AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 28 Agosto  2006

Prueba de fuego para un Gobierno desbordado
Editorial ABC 28 Agosto 2006

A punto de empezar un curso político que conjuga citas electorales, la negociación con ETA, un despliegue sin precedentes de militares españoles en conflictos bélicos y una situación rayana con la emergencia nacional a cuenta de inmigración clandestina, el verano nos deja noticias preocupantes acerca de la solvencia del Gobierno para arrostrar tan exigente prueba. De poco le va a valer el patrón seguido hasta ahora: la política concebida como estrategia partidista y de distribución de cuotas de poder. Por contra, el Ejecutivo del PSOE apenas ha puesto interés en la gestión adecuada de los problemas que importan realmente a los ciudadanos, encargada con frecuencia a ministros de bajo perfil político y escasa capacidad organizativa.

Para ver la musculación con la que el Gobierno se enfrenta a tan inquietante panorama resulta ilustrativo detenerse en lo que ha ocurrido en julio y agosto, meses marcados por el espectáculo lamentable del Prat, por la llegada incesante de cayucos a Canarias y por el drama forestal vivido en Galicia. En todos estos casos, el Ejecutivo ha buscado un chivo expiatorio, ya sea la herencia del PP, la falta de apoyo de la UE o incluso la existencia de conspiraciones, siempre invocadas pero nunca probadas. Cuando falla el poder público, los grandes perjudicados son los ciudadanos, que no están dispuestos a permitir que los ministros oculten su impericia bajo cortinas de humo como la retirada de la estatua de Franco en Zaragoza, o bien echando balones fuera, hacia Europa, las administraciones autonómicas e incluso la oposición.

Si en pleno estío Zapatero y su equipo son incapaces de instalar a los ciudadanos en la tranquilidad, lo que ocurra a partir de ahora es tan imprevisible como preocupante. El denso curso político que hoy comienza tiene su primer jalón en las elecciones al Parlamento de Cataluña, donde los errores de bulto y los fracasos macizos (la infamia de Perpiñán, el desastre del Carmelo, la denuncia de corrupción institucional sin pruebas, los peajes partidarios que deben pagar los funcionarios y, como colofón, la calamitosa reforma del Estatuto) han motivado la prematura salida de Pasqual Maragall de la escena política, que paga la cuenta que pasa al cobro el haberse aliado con un partido independentista, con ramalazos de radicalismo, y el que Zapatero pactase con su principal rival político (CiU) para salvar los muebles en la reforma del Estatuto. El día que Mas acudió a la Moncloa, Maragall supo que tendría que vaciar los cajones de su despacho.

Deja Maragall el Palacio de la Generalitat, pero promete hacerlo con polvora dirigida a Zapatero y Montilla. Como informa hoy ABC, el presidente de la Generalitat hará más radical y nacionalista su discurso en la próxima Diada, lo que constituye una herencia envenenada para su sustituto, a quien el presidente saliente también ha exigido que el PSC tenga grupo político propio en el Congreso. El discurso del adiós de Maragall puede contribuir a confundir definitivamente al electorado socialista y a lesionar las posibilidades de Montilla. Paralelamente, Zapatero habrá de buscar un socio estable en el Congreso, donde el PSOE tiene una mayoría precaria a pesar de la pastueña complacencia de los grupos minoritarios. Sólo el PP es oposición. Con la refriega de la campaña catalana de por medio, a los socialistas no les será fácil encontrar un socio medianamente estable que les garantice la aprobación de los Presupuestos para 2007, ley estrella de cada año y que es imprescindible que salga adelante. Las piezas que Zapatero necesita están todas en Cataluña.

Estas incertidumbres coinciden -según lo expresado por el propio Gobierno-con el crucial comienzo oficial del famoso «proceso», sin que cesen las amenazas de la banda, sin que la vocinglera altanería de la ilegal Batasuna deje de manifestarse por las calles vascas, ni sin que la extorsión a empresarios o el terror callejero hayan desaparecido. Los enviados del Gobierno se sentarán en la mesa sin que los etarras hayan hecho un solo gesto que aliente a pensar que no están donde siempre han estado, el siniestro lugar donde se han cometido casi mil asesinatos. Peor aún, los españoles han asistido a un rosario de declaraciones y comunicados en los que cada uno de los tentáculos de ETA ha dejado claro que sin precio político de por medio no hay nada de qué hablar. Otoño, pues, de alto voltaje, de esos que requieren un notable peso político, un sentido de Estado y una vocación por el interés general de los españoles que no se vislumbran en Zapatero ni en un Gobierno desbordado.

NO HAY PEOR SORDO QUE EL QUE NO QUIERE OÍR
Editorial  minutodigital 28 Agosto 2006

A todas horas, favorecidos por la inmunidad, los etarras injurian a España y se burlan de sus víctimas con el consentimiento de unas autoridades traidoras, el apoyo de unos medios de comunicación inmorales y la indiferencia de una sociedad a la que se ha despojado de su capacidad de reacción ante la injusticia.

Este fin de semana ha sido abundante en revolcones al Estado de Derecho y el sentido común. Dos actos claramente organizados a favor de ETA-Batasuna se han permitido, ante la impotencia de unas pocas asociaciones cívicas que luchan solas por la dignidad de España y la protesta del PP.

Respecto a la manifestación en Bilbao, solo podemos decir que cualquier vigilante de supermercado encargado de la seguridad de los carritos de la compra, habría echo bastante más que nuestra policía a la hora de investigar si Batasuna estaba detrás de la manifestación del viernes. Un informe grotesco, que elude cualquier investigación seria sobre los vínculos de los convocantes y Batasuna, para contarnos una historieta de ruedas de prensa y carteles que cualquiera podría elaborar con solo abrir los periódicos o internet, no es precisamente lo que se espera de un cuerpo policial en teoría profesional. Pero el informe ha servido de disculpa para que nuestros jueces puedan hacerse los tontos, y tomarnos por tontos, en vez de demostrar que nuestra justicia tiene arrestos suficientes para ser independiente del gobierno de turno y aplicar la ley sin que le tiemble la mano.

No contentos con la “guasa” del viernes, también se ha permitido una manifestación en apoyo del asesino de ETA Iñaki De Juana Chaos. Nuestras autoridades han vuelto a escudarse detrás de la farsa de los vecinos que espontáneamente han convocado la “manifa”, para tolerarla. Con tal de que no lleven pancartas explicitas de ETA-Batasuna y no se produzcan incidentes se dan por satisfechos, e incluso presumen de normalidad. Y es que lo peor del asunto es que los responsables públicos, la mayoría de los medios de comunicación y muchas personas vean normal que se permita una manifestación a favor del terrorismo y de un asesino responsable de la muerte de 25 personas, que lejos de arrepentirse se siente orgulloso de sus actos.

Sabemos que desde el poder están dispuestos a usar estas formulas criminales de manipulación para burlarse del pueblo español. Comprobamos que nuestros jueces de ninguna manera quieren complicarse su acomodada vida y están dispuestos a ser cómplices de la farsa con tal de no dar la nota. ¿Y el pueblo? Semejante infamia solo puede ser tolerada por quien disponga de grandes caudales de hipocresía y este dispuesto a tragar con cualquier cosa con tal de que su aburguesada vida no se vea alterada. Les aconsejamos que hagan una reflexión personal: ¿Hacen todo lo que esta en sus manos para oponerse a esta infamia? ¿o se dan por satisfechos con criticar y echarse las manos a la cabeza? No se hagan los sordos y arrimen el hombro si de verdad les importa España.

FRENTE A LOS BATASUNOS SOLO EL PP
Editorial  minutodigital 28 Agosto 2006

No ha servido absolutamente de nada. Otra vez, con la complicidad del PSOE y las instituciones, la ilegalizada Batasuna ha tomado la calle capitaneada por sus dirigentes.

En la manifestación de Bilbao hemos podido ver a integrantes de la Mesa Nacional de Batasuna, entre ellos Joseba Permach, Joseba Alvarez, Pernando Barrena y Jone Goirizelaia, además del histórico dirigente de HB Tasio Erkizia, y los líderes del sindicato LAB Rafa Díez Usabiaga y Txutxi Ariznabarreta, que se sumaron a los participantes.

El esfuerzo realizado por colectivos de víctimas y civiles (AVT, "Dignidad y Justicia", "España y Libertad" y Rosas Blancas por la Dignidad) no han servido -como en ocasiones anteriores- para evitar la marcha pro terrorista en Bilbao.

A los colectivos civiles solo se sumaron las voces discrepantes de algunos medios de comunicación y las del Partido Popular.

Y es que en el País Vasco son pocas ya las referencias que quedan a los constitucionalistas. Políticos de la talla de María San Gil -que ha recordado que mientras los terroristas ganan la calle los ciudadanos pierden espacios de libertad-, o Antonio Basagoiti -que descubrió como cinco de los convocantes de la marcha pertenecían a Batasuna o HB- constituyen una de esas pocas referencias basadas en la defensa sincera y honesta de España y la Libertad.

No dudamos tampoco de infinidad de militantes, afiliados o votantes del PSOE que observan con verdadera preocupación y alarma la estrategia socialista impuesta por Zapatero y sus íntimos. De esa preocupación y alarma, tampoco dudamos que saldrán infinidad de votos hacia la única opción política que se dibuja hoy en el País Vasco como representante de los ciudadanos que se sienten vascos y españoles sin complejos: el Partido Popular.

Y es que sólo un vuelco electoral podría hacer recapacitar -cuestión ésta prácticamente imposible- al presidente Zapatero.

Del sectarismo a la reflexión
Relatos de dos ciudades (I)
JOSÉ VARELA ORTEGA ABC 28 Agosto 2006

... Las leyendas que los políticos fabrican con el tiempo pretérito no enseñan tanto de la historia del pasado que fabulan como del presente que construyen...

