AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 18 Noviembre  2006
 Otra página del guión
Alejo Vidal-Quadras Periodista Digital 18 Noviembre 2006

Los sucesivos episodios del llamado proceso de paz se van produciendo ante los ojos de la opinión pública española en forma de agrios debates parlamentarios, declaraciones solemnes de líderes políticos de todos los signos, ruedas de prensa desafi antes de Batasuna, comunicados venenosos de ETA, actuaciones inauditas de la Fiscalía, juicios accidentados contra etarras, pronunciamientos doloridos de las distintas asociaciones de víctimas y apariciones estelares de primeros mandatarios extranjeros.

La confusión alcanzada es enorme y los ciudadanos no ganan para sobresaltos, oscilando entre la incredulidad, la indignación y la esperanza.

Cuando un asunto de tanta trascendencia adquiere semejante nivel de enfrentamiento entre los discrepantes y paralelamente los mensajes contradictorios, las falsedades, los ocultamientos y las muestras de cinismo son tan abundantes, resulta imprescindible disponer de un dibujo claro de la situación, de un mapa fi el de la realidad escondida tras el barullo en el que se distingan con nitidez los objetivos y las estrategias de cada uno de los actores en presencia.

La iniciativa de los socialistas españoles en el Parlamento Europeo conducente a obtener el apoyo de esta Cámara supranacional al dichoso proceso es la última muestra del desarrollo de un guión perfectamente trazado desde hace mucho tiempo, pero que sólo conocen en detalle los que lo han escrito al alimón, sin conocimiento de la mayoría de los llamados a representar los papeles previstos en la obra. Y este deliberado y traicionero disimulo es precisamente la base del posible éxito de una operación que, por su bajeza e inmoralidad profundas, únicamente puede triunfar mediante la mentira.

En esencia, el plan es el siguiente:

a) una alianza del socialismo post-felipista y de los nacionalistas catalanes, vascos y gallegos aísla al Partido Popular y lo deja fuera del poder durante décadas;
b) este aislamiento político se complementa con una demonización social identifi cando al centro-derecha democrático con la extrema derecha;
c) la política económica de corte liberal se mantiene básicamente inalterada con algunos gestos de corte izquierdista de cara a la galería evitando abrir un fl anco del lado del empleo y de la fiscalidad;
d) se modifi ca drásticamente la estructura territorial del Estado a través de las reformas estatutarias; e) Cataluña y el País Vasco adquieren en la práctica la condición de naciones soberanas en el seno de una confederación.

Para que este diseño sea viable, es indispensable terminar con el problema de ETA porque, mientras el independentismo esté asociado a la violencia terrorista, el electorado no aceptará la liquidación de España como Nación. Por tanto, en los contactos secretos mantenidos entre el PSOE y ETA en los años previos a las elecciones generales de marzo de 2000, se le hacen ver a la banda las grandes ventajas de un montaje como el descrito y se le pide su colaboración, que se materializa en la declaración de alto el fuego permanente.

A cambio, se le promete una fórmula a concretar sobre la autodeterminación, un mecanismo institucional imaginativo para integrar Navarra en el País Vasco, la neutralización del Pacto contra el Terrorismo, la legalización de su brazo político y la liberación gradual de los presos.

El debate de esta mañana en Estrasburgo se inserta inequívocamente en este esquema de trabajo y basta leer la carta abierta dirigida por Batasuna a los eurodiputados para comprobar que la organización terrorista está exultante ante la oportunidad que se le brinda.

El PSOE va así cumpliendo su parte del trato, aunque la resistencia de la principal fuerza de la oposición, del poder judicial y de las víctimas le impide avanzar a la velocidad que ETA le exige. Hoy la banda se verá elevada al rango de interlocutor internacionalmente reconocido, conseguirá que la torticera analogía con el caso irlandés tome cuerpo y se apuntará un tanto valiosísimo en términos de comunicación.

El hemiciclo comunitario se escindirá en dos, el resultado de la votación será muy apretado en uno u otro sentido y España quedará seriamente debilitada como Estado-Miembro por el espectáculo de desmembramiento interno que ofrecerá ante las televisiones de todo el mundo. Pero el daño infl igido a su país no detendrá a los dos principales patrocinadores de esta mascarada trágica, José Luis Rodríguez Zapatero y ETA.

Al Presidente del Gobierno, porque para él España no es un valor a defender, sino una presa a conquistar, y para los encapuchados del hacha y la serpiente, porque cada herida abierta en el cuerpo multisecular de nuestra empresa común es motivo de regocijo, de una alegría tan intensa como la de De Juana Chaos al conocer el alevoso asesinato del matrimonio Jiménez Becerril.

Un gran número de eurodiputados votará de buena fe la resolución socialista y se convertirá en comparsa involuntaria de una maniobra repugnante de legitimación del crimen como instrumento de acción política.

También habrá una cantidad considerable de pronunciamientos favorables a los principios europeos de libertad, democracia e imperio de la ley, los que defi nen un modelo de convivencia con el que ETA y el actual Gobierno socialista español quieren acabar.

No importa quién gane la batalla de esta jornada aciaga, España y, con ella, la Unión Europea ya han sido condenadas a perder.

Peones Negros, sociedad civil
Federico Quevedo El Confidencial 18 Noviembre 2006

El día 11 de cada mes se reúnen en cerca ya de cuarenta ciudades españolas en memoria de las víctimas del terrorismo. Son miles de personas que claman, en silencio, por la verdad. Les prometí unas palabras y este es hoy mi sincero homenaje a quienes no se han dejado achantar por la verdad oficial y por los insultos y las mentiras de sus guardianes, y se concentran en silencio con una sola obsesión, la de saber qué fue lo que pasó aquel 11 de marzo de 2004, pero llevados también por un compromiso con todas las víctimas del terrorismo para salvaguardar su memoria y su dignidad y que nunca deje de haber justicia para ellas. Pero, fíjense, para mí esas concentraciones, cada vez más numerosas, son algo más. Peones Negros, la plataforma surgida a la sombra del blog de Luis del Pino, se ha convertido en un fenómeno de resistencia de la sociedad civil, e incluso ha traspasado nuestras fronteras buscando el hermanamiento de aquellas sociedades que también buscan respuestas a su falta de libertad. Así, en Venezuela ha nacido 11 Vive, una convergencia de la búsqueda de la verdad del 11-M y la indignación por los muertos del 11 de abril de 2002 a manos de la represión chavista.

Les explico, para que lo sepan quienes no conozcan este movimiento que ha surgido en la red, que Peones Negros toma su nombre de una reflexión publicada en Internet titulada Peones negros, alfiles blancos, en la que se comparaban los sucesos del 11-M con una partida de ajedrez en la que los primeros en mover ficha han sido los terroristas y todo el entramado que subyace detrás de su acción y del que hoy sabemos, todavía, muy poco, y que corresponderían, en el tablero, a las fichas blancas. El siguiente movimiento lo hacen los peones negros, vanguardia en la defensa de su rey. Bien, es solo una metáfora que ojalá no se siga representando porque, en ese caso, cada movimiento de las blancas correspondería a un nuevo atentado. Lo que tiene de simbólico el peón negro se encierra en su propia insignificancia –es la ficha más pequeña y de menos valor en el tablero-. Sin embargo, juntos, los peones negros pueden ser una multitud de gentes tenaces y dispuestas a llegar hasta el final de la verdad del 11-M. Ese es, precisamente, el gran mérito de la sociedad, la razón por la que es necesaria para que una democracia sea sana y crezca en sus propios valores.

