AGLI

Recortes de Prensa     Martes 14 Noviembre  2006

Polvo en el camino y sangre en la cuneta
EDITORIAL Libertad Digital 14 Noviembre 2006

La inocultable intensificación del terrorismo callejero y la amenazante insistencia con la que ETA-Batasuna recuerda a Zapatero "sus compromisos adquiridos" han forzado a destacados miembros del PSOE –incluido el ministro del Interior– a señalar su "preocupación" por las dificultades por las que traviesa el chantaje terrorista que el Gobierno del 14-M todavía trata de vender como "proceso de paz".

Hasta uno de los máximos artífices de esta mentira institucionalizada del "proceso de paz", como es el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, ha querido ahora reconocer que estos hechos puedan "crear en los ciudadanos dudas legítimas y justificadas sobre la evolución del proceso de paz". Es más, destacados dirigentes del socialismo vasco y navarro, como Rodolfo Ares y Carlos Chivite, han señalado que así "no se pueden dar pasos adelante" y hasta han "condenado" extorsiones cuando hasta ahora ni siquiera querían reconocer su existencia.

Cabría preguntarse a qué santo viene ahora, por parte del Gobierno de Zapatero, tanta supuesta "preocupación" y tanta exigencia de "verificación" de la voluntad de ETA de dejar la violencia. ¿No la tenía ya el Gobierno verificada, según nos aseguró el sin par Pérez Rubalcaba?

Lo cierto es que el Gobierno del 14-M, lejos de "verificar" la, por otra parte y desde el primer momento, evidente y nula disposición de los etarras a renunciar al chantaje político, ha estado todo este tiempo de "alto el fuego" ocultando la naturaleza amenazante de los comunicados de ETA, que siempre ha dejado clara su voluntad de "volver a la lucha armada" si no se satisfacen los objetivos por los que ha asesinado a un millar de españoles. Son los mismos objetivos totalitarios y secesionistas por los que ETA ha accedido a un "alto el fuego", esperanzada por un presidente del Gobierno que a eso le llama "proceso de paz" y por el que hasta se comprometió públicamente a que "todo tuviera cabida, tenga el alcance que tenga".

Aunque el Gobierno del 14-M quiera disimular ahora su condición de "compañero de viaje" de estos chantajistas, lo que ocurre es que el terrorismo callejero ha hecho perder fuerza al anestésico del "alto el fuego" con el que el Ejecutivo encubre sus "pacíficas" trampas y mentiras. Zapatero sabe mejor que nadie la clase de explosivas esperanzas que indujo y sigue alimentando en ETA con tal de lograr un electoral, temporal y aparente cese de la violencia. Ahora, una ETA-Batasuna más envalentonada que nunca le reclama lo acordado. Las prisas y la cuantía con que ETA exige el cobro, por encima de la ley y "todas esas zarandajas", así como las nobles resistencias de una judicatura que se niega a prevaricar en pro del mal llamado proceso de paz, están haciendo variar la estrategia comunicativa del Gobierno.

Ahora José Blanco tiene la desfachatez de decir que el terrorismo callejero deja en evidencia que el Gobierno "no paga ningún precio político por la paz", cuando lo cierto es que si algo está quedando en evidencia, tal y como era previsible, es que ETA, pese a las cesiones del Gobierno, no tiene bastante comparado con las esperanzas soberanistas que todavía hoy Zapatero se niega a defraudar.

Por eso, que nadie se engañe. Zapatero insistirá en ir de la mano de ETA, por mucho que, en ese viaje, el Estado de Derecho sólo pueda encontrar polvo en el camino y sangre en la cuneta.

ZP en Estambul
La alianza del 11-M
Ignacio Villa Libertad Digital 14 Noviembre 2006

La presentación en Estambul del informe final de la Alianza de Civilizaciones ha servido para poder contemplar con nitidez la radiografía de esta iniciativa de Zapatero, sobre la que se muestra entusiasmado pero que explica cada vez peor y con discursos que, si bien desde el principio estuvieron vacíos de realismo, ahora también lo están de contenido. En el de este lunes, el presidente del Gobierno se ha delatado, y lo ha hecho de una manera muy perjudicial para sus intereses partidistas.

Ha dicho Zapatero que España es un ejemplo mundial para la Alianza de Civilizaciones porque el ansia de paz de los españoles consiguió que no tuviera éxito "la incitación a la venganza" que hicieran algunos después de los atentados de Madrid del 11-M. Cabría exigir, como a cualquier otro jefe de Ejecutivo, que cuando apunte y acuse ponga nombres y apellidos sobre la mesa. No parece que sea de recibo que tire la piedra y esconda la mano. Pero además hay que preguntar a Zapatero a qué venganza se refiere, puesto que nadie en España ha visto ni sentido semejante "incitación".

La única "incitación a la venganza" que tuvo lugar aquellos días fue dirigida contra el Gobierno y, vista su negativa a condenarla, contó con el beneplácito de Zapatero, aunque es cierto que la mayoría de los españoles no la secundó, aunque algunos políticos populares agredidos pueden testificar que hubo excepciones. Habría mucho que preguntar sobre dicha incitación. Nadie ha podido justificar el hecho de que en la calle Ferraz se recibiera la información policial antes que en el Ministerio del Interior. Se sigue sin saber donde están los terroristas suicidas de la SER, envueltos en calzoncillos. También nos gustaría que Zapatero aclarase sobre quién ordenó a Pérez Rubalcaba que rompiera el día de reflexión. Además, claro, de que nadie sensato se cree que las manifestaciones contra las sedes del PP el 13 de marzo fueran "espontáneas". ¿Quién diseño, en definitiva, el golpe mediático de aquellos días?

Zapatero, con la excusa de la Alianza de Civilizaciones, ha terminado hablando de lo que realmente le preocupa: el 11 de marzo. Sabe que su victoria electoral se produjo después de unos atentados terroristas especialmente terribles, y de la violación de la jornada de reflexión. Sabe que le aupó al gobierno la manipulación del ansia de saber la verdad de los españoles, y que su negativa a investigar la autoría de los atentados ha lastrado toda esta legislatura.

Aunque ciertamente semejante afán por ocultar la verdad no resulta sorprendente. En el documento final de la Alianza de Civilizaciones presentado en Estambul se pide la autocensura en los medios de comunicación para que dicha alianza sea eficaz. Con esta concepción de la libertad y de la democracia, no resulta extraño que Zapatero y su gobierno no quieran investigar lo ocurrido el 11-M.

Pasiones turcas
POR IGNACIO CAMACHO ABC 14 Noviembre 2006

CONVIENE que se sepa que si la ONU le da bola a la milonga ésa de la Alianza de las Civilizaciones es porque la pagamos nosotros. Los españoles. No es muy cara, ciertamente; para mandar a unos escribanos que fusilen un panfletillo antiguo de Naciones Unidas y organizar en Turquía una reunión de poco quórum y entusiasmo bien descriptible no es menester descuadrar el sudoku de Solbes. Pero nos toca apoquinar el juguete de Zapatero, esa ventanita para asomarse a un islam que pasa bastante del asunto, y que al presidente le sirve para alquilar unos minutos de gloria en Al Yasira y acaso darle carrete a su teoría del apaciguamiento: a nosotros no nos peguéis, que somos de los buenos y tenemos el alma de nardo del árabe español.

