AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 13 Octubre  2006
12 de octubre
Retórica nacional
Agapito Maestre Libertad Digital 13 Octubre 2006

Por un lado, hallamos a una España oficial. Fiesta nacional. Desfile del ejército. Recepción real. Engaños y mentiras. Espuma de una sociedad podrida. Día de fiesta para sobrellevar la desaparición de España. Nadie hablaba de la violencia ejercida contra el PP en Martorell. Nadie decía nada sobre la salvaje política de los socialistas y nacionalistas en Cataluña. Nadie comentaba nada digno de ser tenido en cuenta. El cotilleo grosero era lo dominante. Quien no murmuraba sobre el vecino, quien no hacia el pillo, hablaba sobre el rechazo de Bono a la candidatura a la alcaldía de Madrid. Eso era todo. O sea, nada. Ni siquiera se atrevían a comentar los gritos y los silbidos contra el presidente del Gobierno durante el desfile de las fuerzas armadas. La bronca contra Zapatero era un símbolo de que España, la nación democrática española, es pura retórica. Algo extraño para mantener a 17 castas políticas agrupadas en torno a otras tantas comunidades autónomas.

Por otro lado, vemos una España real. Una sociedad que más parece un gentío. Una sociedad enferma y pastoreada por elites políticas sin sentido de la nación. La vertebración política de la sociedad española no es débil sino una farsa. Una mala farsa sin solución a corto plazo. El sistema de partidos políticos como vertebrador de la sociedad ha devenido un fracaso nacional. Sí, los dos grandes partidos de España están sometidos a los dictados, crímenes e ideología del nacionalismo catalán y vasco. Además, el PP está rendido a las miserias antinacionales del PSOE; no ha sido capaz de poner pie en pared y decir basta, o sea, España es la única nación o nada. Pronto veremos, por ejemplo, en Andalucía a un PP rindiéndose a las miserias de una "realidad nacional andaluza" bajo el manto de una España-nación retórica.

La sensación que me queda del día de la fiesta nacional no puede ser más pesimista. Sí, mi sensación es que España ha quedado reducida a un gentío, un inmenso gentío, devorado por voraces elites políticas sin ideas nacionales y, sobre todo, sin convicciones políticas. Mi sensación es que la descripción de lo que sucede nos lleva a la melancolía. Mi sensación es que esto, España, es un desastre. Por ejemplo, grave es que corran a palos a un grupo de dirigentes y simpatizantes del PP, pero peor es la justificación de los políticos nacionalistas catalanes, que dicen que se lo tienen merecido por ser españoles. Las "ideas" nacionalistas e independentistas de CiU y ERC son basuras elevadas a los altares de la corrección política; por eso, no me extraña que aún haya imbéciles que consideran a esta gentuza como políticos moderados.

En fin, describir lo que está pasando en España conduce directamente a la tristeza. No obstante, los imbéciles nos acusarán de apocalípticos. De poco servirá que les recordemos que los terroristas imponen su agenda al Gobierno. Los nacionalistas y los socialistas persiguen violentamente al PP en Cataluña. Los políticos socialistas andaluces someten a los del PP para que traguen "realidad nacional" andaluza. De poco servirá, sí, pero yo lo hago para satisfacer mi conciencia, o sea, para llevarme bien conmigo mismo. Del 12 de octubre de 2006, el día de la fiesta nacional, sólo me quedaré con el abucheo al tipo más nefasto que ha dado España en los últimos treinta años.

Corrillo y abucheo, nueva tradición nacional
EDITORIAL Libertad Digital 13 Octubre 2006

El día 12 de octubre celebramos el mayor logro de nuestra historia común. Conmemoramos así el recuerdo de una de las mayores aventuras de la historia, la extensión de la civilización que lleva consigo la herencia griega, romana y judeocristiana a un nuevo continente; una aventura iniciada, y protagonizada después en buena medida, por españoles. Este día, por tanto, había sido siempre un punto de encuentro entre todos los integrantes de nuestra comunidad, llamada España, ciudadanos de una nación que vio la luz en su acepción moderna en Cádiz, pero que ya existía en 1492.

Hasta el año pasado se hubiera considerado inaudito que durante ese día se abucheara y pitara al presidente del Gobierno, o a cualquiera de las personalidades presentes en el desfile militar con el que se celebra tradicionalmente la Fiesta Nacional. Era un día, y un acto, para unir, y no para separar. Sin embargo, Zapatero lo consideró "normal", pese a que era la primera vez que sucedía. En ninguno de los muchos momentos difíciles y crispados por los que ha pasado la vida nacional durante los años de democracia había ocurrido nada igual. Y, sin embargo, no sólo sucedió sino que se ha repetido este año.

La razón es que, en el día en que celebramos la existencia y la historia de España, no puede ser bien recibido un presidente cuya acción de Gobierno se ha centrado en buena medida en destruirla. Si el año pasado la protesta se centraba en su apoyo al proyecto de Estatuto de Cataluña, ¿cómo no va a repetirse un año después, con el Estatuto que reconoce a Cataluña como nación aprobado y un proceso de rendición a ETA en marcha, en el que ha admitido como negociable la autodeterminación? Si bien los anteriores mandatarios tuvieron a amplios sectores de la sociedad en contra, ninguno de ellos lideró una marcha en pos de la liquidación de la nación española y, consecuentemente, ninguno fue abucheado el día en que la celebramos.

Zapatero, mientras tanto, vuelve a utilizar la fiesta de España para sus intereses particulares. Ya logró ser noticia hace tres años sentándose al paso de la bandera estadounidense y hoy lo ha vuelto a ser manteniéndose de pie, algo difícil de evitar cuando se está en una tribuna sin asientos. Pero, sobre todo, ha vuelto a ser noticia por emplear nuestro acto de celebración para cotillear en corrillo con los periodistas sobre futuras sustitutas de López Aguilar y sobre el anterior ministro de Defensa, que ha dejado en ridículo a todo el PSOE gracias, al parecer, a que Zapatero no advirtió a nadie de que "ya sabía" que no iba a aceptar la candidatura a la Alcaldía. Pero especialmente sangrante ha resultado que haya empleado la Fiesta Nacional para poner un nuevo clavo en su tumba, dando a conocer una nueva cesión frente al terrorismo secesionista vasco.

Seguramente las terminales mediáticas del socialismo se centren en el corrillo y procuren silenciar y disfrazar los abucheos con los conocidos calificativos de "extrema derecha" y otras sandeces similares. Intentan hacernos olvidar que lo único que ha cambiado de un tiempo a esta parte es la tribuna de autoridades, no el público asistente al desfile. Y que ese mismo público no pitó a Felipe González. Porque ni la ideología ni el partido tienen nada que ver en estos abucheos, aunque a algunos les sea imposible de concebir.

Desfile de las Fuerzas Armadas
Zapatero en su torre de marfil
Ignacio Villa Libertad Digital 13 Octubre 2006

Zapatero se ha vuelto a encontrar este jueves con gritos, silbidos y abucheos. El 12 de octubre se ha convertido para el presidente del Gobierno en una fecha fatídica. Va a convertirse en tradición que el día de la Fiesta Nacional tenga la música de las protestas contra Rodríguez Zapatero. Suponemos que el jefe del Ejecutivo, regocijado como está en ese engreimiento típico del habitante de la Moncloa y que a él ha afectado con más rapidez que a nadie, piensa que esos gritos son de unos pocos y que no representan a nada, ni a nadie. Se equivoca de principio a fin.

Detrás de los abucheos de este 12 de octubre se encuentran millones de españoles que están hartos de las políticas y de las formas de Zapatero y de su Gobierno. Esas voces representan a muchos ciudadanos que no aceptan las formas antidemocráticas que utiliza este Gobierno. No están dispuestos a la expulsión del PP de las instituciones democráticas. No admiten que el Gobierno se rinda ante ETA entregando la libertad y la democracia, patrimonio de todos y no de la izquierda como nos quieren hacer creer. No les gusta ver como el Ejecutivo colabora sin pudor en la demolición de la España constitucional. No entienden cómo el Gobierno está tan obsesionado por destruir una nación fundada hace siglos dando prioridad a los deseos de unos pocos sobre los de la inmensa mayoría de los españoles.

Zapatero se ha vuelto a encontrar con esa España real que Moncloa quiere ocultar, intenta evitar y prefiere ignorar, pero que en todo caso existe y está en pleno crecimiento. Cada vez hay más ciudadanos españoles enfadados y agredidos por las políticas de este presidente del Gobierno. Políticas partidistas, sectarias, que fomentan la exclusión y el enfrentamiento. Que nadie se engañe. Los gritos escuchados en la plaza de Colón representan a mucha gente que, independientemente de su ideología, exige que el presidente del Gobierno gobierne para todos y no sólo para unos pocos.

Zapatero tiene la posibilidad de rectificar, aunque es más probable que opte por encerrarse en su torre de marfil y desdeñar esas quejas con la excusa de que están limitadas a unos pocos. Pero no es así. Y no bastará para ahuyentarlas el que vuelva a sacar a pasear el fantasma de la "extrema derecha" en la primera oportunidad que tenga. Esa demagogia barata ya no funciona. Zapatero hace mucho tiempo que ha perdido la calle y está perdiendo muchos de los apoyos y de los votos que pudo recoger en las últimas generales; esa es la realidad y lo demás son fábulas del poder. Zapatero puede intentar ignorar lo que sucede, pero esa distancia de la realidad es lo que siempre termina perdiendo a los que están en el poder. Y el presidente del Gobierno durante los últimos dos años y medio hace ya mucho que está en esa situación.

Del Olmo engañado, otra vez
EDITORIAL Libertad Digital 13 Octubre 2006

Otra semana, otro engaño. En el capítulo 30 de los "Enigmas del 11-M", el colaborador de Libertad Digital, Luis del Pino, nos alumbra con una nueva historia que nos resulta demasiado familiar: la de los engaños y falsedades que rodean a todo lo relacionado con la investigación policial del 11-M. Esta vez se trata de las tarjetas telefónicas compradas en el locutorio que, en el barrio de Lavapiés, regentaba el marroquí Jamal Zougam.

Según se desprende de las indagaciones llevadas a cabo por Luis del Pino, de las tarjetas relacionadas con la de la mochila de Vallecas sólo hay dos cuyos propietarios permanecen con vida, el resto murieron supuestamente suicidados en el piso de Leganés. Lo curioso es que la Policía no ha interrogado a estas dos personas. No lo ha hecho porque, en lugar de comunicar a Del Olmo este particular, se lo ha ocultado, asignando la propiedad de las tarjetas a Jamal Ahmidam, "El Chino". La razón, evidentemente, se desconoce, pero el engaño está ahí para quien quiera verlo.

