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Recortes de Prensa     Viernes 22 Septiembre  2006

ELECCIONES CATALANAS: “DE MICA EN MICA”
Editorial minutodigital 22 Septiembre 2006

“De mica en mica”, poco a poco, las elecciones catalanas se acercan y lo hacen, con importantes novedades en su escenario. En medio de una sociedad civil arrinconada por las políticas de ocupación desarrolladas por los gobiernos de CiU antes, por el tripartito después y por el bipartito actual, los catalanes apenas encuentran resquicios de libertad en la lengua, en la educación, en la empresa y en la opinión.

La rebelión cívica pretende llevar a las instituciones el hecho cotidiano de sentirse español y catalán. Algo tan elemental ya ha levantado una polvareda mediática de quienes acostumbran a escribir en la superficie, conjugando diariamente diez minutos de lugares comunes.
Es esa sensación de asfixia que las instituciones públicas provocan en las mujeres y hombres anónimos, la que alienta una rebelión pacífica y silenciosa, de magnitud “a priori” desconocida.

Empantanado en sus propios complejos, el PP no ha impedido que los partidos de izquierdas y los separatistas de izquierdas y derechas, logren que se visualice socialmente como un partido de “extrema derecha”. Consecuencia de lo anterior, hoy día resulta imposible un hipotético relevo en la Generalidad de la mano de una coalición, explícita o implícita, PP-CiU. El cerco externo del PP catalán por el Pacto del Tinell, sumado a un cerco autoimpuesto, otorgan a estas elecciones autonómicas un indudable interés.

Parte de la sociedad civil rebelde ante las políticas de ocupación de la lengua y educación en particular y de la cultura, en general (recuérdese el episodio de los escritores catalanes en la Feria del Libro de Munich), irrumpe en el Partido de los Ciudadanos de Albert Rivera. Un líder joven que suma a su equipo personalidades relevantes que han comprometido en el proyecto un éxito profesional seguro. Tal es el caso del prestigioso economista, Angel de la Fuente, miembro del Consejo General.

La otra novedad en la rebelión cívica contra el nacionalitarismo está en la coalición “Plataforma Adelante Cataluña”, que presenta a un candidato, Esteban Gómez Rovira, avalado por una larga trayectoria de lucha por la libertad y los más elementales derechos constitucionales.

La rebelión cívica pretende llevar a las instituciones el hecho cotidiano de sentirse español y catalán. Algo tan elemental ya ha levantado una polvareda mediática de quienes acostumbran a escribir en la superficie, conjugando diariamente diez minutos de lugares comunes.

Digan los medios convencionales lo que digan, el Barrio del Carmelo se hundió sobre unos cimientos socavados por el pago de comisiones. Pocas cosas hay menos “progresistas” y más infames que negarse a investigar una posible trama de comisiones en torno a CiU y buscar, vía disculpa en sede parlamentaria, evitar el “tirar de la manta”. No se puede engañar a la sociedad repetidamente.

Por este hartazgo, “de mica en mica” los catalanes plantan cara a la ocupación de la sociedad que la clase política de siempre instiga. En definitiva no se trata de editar ningún episodio épico; sólo de la ambición noble de impregnar las instituciones de la realidad de la calle.

Si los resultados pírricos del PP catalán han sido fruto del arrinconamiento en parte impuesto y en parte buscado, el Partido de los Ciudadanos y la Plataforma “Adelante Cataluña” deben tomar buena nota y apostar por la transversalidad social.

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El Estado residual en la Comunidad menguante
Por MANUEL JIMÉNEZ DE PARGA ABC 22 Septiembre 2006

... La descentralización del poder no sirve a la disolución del Estado, sino a su mejor ordenación y eficacia, desde el mayor respeto a la libertad del individuo...

ANTE las afirmaciones, reiteradas en sectores políticos diversos, de un Estado residual en Cataluña, una vez que se aplique el nuevo Estatuto, consulto el Diccionario de la Lengua Española y encuentro la siguiente acepción de la palabra «residuo»: «Aquello que resulta de la descomposición o destrucción de algo». Por tanto, quienes diagnostican que el Estado va a ser residual en Cataluña consideran que estamos asistiendo a su descomposición o destrucción.

Yo no participo de esa opinión, pues conservo mi confianza en la mayoría de los españoles, incluido en este sector amplio la mayoría de los catalanes. Las actitudes de los políticos, en cualquier lugar, preocupan cuando carecen de razón y se orientan por caminos disparatados. Pero el buen sentido terminará imponiéndose. Los españoles de mi generación hemos atravesado por momentos muy difíciles, que afortunadamente hemos superado. No sé por qué no hemos de salir triunfantes también del presente desorden.

Si el Estado se descompone, pierde eficacia, deja de ser la institución que protege y ampara. Hemos podido presenciar este verano espectáculos lamentables de sucesos mal afrontados y peor resueltos por la descoordinación de los servicios públicos. El Estado, tanto el denominado «unitario» como el «Estado de las Autonomías», tiene que funcionar correctamente. En los países donde el Estado apenas existe, o es residual, como ocurre en algunas Repúblicas iberoamericanas, la inseguridad predomina en todos los ámbitos de la vida social. Las crisis no son económicas -como a veces se dice-, sino crisis políticas por falta de Estado. La violencia en las calles, con el secuestro exprés frecuente, continuado, prueba la carencia de un Estado eficaz, independiente del título oficial de la República: federal o simplemente Gran República.

Cuando el Estado es complejo la lealtad constitucional entre sus componentes resulta imprescindible. Sin lealtad constitucional, en el caso español, no marcha el Estado de las Autonomías. Hay que comportarse con lealtad, que es un modo de actuar que considera y acata los fines y los valores que inspiran el Ordenamiento. No se satisface la obligación constitucional con la mera observación de lo que en la letra del texto constitucional se estipula. En la Constitución Española, que no menciona expresamente la lealtad, se hacen referencias a la solidaridad, destacando la dimensión económica de la misma. Sin embargo, la solidaridad, pese a su proximidad conceptual con la lealtad, es más restrictiva. Esta última, además, debe aplicarse en unas relaciones que no son sólo las de los poderes centrales y los autonómicos.

Es conveniente insistir en que el principio de lealtad no es una cláusula competencial, sino que, presuponiendo un sistema de competencias ya distribuidas, procura que su funcionamiento no se desvirtúe con el menoscabo de unas como consecuencia del ejercicio de otras, por más que ese ejercicio se ajuste a la literalidad de las normas distributivas o, incluso, a la lógica del sistema que forman todas las cláusulas competenciales. Por otro lado, no es un principio delimitador del terreno propio de cada cual en el marco de competencias compartidas, sino que justamente despliega su mayor virtualidad en el ámbito de las competencias exclusivas. Simplificando quizás las cosas en extremo, la lealtad constitucional, en su dimensión autonómica, se concreta en la obligación de ajustar la conducta propia a la idea de que las competencias nunca se disfrutan con carácter verdaderamente exclusivo, si con ello se entiende que su ejercicio puede ser excluyente. En definitiva, la descentralización del poder no sirve a la disolución del Estado, sino a su mejor ordenación y eficacia, desde el mayor respeto a la libertad del individuo. Libertad, a la postre, cuya defensa es tan inherente a la distribución vertical del poder como a la que en su día teorizó Montesquieu en su dimensión horizontal.

Por eso también la lealtad, como principio, no puede circunscribirse a la sola relación entre el Estado central y las Comunidades Autónomas. En la medida en que se trata de la distribución del poder, también ha de contarse con el que la Constitución confía a los Municipios y garantiza con la autonomía local.

Por último, el proceso de construcción europea, tan necesitado de pautas y directrices, puede encontrar en la idea de lealtad (ahora comunitaria) un valioso canon. Desde nuestra perspectiva nacional, la lealtad impone la obligación de conjugar con inteligencia la defensa de los intereses propios ante las instancias comunitarias, y ello, aunque a menudo se olvide, pasa por asegurar la continuidad del protagonismo del Estado en el proceso de construcción de Europa, única forma de dotar de alguna fuerza operativa a Regiones que por sí solas tendrían una presencia menos significada en ese proceso. En suma, damos un sí a la Europa de las Regiones, pero sólo si éstas se aglutinan en los Estados, verdaderos sujetos de la Unión. Resulta una frivolidad propugnar la descomposición de nuestro medio más eficaz de inserción en Europa: el Estado que todos, Comunidades Autónomas e instituciones centrales, configuran de manera indisociable.

La lealtad es un verdadero principio constitucional, con todo cuanto eso implica. En primerísimo lugar, su condición normativa, lo que lo distancia, por ejemplo, de la mera cortesía del Derecho Internacional y lo aproxima a la buena fe. Aunque sin confundirse con ésta, por cuanto el fin último de la lealtad no es otro que la consecución de una unión más estrecha entre las partes que conforman un todo, el Estado, yendo así más allá del aseguramiento de una expectativa en el cumplimiento del deber ajeno por parte de quien persigue sus propios intereses, sólo circunstancialmente coincidentes con los que defiende quien con él contrata. No estamos aquí en el terreno del Derecho Civil, atento principalmente a la satisfacción del interés particular, sino en el del Derecho Constitucional, consagrado a la conjunción de una pluralidad de intereses en un interés general, común y superior. Creo que ésa es la idea capital del concepto. Con la lealtad se persigue un fin aparentemente contrario al que parece propiciarse con la descentralización política: la comunión más estrecha entre unas partes que, si se relacionan en términos de un movimiento de suyo centrífugo, lo hacen con un evidente propósito de aglutinamiento, que resultará tanto más eficaz y beneficioso cuanto más se favorezca el desarrollo de las capacidades de las partes. Algo que, facilitado por el ejercicio autónomo de determinadas competencias, redunda en beneficio de todos cuando el fruto de esas capacidades ya desarrolladas se incorporan al proyecto común. Descentralizar no es separar o desmembrar, sino tomar lo mejor de cada fuerza para lograr una fuerza mayor, superior y distinta. Esta concepción no es otra, al fin y al cabo, que la que toma cuerpo en el principio de lealtad.

El anunciado Estado residual se proyectaría en una Comunidad menguante. Vuelvo a consultar el Diccionario: «Menguante: Decadencia o disminución de algo».