A aquel dios que dispuso que en el dolor se hiciesen
los mortales señores de la sabiduría
«La Orestiada»

LA «Memoria Histórica» no existe. Basta con preguntárselo a un médico: los sujetos colectivos carecen de «memoria», que es una facultad individual. Es inevitable además que esos recuerdos personales estén limitados por un espacio reducido, un entorno personal, cultural e ideológico, determinado y resulten distorsionados por el prisma de experiencias posteriores. Normalmente, estaríamos ante anécdotas, más o menos fiables, más o menos generalizables: una fuente histórica más, en suma. Por eso, con recuerdos personales raramente se construye una descripción histórica significativa. Sin embargo, casi todas las sociedades políticas han acuñado su leyenda histórica: relatos del pasado que dan legitimidad y sentido al presente. Con frecuencia, sirven además de mapa en la derrota de cada periplo histórico. Es habitual, pues, que los guiones políticos de cada nueva etapa se hayan escrito con un ojo puesto en algún momento pasado y constituyan, por tanto, una fe de erratas de tiempos pretéritos -un hecho fácilmente detectable haciendo una lectura retrospectiva de nuestras cartas magnas-. Su valor hermenéutico para ese pasado que se pretende emular o corregir es raquítico. Contienen, sin embargo, claves interpretativas de peso para comprender mejor la configuración del presente. O dicho de manera contundente: las leyendas que los políticos fabrican con el tiempo pretérito no enseñan tanto de la historia del pasado que fabulan como del presente que construyen.

Permítaseme -aunque sólo sea para enhebrar el argumento- que, en lugar de 1936, escojamos la «guillotina seca» de 1923 como el primer eslabón en la cadena de disparates catastróficos. Se me antoja ilustrativa la diferente reacción de dos generaciones ante el golpe de mano que segó el régimen constitucional de 1876. Reveladora porque ayuda a entender el pacto de la Restauración (1874-1923), medio siglo atrás, y el desencuentro y confrontación de la II República. La generación de la Restauración, que había nacido en la época isabelina y crecido entre constituciones impuestas a golpe de pronunciamiento para uso exclusivo de un partido (Sagasta), interpretó la ruptura violenta del pacto constitucional como un salto en las tinieblas. Para los viejos políticos restauradores, lo sucedido significaba el total derrumbamiento de la labor seguida para separar al Ejército de la política. Según Maura, se había dado un maldecido paso hacia atrás porque, tanto la Restauración (de Alfonso XII) como la Regencia (de Doña Cristina), trabajaron con éxito para suprimir de nuestro léxico la palabra pronunciamiento, que nos deshonraba ante todas las naciones civilizadas.

De forma no muy distinta a sus coetáneos franceses, escarmentados tras la Commune (1871), la generación de la Restauración había salido vacunada del sexenio revolucionario (1868-1874) y sobrevivió convencida de que las estrategias radicales conducían del abismo de la anarquía, a los brazos de la reacción (Sagasta). Escaldada también de asonadas militares que terminaban ofreciéndose como bomberos de la contrarrevolución (Moret) que su propia indisciplina había desencadenado antes, consideraron que el golpe de Primo de Rivera era un maldecido paso atrás. Pensaban como Castelar -porque con él lo habían vivido- que el descrédito del Parlamento sólo servía al cesarismo para exigir la dictadura, después de haber derrocado la tribuna o con turbas de demagogos o de pretorianos. Por eso, consideraron que el golpe ha(bía) sido funesto, abrigando enormes temores sobre sus consecuencias.

Predijeron un futuro tenebroso: igual que la Reina Cristina, los viejos políticos creían que la estocada a la Constitución produciría el destronamiento de Alfonso XIII, el cual terminó por reconocer con sarcasmo que el general Primo de Rivera, efectivamente, había traído buenas carreteras y la República. En suma -le vaticinó Maura en 1925 a su hijo Miguel, futuro ministro republicano de Gobernación- el pronunciamiento produciría el fin de la Monarquía; una República; luego el caos; y después, claro, los militares. Más que con una bola de cristal, el viejo Maura andaba a vueltas con un razonamiento basado en las amargas experiencias sufridas por su generación. Santiago Alba expresó temprano (1898) el sentir general de aquellos políticos, advirtiendo que, de producirse una ruptura violenta del orden constitucional, la anarquía y el carlismo recogerían el fruto. La idea central de los restauradores era, pues, que el pronunciamiento de 1923 quebraba el acuerdo constitucional de alternancia que había eliminado el pretexto para que los partidos dirimieran sus pleitos políticos en las cuadras de los cuarteles, fiando la resolución de los problemas políticos al triste recurso de la fuerza (Cánovas). Así pues, para los viejos políticos, el liberalismo parlamentario del que venían disfrutando -y también abusando- pacíficamente desde hacía medio siglo era fruto del acuerdo entre las dos ciudades y piedra angular en la construcción la ciudadanía democrática del futuro a la que aspiraban en mayor medida que temían.

La generación de la II República también consideró, por lo general, que el pronunciamiento de 1923 era un insulto a la inteligencia (Azaña). Pero llegaba a una explicación del golpe opuesta, derivada de una lectura, muy distinta de la de sus predecesores liberales, del azaroso pasado del liberalismo español. Al revés que los políticos restauradores, que pensaban que la causa de todas nuestras desdichas era consecuencia de la política de excluir y aniquilar a la oposición, al punto que, cada vez que (un partido) podía más que el otro, le fusilaba, le vencía y ocupaba el poder (Cánovas), los republicanos del 31 creían precisamente lo contrario: que sobre todo habían fracasado (Azaña) los pactos. Pasaron de considerar que el turno entre los viejos partidos era vicioso a concluir que la forma de terminar con los vicios era acabar con el turno -un non sequitur muy popular en la época-. De esta suerte, haciendo tabula rasa del pasado y convencidos de que los «vicios» se debían al turno -y no al revés- suprimieron cuanto de pacífico había entre los partidos: espíritu de tolerancia y estilos civilizados de transacción y voluntad de pacto se convirtieron en métodos fracasados y el consenso, en pasteleo.

La intransigencia -advertía Azaña- será el síntoma de honradez. Y, efectivamente, sectarismo -alardearía Azaña en confesión de parte- tampoco faltó en el nuevo régimen de 1931. Así pues, el error del pasado restaurador estuvo en la política de acuerdos que la generación republicana traducía por claudicaciones. Como nos explicó el profesor Macarro en su día, la República de 1931, pues, debería ser un programa de reforma social, económica o política que no se identificaba con -ni se proyectaba como albergue de- la democracia. No más pactos -sentenciaba Álvaro de Albornoz- si quieren una guerra civil, que la hagan. La hicieron todos. Y la perdieron casi todos. Incluso demasiados vencedores perdieron la vida, la hacienda y la libertad. La perdimos hasta quienes no habíamos nacido.

No obstante, del mismo modo que la generación de sus padres creyó haber aprendido una lección de concordia del golpismo isabelino, de la violencia del sexenio revolucionario y de la consecuente contrarrevolución carlista, el dolor de una guerra fratricida, la amargura del exilio y la represión cambiaron de manera drástica la visión maniquea de nuestros republicanos, aún antes que doblara el annus horribilis de 1939. El propio Albornoz, que al comenzar la contienda le señalaba entusiasmado a Azaña que la anarquía revolucionaria era de raíz muy española, le confesaba apesadumbrado dos años más tarde su equivocación: era el acuerdo, no la imposición, la política acertada. Si de aquella catástrofe se salvaba milagrosamente la democracia -reflexionaba, también en plena guerra Azaña- debería basarse en una política de pluralismo e inclusión: hasta la CEDA debería tener cabida. La guerra -le confesaba, todavía en Barcelona, un apesadumbrado Presidente al representante inglés- era la trágica expresión del fracaso de la convivencia nacional.

El maniqueísmo ideológico de otrora iba desapareciendo de las mentes más lúcidas y mejor intencionadas. El penoso recuerdo de sus males les había llevado a pensar con cordura (Esquilo). La venganza cedía paso al arrepentimiento reflexivo: a los mitos idiotas de Burgos se le pueden oponer otros mitos (nuestros) no menos risibles porque -reconocía Azaña ya desde el exilio- también nosotros hemos tenido nuestros esquizofrénicos y nuestros visionarios. Antes de que el PCE cambiara la consigna de guerrilla maquisarde (1945) -que tanto fortaleció el pacto de sangre franquista en un escenario internacional bajo amenaza soviética- por la de «reconciliación», Prieto había acuñado el sinónimo y definido la política democrática como política de concordia: yo -aseguró en 1942- no me sumaré a nada que contribuya a dividir a los españoles, a nada que signifique la continuación del séquito horrendo de las deudas de sangre. Al fin, ¿no había sido el de paz, piedad y perdón el ruego del propio Azaña en uno de sus postreros discursos? La revancha de los republicanos, como la victoria para los franquistas, era la política del pasado.
JOSÉ VARELA ORTEGA
Catedrático de Historia Contemporánea

Charlas del verano menguante (1)
Por IGNACIO CAMACHO ABC 28 Agosto 2006

ES un felipista acérrimo -«si Felipe aceptara presentarse a alcalde de Sevilla, las elecciones serían de trámite»- y tuvo cargos de vara alta en el apogeo del gonzalismo. Luego se retiró, o lo retiraron, a los cuarteles de invierno de la vida privada, arrollado por un relevo generacional que le ha dejado ciertos e inevitables resquemores. «Al menos, muchos de nosotros nos pudimos ir sin ruido porque teníamos carreras que ejercer; a ver cuántos de ahora pueden decir lo mismo». La lejanía del poder lo ha envuelto en una pátina escéptica.

«¿Que cómo veo las cosas? Pues con algo de perplejidad, para ser sincero. Y preocupado, claro. No me gusta lo que veo, esta atmósfera tan tensa, exagerada, esta política como improvisada a tirones, y revestida de un cierto fundamentalismo adanista. Sí, sí, es ya un tópico, pero parece que algunos han inventado la política».

«Me preocupan sobre todo dos cosas. Una, el futuro del Estado, la centrifugación que decía Felipe. Nosotros pactamos con los nacionalistas, es verdad, no se les puede dejar fuera, pero dentro de un modelo claro que ahora no se ve. Y si se ve es peor: da la sensación de que le han quitado el tapón al proyecto nacional, y se puede ir por el sumidero. Me fastidia estar de acuerdo con algunas cosas que dice Rajoy. Yo seré un antiguo, pero me hice socialista porque creía en una nación de ciudadanos, federal si es preciso, pero igualitaria, cohesionada. Y eso se está quebrando, se ha quebrado en Cataluña y no quiero ni pensar lo que puede ocurrir en el País Vasco. Donde, por cierto, ETA nos engañó a todos varias veces, pero por lo visto aquí hay alguien que cree que a él no lo pueden engañar. Ojalá. Aunque habrá que ver el precio, porque yo no olvido que hemos enterrado a compañeros y amigos».

