AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 25 Septiembre  2006
Siete tiros a cuenta
EDITORIAL Libertad Digital 25 Septiembre 2006

La farsa de la paz no da más de sí. Tras la irrupción a tiros de tres encapuchados en un acto de exaltación del terrorismo en Guipúzcoa, todo lo que haga este Gobierno por mantenerse en tratos con ETA será cruzar el Rubicón que separa negociar de colaborar con una banda armada. Las salvas de artillería de los asesinos acaban de condenar el llamado “proceso de paz”, alfa y omega del programa de José Luis Rodríguez Zapatero para volcar la Constitución e instaurar una dinastía socialista y republicana en lo que sobre de España después de echársela a las hienas. La paz de Zapatero acaban de freírla a tiros los mismos gudaris que le recibirán un día de estos en el zulo de la negociación. Su apología impune del terror, su chantaje histriónico, el éxtasis tribal que provocó su exhibición de poder y violencia, todo nos habla de una nación de rodillas y de un Gobierno felón, capaz de vender hasta su alma a cambio de perpetuarse.

La traca de este fin de semana no deja otra salida a un presidente digno de ese cargo que romper todo contacto e ir a por los terroristas con todo el peso de la Ley. La prioridad en estos momentos debería ser restaurar la unidad con el principal partido nacional. Que se reuniera el Pacto Antiterrorista, mejor hoy que mañana, y respondiese a los siete tiros al aire y las setecientas amenazas que los españoles han tenido que soportar desde el inicio de la falsa tregua, con sólo cuatro palabras fáciles de entender: “Vamos a por vosotros”. Que el Fiscal General del Estado volviese a conjugarlas para pedir a los jueces: “Vamos a por ellos”. Que la Policía y la Guardia Civil verificaran el único alto el fuego que hay que garantizar, el que empieza con los asesinos en la cárcel, sus armas confiscadas y los españoles libres y seguros. Ésta, y ninguna otra, debería ser la respuesta del Estado al comunicado leído a tiros por ETA.

Todo lo que no sea firmeza, será colaboración, tras reafirmarse la banda en que seguirá “empuñando las armas” hasta conseguir la independencia del País Vasco y Navarra. El Gobierno ya no está en condiciones de negociar nada con quien ha demostrado que no necesita zulos, porque tiene todas las calles para secuestrar el Estado de Derecho; y no necesita acuerdos, porque se sabe lo bastante fuerte como para imponer sus condiciones. ETA se pasea a cielo abierto, tiene las ametralladoras sobre la mesa y no piensa dejar de matar. ¿Qué más necesita un gobernante sensato y leal para ordenar aplastarlos? La desgracia de España es que ha ido a ponerse en manos de un insensato que, además, gobierna con una profunda deslealtad a su país.
No habrá firmeza ni unidad contra los asesinos, Batasuna-ETA se presentará cómo y cuando quiera en la sociedad y en las urnas, los presos irán saliendo a hurtadillas y el País Vasco y Navarra se entregarán cuando más plácida sea la siesta del pueblo soberano y lisérgico.

Zapatero no puede permitirse desobedecer los balazos de ETA, porque la arquitectura relativista de su poder, como una de esas inquietantes escaleras de Piranesi, se vendría abajo. Dos pesadas piedras le sostienen y, al mismo tiempo, son sostenidas por él: una tapa el agujero del 11-M y la otra tapa el zulo de ETA. Cuando el sanguinario Ignacio Bilbao amenazó al presidente del tribunal que le juzgó recientemente en la Audiencia Nacional con pegarle siete tiros, sólo estaba expidiendo una factura de sumisión a nombre de España. Los siete tiros de este fin de semana sólo son un pequeño pago a cuenta y corren por gentileza de Zapatero.

El proceso vuelve al punto de partida
Por CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC

El presidente Zapatero acaba de rearfimar su fe en que el proceso -dejémoslo así- no tiene vuelta atrás. Seguramente porque tampoco ha llegado a ningún sitio y ha vuelto al punto de partida.

Hace unos meses, dudábamos si ETA había decidido renunciar a la violencia y pasar los trastos al partido heredero de Batasuna. No parecía muy probable, pero como la incuestionable eficacia del Pacto Antiterrorista y de la Ley de Partidos había llevado a ETA-Batasuna a un punto muerto sin precedentes, también era aceptable esperar decisiones sin precedentes. Por ejemplo, que ETA eligiera desaparecer para salvar su tinglado político-social. En cualquier caso, la disolución tendría que ser pactada y con garantías de impunidad y permanencia para la trama de complicidades llamada «izquierda abertzale».

Tal posibilidad era la que, como sospechábamos y luego se ha confirmado, ofrecieron a Otegi y compañía Jesús Eguiguren, Francisco Egea y algún otro emisario autorizado de Zapatero. Que dichos ofrecimientos se hicieran mientras estaba vigente el Pacto Antiterrorista y eran asesinados militantes socialistas no era, claro está, gran impedimento para políticos dispuestos al sacrificio de todos por su causa. Al contrario, las actuaciones policiales y las grandes movilizaciones sociales contra ETA eran el palo que añadía fuerza de convicción a la zanahoria del arreglo definitivo liderado por el PSOE. Todo indica que ETA aceptó un principio de acuerdo consistente en la formación de dos mesas extraparlamentarias, una con el Gobierno para los asuntos «técnicos» (desarme, presos y esas cosas), y otra Batasuna-partidos para imponer la autodeterminación y la territorialidad. Es indudable que los socialistas pensaban solucionar el envite con fórmulas como la que declara nación a Cataluña en el nuevo Estatuto de esa Comunidad. Por ejemplo, introduciendo en el preámbulo del nuevo Estatuto vasco algo así como que «la mayoría de los vascos tienen derecho a decidir libremente su futuro dentro de la legalidad y de acuerdo con sus iguales de Navarra y otros territorios limítrofes». Y todos tan contentos. Quién sabe: Patxi lehendakari y Zapatero por muchos años.

La suposición de que algo así pudiera no ya satisfacer a ETA, sino empujarle a la disolución, era un disparate entonces y ahora. La banda ha dejado muy claro en los sucesivos comunicados emitidos estos meses que no renuncia a sus exigencias de autodeterminación y territorialidad como derechos mínimos cuya aceptación por la otra parte es requisito para hablar de paz. Por si acaso, el breve y contundente comunicado del «gudari eguna» reitera que sus objetivos son los de siempre y que no depondrá las armas hasta lograr la independencia y el socialismo a la vasca, sea éste lo que sea.

Al menos, ya sabemos que ETA no va a disolverse, y que ha establecido un plazo que concluye el 15 de octubre para replantearse la tregua. Si para entonces no hay fecha fija para constituir las mesas extraparlementarias y no se dan pasos para legalizar a Batasuna, el proceso podría volver al punto cero inicial. La lógica de la banda es de una simplicidad aplastante: quien cede una vez, y más cuando iba ganando, cederá ciento si se le aprietan bien las clavijas. ETA ha roto su propio alto el fuego con la extorsión económica y la kale-borroka, pero el Gobierno prefiere mirar a otro lado para no quedar obligado a dar por rota la tregua y actuar en consecuencia. Algo más sensato en todo caso que la estólida reiteración de los socialistas vascos pidiendo a la «izquierda abertzale» que «tenga la valentía» de condenar delitos que organiza, justifica y encubre.

Todo sugiere que el Gobierno piensa que ganará quien resista más tiempo sin inmutarse, repitiendo hasta las mismas consignas con la esperanza de obtener el desestimiento del rival. Táctica de probada eficacia en ciertas negociaciones entre gobiernos o partidos, pero equivocada con ETA. Primero, porque la banda no es un interlocutor ordinario. Segundo, porque el Gobierno soslaya que los terroristas sí se toman en serio las palabras, sin que les dé lo mismo autoderminación y territorialidad que nuevo Estatuto a la catalana y algún chanchullo en Navarra. Tercero, porque desde el momento en que aceptó la exigencia de las mesas extraparlamentarias, perdía sus mejores bazas para negociar con ventaja. Y cuarto, aunque no en último lugar por importancia, porque al marginar a la oposición y romper en la práctica todos los pactos suscritos con ésta, perdía la rotunda autoridad que da representar no a un partido, sino a un Estado apoyado por las instituciones y la sociedad.

Es cierto que la oposición del PP ha facilitado de modo extraordinario la estrategia zapaterista. En lugar de establecer un marcaje férreo a los hechos, ha preferido instalarse en el Muro de las Lamentaciones del «España se rompe» y «ETA ha ganado», sin mucho más respaldo que sospechas y juicios de intenciones.

Así las cosas, el famoso proceso ha quedado completamente paralizado. Ya sabemos que ETA no se disuelve y que se replantea pasar a mayores si las concesiones son insuficientes. ¿Significa esto que vamos a volver a los atentados para producir muertes? No necesariamente. De momento, ETA calcula que le basta con recordar su existencia mediante la kale borroka y actos de impunidad como el vergonzoso espectáculo del gudari eguna. Más adelante las cosas podrían cambiar.

Todo indica tambien que el Gobierno irá a las mesas que crea necesarias con la fe en que el tiempo, que todo lo cura, acabe también con esta plaga. Si pese a todo saliera mal, no habrá ningún escrúpulo en ofrecer la cabeza de los emisarios socialistas vascos, de mucha menor talla que la del sacrificado Maragall, acusando a la oposición de boicotear un proceso que el Gobierno tenía la obligación de intentar. Y podría colar. Pero lo importante es que el proceso está de nuevo en el punto cero de partida. ETA no va a desaparecer de nuestras vidas sólo porque Zapatero pida confianza.

Proceso de rendición
La batuta de ETA
Isabel Durán Libertad Digital 25 Septiembre 2006

Tres encapuchados armados han puesto de nuevo la percusión, con siete tiros al aire, a la sinfonía del cambio de régimen de ZP. "La lucha no es el pasado sino el presente y el futuro" y, con la claridad habitual, han añadido que continuará "hasta conseguir la independencia". Tres días antes, desde ETA-Batasuna, legalizada de facto por el Gobierno, se insistía en que no estamos en un proceso de paz sino en un "proceso político". Y sin embargo Rodríguez Zapatero y sus huestes continúan su concierto para instrumentos desafinados, en su afán de disfrazar la verdad y de ocultar la grave situación a la que ha llevado a España. El objetivo es distorsionar cada uno de los pasos que el "presidente por accidente" ha ido dando y da en secreto, de espaldas a la ciudadanía y al sistema democrático mismo.

Se esfuerza el inquilino de La Moncloa en ocultar la partitura que está siguiendo al son de ETA e intenta a toda costa que su rendición y reedición del Frente Popular –sellado en Perpiñán y consumado esta semana con la foto del Pacto por la Indignidad en el Parlamento–, se produzcan de manera silente. Por mucha sordina que le pongan los oficialistas del nuevo régimen, estamos ante un silencio ensordecedor.

Y es que el gigantesco error de cálculo de Zapatero es dar por hecho que los españoles somos tontos y que, si pudo una vez manipular los sentimientos y el voto de muchos, podrá repetirlo al menos otra y completar así su ciclo de cambio de régimen. Es una equivocación mayúscula, porque por vez primera la derecha española, en estos dos años largos ya de legislatura, ha salido a la calle por obra y gracia de del propio ZP.

Es mérito del radical socialista que la derecha, el centro derecha –mal que le pese a la izquierda y sus terminales mediáticas– haya perdido la vergüenza y su cívico y educado pudor y le haya dicho, hasta en seis multitudinarias, millonarias, manifestaciones que no se va a dejar echar de la vida política y que volverá a salir a la calle cuantas veces y en defensa de cuantos principios sea necesario. Porque no son ciudadanos de segunda.

Esa es la esperanza. Una esperanza basada en la prensa libre no pesebrista y en un Partido Popular que no se deje amedrentar. Por más que lo intenten Zapatero y su sinfónica, bajo la batuta de ETA.

La tregua de ETA (2) El inverosímil «proceso» de ZP
Por JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS ABC 25 Septiembre 2006

... ETA, como el propio nacionalismo, dispone de unos mecanismos de reproduccción a los que la política debe atacar y entre los instrumentos a utilizar no está el del diálogo, sino el de la fortaleza del Estado y la panoplia de medidas que se emplearon en la legislatura anterior con el PP y el PSOE unidos y un Gobierno determinado y firme...

EL comunicado de ETA, ayer, en el denominado «gudari eguna» -día del soldado-, en coincidencia con el «alderdi eguna» -día del PNV- es la constatación, por séptima vez ya desde el «alto el fuego permanente», de que, como ayer traté de exponer, la banda ha entendido el «proceso de paz» como algo por completo diferente a lo supuesto por el presidente del Gobierno. Mientras la banda criminal ha hablado siempre el mismo lenguaje, las decisiones del presidente del Gobierno en este y en otros asuntos son a veces reactivas, es decir, se definen por oposición a las que se mantuvieron durante la época de Gobierno del Partido Popular y resultan coherentes con una visión histórica y generacional que juzga con displicencia la tarea de la Transición democrática; que no pone en valor el esfuerzo que supuso el Estatuto de Autonomía de Guernica; que no recuerda -o no quiere recordar- que hubo una amnistía y que ETA, por una parte, y los demás nacionalistas, por otra, han mostrado una insaciabilidad que el «azañismo» que él ahora quiere reeditar no logrará tampoco colmar.