Es el suma y sigue de una investigación en la que la sorpresa está a la orden del día, y no precisamente porque el juez o la Policía se esmeren en ella. Como en casos anteriores, léase informe falsificado o cualquiera de los enigmas desvelados por Libertad Digital y El Mundo, son los periodistas y la propia sociedad civil la que está tirando del carro. Para mérito de ésta y demérito de aquellos cuya misión es proteger y servir a la sociedad. Motivos para desconfiar de su versión de los hechos hay ya unos cuantos; motivos para seguir investigando, muchos más.

Agresiones en Cataluña
Pega, que algo queda
Jorge Vilches Libertad Digital 13 Octubre 2006

La tensión política que padecemos en los últimos años, anterior al 14-M, ha ido acompañada de una violencia no por usual menos sorprendente. Me refiero a la facilidad con que se encajan en nuestra sociedad los actos violentos que persiguen un objetivo político.

El oír a la vicepresidenta del Gobierno condenar la violencia contra el PP en Martorell, pero justificarla por el grado de crispación, no compensa la oportuna calificación de Maragall de esos tipos como "fascistas". Y cuando se leen las declaraciones de algunos políticos catalanes, aún es peor. Montilla lo condena, pero dice que hay que respetar al "PP y a sus militantes porque también son catalanes". ¿Si no fueran "catalanes" no serían respetables? O Durán Lleida, portavoz de CiU, afirmando, desde su humanismo cristiano, que los violentos son "bobos" porque con su actitud dan votos al PP. ¿Si su violencia quitara votos al PP serían "listos"? Y el inevitable Carod Rovira concluyendo que no es para tanto: al final el PP pudo celebrar el acto político. Eso es, que hay que felicitarlos. El colofón lo pone Jordi López Forn, el jefe de la banda socialista en Martorell, que con su manifiesto tanto recuerda a los islamistas y a otros totalitarios al uso: la violación de la libertad está justificada si con ello se hace un "servicio" a la "comunidad".

Y es que ha resucitado la idea de que existe una violencia purificadora, que limpia las impurezas que deja el personaje señalado como "chivo expiatorio", alguien a quien responsabilizar de las frustraciones e impotencias de un "nosotros". El "chivo expiatorio" –el PP– es el responsable de actos contra "Cataluña" y, por tanto, está justificado que se impida, no ya el ejercicio de sus derechos, sino su presencia.

Esa figura del PP como "chivo expiatorio" se ha construido durante el gobierno del tripartito. Me refiero a la marginación del PP del juego político, no ya de forma implícita, sino por escrito en el pacto del Tinell; las declaraciones degradantes, de conmiseración, a la existencia de los populares en Cataluña; o actos como la firma de Mas, ante un notario, de un papel en el que se compromete a no pactar nunca con el PP. Y no hace mucho, responsables del PSC presentaban una campaña electoral en la que se podía leer que votar al PP era votar contra Cataluña.

Pedir la eliminación de la violencia política sería como defender la alianza de civilizaciones o la paz universal perpetua: una ingenuidad. Ahora bien, es inexcusable que en una democracia, deliberativa o liberal, el Estado no actúe con máxima contundencia para prevenir y reprimir esos actos, que los dirigentes políticos no condenen sin paliativos o que ni siquiera hagan una mínima labor de control de las maneras y personajes que habitan en las bases de sus partidos. No estaría mal, vamos, el poder decir, como el clásico inglés, que si alguien llama a tu puerta de madrugada sabes que es el lechero, no los militantes de otro partido.

Agresiones en Cataluña
La boca pequeña
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 13 Octubre 2006

No nos van a engañar a estas alturas. Hemos visto tantas cosas. Hemos lamentado tantos silencios y tantos guiños y tantos codazos. Justificaciones y crucifixiones. Dobles baremos y triples patrañas. Sus condenas no eran creíbles, queridos Duran, Mas, Montilla, Carod. Ustedes están encantados con la atmósfera catalana, y en concreto con el microclima de Martorell. Sólo que esta tormenta no tocaba exactamente ahora. Le darán la vuelta; ya se la están dando: el PP agredió a unos socialistas que pasaban por allí. Cosas de la extrema derecha.

Las condenas no eran creíbles porque las emitieron los organizadores y los azuzadores. Las dejaron escapar por la boca pequeña, la boquita pintada de demócratas, la de mentir, porque las elecciones están encima. Nada de lo que diga o haga la clase política catalana antes del 1-N es de fiar (y después, tampoco). Ahí están los carteles en castellano de la Generalidad, que se acuerda de la lengua de la mayoría sólo para levantar el voto. A otro perro con ese hueso.

Tan enfermos están que reputan insoportable provocación de Acebes y Piqué su costumbre de abandonar los locales por la puerta en vez de usar las alcantarillas, al modo de los golpistas de Estat Català en el 34. Si en Cataluña se desata la furia cada vez que el PP y los Ciudadanos se comportan como si hubiera libertad es porque los medios de comunicación catalanes han preparado con fervor el caldito de cultivo en su grandiosa olla pública y podrida, recipiente al que han ido arrojando cuanto tenían a mano para darle más sabor al latrocinio.

Políticos y periodistas han parido la bestia, la equivalencia incendiaria: ser catalán y no nacionalista te convierte en enemigo de Cataluña. Y al enemigo se le atiza. As

Desfile de las Fuerzas Armadas
Desvergüenza y cobardía
GEES Libertad Digital 13 Octubre 2006

El Gobierno que suprimió los honores militares se engalana sin reparo en el día de las Fuerzas Armadas para verlas desfilar en el día de la fiesta nacional, el tradicional día de la Hispanidad. La justificación: que la parada militar enseña, en realidad, las fuerzas de paz y el instrumento español de la ayuda humanitaria en la que se envuelve toda acción exterior del ejecutivo de Rodríguez Zapatero. Mientras José Bono dice que no a la alcaldía de Madrid presentando al tiempo un libro destinado a mostrar que los soldados españoles en Irak sí entraron en combate y, por ende, estuvieron en guerra, su sucesor Alonso nos quiere convencer de que los tiros que pegan nuestras tropas en Afganistán son de verdad tiros de paz y por la paz. Vamos, como cuando ZP se sacó aquello de las "armas pacíficas" para la Venezuela de Chávez. La desvergüenza con la que el Gobierno de Zapatero trata a los militares ha quedado otra vez patente a tenor de los abucheos que ha tenido que aguantar, eso sí, sonriendo, nuestro presidente. El rey, mientras, saludaba.

La novedad de este año ha sido el paso de la bandera norteamericana ante la tribuna de autoridades, tras dos años de ausencia. Una invitación del Gobierno para homenajear así a todas las fuerzas que construyen la paz en Kosovo y resto de los Balcanes. La bandera de Estados Unidos, en ese sentido, debería haber sido relativamente mayor que las demás, habida cuenta de que sin ellos los Balcanes seguirían hundidos en sus matanzas intestinas, pero en fin. En esta ocasión, el presidente del gobierno sí se ha mantenido de pie al paso de la insignia de los yanquis.

El anterior embajador norteamericano en Madrid cuenta que en su despedida oficial ante el presidente, en La Moncloa, le pidió que le dijese por qué no se había levantado ante la bandera americana. Y cuenta que, tras unos inquietantes instantes de silencio, ZP le contestó: "porque no estaba en el programa que debiera levantarme". El ex embajador dice que hubiera preferido el silencio por respuesta antes que semejante marramachada. Marramachada que, en realidad, no lo era; se trató de simple y pura cobardía. La cobardía del que tira la piedra y esconde la mano, que es la actitud general de nuestro dirigente socialista.

La misma cobardía es la que nos niega ahora la auténtica explicación de por qué la bandera estadounidense ha vuelto a desfilar en la fiesta nacional. ZP no puede admitir el desdén con el que le trata la Casa Blanca pero tampoco puede tensar más las relaciones. Quiere que los norteamericanos vengan por aquí para poder gritar a los cuatros vientos que le respetan, reconocen y aceptan. Alonso va dentro de pocos días a verse con Rumsfeld, que no olviden que es el culpable de Irak. Luego, Moratinos quiere que Condi acepte su invitación para venir a Madrid. A cambio, el pago obligado de la bandera.

Cuando George W. Bush dijo aquello de "estáis conmigo o contra mí", José María Aznar firmó estar con él, pero Zapatero tachó ambas casillas. Con uno y con los otros. Le gustaría poder haber firmado por los otros abiertamente y su empeño exterior no ha sido otro, desde Caracas a Teherán. Pero hete aquí que alguien le habrá susurrado al oído que Estados Unidos no puede estar en manos de la extrema derecha española, desde Aznar al GEES y que más le valía levantarse esta vez. Y como es un gran cobarde que sólo se atreve con los más débiles, esta vez sí se ha levantado.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Cierto olor a podrido
Ignacio Camacho ABC 13 Octubre 2006

HA aterrizado en Sevilla un nuevo fiscal Anticorrupción y lo primero que ha dicho al llegar es que percibe en algunos recientes escándalos urbanísticos «un cierto olorcillo» a Marbella; no se refería precisamente a las buganvillas que plantó Hohenlohe ni a las damas de noche de los escasos jardines que ha dejado en pie la codicia gilista. Esto de los aromas tiene poco que ver con los fundamentos jurídicos, pero como su señoría ande tan despierto de criterio como de pituitaria, más de un alcalde se puede ver de aquí a nada en problemas con la justicia. Desde que Hamlet olió a podrido en Dinamarca, la nariz casi nunca engaña en política.

Huele a esquadrismo y a violencia política en Cataluña, por ejemplo, una atmósfera cargada de tintes fascistas que empezó a detectarse en los establos del independentismo y se ha extendido ya al vestíbulo del PSC. El tufo de exclusión coactiva es patente para todo el que no tenga una pinza de la ropa en las narices, como el presidente Zapatero, que se tapa las fosas nasales rodeado de escoltas para proclamar que se siente «a gusto» mientras sus cachorros de las juventudes intentan apalear a los adversarios de la derecha. Qué ocasión para hacer un kennedyano «yo también soy del PP» ha perdido el presidente, tan aficionado a los gestos de elocuencia como falto de olfato para las apuestas de dignidad política. En el oasis catalán huele a putrefacción autocomplaciente, y esa bacteria tan contagiosa se desprende del proceso estatutario. Para combatir la epidemia haría falta que la clase dirigente se levantara contra la peste, como el doctor Rieux de Camus, en vez de negarla a la medida de una miope conveniencia.

Huele también a tongo en la Fiscalía del Estado, ablandada repentinamente a favor de los asesinos etarras, y esa tufarada de connivencias apunta a un pasteleo subterráneo del que acaso pronto se conozcan novedades. En el llamado «proceso de paz» vamos a ser los ciudadanos los que tengamos que cubrirnos las narices con un pañuelo, y es probable que algunas víctimas no puedan evitar el soponcio. Los alivios de pena de De Juana Chaos y otros matarifes preludian signos de acuerdo, pero hay ciudadanos alérgicos a las flores del mal que pueden sufrir en breve un ataque de asma contra el que no hay antídotos ni vacunas para hacer respirable un ambiente tan viciado.

