AGLI

Recortes de Prensa     Martes 12 Septiembre  2006

Ellos saben lo que quieren
Por FLORENTINO PORTERO ABC 12 Septiembre 2006

En esos días vimos la importancia de lo que acababa de ocurrir y fuimos conscientes de que una nueva etapa comenzaba. No era aquella amenaza el único problema al que los habitantes de este planeta tendríamos que enfrentarnos, pero sería el eje sobre el que transcurriría la política internacional durante varios decenios.

La primera dificultad con que nos hemos encontrado es que una parte importante de la clase política y de la población se niega a reconocer y asumir que nos han declarado la guerra. No entendemos el porqué, y el hecho de que no sea un Estado sino un movimiento dentro del Islam no facilita las cosas. Tendemos a obviar lo evidente, a seguir como si todo continuara igual que antes, pero ya nada volverá a ser como entonces.

El segundo problema radica en la definición de la amenaza, su naturaleza y características, para así poder definir una estrategia conjunta. Europa, una vez más, se ha dividido entre los que comparten el análisis con Estados Unidos, aunque sólo unos pocos asumen sus consecuencias, y los que apuestan por las estrategias de pacificación, los que creen que si legitimamos al agresor, si le reconocemos su condición de actor político y si cedemos a parte de sus exigencias conseguiremos evitar males mayores.

Chamberlain cedió ante Hitler y convenció al Führer de que Gran Bretaña era débil y que había llegado el momento de invadir Francia. Los que proponen ceder ante el islamismo no sólo realizan un ejercicio de cobardía, sino que ponen de manifiesto, como en el caso del citado premier británico, que no comprenden a los radicales islámicos. Cuanto más cedamos más exigirán. Y harán bien.

No es una guerra convencional, no hay Estados enfrentados ni ejércitos desplegados en un campo de batalla. Estamos en un mundo nuevo, donde los débiles han aprendido a enfrentarse a los poderosos, centrando su acción en sus puntos más vulnerables.

Nos atacan mediante células terroristas en nuestros centros financieros, trenes, aviones... dispuestos a inmolarse en el acto. No hay disuasión posible ante la voluntad del suicidio. Aún será peor cuando tengamos que enfrentarnos a la amenaza de misiles con cabezas nucleares y eso ocurrirá cuando conquisten el poder en Pakistán o cuando Irán logre sus objetivos.
La demografía juega a su favor, más aún con el refuerzo cotidiano de la inmigración. En nuestra propia casa, en el seno de Europa, veremos cómo manipulan a los sectores moderados y hacen uso de los mecanismos democráticos para tratar de imponer la sharía, la ley coránica, en igualdad con nuestra propia ley. Un Estado dentro de un Estado.

Ellos saben lo que quieren y tienen una estrategia. Nosotros, cinco años después, estamos divididos.

Analista del Grupo de Estudios Estratégicos GEES

Caso Rubianes
El miedo, el pasado y el dinero
Cristina Losada Libertad Digital 12 Septiembre 2006

La concejala de las Artes del Ayuntamiento de Madrid dice haber pasado miedo. El origen de su miedo, según confesó, fueron cientos de llamadas y de correos electrónicos relacionados con el previsto estreno en el Teatro Español de la obra "Lorca éramos todos" de Pepe Rubianes, más conocido por su improvisación en la televisión catalana sobre el tema "Puta España". Sin embargo, Alicia Moreno no ha presentado denuncia alguna por amenazas ni ha informado del contenido de esos mensajes. Debería hacer, al menos, una de las dos cosas. Según el propio Rubianes, han sido "cuatro fascistas" los que han conseguido que la obra no se represente en ese teatro, financiado con dinero de los "putos españoles". ¿Cuatro? ¿No eran cientos? Le convendría a la concejala salir al paso de la afirmación del actor. Y proporcionar los datos que permitan identificar a quienes la han amedrentado.

Moreno dijo más. Dijo que había pasado tanto miedo que le recordaba al pasado. ¿Al pasado? Incluso de una concejala de las Artes ha de esperarse un conocimiento mayor de la realidad. Su ignorancia resulta hiriente. Sobre todo, para los miles de personas que no han dejado de vivir bajo amenaza en España durante las últimas décadas. Cientos de ellas han sido asesinadas. Otras se han visto obligadas a marchar de su tierra. Es posible que Alicia Moreno haya flotado en el nirvana desde entonces, pero debe saber que tras el fin de la dictadura franquista, tiempo pasado al que se refería, ha habido otra dictadura. No todo el mundo ha disfrutado ni disfruta de la libertad. Y si las víctimas mortales del terrorismo han sido cientos, las de la falta de libertad se cuentan por decenas de miles. Unas y otras tienen un rasgo común: no son nacionalistas. Son los no nacionalistas que viven en el País Vasco, en Navarra, en Cataluña, en Galicia, y en cualquier otra parte a la que llegue la mano represora de esa ideología, o patología.

Allí donde gobiernan los nacionalistas, no encontrará doña Alicia ninguna obra teatral subvencionada que ponga en solfa sus mitos y sus fobias, o les haga crítica alguna. La coacción ha instalado como un virus permanente la autocensura y, prácticamente, no hay obras de ese tipo, con o son dinero público. Pocos se atreven a desafiar las reglas tácitas, y cuando lo hacen reciben un castigo ejemplar. Son agredidos y boicoteados, como Boadella. Hace unos años, el hecho de que el Centro Dramático de Galicia representara las obras de Valle-Inclán en el idioma en que han sido escritas, es decir, en español, indujo a los nacionalistas a manifestarse a las puertas del teatro. Aquello fue una excepción. Digo la obra en español. Condición sine qua non para el apoyo institucional es que no se utilice el idioma común. Pero lo cierto es que los signos de rebelión escasean. El teatro y el cine han preferido el camino fácil. Ora miran para otro lado, ora se someten a los tópicos dominantes. La castración artística se ha realizado con consentimiento y hasta con placer. La cultura de la subvención ha sido instrumental en ese proceso. Y es la madre del cordero de las protestas que recibió Moreno.

Los nacionalistas están especializados en representar autos de fe. Esa fe suya vive de alimentar el odio al Otro, que identifican como España y los españoles. Alientan la caza de brujas, los insultos y las agresiones, y si alguien protesta, ah, entonces, desatan el aquelarre victimista. ¡No quieren subvencionar en Madrid a un señor que insultó a los españoles! ¡Censura! ¡Fascismo! Así claman quienes persiguen por tierra, mar y aire a los disidentes, a los que apuntan a la siniestra realidad que esconden sus retablos de maravillas. Que se les hayan unido al coro los ministrillos y dirigentes socialistas no es sorpresa. Todo vale contra el PP. La novedad es que les siga el juego quien ocupa un cargo por decisión de ese partido.

Retos ante el nuevo curso escolar
Editorial ABC 12 Septiembre 2006

MÁS de siete millones de niños y adolescentes comienzan estos días un nuevo curso escolar. Pocos asuntos importan más a los españoles que las enseñanzas primarias y medias, una etapa decisiva para el futuro de sus hijos. De ahí la gran incidencia social de las reformas educativas y de la necesidad de una política bien orientada desde el Ministerio de Educación y Ciencia y las consejerías correspondientes de las comunidades autónomas. La situación, sin embargo, no invita al optimismo. El imprescindible pacto de Estado sigue siendo un deseo que nunca se cumple. Leyes partidistas se sustituyen unas a otras a una velocidad que hace imposible su asimilación por la comunidad educativa. Estrenamos ahora una nueva ley, porque el Gobierno socialista se dio mucha prisa en derogar las mejoras razonables introducidas por el PP y en diseñar un modelo propio que no convence a casi nadie. De hecho, la LOE se cobró su víctima política con la anterior ministra y su puesta en marcha queda ahora en manos del equipo que dirige Mercedes Cabrera. Sectores muy representativos, en particular los padres de alumnos, cuestionan diversos aspectos de la reforma, con especial incidencia en la llamada Educación para la Ciudadanía, una fórmula para transmitir criterios supuestamente «progresistas» en temas morales o familiares a unos jóvenes cuya edad les impide enfocarlos con la madurez imprescindible.

La fuerte presencia en las aulas de niños procedentes de familias inmigrantes es otro de los datos esenciales. El fenómeno migratorio conlleva derechos y deberes para todos. El país receptor tiene que asumir sin reservas un alto coste social, pero a su vez los recién llegados deben adaptarse a las leyes y pautas de comportamiento que hace posible una sociedad democrática. La cuestión afecta muy especialmente a la segunda y tercera generación, como se comprueba -a veces con consecuencias dramáticas- en países como Francia o el Reino Unido. Conviene aprender de la experiencia ajena ante un problema que sólo un sistema educativo eficaz puede encauzar hacia fórmulas racionales de convivencia. Hay otro asunto que merece la atención de todos. Tenemos un modelo educativo que tiende a disgregarse en diecisiete parcelas distintas ante la mirada impotente de un Estado «residual». Es imprescindible, por tanto, que funcionen los mecanismos de coordinación y que el sentido común se imponga sobre ciertos particularismos que causan un grave daño a los valores y principios constitucionales. Es necesario también atender al fenómeno de la violencia en las aulas. Los alumnos más débiles y muchos docentes son víctimas de acosos y a veces de agresiones que no pueden tolerarse bajo ningún concepto. Recuperar el principio de autoridad, respaldar a los profesores y apoyar a los jóvenes que sufren estas conductas son cuestiones prioritarias que la comunidad educativa debe afrontar sin tardanza.

Residual, pero pagano
Por IGNACIO CAMACHO ABC 12 Septiembre 2006

NO hay más que comparar la satisfecha autocomplacencia de la Diada de ayer con la escalada reivindicativa de la del año pasado para darse cuenta de que el nacionalismo catalán se ha llevado lo que quería. Que no es poco; además del rango de nación, de las competencias exclusivas y blindadas, de la bilateralidad institucional y de la jibarización del Estado, se lleva un aumento del 40 por 100 en las inversiones de 2007, entre ellas el 100 por 100 del incremento de los recursos para infraestructuras. Una pasta. Menos mal que el Estado es ya en Cataluña, según Maragall, un mero residuo administrativo; si llega a ser algo más sólido, igual le sacan el 200 por 100. Así estaba ayer la clase política del Estatuto, sacando pecho tan contenta y sonriente; al final, el nacionalismo consiste en pellizcarle la bolsa a ese Estado derretido, que a la hora de pagar conviene que se mantenga lo más intacto posible.

