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Recortes de Prensa     Lunes 20 Noviembre  2006

Navarra se planta
Editorial ABC 20 Noviembre 2006

SI algo indica que la tregua actual es, para ETA, un proceso de negociación política para el logro de sus objetivos tradicionales, es, sin duda, la insistencia en lo que los etarras llaman «territorialidad», concepto que no es otra cosa que la incorporación de Navarra a la Euskal Herría mítica que comparten todos los nacionalistas. También los territorios del sur de Francia -Iparralde- entrarían en el proyecto anexionista de ETA, aunque la firmeza del Gobierno galo -con independencia de ideologías- y la baja presencia electoral de los nacionalistas disuaden a los etarras de utilizar la misma insistencia que emplean en España con Navarra. Será porque de París no esperan nada, por mucho que en los últimos días ETA y su entorno hayan elevado el tono e instado al Gobierno galo a que se involucre decididamente en el «proceso de paz» bajo la amenaza de llevar el «conflicto» a la nación vecina si no se pliega a sus exigencias. Pura retórica, porque ETA sabe que Francia no va a mover ficha.

El Gobierno socialista insiste en que no se va a hablar del futuro de Navarra en la mesa de negociación con Batasuna. Este desmentido, como tantos otros, es creíble porque los hechos no lo confirman plenamente; es decir, que el Gobierno cuenta con el beneficio de una duda que, sin embargo, es cada vez más creciente. Porque si ETA hubiera tenido meridianamente claro desde un principio que Navarra no se toca, no habría concedido el alto el fuego o, de haberlo concedido, no habría insistido en la territorialidad como condición inexcusable de un acuerdo definitivo. Cabe recordar, además, que el presunto guionista de este proceso, Jesús Eguiguren, presidente de los socialistas vascos, acepta desde 2003 la modificación del régimen foral de Navarra, en términos abstractos, pero suficientes para que ETA pueda decir que también Navarra se negocia.

Por eso se convierte en tan necesaria una reforma constitucional que suprima la Disposición Transitoria Cuarta, reflejo coyuntural del consenso constitucional -hecho a la medida de las demandas del nacionalismo e inútil como tantas otras cesiones-, pero que hoy sólo representa una excusa para que los nacionalistas no den por cerradas sus aspiraciones sobre el Viejo Reino.

Para ETA, Navarra no puede quedar al margen de un proceso que desemboque en acuerdos que la legitimen retroactivamente, porque sería una derrota de sus postulados esencialistas. El régimen foral de Navarra es para los etarras un obstáculo tan resistente y odiado como la Constitución de 1978 y más que el Estatuto de Guernica. Más que éste porque la mayoría parlamentaria de Navarra está formada por dos partidos -UPN y CDN- que están comprometidos con la defensa del territorio foral frente al expansionismo nacionalista. Triste papel, sin duda, el del socialismo navarro, del que está descontada su condición de «caballo de Troya» de los nacionalistas vascos para asaltar el Gobierno de la Comunidad Foral tras las próximas elecciones autonómicas de 2007, claves en el horizonte de un «proceso» que estaba condicionado al cumplimiento por parte de ETA de una serie de exigencias elementales, entre ellas la no utilización de la violencia, que los terroristas han incumplido a conveniencia.

Es mucho lo que se juega Navarra en los comicios de la próxima primavera. La renovación de una mayoría foralista en las elecciones de 2007 es fundamental para que ETA -y el nacionalismo vasco en su conjunto- fracase en su propósito anexionista. La conservación de las instituciones democráticas navarras en manos de quienes están dispuestos a mantener el régimen foral se presenta así como lo que puede llegar a ser -si el proceso de negociación con ETA no se ha extinguido antes- el hito fundamental y punto de inflexión de este «proceso» de negociación política con los terroristas en el que cada día que pasa es mayor la presión por parte de la banda, empeñada en una clara estrategia de acoso y tensión que amenaza con hacerse insoportable para un Gobierno encallado en un peligroso cruce de caminos del que, más allá de la retórica habitual, parece incapaz de salir.

El euskera no es la cultura vasca
Raúl González Zorrilla Periodista Digital 20 Noviembre 2006

“Ukan”, el demagogo “virus” publicitario vasco que trata de promover el uso del euskera entre los ciudadanos de Euskadi y del que ya hemos hablado recientemente en este Blog, solamente es un paso más dentro de una larga serie de acciones que los nacionalistas vascos llevan a cabo para extender e imponer a toda la sociedad un amplio conjunto de conceptos, símbolos, principios y deseos que solamente pertenecen a su ideario particular. Así, la machacona fuerza de la costumbre y la repetición incansable de no pocas falacias han conseguido instalar en esta comunidad numerosas creencias tramposas como las que afirman que solamente el euskera es el idioma de los vascos o las que señalan que la cultura vasca es, exclusivamente, la que se produce en este idioma.

Por ejemplo, son habituales las voces que salen a la luz pública constatando un auge importante en la cultura vasca, refiriéndose evidentemente a la consolidación experimentada en las ventas de publicaciones, grabaciones musicales y productos informáticos editados en vascuence. Esta generalización, a menudo interesada, en ocasiones ignorante y siempre errónea, lleva implícito el convencimiento de que solamente la literatura, la música o el cine que se construyen en euskera conforman la cultura vasca, dejando a un lado una inmensa producción literaria, musical y audiovisual realizada por autores vascos que, aunque a los más cenutrios les cueste creerlo, escriben, publican, cantan, componen y crean cibercontenidos exclusivamente en castellano.

Las formaciones políticas nacionalistas, y el mundo sociológico que se mueve a su alrededor, ponen habitualmente mucho empeño en conseguir que la cultura vasca se convierta en sinónimo de los productos culturales que se presentan en euskera, ya que esta sustitución del todo por una parte contribuye sobremanera a mantener viva la idea de que este país es monolíticamente nacionalista, que únicamente habla en euskera, que transmite su pensamiento exclusivamente en este idioma y que, por lo tanto, nada tiene que ver con otras culturas cercanas pero, a decir de no pocos, siempre diferentes.

Resulta auténticamente deshonesto y manipulador constatar cómo organizaciones bien alimentadas con fondos públicos, medios de comunicación en la órbita del PNV o instituciones controladas directamente por este partido, se afanan en esta voluntad de empequeñecimiento hasta el ridículo del ámbito vasco de comunicación y creación. Curiosamente, los voceros de esta presunta cultura exclusivista y reaccionaria, muy activos en la creación de todo tipo de foros, siempre diestros para defender las esencias nacionales y convencidos de ser los guardianes elegidos de la erudición local, olvidan en todo momento el papel primordial que juegan en nuestras letras intelectuales, profesores y ensayistas de primera fila que escriben, hablan, exponen y se comunican habitualmente en castellano. Estos pensadores, que además en su mayor parte han de ejercer su derecho a la libertad de expresión soportando las amenazas directas de la banda terrorista ETA y del nacionalismo más radical, y encajando los insultos de quienes siempre se encuentran más cerca de los verdugos que de las víctimas, constituyen hoy en día la punta de lanza del pensamiento que surge desde, por y para el País Vasco, pero, de un modo extraño, su trabajo intenso y ejemplar nunca es tenido en cuenta, ni tan siquiera mencionado, por los sacrosantos sacerdotes que definen, marcan y delimitan lo que es y no es cultura vasca. ¿Tendrá esto algo que ver con el hecho de que los artistas, los intelectuales, los creadores y los estudiosos vascos más significativos, por número de obras publicadas, por reconocimiento internacional, por curriculum universitario y por presencia en la prensa de calidad, utilizan únicamente el español como lengua de comunicación?.

