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Recortes de Prensa     Viernes 3 Noviembre  2006

El PP traiciona la voluntad de sus votantes
EDITORIAL Libertad Digital 3 Noviembre 2006

El defectuoso diseño institucional dibujado en la Constitución y en la ley electoral puso en marcha desde el mismo nacimiento de nuestro régimen democrático un proceso difícil de frenar de creación de castas políticas regionales y desaparición paulatina de las competencias del Gobierno y Parlamento español. Hasta ahora, el único freno que había encontrado dicho proceso ha sido la natural resistencia de los políticos y los partidos nacionales, que sólo habían cedido en las, por otra parte numerosas, ocasiones en que habían necesitado del apoyo de partidos nacionalistas para gobernar. Sin embargo, incluso en esas ocasiones se había intentado pagar el menor precio posible. Hasta la llegada de Zapatero al poder.

Es normal que una vez inmersos, y no por voluntad propia, en la dinámica estatutaria impulsada por la irresponsabilidad de Zapatero, los populares hayan optado en el caso andaluz por procurar pactar para evitar los mayores daños que podría haber provocado un Estatuto de máximos. Sin embargo, todo paso en la dirección que marca el presidente del Gobierno es un paso contrario a los intereses de España y, por tanto, de los del único partido nacional que queda. El discurso de Rajoy, tan brillante como en él es habitual, no ha podido en esta ocasión esconder las dificultades de congeniar los principios que defiende el PP con su apoyo a este nuevo ataque a la soberanía nacional.

No es aceptable la retórica de acudir al taumatúrgico acuerdo entre los dos grandes partidos cuando al menos uno de ellos está traicionando tan gravemente la voluntad de sus votantes. Aunque sea cierto que el PP se ha visto obligado a intentar reducir la gravedad de un texto inaceptable, no lo es menos que jamás debería haber pasado por el aro de la mención a la realidad nacional. Nadie introdujo la papeleta del partido de Rajoy en una urna para encontrarse con que los representantes que así había elegido han acabado traicionando los principios por los que fueron colocados en sus puestos en primer lugar.

Con ser lo más importante y significativo, la "realidad nacional" no es lo único que el PP debería haber vetado por inaceptable. Este nuevo Estatuto consagra el derecho del CAC andaluz de inmiscuirse en los medios de comunicación privados; dispone de un capítulo de derechos y deberes similar al catalán, y que el PP consideraba inaceptable por diferenciar los derechos de los españoles según la comunidad autónoma en que residieran; incluye la exigencia de que el Estado invierta en Andalucía durante los próximos siete años de acuerdo con su población; crea una Agencia Tributaria andaluza e impone la participación del cortijo de Chaves en la CNMV, la CMT, el Tribunal de Cuentas, etcétera.

Todo ello fue denunciado por el PP y recurrido ante el Tribunal Constitucional, como debía ser. Pero cabe preguntarse ahora por qué, viendo cómo el PP se ha bajado los pantalones y ha aceptado todo aquello contra lo que luchó en la tramitación del Estatuto catalán y aún hoy intenta que el TC rechace. Seguramente se le vuelva a tachar de anticatalán, y lo malo es que ahora sí que resultará difícil responder a esa acusación. Y en todos los nuevos estatutos ahora en discusión se incluirá el paquete completo, previsiblemente con la anuencia del PP, pese a su promesa de que el valenciano debía ser el último Estatuto que pasara por las Cortes. Parece que sólo en Madrid hay dirigente regionales que ponen el modelo de la España constitucional por encima de mezquinas ambiciones de poder y catetas ansias de nacioncilla.

Con esta votación el PP no sólo ha destruido su discurso en materia estatutaria y de modelo de España. Con serlo, no es lo más grave que hasta sus más acérrimos defensores no puedan sino asentir ante la acusación formulada por De la Vega de que aceptan ahora para Andalucía lo que rechazaron para Cataluña. No, lo más grave es que han apartado de las urnas a muchos de quienes pretendían votarles, al haber eliminado las razones que tenían para hacerlo, reduciendo así las posibilidades de frenar este proceso en la próxima legislatura. Y, sobre todo, han desactivado en buena parte la resistencia que instituciones como el TC podrían haber presentado al proceso de destrucción de España.

Lecciones del 1-N: Zapatero sólo gana elecciones con bombas y al PP le crece el enano españolista
Federico Quevedo El Confidencial 3 Noviembre 2006

No vean esto como un elemento más de la teoría conspiranoica... No, es una simple constatación de la realidad: José Luis Rodríguez Zapatero solo ha ganado unas elecciones desde que es secretario general del PSOE, las del 14-M, y gracias a un atentado cuya autoría sigue siendo a día de hoy un misterio, que si no ni esas. Ni antes, ni después, porque las elecciones europeas de junio de ese año las empató con el PP –22 escaños cada partido-, las gallegas no las ganó, aunque consiguiera el poder, y estas últimas en la que él mismo se presentaba por persona interpuesta, es decir, José Montilla, las ha perdido con todas las de la ley. Y me da igual que luego gobierne o no el PSC. El resultado es contundente: cinco escaños menos, y eso en una región supuestamente favorable a sus intereses. Pero, ¿qué quieren? La estrella de Rodríguez empieza a apagarse y las elecciones catalanas son la evidencia de que, en lugar de avanzar, lo que está haciendo el PSOE gracias a Rodríguez es retroceder, y la caída ha comenzado, precisamente allí donde el Caudillo Rodríguez Zapatero puso en marcha su proyecto político secesionista y excluyente: Cataluña.

Motivos para que esto ocurra, sobran. La lista sería interminable y no tengo espacio para tanto, pero basta decir que la ciudadanía es más lista de lo que algunos políticos se creen, y que tanta demagogia, tanto populismo, tanta sonrisa y talante no valen de nada si los ciudadanos no reciben a cambio una gestión eficaz y una política seria y responsable. Rodríguez ha despertado todos nuestros fantasmas, nos ha dividido, ha cedido al chantaje de ETA, defiende una idea de España que nada tiene que ver con la Constitución, es intolerante con la oposición y excluyente con los que no piensan como él, ha favorecido a unas regiones frente a otras, es oportunista, cínico, populista e irresponsable en política exterior, nos ha mentido y engañado, es intervencionista, ha manipulado la verdad y las conciencias... En fin, una joya. Como para encima hacerle caso y votar a quien había designado para que le suplantara en los comicios catalanes. Los ciudadanos de Cataluña han dicho no, y tres años después han inflingido un fuerte castigo al partido de Rodríguez y a su proyecto. Ya veremos si su apuesta personal en Madrid, es decir, Miguel Sebastián, obtiene el mismo resultado o peor.

Si el nacionalismo, durante veintitrés años, había convertido Cataluña, de la mano de Jordi Pujol, en un feudo particular de las siglas CiU, una especie de ‘coto privado’ electoral en el que nada ni nadie podía entrar a buscar votos sin permiso del nacionalismo gobernante, los tres años de legislatura del tripartito han sido la culminación del sectarismo llevado a extremos delictivos. Nunca en la corta historia democrática reciente de nuestro país se había producido tal grado de asfixia de las libertades fundamentales de la mano de un Gobierno supuestamente democrático pero que, realmente, respondía a una ambición totalitaria sin precedentes y que quedó perfectamente dibujada en el nuevo Estatuto. Por eso no sorprende que ERC haya manifestado su preocupación por la entrada de Ciutadans en el Parlament... es propio de partidos no democráticos.

