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Recortes de Prensa     Viernes 25 Agosto  2006

La desnacionalización nacionalista de España
José Javaloyes  Estrella Digital 25 Agosto 2006

Solapando la sacralización nacionalista de la particularidad local con el calendario litúrgico de agosto, la llamada “izquierda abertzale” o universo proetarra, encuentra hoy en Bilbao la misma ocasión que antes en San Sebastián, para manifestarse en pro de la autodeterminación, por la pactada vía de los subterfugios que orillan la legalidad. Lo que en puridad debería llamarse “Fiscalía General del Gobierno” ha forzado una vez más, retorcido, el sentido de los límites legales para que pueda seguir adelante ese supuesto “proceso de paz”. Proceso que no es otra cosa que la aplicación, seguimiento y desarrollo de los pactos suscritos, en Perpiñán, como ha observado Mayte Pagazaurtundúa, entre la coalición que sostiene al presidente Rodríguez y los etarras.

Desde una determinada perspectiva se podría decir que, en términos prácticos, el problema de la desnacionalización nacionalista de España se define, visto lo que el Gobierno hace frente a la legalidad, con la proposición y pregunta de si con la vaselina empleada en proporciones escandalosamente masivas por la Fiscalía, se puede obviar y superar los límites establecidos por la ley de la impenetrabilidad de los cuerpos. Es decir, cumplir los compromisos contraídos con los representantes de ETA y, al propio tiempo, no franquear los límites que la propia legalidad antiterrorista establece.

Obviamente, este empeño no estaría cursando si la plenaria realización del ideario nacionalista por la que pujan el complejo terrorista vasco, en su apuesta por la autodeterminación, de no ser el que es el punto de partida del presidente del Gobierno.

Dentro de la confesada confusión de Rodríguez sobre la realidad de la nación y lo nacional es, justamente, donde encaja la insistida pretensión, sustancialmente independentista, de los nacionalismos periféricos contra la realidad unitaria de España, sobre la que descansa el abrumador consenso nacional. Un consenso tan abrumador como tan lesivamente dañado por la aberrante Ley Electoral con que la Transición, presidencialmente repudiada, remuneró a los nacionalistas.

Tan son así las cosas que es razonable pensar que el diseño cantonalista del presidente, —para el que la Ley Electoral es manifiestamente empeorable— no resulta de las condiciones impuestas por sus coaligados parlamentarios, sino que precede al resultado electoral y al contexto del 14-M.

Con mayoría absoluta, cabe pensar, habría hecho lo mismo en idéntica dirección. El Estatuto de Cataluña estaría donde está y el nacionalismo vasco dispondría de las mismas retribuciones que las actualmente ofrecidas. De idéntica manera, es de suponer, Rodríguez habría derogado el Plan Hidrológico Nacional, considerada la virtualidad vertebradora del mismo. La suya no es una óptica que esté contra los trasvases entre cuencas, sino que está contra los trasvases entre Comunidades Autónomas: especialmente si las beneficiarias son Comunidades gobernadas por la derecha.

El Fiscal General del Estado afirma que “no hay base suficiente” para prohibir la manifestación de hoy en Bilbao, basándose en que de los informes policiales no se infiere la existencia de “vínculos” de los convocantes con Batasuna, mientras que la tutela de la legalidad a que se aplicaba el juez Grande-Marlaska se ha borrado del horizonte desde que el juez Garzón tomó las riendas para ese menester. La Audiencia Nacional, por mano del juez Pedraz, ha dado el placet a la manifestación.

La desnacionalización de España —precedida por la de la izquierda— que tiene como beneficiarios a los nacionalismos, nunca hubiera sido verosímil sin el sombrío empeño antinacional y pro nacionalista del presidente por accidente: ya regresado a Madrid entre cayucos desde La Mareta, quizá para preparar el fin de la tregua informativa sobre el kafquiano proceso con los terroristas del separatismo.

jose@javaloyes.net

ETA, ZP y la teoría del dominó
Lorenzo Contreras  Estrella Digital 25 Agosto 2006

De nuevo a la carga. De nuevo manifestación “abertzale” inspirada por los internos etarras. Una “marcha” en Bilbao que el fiscal general del Estado “absuelva” porque “no va” la conexión entre los manifestantes, que van a pedir, como siempre, la autodeterminación del País Vasco, con ETA ni con Batasuna, que son lo mismo. Nombres supuestamente “blancos” están al frente como organizadores de este nuevo y monumental fraude de ley, contra la Ley de Partidos que sigue teóricamente en vigor. Fraude aunque el fiscal general, que está a los órdenes del Gobierno, diga que la Fiscalía “responde siempre de manera constitucional al interés de la ley y de la imparcialidad”. Sobre todo eso: imparcialidad. Como si ante una legalidad los poderes que velen por la legalidad pudieran declararse imparciales, que viene a ser igual que neutrales.

ETA sigue presionando. Le resulta insoportable que el Gobierno, con quien pactó el alto el fuego permanente, no cumpla su parte del contrato. Y tiene prisa. La organización terrorista tiene prisa. Quiere cuanto antes la derogación completa de la Ley de Partidos para que su brazo político, con el nombre que sea, participe en los procesos electorales venideros y puede, desde la legalidad usurpada a golpe de chantaje, realizar su labor de erosión de los fundamentos del Estado unitario, con Navarra al fondo como precio principal.

Algunos podrán pensar que Zapatero es muy hábil y juega con ETA. Juega a incumplir los compromisos porque ya logró lo principal: que la banda deje de matar y, de esta manera, le proporcione un aval electoralista de primera categoría. Pero se equivoca. ETA siempre va a tener en su mano, aparte del terrorismo de supuesta “baja intensidad”, el arma del asesinato. Si Zapatero no paga el precio convenido bajo cuerda, ETA sabrá pasarle factura cuando menos le convenga. Empezar a matar en una nueva etapa antes de que las urnas funcionen, en revancha por el olvido de los compromisos, pondría en serio peligro la victoria electoral que Zapatero persigue para la renovación de su mandato. Otros cuatro años vitales para él y perniciosos para España.

Ya está medio anunciada la claudicación del Gobierno por la vía de la negociación abierta. ETA no engaña. Lo hace Zapatero con su política entre ingenua y tortuosa. Parte del supuesto de que la dialéctica que va a abrirse será una especie de Talleyrand a la española, capaz de enredar a gente sin escrúpulo y bien asesorada. Pero el enredado va a ser él. Va a sufrir lo que suele entenderse como abrazo del oso. Y el oso no perdona. Aprieta y ahoga hasta conseguir el éxito de asfixiar a su pretendido domeñador o cazador. El cazador cazado.

ETA, por tanto, tiene a Zapatero en su poder porque conoce su debilidad fundamental: necesita los votos electorales cuando la ocasión se presente. Un par de asesinatos bien elegidos o un secuestro conmocionante, siempre posibles los dos supuestos, y la banda se habrá tomado el desquite contra la palabra incumplida o el compromiso violado. Es harto probable que no se llegue a ese extremo porque Zapatero capitulará y las concesiones serán importantes. Importantes para las aspiraciones independentistas. ETA no le teme al líder socialista. Teme más al PNV, al que quiere arrebatar el primado de la victoria sobre España.

Victoria política y territorial. Ya lo anunció Alfonso Guerra allá por los comienzos de abril, antes de graparse los labios y callar para siempre, salvo milagro en contrario. Guerra, actual presidente de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados, consideró entonces inquietante la “desviación territorial” de los contactados en detrimento de los planteamientos ideológicos. Y advirtió que eso fue precisamente lo que ocurrió con la disolución de la antigua Unión Soviética. Aquí todo puede empezar por Navarra. Algo así como la teoría del dominó.

Proceso de rendición
Batasuna in crescendo
Jorge Vilches Libertad Digital 25 Agosto 2006

Los batasunos están muy preocupados por la actitud del PSOE. Y es natural. Pero ellos solitos se animan, salen a la calle y no tienen ningún problema para hacer ruedas de prensa o manifestarse. Ni siquiera para decir a los cuatro vientos lo que esperan del gobierno Zapatero: una consulta electoral sobre el futuro del País Vasco, incluida Navarra, y bondades penitenciarias, como excarcelaciones y acercamientos. Parece que la criada terrorista ha salido respondona. Batasuna amenaza con volver a la "lucha armada" y asegura que, si esto continua así, soltará en el patio de vecinos todo lo que ha hecho y dicho con el PSOE, en la intimidad, desde hace meses.

Pero, ¿qué negociación hay sin gritos, golpes en la mesa y discusiones? La apariencia cuenta mucho para batasunos y socialistas. Los etarras salen a la calle porque, pase lo que pase, ganan. Si les prohíben manifestarse venderán que el Estado reprime la "democracia abertzale", y si les dejan tomar las calles se fortalece la unidad, identidad y fuerza de Batasuna. Cada movimiento hay que venderlo muy caro, mostrar que se sufre mucho, que una cesión es prácticamente un parto sin epidural. Y tras la negativa a abolir la ley de partidos, la legalización ha de presentarse como una concesión etarra, un gesto de buena voluntad.

El obstáculo con el que se encuentran los socialistas es doble. El primero es el mismo que tuvieron los ejecutivos de González y Aznar: son gobiernos democráticos, por lo que su margen de acción es más estrecho, mientras que ETA-Batasuna se mueve a sus anchas. El segundo es que el gobierno Zapatero se ha empeñado en capitalizar electoralmente "el proceso" marginando al PP. Esto le sujeta a las elecciones de 2007, con lo que introduce la variable temporal en la negociación, debilitándole aún más.

