AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 2 Septiembre  2006

La Xunta confiesa su fracaso
Editorial ABC 2 Septiembre 2006

UN poco tarde, pero con claridad meridiana, el consejero de Medio Rural de la Xunta reconoce lo que ya sabía todo el mundo: que la administración autonómica no estaba preparada para afrontar la trágica ola de incendios forestales que arrasó Galicia. La confesión es muy significativa, porque procede del responsable político directo y se realiza además en sede parlamentaria. Suárez Canal califica de «excepcional» la cantidad y calidad de los incendios entre el 4 y el 14 de agosto, así como la intencionalidad de los mismos. El adjetivo es sin duda exagerado. Como es notorio, Galicia es una región muy vulnerable ante ese riesgo y todos los años se producen -por desgracia- situaciones análogas. Si acaso, las cifras aportadas abundan en la necesidad de una política de prevención bien diseñada y en una gestión rigurosa de los medios personales y materiales. Esta vez, no ha ocurrido ni una cosa ni la otra. Está probado que no había un plan de emergencia y que el tiempo necesario para poner en acción los dispositivos de lucha contra el fuego ha pasado de un año a otro desde veinte minutos a casi una hora, sin justificación objetiva para ello. Además, son bien conocidos los dislates cometidos por el gobierno social-nacionalista al descabezar los equipos técnicos establecidos en la etapa anterior y, en particular, al imponer el certificado de lengua gallega como requisito para formar parte de las brigadas.

En política, los errores se pagan caros y no sirven los lamentos «a posteriori». Tampoco basta con el descargo de conciencia del consejero al reconocer que había pensado en dimitir. Lo que procede es asumir la propia responsabilidad, sobre todo si se admite que los ciudadanos tienen una sensación muy negativa por la descoordinación entre Administraciones Públicas y la falta de medios. Entre otras cosas, la Xunta debe aclarar la lentitud en la compra de materiales de extinción y la no ejecución de una inversión en vehículos aptos para la lucha contra el fuego. Está claro que hay que perseguir a los delincuentes y profesionalizar las brigadas, pero estas buenas intenciones deben traducirse de inmediato en hechos concretos. Si no es fácil adivinar que el próximo verano se van a repetir las mismas circunstancias.

La confesión de la incapacidad de la Xunta pone punto final a la teoría insidiosa de una trama organizada con intenciones políticas, puesta en circulación por los ministros de Interior y Medio Ambiente, aunque desmentida en su momento por el propio Pérez Touriño. Ni trama ni organizada: hubo un grave fracaso en la gestión. Todo ello con un coste dramático en vidas humanas y un serio deterioro del patrimonio forestal.

Paciencia y trabajar
Por IGNACIO CAMACHO ABC 2 Septiembre 2006

EN cuanto una legislatura atraviesa su ecuador, cada comienzo de curso se desatan en la Corte las especulaciones sobre un adelanto electoral. La expectativa de unas elecciones anticipadas provoca cosquilleos de placer en la clase política, pero por lo general desemboca en un gatillazo. Conviene recordar, para los más impacientes, que la potestad de disolver las cámaras corresponde en exclusiva al presidente del Gobierno, y que una máxima elemental en política aconseja atreverse a ello sólo en el caso de que los sondeos garanticen una victoria. O sea, que en el poco probable supuesto de que Zapatero se decidiese a hacerlo -sólo lo podría empujar el emboque de la negociación con ETA; para otros apuros aún le queda el recurso de prorrogar los Presupuestos-, sería cuestión de preocuparse más todavía ante la perspectiva de un segundo mandato.

La impaciencia es mala consejera. La incompetencia de este Gobierno, su rencor rupturista, su inacción y pasividad ante los problemas, su deriva suicida por el terraplén del modelo de Estado, irritan sobremanera a quienes no lo votaron, pero todavía no han decepcionado bastante a quienes sí lo hicieron. Lamentablemente, es necesario que Zapatero cometa aún más errores y haga más disparates para que muchos españoles se aperciban de que el 14-M de 2004 tomaron un decisión equivocada bajo la convulsión emocional de los atentados de Atocha. Por mucho que se adelanten los comicios, los ciudadanos no acostumbran a rectificarse tan pronto a sí mismos.

Es lógico que esta perspectiva produzca pavor a tantas personas inquietas por el carácter prácticamente irreversible de algunas medidas de este Gobierno. Pero en democracia sólo vale contar los votos, y el PSOE aún cuenta con ventaja porque su discurso relativista e irresponsable, disfrazado de buenismo sonriente, sintoniza con el carácter descomprometido de muchos compatriotas proclives al autoengaño. Además, tiene el poder y una probada solvencia en el manejo de la propaganda política. En estas condiciones, el reflejo de su gestión (?) necesita más tiempo para provocar el desencanto de la mayoría. Aunque el presidente y casi todos sus ministros trabajan con indiscutible ahínco por acortar los plazos.

Pero aún falta. Y deberían de saberlo mejor que nadie los estrategas del PP, sobre todo a la hora de plantearse mociones de censura y otras iniciativas de riesgo que pueden acabar vueltas contra ellos mismos. Para ganar unas elecciones desde la oposición no basta con desgastar al Gobierno; hay que analizar con mucha objetividad el estado de ánimo de los votantes y tratar de discernir la realidad de los deseos. Incluso así suele ser requisito indispensable que el adversario en el poder se equivoque con denuedo. Este último aspecto va encarrilado. Las rentrées de temporada son momentos de muchos planes y gran efervescencia. Pero como dijo en memorable ocasión Pío Cabanillas, ahora lo más urgente es esperar. Y seguir trabajando.

José Luis Rodríguez Zapatero: de presidente incompetente a gorrón
Enrique de Diego elsemanaldigital 2 Septiembre 2006

Si la gestión del Gobierno ya es para echarse a temblar, la querencia del jefe del Ejecutivo y su señora por el empleo privado de medios públicos resulta, cuanto menos, preocupante.

2 de septiembre de 2006. Cada día que pasa se pone más de manifiesto la incompetencia del Gobierno y el conjunto de la izquierda, como se ve en Galicia, pues han añadido un nuevo error a los innumerables históricos que arrastran –el socialismo no ha hecho otra cosa que provocar miseria. Ahora pretenden que las palabras son capaces de cambiar la realidad y que a fuerza de frases se transforma la naturaleza. El socialismo ha devenido en aparato de propaganda dedicado a explicar por qué son tan inútiles, normalmente transfiriendo la responsabilidad a otros, preferentemente al PP.

El caso de los incendios de Galicia es paradigmático. Es obvio que el Gobierno gallego ha funcionado muy mal. Que se ha dedicado a hacer nacionalismo, aldeanismo y sectarismo con las brigadas, que ha despedido a buenos profesionales porque no tenían el título de gallego, como si al fuego le importara en qué idioma habla el que utiliza la manguera. Tanto el poder autonómico como el central han aparecido paralizados, incapaces de dar una respuesta rápida, hasta que a Galicia la salvó un frente de lluvias.

En inmigración, ahora María Teresa Fernández de la Vega pide ayuda a una Europa cuando hace nueve meses Jesús Caldera, esa lumbrera que está al frente del Ministerio de Trabajo, dijo que "vamos a ser la envidia de Europa en materia de inmigración". Por ahora, somos la envidia de África, de Europa del Este y de Iberoamérica. Pero estos incompetentes arrogantes decidieron que una regularización masiva, que nadie hace, no iba a tener un efecto llamada.

Dijeron también, porque son muy pertinaces en sus chorradas, que no se podía hablar de inmigración relacionada con delincuencia, a pesar de que la benignidad de nuestras leyes, nuestro descontrol de fronteras, nuestra lentitud en la Justicia y nuestro caótico modelo policial nos han convertido en el paraíso del delincuente. Ahora las cárceles están atestadas y la propuesta de solución es una excarcelación masiva por la vía del tercer grado, lo que representará un incentivo más al delito.

En medio de todo esto, muy preocupante a medio plazo, el matrimonio presidencial viene dando muestras crecientes de confusión entre lo público y lo privado, como si se tratara de un dictadorzuelo bananero. Las aficiones de Sonsoles, como el submarinismo, corren a cuenta del contribuyente. El matrimonio se ha hecho con un avión privado, a costa de todos, y viajan de compras o se dan pequeños placeres. Esperemos que la carrera musical de Sonsoles se modere y no vaya de gira alrededor del mundo. Esto, que debería ser motivo de indignación general para todos, por estricto sentido de ciudadanía, es justificado por una izquierda mostrenca y hooligang porque son de los suyos o argumentan que no sé quién hizo lo mismo, cuando no es verdad, pero aunque lo hubieran hecho todos estaría mal y contradice lo básico de la democracia, en la que es fundamental diferenciar entre lo público y lo privado. Zapatero es un gorrón. Y un inepto.