Reducir la producción cultural vasca a las obras presentadas en euskera es, en el mejor de los casos, un grave error y, en la peor de las situaciones, una profunda perversión ideológica, política y social. La producción cultural vasca la conforman todos los días autores y artistas de este país que escribiendo en euskera o en castellano, optando por muy diferentes formas de publicación y de acercamiento al público, y madurando con prudencia los más diversos asuntos y argumentos, van conformando un importante caudal de especulación, debate y análisis intelectual que es el que, en definitiva, empuja a este país a mayores cotas de libertad, bienestar y progreso. Pero es que, además, en un momento histórico como el presente, cuando Internet y las grandes redes de telecomunicaciones han comprimido la inmensa riqueza de la sociedad del conocimiento en asépticas webs como la de "Google", hablar de especifidades culturales geográficas es una cuestión que poco o nada tiene que ver con la auténtica cultura.

La cultura actual no tiene fronteras y es caótica, multicéntrica y radicalmente plural en sus continentes, sus contenidos y en sus orígenes. Puede expresarse en los más diferentes idiomas, pero, a fin de cuentas, es universal en sus preocupaciones, en sus planteamientos, en sus historias y en la reflexión que plantea sobre las grandes cuestiones que acechan a los hombres y mujeres de un mundo, el nuestro, que ha entrado en el tercer milenio por un pórtico cruel de fuego, esperanzas, miedos e ilusiones. Hoy, todo es glocal (global + local) y esta drástica eliminación de las aduanas del conocimiento provoca fenómenos mestizos tan satisfactorios, y tan poco limitados por el idioma, como Bernardo Atxaga sea especialmente leído en Escandinavia o que las aventuras de Harry Potter se encuentren año tras año entre los libros más vendidos en euskera.

Siempre podremos hablar de productos culturales construidos en euskera. Pero identificar a éstos como el único y exclusivo armazón de una cultura vasca que es tan profundamente híbrida, heterogénea, diversa y múltiple como lo es la infocultura universal, supone una profunda aberración, una injusticia y un gran desprecio que los nacionalistas vascos dirigen hacia el gran número de vascos que pensando, escribiendo, opinando, viviendo y trabajando en castellano están construyendo una sociedad más libre para todos. Aunque, en demasiadas ocasiones, por no decir siempre, les vaya la vida en el empeño.
Blog de Raúl González Zorrilla http://gonzalez-zorrilla.blogspot.com/

Adoctrinando a la ciudadanía
POR JUAN MANUEL DE PRADA ABC 20 Noviembre 2006

A nadie que no sea demasiado ingenuo se le escapa el objetivo de esa nueva disciplina que el Gobierno pretende introducir, llamada arteramente Educación para la Ciudadanía. Del mismo modo que en el País Vasco se ha logrado, a través de las ikastolas y, en general, de unos planes educativos infiltrados de ensoñaciones separatistas, formar sucesivas generaciones de votantes a piñón fijo que garantizan la permanencia indefinida del nacionalismo en el poder, la llamada Educación para la Ciudadanía aspira a crear una masa gregaria que, en las sucesivas convocatorias electorales, muestre su gratitud al Régimen, que tan próvidamente se ha encargado de procurarle el mejor de los mundos posibles. Ya sabíamos que la tentación totalitaria admite muchas expresiones y subterfugios, algunos disfrazados bajo la máscara del buenismo. Y, sin duda, esta asignatura diseñada para el adoctrinamiento científico, minucioso e implacable de millones de chiquillos y adolescentes será considerada en el futuro una de las obras maestras del totalitarismo post-democrático, algo así como la piedra angular de una nueva era, levantada sobre los escombros de una nación entregada, puesta de rodillas, dispuesta a comulgar con las ruedas de molino que el Régimen le arroja, como se arrojan huesos al chucho obediente. El desenvolvimiento del llamado «proceso de paz», la chapuza centrífuga de los estatutos y demás perlas salidas del caletre presidencial ya han demostrado sobradamente al Régimen que cuenta con una masa sometida, a la que basta con llenar el buche y proveerle la tarjeta de crédito para que no diga ni mu. Ahora ya sólo falta asegurar que esa masa estólida y aborregada se prolongue en las generaciones venideras; y para eso se han sacado de la manga la asignatura adoctrinadora.

No se trata de una novedad, por supuesto. Desde la noche de los tiempos, las tiranías se han esforzado por crear un «hombre nuevo» que se amolde a sus postulados. El ser humano, cada ser humano, posee unas convicciones de índole moral que dificultan la consecución de ese modelo; las tiranías, lejos de admitir la pluralidad de sensibilidades que componen la sociedad, tratan de modificarlas mediante la «reeducación». Esta labor de ingeniería social se presenta, paradójicamente, como una empresa amable, incluso filantrópica. Los artífices de este nuevo y poderosísimo instrumento al servicio del Régimen suelen mostrarse muy cínicamente escandalizados de que haya gente que se resiste a que sus hijos sean formados en los principios y valores del «sistema democrático». ¿Quién podría oponerse, sino los habitantes de la caverna -parecen decirnos-, a que nuestros hijos sean instruidos en la existencia de unos derechos humanos, de unas libertades individuales, de un deber de respeto a las minorías, etcétera? Pero el rechazo a esta asignatura no nace de la aversión a tales principios, sino a su utilización ideológica y a la invasión de cierto ámbito de libertad personal e inviolable en el que el Estado no puede inmiscuirse, entre otras razones porque la propia Constitución así lo establece, al reconocer la libertad de conciencia y el derecho de los padres a elegir la formación moral que desean para sus hijos. Resulta, ciertamente, espeluznante, que para garantizar el cumplimiento de un derecho constitucional haya que recurrir a la objeción de conciencia; el mero hecho de que ésta haya sido la solución recomendada por quienes se oponen a la obligatoriedad de la asignatura adoctrinadora demuestra el grado de depauperación de las garantías legales, cuán frágil e inerme es la posición del individuo ante la trituradora del Régimen.

Resulta que ahora hemos de apelar a la objeción de conciencia cuando de lo que se trata es de exigir el mero cumplimiento de un derecho constitucional. Los padres podemos elegir la formación moral que deseamos para nuestros hijos; así de sencillo y así de simple. Si se recurre a la objeción se debe, simplemente, a que los derechos constitucionales ya no pueden ejercerse pacíficamente. El totalitarismo post-democrático los usurpará, quizá para siempre, si no nos revolvemos.

Contra el proceso de rendición
EDITORIAL Libertad Digital 20 Noviembre 2006

Advertíamos hace unos días que los insultos del culiparlante socialista Antonio Hernando eran sólo el comienzo de la campaña con la que el PSOE ameniza todas las convocatorias de manifestación de la AVT. Nunca hasta esta legislatura habían perdido los socialistas el control de la calle. Y como no saben manejarse en contra de la opinión expresada en las manifestaciones multitudinarias, a las que en la anterior legislatura dotaron de una legitimidad que negaban a las urnas, actúan con la torpeza del boxeador sonado, arremetiendo contra todo lo que se mueve, sin detenerse a pensar si no estarán tirando piedras contra su propio tejado.

La campaña ha continuado, primero, con las declaraciones de un jubilado Peces Barba en las que aseguraba que lo que decían las víctimas "le entraba por un oído y le salía por otro". Afirmación que permite dudar que tenga algo entre medias, pero que ofrece una prueba más de que nunca fue nombrado en su cargo de comisario político para ayudar a ninguna víctima, a las que desprecia públicamente, sino a intentar someterlas o, en su defecto, dividirlas. Su estruendoso fracaso en ambas misiones fue lo que, en definitiva, llevó a que dejara un cargo cuya función real ya no tenía sentido para Moncloa. Y todavía sangra por esa herida.

