AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 13 Septiembre  2006
La negociación con la ETA viene de atrás, de muy atrás
EDITORIAL Libertad Digital 13 Septiembre 2006

El que fuese fundador de ETA y actual líder de la formación independentista Aralar, Julen Madariaga, dio ayer el último y definitivo argumento a los que, como nosotros, estamos convencidos de que la negociación con ETA empezó mucho antes de que Zapatero llegase al Gobierno. Como ya hemos apuntado en otras ocasiones, los contactos entre el Gobierno actual y la banda asesina se remontan a los tiempos en que los socialistas decían cumplir y respetar el Pacto Antiterrorista. Nos quedábamos cortos.

Lo que Madariaga nos reveló ayer es que a Zapatero y compañía no le hizo falta ni llegar al Gobierno, tenía claro este punto de su programa desde que ocupaba las bancas de la oposición. No lo hizo público entonces porque sabía que semejante vileza bien podría pagarla en las urnas y porque, en las semanas previas al 11-M, la ETA seguía siendo para el PSOE –al menos de boquilla–, un infame hato de criminales con los que no se debía ni hablar.

Desde el momento en que se hicieron con el poder del modo y manera por todos conocidos, dio comienzo la maniobra de distracción que ha conducido a la situación actual, en la que la ETA respira aliviada, se manifiesta por la calle y sus cachorros vuelven a hacer de las suyas los fines de semana. No existe precedente de un engaño igual en lo que llevamos de alternancia democrática. Partiendo del hecho que el terrorismo es una de las principales preocupaciones de los españoles, llegar a las elecciones con un programa público y otro secreto es un insulto a todos y cada uno de los votantes socialistas del 14 de marzo, una golfería de la que nadie parece ruborizarse. Ni en Ferraz, ni en Moncloa.

Hasta que Zapatero anunció formalmente su intención de negociar con los asesinos, parte del PSOE había dado señales de vivir a disgusto con el pacto que mantenía con el PP en materia antiterrorista, pero sus líderes se guardaban mucho de siquiera insinuar que la entrega se terminaría consumando. A día de hoy la rendición está en curso y un antiguo etarra ha destapado la que quizá sea la peor y más abyecta mentira de Zapatero hasta la fecha. Nadie ha dado la cara para desmentirlo, quizá porque Madariaga tenga pruebas de lo que dice y esté, simple y llanamente, chantajeando al Ejecutivo o tomándose cumplida venganza por la operación antiterrorista de la juez Le Vert en el mes de junio.

La banda sabe más de lo que a Zapatero le gustaría y, de verse a las puertas de su desaparición, se ha convertido en factor clave en la gobernabilidad de España. La mutación empezó entonces, en los meses que antecedieron a las elecciones de marzo. Las causas las desconocemos, pero bien podemos intuirlas y cada uno se hace ya sus propios cálculos y sus propias suposiciones. Este Gobierno trilero y mentiroso, ni en los unos ni en las otras, sale bien parado.

Descubierto el pastel de la mentira
Ignacio Villa Libertad Digital 13 Septiembre 2006

Las declaraciones de Julen Madariaga, uno de los fundadores de ETA, explicando que el PSOE le pidió mediar ante los terroristas antes de las elecciones de 2004, son una prueba más de la mentira y la manipulación a la que este Gobierno tiene sometido a todos los españoles. Madariaga además ha especificado que Rodríguez Zapatero, entonces líder de la oposición, estaba al corriente de esa petición.

Estas afirmaciones de quien ahora es miembro de la formación política Aralar evidencian que este ejecutivo miente ahora y mentía antes, cuando el partido socialista estaba en la oposición. Es tal la maraña de falsedades, de ocultaciones y de falsificaciones que utilizan Zapatero y los suyos, que llega un momento en el que es imposible encontrar en su actitud un ápice de verdad y de rectitud en sus intenciones.

¿Qué hacía el PSOE hablando con ETA en secreto, mientras promovía el pacto antiterrorista? ¿Buscaba en ese pacto información privilegiada que después pudiera compartir con los terroristas? ¿Intentaba buscar una imagen de consenso con el Gobierno del Partido Popular, para encubrir sus objetivos de negociar con los terroristas etarras? Después de esto, Zapatero queda moralmente inhabilitado para seguir en el Gobierno. Mentir de esta forma sobre asunto tan grave y hacerlo tan conscientemente hacen del que en aquel entonces era ya líder del PSOE un personaje cuando menos incapaz de gobernar para todos los españoles. Es una mentira que cierra cualquier puerta de rectificación en el futuro.

Madariaga ha descubierto el pastel de Zapatero y de paso le ha recordado que el fango de las mentiras por sus pactos con ETA le llega hasta el cuello. El presidente del Gobierno está atado de pies y de manos por su propias falsedades. Los terroristas y su entorno lo tienen a su merced. Si Zapatero no obedece a la banda terrorista, estos pueden contar la verdad. Y entonces será el final. ¿Y qué podemos esperar de un Partido que ha pactado con los terroristas a escondidas? Absolutamente nada. ¿Quién puede esperar que investiguen el 11 de marzo? Absolutamente nadie. Estamos ante el Gobierno de la mentira y nuestra única salida es poder desenmascararla.

Zapatero violó el Pacto Antiterrorista con ETA antes del 11-M
Elsemanaldigital.com  13 Septiembre 2006

El dirigente del partido abertzale Aralar, y miembro fundador de la banda ETA, Julen Madariaga, reside confinado en París por disposición de la juez antiterrorista francesa Laurence Le Vert. Ayer martes, en declaraciones a un medio de comunicación vasco, reveló que, antes de los atentados terroristas del 11 de marzo y de las Elecciones Generales del 14 de marzo de 2004 que dieron la victoria al PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente del PSE, Jesús Eguiguren, le pidió que estableciese contactos entre ETA y el PSOE.

La información no es estrictamente novedosa. Sin embargo, la novedad radica en los detalles concretos ofrecidos a la opinión pública y en las implicaciones políticas de esta relación "peligrosa". Para empezar, Eguiguren habría confirmado a Madariaga que actuaba en nombre y representación de Zapatero, y esto antes de que ninguna encuesta diese al PSOE como vencedor en las elecciones de 2004. Para continuar, según Madariaga su negativa a mediar entre ETA y PSOE pudo ser la causa de su implicación en la operación antiterrorista de inicios del verano contra el aparato de extorsión de ETA. Hay que recordar que otros notables nacionalistas cercanos a Aralar fueron implicados en la misma trama, hasta ese momento respetada.

Madariaga "se sintió traicionado", y es lógico que lo sintiese ya que los que aspiraban a emplearlo como mediador lo sometieron a persecución. Pero la verdadera deslealtad es diferente: si lo que Madariaga afirma es cierto aunque sea en una pequeña parte supondría una violación total por parte de Zapatero y el PSOE del Pacto Antiterrorista suscrito con el Partido Popular. Ese pacto acorraló a ETA e hizo cercana su derrota. Imaginemos sólo por un momento cómo habría reaccionado la opinión pública si hubiese sabido antes de las elecciones que Zapatero era desleal en materia antiterrorista y trataba de acercarse a ETA.

José Luis Rodríguez Zapatero ha quedado en evidencia. Al testimonio de Madariaga no bastará oponer otras declaraciones tranquilizadoras, porque su gravedad y verosimilitud son excesivas. El Gobierno tiene sólo un camino seguro para desmentir a Madariaga, y éste es el terreno de los hechos. Madariaga considera que "el proceso de negociación está pudriéndose", y Zapatero –cuya principal obligación es la seguridad y la libertad de los españoles- tiene que hacer visible, en ese cara a cara que sólo él ha deseado, que es un hombre firme. Si demuestra no serlo, prestará alas a las peores suposiciones que puedan hacerse a partir de las palabras del etarra Madariaga.

El chantaje como norma
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 13 Septiembre 2006

LA filosofía de Zapatero ante los problemas se resume en una fórmula muy simple: ceder. ¿También ante el terrorismo? También. Se lo dijo hace unos días a los otros 24 jefes de gobierno europeos con la autoridad que le da ser el representante del país que sufre a ETA desde hace cuatro décadas y que ha sido castigado con el atentado mayor de la historia, el 11-M.
Así que Zapatero utilizó la dudosa autoridad que le da ser el gobernante de un país lacerado por esta peste para dar los siguientes consejos a los atónitos oyentes. En primer lugar -dijo- hay que estudiar las razones del terrorismo, explicarse el fenómeno y tratar de comprenderlo. En segundo lugar, las medidas correctoras deben ser sensatas. Aprovechó la ocasión para vender la receta de la «alianza de civilizaciones» en relación con el terrorismo islamista.

Es normal que un español con la cabeza bien puesta se sienta afectado en su autoestima al ver cómo queda su presidente en una circunstancia como esta. Pero, dejando el orgullo personal y colectivo al margen, ¿cómo encajar este estúpido buenismo con las escenas que protagonizan en la Audiencia Nacional las bestias etarras, las amenazas terribles a los magistrados, la humillación a la dignidad de las instituciones?

Zapatero vino a decir en la reunión de mandatarios europeos que hay que conocer las razones históricas de ETA (de su «lucha», de sus «objetivos», de sus «razones»...) para aplicar las medidas sensatas y adecuadas.

¿Hasta dónde nos llevará Zapatero con unas soluciones hechas de comprensión y cesión? O, dicho de otro modo, ¿hasta qué extremos «cederá» la sociedad española?

Para que Cataluña (los socialistas y los nacionalistas, quiero decir) se sintiera «cómoda en el Estado» se le ha concedido el Estatuto, que, por generoso, hace innecesaria la independencia según Maragall. Es un Estatuto de privilegios, de cesiones. Para resolver «el problema catalán» va a llover maná al otro lado del Ebro. O sea, con el dinero del resto de los españoles.

