AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 1 Octubre  2006
Silencio en mi nombre, no
Por ANTONIO BURGOS ABC 1 Octubre 2006

UN cartucho de rabitos de pasas es un explosivo mucho más efectivo que, ¿cómo es, el bórico, el perborato o el permanganato? (Desconfíe de las imitaciones). La memoria es un ejercicio absolutamente revolucionario, dadas las actuales circunstancias de España.

Tomo un cartucho de rabitos de pasas y en este domingo de octubre realizo un ejercicio de memoria en esta nación amnésica. Con un inciso lírico. Sevilla tuvo que ser la que convocara esta manifestación con un recorrido tan poético, por muy malos tiempos que corran para la lírica. Nunca había visto una manifestación por un itinerario poético de versos de Rafael de León. La manifestación va desde San Telmo, donde una dalia cuidaba Sevilla en el Parque de los Montpensier, hasta el Costurero de la Reina, donde la leyenda no daba puntada sin hilos: el pabellón morisco donde María de las Mercedes leía las secretas cartas de amor que le mandaba Alfonso XII, pues son los niños primos hermanos.

En esta ciudad de versos dorados del otoño, recuerdo revolucionariamente que hubo un día en que la gente también se echó a la calle. Para detener a unos asesinos terroristas que acababan de descerrajar cuatro tiros a un médico de Aviación en su consulta privada. La Policía pudo apresarlos. Cuentan que uno de aquellos heroicos gudaris, uno de aquellos abnegados luchadores de... ¡anda ya con el cuento del envergue, Igor Solana, que te jiñaste por las patas abajo!

Sigo recordando. Aquella misma ciudad, con sus democráticas autoridades socialistas a la cabeza, se echó a la calle luego, para expresar su dolor por aquella muerte que los asesinos habían hecho, trayendo el que llamaban «problema vasco» hasta la sombra de la Giralda. La misma sombra de la Giralda que amaneció tan triste cuando a sus pies mismos, una madrugada de sangre, los asesinos de la ETA no tuvieron en cuenta la ordenanza municipal de decibelios y rompieron el silencio de la noche con los tiros que le descerrajaron al concejal Alberto Jiménez Becerril y a su mujer, Ascensión García Ortiz. Y luego, la ciudad entera, con sus democráticas autoridades socialistas a la cabeza, se echó a la calle, en silencio, bajo la lluvia, para expresar su dolor y su condena de la muerte de los inocentes.

Me resisto a creer que aquella ciudad sea esta España de los silencios cobardes, del interesado olvido de las víctimas del terrorismo. Espero que hoy, a mediodía, de la dalia de San Telmo al hilo de plata de la memoria del Costurero de la Reina, se demuestre que aquella España, la de Ermua y de Miguel Ángel Blanco, sigue existiendo. Que todo aquello no quedó en el olvido, ay, qué dos cruces.

Mucho hablar del mal llamado proceso de paz, pero aquí hay otro proceso mucho más claudicante, cobarde y sibilino. Una rendición mucho más ignominiosa y penosa. No es del Estado, es de la sociedad. Es el proceso de silencio. Los niños, los poetas, los locos y los delegados del Gobierno dicen la verdad. Y el jerarca de Sevilla, con los famosos decibelios, ha cantado la gallina acerca de la ruindad de este proceso de silencio. Vosotros, los de entonces, ya no sois los mismos.

Queréis poner sordina al dolor de España. Queréis unas víctimas del terrorismo silenciosas como el anuncio del aparato de aire acondicionado. Los queréis callados. Sin dignidad, sin memoria, con cierre centralizado en las cuatro puertas del dolor.
Sevilla es la ciudad del silencio sonoro. En la Madrugada cofradiera se puede ver la Hermandad del Silencio. En las tardes de abril se puede escuchar la música sin pentagrama del silencio en la plaza de los toros. Experta en silencios, esa ciudad que un día se echó a la calle para detener a unos asesinos, alzará su voz. Contra el proceso de silencio. Rendición en mi nombre, no. Silencio en mi nombre, no.

Las víctimas del terrorismo deben gritar fuerte hoy en Sevilla
Antonio Jiménez elsemanaldigital 1 Octubre 2006

Frente al gesto impasible ante las provocaciones y amenazas etarras, el Gobierno, a través de su "virrey" andaluz, hace todo lo posible por acallar la voz de un todo un colectivo.

1 de octubre de 2006. Mientras los secuaces de los fusileros encapuchados se envalentonan y crecen, Rajoy recrimina a Zapatero su displicencia y firmeza de boquilla. La impresión de que los proetarras se mueven por Oyarzun, Llodio, San Sebastián o Bilbao con impunidad y descaro va en aumento cada día. Gritan, alborotan, amenazan, cortan líneas de metro, queman automóviles o cajeros, y además hacen apología del terrorismo.

Nadie les tose y muchos les temen mientras se concentran en la bilbaína plaza Mollúa o en la del Castillo de Pamplona. Muy al contrario, la Ertzaina escolta con indiferencia sus movimientos no vaya a resultar que algún "españolazo" indignado les reproche la conducta y despierte la ira criminal de la bestia. No, por favor, que nadie les importune; que Pedraz tome nota de las indicaciones de Conde- Pumpido y que en Canillas y Arkaute se siga la consigna: el presidente del Gobierno del Estado Plurinacional ha confesado en el Parlamento Plurinacional que sus expectativas de paz siguen siendo las mismas,- ¿en qué bola "rapeliana" estará mirando?- y por ello no piensa modificar la hoja de ruta del imprevisible proceso, a pesar del incremento de la "kale borroka" y de los desafíos etarras con tiros al aire. Nada de detenciones y mucho menos que se les obstaculice el derecho a manifestarse libremente.

El proceso lo digiere todo, incluso las recomendaciones sectarias y abyectas que el delegado del Gobierno en Andalucía, Juan José Lopez Garzón, hace a la Asociacion de Víctimas del Terrorismo para que pase, casi de puntillas, sin hacer ruido, por Sevilla hoy domingo bajo amenaza de aplicarle un medidor de decibelios. ¡Qué contraste más obsceno entre la impunidad con que se exhiben los verdugos en el norte y el régimen estricto, severo e inflexible que el "virrey" de Zapatero en Andalucía pretende imponer a la manifestación de las victimas en el sur!

Las victimas convocadas por la AVT, cuya memoria incomoda en demasía al "proceso", se han citado en Sevilla y al delegado gubernamental no se le ocurrió mejor idea que intimidarlas con la normativa municipal de ruidos. Si algún colectivo tiene derecho a manifestarse y gritar hasta hacer añicos los medidores de decibelios, es el que agrupa a familias como la del doctor Muñoz Cariñanos o la del matrimonio Jiménez Becerril, asesinados en pleno centro de una Sevilla aliada con la bullanga, la jarana y el botellón. Ya es sintomático y sospechoso que la autoridad pretenda silenciarla, justo, a las 12 del mediodía de hoy domingo 1 de octubre junto al Guadalquivir. Denota lo mucho que la memoria de las victimas les molesta. Pues, aunque sólo sea para protestar a voz en grito contra la arbitraria recomendación, merece la pena acudir a la manifestación.

CONFIANZA EN FUGA
Por ÁLVARO DELGADO GAL ABC 1 Octubre 2006

EL PSOE, en sintonía aparente con las exigencias de HB, ha impulsado la exportación del llamado «proceso de paz» al Parlamento Europeo. Simultáneamente, se ha impedido que varios grupos en que estaban representadas las víctimas del terrorismo fuesen recibidos oficialmente en Estrasburgo. Este agravio comparativo entra en resonancia con otras asimetrías notables. Los fiscales no se movilizan, o lo hacen de muy mala gana, para denunciar manifestaciones inspiradas por ETA. A la vez, se ponen obstáculos mezquinos a las que organiza la AVT. Por supuesto, se trata de hechos diversos, susceptible cada uno de una interpretación aislada. El desplazamiento simbólico del contencioso vasco a Europa, preñado de peligros e intrínsecamente incongruente -ETA, recuérdese, consta en la Unión como organización terrorista-, podría entenderse como un esfuerzo desesperado por retrasar la muerte y pudrición del diálogo iniciado hace... no se conoce con certeza cuándo.

