AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 23 Octubre  2006
Adoctrinamiento
Euskaldunización y educación pública
Gabriel Calzada Libertad Digital 23 Octubre 2006

El Foro Nacional de Debate del País Vasco ha llegado a un acuerdo de mínimos que siente las bases del modelo educativo de un País Vasco independiente y, como era de esperar, socialista. La idea es crear un sistema que sirva para "euskaldunizar a los alumnos" y que de paso ayude a la desaparición del castellano.

No cabía esperar que este Foro pariese otra conclusión. Y no por su carácter independentista, sino por su adoración del estatismo y su alergia al autogobierno del individuo. El adoctrinamiento y la exterminación de lenguas han estado íntimamente relacionados con el origen de la educación pública obligatoria y no iba a ser una excepción el modelo que pariese un Foro de partidos estatistas hasta la médula.

Desde que en 1717 el estado totalitario prusiano legislara, por voluntad de Federico Guillermo I, la asistencia obligatoria de todos los niños a colegios estatales, el modelo se ha extendido por todo el continente y no ha habido político que se resistiese a la tentación de usar ese fabulosa arma de dominación política. "Educación del Estado, para el Estado y por el Estado"; así definió el modelo de público y obligatorio uno de los más destacados defensores prusianos de este esquema para abducir cerebros juveniles y disciplinarles para mayor gloria de la nación. La imposición del servicio militar obligatorio avanzó de la mano de la educación estatal y sería difícil imaginar que hubiese podido ponerse en práctica de otro modo. La Revolución Francesa es un buen botón de muestra. El caso francés es interesante porque los políticos revolucionarios franceses no sólo establecieron la educación obligatoria en 1793 sino que impusieron la lengua francesa como el único idioma de esa "República, una e indivisible".

Desde entonces y hasta ahora el sistema público de educación ha sido utilizado en todos los puntos del viejo continente, como bien explicó Murray Rothbard, "como una terrible arma en manos de los gobiernos para imponer ciertas lenguas y destruir las lenguas de diversos grupos lingüísticos y nacionales dentro de sus fronteras". Este fenómeno tampoco se le escapó a Ludwig von Mises para quien la educación pública es un "instrumento de opresión y tiranía lingüística que en los territorios europeos lingüísticamente mezclados se convirtió en un arma temible en manos de los gobiernos resueltos a cambiar la fidelidad lingüística de sus súbditos".

Durante años la educación coactiva estatal fue usada en nuestro país para aplastar las minorías lingüísticas. Ahora son las minorías nacional-socialistas las que tratan de someter al resto. Hoy son ellos y mañana serán otros los que traten de implantar en las mentes de los jóvenes sus sueños de dominación política y lingüística a través de la educación pública. Lo cierto es que a día de hoy no hay político que ame lo suficiente la libertad como para erradicar la fuente de este cáncer social que no es otro que la educación pública obligatoria. Y mucho menos se vislumbra una personalidad del mundo político que defienda permitir que la educación sea libre y voluntaria. Así nos va.

Gabriel Calzada Álvarez es representante del CNE para España y presidente de Instituto Juan de Mariana

Palco para ETA, vergüenza del acomodador
EDITORIAL Libertad Digital 23 Octubre 2006

El PSOE y ETA llegan de la mano al Parlamento Europeo, si bien la compañía se ha vuelto grilletes en las últimas horas, con un giro de tornas de inusitado dramatismo. El anfitrión se ha convertido en rehén. El violento invitado se ha quedado con la casa, los muebles, la ropa y la cartera. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que paseaba a otros, es paseado por su criminal compañero de viaje, que lo desnuda y exhibe en Europa como demostración de que el terrorismo tiene sentido.

La necesidad acuciante de compartir la responsabilidad ha llevado al PSOE y al Gobierno a desplegar, a sólo 72 horas del debate en Estrasburgo, una campaña intensiva de intoxicación sobre la capacidad integradora del llamado "proceso de paz". Durante este fin de semana, los dos principales focos de propaganda gubernamental, El País y la SER, se han volcado en el objetivo de esparcir falsas declaraciones de apoyo a la negociación con ETA, como la del Papa y la Iglesia española, e infundadas expectativas de un acuerdo con el PP, pese a que los portavoces de esta organización política no han dejado de insistir en su radical rechazo.

A punto ha estado el PP de volver a caer en la trampa y de prestarse a ser nuevamente coartada para los planes de poder de Rodríguez Zapatero. Hasta que se dieron cuenta de que el juego del PSOE era simular acuerdos y apoyos para no ir al Parlamento Europeo únicamente acompañado por ETA, populares y socialistas han estado intercambiando llamadas y promesas de reuniones que sólo habrían servido para que el PSOE ganase tiempo. El pasado 7 de junio, tras ser engañado por Zapatero [quien anunció por sorpresa una reunión del PSOE con Batasuna-ETA], Mariano Rajoy prometió romper todo contacto con los socialistas, al menos los que versasen sobre la negociación con ETA. No ha cumplido su compromiso y ha vuelto a ser utilizado por el Gobierno como coartada de legitimidad de las cesiones a ETA.

Zapatero llega a un hito de su "proceso" con ETA en situación de debilidad y máxima dependencia de la banda, por eso necesita un baño de apoyos y por eso, también, debe de aterrarle la perspectiva de presentarse en Estrasburgo como único responsable de tan incómodo invitado.

Satisfacer las exigencias de la banda empieza a pasar factura al pacifista que presume de "salvar vidas" sentándose con los que tantas vidas han roto, para empezar a recompensarles. ¿Qué otra cosa, sino una recompensa a los asesinos, es la farsa de paz que el PSOE llevará este miércoles a la Eurocámara? Pesado fardo –humillar así a las víctimas, reconocer así a sus verdugos–, que el Gobierno pensaba que Europa le descargaría en volandas, y descubre, que deberá arrastrar solo.

La fractura del Parlamento Europeo ante la iniciativa de una resolución de apoyo a la negociación con ETA da réplica a la zanja entre españoles que Rodríguez Zapatero ha cavado con sus tratos con sádicos como De Juana Chaos o Josu Ternera, mientras en compañía de sus aliados de la izquierda y el nacionalismo arrincona al único que puede ayudarle a derrotarlos, el PP, y su inmunda propaganda oficial mancha a las víctimas con toda clase de muestras de desprecio.

El PSOE y el Gobierno esperaban, sin duda, otra perspectiva del debate europeo sobre ETA y se han topado con una potente y organizada presión que desde la sociedad civil española se ha ejercido sobre los eurodiputados, en contra de la negociación, y con un eficaz grupo de eurodiputados españoles del PP, liderados por Jaime Mayor y Alejo Vidal, que han persuadido, escaño a escaño, a los miembros del Grupo Popular Europeo, hasta conseguir compactar un "No" en bloque a la moción promovida por el PSOE.

Sea cual sea el resultado de la votación, el presidente del Gobierno habrá dividido a la UE como lo ha hecho con la sociedad española, y su control del proceso será más incierto que antes, mientras que el de ETA será más evidente que nunca. Tender la alfombra roja para que ETA se acomode en el Parlamento Europeo va a obligarle a él a salir por la puerta de servicio de la Historia.

Debate sobre ETA
La farsa acaba en Europa
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 23 Octubre 2006

El País, la SER y el gobierno Rodríguez, valgan las varias redundancias, han querido practicarle a Rajoy este fin de semana el abrazo del oso. Paralizante y mortal, el plantígrado progre intentaba con el estrujón enderezar la inminente moción europea, definitivamente torcida para sus impulsores, los blanqueadores de la ETA.

Han podido convencer a muchos, y ya tiene mérito, de la perfidia de los populares. Que si quieren más muertos, que si necesitan a la ETA, que si la paz acabará con su discurso. Han podido presentar a esta derecha nuestra –socialdemócrata, leve, a la izquierda de Blair– como una cueva de fascistas con los que ninguna formación democrática debería pactar nada.

Esta bonita operación de intoxicación masiva, esta colza ideológica es posible aquí y ahora porque el país está sometido a permanente adoctrinamiento, inmerso en la tontería envenenada, entregado a la puñalada cursi. Nunca un régimen había sido abatido de forma tan hortera. Dirá el lector, con razón, que lo grave es el golpe que nos vienen dando. Pero las maneras tienen su importancia. Si hablaran de otra forma los golpistas, si se condujeran como lo que son, perderíamos igualmente la nación, la Constitución y las libertades, pero no tendríamos la sensación de estar ahogándonos en perfume o ser estrangulados con diademas rosas.

Todo tiene un límite. Los socialistas españoles no lo sabían, y lo han descubierto demasiado tarde. El límite del engaño empalagoso, masivo y criminal, no estaba dentro de las evanescentes fronteras españolas sino en la UE, mira tú por dónde. Al final el Parlamento Europeo va a servir de algo.

Nuestros mecanismos de defensa del sentido común han dejado de funcionar; estamos a punto de vestir de comunión al etarra Bilbao y de darle una fiesta sorpresa en McDonald’s a De Juan Chaos, y lo único que molesta al gobierno es que las víctimas no se sumen a las celebraciones al grito de ¡Viva la paz! Pero cruzada la frontera se acaba el hechizo, despierta uno de la hipnosis, recobran sentido las cosas. Un matarife es un matarife y un asesinado por la espalda no puede aplaudir.

