AGLI

Recortes de Prensa     Martes 31 Octubre  2006

La Democracia, esa planta delicada
Por FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRADOS ABC 31 Octubre 2006

DESDE hace cuarenta años escribo sobre la democracia. Comencé en mi Ilustración y Política en la Grecia Clásica, en el 66 (luego se tituló La democracia ateniense, es mi bestseller). Sin duda que algo nuevo se veía venir en España. Insistí en Historia de la Democracia, en el 97. Ahora vuelvo sobre la democracia y mucho más en El Reloj de la Historia. Homo sapiens, Grecia antigua y Mundo Moderno.

Mucho he meditado sobre esto. No he actuado: y tuve oportunidades, créanme.

La democracia es disensión dentro de unos límites, unas normas. En Atenas fue una apuesta por la paz entre dos grupos sociales, económicos, políticos. Pero ¿y cuándo no se respetan las normas, llámense Constitución o como sea? ¿Cuando se hacen alianzas contra natura, se tolera que se impongan mínimas minorías (fuera o dentro de los partidos), cuando se llama mentira al simple error, se obliga a la sumisión o al enfrentamiento?

Porque la democracia derriba tiranías, restablece la libertad de los espíritus. Con tal de que el deseo de poder no lo invada todo, de que la libertad no degenere en decadencia hedonista. O en guerra civil encubierta. Entonces, puede pasar de todo.
Ya ven Platón. Para él, la tiranía traía, al fin, democracia. Pero la democracia degenerada traía tiranía. Él mismo, Platón, es hijo de una democracia degenerada, que acabó en guerra civil y guerra externa. Reaccionó proponiendo remedios entre excesivos e ilusorios.

La democracia tuvo grandes oportunidades en el mundo. Primero, cuando entre el XIX y el XX los socialistas y los cristianos se hicieron demócratas. Siguieron catástrofes: en vez de democracia, guerras nacionalistas, caos revolucionario, reacciones fascistas y comunistas. Pero, tras el fin de la segunda guerra mundial, vino la gran oportunidad: sólo la democracia era un régimen viable en el mundo. Todos eran o se llamaban demócratas. Muchos, en Estados Unidos y fuera, siguen creyendo en esa idea, la verdad es que tiene, hoy todavía, grandes oportunidades.

Pero no hay que cegarse, hay que ver también los fracasos. Protágoras decía que la democracia es viable porque todos los hombres tienen logos, razón, pueden entenderse. A veces, sin embargo, parece que no siempre. Hay la intoxicación, el fanatismo, el poder antes que nada. La mente humana, sobre todo la de las grandes masas, es manipulable. Con grandes dosis de partidismo y de halago y mentira -o con la desgana, el dejar pasar. Los tres monos con el dedo en los ojos, los oídos, la boca.

No seamos ilusos, vean, vean. Claro que hay momentos favorables, en muchas partes, aquí mismo tras el setenta y cinco. Pero ya saben que Hitler ganó unas elecciones. Ya ven ahora mismo a ese señor de nombre impronunciable en el Irán, a Chávez el de Venezuela. Y no todas las revoluciones son liberadoras. Desde Nerón, que «liberó» a los griegos, son peligrosos los liberadores.

Lo que menos gente sabe es que Atenas inventó, sí, la democracia, pero que esta, por vulnerar los límites y llenarse de orgullo, acabó en el desastre de la guerra externa y la guerra civil. En fin, lo humano es delicado, nadie debe abusar del éxito, creer que todo le está permitido.

Por eso han sido siempre un fracaso las revoluciones, esa palabra mágica tras la que algunos se crecen de esperanza, otros tiemblan. En fin, tras Luis XVI, un Monarca ilustrado, vino la Revolución Francesa con sus derechos humanos -y su guillotina. Tras Nicolás II, cuando Rusia estaba mejorando, Lenin. Tras Batista, Castro. Tras Somoza, los sandinistas. Etcétera.

No toda revolución es liberadora: lo que pueda haber en ellas de positivo, se podría haber logrado con métodos humanos. Todas esas revoluciones lavan el cerebro de muchos. Hay un momento de euforia, todo va a ser magnífico. Falso. En vez de arreglarlo todo lo estropean todo, incluso sus aciertos. Esa no es vía humana. Parece que todos deberían decir, con Cristo: «Señor, aparta de mí ese cáliz». Pues no. Siguen existiendo los inconscientes del o Todo o Nada. Que es Nada.

A veces esos mismos drogados se apropian el nombre de la democracia y quieren subvertirla desde dentro. A ratos me da miedo de que en la nuestra haya algo de esto. No puede una democracia tolerar que quienes manden sean minorías ínfimas con las que se sellan innobles coaliciones. Que la línea de un pequeño grupo del partido, sea aceptada por los más por conveniencias (supuestas) o miedos o sobornos.

Que todo el país se pliegue ante sus enemigos, en honor a una supuesta conveniencia y paz momentáneas. Al estilo de Chamberlain. Ya saben lo que, a este propósito, tronó Churchill sobre el apaciguamiento. Saben a cuál, ahora, me refiero.
En fin, los que aceptan esto piensan que el mal ya pasará, quedará la ganancia. Ojalá.

Todo esto no es solo español, es a veces europeo. Europa, ante los peligros que la envuelven, procura, muchas veces, hacer como que no se entera. Carece de orgullo. Y Europa tiene grandes motivos para el orgullo. El orgullo de la democracia, por ejemplo. El orgullo de los griegos y romanos y la Cristiandad y el Humanismo y tantos más. De su defensa contra el Islamismo, de su expansión al mundo. Es maestra de este -que a veces copia su tecnología y poco más. Pero, muchos, también aceptan mucho más. Europa no debe abandonar.

Y España menos. Ha sufrido demasiado para no perseverar en una democracia en el sentido recto del nombre. Una democracia no manipulada, de concordia, que no ceda ante eslóganes y agresiones de minorías incultas y fanáticas.
A mí me da miedo ese modelo que ahora sacan a relucir a veces, la famosa II República española. Que no fue una democracia, aunque llevaba dentro muchos demócratas, que jamás habrían llegado a una guerra y sufrieron terribles consecuencias. Pero mandaban más, parece, algunos que no lo eran tanto.

Yo estoy harto de las falsificaciones interesadas de la Historia. ¿Qué democracia era aquella que llegó por unas elecciones sólo municipales, por golpes de Estado como el de Jaca, siguió con quemas de conventos y con un presidente que decía que la República era de los republicanos, que un convento no valía la vida de uno solo? ¡Tantas se perdieron luego!
Que siguió con la Revolución del 34 y con la que en el 36 anunciaban el famoso Lenin español y otros más. Pasó lo de Platón: a la democracia corrompida siguieron la guerra civil y la dictadura. Todo de libro. Pero ¡vaya modelo! Luego los grandes jefes se arrepintieron. Demasiado tarde.

La democracia es planta delicada. Claro, es de todos, no podemos evitar a los incultos, a los ilusos, a los carentes de respeto, a los ambiciosos, a los exhibicionistas. Cierto, la democracia hace posible, a veces, un cambio pacífico. Se impone, al final, el buen sentido. Ojalá así sea.

La democracia es crisis, escribí otra vez. No podemos evitar esas situaciones, aunque ciertamente nos cansen. ¡Tanto insistir en triviales acusaciones, cuando hay cosas centrales en riesgo! No podemos evitar a los pelmazos, a los fanáticos, a los ignorantes políticos. A los que, no llegando al 5 por ciento de los votos, mandan como si tuvieran el 95 por ciento. Esto tiene de malo la democracia, junto a lo bueno, que es un hálito de libertad. Y la esperanza de que, al final, se restablezca la equidad, el sentido común. Si no se va demasiado lejos y se rompe la baraja.

La democracia pasa ahora, aquí, por un momento difícil: demasiados enemigos juntos (me resulta inútil especular ahora sobre el detalle). No se ha roto nada decisivo: puede recomponerse. Pero, por favor, haría falta un poco de calma, de respeto a la ley, de vuelta a aquello que los griegos llamaban sophrosyne: mente sana.

de las Reales Academias Española y de la Historia

ETA y las armas
El rigor de ZP
Cristina Losada Libertad Digital 31 Octubre 2006

Zapatero ha fundamentado su imagen en el hecho de no ser riguroso. No lo es bajo ningún concepto ni con concepto alguno. Entre ellos, y en primer lugar, el de nación, siempre que se trate de la española. Pruebas ha habido de su falta de rigor, tanto en el trabajo como a la hora de atenerse a aquellas proclamas suyas sobre la democracia deliberativa y hierbas similares. La esencia del producto ZP era y es la ausencia de severidad, firmeza, consistencia y coherencia. El "todo es relativo" con el que nos resumían la ley de la relatividad los que no la habían entendido, ni probablemente leído, sintetiza sin embargo con rigor la ley política y vital del presidente por accidente. Y no negaré que esa mercancía tiene compradores. España y Europa entera, las sociedades prósperas, son un invernadero de frágiles consumidores de discursos políticos moldeados a su condición vegetativa. Retóricas blandengues, que regalan los oídos del que no quiere saber de problemas, reconfortan al que no desea esforzarse, y se inclinan como juncos a ese viento dominante formado por los susurros que se elevan desde millones de sofás: no nos estropeéis la fiesta.

Y una fiesta que no ha querido fastidiar Zetapé es la que viene celebrando ETA desde que se sabe interlocutor. Con todas sus tropelías ha sido permisivo. Así que no estarán temblando después de que anunciara que empleará "el máximo rigor" en acreditar su voluntad de dejar las armas. Acababa de dejar caer el presidente, en uno de esos corrillos que prefiere a las ruedas de prensa, pese a ejercerse en ellas el mayor control, que el asesino De Juana Chaos era un Gandhi redivivo. Y había servido a los proetarras la ocasión de felicitarse por haber puesto la pica en Estrasburgo. Ah, cuidado, que decir que en el foro europeo ETA marcó un tanto, es hacerle el juego a la banda... O sea, que los que denunciaron el triunfo que se anotó Hitler con los pactos de Munich, reforzaban al führer nazi.

El robo de 350 pistolas por ETA ha sido un mensaje tan transparente que ZP ha tenido que anunciar rigor para opacarlo. Más, en vísperas de las elecciones catalanas. El discurso-junco se dobla hacia un lado u otro, según la circunstancia. Estamos ante una producción para el "consumo interno". Una de comida rápida, y no por sus calorías, de las que carece, sino por la velocidad con la que ha de desaparecer. Que viene a ser la misma con la que olvidan los que creen o quieren creer en él. Pues ya dio por verificado todo, y anunció un "diálogo" según una ambigua resolución del Congreso que requería señales de una voluntad inequívoca. ¿De qué? De abandonar las armas. No de seguir acumulándolas. Cierto que sentenció algún Séneca del gobierno que no importan las armas sino la voluntad de no usarlas.