¿Cuánto tiempo funcionará esta fórmula de Zapatero, comprensiva y sensata, de tener contentos a unos por el sencillo método de ceder a cuenta de los derechos de los demás? Dicho de otro modo: ¿serán sensibles los españoles al ejercicio del derecho de autodeterminación del País Vasco a cambio de la «paz»? En otro orden de cosas, cuando todos los «territorios» lleguen a darse cuenta de que el único método que aquí funciona es el del chantaje, ¿será posible la convivencia entre españoles?

Bailando al ritmo de ETA
Vicente A. Carrión Martínez  Periodista Digital 13 Septiembre 2006

No es ningún Danubio azul, como mucho el Vals Triste. Porque es triste el espectáculo de ver a un Gobierno de España bailando al ritmo que le marca ETA. Es triste ver como su pareja le pone en evidencia y va descubriendo que esta relación no es de ahora, sino que lleva años gestándose.

Se ha descubierto lo que ya presuponíamos. La traición del PSOE y su falta de lealtad al firmar acuerdos con los terroristas, mientras por el otro lado engañaba al PP firmando el pacto de la lucha antiterrorista. Se ha descubierto que la palabra de Zapatero no vale nada, porque carece del Honor para darla y del prestigio para creer en ella.

La única duda es hasta dónde estaba dispuesto Zapatero a conceder a ETA en fase elctoral, previa a los atentados. ¿Cómo podía asegurar que iba a aganar, cuando todas las encuestas y sondeos de opinión le daban como seguro perdedor?. Solo un hecho hizo cambiar de un modo radical ese pronóstico, el atentado terrorista mas grande sufrido en España, las jornadas de contaminación política y la celebración de unas elecciones en un ambiente crispado y manipulado sentimentalmente.

Han pasado dos años y aún están sin esclarecer muchos puntos de ese atentado, los mas importantes, quién lo mandó ejecutar, quienes lo hicieron, con qué medios. Ha habido demasiadas lagunas, perjurios y falsificación de pruebas para poder confiar en un Sumario que tiene los pies de barro.

Pues por fin está Zapatero con su pareja, ha empezado la música y es ETA quien tararea y lleva el baile. Mientras, en la calle, la presión de los etarras sigue y su descaro es mayor, ante la inacción de quien tiene el deber de no permitirlo.

Tristes horas esperan a España, como ese Val triste que está bailando Zapatero.

Una historia de contactos
Raúl González Zorrilla  Periodista Digital 13 Septiembre 2006

Los terroristas de ETA son unos asesinos, pero no suelen ser mentirosos y, por ello, cuando el ex etarra Julen Madariaga, ayer miembro destacado de la banda terrorista, posteriormente dirigente destacado de la formación Aralar y hoy retenido en Francia por su inculpación en la trama de extorsión financiera desarrollada por los criminales, afirma que el PSOE le pidió a comienzos del año 2004 que sondeara la posibilidad de mantener contactos con la dirección de ETA es muy probable que esté diciendo la verdad.

Más aún cuando sabemos que Jesús Eguiguren, uno de los líderes más destacados del Partido Socialista de Euskadi y según Madariaga autor de la petición de reunión con los etarras, llevaba buscando este encuentro desde el año 2000, fecha en la que los socialistas vascos ya manejaban varios documentos que propugnaban el giro vasquista que posteriormente habría de dar el partido tras llegar José Luis Rodríguez Zapatero a la secretaría general del PSOE en el año 2000 y Patxi López a la secretaría general del PSE en el 2002.

Es un hecho cierto que el PSOE ha sido infiel y desleal con el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo que firmó junto con el PP el 8 de diciembre de 2000, prácticamente desde los primeros pasos del mismo y, especialmente, tras la salida de Nicolás Redondo de la secretaría general de los socialistas vascos en 2002. Pero lo que más llama atención es este empeño del PSOE por mantener contactos con ETA en un periodo de tiempo que puede cifrarse de cinco años (2000-2005) y en el que la organización criminal pasó de cometer 22 asesinatos en 2000 a ninguno en 2005. Un elemento importante a tener en cuenta para comprender esta estrategia es que estos primeros contactos del PSE con el entorno de los criminales comienzan a llevarse a cabo a partir de que José Luis Rodríguez Zapatero fuera nombrado secretario general del PSOE el 22 de julio de 2000, nombramiento que, además, se produjo después de que la lista del actual presidente compitiera, entre otras, con la candidatura de Rosa Díez, quien hasta entonces había abanderado una línea claramente constitucionalista de lucha contra el terror, en colaboración con el Partido Popular y siempre priorizando la lucha policial y judicial contra los criminales de ETA.

Concretamente, fuentes del Partido Socialista de Euskadi conocedoras del proceso me explican que, a grandes rasgos, los acontecimientos habrían ocurrido de la siguiente manera.

Durante los últimos años de la década de los noventa del pasado siglo, la corriente más vasquista o nacionalista del PSE habría manejado diferentes documentos que describían distintos escenarios posibles para la “normalización de Euskadi”. Personalmente, pude leer algunos de estos borradores y en ellos, además de calificarse la actividad terrorista de ETA como de “violencia política”, ya se abogaba por trabajar para dar algún tipo de satisfacción a algunas de las reclamaciones clásicas de los asesinos, como las relativas a la configuración del territorio de Euskadi y a la “autodeterminación del pueblo vasco”. Bajo la dirección de Nicolás Redondo, como Rosa Díez defensor a ultranza de mantener una línea clara de firmeza democrática frente al terror, la corriente más nacionalista del PSE, liderada por Jesús Eguiguren y Gema Zabaleta, habría permanecido oculta y callada, aunque no inactiva, ya que habría comenzado a lanzar señales a Batasuna para un posible mantenimiento de contactos.

A partir del año 2000, con José Luis Rodríguez Zapatero ya en la secretaría general del PSOE, esta corriente vasquista se habría visto avalada en sus objetivos y, para poner éstos en marcha, el primer paso consistió en desbancar a Nicolás Redondo de la dirección de los socialistas vascos. Esto se logró en 2002, después de que la organización nacional del PSOE echara mano de sus estrechas relaciones con el Grupo Prisa de medios de comunicación y pusiera en marcha una campaña de graves difamaciones contra Redondo a través, especialmente, de la Cadena SER. Las maledicencias (que apunto estuvieron de alcanzar a las hijas pequeñas del líder socialista) dieron sus frutos y Nicolás Redondo fue desbancado de la secretaría general del PSE para ser sustituido por Patxi López, una persona hasta entonces gris dentro del partido, pero de plena confianza de Jesús Eguiguren y de José Luis Rodríguez Zapatero.

De esta forma, para 2002 ya se habían eliminado todos los obstáculos que podían existir para el establecimiento de los primeros contactos entre el PSE y Batasuna-ETA, y Jesús Eguiguren y Arnaldo Otegui tenían las manos libres para profundizar en unas conversaciones que, a la postre, terminarían con la declaración del “alto el fuego permanente” del pasado mes de marzo por parte de la banda terrorista y que más tarde culminarían con la primera reunión pública entre el PSE y la ilegalizada Batasuna que tuvo lugar el pasado mes de julio.

Rubianes, Diada y otras esquizofrenias
Jorge Moragas  Periodista Digital 13 Septiembre 2006

En ocasiones la política se asemeja más a un manicomio en régimen abierto que a aquella noble disciplina donde se suponía que reinaba la razón.Veamos algunos ejemplos.Un cómico gallego despotrica contra "la puta España" y luego lloriquea cuando el Teatro Español prescinde de sus servicios. Lo cierto es que Rubianes no era un mal cómico hasta donde yo sé. Recuerdo un monólogo suyo un pelín surrealista en el que relataba una fiesta que organizaban las tapas de un bar cuando su dueño cerraba el local. Entonces sí,todo era muy español. [diada] Tenía gracia aquel tipo explicando como los calamares bailaban con los boquerones mientras los mejillones tocaban las castañuelas.

El tiempo transcurrió y su conflicto identitario no tardó en aflorar en toda su crudeza. Rubianes se presentó en TV3 sin saber cual de sus multiples identidades hablaba por su boca, pero arrastrado por el envolvente ambiente nacionalista del plató, despejó su duda existencial, y entre ser un rovellón catalán o ser un níscalo español, el gallego se decantó en favor del primero cargando toda su bilis contra el segundo. Seguramente no se dió cuenta que ambos nombres identificaban al mismo hongo, del mismo modo que no hay en esencia ninguna diferencia entre ser una tortilla española o ser una tortilla de patatas. Se trata de un trastorno bipolar muy frecuente en mi tierra en donde el equilibrio de identidades es complicado cuando el entorno político y mediático te exige fidelidad a una sola bandera para seguir enchufado a la mamandurria de la subvención pública. Es igual de letal para el equilibrio sentimental que preguntarle a un niño ¿a quíen quieres más a papá o a mamá?.

En todo caso, queda algo por aclarar y es si Pep Rubianes ha trincado indeminización o no por suspender su función. No me negarán que sería el colmo de la esquizofrenia que toda esta pirueta le hubiera reportado al cómico de marras beneficio pecuniario sin contraprestación laboral alguna. En todo caso, lo que yo tengo claro es que el origen de todo este lamentable espectáculo reside en el mercadeo y confusión de identidades auspiciado por un Gobierno que lejos de tranquilizar la convivencia, alimenta el enfrentamiento entre territorios, identidades y sentimientos. El resultado es que hoy, y que me perdonen los colchoneros, resulta más complicado ser español que ser del Atlético de Madrid.

Y mientras tanto, florece la tolerancia en el oasis y sino vean el odio que alimenta la quema de la bandera constitucional de España en el día en que se conmemora la derrota de la Cataluña de la España de los Austrias contra la España de los Borbones. Lo dicho, manicomio en régimen abierto y las tapas españolas bailando encima de la barra libre del bar.