En la eurocámara se les va a ver como lo que son porque con la cosa de la traducción simultánea el encantorio no funciona. Además, la luz es muy fuerte y a todos se les ven las cicatrices, el bulto de la pipa en la chaqueta, el maquillaje con el que la vieja puta se pinta de adolescente cándida. Están, claro, muy nerviosos. Exigen menos focos, reclaman salir a escena mezclados con los buenos. Pero no. La farsa toca a su fin. Ellos solitos se lo han buscado.

Debate sobre ETA
La enfermedad de Zapatero en Europa
Agapito Maestre Libertad Digital 23 Octubre 2006

Ilimitada es la capacidad de muchos hombres para decir una cosa y hacer la contraria, mantener principios morales, en teoría, y comportarse de forma opuesta a ellos en la práctica. Esta quiebra tiene su mejor ejemplo en el comportamiento hipócrita de Zapatero, que predica la solidaridad entre civilizaciones, mientras arremete constantemente contra la cristiana y occidental; habla de la solidaridad con las víctimas, mientras concede ventajas a los verdugos; defiende de boquilla a la "ciudadanía" española, mientras admite la superioridad y diferencia de unas regiones sobre otras; exalta permanentemente la fraternidad y la convivencia entre los ciudadanos, mientras estigmatiza y anatemiza cualquier posible colaboración con el partido que representa a la mitad de los españoles; en fin, apuesta en los papeles por la unidad europea, mientras provoca en el Parlamento europeo una de sus mayores crisis por someter a votación su compromiso con la banda criminal ETA.

Sí, cuando el próximo miércoles se vote en el Parlamento de Estrasburgo la hipócrita resolución a favor o en contra de la legalización del terrorismo de ETA, se habrá consumado uno de los mayores ataques que la unidad europea haya recibido de uno de sus socios, España. Su Gobierno, a través del grupo parlamentario socialista, ha presentado una resolución no tanto para acabar con el terrorismo de ETA, sino para sacralizar entidades étnicas, minoritarias y narcisistas que quieren acabar con el Estado-nación, que es la pieza básica sobre la que está construida la Unidad Europea. La hipócrita enfermedad de Zapatero habrá infectado definitivamente una institución que, mejor que peor, ha defendido desde 1946 la tolerancia entre las diferentes naciones europeas para unirse exactamente como unidades nacionales, nunca como un conglomerado de etnias o "pueblos", en la búsqueda de bienes en común.

A partir del miércoles, en Estrasburgo, ya no sólo se hablará de naciones, sino del extraño "derecho" de los sectarismos tribales y terroristas a ser atendidos por el Parlamento europeo. Pues si las reivindicaciones de los criminales de ETA han adquirido carta de naturaleza en el Parlamento europeo merced a la perversidad colaboracionista del Gobierno Zapatero con la banda criminal ETA, ¿por qué no admitir entonces a discusión política, por ejemplo, las "demandas" de los terroristas corsos o de cualquier otro grupo que sacralice entidades étnicas y regionalistas?

El triste Parlamento europeo, poblado por los políticos sobrantes de los diferentes estados nacionales, votará el miércoles contra sí mismo, porque estará aceptando que una banda de criminales, un grupo de sectarios tribales, tengan el mismo derecho a ser oídos que los representantes legítimos de una nación. He ahí el gran "triunfo" de Zapatero en Europa. Ha conseguido que el Parlamento europeo, el parlamento de "parlamentos nacionales", discuta una pretensión de un grupo secesionista, o sea, de una banda que quiere reventar la propia unidad europea. Grave no es la situación. Es gravísima, pero los ingenuos políticos europeos, especialmente el grupo de la izquierda, hacen como si la cosa no fuera con ellos. ¡Pobres! Están votando contra sí mismos y no quieren enterarse.

La resolución que se votará en el Parlamento europeo es una muestra más de la incapacidad de Europa para unirse. Zapatero ostentará el triste honor de haber abierto la mayor fractura de la Unión de los últimos años. "Vuelta al corazón de Europa", dijo Zapatero al llegar al poder, naturalmente para destrozarla. Nadie lo paró con la legalización de inmigrantes y nadie lo ha parado con la legalización del terrorismo. Terrible. Europa entera lo pagará. España ya lo está pagando.

Debate en Europa
Zapatero presenta las credenciales de ETA
Isabel Durán Libertad Digital 23 Octubre 2006

Desde que Julen Madariaga acudiera a Londres en 1973 a una cumbre terrorista con las Brigadas Rojas, el Frente de Liberación de Québec y el grupo palestino Septiembre Negro, los pistoleros vascos siempre han buscado la "internacionalización del conflicto". Jamás soñaron los representantes de la falazmente denominada "izquierda abertzale" que su introductor en las instituciones democráticas europeas, de las que habían sido expulsados al desenmascararse su integración en la banda armada vasca, sería el mismísimo Gobierno de España, aquel al que precisamente pretenden destruir.

Culmina así la larga trayectoria de la diplomacia de las pistolas que llegó incluso en 1996 a ser presentada a bombo y platillo con la creación de una entidad que se inscribió en el registro de inscripciones del Gobierno vasco y que llevaba por nombre Xaki. Su objetivo, entre otros, era "deslegitimar internacionalmente el ordenamiento jurídico español en sus aspectos procesales, penales y penitenciarios; difundir en el mundo los pretendidos derechos colectivos del pueblo vasco y su negación por los estados español y francés, denunciando las restricciones que el ordenamiento jurídico español impone al derecho de autodeterminación y la soberanía del pueblo vasco así como la denuncia del uso de medios represivos para mantener la unidad territorial".

Instado por el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño, el juez Garzón destapó el pastel. Desmanteló el entramado etarra internacional, lo ilegalizó al igual que al resto de la compleja trama tejida por los terroristas y por su partido político. Quedó demostrado que formaba parte de la estructura etarra. El sanedrín del terror diseñaba la estrategia, designaba los representantes que acudían en su representación, establecía los mensajes que debían decir. Eran terroristas disfrazados de mensajeros de la paz "víctimas del Estado opresor".

Diez años después, ETA no necesita a Xaki. Tiene a Zapatero y a su Gobierno, a un fiscal general del Estado que ejerce de abogado de los etarras en el saldillo en que ha convertido las condenas y al juez que les ilegalizó, político estrellado reconvertido en juez político. ETA-Batasuna no debe condenar la violencia, ya lo maquillará Zapatero. ETA no quiere la paz. Zapatero tampoco, ni siquiera salvar vidas. Sólo es el precio del poder.

El pleno del Parlamento Europeo del miércoles 25 a instancias del Grupo Socialista español es el acto de presentación de credenciales de ETA ante la UE cuyo embajador de facto es José Luis Rodríguez Zapatero.

Deslizamiento
f.dominguez@diario-elcorreo.com FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 23 Octubre 2006

Con naturalidad, sin estridencias, empujado por la evolución de los acontecimientos, el Gobierno ha modificado, por la vía de los hechos, los planes iniciales con que se había enfocado el diálogo con ETA. El cambio ha consistido en abandonar la metodología propia para ir deslizándose hacia el esquema planteado por ETA y Batasuna desde el año 2004. Los hechos evidencian que la frase de «primero la paz, después la política» pertenece al pasado.

La hoja de ruta original estaba definida por el acuerdo del Congreso de los Diputados del 17 de mayo de 2005 que autorizaba el diálogo del Estado con «quienes decidan abandonar la violencia». Las cuestiones políticas quedaban reservadas a «los representantes legítimos de la voluntad popular». Frente a ese esquema había otro, el que habían trazado ETA y Batasuna, que daba prioridad a una mesa de negociación política mientras, desde un segundo foro, la banda terrorista permanecía vigilante y en armas a la espera de los resultados del diálogo entre los partidos.

Para la izquierda abertzale el método condiciona el resultado y por eso, desde que se inició la tregua, ha tratado de imponer su esquema. La banda lleva cuatro meses negándose a aceptar una reunión oficial con el Gobierno para que las cuestiones relacionadas con el abandono de las armas no aparezcan en el primer punto de la agenda, sino en el último. A ello se añade la presión ejercida mediante las amenazas de volver a actuar y el empleo de la violencia callejera

Durante meses ha habido una pugna por ver quién marcaba el procedimiento de trabajo. El Gobierno quería que ETA confirmase que la tregua era irreversible, lo que le daría la cobertura del acuerdo del Congreso para seguir adelante. Pero la banda se ha negado en dos ocasiones de manera pública: la primera, en mayo, y la segunda hace apenas ocho días, por boca de los líderes de los etarras presos, 'Txikierdi' y Argi Perurena. Lo único irreversible es la exigencia de autodeterminación y territorialidad, dijeron. La tregua no lo es.

Ahora, el mensaje que empieza a extenderse es que el Gobierno se ha resignado a no tener una «actitud inequívoca» del propósito etarra de abandonar las armas y ha aceptado la metodología de la izquierda abertzale poniendo por delante la mesa de partidos. Antes, incluso, de constituirla, se ha entrado en una discusión política sobre asuntos de fondo con Batasuna, partido del que se pueden decir muchas cosas menos que sea un «representante legítimo de la voluntad popular» con el que, según el Congreso de los Diputados, cabe tratar el futuro del País Vasco.