Efectivamente la trayectoria de Cataluña en los últimos años permite utilizar para ella el calificativo «menguante». Entre la Cataluña que conocí hace medio siglo, al incorporarme como catedrático a la Universidad de Barcelona en 1957, y la actual Cataluña se perciben las diferencias. En varios terrenos Cataluña ha perdido la posición destacada que entonces ocupaba en el conjunto de España. Es motivo de preocupación para quienes amamos a Cataluña. Yo mismo he trabajado allí la mayor parte de mi vida, he visto nacer allí a cinco de nuestros hijos, a alguno más de nuestros nietos y en Cataluña reside permanentemente la mitad de la familia. Con más de veinte mil alumnos en el aula universitaria, orientados con criterio democrático, asistimos a una disminución, o mengua, que en la década de los sesenta del siglo XX nadie vaticinaba.
Un Estado residual en una Comunidad menguante: el diagnóstico no puede ser más desolador.
de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas

El desafío de la ira
Por CARLOS HERRERA ABC 22 Septiembre 2006

HOY es el día señalado para la ira. Las voces de los almuédanos entonarán la llamada a la cólera santa y una regurgitación furiosa surgida de las entrañas del islam hará temblar las cortinas de los palacios occidentales, tan vacíos ellos de trascendencia religiosa y tan repletos de esa visión utilitaria y aberrante de la vida propia de los infieles. Ignoro qué estará pasando a estas horas en los centros mismos de la fiebre musulmana, pero los histéricos avisos de los pastores islamistas no auguran más que rostros desencajados, chispas de fuego eterno y griterío furibundo, cuando no sangre derramada de unos cuantos inocentes desprevenidos. Vaya usted a saber. Occidente mira para otro lado y no quiere percatarse de que el Papa de Roma ha señalado crudamente sus contradicciones, su cobardía y su permanente inclinación a todos los relativismos posibles. Sabía muy bien lo que decía. Sabía lo que había de pasar. Y, afortunadamente, no ha hecho más que dar explicaciones y no ofrecer disculpas, por más que el afrancesado Moratinos no lo entienda. Lo ha escrito claramente Roger Garaudy, el converso francés considerado faro y guía de la revolución espiritual islamista española -negador, de entre otras evidencias, del Holocausto-: «Occidente es un accidente. Su cultura, una anomalía».

Hay que entender el islam como algo más que una religión, como un hecho social, como una revolución cultural y militante, dice el pájaro, y por esa vereda debemos comprender la comprensión y/o fascinación que esa disciplina ha sembrado entre seres de procedencia marxista y atea. Lo explica Rosa Rodríguez Magda en su imprescindible libro «La España convertida al islam»: muchos de los conversos procedentes de esos ámbitos ideológicos buscan en el islam una estructura de análisis político, una revisión de la historia y una ética hedonista que recoja las influencias hippies de la contracultura anticapitalista.

El occidente que ha sobrevivido a las ideologías totalitarias debe ahora ser vencido por la única civilización que le puede hacer frente. La tesis de Huntington del «choque de civilizaciones» pasa a convertirse, de lleno, en una «sustitución de civilizaciones». La dirección de la humanidad por Occidente ha tocado a su fin, vienen a decir los ideólogos de cabecera de los que hoy están gritando en las calles. Y mientras, ¿a qué se dedica ese Occidente?: a perezosear intelectualmente y a observar con languidez por la ventana la invasión de sus jardines. De ahí el arreón del Papa. Unos cuantos majaderos ignorantes manejan impunemente la tesis de que al-Andalus no fue conquistado por la invasión, sino conseguido mediante la introducción fascinadora y aperturista de un puñado de musulmanes llegados a la península.

En virtud de ello, algunos pensadores insinúan que el ideal hubiera sido el mantenimiento del islam en coexistencia mediterránea con otras tradiciones en lugar de la aborrecible Reconquista que tantos males nos ha traído. Los pocos que contestan a esa memez son señalados crudamente como apologistas del enfrentamiento y el imperialismo. Y ahí afuera siguen gritando que es el día de la bestia, el día de la ira. Habrá, no obstante, quienes no lo quieran oír: todo progresista que se precie desea tener de sí mismo tal imagen atractiva que se entiende esa visión mitificada del pasado y esa negación a aceptar la crudeza de una realidad que en cualquier momento puede pasar de ser un ejercicio intelectual de minorías hedonistas a un golpe sangriento en la convivencia a manos de quienes llegan a Europa -o ya están en ella- con las duras prácticas del radicalismo religioso. Nosotros somos el problema, nuestro permanente complejo de culpa, nuestra irrefrenable tendencia a la autoflagelación, esa que nos hace considerarnos culpables de que nos maten. Ahí afuera, ahora mismo, nos están desafiando. Ha tenido que ser el Papa quien nos avise y quien excite el debate. Que no sea tarde.
www.carlosherrera.com

Sí, se falsificó un informe
EDITORIAL Libertad Digital 22 Septiembre 2006

Como siempre que se les pilla en un renuncio, los socialistas han comenzado su campaña de desinformación sobre el 11-M bajo un único argumento: "se está dañando a las instituciones". Así lo declararon los diputados que acudieron en comandita a una rueda de prensa en la que expresaron en voz alta su más firme intención de evitar que se sepa nada sobre los atentados. Así lo escribieron los desinteresados periodistas que, cabe suponer, jamás trabajan por dinero o no acusarían a los demás de tener "intereses económicos" a la hora de ejercer su profesión.

Sin embargo, encontrar fallos o incluso delincuentes dentro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no es poner en riesgo ninguna institución: es fortalecerla limpiándola de los peores elementos que habitan en ella. Destapar la trama de los GAL no puso en riesgo a la Policía o a la Guardia Civil; quienes fallaron a ambas instituciones fueron los funcionarios y políticos que la organizaron. Del mismo modo, denunciar la falsificación de un informe que debía remitirse al juez Del Olmo es hacer un servicio a la democracia y el Estado de Derecho.

¿Es importante el informe en sí, es decir, que el ácido bórico fuera utilizado antes por ETA? Evidentemente, no. Como en otras ocasiones, los medios menos afines al periodismo se centrarán en el ácido bórico, cuando lo importante es que hubo alguien a quien preocupaba tanto que se pudiera relacionar a ETA con el 11-M que incluso decidió ocultar al juez una cosa tan insignificante. Así, hemos visto patochadas del género de enviar a una redactora a comprarlo en una droguería. Precisamente porque el ácido bórico no puede ser tomado él solo en serio como prueba de nada es por lo que la manipulación del informe es tan preocupante. Si se hace esto con algo tan nimio e intrascendente, ¿qué no se habrá hecho con pruebas mucho más importantes?

La otra línea de defensa, que sería aún más ridícula si no fuera porque se ha impreso con sello oficial, consiste en afirmar que el informe original era "un borrador". Santano, el comisario que preparó su comparecencia en la Comisión del 11-M en Gobelas mano a mano con Telesforo, ha afirmado que esto se hace rutinariamente como un mero "control de calidad". Es de esperar que, a partir de hoy, los falsificadores de moneda se defiendan argumentando que lo que tenían entre manos no era un billete falso sino el borrador de un billete de verdad. Pero analicemos con detenimiento este argumento. El informe original lo firmaron tres personas y ocupaba tres páginas. El de "calidad" lo firmaba un sólo funcionario y tenía dos.

A partir de ahí, hay que indicar que ya resulta risible que un control de calidad deje como producto un informe en el que se indica que hay "firmantes" cuando sólo hay uno y hable de "las dos primeras" páginas cuando tras la modificación ya sólo quedaron dos. Claro que siempre podría explicarse como mera incompetencia "de calidad". Pero lo que no puede explicarse de ningún modo es que un supuesto "borrador" indicara explícitamente que de las muestras recogidas "se hicieron cargo" tres policías licenciados en Químicas, que se encargaron de los análisis, y en el informe final, de repente, de las muestras "se hizo cargo" un cuarto policía, distinto de los anteriores, que fue quien realizó los análisis. ¿Por qué se hizo ese cambio? Evidentemente porque, de haber indicado que fueron los tres policías que firmaron el primer documento quienes hicieron los análisis, éstos hubieran tenido que firmar también el segundo, y se hubieran dado cuenta de las modificaciones.

Sólo cabe, por tanto, llegar a una conclusión. Los policías ascendidos por el Gobierno del PSOE y que prepararon sus comparecencias en una de las sedes del Partido han hecho lo posible y lo imposible porque ETA no apareciera en ningún momento de la investigación. Que es la principal causa por la que, tras conocerse sus desmanes, muchos ciudadanos piensen que quizá sí que tuvo algo que ver. Esos cargos nombrados a dedo han ocultado la labor de otros policías que intentaron e intentan realizar su labor honesta y eficazmente. Son ellos y quienes los protegen los que ponen en peligro las instituciones, como sucedió antaño, y no las pesquisas periodísticas cuya única razón de ser es saber la verdad.


En defensa del PP
Juan Carlos Escudier El Confidencial  22 Septiembre 2006

Diez partidos del Congreso encabezados por el PSOE han formado un frente común para pararle los pies al PP en sus iniciativas sobre el 11-M. Pretenden los coaligados impedir que los ‘populares’ manipulen e intoxiquen a la Cámara con sus teorías conspirativas sobre los atentados, y para conseguirlo, se opondrán a sus peticiones de comparecencia, modificarán sus mociones y, llegado el caso, abandonarán sus escaños en señal de protesta. Dicen estos arrogados intérpretes de lo políticamente correcto que se unen para salvaguardar la decencia democrática y la dignidad del Parlamento y de las instituciones. Está claro que los disparates nunca vienen solos.

A uno le puede parecer un desatino que las huestes de Rajoy se hayan convertido en los correveidiles de dos medios de comunicación, a los que resucitar la literatura de ciencia-ficción y establecer conexiones entre el terrorismo islamista, ETA, la banda de los cuatro, los servicios secretos uzbecos y el Capitán Trueno les reporta cuantiosos beneficios –económicos-. Pero que el resto de los grupos asuman el papel de guardianes de las esencias democráticas y se organicen para amordazar la tarea parlamentaria del PP es inaceptable e incompatible con las reglas del juego que estos improvisados censores dicen defender.

Puestos a abanderar causas nobles, los partidos podrían ponerse de acuerdo para hacer mangas y capirotes en los discursos de los líderes de ERC y el PNV porque se ponen muy pesaditos con la autodeterminación y la independencia y sus mensajes desprestigian la Constitución; sus señorías podrían irse a protestar al bar cada vez que Gaspar Llamazares denuncia lo malo que es el imperialismo de EEUU, porque deteriora mucho nuestras ya de por sí difíciles relaciones diplomáticas; el hemiciclo, en fin, podría hacer la ola a Zapatero cada vez que el presidente completa una de esas intervenciones vacuas que tanto daño hacen al castellano.

Serán los electores quienes juzguen si estaba justificado malgastar cuatro años de oposición en lavar la imagen de Aznar y de Acebes –una misión imposible hasta para el nuevo Ariel Ultra- y dar cobertura a la teoría de una conspiración inverosímil. Lo que corresponde al Gobierno es comparecer cuando se le reclama, dar explicaciones, desmontar las acusaciones, ridiculizarlas si es preciso, y, llegado el caso, llevar a los tribunales a quienes desde las páginas de un periódico o los micrófonos de una emisora injurian y mienten. Esa es su responsabilidad, y no escurrir el bulto con el argumento peregrino de que el PP pone en solfa el Estado de Derecho.

