AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 22 Octubre  2006

TODO LISTO PARA LA CONCENTRACIÓN EL PRÓXIMO LUNES EN BRUSELAS
El ministerio de interior belga ha confirmado los permisos para la concentración ante la sede del Parlamento Europeo en Bruselas en Rond Point Schuman que había solicitado España y Libertad
La concentración contará con la presencia de la coordinadora general de España y Libertad, Yolanda Morín, así como con Irene Villa y su madre María Jesús González.
Nota de prensa España y Libertad 22 Octubre 2006

Bilbao, 20 de octubre de 2006.- Plataforma España y Libertad se concentrará el próximo día 23 de octubre a las 18.30 horas ante la sede del Parlamento Europeo en Bruselas para mostrar su rechazo al proceso de negociación del gobierno de Rodríguez Zapatero con ETA, con motivo del debate que tendrá lugar la semana próxima sobre esa cuestión en la Eurocámara en Estrasburgo. La concentración cuenta con la adhesión de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT).

La concentración contará con la presencia de la coordinadora general de España y Libertad, Yolanda Morín, así como con Irene Villa y su madre María Jesús González. España y Libertad considera que ninguna negociación con terroristas puede pasar por ceder a sus imposiciones, y que la idea de proceso de paz que el PSOE quiere vender en Europa, esconde la realidad de un pacto en el que el actual gobierno español, movido por intereses partidistas, concede a los terroristas gran parte de los objetivos que perseguían conseguir matando. Tales como el reconocimiento del derecho a la autodeterminación, la modificación del mapa de España con la incorporación de Navarra al País Vasco, la excarcelación sin cumplimiento integro de sus penas a los terroristas responsables de cientos de muertes y la concesión de status político a los miembros de la banda terrorista Batasuna-ETA.

Nadie está en contra de ningún proceso de paz, que ponga fin al terrorismo en España, pero el mismo, en caso de iniciarse, debe efectuarse bajo la condición de no ceder de ninguna manera a las exigencias políticas y judiciales que pongan los terroristas. Lo contrario supone, ni más ni menos, que justificar las prácticas terroristas y sus asesinatos, contribuyendo a que la violencia como arma política triunfe, ya que el mensaje que Europa transmitirá será que los terroristas pueden rentabilizar sus matanzas. Por ello lo que el PSOE plantea en realidad es que la Eurocámara apoye un proceso de rendición ante el terrorismo.

Igualmente España y Libertad entregará un escrito al Presidente del parlamento Europeo instándole a que no permita la presencia en el debate del 25 de octubre de ningún miembro de la banda Batasuna, organización incluida en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea.

Más información: Yolanda Morín, Coordinadora General
902.445.450 GSM: 678 61 61 77
info@e-libertad.es, http://www.e-libertad.es

Queremos saber
Por ANTONIO BURGOS ABC 22 Octubre 2006

AHORA que María Dolores Pradera ha grabado un clásico de sus clásicos con Los Sabandeños, usaré una frase que cantada por su voz de dama virreinal es pura azúcar cande: «Ya sé que no se estila». No que te pongas en el ojal jazmines para cenar, sino que te pongas en la pechera aquellas pegatas antiguas que tanto en Cádiz dieron que hablar: «No a la guerra», «Nunca máis», «Queremos saber».

Por muchas fatigas que pasen nuestras tropas en el Líbano (¿qué se nos habrá perdido en el Líbano?) y por muchos peligros de muerte que corran en Afganistán, ya saben ustedes; proclamar ahora el «no a la guerra» es más facha que las águilas imperiales del escudo preconstitucional de España que han aparecido muertas en las lindes de la finca de Fermín Bohórquez. ¿Cómo las va a envenenar el caballero en plaza jerezano, si águila que ve Fermín es águila que pone con todos los honores en la bandera de Franco que tiene en Fuente Rey?

Lo del «Nunca máis» también ha devenido políticamente incorrecto en esta España donde los subvencionados artistas de los Goya (sin premio) ya no se ponen pegatina alguna. Y mucho menos la del «queremos saber». Aquí cada vez hay más gente que no quiere saber nada, porque ha caído en la trampa de la paz. ¿Quién no quiere la paz, cómo no vamos a querer la paz? Ahí está la trampa: llamar paz a la claudicación, a sacar bandera blanca frente a la ETA. Aquí nada más que quieren saber señoras socialmente peligrosísimas, como la madre de Joseba Pagaza o la hermana de Jiménez Becerril. Y cuatro gatos más. Cuatro gatos que cuando nos echamos a la calle nos ponen tasa de decibelios, ya que no somos un coche-discoteca con el maletero de los bafles abierto en un botellón.
Queremos saber si cuando Carod fue a Perpiñán a establecer la Hoja de Ruta de los hijos que riman iba únicamente en su propio nombre o acudía también con los poderes del nieto de su abuelo.

Queremos saber si cuando precisamente fue ZP quien propuso el Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo, y el PP entró al trapo, ya estaba planeado todo según luego se ha producido.

Queremos saber desde cuándo están pactando con la ETA y qué han pactado en asuntos como la aniquilación de Navarra, el excarcelamiento de asesinos que cumplen condena o la autodeterminación de las Vascongadas.

Queremos saber qué ordenes se han dado a los poderes del Estado, para que miren a otro lado, silben «Paquito el Chocolatero» y nadie ni nada sea un obstáculo en el proceso de rendición.

Pero me parece a mí que nos vamos a quedar con las ganas de saber, ante el paripé de ZP en el anuncio de unos pasos en la negociación que sabe Dios cuánto tiempo hace que se han dado. Los pretendidos avances en la negociación me recuerdan el fallo de los premios Planeta, cuando todo el mundo se pone de tiros largos para asistir a la cena de las votaciones de una novela galardonada... que hace ya un mes que está en la imprenta y cuyo autor ha corregido segundas pruebas. En la cena del Planeta sale Lombardero, el secretario del jurado, y dice que «Las margaritas no son para los cerdos», de Juan Palomo (seudónimo), ha obtenido sólo dos votos y ha sido eliminada, pasando a la siguiente votación... pues las que ellos quieren poner que pasan, para dar algo de intriga a la quiniela de la cena, que si la aciertas te mandan a tu casa un paquete de libros desecho de tienta y cerrado. Nadie en la cena del Planeta quiere saber, cuando todos conocen que el premio está dado de antemano.

En el mal llamado proceso de paz es igual. El premio a la ETA está ya dado, y Otegui ha corregido segundas pruebas. Eso sí que está atado y bien atado, y no los logros de la Transición. Y pagado y bien pagado. Al precio de la dignidad de España, de la concordia nacional y de la memoria de las víctimas.

Parot no es negociable
Editorial ABC 22 Octubre 2006

LA posibilidad de que el etarra Henri Parot -terrorista contumaz, que no se ha arrepentido, ni ha pedido perdón- hubiera abandonado la cárcel tras haber cumplido sólo una pequeña parte de las condenas que le impuso la Audiencia Nacional por sus brutales crímenes hizo removerse a la opinión pública y motivó una nueva interpretación de las normas penales que regulan la aplicación de los beneficios penitenciarios y de la acumulación de condenas. En febrero de este año, la Sala Segunda del Tribunal Supremo decidió que tales beneficios se aplicarían sobre cada una de las condenas impuestas a Henri Parot, de forma sucesiva y empezando por la más grave, lo que garantizaba el cumplimiento efectivo del máximo tiempo de estancia en prisión, que es de treinta años. Aunque la decisión del TS corregía en parte una resolución anterior de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, lo cierto es que Parot no consiguió ante ninguno de estos tribunales que primero se le acumularan todas las condenas hasta un máximo de treinta años y, luego, que sobre este plazo se calcularan los beneficios penitenciarios previstos por el Código Penal de 1973. De haber prosperado su pretensión, Parot habría sido puesto en libertad en 2009. Afortunadamente, al asesino no le salieron sus cuentas y no pisará la calle antes de 2020. Y aún le espera otro juicio por integración en ETA, del que puede resultar una prolongación de su encarcelamiento.

Esta doctrina ha sido aplicada a otros etarras, como Domingo Troitiño y José Antonio López Ruiz «Kubati», y no saldrán de la cárcel este año, como tenían previsto. Así, dicho de forma clara, se hace justicia de la mejor manera posible, con la ley en la mano y con un argumento imbatible, como fue el que utilizaron la Audiencia Nacional y el TS: no pueden recibir el mismo trato penal quien mata a una persona que quien asesina a varias. El espacio natural del terrorista es la prisión. Otra cosa es que esta interpretación judicial sobre la acumulación de condenas y los beneficios penitenciarios se convierta en un obstáculo para la negociación entre el Gobierno y ETA, particularmente en la excarcelación de etarras como contrapartida al cese de la violencia. Ahora bien, el problema será de quien haya asumido ante los terroristas compromisos que escapan de las manos del Gobierno porque pertenecen estrictamente al ámbito de la justicia y de la legalidad penales.

El imperio de la ley y la independencia judicial son garantías del ciudadano frente a los poderes políticos precisamente para que no hagan uso arbitrario del Derecho y utilicen el ordenamiento jurídico como un arma arrojadiza contra sí mismo. Por eso, el «caso Parot» marca unos límites infranqueables de la actuación política del Gobierno en la gestión del proceso de diálogo con ETA si sobre la mesa de esta negociación se pretende especular con la exoneración de las responsabilidades penales de los terroristas y de sus cómplices políticos. Simplemente hay cosas que ningún Gobierno puede hacer sin asumir el coste que merecen (¿se atreverá alguien a indultar a «Txapote»?), aunque el de Rodríguez Zapatero emplee a fondo el Ministerio Fiscal para ir abriendo brechas por las que se cuele la «realidad social», esa coartada para rebajar la presión judicial contra el entramado batasuno. Los delitos se castigan y las condenas deben cumplirse. Que no se cumplan estos imperativos del Estado de Derecho equivale a su declaración de inexistencia y, en lo que supone de cesión a ETA, la impunidad de sus crímenes.