Arrepentidos y desencantados
POR GERMÁN YANKE ABC 23 Octubre 2006

«Soy el hombre más derrotado del mundo», responde Mikel Azurmendi cuando se le pide una impresión personal sobre el proceso de diálogo con ETA. Y luego desgrana la historia de su abandono de la banda, que comienza con un hecho pavoroso, «cuando en el invierno de 1966 se reunió Julen Madariaga con los que formábamos el “comando” de Guipúzcoa y nos propuso que votásemos si íbamos a matar al que era entonces jefe de ETA, Patxi Iturrioz. Madariaga, además, se reservó dos votos. Salió que no, pero yo ya no me podía quitar de encima el horror moral de haber participado en aquella votación. Más tarde pude pedirle perdón a Iturrioz».

El año siguiente se exilió en Francia, dejando los estudios de Economía iniciados en Bilbao y matriculándose en Filosofía. Ahí comienza, además, su abandono paulatino del nacionalismo y su utópica vuelta para tratar inutilmente de desarticular ETA desde dentro en la asamblea celebrada en 1970. «Soy el hombre más derrotado del mundo —insiste el actual profesor de universidad, que tuvo que abandonar amenazado el País Vasco— y lo tremendo es que ahora veo a ETA en el poder, logrando sus objetivos, en un Gobierno de coalición con los socialistas».

Javier Elorrieta y Eduardo Uriarte coincidieron en la cárcel de Basauri en 1969. El primero, que abandonó la banda varios años antes que su amigo, piensa que el Gobierno, después de lo anunciado y hecho hasta ahora, «seguirá dando pedaladas para no caerse de la bicicleta». Uriarte coincide con él: «Se han metido tan dentro de este asunto que hay visos de que llegarán a algún tipo de acuerdo y, mientras, se está proporcionando una inmensa propaganda a una Batasuna colocada en una posición dominante».

Cuando se le pregunta a Elorrieta —un escritor antiguo parlamentario vasco independiente en las listas socialistas, que ha publicado hace poco su «Poesía reunida»— por los intentos de diálogo de gobiernos anteriores, del PSOE o del PP, constesta como si hubiera meditado largamente sobre ello: «Fracasaron, si se puede hablar así, porque, en realidad, no querían negociar. Sólo querían buscar el modo de acabar con ETA. Ahora se quiere negociar».

Iñaki Viar, psicoanalista y profesor de la Universidad del País Vasco, tampoco tiene nostalgia alguna de su pasado. En los anales de la resistencia al nacionalismo está el artículo que en 1989 firmó en «El País» con Jon Juaristi —«Proezas melancólicas»— y en el que se desmontaba la añoranza nacionalista de un país que en realidad no había existido nunca. Habla de su militancia en ETA como una «errancia breve», que «afortunadamente no fue a más», de la que no puede hacer responsable —añade— ni al franquismo ni al ambiente familiar dominado por el nacionalismo y el recuerdo de la Guerra Civil.

«No puedo encarar este llamado “proceso de paz” —apunta— sino desde la radical rectificación de los métodos violentos. Yo soy responsable, en mi propio contexto, de un inmenso error y ahora sólo reivindico mis rectificaciones». Javier Elorrieta, en la reseña de su obra literaria y periodística, recuerda precisamente un artículo titulado «Yo sí me arrepiento», escrito tras el asesinato de Yoyes, cuando se debatía si la antigua militante se había realmente arrepentido o solamente lo había dejado. «No éramos demócratas, no perseguíamos la libertad. Ser antifranquista y de ETA no era defender lo que desde hace ya mucho defiendo».

Por eso le parece a Elorrieta que sólo los que no se han arrepentido verdaderamente pueden pensar ahora con cierto pesar, cuando se especula sobre el éxito de una negociación con la banda, que quizá se consiga lo que entonces se buscaba. «La causa de abandonar no era que los objetivos fuesen imposibles, sino que eran y son aberrantes. Así que yo no puedo pensar ahora que me equivoqué al marcharme, o que los que se quedaron terminan teniendo razón, sino, por el contrario, debo contemplarlo con desazón. Porque el terrorismo y su objetivo, o lo que de él puedan lograr en la negociación, es lo indigno».

No olvidarse de las víctimas
Iñaki Viar, desde la doble perspectiva personal y profesional, considera que, entre los aspectos más graves del «proceso», no debe olvidarse a las víctimas. «Ha sido tremendo que, durante tantos años, se haya matado doblemente, como en el mito de Antígona. Una vez, con los asesinatos; otra, con la muerte simbólica de la ausencia de honra y del olvido». Rememora a continuación la reacción cívica que se inicia tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco —él mismo participó en la fundación del Foro de Ermua— y recuerda que «hay tanta más paz cuanto más honor a las víctimas, como ocurre en los países libres y no, por ejemplo, en Rusia con respecto a las del stalinismo». «Lo de ahora —continúa— me preocupa en muchos aspectos, pero de forma muy especial porque es una suerte de inversión de ese proceso de desagravio y honor, es decir, el de dar un sentido positivo al duelo. Nada peor que engañar a las víctimas, dejarlas a un lado, convertirlas en un obstáculo porque se trata de dar alguna razón a los terroristas».

«Y es que no la tienen —apunta Eduardo Uriarte, condenado a muerte en el famoso proceso de Burgos— aunque se lo crean ellos, se lo digan sus familiares o el mismísimo Gobierno. Cuando yo tuve razón de verdad fue cuando hace algo más de treinta años abandoné ETA». Uriarte, quizá el más próximo amigo y colaborador de Mario Onaindía, se refiere también con ironía a esa hipotética «depresión» al ver que ahora, con el argumento de que la banda lleva tres años sin matar, se pueda conseguir «una nueva situación, un cambio en la Constitución, algo como el inicio de un proceso constituyente». Gesticula con las manos, se ajusta las gafas, se incorpora en el sillón y, con un gesto duro, concluye: «Lo verdaderamente deprimente sería pensar que, para cualquier cambio político, lo único que vale es la amenaza, la extorsión, la posibilidad de matar…».

¿Pero ETA puede volver a matar? Quizá en la recámara del Gobierno, al menos desde luego en su retórica, late la idea de que ya no es posible, y que por ello saldrá adelante la negociación. Según Eduardo Uriarte, hay que tener en cuenta dos cosas. La primera, que una reforma del modelo autonómico «y de los pactos constitucionales del 77 hecha como se viene haciendo con formulaciones ambiguas no es fácil de colar a ETA». Y, en segundo término, que, aunque los grandes atentados islamistas hayan desacreditado el terrorismo como nunca antes había ocurrido, «el riego de violencia política no desaparece en nuestras sociedades y, en la vasca, se ha cultivado el odio de modo más que lamentable. Así que no es imposible».

Uriarte, que milita en el PSOE y fue candidato a la alcaldía de Bilbao, apunta la posibilidad de que su partido piense que con la actual Batasuna se pueden llegar a acuerdos como los que en el pasado se suscribieron con Euskadiko Ezkerra, un partido que terminó integrándose en el socialismo vasco de la mano de Mario Onaindía. No se trataría ahora, naturalmente, de un proceso similar, pero sí de «un acuerdo para establecer las bases de una nueva relación de Euskadi con el ordenamiento general de España». Lo considera un error, una posibilidad que puede dar al traste con el principio de ciudadanía y el reconocimiento de los valores democráticos que había hecho ya Euskadiko Ezkerra pero no Batasuna. Elorrieta añade: «Si he dicho que los anteriores Gobiernos no querían negociar y éste sí, debo añadir también que da la impresión de que muchos sectores del socialismo vasco muestran, más allá del afán negociador, un compadreo con Batasuna que resulta alarmante».

Mikel Azurmendi ve con espanto esa posibilidad «porque ETA es un cuerpo político para matar». Pero va un paso más allá. «Esto del diálogo y el pacto con la banda es sólo una pieza en un tablero más complejo, en los móviles de un Gobierno que ha pactado con todos los que han estado en contra de la más eficaz legislación antiterrorista y con todos los que han estado de un modo u otro en contra del Estado de Derecho. ¿Estamos ante un nacional-socialismo de nuevo cuño? ¿Y estamos, además, ante la dejadez y la pasividad de una sociedad para la que todo vale, que no reflexiona sobre el futuro político y social?»

Se suele quemar a los herejes, no a los paganos, y ellos, junto a otros, resultan estar, por su pasado y su arrepentimiento, entre los más odiados por los nacionalistas vascos. Parecen considerarlo parte de un pasado ya amortizado y no quieren renunciar ni a sus ideas ni a vivir en el País Vasco. Pero se rebelan con una mezcla de dolor y rabia en contra de que algunos consideren que quieren poner obstáculos a la paz. «Cuando se oye decir a una alta autoridad del Estado —dice Azurmendi— que quienes se oponen al proceso quieren más muertos se me desgarra el alma. ¡Qué vergüenza!». «Si lo que deseamos es defender la libertad, opinar razonablemente y te dicen que estás crispando, lo que realmente quieren es apartarte sin más», concluye Javier Elorrieta.

ETA en Europa
Germán Yanke Estrella Digital 23 Octubre 2006

El próximo debate sobre el proceso de diálogo con ETA en el Parlamento Europeo es uno de los asuntos más esperpénticos de los muchos desplegados en torno a lo que el presidente Rodríguez Zapatero llamó “una oportunidad para la paz”. La primera extravagancia es que se trata de un debate que se ha hurtado al Congreso español a pesar de las reiteradas promesas del Gobierno. Si en vez de debate hubo reuniones privadas del ministro Pérez Rubalcaba con los grupos parlamentarios y si en vez de la comparecencia del presidente hubo declaración ante los periodistas, resulta un tanto sarcástico que el PSOE quiera llevar esta cuestión y tras estos precedentes al Parlamento Europeo.