La cantinela es relativamente inofensiva, pero resulta chocante la clase de amigos que se va buscando el Gobierno por esos mundos. Gente como Chávez, Erdogan, Rafsanjani, Morales, Abbas o Ahmadineyad, un tipo pacífico que ayer mismo, mientras ZP predicaba en Turquía la hermandad de los creyentes, vaticinaba en Estados Unidos la pronta destrucción de Israel. Todos tienen un denominador común: comparten, por decirlo de alguna manera, un cierto déficit democrático, y en algunos casos son aficionados a encarcelar disidentes, proteger a terroristas, aplicar penas de muerte o construir bombas atómicas, por no hablar de su manera de tratar a las mujeres. Esto no es exactamente el paradigma occidental. Claro que quizá Zapatero, el Gran Pacificador, aspira a convertirlos y llevarles por el buen camino. Ansia infinita de paz, ya saben.

Sólo así se explica el interés por patrocinar el ingreso en la UE de Turquía. Una idea que por cierto compartió antes Aznar, quizá por complacer a un Bush que debía algunos favores al gobierno turco, pero de la que ya están abdicando la mayoría de sus mentores, ante la terca fuerza de la realidad y eso que antiguamente se llamaban «condiciones objetivas». Meter de golpe a setenta millones de musulmanes en la muy zozobrante Unión Europea no parece que sea la mejor receta en estos momentos convulsos, amén de que la democracia turca continúa siendo muy perfectible y del pequeño detalle de que se quiere seguir comiendo a Chipre, que ya es miembro. Francia y Alemania se arrepienten y dan largas, y nosotros vamos allí repartiendo abrazos, prodigando sonrisas y metiendo bulla para que le abran la ventanilla. Todo a cambio de un poco de cariño a la célebre Alianza de Civilizaciones, que por ahora entusiasma poco a la gente menos civilizada.

Esa es nuestra diplomacia presidencial. Menos mal que este hombre, Zapatero, no es muy aficionado a los viajes y sale poco. Porque lo mismo que le ha dado la pasión turca con Erdogan, que no deja de ser un tímido reformista, le da cualquier día por abrazar a tipos menos recomendables, con turbante o con guayabera. Hay precedentes; debe de ser el famoso duende de la Moncloa, que hace creerse a sus inquilinos algo así como los reyes del mambo.

El mito de Anoeta
Germán Yanke Estrella Digital 14 Noviembre 2006

Hay una doctrina, que quizá busque la salvación del “proceso”, que consiste, sencillamente, en buscar, incluso en los peores momentos, la interpretación más benevolente de lo que haga y diga Batasuna. En un momento en que quienes quieren salvarlo, aunque sea paralizándolo temporalmente, arremeten contra todos los que muestren animadversión al mismo o simplemente escepticismo, no deja de llamar la atención.

Ahora las cosas están mal. Así lo dice Arnaldo Otegi y así lo subraya el presidente Rodríguez Zapatero con el “nada de nada” con violencia. Pero se trata, en medio de tanta barbaridad, de salvarlo. “Pero hay solución”, añade el líder de Batasuna, y el presidente vuelve a reiterar que, sin violencia, sí que habrá diálogo. En este escenario, la interpretación más benevolente es volver la mirada, estamos ahora de aniversario, a la famosa declaración de Anoeta del 14 de noviembre del 2004. Para los proetarras, en ella se concreta “la rama de olivo” que dicen seguir llevando en las manos. Para algunos socialistas, como dijo el lunes el secretario del PSOE en Vizcaya, es la muestra de que las dificultades presentes se deben a que, en Batasuna, se ha olvidado aquel discurso.

Como aquella declaración se ha tomado como el no va más de la buena voluntad de Batasuna, poco menos que como un ejercicio de democracia esperanzadora entre los amigos y dependientes de ETA, no vendría mal repasar someramente su contenido.

Batasuna, que da en esa declaración carta de naturaleza al “proceso” (palabreja que tan entregadamente ha aceptado el Gobierno), explica lo que pretende: superar “un conflicto político y armado”. Y explica, además, cuál es la meta o el objetivo de esa superación: “un escenario que posibilite el tránsito hacia un nuevo marco político donde se garanticen todos los derechos al conjunto del pueblo vasco”.

Vayamos por partes. Como se ve, el “proceso” no es desistir de la violencia, sino superarla superando el conflicto, es decir, dando la razón a ETA y modificando el marco político democrático basado en la soberanía de los españoles. Yo te golpeo, pero si sigo golpeándote es por tu culpa, ya que si me dieras la razón y lo que pido dejaría de hacerlo. Una formulación de este tipo sería considerada totalitaria, fascista y violenta en cualquier lugar del mundo razonable viniera de la izquierda o la derecha pero, en el caso de Batasuna, se quiere presentar como “la vuelta a la política”.

En esa misma declaración, que nos quieren hacer tragar como un ejemplo de moderación y búsqueda ansiosa de la paz, Batasuna quiere, previamente, el compromiso de respetar la voluntad de los vascos, como si éstos estuvieran colgados del universo y no formando parte de un Estado democrático. Cuando habla de “dirimir pacíficamente las diferencias” se refiere, como ya vamos viendo, a que se elimine la actuación de la Justicia y el cumplimiento de la Ley, que para ellos son agresiones. Si estas barbaridades se aceptan como algo positivo porque se añade la retórica del acuerdo de las “diferentes sensibilidades” o se hace alusión a la Declaración de Derechos Humanos, vamos aviados.

Porque derechos y sensibilidades, incluso iniciado el proceso, deberán soportar la existencia de ETA hasta que el “proceso” resulte para ellos satisfactorio. No se habló en Anoeta de desistimiento del terrorismo, ni incluso de cese temporal del mismo: la consulta que proponen es el momento en que, según dicen, se comprometen a que se lleve a cabo en condiciones pacíficas.

Y toda referencia al diálogo viene marcada en el mismo documento por el chantaje y la imposición de quien dice proponerlo. El acuerdo está ya previsto porque es el cambio del marco jurídico —no olvidemos que el marco jurídico es el Estado de Derecho— y la autodeterminación. El siguiente acuerdo que se propone es, de tú a tú, entre el País Vasco y España como si fueran estados distintos. Y el tercero, entre ETA y los estados francés y español. Y no para la disolución de la banda, sino para “la desmilitarización del conflicto”.

Está muy bien que quieran salvar el “proceso” y poner al mal tiempo buena cara. Pero parece demasiado que, bajo la doctrina de la benevolencia ante Batasuna, quieran colarnos la declaración de Anoeta como algo parecido a la Constitución de Cádiz, la Constitución de Estados Unidos o el Tratado de Roma. Fascismo violento es lo que hay en ese documento.

Razones de una complicidad
Pío Moa Libertad Digital 14 Noviembre 2006

La evidentísima complicidad moral y política del PNV con la ETA tardó muchos años en ser reconocida, y aun hoy muchos están dispuestos a disimularla. Lo mismo ocurre con la complicidad de Zapo y su anticonstitucional gobierno. Acusan a este de “ingenuo” con respecto a los asesinos, de fundar esperanzas excesivas en ellos, de dejarse engañar, de rendirse… Los ingenuos y quienes se engañan, o algo peor, son quienes plantean así el problema.