Ese «cierto olorcillo» marbellí que ha detectado el fiscal de Sevilla apunta, en fin, a una campaña electoral caliente, trasminada de denuncias y escándalos. Los ladrillos son de textura porosa, y absorben en seguida el perfume del dinero oscuro. En lugares tan secos como Seseña, por citar alguno, no llueve lo necesario para disipar el hedor de corrupción. Los aprendices de brujo están repartiendo máscaras antigás sin saber que hay efluvios que se quedan prendidos a la ropa y ponen a prueba cualquier desodorante. Y que, igual que por el humo se localiza el fuego, por el olor se acaba descubriendo la mierda.

Doscientos cincuenta tíos
Por CARLOS HERRERA ABC 13 Octubre 2006

NO son muchos más. Suficientes, en cualquier caso, para poner en jaque a todo un Estado con su cara y ojos, con su policía y sus jueces, con sus delegados y sus subdelegados. Los ministros de Vivienda de ese pedazo de Unión Europea deciden reunirse en Barcelona para discutir sus cuitas y un grupo de ciudadanos violentos decide lo contrario. ¿Quién gana la discusión?: los violentos. Barcelona es nuestra, dicen, las casas vacías -o no tan vacías- son nuestras, las calles en fiesta son nuestras, las algaradas son nuestras, los bongos son nuestros, y el ruido, y los petardos, y el vómito y la orina, y la alternativa la marcamos nosotros, y vosotros, los putos burgueses, a mamar. El Estado encoge la cabeza, mira hacia otro lado y decide no plantarle cara a los nuevos dueños del asfalto. Es cosa de la prevención, advierten desde Interior, tal vez temerosos de mostrar excesiva debilidad en una campaña electoral en la que hay que colocar como sea al candidato. Es cosa de la progresía a lo Rosa Regás, para entendernos: siempre es mejor quitar a Menéndez Pelayo de en medio que cabrear a unos jóvenes que han crecido entre la permisividad de los gestores acomplejados y timoratos.

Incapaces de afrontar sus propias contradicciones, los errores de su misma ejecutoria, las autoridades barcelonesas -por así llamarlas- prefieren mirar hacia otro lado y hacer como que no oyen los lanzabengalas sobre el Mocba y los cócteles molotov sobre sus salones de otoño. Si los niños no quieren, habrá que dejarles. Qué tiempos aquellos en los que se manifestaban contra Aznar y contra Pujol y contra Bush. Qué buenos ratos pasábamos cuando se encerraban los inmigrantes en las iglesias y nosotros íbamos a solidarizarnos y a pedir papeles para todos. Cómo nos reíamos cuando le tiraban huevos a Rato y a Piqué, que es el hostiable de Cataluña. Hay que ver lo que protestábamos cuando la delegada aquella del Gobierno -¿cómo se llamaba? ¿Julia Nosequé Nomeacuerdo?- enviaba policías a disolver a los antisistema aquellos tan divertidos que odiaban a occidente y a su globalización. Jo, qué época más buena.

Pero es que estos cabritos han crecido y no se han dado cuenta de que el Gobierno ha cambiado, de que ya no deben protestar así como así; y, en cambio, los tíos insisten e insisten con el cuento ese de la especulación y el desorden. Pero a ver quién les dice que no: tantos años siendo progresistas para ahora tener que enviar a los antidisturbios. No, no, ni hablar. Aunque los ministros europeos piensen que Barcelona debe ser, más o menos, Beirut, a nosotros no se nos pueden manchar las manos con políticas represivas. Es mejor aducir medidas preventivas y enviar a los colegas de la Trujillo a otra parte o pedirles que vengan después de las elecciones. Cualquier cosa antes que meter la pata en plena campaña autonómica.

Doscientos cincuenta tíos deciden quién tiene derecho y quién no a reunirse en la ciudad y el inútil del delegado del Gobierno se acurruca como se ha acurrucado cuando los vigilantes de la playa del nacionalismo se dedican a machacar a los simpatizantes del PP en el oasis. En el oasis, a ver si lo entienden, nadie que circule por fuera del miserable Pacto del Tinell tiene derecho a existir, a pensar, a vivir. Pueden existir los tíos que ocupan viviendas, los que queman contenedores, los que asaltan comercios, los que toman plazas y calles enteras, los que revientan fiestas populares. A esos, ni toserlos: si es necesario, se echa a los ministros europeos. Ahora bien, esa chusma españolista que se cree con derecho a pensar, a votar, a discutir, que sepa que le esperan los Lópeces de Martorell con el puño cerrado y la bilis excitada. ¡Hasta ahí podríamos llegar!
Así están dejando éstos el patio. Que conste.       www.carlosherrera.com

Las bestias andarán sueltas
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 13 Octubre 2006

-TE leí ayer. Tu «requiem por la Nación» era apocalíptico.
-Si te parece, podemos seguir hablando de la indisoluble-unidad-de-España después del Estatuto catalán...

-Entiéndeme. Estoy de acuerdo contigo.
-La gente no ha comenzado a asustarse hasta que no ha visto que el desguace de España va a tener unas consecuencias económicas funestas.

-Y las gentes se han escandalizado con el partido de las selecciones vasca y catalana.
-Aguantarán. Los españoles aguantan todo.

-Al final tendremos Copa de Fútbol ibérica.
-¿Es que meteremos a Portugal?

-El sueño de los imperialistas catalanes era la Federación Ibérica. Rovira i Virgili, Prat de la Riba, Xenius... estaban dispuestos a admitir España como hecho diferencial el día en que Portugal se integrara en la Iberia peninsular.
-En Portugal es tesis de la extrema derecha.

-Aquí eso ni siquiera se les pasó por la imaginación a Ramiro Ledesma o a Onésimo Redondo.
-Los catalanes querían vender las camisas catalanas en Portugal con la ventaja del proteccionismo.

-Ahora se quedan en la liga de las selecciones. Como Cataluña ha dejado de ser la locomotora de la industria española, quieren sacar la tajada económica de los Presupuestos Generales del Estado.
-Al menos no abandonan el Estado. Eso nos da una cierta seguridad de que queda algo.

-Pero sin derecho a intervenir en la política catalana. Dar una charla puede costarte algo más que un zarandeo. Por un mitin te parten la cabeza. Zapatero va a terminar poniendo fuera de la ley al PP.
-Sin citarte repitió esto un articulista amigo tuyo a los pocos días.

-No está mal que a uno le compren ideas.
-Las agresiones a Acebes y Piqué me hicieron recordar los asaltos a las sedes del PP en nombre de la paz en Irak.

-Ahora es aún peor: lo hacen desde el poder. En realidad son las consecuencias del pacto del Tinell. Es una estrategia de bolcheviques.
-¿Hasta dónde llegarán?

-La liberación de De Juana Chaos podría haber sido imaginada por San Juan en Patmos. Las bestias desatadas...
-Quizá la comparación pueda resultarle excesiva al Fiscal General del Estado.

-Él mejor que nadie debería saber a dónde conduce el uso alternativo del derecho cuando se hace a favor del Terror.
-Por eso comencé a decirte que tu artículo era apocalíptico. Ahora añado: que con toda razón.

Izquierda liberal
Juntos contra la violencia
Antonio Robles Libertad Digital 13 Octubre 2006

No importa en qué lugar. Dicen que en Martorell. Qué más da. Antes ocurrió en otros sitios. Por ejemplo en Gerona. No importa contra quién. Dicen que contra el Partido Popular de Cataluña. Antes agredieron a otros. Por ejemplo a Ciudadanos, partido de la Ciudadanía. Y seguramente ocurra de nuevo mañana. Es posible que contra los mismos. Ya se sabe, a perro flaco todo son pulgas.

No tentemos a la suerte o calculemos réditos y beneficios coyunturales de agresiones previsibles. Nadie estará a salvo nunca si una sola agresión queda impune o se la condene con la boca pequeña. Si ese fuera el caso.

Cataluña no se puede permitir ni un día más la vileza del fascismo. Digámoslo claro, del fascismo. No es otra cosa la agresión sufrida por el Partido Popular de Cataluña el martes en Martorell. Las actitudes, los comportamientos, el desprecio a las ideas, la manera de evidenciarlo; todo, incluida la violencia física, todo es sucio fascismo. Revístanlo de lo que quieran. Con la bandera catalana, con los insultos de fascistas a quienes sufren la agresión, con la defensa de la nación oprimida o la desaparición de la lengua. Flaméenlo si quieren con todo el victimismo catalanista que quieran, pero el resultado viene en todos los manuales de historia: quien utiliza la fuerza para impedir que otros defiendan ideas, es un fascista. No un violento, no un poco intolerante. No, un fascista.

Y quien titula en primera página, como es el caso de El País, con disculpas retóricas a la acción, se está equivocando. La palabra "zarandeados" evita, disculpa lo indisculpable. Se cae en el mismo error cuando Carod Rovira acusa a los agredidos de provocadores, cuando el PSC hace una campaña del Estatuto que hace incompatible al PP con Cataluña, cuando el responsable juvenil de la Federación de Jóvenes Socialistas de Martorell, Jordi López Font, participa en la agresión y aún tiene cuajo para justificarla. "Es una vergüenza que venga una persona como Ángel Acebes que desprecia a Cataluña y nos insulta". Cuando a Enric Sopena en Com Radio pone peros, compara con otros casos fuera de Cataluña y centra su preocupación en la mala imagen que estos acontecimientos dan de Cataluña. No le parece importar el mal, sólo la imagen fea que deja al oasis.

Hay otras formas de enfrentarse a ese fascismo: denunciándolo sin disculpas ni peros y si es posible, sancionarlo con contundencia. Maragall hizo lo primero, Montilla lo segundo. Uno tildó la agresión de fascismo, el otro expulsó al joven socialista del partido. No todo lo iba a hacer mal Montilla y justo es reconocérselo y resaltarlo.

Como evidente el infantilismo político de Zapatero que tan bien retrató Cayetana Alvarez de Toledo ayer en El Mundo al preguntarse por el Estado cuando asediada sentía su ausencia acorralada por los facinerosos: "¿Dónde está el máximo responsable de velar por los derechos y la seguridad de todos los ciudadanos? No estaba lejos. También estaba en Cataluña, en Sabadell. Mientras nosotros corríamos bajo una lluvia de piedras e insultos, él se jactaba ante los suyos de encontrarse 'cómodo en Cataluña, no como otros dirigentes...'."

Todos podemos ser mañana el PP o Ciudadanos. Es una historia muy vista: Cuando llega el odio, siempre es demasiado tarde.