El consenso de la sociedad y de la clase política (como se recogía en el Pacto Antiterrorista) se fraguó en torno a la convicción de que el fin de la violencia estaba más cerca cuanto más intensa fuera la aplicación de la Ley. En definitiva, cuantos más etarras hubiera en prisión, no en la calle. Por eso, Parot y todos los que son como él no son negociables.

La línea roja
Por JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS ABC 22 Octubre 2006

... Los españoles no somos responsables del terrorismo de ETA; ya amnistiamos sus crímenes cuando echamos a andar la libertad y por eso el Gobierno no puede renunciar a obtener la paz, pero carece de derecho a lograrla a cambio de destruir moralmente la obra colectiva de la sociedad española trabajosamente construida durante muchas décadas...

UN «proceso de paz» sin el respaldo del partido mayoritario de la oposición -el Partido Popular, con casi diez millones de votos- y sin la comprensión de su sentido y alcance por las víctimas del terrorismo será siempre -al margen de otras consideraciones- una iniciativa precaria y, lo que es peor, escindirá a la sociedad española de modo trágicamente histórico. Las palabras, dramáticas pero, a la vez, rabiosamente maternales, de Pilar Ruiz Albisu que perdió a su hijo -Joseba Pagazaurtundúa- a manos de los terroristas de ETA deben ser valoradas con auténtico recogimiento moral y surtir el efecto de corregir la marcha de una política gubernamental -en alianza con los nacionalismos- que nos conduce hacia una situación irreconciliable.

Están ocurriendo episodios muy graves en España; gravísimos. El acoso -y me refiero no sólo al político, sino también al físico- al que están siendo sometidos los dirigentes del Partido Popular es infamante en una democracia. Las agresiones a Acebes y a Piqué en Cataluña; las amenazas de muerte al líder popular en aquella comunidad; el boicot a Manuel Fraga en la Universidad de Granada y las deplorables consignas de los partidos más radicales -pero bien avenidos con el PSOE- interpelan a la conciencia democrática del Gobierno y de su partido, a los que exigen un pronunciamiento nítido sobre el carácter intolerable de estas secuencias que parecen extraídas de una pesadilla.

Cunde la sensación de que el Ejecutivo y el Partido Socialista están desarrollando un calculado plan de eliminación política del PP en el que se inscribiría su marginación en el traído y llevado «proceso de paz» que -como ha informado ABC con mucha delantera sobre todos los demás medios- se encuentra en una fase avanzada de eclosión. Si se cumplen las previsiones según las cuales la banda terrorista obtendría -de modo diferido y con abundante munición de eufemismos- algunas contrapartidas por dejar las armas, el Gobierno habría traspasado una frontera que pondría en peligro al sistema constitucional en su conjunto. Si ya el nuevo Estatuto de Cataluña constituye una migración fraudulenta del Estado autonómico de 1978 hacia otro de morfología sin definir, compromisos adicionales en un futuro Estatuto para el País Vasco, acordados en una mesa extraparlamentaria de partidos a rebufo del terrorismo de ETA, terminaría por quebrar -a más de la Constitución- el alma de la convivencia nacional que se fraguó en la transición.

José Luis Rodríguez Zapatero se ha decidido desde que llegó al poder por adoptar, de entre todas las posibles, las políticas más radicales en materia social, procurando con esmero que el consenso con el Partido Popular fuera imposible. Más aún: con la ideología invisible del bien llamado buenismo, el presidente del Gobierno ha ido facturando medidas que -salvo en macroeconomía- o se han saldado con resultados ininteligibles -es el caso de Cataluña con un Estatuto menos respaldado que el anterior, el PSC en crisis y una experiencia gubernamental del tripartito por completo fracasada- o que han devenido en fiascos tan sonoros como la política exterior o la de inmigración. Sin embargo, ha existido un común denominador que le ha funcionado al PSOE y al Gobierno: la marginación sistemática del Partido Popular.

El Gobierno debe saber discernir cuáles son los debates coyunturales que distancian pero no enfrentan, de aquellos otros que, no sólo distancian, sino que, además, escinden. El del terrorismo -si el proceso diseñado sigue por los derroteros que parece- lleva a la ruptura porque más allá de las concesiones semánticas y simbólicas que pudieran hacerse, existe una realidad inamovible en el hondón de la conciencia colectiva de los españoles: las víctimas de ETA. Pocos desean lo que el fiscal general -qué desacertado estuvo Conde-Pumpido en el Senado- ha denominado «justicia vengativa» o de «trinchera». La mayoría lo que desea es que su esfuerzo colectivo de tantos años y que tantas víctimas ha costado tenga un sentido moral y político transparente y esa aspiración común es incompatible con un «proceso de paz» en el que el pragmatismo gubernamental ahogue los requerimientos éticos de un Estado y de una ciudadanía -la vasca y la del resto de España- que ha soportado antes y después de la implantación de la democracia un embate constante del terrorismo a cambio de disfrutar, ahora y en el futuro, de una auténtica libertad en la unidad, tan histórica como plural, de nuestra nación.

En este asunto no ha habido guerra carlista que finiquitar -es repugnante que se hable en esos términos de la justificación del «proceso de paz»-; tampoco ha habido enfrentamiento civil -como lo hubo en Irlanda-; ni económico, ni las víctimas -como si de un conflicto bélico se tratase- son de un lado y del otro. Lo que ha ocurrido es bien distinto: el terrorismo de ETA, nacionalista, ha sido la expresión de una hostilidad radical contra España a consecuencia de una frustración histórica que ha actuado a modo de respuesta a una serie de complejos a los que el resto de los vascos no nacionalistas y demás españoles somos por completo ajenos. Es decir: los españoles no somos responsables del terrorismo de ETA; ya amnistiamos sus crímenes cuando echamos a andar la libertad y por eso el Gobierno -éste y cualquiera- no puede renunciar a obtener la paz, pero carece de derecho a lograrla a cambio de destruir moralmente esa obra colectiva de la sociedad española trabajosamente construida durante muchas décadas.

La justicia y la victoria del Estado de derecho -y como correlato, la derrota de los terroristas- no es incompatible con la generosidad como bien dejaron acordado todos los partidos políticos -también el PP- en el punto décimo del Pacto de Ajuria Enea de 1988. Pero no se dan los presupuestos allí contemplados, ni tampoco los que el propio Rodríguez Zapatero proclamó como necesarios ante el Congreso en mayo de 2005. Este proceso de paz -por lo menos hasta el momento- carece de bases sólidas porque, a la voluntad de ETA de no desaparecer, se añade la optimización política del fracaso de la banda por su entorno y por el nacionalismo vasco -su sustrato- con la expectativa de obtener en una transacción opaca una doble contrapartida: un trozo de razón histórica a la brutal criminalidad de ETA y un saco de las nueces de un árbol que tan insistente y sangrientamente ha sacudido la banda terrorista.

El Partido Popular -es lógico-, no puede sumarse a esta iniciativa, lo cual, siendo trascendente, no es lo más importante: somos millones de ciudadanos los que -tan amantes de la paz como de la libertad- no podríamos asumir en modo alguno el pragmatismo inicuo de una paz con precio. Por eso, el Gobierno no debe traspasar la línea roja que marca los límites de la concordia nacional que es el valor superior de la convivencia.
Director de ABC

Derbi
Por JON JUARISTI ABC 22 Octubre 2006

EN la imparable deriva de Cataluña hacia el estercolero moral, hay algo que recuerda poderosamente lo ocurrido en el País Vasco desde que ETA, coincidiendo con el estreno de las instituciones autonómicas, liquidó sistemáticamente a la derecha no nacionalista. La sola diferencia aparente entre ambas situaciones estriba en el recurso al terrorismo, habitual en el caso vasco; esporádico en el catalán. Pero, con ser ésta una diferencia reseñable -y trágica-, no afecta al fondo de la cuestión. El terrorismo es un método para alcanzar objetivos que difícilmente podrían conseguirse mediante la movilización política. Entre 1979 y 1982, período en el que la banda se dedicó a asesinar a los cuadros vascos de UCD, la relación de fuerzas entre nacionalistas y no nacionalistas era lo bastante ajustada como para que tales objetivos fuesen siquiera imaginables sin presión terrorista de por medio. Lo siguió siendo hasta el reciente y súbito viraje hacia el nacionalismo del Partido Socialista de Euskadi. Frente a la memoria distorsionada de quienes pretenden que la asíntota del terror se disparó sobre el telón de fondo de la oposición de la derecha a la autonomía (una premisa falsa que suele darse por demostrada con referencias a la posición de Alianza Popular respecto al Estatuto de Guernica y, cómo no, a la LOAPA), la historia demuestra rigurosamente que ETA abordó el exterminio de la UCD vasca cuando el Estatuto de Autonomía del País Vasco era ya una realidad irreversible y refrendada por la mayoría de las fuerzas políticas democráticas, incluida la UCD. No se trataba, pues, de defender la autonomía contra una derecha que intentara cargársela, aunque ese fuera el argumento al que recurrió una de las ramas de ETA, la político-militar, para prolongar su actividad criminal. Los partidos vascos no estaban divididos por la cuestión autonómica y existía además un acuerdo tácito para no impugnar la hegemonía del PNV, que, con su inveterada devoción por el juego limpio, no cesó de agitar el espantajo de la conspiración de la derecha contra el Estatuto, mientras los candidatos municipales de esa misma derecha caían abatidos en carreteras, calles y plazas del País Vasco y de Navarra por los pistoleros de la banda.

