AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 27 Octubre  2006

UN CHISTE MACABRO
Editorial minutodigital 27 Octubre 2006

Escuchar al presidente del Gobierno de España en cualquier comparecencia ante los medios empieza a convertirse en un chiste macabro. Chiste porque difícilmente nos podemos creer la realidad de cualquier tono que quiera darle a sus palabras. Hasta los actores de serie B lo hacen mejor.

“ Hasta sus amigos de la pancarta lo hacen mejor cuando tienen un rato libre para ponerse delante de la cámara. Pero esto no es una mala película. Es el futuro inmediato de una España constitucional, que empieza a tener pinta de papel mojado. ”
Macabro porque desgraciadamente en sus manos está el futuro de este país. Por tanto, tomarse a guasa sus palabras no es un ejercicio de inteligencia. Todo lo contrario.

Ayer, Zapatero habló de ETA y el mal llamado proceso de paz. Se congratuló por el apoyo de la Eurocámara. Un triunfo de los asesinos, que ven como su actividad delictiva toma carácter internacional. Lo que el presidente obvió es el justo margen por el que salió adelante la resolución. Tan sólo diez votos de diferencia. La división es, pues, patente. Más cuando este Gobierno es incapaz de explicar qué oscuros motivos le mueven a mantener el deseo de negociar con un grupo terrorista que no renuncia a ninguno de sus objetivos. Es más, como hemos conocido el día previo al debate en Estrasburgo, los matarifes utilizan la tregua para rearmarse. Aunque siempre podrán decir en El País que los etarras roban armas para tener qué entregar el día que se desarmen y caigan rendidos a los encantos de ZP.

El tono y la actitud del presidente del Gobierno es simplemente patético. No sólo le cuesta reconocer las evidencias, sino que además pretende aparentar una postura de firmeza ante estos delincuentes con chapela que no es tal porque hace tiempo que no hace otra cosa que comer de su mano. "Es un hecho grave", dijo ayer en alusión al robo de las armas; "y habrá consecuencias en su momento", apostilló. Lo dicho, un chiste macabro de un mal actor. Hasta sus amigos de la pancarta lo hacen mejor cuando tienen un rato libre para ponerse delante de la cámara. Pero esto no es una mala película. Es el futuro inmediato de una España constitucional, que empieza a tener pinta de papel mojado.

ETA
La cháchara y el amonal
GEES Libertad Digital 27 Octubre 2006

Lo decíamos aquí hace un par de días: ni ETA tiene voluntad alguna de desaparecer, ni Batasuna gana alguna de condenar el terrorismo. El asalto al arsenal de Nimes ha dejado al Gobierno al borde del game over. Para evitarlo, el PSOE ha recurrido a las dos medidas acostumbradas: en primer lugar negar y retrasar la aparición y confirmación de las noticias que muestran que ETA ni ha dejado las armas ni está dispuesta a hacerlo sin precio político. Desde el atentado etarra a la ferretería de Barañáin hasta el robo de las pistolas en Francia, el Gobierno ha puesto en duda incluso los informes policiales. En el último caso, la policía francesa ya ha confirmado que se trata de pistoleros de ETA. Pero el gobierno retrasará reconocerlo oficialmente hasta que pase el tiempo oportuno.

La segunda medida consiste en impregnarlo todo de una cháchara fangosa e inextricable. Ante los actos etarras, el gobierno se dedica a hablar mucho precisamente para no hacer nada. Finge indignación, anuncia responsabilidad y firmeza, dice tomar nota para precisamente no tomar ninguna determinación y ninguna decisión. Esta palabrería vacía de contenido tiene tres componentes. El primero es la solemnidad hueca de la cháchara buenista y pseudopacifista; como se busca la paz, nadie tiene derecho a criticar el objetivo maravilloso y feliz que Zapatero pretende conseguir para nuestro país. Y cualquiera que critique la negociación con los etarras es un enemigo de la paz que busca, por cuestiones electorales, que ETA vuelva a matar.

El segundo componente: el gobierno alude a unas supuestas técnicas negociadoras que exigirían secreto, discreción y silencio. Es decir, que los ciudadanos dejen en manos de Rubalcaba, López y Josu Ternera el futuro de España y el País Vasco. Zapatero anuncia la paz para España, pero sin los españoles. Desde el comienzo, Zapatero ha hurtado a la opinión pública cualquier información sobre la negociación con ETA, y lo ha hecho sin ningún tipo de rubor democrático. En relación con esto, en tercer lugar, está la afirmación repetida de que el gobierno tiene información que el resto de mortales desconoce sobre las verdaderas intenciones etarras, razón por la cual los españoles no deben preocuparse por los atentados, asaltos, amenazas y robos etarras.
La cháchara gubernamental pinta bien en el telediario y en las portadas de los periódicos, y quizá ayude a ganar elecciones. Pero enfrente no tiene a un partido político, ni a una opinión pública. Tiene a una banda terrorista que ejerce el terror como única forma de conseguir llevar a cabo un proyecto totalitario incompatible con cualquier forma decente de democracia. Cada vez que el Gobierno balbucea una crítica a los desmanes etarras, Batasuna y ETA sacan pecho; el último, el proetarra Permach, cuando espetó a Zapatero con descaro que "a ver a qué consecuencias se refiere" tras el balbuceo presidencial la noche anterior por el asalto etarra. Y es que ante la cháchara de Zapatero, ETA pone encima de la mesa una propuesta clara y contundente: su provisión de amonal.      GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

La gran zapatiesta
Lorenzo Contreras Estrella Digital 27 Octubre 2006

Parece imposible ignorar que Zapatero va perdiendo su partida de ajedrez político. La votación de Estrasburgo, en teórico respaldo europeo de la política respecto a ETA y el llamado conflicto vasco, sabe a derrota. La victoria, si cabe denominarla así, ha sido pírrica, nombre que deriva de Pirro, aquel rey de Epiro que ganaba las batallas dejándose sobre el campo de batalla las tres cuartas partes de su ejército. El presidente del Gobierno español ha sacrificado la mayor parte de sus posibilidades de alcanzar objetivos razonables en su lucha por conseguir, no que desaparezca ETA, no que entregue las armas, no que condene la violencia, sino que deje temporalmente de disparar para facilitar así que el PSOE, y por tanto él mismo, gane las elecciones generales del 2008. Podría decirse, en línea de metáfora, que ZP ha vendido su prestigio, el que le quedara, por un plato de lentejas.

Lo que Zapatero ha logrado es armar la zapatiesta, término que designa la confusión y el desorden. Creía que en Estrasburgo le iba a proporcionar el Parlamento europeo un magnífico aval para avanzar en su temerario proyecto de convertir a España en una Confederación —y eso en el mejor de los casos—, lejos del ideal del Estado de las Autonomías, más o menos federal y pretendido ejemplo de eficaz descentralización. Diez míseros votos, extraídos de una Cámara de setecientos parlamentarios, ha sido su cosecha diferencial a la hora de computar su llamada victoria.

La del 25 de octubre ha sido una jornada aciaga. ETA dio el golpe de gracia a las ilusiones zapateristas con el robo de 350 pistolas en una gran armería-almacén de Vauvert, cerca de Nimes. Fue una operación de guerra, perfecta de ejecución, como corresponde a una organización, ETA, cada día más entrenada en la acción de guerrilla, que para eso va teniendo con la supuesta “tregua permanente”, tiempo de entrenarse. Tan perfecta fue, que el procurador de Nimes describió al grupo ejecutor como “un equipo con gran determinación, dotado de una sangre fría impresionante”.

Resulta obligado reconocer que el PP ha sabido maniobrar en el seno de las formaciones liberales del Parlamento Europeo. Maniobrar en el sentido de explicar lo que significaría respaldar con el voto las aspiraciones, no ya de ZP sólo, sino sobre todo de una organización terrorista catalogada como tal en la propia UE. En su asombro, Ignacio Guardans, miembro del Grupo Liberal Europeo y europarlamentario de CiU, describió como “increíbles presiones” las ejercidas por el PP español, “en una estrategia —dijo antes de las votaciones— organizada y sistemática”, para explicarle a los miembros de dicho Grupo Liberal, convocados uno a uno, “cosas que no se corresponden con la realidad”. La verdad es que no debieron entenderlo así los llamados a discernir si la propuesta de ZP, y en el fondo la pretensión etarra, merecía un generoso apoyo.

Zapatero, ante la acción de ETA en la armería de Nimes, ha reaccionado con una obviedad. Ha dicho que el robo de las armas “es grave y tendrá consecuencias”. Sí, consecuencias graves para él y para su reputación, que no para la banda terrorista, que ya ha conseguido trasladar al marco institucional europeo “su conflicto” con España, además de perfeccionar sus mecanismos y resortes de violencia.

Para colmo, a ZP le viene al pelo el dicho de que “le crecen los enanos” en el circo que ha querido montar. Ha tenido urgentemente, antes de que se filtrara la noticia, que designar a su asesor económico, Miguel Sebastián, candidato del PSOE a la Alcaldía de Madrid, candidato del partido al que no pertenece. Con lo cual, digitalmente el presidente del Gobierno ha elegido a su representante en la lucha por el consistorio de Madrid, y ello sin contar con el propio partido a través de la antigua FSM u organización de la militancia madrileña. El malestar ha trascendido, por muy madrileño o “gato” que Miguel Sebastián se repute. Había que observar la cara de Rafael Simancas, secretario general de los socialistas madrileños, en el acto de presentación del candidato por el presidente Zapatero. La cara que políticamente ha perdido Simancas desde el punto de vista reglamentario o procedimental. Un auténtico cero a la izquierda, nunca mejor dicho tratándose del PSOE.

