AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 4 Noviembre  2006

Rajoy y Ciudadanos
El tiempo se acelera
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 4 Noviembre 2006

Los acontecimientos se precipitan a izquierda y a derecha. Tenía que suceder, y ya ha empezado. Las causas son la rendición con armas y bagajes de los socialistas al separatismo y la renuncia de los populares a dar la batalla de las ideas. Dos lacras, dos catástrofes que vienen de lejos y que han castigado a las dos columnas del sistema: el supuesto partido nacional de la izquierda y el efectivo partido nacional de la no-izquierda.

Había logrado el Partido Popular aglutinar la totalidad de un voto que se define por contraste, el voto de los no izquierdistas, trátese de liberales, de conservadores o de muy conservadores. Y esta unidad era sagrada porque su mantenimiento es la única vía para ganarle elecciones al PSOE. Digo que era sagrada; ya no lo es. Resulta sencillamente estúpido acusar de desestabilizar al PP a cuantos simpatizantes o militantes constatan la traición de los suyos a ciertos principios básicos y el desprecio continuado a su gente, especialmente en Cataluña. Allá con sus problemas los que tienen en la política profesional el sustento. Quienes estamos exentos de tal servidumbre somos libres de decidir cuáles son en cada momento las prioridades y aplaudir (y votar) al pequeño partido recién nacido que se manifiesta dispuesto a pelear por ellas.

Veníamos insistiendo en que la divisoria política en Cataluña es la cuestión nacional. Los catalanes no nacionalistas hacía tiempo que no nos sentíamos representados por nadie, y cada vez se hacía más difícil entregar el voto a Piqué y Vendrell, cuya estrategia se ha mostrado una y otra vez equivocada. Aseguraron en Génova que no habría estatuto catalán; lo hubo. Garantizaron que la aritmética les haría imprescindibles y que Artur Mas, con o sin actas notariales, tendría que pasar por su tubo; tampoco ha sido así.

La única manera de mantener unido el voto del PP en las próximas municipales y generales es dar un golpe de timón y admitir que las papeletas que se han ido a Ciudadanos se habrían quedado en su sitio si en vez de la estrategia mimética de Piqué se hubieran defendido con claridad las propias posiciones. Por cierto, ¿dónde está el efecto Nebrera?

En vez de reconocer los errores y evitar un goteo de votos que puede acabar convertido en chorro, la plana mayor del PP cierra filas en torno a Piqué. Una calamidad, pues la misma mosca que se aloja detrás de la oreja del votante popular catalán se ha ido a posar en pabellones auditivos madrileños hartos de Gallardón. Antes de alimentar con su papeleta a las carpas del retiro, preferirán los mosqueados sumarse al efecto Rivera. Ese sí que es un efecto constatado y no el de doña Montserrat.

Al resistirse a abrir una crisis interna para no perjudicar sus expectativas de cara a las generales de 2008, Rajoy se ha perjudicado doblemente. La crisis llega de todas formas porque se la provoca su propia base electoral. Lo que evidencia otro error estructural: la percepción que Rajoy tiene de sí mismo como arma a la que sólo queda una bala.

Y otro modelo referencial para el País Vasco
EDITORIAL Libertad Digital 4 Noviembre 2006

Si no fuera tan serio de lo que estamos hablando, se podría pensar que los múltiples ejemplos buscados por el nacionalismo vasco como modelo para su proceso separatista no son sino una excusa para un buen número de vacaciones a cargo del presupuesto. Es al fin y al cabo lo que sucede con muchos de los hermanamientos de tantos y tantos ayuntamientos, que resultan una mala excusa para viajar de gorra. Una labor en la que destacó el entonces alcalde de Pinto, socialista, que se tiró dos meses viajando por Latinoamérica a fastos pagados, hasta que el escándalo le obligó a abonarlos de su bolsillo.

La última y extraordinaria adquisición para el catálogo nacionalista de modelos referenciales ha sido Montenegro. O, para ser más exactos, la última adquisición de los más recientes conversos a la fe de Arana, los socialistas vascos; los nacionalistas de toda la vida –como Otegi o Ibarretxe– ya se habían fijado en él con motivo del referéndum con el que se independizaron. Claro que entonces Javier Solana dijo que "rayaba en el delirium tremens" hacer cualquier comparación entre un caso y otro. Es de esperar que ahora se calle o sea denunciado como un peligroso miembro –otro más– de la derecha extrema.