Esta ha sido una legislatura de exclusión, de intento de exterminio de una parte de la sociedad, la que no comulgaba con el ideario nacional-socialista del tripartito. Y la sociedad catalana ha dicho que estaba harta, y lo ha dicho en forma de abstención, de caída del PSC, de mantenimiento del voto del PP, de congelación de las expectativas de Artur Mas (quien se prometía 56 escaños) y de llegada de Ciutadans.

Y es que Mas, siendo el ganador de las elecciones y habiendo sacado once escaños de ventaja a Montilla, tampoco puede hablar de una victoria contundente. No ha conseguido su objetivo, que no era otro que evitar, por imposibilidad aritmética, la reedición del tripartito, porque de esa manera tenía al PSC y a Zapatero en sus manos. Pero la suma de PSC, ERC e ICV ofrece 70 escaños, suficientes para amargarle a Mas la negociación de la sociovergencia. En cualquier caso, sea un pacto CiU-PSC o una reedición del tripartito lo que gobierne en Cataluña, lo cierto es que la sociedad catalana ha demostrado un hastío sin precedentes hacia su clase política, y la culpa de que esto sea así la tiene, en su mayor parte, quien ha hecho de esta legislatura un proyecto antidemocrático: Zapatero.

A partir del Pacto del Tinell y la posterior llegada al poder de Rodríguez se inició una campaña salvaje de acoso al PP y a todo aquello que significara discrepancia con la verdad oficial y el pensamiento único nacional-socialista. El Caudillo Zapatero ha gobernado –gobierna- a golpe de exclusión, pero eso y el errar de continuo tienen costes a la larga, como se ha demostrado en estas elecciones catalanas. Desde la noche del 1-N, y a pesar de que el PP no ha cosechado un resultado significativo en Cataluña, Mariano Rajoy tiene, sin embargo, un poco más cerca la victoria en las elecciones generales si se mantiene la tendencia que marca Cataluña, que no es otra que la del retroceso de los socialistas. La era Zetapé parece tocar a su fin y la llegada al Gobierno de un tipo serio y con principios como Rajoy se aventura más próxima.

Con todo, el PP debe mirar también dentro de su propia casa. La presencia de Ciutadans en la vida política catalana tiene una doble lectura para el PP. Primero, porque siendo cierto que los chicos de Boadella han pescado en aguas de la izquierda, no lo es menos que esos votos descontentos con la deriva nacionalista del PSC deberían haber engordado la cesta de Piqué, y no lo han hecho. Y segundo, porque esta formación, siendo una incógnita en la mayoría de sus propuestas políticas, va a abanderar un discurso españolista y antinacionalista en el Parlament que si el PP quiere contrarrestar tendrá que mostrar una posición mucho más firme y decidida en la defensa de la Constitución y el modelo de Estado que la mantenida hasta ahora por Piqué, y hacer menos guiños al nacionalismo y sí más a la defensa de la unidad nacional y la democracia liberal.

La pregunta es si Piqué va a ser capaz de liderar ese nuevo escenario, y solo él sabe si puede contestarla, pero no deja de ser sintomático el hecho de que, a pesar de la campaña en su contra en entornos mediáticos presuntamente favorables al PP, haya obtenido un resultado igual o similar al de las últimas elecciones autonómicas, lo que significa que sus votantes le han dado otra oportunidad. Ciutadans ha llegado al Parlament con aire fresco, un mensaje renovado, un discurso a favor de la libertad y la defensa de los intereses nacionales. Bien, pero también es un discurso radicalmente de izquierdas y contrario a muchos de los valores entroncados en el humanismo y el liberalismo que defiende el PP. Por eso no sería lógico que le robaran el discurso, y los votos, al centro-derecha liberal que representan Rajoy y Piqué, pero eso puede ocurrir si se encharcan en un discurso complaciente con el nacionalismo catalán y no se sacuden de una vez por todas los complejos.

'Ciudadanos', gran amenaza para socialistas y populares en Cataluña
Francisco Rubiales Periodista Digital 3 Noviembre 2006

Voto en Blanco lleva dos años repitiendo que si un partido político abrazara la democracia en España, recibiría el apoyo del electorado y hasta podría convertirse en hegemónico. La democracia es la gran reivindicación ciudadana del presente, un grito que no para de crecer.

Algunos consideran el éxito de Ciutadans como un milagro, por haberse producido sólo cuatro meses después de su fundación y en condiciones difíciles, con la prensa catalana boicoteandoles y ante la hostilidad de los viejos partidos, que no desean competencia y odian a quienes ponen en evidencia sus carencias democráticas. Sin embargo, lo ocurrido en las elecciones catalanas es impecablemente lógico porque Ciutadans era el único partido auténticamente democrático en la confrontación electoral.

Integrado por gente fresca que no ha tenido tiempo de "profesionalizarse" y basado en una filosofía profundamente democrática, que premia el servicio y no el privilegio, que está al margen de la corrupción y que otorga al ciudadano el protagonismo que le corresponde en democracia, el mismo que le ha sido sustraido por el resto de los partidos, Ciutadans ha conseguido tres escaños en el Parlament, donde, si mantiene su libertad, espíritu amateur y frescura democrática, crecerá como la espuma y pondrá en peligro la agotada y triste hegemonía de los viejos partidos catalanes.

Pero serán los socialistas y los populares quienes sientan con más intensidad en carnes propias la amenaza que representa el joven partido demócrata de Ciudadanos. Tanto el PSC como el PP han traicionado en Cataluña a sus bases, acomodándose cobardemente a la ola nacionalista, renunciando a hablar el idioma español, ignorando que la democracia es un acuerdo colectivo para vivir en armonía y encerrando bajo siete llaves al orgullo que representa sentirse miembro de un país llamado España, donde es posible, sin tener que romperlo, la diversidad, la autonomía amplia y la singularidad y la identidad.

Si, como promete, Ciutadans hace oir su grito de libertad en el Parlament, si apela al ciudadano y denuncia la actual democracia degradada que gobierna en España, si logra mantenerse al margen de la violenta contaminación autoritaria y arrogante que embarga a los partidos políticos españoles, pronto veremos a la joven formación gobernando o muy cerca de la hegemonía.

Los ciudadanos españoles, cansados de ser marginados y traicionados por los políticos profesionales, han decidido ya recuperar el protagonismo que los partidos les han arrebatado y sólo apoyarán en adelante a los que demuestren ser auténticamente demócratas. Si nuestros autoritarios, endogámicos, vetustos y trasnochados partidos políticos no se refundan y se hacen demócratas, la voluntad popular, en el futuro, se irá manifestando, de manera creciente, en apoyo de los partidos que sean verdaderamente demócratas, del voto en blanco y de la abstención.

www.VotoenBlanco.com

Discurso nacional
El PP y los nacionalismos
Jorge Vilches Libertad Digital 3 Noviembre 2006

Hay una parte del centro-derecha español que no se entera. Ahora toca decir que el nacionalismo sólo atiende a sus intereses locales, enemigos de "la España liberal y democrática". Que esas naciones reivindicadas son comunidades imaginadas, como escribió Anderson, cuyo planteamiento ideológico es parte del enfrentamiento entre las élites para llegar al poder, una conclusión a la que ya habían llegado Smith, Tilly, Gellner, Hobsbawm o el propio Anderson. Y que la afirmación de que el nacionalismo no es motor de libertades, lo conocíamos desde que Hobsbawm, entre otros, distinguió entre el liberal democrático y el autoritario, aquel que se fraguó a finales del XIX, justamente cuando nacieron el catalán y el vasco, y que desembocó en los totalitarismos fascistas del XX. Es más; incluso nos habíamos dado cuenta de que la participación de los nacionalistas en el gobernación del Estado tenía el trasfondo de avanzar en su autodeterminación. Y que el desempeño de cargos públicos no eximía a los nacionalistas de odiar y difamar esos mismos cargos, amén de cobrar por ello. Es decir, ¿en qué han cambiado los nacionalismos "antiespañolistas" durante la democracia de la Constitución de 1978, a pesar de la sacrosanta Transición? En nada. Los que han cambiado son los dos partidos de ámbito nacional: el PSOE y el PP.