Tengo para mí que el “proceso” conlleva el arrinconamiento del PP y no tanto para sacarlo adelante (lo que se desprendería de presentar al principal partido de la oposición como un obstáculo permanente), sino como consecuencia del mismo. En este punto y en otros, algunos tan fundamentales como el fin de ETA, hay una suerte de diseño general, que por su propia naturaleza tiene que presentarse de forma ambigua, en el que se trata de diseñar el futuro político sin el PP. Cuando este partido se queja, con todas las deficiencias que se quiera e incluso con un tono que a algunos pueda no gustar, de que se ha roto el consenso constitucional (es decir, el núcleo de asuntos que se pactan entre los dos grandes partidos que pueden alternarse en el poder), no se equivoca.

Si no se debatió el “proceso” en el Congreso, como se hizo en su momento con la proposición de diálogo del presidente Rodríguez Zapatero, es porque resultaba difícil, si no imposible, escenificar con esa materia la tan consabida “soledad del PP”. La circunstancias —con el incremento de actos violentos, la falta de buenas noticias sobre el diálogo, el desconcierto de algunos socios parlamentarios del PSOE, etc.— se iban a imponer de tal modo que resultaría una sobreactuación ridícula señalar que la dificultad era, simplemente, la actitud del PP.

Creyeron, sin embargo, que en el Parlamento Europeo, como había ocurrido con algunas declaraciones de ánimo de ciertos mandatarios europeos, el objetivo podría lograrse. Si el PP se opone, consigamos el respaldo de Europa; su soledad será aún mayor. Ésa es la segunda extravagancia, ciertamente lamentable, porque, en el fondo, no se planteaba el apoyo a una “posición española” sino a un empeño socialista ideado contra los conservadores. Se arguye a veces con el respaldo al también llamado “proceso” de Irlanda, pero allí sí se trataba de una posición consensuada mayoritariamente y o causa de división en los países afectados.

Por todo ello, y ya que ahora resulta inevitable, haría bien el PSOE en tratar por todos los medios de pactar una resolución con el Grupo Popular. No porque su propuesta vaya a perder, que quizá no sea así, sino porque, aun ganando, van a trasladar la división al resto de países de la Unión, convirtiendo el fin de ETA en una disputa ideológica, en una pieza de un mecanismo político de más calado. Si no lo hacen no habrá de extrañar a nadie que quienes se opongan al diálogo tal y como lo entiende el Gobierno no son los enemigos de la paz, sino los adversarios de ese particular proyecto.

El PP rechaza los "pactos-trampa" de Pepiño y de Zapatero
Editorial Elsemanaldigital 23 Octubre 2006

El secretario de Organización del PSOE, José Blanco, ha anunciado que su partido propondrá al PP un pacto de Estado contra la corrupción, especialmente en su vertiente urbanística. Los casos recientes destapados en algunos Ayuntamientos gobernados fundamentalmente por el PSOE han hecho al partido del Gobierno pensar en este problema nacional, y en sus posibles soluciones.

Lejos de ser una buena noticia, el intento socialista de llegar a un pacto con el Partido Popular de Mariano Rajoy es un paso más en la estrategia gubernamental de descargar en la oposición los aspectos más delicados de la legislatura. José Luis Rodríguez Zapatero ha ofrecido a Rajoy más de un acuerdo desde 2004, siempre coincidiendo con los asuntos que el Gobierno consideraba más problemáticos, y más capaces de generar descontento entre los ciudadanos. El PSOE intentó hace poco aligerar sus responsabilidades en la oleada de inmigración ilegal proponiendo al PP un pacto de Estado, y ahora Blanco ha intentado la misma operación con la corrupción.

Sin duda es bueno que el Gobierno quiera ahora una "tolerancia cero" con la corrupción y desee "ir a por todas caiga quien caiga" en materia de urbanismo ilegal. Pero José Blanco no debe ocultar a los ciudadanos que los casos conocidos que más escándalo han desatado afectan al PSOE, a sus cargos públicos y tal vez a la financiación del mismo partido. Y en todo caso es el Gobierno de Zapatero el que debe responder a los ciudadanos del cumplimiento de la Ley, sin que la oposición pueda prestarse a servir de coartada.

En este sentido las palabras del presidente del PP, Mariano Rajoy, fueron ayer muy significativas. Después de un largo ejercicio de talante que, mal entendido, sólo ha beneficiado al PSOE, el líder de la oposición ha rechazado el pacto contra la corrupción urbanística propuesto por José Blanco. Sobre todo porque la actual situación no se daría si el PSOE hubiese apoyado la frustrada Ley del Suelo del PP, que implicaba una nueva disciplina urbanística. Si el PSOE tiene problemas con la honestidad de sus ediles, desde Ciempozuelos en Madrid hasta Catral en la Comunidad Valenciana, el problema es del PSOE, y el PP no debe hacerse responsable por un mal entendido y peor explicado "sentido de Estado" .

Precisamente es en los temas auténticamente "de Estado" donde el Gobierno de Zapatero ha demostrado abundantemente su interpretación de los acuerdos con el PP. El PSOE intenta llevar adelante sus propias políticas a cualquier precio, salvo que, cuando las cosas se ponen feas, se recurre al PP. Es un juego en el que ni Mariano Rajoy ni nuestra democracia ganan nada.

En el Parlamento Europeo se vivirá esta semana otra vertiente del uso partidista que el PSOE da a los pactos de Estado. Fracasado el intento del Grupo Socialista de aislar al PP en la cuestión del llamado proceso de paz, ahora los eurodiputados socialistas intentan conseguir una "propuesta consensuada" con Jaime Mayor Oreja y Aleix Vidal-Quadras, muy improbable teniendo en cuenta que el PP considera las actuales negociaciones del PSOE con ETA una rendición del Estado. El problema de Zapatero es que una mayoría de los ciudadanos comparten la percepción del PP, y el consenso serviría sólo para enmascarar un error del PSOE ante la opinión pública. Y es que hay pactos que valen por una trama, y en política hay momentos en los que conviene evitar las trampas.

El PSOE estrena a ETA en Europa, y veremos cómo les sale
Santiago Abascal elsemanaldigital 23 Octubre 2006

El escenario este miércoles en el Parlamento europeo va a ser de una victoria por la mínima de uno de los dos bandos. En cualquiera de los dos casos, la banda habrá recibido un espaldarazo.

23 de octubre de 2006. No se lo creían ni en sus mejores sueños. Pero al final se hará realidad. ETA verá cumplido uno de sus deseos históricos. Los terroristas lograrán el miércoles internacionalizar sus demandas gracias al debate forzado por el PSOE en el Parlamento Europeo. Porque ese día se discutirá en Estrasburgo la iniciativa socialista auspiciada por Zapatero para regalar tan ansiado caramelo a la ETA y, de paso, Zapatero recibirá –si vence en su órdago- un supuesto espaldarazo al proceso de negociación con los criminales etarras. La justificación que el Gobierno de España busca en Europa para su negociación con los terroristas tendría –si los eurodiputados lo quieren– una consecuencia clara e incontestable: la legitimación de que el futuro político de España se decida en una mesa con unos terroristas.

Pero no será tan fácil. Las cosas son más complicadas de lo que piensa Zapatero. Y a día de hoy, las fuerzas están igualadas. Los cálculos previos dan un empate técnico con una ligerísima y ridícula ventaja para las tesis de Zapatero. Si tenemos en cuenta el gigantesco número de eurodiputados, más de 700, las probables bajas por los más variados motivos, las dificultades de algunos socialistas franceses para allanar el camino a una banda que reclama una parte del territorio de Francia, así como los imprevistos de última hora, podemos sentenciar que el miércoles puede pasar cualquier cosa.

Si ganan Zapatero y ETA, será por la mínima. Si ganamos los que no queremos rendirnos será también por los pelos. Cualquiera de esas victorias tienen, en todo caso, lecturas muy distintas. Si el PSOE y ETA obtienen una victoria pírrica, Zapatero no obtendrá el impulso que deseaba porque se habrán visualizado dos Europas (esta consecuencia parece ya un sino de la política zapateril). Ahora bien, si Zapatero es derrotado –aunque sea por la mínima- el varapalo cosechado por el Gobierno de España será de antología, resultará brutal. Eso explica, sin duda, los esfuerzos socialistas de última hora por lograr el acuerdo con el PPE que no han buscado en España ¿Con qué respaldo continuará ZP –tras pedir permiso y no obtenerlo- el proceso de rendición ante la ETA? ¿Cómo le enjuiciarán los mandatarios europeos si fracasa?

Sin embargo hay interrogantes más graves que los que afectan al futuro político y personal de Zapatero. Son los que afectan al futuro de España en su lucha contra el terrorismo. ¿Quién explicará a Europa –cuando los malos comiencen a hacer maldades- que ETA no es un grupo guerrillero? ¿Quién les convencerá de que aquellos que se colaron en la tribuna del Parlamento europeo ya no son interlocutores válidos? ¿Quién les persuadirá de que en España no hay dos bandos contendientes sino una banda terrorista?

Mientras tanto, el miércoles quédense con la foto. En la tribuna de invitados estarán los proetarras y peneuvistas codo con codo con el PSOE apoyando su iniciativa felona. A otro lado, las víctimas del terrorismo y diversas asociaciones cívicas como el Foro de Ermua, la Fundación para la Defensa de la Nación Española y Convivencia Cívica Catalana protestado contra la felonía. Sin duda, para cualquier español decente, no debería ser difícil elegir equipo. Para Borrell tampoco debería ser difícil impedir la entrada a la eurocámara a los batasunos terroristas y al peneuvista Aguirre, hipotético prófugo de la justicia española, procesado por dedicarse en cuerpo y alma a facilitar la extorsión terrorista.

