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Recortes de Prensa     Jueves 2 Noviembre  2006

El catalanismo político. Ni libertad ni igualdad, sino Patria
Por MANUEL ÁLVAREZ TARDÍO ABC 2 Noviembre 2006

Aún hoy, casi un siglo después, seguimos padeciendo las consecuencias de la Gran Guerra. Las padecimos en su momento como parte que éramos, pesara a quien pesara, de la realidad europea occidental. El conflicto provocó cambios de tal magnitud que incluso los no beligerantes acabaron atrapados, directa o indirectamente, en las consecuencias de la paz. A partir de 1919 empezó a modificarse de forma sustancial la naturaleza del Estado. Desde octubre de 1917, como explicara François Furet, había renacido la fe en la revolución y con ella una concepción de la democracia que se decía superadora del constitucionalismo liberal. En realidad, la Gran Guerra fue una victoria para quienes venían denunciando desde tiempo atrás la muerte del liberalismo. Los acuerdos de posguerra promocionados por el presidente norteamericano Wilson dieron carta de naturaleza a algo que los liberales habían rechazado con todas sus fuerzas por considerarlo el germen de la destrucción de la nación de ciudadanos -y de la pérdida de toda libertad, como había señalado Lord Acton-: la idea de que toda comunidad que compartiera rasgos culturales comunes podía apelar a un supuesto derecho natural a constituirse en un Estado independiente. Con la nefasta doctrina wilsoniana y los complementos que le aportaba el leninismo -en tanto que vinculaba la liberación nacional a la destrucción de las cadenas del capitalismo-, mucha gente en Europa abrazó una causa que, como pronto pudo verse en los antiguos territorios de la Monarquía de los Habsburgo, habría de tener consecuencias terribles para la vida de millones de personas.

En ese ambiente y sólo con esas referencias presentes, se explica el auge que a partir de 1917 cobró en España un nuevo discurso nacionalista contrario a la llamada España tradicional y oligárquica. A partir de entonces empezaría a gestarse un nuevo nacionalismo catalán que dejaba atrás los presupuestos imperiales de la Lliga, como ha observado Ucelay Da Cal. En ese contexto se inscribe también ese panfleto antiliberal que redactara Blas Infante en 1919 y que hoy sirve de referencia para el nuevo Estatuto de Andalucía. La bestia negra de todos ellos era, como no podía ser de otro modo, no esa España opresora de su imaginación, sino la España constitucional pactada entre 1876 y 1890 por Cánovas y Sagasta y, por tanto, el único régimen liberal y representativo que había funcionado bien desde 1812 en adelante, el mismo sistema político que, con todos sus defectos, había proporcionado la estabilidad y la paz política que el país necesitaba para recortar la distancia que separaba a la economía española de sus homólogas europeas.

Obviamente, los supuestos de las diferentes versiones de catalanismo y otros nacionalismos antiespañoles, en la medida en que se alimentaron de esas nuevas corrientes de la posguerra wilsoniano-leninista, sumaron a su denuncia de la España de la Restauración la nueva idea de moda en la Europa de entreguerras, la de una sociedad política organizada conforme a patrones corporativos e identitarios, en la que los individuos, subordinados al grupo, formaran parte de una comunidad de destino. Todo eso, adecuadamente combinado con algunos elementos del discurso regeneracionista, formaría un compuesto demoledor para la España constitucional.

El catalanismo político adoptaría luego numerosas caras -siempre hubo una izquierda y una derecha en el catalanismo, como observara Raymond Carr-. Una más amable y conservadora, que no era independentista en la medida en que deseaba una reordenación del Estado Español sobre bases catalanistas y jugaba en «la política madrileña» a desempeñar un papel de fuerza de gobierno -los mismos que luego, tras la durísima primera mitad del 36 no dudarían en dar su apoyo a los nacionales-. Y otra más estridente y progresista, que se identificaba con una Cataluña libre de las cadenas del Estado español opresor y que, como explicara Francesc Maciá a propósito de la insurrección de Prats de Molló, consideraba la violencia como «el único medio por el cual España puede entrar en razón, ella que no ha reconocido nunca ningún derecho a ningún pueblo opreso, si éste no le ha exigido por las armas».

Pero todas ellas compartían un mismo supuesto inicial, presente en Prat de la Riba, que consistía en el desprecio hacia la modernidad liberal y, por tanto, hacia los supuestos sobre los que se asentaba la nación española desde 1812. El odio hacia esa España llegaría a ser visceral en el caso de la izquierda republicana catalana: «Nuestro odio contra la vil España -explicaba Ventura Gassol, consejero de Cultura del gobierno de la Generalidad, en septiembre de 1934- es gigantesco, loco, grande y sublime; hasta odiamos el nombre, el grito y la memoria, sus tradiciones y su sucia Historia...»

La cuestión no estriba tanto en la estrategia seguida, sino en el modelo de sociedad y Estado que postulaban. Si lo que preocupaba y animaba al nacionalismo catalán era, como se nos ha dicho tantas veces, la defensa de una España más moderna y plural, no atrasada ni sometida a los condicionamientos de la llamada España oligárquica y tradicional, la pregunta que cabe formularse es por qué una vez desaparecidos esos condicionamientos, primero en 1931 y luego en 1978, el discurso catalanista siguió alimentándose de igual victimismo y rechazando cualquier medida que reforzara el papel del Estado constitucional y democrático español como garante de la igualdad de todos los ciudadanos en cualquier parte del territorio nacional.

La respuesta no está en las claves de la propia vida política catalana, sino en lo que pasó y ha pasado en la política española. El catalanismo no fue nunca un proyecto de modernización y democratización para una nueva España, sino una coartada en una competición entre elites por el poder.

El victimismo y la excusa de una España atrasada y autoritaria operaron dentro de una estrategia más amplia de demolición de la España liberal construida desde 1812 en adelante, en tanto en cuanto ésta aseguraba, por la vía de un único Estado y una única ley, la igualdad de todos los ciudadanos y la desaparición de viejos privilegios territoriales; esto es, la derrota del Antiguo Régimen. La alternativa era, y sigue siendo, una sociedad cuanto más cerrada y homogénea mejor, un poder político territorial irrestricto que se erige en único e indiscutible representante de la voluntad de la comunidad de que se trate, y en fin, un sistema político que se dice democrático pero en el que no queda ni asomo de los principios del constitucionalismo liberal, o lo que es lo mismo, en el que la lealtad a las reglas del juego implica sumisión a los pretextos culturales que dan sentido al nuevo Estado. «No es cuestión de buen gobierno -había escrito Prat de la Riba-, ni de administración; no es cuestión de libertad, ni de igualdad; es cuestión de Patria».

En España seguimos padeciendo las consecuencias de la paz de 1919 porque lejos de construir la democracia promocionando la nación en la que se sostiene, mantenemos vivo el mismo error de percepción que alimentó el voluntarismo wilsoniano y hemos renunciado a defender lo que una España liberal y, por tanto, una sociedad abierta, significan en cuanto a defensa dela libertad individual y la igualdad frente a los que postulan la vuelta a la tribu en el marco de una nueva España plural. El remedio empieza por tomar conciencia de que el catalanismo, como el resto de nuestros nacionalismos, no se alimenta de una España reaccionaria y centralista que ahogue el derecho a la diferencia, sino del pánico a una sociedad cada vez más abierta y competitiva. No es casualidad que carlismo, anarquismo y nacionalismo, los tres grandes enemigos de la España liberal y democrática, hayan crecido muchas veces en el mismo suelo.

Profesor de Historia Política de la Universidad Rey Juan Carlos

Elecciones catalanas
Crónica de un enigma
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 2 Noviembre 2006

La noticia de la jornada electoral catalana ha sido la altísima abstención. El déficit democrático que sufre Cataluña, en especial cuando se trata de elecciones autonómicas, no sólo no ha mejorado sino que ha ido a peor. A mucho peor. La mitad de los catalanes consideran que este nivel de representación no les concierne, a pesar –o quizá a causa– del bombardeo identitario permanente y el ombliguismo de los medios locales.

CiU ha ganado las elecciones, como siempre. Necesariamente tenía que capitalizar Artur Mas la desastrosa etapa del tripartito, caracterizada por la esterilidad legislativa, la ofensiva catalanista basada en la imposición y el disparate estatutario. En este punto Mas se libró del desgaste en la fase de proyecto y se benefició de su aprobación por voluntad de Rodríguez.

Con todo, los socialistas catalanes ya están sumando a sus escaños los de Iniciativa, lo que les permite presentarse también como ganadores (PSC más IC suman un escaño más que CiU). Para seguir con las sumas, no son pocos los que destacan que, en realidad, el "tripartito" ha crecido, olvidando que desde que Maragall puso fecha de caducidad a la legislatura no existe tal concepto.

Esquerra tiene en apariencia la llave del futuro gobierno, pues puede hacer presidente a Mas o a Montilla según su capricho. Pero este análisis olvida la posibilidad de un ejecutivo sociovergente, que contaría con un apoyo parlamentario inédito y que podría desarrollar el estatuto –incluso desde posiciones maximalistas– sin que nadie pudiera toserles. Salvo la mediocridad del PPC, todo ahora es un enigma.

Con una novedad sorprendente, revolucionaria, que rompe el encantamiento de Matrix: el acceso al Parlament del partido alumbrado por Boadella y Espada, que se hace con tres escaños y que va a llevar por fin a la Cataluña oficial las preocupaciones más apremiantes de la Cataluña real. Y que normaliza la protesta por los abusos y excesos del monolingüismo, cuyos anteriores denunciantes habían sido tiroteados, apalizados, injuriados, asesinados civilmente, expulsados de Cataluña, empujados al paro y a la ignominia. Los cadáveres, ay, regresan a la orilla. Y están jovencísimos. Y se mueven.

Gana Mas... de lo mismo
EDITORIAL Libertad Digital 2 Noviembre 2006

Si no fuera por el espectacular y esperanzador éxito cosechado por Ciutadans, los resultados electorales de este miércoles poco harían variar el futuro político de Cataluña, al menos a corto plazo y con independencia de la conformación del nuevo Gobierno. La clara victoria de CiU en estas elecciones no es, además, lo suficientemente holgada como para descartar una reedición del tripartito, por mucho que la experiencia de gobierno haya perjudicado a sus dos principales protagonistas, el PSC y Esquerra Republicana.