Es muy posible que para el Gobierno, y para su presidente en particular, ETA forme parte de una capítulo pendiente de los muchos que componen la «memoria histórica», es decir, que considere, como parte de la antigua izquierda española, que los etarras son un producto del franquismo, un resultado inevitable de las dos España, un binomio que ningún gobierno democrático previo al suyo, ha podido, o sabido, o querido, resolver.

La iniciativa de interlocución con ETA se integraría con cierta naturalidad también, en una concepción del Estado en la que la nación española ya no sería su pilar o basamento y, por lo tanto, estaría abocado a un cambio o transformación profundos.
La eventual y cada vez más inverosímil negociación con ETA es el fruto de una concepción rupturista con la naturaleza de la Transición y del espíritu constitucional de 1978. Sólo se explica esta iniciativa en la que ETA no ofrece «señal inequívoca de abandonar la violencia» (como pedía el pacto de 1988 para acudir a una solución dialogada), desde una pretensión refundacional de la democracia española, tratando de llevarla hacia otro territorio en el que el Estado no resultaría reconocible en sus actuales perfiles. En esa gran operación de mutación total, el terrorismo etarra encontraría una solución mediante el diálogo.

Engarza esta situación con la extensión del discurso buenista que, mediante un prontuario semántico y argumental muy básico pero muy accesible, trata de reducir las grandes cuestiones a proposiciones de solución simplista en las que unos son buenos y otros malos. Así, frente al islamismo, la Alianza de las Civilizaciones; ante la realidad de la violencia, el diálogo; frente a las mayorías sociales, la activación del protagonismo de las minorías a las que se concede un estatuto político y una relevancia social desproporcionada, algo así como una discriminación positiva sistemática.

En este orden de cosas, no debe segregarse la interlocución con ETA de las políticas generales de este Gobierno en los más distintos ámbitos. O en otras palabras: la política del Gobierno en relación con ETA y Batasuna, es coherente con el guión general establecido. No desentona. Y no lo hace ni siquiera en el error que este planteamiento implica, porque el Ejecutivo está incurriendo en sucesivos yerros en razón de un voluntarismo que tiene dosis iguales de ideología revisionista y de incompetencia técnica. ETA, como el propio nacionalismo, dispone de unos mecanismos de reproduccción a los que la política debe atacar y entre los instrumentos a utilizar no está el del diálogo, sino el de la fortaleza del Estado y la panoplia de medidas que se emplearon en la legislatura anterior con el PP y el PSOE unidos y un Gobierno determinado y firme.

ETA y Batasuna se han movido en el actual contexto con una enorme comodidad, elevando el listón de sus exigencias, rehaciendo claramente su discurso, extendiendo de nuevo su presencia, recuperando posiciones sociales y políticas, respondiendo de tú a tú a la fraternidad de los nacionalismos que le dieron por liquidados, acudiendo a los foros respetables que le estaban vedados, ocupando tribunas con audiencias cualificadas, reestableciendo líneas de presencia internacional.

Las pretensiones de ETA y Batasuna son muy elementales por reiteradas en su planteamiento -nada innovan, están petrificadas- pero de altísimo coste para el sistema democrático. Porque, quiérase reconocer o no, obligarían, de aceptarlas, a abonar un precio político inasumible. La banda habrá triunfado si logra el regreso de Batasuna a la legalidad y reconquista las posiciones anteriores a la ilegalización.

En estos momentos hay dos procesos: el de ETA-Batasuna con el Gobierno y el interno en Euskadi que consiste en la transacción para el acomodo de unos y de otros en la futura y previsible estructura de poder. Se me escapa qué papel puede jugar el socialismo vasco en este reajuste, pero no tengo duda de que el País se lo seguirán repartiendo los nacionalistas, ya los radicales, ya los sedicentemente moderados, o entre ambas facciones. El PSE, después de lo ocurrido ayer, se ha introducido en una fase política de cierto patetismo del que un político como Patxi López no será capaz de rescatarle. Es inevitable recordar la sólida figura, las ideas claras y la actitud cívica de Nicolás Redondo Terreros defenestrado arbitrariamente.

El presidente del Gobierno no parece haber entendido -o quizá sí, pero no lo ha explicitado- que el proceso necesario en el País Vasco era, es y será un proceso para la libertad de todos en el disfrute de una ciudadanía con contenidos iguales y ejercicio similar de derechos y facultades. Que la paz entendida como ausencia de violencia puede ser una pura apariencia; que de hecho, es una apariencia. Que lo que conviene a ETA y a Batasuna, y al nacionalismo que se opondrá a este proceso, si de él no saca rédito o parte del botín, es la llamada «Paz de Azkoitia» en función de la cual conviven la víctima y el verdugo pero es éste el ciudadano de primera y es aquella la súbdita segregada de una comunidad que idolatra sus signos de identidad.

Rodríguez Zapatero tendrá esa «Paz de Azkoitia», y la padeceremos todos quizás con menos angustia que antes, pero, en el planteamiento actual, no obtendrá ni un ápice más. Con lo cual, la situación futura del País Vasco puede ser un fraude porque acaso toda esta operación -insisto, si sigue planteándose de la manera en que lo hace el Gobierno ahora- lleva a la fosilización del régimen nacionalista -que, como todo régimen, excluye la alternancia hasta como mera hipótesis- y que permitirá los anclajes para que ETA se perpetúe en las bambalinas -y eso en el mejor de los casos- mientras una izquierda radical abertzale, dependiente de la banda en su estrategia y en su discurso, alcanza cotas de poder sustanciales en los niveles locales, forales y en el autonómico.

No debe olvidarse, además, que, al hilo del proceso, la banda quiere acercar a los presos, una amnistía inmediata y una mesa política de partidos al margen del Parlamento vasco y simultánea a la del Gobierno con los dirigentes etarras. ETA lo quiere todo y, por el momento, lleva las de ganar. En realidad, de marzo hasta aquí, no ha hecho otra cosa que avanzar posiciones. Estaba al borde del colapso y ahora pretende el triunfo político. Una «nueva ETA» que ha anunciado «sangre» para lograr la independencia de Euskadi es el resultado de una escasa y mala lectura de la historia vasca y española del último siglo por los que nos gobiernan.                       Director de ABC

Cuanto antes, el Estado contra ETA
Editorial ABC 25 Septiembre 2006

LA gravedad del comunicado leído por tres encapuchados etarras en el «Gudari Eguna» (Día del Soldado Vasco) no reside tanto en lo que dice como en lo que calla. Por primera vez desde el 22 de marzo pasado, ETA no ratifica expresamente el alto el fuego «permanente» decretado ese día, ni manifiesta su voluntad de continuar el proceso abierto por la tregua, ni siquiera emplaza al Gobierno español a dar nuevos pasos para facilitar lo que los terroristas llaman una «solución democrática» al conflicto. La ausencia de estos tópicos de la retórica etarra -que tanto han aprovechado los entusiastas de la negociación con ETA para laminar a los críticos y escépticos- es, a todas luces, el síntoma más inequívoco de que el proceso de diálogo con los terroristas no sólo está bloqueado, sino que ha entrado en una pendiente que conduce directamente a su clausura definitiva. De hecho, lo que ETA dio a conocer el sábado pasado, al confirmar «el compromiso de seguir luchando firmemente, con las armas en la mano, hasta conseguir la independencia y el socialismo de Euskal Herria», es la revocación no formal del alto el fuego, quizá con la intención de forzar del Gobierno un gesto agónico que, aun siendo extremo, habría de expresar con suficiente claridad la disposición a pasar por el aro de las reivindicaciones de los terroristas. En lo que calla está lo más inquietante de este comunicado, porque es lo que, reflejado en los anteriores manifiestos -cinco, más la entrevista en el diario Gara-, utilizaban el Gobierno y el coro de voluntariosos que le acompaña sin sentido crítico en esta aventura temeraria del diálogo con ETA para justificar su impenitente error de apreciación sobre lo que significan para los etarras sus treguas y sus ofertas de diálogo.

Rodríguez Zapatero ya no puede seguir luchando contra la evidencia de que ETA rechaza desde el sábado las condiciones de diálogo establecidas en la resolución aprobada por el Congreso de los Diputados en mayo de 2005. Tampoco debe sentirse compelido a dar paso alguno que evite lo que probablemente será el desenlace natural de esta tregua, es decir, la vuelta declarada a la violencia, pues lo que pide ETA para no usar las armas que ya tiene en la mano no está al alcance del Gobierno. Nunca lo he estado, pero ahora que ETA plantea taxativamente la disyuntiva entre autodeterminación o violencia, se hace más explícita que nunca la inviabilidad absoluta y desde su origen del proceso de diálogo que abrió el PSOE -estando en la oposición y, desde abril de 2004, en el Gobierno- con unos terroristas que nunca han dejado de serlo y que nunca se han planteado cambiar sus objetivos.

Por eso, este es el momento adecuado para que el Gobierno lance el Estado contra ETA y repare cuanto antes los daños que han causado tantos discursos equívocos -por dolo o culpa- sobre las esperanzas de paz y las intenciones de ETA. Los terroristas no han dado nada en estos seis meses de tregua, salvo un paréntesis voluntario en su violencia. Pero ha sucedido que el final de ETA, derrotado o dialogado, se ha alejado en la misma medida en que el Gobierno ha ido desactivando los mejores resortes del Estado en la lucha antiterrorista. Son esos resortes los que hoy, mejor que mañana, debe Rodríguez Zapatero activar, llamando al PP a resucitar el Pacto Antiterrorista con todas sus consecuencias, aplicando la ley de Partidos Políticos a todo el entramado de la izquierda proetarra e instando a través de la Fiscalía General del Estado las acciones judiciales necesarias para recuperar el tiempo perdido en extravagantes disquisiciones sobre algo tan contradictorio como dialogar con terroristas. Se trata, en definitiva, de acabar con ETA.

Haga lo que haga la dirección etarra, es más importante lo que haga el Estado contra los terroristas. ETA no quiere el diálogo, no acepta el cese de la violencia, no depone las armas, no renuncia a la independencia, no pide perdón a las víctimas. ¿De qué hay que hablar con ETA, presidente? Esta pregunta no es retórica, sino dramática, porque la insistencia del Gobierno en un optimismo vacío de contenido y en una esperanza que revela más una angustiosa dilación del fracaso de este proceso que una expectativa de paz justa y digna, sólo aumentan las posibilidades de que el Estado no se encuentre en condiciones de responder a la nueva ETA que se ha formado en este tiempo de tregua, aprovechando la quietud del Estado, sin apenas detenciones, con escasa presión judicial y sin tener que hacer frente a beligerancia política alguna por parte del PSOE y del Ejecutivo. Si el Estado no está en tregua, no hay que esperar más.

Romería etarra
Por IGNACIO CAMACHO ABC 25 Septiembre 2006

ALUCINANTE. Dos o tres mil tíos se reúnen en un monte de un lugar que, por el momento, sigue siendo territorio español. Allí, unos encapuchados salen a escena, sueltan un discurso amenazador que promete seguir la lucha armada, disparan al aire unas salvas de subfusil y se largan por donde han venido, igual que todos los demás. Y ni los Servicios de Información, ni la Guardia Civil, ni la Ertzaintza, ni la Policía Local, ni la Fiscalía, ni la Audiencia Nacional, ni nadie que represente al Estado, se entera aparentemente hasta que la romería aparece publicada en los periódicos proetarras. Ni una señal de vida. El Ministerio del Interior, tan pancho. El Gobierno, impávido. El Estado cerrado por fin de semana y la ETA de verbena campestre.

El fondo de la cuestión es grave -en la práctica, se trata de una esquela de defunción de la tregua-, pero las circunstancias no lo son menos. ¿Cómo se puede reunir tanta gente sin que el Estado mueva siquiera una ceja? ¿Dónde están y para qué sirven las Fuerzas de Seguridad? ¿Se enteran de algo el CNI y los servicios policiales? ¿Existe la Ertzaintza para algo más que para dirigir el tráfico? ¿Hay alguien al mando por ahí o vamos en un barco sin tripulación y a la deriva?

Porque caben dos posibilidades: que las autoridades conociesen la convocatoria del singular festejo o que estuviesen por completo in albis. Si lo ignoraban, es para echarse a temblar; significa que se ha perdido todo el control de la actividad terrorista, relajada la vigilancia hasta extremos suicidas bajo la euforia injustificada de una tregua en serio entredicho. Y si lo sabían, resulta casi peor, porque supondría una absoluta e inaceptable tolerancia no ya a una kermesse etarra, un picnic con metralletas en la fiambrera, sino a una declaración en toda regla de ruptura del alto el fuego, aderezada con ráfagas de arma automática. En cualquiera de los dos casos, el episodio es de lo más inquietante, en la medida que revela un Estado inerme, indefenso, abandonado y negligente en sus más elementales obligaciones de salvaguarda de la Ley y el Derecho.

La hipótesis más sensata es que la romería ha sido permitida por el procedimiento de la pasividad. Es imposible que entre la Guardia Civil, la Policía autonómica y los servicios secretos infiltrados en la banda no haya detectado nadie un movimiento de esta clase. Otra cosa es que el anuncio etarra les haya cogido con el paso cambiado. Y entonces estaremos ante el peor de los escenarios: que el proceso descarrila y que, una vez más, el Estado va por detrás de los acontecimientos.
Antes, al menos, existía una cierta sensación de fortaleza. Ahora da la desasosegante impresión de que existe un vacío de dirección, de autoridad o, simplemente, de capacidad y aptitud. O sea, de que el Gobierno no tiene ni idea de por dónde van, literalmente, los tiros.