Divorcio en el oasis
Por IGNACIO CAMACHO ABC 23 Octubre 2006

ASOMA en las encuestas, como una cresta de espuma silenciosa, un pavoroso diagnóstico de los ciudadanos de Cataluña sobre la competencia de su clase dirigente. En los sondeos de la propia Generalitat aparece de forma recurrente una respuesta espontánea, no inducida, formulada por los encuestados según su libre albedrío, que señala a «los políticos» entre los principales problemas de la sociedad catalana. Así, sin anestesia ni paliativos: los políticos. Entre la inmigración, la inseguridad o el paro. La clase política señalada por el cuerpo social como responsable destacada de sus cuitas y preocupaciones. He aquí la radiografía de una crisis, el escáner de una esclerosis que atrofia el sistema de la democracia representativa.

Cuando la ciudadanía señala de modo directo a sus dirigentes como culpables de sus dificultades colectivas estamos ante algo más que un síntoma de mala calidad democrática. Ese dato indica que algo se está fracturando en el seno de la comunidad catalana, una quiebra de confianza que pone en cuestión la legitimidad moral del liderazgo político. Una sociedad que recela de sus propios representantes está enferma de escepticismo. Y su desasosiego proyecta el fantasma de un divorcio entre los intereses del pueblo y los de sus gobernantes, enfrascados en una batalla por el poder que da la espalda a las necesidades generales.

Toda la urdimbre del reciente debate político catalán empieza a quedar bajo la sospecha creciente de un desafecto ciudadano. Ya se apreció en el referéndum del Estatuto, cuya altísima abstención interrogaba directamente a la dirigencia pública sobre el calado real de su escala de prioridades. El énfasis sobre la necesidad de un mayor autogobierno aparece como un artificio a la medida de un sindicato de intereses articulado al margen de la verdadera opinión pública. Y sobre esa ficticia superestructura se levanta un sistema endogámico que la calle identifica como parte del problema y no de las soluciones.

Lo que está ocurriendo en el «oasis» catalán se explica a la luz de este recelo ciudadano. La clase dirigente levanta molinos de viento en cuyas aspas cuelga los monigotes de una polémica estéril. La violencia de los radicales, la exclusión creciente de las minorías, la imposición de un nacionalismo casi obligatorio están creando una atmósfera viciada en la que la sociedad no acaba de reconocerse a sí misma, pero carece del coraje moral para impugnarla más allá del anonimato de una encuesta o del absentismo electoral.

La pregunta crucial es la de si cada pueblo tiene el gobierno que se merece. Si Cataluña tiene unos políticos alejados de su demanda social porque se ha acomodado en una deriva de indolente galbana o si la política se ha encerrado a sí misma en una insolidaria burbuja de ensimismamiento. Pero la crisis está ahí, agazapada en el diagnóstico silencioso de una ciudadanía que, de momento, parece permitir que se invoque su nombre en vano para justificar el reparto de las túnicas de tribuno.+

¡Golpea a la derecha!
Por JUAN MANUEL DE PRADA ABC 23 Octubre 2006

SE refería en su Tercera de ayer José Antonio Zarzalejos al infamante acoso que están sufriendo los dirigentes del Partido Popular. Un acoso que incluye abucheos y vituperios, conferencias y actos electorales reventados, intimidaciones y zarandeos de muy diversa entidad, agresiones físicas, incluso amenazas de muerte. Un espectáculo denigrante que nos retrotrae a los pasajes más oscuros de nuestra historia y que, desde luego, no debería resultar ni siquiera concebible en una organización democrática mínimamente sana. Pero las facciones adversas al Partido Popular (esto es, todas) no parecen en exceso indignadas; más bien se muestran contemporizadoras, incluso más preocupadas por el hipotético efecto solidario hacia los dirigentes vejados que tales episodios puedan provocar que por la intrínseca vileza de los mismos. Resulta tristísimo, por ejemplo, que un chusco eslogan que exhortaba sin ambages a ejercer la violencia contra los dirigentes del Partido Popular («¡Fóllate a la derecha!») haya sido retirado no por la brutalidad nada encubierta de su mensaje, sino por el temor de que fuera interpretado como un resabio machista. Mención aparte merece aquella intervención desafortunadísima, indigna del gobernante más rastrero, de Zapatero, que se pavoneó de poder pasearse sin peligro por Cataluña, a diferencia de lo que les ocurre a sus adversarios.

Ha habido algún pronunciamiento explícito contra tan abyecta escalada, como el evacuado por el Senado, pero en general las reacciones se mueven entre el silencio cómplice y la condena tibia, como cogida con papel de fumar. Detrás de tanto silencio mezquino se percibe cierta dosis de complacencia. Y es que, a fin de cuentas, lo que está ocurriendo no es sino la consecuencia lógica e inevitable de la demonización del Partido Popular y de su progresivo confinamiento en el gueto de los apestados. Quizá algún día quienes han promovido esta situación lamenten sus consecuencias; pero todavía hoy se frotan las manos con disimulado alborozo.

Estamos empezando a comprobar los efectos de una estrategia muy calculada de desprestigio de la derecha, a la que se empezó excluyendo de posibles pactos políticos y se ha acabado identificando, con entusiasmo orgiástico, con el bando de los malos durante la Guerra Civil. ¿O es que todavía queda algún iluso que no haya entendido cuál era la finalidad última de ese bodrio denominado «memoria histórica»? No se trataba de resarcir moralmente a los que cargaron con el infortunio de la derrota, sino más bien de avivar una visión maniquea de la contienda política, adjudicando a la derecha democrática un legado tenebroso que tardará mucho tiempo en sacudirse, pues ya son varias las generaciones que, sin memoria directa de aquellos acontecimientos aciagos y adoctrinadas con una munición de topicazos, han decidido abrazarse sin rebozo a la catequesis oficial. La guerra perdida contra las fuerzas de la reacción en 1939 hay que ganarla ahora, setenta años después, contra los representantes del Partido Popular. Y ya se sabe que, para ganar las guerras, el uso de la fuerza no sólo está permitido, sino que resulta obligatorio.

¡Golpea a la derecha! Intimídala, arrincónala, redúcela al silencio. Ya llegará el momento de recluirla en campos de exterminio; de momento basta con que la señales (a ser posible con algún moratón) como responsable de las calamidades que otros causaron. Y, mientras te entretienes usando a la derecha como sparring, los verdaderos e inmaculados demócratas de progreso se entretienen dando pelotazos inmobiliarios como el de Ciempozuelos, o urdiendo alambicados subterfugios legales para poner a los etarras de manitas en la calle. Pero tú no te distraigas y sigue zurrando a la derecha, no sea que te confundan con un facha.

Atención, cataluña
Por JUAN VELARDE FUERTES ABC 23 Octubre 2006

Los acontecimientos de Martorell y otros hechos parecidos, de coacción a quienes participaban en un acto del PP, deben de preocupar seriamente a Cataluña, del mismo modo que preocupa ya, y mucho, en el País Vasco. Definamos lo que es terrorismo. Walter Enders, profesor de la Universidad de Alabama, y Todd Sandler, un veterano estudioso de cuestiones relacionadas con el terrorismo, profesor actualmente en la Southern California University, acaban de publicar un libro esencial, «The Political Economy of Terrorism» (Cambridge University Press, 2006). En él, pág. 3, se define al terrorismo como «la amenaza o el empleo premeditado de la violencia por parte de individuos o de grupos subnacionales con el fin de obtener un objetivo político o social gracias a la intimidación de un amplio conjunto de la población más allá de las víctimas inmediatas». Lo ocurrido en esta campaña electoral reúne todas esas circunstancias.

A partir de las acciones violentas de Terra Lliure, esas amenazas, existieron en Cataluña, y generan una reducción de las libertades con una primera consecuencia: un forzoso mayor gasto público futuro para atender los servicios públicos de seguridad, con un incremento en la presión impositiva, lo que obliga a una reducción de la actividad económica privada. Todo ello frena el desarrollo.

Además, la restricción en las libertades suele ser acompañada de un aumento del peso de la burocracia y de sus decisiones discrecionales, con una falta forzosa de control derivado de la disminución de las libertades. Automáticamente se provocan incrementos en los niveles de corrupción, lo que a su vez, disminuye el desarrollo. La comprobación de todos estos enlaces puede observarse en el número monográfico sobre la corrupción de la «Revista Española de Control Externo», septiembre 1999.

Finalmente queda el llamado «efecto Flores de Lemus». Este célebre economista español, en la versión final de su famoso estudio «Sobre una dirección fundamental de la producción rural española» (Rivadeneyra, 1926), señala cómo la inversión en ciertas regiones de España no tenía nada que ver con la relación entre costes y precios. Es decir, «no aumentaba esta capitalización cuando los beneficios crecían y viceversa, sino que se mueve de acuerdo con la pérdida de la confianza» por parte de los empresarios, a consecuencia entonces, del terrorismo anarquista, y «la depresión cesa cuando el espíritu de lucha remite», como consecuencia de medidas de autoridad contra ese terrorismo. En la región catalana y en España, estas tres causas, no dejarán de ser rémoras para su desarrollo. Muchísimo más que la falta de esas infraestructuras tan debatidas ahora en el proyecto de presupuestos.

