AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 10 Septiembre  2006

Crisis total en Interior
Ignacio Cosidó Libertad Digital 10 Septiembre 2006

El Ministerio del Interior hace aguas por todos sus frentes. La Kale Borroka y la extorsión se recrudecen en el País Vasco, poniendo en solfa el proceso de negociación con ETA iniciado por Zapatero. La inseguridad ciudadana aumenta, no sólo por el crecimiento del número de delitos, sino sobre todo por la nueva delincuencia importada más violenta y peligrosa. La inmigración ilegal se ha multiplicado como consecuencia de una política migratoria irresponsable y ante la impotencia del Gobierno para poder solucionar ahora el problema que él mismo se ha creado.

Ante esta situación catastrófica, Alfredo Pérez Rubalcaba, que había llegado al ministerio dispuesto a ponerse la medalla de la paz, se ha visto obligado a ejecutar una reforma radical en el seno del departamento. Por un lado, ha hecho una profunda remodelación de su organigrama. Por otro, ha cambiado a algunas de las personas claves dentro del Cuerpo Nacional de Policía. Todo ello, sin embargo, le va a servir para muy poco. ETA seguirá aumentando la presión sobre el Gobierno, la delincuencia seguirá creciendo y los cayucos llegarán cada vez con mayor intensidad. El problema de Interior no es de organigrama ni de relevos policiales. La clave es la necesidad urgente de un cambio profundo en las políticas de seguridad socialista que están conduciendo a nuestro país a una situación alarmante de inseguridad.

En materia de terrorismo es necesario abandonar de inmediato la política de negociación con ETA y volver a la estrategia del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo que conducía irremediablemente a la derrota definitiva de la banda asesina. A un mínimo de honestidad que tuviera el actual Ministro del Interior, debería reconocer que ETA no ha cesado en su acción criminal, ni en lo que se refiere a la extorsión ni en lo que se refiere al terrorismo callejero. Y mucho menos ha dado la más mínima muestra de voluntad de querer abandonar la violencia antes alcanzar sus objetivos políticos, sino más bien todo lo contrario. Mientras el Gobierno persista en su voluntad de negociar con la banda en estas condiciones, sólo cabe esperar una intensificación de las acciones criminales de ETA.

El cese del actual Jefe de la Comisaría General de Información del CNP era ineludible tras las sospechas de que la policía pudiera estar detrás de un soplo a la banda terrorista ETA sobre supuestas investigaciones judiciales. Este comisario aparecía además muy contaminado por posibles errores relacionados con la investigación del 11-M. Tendrá también un efecto positivo para devolver la normalidad a una Comisaría clave sometida por el cesado a una politización creciente. Pero este cese servirá para poco sino va acompañado de un cambio radical en la actual política de apaciguamiento frente a los terroristas.

La medida estrella de la reforma, la unificación del mando del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil, plantea aún más interrogantes. Si el Gobierno apuesta por un cambio en el modelo policial español debería promover, como se había comprometido, una modificación en la Ley Orgánica 2/86 de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Hacer esta reforma saltándose la legalidad vigente no hará sino generar múltiples problemas jurídicos y organizativos y generar una enorme incertidumbre e inestabilidad en nuestro sistema de seguridad.

El momento elegido para esta iniciativa tampoco puede ser más inoportuno. Con una negociación abierta con ETA, la inseguridad en crisis y la inmigración ilegal en ebullición, realizar experimentos como el que se pretende con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, más que importuno resulta insensato.

La teórica unificación del mando, ya veremos si efectiva, genera además nuevas dudas sobre la voluntad última del PSOE de desmilitarizar la Guardia Civil y fusionarla con el Cuerpo Nacional de Policía. Este es un debate siempre latente en el socialismo español que puede resucitar ahora tras haber sido precariamente enterrado por el Gobierno actual. El énfasis puesto por Rubalcaba en desmentir esta posibilidad nos hace estar especialmente preocupados sobre cual puede ser su verdadera voluntad. En todo caso, la unificación del mando sólo puede ser racionalmente interpretada como un paso en esa dirección. En definitiva, la medida introducirá aún mayor incertidumbre en el seno de la Guardia Civil sobre el futuro del Cuerpo.

En todo caso, luchar contra la delincuencia que asola nuestro país no es problema de uno o dos directores. La solución, que no es fácil, pasaría por aumentar la presencia y la eficacia policial en nuestras calles, por abordar las reformas legislativas necesarias para hacer frente a los nuevos tipos de delincuencia y hacer más costoso el precio del delito para los criminales, por aumentar el control de nuestras fronteras para que nuestro país no sea un coladero de delincuentes internacionales. En definitiva, es necesaria una revisión en profundidad de nuestra política de seguridad ciudadana que corrija los errores cometidos hasta ahora por el Gobierno y que están provocando un aumento real de la inseguridad en nuestro país.

No creo necesario abundar en la necesidad de un cambio total en la política de inmigración practicada hasta ahora por el Gobierno, política que está en la base de la terrible crisis migratoria que ahora padecemos. Recuperar en Interior parte de las competencias que nunca debieron salir de este departamento puede ser un modo de desautorizar al Ministro de Trabajo, pero es una medida claramente insuficiente para abordar el problema. Es necesario volver a la política de firmeza frente a la inmigración ilegal, en consonancia con nuestros socios europeos, tras el estrepitoso fracaso de la política de “papeles para todos” que aún hoy sigue practicando Caldera.

En definitiva, ni los cambios en el organigrama, ni los ceses de un par de responsables policiales, generosamente compensados además por los servicios prestados al partido, podrán sacar al Ministerio del Interior de la crisis total en la que se encuentra. Para ello sería necesario un cambio tan profundo en nuestra política de seguridad que en mi opinión sólo sería posible con un cambio de Gobierno.

Ignacio Cosidó es senador del Partido Popular por Palencia.

La marcha de Alsasua, otro paso para legalizar de hecho a Batasuna
Editorial Elsemanaldigital.com  10 Septiembre 2006

Batasuna es ETA, por eso es ilegal, y por eso sus actos, con tregua o sin ella, organizados de manera abierta o encubierta, no deben autorizarse.

10 de septiembre de 2006. Los principales medios de comunicación destacan que la manifestación celebrada ayer por los partidarios de Batasuna en la localidad navarra de Alsasua se desarrolló "sin incidentes". Y ello es cierto si atiende a la superficie de los acontecimientos, pues no se produjeron disturbios, pero se olvida que el propio hecho de que se haya permitido una demostración semejante es, por sí mismo, un grave incidente.

Poco queda por decir que no se haya resaltado ya sobre el camino encubierto para devolver a Batasuna de hecho a la escena política que ha emprendido el Gobierno en el marco del llamado "proceso de paz" con ETA. La marcha de Alsasua ha de encuadrarse necesariamente en esta legalización fáctica del brazo político de ETA, pues, con independencia de quien la hubiese convocado, allí estaban presentes Arnaldo Otegi, Joseba Permach, Juan Cruz Aldasoro y Patxi Urrutia, todos dirigentes de Batasuna, así como el antiguo portavoz de Gestoras Pro Amnistía Juan María Olano.

La Ley de Partidos Políticos que también votó José Luis Rodríguez Zapatero sigue en vigor. De hecho, las leyes no ven modificada su vigencia por los caprichos de las bandas criminales a la hora de decidir cuándo matan y cuándo dejan de hacerlo, ni por las apuestas políticas más o menos arriesgadas de los Gobiernos.

