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Recortes de Prensa     Lunes 21 Agosto  2006

ETA reactiva todos sus frentes
Editorial ABC 21 Agosto 2006

POCAS horas después del duro comunicado de la banda -que incluía una amenaza expresa («ETA responderá») y testimoniaba la «crisis del proceso»- un grupo de encapuchados sembraba el terror en San Sebastián con un ataque plenamente planificado: a las diez de la noche del sábado los etarras cruzaron contenedores en plena calle para obligar a detenerse a un autobús, hicieron salir a los viajeros y al conductor y, seguidamente, prendieron fuego al vehículo. El incendió abrasó otros turismos aparcados allí mismo y obligó a desalojar un restaurante cercano. Terror en estado puro. Como viene siendo habitual, ni un solo detenido.

Tanto por el momento elegido como por el modus operandi de los asaltantes, este atentado callejero supone un punto de inflexión pues agrava el latente fenómeno de «kale borroka» que no ha dejado de darse en estos días, centrado en la quema nocturna de cajeros automáticos y de mobiliario urbano. Desde ayer la violencia afecta directamente a las personas que vivieron el episodio y a la memoria colectiva de la opinión pública que observa cómo la banda sigue a lo suyo, a lo de siempre. Conviene recordar, para resaltar la gravedad del incidente, que algún terrorista callejero ha sido condenado a diez años de cárcel por prender fuego a un autobús.

Ni que decir tiene que los «interlocutores necesarios» (según la catalogación del propio Rodríguez Zapatero) de Batasuna no condenaron el ataque perpetrado en las calles donostiarras. Tampoco esto supone ninguna novedad. En realidad, el atentado donostiarra se ahorma a la perfección al tono y alcance del mensaje que ETA quiso transmitir en su último comunicado y que viene a sembrar de algo más que de dudas razonables el «alto el fuego permanente». Un vistazo general permite obervar que la banda mantiene activos todos sus frentes: no han cesado las denuncias de extorsión (con especial incidencia en Navarra, histórica aspiración); persiste el terrorismo callejero y sigue activo el «comando político», que intenta organizar manifestaciones propagandísticas y que consigue que se celebren jugando al escondite con la justicia. A este respecto, otro grupo de «ciudadanos anónimos» de la «izquierda abertzale» ha convocado en Bilbao para el próximo día 25 una manifestación gemela a la celebrada hace unas fechas en San Sebastián a favor de la autodeterminación. Esto sí que supone una novedad pues antes ETA/Batasuna tenía prohibido manifestarse.

Esa es la realidad, el crítico día a día de un «proceso» que no casa precisamente con el mensaje, supuestamente tranquilizador, con el que el presidente del Gobierno respondió a la última amenaza etarra. «Lo único que está en crisis, total y definitiva, es la violencia, quien la ampara y quien está detrás de ella», afirmó Rodríguez Zapatero. Dos horas después, ardía el autobús de San Sebastián. Tampoco invita al sosiego de los españoles que en todas las manifestaciones públicas de cada una de las patas del entramado etarra no se haya observado ni un diminuto atisbo de renuncia a los tradicionales objetivos bajo los que ha enmascarado todas estas décadas de asesinatos. Todo lo que siguen reivindicando con vista a la negociación contraviene de la A la Z el ordenamiento jurídico. En este sentido, y si como afirmaba anteayer en Canarias el presidente del Gobierno «no hay más camino que la Ley de Partidos», parece que hay más bien poco que hablar con la banda.

El incremento de la presión de los terroristas es evidente y llega en el estratégico momento en que parece que van a comenzar las conversaciones. Con el Gobierno de vacaciones y mellada la solvencia del Ejecutivo -desbordado por otras cuestiones domésticas- ETA exhibe parte de su capacidad operativa, enseña sus cartas y muestra todo lo que está dispuesta a ceder en la mesa de negociación: entre cero y nada.

Zapatero
Cambio de régimen o estulticia política
Agapito Maestre Libertad Digital 21 Agosto 2006

La respuesta de Zapatero a los terroristas no deja de ser inquietante por su tibieza y ambigüedad. Otra trampa. Quizá sea verdad que estemos asistiendo a un tira y afloja entre tramposos. Pero soy de la opinión que el nuevo chantaje de ETA al Gobierno pone a éste al borde de la locura. El Plan ETA amenaza con estallarle a Zapatero en su propio rostro de lunático, de enfermo de poder y dominio. La democracia española pagará su enfermedad; de hecho, ya estamos pagando la factura terrorista que la banda le pasa cada día a Zapatero. ¿Cambia en algo este nuevo comunicado de ETA el diagnóstico dominante sobre el principal mal de nuestra democracia? No mucho, pero lo empeora. El diagnóstico de diferentes analistas políticos españoles es coincidente y claro: El PSOE quiere cambiar las reglas del sistema político, o sea, cambiar el sistema político, especialmente a través de su acuerdo con ETA y cambiando subrepticiamente la Constitución con un cambio de estatutos, para instalarse dictatorialmente en el poder por el tiempo que considere conveniente el "nuevo régimen".

Nadie se extrañe por ese afán "hegemónico", por decirlo suavemente, que caracteriza al PSOE, pues que en peores cosas hemos visto envuelto a este partido a lo largo de su dilatada historia. Por lo tanto, quizá sea correcta esta diagnosis del mal político que aqueja a nuestra democracia, pero tiendo a pensar que el PSOE no lo conseguirá por mera estulticia política y, sobre todo, porque aún quedan energías democráticas, aunque me llamen ingenuo, en la sociedad española capaz de enfrentarse a las dosis totalitarias que anidan en el Gobierno socialista.

En cualquier caso, no seré yo quien discuta el diagnóstico sobre el pretendido cambio de régimen que obsesiona a Zapatero, que buscaría sus bases de "legitimación" antes en la Segunda República que en la Transición. Acaso lo haría más amplio y complejo para buscar un remedio más potente. En efecto, no puedo dejar de suscribir que quien controla las reglas del juego, como es sabido, gana el partido. Tampoco es menos cierto que quien crea unas reglas del juego con trampa incluida, como también es sabido, arrasa al adversario. Y nadie discutirá, aunque esto es menos sabido, que quien controla y manipula las reglas del juego pero las "cambia" de modo ostentoso, cuando va perdiendo, termina matando al adversario para ganar. El Gobierno está empeñado en las tres operaciones; incluso antes de llegar al poder, pues nadie olvide cómo gana el PSOE las elecciones del 14-M, después de una intensa, rara y antidemocrática campaña de acoso y derribo del Gobierno legítimo.

De estos tres escenarios, sin duda alguna, el tercero es el más temible, pero, no nos engañemos, es el más cercano y parecido a la actual situación de desgobierno producida por el chantaje de la banda terrorista ETA al Ejecutivo. Porque la negociación de éste con ETA es oscura, al margen de las instituciones y, por supuesto, del "pueblo". Zapatero puede cambiar las reglas cuando le venga en gana para destrozar o, según el lenguaje terrorista, eliminar a la oposición al PP. En eso estamos. Más aún, el nuevo chantaje de ETA al Gobierno, exigiéndole lo pactado, que a día de hoy ningún ciudadano sabe qué es, puede hacerle pasar de la inquietud al enloquecimiento... Algo terrible, porque ya me dirán quién puede prever con rigor la conducta de un loco político... Nadie.

Aunque el Gobierno esté al borde la locura, y digo esto para no ser tildado de catastrofista, aún no ha conseguido mezclar convenientemente la obsesión por ganar de Zapatero y su ineptitud para conseguirlo, que son los dos principales componentes del venenoso cóctel que el Gobierno nos está preparando con ETA. Esperemos que la desesperación por su ineptitud no conduzca a Zapatero al envilecimiento "criminal" de hacer desaparecer al oponente, al PP. Esperemos que el PSOE aún cuente con el tejido democrático construido en los últimos treinta años, o sea, acuerde algo con el partido de la oposición, respete a sus democráticos votantes y no se entregue a ETA.

Pero todos esos deseos no valen para nada, son vacíos, si el PSOE no se percata de que su peligroso juego ya ha sido captado por sus votantes, que quizá podrían darle la espalda en el 2008. El público del PSOE, desde el más preparado hasta el más entregado a la dogmática socialista, empieza a ser consciente de que este partido quiere ganar controlando y manipulando el juego. Lo admiten, incluso aceptan que cambie en pleno juego las reglas para ganar, pero dudo de que los votantes del PSOE soporten ganar, cuando todo el mundo sabe que ha sido a través del abrazo con los asesinos. Este es el límite. ¿Merece la pena ganar el juego eliminando en público al adversario?

Vuelve la "kale borroka" y demuestra la crisis negada por Zapatero
Editorial Elsemanaldigital  21 Agosto 2006

La banda terrorista ETA anunció hace pocos días que "el proceso está inmerso en una evidente situación de crisis". Y los terroristas, que son el origen y la causa de la violencia que José Luis Rodríguez Zapatero prometió liquidar desde la presidencia del Gobierno, son también los mejor informados sobre el "proceso de paz" emprendido por el PSOE. Algo está fallando y los ciudadanos empiezan a pagar las consecuencias.