El éxito que ha tenido Peones Negros ha superado las intenciones de sus precursores. Hoy, la plataforma trasciende su frontera natural en Internet y el blog del que nació forma parte de un todo que va mucho más allá y que tiene ambición de llegar lo más lejos posible, pero respetando siempre ese principio de ser voz de la sociedad civil, alejado de la lucha partidaria, equidistante de los intereses políticos, y por eso abierto a todo aquel que simplemente dude de la verdad oficial, de lo que nos han contado que pasó el 11-M y que hoy sabemos que, en buena parte, sino en todo, es mentira. El día 11 de cada mes los peones negros se concentran, como dicen en el manifiesto que se lee ante las velas que consumen el llanto por los ausentes, “para recordar a ese millar largo de españoles asesinados y a las decenas de miles de heridos en la lucha que la Constitución y la Democracia sostienen, desde hace ya treinta años, contra aquellos que odian la Libertad, la Democracia y la Constitución”. Los terroristas y quienes les ampararon hicieron de aquellos trenes máquinas de la muerte en las que los seres humanos fueron “rebajados a su mínimo común denominador de la propia vida orgánica, sumidos en el más oscuro y hondo abismo de la igualdad primaria, como ganado, como materia, como cosas que no tuvieran cuerpo ni alma, siquiera una fisonomía en que la muerte pudiera estampar su sello”.

Hannah Arendt se refiere, con esas palabras, al Genocidio judío, pero son perfectamente exportables a la voluntad asesina de quienes llevaron a cabo los atentados de Atocha, porque en la naturaleza de los mismos subyacía el mismo desprecio por la vida humana, el mismo deseo de aniquilación que alimentaba la barbarie de los campos de exterminio. “Más allá de las capacidades de comprensión humana está la perversidad deforme de quienes establecieron semejante igualdad. Pero igualmente deformada y allende el alcance de la justicia humana está la inocencia de quienes murieron en esta igualdad”, y cuya memoria no puede ser borrada, ni su recuerdo sumido en el olvido. Su memoria y su recuerdo nos obligan a seguir buscando la verdad, porque a día de hoy seguimos sin saber quiénes pusieron las bombas, quiénes las fabricaron, qué explosivo utilizaron, por qué se han falsificado pruebas que han servido para sostener el sumario. Pero nos obligan, sobre todo, a seguir luchando por la libertad que ese mismo día quedó herida de muerte, en la medida que los terroristas consiguieron condicionar el resultado de las urnas y la política posterior que ha llevado a cabo el Gobierno de Rodríguez Zapatero.

Peones Negros simboliza, como pocas veces ha ocurrido hasta ahora, el hastío de una sociedad que se resiste al engaño y a la mentira, que se resiste a la manipulación y a la vergüenza, que se niega a ceder al chantaje de los terroristas, sean los que sean, que en modo alguno está dispuesta a permitir que se negocie con su libertad. Por eso cada concentración, cada día 11 en los que empieza a ser ya multitud la gente que se une en una sola voz exigiendo la verdad y el respeto a la memoria de las víctimas, se empieza a trascender la razón de los encuentros y se extiende la protesta a todo el ámbito de actuación del Gobierno de Rodríguez Zapatero, sin desvirtuar la razón última de cada una de esta concentraciones. Y es que, obviamente, lo uno es consecuencia de lo otro. Despreciar estas citas sería una estupidez por parte de todos.

Lo que allí se reúne no es militancia partidaria, sino hombres y mujeres que sólo buscan la verdad para ser más libres. Por eso, también, se equivocarían de lleno los responsables de Peones Negros si convierten la plataforma en un altavoz de crítica a uno u otro partido, porque estarían desvirtuando la razón última de la llama contestataria que da vida a esta manifestación de la sociedad civil que recuerda al movimiento ciudadano de los últimos años del franquismo y primeros de la Transición. Pero también se equivocarán los partidos políticos si manifiestan un desprecio vulgar hacia esta forma de canalización del descontento, porque no estarán viendo lo grave de la enfermedad que les afecta, y que no es otra que su propia incapacidad para interiorizar los sentimientos y las preocupaciones de la sociedad civil. Por supuesto, habrá quienes los llame fachas, pero eso forma ya parte del modo indecente y sectario con el que la izquierda se dirige a quienes luchan por la libertad.     fquevedo@elconfidencial.com

La 'dictadura blanca' que sufre Cataluña
FRANCESC DE CARRERAS Premio "Reporteros del Mundo", El Mundo, 18 de noviembre de 2006

Debo confesarles, en primer lugar, que me siento, ante todo, abrumado. Abrumado, por varias razones.

Primera, porque el premio nos ha sido concedido por un jurado de gran prestigio: directores de algunos de los mejores periódicos de Europa y personalidades de la literatura y el pensamiento. Segunda razón, porque el premio lleva el nombre de José Luis López de Lacalle, ejemplo de ética intelectual y política, persona que me ha inspirado siempre el máximo respeto. Sinceramente, ni de lejos puedo estar a su altura.

Pero, además, me siento todavía más abrumado, si me comparo con los anteriores premiados, personas todas ellas que han ejercido la libertad de expresión en condiciones extremadamente difíciles, en condiciones límite, de ninguna manera comparables con las mías, con las nuestras: encarcelados unos -como Arundhati Roy, Alí Lmrabet, Raúl Rivero-; Mariane Pearl, viuda de David Pearl, asesinado por Al Qaeda en Pakistán; y Jamila Mujahed, una luchadora por los derechos de la mujer, nada menos que en Afganistán.

Si se toman en cuenta estos antecedentes ¿Qué sentido puede tener nuestro premio? ¿Qué sentido puede tener cuando, en lo que va de año 2006, en el mundo han sido asesinados 104 periodistas y otros 130 están encarcelados? En estas circunstancias, ¿qué sentido puede tener que se conceda este premio a tres ciudadanos que viven y trabajan, y por tanto publican, en un Estado democrático de derecho, dentro de la confortable y opulenta sociedad europea?

Sólo se me ocurre una razón: el jurado ha querido dar a entender con este premio que las normas de un Estado de Derecho no bastan para asegurar el ejercicio de la libertad de expresión ni para garantizar la existencia de una opinión pública libre. Hace falta algo más. ¿Qué más hace falta? Hace falta una sociedad formada por personas que no tengan miedo a decir lo que piensan, una sociedad de personas libres.

Y este es el problema de Cataluña. Tarradellas dijo hace casi 25 años que en Cataluña comenzaba a instaurarse una «dictadura blanca»

y su profecía se ha cumplido. Sigilosamente, desde 1980 el nacionalismo se fue convirtiendo en la ideología dominante y en esta materia toda discrepancia respecto al discurso oficial pasaba a constituir una traición a la patria, a esa falsa «sagrada patria» que siempre exhiben los nacionalismos.

La «dictadura blanca» que anunciaba Tarradellas resultó ser una suave, pero muy eficaz, forma de macartysmo: aquello de los buenos y los malos catalanes, ya saben ustedes. Una sociedad conformista la ha aceptado, hasta ahora, aceptó con total pasividad. Los medios de comunicación, sobre todo los de la Generalitat, contribuyeron poderosamente a este estado de cosas. Autocensura, controles gubernamentales y sociales, últimamente Consejo del Audiovisual. Todo perfectamente pensado y planificado paso a paso.

Hay signos de que los tiempos están cambiando. Me siento uno más entre una amplia minoría que ha intentado romper esta tupida y vergonzante red de complicidades que impide hablar de tantas cosas. En nombre de esta minoría, me es muy grato aceptar este premio. Entiendo que el jurado ha querido manifestar públicamente que la libertad de expresión, además de las normas jurídicas que la regulan, depende también de la actitud libre de quienes la ejercen.

Gracias al jurado que nos ha otorgado el premio, especialmente gracias por considerarme un librepensador: ¿se puede pensar sin ser libre? Gracias a EL MUNDO que lo patrocina y que contribuye de manera destacada al ejercicio de la libertad de expresión en Cataluña. Gracias a todos ustedes por su asistencia.

Como en los viejos tiempos, buenas noches y buena suerte.

Traición a una nación inventada
ALBERT BOADELLA Premio "Reporteros del Mundo", El Mundo, 18 de noviembre de 2006

Me siento especialmente agradecido por el premio, porque en mi caso, cualquier mérito en este sentido, les aseguro que es fruto del azar. El origen de mis reiteradas traiciones a la tribu es pura casualidad. Tampoco se trata de imitar a Günter Grass, aceptando a estas alturas mis posibles colaboraciones con el diablo para efectuar una morbosa y rentable confesión, pero no puedo dejar de reconocer que, sin el azar, jamás me hubiera embarcado en los berenjenales por los que se me concede la distinción.


