AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 20 Octubre  2006
Presionar al Defensor del Pueblo... y al Constitucional
EDITORIAL Libertad Digital 20 Octubre 2006

Aunque el partido de Zapatero simule cierto distanciamiento, sus testaferros nacionalistas e IU prosiguen su linchamiento verbal y acoso parlamentario contra el Defensor del Pueblo por haber recurrido el estatuto soberanista catalán ante el Tribunal Constitucional. Incluso los socialistas del PSC se han sumado este jueves al resto de formaciones nacionalistas en su intención de reprobarle y en apoyo de otra nueva comparecencia de Múgica, que ERC había solicitado al margen de la ya conseguida por IU, gracias al respaldo del propio PSOE.

No contentos con las exigencias de los terroristas para que "ni la Constitución ni ningún ordenamiento jurídico sea un obstáculo" para la consecución "pacífica" de sus objetivos secesionistas, los independentistas catalanes que pactaron con ETA en Perpiñan –y con los socialistas en Madrid y Barcelona– han vuelto a arremeter contra el Defensor del Pueblo, al que han calificado de "hooligan anticatalan", acusándole al tiempo de "sembrar odio" y "alimentar a los aprendices de Milosevic".

Aunque finalmente el PSOE no respalde la ilegal reprobación de un Defensor del Pueblo que, además, es ex ministro y miembro histórico del partido socialista, resulta evidente las alas que Zapatero ha dado a toda esta campaña de hostigamiento contra Múgica que se prolongará en el parlamento gracias al partido socialista.

Contra Múgica y contra todo aquel que ose ser un "obstáculo" para los objetivos nacionalistas. Porque si hay que ver, ciertamente, la mano del PSOE en toda esta campaña de IU y los nacionalistas contra el Defensor del Pueblo, también hay que ver en ella una no menos clara presión indirecta contra los propios magistrados del Tribunal Constitucional, para alguno de los cuales los nacionalistas catalanes ya han solicitado la recusación. Y ahí Zapatero actúa en comandita con los nacionalistas tanto como en todo lo demás.

PSOE y democracia
El contraataque institucional
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 20 Octubre 2006

Frente a la institución del despotismo, las instituciones contra el despotismo. Todas vienen obligadas a cumplir la ley y, en algún caso, a hacerla cumplir. Las comunidades autónomas, sin ir más lejos, están constitucionalmente diseñadas como entidades complejas dotadas de dos poderes, el ejecutivo y el legislativo (sobre su territorio y para sus competencias); y son Estado. Así que no es cierto que el ejecutivo y el legislativo, sin matices, estén condenados al seguir los designios del gobierno central cuando éste se sale de la ley y se pone a desbaratar el Estado de Derecho.

El gobierno de Rodríguez tiene lo que tiene, que no es poco: el BOE y una precaria mayoría parlamentaria que se mantiene a duras penas cohesionada por el odio al PP. Pero no tiene nada más. No tiene, ni puede tener, el poder judicial; no tiene, para su irritación, al Defensor del Pueblo; no tiene, no debe tener, el Tribunal Constitucional; no tiene, espero, la jefatura del Estado; no tiene en modo alguno los vastos poderes supranacionales de la Unión Europea. De todos estos ámbitos, de cada uno de sus resortes institucionales ha de nacer sin dilación el contraataque. El primer Estado moderno de Occidente no se puede desvanecer y quebrar sin reacción, por muchos que sean los felones y por pocas que sean las lealtades.

Es esa reacción, justamente, la que temen los anestesistas del Estado y de la opinión. Es el contraataque que necesariamente ha de llegar lo que tiene insomnes y crispados a los moraledas, blancos, rubalcabas y socios en el despiece. Se van a aplicar con más saña que nunca; van a pasar por encima de las formas democráticas (por encima del fondo ya han pasado) cada vez que una institución haga uso de sus competencias en defensa del modelo constitucional que el gran majadero ha desahuciado.

Lo que le han hecho a Múgica es un aviso y es una amenaza. Del mismo modo, las advertencias de Moraleda al PP tratan de adormecer el nervio democrático (él lo llama "veneno") que la formación de centro-derecha puede transmitir. Quieren congelar la indignación de media España, alimento y motor del contraataque.

Sobre el Tribunal Constitucional se ejercerán presiones indescriptibles. Ya han empezado: si tocan el estatuto catalán, sobrevendría la catástrofe. ¿No repitieron hasta la saciedad, cuando denunciábamos la inconstitucionalidad del bodrio, que sobre eso ya se pronunciaría el TC? Ahora se trata de que no lo haga, o de que lo haga estrictamente en un sentido: agacharse, asentir.

El CGPJ, y cada juez y magistrado, también tienen un papel que cumplir: de entrada, defender su independencia e imponer el sometimiento de todos, sin excepción, a la ley y a los tribunales. Del Jefe del Estado cabría esperar alguna señal que nos recuerde su utilidad. En Europa hay mucho que hacer; por ejemplo, contarles lo que le espera a sus naciones estado si la nuestra se rompe. Ya se está trabajando en ello. Sumarse o no al contraataque en defensa de la libertad y de la unidad de España definirá la índole de cada cual. Y su futuro.

Proceso de rendición
La gesticulación cínica contra la democracia
Agapito Maestre Libertad Digital 20 Octubre 2006

Mal tiene que estar el ministro del Interior cuando ya ni siquiera es capaz de lanzar consignas hirientes contra la oposición. Su "discurso" es ya mero gesto. Silencio. Su comparecencia para insultar al PP, a propósito de la pregunta que García Escudero le hizo a Zapatero en el Senado, resulta reveladora del proceso dramático de enmudecimiento del Gobierno socialista. Da miedo este silencio. Es como si estuviera acumulando energías, malas energías, para borrar posteriormente cualquier crítica a un Gobierno que cada día que pasa negociando con ETA pierde legitimidad democrática. Que nada tengan que decir sobre el "proceso" de negociación con ETA, o sea, sobre su negociación interesada con ETA, es alarmante bien porque nos ocultan la información o, peor todavía, porque creen que es una cuestión que sólo afecta a los socialistas.

Tanto silencio empieza a producir desazón e inquietud entre los demócratas, pero el Gobierno sigue parapetado en la falta de claridad y explicación. Es su arma despótica contra la transparencia democrática. La comparecencia de Rubalcaba también ha sido silenciosa, pues, detrás de sus "palabras" todo era gesticulación. Peor aún, chapoteo. Sólo gesticulación para ocultar la verdad. Rubalcaba se escandalizaba cínicamente, o sea, con pretensión de seguir engañando a quien lo escuchaba, y acusaba de "inmoralidad" a los populares ante la pregunta que le hizo García Escudero a Zapatero en el Senado. Pero lo cierto es que la pregunta sigue en el aire sin respuesta gubernamental. Deje, pues, Rubalcaba de gesticular y conteste sin ambages: ¿es cierto o no que Rodríguez Zapatero permitió la negociación del PSE con ETA, mientras mataban al bueno de Joseba Pagazaurtundua, militante de base del PSOE?

Cuando un ministro del Interior recurre a ese tipo de engaños, fraseología "moralista" y gesticulante, es porque nada tiene que decir con coherencia política. Quien gesticula tan exageradamente es que tiene mucho que callar o nada que decir, porque su interpelante lo sabe todo. Quien simula escandalizarse compungidamente, como si él fuera un modelo de virtudes morales, para acusar de "inmoralidad", aunque él nunca usa esta palabra con criterio moral, a las preguntas que le lanza la oposición al presidente de Gobierno refleja una debilidad extrema, una falta de convicción democrática y, sobre todo, pocos recursos intelectuales y políticos para tapar lo que empieza a ser verosímil para la ciudadanía más preparada de este país.

Sí, sí, millones de españoles, más allá de los votantes del PP, intuyen que Zapatero lleva negociando con ETA, o sea, engañando al resto de los españoles, desde que asesinaron a Pagazaurtundua. Si no es así, entonces el camino es sencillo. Diga en, primer lugar, cómo y cuándo comenzaron esas negociaciones y cuáles son exactamente los compromisos adquiridos por el Gobierno con la banda terrorista. Si no lo hace, la oposición y el resto de ciudadanos tienen todo el derecho del mundo a suponer qué algo muy grave está ocultando. En fin, el silencio del presidente del Gobierno ante un "proceso" secreto de negociación con criminales respalda antes que el análisis político un tipo de saber, en realidad una psicopatología, que descubre cotidianamente los extravíos, engaños y mentiras del Gobierno socialista con sus ciudadanos. Hace tiempo que algunos medios de comunicación descubrieron las patologías de ese silencio; el otro día, en el Senado, García Escudero puso en evidencia que también la oposición puede hacer uso de ese tratado de patología para sanar las enfermedades de nuestra democracia. Felicitémonos, pues, por el descubrimiento de la oposición.

Cataluña vive una campaña de coacción al PP por "español"
Editorial Elsemanaldigital 20 Octubre 2006

Cuando aún no se ha cumplido una semana desde el inicio oficial de la campaña electoral para las autonómicas catalanas del próximo 1 de noviembre, ya puede extraerse una conclusión firme: el Partido Popular no es libre de hacer política en Cataluña. El Principado vive una "democracia limitada" en la que los radicales y los jóvenes de todos los demás grupos políticos ven razonable repartir profilácticos invitando a "follarse a la derecha" (como han hecho los comunistas y verdes de ICV), llamar a los votantes del centroderecha "hijos de puta" (como ha hecho la mujer de Josep Lluís Carod-Rovira en un medio de comunicación), atacar y pintar los autobuses de propaganda (como sucedió anteayer en Tarragona) e incluso agredir a los dirigentes del PP (como ocurrió en Martorell al secretario general Ángel Acebes y al candidato a la Generalitat Josep Piqué) .

En una democracia consolidada es absolutamente impropio que estas cosas sucedan. Por grande que sea la crispación entre los partidos políticos la ofensa personal, y más aún la agresión personal, están fuera de lugar. Si además permanecen impunes y no reciben respuesta de las instituciones, y si los mismos agredidos y ofendidos no se encuentran en condiciones de defender sus derechos, se tratará de una democracia imperfecta, incompleta, unilateral.

El pacto de El Tinell, con su sucesiva extensión por el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero a toda la política española, definió una democracia limitada de ese tipo. Democracia sí, parecen decir los antiguos socios del Tripartito catalán de Pasqual Maragall y de la CiU de Artur Mas, pero sin el PP. El PP ha sido excluido de la nueva legitimidad política que Zapatero ha concebido en Cataluña, y la consecuencia práctica es que sus candidatos, militantes y votantes tienen su libertad mermada. Son ciudadanos de segunda, con los derechos políticos recortados.

