AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 18 Octubre  2006
ETA
Pasando facturas
GEES Libertad Digital 18 Octubre 2006

A la sombra de los escándalos del 11-M, el corralito político entre ETA y Zapatero ha dado esta semana un paso más, en tres puntos cruciales. En primer lugar, el caso De Juana Chaos muestra el chantaje que ETA mantiene sobre Zapatero. Para forzarle a dar pasos adelante, la banda potenció los comandos de terrorismo callejero, y le indicó al Gobierno que, o avanzaba en el trato de favor a sus presos o adiós a las elecciones generales y la mayoría absoluta en nombre de la Paz. Los incendios de autobuses, los ataques a juzgados, las razzias callejeras surtieron su efecto; la propaganda de la España virtual de Zapatero ya está machacando el tema del cumplimiento de las penas. Empieza a pagar esta factura.

En cuanto al segundo requisito etarra, el empujón a Navarra hacia la absorción vasca, Zapatero ya ha nombrado al candidato del Partido Socialista de Navarra, Fernando Puras, más proclive a pactar con el nacionalismo vasco que el defenestrado Chivite. Por si fuera poco, Rubalcaba ha colocado al navarro Moscoso entre la delegación socialista que hablará de política con ETA, cerrando así la pinza sobre el Viejo Reino; tanto ETA como La Moncloa dan por hecho que aquí no habrá problemas, hasta el punto de que éste fue el primer acuerdo al que llegaron. Esta factura Zapatero ya la ha pagado.

En cuanto al tercer requisito etarra, los tiras y aflojas de los últimos meses tienen como objetivo la forma en la que el gobierno legalizará al brazo político de ETA. Batasuna busca su legalización con el mismo nombre –faltaría más– y el Gobierno ha intentado que sea con otro, algo más vendible a la sociedad española. Es uno de los puntos en los que no se ponen de acuerdo, porque Zapatero se juega la opinión pública y ETA lo exige como prueba de rendición política. Es el pago más caro para un político que sólo piensa en términos de encuestas, y en esas está el marido de Sonsoles.

El problema es que ETA juega a largo plazo, y Zapatero no más allá de las próximas elecciones; su proyecto de cambio político pasa por la mayoría absoluta en las generales, lo que depende, a su vez, de que ETA no rompa la tregua. Zapatero confía en que sea Josu Ternera el que domina los designios de la banda. El asesino etarra probó las mieles del parlamentarismo, y defiende en la banda el valor de la política como complemento de la violencia. Política salvaje y totalitaria, pero que a las almas tiernas de la Paz les parece suficiente; ignoran lo poco que durarían en la Euskadi de Josu Ternera.
En cualquier caso, circulo perverso en el que muchas cosas, en la Justicia, en las prisiones, en Navarra pueden torcerse para ETA y Zapatero. Son muchas facturas que no dependen sólo del inquilino de La Moncloa. Pero éste no parece preocuparse más allá de las encuestas: ¿alguien duda quiénes serán los primeros en caer si ETA rompe la tregua? Los de siempre, claro.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Mentira
Por IGNACIO CAMACHO ABC 18 Octubre 2006

EL mayor embuste, la falacia más farisaica e hipócrita de todo el proceso de negociaciones con ETA es la de que el cese de la violencia no iba a tener precio político. Y si no tenía precio, ¿qué es lo que había que negociar? La rendición, contestaban los arúspices del voluntarismo, y no mentían. Sólo que faltaba preguntarse quién se iba a rendir.

El propio Zapatero llegó a proclamar la mentira oficial con su hueca solemnidad retórica: «Primero la pazzzzzz, luego la política». El mensaje oficial era recurrente y hermético. Primero ETA dejaría las armas, lo que abriría paso natural a la legalización de Batasuna y más tarde, una vez constatado -«verificado», se decía con verbo que ha caído en desuso ante la manifiesta falta de voluntad verificadora- el abandono efectivo de las armas, se abordaría con generosidad de miras la situación de los presos. Mentira todo. Espesa, cochina mentira.

Mentira porque la negociación ya había empezado cuando el Gobierno sostenía este discurso. Mucho antes, incluso. Mentira porque ETA había anunciado que sólo renunciaría en caso de obtener una victoria política. Mentira porque todo el mundo sabía que sin contrapartidas, esto es, sin precio, no habría paz. Pero que no la creyese nadie no significa que no fuese una mentira.

El presidente la dulcificó pronto con otra frase sibilina: «la política ayudará a la paz». Traducción: pagaría el precio político negociando la factura. Parece que ha habido acuerdo en el importe: legalización de Batasuna, mesa de partidos, autodeterminación y Navarra. O sea, las peticiones de ETA, disfrazadas con transparentes retruécanos semánticos: derecho a decidir, órgano de cooperación, etcétera. Y de propina, los presos, empezando por De Juana Chaos y con el fiscal Pumpido de mamporrero jurídico. ¿Quién se rinde a quién?

Para salvar la cara ante quien quiera creerle, el Gobierno espera a que ETA anuncie la «irreversibilidad» de su abandono. Pero el acuerdo está cerrado y negociado, en Ginebra y en Oslo, los escenarios que preludian la ignominia de un Nobel de la Rendición. Ese comunicado permitirá salvar las formas, pero no la dignidad del Estado, que ha decidido ceder y ha cedido. Ha decidido pagar y está reuniendo las monedas.

Sólo que esas monedas políticas han costado antes muchos muertos que ahora podían estar vivos. Para llegar a lo que ETA quería nos podíamos haber ahorrado la tragedia y la sangre. Por eso, cuando Zapatero pronuncie su solemne alocución triunfal, que vaya a los familiares de las víctimas y les explique que sus deudos murieron por nada, que los principios que les costaron la vida ya no están vigentes, y que les agradezca los servicios prestados por sufrir en silencio un drama estéril. Que les mire a la cara, si puede, cuando les diga que, por obra y gracia de su decisión, ETA va a obtener a cambio de dejar de matar todo aquello que no logró matando.

Conde Pumpido
La total indefensión de las víctimas del terrorismo
Ignacio Villa Libertad Digital 18 Octubre 2006

Hace mucho que no escuchamos pronunciar a ninguna figura relevante del Gobierno unas frases de apoyo y de ánimo dirigidas a las víctimas del terrorismo. ¿Quién recuerda la última vez que el Fiscal General del Estado dijo algo que no las incomodara? ¿Alguien guarda en su memoria la fecha más reciente en la que el presidente del Gobierno tuvo unas simples palabras de cariño para tantos y tantos afectados por el terrorismo etarra? Lo dudo mucho. El Gobierno ha enterrado intencionadamente una actitud hacia las víctimas que debería ser obligada para todo político en ejercicio, y que hoy parece formar parte de otra época, muy lejana en el tiempo.

Entre los comportamientos de los socialistas, uno de los más sangrantes es el del Fiscal General del Estado, que debería vigilar permanente que la ley se aplicara con rigor y sin excepciones a los terroristas y que, en cambio, ofrece siempre el beneficio de la duda a los pistoleros e interpreta la ley de acuerdo con los intereses de los que ponen las bombas. Parece que a Conde Pumpido le preocupa mucho que la banda terrorista ETA pueda enfadarse o molestarse ante un cumplimiento riguroso de la ley. El proceso de rendición está en marcha y no se quiere que aplicar la justicia provoque una mala reacción de los terroristas, de modo que el Gobierno y sus aledaños se mueven con un servilismo que llega hasta la náusea.

La forma de actuar del Fiscal General del Estado no ofrece dudas. De su triste trayectoria iniciada hace dos años y medio se pueden destacar muchas cosas, pero bastan quizá dos para hacerle una radiografía completa. La primera es la destitución política del fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño, en lo que se puede considerar un ataque frontal a la lucha contra el terrorismo. Pero también debería Cándido los motivos por los que el batasuno Arnaldo Otegi preguntaba en la Audiencia Nacional, pocos minutos antes de salir hacia la cárcel de Soto del Real, si su encarcelamiento lo conocía Conde Pumpido. Dos hechos suficientemente significativos que explican con la mayor elocuencia los objetivos que este Fiscal General del Estado persigue, siempre a las órdenes del presidente del Gobierno.

Pero en todo caso hay una prueba que demuestra más que ninguna otra la actitud mezquina y la voluntad plena de ceder en todo ante los terroristas, enterrando cualquier normativa legal que pueda obstaculizar el camino: el desprecio a las víctimas del terrorismo. Ni en el Gobierno ni en su entorno se preocupan de ellas; andan más ocupados en que los terroristas se encuentren cómodos reuniéndose con el PSOE y el Ejecutivo, disfrutando de la rendición sin condiciones de los socialistas. Lo que resulta evidente es que están violentando la legalidad para cortejar a los terroristas, lo que nos hace sentir muy inseguros a los ciudadanos españoles.

La subordinación del fiscal
Editorial ABC 18 Octubre 2006

LA comparecencia del fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, ante el Senado confirmó que la politización actual del Ministerio Público es una decisión estratégica meditada y escrupulosamente ejecutada en relación con el proceso de negociación con ETA. La estrecha vinculación del fiscal general con el Gobierno de Rodríguez Zapatero ha sobrepasado los límites de la necesaria confianza que todo Ejecutivo debe tener en la máxima autoridad de los fiscales. Lo que hoy caracteriza a la Fiscalía General es su actuación como correa de transmisión a la Justicia de las indicaciones políticas del Gobierno para facilitar las negociaciones con ETA y Batasuna mediante un paulatino y sistemático desmantelamiento de la arquitectura judicial antiterrorista levantada durante los mandatos del Partido Popular. La identificación de Conde-Pumpido con el Gobierno llega a la utilización de un mismo lenguaje político para referirse al proceso de diálogo con los terroristas, del que vino a decir que no lo favorecerá, pero tampoco lo dificultará. No es cierto: su voluntad y sus hechos demuestran que lo está favoreciendo.

El fiscal general ha dicho en numerosas ocasiones que la Fiscalía -especialmente la de la Audiencia Nacional- será sensible «a la realidad social», y esa sensibilidad sociológica ya se ha traducido en la defenestración de Eduardo Fungairiño, en el bloqueo de la Ley de Partidos Políticos y en la protección judicial de la izquierda proetarra frente a las acciones de las asociaciones de víctimas y grupos cívicos. Queda aún por concretarse oficialmente la rebaja de la condena solicitada por el Ministerio Fiscal al etarra De Juana Chaos, pero si se produjera en los términos conocidos, no sólo sería una autocorrección muy reveladora del nuevo criterio de la Fiscalía, sino una grave actuación procesal, al no esperar siquiera a la celebración del juicio oral para valorar la pruebas que se practiquen y, sobre todo, comprobar si este sanguinario terrorista expresa un mínimo arrepentimiento. Aún está a tiempo la Fiscalía de la Audiencia Nacional de enmendar lo que puede llegar a ser un golpe irreversible para su trayectoria en la lucha antiterrorista, de la que ha sido, gracias al excelente trabajo de sus fiscales, el buque insignia del Estado.

Pero Conde-Pumpido está a otra cosa: a procurar que los tiempos y las respuestas de la Justicia secunden fielmente las expectativas del Gobierno en el proceso de negociación con ETA. Es cierto que se están manteniendo las acusaciones en los macrojuicios contra los etarras, pero también lo es que esas acusaciones estaban ya formuladas antes de que Conde-Pumpido se hiciera cargo de la Fiscalía General y que, en cuanto ha tenido ocasión de hacerlo, ha impuesto criterios más beneficiosos para los dirigentes de Batasuna y, quizá, para terroristas como De Juana Chaos. Nunca como ahora han estado tan en peligro los principios de legalidad y de imparcialidad como criterios rectores del funcionamiento del Ministerio Fiscal, y nunca como ahora ha estado tan sometida la Fiscalía a los dictados políticos del Gobierno.

