quedado reducido a su mínima expresión y que Cataluña es la comunidad europea más parecida a un Estado, o que se elabore un Estatuto catalán que dinamita todos los pactos constitucionales en su esencia, o que se intenten "como sea" y "cueste lo que cueste" acuerdos con ETA, o que se supere lo imaginable en las tácticas de aproximación al nacionalismo vasco, o que se alcancen acuerdos de gobernabilidad con el BNG en Galicia, o que se vulneren derechos fundamentales como la elección del tipo de educación que los padres quieran para sus hijos en la opción de la lengua materna como lengua de aprendizaje, o en la conculcación de principios democráticos elementales en la forma de gestionar los intereses generales en ciertas comunidades, etc.

Pero en esa dinámica también tiene su lógica que a Zapatero le preocupe poco el desastre nacional que significa su gobierno en todos sus variables y aspectos: desde la educación hasta el déficit que a no mucho tardar tendrá el Estado para cubrir lo que quede de sus funciones. Desde el tema de la desertización y el fuego que devora la España verde hasta la incapacidad del Estado de resolver el déficit grave de agua que arruinará a no mucho tardar al sector primario, contribuyendo al empobrecimiento de muchas regiones españolas. O el problema de una inmigración descontrolada, con los problemas derivados. O el dilema de la corrupción estructural urbanística. O a la sospechosa falta de voluntad para aclarar lo que realmente pasó el 11-M. Y así un largo etcétera.

¿Hay algo que funcione correctamente en la gestión del Ejecutivo de Zapatero?

Pero realmente poco les importa la opinión que tengan sobre ellos una parte muy considerable de los españoles. Saben que con los nacionalistas y con ese puñado conspicuo de comunistas disimulados, tiene la mayoría suficiente para preservar su continuidad al frente del Gobierno.

Aunque pueden equivocarse si los ciudadanos son capaces de vertebrar la sociedad civil y constituir algo que existe en latitudes con mayor tradición democrática: un tejido participativo en los asuntos públicos al margen, aunque no en contra, de los partidos políticos. En ese sentido, los lobbys democráticos de carácter cívico –no de carácter económico- son una realidad en Europa, aunque en España asuste mucho a los poderes constituidos, si no son controlados desde las estructuras partidarias o desde ciertas instancias no influidas por las urnas.

Cabe concluir, por tanto, con una reflexión: si con estas deplorables realidades no se están expoliando los principios filosóficos y los valores que justifican el juego democrático objetivo, no sólo el aparente o el formal.

Arde Galicia
Manipulación y otros incendios
José Vilas Nogueira Libertad Digital 14 Agosto 2006

Fruta del tiempo. Con el verano llegan los incendios. Este año han sido más, se han acercado más a las casas y han sido peor combatidos. En particular, la pérdida de eficacia de la lucha contra el fuego ha sido consecuencia del sectarismo socialnacionalista. Los nuevos gobernantes han purgado, mediante el expediente de la pureza lingüística, las cuadrillas apagafuegos. Porque, en realidad, la exigencia del gallego funciona preferentemente como un instrumento de control ideológico y domesticación del personal. En competencia lingüística gallega cualquier habitante de la región iguala a la mayor parte de los dirigentes nacionalsocialistas y muchos, modestia aparte, los superamos con creces.

La otra indeseable consecuencia del sectarismo xunteiro viene de la discriminación de los Ayuntamientos gobernados por el Partido Popular. Los socialnacionalistas anhelan "quemar" (en sentido figurado, al menos de momento) a los políticos populares, que las elecciones municipales están a la vuelta de la esquina y para estas gentes un mal resultado no supone sólo perder cargos y prebendas, sino ver desautorizado el cínico milenarismo nacionalprogresista con que disfrazan sus propósitos totalitarios.

Con tanto incendio, desde las ventanas de la casa veo, por veces, fuegos próximos, y siempre la espesura del humo. El denso olor de la madera quemada se confunde con el aroma dulceagriado del tabaco. Apenas se oye nada: alguna voz lejana y, de nuevo, el silencio. Sólo algún día, alguna rara vez, el ruido de los moscardones metálicos: las avionetas y los helicópteros apagafuegos. Un par de amigos franceses han telefoneado, lo que más les ha impresionado de las imágenes es la visión de los campesinos apagando el fuego con cubos de plástico y mangueras de riego. A mí me traen el recuerdo de una ocasional intervención como bombero voluntario, hace cincuenta años.

No obstante, las autoridades dicen que han hecho un gran despliegue de medios en la lucha contra el fuego. Deben ser medios invisibles. El común de los mortales sólo vemos a los vecinos, con sus precarios medios. Incluso en la televisión. Porque el gran espectáculo está en la televisión. Algunos gobernantes se muestran cariacontecidos, un poco alelados con la desgracia. Quizá conserven algo de decencia. Pero los más exhiben rostro y alma de verdugos estalinistas.

Toda una sucesión de "berias" aprovecha los fuegos para incendiar las voluntades de las gentes contra el Partido Popular. El ministro del Interior, la ministra de Medio Ambiente, el Fiscal General del Estado, el secretario general de la Vicepresidencia de la Xunta, etc., etc., "poseen" indicios de que los incendios han sido provocados por una trama criminal, movida por el Partido Popular. Más explícitos todavía son los "intelectuales" goebbelsianos, incansables en la mentira manipuladora. Ni una prueba ni un asomo de prueba. Los incendiarios detenidos son, como siempre, ancianos con demencia senil, jóvenes marginales, vecinos rencorosos, campesinos imprudentes, enfermos alcohólicos.

La televisión es el espectáculo. En la gallega, la mitad de la publicidad es institucional. No hay dinero para los servicios contraincendios, pero todo es poco para adoctrinar a la población, para conformar su comportamiento a las directrices del poder. Manipular las conciencias es lo único que saben hacer los gobernantes socialnacionalistas. Asegurar su tiranía es su único objetivo. El PP son sus "judíos", el chivo expiatorio que todo lo justifica.

José Vilas Nogueira es catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Santiago de Compostela

11-S y Galicia
La izquierda enajenada
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 14 Agosto 2006

La izquierda española ha encontrado, por fin, acomodo intelectual. En el campo psi. O, mejor, parapsi. Ya saben, los estados alterados de conciencia, la paranoia conspirativa, el esoterismo vario, los ovnis, las combustiones humanas espontáneas, la bilocación, la telequinesia, la paraidolia, la precognición, el poltergeist. La semana pasada, un ufólogo patrio, autor de una obra "de investigación" que culpa a Bush del 11-S y del 11-M, entrevistó en la radio una Pisano, vieja periodista, ex colaboradora de Crónicas Marcianas, conocida por alardear de su relación amorosa con Arafat. Hay quien presume de montárselo con una hiena.

La entrevistada pronunció estas palabras impresionantes: "El 11-S es provocado, es un autogolpe como ya todos saben. Yo dije en el 2002, y tú también, que era imposible... O sea, cualquiera que conozca el mundo árabe sabe que no tienen ni la tecnología ni la preparación para hacer eso... Es, es imposible que un árabe, que tiene un espíritu poético y romántico y religioso de la vida, pudiera hacer eso. Para eso hay que ser asesino, hay que ser sionista, o sea, ¿entiendes lo que te quiero decir? Hay que tener una mentalidad ciega de poder y de sangre." (Reproducido en el blog Letradura)

O sea o sea: Bush es sionista. Todos saben que el 11-S lo provocaron él e Israel. Un árabe no puede hacer lo que Bin Laden dice que hizo. Luego Bin Laden también actúa a las órdenes de la conspiración judía mundial. La Pisano va tan lejos y tan rápido que nos aturde, pero para ella son cosas que "ya todos saben". Ayer, en la FNAC, y de un vistazo, di con tres libros que abundaban en lo mismo: ¿11-S y 11-M? Fueron los judíos. Tras el terrorismo islamista están los judíos.

Además de estas visiones, la izquierda española, que se está trastornando por momentos, ha tenido otra: la de Rajoy con un mechero prendiendo matojos para que arda su patria chica. Los juntaletras que más influyen sobre el pobre Rodríguez, que también va fino, lo han puesto negro sobre blanco. Y funciona. Los progres ya no atienden a hechos o razonamientos. Sólo conocen la pulsión sectaria. Pulsiones cualesquiera, no importa. Con Protocolos de los Sabios de Sión o con selenitas, con abducciones o con paranoias de camisa de fuerza. La izquierda se ha vuelto loca. Literalmente.

La verdadera trama incendiaria
EDITORIAL Libertad Digital 14 Agosto 2006

El jefe de la oposición ha vuelto a exigir iniciativa y responsabilidad del Gobierno ante la que ya es la peor catástrofe ecológica del último medio siglo en España. La marea roja de incendios que asola Galicia se ha reavivado con nuevos focos durante este fin de semana, favorecida por un viento de negligencia que está resultando más eficaz que las condiciones atmosféricas para la propagación incontrolada del fuego. La emergencia por el vacío de autoridad es tal, que sólo el plan de respuesta inmediata trazado por Rajoy recuerda a los gallegos y al resto de España que aún no está todo perdido y queda iniciativa política y sentido común para afrontar la grave crisis.

Urge que el Gobierno de Rodríguez Zapatero deje de esconderse tras la infame cortina de insidias con la que pretende manipular la catástrofe para achacársela al PP, y se ponga a la tarea de salvar el monte y proteger la vida y las propiedades de los gallegos, hoy gravemente amenazadas. Es prioritario, por ejemplo, la protección de los núcleos urbanos y de instalaciones críticas como gasolineras, tal y como tuvo que volver a recordar este domingo Mariano Rajoy.

Se necesita, sin dejar pasar un solo minuto más, una institución que coordine toda la acción y cubra el vacío de autoridad que vuelve inútil el esfuerzo de miles de voluntarios gallegos y del resto de España, enfrentados a las llamas con cubos de agua y huérfanos de toda coordinación y liderazgo. El retiro vacacional del presidente del Gobierno, a miles de kilómetros de la tragedia forestal, es una afrenta intolerable a la dignidad de los afectados por este tsunami animado por la incompetencia política más clamorosa que se ha visto en mucho tiempo.

Pretender que los gallegos se sientan protegidos y liderados en esta crisis por la visita fotogénica de unas pocas horas al lugar de la catástrofe, como la que Zapatero giró cinco días después del inicio de los fuegos y sólo cuando se vio obligado por la iniciativa de Rajoy, no hace sino agravar la burla.

Ni siquiera el precedente trágico del incendio de Guadalajara en agosto de 2005, en el que fallecieron once personas de las brigadas de extinción por la mezcla de ineptitud y prepotencia de la Junta de Castilla-La Mancha, ha escarmentado a un Gobierno que se desentiende de los problemas reales de España para aplicarse en la ingeniería jurídica de la deconstrucción del país. La catástrofe gallega y el colapso del aeropuerto de El Prat son símbolos, tristemente certeros, del cierre por liquidación del Estado.

Lo que ha aparecido, a las primeras de cambio, es el caos desatado por la mezcla de incompetencia e irresponsabilidad de gobiernos nacionalistas. Las llamas incontroladas como patética metáfora de la España de Zapatero.

Y el intento de manipular la crisis para incriminar también esta vez al PP, como han hecho la ministra Narbona y los escritores de cámara de Zapatero, raya el colmo de la abyección en la que parece instalado este Gobierno. La teoría de una "trama de rencorosos" próximos al PP como origen de la catástrofe es más que una "inmoralidad", como la ha calificado Rajoy. Es una de las infamias más repugnantes que el partido de la oposición ha tenido que soportar del Gobierno de las detenciones ilegales de afiliados y del Pacto del Tinell para echar a la derecha del sistema. La única trama que hoy opera impunemente en España es la que, urdida por el partido de Gobierno y sus aliados, está incendiando la convivencia por los cuatro costados.