Rajoy sigue hilando fino para templar los caldeados ánimos del PP
Miguel Ángel Orellana elsemanaldigital 25 Septiembre 2006

Las constantes revelaciones, reales o supuestas, que vienen apareciendo sobre los atentados del 11-M le ponen en el alambre entre un ala derecha y un ala más moderada.

25 de septiembre de 2006. Me dice un alto cargo de Génova que sin la información servida por la Prensa no habría tertulias radiofónicas. Añado: ni debate político. Nunca fue tan verdadero como ahora, a propósito de la controversia sobre la trastienda del 11-M, cuya vanguardia informativa, polarizada por El Mundo y la exigua minoría que la airea, fundamentalmente la Cadena Cope, pone al rojo el ambiente político en vísperas de numerosas citas electorales.

La recreación mediática del 11-M
Las revelaciones del rotativo de Pedrojota nos sirven "puntos oscuros" e inesperados hallazgos de investigación propia. La última ventea la perturbadora hipótesis, muy bien recibida en un sector del Partido Popular, de que un amplío quintacolumnismo policial del PSOE ha sido utilizado como palanca política para ocultar la relación de la banda terrorista ETA con la masacre, aunque sea remota. Mediante la pormenorizada entrega a la intoxicación, la mentira y la manipulación que difunde la maquinaria oficial, El País y ABC (cabecera histórica, otrora al servicio del pensamiento conservador) contraatacan con un objetivo evidente: crear una confusión mayúscula, desenfocar la realidad, de tal forma que contamina de azufre el aire que respiramos.

Dos años y medio después de aquella tragedia que segó 191 vidas, los españoles siguen -seguimos- dominados por el sentimiento de perplejidad y pasmo que crea el recordatorio de una matanza cometida con milimétrica precisión 3 días antes de unas elecciones generales.

Es obvio que, por encima de banderías partidistas, la primera obligación de cualquier Gobierno salido de un trauma como el del 11-M debería haber consistido en investigar a fondo el drama y llegar hasta sus últimas consecuencias, poniendo en ello toda la fuerza coercitiva del aparato del Estado para, a continuación, exponer sin tapujos los resultados de la misma a la consideración y juicio de los ciudadanos. Pues bien, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero se ha cerrado a cal y canto a la averiguación de quién, cómo y dónde se planeó la matanza, y ha utilizado todos los resortes del Estado para tratar de enterrar el enigma bajo capas de tierra y cieno. Un escándalo que lleva al líder del PP, Mariano Rajoy, a debatirse entre dos posturas en el seno del centro-derecha. Y eso que hay bastante coincidencia de fondo entre un sector –el de Piqué, Gallardón, Camps…- y el otro –Zaplana, Acebes, Aguirre...-, en la medida en que todos coinciden en que "no se sabe la verdad del 11-M", según señala un destacado dirigente popular a este diario.

En lo que sí existen diferencias es en la estrategia a seguir. Por eso, como buen gallego, Rajoy viene ejerciendo de equilibrista obligado a realizar complicados ejercicios en el alambre entre el ala derecha y el ala más moderada.

Rajoy, con todos
Mariano Rajoy ha puesto en un buen número de ocasiones el dedo en la llaga de la situación interna de su partido al sostener que si existe unidad y cohesión interna el PP puede ganar las próximas generales. De ahí que haya pretendido templar gaitas con las diferentes familias ideológicas que se mueven en el amplio abanico del centro derecha y secunde la tesis de que el 11-M no puede ser eje de la táctica del PP, centrada, ésta sí, en la inmigración, la seguridad ciudadana, los tratos con ETA, etcétera, y a la vez apueste por insistir en las dudas sobre la investigación de la masacre. Como no podía ser menos, ya que, según el entorno del presidente popular, fue una postura definida en la reunión de maitines del pasado lunes día 18 en la que se analizó la conveniencia o no de seguir adelante con las iniciativas en el Congreso. Y la decisión fue tirar para adelante, y pedir aclaraciones sobre los aspectos oscuros de la masacre, eso sí, con base en el sumario, las actuaciones judiciales o los informes policiales.

Pero es y será el portavoz parlamentario, Eduardo Zaplana, representante de la facción más ruidosa del partido, el que lleve solo la voz cantante. Ojo al parche. "Rajoy seguirá sin involucrarse en la búsqueda de la caja negra del 11-M", reconocen los consultados. "Sólo así puede tener Mariano Rajoy -sostienen sus más próximos- la visibilidad que necesita como jefe de una oposición necesaria y líder de una de las dos fuerzas sobre las que se asienta el sistema". Por añadidura, un alto grado de exposición del gallego podría ser percibido por la ciudadanía como "una incapacidad de quitarse el luto por la derrota electoral de aquel 14-M", lo cual le restaría posibilidades de futuro. Y el presidente del PP quiere centrarse en asuntos que, como dice él mismo, "importan a los ciudadanos" y hacerlo con un discurso firme, centrado, bien construido, constructivo, con alternativas y sin descartar incluso algún pacto con el Gobierno en asuntos de interés nacional. Pero no basta con que Rajoy, víctima aparente de sus propias dudas y cavilaciones, quiera hacer ese viaje: además debe poder hacerlo.

La "pinza" mediática
Sabido es que para hacer tortilla hay que romper huevos. Y Mariano Rajoy corre muy serios riesgos de acabar en la sartén por no querer mancharse las manos de yema. En los mentideros sigue instalada la percepción de que el líder de los populares puede acabar atrapado en el "todos contra todos" mediático. ABC contra Federico Jiménez Losantos y Pedro J. Ramírez. Y, de paso, contra Zaplana. La Cadena Cope y El Mundo, de una tacada, contra José Antonio Zarzalejos y Jesús de Polanco. Y, a la vez, contra Ruiz-Gallardón. El País renueva las trincheras. Vuelve a sacarle las castañas del fuego a un Gobierno del PSOE… y en el entorno del presidente del PP dicen tenerlo muy claro: "Rajoy no hará seguidismo de ningún medio de comunicación". La guardia pretoriana de Rajoy, personas como su jefe de Gabinete, Francisco Villar, la secretaria de Política Autonómica, Soraya Sáenz de Santamaría, o el diputado José María Lassalle, bregan con la misma estrategia de lluvia fina que "tanto éxito" le dio al ex presidente Aznar en 1996 y en 2000, frente a la "impaciencia" de los sectores más a la derecha del partido.

Pero la batalla está servida. Y promete ser larga, para deleite de los espectadores.

ETA, Al Qaida y la ley del mercado
Ánxel Vence La Opinión 25 Septiembre 2006

Apenas unos meses después de que decidieran perdonarnos la vida con una fatua declaración de "alto el fuego", los etarras han vuelto a tirar de capucha y fusil en un mitin para advertir que seguirán matando mientras no consigan la independencia de Euskadi. Finalizada la proclama, los encapuchados pegaron unos cuantos tiros al aire y se volvieron al monte del que habían bajado.

Es de esperar, naturalmente, que se trate tan sólo de disparos de salva efectuados con el propósito de llamar la atención del Gobierno sobre el "proceso de paz". Una peculiar y algo ruidosa forma de expresar el españolísimo requerimiento: "¿Qué hay de lo mío?", tan habitual cuando las promesas hechas por algún miembro de la Administración se retrasan más de lo conveniente. Se ignora la oferta que el Gobierno español haya podido hacer -si es que hizo alguna- a la banda armada con la que su presidente, como otros hicieron antaño, ha mostrado su disposición a negociar, hablar, tomar un café o lo que sea. O el Ejecutivo no ha formulado ninguna, o no lo ha hecho con la suficiente claridad, o -aparentemente- se está retrasando a la hora de concretar la transacción.

Lo que parece menos creíble, aunque todo pudiera ocurrir, es la posibilidad de que la organización terrorista vasca vuelva a las andadas de la dinamita y el tiro en la nuca, tal como acaban de sugerir (o más bien amenazar) tres de sus representantes armados en un mitin.

No será por falta de ganas, como bien han hecho notar últimamente los reos etarras que amenazaron con darles matarile a sus jueces en la Audiencia Nacional. Ímpetu asesino no les falta, desde luego.

Ocurre simplemente que las leyes de la globalización afectan también, por extraño que parezca, al negocio del terrorismo. Y, al igual que sucede en otras actividades menos sangrientas, las empresas terroristas de alcance local se están quedando sin mercado ante el empuje de las grandes multinacionales de la barbarie como, un suponer, Al Qaida.

La ETA, al igual que el IRA irlandés, pertenece a ese grupo de pequeñas compañías del terror que iniciaron su declive tras los atentados del 11-S en EEUU. La enormidad de aquellos crímenes y los que vendrían después dejó en muy incómoda situación a las otras bandas que practicaban, bien que a menor escala, los mismos métodos de lucha para conseguir sus objetivos políticos.

Tanto es así, que incluso una organización del cruento historial del IRA se sintió en la obligación de condenar los atentados de Nueva York para evitar enajenarse las simpatías que aún pudiera tener su causa (que no sus métodos) al otro lado del Atlántico.

Por lo que toca a la ETA, los atentados del 11-M dejaron a la banda en una no menos comprometida situación. Incluso para sus más cerriles partidarios resultó difícil desde entonces condenar la violencia "indiscriminada" de la competencia en Atocha y justificar al mismo tiempo la de los criminales que -entre otras hazañas- causaron una masacre en unos grandes almacenes de Barcelona.

Las leyes del mercado son implacables y ni siquiera excluyen, como ya se dijo, al atípico ramo del terrorismo. Por más que la ETA y el IRA compartan con Al Qaida una cierta, si bien mucho más tenue, raíz de orden místico, no dejan de ser movimientos terroristas locales que difícilmente pueden sobrevivir a la competencia de las grandes corporaciones en el nuevo mercado mundial. Todo pudiera ocurrir, naturalmente, puesto que estamos hablando de fanáticos que no suelen regirse por las convenciones de la razón. Aun así, el casi monopolio del terrorismo alcanzado por una multinacional -Al Qaida- que incluso dispone de "franquicias", hace improbable que los etarras quieran volver de verdad al ejercicio de su fúnebre negocio. Ojalá la amenaza se quede en salvas.      anxel@arrakis.es

El centrismo gallardoniano, a pique
EDITORIAL Libertad Digital 25 Septiembre 2006

El nuevo presidente de las juventudes del PP ha asegurado que pretende hacer una "revolución popular ideológica", para reivindicar después el "centro, esa gran palabra". Una aparente contradicción en términos, pues pocas cosas hay menos revolucionarias que ese manido centrismo. Sin embargo, ha añadido que éste ha de ser el "centro reformista liberal", expresión empleada por Esperanza Aguirre como definición de su política. Expresión desgraciadamente aún defensiva; parece que está lejos el momento en que la derecha política sea capaz de llamarse derecha a sí misma. Pero, al menos, parece que la elección de adjetivos lo aleja de ese otro "centro" tan reivindicado por algunos y que tan pernicioso resulta para el PP y para España.

La encuesta de intención de voto en las elecciones regionales catalanas, realizada por el solvente Julián Santamaría, viene a reflejar que ese centrismo al estilo Gallardón que tan bien representa Piqué, esa forma de desaparecer del paisaje haciéndote pasar por un representante más del pensamiento único del lugar, ya sea progresismo o nacionalismo, no rinde los dividendos esperados. Gallardón lo tiene, sin duda, electoralmente más sencillo, presentándose como lo hace en terreno fértil para la derecha. En una circunscripción más hostil, sin embargo, Piqué arruina las perspectivas electorales de su partido calificando de "extrema derecha" a Ciudadanos de Cataluña –al que muchos populares se están planteando votar perdonándoles las tonterías progres que proclaman de tanto en tanto– y anunciando una y otra vez su intención de pactar con CiU, el partido con el que Zapatero pactó el Estatuto que liquida la Constitución.

El tiempo parece estar confirmando que Rajoy hizo mal, muy mal, en no aceptar la dimisión de Piqué como un regalo caído del cielo. Tras la hecatombe que se avecina para su partido en Cataluña, es de esperar y desear que comprenda que su futuro no está en escuchar los cantos de sirena de quienes le piden moderación frente al cambio de régimen que está imponiendo Zapatero y, al mismo tiempo, ya proponen al modelo de Piqué para sustituir al líder del PP. El futuro del PP como alternativa está, sí, en ese "centro reformista liberal" o, para dejarse de eufemismos, en el segundo de esos adjetivos.

Un proceso con armas
Por GERMÁN YANKE ABC 25 Septiembre 2006

AL menos hasta ayer, el rumor era que sí, que en muy pocos días se informará a los grupos parlamentarios -como el Gobierno prometió antes del verano- de los contactos con ETA. Lo malo de llamar a esta iniciativa «proceso», que era hasta su aceptación oficial parte del lenguaje de la banda, es que se termina tomándolo como el gran objetivo, como lo que hay que mantener a toda costa. Se disipan incluso las circunstancias y los motivos por los que se inició.

Estábamos, al parecer, ante una «ventana de oportunidad» que se basaba en el éxito de la precedente política antiterrorista. Se vislumbraba la posibilidad -según se nos explicó- de que ETA aceptara o se viera obligada por las circunstancias a abandonar las armas y de que lo hiciera, además, no ya sin «precio político», sino incluso sin alusión a la política, entendiendo ésta como una actividad legal entre legales, ajustada a la Ley y sometida a la misma. Bien es cierto que todo resultaba un poco ambiguo, lleno de lagunas, con demasiada palabrería alrededor y referencias más que sospechosas a lo que, tras la paz, se denominaba «la política». Pero aceptamos, salvo excepciones y todos con las debidas cautelas, que el Gobierno sondeara la oportunidad.