La «cuestión catalana» parece, pues, encarrilada: lo suyo es suyo, y lo de los demás, a medias. España ha comprendido al fin que su prioridad esencial consiste en rescatar a Cataluña de su secular atraso, invirtiendo lo necesario para superar su marginación histórica. Que espere, si es menester, el AVE de Málaga, de Valladolid y de Valencia. Que esperen las carreteras manchegas, las rondas madrileñas, el Metro sevillano. Que esperen los regadíos de Murcia y Aragón, las desaladoras de Levante, las escuelas extremeñas y los cortafuegos de Galicia. Que esperen hasta que la Cataluña «triomfant» torne a ser rica y plena, como dice el himno de «Els segadors».

Con este reparto tan equitativo, fruto de la entrada en vigor de un Estatuto que garantiza a Cataluña casi el 19 por 100 de la inversión estructural del Estado, el nacionalismo -con el apoyo entusiasta de un partido nominalmente socialista- ha consagrado una peculiar rebelión de los ricos contra los pobres. Puro efecto Mateo, que dicen los expertos de la sociedad dual: al que más tiene se le dará, y al que no tiene, aun lo poco que tiene se le quitará. Como no hay mucho que repartir, el criterio está muy claro. Primero, Cataluña, después Cataluña, y después el resto. Si hay margen para crecer, ese margen va entero para Cataluña. Si alguien no entendió en su momento qué significaba eso de reconocerla como una nación, que eche un vistazo a los Presupuestos Generales de 2007 para hacerse una idea.

Está muy clarito: ser una nación significa llevarse el manso. Ponerse el primero en la cola de los privilegios y el último en la de las obligaciones. El Estado se difumina en su presencia institucional, pero permanece incólume a la hora de hacerse cargo de las facturas. Va a tener razón la vicepresidenta De la Vega cuando sostiene, en contra de Maragall, que el Estado no es residual en Cataluña. Con lo le queda para distribuir, donde va a convertirse en residual es en el resto de España.

La Diada del Estatuto
Editorial ABC 12 Septiembre 2006

PARA que no quedara duda alguna del nuevo tiempo que ha empezado en Cataluña, Pasqual Maragall celebró ayer la Diada «nacional» congratulándose de que esta comunidad autónoma «es una nación reconocida como tal por el Parlamento español», confesión de parte sobre la inconstitucionalidad estructural del nuevo Estatuto, aunque no fuera ésta la intención de su afirmación. Además, glosaba Maragall el escenario estatutario utilizando ese lenguaje predemocrático que distingue aún entre «catalanes y castellanos» y confiaba en Europa -no en la Constitución, ni en la democracia española- como aval de que «nadie se come a nadie y todos continuamos siendo lo que somos: los catalanes, catalanes; y los castellanos, castellanos». Lo español ya no merece, por exclusión, la garantía de nadie. Rechazó también la independencia, eso sí, por ineficaz y porque «sería ridícula en la Europa de hoy», razonamiento que ignora que, ante todo, la independencia de Cataluña sería -además de ineficaz y ridícula- inconstitucional.

Podría entenderse que el aún presidente de la Generalitat quiere despedirse de la política complicándole aún más la vida a su sucesor en la candidatura socialista, José Montilla, pero lo cierto es que sus palabras, aunque busquen ajustar cuentas, resultan plenamente ciertas en cuanto al reconocimiento nacional de Cataluña. Esta Comunidad Autónoma ha celebrado su primera Diada con un Estatuto nacionalista, mucho más que el anterior. Constitucionalmente, ha mutado el modelo autonómico en uno confederal, instaurando una relación bilateral, y en condiciones de igualdad política y financiera, entre el Estado y la Generalitat, que rompe el principio de autonomía como forma de organización del Estado, y lo convierte en una coartada para la suplantación de la organización estatal. Ideológicamente, el Estatuto ha implantado un sistema institucional a la medida exacta del nacionalismo, definiendo un autogobierno de nueva planta, legitimado no por la Constitución -citada en el Estatuto como mero formulismo-, sino por derechos históricos previos, sólo vivos en el discurso del nacionalismo y de los nostálgicos del Antiguo Régimen, con sus privilegios financieros y jurisdicciones especiales.

Este análisis es compatible con el hecho de que todo haya sucedido bajo mandatos del PSOE y del PSC, en los gobiernos central y autonómico. Es más, todo se explica porque son los socialistas quienes, desde el poder y como estrategia de poder, han abanderado y ejecutado un proyecto nacionalista de consecuencias constitucionales para toda España. Las palabras de Maragall incordian a sus compañeros del PSOE, pero reconocen una obviedad, y si se reciben mal en su partido y comprometen al precandidato Montilla es sólo por razones tácticas, pues los socialistas quieren ahora jugar con la segunda baraja del españolismo después de haber hecho el trabajo a los nacionalistas y con ellos. Realmente, la crisis en el PSC no se debe a discrepancias programáticas, sino a disputas de poder interno. A estas alturas se desconoce qué desacuerdos mantiene Montilla con el nuevo Estatuto de Autonomía, o con la estrategia general seguida por el tripartito, o con el papel jugado por Rodríguez Zapatero en las operaciones de rescate del proyecto estatutario, mano a mano con Artur Mas. Se desconoce, en suma, qué decisiones se han tomado al respecto en contra de su opinión. Por el contrario, Pasqual Maragall dice que Cataluña es una nación porque quiere recordarle a su partido -y a Zapatero, y a Montilla- lo que el PSOE ha hecho con Cataluña y con España al aprobar el nuevo Estatuto. Lo mismo que cuando afirma que el Estado es residual en Cataluña -y se jacta de ello-, se limita a constatar las consecuencias de lo pactado por Rodríguez Zapatero con el nacionalismo catalán, que se resumen en que, ciertamente, el Estado es tan residual en la comunidad catalana que sólo una intervención drástica del Tribunal Constitucional podrá evitar la definitiva deserción constitucional de Cataluña y el colapso estatal para el resto de España.

Reivindicar España
Daniel Sirera Libertad Digital 12 Septiembre 2006

Lleva días José Montilla repitiendo que todos los integrantes de su candidatura son "igual de catalanistas". En realidad, lo que Montilla piensa es que todos los miembros del PSC "son igual de nacionalistas". Así se ha puesto de manifiesto con el apoyo de su partido a la definición estatutaria de Cataluña como nación. Por ese motivo ya no sorprende que, precisamente ahora que los independentistas de ERC están fuera del Gobierno, el PSC de Montilla haya preparado una celebración de la Diada del 11 de Septiembre —lo que ellos llaman fiesta nacional de Cataluña— en la que se eleva al máximo el tono reivindicativo de la convocatoria. Fragmentos "de combate" de la obra de Salvador Espriu, el discurso de Pau Casals ante la ONU en 1971 y un homenaje "al proceso de paz abierto en Euskadi" son los ejes del acto institucional convocado conjuntamente por Gobierno y Parlamento.

Así pues, el partido de Montilla abre la puerta de la Diada al eusquera y lanza por la ventana al castellano, que desaparece del acto institucional organizado por las instituciones. Zapatero mintió diciendo que el Estatuto ponía punto y final a la reivindicación nacionalista. Los socialistas catalanes aprovechan la primera de cambio para, como buenos nacionalistas que son, seguir reivindicando una supuesta realidad nacional que sólo existe en sus mentes.

Debemos aprovechar esta Diada para reivindicar aquello que Maragall asegura que ya es residual en Cataluña. Debemos reivindicar España. Debemos celebrar la Diada como la fiesta del pluralismo, de la libertad, de la unidad de todos los ciudadanos de Cataluña con los del resto de España. No podemos seguir en el delirio nacionalista que tiene como objetivo acabar con la España constitucional. Esta Diada es una gran oportunidad perdida. Hemos perdido la oportunidad de reivindicar la idea de que Cataluña no es un cortijo de los partidos nacionalistas, ni de Montilla ni de Mas. Cataluña es de todos y todos deberíamos sentirnos representados por los actos institucionales que convoca el Gobierno y el Parlamento.

Rubianes y la aritmética catalana
Por VALENTÍ PUIG ABC 12 Septiembre 2006

PERDURA la inercia simbólica del catalanismo, aunque la alta abstención en el referéndum del nuevo Estatuto deslocalizase el «establishment» nacionalista en términos de realidad. Para capital simbólico, la conmemoración del 11 de Septiembre -fecha de la derrota catalana en la Guerra de Sucesión- compila anualmente la vieja panoplia, un día festivo con gestos repetitivos, ese canto desafinado de «Els Segadors» y la sospecha de que -salvo un puñado de independentistas sin otra cosa que hacer- casi todos los políticos presentes preferirían estar de fin de semana. Ayer la materia de la jornada eran las elecciones de noviembre: la esencia de Cataluña vegetaba en otra parte, entre la caverna platónica y el limbo perpetuo de las naciones que no tienen Estado, pero tampoco están muy seguras de querer tenerlo. Ahora mismo, para la aritmética política catalana la rotación del mundo se efectúa en torno a la cifra epigástrica de sesenta. En noviembre, el poder son sesenta escaños. Lo demás serán sumas y restas.

Por decreto, ayer toda la coreografía de 11-S de Cataluña fue incluso más aguerrida que en otras ocasiones, pero las lanzas están herrumbradas. Puestos a transgredir y provocar, el actor Pepe Rubianes haría un gran favor a la Cataluña esencial aplicándole las invectivas que hace poco dedicó a España. Eso hubiese galvanizado las masas, el canto de «Els Segadors» no hubiese desafinado tanto y se habría desatado un «tsumani» de victimismo esplendoroso y unánime. Más allá de la aritmética, algo de arrojo y pasión para la causa soberana.