Los retos de Batasuna
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 14 Agosto 2006

Existe en algunos socialistas cierta sensación de haber sido engañados por Batasuna. Hace un mes y medio creían que habían acordado que la formación que lidera Arnaldo Otegi daría los pasos necesarios para volver a la legalidad después del reconocimiento político conseguido con la reunión mantenida con los dirigentes del PSE. Era lo apalabrado, dicen, pero en lugar de eso Batasuna no ha dejado de plantear nuevos pulsos desde entonces y de rechazar de forma reiterada dar cualquier paso para acatar la ley.

Los últimos retos han tenido lugar durante la semana pasada a cuenta de la manifestación de San Sebastián presentada públicamente por uno de los portavoces de Batasuna y convocada con la cartelería habitual de este partido, obviando el detalle no menor de su condición ilegal. Y cuando la justicia entró a estudiar el asunto, a Otegi le faltó tiempo para denunciar el acoso que sufre Batasuna y para reclamar a los socialistas más respeto.

El PSOE ha optado por la política de mano tendida hacia Batasuna y ejemplo manifiesto son las palabras del secretario general de los socialistas alaveses, Txarli Prieto: «La mesa de partidos no es algo que necesitemos los partidos democráticos. Puede ser algo que necesita la izquierda abertzale para hacer un período de transición, desde su ilegalización hasta un proceso de acomodación de nuevo ( ), y en ese período de transición puede tener sentido la mesa de partidos, pero si Batasuna sigue en ese empeño de no pasar por las reglas de la democracia, ¿para qué queremos una mesa de partidos?».

Es una buena pregunta porque todo el proceso puesto en marcha, según se dijo, era para comprobar que ETA estaba dispuesta a dejar las armas y para integrar a Batasuna en el sistema democrático. Y si ese era el objetivo, debían ser Batasuna y ETA quienes se movieran, no el conjunto de los partidos democráticos aceptando un foro extraparlamentario, al margen de las instituciones que han elegido los ciudadanos. Pero cada concesión realizada es por la izquierda abertzale una plaza fuerte conquistada y desde ella se prepara el asalto de la siguiente.

Zapatero
La felicidad del presidente
Isabel Durán Libertad Digital 14 Agosto 2006

Las vacaciones presidenciales comenzaron con una revelación impactante que ha pasado absolutamente desapercibida. El portavoz del Gobierno desayunó con los periodistas en un hotel de la isla de los volcanes para inyectar una dosis extra de propaganda monclovita y aseguró que Zapatero "es feliz". Lo cierto es que nunca había escuchado nada parecido sobre quien debe regir los destinos de una nación, al menos sin un acontecimiento de indudable trascendencia personal o política que lo justifique. Y todavía no he conseguido reponerme de tal declaración pública de dicha presidencial.

Primero porque en el momento en que Fernando Moraleda predicaba el nirvana presidencial, la situación política del país no era precisamente para alardear de alborozo alguno. Y segundo porque, como consecuencia de la premisa anterior, sólo un ignorante, un temerario, un mandatario con los pies en la estratosfera o un iluminado, sin más, puede ser o estar feliz, que no es lo mismo, con el peso de la púrpura y el complicado estado de la "realidad nacional" (con perdón) española.

Veamos. El día en que el remolachero Moraleda descubría el estado de júbilo de Rodríguez la organización terrorista Batasuna advertía de que el alto el fuego de ETA ("alto al fuego" para Pepiño el de los concetos y la vicevogue) no es irreversible. A esas mismas horas, miles de ciudadanos seguían padeciendo los efectos de la ilegal y salvaje huelga de los trabajadores de Iberia que paralizó el aeropuerto de El Prat, bajo la pasividad más absoluta del Gobierno de España. Por aquel entonces, Galicia empezaba a arder por los cuatro costados sin una sola llamadita del ejecutivo central para controlar la furia del fuego provocado por los "terroristas forestales", aunque según la vicevogue el terrorismo en España no exista. Menudo lío debe tener el feliz Rodríguez. Y en aquellos días de felicidad zapateril se había conocido que el chivatazo a los etarras encargados de la extorsión había procedido de un móvil de la Comisaría General de Información de la Policía. Como colofón, constatamos de nuevo que del mayor atentado de la historia de España sólo sabemos que no sabemos nada, ni siquiera cuál fue el explosivo de los trenes que acabó con la vida de 192 personas y dejó heridas a otras 1.500.

Pero Zapatero es feliz. Él acababa de llegar a La Mareta con su real familia tras pasar por el gratis total londinense y, a lo que se ve, "hay motivo" para la alegría, sobre todo la propia fortuna de ZP. Que nadie dude nunca mais del regocijo del presidente. Lo malo es que, en este caso, la máquina de propalar la verdad oficial no mentía.

Imagen de España
Vergüenza histórica
Agapito Maestre Libertad Digital 14 Agosto 2006

Es difícil viajar por Europa sin que alguien no te pregunte qué pasa en España. Las preguntas son sencillas: ¿De dónde ha salido ese Zapatero? ¿Cómo soportan los españoles tantos atropellos? ¿Claudicará de verdad el Estado de Derecho ante los criminales de ETA? ¿Dejará el turismo de visitar España por los incendios de Galicia o los sabotajes de los aeropuertos? "¿Qué pasa con ese Zapatero?", fue la pregunta de un policía hispano a un adolescente madrileño, que llevaba puesta la camiseta de la selección española de fútbol. Eso sucedía en Washington, en el aeropuerto de Dulles, pero en el de Newark, Nueva Yersey, fue otro policía, de marcados rasgos sajones quien volvió a espetarle: "¿No se ha enterado tu Gobierno que EEUU y media Europa está en alerta máxima por la amenaza de atentados islamistas?". Esa conversación sucedía el 12 de agosto, pero el españolito no sabía que 24 horas antes, Rubalcaba, en un gesto aislacionista sin precedentes, ya nos había tranquilizado diciendo que en España no existía peligro alguno. Viva la autarquía, debió pensar el ministro del Interior, en materia de navegación aérea.

No hay país democrático en el mundo que no muestre extrañeza por lo que aquí pasa. El ridículo espantoso de nuestra política exterior era conocido en todas partes, pero, ahora, se le suma su ineptitud para solucionar problemas menores. Por encima de valoraciones morales y políticas de nuestra clase gobernante, la incompetencia de este Gobierno empieza a ser conocida mundialmente. Su inoperancia, falta de eficacia y nivel extremado de mentiras son conocidas en el mundo entero. También los intelectuales orgánicos de Zapatero al servicio de la calumnia son objetos de ironías y burlas por toda Europa. Ni Franco en sus peores momentos tenía palmeros de tan baja calaña. Entiéndase, amigo lector, que no hablo de la maldad política del gobierno socialista para terminar con la democracia española, que sería un capítulo aparte, sino de la percepción del mundo libre sobre la incompetencia del Gobierno para gestionar con un mínimo decoro los problemas a los que está sometida cualquier sociedad abierta.

En el extranjero democrático, España es mirada nuevamente, como en los peores tiempos de nuestra historia, con extrañeza y recelo. A medio camino de la displicencia y el cariño compasivo es el trato recibido por el españolito medio en el mundo. Los españolitos viajeros, sí, la gente que viaja este verano por Europa y América está siendo testigo de este trato, en realidad, de este cambio de trato. La España moderna de la Transición, que era vista como modelo de prudencia y buenas maneras democráticas, ha desaparecido. La España de Aznar, amiga de Estados Unidos e Inglaterra, que era vista con envidia por media Europa, es cada vez más añorada.

Los ritmos vertiginosos impuestos por Zapatero a sus "políticas" contra Occidente son percibidos con nitidez no sólo por los gobiernos sino también por las sociedades. Las rupturas impuestas por Zapatero con Occidente ya han hecho mella en las poblaciones de las democracias occidentales. El peligro de ruptura, de discontinuidad, de la democracia española empieza a ser visto con claridad por las sociedades democráticas no tanto porque el Gobierno sea autoritario, sino porque es incompetente. Una desgracia para el desarrollo de una sociedad libre. Una desgracia, sí, que hace sentir vergüenza a los españoles de bien en el mundo entero.

Terrorismo
Londres como repaso
GEES Libertad Digital 14 Agosto 2006

Londres remacha, lo confirma todo, pero no enseña nada que no supiéramos. Nueva oportunidad a los que les quedó la asignatura para septiembre. Pero siempre habrá quien desperdicie el verano porque en ello le van sus juegos de poder nacionales en la puja por una democracia sin oposición, del bracete de los antisistema y con los conservadores en las catacumbas. Quizás un pequeño detalle se nos había escapado. Los líquidos en los equipajes pueden ser más peligrosos que los tacones de los zapatos. A seguir descalzándose y con ley seca. Ya no será posible ahorrarse el tiempo de la cinta transportadora en viajes cortos. Si tras esperar te han perdido el equipaje estás perdido. Nada para una emergencia. Pronto habrá que darle la vuelta a los bolsillos y ni un pañuelo para sonarse. Cortesía del islamo-fascismo de la jihad internacional.

Pero todas esas incontables molestias y los correspondientes encarecimientos del transporte aéreo, y lo que nos aguarda, no servirán para que aprendamos otra leccioncita que tenemos ante las narices. Para esa y algunas otras hará falta, por desgracia y por tragedia, más de lo mismo. Para algunos mucho más. Es altísimo el precio de someternos a la corrección política, no sólo en los costes señalados, sino, lo que es más importante, por una enorme pérdida de eficacia en forma de dilapidación de recursos limitados al tratar por igual a todo el mundo. El peligro viene siempre del mismo lado. Sin duda de una minúscula parte, pero qué se le va a hacer. ¡Cuánto mejor sería que muchos menos justos pagasen por los mismos pecadores! Molestar a una viejecita sueca o a un estudiante japonés para que Mustafá no se sienta discriminado es verdaderamente muy fuerte y el primero en comprenderlo debiera ser el santo de Mustafá, que tendría que mostrar su buena voluntad aceptando resignadamente un cierto grado de atención aeroportuaria preferencial y maldiciendo públicamente a los que utilizan su fe para llenarla de oprobio y crearle problemas. Lo contrario es injusto, estúpido y arriesgado.

Sólo avanzamos, por tanto con lo de los líquidos. Pero lo mismo que con la nocividad de la corrección política también aquí nos encontramos con que la lección no tiene nada de nueva. Los expertos llevaban tiempo diciéndolo pero al público no se le puede hacer tragar la amarga píldora hasta que no le ve las orejas al lobo, en esta ocasión, afortunada y excepcionalmente, de forma incruenta. Y eso sí que es una primera vez que sería buenísimo que se repitiera, breva que no caerá porque parece ser contraria a la naturaleza humana. Por una vez se le ha dado importancia a lo que no pasó, aunque se olvidará mucho antes que el 7 de julio londinense del pasado año o cualquier otra aciaga fecha por más que esto prometía ser mucho, mucho más importante. La policía británica ha dicho que desde la última masacre ha desactivado cuatro grandes atentados. Bismark decía que la gente aprende de la experiencia propia; él de la de los demás. Nosotros debemos valorar lo que no pasa tanto como lo que sí.

Paces hediondas
GREGORIO SALVADOR ABC  14 Agosto 2006

... Lo peor es que en seguida nos hemos puesto a mirar hacia otro lado, a hablar de paz sin saber en qué guerra estamos y a cifrar el supuesto proyecto en un acuerdo pactado con una banda de malhechores...