Lo que entonces se intentaba dirimir por las pésimas, en el País Vasco y Navarra, es lo mismo que ahora se intenta ventilar por las malas en el País Vasco, Navarra y Cataluña: la exclusión de la derecha no nacionalista del ámbito político de las autonomías. Y, como en esto no se ha inventado nada nuevo, sépase que también las justificaciones retóricas de los asesinatos de entonces insistían en que los muertos de la derecha democrática eran de la extrema derecha. ¿Qué va de ayer a hoy? El hecho, fundamental, de que en ese ayer cada vez más lejano la izquierda democrática defendía los derechos políticos de la derecha democrática. Nunca hubo, antes de 2004, un solo militante del PSOE ni del PCE mezclado con la chusma nacionalista en el acoso a líderes ni a sedes de los partidos de la derecha. La diferencia decisiva no está en que ayer el terrorismo fuese más activo que hoy, sino en que la izquierda no apostaba, como lo hacían los nacionalistas, por la exclusión de la derecha. Cuando, hace unos años, Jaime Mayor Oreja fue atacado en Guernica por una jauría no muy distinta de la que se abalanzó en Martorell sobre Piqué y Acebes, el presidente del PNV de Vizcaya afirmó que se lo había buscado, porque los que destruyeron Guernica no deberían hablar en Guernica. Hoy, ese tipo de basura retórica es el discurso cotidiano de la izquierda. Que los de Preservativa por Cataluña (antes Iniciativa) se hayan bajado en marcha de su campaña de fomento de la violación sólo para no cabrear a sus camaradas feministas es apenas una anécdota insignificante en el reñido derbi entre socialistas y neocomunistas por arrebatar a Batasuna el título nacional de la indecencia.

El Gran Hermano
Ignacio Cosidó Libertad Digital 22 Octubre 2006

Lo más inquietante del pacto que Zapatero busca con ETA es la pervivencia de la banda terrorista más allá del acuerdo alcanzado. Los terroristas han dicho que pueden silenciar las armas, pero que no entregarán las pistolas. ETA seguirá así existiendo en la paz de Zapatero, como un Gran Hermano que vigilará el cumplimiento de todas y cada una de sus exigencias hasta alcanzar el último de sus delirios totalitarios.

La exclusión de los terroristas del juego democrático, a través de la Ley de Partidos, ha sido sin duda la acción más eficaz en la lucha contra ETA en las tres últimas décadas. En mi opinión, aún más relevante que el propio debilitamiento táctico y logístico experimentado por la banda fue la negación a los terroristas de una presencia simultanea en dos ámbitos incompatibles: el juego político y el ejercicio de la violencia. ETA podía seguir matando, afortunadamente cada vez menos, pero la vigencia del Pacto por las Libertades hacía que sus asesinatos perdieran todo sentido estratégico para la consecución de sus fines. Es más, muchos en la denominada Izquierda Abertzale empezaron a entender que el terrorismo se había convertido en un lastre para poder alcanzar algún día sus objetivos políticos y que ETA había pasado de ser la vanguardia en la lucha por la liberación de Euskadi a convertirse en una rémora para sus aspiraciones soberanistas.

La decisión de excluir a un sector minoritario pero significativo de la sociedad vasca del juego democrático sólo pudo formularse en un momento de madurez democrática, amparándose en un amplio consenso político y alentados por una movilización social sin precedentes contra el terror. Se hizo además con una enorme altura de miras, obviando los efectos electorales y políticos inmediatos de una medida que no favoreció los intereses partidistas de sus promotores, pero que constituyó un paso decisivo en el triunfo de la libertad.

ETA entendió pronto que sólo rompiendo el Pacto por las Libertades y superando la Ley de Partidos podía garantizar su supervivencia. La estrategia de la serpiente para lograr ambos objetivos fue tentar al nuevo morador del paraíso monclovita con una manzana envenenada de la paz. Rodriguez Zapatero mordió con entusiasmo el fruto prohibido y entabló muy pronto y a escondidas la negociación con el diablo. Intentó incluso que su compañero de Pacto mordiera también esta jugosa manzana, pero el Partido Popular decidió que tras la brillante capa de la paz se escondía la fruta podrida del terror.

El objetivo de ETA era retrotraerse a la situación previa al Pacto por las Libertades y a la Ley de Partidos, es decir, a una realidad en la que fuera compatible la violencia y la amenaza con su plena participación en el juego democrático. Los terroristas, magnánimos, estuvieron dispuestos incluso a renunciar al asesinato, no a otras formas de terrorismo, al menos durante el tiempo que dure su proceso de rehabilitación política. Es triste reconocer que con su estrategia los terroristas han logrado ya romper el Pacto por las Libertades y no se encuentran lejos de poder lograr burlar la Ley de Partidos.

El drama para los demócratas es que la pervivencia de ETA es en buena medida el triunfo de los terroristas. Mientras ETA exista, mientras mantenga la amenaza de asesinar, incluso aunque no necesite hacerlo, cualquier acuerdo político en el País Vasco estará contaminado por el germen antidemocrático de la violencia y podrá ser legítimamente interpretado como una cesión al chantaje de los terroristas.

La peor traición a su propio proceso se la ha hecho Rodríguez Zapatero a si mismo. El presidente ha anunciado solmene y recurrentemente que en este proceso primero era la paz y luego la política. Nunca nos fiamos que aún separándolos en el tiempo ambos procesos no estuvieran conectados. Pero tras la presión de los terroristas en los últimos meses, el presidente del Gobierno ha accedido a que primero paguemos un inadmisible precio político en la esperanza de que eso calme la sed de sangre de los asesinos.

Zapatero, atrapado en el laberinto en el que le ha introducido ETA, no parece entender dos realidades políticas muy elementales. La primera es que los totalitarios son insaciables por el hecho de serlo y ETA es sin duda la organización más totalitaria que pervive en la Europa democrática actual. La segunda, es que han muerto ya demasiados españoles en sus manos como para dar a los asesinos el margen de confianza que el presidente quiere darles para que no vuelvan a matar. Ni se lo merecen los asesinos, ni se lo merecen las victimas a las que ya asesinaron. Es imprescindible que el Gran Hermano desaparezca para que quienes le representan políticamente puedan volver a ser admitidos en la casa de la libertad.    Ignacio Cosidó es senador del Partido Popular por Palencia.

Rendición ante ETA
Otro favor al terrorismo
Ignacio Villa Libertad Digital 22 Octubre 2006

En estos momentos, la única crítica del Gobierno se centra en el Partido Popular. En cambio, para las amenazas, advertencias y reproches continuos de ETA-Batasuna la única respuesta es el silencio. Resulta difícil explicar una actitud tan mezquina, aunque no cabe duda de que las terminales mediáticas socialistas se están empleando a fondo en el intento. Pero es complicado poner voz a la teoría de que los terroristas son buenos y los demócratas malos.

Es realmente difícil de entender que el habitante de un cargo supuestamente institucional como es la Fiscalía General del Estado diga que la justicia no puede entorpecer el proceso. No resulta comprensible el empeño en insultar permanentemente al PP o a las víctimas, esfuerzo en el que se han destacado Rubalcaba y Blanco de entre todos los socialistas. No se puede admitir la permanente ambigüedad del presidente Zapatero con los terroristas. Resulta inexplicable que un Gobierno democrático esté cediendo en todo ante los terroristas a cambio de nada.

De entre todas las noticias que nos llegan sobre este desafortunado proceso, hay algunos asuntos que resaltan por su especial gravedad. Por ejemplo, la decisión del Gobierno Zapatero de llevar al Parlamento europeo una iniciativa de apoyo al proceso de negociación con ETA. Ceden así de forma miserable a una exigencia etarra, que con buen juicio le negaron todos los gobiernos de la democracia; la de internacionalizar "el conflicto", el de los asesinos con sus víctimas. ETA va a dar el próximo miércoles un paso impensable hace bien poco.

Pero si a todo lo dicho hasta ahora se le une la colaboración de la Justicia con el proceso de rendición del Gobierno ante la ETA, la situación llega a una tensión difícilmente soportable para el Estado de Derecho. Es cierto que no todos los jueces ni todos los fiscales colaboran, pero con que sean los suficientes, especialmente si están en la posición privilegiada de Conde Pumpido o Garzón, podemos esperarnos lo peor. La decisión de este último de rebajar considerablemente la fianza del batasuno Otegi, incluso bastante más de lo que ha pedido el fiscal, debería llenarnos de estupor. Desgraciadamente, ante la catarata de cesiones con la que nos estamos despertando cada mañana, parece casi natural este nuevo guiño a los terroristas. Pero, aunque sea eso lo que se pretenda, nadie va a acostumbrarse a algo semejante, porque nadie puede acostumbrarse a la visión de una democracia que se derrumba.

Las troyanas
Por IGNACIO CAMACHO ABC 22 Octubre 2006

EL último bastión de la dignidad colectiva en España está en manos de un grupo de mujeres. Mientras el Estado recula, mientras la Justicia pastelea, mientras los ciudadanos se acomodan, mientras los socialistas negocian, un puñado de madres, viudas y hermanas de víctimas se ha alzado, como nuevas troyanas de Eurípides, en defensa del honor de los muertos y de la última frontera del decoro y la decencia. No se llaman Hécuba, ni Andrómaca, ni Casandra, sino Pilar Ruiz Albizu, Maite Pagaza, María del Mar Blanco, Consuelo Ordóñez, Irene Villa, Teresa Jiménez Becerril; pero como las heroínas griegas han pagado tributo de sangre y dolor en una guerra sin sentido. No quieren poder, ni prebendas, ni cargos, sino simplemente memoria y respeto. Y sus voces de denuncia son una sacudida incómoda en medio de esta atmósfera pastueña en cuya bruma se disuelven los recuerdos de la tragedia y se amortiguan los ecos del sufrimiento bajo una cortina de edulcorada anestesia moral.