Hubiese sido un servicio impagable a la Cataluña que ondea sus banderas para celebrar cada año una derrota que le fue más bien provechosa. En una España cuya unidad es un dato de la vida real desde hace por lo menos quinientos años, Cataluña mantuvo la particularidad anexa de sus fueros y privilegios hasta aquel 1714. En la Guerra de Sucesión dinástica, Cataluña tomó partido por los Austrias, pero ganaron los Borbones. Cataluña pasaba a ser parte de España de otra forma, pero no en las circunstancias que después presuponían los historiadores románticos. El cambio, sí, fue notable para Cataluña porque se perdieron privilegios tradicionales, pero no es menos cierto que el reformismo borbónico tuvo consecuencias positivas para la sociedad catalana, en términos comerciales, demográficos y económicos, por ejemplo. La derrota salvó a Cataluña del anquilosamiento. De ahí vendrían el catalanismo, la industrialización, el arancel proteccionista y el Ensanche de Barcelona.
Ayer pudo ser un buen día para que alguien como Rubianes dijera sobre Cataluña lo que Rubianes lleva dicho sobre España.

Eso hubiese significado reactivar las energías del transversalismo, afilar las hoces, desatrancar puertas, olvidarse aún más del Carmelo, del tres por ciento y de un Estatuto que anda por ahí sin que nadie le ponga sala de máquinas. La épica del catalanismo agotó hace tiempo su semántica, su código. Sólo quedan el maragallismo agónico, el pujolismo en busca de sucesión conceptual, el republicanismo ajetreado por el choque interno de intereses, Montilla subido a una ola sin nombre. Ayer todos hablaban de autogobierno, pero con la vista puesta en la aritmética augural de los sesenta escaños.

Por mucho menos de lo que Rubianes dice sobre España, Jordi Pujol le metió una bronca pública al dibujante Javier Mariscal. Por mucho menos se ha declarado a uno u otro «persona non grata» en Cataluña. Por mucho menos se han dejado de celebrar actos de debate en las universidades de Cataluña. Por menos ayer hubiera sido un glorioso día para rasgarse las vestiduras, retar al enemigo exterior, olvidarse transitoriamente de la aritmética y recuperar los anhelos de la tribu de siempre. El lenguaje habría obtenido la frondosa coloración de lo lúdico-mítico en lugar de limitarse a ser ese día ya anodino y tedioso en el que oficialmente España no existe en Cataluña.
vpuig@abc.es

Cataluña, el problema continúa
Pablo Sebastián  Estrella Digital 12 Septiembre 2006

La crisis política nacida del nuevo Estatuto catalán está lejos de ser resuelta como pretendían sus distintos y alternativos promotores. Los que confiaban que, una vez aprobado el Estatuto, la tensión y las discrepancias irían amainando a favor de un clima de estabilidad política y social que al día de hoy no se ve por ninguna parte. Entre otras cosas porque están pendientes de resolución los distintos recursos planteados ante el Tribunal Constitucional, que tendrá la última palabra jurídica aunque no la política.

No en vano a la vista están los comicios autonómicos, donde, por el momento y salvo hecatombe del PSC, no se permite adivinar un ganador claro de estas elecciones ni un posible Gobierno de coalición si Montilla, que ha negado la refundación del Gobierno tripartito, cumple su palabra y si Mas hace lo mismo rechazando toda alianza con el PP.

Además, y en coincidencia con estos comicios, estará el debate de los Presupuestos del Estado para el 2007, en los que Zapatero necesitará de los votos de CiU y ERC, mientras por otra parte se enfrentará a las demandas de otras Autonomías que no aceptarán que el 20 por ciento de los recursos del Estado se vayan a Cataluña.

Y a no olvidar los rebotes de la política lingüística a favor del catalán y en contra del idioma español al inicio del curso escolar y universitario, de la misma manera que no hay que descartar una crisis en el PSC por causa de un inagotable Maragall que no deja de lamentar su cese como candidato a la Generalitat, impuesto por Zapatero, y que en la fiesta de la Diada califica de ridículas las aspiraciones independentistas de ERC, lo que anuncia más problemas para un posible entendimiento entre Montilla y la Esquerra. Un Montilla cuya condición de charnego cordobés podría pasarle factura entre el electorado catalanista del PSC, lo que de llevarle a un mal resultado pondría en juego su liderazgo actual en este partido a favor de los servidores de Maragall.

Éstos son los asuntos pendientes, y eso que atrás han quedado otros que dejaron una profunda huella, malestar y enfrentamiento entre los españoles, como los que se derivan del contenido del Estatuto que pone en cuarentena la condición de España como nación única, entre otras muchas consecuencias de gran alcance político, económico, jurídico y cultural. Sin olvidar el fracaso del referéndum —sólo lo aprobó el 35 por ciento— de los catalanes, y la escalada de desagravios entre distintas comunidades autónomas. Y a no echar en saco roto los esperpénticos espectáculos de los dirigentes catalanes y la bronca surgida entre ellos por la reforma del Estatuto que en una primera instancia aprobó el Parlamento catalán.

La crisis del nuevo Estatuto catalán sigue y crecerá de aquí a las elecciones del primero de noviembre, a las que todos los partidos acuden con las espadas en alto sin que nadie pueda predecir al día de hoy lo que va a pasar. Ni cuál será el presidente y el Gobierno que, para gestionar la nueva norma autonómica, ocupará la Generalitat.

Delirios del pesebre identitario
DANIEL REBOREDO /HISTORIADOR El Correo 12 Septiembre 2006

La España liberal democrática se fundamenta en el pluralismo, esto es, en la aceptación de variadas y diversas visiones del mundo. Distinto del relativismo y a años luz del nacionalismo, es inseparable de la tolerancia y rechaza frontalmente el dogmatismo y el fanatismo. Por ello, pluralismo y ciudadanía no pueden nunca separarse. En el siglo pasado el protagonismo de las clases sociales cedió paso, hasta nuestros días, ante las identidades nacionales, territoriales, de raza, de sexo e incluso individuales. Realidades presentes en la realidad política y social española en la que el problema de la identidad se ha llevado conscientemente hacia una dimensión especial de la misma, la territorial, regional o nacional, que se sustenta en razones ideológicas, políticas y económicas. Y no debemos olvidar que la identidad se convierte siempre en una ideología política encaminada a convertir sociedades heterogéneas en pueblos homogéneos que sojuzgan la voluntad de los ciudadanos y que fomentan el mito del carácter nacional, deformando y reinventando la historia y alejándonos de los valores ilustrados que han servido de cimientos a la construcción de Europa.

La convivencia democrática en la España de los últimos años se ha visto seriamente afectada por la presión nacionalista, que se ha aprovechado de la injusta ley electoral que rige en el país y de la aquiescencia de los antidemocráticos derechos históricos, algo inimaginable en cualquiera de los Estados europeos de la Unión. Casi treinta años después de promulgada la Constitución de 1978, España no sólo no se ha fortalecido como nación solidaria y vertebrada gracias a las autonomías, sino que va camino de su disgregación como Estado al marginarse en leyes básicas para la ciudadanía el derecho de igualdad de los ciudadanos en pro del reconocimiento histórico de derechos territoriales, hecho éste que nos devuelve, sin máquina del tiempo, al Antiguo Régimen. Si a ello añadimos que la deriva hipertrofiada de las autonomías y sus representantes políticos (auténtico pesebre de lo peor de cada una de ellas) ha desencadenado una disputa depredadora, insolidaria y suicida de los limitados recursos del Estado, podemos entender lo inevitable de las perniciosas consecuencias que la nueva situación genera, tales como el aumento de la presión política sobre los ciudadanos sin garantías de defensa ante las ya omnipresentes manifestaciones de caciquismo y endogamia políticos.

Cualquier espectador imparcial que contemple el actual panorama político español se quedará con una honda impresión de desorden, de barullo, de crispación, de intolerancia, en medio de confusos nubarrones de pésimo agüero político. En este panorama pesa en gran medida el absurdo, triste, peligroso y, por qué no, antidemocrático enfrentamiento a cuchillo entre los dos grandes partidos políticos nacionales y la consentida y destructiva presión nacionalista sobre un Estado que está permitiendo una metástasis irremediable. Después de treinta años de aportar datos históricos, hechos comprobados, evidencias científicas y argumentos basados en la razón y la lógica, el nacionalismo cada vez es más fuerte, inmune a la realidad y al sentido común, lo que por otra parte delata su naturaleza, ajena por completo al pensamiento y la inteligencia, aunque la mítica nacionalista haya encontrado terreno especialmente abonado en sectores de la Universidad y en algunos círculos intelectuales.

Pero no debemos preocuparnos. La causa de que esto se produzca tiene más que ver con su utilidad que con la razón y el sentido común, puesto que el nacionalismo sirve para evitar la competencia, eliminando a molestos competidores venidos de fuera. Este ventajismo discriminador ha sido muy bien acogido, y posteriormente fomentado, tanto en el ámbito político como en el laboral, artístico y cultural. Nos encontramos así con una droga política que hace sentir el calor del rebaño en el establo, reconforta a muchos necios y pusilánimes, eleva la autoestima a muchos acomplejados, evita eso tan costoso y molesto que es pensar y, por si fuera poco, facilita la carrera y el futuro profesional de quien lo practica. ¿Cómo no se va a extender cada vez más si lo único que implica es 'discriminar' a los que no son de los nuestros, a los que no tienen los mismos derechos, a los que deben agradecernos 'vivir' en nuestra comunidad nacional, a vilipendiar y degradar una libertad e igualdad ciudadanas que a fin de cuentas ni dan de comer ni tranquilizan las conciencias?

