AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 13 Noviembre  2006
El PP pierde posiciones en Cataluña
Francisco Rubiales Periodista Digital 13 Noviembre 2006

Por traicionar las ideas y aspiraciones de sus votantes y, como es habitual en los partidos obsesionados por el poder, por anteponer los intereses propios a los de la ciudadanía, el Partido Popular de Cataluña, de la mano de Joseph Piqué, parece herido y en caída libre, una tendencia que podría llevarle a perder gran parte de sus votos en poco más de una legislatura.

La última “gesta” del PPC merece un sitio en la historia del desatino: Ante la intención del partido “Ciudadanos” de que se oiga de nuevo el español en la Cámara, Piqué ha advertido que "hay que evitar la provocación y la confrontación lingüística". "Sería una impostura y una muestra de oportunismo político que yo en el Parlament me pusiera a hablar en castellano", ha dicho el dirigente del PP. Horas después de las declaraciones de Piqué, el nuevo tripartito ha dejado claras sus intenciones en política lingüística, otorgando esa competencia a Carod Rovira.

La irrupción de “Ciudadanos” en el panorama político catalán, aportando frescura, valentía, conexión con la ciudadanía y sentido democrático auténtico, representa una amenaza para el PPC, pero también para el PSC, dos partidos de ámbito nacional que, en Cataluña, han sucumbido a la tentación nacionalista y han sido incapaces de defender los principios y valores básicos de la democracia, como son la libertad individual frente al Estado y los derechos fundamentales del individuo, amenazados en tierras catalanas por una Generalitat autoritaria, intervencionista y con demasiados “tics” prefascistas.

Si el PP se hubiera atrevido a defender el uso del idioma español en Cataluña, ilegalmente marginado y hasta perseguido, los derechos de los padres a que sus hijos reciban una educación bilingüe y, en general, la importancia del ciudadano en una pseudodemocracia catalana que lo margina y en la que los partidos políticos han acaparado más poder de lo que aconseja la prudencia, es probable que hubiera obtenido más de 20 escaños en las últimas elecciones y que fuera hoy una fuerza útil para formar gobierno.

La entrada en escena de "Ciudadanos” es, sencillamente, la reacción cívica ante las carencias y vacíos que han dejado los socialistas y populares en Cataluña, donde el complejo y la cobardía les han degradado y desprestigiado.

www.VotoenBlanco.com

Patético Zapatero
EDITORIAL Libertad Digital 13 Noviembre 2006

Expongamos sucintamente los hechos, porque el relato produce escalofríos. Un asesino en serie comparece ante el juez y utiliza el chantaje de su banda criminal como argumento para quedar en libertad. El tribunal atiende a los hechos y a la ley, y De Juana Chaos sale condenado. La reacción del presidente Zapatero, en lugar de felicitarse, consiste en sumarse al chantaje de ETA, pidiendo a los jueces que cesen en su deber ante las exigencias de los asesinos. La presión es tan demencial que nos encontramos ante un hecho inusual: un vocal del Consejo General del Poder Judicial ha salido denunciando la campaña "sin precedentes" contra los jueces. Y todo para salvar una negociación política. Pero ¿cuál es la situación de esa negociación?

No sabemos todas las condiciones de ETA al Gobierno, aunque la secesión del País Vasco y la anexión de Navarra nunca quedarían fuera. Además de ello, exigen expresamente la rendición del Estado de Derecho ante el crimen y que ZP se libre definitivamente de la Constitución y "todas esas zarandajas". Zapatero hace lo que puede, pero los restos de Montesquieu que quedan en España le impiden cumplir ante ETA. Por otro lado, las condiciones del Gobierno son que ETA no atente. Pero roban una partida importante de pistolas. Practican el terrorismo callejero a diario. Extorsionan a los empresarios sin descanso. Ante ello, el Gobierno sólo puede repetir patéticamente que su condición es la ausencia de "violencia", como prefiere denominar la actividad criminal de la banda, mientras ETA le advierte de que no acepta condiciones e intenta quemar vivos a dos policías locales en Bilbao, para dejar constancia de su actitud.

Zapatero está en un callejón sin salida. Los criminales no parece que estén dispuestos a echarse atrás y todavía quedan restos de Estado de Derecho que le impiden hacer cumplir los deseos de ETA. En esta tesitura, lo que desprende la camarilla que dirige el Gobierno es un patetismo atroz. Nadie piensa en que Zapatero pueda dar un puñetazo en la mesa de negociación decir "hasta aquí hemos llegado". Y menos ETA, que sabe como nadie de su debilidad. Y lo único que puede hacer es repetir, de forma mecánica y patética, su discurso, sin relación alguna con la realidad. Que "con violencia, nada de nada", profiere ZP mientras ETA se muestra más y más violenta sin que él se pueda permitir la honradez política de detener el diálogo con la banda criminal. Y arremete contra el PP. Un recurso desgastado y cada vez con menor recorrido.

En estas condiciones, 2008, en lugar de acercarse con el deshoje del calendario, parece cada vez más lejano. Desbordado, sin control alguno de la situación, Zapatero suplicará a la banda un gesto que le permita convocar elecciones antes de que su descontrol se haga más aparente. Pero ETA le sigue exigiendo cheques para los que no tiene fondos. Sólo la coincidencia en el deseo de convertir la democracia española en otra cosa y la convicción compartida de que el PP no debe volver al poder podría forjar un acuerdo en la esperanza de que una segunda legislatura dará más capacidad de maniobra a Zapatero. Pero no lo tiene fácil.

Sociedad civil, estilo nacionalista
EDITORIAL Libertad Digital 13 Noviembre 2006

Existe entre los partidos extremistas de este país, nacionalistas y de izquierda, una adopción casi religiosa del concepto leninista del frente amplio. Así, han fundado un gran número de organizaciones fachada que, bajo la apariencia de formar parte de la "sociedad civil", funcionan exclusivamente como correas de transmisión de consignas y campañas diseñadas por los partidos políticos. Así se pueden cobrar apoyos aparentemente "independientes" con los que atacar a los enemigos políticos e impulsar la agenda hacia los asuntos que más le interesan.

Uno de los mayores éxitos de esta técnica fue Nunca Máis, la organización del BNG encargada de achacar al PP la responsabilidad de la catástrofe del Prestige. Pocas semanas después de que supiéramos de los graves problemas que afectan a los mariscadores gallegos por los ríos de ceniza debidos a los incendios de este verano, los nacionalistas versión "sociedad civil" intentaron dirigir la atención de los gallegos de nuevo al asunto del petrolero, pese a haber transcurrido cuatro años desde entonces. Los ecologistas a tiempo parcial no han abierto la boca ante la inactividad de la Xunta durante los dos meses transcurridos entre los incendios y las lluvias que han arrastrado esos ríos de lodo y ceniza hasta las rías donde el marisco perece sepultado. Tampoco han dicho nada por los intentos de los socialnacionalistas de no pagar ni un duro a los afectados, ni por los retrasos que hasta ahora han evitado cobrar a los directamente afectados por los incendios.

Parece, no obstante, que su intento se ha convertido en un patético fracaso y que la sociedad gallega ha decidido dar la espalda a su convocatoria. Y es que resulta casi imposible ocultar a estas alturas que Nunca Máis no es otra cosa que sinónimo de sectarismo, incompetencia y caradura. Es decir, de nacionalismo.

Proceso de rendición
Zarandajas y hombres de paz
Isabel Durán Libertad Digital 13 Noviembre 2006

Dice Pernando (antes Fernando) Barrena que el presidente del Gobierno de España debe liberarse "de la legalidad, la Constitución y todas esas zarandajas". Estos hombres de la ETA, en su calidad de "hombres de paz" de Zapatero, tienen toda la razón. ¿Pero por qué no se deja de mentiras el jefe del Ejecutivo y explica, de una vez por todas, que su compromiso con los terroristas consiste precisamente en lo que él mismo ha iniciado ya, es decir, en tirar a la basura la Constitución gracias a su obcecada persistencia de aprobar el Estatuto de Cataluña que consagra la España residual, el saldillo de las condenas a los pistoleros, el incumplimiento de la Ley de Partidos o el encumbramiento a héroes a los propios terroristas?