El rigor de ZP se perfila como el de los nacionalistas de Zarauz, quienes tras descubrirse una lista con datos de concejales y policías, típicamente preparatoria de atentados, le han pedido a Batasuna que "opine" sobre el asunto. Y han advertido a los proetarras no de que los vayan a expulsar de los plenos municipales, donde los acogen con gusto, sino de que así obstaculizan el "proceso". Pero, ¿no les había mirado López a los ojos? En fin, con parecida intransigencia, los correveidiles de ZP pedirán a ETA que explique la razón de que robara los revólveres. Porque a lo mejor, a lo mejor, las quiere sólo para disparar al aire. Y, en cualquier caso, Zapatero tiene la "máxima voluntad". La de ignorar cuantos hechos desvelen los engaños sobre los que ha fundado la negociación política con los terroristas. Cómo pedirle rigor si la severidad la reserva para su principal causa, que es machacar a la oposición.

VUELVA A LA DEMOCRACIA, SR. RODRÍGUEZ
Editorial minutodigital 31 Octubre 2006

En las últimas semanas estamos asistiendo a los episodios más vergonzosos de nuestra historia. Hasta ahora, cuando los españoles queríamos hacer referencia a los periodos más tristes de nuestro acontecer nacional, nos remitíamos, inexcusablemente, a la comparación con el 98. Sin embargo, de aquí en adelante, el gobierno de Zapatero será el jalón que marque nuestra mayor decadencia.

Indudablemente, el Sr. Zapatero ha decidido unilateralmente dinamitar las bases de la convivencia entre los españoles. Y lo peor, si cabe, es que incumple su propia palabra, pues cuando se llega al nivel de despotismo al que hemos llegado, al ciudadano sólo le queda pedir por los menos respeto a las reglas de juego que unilateralmente impuso en déspota.

Zapatero, a pesar del robo por parte de la ETA de 350 pistolas, lo cual supone una flagrante violación del supuesto armisticio ETARRA, ha decidido seguir adelante con su planes de rendición. Y ello aun cuando dijo públicamente que nunca hablaría con los terroristas hasta que abandonaran todo acto de violencia. Ante tal cúmulo de despropósitos, sólo sabe defenderse diciendo que es el PP quien pone palos en las ruedas. Sin embargo, como sabe que el PP no es responsable de que una inmensa mayoría de los españoles esté en contra de la rendición total, Zapatero a maquinado su propio plan de destrucción máxima: el problema son los españoles, y por eso hay que inutilizarlos políticamente. De ahí que toda su actuación esté impregnada del odio a la mitad de España que aún se siente española. Por eso el Estatuto Catalán, por esto el resto de reformas de los estatutos autonómicos, por eso el revanchismo guerra civilista, por eso la memoria histórica.

En este plan de destrucción máxima Zapatero no está solo. Cuenta con los nacionalistas y con un enjambre de asociaciones que pretenden representar a la sociedad civil. Estas, que aparentar ser apolíticas, están completamente al servicio de los intereses disgregadores de nuestro actual presidente. Por eso, plataformas como el Nunca Más fueron tan activas contra el PP y, sin embargo, permanecen calladas ante los desastres que la mala gestión de los incendios de Galicia están provocando. Su actuación pone en evidencia que tal tipo de asociaciones y plataformas cívicas, mantenidas a expensas del erario público, no defienden los intereses de la ciudadanía, sino que son correo de transmisión de la izquierda antiespañola.

Ante esta situación, la reacción de los españoles debe ser clara y contundente: No a los partidos nacionalistas, no a la izquierda antiespañola, no a los sucedáneos de asociaciones civiles. Si dejamos que sean los partidos, a través de sus tentáculos asociacionistas, quien determine lo que debemos pensar, y no que sea la sociedad la que a través del sano asociacionismo determine la actuación de los partidos, habremos perdido la batalla. Y que nadie se disculpe diciendo que la culpa la tiene la izquierda o los nacionalistas. En crisis nacionales como la actual la culpa la tiene en su integridad un pueblo que renuncia a su libertad. Y los españoles, mucho nos tememos, están renunciando a ella por su actuación, falta de compromisos auténticos.

Llega el momento del compromiso con agrupaciones, variadas y numerosas, que viven al margen de la subvención pública. O los españoles apoyan están iniciativas o están abocados al más triste de los destinos: la esclavitud política.

Hora de explicarse
Editorial ABC 31 Octubre 2006

A pesar de que la opinión pública requería una explicación convincente sobre la realidad del proceso de negociación con ETA, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aprovechó ayer una larga entrevista radiofónica para repetir los mismos mensajes circulares sobre la cuestión. Sin embargo, la reiteración, cuando es repetición de errores, no genera confianza, ni sirve para tranquilizar a una sociedad que ve con sus propios ojos hechos concretos que descalifican la versión del Gobierno sobre la situación del proceso y que se ha inquietado aún más por la crisis de la Fiscalía, la discordia en el Parlamento europeo y la exculpación de De Juana Chaos por Rodríguez Zapatero. Pues bien, las anunciadas «consecuencias» del robo de pistolas y revólveres, perpetrado por ETA la semana pasada, se han resumido en una nueva declaración de intenciones del presidente del Gobierno, quien anunció que el Ejecutivo va a ser «exigente al máximo» para acreditar la voluntad de los terroristas de poner fin a la violencia, al tiempo que advirtió a los etarras de que «se equivocan» si creen que el aprovisionamiento de armas es un pulso al Gobierno.

Con esta respuesta tan superficial, pese a la gravedad de lo sucedido, cabría preguntar cómo ha verificado hasta ahora el Gobierno -y llevamos siete meses de «alto el fuego»- la voluntad de ETA de cesar su violencia. Es más, cabría preguntar si el Gobierno realmente ha estado en condiciones, en algún momento, de llegar a la conclusión de que el alto el fuego era preludio del cese definitivo del terror, pues los hechos no lo demuestran. Entre 2005 y 2006, los etarras han robado en Francia 4.000 kilos de clorato sódico, sustancia con la que se fabrica cloratita; 1.400 kilos de polvo de aluminio, para fabricar amonal y amosal; 20.000 originales de documentos franceses de identidad; 30.000 placas de matrícula y 2 troqueladoras y, finalmente, 400 pistolas y revólveres con su munición y piezas de recambio. Sólo hay una conclusión: ETA ha recuperado sus arsenales de armas y recursos logísticos hasta niveles propios de una organización terrorista dispuesta a seguir atentando. Por eso, ETA no se equivoca si cree que el robo de armas ha sido un pulso, porque lo ha ganado desde el momento en que el Gobierno no ha cancelado la negociación con los terroristas. Y si se trata de un rearme efectivo, tampoco se equivoca, porque igualmente ha carecido de consecuencias perjudiciales para los objetivos tácticos de su tregua.

Sólo el Gobierno se cree que en ETA haya voluntad de dejar la violencia. Ni las acciones ni los comunicados de los terroristas la reflejan. Por tanto, la verificación de la voluntad inequívoca de los terroristas de poner fin a la violencia es, en estos momentos, una excusa del Gobierno para ganar tiempo hasta que ETA considere oportuno revalidar el alto el fuego con alguna declaración complementaria. Entre tanto, el Gobierno aparenta no dar más de sí, improvisa constantemente -hasta empezar a preocupar en el seno del PSOE- e insiste en una verificación que ya está descalificada por la falta de rigor con la que el propio Ejecutivo la ha utilizado. Y, ¿hasta cuándo va a estar verificando el Gobierno una voluntad inexistente? El problema es que, mientras el Gobierno verifica, no hay respuesta policial firme y tampoco rectificación, como le demandó ayer Mariano Rajoy, en una declaración institucional basada en una evidencia objetiva: que ETA se ha reafirmado en la lucha armada para conseguir sus objetivos.

Por eso, la opinión pública hace tiempo que verificó con más rigor que el Gobierno que la voluntad inequívoca de ETA es aprovechar esta tregua para perpetuarse como garante de una negociación política o, en su defecto, como la organización terrorista que nunca ha dejado de ser. Ya hay suficientes datos que invitan a pensar que podríamos encontrarnos ante otra tregua táctica de ETA y que el proceso iniciado por el alto el fuego no va a desembocar en el desarme y disolución de la banda terrorista, ni en el reconocimiento de la ilegitimidad de su violencia, ni en la petición expresa de perdón a las víctimas. Despojado el proceso de estos objetivos, que eran los únicos que lo hacían lícito en términos morales y políticos, el Gobierno debe explicar en el Parlamento en qué basa su continuidad y qué es lo que se propone negociar con ETA.

La estrategia del silencio
Lorenzo Contreras Estrella Digital 31 Octubre 2006

Ahora descubren que el PSE, el PNV y, por supuesto, Batasuna-ETA vienen celebrando contactos secretos para preparar o negociar las bases en que habrán de fundar las batallas del mañana, cuando España se haya aproximado suficientemente a su nivel de entelequia política. ¡Pero si en esta cuestión todo ha sido secreto y clandestino hasta ahora, con alguna que otra aparición fugaz de los actores en la escena pública para regresar luego a la sombra confortable que permite no explicar nada hasta que la situación se haya hecho irreversible! Esta guerra política hace tiempo que está perdida. Quien crea que Zapatero engañará a la banda terrorista y despistará al PNV es un perfecto ingenuo. Es verdad que su estrategia consiste en ganar tiempo. Pero no para los intereses de España, sino para su propio y personalísimo provecho y conveniencia. ETA, por muchas armas que robe y mucho que prepare sus arsenales mortíferos, no volverá a matar presumiblemente hasta que Zapatero se consolide en un nuevo mandato electoral.

Eso es casi seguro. Le conviene un ZP perdurable, perfectamente convertible en rehén, eternamente amenazado y chantajeado, con su espalda socialista vasca en actitud traidora, tan traidora como la suya propia, y, en consecuencia, sólo utilizable para completar el escenario pactado. La banda sabe que volver a las armas, en el sentido de utilizarlas a destiempo, pone en peligro la gran operación de desnaturalizar el sistema creado por la Constitución de 1978, ya en trance de perder su identidad. El gran riesgo sería para ETA que Zapatero hubiese de retroceder en su carrera de concesiones o, si rompe la tregua de sangre antes de las elecciones del 2008, que el infausto y equívoco personaje pierda el poder en las urnas. Para la banda, todo menos eso. Amenazar e imponer pautas no dejará de hacerlo, pero siempre con las armas en silencio calculado.

ETA tiene un programa que completar, con Navarra en el centro de sus objetivos y la autodeterminación como clave del arco que habrá de sostener el edificio de la ruina del Estado. Ya es paradoja que un edificio o construcción consista en destruir.

Desde el propio PSOE, diversas voces, con algunos altibajos, han mostrado su inquietud ante el llamado “proceso” que los hechos van determinando. Alfonso Guerra, Joaquín Leguina, Francisco Vázquez, el ambiguo González y tantos otros, han interpuesto sus objeciones contra la marcha de los acontecimientos. Pero han sido cobardes. Ahora a la cobardía se le llama disciplina, y cuando una Rosa Díez, por ejemplo, se muestra valiente, honradamente valiente en sus actitudes, entonces se procura presentarla como una disidente que intenta romper la armonía del partido y su pretendida progresión hacia “el éxito”. Juan Carlos Rodríguez Ibarra, el famoso “bellotari”, que parecía dispuesto a sacar los pies del plato, ha vuelto a quedarse quieto y también se ha contradicho, él sabrá por qué y con qué le han amenazado. Ya utilizó el zapaterismo las armas del chantaje político y ético para frenar el independentismo crítico del ex alcalde de La Coruña.