De acuerdo con De la Vega
EDITORIAL Libertad Digital 2 Septiembre 2006

Por una vez, y es posible que sea la primera, estamos de acuerdo con una afirmación de la vicepresidenta del gobierno. Porque es cierto, más allá de toda duda, que es necesario "esclarecer el 11-M", tal y como ha reconocido en su comparecencia tras el Consejo de Ministros. Sorprende, eso sí, que haga esta afirmación sabiendo que para su superior, el presidente Zapatero, todo "estaba ya claro" nada más y nada menos que el 13 de diciembre de 2004, fecha en que compareció ante la comisión del 11-M. Desgraciadamente, resulta mucho más difícil aceptar la afirmación de que el gobierno es el más interesado en esclarecerlo, que también ha hecho De la Vega. La actividad del gobierno, hasta ahora, no parece que se haya dirigido precisamente a aclarar los hechos.

Hemos sabido que ya no sólo son unos cuantos periodistas tan locos como para estar empeñados en querer saber la verdad de un atentado que mató a 192 personas e hirió a más de 1.700 los que sostienen que la prueba esencial, la conocida coloquialmente como "mochila de Vallecas", pudo haber sido plantada y no haber estado jamás en los trenes. Según revela el diario El Mundo, ahora es la propia Comisaría de Información la que, en un informe incluido en el sumario del juez Del Olmo, sostiene que "pudo ser manipulada por personas no identificadas en el Ifema". ¿Cómo es que, entonces, cuando se supo que nadie había visto la famosa bolsa en la estación de El Pozo, la Dirección General de Policía aseguró que jamás se había roto la cadena de custodia de la misma? Si De la Vega fuera sincera, habría contestado ya a esa pregunta. Será que el gobierno no es el más interesado en el esclarecimiento del 11-M.

Hace pocos días, Libertad Digital desvelaba hasta qué punto era falsa la prueba del Skoda Fabia. Las explicaciones que la Policía dio al juez sobre las andanzas del coche antes de su milagrosa aparición en Alcalá de Henares no concuerdan con las consultas realizadas a la base de datos de comprobación de matrículas y la declaración del chileno que supuestamente lo robó y vendió luego al Tunecino es completamente falsa. Ni siquiera en el color del coche acierta. Si De la Vega quisiera realmente esclarecer el atentado, nos explicaría por qué razón se tramitó con semejante rapidez la expulsión de este testigo que mintió sobre su relación con esa prueba, en aplicación de la Ley de Extranjería, cuando tantos y tantos ilegales permanecen tan ricamente en nuestro territorio.

Hace poco más de una semana, publicamos también la relación entre Rafá Zouhier y un teléfono con tarjeta de la misma serie que el empleado en la mochila de Vallecas, un teléfono atribuido sin aportar razones a Jamal Ahmidan. Y eso, pese a que la Policía asegurara que no existían contactos entre ellos dos. No estaría de sobra que el gobierno, en su imparable afán por esclarecer los hechos, diera la orden de que la Policía aclare de una vez el papel de Zouhier en todo este asunto.

Por supuesto, hay mucho más por aclarar y mucho más importante. Al fin y al cabo, tanto la mochila como el Skoda como Zouhier no parecen haber sido más que distracciones que alejaran la vista de los trenes que hicieron explotar aquella mañana de marzo de 2004, con objetos que no eran mochilas. Quizá la mejor muestra que podría dar De la Vega de la sinceridad de sus palabras sería publicar los informes sobre los explosivos que realmente estallaron en los trenes. Pero parece difícil creer que vaya a ser así.

Negociación con ETA
La gran estafa
GEES Libertad Digital 2 Septiembre 2006

Sentarse a dialogar con terroristas una cosa distinta a su rendición y entrega a las autoridades ya es lo suficientemente abominable como para encima preocuparse de la estrategia de ambas partes en la negociación. Metidos en el lodazal de tomar café con los asesinos de Miguel Ángel Blanco o Flavio Moreno, hay que tener el estómago a prueba de trilita para establecer una neutra agenda de negociación como la que los partidarios de la paz nos aseguran que existe. Los pactistas nos exigen que congelemos el corazón y nublemos la mente para comprender que lo que hacen es por nuestro bien, y que su frialdad y su distanciamineto de las víctimas son expresión de su control y nervios de acero. Que comprendamos la negociación. Bien, hagámoslo.

A día de hoy, ETA está siguiendo escrupulosamente la lógica de la tregua y la negociación. Ha suspendido las operaciones en uno de sus frentes, pero el resto de la organización funciona a pleno rendimiento; el aparato económico, el de agitación, el frente de makos siguen funcionando, como corresponde a una tregua, que es una suspensión temporal de las operaciones en un momento y en un aspecto determinado. Fuera de ella, ETA recuerda que sigue en lucha, llena los arsenales y entrena a sus comandos. En la mesa de la negociación amenaza al Gobierno con volver a matar, y cuando éste flaquea, manda a los suyos a la calle, quema un autobús o sale en primera página de Gara. Meter presión al otro es la primera regla. ETA acusa al Gobierno de todos los males posibles ante la opinión pública, se presenta a sí misma como partidaria sincera del diálogo y presiona a Zapatero a cumplir con lo acordado.

Pero aquí surge la anomalía ideológica del Gobierno; piénsese en un comportamiento análogo al de la otra parte. Pues no. Cuando la "paz" se pone en peligro por la presión de ETA en las calles de San Sebastián o los comunicados incendiarios, Zapatero se presenta así mismo como partidario del diálogo, y rompiendo cualquier protocolo negociador, esconde los atentados, defiende la sinceridad de ETA y carga contra los aguafiestas de turno. En otros términos, la lógica negociadora es sencilla; cuando el banquete político de ETA y Zapatero corre peligro, ETA acusa a Zapatero, y Zapatero acusa... al Partido Popular.

Para meter prisa al Gobierno, ETA activa los otros frentes terroristas. Éstos se desarrollan hoy con una intensidad baja, si es que se puede hablar de ello cuando los amenazados son seres humanos. Poco importan al Gobierno mientras no entorpezcan los mítines de Zapatero; "accidentes", los llamó. Para ocultar los desmanes terroristas, Zapatero moviliza todos sus resortes: medios de comunicación, activistas culturales, funcionarios del Gobierno. Anomalía enorme, puesto que así encaja y absorbe la presión de ETA sin devolvérsela. Parece evidente que la dialéctica de la negociación está rota, porque el Gobierno está a otra cosa. Las caras de solemnidad de Rubalcaba o De la Vega acerca de la responsabilidad del Gobierno, de la lógica de la negociación, del silencio necesario suenan a estafa al por mayor. No hay lógica negociadora, porque el Gobierno ha renunciado a establecer un antagonismo con ETA. Ha elegido sentarse a merendar con criminales, pero cuando éstos le molestan, da un golpe en la mesa en la cara de aquellos que no son sus enemigos. O sí. Lo dicho; una fenomenal estafa.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Jugar con fuego
JOSEBA ARREGI El Correo 2 Septiembre 2006

En la política de las sociedades mediáticas, buena parte del éxito consiste en estar presente en los medios: lo que no aparece en televisión no existe. Pero los acontecimientos de la vida política real no siempre reparten equitativamente el protagonismo a todos los actores. En estos casos, quienes se han quedado con papeles secundarios tienen que invertir mayor esfuerzo para conseguir un sitio en el sol mediático. Y la manera de conseguir ese sitio es cocinar propuestas que tengan el valor de resultar llamativas.

Es bien cierto que una política como la vasca sometida durante tanto tiempo a la presión ilegítima de la violencia terrorista no ha estado nunca a falta de propuestas llamativas: aparecer como el gran pacificador con propuestas y recetas de todo tipo ha sido una tentación demasiado fuerte y a la que han sucumbido demasiados líderes políticos.

Pero ahora que, a pesar de todas las dudas y críticas razonables que se puedan plantear, se vislumbra una posibilidad real de que ETA desaparezca definitivamente y volvamos a gozar de la libertad de derechos ciudadanos garantizados por un sistema constitucional, jugar a enriquecer el recetario de soluciones llamativas para poder tener una plaza en el mercado mediático puede rayar en la irresponsabilidad.

Es curioso que en una sociedad que ha sido convocada desde la transición en multitud de ocasiones y con multitud de fórmulas -elecciones de tipo referéndum, elecciones a cortes constituyentes, elecciones parlamentarias, referéndum, elecciones municipales y autonómicas- para que diera su opinión y expresara su palabra, perviva todavía como fantasma de solución el eslogan de 'dar la palabra al pueblo', a un pueblo que está a punto de quedarse sin voz de tanto hablar y de no ser escuchado debidamente.

Sea como sea, hay quien para el comienzo del curso político vasco ha desempolvado, desde su posición de actor secundario, el fantasma de escuchar la voz de la sociedad, el fantasma de recurrir a saber lo que piensa la sociedad para dar un impulso al llamado proceso según la intención de los proponentes, para dejar de ser actores secundarios según más de un observador.

