AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 16 Noviembre  2006
Más profesores se plantan contra la "sugerencia" de escribir en gallego su programación educativa
Nota del Editor 16 Noviembre 2006

En Galicia, la Junta de Galicia ya no consigue amedrentar a los profesores con sus veladas amenazas si no presentan
la programación en la lengua regional.

Algunos, además de negarse, piden la orden por escrito, y claro, al no haber legislación que sustente las amenazas, la "inspección educativa" preferirá esperar la llegada de nuevas generaciones más dóciles y ya adoctrinadas en los supuestos identitario-normalizadores.

Los sufridos profesores no reciben reconocimiento alguno por su esfuerzo, por conseguir sacar adelante a muchos alumnos
que presentan serias carencias educativas, en un entorno donde el respeto al profesor está mal visto y donde salir indemnes de cada clase es casi una anécdota. Pero claro, en cuanto los jefes del adoctrinamiento ven cualquier obstáculo a su imposición, empiezan las coacciones, amenazas, aislamiento, marginación.

Pues, ya saben Vds. la frase atribuída erróneamente Bertolt Brecht , “Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no era comunista así que no hablé. Después vinieron por los socialistas y los gremialistas, pero no era lo uno ni lo otro así que no hablé. Después vinieron a por los judíos, pero yo no era judío así que no hablé. Y cuando vinieron a por mí ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí” (Martin Niemöller, 1945, respondiendo a la pregunta de un estudiante acerca de por qué nadie enfrentó a los nazis).

LOS TIBIOS SIEMPRE CAEN DERROTADOS
ERNESTO LADRON DE GUEVARA 16 Noviembre 2006

Empleando la lógica de guerra que utiliza ETA, tiene sentido su estrategia. Todos sabemos que no hay una guerra, pues, si la hubiera, los extorsionados, perseguidos, asesinados, coaccionados, etc nos hubiéramos llevado por delante a los que han estado chuleando de mala manera a tantos y tantos miles de pacíficos ciudadanos. Aún no ha habido ni una sola víctima que se haya tomado la justicia por su mano, y tampoco ha habido fuerza militar en su expresión más clásica, pues de haber sido así hace tiempo que en el País Vasco se hubiera implantado el Estado de Sitio o el de Excepción, y nada de eso ha ocurrido, pienso que afortunadamente. Por tanto no ha habido guerra sino chantaje, actos mafiosos y terrorismo por unos carcomidos morales que tratan de producir una rebelión marxista-leninista de libro con dictadura incluida.

Pero para ellos sí la hay, en su lógica. Y su comportamiento es coherente con los principios de la guerra militar donde no hay más reglas que la victoria o la derrota. Sin embargo, tenemos la desgracia de un Gobierno que trata a los etarras como si fueran una clase de segundo de la ESO, pidiéndoles, rogándoles, suplicándoles que sean buenos y que no cometan fechorías y, a cambio, tendrán algún tipo de privilegio.

Evidentemente, con inteligencia –eso no se le puede negar-, ETA aprovecha la debilidad del contrario no sólo para reorganizarse y fortalecerse, sino para ponerle contra las cuerdas. ¿O qué pensaba el Sr Zapatero que iba a pasar? Es obvio que los acontecimientos iban a sucederse por donde van.

Evidentemente, ante las sucesivas muestras de debilidad suicida y irresoluta del Estado, por culpa de quien todos sabemos, ETA trata de obtener el mejor resultado, sin ceder un ápice en los terrenos conquistados –lógica de guerra-. Por eso, Otegui pide que los jueces y la policía dejen de ejercer y hagan omisión de sus obligaciones, pues sabe que Zapatero necesita perentoriamente ofrecer a los españoles algún tipo de prenda como muestra de alguna victoria, por menuda que sea, en el torneo desigual en que se está batiendo, él a pie y su contrincante a caballo, cuando había perdido hasta la daga en sus anteriores lances. Claro que esta exigencia es imposible y hasta descabellada, pero Batasuna-ETA no pierde nada con hacerla, como tampoco pierde nada si sigue presionando con actos terroristas de mediana intensidad. ¿Qué va a hacer Zapatero en este punto en el que se ha puesto? ¿Tiene vuelta atrás sin que los ciudadanos le exijan responsabilidades? Batasuna-ETA no tienen nada que perder en el intento. Se lo han puesto literalmente “a huevo”.

Es igualmente evidente que tampoco cabe la concesión de las exigencias políticas que hace ETA, como la mesa política para la independencia, la anexión de Navarra por la vía de los hechos, o un Referéndum de independencia. Para ello se requeriría una modificación copernicana de la Constitución y Zapatero sabe de sobra que no puede hacerla con nada menos, en el peor de los casos, que la mitad de los españoles en posición beligerante. Eso sería suicida para él, su partido, y también para los españoles, que nos veríamos (el péndulo de la historia) abocados a un enfrentamiento absurdo. Es imposible, aunque lo esté materialmente produciendo ya con unas reformas estatutarias que adulteran la Constitución y la dejan en papel mojado. Pero de ahí a cambiar explícitamente la Carta Magna habría un paso excesivo para el metabolismo colectivo de los españoles. Alguna expresión alérgica ya está aflorando ya, y sólo es el principio, pese a la actitud cautelosa del Sr Rajoy.

Por tanto, la situación es irremisible e irreversible: no es posible seguir avanzando en la política de gestos y de concesiones a ETA pues se ha llegado ya al umbral de la resistencia de lo que puede ser admitido en Democracia, sobrepasando con creces lo que está, en estos momentos desbordando los límites del mandato constitucional, reforma Catalana inclusive, actos de terrorismo callejero, extorsión económica y un largo etc incluidos.

En consecuencia, ¿qué va a hacer Zapatero?

Sin duda, tratar de gestionar los tiempos para alargar lo más posible el llamado “proceso”, ganar tiempo, y probablemente tenga que convocar elecciones anticipadas. Descarto que de marcha atrás, lo que sería lo más justo, restaurando los pactos con el PP y abordando el terrorismo de la única manera que se puede atajar que es con el Estado de Derecho.

Zapatero se juega con ello su futuro. Lo más probable es que alargue lo más posible los tiempos y los gestos a ver si le es posible llegar a las inmediaciones del cumplimiento de la legislatura, sin muchos peones a mover en el tablero del ajedrez, ya que ha malgastado sus principales piezas en movimientos aparentes pero con carencia de verdadera jugada.

¿O cabe la hipótesis de que el Secretario General del PSOE esté agarrado de sálvese la parte por los terroristas, por alguna razón que sea inconfesable?

GOLPE CONTRA EL ESTADO
Editorial minutodigital 16 Noviembre 2006

Cada vez es más evidente que el 14 de marzo el PSOE consumó un auténtico golpe contra el Estado, no de estado. Los golpes de estado tienden a cambiar un gobierno por otro, o una forma de gobierno por otra, pero en sí no tienen como finalidad propia la desaparición del Estado. Sin embargo, lo que pasa en España a raíz del 14 de marzo es bien diferente: lo que pretende el PSOE es la ruptura total del Estado, la desaparición de España como nación.

“ Sin duda, pues, no es que estemos ante el más nefastos de los Gobiernos de nuestra historia, es que estamos ante el único patológicamente antinacional: ante el único Gobierno suicida de nuestro acontecer como nación. Sin duda, hoy se puede decir de nuevo ¡Españoles, no tenemos patria! ”

Desde hace varios meses son varias las voces que alertan sobre el peligro de la ruptura territorial de España, pero son menos las que llaman la atención sobre la ruptura de la unidad como pueblo, como colectividad humana. Y es que es grave la situación de lo que se ha dado en llamar la España periférica. Sin embargo, más grave aún es la ruptura de la unidad espiritual como pueblo. Cualquier nación puede verse amenazada por el peligro de cierta desmembración, por la pretensión de algunas partes de su territorio de pasar a ser entes políticos independientes. Este fenómeno, con ser doloroso, no afecta en sí mismo a la vida del ente superior al que pertenecen. Así, por ejemplo, España pudo perder sus territorios americanos, lo cual sin duda fue un duro revés, sin embargo, esto no supuso el colapso y la muerte de España como agente histórico. Disminuyó su influencia, cercenó su integridad territorial, pero nada más.

No obstante, lo que está ocurriendo en España es bien diferente. Aquí, junto al intento de ruptura territorial, se está produciendo algo más grave: el asesinato de España como ente histórico. El PSOE está utilizando el poder no para gestionar los interés públicos, sino para inocular arsénico en sus venas. El enfrentamiento constante con la derecha, la negativa a colaborar con ella siquiera en lo más necesario para la defensa del interés común, la descalificación a la que la somete, llegando a sugerir que el actual sistema político llegó a pesar de la derecha y sólo gracias a la labor política de la izquierda, poco a poco va propalando entre la población de izquierdas la idea de que las gentes de derechas sobran, que se les puede obviar en la acción política. Lo mismo pasa con la Iglesia, que se ha convertido en una institución a batir. Esto en cuanto al presente.