Y la actitud hostil hacia la AVT está seguramente relacionada con el hecho de que la última, en virtud de carambolas varias, ha terminado por defender una causa que también defiende la oposición. Los valedores del presidente señalan que todavía no se ha hecho ninguna concesión irreversible, y añaden que el mal clima generado por la suma de todos estos episodios abriga un carácter, por así decirlo, virtual. Si el PP intrigara menos, y ayudara más, no estaríamos hablando de los aspectos preocupantes del proceso. Estaríamos, más bien, soplando todos juntos a fin de que no se extinguiera la llama de la esperanza.

Resulta sorprendente que los medios afines al Gobierno reprochen al PP su no colaboración en un asunto del que ha sido consciente y sistemáticamente apartado. Un ciudadano ajeno a la política, un adicto platónico a la causa de los intereses generales, podría sostener que el deber patriótico de un partido consiste en sacrificarse por un bien superior, aunque se le haya tratado a puntapiés. El que da los puntapiés carece, sin embargo, de autoridad moral para lamentar que el otro se duela y responda en términos similares. En política, es inexcusable el principio de responsabilidad: cuando los excesos o descomedimientos de usted provocan efectos ingratos, la cuestión urgente, desde el punto de vista que a usted le concierne, es su propia torpeza. Lo que procede, por tanto, es hacer autocrítica y dejarse de historias. Agrego que el PP acierta al no apoyar al Gobierno. Como de costumbre, no consigue explicarse bien o elegir las palabras más oportunas. Pero éste es un negociado distinto.

Vayamos a lo realmente importante... desde el punto de vista de lo que ya ha ocurrido. O sea, de lo que no tiene enmienda. Los valedores de Zapatero afirman, según comenté líneas atrás, que el presidente no ha hecho aún concesiones materiales irreversibles. De acuerdo. Ni ha roto formalmente la Constitución, ni ha pegado a Navarra con cola a las tres provincias vascas. Pero de un presidente no esperamos sólo que no infrinja la ley de modo expreso. Esperamos mucho más: a saber, que se comporte de forma comprensible, y que no inicie movimientos que afectan a la estructura del Estado sin contar con una mayoría política y social abrumadora. Los dos requisitos, distinguibles en teoría, se confunden en la práctica. Es difícil que la oposición y el cuerpo ciudadano que ella representa se desmarquen ante argumentos potentes y fines concebidos con claridad. O no es fácil, por expresar lo mismo cambiando el orden de los factores, que los fines no terminen por ser diáfanos si antes se discuten honradamente con la oposición. Zapatero se ha conducido justo al revés: ha eludido explicaciones elementales, y ha substituido la política del consenso por acciones espasmódicas y furtivas. Ha sido inaudito, por ejemplo, que substituyera el debate parlamentario por una declaración a la prensa improvisada en un rincón del Congreso; es rigurosamente increíble que haya negado contactos que sus subordinados admiten y que los Servicios de Información confirman; y suscita recelos racionales y perfectamente legítimos que, mimetizando el discurso de ETA, hable del derecho de los vascos a decidir su futuro político.

El resultado de este comportamiento irregular es una erosión gravísima de la estructura democrática. La democracia, lo mismo que el valor del dinero, se basa en la confianza. Sin una confianza mínima, y compatible, de suyo va, con el enfrentamiento de los partidos sobre cuestiones varias, las instituciones se encasquillan y dejan de funcionar. Conocíamos de qué iba el asunto cuando emisarios del Gobierno se entrevistaron en Argel con ETA. El asunto era la entrega de las armas. Conocíamos de qué iba el asunto cuando emisarios del Gobierno se entrevistaron con los terroristas en Zürich. El asunto consistió, otra vez, en la entrega de las armas. Pero no sabemos ahora qué pasa, ni el Gobierno nos ayuda a resolver nuestras dudas. Al alegato de que pecamos de poco magnánimos persistiendo en dudar, cabría replicar lo de antes. El intríngulis no está en nuestra magnanimidad insuficiente, sino en los motivos abrumadores para no ser magnánimos. Fiarlo todo en quien no enseña las cartas, no es un mandato constitucional.

El sueldo de Poettering y otras cosas inútiles que estorban a Rajoy
Pascual Tamburri elsemanaldigital 1 Octubre 2006

Estoy convencido de que el líder del Partido Popular Europeo en el Parlamento de Estrasburgo es una bellísima y excelente persona. Es más, Hans-Gert Poettering preside un grupo que durante décadas ha repartido bulas de santidad, así que tendrá probablemente un puesto reservado, para dentro de muchos años, en el mismo cielo que Alcide De Gasperi, Robert Schuman, Don Sturzo, Konrad Adenauer, Giorgio La Pira y demás. Lo que pasa es que yo no quiero compartir el cielo de los democristianos, y creo que hay buenas razones para evitarlo.

Mientras que el PP de Mariano Rajoy se oponía de frente al regalito de Zapatero a ETA –la "internacionalización del conflicto" hablando de las cosas de los terroristas en la Eurocámara- y decía "mi partido no puede aceptarlo", Poettering mercadeaba otra cosa: "si el Parlamento Europeo quiere discutirlo, es normal. Pero nosotros …estamos a favor de una discusión en noviembre". Todo un logro, que además no se logró.

No me vengan ustedes con tecnicismos. Si el PPE no tenía mayoría para impedir que la izquierda se abrazase en público con los etarras, la cuestión no era cambiar la fecha del beso, sino dejar muy claras las responsabilidades. Votar que no, negarse a la sumisión, protestar públicamente por todos los medios en vez de intentar, encima sin éxito, retrasar un mes el festival.

Jaime Mayor Oreja ha hablado de "error histórico", y es verdad que José Luis Rodríguez Zapatero lo ha cometido en nuestro nombre. Pero Poettering ha impedido que la situación esté perfectamente clara para todos; y es que las sutiles delicadezas que los eurodiputados acostumbran entre sí no son fáciles de entender para los comunes mortales.

Confundir la urbanidad y la buena educación con la predisposición a la rendición es un vicio tan centrista como democristiano, tan propio de un apacible eurócrata como conveniente para personas que tienen prioridades diferentes del servicio a los ciudadanos y a la libertad. ¿Qué prioridades? Si ustedes no saben cuánto y cómo gana al mes un eurodiputado, infórmense, la cosa es como para acallar muchas conciencias. Y si además mediante un cómodo pacto con la izquierda Poettering va a ser presidente del Parlamento dentro de un par de meses, ¿quién no se explica la opción dilatoria en lugar de la claridad contra el mal? Todo esto con dinero nuestro, en nuestro perjuicio general y para ulterior deterioro de la posición de Mariano Rajoy, que es el que peor queda con estas cobardías y mezquindades de sus amigos.

¿Qué amigos? Esa es otra. Porque el PP pertenece al PPE, pero el PNV y Unió Democrática de Catalunya también tuvieron allí su hogar europeo, así que no se puede decir que todos sean igualmente de fiar por allí. Y en cambio el PP se ha reencontrado en este tema con otros amigos que sí parecen serlo con verdadera solidez. Porque durante la gesta de Poettering se ha dicho que el PP y el PPE se quedaron solos en este asunto, y nada hay más falso. Otro grupo parlamentario, la Alianza por la Europa de las Naciones, salió en apoyo de los de Rajoy, y por cierto sin los melindres de los democristianos. Y así ha resultado que el PP ha tenido la defensa de Alleanza Nazionale de Italia, el Fianna Fail de Irlanda y diversos partidos, manifiestamente a la derecha, de Lituania, Letonia, Dinamarca y Polonia, incluyendo en este caso a los miembros de la coalición de gobierno, además de partidos sin representación propia por el momento como el Rassemblement pour la France de Charles Pasqua y otros grupos de Luxemburgo, Estonia, Chipre y Eslovaquia. Ellos no se llevan el latisueldo del amigo Poettering; pero tal vez puedan enderezar las cosas que parecen torcidas en el PPE, en bien de España y en lucha contra el nacionalismo asesino.