El intento de quemar vivos a dos policías por parte de "chicos de la gasolina" no es sino el aperitivo de lo que le espera a Zapatero como no "cumpla los compromisos adquiridos" con la ETA. Este presunto presidente de todos los españoles se creía que iba a engañar a los terroristas con su palabrería huera de "iniciado" hombre de la alianza de civilizaciones. Y se ha pasado de listo.

Lo malo es que los asesinos tienen ya marcadas a sus nuevas víctimas. Y lo peor es que Zapatero les ayuda en el marcaje. Aunque no lo parezca, porque ahora se dedican a "asustar" a socialistas y nacionalistas para mantenerles a raya, en la diana no están precisamente los patxis y los eguiguren. Zapatero lleva dos años largos criminalizando al Partido Popular y ahora a la Justicia al punto de que, cuando ocurra lo peor, el "algo habrán hecho" se lo habrá servido en bandeja a los terroristas el mismísimo presidente del Gobierno.

Una actitud irresponsable, nada casual ni espontánea encaminada a dejar fuera de juego "como sea" a todo aquel que se interponga en su ambición de poder. Primero fueron los líderes del PP, ahora los jueces independientes nada "cándidos" y en el lote van, por supuesto, "la legalidad, la Constitución y otras zarandajas" ¿A estas alturas alguien lo ignoraba?

Fuera el lastre de la Ley, Zapatero
Vicente A. Carrión Martínez Periodista Digital 13 Noviembre 2006

Sr. Zapatero, BATASUNA-ETA se lo está diciendo día tras día, quizás más alto, pero no más claro. El lastre para poder cerrar un acuerdo con los terroristas es "solo" la legalidad vigente."difícilmente se podrá llegar a un acuerdo de resolución en el marco de la legalidad actual". ¿Pues qué más pruebas quieren, si los jueces dejan manifestarse impunemente a BATASUNA y hablar a su dirigentes, sin que nadie les detenga?

No hay duda de que a ETA la ley le molesta. La Constitución le molesta, el Estatuto de Guernica, le molesta,. Ya no parece molestarle ni el PSE, ni el PNV con sus nuevos posicionamientos favorables a sus tesis. BATASUNA-ETA, van a cara descubierta, no como este Gobierno, que intenta tapar todas sus vergüenzas, que intenta ocultar que la violencia sigue. Que intenta cubrir con un manto negro cualquier noticia que evidencie la falta total de voluntad de ETA de abandonar las armas.

Se sigue con el rearme, se sigue con el chantaje, se sigue con el vandalismo callejero. Esa es la certificación parsimoniosa que Zapatero o la Vicepresidenta quieren verificar. Nada parece importarle a quien ya estaba dispuesto desde hace años a conceder cualquier cosa, incluso la rendición del Estado de Derecho, con el fín de obtener su trofeo de una falsa"paz". Esa rendición ya es conocida por Otegi y su banda. Esa rendición ya es conocida por la Fiscalía General. Esa rendición ya es conocida por las sedes periféricas en el PSE y por sus acomodaticios y sin escrúpulos líderes. "Patxi harás y dirás cosas que me helarán la sangre". Esa rendición ya es conocida por los presos de ETA, que ven muy cercano su excarcelamiento, merced a la presión de sus compinches. Esa erendición es conocida por tods menos por el pueblo español, anestesiado con los medios de comunicación cómplices serviles de esta cobardía.

Rendición del Estado de Derecho, de la Ley. Fuera este lastre que mantiene a este Globo brillante de Zapatero anclado a la tierra. Que vuele libre de peso innecesario. Rómpanse las amarras y surque el cielo de Euskadi con la palabra ZPAZ de ZAPATERO en letras rojas pintadas de la sangre que han derramado las víctimas inocentes.

Zapatero debe moverse
POR GERMÁN YANKE ABC 13 Noviembre 2006

QUIZÁS el presidente Rodríguez Zapatero tenga un problema de perspectiva. En lo que llama «proceso de paz», que constituye el núcleo y la justificación de su actividad política, se encuentra desasistido por la oposición: el PP, que se mostró partidario de la colaboración cuando ETA declaró su particular «alto el fuego permanente», considera que ha tomado la ruta de las cesiones a la banda hasta el punto de ser «rehén» de la misma. Las víctimas del terrorismo, mayoritariamente, han tornado el dolor en rabia: las cosas se han hecho de tal manera que aquel tópico, «que sea la última», cada vez que ETA cometía un asesinato, se ha convertido en una frontal oposición a la política antiterrorista que ya se ha mostrado contundentemente en las calles. La insistencia en que la muerte que más les dolió fuese la última nada tenía de cobardía, sino de confianza en la Justicia. Y ahora la Justicia es presentada como un «obstáculo» no sólo por los partidarios de ETA y los nacionalistas vascos más atrabiliarios, sino por el propio Gobierno.

No se puede negar tampoco que el presidente, que al mismo tiempo es secretario general del PSOE, tiene a su partido dividido. No son pocos, desde luego, los dirigentes socialistas que confiesan no tener clave alguna del «proceso», ni información específica sobre él. Si son pocas las voces críticas, son abundantes las escépticas y preocupadas, incluso las desconcertadas. En el País Vasco, los socialistas que mejor conocen el terrorismo de ETA, incluso aquéllos que mantuvieron en el pasado una posición inclinada al entendimiento con los nacionalistas y la exploración de «salidas políticas», han sido sustituidos por una generación de creyentes (ya que tampoco están en las claves del asunto) que, precisamente por esa fe, han terminado considerando a los dirigentes de Batasuna como sus compadres, los colegas con los que diseñar el futuro. El gran intérprete de las creencias, el propio presidente Rodríguez Zapatero, ayuda, no hay que olvidarlo, llamando a unos «hombres de paz» y a otros, «partidarios del proceso».

Pero este encantamiento con Batasuna, que saca al PP y a las víctimas de sus casillas y que presiona indecentemente a la Justicia, termina por poner nervioso al PNV, que teme, con evidentemente mayor gravedad, una política paralela al proceso que, como en Cataluña con CiU, termine dejándoles en la cuneta. El nerviosismo hace que los movimientos internos en el PNV sean ahora más que convulsos, y los más moderados miran con recelo y temor las decisiones del lendakari Ibarretxe, psicológicamente necesitado de un papel que no le corresponde, para evitar que los más radicales, encabezados por Joseba Egíbar, se hagan con el partido. En Guipúzcoa ya están a bofetadas. Otros socios del Gobierno, como la citada CiU, aseguran mantener el apoyo al presidente y añaden, a estas alturas, que lo seguirán haciendo «si fracasa».

Se diría, en todo caso, que el coste, para lo logrado, es excesivo. Porque por el momento ni ETA ni Batasuna han modificado un ápice sus posiciones, se mantiene el chantaje a las instituciones democráticas, aparecen aquí y allá noticias de extorsiones económicas, la banda roba pistolas y revólveres, se insinúa que experimenta con nuevas bombas, sus cachorros llenan de violencia las calles, intentan quemar a un policía municipal en Bilbao, etcétera. Todo un panorama esperanzador, como se ve.
Pero el problema de perspectiva del presidente del Gobierno no es tanto la paradójica contraposición entre lo logrado y este coste que él quiere presentar, en el mejor de los casos, como un ejercicio de incomprensión de la situación y las circunstancias. El verdadero problema es que José Luis Rodríguez Zapatero, en vez de mantener el «proceso» buscando el mínimo coste, debería estar del lado del PP, de las víctimas, de los jueces, de sus compañeros escépticos y de los nacionalistas moderados, aunque el invento en el que se ha metido se vaya al cuerno.

¿Cómo mantenerlo si está basado en el entendimiento con Batasuna? Háblese de su legalización, de la búsqueda de fórmulas ambiguas para dar carta de naturaleza al derecho de autodeterminación, de nuevos marcos jurídicos, de la situación de los terroristas presos, el «proceso» del presidente es el entendimiento con Batasuna y el fin de la violencia en un escenario pactado democráticamente con la oposición, el resto de partidos, las víctimas y la Justicia.