El PNV ha sido y es cómplice de la ETA porque ambos persiguen fines fundamentales idénticos: la secesión de lo que denominan con el grotesco palabro “Euskadi”. Y ambos tienen idéntico enemigo principal: España. Cierto que en otras cuestiones discrepan. Entre el “reaccionario” PNV y la ETA revolucionaria abundan los roces y si lograran la anhelada secesión, difícilmente evitarían el encontronazo entre ellos. Pero mientras eso no llega, el enemigo principal es el otro, y contra él cabe el reparto estratégico de tareas tan gráficamente expuesto por Arzallus: “unos arrean y otros discuten”, “unos sacuden el árbol y otros recogen las nueces”. Además, la colaboración contra el enemigo común ha de crear lazos de compañerismo que quizá impidan el choque frontal entre ellos, en la esperada hora del triunfo.

Con Zapo el Rojo sucede algo semejante. En su concepto, los terroristas comparten la lucha contra el “océano de injusticia y de pobreza”, igual que las dictaduras por él llamadas “civilizaciones”. Comparten también el rechazo al edificio político construido en la Transición a partir del franquismo. Zapo busca demoler ese edificio y crear un nuevo régimen que enlace con la república. Los métodos del partido de Zapo y de la ETA difieren, como ocurre con el PNV. En la segunda domina el asesinato, y en el primero la corrupción, sin excluir tampoco el terrorismo, llegado el caso.

A esta comunidad de objetivos se une la definición del enemigo principal. En los últimos años de Aznar, el Pacto Antiterrorista procuraba la unidad de los demócratas contra la delincuencia separatista y sus cómplices. Ya entonces, hoy lo sabemos, Zapo traicionaba el pacto, desde que Cebrián y otros “teóricos” designaron como enemigo clave no a los separatistas, sino a la derecha en general y al PP en particular. La complicidad del gobierno anticonstitucional, nada ingenua ni autoengañada, sigue esas pautas estratégicas.

Los ingenuos cierran los ojos a la evidencia y sostienen que tanto el PNV como el PSOE son partidos democráticos, con unos principios morales que vuelven inverosímiles tales complicidades. Ingenuidad apuntalada por una pésima memoria y la absoluta ignorancia sobre el historial e ideas fundamentales de esos “demócratas” y gentes de tan elevada moralidad.

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Odiseus. El miércoles, al comienzo de Recoletos, en Cibeles, para repartir manifiestos.

Para coordinarse contra la Infame Alianza, y, provisionalmente, para formar una agrupación cultural, "Amigos de la senda" (ver blog de ayer): odiseus@gmail.com.

El hombre que susurraba en los pasillos
Por Pío García-Escudero ABC 14 Noviembre 2006

DE Montilla ha dicho Zapatero que es como esos toreros que «no se adornan, pero se arriman». Claro que, si hubiera sabido que donde iba a terminar por arrimarse era a Carod-Rovira, a buen seguro se hubiera pensado dos veces la ocurrencia, que no está bien eso de inventarte un candidato destinado a adornar el despacho presidencial de Artur Mas para que luego decida obrar por su cuenta, volviéndose a ajuntar con esos chicos de Esquerra, que no buscan una relación seria y respetable, y que sólo van a lo que van. En fin...

¡Qué genial estratega es Zapatero! Primero se alía con lo más rancio y radical del arco parlamentario -independentistas y paleocomunistas-, al precio de urdir con ellos un Estatuto desquiciado y desquiciante; luego intenta camuflar el desaguisado con una operación de cosmética «sociovergente» y, al final, tras dejar el pacto autonómico hecho unos zorros, vuelve a caer en brazos de Carod y compañía. O sea, que ahora está donde estaba al principio de la legislatura, pero mucho peor.

El de Zapatero es un estilo de negociación que ya está creando escuela, un ingenioso método que parece guiarse por el viejo lema de la Medalla de la Madre -«dar mucho, pedir poco»- y cuyo objetivo último es compartir la alegría de la parte contraria cuando se levanta de la mesa, llevándose todo y tú te quedas en evidencia, pero satisfecho de haber terminado con el problema. Así es como Zapatero sacó adelante el Estatuto de Cataluña, así es como nos hemos quedado a dos velas en el reparto de fondos europeos, así es como nos toman por el pito del sereno en los países emisores de inmigrantes ilegales. Y así es como ahora Zapatero está negociando con ETA el futuro político del País Vasco, de Navarra y del conjunto de España.

Precisamente esta semana, en el Senado, volvimos a interpelar al presidente sobre su pantanosa negociación con ETA. Las dos cuestiones que le planteamos fueron, por un lado, saber cuántas armas y explosivos debe robar ETA, cuántas cartas de extorsión debe seguir enviando a empresarios, cuántos seguimientos a concejales, cuántos actos de violencia callejera, cuántas bravuconadas de batasunos son precisas para que el Gobierno pueda verificar si la banda terrorista tiene efectivamente una voluntad inequívoca de abandonar las armas; y, por otro y no menos importante, queríamos saber a qué compromisos políticos ha llegado ya o está dispuesto a llegar el Gobierno con los terroristas, con tal de seguir administrando respiración asistida a este mal llamado proceso de paz.

Estas son las preguntas cuya respuesta exige una sociedad española cada vez más estupefacta ante la sinrazón de un presidente empeñado en hacernos comulgar a todos con ruedas de molino, todo con tal de prolongar hasta más allá de los límites del absurdo una situación sin salida y que no deja de deteriorarse a ojos vista. Sólo desde una profunda obcecación puede negarse la evidencia de que ETA sigue estando donde siempre ha estado: en la utilización de la violencia, abierta o latente, con una intensidad estratégicamente modulada, como herramienta de chantaje político. ETA continúa cometiendo delitos y, de modo sorprendente, cuanto más delinque, más intenta convencernos a todos Zapatero de que su Gobierno necesita más tiempo para verificar que tiene voluntad de dejar de delinquir. ¿Alguien comprende algo? Sólo si lo entendemos desde la óptica de quien busca con desesperación ganar tiempo mientras, bajo cuerda, fructifican o no unas negociaciones políticas con los terroristas que resultan absolutamente repugnantes para cualquier ciudadano con dos dedos de democracia y respeto al Estado de Derecho en la conciencia.

Los ciudadanos exigen saber la verdad, porque tienen fundadas sospechas para temer que el presidente del Gobierno de España parece dispuesto a hornear a sus espaldas su futuro como nación y su dignidad colectiva. Nuestro deber como oposición no es callar ante este disparate, sino formular al señor Zapatero, cuantas veces sean necesarias, esas preguntas que él sigue negándose a contestar en su particular empeño por demostrarle a la verdad que es capaz de correr con más rapidez. Y es que Zapatero, al contrario que el diestro Montilla, es de los que se adornan mucho, pero nunca se arriman. Lo suyo es el toreo de salón, muy artístico, pero nunca con toro. Más que parlamentario de hemiciclo, es político de pasillo, de ésos que no se encuentran a gusto en el debate abierto, porque es mucho lo que tienen que ocultar y, por eso mismo, prefieren la filtración interesadamente aventada en corrillos periodísticos.