Primero, aunque después no cuajara el intento, hubo de comulgar Simancas con la propuesta, también zapateril, de José Bono como aspirante a la lucha por la Alcaldía. Ahora, sin debate ni consulta en regla, tienen los socialistas madrileños, y con ellos Simancas al frente, que “tragar” la imposición que hace Zapatero en la persona de su asesor económico. Ha sido una clara exhibición de autoritarismo y, de paso, una demostración de que el presidente no tiene “cantera” de personajes disponibles para grandes eventos, al menos cuando de la capital se trata.

Proceso de rendición
¿De qué hablan?
Jorge Vilches Libertad Digital 27 Octubre 2006

El tema del robo de las pistolas francesas muestra el callejón sin salida, al menos aparente, en el que está "el proceso". Se cruzan acusaciones de irresponsabilidad política y se anuncian graves consecuencias, pero no sabemos a qué se refieren.

La internacionalización del "conflicto político" vasco no le ha servido al Gobierno para nada: ni ha arrinconado al PP, ni le ha recibido un aplauso de la UE, ni los etarras se han abizcochado. El que Zapatero saliera a toda prisa con Miguel Sebastián y Rafa Simancas a anunciar la buena nueva no es más que la demostración –qué duda cabe– de que la estocada de Estrasburgo dio en hueso. Y el problema no está en la redacción –corregida tras el robo de las pistolas–, ni en el momento o el escenario –con ser todo ello grave–, sino en el mismo mecanismo de la negociación: no haber formado un bloque con el PP desde el primer día. Y no se hizo porque no se buscó el éxito de la democracia española sobre el terrorismo, sino la exhibición pacifista del PSOE.

El gobierno insiste en que no hay precios políticos para la paz, lo que para cualquier observador hace incomprensible la negociación. Si no están hablando sobre presos, legalización, autodeterminación y territorialidad, ¿de qué hablan? El reclutamiento de etarras se ha hecho sobre la base de la frustración y el odio por perspectivas políticas creadas y no satisfechas. ¿Cómo va a ser posible aplacar la ira de estos terroristas sin hablar de política?

La estrategia de ETA en su mayor momento de debilidad es hallar el logro de sus objetivos por medios distintos a los violentos, pero también ilegales: la mesa de partidos. Así, el verdadero problema de este "proceso" es que se ha convertido en interlocutor válido a ETA-Batasuna en la construcción de un nuevo marco político para el País Vasco. Lo grave sería sentarse a una mesa de partidos con los representantes de una banda terrorista, a la misma altura que los partidos democráticos, con el objetivo de diseñar la sociedad vasca del futuro. La autoridad y legitimidad que se daría con ello a ETA-Batasuna no tendría precio en el porvenir, y su voz y su presencia serían decisivas a la hora de definir el nuevo discurso nacionalista y reivindicativo.

Y si la negociación no es sobre cuestiones políticas, no estaría de más saber de qué hablan, ¿de una reforma estatutaria que reconozca una "realidad nacional" a la andaluza, o una redacción confusa y recurrible a la catalana? Este "proceso" cada vez se parece más a la aventura de Joseph K, el personaje de "El proceso", de Kafka, un hombre juzgado por unos delitos desconocidos, que acabó confesándose culpable.

Pese a Conde Pumpido
EDITORIAL Libertad Digital 27 Octubre 2006

El fiscal de la Audiencia Nacional Jesús Alonso ha dado una lección de dignidad al negarse a hacer el papel que sus jefes, Conde Pumpido y el antaño "indomable" fiscal y ahora dócil sustituto de Fungairiño, Javier Zaragoza, habían reservado para él. Después de haber pedido 96 años de cárcel para el sanguinario terrorista De Juana Chaos, para lo que contó con el beneplácito de Zaragoza, ha visto cómo su jefe ordenaba que ensuciara su toga con el polvo del camino, reduciendo la petición a sólo 6 años. Pero Alonso no se ha dejado implicar. Otro fiscal será quien represente el papel de abogado de la ETA.

El PSOE, pese a la anunciada y demostrada voluntad de Zapatero para rendirse ante ETA, no puede obligar a todas las instituciones a seguirle en su caída por el acantilado. Dispone del poder ejecutivo, sostenido por una mayoría legislativa articulada en el odio al PP y a España. Dispone de la Fiscalía y de diversas autonomías. Pero no es dueño y señor del Tribunal Supremo ni de la Audiencia Nacional ni de todos y cada uno de los fiscales. No puede ordenar, por ejemplo, al Defensor del Pueblo lo que tiene que hacer, lo que provoca que monten linchamientos públicos en el Congreso de los Diputados para presionarle, sin éxito.

Media España, o más, está indignada ante la actuación de Zapatero y los suyos con respecto a ETA. Adormecerlos es la tarea a la que el Ejecutivo se ha prestado con el mayor de los empeños. Porque sólo con la mayor parte de la ciudadanía pensando en sus hipotecas puede lograr sus propósitos. Un número suficiente de españoles alerta, denunciando lo que está pasando, puede lograr que las instituciones del Estado aún no sometidas al yugo zapateril muestren la resistencia justa y necesaria para ir estorbando los planes de Zapatero de destrucción de la nación española y de rendición ante la ETA. Si el anestesiante anuncio de alto el fuego de la banda terrorista amortiguó la noticia de que ese mismo 24 de marzo habían robado 700 kilos de explosivo, siete meses después el robo de unos centenares de pistolas ha provocado que Zapatero se haya visto obligado a anunciar "consecuencias" sin especificar para un futuro aún menos específico; la opinión pública, en ese tiempo, ya no está tan dispuesta. Y lo estará menos en el futuro.

Una de las cesiones de Zapatero, de esas que ETA le recuerda que debe cumplir como ellos cumplen su compromiso de no matar "por ahora", fue la de aliviar la situación de los presos. Ya lo anunció el diario oficial El País antes del alto el fuego o el propio Fernando Savater cuando justificó su adherencia a las tesis de Zapatero sobre el "diálogo" con la banda terrorista. Para ello necesitan de la sumisión del poder judicial, que no tienen bajo su control. El empleo de jueces amigos como Garzón puede no ser suficiente si no logran controlar a los fiscales más independientes. De ahí el extraordinario valor de la actitud de Jesús Alonso.

Fue de hecho el mismo Jesús Alonso quien, con su petición de prisión incondicional para Arnaldo Otegi, provocó la ahora famosa y recordada reacción del batasuno, preguntando si Conde Pumpido sabía lo que estaba haciendo. Meses después de aquella escena, el fiscal general del Gobierno Zapatero respondió al etarra descabezando la Fiscalía de la Audiencia Nacional con el cese de Eduardo Fungairiño, justificado en que "la paciencia" de Cándido tenía "un límite". Jesús Alonso se expone ahora a correr la misma suerte que su anterior jefe en la Audiencia pero, pese a ello, ha puesto su dignidad por encima de todo. Merecería por ello, sin duda, recibir el justo apoyo de los demás fiscales. Es de temer, sin embargo, que lo mejor que pueda esperar de sus compañeros es un avergonzado silencio.

La única «consecuencia» debe ser perseguir a ETA
Editorial ABC 27 Octubre 2006

EL anuncio hecho por el presidente del Gobierno de que el robo de pistolas cometido por ETA «tendrá consecuencias» es, a estas alturas del proceso de negociación política con los terroristas, una vana manifestación de firmeza. No sólo la inconcreción de las consecuencias que se anuncian, sino también la ausencia de las mismas tras episodios anteriores de terrorismo, no menos notorios que el robo masivo de armamento, hacen que esta declaración de Zapatero sea insuficiente para serenar a una opinión pública perpleja e indignada por el curso de los acontecimientos. Desde luego, la retórica solemne, vacía de actos concretos, no es la respuesta que merece ETA a su larga serie de provocaciones dialécticas y delitos terroristas.

Ahora le pasa factura al Gobierno -en forma de descrédito- su empecinamiento en proteger el diálogo con ETA mediante la negación de la realidad y la tergiversación de los hechos. A un concejal de UPN los proetarras le quemaron su negocio en Barañain, y el Gobierno dijo que ETA no tenía que nada que ver. Los empresarios siguieron recibiendo cartas de extorsión, y el Gobierno y el PSOE las despacharon como flecos anteriores a la tregua o incluso dudaron de la autoría etarra. El terrorismo urbano ha golpeado incesantemente en las ciudades del País Vasco -ayer, en Vitoria, los proetarras volaron una oficina bancaria-, pero el Gobierno prefería interpretarlo como algaradas de incontrolados o protestas por la huelga de hambre de De Juana Chaos. Los etarras exhibieron y dispararon sus fusiles en un monte de Oyartzun, y el Gobierno lo redujo a un acto de cara a la galería. Por eso, cuando el presidente del Gobierno anuncia que el robo de 350 pistolas «tendrá consecuencias» no debería extrañarse de que casi nadie confíe en que tales consecuencias se produzcan, ni en que, si se producen, tengan el contenido que el Estado de Derecho y la dignidad nacional exigen frente a los terroristas. Hasta el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, ha pedido al Gobierno que verifique nuevamente el alto el fuego con una actitud más firme que la del propio Ejecutivo.

El robo en Nimes no debe tener consecuencias «en su momento», sino ahora, porque ya han pasado más de siete meses desde que ETA anunció un «alto el fuego permanente» que ha sido roto por los terroristas tantas veces como han querido. No se trata de que el presidente del Gobierno castigue a ETA retrasando el proceso o dilatando sus acuerdos, como la mesa de partidos. Estas no son las consecuencias que merecen los terroristas. El problema radica en el mantenimiento mismo de un proceso de negociación política que arremete a diario contra el sentido común y la lógica de un Estado de Derecho que se resiste a ser subordinado a las necesidades tácticas del diálogo con los terroristas. Si las recientes decisiones del Tribunal Supremo (la liquidación patrimonial de Batasuna) y de la Audiencia Nacional (la confirmación del procesamiento de Otegi y otros dirigentes batasunos como miembros de ETA) son afirmaciones inequívocas de los límites que impone el principio de legalidad al Gobierno socialista, la renuncia de un fiscal a sostener contra el etarra De Juana Chaos una petición de condena inferior a la que merece pone de manifiesto el arbitrario papel que está jugando el fiscal general del Estado para aminorar la presión judicial contra ETA y Batasuna, cuyas amenazas de ayer revelan su envalentonamiento frente a un Ejecutivo sin capacidad de respuesta.