En los últimos tres días, por si no estuviera claro, Arnaldo Otegi y Pernando Barrena, dirigentes de la ilegalizada Batasuna, han echado su cuarto a espadas explicando cuál es el único modo de ese entendimiento. Otegi advierte de que el «proceso» es imposible con las sentencias recientes, es decir, con el cumplimiento de la ley, y con el PP, es decir, con la expresión democrática de los españoles. En una entrevista publicada ayer en el diario nacionalista «Deia», Pernando Barrena remacha la idea: «La legalidad vigente es precisamente el gran problema que provoca el conflicto político». El presidente del Gobierno debería por tanto saltarse la ley, dejar a un lado a la oposición, olvidarse de las víctimas y ordenar a los jueces que dicten determinadas sentencias.

El presidente, Rodríguez Zapatero, ha dicho en el Senado que no se dará ningún paso hasta que se acredite «la voluntad inequívoca de la banda de dejar las armas». Tendría, sin embargo, que dar ya algún paso -urgente- para ponerse del lado de los que este «proceso» de Batasuna quiere destruir. Eso sí que sería un cambio de perspectiva.

Nada de nada
Pablo Sebastián Estrella Digital 13 Noviembre 2006

El presidente Zapatero está convencido de que lo de ETA le va a salir bien por cuatro razones importantes: porque cree que ETA no puede volver a matar después de los grandes atentados del terrorismo islámico; porque está convencido de que Batasuna quiere participar en las próximas elecciones municipales y les hacen falta los cargos y los sueldos; porque los presos de la banda quieren salir de la cárcel; y porque ETA sabe que si fracasa la negociación el PP puede ganar las elecciones y entonces todo iría a paor para ellos. Estos cuatro argumentos son de peso, razonables y explican el porqué del optimismo del presidente, quien, además, presume de tener noticias de que ETA ha decidido dejar el camino de la violencia. Sin embargo todo esto, que entra en el terreno de una lógica lineal, de pronto choca con la cruda realidad de una sorprendente escalada de la violencia que deja en entredicho al presidente y le crea problemas de gravedad dentro y fuera de su propio partido, y especialmente con la opinión pública y el PP. Por eso el presidente ha pronunciado su particular ultimátum: si hay violencia, nada de nada.

Lo ha dicho Zapatero en Turquía: “Mientras continúe la violencia de ETA, no habrá nada de nada”. Es decir, no habrá diálogo, negociación, ni esa cosa misteriosa que se llama el futuro de la convivencia en el País Vasco, donde al parecer se esconde la lista de las concesiones políticas que los enviados secretos de una y otra parte parecen haber seleccionado en vísperas del alto el fuego, y entre las que se incluyen la autodeterminación, la relación con Navarra y la salida de los presos de ETA. Pero mientras llegamos a esta segunda o tercera fase el presidente, desconcertado con la escalada de la violencia de los terroristas y su entorno y de sus exigencias de suspensión del Estado de Derecho, parece que se ha enfadado y ahora dice eso de “nada de nada”.

Lo malo de este proceso que empezó mal —sin apoyo del PP y de las víctimas, y sin el imperio de la ley como bandera— es que la iniciativa la lleva de momento ETA/Batasuna, como se aprecia en el reciente robo de armas en la víspera del debate en el Parlamento Europeo, o en la violencia callejera que crece sin parar ante el asombro del Gobierno y del PSOE. ¿Qué está pasando? Pues da la impresión de que Zapatero y sus negociadores le ofrecieron a ETA controlar a los jueces y montar una mesa de partidos con Batasuna, aunque no esté legalizada, y ahora el presidente, su Gobierno y su partido no pueden cumplir lo prometido, que ya sabía ETA que era imposible de cumplir, por más que el presidente hiciera alarde de su optimismo antropológico.

Asimismo, cabe imaginar que ETA y Batasuna son conscientes del protagonismo que están teniendo en los medios de comunicación —nunca han salido tanto por televisión— y quieren aprovechar la situación al menos hasta que se acerquen las elecciones locales, a las que pretenden concurrir con sus siglas u otras parecidas, siempre que cuenten con la vista gorda del Gobierno y la Fiscalía. Además saben que Zapatero está en sus manos y que pueden apretar, aunque no ahogar, porque una ruptura frontal pondría fin a la negociación por muchos años y puede que para siempre.

Ahora bien, todas estas reflexiones están basadas en la eventualidad de que los jefes de ETA, además de asesinos, no sean unos locos que no saben a dónde van, sino astutos estrategas que miden sus pasos con cautela, como se dice en medios de comunicación. Aunque siempre queda la duda de que las cosas sean más duras y difíciles de lo que nos imaginamos porque a quienes practican ejecuciones de inocentes a sangre fría puede que no les entre en la cabeza nada más. El hecho de que Otegi le pida a Zapatero que ate a los jueces y que saque de la cárcel a De Juana Chaos da una idea de su irracionalidad. De manera que, por el momento, nada de nada según Zapatero. Veremos lo que le dura esta negativa al presidente, porque sabido es lo que se juega en esta negociación, una vez que en Cataluña el nada de nada se lo ha dicho a él Carod.

REFLEXIONES EN TORNO AL 11-M
Editorial minutodigital 13 Noviembre 2006

Ciertamente en estos momentos seguimos sin contar con datos fehacientes que revelen cualquier participación de ETA en los atentados del 11-M.
“ ¿Como provocar ese cambio de gobierno? La respuesta es evidente. No es la primera vez que ETA influye decisivamente en el curso de la política española. Con el asesinato de Carrero Blanco, tomo el mundo coincide, se cambió el curso de la
transición. ”
Los indicios hasta hoy recopilados desde luego no aportan ninguna prueba de ello. Y haciendo honor a la verdad así lo debemos reconocer. Como también cualquier observador imparcial debería reconocer que no hay más datos porque tampoco se ha hecho esfuerzo alguno en investigar si esa relación existió. Muy al contrario, el caso de la falsificación de los informes periciales de la policía científica del ya famoso caso del acido bórico, parece poner de manifiesto que existe una consigna que quiere evitar a toda costa abrir cualquier puerta a una relación, aunque sea remota, entre ETA y los atentados del 11-M.

Hoy, somos muchos los españoles que creemos que la investigación en modo alguno ha llegado al fondo de la autoría de los atentados y que son muchos los puntos oscuros que se deben esclarecer. Ahora bien, si la hipótesis de la participación de ETA en los atentados solo es una fantasía conspiratoria, nosotros nos preguntamos ¿qué tienen que perder con investigar? Si esto último es tan cierto como sostienen, una investigación que profundice al respecto solo puede acabar poniendo en evidencia a quienes insisten en lo contrario. Por ello no entendemos la cerrazón del PSOE y sus aliados en impedir cualquier línea de investigación que intente averiguar si ETA tuvo o no algo que ver con los atentados. Salvo que teman que efectivamente ETA si tuvo que ver con la masacre.

Sabemos que el cambio de política antiterrorista propiciado por el vuelco electoral provocado por el 11-M, tiene un beneficiario fundamental: ETA-Batasuna, que de estar constantemente perseguidos y acorralados, han pasado a ser “parte contratante” en un mal llamado proceso de paz. ¿Tan descabellado pues es investigar al principal beneficiaro de un crimen?

Pero es que quizás no hemos caído en la cuenta de un dato muy importante. ¿Sabía ETA que con el PSOE en el poder la política antiterrorista iba a cambiar favorablemente para sus intereses? Antes de los atentados del 11-M y la subida al poder de Zapatero, existía un pacto antiterrorista que parecía que colocaba al PP y al PSOE en el mismo nivel de firmeza frente a los etarras. Pero hemos sabido que mientras el PSOE en la oposición aparentaba de cara a la opinión pública ser tan duro como el PP frente a ETA, por la espalda negociaba con los etarras. Conocemos que al menos en 2004 se produjeron reuniones entre representantes del PSOE y la cúpula de ETA. Por tanto no es aventurado pensar que ETA sabía de la disposición del PSOE a abrir una negociación y que un cambio de gobierno, sustituyendo a la derecha por la izquierda en el poder, daría lugar a un escenario completamente diferente al que vivía la banda terrorista.