Por eso la pasada semana, en el Senado, Zapatero volvió a hacer lo que mejor sabe: ocultar la verdad tras una catarata de exabruptos dirigidos contra quienes nos empeñamos -y, que no lo dude, seguiremos empeñándonos- en que la descubra, para, acto seguido, correr a los pasillos en busca del «canutazo» de ocasión y susurrar aquello que no es capaz de decir en voz alta para que conste en el diario de sesiones. Así, lo mismo que el otro día Zapatero cuchicheó que el asesino múltiple De Juana «está en el proceso», ahora han sido los pasillos del Senado los primeros en enterarse de que nuestro contumaz presidente piensa que las sentencias judiciales «dificultan» el avance de las negociaciones con ETA. Es decir, que tenemos un jefe de Ejecutivo que se esconde entre las bambalinas del Legislativo para murmurar que le molesta profundamente el libre y normal funcionamiento del Poder Judicial.

Y esto lo ha dicho el mismo a quien le gusta pregonar con tanta frecuencia la «grandeza de la democracia». Como para dormir tranquilos...        Portavoz del Grupo Popular en el Senado

Acoso al Archivo de la Corona de Aragón
Editorial ABC 14 Noviembre 2006

NO es nuevo que la Generalitat catalana apunte hacia el Archivo de la Corona de Aragón como una de las múltiples piezas que pretende cobrarse, con su característica voracidad nacionalista, una vez aprobado el Estatuto. Fijar la mirada sobre el Archivo es sólo una prueba más para acreditar -ahora en el ámbito cultural, pero con futuras consecuencias políticas- que el peso del Estado en Cataluña será prácticamente «residual» en poco tiempo. De ello presumió Pasqual Maragall el pasado mes de agosto al recordar que, en efecto, las Cortes españolas se han avenido a reconocer el carácter «nacional» de Cataluña.

A nadie ha de sorprender por tanto que Cataluña quiera poner en práctica cuanto antes lo que la soberanía nacional -y un referéndum posterior, por raquítico que resultase el aval ciudadano- ya le reconocen en un texto legal como es el Estatuto. Ocurre, sin embargo, que la reedición del tripartito PSC-ERC-ICV ha acelerado los fundados temores de quienes atisban en aspectos determinantes del Estatuto un nuevo intento de «desmembramiento» de los archivos tal y como hasta ahora se conciben. Así, resulta lógica y justificada la preocupación expresada por otras autonomías concernidas por el hostigamiento del Gobierno catalán -en este caso Aragón, Comunidad Valenciana y Baleares-, que en defensa de la titularidad del patrimonio documental que les corresponde se ven abocadas a manejarse con al menos tres variables de incierta resolución.

La primera es conocer el alcance que tendrá la gestión del Patronato del Archivo de la Corona de Aragón, auspiciado por el Ministerio de Cultura y creado con veinte años de retraso. El decreto de constitución de este organismo condiciona la salida «permanente» de cualquier fondo del Archivo a la «emisión de un informe preceptivo» por parte de sus integrantes. Como mínimo, esta previsión resulta inquietante toda vez que se abre una puerta -es evidente- a la salida de fondos, tal y como unilateralmente dictamina el Estatuto catalán en una de sus disposiciones adicionales. Además, pese a ser preceptivo, el dictamen del Patronato no tiene visos de que vaya a ser vinculante. Por tardía que haya sido, la creación de este órgano es positiva, pero su fortaleza, influencia y capacidad de decisión se proyectan sobre un extenso horizonte de dudas.

La segunda variable se basa en determinar el peso real y el grado de autonomía que tendrá ERC en el nuevo tripartito que José Montilla inaugura tras haberse rebelado contra la autoridad de Zapatero. No en vano, Esquerra gestionará la Consejería de Cultura, y cualquier acometida contra el Archivo provendrá de este departamento. La tercera variable dependerá, finalmente, de la decisión que pueda adoptar en los próximos meses el Tribunal Constitucional, instancia autorizada ahora para revocar -total o parcialmente- el Estatuto. Sería políticamente indecente y jurídicamente provocador que la Generalitat moviera pieza sobre el tablero del Archivo antes de cualquier pronunciamiento del TC. Pero el tripartito, ya lo sabe el Gobierno, va por libre.

Un nuevo partido político español
Pablo Sebastián Estrella Digital 14 Noviembre 2006

La irrupción de Ciutadans en la escena política catalana está teniendo consecuencias positivas en el conjunto de la sociedad española por la novedad y el revulsivo que supone para el conjunto de la ciudadanía que, visto lo ocurrido en Cataluña con la abstención y los votos nulos y en blanco, está cada vez más distanciada de la política y los políticos como consecuencia de la endogamia partitocrática que nos invade. También por el claro agotamiento y la escasa representatividad de un régimen político nacido de la transición y que no acaba de desembocar en un modelo plenamente democrático donde los votos y los representantes de la ciudadanía en el Parlamento de verdad representen el interés y el sentir de los ciudadanos.

En estos momentos de alta tensión entre los profesionales de la política por causa de la improvisada reforma autonómica y cuasi constitucional encubierta y del ahora incierto proceso de negociación con ETA parecería desmesurado o inoportuno plantear una reforma del sistema político español, que en su día sirvió para la reconciliación tras la dictadura, pero que no da más de sí porque en sus pactos de consenso y de acumulación de poderes del Estado, así como en la suplantación de la soberanía popular por las listas electorales cerradas de los partidos políticos, están las causas esenciales del deterioro de la convivencia ciudadana, de la unidad y estabilidad nacional y, en consecuencia, de la distancia cada vez mayor que separa a los ciudadanos de sus gobernantes y también de sus representantes en el Parlamento. Pero esta reforma pendiente se ha de hacer de una vez por todas.

De ahí el interés y la expectación suscitados por Ciutadans, que en Cataluña superó el muro mediático y audiovisual que controlan los grandes partidos políticos y rompió la barrera de la partitocracia para llevar a un movimiento ciudadano a los escaños del Parlamento catalán con un discurso nuevo que defiende la libertad y la igualdad de los derechos culturales y democráticos en una sociedad donde el nacionalismo lo inunda casi todo, reduciendo lo español y nuestro gran idioma a la mínima expresión. De ahí que el modelo de rebeldía e iniciativa de Ciutadans está siendo objeto de toda clase de cábalas sobre la posibilidad de proyectarlo sobre el resto de España, según se desprende del intenso debate político y periodístico que se está celebrando a este respecto, ante la creciente preocupación de los grandes partidos nacionales, PSOE y PP, y nacionalistas, que ven en esta tercera vía un elemento distorsionador de su actual statu quo y de sus privilegios.

Pero siendo buena y encomiable la iniciativa de Ciutadanas —que hemos apoyado desde su inicio en estás páginas de internet—, también nos parece incompleta porque su lanzamiento está centrado en la ruptura del cerco nacionalista, mientras que el problema más importante de la partitocracia española tiene su anclaje en la perversión del sistema que permite la acumulación de poderes y suplanta la soberanía popular con una ley electoral que, además de no proporcional y poco representativa, impide a los ciudadanos elegir a sus representantes y a sus gobernantes, lo que nos lleva a la acumulación y no a la separación de los poderes del Estado, y a la presencia en el Parlamento de obedientes funcionarios de los partidos, carentes de formación y prestigio para legislar, debatir y controlar al poder ejecutivo como debiera ser su función.