El Rubianes lo será usted
Por ANTONIO BURGOS ABC 13 Septiembre 2006

NO pensaba escribir este artículo. No pensaba dedicar una sola línea al felón Rubianes. Por una razón de geografía comparada. Si España fuese esa democracia tan consolidada como alardeamos ante todas las dictaduras tercermundistas, ni ABC tenía que haber escrito un editorial, ni yo ni nadie una sola línea de artículo acerca del derecho de amparo a los desleales concedido con dinero público en un teatro que para más inri se llama Español. Si España fuese como las democracias a las que les va perdiendo la visión de la matrícula, quien ya hace muchos meses que habría escrito sobre Rubianes hubiese sido quien debía: el fiscal general del Estado. Y como las balas, en cuanto ofendió desde TV3 a la constitucional Patria común e indivisible y a todos los españoles. El fiscal, en tal descabelladísima y nada realista hipótesis, no habría escrito ni un editorial ni un artículo, sino un auto de procesamiento, acusando al cómico de lo que antiguamente se llamaba lesa patria.

No me imagino a los articulistas franceses ni a los columnistas americanos ganándose jornales a costa de un comediante que en una televisión pública le hubiera llamado prostituta a la Marianne o deseado que capasen a Tío Sam por el expeditivo método de la colocación de explosivos en sus partes... de la victoria.

He de confesar que ando corto con agua de imaginación. Tampoco me imaginaba por mucho que echase a volar mi fantasía que tras los insultos a España con un lenguaje tabernario o burdelesco iban a salir jóvenes dirigentes socialistas con una camiseta asegurando que «Todos somos Rubianes». Ah, no, mire usted: por ahí sí que no paso. De ninguna de las maneras: el Rubianes lo será usted. Porque no vea usted el concepto que tenemos la mayoría de españoles del rubián, que hasta suena a insulto histórico-artístico de novela de Pérez Reverte:

-¡Rubián, que estás hecho un rubián! Y usted no se ría, que también es un pedazo de rubián. Están ustedes dos hechos un buen par de rubianes...

Si Rubianes es un rubián y aseguran también serlo los chavales socialistas catalanes de la igualitaria camisería demagógica, quienes se han tirado de espontáneos en el insulto a España, somos infinidad más los que no estamos en absoluto dispuestos a que nos igualen en ofensas a la Patria y a los españoles. Algunos somos tan raritos que sentimos orgullo de la Patria, vamos, como si fuéramos norteamericanos o franceses, unos bichos raros así. ¡Hombre, hasta ahí podía llegar la ola de igualitarismo paritario que nos invade, que a todos nos consideraran Rubianes!

Camiseta rubianesca del Día de Cataluña que me distrajo bastante del espectáculo de la anual entrega floral, como de Virgen de los Desamparados o de Virgen del Pilar por lo civil, ante el monumento de Casanova. Casanova, cada 11 de septiembre, se revolverá en su tumba ante el concurso de horteradas de las ofrendas florales. A esa cima de horteridades no llegan ni los béticos recalcitrantes, cuando llevan flores a la tumba de un ser querido en forma de ramo con el escudo del Manque Pierda.

Estaba yo viendo esa batalla de flores en plan hortera, a cuál más cursi la de cada partido y sindicato, como cajas de bombones con claveles, y me estaba diciendo: «Ya verás, ya verás cómo de un momento a otro traen una bandeja de flores con el escudo del Barcelona...» Pero nunca llegó la horterada en forma de escudo del Barcelona. Llegó la camiseta igualitaria de la felonía. Y por ahí sí que no pasamos algunos. Que te comparen del tirón con Rubianes es un nuevo insulto a todos los españoles. Rubianes que debía de estar aquella noche de TV3 en baja forma. Me extraña que habiendo largado lo que largó, no dijera ninguna blasfemia, con lo moderno, progresista y cultural que es la exhumación de la fosa de la memoria histórica de «La Traca».

Diada
Los rubianes
José María Marco Libertad Digital 13 Septiembre 2006

Justo después del 11-S el historiador Henry Kamen aconsejó a los responsables políticos catalanes, que son los que toman estas decisiones, cambiar la fecha de celebración de la Diada. No le hicieron caso, como era natural, pero ahora la comparación es inevitable.

En Estados Unidos, el 11-S se conmemoró con dolor y con emoción. Las polémicas sobre las decisiones tomadas por la administración Bush después de los atentados no alteraron el carácter nacional de la conmemoración. Por un día, se deja de lado la discusión para recordar a las víctimas del terrorismo, convertidos desde aquel día en testigos –mártires– de la nación.

En Barcelona, la celebración del once de septiembre se convirtió en algo muy distinto. Ya de por sí resulta curioso eso de elegir una derrota como festejo identitario. Más aún lo es que la plana mayor de los socialistas de Cataluña aparezca ese día asumiendo una derrota que no es la suya, porque el socialismo catalán no tenía ni tiene por qué ser nacionalista. Pero que lo haga reivindicando a Rubianes, el gallego que se hizo antiespañol para congraciarse con sus señores nacionalistas, resulta ya asombroso.

Si los socialistas catalanes querían dar muestra de efusión nacionalista, lo han hecho por partida doble, o triple. Además de participar en la Diada, con su homenaje al gallego antiespañol se insultan a ellos mismos, porque hasta que se demuestre lo contrario, siguen siendo españoles. Y además, nos insultan a todos porque entre los que desfilaron con un hombre que llevaba "Tot som Rubianes!" impreso en su camiseta estuvieron un ministro del gobierno español (Clos), un ex ministro (Montilla) y la vicepresidenta del Congreso de los Diputados (Chacón). Es decir, se declaran rubianes aquellos mismos que representan a los españoles y viven del trabajo de sus compatriotas.

La cosa viene de lejos. Ya desde el siglo XIX una parte muy importante del progresismo español hizo del desprecio a España una de sus banderas. Ha tenido que llegar el socialismo postmoderno de Zapatero para que esa corriente sucia, siempre presente en la mentalidad progresista española, alcance su expresión más repugnante, aquella que vomitó el rubianes original en la televisión gubernamental nacionalista. Zapatero hará historia porque bajo su mandato esa vileza ha pasado a formar parte del discurso oficial de un gobierno de España. La presencia de Clos, Montilla y Chacón en el esperpento del 11 de septiembre no tiene otro sentido.

Hemos visto bajezas morales asombrosas desde el 11 de marzo de 2004. Ahí están la retirada por sorpresa de las tropas de Irak, las mentiras ante la comisión del 11-M o la defensa del supuesto derecho de Irán a tener armamento nuclear. Pero aún hacía falta llegar a esto: que quienes gobiernan España se identifiquen con quien ha insultado, con las expresiones más soeces, al mismo país que gobiernan, es decir a todos los españoles vivos, a todos los que nos precedieron en esta tierra y a todos los que vendrán a la vida aquí.

Sería de esperar que la oposición encontrara las palabras adecuadas para cumplir su deber: convocar a los españoles a contener la marea putrefacta de los rubianes. No todos somos como ellos. Por cierto, que Ruiz Gallardón haría bien en dejar claro que él tampoco lo es ni quiere serlo.

Cataluña
Del campanario
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 13 Septiembre 2006

Cataluña es un curioso país donde los mossos d’esquadra se dedican a proteger los intereses de La Vanguardia –a modo de policía privada represora de derechos fundamentales–, impidiendo a empleados descontentos de Godó el acceso a los recintos de celebración de la Diada por vestir camisetas alusivas al rotativo. A los dirigentes del PPC o a los de Ciudadanos de Cataluña no tienen que detenerlos los mossos porque ya no van: la muchachada independentista ha ganado la partida de la calle con sus amenazas, insultos, lanzamiento de monedas y escupitajos.

Cataluña es un país entrañable cuyos políticos apoyan casi unánimemente al penúltimo descuartizador del cadáver de Lorca. No en balde le adorna el mérito de haber calificado a España en público del mismo modo que muchos lo hacen en privado. No reproduciré lo que todos conocen; el asunto me cansa, que se vayan a cagar ya con el puto Rubianes.

Cataluña es un país con sus propias normas. Si uno compra aquí El Mundo atraído e identificado con la denuncia de portada –la complicidad del socialismo catalán con el sembrador de violencia Rubianes (a ver si le explotan los cojones)–, tendrá que pasar por la cuota de un articulista fijo que, desde las prescindibles páginas de la edición regional, le enmienda la plana a su medio: Mi hermano Pepe Rubianes, se titula su pieza, que termina con "un beso muy fuerte, Pepe. No pasarán. ¡Salud!"

Cataluña es un país tan coherente que a fuerza de subvencionar la cultura catalana ha dejado en nada la esplendorosa literatura en catalán de los años setenta, justo antes de que empezara la "discriminación positiva". Un país cuyos responsables de inmigración –competencia que no tienen pero se atribuyen– priman al magrebí por encima del hispanoamericano porque este tiene la mala costumbre de pensar y hablar en el idioma materno de la mayoría de los catalanes. Tantos años de ingeniería social no van a echarse por la borda cuando la cosa empezaba a estar fifty-fifty.

Cataluña es un espacio discursivo donde Artur Mas, el líder de la gente que se cree más cabal, propone la equiparación de trato de los idiomas castellano y japonés en la educación... y no tiene que dimitir inmediatamente. Cataluña es un club multitudinario que en su día se movilizó con éxito, bajo la batuta del joven Jordi Pujol, para que destituyeran de su cargo al director de La Vanguardia, Luis Galinsoga, un Rubianes anticatalanista, en más fino. Un medio privado no podía –¡en pleno franquismo!– estar dirigido por quien insultaba a Cataluña. Y Franco movió el dedo: que lo echen. Hoy, en esta democracia de entoldado que levanta prejuicios pueblerinos en mitad de una urbe compleja a la que ignora, la movilización se organiza a favor del Galinsoga inverso, simétrico y zafio. Del campanario, Pepe, del campanario.