Cuando empecé en el gremio de los comediantes, perseguía lo mismo que la mayoría de mis colegas: el lucimiento, el aplauso, el éxito y el glamour. Soñaba con multitudes esperándome a la salida de artistas y deshaciéndose en elogios. Incluso, estaba convencido de que llegaría a imprimir mis manos en el cemento tierno de alguna famosa avenida.

Todo parecía encaminarse por esta dirección, hasta que un día me ocurrió algo parecido a una escena de la película Tiempos Modernos de Chaplin. Recordarán todos, aquella secuencia donde un camión pierde la banderita roja que sobresale de la carga, y Charlot, siempre tan solícito, la recoge del suelo, agitándola mientras corre detrás del camión para avisar al conductor. Pero el azar le juega una mala pasada, pues por detrás, aparece una manifestación obrera que al descubrirlo en aquella actitud tan comprometida, lo toma por su valeroso líder y obviamente, acaba entre rejas.

Evocando aquella ingeniosa escena, puedo decir que a mí no fue la ética sino la estética la que un día me llevó a la cárcel. Después, ya no podía dominar los acontecimientos. El entorno me utilizó como referencia de libertad y el futuro quedaba hipotecado incluso a mi pesar. Ya nada sería igual, porque es la demanda y la esperanza de los demás, la que incita a una aceptación del compromiso y la modificación de las ambiciones personales.

Desde esta óptica, el sentido de la belleza cambia radicalmente porque se vincula para siempre a la realidad estricta. Y en esa nueva lucha estética, lo primero que se percibe, es que hoy la palabra sólo sirve para ocultación de la verdad.

Después, todo se convierte en una fanática búsqueda de lo real, y esta forma de mirar, se hace especialmente implacable sobre el entorno. Las consecuencias son tristes. Estropea el paisaje de la propia tribu que uno consideraba el más agraciado posible.

Bajo semejante disposición, se incrementan los contrarios, el enemigo adquiere cuerpo real, nombre y apellido, y uno descubre peligrosamente la faz de los estafadores especializados en falsificaciones sentimentales, o sea, la farsa nacionalista. Digo también peligrosamente, porque como muy bien saben, en el País Vasco situaciones parecidas han significado la muerte física, pero quizás desconocen que en mi rincón del Mediterráneo significa algo menos irreversible pero análogamente perverso: la muerte civil.

Entonces, las dulces colinas de mi Ampurdán dejan de rezumar el cálido olor incestuoso de la tribu, el paisaje se desdibuja y también las gentes. Las rocas de Montserrat se transforman en decorado de cartón piedra, y Barcelona es, lisa y llanamente, territorio comanche.

Como Charlot, ahora no me queda más remedio que seguir agitando la banderita del camión, una bandera ya completamente descolorida de rojo, y aunque lo hago convencido de que el azar fue providencial para descifrar la realidad, siento cierta nostalgia por no vivir en la fantasía, pensando que debe ser tan agradable estar de acuerdo con todo y con todos, mientras a uno le convierten en ídolo, tan solo insultando al enemigo tradicional en la televisión de la tribu.

Por ello, el premio que me han concedido, ayuda a mitigar esta sutil nostalgia, y al mismo tiempo, infunde nuevos ánimos para seguir traicionando, en el fondo, una nimiedad. Traicionando simplemente una nación inventada.

Los intelectuales y la verdad objetiva
ARCADI ESPADA Premio "Reporteros del Mundo", El Mundo, 18 de noviembre de 2006

Entre los insultos más llamativos que recibió el grupo de ciudadanos que presentó en junio de 2004 el manifiesto Por un nuevo partido político en Cataluña figuró en lugar destacado el de «intelectuales» . El insulto tenía un campo semántico bastante amplio. El inmediato, y más alegre, popular y sarcástico, era: «Mira éstos, se creen intelectuales» . Éste es el sentido que suele darle una clase específica de acomplejados, para los que toda encarnación de un intelectual es una estafa. Gentes que observan al intelectual ideal como un tótem inalcanzable, sin pararse a pensar que intelectuales, como barberos, hay de muchos tipos: buenos, malos, trabajadores o perezosos, ignorantes y alfabetizados.


Otros, sin renunciar a que la palabra mantuviera su inequívoco sentido de expulsión, la utilizaban de modo algo distinto. Al llamarnos «intelectuales» estaban diciendo: «¿Qué hacéis vosotros metidos en la política?». Si no es porque los tiempos son poco propicios, habrían añadido: «En la política, que es cosa de hombres». Ese interés de dejar el asunto de la política en manos de profesionales, siempre viriles, llevaba aparejado a veces un conmovedor y sospechoso instinto de protección: la política es fea y sucia, no te metas. Muchos de los que decían esto eran políticos, y éste es el alto concepto que demostraban tener de su oficio. Sin duda, experiencias muy intensas les habrían llevado a hablar así.

En mi estricto caso personal, los reproches añadían una particularidad: «¿Cómo es posible que un periodista tome partido?». O bien utilizaban ese verbo, cuyo uso en este contexto, tanto me conmueve: «¿Cómo es posible que un periodista se signifique?». Y el ajuste de cuentas final: «¿Quién va a creerle en su trabajo?».

Me permitirán que me detenga en este asunto. Evocando, primero, el compromiso de un periodista, de un maestro. La semana pasada hizo 70 años que Manuel Chaves Nogales, el director del Ahora republicano, el íntimo colaborador de Azaña, abandonaba Madrid camino de Valencia, primera etapa de su exilio. Fue, mientras vivió, un periodista significado. Y, como cuenta en el excelente y visionario prólogo de A sangre y fuego, se expatrió cuando se dio cuenta de que, en manos del general Franco, sólo podía ser «un abisinio desteñido» y en manos de los bolcheviques, «un kirgui de Occidente».

Irrumpe el recuerdo de Chaves Nogales frente a los inquisidores porque su compromiso no le impidió ser el periodista más moderno de España y el menos partidista. Y por algo más, que está en la raíz del proyecto de Ciutadans y de lo que da cuenta en el citado prólogo, cuando evocando la suerte de todos los residuos de Humanidad, exiliados de las dictaduras de Europa, que se congregan en el hotelito del arrabal parisién donde vive, precisa su intención mayor: «Me esfuerzo por mantener una ciudadanía española, puramente espiritual, de la que ni blancos ni rojos puedan desposeerme». La hora trágica de Chaves Nogales y nuestra hora relajada son obviamente incomparables. Pero las amenazas nacionalistas contra esa ciudadanía española (ciudadanía: ni nacionalismo ni patriotismo siquiera; ciudadanía) y esa opción moral y política por la tercera España que Chaves reivindicó siempre (y que Victoria Prego recuperó en un artículo reciente para describir la intención profunda de Ciutadans) están vinculadas íntimamente con nuestro proyecto.

He dicho que Chaves Nogales era un periodista impetuosamente moderno. Lo era por muchas razones que no caben aquí. Entre las principales estaba su sólida convicción en la posibilidad de la verdad. Algo que desprecian los que ironizan sobre el compromiso del intelectual y en particular del periodista. Todos esos reproches parten de una creencia desmoralizadora, y que forma parte del pensamiento hoy hegemónico en nuestro oficio, al menos en España: la creencia de que los hechos no pueden narrarse con independencia de las convicciones. Es decir, la creencia de que la objetividad no existe y de que la verdad narrada es inexorablemente relativa. Sin objetividad «no hay ciencia ni técnica ni gobierno competente», para decirlo en palabras de Mario Bunge. Pero al parecer sí hay periodismo. Se comprende. Porque los periodistas alfabetizados (más o menos) en la sentencia de que la verdad es una ilusión no insistirán demasiado en ir a buscarla, lo que es una condición muy necesaria pa-

ra el cómodo buen gobierno de los periódicos y las naciones. La verdad como asunto relativo es además la robusta base teorética del periodismo de declaraciones, ese crecido pleonasmo de nuestro tiempo.