¿Como provocar ese cambio de gobierno? La respuesta es evidente. No es la primera vez que ETA influye decisivamente en el curso de la política española. Con el asesinato de Carrero Blanco, tomo el mundo coincide, se cambió el curso de la transición.

Naturalmente de confirmarse esta hipótesis las implicaciones para el PSOE y para Zapatero serian enormes. Si Aznar es, según los hoolingas izquierdistas, un asesino por apoyar la invasión de Irak, ¿que serían Zapatero y los socialistas por haber sembrado en la cabeza de los etarras la idea de la necesidad de un cambio de gobierno para salir de una situación en la que estaban contra las cuerdas?

Averigüemos la verdad, ya favorezca a unos u otros, es lo que se merece el pueblo español.

política catalana
Félix de Azúa: «Sabíamos que Cataluña no era un oasis, sino una charca pestilente»
El intelectual catalán, uno de los promotores de Ciutadans, cree que es el momento de una política de gestión y no de sentimientos
CÉSAR COCA c.coca@diario-elcorreo.com/ El Correo 13 Noviembre 2006

Félix de Azúa (Barcelona 1944) es uno de los 16 intelectuales que hace año y medio pusieron las bases de Ciutadans, el partido que sin apenas medios económicos para la campaña electoral y a contracorriente de la tendencia dominante en Cataluña ha irrumpido en el Parlamento con tres diputados. Ensayista, novelista, poeta (fue uno de los 'novísimos' de Castellet ), catedrático de Estética en la Universidad de Barcelona, Azúa hace un diagnóstico de gran crudeza sobre la realidad de un país que durante muchos años ha parecido un modelo de estabilidad y pragmatismo. Completamente desligado del partido que contribuyó a crear, confía en él para sanear la política catalana y dar un paso trascendental hacia la modernidad: que la gente vote a quien mejor resuelva los problemas de su vida, y no por razones sentimentales o identitarias. Así lo explica en una entrevista concedida a este periódico.

-Desde fuera, Cataluña ha sido visto durante muchos años como un oasis, un país sin grandes conflictos, moderno. ¿Ustedes lo percibían también así?
-Había un grupo importante de gente, y no sólo los que podemos considerarnos 'insumisos', que sabía que esto no era un oasis sino una charca pestilente. El misterio es cómo se consiguió un control tan absoluto de la sociedad catalana, de sus medios, de los registros del poder, un clientelismo enorme... Durante el pujolismo, el país estaba en manos de mil personas. Pujol y CiU hicieron lo mismo que se dice del PP: recondujeron el franquismo catalán, que fue junto al vasco de los más fuertes de España. Durante muchísimos años aquí no se ha movido nadie sin el permiso de Convergencia. Desde que Pujol salió de la Generalitat han emergido otros polos de poder material, que hasta ahora se han tapado las vergüenzas unos a otros, y eso es lo que parece que se está quebrando.

-¿Cómo ha sido posible que el nacionalismo lo impregnara todo?
-Mediante el martilleo constante de cuatro ideas en una sociedad que nunca ha sido democrática. Ni Cataluña ni España lo han sido en los últimos tres siglos. Ese martilleo ha calado en gente en general más sentimental que racional, con mensajes muy simples: tú eres diferente (y eso equivale a 'tú vales más'), todos tus males son culpa de otro, etc. A eso hay que añadir un porcentaje pequeño de esta sociedad, pongamos que el 15%, que es Esquerra, y eso es otra cosa.

Nacionalismo y voto
-Aún hoy las encuestas dicen que la sociedad catalana no es en su mayoría independentista ni nacionalista, pero ha ido derivando en el voto hacia ahí.
-El discurso nacionalista ha llegado a ser mayoritario, pero sólo como discurso. Es la manera de hablar de la gente para sentirse en el núcleo de la sociedad. También pasaba algo de eso en el franquismo. Independentistas aquí hay muy pocos: serán de 100.000 a 200.000, no más. Lo que pasa es que se les oye mucho porque son intelectuales, periodistas, maestros, etc. Si se suma eso a los votos de CiU y ciertos sectores del PSC habría como mucho dos millones de soberanistas, sobre siete millones de catalanes.

-Usted critica a CiU y sin embargo la imagen que da es la de un partido sereno, con el que no es difícil alcanzar pactos.
-Somos críticos por una razón de orden casi moral. Es cierto que los moderados de CiU son gente mucho más seria que la de ERC, que además es un partido asambleario. Pero CiU tiene un nivel de sentimentalismo asfixiante: banderas, himnos, cánticos a la Virgen y citas continuas a Cataluña en sus textos, a centenares. Además, son muy agresivos con todo lo español. El problema es que CiU no controla sus mensajes sentimentales. Lo curioso es que hace seis años, Mas tenía una tarjeta de visita que ponía 'Arturo Mas', y hablaba en castellano. Eso indigna.

-¿Hay alguna relación entre ese nacionalismo generalizado y la baja participación electoral en las autonómicas?
-Es que ahí está la diferencia entre el discurso y la realidad. Si tú no tienes un discurso nacionalista es muy difícil que obtengas un trabajo en la red que controla la Generalitat, y que es enorme. Hoy hay que jurar los principios del Movimiento Nacional para lograr un empleo, pero luego está la convicción íntima, que no es nacionalista. La diferencia mayor con el País Vasco es que allí son dos millones y eso permite que el PNV controle muchísimo más.

-¿Qué diferencia hay entre catalanismo y nacionalismo?
-La hubo pero ya no: los convergentes eran nacionalistas y los socialistas, catalanistas. Los socialistas apoyaban las subvenciones al catalán, la inmersión lingüística, etc. pero siempre dentro de España, sin crear más conflicto. Eso cambió en la última legislatura, algo reconocido incluso por ellos, y así les ha ido.

-¿Nacionalismo y socialismo son incompatibles?
-Aquí los partidos nacionalistas se presentan como de izquierdas, pero eso es una falacia. En Europa, todos los partidos nacionalistas son de derechas o de extrema derecha. El nacionalismo pone por delante de todo lo demás la construcción de la patria. Ocurre que aquí muchos nacionalistas son viejos comunistas reciclados, que no quieren servir a los ciudadanos sino formarlos, como si fueran comisarios políticos o curas. Yo creo que eso va a cambiar. Va a ser lento, pero cambiará.

Grupos de poder
-Acaba de hablar de viejos comunistas. ¿Cree que el independentismo es hoy el reducto de quienes son anti-sistema?
-Los grupos extraparlamentarios independentistas permiten a los jóvenes ser agresivos y creerse superiores a los demás, porque no se tragan las patrañas del Estado. Es curioso lo que sucede: es cierto que hay quien piensa que ser nacionalista es ser desobediente porque se enfrenta al Estado. Y así se enfrentan a Madrid, o a la guerra de Iraq, que está lejos, pero no al poder más inmediato. El nacionalismo ha conseguido algo insólito: que los jóvenes no se rebelen contra sus padres o sus abuelos; que no se enfrenten a los negocios de CiU.

-¿Es posible no ser nacionalista de nada?
-Creo que debemos ser postnacionalistas. Los nacionalistas han tenido su papel en España, pero eso ahora hay que superarlo; hay que pasar a la política real y dejarse de la política sentimental y simbólica. Eso incluye, por supuesto, al nacionalismo español, que desde luego no es Zapatero ni el PP, como dicen algunos, sino la ultraderecha. Si nosotros fuéramos nacionalistas españoles, de lo que se nos acusa, exigiríamos el Bachillerato en castellano, o que en lugar de cantar 'Els Segadors' se cantara el himno español. Y no lo hacemos. Hay que meter en la cabeza de la gente que el nacionalismo se ha acabado, que hay que ir a otra cosa.