El sexto poder y la semilla del Diablo
Por PABLO SEBASTIÁN ABC 23 Octubre 2006

Cómo hemos llegado a ésto. Mientras los ciudadanos sestean y los primeros empresarios hacen su agosto en otoño al ritmo del vals de las opas que tocan en Moncloa, en la política y en los medios crece la crispación como si asistiéramos a un motín a bordo del viejo galeón español que navega con rumbo incierto hacia un puerto federal o confederal -lo que salga- , tras abrirse paso bajo la tormenta con la ayuda mágica de un diabólico pacto con nacionalistas y la obligada entrega de una parte del botín a los cancerberos del terror para que el capitán, sentado y sonriente en la popa, alcance la tierra prometida de la renovación del poder.

El PP anuncia en el Congreso la rendición del Estado ante ETA, el principio del fin de la unidad de España, la burla del Estado de Derecho y el vuelco de la Constitución por la gatera de los estatutos de autonomía mientras la radio católica habla de alta traición y, desde el puente de mando del Gobierno y su banda de babor se acusa a los anunciantes de la catástrofe nacional de amotinados bucaneros de la extrema derecha que no acatan el resultado electoral de 2004 en un vano intento de rebelión contra el legítimo capitán porque, solos en la sentina del buque, reniegan de su condición de comparsas y galeotes de la legislatura.

La singladura de la transición está agotada y enseña, tras larga y fructífera travesía, el desgaste de los métodos y los materiales -las reglas del juego político- en los que estaban basados el pacto nacional de la reconciliación (el consenso de las grandes fuerzas de la derecha y la izquierda) y la lealtad a la Constitución de 1978, redactada por los jefes de partidos a su favor e imponiendo un modelo para la convivencia que funcionó, por mas que incluía el mal partitocrático español que ahora hace acto de presencia. A igual que emergen sus flaquezas democráticas como la notoria ausencia de la separación de los poderes del Estado -ahí están tonante el Fiscal General y acosado el Defensor del Pueblo-, que quedó al albur de la buena fe de gobernantes presuntamente angelicales, que no resistieron la tentación de acumular estos poderes, ejecutivo, legislativo y judicial -Montesquieu no sólo murió en España por la reforma del Poder Judicial-, más los medios públicos y los privados afines. Como guinda del pastel, el control del quinto poder del Estado: la capacidad de regular las grandes empresas y el sector financiero. Y todo ello ornado con una mala ley electoral de listas cerradas, donde no está lo mejor de la ciudadanía (los que deben vivir por la política y no de la política), y favorecedora del exceso de representación de minorías nacionalistas, dibujando un modelo político muy escaso de controles (que favorece el autoritarismo y la corrupción) y de representatividad.

Un sistema que funcionó basado en el consenso y la lealtad constitucional. Un modelo que ofrece un enorme poder y su blindaje al que lo disfruta -las alternancias siempre fueron traumáticas: golpe de 23-F; corrupción y el GAL; guerra de Irak y masacre del 11-M-, y que, clonado en las Autonomías, condujo a la invención de un sexto poder: los taifas autonómicos. Los que como virreyes han superado los veinte años de mandato -Chaves, Ibarra, Fraga, Pujol, Ibarretxe o Garaicoetxea- fueron desguazando el Estado; y en Cataluña y el País Vasco, donde la lealtad constitucional brilla por su ausencia, nos llevaron a un proceso de ruptura nacional, persiguiendo lo español durante todos estos años en pos de una cosecha soberanista que tienen al alcance de la mano. Y que progresó por causa de la debilidad parlamentaria de las legislaturas de González 1993/1996, Aznar 1996/2000 y ahora de Zapatero. Pero esta vez con la ventaja para los nacionalistas de contar en el Palacio de la Moncloa con un presidente que cree llegado el momento de superar el consenso de la reconciliación, la lealtad constitucional y a España como nación. Que es exactamente lo que esperan los nacionalistas de PNV y CiU ofreciendo su apoyo a cambio del fin de un régimen que Zapatero propicia sin plantear, como debiera, una franca reforma constitucional.

El presidente, desde un aparente pensamiento débil, poco amigo de la democracia y de la legalidad, utiliza la vía de los hechos consumados mientras apuntala su base electoral y sella un pacto de hierro con los nacionalistas que aísla a un PP -nostálgico y poco cohesionado- y garantiza su permanencia en el poder. Al tiempo que busca desesperado el viento de popa del posible anuncio del final de ETA con el que piensa justificar todo, al precio que sea, para conseguir la arribada triunfal a las elecciones generales. Mientras tanto, los ciudadanos, ajenos al ruido de la política, como bien se aprecia en los comicios catalanes que no anuncian nada nuevo ni bueno, vivaquean en la abundancia económica, a sabiendas de que España hoy no se va a romper, ni la nave del Estado está en las vísperas de Trafalgar, aunque se está sembrando la semilla del diablo sobre la tierra, fértil en los pasados años, donde habita la gran nación española que hoy cotiza muy poco en Bolsa o en la conciencia ciudadana, más interesada en su cotidiano bienestar. ¿Cómo se sale del laberinto? Con audacia, liderazgo y sin mirar hacia atrás.

EL CATALANISMO CULTURAL
NOTAS AL MARGEN
XAVIER PERICAY ABC 23 Octubre 2006

Dice Artur Mas que la raíz de su catalanismo no es étnica, sino cultural. Y lo razona como sigue: la lengua -catalana- constituye la columna vertebral de la cultura -catalana-, la cual constituye, a su vez, la matriz de la nación -catalana-. En lo relativo al mensaje, ninguna novedad sustancial. Hace un par de años, en Guadalajara -Méjico-, Pasqual Maragall ya puso el listón muy alto al proclamar que la lengua -catalana- era el ADN de los catalanes. Y no estábamos en campaña. Pero las palabras de Mas resultan, si cabe, mucho más preocupantes que las de Maragall. Por varios motivos. En primer lugar, porque ahora el nuevo Estatuto le da la razón. Luego, porque su afirmación va acompañada de propuestas concretas, como por ejemplo la de discriminar positivamente, punto arriba, punto abajo, a los inmigrantes que aprendan la lengua y la cultura del catalanismo. Y, en fin, porque según la mayoría de las encuestas el candidato convergente tiene muchas posibilidades de presidir el próximo Gobierno de la Generalitat.

Ayer mismo volvió a insistir en la cuestión de la inmigración. Esta vez con analogía topográfica incluida: «Cataluña es como un delta, se ha hecho con muchos sedimentos diversos; pero, para que el delta se configure, hace falta una corriente principal de agua que aglutine estos sedimentos». Catalanismo cultural, lo llama. Pues menos mal que no es étnico.

La sangre de los asesinados
Cartas al Director ABC 23 Octubre 2006

Dramáticas y terribles, las palabras de Pilar Ruiz, madre de Joseba Pagaza. Su hijo murió asesinado a manos de quienes se permiten hoy dictarles normas de conducta a un Gobierno débil y que se aferra a su llamado «plan de paz» igual que un náufrago a su tabla.

Porque realmente estamos ante un llamativo naufragio, del que contemplamos día a día los lamentables restos. La confianza en la Justicia se hunde en beneficio de una actitud incomprensible por parte de algunos jueces y fiscales.

Posturas como la del juez Garzón, rebajando la fianza y las medidas cautelares a Otegi, pendiente de ser juzgado por seis acusaciones relacionadas con el terrorismo, o la de la Fiscalía, con la disminución escandalosa de la petición de pena a De Juana Chaos, son dos de tantos ejemplos.

La injerencia del poder político en el legislativo y el judicial demuestran que, poco a poco, Montesquieu lejos de ser exhumado, tras los funerales que Guerra le prometió, se hunde más en su tumba.

Se nos dijo un trágico 13 de marzo que no nos merecíamos un Gobierno que miente. ¿Y nos merecemos esto? ¿Qué se negocie con una banda terrorista a espaldas del pueblo soberano?, ¿qué se legitime la llegada de inmigrantes simplemente con la dejación de funciones por parte de los responsables de su control?, ¿qué se deteriore la armonía y la buena convivencia de los españoles, con una nefasta e innecesaria reforma de estatutos autonómicos?

Cuando esa madre, sintiendo el doloroso vacío que el asesinato de su hijo dejó en su corazón, se niega a que su muerte sea inútil, nos está pidiendo a todos que asumamos nuestra responsabilidad.

«Si ETA logra su objetivo, se va a firmar con la sangre de los asesinados». Decía Marco Aurelio que quien huye de las obligaciones sociales es un desertor. Cumplamos con nuestro deber y demostremos que estamos con las víctimas.     Agustín Embuena Romero. Sevilla

La AVT replicará a la Eurocámara con su «rebelión cívica» mañana en Madrid

BLANCA TORQUEMADA ABC 23 Octubre 2006

MADRID. «Europe, help the victims, not the criminals!» (¡Europa, ayuda a las víctimas, no a los criminales!) es el llamamiento con el que los ciudadanos se topan de bruces estos días si conectan con la web de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (www.avt.org), un clamor rubricado por un recordatorio, también en inglés, de lo manifestado por los dirigentes de Batasuna hace sólo unos días: «We don´t condemn violence and terrorism». O sea: «No condenamos ni la violencia ni el terrorismo».