En todo esto, se hace difícil creer que los finos estadistas que rodean al presidente no tuvieran presente este posible escenario. Es más; en una ocasión Zapatero dijo que la negociación sería larga y difícil. ¿Y si la resurrección de Batasuna no fuera más que la escenificación de un falso enfrentamiento? ¿Una dureza que justificara unas amplias concesiones a los etarras, unas concesiones que ya estarían acordadas? Esto es; ¿y si se está permitiendo la actividad de Batasuna para mostrar que existe un "conflicto político" y así justificar el futuro ejercicio del "derecho de autodeterminación", la excarcelación de los émulos de Txapote y asimilados, el acercamiento de presos, o el planteamiento de lo de Navarra? ¿O es que esto se podría presentar con una Batasuna desahuciada? Parece que es preciso reavivar el "conflicto político" y a los batasunos para que tenga sentido esa reestructuración de España y el tratamiento de la "cuestión vasca".

Nos quieren contar que Batasuna no estaba muerta, que estaba de parranda. Pero la orquesta toca, y el ruido no nos impide oír la música. Estamos en el segundo movimiento de esta sinfonía; el de Batasuna in crescendo.

Manifestación de ETA-Batasuna
El poder confiscado
Agapito Maestre Libertad Digital 25 Agosto 2006

Algunos ingenuos esperaban que el juez Pedraz prohibiese la manifestación de Batasuna-ETA. ¿Por qué razón este individuo iba a utilizar otro criterio en este caso que en la decisión de excarcelar a dos asesinos de ETA? ¿Por qué se iba a cuestionar la opinión de que los jueces tienen que hacer lo que dicta el "contexto" político, o sea, lo que dice el presidente del Gobierno y el Fiscal General del Estado? ¿Quién es él para poner en cuestión que la judicatura depende de quien obtiene la mayoría parlamentaria? Nadie. Entonces, ¿por qué el ciudadano de a pie pone todas sus esperanzas en un don Nadie? Quizá porque, hoy, todos los españoles buscamos algo donde agarrarnos. En verdad, somos unos pobres idealistas, incapaces de decir basta al juego dramático "de hacer como si todo fuera racional". La libertad esta secuestrada por el demos de la mayoría.

Quienes tienen esperanzas en que salga alguna racionalidad de la Audiencia Nacional a través de esos jueces estrellas, o sea, que trabajan pro doma sua, aunque se caiga el mundo, es que no quieren darse cuenta qué clase de país es España. Pedraz o Garzón son equiparables. Son individuos que sólo quieren hacer carrera en ese negocio. Nada más. Simulan que imparten justicia, cuando todo el mundo sabe que es una pantomima. Son tan vividores e "idealistas" como el resto de los españoles. En su conjunto la justicia española está tan degradada como la Universidad. La independencia de la Justicia está tan secuestrada por el Gobierno como la autonomía de la Universidad. La deriva del sistema político español es fácil de prever: cuanto más identificado están los poderes del saber y de la justicia con el poder político, menos democracia hay en el sistema político.

¿Quiere decir esto que el derecho en España, hoy por hoy, es una ideología de domesticación social al servicio de quien tiene la mayoría? Sin duda alguna. Más pronto que tarde, veremos a cualquier parlamentario del PSOE, como ya hicieran otros socialistas famosos en el pasado por su odio a la división de poderes, que se levantará de su escaño y gritará a los de la oposición: "Jurídicamente estáis equivocados, porque políticamente sois minoritarios." Y los jueces, naturalmente, tragarán, o mejor, seguirán tragando, como viene haciendo desde que Felipe González instauró esta práctica totalitaria. ¿Que qué decir de gente como Grande Marlaska? Que son una excepción, nada que ponga en peligro el montaje que pusiera en acción Felipe González. De allí viene todo, especialmente de allí procede la carencia de ideas de la oposición, porque el PSOE le confiscó su poder a través de una perversa ideología de "judialización" de la política.

Por cierto, ¿por qué el PP no monta en cólera y hace oposición seria, tenaz y contundente contra estos autos judiciales dictados por la "lógica gubernamental"? Y, por favor, no me vengan con monsergas sobre "el respeto a los autos y sentencias judiciales", pues, excepto quien dicta el auto, todos sabemos que es Batasuna-ETA quien convoca la manifestación para robarnos el espacio público, ese lugar simbólico y real, dónde deberíamos desarrollarnos libremente.

La democracia en España está bajo mínimos, porque debería haber sido el ejercicio del poder, pero en la práctica fue y sigue siendo la confiscación del poder, o mejor, la confiscación de los poderes que no pertenecen al partido que sustenta al Gobierno. En España, esta práctica perversa comenzó, decía, con el ciclo terrible de Felipe González, que puso todo el poder del Estado al servicio de su partido. Gracias a eso se mantuvo trece años. Hoy, cómo el PP no espabile, el PSOE puede iniciar un ciclo parecido, porque no sólo está poniendo a su servicio el Estado, sino gran parte de la sociedad, especialmente mediática y financiera.

Y la oposición, ¿qué?
Por CESAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 25 Agosto 2006

¿Va a ser legalizada Batasuna? ¿En qué condiciones? ¿Con el mismo nombre? ¿Hasta dónde piensa llegar el Gobierno en sus medidas penitenciarias? ¿Hasta qué grado presionará ETA para conseguir que el Gobierno acepte algunos de los tramos de su hoja de ruta?

A pesar de todos los interrogantes que los españoles podemos plantearnos en relación con este fantasmal «proceso de paz», sabemos algunas cosas y podemos juzgar algunos de los pasos que están dando el Gobierno y ETA. Sin embargo, ¿podríamos decir lo mismo respecto a los planes que tiene la Oposición?

Y digo Oposición y no PP, aunque las dos cosas sean la misma, porque hay misiones, obligaciones y responsabilidades que puede tener un partido, no ya en función del programa con el que se presentó a las elecciones legislativas, sino en función de las que ha podido contraer a partir de los resultados de éstas.

Pues bien, el PP se ha encontrado, después de las elecciones del 14 de marzo, ante la responsabilidad de tener que defender no sólo su programa partidario sino el sistema mismo, la Unidad de la Nación (ya rota), el régimen autonómico...
En esta situación la sociedad española -y de modo especial, los votantes del PP- tiene derecho a saber cuáles son las respuestas inmediatas de la Oposición, esto es, del PP a las acciones del Gobierno en relación con el «proceso de paz», con las negociaciones con ETA, con la legalización de Batasuna... Por supuesto, todos sabemos hasta qué punto la dirección del PP está en desacuerdo radical, absoluto, con los planes del Gobierno, pero también es cierto que no acertamos a vislumbrar un plan de Oposición que sea algo más que el de ir haciendo la crítica de los hechos consumados, a veces irreversibles.

La ausencia de un plan y de unas acciones congruentes con el desafío que supone el «proceso de paz» está haciendo que crezca la incertidumbre, cuando no el espanto, en los que está instalada una gran parte de la sociedad española. Se tiene la sensación de que nada se opone realmente a la marcha emprendida por el Gobierno y esto hasta tal punto que son muchos los ciudadanos que confían en que sea la propia ETA la que por excesivo radicalismo y excesiva confianza en sus propias fuerzas desborde y arrumbe el «proceso de paz».

Las estatuas como cortina de humo
Editorial ABC 25 Agosto 2006

TAL vez sea pura casualidad, pero el comienzo de los trabajos para desalojar la estatua de Franco de la Academia Militar de Zaragoza (de la que fue fundador) coincide sospechosamente con una etapa de dificultades para el Gobierno. Zapatero regresa a la Moncloa después de unas largas vacaciones, apenas interrumpidas para acercarse durante unas horas a Galicia en una visita más fotográfica que eficaz en la lucha contra los incendios forestales. Ahora, mientras los cayucos siguen llegando sin parar a Canarias, la manifestación convocada en Bilbao en favor del derecho de autodeterminación (ya autorizada por la Audiencia Nacional) demuestra que el proceso negociador en el País Vasco discurre por los cauces que más convienen a las tesis de Batasuna.

En este contexto, la puesta en marcha de una operación de imagen resulta oportunista y poco justificada. No es la primera vez que el Ejecutivo lanza cortinas de humo cuando las cosas no van por buen camino. Algunas macro-operaciones con intervención policial, de incontrovertible impacto social, coincidieron también con los momentos más incandescentes de la negociación del Estatuto catalán o la sentencia del «caso Bono» (detención arbitraria de dos militantes del PP), en los que el Gobierno prefería que los ciudadanos estuvieran entretenidos en otros asuntos. No es lícito en democracia distraer a la opinión pública de las cuestiones que realmente importan para plantear problemas artificiales que sólo afectan a los pequeños intereses de la política partidista. Sin embargo, esta estrategia empieza a ser una costumbre, aunque -precisamente por ello- cada vez resulte menos eficaz para sus promotores.

La democracia requiere que los gobernantes dediquen su tiempo a solucionar problemas y no a crearlos. De cara al nuevo curso político, los españoles exigen ser informados de forma objetiva acerca de la negociación con ETA y esperan que el Gobierno afronte los temas capitales de la inmigración, la educación o la vivienda. Lo último que les interesa es la ubicación de las estatuas, como ya se demostró con la absurda polémica generada a propósito de la retirada de la que estaba situada en Nuevos Ministerios.

Es inevitable poner en conexión el desalojo (ya anunciado hace algún tiempo) de la estatua de Franco de la emblemática Academia Militar de Zaragoza con la ofensiva en favor de la llamada memoria histórica. El proyecto de ley aprobado antes de las vacaciones no ha logrado convencer a los socios más radicales del Gobierno, dispuestos a desarrollar un revisionismo revanchista que nadie con un mínimo de sentido común debería consentir. En el colmo del desvarío, ERC (socio a tiempo parcial del Ejecutivo) ha llegado a plantear -en su enmienda a la totalidad- que el Rey pida perdón por haber sido «designado» por el anterior jefe de Estado. Es difícil encontrar una fórmula más evidente para buscar el enfrentamiento y deslegitimar la tarea de reconciliación entre los españoles desarrollada por la Monarquía de todos.