No hablan desde la conmoción afectiva que hace tiempo que dejaron atrás, obligadas a sobrevivir en el marasmo de un luto cuyas íntimas zozobras sólo ellas son capaces de definir desde el abismo de la intensa soledad del desconsuelo. Hablan desde la coherencia, desde la razón, desde la supremacía ética que les otorga su condición de vestales forzosas, sacrificadas guardianas del altar de la memoria de una sociedad herida. Y sus palabras, duras, compactas, de una firmeza estoica y pedregosa, suenan como latigazos de rebeldía en este espeso silencio de complicidades y conveniencias. Porque recuerdan la sangre derramada, los principios traicionados, las resistencias abandonadas, las promesas vencidas. Porque hacen suyas, con una helada precisión deshabitada de eufemismos y de ambigüedades, las palabras certeras de ese vasco blindado que fue Gabriel Celaya: «Cuando se miran de frente / los vertiginosos ojos claros de la muerte / se dicen las verdades, / las bárbaras, terribles, amorosas crueldades».

Estas mujeres son nuestras Madres de Mayo, nuestras Damas Blancas de la dignidad nacional, nuestras necesarias heroínas civiles en la lucha contra la resignación y el olvido. Perturbadoras de los pactos de silencio, imprescindiblemente inoportunas ante el cruel pragmatismo de la política, disonantes como chirridos de inconformismo en un concierto de oprobio. Ellas van a ser, desde su conmovedora y rebelde entereza contra la amnesia, la ingratitud y el abandono, la verdadera medida de honestidad en este tiempo de ventajistas. Porque representan la conciencia viva del drama del terrorismo, ante la que ninguna solución podrá sostenerse sin afrontar a cara descubierta el examen de su encarnadura moral. Porque han visto de cerca los vertiginosos ojos claros de la muerte, y ante la legitimidad de su sufrimiento nadie podrá presentarles una ignominia como un triunfo. Y porque bastará mirarles a la cara para saber si esta clase de paz que se avecina abre una esperanza o es el disfraz amargo, doloroso y desazonador de una derrota.

La campaña catalana
Por ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 22 Octubre 2006

La pega de carteles señala, tradicionalmente, el comienzo de una campaña electoral. Pero los momentos realmente sabrosos pueden ocurrir antes o después, según el humor o inventiva de los candidatos. Dejaré para otra ocasión los gravísimos abusos contra el PP. En el territorio de lo meramente pintoresco, destaca el gesto de Mas, haciendo constar ante notario que se atreverá a tal cosa o no osará tal otra una vez que haya sido elegido presidente de la Generalitat. No sé quién demonios ha empujado a Mas a asumir compromisos que es dudoso que pueda cumplir. En todo caso, resulta estupefaciente que un político estime preciso llegar a semejantes extremos para que se le tome en serio. Es como si yo citara a un notario para jurar solemnemente que usted y yo seguiremos siendo amigos de aquí a un mes. Ni el juramento es garantía suficiente de que se mantendrá el tono cordial de nuestra relación, ni viene a cuento que selle mediante contrato lo que no pasa de ser un voluntarioso propósito.

La segunda joya, ha sido el preservativo que Iniciativa por Cataluña ha repartido con el lema de «Fóllate a la derecha». Esto es elegancia. Esto es tolerancia. Esto es el oasis, a cuya sombra los ciudadanos apuran la corta distancia sin contaminarse con los bichos y pelagras que amenazan al que no adopta las cautela oportunas. Huelgan más comentarios.

Por último, está la entrevista atroz que Sala i Martín le hizo a Montilla en «La Vanguardia». La entrevista ha sido atroz por ambas partes. Es intolerable que se le recuerde a alguien que carece de estudios superiores, y se le insinúe además que, en vista de que no ha tenido hasta la fecha una ocupación decente, no reúne, de entrada, títulos bastantes para ser presidente de la Generalitat. Esto no es periodismo sandunguero. Esto es una monstruosidad. ¿Cómo reaccionó Montilla? No reaccionó, salvo que a soltar coces al aire le llamemos «reaccionar». En cierto instante, un instante terrible, viró del «usted» protocolario al «tú» tabernario. Las amenazas que finalmente profirió contra Sala i Martín no fueron publicadas por «La Vanguardia», aunque se han conocido a través de otros medios.

Sala i Martín, después de poner en evidencia que Montilla flojea en su conocimiento de la lengua vernácula, preguntó al candidato socialista cómo era posible que apadrinara el catalán obligatorio y él no diera ejemplo. La pregunta no era baladí. Tampoco lo fue la respuesta de Montilla, quien dijo que consideraba antidemocrático que una carencia lingüística mutilase su derecho a representar a los catalanes. La respuesta, repito, no fue baladí, lo que no significa que fuera coherente. En efecto, si Montilla se hubiera detenido a pensar en lo que acababa de decir, habría tenido también que interrogarse sobre la razón por la que apoya el catalán obligatorio, apoyo cuya consecuencia práctica es la marginación de buena parte de las personas que le votan. Intuyo que existe un conflicto en Montilla, un conflicto potencialmente explosivo. La humillación lingüística, aparejada a la social, dibuja un escenario de confrontación que había quedado disfrazado por la jefatura de Maragall. En rigor, Maragall es un miembro de la oligarquía catalanista que ha hecho carrera gracias al PSOE. Maragall ha estado dentro y fuera, o mejor, ha pastoreado a los de fuera aunque sus instintos coincidieran con los de dentro. En ello ha residido, en parte, la clave del oasis, una clave obviamente incompatible con la naturaleza representativa de uno de los dos grandes partidos, y por tanto, con la democracia en su acepción ortodoxa. La ruptura del equilibrio tácito será mucho más decisiva, en el medio y largo plazo, que el resultado de las elecciones.

Éstas pintan mal para Montilla, por varios motivos. Uno, penosamente evidente, es la cortedad, la pavorosa falta de recursos, del jefe socialista. Otro, el maltrato sistemático que Zapatero está infligiendo a los suyos. Es difícil evitar la sensación de que el presidente está mucho más interesado en asegurarse el sostén de CiU, que en promover la causa del PSC. No sólo puso el Estatut, una iniciativa de Maragall y Carod-Rovira, en manos de Mas, no sólo destruyó el Tripartito, sino que acaba dejar a Montilla colgado de la brocha al cerrar un acuerdo presupuestario con el jefe convergente a velocidad de vértigo.

¿Qué plan está cobrando forma en el espíritu voluble de Zapatero? La interpretación más sencilla, es que Zapatero no excluye una victoria de Mas por mayoría simple, tras de la cual el último podría gobernar con el apoyo parlamentario socialista. Se asistiría, en paralelo, a un intercambio de cromos en el Congreso. Por supuesto, no sabremos nada, nada de nada, hasta que hayan cantado las urnas. Sólo adelantaré una reflexión, de índole genérica: me extrañaría un tanto que la docilidad del PSC fuera infinita. Un revés importante y me temo que no inconcebible, dejaría malparado a Montilla y daría suelta al resentimiento que la liquidación prematura del Tripartito ha despertado en el PSC. Sin Montilla, que es el hombre de Zapatero en Cataluña, podrían verificarse grandes novedades entre los socialistas de la región.

Lecciones de la Historia
Luis del Pino Libertad Digital 22 Octubre 2006

La ocultación de los análisis de los focos de explosión de los trenes del 11-M tiene un curioso precedente histórico.

La última fase de las conversaciones de Argel entre el gobierno socialista de Felipe González y ETA dio comienzo el 8 de enero de 1989, con el anunció por parte de ETA de una tregua unilateral de 15 días de duración, que posteriormente sería prorrogada dos veces. Entre los negociadores por parte del Gobierno se encontraban Rafael Vera, Juan Manuel Eguiagaray y el comisario Pedro Martínez. La "delegación" del complejo etarra la encabezaba Eugenio Echebeste, alias Antxon, y en ella participaban Ignacio Aracama Mendía, Belén González Peñalva, Iñigo Iruin y Rafael Díaz Usabiaga, entre otros miembros de ETA o de Herri Batasuna..

Las negociaciones duraron poco, tan sólo hasta el 4 de abril, cuando ETA da por rota la tregua al no haber accedido el Gobierno a sus exigencias iniciales, que incluían:

la incorporación de representantes de los presos a las negociaciones
el establecimiento de una mesa de partidos en la que sólo estarían inicialmente representados el PSOE y Herri Batasuna y a la que posteriormente se irían sumando los demás partidos políticos.
El 7 de abril, tres días después del comunicado de ETA declarando rotas las negociaciones, la banda criminal enviaba un paquete bomba a un policía, aunque fue un vecino suyo, José Rubio Vázquez, el que lo abrió por error, perdiendo un brazo como consecuencia de la explosión.

La reacción del Gobierno socialista, que deseaba continuar las negociaciones y esperaba que ETA proclamara una tregua indefinida, fue muy curiosa, tal como cuenta Jesús María Zuloaga en un reciente libro. Lo que el Gobierno hizo fue impedir que los análisis del explosivo del paquete-bomba se realizaran en el País Vasco, para evitar que se filtraran los resultados y para tratar de ocultar que la responsable del atentado era ETA, con el fin de ganar tiempo con el que intentar salvar la tregua in extremis. Pero ni con eso pudo salvar esa tregua.

P.D.: En septiembre, el blog de Los enigmas del 11-M tuvo más de 2 millones de visualizaciones de página, según los datos de OJD. Felicidades a todos los que participais en el blog y que habeis hecho posible que continúe siendo, después de este primer año, una herramienta cada vez más efectiva de búsqueda de la verdad.

¿Pica en Estrasburgo de Zapatero o internacionalización de ETA?
Alfonso Basallo elsemanaldigital 22 Octubre 2006

La estrategia de ZP de llevar su negociación con la banda a la Eurocámara, lejos de darle un barniz de respetabilidad, sólo supone reconocer que casi mil muertos han valido la pena para ETA.

22 de octubre de 2006. La dificultad de la lucha contra el terrorismo no estriba en las bombas, sino en la coraza política con la que se cubre astutamente el monstruo. Tú, Estado de Derecho, a un delincuente te lo meriendas en un pispás, Código Penal en ristre. Pero como te venga con mandangas político-reivindicativas, lo llevas claro.