Los socialistas defienden ahora la España plurinacional, en la que todo grupo humano puede definirse como nación y el Estado tiene la obligación de reconocerlo. Y sabemos que tras esto no hay más que la creación de una red de coaliciones, a corto y medio plazo, que asegure la permanencia en el poder de socialistas y nacionalistas varios. El precio de esta estrategia es la reordenación del mapa territorial y la conformación de una nueva verdad oficial: el Estado Español se ha construido sobre la opresión de las naciones que habitan el territorio, por lo que es justo reconocer su existencia y permitirles el autogobierno.

Lo lógico sería que un proyecto de tal envergadura, que no ha sido consultado en referéndum alguno ni es resultado de ninguna movilización popular masiva o debate nacional, se encontrara con una voz discrepante y organizada. Pero no es así. El PP podría haberse convertido en el portavoz de los que, con un único discurso, hubieran defendido "la España liberal y democrática", en Cataluña, sin ir más lejos. El problema es que, salvo alguna referencia histórica interpretable, no sabemos a día de hoy si el PP tiene ese discurso nacional, liberal, democrático y único. Sí, único.

Porque resulta enternecedor leer la expresión "la España liberal y democrática" y, a continuación, esperar en vano alguna explicación sobre qué es, dónde está, cómo se manifiesta y qué partido la lleva en su bandera. Es impensable que, hechas estas preguntas a uno de los nacionalistas "antiespañolistas", se quedara en blanco. Estos enemigos de la "España liberal y democrática" exhiben un único discurso, trasversal y contagioso, mientras vemos que en los partidos nacionales se sostiene la unidad nacional española, al mismo tiempo que se defiende la existencia de nacionalidades y realidades nacionales distintas a la española.

El PSOE ha asimilado los nacionalismos "antiespañoles" disminuyendo al mínimo –siendo benévolo en el diagnóstico– su condición españolista. Un equilibrio imposible en el mundo de la filosofía política, pero que el Poder hace confortable. El PP, en cambio, y es triste decirlo, está en una fase de franco desconcierto. Al final, tras el polvo de la batalla, sólo nos queda defender la democracia liberal de los ciudadanos. "Be water, my friend", que decía Bruce Lee.

Elecciones catalanas
El problema no es la COPE sino Piqué
Ignacio Villa Libertad Digital 3 Noviembre 2006

Las elecciones autonómicas de Cataluña han dejado encima de la mesa muchas lecciones políticas que habrá que ir metabolizando en los próximos días. Una de ellas ha sido el fracaso del modelo de Josep Piqué para el Partido Popular catalán. El tremendo nerviosismo de Piqué es un signo claro y evidente de que sabe que los resultados obtenidos no son buenos, pese a las excusas que pueda intentar aducir. Por eso arremete contra la COPE –la emisora de buena parte de sus votantes– al decir que ha sido decisiva en esa pérdida de votos. Si ya es lamentable encontrarse en la vida diaria con personas incapaces de aceptar la derrota sin achacar a otros la responsabilidad por la misma, en política esa actitud resulta especialmente impresentable.

Pero dejando de lado los enfados y pataletas de Piqué, lo que realmente debe preocupar al Partido Popular y especialmente a su presidente, Mariano Rajoy, es la corriente interna que existe entre las filas populares sobre la necesidad de moderar el mensaje para asentarse en un inexistente espacio de centro. Piqué es un ejemplo, pero no el único, de la opinión más o menos extendida entre las filas populares de que ante las elecciones generales hay que ofrecer una imagen pastelera y meliflua, un perfil "centrado" que no asuste a un electorado que nadie ha visto pero que Arriola y los suyos dicen que existe. No quieren darse cuenta de que una gran mayoría de los votantes del PP no buscan ni moderación ni estridencias; tan sólo quieren un partido que defienda unos principios y un proyecto claro para España ante los desvaríos del Gobierno Zapatero.

Piqué no quiere aceptar que el problema de unos los resultados electorales que es incapaz de digerir no es la COPE. Su problema es el haberse abonado a un discurso ambiguo, cercano a las propuestas convergentes, y que pasa de puntillas sobre lo que es el proyecto del PP para toda España. Piqué ha querido hacer la guerra por su cuenta y ahí tiene los resultados. Es cierto que sólo ha perdido un escaño respecto a las anteriores elecciones, pero sería un error situar ahí el foco del análisis. El verdadero problema está en que los populares han perdido una oportunidad histórica en convertirse en una fuerza parlamentaria decisiva. Después de una legislatura convulsa –con el 3%, con el Carmelo, con Carod negociando con ETA, con la ruptura constitucional que supone el nuevo Estatuto–, el Partido Popular no sólo no ha subido, como sería lo normal, sino que ha bajado tanto en votos como en escaños. Algo tienen que haber hecho mal.

Algunos en la dirección del PP pueden pensar que perder escaños es un excelente resultado. Ellos sabrán. Es el planteamiento propio de quienes ya han aceptado la derrota como su destino político natural. Pero Rajoy debería tomar nota de lo que se le puede venir encima si adopta la misma línea que Piqué. El pasteleo es incompatible con los principios, y la falta de principios en un partido de derecha es sinónimo de fracaso electoral. Se ha visto en Cataluña, pero parece que el PP está dispuesto en empecinarse en el error. Es cierto que en otros lugares de España no existe un partido como el de "Ciudadanos" para recoger el voto de rechazo a la ambigüedad del PP, pero siempre está el refugio de la abstención para el votante irritado con la falta de modelo nacional. Si los populares deciden encerrarse en su torre de marfil, el fracaso está asegurado. Si el PP deja la defensa nítida de los principios para parecer más "moderados", que miren a Cataluña y vean lo que les espera.

Elecciones catalanas
De la abstención a la fundación de un nuevo Partido
Agapito Maestre Libertad Digital 3 Noviembre 2006

La abstención en las elecciones autonómicas catalanas –más del 44% de los electores no han pasado por las urnas– pone en evidencia tres asuntos relevantes para el futuro de España. Primero, la apatía política sigue siendo el fenómeno político por excelencia de las democracias en crisis. Quien sepa interpretarla, quien ponga oído a tanto silencio clamoroso, podrá hacer plausible el principio democrático, que es tanto como atemperar el vértigo al que son sometidos los representantes por los representados, por los ciudadanos, en todo genuino proceso político. La abstención, sí, los que han dado sus espaldas al proceso electoral, ha puesto al sistema en cuestión. El estaribel se tambalea. La baja participación deslegitima a todos los representantes.

Así pues, quien preste atención a esa reacción ciudadana pondrá en ejercicio una vieja verdad: la democracia política "se funda no en la falta de personalidades eminentes, sino en el descubrimiento de que las eminencias existentes han dejado de ser genuinas y representativas". Por lo tanto, la segunda gran consecuencia de estos resultados es que los actuales representantes no valen. No son representativos y, mucho menos, puede hablarse de políticos genuinos. Al contrario, vistos con cierta distancia política, no exenta de ironía, resultan patéticos todos los candidatos subidos en una viga. Pero aún son más despreciables, o mejor, más equiparables en mezquindad, si atendemos a las "razones" que nos han dado de los resultados obtenidos. Cualquier solución que se ofrezca de acuerdo con esos resultados será una catástrofe.