«Y luego me inquieta el tema éste de la memoria. Nosotros hicimos homenajes a los republicanos, les dedicamos calles, colegios, creamos centros de estudios, pero teníamos un límite: el de no provocar el enfrentamiento. Se trataba de rescatar del olvido a gente justa, honesta, demócrata, pero no íbamos contra nadie. Y ahora parece que eso es exactamente lo que se busca: dividir. Ya has visto este verano la guerra de esquelas: ¿cuándo había pasado algo así? Claro que está bien indemnizar a represaliados y buscar restos de desaparecidos, pero se puede hacer sin desenterrar demonios. Gobernar consiste en solucionar conflictos, no en provocarlos».

«No creas que estoy resentido; siempre prefiero que gobiernen los míos, aunque se equivoquen. Y aunque no nos consulten ni nos escuchen a los que estuvimos antes; para qué, si sólo gobernamos trece años, jeje. Pero claro, saben lo que íbamos a decir. ¿Te imaginas dónde se iban a oír las risas si me pidieran opinión sobre la «realidad nacional» andaluza? Quizá sea mejor seguir calladito... ¿Que me estoy volviendo de derechas? Mira, soy socialista desde antes de que éstos aprendiesen a leer, si es que han aprendido todos...».

Cambio de pareja
La boda política de ZP
Isabel Durán Libertad Digital 28 Agosto 2006

El promiscuo Gobierno de Zapatero en cuanto a alianzas políticas se refiere comienza un nuevo paso de su particular yenka después de no pegar chapa en un verano en el que debía haber trabajado y mucho. Los múltiples problemas habidos mientras el ejecutivo estaba desaparecido o en precario, sorprenden al feliz presidente en su vuelta al ruedo político con un berenjenal de cuidado y boda a la vista: avalancha de inmigrantes diaria, incendios mal apagados, envío de soldados (de los que sólo ponen tiritas) a la guerra del Líbano y terroristas de cuño propio a la toma de las calles con la alfombra roja desplegada por el mismísimo Gobierno de España. Eso sí, lo único que procede ante tanto follón es la prioritaria e ineludible retirada de la estatua ecuestre de Franco en la Academia Militar de Zaragoza y soltar a Rafael Vera, el que amenazó con tirar de una manta, no se sabe cuál, no vaya a ser que le dé por el cante.

Mientras la única lancha de la Guardia Civil operativa en Lanzarote para la vigilancia de las costas se dedicaba a las labores de buceo de "la presidenta" de la real familia, Canarias recibía una invasión de inmigrantes sin precedentes. De sus baños y paseos en barco por los alrededores de La Mareta le sacó a Zapatero su particular Prestige forestal, éste con 4 muertos y la "trama" de despechados del PP sin descubrir. Para cuando volvió a los confines de la antigua propiedad real, la volcánica felicidad de ZP fue sacudida por la llamada de la Alianza de Civilizaciones y, tras declarar su hombre de confianza que Irán debe tener armas nucleares, acudió en socorro del Líbano. Sin previo permiso al Parlamento, como prometió Zetapé, Moratinos le ha vendido ya la burra en exclusiva a IU para que mil soldados españoles acudan a repartir cartelitos de "No a la guerra" donde se encuentran los bienhechores de Hezbolá.

Y es que Zapatero, que encalló el Pacto del Tinell con sus socios de Esquerra a mitad de la legislatura porque su imagen estaba para el arrastre, necesita consolidar su cambio de pareja para el nuevo curso político. Con elecciones catalanas y municipales y autonómicas a la vista, el presidente distrae a la afición con baratijas y entretenimientos como quitar y poner estatuas. Ahora toca, pues, la boda con Mas, con Ibarretxe y Llamazares llevando las arras y Gallardón oficiando la ceremonia. A ver cómo se desgañitan Zerolo y los titiriteros de Castro y compañía en gritar "Vivan los novios" mientras a Carod se le atragantan las amenazas y rabietas. ¡Menudo bodón!

Fiestas y desesperanza
Por GERMÁN YANKE ABC 28 Agosto 2006

SEMANA Grande en Bilbao. Se diría que ahora es, más que grande, estrecha y larga, preñada, en medio del bullicio, de un cierto agobio. Es cierto que uno no pasea, ni va a los toros o al fútbol con el censo, sino con personas concretas elegidas sin atender a criterios sociológicos, pero te quedas con la impresión de que el alto el fuego de ETA y las teóricas esperanzas de «paz» no se inoculan en el ánimo como si fueran el contenido de una aguja hipodérmica. «Ah, Madrid, quién pudiera... Claro, sin perder las raíces, volviendo a menudo, pero evitando este ambiente cargante». «La verdad es que Bilbao ha mejorado mucho, ¿verdad?, pero esta incertidumbre...». «No, no, yo quería, pero me han dicho que ni se me ocurra renunciar a la escolta, que no se sabe qué puede ocurrir». Y así una y otra vez.

La incertidumbre -y la pesantez- viene, en primer lugar, de esa posibilidad, de lo que pueda hacer ETA. Porque no parece haber calado del todo la reflexión, o el deseo, de algunos políticos acerca de la imposibilidad de la vuelta al terrorismo. «Ha cambiado la opinión pública, sí, pero sabemos de sobra cómo son los etarras, lo que hay en sus cabezas y en sus armarios». ¿Está el «proceso» atascado? Un dirigente del PNV me dice en una terraza de Bilbao que hay que esperar, que «los que tienen que hablar» (los dirigentes de la banda, no los de Batasuna) no lo han hecho aún. Pero en todos los mentideros se recuerdan los últimos comunicados de ETA y se dan datos sobre las primeras «condiciones» expuestas al Gobierno para el primer encuentro, en el que no habría variación alguna respecto a su pasado de terror y alejamiento del sentido común: «si hasta vuelven a lo de la retirada de las Fuerzas de Seguridad...». Así que, aunque aún no hayan hablado con los representantes del presidente Rodríguez Zapatero, cada vez que abren la boca es para demostrar que nada ha cambiado.

«ETA no ha renunciado a la violencia, está a la espera», dice otro. ETA está a la espera y el Gobierno «pretende» lo que llama «paz». No se podría decir, por tanto, que haya una tendencia intelectual, lógica, anímica a pensar que se va a lograr por desistimiento de los terroristas o por el triunfo del Estado de Derecho, sino que se «pretende» a toda costa, se buscan nuevas condiciones, «nuevos pactos», se analiza hasta dónde se puede llegar mientras ETA espera amenazante. Quizás el agobio y la desesperanza que encuentro entre festejos y cenas amistosas tenga que ver con que, en estas circunstancias, ya no se ve la «paz» como un espacio institucional de libertad, sino como el escenario en el que se va a comenzar a negociar con los asesinos -inevitablemente a costa de los demás- las cesiones que hay que hacer para que sigan «esperando». Quizá se deba al convencimiento de que tal periplo sólo se puede hacer apartando a buena parte de los que desean la otra paz, la de la libertad.

Bravatas del BNG
De ebriedades varias
José Vilas Nogueira Libertad Digital 28 Agosto 2006

Sean Connery ha declarado que debe su buen aspecto al hecho de consumir regularmente wkisky de su natal Escocia. De modo parecido, el camillero vicejefe de la Junta de Galicia y gran jefe del Bloque Nacionalista Gallego ha de consumir orujo o aguardiente de uva. Pero el hombre debió pasarse más de tres copas, que se puso de un bravo que metía miedo. Hasta Torito Sentado, el gran jefe de la Junta, debió sentir un escalofrío. La cosa iba de una asamblea nacional del Bloque, con asistencia de los delegados de las distintas familias de tan valerosa tribu. El tema inicial, los incendios que quemaron la mitad de bosques y zarzales de Galicia.

En ardiente zarzal no apareció al moisés nacionalista un ángel de Jehová, sino un flamígero Rajoy (defecto de información, que el registrador ya come en la mano de Gallardón, melifluo postfranquista). Y, ¿qué dijo la zarza ardiente? ¿Diría que la Junta está ocupada por un gobierno incompetente, nepotista e irresponsable? No, cómo iba a decir eso. La zarza, ardiendo sin consumirse, dijo: "lo estáis haciendo tan bien, que estoy tan despechada que os voy a quemar los montes y hasta los cuernos".

Porque la zarza ardiente, el PP en general, los terroristas incendiarios, que todo es una y la misma cosa, no pueden soportar la sabia política del consejero del Medio Rural, que es de la tribu de Quintana. Una política tan sabia, que el común de los mortales no sabe en qué consiste, salvo en pedir certificados en gallego y proporcionar empleos a las gentes de la tribu. Pero la ignorancia no exime de la sujeción; la demanda.

¿Se van a cruzar de brazos los bloqueros? No. Existe un instrumento infalible para acabar con los incendios: el "Estatuto de Nación". Ya saben, si los noticiarios informan de terribles incendios en cualquier parte del mundo, el corolario es obvio: esa parte del mundo no es una nación o, siéndolo, no tiene estatuto de nación. Y ¿dónde reside la mirífica virtud de este colosal instrumento apagafuegos? Está claro: con un estatuto de nación tendríamos una policía de nación que apresaría a todos los incendiarios (y aun a algún transeúnte despistado). Con el suave gobierno del Bloque no habría bomberos, sino policías (el que no se quiera enterar, que no se queje después).

Además, el estatuto de nación sirve para otras cosas. La población de Galicia está muy dispersa. Todos los protonacionalistas y nacionalistas anteriores alardearon de este rasgo geodemográfico como muestra de nuestra indudable superioridad. Pero, claro, esta característica facilita el trabajo de los terroristas incendiarios. Es hora, pues, de revisar nuestras valoraciones. Con el estatuto de nación concentraremos a la población, por las buenas o por las malas. Se acabó la aldea y la casita aislada. Tendremos pueblos tan grandes y concentrados como el que más.

Otra ventaja del estatuto de nación, y es que empiezas y no acabas, panacea universal para cualquier achaque y compendio del arte del buen gobierno. Basta ya de que los españoles disfruten gratuitamente de nuestro verde. Si quieren verde que lo paguen. Con este estatuto, el Estado apoquinará como un coitado. Además, con un estatuto así, la Junta tendrá plena soberanía fiscal y podrá achicharrarnos con impuestos. Entre lo que le vamos a quitar al Estado y lo que le vamos a quitar a los ciudadanos tendremos muchísimo dinero para las cosas que verdaderamente importan: la policía, las cárceles para las gentes del PP, españolistas y derechistas varios, las obras de concentración forzosa de la población, la "normalización" exclusiva y excluyente del gallego, las subvenciones a novelistas, poetas y titiriteros patriotas y a plataformas cívicas nacionalsocialistas, la subvención a estructuras productivas propias del neolítico y un gran etcétera de nobles causas. Y todo, que es lo mejor, estatutario-nacional.