Este jueves el portavoz socialista pedía al PP que reflexionara a fondo sobre una estrategia “que le está alejando de un núcleo de electores que nunca van a aceptar que se deslegitimen las instituciones democráticas”. O se trataba de un chiste de López Garrido o va a ser verdad que al diputado del PSOE le sabe mal que los populares pierdan otra vez las elecciones. ¡Cuánta generosidad para con el adversario!

Si algo da sentido al Parlamento es la posibilidad de controlar la acción del Gobierno y debatir los asuntos que la oposición considere oportunos. Está de más que una entente de partidos se atribuya la expedición de certificados de “dignidad” y de “justicia” que lo único que consiguen es dar munición a los inspiradores de la conspiración planetaria. Si ha habido Gobiernos (del PP) que han contestado preguntas tan incisivas como aquella de Teófilo de Luis (PP) en la que inquiría sobre el valor que concedían Aznar y su gabinete al conejo de monte como pieza fundamental de la dieta del lince ibérico, ¿qué impide al PSOE aclarar en la Cámara los vínculos de la Orquesta Mondragón con ETA o las virtudes del ácido bórico en la depilación de los terroristas y en el exterminio de cucarachas?

Aunque tampoco estaría de más que los socialistas explicaran por qué algunos funcionarios tratan por su cuenta y riesgo de desmontar la conspiración suprimiendo párrafos del informe de tres peritos que se limitaban a constatar la aparición del ya mencionado ácido bórico en el registro efectuado en diciembre de 2004 a la vivienda ocupada en Lanzarote por un terrorista islamista y en un piso franco de ETA en 2001. ¿Acaso el juez no es mayorcito para determinar si la posesión de un producto que puede adquirirse en droguerías a seis euros el kilo representa la prueba inequívoca de los vínculos entre Josu Ternera y Ayman al Zawahiri?

Al fin y al cabo, la democracia es el respeto a las opiniones de los demás, aunque resulten descabelladas y hasta “tóxicas”. Si el PP ha decidido hacerse el harakiri enarbolando la bandera del contubernio será su problema. El del PSOE será responder al disparate explicando a los ciudadanos una y otra vez quién gobernaba el 11 de marzo de 2004, quién era entonces el ministro del Interior, quién había nombrado a los altos cargos policiales que investigaron el atentado y quién despreció la amenaza islamista pese a las advertencias de los servicios secretos. Lo demás son cuentos chinos.

escudier@elconfidencial.com

Rajoy y la obsesión del 11-M
Federico Quevedo El Confidencial  22 Septiembre 2006

No han dejado de sorprenderme estos días los argumentos que los defensores de la ‘verdad oficial’, la izquierda radical que nos gobierna y el nacionalismo separatista que nos divide, han utilizado contra el PP y su empeño en preguntar sobre aquellos interrogantes que la investigación de los atentados del 11-M ha dejado sin resolver, a saber, que tanto el PP como los medios que se esfuerzan por saber la verdad incurren en un peligroso ejercicio de desestabilización que afectaría a las instituciones estatales, en cuya defensa salieron el pasado miércoles los grupos parlamentarios accionados por el resorte del miedo. Lo digo porque tanto énfasis en este argumento me recuerda a aquel “todo por el Estado; nada fuera del Estado; nada contra el Estado” que hizo del fascismo una de las ideologías más perversas del Siglo XX. La izquierda, como le pasó a Mussolini, se ha encontrado un Estado muy bien construido precisamente por las ideas que combate, es decir, la democracia liberal, y es en ese ring en el que se está librando una de las batallas más encarnizadas de nuestra reciente historia.

El 11-M, siendo la razón de que hoy estemos asistiendo a esa lucha ideológica por la libertad, no debe ocultar la gravedad de lo que a su alrededor está ocurriendo. Es importante conocer los detalles de cómo se produjeron esos atentados, saber las causas, encarcelar a los culpables... Lo es, entre otras cosas, porque las víctimas requieren un pago justo a su sacrificio, y sus familiares una reparación que en ningún caso sustituye la ausencia del ser querido. Pero en lo que no puede convertirse el 11-M es en una obsesión. Desde estas líneas he defendido en innumerables ocasiones el trabajo de los medios y de los periodistas que han volcado todos sus esfuerzos en conocer la verdad del 11-M, pero si de algo me ha convencido la experiencia de años, es de que nunca un partido político con aspiración a gobernar debe dejarse guiar por la estrategia que le marquen los medios de comunicación, sean lo afines que éstos sean. Los periodistas debemos dedicarnos a lo nuestro, que es la búsqueda de la verdad, y los políticos a lo suyo, que es gestionarla.

Tengo la certeza de que Mariano Rajoy sabe que esto es así, y de ahí que desde su púlpito de presidente del PP y candidato a la Presidencia del Gobierno haya optado por marginar el 11-M a un segundo plano, dedicando la mayor parte de sus esfuerzos a presentarse como alternativa a un Gobierno inoperante, frívolo y revanchista. La tarea esencial de un político debe ser trabajar activamente en la resolución de los problemas de los ciudadanos y en la búsqueda de mejores condiciones de vida para todos. ¿Significa eso abandonar las dudas y los interrogantes que plantea el 11-M? En absoluto. Las últimas revelaciones han puesto de manifiesto, al menos, algo muy grave: desde los servicios de información de Interior se ha trabajado para falsear y ocultar pruebas al juez, pruebas que podrían incriminar a ETA en la masacre. Lo que ha pedido Rajoy es que se investiguen esos hechos. Esa, y no otra, debe ser la reacción de un político responsable. Esa, y la de que su partido exija explicaciones en la sede de la Soberanía Popular, es decir, el Parlamento.

¿Todos de acuerdo? No. Esta postura es la que comparten la mayor parte de las personas que integran el entorno de Mariano Rajoy, pero no es la que defienden todos los líderes de su partido y, sobre todo, no es la que determinados medios de comunicación esperan del presidente del PP. De hecho, en los últimos meses antes del paréntesis del verano, las presiones sobre el líder del centro-derecha español fueron brutales, hasta el punto de que en esas semanas estivales volvió a hablarse de conspiraciones internas para minar su liderazgo, conspiraciones alentadas desde ciertos entornos mediáticos. Lo cierto es que Rajoy reflexionó en su retiro gallego, y ha vuelto de las vacaciones estivales decidido a llevar adelante su proyecto político, contra viento y marea, y si sale bien, sale bien, y sino habrá que soportar otra legislatura de Rodríguez, con todo lo que ello implica de retroceso en las libertades y los principios democráticos. Pero el político gallego tiene todo el derecho del mundo, después de haber sostenido su partido durante dos años evitando fracturas y guerras cainitas propias de la derecha, a intentarlo dejándose guiar por su intuición, y eso es algo que a Rajoy le sobra, además de arte en el manejo de los tiempos. Con todo, el líder del PP es un político de los que saben escuchar y no desprecian nunca un buen consejo.

El modo en que Rajoy ha arrancado el curso político hace pensar en un cambio sustancial de la estrategia. Rajoy se presenta como alternativa y como un político capaz de gestionar la res pública. De entrada, el PP ha mordido con fuerza en uno de los puntos –de los muchos que tiene- flacos de este Gobierno, la inmigración, y lo ha hecho presentando propuestas y llevando a Bruselas un informe de situación que las autoridades de la UE han alabado por su seriedad y aportación positiva a las políticas comunitarias sobre el asunto. Bien es cierto que Rajoy conoce el tema a fondo. Pero en los próximos meses el PP hará lo mismo en otros asuntos como la seguridad ciudadana o la economía, cuestiones que preocupan, y mucho, a ciudadanos que han visto como sus hipotecas, en un año, se han puesto por las nubes. Ese es el escenario, lo he dicho más veces en estas líneas, en el que Rajoy sabe moverse con soltura, mucho mejor que en el de la crítica mordaz. Construir en lugar de destruir. En ese escenario, el 11-M es una cuestión compleja de gestionar porque el líder del PP no quiere transmitir la imagen de cabreo por el resultado del 14-M –además es que no lo está-, pero al mismo tiempo las revelaciones periodísticas exigen la apertura de nuevas líneas de investigación y de explicación de lo sucedido.

Curiosamente, sin embargo, el modo antidemocrático en que el Gobierno y los demás partidos del arco parlamentario han reaccionado a la simple petición de explicaciones por parte del PP, ha reforzado el liderazgo de Rajoy, y ha servido para que algunas críticas de los sectores más próximos al entorno mediático se atenúen. Hoy por hoy, nadie en el PP cuestiona el liderazgo de Rajoy. La cercanía de las primeras jornadas electorales después de algo más de dos años sin que los ciudadanos fueran llamados a las urnas, sirve también para atemperar algunas ambiciones personales. Las elecciones catalanas van a ser un test importante para el PP, aunque tampoco tan relevante como la cita de mayo próximo, pero servirá para tomar la temperatura dentro y fuera del partido de la calle Génova. Además, el líder del PP está consiguiendo atraer de nuevo a su causa a algunos de los ‘desterrados’ tras la derrota del 14-M. Pocos días después del paréntesis estival, mis fuentes me alertaban sobre una posible vuelta a la primera línea política de Rodrigo Rato, gerente del Fondo Monetario Internacional. Es posible que sea así, pero no como oposición a Rajoy, sino de acuerdo con éste. Ambos hablan casi a diario, y Rajoy hace gala de seguir los consejos de quien fuera su rival en la carrera sucesoria, sobre todo en materia de política económica.

Los próximos meses van a ser esenciales para confirmar si Mariano Rajoy tiene opciones de ganar las elecciones generales, o no. La investigación periodística del 11-M va a seguir avanzando y aportando sorpresas que van a contribuir a afianzar la idea de que, cuando menos, ha habido una trama de ocultaciones, falsedades y mentiras. Pero, al mismo tiempo, parece inevitable que este Gobierno siga metiéndose en todos los charcos sin saber como salir de ellos, creando cada vez nuevos problemas a los ciudadanos, incapaz de resolverlos, y ahondando en los motivos de división y enfrentamiento que han caracterizado la peor legislatura democrática que estamos padeciendo. He sostenido que el 11-M puede ser la tumba política de Rodríguez, pero eso no significa que tenga que ser lo que le dé la victoria al PP. Es más, no lo creo. Lo que le dará la victoria al PP será que los ciudadanos vean en el partido de centro derecha una opción de Gobierno capaz de gestionar sus problemas y darles solución. Si Rajoy es capaz de combinar la crítica firme a un Gobierno a la deriva con la oferta constructiva a los ciudadanos, habrá recorrido tres cuartas partes del camino para ser presidente del Gobierno. Las obsesiones, por el contrario, suelen ser malas compañeras.

fquevedo@elconfidencial.com

Presupuestos
A favor de los ricos
Emilio J. González Libertad Digital 22 Septiembre 2006

La desnaturalización de la política económica española que está llevando a cabo Zapatero para satisfacer sus propios intereses, ambiciones y complejos llega hasta tal punto que los presupuestos están dejando de cumplir sus funciones básicas. En las economías modernas, una de las misiones fundamentales del gasto público es llevar a cabo una redistribución de la renta desde los que más tienen hacia los más desfavorecidos, ya sean personas, ya sean territorios. Pues bien, el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2007, en el capítulo de inversiones públicas en infraestructuras, hace justo lo contrario: dar más al que más tiene, esto es, Cataluña. Y lo hace, además, permitiendo que una parte del territorio se imponga a un Estado que se supone que tiene que velar por los intereses comunes del país, no dar satisfacción a intereses particulares en detrimento de los más generales o de aquellos que más lo necesitan.