Dado que las convicciones son incompatibles con el oficio, el periodista solicitado es el de tabla rasa. La tradición novelística o cinematográfica los quería cínicos. Hoy no deben pasar de la indolencia. La falta de convicciones es hoy (aunque quizá haya sido así siempre) el camino más corto para prosperar en el oficio. De ahí que cunda la alarma cuando algún periodista se presenta con algún libro de convicciones (incluso con algún libro a secas) bajo el brazo. Es entonces cuando se rescata toda la pachanga abominable del oficio. «¡El compromiso es incompatible con el arte!», dicen, en resumen, los artistas. Pero entre todas las convicciones éticas o estéticas que traiga el extraño bajo su brazo las únicas que realmente preocupan a los artistas puros son aquéllas que puedan desembocar en la convicción fatal: que la verdad existe y que, trabajando, puede encontrarse.

Porque por más que se viva, esto no debe olvidarse nunca: el legendario cinismo de los periodistas, su convencimiento de que el mal y el bien son indistinguibles, que todas las opiniones valen lo mismo y que la razón se halla en un lugar equidistante entre dos puntos, se fundamentan no en un corazón transido por el Mal sino en una panza en la digestión permanente del Bien. ¡Qué duda cabe que la gran hora del periodismo ha sido siempre la sobremesa!

Pero volvamos al intelectual. Al intelectual ideal, extramuros del compromiso político. Al intelectual como florecilla. Hay muchos ejemplos, desde Heidegger hasta Azaña, para considerar que el invernadero es su lugar en el mundo: pero también hay electricistas que han dado mal resultado en política. Es evidente que si algunas intervenciones de los intelectuales en la política han podido ser nefastas, tampoco su ausencia ha mejorado algunos tiempos difíciles. Habermas, por ejemplo, achacaba el florecimiento de los mitos y el debilitamiento de la política democrática a la deserción de los intelectuales alemanes. Así lo explica Mark Lilla en Pensadores temerarios: «Desde principios del siglo XIX se habían habituado a retirarse de la política por principio y a recluirse en un mítico mundo intelectual gobernado por diversas fantasías sobre nuevas Hélades o paganos bosques teutones. En opinión de Habermas sólo descendiendo de las montañas mágicas de la ciencia y de la cultura hacia las tierras llanas del discurso político de la democracia los intelectuales alemanes podrían haber ayudado en la reconstrucció n del espacio público que Alemania necesitaba desde el punto de vista cultural y político».

Hay en este pasaje un concepto clave: la reconstrucció n del espacio público. El empeño estuvo desde el principio en el ánimo de los 15 firmantes del Manifiesto y debería caracterizar cualquier forma de hacer política en Cataluña. Porque el espacio público catalán, controlado por el nacionalismo desde principios de la década de los 80, es un ejemplo, ya casi canónico, de decadencia cultural, autocensura moral y anacronismo político.

La intención de Ciutadans fue contribuir a su renovación y qué duda cabe de que los 90.000 votos obtenidos por el nuevo partido abren una esperanza considerable. Sobre este resultado político quiero subrayar algo. Es evidente que prueba, y de un modo brillante, la hipótesis de partida de todo el proceso, esto es, la existencia de un déficit de representatividad política en Cataluña. Pero si el resultado hubiera sido otro, menos positivo, la fundación de Ciutadans habría tenido sentido igualmente. Porque Ciutadans nació del más legítimo trabajo intelectual, que es el de construir una hipótesis con los datos disponibles y ponerla a prueba. En este sentido deberían serenarse las conciencias y las lenguas sueltas: porque la labor del intelectual (y ésta en particular) es tan prosaica y humilde como la prueba del algodón. ¡El algodón no engaña! En efecto, no engaña: el cristal catalán (o el crisol: como les gusta decir a los integradores) estaba y está sucio.

El que la empresa intelectual sea en realidad una empresa humilde no la libera de riesgos. Yo no olvido en nombre de quién nos ha sido concedido este premio. Fue un hombre, un periodista que luchó por la civilización del espacio público y que en el espacio publicó murió asesinado, una mañana de lluvia, viniendo de recoger los periódicos. Decía Orwell: «Entiendo por nacionalismo el hábito de suponer que los seres humanos pueden ser clasificados como los insectos». Es exacto. Clasificados, y aplastados como insectos. Continuaba Orwell: «Todo nacionalista acaricia la idea de que se puede cambiar el pasado».

Y no.

Existe la verdad objetiva.
Frank Gardner está inválido.
José Luis López de Lacalle está muerto.
La alegría de recibir este premio siempre acabará empotrada en la amargura.

Viva los catalanes libres
Daniel Sirera Libertad Digital 18 Noviembre 2006

El candidato de Zapatero y Montilla para presidir el Parlamento de Cataluña, el republicano Ernest Benach, ha aprovechado su discurso de toma de posesión para reivindicar la utopía de una Cataluña independiente con el grito de “Viva Cataluña Libre”. Finalizado su discurso, los diputados socialistas, puestos de pie, aplaudieron a rabiar la intervención de quién aspira a que Cataluña deje de ser, mejor pronto que tarde, una parte de España.

Benach, con el voto de centenares de miles de votantes socialistas ha iniciado la octava legislatura reivindicando la Cataluña libre. Yo también quiero una Cataluña libre. Quiero una Cataluña libre de personajes que insultan o desprecian a quienes ni somos ni pensamos como ellos. Una Cataluña libre de salvadores de la patria. Libre de ataduras y complejos, libre de perjuicios que limitan la capacidad de creación y de pensamiento. Quiero una Cataluña libre en la que nadie se sienta superior o con más autoridad para decir a los otros como tienen que sentir, pensar o actuar. Libre para poder decidir en la lengua en la que queremos hablar, escribir y amar.

El futuro presidente de la Generalidad de Cataluña ha entregado el Parlamento y la Generalidad a quienes trabajan para romper la nación española, ungiendo al interlocutor de ETA en Perpignan como número dos de su gobierno y entregándole el control absoluto sobre la cultura, la política lingüística, el deporte (selecciones deportivas incluidas) y las relaciones exteriores de la Generalidad.

La utopía de Ernest Benach se concreta en ser el presidente del parlamento de un Estado soberano e independiente. Benach, como el resto de dirigentes políticos nacionalistas, prefiere reivindicar la libertad de Cataluña antes que reivindicar el derecho de los catalanes a ser libres. Por eso no podemos permitir que nadie nos diga en que lengua debemos vivir. Hablar en catalán o en castellano en el Parlamento de Cataluña es una elección personal. Desde siempre, el nacionalismo catalán ha convertido la lengua y la identidad en una bandera política. Dejemos que la gente (incluyendo a los diputados en el Parlamento de Cataluña) se exprese con total libertad en la lengua que quiera. ¿O es que también van a poner multas a los diputados que se expresen en castellano? Con Montilla, todo es posible.

El otro modelo irlandés
-¿No dialogaron con los terroristas Felipe y Aznar? ¿Por qué yo no puedo dar a ETA lo que ellos jamás le hubiesen entregado?
POR EDUARDO SAN MARTÍN ABC 18 Noviembre 2006

DE los seis ensayos que componen el volumen Identidades proscritas, de Juan Pablo Fusi, el más inquietante para un lector español es el que, bajo el título Angloirlandeses: la historia abandonada, recuerda la emancipación de Irlanda y la consolidación del nuevo estado independiente. Al menos, así me parece a mí a pesar de que, en el capítulo anterior, el autor describe el muy perturbador proceso por el que el nacionalismo ha construido en el País Vasco, en poco más de un siglo, una identidad nacional que no se corresponde ni con centurias de tradición cultural e histórica, ni con su pluralidad política (Euskadi: la nacionalidad escindida).