Una lágrima nada furtiva riega mi mejilla. No es el miedo; es la emoción. Viva Torito Sentado, viva el camillero vicejefe de la Junta y viva el aguardiente de orujo.

José Vilas Nogueira es catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Santiago de Compostela

Cuestión de fondo
Florencio Domínguez El Correo 28 Agosto 2006

Cansado, quizás, de los desplantes, exigencias y amenazas de ETA y su entorno, el Gobierno ha endurecido sus posiciones en los últimos días al hacer saber que la posibilidad de un acercamiento de los terroristas presos queda condicionada a que Batasuna pase por ventanilla y se legalice. A los aludidos les ha faltado tiempo para decir que esta condición sobrevenida no estaba entre las cuestiones habladas en la sombra con los socialistas.

No han faltado tampoco las críticas de los partidos nacionalistas, que están estudiando la posibilidad de volver a reclamar desde el Parlamento vasco el acercamiento de presos ya que consideran que se trata de un derecho de los reclusos o de sus familiares. Es ésta una de esas «inexactitudes que por repetidas pueden pasar por ciertas», en palabras del magistrado del Tribunal Supremo Joaquín Jiménez, quien, en el número 59 de 'Bake Hitzak', la revista de Gesto por la Paz, ponía de manifiesto la inexistencia de ese supuesto derecho a cumplir condena en las cárceles más próximas al domicilio del recluso, recordando que el artículo 12 de la Ley General Penitenciaria establece «como criterio inspirador» y por tanto no vinculante que «se procurará» el cumplimiento en el centro más cercano al domicilio.

Bien está la firmeza del Gobierno frente al chantaje político que pretende ETA con las amenazas contenidas en su último comunicado, pero hay que tener cuidado no vaya a ser que las nuevas exigencias -acercamiento de presos supeditado a la legalización de Batasuna- hagan olvidar las razones por las que este partido fue declarado ilegal, en aplicación de la Ley de Partidos, y tiene suspendidas sus actividades por dos jueces, en aplicación del Código Penal.

Las razones de la expulsión de Batasuna del espacio democrático no fueron otras que su connivencia con el terrorismo de ETA y, por tanto, la vuelta a la legalidad sólo será posible si se produce un alejamiento de los comportamientos que condujeron a ese partido a la situación en la que se encuentra.

La recuperación del estatus legal no es cuestión de un trueque político entre el partido de Arnaldo Otegi y el Gobierno. Ni siquiera es suficiente la mera formalidad de proceder a un cambio de nombre, como han dejado claro los tribunales al anular las listas de Batasuna que se presentaron bajo siglas de conveniencia, tales como Aukera Guztiak o Herritarren Zerrenda, para burlar la ley. El reto que tiene Batasuna por delante para ser admitido como partido legal es afrontar la cuestión de fondo, que no es otra que desmarcarse con la violencia etarra o conseguir que ésta desaparezca. f.dominguez@diario-elcorreo.com

ETA utiliza el "modelo irlandés" para tratar de ablandar a Zapatero
Editorial Elsemanaldigital 28 Agosto 2006

El etarra Juan Ignacio de Juana Chaos lleva 21 días en huelga de hambre. Con esta decisión el terrorista busca ejercer una presión creciente, en nombre de los presos más fanatizados de la banda, sobre el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. De Juana exige al Gobierno que cumpla de inmediato su intención de acercar a prisiones del País Vasco y de Navarra a los cientos de etarras dispersados por otras cárceles. A medida que pasan los días la presión aumenta sobre el Gobierno.

La situación es complicada para Zapatero. Por un lado su deseo de lograr un éxito político con el llamado "proceso de paz" le llevó a sugerir la posibilidad de medidas como las que los etarras reclaman. Por otro, concesiones demasiado rápidas o demasiado evidentes, y sin contrapartidas por parte de los criminales, podrían debilitar su posición no sólo ante la sociedad sino también ente su propio partido.

ETA –o mejor dicho de Juana, ya que no está claro que ETA tenga una sola voz y una sola opinión ahora mismo- está aplicando a Zapatero una receta bien conocida, siguiendo una vez más el ejemplo del IRA en el Ulster. A comienzos de los 80 el terrorismo norirlandés había llegado a un callejón sin salida y una serie de huelgas culminaron en la elección como diputado del preso Bobby Sands, en huelga de hambre, y en su fallecimiento en mayo de 1981 sin que el Gobierno británico cediese ante el chantaje. Así la premier británica Margaret Thatcher labró su fama de firmeza, y el republicanismo irlandés adquirió un nuevo mito. Pero, pese a los intentos propagandísticos, ni Zapatero es Thatcher ni de Juana y sus acólitos han demostrado la entereza de Sands.

Algeciras no es la prisión de Maze. El movimiento abertzale y su banda armada, derrotados policialmente, han buscado en los últimos años improbables similitudes entre el nacionalismo irlandés y sus propios proyectos. Pero, dejando aparte intentos propagandísticos, las cosas son bien diferentes. El juez de la Audiencia nacional Juan del Olmo estableció las medidas necesarias de vigilancia sobre la salud del huelguista, pero fuentes médicas aseguran que si la huelga de hambre hubiese sido completa y durase ya tres semanas el estado de de Juana podría ser otro. No va a haber ningún nuevo Sands, aunque los interlocutores de Zapatero buscan una imagen positiva que ahora mismo los españoles no pueden tener de ellos.

También es verdad que Zapatero nunca ha dicho en público y con convicción las firmes palabras de su homóloga británica, "el crimen es sólo crimen, y no es político". La vida de de Juana no corre peligro, pero Zapatero no debería dejarse ablandar por este gesto de imitación en su "proceso de paz".

Las madejas de los ayatolás
Por EDUARDO SAN MARTÍN ABC 28 Agosto 2006

TODOS los caminos conducen a Teherán. Los negros turbantes de los ayatolás asoman detrás de cada uno de los embrollos que hoy comprometen la seguridad de una región vital para el planeta. «Irán ha perfeccionado el arte de manipular conflictos regionales mientras permanecía oficialmente al margen», escribía la semana pasada un corresponsal europeo en Teherán. Manejando a distancias tales conflictos, el régimen islámico buscaría dos objetivos: aliviar la presión directa de Occidente sobre su programa nuclear y ser reconocido como potencia regional.

¿Y por qué no? ¿Por qué no reconocemos a Irán ese papel y actuamos en consecuencia? El abastecimiento mundial de petróleo, la supervivencia de Israel, el futuro de Palestina, del Líbano y de Irak, el control de la proliferación nuclear y la extensión del radicalismo islamista, todas ellas son madejas uno de cuyos cabos se devana desde Teherán. Tal vez el antisemita Ahmadineyad no sea el mejor interlocutor para tratar problemas de tamaña gravedad. Pero, ¿por qué no se avanzó nada en esa dirección cuando gobernaba el «liberal» Jatamí?

Hablar no es claudicar. Reconocer la relevancia de un país en un entorno no tiene por qué significar la concesión de ninguna patente de corso. Durante la Guerra Fría, ¿no negociamos hasta la extenuación con el «eje del mal» de la época y evitamos así muchos males mayores? ¿No soportamos hoy mismo a una potencia nuclear y dictatorial como China por su importancia estratégica y económica? Durante décadas, Estados Unidos ha mantenido, por las mismas razones, una estrecha alianza con Arabia Saudí, un régimen tan deleznable o más que el de Irán. Y esa cooperación ha ignorado, de forma suicida, que son los príncipes saudíes los grandes responsables de la extensión del islamismo radical por el mundo. Irán y el chiísmo, sobre todo después de la guerra del Líbano, emergen como la nueva referencia del Islam en Oriente Próximo en detrimento de las monarquías suníes del Golfo. Cualquier futura estrategia occidental en la región tendrá que partir del reconocimiento de ese hecho incontrovertible.

Israel lucha por sobrevivir en un entorno hostil; Irán lleva haciendo lo mismo desde 1979. Pero Israel tiene la bomba atómica e Irán todavía no. Queremos convencer a Teherán de que conviva con ese desequilibrio estratégico, y lo que le ofrecemos a cambio son cacahuetes. El programa nuclear iraní es sólo un medio. Garantizar a Irán un suministro estable de combustible nuclear si renuncia a su proyecto no satisface un designio del cual el programa nuclear es apenas un instrumento.
Últimamente, se han alzado voces importantes que razonan en los términos descritos. Y no son entreguistas, ni enemigos de Estados Unidos o de Israel. En las páginas de este diario, Henry Kissinger, judío y ex secretario de Estado, defendía recientemente «una actitud inquebrantable» en el pulso nuclear con Irán, siempre «que se entienda como el primer paso en la invitación más amplia a que Irán retorne al mundo en general», porque «un Irán moderno, fuerte y pacífico podría convertirse en pilar de estabilidad y progreso en la región». Algo parecido sostenía, también en ABC, Marek Alter, que fuera presidente del Instituto Internacional de Cultura Judía. «Si yo fuera político -afirmaba- intentaría negociar con Teherán y Damasco». Añadía que habría intentado hablar incluso con el propio Hitler. Y David Gardner, columnista de Financial Times, aseguraba la semana pasada que, nunca desde 1979, se había explorado la posibilidad de que Teherán pudiera «compartir un interés en la estabilidad regional».

Pasó el 22 de agosto y no se han cumplido las aprensiones apocalípticas de Bernard Lewis («El 22 de agosto». Tercera de ABC. 9-08-2006). Ese día, Teherán rechazaba la suspensión de su programa de enriquecimiento de uranio como precondición para hablar, pero se ofrecía a hablar de todo. La ONU debe cumplir con sus determinaciones. Es ingenuo pensar, sin embargo, que lo que sus sanciones no consiguieron durante una década en Irak lo pueden lograr en el caso en un Irán claramente fortalecido.

Mansur Escudero
Esperando a los moriscos
José García Domínguez Libertad Digital 28 Agosto 2006

Primero lo auguró Bumedián, el penúltimo sátrapa de Argelia, ante la Asamblea de las Naciones Unidas: "Un día millones de hombres abandonaran el hemisferio sur para irrumpir en el hemisferio norte. Y no lo harán precisamente como amigos. Porque comparecerán para conquistarlo. Y lo conquistarán poblándolo con sus hijos. Será el vientre de nuestras mujeres el que nos dé la victoria". Después nos lo vino a ratificar el sultán de Sharjhan. "Estoy aquí con la emoción del que vuelve a su patria", confesaría su graciosa majestad a los fieles de la Asociación para el Retorno de Andalucía al Islam. Fue cuando acudieron a homenajearlo durante la inauguración de la Gran Mezquita de Granada, soberbio templo izado merced a las piadosas dádivas de Libia, Arabia Saudita, Malasia, Brunei y su repatriada excelencia.