Si bien todos los partidos que tenían representación parlamentaria han visto alterados su número de escaños, las combinaciones posibles para la formación del nuevo Ejecutivo catalán son ahora exactamente las mismas que posibilitaron los resultados electorales en el 2003. Todas son de índole nacionalista y todas vendrían a significar más de lo mismo.

Una hipotética alianza entre el PSC y CiU le podría venir bien a Zapatero, pero las declaraciones de los socialistas catalanes no parece que apunten en esa dirección. Iniciativa per Cataluña, que es el único partido del tripartito que ha visto mejorado sus resultados, ha destacado "la victoria sobre CiU de la mayoría de progreso", mientras que ERC sigue teniendo voluntad de ser "la llave" del futuro Gobierno de Cataluña. No es descartable tampoco la alianza de CiU con Esquerra, que suma un número suficiente de escaños, el mismo que en 2003.

En cualquier caso, y al margen de la significativa escasez de participación en estos comicios, el dato más esperanzador lo constituye la brillante entrada en el Parlamento de Ciudadanos de Cataluña, que va a tener un efecto "multiplicador" para el futuro de la Cataluña no nacionalista. Sus tres escaños los convierten en los auténticos vencedores morales de estos comicios y van a permitirles romper el bochornoso silenciamiento mediático al que han sido sometidos. En el futuro pueden ser muchos más los ciudadanos a los que se le contagie la ilusión por construir en Cataluña una verdadera alternativa al empobrecedor y radical yugo de los nacionalistas.

El bochornoso como comprensible estancamiento del PP –pierde de hecho un escaño respecto a 2003– debería llevar al cese de Piqué o a su inmediata dimisión, sin someter este partido a la necesidad de que sea mayor su deterioro para la regeneración de una formación que tan buenos resultados y mejores expectativas tenía cuando hacía un verdadero y desacomplejado discurso contra el nacionalismo.

Sólo un mensaje verdaderamente alternativo a ese nacionalismo obligatorio que va a seguir gobernando Cataluña puede aprovechar en su favor los altísimos niveles de abstención, así como el sentido común de muchos catalanes adormecido por el discurso dominante, y del que, desde luego, no van despertar por el acomplejado discurso de las medias tintas.

La oposición
Corredores de fondo
Cristina Losada Libertad Digital 2 Noviembre 2006

En las tertulias de café, en las charlas, en los coloquios, las personas conscientes de que estamos subidos al tren en marcha de un cambio de régimen disgregador, liberticida y desestabilizador, y que ese tren, además de nocturno, lleva un maquinista irresponsable, suelen preguntarse lo que Lenin en su famoso opúsculo: ¿qué hacer? Se lo preguntan con una angustia que delata o anticipa la impotencia que enseguida confesarán que sienten. Aparentemente, nada de lo que se hace sirve para frenar la carrera. El trenecito se dirige hacia el despeñadero con todos nosotros dentro, sin que nadie ni nada pueda impedírselo. De antemano se inclinan a considerarse derrotados.

El diagnóstico pesimista es, de momento, acertado, y aún se queda corto. Sin embargo, me resulta extraña la desmoralización que provoca. Tal vez por haberme educado políticamente en la izquierda de antaño. Los cuatro agazapados en los rincones de la dictadura debían tener más moral que el Alcoyano, aunque ayudaran unos análisis disparatados. Recordábamos hace poco, con el profesor Miguel Cancio, cuando el PCE andaba a vueltas con la Huelga General, que derrocaría a Franco en cualquier momento. Pero a lo que iba: el típico militante de izquierdas estaba acostumbrado a no desesperar. No sé lo que queda de esa izquierda. Ésta de Zapatero, Blanquito, López y Llamazares es de otra pasta gansa, y sólo la pura necesidad la ha dotado de tanta tenacidad como desvergüenza. Ya en democracia, la moral de resistencia activa ha sido patrimonio de minorías como las que representan, en clave heroica, los no nacionalistas del País Vasco y Cataluña.

La sensación de impotencia atenaza a votantes del PP y de otros partidos, y a abstencionistas habituales, que huelen el letal peligro del viaje fletado por la naviera ZP. Su desesperanza crece con el tipo de oposición que realiza el único partido de ámbito nacional contrario a descarrilar ese tren que echó a andar en el 78. El PP ha optado por un vestuario de oposición clásica en un momento de emergencia, que es como ponerse un traje sastre de Chanel para una travesía por la selva. Ha rehuido la movilización, la cual no es sinónimo de manifestación. Desconozco si no quiere movilizar o si no sabe. Una iniciativa que le permitía, en teoría, batirse el cobre con el ciudadano de a pie, como fue la recogida de cuatro millones de firmas contra la reforma encubierta de la Constitución, tuvo perfil bajo y se archivó con rapidez y más pena que gloria. Es una oposición que no infunde calor.

A la vista del frío polar y para defenderse del vendaval, han surgido grupos cívicos diversos con una seña de identidad común: su rechazo a esta nueva ofensiva nacionalista, bendecida por ZP. La izquierda tiene y conserva una larga tradición de impulsar plataformas ciudadanas o de infiltrarse en ellas para manipularlas. Hay que felicitarse de que el PP no haga lo mismo. Pero luego viene lo malo. Con puntuales excepciones, no sólo no apoya a esos grupos: es que los teme. No vaya a ser que surjan unos Ciudadanos como los de Cataluña. Ahí está su actitud hacia el partido de Albert Rivera. Lo han tratado, maltratado, como rival, en lugar de darle la bienvenida. ¿Es que no comparten su reto al nacionalismo? ¿No es ése el meollo? ¿No se encuentra su potencial bolsa de votos entre los inquietos por el gran salto adelante hacia la desintegración? El capital político de ZP se ha colocado entero a la carta de ETA, que es la del fin de la España constitucional, y el del PP anda disperso.

Pero las cosas son como son. Y lo cierto es que sólo la presión ciudadana permitirá dar un vuelco a la opinión, al voto y al desastre. Los desperados se lamentan de que las movilizaciones no consiguieran que el gobierno variara el rumbo. Pero sin ellas, estaríamos más cerca del infeliz final. Y la calle no es el único espacio. Esta carrera es de larga distancia y de incierto desenlace. El que resiste, gana, decía Cela. Para corredores de fondo. Como plasmó el título de la novela de Sillitoe, se trata de un empeño solitario. Si esa nota urgente que acabo de ver se confirma, y Ciudadanos entra en el parlamento catalán, hay fibra muscular que empieza a superar la atrofia.

Vientos de cambio
Luis del Pino Libertad Digital 2 Noviembre 2006

¡Vaya! ¡Pues parece que hay vida en el Universo! El oasis tóxico catalán acaba de ser sacudido por un meteorito electoral que ha acabado con la farsa que llevamos viviendo desde hace décadas.

Ayer fue una jornada memorable. Hagamos la lectura que hagamos, los resultados son una inyección de moral para quienes queremos creer que aún existen posibilidades de regeneración en la sociedad española. Veamos qué ha sucedido:

1. Ayer se produjo la primera derrota electoral de Zapatero, como el propio periódico El País recuerda hoy. Nuestro falso Don Quijote de las ansias infinitas de paz y su montillesco Sancho Pancista han perdido 1 de cada 4 votos que cosecharon en 2003. Que tomen buena nota aquéllos que todavía se tragan la majadería de que el proceso de rendición ante ETA le va a traer buenos réditos electorales al PSOE. Zapatero ha entrado ya en fase descendente.

2. La sociedad catalana ha mostrado, una vez más, su hastío con respecto a una casta política corrupta, mediocre y cerrada. Un hastío que se manifiesta en una abstención de proporciones históricas y un voto en blanco que bate auténticos récords. Un poco más, y el voto en blanco consigue un escaño parlamentario. Después de la bofetada al estatuto (apoyado por 1 de cada 3 catalanes), esta abstención viene a hacer dolorosamente patente el progresivo alejamiento entre la clase política y la ciudadanía a la que dice representar.

3. El nacionalismo, en su conjunto, retrocede. El tetrapartido (CIU+ERC+PSC+ICV) pierde 450.000 votos y 2 escaños, mientras que los no nacionalistas (PP+Ciudadanos) suben esos dos escaños y ganan 15.000 votos en conjunto. Además, se produce una recomposición del voto dentro del nacionalismo, con un trasvase de escaños desde las posturas más radicales (ERC) hacia otras menos salvajes (CIU).

4. Al mismo tiempo, también se produce una recomposición dentro del voto no nacionalista, con un trasvase de voto desde las posturas pactistas (PP) hacia las combativas (Ciudadanos).

Es la aparición de Ciudadanos, sin duda, el fenómeno más importante de los vividos ayer. Y lo es porque envía un clarísimo mensaje a los dos grandes partidos de nuestro país: se acabó lo que se daba.

La aparición de un partido ciudadano que surge de la nada en la 4 meses; que arrebata una parte del voto del PSOE; que nace para cuestionar el marasmo de mentiras, irresponsabilidades y corrupción en que el PSOE había enfangado a la izquierda y que es capaz de entrar en el parlamento a pesar de su falta de recursos y del boicot informativo, le supone a Zapatero un serio peligro, porque habrá de nuevo (como en la época de Anguita) una voz de izquierda con una clara concepción nacional y que llega al panorama político como un soplo de aire fresco. Y con un Albert Boadella dispuesto a dar la batalla en clave de humor, para más inri. El PSOE tendrá ahora que retratarse en el parlamento de Cataluña en muchas cuestiones que afectan a los derechos de los castellanohablantes.

Para el PP, la situación no es menos complicada. La entrada de Ciudadanos en el parlamento catalán le supone un varapalo que debería hacer reflexionar a sus líderes. El efecto Supermontse no existe más que en la mente calenturiente de los Arriola, los Gallardón y los Piqué. Lo que los españoles queremos es otra cosa, y por eso el PP ha perdido 1 de cada 5 votos que cosechó en 2003, mientras que Ciudadanos se lleva 90.000 votos que han permitido compensar con creces la caída de los populares.

