AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 28 Octubre  2006
Asilo educativo
EDUARDO SAN MARTÍN -José Luis: ¿es cierto que ETA tiene ahora en sus arsenales más pistolas que cuando iniciasteis la negociación de su entrega de las armas?
Por Eduardo San Martín ABC 28 Octubre 2006

UN padre catalán quiere que sus hijos estudien en castellano en una escuela de su comunidad. Una pretensión bastante sencilla, ¿no? Nada de eso; más bien una excentricidad, a juzgar por los hechos. Porque lo que cualquier observador inocente consideraría una demanda razonable, que es además lo que prescriben la Constitución española y el Estatuto catalán -el de antes y el de ahora-, resulta en la práctica imposible de satisfacer. De forma que Jesús Ruiz Marín, que así es como se llama el infortunado protagonista de esta historia, ha debido recurrir a un alambicado subterfugio para salvar las trampas de un sistema que condena al ostracismo a una de las lenguas oficiales de Cataluña.

El recurso ideado por Jesús Ruiz resulta de una complejidad difícil de desenmarañar, lo que pone de manifiesto la firmeza de su propósito. Consiste básicamente en empadronar a sus hijos en comunidades castellanohablantes, Castilla-La Mancha y Andalucía en concreto, para asegurarse allí el derecho a una enseñanza oficial en su lengua y provocar más tarde un traslado a Cataluña que obligue a la Administración a solucionar el problema de unos niños ya escolarizados en el idioma materno.

Qué despilfarro de esfuerzos y de tiempo para conseguir lo que ningún sistema público de enseñanza debería haber negado a papá Ruiz, ni en Cataluña ni en la Conchinchina. Las leyes españolas establecen la gratuidad de la enseñanza hasta los 16 años, pero a este ciudadano le va a costar un riñón la educación itinerante de sus hijos. El padre, que se siente estafado por un sistema intransigente y cateto, ha calificado su iniciativa de «asilo educativo». Y eso es precisamente de lo que se trata: de un catalán que debe extrañarse de su tierra para ejercer un derecho básico que no le garantiza el gobierno de una comunidad en la que el idioma de su elección es tan oficial como el otro.

El de este padre obstinado es un ejemplo más de hasta qué extremos de sectarismo y ridiculez puede llegar un sistema educativo cuya fragmentación asegura escasamente la igualdad que proclama la Constitución en su artículo 14, pero dificulta el cumplimiento de algunos de los principios enumerados en el 27 para que esa enseñanza fomente «el pleno desarrollo de la personalidad en el respeto a los principios democráticos de convivencia»; un sistema obsesivamente atento al tañido del campanario y que emite, tal vez por esa misma razón, señales de una ineficacia estruendosa. Mientras los zelotes de la limpieza lingüística en las escuelas se cuidan muy mucho de conseguir la uniformidad absoluta, la calidad de la enseñanza en España se aleja cada vez más de los estándares de la Unión Europea. Que se enseñe todo, y a todos, en la misma lengua, o sea en la nuestra, aunque lo que enseñemos, y cómo lo enseñemos, aproveche más bien poco a nuestros alumnos. Ese parece ser el paradigma educativo en algunos de nuestros territorios bilingües.

Y lo cierto es que a ellos, a nuestros chavales, les aprovecha más bien poco. Lo certifican los informes Pisa cada tres años. En el de 2003,enfocado en la enseñanza de las Matemáticas, los estudiantes españoles de secundaria ocupaban el puesto 23 entre los 30 países de la OCDE en la resolución de problemas simples, y una cuarta parte de ellos no alcanzaba un nivel mínimo de conocimientos, mientras que sólo uno de cada cien se situaba entre los mejores. En mayo pasado, el coordinador de Pisa para España, Ramón Pajares, avanzaba los resultados del informe de 2006, centrado esta vez en el estudio de las Ciencias, y los resultados eran aún más decepcionantes que los de 2003, que ya empeoraban los de 2000. Por cierto, hace tres años, los alumnos castellanos salían mejor valorados que los de Cataluña y País Vasco. ¿Pura coincidencia?

El país del mundo que obtiene los mejores resultados es Finlandia, cuyo programa educativo «cabe en un folleto», según el responsable internacional de Pisa. Un país también bilingüe (el sueco es oficial, aunque sólo lo habla el 8 por ciento de la población) en el que, sin embargo, no se juega con las cosas de comer.

Adoctrinamiento
Euskaldunización y educación pública
Gabriel Calzada Libertad Digital 28 Octubre 2006

El Foro Nacional de Debate del País Vasco ha llegado a un acuerdo de mínimos que siente las bases del modelo educativo de un País Vasco independiente y, como era de esperar, socialista. La idea es crear un sistema que sirva para "euskaldunizar a los alumnos" y que de paso ayude a la desaparición del castellano.

No cabía esperar que este Foro pariese otra conclusión. Y no por su carácter independentista, sino por su adoración del estatismo y su alergia al autogobierno del individuo. El adoctrinamiento y la exterminación de lenguas han estado íntimamente relacionados con el origen de la educación pública obligatoria y no iba a ser una excepción el modelo que pariese un Foro de partidos estatistas hasta la médula.

Desde que en 1717 el estado totalitario prusiano legislara, por voluntad de Federico Guillermo I, la asistencia obligatoria de todos los niños a colegios estatales, el modelo se ha extendido por todo el continente y no ha habido político que se resistiese a la tentación de usar ese fabulosa arma de dominación política. "Educación del Estado, para el Estado y por el Estado"; así definió el modelo de público y obligatorio uno de los más destacados defensores prusianos de este esquema para abducir cerebros juveniles y disciplinarles para mayor gloria de la nación. La imposición del servicio militar obligatorio avanzó de la mano de la educación estatal y sería difícil imaginar que hubiese podido ponerse en práctica de otro modo. La Revolución Francesa es un buen botón de muestra. El caso francés es interesante porque los políticos revolucionarios franceses no sólo establecieron la educación obligatoria en 1793 sino que impusieron la lengua francesa como el único idioma de esa "República, una e indivisible".

Desde entonces y hasta ahora el sistema público de educación ha sido utilizado en todos los puntos del viejo continente, como bien explicó Murray Rothbard, "como una terrible arma en manos de los gobiernos para imponer ciertas lenguas y destruir las lenguas de diversos grupos lingüísticos y nacionales dentro de sus fronteras". Este fenómeno tampoco se le escapó a Ludwig von Mises para quien la educación pública es un "instrumento de opresión y tiranía lingüística que en los territorios europeos lingüísticamente mezclados se convirtió en un arma temible en manos de los gobiernos resueltos a cambiar la fidelidad lingüística de sus súbditos".

Durante años la educación coactiva estatal fue usada en nuestro país para aplastar las minorías lingüísticas. Ahora son las minorías nacional-socialistas las que tratan de someter al resto. Hoy son ellos y mañana serán otros los que traten de implantar en las mentes de los jóvenes sus sueños de dominación política y lingüística a través de la educación pública. Lo cierto es que a día de hoy no hay político que ame lo suficiente la libertad como para erradicar la fuente de este cáncer social que no es otro que la educación pública obligatoria. Y mucho menos se vislumbra una personalidad del mundo político que defienda permitir que la educación sea libre y voluntaria. Así nos va.

Gabriel Calzada Álvarez es representante del CNE para España y presidente de Instituto Juan de Mariana

El Gobierno, en manos de ETA
Editorial ABC 28 Octubre 2006

LAS afirmaciones que hizo ayer José Luis Rodríguez Zapatero acerca de las «consecuencias» por el robo masivo de armas en Nimes (Francia) y, en concreto, del juicio al etarra De Juana Chaos, resumen toda la degradación política y ética del proceso de diálogo con ETA. Veinticuatro horas después de que Batasuna acusara a Zapatero de «irresponsabilidad» por advertir de que el robo de armas «tendrá consecuencias», Zapatero se ha encargado de dejar sin efecto sus palabras al anunciar que ni daría a conocer tales «consecuencias» (que es tanto como descartar que las haya) ni habrá novedades sobre el «proceso» en las próximas semanas (que es tanto como pasar el «proceso» a la clandestinidad). En suma, el rearme masivo de ETA va a quedar impune, con la excusa de que aún está pendiente la investigación del robo. ¿No habría desmentido ETA ser la autora si realmente no lo hubiera cometido? ¿No tendrían cuidado los terroristas de que su «voluntad inequívoca» de seguir con el «proceso» no quedara cuestionada por una acción delictiva ajena? Las dudas del Gobierno son nuevamente un ejercicio de confusión para justificar la dejación de funciones ante la evidente continuidad criminal de los terroristas.

Zapatero no se priva de sumir su gestión al frente del «proceso» en declaraciones que lo atan con más fuerza a la discrecionalidad con la que ETA decida administrar el alto el fuego. Pero el presidente del Gobierno de España no debe ponerse nunca en manos de los terroristas ni buscar la disculpa de la opinión pública recordando que ETA lleva más de tres años sin víctimas mortales, porque tal argumento es, en puridad, un fraude histórico, pues, al menos hasta febrero de 2005 -cuando fue detenido un comando en Valencia que se disponía a colocar una bomba en el coche de un militar-, los etarras no han asesinado porque no se les dejó. Que Zapatero utilice la pasada eficacia de la Policía y de la Guardia Civil para poner en valor el alto el fuego de ETA es indigno.

Como también lo es que el presidente del Gobierno haya salido en defensa del etarra De Juana, a quien describió como favorable al «proceso de paz», de lo que dedujo, además, que era coherente que este asesino múltiple dijera ayer en la Audiencia Nacional que sus artículos en «Gara» no encerraban amenazas sino críticas. ¿Cuándo se ha visto que un presidente del Gobierno dé la cara por un terrorista recién juzgado? Zapatero no puede seguir mostrándose como un político sin rumbo y a la espera de que ETA tenga a bien emitir un comunicado que rescate a su Gobierno del desvarío en que se halla. Zapatero se debe a la dignidad de la institución que preside, a la Constitución que lo legitima y a las leyes de un Estado cuyo enemigo declarado es el terrorismo. Las declaraciones de Zapatero son tan inadmisibles como las que hizo a favor de Arnaldo Otegi, de quien ensalzó su «discurso de paz» cuando éste estaba en prisión.

Asumir la exculpación de De Juana Chaos no sólo es una provocación a sus víctimas, sino también una presión al Tribunal que debe dictar sentencia e, incluso, una desautorización de la Fiscalía, que finalmente acusó a De Juana alternativamente como autor de un delito de terrorismo y enaltecimiento terrorista o de un delito de amenazas. Así se hace más patente la encomiable reacción del fiscal Jesús Alonso, quien tuvo el valor de sostener su criterio de legalidad frente a su superior inmediato y también -sin saberlo- frente a la impertinente valoración que después iba a hacer Zapatero. Y además queda más que justificada la oportuna y demoledora reacción de la Asociación de Fiscales a lo ocurrido en la Audiencia: «No estamos dispuestos -han avisado a Conde-Pumpido- a seguir las indicaciones que nos parezcan ilegales o improcedentes jurídicamente».