Los historiadores han dicho -desde muy diversas posiciones políticas- que la memoria es un ejercicio estrictamente personal y que sólo los sistemas totalitarios imponen una memoria colectiva, es decir, una especie de verdad oficial que encubre una tiranía intelectual. La Transición supo poner fin, con generosidad y tolerancia, a una historia conflictiva marcada por la guerra civil y el largo régimen autoritario de Franco. Para las nuevas generaciones, los protagonistas del periodo republicano y del franquismo sólo tienen algún significado como parte de los libros de historia. Reabrir viejas heridas provoca un daño notable a la convivencia basada en la Constitución y supone una grave irresponsabilidad en un gobernante democrático. Pero Rodríguez Zapatero parece dispuesto a recorrer ese camino con objeto de buscar una falsa legitimación en su proyecto de ruptura del modelo territorial.

La supuesta improvisación en la acción política del Gobierno ha resultado ser parte de un programa perfectamente organizado, que es imprescindible desvelar para plantear una oposición coherente. Se trata, en último término, de considerar la Transición como producto de una imposición de los «poderes fácticos» y de acusar a la derecha social y política actual de ser heredera del franquismo. Es una gran falsedad, que encierra un grave peligro para el futuro de la España constitucional.

Vacaciones perpetuas
Por MANUEL MARTÍN FERRAND ABC 25 Agosto 2006

CUANDO José Luis Rodríguez Zapatero descansa no se sabe muy bien por qué lo hace. Las tareas del presidente del Gobierno, ya vuelto a Madrid tras su regio veraneo en el palacio de La Mareta, no son los trabajos de Hércules y su «carga de trabajo» -dicho sea en el lenguaje que le es más grato- es liviana como una pavesa, aunque, con trampas de forzudo circense, nos invite a que admiremos su esfuerzo y sacrificio en la pista central de la incoherente carpa del Estado de las Autonomías.

Los verdaderamente laboriosos y machacones tamtanes de la propaganda monclovita insinúan y filtran que el líder socialista vuelve a su despacho, después de haber meditado en su retiro canario sobre los problemas pendientes -¡qué susto!-, con tres asuntos prioritarios en su magín: proceder al relevo de José Montilla, echarle medias suelas al «proceso de paz» y, en lo posible, conseguir que el problema migratorio lo paguen otros. La liviandad que envuelve al presidente impide organizar el debate de si esos tres asuntos justifican una prioridad de gobierno o si, por el contrario, hay otras cuestiones de mayor enjundia y urgencia en la demanda de la sociedad española. Lo que sí parece claro es que para el viaje con que Zapatero inaugura el curso político no se necesitan grandes alforjas.

Sustituir a Montilla es tanto como tapar un agujero que nunca existió e, incluso metiendo en el cesto el finiquito de Pasqual Maragall, no se ve ahí materia que requiera mucho cacumen y es, apurando, un gesto de poder al margen de cualquier proyecto provechoso en Industria, Comercio, Turismo y cuantos etcéteras caben en el continente que ha administrado el ahora postulante a hereu de la Generalitat después de su asombrosa conversión de charnego a catalán.

Seguir hablando del «proceso de paz» son ganas de engañarse y engañarnos. Ni ETA ni sus mentores buscan una paz que nos les vale nada y les puede costar las amenazas, extorsiones y representaciones que les dan de comer. El Estado, suponiendo que Zapatero entienda su naturaleza, no puede dar brinquitos de oportunismo ni esbozar gestos para los fotógrafos. El Estado es la certeza de la ley y el rigor de la conducta y nada de eso cabe en el trato con una banda asesina y sus voceros.

Lo de la inmigración clama al cielo. No pasa día sin que el Gobierno exhiba su incapacidad -¿incompetencia?- para encauzar la solución del problema y, lejos de profundizar o simplemente iniciar su búsqueda, organiza fuegos de artificio que, desde pedir ayudas a quien no quiere dárnoslas hasta repartir «sin papeles» por España, nos obliguen a mirar para otra parte y tenernos entretenidos. A ser posible, en bien de su propia perpetuidad en el poder, divididos. Zapatero no ha vuelto de vacaciones; tan sólo ha cambiado de emplazamiento.

ETA se pitorrea de la policía, la policía se guasea del juez, el juez pica y hace el primo.
Antonio Javier Vicente Gil  Periodista Digital 25 Agosto 2006

Para prohibir las manifestaciones de ETA, los jueces piden que se detecten vínculos objetivos de los organizadores con ETA. Para detectar vínculos hay una herramienta de uso admitido desde hace siglos que se llama sentido común. Yo rogaría a los jueces que lo usasen y respondiesen a esta pregunta tonta realizada por un indocumentado sin detector de vínculos sofisticado como yo. A lo largo de los últimos 30 años ¿cuántas veces, pudiendo ETA Batasuna convocar manifestaciones, lo ha hecho un grupo de ciudadanos vascos de izquierdas y abertzales?, ¿cuántas veces han convocado manifestaciones grupos de ciudadanos vascos de izquierdas y abertzales unos días después de se avisase que se le prohibiría a ETA Batasuna?.

Pase que los de ETA empleen el mismo truco para ciscarse en la justicia una, dos o tres veces, pase, pero que lo vengan usando cada vez que se les niega la posibilidad de hacer una manifestación y cuele, eso indica que o bien hay compromisos de Zapatero con ETA que hay que cumplir o es que la estulticia reina en altas instancias.

Al parecer, a partir de ahora, para detectar tomaduras de pelo a la justicia por parte de ETA solo serán admisibles por la justicia la detección de vínculos objetivos de los tomadores de pelo con ETA. Eso si, no valdrán nunca las propias declaraciones de ETA afirmando que le están tomando el pelo a la justicia, a la policía, a la nación y al sursuncorda.

Es aberrante en extremo recordar las pegas que se le ponen a veces a la convocatoria de manifestaciones por parte de las víctimas de ETA y ver las facilidades que se le da ETA para convocar manifestaciones por parte de todos los estamentos del estado.

A la acostumbrada tomadura de pelo a la justicia que lleva haciendo ETA, cada vez añaden con más asiduidad el escarnio unido a la mofa y befa de la justicia, y mientras Pumpido sonríe ETA se guasea. Veamos un ejemplo sangrante que exigiría la dimisión en cadena del Juez Pedraz, el fiscal general Conde Pumpido y los miembros de la policía encargados de detectar los dichosos vínculos objetivos con ETA.

El diario de mis amores, El País, dice en un artículo titulado “El juez autoriza la manifestación de Bilbao a favor de la autodeterminación vasca” y subtitulado “La policía no ha encontrado "vínculos" entre los convocantes y Batasuna”, pues bien, digo que dice que la policía no ha encontrado vínculos objetivos con ETA y unas palabras a continuación el diario de obligada lectura dice que hay unos preciosos y relucientes vínculos de los promotores de la manifestación con ETA. Esto demuestra que el pitorreo es general. Vean.

Tras 115 palabras dice el artículo que según la policía y la Ertzaintza “Hasta ahora no hay adhesión pública de Batasuna a la manifestación”. Este informe ha sido definitivo para que el juez estime que no hay vínculos objetivos, pero resulta que tras 275 palabras, es decir 65 más adelante, dice el mentado artículo:

“Los dirigentes de Batasuna Joseba Permach y Joseba Alvarez han dicho hoy que acudirán a la manifestación y han animado a movilizarse a favor de esta causa y por una resolución democrática del problema del terrorismo.”

ETA toma el pelo a la policía que se deja, la policía le endosa la mercancía averiada con guasa al juez que la admite, y este, engañado como un chino de los de antes de Fu Manchu consiente en hacer el primo emitiendo un auto de pena por lo hilarante.

Que diga la policía como argumento que sabe que utilizará el juez, que hasta ahora no ha animado ETA a manifestarse ni a movilizarse, y antes de que el juez emita su decisión, ETA diga que anima a movilizarse y a manifestarse, pero eso ya no se le comunique al juez, es un indicio de que algo huele mal en el proceso de paz de pega.

No obstante, tengo la convicción de que el juez seguro lo habrá leído hoy en El País o alguien se lo habrá comentado mientras desayunaba y no cambia de criterio anulando la autorización de la manifestación. Significa eso que hay mucha gente en el ajo del proceso de paz de pacotilla y por eso huele mal, todos sudando la gota gorda para evitar que ETA se cabree si no la divertirse tomando el pelo.

Si Zapatero, su gobierno y muchos más, llevan meses denominando a ETA la izquierda abertzale, y El Pais dice que “El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz ha autorizado la manifestación a favor de la autodeterminación del País Vasco convocada para hoy en Bilbao por un grupo de ciudadanos “de izquierdas y abertzales” yo me pregunto si no es vínculo objetivo suficiente con ETA. Si aquí en este comentario de un aficionado a comentar aparecen unos cuantos vínculos objetivos de los responsables reales de la manifestación con ETA, ¿ cuántos mas no podrían haber detectado las diversas policías encargadas de esas detecciones?

Hasta ahora tenía muy claro que la hoja de ruta de Zapatero al infierno exigía que la justicia se volviese ciega, pero no sabía que tendría que hacer el primo.

Pumpido, ni ETA ni Vera. ¿Qué fiscaliza de Veras este General de Zapatero?
Juan Pablo Mañueco  Periodista Digital 25 Agosto 2006

La Fiscalía General del Gobierno -que se hace llamar del Estado, para así engañar desde el rótulo- no puede desprestigiarse mucho más, porque así fue concebido desde siempre este engendro: el General en Jefe de los disciplinados fiscales para que el Ejecutivo manipule políticamente la Justicia, en todo lo que no la haya manipulado ya, directamente.

Pero Pumpitegui (don Cándido) está consiguiendo ahondar incluso más el desprestigio de un Cuerpo Paramilitarizado que parecía ya completatamente subterráneo.

