AGLI

Recortes de Prensa     Martes 26 Septiembre  2006

Castellano en Cataluña
Yo no soy Elvira Lindo
José García Domínguez Libertad Digital 26 Septiembre 2006

Barcelona, amigo lector, no sólo es la capital de Liliput. Además, integra, junto a Nueva York, París, Shangai, Londres y quizás Los Ángeles, el muy exclusivo Club de las Auténticas Megalópolis Cosmopolitas y Fashion de Verdad. De ahí que comparta con sus contadas iguales ciertos graves problemas por completo ajenos a ese estrecho orbe aldeano que la sitia. Por ejemplo, el de la lectura del pregón municipal en honor de la santa patrona. A tal respecto, quien conozca las cavilaciones sobre la postmodernidad del gran François Lyotard no habrá de extrañarse de la consigna –"Todos somos Elvira Lindo"– que, desde ayer, recitan las fuerzas vivas del lugar. Y es que si algo nos distingue a los postmodelnos del resto de la tropa es precisamente eso: el participar armónica y jocosamente de identidades múltiples. Razón de que sólo en sitios como Barcelona se antoje posible que un día todos seamos Rubianes y, al siguiente y sin solución de continuidad, tampoco nadie se prive de ser Elvira Lindo. No se asombre, pues, si yo mismo paso a confesarle que también soy otro: Jordi Portabella Calvete, el concejal de la Esquerra que implementó la charanga.

Mas sepa que los Portabella Calvete constituimos la minoría más minoritaria y marginal de Liliput. De hecho, a estas horas, sólo Portabella Calvete y yo somos Portabella Calvete. El resto de nuestros pares ya se han encarnado en Elvira Lindo. Por lo demás, ser Portabella Calvete, como todo en Liliput, es una opción. Y si nosotros dos hemos asumido libremente esa opción es porque resulta la única que se compadece con el sentido común. A saber, si todos juntos y en unión estigmatizamos el castellano en las instituciones a lo largo del año, ¿a santo de qué Mercè habríamos de transigir con él durante la Fiesta Mayor? Es que "una de las cosas que caracterizan a Barcelona es el respeto cultural y lingüístico a otras lenguas", oigo que nos replica la Elvira Lindo del PSC, nuestro amigo Iceta. Aunque su argumento luce muy flojito.

Las otras lenguas, por definición, son las de los otros, no las de los unos, los nuestros, los propios; resultan, entonces, extrañas y ajenas, Miquel, tal como tú sutilmente dices sin decir. "Es normal que se utilice el castellano", apostilla ahora tu jefe, el eeee...stadista. Pero, ¿cómo va a ser normal, Pepe, si ésa ya jamás será una lengua propia de Cataluña, según el Estatuto que tú mismo acabas de cometer? "Me parecería provinciano que el pregón fuese sólo para quienes entienden el catalán", tercia en su auxilio la Elvira de Iniciativa, otrora cierto Joan Saura. Diríase que el Lindo camarada no comprende que, de creerle, deberíamos usar el maldito castellano todos los días. Ya que esos obreros de Hospitalet que aún le votan, según él mismo predica, formarían un atajo de asnos estructurales que nunca entenderá ni una palabra de catalán.
En fin, los Portabella Calvete no tenemos nada que hacer. Esta visto que todos son Elvira Lindo. Todos, salvo la propia Elvira Lindo, que es Kennedy. "Yo también soy barcelonesa", dicen que dijo en su alocución. Lástima que en el Carmelo ya hayan derruido aquel muro de lonas que escondía a la vista de los curiosos los escombros del tres por ciento. Sería el marco incomparable para su frasecita.

Proceso de rendición
Las cesiones de Zapatero
Ignacio Villa Libertad Digital  26 Septiembre 2006

El ministro del Interior, Pérez Rubalcaba, ha dado una rueda de prensa para anunciar que incumplirá al promesa de Zapatero, reiterada por De la Vega el pasado viernes, de informar a los grupos parlamentarios este mes de septiembre. Por lo que se ve, las promesas hechas a los terroristas se cumplen, pero las hechas a los ciudadanos que no usan las armas para imponer sus opciones políticas, no.

El presidente del Gobierno lleva muchos meses cediendo a las exigencias de la banda terrorista ETA. Dinamitó el Pacto Antiterrorista, convirtiendo en papel mojado la Ley de Partidos. Desmontó el operativo antiterrorista, de probada eficacia, enviando incluso a algunos miembros del mismo a embajadas en el extranjero. Permitió e intentó encubrir a la red de extorsión de ETA. Ensalzó a Arnaldo Otegi como el gran protagonista de la paz, permitiendo a Batasuna actuar como si fuera un partido legal, con actos públicos y comparecencias de prensa, olvidando que es parte de la banda terrorista ETA. Ha perseguido a las víctimas, incluyendo la reciente prohibición de hacer ruido a la manifestación del 1 de octubre. Zapatero ha llegado incluso a afirmar en público que los vascos tienen derecho a escoger su futuro sin contar con el resto de los españoles.

Lo cierto es que, durante este tiempo, ha creado unas expectativas que no se corresponden con la realidad. De modo que, para poder seguir manteniéndolas, Zapatero no ha dejado de ceder y, por lo tanto, los terroristas no ven límite alguno a sus exigencias. Y Rubalcaba se ve forzado a decir que con chantaje nunca se podrá negociar con los terroristas, intentando contener lo incontenible. Pero el terrorismo es chantaje y nunca ha sido otra cosa. Si realmente creyera eso, jamás habría iniciado conversación alguna.

Estas declaraciones son la única y parca contestación del Gobierno ante el nuevo comunicado de ETA, realizado entre disparos y encapuchados. Intentan rebajar la gravedad de lo ocurrido, pero los españoles por el momento no estamos tan cegados por la palabra "paz" como para no darnos cuenta de lo que está sucediendo. Pese a que cada día se hace más evidente el grave error que han cometido, cuando se ha cedido tanto y se ha vendido tanto la idea de que ETA no volverá a matar que echarse atrás no es sencillo.
Aún así, la única posibilidad que le queda al ejecutivo es la rectificación pública y el regreso al Pacto Antiterrorista y al uso de los mecanismo del Estado de Derecho contra el terror. Pero eso sería tanto como reconocer que el PP estaba en lo cierto con su política y sus palabras y ellos no. Si no lo han reconocido aún en materia de inmigración, ¿cómo iba Zapatero a "rebajarse" a conceder al contrario la razón en la lucha antiterrorista? Pero si no lo hace, se le recordará sólo como el responsable de haber metido a toda España en este atolladero, pagando a cambio la salud de la democracia. Un precio demasiado alto.