Así de caldeado está el ambiente ante la celebración el próximo miércoles del Pleno del Parlamento Europeo en el que se respaldará el «proceso» emprendido por el Gobierno de Rodríguez Zapatero. En el ámbito de la Eurocámara ha quedado suspendida la entrevista que tenían prevista representantes de los eurodiputados socialistas y populares para intentar acercar posturas antes de ese debate, en vista de que «no es factible un acuerdo», según declaró ayer a Ep el representante del PP Alejo Vidal-Quadras. Al tiempo, el presidente de la Delegación del PSOE en el Parlamento Europeo, Enrique Barón, informó ayer en Madrid a otros dirigentes de su partido sobre los términos en los que la Cámara abordará la cuestión.

En el amplio movimiento cívico contra la negociación con ETA la AVT no está sola (cuenta con el respaldo de otros colectivos como el Foro de Ermua o Covite), por lo que aspira a hacerse escuchar dentro y fuera de España, espoleada por la «indignidad» de esta «internacionalización» en la Eurocámara. Fuentes de la entidad presidida por Francisco José Alcaraz estiman que en cualquier momento (lo creen inminente) entrará en escena un comunicado de ETA destinado «a vestir con pieles de corderito a Batasuna y a los negociadores», por lo que consideran «vital» dar la réplica «recordando las actitudes de los asesinos etarras en la Audiencia Nacional, las contrapartidas de reducción de penas y el exhibicionismo de los Barrena y compañía. Son desafíos que demuestran todo lo contrario de lo que se pueda tratar de maquillar con un comunicado».

El acto central de esta «rebelión cívica» tendrá lugar en Madrid mañana martes, en la víspera del Pleno de la Eurocámara, a las seis de la tarde. Será una concentración junto a la Delegación del Parlamento Europeo en España, en el paseo de la Castellana, en la que representantes de la AVT entregarán al director de esta oficina, Fernando Carbajo, una carta con sus argumentos.

En Bruselas y Estrasburgo
Ya hoy la Asociación de Víctimas del Terrorismo calentará motores al respaldar una protesta convocada en Bruselas junto a la sede parlamentaria de la UE. El miércoles, una nueva movilización irrumpirá en la otra capital comunitaria, Estrasburgo, y el viernes la AVT, después del episodio europeo, volverá a las puertas de la Audiencia Nacional donde expresará su rechazo a la reducción de penas del etarra De Juana Chaos.

Europa: 25 de octubre
CHARO ZARZALEJOS ABC 23 Octubre 2006

MADRID. La socialista Elena Valenciano y el popular Vidal Quadras intentan, o eso dicen, un acuerdo que permita salvar los muebles pasado mañana, miércoles, en el Parlamento europeo. Es muy probable que no sea muy difícil encontrar acuerdo sobre un texto concreto, pero el problema para el PP es una cuestión de principio. «¿Alguien puede explicar a qué viene esta iniciativa si no es para dar gusto a Batasuna; para "ablandar" a quienes, en definitiva, no se han movido un ápice de sus posiciones tradicionales»? Rajoy, sobre este punto, ha trasladado dentro y fuera un mensaje claro: no hay mejor pacto para «acabar con ETA y restablecer la libertad que el Pacto contra el terrorismo». Lo dice por convicción y porque considera que no tiene margen para otra cosa. En Génova todavía no entienden cómo, si de verdad Zapatero quiere un pacto, antes de lanzarse a una aventura que creía ganada de antemano, no llama a Rajoy, «por lo menos para quedar bien» y cambiar impresiones. A lo mejor el resultado hubiera sido el mismo, pero por lo menos él podría decir que lo intentó y no lo consiguió. «Zapatero se equivoca de estrategia y de país».

Suena a «chino»
Lo cierto es que el 25 de octubre preocupa, y no poco, al PSOE. Creyeron que este Pleno iba a ser un paseo, pero puede ocurrir todo lo contrario: es decir, que se convierta en un boomerang para el Gobierno, máxime si Batasuna, como ha anunciado, está presente y si el PNV lleva en su delegación a Gorka Aguirre, que tiene prohibida su salida de España por orden judicial. Estarán también las víctimas, de manera que el debate que no se produce en el Congreso se va a producir en el Parlamento europeo en un momento en el que Europa se pone nerviosa por los asuntos relacionados con la energía, no pierde el sueño por la inmigración que llega a España y el problema de ETA le suena, en muchos casos, a chino y, siempre, a «cuestión interna de la política española».

¿Cuál es el efecto positivo del día 25? Por mucho que se mire, ninguno, y en todo caso, el posible beneficio va a quedar eclipsado por el eventual protagonismo de quienes han despreciado siempre cualquier parlamento. Muchos son los socialistas preguntados al respecto y las respuestas se repiten: «Pregúntale al presidente».

Otros, atentos a Teresa Fernández de la Vega, dicen eso de que «el Parlamento europeo también es nuestro parlamento». El entusiasmo en esta respuesta es perfectamente descriptible... Los socialistas están con el 25 como los populares estaban con la guerra de Irak. «¿Por qué estamos en esto?», preguntaban entonces los populares a los periodistas. «¿Qué sabes de este lío del Parlamento europeo?», preguntan ahora los socialistas. Lo más probable es que el socialismo gane la votación. Pero, ¿y qué? Un titular de un día, desunión consagrada ante Europa y Batasuna -y desde luego ETA- satisfecha, porque ellos en ningún caso tienen nada que perder. «La iniciativa está bien, se asegura en medios de Batasuna, pero todas estas cosas que se hacen más para la galería no arreglan la cuestión de fondo. Zapatero sabe cuál es y si quiere que esto vaya para adelante es fundamental abordar el debate político.

Las elecciones catalanas aprietan y mucho. Artur Mas ha conseguido lo deseado: ser el centro de la campaña y el PP de Piqué juega con el margen de esperanza que les da la certeza de tener voto oculto. «Si nos queman autobuses no es nada raro pensar que gente que nos vaya a votar no lo diga». En Génova creen que repetir resultados «es un buen resultado», y lo que les parece «una broma» es que desde CiU se alerte sobre un nuevo tripartito porque «sería darnos bazas». En Ferraz se asume el riesgo de «tanto cambio» en las listas y Montilla, sorprendido por el «pase» que Zapatero le ha dado negociando presupuestos con CiU, desea no tener que pactar con ERC y desde luego se ha conjurado para, en ningún caso, ceder la presidencia de la Generalitat a Artur Mas. Para despejar sospechas, Zapatero, al estilo del mitin en el que dijo «apoyaré el Estatuto que salga de Cataluña», ahora ha asegurado que Montilla podrá firmar los pactos que considere oportunos, que Moncloa no se va a meter en camisa de once varas, pero CiU -¡hay que ver¡- aconseja a Montilla que no se fíe porque al final el presidente optará y presionará para lograr la situación más cómoda para su Gobierno. Lo que no se sabe es si Mas habla a humo de pajas o con conocimiento de causa.

Barça, el nuevo nacionalismo
ENRIQUE YUNTA ABC 23 Octubre 2006

BARCELONA. Tanto hablar de pactos y de las elecciones por la presidencia de la Generalitat y resulta que el que más peso tiene en la Cataluña es el que dirige el Barcelona. No manda ni decide en cuestiones como la reforma del Estatuto, pero sus palabras y sus acciones tienen más reverberación y difusión que las de cualquier conseller de turno. El Barça es, en resumen, el corazón de la Comunidad, que en este sentido no escucha otras voces.

Dándole vueltas al tema, es indudable la implicación del club fundado por un suizo -Joan (Hans) Gamper- con la región catalana. Ahora bien, la cosa se ha acentuado en los últimos tres años, época de tripartito y época de Joan Laporta en la poltrona azulgrana. Ni el histórico José Luis Núñez ni el ínclito Joan Gaspart utilizaron el club con fines políticos. Pero Laporta mezcla churras con merinas.

¿Por dónde empezar? Son tantos los actos políticos del Barcelona durante esta etapa de tripartito que es difícil destacar alguno. Pero vaya, lo suyo es empezar por el principio, claro, y lo primero que hizo el «Kennedy barcelonista» -así le describió un periodista inglés que cubría la campaña electoral- fue quitar la bandera de España que ondeaba en La Masía, para que la «senyera» evitara excesos roces con la rojigualda.

Laporta «pasa» de la política...
Asegura por activa y por pasiva -lo hizo en una entrevista con ABC en el último e insulso periodo electoral- que no quiere acabar vinculado con la política, que lo suyo es la abogacía y el Barcelona. Pero, salvando las evidentes distancias, en cierto modo su trayectoria recuerda a la del difunto Jesús Gil.
El Barcelona, con Laporta como voz mandante, no dudó en dar su apoyo al Estatuto e incluso se presionó a los jugadores de la primera plantilla de fútbol a salir con una pancarta en favor del nuevo texto. No en vano, se desmarcó del resto de clubes en el apoyo a la candidatura olímpica de Madrid para organizar los Juegos de 2012.

Los políticos se sienten a gusto en la «Llotja» del Camp Nou, como en casa. El recibimiento es de lo más cordial. Laporta se saca de la barretina actitudes independentistas sin importarle los aficionados de más allá. Eso sí, «con respeto». Añadió la bandera catalana en el cuello de la camiseta y alguna vez se ha «colado» un «Catalonia is not Spain» en las gradas del estadio.