Este proceso de negociación política con ETA no sólo alimenta cada vez con menos escrúpulos la perplejidad y la indignación de las víctimas, como pudo verse ayer tanto a las puertas de la Audiencia como en la sala de juicios, sino que incrementa de forma alarmante la crispación ciudadana, incluso con el renacimiento de brotes de extremismo que habían desaparecido hace años. El «proceso» está arrasando los principios del Estado democrático y de Derecho porque debía ser el certificado de defunción de ETA y no la oportunidad de los terroristas para escabullirse de una derrota incondicional que era ineludible.

Zapatero, abogado defensor de etarras
EDITORIAL Libertad Digital 28 Octubre 2006

Las palabras del presidente del Gobierno, calificando a De Juana Chaos como una persona "favorable al proceso de paz", resume el proceso en el que nos ha embarcado Zapatero aún mejor que la definición de las soflamas de Otegi como "discurso por la paz". En el mundo de buenos y malos en el que, al estilo Peces Barba, divide moralmente el mundo el leonés, la causa por la que uno es clasificado no es el respeto a la ley, el amor por la democracia o siquiera la adscripción a la izquierda; sencillamente, se es bueno cuando se le da la razón.

López Aguilar aseguraba que los beneficios penales a los etarras derivados del proceso de rendición no cubrirían a los "psicópatas". Pero una vez advertida por la perspicacia presidencial la voluntad favorable a la paz de De Juana Chaos, ni sus 25 asesinatos ni la manera en que disfrutaba y brindaba por las posteriores acciones criminales de sus compañeros ni su inexistente arrepentimiento son razón suficiente como para desear que permanezca en la cárcel. De modo que Zapatero se pone la toga, que suponemos rebozada en el polvo del camino, y apoya la actitud del etarra cuando éste asegura que los artículos amenazantes por los que está siendo juzgado carecían de esa intención porque el asesino es "favorable" al "proceso de paz".

No bastó que la falsa huelga de hambre del asesino que considera que lo más duro de una hipotética paz sería cruzarse con sus "torturadores" llevara al Ejecutivo a rebajar la petición de pena de 96 años a un máximo, ahora, de 13. No, Zapatero tenía que expresar su opinión favorable al reo –de nuevo, basada en supuestos datos no accesibles para el público–, inmiscuyendo al poder ejecutivo en una labor que sólo compete al judicial. Sería de esperar que todos aquellos que tantas lágrimas de cocodrilo han llorado por el respeto a las instituciones clamaran ahora al cielo por semejante intromisión en la labor de la Audiencia Nacional. Esperaremos sentados.

Es normal que Jacinto Delgado Córdoba, víctima de uno de los atentados de De Juana Chaos, se sienta "desamparado y humillado" por las declaraciones de Zapatero, y que considere que ahora parece que el malo es él. Para el presidente del Gobierno, lo es. Porque no es "favorable al proceso de paz" como el asesino múltiple etarra ni hace un "discurso por la paz" como el ejemplar Otegi. Porque le lleva la contraria al presidente del Gobierno. Esa es la actitud que muestra Zapatero hacia las víctimas del terrorismo. Sin Peces Barba ya como intermediario, pero con el mismo sectarismo que él.

ETA
La cháchara y el amonal
GEES Libertad Digital 28 Octubre 2006

Lo decíamos aquí hace un par de días: ni ETA tiene voluntad alguna de desaparecer, ni Batasuna gana alguna de condenar el terrorismo. El asalto al arsenal de Nimes ha dejado al Gobierno al borde del game over. Para evitarlo, el PSOE ha recurrido a las dos medidas acostumbradas: en primer lugar negar y retrasar la aparición y confirmación de las noticias que muestran que ETA ni ha dejado las armas ni está dispuesta a hacerlo sin precio político. Desde el atentado etarra a la ferretería de Barañáin hasta el robo de las pistolas en Francia, el Gobierno ha puesto en duda incluso los informes policiales. En el último caso, la policía francesa ya ha confirmado que se trata de pistoleros de ETA. Pero el gobierno retrasará reconocerlo oficialmente hasta que pase el tiempo oportuno.

La segunda medida consiste en impregnarlo todo de una cháchara fangosa e inextricable. Ante los actos etarras, el gobierno se dedica a hablar mucho precisamente para no hacer nada. Finge indignación, anuncia responsabilidad y firmeza, dice tomar nota para precisamente no tomar ninguna determinación y ninguna decisión. Esta palabrería vacía de contenido tiene tres componentes. El primero es la solemnidad hueca de la cháchara buenista y pseudopacifista; como se busca la paz, nadie tiene derecho a criticar el objetivo maravilloso y feliz que Zapatero pretende conseguir para nuestro país. Y cualquiera que critique la negociación con los etarras es un enemigo de la paz que busca, por cuestiones electorales, que ETA vuelva a matar.

El segundo componente: el gobierno alude a unas supuestas técnicas negociadoras que exigirían secreto, discreción y silencio. Es decir, que los ciudadanos dejen en manos de Rubalcaba, López y Josu Ternera el futuro de España y el País Vasco. Zapatero anuncia la paz para España, pero sin los españoles. Desde el comienzo, Zapatero ha hurtado a la opinión pública cualquier información sobre la negociación con ETA, y lo ha hecho sin ningún tipo de rubor democrático. En relación con esto, en tercer lugar, está la afirmación repetida de que el gobierno tiene información que el resto de mortales desconoce sobre las verdaderas intenciones etarras, razón por la cual los españoles no deben preocuparse por los atentados, asaltos, amenazas y robos etarras.

La cháchara gubernamental pinta bien en el telediario y en las portadas de los periódicos, y quizá ayude a ganar elecciones. Pero enfrente no tiene a un partido político, ni a una opinión pública. Tiene a una banda terrorista que ejerce el terror como única forma de conseguir llevar a cabo un proyecto totalitario incompatible con cualquier forma decente de democracia. Cada vez que el Gobierno balbucea una crítica a los desmanes etarras, Batasuna y ETA sacan pecho; el último, el proetarra Permach, cuando espetó a Zapatero con descaro que "a ver a qué consecuencias se refiere" tras el balbuceo presidencial la noche anterior por el asalto etarra. Y es que ante la cháchara de Zapatero, ETA pone encima de la mesa una propuesta clara y contundente: su provisión de amonal.    GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

De Juana Chaos
Perdón encubierto
Ignacio Villa Libertad Digital 28 Octubre 2006

El guión había sido escrito en Moncloa con la inestimable ayuda del Fiscal General del Estado y se ha cumplido convenientemente. La directriz era clara y su ejecución ha sido inflexible: había que tratar bien a los etarras y así se ha hecho. El sanguinario De Juana Chaos, que tiene a sus espaldas 25 asesinatos, ha salido del juicio de este viernes con una petición de pena máxima de 13 años; nada que ver con los 96 años pedidos por el fiscal Alonso, que renunció para no verse obligado a obedecer las órdenes políticas de Conde Pumpido. Un nuevo logro de Cándido en su denodada lucha por destruir el Estado de Derecho, al servicio de su señor.

Aunque siga indignando, lo sucedido en el juicio estaba ya previsto y no ha podido sorprender a nadie. Lo que quizá nadie esperaba son las declaraciones realizadas en Soria por el presidente Zapatero. El jefe del Gobierno ha dicho que De Juana Chaos es favorable al proceso de paz. No está cosa menor la caricia presidencial en el lomo de este asesino cruel. Tampoco es casualidad es que desde Cuatro –el canal en abierto de Polanco– hayan estado repitiendo todo el viernes que De Juana es "el rostro humano de ETA"; todo porque el asesino etarra ha dicho en el juicio que va a dejar las pistolas para dedicarse a escribir. Ese es el perfil bondadoso que los socialistas han escogido para un asesino que ni se ha arrepentido ni ha pedido perdón por sus crímenes.

Lo vivido este viernes en la Audiencia Nacional es la confirmación de que el proceso de rendición no es nada más que una sistemática humillación a las víctimas, a la libertad y al Estado de Derecho. Resulta estremecedor ver y escuchar a Zapatero y a su Gobierno disculpando a los terroristas mientras convierten a las víctimas del terrorismo en unos insignificantes sectarios partidistas a los que hay que despreciar o ignorar. Los que han sufrido en sus carnes el dolor provocado por los crímenes de los pistoleros son los malos; los que han apretado el gatillo, los buenos.

Con el perdón encubierto para De Juana Chaos el Gobierno vuelve a enviar un mensaje a los terroristas etarras. Zapatero está dispuesto a una rendición sin condiciones. Aunque ese "proceso" que nada tiene que ver con la paz esté en un mal momento, el Gobierno socialista está dispuesto a solucionarlo cediendo. Varios días después de que ETA haya robado 350 pistolas en Francia, el Ejecutivo sigue anunciando que tomará medidas sin especificar "en su momento" y "cuando se confirme la autoría". Va a ser que el Gobierno de Zapatero es el único que no se ha enterado de quién ha robado las pistolas. No se lo creen ni ellos.

Investigación y urnas
Luis del Pino Libertad Digital 28 Octubre 2006

El testaferro de ETA en la Moncloa (que creo que se llama Zapatero) no sólo no va a tomar ninguna medida tras el robo de centenares de pistolas en Francia, sino que se ha descolgado con unas declaraciones en las que afirma que el sanguinario etarra Ignacio de Juana Chaos "es favorable al proceso de paz".

Y yo me pregunto: ¿serán favorables al proceso de paz, según Zapatero, las personas que fueron asesinadas por ese etarra exquisito que sólo ingiere jamón de york y miel durante las huelgas de hambre? ¿Serán favorables al proceso de paz, según Zapatero, los familiares de esos asesinados? ¿Serán favorables al proceso de paz, según Zapatero, las viudas, los huérfanos y los mutilados por esos chicos tan simpáticos que comparten objetivos con Zapatero?

Decididamente, este hombre es un canalla. Los españoles lo aupamos al poder por la fuerza de unas urnas en las que todavía resonaban los ecos de las explosiones que ese canalla se niega a aclarar. Y los españoles deberemos, con las siguientes urnas, desposeerle del poder que le dimos y que tanto está utilizando en contra nuestra. Aunque me temo que, para que eso suceda, habrá primero que aclarar qué ocurrió con esas explosiones.

Por cierto, si alguno de los lectores del blog trabaja en la realización de análisis químicos, le rogamos que se ponga en contacto con Libertad Digital a lo largo de la semana que viene. Necesitamos comprobar algunos datos metodológicos de los informes de análisis recogidos en el sumario.

P.D.: A los participantes del blog. Necesitaríamos que elaborarais, a partir de los mensajes anteriores del blog y de las partes del sumario conocidas, una cronología de hechos relativos a la furgoneta Kangoo a lo largo del 11-M. Necesitaríamos también otra cronología de hechos relativos a la tarjeta SIM de Amena entre la tarde del 11-M y el mediodía del 12-M.

