AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 22 Noviembre  2006

El sábado, en Madrid, "Rendición en mi nombre, NO"
Elsemanaldigital  22 Noviembre 2006

El sábado 25 Madrid vivirá la quinta gran manifestación popular contra una de las políticas insignia del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. La Asociación de Víctimas de Terrorismo, que preside Francisco José Alcaraz y que agrupa a más del 90% de las víctimas de ETA, ha convocado en el centro de la capital, en la calle Velázquez, a todos los ciudadanos que rechacen la negociación política con la banda terrorista. Y el nerviosismo cunde.

Según pasan los días y se acerca la fecha señalada crecen los ataques contra la AVT desde el PSOE, sus parlamentarios, sus cargos públicos e incluso su entorno social y mediático. El partido del Gobierno está preocupado, ya que por un lado el llamado "proceso de paz" ha encallado en las exigencias de ETA y por otro los ciudadanos son cada vez más conscientes de que Zapatero tendrá que hacer concesiones políticas, a costa de la soberanía, de Navarra y de las víctimas, si quiere presentar la "paz" como un logro de su legislatura. Todo esto con el PP subiendo en las encuestas.

El miedo y el nerviosismo del PSOE se están convirtiendo en insultos y agresiones verbales a las víctimas, que ni siquiera todos los socialistas comparten. Es difícil reprochar a las víctimas de ETA que se nieguen a ver premiados los crímenes de quienes los hirieron, los mutilaron o asesinaron a sus familiares. Sin embargo, hace unos días el diputado del Grupo Socialista Antonio Hernando acusó a la AVT de gastar el dinero de las subvenciones en autobuses en lugar de destinarlo para ayuda a las víctimas; y después José Antonio Pastor, secretario general del PSE en Vizcaya, ha dicho que Alcaraz es "un sinvergüenza que utiliza perversamente el sufrimiento de las víctimas".

El PSOE no sabe qué cara poner ante las víctimas de ETA, porque ya es público y notorio que entre Gobierno, PSE y nacionalistas se está hablando de todo, incluyendo las medidas de excarcelación de terroristas encarcelados. La rendición del Estado de Derecho ante la banda no puede dejar indiferente a nadie: y si para las víctimas hay razones morales y afectivas para rechazar esa negociación, el PSOE tiene también el deber de cumplir y hacer cumplir las leyes desde las instituciones que gobierna. Así que la AVT no se excede en su misión, pero su denuncia sonroja y enfurece a algunos altos cargos socialistas.

Puede hablarse de una "campaña de acoso, insultos y demonización", según el análisis del PP. Pero la AVT no está al servicio de ningún partido, sino al de las víctimas y su dignidad. Por eso sería bueno que los cientos de miles de socialistas que no comparten los temores ni los intereses inconfesables de sus jefes de filas, pero que sí se ven forzados a sonrojarse cuando se habla de la negociación, estuviesen el sábado a las cinco de la tarde en las calles de Madrid. Lo que allí se defiende también les interesa a ellos: "Rendición en mi nombre, NO" .

A vueltas con el proceso
Germán Yanke Estrella Digital 22 Noviembre 2006

Lo malo de llamarlo “proceso” —como ya he repetido aquí varias veces— es que la tentación es salvarlo de cualquier manera. Por eso fue un término acuñado y utilizado por Batasuna y ETA. Si se habla de acabar con ETA, o de restaurar un sistema de libertades sin amenazas, o de cumplir la ley, el diálogo con la banda (o su preparación o desarrollo) pueden ser o no convenientes según las circunstancias y la actitud de los terroristas. Si se habla de “proceso”, se tiende a mantenerlo vivo en todo caso.

Ahora estamos dando vueltas a la palabreja. Batasuna y ETA advierten que, para sostenerlo, hay que poner sobre la mesa el derecho de autodeterminación (aunque se disfrace bajo el eufemismo de derecho a decidir), la territorialidad (Navarra, el País Vasco francés), la modificación del marco político y todas sus invariables reivindicaciones totalitarias. ¿Quiere usted que el proceso avance? Olvídese de la oposición, si la oposición se empeña en reclamar el cumplimiento de la ley, olvídese de una ley que debe ser cambiada y trate con nosotros esas cuestiones.

