AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 11 Septiembre  2006

MANIFIESTO "11 DE CADA MES"
Peones Negros 11 Septiembre 2006

Hoy, como todos los días 11 de cada mes, nos reunimos aquí un grupo de ciudadanos libres.

Nos reunimos para honrar a aquéllos que ya no podrán venir, porque fueron asesinados para atacar, precisamente, nuestra libertad.

Nos reunimos para recordar a ese millar largo de españoles asesinados y a las decenas de miles de heridos en la lucha que la Constitución y la Democracia sostienen, desde hace ya treinta años, contra aquéllos que odian la Libertad, la Democracia y la Constitución.

Nos reunimos, muy especialmente, para recordar a los muertos y heridos en una masacre, la del 11-M, en la que al horror de las bombas se ha sumado la ignominia del silencio y de la manipulación.

Desde hace más de dos años, la sociedad española espera que alguien le explique quién puso aquellas bombas, por qué motivo se pusieron, quiénes son los responsables de ese crimen atroz que dejó un reguero de 192 muertos y 1700 heridos.

Durante más de dos años, hemos ido viendo destejerse la tela de mentiras con la que pretendieron que la sociedad española se olvidara de preguntar.

Hemos visto cómo se demostraban falsas todas las pruebas que nos presentaron.

Hemos visto a los poderes públicos y a los servicios del Estado mentir y manipular, con el fin de negar a los españoles la verdad sobre la mayor masacre terrorista que hemos sufrido.

Hemos visto obstaculizar la acción de la Justicia, dar explicaciones que ninguna persona bienintencionada aceptaría, escribir informes contradictorios sobre cada uno de los hechos que componen el relato del horror.

Y estamos hartos de mentiras.

Ni siquiera sabemos qué explosivo utilizaron aquellos miserables. No sabemos cómo estaban hechas las bombas. No sabemos dónde se fabricaron. No sabemos quién las puso.

Y estamos hartos de esa ignorancia.

Sean quienes fueren los asesinos, cómplices y encubridores, queremos saber sus nombres. Queremos ver su cara. Queremos que los poderes públicos nos expliquen qué fue lo que pasó. Queremos saber la verdad, caiga quien caiga.

Porque la sociedad española es capaz de resistir cualquier ataque terrorista, pero quedaría herida de muerte si se dejaran sin aclarar aquellos atentados.

Porque la verdad no puede nunca ser más horrible que la ignorancia.

Porque si no aclaramos aquella masacre, los españoles seguiremos siendo carne de cañón de una lucha que ni comprendemos, ni podemos evitar.

Porque esa masacre podría repetirse mañana si los asesinos quedaran impunes.

Porque tenemos el deber de que nuestras víctimas, aquéllos que sufrieron en nuestro nombre, aquéllos por los que aún sufrimos nosotros, sean recordados como lo que son: como héroes de una causa justa. Y eso exige conocer la causa de su sacrificio.

Tenemos derecho a la Memoria, a la Dignidad y a la Justicia. Tenemos también, sobre todo, derecho a la Verdad.

Y no estamos dispuestos a que nadie nos niegue ninguno de esos derechos.

Por eso estamos aquí. Por eso seguiremos estando el mes que viene y el siguiente... hasta que sepamos la verdad del 11-M. Porque el Olvido no puede triunfar allí donde existan seres libres dispuestos a combatirlo.

Y ahora, en memoria de todas las víctimas del terrorismo, vamos a guardar un minuto de silencio.

Gracias a todos por vuestra asistencia. Os esperamos el mes que viene.

Parte de guerra cinco años después del 11-S
EDITORIAL Libertad Digital 11 Septiembre 2006

El mundo libre conmemora la guerra que dio comienzo el 11 de septiembre de 2001, conociendo mejor al enemigo, habiéndole infligido un certero castigo, pero también más desunido que entonces sobre cómo derrotarle. El balance de cinco años de fuerza, diplomacia e ideas contra el terrorismo yihadista contiene esta exasperante paradoja.

Hoy la estrategia del Mal apenas tiene secretos para la inteligencia de la libertad, cuando el 10 de septiembre de 2001 ese mismo Mal aún carecía de rostro, nombre y misión para nosotros. Hoy sabemos dónde encontrarle, tan lejos como cerca, agazapado en "montañas y desiertos lejanos" como también de incógnito en nuestros barrios, escuelas, universidades, centros de trabajo y redes de telecomunicaciones. Cinco años después del 11-S, atesoramos conocimientos útiles, sabemos cosas de su carácter que antes ignorábamos, como que no mata a causa de la pobreza o de la injusticia, sino porque odia nuestra forma de vida y persigue su total destrucción; certezas acerca de su método, como que se dispersa en cientos de células autónomas mentalizadas para traspasar la última frontera moral y provocar un sufrimiento lacerante e indiscriminado a la población civil; evidencias como la de que no es un Estado pero cuenta con la cobertura financiera y logística que le proporcionan Estados terroristas.

El mundo del 10 de septiembre y el mundo del 11 de septiembre de 2001 son radicalmente distintos, los separó una lúcida sacudida que, cinco años después, se ha convertido en todo un acervo de información sobre el Mal, indispensable para ganar una guerra de supervivencia y de civilización como la que hoy se libra a escala global.

Retrospectivamente, los avances en el cerco al espantoso enemigo han servido para comprender los errores del pasado, cuando la amenaza hibernaba en su nido y Occidente la ignoraba porque, según se proclamó tras el derrumbe del imperio soviético, la Historia había llegado a su fin y la civilización del derecho natural, la propiedad privada y la libertad personal se desenvolvería, al fin, libre de todo enemigo por siempre jamás. Hoy, cinco años después del 11-S, sabemos que ese análisis fue erróneo y condujo a decisiones equivocadas como la política de oídos sordos y apaciguamiento de la Administración Clinton.

Hoy, gracias a los monstruosos sacrificios de vidas humanas del 11 de septiembre de 2001, 11 de marzo de 2004 (Madrid) y 7 de julio de 2005 (Londres), sabemos que ningún país está a salvo del yihadismo. También sabemos que no basta con blindar fronteras y aislarse. Los terroristas están dentro de las sociedades abiertas, aunque responden a centros de mando y adoctrinamiento lejanos, a los que, en el futuro, habrá que seguir yendo a cortar la cabeza de la hidra.

Si algo ha quedado claro después del 11-S, es que la expansión de la democracia y los derechos humanos, si es preciso por la fuerza, no es un capricho imperialista sino una estrategia clave en la guerra contra el yihadismo. El derrocamiento del régimen talibán y la captura del tirano Sadam Hussein han dado paso a incipientes democracias y economías de mercado en Afganistán e Irak, cuyo éxito multiplicará la potencia de la libertad en otros países de la región. Los yihadistas lo saben, al igual que los regímenes teocráticos que serán los próximos en caer. De ahí, la alianza de terroristas y Estados terroristas para intentar sabotear a cualquier precio la reconstrucción de los países liberados.

La guerra declarada el 11-S está bien orientada, apunta al verdadero objetivo y se está alcanzando, a pesar de que el enemigo aún hará mucho daño, según concluye Whalid Phares en La yihad futura. Sin embargo, la gran paradoja de esta guerra es que Occidente nunca ha estado tan dividido como ahora, que sabe casi todo lo que hay que saber para ir a por los terroristas.

Una ideología liliputiense incubada en el interior de la civilización intenta tumbar y maniatar a la única potencia que ha identificado correctamente el desafío y está capacitada para vencerle.

La horrenda masacre de más de 3.000 inocentes en los ataques contra el World Trade Center de Nueva York, el Pentágono y el secuestro y derribo del vuelo United 93 obligó a los Estados Unidos a desistir de la tentación aislacionista con la que George W. Bush llegó a la Casa Blanca. Comprendió que se defenderían de manera más eficaz si perseguían a los terroristas allí donde se escondiesen y si combatían su ideología con educación, igualdad de derechos y comercio abierto.

Su país dio un ejemplo de reconstrucción y de unidad. Su clase política pensó con lucidez y actuó con determinación. Si hoy estamos más cerca de la libertad de lo que estábamos el 11 de septiembre de 2001, es porque un país libre está ganando la guerra militar y cultural por todos los demás. Y si estamos más lejos, es porque los demás estamos rindiéndonos incondicionalmente en la decisiva batalla de las ideas.

11-s, un atentado que cambió el mundo
Editorial ABC 11 Septiembre 2006

EL 11 de septiembre de 2001 un grupo de fanáticos musulmanes perpetró un atentado terrorista que ha cambiado el rumbo de la historia de la humanidad. No era ni la primera acción de este tipo, ni desgraciadamente fue la última, pero la fecha pasará a la historia como el momento en el que se produjo una mutación probablemente irreversible de los conceptos globales de amenaza y seguridad. Las vidas de todos los habitantes del planeta se han visto afectadas directa o indirectamente por ello, al subirse a un avión, al entrar a un edificio oficial o al llenar el depósito de gasolina, entre otras muchas cosas, y aún no podemos saber si volveremos a un escenario que se pueda considerar «normal» o si es que la normalidad va a ser precisamente esta situación de prevención continua. La fecha del 11-S ha quedado definitivamente marcada en la historia.

Cinco años después subsiste en parte de la opinión pública occidental una especie de ingenua perplejidad ante este suceso y son muchos los que mezclan los rancios resabios de antiamericanismo con cierto grado de comprensión hacia las causas que los terroristas utilizan para justificar sus crímenes. Pasado el tiempo, ha disminuido el impacto de la dimensión gigantesca del ataque contra Nueva York y Washington (más de 3.000 muertos) y ni siquiera los atentados terroristas de Madrid y Londres que vinieron luego han servido para perfilar los contornos de un conflicto en el que las sociedades libres de Occidente están implicadas. Desde el fin de la II Guerra Mundial, los occidentales, los europeos especialmente, hemos hecho de la tolerancia y la paz el primer objetivo de nuestras relaciones con el resto el mundo, y cinco años después de la mayor embestida criminal cometida contra nuestra civilización, es preciso recordar que estamos siendo atacados por una fuerza que quiere destruirla y frente a la cual nuestros más nobles deseos están siendo utilizados contra nosotros.

DESDE aquel 11-S se han producido otros acontecimientos traumáticos en el mundo. Primero fue la defenestración del régimen talibán de Afganistán y luego la caída del dictador iraquí Sadam Husein en Irak. La reacción inicial al ataque que lideró Estados Unidos fue como un huracán, en buena parte alimentado por el dolor de la herida recibida, pero también animada por la claridad en la percepción de la amenaza: una parte importante del mundo musulmán se opone a la modernización y a la simbiosis de su religión y modo de vida con las fructíferas corrientes globales, y ha decidido intentar destruir lo que consideran el foco de esa amenaza y que para ellos son las sociedades libres, con la misma determinación con la que creen que los guerrilleros afganos demolieron la Unión Soviética con la fuerza del Corán.

Nos enfrentamos a gentes que son capaces de morir con tal de intentar causar el mayor daño posible. El terrorista suicida, como los que ejecutaron la matanza del 11-S, representa efectivamente el paradigma de nuestras contradicciones cuando tenemos que afrontar casos como el de las torturas de Abu Grahib o la cárcel ilegal de Guantánamo. Los líderes occidentales están obligados a ser los primeros en respetar los valores que defendemos y por los que afirmamos la superioridad de nuestra causa frente a sus adversarios. Pero al mismo tiempo no pueden dejar de utilizar todos los recursos a su alcance, para garantizar la seguridad de sus ciudadanos y la pervivencia de nuestras democracias. El debate entre libertad y seguridad, en el que lamentablemente nos vemos obligados a escoger cuánto estamos dispuestos a perder en cada caso, va a seguir estando en el centro de la discusión política, policial y militar.