El silencio de las asociaciones de fiscales -tan combativas contra Jesús Cardenal- sólo subraya el autoritarismo con el que Conde-Pumpido hace uso de su jerarquía, argumento definitivo de autoridad para garantizar repartos de plazas u hostilidad indisimulada, según le convenga.

Un fiscal general no debería mostrarse tan subordinado a la política gubernamental como lo está haciendo Conde-Pumpido, porque representa a una institución de rango constitucional, emplazada a defender la legalidad y el interés general. Pero desde el momento en que Conde-Pumpido afirma en sede parlamentaria que seguirá luchando para que no haya más muertos, para luego añadir «aunque a algunos se les pueda notar las ganas de que los haya», certifica su adhesión personal a un proyecto político -el del diálogo con ETA-, a un discurso partidista -el del PSOE, cuando insinúa que el PP quiere que se rompa la tregua- y a una descalificación de la política antiterrorista pasada, pues, ¿qué otra finalidad tenían Cardenal y Fungairiño cuando perseguían a los etarras si no era la de evitar más muertes?

Múgica, la disidencia se paga
EDITORIAL Libertad Digital 18 Octubre 2006

En la España de Zapatero la disidencia política se paga cara. Y no por el vacío absoluto en el que vive la oposición o por los correctivos que reciben las autonomías no adictas al PSOE. Estos extremos son totalmente previsibles con un gobierno de izquierdas en el poder. Lo que sucedió ayer es mucho peor. El Defensor del Pueblo, todo un socialista histórico como Enrique Múgica, experimentó en sus propias carnes lo que cuesta oponerse a los dictados de Zapatero y de sus socios parlamentarios.

Ha salido adelante en el Congreso una propuesta de reprobación del Defensor del Pueblo. Ideada y ejecutada por Izquierda Unida, la moción –completamente absurda en tanto que esta institución no es reprobable en las cámaras– es la última peripecia parlamentaria del malhadado Estatuto catalán. Según parece, a los comunistas de Llamazares no les sienta bien del todo que Múgica, opuesto desde el primer momento al Estatuto, siga de Defensor del Pueblo. A la menguada representación en el Congreso que posee el partido de Llamazares le parece intolerable que la postura de Múgica coincida con la del PP y que, para colmo, se haya opuesto al Estatuto arguyendo motivos ideológicos, es decir, que para un socialista de verdad la insolidaridad territorial consagrada en el Estatuto es poco menos que una aberración. El remate ha sido que, para los impulsores de la reprobación, Múgica no ha efectuado un "análisis neutral" del documento. Para los comunistas, evidentemente, ser neutral es sinónimo de darles la razón. Por desgracia, nada ha cambiado desde la fundación del PCE hace más de ochenta años.

El PSOE, siempre entusiasta en complacer a los suyos, se ha apuntado a la reprobación con el espíritu despótico que es ya el santo y seña de la casa. Luego se han desdicho y López Garrido ha tenido que salir precipitadamente a retirar el apoyo de una iniciativa tan innecesaria como extravagante. Ha retirado el apoyo, pero gracias a los oficios de su partido facilitando el trámite, el Defensor del Pueblo tendrá que escuchar en la cámara baja cómo comunistas y nacionalistas se echan sobre su yugular y piden su reprobación y cese. No importará entonces que esa figura no exista, para los iluminados de la extrema izquierda –verdadero sostén del zapaterismo– cualquier ocasión es buena para desmelenarse en el parlamento.

Este triste episodio que ha tenido por protagonista a un hombre ejemplar, a un socialista de bien, demuestra hasta qué punto los socios antisistema del Gobierno están envalentonados y se saben dueños de una situación favorable que difícilmente podrá repetirse. Izquierda Unida ejerciendo de perro de presa de los que se oponen a su verdadero líder, que no es Llamazares sino Zapatero, y los nacionalistas lanzándose sobre los despojos. Estos pequeños detalles, que suelen pasar desapercibidos al gran público, retratan a una legislatura mejor que cien discursos en la tribuna de oradores. La que ahora atravesamos es la del radicalismo sin tasa en todos los ámbitos. El Defensor del Pueblo, lógicamente, no se iba a ir de rositas.

El cava y el mal negocio del nacionalismo
EDITORIAL Libertad Digital 18 Octubre 2006

El segundo día de campaña electoral en Cataluña ha tenido como protagonistas a los empresarios del sector del cava, que han aprovechado una visita de José Montilla para expresar su preocupación ante posibles nuevos boicots y para pedir al candidato socialista "que nadie grite contra España". Montilla les ha asegurado que "será firme en la defensa de los intereses de Cataluña", lo que "puede provocar tensiones", pero que lo hará "desde el diálogo, no desde la confrontación".

Podríamos reprochar a estos empresarios, que tantas veces se han prestado de servil comparsa del empobrecedor y liberticida nacionalismo dominante en Cataluña, los argumentos contables que ahora arguyen en defensa de ese resto de España que sólo parecerían estimar como el 60 por ciento que es del mercado de venta del cava. Claro que la incoherencia se encuentra fundamentalmente en las "tranquilizadoras" palabras de Montilla, cuando ha sido precisamente su partido el que, desde la Generalidad y en alianza con el furibundo antiespañolismo de los independentistas, ha desatado la reacción de muchos ciudadanos del resto de España en forma de boicot comercial. Un boicot que, dicho sea de paso, se ha sumado a la decisión de muchas empresas, trabajadores y estudiantes, nacionales y extranjeros, que han preferido invertir y vivir en otras comunidades españolas huyendo del sofocante intervencionismo económico y de la liberticida inmersión lingüística que padece Cataluña.

Para colmo, el mismo Montilla que trataba de tranquilizar a los empresarios del cava, horas después reprochaba a CiU que apoyará "gratis total" los Presupuestos Generales del Estado del gobierno español. Aunque a Montilla le resulte ahora escasa la "tensión" que CiU ha sometido al Gobierno al que, hasta ahora, pertenecía el propio Montilla, lo cierto es que la retirada de enmiendas de los nacionalistas, nada tienen de "gratis total". Más bien es el fruto, precisamente, de un chalaneo de última hora entre un gobierno que sólo sabe ceder, y las exigencias de quienes, como Mas o como Montilla, confunden los intereses económicos de la casta nacionalista con los verdaderos intereses de los ciudadanos de Cataluña.

Enrique Múgica
La institución del despotismo
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 18 Octubre 2006

Tiene toda la razón Eduardo Zaplana cuando dice que el Ejecutivo no respeta a las instituciones sino que las agrede. Pero como una de las características del zapaterismo es su desprecio a la división de Poderes y el espíritu de la Cheka campando por doquier, faltaba un disparate castrista como el perpetrado por el matasanos habanero Llamazares, que se ha permitido una ilegalidad tan flagrante y manifiesta como es la reprobación de Enrique Múgica. Hasta ahí, normal. Lo que no es tan normal es que López Garrido, como cuando era pecero, haya respaldado la tramitación de la ilegalidad. Iba a decir contra su compañero de partido, pero no. Garrido no es del partido de Múgica. En rigor, el partido de Múgica, uno de los pocos ministros de Justicia del PSOE que merece ese nombre, es el de la defensa de España y de sus libertades. Lógico que no coincida con ese pomposo zascandil amejicanado que parece empeñado en hacer bueno a Rubalcaba. Imposible, pero lo intenta.

En realidad, Zapatero ha redescubierto una institución que es la negación de las instituciones: el despotismo. Nunca una mayoría tan escuálida ha abusado tanto del Poder. Ni siquiera en tiempos de González. Lo que empieza a producirse en el PSOE es, en rigor, la adaptación al cambio de régimen que Zapatero preside y persigue. Es pasmoso que el propio PSOE facilite el acoso a una institución por definición intangible, como es la del defensor del Pueblo. Yo de Enrique Múgica me iría a Zaragoza a conmemorar la hazaña zapateresca a los pies de la estatua de Lanuza, aquel jovencísimo Justicia aragonés que por su poca cabeza y la implacable legalidad que, entonces sí, amparaba al Rey de España, acabó descabezado. Podía ir a ponerle una corona votiva y, de paso, a rezarle a la Virgen del Pilar. Porque, salvo milagro, esto se está yendo a pique a toda velocidad. La democracia, digo.

Astracanada en el Congreso
Germán Yanke Estrella Digital 18 Octubre 2006

La peripecia en el Congreso con el intento de reprobación del Defensor del Pueblo es un síntoma de la degradación a la que ha llegado el Parlamento, que se convierte en una cámara que se salta los procedimientos o se los inventa hasta dejar de ser el lugar de los debates para devenir el de las rencillas.

La propuesta de Izquierda Unida y los nacionalistas catalanes era ya estrambótica y, como tal, nunca vista: pretender la reprobación no prevista en reglamento alguno de una institución como el Defensor del Pueblo y alegar, además, su recurso ante el Tribunal Constitucional contra determinadas disposiciones del nuevo Estatuto de Cataluña. Reprobar por ejercer un derecho es una de las sinrazones más espectaculares de la política que uno podría imaginar en las cuevas en las que se desprecia el Estado de Derecho, pero no en el mismísimo Congreso.

Ya tiene delito que tengamos que soportar la vaciedad intelectual de tantos debates. Lo tiene también que, por una absurda concepción de lo que han dado en llamar la “España plural”, haya que aguantar en los Debates sobre el estado de la Nación una suerte de retahíla de peticiones localistas y el consiguiente comercio con el Gobierno. Y, ahora, el ejercicio de un derecho se quiere convertir en un acto reprobable al revestirlo poco menos que de un ataque a Cataluña. Tomémoslo como un chiste… fallido.

Pero lo más escandaloso es que el PSOE de su visto bueno a la tramitación por la mañana y anuncie por la tarde que se opondrá a la reprobación solicitada. Si se trata de dejar a un lado los procedimientos para castigar a Enrique Múgica al menos con la sesión parlamentaria consiguiente resulta lamentable que, para ello, se juegue con los derechos constitucionales y las instituciones. Si se trata de contentar a todos, a los que la proponen y a los que, lógicamente, advierten el absurdo, resulta una vergüenza.

Esta astracanada podría servir, al menos para algo. Todos aquellos diputados del PSOE que votaron a regañadientes el Estatuto de Cataluña —sí, los que lo reconocen así en privado— y todos los que, con lógica, han respaldado el derecho de Múgica a presentar el recurso, aunque no compartan el contenido parcial o total del mismo, deberían pedir la palabra en el Congreso y denunciar esta esperpéntica maniobra. No sólo por Enrique Múgica, ni sólo por la institución del Defensor del Pueblo. También por el propio PSOE. Y por la dignidad del Congreso.

Una sorprendente reprobación a Enrique Múgica como Defensor del Pueblo
Editorial Elsemanaldigital  18 Octubre 2006

El Grupo Parlamentario de Izquierda Unida presentó ayer martes una propuesta sin precedentes en el Congreso de los Diputados: una iniciativa para reprobar al Defensor del Pueblo, Enrique Múgica Herzog. Aunque la Secretaría General del Congreso advirtió que ni en la legislación vigente ni en el Reglamento específico aplicable está prevista una tal reprobación, los representantes de IU tuvieron el apoyo de los del PSOE y los de CiU en la petición, que podría llevar según los firmantes a una petición de cese, y que se debatirá ante la Comisión Mixta del Defensor del Pueblo mañana jueves.

