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Recortes de Prensa     Viernes 15 Septiembre  2006

La sombra de los GAL es alargada: ETA y el 11-M aprietan el cuello de Rodríguez Zapatero
Federico Quevedo El Confidencial 15 Septiembre 2006

Hace algunos meses dije, en estas mismas páginas, que lo mismo que llevó a Rodríguez Zapatero al poder, es decir, el 11-M, sería lo que cavara su tumba política. Y hoy puedo añadir que eso está más cerca que lejos, que cada vez es más evidente que los atentados de Madrid fueron el resultado de esa conspiración de la que se ríe a tumba abierta Rubalcaba, y que, en algún momento más o menos próximo, tendremos un conocimiento algo más preciso de lo que ocurrió, aunque hoy todavía son meras sospechas que, eso sí, nada, o muy poco, tienen que ver con la versión oficial. Pero lo cierto es que el pasado miércoles por la tarde, en la interpelación que sobre el 11-M hizo el PP al ministro del Interior, la intervención de éste último trajo a mi memoria recuerdos de otros tiempos, aquellos en los que, quien entonces era portavoz del Gobierno de Felipe González, se entregaba en cuerpo y alma a la tarea de negar las evidencias de lo que luego se demostró como uno de los capítulos más tristes y vergonzantes de nuestra reciente historia: el terrorismo de Estado, los GAL. Entonces, como ahora, Rubalcaba se reía a tumba abierta del PP y de sus sospechas. Pero también entonces, como espero ocurra ahora, supimos la verdad pese a que aún hoy sigue sin despejarse la famosa ‘X’ que oculta el nombre del máximo responsable de aquellos crímenes.

¡La famosa X...! Apunten este nombre, antes de que me olvide: Nadia Zai. Ya les diré más en el momento oportuno, pero si mis fuentes no me engañan –y no creo que lo hagan-, su nombre -de reminiscencias árabes-, su ascendencia marroquí, su educación francófona, y su buena relación con empresarios iraníes la convierten en una pieza importante en el tablero de juego de los intereses ocultos y la tenebrosa trastienda de todo lo que estamos viviendo. Quizás como agente doble –franco-marroquí-, quizás como esposa de, o amiga de, quizás como vínculo de los servicios de información españoles, quien sabe por qué, pero esos días parece que estaba, como se dice vulgarmente, en el ajo, en la pomada. Algo les adelanté la semana pasada. Algo más les digo hoy. Algo más añadiré en el futuro porque, siniestramente, ese nombre, que bien puede ocultar otro, tiene que ver con la larga sombra que se extiende sobre una legislatura política marcada en origen por unos sangrientos atentados y caracterizada por una debilidad extrema ante el terror y la claudicación humillante y vergonzosa a las exigencias de la pandilla de canallas.

¡Esta es la gran tragedia del tiempo que vivimos! Rodríguez gobierna asfixiado por sus compromisos, por quienes tienen información fundamental para su propia supervivencia política, y por los fantasmas del pasado. Rubalcaba demostró el miércoles por la tarde que este Gobierno se guía por la máxima marxista de que el fin justifica los medios, y el fin era, en marzo de 2004, alcanzar el poder. Daba igual cómo, a cualquier precio. Para ello se confiaba en una sociedad cobarde, fácilmente manipulable, que enseguida se sometió a las exigencias de los terroristas que no eran otras que las de cambiar el Gobierno. Una sociedad que ha entregado su libertad a la obediencia sumisa a aquellos que se han designado a sí mismos como los únicos que construyen nuestro destino, un partido –en la teoría marxista- que nos conforma y nos guía conducido por líderes visionarios. “No hay déspota en el mundo que no pueda usar este método de argumentación para la más vil opresión, en nombre de un yo ideal que busca realizar por sus propios medios, aunque estos sean algo brutales y prima facie moralmente odiosos” (Isaiah Berlin).

Rodríguez quiere ser aquel “ingeniero de almas humanas” que describía Stalin, el hombre que escriba nuestros designios. Y eso exige ocultar la verdad. Rodríguez ha encontrado en Rubalcaba, el portavoz del Gobierno de los GAL, la maquinaria perfecta para mantener abierto el escenario de negociación con ETA al tiempo que intenta cerrar cualquier válvula de escape de información confidencial respecto al 11-M. Información que, además, puede afectar gravemente al escenario negociador al que se somete el presidente como único clavo ardiendo al que puede agarrarse para volver a robar una nueva legislatura a la voluntad popular. Está, definitivamente, atrapado entre el azar y la historia. ETA y el 11-M son la clave de todo, el medio justificado por el fin último, que no es otro que el poder. Rodríguez es prisionero de sí mismo y de la bestia que él ha despertado y engordado precisamente cuando más cerca estaba de su extinción. Quiere escribir su destino y el nuestro, pero sus planes pueden verse perturbados por la suerte, por aquello que ni el ni su ministro son capaces de controlar: la necesidad de saber la verdad para ser más libres.

Esa, y no otra, es la razón de su nerviosismo. Esa, y no otra, es la razón de que Rubalcaba haya decidido contraatacar haciendo lo que sabe hacer: la filtración interesada, la manipulación de las pruebas, la tergiversación, el engaño, la mentira... A mí me da igual la guerra de medios. Lo que me importa es que quien tiene en su mano el mando de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado sea quien se niega a responder a las cuestiones clave del 11-M. Lo que me preocupa es que quien puede ordenar la investigación sea quien se dedique a manipular pruebas contra los medios de comunicación. Lo que me acojona es que quien puede decidir sobre la actuación policial sea quien encienda el ventilador para extender, de nuevo, como ya hicieran en tiempos de los GAL, la mierda por todas partes, con las consecuencias que ya conocemos. Si el 11-M es lo que dicen que fue, ¿porqué no dejan que las sospechas se diluyan por sí solas? Si ETA no está detrás del 11-M, ¿porqué ocultan el famoso informe cuya existencia ya denuncié hace unos meses? Entonces, en el mes de marzo, me preguntaba si Telesforo Rubio, hoy defenestrado, ocultaba informes clave para la investigación y por qué no formaban parte del sumario informes que vinculaban a Trashorras con ETA y por qué se silenció a los investigadores que aconsejaban abrir la vía de investigación que conducía a la banda terrorista.

Hoy me pregunto qué es lo que tiene que ocultar este Gobierno. Hoy me pregunto cuál es la relación de los atentados del 11-M y la negociación que el Ejecutivo ha iniciado con ETA. Hoy me pregunto si Zapatero camina sobre la cuerda floja de unos atentados que pueden acabar con su carrera política y de una negociación que, incluso, puede estar poniendo en peligro la vida de muchas personas. Hoy me pregunto hasta que punto este Gobierno está en manos de ETA y de los GAL, sometido a los designios de canallas que no han dudado en apretar el gatillo y matar a sangre fría. Hoy me pregunto si Rodríguez es consciente de la deriva a la que nos ha llevado a todos, de la manera en que ha conducido este país al abismo, del modo en que ha puesto en peligro nuestra propia existencia como nación, de cómo nos ha entregado en manos de quienes buscan nuestra destrucción y la muerte de la libertad. Hoy me pregunto, sinceramente, si también nosotros podremos volver a respirar.