EL actual Gobierno español tomó en su día la decisión de retirar los soldados de Irak, pero los mantiene en Afganistán, haciendo una extraña distinción entre las amenazas que han sido señaladas expresamente y según ciertos criterios por las Naciones Unidas y las que fueron determinadas de otro modo, como si se tratase de cosas diferentes. Se trata de un error que tarde o temprano los hechos se encargarán de esclarecer, como demuestra que los propios informes del Ejército español reconocen que en Afganistán nuestras tropas se encuentran en una situación de guerra tan grave como la que el Gobierno creyó abandonar en Irak. En los últimos diez días, las fuerzas de la OTAN en aquel país han matado a 420 militantes de Al Qaida -la célebre franquicia a la que se atribuye el liderazgo espiritual de quienes nos atacan- y sólo en el día de ayer fueron 94. En cuanto a la misión en el sur del Líbano, si no cambian mucho las cosas, será inevitable que se vean involucrados en un conflicto en el que se enfrentan por vías interpuestas la democracia israelí y el régimen teocrático iraní, que por cierto se ha dedicado a desafiar a la comunidad internacional con su peligrosísimo rearme nuclear, mientras el Gobierno le colmaba de atenciones con esa propuesta de «alianza de civilizaciones» tan oportunista como vacía.

La situación cinco años después del 11-S sigue siendo tan grave como aquellos días y en algunas cosas se podría decir que ha empeorado. Puesto que no se trata de una guerra convencional, no es fácil determinar dónde está el frente y los movimientos de las líneas adversarias.

Se trata de una confrontación global y multilateral, en la que está en juego la supervivencia de nuestras sociedades, y en este periodo de mundialización no es posible ignorar que lo que sucede en un punto tiene repercusiones en todo el planeta. Se trata de una guerra de valores que las sociedades libres no podemos permitirnos el lujo de perder. Ya no hay retirada posible y aquéllos que pretendan seguir viviendo en libertad deberán estar dispuestos a pagar el alto precio que desde el 11-S nos han impuesto los terroristas.

El esfuerzo poco cabal de Zapatero
EDITORIAL Libertad Digital 11 Septiembre 2006

Del terrorismo, el asunto de nuestro tiempo, habló Zapatero en Helsinki, mostrando una vez más su querencia por las ideas que sobre él tiene la izquierda más radical. Se ha negado a ver el nexo de unión entre el pensamiento fanático y el terror, asignando la raíz del terrorismo a un "conflicto" que se enquista por la violencia y que hay que resolver por medios pacíficos. Para el presidente del Gobierno lo que hay que hacer es "dialogar" para solucionar las causas que provocan el terrorismo.

Sin embargo, la causa del terrorismo es el fanatismo, y la característica principal de éste es una ideología, ya sea política o religiosa, que convierte a los seres humanos que no pertenecen al grupo bendecido por el fanático en elementos sin la categoría de persona, a los que no importa matar. Su método es siempre el mismo: asesinar civiles con el objeto de debilitar la voluntad del oponente hasta que éste les conceda sus pretensiones.

Para vencerlos hay que destruir su capacidad de hacer daño, haciéndoles pagar más cara la violencia, desacreditando su ideología fanática con argumentos y propaganda y eliminando su capacidad de captar nuevos adeptos. En España se ha caminado por esa vía aplicando los métodos policiales, endureciendo las leyes, desacreditando el nacionalismo vasco e ilegalizando los medios y partidos afines a ETA.

Sin embargo, si se dialoga con el terror se le reconoce estatus político y se le acerca a sus objetivos. Se le hace ver, en otras palabras, que el crimen paga. Este fin de semana lo hemos visto en las calles del País Vasco. Pero la izquierda caviar no dejará de creer en esa vía utópica, porque le resulta muy gratificante creerse así moralmente superior a quienes simplemente piensan, con todo el sentido común, que cuanto peor se trate a los criminales, menos habrá. La única esperanza que nos queda es que la voluntad de resistir el terror no haya caído tan baja como para conceder a ETA lo que pide.

Quinto aniversario del enemigo
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ/PRES. SOCIED. ESPAÑOLA DE PSICOLOGÍA DE LA VIOLENCIA El Correo 11 Septiembre 2006

El terrorismo 'yihadista' apareció justo cuando el mundo necesitaba un nuevo enemigo. Después de cinco años, es difícil recordar el período de relaciones internacionales anterior a los atentados de Nueva York y Washington.

En la década de los noventa, el comunismo ya había desaparecido. Es cierto que el mundo se entretuvo en matarse en la antigua Yugoslavia y también que Irak desencadenó una invasión surrealista en Kuwait, que propició otra guerra. Sin embargo, el enemigo uniforme e identificable no existía. Fue, por tanto, una época de reorientación, sin saber muy bien sobre qué parámetros sustanciar las relaciones internacionales. Todos los organismos multilaterales estaban en crisis de identidad; los servicios de inteligencia, extinto el comunismo, se recolocaban hacia nuevas amenazas y, en fin, se hacía complicado vivir sin tener miedo a un actor humano plenamente identificable. La deforestación o la crisis energética eran y son riesgos mucho mayores a largo plazo que el terrorismo, pero nadie de los que pueden se ha empeñado en constituirlos como enemigos globales. Las relaciones internacionales están asociadas al conflicto y a la confrontación, y si las del siglo XXI además son globales, la amenaza correspondiente también ha de serlo. De momento, la violencia parece mediarlo todo.

Antes de los noventa, el comunismo representaba el mal. A su alrededor germinó la carrera de armamentos y una Guerra Fría sustanciada en la disuasión nuclear. El mundo era bipolar y, literalmente, se repartía entre un bando y otro, entre los buenos y los malos. Pero su caída lo hizo multipolar y empezamos a necesitar un enemigo en consonancia. En algún instante se lo ha intentando multipolarizar, con el andamiaje de una columna vertebral del mal en cinco países, pero no ha servido. Al 'eje del mal' le faltan cualidades para ser un enemigo global: está demasiado disperso, sus países no conforman entre sí una verdadera red colaborativa para extender el desastre por el mundo e, individualmente, son insignificantes a escala planetaria. El universo de las relaciones globa-les necesitaba una amenaza global, pero no una cualquiera, sino aquélla que encarnara la atávica lucha entre el bien y el mal. Y el 'yihadismo' apareció como el candidato perfecto. Con el terrorismo global es fácil visibilizar al enemigo encarnado, algo que no ocurre ante los desastres ecológicos o energéticos.

El 'yihadismo' no es nuestra responsabilidad, pero lo estamos alimentando de alguna forma, de muchas formas. Así que al final hemos creado un enemigo más grande de lo que es y de lo que era. Y si queremos que este quinto aniversario del 11-S sea útil, más allá de repetir las mismas vaguedades, hagamos autocrítica, que es uno de los pilares del progreso.

A Al-Qaida la hemos construido entre todos. De acuerdo, son fanáticos terroristas asesinos que aniquilaron a miles de personas en Nueva York. Lo hicieron así porque tenían pocas dudas sobre cómo responderíamos. El terrorismo no es nada, no tiene impacto ni sentido sin la respuesta del auditorio al que va dirigido su mensaje. Y nosotros les otorgamos cobertura mediática instantánea y en directo en todas las televisiones, años de páginas de análisis, testimonios y publicidad. Hicimos de Al-Qaida un actor global porque la reconocimos global. Si ahora un candidato anglopaquistaní a 'yihadista' abraza el terrorismo es porque es consciente de que, a resultas de una acción criminal, tendrá identidad global desde su vida anodina, significado e importancia mundiales.

Es cierto que no podemos hacer otra cosa de momento. Las Torres Gemelas en descomposición por aviones-bomba detonando contra ellas no pueden ser ignoradas en nuestro mundo intercomunicado. Sin embargo, debería preocuparnos que Ayman al-Zawahiri, el lugarteniente de Bin Laden, difunda sus vídeos caseros y amenazantes por el mundo de manera gratuita, sin contratar un solo publicista y prácticamente en tiempo real. Ni siquiera un mensaje de Amnistía Internacional sobre los derechos humanos tiene una cobertura mediática tan rápida y global. Nuestro mundo multipolar necesita un enemigo multifocal global, y ya lo tenemos. Al final va a resultar que nos hace falta una personificación del mal para mantener vivo el bien. En un error mayúsculo, a mi entender, el presidente Bush declaró la guerra al terrorismo. Los terroristas del 'yihadismo' internacional están convencidos de que son soldados de Alá en lucha contra el infiel occidental, de manera que el reconocimiento de que son un enemigo a batir les ha venido perfecto. El 'yihadismo' reconoce a EE UU como el satán imperialista y, en reciprocidad, EE UU concede que Al-Qaida es la encarnación del mal. La guerra está servida.

Cada época histórica tiene los enemigos que nuestro propio grado de evolución es capaz de engendrar y mantener. Los imperios, antes de la Primera Guerra Mundial; los fascismos en la Segunda; el comunismo en la Guerra Fría y, ahora, el terrorismo, que es una guerra porque hemos querido que lo sea. Si desde el primer instante hubiéramos etiquetado a Al-Qaida como una red terrorista de delincuencia organizada, tal vez la imagen que un candidato anglopaquistaní a 'yihadista' tendría de ella sería distinta. No es igual que el mundo te reconozca como un soldado de Alá a que te califique como un criminal global, sobre todo cuando tus motivaciones íntimas están labradas en un discurso religioso. Ahora ya es tarde y la imagen del monstruo está construida.

La consideración del 'yihadismo' como una delincuencia no hubiera afectado a los recursos contraterroristas, salvo por la participación de los militares. Los servicios de inteligencia se habrían involucrado igual contra Al-Qaida y las policías del mundo habían impulsado también su cooperación y establecido operaciones conjuntas. Pero si Al-Qaida no fuera un enemigo en el sentido bélico sería más complejo ligarlo a batallas en Irak y Afganistán, a Guantánamo y al creciente papel del Pentágono en la lucha contraterrorista. Es muy natural que, ante un enemigo, sea la milicia la que alcance protagonismo.

En resumen, teníamos un fenómeno amenazante neto, hostil y muy nocivo para la sociedad al que debíamos responder. Pero antes de hacerlo, necesitábamos saber con qué nos enfrentábamos. Había dos opciones principales: o bien respondíamos como si fueran criminales y nos enmarcábamos en la seguridad civil o bien lo hacíamos como si fueran enemigos y entonces la cuestión se militarizaba. Elegimos la segunda alternativa. Como resultado, las relaciones internacionales, que siempre han estado llenas de guerra, actualmente están impregnadas de contraterrorismo.

Ahora que ya tenemos la amenaza etiquetada, como hemos deseado, no hay más remedio que avanzar por la senda escogida. E igual que en una guerra, manejar el miedo de la población es fundamental, porque será ese miedo el que autorice medidas de seguridad draconianas o excepcionales, caso de que fuera necesario, y el que garantice que los gastos públicos en defensa y control se incrementen. Al final, todo acabará relacionado con el terrorismo: el petróleo, los transportes, la inmigración, la droga (EE UU no habla sino de narcoterrorismo), y ciertos países díscolos.

¿Qué es el 'yihadismo'?: una serie de musulmanes fanáticos con capacidad de inmolarse en atentados de gran impacto social, que han descubierto que tienen oportunidad de influir políticamente porque les estamos otorgando el poder de hacerlo.