Los terroristas y el Gobierno de España se han enzarzado en una espiral de acusaciones y reproches que ha obligado a Zapatero a abandonar su silencio, y que ha reactivado todos los viejos fantasmas del terrorismo callejero. La violencia vuelve abiertamente al País Vasco –de donde nunca desaparecieron la extorsión ni otras formas de coacción terrorista- mientras el Gobierno no renuncia a una negociación que todos los observadores consideran agonizante o destinada a un cambio profundo.

Las juventudes etarras respondieron a Zapatero quemando un autobús en San Sebastián, en plena Semana Grande, y los portavoces habituales de Batasuna explicaron las razones por las que, desde el punto de vista etarra, el "proceso" está en crisis, es decir, que debe cambiar si no se quiere que termine aquí. Y es que Zapatero está descubriendo que los terroristas y él no hablan el mismo lenguaje.

Para Zapatero, "lo único que está en crisis es la violencia, quien la ampara y quien se queda detrás de ella". Sin embargo, el final del terrorismo depende, según él mismo y por su decisión, de los mismos terroristas, con quienes ha abierto un proceso de diálogo. Es cierto que Zapatero quiere que esa negociación se desarrolle en el marco de las leyes –cambiándolas en su momento si es preciso-, pero no es menos cierto que ETA siempre ha dejado claro que no renuncia a ninguno de los objetivos estratégicos abertzales: anexión de Navarra y autodeterminación, previa legalización de ETA-Batasuna.

Diego López Garrido, portavoz del PSOE en el Congreso de los Diputados, ha expresado la principal aspiración ahora mismo de Zapatero al instar a Batasuna a "tomar su gran decisión, que es optar de una vez por todas por las vías exclusivamente pacíficas y democráticas". Lo que para el PSOE y el Gobierno es sólo una cuestión de procedimientos, para Batasuna y ETA es el núcleo del problema: los abertzales tienen unos objetivos que no caben en la actual legalidad española, y si ésta no se cambia para hacerlos posibles no terminará la "violencia". Así de claro lo tiene Zapatero; mientras él habla de una legalidad formal los ciudadanos contemplan cómo los autobuses vuelven a arder.

El PSOE ha aprovechado la ocasión para reabrir su batalla particularista contra el PP. Y es que los de Zapatero acusan a la actual oposición democrática de haber estado dispuesta, durante la tregua etarra de 1998, a pagar un "precio político" por el fin de ETA. Lo cierto es que José María Aznar, teniendo en el Gobierno a Mariano Rajoy, no quiso pagar el precio de ETA, que era hace una década el mismo que ahora. Zapatero ha heredado el problema y tiene también un ejemplo en el que inspirarse. No puede haber ningún precio por el fin del terror nacionalista.

El primado de la política
ÁLVARO DELGADO-GAL ABC  21 Agosto 2006

... La desaparición del Estado de muchos de los espacios que ahora ocupa no sólo aumentaría la esfera de la libertad individual sino que facilitaría enormemente la participación ciudadana en aquellos contenciosos que siguieran decidiéndose de forma colectiva...

CADA uno combate la canícula a su manera. Unos viajan, otros se embriagan, y otros fabrican senos de sombra y en ellos se recogen con un libro entre las manos. Yo me he apuntado a la tercera de las alternativas, poco dañina para la salud y a veces instructiva. Y además de instructiva, barata. Se baja la persiana hasta un palmo del suelo, se adopta una postura cómoda en el sofá de siempre o en el vacacional e interino, y se escoge, de los cuatro o cinco volúmenes que hay apilados en una mesita adyacente, el que está más arriba. Los movimientos tienen que ser pausados y cautelosos, porque el ejercicio agota. Y los títulos revueltos y caprichosos, porque en algo ha de notarse que han quedado atrás los rigores del invierno y que toca divertirse, y no trabajar. Por este procedimiento he trabado contacto con un opúsculo vano y arrogante firmado por Paolo Flores d´Arcais. De d´Arcais conocía sólo una entrevista a Zapatero, a la que dediqué una Tercera allá por el mes de mayo.

Creí entonces que d´Arcais era un posmoderno de izquierdas, y he de confesar que me equivoqué. Me equivoqué en lo de posmoderno. D´Arcais no es posmoderno sino caótico, lo que es casi lo mismo pero no exactamente lo mismo. Sigue siendo aplicable, sin embargo, lo de izquierdas. D´Arcais es íntegra, furiosamente de izquierdas. Es a la izquierda lo que los rayos ultravioleta al espectro luminoso: la expresión extrema, terminal, que adopta la energía al alcanzar la frecuencia un valor máximo. Ello confiere a sus opiniones cierto interés, un interés, por así decirlo, emblemático. Vaya por delante que muchísimos izquierdistas, especialmente los más sensatos, estarán por completo en desacuerdo con este enfant terrible. Y vaya también por delante, o ya casi, por detrás, el título del opúsculo: El soberano y el disidente. El título lleva un subtítulo quizá más revelador: «La democracia tomada en serio».

La tesis de d´Arcais es que la Guerra Fría y la pugna con el comunismo han servido para disfrazar nuestro auténtico problema. El cual consiste en que la democracia ha sido secuestrada por los partidos. Los partidos velan y tergiversan la soberanía popular, y apadrinan un régimen que ya no es democrático sino que sería más justo denominar «partitocrático». La imputación, de momento, no es demasiado original. Gustaría a un estalinista, y gustaría, igualmente, a un fascista. Procede por tanto preguntarse, dado que d´Arcais no es un fascista ni tampoco un estalinista, cómo se come o con qué patrón debería estar cortada la democracia de verdad. Parafraseando sus propias palabras: qué hemos de entender por una democracia «tomada en serio».

La visión positiva, o propositiva, de d´Arcais es borrosa, o mejor, abstracta. El italiano nos presenta al hombre como emancipado de los ídolos del pasado: Dios, el Derecho Natural y toda suerte de Verdad trascendente. Esto es nietzscheano y, cabe añadir, típicamente posmoderno. Ahora bien, d´Arcais introduce una inflexión, una derivada. El sujeto de su relato no es cabalmente el individuo, el hombre suelto, sino la sociedad, o mejor, una colectividad formada por ciudadanos. Es este Leviatán, interpretado como un organismo vivo, como una suerte de máquina colectiva de decidir, el que se asoma al abismo de la libertad absoluta. Es él el que determina, mediante sus decretos discrecionales, qué es el bien y qué es el mal. Esta gigantesca, proteica expansión del yo colectivo, es la democracia. Y realmente, aquí se acaba la historia.

Ello plantea algunas preguntas elementales. Por un lado, d´Arcais impugna, no sólo el Derecho Natural, sino los derechos individuales. Por el otro, en un descenso vertiginoso desde la mística política a los detalles prosaicos, cifra la voluntad del yo colectivo en el voto de la mayoría. La composición de los dos vectores apunta a un sistema totalitario en que las minorías contingentes pueden ser arrasadas por mayorías igualmente contingentes. ¿Cómo evitar el desenlace ingrato?

La respuesta de d´Arcais es esencialmente retórica. D´Arcais identifica al individuo con el disidente, esto es, con quien, en el futuro, podrá pasar, de ser minoría, a ser mayoría. Y afirma que el principio de la disidencia es sagrado. El ciudadano, en cuanto cristalización humana única e irrepetible, ha de tener siempre abierto el horizonte de la disidencia. Lo último, de alguna manera, preserva su preciosa condición individual. Pero no se explica muy bien cómo. Si el poder de la mayoría es ilimitado, el disidente será aniquilado antes de que deje de ser disidente. Y si se empieza por decir que no puede ser aniquilado, porque entonces se le niega el derecho -¿qué derecho?- a ser mayoría en el futuro, nos encontramos con un escenario de abusos sucesivos y oscilantes. La democracia sería un sistema en que cada uno puede resarcirse de las maldades de la multitud sumándose a ésta más tarde y dejando a fulano o mengano, mayoría en tiempos, en situación de minoría. Una monada. Conclusión: a la democracia «tomada en serio», no nos la podemos tomar, si bien se mira, demasiado en serio.