Por ello, el que ETA haya renunciado al asesinato no afecta en nada a la ilegalidad de su brazo político. Los terroristas no han entregado las armas, ni Batasuna se ha apartado de ellos.

La doctrina seguida por el juez Baltasar Garzón para decidir si se autorizan los actos públicos organizados por el entorno de Batasuna se basa en que no deben restringirse innecesariamente los derechos fundamentales de los seguidores de la izquierda abertzale. Sin embargo, la efectividad de la ilegalización de Batasuna no es algo que afecte a la libre expresión de las ideas de ese sector, sino al hecho de que Batasuna es parte de una banda terrorista.

En la manifestación de ayer se gritaron consignas a favor de la independencia de esa Euskalherría de los nacionalistas que comprende también las tierras del antiguo Reino de Navarra, en las que se llevó a cabo el acto, y no hay duda de que la libertad de expresión cubre ese tipo de pronunciamientos. Ahora bien, como ocurre en todos los actos públicos relacionados con Batasuna, también se pidió la libertad de los presos etarras.

El ensalzamiento de esos criminales es, por sí misma, un vilipendio a sus víctimas que no se puede tolerar en un Estado de Derecho. Pero es que Batasuna es ETA, por eso es ilegal, y por eso sus actos, con tregua o sin ella, organizados de manera abierta o encubierta, no deben autorizarse.

Coberturas
Por JON JUARISTI ABC 10 Septiembre 2006

O sea que no era un caso marginal de demencia furiosa (Txapote). Ni dos (Amaia), ni tres (De Juana). O sea que son cuatro (Bilbao) y los que vengan. O sea que así anda la cosa, que ese es el ánimo general o predominante en los presos de ETA. En cuanto salga, te vas a enterar, cabrón. Voy a por ti y siete tiros. Pum pum. Pues si así están los presos, ya me dirás cómo respiran los que todavía andan sueltos.

Claro que el objetivo real del Gobierno nunca ha sido el pregonado. El Gobierno (y el PSOE) saben que es imposible conseguir la disolución de la banda. Ni con una Amnistía lograrían desarmar a los Txapotes y a los Bilbaos, que no son las excepciones patológicas, sino los arquetipos del terror. Entonces, ¿a qué viene lo del proceso de paz? Pues a dar cobertura retórica a otra operación, la de convencer a Batasuna de que su lugar está en el Partido Socialista de Euskadi.

Hagamos un poco de memoria. Durante los primeros años de la Transición, la extrema izquierda fue absorbida y asimilada por el PSOE en casi toda España, lo que no deja de tener su lógica, porque maoístas y trosquistas, que tan mal se llevaban entre ellos, tuvieron, desde su origen mismo, dos enemigos comunes: el franquismo y el PCE. Desaparecido el primero, no iban a replegarse al segundo, que representaba lo que más habían odiado hasta el día anterior: revisionismo o estalinismo, según los casos. Los dirigentes de la izquierda grupuscular de los setenta que todavía siguen en política están todos (o casi todos) en el partido del Gobierno (o en sus aledaños). A este trasvase siguió otro, cuantitativamente menor, de cuadros del PCE (los renovadores) a las filas socialistas. Hubo, sin embargo, un territorio donde este proceso no se dio o se dio sólo a medias: en el País Vasco, la extrema izquierda afluyó a ETA y a las organizaciones de ella derivadas, Herri Batasuna y Euskadiko Ezkerra.

Es un mérito indiscutible del PSOE de González haber convertido a los bolcheviques españoles en demócratas, como lo es de la AP de Fraga haber hecho lo mismo con los franquistas. Pero los socialistas se estrellaron contra la anomalía vasca y no parecen haber percibido todavía la causa de su error, que estriba en considerar que la izquierda abertzale es más izquierda que abertzale. El éxito parcial que supuso la absorción (también parcial) de Euskadiko Ezkerra a comienzos de los noventa contribuyó a afianzar aquella premisa errónea.

La fusión de Euskadiko Ezkerra con el Partido Socialista de Euskadi, con diez años de retraso sobre el horario previsto y perdiendo un buen número de efectivos en provecho del PNV y EA, se vio favorecida por diversos factores: la abultada presencia de renovadores procedentes del PCE en Euskadiko Ezkerra o el carisma personal de Mario Onaindía. Pero sólo fue posible gracias a la desaparición de ETA político-militar, la organización terrorista de referencia para el núcleo originario de los euskadikos. Los socialistas siempre se han engañado a este respecto, atribuyendo el éxito de la convergencia a la «vasquización» del PSE y a la madurez democrática (o socialdemocrática) de Euskadiko Ezkerra y olvidando la condición previa que había permitido la evolución de esta última. Es curioso que fuese el propio Onaindía, ya desde el PSE y en 1993, quien fracasara estrepitosamente en el primer intento de atraer a Herri Batasuna a lo que entonces se llamaba la casa común de la izquierda, confiando exclusivamente en las virtudes de la persuasión y del diálogo. Onaindía aprendió la lección y sus últimos años estuvieron guiados por la convicción de que cualquier diálogo con Batasuna sería inútil sin terminar antes con ETA. El Gobierno actual ha vuelto a la vía equivocada y ya estamos viendo las consecuencias, aunque lo peor no ha llegado todavía. Tanta memoria histórica, para qué. Basta con Iñaki Bilbao.

Las verificaciones de Rodríguez
Román Cendoya  Periodista Digital 10 Septiembre 2006

El Gobierno ha pasado meses verificando la irreversibilidad del fin de la utilización de la violencia por ETA. Y lo peor de todo es que, finalmente, han verificado que ETA ha abandonado la violencia. Todo vale con tal de que la realidad se adapte a su proyecto político. Jamás en la historia democrática de España ha existido un Gobierno que instrumentalice tanto y haga un uso tan partidario del terrorismo. La resolución que aprobó el Congreso, en mayo de 2005, exige que los terroristas hayan abandonado de manera efectiva el ejercicio de la violencia para poder iniciar el proceso de paz. El Presidente del Gobierno ha anunciado, por segunda vez, que inicia las conversaciones con ETA. Eso supone que efectivamente han verificado que los terroristas han abandonado la violencia. Posiblemente sea cierto en los mundos de Yupi, pero en España es evidente que no.

El Gobierno miente a la sociedad española mientras se rinde ante los terroristas. Lo que está verificado es que ETA, desde abril hasta agosto, ha cometido 89 acciones de terrorismo callejero, extorsionado a empresarios vascos y navarros, ha constituido nuevos comandos, ha robado 21 coches y ha probado una nueva bomba lampa de gran potencia. El Ministro del Interior debe dimitir por no enterarse de lo que pasa o debe ser cesado por ineficaz al verificar una realidad inexistente. ¿Qué se puede esperar de un Ministro del Interior que premia con el mando unificado de las FSE al Director General de la Guardia Civil, que declaró que la explosión por parte de ETA de la nueva bomba lapa no era trascendente?

A medida que se celebran juicios en la Audiencia, todos, excepto el gobierno, hemos podido verificar que la amenaza terrorista y los conductas delictivas están más vigentes que nunca. Los espectáculos del asesino García Gaztelu (Txapote) son una grave nimiedad en comparación con la verificada irreversibilidad del proceso y el abandono efectivo de la violencia que suponen las tranquilizadoras palabras que Iñaki Bilbao ha dirigido al Presidente del Tribunal, Alfonso Guevara.