Y es que hasta hace bien poco los únicos que deliraban con modelos que copiar para buscar una legitimidad internacional a sus deseos de secesión eran los nacionalistas de Batasuna-ETA o del PNV. Bueno, y Madrazo, aunque él, más que un modelo de independencia, lo que buscaba en Cuba era uno de tiranía comunista, que es lo que gusta en Izquierda Unida. Los nacionalistas han escarbado en el estatus de Puerto Rico con respecto a Estados Unidos, examinado el pasado colonial de Angola y su independencia de Portugal, revisado el Tratado de Utrech para ver qué características de Gibraltar podían copiar para el plan Ibarretxe; incluso se marcharon al archipiélago finlandés de Åland a examinar el dictamen de la fracasada Sociedad de Naciones de entreguerras sobre la soberanía de las islas. Y, por supuesto, las repetidas menciones a Irlanda y Quebec.

Pero de un tiempo a esta parte, después de tomar la decisión de avanzar en la destrucción de España, los socialistas vascos no hacen otra cosa que imitar a los demás partidos nacionalistas en su afán por apuntarse a cuanto modelo referencial haya suelto por el mundo. Si hace unas semanas fue Quebec, hoy ha sido Montenegro. Entonces ya argumentamos que la única función de estos ejemplos no es copiar el modelo, que en este caso exigiría una guerra civil entre hermanos durante una década previa a plantearse la independencia, sino coger de él sólo lo que interesa. Y en este caso, como en el de Quebec, lo que interesa es el referéndum de secesión

Patxi, el hombre que renunció a su apellido por no sonar suficientemente vasco, lo ha dejado claro: "Los socialistas subrayamos el derecho de la ciudadanía vasca a seguir decidiendo su propio futuro de acuerdo con el método utilizado en Montenegro". Especifica así las palabras con que Zapatero dio inicio oficial a unas conversaciones con ETA que llevaban años produciéndose. Entonces, Zapatero no especificó la manera en que los vascos ejercerían su "derecho a decidir". No era el momento y, de hecho, De la Vega hasta negó que hubiera hablado de autodeterminación. Hoy, después de unos meses de propaganda, parece que ya se puede. Y después de aceptar las reivindicaciones de los etarras, se quejarán cuando los acusen de traicionar a los muertos.

La paradoja catalana
Ignacio Cosidó Libertad Digital 4 Noviembre 2006

Cataluña fue hace tres años la cuna del poder político de Rodriguez Zapatero. La alianza nacionalista de “progreso” que fraguó Pasqual Maragall con el Pacto de Tinell fue la misma que se reprodujo poco tiempo después en Madrid para permitir a Zapatero llegar a La Moncloa. Por una de esas habituales paradojas de la historia, Cataluña puede convertirse ahora en la tumba política de Zapatero. Primero porque las elecciones del pasado miércoles constituyen el primer batacazo electoral serio de los socialistas desde hace seis años. Segundo porque la estabilidad parlamentaria del Gobierno de España queda supeditada a los pactos que se puedan alcanzar finalmente en Barcelona. Y tercero porque las tensiones entre el socialismo catalán y el del resto de España pueden generar una crisis sin precedentes dentro del PSOE.

Zapatero entendió pronto que el pacto con los independentistas catalanes que la había aupado al poder constituía al mismo tiempo el camino más seguro para perderlo. Las permanentes salidas de tono en Cataluña de los republicanos, junto al chantaje constante al que le sometían en la Carrera de San Jerónimo, pasaban facturas demasiado altas en el conjunto de España. La tramitación del Estatuto Catalán puso en evidencia que aquello era un matrimonio imposible, máxime con un Maragall ejerciendo de suegra vendida a la otra parte. Rodriguez Zapatero escapó de esa crisis traicionando a ERC con CiU. El presidente del Gobierno inició así un firtreo público con Artur Mas, echando de su propia casa a ERC y desterrando a Maragall.

Pero el romance iniciado voluptuosamente con Mas ha durado aún menos que el lío con Carod Rovira. El problema es que Zapatero no puede ahora pagar a CiU la dote que se había comprometido para poder mantener la relación. Montilla, con el firme amparo del PSC, se niega a convertirse en la doncella de Mas en el Palacio de San Jordi y no parece que ZP pueda forzar a ello a un PSC que tiene mayoría de edad y se ha independizado de la casa paterna.

Zapatero se encuentra así en una disyuntiva complicada. Por un lado, ha podido comprobar en carne de Montilla que las veleidades con los nacionalistas radicales pasan una elevada factura electoral. Volver a liarse con Carod Rovira, después de tantas traiciones y disgustos, conlleva un alto riesgo de que sea el conjunto del PSOE el que termine sufriendo un fuerte desgaste electoral, especialmente ante la proximidad de citas electorales trascendentes. La experiencia catalana pone además claramente de manifiesto que la sonrisa del presidente no es suficiente para compensar sus errores de estrategia.