Es cierto que algún actor secundario -en este proceso, aunque principal en la política vasca- como es el PNV está actuando con toda lealtad y sensatez, sabiendo cuál es su sitio, aunque de vez en cuando deje caer la idea de que sabe más de lo que dice porque cuenta con fuentes que, en el silencio que ha sido decretado, no pueden compartir con los ciudadanos lo que saben o lo que está sucediendo.

Pero el lehendakari Ibarretxe y el consejero Madrazo están jugando con fuego. Ibarretxe deja caer, una vez sí y otra también, la idea de que la última y decisiva palabra la tendrá el pueblo vasco, sin que la opinión del Congreso de los Diputados pueda condicionar esa decisión. Recupera así todo lo que tenía de inaceptable su plan que ya debiera ser difunto y estar enterrado. La idea de que lo que opine el Congreso de los Diputados no puede condicionar la decisión del pueblo vasco siempre ha tenido una finalidad: institucionalizar la existencia de un sujeto político separado, distinto e independiente del sujeto político español, algo no sólo imposible en el marco constitucional actual, algo que implica romper las reglas de juego asumidas tras hablar el pueblo, incluido el vasco, sino algo que niega radicalmente la pluralidad de la sociedad vasca en lo que al sentimiento de pertenencia se refiere.

Y la misma idea, pero transformada en impulsora del proceso de desaparición de ETA, está siendo socializada a través de los medios de comunicación a lo largo del verano: Ibarretxe repite que la sociedad debe tener un papel fundamental en el proceso, distintos portavoces del Gobierno anuncian que en el debate de política general Ibarretxe va a proponer fórmulas para articular esa participación de la sociedad vasca en el proceso. Y Madrazo adelanta que puede tratarse de consultar previamente a la sociedad sobre no se sabe exactamente qué, pero sospecho que sobre la pacificación y la normalización.

Están jugando con fuego. No sé si se trata sólo de buscar por todos los medios, nunca mejor dicho, estar presente en los medios tratando de dejar de lado su papel de secundarios, cuando no extras, en la película que se está rodando. No sé si se trata sólo de la dificultad de desembarazarse de una fórmula que ha adquirido tintes mágicos, tintes de pócima milagrosa que todo lo cura.

Pero sí parece que se trata de recuperar la vieja idea de que la solución del conflicto se halla en que la decisión última e incondicionada está en la decisión de la sociedad vasca. Egibar tiene la ventaja de ser muy claro al respecto. Sí parece que se trata de legalizar la consulta trasladándola en el tiempo procesal, pero dotándola de eficacia gracias al traslado: si está fuera de la legalidad constitucional que al final valga lo que decida la sociedad vasca independientemente de lo que dictamine, decisoriamente también, el Congreso de los Diputados, si se adelanta la consulta a una fase previa, se le da carácter de lo que el nombre implica, mera consulta, su resultado condicionaría los acuerdos posteriores, pues quién se va a atrever a decidir en contra de lo que consultivamente el pueblo vasco ha dicho que hay que decidir.

Llama la atención que sean los que, respetando muchísimo a las víctimas por supuesto, han reiterado que las víctimas no pueden ni deben ocupar el sitio y la responsabilidad de los partidos políticos -¿alguien ha llegado a decir que las víctimas se tienen que limitar a ser eso, víctimas!- los que ahora se quieran saltar esa representatividad dirigiéndose consultivamente a la sociedad, y crear así hechos condicionantes.

Es jugar con fuego y con fuego peligroso. Todas las democracias tasan con bastante exactitud cuándo y cómo se consulta a la sociedad, cuándo se recurre a la fórmula del refrendo. La palabra misma indica que se trata de refrendar algo que previamente existe, un acuerdo alcanzado por los partidos políticos, o por los gobiernos europeos en el caso del Tratado constitucional de la UE. Pero el recurso a la opinión de la sociedad nunca está permitido en las democracias al estilo de las encuestas de opinión: ¿Dígame usted lo que más le gustaría, se trata sólo de una encuesta, expláyese, déjese llevar por sus sueños, pida la Luna!

Si la Constitución alemana prohíbe los refrendos no es porque Hitler llegara al poder gracias a uno de ellos, sino porque buscó su legitimación en ellos. Las democracias occidentales son representativas no por capricho de nadie, sino porque es el mecanismo que permite el gobierno del pueblo junto con la sumisión del poder a su división y a la limitación por el derecho y la ley.

No se puede jugar con la sociedad, y menos con el pretexto de que se le quiere dar participación para impulsar la pacificación y la normalización. Y no se trata de tener miedo a lo que pueda decir la sociedad. Se trata de que el populismo se presta a la demagogia, y de la demagogia nunca resulta nada bueno para la socidad sometida a ella.

En una democracia representativa cada cuál lleva su responsabilidad y tiene que responder de sus decisisones dentro de los límites que establecen la ley y el derecho. No hay recurso a la sociedad que invalide esos límites, y menos cuando ese recurso se camufla de consulta orientativa abriendo la puerta a todas las apetencias sin posibilidad de reclamar ninguna responsabilidad posterior. En lugar de querer escuchar la voz de la sociedad y conocer su opinión se la está engañando, trasladándole responsabilidades que no son suyas y haciéndole creer que es posible lo que quienes lo proponen saben que no es posible.

El Estado de Derecho surge cuando el poder constituyente -por definición ilimitado en su soberanía- deja de serlo y se somete al imperio de la ley y el derecho, pasa a ser poder constituido. Hay quienes entre nosotros siguen soñando con la posibilidad de vivir permanentemente en situación de poder constituyente sin que nunca jamás dicho poder se tenga que someter a ningún derecho ni a ninguna ley. Pero esa situación implica que lo único que vale es la ley de la jungla, la ley del más fuerte, del más dispuesto a usar la violencia y el terror.

Declive de España
Federico Quevedo El Confidencial 2 Septiembre 2006

Unas horas antes de empezar a escribir estas líneas, un buen amigo a quien pedí consejo post-vacacional sobre el tema de este primer artículo tras el descanso estival, me dijo sin dudarlo: “Tienes que escribir sobre el declive de España”. Eso es muy amplio, le vine a decir. “Sí, porque son muchos los motivos que pueden llevar a afirmar que hay un declive de la idea de España tal y como la concebimos en la Transición, pero de lo que yo te hablo es de una crisis de ideales, del agotamiento de los principios éticos que hicieron posible la transformación tan espectacular que hemos vivido en estos treinta últimos años. Te hablo, en definitiva, de una crisis moral”. Lo expresa muy bien Giovanni Sartori al señalar cómo el hombre occidental ha dejado de ser un ‘ser moral’ para convertirse en un ‘animal económico’. Y en España vivimos ante la constatación de cómo los individuos, ante su progreso económico, son perfectamente capaces de abandonar en la cuneta cualquier ideal y permitir que su Gobierno profundice en el desarme moral y político de una sociedad instalada en el conformismo y la complacencia.

Duro, ¿verdad? Sé que no es lo más optimista después de unos cuantos días de descanso y relajación. Pero lo cierto que sólo el mes de agosto ha servido como espejo de esta sensación de declive: desde la crisis humanitaria de los inmigrantes, hasta la hipocresía del envío de tropas al Líbano en nombre de una falsa paz, pasando por los incendios y las crisis aeroportuarias, para finalizar en la peor de todas las humillaciones morales, es decir, la claudicación ante el terror en todas sus formas. Probablemente lo peor que pudo hacer el Gobierno de Aznar fue forzar un progreso económico que nos ha instalado en una posición tan acomodada que nos ha hecho cerrar los ojos y taparnos los oídos ante el modo en el que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero está apretando las tuercas del desarme moral y el emborronamiento de nuestra identidad. Es cierto que, como me recuerdan muchas veces los foreros de este diario, España no se ha roto al día siguiente de que se aprobara el Estatuto Catalán. Nunca dije que sería así. Pero el final del modelo que todos aceptamos tras la muerte del dictador no llega porque Maragall y Carod Rovira salgan al balcón del Palau de la Generalitat a proclamar la independencia de Cataluña. No, llega porque una vez aprobado el Estatuto son varias las leyes que el Gobierno va a llevar al Parlamento en este nuevo periodo de sesiones que no serán de aplicación en aquella Comunidad. Se ha acabado con los principios de igualdad y solidaridad interterritorial, que eran esenciales para la construcción nacional.