Atenta la cúpula del PP a los resultados: un 20% del electorado popular está hasta las mismísimas narices. Tanto como para no votarles esta vez en Cataluña, después de lo que ha llovido. A ver como encaja Arriola el dato en sus encuestas.

Pero el efecto mayor sobre el PP se producirá a partir de ahora, por las mismas razones que para el PSOE: el PP tendrá que retratarse y me temo que Piqué no va a resultar muy fotogénico. No sólo eso: si el PP continúa por la senda suicida de prestar su colaboración a la centrifugación estatutaria de España (hoy se vota el ignominioso estatuto de Andalucía), se encontrará en las sucesivas elecciones con un conjunto cada vez mayor de votantes que opten por probar otras opciones. Porque las elecciones en Cataluña han demostrado dos cosas:

* que existe vida política al margen del PP
* y que dividir el voto no sólo no implica un retroceso, sino que permite obtener mejores resultados conjuntos que cuando el PP se presentaba solo.

El PP es, en muchos lugares, el único bastión que nos queda. Por ejemplo en el País Vasco. Y en esos lugares sus electores estaremos con el PP a las duras y a las maduras. Pero en otros lugares el PP debe empezar a soltar lastre y soltarlo ya. Comenzando por Piqué y terminando por Gallardón. Porque si Rajoy insiste, por ejemplo, en presentar a Gallardón como alcalde, nos vamos a reír todos un rato.

Ayer, los ciudadanos hemos descubierto que tenemos poder. Y vamos a ejercerlo, no les quepa duda.

P.D.: Como siempre existen malpensados, aclaro explícitamente, para evitar debates absurdos en el blog, que los peones negros ni son ni serán nunca un partido político, porque en los peones negros caben todos: los del PP, los de Ciudadanos, los del PSOE o cualquiera que quiera ayudar a que se conozca la verdad del 11-M. Pero hay otros movimientos cívicos que sí han nacido para entrar en la contienda política y que ya están en marcha. Y la próxima cita electoral son las municipales. Me voy a permitir hacer una predicción: el próximo alcalde de Madrid no será Gallardón. Al igual que el próximo presidente de gobierno no será Zapatero.

Se repite la historia del referéndum: Cataluña no necesita más autogobierno, sino más libertad
Jesús Cacho El Confidencial 2 Noviembre 2006

Destacando la importancia de las elecciones catalanas celebradas ayer, el ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol tiró de libreto ante los periodistas al depositar su voto, asegurando que “Cataluña vive en todos los sentidos un momento especialmente decisivo e importante”, algo que, se supone, la ciudadanía debía tener en cuenta a la hora de ir a votar. Y estamos de acuerdo con la trascendencia del momento catalán, y naturalmente también del momento español en general, pero discrepamos radicalmente del sentido que Pujol y el nacionalismo quiere dar a ese “momento”.

Ayer cierta prensa de Madrid aseguraba en portada que “Cataluña decide hoy quién desarrollará el nuevo Estatuto”. Y esa es la madre del cordero. Digámoslo ya cuanto antes: lo que Cataluña necesita no es más Estatuto, que tenía de sobra con el viejo, ni más autogobierno, sino más democracia, toneladas de regeneración democrática, de buena calidad de vida democrática, más sociedad civil, menos corrupción, más separación entre lo público y lo privado, más tolerancia para quien no piensa en nacionalista y/o no habla en catalán, menos pensamiento único. En suma, más libertad.

Eso es lo que está en juego en Cataluña –y en España entera, para qué negarlo- en los últimos tiempos: la mejora sustancial de la pobre calidad de nuestra democracia. Y esa es la razón que explica el creciente desapego con el que los electores catalanes obsequian a una elite política empeñada en repartirse el poder a pachas en su balcánica circunscripción. Sabido es que “nacionalismo es hambre de poder atemperada por el autoengaño” que dijo George Orwell, autor precisamente del celebrado Homenaje a Cataluña. Los cinco señores que en la jornada de reflexión se sometieron a un patético posado fotográfico como cinco chicas de pasarela, llevan años practicando el monocultivo ideológico nacionalista. Cuatro de ellos, lo hacen convencidos de la cruz a la raya; el quinto, Piqué, atemorizado de que los amos del pensamiento único nacionalista le señalen con el dedo y le tachen de “españolista”.

En Cataluña no hay derechas ni izquierdas; en Cataluña sólo hay nacionalistas y no nacionalistas. Tal es la aberrante situación del “contra España vivimos mejor” en que se han instalado la elite política catalana, dispuesta a arramblar en beneficio propio con los jirones de la España Constitucional del 78, que ha propiciado el mayor periodo de paz y prosperidad de nuestra historia común. De modo que España es una realidad plurinacional, una nación de naciones, dicen los nacionalistas, en realidad lo dice ya todo quisque, que nadie osa discrepar de ese bastión esencial del pensamiento único, pero resulta que solo España es plural, solo España es diversa. Cataluña, por el contrario, es homogénea, monolítica, pétrea. Cataluña es una unidad de destino en lo nacional. Cataluña es nacionalista. En Cataluña no cabe la discrepancia. En la Cataluña nacionalista el discrepante calla o marcha fuera.

Ahora un nuevo Gobierno se dispone a aplicar otra vuelta de tuerca nacionalista, simplemente acudiendo a la lectura más torcida del texto del nuevo Estatuto y a costa de las libertades de quienes no piensan en nacionalista. Puede que el cocinero mayor de este guiso sea ese chico con pinta de atildado jefe de planta de El Corte Inglés que es Artur Mas, responsable intelectual de esa aberración que en términos democráticos supone la idea del carné por puntos para inmigrantes –en la peligrosa vertiente neofascista de la mayoría de los nacionalismos que ya denunció Hobsbawm-, o puede que se repita la experiencia del tripartito al mando de ese señor de Córdoba travestido de nacionalista enragé para ser admitido en la casa del Padre.

Cualquiera de las dos alternativas nos bombardeará a partir de ahora con la idea de que más autogobierno equivale a más progreso y bienestar, cuando a menudo suele significar sólo más corrupción, consecuencia natural y lógica de la existencia de menor grado de libertad para opinar, para pensar, para criticar, para discrepar.

Para ventura de quienes creemos en una sociedad abierta de corte liberal democrático, y para desgracia de la troupe nacionalista, cada vez son más los catalanes que se desenganchan de la ensoñación etnicista, de la historia contada como un cuento surgido de la niebla, sobre el que asentar las bases del poder presente y futuro. Ya fue significativo que el nuevo Estatuto fuera refrendado, en junio de este año, por sólo el 36% del electorado catalán, después de infinitas horas de radio y televisión, infinitos ríos de tinta, e infinita e interminable, atosigante propaganda nacionalista.

Con su habitual descaro, el ‘Movimiento’ nacionalista consideró tan magro resultado como un triunfo del pueblo catalán, haciendo de nuevo buena la identificación de quienes piensan en nacionalista con la totalidad de los catalanes. Porque quien no es nacionalista no cuenta. Ayer apenas votó el 57% del electorado, lo que constituye la participación más baja de todas las elecciones autonómicas. El dato confirma el divorcio existente entre amplias capas de la sociedad catalana y su enloquecida clase política. Razón que explica la irrupción en el mapa político catalán de Ciutadans, todo un acontecimiento a celebrar por quienes aspiran a respirar un poco de aire puro en la rambla barcelonesa.

Porque lo que Cataluña necesita –como España entera, hay que repetirlo hasta la saciedad-, no es más nacionalismo o más autogobierno, sino más democracia, más y mejor ejercicio de las libertades que distinguen a una sociedad moderna y abierta. ¿Ustedes creen que la elite nacionalista extraerá alguna conclusión de lo ocurrido? Imposible. Antes muerta que apeada del burro del 3%.

El socialismo pierde Cataluña
Editorial ABC 2 Noviembre 2006

LA primera lectura de los resultados de las elecciones autonómicas catalanas impone la conclusión de que la nueva etapa estatutaria ha consagrado la partición política entre quienes se sienten concernidos por la vida política de esta comunidad y quienes se consideran excluidos de ella. La abstención en el referéndum del nuevo Estatuto (más del 50 por ciento) no fue una actitud coyuntural, sino la primera manifestación de un profundo desencanto con un proyecto político que consolidaba la hegemonía del nacionalismo, con el agravante de que esta vez era el socialismo el factor determinante de este resultado.

Pues bien, las elecciones celebradas ayer en Cataluña ratifican y aumentan esa reacción por omisión de casi la mitad de la población, a la que esta nueva fórmula estatutaria soberanista, que instaura un modelo político nacionalista y un modelo social y cultural de izquierda, ha puesto extramuros de la autonomía catalana. De nada sirve decir que también hubo una alta abstención en otros comicios autonómicos anteriores, pues, precisamente, el nuevo Estatuto se justificó, entre otros, con el argumento de que devolvería la ilusión de los catalanes por su autogobierno. No sólo no ha sido así, sino que esta alta y masiva abstención emplaza directamente al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en la medida en que cuestiona la legitimidad de su estrategia en Cataluña, gracias a la cual la nueva autonomía catalana -si es que aún puede hablarse de autonomía y no de confederación- apenas se sostiene sobre la mitad de su población.

Los resultados concretos confirman las tendencias de los sondeos. Esta vez, CiU gana holgadamente en número de votos y de escaños, gracias, sobre todo, al rotundo fracaso del candidato socialista, José Montilla, que pierde cuatro puntos porcentuales y cinco escaños. Fracaso del que Rodríguez Zapatero es responsable en la misma medida, pese a su implicación personal tanto en la promoción de Montilla como en la campaña electoral, especialmente para atraer el voto teóricamente más próximo, situado en el cinturón industrial de Barcelona. El balance no puede ser más acusador para el presidente del Gobierno: después de apadrinar al nefasto tripartito y de impulsar un Estatuto nacionalista y muy probablemente inconstitucional, su política en Cataluña -como en el País Vasco- se salda con un reforzamiento del nacionalismo y una clara desfiguración del papel político del socialismo español. El resultado de los socialistas en Cataluña muestra las consecuencias de que el PSOE se instale en discursos filonacionalistas, que no redundan en la moderación de los que son verdaderos nacionalistas y, por el contrario, acaban confundiendo y desilusionando a una parte del electorado de la izquierda.