-En Cataluña no hay izquierda ni derecha, sino grupos de poder organizados en partidos. Lo ha dicho usted. Ciutadans también puede convertirse en un grupo de poder.
-Yo guardo resabios de mis estudios de materialismo, y tiendo a pensar que las democracias son mecanismos de control social, y no otra cosa. Por eso, detrás de cada partido hay un grupo de poder. Hay sitios donde están enfrentados y por eso hay debate político. Pasa en Madrid, por ejemplo. Pero en Cataluña no ha sucedido eso. Si Ciudadanos va ganando cuota de poder, tendrá que elegir financiación. Creo que su fuerza es que se ha comprometido a que sus cuentas sean claras. No me importa que los partidos sean engranajes del poder, lo que quiero es que se sepa.

-¿Son ustedes más bien de izquierdas?
-Entre los fundadores había de todo, aunque más gente de izquierda, sobre todo votantes del PSC y también algunos comunistas. En el partido prevalece el carácter socialdemócrata en lo social y liberal en lo económico.

-Acaba de hablar de los fundadores, un grupo de intelectuales muy conocidos. ¿Por qué se quedaron al margen del partido cuando llegó el momento de competir en las urnas?
-Todos tenemos nuestras profesiones y era lógico que no las dejáramos. Pero es que además somos muy viejos. Es importante que haya entrado en el Parlamento gente tan joven, que tiene los mismos problemas que los ciudadanos: la hipoteca, la falta de guarderías para los niños... Por primera vez, un líder político no tiene 50 años.

Gestión e ideología
-En esta época de partidos de masas, un partido promovido por notables siempre genera desconfianza. ¿Lo nota usted en su círculo?
-He notado reacciones diversas: una, la que más duele, es la de quienes eran próximos y ahora te rechazan y se alejan de ti como si fueras un apestado porque temen que si nos ven juntos peligren sus subvenciones. En cambio, la mayoría de la sociedad catalana es muy tolerante y separa con nitidez la amistad de las ideas políticas. Eso es lo que más he notado. Luego hay un tercer grupo, el de la gente que te sorprende porque tú creías que eran del aparato y resulta que se acercan y te dicen que están contigo, que han votado a Ciudadanos.

-¿Teme que la práctica política termine por integrarles en el sistema?
-Ese es el temor, claro. Y ahora ya es cosa de ellos, de quienes dirigen el partido. Rivera, su presidente, me produce una seguridad muy grande. Luego, a medida que el partido se amplíe, tendrán que ir con mucho cuidado.

-Ya hay rumores de que van a extender la fórmula a otros lugares...
-A mí me parece que es muy pronto para eso. Rivera tampoco está por la labor.

-¿Qué porvenir augura a Cataluña con el nuevo Gobierno?zy desarrollo del Estatuto que debate identitario.
-Por una parte, no tenían más remedio que decirlo, después de la fuerte caída del PSC. Pero ha quedado de manifiesto que en este mundo no hay moral. Los partidos quieren el poder, lo necesitan, se financian gracias a él... Creo que los socialistas están dispuestos a apartar a algunos que en realidad parecen infiltrados que deberían estar en ERC. Y en lo que respecta a este partido, es una organización asamblearia y habrá que ver si aceptan quedarse en la gestión o quieren más cosas, porque si es así puede ser un Gobierno bastante caótico.

-Ese Gobierno es de los llamados transversales. ¿Le gusta el modelo?
-Soy partidario de la transversalidad, porque las sociedades de ahora lo son. Pero yo pondría el objetivo en la consecución de una democracia más egoísta, en el sentido de que la gente vote más por el partido que le va a facilitar el pago de su hipoteca, o la sanidad, y menos por razones ideológicas. Mi esperanza es que triunfen las posiciones más técnicas y se acabe la ideologización, que es algo muy tercermundista. El sistema democrático está para que nos olvidemos de la política, no para que estemos en ella continuamente, y podamos dedicarnos a nuestros intereses. Porque si no es así, sería mejor una dictadura.

Bachillerato en castellano, nacionalista español
Nota del Editor  13 Noviembre 2006

Afirma Félis de Azúa que "Si nosotros fuéramos nacionalistas españoles, de lo que se nos acusa, exigiríamos el Bachillerato en castellano, o que en lugar de cantar 'Els Segadors' se cantara el himno español. Y no lo hacemos."

Es este caso, yo soy un nacionalista español: creo que cualquier ciudadano español tiene derecho a exigir en cualquier parte del estado español, el bachillerato español, lo que además garantízaría el cumplimiento del Art. 3º de la Constitución Española, y en la que, no olvidemos, no aparece la palabra bilingüismo, y menos obligatorio.

Hay que ver, por ser constitucionalista, por defender el derecho de los ciudadanos español-hablantes a ser ciudadanos con plenos derechos políticos y sociales en cualquier parte de España, nos etiquetan de nacionalistas españoles, postura muy comprensible entre toda la gama de sesudos nacionalistas, pues con ello consiguen que no podamos competir en política sin pasar por la inmersión-imposición lingüística que refuerza su posición a nuestra costa y en contra de nuestros derechos cívicos, consiguen que nuestros hijos sean privados del elemental derecho de estudiar en su lengua materna, que da la casualidad es la única de la que se tiene el deber de conocer, y que con ello se vean empujados a la marginalidad, y encima salgan reforzados en sus pretensiones normalizadoras, consiguen que no podamos a optar a ningún tipo de trabajo en su "charca pestilente" sin pasar por el aro de su imposición lingüístico-doctrinal. 

En cuanto a la canción, mejor olvidarlo.

ETA ya no quiere más guiños
POR CHARO ZARZALEJOS ABC 13 Noviembre 2006

-¿En qué estamos?
-En un pulso. En un pulso que empezó en Agosto.

-¿Entonces?
-Entonces, nada. No vamos a dar un paso. Saben perfectamente las reglas de juego.

-¿Los designados por el presidente del Gobierno se han visto con ETA?
-No. No ha habido ningún contacto

-Pero a través de otros habrá algún tipo de comunicación.
-Nada. Muy poco

-El otoño acaba el 21 de Diciembre ¿Tenéis pensado hacer algo?
-A día de hoy, nada

-O sea, que esto se puede romper.
-El problema es que no controlan a su gente. Nosotros no vamos a hablar de ruptura. Ellos sabrán lo que hacen y saben lo que tienen que hacer. Nosotros no nos vamos a mover, ni vamos a dar nada por roto. El momento es malo, pero este pulso lo vamos a aguantar y, pese a las dificultades, todavía es posible avanzar aunque tú siempre has sido pesimista.

-¿Has escuchado las declaraciones de Bono?
-Bono está a lo suyo.

Quien así habla es un cualificado personaje socialista del llamado «proceso» que ve cómo poco a poco se van cumpliendo las peores previsiones, sin descartar que ETA vuelva por sus fueros de sangre. Estas previsiones son las que, con un cierto temor a ser acusados de no querer la paz y con mucha prudencia por ser conscientes de no tener todos los datos, algunos hemos ido dejando caer. Los «toques» pesimistas han estado basados en informaciones solventes y algunas reflexiones nacidas del conocimiento, en primera línea y durante más de veinte años, de una organización como ETA, que es terrorista cuando mata y cuando por razones estratégicas o tácticas deja de hacerlo.

Esta reflexión se convierte en un hecho incontrovertible cuando roban casi 400 armas y cuando los alevines son capaces, después de modificar su atuendo para no ser reconocidos, de poner los medios necesarios para quemar vivo a un semejante. Es incontrovertible que los terroristas lo siguen siendo incluso cuando dan el comunicado de alto el fuego, decidido para facilitar «un proceso político» y no para otra cosa. Tan incontrovertible como esto lo es que alguno o algunos le dijeron al presidente, allá por el verano del 2004, «¡ánimo, que tú puedes!». Y el presidente, sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, entró como elefante en la cacharrería y, sin mediar palabra, laminó su propia iniciativa del Pacto Antiterrorista. Pacto controvertido, pero de su eficacia fueron testigos las calles vascas, ésas que ahora recuperan un paisaje de violencia que se creía superado.