No les habría distraído con estas bobadas, a no ser porque d´Arcais publica en diarios importantes y es recibido por personas importantes. Verbigracia, Benedicto XVI. Y sobre todo, porque envuelve sus fantasías infantiles en un lema de gran circulación en la izquierda: el de un retorno al primado de la política. ¿Qué significa el primado de la política? Programáticamente, el control de la sociedad por sí misma, o para ser más exactos, la conducción de los asuntos colectivos conforme a planes o diseños que defiendan a los hombres del azar y la arbitrariedad. Ésta, digo, es la parte programática. Analíticamente, el lema se disuelve en mera verborrea o se concreta, sí, se concreta, en una enésima y rutinaria condena del mercado. Es ésta la ocasión de lanzar un «¡hurra!» comparativo al pensamiento liberal, sin excluir al más tosco y simplón. La degeneración de la democracia a manos de los partidos ha sido infinitamente mejor estudiada y comprendida por hombres como James Buchanan o disciplinas como el «Public Choice». Y los remedios que desde esos cuadrantes se nos han propuesto, aunque utópicos, aunque innegablemente insuficientes, aunque lastrados por prejuicios no siempre advertidos por sus propugnadores, se hallan al menos exentos de contradicciones internas.

En efecto, la desaparición del Estado de muchos de los espacios que ahora ocupa no sólo aumentaría la esfera de la libertad individual sino que facilitaría enormemente la participación ciudadana en aquellos contenciosos que siguieran decidiéndose de forma colectiva. Devolver la iniciativa al ciudadano, y aumentar al tiempo el campo de acción de lo público, constituye una empresa imposible, un oxímoron. Cuanto más complicada la agenda de la administración, más ineluctable resultará que los individuos se subroguen en equipos de especialistas y confíen a éstos la gestión de sus intereses. Uno de los factores que más han alimentado lapartitocracia, que más canceroso han hecho su crecimiento, es la hipertrofia de los contenciosos por los que se consideran aludidos los gobiernos y sus infinitas terminales burocráticas. D´Arcais, como los malos médicos, expide recetas que se neutralizan mutuamente. El tipo de izquierda que representa o cree representar no ha aprendido nada. Nada de nada.

Al filo de la tragedia
Por GERMÁN YANKE ABC 21 Agosto 2006

COMO ETA dijo que el «proceso de paz» está en crisis, el presidente del Gobierno replica que lo que está en crisis -«total y definitiva», añade- es la violencia, los que la amparan y los que se quedan detrás de ella. Es una valoración de la situación de ETA, pero no del «proceso». Se diría que José Luís Rodríguez Zapatero piensa, y quizá en ello basa su estrategia de diálogo, que ETA, por su propia debilidad y por las condiciones sociales actuales y de la opinión pública, no puede volver a matar o que, si lo hace, se suicida.

Quizá no sea así. Porque se está tratando con criminales, que ya han interiorizado el asesinato y la extorsión en condiciones sociales y de opinión pública adversas, incluida la imposibilidad de sus objetivos a poco sentido común que se tenga. El «alto el fuego» es la continuación de la violencia por otros medios y la «respuesta» de la banda -que empieza siempre por responsabilizar a los demás- puede ser acorde a su ideología totalitaria, que incluye el terror en sus entrañas. Pero el presidente Rodríguez Zapatero parece pensar lo contrario, con lo que el «proceso» no sería el camino para conseguir que la «crisis total y definitiva» se materialice, porque la concibe ya conseguida, sino para su iluminada visión de una España que deje de ser un hecho nacional para convertirse en una suma de nacionalismos y voluntades comunitarias y que, al mismo tiempo, ceda su carácter de «nación de ciudadanos» para dar prioridad a las reivindicaciones de un nuevo pacto político en el que los que verían satisfechos sus hipotéticos derechos son las comunidades (históricas, étnicas o, sencillamente, arbitrarias). Todo eso que se resume en la retórica -falsa- de que, una vez en el campo de la política, todo puede ser defendido.

Jean Guitton, el filósofo católico que gustaba de charlar con Mitterrand (porque «con él se puede hablar de Dios; con otros sólo de la Iglesia o de religión»), narra en su Testamento filosófico una conversación -ficticia pero basada en los encuentros reales- en la que le sugiere la idea de una cacería con un amigo. Este se aleja y, de pronto, se oye un ruido, un movimiento entre las ramas. ¿Será un jabalí? El cazador se dispone a disparar. «¡No lo haga!», interrumpe el presidente. «¿Y si es el jabalí? ¡Qué pena!», dice retóricamente Guitton. «¿Y si es el amigo? ¡Qué tragedia!», argumenta Mitterrand. «Señor presidente -comenta el filósofo- vea usted el porqué de la moral». El camino acertado, cuando no se sabe lo que ocurrirá mañana, es el buen camino: aunque no se cace el jabalí, se salva al amigo.

Dada la crisis del terrorismo de ETA -fruto de la antigua ausencia de tolerancia-, se podía ahora tratar de derrotarlo definitivamente con los instrumentos del Estado de Derecho. Pero si se sigue, a pesar de todo, afirmando que no es el «proceso» el que está en crisis se está disparando con peligrosa pólvora. A lo mejor es el jabalí pero, como decía Miterrand, si es el amigo -precisamente el Estado de Derecho-, qué tragedia.

La oquedad de Zapatero
Manuel Martín Ferrand  Estrella Digital 21 Agosto 2006

No es que José Luis Rodríguez Zapatero presente hueco alguno en su fisonomía. Es que está hueco, como un cántaro vacío y, en consecuencia, tiende a acuñar frases sin contenido alguno. Frases que, por lo general, suenan bien y hasta con-mueven a sus auditores; pero que, si se miran con atención, no dicen nada. Ni a favor ni en contra de causa alguna. Son un mero sonido que, por repetido, ya nos resulta familiar y, sospecho, las echaremos de menos cuando se produzca, aho-ra o dentro de mil años, el relevo en La Moncloa.

Hace unos días, ETA denunció en uno de sus manifiestos que “el proceso de paz” atraviesa un momento de “paraliza-ción y crisis”. Algo que forma parte del ritual de la banda te-rrorista, extremadamente hábil en el manejo del tiempo políti-co y la propaganda aumentativa de su mínima presencia. Za-patero, siempre dispuesto a entrar al trapo de la provocación de las minorías – ¿para compensar su desprecio por las mayo-rías? –, no ha perdido tiempo en contestar a la banda y ha di-cho que “lo único que está en crisis es la violencia”.

No tengo muy claro lo que, en profundidad quiere decir el presidente del Gobierno; pero, salvo que se produzca alguna de las interpretaciones pedagógicas de su equipo de propaga-da, habrá que pensar de que es una frase hueca, una más de las que definen su talante político.

Lo mejor de los oradores sin contenido, decía Enrique Jar-diel Poncela, es que no ofenden a nadie. En política, además, el entusiasmo que podría fomentar la enjundia de los dichos de sus protagonistas queda sustituido por la devoción de sus parroquianos. Pero, de verdad, ¿qué ha querido decir Zapate-ro?

Con Rodríguez Zapatero me ocurre como con “La Guerra de las Galaxias” – ¿recuerdan la película? –: en principio pare-ce que no hay historia; pero, si se mira con espíritu crítico, sa-le a superficie un tenue aroma totalitario. La realidad no exis-te, aquí y ahora, sino es en la interpretación del presidente del Gobierno que, instalado en una mayoría que no le conce-dieron las urnas, es, además de la expresión de la voluntad popular, su único intérprete.

Zapatero, consciente o no, ha entrado en un diálogo con ETA que, por lo que llevamos visto, solo favorece a la organización terrorista. ¿Qué la banda ha dejado de matar? Cierto, pero recibe por ello un alto precio: el de la dignidad del Estado, el prestigio del Gobierno, la pasividad de la Sociedad y el ánimo de todos los grupos centrípetos que integran y agostan la política nacional española.

Esté o no bloqueado el “proceso”, como denuncian los etarras, Batasuna tiene cada día – aún en la ilegalidad – más protagonismo en la vida española. Más presencia y capacidad determinante. Aprovecha la oquedad de Zapatero como el vi-no, para no desparramarse, se ajusta al barro de los odres de la bodega.

ETA quiere, más que nada y acorto plazo, la legalización de Batasuna. Algo imprescindible para su madurez existencial y, sobre todo, para su financiación. Eso escapa de las posibili-dades que, también hoy por hoy, marca el territorio de la ley. De ahí que sería deseable averiguar los términos del “dialogo” de Zapatero; pero eso, ya digo, es como pretender el análisis del vacío absoluto.

LA ESPAÑA INFECUNDA
Editorial  minutodigital 21 Agosto 2006

Todo cuanto acontece en la política de España es de una infecundidad desalentadora. Las fuerzas de izquierda son incapaces de advertir el peligro de su colaboración con el separatismo para llevar a efecto su plan de perpetuarse en el poder.

Una alianza que no solo amenaza la unidad de España e introduce la discordia en la convivencia ciudadana, sino que socava el Estado de Derecho, con continuas claudicaciones del imperio de la ley a la conveniencia política de momento, que ya no solo se circunscriben al proceso de negociación con ETA. Atentados contra la igualdad y la justicia que terminaran con la división del pueblo en ciudadanos de derechas y de izquierdas, en los que los primeros son tolerados como figurantes para representar la farsa de la democracia y los segundos constituyen el parapeto de unos reaccionarios disfrazados de “progres”, preocupados solo de sus egoísmos partidistas.