Almogávares
Por JON JUARISTI ABC 1 Octubre 2006

GUECHO se transcribe como Getxo en la ortografía lírico-administrativa vigente en el País Vasco y en gran parte de la prensa española, lo que ha llevado a los españoles desconocedores de los misterios del eusquera a pronunciarlo «jecho» (porque está ampliamente asumido, gracias a Ibarretxe, que el grupo te-equis vale por che). El pasado viernes, los lectores de este periódico pudieron enterarse de que, en Guecho y en el breve intervalo de un siglo, ocurrieron dos acontecimientos aparentemente no relacionados entre sí salvo por la contigüidad espacial de sus escenarios respectivos. El 29 de septiembre de 1906, valiéndose de un emisor de ondas hercianas instalado en la terraza del Club Marítimo del Abra, el ingeniero montañés Leonardo Torres-Quevedo consiguió mover a distancia una embarcación no tripulada sobre las aguas del estuario del Nervión, entre el Puente de Vizcaya, vulgo Puente Colgante, Patrimonio de la Humanidad desde hace un mes, y el muelle de Arriluce, hoy convertido en área recreativa con hamburgueserías y multicines. El 28 de septiembre de 2006, paracaidistas de la Brigada «Almogávares VI», con base en Alcalá de Henares, realizaron maniobras en la playa de Ereaga, entre el muelle de Arriluce y el Puerto Viejo de Algorta, construido en su día para formar a los prácticos del puerto de Bilbao.

Buena parte de mis recuerdos de niñez y de mocedad se acogen a este segmento de la costa vizcaína. Pesqué chicharros en el Abra, me bañé en Ereaga y aprendí Física no lejos de allí con instrumentos fabricados por el Instituto Torres-Quevedo, del CSIC. No figuraba entre estos últimos el telekino, emisor de ondas hercianas con el que don Leonardo movía embarcaciones no tripuladas. También asistí a capeas en el Puerto Viejo que, en la bajamar, se volvía coso taurino. Pertenece Guecho a mi memoria personal y familiar y a las de tantos otros, que ahora el Gobierno quiere convertir en derecho fundamental, surrealista y rencoroso, y que Ramiro Pinilla, niño del Puerto Viejo de Algorta, tradujo a un ciclo novelesco de verdes valles y rojas colinas. Lo más decente que cabe hacer con la memoria personal y familiar es literatura (y lo más rentable con sus lugares, multicines).

Los adolescentes que crearon ETA bajo el franquismo tardío preveían que, tarde o temprano, los marines yanquis desembarcarían en Ereaga para meterlos en vereda. ¿Por qué en Ereaga y no en la Concha, por ejemplo? Porque Ereaga es parte fundamental del imaginario nacionalista vasco; San Sebastián, no tanto. Por metonimia, Ereaga significa Neguri, nombre que ha desaparecido del mapa. Los iniciados sabemos que las numerosas bombas que ETA ha puesto en Guecho, las ha puesto casi siempre en Neguri. Que los secuestrados por ETA en Guecho lo fueron siempre en Neguri. Sabemos, más o menos, dónde empezaba y dónde terminaba Neguri. Sabemos que empezaba en el Club Marítimo del Abra, destruido por ETA en 1973, desde cuya terraza manipulaba Torres-Quevedo sus ondas hercianas. Sabemos que terminaba en Igeretxe (pronúnciese Iguereche), antiguo establecimiento de baños (hoy hotel) en la mitad de la playa de Ereaga. Neguri -nombre que inventó hace cien años un lingüista vasco, el cura Azcue- significa «ciudad de invierno». Para ETA, Neguri ha sido siempre el Palacio de Invierno.

Neguri se disolvió en Guecho por causas diversas. El nacionalismo lo trató como chivo emisario. La nivelación urbanística del Gran Bilbao hizo el resto. Guecho es hoy un vasto dormitorio de clase media. Un núcleo urbano tomado por el Ejército, según la portavoz del Gobierno Vasco, la dulce Miren Azkarate (pronúnciese Azcárate), donde los abertzales cobran peaje y reciben a pedrada limpia a la dulce María San Gil. Un parque temático de la miseria democrática vasca. Un campo de pruebas de la kale-borroka. Un coto de caza de la banda. De ahí que la presencia de los paracas en Ereaga haya levantado tal revuelo, entre el cabreo y el júbilo, sin términos medios. Como para recomendar paciencia está la cosa.

Las tropas de la BRIPAC, aclamadas en el País Vasco
Alfonso Basallo Elsemanaldigital  1 Octubre 2006

En la Comunidad Autónoma vasca suceden cosas extrañas. La bandera de un partido ondea en su Gobierno y los "paracas" son recibidos con aplausos, para escozor de Batasuna y PNV.

1 de octubre de 2006. Imaginen ustedes que la bandera del Reino Unido no fuera la Unión Jack sino el anagrama del Partido Laborista; que en lugar de las barras y estrellas de Norteamérica, ondeara sobre sus embajadas el burrito de los demócratas o el elefante de los conservadores; o que en lugar de besar el rojo y gualda, los militares españoles besaran las gaviotas del PP o el puño y la rosa del PSOE.

Se preguntarían, con toda la razón, ¿qué clase de democracia es esa? Menos mal que es una broma, un supuesto ficticio, pensarían... ¿Ficticio? Se equivocan ustedes. Esa democracia tan rara, tan confusa, tan poco democrática está aquí mismo, a sólo unos kilómetros al norte. La bandera que ondea en el palacio de Ajuria Enea es la de un partido político (el PNV).

Pero no acaban aquí las rarezas. Ese mismo partido se abstuvo en el referéndum de la Constitución Española, en diciembre de 1978. Lo cual era una forma de decir: no tengo nada que ver con ello, no es mi guerra. El marco político de convivencia que se daban los españoles para echar siete llaves al sepulcro de la Dictadura e iniciar la ansiada democracia no despertó entusiasmo que digamos al partido cuya bandera ondea en Ajuria Enea.

Curiosamente, ese mismo partido se apuntó sin pestañear a un Estatuto que concedió al País Vasco uno de los mayores niveles de autonomía de Europa. Ahí sí que manifestó su entusiasmo, ves. Lo mismo que, veinte años después, cuando salió con la propuesta de un Estado Libre Asociado al pil-pil, un plan soberanista que implicaba casi todas las ventajas de la independencia y ninguna de sus onerosas obligaciones.

Podíamos pasarnos el día haciendo inventario de "rarezas" poco democráticas, sobre ese partido, esa bandera y esa actitud, algunas de ellas incluso sangrientas. Pero para abreviar recogeremos la última.

Verán. Llegan las Fuerzas Armadas y hacen maniobras en Vizcaya, como las hacen en todas y cada de una de las comunidades autónomas del territorio nacional. Y el Gobierno vasco (ese que tiene la misma bandera que un partido político) critica la presencia de soldados en carreteras y calles. A las protesta se suma Batasuna, conglomerado inclasificable ya que no es ni un partido ni una ONG, y que sin que nadie le haya pedido su opinión insta al Gobierno a "sacar a su ejército de Euskal Herría". No sé si pillan el nivel de ciencia-ficción de la escena.