El armisticio y el precio
Lorenzo Contreras Estrella Digital 26 Septiembre 2006

ETA tiene prisa y el Gobierno mucho menos. Ambos quieren llegar al 2008 y a los anteriores procesos electorales en condiciones ventajosas. La banda porque pretende cuanto antes lograr compromisos que vigoricen su posición política, a través de Batasuna y de los presos, y también su posición de fuerza, que va ligada a la consecución de unos concretos objetivos sin entregar las armas, sin detener ni condenar la violencia y pisoteando siempre la Ley de Partidos. El Gobierno busca desesperadamente conseguir que ETA no dispare o no mate —aunque mantenga la agitación de la kale borroka y las extorsiones— antes de que llegue el momento electoral decisivo.

El comunicado-ultimátum de la banda en Oiartzun sitúa al Gobierno en un trance muy difícil porque, aparte de desacreditar los llamados esfuerzos pacificadores, le obliga a simular que el episodio carece de importancia vital. Y la tiene. A través del comunicado, con aparataje militar incluido, lo que ETA anuncia es que el compromiso de no asesinar tiene un término no prorrogable después de que Zapatero haya conseguido la reelección. Ése es el precio. Después, ya se sabe: se mantendrá la violencia que “no es el pasado, sino el presente y el futuro”.

Zapatero no busca la paz porque sabe que no la puede conseguir. Se conforma con un armisticio, por supuesto cargado de compromisos onerosos que van desde la autodeterminación, solemnemente aceptada, hasta la “voladura” de la disposición constitucional cuarta —sobre Navarra, que perdería su blindaje español—, pasando por el futuro de los presos etarras. Los procedimientos que para todo ello se arbitren formarán parte de los secretos negociados. Cómo lo hagan ya se sabrá algún día, cuando ya nada tenga remedio.

Después, violencia y asesinatos, extorsiones y secuestros. En definitiva, toda la gama de lo que ha caracterizado el “conflicto”, que ya va cediendo su puesto al concepto de “lucha” en el lenguaje habitual de ETA. Lo manifestado durante el Gudari Eguna no ha sido revelador, sino confirmador de algo que en realidad no necesitaba de confirmación alguna.

En este contexto, la incógnita por despejar será cómo resuelve ETA su particular conflicto —ése sí que merece tal nombre— con el PNV y en general con las distintas formaciones nacionalistas vascas que le disputarán a muerte el control del poder. El PNV no entregará ni una pequeña fracción de “liderazgo”. Y se prepara ante la contienda venidera mediante una radicalización de su lenguaje independentista. Ya se sabe que el Alderdi Eguna o Día del Partido da la medida de las aspiraciones inextinguibles. Pero además esta vez ha competido con ETA en la estrategia de las advertencias. El presidente de Araba Buru Batzar —la dirección del partido en Álava—, Iñaki Gerenabarrena, ha expresado con claridad y rotundidad la posición nacionalista. En Vitoria ha dicho: “No nos vale sólo tener reconocido el derecho a decidir; en veinte años tenemos que tener un país independiente”.

ETA dirá o habrá dicho seguramente “largo me lo fiáis”. En la mentalidad y en los objetivos de la banda no entra un plazo tan dilatado. Gerenabarrena, en el tradicional acto político ante las juventudes del PNV, ha reivindicado para el nacionalismo sabiniano el gran protagonismo de la conquista final. Ha manifestado que “el Estado español” estaba hasta hace poco “ligeramente preocupado”, pero esa actitud ha cambiado porque “cuando —los españoles— están verdaderamente preocupados es desde que un señor, desde la tribuna del Parlamento vasco, y sin pegar un solo tiro, reivindicó el derecho a decidir del pueblo vasco”. Ese señor aludido se llamaba Ibarretxe, y la reivindicación va contenida en la propuesta de Nuevo Estatuto que el lehendakari ya planteó en su día.

Por ahora, el ritmo no es tan veloz como el citado orador desearía porque, según manifestó, “nuestro proyecto político está trampeado por las leyes españolas desde hace doscientos años”. ¿Cómo? Según él, con el planteamiento de que “lo que decidamos aquí los vascos tiene que pasar por el Congreso de los Diputados”, de manera que “dos millones de vascos pintamos muy poco contra cuarenta millones de españoles”.

Claro, sobre todo si además un referéndum ad hoc hace votar a unos y otros conjuntamente.

ETA, a las puertas de sentarse a negociar con Zapatero, incita en su página web al tiro en la nuca
Federico Quevedo El Confidencial 26 Septiembre 2006

En las praderas de Oiartzun, el collado de Aritxulegi se convertía en el escenario para el homenaje al soldado vasco. Figura etérea la del gudari, porque realmente nunca un vasco ha muerto defendiendo ni su independencia ni su libertad, y los que lo han hecho ha sido cobardemente, huyendo de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Los gudaris matan por la espalda y aparecen en público encapuchados y empuñando armas, como ocurrió, en efecto, el sábado en Oiartzun, donde tres canallas dispararon al aire siete tiros, uno por cada provincia de lo que ellos llaman Euskal Herría, e hicieron un juramento de continuar la lucha armada hasta conseguir la independencia y el socialismo. Importante mensaje de la pandilla de canallas al Gobierno débil y acosado de Rodríguez Zapatero en respuesta al que le ha venido dando el Gobierno a ETA: matar puede llegar a ser rentable.