Los presupuestos para el próximo ejercicio prevén un crecimiento muy fuerte de la inversión pública en infraestructuras en Cataluña. Dicho aumento está fijado, inicialmente, en 400 millones de euros, si bien como resultado de las negociaciones que tendrán que llevar a cabo los socialistas para sacar adelante el proyecto, y teniendo en cuenta que los presupuestos se debatirán en vísperas de las elecciones autonómicas catalanas, dicha aumento podría verse incrementado hasta los 900 ó 1.000 millones de euros que exigen CiU, ERC e IU-ICV. Así es que los intereses políticos del PSOE van a primar sobre las necesidades del país y lo van a pagar el resto de los españoles, porque ese dinero de más saldrá de otras partidas presupuestarias y de la subida de impuestos.

Lo más triste de todo, sin embargo, consiste en la renuncia que hace el Estado al ejercicio de sus funciones a través del presupuesto. El estatuto catalán contempla que el porcentaje de inversión pública sobre el total que el Estado destine a Cataluña tiene que ser el mismo que el porcentaje que representa la economía catalana sobre el conjunto nacional. Primera cuestión alarmante porque un estatuto de autonomía no puede imponerse a la legislación nacional y determinar la política de ámbito estatal, sea en el ámbito que sea. Zapatero, sin embargo, aceptó esto y ahora tiene que pagar la factura con el dinero de todos.

Cataluña es, hoy por hoy, la región con más peso económico en España, pues supone el 18,8% de la economía española. Madrid, por su parte, está tan solo unas décimas por debajo y, sin embargo, recibe, comparativamente, mucho menos dinero del Estado para invertir en infraestructuras. Aún así, la Comunidad de Madrid lleva años desplegando inversiones multimillonarias a cargo de sus presupuestos, como Metro Sur, el soterramiento y la modernización de la M-30 o Metro Norte. ¿Por qué Cataluña, que es la comunidad autónoma española con el gasto público por habitante más elevado, no hace lo mismo? Las decisiones presupuestarias son decisiones políticas y cada gobierno regional hace con su presupuesto lo que quiere, en función de sus prioridades políticas. Por consiguiente, si Cataluña quiere más inversión pública, lo primero que tienen que hacer sus políticos es modificar sus prioridades presupuestarias, no exigir al Estado que lo paguen los demás. Y, por supuesto, el Estado nunca debería ceder.

Cataluña, además, cuenta con muchos más recursos financieros que Madrid para abordar una política de inversión en infraestructuras propia como la que está llevando a cabo la Comunidad de Madrid. Cataluña, por ejemplo, recibe más fondos europeos que Madrid; asimismo, algo más del 10% de su gasto público, el más alto de entre todas las autonomías españolas, se financia con el fondo de suficiencia (establecido en el nuevo sistema de financiación autonómica para cubrir la diferencia entre lo que recaudan las autonomías a través de los impuestos cedidos y lo que venían percibiendo del Estado con el sistema anterior) mientras que Madrid, junto con Navarra y Baleares, son contribuyentes netos a dicho fondo. En consecuencia, lo que tendría que hacer el Ejecutivo catalán es sanear sus finanzas y reformar su gasto público o, si quiere gastar más, subir los impuestos, que para eso tiene competencias en esta materia, en vez de exigir más y más al Estado. Por su parte, el Gobierno de Zapatero jamás tendría que haber entrado en este juego. Por el contrario, lo que debería hacer mediante los presupuestos es un reparto más justo y equitativo entre todas las regiones españolas de los recursos que destinará el próximo año a financiar la inversión en infraestructuras, porque lo que está a punto de llevar a cabo es una de las mayores injusticias económicas y sociales que podrían tener lugar en este país, esto es, que quien más tiene, más obtiene de esa caja común que son los presupuestos.

Por mucho que Zapatero y su equipo presenten al proyecto de presupuestos para 2007 que acaba de aprobar el Gobierno como muy solidario, debido a la fuerte carga que han puesto sobre el gasto social, la realidad es que dicho presupuesto es tremendamente injusto y el más insolidario de toda la historia de nuestra actual democracia porque redistribuye a favor de los ricos. Esta es la política de ZP.

El negocio del deporte
Al final de la escalera
Juan Manuel Rodríguez Libertad Digital 22 Septiembre 2006

¿España es una nación o es una nación de naciones? Yo creo firmemente en lo primero. Y los miembros de la plataforma pro selecciones catalanas utilizan aviesamente el deporte para lograr lo segundo. Parece que los creativos que han dirigido la polémica campaña publicitaria para la plataforma en favor de las selecciones deportivas catalanas, la campaña del niño santo catalanista y del endiablado niño español, han explicado que su mensaje no habría sido posible sin la utilización como actores principales de tan tiernos e inocentes infantes. A fe mía que son esos unos creativos poco creativos. El jueves hablamos en El Tirachinas con el portavoz de deportes del Partido Popular en el Congreso de los Diputados. Y, en opinión del señor Francisco Antonio González, si el proyecto de ley que entró el 8 de septiembre en el Congreso no fuera ya un proyecto de ley sino una ley con todas sus consecuencias, el spot de marras no podría ser emitido en ningún canal televisivo del territorio nacional español. Ahora, para desgracia nuestra, no sólo se emitirá sino que la plataforma en cuestión recibe además una suculenta inyección económica de la Generalitat de Cataluña.

Y que conste en acta que hablar de estos temas no es hacerlo de temas políticos. Hay compañeros míos, a quienes respeto profundamente, que afirman que ellos no saben de política. Yo tampoco sé. Si entendiera algo de política conocería, por ejemplo, qué acuerdos alcanzó el Consejo de Berlín de marzo de 1999 y por qué España se ha beneficiado de unos fondos estructurales determinados hasta 2006 y recibirá otros bien distintos cuando finalice el año en curso. Me gano la vida como periodista deportivo, lo que no significa en absoluto que sólo me interese el deporte. Hay, eso sí, periodistas deportivos, colegas míos de profesión, que prefieren pasar de puntillas por estas cuestiones, de ahí que se laven las manos afirmando que ellos no entienden de política. Y aquí, amigos míos, sólo hay que responder a una pregunta: ¿España es una nación o es una nación de naciones? Yo creo firmemente en lo primero. Y los miembros de la plataforma pro selecciones catalanas utilizan aviesamente el deporte para lograr lo segundo.

La batalla será dura. Ellos no cejarán. En "Al final de la escalera" George C. Scott se compra una casa enorme en la que vive sólo. No hay nadie más en la casa, pero del desván le llegan insistentes golpes. Por las escaleras rueda una pelota. ¿Quién se esconde al final de la escalera? George C. Scott agarra al toro por los cuernos y sube finalmente al desván. ¿Qué hacemos nosotros? ¿Subimos o bien nos quedamos abajo diciendo que no entendemos nada ni de escaleras, ni de desvanes, ni de pelotas?

Puede comentar la columna de Juan Manuel Rodríguez en su blog. http://www.libertaddigital.com/bitacora/juanma/comentarios.php?id=1480#comentarios

Islamismo
Que pidan perdón ellos
GEES Libertad Digital 22 Septiembre 2006

Lo decíamos aquí hace no demasiado; la agenda del mundo árabe y musulmán está dominada y determinada por los radicales intolerantes y fundamentalistas. Podrá existir un islam moderado, pero hoy permanece en manos de quienes dicen desmarcarse del terrorismo para después justificarlo y marchar junto a él en la denuncia de cualquier cosa que hagan o digan los ciudadanos europeos. Todos los representantes islámicos, mundiales y aún en España, han apretado las filas con los terroristas de los que dicen no tener nada que ver, pero a los que miman, comprenden y justifican.

La semana posterior al discurso del Papa ha culminado con el declarado "día de la ira". Tras manipular las palabras de Benedicto XVI en Ratisbona, pronto salieron escandalizados los tradicionales guardianes de la fe musulmana. Regímenes paleocorruptos como el de Mohamed VI, medievales como el de Yemen, así como jeques, muftis, ulemas, escritores se pusieron a la cola para exigir disculpas al Papa, y lanzar a los suyos a las calles para protestar como habitualmente lo hacen, quemando banderas, iglesias, crucifijos. Y amenazando con reducir Europa a cenizas.

En el colmo del cinismo, la Unión Mundial de Ulemas encendió la mecha y se tapó los oídos; convoca el día mundial del odio contra el Papa pero pide que no se ataque a aquellos a quienes ordena odiar. Hipocresía máxima, pero que demuestra que el Sumo Pontífice no se equivocaba: denunció a quienes defendían la fe mediante la violencia y éstos se dieron por aludidos y convocaron contra él un día de ira y odio.

Las consecuencias nos son ya conocidas; amenazas ante las cámaras de televisión occidentales, quema de efigies papales y el asesinato de una monja en Somalia. Más allá de polémicas teóricas, lo cierto es que la teatral indignación de los supuestos representantes del islam ha traído una vez más la muerte de inocentes. Muertos en sus países islámicos, a manos de aquellos islámicos a quienes ellos consideran los suyos. Y encima piden disculpas. ¿Pedirles perdón? Europa debiera reaccionar, y hacerlo ya: son ellos quienes tienen que pedir perdón por defender, albergar y permitir las actividades criminales. Deben hacerlo, en primer lugar, ante los propios árabes a los que asesinan, someten y toman el pelo culpando a los demás de su propia miseria. Y en segundo lugar ante los occidentales que sufren sus eternas quejas culturales sin pretenderlo.

Europa debe andar muy perdida para permitir, sin indignarse o sin carcajearse, que determinados sujetos le exijan pedir perdón cada vez que se comporta como lo que es, un continente solar de democracia, de ilustración y de progreso. No contentos con amordazar en los países que controlan o quieren controlar, no contentos con someter la libertad de millones de personas y arruinar países, se pasean por los medios de comunicación occidentales para decir qué tienen que decir y qué no. Y todo ello con cara de indignación.