«Tú puedes, presidente» y el presidente organizó un alambicado y en algunos casos lejano y distante mecanismo de comunicación con ETA. Y vinieron los mensajes encriptados y el discurso consistente en afirmar que «este Gobierno trabaja por la paz». Y en lugar de coger el toro por los cuernos y sentarse frente a frente con ETA para ver de qué iban y para dejar claros los límites, vino la ficción pactada de los informes de verificación y el anuncio a bombo y platillo de que Patxi López se reunía con Otegui para «mirarle a los ojos» justo momentos después de que el líder de la oposición había renunciado a tocar el tema en el debate del estado de la Nación. Vino la broma de que la quema del negocio de un concejal de UPN no era cosa de ETA. Mientras, el Gobierno sumaba apoyos internacionales para concluir que lo de ETA es una cuestión interna de España, y en el País Vasco se reunían en secreto y en no secreto unos con otros y en el fondo consigo mismos porque en el País Vasco todo es una noria para, al final, llegar a ninguna parte.

ETA forma parte de la noria vasca pero no está para ficciones y ha dicho que los guiños han agotado su recorrido, que ya vale de verificaciones y que los piropos a Otegi o el supuesto apoyo de De Juana Chaos al «proceso» están muy bien, pero ya vale de discursos y de buenas palabras porque ha llegado el tiempo del logro de objetivos. Este tiempo tenía que llegar y ha llegado porque se han generado las suficientes expectativas para ello. «El Gobierno es consciente de la posición de ETA. Si no, no se hubiera producido el alto el fuego. Eso tenlo por seguro», asegura un dirigente de Batasuna. Y advierte: «Que no te vendan motos porque Zapatero sabía desde el principio de qué va todo esto».

No habrá «mesa»
¿Entonces? Pues nada. Que no se va a constituir la mesa política, que no va a haber anuncio de preacuerdo alguno, que el proceso está en punto muerto, que hay una nueva ETA no fichada y armada hasta los dientes, que continuará habiendo ataques a las sedes del PSE porque quien se ha acercado a ETA siempre ha acabado herido, cosa que bien sabe el PNV.
El presidente no va a modificar su discurso porque éste forma parte de la estrategia, pero estamos en la fase de «no proceso» y de aquí al 21 de diciembre aún hay tiempo para más ficciones que al menos en el País Vasco ya no hacen mella. Le queda tiempo a Zapatero, aunque no le guste, para una larga y sincera conversación con Rajoy.

La carta del Gobierno
Queda tiempo para que envíe a sus designados a hablar con ETA y diga que lo hace para que -sin intermediarios internacionales ni compañeros de pupitre- los terroristas levanten acta de lo que el Gobierno no está dispuesto a hacer y el Ejecutivo tome nota de que ETA es la misma de siempre. «Eso, ni soñarlo», dicen en Moncloa. Porque el Gobierno quiere tener intacta la carta de que «nosotros, a diferencia de Aznar, nunca nos hemos reunido con ETA». Que por ficción no quede, porque la banda hará la tarea de romperla volviendo a hermanar con sangre a quienes hoy aparecen como adversarios irreconciliables.

Terrorismo
LA VIOLENCIA CALLEJERA Y LA EXTORSIÓN CONTINÚAN MIENTRAS EL PSOE DISIMULA LA HUMILLACIÓN A QUE LA FALSA TREGUA DE ETA ESTA SOMETIENDO AL ESTADO
ETA solo esta en tregua a la hora de cometer atentados de gran entidad, pero el terrorismo de baja intensidad y sus actuaciones delictivas continúan, como bien demuestra el reciente robo de armamento en Francia o la ya habitual extorsión a los empresarios vascos y navarros
Redaccion minutodigital 13 Noviembre 2006

Mientras los actos de terrorismo callejero no paran de crecer en número y en virulencia, cuyo penúltimo episodio fue el intento de un grupo de separatistas de quemar el viernes en Bilbao a un policía local y rociar a otro con un spray, el PSOE es incapaz de reconducir el proceso de negociación con ETA y poner en su sitio a los violentos.

En este sentido el presidente del PP de Vizcaya, Antonio Basagoiti, denunció la 'preocupante impunidad con que actúan' responsables de los actos de kale borroka que, además de los daños, 'representan un desafío al Estado de Derecho y un ataque a la libertad de las personas'.

Nuevamente hemos conocido que ETA sigue extorsionando a los empresarios. Los Servicios de Información han llegado a la conclusión de que la organización terrorista cuenta en sus arcas con una cifra muy aproximada a los 6 millones de euros, obtenidos principalmente de la extorsión que aún práctica a empresarios vascos y navarros. Fuentes del empresariado vasco han reconocido a Europa Press que miembros del sector han recibido cartas en el mes de septiembre reclamando, de forma "amable", el pago de diferentes cantidades. Se trata, según los casos conocidos, de empresarios a los que ETA se dirige por primera vez. Para ello, la banda ha optado por el formato que viene utilizando en los últimos tiempos, en el que en lugar de exigir, los terroristas se limitan a "pedir" el pago de las cantidades. Asimismo, hacen referencia al "momento de cambio político que vive Euskal Herria" y se despiden dando las gracias "de antemano", añadiendo "un respetuoso y cálido saludo revolucionario".

Las primeras cartas tras el anuncio de alto el fuego fueron recibidas en abril por los empresarios y habían sido redactadas en marzo, sin poder determinarse por el código que las encabeza si fue antes o después del 22 de marzo. Con todo, los sellos de Correos demostraban que habían sido echadas al buzón en los primeros días de abril. Desde entonces no se ha detenido el envío de las cartas, no sólo las que reclamaban plazos "pendientes" sino otras que llegan por primera vez a los empresarios, como es el caso de las enviadas el pasado mes de septiembre. Así, mes tras mes han sido conocidas misivas reclamando el 'impuesto revolucionario' a empresarios asentados en las tres provincias vascas y en Navarra.

ETA solo esta en tregua a la hora de cometer atentados de gran entidad, pero el terrorismo de baja intensidad y sus actuaciones delictivas continúan, como bien demuestra el reciente robo de armamento en Francia o la ya habitual extorsión a los empresarios vascos y navarros. Mientras el PSOE mantiene la ficción de una ETA-Batasuna que pulcramente respetan la tregua.

FALTA DE SEGURIDAD DE AUTOBUSES FRENTE ATENTADOS TERRORISTAS
Nota de prensa  España y Libertad 13 Noviembre 2006

España y Libertad ha querido con esta iniciativa denunciar que en España, a diferencia de otros países europeos, se está bajando la guardia respecto al potencial peligro de un nuevo ataque del terrorismo islamista. No debemos esperar a lamentarnos después, cuando sea demasiado tarde, de una falta de previsión que ahora puede corregirse.

Bilbao, 13 de Noviembre de 2006.- Como todos recordaran una de las bombas de los atentados islamistas de julio pasado en Londres estalló en un autobús urbano. Motivo que nos ha llamado a investigar y comprobar la seguridad en esa clase de transporte en España.

Nos ha llamado poderosamente la atención, que mientras se han adoptado severas medidas de seguridad en aeropuertos y, aunque más relajadas, también en nuestros trenes, ninguna medida existe respecto al transporte en autobús.

Varios miembros de nuestra asociación han podido introducir en tres autobuses, (no desvelamos los nombres de las empresas de transporte para no causarles perjuicios) con salida desde la estación Sur de autobuses de Madrid (Méndez Álvaro 83) y destino a Bilbao, Santiago de Compostela y Sevilla, sendas bolsas de deporte sin pasar control alguno, sin facturar y sin tan siquiera viajar como pasajeros en los autobuses. Las mismas fueron introducidas sin ningún tipo de dificultad en los maleteros de los vehículos en los instantes previos a su salida simplemente depositándolas en su interior y recogidas en destino a su llegada sin que nadie se preocupase en comprobar si pertenecían a algún pasajero o no.

Loa autobuses carecen de cualquier tipo de vigilancia

No es preciso decir el peligro que entraña tal falta de prevención, ya que de haber contenido las bolsas artefactos explosivos el resultado de su detonación en tres autobuses en ruta repletos de pasajeros sería dantesco y tan terrible en número de víctimas mortales como los atentados del 11-M.

Somos conscientes de la dificultad de prevenir cualquier ataque terrorista de estas características, pero al menos sí es posible establecer unos protocolos que acaben con esta total falta de seguridad, y por ello hemos comunicado nuestra preocupación al Ministerio del Interior a través de un escrito poniendo en su conocimiento esta situación.