En cuanto al pasado, se quiere romper todo lazo de unión. Por eso, con anuencia de los socialistas se aprueban estatutos falsarios de la historia, se obliga a los niños y jóvenes a estudiar en los colegios, y hasta en las universidades, una historia de la que se puede decir que cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Y no se trata de interpretaciones más o menos discutibles de hechos históricos. Se trata de la falsificación, pura y dura, de estos.

Finalmente, en cuanto al futuro, al deseo de hacer cosas en común también ha quebrado. Y es que actualmente nos movemos en una preocupante ausencia de proyecto político, pues para el Gobierno no existe más que un pasado que borrar y un presente al que inocular disolución a raudales. Adónde va el Gobierno en materia de inmigración, el principal problema de este principio de siglo... nadie lo sabe; adónde va en materia económica... a la simple prolongación, sin perspectiva de futuro, del modelo económico del PP, eficaz en su momento pero hoy totalmente agotado; adónde va en política internacional.. al ludibrio de España por la inconsecuencia y volubilidad de su actuación.

Sin duda, pues, no es que estemos ante el más nefastos de los Gobiernos de nuestra historia, es que estamos ante el único patológicamente antinacional: ante el único Gobierno suicida de nuestro acontecer como nación. Sin duda, hoy se puede decir de nuevo ¡Españoles, no tenemos patria!

Del 'café para todos' del Estado de las Autonomías a la 'barra libre' de las reformas estatutarias
Alfonso Pinilla El Confidencial 16 Noviembre 2006

Después de casi cuarenta años de dictadura, España asistía al alborear de la democracia con una mezcla de desvelo y esperanza. Muchas eran las asignaturas pendientes tras el invierno franquista, y el despertar de todo un país empezaba a plasmarse en la libertad de voto recién conquistada, en una primavera de siglas y partidos que “ascendía a rango político de normal, lo que en la calle era simplemente normal”. Conviene felicitarse colectivamente del tránsito pacífico hacia la conquista de las libertades, pero resulta igualmente sano recordar que cualquier sacralización es peligrosa porque se basa en la idealización subjetiva de una realidad mucho más humana de lo que a veces nos gustaría.

La compleja tela de araña a lomos de la cual corre la historia –hecha de pactos, desencantos y abandonos– no siempre se parece al arcoiris autocomplaciente de la propaganda institucional. El mundo feliz no existe, porque son las miserias humanas quienes acaban forjando, a veces mezcladas con azares, errores e incertidumbres, las más sorprendentes conquistas. Es cierto que la transición fue positiva porque permitió la emergencia de libertades hasta entonces abortadas, pero no todo lo que en ella se fraguó resultó tan excelente como para espolvorearlo sobre la ciudadanía con el tufo de esas verdades absolutas que tanto daño hacen a cualquier convivencia.

Podría hablar del terrorismo que siguió matando antes, durante y después de la transición. Ese mismo que hoy se intenta amansar recortando penas y construyendo mesas de partidos en los minutos de descuento. Podría aludir a la colusión de lo público y lo privado, que ha convertido en juez y parte de polémicas financiaciones e inconfesables recalificaciones, a muchos de los que blandían la honestidad como bandera impoluta del nuevo tiempo. E incluso cabría matizar una participación ciudadana que se limita a introducir el voto en la urna cada cuatro años, mientras las listas cerradas y la férrea disciplina interna de los partidos hacen imposible una verdadera corresponsabilidad entre representantes y representados.

Aceptando que todos estos temas pueden ser materia de nuevas reflexiones acerca de una verdadera regeneración democrática, resulta necesario hacer hoy una breve referencia al famoso café para todos que inspiró el bendito, sacralizado y enaltecido Estado de las Autonomías.

Después de que las nacionalidades históricas dispusieran del autogobierno que les negó la dictadura, todos quisieron apuntarse a un nuevo modelo de Estado que ampliaba la autonomía a todas las regiones, con el fin de garantizar la igualdad y solidaridad entre ellas. Si dictadura era sinónimo de centralismo, democracia lo sería de autonomía. Y así empezó a conquistar la pista de la nueva España esta asombrosa pareja de baile que, entre piruetas nacionalistas, giros inesperados y saltos competenciales, provocó el aplauso unánime del arco político.

Derecha e izquierda –o como se dice ahora, centro-derecha y centro-izquierda– forjaron un modelo híbrido entre centralismo y federalismo que, sin ser exactamente ninguno de ellos, acabaría acercándose en la práctica al segundo extremo. La ambigua redacción del título octavo de la Constitución, junto al goteo de competencias que los gobiernos socialistas y populares cedieron a las autonomías durante sus respectivas gestiones, fueron adelgazando progresivamente al Estado. Esta anorexia crecía al ritmo del insaciable hambre nacionalista que, en virtud de un sistema electoral aún pendiente de reformas, jugaba un importantísimo papel en Madrid a pesar de su minoritario apoyo en el conjunto de España.

Creyendo que la anorexia se curaría con la dieta del café para todos, fuimos haciendo de nuestra capa autonómica un sayo irresponsable de anacrónicos localismos. Al tiempo que peligraban valores democráticos fundamentales como la igualdad de oportunidades y la solidaridad entre los ciudadanos de un mismo país, las autonomías empezaban a convertirse en predios privados de nuevos caciques que, con la excusa de acercar el poder a la sociedad acababan apropiándose de él, rodeados de una cohorte clientelar más propia del agostado siglo XIX que del fascinante XXI.

Fue entonces cuando el café para todos se convirtió en una barra libre donde sólo había que apoyar el codo en el alféizar de la Moncloa para que la ilusión consentida de sus inquilinos invitara a una competencia más, a una cosoberanía más, a una realidad nacional más con que decorar la maravillosa España autonómica.

Nunca se definieron con exactitud las reglas del juego, y mientras el melón estatal se reabría bajo la lógica perversa de inesperadas reformas estatutarias, las Comunidades Autónomas apuraban las últimas tajadas entre anacrónicos nacionalismos y estrambóticas proclamas regionalistas. Cada uno jugaba su partido, sin árbitros y jueces de línea, ante el aburrimiento de un público que empezaba a abandonar las gradas de la participación electoral.

Todo ello demuestra que, si bien el centralismo podía ser sinónimo de dictadura, la autonomía no tiene por qué serlo, siempre y en todos los casos, de democracia. Y para quien aún dude de este ligero pero importante matiz, debe recordar que cualquier barra libre no es más que una ilusión inconsistente, un oasis donde creemos que todo es gratis mientras olvidamos el exorbitante precio pagado a la entrada. Después de la resaca, tras los excesos del simulado festín, siempre acabamos reconociendo que ni la barra fue tan libre, ni el café igual de bueno para todos.
* Alfonso Pinilla García es profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Extremadura.

Zapatero y ETA
Imprudencia temeraria
GEES Libertad Digital 16 Noviembre 2006

La culpa, una vez más, es del PP. Antes incluso de que se haya escenificado el fracaso del nuevo intento de negociación con ETA, el PSOE y sus medios afines ya apuntan al PP como máximo responsable para el caso de que los terroristas decidan romper su tregua. El egoísmo de la oposición, que antepone sus intereses partidistas al logro de la paz y que ha dejado al presidente del Gobierno sólo ante el peligro, será en última instancia la causa de haber perdido una oportunidad única acabar de una vez por todas con el terrorismo.

La realidad es que si al final de este proceso lo único que hay es una nueva victima, sólo habrá dos culpables. El primero y principal, sin duda, será la propia ETA. Serán culpables los asesinos que aprieten el gatillo o que coloquen la bomba, pero lo serán también todos aquellos que los apoyan, que los justifican, que los amparan políticamente, que los financian y que jamás condenan sus crímenes.

Pero el segundo responsable será Rodriguez Zapatero y será culpable por imprudencia temeraria. Zapatero heredó una ETA que se había mostrado incapaz de matar, pese a intentarlo, durante más de un año. Zapatero heredó una ETA que había sido desmantelada en sus estructuras criminales. Zapatero heredó una ETA incapaz de mantener el terrorismo callejero. Zapatero heredó una ETA descabezada políticamente. Zapatero heredó una ETA aislada socialmente y excluida de todas las instituciones democráticas. Zapatero recibió una ETA estigmatizada y repudiada internacionalmente en todos los foros, desde la Unión Europea hasta Estados Unidos, pasando por Naciones Unidas. Zapatero heredó una ETA sin un horizonte estratégico para su actividad criminal.

Cegado por un interés estrictamente electoral, Zapatero inició un proceso de negociación política con los terroristas en busca de una mayoría absoluta que parecía inalcanzable por cualquier otro medio democrático. Lo hizo en contra del principal partido en la oposición, al que traicionó en el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Lo hizo de espaldas a la sociedad, a la que ocultó toda la información de la que disponía. Lo hizo en contra de la Justicia, que no asumió la tregua del Estado de Derecho que pretendía establecer Zapatero. Lo hizo traicionando el mandato parlamentario, que exigía a los terroristas una voluntad inequívoca de abandonar la violencia para poder iniciar el proceso. Lo hizo en contra de sí mismo, que había establecido como premisas que no habría negociación política mientras no hubiera paz y que en ningún caso se pagaría a los terroristas un precio por dejar de matar.