El Gobierno, que se ha comportado como si los tribunales fueran un negociado del Ministerio de Justicia y los fiscales peones a su antojo, se ha topado con todo el significado de un Estado de Derecho, de la misma manera que en Estrasburgo se ha encontrado de bruces con la fuerza política del PP y en España, a diario, con el sentimiento de una opinión pública, reconocida en las víctimas, que no halla razones para que la derrota incondicional de ETA deje de ser el único camino lícito para poner fin al terrorismo.

Cuando el Estado de Derecho activa sus defensas frente al oportunismo político, cuando la sociedad desconfía de mensajes vanos sobre una paz tutelada por cientos de pistolas y cuando los terroristas aprovechan la tregua para «acumular fuerzas», la única «consecuencia» aplicable es volcar contra ETA todos los recursos legales, policiales y judiciales.

Proceso de rendición
Rebelión judicial ante la ignominia
Ignacio Villa Libertad Digital 27 Octubre 2006

Esta semana política ha sido difícil para los mezquinos intereses de un Gobierno inmerso en la rendición ante los terroristas. Primero fue el robo de 400 pistolas por parte de ETA en Francia; luego, la reacción cobarde de un presidente que dice que no hay nada que verificar y que, si se tomaran medidas al respecto, será más adelante; en medio, el pleno de la Eurocámara que ha servido a Zapatero para abrir de par en par las puertas de Europa a los terroristas etarras, pero no para recibir un respaldo claro e inequívoco a sus planes. En definitiva, un panorama ciertamente desolador.

A todo esto se le añade una noticia inesperada, especialmente para el Gobierno, y que tiene una importancia que trasciende a lo ocurrido. El fiscal de la Audiencia Nacional Jesús Alonso ha renunciado a representar al Ministerio Público en el juicio a De Juana Chaos, que comienza la semana que viene, para no tener que rebajar la pena. Evita así, sin incumplir con sus obligaciones tasadas, la imposición del fiscal jefe de la Audiencia, Javier Zaragoza, siguiendo las órdenes de su amigo el Fiscal General del Estado.

La renuncia de Jesús Alonso es un gesto que le honra, pues prefiere asumir una posición difícil antes que asumir la responsabilidad de una auténtica ignominia para la libertad, para la democracia y para la aplicación de la ley. Sabe que detrás de él hay muchos magistrados, fiscales y juristas sobrecogidos por la forma de no aplicar la ley impuesta por Cándido Conde Pumpido. Las órdenes del Fiscal General tienen como objetivo el trato suave, mimoso, cariñoso a los etarras; no son propias del Estado de Derecho y no tienen justificación alguna en una democracia.

Jesús Alonso no es el primero y tampoco será el último en decir lo que piensa. Resulta difícil evitar pensar en el cese político fulminante del anterior fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño. Suceda lo que suceda con él en adelante, lo que transmite su renuncia es el verdadero ambiente que existe en el mundo judicial antes las imposiciones políticas del Fiscal General del Estado. Este malestar se empieza a traducir en una auténtica rebelión de aquellos que sólo piden y exigen que se les deje cumplir la ley. Porque en casos como éste, la ley de la que hablamos es la que permite mantener entre rejas a los terroristas más sanguinarios y con más asesinatos a cuestas.

El Gobierno, en primer lugar, y sus siervos judiciales detrás de él están rompiendo todos los muros, todos los diques, todas las defensas que la democracia había construido para impedir que los terroristas destruyeran el Estado de Derecho. Esa destrucción no la están llevando a cabo los terroristas, como podría esperarse, sino aquellos cuya obligación era defender la democracia y la están hundiendo, sin escrúpulos y sin pudor. Lo que está haciendo Zapatero con la España democrática es difícil de calificar, y casi imposible de equiparar con ningún antecedente histórico. Sólo las salvaguardas que puedan poner quienes, como Javier Alonso, se encuentran en las instituciones podrán protegerlas de este Gobierno depredador.

El día de las togas
Por Carlos Herrera ABC 27 Octubre 2006

HOY es el día. Hoy se debate en los tribunales la culpabilidad de Ignacio de Juana Chaos. Se le acusa de todo lo que se le puede acusar a un criminal: pertenencia a banda armada, amenazas, apología del terrorismo y otras hierbas. ¿Qué tiene de especial que juzguen y condenen a un tipo miserable, como tantos, en los días que corren? Pues, precisamente, los días que corren. A la hora de escribir este suelto, el fiscal encargado de culpar al reo ha optado por quedarse en casa ante la consigna de la Fiscalía de rebajar la petición de pena de noventa y seis a tan sólo seis años, y el jefe ha designado al correturnos para sostener la acusación políticamente correcta. El papelón del fiscal Burgos, número tres de la Fiscalía, es merecedor de una cena homenaje por el engrudo que tiene que tragar: el que a Cándido Conde Pumpido no le importe hacer el ridículo en situaciones como éstas no significa que para sus subalternos no signifique un auténtico desafío profesional. Que lo considere el número tres de la misma manera que lo ha considerado el número dos. El compromiso es del político, no de los profesionales.

Después de una dieta hipocalórica a base de jamón de York, uno de los criminales más significativos de la ETA ha conseguido hacer de su caso una bandera reivindicativa en la que ha involucrado a un obispo y a un gobierno, elementos indispensables en toda negociación que se precie. Con tal de que el bueno de Iñaki no les reventara el invento, la autoridad convenció a sus terminales judiciales de que no cargaran demasiado la mano. Las mismas autoridades que semanas antes dijeron que los pecados de De Juana merecían noventa y seis años se cayeron del caballo y se dieron cuenta de que les habían fallado las pilas de la calculadora: una súbita reacción les hizo ver que la cosa no pasaba de seis y que lo anterior era, a todas luces, una exageración. Menuda confianza en la justicia. Para no andar con rodeos: el gobierno de Rodríguez tiene que demostrar a sus contrarios que el cuento de la negociación va en serio y que, por lo tanto, va a cumplir lo prometido, es decir, que este miserable estará en la calle, como mucho, en un par de años. Si después de la vista que comienza hoy, el tribunal decide que no está la cosa como para liberar a chusma de este tipo en cuatro días y considera que el adelgazado terrorista debe permanecer entre rejas un buen puñado de años más, el Gobierno, a ojos de la banda terrorista, habrá incumplido sus acuerdos.

Es notorio que para tipos de esta calaña el poder judicial independiente no existe, es decir, que si la voluntad política está en que los jueces decidan tal cosa, ellos deben obedecer sin rechistar. Es el futuro que le esperaría a la sociedad vasca con una justicia en manos de gente así. No descubro, por otra parte, ningún misterio si recuerdo que el ministerio correspondiente ha ordenado un refuerzo de vigilancia sobre los objetivos clásicos de la banda: se han detectado seguimientos, movimientos sospechosos y consta el robo de pistolas en Francia por parte de la ETA. Esas pistolas no han sido robadas para montar un museo, sino para presionar a un Gobierno timorato. Si los jueces se comportan libremente y no atienden a los cantos de sirena ronca de un Gobierno al que no le importa arrastrar las togas de sus fiscales por el fango de los caminos, los consentidos muchachos de las bombas y el plomo se sentirán traicionados. Se juega mucho el Gobierno de Rodríguez Zapatero en esta causa que hoy comienza. Lo sabe. Por eso se dedica en cuerpo y alma a exculpar a un criminal de sus crímenes. En mano de los jueces está soportar la dignidad del Estado. Los fiscales, mejor dejarlos aparte. Hoy, y no otro, es el día de la togas.    www.carlosherrera.com

El cepo andaluz
Por Ignacio Camacho ABC 27 Octubre 2006

ANDALUCÍA no es una realidad nacional, ni nada que remotamente se le parezca, y el nacionalismo jamás ha superado en ella las leves cotas de un confuso sentimiento de agravio comparativo. Tampoco Cataluña es una nación, y sin embargo las Cortes españolas así lo han admitido en un Estatuto que desintegra el modelo constitucional vigente, en tanto que la vaga mención histórica recogida en el texto andaluz no pasa de ser una milonga tan retórica como estéril. Pero mientras hay cientos de miles de catalanes dispuestos a erigir sobre la declaración estatutaria un muro de diferencialismo, a ningún andaluz medianamente cuerdo se le pasará jamás por el caletre dejar de sentirse parte de una España de ciudadanos iguales.

Lo de la realidad nacional era una emboscada política urdida por la izquierda para atrapar a una derecha que desde el error antiautonómico de 1980 vive presa de un complejo de desconfianza, y para amortiguar la alarma encendida por la ventajista deriva catalana. Si el PP se hubiese enredado en el cepo con una negativa cerrada, habría sufrido otro revolcón histórico que ya le tenían preparado con profusión de propaganda, y que además de alejarlo otros 25 años de cualquier posibilidad de alternativa en Andalucía, le pondría inalcanzable la victoria en España al abrirle una brecha electoral en la comunidad más poblada y con más diputados.