El secretario general de los socialistas vizcaínos, José Antonio Pastor, ha insultado al representante de la asociación de víctimas mayoritaria, y que cuenta entre sus filas con una abrumadora mayoría de los heridos y familiares de asesinados por ETA, al que ha calificado de "sinvergüenza que utiliza perversamente el sufrimiento de las víctimas". Como bien ha recalcado la AVT, ni siquiera Batasuna-ETA se dedica a agraviar a las víctimas de esa manera. Profiriendo semejante barbaridad califica a las miles de víctimas afiliadas a la AVT de peleles sin voluntad, incapaces de resistirse a la voluntad de un presidente perverso que las utiliza en contra de sus deseos. Semejante muestra de sectarismo sin escrúpulos deja ver detrás las inmensas ganas que tienen los socialistas de que las víctimas vuelvan a sacar a sus muertos por la puerta de atrás de las iglesias, y no las pancartas en las calles, en ejercicio de su libertad y defensa de su dignidad. Tendremos más ejemplos durante los próximos días.

Pastor ha expectorado sus afirmaciones en un acto de desagravio a los dirigentes socialistas investigados por incumplir las leyes que ellos mismos apoyaron, y que impiden reuniones como las que ha dado a conocer este fin de semana el diario gubernamental. Con ETA, tal y como hemos denunciado desde el principio, se está pactando todo, incluyendo la independencia y la anexión de Navarra. Y todavía protestan como damiselas ofendidas porque el PP no se sume al "proceso de paz", esto es, de rendición. No buscan apoyos; quieren cómplices. Y por eso insultan a todo aquel que muestra a la luz pública lo que están haciendo: pactar con los terroristas un premio por asesinar a cientos de ciudadanos españoles.

Por eso es más importante que nunca acudir a la manifestación que ha convocado la AVT para este sábado 25, a las 17:00, en la madrileña calle de Velázquez. Para denunciar en voz alta que estamos en contra de los apaños con los que Zapatero se está repartiendo el poder con ETA. Para exigir que pare un proceso en el que se está dando la razón a los terroristas de toda laya al mostrar que asesinar tiene réditos políticos. Para arropar a unas víctimas que, al margen de su color político, necesitan apoyo ante la ofensa continua que reciben ellas y sus muertos por la traición de un Gobierno dispuesto a mantenerse en el poder "como sea". Aunque nos cueste todo.

Proceso de rendición
El poder es todo
Agapito Maestre Libertad Digital 20 Noviembre 2006

Zapatero ha conseguido ya que la unidad nacional sea una quimera para la agenda política de una democracia nominal. Pero todavía hay gentes que preguntan si este individuo nos llevará a la ruina democrática. Ingenuos. Zapatero está consiguiendo sus planes. Zapatero aguanta, vence y domina a sus adversarios. Por eso, precisamente, puede permitirse el lujo de decir que seguirá negociando con ETA por encima de todo. Por encima de la ley. Por encima de las víctimas. Por encima de la oposición. Esa es la noticia. El escándalo político. Pero la prensa del domingo se engaña inútilmente, cuando resalta los enfrentamientos surgidos en el Comité Federal del PSOE por la cuestión del reparto del agua entre comunidades autónomas y por la candidatura de Sebastián al ayuntamiento de Madrid.

Todo eso son ruidos para ocultar que todos los militantes del PSOE son una piña ante su jefe. Más aún, para esta gente el partido está antes que la nación y la democracia. España para este partido sólo es un territorio para administrar con criterios de mala ingeniería política. En este punto las declaraciones de Mayor Oreja son significativas del cambio cualitativo que ese partido ha dado en su negociación con ETA, en realidad, en su relación con la democracia. Ha dicho con claridad que el Gobierno no negocia la paz con ETA. Ojalá. Sólo negocian el poder. Tiene toda la razón. Hace tiempo que lo viene haciendo.

Es, por otro lado, la única "estrategia" del Gobierno desde que llegó al poder. Sin embargo, mucha gente se engaña al enjuiciar las pretensiones de Zapatero. Se entretienen y pierden el tiempo desconsiderándolo intelectual y políticamente, entre otras razones, porque le aplican a su conducta criterios de racionalidad moral. Por aquí es imposible juzgar a Zapatero y su Gobierno. Para el socialismo español todo es cuestión de poder. Ya ni siquiera hablan de ideales democráticos sino de satisfacer las demandas más irracionales. No importa el precio para alcanzar un acuerdo con ETA, si eso le sirve para tener un trozo de poder en una España rota.

Su pacto de hierro con el nacionalismo no tiene ninguna base ideológica. Su diseño de una nación "plurinacionalista" es un delirio carente de cualquier apoyo moral. Todo es una estrategia brutal de poder. De conquista y mantenimiento del poder, sí, hasta poner en cuestión la nación primero, y todo el sistema democrático después. Cualquier cosa es posible para Zapatero si lo mantiene en el poder. No hay más. Y lo grave, lo trágico, es que lo está consiguiendo, porque la sociedad está adormecida, engañada y pastoreada por unos medios de comunicación afines al poder.

Ese será el triste contexto que servirá a Zapatero para anunciar, en diciembre, que rompe la negociación con ETA. Falso. Seguirá negociando el poder secretamente, porque hasta la ruptura de relaciones con ETA está pactada con los criminales, pero el anuncio de ruptura le servirá para recuperarse electoralmente.

Maimónides no es Companys
Por PEDRO GONZÁLEZ-TREVIJANO ABC 20 Noviembre 2006

EL proceso de reforma estatutaria iniciado en Cataluña -aunque cronológicamente el primero fue el de la Comunidad Valenciana, si dejamos fuera el rechazado Plan Ibarretxe- ha abierto la puerta a la inevitable y previsible actuación mimética por parte de la práctica totalidad de nuestras Comunidades Autónomas. De la misma suerte que aconteció en su momento, primero con la extensión de las Autonomías al conjunto del territorio nacional -lo que se denominó a partir de los Acuerdos de julio de 1981 «café para todos»- y, más tarde, al hilo de los Acuerdos de febrero de 1992, sucede ahora. Una actualidad que sigue, por tanto, sin brindar respuesta a un modelo muy descentralizado de distribución territorial del poder político, pero que permanece aún abierto y no hemos sido todavía capaces de estabilizar. La recurrente ocurrencia prosigue siendo -y no creo que ésta sea la única ni la más acertada, como tampoco la realmente demandada por los ciudadanos- embarcarse irresistiblemente en una fase de revisión generalizada de los Estatutos de Autonomía con el objetivo de lograr -en la estela de las Comunidades en manos de los partidos nacionalistas- mayores cotas de autogobierno y de marchamo de auténtica nacionalidad. Por más que, como afirmara Rubio Llorente, presidente del Consejo de Estado (Sobre la conveniencia de terminar la Constitución), «la Constitución lleva a la abolición de toda diferencia porque la equiparación competencial de todas las Comunidades Autónomas es la solución congruente». Una carrera desaforada que requeriría un replanteamiento en profundidad.

Pero, en tanto llega la pertinente reconsideración sobre el vigente modelo autonómico -¡algo que ha señalado también expresamente el Informe del Consejo de Estado sobre la reforma constitucional de febrero de 2006!- las Comunidades Autónomas secundan (después vino Islas Baleares, y vendrán Aragón, Castilla-La Mancha, Galicia...), como en la imposible carrera de Aquiles para alcanzar a la tortuga, los pasos de su homónima catalana. La última de ellas fue, hace unos días, la Comunidad Autónoma de Andalucía, cuyo nuevo Estatuto se aprobó en el Congreso de los Diputados con el respaldo de todas las fuerzas políticas después de seis meses de tramitación (trescientos seis votos a favor con las únicas abstenciones del BNG y Eusko Alkartasuna). El único partido que no se sumaba a la fiesta, por considerarlo poco ambicioso, fue el Partido Andalucista, aunque al carecer de representación en la Cámara Baja no pudo formalizar su oposición. Pero el camino no ha sido fácil: el Partido Popular se manifestó en contra del texto inicial en su toma en consideración, debate y votación final en el Parlamento andaluz.