Y ahora lo confirma esa Junta Islámica de España que capitanea Almanzor. Así, cierto Mansur Escudero reclama el derecho a la nacionalidad española para los cinco millones de bereberes que se dicen parientes de los moriscos. "Son más españoles que nadie porque vivieron en la Península ocho siglos", ha apostillado este tocayo del que degollara a todos los habitantes de Barcelona , tras antes arrasar Santiago de Compostela durante una célebre tournée para explicar la Alianza de Civilizaciones en provincias. Por lo demás, aún no consta si Mansur también reclamará el pasaporte austriaco para los herederos de aquel Solimán el Magnífico que no dejara piedra sobre piedra en la Viena de principios del siglo XVI. Ni tampoco si ya ha exigido a las autoridades griegas el derecho al voto para cualquier muslime capaz de acreditar que su tatarabuelo invadió Chipre a las órdenes del gran Selim el Borracho, en tiempos de Lepanto.

En cualquier caso, aunque Almanzor se frene en Poitiers a la hora de demandar el DNI comunitario para la plantilla al completo de Sucesores de Tarik y Muza S.L., no dejaría de fallarle la premisa mayor de la humorada. Por la simple y triste razón de que sus moriscos resultan menos españoles que nadie. Y es que esos antepasados que casualmente acaban de desempolvar hace cinco minutos, jamás habitaron España, como tampoco lo harían ellos mismos caso de pisar algún día el suelo de la Península. Porque lo que no han comprendido ni Almanzor ni sus moriscos es que a España no la forma una superficie física, sino un territorio moral. De ahí que su añorada Al-Andalus en nada le concierna. Pues, a ella, a la Nación española, sólo le cabe abrazar a los deudos de un único hijo pródigo: Alexis Henri Charles de Clérer, también conocido en el siglo por vizconde de Tocqueville. Aquel perro infiel que sentenció que sólo quien defienda los valores de la Igualdad y la Libertad ha de pretenderse ciudadano. Y, ay Mansur, qué le vamos a hacer: nuestro vizconde más bien era tirando a mozárabe.

Misión de la ONU
Zapatero y el avispero del Líbano
Agapito Maestre Libertad Digital 28 Agosto 2006

Zapatero ha visto un resquicio para limpiar sus iniquidades internacionales, pero puede ser un paso más para arruinar su quebrada y absurda política exterior. El primer problema que deberá explicar es por qué, después de sacar a las tropas de Irak, manda soldados españoles al Líbano a una operación militar de alto riesgo; según los especialistas, la zona del conflicto es más peligrosa que Irak. En segundo lugar, nadie entiende por qué mandará España tantos soldados al Líbano, cuando aquí ni siquiera somos capaces de evitar la llegada masiva de inmigrantes que buscan libertad y pan. Sin la intervención del ejército nadie espere resolver las burradas provocadas por la descerebrada Ley Caldera. En este contexto no tiene fácil respuesta la pregunta: ¿para qué tantos soldados españoles en el Líbano? Salvo que reduzcamos la cuestión a una operación de maquillaje y propaganda de la nefasta política exterior española ante nuestros aliados europeos, la pregunta carece de respuesta.

La cuestión, sin embargo, es aún más grave, porque el Gobierno de España quiere integrarse en una operación sin mucho sentido occidental. Ni la misión ni las reglas del ejército de la ONU son claras. Más bien, todo es confuso, contradictorio y ambiguo. La resolución 1701 del Consejo de Seguridad parece ir por un lado, y la realidad por otro muy distinto. Todo puede quedar reducido a una gran farsa. Chirac, que ha sido el responsable principal de la cosa, ya ha empezado a quejarse sobre el modo de llevar a cabo la intervención. Pero, sobre todo, la cuestión decisiva es saber dónde está EE UU en esta misión casi imposible. Sí, hoy por hoy, Occidente no es nada sin EE UU. La defensa de los valores occidentales, y especialmente la exportación de la democracia a los países islámicos, no es viable sin EE UU. Más aún, no es plausible organización mundial alguna sin la presencia de EE UU.

Por lo tanto, la acción de Europa en el Líbano tiene un déficit de legitimidad obvio. En efecto, no sé si la política exterior europea es inexistente, pero estoy convencido de que la decisión de actuar con un contingente importante de soldados europeos en el Líbano no ha surgido de ningún cerebro europeo. Es una salida a la desesperada de las viejas elites europeas. Parece más obra de gente a la deriva que de estructuras internacionales competentes. La operación responde más a los intereses burocráticos de la ONU, incluso personales de altos funcionarios, que a criterios de racionalidad militar sensatos. Los altos burócratas de la ONU han conseguido embaucar a unos políticos europeos sin criterio, y sin futuro, hacia un avispero criminal sin saber muy bien cuáles serán las funciones de esa fuerza multinacional.

Aún hoy, a pocos días de que lleguen los primeros soldados europeos a la zona, ni siquiera saben si podrán o no defenderse de los ataques terroristas del Partido de Dios (Hezbolá). Terrible. Estamos ante un conflicto de dimensiones universales, pues nadie en su sano juicio puede negar que el conflicto armado entre Israel y el terrorismo islamista de Hezbolá es una guerra entre el Occidente judeocristiano por un lado, y el mundo islámico por el otro, pero los altos directivos de la ONU sólo alcanzan a quejarse de que pertenecen a un organismo anticuado. Cifra de este estrepitoso fracaso son las declaraciones de Shashi Tharoor, secretario general adjunto de la ONU, quien reconoce que el alto organismo es una organización del siglo XX tratando con problemas del siglo XXI.

¿Cuál es el problema de fondo de esta operación? Que la ONU quiere actuar como una organización indispensable para un mundo globalizado contando antes con Europa que con EE UU. Ese es su error. Precisamente, por eso, Zapatero nos ha metido a todos los españoles en el conflicto. Ha visto una rendija para satisfacer su congénito, sectario y despreciable anti-americanismo.

El periplo de Annan
José Javaloyes  Estrella Digital  28 Agosto 2006

Hoy lunes arranca en Líbano el periplo por el Oriente Medio del secretario general de Naciones Unidas. Tras de la Guerra de los Treinta Días, salvo las expectativas abiertas por la Resolución 1.701 y el final acuerdo europeo sobre el envío de tropas que refuercen a los “cascos azules”, sigue, en lo político, el mismo escenario de la campaña. El desarme de Hezbolá, según criterio de Annan, debe efectuarlo el Ejército libanés, en el que un alto porcentaje de su tropa es tan chií como el propio Hasan Nasralá: caudillo de la sangrienta movida, activada desde Teherán a control menos que remoto.

De la misma manera que hay quienes, como “The Economist”, atribuyen a Nasralá la victoria en la campaña libanesa, pronto serán mayoría los que adviertan en Irán cumplida ventaja dentro del forcejeo político que mantiene con el resto del mundo a propósito de sus planes con la energía atómica. Y quienes mantengan esa opinión, posiblemente estén en lo cierto. Tras de haber cantado sus logros en el enriquecimiento de uranio, en tanto la negociación con los europeos prosigue en su trayectoria circular, como una noria de la que sólo sacan agua los iraníes, el presidente Ahmadineyad confirma la noticia ministerial de que, en esa noria, ya han podido obtener agua pesada.

Francia ha elevado a nivel crítico el número de soldados que enviará a Líbano, lo que le permitirá mantener hasta febrero la jefatura de la tropa, cuando ha prevalecido su tesis – asumida por Kofi Annan- de que sean los propios soldados libaneses quienes desarmen a las milicias chiíes de Hezbolá.

Ese criterio, más que preservar la moral política propia del alto el fuego, es decir, sin vencedores ni vencidos, lo que hace es revalidar la apreciación de que Hezbolá se ha llevado al gato al agua, cargando sobre Israel, además, la factura universal por las muertes de los civiles en cuyas vidas se habían parapetado las milicias del chiísmo.

Pero son otras las tajadas que se quieren sacar del sangriento suceso bélico, bien que en otro escenario temático: el de la “alianza de civilizaciones” que abandera el presidente del Gobierno español. La “anécdota Cajal”, eso de defender el derecho de equiparación de Irán – con Pakistán, India y el propio Israel -, no se habría producido fuera del contexto de indirecta legitimación de los propósitos y de las ambiciones iraníes en el campo de la energía nuclear; legitimación que se deriva de su condición de patrocinador del jeque Nasralá como supuesto vencedor moral de la campaña libanesa.

Pero en el fondo de la cuestión, la postura francesa que Annan ha hecho propia, en la que supuestamente se defiende la autonomía soberana de Libano, por ser propio Ejército quien se encargue de desarmar a Hezbolá, lo que hace es dar cabida a la injerencia de Irán en los asuntos internos del país de los cedros. Pues la realidad es que los petrodólares volcados a espuertas por Teherán, han permitido radicalizar el chiísmo libanés y, con ello, romper el fragilísimo equilibrio interno de la construcción política libanesa.

No cabe explicar de otra forma el hecho de que siendo el chiísmo opción religioso-política con ministros en el Gobierno de Beirut, no pudiera este Gobierno salir al paso de lo que hacía Nasralá, con sus milicianos, para provocar a Israel e inducir su devastadora réplica militar. Por todo ello cabe considerar que la práctica interpretativa de Francia, a la que se ha sumado con ardido entusiasmo la diplomacia moratina, pueda dejar en papel mojado el tenor de la Resolución 1.701. Las insuficiencias de ésta deberían haber sido subsanadas por otra Resolución que la complementara, y no por la hermenéutica particular de la diplomacia francesa. El precio de su aceptación por los demás ha sido la ampliación del cupo de soldados galos.

También hay que reconocer que París se ha salido con la suya porque, con sus errores en Iraq, Washington quemó sus propios naipes en Oriente Medio. Al menos por una temporada.     jose@javaloyes.net

La bomba de Irán
Manuel Molares do Val  Periodista Digital 28 Agosto 2006

A quien sobreviva: los misiles con las bombas atómicas de los ayatolás iraníes ya están llegando, por lo que me apresuro a escribir este mensaje para la posteridad.

