AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 19 Agosto  2006
ETA no claudica, el Gobierno tal vez sí
EDITORIAL Libertad Digital 19 Agosto 2006

Ya lo anunciábamos hace más de un año cuando los rumores sobre la negociación con la ETA se hicieron inocultables. Con los asesinos no hay negociación posible. La ETA no cree en vías intermedias, no sabe de arreglos políticos que no pasen por satisfacer su programa máximo. Ha sido así desde que la banda se fundase hace casi medio siglo y, ahora que ven la victoria cercana, no están por la labor de hacer una sola concesión. Zapatero debería saberlo, y si él no, sí su nutrido gabinete de asesores áulicos. Anteriores intentos se saldaron con idéntico fracaso por esta sencilla razón: la célebre negociación no es más que escribir al dictado que marcan los verdugos.

El problema es que el Gobierno de la Nación, aunque lo desee, no puede satisfacer las demandas etarras. Si esto fuese una dictadura sería posible, pero no es el caso. A pesar de que Zapatero interpreta la Constitución a su antojo, no dispone de potestad para desgajar el territorio nacional otorgando la independencia a una de sus regiones. Tampoco puede, por ejemplo, redibujar los lindes autonómicos. Y, por descontado, carece de competencias judiciales para liberar presos o promulgar amnistías generales. Ese es el programa de la ETA. Lleva cuatro décadas matando para conseguir ese objetivo, es decir, para separar el País Vasco del resto de España, anexionar Navarra al engendro resultante y, ya de paso, resolver la cuestión de sus pistoleros encarcelados del modo más conveniente posible. Su programa es tan simple que sorprende que ninguno de los Gobiernos de la democracia lo haya entendido a la primera.

Zapatero, sin embargo, no sólo no lo ha entendido sino que ha dejado que la organización terrorista se convierta en la portavoz oficiosa de la negociación. Porque, no lo olvidemos, desde el 31 de julio, este asunto lo trata el Gobierno con absoluta discreción, tanta que en esa fecha se anunció formalmente un apagón informativo. ¿Por qué la ETA irrumpe ahora amenazando con romper la baraja si no se aceptan sus reglas de juego? Tal vez porque sospechen que de este Gobierno se puede sacar cualquier cosa apretando las tuercas adecuadas.

El hecho es que las condiciones de la tregua impuestas por los etarras están cumpliéndose con una celeridad asombrosa, inédita en otras negociaciones. Batasuna se encuentra legalizada de facto. En cuanto a los presos, si bien muchos de ellos permanecen en prisiones lejos del País Vasco, otros han sido excarcelados y la mayoría se las prometen muy felices con los resultados de la negociación. Esta misma semana, sin ir más lejos, los asesinos del senador Jiménez Abad salían de prisión tras sólo seis años entre rejas. Por último, y en lo tocante a la autodeterminación, Zapatero ha asegurado que respetará "el derecho de los vascos y las vascas a decidir sobre su futuro". No cabe imaginar mayor entrega a los deseos de la ETA, quizá mayor rapidez y decisión, y eso es lo que demanda la banda con el comunicado del viernes.

La ETA, por su parte, no ha cumplido con la única condición que le puso el Gobierno antes de sentarse a negociar, la de dejar las armas. No lo ha hecho porque anuncia con responder si no se actúa conforme a su criterio. Estas son las normas y parece que el PSOE las acepta tácitamente o, al menos, no se siente demasiado molesto con ellas. Ni una sola condena, ni un mal reproche por el infame comunicado en Gara. Hasta el comunista Javier Madrazo ha sido más duro con el renovado chantaje etarra que los socialistas. Del Gobierno no se sabe nada. Permanece fiel a su unilateral apagón informativo. Tal vez porque, una vez más, esté dispuesto a claudicar.

En un callejón sin salida
Editorial ABC 19 Agosto 2006

TRAS el último comunicado de ETA, el Gobierno ha perdido todo argumento político para defender la legitimidad del proceso de negociación con los terroristas. ETA maltrata al Ejecutivo socialista y al PSOE a sus anchas porque se siente superior políticamente y capaz de imponer un chantaje eficaz. Quizá se deba a esos cuatro años de «conversaciones secretas» que los socialistas vascos mantuvieron con Batasuna, mientras el Gobierno del PP se esforzaba en ganar definitivamente la lucha antiterrorista. De forma resumida, los terroristas advierten al Gobierno de que volverán a las armas si el proceso no avanza, de que la solución está en reconocer sus objetivos tradicionales de soberanía, autodeterminación, amnistía y Navarra y de que tiene que cumplir los «compromisos de alto el fuego» adquiridos. En este momento, la única opción que le queda a la negociación con ETA es la cesión a sus exigencias, porque los terroristas no se plantean que el fin de su violencia sea incondicional, ni que la «solución al conflicto» se alcance en el marco constitucional y estatutario. Es decir, la misma ETA de siempre, que se enfrenta, eso sí, a un Gobierno sin precedentes, entrampado en un laberinto de conversaciones clandestinas, compromisos ocultos y sobreentendidos imposibles.

Las explicaciones pueriles del PSOE conducen inevitablemente al pasmo, porque presentan a una ETA que miente a sus seguidores con mensajes de «consumo interno» o que fija artificialmente alto el listón de sus exigencias para luego bajarlo en la negociación. Esta actitud demuestra un peligroso desconocimiento acerca de ETA, cuya dirección no dudará en poner al Gobierno en precario tantas veces como sea preciso. Ya son varios los avisos de que está en condiciones de demostrar los compromisos negados por el Gobierno.

Sin duda, el proceso está en crisis. El presidente del Gobierno anunció en el mes de junio el inicio del diálogo con ETA, obsequiada con el compromiso de que respetará la libre decisión de los vascos, plagio notorio de la literatura etarra. En septiembre, el ministro del Interior, Pérez Rubalcaba, comparecerá para informar de los primeros resultados de la negociación con la banda. Sin embargo, el Gobierno que siempre iba a decir la verdad, no sólo guarda silencio ante el último comunicado etarra, sino que ha quedado en evidencia por haber diseñado esta fallida estrategia negociadora sobre el engaño a todos y en todo momento. Negó que el PSOE hubiera negociado con Batasuna en los años de plomo anteriores y posteriores a su ilegalización. Negó contactos previos con ETA para pactar la declaración de la tregua. Negó compromisos adquiridos para responder al alto el fuego unilateral de los terroristas. Todo lo que ha negado, al final, se ha revelado cierto o, en el mejor de los casos, muy probable. Pero el problema del Gobierno empieza a ser que no sólo el PP y los ciudadanos pueden sentirse engañados, sino que también ETA se siente así. Los terroristas se lo han advertido en más de una ocasión: ellos no son como ERC ni van a aceptar apaños como el del Estatuto catalán. Es decir, no han dado la tregua para que Zapatero salga victorioso, sino para vencer ellos.

La pregunta es qué le queda a este proceso de negociación. El Gobierno, al margen de lo que se comprometiera con ETA, siente ya los límites del Estado y de la Constitución: no se puede reconocer la autodeterminación en una mesa de partidos, no es posible anular completamente el Estado de Derecho -a lo sumo, al fiscal general del Estado-, no cabe la amnistía para los terroristas, aunque se le llame indulto. Y se haya producido o no un primer contacto con los etarras, el proceso probablemente ha tocado techo porque los socialistas han aceptado letras que no pueden pagar y los terroristas quieren para la tregua la rentabilidad prometida.

Conviene no perderse en disquisiciones. Esta irresponsable aventura política tiene nombres y apellidos. Es hora de una explicación política por el presidente del Gobierno en el Congreso de los Diputados, sometido al control de la oposición y con publicidad ante la sociedad española. Rodríguez Zapatero debe poner fin a su absentismo vacacional, que no ha perdonado -salvo paréntesis perfectamente prescindibles- a pesar de la tragedia ecológica en Galicia (con cuatro muertos), el descontrol migratorio y la crisis regional en Oriente Próximo. Ahora se trata de su proyecto personal, la negociación con ETA, en el que ha implicado, sin consenso suficiente, a toda la sociedad y a las instituciones del Estado.

Lo único aceptable 
Editorial HERALDO DE ARAGÓN  19 Agosto 2006

El resto debe ser conocido por los ciudadanos sólo para que puedan apreciar, en los términos que emplean los etarras, hasta qué punto carecen de fundamento sus bases de análisis. Dos de ellas destacan esta vez. Una es la afirmación de que los vascos viven en la opresión total -"política, militar y económica", precisan los escribanos- acosados por dos Estados que emplean "toda su maquinaria represiva" para impedirles ser "un Pueblo" (con mayúscula). La otra, que los Gobiernos español y francés persisten en sus "ataques contra los ciudadanos vascos", generalización tan torticera como la afirmación anterior y que llega a presentar las detenciones de los miembros de la banda dispuestas por los tribunales de justicia como "secuestros de ciudadanos vascos" y el mantenimiento en presidio de los condenados por delinquir como "medidas de excepción" contra los "presos políticos vascos". ETA asegura que las autoridades españolas "siguen sin cumplir sus compromisos de alto el fuego" porque simula no concebir que, en el Estado de Derecho, la Justicia no está al servicio del Gobierno, como demuestran cada día actuaciones, a veces contradictorias, de tribunales y jueces en materia de terrorismo. Ni el Gobierno actual es el autor de la Ley de Partidos, aprobada cuando el PSOE estaba en la oposición, ni está legitimado para declarar suspendida la vigencia del Código Penal. Es un sarcasmo cruel e indignante que ETA reclame conductas "democráticas" ajustadas a su escala de valores. Mañana mismo hace seis años de las dos muertes que vilmente causó en Sallent de Gállego. ETA mataba y hace un tiempo que no lo hace. Y eso es lo único aceptable de todo su argumentario.

ETA y Navarra
Antes se pilla al mentiroso que al cojo
GEES Libertad Digital 19 Agosto 2006

El último comunicado de ETA y las declaraciones de Arnaldo Otegi han puesto de manifiesto el principal problema con el que el Gobierno se encuentra una y otra vez desde que se propuso pactar con los terroristas: ETA siempre quiere más. Quiere que Rodríguez Zapatero acerque los presos, y quiere que de un paso decisivo en la anexión de Navarra. Quiere ambas cosas, y las quiere ya.

Ante el rotundo comunicado etarra, el Gobierno ha reaccionado con titubeos, balbuceando excusas, como siempre que habla de terrorismo. El PSOE disimula y Elorza, histérico, grita que no pasa nada. Pero poca compasión despiertan ya los bélicos pacifistas españoles; quien se acuesta con niños, se levanta como se levanta. Y mojados se han levantado Alfonso Perales, Odón Elorza y López Garrido, quien con total descaro ha afirmado que no se negociará Navarra, y que los navarros serán quienes decidan su futuro. Veamos. López Garrido es rápido; pero por desgracia para él, la verdad lo es aún más.

Desde el principio, ETA planteó al Gobierno que sin Navarra no habría ni alto el fuego ni negociación posible. Sin el Viejo Reino, adiós al "ansia infinita de paz". Así que Zapatero, muy en su línea, tragó lo intragable, y se comprometió a hacer lo que los terroristas desean; empieza a ser en él una costumbre. Pero ni nuestros pacifistas ni los terroristas etarras son tontos; cuando el ochenta y cinco por ciento de los navarros vive de espaldas a Euskadi, cualquier asimilación directa y por la fuerza queda descartada. Zapatero el escurridizo pactó con los asesinos otra táctica, más sutil y disimulada.

Por eso López Garrido repite la expresión, tan vaga como abstracta, de que "se respetará la decisión de los navarros". Pero el calor agosteño no puede ya esconder lo que hay detrás de sus palabras: el PSOE y ETA han hablado de Navarra y han trazado su agenda política. La fórmula es la defendida por Zapatero en el Pacto del Tinell; todos contra PP-UPN. En Navarra, sería un cuatripartito PSN, PNV, EA, Aralar y quizá Batasuna. Zapatero defendería el resultado como expresión de las urnas y como parte de su proyecto político, marginar a la derecha; así podría afirmar que no existe precio político.