Naturalmente que se abren distintas vías de gobernabilidad, pero todas están abocadas al fracaso del actual tinglado institucional. Quizá gobierne CiU en minoría y con el apoyo de Zapatero-Montilla, pero es una vía agonizante para unos representados que quieren una política de carácter nacional y abierta. Puede que vuelva el tripartito, pero su legitimidad ha quedado tan dañada que sólo pensar en esa solución ya resulta algo cómico y fuera de sitio. Su retórica nacionalista-socialista-comunista es peor que insoportable. Es una astracanada del populismo más rancio.

En medio de ese barrizal institucional, que durante años ha mantenido cautiva a la ciudadanía entre malos y peores, entre socialistas y nacionalistas, entre comunistas y separatistas, ha surgido un nuevo partido político nacional, español y democrático, Ciutadans, que no sólo será un revulsivo de la política catalana sino de toda la política española. Ese es el tercer gran fenómeno que deberá leer despacio y con tino el PP. Ha nacido un nuevo partido democrático. Un partido de la nación española. Todo un acontecimiento. Los otros, los que no quieren nada con el PP, precisamente, por ser un genuino partido democrático y español, tendrán ahora que enfrentarse también a Ciutadans. El PP ya no está tan sólo.

Las oportunidades que se abren ahora a estas dos fuerzas políticas son apasionantes. Ciutadans, que es más un movimiento social, casi un partido, que un rostro, más una idea que un liderazgo, más una voluntad democrática que una institución, ha conseguido tres escaños con la ayuda, no se pase por alto este dato, de El Mundo, la COPE y este periódico... Pero ahora necesita expandirse, extenderse, universalizarse al resto de España, especialmente, para que el PP pueda aprovechar su impulso nacional y democrático. Este asunto, pues, no debería molestarle al PP. Otra cosa es, sin embargo, la búsqueda del rostro, del líder, del nuevo partido para España, que debería ser el resultado de una búsqueda conjunta de ambas formaciones. Estoy convencido de que El Mundo y Libertad Digital, en fin, todos los medios de comunicación libres de este país contribuirán desinteresadamente a la búsqueda de ese nuevo rostro. ¿Por qué despreciar el surgimiento de un nuevo líder político de estos medios?

Comienza la rebelión ciudadana
Daniel Martín Estrella Digital 3 Noviembre 2006

Ayer jueves el Congreso de los Diputados, por unanimidad, aprobó el nuevo proyecto de Estatuto andaluz, otra de las piedras que la chabola autonómica arrebata al edificio del Estado español, en peor estado, valga la redundancia, que las ruinas de Pompeya. Una de las últimas dudas que llegaron a la Carrera de San Jerónimo era la oportunidad o no de agregar a cada “andaluces” un muy políticamente correcto “andaluzas”. Un insulto al idioma, un escupitajo a la Academia, otro alarde más de ignorancia suma que, no obstante, no iba en ningún caso a afectar a la unanimidad acordada fuera del pleno. Ningún diputado dijo no a la estupidez. Otra vez.

Mientras tanto, el miércoles, en Cataluña, esa nación cuya máxima aspiración no es la independencia de España sino tener selecciones deportivas propias, un pequeño grupo rebelde, Ciutadans–Partit de la Ciudadanía, dio un pequeño golpe al statu quo al conseguir más de un 3% en las elecciones legislativas catalanas. Esta proeza ha sido como un golpe de guerrilla, una barricada frente al poder establecido, un soplo de aire fresco necesario en esta España rancia, okupada y oligárquica.

Y Ciutadans lo ha conseguido aunque casi todo el establishment hiciera lo posible para que no sacasen cabeza. Hace más de un año, un grupo de intelectuales —Albert Boadella, Horacio Vázquez Rial, Arcadi Espada, etc.— se reunió para alzar la voz contra los políticos que estaban convirtiendo Cataluña en un coto caciquil y monolingüe. De ahí nació la idea de crear este partido, a cuyo frente pusieron a un joven con ganas y espíritu, pero sin voz ni experiencia. Albert Rivera, que así se llama el chico, ha hecho campaña a través de actos sociales y del boca a boca. Los medios de comunicación, en España siempre al servicio del poder, le han cerrado sus puertas y lo institucional ha echado arena para impedir que la semilla brotase. Pero al final casi noventa mil ciudadanos se han rebelado y Ciutadans ha conseguido tres escaños que saben a mil.

Hace 70 años, en Nueva York, para llamar la atención y crear escándalo, Salvador Dalí iba a la fiestas vestido con una escafandra. En los 60, Jimmy Heindrix simulaba convertir su guitarra eléctrica en su pene y eso levantaba voces de protesta. Rivera, el miércoles, se alzó contra las normas sociales catalanas y creó escándalo... ¡hablando en castellano! Hasta tal punto ha llegado el nacionalismo fascista en Cataluña. Y estos chicos darán que hablar, porque ellos lo que quieren es una política que hable de la sociedad, del individuo, y arrebate a los partidos políticos de la corrupción y el engaño el poder democrático que debería estar en manos de todos los españoles.

Ciutadans es el primer golpe que la hasta ahora escuálida sociedad da al gigante del partidismo que, a través de listas cerradas, subvenciones millonarias y programas inicuos y desintegradores, se han hecho con el mando del asunto nacional. Partidos que piensan más en su propio beneficio, en la detentación, ostentación y conservación del poder que en el bienestar y progreso de España. Y este pequeño grupo de origen intelectual, ¡social!, es el primer soplo de aire fresco que recuerdo en la breve historia democrática española. Es el primer paso hacia una regeneración democrática que todos siempre hemos pensado, pero por la que nunca hemos hecho nada.

Porque, como siempre he criticado, mientras los PP, PSOE, CiU, PNV, ERC, BNG, etc. han intentado ir ganando poder envueltos en escándalos de corrupción de todo tipo, especialmente inmobiliaria, enfermos de una fiebre autonómica que debilita a la terminal España, y sin hacer nada para enfrentarse a los problemas reales del país —la seguridad ciudadana, la inminente crisis económica, la inmigración ilegal, la pésima calidad de la educación española, la amoralidad imperante, la unión fáctica de los tres poderes, la intervención plena y activa en los órganos de arbitraje, etc.— la sociedad se ha mantenido indolente, inerte, ajena a cualquier responsabilidad ciudadana.

Pero ahora, tras el ejemplo de Ciutadans, es necesario que el resto de los españoles nos pongamos a trabajar de firme para recuperar nuestra maltrecha Democracia. Sólo desde la sociedad podremos tener un sistema que se preocupe verdaderamente del progreso nacional en lugar de en fragmentar el país en reinos de taifas y en gilipolleces tales como si es mejor “andaluces y andaluzas” o “churras y merinas”. El siglo XXI no es un lugar acogedor. Por eso, desde la perseverancia, la fe en los propios principios democráticos y en la fuerza de la propia nación, desde el activismo ciudadano, ¡la rebelión contra el statu quo!, podremos recobrar lo que un sistema oligárquico y unos ignorantes inútiles nos han arrebatado y estar realmente preparados para lo que se nos viene encima. La lucha no ha hecho más que comenzar.

dmago2003@yahoo.es

El secreto de los estatutos
Pío Moa Libertad Digital 3 Noviembre 2006

Un argumento básico empleado por Arenas y otros dirigentes del PP, incluso por Acebes, para justificar sus cambalaches estatutarios, es que los mismos difieren del de Cataluña, porque no declaran “naciones” a sus regiones, o porque invocan expresamente la Constitución. Esto es una evidente falsedad. El objetivo de ese movimiento estatutario lo definió Maragall al mencionar el carácter residual del poder de la nación española en Cataluña, una vez impuesto el estatuto. Se proclamen naciones o no, desafíen abiertamente la Constitución o la socaven solapadamente, tal es el sentido del movimiento estatutario desencadenado por el gobierno golpista de Zapo.