Por todo esto se ha convocado a todos los partidos políticos catalanes a las 12 horas del domingo en la Plaza San Jaime de Barcelona para mostrar su rechazo a la violencia. Sólo un lema: "Juntos contra la violencia". Sin banderas partidistas ni pancartas interesadas, en silencio contra el alarido y la agresión.

Bien estuvo la condena del Parlamento catalán, bien estuvieron las de líderes de distinto pelaje y condición, mejor estará que se salgan del guión, se quiten la chaqueta y ocupen la plaza todos, todos juntos contra la violencia. Políticos y ciudadanos en general, gente corriente al fin y al cabo.

En esta sociedad que se graban camisetas con eslóganes como "Tots som Pepe Rubianes" o "Tots som Elvira Lindo" sería imprescindible y hermoso que se unieran sus políticos para reivindicar un solo eslogan: Juntos contra la violencia. Es de sabios prever para no verse obligados a curar. Podemos permitirnos el ridículo de la exageración, pero nadie nos podría perdonar una sola desgracia por culpa de la prudencia interesada.

Y mientras llega el domingo, hoy cada uno de nosotros hemos de solidarizarnos con el PP independientemente de nuestras ideas.       antoniorobles1789@hotmail.com

PROCESO ABIERTO
POR RAMÓN PI El Ideal Gallego 13 Octubre 2006

El 19 de abril, Ibarretxe se reunió formalmente con Otegi, Petrikorena y Barrena, dirigentes los tres de Batasuna, partido declarado ilegal por el Tribunal Supremo. El Foro de Ermua presentó ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco una querella con tres acusaciones: quebrantamiento de medida cautelar, prevaricación y desobediencia. El 9 de junio, el TSJ del País Vasco admitió a trámite la querella. Y ahora, el 9 de octubre, ha acordado iniciar la instrucción de un proceso sólo por desobediencia, desestimando que haya indicios de los otros delitos.

El tribunal parece que se toma el asunto con calma y no poca cautela (aunque si comparamos su actuación con otras podríamos decir que ha ido hasta con cierta celeridad). Pero ironías aparte, lo cierto es que, seguramente como en todos los demás casos, mide en sus autos cada palabra. Para abrir la fase de instrucción dice que "concurren los elementos suficientes para iniciar la investigación penal". Los trámites, pues, se van cumpliendo paso a paso y, a lo que parece, de forma bien meditada.

La reacción del Gobierno vasco ha sido de gran indignación: la portavoz, Miren Azcárate, ha dicho que este auto es "un despropósito que consideramos incalificable". ¿Por qué? Porque, según ha dicho, el TSJ se ha alineado "con quienes no hacen sino poner obstáculos al proceso de paz y apuestan por que dicho proceso fracase". Pasma que a un auto judicial se le replique desde una institución oficial con argumentos políticos que prescinden por entero de la legalidad.

Que los batasunos hayan replicado al tribunal diciendo, como Barrena, que "gran parte del Poder Judicial está más interesada en servir a los intereses del PP que en buscar una solución democrática y dialogada al conflicto político" era de esperar, porque a Batasuna eso del imperio de la ley y el Estado de Derecho le trae al fresco. Pero que se manifieste en términos parecidos el Gobierno autonómico da miedo, porque pone de manifiesto la distancia sideral que separa a los que hoy ocupan esta institución de cualquier rudimentaria aproximación a algo que merezca el nombre de democracia.

El PP como víctima de la sinrazón sembrada por Zapatero en una legislatura de rencor
Federico Quevedo El Confidencial 13 Octubre 2006

Déjenme que empiece por reconocer al candidato del PSC a la Generalitat, José Montilla, el gesto de haber expulsado de su partido a Jordi López, primer secretario de las juventudes de su partido en Martorell, por haber participado y alentado la manifestación fascista y violenta contra el secretario general del PP, Ángel Acebes, y el candidato de este partido, Josep Piqué, el pasado martes. Lo bordaría si, además, le pidiera la dimisión como concejal de esa misma localidad y expulsara del partido a Toni Mantís, de quien existen videos de su participación en la algarada independentista y no precisamente para apaciguar los ánimos exaltados y violentos de sus participantes. Pero, fíjense, teniendo en cuenta los precedentes de las declaraciones de Montilla sobre el PP, que dejan mucho que desear, tengo para mi que esta actuación no responde tanto a un convencimiento democrático como a un oportunismo electoralista: tanto al PSC como al nacionalismo catalán puede empezar a pasarles factura el acoso violento a la derecha liberal, y se han dado cuenta de que esa actitud violenta y antidemocrática genera rechazo en cierta parte sensata de una sociedad enferma que, habitualmente, mira para otro lado.

Dicho esto, lo de Martorell no responde al impulso coyuntural de una pandilla de jóvenes en edad de escozores varios y diversos. Esa orgía de odio, de la que hemos visto imágenes que producen una profundísima tristeza, es el resultado de una política sembradora de rencor y resentimiento, la política que ha venido llevando a cabo Rodríguez Zapatero desde que accedió al poder como consecuencia, precisamente, de esa muestra brutal de odio hacia el ser humano que fueron los atentados del 11-M. Pero no sólo eso... Es también el fruto de una estrategia de exterminio de la discrepancia y de la libertad, representadas en este caso en la derecha liberal española. El verdadero responsable de lo que ocurrió el pasado martes en Martorell es Rodríguez, el mismo Rodríguez que en lugar de condenar la agresión fascista prácticamente manifestó una mofa de los dirigentes del PP, lo cual explica, también, porqué nunca ha querido condenar ninguna de las acciones violentas de ETA y su entorno desde que accediera al poder. En el fondo, todo forma parte de lo mismo, del intento de exterminio de las libertades y la instauración de un régimen personalista y totalitario ambicionado por una izquierda radical y extremista, que es la que siempre hemos tenido en España, unida a un nacionalismo excluyente que busca la balcanización del país.

Resulta terrible y brutal el modo en que Rodríguez esboza una sonrisa maquiavélica como respuesta a la agresión antidemocrática a las libertades fundamentales de los dirigentes del PP y los militantes y simpatizantes de este partido. En el fondo, y en la superficie, está encantado, porque en el fondo, y en la superficie, el ampara y abraza esa forma de terror revolucionario contra aquellos que se le oponen. Rodríguez ve enemigos por todas partes, dentro y fuera de su partido, y al modo ideocrático de un caudillo populista y totalitario igual ha buscado la eliminación de sus potenciales enemigos dentro de su partido -Bono, Vázquez, Ibarra...-, que pretende la de los potenciales usurpadores de su poder fuera de sus filas. Raymond Aron decía que los rasgos comunes a los partidos revolucionarios que llegaron al totalitarismo son la amplitud de las ambiciones, el radicalismo de las actitudes y el extremismo de los medios. Rodríguez cumple las tres premisas de un líder totalitario, y vamos viendo como intenta avanzar en el cumplimiento de sus propósitos caudillistas.

Aron establecía cinco características de los regímenes totalitarios, sin que necesariamente deban de cumplirse todas para que el totalitarismo se instale en el poder: la primera es que el fenómeno totalitario sobreviene en un régimen que concede a un partido el monopolio de la actividad política, y eso es precisamente lo que pretende Rodríguez buscando desde el 14 de marzo de 2004 el exterminio de la derecha liberal. La segunda, que ese partido responde a una ideología que se confiere como autoridad absoluta y se transforma en la verdad oficial del Estado, que es exactamente lo que está pasando en nuestro país a pasos agigantados. La tercera, que el Estado se reserva el monopolio de los medios para difundir esa verdad oficial, y aunque no sea exactamente así, poco menos puede decirse del modo en que actúan el Grupo PRISA y los medios afines que, sin pertenecer al sector público, contribuyen activamente a la defensa de la verdad oficial y el pensamiento único. La cuarta, el sometimiento de las actividades económicas y profesionales al Estado, que es, sin lugar a dudas, lo que ha pretendido el Gobierno con el control subsidiario de sectores claves de nuestra economía como el eléctrico o el financiero. Que no lo haya conseguido, no significa que no vaya a volver a intentarlo.

Y la quinta de estas premisas dice que dado que todo es actividad del Estado y que todo está sometido a una ideología, cualquier falta cometida se considera una falta ideológica, “por lo que en último término se produce la politización, la transfiguración ideológica de todas las faltas posibles de los individuos y, para concluir, el terror a la vez policiaco e ideológico”. De ambos hemos conocido muestras recientes: la detención ilegal de militantes del PP, y el acoso violento a sus dirigentes y militantes en los actos de partido o, incluso, por la calle, al estilo como actuaban las juventudes fascistas y hitlerianas, o como lo hacían la izquierda revolucionaria y el nacionalismo excluyente en la España del 34 al 36, previa la Guerra Civil. Lo peor es que esta es una izquierda corrompida -“Si el poder corrompe un poco a todos, corrompe más que a los demás a la izquierda en el poder”, escribía Sartori-, que ha perdido el norte del marxismo y que se ha abandonado a una demagogia populista y un negativismo sin provecho, “el cupio dissolvi y la agitación activista”, y eso es casi peor porque, como también añade el politólogo italiano, “contra el marxismo se podía discutir, pero contra la nada se discute mal”.

Y, sin embargo, es en esta pérdida de las utopías cuando los radicales se han vuelto más intolerantes frente a la sociedad en la que viven, como se demuestra en los hechos vandálicos de Martorell, y cuando la izquierda se ha dejado dominar por un sectarismo de convicción troskista y maoísta que vive de una absoluta y feliz ausencia de contaminación de cualquier realidad. En pura esencia del troskismo más ortodoxo, el poder ideocrático de Rodríguez ha sembrado durante dos años y medio la semilla del odio, el rencor y el resentimiento, que han sido siempre la base de toda acción revolucionaria ambiciosa de poder omnímodo y absoluto. El talante, la sonrisa, la búsqueda de la paz... qui veut faire l’ange fait la bête -quien quiere hacer la calma, hace la tempestad-: Rodríguez está dando un golpe de Estado a la Democracia por la vía de la complacencia de una sociedad enferma, y tras un escaparate de buenismo que esconde el mayor de los atentados al modelo de convivencia que fructificó con la Constitución de 1978 y el espíritu de concordia que hizo posible la Transición.

Cuatro verdades desnudas sobre la violencia socialista en Cataluña
José Javier Esparza elsemanaldigital 13 Octubre 2006

Ni grupos antisistema ni radicales incontrolados. La coacción contra la derecha en Cataluña ha sido obra de quienes ocupan el poder. La prensa adicta, claro, culpa a la víctimas.

13 de octubre de 2006. Viejo sistema: pedrada en el ojo del vecino, cortina de humo, mucha escandalera y, al final, la culpa la tiene el apedreado. Como en 1931. ¿Nos dejarán decir cuatro verdades?