ETA no le pide ahora más: entregar Navarra al nacionalismo para que éste comience su disolución institucional y su anexión cultural y social. En la agenda del nacionalismo vasco, la anexión a Navarra lleva tiempo, y exige dos cosas; que el PSOE navarro se inhiba ante los nacionalistas y que Zapatero el escurridizo renueve su mandato en 2008 dando cobertura al proceso de anexión, del que dependerá la paz definitiva. Tiempo para trabajarse Navarra es lo que ETA exige a Zapatero.

Pero Zapatero y ETA se encontraron con un obstáculo con el que no contaban: parte del PSN se niega a autoinmolarse por Zapatero. A día de hoy, el PSOE no ha designado aún al candidato al Gobierno de Navarra en 2007. No se fían del actual, que no parece por la labor de suicidar a su partido y a Navarra para saciar el "ansia infinita de paz" de Zapatero. Por eso el comunicado de ETA es una llamada de atención de los terroristas a Zapatero para que se decida, ponga un candidato domesticable y acelere el mecanismo de entrega de Navarra. Débil y coja, la banda corre más que el Gobierno del escurridizo Zapatero. Como la verdad, que es aún más rápida que ambos.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Las cosas claras
FLORENCIO DOMÍNGUEZ EL Correo 19 Agosto 2006

Al aproximarse la fecha en la que el Gobierno y ETA van a celebrar la primera reunión oficial tras el inicio de la tregua, la banda terrorista ha querido dejar las cosas claras ante la opinión pública y, sobre todo, ante su interlocutor, el Ejecutivo. A ese propósito, seguramente, obedece el comunicado difundido ayer.

La banda terrorista reitera, antes que nada, que el proceso político puesto en marcha con la tregua de marzo no tiene por finalidad llevar a ETA al abandono de las armas ni 'normalizar' la actividad de Batasuna dentro del marco jurídico actual. Esto es algo en lo que ETA ha venido insistiendo desde el primer día de la tregua y lo ha repetido en casi todos los documentos que ha difundido en este tiempo.

ETA y Batasuna se están sintiendo acosados por las actuaciones policiales y judiciales, pero sobre todo por la reiteración de los portavoces del partido gobernante de que tienen que acatar la ley para que el partido de la izquierda abertzale pueda recuperar su condición de formación legal y poder actuar abiertamente. Temen verse enredados en un juego a corto plazo y que sus propios seguidores acaben confundidos. Por eso, el comunicado de ayer acusa a socialistas -y de forma un tanto sorpresiva al PNV -que ha actuado más de testigo que de sujeto activo en estos meses- de «desvirtuar el proceso» para que éste se identifique con «el fin de ETA» y con la incorporación de Batasuna al marco político actual.

Hay en el mensaje de ETA una referencia a los «compromisos adquiridos» por los socialistas en las conversaciones previas a la tregua. Son ya tres las veces que la banda ha hecho referencia a estos supuestos acuerdos. La primera fue en la entrevista publicada en Gara el 14 de mayo y la segunda en un comunicado difundido el 21 de junio. En éste precisaba por dónde iban esos acuerdos, ya que exigía al Gobierno que cumpliera «sus compromisos de 'alto el fuego', garantizando el cese total de la represión».

A esos acuerdos también se refirió Arnaldo Otegi en su rueda de prensa del jueves. Otegi dijo que en esas conversaciones, mantenidas durante varios años, había habido «muchos sobreentendidos de sentido común».

Probablemente, lo que estamos viendo en estas últimas semanas es el techo de esos sobreentendidos que sirvieron para tomar la decisión de la tregua, pero que no permiten ir más allá. Unos dijeron una cosa, otros interpretaron otra y todos quisieron creer que estaban hablando en los mismos términos porque a unos y otros les interesaba creer que era así. Seguramente las dos partes eran conscientes del engaño, pero confiaban que con el paso del tiempo, mediante jugadas en corto, pulsos o desafíos, lograrían imponer al contrario su interpretación de lo hablado.

f.dominguez@diario-elcorreo.com

Amenaza explícita
Editorial El Correo 19 Agosto 2006

ETA lleva más de tres años sin cometer atentados mortales, pero se resiste a renunciar a la violencia y desaparecer para siempre, como le reclama desde hace mucho tiempo la inmensa mayoría de la sociedad vasca y española. Desde el pasado 22 de marzo, cuando anunció el 'alto el fuego permanente', la banda terrorista se empeña en presentar la debilidad que la ha llevado a poner fin a décadas de asesinatos y extorsión como una especie de concesión que debería reportarle a cambio una serie de objetivos 'políticos'. En los comunicados emitidos en los últimos cinco meses, ETA ha combinado dos caras: la que ratifica el cese de la actividad armada y trata de atribuirse un logro que es de los ciudadanos y del Estado de Derecho; y la que alerta de su insatisfacción con la marcha del llamado 'proceso de paz', ruidosamente compartida por los portavoces de la ilegalizada Batasuna. Pero en el mensaje que hizo público ayer la banda incluye además una amenaza explícita de «responder» a lo que denomina «represión» contra una izquierda abertzale obstinada en sortear su marginación legal y política, y que se estrella una y otra vez con la firmeza de las instituciones y la Justicia en la defensa del marco de convivencia.

El tono inaceptable de este último comunicado y la negativa a renunciar a la violencia preocupan a la opinión pública y las formaciones democráticas. E inquieta también el silencio del Gobierno de Rodríguez Zapatero. Si resulta razonable reconocerle el derecho a una cierta discreción, muy distinta es la parquedad o el dejar sin réplica pronunciamientos tan graves e inquietantes como éste. Sobre todo teniendo en cuenta que la política diseñada por el Ejecutivo cuenta con el respaldo de la mayoría del Congreso de los Diputados pero no se apoya en una unidad absoluta de las fuerzas políticas. En la actual situación, la excesiva cautela o la impasibilidad ofrecen un flanco abierto al continuo enfrentamiento con el Partido Popular y a interpretaciones maliciosas e interesadas. ETA exige además la renuncia del Estado de Derecho a combatirla con todos los medios que ofrece la ley después de que el presidente Zapatero anunciara, el 30 de junio, el inmediato inicio del diálogo entre el Gobierno y la banda terrorista, al amparo de la resolución parlamentaria de mayo de 2005. Precisamente en medio del periodo que el propio Ejecutivo se dio para proceder con estos contactos antes de la anunciada comparecencia del ministro de Interior, el próximo mes de septiembre.

ETA y el síndrome de Diógenes
Por LUIS IGNACIO PARADA ABC 19 Agosto 2006

ESPAÑA amaneció ayer con un nuevo comunicado de ETA en el que la banda terrorista advierte de que el proceso de paz se encuentra en crisis y amenaza con responder. La capacidad de sus dirigentes para acumular basura intelectual responde a lo que en psiquiatría se llama síndrome de Diógenes. Todos los años por estas fechas los periódicos dan cuenta de la aparición de personas que son halladas en sus casas rodeadas de inmundicias. Y las crónicas hablan de ese conjunto de síntomas entre los que destacan incapacidad de adaptación social, reclusión voluntaria, carencias afectivas, dificultades de tipo económico, sensación de rechazo por parte de la sociedad, desprecio de las ayudas sociales, tendencia a volver a sus hábitos de vida después de un tiempo de inactividad, sensación permanente de inseguridad, sentimiento de derrota, renuncia a vivir dignamente. Eso les hace sentir impulsos quiméricos de acumular cosas inútiles y nocivas, guiados por una oscura necesidad llamada «silogomanía» que actúa a modo de muro protector.

Dicen los expertos que el síndrome toma su nombre del filósofo del siglo IV a. C. Diógenes de Sínope, fundador de la corriente cínica griega y conocido por su actitud de desprecio por las convenciones sociales, que adoptó un estilo de vida caracterizado por su indigencia, procacidad, dureza, insolencia y abandono de su aspecto físico e higiene mental. Y revelan las estadísticas que afecta, en mayor o menor medida, a un 1,6 por ciento de la población. La cifra no incluye, con toda seguridad, a esos indigentes mentales que padecen los mismos síntomas: son los anti Midas de la mitología nacionalista vasca y transforman en basura todo lo que tocan. Los partidos han reaccionado ante la nueva exhibición de podredumbre moral que delata ese síndrome de rechazo, derrota, inadaptación, dificultades económicas, reclusión voluntaria, inseguridad que padecen los dirigentes de ETA. Ellos lo han convertido en el muro protector de sus quimeras.

Segundo aviso
Por CARMEN MARTÍNEZ CASTRO ABC 19 Agosto 2006

Si la ola de frío de Groenlandia nos ha dejado tiritando bajo toallas este agosto, el quinto comunicado de ETA desde su engañoso alto el fuego es capaz de helar el ánimo al más pintado. Ahí aparecen de nuevo la amenaza y el chantaje de los asesinos con los que este gobierno negocia a espaldas de la opinión pública; suficiente para helar la sangre de cualquiera menos del presidente del gobierno que ha mandado a un propio a tranquilizar a sus atribulados seguidores: calma y serenidad porque el proceso continúa. Y ese es el punto justo donde resulta inevitable ponerse a temblar entre otras razones porque gracias a Llamazares y al resto de groupies de ZP, el Parlamento sigue ciego, sordo y mudo ante los problemas del país.

Sabemos lo que pasa no porque nuestros representantes políticos exijan y obtengan explicaciones del gobierno, sino por lo que nos cuentan los asesinos. Ya sé que resulta poco edificante y que alimenta todo tipo de cábalas pero así es la política en estos tiempos de talante y transparencia. ¡Qué le vamos a hacer! Cuando ETA habla de «compromisos adquiridos de alto el fuego» unos supondrán que se refiere al futuro de Navarra, otros a la relegalización de Batasuna, habrá quienes deduzcan que es una exigencia de acercamiento de presos y habrá quienes interpreten que es un aviso al poder judicial. Lo peor es la sospecha de que todos tienen razón a pesar del mohín de vírgenes ofendidas que han adoptado quienes llevan años cortejando políticamente a los asesinos.

Los mismos que llevan hablando con ETA desde el año 2000 nos dicen ahora que ETA no tiene derecho a entrar en el debate político. ¿De qué han tratado entonces durante todo este tiempo? ¿De los problemas de la anchoa del Cantábrico, de la política de fichajes de la Real Sociedad o acaso de las nominaciones de Gran Hermano? Negarle el derecho a entrar en el debate político a quien ha sido tu interlocutor preferido durante tanto tiempo resulta una sorprendente combinación de hipocresía e impotencia.

Mientras el gobierno no rompa eso que llama proceso de paz ETA seguirá siendo un interlocutor político y exigirá el cumplimiento de esos misteriosos compromisos. Desde ayer hasta se permite el lujo de amenazar con «responder» a la legítima actuación del Estado de Derecho. Alguno de los grupos políticos que con tanto entusiasmo jalean este proceso deberían explicar cómo encaja esta amenaza explícita e intolerable con la condición que ellos mismos pusieron al diálogo -«la clara voluntad de poner fin a la violencia»-. Cuando consigan un Perelman que resuelva este enigma, luego pueden animarse con otro desafío lógico: cómo se puede negociar con ETA sin pagar precio político alguno.

De toros, vacas, burros y nacionalistas a la caza de símbolos
Jesús Laínz elsemanaldigital 19 Agosto 2006

Eso de que el animal bravío, con perfil de Osborne, que más nos representa haya terminado por figurar en la bandera nacional ha exaltado la imaginación calenturienta de los identitarios.

19 de agosto de 2006. Los nacionalismos se basan en la incensante agitación de las diferencias. Sin ellas no tendrían razón de ser. Y si no las hay, se inventan.