La yihad de las viñetas pasó, y parece pasar la yihad antipapal. Pero resulta evidente que volveremos en un futuro próximo a vivir las iras de los islamistas de turno, que hablarán en nombre del islam que lanzarán las masas a las calles. El problema de fondo es que el islamismo más reaccionario y criminal sabe que en Europa se le permite todo. Pero ya es hora de que se les exija a ellos pedir perdón por cobijar, esconder o aleccionar al criminal. No lo pedirán, claro está, pero el deber de los europeos es ponerse frente a ellos y pedírselo.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

ZP sueña con cayucos
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 22 Septiembre 2006

UNA estrategia, como la del Partido Socialista, consistente en aislar sistemáticamente a un partido con diez millones de votos puede dar mucho morbo de poder a sus autores pero también muchos quebrantos políticos. Ahora podemos comprobarlo con la invasión de los inmigrantes. ¡Qué bien les vendría a Rodríguez Zapatero y sus chicos tener comprometido al Partido Popular en un plan común para poder repartir con él los desgastes de imagen que les está produciendo la mala cabeza de Caldera!

Así que la vicepresidenta ha querido corregir la situación y le ha pedido al PP, es decir, al partido contra el que los socialistas aglutinan a todas las formaciones parlamentarias en relación ya sea con la política «territorial» o con el caso del 11-M, que pacte con el Gobierno una política común de inmigración. «Ustedes lo que quieren es un pacto de silencio», respondió Pío García Escudero.

Y es que la política del Pacto del Tinell es, como digo, muy peligrosa. Sólo gentes temerarias como Zapatero o como Pepiño Blanco, verdaderamente desconocedoras de la complejidad que supone gobernar un país de más de cuarenta millones de personas, son capaces de prescindir de la Oposición del modo con que lo están haciendo ellos. Por lo mismo y como réplica a esta forma de actuar insensata, a muchos políticos del PP les habría gustado que Rajoy no hubiera apoyado el envío de tropas al Líbano ni siquiera cautelarmente. Piensan que lo más eficaz es responder al Gobierno con la misma medicina.

La estrategia de Zapatero es muy peligrosa. Por supuesto, para el sistema democrático mismo. El objetivo de los socialistas es, en realidad, impedir la alternancia de Gobierno. El Pacto del Tinell debe llegar hasta ese punto. Los socialistas piensan que si la izquierda ha renunciado a la revolución tradicional, caben otras posibilidades. Por ejemplo, utilizar las instituciones con fines alternativos. Zapatero está en una nueva versión de «El Estado y la Revolución». Por eso cabalga sobre la negación de las evidencias y sobre el abuso de las instituciones con la impunidad del que sabe que es posible todo cuando se prescinde de los escrúpulos. ¿Qué podría hacer la derecha? Ni siquiera podría satisfacer su propensión golpista.
Ésta es la composición de lugar que se hacen los socialistas. No caen en la cuenta de que hay problemas que están fuera de control. Por ejemplo, la inmigración. Sólo entonces, entre los cascotes, piden ayuda. Entonces Rajoy se va a Bruselas. ¿No es lógico?

Las chapuzas de Rubalcaba
Pablo Sebastián Estrella Digital 22 Septiembre 2006

El ministro Rubalcaba está en apuros y con él su Gobierno y los grupos parlamentarios que el miércoles anunciaron el bloqueo de la acción parlamentaria del PP sobre el 11M, en una iniciativa muy poco democrática que además obliga al PP a seguir los encargos de su diario de cabecera, y en este caso con razón porque o Rubalcaba ha mentido en el Congreso de los diputados, durante la pasada interpelación al Gobierno sobre el 11M, o le han tomado el pelo en el seno de la Policía, o se ha pasado de listo al anunciar que no existía documento alguno donde se hablara de relación de ETA con el 11M, lo que ha resultado ser falso porque documento lo hubo, aunque ahora digan que era un borrador y que el definitivo, ¡oh casualidad!, no cita a ETA aunque el borrador sí lo hacía.

El caso es que estamos ante una burda y calculada manipulación de un documento de escaso o relativo interés policial o judicial pero cuya manipulación revela el intento de tapar las siglas de ETA, lo que da alas a la teoría conspirativa, deja en muy mal lugar al Gobierno y relanza a los activistas del PP, que esta vez, y con motivo, volverán otra vez a interrogar a Rubalcaba sobre este incidente y sobre el 11M. A ello tenemos que añadir que una vez más el Gobierno ha caído en una trampa mediática-política porque cuando el PP pregunta en el Congreso al ministro sobre el documento alterado o desaparecido, el periódico El Mundo ya lo tenía y lo que buscaba era la chapuza o las mentiras del ministro para meterlo de bruces en el atolladero en que está. Ésta es una práctica habitual del diario en cuestión.

El informe en cuestión de los peritos de la Policía —presunto borrador— en que se subrayaba la coincidencia de la presencia de ácido bórico en la casa de uno de los terroristas islámicos del 11M, encontrada en marzo del 2005, con restos del mismo ácido en una casa utilizada por ETA en Salamanca en el 2001, ha sido manipulado por la Policía para eliminar toda referencia a ETA, lo que en ningún caso constituía prueba alguna para determinar la relación entre ambos grupos terroristas, como lo señalan los peritos, que a la vez coinciden en que el ácido bórico puede ser utilizado para muchas cosas, como la ocultación del rastro de explosivos.

Pero no siendo determinante esta coincidencia no había por qué ocultarla, ni tampoco que borrarla del informe final enviado al juez Del Olmo, aunque sí cabía matizarla a la vista de las muchas interpretaciones que permite el caso del ácido bórico. ¿Por qué se ha mutilado o alterado dicho documento antes de enviarlo al juez? Pues no lo sabemos, a la vista de las declaraciones de Rubalcaba y de la Policía, empeñados ambos en hablar de borrador cuando se habla de ETA y de informe oficial cuando se eliminan alusiones a la banda terrorista, según la decisión final de los jefes de la Policía, los que además añaden que el ácido bórico no tiene relación efectiva con explosivos o con el terrorismo.

Sin embargo, una vez más, los trucos de unos y las manipulaciones informativas de los otros han servido para dar pie a la política y recalentar el ambiente, sin que de todo ello pueda desprenderse prueba alguna de la relación de ETA con el 11M, pero sí las artes malabares de la Policía, las chapuzas o mentiras de Rubalcaba y las trampas que les ponen al Gobierno —con la ayuda de dirigentes del PP— los activistas de la gran conspiración del 11M, y todo ello en un momento en el que el Parlamento, el PSOE y sus aliados han anunciado un cerco político al PP. O sea, vuelta a la crispación y al lío de las manipulaciones mutuas para crear desasosiego o indignación, según se mire, en el conjunto de la población. Lo que buscan algunos y a lo que ayudan otros en este extraño espectáculo de la confusión.

César Alonso de los Ríos supo verlo
Pío Moa Libertad Digital 22 Septiembre 2006

El artículo de Juan Luis Cebrián titulado pomposamente –así es el hombre– "Barbarie, religión y progreso", ha recibido merecidas burlas, pero no debe tomarse a broma. Pues aunque consiste en una simple majadería adobada con odio a España, contiene verdadero peligro. Peligro porque el autor, por chiflado que parezca, es un hombre de poder, de mucho poder: la eminencia gris inspiradora de las fechorías de Zapo y los suyos. Fue un artículo suyo el que hundió el Pacto Antiterrorista y los intentos de colaboración del PSOE con el PP contra la ETA y los separatismos liberticidas, transformándola en colaboración con los separatistas y la ETA contra el partido que entonces defendía la unidad de España y la democracia. Y en su libro de charletas con Felipe González marcaba la orientación general para el PSOE. Lo demás ha seguido: la legitimación del asesinato como medio de obtener inmensas ganancias políticas a costa del estado de derecho, los estatutos balcanizantes y otros premios a la ETA así como al terrorismo y al extremismo islámico, el acoso a la familia y a la Iglesia, la alianza con las tiranías más detestables del globo, las insidias contra Israel y la defensa del poder nuclear para Irán…

Cebrián no propugna la "alianza de civilizaciones" entendida como una forma de entendimiento y coexistencia entre las culturas cristiana-democrática y la musulmana, sino como el socavamiento de la primera y el fortalecimiento de la segunda en la propia España. A ello se reduce el núcleo de su llamémosle pensamiento. Y en ello consiste su peligro, vista la doble estrategia islámica de penetración pacífica y chantaje terrorista, servida por una nutrida quinta columna. Nada de esto ocurre por causalidad. Alguien supo verlo, hace seis años:

El donjulianismo de la Izquierda
Como otras clarificaciones importantes, ha pasado inadvertido el artículo de César Alonso de los Ríos en ABC, "Don Julián, hoy", donde denuncia el tic antiespañol de buena parte de la izquierda. Juan Goytisolo, en su reivindicación del conde famoso fue, en efecto, el más claro formulador de ese talante, en realidad viejo: "la negación del suelo patrio, de las tradiciones, de la moral convencional, incluida la heterosexualidad... Quizá esta última nota fue la menos celebrada: se tomó como un dato puramente personal aun cuando la consigna de Goytisolo era bien clara: la revolución total, la traición total, el entreguismo total pasaba por la reconversión sexual".

¿Por qué Izquierda Unida o el PSOE están siempre tan dispuestos a aliarse y trabajar con los nacionalismos balcanizantes? En apariencia se trata de maniobras normales en el juego democrático, para arrancar el poder a la derecha, pero en realidad hay algo más profundo. El PNV es pura derecha, el partido más clerical, racista y, excluyendo a Batasuna, antidemocrático de España. En Cataluña, los jefes socialistas juegan a superar el nacionalismo al derechista de Pujol. Y en Galicia, el Bloque imita a Batasuna, bien que sin ETA gallega, por el momento. ¿Qué tienen de común esas alianzas? Tienen ese viejo reflejo donjulianista: debilitar o hundir a España, su unidad y tradiciones, es "progresista".

Cierto que, a menudo, quienes actúan así proclaman su fervor por "otra España", pero esa "otra" nunca pasó de invención fantástica y caprichosa, construida con meras y contradictorias buenas intenciones, combinadas con descalificaciones injustas y exaltadas de la historia real del país. No toda la izquierda, claro, ha sido o es así, pero la tendencia resulta muy fuerte, tanto más cuanto que la izquierda española ha sido y es, desde el punto de vista intelectual, prácticamente nula.