Máximo Cajal, representante personal de Rodríguez Zapatero en su Alianza de Civilizaciones, proyecto de camaradería entre las democracias y las más espantosas teocracias, defendió el derecho de que el Irán del fanático religioso y tenebroso-iluminado Mahmoud Ahmadinejad tenga bombas atómicas.

Con ellas, desencadenó esta guerra que cree que acelerará la vuelta de el Mahdi, desaparecido misteriosamente hace once siglos, cuando era el decimosegundo imán.

Esa es la doctrina más radical del chiísmo iraní, para el que la llegada de el Mahdi supondrá el triunfo mundial del islam sobre los infieles, tras eliminar a quienes no se rindan a Alá.

La esperanza en la inmediata reaparición comenzó a hacerse patente a partir de 1979 con el triunfo del ayatolá Jomeni, quien para recibirlo con honor impuso una dictadura religiosa que ejecuta a cualquier musulmán acusado de infiel.

El régimen se fanatizó más aún en agosto de 2005, cuando le dio posesión como presidente a Mahmoud Ahmadinejad, un hombre tan religioso que tiene visiones del más allá: hace poco hizo públicas las que le permitieron recibir mensajes de el Mahdi, quien le anunció que se presentaría durante su mandato.

Para facilitar al máximo esa llegada advirtió que no permitiría que Israel siguiera existiendo y le prometió un nuevo holocausto, esta vez nuclear. Para lo que apresuró la construcción de la bomba atómica y de misiles para transportarla, mientras hostigaba a ese país con incursiones de los terroristas aliados de Hizbulá.

Y aquí estamos. Exterminados los israelíes, destruido Israel, ahora vienen a por Al-Andalus, porque la mayoría de los españoles se ha opuesto a entregarlo al islam. Bien por Máximo, sus protectores y sus aliados ideológicos. Ya llegan los misiles: adiós.

Maquiavelo en Israel
Santiago Navajas  Periodista Digital 28 Agosto 2006

Los europeos, acostumbrados a llamar paz a la claudicación y pacifismo a una mezcla sui generis de cobardía y deshonra, claman contra Israel. Los europeos, acostumbrados a su modorra de balneario y al cultivo funcionarial de una buena barriga cervecera, gritan viva Zapatero! cuando se enfunda una bufanda palestina. Los europeos, con el antisemitismo marcado en la frente como una marca de Caín, sueñan con un Oriente sin judíos (y ya que estamos un Occidente, un Norte y un Sur)

Los israelíes responden al odio europeo con un desprecio olímpico a fuer de hebreo. Los israelíes, que se están jugando su supervivencia física y política como Estado, saben que nunca van a ser amados por aquellos que intentaron exterminarlos entonces y ahora. Y ya explicó Maquiavelo que es mejor, en términos de supervivencia, ser temido que amado. Los israelíes saben que si jugasen al gato y al ratón con el terrorismo-marioneta de Irán y Siria, como si Hizbulá fuese Herri Batasuna o Cisjordania el islote de Perejil, la escalada terrorista sería exponencial. El terrorismo arabo-musulmán sistemáticamente pone a prueba la capacidad de respuesta de Israel. Tiene de su parte la ventaja demográfica y usa a los palestinos como carne de cañón contra las defensas israelíes. (Ver Paradise Now para una demostración no sospechosa) El día que Israel muestre la más mínima debilidad chamberliana en su estrategia y fuerza será el inicio de un nuevo Holocausto.

Sin embargo, debe ser cauto en el creer y el obrar, no tener miedo de sí mismo y proceder con moderación, prudencia y humanidad, de modo que una excesiva confianza no lo vuelva imprudente, y una desconfianza exagerada, intolerable.
Surge de esto una cuestión: si vale más ser amado que temido, o temido que amado. Nada mejor que ser ambas cosas a la vez; pero puesto que es difícil reunirlas y que siempre ha de faltar una, declaro que es más seguro ser temido que amado. Porque de la generalidad de los hombres se puede decir esto: que son ingratos, volubles, simuladores, cobardes ante el peligro y ávidos de lucro. Mientras les haces bien, son completamente tuyos: te ofrecen su sangre, sus bienes, su vida y sus hijos, pues --- como antes expliqué ---ninguna necesidad tienes de ello; pero cuando la necesidad se presenta se rebelan. Y el príncipe que ha descansado por entero en su palabra va a la ruina al no haber tomado otras providencias; porque las amistades que se adquieren con el dinero y no con !a altura y nobleza de alma son amistades merecidas, pero de las cuales no se dispone, y llegada la oportunidad no se las puede utilizar. Y los hombres tienen menos cuidado en ofender a uno que se haga amar que a uno que se haga temer; porque el amor es un vínculo de gratitud que los hombres, perversos por naturaleza, rompen cada vez que pueden beneficiarse; pero el temor es miedo al castigo que no se pierde nunca.

Los judíos, como sus primos hermanos culturales, los gitanos, llevan en sus memes el ser odiados per secula seculorum. De nuevo Maquiavelo aporta un consejo decisivo. Y es que si Israel no hace algo para detener la espiral de odio que se está alimentando en contra suya puede acabar de victoria en victoria siendo completamente derrotada. Israel, agobiada hasta el límite por un entorno hostil insoportable, se ha refugiado demasiadas veces en un narcisismo autocomplaciente, provocado por su indudable fuerza cultural y cierto autismo moral de quien se siente partícipe de una misión profética, lo que la ha conducido a desarrollar un complejo de superioridad que la hace reaccionar histéricamente ante cualquier crítica (desde las de Hannah Arendt a Mario Vargas Llosa, pasando por Steven Spielberg)

No obstante lo cual, el príncipe debe hacerse temer de modo que, si no se granjea el amor, evite el odio, pues no es imposible ser a la vez temido y no odiado; y para ello bastará que se abstenga de apoderarse de los bienes y de las mujeres de sus ciudadanos y súbditos, y que no proceda contra la vida de alguien sino cuando hay justificación conveniente y motivo manifiesto; pero sobre todo abstenerse de los bienes ajenos, porque los hombres olvidan antes la muerte del padre que la pérdida del patrimonio El Príncipe, Capitulo XVII DE LA CRUELDAD Y LA CLEMENCIA; Y SI ES MEJOR SER AMADO QUE TEMIDO, O SER TEMIDO QUE AMADO

El problema de Israel y Palestina es que la solución no se encuentra ni en Israel ni en Palestina, sino en Afganistán (antes del derrocamiento de los talibanes), Irak (antes de la deposición violenta de Saddan), Irán y en Siria. O bien se acaba con los regímenes despóticos y militaristas de estos países, o bien cedemos, otra vez, y se acaba con el regimen democrático liberal de Israel.

No son amenazas, son una condena. Pero no me callarán.
Gustavo de Arístegui  Periodista Digital 28 Agosto 2006

En primer lugar quiero agradecer profundamente las cientos de muestras de solidaridad que he recibido en estos últimos días, tanto por correo, como en el blog y por teléfono.
En segundo lugar quiero dejar muy claro de qué se trata el riesgo cierto al que nos enfrentamos, puede que sea ingenuo pero tengo la esperranza de que los que frivolizan con esta amenaza dejen ya su sectarismo inconmensurable y sean por lo menos prudentes aunque no sean solidarios.

He recibido muchas críticas, insultos y amenazas en el pasado en webs islamistas radicales, abiertas y en inglés, francés o español. Normalmente desaparecían a los pocos días, los yihadistas manejan admirablemente bien la red.

Éstas, que más que amenazas son una verdadera condena, se encontrarron en unas páginas a las que sólo se tiene acceso con ciertas claves, están encriptadas y protegidas, no tiene la función de servir de coacción sino de medio de comunicación seguro entre yihadistas.

Algunos piensan que es imposible que hayamos tenido acceso a esas webs, la verdad es que algunos amigos de amigos lo han conseguido, y se han jugado el tipo haciéndolo. Les estaré siempre agradecido, de no haber sido por su audacia y valor hoy nada de esto se habría sabido. Por cierto que la Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han confirmado la existencia de estas amenazas.

Hay quienes desde este blog han optado por negar la realidad para que sus insultos e improperios no se desmoronen, allá ellos. La realidad es que las amenazas son muy graves y que aunque se discrepe de mis opinioniones y estemos en posiciones políticas enfrentadas, no sería malo que se reconociera que los demócratas estamos todos en el mismo barco luchando contra los fanáticos.

Hay quienes desde Europa, y también desde España deciden que tienen más en común con los que atacan y amenazan a sus adversarios que con el resto de los demócratas. Es verdaderamente triste, pero el islamismo radical (que no el Islam) y su brazo terrorista el yihadismo, se aprovechan con enorme habilidad de estas debildades de Occidente.

Por otra parte yo siempre he defendido la existencia de un Islam moderado, lo que me me ha granjeado fuertes críticas, pero la verdad es que la primera víctima del islamismo radical es el Islam, de ahí el título de mi primer libro "El islamismo contra el Islam".

Los yihadistas odian tanto o más que a un occidental a los musulmanes que no se someten a sus dictados y que no siguen al pie de la letra la violenta y brutal ideología islamista radical.

No ayudan nada a la lucha contra el yihadismo quienes confunden los términos islamista e Islam, quienes creen que el problema es todo el Islam. Que se sepa que los musulmanes moderados son perseguidos , amenazados, torturados yv asesinados todos los días por el yihadismo. Esa realidad terrible y ese sacrificio por la paz que hacen tantos debería ser respetado.

No negaré, sin embargo, que el islamismo radical es un fenómeno que crece de manera exponencial, y sería imprescidible y urgente que los moderados que todavía no lo hacen, especialmente en Europa, lo denuncien con coraje, valor y sin ambages. No siempre ha sido el caso y eso les ha creado inmenso espacios de maniobra a los yihadistas.

No podemos permitirles conquistar más espacios a los fanáticos. Los moderados y sus asociaciones en Epaña y en el resto del mundo no han sido suficientemente beligerantes contra la barbarie del yihadismo y ya va siendo hora de que se den cuenta que esta es tanto o más su lucha que la nuestra. Tienen que dar el primer paso ya.

No pretendo que todo el mundo se solidarice con mi situación, sí pido respeto y prudencia ante una situación extremadamente grave sobre la que es profundamente inmoral y abyecto frivolizar. El negacionismo de muchos es el creciente resquicio por el que se cuela con eficaia y de manera imparable el veneno del fanatismo.