Porque no hay nada de innovador y progresista en estas fuerzas de izquierda, que solo miran al pasado ávidos de revancha, nos repiten un discurso lleno de manidos tópicos y solo conciben el futuro en términos de poder y dinero para ellos. No les interesa la articulación eficaz de nuestro pueblo ni el bien común a través del esfuerzo colectivo de la nación.

Pero si miramos a la derecha tampoco encontramos una alternativa ilusionante. Falta en al derecha oficial el afán decidido, franco y sin reservas para la iniciación de de una política nacional robusta, y sobra mucho el afán de protagonismo personal de Gallardones, Piqués, Zaplanas o Sorayas. No se trata de ganar o perder unas elecciones, sino de transformar una sociedad y romper de una vez con ese estigma cainita español que nos impide saltar la última barrera que hace a España diferente al resto de Europa. Una barrera ideológica que nos impide, a diferencia del resto de europeos, sentirnos orgullosos de nuestra patria y estar dispuestos a trabajar por ella, con independencia de nuestras simpatías por los partidos de la derecha o la izquierda.

Si, es cierto que se detecta un incipiente movimiento cívico, que fuera de las tradicionales organizaciones de izquierda comienza a adquirir protagonismo, pero que todavía incipiente, esta demasiado tutelado por poderes que desde los medios de comunicación quieren pastorearlo con el riesgo de limitar su espontaneidad, independencia y frescura.

Porque, la colaboración nacional, positiva, de todos ¿dónde aparece? Quizás seamos un pueblo demasiado individualista, envidioso y egoísta, demasiado dado a las deslealtades en el plano personal y colectivo como para poder construir una alternativa nacional justa, en la que de verdad todos podamos confiar y por tanto trabajar con ilusión. Esa ilusión y generosidad que es necesaria para que un proyecto sea fecundo. Que cada cual reflexione sinceramente sobre sus responsabilidades.

Diccionario etarra-castellano
Por IGNACIO CAMACHO ABC 21 Agosto 2006

IMPULSAR un proceso democrático en Euskal Herria: Negociación de tú a tú con el Gobierno de España para lograr los objetivos políticos de ETA.

Superación del conflicto: Acuerdo definitivo para la consecución de los objetivos políticos de ETA.
Alto el fuego permanente: cese de atentados de ETA hasta comprobar la posibilidad de alcanzar sus objetivos políticos.
Diálogo, negociación y acuerdo: Fórmulas aparenciales para obtener, mediante el cese condicionado de los crímenes, los objetivos que ETA no obtuvo cometiéndolos.

Solución democrática para el pueblo vasco: Autodeterminación e independencia.
Reconocimiento del pueblo vasco como identidad diferenciada: (Sinónimo) Autodeterminación e independencia.
Recuperación de la territorialidad de Euskal Herria: Anexión de Navarra.
Construir un marco democrático en Euskal Herria: Imposición de una dictadura étnica radical ultranacionalista, tutelada por ETA.

Izquierda abertzale: Batasuna, el entorno etarra y demás organizaciones filoterroristas.
Represión: Funcionamiento normal de la policía y la justicia democrática.
Opresión política, militar y económica de Euskal Herria: Autonomía, instituciones propias y autogobierno limítrofes con el estado confederal.

Ataques de los gobiernos español y francés contra ciudadanos vascos: Detenciones de etarras.
Secuestros de ciudadanos vascos: (sinónimo) detenciones de etarras.
Ciudadanos vascos: etarras, filoetarras y miembros de la llamada «izquierda abertzale».
Presión, chantaje y extorsión contra las actividades de la izquierda independentista: Prohibición, judicial o gubernativa, de manifestaciones y reuniones de miembros del brazo político etarra.

Ocupación de las calles (por el Estado): disolución, por lo general pacífica, de concentraciones filoetarras.
Persecución contra los exiliados políticos: Aplicación de la ley en Francia contra etarras.
Medidas de excepción contra los presos políticos vascos: condenas de etarras con arreglo al Código Penal vigente (Txapote) y medidas judiciales para que cumplan una mínima parte de la pena fijada (Parot, etcétera).

ETA responderá: Amenaza de volver a cometer atentados. Antónimo de «alto el fuego permanente».
Compromisos adquiridos: Compromisos adquiridos (por el Gobierno español, se sobreentiende).
Compromisos de alto el fuego: (Sinónimo) Compromisos presuntamente contraídos por el Gobierno como parte de la negociación previa a la declaración de alto el fuego por parte de ETA. Expresión que, pese a escribirse y pronunciarse igual en dialecto etarra que en castellano, está pendiente de explicación por las autoridades democráticas españolas. Y no en la Academia de la Lengua, sino en el Congreso de los Diputados.

Fuente: Comunicados de ETA desde el 22 de marzo hasta el 18 de agosto de 2006.

Nunca Máis
Incendiarios de la convivencia
José Vilas Nogueira Libertad Digital 21 Agosto 2006

"¿Dr. Livingstone, supongo?", exclamó en el corazón de Africa Henry Morton Stanley al encontrar al explorador perdido. Si yo hubiese tenido hoy la mala idea de ir al centro de Santiago de Compostela, ante cientos de energúmenos vociferantes, hubiese podido preguntar con idéntica certidumbre (aunque también con riesgo para mi integridad física): "¿Nunca Máis, supongo?".

Se manifestaban contra el "fuego". Extraño achaque, pensaría un lector de país lejano. ¿Por qué esta elección? ¿Por qué no se manifiestan contra la tierra, el aire, el agua, o contra los cuatro elementos esenciales juntos, según la doctrina de Empédocles y otros sabios de la antigüedad? Graves cuestiones cuya elucidación está al alcance sólo de los dirigentes políticos nacionalsocialistas y a de sus escribas a sueldo, incendiarios de la convivencia que, en el colmo de la desfachatez se presentan, encima, como víctimas de la derecha más o menos extrema.

Hay una prueba objetiva, fácil y concluyente para distinguir un régimen democrático de otro que no lo es y, consiguientemente, para desenmascarar a los déspotas disfrazados de demócratas: en un régimen democrático la quiebra y los fallos en la dirección de los asuntos públicos se deben al Gobierno (o a fuerza mayor), pero nunca a los que no gobiernan. Naturalmente, los fallos del Gobierno no implican necesariamente que la oposición lo hubiese hecho mejor. Por ello, la oposición ha de esforzarse en convencer a los ciudadanos de que así habría sido. Si sus argumentos los convencen ganará las próximas elecciones y se convertirá en nuevo Gobierno.

Por el contrario, en régimen despótico los fallos del Gobierno se deben a la labor de zapa de la oposición, que impide que sus políticas puedan ser implementadas o que, de serlo, desplieguen su entero potencial benéfico. La lógica del régimen despótico lleva así aparejada la irresponsabilidad de los gobernantes. Por zafios, incompetentes, perezosos y perversos que puedan ser, nada podrá reprochárseles, pues la culpa es de la oposición. De aquí dos consecuencias frecuentemente asociadas a las tiranías: la ineficacia de sus gobiernos, ausente cualquier estímulo a la responsabilidad de los gobernantes, y el triunfo en la lucha por el poder de los menos escrupulosos.

Los energúmenos de Nunca Máis han ladrado, sin una sola prueba, que la culpa de los incendios la ha tenido el PP. Cuando gobernaba este partido, la culpa de los incendios la tenía el Gobierno. Ahora que gobiernan los nacionalsocialistas, la culpa la tiene la oposición. Los incendiarios, dicen ahora, son terroristas, pero si fuesen terroristas de verdad ya estarían propiciando una mesa de diálogo, como hacen en el País Vasco con ETA. No hay ninguna constancia de que haya tramas, pero si las hubiera, los conjurados lo tendrían fácil: bastaría que reivindicasen una Galicia sueva, o cosa parecida, para adquirir prestigios progresistas.

Estos energúmenos también han gritado otras muchas cosas, a veces contradictorias. Por ejemplo, que la política forestal de la Xunta de Galicia en los últimos veinte años ha propiciado los fuegos forestales. Pero en ese período hubo un Gobierno tripartito de mayoría socialista que no sólo fue una calamidad en la gestión de la lucha contra el fuego, sino que no diseñó ninguna política forestal alternativa (y tuvo dos años y medio de duración, período de sobra para al menos bosquejarla). Y el actual Gobierno nacionalsocialista, en más de un año, tampoco había reparado, hasta los incendios, en tal apremiante necesidad.

Qué más da. Los nacionalsocialistas han lanzado a la calle a sus perros de presa (y el Consejero de Trabajo de la Xunta, del Partido Socialista, rostro de cemento armado, se sumó a la manifestación). Bosques y matorrales han ardido, no se sabe bien por culpa de quién. En cambio, sí se sabe que los bomberos gubernamentales se proponen quemar la libertad y la democracia. Son bomberos extraídos de Fahrenheit 451.