El segundo riesgo para Zapatero es que los pactos que puedan terminar germinando en Cataluña pongan en riesgo la estabilidad de su Gobierno en España. A Zapatero le habría producido una gran tranquilidad haberse asegurado el apoyo de CiU en Madrid, mucho menos costoso en términos electorales para el PSOE que el de ERC. Se trataría de forjar una alianza no solo para lo que quede de legislatura, sino pensando también en la siguiente. Pero tras las calabazas de Montilla a Mas, el presidente tiene asegurado más bien lo contrario.

Es más, en estos momentos ZP tampoco tiene seguro poder recuperar el apoyo de ERC, especialmente dolida por su traición con Mas. Tras el batacazo del PSC, los independentistas catalanes tienen hoy más peso específico y más fuerza moral en el tripartito que pretende liderar Montilla del que gozaban en el fracasado gobierno de Maragall. La primera prueba a superar en esta difícil negociación será la exigencia de los republicanos de restituir a Carod Rovira como Primer Consejero, algo que los socialistas se resisten a aceptar. Montilla pretende de hecho reclamar a sus socios mayor autoridad política con menor peso parlamentario, algo que republicanos y eco-comunistas difícilmente consentirán. No hay que descartar por tanto la formación de un frente nacionalista en Cataluña, una coalición de CiU con ERC, que no sólo complique aún más la política territorial del Gobierno sino que deje a Zapatero sin mayoría parlamentaria en el Congreso de los Diputados, obligándole a una convocatoria anticipada de elecciones.

El resultado de las elecciones catalanes azuzará en todo caso las divisiones internas dentro del PSOE, unas tensiones que existen aunque se encuentren muy atenuadas por el ejercicio del poder. El ex-ministro y ex-candidato a alcalde José Bono, con la incontinencia verbal que le caracteriza, ha sido el primero en mostrarse contrario a reeditar el tripartito que quiere hacer Montilla. El propio presidente del partido, Manuel Cháves, consciente del coste que puede tener la alianza con los catalanistas radicales en Andalucía, sugirió también sus preferencias por una alianza con el nacionalismo más moderado. En realidad, son muchos los barones del PSOE que han contemplado con horror la posibilidad de que el batacazo electoral de sus compañeros en Cataluña pueda reproducirse en mayo en sus propios feudos.

Ignacio Cosidó es senador del Partido Popular por Palencia.

Los nacionalistas miran a Montenegro y la Justicia encausa a López
Editorial Elsemanaldigital  4 Noviembre 2006

El Parlamento vasco acaba de aprobar una proposición no de ley en la que se felicita a Montenegro por su reciente secesión de Serbia y se defiende tanto el derecho de la sociedad vasca a decidir su futuro como el diálogo "sin exclusiones" para acordar aspectos básicos de la "normalización" política. En el debate se pudieron escuchar manifestaciones como las del parlamentario del PNV José Antonio Rubalkaba, quien aseguró, dirigiéndose al grupo parlamentario popular, que "estamos muy felices con nuestra Euskal Herria y no necesitamos para nada a España, por lo que se pueden quedar ustedes con ella".

Semejantes muestras de desprecio separatista hacia España no, son por desgracia, inusuales en la cámara de Vitoria. Sin embargo, no por ello resultan menos intolerables, ni tampoco se debería pasar por alto el que los nacionalistas vascos, en una nueva vuelta de tuerca, hayan abandonado, al menos temporalmente, el ejemplo norirlandés al que con tanta frecuencia acuden para fijarse en los Balcanes, teatro de sangrientos conflictos étnicos.

La situación del País Vasco, nunca se repetirá lo suficiente, no es equiparable a ninguno de esos escenarios. El parlamentario popular Leopoldo Barreda lo ha expresado en ese mismo debate señalando que "lo que hicimos aquí en 1979 es lo que hoy está haciendo Montenegro"; en efecto, el País Vasco, como el resto de los territorios españoles, se autodeterminó cuando sus ciudadanos ejercieron el poder constituyente elaborando mediante sus representantes democráticamente elegidos la Constitución de 1978 y ratificándola después en las urnas, para finalmente acceder a la autonomía sobre la base de la misma.

Cualquier cambio de este marco constitucional exigiría una nueva decisión soberana del pueblo español en su conjunto, que es lo que se le está hurtando a éste cuando a través de procedimientos torticeros, llámense reformas estatutarias o procesos de paz, se ponen en cuestión los fundamentos mismos de nuestra convivencia democrática: la indisoluble unidad de la Nación española y la atribución al pueblo español de la titularidad de la soberanía nacional.

En el debate del Parlamento vasco también estaba presente el líder del PSE, Patxi López, cuyo grupo no apoyó la resolución aprobada. Sin embargo, es difícil eximirle de responsabilidad por el lamentable espectáculo que se vivió en la cámara. El pretendido "derecho a decidir" separado de los vascos ha sido admitido públicamente por el máximo dirigente de su partido, José Luis Rodríguez Zapatero, y, en cuanto al "diálogo sin exclusiones", el propio López lo ha practicado al reunirse con dirigentes de la ilegal Batasuna.