Un movimiento en el cual está participando el PP. Con mil excusas y protestas, con alguna que otra llorera, pero participando. Lo cual indica que ese partido o muchos de sus dirigentes, han perdido la perspectiva. En política se pueden negociar muchas cosas, la gran mayoría. Pero hay algunas, muy pocas, radicalmente innegociables, porque la transacción en ellas hace tambalear el sistema democrático. Muchos dirigentes del PP no lo comprenden, y eso los transforma en los clásicos politicastros.

Como el propio PP ha indicado, el actual proceso estatutario no surge de ninguna presión o exigencia de la sociedad. Ha surgido, aunque esto no ose decirlo, de las ambiciones de unos políticos hampones y de sus tratos con los terroristas, así como del odio a España en unos casos y del desprecio en otros. Una oposición digna de ese nombre habría hecho un balance de casi treinta años de autonomías y lo habría hecho llegar ampliamente a los ciudadanos, para proponer, muy posiblemente, una reforma de los estatutos, pero en dirección opuesta a la actual. Una reforma que corrigiera los evidentes excesos, la corrupción, el derroche y las tendencias disgregadoras alentadas por tantas castas autonómicas. Está haciendo exactamente lo contrario.

Nacionalismo y economía
Las consecuencias económicas de las elecciones catalanas
Emilio J. González Libertad Digital 3 Noviembre 2006

Las elecciones autonómicas catalanas del 1 de noviembre no solo van a determinar la composición del nuevo Gobierno de la Generalitat, sino que va a tener consecuencias económicas transcendentales, para Cataluña y, probablemente también, para el conjunto de España.

Las urnas dieron como ganador al candidato de CiU, Artur Mas, pero con una mayoría insuficiente para gobernar. En consecuencia, el nuevo mapa político catalán conduce, de manera inexorable, a la búsqueda de pactos y alianzas que permitan formar Gobierno. En este sentido, la lógica de los hechos indica que el primer partido en mover ficha debería ser el más votado, esto es, CIU. Ante la coalición cristianodemócrata se presentan dos opciones.

La primera de ellas sería la búsqueda de un pacto de marcado carácter catalanista. Ello podría suponer la profundización en la vía abierta por el tripartito presidido por Pasqual Maragall de distanciamiento progresivo del resto de España. Sin embargo, esta opción tiene costes económicos que Artur Mas conoce y no pasa por alto. Mas recuerda la reacción de algunos ciudadanos del resto de España ante cuestiones como la política del tripartito o el traslado de los papeles de la Generalitat desde el Archivo de la Guerra Civil de Salamanca, que motivo un cierto boicot a los productos catalanes que Mas vio con preocupación por las pérdidas de ingresos y puestos de trabajo que ello podía conllevar. Para el nacionalismo catalán de derechas –y CiU lo representa– que siempre ha dado mucha importancia a la cuestión económica y, en gran medida, se ha fundamentado en ella, este punto es muy importante y, con toda probabilidad, va a tenerlo en cuenta. Por ello, parece más lógico pensar que Convergencia y Uniò tienda a alcanzar un acuerdo menos complicado con los socialistas catalanes. En dicho caso, este acuerdo tendría repercusiones económicas de alcance nacional.

No cabe duda de que un pacto de estas características tendría su reflejo en los presupuestos del Estado. Ya lo hemos visto este año, sin ir más lejos, cuando CiU amenazó con votar en contra del proyecto elaborado por Solbes y, al final, lo respaldó una vez que hubo conseguido más inversiones estatales para Cataluña. Esta situación podría volver a repetirse el año próximo. Pero es que, además, la negociación de ese acuerdo, que, de una u otra forma, podría permitir la continuidad de los socialistas catalanes en el Gobierno de la Generalitat, podría tener implicaciones aún mayores. Se trata, por ejemplo, de la presencia de representantes de CiU en organismos reguladores de la economía, ya sean jurídicos o simples comisiones reguladoras, de la que hasta ahora carecen. E, incluso, rizando el rizo, se podrían producir nuevos traslados de sedes de dichos organismos a territorio catalán, como ya ocurrió con la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones. Esto no es una mera elucubración; CiU siempre ha aspirado a ello.

Los socialistas, sin embargo, podrían decantarse por el alejamiento de CiU y la reedición del tripartito. A fin de cuentas, ellos son la clave para poder formar mayorías absolutas estables en el Parlamento catalán. Y esa posible reedición del tripartito tendría, sin lugar a dudas, consecuencias presupuestarias.

De todas formas, y pase lo que vaya a pasar con el próximo Gobierno catalán, hay elementos económicos que van a quedar necesariamente determinados por la composición del próximo Ejecutivo. Uno de ellos, de gran importancia, es la presidencia de La Caixa. En dos años, su actual primer ejecutivo, Ricardo Fornesa, tiene que abandonar el cargo. El nombramiento de su sucesor vendrá condicionado por quién ocupe la Generalitat. La Caixa, además, no es cualquier caja de ahorros. Por el contrario, se trata de la tercera entidad financiera de este país, con una importante cartera de participaciones industriales. La Caixa, hoy por hoy, controla Gas Natural y, en cierta medida, Repsol. Además, también tiene capacidad de decisión sobre la concesionaria Abertis, explotadora de la mayor parte de las autopistas de peaje españolas y propietaria de Retevisión. Por último, La Caixa se sienta en el consejo de administración de Telefónica. De ahí la relevancia de quien se siente dentro de dos años en el sillón presidencial que hoy ocupa Fornesa, un presidente cuyo nombramiento estará condicionado por lo que pase en cuanto a la formación del próximo Ejecutivo de la Generalitat.

De la misma forma, lo que pueda suceder a partir de ahora con Endesa también va a venir determinado por la composición del próximo Gobierno catalán. Todo el origen de las opas sobre la primera eléctrica española se encuentra en el pacto de Tinell, por el cual el PSOE se comprometía a dotar a Cataluña de una compañía eléctrica catalana, tal y como le exigió ERC. La revitalización del tripartito implicaría, con toda probabilidad, la reedición de dicha exigencia y, por tanto, condicionaría las actuaciones del Gobierno de Zapatero al respecto. Si, por el contrario, CiU y los socialistas llegan a un acuerdo, las cosas podrían ser distintas. En CiU saben los costes que ha tenido para Cataluña, hasta ahora, todo el lío de Endesa, que ha podido amenazar a otra empresa importante bajo control catalán, esto es, Abertis. Asimismo, Mas es plenamente consciente, y así lo ha dicho, que todo cuanto ha sucedido en torno a la OPA de Gas Natural sobre Endesa ha sido producto de la identificación, con razón o sin ella, de esta operación con la política del tripartito y le ha costado caro a Cataluña sobre todo en términos de imagen nacional e internacional. Eso, sin duda, afectaría a la posición de la Generalitat, y también del Gobierno de Zapatero, en torno a esta cuestión.

La composición del próximo Gobierno de la Generalitat, por tanto, no solo va a tener implicaciones políticas de alcance nacional. También supondrá implicaciones económicas de la mayor relevancia. Veremos qué camino se toma.