Y eso es lo que ha sabido hacer ETA, buscando en el problema vasco -y sus cómplices nacionalistas- la coartada perfecta para torear al Estado, imponer sus tesis y terminar negociando de tú a tú con un Gobierno. ¿Se imaginan ustedes a la policía dialogando de ¡una mesa de partidos! con los atracadores de un banco? ¿o estudiando con unos tipos armados con kalashnikov la legalización de un partido formado por secuestradores?

Lo triste es que el problema no es de ahora. Todo empezó hace tres décadas, cuando los políticos de la Transición proporcionaron coartada política a unos desgarramantas que se creían más hombres porque tenían pistola. Y culmina en 2006, cuando ETA-Batasuna ha conseguido, por fin, su anhelado objetivo de internacionalizar el conflicto, llevando la negociación nada menos que al ágora europeo: al superparlamento.

Está clara la maniobra. Zapatero trata de ganar prestigio y credibilidad, poniendo su Pica en Estrasburgo, dando una pátina de respetabilidad democrática a la negociación, buscando el placet de la euro-clá. Que ya no lo digo yo sólo – pensará- que es Europa, la vieja, sabia, democrática Europa la que respalda el proceso de paz. No será tan peligroso ni tan descabellado como dicen algunos, cuando el Parlamento Europeo lo apoya.

Pero, a la vez, ETA-Batasuna obtiene una formidable victoria moral y estratégica al conseguir que el mundo-mundial le dé la razón. Respaldando a los etarras, como si de románticos héroes de la independencia se tratara, el europarlamento viene a certificar per secula que la violencia es rentable. Te cepillas más de 800 personas, pones en jaque a 44 millones de ciudadanos, secuestras una democracia en el País Vasco, donde los políticos de la oposición son los únicos que llevan escolta... y te ponen alfombra roja.

Eso sí: como aparques el coche en doble fila, te equivoques en la declaración de la renta o fumes una calada inoportuna en el sitio inoportuno se te puede caer el pelo.

Los propesoes te dicen que no –a mí ya me lo han dicho-. Que gracias al paso en Estrasburgo, el proceso político de paz se afianza, no tiene retorno, y lo importante es que dejen de matar...

Primero, no es así. Porque ETA no hubiera terminado en Estrasburgo sin los 800 cadáveres encima de la mesa. Luego la ley de la fuerza es rentable. Luego es mentira que el Derecho, como dique de la arbitrariedad, sea la base de todo este tinglado.

Segundo, lo malo, lo peor es justamente que un asunto de pura delincuencia se haya politizado. Que unos chorizos, unos indocumentados que no aguantarían ni cinco minutos en un trabajo serio, unos inútiles que no saben hacer otra cosa que matar, extorsionar y secuestrar, acaben llevando sus peticiones, su negociación, su rollo al Parlamento Europeo, es como para darse de baja en el Sistema y retirarse al desierto.

Caín en la Moncloa
Javier Orrico Periodista Digital 22 Octubre 2006

Todo lo que nos pasa desde hace dos años y medio viene determinado por el resentimiento sonreído que dirige de manera absoluta las acciones de Rodríguez Zapatero. Un resentimiento digno de un gran novelista, de un Dostoyevsky que mirara en esa alma crecida en el ansia de venganza, de revancha, cubierta por un rostro infantil, pero que a lo más que ha llegado es a merecer la hagiografía de un simulador de tres al cuarto como Millás, que hace poco dedicaba a ZP una de esas semblanzas babosas que revelan a los cortesanos. Y así, ante lo que ahora nos encontramos no es ante un proceso para que ETA abandone las armas, acepte su derrota y se integre en los cauces democráticos garantizados para todos por nuestra Constitución, sino ante todo un despliegue para firmar una paz, en efecto, con ETA, que deje fuera de la misma a media España, a aquella de la que Zapatero sigue pensando que fusiló a su abuelo.

Lo que pretenden escenificar el próximo día veinticinco en el Parlamento europeo no es sino la consagración de esa estrategia. Un apoyo mayoritario a las posiciones del Gobierno ZP que deje desnudos a un PP y a un Rajoy convertidos en la representación de la caverna, en una organización fuera de la Historia, mero residuo de la nostalgia de ese franquismo que, curiosamente, si perdura en alguien es en los ZP y los ‘Madrazares’que siguen empeñados en ganarle la Guerra Civil al fantasma del Valle de los Caídos.

Sólo así pueden explicarse insinuaciones tan miserables como la del Fiscal General del Estado (¡el hombre que debe garantizarnos la igualdad ante la Ley y que la retuerce políticamente cada día!) hace unos días en el Senado, aludiendo a que había quienes estaban deseando que volviera a haber muertos de ETA sobre la mesa. Esto vienen haciéndolo desde el principio del ‘proceso’, intentando que todo aquel que se opone al modo en que ellos vienen haciendo las cosas, aparezca ante la opinión pública como un vendido a la reacción.

Ya no sólo sobre sus adversarios políticos del PP, sino que han expandido las mayores infamias sobre gentes como las del Foro de Ermua, con Mikel Buesa (hermano del que fuera portavoz socialista en el Parlamento vasco, Fernando Buesa) al frente, la Asociación de Víctimas del Terrorismo, o, reveladoramente, sobre el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, y todos aquellos militantes socialistas de conducta ejemplar (Mora, Redondo, Pagaza, Díez, los más amenazados, que estarán deseando que los maten para aparecérsele a ZP en plan tragedia shakesperiana) que, en cuanto le vieron la patita blanqueada al lobito ZP, comenzaron a denunciar la bastardía de lo que se estaba preparando. O mejor, de lo que se había preparado desde antes incluso de la llegada de Zapatero a la Moncloa.

Esto lo ha reconocido ya hasta el diario oficial de la Corporación ideológico-empresarial a la que pertenece el PSOE, el periódico El País, que esta misma semana calificaba de “inoportunos” aquellos contactos que tantas veces habían negado. Conversaciones de “PaZP” mientras se firmaba el Pacto Antiterrorista con el PP, es decir, un comportamiento desleal y traidor que no hace sino dar pábulo a todas las teorías conspirativas tan intensamente descalificadas por los portavoces socialistas, pero que, como mínimo, ponen bajo sospecha toda la gobernación de ZP incluso para los que a partir del 15 de marzo de 2004 quisimos creer que habían sido los moros mientras no se demostrara lo contrario.

Así pues, esta que Zapatero sóño su venganza, la culminación táctica de su plan de exclusión democrática de la España conservadora o simplemente ‘española’, gracias a su sistema de alianzas con toda laya de separatistas, está comenzando a ser, sin embargo, su principal debilidad: no se puede hacer una paz contra la mitad de la nación que debiera apoyarte. A la cual, a través de Rajoy, engatusó, utilizó, toreó, engañó y vilipendió, y que ahora, cuando ve que pudieran ser inaceptables para los españoles las condiciones que está pactando con la ETA, intenta atraer una vez más a su cesta de encantador de serpientes.

Dio Rajoy al principio de todo el asunto innumerables muestras de su disposición a apoyar a Zapatero siempre que lo que se buscara fuera el fin de ETA, y no el fin de España. Hay que recordar cómo acudió a la Moncloa, y cómo se le prometieron cosas que fueron traicionadas a los pocos días. Porque esta es la clave y la esencia de Zapatero: que no es de fiar, que a lo único a lo que sirve Zapatero es a ZP. Que ha dado ya suficientes muestras de su carácter mendaz, dejando un reguero de cadáveres políticos a su paso, actuando de modo implacable para asombro incluso, y sobre todo, de los suyos. Que en el muy autónomo PSC se tientan la ropa viendo cómo ha acabado con Maragall, cómo usa de trapo de las manos al sirviente Montilla, cómo es capaz de cambiar de aliados sin pestañear.

Lo que vamos a ver el próximo día veinticinco es, una vez más, el espectáculo de una España dividida, dirigida por un político insidioso que ni siquiera sabe si conduce una nación o una federación de tribus, y cuya estrategia fundamental es precisamente la división y la cizaña; una España de la que Europa está cada día más harta, y que ahora, encima, pretende trasladar esa división a la propia Europa; una España cainita presidida por un Caín vengativo y frío como sus ojos de hielo y de cristal.

Intransigencia, deliberación y desconcierto
José Antonio Portero Molina La Opinión 22 Octubre 2006

El PSOE, cuya pluralidad interna es fiel reflejo de la sociedad española, ha sido un partido apto para gestionar el Estado de las autonomías. Sin embargo, cuando en los procesos de reformas estatutarias topa con la habitual intransigencia nacionalista, como ha sucedido en Cataluña, esa aptitud queda en entredicho.

Ante las presiones del PSC y del nacionalismo catalán, renunció a aproximar posiciones con el PP como hizo, en cambio, en otras reformas estatutarias, Valencia, Baleares, Aragón, y Andalucía, donde sólo la extravagante ocurrencia socialista de la "realidad nacional" impide el acuerdo. Alfonso Guerra acaba de decirlo. Observó sin rechistar el pacto de exclusión del PP, al borde de lo democráticamente aceptable, y cómo el ex ministro Montilla, ya en campaña electoral, recurre a la fácil coartada de culpar al PP de todos los males, contribuyendo con ese discurso al cerco impuesto en Cataluña a esa minoría no nacionalista, que no pasa de 15 escaños sobre 135. Un cerco peligroso que ha tenido varias expresiones inaceptables: la más grave el gesto estúpido de Mas por el relevante significado social de los actos ante notario, las más violentas y antidemocráticas a cargo de las juventudes socialistas catalanas y las más deleznables, por machistas, por cuenta de los chicos de las juventudes de IC-IU-Verts. Cuando una minoría como el PP en Cataluña es objeto de ese trato, el socialismo democrático no puede limitarse a condenarlo, debería reflexionar sobre su posible responsabilidad.