Un Estatuto de Autonomía que presenta en su última versión, no obstante, destacadas peculiaridades -tanto de orden político, como de naturaleza jurídica- respecto del Estatuto de Cataluña, que deseamos reseñar con cierto detalle.

Primera. Ninguno de los dos grandes partidos políticos nacionales -Partido Socialista Obrero Español y Partido Popular- es capaz de sustraerse a las expectativas autonomistas de más autogobierno, aunque no se haya recapacitado suficientemente sobre su justificación, alcance y aplicación. El mimetismo estatutario ha impuesto inexorablemente su ley de hierro: si se desea gobernar -ya sea a nivel nacional o autonómico- parece un suicidio quedarse al margen del proceso de ampliación de competencias por parte de las Autonomías que vertebran el Estado. Un Estado, entre tanto, cada vez más debilitado, ineficaz, residual e inane. ¡Cuidado con la deconstrucción del Estado!

Segunda. Como se ha producido en los casos de Cataluña y de la Comunidad Valenciana, más que de una reforma estatutaria debemos hablar, dado su relieve y extensión, de un nuevo Estatuto para Andalucía: de seis títulos se pasa a once, si contamos el Título Preliminar, y de setenta y cinco artículos a doscientos cincuenta, sin hacer mención a las consabidas disposiciones adicionales, transitorias, derogatorias y finales. ¡Más que un Estatuto de Autonomía se asemeja pues a una prolija Constitución! En él se desarrolla un pormenorizado listado de derechos sociales, deberes y políticas propias (entre los que destacan el testamento vital y dignidad ante la propia muerte, y la declaración de una enseñanza laica) en el Título I; se incrementan las competencias de la Junta (Título II); se crea un Consejo de Audiovisual de Andalucía (artículo 131), un Consejo de Justicia (artículo 144) y una Comisión Bilateral de Cooperación Junta-Estado (artículo 220); se consagra la participación en los órganos e instituciones del Estado (artículo 224); se alcanza más autonomía financiera, un compromiso de gasto del Estado y una Agencia Tributaria (artículo 181). Y algo más hoy en boga: la eliminación -se nos explica- del lenguaje sexista, con la expresión reiterativa, hasta la saciedad, pero horrorosa, de «andaluces» y «andaluzas», «diputados» y «diputadas», «presidente» y «presidenta», «ciudadanos» y «ciudadanas», y «funcionarios» y «funcionarias». No se ha hecho caso al Informe de la Real Academia, donde se afirmaba que tales desdoblamientos lingüísticos, desconocedores del «uso genérico del masculino gramatical», «son innecesarios, inadecuados y generadores de un lenguaje artificioso». Nosotros no estamos en contra de una política que promocione de forma activa la igualdad de las mujeres, pero tales medidas, además de ser gramaticalmente desafortunadas, complican de modo extraordinario la lectura de los preceptos estatutarios. ¡Pero, estamos, al menos de momento, ante una batalla perdida!

Tercera. El Estatuto andaluz sigue la línea de otros Estatutos de acuñar extraños neologismos constitucionales. En el presente caso, con la introducción de la expresión «realidad nacional». Una denominación -que hunde sus raíces en el Preámbulo del Manifiesto andalucista de Córdoba de 1919-, de difícil concreción constitucional y de contornos politológicos difusos, pero que ha querido salvar sus dudas de inconstitucionalidad con la remisión -en la Comisión Constitucional del Congreso- al «marco de la unidad de la nación española y conforme al artículo 2 de la Constitución». Además, su Preámbulo hace enunciaciones claras de asunción expresa de lealtad institucional: «Nuestro valioso patrimonio social y cultural es parte esencial de España...»; «Estos rasgos... constituyen una vía de expansión de la cultura andaluza en España...»; «... un pueblo que hoy tiene voz propia en el Estado de las Autonomías, tal y como establece la Constitución Española de 1978». La diferencia, por tanto, con el Estatuto de Cataluña es notable, limados en el Congreso sus excesos y racionalizados sus contenidos: no hay dudas de lealtad constitucional, reservas soberanistas, tibiezas de españolidad, ni excluyente bilateralidad. De ahí que se haya argumentado, y no sin razón, que «realidad nacional» es «poco más que una cita literaria o un adorno retórico».

Cuarta. Aunque lo más destacado del proceso estatutario andaluz es la prueba de que no sólo es políticamente adecuado, si no posible, el acuerdo de las dos grandes formaciones políticas nacionales -al que se ha añadido Izquierda Unida- sobre el modelo territorial. Un consenso que nunca, como pasó tristemente con el Estatuto de Cataluña, debió haberse quebrado, y que hemos de recuperar. Buen ejemplo pues de posibilismo político, de apelación al compromiso, a la transacción, al pacto y, en fin, al pragmatismo de alcanzar una solución coparticipada y común.

Quinta. Hemos de delimitar, en un futuro, un contenido más acorde con lo que es un Estatuto de Autonomía. No tienen sentido la regulación en ámbitos de derechos y deberes fundamentales, las ansias expansionistas en materia financiera -¡imponiendo al Estado lo que debe gastar!- y la pretensión de congelar materias que no son de su competencia. Por el contrario, echamos en falta la atención a los asuntos que interesan a la ciudadanía (educación, sanidad, empleo, etc.), la afección por los elementos comunes y la apuesta por políticas de coordinación y colaboración interterritoriales.

Quedamos ahora a la espera de su paso por el Senado -que no se vislumbra, dados los pactos reseñados, complicado-, con la vista puesta en el 28 de febrero de 2007, donde se prevé su sometimiento a referéndum. ¡Así que, aunque sigo teniendo serias dudas de que el cordobés y sabio Maimónides dedicara hoy sus esfuerzos a tales procesos estatutarios, su hacer no lleva, como el que vino de Cataluña, la mano de Companys!
Rector de la Universidad Rey Juan Carlos

Legalidad gelatinosa
POR EDURNE URIARTE ABC 20 Noviembre 2006

Cuando Zapatero asumió la exigencia principal de ETA, el «respeto a la libre decisión de los vascos», en aquel discurso del 29 de junio, muchos negaron que eso fuera en realidad una cesión a ETA o que tuviera trascendencia, puesto que, aseveraban, no había que dar tanta trascendencia a la frase y, además, el presidente había añadido que todo se haría dentro de la Constitución.

Ni siquiera merece la pena discutir a todos esos crédulos poco informados la primera parte del argumento. Desconocer el alcance del «respeto a la libre decisión» en el lenguaje etarra y su utilización como sinónimo del derecho de autodeterminación es desconocer todas las claves de este proceso. Pero es más complicada la segunda parte, la de los límites de la Constitución, porque encierra una trampa política, no sólo semántica.

Es la trampa cronológica de la legalidad, la que Zapatero continuó fabricando este sábado cuando repitió que el diálogo con los terroristas se hará dentro de la legalidad y bajo principios democráticos. La argucia consiste en alterar el orden de los acontecimientos, en fabricar la legalidad para los hechos consumados. A posteriori. O en hacer legal aquello que vaya a decidirse en la mesa de partidos, primero en la Cámara vasca con la mayoría conformada por socialistas y nacionalistas y luego en el Parlamento nacional con la misma mayoría. Y si el resultado es inconstitucional, como en el caso del Estatuto catalán, la decisión del Tribunal Constitucional estará demasiado lejos en el tiempo para alterar la fuerza de los hechos consumados.

La ilegalidad está en la formación misma de esa mesa de partidos que el PSE ha seguido negociando esta semana con Batasuna. En la inclusión del brazo político de ETA. Y en la toma de decisiones políticas extraparlamentarias destinadas a ser ratificadas en el Parlamento. A partir de las exigencias de ETA y con ETA.

Y la legalidad a la que se refiere Zapatero, la que está dispuesto a confeccionar en los parlamentos autonómico y nacional para validar y legitimar esa ilegalidad. Hasta el concepto de legalidad puede llegar a ser tan inconsistente y resbaladizo como la gelatina. Con determinada voluntad política.