Una de las manifestaciones más pintorescas de este frenesí ha sido la reacción contra la pueril moda de utilizar el toro como escudo oficioso de España, tan visible últimamente en los estadios de fútbol y espectáculos similares, aunque no sólo ahí, pues hasta de Irak nos llegaron imágenes de nuestros soldados con el torito de marras sobre fondo rojigualda. Recientemente se ha empezado a ver una nueva variedad, pues algunos han sustituido el toro por el perfil de Don Quijote y Sancho. Suponemos que el próximo será el de la Pantoja.

En círculos nacionalistas catalanes han querido diferenciarse también en esto, para lo que han ascendido a gatos y burros al grado de emblema nacional. Unos prefieren el burro, como han explicado sus promotores, por ser el entrañable animal una "propuesta reivindicativa que pretende luchar contra el centralismo uniformizador expresado en símbolos como el toro o la matrícula española, que nos llega en forma de goteo constante y sutil".

Otros se decantan por el felino –rebautizado para la ocasión con el simpático nombre de Catigat–, debido a ser un animal "independiente", frente al burro, "que representa la sumisión", y al toro, imagen de la soberbia española. Uno de sus creadores ha declarado que el Catigat "es una forma simpática de crear conciencia de país y reafirmar nuestra identidad". Haciendo país, pues, además de los buenos maravedíes que recoge por el camino gracias al desembolso pegatinero de los entusiastas de la idea, que hasta lo creerán el colmo de la rebeldía.

El invento se ha contagiado a Galicia, donde también han aparecido interesados en bestializar su hecho diferencial. Éstas son las ventajas del Estado de las Automanías, consistente en una carrera de larga distancia hacia la meta del delirium tremens. Y sin alcohol: sólo con identidad.

En el caso gallego ha sido mediante la vaca. El promotor de tan bovina iniciativa ha declarado estar pensando en una campaña cuyo lema sería "te cambio el toro de tu coche por una vaca".

Parece que los últimos en apuntarse, por el momento, son los vascos, que han parido la Ardi latxa, nombre vascuence de las ovejas y ovejos vascas y vascos.

De seguir así la cosa –y mucho nos tememos que no tiene por qué cambiar, pues la idiotez tiende al infinito– habrá que pedir ayuda, con el permiso de George Orwell, al imperioso gorrino Napoleón para que ponga un poco de orden en esta granja de cretinos llamada, de momento, España.

Órdagos de verano
TONIA ETXARRI El Correo 19 Agosto 2006

Si ETA no fuera nadie, como dijo ayer el Gobierno vasco en un intento de recuperar protagonismo en un proceso tan incierto que unos llaman «de paz» cuando quieren decir «de soberanía», no estaríamos donde estamos. Porque seguimos tan pendientes de los caprichos de la banda que su último comunicado (el quinto en cinco meses desde el alto el fuego) ha vuelto a irrumpir en la agenda festiva como un elefante en una cristalería. Lo peor de este nuevo aviso de ETA es que deja en evidencia al presidente Zapatero. Con sus amenazas, insinúa que el gobierno le prometió, en su día, algo que ahora no puede cumplir. Puede ser que se trate de una nueva treta en el pulso que los terroristas mantienen con el gobierno a través de los medios de comunicación y que incluso la publicación de los comunicados mensuales esté, de antemano, pactada.

Pero lo que parece claro es que Zapatero sigue jugando con fuego, a oscuras, y con la mitad de la compañía que necesita. Y lo malo que tienen estos procesos oscurantistas es que, a la postre, se hace la luz y termina sabiéndose todo. Como ocurrió en 1998 cuando el PNV negó, antes de que cantara el gallo, su pacto con ETA y al final terminó cantando la gallina: fueron los propios terroristas quienes publicaron los contenidos de los acuerdos con los jelkides. Por eso resulta tramposa la disyuntiva acerca de la credibilidad de las partes. No es de recibo que el gobierno nos plantee si creemos a un ejecutivo democrático o al entorno de ETA, cuando él mismo ha 'laureado' a Otegi con el flamante título de «interlocutor necesario». Si no creemos en los interlocutores necesarios, ¿cuál e la referencia?

Superada, pues, esta falsa cuestión habrá que ver quién sale beneficiado de estos momentos críticos. Según la secuencia de los hechos, parece que el mayor logro de Otegi fue la publicidad de su encuentro con los socialistas de Patxi López. Pero su mayor valor en alza es la trayectoria de sus exigencias. Siempre las mismas: la territorialidad (un eufemismo de la Euskadi unificada, con Navarra incorporada) y la autodeterminación. Sin esas garantías ETA no cerrará la persiana por muy penosa que sea su situación de supervivencia. El gobierno socialista, que tiene mucho que perder si se desvía un ápice de su discurso del respeto a la legalidad democrática, debería saberlo. Por eso, si Otegi dice que el futuro de Navarra ha sido objeto de diálogo , se extiende el manto de la sospecha.

ETA sigue mandando en el juego y dice el socialista Ares que las amenazas de la banda no «modificarán los principios» de su partido. Faltaría más. Aparte de esta obviedad y ante la falta de transparencia, quizás ETA en su sexto comunicado empiece a desvelar en qué consisten los acuerdos con los socialistas que, según ellos, no están cumpliendo. Atentos a la próxima entrega.     t.etxarri@diario-elcorreo.com

Memoria histórica
España y el gobierno de la verdad
Alvino-Mario Fantini Libertad Digital 19 Agosto 2006

Estoy en Vermont, pero me gustaría estar en España. ¿Por qué? Pues temo que el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero está tratando de destruir la cultura e historia de ese país y este verano podría ser la última oportunidad de ver las estatuas, monumentos y placas que cuentan la historia de España en el siglo XX.

Estoy desilusionado con España desde que los votantes sacaron del poder al Partido Popular para aplacar a los terroristas, tres días después del horroroso ataque en Madrid del 11 de marzo de 2004. Luego se supo que España había sido atacada por ser "uno de los pilares de la cruzada" encabezada por los Estados Unidos.

Aznar fue reemplazado por el virulento anticatólico Zapatero. Casi inmediatamente después de asumir el poder, Zapatero –nieto de un capitán del ejército republicano que fue ejecutado por los nacionalistas durante la Guerra Civil– comenzó a voltear el país.

Guiado por un fervor ideológico, muy joven, en 1979, ingresó al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y comenzó su presidencia retirando las tropas españolas de Irak. Pero una alta prioridad para él siempre ha sido la destrucción de la historia de España y la eliminación de los valores tradicionales de la vida pública. Con la destrucción de las estatuas del ex-dictador Francisco Franco y la propuesta destrucción de íconos culturales como el Valle de los Caídos, el gobierno de Zapatero trata de borrar toda muestra del pasado franquista. Eso es un "disparate vengativo", escribe Felipe Fernández-Armesto, profesor de historia española en la Universidad de Tuft: "un intento de distorsionar los datos históricos y suprimir parte de la evidencia".

Zapatero acaba de aprobar la propuesta final de "la ley de memoria histórica", algo que suena verdaderamente orwelliano. La ley eliminará todas las imágenes, símbolos y referencias a Franco y a su régimen en todos los sitios públicos y está diseñada para honrar a los comunistas y socialistas perseguidos durante los 36 años del régimen de Franco. Estipula que el gobierno español otorgará 60 millones de euros en "pensiones, compensación y obras de reconocimiento" para honrar a unas 285.000 víctimas republicanas de la Guerra Civil y de la posterior dictadura. Sin embargo, la ley no menciona a las 145.000 personas que mataron las fuerzas republicanas o fueron ejecutadas por milicianos ni los más de 4.000 sacerdotes diocesanos, 2.500 padres y 13 arzobispos brutalmente asesinados.

Los republicanos españoles han sido frecuentemente admirados por su lucha contra el fascismo, pero también debemos recordar que para 1936, cinco años después de la caída de la monarquía, el gobierno republicano estaba infiltrado por agentes comunistas. Según el "Libro negro del comunismo", los soviéticos enviaron a 2.000 especialistas militares para ayudar a la causa republicana. Estos "consejeros" incluían a oficiales del NKVD, la policía secreta comunista, con el propósito de planificar e implementar actividades terroristas por toda España.

Al igual que los norteamericanos que se unieron a las Brigadas Internacionales, el escritor inglés George Orwell peleó contra los nacionalistas españoles, al lado del Partido Obrero de Unificación Marxista de España y su famosa novela, "1984", se inspiró en sus experiencias durante la Guerra Civil y su decepción con la actuación de los comunistas.

Ahora, la agenda del gobierno socialista de Zapatero incluye la censura, la revisión histórica y represión política, todo lo cual nos lo advirtió Orwell. Así, la España de Zapatero nos recuerda el siguiente pasaje de la novela de Orwell: "A un kilómetro del Ministerio de la Verdad... con sus torres altas y amplias contra un paisaje triste... Winston trató de exprimir algunos recuerdos de su infancia... Pero nada quedaba de su niñez... Se borró el pasado, la borradura fue olvidada, la mentira se convirtió en la verdad".

La España de Zapatero no solamente tiene un Ministerio de la Verdad, sino que tiene todo un Gobierno de la Verdad dedicado a recompensar el odio religioso y borrar el pasado histórico.

© AIPE
Alvino-Mario Fantini es corresponsal de Brainwash, estudia periodismo y ciencias políticas con una beca de la Unión Europea.

Narbona, Rubalcaba y Nunca Máis
El auténtico terrorismo incendiario
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 19 Agosto 2006

El que ahora lo nieguen no es sino un escaloncito más que descienden. Unos centímetros más de hundimiento, que no equivale a pérdida de votos porque a veces chapotear en la cloaca resulta de lo más rentable. Véase el 13-M. Pero sabemos la verdad los suficientes: de entrada, cuantos leemos los diarios y no padecemos amnesia voluntaria.

Lo dijeron, vaya si lo dijeron. Había una trama organizada de terroristas forestales que servían a los intereses de hombres que no soportaban haber perdido el poder. Los del PP, que detestan el color y son amigos de la oscuridad y de las cenizas. Frente a su criminal vileza, se erguían humanizados y contundentes, como la obrera de un cartel del Frente Popular, como estatuas de campesinos soviéticos enarbolando la hoz y el martillo, como puños de hierro y de justicia roja, los extintores. "Los extintores son rojos", deponían.

Lo sostuvieron y mantuvieron y difundieron. ¡Y cómo! Carteles de Nunca Máis con la leyenda "PPirómanos" y el lema "Rajoy debe morir" en las manifestaciones. Por cierto, ¿dónde está la policía? ¿A cuántas detenciones se ha procedido? ¿No merecen estas amenazas de muerte al líder de la oposición al menos el mismo tratamiento que el papelito con Carod en la horca que portaba aquel anciano salmantino?

Se aferraron a ello, por supuesto. Y lo hicieron a conciencia, para eludir, como siempre, sus responsabilidades, su inoperancia, su negligencia, sus dilaciones, sus vacaciones, su sectarismo, y sus certificados de gallego normalizado. Se agarraron a un clavo ardiendo con el que ardió de paso casi el 3% de Galicia. Por su culpa. Por su grandísima culpa.

Lo escupió la lamentable Narbona, que sí creía en una "trama organizada": "Uno no puede no pensar en que hay una organización detrás", pues eran "demasiados incendios, demasiado seguidos y demasiado próximos a núcleos habitados". Lo expelió Rubalcaba, calamar gigante, con su chorro de tinta habitual. Calificó los incendios de "estratégicos" y la detención de un miembro de las brigadas de extinción como "paradigmática" y como "un ejemplo que vale por mil palabras". Su "conclusión necesaria" era: "quien prende fuego sabe lo que hace, lo hace en sitios complicados por la noche y afectando a cercanías de las ciudades, algo no habitual". Tinta de calamar.