Desactivada la trampa mediante una inofensiva alusión historicista en el marco de un preámbulo de inequívoco españolismo constitucional, el nuevo Estatuto andaluz -cuya reforma era, por otro lado, perfectamente prescindible- va a salir del Congreso pulido de los más de cien disparates iniciales que bordeaban la Constitución o abiertamente la vulneraban, lo que dicho sea de paso descalifica con estrépito el demencial criterio de unos legisladores autonómicos que deberían dimitir avergonzados. Y eso ha ocurrido gracias a la presión del PP, al tesón negociador y posibilista de Javier Arenas y, todo hay que decirlo, a la cordura de un Alfonso Guerra que al fin se ha respetado a sí mismo. Por una vez, la derecha ha esquivado con un giro de cintura a los viejos y escleróticos fantasmas que la llevaron al desastre en Andalucía y permitieron la instauración de un régimen de clientelismo y dependencia cuyas claves profundas escapan al entendimiento displicente de algunas minervas que desde Madrid desempolvan con despectiva suficiencia los más rancios estereotipos de folclore.

Ahora, lo que procede hacer con el Estatuto de marras es tratarlo a su paso por el referéndum con la más absoluta y pasiva indiferencia. Para que quede claro que el marasmo andaluz no se sacude con más autonomía, sino con una alternancia de poder que se empieza a convertir en cuestión de salud pública. Y que se volvería imposible si la derecha hubiese cometido el error que Chaves y los suyos estaban esperando para perpetuarse en ese cortijo que les regaló la miopía de ciertas lumbreras incapaces de corregirse sus caducadas gafas de ver España.

Zapatero da a ETA una segunda oportunidad
Pablo Sebastián Estrella Digital 27 Octubre 2006

El presidente aprieta pero no ahoga el proceso negociador. Él sabe y lo dijo: será largo, duro y difícil, y pone todo lo ocurrido en las últimas horas en ese contexto, por ello se da una segunda oportunidad a pesar de los secuestros de tres personas —un bebé entre ellos— y el robo de 350 pistolas en Francia a manos de un comando de ETA que ha puesto en jaque el proceso de negociación con ETA que lidera el presidente del Gobierno y para el que acaba de recibir, por un escaso margen de votos a favor, el apoyo del Parlamento Europeo. Y no sólo porque con esta acción ETA ha roto el alto el fuego, sino porque la respuesta que ha ofrecido Batasuna ante semejante iniciativa, presentándola como una justa réplica de ETA a la investigación del Tribunal Supremo contra las herriko tabernas del entorno de la banda, da a entender la existencia de un pacto previo político entre el Gobierno y ETA para la proclamación del alto el fuego que contemplaba la inactividad de la banda a cambio de una huelga de brazos caídos del Estado de Derecho, en línea con recientes actuaciones de las Fiscalía General del Estado (Pumpido) y de jueces próximos al Gobierno (Garzón).

Un extraño y repugnante toma y daca que se justificaba políticamente, aunque nunca en el plano moral o legal, en aras del fin último a conseguir: el final de la violencia de ETA. Pero un pacto que se va desmoronando, como lo prueban los hechos, porque el Gobierno no está en condiciones de controlar plenamente al poder judicial —ahí está la renuncia del fiscal del ‘caso De Juana Chaos’, que se niega a rebajar la petición de penas que le ha impuesto el fiscal general, o su jefe de la Audiencia Nacional—, de la misma manera que los negociadores de la banda tampoco parecen controlar al jefe ‘Txeroki’ ni al sector más duro de Batasuna que lideran Usabiaga y Permach.

En estas circunstancias cabe imaginar que el Gobierno, que se ha negado de momento a anunciar la suspensión inmediata del proceso, como le piden desde el PP, se ha dado una segunda oportunidad a la vez que habrá transmitido a ETA que así no se puede seguir, por más que Permach califique las declaraciones de Zapatero y de Rubalcaba —“esto tendrá consecuencias”, o éstas no son las reglas del juego— de amenazas irresponsables. Pero tanto el presidente como su Gobierno, el PSOE y sus medios afines —el último editorial de El País sobre la acción de ETA en Francia le hacía serias advertencias a Zapatero— saben que el proceso, más que estar estancado, está tocando fondo por causa de la incertidumbre y confusión en la que se inició sin marcar, desde un principio como debieran —sobre todo ante ETA—, las llamadas líneas rojas del Estado de Derecho y del alto el fuego, que se están violando día a día por parte de la banda, convencida como está ETA de que Zapatero se encuentra preso de su propia iniciativa, de la misma manera que el jefe del Ejecutivo considera que ETA no puede volver a matar en las circunstancias actuales.

Pero ahora ya no basta con el estricto cumplimiento del mandamiento de no matar. Ahora, a la vista del impacto que estos últimos acontecimientos están teniendo en el conjunto de la opinión pública, Zapatero está preso de sus propias palabras y a la menor invectiva de la banda deberá anunciar o decidir algo más que advertencias o amenazas si no quiere que la tormenta que hoy planea sobre el proceso descargue su furia contra el Gobierno y el PSOE favoreciendo las posiciones del PP.

Sobre todo en un momento en el que el Partido Socialista vive en Cataluña un pésimo momento electoral, pendiente de su esperada derrota ante CiU, y cuando Zapatero da pruebas de una flagrante soledad en su liderazgo —fabricada por él mismo tras la caza de los barones más emblemáticos del partido: Vázquez, Bono, Ibarra, etc.— que entre otras cosas le ha impedido encontrar un candidato para la Alcaldía de Madrid. ETA ya ha pisado y pasado las líneas rojas del proceso negociador en numerosas ocasiones y ha tenido la osadía de hacerlo en la víspera del debate del Parlamento Europeo para hacer con ello alarde de fuerza ante el Gobierno español. Zapatero se ha visto sorprendido y a la vez acorralado por la actuación de la banda, y aunque se dé, como parece, una nueva y segunda oportunidad —que puede ser la enésima si no pasamos por alto acciones de la kale borroka, impuestos revolucionarios y manifestaciones ilegales con capuchas y tiros al aire incluidos—, que debería ser la última porque de lo contrario la indignación de los españoles emergerá incluso por encima del mandamiento de no matar, que por ahora le da un respiro al presidente.

Otros mandamientos, como el de no robar, no violentar la vida ciudadana o no secuestrar a inocentes, también están vigentes en el Código Penal y la vida democrática, de ahí que Zapatero no puede seguir disimulando y dándole a ETA toda clase de facilidades porque todo tiene un límite y éste está más cerca de lo que los presuntos negociadores en secreto parecen imaginar.

El fiscal demediado
Germán Yanke Estrella Digital 27 Octubre 2006

El caso del fiscal Alonso es uno de los asuntos más significativos de todo el aparato estatal de cesión para que el “proceso” siga en marcha. Ya he señalado en ocasión anterior que la utilización de este término —“proceso”— constituye en sí misma un peligro porque se pierden los objetivos, se diluyen los protagonistas y sus responsabilidades y se trata, solamente, de mantenerlo vivo. El “proceso” no es un determinado camino hacia una meta, sino algo que se debe mantener vivo y que, mientras sea así, lo justifica todo.

El fiscal Alonso, como se supo el jueves, ha renunciado a representar al Ministerio Fiscal en el juicio contra De Juana Chaos al recibir instrucciones de sus superiores para rebajar la pena solicitada: 96 años por pertenencia a ETA y amenazas terroristas. Recordemos la historia reciente: la alarma gubernamental por la huelga de hambre del preso, que animaba las protestas en el entorno de la banda y podía poner en peligro el “proceso”, las gestiones con familiares y dirigentes de Batasuna para que depusiera esa actitud, la promesa de que la solicitud de una condena que podría mantenerle en la cárcel se rebajaría y, aparentemente recuperado, su presencia en la Audiencia Nacional respondiendo a la pregunta de si pertenecía a ETA que “en 1985, sí”. Había que tener cuidado para este nuevo juicio y las cosas, por el momento, no le van mal. Si no es de ETA, el asunto es más fácil y, al parecer, basta para ello con su parcial testimonio. Quizá quiera explicar ahora que no lo recuerda bien, como en la Audiencia insistió en que no recordaba bien las “acciones” del 85 y el papel de los terroristas que colaboraron con él.

Ahora nos dirán que las instrucciones recibidas por Alonso se basan solamente en criterios jurídicos y que la política, aunque el fiscal general del Estado parece a menudo más defensor del “proceso” que de la ley, nada tiene que ver en el asunto. Pero ya no sirven las disculpas porque todo se ha convertido en un inmenso laberinto retórico y estratégico para sostener el diálogo con la banda, al margen incluso de la actitud de ésta.

Estábamos esperando cuáles iban a ser las “graves consecuencias” anunciadas por el presidente Rodríguez Zapatero tras el robo en Francia de pistolas y revólveres, con secuestro de mujeres y niño incluido… Estábamos también esperando que el ministro del Interior nos explicitara a qué “reglas de juego” se refería al decir que ETA no las iba a cambiar… Y nos encontramos con un fiscal que, para no quedar demediado, se marcha por el foro. Porque el fiscal demediado va a ser el que le sustituya, como la pena solicitada finalmente.

Intolerancia
Daniel Martín Estrella Digital 27 Octubre 2006

Hay un viejo principio por el que las palabras cobran significado por oposición. La bondad no tiene sentido sin la maldad, el blanco sin el negro, el cosmos sin el caos. Pero en pleno siglo XXI, el siglo de lo políticamente correcto —aquello que ya Lucius Numantus llamaba summa gilipollatio—, hemos conseguido librarnos de este principio y tenemos palabras que cobran significado por sí solas. La tolerancia es el ejemplo más claro. Ya no existe intolerancia salvo a la lactosa. Como mucho, una difusa gradación: tolerancia cero, lo que supongo significa que existe una tolerancia uno, dos, tres, etc. Bonita definición para algo que sólo debe tener sentido en lo absoluto.

Supongo que por eso está permitido todo. No podemos mostrarnos intolerantes ante nada. Como mucho, podemos tener tolerancia cero que, estrictamente, es no tener nada. Por eso, ante espectáculos como el ofrecido por el Circo Español en el Parlamento Europeo —carpa ajena— lo mejor es no decir ni hacer nada, que para eso se creó el mejor espectáculo del mundo. Nuestros niños, en plan viaje de fin de curso, han decidido abandonar el patio nacional para mostrar sus vergüenzas y jugar al escondite entre broncas e insultos en Estrasburgo, centro de la inoperancia manifiesta de la Unión Europea, máximo exponente de la corrección política.