LLEVAMOS no sé cuánto tiempo oyendo hablar de paz, de proceso de paz, dale que te pego, sin que nos quieran dejar en paz, que sería lo deseable. Y como, para empezar, no estábamos en guerra, por lo menos de nuestro lado, las turbulencias sociales o ambientales no son exageradas y los desasosiegos personales son asunto de cada cual, uno se pregunta qué hay detrás de tal proyecto, aparte «el ansia infinita de paz» que se proclama y que, enunciada así, sólo nos lleva a imaginar, orlada de cipreses, la descansada paz de los cementerios, a la que tan denodadamente ha colaborado, en nuestro tiempo, la otra parte que tiene voz en el proceso. La paz es una palabra, en el mejor de los casos un deseo, pero nada más salvo en la muerte. Aproximaciones si acaso.

Y como es una palabra y las palabras son mi oficio, me voy a la paz del diccionario, por si hay en ella algún recóndito sentido, ignorado u olvidado, que apunte en la dirección que nos señalan. No el primero, desde luego, situación y relación mutua de quienes no están en guerra, ni el segundo, pública tranquilidad y quietud de los Estados contraponiéndose a la guerra o la turbulencia, y ya dije que no es el caso; pero es también, en singular o plural, paz o paces, el tratado o convenio que se concierta entre los gobernantes para poner fin a una guerra y pienso que tal vez vayan por ahí los tiros en el susodicho proceso, aunque, bien mirado, los tiros mejor no recordarlos, la guerra propiamente no existe y gobernantes sólo por una parte, pues al otro solo vemos una banda clandestina. Algo huele mal en tal tinglado.

Sí, efectivamente ha habido muchas paces acordadas en tratados y convenios, muchas paces con nombre propio de circunstancia o de lugar, paces de papel sellado obligadas por el cansancio o la derrota, paces que han comportado no pocas claudicaciones, que no han puesto paz en las conciencias ni sosiego en los ánimos, paces que hieden, de tanta cadaverina abandonada a sus espaldas y de tanto toma y daca para lograrlas, paces en las que, por otra parte, siempre hemos salido perdiendo. La paz de Westfalia, en 1648, que puso fin a la guerra de los Treinta Años y, de paso, como quien no quiere la cosa, a nuestra hegemonía internacional, al esplendor de España y que, además, ni siquiera trajo de verdad la paz, pues seguimos en guerra con los franceses once años más, hasta la paz de los Pirineos. Y la paz que se firmó en Utrecht, en 1713, que nos dejó la espina de Gibraltar clavada en el estrecho. Y luego hasta tuvimos un Príncipe de la Paz, Manuel Godoy, que firmó la de Basilea, en 1795, y cuyas tufaradas dieron lugar a la invasión napoleónica, con muchos muertos de nuevo, en Madrid, en Gerona, en Zaragoza, en Bailén, pero también, a la larga, a la Constitución de Cádiz, la de 1812, tan ilusa e ilusionante, papel mojado luego con la desgracia histórica de Fernando VII, que dio paso a un siglo de guerras civiles, de banderías, de insolidaridades, de guerrillas y cantonalismos. También hubo entonces otra paz, la del abrazo de Vergara, en 1839, entre Espartero y Maroto, que puso fin a la primera guerra carlista, que solo fue la primera, porque luego siguieron otras, pese a todos los acuerdos del momento sobre fueros y prisioneros.

La preparación más adecuada para los horrores del siglo XX, el que hemos vivido, con la guerra europea y la guerra mundial y nosotros de espectadores, germanófilos o aliadófilos, tomando posiciones desde la primera para nuestro conflicto intermedio, la maldita guerra civil de Franco y de los otros, la gran sangría nacional, el éxodo y el llanto, que acabó sin paces, sin tratados entre los «justamente vencidos y los injustamente vencedores», que definió ajustadamente Julián Marías, y que nos sumió en otra larga paz fétida, asfixiante, los veinticinco años de paz que proclamaría luego el dictador y que se alargarían todavía un par de lustros. Dura paz de silencio, de rejas, de miedos, de recelos y desconfianzas, paz sin libertades que habían impuesto los injustamente vencedores, con media España callada, con tantos muertos detrás, de uno y otro lado, y tanto desprecio ajeno y tantas reservas en el discurrir de la vida cotidiana. Partida España, partidas las regiones, las ciudades, los pueblos, las familias. En la mía, donde éramos diez hermanos, mi padre murió sin habernos podido reunir nunca a todos, porque había dos que habían padecido la insania terrorífica y siniestra de uno y otro bando, respectivamente, y se mantuvieron irreconciliables hasta 1966, cuando por fin se encontraron y se abrazaron ante el cadáver de nuestro padre. O sea, nuestra guerra civil, la que dividía la familia, no duró solo tres años sino treinta, porque ese era el destino de la tercera España, a la que no le helaba el corazón una cualquiera de las otras dos sino las dos conjuntamente.

Pero llegó el otoño de 1975, murió el general y empezamos a pensar todos en abrir de una vez todas las ventanas y comenzar a respirar en paz y en libertad, a ventilar los ambientes mefíticos en que habíamos estado confinados y a soldar la España partida con una Constitución consensuada y reconciliadora. Por mucha marcha atrás que quiera darse, por muchas reivindicaciones del tiempo pretérito que quieran hacerse, falseando o simplificando o, simplemente, imaginando una historia que no fue, lo cierto y comprobado es que hemos enlazado el más largo periodo de paz que registra nuestra historia. Relativa, como todas las paces, pero evidentemente habitable. Con disputas, que nunca faltan, pero con diálogo y parlamento. Con la sombra del terrorismo, pero en la luz de la democracia.

Y, de pronto, el golpe. Vuelve la guerra de religión. Un loco fanático musulmán se la declara a Occidente, sin más, con la tremenda agresión del 11 de septiembre y, de seguido, con la proclama reivindicativa y la exposición de intenciones: lo primero, recuperar los territorios que fueron algún día conquistas del islam, empezando por Al Andalus, es decir la Península Ibérica, España y Portugal. Y de que eso no era un simple alarde verbal vino a dar razón el 11 de marzo y todo lo que de él se derivó. Como somos Occidente y territorio reclamado, esa es la guerra en la que estamos, la que habíamos concluido al parecer en 1492, con las capitulaciones granadinas, tras ocho siglos de paciente reconquista de la España perdida, y que el islamismo, anclado en la Edad Media, pretende reanudar. Con no poco éxito inicial: 192 muertos y un cambio de gobierno.

Y lo peor es que en seguida nos hemos puesto a mirar hacia otro lado, a hablar de paz sin saber en qué guerra estamos y a cifrar el supuesto proyecto en un acuerdo pactado con una banda de malhechores, con la que existen, al parecer, previos y oscuros compromisos, que no alcanzamos a percibir con la vista, pero sí acaso con el olfato, al que le llegan como miasmas, efluvios malignos, hedores insoportables amparados con la palabra paz.

Y encima lo de la memoria histórica. ¿Qué memoria puede haber sin conocimiento? Y de paces no parece saberse mucho, empezando por losllamados pacifistas, ya sean de plaza y pancarta o de tertulia y salón. Por eso me he permitido recordar algunas de las que hemos padecido, de los tejemanejes que las precedieron, de sus irremediables resultados. Y había gobernantes responsables por ambas partes, Estados constituidos, y no como en este caso, simplemente un grupo terrorista al otro lado, que ni siquiera es en este momento el que más nos debe de inquietar, porque Al Qaeda acaba de recordarnos, por boca de su segundo hombre, la prioridad de Al Andalus en sus pretensiones. Y aquí venga a hablar de ese desnortado proceso que más bien que a la paz nos puede conducir a la ignominia.

GREGORIO SALVADOR
Vicedirector de la Real Academia Española

Guerra contra Hezbolá
La relación entre Estados Unidos e Israel
Charles Krauthammer Libertad Digital 14 Agosto 2006

La guerra de Israel contra Hezbolá es una guerra para asegurar su frontera norte, derrotar a una milicia terrorista dedicada a la destrucción de Israel y restaurar la disuasión israelí en la edad de los misiles. Pero hay aún más en juego. Los líderes de Israel no parecen comprender cuán ruinoso sería un fracaso en el Líbano para su relación con Estados Unidos, el soporte vital más importante de Israel.

Durante décadas ha tenido lugar un debate en Estados Unidos acerca del valor estratégico de Israel. En momentos críticos del pasado, Israel ha mostrado realmente su valor. En 1970, las maniobras militares israelíes contra Siria salvaron al Rey Hussein y a la monarquía hachemita moderada y pro-americana de Jordania. En 1982, cazas israelíes de fabricación norteamericana se enfrentaron a la Fuerza Aérea Siria, derribando 86 MiGs en una semana sin una sola baja, mostrando el sorprendente atraso tecnológico soviético y asestando así un golpe importante al prestigio soviético en el extranjero y a la autoconfianza entre su élite en casa (incluyendo el miembro de la Politburó Mijaíl Gorbachov).

Pero eso fue hace décadas. La cuestión, como siempre, es: ¿qué has hecho por mí últimamente? Existe un feroz debate en Estados Unidos acerca de si en el mundo post 11-S, Israel es un lastre o un activo. El ataque no provocado de Hezbolá el 12 de julio proporciona a Israel la extraordinaria oportunidad de demostrar su utilidad haciendo una contribución relevante a la guerra norteamericana contra el terrorismo.

La luz verde de Estados Unidos a Israel para que se defienda es vista como un favor hacia Israel. Pero eso es un análisis tendencioso y engañoso. La luz verde –el ánimo, en la práctica– también es un acto de interés. Estados Unidos quiere y necesita una derrota aplastante de Hezbolá.

Al contrario que los demás grupos terroristas de Oriente Medio, Hezbolá es un enemigo serio de Estados Unidos. En 1983 masacró a 241 efectivos norteamericanos. Ha matado a más estadounidenses que ninguna otra organización terrorista, a excepción de al-Qaeda.

Lo que es más importante, hoy es la punta de lanza de un Irán agresivo y hambriento nuclearmente. Hezbolá es una subsidiaria de propiedad completamente iraní. Su misión es extender la influencia de la Revolución Islámica al Líbano y Palestina, desestabilizar cualquier posible paz árabe-israelí e impulsar la llegada al poder del islamista chií, encabezada y controlada por Irán, por todo Oriente Próximo.

Estados Unidos se encuentra en guerra con el islam radical, un monstruo de dos iglesias; la sunní al-Qaeda está viendo su primacía desafiada hoy por el Irán chií, en su épica confrontación contra el Occidente infiel. Con al-Qaeda en declive, Irán avanza terreno. Está interviniendo a través de satélites por todo el mundo árabe –Hezbolá en el Líbano, Hamas en Palestina, el Ejército del Mahdi de Moqtada al-Sadr en Irak– con el fin de derribar los gobiernos árabes reformistas de orientación occidental y poner estos territorios bajo hegemonía iraní. Sus ambiciones nucleares garantizarían estos avances y le concederían el dominio aplastante del poder sobre los árabes y el disuasorio definitivo frente a contraataques serios por parte de Estados Unidos, Israel o cualquier otro rival.

Los árabes moderados pro-occidentales entienden esto muy claramente. De ahí que Egipto, Arabia Saudí o Jordania salieran a la palestra inmediatamente contra Hezbolá y animaran en privado a Estados Unidos a dejar que Israel derribe esa organización. Saben que Hezbolá no solamente está librando la guerra a distancia de Irán contra Israel, sino también contra ellos y, más en general, contra Estados Unidos y Occidente.

De ahí la infrecuente oportunidad de Israel de demostrar lo que puede hacer por su gran patrón americano. La derrota de Hezbolá sería una enorme pérdida para Irán, tanto psicológica como estratégicamente. Irán perdería su delegación en el Líbano. Perdería su principal medio de desestabilizar e inyectarse en el corazón de Oriente Medio. Quedaría en evidencia habiéndose sobreestimado enormemente intentando establecerse como superpotencia regional.