En cuanto a los otros partidos del tripartito, Esquerra Republicana pierde los escaños que sus antiguos votantes han creído justos para castigar su errática andadura en el Gobierno de la Generalitat y en la tramitación del Estatuto. Por razones exactamente opuestas, Iniciativa por Cataluña sube tres escaños y se ve reconocida por la izquierda catalanista. Esta suma cero de los movimientos electorales de ambos partidos, junto con el retroceso grave del PSC, reduce las posibilidades de un nuevo tripartito.

Por su parte, el Partido Popular ha mantenido su posición, pese a la pérdida de un escaño, que estaba descontada por la suma de factores que hacen que este partido viva en Cataluña una situación anómala de hostilidad y marginación política. Era ilusorio pensar que la táctica de «todos contra el PP» no iba a funcionar, aunque fuera mínimamente. Pese a esta maniobra antidemocrática de la coalición nacionalista y socialista, que quedó escrita en el Pacto del Tinell, y de las diatribas de algunos sectores de la derecha que le reprochaban a Piqué y a Rajoy una excesiva blandura frente al tripartito, el PP catalán ha hecho frente con dignidad a una etapa crítica, en la que lo más difícil era convertirse en el único partido opuesto al Estatuto por defender la Constitución y la soberanía nacional. Si no hubiera sido así, si el PP no hubiera sido firme en sus principios y moderado en sus formas, difícilmente habría mantenido la fidelidad de su electorado, a pesar de una alta abstención que siempre que ha sido superior al 40 por ciento ha llevado al PP a resultados discretos, como en 1992 y 1999.

En esta ocasión, la alta abstención no se ha traducido en un retroceso electoral, por lo que este mantenimiento tiene un valor no precisamente menor. Tanto Josep Piqué como Mariano Rajoy pueden y deben considerar el resultado del 1-N como una confirmación de su política de firmeza de contenidos y moderación de formas, que, pese a las críticas desleales de quienes afirman ser afines al centro-derecha, ha sido pública y reiteradamente defendida en Cataluña por la dirección en pleno del Partido Popular.

La entrada de Ciudadanos de Cataluña en el Parlamento catalán también explicaría el resultado electoral del PP, aunque su razón política de ser está no tanto en dividir a la derecha no nacionalista, sino en ofrecer una alternativa específica a los votantes socialistas desencantados con la deriva nacionalista del PSC. En todo caso, el mantenimiento del PP y los tres escaños de Ciudadanos deberían potenciar una opción no nacionalista en Cataluña, de criterio transversal.

Se abre ahora un período de análisis en los partidos, porque las urnas han conformado el Parlamento catalán, pero no el Gobierno de la Generalitat. Muchos sufrirán el peso de sus promesas electorales como una losa, aunque la fuerza de los números hará buena parte del trabajo, porque el apoyo del PP no sería suficiente para investir a Artur Mas y la diferencia de éste sobre Montilla ya no justificaría un tripartito, quedando abierta la opción de una «gran coalición» entre convergentes y socialistas (que sumarían 85 escaños) o de un frente nacionalista formado por CiU y ERC, que alcanzan la mayoría absoluta (69 parlamentarios), aunque muy reforzada si se adhiriera Iniciativa, con sus 12 escaños.

En cualquier caso, la primera conclusión que cabe sacar de los resultados de ayer es que la estrategia diseñada por Rodríguez Zapatero, que eliminó a Maragall para colocar a Montilla tras el pacto con Artur Mas, se ha saldado con el peor resultado para el PSC, lo que prácticamente aboca al socialismo a la pérdida de Cataluña. Hoy por hoy, lo único que ha conseguido es dar alas al nacionalismo.

La abstención ganó en Cataluña
Lorenzo Contreras Estrella Digital 2 Noviembre 2006

Las improvisaciones pueden salirle muy caras a Zapatero. Su apuesta por Montilla, sacándole del Gobierno e impulsándole hacia la lucha electoral en Cataluña, se ha saldado con la pérdida para el PSC de cinco escaños. Esta realidad ha sido casi unánimemente interpretada como un revés para el presidente del Gobierno, el mayor que sufre desde que está en el poder y también desde que alcanzó la secretaría general del PSOE. Parece un mal presagio si se piensa en las elecciones a la alcaldía de Madrid. ZP ha sido, por tu protagonismo en la contienda electoral catalana, una especie de candidato a la Generalitat en la sombra, del mismo modo que se le considera candidato virtual al consistorio madrileño a través de Miguel Sebastián. Una derrota de éste siempre sería evaluada como un nuevo revés para quien le ha promocionado, elegido o más bien designado a dedo, sin contar para nada con el criterio del partido de Madrid.

¿Se apaga la estrella de Zapatero o estamos simplemente ante un mero episodio de la versatilidad de la política entendida de manera general? El tiempo y las realidades que le acompañan irán confirmando o desmintiendo los análisis políticos. Lo mismo cabe decir de una supuesta decadencia de CiU, huérfana ahora de pujolismo activo. La aparición de un brote de españolismo, nada falangista ni lerrouxista, en Cataluña, a través de la formación “Ciutadans” que encabeza Albert Rivera, introduce una connotación inesperada de recapacitación electoral, cuando los electores dan la impresión de salir de su marasmo para premiar con el voto a un perfecto desconocido, o casi perfecto, que abanderaba y abandera la libertad de sentirse español sin sufrir adversas consecuencias en el actual clima de nacionalismo excluyente. Es ese sector del electorado, normalmente proyectado hasta ahora hacia socialistas o populares, el que emerge colocando, a la primera, nada menos que cinco diputados netamente españoles en el Parlamento de Cataluña.

Siempre se dijo aquello de las barbas del vecino que, una vez peladas, invitan a remojar las tuyas. El dicho cuadra ahora para pensar si los nacionalistas vascos no se habrán llevado algún sobresalto después de las elecciones catalanas, no sea que se produzca a algún contagio en el electorado de la llamada Euskal Herria. Hasta podría ocurrir que, tras la aprobación unánime del nuevo Estatuto andaluz, un nacionalismo “light” teñido de españolidad alumbre una norma interpretativa de los que debe ser las autonomías bajo el imperio del sentido común. Y de la Constitución, por supuesto.

Tampoco habrá que asustarse de que Andalucía se hay invocado el espectro de Blas Infante, padre del andalucismo, que colocaba su tierra en una dirección compatible con España y la Humanidad. Blas Infante, dígase lo que se diga, no era precisamente un delirante como Sabino Arana, aunque su retórica ramplona haya acabado por determinar, tantos años después de su muerte, ese concepto absurdo de Andalucía como “realidad nacional”. Un concepto que, por otra parte, ya intentó configurar el primer autonomismo andaluz de la época de las preautonomías, cuando al pobre Plácido Fernández Viagas intentaron imponerle la idea de que en Andalucía anidaba un “nacionalismo emergente”. Menos mal que entonces en el PSOE mandaban afortunadamente, pese a todos sus defectos, Felipe González y Alfonso Guerra. Y no hubo nada. Hasta Hoy, que la cosa empieza a complicarse, aunque no demasiado.

Las elecciones catalanas darán que hablar durante bastantes días. Una historia de vencedores y vencidos que unas veces pasan por vencidos y otras por vencedores. Pero la gran triunfadora ha sido la abstención y con ella ese significativo cortejo de votos en blanco.

Crema catalana
Ignacio del Río Estrella Digital 2 Noviembre 2006

Las elecciones catalanas reflejan una sociedad que se aleja de la política, la abstención es el porcentaje que más crece, nacionalista y de izquierda. Y la entrada de Ciudadanos por Cataluña expresa la contestación frente a lo políticamente correcto de una clase política mediocre que tapa sus vergüenzas del tres por ciento y ha tejido una espesa tela de araña de intereses económicos, familiares y corporativos. El PP navega, una vez más, entre la indiferencia y la desorientación, sin encontrar un discurso propio que le abra espacios políticos. Al final no es sino el refugio de los desplazados a Cataluña por razones de trabajo que aspiran a volver a sus lugares de origen, sin influencia en la vida social, económica y cultural de Cataluña.

Los resultados reiteran la teoría de los magmas de votantes que mueven sus posiciones con una lentitud milimétrica y que trasvasan votos con una coherencia aplastante. ERC desplaza votos hacia CiU, el PSC a IU y a CiU y el PP a Ciudadanos. Los grandes saltos electorales solo ase producen cuando concurre una gran convulsión, sea la corrupción o el 11-M.

En el resultado electoral no ha tenido repercusión el Estatuto aprobado que, aunque ha entrado en vigor, no ha tenido una aplicación práctica. Quizás se percibe un cierto escepticismo expectante ante los políticos y su voluntad de cambio real de las políticas desarrolladas hasta ahora, pero ni ha habido un fervor nacionalista indescriptible ni una reacción constitucionalista, muy a pesar del Partido Popular y de los esfuerzos de la COPE y El Mundo.

Zapatero sale del envite con algún rasguño, Montilla era y es un mal candidato, pero conserva una distancia estratosférica, adjetivo muy “rajoyniano”, con el PP. Ademas, mantiene abierta una estrategia nacional de dos puertas con el apoyo nacionalista de CiU o de la izquierda progresista de IU y ERC. Por mucho que sea la mayor bajada en escaños, los destinatarios de los votos perdidos están en la categoría de asimilables a una futura mayoría.

Rajoy pierde su quinta cita electoral y se instala en la “paralís”que diría un castizo El proyecto no anda ,ni para adelante ni para atrás, y conviene repasar las matemáticas de los diputados al Congreso por Comunidades para comprobar que o se mejora en Cataluña y Andalucía o no hay manera de obtener una mayoría de gobierno. La estrategia del “no a todo” y esperar a que Zapatero se salga en la siguiente curva, a lo mejor produce alguna satisfacción pero sin duda no consigue resultados electorales. El cambio de estrategia se impone en el debate territorial y el pacto en el Estatuto andaluz impulsado por Arenas es una prueba de inteligencia política. Los que esperan un revolcón del Tribunal Constitucional al Estatuto catalán van a llevarse una desagradable sorpresa, porque el núcleo básico del texto está blindado. Rectificar en política está en todos los manuales y en los libros de Historia. El PP necesita abrir un canal de comunicación con los Convergentes y para ello no hay otro camino que retirar el recurso de inconstitucionalidad y emplear la artillería jurídica en la defensa de derechos de ciudadanos concretos ,con nombre y apellidos, que seguro van a padecer el clima asfixiante de una clase política cerrada y endogámica.