En España los ciudadanos no eligen directamente a nadie. Por supuesto no eligen al jefe del Estado, cargo hereditario en beneficio de la Corona. Pero tampoco eligen al jefe del Gobierno, ni el Ejecutivo, ni a los parlamentarios, ni a los presidentes autonómicos, ni a los alcaldes, ni diputados autonómicos ni a los concejales. Aquí sólo se votan la siglas de cada partido, que recibe un cheque en blanco de sus electores —además de la subvención del Estado— y luego hacen de su capa un sayo y el que gana con mayoría suficiente o en pactos de interés —o contra natura política e ideológica, como el tripartito catalán— se queda con todos los poderes del Estado y fácticos: ejecutivo, legislativo, judicial, y un gran dominio sobre prensa, banca y grandes empresas. Un modelo acumulador que por otra parte impide el funcionamiento de los controles o contrapoderes democráticos y que, exportado a territorios más pequeños como las Comunidades Autónomas —y no digamos si están marcados por el nacionalismo— producen una mayor opresión de las libertades y juego democrático, ofreciendo perfiles autoritarios y absorbentes que nos retrotraen a los taifas o reyezuelos regionales de otros tiempos.

Ésta es la gran reforma democrática pendiente en España: el paso de la vieja transición partitocrática y de la obsesión por el consenso a la plena democracia, representativa, directa, con separación de poderes y altas cotas de modernidad y libertad. Y todas estas cuestiones, que no están explicitadas en el proyecto de Ciutadans, más local y volcado en contra de la opresión nacionalista, son las que deberían estar en la base fundacional de un nuevo partido político español, y también en la reforma de los partidos actuales, que deberían empezar por fomentar su ausente democracia interna.

Pero ocurre que las pocas veces que los políticos actuales hablan de reformas o de regeneración democrática lo hacen en la oposición y se acaba cuando llegan al poder, como lo vimos con González, Aznar o Zapatero, que no se resistieron al disfrute del inmenso poder que ofrece el sistema español y que tan propicio suele ser para amparar la corrupción, el autoritarismo o la suplantación del debate político por la propaganda oficial. Ciutadans ha puesto una primera piedra, pero en ese proyecto se debe poner más el acento en las causas y en los defectos del sistema político español, que son el origen y el verdadero motor del alejamiento de los ciudadanos de la política, y también de la proliferación de mediocres gobernantes y legisladores que no responden ante los ciudadanos sino sólo ante el aparato del partido que los acaba de designar. Mientras estas cuestiones de fondo no se pongan sobre la mesa nacional, en busca de ciertas y fundamentales reformas, el problema de la democracia española permanecerá.

Feministas contra la AVT
Cuéntenles lo de las treguas
Cristina Losada Libertad Digital 14 Noviembre 2006

Denigrar a las víctimas del terrorismo que se oponen a la negociación y a la cesión, que son la mayoría, se ha convertido en costumbre y hasta en modus vivendi. De la doble operación Peces-Barba y Manjón, a la financiación desigual de unas y otras asociaciones, se detecta un hilo conductor y una meta: eliminar a las víctimas como referencia ética de la lucha contra el terrorismo. Si se quiere dar gusto a la ETA, hay que liquidar civilmente a quienes sufrieron sus crímenes. En la lógica de los planes del gobierno se impone transformarlas en basura para tener las manos libres a la hora de tendérselas a los verdugos. Más aún: necesitan culparlas para absolverse a sí mismos y contribuir a la absolución de los asesinos. No ha habido en Occidente una campaña igual contra las víctimas del terror desde la que se desarrolló durante décadas –y aún ahora– contra quienes padecieron y denunciaron la barbarie estalinista y comunista.

A las víctimas que se resisten a los cantos de paz que ZP entona –por lo visto, en compañía de asesinos en serie– se les ha acusado de todo: de obstruir el camino hacia la paz, de estar manipuladas por el PP, de moverse por deseos de venganza o de abrigar sólo un feo y amargo resentimiento. Cualquier ocasión es buena para realizar esa inversión inmoral que consiste en hacer de las víctimas, verdugos. Y así lo han comprendido algunas organizaciones feministas que giran en las órbitas del poder zapaterino. Han sacado sus uñas para clavárselas a la AVT y ello por haber convocado su próxima manifestación en la misma fecha que se celebra el Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres. Terrible delito éste de la coincidencia de manifas. Si no es puro machismo patriarcal, que venga ZP y lo vea.

La Red Feminista, la Federación de Mujeres Separadas, las Mujeres Progresistas, han condenado a la AVT por "intentar silenciar" o "invisibilizar" a las víctimas de la violencia doméstica, ser "incapaz de ver el dolor" de aquellas, "usurpar" el Día Internacional, organizar "una manifestación en la que unas víctimas atacan a otras" y perpetrar todo ello o como "provocación" o por olvido imperdonable. Vamos, que no se han ahorrado una agresividad que contradice esa visión suya de tal rasgo como propiamente masculino. Pero, además, se han mostrado tan crueles con las víctimas como interesadamente ignorantes acerca del terrorismo. Y es que así como la violencia contra las mujeres es para ellas "un terrorismo universal que no conoce tregua", el otro terrorismo concede respiros. Han subrayado el dato: "en los tres años sin víctimas por terrorismo político, han sido asesinadas casi 300 mujeres en España".

Pues nada, hete ahí, silenciadas e invisibilizadas a las casi 200 víctimas mortales y más de mil heridas del 11 de marzo de 2004. Lo cual no sé si es una provocación o un indicio de que ni los afines al gobierno se creen la versión oficial sobre la masacre. Sea como sea, revela la supina indiferencia de esas organizaciones hacia el terrorismo que se practica con fines políticos, que es el que puede y debe denominarse así. Sin eufemismos: les importa un bledo. Y lo que es peor: quieren quitarle importancia. Lo despojan de significado ampliando el campo. Cuando todo es terrorismo, nada lo es. Investidos de superioridad moral, los citados lobbies feministas han exigido a la AVT unas disculpas ante las víctimas de la violencia doméstica. Son ellos las que deben dar explicaciones. Sobre todo, a las personas que perdieron a familiares y quedaron heridas, mutiladas o traumatizadas para siempre. Cuéntenles lo de las treguas.

El presidente Zapatero, el pensamiento Alicia y la Alianza de Civilizaciones
Alfredo Muñiz El Confidencial 14 Noviembre 2006

Mientras se presenta a Kofi Annan el informe para acercar Oriente a Occidente, con visos de “pasión turca entre Zetapé, Erdogan y Annan”. Piensa Alicia en el País de las Maravillas: “La Alianza de las Civilizaciones es el primer paso obligado para alcanzar la Paz universal”. ¿Fantasía o realidad? Rodríguez Zapatero declara: “No es un sueño optimismo e ingenuo, es la realidad de la convivencia (…) una realidad pacífica y luminosa”. Sin embargo, en todo el mundo surgen dudas: “¿Se confundirá deseo con utopía?”.

Periódicos, tertulias y foros opinan sobre las buenas intenciones de Estambul. Quizá una de las críticas más profundamente razonada sea la obra del profesor Gustavo Bueno, Zapatero y el pensamiento Alicia. Un presidente en el País de las Maravillas. No se trata de ninguna Biblia fascista, ni de una crónica rosa, más bien podría definirse como un tratado de alta filosofía política con análisis antropológico sobre el entorno zapateril.