MALAS NOTICIAS
POR RAMÓN PI El Ideal 28 Octubre 2006

Malas noticias. Muchas malas noticias. Primero, el robo de cientos de pistolas y revólveres en una fábrica francesa, que han ido a parar a los zulos de la ETA. Segunda, la sesión del Parlamento Europeo, a pesar de todo, dedicada a la negociación del Gobierno con la banda. Tercera, la reacción del Gobierno ante el robo de armas: el presidente, solemnizando otra vez lo obvio, sin decir nada: "Es un hecho grave y serio, que tendrá consecuencias..., en su momento"; y el ministro del Interior, volviendo otra vez las cosas del revés: "Las reglas del juego del proceso de paz están establecidas, y no las va a cambiar nadie, mucho menos ETA", que, traducido, quiere decir que las negociaciones continuarán aunque los terroristas, en lugar de entregar las armas que tenían, roben más de trescientas nuevas. Cuarta, la renuncia de Jesús Alonso, el fiscal del juicio contra el asesino Juan Ignacio de Juana Chaos por no estar de acuerdo con la sustancial rebaja de la pena que se le pide. Grietas -inevitables- en la Justicia.

El Gobierno parece dispuesto a poner el listón de la "verificación del abandono de la violencia" en los asesinatos. Todo lo que no sea asesinar, por lo visto, ya significa abandonar la violencia. La ETA, naturalmente, se siente fuerte ante tanta debilidad del aparato del Estado, y convoca ruedas de prensa en las que llama irresponsable al Gobierno por decir que el robo de las pistolas perpetrado en Francia es un hecho grave que tendrá consecuencias.

Y, mientras tanto, la infección se sigue extendiendo por el cuerpo de la nación, y cada vez son más los que consideran que "acabar bien" el proceso de negociación sería que la ETA dijese que renuncia a seguir matando, aunque eso fuese consecuencia de que hubiera obtenido sus exigencias políticas. Digo que eso es una infección porque es difícil imaginar más cobardía que la de rendirse a los asesinos para que así dejen de asesinar, y eso le parece bien a mucha gente, que ya no es capaz de entender que un final así sería aceptar que los asesinatos cometidos valieron la pena para los terroristas.

Malas noticias, sí.       ramon.pi@sistelcom.com

El terrorista consentido
Por Edurne Uriarte ABC 28 Octubre 2006

Enésimo episodio de la historia del terrorista consentido: con impostada mueca de severidad, Zapatero promete castigo a los etarras que robaron las pistolas, eso sí, una vez que la investigación haya demostrado lo que la policía francesa demostró en el primer minuto, que era ETA. Confía, no obstante, en que la investigación se demore lo suficiente para no verse obligado a cumplir su promesa.

Llevamos treinta años de amagos teatrales como el anterior, demostrando que los terroristas, al menos en España, son los únicos criminales a quienes los gobernantes ofrecen posibilidades infinitas de arrepentirse, con una simple variación de cadencia, según el impacto social de cada fechoría. Lo que ha cambiado es la identidad de los consentidores y las circunstancias. Sobre todo, estas últimas.

Salvador Elhuyar, cuyo padre fue asesinado por ETA en su presencia cuando contaba trece años, lo explicó elocuentemente esta semana en un debate televisivo. Cansado del «tú más», del «Aznar también negoció» con el que el progresismo defiende el «proceso de paz», les exigió: «dejen ustedes de justificarse con el pasado. Este gobierno no tiene derecho a no haber aprendido de los errores de González y de Aznar». Hay que añadir otra circunstancia no menos importante, el pacto antiterrorista, que nació, entre otras cosas, para impedir este interminable coqueteo con los terroristas.

Pero ni treinta años de experiencia ni el pacto han sido suficientes para que Zapatero evitara engrosar la lista de los consentidores. Se entiende que lo fueran más o menos todos los demócratas en el postfranquismo. Incluso se comprende la amnistía general. Es más complicado, pero hay también explicaciones y excusas para que derecha e izquierda siguieran dando unas cuantas últimas oportunidades a ETA en los ochenta y en los noventa.

Pero después de la movilización ciudadana de los noventa y del pacto antiterrorista, los únicos consentidores que quedaron fueron los nacionalistas. En su caso, era coherente. Ellos lo fueron siempre, por convicción ideológica. Los demás, por pragmatismo muy mal calculado. ¿Y Zapatero? Ni se sabe a cuáles de ellos sustituye. Ni por qué.

ETA no es saciable
Por Antonio Basagoiti ABC 28 Octubre 2006

EL proceso de negociación con ETA, del que cada vez conocemos más detalles gracias a informaciones como las publicadas en las últimas semanas por el diario ABC, está evidenciando el error y el desconocimiento que guía las actuaciones del Ejecutivo socialista, también en esta materia.

La equivocación consiste en creer que el nacionalismo es saciable, en pensar que se puede poner fin a sus pretensiones cediendo a parte de sus exigencias. La historia de nuestro país constata que el acercamiento hacia posiciones nacionalistas nunca ha servido para aplacar su ímpetu reivindicativo, principalmente porque la propia ideología nacionalista y su deseo de perpetuarse en el poder imposibilitan cualquier avance.

Para quienes han fijado la secesión de España como prioridad única de su ideario político, lo conseguido en la Transición o cualquiera de los logros que puedan arrastrar en el actual proceso de negociación abierto con el Gobierno carece de valor. Es considerado como un mero paso hacia su objetivo, que les obliga a mantener una actitud exigente, a tensar la cuerda hasta alcanzar la estación final. Ésta y no otra es la auténtica disposición del nacionalismo, más allá de la generosidad con la que puedan encontrarse en sus interlocuciones.

En su negociación con ETA, el Gobierno está cayendo en este error una y otra vez, porque cree o necesita creer que la banda terrorista le devolverá los favores con la paz. Erróneamente, piensa que las cesiones que su Ejecutivo y su partido puedan hacer, que al menos son las que este diario ha publicando durante los últimos días, van a servir para solucionar el llamado problema vasco. La fórmula está condenada al fracaso porque ETA doblará mañana la exigencia de hoy, y pasados los días pondrá encima de la mesa un nuevo envite. La historia de siempre, la que tantas veces se ha repetido con el nacionalismo y sobre la que Zapatero no quiere o no sabe reparar.

ABC informaba de que los socialistas han acordado ya unas bases para la negociación, que contemplan una especie de referéndum, una mesa de partidos sobre la que se pondrá alguna fórmula de autodeterminación, así como un órgano de cooperación con Navarra, entre otras cosas. Se engañan quienes piensan que con esos ingredientes van a lograr saciar el apetito político nacionalista, y mucho menos que se convertirá en el instrumento que permitirá librarnos de la tutela de ETA. Cualquier cosa que unos y otros puedan conseguir por esta vía sólo contribuirá a fortalecer la idea de que desde la deslealtad o la violencia se pueden conseguir objetivos, además de alimentar su derecho a seguir exigiendo.

Todos y cada uno de los acuerdos alcanzados entre PSOE, PNV y Batasuna para la negociación que recoge fielmente ABC son fórmulas de lenguaje ambiguo, dirigidas hacia la autodeterminación y la territorialidad que siempre han exigido los herederos de Sabino Arana. Son sólo un pasito más o, mejor dicho, un gran paso hacia su objetivo final, y además la mejor de las excusas para seguir ansiando el poder e incluso para mantener las armas o volverlas a empuñar cuando mejor convenga. El nacionalismo siempre avanza, nunca retrocede y, como dice María San Gil, siempre toma como punto de partida el último mojón de la carretera sobre la que ya han avanzado muchos kilómetros.

Lo conseguido ahora en forma de avance hacia Navarra y hacia la secesión, es decir, lo cedido por el Gobierno tras sus contactos con el partido de Imaz y con el brazo político de ETA, no garantiza la paz porque siempre tendrán nuevas excusas para desestabilizar la democracia. Sus nuevas aspiraciones tras la negociación actual bien podrían ser el «País Vasco-francés» o la expulsión de nuestra tierra de los vascos que no somos nacionalistas.

Esto no es un punto final, es simplemente un punto y aparte, con la gravedad que conlleva el que los miembros de la banda o los jóvenes que están en su entorno aprendan que la amenaza del terrorismo sirve para avanzar. Ceder ante las pretensiones de ETA, aunque sea en parte, es tanto como garantizar que en España funciona la extorsión, y por lo tanto es una opción a contemplar por quienes actualmente la practican o por quienes en un futuro contemplen hacerlo.

Este monumental error de creer que ofreciendo satisfacción al nacionalismo se calma el problema vasco no sólo se está viendo reflejado en este llamado proceso de negociación entre ETA y el Estado. No es exclusivo del Gobierno de Rodríguez Zapatero. Hay quienes, desde sus responsabilidades regionales, piensan que deben modificarse los Estatutos de Autonomía para amainar en unos casos y apropiarse en otros de las reivindicaciones nacionalistas de sus territorios. Tienen una diferencia sustancial con lo vasco, puesto que no plantean saltarse la ley ni su procedimiento, ni pretenden premiar a una banda terrorista, pero sí caen en el mismo error de impulsar reformas para saciar a nacionalismos que son insaciables.

¿Tiene solución este escenario?, ¿podemos de una vez por todas librarnos del terrorismo y disfrutar de una estabilidad que nos permita dedicarnos a prosperar? Rotundamente sí. La locura de las realidades nacionales y de las modificaciones de Estatutos de autonomía cesará cuando los políticos empecemos a plantear las lógicas reformas estatutarias en función de la mejora de las administraciones, pensando en cómo se consiguen mayores avances para el Estado o los municipios, y no en cómo se consigue calmar la ansiedad política de un grupo u otro.

Pero, sobre todo, y lo más importante, la fórmula para acabar con el terrorismo de una vez por todas, sin poner parches ni pretender curar el cáncer con aspirinas, pasa por que ETA perciba que jamás va a conseguir nada por el hecho de haber matado. La solución llegará cuando el terrorismo sea consciente de que jamás serán atendidas sus reivindicaciones con independencia de quien gobierne. Los terrorismos cesan cuando pierden la esperanza de alcanzar sus objetivos; por eso es tan importante que volvamos al Pacto por las Libertades que situó a ETA ante su verdadero final.

Zapatero encuentra un fiscal para el "pacifista" De Juana Chaos
Editorial Elsemanaldigital 28 Octubre 2006

Las recientes declaraciones del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, afirmando que, según sus informaciones, José Ignacio de Juana Chaos es de los terroristas que están a favor del "proceso de paz" y considerando "pura crítica política" los artículos amenazadores que aquél publicó en el diario Gara en 2004, ofrecen la clave para entender la sorprendente modificación del criterio de la fiscalía a la hora de solicitar la pena por los seis delitos de amenazas terroristas y uno de pertenencia a banda armada de que se acusa al dirigente etarra.

De esta manera, un sanguinario criminal, en absoluto arrepentido de sus fechorías –antes bien, orgulloso de ellas-, condenado por su participación en 11 atentados que costaron la vida a 25 personas a más de 3.000 años de cárcel de los que ha cumplido una mínima fracción, vería de nuevo moderado su castigo muy por debajo de lo que la justicia exige.