Que los diputados y senadores se enfrenten a cuestiones originales, sin antecedentes cercanos, es bastante habitual. En la actual democracia española la división de poderes no es completa, y las interferencias de unos en otros son a veces exigidas por la Constitución y en otros permitidas por la lectura que de ella hacen los gobiernos de turno. Ahora bien, lo que los compañeros de Gaspar Llamazares piden ahora es por lo menos llamativo, ya que se trata de que el Legislativo juzgue las acciones concretas de un alto representante del Estado en el ejercicio de sus funciones y sin competencias para hacerlo. Es una muestra de escaso respeto por el sistema político vigente, o de comprensión limitada del mismo.

En realidad, los grupos que se han unido al intento de censura contra Múgica están descontentos con su actuación, específicamente en defensa de los intereses de los ciudadanos que él consideró vulnerados por el nuevo Estatut autonómico catalán, y en general en defensa de la Constitución de 1978. Múgica, es cierto, ha criticado el Estatut en lo que afecta a la vida de todos los españoles y ha criticado la baja participación en el referéndum estatutario como síntoma adicional de su escasa legitimidad. Como Defensor del Pueblo ha recurrido al tribunal Constitucional ciertas partes de ese Estatut y el Alto Tribunal ha admitido ya a trámite el recurso. Se entiende que esto haya molestado políticamente a IU, pero no cabe duda de que Múgica podía actuar como actuó.

Irónicamente, durante décadas, Enrique Múgica ha sido uno de los miembros más destacados del PSOE vasco, ha sufrido prisión durante el franquismo, ha sido ministro en los Gobiernos de Felipe González, su familia ha sido herida por ETA y con este historial que todos los españoles conocían fue nombrado para su actual cargo por las Cortes durante el gobierno de José María Aznar. Sólo a partir de ese momento renunció a su militancia efectiva socialista pero no, según aclaró, a sus ideales. Y es en coherencia con lo anterior y en ejercicio de sus funciones que Múgica ha recurrido el Estatut.

Algo extraño sucede en la España cuyo Gobierno preside José Luis Rodríguez Zapatero para que Enrique Múgica Herzog sea considerado un representante de la derecha y se le acuse desde IU de participar "en la campaña impulsada por el Partido Popular". No basta para arreglarlo que Diego López Garrido, portavoz socialista en el Congreso, haya anunciado después que su grupo parlamentario no apoyará la reprobación del Defensor del Pueblo. El problema es que no puede limitarse la acción de los restantes poderes del Estado si su actuación no gusta, y por este motivo el PSOE ya se ha enfrentado con el Consejo General del Poder Judicial, con el Consejo de Estado y ahora con el Defensor del Pueblo. Porque la división de poderes, aunque sea limitada, y el respeto entre ellos en cualquier caso, no son un accesorio extra de la democracia, sino un requisito de la misma, y lo que sucede ahora con Múgica no es sino otro síntoma negativo del camino que recorre el PSOE.

Gobierno del 11 M
ESPAÑA MÁS CERCA DE LA DICTADURA
Lo normal en un régimen democrático es que las divergencias sobre la constitucionalidad de una norma aprobada por el gobierno sean solucionadas por el Tribunal Constitucional. Lo que no es de recibo es que un partido político pretenda impedir al Defensor del Pueblo acudir al alto Tribunal cuando sus razonamientos jurídicos no coinciden con sus objetivos políticos.
Redacción minutodigital 18 Octubre 2006

De inaudito atentado contra la independencia del Defensor del Pueblo ha de calificarse la iniciativa de I.U., que pretende la reprobación y cese de Enrique Múgica por interponer un recurso de inconstitucionalidad contra el estatuto de Cataluña. La propuesta que llega en plena campaña electoral catalana ha sido secundada por PSOE y CiU, que han decidido dar su visto bueno a un texto que supone la desactivación de la figura del Defensor del Pueblo como garante de los derechos ciudadanos frente al poder establecido.

Una iniciativa sin precedentes, propia de regimenes totalitarios que pretenden eliminar cualquier voz disonante, ya que la misma supone impedir el libre ejercicio de sus funciones al Defensor del Pueblo en una materia tan importante como la interposición de recursos de inconstitucionalidad. Tal iniciativa no es de extrañar en un grupo profundamente antidemocrático como es el comunista, antaño acostumbrado a asesinar a quienes estorbaban sus dictados políticos, pero alarma que sea secundado por PSOE y CiU, buena muestra del rápido deterioro de las libertades que está sufriendo nuestra patria.

En definitiva lo que pretende este nuevo Frente Popular es someter todas las instituciones a sus dictados, sin que quepa la disidencia. El argumento sostenido por I.U. y apoyado por PSOE y CiU, para intentar cesar al Defensor del Pueblo es que sus argumentos para recurrir el estatuto catalán son similares a los usados por el PP. ¿Inauguráremos en España la costumbre de cesar al Defensor del Pueblo cada vez que coincida en sus argumentos con la oposición? ¿Abandonó Mugica también su neutralidad cuando recurrió junto a 50 Senadores del Grupo Parlamentario Socialista del Senado la Ley de Función Pública vasca, por ejemplo? Evidentemente los motivos jurídicos para impugnar la inconstitucionalidad de una norma, forzosamente deberán coincidir en la valoración de la vulneración de la Constitución, ya presente el recurso el PP, PSOE, Defensor del Pueblo o el sunsum corda.

Lo que en realidad esconde la propuesta de I.U. es una perversión dictatorial que supone decir que ellos y solo ellos tienen la razón y si alguien se atreve a contradecirles ha de ser fulminado.

Lo normal en un régimen democrático es que las divergencias sobre la constitucionalidad de una norma aprobada por el gobierno sean solucionadas por el Tribunal Constitucional. Lo que no es de recibo es que un partido político pretenda impedir al Defensor del Pueblo acudir al alto Tribunal cuando sus razonamientos jurídicos no coinciden con sus objetivos políticos.

Eso tiene un nombre: dictadura.

Y el despilfarro de dinero público, ¿acaso no es también corrupción?
Graciano Palomo elsemanaldigital 18 Octubre 2006

Cinco administraciones, veinte gobiernos, veinte parlamentos, miles de cargos públicos... Si tenemos que rendirles cuenta de lo que les damos, ¿por qué no ellos también de lo que gastan?

18 de octubre de 2006. Una de las cosas que siempre me ha sorprendido de las grandes y ancestrales democracias ha sido su austeridad en el manejo de dinero público y ese sentido "protestante" de la honradez: la versión "calvinista" de que todo dinero salido de los bolsillos de los ciudadanos es algo tan sagrado como el pergamino del Talmud.

Una de las cosas que más sigue sorprendiendo por el ancho mundo es la laxitud de los españoles para permitir que los dirigentes públicos hagan mangas y capirotes de ese dinero a manos llenas que entregamos día sí y día también a los poderes públicos ya sea por vía de tasas, impuestos directos e indirectos y, en fin, todo el enorme organigrama que el Estado en cualquier de sus formas se las avía para birlarnos nuestro dinero.

Miles de cargos y organismos públicos
El llamado Estado autónomico –tan ineficaz al fin y a la postre como el centralizado- está batiendo todos los récords a la hora de dilapidar el dinero de los ciudadanos. Cinco administraciones, dieciocho gobiernos, dieciocho (más esa antigualla carísima llamada Senado que no sirve nada más que para llenarse los bolsillos unos cuantos privilegiados por mor de sus partidos), miles de direcciones generales, secretarios de Estado, organismo estatales y paraestatales, autonómicos y la Biblia en pasta. ¡Todos pastando a boca llena! Es mentira que toda esa inmensa maquinaria burocrática esté pensando por y para los ciudadanos. ¡Es una falsedad!

El Gobierno del Estado bajo la égida de Rodríguez Zapatero –tampoco los Ejecutivos anteriores hicieron gala precisamente de austeridad y sentido del gasto- está batiendo todas las marcas en ese gasto. Crean organismos nuevos en los que naturalmente emplean a sus deudos partidarios –lo de Peces-Barba, lo de Trinidad Jiménez, lo de Iberoamérica, etc…- y cuando tienen algún problema con algún dirigente se inventan un organismo, le ponen título y coche oficial y a vivir que son dos días.

¿Resultado? Tanto en lo que respecta al gobierno central como a los autonómicos –más sus respectivas fundaciones públicas, organismos denominados de apoyo, etc…- el gasto inservible, improductivo, pesebrero, pancista detrae de la inversión productiva esos caudales que nos arrancan por las buenas o por las malas.

No hay quien les pare
Tan corrupto es el que no paga Hacienda como aquel que lo derrocha. ¿Qué diferencia existe? Y eso que no tengo en cuenta el pésimo servicio que ofrece ese 10% de la población activa que se denomina tan pomposamente como funcionarios.

Conozco centenares de casos. Desde esos inevitables canales públicos de radio y televisión que sólo doran la píldora a sus jefes de turno y que derrochan más miles de euros que oyentes o televidentes tienen, a los miles y miles de coches oficiales que cualquier ganapán con amistades en el poder quema a diario por las calles y carreteras de España. ¡No hay quien lo pare!

Un día le mandé una carta al insondable Pedro Solbes a ver si podía darme la cifra del dinero que la administración o las administraciones se gastan, por ejemplo y sin ir más lejos, en los llamados "gastos de representación", esto es, protocolo: comidas de trabajo que generalmente son con los amiguetes, cuando no con la familia. La callada por respuesta.

Ellos cobran, ellos gastan... y ni una explicación
Yo pregunto si malgastar el dinero público –y que no me digan que es el chocolate del loro porque muchos loros comiendo chocolate hacen auténticas montañas- no es corrupción. Hace algunos meses el premier Tony Blair tuvo que dar cumplida respuesta en Westminster porque su esposa Cherie se gastó 1200 euros en el peluquero con cargo a los fondos del Partido Laborista durante la campaña electoral. ¿Se imaginan que aquí ocurriera algo similar? Estarían los dieciocho parlamentos reunidos las 24 horas del día… y nunca agotarían el orden del día.

No habrá ciudadano español o lector que me secunde que no haya sido requerido por la Hacienda para que dé cumplida respuesta de diez euros que se le escaparon presuntamente en la declaración de la Renta.

¿Cúando vamos a poder pedir los ciudadanos que esos mismos controladores nos den cuenta a nosotros de cómo y a qué dedican los recursos que ponemos en sus manos?

¿Acaso no es corrupción perseguible de oficio malgastar de cualquier forma o manera el dinero de todos? Creo que sí.

Mientras ello no sea posible tendré para mí que la democracia –que esencialmente es transparencia- está coja o más bien maltrecha.

Vida de ricos con pólvora del rey
Pero, claro, cómo leche la legión de subordinados de Zapatero van a autoproclamarse la austeridad en el gasto si su jefe hace gala de piscinas, Maretas, fuerza aérea y demás bagatelas para vivir como un auténtico sátrapa y rico.

Mientras los fiscales y jueces no entren a saco en este asunto que agosta las arcas públicas será muy difícil que Hacienda seamos todos. Para pagar es posible y lo dudo. ¡Pero en modo alguno para disfrutarla!