No ve nada raro en la puesta en la calle de Vera, sin arrepentimiento ni devolución de los millones expoliados.

Tampoco ve nada raro en la manifestación del viernes en Bilbao, con el recorrido de siempre de Batasuna, los mismos lemas y los mismos asistentes.

Al contrario, en cuanto sospeche algo raro, Pumpitegui dice muy cándidamente que instará la disolución del acto...

Pues debe de ser de los pocos que no lo tienen ya claro, junto con el juez Pedraz, otro aspirante a Garceta de nuestra justicia política, que es la suya: no la de cualquier persona dotada con un mínimo de perspicacia, objetividad e inteligencia.

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24-Agosto-06

El "caso Vera" prueba que existe "Estado" pero no "Derecho"

Y más concretamente lo que prueba la inexistencia del "Derecho" como máxima norma objetiva en España, es la pervivivencia de la potestad de gracia o indulto a disposición del Ejecutivo. Esta es una prerrogativa no ya propia del Régimen Anterior (Franco) sino del Antiguo Régimen (el Absolutismo), porque evidencia que el Gobierno está por encima de los Tribunales y puede usar dicha potestad para liberar a sus amigos, aunque se trate de delincuentes probados. Además de presionar a fiscales y jueces para que obtengan beneficios penitenciarios, que los desafectos al Gobierno nunca obtendrían.

No discrepo de los comentaristas que más abajo pueden leerse. Al contrario, coincido básicamente con sus exposiciones.

Pero sí me gustaría que, trascendiendo también el caso concreto -y palmario por su iniquidad, sin duda- de Rafael Vera, se percibiera asimismo que es el propio "derecho de gracia" en poder del Gobierno el que muestra la inexistencia en España de ningún "Estado de Derecho" (lo cual podría probarse de otras formas diversas) sino de un simple y puro "Estado de Caprichos del Gobierno"... En leyes, en "justicia", en "Constitución" -evidente también en el caso del contraconstitucional Gobierno Zapatero- y en el resto...

Maragall aprueba de tapadillo una "embajada" ante la Unión Europea
Miguel Ángel Orellana elsemanaldigital 25 Agosto 2006

El "president" apura sus últimas semanas y con el Estatut en vigor no desperdicia ocasión para "arreglar" Cataluña cara al próximo cuarto de siglo. El martes, firmó la última "maragallada".

25 de agosto de 2006. Con la entrada en vigor del nuevo Estatuto catalán en la mano, el president Pasqual Maragall se ha lanzado de lleno a la tarea de hacerlo efectivo. Al fin y al cabo, apenas le quedan al otrora federalista asimétrico, pero hoy más asimétrico que federalista, poco más de dos meses para "arreglar" Cataluña para el próximo cuarto de siglo.

El texto estatutario desnuda de competencias al Estado, se erige en Constitución de derechos y deberes de los ciudadanos de Cataluña, desarma la estructura institucional para crear una estructura propia y diseña un nuevo centralismo autonómico. Una norma que crea un poder judicial propio en Cataluña, que consagra la bilateralidad, rompe la idea de solidaridad y defenestra el principio de igualdad entre los españoles… Un Estatuto que, en definitiva, es un fraude a la democracia y al Estado de Derecho.

Así pues, y como una de las primeras aplicaciones del nuevo texto estatutario, Cataluña tendrá en Bruselas una "embajada" ante la Unión Europea. Hasta ahora, la Generalitat ha mantenido una delegación en la capital comunitaria. Su función era la de asesorar y colaborar con las instituciones y empresas catalanas en sus relaciones con la UE. Desde este martes, por decisión de Maragall y su gabinete, la representación ha pasado a ser una especie de "embajada oficiosa" de Cataluña.

Así lo reconocen al menos a Elsemanaldigital.com fuentes del Gobierno catalán dado que han transformado la representación en la Delegación de la Generalitat ante la Unión Europea. Ello, por cierto, ante la desconfianza de algunos en el Ministerio de Asuntos Exteriores. "Les sugeriría que izaran una bandera pirata", ha llegado a comentar uno de los diplomáticos consultados. Quizá esa perceptible suspicacia entre nuestra diplomacia ha llevado a los artífices de la nueva nación catalana a descartar que su Delegación de Madrid sufra una transformación similar.

La hora de la verdad
JOSEBA ARREGI El Correo  25 Agosto 2006

Muchas señales venían indicando que el tiempo se estaba condensando, que algo se estaba cociendo. Los comentarios que apuntaban a que las declaraciones de los líderes de ETA-Batasuna eran para consumo interno venían acompañados de demasiada carga de autoconsuelo, de autoengaño. Lo cierto es que parece que va llegando la hora de las decisiones. Y que nadie puede dar nada por cerrado.

Por muy criticable que sea, por todos o casi todos es sabido que en el proceso de desaparición de una organización terrorista es preciso jugar en algún momento con lo que se ha denominado la ambigüedad creativa. En esos momentos aparece un lenguaje que a la organización terrorista le permite creer que no todo está perdido, mientras que al Estado de Derecho le permite decir que no ha prometido nada que no debe ni puede prometer. Esos momentos de ambigüedad creativa permiten echar a rodar la pelota, poner en marcha algo que se desea.

Pero la condición indispensable para que la ambigüedad creativa sea aceptable democráticamente es la disposición, por lo menos del Estado de Derecho, a traducirla en el momento oportuno a claridad de derecho, a claridad democrática. Nunca puede la ambigüedad democrática convertirse en equívoco. Siempre tiene que llegar el momento en el que cada cual sabe a qué atenerse. Y el Estado de Derecho sólo se puede atener a la ley, al imperio de la ley y del derecho.

Es el momento en el que la organización terrorista se encuentra ante lo que pretende evitar a toda costa: ante su derrota política. Es el momento en el que la organización terrorista tiene que reconocer sin tapujos que valgan que lo que ella denomina 'lucha armada' no ha servido para nada, que la lucha armada no produce frutos políticos, que la violencia y el terror han sido una tremenda equivocación. Al igual que su defensa, su legitimación, su glorificación, su admisión y su no condena.

A ETA-Batasuna le ha llegado la hora. La hora de decir: hasta aquí hemos llegado. La hora de reconocer, con efectividad, que la lucha armada ha sido un sinsentido. La hora de saber que términos como proceso, metodología de Anoeta, pacificación y normalización, conflicto, solución democrática, momento resolutivo, mesas de negociación, mesa multipartita y otros no pueden camuflar la realidad de que el Estado de Derecho no puede desdecirse de sí mismo dando razón a una organización terrorista que ha buscado su deslegitimación, la del Estado, por la fuerza ilegítima de la violencia y el terror.

A ETA-Batasuna le ha llegado la hora de mirar al vacío de su propia historia. No es una historia de la que surge el acontecimiento revelador de un pueblo que se autofundamenta en y a través de esa lucha armada de ETA, sino una historia en la que la única verdad es la verdad inscrita a sangre y fuego en cada uno de los asesinados por ETA: que lo que ETA ha buscado como proyecto político es imposible por cada uno de los asesinados.

No hay vuelta de hoja, no es posible volver a la ambigüedad creativa. Es más: llegados al punto al que hemos llegado el Estado de Derecho y quienes están encargados de su gestión momentánea están obligados a hacerse firmes en la clarificación: con ETA no se puede negociar nada político. La negocición de la reforma del Estatuto de Gernika no puede estar condicionada por la existencia de ETA, que tiene que desaparecer antes de cualquier negociación. La reforma del Estatuto de Gernika sólo puede producir otro Estatuto, otro pacto, otro compromiso, otro acuerdo entre diferentes, y por eso sólo es posible dentro del marco constitucional.

Si ETA-Batasuna ha creído algo distinto, es su problema, no el de los demás. Podrá quejarse ante aquellos que le han permitido creer otra cosa, ante aquellos que le han hecho promesas falsas. Pero sigue siendo su problema, pues nadie estaba legitimado, en la democracia y en el Estado de Derecho, para permitirles creer lo que aparentemente han creído, o han querido creer. Estaba suficientemente claro desde el principio que ningún Estado de derecho procede a su propio 'harakiri'.

La referencia continua en los párrafos anteriores al Estado de Derecho como sujeto de relación ante ETA-Batasuna no es casual. En la relación con ETA-Batasuna el interlocutor no es un partido u otro. Es la sociedad organizada democráticamente en Estado de Derecho. Alguien ha podido pensar, y ha llegado incluso a escribir, que ETA-Batasuna tenía la oportunidad de organizar su propia desaparición porque gobernaba en el Estado Rodríguez Zapatero. Pero aun entendiendo lo que con ello se quería decir, ha sido una forma de hablar que ha llevado a la confusión: no importa quién gobierna, el Estado de Derecho consiste en la imposición y aceptación de unos límites que ningún gobernante puede trasgredir.

Que haya llegado la hora de la verdad no quiere decir que haya llegado la hora de la desesperanza. Hay que seguir apostando por la desaparición definitiva de ETA. El Estado de Derecho por medio de todos sus poderes, y el Gobierno es sólo uno de ellos, ha llevado a la organización terrorista a una alternativa a la que no se había visto confrontada nunca antes: o continuar como organización terrorista sometida a la persecución policial con ayuda internacional creciente y en un contexto mundial de incomprensión total, y sin futuro político alguno, o transformarse en una opción política como otra cualquiera, en las mismas condiciones, con las mismas obligaciones y con las mismas posibilidades, renunciando para siempre al uso de la violencia y del terror.

Esa alternativa no ha dejado de ser efectiva. Y todos los poderes del Estado están llamados a hacer todo lo que esté en sus manos para que la alternativa no deje de ser efectiva. ETA-Batasuna no lo tiene nada fácil para echarse atrás: significaría volver a asesinar, sabiendo que la lucha policial va a seguir con más ahínco, que sus posibilidades de supervivencia serán cada vez menores, su capacidad de condicionar la política vasca cercana a cero, su futuro más negro que nunca.