Sus cesiones ante la intransigencia nacionalista han aumentado la distancia entre PSC y PSOE, en cuyas filas, además, los destrozos continuarán mientras no supere su actual desorientación en esta materia. Y ahora, a los estragos causados en la convivencia democrática, en las relaciones con el PP y en el propio PSOE, hay que sumar los que empiezan a afectar a las instituciones. Cuando el PSOE consiente en tramitar una iniciativa encaminada a acusar de negligencia y a pedir el cese del Defensor del Pueblo por haber tenido la osadía de recurrir el texto catalán ante el Tribunal Constitucional, es que su grupo parlamentario ha sido superado por la situación política generada por el Estatut. La sesión del pasado jueves en la comisión fue un zarandeo, insultos incluidos, a la figura del Defensor. Un esperpento que, a mi juicio, pone de manifiesto el desconcierto socialista ante las presiones nacionalistas, pero también algo más.

Y es que en asunto tan serio, los socialistas y su gobierno han confundido el culo con las témporas al creer que la democracia es, solamente, un régimen deliberante. Deliberar todos en plano de igualdad, con 5 escaños o con 160, como gobierno o como minoría, como si las responsabilidades fueran las mismas. Deliberar entre amenazas y engaños, como si las palabras no las cargase el diablo. Deliberar sin fin, como si pudieran detener el tiempo político, como Josué detuvo el sol y la luna en Gabaón. Deliberarlo todo, sin fijar los límites de lo innegociable, como si diera lo mismo una cosa y su contraria. Deliberar como en un club de filósofos. En democracia se delibera, claro que sí, pero con las reglas de la democracia, con plazos, con límites y se delibera para decidir, esto es, para gobernar.

El episodio del Defensor del Pueblo ha sido un efecto colateral más del proceso de reforma del Estatuto catalán y de la absurda y gran deliberación abierta sobre el modelo autonómico, veremos cuando le toca al Tribunal Constitucional.

José Antonio Portero Molina es catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de La Coruña

El profesor Miguel Cancio inaugura el ciclo de conferencias 2006-2007 de Vigueses por la Libertad
Nota de Prensa Vigueses por la Libertad 22 Octubre 200

La asociación ciudadana Vigueses por la Libertad inaugura su ciclo de conferencias 2006-2007 el próximo miércoles, día 25 de Octubre, con la presencia de Miguel Cancio, profesor de Sociología de la Universidad de Santiago de Compostela, que hablará acerca de "El proceso de liquidación de la Constitución del 78".

La charla-coloquio comenzará a las 20:00 horas y tendrá lugar en la sala de conferencias del Círculo Mercantil, en la calle del Príncipe.

En esta temporada de conferencias, Vigueses por la Libertad contará con la presencia, entre otros, de Alicia Delibes, autora del libro "La Gran Estafa. El secuestro del sentido común en la educación", Jaime Larrínaga,  miembro del Foro El Salvador y el Foro Ermua, que hubo de abandonar el País Vasco por amenazas de los nacionalistas radicales,  Juan Carlos Girauta, autor de "La República de Azaña", y columnista de Libertad Digital,  Antonio Robles, secretario general de Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, Luis del Pino, periodista de investigación y autor del libro "Los enigmas del 11-M", y José Vilas Nogueira, catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Santiago de Compostela.

Vigueses por la Libertad es una asociación ciudadana independiente, que  se propone la defensa de la libertad, de los derechos individuales y de la igualdad de los ciudadanos ante la ley, ante el recrudecimiento de la ofensiva de los nacionalismos excluyentes, que amenaza esos y otros valores contenidos en la Constitución.

Vigo, 21 de octubre de 2006
Para más información:
Teléfono: 664 703 298 – Vika Abril, secretaria de Vigueses por la Libertad
Correo-e: viguesesporlalibertad@yahoo.es
Página web: www.viguesesporlalibertad.es

LA FORMACIÓN QUE LA SUSTITUYA DEBERÁ CONDENAR EL TERRORISMO Y TENER OTRO NOMBRE
Juristas avisan al Gobierno de que Batasuna-ETA no puede volver a ser legal
A Zapatero se le acumulan los problemas de cara a su maniobra legalizadora. Aunque el presidente sugirió que no sería necesario que los batasunos condenaran la violencia para volver a la legalidad, un informe jurídico encargado por su Gobierno a varios expertos ha constatado que Batasuna-ETA "no puede ser relegalizada" y ha recordado que el Constitucional ya afirmó en su día que la disolución era una "situación irreversible". Según dicho estudio, los proetarras podrán presentarse a las elecciones pero con nuevo nombre y condenando la violencia. Pero sobre este extremo Zapatero no puede esperar mucho porque esta semana Barrena afirmó que condenar la violencia "no está en la agenda" de Batasuna-ETA y los proetarras dejaron claro que para ellos el terrorismo callejero es una "violencia de respuesta".
Libertad Digital 22 Octubre 2006

Según informa este domingo el diario El Mundo, la formación que sustituya a Batasuna-ETA deberá condenar en sus estatutos de manera "inequívoca" el terrorismo o realizar "un rechazo expreso al empleo de la violencia con fines políticos" si quiere ser legal. Además, deberá llamarse con otro nombre. Así lo afirma un estudio jurídico encargado por el Gobierno para averiguar si, tras el anuncio del alto el fuego por parte de ETA, la ley permitía una reconsideración teórica de la ilegalización de la formación de Otegi.

Según el rotativo de Unedisa, el citado informe "no entra a considerar si los miembros de la Mesa Nacional de Batasuna deberían realizar un pronunciamiento individual en contra del terrorismo para incorporarse a la dirección de la nueva formación. De modo que se da por hecho que esta escenificación no sería necesaria y quedaría sustituida por la proclamación específica en contra del terrorismo recogida en los principios fundacionales de la nueva entidad".

Los expertos que han redactado el informe no dejan margen de maniobra para que Batasuna-ETA "recupere sus capacidades sin realizar cambio alguno". De hecho, recuerdan que el Tribunal Constitucional ya afirmó en su día que "la disolución de Batasuna constituye una situación irreversible y determina que la entidad disuelta deja de ser sujeto en Derecho y sujeto de derechos". "La disolución judicial de un partido político comporta la pérdida de personalidad jurídica de éste", supone "la desaparición del mismo"; a los efectos jurídicos comporta, según el Alto Tribunal, "la extinción de su personalidad, su muerte civil, así como la de su círculo jurídico".

Pero todavía hay varias hipótesis. La primera es que "un partido político judicialmente disuelto por haber sido declarado ilegal pretenda recuperar la personalidad jurídica". La jurisprudencia existente determina de manera tajante que "los partidos políticos ilegalizados por la sentencia de 27 de marzo de 2003 no pueden ser relegalizados".

La segunda es que los proetarras pretendan "crear un partido con idéntica o similar denominación a la que poseía alguno de los ilegalizados". El estudio recuerda que la Ley de Partidos "prohíbe la inscripción de partidos con una denominación igual o semejante -aun fonéticamente- a la de un partido declarado ilegal". En el caso de que la denominación fuera idéntica, la propia Administración podría suspender la inscripción, según informa el diario El Mundo. En caso de que haya similitud, el Ministerio del Interior debería aceptar la inscripción y acudir después a la Sala del 61 del Tribunal Supremo para que sea ésta la que ejecute la sentencia de ilegalización.

La tercera hipótesis es más controvertida: Crear un partido político con distinta denominación a la de los ilegalizados pero en el que se aprecian indicios suficientes como para entender que es un simple sustituto. Indicios como la existencia de los mismos promotores, dirigentes o afiliados; identidad de medios materiales o financiación cruzada, entre otros. En esas circunstancias, el Gobierno o el Ministerio Fiscal deberían instar al Supremo para que determine su ilegalización. Sin embargo, en este punto hay una excepción, o mejor dicho, lo que jurídicamente es clasificado como un contraindicio.

Según los expertos, el único modo de desactivar todos los indicios que llevan a la conclusión de que un partido es heredero directo de otro es "la condena inequívoca del terrorismo o el rechazo expreso al empleo de la violencia con fines políticos".

Mayor Oreja: «Eguiguren y «Ternera» no pueden decidir el futuro de España en una mesa»
ÁNGEL COLLADO ABC 22 Octubre 2006

Se cumplen los peores augurios que Jaime Mayor Oreja hacía desde el principio de la legislatura -«todo desembocará en negociar con ETA la autodeterminación del País Vasco»- aunque hasta en su propio partido le tildaban de exagerado. El hoy portavoz del Grupo Popular en el Parlamento europeo se vuelve a encontrar con la cuestión vasca -«me persigue allá donde voy»- y pronostica que, gane quien gane la votación del próximo miércoles, habrá perdido España y la banda estará satisfecha por haber logrado su soñada «internacionalización del conflicto».

-¿Qué consecuencias puede tener en la negociación del Gobierno con ETA el pleno de Estrasburgo?
-No sé qué ventajas tiene para nadie este debate. Es de las cosas más absurdas que ha podido impulsar un Gobierno español, de la derecha o la de izquierda. Llevar a Europa un asunto que divide por la mitad a las fuerzas políticas españolas es ridículo. Es trasladar la evidencia de que en España hemos roto la tradición de que los dos grandes partidos íbamos de la mano en las cuestiones esenciales como es el terrorismo. Me pregunto dónde está la supuesta «inteligencia» del Gobierno.

-¿Puede ser una cesión a ETA, que siempre ha buscado lo que llama «la internacionalización del conflicto»?
-Cuanto menos es algo que da satisfacción plena a ETA. Batasuna ha dedicado mucho tiempo y esfuerzo en el exterior a decir que este tema lo teníamos que debatir los europeos. Esta situación les proporciona una inmensa alegría. Además, logran que los franceses, que siempre dijeron que ETA era un problema interno de España, se dividan en el Parlamento europeo.

-¿También se dividirán los europarlamentarios socialistas franceses?
-Claro. La mayoría apoyará la posición de Zapatero, pero habrá algunos que no.