Tocqueville, que fue uno de los grandes ideólogos de la democracia liberal, afirmó un 12 de septiembre de 1848 ante la Asamblea Constituyente francesa lo siguiente: “La democracia y el socialismo se unen solo por una palabra, la igualdad; pero nótese la diferencia: la democracia quiere la igualdad en la libertad, el socialismo quiere la igualdad en las incomodidades y en la servidumbre”. Es decir, en la falta de libertad. De manera sinuosa, de tal forma que casi ni nos damos cuenta de cómo vamos cediendo espacios de libertad individual a favor de una idea colectivista de entender las relaciones humanas, pero lo cierto es que en favor de la igualdad predicada desde una ideología instalada en el radicalismo y el conformismo moral, la libertad comienza a ser un bien escaso. Hemos dejado atrás la ética kantiana para entregarnos rendidos a la ética comunista del ‘todo vale’. Por eso hemos estrechado lazos con el populismo antiamericano de latinoamérica y por eso defendemos el derecho de Irán a tener armas nucleares. ¿O es que piensan que lo que afirmaron Máximo Cajal, el embajador de Rodríguez para la Alianza de Civilizaciones, y Felipe González en Irán no está de acuerdo con la filosofía que impregna al nuevo Ejecutivo?

De ahí que tache de cínica e hipócrita la decisión del Gobierno de enviar tropas al Líbano. Lo mínimo que podría hacer Rodríguez es, como le ha pedido Mariano Rajoy, comparecer en el Parlamento y dar explicaciones de una misión que, en absoluto, está exenta de riesgos. Es una misión de guerra, de guerra contra el terrorismo. Terrorismo financiado y protegido por Siria e Irán, los dos países ante los que el Gobierno de Rodríguez se muestra complaciente, porque participan del objetivo antinorteamericano que delimita buena parte de la política de los regímenes populistas latinoamericanos y los islamistas radicales. ¿Por qué? Estados Unidos, con todos sus errores y sus equivocaciones, es la imagen de lo que más odian: la democracia liberal, la libertad individual. ¿Por qué oscura razón nuestro Gobierno se alinea con los paladines del terror, los apóstoles del odio, los predicadores de la violencia y la muerte? Sartre, que no es, ni mucho menos, uno de mis favoritos, escribía junto a Merleau-Ponty en Temps Modernes, tras la II Guerra Mundial, una dolorosa reflexión: “Creíamos, sin pruebas, que la paz era el estado natural y la sustancia del universo, que la guerra no era más que una agitación temporal de su superficie. Hoy reconocemos nuestro error: el fin de la guerra no es sencillamente más que el fin de esta guerra”.

Lo que se está jugando en el tablero de las relaciones internacionales, y en el tablero de las nacionales, no es más que la supervivencia de un modo de entender las relaciones humanas, un modo heredado de los padres de la democracia liberal, con el que quieren acabar las fuerzas del terror y del totalitarismo. La negociación con ETA y la claudicación del Gobierno al chantaje terrorista pone de manifiesto la debilidad extrema de un sistema de valores en crisis, como decía al principio. El mismo hecho de que los atentados del 11-M lograran su objetivo de cambiar un Gobierno nos enfrenta ante la cruda realidad de nuestros días: matar es rentable a la hora de obtener determinados objetivos. Lo demuestra la manera en que el Gobierno de Rodríguez se pliega a las exigencias de los terroristas, la manera en que la propia sociedad, quizás inconscientemente, se plegó a la exigencia terrorista de provocar un vuelco electoral, la manera en que buscamos el modo de no incomodar a regímenes que han hecho del nihilismo una bandera definitiva, y del odio una arma eficacísima que, como afirma André Glucksmann, “multiplica por diez el miedo que difunde”. Y nosotros, en lugar de situarnos definitivamente del lado de la libertad y la democracia, jugamos a ser condescendientes con ellos.

Ese es el declive moral de nuestro país. Nada funciona. Da igual que se trate de pavorosos incendios que asolan regiones enteras, que de la invasión de nuestras costas por cayucos repletos de inmigrantes que huyen de la miseria y de los cuales muchos fallecen en el intento. El Gobierno no tiene respuestas. No sabe qué hacer, y se limita a firmar convenio tras convenio sin que realmente se adopten medidas eficaces para paliar los problemas. Y lo que cabe preguntarse es si, realmente, existe voluntad de querer afrontarlos o, por el contrario, lo que realmente mueve al Gobierno de Rodríguez es un interés ideologista por seguir apretando las tuercas de ese desarme moral al que contribuye eficazmente la sensación de caos. “Para el ideólogo, quien disiente es un enemigo que debe ser tratado como enemigo. Y para él, el máximo enemigo ‘objetivo’ es precisamente el pluralismo”, escribe Sartori. Durante treinta años hemos vivido intentando llevar a cabo un modelo de libertad y democracia muy determinado, a cuyas reglas del juego incluso se sometió el socialismo durante poco más de una década de Gobierno. Pero ahora ese mismo socialismo ha vuelto a abrir la puerta de un ideologismo conformista y pragmático que abandona los ideales que hicieron posible la Transición. Esto es lo que nos vamos a jugar en el futuro, en un curso político en el que las urnas vuelven a estar presentes después de dos años y medio de silencio.       fquevedo@elconfidencial.com

El problema iraní
Editorial ABC 2 Septiembre 2006

EL presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, se ha propuesto poner en graves apuros a la comunidad internacional y lo va a conseguir. Ayer mismo, sin ir más lejos, prometió que su país nunca renunciará al programa nuclear, confirmando de este modo que todo lo negociado con él hasta el momento no ha servido de nada. El año de idas y venidas, de rondas, consultas, ofertas, propuestas y contraofertas que ha tenido lugar con el único propósito de que interrumpiera su programa de enriquecimiento de uranio ha sido, cuando menos, una pérdida de tiempo. El fracaso, por tanto, es evidente. Estamos en el punto de partida, aunque con un inquietante matiz: que los físicos y técnicos a sueldo de Ahmadineyad han avanzado un año en sus trabajos, sea cual sea la naturaleza de los mismos.

Lamentablemente lo reconocía la Agencia Internacional de la Energía Atómica (OIEA) el pasado jueves. Su informe pone en evidencia que durante estos meses la actitud negociadora basada en la confianza tan sólo ha provenido de una de las partes: Naciones Unidas. De hecho, Irán nunca se ha tomado en serio a sus interlocutores. Además de no prestar ninguna colaboración a los técnicos de la OIEA, ha seguido adelante con su programa nuclear y ha ampliado la red de instalaciones. De ahí que en estos momentos sea imposible saber si el programa de enriquecimiento de uranio que desarrolla tiene una finalidad civil o militar y si, por tanto, está, o no, a punto de disponer de la bomba atómica u otro tipo de armamento nuclear.

La gravedad de la situación es evidente, lo mismo que los riesgos que acarrea para toda la comunidad internacional. Cuarenta y ocho después de que finalizara el ultimátum dado por Naciones Unidas a Irán para que interrumpiera su programa nuclear, Ahmadineyad no sólo ha hecho caso omiso del mismo sino que ha decidido dar una vuelta de tuerca a la crisis convirtiéndola en una cuestión nacional o, si se prefiere, en una nueva baza con la que reforzar su ascendente protagonismo dentro del islam, tal y como acaba de ponerse de manifiesto con el éxito de Hamás entre los palestinos y la política de agresión seguida por Hizbolá contra Israel. Al llevar las cosas a tan delicado terreno ha introducido nuevos registros de tensión. Por lo pronto ha colocado a Naciones Unidas ante el aprieto de tener que gestionar un escenario que se le va más de las manos, no sólo porque los cauces de diálogo están seriamente dañados tras el fracaso negociador cosechado durante este último año, sino porque en la práctica su margen de maniobra para presionar a Teherán es muy escaso debido a la actitud de Rusia y China que, por ahora, no parecen dispuestos a respaldar la adopción de sanciones por parte del Consejo de Seguridad.

Es imprescindible encontrar vías que fuercen eficazmente el apoyo de ambos países, reconociendo de antemano que será más fácil hallarlos en Moscú que en Pekín, sobre todo si tenemos en cuenta la vista gorda con la que desgraciadamente Estados Unidos y Europa han tratado la deriva autoritaria del presidente Vladimir Putin y la manera en que gestiona la lucha contraterrorista en Chechenia. Resulta paradójico que el Kremlin reclame la ayuda y la comprensión de la comunidad internacional cuando se trata de reprimir el terror checheno (que sin duda se la va a prestar para que matanzas como la de la escuela de Beslán no se produzcan más) y pase por alto los auxilios que el régimen de los ayatolás dedica a grupos terroristas que operan en Oriente Próximo.

Por tanto, es momento para la diplomacia con mayúsculas, no para iniciativas particulares como la que acaba de protagonizar el ex presidente Felipe González en Teherán. Que haya decidido mediar en la crisis y hacer suyas las tesis iraníes resulta bastante inoportuno. Sobre todo por el momento crucial que eligió para aceptar la invitación de Ahmadineyad, al que cada foto sonriente con un político occidental le supone un balón de oxígeno con el que tomar aire para poder seguir toreando a la comunidad internacional.