Cualquier observador imparcial podría constatar que las cosas son así, y que no tienen visos de mejorar. Cualquier persona educada podría coincidir en que expresiones como "a mí me la trae floja" o "los hijos de puta del Partido Popular" no son de recibo en un sistema político que presume de disfrutar de las generaciones mejor formadas de la Historia de España. Pero esas frases han sido publicadas en La Vanguardia por Teresa Comas, mujer de Carod-Rovira, durante tanto tiempo apoyo imprescindible de Zapatero y Maragall. Ese ambiente político es el de Cataluña hoy; y las miasmas se extienden al resto de España.

Aparte de la necesidad de unas formas civilizadas entre adversarios políticos, sólo si se puede ir a las urnas en igualdad de condiciones y sin agresiones se podrá volver a hablar de una democracia plena. El acoso a quienes defienden la unidad constitucional del Estado y la convivencia pacífica entre todos los españoles no es una buena señal para ningún demócrata en ninguna parte de España. En Cataluña, tampoco.

Cuatro verdades sobre la quebradiza legitimidad de nuestro Gobierno
José Javier Esparza elsemanaldigital 20 Octubre 2006

Nadie discutió la legitimidad de Zapatero cuando ganó las elecciones. Dos años y medio después, ya no puede decirse lo mismo: mentiras, amenazas, entreguismo, corrupción…

20 de octubre de 2006. La legitimidad es un concepto difuso. No es fácil definir en qué consiste. Pero todo el mundo sabe cuándo y cómo deja de existir. El Gobierno Zapatero está lanzándose por una peligrosa pendiente de deslegitimación. ¿Nos dejarán decir cuatro verdades?

Una: un Gobierno pierde legitimidad cuando miente. Las vueltas y revueltas del Gobierno sobre la negociación con ETA, diciendo aquí una cosa y allá la contraria, poniendo en esta esquina un huevo y cacareando en la esquina opuesta, demuestran inequívocamente que el Gobierno tiene algo que esconder. Será que la negociación empezó antes de 2004, como parece, o será cualquier otra cosa, pero, en las actuales circunstancias, el mero hecho de que Zapatero se niegue a contestar ya es un indicio que justifica la sospecha. De nada vale –más bien al contrario- que el poder reaccione con una ofensiva general contra los disidentes. Con esto pasa como con las trampas en el 11-M: la violenta reacción del Gobierno no sirve más que para alimentar la suspicacia. Lo que indigna no es que un Gobierno mienta –sobre eso ya hay larga jurisprudencia-, sino que, al hacerlo, frivolee con la dignidad de la nación.

Dos: un Gobierno pierde legitimidad cuando se corrompe. Lo que está haciendo el actual gabinete con los fondos del Estado es de aurora boreal. Ese asunto del secretario de Estado de Deportes y su alegre cofradía, de fiestas por Japón con cargo al erario público, debería ser motivo de dimisión inmediata. El episodio hay que sumarlo a otras corruptelas de mezquino aliento, como las de Rosa Regás cuando aprovecha la Biblioteca Nacional para publicitar sus propios libros, y a otras de alcance multimillonario, como el baile de La Caixa y Endesa. Y no habría que apartar de la bolsa otras corrupciones de carácter no estrictamente económico, como las detenciones ilegales de militantes de la oposición o la falsificación de pruebas del 11-M. La muralla protectora que los medios adictos han edificado en torno al Gobierno empieza a resquebrajarse. Como dice el pueblo, "esto canta". Lo que sonroja no es que haya casos de corrupción –eso es tal vez inevitable-, sino que nadie mueva un dedo para salvar el decoro.

Tres: un Gobierno pierde legitimidad cuando amenaza al que discrepa. No puede concebirse, en un sistema con libertades protegidas por ley, que el Gobierno amenace a las voces discrepantes, ya sea sobre la instrucción del 11-M, ya sobre la negociación con ETA o sobre cualquier cuestión. Que el portavoz del Gobierno anuncie que va a "vigilar" a los medios de comunicación para que no se salgan del corral, es una amenaza absolutamente intolerable. Sólo en un país como la España actual puede imaginarse que un gesto así no tenga consecuencias políticas graves, empezando por el cese del osado. Pero es que no es sólo cosa de Moraleda: cada tres días oímos a algún miembro del Gobierno, sea la vicepresidenta o sea el ministro de Exteriores, diciendo que "no va a consentir" o "no va a tolerar" tales o cuales reproches. Prepotencia jaleada por una mayoría mediática que se apresura a correr en socorro del vencedor. Esto huele demasiado a "despotismo demagógico", que diría Azaña. Lo que irrita no es que alguien amenace, sino que la amenaza sea general y permanente –y quede impune.

Cuatro: un Gobierno pierde legitimidad cuando destruye la nación. Tomemos distancia y veamos el mapa. Cataluña camina con paso firme hacia su propia construcción nacional, intensamente estimulada por los socialistas, con marginación expresa de los derechos –constitucionales- de quienes desean una educación o, simplemente, una expresión en idioma castellano. En el País Vasco, la hegemonía nacionalista –ya expresamente separatista- está más asegurada que nunca gracias a la resurrección del entorno de ETA, hoy de hecho, mañana de derecho; resurrección promovida por el Gobierno como precio evidente de su "proceso de paz". En Galicia, los dos partidos minoritarios que gobiernan esa comunidad, socialistas y nacionalistas, parecen de acuerdo en imponer una política hostil hacia España y lo español que se traduce, por ejemplo, en ese bochornoso episodio de las banderas prohibidas por el vicepresidente regional Quintana. En Andalucía se auspicia un neo-nacionalismo de fondo andalusí mientras, en el resto de España, la fiebre de las taifas se extiende incluso a los caciques de la derecha. Hay que estar muy ciego para no ver que la cohesión nacional de España se está deshaciendo a toda velocidad. Lo que entristece no es la presión separatista, sino la flojera de quienes deberían detenerla.

Es así que el Gobierno Zapatero está mintiendo sobre la negociación con ETA, se está corrompiendo a una velocidad pasmosa, está amenazando a cualquier voz discrepante y está destruyendo la nación por sus pactos con fuerzas separatistas. Ergo…

(Que sí, que sí: que a todo el mundo le da igual. "No pasa nada", ¿verdad? Pero pasará. Siempre pasa. Porque, ¿sabéis?, en la Historia siempre hay una relación subterránea, como secreta, entre la legitimidad de un gobierno y la dignidad de un pueblo. Y aquí lo que estamos perdiendo es la dignidad.)

El cantante mudo
Por ÁLVARO DELGADO-GAL ABC  20 Octubre 2006

... Ni el déficit da para que las regiones receptoras de renta sigan recibiendo lo que dejarán de recibir si las regiones ricas se adhieren al modelo catalán, ni muchos barones tienen motivos para ser pacientes...

PARECE que no se trata de un cálculo difícil de hacer: si las condiciones económicas que reclama el Estatuto de Cataluña se universalizaran al conjunto de comunidades, la capacidad redistribuidora del Estado se reduciría en dos puntos del PIB. La broma de Solbes sobre el sudoku presupuestario no es por tanto una broma. Los números no cuadran, se mire como se mire. Esto suena a rompecabezas contable, y quizá aburra a los de letras. Intentaré en consecuencia enfilarlo por un ángulo distinto. Hasta la fecha, se ha venido decidiendo qué dinero tocaba a cada región, en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. La fórmula de reparto se determinaba por votación: el Gobierno ponía la mitad de los votos, y las comunidades, la otra mitad. El enorme peso relativo del Gobierno y la fragmentación del sufragio autonómico generaba, a la postre, un consenso. El mecanismo se comprende bien desde la teoría de juegos. En efecto, la gente tiende a arreglarse si carece de capacidad de bloqueo. Y se arregla con más diligencia todavía cuando la preponderancia de una de las partes desactiva de entrada la formación de alianzas estratégicas entre unos pocos jugadores. Así estaban las cosas hasta que se aprobó el Estatuto catalán. Ahora nos enfrentamos a una gran novedad, a un naufragio cantado, y a una estupenda metástasis, de momento sólo incoada pero tan fatal como el alargamiento de los días entre el solsticio de invierno y el del verano.

La gran novedad es que el gasto en Cataluña se fija en conversaciones bilaterales con la Generalitat. La bilateralidad o su equivalente práctico están consagrados en el Estatut, de manera que no cabe echarse atrás o silbar mirando hacia otro lado. El naufragio cantado, es el del Consejo de Política Fiscal y Financiera. No parece que tenga futuro un organismo federal a cuya jurisdicción se ha sustraído el territorio económicamente más importante. La metástasis estupenda e inevitable es que todos van a querer relaciones bilaterales, y van a querer además que se desarrollen bajo las auspicios más favorables a la comunidad de turno. Novedad, más naufragio cantado, más metástasis estupenda, más descuadre de cuentas, da como desenlace la volatilización del Estado en su dimensión fiscal. Un Estado condenado a hacer algo que no puede hacer, no es un Estado serio. Es como si un señor al que le faltan la mitad de las cuerdas vocales, se postulase como cantante de ópera. A ese señor le daremos una taza de tila o una pajarita de papel para que se entretenga y nos deje en paz.

¿Cómo salir del lío? El camino ortodoxo pasa por una reacción política liderada por el PP, enemigo declarado del Estatut. Pero el camino se encuentra cegado, por distintos motivos. Enumeraré dos, y luego recordaré un hecho simplicísimo aunque no lo bastante señalado. En primer lugar, el PP no quiere renunciar a una posible alianza con CiU, su pieza complementaria para gobernar después de las siguientes elecciones si suena la flauta y Zapatero pincha a lo largo del próximo año. Es evidente que la alianza con CiU excluye una recuperación por el Estado de sus antiguas atribuciones. Tan evidente, que ni me voy a tomar la molestia de razonarlo.

En segundo lugar, los poderes regionales populares entrarán en la puja porque les va en ello la vida. Pensemos, por ejemplo, en Madrid. Si el PP no exigiera para sí lo que se ha dado a Cataluña, lo exigiría el PSOE, y Esperanza Aguirre perdería las elecciones o las ganaría con más dificultad. El PP pujará también en aquellos casos en que está en la oposición, por razones parecidas. Feijoo acaba de desmentir que haya entrado en discreteos con el BNG para que se incluya en el nuevo estatuto gallego una referencia a la condición nacional de Galicia. El desmentido no me tranquiliza absolutamente nada. Feijoo es un político normal, y un político normal sabe que después de perder unas elecciones, y con ellas el control del presupuesto, se pierde de oficio un porcentaje importante de los votos recibidos en la última convocatoria a urnas. Feijoo, en fin, sabe que tendrían que arder los pinos de su región varias veces seguidas, y ponerse a cabalgar Santiago por el horizonte que se avizora desde Finisterre, antes de que la usura del tiempo desgastara al equipo actual y diera la vuelta la tortilla. Hará en consecuencia lo que no está escrito por atraerse al Bloque. Pedirle que se envuelva en la bandera española, es pedirle lo excusado.