Como el Gobierno también quiere mantener vivo el proceso, aclara que algunas de esas cuestiones son implanteables, pero espera encontrar formulaciones alternativas en las que se hable de lo mismo sin hablar de lo mismo. Y, paradójicamente, se convierte en el defensor de la voluntad de ETA y Batasuna de avanzar (incluso cuando ETA y Batasuna, de palabra y de obra, se alejan de los parámetros que el propio Gobierno estableció para iniciar el famoso proceso): se quita importancia a la actividad de la banda, se reprochan las advertencias francesas achacándolas al malestar que produjo en el país vecino el robo de pistolas y revólveres, se desechan las de la oposición acusándola de no querer que el proceso avance, se llama a los terroristas hombres de paz, etc. No se puede dar lo que piden, al menos como lo piden, pero hay que sostener el invento.

“Es que si se rompe, ETA puede matar”, dicen que piensa el presidente del Gobierno como justificación de tanta dedicación a que no se rompa. Pero ¿puede negar el presidente, o sus valedores, que ETA vaya a conseguir algo de lo que pretende aunque el proceso no se rompa? O, de otra manera, ¿puede el Gobierno decir y repetir con contundencia a la banda que no va a conseguir un precio político sin que se dé al traste con este proceso? El peligro de seguir pedaleando ciegamente es que la única meta sea ceder al chantaje del terrorismo. Ya han desaparecido del panorama la disolución de ETA, el arrepentimiento, el perdón a las víctimas, la aceptación del sistema democrático, el convencimiento de que su estrategia violenta era inútil, etc. Sin estos elementos, y sin la desaparición real de la violencia, el proceso es solamente la discusión acomplejada sobre las reivindicaciones de un grupo terrorista y totalitario.

Proceso de rendición
El PSE, entre las víctimas y los verdugos
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 22 Noviembre 2006

No contentos con su fiesta de reafirmación antijudicial, ciertos jefecillos socialistas aprovechan para injuriar a las víctimas del terrorismo, desatando el aplauso de una militancia incomprensible. ¿Cómo explicarse que los mismos valientes anónimos que un día propugnaron la unión de todos los constitucionalistas vascos arropen hoy a interlocutores y valedores de la ETA? Sí, sí, conozco la explicación habitual, la que defienden y difunden gentes de buena fe y algún que otro submarino amarillo: sólo quieren perpetuarse en sus cargos. No me lo creo.

¿Qué cargos son esos? ¿Dónde está su inconmensurable valor? Porque no puede ser menos que inconmensurable. Nadie vende su alma por mantener una concejalía en el infierno, nadie hace cosas que avergüenzan a sus padres y a sus hijos y a sus muertos por el mísero cálculo de sueldecillo y dietas. Forzosamente ha de tratarse de algo más profundo. De algo humano, demasiado humano.

Por ejemplo, convencerse de que el túnel tenía un final, de que un día iba a llegar la vida que merecían. En sus pueblos y ciudades, en sus aulas y comercios. Sin miedo, sin escoltas ni amenazas. Como en las sociedades normales y corrientes, donde las discrepancias son más o menos crudas pero no implican la absoluta exclusión ni acaban en el asesinato. Esta ilusión comprensible, y de momento imposible, también está detrás de los aplausos que cosecha un don nadie por insultar al máximo representante de las víctimas. Pero es el aplauso al enemigo, que habla a través de un médium.

Nadie debería dedicarse a la política sin un cierto grado de madurez moral, atributo ajeno al nivel formativo y a los títulos. Dicen que en la cúpula del socialismo vasco hay torneros en coche oficial, auxiliares administrativos acostumbrados a pisar moqueta. Ni lo sé ni me importa; los socialistas nombran ministros del Interior a los lampistas como los separatistas catalanes invisten repetidamente como presidente de la cámara a un jardinero. Y qué. El problema está en otro lugar.