De lo más alarmante fue la temeridad del «Correllengua», hace un año. La Coordinadora de Asociaciones para la Lengua Catalana mostró en el césped del Camp Nou durante el descanso de un partido la pancarta en favor de la promoción de la lengua catalana y un mapa donde aparecían la Comunidad Valenciana y Baleares dentro de los «países catalanes», un acto que iba ser de defensa del idioma y que acabó en una reivindicación nacionalista que irritó a los Gobiernos valenciano y balear. El Barça -Laporta- no puso ningún reparo en que el acto se llevara a cabo, como tampoco tuvo problemas para acoger a su cuñado Alejandro Echevarría en la junta directiva, pese a ser miembro de la Fundación Francisco Franco.

El máximo exponente de Cataluña
No en vano, y aunque se puede intuir por dónde van los tiros, conocer la filiación política del «stripper» del aeropuerto es una de las grandes incógnitas de la sociedad catalana. Años atrás, Laporta participó activamente en el proyecto del Partit per la Independencia (PI), una escisión de Esquerra capitaneada por Ángel Colom y Pilar Rahola que fracasó al poco de nacer. Tras la disolución, sus miembros se repartieron entre ERC y CiU.

De las últimas que se recuerdan, cabe destacar el discurso en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York cuando presentó el «solidario» acuerdo con Unicef, con el que reparte 1,5 millones de euros de los socios durante los próximos cinco años. Laporta emuló al violonchelista Pau Casals,que 35 años antes intervino en dicha institución a título personal, hablando de su catalanidad. Sin embargo, «Jan» olvidó que representaba al Barcelona. Y no hay que olvidar la «recomendación» impuesta a los jugadores, que deben aprender catalán. «Querer ser más que un club en el mundo no debilita para nada afirmarnos como catalanes, ya que el Barcelona es la institución deportiva más representativa de Cataluña», dijo en la última asamblea. No hace falta que lo jure.

MANIFESTACIONES EN BRUSELAS, MADRID Y ESTRASBURGO
MOVILIZACIÓN CÍVICA CONTRA EL ÉXITO DE ETA
Agencias Libertad Digital 23 Octubre 2006

La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) ha convocado para la próxima semana varias movilizaciones para mostrar su "absoluto rechazo" a que el "mal llamado" proceso de paz sea tratado en el Parlamento Europeo. Allí se dará "voz" a "ETA-Batasuna", a pesar, según comunica este colectivo, de que se encuentra "en la lista de grupos terroristas" de la UE.

El primero de los actos previstos por la asociación que preside Francisco José Alcaraz tendrá lugar lunes 23, a las 18:30 horas en Bruselas. Allí, convocados por la Plataforma España y Libertad, una representación de la AVT apelará una vez más al Gobierno y a su presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, a que "comience a escuchar" a las víctimas del terrorismo y "deje de rendirse ante todo lo que le piden los asesinos".

En esta primera protesta, los representantes de la AVT portarán pancartas en las que, además del ya conocido lema "Rendición en mi nombre, No", se podrán leer otros, tales como "Son asesinos, no negociadores", "ETA no es el IRA" o "Europa no te rindas", entre otros.

Estos mismos lemas presidirán la concentración que al día siguiente, el martes 24, la citada asociación celebrará a las 18:00 horas frente a la sede del Parlamento Europeo en Madrid. Minutos antes de la misma, la AVT entregará una carta en castellano, inglés y francés al director de la Oficina del Parlamento Europeo en España, Fernando Carbajo, en la que recordarán su clara oposición a la "política de rendición" ante ETA del Ejecutivo de Zapatero y la internacionalización del proceso de paz.

Ya el miércoles 25, el día previsto por la Eurocámara para tratar el diálogo del Gobierno con la organización terrorista, la principal asociación de víctimas de España enviará otra delegación a la sesión del Parlamento Europeo en Estrasburgo, donde el PSOE, denunció la AVT, "pretende revestir de la autoridad europea su proceso de claudicación ante ETA".

El último acto previsto se producirá el próximo viernes 27, el día en el que la Audiencia Nacional comenzará a juzgar al etarra José Ignacio de Juana Chaos. Esa misma mañana, la AVT se manifestará frente a las puertas de la Audiencia para mostrar su oposición a la decisión de la Fiscalía de estudiar una rebaja de la petición de pena, algo que también ha sido duramente criticado por el PP.

Barreda: "El viaje de Aguirre a Bruselas tenga "consecuencias jurídicas"
Por su parte, el portavoz del PP en el Parlamento vasco, Leopoldo Barreda, ha acusado a Zapatero de quebrantar la línea de actuación de los sucesivos Gobiernos de España al permitir que el "mal llamado" proceso de paz se debata en la Eurocámara. "Ha dado esta baza a ETA-Batasuna, una baza que han perseguido con ahínco durante muchos años", advirtió.

En cuanto a la posible participación en el debate de Gorka Aguirre, el popular ha mostrado su esperanza en que "no se le permita entrar en la Eurocámara" y que si sale de España tenga "las consecuencias jurídicas que tendría para cualquier ciudadano".

El ambiente enrarecido que se respira en España se debe según Barreda a "una irresponsabilidad", al "haberle facilitado ese escaparate a ETA, esta exhibición de desafíos a la justicia, al estado de derecho por parte de todo el mundo nacionalista". Asimismo, señaló que se está viviendo "un espectáculo lamentable para el conjunto de los ciudadanos", debido a que se está "retrocediendo años en la capacidad de los demócratas de estar unidos frente a ETA".

España y Libertad contra la presencia de Batasuna-ETA
La Plataforma España y Libertad ha acusado al PSOE de pretender "vender" en Europa un proceso de paz que, a su juicio, en realidad "esconde" un pacto entre ETA y el Gobierno por el que se concede a los terroristas "gran parte de los objetivos que perseguían conseguir matando".

Entre estos objetivos, la plataforma destaca el reconocimiento del derecho a la autodeterminación, "la modificación del mapa de España" con la incorporación de Navarra al País Vasco, la excarcelación de los presos etarras y la concesión de estatus político a Batasuna .

Por este motivo, el colectivo entregará el próximo lunes en Bruselas un escrito dirigido al Presidente del Parlamento Europeo, José Borrell, para que impida la entrada a los miembros de Batasuna-ETA al debate. Con la adhesión de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), se concentrará a las 18:30 horas ante la sede del Parlamento Europeo para mostrar su rechazo al proceso de negociación con ETA.

La concentración también cuenta con la adhesión de Rosas Blancas por la Dignidad, la Unión Democrática de Estudiantes, el Foro Arbil Barcelona y Vecinos de Paz de Berriozar. En una nota, la plataforma considera que ninguna negociación con una banda terrorista "puede pasar por ceder a sus imposiciones".
 

LA LENGUA DE LOS INMIGRANTES TENDRÁ PREFERENCIA SOBRE EL ESPAÑOL
Batasuna-ETA proclama una "Educación Nacional" para "euskaldunizar a los alumnos" y erradicar el castellano
Los componentes del Foro Nacional de Debate del País Vasco, un lobby de apoyo al proceso de autodeterminación integrado por Batasuna-ETA y otras cinco fuerzas nacionalistas, han suscrito el primer Acuerdo Base de Educación de Euskal Herria con el objetivo de crear un modelo educativo nacionalista en el que "euskaldunizar a los alumnos". Los batasunos, que formarán mesa política con el PSOE y el PNV en el llamado "proceso de paz", han elaborado un decálogo de derechos de una "enseñanza nacional vasca". Entre ellos, legislar un plan de estudios propio, o respetar la lengua materna de los inmigrantes mientras se erradica el castellano de las aulas públicas.
Libertad Digital 23 Octubre 2006

Este acuerdo, según manifiestan sus artífices, "tiene por objetivo ser el punto de partida de un debate social sobre el modelo educativo que necesita el país, que culminará en primavera con el primer Foro de Educación". Para elaborarlo, el llamado Foro de Debate del País Vasco designó una Comisión Educativa, formada por diferentes "agentes educativos". El fruto de este estudio, el acuerdo, se presentó el sábado en el Palacio Miramar en Donostia y desembocará la própxima primavera en el primer Foro de Educación.

Entre las novedades de este acuerdo destacan una "declaración de los derechos educativos de la ciudadanía vasca" y el "impulso a la enseñanza pública en toda Euskal Herria". Asimismo, se propone la creación del "Servicio Público de Educación de Euskal Herria", que reunirá a todos los centros que compartan estas líneas de trabajo.

Según el diario proetarra Gara, el acuerdo establece diez derechos ciudadanos. Se destaca que el sistema educativo debe euskaldunizar a los alumnos y que la enseñanza tiene que basarse en un currículo propio. Además, esta educación debe ser paritaria y respetuosa con las lenguas de los inmigrantes, como el castellano. En definitiva, se declara que el País Vasco tiene derecho a tener un sistema educativo propio y la capacidad para legislar sobre él.

Asimismo, se hace una clara apuesta por el sistema educativo público «para satisfacer las necesidades del desarrollo del pueblo y de toda la ciudadanía». En este sentido, se considera imprescindible que la ciudadanía sea "parte activa en el sistema, junto a las instituciones públicas".

En opinión de los firmantes, "resulta de vital importancia en el desarrollo de los individuos y pueblos y una herramienta fundamental para la cohesión social", y es por ello que el acuerdo presentado en la capital guipuzcoana aspira a convertirse en el punto de partida de un debate social "en torno al modelo educativo que necesita el País Vasco". Mediante este debate, los impulsores del acuerdo pretenden superar "los peligros de división social" existentes en la actualidad.


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