Este hombre, ZP, con cara risueña, doctorado en talantes fecundos (para él), fue en su día definido con extraordinaria precisión por Felipe González cuando aquél le disputaba a Bono (otro que tal) la secretaría general del PSOE. González sostuvo públicamente que Zapatero no tenía ni equipo ni programa. Y sigue sin tenerlos. Para hallar un candidato mínimo a la Alcaldía de Madrid ha tenido que recurrir a un personaje ajeno al partido, Miguel Sebastián, al que sacrifica igual que ha sacrificado a Juan Fernando López Aguilar enviándolo a la aventura electoral de Canarias. Mientras tanto, ¿para qué hablar de pactos secretos? Antes de concertarlos con el entorno etarra y el

Rajoy da la cara exigiendo a Zapatero que explique el "proceso"
Editorial semanaldigital  31 Octubre 2006

El presidente del Partido Popular pidió ayer al presidente del Gobierno que aclare en sede parlamentaria el supuesto "proceso de paz". No se trata de una solicitud personal de Mariano Rajoy a José Luis Rodríguez Zapatero, sino de una exigencia democrática del líder de la oposición al responsable del poder ejecutivo subordinado a la Constitución. Y las cosas no son para menos.

Casi todos los medios de comunicación se han hecho eco, en las últimas semanas, de circunstancias más que preocupantes para el futuro de España. ETA ha recibido un espaldarazo en el Parlamento Europeo auspiciado por el Grupo Socialista. Mientras tanto, la banda ha vuelto a secuestrar y ha robado el mayor cargamento de armas individuales de su historia delictiva. Simultáneamente, PSE, PNV y Batasuna parecen estar de acuerdo en una serie de concesiones en la línea de lo exigido por los terroristas, es decir, liberación de los presos previa sumisión del poder judicial, entrega de Navarra previa anestesia electoral a los navarros y cosoberanía como paso previo a la independencia. Si esos son elementos de la "paz" que se está fraguando, sin duda Zapatero tiene el deber de explicarlo.

Rajoy cree que Zapatero debe explicar a los españoles "lo que hasta ahora no ha querido explicar en sede parlamentaria". Y en realidad, si el Gobierno solicitó la confianza del Congreso de los Diputados para explorar las posibilidades del fin del terrorismo, el aval que obtuvo en 2005 no es ilimitado, y no legitima las conversaciones previas que ahora conocemos –que se remontan a 2002- ni puede respaldar ninguna violación de la Constitución ni de sus fundamentos. Zapatero debe explicarse porque una mayoría parlamentaria no lo convierte en dueño absoluto de los destinos del país.

Esas explicaciones son debidas, además, porque hoy ETA es más fuerte que hace tres años, y porque tiene confianza en alcanzar sus objetivos mientras que al llegar Zapatero a La Moncloa sólo pensaba en el acoso policial que estaba a punto de derrotar a los terroristas. Si Zapatero ha prestado una ayuda a ETA con su "proceso", tiene en Rajoy una mano tendida para corregir su error y volver a la anterior y exitosa política antiterrorista. Al menos el líder de la oposición cumple con su obligación al ofrecer su apoyo para cerrar el "proceso", aunque de momento parece que el Gobierno elegirá otro camino.

En realidad, ante la coalición de hecho que une al PSOE con Izquierda Unida y las minorías nacionalistas en el Congreso y el Senado, el PP sólo tiene tres cosas que hacer: seguir exigiendo luz y taquígrafos aunque se los nieguen; salir a la calle si es preciso en defensa de la verdad, de la justicia y de la unidad de España, como ya ha hecho en los meses pasados y probablemente tenga que volver a hacer en los próximos; y ante todo dejar claro qué hará cuando llegue al poder.

Especialmente los terroristas deben ser conscientes de la firmeza del centro derecha, de que Mariano Rajoy no asumirá ninguno de los compromisos de Zapatero con la banda ni con sus aliados, de manera que una futura victoria del PP suponga el final de cualquier proceso inconstitucional.

El protocolo del notario
Por ENRIQUE NASARRE ABC 31 Octubre 2006

PARA quien, como yo, ha considerado que la «cultura política» de la Transición, con la que construimos en una fecunda operación histórica el edificio democrático de la España constitucional, era el más precioso acervo para asentar con bases duraderas nuestra convivencia, el gesto de Artur Mas, asombrosamente castizo, de acudir al notario para proclamar su compromiso de no pactar bajo ningún concepto y en ninguna circunstancia con el Partido Popular, me ha producido el natural desasosiego que se siente ante la visión de un enfermo con síntomas de caminar hacia la muerte. El enfermo, claro está, es la España constitucional del 78. El protocolo del notario de Artur Mas me suena a acta de defunción del modelo de convivencia democrática que gozosamente inauguramos hace más de cinco lustros con el respaldo de la mayoría de los españoles.

Porque, acaso, el ingrediente más decisivo de la «cultura política» de la democracia de 1978 ha sido la voluntad de no exclusión de nadie, por muy alejadas que fueran las posiciones políticas de cada cual y, consecuentemente, la disposición a llegar a acuerdos honorables hasta donde se pudiera. Aquella sonora presentación de Fraga a Carrillo en el Club Siglo XXI respondía cabalmente a aquel espíritu y venía a dar argamasa a la obra incipiente de la construcción de nuestro Estado democrático, con el afán de superar los vicios cainitas que asolaron nuestro pasado. Esta voluntad de no exclusión era, por otra parte, condición inexcusable para que la democracia fuese no ficticia, sino auténtica. La moderna democracia de partidos sólo es posible si se rige por la convención de que cada partido actúa en el sistema siempre con la condición de parte de un todo y, por ello, no puede dejar de relacionarse con las demás. De lo contrario, el pluralismo inherente a los regímenes democráticos se desvanece y da paso, inexorablemente, a las distintas formas de totalitarismo.

El gesto de Artur Mas no es el de un cualquiera. De ahí su trascendencia. Convergencia i Unió había sido hasta ahora uno de los actores fundamentales de la España democrática que arranca con la Transición. Se ha dicho, con justicia, que la Constitución de 1978 tiene acento catalán. El papel de Roca a la hora de fraguar los sucesivos pactos y transacciones que dieron lugar al «gran pacto de la concordia», que se plasmó en la Constitución, fue crucial. La trayectoria pactista de Convergencia ha sido una constante durante todo este período, gobernase uno u otro de los dos grandes partidos que se han turnado en el ejercicio del poder. Tanto es así que no podrían explicarse los años que transcurren entre 1996 y el 2003, no sólo en el conjunto de España, sino en la misma Cataluña, sin los mutuos compromisos alcanzados entre el PP y CIU.

La gravedad del gesto de Mas se acentúa por el contexto en que se produce. Vengo siendo testigo, con creciente desazón, del agrietamiento, cada vez más profundo, de la «cultura política» que, con sus luces y sus sombras, ha presidido la vida democrática de la España constitucional y que ha sido un factor esencial de todos sus logros. En esta legislatura, los nubarrones que presagian el estallido de la tormenta están encapotando ya nuestro cielo. Y no ha sido «la rebelión de las masas» la que ha desencadenado este cambio de clima, sino el incivismo y la voluntad de ruptura de los actores propiamente políticos.

El primer acto de esta tragedia para la vida democrática fue el «pacto del Tinell», con la repugnante cláusula de exclusión con la que se cimentó el tripartito. El aval de Rodríguez Zapatero dio alas a una formidable ofensiva nacionalista que comenzó a renegar, ya sin tapujos, de los compromisos asumidos en el «pacto constitucional». Los nacionalistas, envalentonados, se creyeron en condiciones de dar un vuelco a las reglas de juego y de deslegitimar las bases de nuestra democracia. Para lograr su objetivo estimaron imprescindible arrinconar a quienes no se doblegasen a sus pretensiones. El partido socialista, liderado por Zapatero, se prestó a este juego, por el que algún día deberá rendir cuentas. Esquerra Republicana ha sido el motor principal de esta degradación de nuestra vida política. Ha actuado con la osadía y la astucia propias de un partido antisistema, mezclando, en calculadas dosis, la provocación y el repliegue. Ya sabemos cómo se practicaron estas técnicas en la Europa de los años veinte y treinta, y al abismo a donde nos llevaron. Sabemos, también, que el éxito de los partidos antisistema requirió la actitud complaciente de partidos e instituciones del sistema, ya fuese por debilidades teóricas, ya por miopía, ya por inconfesables intereses de parte. Funestos aprendices de brujo, creyeron que, a la postre, aquéllos acabarían siendo domesticados.

El Diario de Sesiones constituye testimonio irrefutable de esta pendiente, que se está acelerando, aunque la «democracia mediática» en la que vivimos sólo capte la superficie de lo que acontece y, así, la realidad profunda tarde en desvelarse. Todavía recuerdo con espanto una intervención del diputado Tardá en la que, dirigiéndose al presidente del Gobierno, espetó con voz rugiente: «sabemos quién es el enemigo, y no hablo de adversario, sino de enemigo, y está aquí» -precisó-, señalando a la bancada del Grupo Popular. El presidente del Gobierno se limitó a sonreír, aunque su proverbial sonrisa quedó transfigurada en una mueca. Su silencio fue ominoso. Se había introducido en la Cámara la dialéctica amigo-enemigo, que -ya lo sabemos- conduce a la destrucción de la convivencia democrática mediante la aniquilación del adversario. ¡Y el presidente del Gobierno callaba!

Pero esta ofensiva no se limita a la destrucción o expulsión del adversario político, conforme con la dialéctica amigo-enemigo, sino a torpedear las instituciones del Estado que tampoco se dobleguen a sus pretensiones. El último episodio ha sido la iniciativa de reprobación-cese del Defensor del Pueblo, sencillamente porque ha cumplido con su deber de modo ejemplar. Y ha considerado su obligación, en uso de las facultades que le concede la Constitución, presentar un recurso de inconstitucionalidad, técnicamente impecable por cierto, contra el Estatuto de Cataluña de nueva planta. Tal decisión ha sido estimada intolerable por el actual nacionalismo radicalizado y por quienes le acompañan en esta aventura. Y han reaccionado con una iniciativa parlamentaria, que, si no lo remediamos, puede suponer herir de muerte a esta institución constitucional.

Porque la clave de esta institución, alto comisionado de las Cortes Generales para la defensa de los derechos y libertades fundamentales, es su independencia, que ha de tener garantizada incluso en relación con las Cámaras que le han designado. Por eso, sabiamente, la ley reguladora de la institución establece unas causas tasadas para su cese. Los promotores de la reprobación han tenido que acudir al supuesto de «notoria negligencia», lo que resulta un sarcasmo. Pues si en algo se ha caracterizado el Defensor del Pueblo, ha sido en actuar con notoria diligencia. Y así loha reconocido el mismo Tribunal Constitucional, al admitir su recurso.