Una denuncia que no puede quedar ahí
EDITORIAL Libertad Digital 15 Septiembre 2006

La denuncia que Díaz de Mera ha realizado en la cadena COPE tiene una característica esencial que lo hace más verosímil de lo normal. Ya había hablado antes de la desaparición del informe que ponía negro sobre blanco las relaciones de ETA con el 11-M. Pero lo dicho por la radio es mucho más: ha detallado que fue encargado por Telesforo Rubio, aunque duda de que éste lo hiciera por su propia iniciativa, que se elaboró en la UCI por un hombre y una mujer y que no fue remitido al juez como se debía haber hecho, porque las conclusiones del mismo no concordaban con la "orientación previa" que se le quería dar.

Lo de menos es, en realidad, el contenido del informe. Si la denuncia es cierta –y, sin duda, por su procedencia y nivel de detalle merece mucha más credibilidad que los "rotundos desmentidos" del portavoz del gobierno de los GAL– estaríamos ante algo mucho más grave que las posibles revelaciones que pueda contener. Estaríamos ante la prueba de un intento deliberado de orientar las investigaciones por motivos políticos. Aquellos que se llenan la boca invocando el honor y el prestigio de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado ante los cada vez más numerosos indicios de manipulación de las pruebas clave del 11-M serían quienes estarían boicoteando las investigaciones policiales cuando éstas no resultaran convenientes a sus objetivos políticos.

Si realmente las cosas son lo que la versión oficial dice que son, no debería haber ningún problema en investigar otras alternativas. Una mayor información sólo podría conllevar el desmentido de esas otras teorías sobre la autoría de los atentados. Negarse en redondo a contemplar otras alternativas no hace sino reforzar esas dudas que no dejan de aumentar cada día que pasa.

Aquellos que honestamente –es decir, no hablamos ya del gobierno– creen que expresar esas dudas supone poner en la picota el trabajo y la honradez de los agentes que forman parte de la Policía y la Guardia Civil deberían recordar que no fueron los periodistas quienes mancharon su honor, sino aquellos compañeros que hicieron la guerra sucia de los GAL y los jefes políticos que la ordenaron. Aquellos que han dedicado su vida a una de las tareas más nobles que pueda concebirse, defender a sus semejantes, cuentan con todo el apoyo y el respeto de quienes sólo quieren saber la verdad. Nadie es tan ingenuo como para pensar que son perfectos y que, entre ellos, no existen garbanzos negros. Es la respuesta que la mayoría de agentes y policías honrados ofrezcan ante esa realidad la que de verdad mejora o empeora la imagen de los encargados de nuestra seguridad.

Es indudable que una parte importante de las investigaciones periodísticas provienen de esas personas decentes que son mayoría en la Policía o en la Guardia Civil, como ha sucedido otras veces. Díaz de Mera ha corrido un grave riesgo al realizar esa denuncia. Ha llegado el momento de que cada uno se detenga y se pregunte si ha hecho todo lo posible por ayudar a esclarecer los horrendos crímenes del 11-M. Y actúe en consecuencia.

11-M
La madre de todos los informes llega tarde, mal y nunca
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 15 Septiembre 2006

El que fue responsable de la policía del gobierno popular ha revelado la existencia del informe de todos los informes. Las reacciones pueden ir del "algo tenía que haber" y "el ya lo decía yo" al "no saben qué inventarse", pasando por el "sin pruebas, que no hable".

La obligada es preguntar, y preguntar, y volver a preguntar al gobierno Rodríguez dónde está el maldito informe, qué han hecho con él. ¿Descansa encerrado bajo siete llaves o ha sido enmarcado para adornar el museo privado de los horrores socialistas? ¿Ardió gracias a un oportuno Zippo pacifista y de progreso, o se autodestruyó prontito como las cintas de Misión Imposible?

Misión imposible será que contesten. Pero una vez convenientemente hostigados y acorralados –en lo parlamentario– los beneficiarios políticos del 11-M, restará una pregunta final e ineludible. Y esa pregunta será para Rajoy: ¿Por qué no habló antes el PP de ese informe? Es de suponer que Díaz de Mera le comunicó en su momento a Rajoy lo que sabía. Pero, ¿cuándo lo hizo? ¿Antes o después de las declaraciones de don Mariano a El País afirmando que lo único claro del 11-M era que no había sido la ETA?

Una de las razones por las que hay que aplaudir la actual postura del PP en cuanto al 11-M es la imposibilidad de que, llegados a las terribles conclusiones que nos depara la investigación (cualesquiera que sean resultarán terribles), el partido que gobernaba el 11-M pueda eludir el coste político de algunos errores imperdonables, entre los que, curiosamente, no se cuenta el que le han reprochado hasta la agresión: haber mentido.

No mintieron. Sólo dieron su confianza a oscuros personajes como Dezcallar para que controlara a su antojo el agujero más sensible del Estado, con los frutos consabidos para ellos: ninguno. Ninguna información que sirviera para nada, según palabras más gruesas –que omito porque tales vocablos sólo me los permito para referirme a Rubianes– pronunciadas delante de tres columnistas de esta casa por un político que no citaré pero que estaba jerárquicamente por encima de Díaz de Mera.

Sólo un pequeño error más: mantuvieron en sus puestos a los componentes del entorno del GAL. Y otro: intentaron, en vano, convencer a los suyos de que había que pasar página y mirar hacia delante. La tarde de junio de 2004 que le oí decir esas palabras a Josep Piqué en Empúries, dejé de creer en él. Por fin, permitieron y permiten que otros abran camino para transitarlo ellos luego sin mancharse los mocasines. Son honrados. Porque si no lo fueran, sería para enviarlos ahí.

EL LARGO CRÉDITO DE ETA
Editorial  minutodigital 15 Septiembre 2006

Julen Madariaga –uno de los fundadores de la banda criminal ETA- acaba de desvelar que el PSOE solicitó su mediación con la banda asesina antes de las Elecciones Generales del 14-M. Tres fueron, ha dicho, las condiciones que la banda puso a un Zapatero aún en la oposición; la legalización del brazo político –Batasuna- antes de las elecciones municipales y autonómicas de 2007, la puesta en libertad de los asesinos que tuvieran cumplidos más de dos tercios de su condena y el reblandecimiento de la lucha antiterrorista de la Policía Nacional y la Guardia Civil.