Precisamente de esas reuniones tanto López como su compañero de partido Rodolfo Ares van a tener que rendir cuentas a la Justicia, tras la admisión a trámite de una denuncia del PP y una querella del Foro de Ermua. Y es que en un Estado de Derecho, el desprecio por la legalidad vigente nunca debería salir gratis.

Cauce judicial
Editorial El Correo 4 Noviembre 2006

La admisión a trámite de la denuncia y la querella presentadas respectivamente por el Partido Popular y el Foro Ermua contra Patxi López, Rodolfo Ares y tres representantes de Batasuna por haberse reunido el pasado 10 de julio en San Sebastián se suma a la tramitación de una iniciativa análoga en contra del lehendakari Ibarretxe. En ambos casos la Sala de lo Penal del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ha apreciado la existencia de indicios de haberse cometido un delito de desobediencia grave. Parece claro que tal consideración contrasta, en cuanto a la reunión protagonizada por los socialistas vascos, con la decisión adoptada en su día por el juez Baltasar Garzón, que no prohibió el encuentro ni halló en su desarrollo motivos para proceder contra quienes participaron en él. Desde el punto de vista de la doctrina jurídica, pueden existir interpretaciones discrepantes sobre si la celebración de una reunión con personas significadas por su vinculación con una organización declarada ilegal constituye, y en todos los casos, un delito de desobediencia grave; si ha de tenerse en cuenta o no la intención que muestren los interlocutores y, específicamente, su voluntad expresa de desatender la sentencia judicial de ilegalización. Una sentencia que por sí misma y en su alcance también pudiera ser objeto de diversa interpretación.

Pero lo que resulta incuestionable es que los intérpretes últimos de la ley son los tribunales. Instancias del Estado de Derecho cuyas decisiones pueden ser recurridas formalmente y criticadas públicamente, pero nunca sometidas a la acción corrosiva de la deslegitimación, a reacciones como la de la autoinculpación testimonial o a la descalificación fácil por su supuesta intencionalidad política. Puede ser delicada o cuestionable la admisión a trámite de una denuncia y una querella contra los representantes de un partido de gobierno por haberse entrevistado con los representantes de una formación ilegal pretendiendo con ello -según sus propias manifestaciones- allanar el camino hacia la paz. Pero ni siquiera esa buena intención constituye una eximente definitiva frente a su consideración judicial, a título indiciario, como posible delito. Lo que resulta inadmisible -especialmente en el momento de darse a conocer el auto de la Sala- es que el portavoz de los querellantes emplee la sorna y la imprecación para arremeter contra quienes considera han incurrido en desobediencia grave, o que una de las personas objeto de la denuncia -Rodolfo Ares- responda al citado auto acusando al PP de pretender una «democracia carcelaria».

'Ciutadans' tiene pintada una diana en el corazón
Francisco Rubiales Periodista Digital 4 Noviembre 2006

Los tres escaños ganados por Ciudadanos les coloca una diana en el corazón. Desde ahora, son el enemigo a batir para unos partidos políticos, tanto nacionalistas como de izquierda y derecha, que nunca les perdonarán haberles puesto en ridículo y demostrado públicamente que no son demócratas.

Unos y otros, por culpa de la osadía democrática de Ciutadans, ven sus privilegios de casta en peligro. Sienten algo que no sentían desde hace años, porque España era un rebaño domesticado. Sienten miedo del pueblo pensante, de ciudadanos que recapaciten y descubran el gran engaño de la democracia española, que asuman de una vez que lo que nos gobierna es una triste oligocracia de partidos políticos que en nada se parece a una democracia auténtica.

El pecado de Ciutadans es haberlo puesto en evidencia, haber ganado tres escaños sin dinero, sin apoyo de los medios de comunicación, recurriendo sólo a lo que está "prohibido" en la política rastrera que nos rodea: la razón, la dignidad y el alma noble de los votantes.

Los que se autodenominan "izquierda progresista", los "catalanistas" radicales, los de la "derecha acomplejada", los vetustos "comunistas reciclados" en demócratas aparentes, todos ellos dispararán a la diana de Ciutadans con especial saña, con el odio que suele volcarse en aquel que ha tenido la osadía de descubrir las vergüenzas ajenas. Y dispararán con ayuda de la prensa sometida, esa prensa que ha abandonado los intereses del ciudadano y de la democracia para retozar con los partidos políticos en un triste contubernio de poderes e influencias. Ciutadans ha tenido la "osadía" de ganar tres escaños a pesar del boicot mediático, y eso es imperdonable para el periodismo esclavo.