España ya no es diferente. Es el paradigma del pesebre apesebrado.

Sin ir más lejos, ¿alguien ha explicado algo de los 400 millones de euros que Gallardón despilfarró en la aventura olímpica que de antemano se sabía perdida? Pues insiste cuando el 2016 está más que perdido. Lo peor es que ahora no serán 400 millones sino 800. ¡Qué bien se dispara con pólvora del rey!

Y, los ciudadanos, ¿dónde quedan? ¿Se les ha preguntado acaso? Pagar y callar. Por si acaso.

La receta
JOSEBA ARREGI El Correo 18 Octubre 2006

Ya no cabe duda alguna. Lo ha proclamado el mismo Saramago: la sociedad vasca es una sociedad enferma. Y de esta afirmación del escritor portugués sólo puede extraerse una consecuencia: la sociedad vasca está necesitada de curación, necesita un remedio, una medicina para curarse. Necesita una receta.

Mucho antes de que Saramago proclamara el estado enfermizo de la sociedad vasca ha habido médicos, curanderos y magos de toda clase que se han empeñado en curar a la sociedad vasca, en encontrar la pócima mágica que resolviera el virus que la corroe, que no es otro que la violencia y el terror que ETA ha ejercido durante tanto tiempo desde el seno mismo de la sociedad, tomándola como razón, excusa y legitimación. Y todos ellos querían entrar en el 'hall of fame', en la gloria de la historia como los grandes pacificadores.

Pero ETA sigue ahí, no ha desaparecido, su presencia está viva, aunque lleve tiempo sin matar. Y ninguna de las recetas ofrecidas hasta ahora ha funcionado. Lo que se ha demostrado es que no existen pócimas mágicas. Pero, a pesar de todo, muchos siguen pensando que es cuestión de imaginación y de tenacidad el poder dar con la receta concreta. Batasuna la encontró en el método de las dos mesas. Y aunque algunos se empeñen en separarlas lógica y temporalmente, la verdad es que todo el mundo espera que el acuerdo de la mesa de partidos incluya la receta que permita la desaparición definitiva de ETA.

Seguimos, pues, buscando la receta, la pócima mágica. Y seguimos buscando por la misma vía de siempre, sólo que con cierto escarmiento por los fracasos acumulados. Y si todos los fracasos provienen de que nada existe de mágico en acabar con la violencia dando la razón al violento, ahora todo el mundo parece estar convencido de que de lo que se trata es de disimular la aceptación de las razones de ETA. No se habla de aceptar el derecho de autodeterminación, se habla en cambio de aceptar la decisión de los vascos como si de cosas sustancialmente distintas se tratara.

Todo el mundo político vasco con sus extensiones en el resto de España anda estrujándose el magín para ver si se da con la fórmula que permita decir lo que se quiere oír sin que parezca que se dice lo que no se debe decir, pero diciendo lo que pueda permitir romper el nudo gordiano. Nudo que sólo existe porque ETA se ha emperrado en convertirlo en tal por medio de la violencia y el terror.

Si bien el déficit democrático proclamado insistentemente por ETA-Batasuna es inaceptable para todos los demás, algunos hablan de la necesidad de ampliar el consenso que en su día permitió poner en marcha las instituciones estatutarias y ejercer poder, y no poco, en Euskadi. Y como hablar de ampliación del consenso suena muy bien, se da por entendido que la actual situación arrastra un defecto, la falta de suficiente consenso, olvidando que esa limitación se circunscribe a quienes quisieron la revolución a la fuerza -nunca mejor dicho-, y rechazaron cualquier reforma precisamente por ser reforma y no ruptura.

A partir de la necesidad supuestamente inocente de ampliar el consenso olvidando lo que se acaba de citar, se pasa a hablar de que las normas constitucionales y las leyes no deben ser inflexibles, deben ajustarse a la realidad social y no a la inversa (algo que nadie se atrevería a decir si de fraude fiscal se tratara, por ejemplo), de que la Constitución española la entienden algunos con una estrechez indebida, como si de un corsé se tratara, y de que es cuestión de dar rienda suelta a la imaginación a la hora de interpretarla. Al servicio de la paz, por supuesto. Al servicio de la ampliación del consenso, por supuesto. Lo que no se dice es que en la ampliación se puede perder tanto consenso como el que se gana, con la diferencia de que el consenso que se pierda nunca va a recurrir a la violencia y no va a tener más remedio que acomodarse. Pues eso, que se acomode.

El secreto de la receta, como el de todas las pócimas milagrosas, está en la indefinición, en encontrar fórmulas jurídicas que sean lo menos jurídicas posible, cuando el derecho, sin ser una ciencia matemática, exige no poca precisión en los términos que emplea. El secreto de la receta radica en la ambigüedad del lenguaje, una ambigüedad que refleja la indecisión: no ponemos límites, no fijamos las barreras, dejamos todo en un flujo para que cada cual entienda lo que crea conveniente, para que cada cual juegue su juego sin verse entorpecido por definiciones inflexibles y fórmulas claras.

El Congreso de los Diputados aceptará lo que los vascos decidan, dentro de la legalidad. El regocijo que esta fórmula produce en ETA-Batasuna es indicativo de que entienden el conjunto de la frase desde su primer elemento, rebajando el valor del segundo. Quienes defienden la formulación en su totalidad dicen, con razón, que la referencia a la legalidad limita lo que los vascos puedan decidir. Pero ¿y si alguien pregunta cuál es el territorio delimitado por la legalidad, dónde empieza y dónde termina esa legalidad, qué es posible y qué es imposible en esa legalidad?

Porque ateniéndose a una lectura nada estricta de la Constitución, el acuerdo que alcanzaran los vascos sería norma de obligado cumplimiento para todos y marco normativo de convivencia por virtud de su aprobación también por el Congreso de los Diputados. No bastaría el acuerdo de los vascos. No puede tratarse de un mero reconocimiento. Su aprobación, con los cambios que pudieran darse, por el Congreso lo convertiría en decisión no sólo de los vascos sino también del conjunto de los españoles, pasando a ser una norma jurídica posible sólo gracias a la Constitución, con todo lo que esto significa acerca de la residencia de la soberanía. ¿Es esto lo que se quiere decir cuando se añade a la aceptación de la decisión de los vascos eso de 'dentro de lo legalmente posible'?

Algunos añaden que sí. Y bueno sería que se dijera bien alto y claro, y que lo dijera quien más alto y claro lo puede decir: el presidente del Gobierno. Y bueno sería que cuando se van ofreciendo fórmulas desde los distintos nacionalismos vascos para esta receta, como la última que ha ofrecido el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, diciendo que lo que es preciso es trasladar el sistema del Concierto Económico al conjunto del sistema político (equivalente a trasladar lo que es una excepción en el sistema constitucional español a regla general aplicada al territorio vasco en todas las cuestiones, olvidando que el propio Concierto fue el apaño que acompañó a la abolición de los fueros, por lo que es contradictorio querer las dos cosas a la vez, apaño y revocación de la abolición foral), sería bueno, repito, que alguien dijera que eso significa volver a introducir el plan Ibarretxe por la puerta trasera, romper el marco constitucional español y optar por un sistema confederal entre Euskadi y España, sistema que no respeta el pluralismo y la complejidad de los sentimientos de pertenencia de los ciudadanos vascos.

La indefinición y la indecisión tienen ganadores y perdedores, como todo en esta vida. Ganan los que están dispuestos a saltarse las normas a la torera y utilizarlas en provecho propio, los fuertes. Y pierden los que se atienen a las normas, los que respetan las leyes, los que limitan su voluntad personal y su capacidad interpretativa. Pierden los débiles, los que no están dispuestos a usar la fuerza.

Alguien pensará que siempre nos queda el Tribunal Constitucional. Pero en el caso de los recursos contra el nuevo Estatuto catalán, ya se están probando los argumentos para que dicho tribunal se acomode a aquello que algunos creen que la situación precisa, contraponiendo el principio democrático -aprobación por referéndum del nuevo Estatuto en Cataluña- al principio de legalidad -lo que es posible y lo que no con la Constitución en la mano-. Argumentos que dejan percibir que lo legal no puede sobreponerse a lo democrático. ¿Como si lo democrático pudiera existir como tal fuera de la legalidad, y como si lo legal pudiera no ser democrático!

Es preciso que en estos momentos de fiebre recetaria alguien diga bien alto y bien claro qué es posible y qué no es posible dentro de la Constitución, cuáles son los límites de lo que se puede acordar en la mesa de partidos, los límites de lo que los vascos pueden decidir. Sin ambigüedades. Sin fórmulas contradictorias en sí mismas. Antes de que sea demasiado tarde.

La lengua viva
Política y palabras
Amando de Miguel Libertad Digital 18 Octubre 2006

Todavía colea lo de los calificativos dedicados al energúmeno de Zapatero. Roberto Grau Rech propone "ablandabrevas apocalíptico".

Manuel González comenta que el nombre adecuado para Zapatero tendría que ser J. L. Rodríguez Chamberlain. El razonamiento sigue así: "El proceso de paz se parece como un gemelo clónico a la política de appeasement con Hitler". En efecto, la política de appeasement o apaciguamiento significa acceder a las demandas de los agresores, lo cual conduce a una escalada de concesiones y ulteriores demandas. La palabra la aceptó el primer ministro británico Neville Chamberlain en su negociación con Hitler durante los años treinta del siglo pasado. Para Chamberlain esa voz no tenía un sentido afrentoso; era más bien un eufemismo. El símbolo del apaciguamiento era el paraguas siempre plegado de Chamberlain. Realmente la palabra la popularizó Philip Henry Kerr, marqués de Lothian, en una carta al Times de Londres en 1934, donde ya se indicaba el rechazo de la política de apaciguamiento.

En la conferencia de Munich (29 de septiembre de 1938) Chamberlain aplicó la doctrina del apaciguamiento y dejó que los alemanes ocuparan la franja de los Sudetes en la actual Chekia. Chamberlain dijo que esa cesión significaba "la paz para nuestro tiempo". El líder de la oposición conservadora, Winston Churchill, afirmó: "El Reino Unido y Francia tenían que escoger entre la guerra y el deshonor. Han escogido el deshonor; tendrán la guerra". Así fue. Un año después empezaba la segunda guerra mundial. Después de ese doloroso episodio, Churchill precisó que el apaciguamiento era una voz polisémica. "El apaciguamiento con debilidad y temor es inútil y fatal. El apaciguamiento con fuerza es noble y magnánimo; puede ser el camino más seguro y quizá el único hacia la paz mundial".

José Mª Navia-Osorio dice que "no [le] parece bien el concurso de buscar el insulto que mejor cuadre a Zapatero". Alto ahí. El concurso (en broma, claro) es para premiar el mejor epíteto, que puede ser encomiástico o desdeñoso. Yo abro el concurso de marras; no prejuzgo el resultado. Bien es verdad que también tengo mis prejuicios sobre el particular, que, por exponerlos, se convierten en juicios. Precisamente don José Mª comenta la comparación irónica que hago de Zapatero con Witiza, el que negoció con los moros para que pasaran el estrecho de Gibraltar. Dice así el de Oviedo: "Hay un antecedente en nuestros asturianos reyes holgazanes: Aurelio, Silo y Mauregato. Uno de ellos, no sé cuál, fue el responsable del tributo de las 100 doncellas que teníamos que entregar a los moros todos los años".