La discreción y la mentira son cuestiones muy dispares. Pocos políticos han aprendido a diferenciar en materia de terrorismo. La sociedad española no se merece esto.
Esta violación del PSOE del Pacto Antiterrorista es absolutamente coherente con el historial de deslealtades del partido de Pablo Iglesias. Deslealtades inaguradas contra la II República al instigar la revolución asturiana, deslealtades con el Estado de Derecho por la trama de los GAL y deslealtades, finalmente, con la Constitución de 1978 cuyos cimientos han socavado al dictado nacionalista.

Es gravísimo que el crédito de la banda ETA sea mayor que el de la clase política. El descrédito salpica también al gobierno popular anterior que tendrá que cargar igualmente con el error de sus negociaciones con los asesinos. Los mensajes de ETA sobre el “proceso de rendición” se reciben con un inequívoco halo de certeza del que se encuentran ayunos los políticos profesionales.

La discreción y la mentira son cuestiones muy dispares. Pocos políticos han aprendido a diferenciar en materia de terrorismo. La sociedad española no se merece esto.

Es posible que algunos vean en las palabras de Madariaga su particular “vendetta” por su implicación judicial en la trama de financiación etarra –más de un millón de euros según Mikel Buesa tras el alto el fuego-. Pero nadie duda de que cuando el mediador etarra dice que el proceso está podrido, en las calles silban de nuevo los cócteles molotov y los niños no duermen de noche. Terrorismo sicológico. Algo parecido a los aviones sobrevolando de noche las ciudades enemigas para causar estrés continuo a la población.

El crédito de los comunicados de ETA es largo. El de los representantes políticos inaceptablemente corto.

11-M
La navaja de Rubalcaba
Javier Somalo Martín Libertad Digital 15 Septiembre 2006

Seguir a Occam buscando la respuesta más sencilla de las posibles a un problema complejo requiere una gran capacidad de síntesis. La navaja de Rubalcaba es una nueva teoría mucho más cómoda. Aplicada al 11-M reza así: ¿Qué había en la furgoneta Renault Chistera? Goma 2 ECO ¿Y en las vías del AVE? Goma 2 ECO ¿Qué tenía la mochila errante? Goma 2 ECO ¿Cómo se fueron con Alá los mártires de Leganés? Con Goma 2 ECO ¿Qué nos trajo el discreto Skoda? Goma 2 ECO. Resuelto y convincente.

Lo que pasa es que ni la Kangoo, ni el AVE, ni la mochila, ni el Skoda estallaron. No mataron a nadie. Ninguna de las cuatro es en rigor el arma homicida. En los trenes estallaron diez artefactos y hubo una carnicería pero, al parecer, no quedaron restos para saber de qué explosivo se trataba. En cuanto a Leganés la cosa cambia porque allí murió un policía asesinado, lo que convierte la inmolación de los famosos moritos en la menos rentable para Alá. Siete se llevan por delante a uno. De lo más yihadista. Eso sí, a nadie se le ocurrió hacerles la autopsia. Lo que importa es que había Goma 2 ECO.

Cumplida la misión de los cuatro días de marzo, el Grupo Prisa decidió tomar partido por la versión Rubalcaba del 11-M aportando silencio. Estando doblemente en el poder no hace falta pasar las noches en vela como Luis del Pino, Fernando Múgica o los miles –¿serán ya millones?– de españoles que no tragan. Compadezco a los clientes de Polanco que ahora se tienen que enterar en dos días y por culpa de Rubalcaba de quién es Trashorras o qué diantre es eso de la metenamina. Tienen demasiados folios atrasados como para mantener una conversación sólida. Sin embargo, la navaja de Rubalcaba les permitirá salir de apuros. Sólo hay que recordar cinco cosas: Kangoo, AVE, mochila, Skoda, Leganés. Pasarán los meses y alguno olvidará que la tragedia del 11-M se desató dentro de unos vagones de Cercanías. ¿Quién ha sido? ¡Venga, todos a coro! ¡Goma-dos-eco!

ZP nunca habló de Otegi
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 15 Septiembre 2006

El comportamiento de Zapatero en el desenlace de la OPA a Endesa ha venido a confirmarme que es capaz de negar cualquier evidencia sin el más mínimo escrúpulo. Después de haber servido escandalosamente a La Caixa; después de haber dado una vergonzosa batalla ante Europa para plegarse, al fin, ante Merkel y dejar tirados a sus protegidos... ha tratado de convencer a la sociedad española de que a él le trajo sin cuidado, siempre, este asunto empresarial...

Dejó a los especialistas el trabajo de hacer un diagnóstico del enfermo.
Ya unos días antes escribí en esta columna que, tal como Zapatero había reaccionado ante el drama de la emigración, no sería descabellado pensar en que podría ser capaz de distanciarse del «proceso de paz» como si este hubiese sido una ocurrencia de otro. Su reacción ante la OPA a Endesa me confirma en ello. En cuanto ZP vea que se le va de las manos el «proceso de paz», tratará de convencernos de que fue el PP el que se dedicó a desfigurar y a boicotear su «proceso de paz». Imperturbable, de cemento, las cejas levantadas, asombrado incluso dirá que él se limitó a proponer el diálogo con Batasuna aprovechando la ocasión del alto el fuego y que el responsable del fracaso del proyecto ha sido el PP. ¿O acaso no fue él quien dijo, una y mil veces, que él estaba en contra de la autodeterminación, que Batasuna debería aceptar las reglas de juego marcadas por la Ley de Partidos si pretendía ser legalizada y que jamás, nunca, en ningún momento tuvo la osadía de insinuar una sola palabra sobre la anexión de Navarra al País Vasco?

Todo -dirá Zapatero- habrá sido un inmenso invento del PP...
En todo caso, yo creo que lo más preocupante desde el punto de vista político no es que esta extraña personalidad que tenemos como presidente llegue a negar la realidad hasta tales extremos y nos tome por idiotas a millones de personas. Lo alarmante es que sus seguidores, la izquierda, millones de personas a su vez, tomen ese juego como propio. ¿Hasta dónde puede llegar la mala fe colectiva para que se pueda admitir las versiones que Zapatero va dando de sus fracasos, ya en la emigración, ya en la OPA a Endesa?

¿Ocurrirá algo similar con el «proceso de paz»? Se dedicará a explicarnos que él siempre ha tratado de entender a ETA como fenómeno heredado del franquismo y nunca ha querido desistir de integrar en el sistema a la izquierda abertzale... Que en esto ha seguido los consejos que nos han venido de la Historia en este campo, pero que fue imposible llevar adelante el «proceso de paz» a causa de la intransigencia de ETA y el boicoteo de la derechona.