Al-Qaida cinco años después del 11-s
Por JAVIER JORDÁN. Profesor de Ciencia Política. Universidad de Granada ABC 13 Septiembre 2006

EL año pasado, el diario árabe «Asharq Al-Awsat» publicó las memorias de Abu al-Walid, un importante teórico de la yihad afgana y antiguo miembro del Consejo Consultivo de Al-Qaida. En ellas Al-Walid rememoraba los debates internos que tuvieron lugar entre los miembros del Consejo cuando Bin Laden, apoyado por el grupo de «halcones», anunció el plan para atacar a Estados Unidos en su territorio. Algunos de los componentes del Consejo se opusieron por temor a las consecuencias que ello podía conllevar. Pero Bin Laden no les prestó atención y dio luz verde a la operación del 11-S. Según Al-Walid, Bin Laden cometió el error de subestimar la capacidad de respuesta de los norteamericanos y, de ese modo, condujo la organización al abismo.

¿Hasta qué punto es acertado el análisis de Al-Walid? ¿Marcó el 11-S el principio del fin de la organización terrorista? Indudablemente, la lucha internacional contra Al-Qaida y sus grupos asociados ha rendido abundantes frutos en los últimos cinco años. Sin embargo, continúa siendo muy difícil de medir el deterioro real que ha sufrido la organización dirigida por Bin Laden. Por ejemplo, la Casa Blanca afirma que el 75 por ciento de los dirigentes de Al-Qaida están muertos o han sido capturados, y que una suerte similar han seguido tres mil de sus militantes. Sin embargo, son cifras que posiblemente tienen mucho de marketing político. La propia comunidad de inteligencia norteamericana reconoce que ni antes ni ahora ha podido completar el mapa del liderazgo de Al-Qaida, y que una mayoría de esos tres mil militantes habrían sido incapaces de actuar en un escenario diferente al de Afganistán. Además, es preciso tener en cuenta la fluidez de la organización y su capacidad para reemplazar las pérdidas.

El balance de detenciones no es un indicador definitivo. Por eso vamos a pasar revista a otros aspectos que pueden ayudar a esclarecer la situación actual. Un hecho objetivo es que, como consecuencia de la intervención norteamericana en Afganistán, Al-Qaida perdió la que hasta entonces era conocida como «Universidad de la yihad». El emirato talibán dejó de ser un refugio seguro de los terroristas, y los voluntarios captados en los más diversos lugares del mundo -incluida España- perdieron la oportunidad de adiestrarse en sus campos de entrenamiento. Es cierto que el Irak de la posguerra está produciendo no sólo los operativos del mañana, sino también sus líderes. Sin embargo, no está claro el mando real que ejerce la organización Al-Qaida sobre los grupos yihadistas que combaten en aquel país, ni tampoco qué número de veteranos se encuadrarán más tarde bajo su control operativo.

Otra realidad constatable es que los dos principales líderes de Al-Qaida, Osama Bin Laden y Ayman al-Zawahiri, continúan en libertad y con capacidad de realizar declaraciones que hacen referencia a acontecimientos recientes. Zawahiri, con un lapso de aproximadamente dos semanas, y Bin Laden, de tres. Es innegable también que As-Sahab, el departamento audiovisual de Al-Qaida, ha mejorado sustancialmente la calidad técnica de sus producciones, y que quien quiera que esté a cargo de colgar los comunicados dispone de una línea de conexión a internet de gran capacidad. Es decir, que no se encuentra en una montaña perdida, sino en una zona urbana, posiblemente de Pakistán. Pero por otra parte es incierto el grado de potestad que tienen Bin Laden y Zawahiri sobre las células de su organización situadas fuera de Asia Central. No está claro si desde el 11-S la función de ambos líderes se reduce a la de simples incitadores -el número de comunicados es verdaderamente notable, 19 en lo que va de año- o si todavía llevan las riendas de la organización. Tampoco se sabe mucho de los mandos intermedios de Al-Qaida. Es decir, de aquéllos que convierten los dictados estratégicos en operaciones concretas.

Un tercer y último aspecto son los atentados terroristas. Desde el 11-S se han producido decenas de ataques en nombre de la yihad global. Sin embargo, la mayoría de ellos han sido obra de grupos asociados a Al-Qaida o de redes yihadistas de base (simpatizantes que en gran medida han actuado por su cuenta). Un buen número de proyectos terroristas han sido abortados a tiempo. En varios de ellos aparece el rastro de Al-Qaida, y en más de uno su sello característico de «pensar a lo grande». Sin ir más lejos, en el plan de hacer estallar nueve aviones sobre el Atlántico, desmantelado el pasado mes de agosto. Pero las operaciones terroristas abortadas no son precisamente un síntoma de fortaleza. Tampoco lo es que Al-Qaida no haya conseguido atentar de nuevo en territorio norteamericano, a pesar de que sigue siendo una de sus principales aspiraciones.

Por tanto, con los datos disponibles, no es posible realizar un balance certero del estado de Al-Qaida. Es probable que el juicio de Abu al-Walid sea correcto, y que aquella decisión de provocar una masacre en territorio norteamericano haya conducido a la destrucción casi completa de la organización terrorista. Sin embargo, los atentados del 11-S fueron también uno de los ejemplos más claros sobre la utilidad del terrorismo como «propaganda por el hecho». Desde aquel otoño de 2001, Al-Qaida se ha visto sobrepasada por un fenómeno mucho más amplio, conocido como el movimiento yihadista global, que ella misma ha contribuido a crear. Una constelación de grupos y células más descentralizados que la antigua organización jerárquica de Al-Qaida. Aunque en algunos aspectos esta mutación plantea nuevos problemas a la lucha antiterrorista, la buena noticia consiste en que esos grupos más pequeños, y habitualmente menos profesionales, lo tienen ahora mucho más difícil para repetir una operación tan sofisticada como la del 11-S o para hacer realidad una pesadilla con armas de destrucción masiva.

Lo evidente
Por RAMÓN PÉREZ-MAURA ABC 13 Septiembre 2006

Aconsejo encarecidamente la lectura íntegra del discurso del presidente Bush en el quinto aniversario del 11-S a quienes creen que la firmeza de la Administración norteamericana en la guerra contra el islamofascismo se tambalea. Las 2.611 palabras dejan claro a todos nosotros lo que está en juego:

1) Ésta es «la lucha ideológica decisiva del siglo XXI y el reto de nuestra generación».

2) «Si ellos llegaran a tener armas de destrucción masiva, las emplearían contra nosotros».

3) «La guerra no ha terminado y no terminará hasta que nosotros o los extremistas salgamos victoriosos».

4) «El mundo es más seguro porque Sadam Husein ya no está en el poder. El reto es ayudar al pueblo iraquí a construir una democracia que haga realidad los sueños de los casi 12 millones de iraquíes que fueron a votar en las elecciones del pasado diciembre».

5) «Cualesquiera que sean los errores cometidos en Irak, el mayor de todos sería el de creer que, si nos retiramos, los terroristas nos dejarían en paz».

6) «Los terroristas temen a la libertad tanto como a nuestra potencia de fuego».

7) «Esta lucha ha sido llamada un «choque de civilizaciones». Pero en verdad es una «lucha por la civilización»».

8) «Sesenta años persiguiendo la estabilidad para promover la paz en Oriente Próximo nos han dejado sin las dos cosas».

No es fácil plantear con más claridad los retos que se alzan ante nosotros. Y, sobre todo, conviene mucho reflexionar sobre la idea que en este resumen del discurso queda enumerada en el quinto punto. ¿De verdad creemos que esos islamistas seguirían la senda de la paz y el diálogo si Estados Unidos y Occidente entero dejaran de promover las libertades en Oriente Próximo y nos replegáramos a nuestras fronteras? ¿Estamos tan ciegos como para no darnos cuenta de lo evidente: que ésa sería la gran victoria, el triunfo decisivo en la batalla que arrancó el 11-S? No olvidemos que Mohamed Jatamí, el ex presidente iraní que promueve con Zapatero el diálogo de civilizaciones, declara públicamente que «los «neocon» son lo mismo que Al Qaida» (ver ««Neocons» igual a Al Qaida», ABC 12/02/06). Y para él, los «neocon» son los que controlan el Gobierno norteamericano. Ése es el discurso de quien promueve el diálogo al amparo de la ONU y Zapatero.

ABC publicó ayer una entrevista con Bush realizada por Paul Gigot, director de la página de opinión del Wall Street Journal. Su conclusión era muy reveladora: «Ésta es la cuarta vez que entrevisto a Bush largo y tendido en los últimos ocho años, desde que era gobernador de Texas. Algo que se puede destacar de él es el grado en que sigue pareciendo él mismo. Siempre ha confiado enormemente en sus decisiones y se ha centrado sobre todo en mirar hacia delante y no hacia atrás. Si la duda le corroe, no se lo demuestra a los periodistas. Los hay que ven terquedad en esto, pero él lo concibe como firmeza en sus convicciones».

Bush y Zapatero ante el 11-S
De rodillas
GEES Libertad Digital 13 Septiembre 2006

Abraham Lincoln solía decir que había vivido varias ocasiones en donde, a falta de otra cosa mejor que hacer, había sentido la irreprimible necesidad de ponerse de rodillas. Se entiende, a rezar. Quizá no sea del todo inoportuno recordar que este fue un hombre que se resistió a la destrucción de la unidad de su Nación, con tal de hacer frente a aquellos que se empeñaban en hacer de ella una Nación de desiguales, reconociéndoles derechos a unos y negándoselos a otros.

Resulta pues que para saber estar hay incluso que aprender a cómo estar de rodillas. A ver si podemos.