¿Por qué? Porque, en este último capítulo, Fusi nos describe el País Vasco tal como es hoy, mientras que, en el referido a Irlanda, sobre todo en los pasajes dedicados a los balbuceos del nuevo estado, nos anticipa aquello en lo que podría convertirse el País Vasco de mañana. Y resulta muy poco tranquilizador.

Sabido es que el precedente irlandés es una obsesiva fuente de inspiración para el nacionalismo del País Vasco, y no sólo desde los acuerdos de Viernes Santo de 1998 (el Aberri Eguna se celebra el Domingo de Resurrección en recuerdo del levantamiento irlandés de la Pascua de 1917). De forma que, si nos tomamos en serio las permanentes evocaciones de los dirigentes nacionalistas vascos (de todos los partidos) al ejemplo de Irlanda, conviene detenerse en su estudio para estar prevenidos. Y prestar una atención especial a las perversiones en las que derivaron algunas de las políticas adoptadas en las primeras décadas del Eire independiente porque pueden constituir un anticipo de lo que sería un futuro País Vasco en el que un nacionalismo hegemónico dispusiera, como instrumento constituyente, de un estatuto como el que (por ejemplo) proponía el lendakari Ibarretxe. Un proyecto, por cierto, al que el PNV no ha renunciado en ningún momento y en torno al cual, no se olvide, se agruparon en su momento todas las familias del nacionalismo vasco.

Hablando del plan Ibarretxe, y sin apartar la vista del precedente irlandés, no sería superfluo recordar que el primer estatuto político de la que sería más tarde (desde 1948) República de Irlanda fue el de Estado Libre: la nueva entidad seguía sometida a la soberanía formal del Imperio Británico, aunque en la práctica se comportaba como un estado independiente (un estatus muy similar al que tenían Canadá y Australia, y que sigue vigente aún hoy este último país). No sería descabellado imaginar que Ibarretxe, cuando formuló su propuesta de Estado Libre Asociado, se inspiró más en el antecedente irlandés que en el caso de Puerto Rico, tal como pudo creerse en un principio. Si ello fuera así, las intenciones de aquel plan estarían más cerca de lo que sospechaban sus críticos que de las melifluas explicaciones de su promotor.

Pero regresemos al primer Eire independiente. «La Irlanda irlandesa (es decir, nacionalista) de los años 1922-1970 -escribe Fusi- era una prolongación de la que había descrito James Joyce en Dublineses y en Ulises. Una sociedad cerrada, empobrecida y agobiada por la moral católica». Del «proyecto nacional» fue excluida la comunidad angloprotestante, cerca de 300.000 personas, «con una larga historia y una brillante cultura a sus espaldas». La población protestante del sur, un 10 por ciento del total de entonces, se había reducido al 3,4 por ciento en 1985. Unos 146.000 abandonaron Irlanda sólo entre 1921 y 1925. William Yeats, Oscar Wilde y Bernard Shaw nunca regresarían a la isla, y Joyce, exilado voluntario en el sur de Europa aún siendo católico, abominaría del país que le vio nacer. Mientras, el nacionalismo gobernante despilfarraba recursos en la promoción del hurling (una especie de deporte nacional) y el idioma gaélico, con resultados más bien decepcionantes. Al final, la globalización, la Unión Europea y las multinacionales americanas acudirían al rescate de un país que, a principios de los ochenta, se había convertido en uno de los más pobres de Europa occidental. Todo un modelo.

Estatuto gallego
El Preambuliño
José García Domínguez Libertad Digital 18 Noviembre 2006

Si de uno, que es hijo de gallegos, dependiera, el Estatuto de Galicia comenzaría con la letra y música de aquella canción que Georges Brassens dedicó a todos los imbéciles que son felices por haber nacido en algún lugar. Y si fuese doña Rosalía de Castro la llamada a tan alto honor, nada le extrañaría al mismo uno que la otra diera en encabezarlo con la célebre carta que remitió a su señor marido durante el año de Nuestro Señor de 1881. La misiva en que le notificaba al legítimo tal nueva como la que sigue: "Ni por tres, ni por seis, ni por nueve mil reales volveré a escribir nada en nuestro dialecto. Ni acaso tampoco a ocuparme de nada que a nuestro país concierna. Con lo cual él no perderá nada, pero yo perderé mucho menos todavía".

Por lo demás, que Valle Inclán habría saldado la papeleta estampando en letras de oro su juicio sobre el verbo propio de Breogán, nadie lo dude. "El gallego nunca fue idioma hablado. Así como el armenio fue la invención de algunos frailes, el gallego fue una creación de un grupo de poetas", sentenció don Ramón con inusual lucidez. Con esa misma lucidez que tampoco le habría de sobrar a Javier Arenas para llevar al BOE –y bajo palio– a la Asamblea Nacional Galega de 1918. Aquella magna xuntanza del hórreo tribal que, entre otras, reclamara la competencia exclusiva de censurar los mensajes telegráficos para el Estado soberano gallego.

En fin, preámbulos, ya se sabe que, haberlos, haylos para todos los gustos. Sin embargo, lo que no está tan claro es que haya en la botica de Génova el "estatus identitario" que se pide ahora Alberto Núñez Feijóo. Porque resulta que este Feijóo aspira nada menos que a ser como yo, a gastar el mismo farde germinal que servidor. Y hasta ahí podríamos llegar, amiguiños. Aunque, bien pensado, qué problema habría de haber en que el autogobierno de Galicia se fundamentara en los derechos históricos del pueblo catalán. A fin de cuentas, que todo aquel que vive y trabaja en Cataluña sea catalán no excluye, ni mucho menos, que todos los que viven y trabajan en Galicia también sean catalanes.

Porque es sabido que para ser catalán –el gran sueño inconfesado de este Feijoo– no hace falta haber nacido en Cataluña. Pero es que, en realidad, tampoco se requiere haber pasado nunca por aquí. Pues, a diferencia del estatus identitario, pongamos por caso, japonés, el catalán es una opción. Así, para ser catalán, basta con querer ser catalán, como no se cansan de repetir los catalanistas. Oiga, asunto resuelto. Que sí, hombre, que sí, que ya lo tenemos, Feijóo. Establézcase en el Preambuliño que, tal como reza el Estatut, "el Parlamento de Cataluña, recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía catalana, ha definido de forma ampliamente mayoritaria a Galicia como nación". Y punto.

El reino del engaño
Francisco Rubiales Periodista Digital 18 Noviembre 2006

La sociedad española está sometida a una intoxicación brutal que parte del poder político, sobre todo del gobierno. Su objetivo es confundir al ciudadano para que no reaccione ni se rebele ante la iniquidad. El problema es que, para lograrlo, es necesario, previamente, desarmar a la sociedad de valores y relativizar la cultura hasta el punto de que la verdad no se distinga de la mentira, ni el bien del mal.

Una de las claves del método es desautorizar la verdad y equiparala con la mentira, una barbaridad relativista que se practica sin que a nadie le tiemble el pulso ante tamaño atentado contra la moral. El poder, con esa política, genera en su entorno un caldo pestilente ante el cual los ciudadanos desconfian y escapan, dejando el campo libre para que los poderes gobiernen sin obstáculos a un rebaño de borregos narcotizados y medio zombies.

La meta de todo el sistema es relativizar los principios y valores, hasta que no queden en pie otros sentimientos que los primarios, sobre todo el miedo y la desconfianza. Dominado por esos sentimientos, la libertad languidece, la autocensura engorda y el ciudadano, esclavo e incapaz de rebelarse, se encierra en su hogar con puertas blindadas, mientras los poderosos dominan la tierra.

El gobierno Zapatero no es original en la aplicación de estas técticas de engaño. El Partido Popular las utilizó con similar énfasis durante los mandatos de Aznar y son muchos los gobiernos del mundo que usan esas antidemocráticas tretas, aunque quizás los políticos españoles son los que lo hacen con mayor descaro, sin sofisticación alguna.