¿Cómo puede atreverse un ciudadano cualquiera -ente y masa en el proyecto nacionalista- a cuestionar lo que es bueno para los 'afines', para los que participan del proyecto identitario? Parece mentira que después de miles de años de historia y en la coyuntura en que nos encontramos en el siglo XXI tengamos que seguir discutiendo sobre lo pernicioso de cualquier nacionalismo, cuando a lo largo de los mismos hemos tenido demasiados ejemplos de su naturaleza desviada para la razón y la ilustración y de sus funestas consecuencias para innumerables personas aplastadas sin piedad por diversos y mesiánicos proyectos de esta índole. La tristeza de constatar la vigencia del tóxico nacionalista, que degrada al ser humano, que le priva de lo poco digno y bello que ha sido capaz de atesorar a través del tiempo, se convierte en desesperación por lo que ello manifiesta sobre la naturaleza humana. Pensar y escribir en el siglo XXI contra el nacionalismo es una necesidad y una obligación moral y política, a la par que un sistema de autodefensa para cualquier intelectual que valore su libertad. Si sólo fuera un debate de ideas, no dedicaríamos ni un minuto a refutar una doctrina política tan inane, vacía, sentimental y anticiudadana como es el nacionalismo. Pero en los tiempos que corren el problema que se plantea es cómo salvar la libertad frente a esta especie agresiva y poderosa de nacionalismo que nos amenaza, y que se ve favorecida por la patética y perniciosa 'corrección política' y el 'disfraz de las palabras' que se ha instalado en nuestra acomodada sociedad.

La España del primer siglo del nuevo milenio debe ser un país que mire al futuro común de todos sus ciudadanos en el marco sin fronteras de la UE, no un 'ente' nacido de una historia estúpidamente modificada o idealizada por pura y consciente ignorancia o por inanición cultural, inventada por la negra reacción de los nacionalismos (germen de todos los fascismos y totalitarismos). Un país que acabe con su maldición maniquea, con su querencia tribal y sus resabios primitivos, con el regreso de la obsesión de construir y buscar enemigos con ardor de sectarismo, de polarización de derechas e izquierdas con tal de encontrar la verdad en lo contrario del otro. Ante esta repetición histórica insoportable, que asquea a las personas civilizadas y a la que habría que poner fin cuanto antes, sería preferible la desaparición definitiva del mismo. Los ciudadanos podemos, y debemos, construir el modelo de país que nos ampare, aunque en ocasiones no aceptemos todos los preceptos en que éste se asiente, pero para ello debemos despertar de nuestro desinterés y tomar conciencia rápidamente de que la democracia, como la libertad, hay que defenderlas día a día, porque sin vigilancia cívica pueden convertirse en un sistema tutelar elegido, en una democracia blanda y fofa como ésta en la que nos encontramos ahora o, sencillamente, desaparecer bajo los efectos de la demagogia. De esta forma dejaremos claro de una vez por todas si somos una nación europea moderna o un caos de 'pseudo-naciones' pobladas por patanes y mediocres corrompidos que reducen la política a una guerra de intereses y cuyo cainismo supera la lógica y la razón.

"Tots som Rubianes"
Fernando Gallego  Periodista Digital 12 Septiembre 2006

La deriva anti española de la izquierda se ha convertido en naufragio sobre el mar de la estulticia, la bajeza moral y la felonía por el que navega el PSOE desde su traumática y cada vez más oscura toma de poder tras la oprobiosa canallada del 11M.

El PSOE invita a la denigración y al escarnio del lugar común de todos los ciudadanos que habitamos este país, algo tan elemental en otros lugares como el concepto de patria o el de nación. Ninguna izquierda Europea, ni en ningún lugar del mundo, recurren a semejante afrenta. La izquierda Española, tan comprensiva con el pertinaz y residual comunismo cubano y admiradora del tirano Castro hasta la postración intelectual, debería tomar nota de la actitud de la oposición anticastrista hacía su patria: ¿A caso alguno de ellos la ningunea solo porque es durante 46 años solar del comunismo?. Aquí, con el desenterramiento de la memoria histórica por ZP y una política de subordinación a los nacionalismos periféricos, aparece una España denostada artificialmente por su asimilación a 40 años de Franquismo.

Recalco lo de artificialmente. Tras una modélica transición hubo tiempo, argumentos, y sobre todo suficiente consenso, para que una izquierda que ha gobernado más tiempo que la derecha este país, normalizara el concepto de nación y lo homologara al de los vecinos de nuestro entorno contribuyendo a la creación de una nación cohesionada dentro de su pluralidad. No ha sido así, sino todo lo contrario. La espuria política del mago solemne, maestro en hacer posible cualquier cosa, incluso la traición a propios y extraños, no ha dudado en pervertir el concepto de nación, mercadear con los nacionalismos y servirles en bandeja una España vapuleada y denigrada, una España de segunda división para que los dueños del cotarro sean las naciones preponderantes, o sea, las de primera.

En este contexto hay que ver la foto que publican algunos medios, y que describe a modo de resumen esta triste situación. En plena Diada, en primera fila y codo con codo con la trajeada plana mayor del PSC, marcha el vicepresidente de las juventudes embutido en una camiseta blanca con la leyenda: «Tots som Rubianes (Todos somos Rubianes). Junto a este slogan desfilan el candidato a la presidencia de la Generalitat, José Montilla; el nuevo ministro de Industria del gobierno Español, Joan Clos; y la diputada y vicepresidenta del Congreso Carmen Chacón, entre otros dirigentes del PSC.
Un ministro del gobierno de España y la vicepresidenta del congreso de los diputados de España, se asimilan a Rubianes.

Sería impensable lo que está sucediendo, si el fenómeno de desarraigo se diera solamente en las comunidades afectadas. No estarían llegando tan lejos en la amenaza contra la nación, si el PSOE no fuera el coadyuvante imprescindible para la consecución de este objetivo. Tras muchos años de complejos y debilidad ante los nacionalistas, con continuas cesiones por gobiernos socialistas y en menor medida del PP, el gobierno de ZP, un oportunista sin criterios y un anti español fruto de una generación acomplejada y confundida tras 20 años de nacionalismo políticamente correcto, nos conducen a la tormenta perfecta, con el gobierno perfecto, para la consecución de lo que los separatistas tienen proyectado.

Un juicio ético de la negociación con ETA
Profesionales por la Ética  Periodista Digital

La tranquilidad de las vacaciones de verano y la dificultad de acceder a las noticias diarias nos han permitido hacer una reflexión serena, en la medida de lo posible, sobre el mal llamado “proceso de paz” en el País Vasco. La utilización de términos, por si misma, constituye una postura moral porque el término expresa el concepto y definir la negociación con ETA como proceso de paz ya lo dice prácticamente todo.

Lo primero que debemos considerar, antes de hacer un juicio ético, es conocer los datos de que disponemos: una Comunidad Autónoma que disfruta de un sistema de autogobierno y prosperidad económica; una banda terrorista que acosa a ciudadanos de todos los grupos sociales, condiciones y profesionales y unas fuerzas de Seguridad que se defienden. En los ataques terroristas han sido asesinadas un millar de personas. Algunos terroristas han sido encarcelados y procesados porque el ordenamiento jurídico español no contempla la pena de muerte.

Los terroristas, acosados policial, legal y económicamente, han reducido la brutalidad de sus acciones terroristas pero no la han abandonado en absoluto. Y en esto, se produce la célebre declaración de tregua. ¿Dónde estaba la guerra? ¿Quién la había declarado? ¿Desde cuando estábamos en guerra? Y todo el mundo (bueno, casi todo) se pone hablar, sin un mínimo juicio crítico, de un proceso de paz cuya hoja de ruta, al menos en apariencia, decide, marca y dirige ETA o Batasuna o como se llame en la actualidad el entorno terrorista.

La paz es una aspiración legítima tras cuarenta años de atentados terroristas. Pero en este proceso, ese concepto tiene un clarísimo fin publicitario que encubre la verdadera naturaleza de las negociaciones: un acuerdo político con una banda terrorista a cambio de no se sabe qué concesiones. La célebre cita de Juan Pablo II es esclarecedora: No hay paz sin justicia ni justicia sin perdón. La justicia corresponde al Estado. Y es exigible política y cívicamente. El perdón pertenece a los corazones de las personas y puede otorgarse si así lo desean (de hecho, a ausencia de venganzas demuestra que las víctimas han vencido al odio) pero no anula, en absoluto, el cumplimiento de la ley y las condenas.

En definitiva, no se dejen engañar. No hay proceso de paz sino negociación política con una banda terrorista; y todo ello, envuelto en una nube de misterio y secretismo. Que Dios nos ampare.

Pie de foto
s.gonzalez@diario-elcorreo.com SANTIAGO GONZÁLEZ EL Correo 12 Septiembre 2006

Ayer, mi querido presidente, publicaba este diario una foto extraordinaria, tomada en San Sebastián el domingo por la tarde: en primerísimo término, un hombre enmarca con su teléfono móvil a su compañera, que posa sobre un fondo de autobús recién incendiado por la inexistente kale borroka. A la izquierda, tres antidisturbios de la Ertzaintza en traje de faena y el inconfundible occipital del alcalde Odón Elorza. A la derecha, en la acera de enfrente y fuera del encuadre y de la historia, una cincuentena de espectadores. La mujer lleva puesta una camiseta con una consigna muy pertinente para la ocasión: 'See' ('Mira').

La foto no es un testimonio irrefutable del cumplimiento de las etapas previstas en su hoja de ruta. Alguna vez le tengo preguntado, mi señor Zapatero, en esta relación de confianza que permite el género epistolar, qué significado le daba su ministro del Interior a la palabra 'incompatible' cuando decía hace cuatro o cinco meses que hechos como éste o los envíos de cartas de extorsión «son incompatibles con el proceso de paz». Ayer repetía el misterioso término el secretario de Organización de su partido.

Como sabe, presidente, la tregua ha sido muy buena para la economía vasca. La peña está mayormente contenta y el turismo ha batido todas las marcas anteriores en número de visitantes. Esto no tiene por qué cambiar y la foto que le comento nos da pistas. Si el proceso se nos atasca y el camino, tal como usted también había previsto, se nos torna «largo, duro y difícil», ('long and winding road', en palabras de los Beatles), siempre podremos reconvertir a Euskadi en un parque temático de la bronca callejera, una Belfast euskaldun, ahora que en Irlanda del Norte ya no se queman autobuses ni cajeros. Tenemos una especialidad de oferta de la que no dispone ninguna otra ciudad del mundo. Los turistas podrán hacerse fotos con un fondo de autobuses humeantes, ertzainas y el cogote de un alcalde que hace declaraciones exigiendo a los incendiarios un gesto de valentía para condenar los fuegos que ellos mismos provocan.