Manifestación del día 25
Hay motivo
Isabel Durán Libertad Digital 20 Noviembre 2006

Aunque haya ahora un prestige de ceniza, una auténtica marea negra de restos calcinados que invade la costa gallega; aunque España esté presente en países en guerra contra el terrorismo donde se ataca a militares españoles y se maquilla y oculta la verdadera razón de su presencia; aunque el Congreso de los Diputados haya sellado públicamente la muerte civil de la democracia con la negativa a esclarecer las dudas e incógnitas del 11-M, con el silencio sobre las denuncias de corrupción policial de signo político e incluso con la perversión de mirar hacia otro lado en los chivatazos policiales a la ETA para que no se detenga a los terroristas y sus cómplices.

Aunque la democracia, herida de muerte, certifique su gangrena por escrito con la exclusión de la vida política del principal partido de la oposición; aunque se persiga a Iglesia católica, se cercene la libertad de los padres a elegir la educación de sus hijos y se subvencione a costa del erario la religión musulmana que predica la inferioridad de la mujer; aunque impere el sectarismo, la revancha y la rendición, ahora sí que hay motivo.

Hay motivo no para la manipulación sino para la esperanza. Una esperanza en los cientos de miles de hombres y mujeres que, desafiando a las inclemencias del tiempo, venciendo al cansancio, superando el desprecio y la humillación a la que son sometidos desde que Zapatero se incrustó en el poder, van a volver a salir masivamente a la calle a decirle "no" al presidente y a su política de engaño masivo sobre el reparto de nueces con el terrorismo.

Personas que representan a más de diez millones de españoles. Ahí les duele, porque desde las filas del PSOE algunos estarán de forma anónima y a otros les gustaría hacerlo pero no irán por miedo a las represalias públicas o privadas como los conocidos acosos a Gotzone Mora –que acude a sus clases con su escolta habitual y tres coches de policía detrás más mientras su partido la criminaliza– o a Rosa Díez.

Hay muchas Gotzones y Rosas, muchas Pilar Ruiz Albisu, muchas madres de Pagazas. Muchos "sinvergüenzas", según terminología del Partido Socialista, que estamos con la AVT. Porque calificar así a José Alcaraz es insultar a todas las mujeres y hombres de bien que, al margen de colores políticos, estamos con las víctimas, con la razón, con la dignidad, con la verdad y con la justicia.

Hay motivo: todos juntos en la manifestación del día 25. Y si hace falta, en autobuses.

La voluntad
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 20 Noviembre 2006

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, volvió a expresar el sábado, en su intervención ante el comité federal del PSOE, su disposición a hacer todos los esfuerzos para alcanzar la paz. A pesar de las dificultades que se le presentan, reafirmó ante sus compañeros de partido que no está dispuesto a tirar la toalla en este empeño, sino que, por el contrario, va a poner toda su voluntad en seguir adelante.

Ocurre que la continuidad del terrorismo no depende de las intenciones del presidente del Gobierno, sino de la voluntad de la organización terrorista. Esa es la única que cuenta. Los presidentes tienen en su mano los recursos del Estado de Derecho para combatir a ETA, para frenarla, debilitarla y buscar su derrota, pero, en último término, la decisión sobre si continúan o no con la violencia depende exclusivamente de los terroristas.

Desde que se inició la tregua, la única voluntad que han mostrado ETA y su entorno ha sido la de conseguir un cambio del marco político bajo la amenaza del retorno a las armas. Han rechazado negociar la renuncia a la violencia y sólo aceptan discutir sobre la autodeterminación y Navarra, como cuestiones principales a las que supeditan todas las demás, incluidas la legalización de Batasuna o medidas favorables para los presos. Esa jerarquía de objetivos y exigencias no se ha modificado lo más mínimo.

Después de que las dos últimas semanas hayan estado marcadas por el pesimismo, el Gobierno ha tratado de cambiar el signo de los mensajes haciendo saber que cree que no se va a romper la tregua. Es su creencia más reciente, porque hace poco más de un mes esperaba que ETA anunciara la irreversibilidad de la tregua y ya se ha visto el acierto de esta esperanza.

No estamos ante un momento de crisis del proceso, sino ante un proceso en crisis, una crisis que se arrastra desde hace cinco meses durante los cuales ETA ha organizado una campaña de presión creciente que no preludia nada bueno: en julio la banda lanzó un ultimátum secreto; el 18 de agosto difundió un comunicado en el que declaró que el proceso estaba bloqueado y con el que abrió paso a una intensa oleada de violencia callejera; en septiembre hizo la exhibición de armamento de Oiartzun; en octubre cometió el robo del arsenal en Francia y en noviembre lanzó un ultimátum público a través del Zutabe. Cada mes, un paso más en la escalada de amenazas.

Esta secuencia de acontecimientos pone de manifiesto un patrón de conducta rígido e inflexible por parte de ETA, pero de bastante claridad, la claridad del intransigente que no está dispuesto a desviarse voluntariamente del camino hacia la consecución de sus objetivos políticos y para el que no basta con gestos de buena voluntad de la otra parte.

f.dominguez@diario-elcorreo.com

Del sinsentido de ZP al "Galicia no es Murcia" de algunos peperos
Antonio Martín Beaumont  elsemanaldigital 20 Noviembre 2006

Se abre paso la "nazón de Breogán" gallega, para martirio de Rajoy. Aquí nadie ya quiere quedarse atrás con una autonomía "de segunda". Así que así es: quien más chifle, afilador.

20 de noviembre de 2006. Es cierto que José Luis Rodríguez Zapatero, con los resultados del 14 de marzo de 2004, si quería gobernar, sólo podía abrazarse a los nacionalistas. Claro, el pacto con los nacionalismos tenía un peaje: regar cada parcela de España donde sus aliados tenían mando en plaza. Y regar, sobre todo, Cataluña, donde al nacionalismo genuino –ERC y CiU- se sumaba su "partido hermano" –el PSC-, que como se ha demostrado no se quedaba corto a la hora de barrer para casa. Emprender reformas estatuarias era por tanto una necesidad política vital para Zapatero.

El nacionalismo -ya se sabe- se nutre de la permanente reivindicación, de lo que quiere "arrancar a Madrid". El socialismo cree en la España federal, su propia estructura es federal y por ello su militancia no ve anormal tampoco que el Estado de las Autonomías pueda ser llevado hasta sus últimos extremos, es decir, hasta que la nación española, "única e indivisible", desemboque en una refundada España plurinacional. Por tanto, como suele decirse, se juntan el hambre con las ganas de comer. Y ¿quién paga las consecuencias? Pues los principios de solidaridad interregional y de igualdad de todos los españoles garantizados en la Constitución.

¿Qué puede ocurrir a partir de aquí? Sencillamente, que "quien más chifle, afilador". Ahora, tras la "identidad diferenciada" valenciana, la "nación catalana", el "archipiélago atlántico" canario o la "realidad nacional" andaluza llega el debate sobre la "nazón de Breogán" gallega. En fin, diecisiete definiciones distintas. Tantas como estatutos hay. Aunque Madrid, de la mano de su presidenta Esperanza Aguirre, se muestra firme frente a cantos de sirena para no entrar en un asunto que trae sin cuidado a sus ciudadanos.

La delicada posición del PP en Galicia

Lo que ocurre en el PP de Galicia es un ejemplo bien gráfico de lo dicho. Mientras Mariano Rajoy repite que el PP es un partido que tiene el mismo discurso en todas partes y que quiere más Estado, los dirigentes gallegos de su partido sufren una presión brutal de las fuerzas vivas locales "para que Galicia –según dicen- no tenga un Estatuto de segunda, no pierda su estatus de nacionalidad histórica, no se quede atrás con respecto a Cataluña y Andalucía". La base del PP, por supuesto, da la espalda a la reforma del Estatuto, como por otro lado la población gallega en general. Pero ya se vio en Cataluña que eso importa relativamente poco.