Gran parte del sistema se basa en la confusión semántica y en el uso perverso del idioma. Así, a los marroquies se les llama magrebies y a los negros de siempre "subsaharianos". Las pateras de antes son ahora "cayucos". A una misión de guerra, Zapatero la denomina "misión humanitaria", mientras se esconde la realidad de que esos soldados españoles disfrazados de enfermeros, sicólogos y asistentes sociales están realmente implicados en conflictos terribles y sangrientos, como el de Afganistán. El mismo ejército, que siempre fue un instrumento de fuerza para defender las fronteras e intimidar al posible invasor, es hoy presentado ante la opinión pública como una ONG.

La negociación política con ETA es denominada por el gobierno "Proceso de paz", olvidando que la paz sólo es posible cuando existe una guerra entre dos contendientes y en el terrorismo español sólo ha existido un bando que mata y otro que pone las víctimas.

Quieren aislar al Partido Popular y los partidos se unen para dejarlos fuera, mientras les acusan ante la opinión pública de ser intransigentes y de quedar aislados. Todo un galimatías magistral generador de confusión. Al centro derecha tradicional, encarnado por el PP, le llama Zapatero "derecha extrema", a la que se presenta ante la opinión pública como contraria al sistema, olvidando las enormes aportaciones de la derecha a la democracia, a lo largo de la historia.

La perversión alcanza su cenit cuando la derrota se disfraza de victoria, como ocurre tras un proceso electoral, del que los políticos siempre salen victoriosos, aunque pierdan cinco diputados, como acaba de ocurrirle a los socialistas catalanes. Una condena de los países europeos al desorden español con la inmigración es interpretada por Rubalcaba como un "espaldarazo" a la política española. Los reproches casi unánimes de los ministros del interior europeos ante el imprudente "efecto llamada" generado en España son producto, según Caldera, de la envidia que siente nuestros socios por su gestión.

Ni siquiera los grandes principios y columnas que sostienen la democracia, como la justicia, resisten el frívolo embate de la confusión, como ocurre cuando Zapatero comenta que las sentencias a etarras como De Juana Chaos están perjudicando el "proceso de paz".

A la gente, narcotizada y dispuesta a creerlo todo, se le confunde para que considere normal lo que es anormal y para que soporte los errores e injusticias sin rechistar. Así, el incremento de la inseguridad ciudadana es normal, como también lo es el crecimiento de los precios, sin que suban, simultáneamente, los salarios. La escalada de los precios de la vivienda es normal, al igual que las diferencias abismales entre ricos y pobres. Son normales los privilegios de los políticos y sus subidas de sueldo semiclandestinas, la hipertrofia de la burocracia y el afianzamiento de las mafias extranjeras en suelo español.

Hasta parece normal que España ocupe ya uno de los primeros puestos mundiales en el "ranking de las cloacas": prostitución, droga, alcohol, aborto, fracaso escolar, delincuencia, etc...    www.VotoenBlanco.com

Receta de El País para apabullar jueces honestos.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 18 Noviembre 2006

La juez a la que le ha correspondido el caso del ácido bórico, Gemma Gallego ha osado llevarle la contraria a Garzón, al Gobierno y lo más grave de su actuación es que no ha tenido en cuenta los dictámenes de El País, lo que la ha convertido en una juez a la que apabullar, intimidar y vilipendiar por su osadía.

El País en su editorial de hoy deja claro que esta juez, con su decisión de imputar a los mandos policiales que alteraron, por no decir que falsearon, el informe de los peritos, está atentando contra tantas bases del Estado que no se entiende como no se ha derrumbado ya.

El mencionado editorial de El País es igualico a muchos otros emitidos por el mismo comisariado político de Polanco en todas aquellas ocasiones en que un juez se ha atrevido a imputar a miembros del PSOE o allegados. Recuerden al juez Marino Barbero en el caso Filesa, al juez Liaño en el caso Polanco y Canal plus y hoy a la juez Gallego sin mencionar otros muchos casos.

Primero se estigmatiza al juez con imputaciones de todo tipo y jaez que dejen claro que no actúa independientemente sino guiado por oscuros designios y aviesas intenciones. En el caso de hoy, El País dice de la juez Gemma Gallego lo siguiente:

1.- Lleva la contraria al Juez Garzón.

2.- Osa juzgar un asunto como el del ácido bórico cuando debería saber que es una sustancia inocua y no explosiva. Se pueden dar ustedes una vuelta por Internet y verán justo lo contrario, hay documentos científicos suficientes que indican, no solo que se usa en la composición de varios tipos de explosivos, sino que su finalidad más común es el enmascaramiento. Para El País mantener lo contrario es un hecho falto de rigor científico.

3.- La pretensión de la Juez Gallego de imputar a los jefes de los peritos por algo que solo ha sido dar carácter oficial a un documento en curso de elaboración, aunque para ello lo hayan manipulado, va a conseguir “plantear serios problemas de funcionamiento interno en los organismos administrativos del Estado”. Dicho de otro modo, que con eso y poco más se carga el funcionamiento de todo un Estado.

4.- La decisión de la Juez Gallego “produce perplejidad y proyecta una imagen personalista que, al tiempo que mina la credibilidad del sistema, acrecienta el recelo ciudadano ante los jueces”

No se puede apabullar más a un juez con menos palabras. Y menos mal que Zapatero prometió ayer mismo “dar el respaldo a quienes cada día desarrollan esa labor, esto es, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, los jueces y la Fiscalía”. Esta es la forma en que estas gentes respaldan a los jueces.

La juez Gallego queda estigmatizada para siempre como personalista, minadora de la credibilidad del sistema y causante del recelo ciudadano en la justicia además de producir perplejidad.

5.- Termina el editorial con un bajonazo que quiere ser mortal de necesidad para la juez, de la que dice que actúa y decide lo que ha decidido en base a su alineamiento ideológico sobre la autoría del 11M. Ahí es nada.

O sea que la juez es del PP, pero dicho con otras palabras más técnicas. A partir de este momento, todo lo que haga esta juez ya tiene una explicación lógica sin fisuras.

Para El País y Zapatero el PP es un partido de extrema derecha, para El País la juez está alineada ideológicamente con el PP, luego se deduce que la juez Gemma Gallego es una juez de extrema derecha, algo inadmisible.

Panorama desde el puente
Pío Moa Libertad Digital 18 Noviembre 2006

Rajoy no pierde oportunidad de cubrirse de gloria. Hace unos días, con Obiang. Por sentido del estado, ha dicho. Estadista él.

"Rajoy exige el fin de la "mascarada", porque ETA quiere "la autodeterminación, luego la independencia y siempre Navarra". ¿Mascarada? La ETA siempre ha querido eso. Y también el PNV, "olvida" el señor Rajoy. No engañan a nadie. Engaña Rajoy, por disimulo. Tales objetivos no los hacen posible la ETA ni el PNV, sino el gobierno cómplice de Zapo. ¿Por qué no lo dice Rajoy? La mascarada está en dejarlo semioculto, abriendo la puerta a la complicidad con los cómplices de la gran infamia. Como en el caso de los estatutos anticonstitucionales y antiespañoles. ¿No tienen que ver con el caso? Pero Rajoy sigue la senda de ellos. Con matices, cómo no.

Madina, servil ante sus verdugos. Un caso no tan raro

Manjón, una comunista –nada mejor que una nazi– a la cabeza de una asociación de víctimas del terrorismo. ¿Paradoja? Para nada. Pura consecuencia en la lógica comunista.

El gobierno, tan próximo a los hombres de paz de la bomba y la pistola, tan colaborador de ellos. Tan hostil a la AVT.

Zapo el Rojo, sus inmensos favores a los terroristas, a costa del derecho, la libertad y la unidad de España. Y, ya ven, los favorecidos exigen más y más, a tortazo limpio, a los gorrinos. ¿No se darán cuenta esos hombres de paz de que así pueden terminar estropeando el negocio? ¿Y si luego el PP vuelve a ganar y vuelve a acorralarlos? ¿No comprenden el estrechísimo interés común que les une a ellos, a los pistoleros, con el gobierno? Ah, estos chicos, qué paciencia hay que tener con ellos, ¿no es cierto, Zapo?