José Vilas Nogueira es catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Santiago de Compostela

ETA desempolva el fantasma de la España negra
María Arozamena  Periodista Digital 21 Agosto 2006

Últimamente se leen por ahí frases enigmáticas; casi diría que incomprensibles.

Por ejemplo, en el último comunicado de ETA, se pide a la ciudadanía vasca que haga presión “con el fin de alcanzar una situación democrática basada en los derechos de Euskal Herria”. Ah. Perdone mi ignorancia. No sabía que se pudiera pontificar sobre la democracia mientras se está amenazando con desplegar de nuevo la maquinaria e la muerte.

Otro caso: Arnaldo Otegi reclama que no se exija a la izquierda aberzale la “humillación” de refundarse conforme a la legalidad española. Y dígame usted, señor Otegi (se lo pregunto mirándole a los ojos): ¿desde cuándo ajustarse a la legalidad es humillante? Aquí seguramente Otegi respondería una larga parrafada en la que se repetirían varias veces los términos “independencia para el pueblo vasco”, “Estado represor” y otros términos similares, hábilmente engarzados en el discurso.

Es curioso. La descripción que ofrecen las personas próximas a ETA de la situación política vasca actual encaja mejor con el imperio español en el Siglo de Oro que con la España de nuestros días. Y es que da la sensación de que la izquierda aberzale (al igual que otros nacionalismos acérrimos) blande el fantasma de la España negra (la que traía el oro de América y exterminaba a la población india) para descalificar y para legitimar lo ilegitimable.

Evidentemente, en tiempos anteriores se han cometido abusos y excesos contra la identidad y la lengua vascas. Y sinceramente, lo siento mucho. Sin embargo, las tornas han cambiado. Hoy en día, hay una discriminación positiva evidente que favorece a) al hablante de vasco; b) a aquellos que comulgan con el ideario nacionalista. En detrimento de los hablantes de castellano solamente y de los que no sólo se sienten vascos, sino también españoles.

De lo primero, conozco muchos casos. Cualquiera que aspire a ocupar un puesto del Estado ha de acreditar su conocimiento de vasco. Pero a aquellos vascos que no hablan vasco, siempre les queda la opción de salir de su comunidad y aspirar a una plaza en otras comunidades autónomas. Ni dominación española, ni simetría, sino supremacía absoluta del vasco.

Mucho menos evidente es la discriminación ideologica que se está produciendo en el País Vasco. Y es que que todo se basa en una ley no escrita, de modo que solo se puede llegar a conocer lo que sucede a través de testimonios. Por circunstancias de la vida, me ha tocado conocer en los últimos meses a un empresario vasco al que llamaremos Ángel. Se trata de un hombre muy conocido y exitoso en su profesión. Pero tiene un grave problema: se siente español, y como los tiene bien puestos (los principios), no duda en proclamar su manera de pensar a los cuatro vientos. Pues bien, como consecuencia de sus ideas, Ángel no recibe ni un solo pedido del País Vasco. De hecho, vive de los negocios que cierra con otras empresas del resto del territorio español. Comercia con Andalucía, con Murcia, con Madrid. Pero en el País Vasco no le llama nadie. “Todas las subvenciones son para los nacionalistas”, me confesaba Ángel. “Yo habría vivido mucho mejor si me hubiera ido fuera, a Madrid, a cualquier sitio. Pero no me ha dado la gana de irme. He pasado muchos apuros, pero he preferido quedarme aquí y luchar”.

Ésta es la situación de represión que viven hoy día los vascos. Por desgracia, ciertos manipuladores sostendrán hasta la muerte que el norte es el sur y que el trigo es agua. Peligroso cóctel, el de la sinrazón, mezclada con la soberbia y el cinismo. El peligro aumenta exponencialmente si el que agita la coctelera lleva una pistola en la cintura.

Las palabras y los hechos
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 21 Agosto 2006

ETA anunciaba el viernes que respondería a lo que los terroristas y sus amigos llaman «agresiones» y a lo que el resto de los ciudadanos considera meras aplicaciones de la ley. Aquí se encuadra tanto la detención de los que extorsionan, como de los repartidores de bonos para financiar a la banda o de los sospechosos de colaborar con asesinatos. Se incluye también el mantenimiento de la vigilancia para evitar que quienes han sido ilegalizados por su connivencia con el terrorismo puedan vulnerar las restricciones judiciales a las que están sometidos.

El sábado, un grupo de encapuchados recuperaba en San Sebastián los viejos procedimientos de la violencia callejera -actuación en cuadrilla, con nocturnidad y manejo de artefactos incendiarios- para reducir a chatarra un autobús urbano y varios vehículos particulares. Hacía trece meses que no se producía un ataque de similares características.

Las palabras intimidatorias del viernes tienen una relación de causa-efecto con los hechos de naturaleza terrorista del sábado y todo ello pone en evidencia que ETA no amenaza en vano, algo sobre lo que nadie tenía ninguna duda, salvo, quizás, algún dirigente socialista que sostenía hace pocos días que la violencia callejera «no responde para nada a una estrategia del mundo abertzale».

El recrudecimiento de la violencia callejera es una de las opciones con las que cuentan ETA y su entorno para hacer realidad las amenazas contenidas en el último comunicado de la banda. Por lo que se ha visto este fin de semana, ésta es la primera alternativa que han elegido. Teniendo en cuenta que el Gobierno ha optado por mirar hacia otro lado cada vez que ha habido actos de violencia callejera durante la tregua, un rebrote de los ataques de los encapuchados no pondría en peligro el proceso de diálogo con la banda. Los verificadores podrían explicar que, en efecto, ha habido ataques, pero que no pueden ser relacionados con ETA a no ser que se pille al mismo 'Txeroki' con la garrafa de gasolina en una mano y el 'cóctel molotov' en la otra, dentro del autobús.

El recurso a la kale borroka, por desgracia, no es la única manera de materializar las últimas amenazas ya que el texto etarra deja abierta la puerta a la actuación de la propia ETA. No falta gente en su seno con ganas de responder con atentados a las operaciones policiales, máxime cuando considera que existe un acuerdo con el Gobierno en virtud del cual tenía que suspenderse la persecución legal como contrapartida a la tregua del 22 de marzo. Sólo es cuestión de esperar para ver si ETA ha optado por lo malo o lo peor.     f.dominguez@diario-elcorreo.com

ZP y Polanco
Un Gobierno que no miente
Isabel Durán Libertad Digital 21 Agosto 2006

Cuenta una nueva hagiografía sobre Felipe González que durante la etapa previa al 35 Congreso del PSOE, que se saldó con el conocido duelo final Bono-Rodríguez Zapatero y la consabida victoria del último, hubo otro dirigente perteneciente a la formación política fundada por Pablo Iglesias que quiso presentarse y que no se atrevió finalmente a hacerlo.

Se trata de José Borrell, un político que había degustado las mieles de ser el mandamás de los socialistas tras el fracaso de Almunia, pero que salió por piernas debido a los furibundos ataques periodísticos del grupo de Jesús Polanco, que acusó a sus hombres de confianza y amigos de una mafiosa trama de corrupción en Hacienda cuando Borrell era su máximo jefe. Pues bien, el actual presidente del Parlamento europeo desistió de convertirse en candidato y pugnar por la secretaría general del partido. Tuvo miedo. No porque temiera perder, que era lo más probable, sino porque habló con el grupo PRISA y le dijeron que "iban a ir a por el" (sic). Todo un ejemplo de limpieza de juego y lección de democracia del socialprisismo gobernante.

El caso viene que ni pintado con el colapso democrático en el que nos ha sumido Zapatero y su buque insignia de "control de calidad" que es el imperio de don Jesús. Nadie sabe qué es antes, si el huevo o la gallina. Es decir, si Polanco manda en Zapatero, que parece lo más lógico, o Zapatero trastea a Polanco. Lo cierto es que entre unos y otro han sumido a España en una situación política sin precedentes, extremadamente delicada, donde un Gobierno presuntamente democrático, un Gobierno que debiera serlo de todos los españoles, es un monigote en manos de los terroristas con la aquiescencia y el beneplácito del más poderoso grupo mediático del país y del resto de los coros y danzas esparcidos por la variopinta geografía de la, con perdón, realidad nacional de la nación de naciones. Pero a ver quién es el guapo que se atreve a contravenir al mundo feliz oficial polancomonclovita.

Con los dos años largos de Zapatero en La Moncloa y los primos de Zumosol periodísticos apoyándole ya no existe la realidad objetiva. Los hechos no son hechos, ¡eso es franquismo! Todo depende y nunca mejor dicho, del color del cristal con que PRISA lo mire: los metros cuadrados de manifestantes dependen de quienes sean los convocantes, las hectáreas devastadas por el fuego del color del Gobierno responsable, la invasión de inmigrantes diaria de la Unión Europea que no ayuda, etc. Tenía razón Rubalcaba. Los españoles no nos merecíamos un Gobierno que nos mienta, lo que nos merecemos es que nunca nos digan la verdad porque la verdad no existe. Y cuidado con llevar la contraria.