“Oye tú, cabrón, te voy a arrancar la piel a tiras; te voy a dar siete tiros, fascista de mierda. Si eres hombre ven aquí. Ven tú aquí si tienes huevos, enano, borracho, cabrón. Dos cosas te voy a decir, cabrón, creo en la lucha armada como única solución. Seguiré hasta que me muera o hasta que me maten. Parásito, perro. Sois unos cobardes”

Es difícil no conmoverse ante semejante arrepentimiento y ante tanta reinserción. Hay que ser muy fascista para oponerse al proceso ante semejantes declaraciones. Como dicen los entregados al poder “nunca hemos tenido una oportunidad como ésta para la paz”. Rodríguez afirma con solemnidad que:

“el proceso no está en este momento ni mejor ni peor de lo que estaba antes de verano”.

O sea, que la paz que nos ofrece Rodríguez es una paz en la que al discrepante le arrancan la piel a tiras o le meten siete tiros. El terrorista que ayer hizo de portavoz de ETA aseguró que “seguiremos en la lucha armada hasta la independencia”

Una muestra más del verificado abandono definitivo de la violencia y de la irreversibilidad del proceso.

Mantener el encuentro con los terroristas supone incumplir una resolución del Congreso de los Diputados, perseverar en el reconocimiento político de los terroristas, como ya se hizo con la fotografía entre PSE-PSOE y Batasuna, y mostrar la debilidad del Gobierno ante los terroristas. ¿Qué sabe Rodríguez que sabe ETA que le lleva a arrastrarse de esta forma tan vergonzante ante los terroristas?

Rodríguez además de sordo y ciego es analfabeto. Todas las amenazas de Iñaki Bilbao están recogidas, con mejores formas, en los dos últimos comunicados emitidos por ETA desde su declaración de alto el fuego. Lo único verificado es que Rodríguez está entregado a ETA.

Islamofascismo
Por RAMÓN PÉREZ-MAURA ABC 10 Septiembre 2006

Cinco años después de los atentados del 11-S, Occidente está perdiendo una guerra en la que los totalitarios que no creen en las libertades se valen de ellas contra los que pretendemos defenderlas. El último ejemplo de esto es la denuncia, leída en la Prensa de Madrid esta semana, según la cual esta lucha se fudamenta en peligrosas «metáforas». Metáforas como la de definir la ideología que nos agrede como «islamofascismo». ¿Metáfora? Yo creo que hay una indeleble comunión entre el fascismo europeo y el islámico que nada tiene que ver con metáforas.

El «islamofascismo» tiene que ver con el empleo de la fe islámica para encubrir una ideología totalitaria. Hoy es practicado y financiado por círculos wahabíes, por los Hermanos Musulmanes egipcios y por los jamaatis de Pakistán entre los sunníes. Y, sin duda, por Hizbolá y la patulea del presidente iraní Ahmadineyad entre los chiíes. El fascismo no es un ultraconservadurismo: este último aspira a preservar, mientras que el fascismo de Mussolini -igual que el nazismo- aspira a la ruptura, a finiquitar las instituciones; cree en el uso del terror contra las estructuras políticas y el conjunto de la sociedad. Los fascistas italianos no querían mantener el orden y proteger a la clase dominante. Mussolini quería reemplazarlos con los suyos.

Como bien ha descrito en «TCS Daily» Stephen Schwartz, el creador del término «islamofascimo» (ver www.tcsdaily.com), esta ideología «persigue sus objetivos mediante el deliberado, arbitrario y gratuito desbaratamiento de la sociedad global, ya sea por medio de conspiraciones terroristas o violando la paz entre los estados». Al Qaida da ejemplos de lo primero. Hizbolá de lo segundo.

El fascismo fue un movimiento imperialista que aspiraba a la expansión de sus esferas de influencia; el «islamofascismo» aspira a hacer lo mismo convirtiéndose en intérprete y autoridad única del Islam. El fascismo italiano tuvo un carácter paramilitar que chocó con los militares de carrera. ¿Se puede negar que Al Qaida y Hizbolá son movimientos de claro carácter paramilitar?

Hoy tenemos un «islamofascismo» igual que en su día tuvimos en Europa un fascismo que en algunos casos entroncó con grupos cristianos. Fue de forma notoria el caso de la «Legión del Arcángel San Miguel» en Rumanía y de forma menos orgánica tenemos ejemplos mucho más cercanos a nosotros. Por eso hay que reconocer que el «islamofascismo» es una distorsión del Islam. Como habría que admitir que el fascismo europeo en los países y formas en que triunfó a lo largo del siglo XX, fue una perversión asesina de movimientos patrióticos a los que convirtieron en ideologías condenables. La gran pregunta es: si todos estamos de acuerdo en denunciar la vesania del fascismo, ¿por qué tanto miedo a denunciar el «islamofascismo»?

Y esto no es una metáfora.

Líbano, entre la ocultación y el desprecio
EDITORIAL Libertad Digital 10 Septiembre 2006

España vuelve a estar presente en una actuación conjunta con otros Ejércitos en una misión bajo mandato de la ONU. Una misión muy peligrosa, con unos objetivos poco claros, y que el Gobierno no ha explicado a los españoles. Recordemos que José Luis Rodríguez Zapatero declaró pomposa y solemnemente que ninguna fuerza española iría a zonas de guerra con la oposición del Parlamento, ante el cual pronunciaba sus palabras. Lo dijo en su discurso de investidura como expresión de un compromiso personal con los españoles y, en fin, como una crítica al anterior Ejecutivo. Dado que Zapatero no parece guardar más compromisos que los que le exija el mantenimiento del poder, no tuvo empacho en enviar un primer destacamento a la zona sin dar noticia al Parlamento de ello. Zapatero es un mentiroso solemne, como también se le podría haber llamado.

Todos los gobiernos tienen una relación esquiva con la verdad. Pero el de Rodríguez Zapatero tiene verdadera afición por el señuelo, el engaño y la ocultación. Convencido como está de la necesidad de imponer su sectaria visión de lo que debe ser España, no tiene problema moral alguno en faltar a la verdad. El señuelo del matrimonio homosexual le aguantó más de un año. La mentira es para el Gobierno instrumento recurrente. Y el ocultamiento es su política oficial respecto de los atentados más trascendentales de la historia de España, aquellos de cuyo contexto se aprovecharon los socialistas para provocar un vuelco electoral.

Y no otra es su política al respecto de la actuación de las tropas españolas en Líbano. José Antonio Alonso, el encargado cuando ministro del Interior de cerrar el paso a los avances en el conocimiento y la comprensión del 11-M, fue al Parlamento a decir, entre otras cosas, cuáles eran las reglas de enfrentamiento de la misión española en Líbano. E hizo mención de dos: la defensa propia y la protección de la población civil, siempre con medios proporcionados. Y dijo la verdad. Pero no toda.