En esta última semana el Presidente de los Estados Unidos ha dedicado no menos de cuatro discursos a hablar de la lucha contra el terrorismo. En el primero ha hecho una aproximación de carácter general, al tiempo que presentaba la estrategia nacional para combatir el terrorismo. En el segundo ha hablado de la necesidad de adoptar tribunales especiales que puedan juzgar a los sospechosos de haber cometido los actos terroristas del 11-S. En el tercero ha hecho un resumen del progreso realizado hasta el momento en el combate contra el terrorismo global. Por fin, el pasado 11 de septiembre, en la velada de una larga jornada dedicada a las conmemoraciones por los atentados de hace cinco años, se ha dirigido a la Nación para decirle por qué los norteamericanos están decididos a enfrentarse a las amenazas a la civilización occidental, y cómo van a hacerlo.

En aproximadamente las mismas fechas nosotros estábamos ocupados escuchando desde Helsinki que hay que esforzarse por encontrar una comprensión cabal del terrorismo y prepararle una respuesta serena. No hemos podido profundizar en la reflexión porque el presidente del Gobierno no ha querido comparecer ante la prensa a explicarse más. A veces, desde luego, le entendemos.

Una de las ideas repetidas por Bush estos días es la siguiente: la guerra ante el enemigo terrorista es más que un conflicto militar, es el combate ideológico decisivo del siglo XXI y una llamada a nuestra generación. Los Estados de Derecho que gozan del liberalismo democrático como idea rectora, tienen también a este como el arma fundamental para hacer frente a las amenazas. Para oponerse a ellas, no para buscar un término medio de comprensión entre la tiranía y la opresión, y la libertad.

Es un lugar común pensar que la reacción americana ante el terrorismo ha sido desproporcionada y que ha resultado contraproducente. No es normal este mecanismo de pensamiento. No es normal equiparar a quien se defiende, y nos defiende, con aquél que tiene por programa la destrucción. Deslegitimar sistemáticamente a la víctima negándole cualquier mecanismo de defensa frente a su agresor equivale a favorecerlo. Para que se haya tergiversado de tal manera el modo de pensar de Occidente han sido necesarios muchos años de propaganda. La legítima defensa es más que una opción admisible, cuando se tiene la responsabilidad de proteger a los ciudadanos de una nación, es un deber. No se puede renunciar ante el chantaje pensando que ya pasará la amenaza, porque cuando se renuncia ya se ha perdido. Entregar la libertad por la vida es un mal negocio. Por de pronto porque nunca funciona y se pierde la libertad, y la vida. Además porque, una vez que se ha perdido la libertad, ¿qué valor tiene esa vida? Una comprensión cabal y serena de este fenómeno debería llevarnos a esta conclusión.

Bush lo tiene claro. Los ataques del 11 de septiembre quisieron poner a los americanos de rodillas, y lo lograron, pero no en la manera querida por los terroristas. "Los americanos se unieron en oración, (...) y decidieron que nuestros enemigos no tendrían la última palabra (...). Seguimos adelante con confianza en nuestro espíritu, seguros de nuestro propósito, y fe en un Dios de amor que nos hizo para ser libres".

Se dirá que no estamos en España en un contexto como para hablar de Nación, libertad o de Dios, y ese quizá sea el problema, pero seguro que hay madera para algo más que para la "comprensión cabal".

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

La guerra contra el terrorismo islamista y el papel clave del gran aliado de Occidente, Arabia Saudita
Jesús Cacho El Confidencial 13 Septiembre 2006

El periodista e historiador británico Paul Jonson, autor de Tiempos Modernos, conocido desde los años cincuenta a cuenta de sus ensayos en la célebre revista de la izquierda New Statesman, convertido después en íntimo de Margaret Thatcher y ahora de Tony Blair y George Bush, sorprendió ayer a medio mundo al asegurar que la guerra contra el terrorismo islamista está siendo “un gran éxito, en el sentido de que los extremistas, que han tratado siempre de traer la guerra hacia Occidente, particularmente hacia las grandes ciudades, están viendo ahora cómo Occidente ha pasado a la ofensiva y de forma gradual está logrando mantener a raya a los terroristas dentro de su propio territorio. En otras palabras, hemos logrado llevar la guerra hacia donde corresponde, al Medio Oriente, al corazón del mundo musulmán”.

Sin duda millones de perplejos habitantes de ese genérico Occidente, gente que acaba de conmemorar el quinto aniversario del 11-S con el corazón sobrecogido por el espanto de unas escenas de terror que han vuelto a llenar las pantallas del televisor a la hora de la cena, no estarán en absoluto de acuerdo con tan triunfalista dictamen, a la vista del avispero en que se ha convertido Afganistán, Iraq, Líbano, la propia Siria, y no digamos ya esa bomba –nunca mejor dicho- a punto de explotar que es el Irán de los ayatolás. En la geografía de la zona, en el dramatis personae de esta gran drama del terrorismo islamista que nos ha tocado vivir cuando, tras el final de la Guerra Fría, nos las prometíamos felices, hay un actor esencial, un protagonista principal cuyo nombre, sin embargo, permanece misteriosamente en la sombra, lejos de los focos: se trata de la Arabia Saudita, principal financiador consentido de ese terrorismo internacional que nos espanta y obsesiona.

Con dos millones de kilómetros cuadrados (casi cuatro veces España), Arabia Saudita cuenta con 27 millones de habitantes y posee el 25% de las reservas mundiales de petróleo (unos 250.000 millones de barriles) y es su principal exportador. Su PIB creció el año pasado por encima del 6%, con una renta per capita de 12.800 dólares, más menos la mitad de la española. Monarca absoluto desde el 1 de agosto de 2005 es el rey Abdallah bin Abdul Aziz Al Saud, fuertemente alineado, como sus antecesores en el trono, con los Estados Unidos. La realidad, sin embargo, es que dentro del país existen grupos de poder económico y político muy fuertes, tal que el movimiento wahabista, claramente antioccidentales y convertidos, con un petróleo a 70 dólares barril, en la principal fuente de financiación del terrorismo mundial.

El caso es que el papel de Arabia Saudita en el entramado de las redes terroristas musulmanas está cada vez más en entredicho, por claro. La influencia del wahabismo en la yihad salafista está fuera de duda en hombres y en dinero. Varios de los fundadores de Al Qaeda (tal que Ayman al-Zawahiri) son discípulos egipcios de esta doctrina. Osama Bin Laden es saudita y 15 de los 19 suicidas del 11-S también lo eran. El wahabismo, en el que se fundamenta la yihad salafista, se nutre con dinero saudita, y no hace falta ser muy listo para saber que en aquel país el dinero está concentrado en los 25.000 miembros de la familia real, particularmente en los 200 considerados “importantes”. ¿De qué dinero hablamos? De la cuarta parte de las reservas mundiales de petróleo, y de un PIB estimado en 270.000 millones de dólares.

La base del vicio y ostentación, a menudo simple corrupción en gran escala, de que hace gala la gigantesca familia real saudí en los círculos de la noche marbellí, en los Casinos de Cannes, en los clubs privados de Londres o en las tiendas de lujo de Avenue Foch en París, reside en el “dinero de protección” que pagan a los movimientos fundamentalistas wahabies para mantenerse en el poder. El pacto viene a ser algo así como “dejadnos vivir bien, y a cambio os daremos todo el dinero que nos pidáis para que hagáis lo que os dé la gana con el resto del mundo, particularmente si son infieles”. Sólo cuando alguna célula local se desmadra se ponen en marcha, con inusitada dureza, los muy eficaces servicios secretos sauditas, solo superados en organización por ingleses e israelíes.

El caso es que existen sospechas generalizadas en la mayoría de los gobiernos occidentales de que la familia Al Saud financia a grupos extremistas, con el solo objetivo de mantenerse en el poder y seguir disfrutando de la vida muelle a la que se han acostumbrado. Familias de shaheeds (mártires) palestinos e iraquíes, combatientes en Afganistán, terroristas en Líbano, madrazas extremistas en Pakistán: todos reciben dinero saudita.

Y bien, ¿por qué el llamado Occidente consiente este estado de cosas? Los motivos son varios: el primero, evidente, el enorme peso del crudo saudita en la economía mundial (y en las cuotas de la OPEP), que aconseja no menear el avispero. El pavor de las cancillerías occidentales a un golpe extremista en Arabia Saudita es de tal magnitud que, quien más quien menos, todos prefieren taparse la nariz para no oler la pestilencia que despide una familia corrupta, antes que ver a un nuevo grupo de clérigos fundamentalistas instalados en el poder.

A mayor abundamiento, el dinero saudita ha tomado instituciones, órganos de poder y Bolsas de valores del mundo occidental: inversiones financieras, acciones en blue chips, compra de armas... ¿Quién le pone el cascabel al gato saudita? Se trata, pues, de mirar hacia otra parte y hacer como que no pasa nada, como que nadie sabe nada. Que siga la fiesta. La situación resultaría simplemente escandalosa si no fuera porque el cinismo del mundo occidental lleva en sí el germen del sufrimiento para millones de ciudadanos ajenos a tan criminal trapicheo.

Ante las declaraciones de Julen Madariaga el Partido Socialista debe despejar cualquier duda acerca de una  aproximación a ETA antes de las elecciones generales de 2004
COMUNICADO DE PRENSA DEL FORO ERMUA  13 Septiembre 2006

Bilbao. 13 de septiembre, 2006.   Julen Madariaga, uno de los fundadores de ETA y actualmente dirigente del partido abertzale Aralar, declaró ayer en Paris que antes de las elecciones generales de 2004, el PSE le pidió que intermediara ante ETA, mientras el PSOE continuaba asistiendo a las reuniones del Pacto Antiterrorista. Según Madariaga la petición le fue formulada por el Presidente del PSE, Jesús Eguiguren, con el pleno conocimiento del secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero.