El colmo llega cuando los batasunos, que como digo no son nada, van y dicen que la presencia de los soldados supone "insultar a los ciudadanos vascos". Y esto lo dicen unos que no representan a nadie, porque no están legalizados, e incluso alguno de ellos puede que hasta tenga las manos manchadas de sangre.

Ya digo que podíamos seguir horas analizando esta "rareza" (desde el RH hasta el árbol y las nueces, pasando por otras historias no menos surrealistas). No me extraña que, con este clima tan enrarecido, tan irrespirable, tan poco democrático, en el que muchos no se atreven a votar por miedo a los matones (como en una ciudad sin ley del Oeste), los paracaidistas sean vitoreados por los ciudadanos como héroes. Poco menos que como si fueran a liberarles.

No tendría por qué ser así. Nadie en Cantabria, Aragón o Castilla-León felicita a los soldados cuando hacen maniobras. Pero, rareza por rareza, en el País Vasco sí.

Uno ve las fotos de las tropas aclamadas con espontáneo entusiasmo por las gentes en la playa de Guecho, y se acuerda inmediatamente del Ejército norteamericano vitoreado por los franceses cuando entraron en París, en 1944.

¿Por qué será?

Entre Montenegro y Baviera, prefiero Baviera
MARÍA SAN GIL /PRESIDENTA DEL PARTIDO POPULAR DEL PAÍS VASCO El Correo 1 Octubre 2006

El pasado viernes 22 de septiembre se celebró en el Parlamento vasco el Pleno de Política General. Este debate, que tiene lugar todos los años, está pensado para que los diferentes grupos políticos con representación parlamentaria hagan balance crítico de la gestión del Gobierno. Esto es lo que suele pasar en los parlamentos democráticos de nuestro entorno. Aquí no. En Euskadi somos diferentes. Aquí, de los siete grupos que componen el arco parlamentario vasco, sólo uno hace una auténtica labor de oposición, porque sólo uno, el Partido Popular, propone a los ciudadanos un modelo o proyecto de país distinto del que nos ofrecen quienes gobiernan hace 26 años.

El PNV, EA, Izquierda Unida, Aralar y la marca legal de Batasuna trabajan día a día denodadamente por construir la Euskal Herria de los siete territorios separada del resto de España. Nos proponen como futuro para nuestra sociedad la construcción de un Estado soberano independiente.

El Partido Socialista de Euskadi hasta hace unos años, hasta la llegada de Patxi López a su Secretaría General, nos ofrecía un modelo de país que respetaba la legalidad vigente, el marco jurídico del que nos dotamos allá por el año 78, y que defendía por tanto la Constitución española y el Estatuto de Gernika como espacios de convivencia y garantía de derechos. Hoy, el PSE, cediendo ante los deseos del nacionalismo, en general, y de ETA-Batasuna, en particular, reivindica un cambio en el marco jurídico político de la Comunidad Autónoma Vasca. Y, además, considera que este cambio de estatus ha de diseñarse en una mesa extraparlamentaria (en lugar de en el Parlamento, que es el foro de debate natural en toda democracia). Aquel 'nacionalismo obligatorio', ante el que se plantaban tantos hace apenas unos pocos años, ha logrado abducir al PSE en su conjunto y a una parte de aquella sociedad civil que se movilizaba sin complejos frente al nacionalismo y que, sin embargo, frente al socialismo abducido por lo visto nada tiene que decir.

Todos los partidos políticos vascos, salvo el nuestro, defienden con matices o ritmos distintos un modelo de Euskadi que dé la espalda a España; defienden una Euskadi que se mire permanentemente el ombligo y se olvide de que nuestra comunidad ha llegado a ser lo que es, y a disfrutar de un buen nivel de bienestar, gracias a que forma parte de España. Por ello, los vascos queremos colaborar en que España sea un Estado fuerte en Europa.

En el País Vasco hoy en día se contraponen dos proyectos de país, dos modelos completamente distintos y que, fuera de nuestras fronteras, existen y están dando sus frutos. Hablo de Yugoslavia y Alemania.

Por un lado, y en el corazón de Europa, hemos visto desaparecer un Estado como Yugoslavia, destrozado por sus divisiones internas, traducidas en guerras y autodeterminaciones, la última de ellas la de Montenegro que tanto ha seducido a los nacionalistas (ocultando que ese derecho a la autodeterminación estaba pactado en el Tratado Constituyente de la Federación con Serbia suscrito en el año 2003). Y, por otra parte, encontramos el ejemplo de Alemania que ha emprendido, y está culminando, una profunda reforma de la estructura federal del Estado con el fin de fortalecerlo. El Estado central alemán, con la expresa conformidad de los 'lander', ha redistribuido las competencias porque todos han llegado al convencimiento de que es mucho más ventajoso para los alemanes estar representados en la Unión Europea y en un mundo globalizado por un Estado fuerte que fragmentados en pequeñas comunidades. En definitiva, estamos asistiendo a la desaparición de un Estado que se divide en sus partes componentes y al fortalecimiento de otro impulsado precisamente por sus partes componentes. Son dos opciones estratégicas opuestas: ¿Yugoslavia o Alemania? ¿Baviera o Montenegro? ¿Cuáles son nuestras respectivas opciones estratégicas?

Los nacionalistas han optado por la construcción nacional de la Euskalherria de los siete territorios segregada de España y convertida en un Estado soberano. Nosotros, los populares vascos, apostamos por una España fuerte en la Unión Europea y un País Vasco con influencia en España. Yo me quedo con el modelo alemán y me atrae mucho más la idea de Baviera que la de Montenegro, y cito Baviera por ser uno de los 'land' más potentes y con más fuerte identidad histórica.

Las cosas son así de sencillas y no es honrado tratar de confundir a los ciudadanos con ambigüedades terminológicas como 'derecho a decidir', 'respeto a la voluntad de la sociedad vasca', 'no imponer y no impedir' y otra serie interminable de subterfugios similares, que tanto gustan a los dirigentes nacionalistas y cuyo máximo exponente es el señor Ibarretxe. ¿Quién plantea mejor el futuro de los ciudadanos vascos? ¿A quienes queremos parecernos? ¿A los alemanes o a los ex yugoslavos? ¿Qué modelo es más acertado? ¿El modelo que ha elegido Baviera o el de Montenegro? Yo no tengo ninguna duda sobre cuál es el mejor modelo de futuro para mis hijos. Apuesto por una España fuerte que nos represente con potencia en la Unión Europea, y en la que el País Vasco sea cada vez más influyente.

En una de las últimas sesiones del Congreso de los Diputados celebrada antes del verano, en la que el presidente del Gobierno daba cuenta de la última reunión del Consejo Europeo, el diputado del PNV, señor Erkoreka, decía, casi literalmente, que «la Unión Europea tiene la dimensión mínima necesaria para navegar en las procelosas aguas de un mundo globalizado». Me atrevo a corregir al señor Erkoreka al decir que España es la dimensión mínima para que los ciudadanos vascos naveguemos en las procelosas aguas de la Unión Europea. Por eso, reitero lo que ya dije en el Pleno de Política General del pasado viernes 22 de septiembre: que no cuenten con nosotros para el proyecto nacionalista y que no cuenten tampoco con nosotros para una mesa de partidos que no tiene más objetivo que programar el reconocimiento y ejercicio del derecho de autodeterminación. Hoy por hoy no hay conciliación posible entre las dos concepciones de Euskadi que he tratado de describir en estas líneas. Ojalá el tiempo y el sentido común hagan posible que nos encontremos.