Zapatero
De Helsinki a la España residual
Isabel Durán Libertad Digital 11 Septiembre 2006

Mientras el presidente de la España residual y su mujer pasaban una nueva jornada de extranjis a costa del erario fuera de nuestras fronteras, los terroristas y sus organizaciones afines han tomado las calles del País Vasco al grito de "Estado español, Estado terrorista" y "la lucha es el único camino". Simbólicas y emblemáticas coincidencias que constituyen el principal legado ya de José Luis Rodríguez Zapatero. Haga lo que haga el jefe del ejecutivo residual, la victoria de los Txapotes e Iñakis Bilbaos ya no tiene vuelta atrás. Eso sí, el real matrimonio de los Rodríguez se dedica al turismo "gratis total" con el engaño premeditado de La Moncloa. Un engaño generalizado y masivo, extensible al resto de los departamentos gubernamentales.

Y es que, conforme pasan los días, dos años largos ya, la mentira y la manipulación se han convertido en las auténticas señas de identidad del gabinete de Zapatero. Y, naturalmente, van haciéndose más grandes, burdas y chuscas. El primer fin de semana de la vuelta al "cole" y el consiguiente retorno a la actividad política post-veraniega, se han producido cuatro manifestaciones convocadas por organizaciones ilegalizadas e incluidas en las listas de organizaciones terroristas de la UE y cuatro actos de terrorismo callejero: dos autobuses incendiados con cócteles molotov, una barricada de neumáticos y una Casa del Pueblo en Intxaurrondo atacada. Mientras esto ocurre en el País Vasco, el paseante en jefe de la España residual concluye en Helsinki que "hay que tener confianza".

¿Confianza en qué? ¿En la remodelación sin precedentes en el seno del Ministerio del Interior, por sorpresa, sin mediar diálogo alguno con la oposición o con los socios de viaje parlamentarios ni tan siquiera consultar a los propios afectados, la Guardia Civil y la Policía? ¿Confianza en la lucha antiterrorista cuando su máximo jefe ha sido ascendido de funcionario de "nivel 29 a 30" (Rubalcaba dixit), mientras pesa sobre él la más grave de las acusaciones, es decir, avisar desde su Comisaría General de Información a los propios terroristas para que el juez no les detenga? ¿Confianza en el esclarecimiento del 11-M si se reescriben hasta los datos del macroatentado en la página web oficial del Ministerio, en la que se ocultan desde los nombres de los detenidos hasta los nombres y apellidos de los muertos y de las víctimas vivas?

En definitiva, aunque el paseante presidencial continúe su carrera para repetir en La Moncloa, antes se coge al mentiroso que al cojo. Lo malo es que, de seguir Zapatero, no quedarán ni los cojos ni los despojos de la España residual.

Desde la cofa
Once de septiembre
José Carlos Rodríguez Libertad Digital 11 Septiembre 2006

Este lunes se cumplen cinco años desde que millones de personas de bien se sintieran profundamente heridas por los atentados que echaron abajo las torres gemelas de Nueva York. Un dolor resonante y sin mácula de satisfacción que no fue compartido por otros millones de personas; incluso de nuestra misma civilización, excelsa por tantos motivos, pero no exenta de miserables. Son los mismos que culpan a la víctima del crimen; los que comparten con los asesinos una misma pasión, un mismo odio.

Cinco años, y todos tenemos la sensación vivir un cambio histórico. Hemos despertado de un sueño que comenzó con el derrumbe histórico del socialismo y que dibujaba una humanidad entrelazada por el comercio, liberada de promesas totalitarias y del enfrentamiento de bloques. Resulta que las culturas tienen consecuencias, y que el Islam, con sus enseñanzas de expansión y subyugación del infiel por medio de la violencia, da en sus líderes más conscientes y más pulcros en sus convicciones islámicas a auténticos criminales. En 1998 Ben Laden lanzó su "Declaración de un Frente Islámico para la Yihad contra los judíos y los cruzados", compartida por muchos otros con distintos términos. Tres años después llevó la declaración a su mayor éxito.

Estados Unidos, que todavía no está aquejado como la enferma Europa, de la corrupción de su orgullo, ha respondido. Ha lanzado dos guerras, una en Afganistán, otra en Irak. Su éxito ha sido no más que relativo, al menos en esta última, pese a haber derrocado al dictador. No ha logrado una paz duradera, mantenida por los propios iraquíes.

Si por algo merece la pena luchar es por la libertad; ninguna causa como esa. Y el terrorismo tiene en la que aún mantenemos su fuente permanente de odio: su causa, que es también la nuestra. El problema está en que el Estado no conoce libertad que no desee invadir, y la lucha contra un enemigo externo es el argumento más inmediato y más convincente para satisfacerse. En Estados Unidos, en Gran Bretaña, en otros países, hemos visto cómo se introducen medidas represoras, controladoras, fiscalizadoras de los ciudadanos. Quizá no demasiado importantes, pero siempre yendo un paso más allá, para jamás rectificar. Porque, como el terrorismo es un enemigo permanente, la excusa también lo es. Hace cinco años aceptamos una guerra que no conocerá fin hasta que el Islam no abandone el medievo como ideal y acepte en su abrumadora mayoría la limitación de sus creencias por las necesidades de una sociedad abierta y libre. Y necesitarán siglos.

Pero mientras no podemos responder permitiendo que nuestros políticos actúen como si fueran agentes del terrorismo, limitando nuestras libertades en nombre de ellas mismas. ¿Por qué no confiar en el poder y la capacidad de adaptación y respuesta de la sociedad sin tutelas?

José Carlos Rodríguez es miembro del Instituto Juan de Mariana

El precio de la paz
Por Germán Yanke ABC 11 Septiembre 2006

HAY frases que, aunque normalmente las entendemos muy bien, tienen trampas literales. Se dice, por ejemplo, que «el miedo es libre». Como todo aquel que ha sentido miedo sabe que no suele ser una elección personal, se ha de entender que es el miedo, convertido retóricamente en un ser vivo, el que se mueve con sorprendente libertad, nos sorprende y nos domina. Y que, así, hacemos o dejamos de hacer cosas, algo que en otras circunstancias no ocurriría.

Pero la trampa no es sólo la de las palabras. También hay una trampa moral si se piensa que el miedo lo justifica todo, que es inexorable. Lo hemos visto hace no mucho tiempo ante la reedición de un crimen viejo, el chantaje económico de ETA: el miedo eliminaría toda posibilidad de respuesta moral y nada tendríamos que decir a los que, con esa disculpa, pagan y sostienen la actividad terrorista poniendo en peligro la estabilidad política y la vida y los derechos de muchos otros. El miedo no anula las consecuencias ni el fin justifica los medios y, por ello, incluso aterrados, somos responsables de nuestras acciones.

Otra frase: «La paz no tiene precio». Se ha convertido, ante el anuncio de diálogo con la banda terrorista, en la reivindicación del PP y en el lema del Gobierno, lo que da una idea del valor que terminan teniendo las frases hechas. Todos entendemos, ciertamente, que, dando por buena -o por probable- la «oportunidad» de que la violencia de ETA termine, se nos explica, o se exige, que no sea a costa del sistema democrático, es decir, aceptando las reivindicaciones de la banda, que son evidentemente totalitarias.

Tampoco estamos a salvo de la trampa porque, con idéntico desparpajo retórico, se puede definir el «precio» de la manera más ocurrente o por consenso con los interlocutores. No se considera precio, por ejemplo, la legalización de hecho de las actividades de Batasuna ni, en este contexto, la más larga campaña electoral de esta parte de ETA a la espera de la próxima comparecencia electoral, ni tampoco la promesa de que lo que ahora no está sobre la mesa (porque sería un precio impagable) pueda estarlo en el futuro, en otras circunstancias.

O se puede convertir la fórmula en algo anestesiante, como si, con esos parámetros, se incluyera en el precio que no hay que pagar el esfuerzo -extraordinario a veces- que la sociedad española y las fuerzas de seguridad han venido desplegando precisamente por la paz, es decir, por el respeto a los derechos humanos. Porque no hay duda de que, en todo momento, y más en las actuales circunstancias, la libertad no es un regalo, ni el resultado de la negociación con terroristas, sino lo que hay esforzadamente que salvar, aunque sea a precio elevado.

No hay solución todavía, claro, pero sí una conclusión sencilla: sea lo que sea lo que se piense sobre el «proceso» más vale ser escéptico ante lo que nos cuentan. O no pagar el precio de la mentira.

Terrorismo
Zapatero en Helsinki
Agapito Maestre Libertad Digital 11 Septiembre 2006

Zapatero ha ido Helsinki a hablar de terrorismo, pero estoy convencido de que nadie en su sano juicio le ha prestado atención. Es demasiado pesada y oscura la mochila que porta este hombre desde el 11-M. Haré un paréntesis sobre el tipo de reunión en el que ha hablado Zapatero, especialmente sobre su carácter cerrado, para comentar lo que se ha filtrado a la prensa. Para empezar resulta indignante que este hombre hable sobre terrorismo y no mencione ni una sola vez a los criminales de ETA persiguiendo al resto de españoles. Quien habla en términos tan generales y abstractos del terrorismo es que, además, no quiere saber qué pasó realmente el 11-M. Trata de ocultar que sin ese acto terrorista, sin esa masacre terrible de españoles, quizá él no estaría representado a España en Helsinki en una reunión sobre terrorismo de carácter internacional.

El origen del poder de Zapatero, le guste o no, impide que nadie le crea. Es su destino. Porque no ha querido hacerse cargo de ese acto terrorista en serio, porque no ha querido ver los distintos aspectos de la investigación que han surgido del periodismo y del seno de la sociedad civil contra una instrucción judicial defectuosa y una investigación policial llena de agujeros negros, en fin, porque ni siquiera ha querido reabrir la triste Comisión del Parlamento sobre el atentado a pesar de las nuevas pruebas aparecidas, este hombre está convirtiéndose en una tragedia para toda España. Por no querer investigar el acto terrorista del 11-M no hay español, en primer lugar, sus votantes, que no sospechen del presidente del Gobierno, que no se extrañen de esta manía de Zapatero de lanzar balones fuera cuando se habla del 11-M. Terrible. ¿Cómo un hombre del que nadie se fía puede ir con la conciencia tranquila a hablar de terrorismo a una reunión internacional?

Por otro lado, Zapatero ha creado una "propaganda" ridícula pro domo sua, o sea, para desviar la atención de sus responsabilidades, que hacer reír a los países más avanzados de Occidente, porque, salvo los islamistas, pocos son los que se toman en serio su absurdo llamado a una "Alianza de Civilizaciones". Una contradicción en los términos. En efecto, si existiese algo parecido a una gran alianza entre Civilizaciones, eso llevaría directamente al fin de las mismas; pues que la esencia de una civilización es contener, universalizar en su seno, a otras civilizaciones menores. En fin, quien quiere eliminar el terrorismo equiparando religiones e ideologías no sólo no comprende el fenómeno terrorista, sino que indirectamente contribuye a su asentamiento. Este hombre parece que no quiere enterarse de que el cristianismo, la civilización sobre la que se asienta Occidente y a la que él se supone que pertenece, condena tajantemente el matar al otro. El "no matarás", que es el principal imperativo de nuestra civilización con respecto a otras, debería impedirle hablar de "alianza de civilizaciones", sencillamente, porque en otras civilizaciones no existe tal mandamiento. Por el contrario, existen "otras civilizaciones" que hacen de la obligación de matar un preciado don para alcanzar la vida eterna. Este sutil, aunque reconocido mundialmente, matiz debería hacer recapacitar a este señor a la hora de hablar del terrorismo en el mundo.