Una: Lo que ha pasado es gravísimo, pero no tanto por los hechos como por los autores. Es grave que se golpee y hostilice a los representantes de un partido cualquiera, pero es mucho peor que la agresión sea ejecutada por militantes cualificados del partido en el poder. Porque eso debe quedar claro: esto lo han perpetrado los socialistas catalanes –ellos mismos lo han reconocido-, no "grupos antisistema". Achacar las violencias a "grupos antisistema" es un expediente que resulta muy posmoderno y tal, pero es simplemente falso. No puede considerarse "antisistema" a los cachorros de partidos con representación parlamentaria y mando en plaza; menos aún a las juventudes del partido más poderoso del país. Eso de los "antisistema" fue rápidamente deslizado por terminales próximas al poder para que la prensa comulgara con ruedas de molino. Pero no, no: estos de Martorell no son "los antisistema"; estos de Martorell llevan muchos años siendo el sistema en Cataluña y desde hace dos años y pico son el sistema en toda España. Para ser más precisos: hace tiempo que el sistema recurre a las tácticas de los antisistema. Justamente por eso el asunto es tan grave. No estamos ante un problema de orden público, sino de intolerancia política en sintonía con el poder. Un altercado urbano es un problema pasajero; una estrategia deliberada de violencia política ya son palabras mayores. Y si la violencia sale del partido que manda, hay razones para tener el hacha a mano.

Dos: La culpa de esto la tiene ZP. ¿Por qué tanto complejo a la hora de decir las cosas como son? El mejor modo de no resolver un problema es enfocarlo siempre de manera equivocada. La frivolidad campanuda de algunos comentaristas que reparten culpas aquí y allá, como para ponerse au dessus de la mêlée –y, de paso, intentar cobrar de varias cajas-, es de una irresponsabilidad repugnante. Lo que estamos viendo es el resultado de una política deliberada de criminalización del PP, especialmente en Cataluña, pero también en otros lugares; una política que forma parte del proyecto general del Gobierno Zapatero, que nació antes de las elecciones de 2004, que estalló –y no de forma espontánea- en la jornada del 13-M y que ha seguido sin interrupción desde entonces. Ahora los socialistas pueden rasgarse las vestiduras y expulsar al pobre diablo que convocó a los agresores (¿le habrían expulsado sin unas elecciones autonómicas encima?), pero conviene enumerar las cosas que han pasado en dos años y medio: sedes de la derecha asaltadas e incendiadas, militantes de la derecha detenidos ilegalmente (y los policías, condecorados), resurrección virtual del Frente Popular, incesante propaganda de odio contra la derecha… El viento ha soplado siempre en una dirección, no en la contraria. Ésa es la pura verdad.

Tres: Ya hemos pasado antes por aquí. La atmósfera de estos sucesos es la misma que se respiraba en 1931: agitadores de izquierda, amparados, estimulados o tolerados por el poder, hostilizan a las derechas ante la complacencia general de quienes mandan; acto seguido, la barahúnda mediática del poder acusa a las víctimas de provocar la violencia. Es la siembra de la guerra civil, formal o larvada. ¿Asusta? Sí, bueno: hay quien piensa que hoy estamos demasiado gordos para saltar parapetos. No, ciertamente, el comunista Llamazares, que ha hablado muy clarito hace pocos días. Concedamos, sin embargo, que estamos gorditos. Pero nadie desconoce las virtudes adelgazantes del odio. Bocas calientes como José Blanco encienden la caldera y nunca faltan voluntarios para dejarse quemar. La cosa es muy simple: si uno lanza todos los días el mensaje de que el enemigo no merece vivir, no cabrá extrañarse de que alguien empuñe una pistola. Y ¿quién podrá llamar "incontrolado" al pistolero?

Cuatro: La legítima defensa es un derecho irrenunciable. En la Historia en general, y en la nuestra en particular, cada vez que alguien ha rehusado repeler una agresión no ha logrado aplacar la violencia, sino, al contrario, ha hecho que los violentos se crezcan. Es también una cuestión de credibilidad política: si uno renuncia a defenderse, difícilmente podrá inspirar confianza a quienes demandan protección.

Por supuesto, no faltará quien juzgue estas consideraciones "demasiado agresivas". Para ellos, una cita tópica de Spengler: el pacifismo significa dejar a los no pacifistas la iniciativa de la acción.

Higiene democrática
Jesús Mañueco* El Confidencial 13 Octubre 2006

Una vez más es noticia lo que en una democracia avanzada, responsable y sería nunca debería serlo. Asunto preocupante, cómo no, porque la vida política a todos los niveles -nacional, regional, provincial y local- gira sobre lo mismo: la radical desconfianza entre los grandes partidos, la denuncia permanente, la ocultación de datos e informes que deberían ser públicos, la presunta corrupción y la corrupción no presunta, la mentira sistemática, el engaño como oficio, el recorte de derechos y libertades públicas y, lo que es peor, el haber puesto las instituciones al servicio de intereses particulares, cuando no de los propios partidos políticos. La ‘guerra mediática’ en curso es un reflejo de este estado de cosas: se trata de la defensa interesada de parte, destinada a ocultar la verdad en beneficio de terceros, segundos o primeros, nunca en beneficio del pueblo y de la confianza del pueblo en el funcionamiento de las instituciones democráticas, que es el objetivo único que debería primar en un Estado de Derecho.

Se persigue a todo aquel que no quiera compartir, admitir o callar sobre las tramas montadas por las grandes organizaciones políticas en sus guerras particulares por el poder. Si alguien levanta el dedo para señalar: “Eres el más corrupto y mentiroso”, la respuesta obligada es siempre la misma: “El más corrupto y mentiroso eres tú”. Ambos conocen perfectamente la raya que jamás deberán traspasar, porque hacerlo supondría para unos y otros quedar al descubierto de infamias compartidas y, en definitiva, arrostrar el peligro de terminar atrapados en la tela de araña que con esmero han ido tejiendo para defender su territorio, su forma de vida, su parcela de poder.

Si quien se desmarca de la línea es un juez o un magistrado, no importa: desde la misma organización judicial hay resortes políticos para minar la credibilidad del juez o magistrado y poner su propia capacidad jurisdiccional en entredicho ante la sociedad. Si se trata de un medio de comunicación, clasificados y divididos en banderías políticas como están, eso importa menos, porque cada uno sabe perfectamente lo que tiene que hacer y decir, que ya se encargarán quienes pagan la nómina de hacerles llegar el guión de lo que toca decir y denunciar en cada momento.

La libertad de expresión y de información es uno de los mayores logros, uno de los más consolidados valores de las sociedades democráticas avanzadas: por desgracia y desde hace unos cuantos años, más o menos doce, por grado –generalmente por servir a sus propios intereses- o por fuerza, la libertad informativa no existe en los grandes grupos mediáticos españoles. Y si algún profesional de la información no se sujeta al guión del medio para el que trabaja, se le regula de empleo. Y no digamos ya si quien osa querer conocer la verdad y poner las cosas en claro es un miembro o compañero de partido, porque a ese se le aparta de un empujón, se le margina, se le aísla y desprestigia socialmente y, si se puede, se le hunde económicamente. Lo que haga falta, con tal de que calle para siempre.

Este es el principal empeño y ocupación de nuestra clase política, tarea en la que va implícita su propia defensa, su propia supervivencia. Su lucha verbal y mediática no tiene otro objetivo que reducir a cenizas al adversario político, y en pos de ese objetivo espurio recorren la geografía nacional estos días advirtiendo a su audiencia de que no deben fiarse del adversario, porque todos los que están lejos de esas siglas son gente mala y mentirosa. Se trata sin duda de un discurso cansino, por repetitivo, pero obligado en todo acto político que se precie.

Pero, ¿qué hay de nuestros derechos, de nuestras mejoras sociales y laborales, de la modernización del Estado para ser competitivos en el marco de una Unión Europea que crea, investiga, produce, consume y exporta, única garantía del futuro de nuestra sociedad? De cómo se va a recuperar el tiempo perdido tampoco se habla; se habla, sí, de culpables, curiosamente siempre situados en las filas del ‘otro’. Pero el pueblo ya está cansado de culpables, de irresponsables y de incompetentes. Queremos alternativas, soluciones que garanticen el futuro de España como nación en el viejo continente y en el mundo. Queremos partidos políticos transparentes y democráticos, sin sospechas continuas de corrupción, partidos que informen al pueblo con verdad y que respeten el poder autónomo de las instituciones y de los poderes que forman el Estado.

El batiburrillo con el que la clase política actual quiere salpicarlo todo para dar a entender que todos son iguales, es algo que debe terminar cuanto antes. Más aún, la sociedad debería exigir responsabilidades a unos dirigentes que han demostrado no dar la talla tanto en capacidad técnica como en valores democráticos. Tal vez la solución consista en que de una vez por todas terminen los tiempos de las mayorías absolutas a todos los niveles, desde el nacional hasta el local, pasando por el autonómico y provincial, para, de esta forma, asistir al ocaso de la soberbia como forma de hacer política, al ocaso de la arrogancia, el oscurantismo, el clientelismo y la confrontación entre grupos, que tanto daño hace al progreso y desarrollo de nuestra sociedad.

*Jesús Mañueco, ex presidente de la Diputación de Palencia

Vascos y vascos y Catalanes y catalanes
Antonio García Fuentes Periodista Digital 13 Octubre 2006

“COSAS DE VASCONGADAS Y DE CATALUÑA”

Desde dentro, “de la carne propia”; surgen las más veraces críticas y he aquí, una vez más, cómo ello queda demostrado y en muy pocas palabras.

“Desde su lúcida soledad de cascarrabias, Ramiro Pinilla (escritor bilbaíno, de 83 años: el paréntesis es mío) ha celebrado el Premio Nacional de Literatura con una impecable requisitoria moral sobre el terrorismo: “Me duelen los 900 crímenes y la actitud de medio País Vasco mirando a otro lado”. Con un certero hachazo de aizkolari, el viejo novelista del drama pétreo de los valles del Norte ha levantado astillas en el tronco carcomido de una sociedad enferma, sin cuya silenciosa anuencia cómplice no se explica la longevidad de la carnicería”. (Ignacio Camacho en ABC 08-10-2006)

Lo que confiesa este viejo intelectual, es el acta notarial que califica a “medio pueblo vasco” y está claro, el por qué se mantiene el estado de terror que allí impera… recuerdo al escribir al perverso canalla; “Arzallus”, y su terrible y sangrienta afirmación… “Unos apalean al árbol y otros recogen las nueces” (cito de memoria); con la que queda claro la connivencia de éste ex cura jesuita… ¿cuántos hay en Vascongadas como él… y de esa clase media, media alta o alta… que son los que de alguna manera protegen a tanto asesino?... por ello al resto de españoles, sólo nos queda el boicotear todo cuanto podamos a los fabricados y “servicios” vascos, al igual que a los catalanes… puesto que a unos y otros, no les interesa de nosotros, nada más que el expolio dinerario y mantener su colonialismo, sin el que no podrían vivir; o vivir tan opíparamente como viven de ese expolio constante y desde tiempo inmemorial y debido a los ineptos gobernantes que gobernaron y gobierna a esto que pese a quien pese, sigue siento España; mientras no exista otra Constitución que diga otra cosa.