Bueno considera que el pensamiento Zapatero de la Alianza de las Civilizaciones tiene, como el humo, gran capacidad expansiva pero es un pensamiento oscurantista y confesionario. Según el autor, Rodríguez Zapatero desarrolla una política pueril donde presenta proyectos sin hablar de dificultades. Pese a las críticas, el filósofo esgrime virtudes del político: “Sabe hablar, sabe retorcer argumentos sofísticamente, sabe decir frases, tiene inteligencia social y una sonrisa permanente que produce tranquilidad pero dicho pensamiento está vacío. En el terreno abstracto es absolutamente bobo”. El Diccionario de la Real Academia define bobo como alguien “de muy corto entendimiento y capacidad” o “extremada y neciamente candoroso”. ¿Serán estos atributos a los que se refiere el insigne intelectual?

El autor define el pensamiento del gran líder como simplista, armonista y con ideas pánfilas que pretenden resolver todos los males a través de la buena voluntad. El libro aborda también otros temas tan variados como los derechos de los simios o el franquismo, desde la óptica de la protagonista del País de las Maravillas. Así, piensa Alicia que los simios -al ser primos hermanos nuestros- no pueden ser discriminados. Sería humillante si utilizáramos sus órganos en transplantes o si los convirtiéramos en atracción de circo.

En el capítulo sobre Franco y el franquismo, el profesor Bueno explica que la República no fue una Caperucita Roja que llevaba alimentos a su abuelita España y que el lobo no se tragó a la nación española.

El texto dedica secciones especiales a la filosofía Zetapé basada en las buenas intenciones, el diálogo, la solidaridad universal, el humanismo, el pluralismo cultural, la paz perpetua y, por supuesto, la Alianza de Civilizaciones. Uno a uno va razonando los diferentes conceptos con rigurosidad, y considera que Alicia confunde la solidaridad con el comportamiento de una banda de ladrones o terroristas.

El profesor Bueno puntualiza que ha escrito el libro por patriotismo y porque está avergonzado de que el mayor mandatario de su país diga simplezas. Para el filósofo, lo sucedido en los últimos años de Gobierno socialista constituye un ejemplo manifiesto de que tanto Zapatero como gran parte de los miembros de su partido conciben un mundo más propio de la ensoñación infantil que de la realidad. De ahí que su ideología llegue a llamar progenitores A y B a los miembros de las parejas homosexuales con derecho a adopción o fascistas a quienes vencieron en la Guerra Civil española.

En la reciente presentación del libro subrayó que está harto de escuchar ideales sin saber el camino para alcanzarlos, y también ironizó sobre los ‘grandes pensadores’ entre los que incluye a Miguel Ángel Moratinos, Kofi Annan, Federico Mayor Zaragoza o López Aguilar. En especial, recuerda la estrecha relación entre Annan y Zapatero cuando juntos cantaron Imagine de Lennon. La Alicia presidencial predica: “Queremos la paz, sin especificar la paz de quién”.

Entretanto, el informe final del Grupo de Alto Nivel (GAN) pretende la democratización de los países árabes y la erradicación de estereotipos como terrorismo islámico y cruzados. Asimismo, incluye una serie de recomendaciones sobre educación, medios de comunicación, juventud e inmigración.

Con todo y con esto, Bueno no es el único disidente al respecto, existen multitud de expertos que coinciden en la idea de que sólo se trata de buenas intenciones. No obstante, algunos van más allá. Así, en una entrevista concedida al programa La Mañana de la COPE, el analista de Estudios Estratégicos Florentino Portero, declaró que la iniciativa ‘Alianza de Civilizaciones’ es un proyecto diplomático a través del cual Zapatero trata de ensayar una estrategia de pacificación, otorgando importantes concesiones a Oriente. Por otro lado, criticó que Erdogan vaya a ausentarse de Turquía en el momento de la visita del Papa Benedicto XVI, con el pretexto de una cumbre de la OTAN. Según Portero, Erdogan es un “radical musulmán”, un islamista que da la espalda al Papa y Zapatero le da alas.

Finiquitando, el Grupo compuesto por personalidades mundiales como Mohamed Jatami, Desmond Tute, Enrique Iglesias, André Azula ,Federico Mayor Zaragoza y Mehmet Aydin, entre otros, intentan arreglar el mundo. Erdogan y Zapatero lanzan un mensaje de optimismo desde Estambul en un artículo firmado por ambos líderes, publicado en El País, concluyen: “Tomemos el timón y empecemos a llevar a nuestra nave en la dirección correcta”. Aunque para algunos parece como si recordaran la Canción del pirata de Espronceda: “… y va el capitán pirata, cantando alegre en la popa, Asia a un lado, al otro Europa, y allá a su frente Estambul”.

EL PROCESO DE PAZ QUE NO ERA UN PROCESO DE PAZ
Pedro de Hoyos Periodista Digital 14 Noviembre 2006

Porque todo proceso de paz ha de corresponder necesariamente a alguna guerra, caso que no se da en Euskadi. La política de comunicación de los partidos nacionalistas vascos siempre les ha funcionado bastante bien, algo de lo que deberían tomar nota el resto de partidos si quieren tener el mismo éxito a la hora de trasmitir sus mensajes eficazmente a los ciudadanos. El proceso de paz, la tregua, “este país” “el Estado”... uno ha perdido la cuenta de todas las expresiones castellanas que de manera tan hábil han utilizado interesada, procaz y codiciosamente quienes reniegan del castellano. Y cuántas veces la prensa les sigue el juego, a veces con inocencia, a veces de modo consciente, haciéndose su portavoz involuntario pero eficaz.

La batalla del léxico es importante, porque es la batalla de la propaganda, porque la propaganda está pensada para la manipulación. El que tiene el lenguaje tiene la verdad... o puede hacérnoslo creer, seamos serios con él: en España no hay ningún proceso de paz porque no hay ninguna guerra, sólo hay un grupo terrorista que asesina por la espalda, que pone bombas-trampa, que secuestra y extorsiona. Por lo tanto no puede haber un proceso de paz, empecemos por ser serios y exigir que el lenguaje diga lo que tiene que decir, no lo que quieren que diga.

Y este proceso para la desaparición del terrorismo, expresión que ofrezco gratis et amore en el caso improbable de que haya dado yo el primero con la frasecita, ha sido un empeño particular de Rodríguez Zapatero, que corre un serio riesgo en el caso cada vez más probable de que le salga mal y acabemos otra vez donde estábamos, en la bomba y en el tiro en la nuca. Llegado ese caso será probable que Zapatero pierda las próximas elecciones pero la pregunta será qué ha perdido España además de varios años y una oportunidad de acabar para siempre con el último grupo terrorista de Europa.

Uno tiene tendencia también al “buenismo”, no en los importantes niveles de Zapatero, conste, pero también. Hombre, la vida me ha dado ya suficientes cachetes como para no confiar demasiado en nadie, es lo que tiene empoezar a ser mayor, pero mi tendencia inicial siempre es a fiarme y a dejarme timar por el primero que llega con cara de buena persona. Quizá por eso no soy presidente del gobierno, eso que salimos ganando ustedes y yo. Por eso y porque siempre he tenido un especial empeño en vivir tranquilo y relajado. Muy consciente que es uno, supongo.