-¿Y entre los socialistas españoles, sólo Rosa Díez se atreverá a disentir?
-No me consta que haya personas capaces de colocar sus convicciones personales por encima de la disciplina de grupo.

-¿Después de las negociaciones de los últimos días, cuál espera que sea el resultado de la votación?
-El debate va a ser un retrato de Europa ante el proceso abierto en España. Los socialistas españoles han querido demostrar que en esa fotografía el PP estaba solo y que no nos seguía ni el Partido Popular Europeo. Y se va a encontrar con que al apoyo del PPE en pleno se suma ya otro grupo, el de Europa para las Naciones. Al final, lo que logrará el Gobierno del PSOE es que se plasme -con un Parlamento partido en dos grandes bloques, como en el Congreso español- la idea de una Europa dividida ante el terrorismo.

-Pero Zapatero dirá a la opinión pública española que las instituciones europeas avalan su decisión de negociar con ETA.
-Pero si obtiene -supongamos- 320 votos frente a 305, ¿será eso un aval? La división de la Eurocámara no le puede dar ningún aval. Será un disparate incluso para él. En los últimos días hemos intentado evitar el debate, pero por el interés de España, no el del PP. Aunque ganemos nosotros el resultado de la votación será negativo para España.

-Rajoy en España y usted en Estrasburgo califican de «rendición del Estado ante ETA» lo que Zapatero presenta como «proceso de paz» ¿usted cree que la opinión española es consciente de la gravedad del asunto?
-Creo que no. En este proceso el Gobierno necesita anestesiar, narcotizar a la sociedad. Y el anestésico es gradual, se distribuye en dosis. La mentira es muy anestésica, un día una, después otra, cada vez es más grave pero el organismo está más acostumbrado a la falsedad. Si hace dos años nos dicen que Zapatero iba a traer a Estrasburgo «la internacionalización del conflicto» la opinión pública no se lo hubiera creído, ahora ya parece que no pasa nada. Hay mucha gente que, al ver que avanza «el proceso», ya no se da cuenta de los costes que tendrá para el futuro de nuestra sociedad.

-¿Qué parte de responsabilidad tiene el PP en el resultado de esa sociedad anestesiada?
-El PP ha alzado la voz ante lo que ocurre y algunos, como es mi caso, hemos tratado de anticipar la gravedad del problema. Ya dije que Perpiñán no era una casualidad y vemos lo que ocurre en Cataluña, metida ya en el camino de la «batasunización». Ya padece el PP en Cataluña el mismo acoso que en el País Vasco. ETA decidió hacerse presente en Cataluña, primero con la tregua y luego con Perpiñán. Algunos dijimos que la clave, que el debate era la autodeterminación, que esto no era un «proceso de paz». También avisamos que lo de que Cataluña pasaba a ser nación y la reforma de los estatutos culminaba en una negociación por la autodeterminación del País Vasco. El día que ETA decretó la tregua supimos que había llegado la hora de la autodeterminación. La situación es de escalofrío, de vértigo. No es lo mismo hacer las cosas bien que mal. La Transición trajo un recorrido de prosperidad y desarrollo, lo de ahora tendrá un coste terrible para la sociedad.

-¿Y si la crisis institucional es tan grave por qué, por ejemplo, su partido se distrae en momentos claves con cuestiones como el 11-M?
-Lo importante es acertar en el diagnóstico de fondo sobre lo que ocurre, sobre lo que se ha puesto en marcha desde que el PSOE llegó al poder. Al margen de otras cuestiones, en el llamado «proceso de paz» no se puede decir que el PP no acierte a denunciarlo.

-En su partido no han hecho caso a su advertencia de que las reformas de los estatutos también servían para esa «segunda transición» o «cambio de régimen» que denuncian en las intenciones de Zapatero.
-El Partido Popular es hoy por hoy la única referencia sólida en la política española que puede devolver una cierta esperanza ante lo que está pasando.Soy el primero que, por encima de mis propias posiciones personales, digo que lo importante es la cohesión, la fortaleza y la unidad del PP. Pero como creo y he creído siempre que todo esto culmina en una negociación con ETA sobre la independencia, me hago la misma consideración: no distraigamos a la sociedad española haciendo creer que hay una reforma sincera, profunda y necesaria de los estatutos de autonomía. Zapatero no tiene un modelo de Estado, sólo busca excusas para negociar con ETA. Ese es su único proyecto, aparecer como alguien capaz de resolver un problema enquistado en la sociedad española, pero lo hace por medio de la cesión, dando la razón a los terroristas en buena parte de lo que son sus objetivos políticos.

-¿Da por cerrado el acuerdo del Gobierno con la banda?
-Yo creo que el llamado «proceso» está a la espera de dar con una fórmula como la de Downing Street, que fue el reconocimiento del derecho de autodeterminación de los habitantes de Irlanda del Norte. Sí que está aclarado que se debatirá sobre eso, pero no concretado. Por eso se habla de Quebec o de sustituir el término autodeterminación por «el derecho de los vascos a decidir libremente su futuro». En la negociación con ETA hay tres hitos: lalegalización de Batasuna, Navarra y la autodeterminación. Los dos primeros y los presos ya están acordados y resueltos. Sobre la autodeterminación lo único que falta son las garantías que pide ETA para que lo que salga de la mesa de partidos sea acatado por Zapatero.

-¿Qué efectos puede tener entonces sobre el Gobierno y la banda la advertencia del PP de que no respetará los pactos de la mesa de partidos?
-Es conveniente y necesario que el Partido Popular lo diga porque los españoles deben saber que ya estamos pensando en lo que se debe hacer cuando volvamos al Gobierno. El PP será la pieza indispensable para administrar la terrible herencia que dejará Rodríguez Zapatero en España. Por eso es importante tener la fortaleza y la cohesión necesaria para luego desarrollar la tarea ingente de la rectificación. ¿Qué es eso de que la estructura de España se decida en una mesa en la que se sientan Eguiguren y «Ternera»? ¿Esa es la soberanía nacional española? Así no se puede decidir el futuro de España.

-¿Desde su experiencia directa como ministro del Interior en la anterior «tregua» de ETA, qué ventaja puede tener adelantar la negociación política a las medidas de gracia con los terroristas presos?
-Nosotros hicimos justo lo contrario que Zapatero. No hay paralelismo posible a pesar de que estén todos días envenenando con las comparaciones. Nosotros no aceptamos la negociación, por eso suscribieron el pacto de Estella con el PNV y por eso declararon luego la tregua. No nos quedamos sentados e hicimos una serie de acercamientos de presos-yo hubiera hecho menos- y, de todas formas, los nacionalistas nos descalificaron de la misma manera. No se podía pactar la política penitenciaria con el PNV porque era el anticipo para negociar sobre otras cosas como sobre la autodeterminación, que es lo que le interesa a ETA. A la banda nunca le han importado sus presos, que son partes inútiles para sus fines y éstos siempre consisten en hacerse con poder.

-¿Usted se acuerda del asesinato de Joseba Pagazaurtundúa?
-Desde luego. Fui a Andoain al homenaje y tengo el recuerdo imborrable de haber escuchado en ese acto el himno de la Guardia Civil y también la Internacional.

-¿Y sabía que por entonces dirigentes del PSE ya hablaban con Batasuna?
-Yo sólo tenía un recado de Nicolás Redondo, que siempre actuó con lealtad hacia mí, con la información de que habían tenido una conversación con ellos sin la mayor trascendencia. Cuando matan a Pagazaurtundúa ya no era ministro del Interior y no tenía más datos.

-¿Pero cree que Zapatero preparaba las conversaciones con ETA cuando estaba en la oposición?
-Lo he dicho siempre. El PSOE cambió totalmente en 2000. La actitud de responsabilidad y lealtad en la lucha antiterrorista de la izquierda de los cuatro años anteriores se acabó con nuestra mayoría absoluta.

-¿Ve a su partido con posibilidades de ganar las próximas elecciones generales?
-El PP tiene que ganar las elecciones generales. Es necesario que esté por delante del PSOE y es perfectamente posible. Otra cosa es poder gobernar.Pero ahora lo importante es que los ciudadanos se den cuenta de que España necesita al PP. Los guionistas de televisión, los redactores de frases redondas que no dicen nada han hecho el agosto en La Moncloa -Zapatero es imbatible en ese terreno- pero todos los problemas se han agravado con este presidente del Gobierno.

-¿Echa de menos la política nacional, se plantea volver?
-Yo no hago pronósticos con mi vida, siempre he dejado llevar por la providencia. Lo importante es que cada uno esté en cada responsabilidad con la máxima ilusión. A mí me persigue el tema de ETA. Después de estar en el Parlamento vasco y en el Gobierno, ahora me llega al corazón de Europa y es evidente que lo afronto con la máxima pasión. Lo fundamental en la política es ser útil y ahora mismo es un orgullo representar las ideas de muchos millones de españoles.

jaime mayor oreja, líder de los populares españoles en el parlamento europeo
«La proposición que trae el PSOE a Europa es una gran mentira»
Cree que la UE verá una España «dividida» y que eso dará «satisfacción» a ETA
OLATZ BARRIUSO / BILBAO El Correo 22 Octubre 2006

–¿Qué se juega Euskadi en el debate del Parlamento europeo?
–El debate será una radiografía de lo que el Parlamento europeo opina sobre el mal llamado proceso de paz, una fotografía de Europa. Ni más ni menos. La resolución no tiene carácter ejecutivo, es lo que en argot parlamentario vasco llamaríamos una proposición no de ley.

–¿Pero puede propiciar movimientos a corto plazo en el tablero del proceso de paz?
–Está claro que es un éxito para ETA, que siempre ha exigido la internacionalización del conflicto. De ahí la torpeza de la iniciativa socialista, sea cual sea el resultado de la votación y del debate.