La hora de la verdad
Editorial El Correo 1 Octubre 2006

Las apariciones de ETA, la persistencia de la violencia callejera y los esfuerzos de Batasuna por forzar los resquicios de la legalidad para mantenerse en la escena pública están empujando a la iniciativa encabezada por el presidente Rodríguez Zapatero hacia los bordes de lo que resulta admisible en democracia. El Gobierno insiste en su convicción de que el proceso abierto con la declaración de un «alto el fuego permanente» por parte de ETA va por buen camino. Convicción que se basa en su confianza en que la banda terrorista difícilmente podrá volver a matar. Tal seguridad no parece acorde con los mensajes en los que tanto ETA como los dirigentes de la izquierda abertzale vienen amenazando con la eventualidad de que la tregua acabe rota. ETA y Batasuna están orientando sus esfuerzos para cambiar el orden de los factores en el llamado 'proceso de paz' y así alterar el producto. Su interés no es otro que el de procurarse un escenario de cambio político como condición para confirmar la continuidad del alto el fuego. Pero la sociedad y las instituciones no pueden admitir este chantaje. La invitación cursada desde el propio Gobierno y secundada por el parecer voluntarista de responsables políticos y líderes de opinión para que la ciudadanía continúe confiando en que «todo marcha según lo previsto» puede resultar perniciosa si no ofrece de inmediato datos ciertos que confirmen tal lectura.

El ánimo totalitario de ETA ha tratado siempre de magnificar el contencioso vasco mediante la aplicación de un régimen de terror. Anunciado el alto el fuego, ahora intenta sublimar su particular visión del proceso de paz como palanca para lograr en tregua lo que nunca pudo alcanzar mediante el asesinato. Toda estrategia gubernamental que olvide o soslaye esto se verá abocada a satisfacer peligrosamente la apetencia etarra. La apelación a «toda la legalidad» y a la «ausencia de toda violencia» por parte del presidente Rodríguez Zapatero y de distintos portavoces de su Gobierno y de su partido corre el riesgo de convertirse en un eslogan poco solvente en el caso de que la interpretación etarra del proceso de paz continúe teniendo el eco actual, favorecido por la parquedad y los confiados silencios del Ejecutivo. La inclinación del Gobierno socialista a acomodar su estrategia como réplica a la frontal oposición que viene mostrando el Partido Popular contra la gestión de la salida dialogada emprendida por Rodríguez Zapatero podrá aliviar la inquietud partidista de los incondicionales. Pero no sirve para despejar las razonables dudas y la más que palpable incertidumbre que suscitan los últimos acontecimientos. En este sentido, es lógico que las instituciones europeas sean informadas de la citada iniciativa y es conveniente que la respuesta democrática al problema del terrorismo de ETA encuentre en las mismas el apoyo que demanda un anhelo compartido por la inmensa mayoría de los europeos. Sin embargo, resulta más que dudoso que la celebración de un debate sobre el proceso en el Parlamento Europeo sea la mejor contribución para que el camino hacia la paz no se tuerza a favor de lo pretendido por quienes continúan resistiéndose a abandonar definitivamente el uso del terror.

CARTA ABIERTA A MARAGALL, EL DE LA DOBLE MORAL
Pedro de Hoyos Periodista Digital 1 Octubre 2006

A veces uno se tropieza mil veces con la misma piedra y no aprende. Eso le ha pasado una vez más a Maragall, el de la doble moral. Seguro que el pobre arrastra sus limitaciones desde que iba a la escuela, cuánto me gustaría hablar con quienes fueron sus maestros, a ver cuánto le costó aprenderse las tablas o diferenciar entre arriba y abajo, derecha e izquierda. En su disculpa convengo en recordar que todavía no existían Epi y Blas, con lo que enseñaban.

Así durante la V conferencia nacional del PSC ha dicho el pobre infeliz: “Ahora que los portugueses quieren ser españoles, que se preparen los castellanos”. Todo ello al hilo de esa encuesta que afirma que un 28% de los portugueses parecen querer formar un Estado con España.

Otra vez Castilla como culpable, otra vez Castilla asfixiante dominadora, otra vez la rica y poderosa Castilla. ¡Pobre Maragall, el de la doble moral. ¿Cuánto tiempo hace que Maragall no se da un paseo por Tierra de Campos, por la montaña palentina, por la sierra de Ávila, por lo montes de Toledo? Cataluña será grande y eterna, pero sus dirigentes no tienen por qué serlo. Yo le invito, cordial, efectiva y educadamente a mi casa y le prometo dar una vuelta por la Castilla de verdad, no la de las rancias novelas del Siglo de Oro. Actualícese, señor Maragall, el de la doble moral.

Maragall, es un pobre mindundi que circunstancialmente ha dirigido a Cataluña y que siempre se ha distinguido por creer lo que le interesaba políticamente. Por ejemplo, se empeñó en conseguir que los famosos papeles de Salamanca volvieran a Cataluña, en una exposición que a nadie interesa (hasta el punto de que lo que iba a ser una gira impresionante por toda Cataluña, pueblos y ciudades, se ha convertido en una exposición permanente en un local de las Ramblas que nadie visita), pero no puede aceptar que por la misma regla de tres a Castilla deberían volver los cientos de piezas maestras de la riquísima imaginería castellana que llenan las salas del museo Marès, por ejemplo. No, eso jamás, eso sí que no. Maragall, el de la doble moral. O la ley del embudo, para mí lo ancho y para los demás lo estrecho.

Los castellanos no tenemos la más mínima preocupación porque algún día los portugueses y los españoles formemos una sola nación. No nos preocupa. Los castellanos nunca nos hemos sentido preocupados por portugueses, gallegos, andaluces o catalanes. A lo mejor por eso hay tal explosión de riqueza en nuestras villas y capitales, plagadas de industrias florecientes, de habitantes jóvenes y emprendedores, por eso somos un polo permanente de atracción de hombres y mujeres, de empresas, de capitales, de trabajo, de juventud, por eso Castilla tiene tal influencia en las instituciones del Estado, en la cultura del Estado... y en los presupuestos del Estado, claro, que destinan una riada de millones de euros para.... Cataluña.

Quizá por eso, porque no nos preocupan los catalanes sino las catalanadas de algunos catalanistas, andamos locos escogiendo qué autovía inexistente vamos a utilizar para ir de Valladolid a León, por eso tardamos tanto en escoger si utilizamos el AVE, que no tenemos y que cuando llegue será un triste remedo del tren veloz que está llegando a otras regiones, o el avión de hélice para ir a Madrid desde la región más extensa de la Unión Europea. Quizá por eso formamos una de las regiones más despobladas, envejecidas y desindustrializadas, quizá por eso nos parecemos tan poco a Cataluña, señor Maragall, el de la doble moral.

Quizá por eso, por dejadez y falta de preocupación, los castellanos andamos divididos en cinco regiones autónomas de segunda regional mientras en Cataluña tienen el Estatut que tienen. Aunque todavía está por aclarar qué papel desarrollaron, junto a un Estado genuflexo y entregado, los partidos nacionalistas periféricos cuando la España de las autonomías, por qué y por quién se impulsó la sangrante división de Castilla, por qué no interesaba una Castilla fuerte y poderosa, con Madrid, tal vez, como capital.

Esos somos los castellanos, señor Maragall, los que no pintamos nada en una España que parimos y contribuimos a hacer grande, pero que sin embargo nos roba, nos ignora, se burla de nosotros y nos desprecia, una España con la que se nos equipara y confunde interesadamente, una España que nos asimila con un régimen político que nos destruyó, trasladó nuestras industrias y contribuyó al vaciamiento de nuestros campos, pueblos y ciudades. ¿Es que no hubo catalanes, vascos, extremeños, andaluces, y baleares que apoyaran física y emocionalmente al franquismo?

Y ahora dígame, señor Maragall, el de la doble moral, ¿para qué nos hemos de preparar los castellanos?
PD Señor Maragall, ¿Cuántos castellanos forman parte de su PSC, le oyeron decir esto y no se levantaron a hacerle un corte de mangas? Cobardes!!!      http://pedrodeh.blogspot.com

ESKERRIK ASKO, ESPAÑA
José Donís Català Periodista Digital 1 Octubre 2006

...Y si quiere el señor Zapatero le envío a mis tres sobrinos para que les explique qué es lo que está hablando con los que asesinaron a sus padres

"Para mí, el asesinato jamás será un objeto de admiración ni un argumento para la libertad; no conozco nada más servil, más despreciable, más cobarde, más estrecho de miras que un terrorista".- Chateaubriand, "Las memorias de ultratumba".