Las prédicas antiespañolas han tenido un terrible efecto desmoralizador, porque han sabido revestirse con el manto de la democracia y la libertad, sin haber recibido en muchos años una réplica a la altura, sino más bien un medroso silencio. De ahí la gravedad alcanzada por el problema del nacionalismo vasco, y por otros problemas. No es la primera vez que pasa, ni ha pasado sólo en España. Antes de la II Guerra Mundial, la mayoría de los universitarios ingleses, según las encuestas, no estaba dispuesta a defender a su país, lo cual hubo de animar mucho a Hitler. Después las cosas siguieron otro curso, pero sin duda aquella ola antipatriótica y pacifista contribuyó al desencadenamiento del horror. Confiemos en que aquí la reacción se produzca más a tiempo.       Pío Moa

La mesa y ya veremos...
Germán Yanke Estrella Digital  22 Septiembre 2006

Parece que el nudo gordiano del diálogo del Gobierno con ETA no es, en este momento procesal, la legalización de Batasuna. No digo que no sea importante para la formación etarra porque es ciertamente fundamental, como demuestra el daño que su ilegalización les hizo desde que se comenzó a aplicar la reforma de la Ley de Partidos durante la anterior legislatura. Pero no es “la cuestión” ahora porque puede resolverse, de un modo u otro, coincidiendo con la convocatoria de las próximas elecciones locales (y, en el País Vasco, forales).

Batasuna, además, funciona en la actualidad como si estuviese legalizada de hecho con la paradoja —que debería dar vergüenza— de que quienes han sido considerados por el Tribunal Supremo como parte integrante de una banda terrorista se paseen por el escenario político con tranquilidad, reciban elogios (críticas también, pero elogios) de altas autoridades españolas, celebren sus reuniones y reclamen gestos y decisiones de un Gobierno democrático. No está en el Parlamento vasco pero es evidente que la resolución de los problemas concretos de los ciudadanos, que es lo que teóricamente se dilucida allí, no está entre sus prioridades. No cobra de los Presupuestos, como ocurría hasta su ilegalización, pero tampoco tenemos claro qué está pasando hoy mismo con el chantaje económico de la banda. Para algunos, incluso para algunos de los que pagan, parece que incluso para algunos de los que deberían perseguirlo, se trata de aportaciones para el buen fin del “proceso”.

El nudo gordiano hoy es, por tanto, otro: la exigencia de promesas y garantías sobre la futura “mesa de partidos”, que es uno de los engendros más antidemocráticos propuestos en la Europa del siglo XXI y que pasma que tanto bienpensante se detenga a considerarla. He leído, en este sentido, que también los grupos parlamentarios hablan con organizaciones que no forman parte de la Cámara poniendo el ejemplo de las negociaciones presupuestarias con sindicatos y patronales. La comparación de los terroristas y sus secuaces con estas formaciones debería dar vergüenza. Pero en ese ambiente estamos.

El Gobierno, cada vez que se le pregunta sobre el tema, responde —este mismo viernes lo ha hecho la vicepresidenta— diciendo que la Ley de Partidos está vigente, que el diálogo político se produce entre políticos, etc. Pero hasta el momento no se ha escuchado una negativa radical a una propuesta alejada del marco constitucional y, por el contrario, algunas voces, particulares pero autorizadas (desde luego no desautorizadas) han apuntado que la mesa llegará y han pontificado, como buenos pacifistas, sobre su conveniencia.

El drama no es, por tanto, que los contactos no se hayan producido formalmente aún, ni que algunas esperanzas —más o menos ingenuas— se vean defraudadas por el “bloqueo” del “proceso”, sino que, en cuanto se desbloquee y el diálogo comience ya no habrá más posibilidad que hablar de política. Hemos cambiado, por la pasividad del Gobierno, aquel “primero la paz, después la política” por un peligroso primero la política, luego ya veremos.

Una grave erosión de las funciones democráticas
Sancho Michell de Diego minutodigital 22 Septiembre 2006

Cada día somos más quienes comprobamos con estupor cómo el proceso de diálogo con ETA está llevando a una terrible confusión a este Gobierno nacional socialista de Rodríguez, provocando graves contradicciones entre sus miembros. Recordemos cómo el pasado martes, el Ministro de Justicia, López Aguilar, afirmaba que la "violencia social" estaba desapareciendo del País Vasco, mientras que ayer mismo, Patxi López decía que la "kale borroka" impedía que el proceso avanzara; por por su parte, mientras Eguiguren alardea de los puentes tendidos con Batasuna, Zapatero los niega.

Y qué decir sobre la supuesta ocultación de pruebas del Ministerio del Interior al Juez del 11-M; desde luego, no hay mejor forma de hacer independientes a los jueces que proporcionarles los elementos necesarios para que cumplan con su deber, y esto es lo que ha hecho El Mundo.

En este sentido, cerrar las puertas de la Cámara Baja a la investigación de dicha masacre es una ofensa, cuanto menos, a la soberanía popular y a todos los españoles, así como una falta de respeto a las víctimas; desde luego, esta negativa de todos los Grupos Parlamentarios, a excepción del PP, a contestar cualquier pregunta relacionada con el 11-M, es un hecho sin precedentes que erosiona gravemente las funciones democráticas.

Habrá concesiones políticas
Raúl González Zorrilla Periodista Digital 22 Septiembre 2006

Como ya adelantamos en este blog el pasado lunes, y como los principales medios de comunicación han recogido entre ayer y hoy, la banda terrorista ETA se replanteará su alto el fuego a finales del mes de octubre y, para ello, tendrá en cuenta los avances “políticos” que se hayan realizado hasta ese momento.

A pesar de lo que repetidamente se afirme desde el Gobierno, a los criminales no les basta con la oferta de medidas de mejora de la situación penitenciaria de los terroristas encarcelados y tampoco les resultan suficientes las repetidas promesas realizadas por el Ejecutivo en el sentido de que se relajará la presión policial hacia ellos. Los propios presos de la organización criminal han afirmado en una carta pública que su acercamiento a cárceles próximas al País Vasco o, incluso, el inicio de algún tipo de proceso de excarcelación, no son hechos suficientes para “consolidar el proceso”.

El dúo Batasuna-ETA está esperando la puesta en marcha de las medidas políticas que los representantes del Gobierno prometieron en su momento facilitar y encauzar, a pesar de que José Luis Rodríguez Zapatero lo niegue insistentemente.

En este sentido, la legalización de Batasuna y la puesta en marcha de la Mesa de Partidos son demandas planteadas repetidamente por los criminales a las que éstos no van a renunciar de ningún modo. Ya lo dijimos en su momento: el plan de los nacionalfascistas de ETA es negociar directamente con el Gobierno el final de la violencia y el futuro de los terroristas encarcelados, pero, al mismo tiempo, el proyecto de los delincuentes incluye la puesta en marcha de una Mesa de Partidos en la que, por encima de los Parlamentos vasco y español, se tomarán las medidas políticas necesarias para que el País Vasco sea cada vez más la patria de los nacionalistas vascos y menos el país de los ciudadanos demócratas y españoles. Con el agravante, además, de que ETA se ha arrogado el derecho de fiscalizar y auditar este proceso para que todo lo que en él ocurra lo haga según su particular visión de cómo tienen que ir sucediéndose las cosas.

Cuando aceptó negociar con los criminales, el Gobierno socialista, víctima de su ignorancia, de su prepotencia y de un voluntarismo “buenista” cuyas consecuencias vamos a sufrir todos los españoles, consintió, indirectamente, que las cosas sucedieran tal y como están ocurriendo. Pero para el Ejecutivo inane, banal y fútil de José Luis Rodríguez Zapatero nunca pasa nada. A pesar de que personas relevantes conocedoras en profundidad del “proceso de negociación” están mostrando discretamente a lo largo de estos días su preocupación, a pesar de que sean numerosas las informaciones que están llegando a Presidencia en el sentido de que ETA está dispuesta romper la tregua y a pesar de que, basta conocer cómo son estos criminales, saber hasta qué punto llega su grado de fanatismo y entender cuál es su forma de actuar para concluir que el “alto el fuego permanente” de ETA es de todo menos durable.
Blog de Raúl González Zorrilla

El Defensor del Pueblo empieza a defenderlo
Ramón Tamames Periodista Digital 22 Septiembre 2006

Desde que existe la figura del Defensor, configurado en el artículo 54 de la Constitución, la verdad es que no hemos tenido una experiencia demasiado brillante de esa institución. Hasta el punto de que en una ocasión, al encontrarme en Barajas con uno de los que desempeñó ese cargo –cuando por ambas partes íbamos a embarcarnos para dar conferencias aquí o allá—, le saludé amistosamente: “¡Hombre, aquí está el Defensor del Estado!”. A lo cual, pensando que era un lapsus mío, el Defensor me replicó muy atentamente: “Que no, Ramón, que no, que soy Defensor del Pueblo, y no del Estado”. A lo cual yo aclaré que lo dicho por mí no era error, sino que expresaba la idea de que en realidad no estaba defendiendo para nada a la gente corriente y moliente.

Ahora, por fin, nos encontramos con alguien resuelto a defendernos, haciéndolo colectivamente como Nación: se trata de Enrique Múgica, militante durante bastantes años, como yo, del PCE; luego del PSOE, inventor de Felipe González como primer Secretario de ese partido, Ministro de Justicia más tarde, y ahora al frente de eso que algunos llaman cacofónicamente la Defensoría, y ya en su segundo mandato.

Conocí a Enrique Múgica en 1953, hace, pues, más de medio siglo, cuando ambos éramos alumnos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid, con inquietudes comunes sobre política, literatura, cine y otras cosas. Hicimos una buena amistad, que consolidamos durante varios meses en la cárcel de Carabanchel con ocasión de los sucesos estudiantiles de 1956. Y aunque luego los avatares de la vida nos situaron en un menor trato directo, hemos mantenido una buena relación.

Así las cosas, antes de ayer por la mañana, al tener conocimiento de que el Defensor había presentado recurso ante el Tribunal Constitucional en relación con el Estatuto de Cataluña, le puse un correo electrónico en los términos siguientes: “Querido Enrique: Enhorabuena. Por fin parece que el Defensor del Pueblo puede ser una institución importante, y eso a tus conciudadanos y amigos nos alienta y reconforta.- El viernes te dedicaré mi blog personal enfatizando tu recurso sobre el Estatuto de Cataluña.- En nombre de la Generación del 56, gracias de todo corazón y un fuerte abrazo.- R. TAMAMES”.

Ya era hora porque habíamos llegado demasiado lejos en necedades y maldades de unos gobernantes de diversos pelajes, tanto en el centro como en las periferias. Y por igual en el gobierno de la Nación y en las CC.AA., para no pensar más que en votos, y en “ser cabeza de ratón, en vez de cola de león”. Y precisamente por eso, hoy destacamos en este cuaderno de bitácora a Enrique Múgica Herzog; su segundo apellido, de una madre ejemplar a quien conocí en nuestros buenos tiempos juveniles y barojianos, en San Sebastián.

En resumen, el Defensor ha dado el do de pecho en medio de tanta mediocridad, acomodatismo, paletería y malicias. E insisto: “Enrique, la Generación del 56 está orgullosa de ti”.