Con todo, Zapatero ha tratado dos ámbitos de asuntos que tienen que resultar realmente indignantes para las víctimas y los ciudadanos. Ha dicho que el terrorismo sólo puede combatirse con acciones políticas. ¿Qué significa para este hombre acciones políticas? Nadie crea que una acción política es englobar en ella una política militar y policial contundente contra el terror. Según el ejemplo español, es todo lo contrario, o sea, el Gobierno dialoga directamente con los terroristas de ETA. Por lo tanto, hemos de pensar, de acuerdo con la práctica de Zapatero, que las acciones políticas consisten, en primer lugar, en ningunear hasta el desprecio lo que dice la oposición democrática y someterse a los dictados de los terroristas. ¿Cuál es la primera imposición de los terroristas? Ser reconocidos como legítimos para negociar con gobiernos democráticos. Acción política es, pues, simple y llanamente sentarse a dialogar con los terroristas, o sea, darles la voz y la palabra a los que asesinan. Eso significa legitimar el terror.

Hay, además, otro segundo orden de consideraciones que siguen irritando no sólo en el mundo occidental, sino en los países pobres que son los primeros en soportar el terrorismo. Me refiero a esa manía de vincular el terrorismo a la pobreza. Ha vuelto otra vez Zapatero con esta vieja cantinela en Helsinki. Esto es algo absolutamente falso, pero él, como sus admirados Evo Morales, Hugo Chávez y Fidel Castro, repite hasta la saciedad.

Aniversario
Otro 11-S
GEES Libertad Digital 11 Septiembre 2006

Otro 11-S en el tiempo que no en los hechos. No será por falta de ganas por lo que llegamos al quinto sin que se haya repetido el primero, porque de ellas don Laden, don Zawahiri y sus incontables hinchas nunca han andado escasos. Hay que reconocerles que a ello se han aplicado con ahínco, cosechando sanguinarios notables, incluso macabros sobresalientes por todo el universo mundo, con nuestra Atocha en un lugar siniestramente privilegiado, pero por más porfía que han puesto, la matrícula de honor no han vuelto a pillarla.

Pero aunque el éxito genérico de la mal avenida coalición anti-11-S esté tachonado de inevitables fracasos, también de éxitos andrajosos se puede morir. Hay que seguir viviendo y dejar que las primeras impresiones pasen. Una dosis de olvido es un antídoto siempre necesario, pero lo mismo que con los fármacos de verdad, puede ser letal si nos pasamos. Hay letras que para muchos sólo con sangre entran. Cada nuevo año en que el 11-S no es más que una fecha en el calendario crece el número de los que se abonan a la tranquilizante teoría de que es todo más bien cosa de polis y cacos, aunque, eso sí, bastante a lo bestia, pero ni hablar de guerra, que las cargas de caballería y las descargas de artillería no pintan nada en este fregado.

Ya empiezan a menudear los genios estoicos que dicen que no es para tanto, que las cifras de muertos por terrorismo son asumibles porque no se pueden comparar con las de la delincuencia ordinaria o los accidentes de tráfico. Tampoco las de norteamericanos que dejaron su vida en Vietnam y, sin embargo, hay que ver la que se armó. Ni nunca se les han ni acercado las de las víctimas de ETA, pero allá se va la soberanía y la patria común de todos los españoles con tal de que no tengamos ninguna más. Doscientos muertos ayer aquí, hoy allá y mañana acullá no van a ninguna parte y no merecen nuestro desasosiego. Esperemos que tarde mucho en tocarnos otra vez, aunque tampoco parece que hayan dejado de intentarlo. Podrían haberse llevado a muchos más por delante pero para eso pagamos a la policía. No es infalible pero hace su trabajo.

Mientras tanto nos rendimos preventivamente y nuestro jefe de gobierno exhorta a la deserción desde plazas extranjeras a quienes pretenden proteger, en alianza con Estados Unidos, a inocentes civiles iraquíes contra feroces terroristas. Así hacemos méritos para que dejen la reconquista de Al Andalus para el final, a ver si para entonces otros les han quitado la idea de la cabeza ya sea a tiros, para que así podamos de paso insultarlos, o como sea, que sólo Alá lo sabe y sabe que de alianza de civilizaciones ná. También para que se olviden de que estamos en la muy islámica tierra de Afganistán, porque si no se enfadaría Kofi y los franceses, que han inventado lo de la guerra legal, como Zapatero lo de la nación única y múltiple, anticonstitucional y legal. Legalidad que es todo un gozo del que estamos dispuestos a disfrutar de nuevo en el Líbano, tras haber conseguido de los carcas, gratis et timore, la absoluta impunidad interior, venga lo que venga.

Claro que ésta es una misión mucho más rentable, casi con indulgencia plenaria, porque vamos a proteger a Hezbolá del desarme y a darle tiempo para hacerse con el poder en el Líbano y prepararse para destruir a los opulentos sionistas. El amigo Nasralá ya nos hará el favor de conseguir de sus colegas iraníes que nos dejen igualmente para el final cuando empiecen con los ejercicios de puntería de sus misiles atómico-islámicos. Si hay suerte, también para entonces otros, por las buenas o las malas, les habrán quitado la idea de la cabeza y así saldremos otra vez gallardamente de rositas gracias a nuestra previsora política. Quizá para ese entonces ya no exista España, pero quizás tampoco carcas que incordien oponiéndose.     GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

11S, la abyección de El País tras 5 años sigue.
Antonio Javier Vicente Gil  Periodista Digital 11 Septiembre 2006

El mismo día del atentado, el 11 de septiembre del año 2001, El País titulaba en primera pagina con letras bien gordas, a no se cuantas columnas y con más de 2000 muertos entre los escombros y restos de aviones “El mundo en vilo a la espera de las represalias de Bus”, la abyección del titular y del momento de su publicación es un hito en la historia de la ignominia periodística.

Como donde hubo siempre queda, y más si hablamos de artículos y editoriales abyectos, hoy, aniversario del despreciable titular de El País, remacha con un editorial que titula “Cinco años después”

Cualquier persona de bien, cualquier medio no sectario hablaría hoy del atentado, de los miles de muertos, de los terroristas islamistas que lo originaron, pero El País solo se molesta en escribir un adjetivo para calificar el atentado el atentado, usa la palabra brutal y dedica el resto del editorial a machacar a los Estados Unidos, victimas del atentado y contemporizar pobrecitos terroristas que se ven impelidos a su lucha contra el imperialismo estadounidense e insistiendo en el viejo lema progre de que el terrorismo se combate “yendo a las causas de los problemas.”

Como siempre hago, he intentado poner un enlace a la página donde aparecía el artículo abyecto de El País el 11 de septiembre de 2001, pero al parecer Polanco leyó mi comentario de diciembre pasado donde decía:

“(como se entere Polanco de que aún no han retirado esas páginas de Internet a más de uno de El País se le va a caer el pelo, y eso que ya deberían saber lo que hacer tras retirar de Internet los archivos de sonido donde la SER registró su golpe mediático del 11M)”

En la fecha en que escribí el comentario se podía acceder al mentado artículo abyecto, pero hoy no es posible.

Los pobrecitos terroristas no pintan nada en la situación mundial, para El País Bush y solo Bush ha logrado que “El resultado, un lustro más tarde, es un mundo más peligroso”

Zapatero acude en ayuda de sus jefes mediáticos y dice en relación con el terrorismo perlas de este tenor:

"sólo la acción política puede resolver los conflictos"

Las respuestas al terrorismo deben ser "eficaces pero también serenas"

"Debemos afrontar la amenaza en toda su complejidad, en todas sus dimensiones, desde un consenso político asentado sobre los pilares del multilateralismo efectivos, la cooperación internacional y la defensa de la legalidad y el respeto de los derechos humanos"

Que alguien me de los planos de los pilares del multilateralismo efectivos, seguro me partiré de risa durante un quinquenio.

No podía faltar el que hay terroristas porque hay pobreza, véase el País Vasco, “subrayó que es preciso establecer un fondo internacional que asista económicamente a los Estados con menos recursos”

Como Zapatero vive bajo un extraño síndrome de Estocolmo, no deja oportunidad para repetir que todas las religiones han matado, y que los terroristas no son islamistas.

"Ha sido utilizado históricamente en apoyo de diferentes ideologías o confesiones religiosas. Por ello no podemos vincularlo con ninguna civilización, cultura o religión determinada. Sería un grave error poner bajo sospecha de complicidad a sociedades o colectividades enteras. Un grave error que sólo conduciría a la incomprensión entre culturas, y a más odio y más violencia"

Estos progres vienen a decir lo que el cartel callejero aquel después de nuestro 11M que decía “Al Qaeda, mátanos”

Lo triste
IÑAKI EZKERRA i.ezkerra@diario-elcorreo.com El Correo 11 Septiembre 2006

Lo triste es que no podamos tener nunca la fiesta en paz y que siempre quede enturbiada por motivos ajenos a ella». Es éste un tipo de observación que suele considerarse el colmo de la moderación, del sentido común y la ecuanimidad, una 'clásica e infalible valoración' que hacen locutores de radio, políticos y organizadores de festejos cada vez que hay alguna celebración popular en el País Vasco -las festividades locales, los carnavales, las navidades, los triunfos deportivos - y los de siempre aprovechan la ocasión para hacerse notar, para reírse de las víctimas del terrorismo o para hacer apología de éste en una carroza, en una carpa o en una manifestación. Es un tipo de comentario que en realidad de ecuánime tiene bien poco pues por esquivar la alusión política ignora la gravedad moral.

Y es que lo realmente triste en esos casos no es que nos agüen la fiesta (con todo lo que eso tenga de indudablemente lamentable y de indiscutiblemente digno de nuestra congoja), sino que se ofenda a las víctimas o que se exalte la violencia terrorista. Esto es lo triste y lo grave, además. El lamento por la fiesta aguada debe ser secundario; debe quedar para después o alteraremos la más básica escala de valores y haremos doctrina de la célebre ironía de Thomas de Quincey sobre los 'tristes' efectos que acarrea el progresivo deterioro de la moral y las costumbres: «Se empieza por cometer un asesinato y luego se acaba pasando al robo, a no respetar a los padres y, finalmente, a dejar las cosas para el día siguiente».

Decimos a menudo que el mundo totalitario de ETA nos ha ganado en la batalla del lenguaje arrastrándonos al campo eufemístico, pero esta afirmación es otro eufemismo más porque ese mundo nos ha ganado también en el terreno de la ética y de los contenidos. En la ETB hay, por ejemplo, un programa que es especialista en rebajar, diluir y relativizar la gravedad moral del terrorismo etarra a base de omitirlo o de compararlo con otros fenómenos y de cargar las tintas en cualquier otra modalidad de violencia. ¿Pobre del que sea invocado en esa tertulia por haber maltratado a un animal o a una planta! ¿Se ha caído con todo el equipo! Asimismo llaman mucho la atención las caras de consternación cuando se habla de un caso de maltrato en las escuela o de violencia de género. La pederastia y la violación reciben unas condenas unánimes que son, por supuesto, irrebatibles pero que contrastan con la rara comprensión que aflora a la hora de mentar los crímenes del 'conflicto'. Y, sin embargo, si hay algo irreversible es el asesinato. Y, sin embargo, por muy graves y condenables que sean, del abuso sexual y de la violación se sale vivo.

NO PUEDE SER QUE CUATRO ROJOS INSULTEN A ESPAÑA
Editorial  minutodigital 11 Septiembre 2006

Nada tiene que ver en el caso Rubianes la libertad de expresión. Y es que si no tuviésemos a mano el video en el que se puede escuchar literalmente sus insultos, examinado el tratamiento que muchos medio han hecho del caso, más parece que hemos sido nosotros los que le hemos insultado y pretendemos impedirle representar su obra porque sí.