La verdad de Agamenón o su porquero
Lorenzo Contreras  Estrella Digital  15 Septiembre 2006

El asunto de la autoría del 11M es ya, de largo, un tema electoral y electoralista. El PP no va a soltar la presa. En primer lugar, porque el hallazgo de la verdad es irrenunciable como esfuerzo político y ético; en segundo lugar, porque el resultado de las elecciones generales del 2008, si no se adelantan y efectivamente se celebran ese año y en el mes más o menos calculado, dependerá en gran parte, si no en toda, de la evolución de esta polémica y de la presentación de los hechos según los colores y puntos de vista que se utilicen. El PSOE, por su parte, se ha percatado de que no tiene, ni mucho menos, ganada la partida dialéctica. Hay muchas sombras y mucha gente danzando en torno a la tragedia y sus misterios. Podrá el partido escandalizarse si consigue averiguar que algunas versiones han sido pagadas o sobornados sus suministradores, pero el problema auténtico no es que el delator o autor de la versión sea de reputación moral dudosa o un facineroso, sino que lo manifestado resulte ser cierto y fundamentado en lo esencial. Porque entonces, por más que se describa con las peores tintas al sobornador o comprador de la “mercancía”, lo decisivo será lo que siempre se dijo: “La verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero”.

Las sesiones parlamentarias van siendo cada vez más virulentas. No hay cuartel. Los insultos están a flor de labio y las acusaciones rondan lo delictivo. Hay demasiados muertos y heridos por medio, demasiadas víctimas como para trivializar la discusión y sostener que se trata de un asunto susceptible de ser superado por vía verbal y sustanciado en una o varias sesiones informativas de la Cámara. Lo que espera al fondo es el veredicto de las urnas, el voto de los ciudadanos, que son los verdaderos destinatarios de los debates. El Gobierno y su partido tendrán que hilar fino en el tejido de su estrategia. No basta con repetir que esto o aquello responde a la técnica del “culebrón” o que esta o aquella conjetura es inverosímil. Al final, con demostración aplastante o sin ella, lo decisivo será el lenguaje de las apariencias, que ya Maquiavelo valoraba como factor político concluyente.

Zapatero tendrá que ir a sus zapatos, pero siempre sobre la base de que los zapatos son ya demasiados. Más que una zapatería, lo que tiene montado es una fábrica. Se ha pasado con el Estatuto catalán y ha vuelto a hacerlo con el embrollo de la OPA de Endesa, asunto éste demostrativo de una escalofriante falta de escrúpulos en la administración de las actitudes. Al final han ganado los que menos situados parecían en la línea de la victoria, y han sido burlados quienes, siguiendo el “talante” del presidente como dogma de fe, creyeron que E.ON perdía la batalla.

El Gobierno ya no sabe qué hacer, por otro lado, con el problema de la inmigración ilegal. Zapatero empieza a hacer lo de siempre según su código personal: esconderse detrás de María Teresa Fernández de la Vega, su abogada para los imposibles y su escudo contra los embates de la realidad. Ahora le han encargado acusar al Gobierno canario de insolidaridad con los “sin papeles” de los cayucos, pero le ha salido respondón el portavoz del partido nacionalista Coalición Canaria, Paulino Rivero, cuyas advertencias sobre la indignación que los insulares en general vienen acumulando frente a la política de Madrid es una cuestión más seria de lo que a primera vista parece. Lo único que nos faltaba es alimentar viejos sentimientos de distancia y separatismo, aparentemente superados en los comienzos de la transición política, pero en estado de latencia. Canarias no quiere convertirse en un campo de concentración, o algo semejante, de África. O el refugio de los desheredados de la tierra, como decía Franz Fanon, para que las hasta ahora llamadas Islas Afortunadas empiecen a pagar los infortunios de una política que no es precisamente la suya, sino la del señor Zapatero, el de las regularizaciones masivas.

Las palabras de Díaz de Mera sobre el 11-M deben ser investigadas
Editorial Elsemanaldigital 15 Septiembre 2006

El director general de la Policía cuando tuvieron lugar los atentados terroristas del 11-M intervino ayer jueves en la compleja polémica pública sobre la investigación de los crímenes y sobre la posible participación de la banda ETA en ellos. Agustín Díaz de Mera, a cuyas órdenes se inició la investigación sobre los atentados, asegura que existen elementos para llegar a conclusiones muy diferentes de la versión oficiosa establecida. Díaz de Mera, como ha advertido Mariano Rajoy, no es un cualquiera, ha tenido responsabilidades importantes en la lucha contra el terrorismo, y el Gobierno, ante su denuncia, haría bien en llamarle e iniciar una investigación.

En los últimos días se ha recrudecido entre periodistas y políticos el debate sobre la existencia y verosimilitud de una "hipótesis conspirativa" sobre los atentados del 11-M. Pero lo cierto es que, como ha dicho el presidente del PP, esa hipótesis no ha sido formulada más que para desmentirla, y lo que ahora hay que explicar más bien es la virulencia, la radicalidad y la torpeza de algunos de esos desmentidos y descalificaciones. Desde el PSOE y desde el Gobierno se han lanzado a defenderse de un ataque que no se producía, pero la misma defensa está haciendo aflorar dudas que en democracia no es posible dejar correr.

Díaz de Mera afirma haber recibido en los últimos tiempos llamadas de funcionarios de alto nivel que colaboraron en su etapa de Gobierno, que confirmarían que en su momento se investigó de manera expresa la relación de ETA con el 11-M. El informe de esa investigación nunca ha sido conocido por los ciudadanos.

Hay un interés político manifiesto en que la "versión islamista" sobre el 11-M no se discuta siquiera. En realidad, si quienes creen en esa versión están completamente seguros de su firmeza no deben obstaculizar la investigación en otras direcciones que en principio sólo pueden llevar al más absoluto descrédito a sus defensores. Encauzar rígidamente la investigación dentro de unos márgenes casi dogmáticos no es buena señal, pues retroalimenta unas dudas que, como si de una bola de nieve cuesta abajo se tratara, aumentan cada día.

La pelota está en el tejado del Ministerio del Interior. Alfredo Pérez Rubalcaba tiene a su disposición todos los medios que antes fueron de su predecesor José Antonio Alonso, y tiene la obligación de ponerlos al servicio de España y no sólo del PSOE. Si el interés de partido, o el de facción dentro del partido, no coincide con el del país, no hay duda sobre el deber de las Fuerzas de Seguridad. Rubalcaba no debe caer en la tentación de negar lo que sepa o de ocultar lo que pueda saber, a pesar de en otros momentos lo intentase, con resultados bien conocidos, en los crímenes del GAL.

Cuatro verdades sobre el caso Rubianes y el espectáculo posterior
José Javier Esparza  elsemanaldigital 15 Septiembre 2006

Los complejos de la izquierda con la unidad nacional y los de la derecha con el mundo de la farándula han posibilitado una polémica que sólo en España resulta posible.

15 de septiembre de 2006. A veces pasan cosas que dan la medida de la altura de un país. Si hemos de juzgar la altura de España por el "caso Rubianes", la conclusión sería inequívoca: ¡Qué pequeños somos!