Pelayomo disiente de mi aseveración sobre la etiqueta de extrema izquierda que doy a la extravagante política de Zapatero. Don o doña Pelayomo redarguye que Zapatero no merece esa calificación. Razones: no haber nacionalizado la banca, eliminado la escuela privada, quitado los subsidios a la Iglesia Católica, prohibido las órdenes religiosas, nacionalizado la radio y la televisión, expropiado a los ricos, suprimido los títulos nobiliarios y la Monarquía. Hombre, esa lista de de bonitas acciones no serían hoy de extrema izquierda sino del género tonto y, además, prepósteras. En la España de hoy la extrema izquierda está en las acciones de Zapatero: matrimonio de los homosexuales, odio a los Estados Unidos, apoyo a todos los radicalismos (ecologismo, feminismo, nacionalismo, islamismo), simpatía por algunos dictadores y caudillos populistas, rendición ante los terroristas vascos. Quizá lo de "extrema" izquierda no sea un buen marbete. Convendrá mejor lo de izquierda "radical" que da más votos. Termina su alegato don o doña Pelayomo con este treno: "Pobre Sr. De Miguel y qué pena de país, a la clase de personajes que tiene que aguantar". En cambio, qué finura de razonamientos los de don o doña Pelayomo. Le animo a que salga del armario, como ahora se dice del anonimato. Los hoplitas de Zapatero bien merecen un reconocimiento público.

Las opiniones políticas se hallan unidas al lenguaje. Juan M me envía algunas ráfagas que son como los mensajitos del género "pásalo". Los anoto sin más:

* P (principales), S (sospechosos), O (once), E (eme).
* ¿Sabedes que os de Nunca Mais cambiaron de nome? Agora chamanse Que mais da.
* "La política del PSOE se basa en crear sentimientos de culpabilidad en los ciudadanos (por no aceptar el aborto, por no admitir la regularización de inmigrantes ilegales, por no ver con buenos ojos la homosexualidad, etc., en definitiva por no ser políticamente correctos), porque de esa manera son mucho más manipulables. ¿Y saben cómo se llama esa política? ¡Fascismo!"

Ignacio Laguna considera que forma parte de los "lectores en la sombra, francamente preocupados por la situación política española pero que apenas se dejan ver ni oír". No se identifica con ningún partido político, pero esta es su convicción: "Creo en España [… Es] la mejor opción para defender nuestro valor más alto: la libertad". Mi consejo es que, con esas ideas por delante, trabaje usted con el PP y siga visitando LD. Ahora podrá hacerlo por televisión.

Copio la simpática misiva de José Mª Navia-Osorio en la que la política se ve imbricada con el lenguaje:

Ayer oí una tertulia en la que un señor con voz de cantante de tangos llamaba a FJL "mamporrero". Además de una ordinariez es una tontería porque ¿quien es el receptor del miembro que afirma que maneja D. Federico? ¿el tanguista?. No creo que el receptor esté muy contento con la frase del émulo de Gardel porque no queda en buen lugar. Al hilo del asunto recordé una anécdota de mi Alcalde, Gabino de Ferrera. No sé cuantos años lleva ganando las elecciones por mayoría cualificada, la mayoría absoluta le queda pequeña. Es un hombre muy simpático. Sus discursos políticos consisten en contar historias o chistes que encajan muy bien con el tema pero a la vez aportan un toque de sentido común. Su intervención en los Congresos regionales del PP son las más aplaudidas. Además utiliza una manera peculiar de hablar, lenta y como con desgana, que le va muy bien. Desdramatiza cualquier situación por terrible que pareciera antes de su intervención. Y encima nos ha dejado Oviedo de maravilla. Sólo hay un problema, cuando vamos a otra ciudad nos parece sucia y desastrada. En Oviedo es difícil ver un papel en el suelo. Las calles se friegan periódicamente, algunas a diario, con agua y jabón Me contaron hace muchos años que pretendían que el Ayuntamiento llevara un registro de las parejas de hecho, incluyendo homosexuales. D. Gabino zanjó la cosa diciendo "sólo me faltaba meterme a palanganero". Se acabó el asunto. El "palanganero" tenía por profesión llevar una palangana con agua, por las habitaciones, para que los clientes y trabajadoras de las casas de lenocinio lavaran sus partes pudendas para hacer la cosa más limpia".

Cada día con su sorpresa
Lorenzo Contreras Estrella Digital 18 Octubre 2006

No hay día sin sorpresa en la vida política española. Diríase que no hay jornada sin sorpresas, en plural. Hace cuarenta y ocho horas, el Fiscal General del Estado, Cándido Conde Pumpido, habría insinuado en el Senado que la institución que dirige no estará tanto al servicio de la ley como cuidadosa con las conveniencias políticas del Gobierno. No han sido esas sus palabras exactas, pero sí la intención que un senador del PP le atribuian. Según ello el ministerio público, en su alta representación, debería convertirse en una pieza instrumental, de modo que las togas sepan acomodarse al polvo de la calle, y no precisamente para limpiarla, sino para entender las exigencias de la realidad política, más allá tal vez de los imperativos de la norma. En este caso respecto a los acuerdos con ETA.

En otro tiempo, el Poder Ejecutivo, que es quien nombra al fiscal General, acostumbraba a excitar su celo en la persecución de los delitos. Ahora parece que en lugar de excitarlo lo inhibe. El Fiscal, según esto, no debería entorpecer el interés político del Gobierno, sino facilitarlo incluso en circunstancias de legalidad dudosa, por ejemplo, la contenida en la Ley de Partidos. Ya en tiempos de la anterior Administración socialista, con Felipe González, el famoso Eligio Hernández, más conocido como “el pollo del Pinar” por el apelativo que le adjudicaron como prácticante de la lucha libre canaria, entendió perfectamente, sin confesarlo con palabras, lo que ahora Conde Pumpido expresa paladinamente. En el fondo, entre aquel Fiscal general y el actual no hay diferencias sensibles.

Sobre este marco se inscribe otra realidad sorprendente, casi estupefaciente. El señor Artur Mas, aspirante a la presidencia de la Generalitat de Cataluña, se ha comprometido notarialmente, mediante el oportuno documento de fé, a no concertar con el PP ningún acuerdo político antes, durante y después de las elecciones autonómicas catalanas. Artur Mas jura odio eterno al PP del mismo modo que Aníbal se lo juró a los romanos. Pero sobre todo, para que no haya dudas, lo confirma ante notario, no vaya nadie a pensar otra cosa y mucho menos vaya el mismo a arrepentirse. A este episodio se le ha llamado repetición del pacto del Tinell entre los integrantes del Tripartito que ha venido gobernando desde el Palau de Sant Jaume. Dicho pacto condenaba al PP al aislamiento, como si fuera un cuerpo extraño dentro de la propia legalidad constitucional y estatutaria.

Seamos sinceros: el odio a España funciona y encuentra diversas maneras de manifestarse. El PP es un partido español, algo que no es el PSC, donde Maragall demostró ser un nacionalista encubierto o incluso sin encubrir, porque su ropaje federalista era demasiado transparente. Su sucesor y aspirante a la titularidad de la Generalitat, José Montilla, cordobés de nacimiento y en Cataluña charnego de derecho y hecho, lo va a tener difícil para lograr sus pretensiones. Un nacionalista ilustrado le ha hecho una entrevista periodística malvada en Barcelona, poniendo de relieve su origen no catalán, su deficiente conocimiento del idioma de Verdaguer y su falta de formación universitaria. O sea, que le ha suspendido como opositor al puesto del “molt honorable”. Eso llega a la gente. Los nacionalista de CiU y también probablemente los maragalianos, no le votarán, aunque sí lo hagan los charnegos del PSC, ya sin Maragall, y los emigrados simpatizantes que no votan nacionalismo. Montilla puede perder, pero no por ser poco culto, sino por no ser catalán, por ser de Iznájar —Córdoba—.

No sería descartable que al final, con vistas a la reconstrucción del Gobierno tripartito, a Montilla le respalden los votos de Ezquerra Republicana de Catalunya, el partido de Carod-Rovira, y de Iniciativa per Catalunya, con el partido de Saura “Els Verts”. Pero ahora lo interesante no es hacer cálculos electorales, sino comprobar y analizar hasta qué punto lo español, y con ello el PP que malpreside un catalanista encubierto llamado Joseph Piqué, queda marginado. Lo antiespañol cunde, y eso es algo que ninguna relación debe guardar, como observación, con una nostalgia franquista. Para eso está la Falange residual y una fracción poblacional desengañada, sin confundir nunca con los sentimientos heridos de las organizaciones de víctimas del terrorismo, justamente alarmadas por los avances del zapaterismo hacia un comercio de la paz con ETA, ese mercado negro que va ganando posibilidades día a día sin que los precios sean dados a conocer adecuadamente. En este terreno sólo las sospechas son libres.

Patéticos Montilla y Piqué
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 18 Octubre 2006

HAY dos políticos patéticos en Cataluña: Montilla y Piqué. Los demás son siniestros. Me explico.

Montilla es el jefe de un partido que ha hecho un régimen a medida de los nacionalismos y, por tanto, en contra de los intereses de sus propios militantes y, por tanto, de los intereses partidarios. Los responsables de esta terrible acomodación del partido socialista, obrero y español fueron los Maragall, Reventos y Serra que, como chicos de la burguesía y de izquierda, pensaron que podían llevar a cabo la misión histórica de resolver las tensiones entre la burguesía localista y la inmigración catalanizando a ésta o, dicho de otro modo, desespañolizándola. El Estatut es el fruto de este proceso. Ha ganado el nacionalismo. El xarnego Montilla ha tenido su recompensa al poder acceder al poder pero se ha quedado desnudo. Y su desnudo es un espectáculo. La entrevista que le hizo el lunes Xabier de Salas en «La Vanguardia» era eso, ni más ni menos. Mostraba un Montilla patético, un Sancho Panza convertido en gobernador sin el sentido común del personaje de Cervantes, esto es, dispuesto a abandonar en cualquier momento la ínsula Barataria.

Patético, también, Piqué. No quiso entender que su partido no podía caber en el Estatuto. Aún más, que el Estatuto había sido concebido para poner al PP en la marginalidad a la que ya le había condenado la izquierda catalana con el Pacto del Tinell. Pero Piqué cree aún en la sustantividad liberal de la derecha nacionalista y ha seguido llamando a su puerta. No quiere aceptar que CiU le ha robado la base social y que para rescatarla debería enfrentarse a ella desde la racionalidad española y españolista. Así que para que no se le confunda con él y con el PP y con las señas de identidad de la derecha, Artur Mas ha tenido que ir al notario y solicitar asilo y testimonio de que no quiere echar un solo baile con la chica fea y masoquista...

Montilla y Piqué han llevado a los nacionalistas a la hegemonía en la que están y, a juzgar por su forma de actuar, sin haberse dado cuenta de lo que es y representa verdaderamente el nacionalismo. Como a ellos les interesa únicamente el poder piensan que a los nacionalistas les sucede lo mismo y por eso creen que hablando de poder pueden entenderse con ellos. A estas alturas, y a pesar de su experiencia, no saben que el nacionalismo es un proyecto de sociedad siniestro por antidemocrático en el que ellos sobran. Piqué ya mismo. Montilla -y los socialistas- dentro de poco.