Estados Unidos ha ido muy lejos para permitir a Israel ganar con el fin de que suceda todo esto. Ha contado con la capacidad de Israel para hacer el trabajo. Y ha sido decepcionante. El primer ministro Ehud Olmert ha brindado un liderazgo incierto e inestable. Ha decidido depender tontamente de la potencia aérea, negando a sus generales la ofensiva terrestre que querían, para después echarse atrás. Ha dejado que sus reuniones de gabinete de guerra sean completamente públicas a través de filtraciones que ninguna dirección seria en tiempos de guerra toleraría nunca. Los serios debates del gabinete de guerra son difundidos al mundo, al igual que la propia queja de Olmert de "Estoy cansado. La otra noche no dormí nada" (Haaretz, 28 de julio). Ni de lejos el tipo de cosas que provocan confianza churchilliana.

Su búsqueda de una victoria fácil no solamente ha puesto en peligro la operación del Líbano, sino también la confianza de Estados Unidos en Israel. Esa confianza –y la relación que refuerza– es tan importante para la supervivencia de Israel como su propio ejército. El inseguro Olmert no parece tener idea de lo que hace.

Memoria ilegítima
Por GERMAN YANKE ABC 14 Agosto 2006

LA memoria no es la Historia (ni las stories la history). Si la Historia es revisable, ampliable, si está necesariamente sometida al proceso intelectual de la verificación, es porque tiene o busca el carácter objetivo de la ciencia. No es un dogma y puede ser, por tanto, interpretable de modo dispar, pero siempre respondiendo a ese criterio. Lo demás es memoria, siempre subjetiva, personal, selectiva. El mito de la «memoria histórica» es una mera contradicción en los términos.

La palabra memoria, me parece, también tiene su trampa, porque no se trata tanto de recordar -aunque haya muchos que recuerden con emoción, con compasión o con odio-, sino de mistificar la Historia hasta que se acomode a los objetivos de ahora. Se trata de colocar a los promotores de la «memoria» en el lugar que desean, en la tradición que ellos mismos se crean.

Hay una memoria, que Todorov llama «ejemplar», que puede servir para obtener lecciones adecuadas, para evitar las injusticias de hoy. Albert Camus anota en sus Carnets un encuentro en casa de Malraux en el que, además del anfitrión, estaban Sartre y Koestler. Se discutía, al término de la Segunda Guerra Mundial, sobre aquello que pudiera servir para fundar -o refundar- una moral cívica que hiciera posible la democracia y la libertad. Camus sabía que algunas de las cosas que habían ocurrido pertenecían a la esfera del Derecho, en donde deberían dirimirse las responsabilidades y podría también hacerse ahora, pero propuso, para lo que pertenecía a la política y a las relaciones entre los europeos, el ejercicio de reconocer que todos se habían equivocado. Sólo Koestler mostró entusiasmo por esta sugerencia de memoria ejempar. La otra, la que sacraliza los recuerdos encerrados en el círculo del resentimiento, la que pretende servir como legitimación de un poder, es la que también Todorov define como «abuso de la memoria» y para cuyos efectos recomienda incluso un tanto de olvido.

Con la pasmosa reivindicación de la República, no histórica, sino política (y más que política, dogmática), sólo con el objetivo de legitimar el Gobierno actual y aventando los odios para deslegitimar a la oposición, se pretende añadir algo más a la legitimación de las urnas, que debería servirle sobradamente al PSOE. También Evo Morales, por ejemplo, ha querido añadir a los votos la paradójica legitimación de los dioses y los vientos andinos. No es exactamente lo mismo pero sirve a idéntica meta: si se asientan esas legitimaciones (memorísticas, místicas o mistificadoras), la oposición, incluso ganando las elecciones, no conseguirá tenerla. No habrá entonces verdadera alternancia democrática y la hipotética derrota será sólo un lapsus, un «error histórico». La falsa memoria que pretende convertirse en legitimadora de la formulación de «un» presente -no del presente más abierto y justo- es, a la postre, ilegítima.

Antes de mí, el diluvio
Por EDUARDO SAN MARTÍN ABC 14 Agosto 2006

LA política española del último siglo sufre de males que no desaparecen con el tiempo, como si se hubieran vuelto crónicos, como si no los pudiera curar ninguna experiencia acumulada. «Estas ganas pueriles de inventar fórmulas nuevas, la ingenua demagogia dominante, la necesidad que parecen tener de plantearlo todo en términos abstractos y absolutos...; el impulso que nos lleva a la ruptura de la continuidad nacional -continuidad que ni desde el punto de vista de las ideas ni desde el punto de vista de los hombres rompieron ni la revolución francesa ni la alemana-. Todo ello ha hecho creer en el extranjero que se ha producido en España un profundo divorcio entre las necesidades puramente oligárquicas de la clase triunfante y las necesidades sociales del país». ¿La España actual? No, la de hace 75 años. Pero lo parece. Son palabras con las que Josep Pla, corresponsal en la Corte para LaVeu de Catalunya, expresaba en julio de 1931 sus primeros desencantos con un régimen republicano que había sido instaurado sólo tres meses antes. Si alguien las hubiera escrito hoy, nadie podría tildarle de extravagante o de agorero.

La ruptura de la continuidad, inventar fórmulas nuevas. Ninguna nación europea importante, subraya Pla, ni siquiera en periodos revolucionarios, se ha atrevido a inaugurar la historia con cada cambio de régimen. Aquí lo hacemos con cada cambio de gobierno. Y no sólo del central; también con cada relevo en un ejecutivo autónomo, o en un ayuntamiento. Hay que alterarlo todo, hasta las equipos contra incendios. Antes de mí, el desastre. Claro que, en el caso de Galicia, la concurrencia del virus del clientelismo agrava la enfermedad originaria. Como hace cien años.

Otra de esas dolencias es la confusión entre una mayoría electoral, o social, y el conjunto de los ciudadanos. Bajo los efectos de esa alucinación, nuestros gobernantes hacen política, no en atención a los intereses de todos los gobernados, sino preferentemente de los grupos de interés que les llevaron al poder. Un error denunciado, también respecto de la República, por el historiador Santos Juliá, cuyos lúcidos argumentos sobre las falacias de la mal llamada memoria histórica (memoria e historia son términos que se excluyen) han debido hacer reflexionar al Gobierno de Zapatero sobre la inoportunidad de un proyecto de ley que finalmente se aprobó con bastantes mutilaciones.

Juliá, un firme defensor de la Segunda República pese a todo, analizaba en un reciente trabajo las causas de su caída. El título ya es esclarecedor: Pueblo republicano, nación católica. Para el autor, el «desastroso final» de la República no estaría inscrito en su prematura proclamación, para la que España no estaría preparada; ni tampoco «en el modo revolucionario de su instauración». Sucedió simplemente que los nuevos gobernantes se convencieron de que «todo el pueblo era republicano y que la República había sido aceptada como nueva forma de ser nacional». Y actuaron en consecuencia. Todo lo que no era republicano eran «restos insignificantes del pasado».

Errores recurrentes. Zapatero ha fundado su furor legislativo «de carácter social» en la supuesta existencia de un insoportable déficit democrático achacable a los gobiernos anteriores, una apreciación que no refrenda ningún observatorio internacional de derechos, para los que la España anterior a Zapatero ya se contaba entre las primeras democracias del mundo. Y ha gobernado con demasiada frecuencia como si «todo el pueblo» fuera socialista o nacionalista.

Sería estúpido establecer cualquier parangón entre la España contemporánea y la de hace 75 años. Pero asombra comprobar cómo ciertos errores se perpetúan en el tiempo. Nada hace presagiar, a pesar de ciertos augurios, que nos encontremos al borde de ningún abismo, pero sería ingenuo creer que los errores no terminan pagándose. Nadie puede asegurar, por ejemplo, que las grietas que empiezan a abrirse no pasen a mayores. Lo recordaba el pensador inglés H. A. L. Fisher: la democracia no es irreversible porque «una generación puede perder todo el terreno ganado por la anterior».

Nazismo y comunismo
Günter Grass
José García Domínguez Libertad Digital 14 Agosto 2006

Parece que el joven Günter Grass cometió el único gran pecado mortal del que jamás se absuelve a los escritores: equivocarse de matarife en el instante de ofrecer sus servicios a la muy acreditada industria europea de la carne picada. Así, mientras toda la honorable escoria moral de la intelectualidad del continente hacía cola ante la carnicería del padrecito Stalin, el cándido de Günter aceptó un puesto de aprendiz en la principal firma de la competencia. Craso error, imperdonable. Ahora, el Ministerio de la Verdad habrá de acometer la tarea urgente de reescribir todas las páginas de su obra en la memoria RAM de los "proles", la feliz masa del "partido exterior".

Y todo por un yerro tan pueril como el de no saber distinguir a tiempo entre el mostacho bueno y el bigotillo malo. Porque, en el olimpo de la gloria literaria del siglo XX, sólo unos pocos centímetros de pelo bajo dos narices europeas separaban al infierno del paraíso, al Mal con mayúsculas de la errada legión de idealistas fascinados por una utopía romántica y bienintencionada; unos idealistas ingenuos, obtusos quizás, puede que exaltados; algunos, incluso, algo fanáticos; pero, en cualquier caso, inocentes. Al cabo, todos ellos pobres víctimas de un hechizo sentimental. Y, por supuesto, en ningún caso cómplices conscientes de una banda de criminales.

Ni Sartre, ni Bretch, ni Bernard Shaw, ni el pobre Saramago, y mucho menos nuestro Vázquez Montalbán o nuestro Alberti o su Neruda o... Ninguno de ellos supo jamás del Gulag, ni del hambre utilizada como instrumento terrorista en la URSS; de los cinco millones de campesinos ucranianos que fueron exterminados así, por la vía de confiscarles las cosechas y después dejarlos en el campo abandonados a su suerte. Ni tampoco oyeron hablar del destino que corrieran, por ejemplo, tres grupos humanos considerados entre los más peligrosos por el Partido Comunista: los astrónomos, los empleados del Censo y los niños. Nunca les llegó información de que, tan pronto como en 1935, se aprobó el decreto mediante el cual se legalizaba el fusilamiento de los "menores contrarrevolucionarios" que hubiesen cumplido doce años.

Como jamás se les contó que a todos los directivos de la Oficina del Censo Soviético no hubo más remedio que condenarlos a la pena máxima en 1937 porque se empeñaron en decir que la población de la URSS se había reducido a 163 millones de almas, cuando Stalin sabía que sus súbditos aún eran 170 millones. Ni acusaron recibo de que los astrónomos prácticamente se extinguieron con la llegada de Stalin al poder, pues se habían conjurado para intentar hacer creer a la población que la formación de las manchas solares no respondía a las leyes del materialismo dialéctico. Y, después de eso, claro, fue inevitable ejecutar a la mayoría de ellos. Simplemente, no se enteraron. Por eso, los que escriben la Historia ya han decidido que a ellos sí los absolverán. Como a Fidel. Pobre Günter: nunca más volverá a tocar el tambor de hojalata.

De portavoz de Nunca Mais, a "pinchadiscos" de Radio Gallega
Elsemanaldigital 14 Agosto 2006

La televisión y la radio pública están practicando un apagón informativo desde que se iniciaron los incendios, que son la mayor tragedia ecológica sufrida por la comunidad autónoma.

14 de agosto de 2006. Están lloviendo las críticas sobre la Televisión Gallega y la radio pública en el sentido de que se censura y se manipula la información, transmitiendo permanentemente el mensaje de que la situación está controlada. Así ha ocurrido todos estos días, mientras muchos gallegos veían cómo sus viviendas se veían casi cercadas por las llamas.