Porque, en unas declaraciones hechas a Libertad Digital, el portavoz del PP en la Comisión de Exteriores del Congreso, Gustavo de Arístegui, ha explicado que hay una tercera regla que marca el posible enfrentamiento de las tropas españolas con el enemigo. Nada menos que garantizar el embargo total de Hezbolá de sus armas, su capacitación y su adiestramiento. Y todo ello en una zona de enorme riesgo. Zapatero no quiere que los españoles sepan a qué se enfrentan realmente nuestros soldados, y prefiere recurrir a la ocultación, mientras se reproduce en su cursilería sin medida, hablando de un Gobierno con deseos infinitos de paz.

Si el desprecio por la verdad de Rodríguez Zapatero y la camarilla que le acompaña en La Moncloa es suficientemente grave, todo este asunto tiene otra veta que resulta en extremo preocupante. Y es que estas reglas de enfrentamiento se han elaborado contando con los soldados españoles, pero sin la opinión del Gobierno que los envía, que a nadie parece ya importar. Incluso la titular de Exteriores de Israel ha despreciado a España en su gira europea. Dada la actitud de Zapatero hacia Israel y Hezbolá, no le extrañará a nadie. Pero ambas circunstancias son revelación de una triste realidad. Y es que España ya ha dejado de contar en el panorama internacional. Hemos pasado de ser una nación con creciente peso económico y diplomático a estar presidida por un personaje que desprecia la bandera estadounidense y se pone sonriente un pañuelo palestino, que huye de la defensa de la propia cultura bajo el manto totalitario de la alianza de civilizaciones, mientras busca en Castro, Chávez y Morales su horizonte. Dos años le han bastado para hacer de la nación española una realidad en peligro y perfectamente prescindible.

Estrategia global contra el terror
Editorial HERALDO DE ARAGÓN  10 Septiembre 2006

LOS GRAVES atentados llevados a cabo por el terrorismo internacional en diversas partes del mundo, de los que no se ha librado España, justifican la estrategia global de lucha contra el terror adoptada por los 192 países que integran la Asamblea General de la ONU. El documento (una suma de acuerdos anteriores) deja en manos de los gobiernos y de los organismos internacionales y regionales la aplicación de las medidas en que se concreta dicha estrategia, que tiene en cuenta tanto la asistencia y el reconocimiento a las víctimas del terrorismo como la erradicación de la pobreza en el mundo, de acuerdo con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, elaborados también por Naciones Unidas.

Se plantean iniciativas de interés, como aquellas que tratan de impedir el acceso de los terroristas a sus objetivos y a los medios necesarios para perpetrar sus ataques. Y se incluye la creación de una base de datos sobre actos criminales, además de acciones específicas que obstaculicen el uso de internet con fines terroristas. La estrategia incorpora las ideas de la Alianza de Civilizaciones, patrocinada por el Gobierno de Rodríguez Zapatero, al promover el diálogo entre civilizaciones, culturas, gentes y religiones, siempre basado en el respeto a los derechos humanos. Ahora falta por saber si esta estrategia global servirá para algo. La generalización del documento por un lado, y las reservas al mismo que han expresado algunos países, por otro, no invitan precisamente al optimismo. Porque hay gobiernos que no tienen clara la frontera entre terrorismo y resistencia armada y porque es dudoso que los Estados Unidos, cuyo respaldo es fundamental para asegurar el éxito del programa, se avenga finalmente a poner en práctica tal estrategia en los términos aprobados por la ONU.

Todos juntos contra el terrorismo
Por LUIS IGNACIO PARADA ABC 10 Septiembre 2006

DECÍA Bertrand Russell que los científicos se esfuerzan por hacer posible lo imposible mientras que los políticos pugnan por hacer imposible lo posible. Alguna experiencia tenía aquel genio que poseyó uno de los tres cocientes de inteligencia más altos del siglo XX, junto con los de Einstein y Asimov. Cuando ya había cumplido noventa y siete años el matemático, filósofo y premio Nobel de Literatura, uno de los pensadores más profundos del siglo XX, asistió a un coloquio en el que le preguntaron si podía dar algunos consejos de filosofía de la vida. «Puedo dar tres: tener el valor de aceptar resignadamente las cosas que no se pueden cambiar; tener la obstinación suficiente para cambiar aquellas que uno puede cambiar, y tener la inteligencia indispensable para no confundir las unas con las otras».

Hubiera sido muy interesante conocer qué opinión le merecía a Russell la decisión que adoptó la Asamblea General de Naciones Unidas, al filo de la madrugada de ayer, cuando aprobó por primera vez en su larga historia de 61 años una estrategia global para combatir el terrorismo. Porque los 192 países que forman la Asamblea de este organismo internacional pretenden que el plan deben aplicarlo todos los gobiernos. Difícil misión que, para empezar, tomará varios años en su elaboración, y probablemente pasará a formar parte de la larga lista de lamentados fracasos de la ONU. Es verdad que el terrorismo es una amenaza global y utiliza instrumentos muy semejantes. Pero también lo es que los objetivos del terrorismo islamista son distintos en cada país que actúa. Como son diferentes los terrorismos chechenio, etarra, del IRA, de las FARC, la OLP, Hamás, Hizbolá. Que la ONU no funciona es un hecho. Pero Montesquieu nos enseñó que cuando algo bueno tiene inconvenientes, es preferible suprimir los inconvenientes que suprimir ese algo. Tengamos la inteligencia indispensable para no confundir lo que se puede cambiar de lo que no se puede cambiar.

¿Quo vadis Zapatero?
Antonio Javier Vicente Gil  Periodista Digital 10 Septiembre 2006

Más que preguntarle al presidente sobrevenido un 11M a donde va, deberíamos preguntarle a donde nos quiere llevar, porque la verdad, a donde vaya Zapatero el solito me importa una higa, pero a donde nos lleva a todos los de este país si me importa y mucho más que lograr mi sueño de tener un jamón pata negra para mí solo. Es evidente que si no titulo en latín ¿a dónde nos llevas Zapatero? es porque me sé lo de quo vadis, pero no lo otro.

Viene a cuento la pregunta tras leer en mi periódico favorito para conocer las interioridades mendaces de mi gobierno y de su presidente, El País, que ETA sigue llamándole mentiroso y el no mueve un músculo.

ETA siempre lo ha tenido claro, Zapatero también, para conseguir que ETA guarde temporalmente las pistolas, sin entregarlas, claro, se le debían de conceder y aprobar sus viejas reivindicaciones políticas, cosa que Zapatero ha aceptado pero que a sus gobernados ha dicho que conseguirá la paz de pega sin hacer ni una concesión política, y hoy ETA Batasuna le vuelve a pedir que cumpla los compromisos adquiridos con ellos y que Zapatero insiste en la mentira de que no los ha contraído.

“El portavoz de la ilegalizada Batasuna, Arnaldo Otegi, tras admitir el "bloqueo" del proceso, ha reclamado, esta semana, que para superar esta parálisis "hay que centrarse en el núcleo del proceso, en su contenido político" y ha precisado que hay que intentar "sin demora" un preacuerdo, entre los partidos vascos, sobre los principios, compromisos y objetivos políticos del proceso.”

Zapatero, para conseguir la gran hazaña de bajarse los pantalones ante ETA sin que el resto de españoles le veamos el culo debe utilizar masivamente la mentira, cosa que hace como vemos es capaz de colar ese sinfín de mentiras a millones de españoles.

La mentira de mayor envergadura es la de que no hará concesiones políticas a ETA. El truco para que parezca que no miente es conseguir que ETA se legalice en parte y negociar con la parte legalizada las concesiones políticas mientras que con la no legalizada monta el paripé de la paz de pega.