De nuevo gracias a los que me envían, incluso desde la discrepancia, como ha habido tantos, su apoyo y solidaridad. A los demás sólo les pido que sean respetuosos con los que desde nuestras ideas hemos luchado y seguiremos luchando, a nuestra manera con aciertos y errores, por la paz, la vida, la libertad, la democracia y los derechos humanos.

Que sepa todo el mundo que desde este blog me comprometo firmemente a seguir en la brecha, seguir luchando contra los fanáticos y los terroristas y que los yihadistas, sean de Al-Qaeda o de cualquier otra organización, no me van a callar ni a amedrentar. Gracias otra vez a los que me habéis apoyado, no puedo contestaros a todos, pero os mando un fuerte, agradecido y emocionado abrazo.

Pedagogía de Jisbulá, para los amigos de la Alianza de Civilizaciones
Doctor Shelanu  Periodista Digital 28 Agosto 2006

Escuela el Mahdi, en Nabatiyah
–según el chiísmo, el Mahdi es el Imám oculto o Duodécimo- que ha de aparecer y conducir las masas musulmanas al Yihad, hasta la destrucción de los judíos y cristianos, y conseguir que todo el orbe sea musulmán-

Para ver el video de adoctrinamiento de Jisbula en una escuela de Primaria: http://www.youtube.com/watch?v=1q4ziaa9QjQ&NR

“Somos la nación de Jisbulá,
Oh Abu Abadallah (profeta Muhammad –Mahoma-)

Somos la nación de Jisbulá,
Sacrificaré mi vida por Alláh.
Oh Abu Abadallah (profeta Muhammad –Mahoma-)
Somos la nación de Jisbulá,

Somos los hijos de Jisbulá
Sacrificaré mi vida por Alláh.

Amamos el martirio en nombre de Alláh"

En clase de dibujo.
“la sangre del mártir”

Djaafar Fahs, el Director de la escuela: “El martirio es un concepto en el Islam, a través del cual, Alláh nos anima a combatir al enemigo. Obviamente, el martirio requiere fuerza, voluntad, poder.
No todos pueden combatir por Alláh
Uno lo tiene que desear en el alma, en la mente y en el corazón
¿Porqué el martirio es importante?
(niña con chador responde): Porque permite a la gente ir al paraíso.
Hassan, ¿Cuál es el valor del martirio -Shahada- en el nombre de Alláh?
(Hassan responde): La Shahada –martirio- por Alláh permite a la gente ir al paraíso. Es un acto de buena voluntad, el cual lleva vida a la comunidad.
Yusuf, ¿qué lección aprendemos del Imám Hussein?
(Yusuf responde): Nosotros aprendemos del Imám Hussein, sobre el Martirio-Shahada-..Yihad…por Alláh… y…

El sistema de adoctrinamiento que Jisbulá imparte a los niños es destructivo, anima a los niños para ser mártires por Alláh.
Los dirigentes religiosos islamistas chiítas de Jisbula sacrifican a sus niños en aras de la expansión del Islam. Sacrifican a sus hijos a Alláh, en el “altar” del Islam y como en la antigüedad, son “degollados” con explosivos.
Estos asesinos de Jisbulá están financiados, patrocinados y apoyados por los dirigentes iraníes.
Los dirigentes iraníes emplean a los niños como carne de cañón, como lo hicieron en la guerra que tuvieron con Irak.

Si en Occidente hay gente que cree realmente en la Alianza de Civilizaciones, ¿creen realmente que los maestros de Jisbulá están civilizando a sus hijos?

Los islamistas de Jisbulá enseñan la cultura del Yihad a sus hijos, preparándolos para el martirio, ¿que depararán para los occidentales que creen en el multiculturalismo y relativismo moral y alianzas de civilizaciones?

LEOPOLDO BARREDA PORTAVOZ DEL PP VASCO
«Lo que está en crisis es la capacidad de la democracia para hacer frente a ETA»
Advierte de que la banda ha logrado que «se quite importancia» a sus actos y denuncia la falta de «garantías democráticas» de la mesa de partidos
OLATZ BARRIUSO o.barriuso@diario-elcorreo.com/BILBAO El Correo 28 Agosto 2006

«Si el PNV no baja del monte no habrá acuerdos»

El portavoz del PP vasco apura sus últimos días de vacaciones antes de la 'reentré' parlamentaria, un foro que, denuncia, se pretende «liquidar» para sustituirlo por una mesa de partidos «sin garantías democráticas». Preocupado por el curso de los acontecimientos, Leopoldo Barreda advierte de que él y su grupo seguirán «dando la batalla». «No nos vamos a callar».

-¿Creen de verdad que ETA puede volver a matar?
-Lo que nos preocupa de verdad es la circunstancia presente: ETA sabe lo que quiere, siempre lo ha dicho, y nadie sabe a qué se ha comprometido Zapatero. Ése es el dato preocupante. ETA nunca ha dicho que esté dispuesta a disolverse, no ha renunciado a las armas y nunca ha aceptado que nadie le exija nada. Esa posibilidad existe siempre.

-¿Están más preocupados que hace unos meses?
-Las últimas fechas no hacen sino añadir motivos de preocupación. Hay un retroceso democrático evidente, una apuesta de ETA-Batasuna por recuperar posiciones, protagonismo y espacio en la calle. Y todo ello con un rebrote importante del terrorismo callejero, enmarcado por tres acontecimientos: las declaraciones de Pernando Barrena en las que reiteraba que el proceso no es irreversible, y el comunicado de ETA y las declaraciones de Otegi del 17 y 18 de agosto, que dejaban claro que el precio político es el de siempre: autodeterminación para la independencia, impunidad para los terroristas presos y legalización de Batasuna saltando por encima de la legalidad.

-¿No les resultan tranquilizadoras las exigencias de Zapatero y del PSOE a Batasuna para que acate la Ley de Partidos?
-No, porque ese lenguaje implica ya concesiones. Batasuna no puede acatar nada porque está disuelta. El problema no es cómo legalizar Batasuna, ni tampoco el objetivo. El objetivo es la libertad y el problema es la violación de la libertad. E insisto en que no sabemos qué compromisos ha adquirido el presidente del Gobierno, compromisos que, por cierto, continuamente esgrime ETA.

-Sí, pero para reprocharle a Zapatero que no los cumpla.
-El problema es que Zapatero está desaparecido. Se hacen verificaciones en falso, se quita importancia a hechos gravísimos, como los ataques de terrorismo callejero de agosto, que han sido mucho más importantes que los de julio o junio. ¿Se siguen haciendo verificaciones? ¿Sigue recibiendo informes el ministro de Interior? ¿No tiene importancia comprobar que hay señores de listas ilegalizadas y de Batasuna entre los convocantes de las manifestaciones? Con ese argumento se habrían dado por buenas las listas ilegalizadas en las municipales o en las autonómicas. Y con eso se deja claro también que se darán por buenas las que presente Batasuna en las próximas municipales, lo haga como lo haga.

-Si da por hecho que Batasuna pasará el filtro, ¿cree que el tira y afloja con el Ejecutivo es puro teatro?
-Es muy complicado saber qué parte es real y cuál escenificación. Lo que sí es muy evidente es que quien se está llevando el gato al agua es ETA-Batasuna. Hay una debilidad evidente del Gobierno, incapaz de dar respuesta a las bravuconadas de la banda. Se pretende dar por liquidado el marco político para asumir el que plantea ETA-Batasuna. Eso puede convenir a algunos, pero no a la sociedad vasca.

-¿Y qué le conviene?
-Ser la protagonista.

-¿En qué sentido?
-Los problemas reales de los ciudadanos y nuestro futuro como sociedad no pueden verse condicionados por las exigencias de una banda terrorista, coincidan o no con los planteamientos políticos de los nacionalistas, que son minoría hoy más que nunca. Es el momento del protagonismo de la sociedad vasca, de apostar por un final de ETA sin precio político y sin condicionarlo a vueltas de tuerca nacionalistas ni al estrecho callejón que el nacionalismo representa para el futuro de esta sociedad. Es el momento de trabajar con otra ambición, que no puede ser llegar a pactos con los terroristas, sino ganar la modernidad.

-Coinciden con el lehendakari y Javier Madrazo en devolver el protagonismo a la sociedad. ¿Les suenan bien sus propuestas de abrir cauces de participación y consulta desde ya?
-Eso no es devolver el protagonismo a la sociedad, es intentar que entre por el estrecho cauce que quieren marcar los nacionalistas. Ellos dicen: 'yo te consulto sobre esto que yo quiero y nada más', que es lo mismo que ETA quiere poner encima de la mesa. Lo que hay que hacer es dejar que la sociedad se exprese y aceptar su pluralismo. Es importante que la sociedad sea consciente de que hay otras oportunidades de futuro que nacen de la libertad, de la estabilidad política e institucional, de sentirnos con naturalidad tan vascos como españoles. Se trata de ser cabeza de España y referencia para otras comunidades.

Ni ETA ni sus testaferros
-¿Cómo pretenden dejar esa impronta desde su posición de partido autoexcluido de la mesa de diálogo?
-La pretensión de esa mesa es sentar a demócratas con terroristas y, evidentemente, no vamos a compartirla con ETA ni con sus testaferros. No vamos a admitir que se hagan ni al PP ni al conjunto de la sociedad exigencias que no se hacen a los terroristas. Seguiremos defendiendo la legitimidad de las instituciones democráticas, que se quieren liquidar para ir a un foro diseñado por ETA-Batasuna sin ningún tipo de garantías democráticas. El afán de sacar la mesa de las instituciones obedece precisamente a que no se desea que las haya.

-La idea es someter los acuerdos al refrendo de los ciudadanos. ¿No sería eso una garantía?
-No hay forma de ratificar en democracia acuerdos con terroristas.

-¿Está en crisis el proceso de paz, como dice ETA, o la violencia, como sostiene Zapatero?
-Lo que está en crisis es la capacidad de la sociedad democrática para hacer frente a ETA. La banda está consiguiendo sin asesinar lo que no ha conseguido durante treinta años asesinando. Está recuperando protagonismo, está consiguiendo que se rebajen las exigencias democráticas, que no se aplique la Ley de Partidos, que no actúe la Fiscalía. Está consiguiendo algo muy importante: que desde la democracia se quite importancia a lo que hace.