Lo propagaron desde el alcalde de Santiago hasta los juntaletras del presidente sesteante. Y ahora, todos de la manita, bajan otro escalón: nosotros no lo dijimos, nunca hablamos de tramas. Quizá lo pensaron pero no lo dijeron, apunta, cachondo, El País. Así son. Sigue en sus trece, al menos, convocando obcecadas manifestaciones contra terceros, en su bravura silvestre, Nunca Máis. Con su terrorismo incendiario.

Nunca Máis
Todos contra el fuego
Pablo Molina Libertad Digital 19 Agosto 2006

La dura realidad golpea de cuando en cuando las conciencias progresistas cuando son "los suyos" quienes detentan el poder. Cuando están en la oposición no existen las catástrofes naturales; cualquier suceso desgraciado tiene su origen en oscuras maquinaciones del gobierno, en manos de su adversario. Entonces cualquier desgracia es válida para sacar a la gente a la calle y acusar al rival político de los más graves delitos rayando en lo criminal.

En la catástrofe del Prestige no hubo ningún candidato del PP emboscado en las sentinas del petrolero para hundirlo, al contrario de los recientes incendios en Galicia en que algún político progresista sí se ha visto involucrado de forma incuestionable. ¿Qué razón objetiva existe para que en el primer caso se organizaran todo tipo de algaradas violentas y en este segundo, los mismos que exigían la pena de excomunión democrática para todos los gobiernos implicados, se limiten a convocar una surrealista manifestación "contra el fuego"? Pues evidentemente ninguna, salvo el criterio ramplón de la utilidad partidista.

Curioso este nacionalismo, que antepone el derecho de sus elites al disfrute de las moquetas de los despachos oficiales al bien de la patria, su patria. El nacionalismo periférico gallego, como el de barretina o el de chapela, no es un sentimiento colectivo de exaltación nacional más allá de lo folclórico, sino una artimaña más de los oportunistas que lo dirigen para alcanzar el objetivo vital al que dedican todos sus esfuerzos: un coche oficial y un buen sueldo público. Conseguido lo cual, la lucha por devolver a sus pueblos la dignidad arrebatada por el centralismo opresor pasa a convertirse un simple argumento sentimentaloide para rellenar los aburridos discursos institucionales.

Al fuego no le importa quien esté al frente del gobierno para arrasar montes enteros y amenazar las vidas y haciendas de los ciudadanos. Es una pena, sí, pero es que la naturaleza no es nada progre.Si lo fuera, los desastres naturales sólo ocurrirían cuando mandan "los malos". Constatado el carácter eminentemente reaccionario de Natura y transcurridos los primeros momentos de estupor, la generación Prestige debiera hacer, no obstante, algún intento de protesta antigubernamental, aunque sólo fuera por rendir un mínimo tributo a la coherencia. Por el contrario, si salen a la calle es para felicitar efusivamente al gobierno de "los nuestros" por lo bien que despiden a los brigadistas antiincendios que no dominan la lengua vernácula.

Son irrecuperables para el decoro público. Prefieren un país arrasado con "los suyos" en el poder, a uno próspero gobernado por los adversarios. Y mientras tanto, Zaplana proclama muy serio en el Congreso que si el afiliado procesado por los incendios fuera del PP, la noticia habría desatado la histeria bipartita del Nunca Máis. Más que una acusación, es la constatación de la mediocridad que impregna todas las estrategias arriolianas de su partido. Estos también son irrecuperables para la política de brega. Han venido al mundo para pedir perdón a la izquierda, estén gobernando o en la oposición. Me parece muy bien, pero al menos que lo hagan a título estrictamente personal. En nombre de sus votantes, no.

Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana

Islam y educación
Los límites del pluralismo
Álvaro Vermoet Hidalgo Libertad Digital 19 Agosto 2006

La dejadez en la defensa de nuestra cultura y la compartimentación multicultural de la sociedad lleva tiempo manifestándose en España. Lo primero ha sido permitir el velo islámico en la escuela pública. Se ha dicho que no permitirlo atentaría contra la libertad religiosa, contra los derechos individuales. ¿Pero dirían lo mismo de la esvástica si el nazismo fuera una religión? ¿No tiene derecho el Estado, como propietario de los centros públicos, de prohibir que un padre lleve a su hija de doce años tapada con un chador, con un burka o con cualquier otro símbolo de sumisión y de integrismo; a que no se permita aquello que supone una discriminación de las niñas en la práctica de las actividades escolares? Para algunos no. La izquierda contempla esta muestra de atraso, integrismo y misoginia como un feliz ejemplo de diversidad étnica y cultural que la escuela debe promover. Pero si rechazamos cualquier jerarquización cultural como prohibir el velo, ¿en base a qué debemos transmitir nuestra cultura a los niños inmigrantes? ¿No sería una prepotencia occidental? Si ninguna cultura es mejor que otra, ¿por qué escolarizarles?

La derecha no cree en todo ese relativismo cultural y moral, pero en muchos casos prefiere obviar las normas de los centros, o evitar nuevas normas que creen algún conflicto con el islamofascismo, para "facilitar la escolarización" de las niñas musulmanas. ¡Como si fueran negociables la escolarización obligatoria o las normas de un centro! Y todo por miedo a ser tachados de islamófobos, cuando es precisamente a las niñas musulmanas a las que el Islam tapa la cabeza con ese maldito velo por considerarlas inferiores. No pasará nada, dicen, por dejarlas ir con velo, ¡como si la decisión fuera de la niña! Lo que se está haciendo es ceder en la defensa de nuestra cultura y de la libertad y eso, lejos de sosegarlo, avivará el avance del fundamentalismo yihadista en nuestro país. ¿Cuántos totalitarismos hay que combatir para aprender que el apaciguamiento nunca funciona?

Por su parte, Zapatero –al lado del cual Chamberlain es un belicista– está facilitando el acceso de los musulmanes a la asignatura de religión islámica en la escuela pública, admitiendo los currículos que proponen los imanes aunque resulta evidente que las disposiciones de los textos a los que hacen referencia vulneran todos y cada uno de los principios constitucionales. ¿O es constitucional una norma que justifica la guerra santa o que dice que la mujer irá tapada y mirando al suelo y que podrá ser golpeada por su marido? ¿No sería mejor eliminar la enseñanza de estos textos y volver a Voltaire? ¿O deberá también Voltaire respetar al Islam, como debieron hacer para Zapatero las caricaturas de Mahoma? Si nadie protesta por esto, ¿qué impide al régimen saudí hacerse con toda una red de colegios islámicos que eduquen a los hijos del millón de musulmanes que ya viven en España en las mismas ideas yihadistas que propugnan sus mezquitas?

La eterna vigilancia es hoy más necesaria que nunca si queremos frenar la penetración de las ideas yihadistas en Occidente. Negar que podamos transmitir cultura alguna, legitimar el odio a nuestras sociedades occidentales, rechazar la integración y acabar con toda posibilidad de sacar a muchos musulmanes de su atraso es, como dijo Ayaan Hirsi Alí, racismo en su acepción más pura y, ante todo, una victoria para los islamofascistas.

Álvaro Vermoet Hidalgo es consejero del Consejo Escolar del Estado por la Unión Democrática de Estudiantes.

Papeles privados
Normas surrealistas para librar una guerra
Victor Davis Hanson Libertad Digital 19 Agosto 2006

Antes del 11 de Septiembre, el consenso general era que los ejércitos de Oriente Medio eran tigres de papel y que sus alternativas terroristas había que bombardearlas desde la distancia –como en el Líbano, Afganistán, Irak, el este de África, etc.–, dejando después que ellos apartasen sus propios escombros.

Después, tras el 11 de Septiembre, Occidente adoptó un cambio necesario de estrategia que implicaba el cambio de régimen y la necesidad de ganar "corazones y mentes" para asegurarse de que se establecía algo mejor en lugar del dictador o el teócrata depuesto. Eso precisaba de implicación de cerca con los terroristas en su escenario urbano predilecto. Tras los últimos cuatro años, hemos aprendido lo difícil que puede ser ese combate, especialmente a la luz del tipo de armas que pueden comprar 500.000 millones de dólares de beneficios del petróleo en Oriente Medio, cuando este pasa de 20 dólares el barril a casi 80 dólares como ha sucedido en los últimos años. Para tratar mejor con las dificultades concretas que nos hemos encontrado en estas batallas hasta la fecha, quizá Estados Unidos debiera adoptar el siguiente conjunto de normas surrealistas de guerra.

1. Cualquier muerte –enemiga o amiga, accidental o deliberada, de soldado o civil– favorece a los terroristas. Los islamistas carecen de requisitos en materia de moralidad; los occidentales no, y lo demuestran a cada momento. De modo que, de un modo extraño, las imágenes de los muertos y moribundos se atribuyen exclusivamente a nuestro propio error. Si los nuestros son asesinados, es porque aquellos en el poder no fueron cuidadosos (protección física inadecuada, vehículos sin blindar, etc.), lo más probable debido a alguna presunta conspiración (en beneficio de Halliburton, sangre por petróleo, guerras por Israel, etc.).

Cuando los enemigos musulmanes son abatidos, ya sea a propósito o accidentalmente, todo el arsenal de pensamiento posmoderno occidental entra en juego. Teniendo Estados Unidos tal poder sobre la vida y la muerte, el enemigo aparece ante el mundo como alguien débil, una víctima y, por tanto, simpático; nosotros somos el fuerte y opresor. Los terroristas son aún considerados como "el otro" y son por tanto vistos como sufridores –con fotos manipuladas o sin ellas– a través del imperfecto prisma del colonialismo, el racismo y el imperialismo occidentales.

En pocas palabras, no es solamente que la opinión pública occidental no tolera muchas bajas; tampoco tolera muchas muertes del enemigo a menos que los beligerantes sean parecidos a los blancos y europeos cristianos de la Serbia de Milosevic, que afortunadamente para los estrategas de guerra de la OTAN en los Balcanes no pudieron buscar refugio detrás de algún paradigma políticamente correcto y, por tanto, fueron bombardeados con impunidad. Recuerde, el multiculturalismo siempre es útil para el fascismo: el peor homófobo, el teócrata intolerante o el racista que odia a las mujeres es siempre simpático si viste algún tipo de trapo tercermundista, vomita antiamericanismo y parece la cosa más opuesta a lo europeo. Para ganar estas guerras, nuestros soldados no tienen que matar o morir.

2. Toda la cobertura mediática del conflicto en Oriente Medio es en definitiva hostil y por un amplio abanico de motivos. Desde los años sesenta, demasiados periodistas han visto su misión como mucho más que acopio imparcial de noticias, sino como algo casi misionario: buscan plantar cara a la estructura de poder capitalista occidental manipulando las noticias de modo que nos muestren a víctimas de la obtención de beneficios y de una élite opulenta. En segundo lugar, la mayor parte de la lucha es peligrosa y está lejos de casa. Condene al ejército americano y puede sufrir una mala cara en un puesto de mando bien pertrechado antes de ganar el Pulitzer; condene a Hamas o a Hezbolá y puede terminar decapitado en alguna cuneta.

Y en tercer lugar, mientras se está en el sur del Líbano o la Zona Verde, siempre es más seguro delegar la noticia y las fotos en algunos periodistas freelance locales, cuyas simpatías normalmente se deben al enemigo. Una foto manipulada que exagera "los crímenes de guerra" israelíes provoca una pequeña controversia durante un día o dos en Estados Unidos; una foto manipulada que exagere las atrocidades de Hezbolá gana números para una granada lanzada por la ventana de tu hotel. Para ganar estas guerras, no debe haber noticia de ellas.