Seis meses después las cosas resultan distintas. No solamente ETA, sino también los nacionalistas vascos (como se ha demostrado en el último debate en el Parlamento vasco), se niegan a separar «paz», incluso en su particular acepción del término, y conquistas políticas. La unión de una y otras no es sino chantaje. Por mucho que se quiera minimizar la violencia restante, nadie puede asegurarnos de que haya desaparecido la extorsión económica y nadie se atreve a negar que la «violencia callejera» y el terror están presentes en el País Vasco. La «ventana de oportunidad» parece haberse convertido en algo favorable a ETA y sus secuaces, que actúan bajo la apariencia permitida de que están legalizados, amenazan al Estado, desprecian y vulneran la ley sin haber cambiado un ápice sus totalitarias reivindicaciones. El «alto el fuego permanente» pasó enseguida a ser un sistema de vigilancia armada del proceso y ha devenido en algo parecido a la continuación del terrorismo por otros medios (y en parte por los mismos).

La declaración de ayer de los terroristas no es sino la constatación de todo ello y de una pavorosa evidencia: ni están dispuestos a abandonar las armas ni a someter al sistema democrático (a la Ley y a la voluntad popular) sus reivindicaciones, paradigma de lo violento y antidemocrático.

La paradoja es que el Gobierno tiene ahora dos opciones: o mantener vivo «el proceso», como creyendo que en él está la esperanza, o buscar enérgicamente una paz que sólo puede entenderse como el escenario de la libertad y la ley. Ya no basta con la retórica de no admitir la violencia y el chantaje. Hay que combatirlos.

ETA pone en evidencia a Zapatero y su "paz irreversible"
Editoria  Elsemanaldigital 25 Septiembre 2006

"Confirmamos el compromiso de seguir luchando firmemente, con las armas en la mano, hasta conseguir la independencia y el socialismo de Euskal Herria". El sábado el nacionalismo vasco radical celebraba el Gudari Eguna (el Día del Soldado) rindiendo homenaje en distintos actos, que fueron tolerados por las Fuerzas de Seguridad, a las anteriores generaciones de terroristas de ETA. En uno de esos actos públicos, en Oyarzun (Guipúzcoa), tres encapuchados, armados, leyeron un comunicado de ETA en el que la banda confirmaba su existencia y su voluntad de conseguir sus objetivos sin renunciar a ninguno de ellos, ni a la violencia. Realizaron disparos al aire mientras la violencia callejera ha vuelto al País Vasco y a Navarra.

El presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, considera irreversible el llamado "proceso de paz", como explicaba ayer el diario El País. El PSOE considera que la banda ETA no abandonará el alto el fuego decretado hace seis meses, y que los etarras no volverán a matar. Esa seguridad, reiteradamente expuesta por los responsables gubernamentales, no casa bien con las declaraciones de la misma ETA. Si los terroristas están decididos a alcanzar sus metas de siempre "con las armas en la mano" las certezas de Zapatero parecen quebrarse.

Hay, por supuesto, una hipótesis peor, pero incompatible con la España constitucional. Zapatero sabe que sí puede alcanzar una "paz" definitiva, pagando el precio que ETA ha fijado: amnistía, entrega de Navarra y autodeterminación ahora, para "construir el socialismo" después. Ese precio no puede ser pagado, en ninguno de sus extremos y bajo ninguna forma, por un Gobierno legítimo y democrático. Así que en el mejor de los casos Zapatero estaba cerrando los ojos respecto a ETA y en la peor de las hipótesis el presidente ha querido ocultar la verdad a los españoles por razones electorales.

Lo único seguro es que ETA pone en evidencia al presidente. La banda odia a los gobernantes españoles firmes en su tarea, y desprecia a los que flaquean. Zapatero flaquea, y es visto como una oportunidad histórica por el mundo abertzale radical: la oportunidad de conseguir en mesas de negociaciones políticas lo que no pudieron obtener por la fuerza contra la democracia. ETA se refuerza y está crecida, mientras que Zapatero calla. El presidente parece pensar en su partido, y en sus encuestas, mientras que ETA busca una victoria decisiva. Para ellos, para los terroristas, "la lucha no es el pasado, sino el presente y el futuro", así lo han dicho los encapuchados antes de disparar al aire. No son buenas noticias, y Zapatero debería dar una explicación rápida del punto en el que se hallan sus tratos con la banda.

Izquierda liberal
Carta abierta al señor Portabella
Antonio Robles Libertad Digital 25 Septiembre 2006

Hoy nos les escribiré yo. Mientras aguantaba uno de los palos de la pancarta que pedía libertad para hablar en la lengua común de todos los españoles: "Tots som Elvira Lindo" (Todos somos Elvira Lindo), se me acercó un viejo compañero de luchas, Manuel Aquilella, sindicalista de la CGT y trabajador de correos. Acababa de registrar en el Ayuntamiento de Barcelona una carta dirigida a Jordi Portabella, regidor municipal y teniente de Alcalde de Barcelona por ERC.

Dejaré mi espacio, para dárselo a su humor ácido, pero evidente:

He tenido conocimiento de que usted no piensa acudir a la lectura del pregón municipal de las fiestas de la Mercè en Barcelona. Y todo ello porque dicho pregón será leído en castellano por la escritora Elvira Lindo. Vamos a ver:

Señor Portabella: usted no es sólo un afiliado a ERC. Usted es un cargo municipal al que yo, entre otros, tenemos contratado para que gestione la ciudad y que, como funcionario municipal interino que es (hasta que los ciudadanos que lo tenemos contratado vía elecciones lo echemos o no a la calle), debe cumplir con sus obligaciones municipales. Así que no me falte al trabajo el día 22-9-2006(a menos que se acoja a una huelga legal con el correspondiente descuento de haberes).

El que suscribe esta carta es funcionario de Correos y no le gusta nada el salario que le pagan cada mes por el trabajo que realiza: ¡quiere más! Pero, pregunto: ¿puedo no asistir a mi trabajo mañana por esta causa al igual que usted decide no asistir a su trabajo el día de la Mercè porque le da la gana? Es evidente que no puedo hacerlo, y es evidente que, de no asistir, me sancionarían por ello.

Y es que usted, señor Portabella, confunde su afiliación al partido con sus obligaciones como regidor municipal y teniente de alcalde, labores por las que recibe un sueldo al igual que yo, pero usted, como si de un cacique se tratara, decide lo que le viene en gana en cada momento. Eso está muy feo.

Lo chocante es que lo hace con mi dinero y acaso con el tanto por ciento que algún compañero suyo de partido pide a los funcionarios ("sistema Vendrell", ya me entiende).

Hasta aquí la carta. No nos vino mal su desenfado mientras aguantábamos las embestidas de las viejas camisas pardas con la bandera estelada por montera.

Todo es absurdo en mi ciudad: Parte de nuestros representantes políticos insultan cada día nuestra inteligencia y pisotean nuestros derechos con nuestro propio dinero. ¿Quién es el señor Portabella para exigir que se expulse el español de las instituciones de todos? ¿Qué ha pasado en mi ciudad para que unos ciudadanos se crean dueños de calles, instituciones, lenguas, sentimientos, medios de comunicación, fiestas y ritos? ¿Acaso aún no se han enterado que, en un Estado de Derecho, son las decisiones libres de los ciudadanos quienes determinan la legalidad de las relaciones sociales?

Alguien se lo tiene que decir claro: Mírense al espejo: sólo sois espectros de lo peor del fascismo. No creáis que por defender una quimera quedáis exentos de las responsabilidades de vuestros actos y del deber de respetar las quimeras de los demás. Ni aunque fuera vuestro sueño más grande o bello que el de los demás, ni siquiera así tendríais derecho a imponérselo a nadie. Pero lo digo en condicional porque lo cierto es que afirmo que el vuestro es el más sucio pensamiento que engendró el siglo XIX y encharcó de sangre el XX.

ZP, ETA y las instituciones
POR JUAN PEDRO QUIÑONERO ABC 25 Septiembre 2006

Las manifestaciones de unos encapuchados armados afirmando que no cesarán en su lucha hasta conseguir la independencia de una parte del territorio de un Estado miembro de la UE inspira una profunda incertidumbre sobre el funcionamiento de las instituciones democráticas.

En Alemania, la ZDF, segunda cadena de la televisión nacional, ha emitido un gran reportaje que lo resume todo con una sola frase: «El sueño de vivir sin miedo». La palabra alemana «angst» que yo traduzco por miedo también puede significar angustia. La ZDF dedica mucho espacio a la visión de Íñigo Arcauz sobre la crisis y vida diaria en el País Vasco. Arcauz no puede olvidar que su antecesor en su cargo, Jon Urionabarrenechea, se vio obligado a abandonar su tierra, víctima diaria de amenazas físicas. En París, Le Monde subraya que el anuncio de ETA había estado precedido por un inquietante «recrudecimiento de la violencia urbana». Nouvel Observateur dice lo mismo con más brutalidad: «Desde hace semanas, jóvenes militantes habían intensificado sus acciones de guerrilla urbana».

En el Reino Unido, la BBC subraya el «carácter desafiante» de la puesta en escena etarra, con profusión de gestos amenazantes, con armas de fuego. Por su parte, el Scotsman se pregunta si ETA «confirmará» las amenazas de los encapuchados que han hablado en su nombre, dejando en suspenso el fantasma de una posible escisión. En Irlanda, en Dublín, el Irish Examiner comenta que la renuncia expresa al abandono de las armas es un «signo espectacular» de los problemas que encuentra el «proceso de paz». En los EE.UU., el Washington Post comenta sin ironía que el Gobierno español interpreta la amenaza armada como una «táctica negociadora», cuando la UE y los EE.UU. continúan considerando a ETA como una organización terrorista. En Argentina, La Nación se limita a subrayar la gravedad de la puesta en escena de la amenaza de los etarras, afirmando «tener la sangre preparada para darla por una Euskal Herria socialista».

En otros terrenos, Frankfurter Allgemeine Zeitung comenta las críticas que caen sobre José María Aznar tras sus comentarios sobre el islam. En Buenos Aires, Clarín resalta el caso de la televisión pública española, con gobierno socialista, pagando salarios de 48.000 euros a una nieta de Franco.

Tras el grotesco acto montañero de ETA ya no hay "tregua"
Santiago Abascal elsemanaldigital 25 Septiembre 2006

La posibilidad de negociar con unos fanáticos mesiánicos está condenada al fracaso, y más le valdría a Zapatero coger el teléfono, llamar a Rajoy y volver al Pacto Antiterrorista.

25 de septiembre de 2006. "Construiremos la independencia de Euskal Herria con nuestros actos diarios. Ése es el mensaje que ETA quiere haceros llegar hoy: confirmamos el compromiso de seguir luchando firmemente, con las armas en la mano, hasta conseguir la independencia y el socialismo de Euskal Herria. ¡Tenemos la sangre preparada para darla por ella! ¡Lo conseguiremos!".

A cualquier persona inteligente –y decente- le bastaría con leer estas repugnantes líneas para saber, o para reconocer, que los terroristas no tienen entre sus previsiones ni el abandono de las armas, ni la negociación. Muchos sabíamos además que ETA siempre ha utilizado las "treguas" en su propio beneficio como un elemento más de lucha que se ha combinado –a conveniencia de ETA- con periodos más o menos largos de atentados terroristas.

Pero si, además de leer con atención la declaración de intenciones de ETA, reflexionamos sobre la liturgia empleada para comunicar la palabra de Dios a sus fieles, la conclusión sólo pude ser una. El Gobierno de España negocia con una banda de lunáticos que se creen enviados del cielo. Basta sustituir Dios por la intangible Euskal Herria para comprender que el nacionalismo de los etarras es una "religión de sustitución".

La escena montañera que nos han ofrecido los encapuchados es -además de inquietante– grotesca. Varios cientos de jóvenes enfervorizados suben a la montaña; allí se les aparecen tres angelicales encapuchados que les muestran el camino a seguir. Y como demostración de su poderío divino –incapaces de atronar el cielo estrellando sus nubes- sirvan unas ráfagas de subfusil que ilustren su poder divino; ellos también pueden quitar la vida.

En fin; lo único verdaderamente nítido –y trágico- es que con éstos locos fanáticos de la capucha y el subfusil quiere arreglarse Zapatero. Más le valdría al presidente –por el bien de todos nosotros- llamar al jefe de la oposición, reactivar el Pacto Antiterrorista, y encaminar todos los esfuerzos del Estado de Derecho a aniquilar para siempre –sin concesiones ni diálogos- a esa organización terrorista y mesiánica que quieren imponernos unas nuevas Tablas de la Ley en las que la abolición del "no matarás" será la gran novedad. Porque ya no hay "tregua", y quien quiera hacernos ver lo contrario, miente.

ETA dispara
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 25 Septiembre 2006

La única esperanza que parece alentar en los que aun hablan y pregonan “el proceso de paz”, es que ETA no “puede” volver a matar. Que eso la autodestruiría, la condenaria ante su propia parroquia. Eso , señores, es no conocer y no querer conocer lo que ha sido y es ETA. ETA puede volver a matar mañana sin pestañear, sin que se le mueva un músculo de la cara y sus Oteguis ponerse a justificarlo echándole la culpa a la opresiva España por todos los pueblos, púlpitos y emisoras de Euskadi. Si a eso basa el Gobierno sus esperanzas, que espero que no, podemos irnos preparando , dicen que el día 30 de Octubre, para que un nuevo presidente de nuestro gobierno haya caído en la cuenta de que con ETA no cabe otra negociación que derrotarla.