España y Libertad ha querido con esta iniciativa denunciar que en España, a diferencia de otros países europeos, se está bajando la guardia respecto al potencial peligro de un nuevo ataque del terrorismo islamista. No debemos esperar a lamentarnos después, cuando sea demasiado tarde, de una falta de previsión que ahora puede corregirse.

Más información: Pelayo Uría, Prensa 902.445.450, GSM: 678 61 61 77
info@e-libertad.es, http://www.e-libertad.es

Isabel López Cidad, inspectora de Policía y perito del informe del caso del ácido bórico: «La obsesión de Garzón era la palabra ETA»
Imputada por Garzón y exonerada por otra juez, habla por primera vez de su amarga experiencia judicial ? «Me sentí detenida e incomunicada» ? «Fuimos como testigos y salimos como falsificadores de nuestro propio informe»
F. Velasco / R. Coarasa La Razón 13 Noviembre 2006

Madrid- Isabel López Cidad firmó, junto a otros dos peritos de la Policía Científica, el informe que relacionaba el 11-M con ETA, una hipótesis que sus superiores mutilaron tras conminarles sin éxito a retirarla. Una vez escuchada su declaración, el juez Garzón le imputó, al igual que a sus compañeros, un delito de falsedad documental el pasado 29 de septiembre. Hace unos días, otra juez, Gema Gallego -que mantuvo con Garzón una disputa jurídica por la competencia del asunto- les ha retirado esa imputación. López Cidad habla por primera vez de la experiencia vivida en estas últimas semanas y del miedo que tiene a sufrir represalias en su trabajo, que comparte con los cuatro mandos policiales acusados de falsear el informe.

-Ahora que una juez le ha retirado la imputación, ¿cómo recuerda el día que acudió a declarar ante Garzón?
-El día anterior habíamos declarado ante el instructor de una investigación interna de la Policía. Yo estaba confiada. Había dicho la verdad, lo que consideraba, y fui muy tranquila a la Audiencia Nacional. La verdad es que pensaba que ni tan siquiera me iban a llamar a declarar. Fui de sorpresa en sorpresa.

-¿Cuál fue la primera?
-Empezó a sorprenderme el orden en el que declaramos cada uno de nosotros. Primero Miguel Ángel Santano (principal responsable de la Policía Científica), después José Andradas (jefe de la unidad de Análisis de la Policía Científica) y más tarde me mandan pasar a mí y me tienen cuatro horas interrogándome. Cada vez me sorprendía más y pensaba que algo malo iba a suceder, porque a pesar de las explicaciones que le daba al juez Garzón, todo hacía presagiar malos augurios.

-¿Hubo algún receso en su declaración?
-Empecé a declarar a las siete y media de la tarde del día 28 y terminé a las once y media, cuando me dice que estoy incomunicada y me llevan a una habitación. A las dos y diez de la mañana me dice la oficial que me custodiaba que había dicho Garzón que me podía marchar a mi casa. Le dije que a esas horas no había autobús ni metro y que me había dicho Escribano que me llevaría él si salíamos tarde, por lo que yo me esperaba hasta que saliera.

-¿Cómo transcurrió el interrogatorio?
-Las dos primeras horas fueron más o menos normales. Estaba un poco extrañada porque continuamente tenía que repetir lo mismo y el juez Garzón hacía aspavientos, como que no entendía nada de nada. Y le volví a explicar varias veces lo mismo, las circunstancias del que él llamó documento 11 (el que relacionaba el 11-M con ETA) y seguía haciéndose de nuevas, como que no entendía. Hasta cuatro veces por lo menos le expliqué de dónde había salido, que era una impresión del disquete que tenía Escribano en su cajón y al que tenía acceso todo el mundo del laboratorio. Se había impreso porque en el sobre no figuraba la copia de nuestro informe y para proporcionárselo y denunciarlo ante Andradas se imprimió y se volvió a firmar.

Todos estos hechos se le comunican al señor Andradas en la nota. Se lo expliqué a Garzón, pero o no entendía o no quería entender.

«Ni me derrumbé ni lloré»
-¿Es cierto que rompió a llorar en un momento de la declaración?
-Al día siguiente leí eso en la prensa, pero ni me derrumbé ni lloré. Con el señor Garzón no se me escapó ninguna lágrima.

-¿Cuál fue la actitud de los fiscales Olga Sánchez y Pedro Rubira, presentes en la declaración?
-Estuvieron en silencio absoluto durante las cuatro horas del interrogatorio. Les miraba de vez en cuando a ver si asentían a lo que yo decía, pero se miraban entre ellos y callaban como muertos.

-¿No volvió a verles después de la declaración?
-Cuando estaba incomunicada vino la fiscal Olga Sánchez en un momento dado, cogió un caramelo de la mesa de la oficial y me lo ofreció. Esto es lo único que habló conmigo: para ofrecerme un caramelo de café.

-¿Cuándo se interrumpió la declaración?
-Al terminar las dos primeras horas, se levantó el juez y dijo que tenía que ir al servicio porque estaba cansado. «Usted, mientras, corrija las copias y las firma, o mejor aún corríjalas en la pantalla del ordenador», me dice. Vuelve a los diez minutos y me pregunta si he terminado de corregir y lo he firmado. Y le contesto que no, que estoy leyéndolo. «Bueno, pues venga, fírmelo que vamos a continuar ahora con el ácido bórico», aseguró. Cuando vuelve le digo: señoría, yo también tendría que ir al servicio. Y dice: «Bueno, pero usted a éste». Yo quería salir fuera por pasearme, pero no, me obligó a ir al suyo.

«Envalentonado y atosigante»
-¿Sobre qué versó la segunda parte de su declaración?
-Me interrogó respecto al ácido bórico y sus aplicaciones en relación a explosivos. Él insistía en preguntar porqué habíamos puesto lo del ácido bórico, que para él tenía aplicaciones más corrientes y, sin embargo, habíamos hecho constar que enmascaraba el olor de explosivos orgánicos para evitar ser detectado por los perros. Lo que le interesaba era por qué se había hecho constar en el informe relacionado con ETA y llegó a decir que en su casa tenía ácido bórico para los pies. Total, que me lo dijo varias veces y al final le repliqué: seguro que usted no tiene 1.326,5 gramos de ácido bórico para los pies y El Haski (uno de los procesados por los atentados del 11-M, en cuyo domicilio se halló esta sustancia) tampoco para matar una cucaracha.

-¿La actitud del juez había cambiado en ese momento?
-En la segunda parte del interrogatorio ya llegó un poco envalentonado y cada vez más imperioso, más atosigante y retorciéndolo todo. Y cuando ya estaban próximas las cuatro horas, al final, vuelve a insistir otra vez con el documento 11 y yo le intento explicar de nuevo su procedencia. Y me dice: «No, me han querido engañar. Nos han querido engañar». Y yo: «Señoría, que no». Y él: «Nada, fuera, que esté incomunicada». Ya no pude ponerme en contacto con mis compañeros.

-Ustedes denunciaron que la actitud de Garzón fue de «permanente atosigamiento». ¿Por qué?
-No hacía más que insistir en por qué habíamos puesto lo de ETA. Yo le decía que da la casualidad de que en todos estos años sólo ha aparecido el ácido bórico en relación con dos asuntos, luego a la hora de la verdad eran tres, del otro no se acordó Escribano. Pero en el tercero decíamos que no era ni explosivo ni incendiario. Y me lo espetó a la cara: «¿Cómo aquí dicen que esto no es explosivo ni incendiario?». Le contesté que por sí mismo, no es ninguna de las dos cosas, pero lo único que decíamos era que teniendo en cuenta lo infrecuente que es la identificación de esta sustancia en relación con hechos terroristas, cabía la posibilidad de que los autores estuviesen relacionados, fuesen los mismos o hubiesen recibido similar formación.

«No conseguía lo que quería»
-Algo que, según él, no tiene base científica alguna.