Iniciar un proceso en estas circunstancias sólo puede ser calificado como una manifiesta imprudencia temeraria. Hoy ETA ha recompuesto sus estructuras operativas, como muestra el robo perpetrado en Francia de más de quinientas pistolas. Hoy ETA ejerce cotidianamente el terrorismo callejero y ha recuperado el dominio de las calles del País Vasco. Hoy ETA ha regenerado su liderazgo político y marca la agenda y los ritmos al propio Gobierno. Hoy ETA ha recuperado la presencia y el protagonismo social que había perdido. Hoy ETA acude a manifestarse a Bruselas mientras el parlamento Europeo debate sobre el conflicto vasco. Hoy ETA se muestra segura de que podrá derrotar al Estado español y que más pronto que tarde alcanzará todos y cada uno de los objetivos por los que ha asesinado a cientos de inocentes durante décadas.

Rodriguez Zapatero, su imprudencia, su soberbia, su ansia infinita de poder, su incompetencia, su temeridad, su debilidad y su cobardía serán responsables en segundo grado del previsible fracaso de este proceso insensato y de sus consecuencias. Los terroristas serán sin duda los primeros culpables y deberán pagar todos sus crímenes pudriéndose en la cárcel, pero Zapatero será también responsable y deberá pagar en las urnas su error y su irresponsabilidad.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Estatuto gallego
Un falso billete de primera
Cristina Losada Libertad Digital 16 Noviembre 2006

Que la dirección del PSOE de Galicia, PSdG para más señas, se había dejado parasitar por el nacionalismo identitario y lingüístico es algo que sólo se les ha escapado a sus votantes. Lo han tomado, si acaso, como demostraciones de su querencia por lo "nuestro", cumplidoras de una función litúrgica similar al galleguismo de gaita y tamboril del PP de Fraga. Total, la vida sigue igual, digan lo que digan los políticos. Posición ésta que no es exclusiva del elector socialista ni de Galicia. Como en la Cataluña del seny, en la tierra del sentidiño predomina el encogimiento de hombros ante los planes de reforma del Estatuto. A nadie importa. Pero a los partidos políticos sí. Primero a dos, a los que gobiernan, y por la inercia de las cosas, a tres. O sea, a todos. Y ellos se bastan para imponer esa dinámica a la sociedad. Y la han impuesto. La era de los coros y danzas ha concluido y llegamos a la fase en que la verborrea a la que nadie da importancia va a traducirse en realidades.

La primera y en la frente es el acuerdo de Touriño y Núñez Feijoo para que el Estatuto acoja un preámbulo que mantenga "el estatus identitario" de Galicia al nivel de las demás "nacionalidades históricas". Hablando en plata, para que incruste de algún modo "la nación". De Touriño no extraña. El presidente de la Xunta no vislumbra mejor manera de contribuir al progreso de los ciudadanos que lograr una definición que "responda al sentimiento mayoritario de identidad nacional" que tienen los gallegos. En febrero, según una encuesta del CIS, el 74,6 por ciento de esos gallegos pensaba que Galicia era una región. Pero en la escuela ZP, las mayorías son tan deformables como las leyes y los conceptos. En fin: ya sabemos dónde y con quiénes está Touriño. Mejor dicho, lo confirmamos. Desearía recorrer la misma senda que el PSC de Maragall y Montilla y que el partido de López, pero se contentará con el papel de segundón de Manuel Chaves. O sea, de ayudante en el camuflaje de la voladura constitucional que supone el Estatuto catalán, y en el alfombrado del cambio que se negocia con ETA. En suma, está en la ruptura de la soberanía nacional, de la Constitución y del sistema de solidaridad interregional.

Núñez Feijoo acababa de decir que la piedra angular de la reforma era la financiación. Parecía razonable. Ahí había que ir a por todas, combatir los privilegios concedidos y hacerle insoluble el sudoku a Solbes. Pero quién diría que lo dijo. Sobre los dineros sólo ha conseguido que Touriño acepte reflexionar sobre su propuesta. Por contra, se ha sumado al concurso por insertar en los Estatutos la fórmula más pintoresca sobre la "identidad nacional" del territorio. Es como un juego de niños, de los de "y yo más", pero sus efectos distan de ser lúdicos. Galicia, Touriño dixit, ha de seguir viajando en primera. Ah, ¿pero viajaba en esa clase? No es lo que proclamaban antes de arribar al gobierno. Ni lo que sucederá tras esa revisión del estatus. Los socialistas pretenden hacer pasar la etiqueta identitaria por un billete de primera o un décimo de lotería premiado. Como si por pegarla en el Estatuto, fuera a llover una pasta gansa. Y el PP, sin atreverse a denunciar el engaño. Cuán cómodo resulta seguir la corriente. Mientras, las dulces sirenas repiten que son sólo palabras. Entonces, ¿por qué tanto interés en colocarlas? Si tendrán relevancia que los nacionalistas han tratado de quitársela. España no se rompe, acaba de declarar Quintana. Eso, por no frotarse las manos.

La víctima en el espejo
POR IGNACIO CAMACHO ABC 16 Noviembre 2006

ESA imagen dolorosa e irritante, la del diputado Eduardo Madina relatando en el juicio su calvario de víctima -«en mi casa se hizo de noche, una sombra de pena y tristeza envolvió a mi familia»- mientras los autores del atentado que le quitó una pierna se reían con abyecta arrogancia, bien podría ser la metáfora de la crisis en que se ha empantanado el «proceso de paz». Y no sólo porque refleja, una vez más, la miserable indiferencia de los verdugos, ni porque el joven socialista vasco acertara a expresar con una conmovedora lucidez su sombría peripecia de sufrimiento y angustia, sino porque Madina está a favor del diálogo con ETA, y su criterio merece el respeto de quien ha sostenido su convicción con enorme entereza más allá de una terrible circunstancia personal que a cualquiera nos habría empujado al rencor y a la rabia. Precisamente ahí radica el valor testimonial de ese momento dramático en el que los terroristas despreciaron con humillante insensibilidad a quien está dispuesto a tenderles la mano que ellos quisieron amputar con una bomba de intenciones homicidas; desde sus desdeñosas carcajadas, toda su ultrajante crueldad, toda su artrosis moral se enfrentó a la grandeza de la víctima como un amargo espejo de fracaso.

Ése es el retrato vivo de una situación atrofiada. No se puede perdonar a quien no desea ser perdonado, a quien ve como un triunfo político cualquier gesto de largueza humana, a quien no siente un gramo de arrepentimiento ni dispone de la encarnadura intelectual para admitir siquiera haber cometido un error. Eduardo Madina representaba ante sus frustrados asesinos la voluntad de un Gobierno que tiende puentes al horror con los ojos cerrados a la evidencia, pero los etarras lo trataron con la misma desconsiderada displicencia que a las otras víctimas, y en esa burla insultante y macabra encerraban la lección de rocosa impermeabilidad que en este momento bloquea cualquier atisbo racional de entendimiento con quien no entiende otro lenguaje que el de su delirio.

Acaso a su pesar, el joven socialista que vio mutilado su futuro de jugador de voleibol y escapó por los pelos de la muerte que le tenían preparada, ha escenificado la contradictoria impotencia con que los dirigentes de su partido se enfrentan ahora a un proceso que ya no pueden controlar porque no está en sus manos, agarrados a la ficción de un cambio de actitud de los asesinos que los hechos desmienten con recalcitrante y demoledora contumacia. Quizá Madina, enfrentado a la desafiante mofa de sus verdugos, haya sentido en el interior de su corazón herido por la tragedia un resquicio de duda o de zozobra. Más allá de su honorable compromiso se dibuja, en todo caso, la cada vez más oscura, objetiva, desgraciada realidad de un proyecto sin retorno.

El partido invencible
Francisco Rubiales Periodista Digital 16 Noviembre 2006

¿Es posible en democracia que un partido político se convierta en invencible y que gane una elección tras otra, impidiendo a la oposición el acceso al poder?

El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero cree que "si" es posible y está empeñado en convertir al PSOE en el eterno ganador y en el único partido político capaz de gobernar en España, todo un experimento políticamente apasionante que la izquierda de todo el mundo está siguiendo con atención.

Zapatero, quiere convertir al PSOE en un "Partido Invencible", una innovación política que se inspira en lo que el PSOE ha logrado en Andalucía, donde gana unas elecciones tras otras, tras haber aislado y debilitado al PP y creado, desde el poder de la Junta de Andalucía, una red de clientelismo y de intereses tan densa, tupida, sólida y apoyada por medios de comunicación dominantes y controlados, que le lleva a la victoria cada vez que se abren las urnas.