El gobierno puede mirar para otro lado , tener sus informes y sus cosas, esperanzarse porque no le queda otro remedio y mandar a las actrices con flores, pero lo que todos los demás estamos viendo es para la más pura congoja. Tanto es así que el magnífico, y lo digo sin guasa alguna, sustentador ideológico del Gobierno y su máximo mecenas, “El País” y sus filiales, ha dado repetidas voces de alarma, la ultima el editorial de ayer, que sigue al de hace una semana en el que afirmo sin mas tapujos

“No puede haber negociación si uno de los interlocutores amenaza con disparar si no se le da la razón”.

Pues ya han disparado, por ahora al aire y la amenaza de hacerlo a matar y seguir ampliando su macabro record de asesinados por el terror en un país libre y democrático la vocean cada día.

Han pasado seis meses desde el alto el fuego de ETA. Se decía entonces que la organización terrorista estaba deshecha, minada, la mayoría de sus dirigentes presos o acorralados, sus comandos desarticulados, su brazo político ilegalizado, el terrorismo callejero desaparecido. ¿Puede seguirse diciendo?

Zapatero estaba en la fiesta de la Rosa del PSC intentando que Montilla y Maragall no llegaran a las manos y haciendo como que se creía que podían ganar las elecciones en Cataluña. Al fiasco del Estatut que va a envenenar ya no solo leyes sino convivencia en toda España, los grandes estrategas , fieles a su apreciada receta de que la mejor manera de unir cosas es separándolas, van a culminarlo con el gran éxito de una maravillosa derrota electoral. Pues bien a Zapatero le llevaron la foto que le iba a quitar hoy todas las portadas. Una foto espeluznante, con regusto balcánico, una bofetada para un país de Europa, un insulto para la democracia, para las gentes , para las fuerzas de seguridad. El presidente no dijo nada. Sigue confiado en negociar.

Debe mantener la esperanza y dijo, eso si, que mantendría la firmeza. Pero poca esperanza hay si quien se sienta en frente ha puesto el fusil de asalto al lado de las condiciones. Que son solo una: la rendición de la democracia española.

El Gobierno ha hecho gestos y dado pasos de apaciguamiento. Por darlos hubo de engañar y dejar a los pies de los caballos a un Rajoy que estaba dispuesto a caminar junto por senda tan peligrosa. Fue aquella reunión, anunciada justo tras el debate del Estado de la Nación, por el que Rajoy había pasado de puntillas, del PSE con Batasuna, exigida por los proetarras y que , ahora, se ve las consecuencias dejó a Zapatero en peligrosa soledad ante ellos. Porque en este juego muchos nacionalistas “van, nadie se equivoque más con los “otros”.

Pero enfrente no ha habido un solo síntoma, ni una zancada. Ni siquiera la esperable y esperada de que Batasuna aceptara la legalidad y la politica y renunciara a la violencia. Ni siquiera ese minimo e imprescindible requisito que un día parecó inminente y que hoy desprecián con chuleria muy abertzale.
Y lo que todos vemos, oimos y entendemos, tres patas de una misma silla, es que:

.- Batasuna se niega a legalizarse. Se niega a aceptar como norma política el rechazo a la violencia y acatar la Ley de Partidos. Al contrario exige que esta se rompa y que a ellos se les devuelva poco menos que a los altares.
.- ETA solo dejará las armas si consigue la autodeterminación y la independencia. Y la anexión en el proceso de Navarra.
.- Los criminales etarras deben ser puestos en libertad como presos políticos.

Esa es la dura realidad que las imágenes nos muestran cada dia y los hechos remachan a cada instante. Y tres fotos fijadas en nuestra retina son la palpable demostración de esas propuestas.

.- Autobuses incendiados, emisoras de radio atacadas. La violencia callejera ha rebrotado con toda su crudeza y violencia en el Pais Vasco. Los proetarras han vuelto a apoderarse de la calle.
.- Encapuchados armados , con plena escenografia militar proclaman sus condiciones.
.- Los asesinos de la banda amenazan con matar a sus jueces y patean las salas de justicia.

Estamos en efecto en un instante gravísimo. El Gobierno y el Presidente de España no pueden aceptar ninguna de esas condiciones. No pueden . Saben que sería cruzar una raya de infamia que su pueblo no podría tolerar. Y seamos justos, ni ellos tampoco.

La única esperanza que parece alentar en los que aun hablan y pregonan “el proceso de paz”, es que ETA no “puede” volver a matar. Que eso la destruiría. Eso , señores, es no conocer y no querer conocer lo que ha sido y es ETA. ETA puede volver a matar mañana sin pestañear, sin que se le mueva un músculo de la cara y sus Oteguis ponerse a justificarlo echándole la culpa a la opresiva España por todos los pueblos, púlpitos y emisoras de Euskadi. Si a eso basa el Gobierno sus esperanzas, que espero que no, podemos irnos preparando , dicen que el día 30 de Octubre, para que un nuevo presidente de nuestro gobierno haya caído en la cuenta de que con ETA no cabe otra negociación que derrotarla.

El desenlace ,me temo, pero lo temo menos que al otro de la vergüenza y la rendición, de la humillación de las victimas y del libre jolgorio de sus asesinos ,solo puede ser uno. Y si es ese lo que hay que decir ya es que de nuevo habrá que unirse y marchar decididos contra ellos hasta que aislado socialmente, acorralados policialmente, perseguidos internacionalmente y enfangados por su tozudez criminal ante su propio pueblo simplemente se rindan. Que es a la postre la unica negociación que cabe. La unica que al final puede caber con ETA. Su derrota y su rendición.

11M y ETA. Rodríguez ante su fracaso.
Román Cendoya Periodista Digital 25 Septiembre 2006

El inicio del curso político está dejando con todas las incapacidades al aire al Gobierno Rodríguez. La mala gestión va de la mano de la merma de derechos y libertades de los ciudadanos. Su única política es la descalificación y mantenerse como sea en el poder. Para eso, todo vale. Es lógico que Rodríguez se ponga nervioso. Todo lo que hace (inmigración, OPA, ETA, ...) le sale fatal, con lo que toda España sufre su incapacidad y además hace oposición a la oposición. Rodríguez y el PSOE están tan nerviosos que están mostrando tics totalitarios. Su afinidad con Chaves y Castro es muy superior a la esperada. Por eso, en unión de todas las fuerzas nazionalistas, quieren silenciar a la oposición en el Congreso. Por eso, chantajean a los grupos mediáticos, que se dejan, con las futuras adjudicaciones de licencias de FM. Así intentan controlar las tertulias radiofónicas y cambiar las líneas editoriales de los diarios. Intentan controlar las investigaciones e informaciones de las FSE nombrando un mando único. Totalitarismo inútil pero totalitarismo. Digo inútil porque los dos temas que torturan a Rodríguez, el 11M y ETA, no podían irle peor.

La actitud del Gobierno Rodríguez ante las informaciones que aporta el diario EL MUNDO sobre el 11M ponen bajo sospecha su legitimidad. Estoy convencido de que el PSOE no tuvo nada que ver con aquel criminal atentado que cambió el resultado de las elecciones. Ahora bien, su actitud en la Comisión de Investigación y sobre todo, su furibunda reacción ante las informaciones publicadas, abren la puerta a sospechar que algo raro pasó que no quieren que se sepa. Es incomprensible su cerrazón a trabajar para clarificar todas las hipótesis posibles. Como cualquiera de las dudas razonables que ahora existen se convierta en realidad, hay que disolver las Cámaras y convocar elecciones. Todas las fuerzas políticas que participaron en el “silenciazo del Congreso” quedan descalificadas por intentar que no se sepa qué hay detrás del mayor atentado terrorista de la historia de España. La memoria de los 192 muertos y de los 1500 heridos lo merece.

El otro asunto que va fatal para España, por culpa de Rodríguez, es lo que él llama “proceso de paz”. En vez de derrotar al terrorismo decidió pactar con él. España pasó de una política antiterrorista a una política con los terroristas. Rodríguez está mintiendo e incumpliendo una resolución del Congreso de los Diputados. Ha intentado utilizar el terrorismo de forma partidaria e interesada. Verificó el final de una violencia que arrasa en Euskadi autobuses, cajeros, sedes, etc. Declaró la irreversibilidad de un proceso por el que ETA abandonaba definitivamente la violencia. Nada más lejos de la realidad. El sábado 24 en Oiartzun, día del Gudari Eguna, tres encapuchados armados con fusiles declararon en nombre de ETA que:

“La lucha no es el pasado, sino el presente y el futuro. (…) Confirmamos el compromiso de seguir luchando firmemente, con las armas en la mano, hasta conseguir la independencia y el socialismo de Euskal Herria. ¡Tenemos la sangre preparada para darla por ella! ¡Lo conseguiremos!"

Cada minuto que pasa sin que Rodríguez declare la interrupción del mal llamado proceso, por no darse ni una de las condiciones previas establecidas, convierte al Presidente en responsable del rearme militar y político de ETA. Rodríguez está mostrando su lado oscuro ante su fracaso. Todo lo que afecta a su permanencia en el poder le hace presentar su verdadera personalidad. Nada de talante. Mucho de totalitarismo.

Zapatero frente a ETA
Pablo Sebastián Estrella Digital 25 Septiembre 2006

Una vez más el presidente Zapatero se vuelve a encontrar frente a sus propias aventuras políticas, en las que se embarca por su cuenta y riesgo sin las garantías necesarias, y en lo que se refiere a las grandes cuestiones de Estado, como la reforma estatutaria o la negociación con ETA, sin el apoyo necesario del primer partido de la oposición, al que además hostiga señalándole como la nueva extrema derecha o aislándolo de manera nada democrática en el Parlamento. Le pasó con el Estatuto catalán, que luego hubo de rectificar a medias —y aún pendiente del Tribunal Constitucional— y ahora le ha ocurrido con ETA cuando estaba convencido de la bondad y oportunidad de un proceso en el que Zapatero prometió contrapartidas políticas con la misma ligereza con la que ofreció al PSC y a los nacionalistas catalanes aprobar en Madrid lo que decidiera el Parlamento catalán.

La diferencia entre una y otra aventura está en que la catalana pudo rectificarla en algo gracias al pacto hallado con CiU, mientras que la negociación con ETA no tiene mucha marcha atrás, porque Otegi y ‘Ternera’, los presuntos negociadores de la banda tras los que se esconden los jefes respectivos de Batasuna y ETA, Permach y ‘Txeroki’, no son comparables a Carod y Maragall a la hora de rectificar. Porque Zapatero dio alas a los etarras al autorizar un diálogo del PSE-PSOE con la ilegal Batasuna y al aceptar como plataforma negociadora las dos mesas, política y militar, que exigía ETA para poner lo que ellos llaman “punto final al conflicto vasco”, que no es otra cosa que el terrorismo y no un conflicto político como lo han pretendido los etarras en el inicio del proceso en el que Zapatero, además, consintió la vista gorda del fiscal general y del Ministerio de Interior. Así quedó en flagrante evidencia cuando se comprobó que agentes de la Policía advirtieron a los cobradores etarras de la extorsión de que eran seguidos para su posterior detención.

Esto se veía venir desde que Zapatero, al inicio de la legislatura, unificó su estrategia de reforma estatutaria con la negociación etarra, convencido de que las concesiones que en el ámbito de la soberanía les ofrecía a los nacionalistas catalanes iban a servir para que los etarras apreciaran su pasión federal, al menos como primer paso para debatir lo que ellos consideraban su objetivo prioritario: fin de la violencia a cambio del derecho de la autodeterminación. Y todo ello previa legalización de Batasuna y de otras concesiones a los presos etarras, lo que permitiría a la banda una disolución pactada con un triunfo de nivel político, en vez de una simple rendición.

Pero la ambigüedad y las concesiones políticas que marcaron el despegue del proceso han acabado enredándolo todo y el presunto pragmatismo de Otegi y ‘Ternera’ se ha visto superado por la firmeza de Permach y ‘Txeroki’, respectivamente en Batasuna y en ETA, lo que hace temer por el final de la tregua y el regreso de la banda a la acción armada tal y como lo han anunciado los últimos comunicados etarras de este fin de semana, así como los propios dirigentes de Batasuna, que creen tener al Gobierno en sus manos.

Tan es así, que Zapatero se ha visto en la necesidad de hablar ahora de firmeza frente a ETA en sus últimas declaraciones del domingo en Barcelona mientras desde su entorno monclovita se insiste en que esta crisis no debe suponer la ruptura del proceso porque en opinión del presidente y de su equipo asesor en esta materia la tregua de ETA no tiene marcha atrás. De ahí que consideren sin importancia la reaparición de la kale borroka e incluso los últimos comunicados de ETA, que sí preocupan a otros sectores del Gobierno y del propio partido socialista, donde consideran que Zapatero se ha podido precipitar.

Vamos a ver lo que ocurre y qué decide finalmente ETA, que es quien tiene en este caso las riendas de la situación, porque el Gobierno y su presidente, enfrentados ahora a la opinión pública, no pueden ceder más a las exigencias políticas de la banda, la que se encuentra en la disyuntiva de abandonar las armas o regresar a la violencia criminal.

Nación de naciones unida por la corrupción
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 25 Septiembre 2006

Un chiste dice que los únicos elementos de unión entre los españoles son El Corte Inglés y la Liga. Podríamos añadir un tercero, y no me refiero a la Corona, sino a la corrupción de los funcionarios y los políticos.