¿Habrá que recordar las declaraciones del cómico? Estas son: "A mí la unidad de España me suda la polla por delante y por detrás. Y que se metan a España en el puto culo a ver si les explota dentro y se les quedan los huevos colgando del campanario". Lo dijo en la televisión pública catalana, en horario familiar y ante el alborozado aplauso del presentador del programa y del público presente. O sea que no estamos discutiendo sobre unas declaraciones contrarias a la unidad de España, ni sobre tal o cual teoría acerca del concepto de nación; estamos discutiendo sobre los exabruptos de un fulano, actor de segunda fila, sin más títulos para intervenir en el debate social que su sintonía con el poder establecido y su pertenencia a la mafia de la farándula. Vamos a decir cuatro verdades.

Una: Algo como lo de Rubianes sólo puede pasar en España. Es inimaginable que en Italia, Alemania o Francia aparezca un actor en televisión, vomite una sarta de barbaridades sobre su país y, después, un organismo público le subvencione funciones, el poder corra en su socorro y, aun, lo convierta en un mártir de la libertad de expresión. Aquí hay cuatro problemas al mismo tiempo: la abominación brutal sobre el propio país, el talante extremadamente zafio de la provocación, la presteza de la izquierda para alinearse con todo aquello que signifique menosprecio de la unidad nacional y la habitual cobardía de la derecha ante las chulerías de la farándula. Son cuatro problemas distintos y, quizá, no exclusivos de nuestro país, pero que todos ellos se junten en el mismo episodio es algo que sólo puede ocurrir en España. ¿Por qué? Porque aquí hemos construido un sistema sobre el desdén de la nación, porque tenemos una vida pública nítidamente inculta, porque tenemos una izquierda que no ha superado la derrota de la guerra civil y porque tenemos una derecha que no ha superado el complejo del franquismo.

Dos: Este episodio da la medida de la podredumbre de nuestra vida pública, con su locuacidad grosera y brutal. Esta zafiedad ni siquiera tiene que ver con aquel "centaurismo" que Sánchez Albornoz subrayaba en los españoles, sino que es algo mucho peor: es simple y pura barbarie. Es la misma atmósfera que podemos ver a todas horas en la televisión, pero también en los comportamientos cotidianos de demasiados conciudadanos. No andará descaminado quien arroje la carga en el "debe" de nuestro sistema de enseñanza: no hay sociedad que aguante veinte años seguidos de embrutecimiento. España se ha convertido en un país burdo y soez, lleno de gente cabreada hasta la exasperación que, eso sí, cuando escupe lo hace en nombre del progreso. ¿Cómo extrañarse de que las gentes del poder exploten con tanto ahínco la hez de la peor demagogia? Va pareciendo que esto es lo que el país da de sí.

Tres: El "caso Rubianes" es un buen síntoma de la profunda enfermedad que sufre la cultura española. Porque lo que confiere a ese señor alguna proyección social es, paradójicamente, su pertenencia al autodenominado "mundo de la cultura". Si en la vida pública existe un tal Rubianes capaz de decir esas cosas, es porque la sociedad española ha venido a identificar "la cultura" con las gentes de la farándula. A ojos del español medio, la proyección social de la cultura no está en los estudiosos, los pintores, los músicos o los universitarios, sino en esos actores de exabrupto y subvención, y aquí la culpa hay que atribuírsela tanto a los medios de comunicación como a los políticos; los primeros, porque dan excesivas alas a la farándula, y los segundos, porque la subvencionan y ríen sus gracias. Que Rubianes haya venido a envolverse después en el sudario del pobre García Lorca –y que se lo hayan permitido- no hace sino agravar el mal: no cabe signo más elocuente de la corrupción de una cultura. Quien hoy se alinea con este Rubianes no sólo avala la destrucción de España –eso sería otro problema-, sino que sobre todo respalda la destrucción de cualquier cultura, de cualquier cultivo de la forma y del arte de vivir.

Cuatro: El desenlace de este episodio nos va a decir mucho sobre nuestro futuro colectivo. Si la presión combinada de la izquierda mediática, la farándula y los secesionismos consigue hacer de Rubianes un mártir de la libertad de expresión, un emblema de libertad y progreso, podemos prepararnos para lo peor, es decir, para el imperio definitivo de la barbarie. Por el contrario, si se impone el sentido común, si el provocador es silenciado por el desdén público, si los círculos políticos y mediáticos se alejan avergonzados de este sórdido muladar, quizás haya alguna razón para la esperanza.

Por si acaso, mejor no hagamos apuestas.

Víctimas del Terrorismo
Raúl González Zorrilla  Periodista Digital 15 Septiembre 2006

Este artículo está dedicado a la mujer de José Anseán Castro, policía nacional asesinado por el etarra Juan Carlos Iglesias Chouzas, 'Gadafi', en 1992 en Bilbao. El testimonio de esta mujer conmovió ayer a la sala que estaba presenciando en la Audiencia Nacional el juicio contra este criminal. Ana María Pérez relató al tribunal que en el momento en el que cuatro disparos mataron a su marido se encontraba junto a él, “agarrados del brazo”, esperando a un autobús. «Pedí a 'Gadafi' que no le rematara», recordó la mujer entre sollozos.

Uno de los elementos que más ha contribuido a que la lacra terrorista se haya perpetuado en el País Vasco y en el resto de España a lo largo de más de treinta años ha sido el hecho de que, durante todo este tiempo, gran parte de la sociedad vasca, ha interiorizado que el recurso al asesinato, al chantaje, a la amenaza o a la extorsión, era algo que, aunque reprobable e imposible de compartir, podía ser comprensible dada la existencia de un presunto y falsario “conflicto político” que, al parecer, no podía ser solucionado por vías exclusivamente democráticas.

Perversas razones de interés político nacionalista, falsos progresismos que alimentaban la creencia de que todas las ideas podían ser dichas en libertad (incluso las que exigían más tiros en la nuca) y una asombrosa dejación de las instituciones del Estado en su responsabilidad de hacer cumplir la legalidad democrática, han alimentado esta atrocidad y han permitido la obscenidad suprema de que el punto de vista que primara en Euskadi a la hora de analizar la realidad fuera el de los verdugos, y nunca el de sus víctimas.

De este modo, varias generaciones de ciudadanos vascos y españoles han sabido la vida y milagros de cientos de terroristas, han conocido todo tipo de estrategias "militares" utilizadas por los asesinos para cometer sus desmanes, han visto cómo se convertía en héroes a individuos con decenas de crímenes a sus espaldas y han escuchado cómo, fundamentalmente desde el ámbito nacionalista, se prestaba mucha más atención a un comunicado de la banda terrorista a ETA que, por ejemplo, a los análisis y demandas de muchos intelectuales constitucionalistas.