Como a Zapatero le da la “república” gana
Sancho Michell de Diego  minutodigital 21 Agosto 2006

Con los asesinos de la ETA no hay nada que negociar, y punto. Para los terroristas no existen posibles puntos de encuentro y mucho menos cuando, a día de hoy, Rodríguez Zapatero les sitúa a un paso de lograr la victoria frente al Estado de Derecho, en un alarde continuo de claudicación sin precedentes en la breve historia de la democracia española. Llegados a este punto, sólo algún ingenuo sería capaz de pensar que la banda estaría dispuesta a hacer algún tipo de concesión, por pequeña que sea.

Pero este Gobierno nacionalsocialista sigue pretendiendo satisfacer a toda costa a los etarras y a su brazo político. Este Presidente por accidente continua interpretando el Texto Constitucional y el resto de leyes de nuestro ordenamiento jurídico como le da la real gana o, en su caso, la “república” gana. El presidir el Ejecutivo no le da derecho a Rodríguez para proceder a la desintegración de la nación española, prestándose a que una de sus regiones se independice, al tiempo que da alas a alguna que otra más.

¿Es que Rodríguez está revestido, además, de facultades judiciales para liberar presos o promulgar amnistías generales? Si es que más que el programa de la ETA parece el programa del PSOE de cara a las próximas elecciones. Zapatero ha preferido dejar en manos de los asesinos la portavocía de la negociación, del “alto al fuego”, que diría ese gran intelectual del siglo XXI llamado Pepiño Blanco.

Las pretensiones de los asesinos están cumpliéndose una tras otra con el beneplácito del Gobierno español. Recordemos que esta semana los asesinos del senador de Partido Popular, Jiménez Abad, salían de prisión a los seis años de entrar en la cárcel. Rodríguez ha asegurado que respetará “el derecho de los vascos a decidir sobre su futuro” ¿Sería posible una mayor claudicación? No, sino en los plazos.

La ETA no ha abandonado la armas porque, como ya anunciara en su último comunicado, está dispuesta a responder si no se actúa conforme a su criterio, algo con lo que el Gobierno parece estar de acuerdo, porque no hemos escuchado ni una sola palabra de condena del comunicado publicado en el diario Gara. Esto quiere decir que los socialistas están dispuestos a seguir cediendo al chantaje y a las infames pretensiones de los asesinos, como no cabía espera otra cosa.

audicación sin precedentes en un mandatario que haya de considerarse mínimamente digno de las funciones que desempeña.

Ya puestos, la culpa fue del cha cha cha.
Antonio Javier Vicente Gil  Periodista Digital 21 Agosto 2006

Tal y como estaba previsto, no pudiendo ser de otra forma, la culpa del desastre incendiario de Galicia es del PP. Al grito de “Partido Popular, terrorismo ambiental” desfilaron los manifestantes por Santiago satisfechos y contentos de tener un gobierno inepto pero de izquierdas, inútil pero progre, incapaz pero nacionalista, incompetente pero caradura, inoperante pero con respuestas que no le implican. Nada peor que un gobierno de derechas a pesar de que sea eficaz.

Los responsables del agitprop deberían haberse calentado más la sesera, tal vez habrían dado con un lema más impactante, como este: La culpa fue del cha, cha, cha, el PP responsable del chapapote, de la chamusquina y del chanchullo. Y tan contentos.

Casi recién iniciada la secuencia de incendios ya escribí por aquí que a no tardar le echarían las culpas al PP, han tardado, pero no mucho.

Es la ventaja de ser progre, saber que tus pecados, ineptitudes, ineficacias e incluso delitos serán tapados tanto por la progresía mediática como por la masa de los borregos que en todo acompañan y han aprendido a decir peeeeeee peeeeeeeeeeeeeee.

Que el PSOE mata vía GAL y altos dirigentes son condenados, aquí no pasa nada, y es cosa del PP que quiere crispar la vida nacional. 9 millones les votarán sin pensar.

Que el PSOE y su comandante Zapatero mienten todos los días que sale el sol a todo el país, eso son infundios del PP que no acepta haber perdido las elecciones.

Que el PSOE se encama con ETA y negocia con ellos sus exigencias, eso es un invento de Federico Jiménez Losantos el resabiado.

Que el PSOE con Zapatero y Rubalcaba al mando ocultan, crean pruebas falsas y confunden al juez las responsabilidades reales del atentado del 11M, eso es un infundio surgido de la febril y enfermiza mente de unos pocos con Pedro J. a la cabeza.

Que hay problemas con el agua y falta en muchos sitios, eso es debido a que los manirrotos de los murcianos y valencianos gastan el agua en piscinas y campos de golf y luego se quejan.

Lo dicho, ya puestos la culpa fue del cha cha cha.

Líbano
Las imposibles paces de la ONU
GEES Libertad Digital 21 Agosto 2006

Los virreyes en América disponían de la facultad de dejar en suspenso las leyes a tenor de las muy diferentes circunstancias que reinaban a miles de kilómetros de la Corte. Lo hacían con la fórmula de respeto "acátese pero no se cumpla". Los que se sienten mínimamente perjudicados por una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas no se toman la molestia ni de acatarla. La primera reacción del magno jeque Nasralá, cabeza nada menos que del Partido de Dios, ha sido una islámica y atronadora pedorreta, secundado fielmente por su lacayo Fuad Siniora, jefe de gobierno libanés, que es bien poca cosa. Es de suponer que los israelíes la cumplirán sólo por sus propias razones hasta donde les convenga o no tengan más remedio, a sabiendas de que se llevarán todas las bofetadas de la abundosa internacional zapateril por no ser dóciles y "proporcionados" hasta el suicidio.

Pero dejémonos de sandeces. La resolución, como tantísimas otras, no se cumplirá porque es perfectamente incumplible y todo el que tiene que saberlo lo sabe. No se hubiera evitado la guerra recordándole a Hitler que debía ser bueno o las matanzas soviéticas afeándole la conducta a Stalin. Lo abracadabrante es que haya tantos millones de componentes de la opinión pública que decidan creer que sí, que ahí está la solución de todos los problemas. No naturalmente de los problemas que cada uno tiene con su vecino o su cuñado, pero sí de los mucho más simples que uno se encuentra por el mundo internacional adelante. ¡Parece mentira que israelíes y árabes no se den cuenta! ¡Con lo fácil que es!

Pero si Nasralá y Siniora no han guardado las más elementales formas, quien de verdad ha roto la baraja ha sido Chirac. Doscientos soldados, doscientos, es lo que contribuirá a la fuerza internacional de quince mil que ha de hacer cumplir la bonita resolución. Bastante ha hecho con redactar el texto. Eso sí, está dispuesto a mandarla. Por si no lo saben, en estas cosas manda el que más aporta. Así que el muy inocente cuenta con reunir los quince millares de guerreros internacionales a base de contribuciones de menos de doscientos. Y con esa babélica y atomizada macedonia militar desarmará a los heroicos luchadores chiíes, ebrios de su triunfo sobre el tigre de papel israelí. Y para colmo, altos funcionarios americanos que hablan bajo condición de anonimato, se sienten muy decepcionados por la decisión francesa. Pobrecillos, con tantos cientos de horas de negociación, se les escapó el detalle. Decididamente, en el mundo del engaño a la carta hay embustes, cuentos chinos y resoluciones de la ONU.

Pero todo en pura democracia, porque eso es lo que mucha gente pide a gritos. ¿Cómo era aquello de que al vulgo hay que hablarle en necio para darle gusto? Aunque parecería que en esta ocasión se han pasado, vemos que son incontables los que se complacen en tamañas trolas e incluso parecen creérselas algunos de los que las proclaman.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

El terrorismo contamina el lenguaje
El uso de ciertos términos importados del argot etarra y batasuno ha proliferado en los últimos años y se ha colado en los discursos políticos así como en los medios, sobre todo tras el alto el fuego
Diana Valdecantos  La Razón 21 Agosto 2006

Madrid- El lenguaje es el vehículo del mensaje. Y los políticos lo saben. Hoy todo el mundo conoce el significado de «kale borroka». Literalmente, calle en lucha, lucha callejera. Sin embargo, no se trata de ninguna batalla. Son actos vandálicos unilaterales. Aun así, ese término lo utilizan a diario políticos y periodistas.

Ya es un sustantivo aceptado y utilizado en la calle, debates, titulares e incluso en sede parlamentaria, aunque la Real Academia de la Lengua no reconoce esa expresión. Éste es sólo uno de los ejemplos de cómo la repetición sistemática de una expresión acababa por asentarse y se introduce, casi sin que nos demos cuenta, en nuestro argot cotidiano.