El problema está por tanto en los dirigentes. Al menos en algunos dirigentes populares gallegos. Y no me refiero precisamente al líder regional del PP, Alberto Núñez Feijoo; pero otros, como, por ejemplo, su vicepresidente, José Manuel Barreiro, andan rendidos a esa presión de "no ser menos que Cataluña" porque, empleando el lenguaje típico del mismísimo Carod-Rovira, se escucha entre peperos gallegos que "Galicia no es Murcia". Todo ello aunque los populares en el Parlamento gallego tienen la llave, son decisivos -al contrario de lo que ocurría en Andalucía-, para que la reforma estatutaria tenga viabilidad.

Pero es que hay otro factor no desdeñable: al haber entrado en el juego de la reforma estatutaria, diputados y dirigentes del PP de Galicia no pueden concebir -ni se les pasa por la cabeza- que no se llegue a un acuerdo en una cuestión "tan importante", con lo que están predispuestos a ceder lo que sea, sin darse cuenta, por desgracia, de que el nacionalismo -y el socialismo de su mano- no cede en nada, o cede muy poco.

De la paz ganada a la rendición negociada, o el abismo que separa a Blair de Zapatero
Jesús Cacho El Confidencial 20 Noviembre 2006

El pasado martes, 14 de noviembre, con motivo del almuerzo con el que anualmente le obsequia el alcalde de Londres, Tony Blair expuso en un amplio discurso su estrategia (“a whole Middle East strategy”) para ganar la paz en el Oriente Medio, texto que ha tenido un enorme eco en los medios de comunicación británicos. La hondura del discurso, su riqueza conceptual, la determinación que trasluce sobre la necesidad de defender los valores de libertad que han hecho próspero al mundo occidental, la apuesta por cumplir los compromisos adquiridos en política internacional, marcan la enorme arquitectura moral de un líder que, reconociendo los errores cometidos en Iraq, se niega a salir corriendo del teatro de operaciones como quieren precisamente los que diariamente llenan de sangre las calles del país con coches bomba, ante la indiferencia de los prodigiosos Zapateros que pueblan la UE.

Tres días después de que esto ocurriera en Londres, el campeón español de la alianza de civilizaciones, incapaz hasta el momento de teorizar con cierta lozanía intelectual sobre el asunto, se reunía en Gerona con el presidente francés, Jacques Chirac, para, al amor de la escudella ampurdanesa, sorprender al mundo con un plan de paz para Palestina que nadie les había pedido, plan acogido con indiferencia en la UE, con indisimulada sorpresa en Londres y con total rechazo en Israel.

“La bomba que mató a soldados británicos ayer [por el lunes 13] en Iraq fue un cruel recordatorio de que este terrorismo no tiene otro objetivo que impedir que la democracia eche raíces en los países árabes y musulmanes, fomentar la división sectaria, y hacer que desaparezca la posibilidad de una reconciliación entre gentes de distintos credos (...) En contra de los deseos del legítimo gobierno de Iraq y de la ONU, que durante más de 3 años ha apoyado este proceso democrático, el terrorismo incita a la violencia para eliminar la esperanza (...) Gran parte de las respuestas para Iraq no están en el propio Iraq, sino en la totalidad de una región donde opera el mismo terrorismo global y florece el extremismo”. Botones de muestra del discurso de Blair en la alcaldía londinense.

Una visión compleja de un problema endiabladamente complicado. Nuestro genial Zapatero, por el contrario, dispone de una fórmula de éxito infalible para lograr la paz anywhere. Se trata, además, de una fórmula bastante sencilla, que básicamente consiste en dar a los terroristas lo que los terroristas quieren, algo que, si no es la rendición pura y simple, se le parece mucho. En Palestina, por ejemplo, la fórmula Zapatero se asemejaría mucho a la que viene preconizando ese adalid de la democracia que es el iraní Almadineyad.

Zapatero parece haber optado por poner en práctica su solución milagrosa en el País Vasco, con motivo de la negociación con la banda terrorista ETA. A pesar de que el llamado ‘proceso’ está en crisis, y la kale borroka reina en los feudos abertzales como en sus mejores días, nuestro presidente está decidido a seguir adelante “por encima de todo”, camino sin retorno que equivale a decir por encima de la voluntad de al menos la mitad de la población española, que rechaza sentarse con la banda si antes la banda no condena la violencia y depone las armas.

Que está decidido a seguir caiga quien caiga lo demuestra la noticia que Óscar L. Fonseca publicaba el pasado miércoles en este diario y en exclusiva: “PSE, PNV y Batasuna deciden seguir con sus reuniones secretas pese a la kale borroka” (noticia calcada ayer por El País que, con gran alarde tipográfico y muy poca vergüenza, abría su sección de nacional de esta guisa: “PNV y PSE mantienen los contactos con Batasuna pese al bloqueo y la kale borroka”). No hay, pues, marcha atrás para Zapatero, algo que sabe muy bien la banda terrorista.

Y no la hay porque pocos Gobiernos en la democracia como el actual se habrán plantado casi al final del tercer año de legislatura con tan magros resultados, con millones de españoles escandalizados por lo que está ocurriendo en la tómbola de las renovaciones estatutarias, hartos del sectarismo desplegado en la revisión del pasado colectivo reciente, alarmados con el descontrol de la política de inmigración. Para un líder como Zapatero, que ha demostrado de forma reiterada su escaso tirón electoral por las cuatro esquinas del país, la “pazzzz” vasca se ha convertido, más que en una necesidad, en algo parecido a una obsesión, desde luego un salvavidas que desesperadamente necesita para seguir en el Poder.

Por eso quienes, a pesar de todo, a pesar de lo podrida de la situación, piden a Zapatero consenso con la oposición en tres o cuatro cuestiones básicas para evitar males mayores, se equivocan. El presidente ha quemado sus naves con su apuesta por el diálogo con los terroristas al margen de la mitad de los españoles, ha ido ya demasiado lejos, su estrategia no tiene vuelta atrás. Sólo cabe esperar que los violentos, en su infinita y arrogante soberbia, pretendan ganar el partido por tal goleada que el consiguiente escándalo haga encallar el proceso, obligando a Zapatero a disolver para ir a elecciones anticipadas. Y que sean los españoles en su conjunto quienes digan si quieren una paz ganada desde la fuerza del Estado de Derecho, a lo Blair, o una simple rendición negociada, a lo Zapatero.

Gestos que avisan de la ruptura del alto el fuego por parte de ETA
Santiago Abascal  elsemanaldigital 20 Noviembre 2006

El PSE ha pedido a la Ertzaintza que intensifique la vigilancia de sus sedes, reiteradamente atacadas en los últimos días. Quienes están negociando con la banda saben cómo va la cosa.

20 de noviembre de 2006. A buenas horas, mangas verdes. Tras meses de recrudecimiento del terrorismo incendiario en las calles del País Vasco, es ahora cuando se dirige el PSE a la Ertzaintza para pedir más vigilancia en sus sedes. Cuatro de ellas han sido atacadas esta semana, lo que ha desencadenado la petición formal de ayuda ante la policía autonómica por parte de los mandamases del socialismo vasco.

Es lógico que cuando un partido sufre ataques de esa naturaleza exija la protección institucional. Hay, sin embargo dos cosas que sorprenden y que son absolutamente criticables en la petición de protección a la policía autonómica vasca:

Primero. El partido que demanda ahora vigilancia y protección es el mismo partido que ha relativizado el terrorismo callejero durante los últimos meses, que ha disculpado las "amables" cartas de extorsión, que ha reprochado a sus destinatarios que las hicieran públicas, que ha mirado para otro lado con la quema de un negocio insinuando que quizá no fuera obra de ETA, que se ha mofado de los seguimientos a concejales confirmados por el PP vasco a través de Antonio Basagoiti, y que ha dudado de la intencionalidad asesina de ETA al robar 400 pistolas.