Hacer las américas en clave vasca
Lorenzo Contreras Estrella Digital 3 Noviembre 2006

El proyecto oficial era “pasear” la cuestión vasca, durante la cumbre Iberoamericana, por tierras de América, tras la experiencia de Estrasburgo, valorada por los interesados en sacarle fruto como muy satisfactoria, cuando en realidad constituyó un fracaso parcial. Entre esos interesados no figura precisamente el PNV o al menos el sector más cercano a Ajuria Enea y los postulados del Gobierno de Lakua. Esta circunstancia se ha podido comprobar con la reacción del presidente del PNV, Josu Jon Imaz, para quien el texto votado por el Parlamento Europeo no es seguro que sea compartido, en el aspecto que conviene a los nacionalistas clásicos, por Batasuna y sus secuaces después de lo que ha llamado “circo, excursión y peregrinación a Estrasburgo”.

Las palabras de Imaz revelan hasta qué punto ha molestado e incluso alarmado al PNV el ruidoso protagonismo que Batasuna y ETA, con la política de Zapatero, va adquiriendo, y los réditos políticos que se cobra el abertzalismo con la llamada internacionalización del “conflicto”. Los peneuvistas no observan en la actitud batasuna, en cuanto expresión de la propia ETA, el “apoyo explícito” que cuadraría con las tesis dirigistas de su formación. Saben que el mundo etarra acecha el futuro con voluntad e intención de apropiárselo. Piensan que por eso los radicales distaron de jalear la afirmación, en Estrasburgo, de que la violencia es “moralmente inaceptable y absolutamente incompatible con la democracia”. Es un postulado que no va con ellos y que reserva para un porvenir de “cosoberanía”, antesala de la soberanía completa, una lucha despiadada por el poder en la que el Partido Nacionalista Vasco no encontraría, frente a un abertzalismo armado hasta los dientes, un horizonte confortable. El partido de Imaz va perdiendo la iniciativa en la elaboración de las pautas que determinarían ese futuro. El presidente y sucesor de Arzalluz recela de que Batasuna cultive su propio martirologío y no tenga por ello ninguna prisa en dar los pasos indispensables para legalizarse, entre ellos la condena de la violencia, mientras incrementa su arsenal mortífero y, según las propias palabras de Imaz, “esté todo el día diciendo lo que tienen que hacer los demás”.

Si se llega a producir esa internacionalización del problema vasco en la dimensión americana, donde los nacionalistas del PNV sacan alguna ventaja, por tradición, a los etarras allí radicados y amparados por las dictaduras del cono sur, e incluso por los regímenes que han dejado de ser dictaduras, Imaz y los suyos —precisamente cuando palidece la figura política de Ibarretxe—, podrán en alguna medida felicitarse. Pero cuidado con la Venezuela de Chávez, o con la Argentina de Kirschner, o con lo que pueda seguir siendo el neocastrismo de Cuba cuando Fidel está en el epílogo de su vida. ETA no va a desaprovechar la oportunidad de vender su producto ante un horizonte de izquierda dictatorial o autoritarista.

De todas las intervenciones que en Estrasburgo se produjeron, la menos destacada y parcialmente silenciada por el mundo abertzale fue la de James Allister, un eurodiputado independiente, cuyos conceptos no pudieron ser más elocuentes: “Yo que vengo de Irlanda del Norte, puedo decir que hemos pasado por la experiencia de lo que eufemísticamente se ha llamado proceso de paz. El Sinn Féin, ETA, Batasuna son organizaciones revolucionarias que quieren imponer su voluntad e ideología a través de la violencia. Son expertos a la hora de secuestrar el lenguaje de la paz y siguen explotando los frutos del terror. Por eso, hay que desconfiar de aquellos que, en realidad, viven de la violencia”.

Imaz no podía haber encontrado mejor traductor de sus inquietudes.

La mujer del César y el marido de la juez
EDITORIAL Libertad Digital 3 Noviembre 2006

Al margen de la presión "estructural" que padece nuestro poder judicial, derivada de la designación política de sus miembros, los impulsores del soberanista Estatuto catalán han tratado, silenciosamente y desde el primer momento, de condicionar a su favor el veredicto del Tribunal Constitucional.

Incapaces de llevar a cabo legalmente la tarea de "suprimir lo que estorba y añadir lo que falta a lo aprobado hace veinticinco años", tal y como un embriagado Maragall reclamó al presidente del Gobierno a los pocos días del 14-M, Zapatero ha atendido, sin embargo, su solicitud de "no limitarse a administrar la continuidad constitucional". Y lo ha hecho subrepticiamente, a través de un Estatuto para el que, ciertamente, se tendrían que haber "suprimido y añadido" previamente muchas cosas en nuestra Carta Magna para que fuera verdad eso de que está "limpio como una patena".

Si a eso añadimos las "presiones", de diferente naturaleza y mucho más ambiciosas, que ha dirigido ETA a un presidente que, ya antes del alto el fuego, reclamaba el cese de la violencia con el compromiso de que "todo cambio sea posible, tenga el alcance que tenga", nos podemos hacer una idea de cómo las presiones al TC en favor de un dictamen de constitucionalidad del Estatuto catalán harán palidecer a las vividas en tiempos de la ilegal expropiación de Rumasa.

Para colmo, los impulsores del Estatuto ya pretendieron rematar la faena contratando los servicios profesionales de algunos de los magistrados que, tras la elaboración del texto, habrían de decidir sobre la constitucionalidad del mismo. El PP ya planteó hace unos meses la recusación del magistrado Pablo Pérez Tremps, quien elaboro por encargo de la Generalidad un dictamen que sirvió para la redacción del Estatuto. No menos lógica es la recusación recién planteada contra la presidenta del Tribunal, Maria Emilia Casas, cuyo esposo, el profesor Jesús Leguina Villa, trabajó en labores similares también por encargo del Gobierno catalán.

No ponemos, por supuesto, en cuestión la honorabilidad de dichos magistrados, pero sí la conveniencia de que tomen parte en una cuestión en la que están tan estrechamente condicionados. Más aun si tenemos en cuenta que no por nada el artículo 19 de la Ley Orgánica 2/1979 del Tribunal Constitucional establece que "el cargo de magistrado del Tribunal Constitucional es incompatible", entre otros supuestos, con el del "desempeño de actividades profesionales o mercantiles". Aunque sea silenciosa o silenciada, ya hay bastante presión política sobre los magistrados como para que entren en juego los encargos de una de las partes.

Gara amenaza directamente a Raúl del Pozo
Felipe Valdés Periodista Digital 3 Noviembre 2006

- "Eso le costará un disgusto a Del Pozo". Con esas contundentes palabras amenaza el diario proetarra Gara al columnista de El Mundo Raúl del Pozo, que escribió este jueves un artículo sobre el proceso de paz. Lo que en él dice no ha gustado nada a los editores del periódico, que con esta reacción parecen haberle dibujado una diana en el pecho.

El artículo de Gara, titulado La excepción en El Mundo, lo firma Maite Soroa, que es pseudónimo que se utiliza en el periódico del que se sirve la banda terrorista ETA para apuntar con la pluma a sus próximos objetivos, entre los que cada vez hay más periodistas.

Con un tono más que irónico y una redacción infantil se burla del columnista, reproduce frases enteras de su columna del jueves, Proceso Enredado (€), y termina con la amenaza:

Así llega al meollo de la cuestión:«De tanto decir que ETA era una banda falleciente, agónica, nos lo hemos creído, pero una banda con 150.000 ciudadanos apoyando a una horda de buchanteros no es una banda sino una hidra, una hueste pavorosa». Eso le costará un disgusto a Del Pozo.