Asimismo, nada se puede decir sobre la última de nuestro ilustre Zapatero, que, mientras ETA se arma, continúa cediendo ante la organización mafiosa a través de la Fiscalía, otra de las infinitas armas del Ejecutivo para controlar a los demás poderes del Estado. Pero peor en espíritu democrático es su otra maniobra semanal. El presi, como sus antecesores en el cargo, gusta descansar de sus funciones nacionales para dirigir su pandilla de barrio con sede en Ferraz. Y así, después de que varios chavales rehusasen volver al cole, Zapatero se ha sacado de la manga a su candidato a la Alcaldía de Madrid, un tal Miguel Sebastián, tan desconocido como las virtudes artísticas de Jorge Sanz. Y lo ha hecho de espaldas al PSOE, a la FSM, a la militancia socialista en general, con un desprecio absoluto a cualquier regla democrática que se nos pueda ocurrir. Si todavía existiese la palabra, podríamos considerar la designación como intolerable.

Zapatero ganó a José Bono unas elecciones a secretario general del PSOE. Las últimas celebradas. Más adelante ganó las elecciones generales e, hipotecando al país, se convirtió en nuestro nuevo presidente del Gobierno. Pensábamos que en carencias democráticas habíamos tocado fondo con el José María Aznar posterior al 2000, pero de nuevo estábamos equivocados. El abismo despótico es infinito. Porque nuestro jefe del Ejecutivo ha descubierto su espíritu antidemocrático, su fanatismo antiliberal, sus ganas de intervenir en todo de todas las maneras imaginables. De tal manera que Sebastián podría ser alcalde de Madrid sin que el PSOE haya dicho nada. ¿Estaría, entonces, legitimado a coger el bastón de mando de la capital?

Del mismo modo, Mariano Rajoy, el cabeza visible de la otra banda pandillera de la Carrera de San Jerónimo, es hijo del dedo del anterior presidente del Partido Popular. Si algún día llegase —una hipótesis tan absurda que recuerda a Swift— a presidente, ¿estaría legitimado por su propio partido? Porque, creo, en una democracia el principio decisorio de la mayoría debe llegar desde lo más bajo hasta lo más alto.

Pero, al contrario de lo que dice nuestra Constitución, se piensa en las calles y se respira en todo nuestro entorno internacional, en España se ha apoderado del sistema un espíritu fanático de defender a ultranza al partido político al que se pertenece o se vota, si es que alguien aún cree en la bondad de su voto y, como hace la gran mayoría, no vota en defensa propia, es decir, para que no ganen los otros. Hasta tal punto el fanatismo es dueño de los grupos políticos, que nadie se atreve a desdecir a sus jefes, a promover protestas o rebeliones para que los militantes recuperen el mando que nunca debieron perder.

Porque, peor aún que el espíritu y las decisiones arbitrarias y absolutistas de Zapatero, es el conformismo existente en cada uno de los militantes del PSOE que, al estar en el poder central y en muchos autonómicos, se callan sumisos y toleran que les roben la cartera democrática en sus mismas narices. Claro que si los políticos españoles nos la roban a todos, cada día, en cada actuación, sin que nadie levante una sola voz de protesta, tampoco hay que exigir tolerancia cero ante la tiranía partidista.

Voltaire, el más intolerante de los defensores de la tolerancia, escribió, a la sombra de Locke, su Tratado de la tolerancia. En él dijo que “es preciso que los hombres empiecen por no ser fanáticos para merecer la tolerancia”. Es decir, en caso contrario, para el ilustrado francés, la intolerancia es tolerable. Y aquí sólo existe cerrazón, ignorancia, tiranía, almas dictatoriales y fanatismos partidistas... Todo al servicio de la univocidad de criterios. Y cuando se elimina el debate, el mismo pensamiento... comienzan a nacer conceptos vacuos como el de tolerancia cero.

dmago2003@yahoo.es

Prisionero de ETA y entregado a su causa, Zapatero se hace cómplice de la dictadura del terror
Federico Quevedo El Confidencial 27 Octubre 2006

Dos días después de que el Parlamento Europeo se fragmentara de manera grave en aquello en lo que hasta ahora se había mantenido unido, la lucha contra el terrorismo, Zapatero puede sentirse satisfecho: su proyecto de división y enfrentamiento ya ha traspasado nuestras fronteras. Algún día, en el futuro, alguien recordará a este presidente por accidente como una de las peores lacras que ha sufrido nuestro país. El debate del miércoles en el Parlamento Europeo, en el que estuvo presente ETA con una operación terrorista que dice mucho de su verdadera voluntad en este proceso de rendición política (el robo de 350 pistolas), supone la mayor de las concesiones efectuadas hasta ahora por Rodríguez a los canallas asesinos, sin que éstos hayan respondido ni con la más mínima señal de paz voluntariosa. Al contrario, todos sus gestos, todos sus movimientos, todas sus palabras están repletas de violencia, de odio, de autosuficiencia... de convencimiento en que son ellos los que tienen la sartén por el mango, los que llevan la voz cantante, los que marcan la agenda de un presidente entregado a su causa, prisionero de su chantaje y de la amenaza permanente de un asesinato que haga correr la sangre de la esperanza.

El miércoles fue una jornada para entregarse a la melancolía, a la nostalgia, al recuerdo de las muchas veces que hemos levantado las palmas blancas de manos inocentes. Los rostros mustios y afligidos de tantas víctimas de la sinrazón que deberían hacernos reflexionar sobre el motivo de su desconsuelo... ¡cuántos seres queridos muertos por la causa de la libertad, para acabar entregándosela a sus asesinos! No hay esperanza. Por las calles del País Vasco, por las aceras de Algorta y de Lekeitio, desde Irún hasta Vitoria, los terroristas y quienes les amparan y protegen se han hecho fuertes y arrinconan a los demócratas y atemorizan a los amantes de la libertad. No hay esperanza. No la hay porque el gulag vasco ha vuelto a imponerse en cada rincón de aquella tierra hermosa y sanguinolenta... no habrá santuario de Zarauz ni cima del Gorbea que pueda proteger a los enemigos de Euskal Herria del odio de sus gudaris. Ya pueden llorar los familiares de las víctimas a sus muertos, que pronto caerán en el olvido y, lo que es peor, serán –los son- considerados un estorbo.

Llorarán las madres lágrimas de amargura, quebrarán sus gritos el silencio de la pena, plañirán las viejas añas, si es que queda alguna, en recuerdo de sus señoritos... Miraremos doloridos las calles lánguidas de Sevilla en memoria de los Jiménez Becerril... Nos inundará el dolor por los niños asesinados en la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza... Nos desgarrará el recuerdo de las víctimas de Hipercor... Pero nada podrá evitar que ETA entone el Eusko Gudariak de su victoria sobre el Estado de Derecho y la dignidad de las víctimas. Zapatero nos ha entregado a los verdugos, ha matado la esperanza, ha enterrado la fe en la Justicia, ha sembrado de odio el camino de la paz... nos ha devuelto a nuestras peores pesadillas y nos ha hundido en la amargura. Hoy no puede ser mejor día que ayer, ni peor que mañana, mientras ETA siga teniendo en su poder, secuestrada a cambio del logro de sus ambiciones estalinistas, nuestra libertad. No hay ambición política que valga la pena tanto sufrimiento y, sin embargo, Rodríguez quiere llevar hasta sus últimas consecuencias la humillación de las víctimas y de los hombres y mujeres de bien que pueblan este país, cediendo ante ETA e hincando la rodilla ante su chantaje.

Zapatero tuvo la oportunidad de haber dado una muestra, aunque solo fuera una, de dignidad ante la permanente humillación de la pandilla de canallas. Pudo haber suspendido el debate del Parlamento Europeo en el instante siguiente a conocer que los asesinos habían maniatado y amordazado a una madre y a sus dos hijos para llevar a cabo el robo de casi 400 armas. No cabe duda de que ha sido ETA, a pesar de que los sicarios mediáticos del Gobierno hayan intentado, hasta el último momento, sembrar la duda sobre la autoría del atentado. ¿Cabe mayor ridículo que el hecho por Enric Sopena cuando en las páginas de su diario digital, mientras todas las pruebas apuntaban a ETA porque, además, es que ETA ha querido que fuera así, ponía en duda la autoría de la pandilla de canallas? Lo que está haciendo la izquierda para salvar la honra de un presidente deshonesto e irresponsable es de una vileza moral sin precedentes, y dice mucho de sus verdaderas intenciones y, sobre todo, de la poca o ninguna credibilidad que tienen en nada de lo que hacen y defienden.

“Entre los políticos los hay que pretenden colocar la política ‘más allá del Bien y del Mal’ como si se tratara de una tarea de ‘superhombres’. Sabemos a lo que nos puede llevar esa teoría. Los campos de exterminio, reales o morales, no están lejos de ella”. Las palabras de Adolfo Suárez se vuelven casi dramáticas cuando contemplamos, ante nuestros ojos, tanta vileza moral en nombre de una supuesta paz que se busca como respaldo de la perpetuidad en el poder. Rodríguez ha exprimido la Justicia hasta su última gota, ha derramado el vaso de la paciencia de sus titulares obligándolos a caminar al borde de la legalidad, como ha ocurrido con el caso de De Juana y las presiones sobre el fiscal Jesús Alonso hasta forzar su renuncia. Cada uno de sus gestos de babosa idolatría hacia la banda de asesinos supone la muerte, de nuevo, de cada una de sus víctimas: la deshonra de su memoria es un nuevo golpe mortal que reciben los familiares de los asesinados en lo más profundo de su amargura.