Después de quince días de cortejo a los ciudadanos y de una mal disimulada humildad de los políticos, que han dejado el protagonismo a los electores, la vuelta a la normalidad, es decir a la crema catalana, al pasteleo y a cuidar al hermano. Y los Ciudadanos por Cataluña con la sana intención de vigilar la escudella. A ver si resisten el menú del Parlament, aunque sea en pelotas.

EL PP SE MANTIENE MIENTRAS LOS SOCIALISTAS RETROCEDEN
Editorial minutodigital 2 Noviembre 2006

No ha sido el PP quien se ha llevado el bofetón electoral en las elecciones catalanas como los agoreros de la izquierda vaticinaban. Ha sido el PSC quien se ha visto castigado por el voto de los catalanes. Los socialistas pierden cinco escaños y ERC dos, mientras los comunistas ganan tres.

ICV ha sido la única formación de izquierda que ha salido reforzada de las elecciones. Con independencia de los pactos que a partir de ahora se quieran reeditar, lo cierto es que la ciudadanía catalana ha reprobado al tripartito y especialmente a su principal socio, el PSC. El voto nacionalista ha vuelto a CiU y se ha alejado de las estridencias y mediocridad de Montilla y su patrono ZP.

El Partido Popular sin lugar a dudas puede estar contento, sus bases le han sido fieles. Ha mantenido sus posiciones, y si ha perdido un escaño ha sido sin duda debido a la irrupción de Ciutadans, que apoyado desde la COPE por Jiménez Losantos ha conseguido atraer el voto coyuntural de los electores de derecha que deseaban castigar la ambigüedad de Piqué. La lectura que deberían hacer desde el PP es que discurso antinacionalista obtiene réditos, mientras que el perfil bajo que se empeña en mantener Piqué no es capaz de hacer avanzar al partido, ya que para el nacionalismo moderado que corteja el actual presidente del PP, la mejor derecha es la que representa CiU.

Sin duda Ciudadans se ha nutrido, además de con los votos de descontentos del PP y del PSOE, con esos otros votos que los fontaneros electorales sitúan en eso que llaman centro, pero que no son nada “centristas” a la hora de sentirse hartos del nacionalismo insolidario y disgregador. Ciudadans ha conseguido en España la transversalidad que en Europa solo está reservada para los partidos de “ultraderecha” como el Front Nacional de Le Pen.

La pregunta que se hacen muchos, dada la presencia de personajes ajenos a Cataluña apoyando la candidatura de Ciutadans –como la concejala socialista Goztone Mora- es si este éxito va a servir para exportar el modelo al resto de España.

En todo caso el importante retroceso de los socialistas en Cataluña abre para el PP la esperanza más que fundada de recuperar el poder en las siguientes elecciones generales, ya que es muy significativo que en Cataluña, después del estatuto impulsado por Zapatero, los coqueteos del PSOE con los separatistas, lejos de premiarse han sido severamente castigados. Y es que la alianza desmembradora de Zapatero con los nacionalismos es un talón de Aquiles, que si el PP se deja de cantos de sirena centristas, y se aplica en firme a defender cerca de los ciudadanos la cohesión nacional, puede servir para expulsar del poder a este nefasto PSOE.

Cataluña: El baile de los pactos acaba de empezar
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 2 Noviembre 2006

Mas ha ganado las elecciones pero quizás no llegue a gobernar. Montilla las ha perdido pero tal vez pueda mantener al PSC en el poder. Los dos lo tienen difícil. Se han contado los votos. Se han echado las cuentas. El baile de los pactos acaba de comenzar.

CiU y Artur Más han ganado las elecciones en Cataluña pero tiene bastante difícil gobernar. Puede hacerlo con ERC (69 escaños) y formar un gobierno nacionalista-independentista. Han ganado en votos y en escaños, 32%, cuatro mas que el PSC, y escaños, le saca ahora 11 al PSC, pero no ha subido en esto último tanto como se esperaba. Ha ganado tan solo dos: 48. Mas esperaba bastante mas. Se ha quedado en menos de sus expectativas. Pero es , sin duda, el vencedor. Incluso ha ganado en Barcelona.

Montilla ha perdido las elecciones pero tal vez pueda mantener el poder. Ha perdido en cuanto a votos, en número de votos y en escaños, se queda a once de su máximo rival, pero puede mantener el gobierno tripartito. 70 escaños (PSC+ERC+IC) . El PSC se ha dado un batacazo bastante serio. Ha perdido mas de cuatro puntos y cinco escaños. Sin duda ha sido el perdedor de la noche pero puede ser el ganador de la presidencia de la Generalitat, merced a los pactos. Que son complicados. Tanto en clave catalana y aún más en clave nacional.

ERC ha perdido votos y escaños (-2) pero sigue teniendo la llave tanto a un lado como al otro. Lo que sucede es que su compañía se ha convertido en muy molesta. Para Zapatero, que se los sacudió de encima, puede ser letal.

IC ha sido neta ganadora, en votos y en escaños. Ha compensado en parte lo que han perdido sus socios del tripartitos(+3) . Aspira a seguir pisando y ahora con mas fuerza la moqueta del poder. Saura ha conseguid , desde luego, su “regalo de Reyes” y tiene de que estar bien satisfecho, es quien más ha ganado y el único del tripartito que ha sumado apoyos tras su paso por el gobierno . Sube tres , hasta 12, con representación, además de en su tradicional feudo barcelonés , en todas las provincias.

Pero, aunque no entre ni en posibles pactos, ni nadie lo incluya en sus calculos matemáticos de poder y de gobierno, la irrupción de Ciudadanos por cataluña tiene un gran significado y para mi un eneorme valor.

Por las condiciones tan adversas en que lo ha conseguido. Por lo que de novedoso tiene la propuesta. Por su carga de futuro. Por los que significa de rebelión ante muchas cosas y también ante el “establisment” de la partitocracia.

El humilde pero gran triunfado de la noche es Ciudadanos. Toda una revolución con sus tres escaños. Me alegro. De corazón. Y recuerdo cuando el mismo martes Margarita Saenz Diaz, del Periodico de Cataluña me "reñía" en Tele 5 por tener la osadía de hablar de ellos. Pues ya ha visto como no son tan marginales como usted decía, señora. La prensa catalana les ha ignorado pero ahí están y ahora no van a poder mirar para otro lado. Sus votos han venido algunos del PP el doble han llegado del PSC. A ellos son a quien les han quitado dos de los escaños. Bien claro está.

Hacer pronósticos de Gobierno es arriesgado. Caben las mismas posibilidades que cabían en el 2003. En eso nada ha cambiado. Pero si ha cambiado , y mucho el clima. Es mucho peor para el tripartito. Y en mucho peores condiciones para el PSC. Tampoco pare que sea muy favorable a una alianza CiU y ERC. Muy peligrosa. Para la estabilidad, incluso de España, pero también para la de Cataluña.

La otra hipótesis , mas que de un macro acuerdo CiU-PSC es de un gobierno en solitario de CiU, con permiso del PSC. Y caminar con apoyos puntuales. Complicado pero con cierta lógica dado lo que puede venir por delante y pensando en un mañana en el gobierno de la Nación. Aguantar así al menos hasta después de las municipales o incluso de las generales y luego realmente elevar a definitivo el pacto. Puede, pero también es muy difícil.

O sea, que la noche electoral ha terminado y ahora empieza el gran juego del pacto y del poder. Dar por enterrado el tripartito es muy arriesgado. Así que acabaré con una consideración personal. A lo largo de los años he comprobado que si un político o un partido tiene opción de seguir manteniéndose en el poder, lo que suele hacer es , y le da bastante igual lo demás, es mantenerse en el poder.

Algunos Ciudadanos en la política. Que cunda el ejemplo catalán
Juan Pablo Mañueco Periodista Digital 2 Noviembre 2006

TODOS los partidos catalanes han perdido votos respecto a las anteriores elecciones autonómicas, a causa de la escasa participación: sólo un 56 % del censo se ha acercado hasta los colegios electorales. Y no todos para expresar opinión, porque de ahí habría que descontar los votos en blanco y los votos nulos.

Terminada la “fiesta de la democracia”, es decir, el ratito cuatrienal en que permiten que el ciudadano se anule en una u otra candidatura, para escoger en una lista bloqueada a quienes decidirán todo a partir de ese momento... pues ya ha comenzado el restante periodo político: la aristocracia o nomenclatura de los partidos, que se lanzarán a sus componendas variopintas y chalaneos ocultos para repartirse el botín con el que puedan hacerse: consejerías, cargos para los líderes y para la clientela, dineros públicos, comisiones económicas a toda aquella corporación privada que quiera una licencia pública... Y etcétera. Es el sistema. En Cataluña y fuera de ella.

¿Quién ha ganado...? Pues acaba de decirse: siempre ganan ellas, las aristocracias o nomenclaturas. Por sistema.

¿Quienes se repartirán el botín del presupuesto público y de las comisiones privadas...? Pues quienes decidan las nomenclaturas: puede haber combinaciones de diverso tipo, dada la composición de la "tarta" (sin metáfora alguna, de tal cosa se trata): CiU (48 escaños, gana 2 respecto a los anteriores comicios), PSC (37, pierde 5), ERC (21, pierde 2), PP (14, pierde 1), ICV (12, gana 3) y Ciutadans-Partit de la Ciutadanía (3 escaños y entra en el Parlamento).

La mayoría necesaria son 68 escaños. O sea, CiU con ERC, o CiU con PSC, o nuevo Tripartito PSC, ERC, ICV. He aquí quienes gozarán del pastel, que pagan los sufridos ciudadanos.