Tras hacerse públicas estas declaraciones el portavoz del Grupo Socialista en el Congreso, Diego López Garrido, desmintió “rotundamente” dicha información. Sin embargo, resulta muy elocuente que el supuesto autor de la gestión -Jesús Eguiguren- se haya negado desde ayer a hacer declaraciones a los medios.

El ex–etarra Madariaga, de 73 años de edad, hace estas revelaciones tras llevar casi tres meses confinado en Paris por orden de la juez Le Vert, al haber sido imputado por la Audiencia Nacional en junio pasado en la trama de extorsión de ETA. Madariaga quiere forzar el levantamiento de esta medida de privación de libertad, acusando al PSOE de “incoherencia” por pedir su intervención y luego “mandarle a la Policía”; poca presión estaría haciendo Madariaga sobre el Gobierno para ser puesto en libertad si sus revelaciones fueran falsas.

Además, estas declaraciones coinciden con las realizadas durante los pasados meses por dirigentes de Batasuna, entre ellos Arnaldo Otegi, respecto a contactos con el PSE desde hace varios años para preparar una tregua de ETA. Coinciden también con lo publicado en julio por un diario nacional sobre la decisión tomada por la cúpula de ETA en febrero de 2004 de mantener reuniones con la dirección del PSOE.

El FORO ERMUA, como cualquier organización democrática, desearía poder creer al partido del Gobierno de la Nación. Pero afirmar, como están haciendo en estos momentos los corifeos del poder, que siempre hay que dar crédito al Gobierno y al partido que lo dirige no se atiene a las exigencias de  la democracia. La credibilidad no es un atributo inseparable del Poder.  Al contrario, quien ejerce  el Poder ha de hacerse acreedor con sus actos de esta confianza. Y tras dos años y medio de trayectoria  las palabras del Gobierno socialista en relación a ETA son sistemáticamente desmentidas por sus hechos. 

Aun después del desmentido efectuado ayer por el Portavoz del Grupo Socilista, el FORO ERMUA exige a la dirección del PSOE que despeje las dudas que subsisten en millones de ciudadanos acerca de si el PSOE o el PSE intentaron una aproximación a la cúpula de ETA antes de las elecciones generales de 2004, ya fuese a través de Julen Madariaga o por otra vía. 

Pero queremos recordar a la dirección del PSOE que el hacer falsos desmentidos en este terreno tiene riesgos probados. No les convendría olvidar, entre otros episodios, que la dirección del PNV negó sin cesar y “del modo más rotundo” que hubiese suscrito ninguna alianza con ETA en agosto de 1998, hasta  que la organización terrorista entregó a los medios una copia de ese documento. Naturalmente, tras conocerse esta prueba inapelable los dirigentes nacionalistas le negaron toda veracidad apelando a que “la palabra de un partido democrático como el PNV tiene mucho más valor que la de una banda armada”. Es innegable que los terroristas, sin dejar de serlo, han anunciado en muchas ocasiones informaciones veraces y cuando benefician al Gobierno de Zapatero éste siempre las ha creido y utilizado y hasta las ha  amplificado mucho más allá de su verdadero alcance. 

Quienes discrepamos de la política hacia ETA de este Gobierno también tenemos derecho a dar por más o menos válidas las informaciones hechas públicas por ETA o por Batasuna cuando éstas coincidan con informaciones previas de otros orígenes o  cuando tengan pleno sentido dentro del conjunto de los acontecimientos que estén produciéndose.  

Estos nuevos datos aportados por Julen Madariaga demostrarían el doble juego del PSOE en la lucha antiterrorista a comienzos de 2004 y, muy especialmente, su traición al Pacto Antiterrorista y al Gobierno de España de entonces, esto es, al Estado. No hay duda de que el hartazgo de los ciudadanos ante tanto engaño hacen necesarias  nuevas y repetidas movilizaciones en los próximos meses en defensa de la libertad y en contra de las constantes manipulaciones y mentiras del Gobierno socialista.

Para más información: 
Mikel Buesa                                      650 97-42-04
Iñaki Ezkerra                                   657 70-07-92

Zapatero negoció con ETA antes de llegar al Gobierno, según el fundador de la banda
El PP exige al presidente del Gobierno que niegue públicamente que ha traicionado los principios de la democracia
R. N.  La Razón 13 Septiembre 2006

París- Julen Madariaga, uno de los fundadores de ETA y en la actualidad miembro de Aralar, reveló ayer en París que en 2004, cuando el PSOE estaba aún en la oposición, el dirigente socialista vasco Jesús Eguiguren, con el conocimiento del entonces secretario general del partido, José Luis Rodríguez Zapatero, le pidió que realizara labores de intermediación con la banda terrorista.

Asimismo, advirtió de que el llamado «proceso de paz» se está «pudriendo» y pidió «gestos» al presidente del Gobierno, quien, según dijo, trató de lanzar una «pasarela» a la banda terrorista en la precampaña electoral de 2004.

«Desconfío profundamente de Zapatero», subrayó Madariaga en un encuentro con un grupo de periodistas en París en el que precisó que se expresaba en nombre propio y no como dirigente de Aralar.

Madariaga dio algunos datos sobre su participación en los supuestos intentos de Zapatero de contactar con los jefes de ETA a principios de 2004. El objetivo del entonces secretario general del PSOE era tratar de «lanzar una pasarela entre ETA y el Gobierno español» en caso de que ganase, como así fue, los comicios legislativos del 14 de marzo de 2004, señaló. Con ese encargo, según dijo, el socialista vasco Jesús Eriguren se puso en contacto con él y con otro «amigo vasco», que no quiso identificar, y les preguntó sobre si podían «hacer algo para ponerles en contacto directo con la dirección de ETA».

«Eguiguren nos dijo, lo subrayó, que Zapatero estaba perfectamente al corriente y que lo apoyaba con toda su fuerza», declaró Madariaga, quien rehusó precisar la fecha exacta de aquel único encuentro que él y su amigo mantuvieron con Eguiguren.

En plena campaña
Duró «entre ocho y nueve horas» y se produjo en 2004 y en plena campaña preelectoral, se limitó a decir. Ironizó que podrá revelarlo cuando la juez antiterrorista francesa Laurence Le Vert le devuelva sus agendas, que ahora tiene incautadas en relación con su imputación en un sumario sobre su implicación en un caso de extorsión de fondos por parte de ETA.

Madariaga y su amigo mostraron su disponibilidad a poner a Eguiguren en contacto con los «aledaños» de la banda terrorista, pero no llegaron «a dar el paso» porque condicionaron esa mediación a recibir la «luz verde» de los socialistas y Eguiguren no volvió a manifestarse más. Eso lo interpretaron como que el contacto con ETA lo habían logrado por «otro camino», a través de Batasuna, según explicó.

El PSE/EE desmintió «totalmente» las afirmaciones de Madariaga. El dirigente socialista eludió hacer declaraciones, aunque un portavoz del partido hizo el desmentido.

Desde el PP, fue su secretario general, Ángel Acebes, quien puso voz al malestar y a la preocupación del principal partido de la oposición ante lo que entiende como la ratificación de las noticias conocidas con anterioridad sobre los contactos y compromisos del Gobierno con ETA. Acebes instó a Rodríguez Zapatero a desmentir de forma «clara y rotunda» las declaraciones del ex dirigente de ETA. «Es fundamental que el PSOE niegue que hubo traición al Pacto Antiterrorista y a los principios de la democracia básicos», señaló.

El PP liga las declaraciones de Madariaga con las manifestaciones del pasado mes de marzo del socialista Eguiguren, en las que reconocía que el diálogo del PSE con Batasuna había sido «muy útil»; o con la información del diario proetarra «Gara», publicada el pasado julio, en la que aseguraba que el «Gobierno español y ETA cerraron en febrero un acuerdo con compromisos y garantías».

En este contexto, Acebes señaló que un proceso basado en «el chantaje y la ocultación» es «el peor de los caminos posibles» para intentar alcanzar la paz. Y por ello, insistió en reclamar al Gobierno que dé cuenta de quiénes son los interlocutores con la organización terrorista y qué compromisos existen.

«Le pedimos a Zapatero que explique qué compromisos tiene con ETA y cómo es posible que al mismo tiempo que pactaba con el Partido Popular la derrota de ETA en el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo abriera el diálogo con ETA», concluyó el «número dos» de Rajoy, informa C. Morodo.

«Kale borroka»
Por otro lado, el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, se pronunció ayer sobre los últimos actos de terrorismo callejero registrados en el País Vasco.

En este sentido, el titular de Justicia destacó que el Gobierno, en relación con el denominado «proceso» de paz, «no se deja perturbar ni por el ruido, ni la presión de unos u otros, ni por supuesto tampoco por esos episodios de violencia callejera, que no solamente merecen condena, sino persecución penal, y para eso están las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, el Ministerio Fiscal y el Poder Judicial».

Sobre el «proceso», el titular de Justicia señaló que el Ejecutivo está realizando su trabajo «con prudencia y con contención» y «midiendo cada paso», con el objetivo de «poner punto y final, de forma irreversible y definitiva, a la violencia terrorista» de la banda terrorista ETA, informa F. Velasco.

«Zapatero, a través de Eguiguren, me pidió contactar con ETA antes de ser presidente»
Julen de Madariaga, encausado por mediar en el pago del 'impuesto revolucionario', dice que recibió el encargo socialista a comienzos de 2004
FERNANDO ITURRIBARRÍA/CORRESPONSAL. PARÍS EL Correo 13 Septiembre 2006

Julen de Madariaga, cofundador de ETA y dirigente de Aralar, reveló ayer haber recibido el encargo de José Luis Rodríguez Zapatero, a través de Jesús Eguiguren, de tender una pasarela con la dirección de ETA durante la precampaña de las elecciones de 2004 que le llevaron a La Moncloa. La gestión finalmente no se llevó a cabo porque el presidente del PSE-EE no llegó a cumplir la condición de ratificar la luz verde planteada por el potencial mediador, según la versión de éste.