Y segundo. El partido que ahora reclama vigilancia y ayuda policial por el ataque a sus sedes es el mismo partido que ya sufría iguales ataques desde hace meses.

¿Por qué ahora es grave lo que hace dos semanas era leve? ¿Por qué preocupa lo que antes no importaba? ¿Por qué ahora precisan vigilancia y no hace un mes? ¿Por qué ahora algunos recuperan escoltas o no los utilizan exclusivamente de taxistas ocasionales como haces unas semanas ocurría?

La respuesta es sencilla. La cosa se rompe y los negociadores oscuros y secretos del PSE son los primeros en saber lo que se nos viene encima. Ya nos habían administrado pildoritas para que el shock de la ruptura no nos impresionara. De ello se encargaron Blanco y Rubalcaba la semana pasada perfilando la idea de que el proceso no atravesaba ya por un buen momento.

Pero el mejor aviso ha sido éste: ya comienzan a pedir sopitas policiales y "tender la mano" al Partido Popular para construir la paz.

¡Es la libertad! ¡Idiotas! ¡La libertad!

El final del Terrorismo
Fernando Gallego Periodista Digital 20 Noviembre 2006

Este gobierno impregna a las instituciones con una pertinaz sumisión en su afán por obtener una paz sin matices, cuya única tonalidad, es que ETA nos haga el favor de no seguir matando.

El Estado del que formamos parte, que se sepa, ha pasado de sobredimensionar su fuerza bruta, extralimitándose por los vericuetos del crimen, con el vergonzoso episodio de los GAL, a dejar que una banda de facinerosos imponga sus reglas, y dirija los designios de un presidente del gobierno, que ha dado sobrada constancia de su comprensión del fenómeno terrorista.

El mismo partido, y dos mundos. El mismo partido, y el “todo vale” para mantenerse en el poder. Antes a lomos del crimen de Estado bien remunerado, ahora siguiendo el ronzal que guía la tenebrosa mano de ETA, por los vericuetos de la rendición y la sumisión del Estado. Cosa harto dolorosa, porque el Estado ostenta la representación de los ciudadanos, y somos muchos los que no queremos abdicar de nuestra dignidad. Unos lo decimos, y otros callan y otorgan para no quebrantar los mandamientos de lo políticamente correcto. Unos pocos, muy pocos, entrarían en fase orgásmica al ver definitivamente a España rendida a los pies de sus verdugos.

La izquierda siempre ha comprendido el terrorismo como elemento de liberación. La historia de sobrados ejemplos. Algunos regímenes de ultraderecha han sembrado el terror, lo mismo que los tiranos comunistas. Pero la izquierda acomodada y pacata de occidente, no oculta su sentimentalismo y comprensión por los fenómenos terroristas llamados liberalizadores. Los movimientos árabes y ahora ETA empiezan a ser comprendidos. Sus crímenes comienzan a ser digeridos, hasta el punto de darles una justificación política que ha de ser correspondida por la consecuente cesión política. No es de extrañar, que ahora toque hacer cesiones políticas para apaciguar la ira y el odio de los portadores de la parabellum. Zapatero en su ramplona estética progresista, debe conciliar con su fuero interno, una esquemática visión de izquierdas que chapucea en el capitalismo, porque su asfixiante ideología ha sido neutralizada por la fuerza de los acontecimientos.

Zapatero en el colmo de la estulticia amasada con su sentimental visión del terrorismo, la ha adjudicado más muertos al cambio climático que a los terroristas. ¿Se puede decir más con menos palabras?. Cualquiera que haya logrado percatarse del esquemático funcionamiento de este inane personaje, verá alarmado el posible final de los acontecimientos.

De final del terrorismo nada: Concesión a los terroristas de todas sus peticiones políticas. Podrán finalizar los atentados, quizás no haya muertos mientras gobiernen los que están mercadeando con la dignidad de toda una nación, pero el terrorismo se vence cuando desaparece sin conseguir todo aquello por lo que ha venido matando. Una sola concesión, un solo tributo al terror, no será el final. Será el principio. El terrorismo redivivo vendrá otra vez a cobrar peaje.

Rajoy y Zapatero hablan de cosas distintas. La petición de Rajoy para que el PSOE vuelva a la cordura del pacto antiterrorista, y que el Estado recobre su dignidad, la decencia y la fuerza que jamás debió haber perdido, no puede conciliarse con la nefanda negociación política basada en la abyecta comprensión del terrorismo como fenómeno político. El primero propugna el final del terrorismo, el otro, escudado en su incauta estupidez, vela por su consagración.
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Pax Zapateril
Antonio Jiménez Periodista Digital 20 Noviembre 2006

¿Está obsesionado Zapatero con la posibilidad de obtener el Nobel de la Paz? La pregunta viene a cuento de los frentes pacificadores que el presidente del Gobierno se empeña en abrir, aquí y acullá, a partir de simples formulaciones retóricas.

El presidente del Gobierno pasa del "proceso con ETA" a la Alianza de Civilizaciones, con escala en Oriente Próximo ,sin solución de continuidad y sin resultados. Zapatero se ha revelado como un contumaz hacedor de planes de paz que fabrica como churros.

Lo mismo se enreda con ETA que prueba suerte en el avispero judeo- palestino. No hay obstáculos para el presidente del Gobierno empeñado en pasar a la historia como un gran pacificador. Sus "ansias infinitas de paz",como ha proclamado alguna vez con enorme énfasis y afectación , son ilimitadas en el tiempo y en el espacio.

En la reciente Cumbre Hispano-Francesa de Girona no se habló para nada de ETA a pesar de que la banda se ha rearmado y fortalecido económica y numéricamente tal y como reconoce la policía francesa. Ni siquiera asistieron los titulares de Interior, Pérez Rubalcaba y Sarkozy.

ETA, ya no hay dudas, está aprovechando su "alto el fuego" para recuperarse de los golpes policiales y judiciales que la habían debilitado notablemente antes de iniciarse el proceso de negociación incierto e imprevisible en el que estamos. Zapatero , sin embargo, consideró menos comprometido y polémico sacarse de la manga un plan de paz para Oriente Próximo que comentar con Chirac el retroceso que su "proceso" ha experimentado en cuanto a la lucha contra ETA.

No deja de ser irónico y simplista que quien no va a conseguir que ETA deje las armas en España, salvo que los terroristas y su brazo político, Batasuna, obtengan lo que siempre persiguieron con el tiro en la nuca y el coche bomba,( la autodeterminación , Navarra y la salida de sus presos), pretenda erigirse en mediador y pacificador de ese volcán en permanente erupción y origen de conflictos internacionales que es Oriente Próximo.

No hay mas que remitirse a las reacciones de rechazo o indiferencia que la "pax zapateril" generó en Israel cuyo gobierno no olvida el numerito del pañuelo palestino, Estados Unidos que insiste en su "Hoja de Ruta", Gran Bretaña o Alemania para advertir el nulo éxito de la propuesta.

Da igual, Zapatero sigue empeñado en iniciativas "gaseosas" como la Alianza de Civilizaciones y planes de paz para Oriente Próximo, estériles y prescindibles por repetidos, no se sabe bien si por convencimiento o como una estrategia de distracción sobre la política exterior errática e imprecisa de su Gobierno.