El problema está en que los titulados y no titulados, los ganapanes, los situados y los eventuales potentados que aplauden al médium quieren creer en los Reyes Magos. Han decidido que todos los problemas tienen solución. Y el suyo no la tiene. Sólo queda la decencia, la seguridad de estar haciendo lo que se debe, cumplir con las leyes democráticas, no traicionar la memoria de los muertos. Alcaraz y la ATV, su imponente dignidad, su voz y sus manifestaciones son el recordatorio que les quita el sueño: primero la libertad y la justicia, y luego todo lo demás. Incluyendo la llamada "paz", que es, como vemos, mental e inalcanzable.

Manifestación de la AVT
Salvemos al presidente del Terror
Agapito Maestre Libertad Digital 22 Noviembre 2006

La situación de España está en una encrucijada agónica. Quienes quieran claudicar al terror sigan a Zapatero. Quienes quieran mantener su ciudadanía española y caminar erguidos sigan a las víctimas del terrorismo. Salgamos el sábado a la calle a acompañar a las víctimas, a los caídos por ser ciudadanos de España, para avisar otra vez al Gobierno de que no aceptaremos la rendición en nombre de todos nuestros muertos. Porque las víctimas son de todos los españoles, todos tenemos que salir a la calle a gritarle a este Gobierno que en su nombre no nos rendimos a los asesinos. Salgamos el sábado a la calle para fiscalizar a un Gobierno que no defiende a la nación, a esa unidad colectiva de sufrimientos, que nadie mejor que las víctimas del terrorismo representan hoy en España.

Pero salgamos también a la calle porque no queremos que nadie, ningún español, ni siquiera Zapatero, pase a la historia como un traidor a la nación. Pasamos, sí, por tener un presidente de Gobierno del Terror, pero no seríamos dignos de llamarnos españoles si no tratásemos de persuadir a este hombre de que una cosa es llegar al Gobierno por el Terror y otra muy distinta entregarse a él. En efecto, un futuro historiador del actual período de nuestra democracia no pasará por alto el trágico suceso que llevó a Zapatero al poder. No podrá ocultar que los terroristas fueron los primeros en votar en las últimas elecciones. Tres días antes de que fueran convocados los españoles, ellos echaron sus negras papeletas para cambiar el signo del Gobierno de la nación. Lo consiguieron. 192 muertos en el camino. ¿Quién cometió el terrible atentado? No se sabe. Todos son dudas. El futuro historiador, sin duda alguna, también relatará que a los tres años de la tragedia, por desgracia, aún no han sido despejadas las dudas respecto a algún tipo de intervención de ETA.

Cuando alguien lea la crónica de ese futuro historiador, no podrá dejar de pensar que gracias al Terror un político llegó a la presidencia del Gobierno. Además, porque la historia es implacable con sus protagonistas, el historiador añadirá que así lo confirmaron con declaraciones contundentes jefes de Estado como Bush y Putin, y también grandes intelectuales de todo el mundo, especialmente hispanistas de origen sajón dedicados al estudio de la historia reciente de España. Ninguno de esos grandes protagonistas dejaron de recordar que Zapatero llego al poder después de un terrible acto de Terror. Comprendo que tiene que ser terrible para el protagonista recordar este hecho.

Pero aún tiene que ser más terrible para un hombre decente, por ejemplo, para Zapatero, pensar que la historia, el futuro narrador de nuestra actual etapa de Gobierno, dejará constancia de que las más grandes movilizaciones del tejido vivo de la sociedad española, la España vital, lo mejor de la sociedad se manifestó, convocada por las víctimas del terrorismo, incluidas las 192 del 11-M, contra un presidente que no sólo llegó después de un acto de terror al poder, sino que pretendió entregarse a la locura terrorista... Esperemos, por el bien de Zapatero y de la Nación española, que la manifestación del sábado tenga éxito, o sea, que consiga hacerle ver a este hombre que aún está a tiempo de que todo termine en un mero gesto. Esperemos que Zapatero abandone la negociación con ETA por respeto a la dignidad herida de las víctimas. Esperemos, en fin, que también Zapatero soporte la luz que nos traen las víctimas.