Aunque lo mejor -si es que lo hay- es lo fácilmente identificable el nivel intelectual de quien escribe el artículo de Gara. Reproduce íntegro un párrafo del artículo de Del Pozo, asegura no entender nada de lo que pone, pero aún así mantiene la amenaza, por si era algo malo, que seguro que sí:

¡Huy lo que ha dicho! Asegura luego que «no es sólo la ensoñación infantil de la utopía o la mala fe de Zapatero lo que enreda o embrolla el proceso, sino la última psicopatía, el último delirio y la resistencia de las banderas de las leyes viejas a la latinización de la democracia». No se le entiende bien esto último, pero para mí que le echa la culpa al nacionalismo. Al vasco, claro.

En lo que parece darle la razón es en la sensación de que el proceso va para largo:

Y para concluir, una sentencia a recordar: «La negociación va para largo. Sólo cuando Hiroshima se terminó la gerra en un día».

PEQUEÑA COLLEJA A EL PAÍS
No se olvida Gara del resto de la prensa, y para que no piense el lector que los enemigos de El Mundo son amigos del periódico proetarra, se ve en la necesidad de puntualizar en una postdata poco propia en un artículo de opinión:

PD: “El País” ofrecía ayer un nuevo avance en el periodismo. Entrevistaba al coordinador general de Aralar sin hacerle ni una pregunta sobre su partido. Todo versaba sobre ETA y Batasuna. Pronto entrevistarán al entrenador del Athletic para hablar del Alavés.

ley de partidos
El TSJPV admite a trámite las denuncias contra López y Otegi por reunirse en julio
PP y Foro Ermua acusan a los dirigentes del PSE y de la formación ilegalizada de un presunto delito de desobediencia al Supremo
AGENCIAS BILBAO El Correo 3 Noviembre 2006

La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) ha admitido a trámite tanto la denuncia del PP como la querella del Foro Ermua contra los dirigentes del PSE Patxi López y Rodolfo Ares así como los representantes de Batasuna Arnaldo Otegi, Rufi Etxebarria y Olatz Dañobeitia, por un presunto delito de desobediencia al Tribunal Supremo a consecuencia de la reunión mantenida en San Sebastián en el Hotel Amara Plaza de San Sebastián el pasado día 6 de julio.

Según ha informado hoy el alto Tribunal, la Sala ha notificado hoy al Ministerio Fiscal, al Foro Ermua y al PP el auto por el que se admite a trámite tanto la querella criminal como la denuncia contra los cinco dirigentes políticos por un "posible delito de desobediencia respecto de la sentencia dictada por el Tribunal Supremo, ilegalizando a Batasuna ".

La decisión se ha adoptado por mayoría de los miembros del Tribunal, existiendo dos votos particulares discrepantes. La admisión a trámite va en la línea de la causa abierta contra el lehendakari Juan José Ibarretxe tras su reunión con Batasuna y que también fue denunciada por el Foro Ermua.

Críticas del PSE
Tras conocer la sentencia, el coordinador de la Ejecutiva del PSE-EE, Rodolfo Ares, ha acusado hoy al PP de querer tener una "democracia carcelaria para poder meter en la cárcel a todos los que no compartimos" sus planteamientos. El dirigente socialista ha dicho que el PP y el Foro de Ermua mantienen una "actitud antisocialista permanente" y quieren "actuar contra el Partido Socialista con todos los medios a su alcance".

El dirigente del PSE ha afirmado que tanto él como López están "muy tranquilos" por estar convencidos de que "no cometimos ninguna ilegalidad" en la citada reunión con unos "representantes de la izquierda abertzale que tienen todos los derechos civiles y políticos vigentes". Asimismo, ha explicado que la reunión sirvió para decirles "lo que pensábamos y qué debían hacer para avanzar en el proceso de paz".

Ares ha recordado que además hubo una resolución del magistrado de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón previa a esa reunión en la que no veía ningún inconveniente a su celebración y dijo que al igual que respetaron dicha resolución respetan la admisión a trámite de la querella y la denuncia. De cualquier forma, considera "lamentable que ocurra esto por la actuación de un partido que está en contra del proceso de paz y en una actitud intolerable de acoso al Partido Socialista".

ley de partidos
El Foro Ermua cree que López debería dimitir tras ser encausado por el TSJPV
Considera que el líder de los socialistas vascos tendría que tomar esta decisión para no perjudicar a su partido por reunirse con Batasuna
EUROPA PRESS BILBAO El Correo 3 Noviembre 2006

El portavoz del Foro Ermua Mikel Buesa considera que el secretario general del PSE-EE, Patxi López, debería dimitir tras la decisión del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) de admitir a trámite la denuncia del PP y la querella del Foro por la reunión que mantuvo este verano con Batasuna para "no perjudicar al partido ni a sus electores".

Buesa ha indicado que esta medida era una "decisión esperable" teniendo en cuenta la doctrina que ha establecido el Tribunal, que "es una doctrina perfectamente de acorde con la ley". En este sentido, se ha felicitado porque el TSJPV está actuando "sin tener en cuenta las presiones políticas" procedentes del "lado nacionalista, por una parte, y desde el Partido Socialista, por otro" y ha insistido en que es "muy saludable y apreciable" que el tribunal actúe "con independencia".

Mikel Buesa destaca que la decisión "viene a darnos la razón cuando advertimos a Patxi López de que podía cometer un delito" si mantenía el encuentro con Batasuna. "Parece que las cosas van por aquí y en este momento Patxi López se convierte en un presunto delincuente", ha indicado.

A su entender, "lo primero que debería hacer" el secretario general del PSE-EE es dimitir de sus cargo para "no perjudicar al partido ni a sus electores", de la misma manera que, según indicó, debería haberlo hecho el lehendakari, Juan José Ibarretxe, "si fuera un político decente" No obstante, ha augurado que, "como estamos acostumbrados en España a que nos gobiernen políticos sin ningún tipo de escrúpulos, no creo dimitan".

PRESIDENTA DE LA ASOCIACIÓN AYUDA A LAS VÍCTIMAS DEL 11-M
"Tanto las víctimas como la sociedad española tenemos derecho a saber la verdad" sobre el 11-M
Ángeles Domínguez, presidenta de la asociación Víctimas del 11-M, declaró este jueves en el seminario "La voz, la libertad y la dignidad de las víctimas del terrorismo", organizado por el CEU, que "tanto las víctimas como la sociedad española tenemos derecho a saber la verdad", y destacó "la valiente y decidida labor de unos pocos medios de comunicación". Ángeles Pedraza, que perdió a su hija en los atentados, despertó los aplausos del público cuando dijo: "Señor Zapatero, usted no puede negociar en nombre de mi hija, porque la única persona que puede negociar en su nombre soy yo. Y yo no lo haría, porque lo único que se puede hacer con los asesinos es encerrarlos y no sentarse a comer con ellos".
Libertad Digital 3 Noviembre 2006

La Universidad San Pablo-CEU ha organizado el seminario "La voz, la libertad y la dignidad de las víctimas del terrorismo", con varias mesas redondas en las que se le da voz a quienes han sufrido el zarpazo del crimen con pretensiones políticas. Este jueves hablaron ante el público la presidenta y el vicepresidente de la Asociación Víctimas del 11-M, Ángeles Domínguez y Gabriel Moris, en compañía de otras dos víctimas, Laura Jiménez y Ángeles Pedraza.