Se trata de todo un símbolo de lo que está suponiendo el "proceso de paz" emprendido por Rodríguez Zapatero con la banda terrorista ETA. Al no imponerse como condiciones previas por parte del Gobierno el abandono definitivo de las armas y el arrepentimiento de los terroristas por sus crímenes, el "proceso" se ha convertido en una marcha triunfal para una organización que estaba a punto de ser vencida por el Estado de Derecho.

Por lo demás, el presidente del Gobierno parece haber perdido ya todo sentido de la perspectiva y no saber cómo apearse de un "proceso" que amenaza con socavar los fundamentos mismos de nuestra convivencia. Ni el robo de nuevas armas en Francia por los terroristas, que demuestra más allá de toda duda que están aprovechando la tregua para reabastecerse, ni el desastroso resultado de la reciente votación del Parlamento Europeo, que sólo ha servido para trasladar la división existente en España al conjunto de la Unión Europea, han sido suficientes para hacerle ver que su "proceso" hace aguas por todas partes.

Pero lo más preocupante es que las tensiones que está generando ya han llegado al mismo núcleo de las instituciones del Estado. La negativa del fiscal Jesús Alonso a secundar el cambio de criterio del fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, en relación con el caso De Juana Chaos, y las excusas del teniente fiscal Jesús Santos para tampoco tener que hacerse cargo de la acusación son muy significativas de lo que puede empezar a ocurrir cuando los funcionarios públicos se vean abocados a cumplir órdenes contrarias al más elemental sentido del deber y de la lealtad al Estado.

En la persona de Fernando Burgos, Rodríguez Zapatero ha encontrado por fin un fiscal para el terrorista al que ha honrado con su consideración pública como "partidario del proceso de paz". El coste para las instituciones del Estado de esta nueva huida hacia adelante del presidente del Gobierno cada vez resulta más preocupante.

Mientras el Gobierno medita
t.etxarri@diario-elcorreo.com TONIA ETXARRI El Correo 28 Octubre 2006

Tras el robo de las trescientas armas, en el preciso momento en que todas las miradas se dirigían al polémico debate sobre el proceso del fin de ETA en la Eurocámara de Estrasburgo, el Gobierno ha ido dilatando la confirmación oficial de la autoría de esta operación terrorista. Como si no pudiera creer lo que le venían alertando desde el PP y desde la mayoría de los colectivos de Víctimas del Terrorismo (es el entorno de la banda quién quiere controlar los 'tempos' de esta negociación,y además, Batasuna se servirá del debate en el Parlamento europeo para pisar la moqueta institucional sin haberse desprendido de la violencia y para decir que Europa apoya la tesis del conflicto vasco). Como si le costara aceptar que la realidad le está estropeando los titulares que jaleaban un proceso construido sobre bases ciertamente endebles (la falta de consenso democrático, el principal error).

Tanto se ha ido dilatando el presidente Zapatero que su actitud recordaba la confusión que llegó a bloquear y obcecar al anterior gobierno de Aznar horas después del atentado del 11-M. El presidente, dos días después del robo, solo acertó a balbucear que este acto terrorista tendrá consecuencias. Mientras todo el mundo se preguntaba qué había querido decir con esa alusión, Batasuna, cada vez más crecida gracias al oxígeno que se les ha proporcionado a los 'interlocutores necesarios', lo interpretaba como una «amenaza».

¿Qué ingratitud! ¿Con los esfuerzos que está haciendo el presidente y sus delegados en Euskadi para no contrariar al entorno de la banda! Pero si hay alguien que permanece inmóvil hasta la victoria final, ésa es Batasuna. Anteyer Permach, con su rostro duro y su actitud chantajista (con trescientas pistolas detrás, su intervención logró parecer más inquietante que hace una semana).

Pero el entorno de Zapatero sigue equivocándose dirigiendo sus energías hacia el PP. Error de bulto. O cálculo electoral o inexperiencia en estas lides. El caso es que no se trata de que el PP diga que ETA está ganando la partida. Es que es eso lo que está ocurriendo sin falta de que el PP lo retransmita. Pero el choque con la dura realidad, incordia. Es comprensible. Porque la cruda realidad obliga a un ministro del Interior como Rubalcaba, tan astuto que ya se refiere al estado de la cuestión como «el llamado proceso de paz» (bienvenido al club de los escarmentados, ministro), a verificar.

La situación se ha puesto difícil. Pero resulta inimaginable concebir la negociación con la actividad terrorista a casi pleno rendimiento. No es nada descabellado lo que está pidiendo Imaz. Es de sentido común. Existen mecanismos para verificar si ETA no tiene intención alguna de revalidar su alto el fuego. Lo peor que puede pasar es que el presidente transmita la imagen de la improvisación. No es tiempo para la meditación.

Las pistolas de ETA
Javier López Periodista Digital 28 Octubre 2006

Estas son las inteciones de ETA, intenciones como puños y pistolas. 350 pistolas han robado los etarras en Francia. Y quieren que sigamos hablando de "proceso de paz". De Juana Chaos consigue dividir a la Fiscalia. Y los fiscales: ¿están divididos, acojonados, manipulados...o no saben cual es su misión?. ¿Y está es la ETA que estaba en las últimas?.

Mientras tanto, en el País Vasco, en la Vasconia más profunda, el entramado nacionalista continua creando el caldo de cultivo. Publica este viernes ABC que las herrriko tabernas siguen operativas. Allí todas las noches se camufla el odio, el rencor, el asesinato.
Y en la misma página del mismo periodico: "El gobierno vasco deniega a las víctimas ayudas que sí da las familias de los etarras".

Y en el Parlamento Europeo han hablado de paz, del proceso, claro. O mejor dicho: han votado si está bien o está mal negociar con ETA. Negociar una paz política, sin justicia. Los etarras ponen pistolas encima de la mesa, y todavia no las han quitado. Los terroristas todavía no han entregado sus armas, y el Estado de Derecho habla de "proceso de paz".

Primero tenemos que ser honestos con las palabras. Primero vamos a llamar a las cosas por su nombre. Primero vamos a contar a los ciudadanos, únicos depositarios del poder, qué es lo que negocian los terroristas. ¿Negocian la paz?.

Euskadi, Euskal Herria, el País Vasco, Vasconia....Nadie se merece esto. Y Navarra tampoco. Una banda de pistoleros no pueden poner en jaque con su arrogancia la lucha cívica emprendida por el pueblo español. ETA no tiene justificación, nunca la tuvo. Tampoco en el regimen franquista. ETA es la mancha que ha ensombrecido nuestra democracia, con sangre, con miedo, con dictadura: doscientos mil vascos han tenido que emigrar fuera de su tierra porque no podían vivir en libertad. Su vida estaba amenzada por la punta de una pistola. Son la diáspora. Otros vascos se quedaron, aguantaron, resistieron... Vivieron en una isla de tirania en un país donde la Constitución dice que hay democracia. Todos: los exiliados, los resistentes, las victimas...Los vascos, y el resto de los españoles. Todos tenemos algo que decir.

Y ellos: ¿negocian la paz o la victoria?.

¿División y debilidad de Europa? ¿Triunfo de ETA? ¿Rearme?
Kiko Rosique Periodista Digital 28 Octubre 2006

Lo más asombroso del debate público que se dirime en España en torno a las negociaciones entre el Gobierno y ETA es cómo la persuasiva brillantez de ciertos líderes de opinión, o bien el escaso criterio de sus lectores y oyentes, ha conseguido que gran parte de la sociedad piense y discuta el proceso desde unos conceptos y parámetros propios de una película de aventuras de Hollywood para niños. Hay héroes, villanos y cobardes. Son decisivas acciones y actitudes épicas como la unión, la debilidad, la lealtad, la traición y la rendición. Los personajes se rigen por los sentimientos más planos y primarios que cabe imaginar y muestran con total extraversión y transparencia sus motivaciones y estados de ánimo. Justo lo que no existe son las tácticas, los cálculos, el cinismo, el juego de intereses y los gestos de cara a la galería que gobiernan la política.

Este planteamiento, responsable en gran parte de la excitación coherentemente dramática con que se viene asistiendo a los acontecimientos, se ha vuelto a reproducir a la hora de juzgar el pleno de Estrasburgo. Se ha dicho, por ejemplo en el editorial de Abc, que Zapatero ha trasladado a la UE la división a partes casi iguales que tenemos en España y que eso debilitará a las instituciones europeas, por lo que no ha ganado ninguno de los dos bandos sino ETA.

Bueno, es obvio que la iniciativa del presidente del Gobierno ha sido un fracaso, y que no ha obtenido el respaldo necesario para presentarse ante la opinión pública española con el aval simbólico que otorga la UE. De ello podemos deducir que, o bien acudió a la Eurocámara no para recibir ese apoyo sino a petición de Batasuna para no romper las negociaciones, o bien hemos asistido a una prueba más (coincidente en día y hora, seguramente por contraprogramación, con el desenlace del ridículo madrileño) de que Zapatero tiene la inquietante costumbre de no asegurar las iniciativas que emprende antes de iniciarlas. Pero en ninguno de ambos casos hay peligro de fractura o división en Europa, ni mucho menos de debilidad.

No lo hay, en primer lugar, porque para los europeos el tema de ETA no es tan sensible como para nosotros, y asistirán a su desarrollo como en España asistimos a los episodios equivalentes de Irlanda y Oriente Medio, que también fueron respaldados por la UE. Dos procesos, por cierto, a los que aquí no nos resultó sonrojante ni falaz llamar "de paz", aunque el Reino Unido tampoco invadió el Ulster con sus tropas y el Estado de Israel considera hacerlo como un asunto de seguridad interna, igual que nosotros emprender acciones policiales y judiciales. Los abertzales, para más señas, atribuyen éstas a lo que consideran "fuerzas de ocupación". Aunque desde nuestro punto de vista la comparación pueda resultar aberrante, no lo es a los ojos de un observador externo.

Para ese observador, la terrible división y ruptura del consenso que muchos editorialistas y columnistas se han apresurado a denunciar, culpando por supuesto a Zapatero (podrían haber culpado también al PPE, por no votar junto al Gobierno legítimo, pero no), no es más que una votación de dos propuestas, cada una de ellas resultado de una manera de enfocar las cosas, y en la que la socialista ha salido elegida por estrecho margen. Como podía haber ocurrido en cualquier otra sesión sobre cualquier otro tema.

En este caso, los dos partidos españoles han pedido los favores, invocado las afinidades y ejercido las influencias correspondientes, y el PSOE ha reunido más votos. Punto final. Los ciudadanos o diputados europeos no se van a sentir escindidos en un asunto esencial para sus vidas, ni mucho menos debilitados, porque no hay ninguna necesidad especial de consenso para afrontar el terrorismo etarra. Una opción sale vencedora y es la que nos representa a todos: es la única forma de hacer las cosas en democracia. ¿Me dice alguien un beneficio concreto, más allá de esa puerilidad de "darles alas", que reciban ETA o Batasuna por el hecho de que España o Europa no sean un frente monolítico? No hace falta lealtad ni estar unidos ante el villano, porque esto no es una película de aventuras sino un juego de partidos.