Casi todos los huevos en el mismo cesto
Lorenzo Contreras Estrella Digital 22 Noviembre 2006

¿Y ahora, qué? Francia acaba de disipar las dudas y vacilantes conjeturas sobre la autoría de los robos de centenares de pistolas cerca de Nimes. Dicen las autoridades galas que está demostrado que ha sido ETA. También confirman que ETA se ha apropiado de unos cuarenta coches, que para los usos de la banda vienen a significar otros tantos coches-bomba. Explosivos para cebarlos no les faltan a los terroristas vascos. Entonces hay que volver a considerar cuál es el valor que se puede otorgar a las palabras de Zapatero cuando dijo anteponer la paz a la política, algo que racionalmente sólo cabe interpretar como posibilidad de negociación eficaz con una paz cimentada en el abandono total de la violencia. Una violencia que no obstante prosigue sin necesidad de que haya muertos. Con que haya destrozos, kale borroka a todo pasto, extorsiones a empresarios y, en este momento, un espectacular robo de armas en Francia, la violencia y el terrorismo mantienen su actualidad.

Zapatero ha repetido en abundantes ocasiones que el cese de la violencia es para el diálogo político condición sine qua non. En su reciente visita a Turquía, tras reunirse con el primer ministro Erdogan, no pudo ser más explícito: “Con la violencia, nada de nada”. Pero lo más probable, a la vista de la experiencia, es que cualquiera puede pensar y decir que con violencia, “algo de todo”.

Se puede comprender que un llamado “proceso” de negociaciones, que siguen su curso bajo cuerda, tropiece con dificultades dialécticas. Pero que ese itinerario aparezca mezclado con un terrorismo graduado en forma de “baja intensidad” en cuanto a violencia física mortal, aunque no con ausencia de extorsiones y atentados contra instalaciones urbanas, que prosiguen manifestándose como siempre, suscita inevitablemente un sentimiento de engaño y grave contradicción en el seno de la opinión pública.

Una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) acaba de indicar una reducción de la aceptabilidad del PSOE y de su Gobierno en el mundo ciudadano que ha de establecer el futuro reparto del poder político. Con vistas a un avanzado 2008, año de las elecciones generales, todavía es pronto para elucubrar con suficiente fundamento. Pero conviene tener en cuenta que dentro de pocos meses habrá comicios municipales y abundante experiencia electoral autonómica, factores capaces de ir clarificando los rumbos políticos venideros. No son, por tanto, los sondeos del CIS elementos suficientes para afinar del todo los cálculos, pero serán casi decisivos, con vistas a las generales del 2008, los resultados de las otras elecciones —municipales y nada menos que trece autonómicas— que habrán de ventilarse en mayo, entre ellas los comicios municipales y autonómicos de la Comunidad de Madrid, tradicional antesala de las grandes tendencias del voto ciudadano.

Posiblemente el gran problema de Zapatero sea el hecho de haber apostado a una carta su futuro como gobernante, y con ello las bazas de su partido. Y esa carta exclusiva o casi exclusiva de Zapatero como imán electoral ha sido y sigue siendo la cuestión vasca, y con ella el vital asunto de la paz o del cese definitivo de la violencia. Necesita, pues, que el éxito le acompañe de manera sustancial y no sólo a medias o precariamente con la apertura de un futuro incierto. ETA, de todos modos, sabe que como ZP no va a encontrar un gobernante español tan idóneo para la materialización de sus objetivos. Y no es de esperar que eche a perder sus expectativas con una práctica de la violencia que signifique una vuelta al pasado o una certeza de que ese futuro no tardará en reeditarse. Las urnas son las urnas. También para ETA.

De momento, como suele decirse, el presidente del Gobierno ha colocado todos los huevos en el mismo cesto, o casi todos. Y eso es peligroso, porque la sombra del empate técnico que el CIS ha detectado entre PSOE y PP a escala del voto pudiera agigantarse e invadir el paisaje político.

ETA ARMADA, ESPAÑA ACABADA
Editorial minutodigital 22 Noviembre 2006

Ya no queda más espacio al rumor puesto que, como era de esperar, las autoridades galas han confirmado la autoría de la banda terrorista ETA en el robo de más de 350 pistolas en el sur de Francia. A pesar de que el Gobierno, por medio de su portavoz oficial, aún intente sembrar la duda sobre no sabemos qué discrepancias entre las autoridades francesas y españolas, las perspectivas son que, una vez más, los terroristas han utilizado una tregua trampa para rearmarse y seguir con esa lucha que debe llevarles a una Euzkadi independiente y socialista. ¡Qué Dios nos coja confesados!.