Antorcha policial
TEO SANTOS JOSÉ IBARROLA/ERTZAINA Y MIEMBRO DE BAKEAZ El Correo

La acción de prender vivo a un policía es conocida en Euskadi y en el resto del mundo. Es una táctica dentro del arsenal de los extremistas violentos contra el sistema, utilizada en muchas ocasiones, a veces en el civilizado Occidente, con más frecuencia en lugares de mayor brutalidad, y en alguno, como en Haití, se los han comido una vez asados. Noticias y testimonios de policías abrasados y rociados para pegarles fuego los hay en archivos y hemerotecas. En nuestro caso vasco, integrantes de la conocida como 'kale borroka' lo han hecho repetidas veces contra ertzainas, como antes también lo hicieron con agentes de las diversas policías a las que se han enfrentado. Además, la realidad es que en ocasiones estos ataques quedan impunes, con lo cual se anima a la repetición de los atentados, que sirven a sus intereses políticos, por duro que nos parezca a quienes resaltamos el valor fundamental de la vida humana; sobre todo ante la atrocidad de los daños por quemaduras.

En la distancia cuantitativa, el planteamiento de la 'guerrilla urbana' que sigue la 'kale borroka' reproduce los esquemas (reducidos) del enfrentamiento bélico. Es una labor meditada y promovida expresamente, repetida en el tiempo. Por lo tanto, no estamos ante 'locos, energúmenos, chiflados o incontrolados mafiosos', como pretenden mostrar los medios nacionalistas. Emplean tácticas de agresión que buscan el amedrentamiento del 'enemigo', para imponer sus decisiones, aunque sea a costa de enormes sufrimientos humanos. El acto de quemar vivo al policía local en Bilbao pretende la consolidación de un espacio abertzale, 'libre y alternativo' puede que lo llamen, en una zona determinada, para lo que tienen que conseguir el repliegue policial de lugares que consideran suyos, demostrando, además, la viabilidad de la violencia (ratificación de su fuerza). Ya lo habían conseguido con la Ertzaintza, cuyos agentes no están en la práctica por el Casco Viejo bilbaíno, salvo en contadas ocasiones (como tampoco acceden al recinto festivo de la Aste Nagusia, ni al Casco Viejo donostiarra o al centro de Rentería, etcétera). Hubo un jefe de la Ertzaintza en Bilbao que llegó a pasear de uniforme por la zona señalada, pero sus superiores lo apartaron del cargo.

Así que no es extraño que repitan agresiones que les han salido 'rentables'. Incluso se entenderá que sus atentados afecten a agentes con cuya actividad mantenían un cierto comedimiento, pero ante los cuales han cambiado, porque ahora han visto coaccionada legalmente una de sus formas de 'expresividad social', el botellón. Teníamos que haber aprendido que son gente que se revuelve cuando no se sale con la suya; fue el caso de la paliza brutal al sargento de la Policía Municipal de Bilbao cuando intervino ante la realización de pintadas. Es algo que en las policías locales del País Vasco conocen bien, pues han padecido asesinatos cuando ETA lo ha decidido, así como agresiones y amenazas cuando se han implicado en tareas que las personas de la izquierda abertzale entendían 'inapropiadas', aunque fuera la destrucción de mobiliario urbano o el incumplimiento de ordenanzas municipales (carteles, ruidos...). A pesar de que los miles de policías locales que hay en Euskadi han quedado fuera del enfrentamiento directo contra ETA, y de otras formas de violencia, también se ven afectados cuando se cruzan en el camino de esa gente.

Las personas que han atacado a los agentes municipales utilizan la destructividad para salirse con la suya. Llevan a cabo acciones como las que ya analizó certeramente Erich Fromm en su 'Anatomía de la destructividad humana', diferenciando su práctica motivada por orígenes espontáneos, por los caracteres de sus ejecutores o por el empleo del sadismo y la necrofilia. En efecto, hay que ser un sádico para querer quemar vivo a un semejante, como necrófilo al pretender que esa muerte (brutal) puede aportar réditos para su causa, pero tanto Fromm como los estudiosos posteriores destacan la conciencia de la violencia ejercida por quienes la ejecutan. En uno de los tipos estudiados, que ahora podemos relacionar con nuestro caso, llega a exponer: «Si analizamos la realidad psíquica de esos hombres, descubrimos que eran destructores y no revolucionarios. Odiaban no sólo a sus enemigos sino a la vida misma». Quien pretenda 'contextualizar' el atentado de Bilbao volverá a cometer la tropelía de faltar a la cruda realidad, porque motivaciones, razonamientos y elementos de análisis podemos exponer muchos, cada cual los que estime convenientes, pero eso no ha de desviarnos de la necesidad de afrontar el problema de fondo: la falta de respeto hacia la vida del prójimo, la desconsideración de los derechos humanos más elementales.

Tenemos que deslegitimar la violencia como instrumento de acción política, de raíz, en este caso como en tantos otros. Ahora mejor que después, ya que no fue antes. Relata Cristina Cuesta en su imprescindible libro titulado 'Contra el olvido' (pp. 110 y ss.) el caso de dos ertzainas también quemados vivos. Uno de ellos fue apedreado mientras buscaba ayuda, abrasándose sin que nadie lo auxiliara, hasta que desenfundó su pistola para que un conductor lo trasladase a un hospital. Hay más casos, pero después de un tiempo, corto, de estupefacción y alguna, poca, solidaridad efectiva, volvemos a la parsimonia cotidiana. Ninguno de esos dramas, atrocidades humanas, ha conseguido promover efectos inhibitorios, ni ha removido factores morales convencionales ni genuinos, hasta que sucede el siguiente acto destructor. ¿Tan enfermos estamos en el País Vasco con el virus de la violencia?

Pero desechemos el pesimismo, porque hay mucho por hacer. Es la 'fe racional' del citado Fromm, aquélla que ambiciona actuar con «clara conciencia de todos los datos relevantes», que se opone a la desesperanza, como factor destructivo, que desanima y confunde. Nada de frustración, o la justa, porque en dosis mayores queda para quienes pretendieron quemar vivo al policía, incapaces de crear nuevas formas de vida a partir del respeto a los seres que convivimos. Tal vez podamos exponer en otra ocasión más consideraciones al respecto de este tipo de atentados, porque, por desgracia, todo apunta a que seguirá habiéndolos, pero al menos que no nos engañen con su rebeldía falaz. Lo dijo el mismo Fromm: «El pensamiento radical y crítico sólo dará f rutos si se mezcla con la calidad más preciosa que tiene el hombre: el amor a la vida». Queda mucho por delante, pero hemos de perseverar en el camino hacia la paz, alumbrados por el compromiso humanista, cada cual con su antorcha vivificadora; lo del policía convertido en antorcha es otra cosa.    tsantos@bakeaz.org

Y AHORA GALICIA
POR ANTONIO JIMÉNEZ Periodista Digital 18 Noviembre 2006

En la elite de dirigentes del PP por valía y futuro se encuentra Núñez Feijóo quien a poco que siga haciendo las cosas como hasta ahora no es descabellado aventurar que en la próxima legislatura estará al frente de la Xunta. Tiene por delante el reto de afrontar desde la única oposición al gobierno social-nacionalista gallego la inevitable reforma del Estatuto de Galicia, pero sabe que nada de lo que el PP no desee que figure en el nuevo texto saldrá del Parlamento regional. Se ponga como se ponga Quintana o ceda cuanto quiera ceder Touriño ante su socio, la reforma del Estatuto gallego tiene que pasar por el cedazo de los populares y ,en ese sentido, resulta tranquilizador lo claras que tiene las ideas Núñez Feijoo para impedir que Galicia adopte como modelo el "Estatut" o que el nuevo Gobierno de la Xunta pretenda catalanizar la política gallega, como de hecho intenta hacer ya con el preocupante "acoso" al castellano en las escuelas.