La observación elemental que les anuncié antes es la siguiente: el PP ha cumplido recurriendo el Estatuto catalán ante el Tribunal Constitucional. Son pocos los juristas que opinan que el Tribunal tumbará un estatuto aprobado en referéndum. Probablemente, el Tribunal corregirá puntos menores, bendiciendo como acorde con la ley un documento sobre el que habría preferido mil veces no pronunciarse. El fallo del Constitucional dibujará, con eficacia instantánea, el perímetro reivindicativo de todas las comunidades. Y el PP tendrá que resignarse por falta de alternativas, y porque eso es además lo que le pide el cuerpo. Y aquí paz, y después gloria. Desechada la ortodoxia, queda la heterodoxia. Por «heterodoxia» entiendo, no la contestación audaz del statu quo, sino la adaptación a una situación conflictiva a través del cambalache y del acuerdo informal. ¿Qué significa esto? Piensen, qué sé yo, en Asturias, una región donde mandan ahora los socialistas, y también una de las regiones más perjudicadas por el nuevo orden. Zapatero podría llamar aparte al presidente asturiano y rogarle

Ni el déficit da para que las regiones receptoras de renta sigan recibiendo lo que dejarán de recibir si las regiones ricas se adhieren al modelo catalán, ni muchos barones tienen motivos para ser pacientes. Los barones o aspirantes a barones populares tienen motivos para lo contrario. Y el propio presidente asturiano podría tener motivos para lo contrario si los que le disputan el poder regional explotan inteligentemente el agravio comparativo. La aproximación heterodoxa es característica de los que confunden la política con los negocios. En los negocios son dos o poco más de dos los que entran en un trato, y en los negocios es frecuente que se averigüe un punto de equilibrio mediante compensaciones realizadas bajo cuerda. Pero la política, incluso la política estragada por la incursión lateral de los hombres de negocios, funciona de manera por entero distinta. En la política, máxime en la democrática, son muchos los que deciden, y el proceso reviste además una naturaleza pública. Usted no puede callar ciertas cosas porque si las calla las vociferará su rival y se llevará los votos. Votos innúmeros, cuya compra no es sencilla ni aun apretando los resortes corruptores que el Estado Benefactor ha puesto en manos de los partidos. En una palabra: los soi-disant realistas no suelen ser realistas.

Oponen, al mundo de los idealistas, un mundo prosaico y carente de drama, un mundo inspirado más en el sainete que en la tragedia esquilea. Y no andan descaminados desde cierto punto de vista. El caso, sin embargo, es que su punto de vista es demasiado limitado, y que al cabo el realista no se equivoca menos que el idealista. Se equivocan los dos a la par, arrastrados por sus líricas respectivas.

En resumen: el mudo va a salir al escenario para recitar un aria di bravura. El espectáculo será de los que hacen época. Mañana o pasado mañana.

Una campaña indecente
Editorial ABC 20 Octubre 2006

EL incivismo político que se ha instalado en Cataluña se supera día a día, dibujando un triste horizonte para una comunidad de la que su clase dirigente se ha servido como ejemplo de modernidad y tolerancia para contraponerla al «atavismo» de otras comunidades españolas. A los extremistas de izquierda y nacionalistas no les basta con acosar, amenazar y agredir a Ángel Acebes y a Josep Piqué cuando asisten a un acto de su partido. No les basta tampoco con atacar, como el pasado miércoles, un autobús electoral de los populares. Y, en general, a los nacionalistas y socialistas no les ha bastado el infamante Pacto del Tinell, por el que se conjuraban para dejar al PP fuera de la vida pública y, con él, a media España. Había que ir más allá y caer en la procacidad más absoluta, en el desprecio de los valores más esenciales de la educación personal y colectiva y del respeto a los demás. Y ahí es donde han hecho su aparición estelar las juventudes de Izquierda Unida-Iniciativa por Cataluña -aliado del PSC en el Gobierno autonómico catalán-, que han ideado el gran reclamo electoral de regalar un preservativo con la leyenda «Fóllate a la derecha».

Aun así, lo peor de esta campaña soez y ofensiva (objetivamente leída, es una incitación genérica a la violación), que descalifica sin paliativos a quienes la han ideado y ejecutado, es el intenso odio que revela hacia el Partido Popular, más grave por cuanto lo están segregando jóvenes que no han conocido otra cosa que el sistema democrático de libertades y derechos. Sin embargo, año tras año la violencia política contra el PP se agudiza y se extiende, en estricta coincidencia y causalidad con el giro dado por el PSOE para favorecer alianzas con los partidos más extremistas de la izquierda y del nacionalismo, que lejos de moderarse por las responsabilidades del poder, se han ratificado en sus actitudes más radicales e intolerantes. Y ha sido así porque el PSOE no sólo no ha exigido nunca a sus socios el abandono de posiciones extremistas, sino que él mismo se ha instalado en actitudes radicales, como las que le han llevado a romper los pactos de Estado con el PP, el consenso constitucional y las reglas de la convivencia política.

Es lamentable, pero no debería sorprender a nadie, que en la Cataluña del nuevo Estatuto y del gobierno «catalanista y de izquierdas» que inauguraron Zapatero, Carod-Rovira y Maragall haya sectores que se sientan llamados al uso de violencia física, de la amenaza puramente mafiosa y de la humillación contra quienes no comparten el ideario dominante. Son estos apestados del nuevo régimen instaurado por el socialismo y el nacionalismo a los que Rodríguez Zapatero recordó que no eran tan bien recibidos como él en Cataluña. Ciertamente, no tienen esa suerte.

Sin duda, Cataluña se juega su futuro político en las elecciones del 1 de noviembre. Quien gane y, además, gobierne tendrá que aplicar el nuevo Estatuto y establecer con el Estado las relaciones de bilateralidad previstas en él, salvo que el Tribunal Constitucional ponga orden a tiempo y frene y remedie este proceso de desmantelamiento del Estado. Pero, además, los catalanes tendrán también que preocuparse, y no sólo en las elecciones, por la sociedad que se está formando en Cataluña, donde ni siquiera es posible organizar una cumbre europea y donde las restricciones a la libertad de expresión, el derecho a la educación y a la actividad política cada día se hacen más intensas e impunes y siempre contra los mismos.

Un escenario como éste, en el que un partido afronta una campaña electoral en condiciones de desigualdad respecto al resto de fuerzas políticas-responsables intelectuales del acoso al PP por la vía de los acuerdos de Tinell -es reflejo de una sociedad dañada en su capacidad crítica. La llama, desgraciadamente, ha prendido, y quienes encendieron la mecha habrán de afrontar su responsabilidad, porque lo que está ocurriendo en Cataluña es fiel reflejo del sectarismo de una clase política que se está instalando peligrosamente en sectores concretos de sociedad catalana.

El áspero mordisco del pomelo

Por CARLOS HERRERA ABC 20 Octubre 2006

MENTAR a los muertos de nadie es un mal asunto. Pagazaurtundúa, mientras no se demuestre lo contrario, es un muerto de todos que militaba en el Partido Socialista y que fue asesinado por estar donde estaba y pensar como pensaba. Cuando cayó abatido por los disparos de un asesino de la ETA -sostiene el senador del PP Pío García-Escudero-, el entonces opositor Rodríguez Zapatero consentía contactos entre su partido y las diversas ramas de la organización terrorista, legales o no, con vistas a sondear a la organización para vaya usted a saber qué. Paralelamente, se firmaba el Pacto Antiterrorista y se daba forma a la Ley de Partidos.
Si unimos todos los hechos en una sola coctelera, efectivamente el combinado resulta tan repugnante que puede invitar a la náusea, pero resulta exagerado atribuirle a la cúpula socialista tan descarnada frialdad como para no importarle sacrificar a uno de los suyos con tal de obtener imprecisos resultados futuros. Sobre todo porque Pagaza no era sólo de ellos, la familia socialista, sino que era de todos los demócratas.

Indudablemente, un exceso, pero no el único: un día antes, el flamante ariete de la causa judicial socialista, el fiscal justiciero Cándido Conde-Pumpido, acusaba a los populares de desear textualmente la muerte de nuevos objetivos etarras al ansiar secretamente que el terrorismo vuelva a actuar. Lo segundo no le pareció a los miembros del gobierno y de su secretaría de Estado de comunicación una demasía, mientras que lo primero fue interpretado retorcidamente: García-Escudero no estuvo afortunado, creo yo, pero en ningún momento dijo que Rodríguez había permitido la muerte de Pagaza, como afirman indignados desde el gobierno de Alicia en el País de las Maravillas (imprescindible leer a Gustavo Bueno en su último libro, de tentador título «Zapatero y el Pensamiento Alicia», en Temas de Hoy). Demasiado áspero todo, demasiado mordisco de pomelo en crudo. Habría que pedir tiempo muerto, como acertadamente sugirió ayer el magnífico periodista David del Cura, y enfriar el balón.

Entretanto, las nueces las recogen quienes, sin haber hecho más gesto que el de dejar de asesinar Pagazas, se van a beneficiar del chantaje continuado: una organización que ha matado cerca de cuarenta años va a conseguir parte de lo exigido simplemente dejando de matar y jugando con la sola amenaza de volver a hacerlo. Esas energías surgidas de la irritación podrían vertirse sobre el fiscal Cándido -que no el cándido fiscal- y exigirle que a un criminal de la talla del tal Iñaki Bilbao no le salgan gratis sus amenazas a unos jueces que nos representan a todos. Eso sí que sería darle amparo al Poder Judicial y no la chuminada de Garzón.

Esas mismas energías hay que derrocharlas en explicar a los ciudadanos, a los millones de Pagazas vivos, por qué un asesino múltiple como De Juana Chaos puede verse beneficiado por una súbita caída del caballo del fiscal que le hace pasar de pedir 96 años a pedir tan sólo 6 por un delito continuado de amenazas. ¿Se le fue la mano en la primera?, ¿ha descubierto que se le habían acabado las pilas de la calculadora y que la operación matemática era inexacta? Pedir que maten a alguien no es un delito de opinión, es apología del terrorismo. Manifestar alegría por la muerte a tiros de un concejal no es un delito de opinión, es otra forma de terrorismo.

Malo fue si lo que quiso el gobierno fue acallar una marea imparable de desaliento y enfado ciudadano cargando la mano de petición de condena, pero peor es aliviar y descargar las penas a cuenta de una conveniencia política nacida de una dieta hipocalórica.