La campaña de las elecciones catalanas, ya concluida, se está viendo salpicada por agresiones, actos incívicos, mensajes soeces, que llevan todos ellos la marca de la exclusión. Parece que nos adentramos por una senda en la que ya las agresiones y los brotes de violencia han de formar parte del paisaje político. Eso es funesto para cualquier democracia. Hasta ahora, el pueblo español, su inmensa mayoría, se ha mantenido muy lejano de las incitaciones y provocaciones agresivas que quieren romper las bases de nuestra democracia... Pero ningún cuerpo social está inmune a los comportamientos irresponsables de sus élites.

El protocolo del notario de Artur Mas ha sido calificado por algunos como una mera arma electoral, como un golpe de efecto de los que se nutren las campañas electorales. Una vez más, la banalización es el recurso en el que nos refugiamos para practicar la política de la avestruz.

Porque la política del apaciguamiento, si no es de doble dirección, tan sólo conduce al sometimiento a quienes pretenden imponer con carácter excluyente sus reglas. Es decir, a entrerrar las reglas y las instituciones con las que los españoles hemos convivido estos treinta años (con la excepción del maldito terrorismo etarra).

Taxonomía de terroristas
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 31 Octubre 2006

Vengo dando vueltas, mi querido y respetado presidente, a lo que dijo en San Leonardo de Yagüe a un grupo de periodistas, a saber: que por las informaciones de que dispone, el etarra Juan Ignacio de Juana Chaos es de los que están por el proceso de paz y que su declaración ante la Audiencia Nacional (y el tono de la misma) es coherente con dichas informaciones.

Quisiera, presidente, con el más constructivo de los ánimos, llamar su atención sobre un particular de cierta importancia. No es conveniente ni adecuado que la cabeza visible del Ejecutivo se pronuncie sobre las prendas intelectuales o morales de un justiciable justo en el mismo momento en que está siendo juzgado. A sus críticos más benévolos nos parece impropio, pero no me extrañaría que a millones de ciudadanos pertenecientes a la derecha extrema (e incluso al extremo centro), les empiece a parecer que está usted magreando la momia del mismísimo Montesquieu.

Todos los militantes de ETA, todos los presos de ETA, son partidarios de negociar con el Estado, presidente. De Juana Chaos, por supuesto, pero también Iñaki Bilbao, el psicópata que le gritaba al juez «¿estás muerto, cabrón!». Todos considerarían la posibilidad de abandonar la violencia si se les diera lo que piden.

El oficio del periodismo necesita la taxonomía. Es una herramienta pedagógica, más si es binaria. Hace ya muchos años que los nacionalistas nos enseñaron a distinguir entre los duros y los blandos, los halcones y las palomas, los troitiños y los iturbes. La distinción, mi señor Zapatero, es inane. Los duros y los blandos han sido siempre partidarios de la negociación y tanto unos como otros han sido partidarios de matar para conseguirla. La edad, los michelines, el ácido úrico iban suavizando los perfiles de los halcones para convertirlos en palomas, frente a nuevas polladas (stricto sensu) de alcotanes.

Así, cuando Txomin empezó a ser paloma moñuda, el halcón era Etxebeste, que pasó a ser paloma buchona en Argel, mientras 'Josu Ternera' ejercía de ave de presa. Urrutikoetxea fue haciéndose paloma rizada con los años por comparación con aquellos durísimos y jóvenes alforres que respondían a los nombres de 'Txelis' y 'Pakito'. El primero sufrió una crisis mística que lo convirtió en pichón al entrar en La Santé y el segundo pasó a ser tan palomo que, también en la cárcel, encabezó una carta a ETA en el verano de 2004, abogando por dejar la violencia sin negociar ni nada. Cuando usted aceptó el reto de Anoeta, 'Pakito' comprendió la magnitud de su error. Trató de retroceder, pero ya era tarde. La organización con la que usted quiere firmar la paz lo expulsó por pacifista.

Tarea para el próximo Consejo de Ministros y Ministras: medite con sus compañeros y compañeras sobre el hecho de que ETA sea un agente activo del 'proceso de paz', mientras el PP se ha convertido para ustedes en 'enemigo del proceso'. Defina por escrito la palabra 'paradoja'.

La falacia vasco palestina
Por ALBERTO SOTILLO ABC 31 Octubre 2006

De proceso de paz se habla cuando se intenta encontrar alguna vía hacia el acuerdo entre israelíes y palestinos tras más de 60 años de entredegüello. Es un proceso que intenta superar al menos tres guerras convencionales entre Israel y varios países árabes, atentados, asesinatos selectivos, varias invasiones del Ejército e innumerables bombardeos. No hay mayor despropósito que equiparar esa guerra interminable con el «conflicto» del País Vasco entre quienes apretaron el gatillo y quienes murieron sin más intención bélica que acudir a su trabajo o a tomarse unas cañas.

De proceso de paz también se habla cuando se alude a los esfuerzos por parar la guerra civil que ha sacudido a Irlanda del Norte desde 1923. Ha habido en el Ulster mucho terrorismo. Pero ha habido también dos trincheras con sus propias bandas paramilitares enfrentadas a tiros en la calle. En los días difíciles, Gerry Adams no dormía dos noches en una misma casa porque sabía que los paramilitares unionistas iban a por su pellejo. Y ha habido un proceso de paz al término del cual se ha concedido a Irlanda del Norte una autonomía infinitamente menor de la que pueda gozar La Rioja.

Es un insulto para los vascos, para los palestinos y para los irlandeses hablar de «proceso de paz» en España. Si con algún proceso histórico internacional hay que buscar paralelismos, es con el de la retirada política de los militares golpistas en Argentina y Chile. Y a nadie se le pasó por la imaginación llamar «proceso de paz» a la integración de Pinochet a la vida civil. Es legítimo el debate entre la justicia y el cinismo político necesario para reintegrar a unos militares golpistas a la vida civil. Pero hablar del «proceso de paz» en el País Vasco es una prevaricación verbal delictiva. Ni a Alfonsín ni a Menem se le ocurrió llamar «proceso de paz» a la ley de punto final con la que se amnistió a los golpistas argentinos.
Un debate que, por cierto, sigue abierto en Chile y Argentina. Porque, como bien han descubierto por allí, nunca habrá democracia consolidada sostenida en la impunidad y el olvido de las víctimas.

ZP se enfada con ETA
Rafael González Rojas elsemanaldigital 31 Octubre 2006

La última de Zapatero es el "enfado" que ayer demostró tener ante los micrófonos de la SER. Le va a exigir a ETA que "acredite su voluntad" de abandonar la violencia. Lo dijo en relación a las 350 pistolas y mil cartuchos que la banda ha robado en Francia. Y tras tan enérgica declaración se mostró "moderadamente optimista" respecto a lo que él y los suyos denominan el "proceso de paz".

Dicen que hay que evitar la crispación que los acontecimientos políticos están originando; que no hay que echar leña al fuego. Claro que sí; pero el caso es que al fuego que originan algunas actuaciones lo alimentan los propios protagonistas. El de la política antiterrorista lo alimenta ETA y se encarga de que chisporretee las torpezas del Gobierno. Díganme, si no, si es necesario que algunos del PP suelten algunas diatribas para coger un cabreo mayúsculo al oírle decir a Zapatero que el robo ése de pistolas "tendrá consecuencias", y que va a exigirle a ETA que se aclare. Seguro que va a preguntarle para qué necesitan ellos esas pistolas.

"Esto no se queda así", dijo uno a quien le acababa de propinar un puñetazo. "Ya lo sé –le contestó el otro-, eso se hincha". Pues algo parecido va a contestarle ETA. En realidad, si no fuese tan obstinado, ZP debería saber la respuesta. La banda viene ofreciéndole respuestas de sus intenciones en sus comunicados, a través de sus jefes de partidas y de los representantes de presos. Y además están las provocaciones. Ante ellas el Gobierno o guarda silencio o trata de desviar la atención. Ahora ha sido un robo de armas, 350 pistolas, suficientes para un batallón. No hace mucho, el 23 de septiembre, en una concentración pública de ETA en el monte Oyarzun –increíble que ETA pueda celebrar concentraciones- unos cabecillas etarras habían leído un comunicado en el que manifestaban la voluntad de la banda de "continuar luchando firmemente con las armas en la mano hasta conseguir la independencia y el socialismo de Euskal Herria". Unos bandoleros exhibieron fusiles de asalto y dispararon varias salvas para rubricar esa voluntad; pero para el Gobierno del señor Zapatero "eso fue un acto sin trascendencia, mera publicidad".

También recientemente, a un concejal de la Unión del Pueblo Navarro le quemaron su negocio en Barañain, y el Gobierno no dijo que habían sido delincuentes rumanos porque no se le ocurrió, pero desde luego que ETA no tenía nada que ver. ¿Tampoco tiene nada que ver ETA con el terrorismo urbano que azota constantemente en las ciudades y pueblos vascos, las voladuras de oficinas bancarias y el aumento en general de la kale borroka? No, claro que no, son algaradas de incontrolados y otros en protesta por lo De Juana Chaos.

Claro que hay que evitar la indignación, la crispación y los cabreos. Pero es que se lo están poniendo muy difícil.

Por una alternativa al nacionalismo en Cataluña
EDITORIAL Libertad Digital 31 Octubre 2006

Con la participación de Zapatero y Rajoy, los partidos políticos han finalizado la campaña para las elecciones al Parlamento de Cataluña del miércoles con un último llamamiento al voto en diversos mítines finales.

Como resumen de esta campaña electoral habría que señalar que, en lugar de atender y debatir los problemas reales de la gente, los partidos nacionalistas han parecido enzarzados en una competición a ver quién hace la propuesta identitaria más delirante, mientras guardaban un colectivo y clamoroso silencio ante escándalos de negligencia y corrupción política como los del Carmelo o el del 3 por ciento.

Acosados por grupos violentos y silenciados –cuando no vituperados– por los medios de comunicación, los partidos no nacionalistas y sus propuestas para liberalizar política, cultural y económicamente Cataluña apenas han encontrado eco en la opinión pública frente a los numeritos circenses de los nacionalistas, tales como ese de CiU de comprometerse ante notario a no pactar nada con el PP, el de la "nocilla" de Montilla, el de "follarse a la derecha" de IC-V o el ya conocido radicalismo de Esquerra Republicana.

Por su parte, la desacomplejada y firme crítica al nacionalismo de Ciudadanos de Cataluña está suponiendo un verdadero dilema para quienes están hartos de las asfixiantes y cada vez más radicalizadas políticas que se están llevando a cabo en Cataluña. Hay muchos de estos ciudadanos que temen que su voto al PP sólo servirá para respaldar a los nacionalistas de CiU, sin que ese apoyo tenga la menor contrapartida. Sería comprensible que, pese al notable ejemplo de los militantes de base del partido, y el acoso muchas veces violento al que se ven sometidos, optasen por entregar su voto a una formación que ha prometido no pactar jamás con el nacionalismo.