Entrevista a Montilla
La España plural
José María Marco Libertad Digital 18 Octubre 2006

En apariencia, la entrevista frustrada entre Xavier Sala i Martín y Montilla es una escena cómica, o mejor un episodio bufo protagonizado por un catedrático supuestamente liberal, pagado de sí mismo, y un candidato a la presidencia de la Generalidad muy poco ilustrado y carente del más mínimo linaje catalán. Una viñeta para una función de Boadella. El final, con el candidato charnego levantándose de la mesa ante la soberbia del señorito nacionalista resulta, desde este punto de vista, impagable.

Y sin embargo, de la lectura de la entrevista que Sala i Martín ha colgado de su histriónica página web queda un regusto amargo.

Sala i Martín ha decidido olvidarse de que el nacionalismo catalán ha sido siempre, y lo sigue siendo, profundamente contradictorio con el liberalismo del que presume con tanta arrogancia. Pocas legislaciones hay tan intervencionistas, tan desconfiadas de la libertad individual como las que ha producido el nacionalismo, conjugado o no con el socialismo.

Está además el desprecio con que el nacionalista Sala i Martín trata a quien más que un entrevistado parece un ser inferior, que no alcanza ni siquiera la categoría de alumno de tercera. El nacionalismo deja ver aquí una de sus caras más siniestras: el clasismo racista.

Y además, y sobre todo, está el fondo de la disputa que se está ventilando y de la que tan mal parados salen los dos protagonistas. Sala i Martín, porque le habría tocado defender la libertad y la traiciona desde el primer momento. Montilla, porque le habría tocado defender la idea nacional, española, enraizada en una izquierda con principios morales y patrióticos. Por mucho que se empeñe, lo suyo no es esa ideología de señoritos de vuelta de todo, tipo Maragall y cía. Claro que participar de los beneficios del “oasis catalán” debe de borrar muchas humillaciones.

Los dos protagonistas aceptan –con gusto, al parecer– rechazar sus principios y negar su propia naturaleza. De ahí la saña que proyectan sobre el adversario.
El espectáculo resulta bufo, sí, pero repugnante. Demuestra hasta qué punto el nacionalismo y la deriva postmoderna del socialismo están corrompiendo la vida pública y han podrido la raíz moral en el propio comportamiento de los individuos. Esa es la alianza que quiere gobernar la nación española, el modelo de la llamada España plural.

Entrevista de Sala i Martín
Así son los nacionalistas, Montilla
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 18 Octubre 2006

Sé por El racismo en el nacionalismo catalán, obra maldita de Rafael Manzano que no podrán adquirir en las librerías, que Jordi Pujol quedó fuertemente impresionado por la lectura, en 1958, de Justificación de Cataluña. Con fondos de la Generalidad, Pujol hizo reeditar en 1996 ese compendio de odio antiespañol escupido por el cura de Berga Josep Armengou i Feliu. Lo prologó y lo calificó de "apasionante".

Lo que no sé es cuál de las siguientes afirmaciones de Armengou apasionó más al predecesor de Maragall en el cargo y de Mas en el encargo:

"La España católica ha exportado a Cataluña masas totalmente irreligiosas (…) que han establecido en el país, como instituciones permanentes, la miseria, la prostitución, el flamenco y la delincuencia."

"Advertimos que quien se ha domiciliado en Cataluña y no quiere entender el catalán, es un enemigo que no merece otro trato que el de enemigo".

"El hombre que en su tierra se constituye en introductor de una lengua extranjera en detrimento de la lengua propia, en importador de costumbres extrañas que adulteran las formas de vida originales sin hacerlas progresar, es un degenerado y un miserable. Tiene la obligación de emigrar a su patria electiva (…) En todo caso, sólo puede reclamar ocho palmos de cuerda y un árbol muerto donde colgarse. Y todavía que se pudra al aire, sin que su cuerpo espurio contamine la madre tierra de la cual se ha avergonzado."

"Es la hora de la catalanización persistente y paciente de los inmigrados, sobre todo de los niños, e incluso de los mismos catalanes que una educación antinacional descatalanizó. El solo hecho de haber nacido en Cataluña y ser padre de catalanes no es suficiente para ser catalán (…) Las zorras y los sapos de nuestro país también han nacido en Cataluña y no decimos que sean propiamente catalanes."

En Ideas y pensamientos de Josep Armengol i Feliu, podemos leer:

"Cataluña ha tenido grandes resistentes individuales, pero todavía no ha probado nunca la resistencia masiva al mal. El mal se llama España."

"En Cataluña, en vez de pagar futbolistas, quizá habría valido más pagar guerrilleros."

"España tiene a Cataluña como fuente de ingresos económicos y como cloaca de sus detritos humanos y sociales."
No se empeñe, Montilla. Para los que crearon Convèrgencia y para los que ahora la pastorean, la viva impresión y la perdurable influencia de Armengou se mantienen. Le ven a usted como un detrito humano y social, y el convergente que le entrevistó en La Vanguardia ni pudo ni quiso disimular el desprecio. Claro que son sectarios. No le critican lo que nosotros, la condonación de la Caixa y la gestión por encargo de la OPA. No le critican por lo que hace sino por lo que es. No lo olvide cuando presida la Generalidad, que la presidirá, ya verá. No lo olvide cuando tenga que decidir sobre inmersión lingüística y sanciones a los comercios. No lo olvide nunca (o no lo olvide más) porque sería como darles la razón a esos hijos de Armengou.

Rubalcaba se hace conspiranoico y un llamamiento a la movilización
Luis del Pino Libertad Digital 18 Octubre 2006

¡Caramba! ¡Estupefacto me he quedado! ¡Alfredo I El Incombustible se apunta a la teoría de la conspiración!

Según informa hoy El Mundo, el Ministro de Interior afirma textualmente, en una de sus respuestas parlamentarias a la diputada Alicia Castro, que "ningún informe asevera de forma concluyente datos tales como: lugar, fecha y/o autores del montaje de los artefactos explosivos utilizados en los atentados del 11 de marzo".

¡Sopla! ¡O sea que teníamos razón los que denunciamos que seguimos sin saber lo que pasó el 11-M! ¡Don José Luis, reaccione, que Rubalcaba le está dejando por mentiroso! ¡Que usted dijo hace dos años que estaba todo claro y ahora Don Alfredo sostiene que no sabemos ni dónde ni cuándo fueron montadas las bombas, ni quién las montó!

¿Se puede saber qué narices sabemos de los atentados, aparte del hecho de que todo el mundo ha falsificado las pruebas que le han salido del moño?

¿Y qué se supone que han estado la Policía y el juez haciendo estos dos años y medio, para no averiguar los datos esenciales de la masacre? ¿Además de detener a macarras de discoteca y a esquizofrénicos que actuaban por cuenta de la Policía, han tenido tiempo de investigar algo?

Revelamos en Libertad Digital un nuevo capítulo de los despropósitos sumariales del 11-M: a la Policía Científica no se le permitió acceder a los cadáveres de los presuntos "suicidas" de Leganés durante más de siete horas. Y quien se lo impidió fue el forense que el PSOE llevó a la Comisión del 11-M para intentar desacreditar el testimonio de Carmen Baladía, la directora del Instituto Anatómico Forense. Parece mentira cómo van apareciendo los mismos personajes en todas partes. Al final va a resultar que eran muchos menos de lo que creíamos, porque parece que algunos tuvieron que pluriemplearse al servicio de la versión oficial.

Hoy hay otros dos artículos que merece la pena leer: uno es el que escribe Enrique Boto en Libertad Digital, resaltando las similitudes del 11-M con el atentado de Omagh; el otro artículo es el excelente resumen (con algunos datos nuevos) que Joaquín Murrieta publica en Paz Digital acerca de los análisis de los explosivos de los trenes.

Por lo demás, es hora de seguir incidiendo en las movilizaciones. Son el único camino para tratar de frenar el desvarío de quien ocupa en estos momentos el Palacio de la Moncloa. La Plataforma Ciudadana Peones Negros quiere dejar constancia de su adhesión formal a las convocatorias de movilizaciones que la AVT ha realizado para los próximos días:

*
El próximo martes 24 a las 18:00 habrá una concentración delante de la sede del Parlamento Europeo en Madrid, en el Paseo de la Castellana 46, como protesta contra el debate que el PSOE ha planteado en Estrasburgo para dotar de legitimidad internacional a ETA. Acude y pasa la convocatoria a todos tus contactos.
*
Asimismo, el próximo viernes 27 a las 10:00 habrá una concentración delante de la Audiencia Nacional, coincidiendo con el juicio al etarra Ignacio de Juana Chaos.

En lo que respecta al ignominioso debate en el Parlamento Europeo, hay que continuar con el proceso de envío de cartas de protesta a los europarlamentarios. Puedes utilizar el formulario de envío que ha preparado Hazte Oir para hacer llegar más fácilmente tu misiva. Es hora de moverte. Hazlo.

25 de octubre: internacionalización del conflicto y ...cinco muertos
Juan Cruz Osta Periodista Digital 18 Octubre 2006

Con los tripas revueltas por el nauseabundo titular que ZP le regaló ayer al Gara escucho hoy la radio. Cualquiera. “El texto de Estrasburgo constatará el carácter político del conflicto”, decía el nuevo BOE. Un contertulio se pregunta que a cuántos habrá matado ETA ese mismo 25. Infame 25. Todavía se me revuelve más el estómago. Busco en google. Son cinco. El PSOE les ofrece la ansiada “internacionalización” el mismo día 25, el mismo, del aniversario de estos cinco asesinados. Además de cobarde, es asqueroso.

El 25 de Octubre de 1978 era asesinado en Bilbao por la banda terrorista ETA el agente de la Policía Armada José Benito Díaz. Ese mismo día, en la localidad de Durango, en Vizcaya, ETA acaba con la vida del obrero de la construcción Epifanio Vidal Vázquez. Eran los años de plomo.

25 de Octubre de 1986. Es asesinado el Gobernador Militar de la provincia de Guipúzcoa Rafael Garrido Gil. En el mismo atentado mueren su esposa Daniela Velasco y su hijo Daniel Garrido Velasco. Días después y como consecuencia de las heridas sufridas moría la ciudadana portuguesa María Texeira Gonçalves.

En 25, cinco, más una, vilmente asesinados por esos tipejos inmundos que ahora se sientan frente a frente con Zapatero. ETA con la mirada firme y el presidente del Gobierno español con la mirada bajada, avergonzado y modosito. Y sonriente.

Para saber la verdad del “proceso” de ZP y Rubalcaba con los asesinos, que de nuevo nos pasaban ayer por los morros que no tienen “en la agenda condenar el terrorismo”, los tíos pasan, hay que leer atentamente cada mañana con una pinza en la nariz al hijo del Egin. Ayer abría así:

"La resolución que será debatida el día 25 en el Parlamento Europeo asumirá que el conflicto vasco es político, según el acuerdo alcanzado ayer y que será presentado mañana. Así lo confirmó a GARA el europarlamentario catalán y copresidente de Friendship, Bernat Joan. El PSOE insta a dar el sí a miembros del PPE como los conservadores británicos y destaca los apoyos del Estado francés. El PP centra aquí su última batalla. Para Angel Acebes, «tendrán un 'Quebec' dentro»."

Conseguido. Después de acabar de darles explicaciones a los tres huérfanos que dejó ETA en Sevilla, según le exige la tía de éstos Teresa Jiménez Becerril, sería de bien nacido que el presidente llamara a los timbres de las familias de José Benito Díaz, de Epifanio Vidal Vázquez y de María Texeira Gonçalves. La familia Garrido Velasco se la ahorra; están todos muertos.