España se está feudalizando a velocidad de vértigo. Mientras en Italia, Portugal y Córcega los ciudadanos rechazan las autonomías y la Liga Norte renuncia al separatismo, España asombra al mundo al marchar hacia la balcanización. Las comunidades autónomas han establecido sistemas diferentes en todas las competencias recibidas: enseñanza, salarios de funcionarios, impuestos, sanidad, idiomas... Más derroche y más barreras a las personas y las empresas.

Pero hay algo un factor que une a todas las regiones: la corrupción. En la última semana se han conocido varios asuntos, varios estremecedores por afectar a jueces y policías.

--Juan Antonio Martín Martín, presidente de la Audiencia de Las Palmas, asesoró a un preso y "presionó" a jueces.

--La Guardia Urbana de Barcelona detuvo el jueves 21 a un inspector, jefe del departamento de obras de la Guardia Urbana, y a un agente de la policía municipal acusados de obligar a varias constructoras a comprar material de señalización de las obras en la empresa creada por familiares del mando.

--El Tribunal Supremo ha confirmado la condena de nueve años al magistrado Pasqual Estevill por extorsionar a banqueros y empresarios catalanes. Estevill llegó a vocal del CGPJ a propuesta de la CiU de Jordi Pujol.

--En Mondragón se están produciendo recalificaciones urbanísticas de antiguos pabellones industriales. Entre los beneficiados figuran dos militantes del PNV, el partido que gobierna este municipio.

--El parlamentario de Convergència i Unió Antoni Fernández Teixidó, tránsfuga del CDS, aparece vinculado a un mafioso ruso.

--Pasqual Maragall, a quien no quieren ni de candidato en su partido, se ha asignado una pensión vitalicia de 94.000 euros anuales a partir del momento en que consuma su indemnización (sic) de 124.597,92 € anuales durante el tiempo que fue presidente de la Generalidad.. A Pujol, que ya los ingresa, le quedan casi 12 añitos de chollo. Manuel Chaves tendrá como pensión vitalicia el 60% de su sueldo. Para Juan José Ibarretxe y sus consejeros la pensión será del 50% de su salario; en el caso del vascos-vascas, 45.000 € anuales. El mentiroso José Bono también goza de un retiro dorado.

Curioso.Todos los casos aquí descritos se han producido en comunidades gobernadas por nacionalistas y socialistas. Nos impusieron las autonomías con el argumento de que el poder iba a estar más cerca de los ciudadanos, de modo que éstos podrían controlarlo mejor. Ya vemos. También aducían los jerarcas del PSOE y de los partidos nacionalistas que había que pagar bien a los concejales y parlamentarios para evitar la corrupción.

Y habrá algún bobo que crea que al decir esto estoy atacando a su pequeña nacioncilla. ¿Cuántos de los vecinos afectados por el hundimiento del Carmelo aprobaron el Estatuto catalán que permite a la oligarquía catalana mantener el sistema del 3%?

Si los lectores conocen más casos de corrupción, les invito a colocarlos en el foro.

Tenaza nacionalterrorista
Raúl González Zorrilla Periodista Digital 25 Septiembre 2006

Lo que, una vez más, se ha puesto de manifiesto este fin de semana en Euskadi es la imposibilidad absoluta de llegar a ningún tipo de acuerdo con el movimiento fascista de ETA-Batasuna, pero, además, lo que también debería haber quedado meridianamente claro, especialmente para tantos socialistas ignorantes, psudoizquierdistas aprovechados y “progres” de salón como en los últimos meses han querido fotografiarse junto a todo tipo de nacionalistas y independentistas, es que el ultranacionalismo vasco representado por el PNV y formaciones similares sigue firmemente instalado en el territorio patriótico, integrista y secesionista de lo que en su momento se conoció como el “Plan Ibarretxe”. Este fin de semana, como tantos otros a lo largo de tantos años, y con el permiso de las autoridades competentes, el País Vasco ha vuelto a ser un paraíso para los ultranacionalistas, los fascistas y los terroristas.

El sábado, etarras encapuchados y con fusiles anunciaron en la localidad guipuzcoana de Oiartzun, en una concentración organizada por el entorno de ETA para conmemorar el día del “soldado vasco”, su voluntad de continuar con la violencia «hasta conseguir la independencia y el socialismo en Euskal Herria». Tan solemne empeño merecía, por supuesto, unos cuantos disparos al aire para celebrar la declaración y, al mejor estilo de los terroristas islamistas más fanatizados, una perla oratoria final que, posteriormente, sería fielmente recogida por los periódicos afines (‘Berria’ y ‘Gara’): “Tenemos la sangre preparada para darla”. Por Euskal Herria, se entiende.

Ciertamente, lo primero que hay que exigir al Gobierno ante hechos como estos es que explique con detalle, y más allá de esa estupidez manifiesta que supone afirmar que el “camino será largo, duro y difícil”, qué es lo que pretende conseguir al abrir un proceso de diálogo, anunciado pomposamente en el Parlamento español, con una caterva de psicópatas como los que se reunieron el pasado sábado en el monte Aritxulegi de Oiartzun. José Luis Rodríguez Zapatero, como impulsor fundamental de esta carrera hacia el abismo en la que ha embarcado a todo el país, debe explicar a todos los ciudadanos cómo es posible que delincuentes de esta ralea se hayan convertido en los protagonistas y en los albaceas de un “proceso” que está colapsando la política española y que, por extensión, está licuando la solidez territorial del Estado.

Por otro lado, el Gobierno central, junto con el Ejecutivo vasco, deben explicar cuanto antes por qué ambas instituciones han sido incapaces de prohibir primero, e impedir después, un acto público en el que, con alevosía, un puñado de fascistas dispararon tiros al aire, en el que cientos de personas aullaron con vítores a ETA y en el que los más bestias del lugar se conjuraron para sembrar las calles de España con más sangre, más dolor y más muerte. Los Gobiernos de Madrid y de Vitoria tenían conocimiento de que este acto de apología terrorista se iba a celebrar. ¿Dónde se hallaba la Ertzaintza, dónde se encontraban el resto de las fuerzas coercitivas del Estado?. Desde luego, no estaban en Oiartzun, una población rural situada a 15 kilómetros de San Sebastián que, durante los últimos años, ha sido uno de los municipios refugio para los terroristas y donde éstos han llegado a clausurar físicamente el pueblo para impedir que nadie que no tuviera el “carné de identidad vasco” (documento promovido por la ilegalizada Batasuna y organizaciones afines) entrara en la localidad.

El sector más aberrante de ETA-Batasuna (encabezado por Rufi Echebarria y el etarra ‘Txeroki’) se está imponiendo frente a la pareja formada por Arnaldo Otegi y Josu ‘Ternera’. Entre estos cuatro personajes, además de no haber ningún tipo de coherencia en lo que se refiere al abandono estratégico de la violencia, hay profundas distancias y rencillas personales. Pero que nadie se llame a engaño: ETA-Batasuna cumplirán su amenaza de romper la tregua dentro de un mes si el Gobierno no cede al chantaje de las concesiones políticas y, desde luego, el apoyo al regreso a la actividad terrorista será total, sin disensiones, sin rupturas, sin escisiones y sin corrientes críticas. Como muestra un botón: ayer domingo, en la habitual rueda de prensa de la ilegalizada Batasuna, Joseba Permach, cercano a las tesis de Otegi, no dijo ni una palabra acerca del mensaje difundido la noche anterior por los pistoleros. Cuando ETA decida que las armas vuelvan a hablar, nadie en Batasuna, legalizada o no, dirá una palabra de reprobación o protesta.

Por otro lado, el pasado viernes, mientras los actos de terrorismo callejero se sucedían sin pausa, el PNV, a través del Lehendakari, evidenció en el Parlamento de Vitoria cómo contempla el futuro de Euskadi y ofreció un ejemplo perfecto de la mirada desvergonzada, cínica y cruel con la que el ultranacionalismo vasco contempla la actual realidad sociopolítica española. En palabras de Juan José Ibarretxe, si el “alto el fuego permanente” fracasa, la responsabilidad será de la cerrazón del Partido Popular, del “inmovilismo” del Gobierno de Zapatero para encarar las concesiones políticas exigidas por los terroristas, de las 'reticencias' del poder judicial español y de la 'inhumanidad' de la política penitenciaria. El nacionalismo vasco, con el lehendakari Juan José Ibarretxe a la cabeza, no concibe, no lo ha hecho jamás, que el fracaso del “proceso de paz” sea debido a la apuesta decida de ETA por el terror, al resurgir amenazante del terrorismo callejero o a la incapacidad de la ilegalizada Batasuna para asumir los más elementales principios democráticos. Para el nacionalismo vasco, la culpa siempre es de los demócratas.

¿Y cómo ve el Lehendakari el futuro del País Vasco en el caso, muy improbable, de que se consolide la tregua?. Como un paraíso de concordia y entendimiento en el que los nacionalistas habrán logrado su más ansiada y sangrienta ensoñación: conseguir la autodeterminación, ese cuento de la lechera vacuo, absurdo y antidemocrática en el que los nacionalistas hallan el remedio a todos sus males.

La política blanda, errática, colaboracionista con los fanáticos y comprensiva con los más integristas del lugar llevada a cabo por el Gobierno socialista con respecto al País Vasco en general, y al terrorismo de ETA en particular, ha puesto a los demócratas en Euskadi ante esta doble posibilidad de futuro: o sobrevivir bajo la tutela de un nacionalismo expansivo, totalizador y radical o volver a padecer el sufrimiento, el dolor y la ruindad ética asociada al terrorismo fascista de ETA. ¿Será este el futuro esperanzador que José Luis Rodríguez Zapatero ve representado en Arnaldo Otegi?.

Quien con etarras se acuesta a tiros se levanta.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 25 Septiembre 2006

ETA ha roto el alto el fuego con los disparos que hizo en el acto del 'Gudari Eguna' (Día del Soldado vasco) en el monte Aritxulegi (Guipúzcoa). El sitio fue elegido con alevosía para que los valientes soldaditos etarras pudiesen salir de estampía por el monte.

La reacción al hecho es la de siempre, los medios afines a la ubre socialista no han tardado en atenuar la trascendencia de lo allí ocurrido. Y miren ustedes que da para mucho eso de que ETA pegue tiros al cielo, podríamos haber tenido una profusa colección de portadas con titulares del tipo, ETA dispara al futuro, ETA rompe el alto el fuego, ETA dispara al nuevo aire, etc.

En lugar de eso, veamos las reacciones más significativas.
Para Zapatero el hecho no merece ninguna referencia explicita pero le dio pie para mentir como en el es habitual y también para soltar la gran patochada del trimestre, pues nos ha dicho una rosa es una rosa pero en zapaterés.

“Legalidad y paz, y la paz significa ausencia de violencia, pero de todo tipo, de cualquier manifestación de violencia.”

La mentira gorda de Zapatero fue esta.
"El fin de la violencia no tiene precio político"

Para el SUP, la cosa es grave, aunque nos toma por imbéciles al querer introducir la duda sobre si los autores del numerito hablaban o no en nombre de ETA. ¿Imaginan ustedes que no fuesen de ETA sino de la Asociación de amigos del somormujo?.
El SUP, sindicato policial próximo al Gobierno, reconoce que si se confirma que los terroristas han hablado en nombre de ETA, "el alto el fuego estaría roto".

Hasta para el ABC la cosa tiene mal aspecto.
“ETA recuerda a Zapatero con siete tiros que no renuncia a la independencia del País Vasco”

La Vanguardia refleja la significación de lo ocurrido en su titular.
Tres encapuchados anuncian que ETA seguirá con la lucha armada hasta lograr la independencia

Llegados a este punto, seguro que todos ustedes estarán con el comiéndose los terminales mediáticos esperando saber que dice al respecto El País. Pues lo que hace es convertir el hecho en pecata minuta con un editorial que ya comienza la labor de atenuación desde el titular. ‘Gudaris’ de género chico.

el alarde de ayer en Oiartzun, con tres encapuchados armados leyendo un comunicado ardiente, es menos preocupante que las llamas reales de los cócteles molotov

Vamos, que el hecho de que ETA le diga a todo el mundo que seguirá asesinando si no conceden la independencia al País Vasco no es preocupante. Deja por mentiroso a Zapatero de nuevo, al rebatir sus afirmaciones de que ETA dejaría de matar solo porque era la hora de la paz y sin más reivindicaciones.

No le basta a El País la rebaja y continúa
Es una norma universal que los grupos terroristas exageran la retórica tremendista cuando, por los motivos que fuere, reducen su actividad armada.

Todos tranquilos, no pasa nada grave, solo es retórica tremendista. Lo que El País no sabes es que debería preocuparse por la escasa efectividad de la anestesia social que emplea.

Siguen erre que erre queriéndonos hacer creer en la irrelevancia del gravísimo varapalo que ETA ha dado a Zapatero.

El discurso que leyeron es bastante pueril en su argumentación

Ya podemos dormir todos tranquilos, la paz no peligra, lo que pasó en monte Aritxulegi fue una simple puerilidad.

Por cierto, ETA, que si algo tiene de bueno es que no oculta sus fines, dijo que seguiría matando no solo hasta conseguir la independencia, sino ojito, hasta imponer el socialismo.

Traducido, que no dejan las armas porque después de la independencia las necesitan para imponer una dictadura comunista. Con su pan se lo coman los nacionalistas del PNV y próximos.

Imaginen la situación, el País Vasco independiente pidiendo ayuda a España para luchar contra ETA que quiere imponer una dictadura a tiro limpio.