Es curioso, por ejemplo, el cambio que ha experimentado el ahora director de Programas de la radio pública gallega, Xurxo Souto, que fue uno de los portavoces más activos de la plataforma Nunca Mais cuando arremetía a diario contra el gobierno gallego del PP por la gestión de la catástrofe tras el naufragio del Prestige.

Durante estos días, mientras numerosas personas quedaban atrapadas en sus vehículos en las autopistas del Atlántico, angustiados por el humo y con las llamas amenazándoles, desde los micrófonos de la Radio Gallega Xurxo Souto, en vez de cumplir con la función de servicio público de la emisora, ponía canciones. Algunas de título tan curioso como "La ruta del colesterol", y otra que tenía como estribillo: "Especuladora, me cago en diola".

Souto fue nombrado director de Programas de la radio pública tras la llegada del gobierno bipartito de socialistas y nacionalistas a la Xunta. Hasta entonces era conocido sobre todo por la lectura de comunicados de Nunca Mais y por ser miembro de un grupo musical conocido con el nombre de Los Diplomáticos de Monte Alto, del llamado Movimiento Bravu. Ahora, Xurxo Souto además de poner discos a través de las ondas públicas mientras los gallegos carecen de información, ha hecho otra importante contribución: ha prestado su voz para las cuñas de radio que el gobierno gallego emite en todas las emisoras anunciando el teléfono del voluntariado para defender el monte.

Los informativos
Por otra parte, en la Televisión de Galicia, el director de Informativos, Roberto Cid, se pasea acelerado por la redacción revisando todas las crónicas para que sigan la consigna del presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, de que la situación "está bajo control". Mientras, los gallegos se han tenido que informar a través de otros canales de televisión sobre la situación de los lugares con mayor número de incendios y sobre las carreteras cortadas.

A todas estas críticas, que aparecen en tertulias de otros medios o en las cartas al director de los diarios gallegos, el director general de la Radiotelevisión Gallega, Benigno Sánchez -quien durante seis años ocupó un cargo en el Gobierno del PP, para el que fue nombrado por Manuel Fraga-, dice que los medios públicos de Galicia son un ejemplo de transparencia. La realidad –según los otros medios de comunicación- es que durante los primeros días de la catástrofe ecológica la Televisión de Galicia no emitió ni un minuto de programación especial y sólo lo hizo después de que el Partido Popular denunciase públicamente este apagón informativo.

TEORÍA DE LA CONSPIRACIÓN
POR FRANCISCO MURO DE ISCAR El Ideal Gallego 14 Agosto 2006

Aunque ni la Guardia Civil ni ninguna otra autoridad competente ha dado ningún dato para pensar con cierta solidez que detrás de los incendios de Galicia haya grupos organizados, cada ministro que visita Galicia ­afortunadamente ya han sido varios­ deja caer la teoría de la conspiración y la trama . Algunos medios de comunicación cercanos al Gobierno lo reiteran cada día afirmando, incluso, que se empieza a admitir la posibilidad de que estos dementes sean sólo el brazo ejecutor de alguien más inteligente , aunque, a continuación, indican y reiteran ­más vale prevenir que reconocer el error­ que de momento hay muchas hipótesis, pero pocas certezas .

En un ejercicio activo de sectarismo y odio, el escritor Manuel Rivas, uno de los portavoces de Nunca Máis, ha dicho que estos incendios son provocados por gente que ha vivido con rencor el cambio . De momento, la única certeza, el único dato, la única realidad es que ha habido veintitrés detenidos, de diferentes edades, procedencias y condición, de los que sólo cinco han sido ingresados en prisión y uno en un psiquiátrico. Poca carne, de momento, para ese guiso. Y ninguna reacción popular frente a lo que ocurrió con el Prestige . Se conoce que no es lo mismo un Gobierno del PP que uno del PSOE y del Bloque. Los que encabezaban las manifestaciones y las protestas, hoy dicen que es tiempo de apagar el fuego y no de pedir responsabilidades. No las pedirán nunca, ya verán. O dirán que es culpa de Manuel Fraga y que los pirómanos intentan desestabilizar a los socialistas y al Bloque.

Pero el problema no es sólo el de buscar y castigar con dureza a los autores. El problema es que no hay, en Galicia ni en España, una política de cuidado y prevención de los bosques, ni tampoco de vigilancia. Y que junto con el clima, algunos desaprensivos y algunos dementes, el bosque está listo para arder. Pero en Galicia, donde el fuego es un drama cada verano, se ha reaccionado tarde y con escasos medios hasta que la tragedia era ya inevitable. Ha faltado dirección política y da la sensación de que PSOE y Bloque tratan de que la catástrofe le dañe al otro. Se han cometido errores muy graves, apartando de las brigadas antifuego a los expertos, sólo porque les faltaba un título oficial de gallego... Y encima les acusan de incendiarios. Que a un Gobierno gallego el fuego le pille desprevenido es, cuando menos, moral y políticamente censurable.

Hay que aplaudir la presencia del presidente del Gobierno, aunque buscó los lugares donde nadie pudiera echarle nada en cara. Aznar tardó mucho en acudir a Galicia cuando lo del Prestige , y allí empezó a cimentar su derrota el PP. Zapatero ha hecho el gesto, pero los gestos sólo valen si son la antesala de los hechos. Los gobiernos gallego y español deben trabajar juntos en poner remedio a la catástrofe y olvidarse de las conspiraciones y de las tramas. Aunque, como decía Balzac, todo poder es una conspiración permanente .

francisco.muro@planalfa.es

TIRANDO BALONES FUERA
Editorial  minutodigital 14 Agosto 2006

Los mismos que en le caso del Prestige se aplicaron a fondo para encontrar todo tipo de errores en la gestión que el PP hizo del desastre marítimo ahora se empelan con la misma ansia a buscar justificaciones para absolver a los gobernantes de izquierdas de sus responsabilidades en la catástrofe de los incendios de Galicia. Toda una lección magistral de la ley del embudo, que quedará en los anales de la historia.

Cualquier persona honesta se ruborizaría ante la cara dura de Suso de Toro o Manuel Rivas y la facilidad con que dan la vuelta a la tortilla dependiendo de la ideología de quienes están en el poder, a la hora de buscar razones para criticar o para justificar la actuación de unos y otros. Su descarado sectarismo solo puede ser calificado de vomitivo.

Por supuesto Rubalcaba se ha inventado una especie de forraje para los hooligans de izquierda. La administración socialista nunca falla, la razón de que los incendios se hayan descontrolado hay que buscarla en unos pirómanos muy bien organizados, simpatizantes del PP, que han planificado los fuegos para que no puedan ser apagados. Que tras más de 20 detenciones no exista indicio alguno de conexión entre los pirómanos es un detalle sin importancia que los medios de comunicación pueden suplir adecuadamente repitiendo una y otra vez la idea lanzada desde las cloacas donde se cuecen las estrategias del PSOE.

Lo cierto es que los pirómanos son los mismos indeseables que habitualmente vienen actuando en Galicia, con esta administración y con las pasadas. Lo que este año ha fallado, haciendo que pasemos de 12.000 hectáreas arrasadas por el fuego a más de 70.000 ha sido la deficiente política de la nueva Xunta, que ha pagado su inexperiencia y su estupida manía de hacer una política diferente a la que venía haciendo el PP, descabalando los dispositivos de prevención y lucha contra los incendios, además de demostrar su falta de capacidad de reacción a la hora de coordinar los diversos medios que otras administraciones tenían a su disposición.

Pero lo peor de todo es que lejos de reconocer su fracaso, algo más que evidente, buscan la manera de echar balones fuera, eludiendo cualquier tipo de responsabilidad, e inventándose, sin escrúpulo alguno, un complot o unas razones en el mejor de los casos, que quieren culpar a los que los precedieron en las labores de gobierno. Un poco más de dignidad y honradez pediríamos los ciudadanos, por ello el próximo día 16 de agosto a las 13.30 horas los gallegos deberían acudir a la concentración de España y Libertad en los edificios administrativos de la Xunta San Caetano, en la que la plataforma ciudadana entregará una carta exigiendo la asunción de responsabilidades a los políticos de la Xunta de Galicia.

Garzón allana el camino, la justicia no será un obstáculo.
Antonio Javier Vicente Gil  Periodista Digital 14 Agosto 2006

Si Batasuna es parte de ETA un militante de Batasuna es un miembro de ETA, si habla en nombre de Batasuna habla en nombre de ETA, si plantea alguna reivindicación hablando por Batasuna está reivindicando en nombre de ETA. Seguirle el juego a Batasuna es seguirle el juego a ETA, hacer concesiones a Batasuna es hacer concesiones a ETA, abrir la mano a ciertas actividades de Batasuna es abrir la mano para que ETA campe a sus anchas, decir ahora sí donde se dijo no a Batasuna es decir sí a ETA, si se le allana el camino a Batasuna se le está allanando el camino a ETA y así podría seguir hasta que se cansase mi teclado.

Ahora sale el juez Garzón, tras echar mano de abstrusos conceptos jurídicos que no impiden que el sentido común se espante y dice que Marlaska hizo mal prohibiendo a Otegi que diese una conferencia en Cataluña a la que iba como portavoz de Batasuna, luego se puede decir sin temor a equivocarnos que iba como portavoz de ETA.

Garzón no dice que Marlaska lo hiciese mal, sino que se excedió en su interpretación del Auto de actividades de Batasuna, ya que su hizo su interpretación extensivamente, cuando la parecer ha sonado la hora de ser más restrictivos a la hora de aplicar leyes, decretos y autos judiciales a ETA. Marlaska jamás tuvo aspiraciones a ser peón caminero, cosa que Garzón hace con un estilo propio digno de admirar, como peón caminero, Garzón, allana de obstáculos los caminos que llevan a la paz de pega a golpe de auto. No dirán que no encaja a la perfección un auto en un camino.

¿Por qué Garzón, antiguamente azote de ETA y su entorno, ahora consiente todas las tomaduras de pelo que nos hace ETA bajo el paraguas de Batasuna?. Aplicando extensivamente el argumento progre de que si algo puede ser verosímil si se tiene la convicción de su realidad aunque se carezcan de pruebas, bien puedo decir que me parece verosímil que Garzón no quiere dejar escapar su oportunidad de recibir el Premio Nóbel de la Paz junto con Zapatero y de paso que este le nombre ministro del futuro Ministerio de la Alianza de Civilizaciones. No estoy seguro pero tengo la convicción de que es así, y repito, que según la teoría de El País el que algo sea verosímil no quiere decir que sea verdad.

El multiculturalismo no funciona
Francisco Rubiales  Periodista Digital 14 Agosto 2006

Si algo ha quedado claro después del reciente atentado abortado de Londres, mediante el cual el terrorismo islamista pretendía causar una matanza pavorosa haciendo estallar aviones en vuelo hacia Estados Unidos, es que el multiculturalismo, un invento que despertó la ilusión en miles de incautos occidentales de buena fe, no funciona y, seguramente, nunca funcionará, mientras que el Islam siga siendo una fábrica de kamikaces.

Los detenidos por la policía británica como sospechosos de preparar la catástrofe son ciudadanos normales, aparentemente tranquilos y sin problemas de convivencia con sus vecinos, algunos casados y con hijos, pero con un denominador común: se habían convertido al Islam y permitieron que les lavaran el cerebro en mezquitas regentadas por feroces predicadores de la violencia islamista.

Aunque nos cueste admitirlo, Occidente es hoy una fábrica de kamikaces islamistas, dispuestos a inmolarse a cambio de generar sangre y destrucción en su entorno, en el mismo entorno que les abrió sus puertas y les acogió como ciudadanos.