Sin haber violado formalmente las leyes democráticas, el PSOE de Andalucía cree haber conseguido un dominio y un control suficientes para ganar siempre las elecciones. Su sistema "invencible" se basa en tres columnas: El enorme poder que controla desde la Junta de Andalucía; el acoso al Partido Popular, el único partido importante de la oposición, al que desgasta y desmoraliza constantemente; y una política pragmática de alianzas y captaciones que le permite lograr, cuando lo necesita, el apoyo parlamentario de los partidos débiles (Izquierda Unida y el Partido Andalucista) y de los transfugas, siempre a cambio de poder y de privilegios.

La red clientelar y de intereses creada por el socialismo andaluz es tan densa que, con las matemáticas en la mano, le impide perder las elecciones. Si votan socialista los que deben favores y privilegios al socialismo andaluz, junto con la base sociológica natural de la izquierda, se alcanza más del 40 por ciento dE los votantes, una masa que, en la práctica, garantiza el poder.

Lo que el PSOE andaluz cree haber logrado ha sido durante décadas, el gran sueño de la izquierda mundial: alcanzar y mantener el poder sin tener que recurrir a métodos tan cruentos y traumáticos como el golpe de Estado o la revolución.

Ese "Partido Invencible" que los socialistas quieren instaurar en España, extrapolando el modelo andaluz, entierra al leninismo como métodología (aunque no su espíritu) y jubila a la revolución, que ya aparece como obsoleta e innecesaria. El método consiste en utilizar las reglas de la democracia para ganar siempre las elecciones y conservar el poder, sin alternancia. En la práctica, es gobernar con un partido único sin ser un partido único. También representa eliminar la alternancia sin que puedan acusarle de hacerlo por la fuerza.

Analizada con detalle, la actual política que despliega el gobierno que preside Zapatero está orientada a convertir al PSOE en un "partido invencible": aislar, acosar y debilitar al Partido Popular; cerrar alianzas de hierro con los restantes partidos políticos, incluso con aquellos que son nacionalistas extremos y con otros de dudosa fe democrática, para garantizarse las alianzas necesarias y para impedir al PP los apoyos qe siempre necesitaría para gobernar; crear una red clientelar que transforme los favores y privilegios otorgados desde el poder en votos que garanticen la victoria; y crear, por último, una poderosa y hegemónica estructura mediática que de apoyo y cobertura a la estrategia.

El único problema para el PSOE es que ese camino, aunque en apariencia no viole las reglas, representa una verdadera perversión del sistema porque elimina, de golpe, valores y normas que son vitales para la democracia. En el momento que alguién domina el poder e impide la alternancia, es porque ha eliminado la competencia y la libertad de elegir, lo que convierte al sistema en una oligarquía pura o, quizás mejor, en una dictadura de partido.

Voto en Blanco

Contra el Estado
Manuel Molares do Val Periodista Digital  16 Noviembre 2006

La Constitución nos dio las libertades democráticas que necesitamos, pero desde su aprobación los políticos han ido recortándolas.

Y ahora, la Abogacía del Estado nos oprime más aún y contribuye a impedir que seamos como nos permite la gran Ley.

Gobierno y numerosas CC.AA. nos roban nuestros derechos. Nos imponen los mandamientos político-religiosos de los partidos dominantes en cada administración. Han convertido su ideología en fe de observancia obligatoria.

Y la Abogacía del Estado, cuyos funcionarios deberían ser constitucionalistas y neutros, defiende las normas contrarias a la independencia individual que imponen ya algunos estatutos autonómicos.

Para servir al Gobierno y a sus aliados nacionalistas, pero no al Estado, la Abogacía estatal se ha opuesto a los recursos contra el estatuto catalán ante el Tribunal Constitucional, formado por juristas seleccionados con los criterios políticos dominantes.

La Abogacía defiende que la Generalidad imponga el deber de conocer el catalán en Cataluña, alegando que la Constitución no lo impide expresamente.

Debería recordarse que cualquier democracia sana y verdaderamente libre permite al ciudadano expresarse en el idioma que se desee. Y no puede multarse ni perseguirse el uso de una lengua, como se hace ya en Cataluña con el castellano.

Pide también al Constitucional que se apruebe el término de nación para Cataluña, “porque expresa adecuadamente el sentimiento ciudadano”.

Con similar explicación sobre el “sentimiento ciudadano” Hitler proclamó como partido único al nazi en 1934: hay ocasiones en las que los grandes cambios estatutarios requieren una decisión de alcance estatal, no regional, y sin trampas leguleyas.

La Abogacía del Estado traiciona a los ciudadanos que debería defender. Apoya las persecuciones de los aparatos políticos sobre todos nosotros.

Abogacía del Estado al servicio del Gobierno: basta ya de intolerantes religiones ideológicas inmiscuyéndose en las vidas ciudadanas.

El acoso a la Justicia...y el Estado anémico.
Javier López Periodista Digital 16 Noviembre 2006

Jueces por la Democracia y la Asociación de Fiscales Progresistas también están abochornados con el espectaculo de la anemia galopante del Estado de Derecho. Tambien ellos, tan fieles otras veces a la órbita del PSOE, reclaman libertad para desempeñar su trabajo. Un Estado donde la Justicia se tiene que plegar a los intereses políticos es un Estado bananero, al borde de la quiebra moral.
El asunto De Juana debería ser un aldabonazo a nuestra conciencia democrática. ¿Cómo es posible que el nacionalismo separatista acose a los jueces, ponga condiciones y pida impunidad? Y mientras tanto el reyezuelo Ibareche quita ayudas oficiales a los jueces del Tribunal Superior del País Vasco...Es un castigo, aceite de ricino.

Desde que comenzó el llamado "proceso de paz" la detención de etarras es cinco veces menor. En lo que llevamos de año, en este 2006 a punto de periclitar, han sido arrestado 13 presuntos etarras. En 2005, 73.
Nada sabemos todavía de la voluntad de los terroristas de entregar las armas, la violencia callejera aumenta hasta extremos de película de terror, y el cachorro de ETA que intentó quemar vivo a un policia municipal en un acto de guerrilla urbana consigue la libertad con una fianza de seis mil euros. Esto huele demasiado a descomposición. Zapatero sonrie y presenta por el mundo su "alianza de civilizaciones": un catalogo de buenas intenciones universales cuya plasmación práctica es hasta ahora desconocida.

Los españoles no sabemos nada de nada, más allá de declaraciones retóricas y ambiguedades calculadas. ¿Qué se ha puesto sobre la mesa?. ¿En qué consiste el "nuevo escenario" del que habla todo el nacionalismo vasco, encorbatado o no, y también Patxi López?. Sabemos que la merienda vasca se la están comiendo detrás del escenario, que una confusa mesa de partidos puede conculcar toda la legalidad democrática. Sabemos que el Estado de Derecho puede estar siendo burlado.

Y el único baluarte, el Poder Judicial, tiene que hacer frente día a día a los intereses políticos de un "proceso" que no sabemos que tipo de paz nos puede traer, porque la paz es imposible sin justicia. Cuando algunos lideres de un partido fundamental para nuestra democrácia salen en defensa de un etarra con casi veinte crimenes a sus espaldas, algo muy malo nos debe estar pasando.Eso es lo que está haciendo algunos sectores del PSOE con De Juana Chaos, cuestinando las decisiones judiciales y dudando de su oportunidad. Para el presidente del Gobierno, De Juana es un hombre implicado en "el proceso". Lo dice el hombre que tiene en sus manos el rumbo del Estado. Pero con una Justicia acosada y un Estado anémico la paz es una entelequia y la antesala de más y peores violencias.Veremos y esperemos que no sea así.

Vendaval en el estanque dorado
Eugenio Trías, Documento, El Mundo  16 Noviembre 2006

Poco antes de las elecciones catalanas le confesaba a un amigo sentirme extranjero en mi ciudad. En todas partes (de España y del extranjero) se me reconoce y se me identifica como barcelonés.Así soy considerado en la mayoría de las citas públicas en las que participo. Pero se da la circunstancia de que el trato que recibo en mi propia sociedad, en mi ciudad y en la comunidad a la que pertenezco, desmiente por completo esa atribución...

Ciutadans de Catalunya y los paradigmas de Kuhn

¿Cuál es la razón de que haya llegado a sentirme extranjero en una ciudad en la que he desplegado mi actividad docente y de escritura? ¿Cómo puede existir tal desfase entre la atribución que se me hace fuera de Barcelona y de Cataluña, y la que recibo de un sector no desdeñable de mis conciudadanos? Soy, ante todo, un catalán de habla española, o que tiene al español por lengua materna. Eso no significa ninguna rareza: le sucede a más de la mitad de la población catalana.

Pero uso esa lengua, compartida por casi la mayoría de la sociedad en que vivo, para dar mis clases y mis conferencias; para expresar mis ideas; para exponer mis escritos; o para publicar mis libros.Y eso, un importante sector de mi comunidad no lo perdona.