NO SE ELABORÓ EN UN LABORATORIO OFICIAL Y SÓLO LLEVA UNA FIRMA
El informe sobre los explosivos del 11-M tendrá que repetirse al carecer de valor procesal
Ya lo había apuntado Luis del Pino y este lunes lo detalla El Mundo, que recurre a la ley de Enjuiciamiento Criminal para insistir en que el informe sobre los explosivos del 11-M no tiene valor judicial. Fue elaborado por la Unidad de Desactivación de Explosivos y NBQ, los Tedax, en vez de lo que marca el ordenamiento, que debía haber sido redactado por un laboratorio oficial: bien el de la Policía Científica o bien el de la Sección de Criminalística de la Guardia Civil. Además, sólo lo firma una única perito porque Sánchez Manzano, que añadió su rúbrica, no lo es. Él mismo, además, reconoció que era experto en desactivación pero no en explosivos. El tribunal que a finales de febrero comenzará a juzgar la masacre tendrá que ordenar la repetición de los análisis.
Libertad Digital 20 Noviembre 2006

Según la noticia apuntada por Luis del Pino y ahora detallada por El Mundo, el documento sobre la composición de los explosivos del 11-M, incluido en el sumario de Del Olmo, está firmado por un solo perito cuando es necesaria la rúbrica de dos. No se tiene en cuenta la firma de Sánchez Manzano porque no es perito. Es el jefe de desactivación licenciado en Derecho pero no tiene cualificación como facultativo, además, no ha realizado el curso de los tedax. Cuando tuvo que acudir de nuevo a declarar ante Del Olmo, para que explicara por qué había hablado de nitroglicerina en la Comisión del 11-M cuando, según su nueva versión, se refería a dinamita, reconoció que era experto en desactivación pero no experto en explosivos.

El informe sobre los restos de explosivos no cumple con lo que marca la ley de Enjuiciamiento Criminal. Una obligación, recuerda el diario que dirige Pedro J. Ramírez, que "sólo puede eludirse, según la jurisprudencia del TS, si el laboratorio donde se han realizado los análisis tiene el carácter de Laboratorio Oficial". Y sólo son laboratorios oficiales el de la Policía Científica y el de la Sección de Criminalística de la Guardia Civil.

Pese a esto, el informe fue remitido al instructor del 11-M y está incluido en el sumario, adjuntado como Anexo número 2. Sostiene que "es técnicamente imposible asignar nombre comercial a dinamitas que han sufrido reacción explosiva, ya que en ella desaparecen determinados componentes que son los que hacen posible tal designación".

Concluye El Mundo que "el tribunal que juzgará el atentado del 11-M, cuya vista oral comenzará a finales de febrero, tendrá que ordenar la repetición de los análisis periciales que se realizaron sobre las sustancias recogidas en los 12 focos de las explosiones (10 de ellos en los trenes y dos correspondientes a las deflagraciones controladas en Atocha y El Pozo con las mochilas que no estallaron)".

Menos medios que la Policía Científica

Y explica que el laboratorio de los Tedax en el que se llevó a cabo el análisis tiene menos medios que el de la Policía Científica. En este último, recuerda, se han elaborado el resto de documentos sobre las sustancias explosivas relacionadas con el 11-M. Todos, menos el de la dinamita encontrada en las vías del AVE. En este caso, y siguiendo también lo que marca la ley, se realizó en la Sección de Criminalística de la Guardia Civil.

El diario cita a uno de los agentes de los Tedax que participó en la recogida de muestras de los trenes el día 11 de marzo, que sostiene que "es imposible que no se recogieran restos suficientes como para establecer su tipología sin ninguna duda en las dos explosiones controladas que se hicieron en Atocha y El Pozo". Además reconoce que "si las pruebas sólo se hicieron en nuestro laboratorio, que carece de medios, eso fue un error que no tiene justificación. Sobre todo, cuando estamos hablando de un atentado que costó la vida a 191 personas".

El Mundo insiste en que la Sala de lo Penal de la Audiencia que va a juzgar a los 29 imputados por la masacre del 11 de marzo de 2004 tendrá que ordenar nuevas pruebas periciales sobre los restos de explosivos "para determinar si efectivamente lo que estalló fue Goma 2 ECO, otro tipo de dinamita o Titadyn, como se dijo en un primer momento".

El PSOE concede un millón de euros a las «ikastolas» y 300.000 euros a la AVT
Madrid La Razón 20 Noviembre 2006

La letra pequeña de los Presupuestos Generales del Estado para 2007 esconde llamativos acuerdos en lo que afecta al reparto del dinero de todos los españoles. En estos momentos, las cuentas para el próximo ejercicio han superado el trámite del Congreso de los Diputados después de una tensa negociación del PSOE con CiU, PNV, ERC y las restantes minorías para garantizarse los apoyos necesarios para sacarlas adelante, y de ese tira y afloja soterrado ha nacido un listado que recoge una cincuentena de subvenciones concedidas de manera nominativa a colectivos residuales, ayuntamientos y proyectos partidistas, en su mayoría vinculados a los nacionalistas.

El 80 por ciento del dinero repartido de forma discrecional va a parar al País Vasco y a Cataluña, a modo de facturas del PSOE a sus socios que paga vía enmienda a cambio de su apoyo, y que éstos utilizan para hacer frente a su deudas clientelistas en sus respectivos feudos. Si el cambalache es sangrante por lo que supone de discriminación para otras instituciones o fundaciones a las que se ha privado de la posibilidad de presentarse a un concurso, aún resulta más hiriente si se equipara esta política de distribución de recursos con el trato que se da, por ejemplo, a la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), que se estima que en 2007 recibirá alrededor de 300.000 euros -las partidas no están aún cerradas-.

Esos 300.000 euros rechinan si se comparan con el millón de euros que los PGE recogen para la Federación de Ikastolas -red nacionalista de enseñanza en euskera (la educación es una competencia transferida al Gobierno vasco), y en 2003, por ejemplo, fueron registrados algunos de sus departamentos en una operación contra el entorno de ETA y detenido el responsable de Comunicación de la sede de San Sebastián-;

con los 2 millones de euros para el Instituto Ramón Llull -órgano dependiente de la Generalitat y que tiene como objetivo promover la proyección exterior de la lengua y de la cultura catalana-;

con el millón de euros destinado a las arcas de la Fundación Ausias March -institución valenciana que tiene como fin difundir el catalán y los «países valencianos», y está vinculada al nombre del editor y promotor cultural Eliseu Climent-;

o con los 800.000 euros donados a la Asociación Bilbaína de amigos de la ópera para el desarrollo de su temporada.

Las subvenciones nominativas también benefician, entre otros, al Museo Textil de Balmaseda, ayuntamiento vizcaíno gobernado por el PNV (100.000 euros); a la Fundación Donostia Physics Center, ligada a la Universidad del País Vasco y que sirve de plataforma de internacionalización de la ciencia básica en el País Vasco (2 millones de euros); a la Fundación Karranzako Mida S. L. Producción de purines y tratamiento de biogas (dos millones de euros); al Ayuntamiento de Oñati, para un proyecto turístico en esta villa guipuzcoana (500.000 euros); al Ayuntamiento de Bakio, vizcaíno, para el vino «txakoli» (un millón de euros); a la pequeña localidad sevillana de Marinaleda, gobernada desde hace un cuarto de siglo por IU, para nave industrial (un millón )...

Paz y música en las lenguas
Bajo el epígrafe de programas para fomentar la cultura de la paz se enmarca una partida de 360.000 euros y, además, se destinan 2 millones para la remodelación de la playa de Gorliz, pueblo costero vizcaíno; 30.000 euros para el Ayuntamiento de Idiazábal para el queso; 1.500.000 euros para el Plan Estratégico Metropolitano de Barcelona (ayuntamiento gobernado por el PSC);

200.000 euros para el fomento de la presencia de la música en las diferentes lenguas del Estado en las bibliotecas públicas; 300.000 euros para el Ateneo de Barcelona;
400.000 euros para Traducción de Clásicos al euskera; 300.000 euros para la casa de la cultura de Gerona (ayuntamiento gobernado por una alcaldesa del PSC); 400.000 euros para el Centro de Tecnificación Deportiva en Vitoria; 1.00.000 de euros para la Fundación Museo de la Minería del País Vasco; y 300.000 euros para el Centro Tecnológico Forestal de Cataluña.
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