Eso, mal que le pese a Fernando Moraleda -que si quería conocer la opinión de las últimas chanzas parlamentarias, aquí tiene la mía- es aún peor que utilizar la muerte a destiempo y sin fortuna.

Catecismo político
POR PEDRO GONZÁLEZ-TREVIJANO ABC 20 Octubre 2006

LA Constitución de Cádiz de 1812 ha pasado por derecho propio a la mejor historia de nuestro constitucionalismo. Un texto que iniciaba nuestra andadura constitucional, consagraba la Nación española como única depositaria de la soberanía, reconocía el principio de separación de poderes -apuntado por Locke y Montesquieu-, plasmaba un cierto catálogo de derechos y libertades de la persona y acogía una noción de representación política nacional más allá de la fragmentada y estamentaria medieval. En suma, una Constitución modernizadora y vertebradora del país. Una Constitución que atisbaba, con inteligencia, los cimientos de un auténtico régimen constitucional.

Pero además de lo reseñado, ¡y que no es poco!, la Pepa prescribía la obligatoriedad de conocer sus contenidos. Y a tal efecto, su artículo 368 disponía que «el plan general de enseñanza será uniforme en todo el reino, debiendo explicarse la Constitución política de la Monarquía en todas las universidades y establecimientos literarios, donde se enseñen las ciencias eclesiásticas y políticas». Traigamos en este sentido a colación, por ejemplo, el catecismo político de Manuel López Cepero (Lecciones Políticas para el uso de la juventud española) -«Y, estoy tan contento padre mío, que nunca dexaré de estudiarla»- y las Cátedras de Constitución creadas en las Universidades de Valencia, Madrid, Sevilla y Granada. Una labor pedagógica que, transcurridos cerca de doscientos años, nos sigue pareciendo de innegable pertinencia. Hoy nuestro catecismo político estaría definido por el siguiente decálogo de líneas maestras.

Primero. España es una realidad histórica, geográfica, social y política previa a su vigente Constitución de 1978. Y así lo entiende expresamente el mismo Texto constitucional, al establecer que «la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles...» (artículo 2). La Constitución no señala, por tanto, que reconozca la Nación española, sino algo bien diferente: que la Nación es un prius; es decir, que es soporte de ésta.

Segundo. El modelo de organización territorial del Estado, el Estado de las Autonomías, se construye sobre el juego interdependiente de tres principios que hay que comprender concurrente e interrelacionadamente -el profesor Roberto Blanco habla metafóricamente de los tres anillos del joyero Cartier-: unidad, autonomía y solidaridad. Por esto, la autonomía es «de naturaleza política», y no sólo administrativa, al incorporar «potestades legislativas y gubernamentales»; pero «la autonomía no es soberanía... ni en ningún caso puede oponerse al principio de unidad» (sentencias del Tribunal Constitucional 25/1985 y 4/1981).

Tercero. El Estado surgido de la Constitución de 1978 es un Estado asentado en dos principios irrenunciables: el de constitucionalidad y el de legalidad (artículo 9. 1 CE). A ambos se encuentran sometidos explícitamente los ciudadanos y los distintos poderes públicos, ya sean del Estado central, autonómico o local; siéndoles exigibles, además, a estos últimos, «un deber positivo de realizar sus funciones de acuerdo con ella» (STC 101/1983). Esto es, el conocido goverment of law, not of men. Nada ni nadie puede encontrase por encima de la ley o escapar a su mandato.

Cuarto. La acción del Estado se halla también impelida por criterios de orden axiológico. Unos contenidos de justicia material concretados en el reconocimiento de los derechos y libertades fundamentales de la persona. Ya lo adelantaba el artículo 16 de la Declaración Francesa de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789: «Toda sociedad en la que no se reconoce la garantía de los derechos, ni se determine la separación de los poderes, carece de Constitución».
Quinto. Se proscribe cualquier fraudulenta, interesada lectura o reinterpretación falsaria de la Constitución, que pretenda, bajo uno u otro disfraz, el quebrantamiento de la unidad institucional, normativa y territorial del Estado. Así las cosas, no cabe el derecho a la autodeterminación, el soberanismo propio/compartido o la territorialidad diferenciada.

Sexto. Ello implica, sin reservas, la declaración constitucional expresa de la existencia de una Nación, de un único Estado social y democrático de Derecho y de una ciudadanía igual en derechos y deberes constitucionales en todos los territorios.

Séptimo. El anuncio del alto el fuego permanente por parte de la banda terrorista ETA impone a todos, pero especialmente al Gobierno y a las Cortes Generales -el primero, al dirigir la política interior del Estado (artículo 97 CE) y las segundas, como representantes del pueblo español (artículo 66.1 CE)-, el respeto al principio de legalidad. En suma, al Código Penal, a la Ley de Partidos, y también al Pacto Antiterrorista. Y, desde tales parámetros, su deber es poner fin, ¡claro que con cintura e imaginación!, al terror; pero también, que no haya claudicaciones y que se verifique que la entrega de las armas sea irreversible, definitiva, completa y fiscalizable. Es decir, la constatación de la rendición, la autodisolución y el abandono de toda forma de terrorismo. Nunca hubo dos bandos de un inventado conflicto, sino unos execrables criminales y unas víctimas brutalmente asesinadas. Acreditada fehacientemente tal realidad, el Estado de Derecho, sabrá ser, de forma individualizada, generoso, facilitando la reinserción de quienes pidan perdón a las víctimas. Una decisión que debería competer a nuestra política interior, sin que sea comprensible, por innecesaria y desacertada, su internacionalización. Y menos aún en una extraña mesa/s de partidos (una técnica y otra política), ¡ya que la representatividad se encuentra en las Cortes Generales y en las instituciones del Estado! Una acción, en fin, y debía ser lo primero, donde los dos principales partidos políticos nacionales habrían de ir -lo contrario de lo que desgraciadamente acontece- de la mano.

Octavo. La singularidad constitucional de Navarra -basada en su historia y en su presente- no puede ser objeto de transacción política. Ésta goza ya hoy de una organización autonómica específica y desarrollada en su ley orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra de 1982 que, denominaciones al margen, funciona como cualquier otro Estatuto de Autonomía.

Noveno. Si se desea reformar la Constitución, ha de preservarse el íntegro y respetuoso cumplimiento de los procedimientos preestablecidos (Título X). No cabe la utilización de vías espurias, de injustificadas mutaciones constitucionales estatutarias -véase el Estatut de Catalunya-, que terminen por desfigurar, cuando no violentar, algunos de sus primigenios valores y principios.

Décimo. Los Estatutos de Autonomía no son, ni por razones simbólicas, ni políticas, ni jurídico-constitucionales, las Constituciones específicas de cada comunidad autónoma. Constitución no hay más que una, y los estatutos de autonomía son, ¡por mandato de ella!, normas reguladoras de la organización y competencias de cada autonomía, pero nunca un Texto constitucional alternativo. Son, como afirma bien nuestra Carta Magna, ¡y es relevante!, «la norma institucional básica de cada ComunidadAutónoma», pero dentro de la propia Constitución (artículo 147. 1 CE). Por más que algunos Estatutos, como apunta el profesor Meilán Gil, «tienen alma de Constitución y cuerpo de reglamento».

En este contexto, hagamos como decía Voltaire: Aime la vérité, mais pardonne à l ´erreur; es decir, «Ama la verdad, pero perdona el error». Y para ello, quizás nada mejor que este breve excursus sobre nuestro catecismo político.
(*) Rector de la Universidad Rey Juan Carlos

Ahora actúa la Justicia, y no un juez
EDITORIAL Libertad Digital 20 Octubre 2006

Con la decisión de la juez Gallego de llamar como imputado a Francisco Ramírez, el jefe de los tres peritos que denunciaron que uno de sus informes había sido mutilado, el caso de la falsificación vuelve a su cauce natural. Después de la publicación en El Mundo del informe original y el alterado, el Gobierno y sus aliados han intentado defenderse de dos maneras. La primera fue intentar hacer pasar el texto de los peritos como un "borrador", algo que resulta difícil mantener en pie. Pero luego fue peor. Luego, llegó Garzón.

El juez que emplea ácido bórico para que no le huelan los pies se abalanzó sobre un caso que no es el suyo, con la complicidad inicial de una fiscalía que finalmente tuvo que recular ante el rapapolvos de la Sala de lo Penal. Durante la instrucción del mismo decidió acusar a los tres peritos de ser ellos los falsificadores. Pese a que la única razón que ofreció para imputarles fue que habían vuelto a imprimir y firmar el documento más de un año después de que lo hicieran por primera vez, algo que supo a raíz del segundo de los testimonios, llamó como testigo y no como imputado al tercer perito para impedir que lo acompañara un abogado, como marca la ley. Todo ello en un clima de coacción curiosamente ausente del interrogatorio al policía Ramírez, el ahora imputado en el Juzgado de Instrucción número 35 de Madrid.

Aquellas actuaciones eran cortinas de humo, como lo fueron los autos en los que, ya sin el caso en las manos, Garzón insistió en seguir inmiscuyéndose volviendo a traer a escena el ahora famoso ácido bórico. Como defendimos en Libertad Digital desde el día en que saltó el escándalo, esa no es la cuestión ni lo ha sido nunca. Lo que provoca estupor y miedo a partes iguales es lo lejos que está dispuesto a llegar el Gobierno en su empeño de borrar cualquier rastro de ETA, por pequeño que sea, en el sumario del 11-M. Si incluso algo tan nimio puede provocar que un funcionario arriesgue su carrera –y algo más– por borrarlo de los informes oficiales, ¿qué más nos habrán ocultado?

Es posible que esta campaña gubernamental para alejar a ETA del 11-M no tenga más razón de ser que evitar toda sospecha sobre la banda terrorista en un momento en que se intenta dulcificar su imagen para pactar con ellos acuerdos inconfesables sobre los que, de hecho, el Gobierno se niega a hablar. Puede que ETA no tuviera nada que ver con los atentados. Pero con ocultaciones como ésta lo único que lograrán Rubalcaba y los suyos es incrementar las dudas de la opinión pública y hacerla sospechar. Si realmente, como todos desearíamos, el PSOE no tiene nada que ocultar con respecto al 11-M, debería dejar de poner trabas y dejar vía libre no sólo a las investigaciones periodísticas sino también, y especialmente, a las policiales. Mientras no lo haga los españoles tendrán el derecho, y el deber, de sospechar.