Estamos acostumbrados a soportar desde hace largos años obritas panfletarias en las que se repite una y otra vez el machacón tópico izquierdista de los buenos y los malos. A estas alturas, una más diciendo lo mismo de siempre, como comprenderán ya nos pilla con callo. Este hecho quizás lo que debería provocar en la sociedad española es una reflexión sobre la clase de libertad de expresión que tenemos, cuando nunca la subvención, los espacios públicos, ni la promoción se conceden para representar obras que contengan un mensaje diferente. Pero desde luego lo que no era costumbre es que el autor de la obra de marras encima se dedicase a insultar soezmente. Y es que los rojos, -para usar el mismo lenguaje guerracivilista que usan Rubianes y los suyos-, en su empeño por volver a dividir a España en dos, o en los trozos que hagan falta, han subido un escalón en su agresividad. La llegada de su mesías Zapatero parece que les ha dado derecho a insultar impunemente. El siguiente peldaño será sin duda el de agredir físicamente a los que no pensamos como ellos y tenemos la osadía de oponernos a sus intenciones.

Sabemos, por mucho que ahora Rubianes quiera matizar y decirnos que no quería insultar a toda España, sino sólo a la mitad que no piensa como él, que hay una izquierda miserable y bastarda que reniega de su patria, a la que efectivamente “la unidad de la puta España se la suda”. Naturalmente tienen todo el derecho de pensar como quieran y de constituir la deshonrosa anomalía de toda la izquierda mundial, que sin excepciones, respetan a su patria por encima de etiquetas partidistas de izquierdas o derechas.

Pero a lo que no tienen derecho es a insultar a España y a los que no pensamos como ellos. Y es que el caso Rubianes trata precisamente de eso. No consiste en que "no puede ser que cuatro fascistas decidan qué se puede hacer y qué no en Madrid", como ha dicho el actorzuelo para desviar la atención del origen del problema, sino en que un sujeto pueda atentar contra la convivencia cívica ofendiendo a España y a muchos españoles como si tal cosa. No se puede aceptar como algo normal que un tipo se dedique a insultar en un medio de comunicación de masas como lo ha hecho Rubianes. No se puede consentir que la violencia verbal pueda ser ejercida por unos y soportada por otros, porque ese es sin duda el primer paso para que la intolerancia impida la libertad en la sociedad. Por ello precisamente hay que cortar de raíz esta progresión y plantar cara a los energúmenos que acuden al insulto para agredir a los que no piensan como ellos y encima quieren que se les aplauda.

Rubianes no puede ser el modelo de futuros comportamientos, por ello protestaremos contra él y quienes defienden su intolerable conducta en el teatro de CC.OO.

A cinco años del 11 S: nuestro mundo es muy diferente
Francisco Rubiales  Periodista Digital 11 Septiembre 2006

Hoy se cumplen cinco años del atentado terrorista más sangriento y famoso de todos los tiempos, el perpetrado por el extremismo islamista contra las Torres Gemelas de Nueva York. Su impacto fue brutal en la conciencia mundial, en la cultura y en la política. Hoy, el mundo que vivimos es muy diferente del que existía antes de aquel 11-S. Analicemos las diferencias:

Antes del 11 S el predominio cultural, político y militar de Occidente era absoluto. No existía un enemigo declarado de la cultura occidental y de la democracia, nadie que tuviera entidad y fuerza para sustituir a la extinta y derrotada Unión Soviética. Tras el 11 S, el islamismo extremista se ha convertido en el gran enemigo, en un adversario formidable que combate en varios frentes a la vez: en el terrorismo, en la cultura, en la religión y en la economía, gracias al control del petroleo.

Los grandes atentados o golpes de efecto espectaculares se han convertido en una práctica común tras el 11 S. Han ocurrido en Madrid, Londres, Bali, Marruecos, India, Turquía y otros países.

Estados Unidos ha asumido el liderazgo en la defensa de Occidente y la democracia se ha convertido en el principal signo de identidad de la cultura occidental.

Afganistán e Irak han sido invadidos y Estados Unidos consiguió remover en esos países gobiernos hostiles, pero generando, al mismo tiempo, una fuerte resistencia armada, hasta el punto de que antes del 11 S, para atacar a Estados Unidos había que operar en su territorio, mientras que hoy es fácil herirlo en esos países, donde acuden constantemente voluntarios islamistas fanatizados.

Saddam Hussein, hoy derrotado y derrocado, era un valioso muro de contención frente a Al Qaeda y el fundamentalismo chiíta, alimentado por Irán.

El fundamentalismo islamista se ha fortalecido en todo el mundo y constituye hoy un serio peligro para Occidente.

Europa ha mostrado una inesperada y sorprendente debilidad en la lucha por sus valores. Estados Unidos no ha podido contar con sus aliados europeos, excepto con Gran Bretaña, en su lucha contra el enemigo común.

Las cifras de esta guerra de civilizaciones son escalofriantes: la batalla antiterrorista ha costado en torno a 100.000 vidas y ha producido 4,5 millones de desplazados, mientras que Estados Unidos ha gastado en esa lucha más de lo que le costó el conflicto de Vietnam.

Bin Laden y los jefes talibanes siguen vivos y libres, con su prestigio alto en el mundo islámico. Al Qaeda dejó de ser un grupo marginal para convertirse en el centro de la lucha contra Occidente, una organización admirada y financiada por buena parte del rico mundo islámico.

Siria e Irán se fortalecen y se convierten en la punta de lanza del ataque islamista contra Occidente. El radicalismo islamista avanza casi en todos los países musulmanes, sobre todo en Pakistán, Líbano y Palestina.

La guerra contra el radicalismo islamico ha hecho que Estados Unidos descuide su retaguardia estratégica. Así, en el continente americano, se fortalece cada día la opción antiamericana, liderada por Fidel Castro y Hugo Chávez, generando discípulos y apoyos en Bolivia, México, Perú y otros países del área.

En el plano diplomático, Estados Unidos pierde posiciones y ha quedado roto el consenso antiterrorista generado tras los atentados del 11 de septiembre. Rusia, China, la Unión Europea y Sudamérica se distancias de las tesis de Washington.

José María Aznar, uno de los soportes de Estados Unidos en su lucha contra el terrorismo, perdió las elecciones, mientras que Tony Blair y el propio Bush pierden popularidad y se encuentran en el ocaso de sus carreras políticas.

A la sombra del 11 S y de la guerra contra el terrorismo, parte de la izquierde mundial ha descubierto sus cartas y se alinea claramente con las dictaduras y con los amigos del terrorismo. El caso más ostentoso es el de España, cuyo presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, ha impuesto un giro de 180 grados en la política española, mostrándose ahora aliado y colaborador con dictadores como los que gobiernan Cuba y Venazuela, además de aliado de países autoritarios, de partido único y amigos del terrorismo, como Irán, Siria y otros.

Israel, el princiapl aliado de Estados Unidos y el más sólido bastión de la cultura occidental en el Próximo Oriente, está peligrosamente debilitados tras su reciente contienda en el Líbano y muchos observadores temen ya por su posible exterminio como Estado.      Voto en Blanco

Rubianes y Gallardó
Javier Orrico  Periodista Digital 11 Septiembre 2006

A fines del pasado enero, como puede verse en un par de post de este blog, y en medio del tiqui-taca del ‘Estatut’, se conocían en España las declaraciones de un bufón del nacionalsocialismo catalán llamado Pepe Rubianes. El tal Rubianes, gallego reconvertido en sicario del catalanismo, felpudo de los señoritos de la gauche divine separatista, que usaron siempre a personajes similares para los trabajos sucios, se refería así a España en la televisión catalana:

“A mí la unidad de España me suda la polla por delante y por detrás, y que se metan a España por el puto culo a ver si les explotan los huevos a los españoles... que vayan a cagar a la playa con la puta España, que se vayan a la mierda con la puta España y dejen de tocar los cojones”

Sin embargo, y para que no quedara sombra alguna de ambigüedad sobre sus inteligentes juicios, en un digital catalán, e-noticies, confirmaba Rubianes su amor a España y los españoles diciendo que los extremeños eran peores que los perros rabiosos, “porque hasta los perros rabiosos lamen la mano que les da de comer”, y que los de Cuenca lo que tenían que hacer era volverse a su tierra a “comerse su mierda”. Aplaudido y acompañado por las risas de los espectadores, en la televisión oficial de Cataluña (TV3), pagada con dinero público, y que aún no se ha excusado por ello, lo que subyacía a sus palabras finales era el brillante pensamiento nazi que alienta a todo el nacionalismo catalán: que los españoles que tuvimos que ir a Cataluña a hacerlos ricos, gracias al injusto favoritismo con que siempre los ha tratado el Estado, somos una especie de pueblo inferior que vivía entre la mierda y al que Cataluña, generosa, ha dado de comer hasta la llegada del ‘Estatut’.

No volvería sobre este personaje despreciable, si no fuera porque acabamos de saber que Rubianes había sido contratado para mostrar su espectáculo “Lorca somos todos” en el Teatro ¡Español! de Madrid, el coliseo de la ciudad de los perros extremeños y de Cuenca, entre otros que abundan en nuestra capital. Por supuesto, al enterarse por las reacciones de algunos medios –los progres, al parecer, estaban encantados de que “les explotaran los huevos”-, hasta Gallardón ha tenido que hacer algo y, supongo, aunque todos lo han negado, llamar a su concejala de Cultura, la catalana Alicia Moreno -hija de Nuria Espert-, responsable de la contratación del catalán Mario Gas para dirigir el Teatro Español, contratador del asimilado catalán Rubianes, para impedir la indignidad bochornosa de acoger al cómico porcino que tan gravemente había insultado a todos los españoles. Se sospecha que Gallardón piensa en adecuar su apellido a la nueva realidad española y cambiarlo por Gallardó. Se habrá dado cuenta de que en Zetapaña, si no eres catalán o asimilado, no vas a ninguna parte. Como el alcalde de Torre Pacheco, del PP murciano, en la zona más necesitada de agua, la llanura del Mar Menor, que, para inaugurar su nuevo Centro de Artes Escénicas, sólo ha contratado compañías catalanas de conocidas afecciones nacionalistas. Igual confía en que le traigan el Ebro.

No menos interesantes han sido otras reacciones. En primer lugar, la del propio Rubianes, mentiroso y cobarde sobre miserable. El caso es que ahora dice el galaico, y por eso he querido comenzar con la literalidad de sus palabras, llenas de odio y desprecio hacia los humildes, precisamente hacia la gente humillada y sojuzgada por la burguesía catalana, que él se refería “a la España que mató a Lorca y dejó morir a Machado en la soledad de Coulliure”. El rata no se atreve a mantener sus palabras, ve en peligro las habichuelas obtenidas durante muchos años de los teatros españoles por los que ha ido desarrollando ridículas estafas, jugando siempre a escandalizar provincianos.

Y, además, ya está bien de infamia. Hoy sabemos que a Lorca no lo mató España alguna, de la que es uno de los hijos más queridos y reverenciados, y al que en ningún caso debería asociar su nombre el Rubianes este, sino una panda de gentuza fascista inducida por unos primos del poeta, ansiosos de venganza contra el padre de Federico por una cuestión de propiedades, como en tantas historias tristes de tierras y familias que se encubrieron desdichadamente bajo el disfraz del enfrentamiento político en ambos bandos. Como ninguna España mató a don Pedro Muñoz Seca, ni a Maeztu, sino asesinos con nombres y apellidos, bien conocidos y celebrados por el actual Gobierno ZP en algunos casos, y con pensamientos y odio similares a los de Rubianes. Pero que, desde luego, no son España.