Artur Mas ya dijo ante las cámaras, y antes de ir al notario, que su partido no podía, evidentemente, impedir que el PP le apoyara, pero que ni haría ni pactaría nada por buscar dicho apoyo. A pesar de esa "bofetada notarial", lo cierto es que el Partido Popular no ha hecho nada por alejar de sus tradicionales simpatizantes el temor de ser, además de "apaleados" por CiU, "cornudos" por un posterior y gratuito apoyo de Piqué a dicha formación nacionalista.

Después de haberle seguido ofreciendo servilmente su apoyo, Piqué ha asegurado, a última hora, que "Artur Mas tendrá que volver al notario". ¿Cree el Partido Popular que esa es garantía suficiente para todos aquellos catalanes que quieren que su voto sirva para crear una alternativa al nacionalismo y no para servirle de sostén?

Elecciones catalanas
Realidad nacional, realidad de partido
José María Marco Libertad Digital 31 Octubre 2006

Se suele oír que lo que más desean los socialistas españoles es que al Partido Popular le salga un competidor por la derecha. A falta de eso, los socialistas se han dedicado últimamente a hablar de "derecha extrema", siendo así que la "derecha extrema" estaría formada por el único partido nacional (el PSOE dejó de serlo hace mucho tiempo, como demuestra el PSC) y el único que defiende la Constitución de 1978, las instituciones nacionales y la libertad que estas están encargadas de proteger. Lo mismo que se comprometió a defender el actuar presidente de gobierno, por cierto.

Para seguir con las paradojas, al Partido Popular le salió hace algunos meses un competidor donde menos se lo podía esperar el PSOE: no a la derecha, sino a la izquierda. Claro que ese competidor lo es en una parte de España, que es Cataluña. Estoy hablando, obviamente, de Ciudadanos.

En una situación más o menos normal, Ciudadanos no debería competir en el terreno electoral con el PP. Presenta un programa de izquierda templada que podría parecerse bastante a la que defendería un PSOE actualizado. Y como los socialistas han abandonado cualquier proyecto nacional español, en particular en Cataluña, Ciudadanos debería entrar en competencia con ellos, es decir, con esos socialistas que han abrazado la causa nacionalista. No debería ser un peligro para un centro derecha que a día de hoy es el único partido nacional.

No es así, y esa es la siguiente paradoja. El Partido Popular sabe que Ciudadanos le puede hacer daño en las elecciones catalanas. No en el terreno ideológico, en el que las diferencias, aunque relevantes, se han ido difuminando en las últimas semanas, sino en el punto fundamental de la defensa de la nación española.

Es aquí donde las cosas se le complican al PP. Si los dirigentes del Partido Popular hubiera mantenido en Cataluña una actitud más clara y más sólida en defensa de la nación española, que es tanto como decir de la libertad en España, ahora el PP sumaría votos con Ciudadanos y Ciudadanos, a su vez, no se los restaría a él. Tal vez ni siquiera existiría Ciudadanos. Es cierto que los militantes y los afiliados del Partido Popular en Cataluña –y muchos de sus cuadros– no se merecen lo que puede ocurrir; que Ciudadanos recoja los votos de los descontentos con la confusión del PP y que el voto a la nueva formación acabe convertido no en el voto de castigo o de alternativa contra el PSOE, sino contra un Partido Popular en el que algunos de sus dirigentes no han hecho suyo el papel que les correspondía.

Por eso, sea cual sea el resultado de las elecciones, los populares catalanes no deberían olvidar la angustia que han pasado estos últimos días ni su significado. No estaría de más que reflexionaran en profundidad acerca de la posición de sus dirigentes ante la cuestión esencial a la que se enfrenta la sociedad española, como es el desmantelamiento de la nación y el desplome de las instituciones constitucionales. La única realidad del Partido Popular es la realidad nacional española y la libertad de sus ciudadanos, llámenlas como quieran llamarlas los socialistas.

Izquierda liberal
"Anem per feina?"
Antonio Robles Libertad Digital 31 Octubre 2006

Son innumerables las traiciones del PSC a su electorado socialista, obrero y español. Tantas como años políticos tiene Montilla. Porque Montilla ha sido palanganero de todas ellas. En más de una ocasión he denunciado cómo los chicos catalanistas de casa bien dominaron el partido desde que nació a finales de los setenta, mientras los votantes y currantes del cinturón industrial pegaban carteles y se esforzaban en hacer méritos para pasar desapercibidos en el paisaje nacionalista (El fraude histórico del PSC 1 y 2).

Como todo, ese fraude histórico se ha hecho gradualmente. Elección tras elección se trataba de llegar siempre al mismo fin: una sociedad nacionalista con una identidad basada en la lengua catalana como única lengua propia, una cultura y una nación. Los más reprimidos, como el PSC, sin buscar la independencia, pero sin depender de España; los más radicales, con la independencia como horizonte. Pero unos y otros, de acuerdo en una sociedad nacionalista donde la diversidad cultural, lingüística y nacional no se respeta.

Con el paso del tiempo, esa determinación de todos los partidos políticos ha acabado por borrar las fronteras nacionalistas entre unos y otros. O dicho de otro modo, podríamos perfectamente reducirlos todos al PUC (Partido Unificado de Cataluña). ICV, PSC, CiU y ERC (En cuestiones de identidad todos piensan lo mismo, del resto no sé, porque no hablan). El excluido, o sea, el PPC de Piqué, se arrastra patético en busca de un lugar en el oasis.

Pues bien, Montilla y su PSC, en esa determinación por conseguir la limpieza de sangre de la que otros alardean y exigen, ya no cuida ni las formas: Acaba de sacar el mismo lema de final de campaña que CiU sacó en una de sus primeras campañas de los años ochenta para maquillar su obsesión identitaria: "Anem per feina?". Aquel fue imperativo y éste es interrogativo. Hasta en los lemas andan como "la puta i la ramoneta".

Si uno hace abstracción de siglas y tiempos se da cuenta enseguida de que el nacionalismo del PSC es fruta de maduración más tardía que el de CiU, pero fruta nacionalista al fin. A medida que han avanzado los años, ideas, argumentos y fines son cada vez más parecidos o idénticos a los de CiU. Algunos ejemplos: la reforma del Estatuto fue una propuesta radical de ERC, la acabó asumiendo CiU mientras el PSC les criticaba por ser una disculpa para no ocuparse de los problemas sociales reales. Al final, asumieron ellos el mismo discurso y acabaron convirtiendo su primer gobierno en un monotema estatutario. Con los papeles de Salamanca pasó exactamente lo mismo. Con el Pacto social por la Educación, lo mismo... y así hasta la Tumba de Guifré el Pilós. Pero quiero destacar hoy dos de los últimos: el trilingüismo y la nación.

En estas elecciones Montilla se ha vuelto trilingüe. Pretende una sociedad con tres lenguas, catalán, castellano e inglés. Propuesta idéntica a la de Convergencia. Sólo que todas las disposiciones que al respecto existen y que fueron elaboradas durante el Tripartito, son para que el catalán siga siendo la lengua vehicular a excepción de las clases que se darán en inglés como lengua vehicular, mientras el castellano queda excluido para tal menester. Así, catalán e inglés compartirían el rango de lenguas vehiculares, pero no el español.

En definitiva, pretenden tener una lengua propia y una lengua internacional. La primera ya saben cuál es, la segunda, también. Cuanto más se diversifique la oferta lingüística menor legitimidad le queda al castellano para reivindicarse como lengua oficial a todos los efectos. De una buena idea, acaban diseñando una exclusión. "Los catalanistas sueñan con un escenario futuro en el que vascos, gallegos y catalanes conversen y se entiendan en Madrid, en inglés". (Julio Villacorta).

Esto no es nuevo. Fernando Savater ya tuvo ocasión de comprobarlo con ocasión del "Premio a la Tolerancia" que vino a recoger a Barcelona en 1977. Entonces le enseñé un carnet de la UAB (Universidad Autónoma de Barcelona), únicamente expedido en catalán e Inglés. Por ello y otras cosas de mayor enjundia cruzó agrios artículos con el asesinado Ernest Lluch, que negaba la evidencia. Ya por entonces la inocencia de quienes trataban de convencer al nacionalismo de las virtudes de tener una lengua internacional como el castellano se toparon con su cinismo: ya que nos tienen que imponer una lengua, que sea la más internacional: el inglés. Pues bien, ayer fueron los nacionalistas a secas quienes diseñaron y comenzaron ese proceso. Hoy se ha sumado Montilla. O sea, sigue el proyecto iniciado por el gobierno socialista y el Tripartito.

No se lo tomen a broma, otros empeños fueron más extravagantes en un principio y hoy no se puede estudiar en español en una parte de España.

El otro tema es la nación. Frente a la nación de ciudadanos defiende "la nación de naciones". Y lo hace afirmando a Cataluña como nación a sabiendas que el Estatuto no lo dice. Y como los nacionalistas, se acoge al preámbulo para afirmar lo que no afirma el articulado. Ello implica dos traiciones. Una es a su electorado obrero: la nación de naciones que pretende hacer de España es una nación de sus castas dirigentes nacionalistas, no de los ciudadanos. Otra es al propio PSOE: este siempre ha mantenido que el concepto de nación contemplado en el preámbulo no implica su reconocimiento formal. O al menos lo hace ver.
La consecuencia de esa deriva nacionalista en su discurso le lleva a hablar de Andalucía y de Cataluña, pero nunca de España. Montilla es un fraude ideológico que debe ser desenmascarado el 1 de noviembre de 2006.

antoniorobles1789@hotmail.com

La "realidad nacional" que se "tragó" el PP: ¿signo de descomposición?
Antonio Martín Beaumon elsemanaldigital 31 Octubre 2006

Javier Arenas ha puesto el listón muy alto a sus compañeros para afrontar reformas de máximos que están por llegar. ¿Es la voz única popular en toda España todavía un valor?

31 de octubre de 2006. Menuda la que se ha liado con eso de la "realidad nacional" andaluza: el centro derecha, político y mediático, siempre dispuesto a tirarse de los pelos a la menor oportunidad mientras que la izquierda, sea lo que sea, no tiene inconveniente en taparse la nariz, sobre todo si de lo que se trata es de llegar o permanecer en el poder.

Voy a decir una obviedad, pero necesaria con la que ha caído: lo de "realidad nacional" no fue el PP quien lo introdujo en el Estatuto andaluz sino el PSOE e IU; los populares andaluces pelearon hasta el final porque tal definición ni figurase y, al final, consiguieron que apareciese en el preámbulo, a modo de narración histórica y envuelta en una clara referencia a la indisoluble unidad de la nación española.

Creo que una abrumadora mayoría de las bases del PP ha entendido la cosa como una fórmula, incomprensible, sí, para salvar los muebles sin perder la cara, puesto que otra confrontación al estilo de la protagonizada por el PP en Cataluña a cuenta del Estatuto -así lo cree Arenas- hubiera sido irresponsable.