Desbarajuste y aires de fuga en el PSC
Editorial ABC 2 Septiembre 2006

LA traca final de Pasqual Maragall está siendo realmente sonada, porque no está ahorrando oportunidad alguna para ajustarle cuentas a Rodríguez Zapatero y, de paso, dejarle un camino minado a su sucesor en la candidatura a la Generalidad catalana, José Montilla. Las denuncias del aún presidente catalán contra los acuerdos de conveniencia de Rodríguez Zapatero con el líder convergente, Artur Mas, confirman lo que era un hecho evidente durante la tramitación del Estatuto: que el jefe del Ejecutivo estaba segando la hierba bajo los pies a Maragall, pactando con el partido de la oposición en Cataluña el futuro político de la Comunidad, del nuevo Estatuto y del propio presidente autonómico. En este sentido, la baja de la esposa de Maragall en el PSC, cualquiera que sea su incidencia real como ejemplo para otros militantes, es un sumando simbólico y sintomático en la serie de despropósitos que ha acumulado el socialismo catalán en su paso por el poder autonómico. También ha emprendido la fuga Ciudadanos por el Cambio, plataforma de apoyo a Maragall, que cuenta con decenas de diputados en el actual Parlamento y que ya ha comenzado a hablar con ERC.

A la crisis política coronada con una disolución anticipada de la Cámara autonómica, se le unen la defenestración de Pasqual Maragall, la homologación -frustrada, a la vista de los resultados- de Esquerra Republicana de Catalunya como un partido institucional, la imposición de un cambio constitucional disfrazado de reforma estatutaria avalada sólo por un tercio de los catalanes y la puesta de los recursos políticos y financieros del Estado a disposición de las necesidades partidistas del PSOE en sus equilibrios de poder con los nacionalistas catalanes.

Ahora bien, más allá de lo que estas discordias internas puedan perjudicar las expectativas electorales del PSC en las próximas autonómicas -que es una posibilidad no despreciable-, el canibalismo político practicado con Maragall -que cuenta con antecedentes en el PSOE, como el que acabó con José Borrell para dar paso a Joaquín Almunia- demuestra hasta qué punto la ideología del socialismo es, ante todo, la conservación del poder a toda costa. Los principios y los programas (la coherencia, en fin) tienen cierta tendencia a pasar a un plano secundario en momento de apreturas.

En Cataluña, el socialismo no se ha contenido lo más mínimo en pactar con el separatismo republicano para echar del poder al nacionalismo moderado, volver a pactar con éste para echar a los republicanos, una vez amortizados, y aprobar un Estatuto que cambia el modelo constitucional del Estado y su régimen político, para, finalmente, acabar devorando a quien, como Maragall, fue decisivo en la elección de Rodríguez Zapatero para la Secretaría General del PSOE. Toda una forma de hacer política radicalmente incompatible con los modos y maneras que habrían de suponerse a la legislatura del talante y el sosiego, que ahora ya empiezan a ser especies en extinción dentro del PSC.

Zapatero y el mantra de la paz
Por JORGE MORAGAS. Diplomático y diputado del PP por Barcelona ABC 2 Septiembre 2006

EL mantra es una suerte de canción budista que repetida de forma indefinida invoca determinadas energías latentes.

También se define como encantación o frase corta cuyo contenido en sí es altamente energético y poderoso. Según los expertos, sólo un maestro iluminado posee autoridad espiritual para asignar un mantra. Pues bien, en esta España de pillos y avisados, el maestro iluminado se llama Zapatero y su mantra para lo que queda de legislatura es el de la paz.
Por lo tanto, es conveniente preparar a los ciudadanos para lo que les espera que no es otra cosa que un bombardeo insufrible de vibraciones sentimentaloides y ñoñas por parte del maestro postizo y de todo su potente aparato político y mediático. La agenda política del curso que ahora iniciamos viene muy cargada pero tiene dos puntos ideales para que Zapatero despliegue toda su potencia vibradora: el Líbano y ETA.

Son dos cuestiones tan importantes como distantes aunque esa realidad dispar no será obstáculo para que el maestro Zapatero las aborde con el mismo mantra de la paz. Su estrategia es retorcida pero coherente con su trayectoria.

Rodríguez Zapatero busca un lema (o mantra) superior, en este caso la paz en abstracto, que envuelve con falsedad su proyecto de poder del que excluye a todo aquel que no comulgue con el contenido concreto y real del mismo. Es decir, el disidente se convierte ipso facto en un hereje del valor invocado. Veamos algunos ejemplos. Paz con ETA y el que no trague con la rendición preventiva del Estado de Derecho ante los terroristas se convierte en un enemigo de la paz.

Paz en el Líbano y quien sostenga el derecho a defenderse antes que morir de nuestros soldados es un novio de la muerte. Este maniqueísmo de los sentimientos es la gran trampa que Zapatero utiliza siempre. Pero el maestro no es infalible y su estrategia presenta fisuras por las que se licua con extrema facilidad la hipocresía y falsedad de su proyecto. A nosotros nos corresponde detectarlas y a ustedes el valorarlas. Cuando el portavoz de exteriores de mi partido en el Congreso es objeto de una fatwa internauta por publicar un libro que describe la cruda realidad, nuestro querido ministro de Exteriores es incapaz de balbucear la más mínima expresión de solidaridad con quién es además su compañero de carrera. A Arístegui lo han amenazado de muerte en una web encriptada de islamistas radicales y la equidistancia militante a la que le obliga al ministro la Alianza de Civilizaciones de su jefe, le ha impedido comportarse como una persona decente. No digo que no lo sea, lo que sostengo es que no se ha comportado como tal.

Esta perversión permanente de la realidad forma parte de una estrategia contrastada tras dos años largos de gobierno y que pasa por desarmar primero los conceptos, y una vez debidamente tuneados, lanzar el mensaje político con balas de cabeza hueca. La paz, ¿pero qué significa la paz? Entre tanta empanada de memoria histórica a ninguno de los maestros yogui del PSOE se le ha ocurrido recordar que la paz es también la de los veinticinco años de Franco, la del Gulag o la de los cementerios. No me digan que tanta frivolidad no aconseja ponerse en posición de loto y meditar un poco acerca del significado de las palabras.

Si esta es la estrategia del Gobierno, ¿qué debe hacer la oposición para desenmascarar al espurio maestro de yoga? Siendo realistas, debemos reconocer que no resulta tarea fácil ganar esta batalla de comunicación cuando la información que reciben los españoles en un 80 por ciento proviene de la televisión. Mi impresión, quizás equivocada por el rebufo del verano, es que el Ejecutivo pretende una cierta despolitización de los informativos televisivos.

Entiéndanme bien, no quiero decir que el Gobierno renuncie a pasar su mensaje político sino que le interesa que no se hable demasiado de política por la cuenta que le trae y menos aún que la oposición tenga la oportunidad de explicar desde su propio ángulo el verdadero registro que esconde la acción del gobierno. Si bien denunciar la incompetencia, ineficacia y demagogia es tarea obligada del único partido de la oposición, más importante aún es denunciar con imaginación y autenticidad la estrategia de la mentira, el engaño y el artificio permanente de este Gobierno.

Zapatero no es el primer político falso de occidente. Recordemos a un triunfante Mitterrand que para suavizar su personaje no dudó en limarse los colmillos. Sí, lo sé, parece mentira pero la realidad siempre supera a la ficción. En ocasiones el poder seduce y secuestra el alma de los hombres y de entre ellos, los inútiles encuentran en la mentira y el engaño el camino más corto para perpetuarse en el Olimpo a donde nunca debían haber llegado. Las palabras nos han sido robadas y nuestro deber es recuperarlas a través de la política. La cultura española en sentido amplio corre el riesgo de vaciarse si permitimos que las palabras pierdan su significado. Desenmascarar al falso y describir la realidad auténtica son obligaciones democráticas que no podemos eludir. Sigamos el consejo de Ortega: oponerse y seducir es el único camino.

Mentiras y silenciosos ominosos
J. M. G. Páramo La Opinión  2 Septiembre 2006

Se miente tanto y se oculta tanto lo que realmente interesa a los españoles que R. Tamames, Valentí Puig y J. de Estéban, entre otros, lo han puesto de relieve con el tema del referéndum catalán sobre el Estatuto, -aprobado sin tener en cuenta cuánto preocupa al pueblo español-. Ejemplo de mentira es la 1ª página de La Vanguardia, de 19 de junio de 2006, con un titular de máximos cíceros dice: `Sí inapelable´. Es una mentira: cualquier hecho que afecte a la Constitución o la Ley es apelable. El principio estadístico que rige la democracia no debe olvidar en ningún caso que, el Estado de derecho obliga a los gobernantes y legisladores, por descontado. Los recursos no se dan ante y para los disparates, las ofensas o los daños. No quedan ahí.