“Zapatero ha apuntado, también, las metas inmediatas: Su interés en que ETA se reúna con el Gobierno cuanto antes -en "próximas semanas"- para iniciar el proceso de fin de la violencia, y en que Batasuna cumpla la Ley de Partidos para participar en las elecciones municipales. La Moncloa está dispuesta a trabajar para garantizar a la izquierda abertzale su legalidad, complicada por procesos pendientes y la doble vía por la que se ilegalizó.”

Insisto, la ley de partidos dice que es una ilegalidad intentar legalizar a Batasuna con otro nombre, pero Zapatero insiste en proponer la comisión de un delito. ¿Pumpido intentará que juzguen a Zapatero por ello?, la respuesta, evidentemente, es que ni por los forros.

¿Quo vadis Zapatero?, no respondas que lo sabemos, al infierno y allá nos llevas a todos

¿ Se reacciona igual ante la "puta Cataluña", que ante la "puta España" ?
Fernando Gallego  Periodista Digital 10 Septiembre 2006

La tozudez de los acontecimientos ha terminado expulsando del teatro Español al histrión que se creyó con el derecho de poner una bomba lapa en los bajos de la mitad de los Españoles, o sea, de esa puta España que no le gusta. Una tozudez perversa y antidemocrática, que ahora el “nirvana” progre nos la presenta como un elemento del autoritarismo y la arrogancia de cuantos vivimos en el oscuro pozo del fascio, esa media España heredera, según ellos, de los asesinos de Lorca y antítesis de las pulcras e inmaculadas conciencias de todo el redil, que como es sabido, porque está escrito en el catecismo progre, son los que están sumergidos en el estanque dorado del bien y de la más absoluta corrección política y social.

Como elevándose, ante las angélicas miradas de histriones y demás ciudadanos escandalizados por como ha sido zaherida la libertad de expresión, junto con el derecho de los progres a decir lo que les de la gana en el lugar que ellos decidan, destaca la tibia existencia de la concejala de las Artes del Ayuntamiento de Madrid, Alicia Moreno, que asegura que Ruiz Gallardón no se ha orinado fuera del tiesto que le tiene arrendado la progresía, y que el ahora alcalde "nunca ha vetado ni una coma, ni ha levantado un espectáculo". Continúa diciendo lo mucho que perdería España, si el director del teatro, Mario Gas, dimitiera como consecuencia de este horroroso envite a la “sacrosanta” libertad de expresión progre. Dice nada menos, que su dimisión “sería la derrota de todos los Españoles”.

La edil del PP pidiendo perdón por algo que no hace mas que obedecer a la más pura lógica de los acontecimientos, se sitúa en una posición patética y servil por conceder al PSOE y a cuantas fuerzas se han aliado para hacernos comulgar con la rueda de molino de que los únicos valores que merecen ser preservados son los que cacarean a diario desde sus tribunas, que son muchas, despreciando a millones de Españoles de bien que se indignan, porque un histrión en un momento de gloria concedida en la TV donde todo lo que se dice es correcto, jaleado por el presentador y el público, y una vez alterada su función intestinal, defecó por su pestilente tragadero este edificante discurso.

Si seguimos la lógica de los acontecimientos que nos presenta la edil de Artes del Ayuntamiento de Madrid, habría que suponer que todos los iluminados en el buen camino del progreso, hubieran objetado lo mismo en el caso improbable, porque jamás se hubiera permitido, que un tarado equivalente al sujeto en cuestión, hubiera ido a por ejemplo Tele Madrid, a minar los cojones de los habitantes de la “Puta Cataluña”. Imagínense como se hubiera despachado al día siguiente semejante afrenta. Nada que ver con la tranquilidad con que el héroe Rubianes se despachó en Cataluña, y con la soltura con que los medios progres ahora lo defienden.

Es la prueba del nueve de que todo lo que se dice y lo que se hace está rebozado de mentira, indignidad y servilismo. No por tener muchos altavoces mediáticos se tiene razón. No está por tanto lejos el día que se desenmascaré a tanto imbécil, tanto servil y tanta patochada.

En recuerdo de las víctimas del terrorismo islámico, de Beslan y Munich
Doctor Shelanu  Periodista Digital 10 Septiembre 2006

La prensa y los canales de TV europeos han olvidado en este mes de Septiembre, dos actos criminales efectuados por palestinos-musulmanes y por islamistas chechenos.

Al menos 339 personas, entre ellas 344 civiles, murieron en la toma de rehenes de Beslán (Osetia del Norte), sin contar con los 31 secuestradores, el terrorismo islámico ejecutó a 186 niños cristianos. Fueron asesinados, el 03.09.04 después de ser secuestrados el primer día de escuela 1. 200 niños y padres en la escuela el 1 septiembre del 2004. ¡¡ Los islamistas celebran de esta forma el inicio de la escolaridad !!

El caudillo terrorista musulmán Samil Basayev , en una declaración difundida el 17 de septiembre de 2004, atribuía la acción a una "brigada de mártires" entrenados al efecto por él mismo. También se reproduce la carta en la que "el siervo de Alá" Basayev prometía a Putin en pleno secuestro, a cambio de la independencia de Chechenia, que ningún musulmán de Rusia emprendería nuevas acciones armadas en un plazo de diez o quince años.

Según el mismo artículo, los objetivos declarados de Basayev no se limitaban a la independencia de Chechenia. Su ambición era establecer un emirato islámico en todo el norte del Cáucaso (incluida Osetia del Norte, de población mayoritariamente cristiana), desde el Mar Negro hasta el Caspio. El único superviviente del comando terrorista de Beslán declararía después que con la "operación" de la escuela se pretendía provocar, a través de la venganza de la población cristiana de Osetia sobre sus vecinos musulmanes, una guerra civil en la región.

Como muy bien apunta el blog Martinito no encuentra ninguna mención de entidad pública o privada del islam "moderado" que haya ofrecido ayuda o apoyo de ninguna clase a las víctimas de Beslán. Si alguno de nuestros lectores tiene noticia de algo de ese tipo, envíenosla y procuraremos difundirla.
Webislam y otras que dicen ser “moderadas” han optado por el silencio. ¡¡ como siempre !!

El 5 de septiembre de 1972 tuvo lugar la Masacre de Múnich durante la XX edición de los Juegos Olímpicos de verano. Ese día un comando de terroristas palestinos denominado Septiembre Negro tomó como rehenes a once de los veinte integrantes del equipo olímpico de Israel. El ataque condujo finalmente a la muerte de los once atletas israelíes, de cinco de los ocho terroristas y de un oficial de la policía alemana. La tragedia sería vista en todo el mundo a través de la televisión.

Recordamos la Matanza de Munich de 1972 que terroristas palestinos perpetraron vilmente contra deportistas israelíes durante los Juegos Olímpicos.

Recordamos a los atletas asesinados.
Recordamos que no se suspendieron los Juegos y que durante la jornada de duelo no se hizo mención a los atletas asesinados en ningún momento y que las banderas de las dictaduras islámicas y árabes estuvieron ondeando mientras los demás países estaban a media asta... todo ante la pasividad de una comunidad internacional que demostró que los muertos judíos les era casi indiferente.