Y además el Gobierno puede dar pasos, pasos que quizá debiera haber dado antes. Lo peor de la situación que hemos vivido en los últimos meses ha sido la confusión. Desde el convencimiento de que con ETA no hay nada político que negociar, y desde el convencimiento de que la reforma del Estatuto de Gernika es mejor negociarla después de la desaparición de ETA, el Gobierno, en contacto con los partidos políticos, especialmente con el PP, debe tratar de plantear la cuestión de los presos de ETA para encontrar una salida conforme a la legalidad y que conduzca a que ETA firme su propia desaparición. Y eso debe plantearse cuanto antes.

Por lo demás, no es bueno que ETA-Batasuna trate de chantajear a la sociedad, y que recurra al fantasma de una escisión en sus filas para que sea el Estado de Derecho el que dé pasos imposibles. Si la esperanza que ha cuajado en la sociedad se frustra, la responsabilidad será únicamente de ETA. Nadie más será responsable. Ella sabrá hasta qué punto controla su propia organización. Una responsabilidad que no puede trasladar al Estado y a la sociedad.

Y sabiendo que si la esperanza se frustra la responsabilidad única radica en ETA y sólo en ETA, lo que cabe pedir a los partidos políticos es responsabilidad para no entrar en el juego partidista de sacar réditos de la situación. El Gobierno ha hecho lo que debía hacer, si bien algunos pasos concretos eran merecedores de crítica. Pero la decisión básica era una decisión de Estado acertada. En la medida en que a veces el aprovechamiento electoral ha hecho su aparición, ha sido reprobable. La oposición ha hecho su labor criticando lo que le parecía criticable, pero la deslegitimación que ha pretendido del Gobierno tenía demasiados tintes electorales.

En estos momentos se trata de seguir apostando por la esperanza de que ETA desaparezca, de que el Estado de Derecho y la democracia salgan victoriosas de esta agresión que dura demasiados años. Pero son los únicos que deben salir victoriosos, pues la línea de separación es clara: de un lado el Estado de Derecho -que incluye a todos los partidos democráticos- y de otro la violencia y el terror de ETA y de una Batasuna incapaz de desvincularse de esa historia.

Ley Fraga del 66 y la omertá catalana
Antonio Robles Libertad Digital 25 Agosto 2006

En plena dictadura franquista, el primer paso hacia la libertad de información se dio al promulgarse la Ley Fraga del 66. Con ella se daba fin a la censura previa en los medios de comunicación. Ya nadie debía pedir permiso para publicar nada, pero todos debían tener precaución al publicar todo no fuera que traspasaran los límites difusos impuestos por el régimen. Aparentemente los periodistas ganaban libertad de expresión, pero en la práctica muchos se impusieron una autocensura que, en muchas ocasiones, era peor que la propia censura previa.

En Cataluña ocurre algo parecido. Si exceptuamos los grandes medios de comunicación de masas privados, que se deben a sus respectivos intereses, los públicos están dirigidos y trabajados por periodistas que o bien comulgan con el ideario o se autocensuran para no defraudar a quienes políticamente controlan dichos medios.

Un ejemplo: el 3 de julio pasado, el jefe de programas de Radio Hospitalet, Ángel Luís León Hereza dirigía una denuncia a Clemente Murillo Benítez, presidente del Consejo de Administración de la Farga (empresa de medios de comunicación municipales), donde se denunciaba la politización de los medios de comunicación del Ayuntamiento de L’Hospitalet dominado por el Partido Socialista de Cataluña. Hace responsable de vehicular esa manipulación política a Cristina Sánchez, su directora. El control informativo "ha adquirido cotas tan alarmantes –afirma– que desvirtúan por completo el sentido de nuestra función de servicio público informativo para convertirnos en gabinete de prensa sonoro que ofrece un producto totalmente orientado". Los trabajadores, sigue, "no pueden ejercer su trabajo, se encuentran en permanente indefensión y tendencia patológica a la autocensura".

La consecuencia es "una férrea dictadura informativa de puertas adentro, una politización de las relaciones laborales causada al trasladar al ámbito laboral los mecanismos de conducta que rigen en el campo político. Es lo que ocurre en la Farga, en general, y en Ràdio L’Hospitalet, en particular, al mimetizar los hábitos políticos más deleznables".

Según el jefe de programas, el fin último del "control enfermizo de las informaciones" es "evitar que la oposición pueda aprovechar en condiciones normales de audiencia el legítimo altavoz de un medio informativo, impidiendo, por tanto, a la ciudadanía el derecho de la libertad de expresión y de comunicación".

Si sabemos esto hoy no es por lógica democrática del derecho a la libertad de expresión, sino por el heroísmo individual de un periodista digno. Excepción, rareza, he ahí el mal de un tiempo miserable. Nada que ver con un sistema político de ciudadanos libres.

El consistorio del alcalde socialista, Celestino Corbacho, prefiere matar la audiencia de Ràdio L’Hospitalet, la radio de su alcaldía, a que sus ciudadanos puedan utilizarla para el bien último por el que pagan sus impuestos: el control de quienes les gobiernan y la información libre que les hace sujetos políticos, dueños de su destino. No me extraña que pongan tanto celo en el control y distribución de las emisoras de radio.

Todo esto es tan cotidiano y tan asumido que nadie se escandaliza. Yo sí. Y me escandaliza aún más porque, a pesar de que dicha denuncia fuera hecha pública a primeros de julio, no hubiera ningún medio catalán que se hiciera eco. Esta es la omertá catalana, peor que la Ley Fraga del 66, pues aquella daba un paso de la dictadura hacia la libertad y ésta de la democracia hacia el control de los ciudadanos.

antoniorobles1789@hotmail.com

Oriente Medio
Europeos proporcionados
GEES Libertad Digital 25 Agosto 2006

La última guerra en Oriente Medio ha ofrecido a Europa la enésima oportunidad para demostrar al mundo quien es alguien, política y militarmente. Varios países europeos corrieron a airear su intención de enviar soldados como parte del contingente que la ONU pretende desplegar en el sur de Líbano para reforzar el alto el fuego. El problema es que los cascos azules europeos tardarán más de lo que se supone en llegar a suelo libanés, si es que llegan, dada las dificultades en las negociaciones sobre las aportaciones de tropas. Es decir, cuántos soldados pone cada uno. El temor a ver regresar cadáveres, como pasó con franceses y norteamericanos en 1983 gracias a los suicidas de Hezbolá, está reñido con las grandilocuencias de los presidentes de gobierno y todos esperan con pasmosa lentitud ver cuáles son y cómo se definen las reglas de la misión a cumplir. Algo que, recordemos, no se ha fijado por la resolución 1701. Precauciones que recuerdan, sin embargo, que el tiempo apremia.

Desgraciadamente para los bienintencionados, hace tiempo que Europa ya no cuenta como actor en el enquistado conflicto de Oriente Medio. Menos aún desde el momento en el que tachó de desproporcionada la reacción israelí en legítima defensa tras la captura de dos de sus soldados por Hezbolá. ¿No saben nuestros dirigentes que la proporcionalidad debe ser medida en función de la amenaza que representa Hezbolá para la seguridad de Israel y no exclusivamente por la captura de sus dos soldados? Pero el indiscriminado pacifismo de la opinión pública europea ya no nos sorprende cuando llora la muerte de terroristas de Hezbolá a manos de soldados israelíes y no al contrario. Peor aún: cuando eleva a crimen contra la humanidad el bombardeo de Qana y no los más de 250.000 muertos en Darfur. Ni para los europeos ni para las autoridades coránicas la muerte de un musulmán a manos de otro de su misma religión provoca horror e indignación, solo cuenta el musulmán que mata Israel.

Los europeos suplican el diálogo con el adversario, dan concesiones a los agresores, rechazan la idea de un enemigo. No hay más que escuchar las palabras del ministro de Asuntos Exteriores francés, Philippe Douste-Blazy, exaltando el papel estabilizador de Irán en la región. La respuesta a tan sublime cumplido fue la explicación del presidente Ahmadinejad de que la mejor solución al conflicto en el Líbano era la destrucción de Israel. Con este trasfondo es difícil creer que tropas enviadas por países europeos vayan a ejercer la más mínima presión militar contra Hezbolá para que se desarme, por muchas resoluciones de Naciones Unidas que se aprueben.

Pero eso no importa para la nueva "nueva izquierda" europea cuya proporcionalidad exige plegarse a los cánticos coránicos. No es casual que la columna vertebral de la posible aportación europea a UNIFIL venga de dos países marginales en términos militares, la Italia de Romano Prodi y lo que queda de España.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Las mentiras de Hizbolá sobre Jerusalén
POR STEPHEN SCHWARTZ ABC 25 Agosto 2006

EN 1997, el Papa Juan Pablo II, uno de los líderes de religiones monoteístas más importantes de los tiempos modernos, realizó una visita pastoral al atormentado país del Líbano. El viaje fue el primero a esa tierra por parte del Papa desde los tiempos de san Pedro. El movimiento armado libanés chií Hizbolá, que raramente pasa por alto una oportunidad propagandística, dirigió al Pontífice una declaración pública. El documento, difundido a través del canal de televisión vía satélite de Hizbolá El-Manar, era notable por su insolencia: Hizbolá advertía a Juan Pablo II, conocido correctamente como el mejor amigo de la Casa de Israel de los últimos Papas, que «las declaraciones positivas (de Su Santidad) concernientes a los judíos han dejado una impresión negativa entre los pueblos de la región y el mundo islámico». Pero en esa ocasión, Hizbolá tuvo la extraordinaria cara de exigir el apoyo del Papa a «la liberación de al-Quds», es decir, de Jerusalén. La agresiva milicia chií afirmaba que «el tema palestino... amenaza la propia al-Quds (Jerusalén). Esta ciudad es vista con santidad por parte de los musulmanes... La ciudad es vista con reverencia y santidad también por los cristianos. Hay aquéllos, sin embargo, que quieren verla convertida en la capital eterna de una entidad agresiva racista que posee un historial lleno de persecución de los fieles de otros credos».