Sé que me dirán que también Aznar buscó el apoyo de Europa contra ETA, pero precisamente en eso radica la diferencia: el entonces presidente consiguió que la UE y Estados Unidos le cerraran a la pandilla de canallas la puerta de la internacionalización de ‘su’ conflicto, que lo que hasta ese momento se veía en muchos ámbitos de una progresía nostálgica del comunismo como un movimiento de liberación, se reconociera como lo que verdaderamente es: puro y brutal terrorismo. Rodríguez ha abierto de nuevo esa puerta, y la pandilla de canallas ha conseguido lo que más ansiaba, cobertura internacional a su proyecto estalinista. La dictadura del terror ha dado un paso de gigante en la dirección de su implantación, y lo ha dado gracias al amparo que les ha ofrecido un presidente que llegó al Gobierno subido en el tren del terrorismo, de manera accidental, aupado en su puesto por el efecto manipulador que los casi 200 muertos del 11-M y la eficaz tarea de agit prop llevada a cabo por Rubalcaba ejercieron sobre la conciencia colectiva. Y la gran beneficiaria de ese desencuentro entre la ética y la ambición caudillista de poder ha sido ETA. Y a mí, al menos, tanta casualidad me desasosiega.

El pecado original
Por César Alonso de los Ríos ABC 27 Octubre 2006

ZP no engañó a nadie. Anunció el cambio de modelo de Estado. Los Estatutos deberían ser cambiados en función de la superación del régimen autonómico a un sistema confederal. Personalmente denuncié esta estrategia, su enorme peligrosidad, y aconsejé la necesidad de oponerse desde el comienzo...

Ya en la pasada legislatura había comenzado a prepararse el nuevo Estatuto catalán e inmediatamente después del 11-M el PNV redactó el nuevo Estatuto vasco: último paso hacia un «Estado libre asociado». Pero ese no era el plan del partido socialista. A ZP le interesaba comenzar por Cataluña, donde tenía la hegemonía. El Estatuto vasco llegaría no para mayor gloria de Ibarretxe sino cuando Eguiguren y Patxi López tuvieran la posibilidad de dominar el proceso. Con ETA.

En el PP no hubo imaginación para «ver» todo el proceso. Como siempre, se fue respondiendo a cada jugada. Rajoy hizo un gran discurso contra el Plan Ibarretxe, pero, como digo, éste ya había sido condenado por Zapatero. Por eso cayó en el Parlamento español. La dirección del PP no se enteró de que lo demoniaco estaba en el origen. Que el pecado original estaba en la concepción del proceso mismo ya que para los socialistas lo decisivo era conseguir el reconocimiento de tres naciones y media y, a partir de ahí, dominar el nuevo tinglado (la nación de naciones, las Españas de las que había hablado Anselmo Carretera y Bosch Gimpera...). El nuevo sistema controlado por una coalición de nacionalistas y socialistas en las que quedaría marginado el PP de modo sistemático...

El PP no vio la jugada. A los jefes de las autonomías se les alegraba el ojo al pensar en nuevas competencias. Una ocasión ideal para la Comunidad de Valencia, para las Islas... Ahora Javier Arenas podía disculparse. ¿Qué hacer sino un pacto? Todos unidos en torno a Blas Infante. ¡Qué tristeza!

Avanza el plan plurinacional. Para consolarse, algunos hablan de los «fracasos» de Maragall y Montilla y del éxito de Mas, que ha firmado ante notario su particular Pacto del Tinell. Para no quedarse solo se empeñó Piqué en participar en los debates del Estatut. Ahora lucha para no ser el quinto partido.

María San Gil lo ha tenido siempre claro. Sin duda porque, además de principios, tiene imaginación.

11-M y Cebrián
Quién fue a hablar
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 27 Octubre 2006

Lo que se está montando con el 11-M es una vergüenza, dice. Ha tenido que ser él, resuelto como siempre. No en balde echó los primeros dientes como comisario político en la tele de la dictadura; en vida de Franco, palabras mayores. Su diario lo vienen comprando desde mayo del 76, qué gracia, quienes echaron otros dientes –a golpes– gracias al concurso de la videoteca de TVE.

A ver. Lo que se viene montando con el 11-M empieza con una portada de El País, edición especial del 11 de marzo de 2004: "Matanza de ETA en Madrid". Titular a cuerpo 94, único tema de portada y siglas "ETA" en un cuerpo mayor de letra. Como han observado Pilar Carrera y Myriam Redondo, de la Universidad Carlos III: "Nadie obligaba a El País a titular así, ni siquiera una llamada directa de la más fidedigna de las fuentes." (Del narcisismo mediático) Efectivamente, nadie les obligaba. De hecho, el número extra de El Mundo de ese mismo día evitó pronunciarse sobre la autoría.

Insiste Cebrián en que Acebes mintió, mantra gastado cuya inútil invocación refleja la desesperación que cunde desde que la juez Gallego marcó el punto de inflexión: las imputaciones ascendentes de responsables policiales empeñados en borrar la palabra "ETA" de cualquier informe. La extemporánea calumnia a Acebes no resiste la visita a la hemeroteca: el 12 de marzo de 2004, El País informaba de que "Interior apunta a Al Qaeda y no descarta a ETA", en tanto que todos los columnistas del diario daban por hecha la autoría etarra, sin ningún resquicio de duda.

Es más, en un intento de reubicar votos de prisa deprisa, Cebrián publicó ese mismo día un artículo dedicado a interpretar en clave progre un escenario: el Pozo del tío Raimundo, "lugar emblemático" (sobre todo para un comisario político del franquismo) donde "el jesuita Padre Llanos encabezó valientemente el movimiento de los curas obreros de Madrid, oponiéndose a la presión de la dictadura". Es decir, a la presión de gente como Cebrián.

Hasta aquí lo de El País, la joya de la corona. Lo de la SER es más sabido: terroristas suicidas aficionados a la ropa interior, insinuaciones de suspensión de elecciones y, por encima de todo, el jaleo del 13-M de la manita de CNN+. Para cualquier analista despierto y no estabulado, la noticia no era que la gente se concentrara ante las sedes del PP, sino que el grupo Prisa estaba provocando las concentraciones con sobreinformación partidaria y alentadora. La profecía autocumplida.
Cuando se sepa toda la verdad sobre el 11-M, es posible que el hombre de la dictadura y de la democracia se plante ante sus propias cámaras y micrófonos, enarbole un ejemplar de El País del 11 de marzo y exclame: ¡Ya lo dijimos nosotros!

La panza es redonda
Pedro Conde Soladana minutodigital 27 Octubre 2006

La panza es redonda, el ombligo levemente hondo, el pudendo oblongo y, haciendo juego con aquélla, los compañones, casi redondos. Y la sociedad, ¡ay!, la sociedad, mirando al sur, exacta y complacientemente en la dirección del lugar donde están ubicadas esas partes de la arquitectura anatómica.

Se ha hablado, injustamente o al menos con cierto grado de parcialidad, de lo que cambia un pobre con la barriga llena. Para mí, el pobre o el rico, con la andorga timpanizada por un cocido, son lo mismo, dos borregos con tendencia al sesteadero y la mirada perdida en la punta de las zapatillas o de los botines, según la clase; mirada pasada placenteramente por encima de aquellas partes somáticas.

¿Es España hoy una majada de ciudadanos silentes donde los únicos que no sestean son los majaderos?

Desde la atalaya de esta tierra mesetaria, Castilla y León, desde las torres de sus castillos demediados por la ruina -¿han huido los leones?- se ve un enorme aprisco de ganado ovejuno con mucha lana por esquilar.

A veces siento pena, a veces, rabia, otras, asco, algunas, me dan ganas de acabar en renegado; pero esto se me hace imposible, es irremediable, me siento español hasta los tuétanos. Algunos han dejado de serlo porque les parece algo caduco o como una carga; los he conocido hasta con camisa azul mahón, “neta y proletaria”. Otros reniegan de serlo; ya lo dijo el poeta, desprecian lo que ignoran. Para otros, la cuestión les es indiferente, estos suelen ser o progresistas o apátridas; pero mira por cuanto no se largan, y alguno que lo ha hecho me consta que ha vuelto a sus lares con la manta a la rastra y es que en ningún lugar de la tierra hay un sitio donde exista nadie que no se reclame de su patria, de sus orígenes, de su parentela.

Pues si nosotros tenemos patria, qué hacemos que no la defendemos cuando la quieren escachifollar. Pero ¡tanto nos pesa la andorga que más parecemos lagartos al sol que ciudadanos en marcha! o ¿es que nuestras bolsas de procrear están cambiando el semen por el rímel?

Yo no sé si es ignorancia, desde luego de ésta hay por toneladas; no sé si miedo, de éste tampoco falta; ignoro si egoísmo, a algunos se les revienta en los bolsillos; ¿pereza?, ¿comodidad?, ¿indiferencia?, ¿decepción?, ¿ceguera?...pero ¿qué está pasando en una gran parte de la sociedad española que no reacciona cuando unos ambiciosos indecentes están destruyendo la nación que les da nombre, historia, honra y soberanía?

Tengo ocasión, casi a diario, de pulsar la reacción de la gente en lugares en los que el fútbol, fundamentalmente, y los toros, y ahora la crónica rosa, son el tema de barra. Pues bien, si en un momento dado, alguien lanza, yo mismo porque hay ocasión, una frase de lamento sobre el trance por el que está pasando España al albur de separatistas, terroristas, políticos indocumentados, insensatos, ambiciosos y escaladores, la reacción general es el silencio; en unos se nota como les cohíbe el miedo, a otros la indiferencia, cogida quizá de la mano de la ignorancia y algún otro que se fuga, paga y se larga porque eso parece que no va con él; otro levanta la cabeza, parece asentir, pero con la mirada también parece decirte ¡cuidado!, como si uno tuviera que tomar precauciones, a estas alturas de la democracia, ante la defensa de los principios y en este caso de tu patria, precisamente la patria sobre la que tenemos puestos los pies. No falta tampoco, aunque sea uno solo, el que lanza un “sí, señor” para seguir defendiendo la causa común. Y uno piensa que es mejor la solidaridad de dos, por la causa que es de todos, que una masa de borregos para los que es más importante la hierba del prado que el prado mismo.