-¿Por ejemplo?
-Las múltiples violaciones de derechos, amenazas, la presión sobre los partidos democráticos. Ataques a las sedes de IU, del PSE, acoso a líderes políticos como María San Gil en las fiestas de Getxo. Y no sólo los de Batasuna le decían que no pintaba nada ahí. Había gente que no era de Batasuna que le decía que se fuera a San Sebastián. Un alemán o un noruego es bienvenido a las fiestas de cualquier pueblo, pero hay quien se permite el lujo de cuestionar que ciudadanos vascos, por el hecho de tener una militancia concreta, estén en las fiestas que les dé la gana. Y el PNV no condenó ese acoso.

-¿Está denunciando indolencia?
-Lo que denunciamos es a un Gobierno que antes quería acabar con ETA y ahora quiere negociar con ETA. No puede ser que uno de los precios a pagar por la sociedad democrática sea la impunidad de ETA-Batasuna, no puede ser que nos la encontremos legalizada de hecho. Ha recuperado las calles, los recintos de txoznas, intentó reventar la apertura de las fiestas de Vitoria, convocó manifestaciones en las de San Sebastián y Bilbao.

-Ya, pero todo eso ha sucedido también en veranos anteriores, ¿no?
-Sí, pero este año más. Más terrorismo callejero que en 2005, presencia mucho más explícita de ETA-Batasuna en la calle y menos protagonismo del Estado de Derecho.

-¿Tienen la sensación de que su papel se reduce ahora al de fiscalizadores de los actos de Batasuna?
-Pues no. Estamos haciendo lo que tenemos que hacer, defender principios democráticos y denunciar concesiones de Zapatero a un grupo terrorista que no se han producido en ningún otro lugar de Europa. Merece la pena dar la batalla, estamos obligados a ello y no nos vamos a callar. Estamos asistiendo a una partida de jugadores de ventaja. Todos saben lo que quieren sacar de una negociación con ETA y nosotros sabemos que lo único que no se puede obtener es un futuro de democracia en libertad.

-¿Se parece cada vez más este alto el fuego a la tregua del 98?
-Las exigencias de ETA son las mismas. Hay dos diferencias: una es la marginación del PNV, porque el Gobierno de la nación y ETA han tenido muy claro que había que relegarle. Por eso tiene poca importancia el planteamiento que haga el lehendakari en el debate de política general, salvo que lo tenga pactado con Zapatero. La otra es que ETA ha negociado con el Gobierno socialista mientras que el Ejecutivo del PP se enteró por la prensa.

-Pero, por ejemplo, el Gobierno socialista aún no ha dado pasos, como el acercamiento de presos, que el Gobierno de Aznar sí dio.

-A lo mejor nos llevamos una sorpresa en algún momento. Es verdad que la impresión es que eso todavía no se ha producido, aunque sí hemos visto la actitud de los presos en la televisión. Es muy complicado explicar que se modifica la política penitenciaria en beneficio de señores como 'Txapote'. Es muy difícil vender eso a una sociedad democrática. Los españoles no somos tontos y hemos visto la absoluta falta de arrepentimiento de los etarras, su absoluta vinculación a la violencia, su pretensión de continuar hostigando a la sociedad. Además, lo que se está planteando no es lo mismo que hizo el PP, sino acercar presos para dejarlos en la calle. Ésa es la exigencia que tiene el Gobierno encima de la mesa.

-¿Siguen con la mano tendida al PSOE o es pose?
-Nuestra disposición es sincera y permanente. Y Zapatero lo sabe. Si el Gobierno quiere volver a poner en práctica todos los instrumentos que han hecho posible tres años sin atentados mortales y que permitieron reducir a ETA a su mínima expresión, estamos dispuestos.

LA ERTZAINTZA NO IMPIDIÓ LA CELEBRACIÓN DEL ACTO
El Foro de Ermua estudia emprender acciones legales contra Balza por permitir la marcha-homenaje a De Juana Chaos
El Foro de Ermua anunció este domingo que está analizando si emprende acciones legales contra el consejero vasco de Interior, Javier Balza, por autorizar la manifestación-homenaje al terrorista José Ignacio de Juana Chaos, ya que podría haber incurrido en un delito de prevaricación. Durante la marcha, se solicitó la excarcelación del sanguinario etarra, que ya ha hecho público que está dispuesto al sacrificio de salir a la calle y coincidir en un restaurante con sus "represores". Mientras tanto, el Gobierno vasco dice que "a nadie se le pasa por la cabeza" que Batasuna-ETA no sea legal y no esté en las elecciones de 2007.
Europa Press Libertad Digital  28 Agosto 2006

El presidente de dicha asociación, Mikel Buesa, explicó que los servicios jurídicos están estudiando qué posibilidades de éxito hay en las acciones legales contra Balza, teniendo en cuenta que "Askatuna es una organización terrorista y además está ilegalizada por la Audiencia Nacional".

"Lo que hay que ver es ver si alguna posibilidad de éxito en una acción legal o no, porque si no la hay no merece la pena dedicar el esfuerzo a eso y es mejor dedicarlo a otras cuestiones", señaló.

Buesa explicó que la manifestación fue convocada "una vez más" por un grupo reducido de particulares, que, según dijo, podría "haber sido identificado con Askatuna", por lo que el hecho de no haberla prohibido, constituiría un delito de prevaricación.

Este sábado, cerca de dos mil proetarras recorrieron las calles del centro de San Sebastián en una marcha-homenaje al terrorista de ETA José Ignacio de Juana Chaos. La misma, fue convocada por Askatasuna, colectivo que agrupa a familiares etarras encarcelados y que fue ilegalizado por el Tribunal Supremo junto a Batasuna-ETA.

El histórico miembro de ETA está considerado uno de los terroristas más sanguinarios de la organización. Fue condenado a 3.000 años de cárcel por numerosos atentados cometidos en los años 80, en los que fueron asesinadas 25 personas, y pudo salir en libertad el año pasado gracias a las redenciones penitenciarias, pero su excarcelación fue suspendida por orden de la Audiencia Nacional. El Alto Tribunal decidió procesarle por integración en banda armada y por amenazas terroristas por dos artículos periodísticos que escribió a principios de 2005 de los que se deduce, según el fiscal, que ha vuelto a pertenecer a ETA y que amenazó a la directora de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo.

"ES UN CONCEPTO FALSO Y CONFUSO"
Gustavo Bueno define la Ley de la Memoria Histórica como un intento de "identificar al PP con el franquismo"
El filósofo Gustavo Bueno calificó el concepto de "Memoria Histórica" como "un arma arrojadiza contra el PP para identificarlo con el franquismo, entendiendo que no hubo transición". Por esta razón, apuntó Bueno, "se citó en muchas ocasiones el bigote de Aznar recordando al de Hitler o se ha dicho que Fraga había sido ministro de Franco". "Lo que la izquierda llama Memoria Histórica es un intento de reconstruir la historia durante el franquismo desde perspectivas totalmente partidistas".
Europa Press Libertad Digital 28 Agosto 2006

Según el filósofo asturiano, la izquierda comenzó a "remover" la historia "cuando Aznar ganó las segundas elecciones y el PSOE e IU vieron un peligro terrible en que el PP se asentase definitivamente en el poder". Dentro del marco revisionista, Bueno criticó al gobierno de Rodríguez Zapatero por "pretender borrar" del callejero los nombres de los "golpistas del 36" y no retirar los nombres de los "golpistas del 34 que se levantaron contra el gobierno establecido reivindicando una dictadura del proletariado".

"Hoy en día", matizó Bueno, la Memoria Histórica es "un concepto falso y confuso". Para el profesor emérito de la Universidad de Oviedo, relacionar memoria con historia es un concepto "inadmisible" porque "la memoria es un concepto psicológico individual". Según esta premisa, el profesor afirmó que "ningún individuo de 30 años puede reivindicar la Memoria Histórica porque no lo ha vivido" y añadió que "muchos que exigen la Memoria Histórica sólo conocen la historia por los libros que leyeron, pero eso no es Memoria Histórica".

El hecho de relacionar la memoria con la historia, explicó Bueno, viene del canciller Bacon de Verulam que se le ocurrió clasificar a las ciencias según las facultades que se estudiaban. De este modo, el canciller relacionó las ciencias de la razón con las matemáticas y la filosofía; las ciencias de la imaginación con la poesía y las ciencias de la memoria con la historia. "Esta definición se metió en la enciclopedia francesa y empezó a funcionar por ahí de forma errónea", apuntó Bueno.

Islam
Vecinos de Talayuela (Cáceres) contra la construcción de un centro islámico radical
La Subdelegación del Gobierno en Cáceres ha concedido finalmente los permisos para la manifestación solicitada por los de vecinos de Talayuela contrarios a la construcción del Centro radical
Minuto Digital  28 Agosto 2006

Talayuela (Cáceres) es un pequeño pueblo tabaquero (dedicado en exclusiva al cultivo de tabaco). Tiene un altísimo porcentaje de extranjeros (más del 40%), el mayor de toda España. Casi la mitad de la población son inmigrantes, la mayoría marroquíes.

La asociación radical islámica Annour, que ya tiene una mezquita en las afueras de la localidad, está construyendo otro Centro "Cultural" Islámico en el centro del pueblo con la aprobación del alcalde, José Moreno Gómez (PSOE), pero en contra de los vecinos de la localidad por las molestias que les causarán la concentración de miles de islamistas junto a sus casas.

Malestar generalizado
Lejos de tratarse de un malestar de unos pocos vecinos, los afectados tienen el apoyo de la mayoría de los vecinos, mostrándose en descuerdo con la actuación que el Ayuntamiento está llevando a cabo en el asunto. «El alcalde nos dijo que nos mantendría informados y hemos sido los últimos en enterarnos de que esto se iba a hacer junto a nuestras casas», aseveraba Rosa Aceituno, quién declaró que para ella el primer edil había perdido toda la credibilidad.

Las protestas se originaron hace ahora un año, cuando se supo de la existencia del proyecto. Desde entonces una comitiva vecinal ha mostrado su malestar en reiteradas ocasiones y ha llevado a cabo una recogida de firmas en contra del mismo, estando en su poder medio millar de rúbricas. Actualmente el inmueble se encuentra en una fase de construcción inicial. El proyecto ha sido denunciado por diversos grupos como el Movimiento Católico Español, que también se opone al centro radical islámico.

La manifestación contra el Centro Islámico radical se celebrará el día 2
La Subdelegación del Gobierno en Cáceres ha concedido finalmente los permisos para la manifestación solicitada por los de vecinos de Talayuela contrarios a la construcción de un Centro Cultural Islámico. La marcha de protesta se celebrará el próximo sábado día 2 de septiembre, de once de la mañana a una de la tarde.
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