Habrá que llamar al Cid
Javier Orrico Periodista Digital 25 Septiembre 2006

A este paso habrá que llamar al Cid y pedir el reingreso en la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, esas cosas que repetíamos como loros y que ahora, tantos años después, en estos “días de la ira” musulmana, empezamos a entender en toda su plenitud.

Entonces crecíamos heroicos perdidos, y acaso por eso, por el rechazo “al padre”, al Régimen (aquel régimen en mayúsculas), en cuanto tuvimos uso de razón nos abocamos al rechazo radical de todo aquel mausoleo de guerreros hispanos, santos de calceta y monjas llagadas, cosas que, por lo demás, a mi generación le llegaron ya bastante desleídas.

Castellanos y aragoneses, porque junto al Cid de Castilla y Samuel Bronston, aparecían los almogávares de Aragón conquistando imperios en el Mediterráneo. Hoy, curiosamente, en esta España cobarde y entregada a los nacionalismos, mientras al Cid lo hemos expulsado a las tinieblas, hasta convertirlo en un simple bandido de frontera, y eliminado en la práctica de la enseñanza (como casi toda la literatura), en la Cataluña nazionalsocialista de Carod y Montilla, esos grandes catalanes conversos que dirigen el aplastamiento oficial de la lengua de todos, los jefes almogávares Roger de Lauria y Roger de Flor, auténticos mercenarios al frente de una hueste feroz formada esencialmente por aragoneses de Teruel, son elevados cada día al cielo catalanista del imperio perdido, de esa Cataluña imaginaria que añora eternamente la independencia que nunca tuvo, la nación que nunca fue en el sentido moderno de la palabra, y el monolingüismo desaparecido desde el siglo XV, con el primer Trastámara, y entre cuyas élites -aristocracia de un estado medieval compuesto, la Corona de Aragón, con distintos dialectos romances- podemos decir que nunca existió.

En aquella circunstancia irrepetible, estábamos obligados a desmitificar por elementales razones de salud intelectual y moral. El empacho de una simbología propia de cuarenta años atrás, carcomida por el abismo que el propio Régimen había creado entre el primer proyecto autárquico y nacionalcatólico, y la realidad de un país que ya iba en seat 600 y hasta en 124, exigía ese alejamiento de unos mitos convertidos en farsa a los ojos de aquella juventud que fuimos. Y sin embargo, hoy sabemos que fue un error, que identificar a Franco con España, que era lo que él buscaba, nos dejó sin España. Y así le pasó al pobre Cid, que se vio en pecado sin comerlo ni beberlo, ya no bajo siete llaves, como habían propuesto los regeneracionistas de fines del XIX, sino transformado de héroe nacional y figura legendaria, en fantoche para unos universitarios volcados en la corrosión de todo lo que oliera a ‘nacional’.

Y es que en el Cid, además de cristiano y vencedor de la morisma, se daban otras condiciones que chocaban con el ‘ambiente’ de aquellos días: el predominio de las concepciones marxistas de la economía y de la historia, y el creciente prestigio de los nacionalismos periféricos como opositores a Franco. En suma, dos colectivismos, marxismo y nacionalismo, que, si entonces parecían relativamente incompatibles, unidos sólo por la coyuntura ‘subjetiva’, hoy vemos amartelados en defensa de los totalitarismos, sean nacionalismos, islamismos, indigenismos o dictaduras encubiertas de populismo. En fin, claro, en defensa de sí mismos.

El Cid era, pues, dos cosas muy mal vistas: castellano e individualista. Como castellano, encarnación del nefasto centralismo, de ese supuesto aplastamiento con que Castilla había sometido al resto de las ‘naciones’ hispanas. El Cid y toda la literatura castellana eran culpables para nosotros. En las páginas del ‘Alborg’ (así conocemos los filólogos de entonces al principal manual de Historia de la Literatura Española) parecía dibujarse -aunque sólo estuviera en nuestra mirada- una España castellanista excluyente de las periferias, mientras se ignoraba a la ‘brillante’ España musulmana expulsada de nuestro suelo por la "insidiosa" Reconquista, tal y como ha dicho el que fuera jefe de informativos de Franco, Juan Luis Cebrián, prodigioso antifranquista a partir de que se muriera su antiguo jefe, modelo de muchos otros ‘revolucionarios’ siempre a favor de la corriente. Por no entrar en ese Al-Andalus de momentos espléndidos, pero igualmente mitificado, del que nadie señala sus oleadas de fundamentalismo, el fanatismo de sus alfaquíes y sus recurrentes degollinas religiosas.

En cuanto al individualismo del Cid, lo fuimos descubriendo más tarde. No tanto del Cid real, del que poco sabemos, como del Cid del Poema, cuyo estudio nos fue poniendo ante la verdad del mito, es decir, ante las razones que podían explicar su valor como tal. Y resultaba que aquel personaje literario era un hombre de una pieza, leal, honrado, generoso, noble, capitán ejemplar y, sobre todo, encarnación de la virtud que había hecho grande a Castilla: su defensa de la igualdad de todos los hombres frente al clasismo leonés, de la libertad de juicio y de la dignidad como valores supremos que le habían llevado a enfrentarse a su nuevo rey (leonés) y al destierro. Es decir, de un concepto de la lealtad absolutamente alejado de la sumisión, la cobardía y el silencio frente a los poderosos, sin que ello le convirtiera sino en el súbdito ejemplar, el que acepta la autoridad del rey, sí, pero sólo cuando el rey demuestra que no ha trasgredido la ley a la que se debe el primero.

Y son esas virtudes las que le llevarán a reconquistar con su valor el aprecio perdido. Las que le ganarán la admiración de los suyos y hasta de sus enemigos. Las que le conducirán a enfrentarse a la morisma fundamentalista y a derrotarla: la valentía, la generosidad, la dignidad, el servicio a ese país que lo ha desterrado. La misma morisma integrista que cada cierto tiempo, después de la caída del Califato, invadía la España taifa para terror de tibios, y a la que hemos vuelto a ver estos días, vociferante, brutal, alimentada por el odio y la histeria fanática, en espantosa demostración, cada vez más innegable, de que el islamismo no es un accidente, sino el Islam.

Al ver esas mareas temibles, he pensado que habrá que llamar al Cid. O a Zapatero, el abrazador. Esa es hoy la elección de Occidente.

EE UU
Terroristas, leyes, juicios y elecciones
GEES Libertad Digital 25 Septiembre 2006

A los terroristas no les importan las leyes, pero las leyes deben cuidarse de los terroristas. Mediante un compromiso entre la Casa Blanca y tres senadores republicanos, entre ellos John McCain, posible candidato a la presidencia y antiguo prisionero en Vietnam, se ha dado un Washington un paso importante para contar con una ley que establezca las modalidades de los juicios a estos caballeros. La oposición criticaba que no la hubiera y ya se ha puesto a denostar la que está por nacer. Tras esa postura se agazapan intereses electorales y posiciones ideológicas.

La guerra contra el terror es el único punto en el que Bush ha seguido contando con la aprobación de una mayoría, ya algo tenue, de sus conciudadanos. A la cresta de esa ola se ha encaramado ahora con vistas las inminentes elecciones de la cámara baja y una parte del senado y de los gobernadores de los estados. Y lo ha hecho con buenos resultados. Al fin y al cabo no se trata de mero oportunismo. Ese ha sido el tema de su presidencia y a él se ha entregado en cuerpo y alma, jugándoselo todo con el tesón que le caracteriza. Su índice general de aprobación ya se sitúa en torno al 45%. Está dejando de ser el beso de la muerte para los candidatos de su partido.

Los demócratas ven con desánimo esa evolución de la opinión pública a menos de mes y medio de la cita electoral. Cuando las cosas empezaron a ponerse feas en Irak, en tiempos ya remotos, se cebaron en los problemas y magnificaron con derroches de mala fe los fallos de inteligencia respecto a las armas de destrucción masiva de Sadam. Se ganaron a pulso la imagen de flojos en temas de seguridad nacional. Ahora no saben bien cómo salir del trance.

Pero hay más. La negativa a ver una guerra donde el enemigo la ha declarado de palabra y hecho se ha convertido en rasgo de identidad ideológica de toda la izquierda norteamericana y europea. Las implicaciones en la política antiterrorista y en los instrumentos jurídicos de la misma son enormes. Detenciones, interrogatorios, escuchas, registros telefónicos, juicios, poderes ejecutivos, todo se ve afectado por la irreconciliable dualidad de enfoques antagónicos y cada uno de esos temas constituye el objeto de un encarnizado debate teórico y práctico en la vida política e intelectual americana. Los fundamentos constitucionales y la moralidad democrática se convierten en armas arrojadizas y cortantes que incesantemente se entrecruzan a diario en la política y los medios americanos. La izquierda de la izquierda pretende que todo es un pretexto con el que un ácido Bush pretende establecer un régimen nazi. Las izquierdas no tan histriónicas dan versiones menos infumables del mismo glorioso argumento. La incompatibilidad de visiones subsistirá y la ley que parece a punto de aprobarse no las va a resolver.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

El Constitucional dará prioridad a los recursos contra el Estatuto catalán
El Alto Tribunal considera que el texto puede afectar a leyes fundamentales
 La Razón 25 Septiembre 2006

Madrid- El Tribunal Constitucional quiere dar prioridad a la tramitación de los recursos que se presenten contra el Estatut de Catalunya por entender que su contenido afecta a leyes fundamentales, según explicaron a Europa Press fuentes del Alto Tribunal.

El TC debe determinar aún en qué plazos y de qué forma atiende esos recursos, que pueden llegar a ser siete. Hasta el momento, han registrado sus recursos el PP y el Defensor del Pueblo, aunque Valencia, Aragón, La Rioja, Murcia y Baleares han anunciado que harán lo propio antes de que se agote el plazo, el 19 de octubre.

Pese a que el Constitucional pretende resolver cuanto antes sobre el Estatut, por si puede afectar a normas fundamentales del ordenamiento jurídico, debe estudiar si, previamente, resuelve los recursos de Aragón y Castilla La Mancha contra el Estatuto valenciano. Además, debe concluir si resuelve primero sobre la admisión a trámite de estos recursos o la recusación que, nuevamente, han presentado los «populares» contra el magistrado Pablo Pérez Tremps. En cualquier caso, todo el proceso se podría alargar hasta hasta finales de año.

El PP presentó su recurso el pasado 31 de julio. Los populares urgen al Constitucional a resolverlo porque, además de que el Estatut a su juicio afecta a preceptos fundamentales, entienden que la sentencia será «ejemplar» para las demás reformas estatutarias en marcha. La reclamación afecta a la definición de Cataluña como nación, la obligatoriedad del catalán, la regulación de derechos y deberes, la legislación judicial, el reparto competencial y la relación bilateral con el Estado.
Por su parte, el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, apela al «valor superior de la igualdad» en que «se fundamenta» la Constitución para justificar el recurso contra el Estatut, que en diversos aspectos entiende que sienta una «desigualdad» entre ciudadanos.

El recurso se resume en siete capítulos y afecta a más de un centenar de artículos: contra la regulación de derechos y deberes y principios rectores, contra que los orígenes del poder de la Generalitat sea el pueblo catalán, porque «expresa una diferenciación» con la soberanía nacional; contra la regulación de la lengua, el capítulo judicial, las competencias, la bilateralidad y la exclusividad del Síndic de Greuges para supervisar a la Administración catalana.

Además del PP y el Defensor del Pueblo, preparan recursos contra el Estatut varias Autonomías. La Comunidad Valenciana lo dirige contra la gestión catalana del agua, la regulación de los fondos de la Corona de Aragón y la financiación. Contra la primera parte, redacta un recurso también Murcia; contra la segunda, Aragón y Baleares; y contra la tercera, el Gobierno de La Rioja, que anuncia también argumentos contra otros capítulos como el blindaje de las competencias.
Mientras las cuatro primeras cuentan con acuerdos de sus gobiernos para preparar los recursos, el caso riojano es por el momento un anuncio de intenciones.

Murcia y la Comunidad Valenciana recurren contra la obligación que recoge el Estatut de que la Generalitat catalana emita un informe, «preceptivo», para «cualquier propuesta de trasvase de cuencas que implique la modificación de los recursos hídricos» de Cataluña. Entienden que invade la competencia exclusiva del Estado para legislar los recursos de agua y que se asienta un trato diferencial para Cataluña.

Respecto al Archivo de la Corona de Aragón, valencianos, aragoneses y baleares creen que se puede romper la unidad por la posibilidad de que se integren en el sistema de archivos de Catalunya fondos de esta comunidad en el Archivo; dicen también que se crea una desigualdad de trato entre las autonomías que lo comparten.

Savater: «La paz en el País Vasco se llama Constitución»
El filósofo y escritor, que acudió ayer al Hay Festival en Segovia, afirmó que «la venta política del terrorismo se ha acabado»
R. C.  La Razón 25 Septiembre 2006

Segovia- El escritor Fernando Savater, que participó ayer en el Hay Festival de Segovia, se pronunció acerca del terrorismo como medio de «domesticación» y aseguró en su conferencia «La rentabilidad del terror» que «no hay fundamento para establecer una relación entre ETA y los atentados del 11-M». A preguntas del público sobre la «teoría de la conspiración», el ensayista opinó que «no me explico cómo podemos seguir hablando hoy de estas cosas», informa Efe. Savater aseguró que «no conozco a nadie en el País Vasco que piense que hay la más alambicada relación entre ETA y el 11-M, nadie se lo cree».