La realidad social según Conde Pumpido
Fernando Gallego Periodista Digital 18 Octubre 2006

Una vez más, la realidad social es vista desde el luminoso cristal a través del cual la izquierda otea lo que ellos creen sus dominios, o sea, toda la sociedad. Vuelve una y otra vez la misma cuartada cuando se aplica el nepotismo y el sectarismo, a modo de catalizadores, para transformar en realidad social lo que es solo realidad política al servicio de unos intereses espurios.

Conde Pumpido da ejemplo sobrado de esta cansina forma que tiene la izquierda de hacer suyas todas las inquietudes sociales, y amalgamarlas, cual burdos alquimistas, en sectarias consignas políticas al servicio de los intereses más rastreros, y que de forma invariable son presentados como faro por el que deben conducirse todos los estamentos sociales.

El fiscal general se ha limitado a decir unas verdades de Perogrullo, para a continuación, dejarse el trasero al descubierto por falsear con los hechos, lo que de forma tan grandilocuente nos quiere transmitir. Sin cortarse, ha manifestado: "la Justicia no está para favorecer procesos políticos, pero tampoco para obstaculizarlos". Hasta ahí llega con la nadería y los conceptos desprovistos de sustancia tan típicos en la progresía; podríamos estar de acuerdo en que la justicia no debe obstaculizar ningún proceso político, es cierto que tampoco debe favorecerlos; pero.... ¿qué hace el Fiscal General?: Por supuesto que no obstaculiza, pero favorecer.., lo hace hasta el hartazgo; más allá del respeto por la seguridad jurídica y de la igualdad de los ciudadanos ante la Ley. Lo peor es que Conde, con sus serviles anteojeras políticas, está confundiendo una compleja realidad social, con la realidad política por la que nos quieren uniformizar, para que toda una sociedad asienta y se rinda en un ignominioso proceso donde no cuenta el Estado de Derecho, y en el que llevan la iniciativa los terroristas, sin que todavía nadie se explique las causas primigenias de semejante revés a la lógica y a la dignidad de toda una Nación.

La cesión ante la huelga de hambre del sanguinario etarra de Juana Chaos, es un indicador claro de que las palabras de Conde son pura farfulla. Gómez Bermúdez, el juez que debe presidir la sala que juzgará a los presuntos culpables del 11M, me tranquilizó esta mañana en una entrevista en Onda Cero cuando dijo que los jueces tienen que aplicar la ley, “les guste o no”. Ante el sectarismo con que actúan estos juristas-políticos, es un alivio que alguien del Poder Judicial diga algo tan elemental, como que el poder judicial está para aplicar las leyes al margen de interpretaciones políticas, y que lo que no se puede hacer es buscar alternativas más allá de las reglas que el propio Código Penal impone.

El etarra de Juana Chaos ha mejorado el tipo y de paso ha visto reducida su condena de 96 a 6 años, divídase por 16, en un ejercicio de cobardía, cesión de soberanía y palmaria exposición del ciudadano honesto a una nueva doctrina. En cualquier momento, la inseguridad jurídica creada con este precedente, puede afectar al común de los mortales, porque ya nadie es igual ante la ley. Mañana, en el fragor político de un contencioso, cualquier ciudadano puede ver multiplicada su condena por 16 si no está en los aledaños del poder, y convenientemente dividida si a los acólitos de los que detentan el mando puede interesarles políticamente.

Este jurista con injertos políticos, al servicio del poder ejecutivo, dice que no quiere ir a más funerales, que no quiere más muertos. El argumento es falaz y rastrero, cuando además añade que los que no están en este ignominioso proceso desean algún muerto sobre la mesa.

Los muertos con los que nos intimidan los que no tienen razón, los que quieren imponer sus argumentos con la violencia, los que inducen al Fiscal General a retorcer el principio de seguridad jurídica, no se evitan con la claudicación, sino con la recta aplicación de la Ley como el juez Gómez Bermúdez le ha recordado al Sr. Conde. La Ley y el Estado de Derecho son los que al final hubieran evitado que el Sr. Conde no tenga que asistir a más entierros de víctimas. La cobardía y la cesión ante el chantaje, no solo no lo evitarán, sino que supondrá una vergüenza que se arrastrará con la historia de España.

Zapatero y su basura
José A. Zarzalejos Buesa Periodista Digital 18 Octubre 2006

Escucho a Pernando Barrena decir que en sus planes y en los de su formación político-terrorista no entra la condena de la violencia de ETA. Escucho también al Gobierno Vasco adviertiendo que encausar al Lehendakari no es gratuito. Y escucho también a Conde Pumpido, insultando al poder judicial y a la democracia... Y mientras tanto, Josu Ternera haciendo deporte, y Eguiguren dando un repasito al cuarto de baño que él y el etarra comparten durante su estancia conjunta en el extranjero. Droga dura, vamos...

A Zapatero se le llena el patio de basura:

- La basura de los terroristas y sus voceros: Otegui, Permach, Barrena, Ternera, De Juana... Un atajo de asesinos, ladrones, mafiosos, cobardes del tiro en la nuca, del coche bomba, del puño en alto cuando estoy en el País Vasco pero durante las vacaciones de agosto en Torrevieja, "que no me reconozcan". Un montón de mierda. La peor gentuza que campa por esta España en la que ahora encuentran la oportunidad soñada. Y todo de la mano de unos socialistas que olvidan la figura de personas como Fernando Buesa, de unos socialistas que dan la espalda a valientes como Rosa Diez y Nicolás Redondo Terreros.

- La basura del nacionalismo vasco moderado: Esos que callan cuando los muertos son maquetos; esos que se inventaron el cuento del "algo habrá hecho"; los mismos que se fueron a pasar el día a Estella, que recogen las nueces del árbol que sacuden las bombas y los tiros, que pasean por Bilbao y San Sebastián sabiéndose intocables y protegidos por esos sus muchachos de pasamontañas y barricada. Otro montón de mierda.

Cuidado Sr. Presidente, que en este tema del proceso se le llena el patio de mierda.

"Presos políticos" vascos en la UE
Manuel Molares do Val Periodista Digital 18 Octubre 2006

La política condescendiente con los terroristas de ETA ordenada por Rodríguez Zapatero ha facilitado que la ONU haya declarado oficialmente “presos políticos vascos” a los que están encarcelados, y que los representantes de esos asesinos vayan a presentarse ante el Parlamento Europeo como perjudicados por un contencioso entre España y Euskadi.

En dos años y medio de Gobierno, RZ ha hecho que estos verdugos en serie aparezcan como víctimas de un conflicto que permitirá denunciar a España como opresora de las libertades de los vascos el próximo día 25, en Estrasburgo: gigantesco triunfo para quienes están incluidos en las listas de las organizaciones terroristas internacionales.

Claro que algunas personalidades del Gobierno español también califican de víctimas y de guerrilleros antiimperialistas a los terroristas religiosos de Hizbolá y Hamas, al contrario que el resto de Europa.

Si esas organizaciones fanáticas son liberadoras, ETA tiene que serlo también. Incluso es más humanitaria, porque mata menos.

Bajo esa perspectiva, el Gobierno RZ y sus aliados pedirán el apoyo europeo para las “negociaciones de paz” entre “dos partes en conflicto”.
Una visión aceptada por el actual PSOE, que ha aplaudido la aparición de un manifiesto de seis abajofirmantes, entre los que están Saramago, Cossiga, Gerry Adams y Pérez Esquivel, que declaran que hay dos partes involucradas, "la vasca y la española".

Ambas deben alcanzar una paz basada "en el reconocimiento mutuo”, para la que reclaman "ausencia de violencia por ambas partes".

El portavoz del socialismo vasco, José Antonio Pastor, alaba este documento como una aportación a la paz y advierte que quienes se oponen a esa visión son del PP o de la extrema derecha.

Este país, por lo que se ve, está peligrosamente infestado de ultraderechistas, empezando por algunos socialistas con sentido común.

Foro Ermua
Antonio Mª Aguirre/Vocal de la Junta Directiva del Foro Ermua. Bilbao Cartas al Director EL Correo 18 Octubre 2006

En un artículo publicado el 13 de octubre Xabier Gurrutxaga afirmaba que la querella del Foro Ermua contra Ibarretxe por reunirse con Batasuna tiene como objetivo impedir que llegue la paz al País Vasco. La afirmación es grave porque atribuye las peores intenciones a un colectivo que nació para ayudar a poner fin tanto a ETA como a su chantaje y que ha padecido la amenaza y el azote terrorista (uno de los fundadores del Foro Ermua, el periodista José Luis López de Lacalle, fue asesinado por ETA después de la 'tregua trampa'). Nadie desea más el final de ETA que los amenazados, los que hemos sido señalados por la banda terrorista como sus enemigos, como es el caso del Foro Ermua.

Pero sólo el Estado de Derecho y sus leyes pueden acabar con el terrorismo, no desafiando a ese Estado y convirtiendo la legalidad en papel mojado como ha hecho el señor Ibarretxe al reunirse con Batasuna. Ibarretxe podía haber tenido contactos a título personal y privado, pero si lo ha hecho en público es para retar a las leyes democráticas de las que emana paradójicamente su legitimidad como lehendakari. Es a él y a quienes desafían y vituperan al Tribunal Superior de Justicia del País Vasco a quienes debería criticar y en quienes debe ver las intenciones de convertir el deseo de que ETA desaparezca en una oportunidad para obtener réditos políticos. Le recordaré lo que ha dicho el Consejo General del Poder Judicial y que el Foro Ermua hace suyo: «El derecho a la crítica de las actuaciones judiciales, siempre aceptable en un Estado de Derecho, no debe incurrir en descalificaciones que vayan en descrédito de la función jurisdiccional».

Señor Gurrutxaga, debe distingir bien quiénes son los verdaderos enemigos de la paz. Y se lo digo con el espíritu de mis compañeros del Foro Ermua, que no es otro que el deseo de paz y libertad para Euskadi y que siguen diciendo lo que piensan incluso en momentos difíciles. Pero no queremos cualquier paz, no queremos la 'paz de Azkoitia', la paz de los cementerios, una paz con precio político que humille a las víctimas del terrorismo y a los que se han jugado y se juegan su vida por defender la libertad en Euskadi.

El Foro Ermua requirió notarialmente a Ibarretxe para que no se reuniese con Batasuna, hecho por el que, finalmente, el lehendakari va a ser procesado como presunto delincuente. Hicimos lo mismo con las direcciones del PSOE y PSE, otra vez sin éxito, por lo que presentamos otra querella contra los dirigentes del PSE y Batasuna que celebraron una reunión aireada públicamente de forma notoria y sobre la que se tendrán que pronunciar, espero que sin las presiones del caso que hoy nos ocupa, los tribunales de justicia.

Finalizo diciéndole que acusar al TSJPV de dictar resoluciones por razones extrajurídicas (esto es, prevaricando), y acusar al Foro Ermua de no querer acabar con ETA son dos infamias que no pueden quedar impunes ante la opinión pública, y por ello le escribo estas líneas en nombre del Foro Ermua en contestación a su artículo.

Zapatero defiende todo esfuerzo de diálogo y el PP le acusa de contactos cuando se mató a Pagazaurtundua
Ep - Madrid.- La Razón 18 Octubre 2006

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, defendió hoy en el Senado que el Ejecutivo cree que «merece la pena hacer todo el esfuerzo de diálogo para acabar con el terrorismo», siempre desde el respeto a los principios democráticos, al Estado de Derecho y a la legalidad.