Tras el encuentro que mantuvo con el presidente de la Xunta, Pérez Touriño, algunos medios difundieron la impresión de que el líder de los populares gallegos había entrado también en la carrera "identitaria" de las "naciones" y "realidades nacionales" hasta el punto de advertirle Rajoy que si el Parlamento gallego acordaba definir a Galicia como "nación",el texto acabaría en el Tribunal Constitucional. No hará falta por que el propio Núñez Feijoo se ha encargado de aclarar que la única definición que los populares aceptarán para Galicia , en el preámbulo y en el articulado del nuevo texto, será la de "nacionalidad histórica " que ya figura, por cierto, en el Estatuto en vigor. Tampoco la lengua será objeto de discusión para los populares que no van a consentir innovaciones ni obligaciones sobre el uso del gallego. Hay una ley de normalización lingüística que entiende el conocimiento del gallego como un derecho y no como una obligación y así seguirá en el futuro.

La declaración de intenciones, no exenta de firmeza, que he escuchado personalmente de Alberto Núñez Feijóo en relación con el debate estatutario es lo suficientemente convincente como para pensar que los populares no van a participar en Galicia de esa obligada huida hacia delante en la que se ha embarcado el PSOE con los nacionalistas ,allí donde gobiernan juntos, a cambio de poder.

Ley de imposición lingüistica
Nota del Editor 18 Noviembre 2006

Afirma ANTONIO JIMÉNEZ en su artículo de opinión "Y ahora Galicia", que "hay una ley de normalización lingüística que entiende el conocimiento del gallego como un derecho y no como una obligación y así seguirá en el futuro."
Pues, tendremos que invitarle para que se dé una vuelta por aquí para que vea la dura realidad de los ciudadanos español-hablantes. De derecho, nada pura y dura imposición de la lengua regional, atropellando todos los derechos humanos y constitucionales de las familis español-hablantes.

El otro día le regalamos a Núñez Feijoo el libro de Jardón, a ver si pone en práctica sus consejos: "la mejor ley de normalización lingüística es la que no existe" y la dedicatoria del libro: "A todos aquellos que piensan que los idiomas se hicieron para las personas y no las personas para los idomas".

En su blog de Periodista Digital, hemos conseguido colocar un parrafito: En www.geocites.com/agli.geo tenemos sobrados hechos que demuestran que la ley de normalizacion linguistica es un disparate, los ciudadanos español-hablantes no llegamos a ciudadanos de segunda, nuestros hijos no pueden estudiar en español.
Enlace permanente Comentario por AGLI 18.11.06 @ 17:30

PRESENTA SU ESCRITO DE CALIFICACIÓN
La AVT cree que "no se conoce toda la verdad" sobre el 11-M y se pregunta por qué había que exculpar a ETA
Los servicios jurídicos de la Asociación de Victimas del Terrorismo (AVT) han presentado este viernes el escrito de calificación provisional del juicio que tendrá lugar contra los primeros 29 procesados por los atentado del 11 de marzo de 2004. En su informe, la AVT dice que "no se conoce toda la verdad" sobre estos atentados y subraya que la actuación "monopolística" del juez y la fiscal han aportado "más sombras que luces". La AVT se pregunta por qué ha existido la "necesidad" de exculpar a "otra organización terrorista", en referencia a ETA.
Libertad Digital 18 Noviembre 2006

La AVT expone con claridad que “no se conoce toda la verdad de lo que ocurrió para desembocar en los atentados y que posteriormente pudo tener influencia en cómo se llevó la investigación”. La AVT solicita un total de 296.666 años de prisión para los 29 procesados, cerca de 25.000 años más de la petición de la fiscal Olga Sánchez.

Los servicios jurídicos de la AVT subrayan, sobre la instrucción del sumario que:

1. “No resulta ni medianamente comprensible que no se haya podido determinar qué tipo de explosivo fue el realmente utilizado en los atentados, ni tampoco cuál fue la cantidad usada”.

2. Respecto a la situación creada en torno a la conocida como ‘mochila de Vallecas’, “no resulta creíble que un elemento de la importancia de éste no hubiera estado bajo la vigilancia de la autoridad judicial y sí en cambio fuera de control”.

3. “Tampoco ha resultado comprensible la realización de varios informes conducentes a determinar que no nos encontrábamos ante un hecho llevado a cabo por la organización terrorista ETA. Si la tesis que se deduce de las investigaciones, es y ha sido que la autoría se vinculaba con terroristas islamistas, ¿qué necesidad ha existido de exculpar a otra organización terrorista?”.

4. “Tampoco ha ayudado […] la forma absolutamente reservada y monopolística con la que se llevó la instrucción por parte, tanto del Sr. Instructor, como de la Sra. Fiscal encargada del caso, generalmente al margen de las partes personadas”. Creando en todo momento mas sombras que luces.

A pesar de ello, esta calificación jurídica hace suyos los hechos históricos del escrito mantenido por el Ministerio Fiscal en su conclusión primera, “dándolos por reproducidos y sin perjuicio del resultado final que se verá plasmado en el correspondiente escrito de conclusiones definitivas”.

Más allá de estas críticas, la AVT, por medio de su representante legal, hace constar en su escrito de calificación que este documento jurídico se refiere “a aquellos hechos que afectan a las personas respecto de las que se ha abierto el acto del juicio oral y no a aquellos otros que en la actualidad no constan en el sumario, lo cual sin duda será objeto de otro juicio contra aquellas otras personas a las que la actual investigación no ha podido llegar, como es lo habitual en todo procedimiento judicial”.

LOS DIPUTADOS DE CIUDADANOS NO CANTARON ELS SEGADORS
Rivera denuncia que Benach empleó diez veces el término "nación" en su discurso y sólo aludió al catalán

En su estreno parlamentario, Albert Rivera ha calificado el discurso de Ernest Benach, tras ser reelegido como presidente de la Cámara, de "identitario". Según el presidente de Ciudadanos, "no ha sido institucional ni neutral" puesto que no ha englobado "todas las sensibilidades". Rivera ha denunciado que el diputado de ERC pronunció hasta diez veces la palabra "nación" y cuando hablaba de la lengua, sólo se refería al catalán. Al término de la intervención de Benach, los tres parlamentarios de Ciudadanos se han levantado "por respeto" pero no han cantado el himno.
EFE Libertad Digital 18 Noviembre 2006

Tras la sesión constitutiva del Parlamento catalán, Albert Rivera ha declarado a los medios sentirse "sorprendido negativamente" por la intervención de Ernest Benach, ya que a su juicio "no ha sido un discurso institucional, neutral, que permitiera englobar todas las sensibilidades", sino que "en lugar de hablar de políticas sociales" ha hecho referencia sobre todo a cuestiones "identitarias", algo que no cree "que les guste a muchos votantes del PSC".

En concreto, los tres diputados de Ciudadanos han contabilizado las ocasiones en que Benach ha pronunciado el concepto "nación catalana, diez veces, mientras que "en cambio no ha hablado del actual estatus de Cataluña, que es el de comunidad autónoma dentro de España". Rivera también ha denunciado que las veces en que Benach ha hablado de "lengua" se ha referido siempre a la lengua catalana.

Ciudadanos no cantó Els Segadors
Tampoco le ha agradado al líder de Ciudadanos que Benach terminara su discurso exclamando "Visca Catalunya lliure" (Viva Cataluña libre). "Nosotros no creemos en una Cataluña libre, sino en una Cataluña dentro de España", ha apuntado Rivera. Rivera ha explicado que al final de la sesión parlamentaria, al sonar el himno catalán de "Els Segadors", los tres diputados de su formación se han levantado "por respeto" pero han evitado cantarlo.

Por otra parte, Rivera, que ya ha avanzado que no apoyará la formación de un nuevo tripartito de izquierdas, ha valorado de forma "positiva" su "experiencia personal" como miembro de la mesa de edad del Parlamento catalán en la sesión de este viernes y ha destacado la "relación cordial" con el resto de parlamentarios.


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