Lo cierto es que si en todo este tiempo, durante lo que el Ejecutivo ha venido llamando, falsamente, equivocadamente, manipuladoramente, ‘proceso de paz’, hemos tenido muchas dudas sobre la verdadera voluntad de la pandilla de canallas, ahora ya no nos queda ninguna. Fíjense: incluso en el caso de que el Gobierno cediera al cien por cien al chantaje, tampoco entonces ETA dejaría las armas hasta conseguir el máximo de sus aspiraciones, es decir, una Euskal Herría –Navarra incluida- independiente y socialista –tome nota el PNV, que con ellos va este asunto también-. Nunca ha tenido ETA voluntad de dejar las armas. Desde los primeros días del alto el fuego-trampa vengo siguiendo las evoluciones de una web que recoge el pensamiento y la acción de los canallas. Pues bien, desde el domingo pasado preside la página la imagen en movimiento de un encapuchado empuñando un arma... primero de perfil se ve su mano cargando el rifle, luego de frente, apoyada la culata en el hombro, dispara a matar.

Solo se ven sus ojos, los ojos de un asesino despiadado y cruel, el mismo asesino que mató a Miguel Ángel Blanco y a tantas y tantas víctimas del odio y la sinrazón. Es la imagen cobarde y vil del gudari. “¡Euskal Herria ala hil!” –“¡Euskal Herria o muerte!”-, reza el encabezamiento de la página. Debajo el logotipo de ETA, y al lado la foto infame de los tres canallas en el homenaje de Aritxulegi. Luego el texto, en castellano y en euskera, de su chantaje, y bajo la proclama de una Euskal Herria independiente y socialista, un lema adornado por la imagen de un trébol y un águila: “Gerturik daukagu odola bere alde emateko!” –“¡Tenemos la sangre preparada para darla por ella!”-. Y después las razones de su lucha: rechazo de la Constitución, rechazo de la Monarquía, Euskal Herría es una nación oprimida, lucha por una Euskal Herría independiente y la revolución: “Tiemblen, si quieren, las clases gobernantes, ante la perspectiva de una revolución comunista”, reza el manifiesto de una ETA que se rebautiza a sí misma como Euskal Herría Ta Askatasuna.

Después, una sarta de mentiras sobre si los europeos proceden de los vascos, o sobre la pertenencia de Navarra a las siete provincias de Euskal Herría. Videos en los que se puede ver a Hitler y a Franco, y un mensaje al Gobierno de Zapatero: “¿Estará el Gobierno del Estado español asesinando lentamente a Iñaki de Juana y con él al proceso de paz?”, tras el que hacen un llamamiento para salvar la vida del sanguinario asesino al que califican de “preso político”. ¿Qué porqué les cuento todo esto? Por indignación. Estamos asistiendo, no se si al fin de lo que el Gobierno llama ‘proceso de paz’, o al principio de la claudicación definitiva. No puedo comprender como el pasado sábado se celebró ese homenaje, anunciado a diestro y siniestro por todo el País Vasco durante toda la semana anterior, sin que el Estado de Derecho actuara en consecuencia.

Lo peor de este proceso de humillación colectiva no es solo constatar que Rodríguez es capaz de vendernos a todos por el plato de lentejas del alto el fuego, sino comprobar como toda la cadena de respeto a la legalidad ha fallado, un eslabón detrás de otro, provocando una sensación angustiosa de indefensión e inseguridad jurídica impropios de una democracia asentada y un Estado de Derecho firme. Es tal el grado de enfermedad que está alcanzando el sistema por culpa de este presidente, que o se le pone remedio pronto o cuando queramos darnos cuenta la democracia habrá desaparecido definitivamente ahogada en un asifixiante proceso de chavización del poder. A punto de su retiro definitivo de la actividad pública, el ex presidente Adolfo Suárez –que ayer cumplía 74 años-, tuvo tiempo todavía para reclamar un comportamiento moral en los gobernantes y rechazar el realismo como guía de la acción política, así como a aquellos políticos que, llevados por este realismo, “pretenden colocar la política más allá del bien y del mal”. La viva imagen de Zapatero.

En las praderas de Oiartzun se reunieron unos cuantos centenares de amigos de la muerte para homenajear a los asesinos, y el Estado de Derecho se lo permitió. Popper decía que la democracia es el “nombre tradicional que damos a una Constitución que debe impedir una dictadura”. Nosotros tenemos una Constitución, la misma que Rodríguez quiere cambiar por la vía de los hechos consumados -el Estatuto Catalán y la negociación con ETA- para convertirla en ‘su’ Constitución. Y eso implica bajarnos los pantalones ante la chulería etarra, ante el modo en que se han envalentonado, ante la manera en que los amigos de la pandilla de canallas han vuelto a ocupar las calles del País Vasco, a quemar cajeros y autobuses, a atemorizar a los ciudadanos que no piensan como ellos... son hijos de la ira fascista y neonazi que alumbró Sabino Arana, mezclada con el odio comunista hacia la democracia liberal. Y si no aceptamos que esto es así, nunca entenderemos aquella frase que Unamuno dirigió a Millán Astray y su grito de “¡viva la muerte!”, pero que bien podría servir para dedicársela a la pandilla de canallas: “Un enfermo que carezca de la grandeza intelectual de Cervantes busca habitualmente su alivio en las mutilaciones que puede practicar a su alrededor”.

Las gentes de paz del País Vasco están hoy un poco más sumidas en el miedo y son un poco menos libres de lo que ya lo eran. Rodríguez despertó a la bestia el día que les dijo que con él obtendrían lo que quisieran a cambio de un alto el fuego que se ha demostrado falso y mentiroso, y hoy las calles de Euskadi vuelven a ser territorio sin ley. Pronto empezará la cacería, las dianas, la amenaza... la muerte. Y Rodríguez será responsable de haber avivado los rescoldos de la ignominia nacionalista hasta levantar de nuevo el fuego de su sinrazón y su odio. ETA quiere volver a matar, lo está deseando, y buscará cualquier excusa para hacerlo. El gudari cobarde que empuña el arma en la página web de la pandilla de canallas quiere cobrarse una nueva pieza en nombre de nuestra libertad. Por eso, aunque algunos –muchos- veníamos denunciando la mentira de esta negociación que traía compromisos pactados de antemano, hoy, ayer, mañana... son días para la tristeza y el pesimismo, pero también para reafirmarse en la lucha cívica que en el País Vasco llevan a cabo gentes como María San Gil, Rosa Díez, Nicolás Redondo, Gotzone Mora... ellos si que son verdaderos gudaris de la libertad.