Además, resulta que no soy nacionalista. En lugar de aceptar de manera sumisa el paradigma que la actual capa dirigente catalana ha ido imponiendo, he declarado en público mis críticas a ese ideario. Y, muy en especial, a la voluntad de independencia de muchos de quienes lo asumen. Por último no he tenido el menor problema en sentirme a la vez barcelonés, catalán y español.Me he encontrado en mi propia casa en Barcelona y en Madrid, en Girona y en Toledo, en Lleida y en Zaragoza, en Tarragona y en Sevilla, en Montserrat y en Santiago de Compostela.

Una persona con este triple perfil, de habla española, que no es nacionalista y expresa en público su crítica al nacionalismo, y que no tiene problema alguno en sentirse barcelonés, catalán y español, no puede ser aceptado en una sociedad guiada y gobernada por una clase dirigente que ha ido cultivando y consolidando el citado paradigma. Uso ese término en forma semejante a como lo utiliza T. S. Kuhn en su Teoría de las revoluciones científicas.

La triple caracterizació n conlleva un triple pecado mortal que expulsa de la ciudad ideal (catalana) al que comete esas gravísimas faltas. Pero resulta que la mitad de la población catalana (la ciudad real, en terminología platónica) se halla a las puertas de cometer semejante infracción. Las faltas son todavía veniales, pues quienes suelen ser reincidentes en ellas no tienen formulado con claridad un ideario alternativo al paradigma nacionalista, o no osan al menos expresarlo públicamente (o no disponen de la posibilidad de hacerlo). Responden a la implantación y hegemonía de ese paradigma con un encogimiento de hombros (altivo o indiferente) y con la abstención en las consultas políticas (el referéndum del Estatut o la última consulta electoral).

Los paradigmas, dice Kuhn, responden a comprobaciones de axiomas teóricos que tienen refrendo en testimonios empíricos, pero que se acaban imponiendo por razones psicológicas o por un trasfondo de concepción del mundo que parece requerirlo. Pero esos paradigmas (el aristotélico, el copernicano, el post-einsteniano, para referirme a los que examina Kuhn) sufren la erosión del acontecimiento, no son inmunes al devenir histórico, y terminan resquebrajándose. Entonces es necesario sustituirlos por otro más ajustado a las necesidades del tiempo y del lugar.

En política sucede algo análogo. En el caso de la Comunidad Catalana, este paradigma, gestado durante la Transición, se entronizó de forma hegemónica a partir del primer Gobierno con mayoría absoluta de la coalición nacionalista (CiU); desde entonces, ha sido renovado como la cosa más rutinaria.

Los partidos políticos y los estamentos dirigentes lo han asumido y aceptado. Podría hablarse quizás de casta dirigente (en razón de sus tendencias abusivamente endogámicas). Incluye a políticos, pero también a empresarios, obispos, intelectuales, escritores, rectores de universidad, periodistas. Una casta dirigente que -de forma expresa o tácita- acepta la triple prueba de bondad y catalanidad: el uso del catalán como lengua propia nacional; la suscripción, moderada o radical, del nacionalismo como ideología integradora; y la constatación de la diferencia específica entre la nación catalana y el resto de los pueblos de España o entre Cataluña y el Estado español (según suelen designarlo).

Lo más sorprendente de esta sociedad esquizofrénica que es la Cataluña actual consiste en que dicho paradigma de la práctica totalidad de la clase política catalana contrasta con una sociedad que, casi de forma mayoritaria, expresa respecto al mismo, como mínimo, la más sorprendente indiferencia.

Son muchos los catalanes que se hallan incómodos en ese paradigma.O que viven, como yo, la sensación, entre resignada y distante, de perfecta extranjería a pesar de haber vivido, trabajado y transcurrido toda su vida en una sociedad que les trata con avara pobertà. Para ellos, Cataluña es, más que madre, madrastra.

En un contexto así, un colectivo político valiente, el partido de los Ciutadans de Cataluña irrumpe por primera vez en el litigio político. Y, con sorpresa de muchos, consigue nada menos que tres escaños (los de Albert Rivera, José Domingo y Antonio Robles) a pesar del clamoroso silencio de que ha sido objeto por parte de medios de comunicación al servicio de la casta dirigente.Queda de este modo estupendamente desmentido el dogma de los teóricos de la comunicación según el cual sólo lo que aparece en los periódicos y en las cadenas de televisión posee existencia.

Me alegra que, con ocasión de los Premios Periodísticos de EL MUNDO de los que soy jurado, se conceda uno de los dos galardones a este colectivo apadrinado por tres de sus figuras más emblemáticas: Francesc de Carreras, Arcadi Espada y Albert Boadella. Un premio que se les concedió cuando Ciutadans era sólo la promesa de un importante sector de la sociedad catalana que vio en su fundación la expresión de una voz que existía en Cataluña, pero que todavía se hallaba en las zonas infrarrojas o ultravioletas del espectro parlamentario, ya que cuestionaba de principio a fin ese paradigma que, cada día que pasa, choca de forma más llamativa con una realidad social y cultural que no se corresponde en absoluto con él.

Un colectivo -Ciutadans de Cataluña- que no es una invención reciente, sino la culminación política e ideológica de esfuerzos que tienen muchos anticipos de carácter épico, heroico, en la más oscura clandestinidad, como la Asociación por la Tolerancia y el Bilingüismo, dirigida por Marita Rodríguez, por citar únicamente a uno de ellos. En manos de Albert Boadella, tuve el honor de recibir, hace ya algunos años, el Premio a la Tolerancia que esta Asociación cada año concede.

También fue un importantísimo precedente el Foro Babel que, hace algunos años, promovimos un grupo de personas, hartas ya del referido paradigma, con el fin expreso de detener el galopante dogma del nacionalismo lingüístico que luego, con el Tripartito I, alcanzó su nivel máximo de incompetencia. Un dogma que hace más de una década me permití denunciar en un artículo, publicado en El País, que generó agria polémica, pero que resultó ser fundacional y profético.

En las próximas jornadas de la vida política catalana se hará lo imposible por ahogar esa voz primigenia del nuevo partido, única posible expresión fresca de ideas en un mundo dirigente de endogamia asfixiante. Ya han comenzado a lanzarle ataques, pues este espacio diferente irrita y exaspera a mucho nacionalista instalado en sus múltiples poltronas, laureles y prebendas.

Los secuaces del viejo paradigma han comenzado ya su bombardeo.Pero, por lo que se ve, no son capaces más que de repetir usque ad nauseam los mismos tópicos y argumentos sofísticos viciados que utilizaban en tiempos del Foro Babel. Les saca de sus casillas el carácter transversal de un partido que produce más rotos en la izquierda que en la derecha, o que arrebata más votos a los socialistas que al Partido Popular.

Para alegría de Ciutadans, de nuestros buenos amigos De Carreras, Espada y Boadella, y de quienes concedimos este merecido premio a los principales inspiradores del flamante partido catalán, esta fiesta no celebra un premio de consolación para una opción romántica, nueva ocasión perdida, prueba de la inviabilidad en Cataluña de otro paradigma que el nacionalista, como tantos esperaban poder decir el día después de las elecciones. Será el reconocimiento de una esperanza que puede alentar a muchos catalanes dominados por el hastío, sacándoles en el futuro de la abstención o del voto en blanco en que se hallaban instalados.

Un partido que puede también desangrar las deslealtades de partidos como el socialista, que a escala catalana y española, desde sus cúpulas gobernantes actuales, no han sabido dar cobijo a quienes siendo catalanes no son nacionalistas, o a quienes creen que Cataluña y España pueden despertar amores compatibles (sin enloquecer, como en la canción de Antonio Machín).

El estanque dorado de la casta dirigente catalana ha sido agitado, de pronto, por el empuje de este inesperado vendaval, que bien puede llegar a ser tornado si sabe acertar en sus planteamientos políticos.

«En las próximas jornadas se hará lo imposible por ahogar la voz primigenia de Ciutadans, amenaza para un mundo de poder endogámico»

DE NUEVO EL PSOE INTENTA RESTAR RECURSOS A LA AVT
Detrás de todas estas maniobras lo que se oculta es la intención del PSOE de privar de recursos a la AVT para paralizar a la misma y quitarse de encima a la conciencia moral del movimiento cívico español.
Redaccion minutodigital 16 Noviembre 2006

Son muchos los españoles que desde cualquier punto de nuestra geografía se trasladan para asistir a las manifestaciones que convoca la AVT. Nunca los autobuses han sido gratuitos, salvo que alguna empresa de transporte los haya cedido por su cuenta. Pero al PSOE le molesta esa afluencia popular. Por ello el diputado socialista Antonio Hernando acusó a la AVT de gastarse las subvenciones en autobuses. Afirmación falaz y malintencionada que ya ha merecido la respuesta de Alcaraz: “Como el PSOE está acostumbrado a irregularidades de este tipo, piensa el ladrón que todos son de su condición". El presidente de la AVT ha aclarado que ni un euro procedente del dinero público ha servido para financiar las manifestaciones de la AVT.