Dicho ello y por mi parte… que les den la independencia cuanto antes, pero es claro y como estamos sujetos por esa Constitución; que lo planteen los políticos que dicen representarnos, en ese parlamento que “no nos representa”… y luego que se someta a la votación en referéndum que dice la “Ley de leyes”… y si se opta por echarlos del seno de España, pues que se vayan a donde y como quieran… pero eso sí; hay que confiscarles todos los bienes coloniales y cerrar fronteras con ellos “a cal y canto” y no comprarles ni venderles… “una rebanada de pan”.

Y ni se me hable, de esa otra “media naranja vasca”… puesto que el que calla otorga y hay muchos muertos de fuera de “vascongadas”, que están clamando justicia: puesto que, “hágase un balance” y se verá, los muertos asesinados por terroristas vascos, en vascongadas y fuera de ellas… y eso… “tiene un precio”. Por ello esa “mitad” que dice el viejo escritor; que yo pienso que deben ser muchos más: que se muevan y actúen, si quieren seguir “viviendo de España”… puesto que si dejásemos de comprarles sus productos y dejar todos sus servicios, “bancarios, seguros, comerciales y de todo tipo”, con los que colonizan todo lo que pueden del resto de España… ¿En qué situación quedaría su hoy potente economía?

Afortunadamente hoy no monopolizan la industria y el comercio, vascos y catalanes; ya y desde la época del tan criticado Franco, se facilitó la industrialización de muchas otras partes de España; y hoy, se produce mucho fuera de Cataluña y Vascongadas y que antes, había que comprarles “por bemoles”… y si no se produce en el resto de España, tenemos veinticuatro países en Europa, que están deseando vendernos lo que sea… amén de todo el resto del mundo industrializado. Sí, considero que podemos prescindir perfectamente de Cataluña y Vascongadas, sin quebranto de gran importancia. Ojalá que no llegue ello, pero si no es así, que empiecen aceptando lo que nos otorgamos nosotros mismos en 1978… “que no fue regalo de nadie” y ello nos obliga a todos los habitantes de esa parte de Península Ibérica, que en los mapas del mundo sigue apareciendo como ESPAÑA.

Y dejémonos ya de “historia o historias”… de que si la villa de Bilbao, la funda un Señor de Castilla; que si Guipúzcoa (s. XIII); Álava y Vizcaya (s. XIV) se incorporan a Castilla de forma voluntaria; y si Navarra vino a España, en vez de cogerla Francia, por la “Gracia de Dios, o los cojones de Fernando de Aragón”… y menos si el cura Arana, soñó “un imperio vasco” y predicó, “una guerra santa imitando a ciertos mahometanos”… todo eso y reitero, ya son “historias”… hay que vivir la historia que se fragua hoy mismo; ser pragmáticos y “cortar por lo sano”. Y los indeseables, o a la cárcel y el que lo merezca, a cadena perpetua (si no la hay se instaura) o “a la independencia” tal y como digo… ¡¡Pero ya está bien de inútiles, cobardes, vividores y asesinos de la peor calaña y todos por un solo motivo… uno solo… dinero/poder… que es lo mismo!!

Los españoles y en mayoría, quisiéramos “seguir llevándonos bien” con vascos y catalanes; pero si no lo quieren… “pues que Dios los ampare”… y punto.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen.ciudad.org (allí más temas)

Comer en el «Burka-king»
Por RAFAEL L. BARDAJÍ ABC 13 Octubre 2006

Son ya demasiados para creer que se trata de hechos inconexos. Desde la condena de Salman Ruhsdie hasta las recientes protestas por el vídeo de los jóvenes daneses pintando a Mahoma, la realidad es que en Europa han pasado dos cosas muy importantes: primero, el aumento de la población musulmana en nuestro suelo; lo segundo, una imparable radicalización, islamización, de los musulmanes en Europa. Ambas cuestiones amenazan con cambiarnos para siempre. A peor.

No tendría espacio suficiente aquí para recitar las sucesivas ocasiones en las que el islamismo se ha rebelado, de palabra o hechos -y a menudo ambos- contra cuestiones que nos son naturales a los ciudadanos europeos. Baste citar el informe del ministerio de Interior galo, de esta misma semana, en la que se reconoce que en el último año unos 2.500 policías han sido agredidos por jóvenes norteafricanos de los barrios periféricos. La quema de coches se hace con sordina, pero las agresiones al sistema y a sus símbolos continúan.

No ha habido acto terrorista islámico en la última década en el que no se haya registrado una participación significativa de musulmanes radicales residentes en Europa. Como tampoco ha habido actos terroristas islámicos en Europa sin la presencia de algún marroquí. Pero los actos terroristas son sólo la punta de un enorme iceberg: el islam radical es hoy más atrevido que nunca, dispuesto a dictarnos lo que es apropiado o no en nuestra propia casa. No me cabe la menor duda de que esto es así porque nos ve débiles, vacilantes, desorientados y sin capacidad de reacción.

En ciertos lugares se empieza a ver lo que, de no hacer nada para evitarlo, será algo común en toda Europa en poco tiempo. Michel Thoomis, el líder del sindicato policial francés, se lo ha escrito a Sarkozy: «Vivimos en un estado de guerra civil, orquestada por los islamistas radicales. No es una cuestión de violencia criminal. Es una intifada, con sus piedras y sus cócteles Molotov».

En la Unión Europea viven ahora más de 20 millones de musulmanes cuyo crecimiento es imparable a corto y medio plazo. De hecho, si Europa crece en las próximas décadas se deberá al aumento de la población musulmana. Muchos jóvenes, y no pocos tentados por el extremismo. Y, con todo, no es sólo una cuestión de números. Es, finalmente, una cuestión de fe y voluntad.

Mientras que la Europa secular parece no creer en nada, o cree en las cosas más disparatadas, la yihad se revela como una fuerza de atracción y movilización más que poderosa. Se empieza por asesinar a un director de cine; se asalta luego un club gay; se hace callar más tarde al Papa... y como sigamos así, tendremos que llevar a nuestros hijos a comer al «Burka-king» para disfrutar de una hamburguesa. Que no lo consigan depende de nosotros.

LOS ENIGMAS DEL 11-M. CAPÍTULO 30

La Policía mintió al juez al atribuir a Jamal Ahmidan dos tarjetas telefónicas relacionadas con la de la mochila de Vallecas
Nuevas mentiras que añadir al listado de falsedades en que se ha convertido el sumario sobre el peor atentado de nuestra historia. De todas las tarjetas del 11-M relacionadas con la de la mochila de Vallecas, sólo hay dos cuyos propietarios sigan vivos después de la explosión del piso de Leganés. Pero nadie se ha molestado en interrogar a esas dos personas para saber si es verdad que esas tarjetas se adquirieron en un locutorio de Lavapiés. Y la razón es que al juez Del Olmo se le volvió a engañar en los informes policiales, atribuyendo ambas tarjetas a Jamal Ahmidan, El Chino.
Luis del Pino Libertad Digital 13 Octubre 2006

Ya hemos publicado anteriormente que existe una tarjeta telefónica relacionada con la de la mochila de Vallecas que tiene una gran importancia. Se trata de la tarjeta 656722489, atribuida por la Policía a Jamal Ahmidan, El Chino. Esa tarjeta mantuvo diversas conversaciones con el confidente Rafá Zouhier en diversos días clave anteriores y posteriores a la masacre de Madrid, a pesar de lo cual nadie había interrogado a Rafá Zouhier sobre el contenido de esas conversaciones telefónicas.

La razón de que nadie se molestara en interrogar a Zouhier a este respecto es muy simple: en realidad, la Policía mintió al juez al decir que esa tarjeta pertenecía a Jamal Ahmidan. Y se mintió al juez para evitar que declarara el verdadero propietario de esa tarjeta.

¿Quién compró la tarjeta de Vallecas?

Con los datos del sumario en la mano, ni siquiera sabemos hoy, dos años y medio después del atentado, a quién se le vendió la tarjeta telefónica de la mochila de Vallecas. Esa tarjeta fue, supuestamente, vendida en el locutorio de Lavapiés propiedad del marroquí Zougham, pero ¿quién la compró?

Hay en el sumario una declaración de un testigo (Rachid “El Gordo”) en la que éste afirma que quien compró las tarjetas telefónicas en el locutorio fue Jamal Ahmidan, El Chino. En concreto, ese testigo afirma que Jamal Ahmidan compró varias tarjetas a un empleado de Zougham y al día siguiente fue a cambiar una de ellas porque resulta que, después de probarla, esa tarjeta no tenía saldo.

Pero esta declaración tiene todos los visos de ser falsa. Está demostrado (con los datos de las compañías telefónicas) que la tarjeta encontrada en la mochila de Vallecas y las otras seis que se activaron en Morata no fueron utilizadas nunca antes de la madrugada 9 de marzo y sólo se activaron una única vez. Si Jamal Ahmidan hubiera probado las tarjetas, entonces se habrían activado dos veces: una al probar si tenían saldo y otra al montar las bombas el día anterior a los atentados. Por tanto, debemos descartar la declaración de ese testigo y seguimos teniendo la duda: ¿quién compró las tarjetas supuestamente usadas en las bombas?

Hay otro dato más que nos confirma que hay gato encerrado en lo que nos han contado sobre la tarjeta de la mochila de Vallecas. Como ya hemos dicho en un capítulo anterior, al locutorio de Lavapiés propiedad de Zougham llegaron 200 tarjetas, entre las cuales se supone que estaban la de la mochila de Vallecas y las otras seis que se activaron en Morata.

Lo normal es que la Policía hubiera “peinado” todas las tarjetas que pudieran componer ese lote de 200, para tratar de localizar todas las tarjetas que los terroristas hubieran podido utilizar. Pues bien, dos años después de la masacre, la Policía ni siquiera había pedido a las operadoras telefónicas los datos de muchas de las tarjetas que podían componer ese lote de 200.

¿Es normal esa dejadez? ¿Se trata de un simple fallo policial, o lo que se estaba intentando era recabar el mínimo número posible de datos para construir una versión oficial, sin aportar demasiados datos, no fuera a ser que afloraran contradicciones?

Las contradicciones de los datos telefónicos

Porque lo cierto es que, cuando uno se pone a escarbar en los datos telefónicos, las contradicciones afloran a mansalva, como si fueran setas.