Ángeles Domínguez criticó el "mal llamado proceso de paz", ya que en su opinión "frente a la sinrazón de los asesinos, lo único que se puede hacer es luchar con las armas del Estado de Derecho". Pedraza dijo ante el público que "los terroristas no son personas. Con esta especie no podemos negociar nada". Es más, se dirigió al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, a quien le dijo: "Usted no puede negociar en nombre de mi hija, porque la única persona que puede negociar en su nombre soy yo. Y yo no lo haría, porque lo único que se puede hacer con los asesinos es encerrarlos y no sentarse a comer con ellos". Estas palabras fueron seguidas de un prolongado aplauso por el público.

Respecto de los antentados del once de marzo, "no podemos estar satisfechos por cómo se está llevando a cabo la investigación", dijo Ángeles Domínguez. Gabriel Moris incidía en que "lo peor es la actitud de ciertas autoridades, que no muestran el interés necesario". Es más, "quieren imponernos una versión que parece encaminada más a ocultar la verdad que a esclarecerla".

Ambos destacaron "la valiente y decidida labor de unos pocos medios de comunicación", que "ha sido y sigue siendo la principal fuente de información sobre lo ocurrido". Gabriel Moris también mencionó "la otra prensa", la que "dijo que eran los islamistas, que habló de terroristas suicidas, y que enmudeció en cuanto aparecieron otro tipo de informaciones". Moris apunta que, al no haber rectificado, "la credibilidad del medio queda al menos en entredicho".

No es lo único. "Si un alto cargo policial declara en la Comisión parlamentaria haber encontrado nitroglicerina y más adelante dice que fue en realidad dinamita, y que lo de la nitroglicerina lo dijo por error, ese testigo y la Comisión quedan en entredicho", dijo el vicepresidente de la Asociación Víctimas del 11-M. También apuntó que "si un juez de la Audiencia Nacional, no siendo competente en el asunto, se hace cargo de un informe e interroga a unos señores como testigos y luego salen como imputados, se pone en entredicho el juez, el Fiscal General del Estado y el Ministerio de Justicia". "Todo esto", considera Moris, "ha generado una desconfianza brutal en las instituciones".

De hecho, según Ángeles Domínguez, "la versión oficial carece de sentido". No conocemos, apuntó, "qué explosivos se utilizaron en los trenes, la composición y lugar de la fabricación de las bombas", así como "la autoría intelectual". "Tanto las víctimas como la sociedad española tenemos derecho a saber la verdad", añadió Domínguez, mientras que Gabriel Moris apuntó que "el pueblo español y las víctimas tenemos el convencimiento de que se nos está engañando".

El vicepresidente de la Asociación Víctimas del 11-M propuso varias vías para llegar a conocer la verdad sobre el peor atentado terrorista de la historia española. En primer lugar la "reapertura de la comisión independiente", pero también "reabrir el sumario y las investigaciones judiciales, habida cuenta de que abundan las pistas falsas y perjuros en el sumario". También ha pedido "la vuelta a la política antiterrorista, cuyas leyes siguen en vigor, pero no se cumplen". Por último ha hecho un llamamiento a "mantener la contestación social hasta que se aclaren los hechos" y dar una "respuesta en las urnas, con un voto de castigo a las siglas que nos defraudaron en la búsqueda de la verdad".

También habló Laura Jiménez, otra víctima de los atentados sin aclarar del 11-M. Laura dijo ante el público que "el 11 de marzo 2004 era uno de los días más felices de mi vida. Ese día me enteré de que estaba embarazada y de que me habían ascendido en mi empresa". Todo cambió cuando estallaron las bombas: "No me acuerdo de lo que ocurrió cuando se produjeron las explosiones. De lo que sí me acuerdo es de despertarme en lo que me pareció un hospital. Por fin pude saber, después de mucho insistir, que había perdido a mi hijo y que había perdido la movilidad de mis piernas".

Laura dijo también que "luego me enteré de que había sido un atentado terrorista". Ha estado desde entonces luchando por salvar el hecho de que no entendía cómo ha podido ocurrir algo así. "Sólo dos personas me hicieron ver la luz", dijo la víctima. "Se trata de Irene Villa y su madre. Me hicieron dejar de mirar atrás y mirar hacia delante, hacia mi nueva vida". "Lo peor", concluyó, "es que si no sabemos qué falló, corremos el riesgo de enfrentarnos de nuevo a otro atentado".

Ángeles Pedraza también contó su experiencia. Perdió a su hija, y le dedicó el libro "Myriam fue uno de ellos". Ángeles dijo: "Ayer fue mi cumpleaños. La primera persona que me felicitaba era mi hija Myriam, que siempre me regalaba el último libro de Antonio Gala, que me encanta. Hoy soy yo la que tiene que llevarle flores a mi hija, el día de mi cumpleaños".

POR ENCARGO DE LA GENERALIDAD, SU MARIDO REDACTÓ UN INFORME FAVORABLE AL ESTATUTO
El Constitucional rechaza la recusación a su presidenta sólo horas después de que la presentara el PP
El pleno del Tribunal Constitucional ha rechazado por unanimidad la recusación a su presidenta, María Emilia Casas, presentada por el PP sólo horas antes para que no interviniera en la resolución del recurso contra el Estatuto de Cataluña. La petición de los populares se basaba en que el marido de la presidenta, Jesús Leguina Villa, había elaborado, por encargo de la Generalidad, un informe a favor del Estatuto que sirvió de base para redactar el texto final. Aunque el TC tiene pendientes de resolver otras dos recusaciones, sólo se ha pronunciado de manera fulminante sobre la que afectaba a Casas.
EFE Libertad Digital 3 Noviembre 2006

La decisión de pleno ha sido adoptada por 9 de los 12 magistrados que lo integran, ya que no participaron en la deliberación ni en la votación la presidenta y los otros dos vocales recusados: Pablo Pérez-Tremps —por el PP— y Roberto García-Calvo —por el la Generalidad—.

El auto de rechazo a la recusación, cuyo contenido se conocerá en los próximos días, se ha aprobado con el voto concurrente del magistrado Jorge Rodríguez-Zapata, que comparte el sentido del voto pero discrepa de alguna de las argumentaciones.

La decisión del TC ha sido fulminante ya que sólo horas ante el PP había recusado a la presidenta con el argumento de que su esposo, Jesús Leguina Villa, elaboró por encargo de la Generalidad un dictamen que sirvió de base para redactar el Estatuto y que esto podía condicionar su participación en el debate.

Ahora el TC tiene pendiente de resolver las recusaciones presentadas a otros dos magistrados. En el caso de Pablo Pérez-Tremps, esta es la segunda ocasión en la que es recusado por el PP en relación con el Estatuto de Cataluña, ya que ya lo fue cuando el Constitucional tuvo que resolver el recurso de amparo de este partido por la tramitación parlamentaria del texto. El TC desestimó entonces la recusación que tenía como argumento que el magistrado, antes de ser vocal del Constitucional, había colaborado en análisis previos a la redacción de la propuesta de los grupos del Parlamento de Cataluña. Ahora, el PP ha vuelto a pedir su recusación al considerar que en la redacción del estatuto de Cataluña se aprecian algunos de los consejos que Pérez-Tremps dio en su momento sobre el texto.

La Generalidad de Cataluña también ha recusado al magistrado Roberto García-Calvo debido a su "falta de imparcialidad" en el asunto. El Gobierno catalán sostiene ese argumento en función de las consideraciones que el magistrado defendió en su voto particular al acuerdo por el que el TC desestimó el recurso del PP contra la tramitación del Estatuto. El portavoz catalán, Joaquim Nadal, afirmó al anunciar la recusación que García-Calvo había expresado en ese voto particular "sus opiniones y prejuicios" sobre el texto de forma "muy contundente y brutal".

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