Veremos ahora, aunque esto es otro cantar, cómo el PSOE utiliza el que el PP haya consumido la "realidad nacional" cuando lleguen nuevos planteamientos "nacionales" más peliagudos en otras reformas de estatutos. Sí, ya sé que no es lo mismo, que legalmente en el caso andaluz no se ha pactado nada similar a lo de Cataluña y que lo que se haga en Galicia será constitucional, si se quiere contar con el PP, mientras que lo que se planea en el País Vasco no lo es. Pero es que la gente en la calle no discute con las leyes en la mano, sino con imágenes en la retina, y las impresiones son las que son. No se olvide que el PSOE no ve mal para encajar a los nacionalismos periféricos lo de la España plurinacional de soberanías compartidas y el PP ha sido hasta ahora el único dique de contención.

Lo peor de todo para mí es que el PP pueda dar la imagen de estar en una carrera entre algunos de sus "barones" por ver quién llega antes y más lejos en materia de autogobierno autonómico, impulsando un proceso de reformas estatutarias que ni se ha medido bien, ni responde a las necesidades y peticiones de la gente ni, por lo demás, reside en la filosofía del partido y de sus militantes. Lo de Javier Arenas ha colocado el listón tan alto a sus compañeros que a partir de ahora difícilmente podrán negarse a reformas estatutarias "de máximos" y a reconocimientos de otras "realidades nacionales" quizá más comprometedoras. Más aún, siembra algunas dudas en una militancia fortalecida por su convencimiento de que cuando lleguen los nuestros revocarán tanto disparate de estos años.

Si los populares han tenido una virtud en los últimos años ha sido su capacidad de defender los mismos principios y de decir a los ciudadanos lo mismo en toda España. La voz única popular es un valor opuesto a los diferentes mensajes del PSOE. Eso no quiere decir que otra cosa sea ilegal, inmoral o inconstitucional; pero el Partido Popular de la etapa Rajoy debe apretar filas para afrontar el que podría ser su gran despeñadero: que el partido empezase a sostener una política heterogénea en cada región según los intereses electorales particulares. En la unidad territorial e interna del partido está el principal valor del PP y su mejor baza –también electoral- a largo plazo.

La "realidad nacional" andaluza no se puede copiar en Galicia
Luis Miguez Macho elsemanaldigital 31 Octubre 2006

Siento desilusionar a quienes en Galicia se las prometen muy felices pensando que el embolado de la reforma estatutaria se arreglará copiando la genial idea de mencionar la "realidad nacional" andaluza inventada hace casi un siglo por cuatro gatos andalucistas (que posiblemente hasta eran menos que los cuatro gatos galleguistas de la misma época) al mismo tiempo que la indisoluble unidad de la Nación española, y todo eso en una región como Andalucía en cuyo Parlamento de 109 diputados sólo 5 son nacionalistas.

¿Es que alguien en su sano juicio puede pensar que el BNG va a aceptar que el nuevo Préambulo del Estatuto gallego proclame la indisoluble unidad de la Nación española? Y sin el BNG no hay reforma, porque un pacto entre el PP y el PSOE excluyendo a los nacionalistas haría caer al día siguiente a la Xunta de Emilio Pérez Touriño. Así pues, cualquier intento de trasladar a Galicia la fórmula andaluza se tendría que hacer a costa de eliminar la contrapartida sobre la base de la cual ha pactado Arenas.

Sobre esto hay que recordar unas pocas ideas básicas. El PP de Galicia está integrado en un partido nacional que defiende la concepción constitucional de España y de las Comunidades autónomas en las que se organiza. Ése es su ideario, reafirmado en todos sus congresos, y con el cual se presenta a las elecciones y pide el voto a los ciudadanos.

Es cierto que el PP de Galicia no es un partido totalitario, sino plural, y dentro del mismo hay, o puede haber, quien a título personal se considere nacionalista. Pero ésa no es la doctrina del partido, e imponerla sin pasar antes por un congreso que, en su caso, rompiese lazos con Madrid sería un fraude a los votantes.

Así acabó la UCD gallega, que dio origen a la Coalición Galega nacionalista, uno de cuyos residuos, el Partido Nacionalista Galego, hoy forma parte del Bloque, la casa común de los nacionalistas gallegos. Mientras, la vieja AP de Fraga, refundada como PP, concentraba el voto de la mayoría natural del centroderecha gallego y construía la Comunidad autónoma.

Algunos están empeñados en que seamos como Cataluña, donde la traición a sus votantes tanto de la izquierda del PSC como de la derecha del PPC ha llevado a una situación que a duras penas se puede calificar de democrática, dado que, a pesar de que la mitad al menos del electorado no es nacionalista, todos los partidos con representación parlamentaria son nacionalistas en mayor o menor medida.

Pues bien, si en el PP de Galicia hubiese alguien que contemplase con envidia a Cataluña o a Andalucía, que mire también cómo está el PP en esas dos regiones: en la primera, peleando duramente por el último puesto con la versión local de Izquierda Unida y, en la segunda, condenado a la perpetua oposición. Y si ese alguien se hiciese ilusiones de que aquí la cosa sería distinta, que pierda toda esperanza: la realidad es que el PP de Galicia no está en el poder, no maneja los presupuestos de la Xunta ni del Estado, y los votos que tuviese por mero clientelismo a día de hoy ya los ha perdido.

A partir de ahora, quien vote al PP en Galicia, lo hará por convicción ideológica (y los nacionalistas jamás han votado ni votarán al PP), o como protesta contra el desgobierno del bipartito. Así que la receta para volver al poder está bien clara: no engañar a la base social propia metiéndole de contrabando nacionalismo y hacer oposición de verdad. Y si el precio es tumbar la reforma estatutaria, se tumba. Antes sin reforma y en la Xunta, como en tiempos de Fraga, que reformados y en la oposición para siempre.

(Desde las catacumbas de PD)
Cataluña, ganará la catalanofobia y el odio... a la realidad plural catalana

Juan Pablo Mañueco Periodista Digital 31 Octubre 2006

(Aunque esta bitácora sigue en servicios mínimos, ante la sorprendente incapacidad de los gestores de PD para establecer un sencillo método que permitiera a todos los "blogs" aparecer en portada, siquiera fuese brevemente, según existía antes de la actual, perniciosa y no explicada reforma de la web, daremos ya los resultados electorales de mañana en Cataluña, por si alguien tiene interés en conocerlos por anticipado).

ANTES DE QUE SE ABRAN los colegios electorales de Cataluña, ya puede cantarse el resultado: ganará la catalanofobia por goleada, o sea, el odio a la Cataluña plural y plurilingüística, que es lo que ha sido siempre Cataluña, desde su nacimiento en la Edad Media. Y desde que inició su despegue hace ya dos siglos, y necesitó mano de obra castellanoparlante, mucho más claramente.

Pero los dueños financieros de Cataluña han dicho que no: que la “realidad” catalana es la irrealidad que nunca ha sido: monolingüista... Y como el Partido Sucursalista Organillero del Estatut (PSOE) ha sido desde la Transición una simple dependencia bancaria por tierras catalanas, pues no hay color: ganan los ricos financieros...

A través de su sigla A o convergente, o a través de su sigla B o Partido Organillero. En cuanto a política plurilingüística o a solidaridad con el resto de España da lo mismo: ninguna en ambos casos.

Del partido del máximo odio a la Cataluña Plural, es decir, de ERC, ya hablaremos otro día, que hoy no hay tiempo.

¿Queda algo más...? Pues sí, un tal Piqué, que ha perdido otra ocasión de presentarse como el único catalanista y catalanófilo de las dos lenguas de los catalanes entre las formaciones parlamentarias, obligando a las demás a cambiar el paso y la estrategia, si hubiera introducido y explicado ese cambio semántico.

El difuso, incoloro e insípido Piqué ni siquiera rentabilizará la abstención masiva y el rechazo amplio que suscitó el reciente “Estatut” catalanófobo, según avanzan todas las encuestas. A ver si el varapalo sirve para que caiga el insípido Piqué y ya, de paso, otro inane sin sabor y sin sapiencia ni garra para la oposición: el llamado Marial Sosoy.

Por lo demás, la única opción claramente catalanista y catalanófila de las dos lenguas de los catalanes, “Ciutadans-Partit de la Ciutadanía”, no tiene un euro ni sale en los medios catalanófobos de Cataluña (que son todos) precisamente por ello: por no tener dinero, y por presentar una opción catalanista y catalanófila respetuosa con las dos lenguas de los catalanes.

Están haciendo una campaña voluntariosa, echando mano del escaso tiempo de sus colaboradores gratuitos, mientras que los de las comisiones del 3% y los de los créditos condonados no reparan en gastos.

POSDATA: Lo dicho, casi todo el panorama político que se percibe (y ahora no me refiero sólo a Cataluña) es odioso. Y la única esperanza de que cambie dicho panorama se llama "Ciutadans".      www.democracia-real.org

Estatutos
EL PP DESBORDADO POR LAS REFORMAS ESTATUTARIAS
Es imposible compaginar la defensa de la unidad nacional, la cohesión y solidaridad entre las tierras de España y la igualdad de los españoles con la aceptación de insidiosas definiciones, que convierten a regiones en “realidades nacionales”, eufemismo que todos sabemos sirve para designar la idea de nación.
Opinión minutodigital 31 Octubre 2006

El miedo a proyectar una imagen electoral de inmovilismo ha provocado que el PP se apunte a la carrera de reformas estatutarias que nadie desde el pueblo demandaba. Unas reformas que han sido promovidas únicamente desde una clase política, inicialmente para garantizar la continuidad en el poder en Cataluña del tripartito, y que después se han extendido al resto de España con mimetismo desmembrador fuera de todo sentido común.

Sin embargo parece que el Partido Popular se ha metido en un jardín donde nadar y guardar la ropa se hace imposible. Buena prueba su reciente claudicación a incluir el termino de “realidad nacional” para definir Andalucía. No solo desde la COPE se ha criticado duramente esta postura. También hay unanimidad en la prensa digital conservadora, portavoces del sentir de los ciudadanos más comprometidos de la derecha española. Desde El Foro de Intereconómia, Libertad Digital, El Semanal, El Confidencial, Periodista Digital, pasando por nuestro mismo diario, todos nos hemos hecho eco del malestar que ha suscitado entre las bases de la derecha la aceptación por parte del PP de un concepto sacado de un manifiesto separatista para definir Andalucía. En esta cuestión existe un claro divorcio entre el sentir de las bases de la derecha y la opinión de los dirigentes del PP.

Alberto Núñez Feijóo, líder del PPdeG, rápidamente se apuntó a la formula para incluirla en la reforma del estatuto de autonomía gallego. Pero es que también otra reforma está dando quebraderos de cabeza al PP. Ahora le toca al estatuto el de Castilla-La Mancha. Los dirigentes locales del PP han incluido en la reforma, por un lado, una disminución paulatina de los trasvases Tajo-Segura hasta su extinción en 2015 y, por otro, un modelo de financiación autonómica similar al catalán, que está recurrido por el PP nacional ante el Constitucional.

Y es que es que la cuadratura del círculo es imposible y por tanto todo intento de compatibilizar contrarios acabará en una manifiesta incongruencia que al final solo socavará la confianza de los electores en el único partido operativo de la derecha.