El verdadero extremismo
Por EDURNE URIARTE ABC 26 Septiembre 2006

Cuando expire el ultimátum de ETA, a mediados de octubre, sólo pueden pasar dos cosas: que el Gobierno complete su estrategia de cesión y forme la mesa de partidos o que ETA rompa la tregua. Pero lo que no va a ocurrir es eso con lo que el Gobierno ha manipulado a la opinión pública desde hace meses, la rendición de ETA a cambio de medidas de alivio para sus presos. Sin precio político, que es la falsedad con la que Zapatero ha sostenido la legitimidad de su proceso de negociación. La declaración etarra del sábado es la enésima confirmación de esa falsedad.

Que al final sea ETA la que pueda romper sólo significa que su precio político es mucho mayor que el esperado por el Gobierno. O pagadero en un plazo bastante menor del calculado, tan inmediato que hace imposible el mantenimiento de la manipulación. Pero no que esta negociación no haya estado montada desde el principio sobre un precio político, el de las dos mesas, una oferta que el Gobierno aún mantiene en pie a pesar de la reiteración del chantaje violento de los etarras. Y rompa quien rompa la negociación, la consecuencia de los pasos dados hasta ahora por el Gobierno no es que volvamos al punto de partida del proceso, como escribía ayer Carlos Martínez Gorriarán. El problema es mucho peor y es que ya hemos retrocedido varios años en la lucha antiterrorista.

Y no me refiero a la eficacia policial que no ha hecho más que mejorar. Me refiero a un instrumento al menos igual de importante para combatir el terrorismo que es el consenso ideológico y social en torno a la consideración del terrorismo como una actividad criminal rechazable sin matices y sin «causas» con el que no cabe ningún tipo de negociación. España tardó más de veinte años en construirlo, al menos hasta mediados de los noventa, tal era la fuerza de la legitimidad antifranquista con la que ETA pervivió en la democracia.

Eso es lo que Zapatero ha erosionado gravemente con su conversión de la lucha antiterrorista en un «proceso de paz». Y no estamos ante errores de cálculo de un Gobierno pragmático sino ante las consecuencias de la imposición de los postulados de la extrema izquierda en el tratamiento del terrorismo. Es irónico que Zapatero se dedique ahora a la denuncia de la extrema derecha cuando la única política extremista, pero de extrema izquierda, que el estado ha articulado en España es este «proceso de paz» que él ha diseñado y llevado adelante en sus fases iniciales. Hay meros ignorantes y frívolos que le han acompañado en esta operación, gentes desconocedoras de la dinámica terrorista o de la política vasca. Pero la inspiración política que ha metido a las instituciones políticas de nuestro país en este lamentable tira y afloja con los terroristas es de sustancia profundamente ideológica. De un extremismo de izquierdas que es el único realmente amenazador por el momento en España. Está en el propio gobierno, toma decisiones y se disfraza de pragmático y de pacifista.

País Vasco
El Festival se retrata con las Rosas
Cristina Losada Libertad Digital 26 Septiembre 2006

Antonio Aguirre, socialista expedientado por su partido por no doblegarse al entreguismo ante ETA decretado por la dirección, lo recordaba en junio en una conferencia del Foro Ermua. El grupo de actrices que bajo el nombre de Rosas Blancas por la Paz había premiado a "los apologistas del terrorismo" no solamente no había condenado nunca a la banda asesina: es que, mientras participaban en una edición del Festival de Cine de San Sebastián, no habían sido siquiera capaces "de parar un solo minuto el día que ETA asesinó, a escasos kilómetros del Hotel María Cristina, a un ciudadano vasco". Ni ellas ni nadie del Festival. Si algo lo había distinguido hasta ahora era su indiferencia hacia los crímenes que ocurrían delante de sus maquilladas narices.

Nunca ha dado el Festival donostiarra cancha ni concha a las víctimas de ETA. Jamás quiso comprometerse con la lucha por la libertad que han librado miles de ciudadanos vascos plantando cara al terror y al totalitarismo nacionalista. Ha preferido ser, durante todos estos años, el escaparate de lujo de un régimen que condenaba a los disidentes al ostracismo y a la indefensión. Pero, por si quedaran dudas acerca del sentido de su largo silencio, las ha despejado al romperlo en esta 54 edición. Acaba de dar voz, podio y realce a las actrices de las Rosas y a sus parásitos políticos. No podían haber encontrado, para rebrotar, un terreno más propicio.

Ni un momento más inoportuno. Aún debían de sonar los ecos de los tiros al aire disparados por los terroristas para firmar su declaración de intenciones –la de siempre– cuando se pusieron bajo los focos Pilar Bardem, la abogada de los etarras y las socialistas que traicionan a sus propios muertos. No salió de sus bocas, aunque fuera sólo por guardar las formas, que la banda terrorista debe desaparecer. Tampoco se pronunciaron contra la renovada espiral de violencia callejera, cartas de extorsión, coacciones y amenazas. Y es que lo suyo, y lo del Festival que las ha acogido amablemente, al contrario que a las víctimas, no es condenar a la ETA sino a aquellos que no respaldan el "proceso de paz".
Este ramillete de actrices ha usurpado el emblema de unos valerosos resistentes contra el nazismo en los años 40 para ponerse del lado de quienes en la España actual, y en la Europa de ahora mismo, con más empeño reproducen las prácticas asesinas, matoniles e intimidatorias de las bandas hitlerianas. Nada han aprendido de la historia, si es que la conocen. Unos años antes de que el grupo Weisse Rose fuera liquidado por los nazis, muchos europeos se dejaban hipnotizar por discursos presididos, como los de estas Rosas, por la palabra paz. Entonces, igual que hacen ahora nuestras Rosas, los pactistas pedían diálogo, tender puentes, abandonar la intransigencia. Entonces, como ahora, a quienes se oponían, se los tachaba de fanáticos. Los miembros de Weisse Rose lograron lanzar seis manifiestos antes de caer. En ellos urgían a los alemanes a despertar de "su embotado y estúpido sueño". Estas Rosas, que no clavan sus espinas en los verdugos, sino en las víctimas, extienden en cambio el opio de la falsa paz.