El empeño de ciertos autores en exigir unidad y consenso en relación con ETA, cuando no lo hacen en casi ningún otro tema, es lo que construye la ilusión de que la banda se enfrenta con el Estado en una batalla de igual a igual, en la que aquél necesita mantener a todas las huestes unidas. No es así. La relación de fuerzas entre el terrorismo y el Estado es aproximadamente la del mosquito que pica al tren. Siempre lo fue, por más que, a falta de otra capacidad, esta panda de matados lo intentara por la vía de destrozar familias. Pero ahora lo es más que nunca.

José Luis Martín Prieto recordaba en El Mundo que "hemos gastado años en inscribir a Batasuna en las instituciones europeas como organización terrorista" para ahora darle categoría de interlocutor político, con derecho incluso a arbitraje internacional, según escribe Jorge Moragas en Abc. Ambas concesiones son absolutamente falsas. Sin entrar ahora a discutir la cuando menos opinable identificación de Batasuna con ETA, la resolución que los socialistas han sacado adelante en Estrasburgo "declara la violencia incompatible con la democracia", "apoya la lucha contra el terrorismo" y la "iniciativa de paz en el País Vasco emprendida por las instituciones democráticas españolas en el marco de sus competencias exclusivas".

Es decir, es una "lucha contra", llama terrorismo al terrorismo, el proceso es obra e iniciativa de las instituciones españolas y, además, éstas lo han impulsado porque es su competencia exclusiva. ¿Dónde está la homologación de Batasuna o ETA como interlocutor válido? ¿Y la internacionalización del conflicto? ¿Qué arbitraje va a ejercer la UE cuando está reconociendo que es competencia exclusiva de España? El Parlamento Europeo se ha limitado a reconocer, no a Batasuna, sino la iniciativa del Gobierno legítimo español en el proceso que éste ha decidido emprender porque le corresponde hacerlo. Hacen falta muchas ideas preconcebidas antes de ponerse a analizar o una intención decidida de contaminar para concluir que, en todo esto, la única que ha salido ganando es Batasuna, o incluso ETA.

Estos autores exponen como argumentos el espectáculo que se montaron los abertzales en Estrasburgo, su oportunidad de mostrar su causa a Europa y la calificación que hicieron del pleno algunos de sus dirigentes como un "día histórico". Ni se plantean la posibilidad de que estuvieran sobreactuando delante de las cámaras. Por supuesto, estos mismos opinadores nunca dan la menor credibilidad a las constantes quejas de Batasuna y Gara por las contundentes acciones judiciales (no digo que la Justicia tenga que estar en tregua, sino que a lo mejor los abertzales no están tan satisfechos del proceso como se piensa), las detenciones de activistas, la ralentización de la puesta en marcha de la mesa de partidos, el acercamiento entre el Gobierno y el PNV o la supuesta intención de ambos de convertir el final de ETA en un simple reajuste estatutario. ¡Pero qué contentos estaban el miércoles! ¡La internacionalización del conflicto! ¡Una de las reivindicaciones históricas de la banda! Sí, pero eso, ahora que la UE se limita a apoyar al Gobierno porque a él le corresponde la competencia exclusiva, no pasa de ser un símbolo anacrónico. Y Batasuna lo sabe, aunque, como cualquier otro partido, exagere una victoria meramente simbólica que a Zapatero no le ha importado conceder para hacer olvidar a su electorado la falta de resultados concretos.

En cualquier caso, aunque su alegría fuera sincera, ¿no es intelectualmente muy pobre que todas las diatribas de la derecha se basen en que en Batasuna parecen contentos y confiados, o en que tal o cual propuesta de Patxi López coincide con las de Otegi o Ibarretxe? Comprendo que resulte desagradable ver reír a ciertos espantajos, pero, sin volver a entrar en el tema de las víctimas, no sería malo que el entorno abertzale se sintiera cómodo limitándose a la acción política, pues no es otro el objetivo de cualquier negociación con ETA.

No necesariamente las alegrías de nuestro enemigo tienen que ser por derrotas o cesiones nuestras: también pueden deberse a que la última salida que le quedaba le ha resultado honrosa. Porque insisto en lo que he dicho otras veces: es demasiado peliculero pensar que Zapatero es un traidor que odia a España, o que va a rendirse como un cobarde por miedo a una vuelta a las armas que no le amenaza a él personalmente. Tampoco va a ceder ante Batasuna con tal de presentarse a las elecciones con el aval de la paz, como repetía una vez más Libertad Digital en su editorial de ayer; los ciudadanos le echarían por mayoría absoluta si lo hubiera hecho a costa de la unidad de España. Legalización, acercamiento de presos y cierta flexibilidad penitenciaria; ésa va a ser la oferta del Gobierno, que, como todo gobierno, es el que tiene la sartén por el mango. O la toman o la dejan. Si la tomaran y se mostraran contentos, sincera o insinceramente, todos saldríamos ganando.

En efecto, cabe la posibilidad de que la dejen, y el robo de pistolas y municiones se debiera a que ETA está preparando el fin del alto el fuego. Pero, aunque decenas de plumas corran a levantar acta de que se trata de una demostración de que la banda se rearma, como de costumbre ha sido Javier Ortiz en El Mundo el único que se ha hecho la pregunta pertinente: ¿por qué hacerlo justo la víspera del pleno de la Eurocámara, y dejando claro que han sido ellos? Encima, no ha sido para llevarse cohetes, lanzagranadas, dinamita ni detonadores, sino simples pistolas, que podían haber encontrado en mil sitios. ¿Merecía la pena? ¿Seguro que el significado del hurto ha sido tan lineal y transparente como nos cuentan? Mira que esto no es una película de aventuras...

No sé si, como sugiere Ortiz tanto del robo como de las últimas acciones judiciales, se trata de sendos intentos de dinamitar el proceso por parte del Supremo, la Audiencia Nacional y los terroristas recalcitrantes. Los jueces conservadores del TS van a lo suyo, pero no es de esperar que Garzón, simpatizante del PSOE, dispuesto a acudir unilateralmente en su auxilio en el asunto del ácido bórico y proclive a la flexibilidad penitenciaria con los etarras en este momento, fuera a estropearle al Gobierno una negociación que, si estuviera pensando abandonar, no habría hecho llegar hasta Estrasburgo.

Con respecto a ETA, en todo momento es posible que los militantes cambien de idea, decidan que no van a conseguir nada siguiendo la nueva estrategia de Ternera y Otegi y vuelvan a las andadas. Pero, en esa tesitura que le recuerdan continuamente a Zapatero desde la derecha, asegurando que la banda no se va a conformar con menos de la autodeterminación, al Gobierno le bastaría con recuperar la política antiterrorista que puso en práctica el PP, y que los socialistas debieron de abandonar por algún interés concreto.

¿Qué interés? Mi antigua creencia en un pacto electoral con Batasuna va perdiendo opciones ante la evidencia de que las cosas no estaban tan atadas como debían estarlo en ese caso, y la nueva táctica del Gobierno de apoyarse en la derecha nacionalista moderada en Cataluña y el País Vasco. Ahora me resulta más plausible la opinión de Lucía Méndez de que Zapatero sólo espera ganar tiempo para que la sociedad vasca se acostumbre a la paz y no tolere un nuevo retorno a las armas. Unos cuantos editoriales de El País, con la fiabilidad que otorga su cercanía al PSOE, insinuaban que, cuanto más tiempo transcurra, más difícil le sería a ETA volver a atentar.

Lo cierto es que, aun sin promesa de pinza contra Ibarretxe, legalizar a Batasuna seguiría siendo conveniente desde el punto de vista del Gobierno, para evitar que el PNV se vuelva a radicalizar con el objeto de atraerse a un electorado privado de su opción natural. Y a la izquierda abertzale apenas le queda otro remedio. Sólo que todavía está por ver con qué tipo de legalidad y marco jurídico se va a conformar a cambio de poder reanudar el rearme… político. Puede que ese extremo todavía esté por concretar, y que el robo de las pistolas en Francia sea una forma de presionar a Zapatero, que siente que tiene una gran oportunidad ante sí y no quiere que se volatilice, para que el tira y afloja se detenga finalmente en un punto más cercano a la conveniencia de Batasuna. Eso sí que sería, por ambas partes, una táctica política y cínica, no un lance de película de aventuras.      www.kikorosique.com

La lengua viva
Lamentos nacionalistas
Amando de Miguel Libertad Digital 28 Octubre 2006

Aitor Egia (Bizkaia) se pone frenético con mi rechifla respecto a la sustitución de lo "nacional" por lo "estatal". Este es parte de su desahogo: "Con independencia de lo que afirme la Constitución española (observe que en su frontispicio ostenta una profesión de fe nacionalista que firmaría perfectamente Franco), España es un Estado en el que coexisten varias naciones [...] Lo verdaderamente ridículo, maese de Miguel, es ir por ahí denostando y ridiculizando las legítimas aspiraciones nacionales de las naciones periféricas peninsulares encaramado (o sumergido) en un nacionalismo furibundo y obsesivo como el que usted rezuma en cada uno de los párrafos que escribe". Y se queda tan tranquilo el hombre. O sea, que España es lo que prescribe don Aitor, no lo que dice la Constitución. Aun suponiendo que yo fuera nacionalista –cosa que dudo– no entiendo por qué mi nacionalismo va a ser "furibundo y obsesivo" mientras que el de don Aitor es legítimo. No entiendo lo del frontispicio franquista de la Constitución. Supongo que se refiere el "Preámbulo". En él se recoge, por ejemplo, que "la Nación española […], en uso de su soberanía, proclama su voluntad de […] proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones". ¿Se atrevería a suscribir ese propósito una hipotética Nación vasca independiente? Creo que no. ¿Quién es, entonces, el furibundo y el obseso?

Me sigo preguntando por qué los nacionalistas necesitan insultar para defender sus posiciones. Me lo aclara una misiva del fidelísimo José María Navia-Osorio en la que comenta: "La izquierda encuentra muy normal ir a insultar a casa del enemigo político. Recuérdese el asalto a las sedes del PP. Es una agresividad que, cuando encuentra resistencia, les sirve para acusar de crispador al agredido". El comentario bien puede valer para los nacionalistas. Por cierto, no sé por qué se hacen llamar "peninsulares". ¿Es que no pueden ser de Baleares o Canarias? ¿Incluye a los portugueses? La explicación está en que "peninsular" es un ñoñismo para no tener que pronunciar la vitanda categoría de "españoles".

Óscar Prats, contumaz adalid del nacionalismo catalán, insiste en que "el catalán no es una lengua regional. Es la lengua nacional de Catalunya, que se habla, por ejemplo en l’Alguer, aunque poco". Rebate don Óscar otra afirmación mía: "Lo que provoca España [a los nacionalistas catalanes] es mayoritariamente indiferencia, [no odio]". Desde luego, los continuos alegatos de don Óscar demuestran cualquier cosa menos indiferencia hacia España. No he podido averiguar por qué los nacionalistas necesitan odiar y disimular ese odio. Pido ayuda para resolver el enigma.