Y es que al PSOE, mientras le parece muy bien que con el dinero de nuestros impuestos de sufrague el gasto del traslado en autobús de las aficiones de los clubes de fútbol a los diferentes partidos que juegan fuera de casa, le “chincha”, que voluntariamente el pueblo este dispuesto a gastar, sin la “coacción” de Hacienda sus dineros en sufragar y apoyar a la AVT.

Claro que ahí esta el PSOE para darnos muestras de su concepto de solidaridad social. No solo los socialistas demuestran su mezquindad intentando asfixiar económicamente a la AVT, sino que usan el dinero de nuestros impuestos para subvencionar a la carta las causas “sociales” de sus amigos, pero no la de aquellos que son molestos para el poder. Porque en definitiva detrás de todas estas maniobras lo que se oculta es la intención del PSOE de privar de recursos a la AVT para paralizar a la misma y quitarse de encima a la conciencia moral del movimiento cívico español.

El Foro de Ermua quiere que los «exiliados» voten en el País Vasco
PABLO MINGOTE. MADRID. ABC 16 Noviembre 2006

La Diáspora Democrática Vasca del Foro de Ermua denunció ayer que el Partido Socialista se ha negado a recibirles para hablar de la iniciativa legislativa que quieren plantear para que se modifique la Ley Electoral y los vascos que han sido desplazados en contra de su voluntad -por culpa de los terroristas de ETA-, puedan votar en las elecciones autonómicas.
«Da rabia que el Gobierno esté reuniéndose con ETA y que López Garrido -el portavoz socialista en el Congreso- diga que no tiene tiempo para recibirnos, que no tiene hueco en la agenda», se queja Isabel Castillo de Cortázar, vicepresidenta del Foro de Ermua, quien añade que «llevamos cinco meses intentándolo y si la próxima vez no nos recibe presentaremos una petición por escrito». El resto de los grupos parlamentarios en el Congreso han recibido a la representación del Foro y, según ellos, «se han mostrado muy abiertos y hasta colaborativos en algunos casos».

La reunión que mantuvo ayer la Diáspora Vasca con los corresponsales extranjeros en España, con el fin de explicarles «la verdadera situación de Euskadi y del mal llamado proceso de paz», estuvo marcada por las duras críticas a José Luis Rodríguez Zapatero y a la gestión que hace de la negociación con la banda terrorista.

Demasiados votos
Actualmente hay más de 200.000 vascos que se han visto obligados a abandonar el País Vasco a causa de los terroristas. Personas que, si pudiesen votar, «seguro que harían cambiar el Gobierno» de la Comunidad, apuntaba Nieves Baglieto, cuyo hermano fue asesinado en 1980 por un sicario de ETA al que él mismo había salvado la vida cuando era pequeño.
Para el Foro de Ermua la iniciativa para que voten los vascos desplazados tiene un claro enemigo: el nacionalismo vasco. «Si hubiese un referéndum los vascos de la diáspora serían clave para votar. Si el señor Ibarretxe supiera que le vamos a apoyar, seguro que nos dejaría votar», argumentó Carlos María Ruiz, ex teniente de alcalde de Sestao, cuyo hermano fue ametrallado por ETA.

La Diáspora Vasca asegura que los asesinos de ETA y los diferentes entramados de la banda terrorista en el País vasco han logrado «uno de los efectos más perversos» con la «alteración del censo electoral», algo que han logrado «no sólo por la eliminación de numerosas personas sino por el éxodo que la presión directa o indirecta de ETA ha provocado». Según prueban los estudios y una encuesta realizada por el Euskobarómetro, la inmensa mayoría de los 200.000 vascos desplazados «no comparten el ideario nacionalista», por lo que, en caso de poder hacerlo, sus votos irían para los populares y los socialistas.

Se trata, por tanto, de una alteración de la realidad del voto vasco. «Hay una ley que permite a los descendientes de un pastor vasco que viven en Utha votar, pero nosotros, los vascos de segunda categoría, los de la «sub-raza», no podemos», explicaban con acritud a los corresponsales extranjeros.

Zapatero irresponsable
En cuanto al «mal llamado proceso de paz», el Foro de Ermua considera que la actuación de Zapatero está siendo «irresponsable», hasta el punto de que «el PSOE, con la actual directiva, ha dejado de ser constitucionalista».
Los vascos desplazados denuncian que el presidente del Gobierno ha iniciado la negociación «cuando no era necesario, cuando ETA estaba derrotada». Una circunstancia que por culpa de la «obstinada y reiterada equivocación» de Zapatero «ha dado alas a ETA, y unas expectativas que hace dos años no podía soñar».

«No te alivia para nada que te perdonen la vida temporalmente», sentenció la Diáspora.

Albert Boadella: "Me siento muy coaccionado por un Régimen nacionalista que desde hace ya unas décadas ha empezado a imperar en Cataluña"
Entrevista por Nacho Corredor Solà Periodista Digital 16 Noviembre 2006

[ab] A continuación adjuntamos la trascripción del encuentro que hemos tenido con Albert Boadella, dramaturgo e impulsor de la plataforma no nacionalista de Ciutadans de Catalunya.

El encuentro, cordial y ameno, repasó además de la última gira de Boadella con En un lugar de Manhattan y el lanzamiento de en cosa de un mes de su próxima obra vinculada al mundo de la tauromaquia, la trayectoria de Ciutadans y la situación que denuncia Boadella de prensa catalana.

El próximo viernes en A la Carta de la cadena nacional City FM estaremos con Albert Rivera, líder del Partido de la Ciudadanía. Todo ello a partir de las 15h.

Sus obras y su Cataluña natal.

Nacho Corredor: Imagino que liado con la gira de “En un lugar de Manhattan”.
Albert Boadella: Sí, todavía estamos con la gira y durará todavía bastantes actuaciones. Creo que casi 6 o 7 meses más.

NC: Gira que en la Comunidad Valenciana o en Andalucía se ha visto desde varios puntos, pero que en Cataluña se vio tan solo en una ocasión.
AB: En Cataluña se vio en una temporada en Barcelona y después cuatro actuaciones en Girona. Nada más por dos motivos; el primero porque la temporada de Barcelona fue una temporada absolutamente catastrófica, insólito en nuestro caso ya que jamás nos habíamos encontrado con tan poco público: y lo mismo ocurrió en Girona donde normalmente siempre teníamos el teatro lleno. Es el único lugar donde ha ocurrido eso, en el resto de las 150 actuaciones que se han hecho, los teatros han estado llenos: pero han sido actuaciones fuera de Cataluña.

NC: ¿Y a qué cree que puede deberse que no se hayan llenado en esta ocasión los teatros de Barcelona y Girona?
AB: Clarísimamente una represalia, un boicot por mi actitud posible. No hay explicación posible, sólo en el caso de que no hubiera funcionado en el resto de España hubiera podido pensar que naturalmente se trataba de un problema con la propia obra. Pero ha sido todo lo contrario, ha sido una obra con mucho éxito, es una obra muy agradecida hacia el público y por lo tanto no veo otra posibilidad de explicación.

Boadella y el Régimen.
Jose Luís Algar: Al igual que hiciese Larra en sus famosos artículos usted también ha condenado en forma de sátira teatral el uso y abuso del garrote vil. ¿Se siente oprimido por algún garrote político?
AB: La palabra oprimido quizás sería excesiva en este caso, pero en todo caso me siento muy coaccionado por un sistema, un Régimen nacionalista que desde hace ya unas décadas ha empezado a imperar en Cataluña. Eso significa que hay una lista de buenos y malos y lógicamente yo soy de los que encabezo la lista de malos y por lo tanto mi situación no sería muy cómoda en mi propia tribu.

NC: Junto a otros intelectuales el 7 de junio de 2005 creó la plataforma Ciutadans de Catalunya, una plataforma no nacionalista que se consolidó al firmar un segundo manifiesto en marzo de 2006. Plataforma laica, como decíamos no nacionalista, que apostaba por el bilingüismo y por el respeto a la Constitución. Una plataforma, a simple vista, de pensamiento progresista y que sin embargo ha recibido el apoyo mediático de medios conservadores. ¿Por qué?
AB: Porque hoy en día hay una cierta confusión en relación a la idea de la derecha y de la izquierda. Creo que esos extremos políticos están completamente entrelazados: hay cosas de la derecha que muchas veces parecen propias de la izquierda y viceversa. Por lo tanto creo que los medios, si así se les puede llamar, conservadores están precisamente para conservar una idea territorial de España y en este sentido no deja de ser positivo, por lo menos bajo mi punto de vista. La idea de que España tiene desde hace unos siglos una configuración determinada y que ha funcionado más o menos bien, que ahora funcionaba bien a través de una Constitución y de un sistema autonómico y que en los últimos tiempos se ha pretendido resquebrajar, tratar de que el Estado pierda competencias. Pero no solamente eso sino que hay el mínimo posible de una fuerza del Estado, por tanto en este sentido casi parecería lógico que existan unos medios que, si se les puede llamar conservadores, han defendido esta postura.