No hay quien de más. Cuba se ha especializado en un turismo revolucionario. No todo son jineteras y hay gente que peregrina sentimentalmente a los santos lugares de la última revolución comunista: el cuartel Moncada, la granjita Siboney, Sierra Maestra, Playa Girón y así. Si el asunto se tuerce, cosa que ojalá no suceda, podríamos integrar en un 'pack' una foto frente a un cajero calcinado, una visita a la Audiencia Nacional en alguno de los 40 juicios que les quedan a 'Txapote' y a Iñaki Bilbao y la asistencia a una de esas manifestaciones que no convoca la ilegalizada Batasuna. Yo también creo que serían reclamos más convenientes el agroturismo y el Guggenheim, pero siempre hay que tener una estrategia de recambio, presidente, y menos da una piedra.

El 11-S y el nuevo escenario estratégico (y II)
Por EMILIO LAMO DE ESPINOSA ABC 12 Septiembre 2006

... En la primera entrega de su artículo, el autor señalaba cómo el 11-S representa «el verdadero comienzo del siglo XXI», y analizaba los elementos esenciales del nuevo escenario mundial. Los dos primeros, la globalización y la hegemonía americana, eran objeto de estudio en esa primera parte...

LO que el 11-S inauguró es la era del terrorismo internacional como único y último (?) modo de confrontar el modo de vida occidental, que es el nuestro (pero también el american way of life), basado en tres órdenes institucionales esenciales: el Estado democrático, la economía de mercado, y la ciencia empírico-racional como forma cultural dominante. Frente a ello emerge un nuevo / viejo fanatismo religioso que ampara órdenes totalitarios, justo cuando todos creíamos que las ideas habían dejado de ser el motor de la historia (Fukuyama) sustituidas por las cuentas de resultados y la acción racional e instrumental (Weber). Pues todos éramos ingenuamente marxistas, de uno u otro modo, al creer que la superestructura ideológica era sólo el subproducto de una infraestructura de intereses materiales ¡Qué engañados estábamos al creer en el «fin de las ideologías» y los «grandes relatos»! Las ideas, las creencias, las concepciones del mundo, casi siempre canalizadas por las religiones, son y han sido siempre el motor de la acción de los humanos, capaces de diseñar estrategias racionales para cualquier objetivo, incluso el de degollar herejes. Y desgraciadamente el totalitarismo islámico es ya ideología dominante en buena parte del mundo musulmán, desde Marruecos a Indonesia.

Sin embargo, a cinco años del 11-S hemos podido comprobar que ni la respuesta americana al terrorismo ni la europea han estado a la altura de las circunstancias. Bush declaró la «guerra contra el terrorismo», y la reiteraba de nuevo anteayer, pero ese enemigo está más allá de toda confrontación convencional. Podemos derrotar sus ejércitos formales, pero no los informales, y eso lo comprobamos tanto en Afganistán como en Irak, y ahora, de nuevo, con Hizbolá en el Líbano y con Hamás en Palestina. Estados Unidos (o Israel) no tiene problema alguno para ganar la guerra, pero pierde irremisiblemente la paz. La respuesta europea ha sido «buscar las causas» y seguir la «vía diplomática», pero lo uno y lo otro habían fallado ya con Sadam Husein y lo está haciendo de nuevo en Palestina, Siria, Irán y Corea del Norte.

De poco sirve la fuerza si no convence, pero de menos sirve la diplomacia si no está garantizada por la voluntad del uso de sanciones económicas y, eventualmente, del uso mismo de la fuerza, único lenguaje que entienden los terroristas o los déspotas ¿Acaso no lo sabemos bien los españoles? El pasado 13 de mayo, tras su último informe sobre Irán, lo reconocía así El Baradei: «Con Europa se puede hablar de economía, de comercio...pero no de temas duros sobre seguridad». Y nada más arriesgado que enviar fuerzas (al Líbano, ahora) cuando no se tiene la seguridad de querer utilizarla, pues la paradoja de la disuasión es que nada llama con más fuerza a la violencia que la apariencia de debilidad (no saques nunca la pistola si no estás dispuesto a disparar...).

En esta primera mitad del siglo XXI emerge así un nuevo escenario estratégico, por vez primera mundial, marcado por dos eventos. De una parte ese nuevo terrorismo, cuyo telón de fondo y mayor riesgo es la proliferación de armas nucleares en Estados, no ya fallidos, sino exitosos como Estados totalitarios. Y de otra, la emergencia de las nuevas potencias mundiales (China, India e Indonesia en Asia, y Brasil y México en América) que, junto con los Estados Unidos, serán las potencias hegemónicas en menos de veinte años. En el corto plazo el terrorismo es sin duda la amenaza perentoria y, aunque puede ser exagerado (y lo es, hoy por hoy) comparar su alcance con el totalitarismo soviético, está sirviendo para dividir a Occidente en dos mitades, la atlantista y la que (como España hoy) trata de buscar un contrapeso al «Hegemón» en un mundo multipolar. Pero en un Occidente dividido, Europa no avanza (como vemos a diario), y el hundimiento de Europa debilita poderosamente a Occidente en el otro frente estratégico, el de las nuevas potencias que, en breve, serán más poderosas que Francia, Inglaterra o Alemania aisladas entre sí o en confrontación con los Estados Unidos.

Pues lo que se dibuja en el horizonte es un mundo westfaliano de variadas potencias poderosas y en posesión de armas nucleares, para cuya gestión las Naciones Unidas son impotentes (no han sido capaces ni de reformar la Comisión de Derechos Humanos). Un mundo multipolar, cierto, pero en el que, desafortunadamente, Europa y los Estados que lo componen, contamos cada vez menos. Quienes creen (quienes creemos) que, a pesar de todo, no hay fuente de legalidad alternativa a la de Naciones Unidos y, por lo tanto, debemos exigir su respeto en todo caso, tuvimos un test contra Sadam Husein, que fallamos estrepitosamente. Y tenemos ahora otro en Irán, que estamos fallando por igual. Y si no somos capaces de imponer a Irán el cumplimiento de las resoluciones de la ONU, y permitimos su nuclearización, estaremos abriendo la puerta a un mundo de equilibrio nuclear multipolar cuyo eje, ya en gestación, alimentado por el petróleo, va de Caracas a Pekín pasando por Teherán. Pues la pregunta no es qué harán Israel o los Estados Unidos si Irán se nucleariza, sino qué harán Arabia Saudí o Irak. O qué hará Japón si Corea del Norte sigue los mismos pasos. Y si gestionar una Destrucción Mutua Asegurada bilateral fue la pesadilla de dos o tres generaciones de europeos y americanos, gestionar una MAD multilateral será una locura mundial. Ironías de la historia, el «nuevo orden planetario» sería así una copia en mayor escala del orden westfaliano, la definitiva europeización del mundo. Los europeos deberíamos tener mucho cuidado al apostar por un mundo multipolar, no sea que veamos cumplidas nuestras esperanzas para tener que decir después: «No es esto, no es esto».
Catedrático de Sociología

El ejército ciego
Por EDURNE URIARTE ABC 12 Septiembre 2006

Por ley, los militares están obligados a ser mudos en cuestiones políticas, pero ahora parece que también deberían acostumbrarse a ser ciegos; respecto a las cuestiones políticas y a las militares. Por ejemplo, la de qué hacer una vez llegados a Líbano. Tanto disfraz pacifista y tanta ambigüedad sobre la motivación y los objetivos políticos de esta misión confunden a los ciudadanos. Pero también a los propios militares que, a estas alturas, dudo mucho que sepan cuáles son realmente sus objetivos en aquel país. Ya no se trata sólo de una discusión política o de un debate ideológico. Se trata de dar una orden clara a los militares, a los españoles y a los demás. Y Zapatero y el ministro Alonso dicen una cosa, pero la resolución 1701 pide otra.

Llevamos una semana embarcados en la ridícula discusión de si las tropas de la FINUL tienen que desarmar o no a Hizbolá. Ridícula, porque si la FINUL va al Líbano a ayudar al gobierno libanés a controlar todo su territorio y el medio esencial para ello, según la resolución 1701, es el desarme de Hizbolá, entonces, ¿a qué va la ONU? ¿De paseo? ¿A socializar con las tropas libanesas? ¿A jalearles cuando se enfrenten a Hizbolá? Por una vez, discrepo de mi colega Rafael Bardají y de su afirmación en la Tercera del jueves pasado de que la FINUL no tiene mandato para desarmar a Hizbolá. Eso es hacerle el juego a las trampas lingüísticas de Kofi Annan que, en estas cosas, se parece mucho a Zapatero.

Y sí, esas trampas están en la resolución. Y, además, es posible que Naciones Unidas decida no hacer nada sobre el terreno, como tantas y tantas veces, aunque las bombas caigan por todas partes. Y que Annan haga juegos florales con la palabra paz mientras Hizbolá siga sometiendo a los libaneses delante de sus narices. Pero, según la resolución 1701, no sólo Hizbolá ha sido el causante de la guerra, sino que la clave de la paz es su neutralización. Tanto es así que pide a Annan que presente, en el plazo de 30 días, propuestas para proceder a su desarme.

Ni la FINUL ni España son neutrales, como afirmaba Alonso el domingo en «El País». Ni pueden serlo. No es lo mismo el ejército del Líbano o el de Israel que Hizbolá. Aunque este Gobierno de ideas tan inquietantes en política internacional pudiera incluso estar dispuesto a ser neutral con un grupo terrorista como Hizbolá, la resolución 1701 no lo es en su mandato. Ni tampoco la comunidad internacional. El objetivo, es decir, el enemigo, es Hizbolá. Igual que los talibán en Afganistán.

Pero para este gobierno no hay objetivos ni enemigos porque no hay guerras. Envía a los soldados a ellas pero niega que existan. Según la información publicada por ABC el domingo, hasta oculta o tergiversa los ataques sufridos por el ejército en Afganistán. Dirige misiones militares pero no las reconoce como tales. Y si pudiera, hasta evitaría la palabra ejército. Se trata de ocultar esa incómoda realidad llamada guerra.