En una dura intervención, el portavoz parlamentario del PP, Pío García Escudero, le acusó de tener una estrategia desde 2002 de contactos con Batasuna, conocidos y consentidos, mientras «ETA asesinaba a su compañero Joseba Pagazaurtundua».

García Escudero interrogó a Zapatero sobre si creía que el establecimiento de cauces de negociación política extraparlamentaria eran un medio adecuado para acabar con el terrorismo. En su primera intervención, remarcó que el Gobierno considera «un objetivo de la sociedad española de gran trascendencia» el «ver el fin de la violencia y acabar con el terrorismo». «El Gobierno, como todos los Ejecutivos democráticos, ha intentado este empeño siempre desde la premisa del respeto a los principios democráticos, al Estado de Derecho y a la legalidad —expuso el presidente—.

Desde esos principios, el Gobierno cree que merece la pena hacer todo el esfuerzo de diálogo para acabar con el terrorismo, mucho más en un momento como este en el que llevamos más de tres años sin víctimas mortales, por lo que el horror está cada vez más lejos y la paz cada vez más cerca».

En su réplica, el dirigente popular enfatizó que hace más de tres años que ETA estaba al «borde de la asfixia total», con Batasuna en la lista de organizaciones terroristas y excluida de las instituciones democráticas, y que eso fue lo que Zapatero encontró a su llegada al Gobierno. «Lo que no sabíamos entonces es que desde dos años antes usted tenía una estrategia que fraguaban los socialistas Eguiguren y Egea con los batasunos Otegi, Barrena y Díez Usabiaga, en unos contactos que usted conocía y consentía mientras firmaba la Ley de Partidos y ETA asesinaba a su compañero Joseba Pagazaurtundua», espetó García Escudero, cuya afirmación provocó abucheos en la bancada socialista.

Con esta premisa, el senador del PP indicó que esta estrategia que se estaba diseñando «no consistía en que el Estado de derecho acabara con los terroristas, sino en pactar con ellos». Así, acusó al presidente de llevar «a las instituciones democráticas al terreno de juego que marcan los terroristas».

Para el PP, como Zapatero empezó «cediendo», ahora está «preso», de forma que Batasuna le sigue «marcando la agenda». «Y en caso de duda basta una huelga de un preso, una rueda de prensa o tiros al aire para que siga cediendo», señaló. García Escudero le recordó Anoeta y la exigencia de dos mesas: una de partidos y otra de negociación y, remitiéndose a la declaración que en mayo de 2005 aprobó el Congreso los Diputados y a las últimas palabras del dirigente de Batasuna Pernando Barrena, le preguntó si pensaba que en la actualidad se daban las condiciones de esa resolución.

«Continuando con el calendario pactado, ETA anuncia la tregua y todo son cesiones y hasta el Código Penal y la Fiscalía parecen haber entrado en tregua», añadió García Escudero, que puso como ejemplo de la «legalización de facto» de Batasuna el hecho de que sus dirigentes den ruedas de prensa.

También citó la «internacionalización» del asunto con el debate en el Parlamento, el anuncio de rebaja de petición de pena 96 a seis años para el etarra José Ignacio de Juana Chaos o la «sustitución de prisión incondicional» de Arnaldo Otegi. «Eso es lo que la Fiscalía General del Estado llama la adaptación a la nueva situación —prosiguió—. No hay detenciones en España desde hace año y medio, se avisa a los terroristas de una actuación policial y no se investiga y siguiendo con el calendario pactado, acude al Congreso a finales de junio para anunciar en un pasillo la verificación de condiciones para poder hablar con ETA». Ahora, aseguró, «toca la legalización de Batasuna». «Y si para ello no quiere condenar la violencia y acatar la Ley de Partidos Políticos, se va a hacer la vista gorda, la vía penal no perjudicará», le espetó, preguntando al presidente del Gobierno qué pasará con las causas pendientes de Otegi, Barrena o Permach.

En esta línea, le señaló que toca también «la mesa de partidos» y sentar al Estado «a negociar con una Batasuna ilegal sobre la territorialidad y la autodeterminación bajo secretos». «Va a negociar el futuro del País Vasco, de Navarra, en estas condiciones, no en el Parlamento Vasco, sino suplantando al Parlamento, sin la oposición democrática, sin las víctimas», enfatizó el senador, que acusó a Zapatero de ir «por la vía de la ocultación, de la doble moral y del cinismo legal». «Nos quiere llevar a una paz en la que usted se sienta cómodo, a su paz, a la de Azcoitia, a la del miedo, a la de Batasuna-ETA —culminó—. Cada vez son más los españoles que no saben donde nos lleva usted».

Visiblemente molesto por las alusiones de García Escudero a la muerte de Pagazaurtundua, el presidente prefirió, como luego comentó a un grupo de periodistas, no entrar e ir a lo razonable. Así, le indicó al senador del PP que «algunas de las cosas» que había oído las iba a tener «por no dichas». «Se lo digo en aras de que una cuestión como la lucha contra el terrorismo, el fin de la violencia, la memoria de las víctimas, no se sitúe en los niveles de contienda que usted ha situado, que no merecen las víctimas, ni los españoles, ni la mayoría de esta Cámara», le dijo.

Le señaló que «todos» han sufrido «demasiado» para que ese sufrimiento y dolor» no merezca «una confrontación de esta naturaleza». «No la merece —señaló—. Merece sentido de la responsabilidad de Estado como ha caracterizado a todas las fuerzas políticas democráticas desde la transición aquí, hayan estado en el gobierno o en la oposición».

El presidente aseguró no saber si «en algún momento» el PP «podrá reflexionar». Se mostró convencido de que en sus filas «se abrirá una reflexión autocrítica sobre cómo se están posicionando ante el proceso de paz». «Mi deseo es que esta reflexión se produzca cuanto antes», indicó por último, agregando, no obstante, que mucho se temía que viendo esta actitud en esta Legislatura «esta reflexión autocrítica será después de que hablen los ciudadanos».

LA "EXTRALIMITACIÓN" NO ES DE MÚGICA, SINO DEL CONGRESO
La fundación Denaes denuncia el acoso del Gobierno a quien no se pliega al "proyecto disgregador" de España
La admisión en el Congreso de la iniciativa inédita para reprobar y sustituir a Enrique Múgica es, según la Fundación para la Defensa de la Nación Española, es una "maniobra" para mandar un mensaje: "Quien no se someta a la voluntad del Gobierno se verá en apuros". La plataforma que preside Santiago Abascal ve "paradójico" que se acuse al Defensor del Pueblo de "extralimitarse" cuando "es el propio Parlamento el que se extralimita" con esta iniciativa parlamentaria. Ante esta situación, exigen que el Ejecutivo abandone "esta actitud despótica de acoso" a los que no se pliegan "al proyecto disgregador" de España.
Libertad Digital 18 Octubre 2006

En un comunicado, la Fundación Denaes dice que la aceptación de la iniciativa de IU "supone un ataque injustificado y sin precedentes a una de las instituciones más valoradas por los españoles como es la del Defensor del Pueblo". Estiman que Enrique Múgica ha actuado "en cumplimiento de sus obligaciones", una de ellas es la de "recurrir un Estatuto como el catalán".

La plataforma que preside Santiago Abascal, considera "la única extralimitación la ha cometido la Mesa del Congreso al aceptar una iniciativa sin precedentes", y recuerda que sólo está previsto algo así "en caso de negligencia o propaganda política, en los que queda claro que Enrique Múgica no ha incurrido".

El objetivo del Ejecutivo: "amedrentar" a Múgica
Recuerda que "el Gobierno, a través de su Grupo Parlamentario, ha dado el visto bueno para que la iniciativa llegue al Parlamento, y, aunque finalmente no apoye la reprobación ha permitido deliberadamente que el Defensor del Pueblo sea sometido al acoso parlamentario al que se tendrá que enfrentar Enrique Múgica".

Por ello, la Fundación Denaes denuncia que "el objetivo del Gobierno con esta actitud despótica, impropia de una Democracia, es acosar, amedrentar y tratar de violentar la actuación de una institución que debe ser independiente del Gobierno". La razón, la oposición de Múgica "al proyecto político" del Ejecutivo: la "disgregación de la nación española que el Gobierno ha pactado, a espaldas del Congreso y del pueblo español, con los nacionalistas".

"Por todas estas razones", concluye el comunicado, "la Fundación Denaes quiere expresar su apoyo a Enrique Múgica que, en este caso, no sólo actúa como Defensor del Pueblo, sino también como defensor de la Nación española".

Estrasburgo no dejará entrar a los batasunos
 La Razón 18 Octubre 2006

El Parlamento Europeo no permitirá entrar a miembros conocidos de Batasuna, entre ellos los pertenecientes a su mesa nacional, al debate que se celebrará el próximo 25 de octubre en Estrasburgo sobre el diálogo del Gobierno con ETA porque las normas internas de la institución prohiben la entrada a personas que formen parte de organizaciones incluidas en la lista europea de grupos terroristas, según explicaron a Europa Press fuentes parlamentarias. El responsable del área internacional y miembro de la mesa nacional de Batasuna, Joseba Álvarez, dijo ayer que su intención es estar presente en Estrasburgo la semana que viene junto con otros miembros de la organización ilegalizada como el ex eurodiputado, Koldo Gorostiaga. Preguntado por si esperaba problemas para acceder a la sede de la Eurocámara respondió que «ya veremos». Las fuentes consultadas explicaron que el Parlamento pondrá en marcha una «vigilancia especial» el 25 de octubre para evitar la entrada de batasunos.

Miguel Sanz denuncia el «acoso nacionalista» a Navarra y el síndrome de Estocolmo del PSOE
ABC 18 Octubre 2006

MADRID. El presidente del Gobierno de Navarra, Miguel Sanz, aseguró ayer que las opciones para los votantes navarros en las elecciones autonómicas de mayo de 2007 serán UPN-CDN o el nacionalismo vasco agrupado en Nafarroa Bai, porque el PSN-PSOE presenta a los electores «graves dudas en la defensa de Navarra ante el «acoso nacionalista».

Sanz, que inauguró el seminario sobre Víctimas del Terrorismo en la Universidad San Pablo-CEU de Madrid con la conferencia «Navarra, entre el acoso y la seducción», señaló que en esas elecciones la pregunta a los navarros será si están dispuestos «a sucumbir a los cantos de sirena nacionalista, propagados por los vientos del síndrome de Estocolmo y un Partido Socialista que depende de los nacionalistas para gobernar». «El navarro que vote al Partido Socialista no sabe qué va a hacer ese partido con su voto», expuso.

El presidente navarro mostró su reconocimiento a las víctimas, «referente moral fundamental e ineludible en la política de España». Por ellas, dijo, no debe consentirse que desaparezcan los términos vencedores y vencidos, «puesto que sólo ha habido asesinados y asesinos».

La conferencia giró en torno al «proceso» abierto tras el alto el fuego de ETA, la posición de Navarra y de los partidos. Sanz aseguró que sospecha de quien «tiene prisa» porque eso significa que quiere «sacar réditos electorales en una sociedad todavía en parte bajo el síndrome de Estocolmo».

Subrayó que su Gobierno mantendrá la defensa de Navarra como Comunidad diferenciada dentro de España. «No pagaremos con nuestro silencio el supuesto agradecimiento que debemos a los que ahora dicen que no van a matarnos», dijo. Añadió que los socialistas han ido cambiando de argumentos ante el «acoso nacionalista».
 

Recortes de Prensa   Página Inicial