Lo que sí está claro después de estas semanas es que la relación de Garzón con la justicia es meramente anecdótica. Para el juez, lo importante es él mismo. Si para sus fines personales conviene favorecer la causa de la ley, lo hará; pero si no es así, pasará por encima de ella con el mismo interés con que antes la defendió. Ya pudo verse con los GAL, pero su posterior actividad contra ETA llevó a muchos ingenuos a absolverlo. Seguir haciéndolo después de estas vergonzosas semanas no será candidez sino ceguera, o simple connivencia. Garzón, como servidor de la justicia, está ya muerto y enterrado. Desgraciadamente, como político destacado en el Poder Judicial seguirá dando guerra.

Izquierda liberal
Voto inútil, voto útil
Antonio Robles Libertad Digital 20 Octubre 2006

Acaba de comenzar la campaña electoral en Cataluña. El 1 de noviembre de 2006 no será una fecha cualquiera. Probablemente puede convertirse en el fin de una época y el inicio de otra.

Cataluña y España como sociedades tienen características muy parecidas. Las dos son diversas y plurales. Pero España reconoce y garantiza legalmente esa pluralidad, mientras Cataluña la combate desde las instituciones. España habla, enseña y promociona varias lenguas, Cataluña desautoriza la común del Estado y la mayoritariamente hablada en el Principado. España se avergüenza del nacionalismo que la hizo el primer Estado moderno de Europa, Cataluña gasta millones de euros públicos en convertir la identidad particular de una casta catalanista en el rito obligatorio de todos. España promociona los productos catalanes en el extranjero, Cataluña pretende suplantarla con embajadas enmascaradas. España incluye, Cataluña excluye.

Es ese mundo que voy anteponiendo a España el que puede entrar en crisis el 1 de noviembre. Si así es habrá ocurrido un milagro: Ciutadans, partido de la Ciudadanía habrá entrado en el Parlament.

Nunca tan pocos pueden hacer tanto. La omertá nacionalista, esa transversalidad catalanista de todos los partidos políticos es tan general que hasta el PP de Piqué ruega todas las mañanas poder pertenecer al club. Tan pesado se ha puesto Josep Piqué con lo de pactar con CiU que Artur Mas se ha visto obligado a firmar ante notario que no pactará con el PP. Tenía Mas la necesidad de escenificar una aversión para contentar y evitar la huida de sus votantes nacionalistas que consideran al PPC la imagen real del maléfico. Hoy parece rendirse a la evidencia de que CiU no le quiere en público (como a las amantes) y se ha quejado Piqué de la socioconvergencia que se avecina.

Esta atmósfera de abrazos y desencuentros deja al PPC fuera de juego. Los escaños que saque el 1 de noviembre serán los votos más inútiles jamás depositados. ¿Qué pintarán en el Parlament? Nadie los quiere como socios, a nadie podrán presionar y encima, su máximo representante, el señor Piqué, no tendrá ni agallas ni convicciones para oponerse al catalanismo. Y si lo del notario fuera una broma, pactaría con el nacionalismo. Casi mejor que no pinte nada.

Sin embargo, algunos de esos votos podrían llevar a Ciutadans, Partido de la Ciudadanía (C’s) al Parlament. Su fuerza no será ni el pacto con otros ni su número de escaños, su fuerza será su existencia en el Parlament de Catalunya. Su sola presencia ya es revolucionaria. Nadie podría tapar ya el discurso de millones de personas excluidas de la vida política catalana. Hablarían castellano también en el Parlament, sin vergüenza, sin pedir permiso, sin complejos. Denunciarían en cada sesión los millones de euros que se derrochan en construcción nacional mientras nuestras escuelas dan pena y nuestros hospitales tienen colas de medio año. Desenmascararían comportamientos viciados por tantos años de poder de una generación entera de políticos profesionales. Presionarían para que nuestros medios públicos de comunicación no sigan siendo cortijos privados del nacionalismo y del poder.

Y lo harían todo con descaro. No tendrían nada que perder. Por primera vez, ese comportamiento no temería al poder, al contrario, le daría aún más escaños en las siguientes elecciones. Quizás, de todo ello, sea esta frescura y voluntad de abrir las ventanas del Parlament a la ciudadanía sin hipotecas ni remilgos, la mayor revolución de una sociedad atada por una telaraña clientelar asfixiante. Por eso, el voto útil de quien piensa votar a un PPC irreconocible en estas elecciones será hacerlo por Ciutadans.

Como lo será si el voto se va al PSC. Montilla representa la imagen del final de una época. Un personaje gris, vendido al nacionalismo y con callos en las neuronas que ha hecho de la ideología una habilidad para trileros. Él ha ayudado a crear a sus propios sepultureros. Durante casi tres décadas se ha dedicado a ensanchar el espacio nacionalista y a despreciar y demonizar la cultura impropia de muchos de sus paisanos. Ahora que quiere jugar a lo que ha demonizado, le desprecia. Su derrota será espectacular. Y sus votos nunca habrán sido tan peligrosos: se abrazará a una farola si es necesario. Y en Cataluña ya sólo quedan farolas nacionalistas. Este es el problema de los profesionales de la política, han de hacer lo que sea por mantenerse en el poder.

Votar a los socialistas es arriesgarse de nuevo a tener un conseller de cultura o educación como Carod Rovira o Felip Puig. En este caso no será sólo un voto inútil, sino suicida para la igualdad y la dignidad.

También en este caso el voto útil será el de Ciutadans. Su mera presencia servirá para denunciar cada mañana los atropellos en nuestras escuelas, para denunciar cada multa que se ponga a un ciudadano catalán por rotular en castellano, para recordar que con España debemos construir puentes y no romperlos, para recordar que un hombre es un voto y no este desfalco del sistema electoral catalán que hace de Convergencia y ERC partidos sobrevalorados, que son necesarias las listas abiertas y la limitación de mandato...

Y todo esto Ciutadans lo hará con convicción, sin admitir chantajes ni presiones. Será un orgullo y una satisfacción hacerlo. Se lo dice alguien que podría estar el 1 de noviembre en el Parlament demostrando que lo más hermoso de las promesas electorales es cumplirlas.     antoniorobles1789@hotmail.com

Extremismos
La patria y la lepra, los hunos y los hotros
Defensa de la Nación Española Libertad Digital 20 Octubre 2006

En nuestro camino colectivo, como españoles, la idea nacional lleva cerca de un siglo sufriendo un doble acoso. Por un lado, hay una cierta izquierda que considera la idea nacional española como algo intrínsecamente negativo, digno de ser destruido con la mayor vehemencia. Lo que esta izquierda reprueba no es el nacionalismo en general, pues aplaude y estimula los nacionalismos catalán, vasco, gallego y hasta andaluz, sino que lo que odia es específicamente la idea nacional española, por considerarla heredera de la religión católica y de la monarquía tradicional, como si la Historia se hubiera congelado en la batalla de Lepanto. Es un fenómeno completamente singular en la Historia moderna de las ideas: prácticamente todas las izquierdas europeas se construyeron sobre la exaltación de lo nacional como sublimación política del pueblo, pero la izquierda española, al revés, ha tendido a pensar que la liberación del pueblo debía pasar por la destrucción de la conciencia nacional. Esa corriente, que nunca ha desaparecido desde los tiempos de la I República, la vemos resurgir hoy al paso de unas reformas estatutarias que ya no son meros ejercicios de equilibrismo para mantenerse en el poder, sino que van cobrando el aspecto de una transformación radical de la condición política de España; transformación, todo sea dicho, decidida y ejecutada a espaldas del pueblo. En la estela de esta izquierda obtusa, no faltan policías del pensamiento prestos a lanzarse contra quien reivindique la nación española y adosarle el estigma infamante del "fascismo". Hasta hace poco, el truco aún funcionaba. Hoy ya no.

El otro elemento de acoso viene del campo contrario, a saber: el de quienes consideran que la idea nacional española es patrimonio exclusivo suyo, de unos pequeños grupos, justamente marginales, que en su mayoría provienen de la fragmentación catastrófica del franquismo. Su discurso es de una simpleza insultante: "la Patria somos nosotros". La Patria, mientras tanto, sigue avanzando sin siquiera reparar en su existencia. Pero aunque exiguos, estos grupos, en su pertinaz obcecación, terminan proporcionando abundante munición a los otros, a los enemigos de cualquier identidad nacional, pues les dan exactamente lo que quieren: una razón para identificar nación y fascismo. De algún modo, estas gentes, los que se arrogan cómicamente la única representación de la Patria, vienen a resucitar aquel altanero "egoísmo de las clases conservadoras" que tanto frustraron las posibilidades de la Restauración, que tanto se acobardaron en la II República y que las mejores cabezas de la propia derecha española fustigaron sin piedad. Hoy, reducidos al gueto del cabreo y la maldición histórica, escupen al cielo; con los conocidos efectos que esa práctica suele traer consigo.

Unos y otros, hunos y hotros en la mirada unamuniana, nos recuerdan a esos dos paisanos que pintó Goya en aquella riña a garrotazos: clavados en el suelo, inmóviles en su fanatismo, destrozando al prójimo y destrozándose a sí mismos en una ceguera cerril. Unos y otros son la peor España, la lepra que ha venido corroyendo la conciencia nacional española y que nos ha llevado a una situación absurda, única en el mundo: la de una nación que tiene vergüenza de serlo, la de una patria que teme decir su nombre. Es hora de acabar con esta penosa situación. Hasta hace pocos años, los españoles aún tendíamos a tomar partido por uno u otro contendiente, por un garrote u otro. Pero eso se tiene que acabar. Dejemos atrás a los profesionales del odio nacional, solos con sus garrotazos. Si a la nación española aún le queda una oportunidad –y sin duda le queda–, será precisamente marginando a estos tristes vestigios del guerracivilismo español. Tenemos un pasado magnífico y un gran futuro por delante. Queden atrás los Hunos y los Hotros.

Fundación para la Defensa de la Nación Española

INTOLERANCIA Y ZAFIEDAD
POR ANTONIO JIMÉNEZ El Ideal Gallego 20 Octubre 2006

Se lamenta Joan Puigcercós en una entrevista en televisión de no poder pasear con tranquilidad por Madrid desde que comenzó el debate del Estatut sin que alguien le insulte o le increpe. Hasta entonces, aclara, no había tenido este tipo de problemas como sí los tenía Iñaki Anasagasti quien vivía, según le comentó el vasco, casi recluido en su hotel madrileño para evitar incidentes callejeros.