Pero ni en los peores momentos de mi inocencia social me hubiera fiado de alguien que ha robado 300 pistolas, que me quema reiteradamente, mis casas y que me habla con chulería, altanería y cinismo. O que está a punto de quemar vivos a dos policías municipales. A Zapatero le queda cada vez menos tiempo y no se ven avances, antes al contrario ahora mismo la situación está bloqueada y todo apunta a un fatal desenlace. La pregunta que me hago reiteradamente es cuánto va a aguantar Zapatero, cuándo va a decir “hasta aquí hemos llegado”, jugándose tanto como electoralmente se juega. ¿Será consciente de lo que también se juega España? Porque ETA estaba prácticamente derrotada cuando él emprendió esta aventura que empieza a ser demasiado penosa, larga y aburrida. ¿Cuándo se cansará Zapatero de ser como aquel E.T. que tan mansamente decía: “Sed buenos...” Porque Arnaldo Otegui no tiene pinta de darse por aludido.

Debo señalar que algunos, que habíamos depositado esperanzas en un presidente bienintencionado y que tenía los mismos derechos que otros presidentes pasados a intentar el desarme de ETA, seguimos esperando a que la banda terrorista dé pruebas reales, verdaderas y fehacientes de su deseo de paz. ¿No habíamos quedado en eso? ¿Alguien las ve por algún sitio?
Que éste no es un proceso de “paz” sino de desarme de ETA y su ¿recuperación? del estalinismo a la democracia. Difícil, sí, difícil. Cada día más.

Tres paradojas lingüísticas del país
Adolfo Gil Gómez La Opinión 14 Noviembre 2006

Hace días que me corroe la noticia de que diputados y alcaldes nacionalistas quieren subvencionar la traducción de las lápidas de los cementerios y que los epitafios estén en la otra lengua del país. Seguramente es muy loable que los deudos tengan en cuenta esa última voluntad y que los marmolistas tengan que hacer el cursillo de perfeccionamiento, ya estoy viendo lecturas de testamentos ante los notarios y litigios varios como si de leiras, partijas y mayorazgos se tratase. Casi concluyo que sería mejor, aunque me tachen -sólo- de demagogo que tales fondos se empleasen en hacer campaña para que se donen los cuerpos a las facultades de medicina.

También me quita el sueño que los apellidos tradicionales gallegos, esos nuestros patronímicos autóctonos y de calidad, se estén perdiendo. Pero, vamos a ver, jolines, quiero saber dónde y quién reparte la galleguidad; hasta donde llega la tradición oral de mis mayores, ninguno ha dejado de tener el domicilio fiscal en Galicia. Quizá pretendan que cambie la consonante velar fricativa sorda de mi primer apellido por una prepalatal o que use la geada en el segundo, pero no creo que sea buena solución, a mí no me serviría de nada, a mi parentela menos y la patrimonio lingüístico gallego se la trae al fresco.

Por último, quiero comentar algo que supongo ya conocen, convocaron a los estudiantes mayores de 14 años a no ir a clase el miércoles pasado reclamando que se les diesen las clases en gallego. Siendo conscientes de que siempre se lató a clase y se seguirá haciendo, analicen los números y observen:

a) La Presidencia de la Xunta, de la cual depende la política lingüística, y la Consellería de Educación, que ha de aplicarla en la enseñanza, dicen que la ley se cumple. Los nacionalistas dicen que no.

b) Los responsables de la política de juventud de la misma Xunta, también nacionalistas, se lamentan de que los jóvenes cada vez hablan menos gallego.

c) Los convocantes de la huelga la califican de éxito, lógico; sobre todo si tenemos en cuenta el reducido número de centenares de asistentes a las concentraciones convocadas.

d) Por cierto, faltan los datos de la enseñanza privada, que estos saraos siempre sale de rositas.

e) Seamos sinceros, la ley no se cumple, tampoco la de circulación ni la del tabaco...Y muchos son conscientes de que si siguen por el camino del palo y tentetieso, se puede montar un buen lío.

f) La inmensa mayoría de los profesores no tienen ningún problema lingüístico en las aulas con sus alumnos y sus padres. Déjenlos tranquilos, al margen del mundo feliz normalizador.

Por lo tanto estamos ante un problema de supervivencia política del nacionalismo, si se queda sin discurso normalizador, ¿de qué va a vivir?, ha de mantener, como sea, una Ley de Normalización ya inútil y un Plan Galego que nació en papel mojado, la voluntad de que cada uno mantenga su lengua no se puede retorcer. Nota puramente especulativa: aplican métodos psicoanalíticos para explicar el supuesto autoodio de los jóvenes hacia el gallego, pero en realidad tendrían que cambiar de escuela psicológica y aplicar la modificación de conducta. Si proponen la contratación de un buen número de supernanis en los institutos, comprobarán que el número de hablantes aumentará.

El PSOE logra que la reprobación de Múgica siga su trámite en el Congreso
E. L. P. La Razón 14 Noviembre 2006

Madrid- La reprobación de cese del Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, sigue su curso en el Congreso. El PSOE impidió ayer en la Junta de Portavoces de la Cámara que saliese adelante el escrito de reconsideración que había presentado el PP para frenar la propuesta presentada en su día por IU y apoyada por los socialistas y CiU en la Mesa del Parlamento como consecuencia del recurso de constitucionalidad presentado por Múgica contra el Estatuto de Cataluña.

El PP entiende que los socialistas, a pesar de que han anunciado que votarán en contra de la reprobación, están sometiendo al Defensor del Pueblo a un «calvario» y un «suplicio» por enfrentarse a la posición política del Gobierno. «Es el ataque a cualquier poder o institución del Estado que no se pliega a los intereses gubernamentales», denunció Zaplana.>

Desde IU, Gaspar Llamazares, defiende que el Defensor del Pueblo «no tiene inmunidad», tal y como también han puesto de manifiesto los informes de los letrados del Congreso. Por tanto, Múgica, a juicio de IU tiene «una responsabilidad política» ante el Parlamento, por lo que no hay «inconveniente» en que un grupo pueda proponer su cese. Desde el PSOE, Diego López Garrido, que anunció el voto en contra de su grupo a la petición de IU, insistió en que los socialistas no pueden oponerse a una iniciativa que cumple los requisitos, según los servicios jurídicos de la Cámara.

Ahora, una vez rechazado el escrito de reconsideración del PP, la Mesa de la Comisión Mixta para las relaciones con el Defensor del Pueblo deberá convocar una comparecencia de Múgica, previa al debate y votación de su petición de cese y reprobación.

Múgica, que ayer fue dado de alta del Hospital Puerta de Hierro, donde ingresó el pasado día 8 por una insuficiencia respiratoria se someterá a una tensa sesión parlamentaria en la que motivará su recurso ante Constitucional.

Elogio y defensa de la lengua española
El «Diccionario Esencial» acepta «cayuco» e «internet»
La Real Academia Española vistió ayer sus mejores galas para la presentación de su «Diccionario Esencial», un volumen que recoge las voces más usuales del castellano, añade nuevas como «internet» o «cayuco», y en el que han colaborado académicos del mundo hispánico. Don Felipe, en su intervención, defendió y alabó la potencia y la influencia creciente de la lengua española.
La esencia del Diccionario en 54.000 palabras
La obra actualiza y reduce el contenido del DRAE - Incluye las novedades que la Academia ha aprobado desde 2001 y prescinde de términos desfasados - Los Príncipes presiden la presentación de la publicación en un acto institucional
Juan Carlos Rodríguez La Razón 14 Noviembre 2006

MADRID- Un «nuevo hito» en el largo caminar de la Real Academia Española. Así calificó Don Felipe el nuevo «Diccionario Esencial» de la RAE, una obra panhispánica y fundamental: «El pan de nuestras palabras es un pan mestizo, precioso alimento familiar de diálogo de España y las naciones hispanohablantes», dijo el Príncipe, que estuvo acompañado por Doña Letizia, como colofón a un acto académico en la propia sede de la Real Academia en el que se presentó y glosó la nueva obra. «Su calificativo de esencial -señaló el Príncipe- no apunta a un diccionario de urgencia, sino a una obra que selecciona lo más importante, por más vivo, del diccionario mayor y lo completa con apéndices actualizados». Una obra que ya es fundamental.