Montilla demuestra su bajeza ética contra Múgica
Federico Fijo Quintero Periodista Digital 22 Septiembre 2006

Parece que no basta con que los cargos públicos hagan su trabajo como corresponde, sino que ahora se les tilda de cualquier cosa precisamente por realizar dicho trabajo con responsabilidad y coherencia. Éste es el caso del Defensor del Pueblo, el señor Enrique Múgica, vilipendiado por haber presentado un recurso de inconstitucionalidad al aprobado estatuto catalán. Los argumentos usados por el candidato a la Generalidad de Cataluña por el PSC, el señor Montilla, no dejan de mostrar la bajeza moral y personal de tal personaje, ministro de España hasta hace pocos días. Es más, demuestran el rastrojo en el que se puede convertir el ser humano por buscar egoístamente el propio interés, haciendo alarde de una mala fe que no merece casi ni la consideración de persona, aunque lo quiera mucho su familia y lo tengan en alta estima los militantes de su partido y/o los nazionalistas de su región.

Porque manifestar públicamente que el Defensor del Pueblo actúa contra el estatuto catalán como consecuencia del asesinato de su Fernando por la banda asesina ETA en 1996, es una maldad inefable. Pero, ¿cómo puede ser un defensor de la democracia y la libertad (JA, JA) una ser tan primario? ¿Tiene que recurrir al insulto y la ofensa frente a la discrepancia? Dicen que el ladrón cree que todos son de su condición, porque, Enrique Múgica estará más cerca o más lejos del PP, pero no habla en su nombre, sino en el nombre de todos los españoles frente a un estatuto inconstitucional de cabo a rabo, insolidario, caciquil y separatista, pero de los separatistas que quieren seguir chupando del bote común. Y eso lo sabe el candidato Montilla.

¿Cuáles son las razones, entonces, por las que destinó desde su cartera de industria, muchos millones de euros -miles de millones de pesetas- para Cataluña, su promoción lingüistica-tecnológica, su promoción turística cuando ya es la primera en turismo, su promoción cultural-antiespañola? ¿Cuáles son las razones entonces, por las que Montilla, parece ser, recibió millones de una entidad bancaria catalana a cambio de ciertos favores empresariales? ¿Cómo se atreve, pues, este no se qué de la política a manifestar que Múgica actúa de esta forma por un débito de favores al Partido Popular?

Y lo más importante y esclarecedor, ¿por qué relaciona un asesinato de ETA con el estatuto catalán? ¿Es que la identidad catalana nazionalista se funde en una con la idea de la autodeterminación vasca por medio de las armas? Porque, a priori, no debería haber relación entre los asesinatos de ETA y la aprobación del estatuto, pero ha mostrado su plumero antiespañol, quizás por necedad, quizás por soberbia. Lo ha hecho.Y por último, ¿con qué autoridad juzga Montilla la acción del Defensor del Pueblo basándola en un estado de ánimo poco saludable? ¿Es que es psicólogo o es que tiene mucha mala leche, o es que es así de simple?

Este individuo pútrido es el candidato a gobernar la comunidad autónoma -nación- más rica de España. Que se lo piensen los votantes del PSC antes de dar su sí a tal ser. Pediría la abstención de voto para la papeleta de la bicha enroscara al capullo rosal catalán. Es más, pido encarecidamente que se obvie al indocto Montilla, porque los ciudadanos no nos merecermos ralea de tal calaña viviendo de nuestras ilusiones y nuestro trabajo. ¡¡Deje a la libertad actuar por sí sola candidato Montilla...! Ah, lo olvidaba, usted no la soporta.

El nerviosismo del Ministro de los GAL
Sancho Michell de Diego Periodista Digital 22 Septiembre 2006

Qué tendrán las investigaciones hechas públicas por El Mundo en torno a la relación existente entre la ETA y el 11-M, que incluso han puesto de acuerdo a los editores del ABC y del El País. El primero hace ver que la posesión de una “sustancia común empleada en diversos usos, incluso en el ámbito doméstico” es una simple coincidencia; el segundo asegura que lo que convierte en un serio problema lo que da en llamar “teoría de la conspiración” son, a partes iguales, los delirios de el rotativo de Pedro J. Ramírez, la COPE y Libertad Digital, por un lado; y, por otro, que el PP se preste a ser utilizado como correa de transmisión.

Sí, ya; una simple base, suficiente como para que dos experimentados peritos hayan llegado a la conclusión de que entre los etarras de Salamanca y la masacre del 11-M existe una estrecha relación, incluso de autoría.

No se trata de simples elucubraciones y consideraciones subjetivas sin fundamento científico, como algunos pretenden desde la Comisaría General de Policía Científica; a buen seguro que las observaciones suprimidas del informe definitivo y oficial remitido al juzgado instructor de la causa por el superior jerárquico de los redactores del borrador darán un giro radical a las investigaciones.

Elvira Lindo go home!
David Millán Periodista Digital 22 Septiembre 2006

[Elvira Lindo] -Márchese señora Lindo, márchese -es la frase de moda en los cenáculos del nacionalismo cavernario desde que sabemos que doña Elvira Lindo (la flamante madre literaria de Manolito Gafotas) será la pregonera de las fiestas de la Merced 2006 edition, que se celebrarán en la megalópolis de Barcelona los próximos días 22, 23, 24 y 25 del mes en curso.

Pues no en vano, se le puede perdonar que la susodicha no haya dicho en su vida desde TV3 frases como "que se vayan a tomar por el culo estos españoles, ojalá les exploten los cojones y vayan al cielo sus cojones" o que no tenga Carod.cat como su página de inicio, pero lo que no tiene perdón de dos es que ose leer el pregón de marras en castellano, la lengua opresora y colonialista por antonomasia desde 1492, nada más y nada menos que en la fiesta mayor de la capital de la Corona de Aragón.

Los actuales descendientes ideológicos de Jaume I consideran que esto es una provocación en toda regla contra nuestro RH ancestral, una mácula ominosa que mancilla nuestras esencias patrias y una afrenta contra Cataluña que no se puede pasar por alto, ni tampoco por lo bajo. Y tienen razón, o como poco no me queda otra salida que dársela, a menos que quiera ser considerado un botifler ("catalán que colabora con los enemigos de su país", según el Gran Diccionari de la Llengua Catalana) y un fascista de tomo y lomo...

Afortunadamente alrededor de medio centenar de entidades sin ánimo de lucro (pero sí de subvención a espuertas), representando al unísono a la sociedad catalana en su conjunto, han puesto el grito en el cielo y la mano en el bolsillo del contribuyente para evitar a tiempo esta tragedia colectiva. En su manifiesto reivindicativo, intitulado A l’Ajuntament de Barcelona: que el pregó de la Mercè sigui en català!, no dejan lugar a la duda: la señora Lindo debe dimitir para que otra persona más cualificada catalanísticamente ocupe su puesto. Como no podía ser de otro modo, los otrora amiguetes de Rodríguez Zapatero (me refiero, claro está, a los peces gordos de ERC) también van a tomar cartas en el asunto, en este caso boicoteando el pregón con su insoportable ausencia...

¿Qué ocurrirá a continuación? ¿Elvira Lindo entrará en razón y atenderá los justos ruegos de la progresía tribal autóctona? La respuesta, el próximo viernes a las 19:00 delante del ayuntamiento y en Barcelona TV.

Sistema educativo
Jesús D. Mez Madrid/Gerona Cartas al Director El Correo 22 Septiembre 2006

Uno de los problemas con los que se encuentra el sistema educativo en nuestro país es la fuerte presencia en las aulas de niños procedentes de familias inmigrantes. El fenómeno migratorio conlleva derechos y deberes para todos, que lógicamente el Estado debe asumir. En este sentido conviene aprender de la experiencia ajena (Francia, Gran Bretaña...) ante un problema que sólo un sistema educativo eficaz puede encauzar hacia fórmulas racionales de convivencia.

Hay otro asunto que merece la atención de todos. Tenemos un modelo educativo que tiende a disgregarse en diecisiete parcelas distintas ante la complacencia de un Gobierno más preocupado por los apoyos parlamentarios que por los intereses educativos de un Estado cada día más residual. Es imprescindible, por tanto, que funcionen los mecanismos de coordinación y que el sentido común se imponga sobre ciertos particularismos que causan un grave daño a los valores y principios constitucionales. Hemos empezado el curso y estos y otros problemas no se han planteado; por tanto, es imposible solucionarlos. Es por eso por lo que considero que será, para la educación, un curso más perdido.

El pregón en castellano de Elvira Lindo deriva en trifulca preelectoral
A. Gubern ABC 22 Septiembre 2006

BARCELONA. En el punto de mira, y muy a su pesar, la escritora Elvira Lindo se ha convertido en arma arrojadiza en el ahora convulso panorama política catalán. Su elección como pregonera de las fiestas de la Mercè, la campaña lanzada por una serie de entidades en contra de la utilización del castellano en la lectura del pregón y la deriva partidista que ha tomado el asunto han acabado convirtiendo el arranque de las fiestas, hoy a media tarde, en un «pim pam pum» político de regusto claramente preelectoral. En medio, la creadora de Manolito Gafotas, que vive estos días entre la ilusión por leer el pregón y la decepción por sentirse pretexto para la confrontación.

En principio, la polémica se limitó al ámbito local, en una controversia de regusto muy barcelonés, como cuando los grupos municipales de CiU y PP protestan por el belén posmoderno que se instala en la plaza Sant Jaume o por la cada vez menos tradicional cabalgata de Reyes, muy al estilo de las luces de Navidad de Alberto Ruiz-Gallardón. Una polémica, pues, que no habría ido más allá de no ser por la lamentable descortesía hacia Elvira Lindo y la urgencia electoral.

Después del desplante anunciado por el jefe de filas de ERC en el Ayuntamiento, la polémica salto ayer al ámbito autonómico. En la misma línea de lo expresado por el alcalde Jordi Hereu, el candidato del PSC a la presidencia de la Generalitat, José Montilla, consideraba ayer «normal» que la escritora use el castellano. En declaraciones a Antena 3, Montilla señaló que «por supuesto» que hay libertad de idioma, y que la prueba es que Barcelona «invita» a autores que se expresan en distintas lenguas. «Es normal que sea en castellano, dado que es una lengua que habla una parte importantísima de la sociedad catalana. El español es la lengua de todos los españoles, y por tanto de los catalanes», añadió. Para Montilla, la polémica la provocan «minorías» sin representatividad.

En el otro extremo, el presidente de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, criticó los «criterios provincianos» del Ayuntamiento para invitar a Lindo. Al parecer del político independentista, no hay «conexión» de Lindo y su personaje Manolito Gafotas con la ciudad. Carod dijo que Barcelona es la única capital europea donde «hay más personas que hacen los pregones de la fiesta mayor en una lengua que no es la propia del país», lo que consideró de un «provincianismo sin precedentes».