–¿Sea cual sea el resultado? Los apoyos conocidos hasta ahora auguran que el texto saldrá adelante.
–No está nada claro. Pero nada, nada. Nunca en la vida he ido de farol, pero lo cierto es que la Cámara se halla absolutamente dividida. El objetivo del PSOE era demostrar que el PP estaba en la soledad más absoluta en la UE, que ni siquiera contaba con el apoyo del grupo popular europeo. Y el apoyo es total. Pero no sólo eso, es que otro grupo, la Europa de las Naciones, con 30 diputados, ha firmado la resolución con el PP. Estamos hablando de casi 300 eurodiputados frente a un número parecido de socialistas, verdes y comunistas.

–Pero los liberales, con 88 escaños, también han comprometido su respaldo a la iniciativa del PSOE.
–Una cosa es la postura oficial del grupo y otra la de cada uno de los diputados. Y además hay grupos que todavía no han dicho nada y que, aunque probablemente no tomen una posición oficial, votan igual que los demás. La Cámara va a reflejar una fotografía muy equilibrada.

–¿Cree entonces que la intención del PSOE era aislar al PP español?
–Prácticamente. Pero el porqué de este debate es una pregunta que tendrán que contestar los socialistas. No tiene sentido. Traer a la UE algo que divide radicalmente a los españoles, o al menos a sus fuerzas políticas, es un error, porque proyecta una imagen de división de España que da enorme satisfacción a ETA.

–En el caso de que la resolución del PSOE se apruebe…
–No, no, es que no acepto esa premisa. Está por ver, de verdad. Les puede salir el tiro por la culata.

–¿Y qué pasaría si no sale?
–Sería un revés para Zapatero. Y si ganan por cinco habrán conseguido que la Cámara esté muy dividida. Lo importante es que el proceso que vive España sólo está hoy ralentizado por el bloqueo en la formulación del derecho de autodeterminación. Ésa es la esencia del proceso, todo lo demás son cuestiones que están muy en la periferia y ésta es una de ellas. Digamos lo que digamos el proceso ni va a embarrancar ni se va a acelerar. Esto no es un proceso de paz, es una negociación política con una organización terrorista que se asienta en el derecho que supuestamente tenemos los vascos a decidir libremente nuestro futuro.

–Pero la resolución impulsada por el PSOE no dice nada de eso. Se solidariza con las víctimas y recalca que no se pagará precio político. Eso no se lo pone nada fácil a ustedes.
–Siempre es difícil combatir la mentira. La mentira siempre busca de una manera sutil contar verdades a medias, que son la mayores de las mentiras. La proposición del PSOE es una verdad a medias o una gran mentira. Viene a desfigurar lo que está pasando en este mal llamado proceso de paz. Además, en Europa el Gobierno siempre tiene un plus. Es una doble dificultad y por eso nos estamos empleando a fondo. Jamás he tenido la agenda tan cargada como hoy (por el jueves). He tenido la posibilidad de conocer a muchos eurodiputados que no conocía para explicárselo directamente.

–¿Puede decirse que el acuerdo es imposible pese a la escenificación de las negociaciones PSOE-PP?
–El único acuerdo posible era que se hubiese retirado el debate y la proposición. Es muy difícil que se pueda llegar a un acuerdo entre dos posiciones diametralmente opuestas. Aunque Alejo Vidal-Quadras estará en todas las conversaciones que sean necesarias.

–Y la disposición del PSOE a mencionar el Pacto Antiterrorista, ¿no es un gesto de buena voluntad?
–Es una hipocresía. Porque si hay algo que está pisoteado hoy en España es ese pacto. Todo lo que está pasando en España, en las reformas de los estatutos, en el significado de Perpignan, en la negociación del Estatuto de Cataluña… todo tenía al final una culminación: la negociación política con ETA sobre el derecho de autodeterminación. Y para eso había que terminar con los nexos con el PP, especialmente el Pacto Antiterrorista.

–Cuando dicen que el PSOE lleva a Europa los deberes de ETA, ¿quieren dar a entender que el debate en la Eurocámara es un paso pactado?
–Es una satisfacción para ETA. Va en la dirección lógica de un proceso basado en la claudicación y tendente a devolver la legitimidad a ETA. Si van a devolver a ETA a los ayuntamientos vascos, entonces lo lógico es que también la lleven al Parlamento europeo.

–¿No les pasará factura oponerse a la línea de un Gobierno legítimo para acabar con el terrorismo?
–El tiempo será el juez implacable de todos nosotros. Vamos a ver quién decía la verdad. Sin una formulación del derecho de autodeterminación no hay paz posible. Si dentro de unos años vemos que sólo con el tema de los presos y con la presencia de Batasuna en los ayuntamientos ETA deja de matar, seré el primero en decir que estaba equivocado. Pero lo que digo es que ETA, que es una organización totalitaria, no va a cambiar nunca. Quiere el poder en el País Vasco y necesita la autodeterminación para obtenerlo, e incluso para sustituir al PNV. El tiempo dirá quién tenía razón.

–En el PSOE dicen que Rosa Díez no participa en la vida del grupo. ¿Con ustedes habla?
–Sólo diré que es una mujer extraordinariamente valiente y coherente, un ejemplo, una referencia moral en los esfuerzos por devolver la libertad al País Vasco.
o.barriuso@diario-elcorreo.com

Radicales golpean y pinchan las ruedas de una furgoneta del PP en Lérida
Joan Planes La Razon 22 Octubre 2006

barcelona- Suma y sigue. En sólo una semana de campaña electoral en Cataluña, el PP ha sufrido ya tres agresiones por parte de lo que los propios populares han bautizado como «kale borroka catalana». La última fue ayer en Lérida. Una furgoneta que se utiliza para el traslado de candidatos de un acto a otro sufrió golpes, rotura de cristales y el pinchazo de una de las cuatro ruedas.

Fuentes del PP de Lérida aseguraron a LA RAZÓN que, en el momento de la agresión, la furgoneta estaba sin ocupantes y aparcada en el centro de la capital del Segrià. El candidato del PP a la Generalitat, Josep Piqué, condenó los hechos y aseguró que «seguiremos adelante, sin variar ni un ápice nuestras intenciones ni programa, no nos dejaremos acobardar».

El líder del PP añadió que «no cambiaremos nuestra agenda de campaña en Tarragona ni en Lérida, porque no podemos permitir que una minoría violenta modifique nuestro programa de actos».

La de Lérida es la tercera agresión que sufre el PP en Cataluña esta semana. El pasado martes por la noche, grupos de radicales llenaron de pintadas independentistas y rompieron los cristales de una autobús de campaña en Tarragona. La cosa no quedó ahí, ya que el viernes otro grupo de independentistas pintaron la fachada de la sede del PP también en Tarragona con amenazas de muerte al propio Piqué, al número uno de la lista de la provincia, Rafael Luna, y al juez Baltasar Garzón, así como emblemas separatistas y proetarras con el anagrama de la banda terrorista.

El cabeza de lista del PP a las elecciones por Lérida, Jordi Montanya, pidió que se busque al responsable o responsables de estos hechos que son «absolutamente antidemocráticos». Montanya consideró que estos actos «persiguen coartar la libertad de expresión de un partido democrático».

LA LENGUA DE LOS INMIGRANTES TENDRÁ PREFERENCIA SOBRE EL ESPAÑOL
Batasuna-ETA proclama una "Educación Nacional" para "euskaldunizar a los alumnos" y erradicar el castellano
Los componentes del Foro Nacional de Debate del País Vasco, un lobby de apoyo al proceso de autodeterminación integrado por Batasuna-ETA y otras cinco fuerzas nacionalistas, han suscrito el primer Acuerdo Base de Educación de Euskal Herria con el objetivo de crear un modelo educativo nacionalista en el que "euskaldunizar a los alumnos". Los batasunos, que formarán mesa política con el PSOE y el PNV en el llamado "proceso de paz", han elaborado un decálogo de derechos de una "enseñanza nacional vasca". Entre ellos, legislar un plan de estudios propio, o respetar la lengua materna de los inmigrantes mientras se erradica el castellano de las aulas públicas.
Libertad Digital 22 Octubre 2006

Este acuerdo, según manifiestan sus artífices, "tiene por objetivo ser el punto de partida de un debate social sobre el modelo educativo que necesita el país, que culminará en primavera con el primer Foro de Educación". Para elaborarlo, el llamado Foro de Debate del País Vasco designó una Comisión Educativa, formada por diferentes "agentes educativos". El fruto de este estudio, el acuerdo, se presentó el sábado en el Palacio Miramar en Donostia y desembocará la própxima primavera en el primer Foro de Educación.

Entre las novedades de este acuerdo destacan una "declaración de los derechos educativos de la ciudadanía vasca" y el "impulso a la enseñanza pública en toda Euskal Herria". Asimismo, se propone la creación del "Servicio Público de Educación de Euskal Herria", que reunirá a todos los centros que compartan estas líneas de trabajo.

Según el diario proetarra Gara, el acuerdo establece diez derechos ciudadanos. Se destaca que el sistema educativo debe euskaldunizar a los alumnos y que la enseñanza tiene que basarse en un currículo propio. Además, esta educación debe ser paritaria y respetuosa con las lenguas de los inmigrantes, como el castellano. En definitiva, se declara que el País Vasco tiene derecho a tener un sistema educativo propio y la capacidad para legislar sobre él.

Asimismo, se hace una clara apuesta por el sistema educativo público «para satisfacer las necesidades del desarrollo del pueblo y de toda la ciudadanía». En este sentido, se considera imprescindible que la ciudadanía sea "parte activa en el sistema, junto a las instituciones públicas".

En opinión de los firmantes, "resulta de vital importancia en el desarrollo de los individuos y pueblos y una herramienta fundamental para la cohesión social", y es por ello que el acuerdo presentado en la capital guipuzcoana aspira a convertirse en el punto de partida de un debate social "en torno al modelo educativo que necesita el País Vasco". Mediante este debate, los impulsores del acuerdo pretenden superar "los peligros de división social" existentes en la actualidad.

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