Además, para colmo de males, Ciutadans defiende a los "malditos españoles", poniendo en evidencia un trabajo de castración cultural cuidadosamente elaborado por el nacionalismo radical catalán desde la llegada al poder del taimado Pujol.

Por último, quieren hacer pagar caro a Ciutadans su mayor pecado: el de haber exhibido en público las miserias y carencias de la sociedad catalana, su regresión, su autoritarismo, su intervencionismo, su dictadura linguistica, su democracia degenerada, su violencia solapada, su odio a lo externo, su decadencia, en definitiva, algo imperdonable para un nacionalismo que sólo sabe progresar bajo la marea del victimismo y del engaño cultural e histórico.

Y todo eso se paga, como ya puede comprobarse. El baile de la ignominia ha empezado ya cuando periodistas sometidos les acusan de haber sido financiados por FAES o cuando "profesionales de la política" que no se han bajado del coche oficial en décadas les compara con el GIL.

A los demócratas españoles nos queda comptemplar, en los próximos meses, un espectáculo bochornoso y degradante: la mafia política imperante practicando impunemente la descalificación y el acoso y derribo a un partido emergente cuyo único pecado ha sido apelar a la democracia auténtica.

Voto en Blanco (pulsar para visitar el blog Voto en Blanco, en versión amplia)

Realidad ciudadana en Cataluña
Manuel Molares do Val Periodista Digital 4 Noviembre 2006

Nació hace tres meses, durante los que sufrió el silencio de los medios informativos y los ataques del catalanismo más nazi, pero Ciutadans de Catalunya-Partido de los Ciudadanos tendrá tres diputados en el parlamento catalán para representar la España y la Cataluña más tolerantes, cultas y cosmopolitas.

Porque Ciutadans se enfrentará al contagioso nacionalismo que absorbió incluso al partido socialista y que convirtió al ciudadano en siervo de obligaciones identitarias, imponiéndole la lengua única y el desprecio obligatorio a todo lo español.

Frente a la realidad nacional como objetivo obsesionante y corruptor, la realidad ciudadana: el que cada persona sea libre, como señala la Constitución Española.

Porque la principal apelación de Ciutadans es la Constitución como fuente de derechos y deberes, coartados por numerosos estatutos de autonomía con sus obligaciones sociales y culturales que cercenan la libertad individual.

Partido inspirado por intelectuales liberales y de izquierda, los más brillantes de Cataluña –De Carreras, Azúa, Espada, Puigdevall, Boadella, Ovejero, Pericay, Tubau, Nuño, Jiménez Barbat, Vázquez-Rial--, no debe sorprender que tras conocer su triunfal entrada en la política sus seguidores gritaran, como bajo la dictadura, “¡Libertad, libertad!”

Una reclamación frente a lo identitario impuesto por los nacionalistas y sus anexos socialistas y comunistas, que tienden hacia el nacionalsocialismo, que segregan a numerosos ciudadanos y multan a empresas que no se rotulen en catalán: el franquismo al revés.

Albert Rivera, el joven cabeza de lista de Ciutadans presenta, como sus compañeros de partido, la imagen de esa Cataluña amable, mundana y abierta que siempre se admiró desde otras regiones.

En las que es previsible que aparezca también el Partido de los Ciudadanos para defender los derechos de cada uno de ellos frente a los nacionalismos identitarios, incluido el español al viejo estilo imperial.

Un nacionalismo imperial ajado y cuartelero que todavía mantienen muchos dirigentes del PP.

Partido que, sin embargo, y en su ambición de acercarse al poder, ha aceptado algunos postulados socialnacionalistas en la misma Cataluña, asombrosamente en Andalucía, y que, posiblemente, lo hará también en otras regiones.

Ciudadanos
Ratas en el castell
José Antonio Martínez-Abarca Libertad Digital 4 Noviembre 2006

Hay que ser un poco corto para no coincidir absolutamente con el portavoz del Bloque Nacionalista Galego en el Congreso de los Diputados, en su opinión de los tres escaños conseguidos por los ciutadans tras las elecciones catalanas. "Es muy peligroso", dice. Y tan peligroso. De hecho, lo más peligroso que se recuerda para la estabilidad de las instituciones salidas del reparto de la saca de España por lo menos desde que el presidente Zapatero aprendió a usar la navaja barbera para perfilarse el aire de parvulitos de su peinado, alejándola de su gaznate y de la posibilidad no del todo lamentable, seamos sinceros, de un accidente.