Por su parte, el líder del PP en el Consistorio, Alberto Fernández, denunció el «chantaje lingüístico» y la «castellanofobia» de aquellos sectores que quieren boicotear el pregón. En la misma línea, y en declaraciones a ABC, la portavoz del PP en el Congreso para temas de cultura, Beatriz Rodríguez-Salmones, apuntó la necesidad de que la sociedad civil «reaccione» ante los «episodios cada vez más frecuentes de censura. Lo lamentable es que empezamos a acostumbrarnos».

«El nacionalismo moderado no se ha distanciado del que aprieta el gatillo»
ANTONIO ASTORGA. MADRID. ABC 22 Septiembre 2006

Nacido en San Sebastián y licenciado en Filología Hispánica, Fernando Aramburu enseña español en Lippstadt (Alemania). Premio Ramón Gómez de la Serna 1997 y Euskadi 2001, este otoño literario se estrena la película «Bajo las estrellas», basada en su novela «El trompetista del Utopía». Y ahora publica «Los peces de la amargura» (Tusquets), que tiene como unidad el dolor de las víctimas de ETA y la manera cómo se truncan las vida de los familiares de asesinados o heridos, física, psicológica y socialmente: «Rechazo toda violencia. Hay una violencia de tipo instintivo que compartimos con los animales y que consiste en lograr cosas imponiéndose al resto. Y hay violencias basadas en deficiencias psicológicas... la violencia que se asume y luego se proyecta. Es un fenómeno inherente al ser humano, pero deberíamos seguir insistiendo en el aspecto cultural». A los 25 años conoció a su mujer y se instaló en Alemania, pero nunca se ha sentido al margen de la vida política y cultural del País Vasco: «Basta que alguien sea asesinado o se haya tenido que ir de allí para mostrar mi solidaridad absoluta con ese ser humano e identificarme plenamente con las víctimas y sus seres queridos. Antes de mi pensamiento filosófico político está mi solidaridad con el que sufre. Algo que siempre me ha alejado del nacionalismo -subraya- es que el nacionalismo brutal genera sufrimiento y que el nacionalismo moderado no ha sabido distanciarse claramente de este otro nacionalismo que apretaba el gatillo. Y en ese sentido siempre me he mantendio a una gran distancia no sólo ideológica sino emocional, desde jovencito. Y lo vuelco en mi literatura».

«Los peces de la amargura» es un libro de solidaridad emocional hacia las víctimas del terrorismo: «Si este libro es políticamente incorrecto para el nacionalismo es algo que no me preocupa, porque yo nunca he contraído el nacionalismo. Mis relatos no contienen teoría política. Son historias que han sucedido de una manera muy similar a como las he descrito. Yo no tengo en cuenta el nacionalismo cuando escribo. No está en mi órbita mental. Tampoco siento que el nacionalismo vasco se haya tomado la molestia de convencerme. Es como una religión: o ya la tienes desde el principio o en algún momento uno sufre una iluminación y entra. No valgo para patriota. Nunca he valido. Renuncio a ese oficio».
El asesinato, la soledad, la marginación social, el exilio, el trauma -«del que se habla poco, pero hay muchas personas con una herida interna que no se cierra con palabras más o menos bondadosas»- recorren los relatos de Aramburu: «Es un drama que perdurará. Ver cómo asesinan a tus seres queridos, a tus amigos... Y ese trauma se hace más doloroso cuando uno se entera de que al terrorista que asesinó a tu ser querido se le llama «preso político», como si no hubiera cometido un crimen, como mucho un «error». Eso es muy doloroso y mantiene el trauma».

A Aramburu le emociona la serenidad de las víctimas, que las engrandece: «Por contra, ¿qué paraíso social se puede esperar de terroristas que amenazan y propinan patadas delante del juez? Yo no pondría en manos de tipos así el futuro de la sociedad en que vivo». La lentitud del sufrimiento y de la soledad está reflejada en su libro. «Los peces de la amargura» aluden al sufrimiento durante años y años de las víctimas de ETA. Aramburu aspira a «una paz humana, una paz basada en el abrazo. No creo capaz a la generación actual de vascos de conseguir semejante cosa y practico una sana desconfianza. Creo que deberíamos mirar con lupa a la clase política. Y no olvidar lo que los políticos dicen un día y lo que dicen al siguiente. Me gustaría vivir en una sociedad democrática».

La Asociación de Víctimas del Terrorismo presentará una querella por la presunta falsificación de informes policiales del 11-M.
Efe - Palencia. La Razón  22 Septiembre 2006

El presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Francisco José Alcaraz, anunció hoy en Palencia que la organización a la que representa se querellará por la presunta falsificación de informes policiales del 11-M.

Alcaraz afirmó en declaraciones a los periodistas, antes de pronunciar la conferencia "No en mi nombre", organizada por el Foro Debate Pallanka, que la Asociación de Víctimas del Terrorismo interpondrá una querella en los juzgados contra los responsables de la presunta falsificación de informes policiales del atentado terrorista que tuvo lugar en Madrid el 11 de marzo.

Alcaraz criticó que desde el Gobierno y desde algunos medios de comunicación se haya intentado "tomar por tontos a los ciudadanos" ya que, desde su punto de vista, cualquier conocedor de un peritaje que puede aportar pruebas para llevar a cabo un proceso judicial "sabe que en materia de explosivos y otros temas jamás se ha dado una falsificación y manipulación de un informe como las ahora producidas".

Durante la conferencia "No en mi nombre", que se enmarca en el ciclo "La España de las libertades" organizadas en Palencia por el Foro de Debate Pallanka, Alcaraz analizó la situación actual por la que atraviesa el momento político español e hizo especial incidencia en el hipotético proceso de negociación entre el Gobierno y la banda terrorista ETA.

En este sentido apuntó que se trata "de seis meses de libertad vigilada" y que en el fondo "se fomenta el chantaje y la rendición del Gobierno".

Antes de la conferencia, el presidente de la ATV firmó un convenio con la diputación de Palencia y agradeció a su presidente, Enrique Martín, la "solidaridad" de esta institución que fue "pionera" el año pasado colaborando económicamente con esta asociación para que pudiera seguir desarrollando sus acciones y actividades. .

Chema Morales, víctima de ETA: «El Gobierno ha prometido a ETA el oro y el moro y ahora teme que haya filtraciones»
Augusto Guitard La Razón 22 Septiembre 2006

Madrid- Chema Morales, guardia civil, sufrió dos atentados terroristas cuando residía en el cuartel de Inchaurrondo. Debido a ello decidió abandonar el País Vasco. Hoy, transcurridos 6 meses desde la declaración del alto el fuego de ETA, hace una valoración de la situación actual.

- ¿Cómo han cambiado las cosas desde la declaración del alto el fuego?
- Desde que ETA declaró el alto el fuego se ha engrandecido el mundo abertzale. Están crecidos. Ejemplo de ello son los insultos a las víctimas o a los jueces, o el creciente número de manifestaciones y marchas convocadas por el entorno proetarra. El problema es que ahora hemos llegado a una encrucijada, porque el Gobierno ya no puede hacer más concesiones a los terroristas.

- ¿Cree que el PSOE ha hecho promesas que no han salido a la luz?
- Por supuesto que sí. ETA nunca ha mentido, y si insiste en que Zapatero cumpla lo que prometió es porque hay algo seguro. En su día el Gobierno les prometió el oro y el moro, y ahora teme que si se rompe la tregua los etarras empiecen a filtrar informaciones.

- ¿Qué le parece la gestión del «proceso de paz» por parte del Ejecutivo?
- Más que de paz habría que llamarlo proceso de rendición, porque la paz sólo puede conseguirse respetando el honor de las víctimas. La actitud del Gobierno se parece a la del niño que le quitan el bocadillo en el patio del recreo y se hace amigo de su agresor para que no siga molestándole.

- ¿Es el alto el fuego irreversible?
- No. Estoy convencido de que a principios de año ETA va a volver a la violencia porque no se les va a dar lo que quieren.

- ¿Cómo va a acabar el llamado proceso de paz?
- Va a ser parecido a lo que ocurrió en el 82 con el Gobierno de la UCD. Se concedieron amnistías y privilegios, y acabamos en la década de plomo. ETA no va a parar hasta que consiga la autodeterminación del País Vasco y la anexión de Navarra y las provincias vasco-francesas. Como el Gobierno no puede conceder eso, ETA volverá a las armas.

Terrorismo
ESPAÑA NO PUEDE CONFIAR EN SUS INSTITUCIONES

La labor de la policía es suministrar información y pruebas al juez, no valorar cuales de las mismas son relevantes y cuales no.
Redacción minutodigital 22 Septiembre 2006

No podrá decirse que minutodigital sea uno de los medios que se ha apuntando a la teoría conspiratoria respecto al 11-M sin ton ni son. Ni tampoco que Pedro J Ramírez sea santo de nuestra devoción. Pero por lo que minutodigital siempre se ha significado es por su defensa de principios por encima de todo. Por ello la información que el diario El Mundo publicó ayer sobre los informes manipulados que apuntaban una posible relación entre ETA y los autores materiales del 11-M, desde luego implica por primera vez la aportación de un dato objetivo y no una mera teoría especulativa cogida con alfileres. El Mundo sin lugar a dudas ha vuelto, como sucedió con el GAL, a prestar un indudable servicio a la democracia española.

Por otro lado también la teoría conspiratoria adquiere carta de naturaleza cuando es evidente que un informe policial ha sido manipulado. De poco nos sirve que nos cuenten que el primero era un borrador y el que se entregó al juez era el informe definitivo. Lo sustancial es que se suprimió una información relevante sobre una posible relación con ETA. Una información que como muy acertadamente ha apuntado España y Libertad en la denuncia que ha presentado contra los responsables policiales, compete valorar al juez, no a la policía ni al gobierno. La labor de la policía es suministrar información y pruebas al juez, no valorar cuales de las mismas son relevantes y cuales no.

Sin embargo el Parlamento se niega en redondo a siquiera hablar del tema, dando la espalda a la España real, a la España de la calle que espera aclaraciones rigurosas y serias, fuera de toda la dialéctica política, que todos sabemos que obedece mucho a intereses partidistas y poco al interés de que el pueblo conozca la verdad.

Una tarea en la que nuestro sistema judicial podría prestar el servicio que de él espera la Nación. Pero dado el comportamiento del Ministerio Fiscal con ETA y Batasuna pocas esperanzas podemos tener de que desde allí se nos de alguna respuesta que no sea la dictada por el gobierno. Tan solo en los Tribunales podríamos confiar, pero desgraciadamente tampoco podemos ser muy optimistas al respecto, dada el poco interés que están demostrando en mantener el Estado de Derecho en relación a la actuación de una Batasuna aún ilegalizada.

En definitiva, a día de hoy los españoles en su mayoría expresan su escepticismo en la credibilidad de sus instituciones a la hora de esclarecer un asunto tan importante como los atentados del 11-M. Síntoma evidente de la grave enfermedad que aqueja a nuestro sistema político.
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