"Gracias por oponeros a la versión oficial y resistir".

Magistrado Juez Baltasar Garzón, al serle entregado el Premio a la Convivencia del FORO ERMUA, en su 2ª edición, el 14 de febrero de 2.003, Vitoria.

Yo, hoy, me encuentro en Sevilla.
Me encuentro con mi orgullo, con mi dignidad.
Me encuentro conmigo mismo.

Pero no estoy solo.
Miles de voces se alzan conmigo; las de los vivos y aquellas de los muertos.
MUERTOS QUE NO GUARDAN SILENCIO;
que me miran a los ojos buscando si soy un Hombre,
o si debo callar por vergüenza.

Me encuentro con mis antepasados,
aquellos que lucharon para que pudiera estar aquí...

Con mi abuelo condenado a muerte por el fascismo,
siempre en SILENCIO.
Con mi abuelo que en 1.949 ¡Diez años después! Seguía luchando contra el tirano; en patria extraña, cambiando trozos de pan por sellos para cartas...
Y que volvió en SILENCIO.

Aquí estoy con mis madres...
Ella, de quien reían otros niños "porque no sabía hablar castellano"... Que tragaba insultos en SILENCIO por ser "hija de rojos".
También mi otra madre...
Tiene 20 años y lleva en su vientre a la mía.
Fregando suelos de señoritos, en SILENCIO...
AGACHANDO LA CABEZA ANTE TERRORISTAS DE CAMISA AZUL... ¡EN SILENCIO!
Hasta llegar a casa. No la nuestra que nos quitaron,
pero una casa.
Y entonces ya no había más SILENCIO.
MI ABUELA ERA UNA CAMPANA DE LIBERTAD,
SIEMPRE RIENDO, SIEMPRE CONTENTA;
recibiendo cartas de pan duro más de diez años.
Contándonos en la cama que, algún día,
NOSOTROS PODRÍAMOS HABLAR... ¡GRITAR LIBERTAD!
Que todas las palomas del mundo alzarían el vuelo,
y sonarían todas las campanas;
y que, en ese momento, yo tendría que decidir
si podrían estar ellos en mí, ¡gritando!
Dentro de mí, conmigo...
O si cobardemente guardaría SILENCIO.

"Vivimos los tiempos de la vergüenza: de la vergüenza terrorista; de la vergüenza de la justificación de la violencia y de la utilización interesada de la misma; de la vergüenza por la ausencia de límites y por la falta de respeto a los derechos humanos; la vergüenza de la guerra; la de la falta de entendimiento entre los líderes políticos en temas esenciales; la del abandono de las víctimas; la de comparar a éstas con los victimarios; la de secuestrar la libertad y ahogar la discrepancia. Todo ello sin apenas inmutarnos; y a veces, mirando hacia otro lado con indiferencia, incluso con desidia; y, a la vez protestando cuando alguien nos sacude con un trozo de verdad en el rostro
(...) "NUESTRO GRITO, LEGÍTIMO, A FAVOR DE AQUELLOS VALORES DEBE SER TAN ALTO QUE DESCUBRA EL SILENCIO DE LOS CÓMPLICES Y NUESTRO COMPROMISO HASTA EL FINAL, conscientes de las viejas verdades: que la violencia engendra violencia; que el terrorismo niega la esencia del ser humano; que el fanatismo es enemigo de la razón".

(...) Un proceso soberanista así iniciado, está viciado desde el principio y no puede conducir más que a la esquizofrenia política y a la justificación, al menos de hecho, de la violencia que, latente, está determinando todo el proceso".
.-Baltasar Garzón, Magistrado Juez

"Me he comprometido a defender la libertad, a desenmascarar a los cómplices de los terroristas, a derrotar a los verdugos. No he pedido el voto para justificar pacto alguno con ellos. Por eso me siento, desde el más profundo desasosiego, obligada a levantar la voz".
.-Rosa Díez: "una militante de base y un cargo público del PSOE".

Mis madres quieren que grite, hoy en Sevilla: "Gracies, Espanya!".
Pero sé que hay otras muchas madres a las que arrebataron sus hijos; sé que están junto a las mías, que tienen las manos unidas transmitiendo sinergia, que todas ellas juntas conforman la Gran Madre que es España; y pueden gritar con orgullo:
ESKERRIK ASKO, ESPAÑA.
GRACIAS, ESPAÑA.

"La patria de uno es allí donde se siente libre"
.-Mario Onaindia

EN LA MULTITUDINARIA MANIFESTACIÓN DE SEVILLA
Alcaraz acusa al Gobierno de "miserable, cobarde y traidor" y llama a la "rebelión cívica"
El presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo ha anunciado este domingo durante el transcurso de la manifestación en Sevilla, nuevas protestas para las próximas semanas. Francisco José Alcaraz ha considerado un "éxito" la marcha convocada por su organización en Sevilla. "El Gobierno –ha dicho Alcaraz– ha sido miserable, cobarde y traidor" desde que los terroristas declararan el "alto el fuego". Por ello, el presidente de la AVT ha hecho un llamamiento a la "rebelión cívica" para decirle "muy alto y muy claro al Gobierno central que no puede estar llevando a cabo ese proceso de rendición con los terroristas, de espaldas al sentir de la mayoría de las víctimas y de la ciudadanía". El Ejecutivo, ha recalcado, "no representa el sentir de los españoles".
Europa Press Libertad Digital 1 Octubre 2006

El presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Francisco José Alcaraz, consideró un "éxito" la manifestación convocada por su organización en Sevilla, tras lo que anunció nuevas protestas para las próximas semanas, entre ellas una manifestación ante el Parlamento Europeo en Bruselas. En declaraciones a los periodistas antes de la manifestación celebrada este domingo en Sevilla, Alcaraz indicó que esta protesta "es un mensaje muy alto y muy claro para decirle al Gobierno central que no puede estar llevando a cabo ese proceso de rendición con los terroristas, de espaldas al sentir de la mayoría de las víctimas y de la ciudadanía".

"Los ciudadanos no están dispuestos a pagar ese precio político que la banda terrorista está recibiendo por parte del Gobierno central", añadió el dirigente de la AVT, que se mostró optimista con la convocatoria de Sevilla, pues "la respuesta está siendo multitudinaria y por pocas personas que estemos aquí, seremos muchos más que las que representan Otegi y sus amigos, que están negociando ese pacto con Zapatero".

Alcaraz no quiso hacer un cálculo de los presentes en la convocatoria "pues será el Gobierno el que dé las cifras", aunque precisó que "uno de los problemas que tiene el Gobierno es que no se le da nada bien contabilizar". Tras apuntar explicó que ha elegido el recorrido "más apropiado", Alcaraz mostró su deseo por que "las trabas y recomendaciones que han puesto a las víctimas a la hora de organizar esta protesta se les ponga también como mínimo a las manifestaciones de los terroristas y de quienes les justifican".

Además, apuntó que la manifestación "se lleva a cabo, con todas las consecuencias, en los términos en los que fue convocada y asumiremos las consecuencias que vengan al respecto si vulneramos tanto el ruido que se puede generar y sobrepasamos los decibelios que se impone por parte del Ayuntamiento sevillano". "Hemos sufrido muchísimo dolor y hemos asumido muchísimas consecuencias perpetradas por los terroristas; a partir de ahí lo que nos pueda hacer el Gobierno es insignificante, por lo que ya llevamos sufrido, debido a la banda terrorista y por el proceso de rendición", añadió.