A partir de ahora, con la entrada de la brigada de limpieza en el Parlament se va a hablar por primera vez en mucho tiempo de cosas, nada menos, e incluso los ciudadanos corremos serio riesgo de escuchar alguna. Qué va a pensar el ABC, incansable vigía del "estado de cosas realmente existente". Espeluzna de sólo representárselo, pero se pueden repetir aquellos desagradables días de confrontación en que, como me contaba ya hace algunos años Aleix Vidal-Quadras (entonces líder catalán de un PP en que la segunda sigla no había vuelto a ser de nuevo el "pandillar" del humorista Forges), nada menos que el president de la Generalitat le acompasaba en la tribuna sus discursos "populistas", que diría el pulido Piqué, musitando para que la televisión leyera en sus labios, "fill de puta... fill de puta". ¿Cómo tendría que poner Vidal-Quadras al honorable para que perdiera el seny de aquella manera?, se habrá preguntado más de una vez el también honorable Piqué, premio Carod-Rovira a la forma edificante de ejercer la oposición.

Un Piqué que, lo cortés no quita lo histérico, demostró en la noche electoral que su aparente sangre fría es falsa y que su estratégica diplomacia sólo deriva del pancismo, no del maquiavelismo. Ni los del PSOE de Puerto Hurraco, vamos, ni Jordi Mollá en el papel del comisario José Amedo ha creído nunca, como parece creer el líder del PP catalán, que a la prensa libre se le puede reclamar la falta de apoyo político en campaña, como si su papel fuera el de maceros de una procesión. El CAC al lado de este Piqué de la noche electoral es el jurado del Pulitzer.

La discusión política, la falta de consenso, el justicierismo, la impertinencia, la cizaña, la mala hierba, y lo peor de todo, el parlamentarismo a cara descubierta han entrado en mala hora en la sede del Ateneo, perdón, del aplausódromo, tras los resultados de las elecciones catalanas. Un fantasma recorre el tres por ciento menos IVA.

Si Artur Mas, que parece físicamente algo así como lo que pudieron salvar electoralmente los Kennedy en la tragedia del puente de Chappakiddick, se hubiese disfrazado para este último Halloween del personaje del conde von Krolock (trasunto irónico del aristocratismo nazi), aparecido en El baile de los vampiros del judío Polanski, diría de los ciutadans aquello tan siniestramente altivo: "de modo que es así como las ratas entran en mi castillo..." Sí, así es, señor Mas. Han entrado hasta la cocina. Y el almacén de grano va a empezar a descender, porque las ratas meten sus hocicos donde hasta ahora todo era salvo. La política catalana, quién lo diría, ya no es un lugar seguro.

Original
TONIA ETXARRI El Correo 4 Noviembre 2006

Será por necesidad de protagonismo de los que no formaron parte del momento tan histórico que vivió la Cámara Vasca hace 16 años (ni Ezker Batua estaba ni se le esperaba, HB entonces tenía en sus entrañas a los fundadores de Aralar, y el lehendakari y su plan todavía no habitaban entre nosotros) pero el caso es que el Parlamento vasco se ha vuelto a repetir. Ha vuelto a proclamar el derecho de autodeterminación. Repetición de la jugada. El día de la Marmota 16 años después. Arzalluz tendrá que volver a brindar con cava (el 15 de Febrero de 1990 ya lo hizo en un programa radiofónico en Vitoria). Qué golpe de originalidad. Y, sobre todo, qué nivel de aportación en las intervenciones. Qué audacia.

Pero esto es lo que hay, aunque no sea para que vivan del cuento para lo que les votan los ciudadanos. Porque eso es lo que parece. Que viven del cuento, tirando de archivo. Si entonces, cuando la 'Euskadi tropical' tenía verdaderos problemas de abastecimiento de agua y las empresas y los hospitales estudiaban cómo seguir funcionando en plena restricción del suministro de agua, y los políticos se entretenían en declaraciones como la del derecho de autodeterminación, ahora se acogen al ejemplo de Montenegro. Pero se trata, según los nacionalistas de entonces y los de ahora, de «romper lazos con el Estado español porque ésa es su forma de resolver los conflictos políticos.

Amén de la brillantez habitual del nacionalista Rubalcaba regalando España porque «no la necesitamos para nada, se pueden quedar con ella», vuelven a las propuestas que, como señaló Patxi López acaban dividiendo a este país. Todavía más, claro. La experiencia nos va demostrando que el nacionalismo necesita volver a abrir lo que parecía cerrado para asegurar su supervivencia. Los catalanes han vuelto a discutir hasta la saciedad sus rasgos identitarios en los dos últimos años. Y, al final, cuando llega la hora de votar, la mitad de la población se ha desentendido. Es lo que suele ocurrir con el aburrimiento político.

En esta semana, mientras Imaz sigue atento a los movimientos de Mas pactando la presidencia de la Generalitat, los jueces del País Vasco han pasado los deberes a limpio. Y se ha cumplido lo que se predecía. Si el lehendakari tenía que dar cuenta ante el Tribunal Superior de Justicia por haberse reunido con Batasuna, ahora le toca a López.