Enric Piñol me espeta: "No me gusta el tono que emplea con nosotros, los catalanes, pues, mal que le pese, usté [sic] cae a cuatro patas". No entiendo bien eso de las "cuatro patas". Supongo que es un dicho traducido del catalán, pero suena fatal. Tampoco me cabe lo del tono que empleo con los catalanes. No sé si he dicho que uno de los amigos más fieles que he tenido, Pancho Marsal, era (pues ya murió) catalán. Supongo que don Enric, cuando habla de catalanes, se refiere a los catalanes nacionalistas. Pancho llevaba ocho apellidos catalanes, pero no era nacionalista. Afirma don Enric: "Los catalanes vivimos en catalán". ¡Qué soberbia! Yo le aseguro, don Enric, que hay algo así como tres o cuatro millones de catalanes que viven en castellano. ¿Dejarán por eso de ser catalanes? ¿La mayoría de los mexicanos dejarán de serlo por vivir en español? Comprendo ahora que los que mandan en Cataluña aspiren a que desaparezca el castellano de su nación. ¡Qué idea tan mezquina tienen de Cataluña!

Juan Pedro López Núñez (Premià de Mar, Barcelona) describe muy bien la situación lingüística y política de Cataluña. Era un país de tres millones de habitantes en el que las tres cuartas partes hablaban catalán. Ahora ese país cuenta con siete millones de habitantes y más de la mitad son castellanoparlantes. Pero resulta que los catalanoparlantes son los que mandan y "quieren que todo el mundo [en Cataluña] pase por el tubo de tener que hablar su lengua. ¿Es eso democracia? Pero ha surgido un movimiento llamado Ciutadans de Catalunya que se ha propuesto que Catalunya siga siendo bilingüe para mayor enriquecimiento de nuestros hijos que así se salvarán de la ignorancia supina a que están sometiendo a la infancia y adolescencia estos descerebrados del Tripartito que no es otra cosa que el brazo abertzale del capital catalán miedoso de perder privilegios".

Transmito la opinión de Carmen B. Fernández (Barcelona) sobre un asunto asaz polémico:

Artur Mas ha asegurado en el programa "59 segundos" de TVE que el nivel de castellano de los alumnos de Cataluña es igual al del resto de España. Habrá que recordar a Mas el resultado de la última evaluación efectuada por el Instituto Nacional de Evaluación y Calidad del Sistema Educativo (INECSE), en el que se ponen de manifiesto serias deficiencias de los alumnos de Cataluña en muchos aspectos del castellano, por ejemplo en la expresión escrita o en el dominio de la gramática, con puntuaciones en algunos casos casi 20 puntos por debajo del resto de España. Y en cuanto a literatura los resultados son aún más preocupantes: el nivel de conocimiento de autores y obras de literatura española de los alumnos de Cataluña no llega ni a la mitad del que tienen los alumnos del resto de España. Estas son las consecuencias de la desafortunada política promovida durante 23 años por el propio señor Mas y su partido en Cataluña.

No tuve la dicha de ver el programa citado, así que no intervengo en la polémica. Solo digo que me asombra que don Artur no esté satisfecho con la sustitución del idioma castellano por el catalán en Cataluña. Es lo que corresponde a un buen nacionalista.

Republicae cuenta una visita a Barcelona, concretamente al templo de la Sagrada Familia. El sacerdote anunció que la misa iba a ser "internacional". Así fue, se realizó en catalán, francés e inglés. El anónimo corresponsal, castellanoparlante, siguió la ceremonia a través del catalán, pero comprobó que algunos fieles hispanoamericanos que allí estaban no se enteraron de la misa la media; nunca mejor dicho. Opina Republicae que ha sido un error prescindir del latín en la liturgia católica. Estoy de acuerdo con ese sentimiento. Por otra parte, entiendo la necesidad que tienen los nacionalistas catalanes –curas incluidos– de sustituir el castellano por el inglés o el francés.

Jorge Eixeres (Barcelona) insiste en que "la persecución de que está siendo objeto el castellano en Cataluña. Simplemente pretenden quitarlo de la circulación [...] No solo a los alumnos se les prohíbe educarse en la lengua que elijan sus padres, sino que, una vez finalizados sus estudios –incluso universitarios– cometen faltas ortográficas y gramaticales de bulto". Por mi parte digo que ese nuevo analfabetismo se extiende a toda España, aunque quizá sea más notorio en Cataluña y no sé si en el País Vasco. Tengo la esperanza de que en esas regiones bilingües los estudiantes escriban correctamente el inglés. Es su única salvación.

María Palacios señala la castellanofobia de ERC al boicotear el pregón de las fiestas de la Merced en Barcelona. La razón era que el pregón se leía en castellano. Otros años se había leído en francés, inglés o en otras lenguas y el suceso no había merecido ninguna queja.      mailto:fontenebro@msn.com

CiU o la Cataluña oculta
ASSUMPTA ROURA La Voz 28 Octubre 2006

RESULTA sugerente volver la vista atrás para saber qué está ocurriendo en Cataluña sin caer en el simplismo. Al comenzar los años ochenta, CiU gana por una mayoría absoluta y el PSOE (año 1982) la obtiene también por primera vez. En estas circunstancian se suceden dos hechos sobre los cuales CiU ha conseguido mantener un artificio vigente hasta hoy. Por una parte, la Ley de Financiación de las Comunidades Autónomas, que sirve al partido en el Gobierno de embrión de lo que será el rentable (para CiU) victimismo catalán, afirmando que es una ofensa y una degradación a los derechos históricos de los catalanes sometidos, con esta ley, a un indigno café para todos.

Casi al mismo tiempo, el escándalo Banca Catalana, que implica a Pujol con sus dudosos negocios. La maniobra pujolista, y consiguiente manipulación, resulta impecable para sus intereses: Banca Catalana -decide el president -, es un atentado de España contra Cataluña. La operación de maquillaje llevada a cabo resulta muy operativa: convocatoria masiva de adhesión inquebrantable a quien durante 23 años se conocerá como el virrey de un peculiar oasis. A partir de entonces se pone en funcionamiento otra perversa operación que habrá de darle a CiU mejores resultados: su adversario no será ningún otro partido político sino un concepto: España.

La dualidad Cataluña-España, suministrada a diario en dosis hipnóticas, suplanta la verdadera democracia al no permitir emerger al resto de la formaciones políticas, y con ellas la natural alternancia democrática derecha/izquierda. Acallando con sutil censura cualquier voz crítica (la crítica a CiU se convierte en la crítica a Cataluña también en el territorio catalán) consiguen un simulacro de oasis y una certera endogamia (eliminando de paso la injusticia social y por tanto la inversión en políticas sociales). Con la caída del muro de Berlín y la resultante evidencia del mundo globalizado, esta endogamia se radicaliza por la incapacidad de CiU de afrontar los nuevos retos políticos y sociales.

Es esta nueva realidad (con la novedosa llegada masiva de la inmigración y el cierre de fábricas) la que pone de manifiesto la decadencia de la derecha catalana. Así, el Gobierno catalán opta por radicalizar el victimismo con la fuerza de dos espadas que no habrán de fallarle: el uso delirante de la lengua catalana y la financiación autonómica. Mientras tanto, en el oasis hipnotizado se suceden los escándalos que parecen no escandalizar a nadie: De la Rosa, Prenafeta, el juez Estivill, el abogado Piqué (hoy todos, menos Prenafeta, en la cárcel), sin citar a los que atañen a miembros de ese Gobierno y militantes de CiU. La llegada del tripartito en el 2003 representa una tibia y mal organizada fuerza para acabar con esa mentira excesivamente duradera. El próximo 1 de noviembre, más que por una fuerza política, se opta por entrar en el siglo XXI sin que la verdadera Cataluña siga oculta en el vistoso armario del nacionalismo.

Víctimas sin memoria
Por Benigno Pendás ABC 28 Octubre 2006

«AMNATIO memoriae». En la antigua Roma, condena formal que recae sobre un patricio difunto: ruina de lápidas y efigies; nombre prohibido para los descendientes; destrucción de los objetos personales. Ante la ausencia de un sentido trascendente, es la pena más grave que cabe imaginar: los grandes hombres perviven en su fama y superan así la corrupción del cuerpo. Infierno para un ciudadano virtuoso. Venganza de unas facciones sobre otras. Estigma para los enemigos de la «res publica».

A día de hoy, es una manera de borrar los malos recuerdos. Hay quien prefiere olvidar que las víctimas del terrorismo son personas de carne y hueso. Todos eran inocentes: los designados por su propio apellido y los que pasaban por allí un día cualquiera. Recuerdo adulterado por una sociedad indolente, que mira para otro lado y baja la guardia. Quizá sea excesivo hablar de miedo. Tal vez es pura mediocridad mezclada con una notoria falta de hondura personal. No somos los únicos, si eso sirve de consuelo. Sabemos desde Hobbes que nadie soporta el miedo latente, la tensión sin tregua frente al enemigo imprevisible y oculto. Es más cómodo buscar excusas. Descargo de conciencia contra riesgos que amenazan una prosperidad reciente, no siempre bien asimilada. Entre otros males, llega la perversión del lenguaje: paz, diálogo, tolerancia y muchas otras palabras adquieren el significado evanescente que anuncia —entre sonrisas y esdrújulas— la cara oculta de la política posmoderna. Un mundo de falacias y ficciones.

Vamos a utilizar el velo de la ignorancia. Olvidemos las consignas partidistas y los intereses particulares. Somos seres humanos hablando de otros seres humanos. Estamos dotados —en teoría— de razón y sentimientos. El hombre es un animal político, decían los griegos, y alcanza su perfección cuando vive en la «polis». Pierde esa naturaleza si se comporta como una bestia salvaje. Constituye un fin en sí mismo y nunca puede ser utilizado como un medio. Para quienes prefieran ignorar el mensaje de Cristo, ahí está la ética de Kant o cualquier doctrina humanista digna de tan honroso nombre.

Cientos de vidas sacrificadas, fallidas, irrepetibles. Miles de padres, hijos, hermanos, amigos, afectados para siempre por una pérdida que nunca puede ser compensada. Un ser humano no es un bien fungible, no admite cambios, devoluciones o sucedáneos. Las víctimas se escriben así, con minúscula y en plural: no son sólo un colectivo, una asociación o un actor más o menos activo en un juego de estrategias. Entre ellas hay gente de todas las ideologías, y también de ninguna. Ancianos y niños, civiles y militares, hombres y mujeres, ricos y pobres, élites y masas. La mayoría, cabe sospechar, forma parte de esa inmensa clase media, núcleo de la estabilidad social, que paga con sangre el tributo de su prosperidad relativa. Buenas gentes machadianas que viven, pasan y sueñan..., pero —por desgracia— no descansan bajo la tierra en un día como tantos. Ni siquiera les ayudamos a descansar en paz.