Recordamos como Alemania liberó de manera vergonzante a los terroristas que capturó... que el COI se negó a hacer un recordatorio permanente a las víctimas de la barbarie terrorista islámica, ya que molestaría a las dictaduras musulmanas

En aquellos juegos de 1972 Mark Spitz , un judío estadounidense ganó 7 medallas de oro, pero lo que más le honra... fue el cartel que colgó después de la matanza en la puerta de su habitación, "judío descansando"... no tenía que decir nada más.
Veinte años más tarde, Yael Arad consiguió la primera medalla de oro olímpica para Israel, en Barcelona 92. Arad mencionó que se las ofrendaba a las 11 “jalalei Minjem” (víctimas de Munich).

El Gobierno de la Generalidad de Cataluña y las autoridades de Barcelona, que recuerdan habitualmente los Juegos Olímpicos que tuvieron lugar en esa ciudad española en el verano de 1992, nunca han emitido ninguna nota en recuerdo de los deportistas israelíes asesinados por la barbarie palestina-islamista.

Las autoridades de Barcelona, coalición de socialistas, comunistas y republicanos, celebran cada Navidad el “nacimiento del Niño Palestino Jesús” en la plaza de la sede de su consistorio. Y cada año, con dinero público, pagan festejos en concepto de solidaridad con el “pueblo palestino”. No hacen mención por ningún otro pueblo, ni el kurdo, ni el armenio, ni el judío, ni por los negros de Darfur –actualmente asesinados más de un cuarto de millón por los islamistas de Sudán-, ni por los tibetanos, ni por ningún otro pueblo.

Sólo tienen mención por un pueblo que nunca lo había sido y “nació súbitamente” cuando los judíos recuperaron parte de sus tierras históricas y ancestrales.

Para leer más sobre la Masacre de Munich, pulsar AQUÍ http://es.wikipedia.org/wiki/Masacre_de_Munich

Es importante recordar para evitar que se repitan los mismos errores y fallos.

Sólo cabe recordar a las víctimas, a las víctimas árabes, iraníes, pakistaníes, del mundo árabe y/o musulmán, que han sido y son víctimas del islamismo, a las víctimas cristianas que son víctimas de los islamistas por ser cristianas, y a las víctimas judías que han sido y son asesinadas por su condición de judías.

Y también recordar que los islámicos "moderados" se diferencian de los "radicales", en que los primeros quieren que el Islam domine toda la tierra en etapas, -en etapas, como la Vuelta Ciclista a España-, y los radicales tienen prisa, la quieren ya.

Es bien cierto que no todos los musulmanes son terroristas, pero también es bien cierto que los islamistas matan en nombre del Islam.

Cómplices del asesinato de la ex dirigente etarra piden ahora el fin de la banda
J. PAGOLA ABC 10 Septiembre 2006

MADRID. «Soy de ETA y vengo a ejecutarte». Al tiempo que pronunciaba la sentencia a muerte, sin dar opción a su víctima para defenderse, el verdugo-pistolero José Antonio López Ruíz, alias «Kubati», asesinaba de un disparo en la nuca y a bocajarro a la ex dirigente de la banda María Dolores González Cataraín, «Yoyes», cuando paseaba con su hijo de dos años, Akaitz.

La mayoría de los cómplices del crimen se mueven, 20 años después, en posturas de deserción -Fermín Latasa Guetaria, José Luis Álvarez Santacristina, «Txelis»-; de negociación para finiquitar la banda -José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, «Josu Ternera»-; de renuncia sin condiciones a la lucha armada -Francisco Múgica Garmendia, «Pakito»-, o buscan salidas personales a su situación penitenciara -el propio «Kubati»-. Por esto, o mejor dicho, por mucho menos, todos ellos participaron, en una sucesión de complicidades, en el asesinato de «Yoyes».

10 de septiembre de 1986. Acababan de dar las seis de la tarde en el reloj de la Casa Consistorial. «Yoyes» paseaba de la mano del pequeño Akaitz por la plaza José Miguel de Barandiarán, de Ordicia, en plenas fiestas patronales, observando los tractores de una exposición agrícola. La muerte acechaba a la ex dirigente de la banda desde una de las esquinas. «Esa es», señaló Latasa Guetaria. A «Kubati» no le tembló el pulso pese a la presencia del pequeño. Abordó a su víctima por la espalda y le disparó al tiempo que le espetaba la sentencia a muerte. Mientras la mujer se desangraba en el suelo, ante la mirada del niño, Latasa, el chivato, corría para refugiarse, era su coartada, en el frontón municipal, donde a esa hora se jugaba un partido de pelota vasca. Una vez dentro del recinto, dirigió su mirada a un enlace de la banda y le hizo con los dedos la señal de victoria: «Yoyes», la gran «traidora», había sido ejecutada.

La noticia de su muerte se extendió como un reguero de pólvora, pero el partido de pelota no se interrumpió -había muchas apuestas- y las fiestas patronales, tampoco.

En la dirección de la banda
Sin duda, era la crónica de una muerte anunciada. Dolores González Cataraín fue la primera mujer que había accedido a la dirección de la banda, pero, durante su repliegue en México, comenzó a plantearse lo absurdo e injusto de la actividad terrorista. Al comprobar que no tenía causas pendientes con la Justicia española, realizó gestiones directas con el Ministerio del Interior para regresar al País Vasco. Pero «Yoyes» temía la reacción de sus antiguos compañeros y en enero de 1985 se trasladó, primero, a París y, después, a San Juan de Luz con el objetivo de entrevistarse con el entonces dirigente Domingo Iturbe Abásolo, «Txomin». El por aquellas fechas número dos, Eugenio Etxebeste, «Antxón», frustró este encuentro. En agosto, sin embargo, González Cataraín consiguió por fin hablar con «Txomin», quien le recriminó su actitud, aunque le aseguró que mientras él dirigiera la banda no habría represalias contra ella. Pero el 25 de abril de 1986, «Txomin» fue detenido, lo que facilitó el acceso al poder absoluto de «Pakito», «Josu Ternera», «Txelis»; Santiago Arróspide Sarasola, «Santi Potros», y José Javier Zabaleta Elósegui, «Baldo». De «Pakito» y «Ternera» salió la orden de asesinar a «Yoyes». El pistolero elegido para ello fue José Antonio López Ruiz, «Kubati», entonces jefe del «comando Goyerri Costa».

En noviembre de 1987, «Kubati» fue detenido cuando realizaba una llamada telefónica desde una cabina de Tolosa, dentro de una operación que la Guardia Civil denominó «Akaitz», en homenaje al pequeño huérfano. En su confesión a la Benemérita, el pistolero justificó el asesinato asegurando que era «un profesional que cumple órdenes». «Kubati», que en alguna ocasión amagó desde la cárcel con apuntarse a las medidas de reinserción, fue «interlocutor-suplente» designado por la banda durante las negociaciones de Argel.

Justificaciones
Pero antes de la «ejecución» de «Yoyes», ETA consideraba preciso hacer una campaña de concienciación en Ordicia, su pueblo natal y, también, el pueblo que eligió para su segunda oportunidad, de cara a «justificar» el crimen. De esta campaña se encargó la «acusación popular» de Herri Batasuna, mediante la proliferación de pintadas en las que se acusaba a la ex dirigente de «traidora» y «chivata». «Yoyes» era consciente de que la muerte le acechaba, tal y como lo había confesado en su propio entorno. Pero aún así rehusó la protección policial que le había ofrecido el Gobierno.