"Estamos cansados de ver como cada día se hacen homenajes en el País Vasco a favor de los asesinos y las criticas van hacia las víctimas en lugar de a los propios asesinos", agregó. Por último, Alcaraz anunció que convocarán nuevas manifestaciones "en función de lo que dure el proceso de negociación", de forma que para la semana próxima tendrá lugar otra movilización, que no quisieron desvelar para evitar trabas burocráticas, mientras la siguiente semana anunciarán con seguridad la manifestación prevista en Bruselas, ante el Parlamento Europeo, "para decirle a los eurodiputados que nuestro Gobierno no representa el sentir de los españoles".

ZAPATERO Y EL PSOE IGNORAN LA MARCHA EN SEVILLA CONTRA ETA Y POR LA VERDAD DEL 11-M
Teresa Jiménez: "Si Europa no sabe distinguir entre un terrorista y mi hermano Alberto, no quiero ser europea"
Una multitud ha vuelto a clamar este domingo contra la negociación con ETA y por la verdad sobre el 11-M. Entre 300.000 y 400.000 personas han marchado por Sevilla, convocadas por la AVT. La respuesta de José Luis Rodríguez Zapatero ha sido la misma que en las cinco ocasiones anteriores. En Alcorcón, donde ha ofrecido un mitin, Zapatero no ha hecho ninguna mención a las víctimas y sí, en cambio, a las manifestaciones contra la Guerra de Irak. Desde Sevilla, Teresa Jiménez Becerril ha vuelto a simbolizar la dignidad de las víctimas con un vibrante testimonio. "Espero que mis sobrinos crezcan con un presidente del Gobierno en quien puedan confiar, y no uno que siga insistiendo en que pegar tiros es un buen comienzo", dijo la hermana del asesinado Alberto Jiménez Becerril.
Libertad Digital 1 Octubre 2006

La manifestación convocada por la AVT en Sevilla, con los lemas Negociación, en mi nombre, no y Queremos saber la verdad, ha sido un éxito evidente. Según estimaciones no oficiales, entre 300.000 y 400.000 personas han marchado este domingo por las calles de la capital andaluza.

A esa hora del mediodía, Rodríguez Zapatero ofrecía un mitin en Alcorcón, sin hacer ninguna referencia a la petición de las víctimas de ETA y de miles de ciudadanos que las apoyan. El presidente ha vuelto a esparcir, eso sí, su odio a toda forma de oposición a su Gobierno –a la que ahora se refiere, en todos los mítines, como "extrema derecha"–, y ha rescatado el recuerdo de las manifestaciones contra la Guerra de Irak como su ejemplo de civismo más a mano. Zapatero dijo que el cambio de Esperanza Aguirre por Rafael Simancas simbolizará superar el recuerdo del "sudor de lágrimas" de las manifestaciones de 2003 contra el PP y "devolver a Madrid la sonrisa".

En Sevilla, mientras tanto, la hermana del concejal del PP Alberto Jiménez Becerril, asesinado por ETA, ha vuelto a impartir una lección de dignidad, verdad y belleza con su testimonio a la multitud reunida por la AVT.

Teresa Jiménez Becerril se refirió a la provocación del delegado del Gobierno en Andalucía, que avisó de que vigilaría el nivel de decibelios de la manifestación anti-ETA. "Desde que mataron a mi hermano y mi cuñada, he intentado pensar en quienes lo hicieron, pero sólo me sale gritarles: asesinos", dijo, entre un estruendo de "asesinos, asesinos" que la secundó desde la muchedumbre.

La hermana del concejal asesinado por ETA sostuvo que el hecho de que "una banda terrorista asesine a una persona sería motivo suficiente para que cualquier Gobierno le cerrara la puerta a ETA. En cambio", advirtió Teresa Jiménez, "hemos visto que esas puertas están abiertas de par en par y lo próximo será ver a los señores Otegi y [Patxi] López pasearse de la mano por Europa".

Frente a la prepotencia del Mal, Teresa Jiménez ofreció el testimonio de su reciente viaje al Parlamento Europeo, como parte de una delegación de víctimas, y lamentó "lo triste que es ir mendigando a un belga, a un irlandés o a un inglés un poco de comprensión. Si Europa no sabe distinguir entre un terrorista y mi hermano Alberto, yo no quiero ser europea".

Jiménez Becerril denunció el abandono de la causa de las víctimas por parte de los europarlamentarios socialistas. Ninguno excepto Rosa Díez, reconoció, "vino a hablar con nosotros. ¿Y saben por qué? Porque no quieren venir donde estamos nosotros. No quieren ver el horror. Nosotros representamos la memoria viva de las víctimas de ese horror".

Desgarradora y directa, conmovedora y sincera, Teresa Jiménez Becerril tuvo palabras también para el presidente de la Junta de Andalucía y para el alcalde de Sevilla, ambas socialistas. "No sé si estarán entre nosotros", dijo la hermana de Alberto Jiménez Becerril, "pero no creo porque no sería coherente abrazar a mi madre cuando la están traicionando por la espalda".

Una de las manifestantes, en declaraciones a COPE, pidió la dimisión de Alfredo Sánchez Monteseirín como presidente de la Fundación Jiménez Becerril, cargo que desempeña en calidad de alcalde de Sevilla.

Teresa Jiménez tuvo palabras de aliento para sus sobrinos huérfanos. "Espero que tengan un presidente del Gobierno en quien puedan confiar, y no uno que siga insistiendo en que pegar tiros al aire es un buen comienzo", dijo, refiriéndose al último comunicado a tiros de ETA.

Invocó a Rodríguez Zapatero, para decirle: "Mis sobrinos son niños, pero no tontos, así que tenga el valor de explicarles qué está negociando usted con ETA", concluyó entre una clamorosa ovación.

Los siguientes oradores en subir a la tribuna fueron Gotzone Mora, concejal socialista de Getxo y una de las activistas más destacadas contra el terrorismo y la "obligatoriedad nacionalista", tal y como se refirió al dogma imperante en el País Vasco; Gabriel Moris, vicepresidente de la AVT y padre de una de las víctimas del 11-M, que volvió a exigir conocer la verdadera autoría de la peor masacre terrorista de la historia de España, y, por último, el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, que celebró el éxito de la convocatoria y anunció que seguirán manifestándose hasta que el presidente abandone su política de cesión a los terroristas.

La manifestación convocada en Sevilla por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) para mostrar la "rotunda oposición" al proceso de "cesión-negociación" entre "Batasuna-ETA" y el Gobierno comenzó en torno a las 12.35 horas en el paseo de las Delicias de la capital hispalense.

La marcha estuvo encabezada por el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz; la víctima de un atentado terrorista, Irene Villa; la hermana de el concejal sevillano asesinado por ETA, Alberto Jiménez Becerril, Teresa Jiménez Becerril; además de otros muchos miembros de la asociación.
A esta concentración, también acudieron, "para mostrar su apoyo a las víctimas", los principales dirigentes del PP nacional y regional, como el secretario general, Ángel Acebes, el secretario de Libertades y Justicia, Ignacio Astarloa, y el presidente andaluz, Javier Arenas, entre otros.

Los numerosos manifestantes llegados desde todos los rincones del país, caminaron de manera pacífica por las calles hispalenses portando banderas de España y de Andalucía, y coreando consignas en contra de la actuación del Gobierno en la negociación con ETA.