Manifiestos, escritos, comentarios, discursos..., decía otro poeta español. Debate en Estrasburgo, asunto incómodo para un Parlamento todavía en busca de autor. Análisis sesudos sobre causas y consecuencias. Personajes nimios (algunos, infames), alcanzan un protagonismo que no merecen. Otros hacen lo único que saben: por ejemplo, robar pistolas. Occidente se enfrenta con el terrorismo global que plantea un desafío geopolítico de dimensión planetaria. En cambio, el cáncer de la democracia española sigue siendo un terrorismo de corte localista y retórica arcaica. Cuando nos alcanzan las secuelas del Espíritu de la Epoca, preferimos buscar dentro de casa. Son los residuos de un particularismo atávico. El éxito de la España constitucional es nuestra mejor aportación a la libertad política, demasiadas veces maltratada.

Sin embargo, nada es suficiente para apaciguar a quienes niegan la condición del pueblo español como titular del poder soberano. Dicen que contamos con una democracia de baja calidad porque no reconoce imaginarios derechos nacionales de origen antediluviano. Hablan sin pudor de «conspiración» de los jueces contra el proceso. Otras veces, si les conviene, les reclaman que sean sensibles a la «realidad social». Penosa forma de interpretar la división de poderes y el Estado de Derecho. Lo peor es siempre la falta de principios. Acusar a la mitad de los ciudadanos de situarse fuera del sistema es el deporte favorito de quienes han pactado y quieren seguir pactando con partidos que rechazan la forma de Estado y la forma de gobierno. Para colmo de males, tenemos otro frente abierto: impedir el secuestro de una causa justa por los que pretenden someterla a su interés particular. Nación de contrastes. La bolsa sube, la economía crece, las empresas compiten al más alto nivel. Quiebra, en cambio, la moral pública, sea por sectarismo, miopía o desinterés. Es probable que lo paguemos caro. Es posible que sea pronto.

Lo peor, insisto, es el desprecio a las víctimas. Seres humanos ante todo y sobre todo, más allá del partidismo y las conveniencias, incluso de sus propios errores y servidumbres. No todos aciertan a la hora de expresar su voz en público. No son políticos, ni quieren ni pueden serlo. Hay un triste argumento que se repite mucho en los últimos tiempos: en otros países, las víctimas han quedado al margen de los procesos de «pacificación». Ya decía Ortega que, en nombre de la Humanidad, es fácil ignorar a las persones reales. Curiosa paradoja: la sociedad de masas destruye la «intrahistoria», la vida de los seres invisibles condenados a desaparecer en la democracia mediática. Silencio comprado —en el mejor de los casos— con pequeñas ventajas materiales. Una sociedad sanamente constituida no puede olvidar la verdad. La ruptura material del pacto antiterrorista desquicia la fuente de legitimidad moral de la democracia española, aquello que nos hace mejores y más fuertes. Parece que ha pasado un siglo: la nación, por medio de sus representantes (entre ellos Zapatero, líder entonces de la oposición), reconocía una deuda de honor. Ahora no están de moda. Dicen que buscan venganza, que no quieren ser flexibles, que no entienden el conflicto político. Lo cierto es que son héroes muy a su pesar, otra especie singular en este siglo XXI que hace suyo sin reparos el espíritu de contradicción. Tenemos naciones sin ciudadanos; globalización sin cosmopolitas; patriotismo sin banderas y sin himnos. Tampoco queremos reconocer a las víctimas como ejemplo de virtud cívica. Resulta molesto escuchar la voz de la conciencia.

«Respeta los límites», reclama el sabio en el templo de Delfos. Buen motivo de reflexión para el presidente del Gobierno. Antes de hablar sobre precios políticos, jurídicos o sociales, hay que saldar una deuda pendiente con las víctimas. Una por una, sin mayúsculas, ni siquiera a través de personas jurídicas interpuestas. Todos tenemos una contribución que pagar. El contraste es demoledor. Una falsa memoria colectiva justifica la creación de una especie de Ministerio de la Verdad orwelliano sobre la guerra civil y el régimen de Franco, que incluso expedirá certificados «ad hoc». En cambio, el viento y la desmemoria nos cubren de chapapote moral ante los perdedores del presente, los que más sufren aquí y ahora. Hay que reacionar, aunque sea por egoísmo y no por altruismo. Una sociedad que pierde el respeto por sí misma está destinada al fracaso. El hombre-masa condena la excelencia, pero no puede impedir que haya buenos y malos, mejores y peores, gentes dignas de admiración y otras que sólo merecen desprecio. Los clásicos ayudan siempre a expresar el pensamiento. Así lo cuenta Diógenes Laercio. Un día, los dioses ofrecen a su filósofo y matemático favorito cualquier cosa que les quiera pedir, excepto la inmortalidad. He aquí la respuesta precisa de Pitágoras: «mi único deseo es acordarme de todo».

TRAS EL ATAQUE DEL PRESIDENTE EXTREMEÑO A LA EURODIPUTADA
Maite Pagazaurtundua sale en defensa de Rosa Díez y recuerda a Ibarra que antes de las elecciones "decía lo mismo que dice ahora"
La presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, Maite Pagazaurtundua, defendió este viernes que cuando Rosa Díez se presentó a las elecciones del Parlamento Europeo "decía lo mismo que dice ahora" y consideró que "los partidos son importantes, pero la pluralidad de expresión en política también lo es". La hermana de Joseba Pagazaurtundua respondía así a Rodríguez Ibarra que, mediante una carta a ABC, exigió a Rosa Díez que renuncie a su acta de eurodiputada.
EFE Libertad Digital 28 Octubre 2006

Pagazaurtundua atendió a Efe antes de pronunciar la conferencia "La familia de las víctimas del terrorismo", en un acto organizado por el Foro de la Familia de La Rioja, con motivo del cuarto ciclo de conferencias sobre "La familia día a día". La presidenta de esta Fundación aludió a la carta publicada este viernes por ABC, en la que el presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, le dice hoy a su compañera Rosa Díez que debería renunciar a su acta de eurodiputada si duda de las "intenciones" del Gobierno y del PSOE respecto al diálogo con ETA.

En opinión de Pagazaurtundua, "Rosa Díez es una persona excelente, desde el punto de vista político y también del humano, pero supone una extraña circunstancia que los que siempre han defendido la libertad, la justicia, la unidad democrática que nos hace fuertes se queden en el extrarradio de un partido que defiende estos mismos valores, lo que resulta muy paradójico". Afirmó que "se echa de menos que haya más personas con la frescura de Rosa Diez y su tranquilidad de espíritu a la hora de hablar".

Por otro lado, consideró que "lo más preocupante del robo de las pistolas en Francia es la chulería creciente del mundo de Batasuna y de ETA, su falta de respeto a la enorme y generosa oportunidad que les brinda el Gobierno español, lo que hace este momento no concite demasiada esperanza". Insistió en que "son ellos los que tienen que cambiar y son ellos los que han atentado contra la democracia, al perseguir a los no nacionalistas para conseguir una sociedad nacionalista".

Pagazaurtundua también sostuvo que "es poco lógico que ETA, como un escorpión, le clave el aguijón a quien le ofrece esta oportunidad". Recordó que las personas que llevaban escolta en el País Vasco antes de la tregua la siguen llevando, aunque "no hay la misma sensación de miedo y de muerte".

Sin embargo, "hay una parte que no es tan positiva, además de la chulería de Batasuna o la 'kale borroka', que es una actitud general de una parte de la sociedad vasca, ya que no se ha producido una regeneración y autocrítica que era deseable antes de la tregua, porque parece que quieran hacer callar a las víctimas".

Las víctimas se sacuden los «moscones»
Madrid. Blanca Torquemada ABC  28 Octubre 2006

La tensión no llegó a desbordarse junto a la sede de la Audiencia Nacional, pese a las imprecaciones a los batasunos, el férreo despliegue policial y el éxito de la avanzadilla de alborotadores que logró cortar la calle Génova durante una hora. La AVT, convocante de la concentración celebrada ayer, y miembros del Foro de Ermua también presentes se desmarcaron de los excesos, con contundencia encomiable.

Los que se arriman
Habrá que empezar a distinguir, machadianamente, las voces de los ecos en el movimiento cívico que llama a tomar la calle y que aspira a una victoria por puntos (memoria, dignidad, justicia) en su frontal rechazo a la negociación con ETA: unos esgrimen sus limpias razones, como víctimas o como ciudadanos, y otros se arriman, ya sea a la sombra de esos grupúsculos que ahora proliferan para chupar cámara y micrófono (compuestos, como mucho, por dos mendas ociosos y su primo), o envueltos en la bandera preconstitucional, borrón ya de demasiadas convocatorias.

Son muy pocos, pero ensucian una barbaridad y dan munición a la artillería propagandística de Moncloa para desenfocar la realidad de que buena parte de la opinión pública que no es «derecha extrema» no digiere este «proceso», ni en Estrasburgo ni en Madrid.

La protesta ciudadana comenzó a las diez de la mañana, en la plaza de la Villa de París. Allí la AVT repartía bocadillos de jamón york y miel, a quien lo demandara: «Dieta De Juana, la dieta que quita las penas», rezaba un cartel muy celebrado por los asistentes, que dirigían la mayor parte de sus dardos contra el presidente del Gobierno. Algunas de las consignas coreadas ayer son ya un clásico en este tipo de movilizaciones (las de «Zapatero, embustero» y «España no merece este presidente»), igual que otras que la organización siempre trata de aplacar (las de «Zapatero, vete con tu abuelo», con menciones añadidas a otros familiares).

A esa onda, la del insulto, no se sumó ninguna de las víctimas del terrorismo que respondieron al llamamiento. La madre de Irene Villa, María Jesús González, se limitó a dejar claro, con suave contudencia, que hace ya tiempo que ha perdido toda la confianza en el jefe del Ejecutivo: «Zapatero siempre contesta con tibieza porque ya lo tiene todo pactado y firmado con ETA». Los elogios los reservó para el fiscal Santos: «Ha actuado con dignidad, en una de esas decisiones valientes que nos ayudan a mantener la esperanza. Es un momento muy difícil en el que muchos factores nos empujan al pesimismo».

A primera hora se había vivido un conato de enfrentamiento, cuando accedieron a la Audiencia dos decenas de amigos y familiares del etarra, quienes desafiaron puño en alto a los manifestantes apostados en el exterior. «Blindados» por la Policía, habían bajado del autocar que los trasladó hasta la sede judicial en la plaza de Colón, con el fin de pasar inadvertidos, algo que no lograron pero que tampoco ocasionó incidentes graves porque la concentración de las víctimas no se celebraba en su «corredor de paso», la calle Génova, sino en la plaza adyacente, donde con los zapatos elodados después de sucesivos días de lluvia, algunos lamentaban: «Así ha dejado Zapatero a España, como un barrizal».

Palabras de Alcaraz
También el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, hizo declaraciones a los medios de comunicación antes de entrar en la sala de vistas. Instalado en la filosofía de la «rebelión cívica» ante lo que considera un «proceso de rendición», volvió a acusar al Gobierno de «mover las piezas del Estado de Derecho» para conseguir que los delitos de los etarras «tengan la mínima repercusión penal», en estas contestadas rebajas penales de otoño.