El Príncipe de Asturias manifestó en la sede de la Real Academia Española que el español, «patrimonio vivo», se ha forjado a lo largo de los siglos para «ensanchar nuestra capacidad de expresión y alimentar nuestra libertad y convivencia». Y calificó el nuevo Diccionario como «bien hecho, atento siempre a la voz del pueblo, mesurado y riguroso en el refuerzo de la unidad y gozoso en el reconocimiento de la variedad».

El «Diccionario esencial» nace, según afirmó el director de la RAE en su discurso, como «hijuela» del gran diccionario académico, el DRAE, y como «puente entre la edición de 2001 y la 23ª, que, previsiblemente, vendrá a coincidir con el III Centenario de la Real Academia en 2013». Ese es, entre otros, su gran valor: que actualiza y reduce lo fundamental del DRAE, acercándolo a todos los públicos y al proyecto original académico: «Un diccionario para el pueblo», como recordó De la Concha. Un paso más en la obstinación de la RAE por «acercar la palabra a la calle». Al fin y al cabo, como admitió el director, «lo que le interesa a los académicos es que los diccionarios tengan cuanto más difusión mejor». De ahí el precio (32 euros), el formato manejable y el espíritu innovador, incorporando buena parte de las 18.862 modificaciones que los académicos ya han hecho sobre lo publicado en la edición 22ª del DRAE, hace ya apenas cinco años. En números redondos, el «Diccionario Esencial» incorpora más de 54.000 artículos (88.000 tiene el DRAE), 110.000 acepciones (190.000) y 13.000 formas complejas (25.000).

En la línea académica
Y, en total, son más de 1.000 entradas, 4.000 acepciones y 1.000 notas informativas sobre plurales irregulares o dudosos. «Está insertado dentro de la línea de la grandes obras de la RAE, se llamen Gramática, Ortografía o Diccionario», anunció por la mañana Manuel Seco, académico asesor del proyecto. Y, de nuevo, aparece en Espasa, el sello que durante los últimos setenta años ha corrido paralelo a la historia de la Academia. «De todas las grandes obras, como el Diccionario Ilustrado o el Cossío, de lo que en Espasa nos sentimos más orgullosos es de ser la editorial de la RAE», afirmó José Manuel Lara, presidente del Grupo Planeta, durante la presentación del «Diccionario Esencial», un motivo más, según añadió, para seguir siendo «grandes admiradores de la RAE». Y es que Lara elogió tanto la «actividad frenética» como «la serenidad» que siempre preside sus actos.

En cierto modo, el «Esencial» obedece a una doble previsión de futuro. Primeramente, una física: «Somos conscientes de que el DRAE tendrá un incesante aumento de peso en sus sucesivas ediciones», dijo De la Concha. Así que la «mole» debía de ser aligerada, para transformarla en un objeto «moderno, cómodo y ágil que actualiza el gran diccionario y que en gran medida complementa a su hermano mayor». En segundo lugar, de contenidos, porque el «hermano mayor» esta vez se hará esperar. Y es que el «patriarca de los diccionarios», como lo definió Seco, está siendo sometido a una verdadera limpieza. «Hasta ahora, siempre ha aumentado, nunca ha disminuido», dijo De la Concha, que precisó que todas las academias hispanoamericanas están trabajando en «limpiar de voces muertas» un Diccionario que tradicionalmente era la suma «de acumulaciones de sucesivas ediciones».

El proceso, lento y puntilloso -«no queremos eliminar ni una sola palabra que aún tenga vida y se use en algún lugar de la geografía del español», según De la Concha-, comienza, sin embargo, a dar sus frutos: más de 12.000 acepciones han sido eliminadas al confirmarse su desuso. «Hemos aprovechado en parte esa revisión», dice el coordinador del «Diccionario esencial» y subdirector del Instituto de Lexicografía, Rafael Rodríguez Marín. «No es sólo una edición abreviada, sino que adelanta la futura versión del DRAE», insiste. Muchas ya se han colgado en la web rae.es, página electrónica de la Academia, pero por primera vez se incorporan a una versión en papel. Y es por eso que Rodríguez Marín sentencia: «El “Diccionario Esencial” recopila el léxico vivo de nuestra época».

Lenguaje común
Y, por supuesto, ese es un léxico panhispánico. Un vocabulario aún mucho más compacto de lo que cabe presuponer. Humberto López Morales, secretario de la Asociación de Academias de la Lengua, que incluye la española, las veinte hispanoamericanas, la norteamericana y la filipina, destacó ayer que «más del 80 por ciento del “Diccionario Esencial” reúne el vocabulario común a todos los hispanohablantes».

Del resto, un 12 por ciento son términos propiamente americanos, sin embargo, huye de los localismos para quedarse en «palabras que han saltado al otro lado del Atlántico o, al menos, están extendidas en un área considerable de América», explicó Rodríguez Marín. Por ejemplo, de las 33.000 entradas con marcas dialectales se han eliminado más de 6.000 propias de América y 300 de España, en donde directamente se han suprimido acepciones regionales. «Por eso pienso que es auténticamente representativo, esencial y panhispánico», según López Morales, quien añadió que «eso nos llena de orgullo a las academias hispanoamericanas». En cierto modo, el «Esencial» también ha incorporado trabajos previos del monumental «Diccionario de Americanismos», que coordina López Morales y que tendrá cien mil entradas y nueve millones de acepciones.

El pueblo da esplendor
De la Concha resaltó ayer en su discurso que «el pueblo soberano, soberano absoluto en los dominios de la lengua, considera con toda legitimidad suyo el Diccionario. Así lo acreditan cientos de consultas, sugerencias, críticas, propuestas y protestas que cada día nos llegan. No resulta por ello exagerado decir que también el pueblo, ancho y vario pueblo hispanohablante, hace, a contrapunto de sus Academias, el diccionario». Esta voluntad y «sensibilidad democrática», según Seco, arrancó recientemente, sobre todo a partir de 1992, cuando la Academia impulsó una edición de bolsillo del Diccionario en dos volúmenes, que rápidamente pasó de locura de «soñadores», como apuntó De la Concha, a «ventas millonarias», con más de 1.000.000 de ejemplares vendidos.

El nuevo volumen es heredero, de algún modo, también del «Diccionario Panhispánico de Dudas», que incorpora su tarea especialmente normativa, y sobre todo del «Diccionario manual e ilustrado de la lengua española», cuyas cuatro ediciones, publicadas entre 1927 y 1989, se concibieron como «un resumen y, a la vez, un suplemento del DRAE». Según Manuel Seco, como aquel, el «Diccionario Esencial» es «atractivo, manejable y económico». Y nadie duda de que como aquella obra se convertirá desde ayer en referencia incuestionable del idioma.

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