En efecto, muchos justificaron el crimen o, en todo caso, miraron hacia otro lado. Pero también, antiguos miembros de ETA lo condenaron. Para evitar que la crítica se extendiera en el seno de la izquierda abertzale, el entonces dirigente de HB Iñaki Aldekoa, hoy en las filas de los «traidores» de Aralar, justificaba el asesinato de «Yoyes» porque un «ejército no puede permitirse el lujo de la traición de sus militantes y mucho menos de sus generales». Otro que desertaría de HB años después, Iñaki Esnaola, hacía entonces un alegato del crimen al argumentar que ««Yoyes» no era Santa Teresita del niño Jesús».

«Yoyes», veinte años después
POR JORGE M. REVERTE. MADRID. ABC 10 Septiembre 2006

Hace veinte años, un pistolero acababa con la vida de «Yoyes» en pleno centro de Ordicia, mientras la ex dirigente etarra paseaba a su hijo recién nacido, y al tiempo que unos jóvenes jugaban un partido de frontón. El partido de frontón no se detuvo, ni hubo nadie que se molestara en borrar las pintadas que en el pueblo señalaban a María Dolores González Cataraín como traidora, es decir, como objetivo natural de las balas.

Ambas cosas estaban perfectamente relacionadas, aunque los protagonistas del partido de pelota no lo supieran. Porque la muerte de «Yoyes» se vio en gran parte del País Vasco como el colofón lógico de una historia interna con sus leyes propias y su legitimidad incuestionable. Era la ejecución de una pena de muerte decidida por un ejército contra uno de sus generales que se había atrevido a poner en cuestión su estrategia y había abandonado la lucha sin permiso.

No era la primera vez que ETA ajusticiaba a uno de los suyos. El caso «Pertur» era el más notable. Y las primeras reacciones de la sociedad vasca fueron las mismas de otras veces: los partidarios más o menos feroces de la banda vieron su muerte con la indiferencia plasmada en el contundente razonamiento del «algo habrá hecho». Los bienpensantes movieron la cabeza hacia los lados con otra visión no menos contundente, la del «cuándo dejarán de dar tiros estos chicos».

Conciencias sacudidas
Pero «Yoyes» significaría mucho más en poco tiempo. Primero, porque la habían matado mientras paseaba a su pequeño; después, porque tenía un diario en el que había ido reflejando los avatares de su militancia etarra y los motivos de su abandono. Una pieza repleta de sentimentalismo, de paisajes hermosos y de melancolía. Un conjunto de elementos que multiplicaban la percepción externa de que aquel acto había excedido los límites de lo tolerable. Era tolerable la idea de que se matara a un guardia civil, pero no a una amante madre que se enternecía contemplando los verdes atardeceres en los profundos valles del Goyerri o temblaba de emoción al percibir el movimiento de su hijo en el vientre antes de nacer. Era soportable en la sensibilidad de los nacionalistas vascos el desagradable hecho de que en la calle del Correo de Madrid hubieran muerto muchas personas destrozadas por una bomba y que muchas de ellas no fueran policías, pero no lo era el que le dieran un tiro en la nuca a una mujer que había dejado la lucha armada porque no podía soportar la presión psicológica que su práctica le provocaba. Esa mujer había formado parte del grupo que decidió poner la bomba de Madrid.

Su muerte sacudió la conciencia de muchos nacionalistas. Pero lo hizo de una manera parcial, como si el rechazo a la violencia pudiera parcelarse. Uno de sus familiares más próximos era concejal del ayuntamiento de Ordicia y se abstuvo en la votación de una moción de condena del asesinato. Era tan salvaje el hecho que, aún siendo militante nacionalista radical, no se manifestó a favor de la muerte de su hermana. Toda una conmoción. Otros muchos se atrevieron a condenar el crimen.
Veinte años después, resulta sorprendente que aquello pareciera haber cambiado la percepción que el mundo nacionalista tenía de la violencia. Hoy se cuentan por docenas los militantes de Herri Batasuna que lamentan las muertes que el conflicto provoca. Pero lo cierto es que cambió. Se vio por primera vez un movimiento de rechazo masivo a la violencia. ¿Por qué sucedió eso en el caso de «Yoyes» y no en los otros? Por una razón sentimental, porque la desertora de ETA no había cometido otro pecado que el de irse para ser madre. Ni siquiera había mostrado su arrepentimiento por su complicidad con tantas otras muertes. Ella no era una traidora en realidad, sino la mejor representación de una mujer que abandona sus obligaciones de luchadora para asumir su vocación de madre y poner en práctica su derecho a tener una vida privada. «Yoyes» cuestionaba la lucha de ETA por razones privadas, y mostraba su hastío de una vida en la clandestinidad sin otra salida que la muerte o la cárcel. En sus diarios no hay lamentos por otras madres, a las que veía, sin decirlo, como extrañas, lo que le permitía ser inmune a su sufrimiento.

En muchos sectores del resto de España, la reacción fue similar a la del País Vasco. El horror ante una organización que mataba a uno de los suyos aunque fuera capaz de emocionarse ante un paisaje crepuscular.

Veinte años después las cosas han cambiado de veras. Hay muchos nacionalistas vascos que se conmueven ante el cadáver de un concejal popular o socialista y lo lamentan de veras. Qué gran avance. No es una broma siniestra, es la verdad. Y es también cierto que eso no sucedía con la necesaria frecuencia hace veinte años.

Veinte años después, el recuerdo de la muerte de «Yoyes» sigue provocando espanto, pero menos que el asesinato de Miguel Ángel Blanco, el de Fernando Buesa, de Joseba Pagaza, de tantos otros muertos que también tenían sentimientos reconocibles incluso para un nacionalista.

Un hito
Hemos avanzado mucho. Hemos avanzado tanto como para que haya nacionalistas sinceros, de verdad sinceros, que lamentan cada acto terrorista y lo condenan sin necesidad de recurrir al terrible razonamiento de que los actos criminales no sirven para hacer avanzar las reivindicaciones del pueblo vasco, que lamentan los crímenes como si se trataran de acciones contra seres humanos, aunque las víctimas sean policías españoles, vendedores de chucherías del PP o abogados socialistas. Ha avanzado la conciencia de que un crimen es peor que un error.

La muerte de «Yoyes» marcó un hito: fue la primera vez que una parte del mundo nacionalista se mostró capaz de comprender eso, que era un crimen lo que para la otra parte fue un error. Y yo no sé si la propia «Yoyes» habría compartido el diagnóstico o habría reaccionado airada contra ese disparate estratégico que daba una mala imagen de la banda. Veinte años después, su cercano pariente no se habría abstenido en la votación de condena del asesinato de Yoyes. Eso creo.

Fernando Muniesa: "El terrorismo islámico cada vez es más acuciante"
Graciano Palomo  elsemanaldigital 10 Septiembre 2006

Fernando Muniesa es uno de los grandes expertos españoles en Seguridad e Inteligencia. Su largo currículo en este campo le permite opinar con razón y razones en un tema capital para España.