NC: Desde el punto de vista de la imagen de un partido progresista que Jiménez Losantos apoye esa iniciativa, imagino que no debe de ser del todo lógico, desde el punto de vista de imagen.
AB: Jiménez Losantos, en Cataluña especialmente, es la bicha, es el diablo. En Cataluña hay una serie de personajes, de tópicos, que funcionan siempre como un defecto de paranoia y Jiménez Losantos posiblemente los encabeza. Tengo que decir y no tengo ningún problema en decirlo, que a mí Jiménez Losantos a veces me hace reír mucho, me lo paso muy bien, lo encuentro ciertos momentos divertidos. Creo que tiene incluso momentos muy afortunados y de enorme lucidez y después, seguramente, momentos desmesurados. Jiménez Losantos tiene una actitud, a veces, muy barroca, muy desmesurada. Pero no veo que sea tan extremadamente dañino ni peligroso, no me parece en este sentido peor que muchísimos medios catalanes que hacen una propaganda con guante blanco, pero muchísimo más nociva.
NC: Escuchamos un corte de audio en el que usted es el protagonista y seguimos con la entrevista.

AUDIO. Albert Boadella: Yo mismo, ¿tengo acaso tipo de español? Pues lo soy, nací en la catalanísima España.

NC: Imagino que ahí firmaría su sentencia.
AB: (risas). Aquí hay siempre el mismo problema. Cuando se dice la palabra “catalanista” la gente lo ve con unos dejes de cierta ternura. ¿Catalanista? Pues es algo que tiene un prestigio enorme. En cambio cuando a alguien le dicen “españolista” ya es en forma de insulto, se dice como algo nocivo. A mí esto me parece absolutamente intolerable. Comprendo que exista gente que esté muy arraigada a las costumbres y a todos esos elementos de esa calidez familiar y paisajística que puede tener un territorio, de acuerdo. Pero al mismo tiempo tienes que pensar que hay otra gente que tenemos otras imágenes que también para nosotros son muy cálidas y que pertenecen a otros lugares de España y que por lo tanto sentirse a gusto en ese conjunto caótico que se llama España es una cosa tan noble y debe ser tan legítima como la de llamarse catalanista.

NC: Hay quién dice que es un chaquetero.
AB: ¿Qué es un?
NC: Chaquetero.
AB: ¿Quién?
NC: Usted.
AB: ¿Un chaquetero? Pues la verdad es que yo no me he cambiado demasiado de chaqueta.
NC: (risas)
AB: Lo hice quizás en ciertos momentos en el sentido de que durante la época de Franco sí que defendí una cierta publicidad de lo que sería la cultura catalana. Traté de que lo que se entendía como la reivindicación lingüística, cultural, etc, fuera conocido en el conjunto de España y por tanto pensaba con justicia que había una cierta coacción a lo que eran las cosas propias de Cataluña. Pero cuando yo vi a manos de quién pasaba este asunto, en el momento que eso se convertía no ya en unos sentimientos personales sino en unos sentimientos administrados desde el punto de vista política, rápidamente me fui pasando al otro lado. En todo caso, a mi lado. Y desde entonces no ha variado en absoluto. Desde el año 75 en que hice una obra que se llamaba “Àlias Serrallonga” y que el final era un final apoteósico dónde se veía como los catalanes vendían todo: las hoces, todos los instrumentos que habían servido para la Revolución de los Segadores. Allí ya se vio perfectamente. Creo que me he mantenido una cierta fidelidad, he mantenido una compañía 45 años con una línea de una enorme coherencia teatral. Fíjese que además no he estado nunca con los vencedores, siempre he estado a la contra de los vencedores: en la época de Franco, estaba contra Franco. Posteriormente el vencedor era el catalanismo, el nacionalismo y rápidamente me puse a la contra de él. La palabra chaquetero no pertenecería al ámbito de mis aficiones.

Los medios catalanes y Ciutadans.
NC: Antes hablábamos de la prensa catalana y ahora hablábamos de teatro. El día antes de las Elecciones, aparecía en el blog de Arcadi Espada un video en el que aparecía usted con dos periódicos catalanes y entraba en un baño. Entendemos, y daba a entender, que se limpiaba las eces con ese papel. Una provocación que no sé si condicionará el trato que reciba ahora de los periódicos que tenía entre manos o de hecho si ya había podido estar condicionado por las palabras que hemos escuchado minutos atrás.
AB: Ten en cuenta que el trato que ha recibido Ciutadans del conjunto de medios de Cataluña ha sido un trato absolutamente vejatorio, cuando no de un silencio cómplice con el Régimen y por lo tanto peor del trato que tiene Ciutadans ya no lo podía tener. Y por ello hice este video. Tengo que decirle que seguramente hace diez años no lo hubiera hecho por un motivo muy importante, porque yo tengo una empresa de 25 personas dedicadas al teatro y tenían que convivir en Cataluña y estar en una posición más o menos correcta con los medios de comunicación catalanes, de cara a la empresa hubiera sido nefasto en Cataluña. Pero desde el momento que en Cataluña han cortado las amarras conmigo yo estoy en una posición fantástica, de total libertad para acusar de una forma directa a los medios catalanes de lo que yo creo que hay que acusar. En este sentido puede hacer este vídeo y voy a hacer un día la segunda parte que es decir el resultado, porque yo acababa el vídeo diciendo que iba a probar los periódicos. Creo que además haré muchísimas más cosas en relación a los medios catalanes porque pienso que desde la época de los finales del franquismo no habían existido unos medios tan sumisos a un Régimen político.

NC: ¿Hace cuanto que un medio autonómico de Cataluña no le hace una entrevista?
AB: Debe hacer cosa de casi un año.
NC: Antes hablábamos de ese trato que había recibido el Partido de la Ciudadanía de los medios catalanes. Nos centramos en uno, en TV3. Víctor Aleixandre que es, usted diría, conocido escritor afín al Régimen comentaba que TV3 había atendido con demasía a Ciutadans de Catalunya.
AB: Bueno, pues es la verdad (risas). Nada que decir, ¿no? (risas). Si ellos lo dicen pues que le vamos a hacer. Debe ser que nosotros estamos ciegos y sordos porque la verdad TV3 ha sido un medio afín a unas tendencias políticas y ha considerado que Ciutadans era algo a silenciar o en todo caso a dar información sesgada. Por ejemplo cuando han existido agresiones a Ciutadans, antes y durante la campaña, siempre aparecían los motivos de los agresores: se intercambiaba la situación. Daban voz a los que nos habían agredido, lo cual me parecía el colmo.

De Unidad va la cosa.
NC: En TV3 precisamente que el actor Pepe Rubianes hablaba sobre la Unidad de España. Lo escuchamos y luego le planteo la misma pregunta a usted.

AUDIO. Pepe Rubianes: A mí la Unidad de España me suda la polla por delante y por detrás (risas del presentador) y que se metan la España ya en el puto culo a ver si les explota dentro y les quedan los huevos colgando del campanario (risas del presentador y aplausos del público). Vayan a cagar a la puta playa con la puta España, que llevo desde que nací con la puta España. ¡Vayan a la mierda! (risas del presentador).

NC: ¿Qué me responde usted sobre la unidad de España?
AB: Sobre la Unidad de España pocas cosas tengo que decir (risas). Es una palabra que no me entusiasma simplemente por las connotaciones que la palabra tiene con el pasado, pero son manías personales de los que hemos vivido una época pasada y precisamente no muy feliz desde el punto de vista político. En cuanto a lo que aquí ocurrió creo que lo más grave de todo es el aplauso del público. Rubianes, como ocurre con la mayoría del mundo de la farándula, vende el alma al diablo por conseguir un aplauso y su capacidad verbal fue en aumento en el momento en el que el público se iba excitando. Es una característica muy propia de muchos comediantes, no de todos. Hay comediantes que tienen un sentido más estricto de la ética o del lenguaje. En todo caso lo grave es la actitud del presentador y la actitud del público, creo que es aquí donde está el problema.

NC: O sea, que no me da un titular sobre la Unidad de España.
AB: Yo puedo decir con toda tranquilidad un par de palabras que hoy casi son supresivas.
NC: Dígame.
AB: Al acabar una conferencia el otro día en Sevilla dije eso “pues voy a decir dos palabras que están casi mal vistas” que son incorrectas políticamente y les dije: Viva España. Por lo tanto yo puedo decir “Viva España”, porque me gusta. Así como he podido decir hace muchos años “Visca Catalunya”. Ahora decir “Visca Catalunya” me gusta menos porque es como si le diera cuerda al Régimen que está enfadado, pero “Viva España” ahora se puede decir. En la época de Franco no se podía decir “Viva España”. ¿Qué España le gusta? A mi me gusta la de ahora, la de Franco hubiera preferido ser zulú. No me gustaba ser español en la España de Franco, ni me hubiera gustado ser español en la época de las guerras carlistas. Pero hay Españas que me gustan mucho y esta última la encuentro atractiva. Una España que ha hecho un esfuerzo y una evolución muy agradable y es una España donde me siento muy bien y no deseo para nada que ese conjunto de culturas, de razas, de pueblos, de climas, que forman parte de mi familia se separen o traten de romper este procedimiento que hasta ahora nos ha funcionado bien.