Como antes he dudado de las causas que puedan explicar la falta de ánimo para defender la máxima causa de todos los españoles que es su nación, si tuviera que destacar alguna de entre ellas: la ceguera, el miedo, el egoísmo, la indiferencia…la ignorancia, ésta sería para la mí la causa raíz, sin excluir tampoco el mayor o menor concurso de las otras. La ignorancia, digo, es la causa que mejor explicaría esa especie de epidemia de apatía que invade a una gran parte del cuerpo de España. Pero, claro, esto no puede tomarse como disculpa. Parodiando aquello de que la ignorancia de las leyes no excluye de su cumplimiento, la ignorancia de la propia historia pasada y presente, tanto como de los deberes cívicos que a todos obligan, no nos excluye a ninguno, a ninguno, de la defensa de la tierra en la que hemos nacido y que tuvo siempre y tiene la categoría de nación; en este caso la muy antigua nación española, a diferencia de la recién inventada nacionalidad andaluza o la nación catalana, jaleada por algún renegado hijo de digno guardia civil, antiguos terroristas de Tierra Lliure o burgueses que estuvieron al servicio de Franco mientras éste vivió, o ¿no?, don Pascual Maragall.

Señores, aquí no cabe la tibieza, aquí no se puede estar al plato y a las tajadas, no se puede ser tan ignorante, tan mentecato y tan egoísta, que queramos vivir bien en España, con alto nivel de vida, cada día más, y dejar que se destruya la tierra, el escenario, sobre el que se ha de sostener esa mejor vida, que nunca podrá serlo si no es en común. Es decir, que no estoy hablando, al defender a España, mi patria, de puro sentimentalismo, de vacuo patrioterismo, sino de pragmático patriotismo, de la caja común producto del trabajo de todos los españoles.

Ha llegado el momento de sacudirse de encima la ignorancia, el egoísmo, la ceguera, la indiferencia…y hasta el pesebre, quien lo tenga, para que, como ha dicho Rosa Díez, socialista de pro, no nos tomen el pelo, “organizar otra vez la resistencia” y combatir el “relativismo moral” de los “cobardes”.

STRIPTEASE NACIONAL
Jorge Moragas Periodista Digital 27 Octubre 2006

(publicado en ABC 26.OCT.06)Zapatero ha cometido un error que nos costará muy caro a los demócratas españoles. Su obsesión por internacionalizar la negociación con ETA sin el respaldo del principal partido de la oposición, además de una temeridad, es un acto de exhibicionismo que no atenta ya contra el pudor y las buenas costumbres sino contra el valor mismo de la democracia española. [parlamento europeo] Veamos algunos argumentos que van más allá del lamentable espectáculo de Estrasburgo.

Reclamar un marco internacional para auspiciar una negociación entre el gobierno y ETA supone reducir la posición del Estado a la mera condición de “parte”. Y que nadie se engañe, ser parte supone siempre asumir una cierta paridad en régimen de equivalencia con el otro, en este caso, con una banda terrorista.

ETA siempre ha buscado la internacionalización porque mediante la apelación por elevación a una autoritas internacional obtendría el reconocimiento a la legitimidad política de su lucha por la independencia. Este anclaje internacional con forceps hace que la negociación se convierta en un objetivo que trascenderá a la voluntad de los ciudadanos españoles. La instancia internacional se convertirá en un plano superior desde donde será más fácil forzar la digestión de un acuerdo político que de otro modo se le atragantaría a la opinión pública española. Seamos claros, lo que estará en juego ya no será sólo la posición del Estado sino la de la institución, autoridad o personalidad internacional que haya sido invitada a desempeñar una labor de buenos oficios, arbitraje o mediación. Como en otros órdenes de la vida, ya no será la razón de las partes lo que estará en juego sino el fuero del que a petición de las mismas se ha visto empujado a terciar en la controversia.

Otro de los inconvenientes de este tipo de internacionalización es aquel que se derive del fracaso de la negociación política. Pues la experiencia indica que si la negociación fracasa ante los ojos de todo el mundo, la opinión pública internacional tiende a prorratear las responsabilidades de ese fracaso entre las partes implicadas, es decir, entre el Reino de España y ETA. De se modo se produce la paradoja más truculenta: ETA gana también con el fracaso de la negociación. Es lo que en la teoría de los juegos se conoce como una win-win situation, es decir, ETA gana sí o sí.

Trasladar la división española al ámbito europeo supone transferir el problema con todas sus pliegues e implicaciones . Si la mayoría en España considera lamentable el disenso entre los dos grandes partidos políticos sobre este asunto es evidente que al trasladar el debate al exterior deberíamos asumir que también estamos dispuestos a exhibir fuera de casa nuestra división interna y nuestras vergüenzas. En definitiva, este striptease nacional extramuros nos debilita como nación.

Otro peligro evidente que acecha reside en que sectores importantes de la sociedad española que hoy contemplan con entusiasmo el proyecto europeo podrían sentir una novedosa desafección hacia el mismo si sus opiniones fuesen orilladas. No solo pienso en la víctimas sino también en sectores representativos del socialismo español democrático que se debate entre la depresión y la insumisión. Flaco favor hace Zapatero al europeismo español colocando a la Unión Europea en la tesitura de dividirse por nuestra culpa. Más pronto que tarde se demostrará que Rodríguez es un político que vive de la división y que sus impulsos más auténticos son aquellos que siembran la discordia, en España y fuera de ella.

Si el amo del calabozo pretende ser el príncipe de la paz debería tener el cuajo de mantener la capacidad de desafío con los terroristas y no con los demócratas. Si Zapatero no corrige su exceso de vanidad, en Europa van a ganar los terroristas y vamos a perder todos los demócratas españoles. El asunto no tiene ninguna gracia pero al final la pregunta siempre es la misma ¿quién paga la sonrisa de plástico de Zapatero?

Terrorismo
LA PAZ DE LAS ARMAS
El gobierno no está negociando una paz desde el principio del triunfo del estado de derecho y la democracia, sino desde la cobardía de quien se deja amedrentar por la amenaza terrorista
Redacción minutodigital 27 Octubre 2006

Todo el plan de negociación del PSOE con ETA se ha basado en un gran error de bulto inicial: no partir de la derrota de ETA. Desde el mismo momento en que Zapatero aceptó esa obscenidad de que no debía haber ni vencedores ni vencidos en el “conflicto” vasco, dio al terrorismo la razón que justificaba todos sus años de violencia y asesinatos. El plan de paz que nos trae Zapatero es un plan en el que la paz se gana por las armas. Y además por las armas de ETA. Porque todo el andamiaje que ha montado el gobierno se reduce a la premisa de que no debe haber más muertos, al precio que sea. Evidentemente en ese escenario de paz son los terroristas quienes imponen condiciones y no es el estado de derecho quien negocia el fin de una banda que se sabe derrotada.

El robo de 300 revólveres, 50 pistolas y munición en Francia por parte de ETA, no solo es un hecho, que ni los más avezados manipuladores de PRISA-PSOE, van a ser capaces de disimular como un acto absolutamente incompatible con cualquier tregua y mucho menos negociación. Sino que nuevamente nos indica que ETA-Batasuna no tiene ningún remordimiento por los atentados cometidos y que sigue creyendo en la violencia como argumento político.

Que ETA-Batasuna solo concibe esta negociación como una forma de acercarse a sus objetivos secesionistas, proceso en el que el cese/activación del terrorismo para ellos solo es la pieza clave de presión, sin ningún otro tipo de reflexión ética, no creemos que nadie en su sano juicio lo ponga en duda.

Por tanto el gobierno no está negociando una paz desde el principio del triunfo del estado de derecho y la democracia, sino desde la cobardía de quien se deja amedrentar por la amenaza terrorista y desde la indecencia de quien quiere sacar réditos electorales a costa de 817 muertos y la dignidad nacional.

Pues bien nosotros no queremos esa paz. Preferimos morir de pie que vivir de rodillas a costa de hacer inútil el sacrificio de las víctimas del terrorismo y dejar la cohesión nacional al arbitrio de unos tipos que entienden que la política se hace con las armas en la mano.

Eurocalipsis
Por Rafael L. Bardají ABC 27 Octubre 2006

Hace unos meses Mahmud Ahmadineyad, el presidente iraní se retrató delante de un gigantesco reloj de arena en el que, en su base, se había hecho añicos una bola pintada con la bandera americana mientras que caía para estrellarse a su vez la israelí. Ahora acaba de añadir a su colección la de Europa. De hecho, Ahmadineyad se ha colocado en la ilegalidad internacional al amenazar a los europeos. Lo hizo ya con los israelíes sin ver ninguna consecuencia. ¿Por qué no repetirlo de nuevo?

Delante de sus masas radicales, el líder de la república islámica no ha podido ser más claro: «Se lo hemos dejado saber ya, los americanos están muy lejos y ustedes son vecinos de esta región. Les decimos que las naciones son como océanos, y si se forma una tormenta sus dimensiones no quedarán confinadas a Palestina y ustedes podrían salir dañados». Y añadía: «Ustedes, europeos, han impuesto a un grupo terrorista (se supone que Israel) en esta región. Está en su interés distanciarse de esos criminales. Esto es un ultimátum. No lo lamenten mañana». Acabó con la consabida letanía sobre borrar del mapa a Israel.