Que lo decidan las nomenclaturas, que son las que pueden decidirlo y las que tienen interés económico en ello. Y, desde luego, que traten bien a la Caixa y al resto de la banca, que es quien les adelanta el dinero y ahora querrá recuperarlo, aunque sea en especie y, preferentemente, en concesiones y leyes a su medida.

POSDATA Y RESEÑAS: ¿Servirá para que el insípido Piqué desaparezca, después de haber sido incapaz de recoger el amplio porcentaje de rechazo al “Estatut”? ¿O seguirá encabezando una opción que en Cataluña camina cada vez más hacia la marginalidad, dada la falta de gancho no sólo del "colaboracionista" Piqué sino también del desorientado y sin garra Mariano Rajoy, que tampoco consigue crecer en el resto de España?

¿Adónde lleva Zapatero al PSC y al fracasado Montilla, perdedores indudables de esta jornada? ¿Adónde lleva Zapatero a España, si su obra predilecta en Cataluña -para la cual se ha cargado la Constitución española- da estos resultados?

Y la noticia que me parece más destacable, no sólo en Cataluña sino en el conjunto de España: “Ciutadans” en el parlamento. Ciudadanos en política. Sin dinero para financiar su candidatura y sin apoyo mediático.

Que cunda el ejemplo también por otras partes

Juan-Pablo Mañueco

Diez reflexiones improvisadas sobre las elecciones catalanas
Lorenzo Abadía Periodista Digital 2 Noviembre 2006

Sin ánimo de ser exhaustivo, como diría César Vidal:

1) Escasa participación, pero no suficiente para deslegitimar el proceso electoral. La abstención culta o política como vía para deslegitimar un sistema no es eficaz en un país donde se confunde el derecho político de sufragio con el deber cívico de votar.

2) El PP no cae excesivamente, pero no incrementa su cuota en un momento histórico por la oportunidad e histórico por la transcendentalidad

3) La política de no hacer demasiado ruido no ha sido la más eficaz

4) La política agitadora y fresca de Ciutadans ha surtido más efecto, considerando el punto del que partían y los pocos apoyos recibidos. Ciutadans podría hacerse con 10 escaños en una legislatura y con 30 en 2

5) Pero no será suficiente para frenar al nacionalismo, que en 2 legislaturas estará pidiendo la autodeterminación o la independencia en todas sus versiones partidistas (CiU, ERC, ICV, e incluso el PSC se acercaría a esa tesis)

6) En las Cortes Generales, el PP no parece que pueda tener mayoría absoluta, salvo que ETA rompa la tregua o que se descubra la verdad en el 11-M. Eso implica que el partido que quiera gobernar tendrá que pactar con las ambiciones de Estado nacionalistas.

7) Quizá el PP no pase por según qué límites, pero el PSOE es evidente que sí lo hará.

8) Para defender los derechos de los que hablan castellano, la libertad en términos generales y para evitar llegar a la situación extrema (pero absolutamente posible) de secesión de varias C.C.A.A. dentro de pocos años, hay que formular con ímpetu una propuesta de reforma constitucional.

9) La propuesta ha de partir de la sociedad, ser recogida por PP y Ciutadans y plantear un procedimiento de iniciativa legislativa popular donde se convoque un referendum vinculante para modificar la Carta Magna.

10) El bloqueo de competencias, la separación total de poderes y la modificación de la ley electoral son los cambios que habría que sugerir.

ETA y Hezbolá
Se puede y se debe vencer al terrorismo
GEES Libertad Digital 2 Noviembre 2006

Políticamente hay que ser muy ingenuo o estar ideológicamente muy enfermo para pensar que es posible llegar a cualquier apaño con Hezbolá o ETA que no haga sino envalentonarles y darles ánimos para el futuro. Cualquier paso atrás ante el terrorismo, sea retirar las tropas de Irak o anunciar la creación de una mesa de partidos, es automáticamente interpretado por los terroristas como una victoria. Y lo que es peor, como una confirmación de que a base de bombas se puede conducir la política de un gobierno. Desde Gara y Zutabe hasta las webs islamistas, la derrota de España es un clamor que se repite y se celebra.

Quienes defienden con ardor el pactismo y el apaciguamiento con ETA afirman sin rubor que ETA lleva tres años sin matar; esconden que el origen de tal situación no es, ni más ni menos, que la guerra sin cuartel decretada contra los criminales. No ha sido ni el "ansia infinita de paz" ni Otegi, "ese hombre de paz", lo que explica los tres años sin muertos. Fueron Mayor Oreja, Rajoy y Ángel Acebes quienes pusieron a ETA contra las cuerdas. Durante años, se demostró una verdad estratégica evidente: para acabar con el terrorismo no es necesario ni acudir solícito a dialogar con los asesinos ni organizar tramas criminales desde el Estado. Basta con aplicar la ley y proporcionar a las Fuerzas de Seguridad los instrumentos necesarios para perseguir al criminal se esconda donde se esconda.

Pero, sobre todo, moralmente y muy mal deben estar las cosas para tener que recordarlo, se debe perseguir, capturar y condenar a quien dedica su vida a quitársela al inocente. Sentarse a negociar con quien acumula un arsenal en la retaguardia francesa o hacer la vista gorda al paso de armamento en Líbano es lavarse las manos ante quien tiene el propósito de asesinar inocentes. Antes que la política y la estrategia está la actitud moral. Y es que, aunque no se pudiera vencer a quienes ven en el ser humano carne de cañón eliminable a golpe de coche bomba o tiro en la nuca, oponerse a ellos es la única opción humanamente aceptable.

Opción humana que es la única posible, política, estratégica y moralmente. Al terrorismo se le puede vencer y derrotar, se le debe vencer y derrotar. Y esto debiera ser categórico cuando uno es dueño de los destinos de una colectividad que es objetivo declarado de los encapuchados. Por encima de los errores, de la enfermedad ideológica y del error estratégico se sitúa entonces la aberración moral de no ser el primero en liderar la lucha contra quienes han matado y piensan seguir haciéndolo, a sus conciudadanos.

Ciutadans irrumpe en la política catalana a costa del castigo a los socialistas
E. A. ABC 2 Noviembre 2006

BARCELONA. Ciutadans-Partido de la Ciudadanía, formación que aglutina a intelectuales catalanes de distinta sensibilidad política a los que les une una clara vocación «no nacionalista», irrumpe en la escena política parlamentaria con tres escaños y algo más del 3% de votos, convirtiéndose en la sexta fuerza en Cataluña (PSC, CiU, ERC, ICV-EUiA, PP). Ésta fue, sin duda, la gran sorpresa de la infartante jornada electoral.

Se trata de la primera vez desde la tercera legislatura -estamos en la octava- que entra una nueva formación en la Cámara catalana. En la sede de campaña del partido, instalada en el hotel NH Calderón, en el céntrico Paseo de Gracia de Barcelona, se vivieron momentos de infarto. La llama se encendió sobre las ocho de la tarde cuando con el 56% del voto escrutado, se apuntaban tres escaños para la recién nacida formación.

Medio millar de simpatizantes de Ciutadans se concentraron en el céntrico establecimiento barcelonés para arropar a los líderes del partido, especialmente a su candidato Albert Rivera. Antonio Robles, portavoz del partido, avanzó poco antes de conocerse los resultados definitivos que el protagonista de la triunfante formación llegaría «vestido de ideas», en clara alusión a la campaña en la que Rivera se mostró desnudo al electorado.

El candidato subrayó su compromiso por la «nueva Cataluña» en la que, según dijo, «no se discrimina a empresas y ciudadanos por hablar en castellano». Todo apunta a que la irrupción de Ciutadans en la escena política se debe, en gran medida, a los votos perdidos de PSC -pierde cinco escaños- y PP -con uno menos-. El partido, que nació en junio de 2004, en pleno debate estatutario, con la clara vocación de convertirse en la gran alternativa al tripartito catalán, cuenta con el respaldo de un nutrido grupo de intelectuales que, en cierto modo, son los que le han dado la vida. La formación arrancó con la esperanza de acercar la acción política al ciudadano y de romper con la «uniformidad nacionalista», de combatirla desde la disidencia intelectual.

Defiende el bilingüismo Ciutadans-Partido de la Ciudadanía, que en la actualidad cuenta con 3.000 afiliados y cerca de 12.000 simpatizantes, recoge el legado de plataformas como el Foro de Babel y defiende el bilingüismo. Entre sus fundadores se encuentran el dramaturgo Albert Boadella; el catedrático de Derecho Constitucional Francesc de Carreras o los escritores Xavier Pericay, Arcadi Espada, Ivan Tubau, Félix de Azúa o Félix Ovejero. Muchos de los que abanderan el partido llegaron a admitir públicamente haber votado a Maragall en 2003.

Tal vez por este motivo se muestran especialmente críticos con la «deriva» del gobierno catalán de izquierdas. No menos duras son sus valoraciones de los 23 años de CiU. A su entender, ni los convergentes ni la coalición de izquierda han «dado respuesta a las necesidades de los ciudadanos».

Educación
LA LOE ABRE LAS PUERTAS AL TOTALITARISMO EN LAS ESCUELAS
COFAPA considera que el último borrador de “Educación para la Ciudadanía” no tiene desperdicio, ya que convierte la asignatura es una “interpretación” de los derechos fundamentales
Redacción minutodigital 2 Noviembre 2006

CONCAPA, en su XVII Congreso Nacional celebrado en Cáceres del 26 al 29 de Octubre, bajo el título de “La Educación: Derecho y Responsabilidad de la Familia”, ha propuesto un modelo educativo vertebrado, es decir, con enseñanzas básicas comunes de manera que si un alumnos se cambia de ciudad pueda mantener las asignaturas.

Sin embargo, la recientemente instaurada Ley Orgánica de Educación (LOE) no hace sino desvertebrarlo. El modelo de la nueva ley permite una total disparidad en el contenido de las asignaturas entre comunidades autónomas, de manera que nuestros jóvenes saldrán con una preparación completamente dispar y en muchos casos manipulada por los fines independentistas de muchos gobiernos autonómicos.