3. La oposición –ya sea una figura establecida como Howard Dean o una activista como Cindy Sheehan– prefiere que el enemigo al final gane. En su modo de pensar, existe tal reserva de fuerza norteamericana que ningún enemigo puede realmente derrotarnos en casa y arrebatarnos nuestros cafés con leche de Starbucks, nuestros iPods, Reeboks, o Levi's 401. Pero ser censurado en guerras "opcionales" en Irak, o ver a Israel vacilar en el Líbano, tiene sus ventajas: George Bush y sus conservadores son humillados; el complejo militar-industrial aprende a ser un poco más comedido; y el sentimiento de culpa por vivir en un próspero barrio occidental próspero aumenta. Cuando un Jimmy Carter o Bill Clinton –al contrario de Nixon, Reagan o Bush– envía helicópteros o bombas al desierto de Oriente Medio, siempre es visto con reticencia y como último recurso, de modo que pueda ser apoyado a regañadientes. Para ganar estas guerras, tiene que emprenderlas un demócrata progre.

4. Durante las guerras de Oriente Medio, los europeos han demostrado muy poca moralidad, pero mucha influencia. Los europeos, que ayudaron a bombardear Belgrado, condenan ahora con facilidad a Israel en los cielos sobre Beirut. A Sadam le vendieron sus búnkeres y su reactor nuclear y lograron a cambio abrumadoras concesiones petroleras. Irán no podría construir una bomba sin las herramientas europeas y rusas. Irán no aparece en ninguna lista de embargo europeo serio; gran parte del arsenal almacenado tan crítico para Hezbolá fue adquirido a través de comerciantes de armas europeos. Y si bien siempre son consistentes en su disponibilidad a hacer negocios con cualquier tirano, los europeos también saben cómo extender por Oriente Medio suficiente ayuda o dinero para garantizarse cierta protección y un papel prominente en cualquier conferencia de posguerra. Si hubiéramos permitido a los ansiosos europeos acceder a los contratos postbellum en Irak, habrían silenciado en seco sus críticas. Para ganar estas guerras, tenemos que ganarnos a los europeos asegurándonos de que siempre puedan sacar beneficios.

5. Para luchar en Oriente Medio, Estados Unidos e Israel tienen que contar con China, Rusia, Europa, o cualquier nación del mundo árabe para librar sus guerras. China ha matado a decenas de miles en el Tíbet en una guerra sin escrúpulos que acabó en ocupación y anexión. Rusia destrozó Grozny hasta los cimientos y machacó a los chechenos. Los europeos ayudaron a bombardear Belgrado, donde miles de civiles se perdieron en "daños colaterales". Los egipcios gasearon a los yemeníes; los iraquíes gasearon a los kurdos; los iraquíes gasearon a los iraníes; los sirios asesinaron a miles de hombres, mujeres y niños en Hama; los jordanos masacraron a miles de palestinos. Ninguno recibió una gran condena global, si es que recibieron alguna. En el enfermizo cálculo moral de la parrilla de atención del mundo, un terrorista que comete suicidio en la Bahía de Guantánamo siempre vale al menos 500 kurdos muertos, 1000 chechenos o 10.000 tibetanos. Para ganar estas guerras, necesitamos delegar el trabajo en aquellos que pueden librarlas con impunidad.

6. El tiempo siempre es un enemigo. La mayor parte de los occidentales siempre dejan aun lado las críticas si despiertan una mañana y descubren que su ejército ha bombardeado a un Sadam o lanzado un misil en Afganistán - y la guerra empezó y después terminó, todo mientras estaban durmiendo. En contraste, 6-8 semanas –más o menos la duración de la guerra de los Balcanes– es el límite de nuestra paciencia. Después de eso, los norteamericanos se vuelven tan sensibles a la crítica global que empiezan a odiarse a sí mismos tanto como les odian otros. Para ganar estas guerras, deben durar más de 24 horas pero, cueste lo que cueste, no más de ocho semanas.

¿Son estúpidas, dirá usted, normas tan irreales? Por supuesto, pero no tan absurdas como las guerras que se libran hoy día en Oriente Medio.

Victor Davis Hanson es un prestigioso historiador militar, escritor y columnista sindicado de Estados Unidos. Actualmente es especialista investigador del Hoover Institution.

¿Hay que pactar algo con Batasuna?
AVIER MERINO Y JESÚS Mª PUENTE /HISTORIADORES Y MIEMBROS DE BAKEAZ EL Correo  19 Agosto 2006

Si quisiéramos referirnos a la necesaria tensión entre prudente reserva y transparencia informativa, y al alcance de los contenidos del diálogo es razonable pensar que nadie puede pedir a un gobierno, o a sus emisarios, que anuncien 'urbi et orbi' las reuniones que mantienen con personas vinculadas a un grupo terrorista. Pero un gobierno tiene la obligación de informar de aquellos acuerdos que alcanza, sea quien sea el interlocutor. Si no es posible hacer públicos unos pactos que van a condicionar de forma decisiva el futuro debido a la naturaleza del interlocutor, o al contenido de los mismos, simplemente estaremos ante un acuerdo ilegítimo (ésa fue precisamente otra de las características que 'adornaban' los acuerdos secretos firmados entre el PNV y ETA).

Ello explica en parte la paradoja en que nos encontramos en estos momentos. Si es posible anunciar en el Congreso de los Diputados la apertura de conversaciones con la propia banda terrorista, con un orden del día que se puede presuponer sin mucho esfuerzo (disolución de la organización, entrega de las armas, futuro de los presos), ¿por qué no se puede anunciar con claridad que se está hablando, y decir de qué se está hablando, con Batasuna? Hay una respuesta a este interrogante que el Gobierno debería al menos considerar en las explicaciones que da: con Batasuna no se habla de lo que se habla con ETA. Con Batasuna se trata, además de sobre su legalización, del futuro de Euskadi, de las perspectivas que se abren tras la eventual desaparición de ETA para un posible nuevo marco político y del papel que puede jugar en él la llamada izquierda abertzale. Y éste es, en definitiva, el asunto en el que la actuación del Gobierno y su partido genera más dudas. Justificar la reunión con Batasuna en la necesidad de convencerles de que deben legalizarse es un recurso para las ruedas de prensa, pero nada más.

¿Hay que pactar algo con Batasuna? ¿Hay que ceder algo para que todos salgamos ganando con su inclusión en el juego político? No es fácil responder afirmativamente. Quienes han despreciado sistemáticamente los derechos humanos y han hecho política, no lo olvidemos, mediante el apoyo a quienes practicaban la eliminación física del adversario, la extorsión y el miedo, no pueden esperar otra cosa que la aplicación estricta de la ley, y su inclusión en el debate político, con la población que representan, desde el momento en que se desmarquen radicalmente de todo tipo de violencia.

Para los nacionalistas, la futura mesa de partidos es la base de una Euskadi definitivamente pacificada. Razones de espacio impiden profundizar en las etiquetas lingüísticas que están adquiriendo carta de naturaleza en esta nueva fase 'resolutoria'. Pero no es ocioso preguntarse por qué se necesita una mesa de partidos cuando existen instituciones legítimas que representan la voluntad popular y que son las que deben decidir los hipotéticos cambios legislativos que se puedan proponer. Aquí es donde una vez más el lenguaje contamina la realidad hasta deformarla y hacerla irreconocible.

El 'problema vasco' consiste fundamentalmente en la existencia de violencia (de carácter político, obviamente) con el resultado archiconocido, pero no por ello menos terrible, de cientos de muertos y miles de heridos y personas privadas de los más elementales derechos democráticos. Eso ha sido así no por un supuesto déficit democrático, tan irreal en Euskadi como en Cantabria o en Murcia, sino por la existencia de un grupo terrorista y de un entramado importante de apoyos, tanto de carácter político como social. Causa cierto hastío repetir una vez más lo obvio: en Euskadi se vota desde 1977 con plena libertad, al menos para los nacionalistas, hay un Parlamento y un Gobierno propios con amplias competencias, el nivel de vida supera los parámetros medios vigentes en el resto de España y la población goza de unos marcos de bienestar que para sí quisiera la inmensa mayoría de los habitantes del planeta. En ese contexto, pretender que la violencia política es la expresión de un conflicto por resolver o de injusticias históricas por superar es una broma de pésimo gusto, por no decir surrealista si se tiene en cuenta que quienes lo expresan con más vehemencia son sectores próximos a la autodenominada izquierda abertzale. No obstante, se trata sin duda de violencia política, como se cita con toda propiedad.

Este calificativo, muchas veces utilizado de forma torticera, no sólo no otorga legitimidad a la lucha armada, sino que le añade gravedad. Calificar de fascistas a ETA-Batasuna y su entorno quizá carezca de fuerza, dado que el calificativo es utilizado con demasiada frecuencia, contribuyendo así a su irrelevancia. Más si tenemos en cuenta que los mismos dirigentes de la llamada izquierda abertzale suelen denominar así a quienes se les oponen, en la clásica perversión del lenguaje que acaba por convertir a éste en un medio ideológico para manipular la realidad. Pero los hechos son contumaces. La descripción fría de lo realizado por ETA en sus años de actividad armada en política tiene una definición muy clara, acuñada hace tiempo, y reservada a quienes quieren imponer sus designios mediante la eliminación física del adversario.

Naturalmente que son una parte de la sociedad vasca con la que hay que contar, como repite Patxi López incesantemente. ¿Pero hay que contar con ella para pactar un futuro de Euskadi en el que se sientan cómodos o hay que contar con ella para combatirla democráticamente, como se ha venido haciendo hasta ahora? Ésta es la cuestión, que ni Zapatero ni López han hecho nada por aclarar. O, por mejor decirlo, no han aclarado de palabra, pero por sus obras empezamos a vislumbrar la respuesta. Porque, sobre todo, hay un razonamiento muy sencillo que interpela a ambos personajes desde argumentaciones suyas al menos tan reiteradas en tiempos pasados como la necesidad de contar con lo que representa la izquierda abertzale en los presentes. Sólo queremos unas palabras de Batasuna y la democracia dará todos los pasos necesarios desde la generosidad: rechazamos la violencia. Sólo tres palabras. ¿Por qué ya no les son exigidas?

ETA marca territorio
Editorial EL PAÍS  19 Agosto 2006

La interpretación del mensaje de ETA llegó esta vez antes que el mensaje mismo: Otegi descifró el jueves lo que ETA iba a decir el viernes. La banda dijo ayer que "si continúan los ataques contra Euskal Herria, ETA responderá". La interpretación adelantada por el portavoz de Batasuna es que el proceso de paz peligra porque la represión que padece la izquierda abertzale y la falta de iniciativas para la negociación política suponen la ruptura de compromisos inherentes al alto el fuego. Este mensaje llega cuando, según las pistas adelantadas en su momento por el Gobierno, estarían produciéndose, o a punto de producirse, los contactos entre sus representantes y los de ETA, de cuyos resultados sólo se informaría a comienzos de otoño.

Los jefes de Batasuna insinúan que contaban con la suspensión de los juicios pendientes y la legalización de hecho en cuanto ETA anunciase el alto el fuego. Los socialistas niegan cualquier compromiso preciso, pero es verosímil suponer que si Batasuna hubiera dado pasos hacia su legalización mediante el procedimiento establecido, habría habido una cierta flexibilidad policial (y también judicial) sobre sus actividades en este periodo transitorio hasta la presentación de los nuevos estatutos. Por razones que se desconocen, Batasuna ha hecho lo contrario: no sólo dejar en suspenso la tramitación prevista, sino desafiar la legalidad exigiendo la derogación de la Ley de Partidos. La situación es absurda: actúan como si recobrar la legalidad fuera un favor que ellos hacen y no una oportunidad que se les ofrece.