Mentira también es el silencio ominoso sobre lo más relevante: Pocos periódicos han destacado suficientemente la abstención (que fue la base de toda la argumentación). Se dijo: `Lo quiere casi el 100% de los ciudadanos´. En el Senado lo quería la mitad por 3 votos y 6 abstenciones. El juego feo de los defensores del sí demostró con la abstención que a los ciudadanos les importaba un pimiento el Estatuto. Se fueron a la playa. Mas los Noes suenan o repiten la proporción 7 de cada 10 residentes en Cataluña no estaban por la labor y 3 tenían alguna razón para votar el desdichado engendro del Sr. Zapatero.

Voy a dedicar más tiempo del futuro a las mentiras. El hecho de los que ganaron sin contar la abstención de más de la mitad de los censados en Cataluña sugiere el fracaso, no la cantada victoria en estos comicios. No porque se aplique el principio estadístico en la democracia puede reducirse a lo que han afirmado ante un hecho indudable. Entre los que no votaron, los que votaron nulo, los que votaron No, los que votaron en blanco o se fueron a la playa da una cantidad mucho mayor de lo que fue en un pueblo desinteresado en ese asunto. Además de los que aprueban por la presión y por las trampas manipuladoras de los partidos y del tripartito recomendando la votación en blanco después de la del si. Un Estatuto que hiere la Ley de Leyes con muchos menos votos que cualquier ley ordinaria. El 70% de menos de la mitad es menor que la mayoría requerida para una ley ordinaria.

"Cataluña está estancada" según Valentí Puig (ABC, 19 de junio). Indudablemente de la consideración gratuita de que la Cámara autonómica representaba al 90% se ha visto contradicha gravemente con las cifras que se manejan. Lo que interesa a la gente en 54,4% es el desempleo, el 32,8% la inseguridad y el 32,2 % la inmigración. Con cerca de un 55% de abstención todos esos problemas son los que los ciudadanos quieren resolver alejándose de los sueños y las locuras de políticos que no se ven seguidos por el personal. Además sigue Puig, Artur Mas y Pujol han defendido la gobernabilidad de España con la UCD, el PP y PSOE. Las leyes y Decretos de Nueva Planta y la Pragmática Sanción han mostrado el tipo de medicina que requieren las locuras románticas de los políticos.

Cataluña está super-regulada. Se aparta de la realidad dinámica de España. Es asfixiante. Le importa un maravedí la triste memoria de la II República de la cual no tomamos valores porque los así llamados eran casi todos contravalores. Una sutileza valiosa de Puig es que es preciso construir el lenguaje del que nacen los consensos históricos. Azaña escribió sobre Paz, Piedad, Perdón. Que no es el mismo que había hecho la defensa de la autonomía catalana del 32 y, seguimos con Puig, en que no se llega a ninguna paz "con cortinas de humo, auto-exculpaciones y demagogia incrementada". Hay que tener control mental y personal para regir los pueblos. No puede denominarse democracia una situación en la que los medios prepotentes deforman, distorsionan y exageran. Su auténtica opinión pública no debe forzarse si debe seguir siendo lo que es y no es aquello que los poderosos irresponsables prescriben.

Me preocupan tanto los problemas de España que me indigna este juego clandestino para cambiar la Constitución. Para ayudar a resolver problemas fácticos concretos he dedicados mis últimos artículos sobre competencia, productividad, -acicate de todos los que hacemos España- me ha parecido correcto el ar-tículos del martes 20 de junio de R. Tamames de La Razón pero será objeto de otra reflexión.

Papeles privados
Aprendiendo de nuevo las lecciones del terrorismo
Victor Davis Hanson Libertad Digital 2 Septiembre 2006

Con la reciente guerra Israel-Hezbolá en el sur del Líbano, los esfuerzos de los jihadistas en el triángulo sunní de Irak, o los repetidos intentos de los islamistas de todo el mundo por utilizar como triunfo el 11 de Septiembre, ¿qué viejas lecciones sobre terrorismo estamos teniendo que volver a aprender en Occidente?

En primer lugar, que la muerte es el mantra de los terroristas. En los escenarios urbanos se esconden entre edificios de apartamentos, utilizan escudos humanos y celebran todas las bajas, amistosas u hostiles, combatientes o civiles. La muerte de cualquier tipo, piensan, hace retroceder al progresista Occidente, pero a ellos les permite hacerse pasar por víctimas oprimidas.

Su odio nihilista intimida, más que repele, a terceras partes, ya sean éstas árabes "moderados", europeos que se abstienen de la pacificación del Líbano, o el público occidental en general. Nuestros enemigos llaman a los judíos "cerdos" o "monos" y emplean caricaturas racistas de la afroamericana secretario de estado estadounidense. Mientras tanto, nosotros nos preocupamos en no ser acusados de "islamofobia" cuando deberíamos estar destacando nuestros valores modernos y contrastando sin descanso la civilización occidental con el barbarismo tipo siglo VII de los jihadistas.

En segundo lugar, los arrolladores beneficios del petrodólar (alrededor hoy de los 500.000 millones de dólares anuales) alimentan financieramente al Islam radical. El dinero iraní permitió a Hezbolá adquirir el armamento sofisticado necesario para lograr estar a la altura en las confrontaciones con las Fuerzas Armadas de Israel. A menos que Estados Unidos pueda encontrar un modo de forzar a la baja de nuevo los precios del petróleo por debajo de los 40 dólares el barril, los islamistas podrían con el tiempo estar mejor equipados con el armamento que compran que nosotros con las municiones que fabricamos.

En tercer lugar, como ha demostrado la experiencia de Israel en el Líbano, la potencia aérea en solitario nunca puede derrotar a los terroristas. Las bombas de precisión son una opción tentadora para los occidentales, puesto que garantizan pocas bajas, si es que hay alguna. Pero los jihadistas, a través del uso de escudos humanos y fotógrafos parciales, son capaces de presentar bombas guiadas como un bombardeo por saturación indiscriminado.

En cuarto lugar, el uso de antiguos misiles portátiles –ya sean Katyusha, Qassam o algo peor aún por llegar– está alterando el cálculo estratégico, dado que ahora se cifran por varios miles. El temor a las plataformas móviles casi sin límite de Hezbolá permitió a los terroristas obligar a ciudades israelíes enteras a los refugios anti-bombardeo y casi clausurar la economía del país.

En Oriente Medio, ni la nueva barrera israelí ni los Altos del Golán garantizan la seguridad bajo un cielo lleno de misiles. Israel necesita nuevos logros en defensa balística y puede tener que poner sus miras en activos convencionales de los patrocinadores de los terroristas –la red eléctrica, por ejemplo, de Siria– con el fin de restaurar la disuasión.

En quinto lugar, la Inteligencia sigue siendo inferior. Los errores no son solamente un problema norteamericano, sino que afectan también al Mossad israelí. La segunda tenía poca idea de las armas anti-tanque y los búnkers impenetrables de Hezbolá, ubicados a pocas millas de la frontera. La dependencia occidental de vehículos no tripulados y satélites lleva a disponer de muy poca información sobre el terreno. Mientras tanto, las sociedades libres emiten por televisión gran parte de sus propios planes y debates.

Bajo el código de justicia tipo salvaje oeste de los jihadistas, los informantes locales sospechosos de suministrar información a occidentales son ejecutados pública y casi instantáneamente. Nosotros, por otra parte, nos arrancamos la piel a tiras por unas grabaciones telefónicas selectivas.

En sexto lugar, existen pocas evidencias de la eficacia o la moralidad de la extravagante diplomacia "multilateral". Los franceses han recortado drásticamente su contribución propuesta a la fuerza de pacificación de la ONU en el sur del Líbano. La Rusia hambrienta de dinero vendió sus mejores armas a terroristas. Y la China hambrienta de crudo suministra misiles a Irán.

Y en séptimo lugar, la reputación de los medios internacionales en Oriente Medio tanto en cuanto a precisión como a imparcialidad se ha perdido. En la reciente guerra del Líbano, las agencias de noticias fueron acusadas con fundamento por bloggers de publicar fotografías manipuladas, y una agencia, Reuters, fue avergonzada cuando se descubrió –gracias de nuevo al trabajo de los bloggers– que uno de sus periodistas freelance había manipulado fotografías de guerra.

Los periodistas raramente entrevistaron o grabaron a soldados de Hezbolá; aún no tenemos ninguna idea de cuántos de los presuntos "civiles" asesinados de los que se informó eran en realidad terroristas de Hezbolá. En Oriente Medio, los periodistas están aterrados por los fundamentalistas islámicos, pero no por el ejército americano o el israelí.

A pesar de las enormes ventajas con las que cuentan los ejércitos occidentales, no hay garantías de que podamos seguir por delante de terroristas, especialmente cuando estos están adquiriendo experiencia mientras nosotros parecemos cansados e inseguros acerca de contra quién, por qué o cómo deberíamos luchar.