Para garantizar la homogeneidad de la educación el porcentaje de asignaturas y contenidos compartidos por todos los alumnos españoles, según apuesta la asociación, debería ser al menos del 55 por ciento del currículo.

Para esta asociación, la promulgación de la LOE “abre las puertas a una política educativa que atenta contra las familias y sus derechos educativos esenciales”. Y más aún, “explora mecanismos para el adoctrinamiento social de las nuevas generaciones”. En realidad, quien tiene la potestad para decidir sobre una cuestión tan grave como es la educación de las generaciones venideras son las familias, no un Estado.

Por su parte COFAPA considera que el último borrador de “Educación para la Ciudadanía” no tiene desperdicio, ya que convierte la asignatura es una “interpretación” de los derechos fundamentales pero, ¿por qué tiene que ser el Gobierno quien adoctrine a los alumnos? En una sociedad democrática el planteamiento laicista que intenta imponer el Ejecutivo no se corresponde con los derechos y libertades con las que dice que comulga. “Esta asignatura está orientada a imponer a las familias un planteamiento laicista y relativista de los valores de la familia y la sociedad opuesto al que mantenemos muchísimas familias”.

Ambas asociaciones critican una ley más preocupada por adoctrinar políticamente a la juventud, que de afrontar la verdadera tarea a la que debería servir, la enseñanza. Y en esta cuestión España está a la cola de los países de Europa en cuanto al fracaso escolar se refiere.

España
Ciutadans da la gran sorpresa y debuta con tres escaños
Gritos de «libertad, libertad» recibieron a un exultante Albert Rivera
Celtia T. Méndez La Razón 2 Noviembre 2006

BARCELONA- A gritos de «libertad, libertad», comparecía ayer Albert Rivera, líder de Ciutadans, después de hacerse oficiales los resultados electorales de ayer domingo. El Hotel Calderón, lugar de reunión del nuevo partido, fue un auténtico estallido de euforia ante los tres diputados logrados en los comicios en los que la formación debutaba. «Hoy ha habido un voto de ilusión, un voto del cambio de mentalidad en Cataluña», dijo Rivera, ante una audiencia desatada que casi no le dejaba hablar.

«Hace mucho tiempo que teníamos un sueño, una Cataluña diferente donde no se sancione a las empresas ni los ciudadanos por hablar una lengua u otra, donde no se hagan informes para conocer la ideología de los periodistas, donde invertir en sanidad o vivienda sea más importante que discutir en selecciones catalanas», añadió el joven abogado cabeza de lista.
La euforia era comprensible. Lograr tres escaños para un grupo recién nacido no sólo es un triunfo, sino una hazaña. «A partir de ahora esperamos que cuando se escuche el tres por ciento sólo se haga referencia al tres por ciento conseguido por Ciutadans», dijo Rivera, que defendió una Cataluña «donde puedas sentirte catalán y español y no te llamen facha».

El joven presidente del partido insistió en que, para ellos, el resultado no había sido una sorpresa. «Los únicos sorprendidos son las otras formaciones políticas», dijo por su parte Francesc de Carreras, uno de los ideólogos del grupo. A su jucio, la reacción del resto de partido demuestra «el total desconocimiento que tienen de la realidad social de Cataluña».

Ciutadans nacía como partido el pasado mes de julio, después de su formación como plataforma social en junio de 2005. Ayer Rivera tuvo palabras de agradecimiento para los impulsores de la plataforma, entre ellos Albert Boadella, que anoche no siguió la velada electoral con el grupo. No hubo director teatral pero sí escenas para guardar en la retina. Además, «Ciutadans de Catalunya, ja som aquí», añadió, parafraseando a Tarradellas, Antonio Robles, secretario general del partido y tercero de la lista por lo que entra en el Parlament con Rivera y José Domingo Domingo.

Respecto a futuros pactos, no quisieron pronunciarse «Ciutadans es el único partido no nacionalista no sucursalista de España», dijo de Carreras, dejando claro que la fundación del partido, surgido de un sentimiento no nacionalista que veían no representado en el Parlament, tenía toda la razón de ser.

En medio de la alegría colectiva, las anécdotas se sucedieron. Al propio Rivera le leyeron una carta de homenaje escrita por su madre que le dejó, por una vez, sin palabras. A partir de ahora, habrá que seguir la evolución del grupo.

El PP recusa a la presidenta del Constitucional porque su esposo colaboró con el Estatut
Efe - Madrid.- La Razón 2 Noviembre 2006

El PP ha recusado hoy a la presidenta del Tribunal Constitucional (TC), María Emilia Casas, porque su esposo, el profesor Jesús Leguina Villa, elaboró por encargo de la Generalitat un dictámen que sirvió de base para redactar el Estatut de Cataluña.

Fuentes del PP han informado de que este partido ha presentado la recusación para evitar que la presidenta del Constitucional intervenga en la decisión de este tribunal en relación con el recurso presentado por el Partido Popular contra el Estatuto catalán.

El pasado 28 de septiembre, el Tribunal Constitucional acordó admitir a trámite el recurso de inconstitucionalidad presentado por el Partido Popular contra la reforma del Estatut de Autonomía de Cataluña.

A través de una providencia, la sección cuarta del Pleno del Constitucional inició así la tramitación del recurso, en el que los populares estiman que el nuevo estatuto «quiebra los principios de libertad e igualdad entre los españoles que establece la Carta Magna».

El recurso, firmado por más de cien diputados del PP, representados por Federico Trillo, se dirige contra diversos apartados e incisos de un total de 114 artículos, nueve disposiciones adicionales y dos finales.

El PP plantea además en su recurso la recusación del magistrado Pablo Pérez-Tremps, por haber colaborado en los análisis previos a la redacción del citado Estatut.

En esta misma causa, la Generalitat de Cataluña ha recusado a su vez al magistrado Roberto García Calvo por «falta de imparcialidad». Ninguna de las dos recusaciones ha sido todavía resuelta.

Además del interpuesto por el PP, el Tribunal Constitucional ha recibido otros seis recursos de inconstitucionalidad contra la reforma del Estatut de Autonomía de Cataluña, los presentados por el Defensor del Pueblo y las comunidades autónomas de Murcia, La Rioja, Aragón, Comunidad Valenciana y las Illes Balears.

Batas blancas contra el terrorismo
El Gobierno británico pide a los científicos que colaboren en la lucha contra el integrismo islámico como hicieron para acabar con el nazismo durante la Segunda Guerra Mundial
Gonzalo Suárez La Razón 2 Noviembre 2006

londres- Los reclutas más importantes en la lucha contra el terrorismo no llevan botas militares ni el pelo rapado al cero, sino gafas de pasta e inmaculadas batas blancas. Al menos, así lo piensa el Gobierno británico, que ha pedido a los científicos que «se mojen» en la batalla al igual que sus antecesores colaboraron para derrotar al nazismo. Si entonces se les necesitaba para diseñar nuevas armas o romper los códigos secretos alemanes, ahora podrían ayudar en la detección de los terroristas antes de que perpetren atentados. «Todos los habitantes del país deben participar en esta lucha, que se libra a todos los niveles y por todos los métodos», aseguró el ministro del Interior, John Reid.

El panteón militar británico está repleto de míticos científicos como Barnes Willis, Alan Turing o Tommy Flowers, que dedicaron su formidable intelecto a enfrentarse a las tropas de Adolf Hitler durante la Segunda Guerra Mundial. El primero diseñó el bombardero «Wellington» y una nueva generación de explosivos de gran potencia que permitieron desmantelar la infraestructura militar de los nazis. Mientras tanto, los otros dos científicos combinaron sus fuerzas para descifrar los secretos de la célebre «máquina Enigma», que permitía que los soldados germanos enviaran mensajes confidenciales codificados a otros batallones.

Amenaza terrorista
Para Reid, los paralelismos con la situación actual resultan evidentes, pues nuestra sociedad se enfrenta a la mayor amenaza a su seguridad desde la época de Hitler. Así, resulta necesario que los científicos colaboren con los Cuerpos de Seguridad para adelantarse a los planes de los terroristas. Su experiencia resultaría crucial en numerosos campos como la detección de explosivos, la identificación de sospechosos o la interceptación de mensajes electrónicos. «Igual que los científicos del siglo pasado fueron vitales en la batalla tecnológica contra el nazismo, ahora debemos aprovechar todos los talentos de nuestra sociedad en la lucha contra el terror», señaló Reid.

Para dar una idea de la amenaza a la que se enfrentan las sociedades occidentales, el ministro explicó que las autoridades británicas han imputado delitos terroristas a 387 personas desde el 11-S. De ellas, 214 han sido condenadas por los tribunales y casi un centenar sigue a la espera de sentencia, según detalló a un grupo de expertos en seguridad reunido en Londres. «Entre los juicios y los titulares, resulta muy fácil olvidar hasta qué punto es profunda esta lucha», aseguró Reid, que detalló que la batalla debe combinar «la diplomacia, las finanzas, el comercio, la política y la cooperación internacional».

Durante su encuentro con los especialistas del sector, el ministro examinó nuevas tecnologías antiterroristas que saldrán al mercado en los próximos meses, como un dispositivo llamado «Tadar» que emplea la radiación electromagnética que emiten los seres humanos para detectar todo tipo de armas escondidas bajo la ropa. La máquina, que costará unos 150.000 euros, permite «desnudar» artificialmente a los sospechosos y determinar si esconden pistolas y navajas, incluso aquéllas fabricadas con materiales no metálicos. Eso sí, los inventores han decidido que la imagen final resulte borrosa para que los ciudadanos no pongan inconvenientes a la hora de someterse a este inusual «cacheo».

El negocio de la seguridad
Los expertos reunidos en la capital británica consideran que, con suficiente imaginación, el riesgo terrorista puede convertirse en una oportunidad comercial para las empresas especializadas en seguridad. Así, Reid propuso la creación de un grupo de trabajo con universidades, sindicatos, empresas especializadas y ONG para buscar aplicaciones concretas para las investigaciones científicas. La oposición conservadora respaldó esta idea, aunque criticó que el Gobierno haya tardado en asumir la importancia de la colaboración de los científicos. «Reconocemos que es importante ir un paso por delante de los terroristas, es lo que llevamos diciendo desde hace años», aseguró su portavoz de Interior, David Davis, que exigió el nombramiento de un ministro con competencias similares a las del Asesor de Seguridad Nacional estadounidense.