A partir de ese momento entendió Puigcercós el obligado enclaustramiento del senador del PNV, aunque matiza que quienes ejercen actitudes intolerantes son una minoría que no empaña el comportamiento, por lo general, respetuoso hacia su persona. Desconocía que Puigcercós y otros dirigentes nacionalistas hubieran sufrido algún tipo de violencia verbal en Madrid, una ciudad que se caracteriza por ser respetuosa, transigente y hospitalaria con quienes recalan en ella, aunque no me sorprende. Y tampoco es comparable ni mucho menos, por condenables que son todos los incidentes de este tipo, la presión que Puigcercós o Anasagasti hayan podido sentir en Madrid, con que la que han sufrido durante décadas en el Pais Vasco, los despectivamente calificados de "españolazos", muchos de ellos fueron asesinados y en el mejor de los casos emprendieron el camino del exilio, o la que padecen ahora los dirigentes y militantes del PP en Cataluña.

¿Se ha preguntado Puigcercós si esos improperios que le han dirigido alguna vez en Madrid no estarán relacionados con la política de rechazo y agresión hacia lo "español" que practican dirigentes de ERC? ¿Acaso no tienen motivos los militantes madrileños del PP para sentirse ofendidos por las agresiones que padecen sus compañeros en Cataluña a los que se les impide, en ocasiones, celebrar sus actos políticos con normalidad democrática? No ayudan precisamente a mejorar la convivencia pacifica y en libertad, dentro y fuera de Cataluña, insultos como los que la mujer de Carod Rovira dedica a la gente del PP, a los que llama "hijos de puta" o lemas de campaña zafios, provocadores y groseros como "fóllate a la derecha" impreso en el envoltorio de un condón , que los comunistas de Iniciativa han elegido para descalificar al adversario. Un caso mas de imaginación puesta al servicio de la provocación y el insulto. Y luego se lamentan Puicercós o Anasagasti de no poder pasear tranquilamente por Madrid o por otras partes de España, sin que algún intolerante les mente a la madre.

Cuatro certezas y tres dudas sobre “el proceso”
Raúl González Zorrilla Periodista Digital 20 Octubre 2006

Separando la paja rumurológica del grano de lo que sabemos con certeza, actualmente podemos asegurar que, por encima de las declaraciones del Gobierno y de la oposición y más allá de la guerra mediática de informaciones sobre el “proceso de paz” en la que se han embarcado algunos periódicos, actualmente podemos tener cuatro convicciones y dos muy preocupantes indecisiones sobre el estado de esta cuestión.
Las certezas:

1) El Gobierno y representantes de la banda terrorista ETA están negociando, con la ayuda de una organización internacional especializada en la resolución de conflictos, sobre cinco cuestiones básicas: la próxima puesta en marcha de una mesa de partidos que lleve adelante políticamente gran parte de las exigencias que durante treinta años ha reivindicado la organización criminal; la forma en la que se va a producir la legalización de Batasuna para que esta organización pueda participar en las elecciones municipales del próximo año; el impulso que se va a proporcionar a las excarcelaciones, a los beneficios penitenciarios y a los indultos con los que el Gobierno va a demostrar a los terroristas que “no matar tiene premio”; el carácter y los límites que se va a dar al “derecho de autodeterminación” que el Gobierno está dispuesto a otorgar al ultranacionalismo vasco y a los independentistas totalitarios; la configuración de un nuevo marco jurídico que incluya el País Vasco y Navarra.

2) Sobre los aspectos políticos de esta negociación, también están dialogando, paralelamente, el Partido Socialista, el PNV y Batasuna, que están ultimando un documento en el que reconocen acuerdos en los diferentes aspectos antes señalados.

3) El Gobierno está dispuesto a ser maleable, y de hecho ya ha cedido por completo, en los siguientes aspectos: la búsqueda de una fórmula de autodeterminación para el País Vasco y Navarra; la máxima flexibilización de la política penitenciaria; la aceptación de la vuelta a la legalidad de Batasuna, independientemente de que esta organización condene o no la violencia; la puesta en marcha de una mesa de partidos vascos que actuará por encima de los Parlamentos de Vitoria y de Madrid.

4) Hasta el momento, el tándem ETA-Batasuna no se ha movido un ápice de sus presupuestos iniciales: Fundamentalmente, los terroristas continúan sin renunciar a la violencia y el partido de Arnaldo Otegi insiste en negarse a condenar el terrorismo.

Las dudas:
1) ¿Hasta dónde está dispuesto el Gobierno a ceder políticamente, a diluir la autoridad de las instituciones democráticas, a convulsionar la integridad territorial del Estado, a sacudir los más elementales fundamentos del sistema democrático, a socavar cualquier principio ético de justicia, para satisfacer las pretensiones de los criminales?

2) ¿Quién toma las decisiones en la banda terrorista ETA?, ¿A qué etarras dan detalladas explicaciones los dirigentes de la ilegalizada Batasuna sobre la marcha del “proceso”?, ¿Sigue siendo José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, Josu “Ternera”, quien toma las últimas decisiones sobre el futuro de la organización criminal?

3) ¿Qué ocurrirá si, al final, entre tanto mediador, negociador y experto, las decisiones las toman otros?   Blog de Raúl González Zorrilla

La lengua viva
Ad hominem
Amando de Miguel Libertad Digital 20 Octubre 2006

Si soy capaz de reconocer algunos de mis propios errores, ¿cómo no voy a reconocer los errores del PP? Sin ir más lejos, entiendo que ha sido una equivocación del PP el no defender el idioma español en Cataluña. Pancracio Celdrán me envía una cariñosa emilia por el interés que me tomado en leer su libro. En verdad que lo merece. El agradecimiento lo extiende don Pancracio a mis observaciones discrepantes. Dice: "La discrepancia es el pedernal del que salta la chispa". Estupendo. Bonito nombre el de Pancracio. Significa en griego "todopoderoso".

Marc Martínez (Barcelona) interpreta así las críticas que he vertido aquí contra algunos puntos del libro de Pancracio Celdrán, Hablar con corrección: "¿No tendrá usted un poquitito de envidia del éxito de Pancracio Celdrán? Vamos, querer enmendar la plana a ese señor, no siendo usted de la profesión, es fuerte". Algo de razón tiene mi comunicante. Es cierto que el libro de don Pancracio me produce envidia. ¡Ya me habría gustado a mí escribir un libro tan enjundioso y ameno como el de don Pancracio! Es cierto que yo no soy un experto en Literatura, como lo es don Pancracio, pero todo el mundo tiene derecho a criticar. Para mí esa es una función cotidiana, normal. Es ya un reflejo el hecho de leer un libro y anotar los puntos de discrepancia que mantengo con el autor. Es más, un libro me interesa si encuentro que su lectura me suscita puntos de desacuerdo. Esa actitud es consustancial con la vida intelectual y científica. Si a esta seccioncilla se le quita la parte de crítica y discrepancia, no quedaría casi nada. Lo que ocurre es que, para la mentalidad española prevaleciente, la disposición crítica suele ser algo desdeñable. Por eso se dice "enmendar la plana" como algo vituperable. En todo caso se admite que la crítica la hagan los colegas. Solo que esa prescripción no va conmigo. Aun así, reconozco el monto de envidia que lleva la acción de criticar a un autor. La envidia es un sentimiento universal, uno de los fundamentos del progreso humano. Recuérdese, "vicios privados, virtudes públicas".

Miguel Ángel Ruiz Martínez (Toulouse, Francia) me dice con toda franqueza: "He pasado muy buenos ratos leyendo sus artículos sobre diferentes aspectos lingüísticos y he tolerado con amabilidad los esporádicos y –en mi opinión– improcedentes comentarios sobre temas políticos". Me sorprende esa dicotomía. Mis comentarios políticos van inextricablemente unidos a los lingüísticos. Los sentimientos políticos acaban siendo el sentido y el valor que se da a distintas palabras. De ahí el famoso dicho: "La lengua fue siempre compañera del imperio". De forma más concreta, don Miguel Ángel me reprocha: "No me parece una buena idea lo de militar en un partido político [...] Puede pasar que, incluso inconscientemente, acabe usted por quedarse ciego ante los errores de su propio partido". No lo creo. Si soy capaz de reconocer algunos de mis propios errores, ¿cómo no voy a reconocer los errores del PP? Sin ir más lejos, entiendo que ha sido una equivocación del PP el no defender el idioma español en Cataluña.

José Mª Navia-Osorio se asombra y se felicita de que un comentario suyo haya precipitado la decisión de afiliarme al PP. Añade don José Mª que le "llenaría de orgullo avalarme [para la solicitud de ingreso en el PP], pero usted se merece que lo haga alguien más importante: Rajoy, Acebes o los dos a la vez. ¿Y Esperanza Aguirre?". Doy las gracias a mi correligionario asturiano, pero voy a entrar en el PP por la puerta chica de colaborar con los de mi pueblo, mis parientes y amigos. Mi decisión llega al tiempo de jubilarme, que es cuando se extrema la "economía de la donación". He recibido tanto hasta ahora que es el momento de dar algo.

Ya de paso don José Mª aprovecha para discutir mi aserto de que lo distintivo del hombre es la mano que acaricia. Tiene razón el de Vetusta. Lo distintivo es la mano, la acariciadora y la prensil. Al final, es el sentido del tacto el más humano de todos. Es raro que haya personas sin el sentido del tacto físico. Ni siquiera tenemos palabra para esa minusvalía.

José Ángel García-Escribano, militante del PP, me ofrece su aval para solicitar mi ingreso en el PP. Agradezco el detalle.

Esther Alegre se alegra de mi decisión de entrar en el PP. Participo del espíritu crítico de doña Esther cuando dice:

Ojalá el PP, como partido que representa a la mitad de la población española, se de cuenta de que es el momento de luchar por una ideología, la libertad, y una forma de entender la vida, la democracia, y no de jugar a preservar su escasísimos, cada día menos, privilegios y sus puestitos. La apuesta es crucial. ¿Tal vez es el momento en que muchos, junto a usted, nos afiliemos al PP? Gracias Don Amando es una grata esperanza. Gracias a José María [Navia-Osorio], y a su correo.

Ramón me escribe en catalán lo siguiente: "Si se hace pepero, ¿no podría ir con la lista de Barcelona? Lo digo porque no tiene usted cara de perdedor, y el PP de Barcelona es el último de la fila, el patito feo. Hace algún tiempo Tarradellas dijo que los partidos españolistas no tendrían futuro en Cataluña. Desde la discrepancia respetuosa, muy cordialmente". Agradezco una misiva tan espontánea y cariñosa. Me trae mucha nostalgia de los estupendos años de mi vida en Barcelona. Como es natural, no voy a ir en ninguna lista de Barcelona, pues resido en un pueblo madrileño (Collado Villalba, "la capital de la Sierra"). Aun así, tampoco pienso ir en ninguna otra lista. Lo mío va a ser trabajar con la "base" sin epíteto.

Ana González es más escueta y todavía más simpática en su felicitación: "Me encanta su artículo. Por favor, afíliese al PP, lo necesitamos. Venga hombre. Muchas gracias por estar". Añado que será por ser, no tanto por estar.