10 de septiembre de 2006. Tras el 11-S, la seguridad y la lucha global contra el terrorismo se han convertido en una tarea prioritaria de todos los gobiernos del mundo. ¿Cómo calificaría usted el nivel de seguridad existente en España, sobre todo después del 11-M?
- Creo que nuestro nivel de seguridad en ese sentido es más bien precario. La actual legislación penal, que conforma un auténtico paraíso para las mafias organizadas de todo tipo, y la inexistencia de una auténtica política de seguridad nacional, junto con otros factores como la condición fronteriza del país entre Europa y África, la permisividad inmigratoria y el fomento político de una cultura nacional de acogimiento, sin olvidar el trasfondo del separatismo vasco y otros nacionalismos radicales, conforman una peligrosa mezcla muy propicia como plataforma operativa u objetivo de lo que se ha dado en llamar nuevo "terrorismo global". Y también para realimentar el fenómeno de la inseguridad ciudadana, generada por la delincuencia común.

Dibuja usted un panorama realmente sombrío...
- A las pruebas me remito. Ahí mismo tiene la barbarie del 11-M y el antecedente del atentado perpetrado contra la Casa de España en Casablanca, con instigadores que todavía no conocemos. Y no digamos los sucesos vividos en la frontera hispano-marroquí de Ceuta o la explosiva situación que se está viviendo en Canarias con la invasión de pateras provenientes de todo el África occidental... El archipiélago atlántico, las costas andaluzas como frontera sur de Europa y el resto de nuestra ribera mediterránea se están convirtiendo, poco a poco, en auténticos polvorines y focos de desestabilización social de muy fácil activación. Y tenga en cuenta que uno de los pilares de nuestra economía es el turismo, extremadamente sensible frente a este tipo de fenómenos.

Mire usted, los propios Servicios de Inteligencia cifran en miles los posibles "yihadistas" durmientes ya instalados en España, que no es nada con todo lo que queda por venir...

¿Cómo calificaría la salud de los Servicios de Información e Inteligencia de España?
- Pues un poco en fuera de juego, sin una "hoja de ruta" adecuada, casi como la actual selección nacional de fútbol. Se dispone de suficientes medios técnicos y humanos, incluso con elementos personales muy cualificados, pero el modelo organizativo y funcional, y sobre todo su operatividad real, permanecen anclados en los orígenes franquistas y policiales del sistema. La verdad es que nunca hemos dispuesto de un modelo de Información e Inteligencia moderno, acorde con lo que es el país en otro orden de cosas y realmente homologable con los de nuestro mismo entorno occidental y democrático (Inglaterra, Francia, Estados Unidos...). Aquí todo está enmarañado y confuso, y con más servidumbres gubernamentales, e incluso partidistas, de las deseables, sin engarzar de forma eficaz y con auténtico sentido de Estado. Desde luego, en los sucesos del 11-M no se ha estado a la altura de las circunstancias, ni en la labor preventiva, ni en la posterior fase de investigación, ni, a continuación, en el análisis y adecuación que se requiere para afrontar la nueva situación que comentamos.

¿Ni siquiera después de que el CESID se transformara en el actual CNI?
- Ese fue un mero un cambio semántico, una operación de maquillaje impuesta por el Partido Popular tras los atentados terroristas del 11-S, a golpe de rodillo parlamentario y con la connivencia de la oposición socialista, que en su momento podría seguir utilizando el nuevo modelo también de forma interesada.

Si alguno de sus lectores está interesado en profundizar sobre ello, permítame que le sugiera la lectura del ensayo titulado La España Otorgada - Servicios de Inteligencia y Estado de Derecho que publiqué en el 2005 conjuntamente con el coronel Diego Camacho.

¿Cuál es el nivel de los cuadros y mandos del CNI desde el punto de vista técnico?
- No se puede generalizar, porque tienen una plantilla próxima a las 3.000 personas. La verdad es que junto a profesionales de gran talla en todos los órdenes, existen también círculos demasiado significados de personal "enchufado", incorporado al Centro por sus relaciones personales y no por su idoneidad para el puesto, y una endogamia en la provisión de plazas aterradora. Si alguien pudiera cotejar y publicitar la relación de parentesco que existe entre todo su personal (matrimonios, hijos, hermanos, cuñados, sobrinos...), los españoles se quedarían pasmados.

Quizás, lo más incompetente sea su staff directivo, que suele prevalecer después de sus más notables fracasos precisamente por la politización del mismo y el desenfoque que preside su organización y funcionamiento. De hecho, tras algunos de sus más notorios fracasos, que no vamos a desvelar aquí, los responsables de los mismos han prevalecido como si la cosa no fuera con ellos, adquiriendo, incluso, mayores responsabilidades.

¿Debería existir una carrera específica para aquellos que deseen dedicarse a estas cuestiones?
- No es necesario. Los Servicios de Inteligencia son por su propia naturaleza de carácter multidisciplinar, integrando muy diversas especialidades y facilitando, además, a sus miembros formación interna específica. De hecho, el origen de su personal acaso adolezca todavía de una excesiva uniformidad militar o semi-militar, ya que el escaso personal civil que ha incorporado recientemente también mantiene en su mayoría vinculaciones familiares con la institución castrense.

La vida de un espía español, ¿es realmente como la de los que protagonizan los films del género?
- Las actuales ficciones cinematográficas al uso nada tienen que ver con la realidad de los Servicios de Inteligencia, ni en España ni en el extranjero. Sin embargo, algunas operaciones encubiertas, tratadas sin despropósitos, podrían convertirse en películas sorprendentes y apasionantes. Personalmente, desde la época la guerra fría, incluso del cine en blanco y negro, no he visto nada digno de mención al respecto.

Los periodistas que escriben de estas cuestiones en España, ¿están preparados suficientemente para ello?
- Seguramente sí. Sobre todo si admitimos aquella definición que les otorga un inmenso mar de conocimientos... con un centímetro de espesor.

Queman una barricada en Vitoria y atacan un autobús en San Sebastián
R. N.  La Razón 10 Septiembre 2006

vitoria / san sebastián- Las calles del País Vasco fueron escenario el viernes de dos nuevos capítulos de violencia callejera. Un grupo de encapuchados lanzó por la noche líquido inflamable al paso de un autobús con destino hacia el Monte Igueldo en San Sebastián. El segundo de los incidentes tuvo lugar en la calle Portal Arriaga de Vitoria. Allí, otro grupo de individuos montó una barricada de neumáticos en plena calle y después les prendieron fuego. En ninguno de los dos casos, afortunadamente, hubo que lamentar daños personales ni materiales.

El ataque contra el autocar en San Sebastián se produjo en torno a las 20:45 horas cuando circulaba por la calle Cristóbal Balenciaga. Fue entonces cuando un grupo de encapuchados lanzaron sobre él líquido inflamable. La sangre fría del conductor, que aceleró en el momento del ataque, evitó males mayores.

En Vitoria, varios individuos formaron una barricada de neumáticos en la calle Portal Arriaga. Después, prendieron fuego a las ruedas, lo que obligó a una dotación de Bomberos a desplazarse hasta el lugar de los hechos para sofocar el incendio. El fuego no causó ningún tipo de daños materiales ni personales.

La mayoría de partidos políticos vascos se han apresurado a condenar estos incidentes. El PSE señaló, a través de un comunicado, que estos hechos «ponen de manifiesto el deseo de hacer daño sin respetar la palabra de quienes viven dentro del Estado de Derecho». Los socialistas lamentaron que «los violentos que realizan estos actos no están aprovechando la oportunidad que la democracia les brinda para desarrollar sus ideas».
 

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