En efecto, está demostrado con los datos del sumario que varios de los supuestos implicados en el 11-M adquirieron (y utilizaron) algunas de las tarjetas que podrían formar parte de ese lote de 200 que llegó al locutorio de Zougham. No nos referimos a la tarjeta de la mochila de Vallecas ni a las que se activaron en Morata (porque ésas no sabemos quién las compró). A las que nos referimos es a otras tarjetas, que fueron utilizadas para hacer llamadas en las dos semanas previas al atentado (véase el Enigma 17, “Los intocables”).

Los informes policiales indican cuáles son esas tarjetas utilizadas por los miembros de la trama y detallan quién era el presunto terrorista que utilizaba cada tarjeta. Pero esos informes policiales están plagados de falsedades.

En concreto, dos de las tarjetas usadas por los miembros de la trama son atribuidas por la Policía a Jamal Ahmidan, El Chino. Se trata de las tarjetas 656720759 y 656722489. Pero es mentira que esas tarjetas fueran de Jamal Ahmidan. Basta con leer las actas de registro incluidas en el sumario del 11-M para ver que el soporte de cartón de una de esas dos tarjetas (la que lleva el número 656720759) apareció en la casa de un primo de Jamal denominado Hicham Ahmidan, en la Avda. Cerro de los Angeles 30. Lo que indica que no era Jamal, sino su primo, el propietario de esa tarjeta.

Y basta con leer las transcripciones de las conversaciones grabadas a los imputados para ver que quien usaba la otra tarjeta (la que mantuvo las conversaciones con Zouhier y que tenía por número el 656722489) no era Jamal Ahmidan, sino otro pequeño delincuente llamado Rachid Tachti (alias Rachid El Niño).

¿Por qué la Policía mintió, una vez más, al juez, atribuyendo a Jamal Ahmidan unas tarjetas telefónicas que no eran suyas? Pues, como vamos a ver a continuación, da toda la sensación de que se mintió al juez para evitar que declararan los verdaderos poseedores de esos dos números telefónicos.

Los dos marroquíes

Hicham Ahmidan y Rachid Tachti tienen tres cosas en común:

* la primera es que ninguno de los dos tiene nada que ver con el islamismo, sino que ambos son delincuentes comunes dedicados al narcotráfico a pequeña escala.
* la segunda es que son las dos únicas personas vivas (tras la explosión del piso de Leganés) de las que tengamos constancia de que usaron alguna de las tarjetas telefónicas supuestamente compradas en el locutorio de Zougham por los miembros de la trama.
* y la tercera cosa en común son las peripecias sufridas por ambos para tratar de obstaculizar su declaración ante el juez.

Porque lo cierto es que, a fecha de hoy, nadie le ha preguntado a ninguno de esos dos individuos algo tan simple cómo: ¿dónde y cuándo compró usted esa tarjeta que podría pertenecer al lote de 200 que llegaron al locutorio de Zougham?

En realidad, al analizar el sumario, nos encontramos que la cosa es aún peor. Como ahora veremos, se ha hecho todo lo posible para que nadie tratara de aclarar qué pintan estos dos individuos en el relato de los hechos.

El caso de Hicham

El caso de Hicham Ahmidan resulta sangrante. No sólo es que nos podría aclarar el misterio de dónde se compraron las tarjetas telefónicas, sino que el sumario está plagado de datos que indican que Hicham Ahmidan jugó un papel fundamental en la trama del 11-M:

* su coche ya fue detectado con anterioridad a los atentados del 11-M, en los seguimientos realizados al comando de los hermanos Almallah y a El Tunecino.
* en el registro de su casa apareció una tarjeta telefónica del mismo lote que la encontrada en la mochila de Vallecas
* sus huellas dactilares aparecen en el coche habitualmente utilizado por El Chino, propiedad de la suegra de éste
* fue el encargado de falsificar tres de las matrículas usadas por los miembros de la trama
* también aparecen sus huellas dactilares en la casa de Morata de Tajuña
* en uno de sus coches apareció ropa con el ADN del propietario de la furgoneta de Alcalá

Aparece su rastro, como vemos, en casi todos los escenarios de la trama, a pesar de lo cual, el juez no ha llegado a tomarle declaración nunca.

Lo que nos cuentan es que este individuo desapareció de España y huyó a Marruecos antes del 11-M. Pocas semanas después de los atentados, saltó a los medios la noticia de que este individuo había sido (supuestamente) detenido en Marruecos por tráfico de drogas. Y más adelante también se filtró la noticia de que había sido condenado a ocho de prisión por narcotráfico, condena que estaría cumpliendo en la actualidad en el país vecino.

Esto no hubiera debido impedir que se le tomara declaración, pero el juez Del Olmo ni siquiera se había molestado, dos años después de la masacre, en mandar una comisión rogatoria a Marruecos para interrogarle. Y eso a pesar de que se lo solicitó explícitamente alguno de los abogados de la acusación. ¿Ustedes lo entienden? Porque yo no.

¿Es que ni la Policía ni el juez tenían el más mínimo interés en saber por qué aparecen las huellas de este individuo en tantos escenarios relacionados con los atentados? ¿No les interesaba conocer dónde podía haber adquirido esa tarjeta relacionada con la de la mochila de Vallecas?

El caso de Rachid

El caso de Rachid Tachti es aún más esperpéntico. Sería, junto con Hicham Ahmidan, la única persona que podría aclararnos dónde y cuándo compraron las tarjetas telefónicas los miembros de la trama. Pero, cuando uno de los abogados de las defensas solicitó al juez, el 4 de abril de 2005, que tomara declaración a Rachid Tachti, la Policía contestó que acababa de ser expulsado de España tres días antes, en aplicación de la Ley de Extranjería. Qué casualidad, ¿verdad? ¡Es increíble la mala suerte que tienen nuestros investigadores (salvo entre el 11-M y el 14-M, claro)!

Así pues, la Policía había supuestamente expulsado de España a ese testigo tres días antes de que lo solicitara el abogado de la defensa. Sin embargo, pocos meses después, en diciembre de 2005, ese individuo que nos decían que había sido expulsado fue detenido por apuñalar a una persona en la discoteca Joy Eslava.

La explicación que dio la Policía es que había vuelto a entrar ilegalmente en España poco después de ser expulsado.

Discúlpenme la suspicacia, pero después de tantas mentiras, ¿creen ustedes que me paso de desconfiado si digo que no creo que llegaran a expulsarle nunca? ¿Llegó a salir Tachti de España en algún momento? Quiero suponer que sí, pero no le haría ascos a una constancia documental. Son tantas las veces que se ha mentido a Del Olmo desde organismos dependientes del Ministerio del Interior que no me extrañaría en absoluto una mentira más.

¿Se mintió al juez para evitar que este testigo declarara?

El caso es que el juez Del Olmo, después de la detención de este individuo tras el apuñalamiento de Joy Eslava, pudo por fin tomarle declaración. Pero no pudo preguntarle por la tarjeta relacionada con la de la mochila de Vallecas, porque la Policía seguía sosteniendo en sus informes que esa tarjeta correspondía a Jamal Ahmidan El Chino, ocultando que su verdadero propietario era Rachid El Niño.

¡Pobre juez Del Olmo! Entre lo que no le han dejado investigar, lo que le han teledirigido y lo que no ha querido investigar él, el sumario del 11-M se le derrumba. Los hilos de las conexiones telefónicas, que permitieron construir la tela con la que trabar las tres pruebas falsas del caso, van a empezar a destejerse.

¿Se animará el juez a interrogar, como es su obligación, a esas dos únicas personas vivas que podrían decirnos dónde se compraron las tarjetas relacionadas con la de la mochila de Vallecas?

Aunque, bien mirado, a lo mejor el juez y la Policía tenían sus razones para no interrogarles. Total, ¿a quién le importan unas tarjetas relacionadas con otra tarjeta que apareció en una mochila que jamás estuvo en los trenes?


NO TIENEN "RESPALDO ECONÓMICO" NI "APOYO" DEL GOBIERNO DE CHAVES
Alcaraz dice que la Junta de Andalucía "discrimina" a la AVT "porque no cedemos al chantaje de la rendición" ante ETA
La última manifestación de víctimas del terrorismo se celebró en Sevilla. A la marcha no acudió ningún representante socialista de la Junta andaluza. Teresa Jiménez Becerril reprochó esta ausencia, pero sobre todo la del alcalde de la capital andaluza, Sánchez Monteseirín, que es también el presidente de la Fundación Alberto Jiménez Becerril. Este jueves, el presidente de la AVT ha afirmado que su asociación esta "discriminada" "porque no cedemos al chantaje de la rendición ante el terrorismo". Francisco José Alcaraz ha dicho que "no sólo no ha tenido nunca respaldo económico del gobierno de Manuel Chaves sino que tampoco hemos sentido su apoyo en ninguno de los actos, homenajes o manifestaciones que hemos convocado".
EFE Libertad Digital 13 Octubre 2006

El presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Francisco José Alcaraz, ha manifestado este jueves que su agrupación está "discriminada" por la Junta de Andalucía "porque no cedemos al chantaje de la rendición ante el terrorismo". En un comunicado, Alcaraz afirma que la Junta de Andalucía "jamás ha concedido subvención alguna a la AVT, nunca ha firmado ningún convenio con nuestra asociación, a pesar de que representamos al 95 por ciento de las víctimas andaluzas del terrorismo".

"Además, somos la única asociación que tiene psicólogos y trabajadores sociales atendiendo a las víctimas andaluzas", dice en su comunicado. Alcaraz niega lo afirmado este miércoles por el presidente de la Junta, Manuel Chaves, en el Parlamento autonómico sobre la igualdad de trato a todas las víctimas, y dice que "la AVT y sus socios no hemos sido informados ni nos consta nada sobre ayudas del Gobierno andaluz para el acceso a la vivienda de las víctimas del terrorismo".

En la sesión parlamentaria de control al Gobierno, Chaves negó una afirmación del PP de que la Junta "discrimina" a la AVT en las ayudas y le recordó que las medidas puestas en marcha en materia de vivienda o de autoempleo están dirigidas a todas las víctimas "sean del colectivo que sean". "A los que vienen a la Junta a pedir una ayuda no se le pregunta a qué colectivo pertenecen ni a qué partido político pertenecen", indicó Chaves, quien recordó que si la Junta ha firmado únicamente convenios con la Asociación Andaluza de Víctimas del Terrorismo (AAVT) es porque es "la única organización andaluza".

Por contra, el presidente de la AVT afirma que "la Junta de Andalucía sí ha subvencionado y ha firmado convenios con otra asociación en la que la mayor parte sus socios no son víctimas del terrorismo, sino que cobra una cuota a cualquier persona que quiera asociarse, y que carece de atención social a las víctimas". Alcaraz también sostiene que la AVT "no sólo no ha tenido nunca respaldo económico del gobierno de Manuel Chaves sino que tampoco hemos sentido su apoyo en ninguno de los actos, homenajes o manifestaciones que hemos convocado".