Pero no todo va a ser congratulación. Carlos Echeandía no ve con buenos ojos el consejo de José Mª Navia-Osorio para que yo ingrese en el PP. "Siento disentir [de don José María] y creo sinceramente que perderíamos a un intelecto que navega en libertad, ganado por otro que se vería sujeto a las necesidades partidistas". Lamenta don Carlos que mi militancia me va a "sustraer tiempo". Pierda cuidado, don Carlos. No voy a perder ni un escrúpulo de libertad ni un minuto de mi tiempo. Lo podrá comprobar usted a través de estos comentarios y de mis otras intervenciones públicas. Pienso seguir discrepando de la posición de algunos dirigentes de "mi" partido. Por ejemplo, no estoy nada de acuerdo con el talante ni cómo emplean el talento Josep Piqué o Alberto Ruiz Gallardón. Me identifico con la manera de ver el mundo y de actual en él que despliega el presidente del PP en mi pueblo (Collado Villalba, Madrid), Julio Henche. La política más valiosa es la que se despliega al nivel de la calle, el que pisan los "burgueses de Calais", inmortalizados por Rodín.

Contacte con Amando de Miguel mailto:fontenebro@msn.com

DECLARACIONES SOBRE EL TOPÓNIMO
Cartas al Director Roberto 20 Octubre 2006

El asunto del topónimo es como un absceso mal curado, que repite y repite hasta la saciedad. El portavor del B.N.G. Sr. Lobeira insiste en que hay que cumplir la Ley de Anormalización Lingüística, que sin lugar a dudas, es antidemocrática y sectaria, producto de las ansias de los nacionalistas de imponer la lengua gallega y eliminar la española. Además, va contra la Constitución, que dice muy claro cual debe ser la lengua oficial del Estado. Por lo tanto, debería ser derogada inmediatamente o cambiada para que se ajuste a la realidad de este pueblo, en el que se habla español y gallego. El mantenerla vigente y legislar de acuerdo a ella, debería ser un auténtico delito.

Cambiar un nombre a una ciudad, con antigüedad de 700 años, en contra de la voluntad de la mayoría de los coruñeses y en contra del sentido común, fomentar la división y el enfrentamiento de gallegos, también debería considerarse delito y muy grave, especialmente cuando esa ley sectaria se trata de utilizar de forma torticera, para los fines de los nacionalistas separatistas y antiespañoles, los auténticos fundamentalistas, integristas y totalitarios, no el señor Méndez Romeu. Y los nacionalistas no debieran olvidar que gracias a ellos, muchos estamos en contra del uso del gallego en la enseñanza y en la vida social, porque sabemos lo que está detrás de esos intentos, esos torpes fines de los independentistas radicales.

No van a conseguir sus fines y en cambio van a provocar más crispación, más odio, más enfrentamiento. Personalmente no pienso abdicar de La Coruña, y así seguiré llamándola hasta el fin de mis días. Y lucharé para erradicar las modificaciones de un topónimo de 700 años porque a cuatro extremistas separatistas e irracionales, se les ocurra que hay que ponerlo a su gusto y al servicio de sus malas intenciones. Igual que la enseñanza en lengua gallega obligatoria, para imitar a Cataluña. Pero aquí estamos en Galicia y lo van a tener muy crudo.

La Directora General de Política Lingüística se apunta al carro del Sr. Lobeira y dice que es mejor promover el gallego y evitar debates que no conducen a nada. Está muy equivocada esta buena señora y el tiempo lo va a demostrar. No va a ser un esfuerzo inútil gastar fuerzas y luchar por las ideas democráticas, las ideas con sentido común, como es que la ciudad se denomine con La en español y A, en gallego. Es cuestión de tiempo, todo el que sea necesario, pero acabará prevaleciendo lo racional, que no es lo que defienden ella y el Sr. Lobeira.

¿Y que decir del Sr. Negreira, nuevo en esta plaza, que recordó que el P.P. ha sido muy coherente en este tema al respaldar el sentimiento mayoritario de todos los coruñeses, que apuestan por la cooficialidad? ¿Cómo puede tirarse ese “farol preelectoral” cuando esa Ley aberrante y sobre todo, ANTIDEMOCRÁTICA, fue promulgada cuando ellos estaban en el gobierno de la Xunta? ¿Y por que no arreglaron este problema cuando tuvieron mayoría absoluta y ya se pedía la cooficialidad? Las posturas cada vez se van a enconar más y nunca se sabe como pueden acabar estas diferencias de criterio. Se está muy a tiempo de eliminar este elemento de conflicto innecesario, antes de que sea más grave, antes de que se generen auténticos problemas de convivencia entre los ciudadanos.

En cuanto a los que quitaron la ele del jardín que está en la entrada de La Coruña, ¡ojito! no son gamberros ni vándalos sino juventudes nacionalistas radicales, la mayoría fracasados escolares, que actúan como manzanillos o los que hacen el trabajo sucio que sus líderes les sugieren ¿O quizá es que pretenden hacer méritos para “medrar” políticamente. Tratemos de ver claro y evitemos eufemismos cuando sabemos perfectamente quienes están detrás de estos actos ilegales, sí, ilegales, aunque no figuren en la Ley de Anormalización Lingüística.

Leones y vegetarianos
Por RAFAEL L. BARDAJÍ ABC 20 Octubre 2006

Los legisladores americanos autorizan a que los terroristas sean tratados legalmente de manera distinta a los simples criminales, despojándoles de ciertos derechos de la defensa, y el mundo entero se alarma. No hay razón para ello. Salvo que usted sea un combatiente enemigo de los Estados Unidos.

Que se sepa, un terrorista, salvo que se arrepienta y renuncie a serlo, no se detendrá tras su primer atentado. Seguirá matando. Sólo su captura o eliminación podrá detenerlo. Es su naturaleza. Es más, hay que tener bien claro que por mucho dolor y daño que un terrorista haya podido causar, su condena penal no sólo es un justo y merecido castigo por sus felonías. Es también el método para que no siga asesinando o destrozando libremente con total impunidad. Es castigo más prevención. Particularmente cuando no se muestra arrepentimiento ni renuncia a sus principios depredadores.

También sabemos que no hay que esperar a que un terrorista ejecute sus macabros planes para poder interceptarle y evitar así una matanza. El que no llegue a matar no le hace menos culpable. Sin embargo, lo que es de mero sentido común -y que los españoles hemos venido sosteniendo durante décadas en nuestra lucha contra el terror- se considera un enorme sinsentido si quienes lo aplican son los americanos. El mundo se echa a temblar porque a los afiliados de Al Qaida se les priva del habeas corpus y se les niega el derecho a contar con un abogado en sus interrogatorios.

Pero las cosas claras, los terroristas islámicos no son simples criminales. Se mueven guiados por una ideología, la Yihad, y persiguen unos objetivos estratégicos bien concretos que no porque nos parezcan ambiciosos o alocados son menos reales para ellos. Pero su naturaleza y comportamiento imposibilita que se les puedan aplicar las Convenciones de Ginebra. No las han suscrito y no tienen intención de respetar sus provisiones. De hecho, el terror islámico hace todo lo contrario: atenta contra civiles, los utiliza y su respeto por los prisioneros ya sabemos como acaba, en una decapitación retransmitida por internet como alimento espiritual para sus seguidores. Con todo, los terroristas son personas aunque ellos no lo sepan y se les debe garantizar el tratamiento humano mínimo. Es lo que han decidido los legisladores americanos. Menos de lo que la Administración le venía graciosamente concediendo.

En Guantánamo, los guardianes entregan el Corán a los presos enfundados en guantes puesto que éstos no aceptan recibirlos de «manos impuras». La buena voluntad convertida en estupidez. Aceptar sus principios es, al fin y al cabo, legitimarlos. Los terroristas son leones carnívoros y nosotros vegetarianos. Pero el herbívoro nunca se comerá al león. Más bien al revés.

CiU premiará la catalanidad de los inmigrantes
Mas estimulará su integración con un sistema de puntos que les reportará ventajas sociales
Marcos Pardeiro La Razon 20 Octubre 2006

barcelona- Llegar a Cataluña de forma ordenada, es decir, habiendo gestionado el contrato de trabajo en el país de origen, y asimilar la cultura catalana, lengua inclusive, serán «méritos» que la Generalitat gobernada por CiU tendrá muy en cuenta en los inmigrantes de cara a concederles permisos de residencia y prestaciones sociales. Así lo anunció ayer el candidato a la presidencia de la Generalitat, Artur Mas, quien explicó la parte más sustancial de los Derechos y Deberes que pretende aplicar a los extranjeros extracomunitarios una vez sea presidente.

La filosofía de CiU se basa en establecer un «sistema de créditos» que los inmigrantes podrán acumular con el objetivo de obtener recompensas a cambio. Demostrando su arraigo, los recién llegados tendrán más posibilidades de acceder al conjunto de servicios públicos de la administración catalana. Así por ejemplo, acreditar el conocimiento del catalán o participar activamente en la vida social del país permitirá «sumar puntos» y equiparar su recepción de servicios a los de los catalanes. Se trata, en definitiva, de crear «estímulos» para que los inmigrantes interpreten como un imperativo el refrán «allá donde fueres, haz lo que vieres».

El plan de Mas no consiste en regatear los servicios básicos (educación y sanidad) a los inmigrantes, sino en crear una especie de carné por puntos que serviría para aspirar con mayor fiabilidad a la obtención de permisos de residencia, así como a otras prestaciones que, sin embargo, no concretó. En cualquier caso, mostrar una voluntad de conocimiento de la cultura catalana y de su lengua será juzgado como un «mérito».

Respecto a los deberes que CiU pretende regular por ley, éstos emanarán de los valores y principios que recoge el nuevo Estatut y, por tanto, incluirán la educación obligatoria de los menores hasta los 16 años y el respeto a la mujer.

Precisamente, el líder de CiU pretende aprovechar el nuevo marco institucional para crear un cuerpo de inspectores de trabajo que permita controlar las condiciones laborales en Cataluña. Asimismo, su intención es que los Mossos d’Esquadra se empleen a fondo en la detección de «pisos patera». El proyecto de Mas se completa con el impulso de la cooperación; para apuntalarla, el propio presidente, si es que accede a este cargo, realizará un viaje anual a un país de la África subsahariana. Así podrá visualizar hasta qué punto se debe comprometer Cataluña con esta zona.