Ahmadineyad es apocalíptico y posiblemente quiera el arma atómica para acercarnos más a ese día. No hay que reírse de sus palabras. Si Hitler no consiguió todo lo que avisaba en «Mein Kampf» no fue por falta de empeño y coherencia, sino porque los aliados acabaron con él y su Alemania antes de que tuviera tiempo. Ahmadineyad también nos está avisando: para Israel quiere la desaparición; para América, la rendición, y para Europa, el Apocalipsis.

Es posible que acostumbrados a los gestos de los políticos occidentales, para quienes las promesas están hechas para no ser cumplidas, Ahmadineyad nos parezca un fanfarrón o un charlatán exaltado. Que, como apuestan los negociadores de la UE y Solana, sea mejor no entrar en sus provocaciones y darle más tiempo para que recapacite. Es una opción. Pero como nos equivoquemos, será el Eurocalipsis según San Ahmadineyad.

El español se erige en motor de la economía
Zapatero y García de la Concha inauguran el «I Acta Internacional de la Lengua Española»  El seminario estudiará, durante tres días, la repercusión del español como «activo cultural y valor económico creciente» ‘Activo cultural y valor económico creciente’
J. Ors La Razón 27 Octubre 2006

SAN MILLÁN- El español debate sobre su propia proyección económica. Serán tres días en el Monasterio de Yuso donde sesenta expertos de Europa y América reflexionarán sobre el crecimiento del español en todo el mundo y su proyección en la economía, no sólo de España, sino de todos y cada unos de los 22 países hispanohablantes. El presidente del Gobierno admitió ayer que el idioma y las industrias culturales vinculadas al español son uno de los motores de la economía del país: «El español constituye un activo económico de primera magnitud», aseguró Rodríguez Zapatero, quien reiteró que el español es hoy, con 350 millones de hispanohablantes, «sinónimo de prosperidad».

El I Acta Internacional de la Lengua Española analiza el «Activo cultural y valor económico creciente» del idioma español en San Millán de la Cogolla. La Fundación Bilbioteca de Literatura Universal (BLU) pone así en marcha la primera de las cincos convocatorias de las que revelará una exacta radiografía sobre el papel del español en todo el mundo. De momento, según el presidente del Gobierno, en torno al 15 por ciento del PIB nacional tiene que ver con el español.

El empuje editorial
Un dato que servirá de partida para las cuatro ponencias que se convertirán en el eje del debate desde la educación, la economía, la filosofía y la industria cultural: «El potencial de la lengua española en el escenario global» (Milagros del Corral), «La relevancia del idioma español en el proceso de generación de empresas multinacionales» (Juan José Durán Herrera), «El español, tecnolengua global: hacia un espacio hispánico del conocimiento» (Javier Echeverría) y «La lengua española y las industrias culturales: el español en los medios y redes audiovisuales» (Manuel Ángel Vázquez Medel).

Al hilo de este último núcleo temático, Zapatero recordó ayer que la industria editorial española es la tercera en exportación en Europa y la quinta en el mundo. «Ahora que nuestra economía se encuentra en un momento brillante -dijo-, debemos reconocer que uno de sus motores es la lengua y las industrias culturales vinculadas a ella». Por eso mismo absorbió los buenos augurios del sector al afirmar que «las posibilidades que abren las nuevas tecnologías van a hacer que nuestra lengua consolide un futuro envidiable», aseveró.

La mayoría de los participantes intervendrán hasta el domingo en cuatro mesas que servirán de tubo de ensayo para experimentar sobre el estado de salud del idioma: «La industria mundial del español», «Investigación científica y nuevas tecnologías», «La cantera de la lengua española o el porvenir del español» y «La expansión mundial del idioma español». En esta última participa Antonio María Ávila, director ejecutivo de la Asociación de Gremios de Editores, quien pedirá que no se inflen ni las cifras, ni la ilusión, ni la expansión del español. Ávila admite que «un idioma que hablan 400 millones de personas es un activo económico incuestionable», pero que aún debe desarrollar mucho más su «mercado común». En esta acción conjunta puso especial énfasis el director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, quien en su discurso inaugural hizo hincapié en la defensa del español en los foros internacionales, para lo que insistió en hacer un frente común con los países hispanoamericanos.

Ávila, sin embargo, cuestionará en su intervención que se lancen las campanas al vuelo por el crecimiento del español fuera de las fronteras de países hispanohablantes, entre los que se cuenta a Estados Unidos «porque quienes lo hablan son, emigrantes o no, quienes lo aprendieron como lengua materna». Por eso, sostiene que «catorce millones de alumnos no son demasiados, ni es una cifra importante si se compara con los 5.600 millones de personas que no están aprendiendo español». Para el director ejecutivo de los editores, «faltan políticas activas» para hacer de la enseñanza del idioma una verdadera punta de lanza económica, como sucede en Gran Bretaña.

Catorce millones de estudiantes
El imparable crecimiento que está experimentando el español en todo el mundo es sólo la punta de un iceberg que emergerá en los próximos veinte años. Los datos que maneja el Instituto Cervantes así lo hacen pensar. La «Enciclopedia del español en el mundo» señala que, actualmente, hay 14 millones de personas que aprenden nuestro idioma.

De ese total, seis millones pertenecen a Estados Unidos; un millón a Brasil y casi 3,5 millones a Europa, con Francia como principal «cliente», con más de dos millones de estudiantes, seguida de Alemania, con medio millón; Italia, con más de 300.000, y Suecia y Reino Unido, con más de 160.000 y 100.000, respectivamente.

Sin embargo, una de las cifras más sorprendentes, según el Instituto Cervantes, es la del incremento de estudiantes de español en África, donde actualmente 511.186 alumnos aprenden el español como segundo idioma. Este «auge sin precedentes» resulta especialmente visible en dos países: Senegal y Costa de Marfil (estos dos países acaparan el 66 por ciento de la demanda de español en África), donde, como señaló Jorge Urrutia, director académico del Instituto, se está produciendo «un rechazo a las lenguas coloniales», un fenómeno que no afecta al español. Como afirmó el presidente del Gobierno, «la globalización, lejos de amenazar al español, ha proyectado su importancia hasta extremos insospechados».

Terrorismo
EL PP DE BILBAO SE QUEDA SOLO EN LA DEFENSA DE LA DIGNIDAD DE LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO
Basagoiti: “nadie entendería que el BEC se cediera a personas que tienen por objetivo celebrar un concierto en apoyo a los maltratadores o a los violadores. Pues eso es exactamente lo que ha ocurrido hoy en el Ayuntamiento de Bilbao, que se cede unos locales a personas que tienen por objeto recaudar dinero para apoyar a encausados por su apoyo ETA”.
Redacción minutodigital 27 Octubre 2006

El portavoz del PP en el Ayuntamiento de Bilbao, Antonio Basagoiti, ha lamentado el apoyo mostrado por el Grupo Socialista en el consistorio bilbaíno a la cesión de un pabellón del Bilbao Exhibition Centre para la celebración de un concierto en apoyo a los encausados en el sumario 18/98.

Mientras el Grupo Popular se quedaba solo al solicitar que el Ayuntamiento de Bilbao, con representación en el Consejo de Administración del BEC, se opusiera a la cesión de un pabellón de esta Feria para la celebración de un concierto en apoyo al 18/98, previsto para el próximo 11 de noviembre, el Gobierno municipal y el PSE-EE han rechazado esta solicitud en una muestra más de la complicidad con los amigos de los terroristas.

Basagoiti considera que las explicaciones ofrecidas por el portavoz socialista durante el pleno municipal de Bilbao “son buena muestra de la desorientación política que guía en la actualidad al PSOE, que le lleva a justificar cesiones de locales públicos para enaltecer y apoyar a personas encausadas por colaboración con banda terrorista”.

“Es un auténtico despropósito que se ponga al servicio de personas encausadas por colaborar con ETA un pabellón de la Feria de Muestras pagado con el dinero de todos los vascos. Es una muestra más de la cesiones que se están haciendo a la banda terrorista y su entorno por parte del PSOE, en este caso utilizado las infraestructuras pagadas con el dinero de todos los vascos”.

El portavoz ‘popular’ señala que “nadie entendería que el BEC se cediera a personas que tienen por objetivo celebrar un concierto en apoyo a los maltratadores o a los violadores. Pues eso es exactamente lo que ha ocurrido hoy en el Ayuntamiento de Bilbao, que se cede unos locales a personas que tienen por objeto recaudar dinero para apoyar a encausados por su apoyo ETA”.

El Gobierno vasco deniega a las víctimas ayudas que sí da a las familias de etarras
B.TORQUEMADA MADRID. ABC 27 Octubre 2006

Cristina Cuesta, portavoz del colectivo de víctimas del terrorismo del País Vasco (Covite), denunció ayer en Madrid que el Gobierno autonómico del PNV ha denegado a esta entidad la subvención (de 9.000 euros) que había solicitado para desplazamientos de sus asociados a la Audiencia Nacional cuando se celebran los juicios a los etarras que los convirtieron en víctimas del terrorismo al asesinar, herir o extorsionar a sus familiares. Covite había tramitado esta petición ante la Consejería de Justicia que encabeza Joseba Azkárraga en vista de las cuantiosas ayudas que la Administración vasca sí otorga a los familiares de los presos etarras para que puedan visitarlos en las cárceles, por lo que consideró «más que razonable» que también se financien estos viajes.

Cuesta hizo esta revelación en la sesión dedicada a las víctimas de ETA del seminario «La voz la libertad y la dignidad de las víctimas del terrorismo» organizada por la Universidad San Pablo-CEU. Junto a ella, expusieron sus puntos de vista y su unánime rechazo a los términos en los que el Gobierno está planteando la negociación con la banda ETA otras víctimas «en rebeldía»: la concejal del PP en Azcoitia Pilar Elías, Marimar Blanco, Salvador Ulallar y Carlos Ábalos.
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