La "fábrica de Kamikaces" tiene su núcleo en una red de mezquitas donde los radicales islamistas esparcen su veneno. Esas mezquitas están distribuidas por Gran Bretaña, Francia, Alemania, Holanda, Italia, España y otros países europeos. Casi todas están financiadas por Arabia Saudí y regentadas por organizaciones como la marroquí Justicia y Caridad o el movimiento Tablight, muy influyente en las comunidades paquistaníes.

Recientemente su publicó en España la noticia de que Arabia Saudí estaba buscando suelos en España para construir una red de mezquitas. Es probable que el gobierno español, presidido por uno de esos incautos occidentales con complejo de culpa que creen en el multiculturalismo y piensan que el terrorismo es la respuesta que merecemos los occidentales por oprimir a los musulmanes, permita a Arabia construir esa red, sostenedora de la "fábrica del terror".

Seguimos comportándonos en Occidente como si no ocurriera nada y nuestros dirigentes, cobardes y sin agallas para defender una cultura que está siendo atacada, prefieren mirar hacia otro lado e ignorar la agresión y el ya incuestionable diagnóstico de que el terrorismo islamista no es reactivo sino agresivo.

Mientras los cobardes que nos gobiernan sigan pensando que el terrorismo islamista es una reacción a la ocupación israelí del Libano o a las fechorías del "imperialismo" americano, ya estamos derrotados. Los islamistas nunca parará su agresión, ni siquiera cuando reconquisten, como han prometido, la bella Al Andalus.

Voto en Blanco http://www.votoenblanco.com/

Querido defensor (III)
14 de Agosto de 2006 - 10:56:36 - Luis del Pino Libertad Digital 14 Agosto 2006

Querido defensor de la versión oficial,

Quedábamos ayer en que nosotros, los que somos críticos con la versión oficial, no hemos "demostrado" todavía de forma indudable la falsedad de las tres pruebas fundamentales del caso (furgoneta Kangoo, mochila de Vallecas, Skoda Fabia) y que, a cambio, quienes defienden la versión oficial tampoco han sido capaces de demostrar la veracidad de ninguna de esas tres pruebas, ni de despejar las dudas que sobre ellas se ciernen. En sí mismo, esto ya es un auténtico logro, porque implica que tenemos razón cuando reclamamos que hay que investigar más a fondo. Incluso desde tu punto de vista de defensor de la versión oficial: si las personas actualmente detenidas son verdaderamente culpables y esas pruebas son reales, la tarea de señalar las dudas ahora que aún estamos a tiempo de redondear las investigaciones contribuirá a que las pruebas no sean anuladas el día en que se celebre el juicio. Así que nuestra labor de abogados del diablo sería útil incluso si la versión oficial fuera cierta, ¿verdad?

Pero, además, es que a lo largo de estos meses hemos conseguido demostrar tres cosas fundamentales, una de ellas de carácter político y otras dos meramente técnicas, pero cruciales. Comencemos por la menos importante:

1) Las mentiras: A lo largo de este tiempo hemos demostrado que al juez, a la opinión pública y al Parlamento se les ha hecho llegar, en repetidas ocasiones, información falsa o se les ha ocultado información veraz. Hemos demostrado que al juez se le han enviado informes falsos donde se achacaban a Jamal Zougham cosas que éste no había hecho. Hemos demostrado que a Del Olmo se le han ocultado informes y pruebas durante meses. Que se han sacado de la manga testigos falsos. Que se le han enviado mochilas falsas. Que se lan enviado fotografías que no eran. Que se ha tardado más de un año en responder a algunos de sus requerimientos. Que se han dado hasta cuatro versiones policiales distintas sobre la activación de las tarjetas de Morata. Que se han borrado cintas de audio con información del atentado (las del 091 relativas a Leganés). Que diversos comparecientes han mentido en la Comisión de Investigación del 11-M. Que Rubalcaba ha faltado a la verdad en sus respuestas a las preguntas parlamentarias realizadas por el PP. Y el Gobierno de la Nación no sólo no ha informado a los españoles de la marcha de las investigaciones (refugiándose en la existencia de una instrucción judicial), sino que tampoco ha tomado ninguna medida ante ese cúmulo de falsedades constatadas. Nadie ha pagado por mentir u ocultar información al juez. Nadie ha pagado por declarar en falso en la Comisión 11-M. Nadie ha pagado por destruir pruebas ni por mentir en sus respuestas parlamentarias. Quizá todo esto no llegue a tener influencia en la instrucción del sumario, pero convendrás conmigo en que el "Queremos saber" con el que el PSOE accedió al poder ha sido traicionado. A lo largo de este tiempo hemos conseguido que quede claro que el Gobierno no quiere que los españoles sepamos. Y la pregunta que te hago es ¿por qué? Si tan claro está todo desde el punto de vista de la versión oficial, ¿qué problema hay en aportar luz y taquígrafos? Lo que pasa es que las cosas no están nada claras en la versión oficial. Y eso lo sabes tan bien como yo.

2) Los testigos: Hemos demostrado también en este tiempo que los reconocimientos de los testigos de los trenes eran mentira. De todos los reconocimientos iniciales, los únicos que no han sido anulados por el juez son los de dos testigos que dicen que vieron a Jamal Zougham en el tren de El Pozo y en el de Santa Eugenia. Y ya hemos demostrado no sólo que esos testigos son contradictorios entre sí, sino que las ruedas de reconocimiento realizadas fueron una farsa. Pero en ese tema no te gusta entrar, ¿verdad? Porque... ¿cómo justificar desde tu mentalidad progresista una rueda de reconocimiento donde el único moro era Zougham? Posteriormente, más de un año después del atentado, aparecen otros dos testigos que reconocen a Zougham y otro que reconoce a Allekema Lamari, todos ellos en el tren de Santa Eugenia. Dejando aparte que la fiabilidad de estos reconocimientos tardíos es dudosa, ¿me quieres decir cómo pudieron reconocer a Lamari y a Zougham poniendo sendas bombas en el tren de Santa Eugenia, si en ese tren sólo estalló una? Dos años después de los atentados y seguimos sin tener ni la más remota idea de quién puso físicamente las bombas.

3) La farsa: En el caso de Leganés, podríamos hacer el mismo ejercicio que con la mochila de Vallecas, la furgoneta de Alcalá o el Skoda: hablar de los numerosísimos puntos oscuros y entrar contigo en una discusión sobre la importancia de que aparezcan cadáveres con los pantalones al revés, de que no haya casquillos de bala después de una hora de disparos o de que siete tíos que se hacen explotar no manchen de sangre las paredes. Pero en el caso de Leganés hay otras cosas que sí hemos demostrado de forma fehaciente y que resultan trascendentales. En concreto, hemos demostrado con los propios datos del sumario que los faxes enviados a Telemadrid y al ABC el 3 de abril se enviaron desde fuera del piso y que al menos una parte de las supuestas llamadas de despedida de los suicidas también se hicieron desde fuera del piso. Y la única explicación posible a esto es que alguien quisiera apuntalar el carácter "suicida" de la escena con un poco de teatro. Y aquí radica el problema fundamental en el que tampoco te gusta entrar: si alguien tuvo que recurrir al teatro para apuntalar la escena, sólo puede deberse a que la escena no era lo que nos estaban contando, ¿verdad? Si verdaderamente hubieran sido suicidas, ¿qué necesidad habría habido de realizar falsas llamadas de despedida?

Si te fijas, los tres aspectos que hemos demostrado apuntan siempre en la misma dirección: manipulación de testigos de los trenes para apuntalar la versión oficial; manipulación de la información comunicada al juez, al Parlamento y a la opinión pública para apuntalar la versión oficial; manipulación de la escena final de Leganés para apuntalar la versión oficial. Si la versión oficial fuera cierta, ¿por qué sería necesario apuntalarla de una forma tan tramposa?

Sabes, como yo, que no existe ninguna verdad que necesite de tantas mentiras para sostenerse. Y también sabes, como yo, que antes o después tendrás que comenzar a extraer las consecuencias de los hechos a los que ahora tratas de cerrar los ojos. Porque eres perfectamente consciente de que, si la versión oficial se cae, a quien más habrían engañado es a ti, que creíste de buena fe en ellos.

Para terminar esta carta, permíteme que en la última parte de la misma me ponga en tu lugar. Vamos a partir exclusivamente de la versión oficial y trataremos de sacar algunas consecuencias de lo que hasta ahora se conoce. Pero eso será mañana.

LOS ENIGMAS DEL 11-M
27: Noche de perros
Por Luis del Pino Libertad Digital 14 Agosto 2006

La noche del 11 al 12 de marzo de 2004 sucedieron muchos de los episodios que poco a poco construirían la versión oficial del 11-M. Casi dos años y medio después los testimonios de un inspector jefe y de un inspector de la Policía arrojan detalles esenciales sobre la investigación. Fue un tedax quien realizó fotos a la famosa mochila de Vallecas antes de la desactivación y no la Policía Científica, encargada de hacerlo. Después de neutralizar la bolsa no se permitió tomar más instantáneas. Pero eso no es todo. Además, nadie sabía de dónde procedía esa mochila número 13.

El inspector jefe Juan Luis M. V., de la Brigada Provincial de Policía Científica, no entraba de servicio hasta las nueve de la noche, pero aquel día adelantó dos horas la incorporación a su puesto, por si podía servir de ayuda ante los atentados que Madrid había sufrido esa misma mañana. La mayor masacre terrorista de nuestra Historia.

A eso de las diez de la noche, la Sala del 091 comunicó que era necesario personarse en la estación de Atocha, porque se habían localizado unos restos humanos. Juan Luis se dirigió allí junto con otro compañero y, al acabar las gestiones de recogida, llevó los restos encontrados a IFEMA. En los Recintos Feriales se puso a disposición del jefe de la Brigada Provincial de Policía Científica de Madrid, Miguel Ángel Santano Soria, que estaba allí presente, y comenzó a colaborar en las tareas de identificación de cadáveres.

A lo largo de la noche, otros dos avisos le obligaron a desplazarse, primero a la estación de El Pozo y luego otra vez a la de Atocha, a recoger más restos humanos que habían aparecido. Cada una de las veces volvió a IFEMA a hacer entrega de los restos.

Parque Azorín
Fue a eso de las 3:50 de la madrugada, estando en IFEMA, cuando recibió desde la Brigada Provincial una llamada del jefe del turno de noche, el subinspector 27651. Al parecer, los Tedax habían solicitado la presencia de un equipo de Policía Científica en Parque Azorín, porque se había trasladado allí una mochila-bomba desde la Comisaría de Puente de Vallecas y querían fotografiarla antes de hacerla explotar.

Juan Luis montó en el coche para dirigirse al lugar indicado. Cuando estaba de camino, la Sala del 091 le llamó para preguntarle cuánto le quedaba para llegar, "porque se trataba de un asunto muy urgente". Desde la Sala les informaron de que en la Avenida de la Albufera les estaría esperando un vehículo para guiarles hasta el lugar correcto.

Efectivamente, un vehículo todo terreno de grandes dimensiones y de color oscuro les aguardaba. Aquel vehículo les abrió paso hasta uno de los laterales del Parque Azorín. Llegados a destino, subieron a pie por un camino de tierra, hasta llegar a un punto donde se encontraban varios tedax y otros funcionarios policiales, junto con el comisario general de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro Jaén (el que, según Pedro Díaz Pintado, aseguró desde el primer momento que el explosivo del 11-M era Titadyne con cordón detonante), que dirigía la operación teléfono móvil en mano.

La mochila-bomba, más bien una bolsa de viaje, se encontraba en un extremo del parque, sobre una extensión de tierra. Juan Luis y su compañero recibieron la orden de fotografiar aquel artefacto explosivo con su Nikon de 35 mm. Sin embargo, jamás pudieron llegar a observar el artefacto de cerca: ante el temor de que el "flash" de la cámara pudiera hacer estallar el explosivo "por simpatía", les ordenaron que prepararan la cámara adecuadamente y que se la entregaran a un tedax para tomar las instantáneas. Las personas que allí se encontraban se colocaron a una distancia de seguridad y el tedax se acercó al artefacto para realizar las fotografías.