Hizbolá amputa la herencia judía de Jerusalén empezando por la historia de la ciudad, que es la nodriza de todos los monoteístas. Esto es una negación de la realidad tan ultrajante que es sobrecogedora. Pero los radicales chiíes que hoy hacen llover terror incandescente sobre el norte de Israel representan otras mentiras flagrantes. En primer lugar, mientras que al-Quds (la sagrada) es en la práctica una ciudad sagrada para los musulmanes igual que para judíos y cristianos, no requiere de ninguna liberación. Los enclaves musulmanes de culto en Israel están protegidos por el Estado judío, bajo regulaciones ampliamente heredadas de la mayor entidad islámica de la historia, el Imperio Otomano. Por ejemplo, el Monte del Templo, conocido para los musulmanes como Haram ash-Sharif o santuario noble, es una zona vetada a los judíos religiosos. Esto significa que el enorme perímetro que incluye la Cúpula de la Roca, el primer gran logro de la arquitectura musulmana, y la mezquita de al-Aqsa, un templo de belleza sobrecogedora con ventanas de cristal de colores, se encuentra por completo bajo el control de un «waqf» islámico o institución religiosa. ¿Cómo podría necesitar tal espacio liberación y de qué? ¿Preferiría Hizbolá su transformación de su actual serenidad y privacidad en una atracción turística? (No existe, a propósito, ninguna audiencia chií para Hizbolá entre los árabes israelíes o los palestinos, entre los cuales casi todos son suníes). Fundaciones islámicas administran numerosos lugares sagrados en Israel, incluyendo la tumba del profeta Samuel, que es considerada valiosa de honor tanto por los musulmanes como por los judíos. En una reciente visita a Jerusalén fui a la tumba de Samuel y dispensé un sermón en la mezquita que se sostiene sobre su estructura principal; a continuación accedí a la sinagoga y el sarcófago que hay debajo. Israel nunca ha actuado contra musulmanes o cristianos como entidad de religión. Pero Hizbolá decía al Papa Juan Pablo II: «Esta ciudad que es sagrada en la conciencia cristiana y que siempre ha provocado el celo de los pueblos cristianos está siendo vaciada silenciosa y constantemente -como usted sabe- de la presencia árabe, ya sea musulmana o cristiana; esa presencia está siendo reducida masivamente a través de una política sistemática adoptada contra sus representantes como particulares e instituciones».

La mentira se compone así. Israel ha institucionalizado el Islam como credo reconocido dentro de las fronteras del país. Israel mantiene tribunales religiosos islámicos (sharia) como opción en casos personales y familiares, junto con la ley judía y cristiana, además del código civil secular. Israel protege la seguridad de los activos restantes pertenecientes a religiones monoteístas, a excepción de la pérdida de algunas estructuras fruto de los desastres de la guerra. En la práctica, uno no debe olvidar que mientras que algunas propiedades musulmanas fueron demolidas por los israelíes en Jerusalén Este, la tumba del patriarca José en Nablús, otro lugar de peregrinación tanto para los musulmanes como para los judíos, fue destruida en la pesadilla de sangre por un tumulto árabe en el 2000. No obstante, para aquéllos que tienen fe, la esperanza persiste. Mientras estaba en Jerusalén, fui inspirado por el modo único en el que elementos judíos, musulmanes y cristianos de la ciudad representan costumbres universales y entrelazadas. Camino de la plaza Umar ibn ul-Jattab, en el barrio musulmán, pude escuchar rumores, típicamente asociados en Occidente con mujeres musulmanas, llegar desde el Muro Occidental próximo, donde las marroquíes y otras mujeres judías de cultura árabe expresan así su alegría en lo sagrado del lugar. Una procesión de judíos bujarianos se aproximó al muro, en conmemoración de un «bar mitzvah», con el soplo de las mismas trompetas largas y adornadas que uno escucha por toda Asia Central entre los tibetanos e incluso en Pekín, en tiempos pasados.

El movimiento terrorista de financiación saudí Hamás predica que toda la tierra de Israel es propiedad islámica. La moribunda Organización para la Liberación de Palestina bautizó sus escuadrones suicidas copiados a Hamás como Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa, sugiriendo que su campaña criminal estaba motivada por una furiosa lucha por la libertad en Haram ash-Sharif. El Yihad Islámico palestino, un grupo terrorista suní apoyado por el Irán chií, también bautiza sus bandas criminales como Brigadas de Al-Quds.

Esto revela que el verdadero significado de la frase «liberación de al-Quds» es la destrucción de Israel. Pero ha llegado el momento de que los musulmanes moderados y espirituales que creen en un futuro de estabilidad y respeto para su comunidad global acepten la legitimidad de Israel y pasen página hacia la democracia, la prosperidad, el progreso, la cooperación global y el renacimiento intelectual de las tierras musulmanas y la fe de Mahoma.
(*) Periodista y director Ejecutivo del Centro de Pluralismo Islámico de Washington

Todos somos infieles
EDITORIAL Libertad Digital 25 Agosto 2006

Gustavo de Arístegui nunca ha sido radical ni extremista en sus críticas al islamismo, que siempre ha separado del Islam. No hay mejor prueba de ello que el hecho de que Yusuf Fernández lo tachara de "islamófobo" por una conferencia en la que precisaba que los islamistas radicales son "una minoría entre los 27 millones de creyentes del Islam que viven en Europa". Pero el hecho de ser moderado no significa nada para quienes han hecho del fundamentalismo su vida, de modo que han empezado a amenazarlo. Él es un infiel y, por tanto, ha de ser castigado por ello.

Ayaan Hirsi Ali ya denunció hace unos meses en Madrid que "la idea de que el Islam es la religión de la paz no tiene ningún fundamento", pues "dos de cada tres guerras en el mundo se libran en nombre de esa creencia". Hirsi Ali ha dedicado su vida a denunciar el sometimiento al que la cultura islámica somete a la mujer y ha resaltado la necesidad de una crítica ilustrada al Islam desde su interior, que permita a esta religión convivir en paz con y en Occidente, respetando los derechos individuales. Por esa denuncia fue asesinado el director de cine Theo Van Gogh y ahora ella se ha visto obligada a exiliarse –por segunda vez en su vida– en Estados Unidos, marchándose de una Holanda donde resulta demasiado incómoda para los apaciguadores del islamismo. Ella no sólo es infiel, sino que además es apóstata y mujer; y debe ser castigada por ello aún más duramente.

El multiculturalismo se ha impuesto en Europa como dogma de fe políticamente correcto. Bajo la sacralización de "todas las culturas", por su supuesto valor intrínseco y la negación de la mera posibilidad de evaluarlas porque cualquier examen se haría bajo el prisma viciado de la cultura del examinador, se esconde la crítica a Occidente y sólo a Occidente, la única cultura que sí puede condenarse impunemente. Sin embargo, las culturas tienen una función al servicio del hombre: proveerle de los mejores instrumentos posibles para desenvolverse en la vida. El hecho de que la emigración se produzca casi exclusivamente desde países musulmanes a occidentales, y no al revés, por ejemplo, demuestra que la cultura occidental sirve mejor a las necesidades de los hombres, musulmanes o no. Tildar de "islamofobia" las críticas al Islam, confundir la lucha de las ideas con la estigmatización de los creyentes por serlo, es negar a los musulmanes la posibilidad de adoptar una cultura que, como la occidental, no les exige cambiar de religión pero sí respetar el pensamiento y las creencias de los demás.

No resulta extraño que quienes en España se han convertido al Islam convirtiéndose en portavoces del mismo nieguen a los demás musulmanes la posibilidad de occidentalizarse. Al fin y al cabo, personas como Roger Garaudy, Mansur Escudero o el propio Yusuf Fernández no han hecho más que cambiar el modo en que combaten a Occidente y la democracia liberal, pasándose del comunismo al Islam. Si existe alguna esperanza de que el Islam se reforme, como pide Hirsi Ali, no se hará gracias a ellos sino a pesar de ellos. El mundo libre ha tenido que vencer al fascismo, al nazismo y al comunismo para sobrevivir. Ahora debe luchar contra el islamismo. Porque para él todos somos infieles y debemos desaparecer o someternos a sus dictados.

Visiones
Punto sin retorno
Thomas Sowell Libertad Digital 25 Agosto 2006

Es difícil pensar en un momento en el que una nación –y toda una civilización– se haya decantado de manera más fútil hacia una catástrofe mayor que la que se avecina hoy sobre Estados Unidos y la civilización occidental.

Las armas nucleares en manos de Irán y Corea del Norte significan que solamente es cuestión de tiempo antes de que haya armas nucleares en manos de organizaciones terroristas internacionales. Corea del Norte necesita dinero e Irán ha formulado abiertamente como su objetivo la destrucción de Israel, y tanto sus acciones como su retórica sugieren que lo que pretende se extiende mucho más allá de un segundo Holocausto.

No preguntes por quién doblan las campanas. Doblan por ti.

Esto no es solamente otra amenaza en la historia de las amenazas militares. La Unión Soviética, a pesar de su arsenal nuclear masivo, podía ser disuadida mediante nuestro arsenal nuclear propio. Pero los terroristas suicidas no pueden ser disuadidos. Los fanáticos llenos de odio no pueden ser ni disuadidos ni comprados, ya sean Hezbolá, Hamas o el gobierno de Irán. Los esfuerzos fútiles por llevar la paz a Oriente Medio a través de concesiones se equivocaron de manera fundamental al evaluar las motivaciones en juego.