NC: A su compañero de Ciutadans, Ivan Tobau, le producía la misma reacción que a Rubianes la Unidad de España, la Unidad de Cataluña.
AB: Tobau lo que hizo fue parodiar lo de Rubianes. Tobau dijo exactamente las mismas palabras pero giró para mostrar la paradoja: porque cuando se dice de Cataluña el escándalo es tremendo. En cambio se acepta como normal que eso se pueda decir de España, no solo se acepta como normal sino que al señor Rubianes le llueven los contratos en todas partes de Cataluña y si hubiera dicho lo contrario, le hubiera boicoteado. Sin decir eso, porque yo jamás he dicho cosas así ni de Cataluña ni de los catalanes, estoy boicoteado en Cataluña. Si lo hubiera dicho hubiera tenido que salir por piernas de ese territorio.

Ciutadans y su política.
NC: La semana de las elecciones, antes de que se conocieran los resultados, estuvimos con Maria Antonia Iglesias. Ella habló de Ciutadans. Lo escuchamos y nos comenta.

AUDIO. María Antonia Iglesias: Mis pronósticos, me puedo equivocar, va a ser un resultado plano como no podría ser de otra manera. Es una aventura de niños bien, de gente antinacionalista furibunda, con mucha gente más identificada con la derecha que con la izquierda, pero que están revestidos de esa especie de pintura que engaña a la gente: un cierto progresismo que no lo es. Tiene unas raíces profundamente antinacionalistas con unos niveles absolutamente reaccionarios. Son gente que se representan a sí mismo, un partido con una representación nula que está hecho a imagen y semejanza de unos cuantos divinos que se creen que son el ombligo del mundo. Desde luego a la gente de la izquierda no les engañan para nada.

NC: Cuéntenos.
AB: Creo que los hechos demuestran el nivel de ignorancia de esta señora. El Partido ha tenido, con las dificultades que además ha tenido, un resultado realmente espectacular. No sé qué hubiera ocurrido si hubiésemos estado en el mismo nivel que otros partidos, seguramente hubiéramos triplicado el número de escaños. Por lo tanto hace una apreciación que creo que simplemente la hace porque es una portavoz del PSOE y el PSOE tenía prejuicios frente a que nosotros nos presentáramos porque pensaba que a lo mejor les saltaría un diputado, cosa que quizás ocurrió u ocurrió en mucho más. Nada que decir en cuanto a sus valoraciones personales porque muestra un desconocimiento tremendo porque Ciutadans está compuesto de toda clase de gente. Hay gente con premisas liberales hasta la gente más modesta y si se refiere a Espada o a mí, hemos sido siempre unos señores que nos hemos ganado la vida haciendo nuestro trabajo; uno de periodista y yo en el trabajo artístico; y no creo que sea ninguna deshonra y no creo que ni seamos pijos, ni de buena sociedad. En cuanto a la idea de izquierdas o derechas…ella de todas formas ha formado parte del poder durante muchísimos años ¡y de qué manera! ¡de qué manera cuando estaba en TVE! Cosa que yo no he formado nunca parte y mi historial no creo que sea un historial de derechas. Nada que decir. Además que ¡no es ningún problema! Ser de derechas no es ningún crimen, es una cosa tan legítima como ser de izquierdas. Si uno es nazi, pues realmente la situación es distinta. Si uno es un fascista, pues es otra cuestión, pero si un señor es de derechas pues es fantástico que exista gente de derechas y gente de izquierdas. Solo faltaría.
NC: En cualquier caso y matizando, nada que objetar tampoco, que María Antonia Iglesias no ponía en duda si la derecha o la izquierda es mala, sino que dice ella que Ciutadans se viste con una pintura de izquierda y en realidad es otra cosa. Acabando ya rápidamente con estas intervenciones de María Antonia por lo que a usted le afecta, escuchamos lo que dijo de usted, valga la repetición.

AUDIO. María Antonia Iglesias: Boadella todavía vive de las rentas del antifranquismo, pero en el fondo sus posiciones de hoy son profundamente reaccionarias. En ese sentido que no se confundan las personas, porque tienen una trayectoria de aparente posición de izquierdas, luego son los aliados objetivos del PP.

AB: Bueno, ya se ha visto, ya.
NC: (risas)
AB: Quién más nos ha atacado ha sido el sr. Piqué. Pero, en fin. Nos ha dicho de todo y además aún sigue diciéndolo. Es un extraño aliado el sr. Piqué. En cuanto a mis posiciones reaccionarias pues vosotros las conoceréis (risas). Mi teatro es mi obra y no creo que sea ni haya sido jamás un teatro reaccionario. Alguien que dice eso o una de dos; por extraños intereses políticos; o es de una enorme ignorancia o de un gran desconocimiento sobre mi persona y sobre mi obra.

NC: Tanto PSOE como PP les tienen miedo, eh.
AB: ¡Es lo que es curioso! Se nos ha dicho de todo. Que éramos de ultraderecha, luego todo lo contraria: que éramos de la izquierda. En el fondo nadie ha conseguido establecer un baremo exacto sobre los contenidos de Ciutadans y les va a ser muy difícil porque una de las cosas que nos gustaría mantener es esa amplitud. Conseguir un conjunto de gente que vote a Ciutadans que sea gente de una enorme variedad, un partido de ciudadanos, en el que lo que importa es exactamente los problemas más pragmáticos que pueda tener ese ciudadano. La identificación es algo en lo que nosotros mismos difícilmente vayamos a caer. Se nos identificará en relación a los actos y será muy justo que nos identifiquen, pero no en relación a las teorías que es lo que acostumbra a ocurrir en los partidos convencionales.

Recta final: Boadella y Ciutadans.
NC: Siendo uno de los rostros más valorados de la plataforma Ciutadans, sin embargo no dio el paso a ser el rostro del Partido. ¿No confiaba en su éxito o cómo?
AB: ¿No di el paso en qué sentido?
NC: En el que no ha sido candidato por el Partido de la Ciudadanía.
AB: No, naturalmente. ¡Yo soy un artista! Un artista que por una serie de circunstancias y casi diría por una serie de necesidades cívicas un día junto a unos compañeros, pensamos que era muy importante inducir a la gente a que crearan un partido. Por tanto nosotros pusimos todos los medios a disposición para que se creara el Partido. Pero de aquí a integrarme en la estructura de un partido político y entrar en el mundo de la Administración política por descontado no es mi camino. ¡Ni lo haría bien! Porque no soy un hombre que tiene esta vocación, ni creo que sea mi trabajo. Sirvo mejor al conjunto de los ciudadanos desde el trabajo artístico que no desde el Parlamento, pero en principio se me había moralmente casi exigido dentro del conjunto de Ciutadans que yo encabezara la lista. Albert Rivera lo ha hecho fantásticamente y además con una imagen de juventud que no es precisamente la mía y con una imagen de virginidad política que tampoco hubiera sido la mía, en este sentido ha ocurrido lo mejor que podía ocurrir.

NC: O sea, descartamos su nombre para alguna lista de Ciutadans.
AB: Sí, sí. Se puede descartar completamente. Es algo que no pienso para nada probar, es una experiencia que no me seduce. Y no menosprecio la política porque me parece un oficio muy noble cuando está bien hecho, pero necesita una cierta disciplina de un conjunto de gente que me sería muy difícil. Soy muy librepensador.
NC: Entrando ya en la recta final de esta entrevista, antes nos comentaba que el Partido de la Ciudadanía quería representar los problemas que tenían realmente los ciudadanos. Y el tema por el que apuesta Ciutadans es por esa cuestión lingüística, la pregunta que quería plantearle al sr. Boadella es si la lengua es realmente uno de los problemas de los ciudadanos de Cataluña.
AB: La lengua puede acabar siendo un problema muy serio en Cataluña, no lo es en este momento porque la sensatez de la gente siempre ha conseguido estar por encima de las disposiciones administrativas. Pero de la forma cómo se ha legislado sobre la lengua es ir a buscar un problema. Se ha legislado expresando que se protegía el catalán, y hasta aquí no hay problema, pero en realidad se ha hecho todo lo posible para arrinconar a lo que se entiende por la competencia, la otra lengua. Creo que esta legislación es muy arriesgada y muy peligroso y hemos creído que tenemos que volver a algo que me parece magnífico y que yo llamo la “esquizofrenia catalana” en la que se pasa de una lengua a otra con una enorme facilidad y no tiene que haber obligación de hablar en una u otra y escoger para sus propios hijos la que le parezca.

Fin

Así mismo adelantó que dentro de un mes estrenaría una nueva obra relacionada con el mundo de la tauromaquia que contaría con dos actores. Una obra para teatros pequeños en la que un toro y un hombre que se cree toro dialogarían acerca de lo lícito o no de torear.

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