«La sociedad civil tiene derecho a saber estas cuestiones», alegó Madariaga, de 73 años, en el domicilio de París en el que se encuentra asignado a residencia desde su inculpación, a finales de junio, en un caso de extorsión de fondos. Esta situación judicial también explica la indiscreción porque le parece «sencillamente absurdo» estar imputado por poner en contacto a dos industriales con ETA cuando las autoridades socialistas le habían requerido para lo mismo. «Puse el mismo celo humanitario en las dos cosas», dice.

«Otro ciudadano vasco»
El líder independentista sitúa la prolongada entrevista -«algo así como ocho horas»- con Eguiguren en las primeras semanas de 2004. «Si la juez Le Vert me devuelve mis agendas podré decir la fecha concreta», ironiza. En la reunión, estaba acompañado por «otro ciudadano vasco» cuyo anonimato preserva «porque no he podido hablar con él». «Eguiguren nos pidió a los dos si podíamos hacer algo para ponerles en contacto con la dirección de ETA. Nos repitió que Zapatero estaba perfectamente al corriente y lo apoyaba con todas sus fuerzas», relató.

«La contestación nuestra fue: 'no tenemos ningún inconveniente en arriesgarnos. No creemos que haya pegas. No podemos saber si ETA os va a recibir o mandar a la mierda. Por lo demás, presentaros sí. Luego, sois mayores de edad, responsables y hacéis lo que queráis'. No nos volvieron a contactar», expuso. Más tarde precisó que «antes de dar el paso de acercarnos a los aledaños de ETA, quedamos con Eguiguren en que tenía que venir a decir 'adelante' o 'no'. Pero no volvió a dar noticias».

Madariaga interpretó que la iniciativa del ex presidente del Parlamento vasco era exploratoria y que encontró «un canal mejor y más fluido a través de Arnaldo Otegi que el mío». Los contactos con Batasuna culminaron el 22 de marzo pasado con la declaración de alto el fuego y la apertura de una dinámica de distensión que observa con recelos. «Me temo que el proceso de normalización política se está pudriendo como refleja el resurgir de la kale borroka», opinó.

«Desconfío profundamente de Zapatero», proclamó el dirigente de Aralar, quien puntualizó que se expresaba a título personal y no en nombre de su partido. A su juicio, el presidente del Gobierno tendría que hacer «dos gestos muy bonitos, fáciles y de poco coste» para desatascar la situación: excarcelar a un puñado de presos en tercer grado o fase terminal y erradicar la tortura y los malos tratos. «Hacer eso habría supuesto una distensión tremenda», valoró.

Pago voluntario
Madariaga admitió su mediación en el caso de extorsión a dos industriales, «por supuesto, sin cobrar nada». Aunque contactaron con él en enero, a través de su abogado, la entrega no se materializó hasta después del alto el fuego. «Quisieron pagar voluntariamente con una condición en la que hicieron mucho hincapié: que sea para la paz de este pueblo, de una puta vez», reveló.

El cofundador de ETA admitió haber cometido la «ingenuidad» de llevar en mano el dinero al aparato financiero: 54.000 euros en billetes «de todos los colores» guardados en tres sobres. «Me dieron un recibo con dos sellos de la organización en el que pone algo así como 'le agradecemos vivamente su aportación voluntaria'. Es un texto distinto al habitual. Podían no haber pagado», concluyó.       f.iturribarria@diario-elcorreo.com

ABC LE SECUNDA EN SU CAMPAÑA CONTRA LA INVESTIGACIÓN PERIODÍSTICA
El País intenta desacreditar a El Mundo sobre el 11-M el mismo día que el PP lleva al Congreso las últimas revelaciones
El PP va a utilizar la primera sesión de control del Gobierno tras el parón veraniego para interpelar a Rubalcaba sobre las últimas revelaciones periodísticas sobre el 11-M. Además, los populares han pedido a Interior el informe de Telesforo Rubio sobre las conexiones de ETA con el terrorismo islámico. Coincidiendo con esto, el diario de Prisa lleva a su portada un titular sesgado con el que trata de desprestigiar la investigación de El Mundo. ABC, en su segunda edición, se suma a la campaña y reproduce la información que firma Ernesto Ekaizer en El País. También en su segunda edición está la respuesta del periódico que dirige Pedro J. Ramírez.
Libertad Digital 13 Septiembre 2006

El titular de El País en su portada se supone que es un fragmento de una conversación entre el ex minero y confidente de la Policía Emilio Suárez Trashorras con sus padres en marzo de 2005. "Mientras El Mundo pague, les cuento la Guerra Civil". Lo que ocultan José Manuel Romero y Ernesto Ekaizer en el diario de Prisa es el contexto en que se produce esa conversación.

Lo hace para que el titular se vincule directamente con la entrevista al confidente que El Mundo publicó la pasada semana y así desprestigiarla. Da a entender el diario de Prisa que el periódico que dirige Pedro J. Ramírez pagó a Trashorras para que avalara lo que da en llamar "la teoría conspirativa del 11-M". Dice que el ex minero "cambió de táctica y pasó a la ofensiva".

Y apunta que lo hizo tras reclamar "recortes de lo publicado en el diario Libertad Digital sobre el tema, y que en esencia, se limita a servir de altavoz a las teorías de El Mundo. Libertad Digital es una página web cuyo editor es Federico Jiménez Losantos, el periodista de la cadena de radio de la Conferencia Episcopal que cada día alimenta la teoría de que en torno al 11-M hubo una conspiración contra el PP en la que pudo participar el PSOE".

En su segunda edición, El Mundo niega que haya pagado al principal imputado en la masacre y explica que esa conversación grabada en la cárcel se produjo después de que este mismo diario publicara una entrevista a otro confidente, Nayo, que está huido. Acusaba a Trashorras de traficar con explosivos y colaborar con ETA. Y es al Nayo a quien se refiere Trashorras con el textual que sólo parcialmente lleva a su portada El País. La frase completa es mucho más esclarecedora: "Mientras el periódico El Mundo pague, si yo estoy fuera, les cuento la Guerra Civil española. Desde que nací. Desde la Guerra Civil hasta ahora. Si te vienen con un chequecito cada... ¿Por qué lo hizo Nayo?".

El País carga y ABC le imita
En su campaña de desprestigio, el diario de Prisa no está solo. ABC le está secundando y ya en su segunda edición de este miércoles recoge en su portada, con el mismo titular, la información que Ernesto Ekaizer firma en El País junto a José Manuel Romero. Además, y después de silenciar hace una semana la entrevista del ex minero en El Mundo, ahora destaca en un subtitulo que en páginas interiores que "El País publica conversaciones en la cárcel del minero procesado por el 11-M".

Curiosamente, el periódico de Vocento también recupera este 13 de septiembre una entrevista de Gallardón en el último número de la revista Vogue, que salió a la venta a finales de agosto. Le sirve al diario para recordar la "tesis" del alcalde: que "el 11-M no puede ser el eje de la acción política". En la misma página, "El fichaje de Piqué se desmarca de la estrategia del 11-M".

Editorial en El País y la respuesta de El Mundo
El intento de El País por desprestigiar la investigación de El Mundo sobre el 11-M llega acompañado de un editorial. El ataque se intensifica desde las primeras líneas del texto. Bajo el título "A cualquier precio", descarga que "pagar a alguien, a un delincuente, por ejemplo, para que declare a un periódico lo que se le indica que diga, o lo que él sabe que quien le paga desea que diga, es amarillismo". Y añade que "desde hace tiempo hay medios de comunicación empeñados en practicar ese amarillismo para darse la razón respecto al 11-M; a cualquier precio".

Habla de una "actitud repugnante" y de "lo más grave", que el PP se ha prestado a dar "una cobertura de respetabilidad" a ese amarillismo "incluso llevándolo al Parlamento bajo la forma de una interpelación parlamentaria al ministro del Interior". Y concluye que "rodando, rodando, la cosa ha llegado (según una tradición que se remonta a Amedo) hasta el confidente Trashorras".

Las referencias a Amedio y el Gal
La respuesta ha llegado en la segunda edición de El Mundo. Acusa al diario de Prisa de, a través de un destacado despliegue, tratar de desprestigiar la labor de investigación periodística sobre los atentados del 11 de marzo "en un intento de restar el más mínimo valor a las revelaciones que ha publicado este periódico". Añade que también "intenta amedrentar al PP para que acepte, sin más, la versión oficial de los atentados, pues si no, podría resultar perjudicado políticamente".

Y puntualiza que "no ha pagado en ningún momento a Suárez Trashorras por sus declaraciones, como insinúa sin pruebas el diario del grupo Prisa". Sobre la referencia a Amedo en el editorial de Prisa, recoge la información de El Mundo que "tal vez no recuerda que la Justicia validó las confesiones de Amedo con sentencias condenatorias y que gracias a la investigación de El Mundo se desveló la implicación de los aparatos del Estado en el GAL. Algo que negó el Gobierno del PSOE, amparado por El País".

MÁS TERRORISMO CALLEJERO EN EL PAÍS VASCO
Proetarras tratan de incendiar un autobús y queman varios contenedores en Guecho y Elorrio
Durante la noche del martes, dos nuevos ataques han confirmado el "rebrote" del terrorismo callejero del que habló el mismo día Joseba Permach. En Elorrio, varios encapuchados prendieron fuego a unos contenedores que habían cruzado en una calle. Agentes de la Ertzaintza evitaron, esta vez en Guecho, que varios radicales quemaran un autobús. Los agentes aparecieron después de que los proetarras hubieran vertido el combustible y agredido a un pasajero. Estos actos violentos suponen un incumplimiento más de las condiciones que impuso el Gobierno para el diálogo con ETA que, según Julen Madariaga, se inició en 2004.
Europa Press Libertad Digital 13 Septiembre 2006

Los hechos de Elorrio, según informó un portavoz del Departamento vasco de Interior, se registraron sobre las 22.10 horas, cuando varias personas con la cara cubierta cruzaron los contenedores en una de las calles de la localidad. Posteriormente, les prendieron fuego. Agentes de la Ertzaintza personados en el lugar lograron evitar incidentes mayores.