Encuentro con Kofi
Zapatero el trascendente
GEES Libertad Digital 12 Septiembre 2006

En apenas unos días, coincidiendo con el quinto aniversario del 11-S, el presidente del Gobierno se ha dado un auténtico paseo por las nubes, jaleado por los medios habituales, que son casi todos. Se ha paseado del brazo de Kofi Annan, que por fin encuentra a alguien que le haga caso más allá de las dictaduras árabes y africanas; ha logrado unanimidad alrededor de su proyecto de enviar nuestras tropas a Líbano; mientras se quemaban autobuses, anunció que en breve habrá "noticias trascendentes" respecto a su pacto con ETA; ha afirmado en Helsinki, ante la estupefacción de los presentes, que el terrorismo es un problema de "comprensión" cuando medio mundo coloca a sus policías en alerta máxima. Y todo ello sin bajar un pie del trono celestial de la Paz en el que se encuentra cómodamente sentado. Lo que es mérito, tiene bastante.

En el festín pacifista que Annan y Zapatero se han dado en los últimos días, el primero ha felicitado al segundo por sus turbios manejos ante ETA, y el segundo ha proporcionado tropas para su singular interpretación de la resolución 1701. Ni uno ha preguntado cómo están las cosas en el País Vasco ni el otro ha cuestionado qué harán nuestras tropas en Líbano. Poco parece importarles. A ninguno de los dos se les conoce visión estratégica de fondo, por lo menos decente; eso sí, se les reconoce un dominio total y absoluto de la farándula, que los sitúa sobre la política diaria para flotar por encima del bien y del mal, de la corrupción y de las discusiones y rivalidades mezquinas del resto de los mortales.

Pero estar por encima del bien y del mal no impide al trascendente Zapatero meter de vez en cuando las manos en el barrizal de la política partidista. Tras pasearse con Annan irradiando paz, le faltó tiempo para bajar de las nubes y recordar al Partido Popular el carácter ilegal, ilegítimo e inmoral de su política exterior. Y para recordar que la derecha "no distingue entre guerra y paz". Es su agradecimiento trascendente por el apoyo al envío de tropas a Líbano. Después, Zapatero salió para Helsinki a defender la "comprensión" hacia los terroristas mientras Kofi Annan hacía lo mismo con Irán y su armamento nuclear.

Ayudar diplomáticamente a meter en la cárcel al asesino de miles de personas en Mesopotamia es un orgullo del que España debiera sacar pecho. Que dictadores y terroristas de medio mundo rabiaran con ello demuestra que se estaba en lo cierto: todo lo que moleste e indigne al totalitarismo es bueno para la dignidad humana. Claro que Annan, el nuevo amigo de Zapatero, no lo ve así. Ambos se reúnen, cuchichean, se felicitan por el magnífico orden en el Líbano y el "ansia infinita de paz". En el aniversario del 11-S, José Luis y Kofi toman café y defienden la "comprensión" con los terroristas, los mismos que sabemos que hoy preparan nuevas masacres en Europa.

Pocos de los países de nuestro entorno entienden al presidente del Gobierno y a su amigo Kofi. Claro que Zapatero el trascendente nos ha ofrecido la Paz como la solución a las condiciones de vida de millones de personas en Oriente Medio. ¿Cárceles? ¿Ejecuciones? ¿Degollinas por televisión? ¿Terrorismo nuclear? ¿Nuevos 11-S? Cuestiones terrenales, poco trascendentes. Ahora ya es seguro; la Paz se encuentra sentada a la derecha de ZP.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

11-M
¿Había peones el 13-M?
Javier Somalo Martín Libertad Digital 12 Septiembre 2006

Ya no hace falta explicar que lo del blog de Luis del Pino no tiene precedentes. Son cerca de 2.000 personas unidas por el único objetivo de conocer la verdad que aún no se ha contado sobre el 11-M. No dependen de plataforma alguna ni reciben financiación porque se gastan el dinero que cada uno pone de su bolsillo. A cualquier hora del día, por intempestiva que sea, habrá una línea de investigación abierta, una reflexión o un respetuoso recuerdo –manipuladores y "trolls" aparte– para las víctimas.

Después de dos años trabajando de forma anónima en un rincón de Libertad Digital, desbrozando el sumario, comparando números de teléfono y debatiendo los resultados obtenidos, decidieron que también era necesario concienciar a la sociedad. Peonizar, dicen. Así que, fuera del blog, en el mundo real, los peones empezaron a conocerse y a molestar. Siembran los buzones y los parabrisas de los coches con fotocopias –espíritu de la vietnamita– en las que han extractado las incómodas mentiras del 11-M. Cuelgan carteles caseros, pintados a mano, con acertados lemas como el que reza "11Mentira". Son, en definitiva, la resistencia.

Cuesta mucho trabajo que miles de personas se organicen de forma espontánea como para creernos a estas alturas que los del "quién-ha-sido" del 13-M salieran a la calle movidos por una repentina indignación común ayudada por heroicos mensajes SMS. Llevaban las mismas pancartas con la palabra PAZ en colores rojo y negro y eligieron todos el mismo escenario de protesta: las sedes del PP. Algún malintencionado llegó a deducir que si los carteles se leían mezclados salía la marca electoral –paZPaz– de Zapatero. Paranoias aparte, lo único que tenían en común es que callaron a la vez. El día 15 de marzo de 2004. Y que siguen callados pese a que empieza a vislumbrarse quién mintió.

Claro que había peones el 13-M. Eran los blancos, que juegan antes. Pero la partida sigue.

Seria complicación
Editorial El Correo 12 Septiembre 2006

La concatenación de actos de violencia callejera de las últimas semanas contiene dos mensajes. Uno dirigido a las bases de la izquierda abertzale, con la intención de mantener la tensión radical entre los más incondicionales. Otro dirigido al Gobierno y al conjunto de las fuerzas democráticas con la pretensión de situar al alza el precio de la paz. Ambos mensajes revelan hasta qué punto la actitud de ETA y de Batasuna continúa en las antípodas de aquello que pudiera ser admisible para el sistema democrático. El fuego de la kale borroka es la rúbrica a cuantos comunicados y declaraciones de ETA han venido sembrando de incertidumbre esto que, por momentos, ofrece menos traza de ser un 'proceso de paz' que cuando ETA anunció su 'alto el fuego permanente'.

La opinión pública podría aceptar de buen grado el desarrollo silencioso de un proceso de aproximación y diálogo entre el Gobierno y ETA, con la esperanza de que llegase a buen puerto, y siempre que ni la voz altanera de la izquierda abertzale ni el terrorismo callejero perturbasen la esperanza. Pero, junto a la persistencia de la violencia callejera y las aún recientes noticias sobre casos de extorsión, continúa produciéndose una desconcertante asimetría entre el desvergonzado afán de ETA y Batasuna por exigir contrapartidas políticas a cambio de la paz -pasando por alto el terrible daño causado durante décadas- y el voluntarioso optimismo de un Gobierno que elude replicar con la contundencia que merecen las palabras y los hechos con los que la izquierda abertzale persiste en desafiar a la democracia.

El Ejecutivo puede tener razones para pensar que la izquierda abertzale se halla atrapada en una vía que no tiene otra salida que la definitiva renuncia al terrorismo. Pero no resulta aventurado imaginar que ETA alberga la ilusión de que es ella la que tiene en sus manos a un Gobierno necesitado de culminar el proceso iniciado. Lo relevante en este pulso es que la banda terrorista se arroga un papel principal a la hora de definir el futuro político de los vascos. Una actitud que -no conviene olvidarlo- estuvo en la raíz del fracaso de las conversaciones de Argel y de Ginebra. La pasada semana el presidente de Gobierno anunció la inminente celebración de reuniones «preliminares y exploratorias» con ETA. Ambos calificativos resultan un tanto sorprendentes, toda vez que los socialistas han reconocido por activa y por pasiva la existencia de un largo período de contactos previos. Pero cabe pensar que la opción por un lenguaje más cauteloso obedece a la toma de conciencia sobre las serias complicaciones a que se enfrenta. El Gobierno estuvo en su derecho de recabar la confianza e incluso el apoyo de las demás fuerzas políticas y de la opinión pública en su comprometido propósito. Pero, llegado a este punto, haría bien en granjearse la complicidad de quienes hasta ahora han jaleado su iniciativa para así poder enfrentarse a un eventual empantanamiento. Como haría bien en tratar de acortar la distancia que le separa del PP a fin de restablecer el máximo de unidad democrática frente a las pretensiones totalitarias de ETA.

La lengua viva
Lenguas regionales
Amando de Miguel Libertad Digital 12 Septiembre 2006

Ya sé que a algunos de los libertarios no les gusta lo de las "lenguas regionales", pero ¿qué le voy a hacer? Me refiero a los idiomas "propios" de muchos españoles cuando no se refieren al castellano, pero también a las distintas hablas, dialectos o simples variaciones del castellano normal. El conjunto de todo ello puede ser confuso, pero sobre todo es rico. Visto así, ese conjunto de lenguas regionales en España es un patrimonio de todos los españoles y, si se acogen a ese derecho, de todos los hispanohablantes que en el mundo son.

Diego Martín-Montalvo Cortés (Saldaña, Palencia) me envía algunos localismos de su tierra. Estamos en la cuna del castellano, así que presten atención, libertarios:

Abulto (= irreflexivo; es masculino y femenino).
Andancio (= epidemia, por lo general de gripe).
Añurgar (= atragantarse).
Arambol (= barandilla).
Atropar (= recoger cosas diseminadas).
Banzo (= escalón).
Bolsos (= bolsillo).
Chiguito (= niño).
Cogido (= hierbas para los conejos).
Corito (= desnudo).
Entornar (= volcar un vehículo).
Gavilucho (= ave rapaz diurna).
Hura (= madriguera).
Moruga (= lombriz).
Movición (= aborto).
Nudillo (= taco en la pared para colgar algo).
Relinchón (= pájaro carpintero).
Resquilar (= trepar).
Rollega (= oruga).
Claudio Verdú Egea (Mula, Murcia) completa el vocabulario de murcianismos con algunas entradas muy expresivas. Anoten:

Cáncamo, hembrilla = (Especie de alcayata en forma de anillo).
Láguena = (Tierra arcillosa para impermeabilizar terrados).
Mejera = (Columpio).
Pángama = (Duelo festivo entre tamboristas).
Retestín = (Roña).
Tamborista = (Persona que toca el tambor en la fiesta).