Una vez se acabaron de sacar las fotos, devolvieron la cámara a Juan Luis, aconsejándole a él y a su compañero permanecer a una distancia prudencial y echarse cuerpo a tierra mientras se procedía a desactivar la bomba. Los artificieros sugirieron que sería conveniente desalojar las viviendas colindantes, pero el comisario general tomó la decisión de proceder con la desactivación sin dar aviso a los vecinos.

Los minutos transcurrían de manera angustiosa. Por dos veces se intentó la desactivación sin éxito, hasta que a la tercera el artefacto quedó neutralizado. Juan Luis se acercó con su cámara hasta el lugar donde se encontraban los restos, observando que allí había una bolsa de basura de color oscuro, rota por uno de sus extremos. Sin embargo, al intentar fotografiar lo que había quedado de la bomba, le dijeron a él y a su compañero que "ya no hacían falta más fotos" y el comisario general le pidió que entregara el carrete a uno de los tedax presentes, cosa que hizo antes de marcharse.

IFEMA
Por su parte, al inspector José R. D. no le tocaba trabajar aquel 11 de marzo. Se encontraba libre de servicio, como compensación por la guardia realizada el fin de semana anterior. Sin embargo, al enterarse de los atentados, se personó en la sede de la Brigada Provincial de Policía Científica en torno a las 9 de la mañana, para ayudar en lo que pudiera. Le encargaron que fuera a IFEMA, donde iban a centralizarse las tareas de identificación de cadáveres y de restos humanos.

Allí en IFEMA, se integró en un equipo formado por los inspectores jefe 14445 y 17940, la inspectora 81602, el subinspector 28271, los oficiales 75170 y 75135, y los policías 41474, 67178, 70979, 75301 y 82434.

Llegados al pabellón 6 de IFEMA, ese equipo de la Brigada Provincial se integró con el de la Comisaría General de Policía Científica para colaborar en los trabajos de identificación de los cadáveres. La labor inicial, antes de la llegada de los primeros fallecidos, consistió en proveerse, con la ayuda del personal de IFEMA, de todo el equipo necesario: plásticos, mesas de autopsia, vallas delimitadoras, carteles, mobiliario... Después, se formaron los equipos de trabajo conjuntos de miembros de la Policía Científica y de médicos forenses, todo bajo la dirección de la directora del Instituto Anatómico Forense, Carmen Baladía.

Se establecieron cinco mesas de autopsia, en cada una de las cuales un miembro de la Policía Científica se encargaba de recopilar los datos post-mortem: realizar las fotografías de los cadáveres y de los objetos que portaban, así como la necrorreseña (toma de huellas dactilares al fallecido). Otros miembros de la Policía Científica se encargaban de recopilar los datos ante-mortem: datos aportados por aquellos familiares que sospechaban que pudieran haber perdido en el atentado a uno de sus seres queridos. Otra serie de funcionarios de Policía Científica se encargaban de cotejar los datos ante-mortem y post-mortem, para completar las tareas de identificación.

Por último, dos miembros más de la Policía Científica (entre ellos el inspector José R. D.) se encargaban de etiquetar y custodiar los efectos personales que portaban los fallecidos (no confundir con los efectos traídos desde las estaciones), que resultaban de gran ayuda a la hora de identificar a las víctimas.

Acabada la primera fase de identificación de los fallecidos, y finalizadas las autopsias, José y el resto del equipo trasladaron hasta la sede de la Brigada Provincial de Policía Científica todos los objetos personales de las víctimas, que quedaron cerrados bajo llave en el despacho de uno de los jefes de sección. Eran las 3 de la madrugada de una jornada de trabajo que ya duraba 18 horas, así que, tras dejar los efectos a buen recaudo, todos los miembros del equipo se fueron a dormir. Pero la noche no había aún terminado para José.

En la Brigada
Habíamos dejado al inspector jefe Juan Luis M. V. saliendo del Parque Azorín después de entregar el carrete de su cámara a uno de los tedax que allí se encontraban. Llegó a la sede de la Brigada Provincial de Policía Científica en torno a las 5 ó 5 y media de la mañana.

La noticia del artefacto encontrado en Puente de Vallecas y desactivado en Parque Azorín había corrido como la pólvora. El jefe del turno de noche, ante la sospecha de que pudiera existir alguna otra bomba entre las pertenencias traídas desde IFEMA por el equipo de Policía Científica (y que habían quedado depositadas en un despacho), habló con el jefe de la Brigada, Santano Soria, el cual le indicó que abrieran el despacho y revisaran los bultos uno a uno: "Si no encontráis las llaves del despacho, tirad la puerta abajo", le dijo.

José apenas había conseguido conciliar el sueño cuando recibió una llamada de Juan Luis, en la que le preguntaba por los efectos depositados en aquel despacho. "Son sólo los efectos personales de los cadáveres, que están todos enumerados en las actas correspondientes", le respondió José. "Los hemos recogido nosotros, los hemos revisado, los hemos comprobado y los hemos custodiado en todo instante". A continuación, Juan Luis le hizo a José una pregunta que a éste le pareció extraña: "¿Habéis enviado alguna mochila desde IFEMA a la Comisaría de Puente de Vallecas?". "No", respondió José. "¿Para qué la íbamos a enviar?".

José volvió a la cama, pero al poco rato sonaría el teléfono de nuevo. Esta vez le llamaba, desde la comisaría de Puente de Vallecas, un funcionario policial que se negó a identificarse. "¿Habéis remitido desde el Pabellón 6 de IFEMA a la Comisaría una mochila que contenía una bomba?". José le respondió que por supuesto que no habían remitido nada, y mucho menos una bomba. "No entiendo por qué me haces esa pregunta", dijo, pero su interlocutor no se dignó a darle ninguna explicación.

Finalmente, mientras José retornaba (esta vez sí) a dormir, Juan Luis logró localizar en la Brigada las llaves del despacho y abrieron aquella sala donde se custodiaban los efectos traídos desde IFEMA. Varios tedax subieron desde la planta baja del edificio (ya que tienen su sede en el mismo edificio que la Brigada Provincial de Policía Científica) y revisaron los 25 ó 30 bolsones con efectos allí depositados, sin encontrar nada sospechoso.

A las 8 de la mañana del 12 de marzo, José R. D. volvía a la sede de la Brigada después de un breve sueño. Una vez allí, le preguntó al inspector jefe Juan Luis M. V.: "¿Por qué me llamasteis anoche a preguntar si habíamos enviado algo a la Comisaría de Puente de Vallecas?". "Porque en la Comisaría de Puente de Vallecas –le dijo Juan Luis– se recibió una mochila con una bomba. Y no sabían su procedencia".

Los interrogantes
Las declaraciones del inspector jefe Juan Luis M. V. y del inspector José R. D. arrojan nuevas sombras de sospecha sobre lo sucedido en aquella noche de perros. ¿Por qué no se permitió al equipo de fotografía de Policía Científica acercarse al artefacto en Parque Azorín antes de la desactivación? ¿De verdad había miedo de que estallara por simpatía con el "flash" de la cámara ese artefacto que se había ya paseado por todo Madrid? ¿Por qué tampoco se le permitió al equipo de Policía Científica fotografiar el artefacto después de la desactivación? ¿Por qué se le obligó a los miembros de la Policía Científica a entregar el carrete a un tedax? Y, sobre todo, ¿dónde están esas fotografías realizadas en Parque Azorín y que no fueron en su momento adjuntadas al sumario? ¿Se le han entregado ya al juez?

El inspector jefe Juan Luis M. V. redactó una nota informativa sobre el reportaje fotográfico de la mochila-bomba del Parque Azorín, nota que entregó al comisario jefe de la Brigada Provincial de Policía Científica, Santano Soria, al día siguiente de los hechos. ¿Qué fue de esa nota informativa? ¿Por qué no se adjuntó tampoco al sumario?

¿Por qué despertaron por dos veces a José R. D. durante aquella noche para preguntarle por la procedencia de la mochila? ¿No nos dicen que los bultos de la estación de El Pozo estaban bien custodiados en la Comisaría de Puente de Vallecas, dentro de un despacho cerrado? ¿A qué venían esas dudas entonces?

¿Por qué los primeros informes de diligencias policiales, redactados antes de que la versión oficial se impusiera, afirman que la mochila de Vallecas se encontró en IFEMA y no directamente en Comisaría?

Y para terminar, una pregunta que no por repetida es menos pertinente: ¿por qué los bultos de todas las estaciones se enviaron a IFEMA y sólo los de El Pozo acabaron en aquella Comisaría donde luego se encontraría esa mochila número 13 que nadie permitió fotografiar una vez desactivada?

¿Quién depositó realmente la mochila de Vallecas?

ATACARON UN CAJERO Y QUEMARON CONTENEDORES
Terroristas callejeros provocan incidentes en el centro de San Sebastián tras la marcha de Batasuna-ETA
Un grupo de jóvenes proetarra atacó un cajero automático y cruzó y quemó varios contenedores en la zona del Boulevard de San Sebastián, la misma zona que poco antes había acogido la manifestación en la que Batasuna-ETA se dedicó a pedir cuentas al PSOE por su "gravísima actuación". Durante el fin de semana se han sucedido los episodios de terrorismo callejero. En la madruga del sábado los proetarras quemaron varios contenedores en Rentería (Guipúzcoa) y un cajero en Baracaldo (Vizcaya). En la del domingo, el ataque se produjo contra dos cajeros automáticos en Vitoria. No se han practicado detenciones.
Libertad Digital 14 Agosto 2006

El inicio de la semana grande de San Sebastián ha estado marcado por la manifestación de Batasuna-ETA, como ya hizo con el arranque de las fiestas de Vitoria y como hará en Bilbao. Pero además ha recobrado protagonismo el terrorismo callejero, que ha vuelto a las calles del País Vasco durante tres días consecutivos.

El último ataque se registró este domingo en la misma zona que antes habían recorrido los batasumos para preguntar al PSOE "a qué juega" y para denunciar su "estrategia represiva". La manifestación partió del Boulevard de la capital guipuzcoana y en este punto se produjeron los incidentes de los terroristas callejeros.

Hacia las diez de la noche, los radicales arrojaron un cóctel incendiario contra un cajero automático del Banco Baskonia, que sufrió daños de poca importancia, y cruzaron y quemaron varios contenedores. En la madrugada del domingo, los terroristas callejeros quemaron dos cajeros automáticos en Vitoria. El fuego tuvo que ser sofocado por los bomberos y la Policía vasca. El sábado los proetarras quemaron varios contenedores en Rentería (Guipúzcoa) y un cajero en Baracaldo (Vizcaya). En ninguno de los casos se han practicado detenciones.

El PSE tranquiliza a Batasuna-ETA y recuerda que Zapatero prometió "respetar lo que decidan los vascos"
IKURRIÑAS, BANDERAS DEL LÍBANO Y KEFIAS PALESTINAS
Batasuna-ETA se erige en portavoz de la manifestación proetarra y advierte al PSOE sobre su "gravísima actuación"
El PP pide que la Fiscalía actúe contra los dirigentes de Batasuna-ETA que han participado en la manifestación de San Sebastián
Rajoy considera "ilegal" la manifestación porque "es evidente" que la organiza el entorno de Batasuna-ETA
Garzón desliga a Batasuna-ETA de la manifestación de ETA-Batasuna en San Sebastián
Terroristas callejeros queman dos cajeros en Vitoria horas antes de la manifestación de ETA-Batasuna
Luis de Velasco  Estrella Digital 14 Agosto 2006

La entrada en vigor del nuevo Estatut de Cataluña el pasado dia 9 nos ha dejado unas interesantes manifestaciones del todavía presidente Maragall asi como otras, no menos interesantes pero menos difundidas, del presidente de CiU , Mas. Ambas arrojan mas luz sobre la importacia y consecuencias de lo aprobado.