Es imposible compaginar la defensa de la unidad nacional, la cohesión y solidaridad entre las tierras de España y la igualdad de los españoles con la aceptación de insidiosas definiciones, que convierten a regiones en “realidades nacionales”, eufemismo que todos sabemos sirve para designar la idea de nación. Es decir, al final nos encontramos con que el absurdo de Zapatero de la nación de naciones se acabará imponiendo. Como también es imposible conciliar la defensa de aquellos principios con la voracidad de los políticos autonómicos, siempre deseosos de acumular más recursos y más poder, alimentando ese egoísmo localista que esta latente en toda esta locura de reformas estatutarias.

Cataluña empequeñecida
Germán Yanke Estrella Digital 31 Octubre 2006

Lo del nacionalismo catalán tendría guasa si no se jugara con el concepto de ciudadanía. Ver a Artur Mas, que parece en ocasiones un político moderado, aludiendo al nacimiento en Córdoba del candidato socialista para atribuir a Convergència i Unió la paternidad de una supuesta política integradora, muestra el carácter enfermizo, desde el punto de vista ideológico, del nacionalismo. No sólo ocurre en Cataluña, también en el País Vasco —y en Galicia en la medida de su menor influencia—, los nacionalistas aluden una y otra vez a “los de aquí” y “los de fuera”.

Ha hecho bien Montilla en recordar que él es candidato del PSC no por un favor una determinada política de los gobiernos de Jordi Pujol, sino por la Constitución. Debería haber añadido que si Mas piensa que para que un ciudadano nacido en Córdoba sea candidato hace falta una “política de integración” es que su idea del Estado y de la ciudadanía está tan alejada de la democracia que le debería dar vergüenza. Claro que la vergüenza ante la inanidad intelectual suelen cubrirla los nacionalistas con los ropajes de una supuesta patria. Y quizá haya recordado en silencio que, como muestra del complejo general ante los nacionalismos, un miembro del Gobierno al que ha pertenecido hasta hace poco señaló que seguramente Cataluña no estaba preparada para tener un presidente charnego.

Pero ¿dónde nació, por ejemplo, Duran i Lleida? En la parte catalana de Aragón, contestan con desvergüenza los nacionalistas. Pero la cuestión no es la lengua ni la distancia del centro neurálgico del poder en Cataluña, sino el nacionalismo. Porque poco después de la lamentable alusión al lugar de nacimiento de Montilla, Mas, como para explicarlo, como para moderar lo que podría ser malinterpretado, termina estropeándolo más al decir que Cataluña no es CiU “pero somos el partido que mejor la ha interpretado”. No se trata, como se ve, de interpretar la voluntad de una parte de la ciudadanía, aunque sea una parte mayor que la que representan otros, sino de interpretar a Cataluña, como si tuviese una esencia que ellos, como nacionalistas, conocen mejor que los demás.

Así, desgraciadamente, termina la campaña para las elecciones autonómicas en una Comunidad que hace no mucho estaba en la vanguardia cultural de España. Ganará Mas, seguramente, quizá hasta gobierne, pero se equivoca si piensa que ha interpretado Cataluña mejor que otros. Si su doctrina de estos últimos días gana en las urnas es que Cataluña se ha empequeñecido intelectualmente.

Los Otros (etarras)
Raúl González Zorrilla Periodista Digital 31 Octubre 2006

Los especialistas de los cuerpos de seguridad del Estado que conocen de cerca los movimientos de la banda terrorista ETA están convencidos de que en las conversaciones entre el Gobierno y la organización criminal hay presentes algunas personas más que, aunque no se encuentren físicamente en el lugar donde se está llevando a cabo el diálogo ahora paralizado, toman decisiones o, al menos, impiden que Josu "Ternera", principal negociador “oficial” en representación de los asesinos, marque en solitario el porvenir de los terroristas.

Esta camarilla que se halla en la recámara directiva de los etarras, y en la que se encontraría Garikoitz Azpiazu -Txeroki-, pero no sólo él, sería la que de ninguna manera ha asumido que la organización criminal ha de abandonar la práctica terrorista y es la responsable de que “el proceso” se esté corrompiendo hasta límites difícilmente soportables por el presidente Zapatero.

Frente a este comité directivo al que el dúo Otegi y Ternera dan toda clase de explicaciones y al que cada vez resulta más complicado “satisfacer”, nada puede hacer la negociación política emprendida por el Ejecutivo socialista, así como tampoco sirve ningún acuerdo que PSE, PNV y Batasuna puedan tomar en un presunta mesa de partidos levantada al margen de los parlamentos de Madrid y de Vitoria. Para estos nuevos dirigentes etarras, jóvenes, extremadamente violentos, profundamente ignorantes, socializados en el nacionalismo más feroz y que en sus andanzas adolescentes en Jarrai y Segi (juventudes de Batasuna) ya demostraron poseer un perfil psicológico de auténticos psicópatas, palabras como cosoberanía, federalismo o autodeterminación son vocablos absolutamente vacíos. Ellos aún siguen girando alrededor del espíritu más radical del Pacto de Estella (acuerdo ultranacionalista firmado en 1998 entre ETA y los partidos vascos nacionalistas) y en su integrismo ideológico únicamente contemplan una nueva Euskadi en la que no quede ningún vestigio de España y en la que, por supuesto, tampoco quede ni rastro de ningún ciudadano español.

Frente a este sector perennemente criminal de ETA, inspirador de los disparos al aire efectuados hace algunas semanas por unos encapuchados en la localidad guipuzcoana de Oiartzun, ejecutante a lo largo de los últimos meses del robo de decenas de coches en Francia, responsable de que múltiples empresarios vascos continúen recibiendo cartas de extorsión e instigador del robo de varios cientos de pistolas cometido la pasada semana, la rama de los criminales más proclive a la negociación está perdiendo cada vez más terreno y, de hecho, no son pocos los observadores que afirman que, incluso después del ‘alto el fuego permanente’, los más radicales ya han ganado varias votaciones decisorias en el seno directivo de la organización criminal.

De cualquier forma, lo que sí parece descartado desde cualquier punto de vista es la aparición de una nueva ETA escindida. El rumbo de las negociaciones políticas con el Gobierno lo marco la organización criminal en su conjunto, y si ésta, por presiones internas, por necesidades estratégicas, por interés criminal o por empeño asesino, mañana decide volver a cometer atentados, todo la estructura de la organización criminal, incluyendo a Batasuna, se mostrará silente y conforme ante el regreso de la barbarie.

El drama, que terminará en tragedia, en el que José Luis Rodríguez Zapatero ha arrastrado a la sociedad española, no tiene fin. Después de mostrarse dispuesto a desbaratar la integridad territorial del Estado, tras mancillar toda dignidad ética y sentarse a negociar con los terroristas, después de presionar a la Justicia para que ésta halle caminos que garanticen la impunidad de los etarras, tras pasar por encima de los principios democráticos más elementales y apoyar la constitución de una mesa de partidos extraparlamentaria, y después de arrastrar al Ejecutivo por el barro al declarar que un asesino en serie como De Juana Chaos “está en el proceso”, el Presidente se va a encontrar con que la banda terrorista va a hacer buena, como no puede ser de otro modo, la Ley de Murphy sobre los Gobiernos: “Si una cosa puede ir mal, irá mal por triplicado”.
http://gonzalez-zorrilla.blogspot.com/

La amenaza para España
GEES Libertad Digital 31 Octubre 2006

Obcecados por el mal llamado proceso de paz entre el Gobierno y la ETA, y liberados psicológicamente tras nuestra huída de Irak, el gobierno y la mayoría del pueblo español se ha olvidado de la amenaza del terrorismo islámico. No debería ser así. Como nos ha venido a recordar abruptamente un mando talibán el pasado viernes 27, España está invadiendo suelo del Islán con su destacamento en Herat. No sólo considera objetivos legítimos a las ropas españolas allí desplegadas sino que se atreve a amenazar el suelo europeo gracias a su alianza estratégica con Al Qaeda. Aunque exagere, esta es una primera amenaza que el gobierno y las fuerzas de seguridad deberían estar encarando ya.

En segundo lugar, nuestro absurdo despliegue en el Líbano. Es probable que nuestro ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, siga creyéndose el secretario in pectore de la Liga Árabe y que los españoles que deambulan por Oriente Medio están salvo de toda amenaza y que si son asaltados y secuestrados, como viene siendo últimamente el caso, su intervención personal les garantizará una pronta liberación. Pero puede muy bien que no sea como él lo imagina. Hezbolá no atacará a españoles o demás miembros del contingente de la FINUL mientras no sirva a sus propósitos. Sin embargo, y esto es lo más grave, diversos servicios de inteligencia de nuestros aliados han detectado en las últimas semanas movimientos sospechosos de elementos conectados o pertenecientes a Al Qaeda que podrían estar preparando un gran atentado contra las tropas europeas en el sur del Líbano. Y no se puede ni debe excluir al contingente español de esa amenaza. Sería pura irresponsabilidad.

Tercero, los jihadistas y extremistas no quitan un ojo a España, su querida Al Andalus. Condenaron a ZP por la ley de matrimonios gay y se han enzarzado en fiero debate después de que José María Aznar afirmase que nadie había pedido disculpas a los españoles por los siglos de invasión musulmana de nuestra península. El lugarteniente y cerebro gris de Bin Laden, Ayman Al-Zawahiri, no deja de hacer constantes referencias a nuestra tierra en sus alocuciones en la red. Es decir, seguimos en su punto de mira.

Por último, el aumento de emigración musulmana, cada vez más joven y más expuesta y proclive a ideologías extremistas, es un buen caldo de cultivo para terroristas de todo tipo. Como sabemos, las detenciones de islamistas radicales son constantes en España en los últimos años y hace unas horas se ha desarticulado una célula que planeaba atentados contra Marruecos en nombre del salafismo. El 11-S se hizo en buena parte desde España y España sigue sirviendo cinco años después de base de preparación del terror. No siempre estos esfuerzos tendrán como objetivo instalaciones o personas allende nuestras fronteras.
Y, sin embargo, el gobierno actúa como si estuviera convencido de que estamos plenamente a salvo de la amenaza jihadista. Tanto que su desatención provoca una mayor vulnerabilidad en la medida en que no se ponen los medios necesarios para combatirla y eliminarla. ¿Estará Rodríguez Zapatero ideando otro "proceso de paz", éste para el Sur?

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

LOS MEDIOS HAN EVITADO HABLAR DEL NUEVO PARTIDO
Boadella usa la prensa catalana como papel higiénico en una parodia que denuncia su comportamiento con Ciudadanos
La prensa catalana ha estado negándole atención al Partido de la Ciudadanía durante toda la campaña electoral, tanto en las informaciones como en las encuestas, en las que en ocasiones se les incluía en el apartado "otros", sin precisar que gran parte de esta intención de voto se dirigía al nuevo partido catalán. Albert Boadella ha lanzado un vídeo en el que se vale del humor para criticar la actuación de los medios de comunicación en Cataluña. Las encuestas dan como ganador a Mas, pero CiU no logra mayoría absoluta, por lo que se espera que habrá negociaciones para pactar gobierno.
Libertad Digital 31 Octubre 2006

Arcadi Espada, miembro fundador de la plataforma Ciudadanos de Cataluña, ha colgado este martes en su blog un vídeo grabado por el dramaturgo y también impulsor de la agrupación hoy convertida en partido político, Albert Boadella, en el que hace mención del comportamiento de los medios de comunicación catalanes.