En el terreno político puro la aplicación de estas perversiones del lenguaje son más abundantes, especialmente en un período de alto el fuego como el de ahora. En la memoria de todos está la frase que pronunció el ex presidente del Gobierno José María Aznar cuando dijo que había autorizado contactos con el Movimiento de Liberación Vasco. Sin ir más lejos, José Luis Rodríguez Zapatero siempre se ha referido al diálogo con ETA como «proceso de paz». Una expresión que se utiliza cuando ha tenido lugar una guerra, lo que no se corresponde con la realidad actual.

No sólo el líder del Ejecutivo. Los ministros y los miembros del PSOE han «acercado» su lenguaje al de la izquierda abertzale a medida que ha avanzado la legislatura y los contactos con la banda y el entorno batasuno se han ido acercando. De hecho, ya desde antes de la reunión entre el PSE y HB, la formación ilegalizada, que era como se referían a ella a principios de este mismo año, ha pasado a ser simplemente Batasuna. Son gestos, guiños hacia el contrario que favorecen el fluir de las relaciones.

Para la periodista Irene Lozano, que en su libro «Lenguas en Guerra» analiza esas perversiones del lenguaje durante los conflictos bélicos, en un proceso como el actual, la suavidad de los sustantivos es lógica. «Si se está negociando con ellos, se trata en cierto modo de ennoblecer la situación, de darle un halo romántico a su lucha», asegura. No cree, sin embargo, que esta forma de darle la vuelta a las palabras deforme a la opinión pública ya que en su opinión, «la sociedad está inmunizada en este aspecto». Aun así, avisa: «Habrá que estar alerta».

Diarios como el abertzale «Gara» sí tienen una evidente intencionalidad política a la hora de escribir sus informaciones. Así, se refiere a la «Policía española» cuando cita a la Nacional; habla de «un ciudadano vasco detenido» cuando arrestan a alguien del entorno batasuno... Además, utiliza términos que aún no han traspasado la frontera. Denomina a los terroristas «gudaris», nombre con el que se conocía a los miembros del Ejército Vasco en la Guerra Civil. Hay más. Cuando habla de presos etarras se refiere a ellos como «presos políticos»; el terrorismo es la «lucha armada»... Cada información se nutre de una terminología que avala su teoría de que hay un estado represor contra el que luchan.

Dejando a un lado las concesiones por parte de los políticos, los medios de comunicación son los principales transmisores de estos términos. Por eso, el secretario general del PSE, Patxi López, pidió hace ahora casi un año un pacto entre políticos y periodistas para informar sobre ETA. Su proposición fue rechazada inmediatamente por el presidente de la Federación de Asociaciones de la Prensa, Fernando González Urbaneja porque «simplemente era imposible».

El Consejo de Administración de RTVE sí aprobó en 2002 un documento sobre el tratamiento informativo del terrorismo, que concluyó que al mimetismo terminológico del lenguaje terrorista y su entorno se debía contraponer uno que impidiese la justificación o dignificación de su actividad delictiva.

EL PP LE RECUERDA SU PROMESA DE NO NEGOCIAR MIENTRAS HAYA VIOLENCIA
Las víctimas de ETA piden a Zapatero que "no mire para otro lado" tras la quema de un autobús en San Sebastián
La respuesta de Zapatero al último comunicado de ETA no convence a las víctimas. El presidente utilizó un mitin de su partido para reiterar que el "único camino a la paz" será "el de la legalidad y la democracia", algo que ya dijo el 29 de junio cuando anunció que "respetará la decisión que tomen los vascos". La respuesta a las palabras de Zapatero ha sido quemar un autobús y amedrentar a los clientes de un restaurante de San Sebastián. El Foro de Ermua cree que el presidente pretende "recuperar la credibilidad perdida" y la Asociación de Víctimas (AVT) repara en la contradicción de que por la noche prometa firmeza y por el día "mire para otro lado" tras cada nuevo atentado. El PP ha pedido a Zapatero que cumpla su palabra de no negociar bajo situaciones de violencia y cancele su negociación con los terroristas.
Agencias Libertad Digital 21 Agosto 2006

El presidente de la AVT apunta la contradicción de que "el Gobierno está condenando la violencia y mira a otro lado cuando hay terrorismo callejero y extorsión, o concede legitimidad a Batasuna-ETA por medio de reuniones con el PSE".

Francisco José Alcaraz no comparte la respuesta del presidente del Gobierno al último comunicado de la banda terrorista. Lamenta que "la información sobre cómo va el proceso, la dé ETA y no el Gobierno".

A su juicio, "lo más razonable es que Rodríguez Zapatero mande un mensaje alto y claro a ETA" para que se rompa "cualquier tipo de negociación". Alcaraz reiteró que la AVT es partidaria de que los partidos democráticos "vuelvan" al Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo.

Esta organización de víctimas observa que, tras las palabras de Zapatero en un mitin socialista, en las que se limitó a transmitir a los etarras que "lo único que está en crisis es la violencia", ha "quedado al descubierto", dijo Alcaraz, un proceso "de rendición ante el chantaje de una banda terrorista".

Zapatero ha dicho "obviedades"
Apenas unas horas después de que Zapatero declarase "en crisis" la violencia, ETA ha vuelto a atentar, quemando un autobús en San Sebastián y amedrentando a los clientes de un restaurante.

Para el portavoz del Foro de Ermua, Iñaki Ezquerra, considera que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, pretende recuperar "la credibilidad perdida" con su respuesta a ETA de que sólo está en crisis quien ampara la violencia y presentar "como una hazaña" sus discrepancias con la banda.

Uno de los fundadores del Foro aseguró que "lo que ha dicho son obviedades, que estaría bien que fuera consecuente con ellas el resto del año", y lamentó que Zapatero, además de recordar a Batasuna que debe acatar la Ley de Partidos, no haya "invocado el Pacto por la Libertades y contra el Terrorismo".

"Es preocupante que siga sin invocar el Pacto, se queda simplemente en aludir a la Ley de Partidos, y que se nos quiera presentar como una hazaña el que el Gobierno discrepe con ETA, eso es lo normal, no está haciendo nada grandioso".

Para el portavoz del Foro, el Gobierno quiere usar el último comunicado de ETA "para recuperar la credibilidad que ha perdido ante la sociedad y la solución no es esa".

"La solución es que si hubiera dicho las cosas claras desde el principio, ETA no tendría expectativas, pero como se le ha anunciado que Zapatero va a tener una mano especial con ellos y se ha insinuado una negociación, es normal que ETA proteste", añadió Ezquerra.

"Lo que tendría que haber hecho el Gobierno es no haber dado estas expectativas y haber discrepado desde el principio con ETA".

Para el portavoz del Foro, con el último comunicado de ETA "se está escenificando una discrepancia que tiene poca credibilidad".

"El comunicado de ETA ayuda al PSOE a recuperar su credibilidad ante los demócratas y echa un cable al PNV para presentarse como árbitro de la situación, cuando es parte interesada", concluyó Ezquerra.

Rajoy: «El PSOE urde pactos atroces e inmorales en Navarra»
Agencias Periodista Digital 21 Agosto 2006

«El PSOE urde un pacto postelectoral en Navarra que sería una inmoralidad atroz y una vergüenza». Con esta contundencia expresó el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, en una entrevista con Europa Press, sus «sospechas muy fundadas» de que los socialistas buscarán alianzas con «los que quieren que Navarra deje de ser Navarra y pase al País Vasco».

Para disipar este temor, el líder popular exigió al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que se comprometa a que no establecerá ninguna coalición después de las próximas elecciones al Parlamento Foral con los nacionalistas del PNV, EA, Batzarre y Aralar o Batasuna:

«Si se comprometiera en este sentido estaríamos más tranquilos».
En este asunto, aseguró que el PP jamás formará parte de ninguna coalición con los partidos que «quieren que la Comunidad Foral deje de ser Navarra», ya que sería la «gran vergüenza nacional y serían muchos los españoles que no lo iban a aceptar de ninguna manera».

Los ataques de Rajoy a la negociación del Gobierno con ETA continuaron con referencias al comunicado que los terroristas hicieron público el pasado viernes, al que calificó de «un nuevo chantaje» de la banda a la sociedad española. «Es una nueva muestra de que ETA sigue haciendo lo que ha hecho siempre: chantajear, amedrentar y coaccionar a los españoles», añadió.

A juicio del jefe de la oposición, «cada vez que ETA-Batasuna habla, los españoles tenemos más dudas sobre las actuaciones del presidente del Gobierno».

Por ello, considera «imprescindible» que Zapatero «explique a los españoles, con la máxima urgencia, qué ha acordado con ETA y si tiene compromisos con los terroristas».

A este respecto, Mariano Rajoy recordó la conversación que mantuvo con el presidente del Gobierno cuando se reunieron en La Moncloa el pasado 28 de marzo, en la que le dijo que era un enorme error darle nada a ETA si no dejaba antes las armas:

«Ni negociación política, ni legalización de Batasuna; había que apoyar a las víctimas y el Estado de Derecho seguir funcionando».