EL PPC CREE "EL COLMO " QUE LOS "AGREDIDOS" TENGAN QUE "PEDIR DISCULPAS"
Un escolta de Piqué sufrió la rotura de una costilla por una pedrada durante las agresiones de Martorell
Un mosso d'esquadra, parte de la escolta que protegía a Piqué, sufrió la rotura de una costilla durante las agresiones a Acebes y a la comitiva del PP en Martorell. Por esto mismo, para el líder del PPC, "ya es el colmo que los agredidos, los ofendidos y los golpeados" tengan que "pedir disculpas". Esta reacción llegó después del análisis de los hechos de algunos medios catalanes, que han acusado a un dirigente del PP de agredir a uno de los radicales que los asediaron. Según el portavoz del PPC, Daniel Sirera, es una "vergüenza" que pretendan convertir a las "víctimas en verdugos".
Agencias Libertad Digital 13 Octubre 2006

El agente herido vestía de paisano durante los intentos de agresión a los miembros del PP y fue trasladado a una clínica privada, donde recibió asistencia sanitaria tras recibir el impacto de una piedra.

El líder del PPC, Josep Piqué, ha dicho respecto a Xavier García Albiol, secretario ejecutivo de organización del partido, que no va a tomar ninguna medida "en absoluto". Piqué aseguró que "lo que hay es una respuesta a una agresión y creo que el tema no da más de sí, sé que algunos están interesados en transferir las responsabilidades que han tenido y lo que tengo que decir es que yo doy por zanjado este tema".

Piqué se refería a informaciones sobre García Albiol, que afirman que el popular agredió a una de las personas que le increpaban. El Periódico de Cataluña ha titulado este jueves "El altercado de Martorell se vuelve contra el PP". El dirigente popular añadió que "no está claro que sea una agresión y en cualquier caso es una respuesta a una agresión", una reacción que calificó de "humanamente comprensible". Sin embargo, destacó su voluntad de que no se repitan estos hechos en el futuro.

Así, hizo un llamamiento a todos los militantes "para que no caigan en las provocaciones ni cedan ante las agresiones". "Creo que no hay doble vara de medir en absoluto, unos son los agresores y otros siempre somos los agredidos", consideró.

Sobre la expulsión del PSC del responsable de las juventudes socialistas en Martorell, Jordi López, comentó que "el Partido Socialista y en particular su primer secretario, el señor Montilla, han hecho lo que tenían que hacer y yo se lo agradezco".

Por lo que respecta a la petición de la consejera de Interior, Montserrat Tura, de que el PP le haga llegar su agenda de actos para reforzar la protección policial, fuentes del PP informaron a Europa Press que la Generalidad "siempre tiene la agenda del PP". En todo caso, y pese a que el partido y la Generalidad no han tratado el tema, el PP considera que tras los sucesos del pasado martes, "es previsible" que el habitual control policial se incremente en los actos de los próximos días.

El PSC equipara a García Albiol con Jordi López

El PSC ha aprovechado el anuncio de Piqué de que no tomará "en absoluto" medidas contra García Albiol para destacar que ellos sí las han tomado contra Jordi López, que organizó la protesta, participó en el asedio al PP y después se jactó de ello. Éste es el contenido del escueto comunicado: "Sobre los hechos de Martorell y después de ver que el señor Piqué no piensa adoptar ninguna medida respecto a la actitud del señor Xavier García Albiol, el PSC quiere manifestar sólo una cosa: la diferencia entre José Montilla y el resto de candidatos queda perfectamente reflejada en nuestro lema de pre-campaña 'Hechos, no palabras'".

La kale borroka se recrudece con ataques en San Sebastián, Barakaldo y Pamplona
Una explosión dañó una estación de tren en el municipio vizcaíno Arrojados varios 'cócteles' contra la Comandancia de Marina guipuzcoana
BILBAO EL CORREO 13 Octubre 2006

Los actos de kale borroka volvieron a aparecer ayer en las calles de Euskadi y Navarra. Radicales atacaron la Comandancia de Marina de San Sebastián y la estación de Renfe en el barrio baracaldés de Lutxana. En Pamplona, los enfrentamientos entre seguidores de Falange y Batasuna acabaron con la quema de varios contenedores y un cajero automático.

El primero de los incidentes se produjo alrededor de las 23.10 horas del miércoles, cuando un grupo de desconocidos lanzó varios 'cócteles molotov' contra la Comandancia de Marina en San Sebastián. Según los primeros datos de la investigación iniciada por la consejería de Interior del Gobierno vasco, dos de las botellas incendiarias impactaron contra la fachada del edificio oficial. La Ertzaintza aseguró que no se habían producido daños en el inmueble, aunque su exterior quedó ennegrecido.

El segundo ataque se registró sobre las dos de la mañana de ayer al estallar un artefacto en la estación de Renfe de Lutxana, en Barakaldo. La deflagración no causó heridos pero afectó a la entrada del local. Los principales daños se localizaron en la puerta y en los cristales de la instalación. Las primeras investigaciones realizadas por la Ertzaintza apuntan a que la bomba era de fabricación casera, aunque todavía no se ha podido determinar su composición. En ninguno de los dos ataques se tuvo que proceder al desalojo de los inmuebles afectados.

Horas antes de este último atentado, dos personas fueron detenidas también en Barakaldo en el transcurso de una protesta por el arresto el pasado lunes por parte de la Ertzaintza de un joven de la localidad que tenía pendiente de cumplir una condena por kale borroka. En respuesta a esta actuación policial, alrededor de doscientas personas se concentraron la noche del miércoles frente al batzoki del PNV.

Encadenados al batzoki
Los congregados portaban una pancarta en la que se podía leer 'PNV: zuek atxilotu, torturatu eta kartzelaren gaituzue' (PNV: vosotros detenéis, torturáis y nos encarceláis). Dos personas se encadenaron a las verjas del local, mientras otra se dedicaba a realizar pintadas contra el PNV y la Policía en la puerta del establecimiento.

La concentración finalizó cuando un grupo de encapuchados cruzó varios contenedores y les prendió fuego. La Ertzaintza procedió a disolver a los congregados y detener a los dos jóvenes encadenados al batzoki al comprobar que tenían sendas reclamaciones de la Audiencia Nacional. Tras pasar a disposición judicial, ingresaron en prisión.

También las calles de Pamplona registraron graves incidentes al enfrentarse simpatizantes de Falange que participaban en una manifestación convocada por su partido y seguidores de Batasuna. La Delegación del Gobierno aseguró que agentes de Polícía con material antidisturbios tuvieron que intervenir en el casco antiguo contra grupos de personas que realizaban actos de kale borroka.

Durante los altercados, registrados al mediodía, fueron incendiados un cajero automático y varios contenedores. Resultadon heridos cuatro agentes y una mujer que fue arrollada por los radicales que huían de la Policía y que tuvo que ser ingresada en un hospital con posible fractura de cadera. Ya por la tarde, otra manifestación en la que tomaron parte miembros de la mesa nacional de Batasuna recorrió las calles de Pamplona sin que se registrasen incidentes.

Los radicales toman las calles de Pamplona
RD Periodista Digital  13 Octubre 2006

RD / Alfonso Goñi.- La tensión se concentró ayer en las calles del centro de Pamplona. No sólo desfiló la Guardia Civil en la Avenida de Galicia. Por la mañana tomaron también las calles dos grupos extremistas: los nacionalistas redicales vascos frente a la Diputación Foral y la Falange delante de la estación de autobuses.

Manifestación Batasuna
A las 12 del mediodía comenzó la concentración de los grupos afines a Batasuna, que se desarrolló sin incidentes en la Plaza del Castillo de Pamplona. Dos horas después llegaban a la Plaza de la Paz varios autobuses con miembros de la extrema derecha para participar en la manifestación de Falange.

Los grupos de jóvenes que acudieron a la manifestación del nacionalismo vasco se apostaron en las esquinas. Mientras tanto la Policía Nacional impedía que ambos grupos se acercaran y los insultos terminaran en una batalla campal.

Manifestación de Falange
Al comenzar el recorrido de la manifestación de Falange pudieron escucharse gritos como “Puta ETA”, “Otegui muérete” u “Otegui sal del armario”. Fue entonces cuando comenzaron los incidentes. Los grupos de jóvenes nacionalistas comenzaron a volcar contenedores y vallas de las obras cercanas. Empezaron también a lanzar botellas de cristal y una de ellas a punto estuvo de herir a uno de los periodistas que cubrían la noticia.

La calle Cortes de Navarra, a la altura de El Corte Inglés, se convirtió de este modo en el escenario de una batalla. La Policía contenía a los miembros de la concentración de la extrema derecha; los batasunos recogían piedras de las obras del Paseo Sarasate y las lanzaban contra los manifestantes y los agentes. Fue entonces cuando los antidisturbios de la Policía Nacional procedieron a dispersar a los grupos nacionalistas con pistolas de bolas. A su paso los radicales dejaron contenedores ardiendo y atacaron una oficina de Caja Rural de Navarra.

Policía Nacional cargando
Los afines a Batasuna continuaron mostrando su fuerza en la zona peatonal de Carlos III, donde insultaron y amenazaron a quienes paseaban o simplemente salían de las iglesias. La violencia de los nacionalistas no quedo ahí, tras la manifestación persiguieron a algunos de los grupos de la manifestación de Falange y hubo más de una carrera en plena calle.

Por la tarde de nuevo el nacionalismo vasco tomaba la calle, esta vez salieron de la estación de autobuses y terminaron en el Monumento a los Caidos. En ella participaron miembros de la ilegalizada Batasuna como Joseba Permach o Juan Cruz Aldasoro. La Policía Nacional analizó el desarrollo de la manifestación y posteriormente remitió a la Audiencia Nacional un informe explicativo.

A esas horas los autobuses de Falange habían trasladado ya a los manifestantes a varios restaurantes de la Comarca de Pamplona.

Durante todo el día las calles del centro de Pamplona estuvieron tomadas por la extrema derecha y la extrema izquierda. Los ánimos están más caldeados que nunca en Navarra, ya que su implicación en el “proceso” de negociación con ETA están exaltando los ánimos más radicales.

Extrema derecha y extrema izquierda
Nota del editor  13 Octubre 2006

Si lee la noticia anterior con atención, puede comprobar que la "extrema derecha" no tomó la calle, no tiraron piedras, ni botellas contra personas, ni tumbaron vallas, ni quemaron cajeros ni contenedores, sólo algunos gritos, que de haber actuado la Justicia en algún momento, no se habrían producido, pues todo el soporte público de las organizaciones terroristas estaría pudriéndose en la carcel. Tampoco se puede hablar de "extrema izquierda" cuando toman la calle, disparan piedras y botellas contra personas, tumban vallas, queman contenedores, por aquello de querer imponer una dictadura del proletariado: esto es terrorismo. Aquí falta rigor léxico y sobra malintencionalidad.

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