-Eso lo hemos hecho así durante toda nuestra vida profesional: se incluye esa posibilidad para que se investigue si se considera oportuno. De todas formas, fue el propio Garzón el que le dio la importancia subida de tono. ¿Por qué no insistió en que esa sustancia también se había encontrado en el piso de un antisistema? No, a él lo único que le interesaba era que ahí figuraba la palabra ETA. Continuamente, su obsesión era la palabra ETA. Como no conseguía lo que quería, cada vez estaba más nervioso.

-Para entonces, usted ya no estaría tan tranquila.
-Iba de testigo, y dispuesta a entregarle cualquier documentación, tratando de hacer lo más sencillo posible su trabajo. Pero a medida que pasaba el tiempo pasé de estar confiada a sentirme totalmente indefensa en una encerrona y a estar segura de que algo muy malo nos iba a suceder.

-¿Pensó que estaba detenida?
-Es que fue real. Las esposas no me las pusieron, pero me sentí detenida y totalmente incomunicada en una habitación y con el carné de identidad retenido. Ni me leyeron los derechos.

-Durante ese tiempo no sabía cómo discurrían los interrogatorios a sus compañeros...
-Durante el interrogatorio a Escribano, se oyeron unas voces fortísimas. La oficial levantó la cabeza, igual que yo. No pude identificar quién chillaba, pero desde luego las voces eran muy altas.

«Santano me dio la espalda»
-¿Se cruzó con alguno de sus superiores?
-Cuando estaba aislada, pasó Santano a mi lado y me dio la espalda. Le dije: «Siéntese, que hay sillas». Y me contestó, colorado: «Estoy bien así». Y luego, cuando termina, le dan las diligencias y le acompañan a la puerta de salida, pasa por mi lado con la cabeza totalmente gacha y todo rojo y no dijo ni adiós.

-¿Cómo le explicó su superior Francisco Ramírez que la referencia a ETA no puede incluirse en el informe?
-Ramírez primero interpeló a Pedro Manrique (el otro perito que firmó el polémico informe). Ese día nosotros no estábamos en el laboratorio. Manrique le respondió que él no cambiaba nada. «¿Y tus compañeros?», le preguntó. «Ah, no sé, pregúntaselo a ellos», replicó. Al día siguiente le dice a Manolo (Escribano) que hay que cambiar todo eso, que lo de ETA había que eliminarlo. También se negó. Y respecto a mí, vi que había mucho jaleo. Él iba y venía con un papel (el informe) dando voces de un lado para otro e intentando que alguien firmase con él y que se cambiase eso. A mí directamente no me llegó a decir nada, porque oliéndome la tostada, hablando en plata, me quité de enmedio y me fui donde trabajo habitualmente. Él dice que me propuso firmar el informe, puede ser, pero no lo recuerdo.

La familia no se atreve a llamar
-¿Tienen miedo a que puedan ser expulsados del Cuerpo?
-Sí, claro. Si nos atenemos a lo visto en el Juzgado de Baltasar Garzón, donde ante una cosa clarísima dan la vuelta a la tortilla y pasamos a ser perjudicados... Vamos como testigos a la Audiencia Nacional y salimos imputados como supuestos falsificadores de nuestro propio informe. En cambio, a quienes presuntamente lo podrían haber falsificado se les exonera. Si con todo esto uno no se da cuenta del peligro que corre es un ingenuo. Mi vida profesional está en manos de mis superiores y temo por ello.

-¿Vio mucha diferencia entre el trato de Garzón y el que les dispensó la juez Gemma Gallego ?
-Como la noche y el día. Desde el primer momento que fui a declarar vi que era una persona íntegra, honesta y que por encima de todo iba a sacar la verdad.

-¿Cómo han vivido sus familiares todo lo sucedido?
-Mi familia ni tan siquiera se atreve a llamarme por teléfono.

-¿Y sus compañeros de profesión?
-En el laboratorio, algunos nos ignoran o nos hacen la guerra, que ésa es otra, porque dicen que esto es una deshonra para la Policía, que todo haya salido en los medios de comunicación. Ellos dicen que un montón de jueces nos habían felicitado y que todo el mundo estaba conforme con nuestros informes y, claro, ahora de la noche a la mañana este panorama...

«Dieron la vuelta a la tortilla»
-¿Cuántos informes calcula que ha firmado a lo largo de su carrera?
-Más de 3.000, porque en este laboratorio llevo prácticamente toda mi vida profesional, 27 años menos cuatro meses. Y nunca me han cambiado ninguno.

-¿Y por qué cree que en esta ocasión sí hubo un especial interés en que se modificase?
-Porque había algo que no querían que estuviese.

-¿Qué secuelas le quedan de esta experiencia?
-Sobre todo, el daño moral, personal y familiar que me han ocasionado. Y todo esto continúa, porque desde que todo esto empezó duermo muy mal. La noche del pasado lunes (cuando la juez Gallego le retiró la imputación), por ejemplo, la pasé escuchando la radio.

-Pero también habrán tenido apoyos durante este tiempo...
-Claro que sí. A estas alturas estábamos ya en la cárcel si no fuera por la Confederación Española de Policía y su equipo de abogados.

Fuerzas Armadas
MAS DE 160 MILITARES FIRMAN UNA DURA CARTA ABIERTA DE PROTESTA
"Nos parece, cuanto menos tibia, la actitud de gran parte de esta Iglesia Española ante la Historia reciente que engloba la mayor persecución religiosa de la historia de la Humanidad"
Redaccion minutodigital 13 Noviembre 2006

Son más de 160 los militares o familiares de éstos, los que han firmado hasta el momento una carta abierta titulada Reflexiones en la que se critican diversos aspectos de la actualidad española.

En el escrito se pone de manifiesto que existe un gran descontento entre las filas de nuestro ejercito. Un descontento que nuestros oficiales en activo no pueden manifestar públicamente debido a la persecución a la que serían sometidos, pero que sin duda coincide con la opinión que manifiestan sus compañeros en situación de retiro.

En la carta, de carácter muy crítico, se recogen aspectos como el de la Unidad de España:
España, nuestra Patria, está atravesando un momento seriamente delicado. La unidad de España, que tantos siglos y sacrificios necesitó para consolidarse, está en un serio peligro. El Estatuto Catalán encierra todos los “mimbres” para que en un futuro próximo el Principado de Cataluña se independice. El mismo camino lleva el futuro Estatuto Vasco. Uno y otro inspirados en falsas reivindicaciones y auspiciados por partidos separatistas, que en el caso vasco se agrava por hallarse detrás una organización terrorista

También se desprenden duras críticas en el texto contra el acoso al ejercito:
Al Ejército se le ha amordazado de forma anticonstitucional, y se le ha convertido, además de mudo, en un ente sordo y ciego. No existe organismo ni institución oficial alguna en esta democracia que nos represente. Cualquier grupo o gremio, incluidos los emigrantes o los okupas, tienen medios que expresen o acojan sus aspiraciones o quejas libremente, sin cortapisas; el Ejército, no.

La dura carta incluye entre los firmantes oficiales de alta graduación incluyento coroneles y comandantes. El malestar en las filas de las Fuerzas Armadas viene de lejos, tomando como punto de inflexión la retirada del lema "A España servir hasta morir" de la academis de suboficiales de Talern.

CRÍTICAS A LA IGLESIA
En la escrito también se critica a la Iglesia:
"Nos parece, cuanto menos tibia, la actitud de gran parte de esta Iglesia Española ante la Historia reciente que engloba la mayor persecución religiosa de la historia de la Humanidad. Las declaraciones de algunos obispos y sacerdotes nos producen decepción y sonrojo ¿Cómo es posible que haya que mendigar de iglesia en iglesia para decir una misa en el aniversario de la muerte del Generalísimo Franco, que fue restituyó y reconstruyó sus templos, seminarios y bienes arrasados o saqueados durante una II República que hoy se pretende “santificar”?. ¿Han olvidado que ese régimen puso en manos de la Iglesia la educación de los jóvenes españoles? También queremos y necesitamos una actitud más valiente e incansable de la Conferencia Episcopal en temas candentes, como el del institucionalizado crimen del aborto."

Leer carta completa http://www.minutodigital.com/noticias2/cartamilitares.pdf

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