De la tensión de este capítulo anunciado, ha surgido otra frase para los archivos: «el PP quiere tener una democracia carcelaria para poder meter en la cárcel a todos los que no compartimos sus planteamientos».¿A que suena a los portavoces de Batasuna?. Pues no. Se trata del socialista Ares. Acertijos aparte, al menos los socialistas no han amenazado a los jueces, como hizo en su día el Gobierno vasco. Se mantiene el respeto institucional. Qué menos.    t.etxarri@diario-elcorreo.com

JESÚS MARÍA ZULOAGA
"Ternera es el peor enemigo que tiene España pese a la propaganda"
Juan Delgado elsemanaldigital 4 Noviembre 2006

"Objetivo Cero" narra la historia del hombre que proporcionó a la Guardia Civil algunos de sus golpes más sonados contra la banda terrorista.

El confidente Luis Casares, que propició uno de los golpes policiales contra ETA más importantes de la historia, actuó al principio por dinero y, posteriormente, por convencimiento.

4 de noviembre de 2006. Ésta es una de las conclusiones del libro Objetivo Cero que acaba de publicar el subdirector de La Razón Jesús María Zuloaga. Este periodista bilbaíno es uno de los mayores especialistas de la prensa española en información antiterrorista. Se trata de una obra clave para entender los últimos años de la banda terrorista.

¿Qué le ha impulsado a contar la historia de Luis Casares?
Conocía el caso de este confidente desde hace años y he creído que, transcurrida una década desde su fallecimiento, había llegado el momento oportuno de contarla. Consideraba imprescindible hacer justicia a un gran hombre que ayudó muchísimo a España, en silencio y jugándose la vida todos los días, no como los supuestos confidentes de hoy en día que se publicitan continuamente. También trato de demostrar que un grupo que se presenta a sí mismo como una organización perfecta que cuida a todos sus militantes, no es más que una cuadrilla de criminales repleta de miserias.

¿Le ha llegado alguna noticia de cómo ha sentado este libro en el mundo etarra?
Me llegan comentarios en el sentido de que el libro ha sorprendido en el entorno de ETA, donde, por su puesto, no ha sentado nada bien, ya que van de perfectos. Por el momento, han optado por la vía del silencio. No ha habido ningún comentario ni en Gara ni en ningún medio proetarra.

¿Por qué sólo insinúa sutilmente las razones que llevaron a Casares a convertirse en confidente de la Guardia Civil?
Porque he preferido centrarme en los resultados de la colaboración de Casares con la Guardia Civil que en las razones iniciales que le movieron a dar el paso, que nacen de una traición de los miembros del "Comando Eibar" a los que escondía en su domicilio familiar.

¿Está tan convencido de que fue un defensor de la democracia?
Al principio, no. Era un miembro de ETA, con el nivel de laguntzaile (colaborador), y, tal como se relata en el libro, participa directamente como presunto colaborador necesario en varios asesinatos, como en el del sargento Gómez Solís. Él pidió al principio una cantidad, 30 millones de pesetas, que no llegó a cobrar. Una persona que no recibió todo ese dinero actuó así por dos razones. Primera, porque se sintió traicionado por el comando. Y segundo, porque el entonces teniente coronel Rodríguez Galindo tuvo la habilidad de convencerle de lo que debía hacer. Al final, estaba convencido de lo que hacía y abrazó la causa de la defensa de las libertades y, por lo tanto, de la democracia.

¿La casa que se compró en Francia la pagó con fondos reservados?
Tengo varias versiones. Parece que sí, que la compró con una entrega de fondos reservados y lo justificó ante la organización diciendo que el dinero lo había recibido de la familia. Al hilo de esto, me llama poderosamente la atención el cúmulo de errores que comete una organización que presume de perfecta. De repente, un militante dice que se compra una casa y a un cabecilla como José Javier Zabaleta Elósegui, Baldo, le parece fenomenal. No le despierta ninguna sospecha. Es un merito de Luis Casares, que lo hace muy bien, pero también de Galindo que en cada momento le dijo lo que tenía que hacer.

¿Sospecharon, aunque fuera mínimamente, de Casares en la cúpula de ETA?
Ninguna, como se demuestra en el entierro de gudari que le hicieron.

¿Dudó en algún momento Casares?
Creo que no. Este libro no agota el tema. Él no dudo porque en todo momento se sintió amparado por Galindo. Al principio estaba absolutamente aterrado, pero al comprobar que las indicaciones de Galindo eran buenas, se fue confiando cada vez más. Él no se sentía atrapado, como muchos confidentes, sino arropado.