El terror invisible
Raúl González Zorrilla Periodista Digital 26 Septiembre 2006

El Gobierno vasco, según ha expresado su portavoz, Miren Azkarate, no tiene ninguna opinión sobre el hecho de que el pasado fin de semana tres miembros de la banda terrorista ETA hayan leído públicamente un comunicado de la organización criminal armados con fusiles. Para el Gobierno vasco liderado por el lehendakari Juan José Ibarretxe, las actuaciones relacionadas con el terrorismo callejero “pertenecen al pasado” y, por ello, el Ejecutivo autónomo “no dedica tiempo a hacer valoraciones y a debatir” sobre este tipo de sucesos.

Así que, ya ven, han sido los tiempos pretéritos quienes esta misma noche han colocado un artefacto explosivo en la sede del PSE en Iruña de Oca, el ayer es el responsable de la quema de varios autobuses urbanos en diferentes localidades de Euskadi y, por supuesto, es cosa de la antigüedad más retrógrada que durante las últimas semanas se hayan cometido en las calles vascas casi medio centenar de delitos directamente relacionados con el terrorismo callejero.

Desde haces tres décadas, este ha sido el comportamiento común del nacionalismo vasco con respecto al terrorismo de ETA: mirar hacia otro lado, minimizar el drama, obviar a las víctimas, olvidar la tragedia. De hecho, el PNV, y las instituciones que controla, han sido tan hábiles en esta táctica de dotar de invisibilidad al horror que, a lo largo de las 37 páginas que tiene el Plan Ibarretxe, el mismo que ahora los nacionalistas están intentando desempolvar con tanto empeño, no se cita en ninguna ocasión palabras como ETA o terrorismo, dibujándose, de esta forma, una realidad amañada en la que los atentados mortales, la violencia, las amenazas, los chantajes y las extorsiones no existen, sencillamente, porque no se nombran, porque no se pronuncian, porque no se leen.

Al calor de esta obsesión nacionalista por transitar de puntillas y despectivamente por el pasado ha hecho su aparición una nueva generación de vascos que, nacida alrededor del mayo francés y paralelamente al surgimiento de la banda terrorista ETA, está comenzando ahora a tomar un protagonismo importante en la política, la sociedad, la economía y la cultura del país. Esta generación recién estrenada en las lides gobernantes y en los órganos de poder, hija adelantada de un posmodernismo ambiental que vive el tiempo como simultaneidad y no como sucesividad, ha crecido socialmente en una actualidad perpetua en la que no hay espacio para el distanciamiento reflexivo, para la comprensión del desarrollo causal de los acontecimientos o para extraer debidamente las pertinentes enseñanzas del pasado. De este modo, para los hombres y mujeres de Euskadi que alcanzaron la madurez y una aceptable posición social paralelamente a la firma del ultranacionalista Pacto de Lizarra o del no menos ultranacionalista “Nuevo Estatuto Político para la Comunidad de Euskadi” (Plan Ibarretxe), estos documentos se han constituido como la gran referencia histórica sobre la que se ha levantado y solidificado su visión del país.

Al perder todo tipo de conexión con el pretérito, y lo que es peor, al demostrar un absoluto desinterés por lo transcurrido en el pasado, los vascos, y sobre todo los vascos más jóvenes, han magnifican patéticamente el “alto el fuego permanente de ETA” y, paralelamente, olvidan, bien alentados por el Gobierno, las instituciones y los partidos políticos nacionalistas, todo el dolor, la violencia y las muchas atrocidades provocadas por la banda criminal. Al mismo tiempo, desdeñan los recuerdos colectivos existentes tras lustros de convivir íntimamente con la violencia más impía y menosprecian hasta la náusea el cúmulo de sufrimiento atesorado por tantas personas como han visto que su tierra se colapsaba un poco más después de cada asesinato.

Y es que, como señala lúcidamente el escritor Alvin Toffler, el concepto de “amnesia generacional”, tan propio de la era del vacío, es importante “para comprender las visiones conflictivas del mundo y los insólitos derroteros políticos que están adoptando algunos integrantes de las nuevas generaciones que, en estos momentos, están alcanzando posiciones de poder”.

Torpezas gubernamentales

Manuel Molares do Val Periodista Digital 26 Septiembre 2006

El Partido Popular y el diario El Mundo han conseguido que buena parte de la opinión pública dude de la honorabilidad gubernamental en la investigación del 11M, que produjo 191 muertos y 1.500 heridos.

Que un jefe policial censurara en un informe la alusión a que un islamista del 11M manejaba ácido bórico, igual que lo habían hecho antes unos militantes de ETA, deja ya una duda permanente sobre si ETA participó o no en la masacre.

Con la ocultación quizás se pretendía evitar que el juez del caso, al que El Mundo califican de poco diligente, se distrajera con un dato innecesario y sin importancia.

Pero quienes creen en la relación de ETA con los islamistas salen fortalecidos. Perciben que la ocultación demuestra que pueden esconderse otros informes sobre ETA que pondrían en peligro las negociaciones con la banda.

Y El Mundo, que consiguió la exclusiva periodística del informe censurado, recuerda similar situación cuando descubrió en solitario, contra los demás periódicos nacionales, los entresijos del caso GAL.

El Gobierno afirma que los islamistas empleaban el producto, de venta libre, como insecticida contra las cucarachas. Aunque también es un conservante y antiséptico, y hasta hace poco se usaba para mantener frescos mariscos y carnes.

Pero hay algo alarmante: el ministro del Interior no mencionó, quizás intencionadamente, que el ácido bórico se maneja en pirotecnia para evitar reacciones entre nitratos y el aluminio, y como retardador de llamaradas. Es decir, en explosivos.

Un producto aparentemente inocuo que puede ayudar en los atentados. Caso que recuerda al de otros islamistas que el PSOE utilizó para atacar a Aznar, que había ordenado detenerlos. Los socialistas le llamaron al grupo jocosamente Comando Dixán, porque almacenaban detergentes que parecían inofensivos. Resultaron nitratos para hacer terribles bombas.

Verdadera o falsa la cooperación de ETA con los islamistas, la torpeza de un jefe policial y de las explicaciones gubernamentales dejan ya sospechas imborrables, aunque nunca existiera esa relación.