El odio y la humillación son las motivaciones clave que no pueden ser compradas con un "intercambio de paz por territorios", con un " estado palestino" o con cualquier otra concesión que pueda haber funcionado en otros momentos y lugares.

La humillación y el odio van de la mano. ¿Por qué humillación? Porque una cultura antaño dinámica y orgullosa, en primera línea de la civilización mundial, y que aún hoy incorpora la creencia de su propia superioridad frente a los "infieles", se muestra dolorosamente ante el mundo entero como una región atrasada carcomida por la pobreza y que se queda muy atrás en virtualmente todos los campos de la empresa humana.

No hay manera de que puedan alcanzarnos en cien años, aún si el resto del mundo se quedara tal cual. Y no van a esperar cien años para airear su resentimiento y frustración ante la humillante posición en la que se encuentran.

La mera existencia de Israel como nación occidental moderna y próspera en su entorno es un bofetón cotidiano en la cara. Para los demagogos, nada es más fácil que culpar a Israel, a Estados Unidos, o a la civilización occidental en general por su propia situación.

Hitler fue capaz de provocar resentimiento y fanatismo similares en Alemania bajo condiciones ni remotamente parecidas a las de la mayor parte de los países de Oriente Medio. Las pruebas del éxito de una demagogia similar en esa región abundan por doquier.

¿Qué tipo de gente proporciona un mercado para los vídeos de decapitaciones de rehenes inocentes? ¿Qué tipo de gente tira por la borda de un crucero a un inválido simplemente porque es judío? ¿Qué tipo de gente empotra aviones contra edificios para airear su odio a costa de sus propias vidas? Pues el tipo de personas que podrían poseer en breve armamento nuclear.

¿Y qué hay de nosotros mismos? ¿Comprendemos que el mundo nunca será el mismo después de que los fanáticos llenos de odio logren la capacidad de borrar de la faz de la tierra ciudades norteamericanas enteras? ¿Imaginamos aún que podemos comprarlos, como Israel fue animado a comprarlos con "paz por territorios", una paz que ha demostrado ser completamente ilusoria?

Hasta los conquistadores sin escrúpulos del pasado, de Genghis Khan a Adolf Hitler, querían algunos beneficios tangibles para ellos mismos o para sus naciones: tierra, riqueza, poder... Lo que los fanáticos de Oriente Medio quieren es la destrucción y la humillación de Occidente. Su tratamiento de los rehenes, algunos de los cuales eran personal humanitario ayudando a gente de Oriente Medio, muestra que lo que quiere el terrorismo es provocar el máximo dolor y angustia psíquica a sus víctimas antes de matarlas.

Una vez que estos fanáticos tengan armas nucleares, entre esas víctimas estarán usted, sus hijos y los hijos de sus hijos.

Los terroristas no necesitan empezar borrando del mapa ciudades. Lo más probable es que primero quieran forzarnos a humillarnos en cualquier sentido que conciban sus sádicas imaginaciones por miedo a sus armas nucleares.

Después de que nosotros, o nuestros hijos o nuestros nietos, nos encontremos viviendo a merced de gente sin clemencia, ¿qué pensarán las futuras generaciones de nosotros, que dejamos que esto sucediera porque queríamos aplacar a "la opinión mundial" no actuando "unilateralmente"? Nos aproximamos rápidamente al punto sin retorno.

Thomas Sowell es doctor en Economía y escritor. Es especialista del Instituto Hoover

Asesor de Zapatero
Máximo Cajal
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 25 Agosto 2006

Han pasado más de veintiséis años desde la toma e incendio de nuestra embajada en Guatemala, donde perdieron la vida 37 personas, entre ellas todos los funcionarios españoles a excepción del embajador, Máximo Cajal. El fuego fue provocado por la policía guatemalteca siguiendo órdenes del presidente Fernando Romeo Lucas García, fallecido en 2005 (circunstancia que no ha impedido al juez Pedraz ordenar el pasado mes su busca y captura por genocidio).

En un sentido más amplio, la responsabilidad de los hechos, según los familiares de dos de las víctimas –nada menos que Eduardo Cáceres Lehnhoff, ex vicepresidente de la República, y Alfredo Molina Orantes, ex ministro de Relaciones Exteriores–, habría sido del embajador. Máximo Cajal lo explica así: "no pueden aceptar que quienes los condenaron a una muerte cierta formaban parte del mismo establishment al que pertenecían sus deudos" (El País, 29-1-05).

Una sombra tiene que haber perseguido al diplomático español durante todos estos años. Y no me refiero a la sombra que arrojan sobre él los Cáceres y los Molina, sino al remordimiento de haber sobrevivido a todos sus subordinados. Él lamenta el trato que le dispensó el gobierno de UCD al regresar a España, aislándolo de la prensa.

Diplomático desde 1965, intérprete de Franco en su entrevista con De Gaulle, en 2003 publicó el libro Ceuta y Melilla, Olivenza y Gibraltar ¿Dónde acaba España?, en el que defiende la "retrocesión" de la soberanía de Ceuta y Melilla a Marruecos, mintiendo (pues un diplomático no puede ignorar esto) sobre el estatuto de las dos ciudades, que considera colonias. Según declaró: "Hay que remediar una situación que me parece básicamente injusta. Una situación colonial que es una afrenta a Marruecos."

Máximo Cajal colaboró en la confección del programa electoral del PSOE y es asesor personal y representante especial del presidente Rodríguez para la Alianza de Civilizaciones, la iniciativa que el líder iraní Jatami presentó ante la ONU a finales de los noventa y que Rodríguez recicló ante la misma instancia en 2004.

El hombre que fue embajador ante la OTAN y principal negociador del acuerdo hispano-estadounidense de 1988, revela inquietantes afinidades con la República Islámica de Irán: "¿Por qué se la va a negar el derecho a tener armamento nuclear, cuando está rodeado de países que lo tienen?" Afinidades que lo apartan de cualquier posición homologable no ya con la Unión Europea, no ya con Occidente, sino con la comunidad internacional.

Afinidades que alinean al perpetrador del programa del PSOE en materia internacional con la potencia que arma y financia a Hezbolá, con el país cuyo presidente niega el Holocausto y declara la necesidad de borrar a Israel del mapa. La tiranía que con su programa de enriquecimiento de uranio amenaza la estabilidad mundial. Máximo Cajal, otro activo del presidente Rodríguez.

Dirigentes batasunos desafían a la Justicia con llamamientos a participar en la manifestación
V. ORTEGA / N. COLLI. SAN SEBASTIÁN/MADRID. ABC 25 Agosto 2006

Casi al mismo tiempo que el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz notificaba su decisión de autorizar la manifestación que hoy recorrerá las calles de Bilbao para pedir la autodeterminación del País Vasco ante la inexistencia de indicios que la vinculen con Batasuna, dos miembros de la mesa nacional de la formación ilegalizada, Joseba Permach y Joseba Álvarez, desafiaban a la Justicia en San Sebastián con una rueda de prensa convocada para pedir a los vascos su apoyo a la marcha y para anunciar su presencia en la misma.

Permach y Álvarez justificaron su asistencia a la manifestación indicando que la autodeterminación «y el derecho de los vascos a decidir» -lemas de la convocatoria- son reclamaciones que Batasuna lleva tiempo realizando. Hace un año, los dirigentes de Batasuna ya tuvieron una presencia destacada en la manifestación con la que la izquierda abertzale celebró el día grande de las fiestas de Bilbao. Entonces, fue Permach quien pronunció el discurso al término de la marcha invitando al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, a pedir contrapartidas para poner en marcha «un proceso de paz».

La aparición en escena de los dos batasunos ayer, cuando la manifestación ha sido convocada oficialmente por 38 personas «anónimas» -que no quisieron identificarse ante la prensa, aunque se sabe que siete de ellas formaron parte de candidaturas ilegalizadas- y cuando la marcha ya ha sido autorizada tanto en vía administrativa como judicial, supone un cambio de estrategia por parte de la formación ilegal con respecto a la convocatoria del pasado día 12 en San Sebastián.

Nueva estrategia
Hace dos semanas, los dirigentes de la ilegal Batasuna fueron quienes hicieron el primer anuncio de la convocatoria de San Sebastián, lo que provocó que fueran citados a declarar como imputados por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, instructor del sumario en el que se ha ordenado la suspensión de actividades de la formación proetarra ante su presunta utilización como medio en la financiación de ETA. Los batasunos quedaron en libertad pero con la clara advertencia de que el juez tomaría medidas cautelares contra ellos si promovían la manifestación, lo que les forzó a preparar contra-reloj el grupo de «ciudadanos anónimos» que finalmente se responsabilizó de la convocatoria.

Ahora, el procedimiento ha sido el inverso. Batasuna ha salido en apoyo de la manifestación cuando ésta ya había sido autorizada por la Consejería de Interior del Gobierno vasco y cuando ya se sabía que la Fiscalía de la Audiencia Nacional -basándose en informes de la Policía y de la Ertzaintza- había informado al juez Santiago Pedraz -que sustituye a Garzón, de vacaciones,- que no había inconveniente para que la convocatoria siguiera adelante, pues ningún elemento la vinculaba a Batasuna.

Fuentes de la Audiencia Nacional indicaron ayer por la tarde a ABC que hasta ese momento la Fiscalía no había recibido información policial alguna sobre la rueda de prensa de Permach y Álvarez por lo que, en principio, no se planteaba la posibilidad de solicitar la prohibición de la marcha.

Al mediodía, Pedraz había dictado una resolución en la que descartaba la «vinculación» de la convocatoria con Batasuna «ni aún por razón de que siete personas de 38 ciudadanos hayan podido ser identificadas como personas que mantuvieron en el pasado vinculacíón con HB/EH/Batasuna, pues no cabe deducir que por tal condición pasada, y sin que conste vinculación actual alguna a Batasuna, sea efectivamente ésta quien «esté detrás» de la convocatoria».