Boadella se dirige al público en bata, y mientras entra en el baño dice " Amigos. Ciudadanos. Yo hoy quiero hacer un homenaje a los diarios catalanes. Sobre todo por la manera en que han llevado la campaña de Ciutadans. Ha sido una manera espléndida. Yo me los llevo siempre. Siempre de viaje, porque son muy útiles. Muy útiles".

Tiene en la mano dos hojas de periódicos, y explica que "hoy he cogido El Punt y Avui. Otros días lo he hecho con El Periódico o La Vanguardia, etcétera. Voy a probarlos. Me han dicho que son muy incisivos y también muy absorbentes. En fin, voy a probar cómo funcionan. Ya os contaré el resultado..."

Arcadi Espada, en declaraciones hechas a Libertad Digital, ha mostrado su sorpresa por la actitud de la prensa en Cataluña que, dice, "daría no para una tesis doctoral, sino para muchas" por el comportamiento evasivo hacia el partido que constituye la novedad de esta cita electoral, y que ha sido animado en sus inicios por intelectuales de primer orden como los propios Boadella y Espada, además de Francesc de Carreras, Teresa Giménez Barbat u Horacio Vázquez Rial entre otros. De la primera plataforma se creó un partido en torno a la idea central de la ciudadanía y la defensa de las libertades frente al nacionalismo.

El comportamiento de la prensa en Cataluña ya recibió críticas por su poca atención al hundimiento del Barrio del Carmelo, con contadas excepciones como la Cadena COPE. El Partido Popular de Tortosa, que había sido objeto de amenazas por parte de grupos nacionalistas convocó a la prensa el pasado domingo para dar cuenta de los hechos, y no acudió ni un solo medio.

Francia advierte a España de que ETA sigue en activo
En lo que va de año, la banda ha robado en suelo galo al menos 43 coches  También han sido hallados tres zulos para guardar armas
Javier Gómez La Razón 31 Octubre 2006

París- A la espera de que se confirme la posible autoría de ETA en el robo de 350 pistolas y revólveres en Vauvert, cerca de Nîmes, el pasado 24 de octubre, el director de la Policía Nacional francesa, Michel Gaudin, confirmó ayer que la banda terrorista ha mantenido su actividad delictiva en el sur de Francia durante todo este año.

El alto dirigente francés, tras reunirse en París con el director general de la Policía y de la Guardia Civil, Joan Mesquida, explicó que los investigadores galos han encontrado, en lo que va de año, «43 vehículos» que consideran robados, utilizados y después abandonados por miembros de la banda. Asimismo, en este periodo, se han hallado tres escondites usados por dicha organización para almacenar armas y documentos. Gaudin consideró que estas señales son «elementos recientes» y «probatorios» de la «presencia» de ETA en el país vecino.

Problema policial
El Gobierno francés reconoció ayer, por tanto, que la banda terrorista se ha mantenido activa, desde un punto de vista logístico, a pesar de encontrarse en un periodo de inicio de negociaciones con el Ejecutivo español. El que las autoridades galas transmitan un mensaje de esta importancia a través de un alto funcionario policial y no de un cargo político concuerda con la línea tradicional de Francia frente a lo que sucede en el País Vasco: se trata de un problema territorial español que sólo les atañe en las cuestiones meramente policiales y judiciales.

«Francia sigue considerando el territorio francés como su retaguardia. Creo que mi colega español no podrá más que confirmar estas declaraciones», conminó Gaudin a Mesquida, al término de su exposición sobre la actividad incesante de ETA en el sur de Francia.

«Nosotros conocemos esta situación», admitió el alto mando policial español, quien recordó que las fuerzas de seguridad de ambos países trabajan de forma «intensa» para «recabar el máximo de información y desbaratar cualquier plan relacionado con esta implantación».

Michel Gaudin es un dirigente de la máxima confianza del ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, que mantiene una gran amistad con dirigentes del Partido Popular, en especial con José María Aznar, al que ha homenajeado en varias ocasiones, y con su ex homólogo español, y hoy secretario general del PP, Ángel Acebes.

Posible rearme
La confirmación de que fue un «comando» de ETA el responsable del robo de 350 armas cortas y munición, el pasado 23 de octubre, en una empresa del sureste galo, significaría que la banda no sólo mantiene una actividad organizativa latente, algo que reconocieron ayer ambos dirigentes policiales, sino que ha decidido rearmarse en plena fase de negociación.

La respuesta a este espinoso interrogante, que puede torcer el rumbo adoptado por el Ejecutivo socialista para resolver el conflicto, llegará dentro de menos de dos semanas, según anunció ayer Joan Mesquida, en una rueda de prensa celebrada en la embajada española en París. «Parece probable que haya sido ETA. Pero sólo podrá saberse con certeza absoluta dentro de 10 o 15 días, cuando se hayan practicado todas las investigaciones», explicó el responsable policial.

«Lo mejor es no especular. Pero todas las líneas de investigación apuntan a ETA como responsable» del robo, reconoció. «De confirmarse la autoría de ETA, se trataría de un hecho muy grave», añadió.

Fuentes de la investigación explicaron a LA RAZÓN que quedan todavía algunos «cabos sueltos» que la Policía francesa prefiere confirmar, antes de dictaminar la culpabilidad de ETA ante unos hechos de semejante relevancia. Lo que por el momento descartan los investigadores es que el robo pudiese ser obra de un sector de la banda contrario al proceso de paz o que tenga como fin la venta de las armas en el mercado negro para financiarse.

Mesquida especificó que el «comando» que sustrajo las armas no obtuvo sólo 350 pistolas listas para ser usadas y su munición correspondiente, sino también «piezas sueltas como cañones y empuñaduras». La prioridad de las fuerzas del orden de ambos países, en estos momentos, es «la detención de los autores y la recuperación de las armas». El cargamento se encontraría todavía en suelo francés, según la suposición de Gaudin.

El director de la Policía Nacional gala explicó también que el radio de acción de ETA ya no se limita al País Vasco francés, sino que se ha extendido a otros departamentos galos más al norte y al este con el fin de evitar la intensa vigilancia policial.
Por otra parte, las autoridades galas entregaron de manera temporal al presunto miembro de ETA Josu Ordóñez en virtud de una Orden Internacional de Detención emitida por el Juzgado Central de Instrucción número 2 de la Audiencia Nacional por el secuestro del abogado Cosme Delclaux. Ordóñez, nacido el 14 de diciembre de 1968 en San Sebastián (Guipúzcoa), fue detenido el 31 de enero de 2002 por la Policía francesa en la localidad de Le Bouscat.

El Foro de Ermua se querella contra el tío de un etarra
Servimedia/Madrid ABC 31 Octubre 2006

El Foro Ermua anunció hoy que ha presentado en la Audiencia Nacional una querella contra Iker Gallastegi, tío de una de las etarras que asesinaron al concejal Miguel Ángel Blanco, por haber manifestado en televisión que ETA mata por "deber patriótico".

El Foro informó de que ha decidido presentar esta querella para tratar "de suplir en lo posible la ya habitual inactividad del Ministerio Fiscal" en casos que tienen que ver con miembros de la banda terrorista.

La asociación que preside Mikel Buesa informó de que las palabras de Iker Gallastegi, que es tío de la etarra Irantxu Gallastegi, "no sólo producen una repugnancia moral indescriptible, sino que entran de lleno en el delito de apología del terrorismo y menosprecio hacia las víctimas".

Las declaraciones de Gallastegi que son objeto de denuncia fueron emitidas en junio pasado en un reportaje de televisión y dentro de un programa especial con motivo del juicio a los asesinos de Miguel Ángel Blanco.

A este respecto, Iker Gallastegi, cuya sobrina estuvo directamente implicada en el asesinato del edil del PP, aseguró que los etarras cumplían un "deber patriótico" cuando mataron al concejal de Ermua.

A este respecto, el Foro explicó que su querella pretende suplir la actuación de la Fiscalía, ya que, según este colectivo vasco, esta institución del Estado "ha decidido trabajar para apoyar el proceso de negociación con ETA, en lugar de defender activamente la legalidad vigente, guiándose más por consideraciones políticas que jurídicas".

Admitida la querella de la AVT contra Carlos López Aguilar
B.T. ABC 31 Octubre 2006

MADRID. La ofensiva jurídica de las asociaciones de víctimas y plataformas cívicas está hallando respuestas en la Audiencia Nacional en varios frentes, como lo demuestra la admisión a trámite de la querella interpuesta por la AVT (tras un recurso de apelación después de haber sido desestimada dos veces por el juez Santiago Pedraz) contra el dibujante Carlos López Aguilar, hermano del ministro de Justicia, a quien se ha citado a declarar el día 22 de noviembre. Se le imputa que bajo el seudónimo de «Sorrocloco», el 8 de febrero de este año, publicó en un foro de internet un comentario ofensivo sobre Francisco José Alcaraz («Ya salió a colación el infame tarado de la Asociación de Venganza Talibán. No lo soporto»), ilustrado con una caricatura del presidente de la AVT.

Según la entidad querellante, en ese foro también llegó a decir de Alcaraz que «le tocó la lotería el día que mataron a su hermano», por lo que la Audiencia ha asumido su competencia para que Pedraz investigue lo que la AVT califica como un delito de enaltecimiento del terrorismo (tipificado en el artículo 578 del Código Penal) en su variante de menosprecio a las víctimas.

Hoy declaran tres batasunas
Entretanto, tres integrantes de la ilegalizada Batasuna (Ainara Armendáriz, Marije Fullaondo y María Teresa Díez de Heredia) han sido llamadas por el juez Baltasar Garzón a declarar hoy en calidad de imputadas por su participación en las manifestaciones celebradas el 30 de septiembre en el País Vasco en favor de la autodeterminación, a pesar de que el propio magistrado autorizó esas movilizaciones porque, según adujo entonces, no constaba que los convocantes tuvieran relación orgánica con Batasuna.

Sin embargo, a petición de la asociación Dignidad y Justicia, se instó a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado a realizar informes de averiguación del posible vínculo de los convocantes con el brazo político de ETA que ahora han dado como resultado esta actuación. Aunque Dignidad y Justicia había pedido que se imputase a toda la dirección de Batasuna, Garzón ha limitado su ofensiva a quienes tomaron la palabra públicamente en esos actos callejeros.

También como resultado de una querella interpuesta por la AVT están llamados a declarar este jueves en la Audiencia Nacional los integrantes del grupo musical «Soziedad Alkoholica», acusados de un posible delito de enaltecimiento del terrorismo por el que la Fiscalía pide para cada uno de ellos un año y seis meses de prisión y su inhabilitación profesional. Canciones como «Explota, cerdo», «Síndrome del norte» y «Ya güelen» fueron las que suscitaron la querella de la AVT.
Recortes de Prensa   Página Inicial