Esto conecta con la pretensión de que se forme de inmediato una mesa de negociación política, y que incluya a los representantes de Navarra y del País Vasco francés. Tanto el Gobierno como el PNV habían venido dando por supuesto que la negociación política sólo podría tener lugar después de que ETA hubiera pactado con el Gobierno los términos de su disolución. La idea de mesa extraparlamentaria sólo sería admisible como situación transitoria hasta que Batasuna regresara a la Cámara tras las elecciones de 2009. Pero entendiéndose que el foro en que se sustanciasen las reformas políticas sería el Parlamento vasco. Al exigir una mesa extraparlamentaria inmediata y de toda Euskal Herria, Otegi da un paso atrás respecto a lo que admitió en Anoeta (o a la interpretación que el nacionalismo hizo de sus palabras): que había que "partir de la situación actual" de división territorial, con instituciones (y "niveles de conciencia", explica en su libro) diferentes.

El comunicado acusa a los demás partidos del bloqueo, y reitera que el proceso no es para acabar con la violencia, sino para "construir un marco democrático". ¿Cómo puede ser democrático un marco que se construya desde la violencia con que se amenaza si la mayoría no se pliega a los planteamientos de una banda que se resiste a dejar de ser armada? Que responda Otegi.

Crimen antisemita
La sombra de Seattle
Stephen Schwartz Libertad Digital 19 Agosto 2006

Se ha observado por todas partes que mientras los críticos de toda América echan pestes de las chorradas antisemitas del actor Mel Gibson, la comentocraciaha tenido poco que decir acerca del ataque criminal del 28 de julio contra unas instalaciones de la comunidad judía de Seattle.

En ese despreciable incidente, Naveed Afzal Haq, de 30 años, secuestró a una adolescente de 13 y la utilizó para entrar en el edificio. A continuación agujereó las instalaciones a balazos, matando a Pamela Waechter, de 58 años, y dejando heridas a cinco personas más. Waechter había seguido un camino notorio en la vida, habiendo sido educada en la iglesia luterana y convirtiéndose después al judaísmo.

La información en los principales medios ha rebajado notablemente la importancia de este terrible incidente, lo que debería tomarse como llamada de atención para todos los norteamericanos, en especial los musulmanes norteamericanos.

Naveed Haq es de origen paquistaní, lo que señala una realidad desafortunada pero innegable: la comunidad musulmana americano-paquistaní sunní está dominada por la ideología islamista radical. Los clérigos paquistaníes de las mezquitas sunníes son famosos por sus enseñanzas fundamentalistas. Solamente en el área de Seattle, una mezquita sunní ha sido el escenario de conflicto sectario con los musulmanes chiíes iraquíes –una importación de retórica terrorista procedente del atormentado Irak–, según ha documentado el Centro del Pluralismo Islámico.

En la atrocidad del 28 de julio, el asesino acusado de Seattle, hoy bajo fianza de 50 millones de dólares, gritó acusaciones contra los judíos y se identificó como "un musulmán americano" que estaba "furioso con Israel". Naveed Haq ha sufrido una enfermedad mental visible desde el instituto. Si se demuestra que el acusado está mentalmente desequilibrado, culpar de su acto únicamente a la ideología islamista parece injusto en cierto sentido. El ambiente de Haq, sin embargo, indica que su inestabilidad bien puede haber sido exacerbada por su entorno. Haq vive en la zona de Tri-Cities, al sureste de Washington, y su padre, Mian Haq, es el fundador de una mezquita allí: el Centro Islámico de Tri-Cities, en Richland.

Pero el Centro Islámico de Tri-Cities y una propiedad asociada están afiliados al North American Islamic Trust (NAIT). El NAIT está controlado por la Sociedad Islámica de Norteamérica(la ISNA), y la ISNA es uno de los brazos de los clérigos wahabíes ultra-fundamentalistas y de la administración estatal religiosa de Arabia Saudí. Los saudíes-wahabíes continúan siendo los principales financieros del terrorismo en Occidente y en el mundo musulmán. Son los inspiradores de al-Qaeda. Para ellos, incluso Hezbolá es enemigo porque odian a los musulmanes chiíes tanto o más que a los judíos y a los cristianos, por más increíble que pueda parecer.

Un representante del Centro Islámico de Tri-Cities acudió presto a condenar el ataque de Seattle y a ofrecer sus condolencias a las víctimas. Pero nadie de la mezquita NAIT de Richland se ha preguntado aún si la atmósfera de corrosivo ataque a los judíos en el Centro Islámico no podría haber estimulado a Haq a pasar a la acción.

Se diría además que una congregación religiosa debería haber hecho más por llegar y asistir al hijo de una de sus fundadores cuando el joven presentaba problemas mentales. Pero el Centro Islámico de Tri-Cities, si es la mezquita NAIT típica que da servicio a los americano-paquistaníes fundamentalistas, probablemente haya estado más ocupada con la agitación y la incitación que con asistir a los miembros de su comunidad a la hora de prestar la ayuda que puedan necesitar. No hay que dejar tampoco de pensar que las enseñanzas islamistas radicales pueden encontrar audiencia en la mano de obra de la instalación nuclear de Hanford, principal fuente de empleo en Richland, que da trabajo a numerosos ingenieros paquistaníes.

La sombra de Seattle cae mucho más pesadamente sobre toda comunidad judía de Estados Unidos que las estúpidas declaraciones de Mel Gibson, porque ha dejado innegablemente claro que entre los musulmanes norteamericanos existe un potencial serio de crímenes de odio. Los musulmanes moderados tienen que estar en primera fila de la lucha encaminada a extirpar esta tendencia, que pone en peligro a judíos, a musulmanes moderados y al resto de los estadounidenses por igual. Los musulmanes moderados, comunes y tradicionales que rechazan el fundamentalismo deben permanecer firmes en la defensa de la comunidad judía americana en este momento. La sombra de Seattle tiene que escampar, y la luz del día americana restaurarse en las relaciones interreligiosas.

¡Tachaaaaaaaan!
Luis del Pino Libertad Digital 19 Agosto 2006

¡Y cuando estaban los medios y el juez discutiendo sobre qué es lo que pudo explotar en los trenes, aparece un nuevo elemento en escena!

Como informa hoy Fernando Lázaro en El Mundo, va un un gitano y se presenta en una comisaría de Leganés, justo cuando le toca a Del Olmo la guardia, con un paquete de cinco kilos de Goma-2 ECO y unos detonadores que alguien le ha entregado para entregar en (¡el mundo es un pañuelo!)... Leganés.

¡No me digan que no es bonito! Es casi tan bonito como ese confidente libanés que se deja "olvidado" su curriculum vitae de intrépido espía en una casa que nadie sabe todavía por qué registró la Policía y que, al ser llamado por Del Olmo, declaró que él había avisado tres meses antes del 11-M de que se iba a atentar contra los trenes. Luego era mentira, pero... ¿y las risas que se echaron algunos a costa de todos nosotros?

¿Qué sorpresas nos esperan esta vez? ¿El ADN de Jamal Zougham en un guante encontrado dentro de una sudadera que estaba dentro de una mochila plegada que apareció en el interior de uno de los cartuchos entregados por el gitano? ¿Una carta de despedida de los siete suicidas de Leganés en verso alejandrino, escrita con una aguja en el reverso del sello del paquete? ¿Expulsarán al gitano a Uganda en aplicación de la Ley de Extranjería tanzana antes de que Del Olmo le tome declaración? ¿Analizarán la Goma-2 ECO y demostrarán que hay cartuchos de esa dinamita (los que llevaba el gitano) que, además de los cinco componentes habituales, contienen metenamina, almidón y nitroglicerina, por un error en los procesos de fabricación que sólo es achacable a que el gobierno del PP no dictó una normativa adecuada? ¿Descubrirán que a uno de los cartuchos le falta una rodaja que coincide con la que apareció en la furgoneta Kangoo y demostrarán que los perros no pudieron olerlo porque estaba espolvoreado con polvo de mostaza?

Aunque a lo mejor ya hemos entrado en fase B y el regalo pretende demostrar que Txeroki utilizó a un asturiano para entregar dinamita a un yonki que se la tenía que cambiar a un gitano que se la iba a vender a un islamista que estaba casado con una policía de la Brigada Provincial de Información, la cual por supuesto no se enteró de nada. Todo ello por encargo de los servicios secretos americanos, que querían provocar una ola de islamofobia.

¿O se trata simplemente de tener entretenido al juez otro ratito, para que no meta las narices donde no le importa?

¿Cuál será la respuesta correcta? ¡Exacto! ¡Lo han adivinado! ¡No es ninguna de las tres!

La respuesta correcta, sea cual sea la pregunta, es siempre la misma: la culpa es de Aznar.

Vamos a crispar
José A. Zarzalejos Buesa  Periodista Digital 19 Agosto 2006

Ahora que el fuego parece dar una tregua en los montes gallegos, llega la hora de hacer balance, no sólo de los daños, sino de las actuaciones de nuestros políticos durante estas semanas. El panorama es desolador.

Los responsables de la Xunta han demostrado una absoluta incapacidad para hacer frente a la mayor tragedia medioambiental que ha sufrido Galicia. Más de 75.000 hectáreas calcinadas, y décadas por delante para que aquellas tierras se recuperen. Existe la sensación generalizada de que algo no se ha hecho bien cuando todos los días los informativos empezaban con imágenes de bosques ardiendo; uno, dos, tres, cuatro... demasiados días ha estado el cielo gallego cubierto por el humo y las cenizas. ¿Hemos visto lo mejor que es capaz de hacer la Xunta frente al fuego? Si es así, mal asunto... Y mientras tanto, los de Nunca Mais, desaparecidos, y nuestros actores de pancarta y subvención, de vacaciones. Lástima, han perdido la mejor oportunidad para defender de nuevo a esa Galicia que con el Prestige les hizo salir a la calle, vestirse con monos blancos y bramar contra el Partido Popular en todas las ciudades de España.

Ahora nadie puede protestar; el que se atreve a pedir responsabilidades en la Xunta por lo sucedido, enseguida es acusado de crispador. Y es que de un tiempo a esta parte, si decides no comulgar con las ruedas de molino que la gestión zapateril engendra, generas crispación. Vamos pues a ello:

- El aparato de agitación y propaganda progre se ha quedado sin argumentos en este asunto de los fuegos en Galicia para defender la gestión del PSG-BNG. ¿Ya no valen aquellos gritos contra el PP por el naufragio del Prestige? Parece que no...

- El presidente del Gobierno se dio un paseo por Galicia, interrumpiendo su descanso veraniego en la Mareta, y después de unas palmaditas en la espalda de algún bombero, y un par de fotos rodeado de árboles calcinados, de vuelta a las islas.

- Touriño ha resultado ser un bueno para nada ante el problema del fuego, un asunto que para los gallegos se ha convertido en la pesadilla veraniega año tras año.

- Los del BNG, desaparecidos; como las avestruces, con la cabeza debajo de la tierra para que los fuegos no les quemen las pestañas. Y ahora, qué ¿pedimos un nuevo estatuto?, ¿Galicia nación, realidad nacional?.

- ¿Y nuestros queridos actores? Deben estar de vacaciones, debidamente financiadas por las subvenciones de su amiga la ministra Calvo. Yo, que soy un crispador, seguiré sin pisar un cine para ver películas españolas; primero, por que ya lo estoy pagando con mis impuestos y me niego a pasar por caja por segunda vez, y segundo, porque por lo general, el cine español es un escaparate de historias deprimentes y depresivas.

Del último recadito de ETA a nuestro Gobierno en el diario Gara hablaré otro día. Con lo comentado en este post, ya me siento bastante crispador y antidemócrata.

Cui Prodest?
Juan Granados Periodista Digital 19 Agosto 2006

¿A quien beneficia? En ese tono temblón e inseguro, tan propio de sicofantes y delatores, se preguntaba en público Manolo Rivas por la autoría de los incendios en Galicia. Parecía entonces muy satisfecho con el hallazgo argumental, que el panegirista oficial de la Galiza-nación atribuía a los thrillers policíacos y no, como tal vez debiera, a la vieja y archiconocida convención legal de la que se fiaban los jueces romanos. Al tiempo, su alter ego Suso de Toro se aplicaba con celo a similar tarea que no era otra que arrojar cierta sombra de criminalidad sobre el Partido Popular.