Maragall escogio para ese dia el municipio mas pequeño de Cataluña, Sant Jaime de Frontanya donde de 29 habitantes censados votaron 18 ( eso da una altisima participacion del 62 por ciento cuando la total, conviene no olvidarlo, fue inferior al 50 por ciento), de los cuales solo 7 votaron “ sí”. Aparte de algunas ensoñaciones historicas muy propias de todo discurso de este tipo que se precie, el president dejo algunas afirmaciones dignas de recuerdo y de comentario por mas que sus compañeros de partido no las hayan creido dignas de eso, como el presidente del PSOE Chaves, que ha afirmado que no vale la pena una polemica esteril con Maragall. Falta de respeto al arbol caido.

Tras calificar de proclamar que “ tenemos una nueva Constitución en Cataluña” y declarar “ residual” la presencia del Estado tras este Estatut, Maragall afirmo que “ Cataluña es, de todos los territorios en Europa que no son Estados, el que mas se parece a un Estado y puede hacer lo que quiera en este momento. Y lo haremos”. “ Ya no hay fronteras, podemos tratar igual con Toulouse ( Francia ) que con Aragon( España)”. Mas adelante, magnánimamente , de igual a igual, como corresponde a un Estatut que establece elementos no una relacion federal sino confederal, el president da las gracias a España. “Tenemos una España amiga , que nos entiende, que nos ha aprobado un Estaut fuerte, valiente, importante”.

Ese mismo dia, en un articulo en prensa local, Maragall insistia en esas y parecidas ideas afirmando por ejemplo que “ Cataluña, la nacion catalana, cuenta con un Estatut que le confiere la maxima soberania posible en Europa”. Quiza recordando lo de la medalla del amor de San Valentin, el president afirma que “ hoy Cataluña es mas Cataluña que ayer “ a lo que Artur Mas , en declaraciones al dia siguiente, parece añadir que “ menos que mañana” como corresponde a todo nacionalista que se precie. En efecto,Mas afirma que “ el Estatut no marca la ambicion nacional de Cataluña” añadiendo que “ no es una estacion de final de trayecto ni el ultimo horizonte y lo que toca ahora es desarrollarlo” afirmando que “CiU se compromete en un futuro a conseguir el cien por cien de lo que aprobo el Parlament de Cataluña”. Critico ademas las declaraciones de Maragall porque ese discurso parece que “ quiere ahogar superiores reivindicaciones nacionales”.

Esto es lo que hay, al menos por ahora. Nadie puede sorprenderse. Maragall dice la verdad y Mas nos va preparando para lo que viene a continuación. Todo partido nacionalista, para que subsista y justifique su existencia , mas exactamente la de sus politicos y clientelas, requiere las exigencias crecientes respecto del centro, de ese Estado que , efectivamente , va camino de ser residual. Esa es la logica de todo nacionalista y de aquellos partidos, como el PSC y su matriz , el PSOE , (este, principal responsable de este desaguisado de las revisiones estatutarias) , que han abandonado sus pretensiones de progreso y las han sustituido por la de la llamada “Nacion de Naciones”, en la que priman no las personas sino los territorios.

Terrorismo
Familiares y vecinos de Berriozar recuerdan a Francisco Casanova con un sencillo y afectuoso homenaje
Minuto Digital 14 Agosto 2006

Unas 300 personas entre familiares, amigos y vecinos de Berriozar se dieron cita en la parroquia San Esteban de esta localidad navarra para recordar a Francisco Casanova, subteniente del Ejército asesinado por ETA hace hoy seis años.

Los actos comenzaron a las 19 horas con una concurrida misa oficiada por el párroco de Berriozar, Javier Aizpún, que estuvo amenizada por la Escuela de Jotas 'Raimundo Lanas', de la que forma parte Laura Casanova, hija de Francisco Casanova. En la homilía, el párroco indicó que "la dignidad sólo es posible cuando se da la justicia".

Aizpún señaló que "con el mal se peligroso negociar, porque nunca está dispuesto a ceder, no busca una solución sino imponerse". Según precisó, "hay que buscar el fin del terror, pero nunca negociando con las pistolas encima de la mesa, nunca por encima de las víctimas".

Al final de la celebración religiosa, en la que se encontraban los dos hijos de Francisco Casanova y su padre así como otros familiares, la viuda del subteniente, Rosalía Sáinz-Ajá, apuntó a los medios de comunicación que la situación actual le produce "bastante preocupación, porque las víctimas queremos justicia ante todo y que no se nos olvide, y la situación actual deja bastante que desear". "Todavía hay bastante gente que tiene miedo a manifestarse contra el terrorismo, porque si no, seríamos más los que luchamos por la paz y la libertad", agregó.

Tras la misa, a las 20 horas, los asistentes se dirigieron hasta el monumento "Puerta de la libertad", que se inauguró el año pasado precisamente en recuerdo de Casanova y de las víctimas del terrorismo, y donde Vecinos de Paz hicieron una ofrenda floral.

En este lugar, la presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, Maite Pagazaurtundua, intervino y agradeció la labor de Vecinos de Paz de Berriozar, porque "vosotros habéis dado la cara". "No dudéis de que los asesinos buscaban vuestro silencio, y es muy importante que vosotros os habéis comprometido", dijo.

"Los asesinos quieren pasar por encima de la ley, de nuestra vida, de nuestra dignidad y nuestros derechos", apuntó Pagazaurtundua, para añadir que "necesitamos vecinos que se planten democráticamente y pacíficamente y necesitamos verdad y justicia".

Por su parte, el delegado de la Asociación de Víctimas del Terrorismo en Navarra, Salvador Ulayar, señaló que "en su comunicado ETA no reconoce responsabilidad ni culpa alguna por los más de 800 muertos, miles de heridos y centenares de miles de ciudadanos amedrentados".

Criticó que "este proceso de negociación se ha ido gestando desde la ocultación, la deslealtad al Pacto Antiterrorista, a la ciudadanía y a las víctimas". Al término de la ofrenda se celebró el V Encuentro de Jotas "Francisco Casanova".

Entre los asistentes a los actos se encontraban numerosas autoridades como el vicepresidente del Gobierno de Navarra, Francisco Iribarren, y varios consejeros del Ejecutivo; el presidente del Parlamento foral, Rafael Gurrea; el delegado del Gobierno en Navarra, Vicente Ripa, y el comandante militar de Navarra, José Sierra Tabuenca. También acudieron alcaldes y concejales de varias localidades navarras, entre otros.

Los actos en recuerdo de Francisco Casanova, asesinado el 9 de agosto de 2000, han sido programados a iniciativa del grupo 'Vecinos de paz', constituido por ciudadanos de Berriozar en repulsa del terrorismo.

La portavoz del grupo, Maribel Vals, explicó que los actos son también en recuerdo de todas las víctimas del terrorismo, "que no deben ser olvidadas nunca". "Hay tantísimas víctimas que nosotros mismos nos sentimos mal por todos aquellos fallecidos de los años 70, 80 y 90, que se quedaron ahí y nadie los quería recordar", indicó.

Sobre el asesinato de Francisco Casanova, Maribel Vals indicó que "no es como una muerte de accidente de tráfico, o por enfermedad, aunque también sea horrible". "Francisco Casanova fue asesinado porque defendía la libertad. No queremos que esto se olvide. Hay que tenerlo presente", reiteró.

Además, recordó que antes del asesinato del subteniente del Ejército "había miedo" entre los ciudadanos de Berriozar a pronunciarse contra el terrorismo y fue el crimen lo que hizo que "la gente estuviera dispuesta a tirar para adelante, y tenemos que agradecerlo".

También tuvo palabras de "agradecimiento" para el tripartito que gobierno en el Ayuntamiento de Berriozar (PSN-UPN-CDN) por "permanecer unidos contra el terrorismo" y añadió que "no sería moral que estuviesen tirándose trastos por este asunto".

Respecto al diálogo entre el Gobierno central y ETA, iniciado a raíz del alto el fuego de la banda terrorista, Maribel Vals señaló que "no se puede hablar de un proceso de paz porque no hay ninguna guerra". "Hay unos delincuentes y el Estado de Derecho tiene que prevalecer. Si no, no ganaríamos", consideró.

Así, añadió que "deja en muy mal lugar a los ciudadanos que el Gobierno esté tratando con los terroristas" y se preguntó si "va a pasar lo mismo con los miembros del GRAPO o con los violadores".

TIROTEADO EN EL GARAJE
El 9 de agosto del año 2000, minutos después de las tres de la tarde, Francisco Casanova fue tiroteado a bocajarro cuatro veces en la cabeza por un terrorista, cuando se disponía a estacionar su coche en el garaje de su domicilio. El subteniente del Ejército, de 46 años, estaba casado y tenía dos hijos.

En el momento en que fue asesinado, Casanova llegaba a su domicilio, en la calle Askatasuna, desde el cuartel. El terrorista le disparó por la espalda y a cara descubierta, y salió corriendo hacia la avenida de Guipúzcoa, donde le esperaba un vehículo para escapar del lugar de los hechos.

LA ASOCIACIÓN ESPERA UN DESMENTIDO OFICIAL
Vigueses por la Libertad exige a la Xunta que aclare si exigió el conocimiento del gallego al contratar al personal contra incendios
La asociación ciudadana Vigueses por la Libertad ha manifestado su preocupación por la espiral de incendios que afecta a buena parte de Galicia y, en particular, al área metropolitana de Vigo, "produciendo graves daños a las propiedades de los ciudadanos, riesgos y trastornos para sus vidas, y enormes perjuicios al patrimonio común y al medio ambiente", según denuncia la asociación en un comunicado remitido a Libertad Digital.
Libertad Digital 14 Agosto 2006

"No hay datos suficientes para establecer cuál es el origen de esta catástrofe, pero las proporciones que ha alcanzado parecen evidenciar negligencias y errores en la actuación de los responsables de la Xunta de Galicia, tanto en las labores de prevención como en la capacidad de respuesta", apunta Vigueses por la Libertad. "En cualquier caso", añade esta asociación, "el Gobierno debe dar cuenta ante la ciudadanía de los pormenores de su gestión en esta crisis sin precedentes"

En esa rendición de cuentas, exige Vigueses por la Libertad, "la Xunta debe aclarar con rigor si son ciertas las denuncias según las cuales, en la contratación de personal para el servicio de extinción de incendios forestales, ha primado el requisito de acreditar la asistencia a un curso de gallego por encima de otros criterios, como la experiencia. Las denuncias han sido desmentidas verbalmente por algún dirigente político, pero las mantienen en pie tanto diversos sindicatos con presencia en el sector como trabajadores afectados por ese requisito".

"El actual gobierno", continúa la nota, "ha hecho gala de que una de sus prioridades es la intensificación de las presiones para que se utilice sólo uno de los idiomas oficiales en Galicia. Tenemos constancia de que esas presiones se están aplicando con especial rigidez en los sectores dependientes de la Administración autonómica".

La asociación de ciudadanos señala que "convertir el conocimiento del gallego en el elemento decisivo para la contratación de profesionales, sea en las brigadas de extinción, en la sanidad, en la enseñanza o en la justicia, constituye una grave irresponsabilidad, pues repercute negativamente en el funcionamiento y la eficacia de los servicios públicos financiados por el contribuyente. Por ello", concluye el comunicado, "reclamamos la supresión de cuantas medidas de ese tipo condicionan la actividad profesional y laboral en Galicia".

Recortes de Prensa   Página Inicial