Tras nuevos gritos de desahogo («Zapatero, traidor»), un rápido movimiento arrastró a unas doscientas personas y, en un momento en el que el férreo dispositivo desplegado por las Fuerzas de Seguridad bajó la guardia, logró taponar la calle Génova, donde se consumó la contaminación ideológica: irrumpió alguna bandera del franquismo y brotaron los gritos en favor de la pena de muerte. Un «sarampión» muy minoritario que se disolvió pronto, pasadas las doce. Mientras, otros manifestantes insistían en que no pararán hasta que sea el Estado de Derecho el que gane por 96 a 13.

PP, víctimas y jueces acusan en bloque al presidente de dividir el país con su política antiterrorista
J. Planes/ Redacción La Razón 28 Octubre 2006

Barcelona/Madrid- Indignación y estupor. Las palabras de Zapatero sobre el supuesto apoyo del etarra De Juana Chaos al «proceso de paz» causaron una furibunda reacción no sólo del PP, sino de sectores como las víctimas y el poder judicial.

El presidente de los populares, Mariano Rajoy, acusó a José Luis Rodríguez Zapatero de haber provocado con su política antiterrorista la «división total» porque, dijo, «ha dividido a los partidos, a los medios de comunicación, a la sociedad, a los jueces, a los fiscales y a la Unión Europea». En un mitin celebrado en Barcelona, Rajoy preguntó al presidente del Gobierno «qué necesidad tiene de decir, como ha dicho hoy [por ayer], que el etarra De Juana Chaos está a favor del proceso de paz». «¿Será capaz de decírselo a todos los españoles por la televisión? Yo le invito a que lo haga», apostilló.

Tras afirmar que ETA «no manifiesta voluntad alguna de dejar las armas», el presidente de los populares dijo que mientras el Parlamento Europeo debatía el miércoles el denominado proceso de paz en el País Vasco la banda terrorista «se rearmaba en Francia», lo que calificó de una «burla» al Gobierno y a la sociedad en general.

Su compañera de partido y portavoz en la Comisión de Interior del Congreso, Alicia Sánchez Camacho, aseguró que resulta «indigno e impropio» de un presidente del Gobierno decir lo que dijo. Para la portavoz «popular», De Juana es «uno de los criminales más sanguinarios» de la banda y acusó al Ejecutivo de haber actuado «con absoluta irresponsabilidad» por haber dicho primero que se defendería con el máximo rigor la petición de condena de 96 años para De Juana y, después, haber sido favorables a la reducción.

Mucho más duro fue el presidente del Foro Ermua, Mikel Buesa, quien tachó de «solemne idiotez» las declaraciones de Zapatero. Es más, le advirtió de que «tendría que tener cuidado de no hacer manifestaciones de esa naturaleza» que, a juicio de Buesa, «están en el borde de una actitud delictiva».

Enrique López, portavoz del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), pidió, por su parte, «responsabilidad» al presidente y calificó de «claramente inoportunas» sus declaraciones.

El español, al asalto de la galaxia internet
El profesor Javier Echeverría dice que se impondrá el idioma que controle el conocimiento
Javier Ors La Razón 28 Octubre 2006

La escasa presencia de grandes portales en español no facilita la expansión de nuestro idioma

san millán de la cogolla- El matemático, escritor y profesor del Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Javier Echeverría desgranó las claves de una nueva sociedad, amparada por las nuevas tecnologías, y el papel que desempeñará el español dentro de ella. «Las gramáticas consolidan la lengua de una comunidad lingüística. En esta tecnolengua hay que pensar en una tecnogramática que habría que potenciar», afirmó en su intervención en el I acta Internacional de la Lengua Española, organizado por la Fundación El Monte y Fundación BLU, que se celebra en San Millán de la Cogolla.

Echeverría explicó que hubo un entorno en el que las lenguas eran habladas en sociedades rurales y locales (galaxia babel) que evolucionó hacia la lengua escrita e impresa en un contexto de países y naciones y una civilización esencialmente urbana (galaxia Gütenberg). El siglo XXI, a través del desarrollo tecnológico y científico, ha abierto las puertas a la sociedad del conocimiento (galaxia internet).

Ingeniería lingüística
«El conocimiento y la información se transmite en este estadio a través de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y las redes tecnológicas», explicó Echeverría. Para él es imprescindible que «se desarrolle la ingeniería lingüística» y, sobre todo, «crear un espacio hispánico del conocimiento electrónico español». Incluso llega a aventurar qué pauta debe seguirse: «El español está bien situado en el mundo electrónico. Es una lengua en auge en el mundo. Mantiene un alto grado de unidad gramática en la escritura, aunque se habla con formas, acentos y giros diferentes. Eso está bien porque las tecnologías de información se basan en la escritura. El problema es que el castellano es una lengua de inmigrantes con poca capacidad adquisitiva. Es un problema social, más que otra cosa, pero en la red se rigen por criterios económicos y empresariales».

Es importante, por esto, que se avance en las infraestructuras y que «en el caso español se atienda en Iberoamérica la actitud este cambio y que se base en sistemas que apoyen el registro hablado» (Echeverría sostiene que en un corto periodo de tiempo se hablará con los ordenadores: serían mayordomos electrónicos). Acortar las diferencias de los países desarrollados y otros en vías de alcanzar un pleno avance tecnológico es fundamental para el porvenir de nuestras sociedades: «Una amplia brecha digital entre naciones o, incluso, en un mismo país, acabaría en un conflicto y no podría sostenerse esta sociedad del conocimiento».

En este contexto hay que perseguir un objetivo: asentarse en este espacio electrónico y convertirse en una lengua de conocimiento: «Un idioma vehicular entre otras lenguas será la que triunfará. Aquella que permite traducir información del ruso al chino y del chino al indio». Y trajo un ejemplo: el árabe en la escuela de traductores de Toledo que potencia Alfonso X el Sabio. Sólo hay que tener en cuenta una advertencia para lograr esta meta: «Aquellas comunidades que apuesten por esta función deben pensar no sólo en sus hablantes, sino también en los demás, con los que no comparten el idioma. Esa lengua que ponga a disposición del mundo el 50 o 60 por ciento de todos los conocimientos que posee y también las herramientas para lograrlo será la que más crezca. Esta función es la que está desarrollando ahora mismo el inglés». Echeverría adelantó también la supresión de la propiedad intelectual: «En una sociedad vertebrada así no se puede defender la propiedad del conocimiento, porque sería la ruina para dicha sociedad».

Los frenos del español
POR SONIA BARRADO ABC 28 Octubre 2006

LOGROÑO. El español, idioma que hablan más de 500 millones de personas en todo el mundo, se ha convertido en la segunda lengua internacional de negocios e influencia cultural y política. Tampoco se debe olvidar su valor económico. A este aspecto se refirió el presidente José Luis Rodríguez Zapatero durante la inauguración del congreso, donde afirmó que la industria editorial es la tercera en exportación en Europa y la quinta en el mundo, además de señalar que en torno al 15 por ciento del PIB nacional tiene que ver con el español. Aludía Zapatero en esta cuantificación a un informe elaborado hace unos años por el ya fallecido académico de Ciencias Exactas Ángel Martín Municio.

Constituido como un activo económico de primera magnitud, sin embargo no son pocos los retos a los que debe enfrentarse aún nuestro idioma para conseguir un mayor peso en el mundo. Detectar los problemas que frenan la expansión del español, reseñar sus puntos fuertes y aportar propuestas se perfilan como las claves de un congreso que reúne desde el pasado jueves hasta mañana en los monasterios riojanos de San Millán de la Cogolla -cuna de la lengua castellana- a más de setenta expertos.

Bajo el título «Activo cultural y valor económico creciente», el primer Acta Internacional de la Lengua Española es el primer encuentro de una serie de cinco Actas que se llevarán a cabo anualmente en España y en distintos países de Iberoamérica y que están orientadas a promover y difundir la lengua española mediante la realización del análisis DAFO (debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades) sobre diversos aspectos del español a escala mundial. Y en ese panorama global, los especialistas asumen que hay cuestiones que se deben corregir para lograr el crecimiento del español a través de una mayor cohesión de la comunidad hispanohablante en el mundo. Factores exógenos unos, como la pobreza, y endógenos otros, «en los que sí podemos actuar», según el análisis realizado durante el encuentro por Milagros del Corral, ex subdirectora general para la Cultura de la Unesco. El primero de esos problemas endógenos advertidos por la experta es la existencia de un «déficit de cohesión sociocultural», provocado a raíz de la integración de España en la Unión Europea, que «ha hecho que España mire a Latinoamérica con otros ojos, como si fuera un mercado latino».

A ello sumó la «preocupación por la visión que tienen los jóvenes españoles sobre Latinoamérica: no les interesa, ni como destino turístico, ni laboral...» También destacó como otro de los problemas para el español su «escasa presencia en la nueva economía», lo que ejemplificó en las «pocas redes eficientes» que existen en este sentido y la baja presencia del idioma en Internet. Del Corral subrayó un tercer freno: la decadencia del sistema universitario de la comunidad hispanohablante. Estas trabas y las que en general se advierten desde España hacia Iberoamérica «se entienden allí como arrogancia de cómo España mira a otros elementos de su comunidad lingüística. Latinoamérica conoce mejor lo que pasa en España, que viceversa». Asimismo, Del Corral considera «muy importantes» a los que denomina «hispanohablantes olvidados», por ejemplo, en Guinea Ecuatorial e Israel.

Foro El Salvador, con la colaboración de la AVT, Ciudadanía Democrática y el colectivo ciudadano Peones Negros, organiza en Huesca durante el mes de noviembre un ciclo cultural con el título
“La negociación con ETA y la investigación del 11 M: visiones críticas”.
Comunicación Foro El Salvador 28 Octubre 2006

Foro El Salvador es una entidad nacida al impulso de la Doctrina Social de la Iglesia católica en defensa de las víctimas del terrorismo, los derechos humanos, y la pluralidad cultural, social y política de la sociedad vasca.

El objetivo de esta serie de actos es ofrecer a la ciudadanía una visión del fenómeno terrorista y la negociación con la banda ETA basada en la experiencia personal de los ponentes. También se analizará el estado actual de las investigaciones periodísticas que cuestionan cada vez más la veracidad de la versión oficial de los atentados del 11 M.

Programa
1º. Conferencia de Luis del Pino titulada “los enigmas del 11 m”.
Fecha: 2 de Noviembre de 2006.

2º. Presentación del libro: “La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas.” Dirigido por el profesor José Luis Orella Martínez. Grafite Ediciones. Baracaldo. 2006.
Fecha: 9 de Noviembre de 2006.

3º. Mesa redonda bajo el título:
“Derechos y libertades vulnerados en el País Vasco”.
Ponentes: Gotzone Mora y Ernesto Ladrón de Guevara.
Fecha: 30 de Noviembre de 2006.

Todos los actos se celebrarán en Huesca en el salón de actos Genaro Pozas de FEACCU, en la calle Barbastro nº 1, en horario de 19 h. a 21 h.   Muchas gracias.
Recortes de Prensa   Página Inicial