No obstante, la terca verdad permanece empeñada en negarles la razón, poco parecen tener que ver los detenidos por incendiarios con una supuesta trama de la derecha gallega. Los implicados más bien responden al perfil clásico ya conocido desde hace años: un anciano enajenado, una bruja novata, un bombero descarriado, bastantes gamberros adolescentes…Una auténtica “pandilla basura” de desgraciados varios, de cuya desordenada conducta sólo ellos mismos pueden dar razón al juez.

¿Qué harán ahora los valientes intelectuales patrios? ¿Pedirán tal vez perdón al PP por sus invectivas e injurias? Aunque en la manifestación del pasado domingo se pudieron leer cosas tan inquietantes como “Rajoy debe morrer”, no podemos ni soñarlo, tanto Rivas como de Toro son personajes abducidos por esa ideología esquizofrénica que es mitad marxista y mitad nacionalista, uno de cuyos principios esenciales se resume en combatir con saña al enemigo con constancia de bóvido, siempre, en todo lugar, con razón o sin ella. Los fines revolucionarios son así, caminar de forma subvencionada hacia el socialismo y la independencia supone, ya se sabe, implicarse hasta mancharse, mentir, intoxicar, delatar, al fin son antes gallegos que cualquier otra cosa y la patria está por encima de todo, incluso por encima de la justicia y de la verdad.

Ya lo habíamos visto antes, cuando el lobby Nuca Máis identificaba vergonzosamente la aventura tóxica del tal Apostolos Mangouras, aquel capitán griego que más parecía fenicio, y su malhadado Prestige, con la trama negra del gobierno Aznar.

Así siguen y así seguirán, batallando contra el estado democrático español al que ya parecen considerar su archienemigo. Un estado más débil y más laxo a cada día que pasa. Anda por ahí paseándose ese célebre “barco da memoria” que más parece la escuadra de las cuentas pendientes y de la revancha institucional. El que se acerque a verlo comprobará el mimo y cuidado con el que su desaseado capitán dispone los pabellones gallego y proto-republicano en lugar preeminente de la nave, en tanto a la bandera oficial del estado español ni se la ve, ni se la espera, tan seguros están nuestros revolucionarios amigos de que, en punto de pabellones, aquí no pasa nada, que le pregunten a Ibarreche y Quintana sino.

Me ocupo de leer el programa de actos que propone en su arribada a una ciudad gallega. Ni el mismísimo Josif Stalin lo hubiera hecho mejor, se tocarán y cantarán, a la búlgara, entre discurso y discurso y en estudiada sucesión, el himno de la II República, la Internacional, “A las barricadas” y el himno gallego. Socialismo y nacionalismo juntos de nuevo y a espuertas. No es sólo nostalgia, ojala fuese eso, más parece consciente acción revolucionaria y público adoctrinamiento. Tengo para mí que a estos tipos mucho les gustaría volver a los procelosos tiempos en que los comisarios políticos se paseaban altaneramente, chupa de cuero y Luger al cinto, con la peregrina idea de liberar al común de su ensimismamiento pequeño burgués. Que de eso también hubo en la guerra, aunque el amigo Zapatero se empeñe en que miremos todos para el mismo lado. ¿Y saben quien se ocupará de leer un encendido manifiesto en loor de aquella contradictoria República? Pues el mismo Manolo Rivas, ¿curioso no?, su contable debe estar contento, aunque sus paisanos nos sintamos cada día un poco menos libres y hasta coaccionados.

Zapatero mantiene su estrategia y ordena minimizar el duro comunicado de ETA
CHARO ZARZALEJOS ABC 19 Agosto 2006

MADRID/BILBAO.
El despertar en La Mareta fue más temprano y menos agradable que el de otros días. El presidente del Gobierno tenía conocimiento puntual del inesperado comunicado de ETA. A primera hora de la mañana y tras cambiar impresiones con algunos del denominado «núcleo madrileño» -Pérez Rubalcaba, López Garrido, Blanco y Fernández de la Vega- y de manera especial con su ministro de Interior, el jefe del Ejecutivo tomó una doble decisión: silencio del Gobierno y respuesta mínima del PSOE. La posición del presidente es la de mantener la estrategia iniciada hace ya muchos meses y evitar cualquier polémica pública sobre el proceso abierto con ETA. Mientras, en el País Vasco las fuerzas políticas se manifestaban ante el citado comunicado reclamando para sí el protagonismo político e invitando a ETA a que resuelva sus asuntos con el Gobierno. Sólo el PP se dirigió al Ejecutivo para pedirle que dé marcha atrás en su actual estrategia.

Al menos por el momento no es esa la intención del Ejecutivo, que ayer solventó el comunicado de la banda a través de Alfonso Perales -ajeno por completo a la gestión del proceso- quien se limitó a leer una nota escueta «pero muy clara», según se añade en medios socialistas. En términos muy similares hablaba desde Bilbao el socialista Rodolfo Ares. Ni en una ni otra intervención hubo nada improvisado y ambas respondían de manera fiel a las órdenes dadas por el presidente. A lo largo de todo este proceso, son precisamente las declaraciones del presidente las únicas que realmente son referente para la organización terrorista. Lo que digan los demás ayuda a crear ambiente, pero la autoridad reconocida es la de Rodríguez Zapatero.

El comunicado de ETA, que no se produce por presión de sector alguno ni se trata de una salida para consumo interno, ha causado sorpresa y, desde luego, preocupación, pese a que las grandes líneas del mismo vienen siendo anunciadas desde hace tiempo por dirigentes de la izquierda abertzale. Fue Pernando Barrena el que hace semanas advirtió que el proceso era reversible y tanto él como el propio Otegi vienen centrando el debate político; es decir, en la autodeterminación y la territorialidad, la clave para que el proceso acabe bien. Para ello urge la creación de la denominada mesa política. En este comunicado, ETA viene a decir lo mismo con la única novedad de tratar al PNV y al PSOE en pie de igualdad, cuando en realidad han sido los socialistas los únicos que han protagonizado los pasos que se han venido dando desde hace dos años.

Pese a ello, ETA hace referencia expresa al PNV porque no es novedad que en la izquierda abertzale aglutinada en Batasuna se ve al PNV liderado por Josu Jon Imaz como escasamente comprometido con los objetivos políticos compartidos por el resto del nacionalismo. Esta referencia al PNV en pie de igualdad con el PSOE no se ha pasado por alto entre los conocedores del proceso en Madrid, que admiten que les ha sorprendido. El PNV, que ha tomado nota, optó por no darse por aludido. Los nacionalistas de Imaz han apoyado las iniciativas del presidente, pero en esta ocasión, a diferencia del 98, su protagonismo ha sido bien escaso. «Nosotros -dicen- ya tuvimos nuestra experiencia».

No ha habido contacto oficial
Hasta donde ha podido saber ABC, todavía no se ha producido ningún contacto oficial entre las personas designadas por el jefe del Ejecutivo y los interlocutores de ETA y aunque públicamente todos los partidos han centrado sus intervenciones en negar a la banda cualquier legitimidad política, de puertas adentro los partidos nacionalistas en su conjunto consideran que la denominada «mesa técnica» hace tiempo que debería haber estado operativa. Creen en sectores muy próximos al proceso que «Zapatero está demasiado confiado. Cree que controla todo y está tirando demasiado de la cuerda y eso se debe estrictamente a motivos de cálculo político. Lo razonable es haber avanzado más de lo que se ha hecho».

Curiosamente, ETA no hace referencia alguna a sus contactos con el Gobierno ni urge a celebrar reunión alguna de esa mesa técnica en la que se abordaría su disolución. Su urgencia es la estrictamente política en la medida que el «alto el fuego» sirve precisamente «para facilitar» el debate político. Sin que éste se produzca y sin que llegue a las conclusiones -autodeterminación y territorialidad- consideradas necesarias para acabar «con el conflicto», ETA no dejará las armas.

Todo esto tanto ETA como Batasuna lo han venido dejando claro a lo largo de las últimas semanas. Sin embargo, todas estas intervenciones han sido interpretadas por el Ejecutivo, o bien como un mero afán de protagonismo, o bien como mensajes de consumo interno en la medida en que -siguiendo las tesis oficiales- hay sectores de la izquierda abertzale que presionan a la dirección. «Nunca como ahora la izquierda abertzale ha estado unida. Hemos tenido mucho tiempo para la reflexión», se aseguraba ayer mismo desde estos sectores.

En medios politicos vascos, próximos al proceso, se tiene la convicción de que en los contactos previos al alto el fuego «se ha hablado de todo», pero no creen que existan «compromisos cerrados». «Es más probable -se apunta- que se haya hablado en términos que hayan podido generar expectativas porque sin expectativas, no hay que engañarse, ETA no da una tregua. Si tiene dificultades deja de actuar pero no da una tregua que para ellos es una decisión estratégica».

Si los «tiempos» del Gobierno se mantienen no debería faltar mucho para que ese primer contacto oficial se celebrara. Dada la situación, el presumible orden del día no sería constatar la «inequívoca voluntad de ETA» de dejar las armas, sino que versaría, al menos por parte de la organización terrorista, sobre los pasos a dar para que el abandono de las armas fuera posible. De lo que ocurra, el presidente mantiene el compromiso de que el ministro de Interior comparezca en septiembre ante el Parlamento.

El comunicado de ETA también ha sido examinado en medios antiterroristas del País Vasco. Éstos recuerdan que nunca ETA ha dicho que su abandono de las armas sea irreversible y señalan que la organización terrorista no rompería el alto el fuego sin anunciarlo previamente. «ETA siempre ha anunciado sus treguas por escrito y por escrito las ha roto. Si esto llegara a ocurrir, lo anunciará de manera oficial. ETA es muy rectilínea en su comportamiento y no hay motivos para pensar que ahora haría las cosas de manera distinta». En estos mismos medios se tiene la convicción de que la organización terrorista «ha levantado» acta de todos los contactos que ha propiciado el alto el fuego.

CiU rechaza que voten los inmigrantes porque «no hablan catalán ni conocen nuestra identidad»
Trías, candidato a la Alcaldía de Barcelona, y Pelegrí, número dos de Unió, ponen condiciones
T. Santaeulària ABC 19 Agosto 2006

Barcelona- En Cataluña la posibilidad de que el carácter identitario -la lengua y la cultura- acabe diluyéndose entre el magma de la inmigración ha sido objeto de un sinfín de debates, y a menudo tema de preocupación política. Sin ir más lejos, el ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol se había interesado, y mucho, por esta cuestión. Y todavía hasta hace unos días lo que más le preocupaba sobre la negociación estatutaria es si Cataluña tendría competencias en materia de inmigración.
La reminiscencia de aquellos tiempos, o quién sabe qué, hizo que ayer el debate volviera a estar encima de la mesa. El secretario general de Unió, Josep Maria Pelegrí, podía decirlo más alto pero no más claro: «No tiene sentido que las personas que no hablen nuestra lengua -el catalán-, que no conocen nuestra cultura y nuestra identidad puedan votar en unas elecciones».

Con este argumento, Pelegrí ratificaba el rechazo ya anunciado por el líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida, a la propuesta promovida por el PSOE e IU-ICV para que los inmigrantes con permiso de residencia puedan votar en las próximas elecciones municipales. En la tradicional conferencia en la Universitat Catalana d´Estiu que se celebra en Prada, el socialcristiano sostuvo que su partido no pretende cometer ningún tipo de «discriminación», pero destacó que Unió no resolverá «temas fragmentarios, como el derecho de voto, sin afrontar antes la integración».

Horas más tarde, el convergente y candidato de CiU a la alcaldía de Barcelona, Xavier Trias, insistió en la misma idea. Trias sí se mostró a favor de que los inmigrantes residentes en Cataluña puedan votar en las próximas elecciones, pero condicionó esta posibilidad a que «esta gente se quiera integrar, y eso quiere decir hablar castellano y catalán». El nacionalista dio un paso más, y consideró que sería oportuno realizar «pruebas» para dirimir cuáles de estas personas deberían tener derecho a voto. Ello permitiría diferenciar entre los inmigrantes «de paso» y los que tienen «un proyecto común con nosotros».