Hasta la fecha, Estados Unidos ha sido capaz de evitar las últimas iniciativas terroristas. Hasta la fecha, Afganistán e Irak siguen aferrándose a sus democracias recién descubiertas. Hasta la fecha, Israel ha podido sobrevivir a Hamas y Hezbolá, y a los estados patrocinadores de estos grupos, Irán y Siria.

Pero a menos que en Occidente nos adaptemos con mayor rapidez que los cuidadosos terroristas islámicos en esta guerra en constante evolución, abandonemos nuestras rencillas internas y dejemos de olvidar lo que hemos aprendido de nuestros enemigos, habrá próximamente desastres mucho peores que el 11 de Septiembre.

Victor Davis Hanson es un prestigioso historiador militar, escritor y columnista sindicado de Estados Unidos. Actualmente es especialista investigador del Hoover Institution.

Federalismo de unión belga 1/2
Salvador García Bardón  Periodista Digital 2 Septiembre 2006

[Martens] Se habla con relativa frecuencia, por ejemplo esta misma semana, de la explosión de Bélgica, cataclismo que haría saltar por los aires a los flamencos, a los walones, a los germanohablantes, a los bruselenses y a los francohablantes.

La enumeración intenta reflejar la enorme complejidad del conjunto de ingredientes que compone el delicioso cóctel de este país, uno de cuyos mayores méritos, probablemente debido a su complejidad sin complejos, es el de haber sido el único país en cuya matriz fue posible engendrar y desarrollar la actual Unión Europea.

Digo que la explosión haría saltar por los aires a los componentes de Bélgica, porque es muy difícil imaginar que los valones y los francohablantes se unieran con los franceses, para quienes los belgas han sido durante mucho tiempo uno de los motivos más frecuentes de chistes xenófobos. Ahora parece que es todo lo contrario; probablemente porque los belgas, con su sentido del humor, del compromiso y de la revisión, incluida la de la Constitución, han sabido corregir sus defectos e incluso transformarlos en virtudes.

Es igualmente difícil imaginar que los flamencos, cuyo separatismo antibelga nació y se cultivó como hijo natural del nacional-catolicismo populista de un clericalismo exacerbado, estuvieran dispuestos a casarse con los calvinistas holandeses, que además de su religión católica desprecian sus múltiples dialectos. Habría que añadir, para actualizar estos datos sociogenéticos, que los éxitos financieros y tecnológicos de los flamencos tienen cada día menos que envidiar a los éxitos comparables de sus parientes holandeses, cuya lengua culta, cuya cultura financiera e incluso cuyos bancos han adoptado en sus clases dirigentes e incluso impuesto a todo el país belga, dominado ahora económicamente por ellos.

También sería muy difícil imaginar que los germanohablantes de los cantones del este belga estén dispuestos a abandonar sus privilegios en la joven federación de unión belga, para sufrir las desventajas de la decrépita federación alemana.

Lo que muchos separatistas españoles no saben, porque esperan el cataclismo belga como una buenísima noticia que les serviría de precedente en el corazón de la Unión Europea, es que el concepto político de "federalismo de unión", cuyo principal ingeniero ha sido y es Wilfried Martens, constituye la mejor garantía para que el supuesto cataclismo, anunciado mil veces y otras tantas veces desmentido, no tenga nunca lugar.

A mi modesta manera de ver, este país, a pesar de la fama que tiene de divorcista, no parece que tenga razones suficientes para hacer saltar en pedazos su sólido matrimonio de razón.

Prohibido hablar francés
Las autoridades locales de la ciudad flamenca de Merchtem proscriben el uso del francés en sus cuatro escuelas públicas
ANA CARBAJOSA - Merchtem EL PAÍS 2 Septiembre 2006

Ni en clase, ni en el recreo, ni en las reuniones de padres. El Ayuntamiento de Merchtem, una localidad belga a 15 kilómetros de la bilingüe Bruselas, ha prohibido el uso del francés y de cualquier idioma que no sea el flamenco, so pena de sanción, en sus cuatro escuelas públicas. La polémica decisión del alcalde de Merchtem se produce en un momento de alta tensión entre flamencos y valones, las dos grandes comunidades políticas en las que se divide el Estado federal belga. Con las elecciones municipales a la vuelta de la esquina y la extrema derecha independentista subiendo como la espuma, la prohibición de Merchtem echa leña a un fuego encendido hace días por el ministro presidente de la próspera región de Flandes, Yves Leterme, quien acusó a los francófonos de estar intelectualmente discapacitados para aprender flamenco.

"Aquí vienen alumnos de Bruselas, de Marruecos, de Turquía... y nosotros estamos obligados a aceptarlos. Para que se integren tienen que hablar flamenco, también en el recreo", explica en la sede de la alcaldía Eddie de Block, el regidor de esta localidad de 15.000 habitantes, a la que se mudan cada vez más bruselenses francófonos en busca de tranquilidad y viviendas más asequibles. "Esto no es racismo, sólo queremos estimular la integración", se defiende De Block. Los niños que sean pillados hablando francés en el patio serán llamados al despacho del director, y "si el caso es extremo, habrá que expulsar al niño", dice este liberal al que le han llovido las críticas desde que el pasado lunes la alcaldía aprobara la medida.

A sus 12 años, Gerbe, una regordeta congoleña, dice comprender la decisión de la ciudad que ha acogido a su familia. "Estamos en un colegio flamenco, es verdad, pero vivimos en un país con dos lenguas", explica en perfecto francés. "Mis padres van a clases nocturnas de flamenco, pero aun así no podrán entenderse con la profesora. La escuela les obliga a ir con intérprete". Gerbe y sus dos hermanos son alumnos de una de las cuatro escuelas de Merchtem, una en la que 30 de los 400 niños no hablan flamenco y en la que desde el lunes no pueden jugar con sus compañeros en francés en el recreo. Katherine, una joven madre flamenca que pasea a su hijo por las calles de Merchtem no es tan comprensiva y piensa que aunque está bien que los niños aprendan bien el neerlandés, imponerlo con castigos no va a dar buen resultado. "Basta que les obligues para que los niños hagan lo contrario", opina.

El alcalde De Block, que no percibe ningún nubarrón pedagógico en su decisión, se distancia sin embargo del democristiano Leterme, el representante de Flandes, que además de minusvalorar la inteligencia de los francófonos se atrevió en una reciente entrevista concedida al diario francés Libération a dejar por escrito lo que muchos belgas dicen en voz baja: que el rey, el fútbol y "ciertas cervezas" constituyen el único pegamento que permite a flamencos y valones convivir bajo el paraguas de un mismo Estado federal.

El complejísimo sistema político belga, en el que cada comunidad lingüística cuenta con un Parlamento propio, responde a la realidad de un país surcado por la frontera que divide el país entre el norte flamenco y el sur francófono y en el que alrededor del 40% de la población es francófona, y el resto, salvo una minoría germanófona, habla flamenco. La lengua divide así el país y a sus habitantes, que tienden a funcionar dentro de sus comunidades y a no mezclarse con la de enfrente. El aislamiento e incluso enfrentamiento entre flamencos y valones dura ya décadas, pero en los últimos años, la brecha no ha dejado de crecer y los discursos secesionistas ganan adeptos.

Movimiento cívico
ESPAÑA Y LIBERTAD PROTESTA ANTE EL AMBAJADOR ITALIANO
"Las palabras de Massimo D'Alema calificando a ETA como un movimiento político equivalen a decir que el asesinato de Aldo Moro, que conmocionó a su país, fue un acto enmarcado dentro de la campaña política de propaganda de las Brigadas Rojas y no un crimen execrable."
Minuto Digital 2 Septiembre 2006

La Plataforma España y Libertad ha enviado una carta al embajador de Italia en España para mostrar su repulsa ante las recientes declaraciones del ministro Massimo D'Alema calificando a ETA como un movimiento político. La coordinadora General de España y Libertad Yolanda Morín, afirma en la misiva que "me veo en la obligación de hacerle patente nuestro profundo malestar debido a las intolerables declaraciones de su Ministro de Asuntos Exteriores calificando a ETA como “movimiento político”.

Según afirma la Plataforma "estas declaraciones solo se pueden hacer desde la más profunda ignorancia respecto al problema terrorista en España o desde la más irresponsable ligereza y falta de solidaridad con un país hermano. Y precisamente debido a los íntimos lazos de unión entre España e Italia y la simpatía mutua que siempre ha existido entre nuestros dos pueblos, nos duelen más este tipo de manifestaciones que solo sirven para reforzar la posición de los terroristas y quienes les apoyan.

Desde luego son impropias de un ministro de Asuntos Exteriores al que se supone versado en diplomacia y con suficientes recursos e inteligencia para poder comprender que nunca un grupo terrorista, criminal por definición, puede ser confundido con una organización política con fines legítimos.