El predominio absoluto de la mirada del verdugo sobre la vida cotidiana del País Vasco ha sido constante y devastador y, aún hoy, continúa siendo una de las grandes lacras contra las que ha de luchar una sociedad demasiado narcotizada frente a la barbarie, ensimismada en su evidente riqueza material y rápidamente dispuesta a olvidar que ante sus omisiones se han cometido algunos de los atentados más graves contra los derechos humanos que se han producido en Europa desde la segunda guerra mundial.

Esta situación bárbara, mantenida en el tiempo, alimentada con entusiasmo y multiplicada exponencialmente por el desinterés de algunos, el desistimiento de otros y el miedo de muchos, ha provocado, por supuesto, la marginación radical y el abandono más absoluto de las víctimas del terrorismo, pero, además, ha dado luz a una geografía fantasmal donde la defensa y la protección de los derechos básicos de las personas ha pasado a considerarse como algo anecdótico que podía someterse a intereses más importantes y espurios, como la presunta construcción de una presunta nación fantasmal.

La presencia orweliana de los verdugos, que ahora regresa con todo su esplendor gracias a la legitimidad que les está proporcionando el Partido Socialista en el Gobierno, las víctimas del terrorismo, con el convencimiento de que es imposible alcanzar la paz sobre el olvido de lo padecido, sobre la injusticia y la impunidad, se han convertido en el único antídoto válido para superar el cáncer moral que el terrorismo ha extendido por todos los rincones de la sociedad vasca. Y esta ejemplaridad de la voz de las víctimas se asienta sobre varias razones.

En primer lugar, porque las propias víctimas, en condiciones profundamente dramáticas, han dado un ejemplo modélico de respeto al sistema democrático, de lucha por la Justicia, de renuncia a la venganza, de repulsa a cualquier método violento para terminar con ETA y de trabajo firme por mantener la verdad de lo sucedido a pesar de los muchos intentos que en este país se han hecho por manipular tanto las historias particulares de muchos asesinados por ETA como la propia historia colectiva de todos los vascos.

Además, los familiares de las víctimas del terrorismo conocen mejor que nadie toda la atrocidad, el dolor, el drama y las consecuencias que se derivan de cada atentado criminal. Las víctimas acumulan en sus múltiples, ocultas y trágicas historias, toda la infamia que se ha vertido en este país y, por ello, poseen una absoluta autoridad para desmontar despropósitos ideológicos que, aún hoy, tratan de legitimar las mayores aberraciones terroristas.

Finalmente, las víctimas del terrorismo son las únicas que pueden liderar el proceso que lleve a buena parte de la sociedad vasca a observar su punzante y triste realidad desde el punto de vista de quien la sufre y no de quien la provoca, desde la mirada del que muere y no del que mata y desde el prisma de quienes, en muchos casos, han dado lo mejor de sí mismos para defender la libertad de todos.

Sin lugar a dudas, seguirá habiendo voces que clamen por el enmudecimiento de las víctimas del terrorismo, pero, a estas alturas de la infamia, habrá que pensar si estas exigencias de silencio no esconden, en el fondo, un miedo profundo a que la palabra de las víctimas descubra, en última instancia y en toda su rotundidad, el enorme grado de envilecimiento de tantos cómplices comprensivos con el horror como la sociedad vasca ha producido durante tres largas décadas de inclemencia y crueldad.

Al Qaida le invita
Por RAFAEL L. BARDAJÍ ABC 15 Septiembre 2006

En la última producción de As Sabah, la organización de propaganda visual de Al Qaida, el número dos de Bin Laden y Adam Gahadn cursan una invitación al pueblo americano en toda guerra. Invitan a convertirse al islam como el único camino para escapar de su castigo. Ya no se trata de dejar el Oriente Próximo, cambiar de política exterior o firmar un armisticio. Su mensaje es simple y brutal: conviértete o perece.

Paralelamente sabemos que los dos periodistas de la Fox secuestrados durante dos semanas en suelo palestino, Steve Centani y Olaf Wiig, fueron liberados el pasado 28 de agosto tras una macabra ceremonia en la que se les obligó a punta de pistola a renegar de su religión y abrazar la fe del islam.

Lo que busca el fundamentalismo islámico no es sino la islamización, voluntaria o forzada, da lo mismo. Primero del mundo árabe, dominado por regímenes corruptos y viciados por Occidente; después, lo que en su día fue tierra del islam, lo que afecta a nuestra Península, para ellos Al Andalus, no confundir con Andalucía; por último lo que puedan del resto ¿Caben todavía dudas sobre ello?

Bin Laden es claro; los textos que se dan a los niños en las escuelas pagadas por el wahabismo saudí también. Y no lo es menos el iluminado presidente de Irán, quien amenaza con barrer del mapa a Israel y con quien nuestros actuales dirigentes aspiran a entenderse a través del diálogo.

¿Pero qué diálogo puede sostenerse con la barbarie? La mano que tiende el islamismo viene cargada con el Corán y con una pistola. Y es el sometimiento a lo primero o el tiro de la segunda. Lo han dicho los lugartenientes de Bin Laden en el quinto aniversario del 11-S. Y lo han hecho sus secuaces con los reporteros de la Fox. Desgraciadamente conocemos la teoría y tenemos pruebas de la práctica. Y todo con pocos medios aunque con muchas amenazas. El día que el Irán de los ayatolás disponga de una bomba atómica las amenazas continuarán y sus medios para obligarnos a comportarnos como ellos quieren, aumentarán.

Rodríguez Zapatero dice que para acabar con el terrorismo lo mejor es el diálogo, pero su Alianza de Civilizaciones sólo ha servido para crear otro comité más en la ONU con el que beneficiar a unos cuantos expertos. En el otro lado de la mesa no hay más que barbarie que niega nuestra civilización y se mofa del diálogo. Lo dice Al Qaida: conviértase al islam o perezca. Pero mejor que perezcan ellos, ¿no le parece?

Tropas europeas
Alerta en Afganistán
GEES Libertad Digital 15 Septiembre 2006

Hace cinco años los miembros de la OTAN invocaban por primera vez en la historia el Artículo V del Tratado de Washington: Un ataque armado contra uno o más de los aliados en Europa o Norteamérica será considerado un ataque contra todos ellos. Era un 12 de septiembre, un día después de los trágicos atentados de Nueva York. Pero ya lo dijo Bush: el 11 de septiembre fue para ellos simplemente un mal día, para nosotros fue un cambio de actitud. Así, cinco años después, los aliados han abandonado nuevamente a Estados Unidos –y a Occidente– en el primer frente contra el terror. La llamada a los aliados del Comandante Supremo Aliado para Europa, general James L. Jones, para que cumplan con sus compromisos adquiridos para la expansión de la ISAF en Afganistán ha caído en saco roto.

Era de esperar. El principal drama de la Alianza son los propios aliados: no comparten valores ni intereses, no tienen la misma visión estratégica ante las amenazas, y por supuesto no tienen la misma voluntad. Así que cuando las tropas de la OTAN asumieron el control de la misión en Afganistán se vaticinó un recrudecimiento de la ofensiva talibán ante la temida debilidad de la Alianza, y así ha sido.