El juez hace suyos algunos de los argumentos utilizados por Garzón en el auto con el que autorizó la marcha de San Sebastián. Entre ellos, la advertencia a los batasunos de que no podían aparecer ni directa ni indirectamente como responsables de la convocatoria ni tener una participación representativa en la misma y la prohibición de exhibir símbolos de la formación ilegal.

Día de ayuno en una prisión francesa
La de Bilbao no será la única manifestación organizada por la llamada «izquierda abertzale» en el País Vasco pues la organización de apoyo a los presos de ETA Askatasuna, declarada ilegal por el juez Garzón, anunció ayer la convocatoria de una marcha para mañana sábado en San Sebastián en solidaridad con el preso etarra José Ignacio de Juana Chaos, que se encuentra en huelga de hambre desde el pasado 7 de agosto. La marcha tendrá como objetivo reclamar la puesta en libertad del antiguo miembro del «comando Madrid», sobre el que pesa una condena milenaria por numerosos asesinatos y que se encuentra encarcelado desde 1987.

Por otra parte, los etarras presos en Francia Oier González, Juan Carlos Subijana y Xabier Larequi, van a renunciar a su comida el viernes en solidaridad con De Juana.

EL JUEZ PEDRAZ NO VE "VÍNCULO OBJETIVO ALGUNO"
ETA-Batasuna asume el protagonismo de la manifestación, llama a participar y exhibe el lema oficial del acto
Antes de que el juez Pedraz diera el visto bueno a la manifestación, se produjo en San Sebastián un hecho que confirma la autoría de la convocatoria: dos altos cargos de ETA-Batasuna, Joseba Permach y Joseba Álvarez, llamaron a acudir al acto en una rueda de prensa junto al cartel en el que se lee el lema oficial de la convocatoria. Según el juez no hay "vínculo objetivo alguno" y no aprecia que esta formación "esté detrás" de la convocatoria. Garzón y Conde Pumpido coincidieron en que la condición para no suspender la marcha es que no se demostrara "inspirada" por Batasuna. Tras la marcha del viernes, el mundo de ETA hará un acto de apoyo al sanguinario De Juana Chaos en San Sebastián.
Agencias Libertad Digital 25 Agosto 2006

Hay que recordar que el lema que se exhibirá en la manifestación de este próximo viernes (Euskal Herriak Autodeterminazioa) fue presentado a primeros de agosto por dos líderes de Batasuna, Pernando Barrena y Ángel María Elcano. En aquella ocasión, la rueda de prensa se celebró para convocar a la marcha que se permitió en San Sebastián el 13 de agosto y junto al cartel aparecía también la simbología de Batasuna. Ante tan evidente asunción por parte de los proetarras, el juez Garzón citó a declarar a los batasunos.

La resolución del juez sostuvo que "son personas que en representación de Batasuna han asumido el protagonismo sobre el anuncio de la manifestación y en cuya acta anunciadora aparecía el anagrama de esa formación".

Esta vez el esquema vuelve a ser el mismo: Batasuna protagoniza la puesta de largo de la manifestación y asume el protagonismo de la misma al comparecer ante la prensa con el cartel y lema de la convocatoria. Tal y como han confirmado Joseba Permach y Joseba Álvarez , este año volverá a repetirse el desfile de los batasunos. Además, han aprovechado para llamar a movilizarse en favor del "derecho de autodeterminación" y de una "resolución democrática del conflicto".

Según recoge Europa Press, Permach y Álvarez se han referido también al mensaje que el Gobierno lazó este miércoles a ETA a través de El País sobre los presos y la legalización de Batasuna. "Los presos tienen derechos reconocidos que no dependen de las situaciones políticas sino de los procesos", ha apuntado Álvarez sólo dos semanas después de que diera por hecho que la negociación de ETA con Zapatero deberá dejar a los etarras encarcelados en la calle.

Batasuna-ETA ha insistido en que "no hay ninguna motivación" para no respetar esos supuestos "derechos reconocidos" "si no es la instrumentalización política del colectivo de presos por parte del PSOE en un momento como éste".
Los dos batasunos han apuntado que "nadie se cree" que no hubiera conversaciones previas con el PSOE para llegar a la negociación con ETA y han reprochado a los socialistas que haya menos que entonces y que estén poniendo más dificultades.

La Audiencia ampara la marcha abertzale
-El juez Pedraz reitera los argumentos policiales y de la Fiscalía y autoriza la manifestación de hoy en Bilbao - El magistrado mantiene que no se ha constatado un «vínculo objetivo» que relacione la protesta con Batasuna - Rechaza el recurso de Fiscalía contra la excarcelación de dos etarras acusados por el asesinato de Giménez Abad
R. Coarasa  La Razón 25 Agosto 2006

Madrid- Con el visto bueno de la Fiscalía, de la Policía y de la Ertzaintza, el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz dio ayer vía libre a la manifestación abertzale convocada para el mediodía de hoy en Bilbao. El magistrado ha hecho suyos los argumentos del Ministerio Público y de su compañero Baltasar Garzón y ha rechazado la petición de prohibición de la marcha instada por la asociación Dignidad y Justicia, porque «no hay vínculos objetivos» entre esta iniciativa abertzale y la ilegalizada Batasuna.

Para Pedraz, que siete de los 38 convocantes del acto hayan integrado con anterioridad candidaturas de organizaciones ilegalizadas como Euskal Herritarrok (EH) y Herria Aurrera no permite deducir «que por tal condición pasada, y sin que conste vinculación actual alguna a Batasuna, sea efectivamente ésta quien esté detrás de la convocatoria».

Para respaldar esa conclusión, Pedraz se acoge al «criterio restrictivo» de interpretación del auto de suspensión de actividades que pesa sobre Batasuna, enunciado por Garzón en un auto el pasado 12 de agosto. Entonces, el titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional dejó claro que la restricción de derechos fundamentales (entre ellos el de reunión) que lleva aparejada aquél no debía aplicarse de forma extensiva.

Garzón enunció lo que lleva camino de convertirse en el futuro en la vara judicial de medir la capacidad de maniobra de la izquierda abertzale. «Las decisiones de suspensión de derechos fundamentales en un proceso penal -insistió- deben ser siempre interpretadas con rigor pero restrictivamente». Hacer lo contrario, añadía (quizá con las actuaciones llevadas a cabo por su antecesor, Fernando Grande-Maralaska, en mente), «entraría de lleno en el ámbito de la arbitrariedad y aplicaría criterios políticos a lo que debe ser algo estrictamente jurisdiccional». O lo que es lo mismo: los derechos individuales y políticos de los miembros de Batasuna no deben recortarse salvo que éstos actúen en nombre de la formación ilegalizada, una tesis defendida en su día por el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido y por el propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

Con estos argumentos, Pedraz rechaza la petición de suspensión instada por Dignidad y Justicia, que considera que detrás de la protesta se encuentra Batasuna, por lo que la convocatoria de la misma se ha efectuado «en fraude de ley».

Dos horas antes de que Pedraz hiciese pública su decisión, los dirigentes de Batasuna Joseba Álvarez y Joseba Permach, midiendo mucho sus palabras, animaban de forma genérica a defender el derecho de autodeterminación del País Vasco.

Fuentes jurídicas explicaron que si el magistrado considera que con sus manifestaciones han incumplido el auto de suspensión de actividades de enero pasado, el juez podría solicitar a primera hora de la mañana de hoy los correspondientes informes a Policía y Fiscalía antes de decidir de nuevo sobre la suerte de la manifestación.

Aunque Pedraz no insta a la Ertzaintza a impedir la protesta si se corean consignas a favor de Batasuna o se exhiben símbolos de la formación abertzale, otro juez, Juan del Olmo (quien tuvo que resolver sobre la notificación administrativa de la convocatoria efectuada por un ciudadano particular al Gobierno vasco), ya dio por buenos el pasado miércoles los informes solicitados al respecto por la Fiscalía a la Policía autonómica.

Al margen de la autorización de la protesta, Pedraz adoptó ayer otra decisión tan esperada como controvertida. El magistrado ha rechazado el recurso de la Fiscalía en contra de la excarcelación de los etarras David Pla y Aitor Lorente, a quienes el Ministerio Público considera cooperadores necesarios del asesinato en Zaragoza, el 6 de mayo de 2001, del senador del PP Manuel Giménez Abad.

«Más que serias dudas»
Pedraz insiste en los argumentos utilizados el pasado 17 de agosto, cuando revocó la decisión de Garzón de mantener en prisión a los etarras (pese a que ya habían cumplido su condena) hasta que los informes policiales esclareciesen si la información facilitada por ellos a la dirección de ETA fue determinante para cometer el crimen. El magistrado considera que los elementos con que se cuenta para imputar a Pla y Lorente (la documentación intervenida en Francia al etarra Ibon Fernández de Iradi «Susper» en diciembre de 2003) «no pueden considerarse motivos bastantes para creerles responsables criminalmente del delito». Según hace constar, el plano en el que estaban marcados puntos de vigilancia del domicilio y recorrido que seguía el político (asesinado cuando se dirigía al fútbol con su hijo) no llegó a manos de la cúpula etarra «pues fue intervenido tras su detención».

Además, hace hincapié en que en los datos que los etarras pasaron a la dirección de la banda en Francia «no hay referencia alguna al Sr. Giménez Abad» y que la propia Policía apuntó la existencia, en el momento de la detención, de otro comando paralelo en Zaragoza «que sí sería responsable del delito». Basándose en sus «serias dudas» de que fueran los dos etarras quien facilitaran la información imprescindible para cometer el crimen, Pedraz rechaza finalmente el recurso del fiscal. La Sala de lo Penal, a quien ha recurrido la Fiscalía, tiene ahora la palabra.
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