La mayor preocupación de Rajoy es que «el chantaje al que ETA somete al Gobierno sea aceptado en todo o en parte» por el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero. De este modo, emplazó al Gobierno a que exiga a la banda su disolución y su abandono definitivo de las armas.

La posible legalización y participación en las elecciones autonómicas y municipales de 2007 de Batasuna también fue comentada por Rajoy.

«ETA quiere todo, pero lo que más desea ahora es que Batasuna se presente a las elecciones»
Señaló, para añadir que «tendríamos dos ETAS: una que seguirá pegando tiros y otra que ya sería legal, estaría en las instituciones y para negociar tendría el apoyo de la otra ETA, que estaría detrás con las pistolas».

Para el presidente del PP, la legalización del brazo político de los terroristas sería volver seis o siete años atrás y supondría romper un consenso básico de la sociedad española. A este respecto, Rajoy calificó las intenciones del Ejecutivo de «disparate y suicidio del Estado que no se puede aceptar de ninguna manera».

Asimismo, demandó a Zapatero que recupere «la política de firmeza democrática» en la lucha contra ETA recogida en el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo.

El jefe de la oposición también arremetió contra el Fiscal General del Estado, Cándido Conde-Pumpido, al que acusó de proteger en numerosas ocasiones a Batasuna en lugar de defender los intereses de los españoles.

«Toda la actitud de la Fiscalía es inaceptable», señaló. A su juicio, la Fiscalía, como ministerio público, debería acusar en nombre de todos y defender los intereses generales del Estado.

Por último, Rajoy tampoco renunció a continuar con la campaña de manifestaciones y movilizaciones «si el Gobierno da pasos en la mala dirección en esta materia».

ETA cumple sus amenazas con el recrudecimiento de la violencia callejera
SAN SEBASTIÁN/ MADRID. ABC 21 Agosto 2006

«Lo único que está en crisis total y definitiva es la violencia». Esa era la respuesta que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, daba al último comunicado de ETA con amenazas directas de volver acometer atentados si el Ejecutivo no agilizaba las cesiones exigidas por los terroristas y que incluía la sentencia de que «el proceso» estaba en crisis. Dos días después, la banda cumplió sus amenazas con un atentado de «kale borroka» (violencia callejera) en San Sebastián al estilo de los cometidos cuando estaba en plena actividad criminal.

«Queremos advertir que si esos ataques continúan -el funcionamiento de la Justicia- ETA responderá», fueron las desafiantes advertencias del texto. Dicho y hecho. En la noche del sábado un grupo de encapuchados dio un paso más en los actos de «kale borroka» de las últimas semanas y quemó un autobús urbano de la capital guipuzcoana.

A los ataques a contenedores y cajeros de sucursales bancarias se ha sumado otra vez la práctica de antaño consistente en sembrar el pánico entre la población mediante la quema de autobuses.

En los años más duros de la «kale borroka» en las calles del País Vasco, las noches, especialmente las de los fines de semana, eran el momento elegido por los etarras en formación para proceder a la quema de autocares urbanos. La forma de actuar siempre era la misma: barricadas atravesadas en la calle, parada del autobús, desalojo del mismo, y quema del vehículo.

Nada diferente a lo ocurrido el sábado. En torno a las diez de la noche, un grupo de encapuchados tiraron contenedores a lo largo de la Travesía Rodil de la capital guipuzcoana y forzaron al vehículo a detenerse. Tras obligar a sus ocupantes a abandonarlo, los asaltantes prendieron fuego al autobús. Las llamas alcanzaron, asimismo, a varios automóviles estacionados en las inmediaciones y obligaron a desalojar un restaurante cercano que estuvo a punto de sufrir las consecuencias del incendio en el mobiliario de la terraza.

De esa forma, ETA lanzaba otro aviso al Gobierno para que agilice la negociación política pública sobre la autodeterminación y la anexión de Navarra al País Vasco. La banda sostiene en sus últimos comunicados que tiene compromisos en ese sentido con Zapatero y exige que se den los primeros pasos, mientras que el Ejecutivo se limita a invitar al brazo político de ETA a acatar la ley de Partidos si quiere volver a ser legalizada.

Zapatero ha ordenado silencio absoluto en el Gobierno después del desafío de la banda y él mismo ha limitado su respuesta a la genérica frase citada de que lo que está en crisis es «la violencia». Ni siquiera dijo terrorismo, palabra que evita desde que hizo pública su intención de abrir el diálogo con la banda. En fuentes gubernamentales se reconoce el momento difícil por el que pasa «el proceso», pero se agarran al principio de que ETA no se atreverá a volver a cometer asesinatos.
Aunque en un principio el presidente del Gobierno dijo que condicionaba las conversaciones con los terroristas al hecho de que cesara en todas sus actividades delictivas, después ha decidido hacer la vista gorda con el mantenimiento de la extorsión a empresarios y también con el terrorismo callejero.

Las reacciones entre los partidos vascos al rebrote del terrorismo callejero no se hicieron esperar. El alcalde San Sebastián, el socialista Odón Elorza, calificó la quema del autobús de «acto gratuito de auténtica barbarie» y de «episodio de «kale borroka» absolutamente innecesario».

Desde el Partido Popular, la presidenta en Guipúzcoa y portavoz de esta formación en el Ayuntamiento de San Sebastián, María José Usandizaga, condenó el ataque contra el autobús y denunció la gravedad de los hechos. «Es claramente un atentado terrorista, que persigue atemorizar al conjunto de la sociedad democrática y que supone la destrucción de un bien público, patrimonio de todos los donostiarras», señaló.

«Batasuna está ganando la calle»
Usandizaga también lanzó la voz de alarma sobre lo que considera «un resurgimiento de ETA-Batasuna en las calles». «Estamos sufriendo un evidente retroceso democrático. Batasuna está forzando la máquina y está ganando la calle», afirmó la edil popular. Usandizaga hizo especial mención a la situación que en los últimos meses está viviendo la capital guipuzcoana, «con incesantes actos, manifestaciones, homenajes, carteladas en las calle y ataques de terrorismo callejero».

El Partido Nacionalista Vasco también condenó el ataque, que fue calificado de «acto del pasado». Fuentes de su ejecutiva afirmaron también que «quien se aferra a esquemas del pasado no tiene futuro en este país».

Por otro lado, EA, su hasta el momento socio en el Gobierno autonómico vasco, hizo público un comunicado en el que consideró «inadmisible cualquier tipo de acto vandálico que se produzca» en el País Vasco. La formación nacionalista, además de la quema en sí, valoró el momento, al asegurar que es «todavía más inadmisible en un momento en que se está trabajando para resolver definitivamente el conflicto». Desde Ezker Batua, pese a condenar el ataque, se señaló que «es un reflejo de la actual situación de bloqueo y estancamiento en el que se encuentra el proceso».

Simpatizantes de la banda recaudan dinero en calles y comercios
SERVIMEDIA ABC 21 Agosto 2006

MADRID. Simpatizantes de la banda terrorista ETA están recaudando dinero para el entramado de la izquierda abertzale en las calles del País Vasco. Para ello, venden toda clase de productos en las fiestas de pueblos pequeños y solicitan «donativos» puerta a puerta por comercios. Este tipo de prácticas vienen produciéndose a lo largo de los últimos meses, y especialmente durante el verano, en distintas localidades de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa, según informaron fuentes municipales.

Los proetarras recorren las fiestas de los pueblos con furgonetas y caravanas para vender artículos y conseguir así ingresos para lo que, según las fuentes consultadas, denominan «la liberación de Euskadi».

En municipios como Amurrio (Álava) y Guecho (Vizcaya) también han organizado rifas, con las que recaudan dinero para las familias de los presos de ETA a cambio de sortear un viaje.

Distinto en las ciudades
La actividad varía en los grandes núcleos de población, donde el entramado etarra promociona actividades paralelas al programa oficial de las fiestas mediante conciertos de rock o comidas populares. El denominador común en unas y otras localidades es que el complejo etarra está llenando las calles de «carteles impresos de muy buena calidad» cuando hasta hace pocos meses anunciaban sus eventos «en hojas blancas escritas a mano con rotulador». Se trata, según las fuentes consultadas, de una prueba de que la banda ha incrementado sus ingresos a través de la extorsión.

La campaña de extorsión a grandes empresarios prosigue con el envío de cartas en las que se exige el pago del denominado «impuesto revolucionario». Sin embargo, la presión se ha extendido en los últimos meses a pequeños comerciantes e incluso a empresarios jubilados.

ETA desarrolla también otras formas de extorsión encubierta en la que simpatizantes de la banda acuden en persona a tiendas de pueblos y el barrio viejo de las grandes ciudades para solicitar un «donativo» para la construcción de Euskal Herría. Los «recaudadores» dejan un sobre en los comercios para que el dueño introduzca su aportación y pasan al cabo de unos días para recoger la «contribución anónima».

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