Y habría que preguntarse quién dejó a don Antonio Machado, otro de los hijos más amados de España, morirse en la ignominia, si tuvieron algo que ver los jerarcas comunistas y republicanos que habían cubierto bien su riñón y sus dorados exilios en la URSS, mientras dejaban al pueblo abandonado a su suerte cruzando una frontera incierta. Por supuesto, la intención de Rubianes no es la de hacer justicia histórica, sino sólo salvar su teatral pellejo, su naturaleza de ortóptero.

Por su parte, la directora de un teatro propiedad de ceceoó –y lamento mucho que sean ellos, donde tengo excelentes amigos y hasta familia-, ha aprovechado para ofrecerse a Rubianes ante la intromisión ¡censora! de la derecha. Campañas de solidaridad de actores catalanes y españoles, mensajes sms, según Rubianes, que le han hecho llorar, y montones de contratos por toda Catalunya , donde insultar españoles es siempre bien recibido. Y al pobre Lorenzo Piriz, director del Romea de Murcia, lo tienen denunciado los de ERC por sacar al malo de una obra infantil con acento catalán. ¡Qué desdicha ver a la izquierda
expañola sirviendo a la chulería de los señoritos! Y también Mario Gas dice que ha pensado en dimitir, pues se trata de un asunto “extrateatral” cuya interferencia no es tolerable. Hace días que Gallardón debería haberlo cesado, desde el momento mismo de la contratación de Rubianes. ¿Pero es que quiere la progresía hacernos creer que si cualquier otro que no fuera un paniaguado del nacionalzetapismo hubiera hecho unas declaraciones semejantes sobre Cataluña, a alguien no ya en Cataluña, sino en España, se le ocurriría contratarlo? Y con razón. ¿No habrían estallado en golpes de pecho, quemado los teatros donde interviniera, cercado las emisoras donde hablara, en manifestaciones incesantes?

Estamos ante un asunto trascendente y que merece una reflexión extensa: la función ejemplar del arte y el artista, la relación entre su obra y su condición de ciudadano, mucho más en el caso de un teatro que pretende intervenir socialmente, no limitarse a interpretar a algunos de los espléndidos miserables del teatro universal. Lo que pasa es que Rubianes es, además, muy mal actor. No da ni para villano.

(Nota. Gracias a todos los que habéis seguido entrando y comentando durante el verano.)

El PP lleva al Tribunal Constitucional la primera ley apadrinada por el nuevo Estatuto de Cataluña
C. Morodo  La Razón 11 Septiembre 2006


MADRID- El PP registró el pasado viernes en el Tribunal Constitucional un recurso contra la Ley de Cataluña de 31 de mayo sobre el ejercicio de profesiones tituladas y de los colegios profesionales. Los «populares» alegan en su escrito, al que ha tenido acceso LA RAZÓN, que la norma constituye un notorio desarrollo anticipado del nuevo Estatut, y resaltan asimismo que es «igualmente obvio» que las respectivas tramitaciones se han producido paralelamente en el tiempo.
Aunque el texto legal invoca formalmente el título competencial del Estatuto de 1979 vigente al tiempo de su aprobación, esto no es óbice, según el PP, para entender que constituye el primero de los desarrollos del Estatut haciendo uso de la competencia exclusiva que la Generalitat se atribuye en esta materia.

Dentro de una estrategia global de no dejar pasar por alto ningún movimiento, consecuencia del proceso de reforma territorial, que se entienda que atenta contra el actual modelo constitucional de reparto de competencias entre el Estado y las comunidades, la última impugnación legislativa ante el TC se justifica en la convicción de que la iniciativa sobre colegios profesionales vulnera competencias estatales y forma parte de un «segundo ciclo de desarrollo legislativo» que se conectará con las demás iniciativas de modificaciones estatutarias en curso o que puedan emprenderse. Es decir, que sienta precedente a imitar, como está ocurriendo con el propio Estatut, inspiración del andaluz en sus aspectos más polémicos. Para los «populares», la ley recurrida es un instrumento por el que la Generalitat abre la puerta a la ruptura del mercado interior, ya que un diferente régimen jurídico de los profesionales (médicos, abogados, veterinarios, economistas, arquitectos...) supone límites a la libre circulación de trabajadores en el territorio español y permite imponer requisitos que actúen como freno al desarrollo de la profesión, generando desigualdades y discriminación.

El intervencionismo que rezuma el Estatut se deja sentir fuertemente en esta nueva regulación de los colegios profesionales, en la medida que define lo que se entiende por profesión titulada, algo que únicamente puede corresponder al Estado en consonancia con su competencia sobre las condiciones de obtención de títulos académicos que posibiliten y permitan su ejercicio. Entre los puntos negros señalados por el PP ante el Tribunal Constitucional está el de que permite por decreto la creación de nuevos colegios profesionales; impone la colegiación obligatoria, cuestión ésta que sólo puede hacer el Estado; y fija un régimen sancionador completo, con lo que rompe con un régimen común.

Este último recurso de inconstitucionalidad relacionado con el Estatut no es más que la punta del iceberg del periodo de conflictividad que puede abrirse a raíz de la puesta en marcha de la reforma, sobre todo en lo que afecta al choque de las nuevas prerrogativas de la Generalitat catalana con los poderes del resto de comunidades.

ETA redobla su presión con más «kale borroka»
La banda incrementa el terrorismo callejero para exigir a Zapatero que cumpla con sus «compromisos» Varios encapuchados queman un autobús y una sede del PSE en San Sebastián a plena luz del día y con total impunidad
J. M. Zuloaga / R. L. Vargas  La Razón 11 Septiembre 2006

Madrid- El rebrote de terrorismo callejero que se ha producido este fin de semana en el País Vasco tiene como objetivo presionar al Gobierno. De paso, lanzar un mensaje a los presos de que «no se les olvida» y que, si fuera necesario, la banda y la organizaciones de su entramado emprenderían acciones de más envergadura para que sus reivindicaciones sean escuchadas. Fuentes antiterroristas consultadas por LA RAZÓN aseguraron que no se ha detectado la creación de nuevos «comandos», ya que el número de atentados, significativo pero inferior al de otros tiempos, no requiere la movilización de demasiados elementos.

La huelga de hambre que desde hace más de un mes protagoniza el pistolero del «comando Madrid» De Juana Chaos ha servido como «disculpa» para incrementar la «kale borroka» y lanzar un mensaje al Gobierno de que las amenazas contenidas en el último comunicado de ETA, del pasado 18 de agosto, no son «mera literatura», como se ha interpretado en medios del Ejecutivo, sino una advertencia a tener en cuenta. La banda reclamaba, y lo hacía por tercera vez desde el alto el fuego, que se cumplieran una serie de compromisos previos a la tregua que afectan, entre otras cosas, a los reclusos y a Batasuna.

Ataque en San Sebastián
En el atentado perpetrado ayer en pleno centro de San Sebastián participaron, según las citadas fuentes, unos catorce encapuchados, que quemaron un autobús y, con posterioridad, un cajero automático con bombas incendiarias. Algunos de los artefactos, «cócteles molotov» compuestos de gasolina y ácido, no llegaron a estallar, por lo que especialistas de la Ertzaintza procedieron a inutilizarlos. Se espera que de su análisis se puedan obtener pistas que conduzcan a la detención de los autores de la acción criminal.

Está claro, según las citadas fuentes, que ETA había dado la orden de que fuera quemado un autobús en San Sebastián. Ya lo intentaron en la madrugada del sábado. Un grupo de encapuchados, probablemente el mismo, lanzó líquido inflamable al paso de un autobús que cubría el recorrido hacia el Monte Igueldo, en la capital donostiarra. La reacción del conductor, que aceleró el vehículo, evitó que fuera destruido.

Los cabecillas de la banda son los que controlan el terrorismo callejero, aunque nunca lo han admitido. En el comunicado en el que anunciaron el alto el fuego no hicieron referencia a la desaparición de esta actividad criminal ni al chantaje del «impuesto revolucionario». Como en treguas anteriores, la «kale borroka» se utiliza como medio de presión y para mantener la tensión sobre la sociedad, para que su macabra presencia no sea olvidada.

En total, este fin de semana se han producido cuatro actos de «kale borroka» ya que, ayer mismo, horas antes de la quema del autobús, un grupo de proetarras atacó la sede del PSE/EE en el barrio donostiarra de Intxaurrondo. Un grupo de desconocidos roció con líquido inflamable y prendió fuego a la fachada de la casa del pueblo de Intxaurrondo, situada en el número 3 de la calle Basotxiki de San Sebastián, según informó la Ertzaintza a Europa Press.

Sobre las nueve menos diez de la mañana, un particular alertó a la Policía autonómica de lo ocurrido e informó de que, poco antes, efectivos del cuerpo de Bomberos y de la Policía Municipal habían apagado las llamas provocadas por el incendio.
Como consecuencia del ataque, quedaron ennegrecidas las persianas exteriores del local, así como la puerta de entrada, las paredes y el techo, aunque agentes del equipo de Inspección Ocular de la Ertzaintza confirmaron que los daños fueron escasos.

Manifestación
Por otra parte, centenares de personas se manifestaron por las calles de San Sebastián en favor de los presos de ETA, para reclamar la amnistía para este colectivo y exigir que recuperen su estatus político en el «proceso de paz» en el País Vasco. Asimismo, incidieron en la situación de Iñaki de Juana Chaos, que lleva 35 días de huelga de hambre, y pidieron su excarcelación.

La manifestación, convocada por el colectivo Askatasuna de apoyo a los presos de ETA, partió pasados diez minutos de la una y media de la tarde del Boulevard donostiarra tras una pancarta con el lema «Euskal Herriak Askatasuna, Presoek eta Iheslariek amnistia» («Libertad para Euskal Herria, amnistía para los presos y refugiados»), que era seguida por participantes que portaban fotos de presos.

Entre los manifestantes se encontraba el dirigente de Batasuna Joseba Permach y el ex portavoz de Gestoras Pro Amnistía Juan María Olano. La marcha, que transcurrió con total normalidad y sin incidentes, estuvo precedida por varias furgonetas de la Ertzaintza y finalizó sobre las dos y cuarto de la tarde en el punto de partida.

Durante la manifestación se corearon lemas como «Aministiarik gabe pakerik ez», («Sin amnistía, no hay paz»), «Presoak kalera amnistia osoa» («Los presos a la calle, amnistia total») o «Borroka da bide bakarra» («La lucha es el único camino») y en favor de la libertad de De Juana Chaos. La marcha finalizó en el kiosko del Boulevard con la intervención del portavoz de Askatasuna Joxean Agirre, quien advirtió al PSOE de que «va por muy mal camino y además peligroso», y reiteró la denuncia de la política penitenciaria que aplican los Estados español y francés, al tiempo que criticó que se utilice a los presos «como moneda de cambio en una estrategia de chantaje político».

También en la localidad de Llodio, el entorno de la ilegalizada Batasuna ocupó el pasado sábado un escenario municipal para plantear reivindicaciones como el acercamiento de presos de ETA.

Una cadena de errores de la Audiencia deja libre al líder del terrorismo gallego
Antom García Marcos llegó a estar detenido, pero el juez Pedraz lo puso en libertad
J. M. Z. / R. C.  La Razón 11 Septiembre 2006

Madrid- Antom García Matos, «Toñiño», señalado por las Fuerzas de Seguridad como uno de los máximos responsables del incipiente terrorismo en Galicia, se encuentra en paradero desconocido y el titular del Juzgado Central de Instrucción número 4, Fernando Andreu, dictó el pasado 10 de julio una requisitoria en la que ordenaba su búsqueda y captura por terrorismo, según han informado a LA RAZÓN fuentes de la Audiencia Nacional. Este individuo, al que no se le ha llegado a tomar declaración, ya estuvo detenido y, por una serie de circunstancias, ha desaparecido.