Manuel González se pregunta si en España no caminamos a una especie de Torre de Babel por lo que respecta a las lenguas llamadas "propias". Pone el ejemplo del papiamento que se habla en algunas zonas de las Antillas, una mezcla de inglés, francés, español y portugués. Así en ese idioma se dice pa troka (= para cambiar) o masha danki (= muchas gracias). No me extrañaría que en Galicia se hablara pronto de la rua borroka.

Leopoldo Cuesta comenta que la Junta de Galicia está dedicando grandes esfuerzos a promover que las lápidas de los cementerios se escriban en gallego. "Al mismo tiempo que la clase gobernante especulaba sobre tan fundamentales cuestiones, se desmantelaba el dispositivo antiincendios puesto en pie por la anterior Junta de Galicia. El resultado es que los muertos en terribles incendios que han asolado Galicia durante el verano muertos se van a quedar, pero, eso sí, sus lápidas en el cementerio estarán escritas en gallego".

Ander del Río García comenta dos datos que pueden tener relación y, a su vez, son consecuencia de la guerra lingüística. "La firma catalana Codorniu, líder de la producción de cavas, junto a Freixenet, ha cerrado su delegación en Valencia, que en su tiempo fue la segunda en importancia, después de la de Barcelona". Al mismo tiempo, "siete bodegas de Requena (Valencia) han sido autorizadas para producir cavas". Me permito añadir un dato de mi experiencia personal. Recientemente estuve en una simpática boda celebrada en una capital cantábrica. Las familias de los novios insistieron en que el cava que tradicionalmente se incluía en el menú fuera de Rueda (Valladolid), no catalán. El empresario del salón señaló que en ese caso la factura subiría un 8% de recargo. Así que tomamos un excelente cava de Rueda con el impuesto correspondiente. ¡Y aun dicen que estamos en una economía de mercado!       Contacte con Amando de Miguel

EE UU enmudece y recuerda el 11-S
Bush declaró en su discurso a la nación que la guerra contra el terror «continúa y fijará el rumbo de este siglo»
Marta Torres  La Razón 12 Septiembre 2006

NUEVA YORK- Cuatro silencios, a las 8:46 horas (14:46 en España) y 9:03 (15:03), momentos en los que dos aviones impactaron contra las Torres Gemelas, y a las 9:59 y 10:29, momentos en los que se desplomaron los dos grandes gigantes, hicieron detenerse y volver atrás en el tiempo a la Zona Cero de Nueva York durante la ceremonia en recuerdo de las víctimas de los atentados contra el World Trade Center el 11 de septiembre de 2001.

La imagen es prácticamente la misma que el día después de los ataques: un inmenso agujero. En ese momento, los miles de familiares de los que murieron en los atentados que quisieron acudir a la Zona Cero para honrar su memoria cogían aliento. Fueron cuatro silencios cargados de lágrimas, recuerdos y gestos políticos en el quinto aniversario de estos atentados justo cuando resta mes y medio para las elecciones de mitad de legislatura en las que están en juego un tercio del Senado y la Cámara de Representantes del Congreso de Estados Unidos. Estos silencios, a su manera, sobrecogían a América mientras era transportada a los momentos terribles de los golpes certeros contra Nueva York, el corazón de la economía del Imperio.

«Una lucha por la civilización»
El presidente de EE UU asistió a las ceremonias de los tres sitios donde tuvieron lugar los impactos de los atentados del 11 de septiembre -World Trade Center, Pentágono y Shanksville, Pensilvania, donde se estrelló el vuelo de United 9-. Después, a las 21:00 horas (3:00 de la madrugada en España) se dirigió a la nación en un discurso retransmitido por todas las televisiones en horario de máxima audiencia, donde recordó a las víctimas y la guerra global contra el terror.

Bush aseguró que «nos encontramos en una guerra que fijará el rumbo de este siglo y decidirá el destino de millones». El mandatario hizo hincapié en el hecho de que la amenaza terrorista continúa y la lucha contra este fenómeno «no ha acabado». La guerra contra el terrorismo, afirmó, es «una lucha por la civilización», en la que «estamos combatiendo por mantener el estilo de vida del que disfrutan los países libres». El presidente lanzó un llamamiento a la unidad de los estadounidenses, a los que recordó que «nos queda un camino difícil».

Fueron alrededor de cuatro horas de ceremonia en la Zona Cero de Nueya York para recordar a las 2.749 víctimas que perdieron la vida en los atentados del 11 de septiembre de 2001. Los familiares leyeron los nombres de sus seres queridos, homenajes solamente interrumpidos por los cuatro momentos de silencio que marcaron las horas de los impactos y los colapsos de las torres. A Bush, que acudió con la primera dama, le acompañaron durante la ceremonia el gobernador del Estado de Nueva York, George Pataki, el actual alcalde de la ciudad neoyorquina, Michael Bloomberg, y el que estaba al frente de la urbe en el momento de los atentados, Rudolph Giuliani. «Hemos venido a recordar el valor de aquéllos que hemos perdido, aquéllos que fueron a trabajar ese día», apuntó Giuliani durante la ceremonia.

Amy Krast se ha trasladado desde Virginia a Nueva York el fin de semana para rendir homenaje a su sobrino Peter. Tenía 21 años cuando murió. Trabajaba en una de las torres. Acababa de empezar. Amy apenas puede contener las lágrimas cuando habla de su sobrino, las cuales le traicionan en el último momento. «

Mejorar las relaciones
Nunca le voy a olvidar y tengo fotografías en todas partes. Él tendría ahora 25 años. No podía creer que ya no esté». Después de los cambios que se han sufrido durante los últimos años, Amy indica que «no creo que los sistemas de seguridad vayan a hacer que estemos más seguros. Creo que tenemos que mejorar nuestras relaciones con el resto de los países alrededor del mundo y dejar de abusar del poder que tenemos. Hay que ayudar a la gente, construir amistades. Creo que podría funcionar de esa manera. Pero, no me siento segura, no pienso en eso mucho... Hay que dejar de enfadar a todo el mundo. Nosotros no somos mejores que los otros», aconseja. En cambio, Terri Borst sí se siente mucho más segura cinco años después de los ataques. «Ahora, me siento más segura. Tengo confianza en lo que Estados Unidos está haciendo. Está mejorando».

Al vicepresidente Dick Cheney y al secretario de Defensa Donald Rumsfeld les tocó acudir a la ceremonia del Pentágono, donde perdieron la vida 184 personas que iban en el avión que se estrelló contra el edificio federal. «Hemos visto que hay un enemigo cuyas ambiciones no tienen límites», indicó el vicepresidente estadounidense.

También en Shanksville, donde se estrelló el cuarto avión, se rindió tributo a sus víctimas, las cuales se rebelaron contra los secuestradores, aunque no pudieron hacer nada para salvar su vida. Su avión se estrelló mientras se dirigía hacia Washington.

Juna Douglas jamás se pierde las ceremonias en recuerdo de los que murieron. Han pasado cinco años, pero, a su juicio, es como si de alguna manera se hubiese detenido el tiempo. «No me siento diferente de cómo me sentí hace cinco años. Cada día es un desafío. No se sabe cuándo va a ocurrir algo. Pero hay que vivir cada día. Hay que seguir adelante, hay que superarlo. Pero, es difícil. No me siento más segura. No se puede controlar a cada persona que viene y va. Ahora vivo cada momento como si realmente fuera el último», explica Juna mientras apunta que le podía haber tocado a cualquiera.

«Mami, se quema»
Cynthia Velázquez tenía que haber estado en el piso 107 de la Torre Sur. Pero cambió su turno porque estaba muy cansada. Era feliz mientras atendía a los turistas del observatorio. Su jefe y cuatro compañeros murieron en los ataques. «Dios sabe lo que hace. Me quedé para descansar y mira... He sufrido bastante. Entonces, mi hija tenía 3 años. Ese día, ella estaba con su abuela y se pusó muy nerviosa porque cuando vio las noticias pensaba que yo estaba muerta. Decía: “Mami, se quema”. No pude ir a recogerla porque no había medios de transporte, pero pude hablar con ella para que supiese que yo estaba bien y que su padre también estaba bien. Todo esto es muy difícil. Mis amistades desaparecieron, pero bueno, tienes que cambiar. Sabes que lo material va y viene. Las personas que tienes al lado se van. Y creces como persona. Ahora, valoro más a mi familia, mis amistades... Sé que mañana te mueres y te vas y dejas cosas sin hacer y no le dices a la gente lo que la quieres», admite Cynthia mientras mira hacia el lugar donde se ubicaban las torres. «Me encantaba mi trabajo. Conocía personas de todo el mundo y desde ahí arriba podía ver el mundo completo». Han sido días de jornadas de reflexión, conferencias, vigilias, exposiciones, misas y actos en recuerdo de las víctimas.

La joven Christina Pontikis, de la universidad Pace Nueva York, ha organizado una de las vigilias por las víctimas. Su universidad está justo al lado de la Zona Cero. Admite que la gente «se quiere olvidar, pero hay que seguir. Recuerdo a la gente que tenía mucho miedo. Fue triste. La universidad perdió alumnos. Algunos trabajaban allí como becarios. Fue su primer trabajo. Todavía siento algo en el estomágo cuando veo las 9.11 en el reloj».

Otros neoyorquinos, como es el caso de Catherine Ragland, miran hacia adelante. Ella reconoce que «estoy cansada de todo esto. El otro día vi en la revista Time Out una agenda con las ceremonias. Había tantas… No entiendo. A veces, los estadounidenses nos comportamos como si nuestras vidas fuesen más valiosas que las de los demás. Nadie habla de lo que pasa en lugares como Sudán, pero claro, muchos ni siquiera saben dónde está, por eso no pueden hablar…».