DEL BURGO LE PIDE QUE "ABRAS LAS PUERTAS" DE UN MINISTERIO "EN LLAMAS"
Rajoy exige que comparezca Rubalcaba porque la acumulación de escándalos le recuerda a la época de los GAL
El PP ha terciado, con variedad de matices, en el escándalo por un auto judicial de Baltasar Garzón que criminaliza a tres funcionarios de la Policía Científica que informaron sobre uno de los posibles lazos de ETA y la trama del 11-M. Ignacio Astarloa tanteó el terreno, ofreciendo "cautela" y "sorpresa" por la decisión de Garzón. Poco después, Mariano Rajoy recordó la norma no escrita de no comentar decisiones judiciales, aunque pidió la comparecencia de Rubalcaba porque la situación le recuerda a la vivida en ese departamento en la época de los GAL. Jaime Ignacio del Burgo abundó en el caos que rodea a Rubalcaba, cuyo ministerio "está en llamas", dijo el diputado de UPN, que también criticó a Garzón por una resolución al servicio del Gobierno. LEA AQUÍ el análisis de Luis del Pino; y AQUÍ, el auto de Garzón.
Agencias Libertad Digital 1 Octubre 2006

El presidente nacional del PP, Mariano Rajoy, exigió la comparecencia del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, para que explique "qué está pasando en su Ministerio", "qué pasa con informes que un día aparecen y otro desaparecen" y "qué pasa con el jefe de Seguridad del PSOE".

El líder del PP se refería así a la decisión del juez Baltasar Garzón de imputar un delito de falsedad en documento público a los tres peritos de la Policía Científica que relacionaron los atentados del 11-M y ETA y a la supuesta implicación del jefe de seguridad del PSOE en el aviso a unos etarras para evitar que fueran detenidos.

Durante su intervención ante unas 3.000 personas en una convención regional del PP para presentar la candidatura de Juan Vicente Herrera a la presidencia de Castilla y León en las elecciones de 2007, Rajoy señaló que el actual Ministerio del Interior le recuerda "épocas pasadas, entre los años 90 y 96, que todos creíamos que estaba olvidado por los siglos de los siglos".

El líder del PP justificó su petición de comparecencia del ministro del Interior "en aras a la transparencia", porque, según dijo, además de los informes sobre el 11-M y el supuesto "chivatazo" a ETA, "tampoco nadie ha explicado la detención ilegal de la que fueron objeto militantes del PP".

"Esto exige que el ministro del Interior comparezca, pero ya. Ya debería haber comparecido", insistió.

Tras aclarar que no es responsabilidad del PP "juzgar lo que hacen los jueces", Rajoy subrayó que "la primera obligación de quien está en el Gobierno es ser transparente".

Por ello, confió en que la Justicia aclare la verdad y que las Fuerzas de Seguridad y los responsables del Ministerio del Interior también digan toda la verdad sobre estos hechos.

Astarloa: Un auto "sorprendente"
Para Ignacio Astarloa, la campaña coordinada de los dos diarios, el juez estrella y el Gobierno merece seguir el principio de "la máxima cautela", dijo este sábado el portavoz popular a la COPE.

Así y todo, el PP concede que el auto que convierte en culpables a las víctimas de una falisificación le ha causado "sopresa" porque "a lo largo de la semana la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional resolvió que la competencia era de los Juzgados de Plaza de Castilla y ayer [por este viernes) nos encontramos con la sorpresa de un pronunciamiento del juez instructor de la Audiencia Nacional al que sus superiores han declarado que no es competente" para este caso, lo que lleva a Astarloa a concluir que todo entra "dentro de la dinámica de la Fiscalía de crear un enredo del falsificador falsificado".

Del Burgo: un "espectáculo bochornoso"
El diputado de Unión del Pueblo Navarro (UPN), Jaime Ignacio del Burgo, ha acusado al juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón de "servir al Gobierno" después del auto que hizo público ayer, en el que imputa un delito de falsedad en documento público a los tres peritos que relacionaban a ETA con los atentados del 11-M.

En declaraciones a COPE, Del Burgo tachó de "espectáculo bochornoso" la acción emprendida por Garzón contra los tres peritos, cuando "encima el delito de falsedad documental no es competencia de la Audiencia Nacional".

Asimismo, el diputado de UPN consideró que la Audiencia Nacional "se ha politizado", y, en concreto, dijo que "la política ha ocupado el despacho del juez Garzón", pues, en su caso, "parece que el juez está prestando un servicio al Gobierno".
Añadió que ya son "demasiadas las casualidades que quiere el Gobierno que crean los ciudadanos", por lo que pidió al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, "que abra las puertas de su Ministerio, que está en llamas, y se deje de tanta opacidad y ocultación".

Del Burgo concluyó diciendo que desde UPN buscan "saber la verdad" y que, por lo tanto, seguirán "utilizando las armas del reglamento del Congreso y preguntando a Rubalcaba sobre aspectos del 11 de marzo que van en contra de la tesis oficial".

CiU promete «catalanizar» la inmigración
La formación nacionalista anuncia en su programa electoral que ofrecerá cursos sobre cultura catalana en los países de origen
Tate Santaeulària La Razón 1 Octubre 2006

Barcelona. El tiempo expira. Y es que sólo queda un mes para las elecciones autonómicas. Los candidatos a la Presidencia de la Generalitat están en plena precampaña, y sus respectivos partidos se afanaban en ultimar los detalles de los programas electorales. La inmigración y las infraestructuras que necesita Cataluña se han convertido en el grueso de las principales promesas que lanzarán los aspirantes al sillón presidencial. A nadie escapa que estos dos temas se han convertido en auténticos retos para el futuro.

En inmigración los enfoques de las distintas formaciones políticas son bien dispares. Los partidos nacionalistas entienden que la integración de los inmigrantes extracomunitarios pasa por un buen aprendizaje de la lengua y la cultura catalana. Así, la federación nacionalista, CiU, en su programa electoral llega a proponer que «toda persona contratada en origen siga un proceso de formación, de 30 horas, que se realizará siempre que sea posible en el país de origen y abarcará aspectos referidos a la lengua y cultura catalanas». Es decir, Mas quiere que hagan un cursillo acelerado antes de desembarcar en Cataluña.

En la misma línea se mueve ERC. Los de Carod-Rovira abogan por intensificar los cursos de catalán -que ya están en práctica- a los inmigrantes que vivan en Cataluña. La base es la misma, no obstante, el planteamiento de ERC y CiU es distinto en la medida que Mas cree que con el nuevo Estatut se ha logrado competencias suficientes para hacer frente al fenómeno migratorio mientras que Esquerra cree todo lo contrario. Convergen en la necesidad controlar el flujo migratorio, que la Generalitat pueda conceder permisos de trabajo y desarrollar una buena política de cooperación con los países de donde procede la inmigración.

De hecho, estos tres ejes son demominador común en el programa electoral de todos los partidos catalanes. Aunque, quizás, la fuerza política que da más peso al reto de la inmigración de cara a las elecciones sea el PP catalán. Josep Piqué es el único que propone crear una consejería de inmigración en el Gobierno catalán para que coordine e impulse las políticas asociadas al fenómeno migratorio. Los populares dedican gran parte de su programa a abordar la espinosa cuestión y reseñan las líneas maestras a seguir por el Gobierno central, la Generalitat y las administraciones locales. Todo un sistema que parte de la premisa que la inmigración es necesaria, pero la capacidad de acogida es limitada.

De una tesis parecida parte el PSC, quien también hace de la inmigración uno de sus principales caballos de batalla en estas elecciones. El presidenciable socialista, José Montilla, propone un gran pacto para la inmigración. Se trata de un acuerdo entre todos los agentes implicados -sociedad civil, agentes sociales, partidos...- para analizar la situación y buscar soluciones.

Por último, la formación ecosocialista que lidera Joan Saura es la única que incluye en su programa electoral el controvertido derecho a voto de los inmigrantes en las elecciones municipales.

Otras de las cuestiones que aparecen en los programas electorales con notable presencia son las infraestructuras, la vivienda, la economía y la seguridad ciudadana, y sobre todo constantes referencias al despliegue del nuevo Estatut. De hecho, todas las formaciones, salvo el PP catalán incluyen el desarrollo del nuevo marco legal en su promesas electorales.

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