Morín recuerda que "las palabras de Massimo D'Alema calificando a ETA como un movimiento político equivalen a decir que el asesinato de Aldo Moro, que conmocionó a su país, fue un acto enmarcado dentro de la campaña política de propaganda de las Brigadas Rojas y no un crimen execrable. Semejante insensibilidad, no puede calificarse más que como una grave ofensa para las familias de las más de 800 víctimas mortales, incluidos niños de corta edad, que ha causado ETA y todos aquellos que han sufrido debido a su terror."

Agresiones a los promotores de la ILP por la enseñanza de la lengua materna en Cornellá
http://absurdar.blogspot.com 2 Septiembre 2006

Ayer uno de los miembros de Red Catalana (http://www.absurdarevolucion.com/) pudo asistir a otro episodio de la intolerancia a la que se ve sometido todo aquel que tiene la valentía de discrepar en Cataluña.

Se acompañaba a Ángel Escolano en la localidad de Cornellá en la labor de recogida de firmas en favor de la educación en lengua materna y el bilingüismo en la educación.

Cornellá es el trampolín político del ministro Montilla, una ciudad literalmente tomada por el movimiento ocupa, y en donde se inició el "affaire del 3%" con un acoso institucional despiadado contra un joven constructor que se negó a abonar la mafiosa mordida. Ciudad de traiciones a los ciudadanos en iniciativas populares donde los políticos han aplicado a rajatabla lo del "donde dije, digo ...". Ayer se pudo constatar que también es una de las ciudades con más violencia filonacionalista de Cataluña.

En Cornellá el ritmo de recogida de firmas era elevado, no obstante las frases como "putos charnegos, volveros a España" "iros a la puta España" "hijos de puta" "putos fachas de mierda" se oyeron con "excesiva frecuencia". Al parecer no se le dio importancia, ya que con menos intensidad los promotores de la ILP están "habituados" a recibir estas lindezas de parte, insisto, una exigua parte de la ciudadanía catalana.

Lo realmente grave, es que un motorista se detuvo, aparcó su vehículo y comenzó a emitir insultos como los anteriores, si no más graves. Propinó varias patadas a los carteles que publicitaban la ILP y a la mesa usada para la recogida de firmas, tiró por el suelo folletos y sustrajo con violencia documentación de los promotores de la ILP. Hizo una herida al propinar una patada a uno de los colaboradores de la ILP. Ese joven que está denunciado en la Comisaría Local de la Policía Nacional de Cornellá, actuó con una violencia extrema. Alguien tendrá que determinar si fue avisado o lo hizo por propia iniciativa, si tiene conexiones con determinados grupos políticos o sociales, o no. El aspecto preocupante, es que en un clima de violencia, la agresión se produce con "premeditación y alevosía". Esperemos que el delito no quede impune.

Hay que responsabilizar a la clase política catalana nacionalista, de la creación de un clima hostil contra el ejercicio de las libertades más elementales, se puede decir mil, o mil veces mil, cansarnos de repetirlo y volvernos a cansar, esto no cambiará nada. El problema existe y ha sido alimentado para beneficio político de la oligarquía catalana y de la minoría nacionalista más radical. En concreto Cornellá se suma a todo lo visto en la campaña contra el Estatut de Cataluña y a las agresiones sufridas por ULD.

Los agentes de la Guardia Urbana de Cornellá que se personaron tras la llamada de los agredidos, previa consulta a sus superiores pasaron por alto la autorización del Parlamento de Cataluña para recoger firmas, y exigieron el desalojo inmediato de la mesa petitoria, además extendieron una sanción por "Ocupar la vía pública sin tener licencia con una mesa y un cartel pidiendo firmas". ¿Se interesaron por el agresor, y dieron orden de búsqueda? Pues no. A la autoridad municipal de Cornellá solamente le interesó la supuesta infracción. Tuvieron la oportunidad de leer los correspondientes permisos, de consultar a su jefatura, escucharon de parte de los promotores que la Administración Catalana había informado a todos los ayuntamientos de que la actividad de recogida de firmas estaba autorizada en toda la comunidad autónoma ... pues nada, el agresor tomándose unas cañitas en cualquier local, y unos ciudadanos viéndose agredidos en el ejercicio de sus libertades.

¿Qué está pasando en Cornellá? Las responsabilidades sobre la violencia nacionalista se han de investigar, la semilla hace mucho tiempo que fue plantada y el engendro está siendo alimentando. Nada nuevo, pero, ¿Qué novedades nos ha de traer el futuro?.

OPERACIÓN DE SCOTLAND YARD EN EL SUR Y EL ESTE DE LA CIUDAD
Catorce detenidos en una redada contra el terrorismo yihadista en Londres
Al menos 14 personas han sido detenidas en la madrugada de este sábado, en varias redadas antiterroristas practicadas en el sur y el este de Londres. Según informó Scotland Yard, los sospechosos han sido detenidos bajo la sospecha de comisión, preparación o instigación de actos terroristas. Esta operación sucede semanas después de que autoridades británicas desmantelaran un plan terrorista que pretendía hacer estallar aviones en pleno vuelo con destino a EEUU, un mes después de los atentados fallidos con sendas maletas-bombas en dos trenes regionales alemanes, y unos días después de que once turistas británicos resultaran heridos en actos terroristas cometidos en las ciudades turcas de Estambul y Marmaris.
Agencias Libertad Digital 2 Septiembre 2006

Las fuerzas del orden subrayaron que los redadas no están relacionadas con el supuesto complot para derribar aviones en ruta desde el Reino Unido a EEUU que la Policía británica desarticuló el pasado 10 agosto. La operación policial tampoco está vinculada a los atentados cometidos el 7 de julio del 2005 contra la red de transporte de Londres, que causaron 56 muertos y unos 700 heridos.

Un portavoz de Scotland Yard se limitó a decir que "los arrestos en el sur y el este de Londres acaecieron después de muchos meses de vigilancia e investigación", al tiempo que los agentes registraron viviendas en el norte, sur y este de la capital británica. Según la cadena pública británica BBC, una de las redadas se efectuó en un restaurante chino situado en la zona de Borough Road (sur de Londres), cerca de la sede de la South Bank University.

Hasta cuarenta agentes antidisturbios irrumpieron en el restaurante, que estaba abarrotado de clientes, después de las 21:00 horas del viernes, según la BBC, al añadir que en el local fueron detenidas varias personas. Los catorce supuestos terroristas están actualmente recluidos en una comisaría del centro de Londres, donde serán interrogados.

Según la nueva legislación antiterrorista británica, en vigor desde este año, las fuerzas del orden disponen de un plazo máximo de 28 días, desde el momento de la detención, para interrogar a los sospechosos. Sin embargo, la Policía no puede agotar la totalidad de esas cuatro semanas sin requerir cada cierto tiempo un permiso judicial. Al término de ese periodo, las fuerzas de seguridad deben presentar una acusación formal o poner en libertad a los arrestados.

Por otro lado, una portavoz oficial comentó que el ministro británico del Interior, John Reid, ha sido "completamente informado del desarrollo de la operación antiterrorista".

LENGUA
El Centro de Investigación de la Lengua se estrena con reediciones de obras históricas
(Lugar: efe | s. millán de la cogolla) La Voz 2 Septiembre 2006

Las reediciones de la Biblia de Osuna, del siglo XV, y de una de las primeras traducciones al español de los Viajes de Marco Polo , de 1529, serán dos de los primeros trabajos que publicará el Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española (Cilengua). Así lo explicaron ayer los directores de los institutos que integran ese centro: Claudio García Turza (Orígenes del español), Pedro Cátedra (Biblioteca hispánica) y José Antonio Pascual (Historia de la lengua), reunidos en San Millán de la Cogolla en la primera sesión del consejo científico del Cilengua.

A la reunión acudieron también el director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, que preside el consejo, y el jefe del Gobierno de La Rioja, Pedro Sanz, quienes recorrieron las instalaciones del centro, que serán inauguradas próximamente.

Monografías
El catedrático de la Universidad de La Rioja Claudio García Turza, responsable del instituto de los Orígenes del español, explicó que dentro del proyecto sobre biblias hispánicas se ha terminado «la biblia de Osuna, de un período fundamental en la historia del español». Este instituto ha propuesto, además, incidir en «monografías sobre códices con glosas que no se conocen, documentos anteriores al año 1000 y un vocabulario de la obra de Gonzalo de Berceo».

Por su parte, Pedro Manuel Cátedra, director del instituto de la Biblioteca hispánica destacó dentro de su trabajo la publicación en breve de «uno de los monumentos tipográficos de origen riojano, el Marco Polo impreso en Logroño en 1529». Resaltó además que este instituto negocia con la Universidad de La Rioja y con la de Berkeley (EE.?UU.) la creación del primer máster universitario en «formación integral en el libro y la gestión del patrimonio bibliográfico español».

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