SERÁN "UNA VOZ LIBRE", "SIN COMPLEJOS" NI "TABÚES"
Albert Rivera se compromete a hacer la "verdadera" oposición que "nunca ha habido en Cataluña"
El líder de Ciudadanos celebró este miércoles los tres escaños logrados en los comicios catalanes, con los que la nueva formación podrá convertirse en la "voz libre" de complejos y tabúes en el Parlamento autonómico. Un día después, en una entrevista para la COPE, se ha comprometido a ser "la verdadera oposición que nunca ha habido en Cataluña". Rivera ha vuelto a denunciar la campaña en su contra de ciertos medios que no impedirá, según el recién elegido parlamentario, su intención de dar "un giro" a la política catalana y en especial al PSC y al PP con sus "propuestas". Piqué, pese al descenso, se felicita por unos escaños logrados "con los medios a la contra". CONSULTE AQUÍ LOS RESULTADOS
Libertad Digital 2 Noviembre 2006

En una entrevista para La Mañana de la COPE, Albert Rivera recordó que en medios como TV3, que les han ignorado durante la campaña, "hasta cinco minutos antes del recuento" no estaban incluidos en la horquilla de partidos pese a que sí figuraban en los sondeos. "Pero ahora", indicó Rivera, "es el momento para empezar a cambiar Cataluña e ir por la vía de los derechos individuales".

Según el líder de Ciudadanos, intentarán convertirse en "la verdadera oposición que nunca ha habido en Cataluña". "Hace falta una voz libre que plantee cosas" que siempre se han tenido "como tabú", explicó antes de citar su objetivo de "acabar con la inmersión lingüística" o los "condicionantes de catalanidad".

El voto de Ciudadanos ha venido, a juicio de Rivera, a partes iguales "del PSC y el PP" y también "del abstencionismo". "De la gente", en opinión del presidente de Ciudadanos, "que ha recobrado la ilusión ante una voz diferente". Ahora, el partido tiene la "esperanza" de que los partidos nacionales, en referencia al PSC y al PP, "cambien su mentalidad" para que "den un giro" a sus políticas. Rivera confía en que se "retraten en el Parlament" con su apoyo o rechazo a las propuestas de su partido y "tomen buena nota de lo que quieren los ciudadanos".

Respecto al posible Gobierno que salga de unos resultados que no han arrojado claras mayorías, Rivera recordó que los partidos catalanes "son capaces de pactar con quien haga falta". "Zapatero parece que apuesta por CiU", enumeró, y una coalición entre "CiU y ERC no la soportarían muchos catalanes". Para Rivera, "la opción más probable" es un Ejecutivo de CiU en minoría con "apoyos puntuales". Pero insistió en que "con estos partidos es difícil de prever".

Tres nuevas acciones de «kale borroka»
La Razón  2 Noviembre 2006

La «kale borroka» no cesa pese a que el PSE lo niegue. Ayer se produjeron tres nuevos sabotajes. En la localidad vizcaína de Guecho, un vehículo de Correos y un cajero automático fueron atacados con artefactos incendiarios, sin que se produjeran daños de importancia. Asimismo, desconocidos arrojaron pintura y realizaron diversas pintadas en el «batzoki» (sede social) de Zumárraga (Guipúzcoa), según informaron fuentes del Departamento vasco de Interior a Ep. El primero de los incidentes se produjo sobre las doce menos cuarto de la madrugada en la calle Oiarretxe de Guecho, donde desconocidos rompieron el cristal de una furgoneta de Correos estacionada en esta vía y arrojaron un artefacto en su interior que no llegó a explosionar, por lo que no fue necesaria la intervención de los Bomberos. Diez minutos después, fue atacado con un cóctel molotov un cajero automático de una entidad bancaria de la calle Maidagan de esta localidad.

Gallegos hasta la muerte
La Xunta se hace eco de la propuesta del BNG y lanza una ofensiva para tratar de «galleguizar» las esquelas, lápidas y las notas necrológicas
R. A. La Razón 2 Noviembre 2006

Madrid-La Xunta no va a cesar en su empeño de convertir el gallego en una lengua fuerte en la comunidad. Ahora, ha recogido una petición del diputado del BNG, Bieitio Lobeira, que en verano pidió la «traducción» de las lápidas. Ayer, el gobierno regional anunció que la secretaría general de Política Lingüística va a colaborar con las empresas fúnebres que operan en Galicia para favorecer a galleguización del sector.

En la nota, anuncia que la secretaria general de Política Lingüística, Marisol López, ha mantenido una reunión con representantes de este sector, que le expusieron la posibilidad de editar dos publicaciones con las que se facilitaría la oferta de los servicios funerarios en gallego. Una de las publicaciones contendrá los distintos protocolos funerarios que se establecen en las diferentes confesiones religiosas y también en los ritos de carácter laico.

La segunda de las propuestas es la elaboración de un documento sobre servicios funerarios en gallego, en el que se explicarían los distintos modelos de esquelas, lápidas, notas necrológicas y rotulación de coronas, entre otros muchos servicios. Marisol López colaborará en la edición de estas publicaciones, que podrán servir para procurar un mayor uso del gallego en el sector. De hecho, el Plan General de Normalización de la Lengua Galega propone el establecimiento de contactos con los empresarios de los servicios fúnebres para que, usando los materiales existentes en galego, ofrezcan la posibilidad de prestar sus servicios en gallego.

En la actualidad, el uso de la lengua gallega, tanto en actos funerarios como en cementerios, es muy inferior al uso del idioma en la sociedad, por lo que la Xunta pretende poner en marcha iniciativas políticas de impulso a las empresas para ofrecer sus servicios en gallego.

Pero la iniciativa se queda ahí y no habla de la traducción de las lápidas pedidas por el BNG. Lo que ocurre es que con esta iniciativa, todos los gallegos que quieran cambiar la rotulación de las lápidas podrán hacerlo sin ningún problema.
El diputado del BNG, Bieitio Lobeira, solicitó el cambio del idioma en los cementerios tras conocer un estudio en el que se reflejaba que sólo 1 de cada 1.000 lápidas está en gallego. Por ello, en un ataque de «catastrofismo», argumentó que «si algún desastre acabara con la vida humana, lápidas, cementerios y epitafios, certificarían que Galicia no cuenta con un idioma propio».

El diputado regional, en su afán por destacar la historia de la comunidad y de los que han ayudado a convertirla en lo que es hoy en día, recordó el caso de algunos patriotas gallegos que «están soterrados en español contra su voluntad».

Para el diputado es «injusto y discriminatorio» y evidencia la existencia de un conflicto linguístico en Galicia.
Asimismo reclamó, con la presentación de una proposición no de ley, la puesta en marcha de un programa específico de fomento de la lengua gallega en todos los actos, ceremonias y funciones que estén vinculadas con la muerte.

Los jueces decanos insisten en que conocer el gallego debe ser un mérito y no un requisito
n. m. Santiago La Voz 2 Noviembre 2006

Los jueces decanos de España consideran que el conocimiento del idioma propio de una comunidad autónoma «deberá seguir teniendo, tal y como viene regulado en la Ley Orgánica del Poder Judicial, carácter de mérito preferente y no determinante para acceder a las plazas judiciales de dichas comunidades autónomas». Esta es una de las principales conclusiones del encuentro de decanos celebrado recientemente en Zaragoza, y que ayer presentó el juez decano de Santiago, Francisco Javier Míguez Poza.

Los jueces rechazan la instrucción 1/2006 del Consejo General del Poder Judicial que regula las sustituciones ordinarias por los jueces titulares y dicen que no deben asumir de facto funciones docentes de los funcionarios interinos.

Mallorca promueve el mensaje de que si habla catalán será mejor ciudadano
Periodista Digital 2 Noviembre 2006

¿Habla usted catalán? ¿Sí? Entonces seguro que es un estupendo ciudadano, al revés que los castellanoparlantes. Hable catalán y libérese del mal ciudadano que lleve dentro. Es la idea que proclama un reportaje de televisión del Consejo Insular de Mallorca, que presenta a cuatro familias catalanoparlantes como perfectas y responsables recicladoras, mientras que las tres que hablan español carecen por completo de conciencia medioambiental.

Un programa sobre el reciclaje emitido en la televisión del Consejo Insular de Mallorca, presidido por María Antonia Munar (Unión Mallorquina), muestra que sólo los mallorquines de habla catalana se preocupan por cuidar el entorno natural, mientras que a los castellanoparlantes nos les importa el reciclaje. En este reportaje, de 27 minutos y pagado con dinero público, se reproducen varios ejemplos de familias que reciclan y varios que no, en los que casualmente los que peor se comportan son las familias de habla castellana y se pone como ejemplo de familia modelo a todos aquellos que se manejan en catalán.

Cuenta Libertad Digital que dicho reportaje, bajo el nombre Reciclatge! se hizo con el objetivo de concienciar sobre la necesidad de reducir el volumen de residuos generados en los hogares. El reportaje presenta los testimonios de tres castellanoparlantes y de cuatro catalanoparlantes.

Los que hablan castellano dicen no reciclar por "pereza y comodidad". Según explica El Mundo, se ve como una inmigrante sudamericana se justifica con que no tiene "suficiente espacio en casa". Otro castellanoparlante aclara que "lo más fácil es tirarlo todo junto al contenedor".

Sin embargo, los mallorquines que hablan en catalán en el reportaje se muestran como ciudadanos ejemplares:

"En casa tenemos dos niños y desde siempre hemos reciclado el papel y los plásticos".

Es sólo un ejemplo de cómo se pueden meter "discretamente" ideas en la cabeza de los ciudadanos, que una de dos: si él habla habitualmente español puede llegar a pensar que haciéndolo en catalán será mejor persona y ciudadano, o si suele comunicarse en catalán tendrá un motivo más para mirar mal a los que no lo hagan. Y lo que es más seguro, este reportaje engrosa la lista de motivos para ampliar la división ciudadano y fomentar el "odio" entre unos y otros que habitualmente convivían pacíficamente.

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