La única forma de salir de esta guerra justa y avalada por Naciones Unidas es ganándola. Sólo EEUU, Reino Unido, Canadá y Holanda se mantienen en la primera línea de combate. Entre los restantes algunos se ha negado silenciosamente a mandar más soldados. Otros, como Francia, se han excusado por sus compromisos asumidos en tierras libanesas. Y eso que sus servicios secretos han advertido del alarmante aumento de los combatientes extranjeros que llegan a Afganistán para morir como suicidas.

La paz democrática tan aireada por la izquierda europea depende también de la defensa y protección de las democracias ya existentes. Y en Afganistán se trata de protegernos a nosotros mismos, defendiéndonos no del imperialismo americano como proclama más de uno, sino del imperialismo fundamentalista.

Luchar contra el terrorismo es atacarle allí donde se encuentre y el principal frente está ahora en las oscuras e inhóspitas tierras afganas. Pero la OTAN es incapaz de imponerse, no sólo a los talibanes, sino a los propios aliados. Los Estados europeos siguen sin querer oír hablar de más tropas, más guerras, más sangre o más bajas. Cabe preguntarse como reaccionarán ante las últimas amenazas de al-Zahawiri contra las tropas de la ONU desplegadas en Líbano. A lo mejor algunos están pensando ya en retirarse. Que Dios les pille confesados.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

ZAPLANA PIDE A RUBALCABA QUE RESPONDA SOBRE EL 11-M POR ESCRITO
Rubalcaba dice ahora que se ha remitido al juez una relación de los documentos que se hicieron en la comisaría de Telesforo
En La Mañana de la COPE, Agustín Díaz de Mera ha sido claro al decir que el informe sobre ETA y el 11-M "es real y cierto". Ofreció detalles: "Tiene autores, un autor y una autora" y "contiene indicios y pruebas de las conexiones con ETA en un número significativo y preocupante". Ahora Rubalcaba dice que "hoy mismo", por el jueves, se ha remitido al juez un informe de "todos los documentos que se han elaborado" en la comisaría que dirigía Telesforo Rubio. En cuanto a la campaña de PRISA, Díaz de Mera reveló presiones por parte de El País a antiguos mandos policiales. Las noticias del diario de Polanco también se han cosechado la denuncia de Javier Lavandera.
Libertad Digital 15 Septiembre 2006

La extraordinaria relevancia de las declaraciones del que fuera Director de la Policía durante los atentados del 11-M no ha recibido la respuesta que cabía presumir.

En declaraciones informales a los periodistas tras asistir a la reunión de la Junta de Seguridad de Cataluña, el ministro Rubalcaba ha dicho que es "rotundamente falso" que exista el informe de la Comisaría General de Policía que relacione a ETA con los atentados del 11-M. No ha aclarado –es lo que demanda Díaz de Mera– si es ahora cuando no existe o si nunca existió. Según Rubalcaba, "todos los documentos elaborados por el Ministerio del Interior están a disposición judicial". Además, señaló que "hoy mismo la Comisaría General de Información ha enviado sendos escritos a la Fiscalía y al juez Del Olmo informándoles de todos los documentos que se han elaborado". Tampoco ha aclarado si los pondrá a disposición del Parlamento para comprobar si las acusaciones del ex director de la Policía están fundadas.

En La Mañana de la Cope, Agustín Díaz de Mera ha llamado la atención sobre las palabras que empleó Rubalcaba en el Congreso para responder a la interpelación del PP sobre el 11-M. Según ha recordado, el ministro dijo literalmente que el informe sobre las conexiones de ETA con el 11-M "no lo tiene ni el juez ni la Policía porque no existe". Y ha matizado que el ministro dijo que "no existe" pero nunca ha dicho ni que Díaz de Mera miente ni que ese informe nunca ha existido. "Frente a tanta firmeza se esconde una más que matizada ambigüedad. Habria que preguntarle si no existen hoy. El tiempo del verbo es importante".

Pese a esas palabras del ministro, Díaz de Mera se ha reafirmado en lo dicho y además, ha dado muchos detalles de ese informe sobre las conexiones de ETA con el 11-M: "Es real y cierto, encargado por el comisario general de información, hoy ascendido a los cielos. Elaborado por la UCI, ocultado al juez Del Olmo y contiene indicios y pruebas de las conexiones con ETA en un número significativo y preocupante. Ese informe tiene autores, un autor y una autora. Y ese informe ha debido ser encargado por alguien, no creo que haya sido Telesforo Rubio motu proprio".

Un informe con conclusiones no deseadas
La desaparición de ese informe, ha apuntado que "lo más razonable" es que "los contenidos no eran los esperados o, mejor dicho, los deseados. Las personas a las que se encargó decidieron hacer un informe éticamente real y no aceptaron la orientación previa. Por eso ha desaparecido. Por eso, señor Rubalcaba, no existe".

Interior, como ha dicho por boca de Rubalcaba, sostiene que ese documento no lo tiene el juez ni la Policía. Díaz de Mera ha puntualizado que "no se ha escrito a boli, seguramente está en algun ordenador". Y ha reconocido que interior "es como un gruyere: hay agujeros por donde se va la información".

Las dudas razonables
El ex director de la Policía admite que tiene "tres o cuatro dudas indiscutibles" que le levan a afirmar que "la búsqueda de la verdad es urgente". Una de ellas pasa por esclarecer la composición de los explosivos utilizados en la masacre. También, por aclarar la aparición del Skoda Fabia en Alcalá mucho después del 11-M. Categórico, ha apuntado que "la Policía no tiene que ver con esto", que ese vehículo "no estaba ahí el 11-M; eso nadie lo duda. Estuvo meses despues, luego alguien lo colocó para que apareciera en escena".

Otra de las dudas razonables está en la cadena de custodia de la mochila de Vallecas. "Hay que explicarlo y merece una pieza separada del sumario", ha señalado.

Díaz de Mera ha reconocido que aunque en la comisión del 11-M expuso que "esto lo había hecho la yihad, ahora digo que lo pudo hacer por encargo, y lo digo con todas las consecuencias".