El líder nacionalista aseguró que las políticas destinadas a afrontar el fenómeno ocuparán un lugar «preeminente» en el seno de su ejecutivo y su responsable tendrá «una autoridad grande». Carles Campuzano (diputado de CiU en el Congreso), Àngel Miret (último responsable de inmigración en el gobierno de CiU), Àngels Canals (directora de este asunto en una sectorial de Convergència), Cinto Codina (alcalde de Vic), Jaume Torromadé (alcalde de Salt) y Víctor Tarradelles (independiente y director de la revista ONGC) podrían ser llamados por Mas para formar el equipo de dirección de extranjería.

El secretario general de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, expresó su desaprobación respecto a la política del Gobierno socialista en cuanto a la «regularización masiva» llevada a cabo en España. Duran apostó por modificar la ley de Extranjería y llegar a un pacto de Estado.

Más de medio millón de africanos estudia español
El Instituto Cervantes quiere desembarcar en el continente negro
Goyo García Maestro La Razon 20 Octubre 2006

Madrid- El imparable crecimiento que está experimentando el español en todo el mundo es sólo la punta de un iceberg que emergerá en los próximos veinte años. Los datos que maneja el Instituto Cervantes así lo hacen pensar. Y así de claro lo dijo ayer su director, César Antonio Molina, que presentó la primera «Enciclopedia del español en el mundo», un libro de 900 páginas con informes y artículos elaborados por 240 autores en los que se traza un mapamundi de la situación del español en todo el mundo, donde actualmente hay 14 millones de personas que aprenden nuestro idioma.

De ese total, seis millones pertenecen a Estados Unidos; un millón a Brasil y casi 3,5 millones a Europa, con Francia como principal «cliente», con más de dos millones de estudiantes, seguida de Alemania, con medio millón; Italia, con más de 300.000, y Suecia y Reino Unido, con más de 160.000 y 100.000, respectivamente.

Furor en Costa de Marfil
Sin embargo, una de las cifras más sorprendentes que figuran en este libro (publicado por Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores y por Plaza y Janés) es la del incremento de estudiantes de español en África, donde actualmente 511.186 alumnos aprenden el español como segundo idioma. Este «auge sin precedentes», según el Cervantes, resulta especialmente visible en dos países: Senegal y Costa de Marfil (estos dos países acaparan el 66 por ciento de la demanda de español en África), donde, como señaló Jorge Urrutia, director académico del Instituto, se está produciendo «un rechazo a las lenguas coloniales» (francés e inglés), un fenómeno que no afecta al español.

Ante este nuevo panorama, el Instituto Cervantes tiene previsto desembarcar a lo grande dentro de tres o cuatro años en el continente negro, «una vez que hayamos acabado con el plan Asia», comentó César Antonio Molina. Actualmente, este organismo, creado hace 15 años para difundir la lengua y la cultura españolas por todo el mundo, está abriendo numerosas sedes por Asia y Pacífico Sur.

Una llave para emigrar
El español es lengua optativa en la enseñanza media y secundaria en Senegal (donde 101.455 aprenden nuestro idioma), pero quizá una de las razones de peso que explican esta subida de alumnos es la emigración. El español es un puente para salir de su país y buscar nuevas oportunidades laborales en España. En Camerún, el francés y el inglés son lenguas obligatorias en el sistema educativo, pero la demanda de español, con más de 63.000 estudiantes, ha superado a la del alemán. Este éxito se explica, en parte, por el «fenómeno Eto’o», el futbolista camerunés del Barcelona, en cuyo país «todo el mundo sigue la liga como propia».

En Costa de Marfil, con una tasa de analfabetismo del 51,4 por ciento, el dato es más sorprendente. Hay 235.806 estudiantes de español repartidos por academias, escuelas de idiomas y centros de enseñanza de lenguas aplicadas. El futuro del español en esta área geográfica «se antoja enormemente prometedor», pronostican los autores del informe, pero también lanzan una advertencia: «Sin estabilidad política, económica y social que asegure la calidad de vida de los habitantes» la expansión potencial del español «seguirá teniendo un carácter frágil».

Incluso en países tan alejados como Burkina Faso o Tanzania se pueden oír expresiones en español o escuchar a personas cantando un «reggaeton» en castellano. En otro país, como Marruecos, el español también está calando poco a poco . Cerca de 60.000 estudiantes de esta nación argumentan que aprender este idioma abre las puertas para conseguir nuevos trabajos.

SEGÚN UNA ENCICLOPEDIA ELABORADA POR EL INSTITUTO CERVANTES
Catorce millones de personas estudian español en el mundo
El español, con catorce millones de estudiantes, es la segunda lengua más enseñada del mundo, por detrás sólo del inglés, y aunque la mayor demanda se produce en América, también ha crecido en países como Senegal o Costa de Marfil donde saber español ayuda a abrirse camino en Europa, o en Camerún, debido a la popularidad del futbolista Eto'o. Estas son algunas de las conclusiones que se desprenden de la "Enciclopedia del español en el mundo", elaborada por el Instituto Cervantes y presentada este jueves en el Centro Cultural Círculo de Lectores, la editorial que, junto con Plaza Janés, publica la obra.
EFE Libertad Digital

En sus 900 páginas, y con la colaboración de 220 autores, se ofrece una radiografía completa sobre el estudio del español en el mundo con datos recopilados en 86 países; se analiza también la presencia de la cultura española e hispanoamericana, se informa sobre el estudio del catalán, gallego y vasco fuera de España, y sobre la difusión del español en internet, entre otros temas.

"Esta enciclopedia es el primer mapamundi del español". Nunca antes se había ofrecido un estudio "tan exhaustivo y completo" sobre la situación de esta lengua en el escenario mundial, afirmaba este jueves el director del Instituto Cervantes, César Antonio Molina, al presentar el libro, acompañado por Jorge Urrutia, director académico del Instituto, y por los editores Joan Tarrida, de Círculo de Lectores, y David Trías, de Plaza y Janés.

Los datos que contiene la Enciclopedia y que Molina desgranó, hablan por sí solos del imparable avance del español en el mundo. América, con más de siete millones de estudiantes, es el continente donde mayor demanda hay, y, según las previsiones de los expertos, esa cifra se triplicará en los próximos años. El motivo es doble: por una parte, en Brasil, donde ahora hay un millón de estudiantes, "se pasará a un mínimo de once millones" en cuanto entre en vigor la Ley por la que todas las escuelas tendrán que ofrecer clases de español.

En ese gran país americano hacen falta 210.000 profesores de español y el Instituto Cervantes formará a 45.000, gracias al acuerdo alcanzado con el Banco Santander y el Estado de Sao Paulo, recordó Molina. Pero también se espera un gran crecimiento de la demanda (de un sesenta por ciento) en Estados Unidos, donde ahora se registran más de seis millones de estudiantes. Canadá cuenta con más de 93.000 alumnos de español.

Y tras América, Europa, un continente donde tres millones y medio de personas aprenden español en 38 países. La mayor demanda se produce en Francia, con más de dos millones de estudiantes, seguida de Alemania, con medio millón; Italia, con más de 300.000, y Suecia y Reino Unido, con más de 160.000 y 100.000, respectivamente. Dinamarca, con cerca de 40.000 estudiantes, y Polonia, con más de 30.000, dan idea también de la pujanza del español, cuya demanda ha crecido de forma significativa en países de Europa del Este como Bulgaria, Rumanía y la República Checa. En Rusia se enseña español en 165 centros de estudios superiores.

Pero son los datos relativos a Africa los que encierran algunas sorpresas, porque la expansión del español en este continente "vive un momento crucial", afirmó el director del Instituto Cervantes. Más de medio millón de africanos aprenden español como lengua extranjera en más de una quincena de países. Las cifras más llamativas corresponden a Senegal, con unos 100.000 estudiantes, y a Costa de Marfil, con 235.000 y donde el 74 por ciento de los estudiantes de secundaria eligen español como segundo idioma. Son países "con enormes dificultades económicas" y la emigración se perfila como una de las pocas salidas. Aprender español puede ayudar a abrirse camino en Europa.

«La reivindicación lingüística a veces se usa como arma, no como riqueza»
Entrevista  Espido Freire
Natalia Bore madrid La Voz  20 Octubre 2006

Con su aire de dama romántica y su verbo ágil, Espido Freire acaba de presentar su último libro, Mileuristas. Retrato de la generación de los mil euros (Ariel). En este ensayo, la escritora aborda quiénes y cómo son los jóvenes actuales, de dónde proceden y cuales son sus expectativas, marcadas por la frustración y el desencanto de no alcanzar el paraíso que se les había prometido y para el que se habían formado.

-¿Por qué este libro?
-¿Por qué no? Pertenezco a esa generación, pero tengo la suficiente distancia como para poder verla desde fuera, por circunstancias vitales y económicas también. Tengo el medio de expresión perfecto, que son tanto los periódicos como los libros. Y desde hace un tiempo era un tema que me obsesionaba, que me preocupaba. Los mitos en torno a mi generación, los no superados, las mentiras, las farsas... Ese aislamiento que hay entre la generación anterior y la mía y cómo romperlo. Me parecía, no imprescindible, pero sí necesario.

-¿No es una decisión arriesgada escribir sobre este tema cuando, aún perteneciendo temporalmente a esa generación, otros aspectos la separan de ella?
-¿Te refieres al Planeta?

-Sí, al plano económico.
-Antes de ganar el Planeta yo también era mileurista. Eso me permitió conseguir lo que otros jóvenes ansían: una parte de una casa, ni siquiera la casa entera. Yo tengo una hipoteca, no tengo un solo contrato fijo. Soy autónoma. Se supone que pago una cantidad de impuestos importantes, y trabajo por cuenta propia porque por cuenta ajena me resultaría imposible. Entonces, ¿cuál es la diferencia? Yo tengo casa, pero la sigo pagando. Las personas que la han heredado de sus padres están en la misma situación que yo. Es otro mito también.

-Habla de la mala conciencia de los mileuristas que han dejado de serlo...
-Sí, claro. Recuerdo que cuando gané el Planeta invitaba a todo el mundo a los restaurantes. ¿Por qué? Porque, de pronto, tenía dinero. No estábamos acostumbrados a ello. Y da la sensación de que estás traicionando ya no una serie de ideales, sino de circunstancias. Eres distinto. Y al mileurista el dinero le interesa poco, no le obsesiona, pero sí lo necesita.

-Retrata al mileurista y su presente. ¿Qué respuesta le daría al a «y ahora, qué»?
-Y ahora, actúa. Es una generación que protesta mucho pero actúa poco.

-¿Qué opina sobre las declaraciones de Marta Rivera de la Cruz de que no la consideran escritora gallega porque escribe en castellano?
-Estoy de acuerdo con ella. La reivindicación lingüística, que es un derecho y una riqueza, se está empleando como un arma, no como una posibilidad más. Cuando se opta por un idioma, a veces se excluye. No debería ocurrir.

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