La sátira
Romance del llanto de don Josep
Fray Josepho Libertad Digital 26 Septiembre 2006

“ Llora que llora que llora, / llora que llora Piqué, / cuando mira a Albert Rivera / desnudito en el cartel, / con ese cuerpo serrano / de primoroso doncel, / que va a captar muchos votos / de la gente del PP ”

Llora que llora que llora, / llora que te lloraré; / miles de lágrimas húmedas / echa don Josep Piqué, / porque los nacionalistas / ya no se no se juntan con él.

Llora que llora que llora, / llora que te lloraré; / por más centrista que pinte, / es que no hay nada que hacer. / Le cierra Artur Mas la puerta / de una manera cruel, / y Jordi Pujol le dice / que, antes que con el PP, / firma un pacto en el infierno / con el mismo Lucifer.

Llora que llora que llora, / llora que te lloraré; / sigue haciendo penitencia / el pobrecito Josep, / y va pidiendo perdones / y disculpas por doquier. / Perdón por nacer, primero; / perdón por vivir, después; / perdón por ser de derechas; / por ser español, también; / y por ser, para más inri, / militante del PP. / Y hasta perdón porque pisan / suelo catalán sus pies.

Pero por muchos perdones / que pide Josep Piqué, / ni en Unión ni en Convergencia / quieren saber nada de él. / Y mira que lo ha intentado / el bueno de don Josep, / y que ha pagado el peaje / de mostrar desinterés / y calculada distancia / con las tesis del PP. / Y que sobre el 11-M / no quiere nada saber / y dice que los culpables / murieron en Leganés. / Y que dice que el pasado / es un terrible corsé, / y que hay que hablar del futuro, / y de que te rondaré. / Y de Acebes y de Zaplana, / raja un poquito también, / como marcando distancias / (igual que el diario ABC).

Pero pese a sus esfuerzos / de besar manos y pies, / y hasta incluso a algún trasero / sus ósculos prometer, / llora que llora que llora, / llora que llora Piqué, / porque los nacionalistas / no quieren nada con él. / Y ni con Montse Nebrera / (que es atractiva mujer, / mucho mejor, por ser justos, / que ese pelma de Vendrell) / cogidita de su brazo, / lo dejan a don Josep / entrar en el Monte Olimpo / del nacionalismo-bien. / Ya no le vale de nada / ser centrista y ser burgués; / ni en Madrit haber tenido / dos ministerios o tres; / ni hablar catalán en casa; / ni hablar, si se encarta, inglés; / ni chamullar, si es preciso, / su poquito de francés; / ni acudir a ver al Barça / como todo buen culé; / porque nada, no hay manera: / no lo quieren acoger, / y en Unión y en Convergencia / lo mandan a que le den.

Llora que llora que llora, / llora que llora Piqué, / cuando mira a Albert Rivera / desnudito en el cartel, / con ese cuerpo serrano / de primoroso doncel, / que va a captar muchos votos / de la gente del PP, / que, como Alejo no vuelva, / va a mandar a don Josep / a esparragar finamente / por el agro ampurdanés.
Llora que llora que llora, / llora que llora Piqué, / porque nadie le promete / un cachito de poder, / un despacho con moqueta / y un coche con su chofer / y con la cuatribarrada / puesta así un poquito al bies... / ¡Si él es tan respetuoso / que está dispuesto a acceder / incluso, si es necesario, / como catalán de bien, / a unirse al selecto grupo / que gestiona el tres per cent!

La tregua de ETA (y 3) Frenazo en seco y cierre de filas
Por JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS ABC 26 Septiembre 2006

... El paso subsiguiente y esencial consistiría en retirar del horizonte de ETA, Batasuna y del nacionalismo en general cualquier expectativa de soberanismo, autodeterminación o territorialidad...

¿CÓMO se puede evitar que este mal llamado proceso de paz -en la práctica ya difunto- discurra como un mecanismo de privación de cualquier expectativa negociadora con la banda terrorista? Sin duda con una drástica reducción de las contradicciones del sistema político español mediante una renovación del entendimiento entre los dos grandes partidos nacionales. La batalla por el poder está planteada en unos términos que no permiten demasiado resquicio a la esperanza. El cambio generacional en el PSOE y las estrategias cruzadas en el PP auguran un enconamiento que no deje hueco para establecer un marco determinado para la esgrima política que salvaguarde, sin embargo, los consensos básicos. En este sentido, las declaraciones de los personajes socialistas y populares protagonistas de la transición son elocuentes. Un Manuel Fraga o un Rodríguez Ibarra -ambos recientemente entrevistados en este periódico- son capaces de un ejercicio de responsabilidad que sus sucesores ni siquiera han intentado. ¿Por qué no reflexionan las nuevas generaciones socialistas?

Pero en la actual situación del «proceso» -signado por unas exigencia exorbitantes de ETA y su entorno- la única alternativa posible consiste en frenar en seco cualquier «paso», cualquier concesión, si previamente no se producen esas muestras inequívocas de abandonar la violencia que todos los partidos exigieron en 1988 para alcanzar una solución dialogada cuyo contenido sería, exclusivamente, graciable, esto es, la definición de un ejercicio de generosidad atenida a la ley. Hasta ahí se puede llegar, pero ni un milímetro más. El Gobierno nos aseguró que esta tregua no era compatible ni con el terrorismo callejero ni con el chantaje. Y sin embargo, se están produciendo de modo grave y constante ambas expresiones delictivas que no por supuestamente «coyunturales», según un diagnóstico inadmisible del secretario de Organización del PSOE, resultan veniales o banales. Si Rodríguez Zapatero es coherente con su último discurso en Cataluña -el domingo pasado- debe regresarse a una exigencia berroqueña hacia los comportamientos criminales de la banda.

Los ya seis comunicados de ETA -desde el mes de marzo, incluido los dos primeros- declarando el «alto el fuego», demuestran que la banda sigue utilizando un lenguaje que remite al regreso del terrorismo y la coacción, del chantaje y de la imposición. No son aceptables. Sobre esos términos, la operación de interlocución no es posible. Hay que detenerla de forma inmediata, sin buscar recovecos a una situación que es transparente en cuanto a las intenciones de los terroristas. Es quizás en este frenazo al «proceso» en el que el Partido Popular debe colaborar abiertamente. Si el Gobierno asume que se ha precipitado y, especialmente, que su «verificación» -la fáctica y la volitiva, lo que hace ETA y lo que piensa ETA- es abiertamente negativa -y lo es con un obviedad cegadora-, la oposición debería colaborar con el Ejecutivo en un cierre de filas completo y sin fisuras.