Detención
García Matos, junto a otros nueve miembros de la Assambleia da Mocidade Independentista (AMI) compareció en noviembre en la Audiencia -tras ser detenido en el marco de la «operación Castiñeira»- ante el juez Santiago Pedraz. Tanto él como los demás imputados, que se negaron a declarar, quedaron en libertad sin cargos. Pedraz consideró -al igual que el fiscal Ignacio Gordillo- que los delitos imputables a los detenidos podían considerarse asociación ilícita y no terrorismo, por lo que no eran competencia de la Audiencia. El titular del Juzgado Central de Instrucción número 1 decidió entonces remitir el asunto al Juzgado de Instrucción número 2 de Santiago de Compostela.

Pero este juzgado, a su vez, se inhibió en favor de la Audiencia, en concreto del Juzgado de Teresa Palacios, que lo devolvió de nuevo a Santiago que, finalmente, ha elevado el asunto al Supremo para que decida sobre quién es el competente.
Mientras, la Guardia Civil, que había iniciado las investigaciones contra AMI, encontró una serie de evidencias que implicaban a García Matos en el atentado con bomba que perpetraron en Santiago los independentistas gallegos el 23 de julio de 2005. La Benemérita advirtió en abril al juez competente en este caso, Fernando Andreu, del riesgo de fuga de «Toñiño». Sin embargo, hasta el pasado 10 de julio, cuando las Fuerzas de Seguridad pudieron constatar que no cumplía el trámite de presentación ante las autoridades que se le había marcado, no dictó la citada requisitoria para su «búsqueda, detención y personación» por terrorismo. Era tarde. García Matos, que ya fue condenado por su pertenencia al Exercito Guerrilheiro do Povo Galego Ceive, había desaparecido.

Fuentes conocedoras del asunto consideran que es uno de los responsables del rebrote del terrorismo en Galicia y creen que dirige las actividades de un grupo, vinculado al Movimiento de Liberación Nacional Gallego (MLNG), autor de los últimos atentados con explosivos perpetrados en esta comunidad.

El resurgimiento del terrorismo independentista en Galicia es un hecho, aunque las autoridades traten de restar importancia al problema. Se sospecha que García Matos es uno de los cabecillas del grupo que perpetra los atentados, el último de los cuales, el pasado 20 de julio, causó importantes daños en una caseta de obras relacionada con la construcción de la autovía de Santiago de Compostela a la costa.

Las fuentes consultadas consideran que este individuo dirige desde la clandestinidad en Portugal las actividades de los grupos violentos. Las fuentes advierten del peligro que supone un individuo como García Matos, «absolutamente fanatizado», que tiene a dos de sus compañeros en la cárcel (detenidos tras el atentado del 23 de julio), lo que es un «estímulo» para continuar con sus actividades. La Audiencia no lo estimó oportuno. Asimismo, subrayan que es necesario cortar de raíz este rebrote del terrorismo para no «tener que arrepentirnos en el futuro». La relación que estos grupos mantienen con similares del País Vasco debe ser un motivo más de preocupación.

Foro de Ermua pide a Garzón que actúe contra Aldasoro mientras la AVT estudia querellarse
ABC 11 Septiembre 2006

MADRID. La Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) y Foro de Ermua consideran que la intervención del dirigente de la ilegalizada Batasuna Juan Cruz Aldasoro al final de la manifestación celebrada ayer en Alsasua (Navarra) violó el contenido de la resolución en la que el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón fijó las condiciones en las que podía celebrarse la marcha. Por eso, la AVT estudia presentar una querella contra Aldasoro -Francisco José Alcaraz ha señalado que el asunto ya está siendo estudiado por los abogados-, mientras que el Foro de Ermua ha instado al magistrado a tomar medidas contra el dirigente proetarra. En opinión de Mikel Buesa, «lo razonable ahora es que Garzón actúe contra este individuo y contra todos los que convocaron esta manifestación».

Las asociaciones judiciales -Asociación Profesional de la Magistratura, Jueces para la Democracia y Francisco de Vitoria- y la Federación de Asociaciones Autonómicas de Víctimas del Terrorismo coincidieron al considerar que Garzón deberá determinar si Aldasoro incumplió las condiciones contenidas en la resolución.

También en el PP tienen el convencimiento de que dirigente batasuno sobrepasó los límites impuestos por el juez, por lo que Leopoldo Barreda, portavoz de los populares vascos, reclamó al Gobierno que «inste a la Fiscalía y a los abogados del Estado a tomar medidas contra la burla consumada por Batasuna».

En un auto dictado el viernes, el juez Garzón prohibió la exhibición de cualquier símbolo de Batasuna durante la manifestación y advirtió a Juan Cruz Aldasoro que en ningún caso podría actuar como convocante o como representante de la formación ilegalizada. Fuentes de la Audiencia Nacional han explicado que el instructor está a la espera de informes policiales que precisen en qué condición habló Aldasoro -como particular o como líder batasuno- para determinar si su actuación es o no merecedora de reproche penal.

"SABEN LO QUE SÉ Y QUIEREN CERRARME LA BOCA"
Lavandera revela que dos policías le amenazaron de muerte si contaba que Toro comerciaba con explosivos para ETA
El que fuera confidente de la Policía Francisco Javier Lavandera denuncia en un libro que saldrá a la venta esta semana que se siente perseguido y que quieren matarle para que no pueda declarar en el juicio del 11-M. "Saben lo que sé y quieren cerrarme la boca sin importarles el escándalo que supondría que me pasara algo". Y recuerda, como adelanta El Mundo, que "lo han intentado en varias ocasiones". Lo que sabe es lo que cuenta a lo largo de las páginas de "A tumba abierta", que Antonio Toro le ofreció servir de correo para transportar explosivos a ETA y que era para la banda terrorista para quien estaba buscando "alguien que montara bombas con móviles". Así lo denunció a la Policía, pero según relata, fue amenazado de muerte por dos agentes si seguía vinculando a Toro con los etarras.
Libertad Digital 11 Septiembre 2006

Como ya anunció este fin de semana, El Mundo publica un adelanto de "A tumba abierta", el libro en el que Francisco Javier Lavandera "ha decidido contarlo todo". La información de Fernando Múgica, que la pasada semana firmó una extensa entrevista al ex minero y también confidente Emilio Suárez Trashorras, sostiene que Lavandera deja al descubierto "los secretos que ha guardado hasta ahora sobre la trama asturiana". En esas páginas, Lavandera explica que el cuñado de Trashorras y también imputado en el sumario del 11-M, Antonio Toro, le ofreció que trabajara como correo para transportar explosivos a ETA. También le preguntó si conocía a alguien que supiera montar bombas con móviles para la banda terrorista. Cuando lo contó a la Policía, dos agentes le amenazaron de muerte para que no siguiera relacionado a Toro con los etarras.

En el libro, Lavandera se muestra convencido de que quieren matarle por lo que sabe. "Quieren matarme. Están decididos a impedir que yo llegue a declarar en el juicio del 11-M. Saben lo que sé y quieren cerrarme la boca sin importarles el escándalo que supondría que me pasara algo. Lo han intentado en varias ocasiones". Y acto seguido, Fernando Múgica recuerda que hace dos meses, el pasado julio, le dispararon cinco tiros. También han aparecido muertos los animales que cuidaba en una granja. Antes, en diciembre de 2005, su mujer murió ahogada mientras varios agentes de Policía la contemplaban desde la orilla. Al poco tiempo, recibió en su casa un sobre con las fotografías de la autopsia: "Un recuerdo de tu mujer, para que no la olvides", decía una nota manuscrita anónima.

Amenazas y presiones para su silencio
Dice lavandera que pese a la presión "les va a salir mal la jugada. Yo sigo vivo y con más fuerza que nunca". Reconoce que "hay cosas" que no le ha dicho aún al juez y explica que "ha sido por miedo a las amenazas constantes".

Recuerda en las páginas de "A tumba abierta" que en el verano de 2001, sin su conocimiento, el agente de Información de la Guardia Civil de Gijón, Jesús Campillo, le grabó una conversación en la que denunciaba que Antonio Toro buscaba a alguien que supiera fabricar detonadores para bombas con teléfonos móviles. La transcripción de esa cinta fue publicada por El Mundo en otoño de 2004. Ahora sostiene Lavandera que ya había denunciado los mismos hechos a la Policía. Entonces concretó los negocios de Toro con ETA y que era la banda terrorista la que buscaba a alguien que montara bombas con móviles. "Lo que muy pocos saben es que yo había explicado más cosas a los policías de las que quedaron grabadas en la cinta. Eran detalles muy importantes que callé más tarde ante la Guardia Civil para salvaguardar mi propia vida".

Apunta que calló ante la Guardia Civil porque, tras su primera declaración, varios policías le advirtieron que "si volvía a repetir a alguien lo que les había contado podía considerarme un hombre muerto". "La Policía me amenazó de muerte si contaba que Antonio Toro estaba directamente relacionado con ETA. Fue él quien me dijo que los explosivos con los que quería comerciar eran para ETA. Me ofreció trabajar como correo para ETA y hasta quiso contratarme para matar a una persona y me aseguró que sería ETA quien pagase, y muy bien, aquel asesinato". De Suárez Trashorras cuenta que le llegó a decir que "ya le habían encajado 200 kilos a ETA". Tampoco habló ante el juez "porque la protección que me ofreció cuando se desveló el contenido de la cinta no me pareció suficiente".

Juan Pablo Mañueco, periodista y escritor
«Nuestro sistema democrático esta pensado para anular a la población»

Juan Pablo Mañueco

* Licenciado en Filosofía y Letras.
* Columnista de prensa.
* Fue director de La Crónica de Henares.
* Además a lo largo de su carrera ha trabajado en diversos medios de comunicación.
* Como escritor ha publicado una veintena de libros de ensayo, novela, poesía, sociología y crítica literaria.
* Asimismo, es autor de una Edición Crítica y Facsímil de las Novelas Ejemplares de Miguel de Cervantes.
* Muchos de sus textos pueden consultarse en www.democracia-real.com

Los gobernantes nos toman por tontos
Por Miguel Pato Periodista Digital 11 Septiembre 2006

Sátiras de la España Zapateril y Pepeística es un libro escrito para reír por no llorar. Juan Pablo Mañueco describe la realidad social de los últimos años desde un ángulo desenfadado pero sin olvidar una profunda crítica social.

En una entrevista mantenida con Periodista Digital, el autor de otros títulos como Soberano don Nadie, afirma que los “gobernantes nos toman por tontos” y “viven muy cómodamente siendo autarcas, haciendo lo que les da la gana”.

Juan Pablo Mañueco forma parte de ese grupo de ciudadanos, cada vez más numeroso, que lamenta que no tengamos más cotas de libertad, aun estando en democracia. De hecho, explica que en las elecciones votamos una lista de nombres pero “no decidimos ninguna acción de gobierno. Los programas electorales no están para cumplirse”.

Un elemento destacado de Sátiras es que al pie de muchos de los artículos aparecen reflejados numerosos debates que los lectores establecieron en la red sobre los temas propuestos por Mañueco. Tal y como destaca el autor, “cada dos páginas, intervienen otras personas con otro estilo, con otra perspectiva y se crea un debate vivo”.

Pregunta: ¿Este es un libro para reír por no llorar?
Respuesta: Muchas de las críticas que se hacen en el libro son humorísticas porque hay que tomárselo así. Luego la realidad es bastante lamente y bastante triste. Para reír por no llorar.