PODRÍA SER EXPULSADO DEL PARTIDO
El PSE expedienta a uno de sus miembros por apoyar la querella del Foro de Ermua contra la reunión con Batasuna-ETA
Los socialistas vascos han abierto un expediente a Antonio María Aguirre, militante del partido y ex miembro de la Ejecutiva del PSE, por pertenecer al Foro de Ermua y compartir su decisión de querellarse contra la reunión entre Patxi López y Batasuna-ETA. Aguirre podría ser, incluso, expulsado del partido por una "falta muy grave". El miembro del PSE ya ha respondido que él sólo ha defendido la legalidad y ha denunciado que pretenden "coartar su libertad de expresión". El PSE ya sugirió a otras socialistas como Gotzone Mora y Rosa Díez que abandonaran el partido por sus discrepancias con López.
Europa Press Libertad Digital 15 Septiembre 2006

En concreto, el expediente lo ha abierto la Comisión Ejecutiva del PSE por la querella que el Foro de Ermua, de cuya directiva forma parte Antonio María Aguirre, presentó ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) contra Patxi López y Rodolfo Ares por la reunión que ambos mantuvieron con Batasuna-ETA el pasado 6 de julio. En el acuerdo de la Ejecutiva vizcaína, al que tuvo acceso Europa Press, se refleja que el expediente puede acabar en la expulsión de Aguirre del PSOE.

Tanto la presentación de la querella, como diferentes declaraciones públicas de Aguirre, algunas a medios de comunicación, criticando acuerdos y líneas políticas de la dirección del PSE en relación con el encuentro, han servido a la Ejecutiva vizcaína de los socialistas para abrir expediente contra Aguirre por faltas muy graves. Su consecuencia puede ser la expulsión, que es la sanción más grave según el Reglamento de Afiliados, o la inhabilitación para desempeñar cargos orgánicos y/o públicos entre uno y dos años.

El acuerdo de la Ejecutiva vizcaína asegura que las acciones que denuncia de Aguirre han sido utilizadas por éste para "menoscabar la imagen de cargos públicos del partido" y de sus órganos de dirección. "Todo ello, haciendo valer su condición de militante de este partido", añade. Para argumentar su posición, indican que se informó de la reunión "de forma detallada" al Comité Nacional del PSE y que no hubo oposición en la reunión entre los órganos del partido, según dicen.

Aguirre amenaza con una demanda por injurias
Aguirre ya ha respondido a las acusaciones de su propio partido. En un comunicado, exige que se elimine del expediente la acusación referida al apartado j) del artículo 44 del Reglamento, ya que en éste se habla de "la utilización del nombre del Partido para lucro personal". Si no es así, Aguirre presentará una demanda por atentado contra su derecho al honor por la comisión de un delito de injurias y calumnias.

"No he cometido ninguna falta ni leve, ni grave, ni muy grave, dado que me he limitado a defender la legalidad, la posición del PSE y el PSOE y que está formalmente aprobada por el partido", dice en su escrito el miembro del PSE. Asimismo, asegura que se ha limitado a ejercer su libertad de expresión participando en el Foro de Ermua, "junto a destacados miembros del PSE y del PSOE, con una trayectoria intachable durante casi 30 años de militancia en el Partido, durante los cuales mi dedicación se ha basado fundamentalmente en luchar por la democracia y la libertad en Euskadi, así como por la igualdad, la justicia y la solidaridad entre todos los españoles".

Por todo ello, Aguirre concluye que "se pretende coartar" su "constitucional derecho a la libertad de expresión". Antonio María Aguirre fue secretario de Organización del PSE desde 1979 a 1982 y fue teniente de alcalde del Ayuntamiento de Leioa entre 1979 y 1983, entre otros cargos públicos y orgánicos.

El Tribunal Superior dice que el uso del gallego en la Justicia no es obligatorio
La institución establece que se empleará esta lengua «si le es posible a la Administración»
La sala de gobierno desestima así una denuncia contra el juez decano coruñés.
El Gobierno creará cuatro nuevas unidades judiciales
Alberto Mahía | a coruña La Voz 15 Septiembre 2006

La sala de gobierno del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia ha desestimado la denuncia presentada por un ciudadano contra el magistrado decano de A Coruña tras recibir una notificación en castellano al entender que debería haberle llegado en gallego. En la respuesta a tal queja, emitida el 29 de mayo del 2006, el magistrado juez decano de A Coruña, Antonio Fraga Mandián, consideraba que «las resoluciones judiciales se pueden redactar en cualquiera de las dos lenguas oficiales en este territorio, puesto que el uso del gallego o castellano no es sino un derecho para magistrados, secretarios judiciales, fiscales y demás funcionarios de juzgados y tribunales».

No obstante, al amparo de las leyes, consideraba el juez decano que cualquier ciudadano puede exigir que se le notifiquen las resoluciones en la lengua propia de la comunidad autónoma, «adaptándose», eso sí, «a las posibilidades de la Administración». Así las cosas, una vez recibida la solicitud del denunciante, se dieron instrucciones al Servicio de Notificaciones para que se emitiese la notificación en gallego y, si fuera necesario, al servicio de traducción del Tribunal Superior de Xustiza.

Derecho vigente
La queja del ciudadano ha sido puesta en conocimiento de la sala de gobierno del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, que ha acordado no estimar la queja, por entender que se aplicó el derecho vigente.

Este acuerdo de la sala de gobierno ha sido recurrido en alzada por el ciudadano ante el Consejo General del Poder Judicial. En el último pleno, celebrado el pasado día 8, la sala de gobierno acordó remitir copia del expediente al Consejo General del Poder Judicial, y se ha ratificado en el acuerdo existente.

La polémica del uso del gallego en la Justicia fue tratada por la Xunta el pasado mes de julio, cuando el Gobierno autónomo pidió sancionar a los funcionarios de Justicia que no utilicen el gallego.

Esta orden se dio días después de que las distintas asociaciones de jueces y fiscales dejasen en evidencia que el uso del gallego en su campo profesional era «minoritario» o «casi anecdótico».

Así las cosas, el secretario xeral de Relacións Institucionais remitió en el mes de julio una carta al Gobierno central en la que le invitó a intervenir en el problema para evitar que persista el incumplimiento de la ley en lo relativo a la utilización del gallego en las Administraciones públicas y en particular en las dependencias que atienden y se dirigen al ciudadano, para así mejorar y acercar la prestación del servicio.

En caso de que el Estatuto de Autonomía de Galicia establezca el deber de conocer la lengua gallega en toda la Administración pública, incluido el ámbito judicial, parece evidente que se hará en contra de la opinión de buena parte de los profesionales de la Justicia, con los magistrados y los fiscales a la cabeza.

Los requisitos
Varias asociaciones profesionales coincidieron en rechazar que el gallego se convierta en una obligación para desempeñar sus carreras. Así, el presidente de la Asociación de Fiscales, Guillermo García-Panasco, un andaluz que ejerce en las islas Canarias, defiende este punto de manera contundente, incluso con varias alusiones al Estatuto catalán.

En su opinión, colocar el idioma como un «auténtico requisito» lo único que haría es romper «el régimen jurídico unitario» del Estado y no contribuiría a resolver los problemas de vacantes en la judicatura.

En similares términos se expresaron también el magistrado decano de los juzgados de Ourense, Antonio Piña; el presidente de la Audiencia Provincial de Pontevedra, Manuel Almenar; y José Antonio Ballestero, magistrado del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia.


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