El paso subsiguiente y sustancial consistiría en retirar del horizonte de ETA, de Batasuna y del nacionalismo en general, también del llamado democrático que suele comportarse con un feroz radicalismo, cualquier expectativa de soberanismo, autodeterminación o territorialidad y para ello puede que haga falta una reformulación constitucional en un sentido por completo inverso al que la izquierda gobernante y sus socios plantean.

Si la Constitución española actual permite -y los órganos políticos, de garantías constitucionales y los judiciales no pueden evitarlo-, que existan dudas que provoquen portillas en el sistema por las que pueda colarse la dilución de la nación española y el modelo de Estado unitario autonómico que consagra, será preciso una operación constituyente que revise y contraste la Carta Magna de 1978. La interpretación laxa de la Constitución es fruto de su origen transaccional, pero superado el tiempo inicial de la democracia española -más de un cuarto de siglo- es hora de consolidar los pilares del sistema para evitar su autodestruccción mediante una caprichosa hermenéutica que siempre conduce a fortalecer la parte en detrimento del todo.

Estoy, efectivamente, propugnando una reforma constitucional que reintegre al Estado su carácter pleno; que establezca interdicciones insuperables a la mutación tramposa del concepto de autonomía hacia el de cosoberanía; que impida de forma directa la creación de estatutos de ciudadanía diferentes por vía autonómica; que incorpore con carácter definitivo el número y denominación de comunidades autónomas; que establezca medidas rotundas para mantener la unicidad del poder judicial; que exija de manera concreta y detallada las formas de solidaridad interterritorial y que establezca las condiciones que definen a los partidos democráticos de los que no lo son para que no haya intrusos que revienten el sistema desde dentro, y que, además, tendría que establecer nuevos mecanismos en el modelo electoral para primar, en las elecciones a las Cámaras estatales, a las formaciones de ámbito nacional. Señalar determinados porcentajes -el cinco por ciento de los votos del conjunto del censo, por ejemplo- para acceder al Congreso corregiría un sistema proporcional que otorga parcelas desproporcionadas de poder a los pequeños partidos y no permite que los grandes -PP y PSOE- se comporten como organizaciones de carácter nacional.

Esta reforma constitucional debería conformar un Estado, una nación y una ciudadanía, no susceptibles de someterse a interpretación extensiva o restrictiva; retiraría cualquier expectativa de secesionismo abierto o encubierto a los nacionalistas y haría decaer, por lo tanto, las estratagemas de ETA y su entorno para el logro de sus propósitos.

Porque la banda terrorista en este tremendo proceso de supuesta paz lo que busca es perpetuarse y hacerlo sobre un reconocimiento moral, no sólo político. Al alcanzar la condición de interlocutor y canalizar su discurso político a través de los circuitos del propio sistema, los terroristas están, no sólo asegurándose el futuro, sino legitimando su pasado. Este y no otro es el quid de la cuestión. Están en un proceso de rehabilitación ética, vistiendo el crimen con el ropaje del propósito político, adulterando la historia para que la historia no les juzgue, intentando la respetabilidad que otorga el diálogo con las instituciones y reclamando su parte en este festín absurdo en el que se desmantela un Estado -el español- que se fundó sobre una nación plural, el olvido consciente del pasado, el afán de futuro y el amor a la libertad. Y esto es lo que están en juego: el Estado, la nación y la ciudadanía.

La gran partida que plantea ETA, como expresión paroxística del nacionalismo, es el desguace de los contenidos jurídicos y políticos de esos tres conceptos en los que se asienta la libertad y la democracia. Pactar con el Estado es para ETA migrar de su actual condición criminal a otra naturaleza, la de organización política;partir la nación -mediante una declaración jurídica de reconocimiento de la nación vasca- supondría abatir la pieza después de cuarenta años de cacería, y fundar una ciudadanía vasca sería tanto como entroncar con el misticismo sabiniano y alcanzar la condición de legataria de la utopía nacionalista.

Por todo eso, este proceso sólo puede ser una verdadera oportunidad para la libertad, y consecuentemente, para la paz, si se resiste, desde el Estado, la arremetida contra su legitimidad que ETA y su entorno están intentando como un estertor agónico, como una convulsión terminal. Y si hemos llegado hasta aquí resistiendo ¿qué razón hay para el desistimiento cuando en el horizonte se perfila la esperanza de una victoria moral, política y ciudadana?
Director de ABC

ESPAÑA Y LIBERTAD PIDE INHIBICIÓN DE BASTASAR GARZÓN
Nota de prensa España y Libertad  26 Septiembre 2006

Recordemos que en su día España y Libertad presentó una queja ante el Consejo General del Poder Judicial contra Garzón para que se le abriera expediente disciplinario por considerar que sus decisiones sobre la autorización de la celebración de concentraciones presuntamente convocadas por Batasuna estaban basadas en criterios de oportunidad política y no en estrictas razones jurídicas. Por ello mismo España y Libertad considera que es posible que los hechos denunciados no se examinen con la debida imparcialidad.

Madrid, 26 de septiembre de 2006.- España y Libertad interpuso denuncia ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional contra D. Francisco Ramírez, jefe del Servicio Central de Análisis Científico de la Policía Científica D. Ángel Santano, comisario jefe de la Policía Científica, D. José Andradas Heranz, jefe de la Unidad Central de Analítica de la Policía Científica y D. Telesforo Rubio, comisario jefe de la Comisaría General de Información, al objeto de que el Ministerio Público tomase las medidas pertinentes para evitar que en el sumario donde se aportaron los documentos presuntamente falsificados surtiesen efecto, así como para que se investigasen los hechos por dicha fiscalia y posteriormente instase ante el juzgado competente diligencias contra los autores.

La Fiscalia de la Audiencia Nacional ha judicializado la investigación remitiendo la causa al Juzgado Central de Instrucción nº 5 de la Audiencia Nacional , cuyo titular es Garzón. Sin embargo los hechos denunciados no van a ser investigados de forma independiente, sino que el juez Garzón ha abierto una pieza separada en el Sumario 9/03, lo que supone una investigación secundaria que podría acabar en la apertura de otras diligencias previas contra los denunciados o en un archivo por no considerar relevantes para la investigación las divergencias entre el informe original y el presentado ante el juzgado.