Los partidos promotores de la iniciativa (PSC-PSOE e IU-ICV) fueron los primeros en reaccionar. El diputado socialista en el Congreso Jordi Pedret afirmó que el pasado 21 de febrero el Congreso aprobó «con amplísimo apoyo, incluso el de Unió», una resolución que iba en la línea de la proposición no de ley presentada esta semana.

Pedret atribuyó las declaraciones a la inminente campaña electoral, y explicó que los inmigrantes que podrían votar «son los que proceden de países con los que hay tratados de reciprocidad». El socialista advirtió a los dirigentes de Unió de que «si el problema es el conocimiento de la lengua, para ser coherentes deberían defender también que se suprima el derecho a voto de los ciudadanos de la Unión Europea que viven y trabajan en Cataluña, porque todavía no dominan nuestro idioma -el catalán-». A su juicio, la óptica nacionalista cerrada les hace tener miedo que vote alguien que no sea catalán.

En la misma línea desde las filas de ICV, el vicepresidente de la formación, Jaume Bosch lamentó que Unió haya roto el principio básico del catalanismo, según el cual «es catalán todo el que vive y trabaja en Cataluña», y consideró que declaraciones de este tipo atentan contra la convivencia en Cataluña.

El Gobierno calla ante las amenazas de ETA por los compromisos incumplidos
- La banda terrorista acusa a los socialistas de prolongar el proceso «como instrumento para mantenerse en el Gobierno» - Alfonso Perales desde el PSOE, y el PSE en un comunicado, responden a la organización que no va a «tutelar» el diálogo
R. N.  La Razón 19 Agosto 2006

Madrid- ETA amenaza y el Gobierno guarda silencio. El último comunicado de la banda terrorista deja claro su malestar con el Ejecutivo por unos compromisos que los pistoleros consideran fijados antes del alto el fuego y que no se están cumpliendo como ellos quieren. Estos compromisos del Gobierno serían los referentes a los presos de la banda, la legalización de Batasuna y la inclusión de Navarra en las negociaciones.

Debido a lo que los terroristas consideran un incumplimiento de los compromisos, la banda señala en el comunicado que el proceso está en una notable crisis y dan un paso más: si continúa lo que ellos califican como «ataques» del Estado, «ETA responderá».

Declaraciones sin preguntas. La amenaza directa de ETA, la primera desde que declarara el alto el fuego, fue respondida ayer por el Ejecutivo con el silencio absoluto. Ni una valoración, ni una conjetura, ni una respuesta. A la espera de que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, haga alguna valoración hoy desde Canarias, donde asistirá a un acto con el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, las únicas respuestas, y escuetas, llegaron ayer desde Ferraz y de parte del Partido Socialista en el País Vasco, donde se leyó un comunicado tan escueto como las declaraciones de Alfonso Perales, secretario de Relaciones Institucionales de la Ejecutiva socialista.

Éste, en una rueda de prensa en la que no admitió preguntas, recalcó que «la paz no tiene ni tendrá nunca precio político alguno. ETA lo sabe y ni lo puede ni lo debe olvidar». A través de Perales, el PSOE insistió en que «la política en democracia la hacen los partidos políticos a través de los representantes elegidos libremente por los ciudadanos», y abundó en que «quien quiera participar, ya sabe lo que tiene que hacer: cumplir esas reglas» de la democracia.

Política para las instituciones. El PSE optó por el comunicado para responder a la banda terrorista, en la misma línea que lo había hecho Perales desde Madrid. «ETA no va a tutelar ni a condicionar el debate político en Euskadi porque, en democracia, la política está reservada exclusivamente a los partidos políticos y a las instituciones», declararon los socialistas vascos, que añadían en la nota que expresó que «la paz no tiene precio político y que, por lo tanto, la democracia nunca va a ceder a ningún tipo de chantaje o imposición». Como conclusión, los de Patxi López apuntaban que «los ciudadanos pueden confiar en que el Estado de Derecho, que ni está ni va a estar en subasta, tiene la fortaleza suficiente para garantizar» las «reglas de juego de la legalidad».

A punto de cumplirse cinco meses desde el alto el fuego, la banda terrorista amenaza con reemprender sus atentados si continúan los «ataques» por parte del Gobierno, que identifica con la «represión» de la izquierda abertzale. «El mantenimiento de esa situación de represión -dice la banda- es incompatible con el desarrollo de un proceso de negociación para la solución del conflicto. Queremos advertir que si esos ataques continúan ETA responderá».

Además, enciende la luz roja de la negociación al insistir en su último comunicado en que «los responsables de los partidos políticos no han dado una respuesta a la altura de sus responsabilidades a la decisión tomada por ETA con el objetivo de promover el proceso democrático». «En lugar de dar pasos para alimentar ese proceso y dar pasos profundos para construir un marco democrático en Euskal Herria -se quejan- se han esmerado en desgastar las posiciones de la izquierda abertzale».
Los etarras enumeran lo que ellos consideran «graves sucesos» que han llevado al «proceso» a una situación de «estancamiento». «El Gobierno español se ha valido de la represión para debilitar a la izquierda abertzale. Los aparatos del estado se han dedicado a atacarla sin pausa. El PSOE y el PNV están mostrando la clara voluntad de retrasar en el tiempo los pasos a realizar», asegura la banda terrorista. «Entretanto -añade-, ponen nuevas condiciones y peticiones a la izquierda abertzale».

Además, la banda acusa al PSOE de querer utilizar el «proceso de paz» para sus fines electorales con la intención de «promover su propio modelo de Estado y como instrumento para mantenerse en el poder». ETA responsabiliza de esta situación a PSOE y PNV, «porque están intentando construir un proceso a la medida de sus intereses y necesidades».
«No han mostrado todavía -lamenta- una voluntad clara de dar una respuesta directa mediante la negociación y el acuerdo a los nudos fundamentales que este proceso debe solucionar». «¿Acaso tienen la intención de dejar pudrirse el proceso?», se pregunta ETA.

A consecuencia de todo ello, para los etarras «el proceso ha entrado en una notable crisis. La fuente de esa crisis es la actitud mezquina de los partidos políticos que no han adoptado decisiones profundas en el camino del reconocimiento del marco democrático para Euskal Herria. Se mantiene la opresión política, militar y económica de Euskal Herria».

«Los estados continúan utilizando toda su maquinaria represiva contra los pilares que nos convierten en un pueblo -continúa el comunicado-. Hay que levantar todos esos límites que hoy en día se imponen a Euskal Herria para llegar a una verdadera situación democrática». La banda se queja de que «los ataques de los gobiernos español y francés contra los ciudadanos vascos han sido incesantes. Se ha mantenido la ocupación de las calles, el control y las amenazas de las Fuerzas Armadas, los secuestros de ciudadanos vascos y la vulneración de los derechos civiles y políticos de la izquierda abertzale, las agudización de las medidas de excepción contra los presos políticos vascos y la persecución contra los exiliados políticos». ETA reprocha al Gobierno que no cumpla sus «compromisos de alto al fuego».

ZP prepara con hermetismo una respuesta a la crisis con ETA
Elsemanaldigital.com  19 Agosto 2006

El presidente dará un mitin este sábado en Las Palmas de Gran Canaria, 24 horas después del último comunicado de ETA y con el PP exigiéndole que abandone el proceso de negociación.

18 de agosto de 2006. Expectación ante el más que posible pronunciamiento del presidente del Gobierno en respuesta a la última misiva de la banda terrorista, la primera que hace después de que José Luis Rodríguez Zapatero acudiera al Congreso para anunciar el inicio del diálogo. 50 días han pasado de esa multitudinaria comparecencia ante los medios fuera del hemiciclo de las Cortes, y ETA se ha lanzado con un comunicado que no deja lugar a dudas a que sus objetivos permanecen intactos, así como sus criminales medios para conseguirlos.

Pese a que el Gobierno se mantiene en la postura de no comentar los comunicados de la banda terrorista, desde la sede del PSOE, el secretario de Relaciones Institucionales y Política Autonómica Alfonso Perales, cubría la "guardia" en Ferraz, para pronunciar muy escuetamente y sin admitir preguntas el mensaje más recurrente de todo el llamado "proceso de paz": esto es, que la paz no tiene precio político alguno.

ETA: "El proceso está inmerso en una crisis evidente"
El comunicado, remitido de madrugada por la organización terrorista a su diario de referencia Gara, pone al PNV y al PSOE en la diana como principales culpables de un eventual fracaso en la negociación, una negociación que por lo que dicen los terroristas ya se estaría llevando a cabo, al declarar como una de sus principales quejas el que estos dos partidos se hayan "distanciado de los compromisos adquiridos".

Pero hay más. La misiva esgrime una dureza que deja en papel mojado esos primeros y optimistas comunicados tras el anuncio del alto el fuego, el pasado 22 de marzo. ETA advierte y amenaza con levantar la tregua si no se dan los pasos que se supone ya están marcados, mientras no renuncia a su principal objetivo: la autodeterminación.

Oficialmente, el Gobierno no ha iniciado el proceso de diálogo
En la maraña provocada por el inmediato cruce de reacciones al último mensaje de los etarras, el Ejecutivo de Juan José Ibarretxe se ha dedicado a dar una de cal y otra de arena. Por un lado lanza un órdago a la banda advirtiéndola de que abandone cualquier pretensión de liderar el proceso, pero por otro, aprovecha la coyuntura para instar al Gobierno central a mover ficha y a hacer ciertas concesiones, sobre todo en cuanto a la situación de los presos.

Sin embargo, el Gobierno aún no ha dado por iniciado formalmente el proceso de diálogo -cuya fecha que se baraja para finales de agosto- precisamente lo que más le reprocha el principal partido de la oposición. El asunto ha sido valorado por el secretario general del PP, Ángel Acebes, que en declaraciones a los medios, ha vuelto a exigir al presidente que abandone ese camino y regrese al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo.

El PP pide al Gobierno que acabe con el "chantaje" terrorista
El PP mantiene que dicho proceso nunca fue de paz sino de "chantaje", al tiempo que insiste en la necesidad de que Zapatero se pronuncie. El presidente no ha vuelto a dirigirse a Mariano Rajoy desde que éste anunciara la ruptura de relaciones en tanto no hubiera una rectificación por parte del Ejecutivo en materia de lucha antiterrorista. La última vez que ambos hablaron fue el pasado domingo, cuando el jefe del Ejecutivo le pidió su apoyo para el envío de tropas al Líbano, único tema que trascendió de la charla.

Hasta ahora no han sido pocas las críticas de los populares por el hermetismo con que La Moncloa está llevando el asunto, así como por los "engaños" de Zapatero. Al respecto, Acebes exigía una vez más al presidente que diga "públicamente" que "no está manteniendo conversaciones con ETA", cuando se está comprobando que "hay compromisos y acuerdos secretos que no ha contado ni al Parlamento ni a los españoles", ha asegurado el número dos de Génova.

CiU cierra filas con Zapatero
Donde sí parece que Zapatero mantiene un aliado político en este proceso es en Convergència i Unió. El portavoz de la federación nacionalista en el Congreso, Josep Antoni Durán i Lleida, aseguraba este viernes que "todos, empezando por el PP y hasta el último partido de la oposición, deberíamos ayudar al Gobierno, y la mejor manera de hacerlo es haciendo el menor ruido posible".

Durán i Lleida mantiene también la esperanza de "un final feliz", aún admitiendo "la eventualidad del fracaso", dice, al tiempo que le recuerda a ETA que "ni el PNV ni el PSOE son responsables de que no deje las armas", afirmaba el dirigente catalanista.

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