P: ¿Crees que los que ostentan el poder dentro de la sociedad se ríen de nosotros?
R: Por supuesto que sí. Muchas veces nos hemos preguntado si los gobernantes nos toman por tontos. La respuesta que yo doy siempre es, indiscutiblemente, sí. No solamente en lo que hacen en concreto, sino que el sistema está diseñado, claramente, para anular a la población.

Nosotros tenemos el derecho (bendito derecho porque en otras épocas no lo ha habido) de poder votar cada cuatro años. Pero en el periodo Inter-elecciones, los diseñadores del sistema saben perfectamente lo mismo que nosotros sabemos y notamos. Somos absolutamente impotentes, no tenemos ninguna posibilidad de acción.

Pero ojo, en el momento electoral tampoco. Nosotros tenemos libertad para elegir unos nombres u otros nombres pero no decidimos ninguna acción de gobierno. Los programas electorales no están para cumplirse.

P: Por tanto, ¿este libro nace de un hartazgo ante todo esto?
R: Yo estoy convencido de que estamos hartos de lo que tenemos desde hace ya tiempo. Lo he manifestado en otros libros.

P: ¿Crees que esta sociedad es la que nos merecemos?
R: Que nos lo merecemos no lo sé. Que no hacemos lo suficiente, estoy plenamente convencido. Ahora bien, no sé si tenemos posibilidades de tiempo, cauces, medios económicos… para que los que estamos insatisfechos con el nivel de democracia (porque creemos que debería de ser mayor) pudiéramos actuar.

El sistema que tenemos, que no es democrático a mi modo de ver, es muy poderoso. Es muy poderoso desde el punto de vista de la propaganda, de los medios y recursos que pone en marcha. A esto hay que sumar que la sociedad está inerme y desasistida.

Los gobernantes nos toman por tontos
P: ¿Cómo le recomendarías a un amigo que leyera este libro?
R: No es un libro sectario que vaya a contentar a unos o a otros. Se critica a toso el mundo. Unos podrán salir mejor o peor parados pero hay críticas para todos los bandos.

P: Tu libro, se podría decir que huye de los partidismo que últimamente invaden el periodismo y la literatura en su género ensayístico.
R: Desde el punto de vista partidista por supuesto que no me posiciono. Me posiciono en un sentido crítico contra lo que están haciendo todos los partidos. Ya estén el Gobierno o en la oposición. Ahora bien, si están en el Gobierno, harán más cosas y serán más criticados.

Me posiciono también contra la falta de sentido democrático porque se señalan defectos bastante claros que tenemos en la cabeza. Porque todos tenemos la sensación de que le falta algo a nuestro sistema.

P: Otras de las cosas que destacan en el libro es que gracias a la red, “Sátiras” incluye una serie de foros y debates entre los lectores al pie de algunos artículos.
R: Eso es un libro peculiar precisamente por esa realidad de coloquio al final de muchos de los artículos. Esto, creo, aporta innovaciones de interés.

Le confiere frescura, variedad en los comentarios que no tienen otros libros de artículos. Y es que a menudo un libro de artículos te acaba aburriendo porque es el mismo estilo en el uno y el otro, el otro y el otro. Y como, al final ya sabes más o menos porque camino ideológico te está llevando, te acaba aburriendo.

Sin embargo, en “Sátiras”, cada dos páginas, intervienen otras personas con otro estilo, con otra perspectiva y se crea un debate vivo. Se evita el principal defecto que tienen los libros de artículos que es la monotonía.

Además, este método permite que el autor precise algo que no expuso con claridad, rebata las posibles objeciones y, sobre todo, exige que la tesis que haya expuesto sea sólida, porque en caso contrario sería rebatida por los lectores inmediatamente.

Se puede opinar de política sin el forofismo de los colores
P: ¿Qué impresión te llevas de esta experiencia? ¿Crees que está muy radicalizada la opinión en los foros?
R: Hay muchas personas con una ideología marcada que entra a mantener su tesis y no quieren dialogar o debatir. No obstante, también hay personas que entran con el criterio de analizar cada tema concreto y ver si se la da la razón a unos u a otros. Y luego hay personas más independientes que se alegran de ver una bitácora que ha intentado ser nuetral.

Cada vez somos más los que pensamos que la política no es una cuestión de la rivalidad entre el Madrid y el Barcelona. Sino que se puede opinar sin el forofismo de los colores.

P: ¿Crees que es posibles que podemos romper los hilos que nos unen a los políticos, a través de los cuales nos pueden manejar como títeres?
R: Yo estoy convencido de que romper esos hilos no vendrá por la vía de los partidos porque no les interesa. Viven muy cómodamente siendo autarcas, haciendo lo que les da la gana, incumpliendo sus promesas y están muy compactados. Cuando se apagan las luces tienen privilegios que comparten.

Tampoco con nuevos partidos que pudiesen llegar se produciría el cambio porque inmediatamente serían absorbidos por esa comodidad en cuanto se toca el poder.

Por eso, si la democracia va a avanzar tendrá que ser por vía de la sociedad por movimientos culturales, intelectuales, periodísticos... Pero, que además, es necesario que algún día se organicen porque si no se organiza tampoco conseguirán ser eficaces.

Ciudadanos por la Libertad
Manuel F. López  Periodista Digital 11 Septiembre 2006

Os voy a copiar en este artículo el texto de un e-mail que envié a algunas asociaciones cívicas como Ciudadanía Democrática, Foro de Ermua, Basta Ya, etc.

Esta propuesta surgió de un intercambio de e-mails que mantuve con Ernesto Ladrón de Guevara (Ciudadanía Democrática).
Ernesto está haciendo un gran esfuerzo en impulsarla y ya ha conseguido algunos frutos que es importante que todos difundamos lo más posible:
Torre Nueva

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Hola a todos,

Os escribo conjuntamente para haceros llegar el sentir del corazón de media España, que late fuerte con el deseo de que todos nos unamoscontra el terror y el totalitarismo nacionalistas impuestos en el País Vasco.
Ya sea con la propuesta que os mando a continuación, o con cualquier otra, millones de españoles esperamos con sincero anhelo que todas las asociaciones cívicas verdaderamente democráticas vayais juntas de lamano.

Un abrazo.

"Alcemos la voz todos juntos por la libertad,
y cuando consigamos caminar libres,
que cada uno elija su futuro"

ciudadanos por la libertad
ciudadanos del País Vasco, de España, de Europa
Manifestaciones por la libertad en Bilbao, San Sebastián y Vitoria

Manifesto de ciudadanos por la libertad
El fin de la dictadura en España supuso la libertad para muchos españoles. Sin embargo, estos años de democracia han sido época de sufrimiento, rechazo, marginación, acoso y asesinato de muchas personas en el País Vasco.
Los familiares de los inocentes asesinados no sólo han tenido que sufrir en soledad y silencio la muerte de sus seres queridos sino que, además, han sido señalados como indeseables por una parte de la sociedad vasca.
El derecho al libre pensamiento no existe, si va acompañado del desprecio y la violencia hacia el que piensa distinto. La juventud ha sido educada con la semilla del odio y el sectarismo. Por todo esto, en la sociedad del País Vasco actual, no hay libertad.

Pero ha llegado la hora de que los ciudadanos defiendan su derecho a ser libres. Lo que se debió hacer años atrás, mejor tarde que nunca, será llevado a cabo ahora por ciudadanos del País Vasco, de España, de Europa, del mundo, gritando juntos por la libertad.

Críticos del PSC acusan a Montilla de deslealtad al PSOE
Envían una carta abierta al candidato socialista donde le acusan de traicionar a las clases trabajadoras que apoyan al partido
LEONOR MAYOR, BARCELONA 11 Septiembre 2006

En los últimos días se ha hablado mucho de las dos almas del PSC: la catalanista y la obrerista. Incluso se ha barajado la posibilidad de una ruptura entre ambas corrientes a raíz de la sustitución de Pasqual Maragall -representante del sector catalanista- por José Montilla -de la obrerista- como candidato a la presidencia de la Generalitat. Pero Montilla no cuenta, ni mucho menos, con las simpatías de todos los miembros de la rama compuesta por trabajadores dentro de su partido. Agora Socialista, una corriente en el seno del PSC crítica con la deriva nacionalista de esta formación, ha remitido una carta abierta a Montilla en la que expresa su escasa confianza en el líder socialista, le acusa de deslealtad con el PSOE, de hacer seguidismo del nacionalismo y de marginar al castellano en Cataluña, entre otras cosas.  
 
  Los miembros de Agora socialista reconocen «méritos» en la persona de Montilla debidos a su «afinidad como trabajadores» y encuentran en el candidato socialista algunas virtudes como «el trabajo, la humildad, la parquedad o el sacrificio».   Sin embargo, le reprochan que haya participado «en la culminación de un fracaso, cuya expresión más patética ha sido enfrascarse en un proceso estatutario de construcción nacional, ajeno a los intereses de las clases que dan soporte a nuestro partido y saldado con la dimisión-expulsión-exilio de Maragall».  

Además, los miembros de Agora Socialista -que en su día tuvieron cargos de responsabilidad- se muestran convencidos de que aunque Montilla haya nacido en Córdoba y no sea miembro de la burguesía catalana, todo va a seguir igual en el PSC: «Es difícil esperar cambios radicales en un partido que machaconamente se ha empeñado en labrar su legitimidad y su razón de ser copiando a sus adversarios nacionalistas, construyendo su discurso interno y sus cuadros con esta finalidad, apartando y destruyendo las ideas y las voces discrepantes», aseguran.  

Este sector crítico percibe la «continuidad» en el PSC, la tacha de «sombría» y no duda en vincularla con una «oposición inoperante y ficticia, con convivir y sobrellevar tresporcientos, hermanismos y carmelos, con seguidismo en intereses nacionalistas, con la renuncia a un discurso propio, con tripartito insostenible, con socios indeseables, con resignación e impotencia frente a la abstención, con deslealtad hacia el PSOE, con conflicto permanente hacia los españoles».  

Pepe Castellanos -que fue teniente de alcalde en el Ayuntamiento de L'Hospitalet de Llobregat-, Justo Domínguez -que ocupó un escaño en el Parlament por el PSC- y el sociólogo Olegario Ortega son algunos de los miembros de Agora Socialista, que también señala las muchas dificultades con que puede tropezar el efecto Montilla.  

«¿Por qué habrías de obtener mejores resultados que Maragall con programa, política y equipo básicamente continuista?», espetan a Montilla. «Si crees que tu origen andaluz y tu apellido castellano son atractivo suficiente para movilizar al electorado que autonómicas tras autonómicas se abstiene, es que crees que la política catalana se aborda mejor desde lo esotérico que desde la sociología. Si acaso algunos se movilizan con ese estímulo, otros, del espectro sociovengente, dejarán de hacerlo; es más, creemos que tal balance será negativo», añaden los miembros de Agora Socialista.  

Además, esta corriente crítica dentro del socialismo catalán ahonda en el conflicto lingüístico y se pregunta «si llegará la hora de los catalanes definiendo perfiles basados en la solvencia del trabajo en lugar de la lengua en que se expresan, los apellidos que calzan u otros criterios malsanos». Agora Socialista se muestra convencida de que en Cataluña se margina a las personas que no hablan catalán en el ámbito laboral, sobre todo, en el de las administraciones públicas. Y concluye acusando a Montilla de contribuir a «la construcción de un marco jurídico con vocación de permanencia que perpetúa las dificultades» de los castellanohablantes y los hace culpables «de tener una lengua materna castellana», e incluso a los nacidos en Cataluña «se les despoja de su lengua propia y de la idoneidad para trabajar en las instituciones que deben ser tan de ellos como de todos».  

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