Recordemos que en su día España y Libertad presentó una queja ante el Consejo General del Poder Judicial contra Garzón para que se le abriera expediente disciplinario por considerar que sus decisiones sobre la autorización de la celebración de concentraciones presuntamente convocadas por Batasuna estaban basadas en criterios de oportunidad política y no en estrictas razones jurídicas. Por ello mismo España y Libertad considera que es posible que los hechos denunciados no se examinen con la debida imparcialidad.

Siendo imprescindible llegar al fondo del asunto, España y Libertad ha querido prevenir que se de carpetazo al asunto y ha planteado una cuestión de competencia para que sean los juzgados de instrucción de Plaza de Casilla quienes se encarguen de esclarecer, con una investigación principal y autónoma, si los hechos son constitutivos de delito.

España y Libertad quiere también puntualizar que la medida adoptada no trata de buscar un juez más favorable, sino que se basa en buscar un proceso con todas las garantías legales, ya que los delitos denunciados de falsedad en documento oficial, infidelidad en la custodia de documentos y falso testimonio de peritos, no son delitos que competa investigar a la Audiencia Nacional, -sin perjuicio del efecto que podrían tener en el sumario del 11-M u otros- sino crímenes para cuya investigación es competente la jurisdicción ordinaria, aunque los mismos sean cometidos por policías, salvo que se considere que se trata de delitos conexos con los delitos de terrorismo que se investigan en el Sumario 9/03 en el que aparece imputado Hasan Haski.

Más información Yolanda Morín, Coordinadora General
902.445.450, GSM: 678 61 61 77
info@e-libertad.es, http://www.e-libertad.es

PIDE QUE SE CLAME POR UNA "INVESTIGACIÓN INDEPENDIENTE" DEL 11-M
Peones Negros se suma a la manifestación de la AVT en Sevilla bajo el lema "Queremos saber la verdad"
La plataforma Peones Negros, surgida del blog de Luis del Pino en Libertad Digital, ha decidido adherirse a la manifestación de la AVT en Sevilla el 1 de octubre. La marcha, a la que el Gobierno ha puesto restricciones, tendrá como lema "Queremos saber la verdad" en relación a los atentados de Madrid, además de exigir el fin de la rendición ante ETA. Peones Negros quiere denunciar con su presencia la "manipulación de datos" sobre la relación de ETA con el 11-M, en relación al informe falsificado que estudia Garzón. La Audiencia, mientras, sostiene que está "acreditado" que estalló goma 2 en los trenes pese a que ningún informe lo recoge en el sumario.
Libertad Digital 26 Septiembre 2006

En un comunicado al que ha tenido acceso Libertad Digital, la plataforma Peones Negros anuncia su adhesión a la manifestación de la AVT en Sevilla porque "el Gobierno está cediendo ante todos los objetivos de la banda terrorista, a pesar de que los actos de violencia callejera, las amenazas y la falta de arrepentimiento ante las víctimas". Según dicen, el Ejecutivo "está ignorando y humillando a las víctimas del terrorismo" y "pisoteando al Estado de Derecho al ceder ante el chantaje" de los terroristas".

Peones Negros también alude "a las inquietantes informaciones publicadas durante los últimos días acerca de la ocultación y manipulación" de datos que vincularían a ETA y el 11-M. Por ello, la plataforma ha pedido que los ciudadanos "clamen más que nunca por una investigación independiente de dicho atentado" y "protesten contra una situación en la que más de 40 millones de españoles nos estamos rindiendo ante un puñado de asesinos".

Además, la plataforma recuerda que, además de esta marcha de la AVT que exige saber la verdad, cada mes Peones Negros convoca en las principales ciudades españolas concentraciones para exigir que se aclaren los puntos negros de la investigación de los atentados, que "ciudadanos de toda condición e ideología" investigan "a través de la red".

Covite considera «triste y repugnante» el acto de las actrices en el Kursaal
B.T. / M.L.G.F. ABC 26 Septiembre 2006

MADRID/BILBAO. La «escena del sillón» protagonizada por las actrices de la plataforma «Rosas blancas por la paz» y las representantes batasunas de «Ahotsak» encabezadas por Jone Goirizelaia aprovechando el «altavoz» internacional del Festival de Cine de San Sebastián ha causado un profundo malestar en el Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite), que ayer difundió un comunicado en el que califica de «triste y repugnante» que las cómicas se reúnan «con quienes reivindican la participación de ETA-Batasuna con total normalidad en la vida política sin llegar a condenar los ataques de terrorismo callejero producidos en la noche anterior ni salir al paso de la aparición pública de tres terroristas armados de ETA en Oyarzun». Asimismo, Covite hace notar que ni a Pilar Bardem ni a sus compañeras en esta iniciativa «recordamos haberlas visto movilizarse contra el terrorismo de ETA».

Manifestación de la AVT
Por otra parte, la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) presentó ayer en Madrid su convocatoria de una nueva manifestación contra la política antiterrorista del Gobierno el próximo domingo 1 de octubre en Sevilla. Los organizadores hicieron patente su deseo de «hacerse oír», después de la polémica por la limitación de decibelios que trata de imponerles el Ayuntamiento de la capital andaluza. El presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, informó de que los lemas de la marcha volverán a ser (como en la última concentración de Madrid) «Rendición en mi nombre no» y «Queremos saber la verdad», referido a la investigación del 11-M. Dijo también Alcaraz que ETA tiene sometida a la democracia española «a libertad vigilada», lo que consideró «motivo sobrado» para volver a salir a la calle. También opinó que el debate sobre la autodeterminación y Navarra es una maniobra de despiste que trata de ocultar que lo que verdaderamente bloquea el proceso es la falta de avances en el acercamiento de presos.

Por otra parte, el portavoz de la Ejecutiva del PNV, Íñigo Urkullu, dijo ayer en Bilbao que no es descartable que ETA o una parte de la banda terrorista «vuelva a matar», posibilidad que, en su opinión, «no acabaría con el denominado «proceso de paz»

Recortes de Prensa   Página Inicial