A la misma hora, en Guecho, los violentos intentaron quemar un autobús. El sabotaje lo evitó la llegada de agentes de la Ertzaintza, que aparecieron en la zona para verificar una alarma de robo. Justo en ese momento, cuatro encapuchados rompieron los cristales de un autobús y lo rociaron con líquido inflamable. Al ver a los agentes, los radicales salieron huyendo.

Uno de los pasajeros había sufrido lesiones de pronóstico leve tras ser golpeado con una barra de hierro por uno de los autores, a los que había recriminado su actitud. Los agentes localizaron una garrafa con combustible en el lugar de los hechos.

NECESITAN QUE EL NACIONALISMO "LES PERDONE LA VIDA"
Ciudadanos de Cataluña acusa a Montserrat Nebrera de querer "lavar las falsas culpabilidades" del PPC
Antonio Robles, secretario general del Partido de la Ciudadanía, que surgió de la plataforma Ciudadanos de Cataluña, ha denunciado los "complejos" del PPC frente al nacionalismo excluyente. A juicio de Robles, el PPC necesita que los nacionalistas "les perdonen la vida" y por ello, en vez de atacarles, "se acercan a ver si les dan de comer". A la nueva "número dos" de Piqué, Montserrat Nebrera, la ha acusado de "maquillar las raíces del mal" y "lavar las falsas culpabilidades" del PPC. Un partido que hace, en su opinión, un discurso "intolerable" en su búsqueda de un pacto con CiU.
Libertad Digital 13 Septiembre 2006

En una entrevista para La Mañana de la COPE, Antonio Robles ha criticado con dureza la línea del PPC que lidera Josep Piqué. En su opinión, "el triunfo más rotundo" del nacionalismo ha sido convertir los discursos del resto mediante "un síndrome de Estocolmo". Los populares en Cataluña, dijo, "necesitan que les perdonen las vidas". Robles calificó de "intolerable" el PP de Pique y lo comparó con el de Alejo Vidal Quadras, que sí se enfrentó a los nacionalistas y, recordó, logró que el partido multiplicara por tres sus votos.

Robles también se refirió a los intentos del PPC de pactar con CiU. Para el secretario general del Partido de la Ciudadanía, es una "equivocación estructural" que piensen que si atacan al nacionalismo no lograrán pactar. "Tienen el complejo de que si cabrean al amo de la masía no van a pactar, no van a ser nadie", denunció, antes de recordar que "esa política quedó desautorizada en las últimas elecciones". A raíz de la aprobación del Estatuto, dijo que Piqué ha quedado "como moderado", como pretendía, "e incluso como convergente". "Nos va estupendo que sigan en esa línea", afirmó Robles, "porque Ciudadanos" logrará los votos de gente del PP que "no encuentre opción".

Frente a la postura del PPC, Robles se comprometió a pedir en el Parlamento catalán, por ejemplo, que se acabe con la inmersión lingüística. "Lo vamos a defender sin ningún tapujo y con todas las garantías". Añadió que lo firmarían "ante notario". "Ellos no lo van a hacer", dijo en referencia al PPC. "Creo que el camino que hacen es equivocado", sentenció.

El País acusa a El Mundo de pagar a Trashorras, altavoz de la teoría de la conspiración del 11-M
El Confidencial 13 Septiembre 2006

“Mientras el periódico El Mundo pague, si yo estoy fuera, les cuento la Guerra Civil española. Desde que nací. Desde la Guerra Civil hasta ahora. Si te vienen con un chequecito cada... ¿Por qué piensas que lo hizo Nayo?". Con una declaración tan contundente, extraída presuntamente de una conversación entre José Emilio Suárez Trashorras, acusado de proporcionar los explosivos utilizados en el 11-M, y su padre, inicia El País una información publicada hoy en primera página con la intención de desmentir la teoría de la conspiración en torno al atentado más grave en la historia de España, tan vociferada por el diario de Pedro J. Ramírez.

Nayo, al que hace referencia Trashorras y del que afirma que ha cobrado cheques por hablar, es Jose Ignacio Fernando Díaz, un antiguo complice del ex confidente en el negocio del narcotráfico. El Mundo publicó en febrero una entrevista con Díaz en la que éste acusaba a Trashorras de traficar con explosivos y colaborar con ETA.

Mientras retoma las declaraciones más sonadas de Trashorras, publicadas la semana pasada por El Mundo en una entrevista con el ex confidente de la policía que realizó el periodista Fernando Múgica, el periódico propiedad de Jesús de Polanco lanza un triple gancho al Partido Popular, al que acusa de haber prestado apoyo político al asturiano, a Federico Jiménez Losantos, “que cada día alimenta la teoría de que (…) hubo una conspiración contra el PP en la que pudo participar el PSOE”, y, por supuesto, a su directo competidor.

La respuesta de El Mundo ha sido más que explicita. “El País trata de desprestigiar la labor de El Mundo sobre el 11-M”, titula, para negar con rotundidad haber pagado al principal imputado por los atentados, “como insinúa sin pruebas el diario del Grupo Prisa”.

Asimismo, acusa a El País de presionar al Partido Popular para que acepte la versión oficial de los atentados, bajo la amenaza de resultar perjudicado electoralmente. También recuerda que Múgica ya advirtió en su día que “es evidente que todo lo que dice Trashorras no debe convertirse en verdad irrefutable”.

Cabe señalar, no obstante, que la sonada entrevista con el ex minero asturiano publicada por El Mundo presentaba a Trashorras, según su propia definición, como una víctima de un “golpe de estado que se ha tratado de encubrir detrás de las responsabilidades de un grupo de musulmanes”.

El País también destaca, como culminación al descrédito del ex confidente y sus acusaciones, que el PP llevará hoy al Congreso una interpelación sobre el tema ordenada, según el diario, la semana pasada por el propio Mariano Rajoy tras la publicación de la ya famosa entrevista.

El gran final orquestado se lo lleva de calle El Mundo, que culmina su información de replica con una invitación a recordar que la labor de investigación del diario desveló la implicación de los aparatos del Estado en los GAL, “algo que negó el Gobierno de turno del PSOE, amparado también por El País”.

POLÍTICA
La AVT dice que el presidente es un «mentiroso» y un «traidor»
AGENCIAS/MADRID El Correo 13 Septiembre 2006

El presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Francisco José Alcaraz, afirmó ayer que el presidente del Gobierno es «un traidor, un mentiroso y no es digno de representar a los españoles» después de conocerse las declaraciones efectuadas por Julen de Madariaga.

El máximo responsable de la AVT sostuvo que José Luis Rodríguez Zapatero «ha traicionado a las víctimas del terrorismo, a España, a su propio electorado y a su programa electoral». En un tono sumamente duro, consideró que el jefe del Ejecutivo «dio el visto bueno a tener relaciones con ETA estando vigente el Pacto Antiterrorista. A eso se le llama traición».

Para Francisco José Alcaraz, «en cualquier país civilizado del mundo, con una información como ésta, ya se estarían convocando elecciones». El dirigente de la AVT recalcó que, en su opinión, la sociedad tiene que tener una respuesta «contundente ante hechos tan graves como que tenga un presidente que miente continuamente a los españoles. Ya estamos cansados», concluyó Alcaraz.

TV3 admite que no produjo el documental de Lorca por no ser en catalán
Víctor Fernández  La Razón 13 Septiembre 2006

barcelona- El director de Televisió de Catalunya, Francesc Escribano, explicó ayer a este diario que la cadena no produce el documental de Emilio Ruiz Barrachina, «Lorca. El mar deja de moverse» porque «no se trata de una producción en catalán». LA RAZÓN publicó ayer que TV3 se había negado a participar en el citado proyecto, porque no era en catalán y porque no se consideraba al autor de «Poeta en Nueva York» suficientemente universal. Escribano rechazó este punto afirmando que «en TVC nadie pone en duda la universalidad de Lorca».

TVC afirmó ayer que nunca se presentó el documental a la cadena a través de una empresa catalana. Pese a ello la productora catalana que dirige Santiago Lapeira fue quien ofreció a TVC la posibilidad de entrar en el proyecto. Asimimo desde la cadena que dirige Francesc Escribano se considera que «no había prevista proyección cinematográfica en versión catalana (que no significa que sea el 100 por 100 en catalán, porque el ICIC -que es quien da la certificación- establece que con un 50 por ciento es suficiente)».

Ofrecimiento
Emilio Ruiz Barrachina declaró ayer a LA RAZÓN que a TVC se le ofreció doblar al catalán la voz del narrador, los títulos de crédito, aparte de incorporar contenidos sobre Cataluña, algo que sí se ha hecho en gallego para la versión que emitirá TVG. El equipo de «Lorca. El mar deja de moverse» se negó a doblar al catalán las intervenciones que aparecen en el documental de nombres como Ian Gibson, Laura García Lorca o fragmentos de textos del poeta asesinado.

Según ha podido saber este diario, los gastos de producción de la obra que habrían correspondido a TVC fueron pagados, a instancias de Canal Sur, por el conjunto de las televisiones autonómicas implicadas en el proyecto. «Cualquier televisión es muy libre de producir lo que quiera. Lo que nos molesta es que TV3 se atribuyera la producción en un informativo de la cadena», argumentó Emilio Ruiz Barrachina.

«Lorca. El mar deja de moverse» se presentará el próximo día 27 dentro de la programación del Festival de San Sebastián, y después en las teles autonómicas.

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