La AVT convoca su sexta marcha en plena crisis del «proceso»
Batasuna culpa en Madrid al Gobierno de «bloquear» las negociaciones
D. Valdecantos / R. N.  La Razón 12 Septiembre 2006

mADRID- De nuevo en la calle. La Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) ha convocado una nueva marcha en contra de la negociación con ETA. Será en Sevilla el próximo domingo 1 de octubre y se convertirá en la tercera manifestación que organiza este colectivo desde el anuncio del alto el fuego. Y la sexta desde que gobierna el PSOE. El recorrido no está decidido, aunque los organizadores esperan la asistencia de destacados miembros de la cúpula «popular». Al igual que en la anterior marcha, ésta contará con dos lemas: «Rendición, en mi nombre no» y «Queremos saber la verdad».

La convocatoria surge en un momento delicado del denominado «proceso de paz», ya que aunque José Luis Rodríguez Zapatero adelantó la semana pasada en una entrevista a un semanario alemán que las conversaciones con la banda eran inminentes, el recrudecimiento de la «kale borroka» , los enfrentamientos y las amenazas en los juicios de algunos presos, la huelga de hambre de Iñaki de Juana Chaos y las continuas declaraciones de miembros de Batasuna, que consideran que las negociaciones están «bloqueadas», no dibujan un panorama favorable en este momento.

«Los planes ”b” no funcionan»
Ayer mismo, Pernando Barrena volvía a remover las aguas, esta vez en Madrid, al insistir en que el proceso estaba paralizado por las «medidas dilatorias» del Gobierno. Además, el dirigente de Batasuna volvió a lanzar una amenaza velada al Gobierno y explicó que se equivoca quien piense que hablar de crisis tan sólo cinco meses después del anuncio de tregua responde a la precipitación o a los nervios.

El líder de HB fue todavía más explícito y dijo que «los planes “b” nunca funcionan». Así, explicó que por plan «a» se entiende «el respeto a los derechos básicos» de los vascos, entre ellos, la autodeterminación, y que el «b» consiste en dar una salida al tema de los presos y convertir a Batasuna en un partido legal, lo que rechazó de plano si no viene acompañado del «derecho a decidir». Barrena hizo estas declaraciones en una comparecencia en la que estuvo acompañado por el dirigente de Sinn Fein, Alex Maskey con quien se reunió ayer.

Nada más finalizar esta rueda de prensa, la asociación Dignidad y Justicia presentó un escrito en la Audiencia Nacional en el que pide a Garzón que cite a declarar como imputado a Barrena por un delito de desobediencia, al haber incumplido el auto de suspensión de actividades que pesa sobre la formación, informa Europa Press.

La «nueva España» vuelve al Congreso
Tras la de Cataluña, la Cámara Baja tramitará otras cuatro reformas estatutarias antes de fin de año
Baleares presenta hoy su proyecto, y el de Andalucía empieza a discutirse esta semana
E. Fuentes  La Razón 12 Septiembre 2006

madrid- La semana pasada empezó en el Congreso el primer curso político sin la «amenaza» del interminable trámite del Estatut. Pero si por casualidad le inquieta el futuro laboral de Alfonso Guerra y el resto de sus compañeros de la Comisión Constitucional ante el enorme «vacío» dejado por el polémico proyecto catalán, deje de preocuparse: el debate sobre el modelo territorial va a seguir muy de moda en la Cámara Baja durante el otoño. Tanto, que la comisión que dirige el ex vicepresidente del Gobierno tendrá que tramitar antes de que acabe el año hasta cuatro reformas estatutarias procedentes de otras tantas comunidades.

El «consenso» balear
Hoy mismo desembarcará en la Cámara Baja Jaume Matas para defender la toma en consideración del nuevo Estatuto de la comunidad que preside, Baleares. Y, salvo sorpresa mayúscula, el «sí» de los diputados será casi unánime. No en vano, la reforma viene apadrinada por los votos favorables de socialistas y populares, además de Unión Mallorquina. Pero este consenso no garantiza del todo una plácida tramitación del texto. La dirección nacional del PP tuvo que frenar el intento de Matas de incluir en el proyecto una financiación «a la catalana», y además el acuerdo entre los dos grandes -que estuvo a punto de romperse a última hora en el Parlamento balear- sufre constantes vaivenes en los últimos días. Suficientes argumentos para dar picante a una tramitación en la que todos se muestran dispuestos a «mejorar» lo pactado: inversión de 3.000 millones de euros en las islas durante los próximos diez años, participación en la gestión de los aeropuertos, traslado de competencias al Consell de Formentera o creación de una Policía Autonómica.

«Realidad nacional» andaluza
El Estatuto de Andalucía, «apadrinado» por Manuel Chaves, es el primero de esta nueva hornada. Antes del verano, el Parlamento andaluz remitió a Madrid los 240 artículos del nuevo proyecto, que fue admitido a trámite en el Congreso tras escuchar las razones de los tres grupos proponentes -PSOE, PP y Partido Andalucista-. La sesión sirvió para confirmar que la guerra abierta entre socialistas y populares a raíz del Estatuto catalán vivirá una nueva batalla a cuenta de la reforma andaluza, centrada sobre todo en la polémica definición del territorio como «realidad nacional». Ahora los populares quieren rescribir todo lo que el Estatuto andaluz ha «copiado» al catalán, mientras que el Partido Socialista intentará incluir más referencias a la unidad de España y eliminar el plazo de seis meses para que el Estado abone a Chaves la «deuda histórica».

Agua blindada para Aragón
El pasado mes de junio, el Pleno de las Cortes de Aragón aprobó por unanimidad su nuevo marco estatutario. A priori, no parece que sus autores tengan que preocuparse en exceso por los recortes en sus principales reivindicaciones -sobre todo el «blindaje» de 6.500 metros cúbicos de agua del Ebro- aunque quizá el problema pueda venir por su colisión con otros estatutos -léase el catalán- en su aspiración de garantizar la unidad del Archivo de la Corona de Aragón. Empezará a discutirse en octubre.

Canarias, vocación «atlántica»
Aunque Canarias está ahora mismo más preocupada por el drama de la inmigración ilegal, su parlamento tampoco descuida el nuevo Estatuto, que se aprobará este miércoles sin el apoyo del PP. El texto, que define las islas como «archipiélago atlántico», reclama más competencias en puertos y aeropuertos y mantiene el Régimen Económico y Fiscal (REF) propio, llegará al Congreso en noviembre.

Terrorismo
DIGNIDAD Y JUSTICIA DENUNCIA A PERNANDO BARRENA
Ha participado en una rueda de prensa en nombre de Batasuna
Minuto Digital 12 Septiembre 2006

La asociación “Dignidad y Justicia” presentó ayer un escrito ante el Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, en el que pide al juez instructor Baltasar Garzón que cite a declarar como imputado a Barrena, por un delito de desobediencia, “al haber incumplido el auto de suspensión de actividades que pesa sobre la formación con la celebración de la rueda de prensa en Madrid”.

Igualmente, “Dignidad y Justicia”, que ejerce como acusación popular en la causa contra Batasuna, solicita al magistrado que requiera al Servicio de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, a la Unidad Central de Inteligencia (UCI) y al Servicio de Información de la Guardia Civil para que informe sobre dicho acto, en el que participó el parlamentario norirlandés del Sinn Fein Alex Maskey.

El escrito de Dignidad y Justicia recuerda que Barrena forma parte de la nueva Mesa Nacional de Batasuna, elegida tras el auto de prórroga de suspensión de actividades de Batasuna de 17 de enero de 2006, dictado por el juez de la Audiencia Nacional, Fernando Grande-Marlaska. Asimismo, insiste en que la citada rueda de prensa “constituye un acto de los prohibidos por dicha resolución”.

El dirigente de la ilegalizada Batasuna, Pernando Barrena, dijo , en lo que pareciera una tibia defensa de los hechos de violencia callejera del fin de semana, que la actual “kale borroka” se sitúa en "un contexto político convulso", y añadió que "en todo proceso de tensión lo nuevo no acaba de nacer y lo viejo no acaba de morir".

Asimismo, interpretó que el "bloqueo" que vive en estos momentos el proceso iniciado tras el anuncio de alto el fuego por parte de ETA tiene una "significación especial", porque lo que está en juego son los "esquemas de resolución" del conflicto.

Según el periódico Granada Digital, el dirigente advirtió asimismo que “se equivoca quien piense que hablar de crisis a tan sólo cinco meses del anuncio de tregua responde a la precipitación o a los nervios por alguna de las partes”.

En una rueda de prensa organizada por el Centro y Asesoria de Estudios Sindicales (CAES), junto al dirigente del Sinn Fein Alex Maskey, Barrena manejó una idea principal: el motivo del bloqueo actual se debe a las "maniobras dilatorias" del Gobierno y del PSOE “para no poner en marcha la mesa de partidos”.

“Los planes B no funcionan”
La celebración de la rueda de prensa tuvo lugar después de la sesión del “macrojuicio” que sigue la Audiencia Nacional contra el supuesto entorno de ETA. En la vista oral compareció como testigo a propuesta de la defensa el propio Alex Maskey.

En un claro mensaje al Gobierno, Barrena dijo que "los planes B nunca funcionan". Así, explicó que por plan A se entiende "el respeto a los derechos básicos" de los vascos, entre ellos, la autodeterminación, y que el B consiste en dar una salida al tema de los presos y convertir a Batasuna en un partido legal, lo que rechazó de plano si no viene acompañado del "derecho a decidir".

Añadió también que la situación de los presos y la legalización de Batasuna representan un esquema de negociación sobre "consecuencias del conflicto" y no sobre sus "raíces políticas". Por si acaso, reiteró que la izquierda abertzale continúa con la "luz verde" encendida y adelantó que mantendrá la interlocución "con todos".

La Ley de Partidos, según Barrena, es "una cortina de humo del Gobierno sobre algo más serio y estructural", y le preguntó al Ejecutivo: "¿Cómo pretenden llevar a cabo un proceso de paz si una de las partes está ilegalizada y compareciendo en la Audiencia Nacional casi mensualmente, con riesgo de cárcel para sus miembros?". La única salida, añadió, es que se garantice a las personas que se ven representadas en Batasuna y en este "contexto político", su derecho “al sufragio activo y pasivo”.
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