Una sociedad domesticada
Los atentados de Madrid y Nueva York, según el ensayista, «han privado al terrorismo del País Vasco de un público político al que vender sus crímenes, se ha acabado la venta política del terrorismo, de ahí las prisas de los nacionalismos para obtener concesiones». En cuanto al terrorismo de ETA opinó que lo primero es que la banda terrorista «se disuelva» y, luego, que los partidos trabajen en el Parlamento, bajo el paraguas de la Constitución, «y, si es preciso, reformar el estatuto, que lo hagan en la Cámara, como han hecho otros».

El autor de «Ética para Amador» abogó por conseguir «la libertad para todos en el País Vasco y que paz significa Constitución». Para él, «el alto el fuego es el primer paso a la normalización, pero no el definitivo. Aún falta mucho». Savater afirmó que la violencia de ETA es muy útil, «porque consigue domesticar a la sociedad» y culpó a la banda terrorista de retrasar el cambio de dirección en las Fuerzas y Cuerpos de seguridad del Estado y de provocar indirectamente el intento de golpe del 23 de febrero de 1981.

Tras considerar difícil un acuerdo como el de Irlanda, porque no hay dos partes enfrentadas, «sino que aquí sólo mata uno», dijo que «no sabemos cuántos nacionalistas hay de verdad, porque la violencia se ejerce contra quienes no fingen ser nacionalistas, por eso quieren un referéndum a toda costa antes de que ETA pierda prestigio, ya que aún se actúa bajo el peso de la violencia».

Sigue la «kale borroka»: otros tres cajeros incendiados en el País Vasco
R. N.  La Razón 25 Septiembre 2006

Bilbao- Pocas horas después de que tres encapuchados escenificaran en el monte Oyarzun el llamamiento de ETA a mantener la lucha armada, los cachorros de la «kale borroka» se aplicaron para seguir a pies juntillas sus «recomendaciones». Varios desconocidos atacaron en la madrugada del sábado al domingo con cócteles molotov y líquido inflamable tres cajeros automáticos de entidades financieras situadas en San Sebastián y en la localidad vizcaína de Durango. Los ataques causaron los ya inevitables daños materiales, aunque afortunadamente no hubo que lamentar heridos, informaron fuentes del departamento vasco de Interior.

El ataque de Durango se produjo cerca de las dos y media de la madrugada, cuando los violentos lanzaron cócteles molotov contra un cajero del Banco Santander Central Hispano, ubicado en la calle Landako de la localidad. El fuego provocado en el cajero fue sofocado por los propios vecinos de la sucursal, que acudieron al lugar alarmados por el incendio, indicaron las mismas fuentes.

Fin de semana violento
Ya en San Sebastián, y sobre las doce y media de la noche, varios radicales rociaron con líquido inflamable y prendieron fuego a dos cajeros de la Kutxa y del Banco Guipuzcoano, respectivamente, ambos ubicados en la calle de San Cristóbal. En este caso fueron los efectivos del Cuerpo de Bomberos donostiarra los apagaron el fuego provocado por el ataque, que como en el caso del perpetrado en Durango no causó daños personales.

Lo cierto es que el fin de semana, además de suponer la «reaparición» de los mensajes de la banda terrorista ETA dentro del llamado «proceso de paz» ha resultado especialmente propicio para los actos de «kale borroka». Los incidentes mencionados se suman a los registrados durante la noche del viernes al sábado, cuando varios cócteles molotov fueron arrojados por un grupo de desconocidos contra una sede de la emisora Onda Cero en Pamplona y un juzgado de paz en la localidad vizcaína de Markina, informa Ep.

También esa misma noche fue atacado un cajero automático de Caja Navarra en la capital pamplonica. Todos estos episodios de violencia callejera también se saldaron sin heridos aunque sí provocaron numerosos daños materiales.

De la esperanza a la inquietud
El comunicado de los tres encapuchados aumenta la preocupación sobre un proceso de paz cuestionado por el resurgir de la kale borroka y la creciente presión de ETA y su entorno al Gobierno
LOURDES PÉREZ l.perez@diario-elcorreo.com/BILBAO El Correo 25 Septiembre 2006

Dos relevantes instantáneas, distanciadas menos de tres meses, reflejan cómo el vigor del proceso de paz se ha ido diluyendo hasta sembrar una palpable inquietud sobre su porvenir. El pasado 6 de julio, dos delegaciones al más alto nivel del PSE y de la ilegalizada Batasuna, encabezadas por Patxi López y Arnaldo Otegi, se sentaban frente a frente en un hotel de San Sebastián y escenificaban ante la opinión pública la voluntad recíproca, cocinada durante cuatro años de contactos secretos, de explorar el final de la violencia y un nuevo acuerdo político sobre el futuro de Euskadi. A las sonrisas de aquella fotografía, que parecían anticipar tiempos de consolidación del cese del terrorismo, se superpuso ayer en las páginas de 'Gara' la imagen de tres encapuchados renovando la validez de la lucha armada hasta lograr la independencia.

La historia que se escribe en medio de ambos acontecimientos es la de un proceso de paz sumido en un impredecible bloqueo, que tiene su expresión más significativa en el retraso de la primera reunión oficial prevista entre ETA y el Gobierno de Zapatero y en la creciente presión ejercida por la organización terrorista y su entorno sobre el Ejecutivo. La entrevista López-Otegi se celebró a los pocos días de que José Luis Rodríguez Zapatero confirmara el inicio formal de las conversaciones con la banda y se comprometiera a respetar la decisión de los vascos dentro de la legalidad, una declaración que fue saludada con pública satisfacción por los dirigentes de Batasuna. El calendario pactado por ambas partes se iba cumpliendo con milimétrica precisión: ETA había declarado el alto el fuego permanente el 22 de marzo y Zapatero había reaccionado a los tres meses autorizando los contactos, con el aval de todo el Congreso salvo el PP.

La cita pública del PSE con la formación ilegalizada alimentó las expectativas más optimistas, aunque en su trastienda empezaron a aflorar las dificultades que ahora se han hecho palpables. Los socialistas contemplaban el encuentro, pero no tan pronto. Su convocatoria tuvo mucho de trágala para López y los suyos, forzados a fotografiarse con aquellos que aún no han condenado los asesinatos de sus compañeros para salvar el primer escollo serio al que se enfrentaba el proceso: el cerco que había tendido el juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska en torno a la dirección de Batasuna, sobre la que pesaba -aún lo sigue haciendo- la amenaza de ir a prisión por distintas causas pendientes.

El estancamiento
El relevo del magistrado bilbaíno por Baltasar Garzón y el encuentro López-Otegi parecieron encarrilar nuevamente el camino. Para entonces, interlocutores de la formación abertzale ya habían comunicado a los partidos su disposición a iniciar los trámites para su legalización en septiembre presentando ante el Ministerio de Interior unos nuevos estatutos ajustados a la Ley de Partidos; Íñigo Iruin, que había trabajado en su redacción junto a otros 'históricos' de la izquierda abertzale, ya tenía ultimados los documentos. Ese regreso a la normalidad jurídica -un requisito indispensable de los socialistas para constituir una mesa de diálogo político- quedó, sin embargo, estancado. La dirección abertzale, que según medios solventes no había efectuado la pedadogía necesaria para persuadir a sus bases de las bondades de un alto el fuego sin contrapartidas, testó el ambiente interno en asambleas celebradas al inicio del verano.

Lo que se encontró fue con incomprensión hacia sus dificultades y con un rechazo a volver a las urnas por la vía de acatar la normativa vigente, hasta el punto de que la militancia sugirió ir a las próximas municipales con candidaturas pueblo a pueblo. A las 48 horas de la reunión del PSE con Batasuna, Joseba Permach volvió a descargar toda la responsabilidad de la legalización en el Gobierno, una resistencia pública que los independentistas han acompañado en privado de una exigencia al PSOE para que les proporcione garantías jurídicas de que sus actividades no serán perseguidas en el futuro. Medios judiciales y políticos cuestionan, sin embargo, la sinceridad de esa reclamación, persuadidos de que un cambio de siglas respetuoso con la Ley no sería recurrido y estaría casi blindado ante los tribunales.

La negativa de Batasuna a legalizarse se ha combinado con la recuperación de los mensajes más ortodoxos sobre la autodeterminación o la territorialidad y de un progresivo resurgir de la violencia callejera. El corolario fue el comunicado de ETA del 18 de agosto, en el que advertía de que el proceso había entrado en «crisis» y amenazaba con «responder». La siniestra escenificación en el Gudari Eguna ha exacerbado la inquietud latente, aunque ni el PSE ni el tripartito creen que se haya producido un «cambio tan profundo» como para que la banda rompa el alto el fuego con un asesinato, pese a admitir el peligro que entraña el distinto grado de convicción en el proceso existente dentro de la organización y fuera de ella y constatar que ese mundo no ha interiorizado aún que no habrá precio por la paz. Las bases abertzales, según medios consultados, creen que el Gobierno está ante «un callejón sin salida» tanto como ellos y que eso le obliga a hacer unas concesiones a las que los socialistas se niegan. La incógnita es cuándo y cómo se resolverá el pulso.

JAVIER ZARAGOZA LO SEPARÓ DEL SUMARIO DE LOS ATENTADOS
Garzón llama a declarar a Santano y cuatro policías por la manipulación del informe del 11-M
El juez Baltasar Garzón ha decidido hacerse cargo de la denuncia sobre la manipulación del informe policial del 11-M interpuesta por España y Libertad y llamará a declarar a Santano y a los cuatro peritos que firmaron los informes. La Fiscalía de la Audiencia Nacional decidió desviar la demanda al titular del Juzgado Central de Instrucción 5. Y es que Garzón no sólo no se ha pronunciado sobre el chivatazo policial a la red de extorsión de ETA, sino que se ha alineado con las tesis oficiales sobre el 11-M. Mientras, la Audiencia cree "perfectamente acreditado" que los explosivos del 11-M fueron Goma 2 Eco pese a desconocer los informes.
Agencias Libertad Digital 25 Septiembre 2006

Garzón ha citado para el próximo jueves en calidad de testigos, al Comisario General de Policía Científica, Miguel Ángel Santano, y a los cuatro peritos policiales implicados en la realización del informe presuntamente falsificado sobre el hallazgo de ácido bórico en el domicilio de uno de los procesados en el sumario por los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, según informaron fuentes jurídicas. Las citaciones se incardinan en las diligencias secretas de investigación que han sido incoadas por Garzón después de que la Fiscalía de la Audiencia Nacional le remitiera la denuncia interpuesta el pasado viernes por la plataforma España y Libertad, por presuntos delitos de falsedad cometidos en la elaboración de los citados informes oficiales.

Según esta denuncia, los peritos habrían falseado sus informes en lo relativo al hallazgo de ácido bórico en el domicilio de uno de los procesados por el 11-M, Hassan El-Haski, omitiendo información sobre otra ocasión en la que la Policía se incautó del mismo material en una operación contra ETA. El juez tendrá que preguntar por qué se omitió precisamente el párrafo que conectaba el 11-M con ETA y por qué se envió a Del Olmo un informe sesgado de sólo dos folios cuando tenía que tener tres. La Fiscalía derivó estas actuaciones a Garzón "por antecedentes", tras comprobar que el titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 ya investiga a El Haski, por un presunto delito de terrorismo, en el sumario en el que instruye los atentados cometidos en Casablanca (Marruecos) el 16 de mayo de 2003. Las pesquisas se tramitan como una pieza separada de este sumario, el 9/03.

La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, que juzgará el 11-M a partir del próximo mes de febrero, pidió el pasado viernes a la Fiscalía su opinión sobre la posibilidad de investigar estos hechos tras recibir un sobre con las fotocopias de los informes periciales presuntamente manipulados. El sobre había sido enviado por el diario 'El Mundo' al juez instructor del caso, Juan del Olmo, quien a su vez lo remitió a la Sala. En un escrito con fecha de este lunes, la Fiscalía le pide a la Sala de lo Penal que envíe al Juzgado de Garzón los documentos fotocopiados que les entregó el rotativo madrileño, "ya que es el órgano judicial que está actuando en estos momentos para la averiguación de los hechos que se denuncian".

En el escrito, se recuerda que la diligencia policial consistente en el registro del domicilio de El Haski y el hallazgo del ácido bórico se produjo en virtud de un actuación coordinada por los Juzgados de Garzón y Del Olmo, por lo que corresponde al primero la averiguación de la presunta falsificación del resultado de esta diligencia.

Denuncias
El pasado viernes, la asociación Ayuda a las Víctimas del 11-M y la plataforma España y Libertad formalizaron, respectivamente, una querella y una denuncia contra el ex comisario general de Información, Telesforo Rubio y contra otros mandos policiales por un delito de falsificación de documento público. Fuentes de la asociación de afectados señalaron a Europa Press que es probable que el Juzgado de Instrucción de Plaza de Castilla sobre el que ha recaído su querella remita ahora las actuaciones a Garzón.

En la denuncia de España y Libertad, que es la que de momento tramita Garzón, se acusa al comisario jefe de la Policía Científica, Ángel Santano; al jefe de Análisis de la Policía Científica, José Andradas; y al jefe de Analítica de este mismo cuerpo policial, Francisco Ramírez. A este último se le acusa también de un delito de falso testimonio por haber firmado el informe supuestamente modificado.

La querella de la asociación Ayuda a las Víctimas del 11-M, que fue interpuesta en los juzgados madrileños de instrucción, en Plaza de Castilla, se dirige contra los anteriores y también contra el jefe del Laboratorio Químico-Toxicológico de la Policía Científica. Igualmente, se acusa al agente con carnet profesional Número 195 y al jefe de Grupo de la UCI con carnet 81.572, quienes firmaron los informes periciales.
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