Su libro termina con una afirmación rotunda: Luis Casares propició éxitos en la lucha contra ETA "incluso después de su muerte". ¿A cuáles se refiere?
De momento, no se puede decir. Lo que hizo Casares fue dar pistas y siguiéndolas la Guardia Civil ha podido llevar a cabo muchas operaciones. Estoy seguro de que en este momento aún hay operativos en marcha que tienen como punto de partida esas informaciones.

¿Ha habido muchos Casares en ETA?
No lo sé, pero estoy convencido de que sí. ¿Cómo no los va a haber? Lo que pasa es que la figura del confidente se ha magnificado. Lo más importante en la lucha contra ETA son las investigaciones de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

¿Espera algo del llamado proceso de paz?
Era pesimista el primer día y lo soy aún más ahora. Y conforme pasa el tiempo, estoy percibiendo que muchos de los que eran optimistas se están haciendo pesimistas, y que los que eran extraordinariamente optimistas se han hecho prudentes. Está claro que no es un proceso de paz ni tampoco un proceso de final del terrorismo como lo llaman ahora. Es un proceso en el que ETA, como siempre, quiere conseguir unos objetivos y supedita toda su acción a lograrlos. Si el Gobierno le da a ETA todo lo que quiere, no hay ninguna duda de que el proceso será un éxito para la banda y un fracaso para Zapatero y para España.

¿Teme que Zapatero pueda llegar a ceder políticamente?
Confío en que no lo haga. Puedo entender, aunque no lo comparto, que todos los gobiernos quieran probar a negociar con ETA. Espero que llegados a un determinado punto el presidente se dé cuenta de que de ahí no se puede pasar.

¿Cómo explica el volantazo que ha dado Zapatero en la lucha contra ETA?
No me lo explico. Con la política antiterrorista anterior, por cierto sugerida en parte por él, se estaba en el camino de acabar con ETA. Siguiendo por esa línea, en dos o tres años se la hubiera dejado reducida a la mínima expresión. Entonces, se podría haber producido algún contacto para darles una salida. De esta manera, no vamos a acabar con ETA. En cualquier caso, conseguirá alguno de sus objetivos. Y si no los alcanza, vamos a tener ETA para largo.

¿En qué momento se encuentra ETA?
Operativamente se halla con las armas y el personal suficientes y con las ganas necesarias para cometer atentados si lo creyeran imprescindibles. Y políticamente muchísimo mejor que hace dos años y medio.

¿Quién manda en la banda terrorista?
La figura preeminente es Josu Ternera. Hay otro individuo de la misma edad que él, de entre 55 y 57 años, que no he conseguido identificar todavía, que, al parecer, también cuenta con una gran ascendencia. Josu Ternera no tiene ningún contrapoder porque ha convencido a todos, o a casi todos, que van a conseguir lo que ellos quieren. En el caso de que el proceso saliera mal, sería el propio Ternera quien se pondría a la cabeza. La propaganda oficial le coloca como un amante de la paz. Basta repasar su historia para comprobar que no es así. Es el peor enemigo que tiene España.

Agreden a un estudiante de la Autónoma por lucir una camiseta de Ciutadans
Celtia Traviesas La Razón 4 Noviembre 2006

BARCELONA- Un estudiante fue agredido el pasado jueves, el día siguiente a las elecciones catalanas, por llevar una camiseta de Ciutadanscuando iba a clase en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Según informaron a Efe fuentes de la UAB, el alumno, que cursa asignaturas de primero y segundo curso en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, fue increpado a media mañana por varios alumnos por vestir la camiseta del nuevo partido no nacionalista. Una de las chicas le estiró de ella hasta romperla. Enterado del suceso, el rector, Lluís Ferrer, que se encontraba reunido en el consejo de gobierno, abandonó la reunión y acudió a entrevistarse con el alumno para tranquilizarle y asegurarle que que se abrirá un expediente para conocer la identidad de la alumna agresora y dirimir responsabilidades.

Ciutadans está valorando la posibilidad de elaborar un comunicado de condena a la agresión de la que ha sido objeto su simpatizante. El partido ya tiene interpuesta una denuncia por la agresión sufrida por el periodista Arcadi Espada y otros miembros de la formación por defender el no al Estatuto en un acto en Girona el pasado mes de junio. Por su parte, la Universidad Autónoma ha emitido un comunicado donde expresa «la voluntad firme de no tolerar estos hechos» y ha hecho un lllamamiento a toda la comunidad universitaria para que colabore «en la erradicación de estos comportamientos». El comunicado señala que «desde su formación, la UAB ha sido una institución comprometida en defensa de la libertad de pensamiento y expresión y, en consecuencia, deplora y censura con la máxima severidad una agresión que tiene su origen en discrepancias de pensamiento político».

Recortes de Prensa   Página Inicial