Y mientras ETA se arma para lo que venga, España se desarma moralmente con un Gobierno y una oposición incapaces de enderezar el rumbo de la nación. Unos, el Gobierno, porque quizás no quiere y todo lo que está sucediendo no es sino un guión establecido cuyo desenlace final comenzó a producirse con las explosiones del 11-M en Atocha. Otros, la oposición, porque con sus habituales complejos ceden todo lo que haga falta para evitar ser tachados de fascistas por esa progresía que se ha dado cuenta que el PP no es heredero del franquismo sino de la CEDA. A estas alturas de la función ya no sabemos si es bueno o malo que la encuesta del CIS dé un empate técnico entre la intención de voto a unos y a otros. Debería darnos miedo qué puede hacer el PSOE para recuperar la ventaja que llevaba.

Una España desarmada es preámbulo de una España acabada. Y eso no parece importarle a nuestra clase política. A pesar de continuar con la extorsión, con el aprovisionamiento de armas, con las amenazas al llamado “proceso de paz”, PSE, PNV y Batasuna siguen reuniéndose desafiando a lo que queda de la Justicia. Y todos, absolutamente todos, acorralando a un PP que debe darse cuenta que no es un partido con el objetivo de mantener los sueldos de sus dirigentes sino de defender a más de media España a la que se está demonizando.

Cuando se rompen las reglas del juego el jugador engañado solo tienen dos modos de actuar: levantarse de la mesa y abandonar la partida o pegarle una patada y destrozar el tablero. El PP no puede seguir aceptando estas “normas” y esperar que sea de nuevo algún medio de comunicación quien le saque las castañas del fuego. Sucedió con el tema del GAL pero los socialistas ahora han aprendido la lección y han puesto a un experto de entonces, Rubalcaba, a dirigir esta siniestra cocina. El PP debe defender la memoria, la dignidad y la Justicia en España. Y si no lo hacen los políticos profesionales, que dejen a quienes se encuentran con la obligación moral de hacerlo: al pueblo español.

Destrozos en el camino
JOSEBA ARREGI El Correo 22 Noviembre 2006

El camino es el que conduce a la desaparición de ETA. Un camino que no sabemos si se está convirtiendo en callejón sin salida. Bien porque, en contra de lo que creímos los esperanzados, ETA no ha interiorizado la necesidad de su propia desaparición, bien porque Batasuna se salga con la suya, en contra de lo que los más opitmistas creyeron entender del mensaje de Anoeta, al mezclar las dos mesas, al condicionar la mesa Gobierno-ETA para la liquidación de ésta a avances en la mesa de partidos políticos en la que se negocie la normalización de Euskadi.

Pero si bien existen dudas, y no pocas, sobre el camino, de lo que no caben dudas es de que en el entretanto se van produciendo destrozos de los llamados colaterales, destrozos que afectan a la línea de flotación de la cultura democrática. Conviene recordar de vez en cuando que, en contra de la afirmación que acostumbramos a hacer, afirmación según la cual todos somos demócratas de siempre y no admitimos dudas al respecto, democracia hay que aprenderla todos los días, y todos los días es preciso mostrar que se sabe vivir según las reglas básicas de la democracia.

Es un destrozo causado en la cultura democrática que la oposición popular recurra al término rendición para criticar la política del presidente del Gobierno en relación a ETA. Rendición implicaría traición al Estado de Derecho y sería un crimen punible con la máxima pena posible en democracia. Y si el PP no da el paso a exigir las responsabilidades penales derivadas del significado del término, entonces debiera renunciar a usarlo, lo que no indica querer prohibirle la crítica a la política antiterrorista de Zapatero.

También produce un grave daño a la cultura democrática pasar de la crítica política a la denuncia penal, que es lo que ha hecho el PP con Patxi López y Rodolfo Ares. Es políticamente criticable la reunión mantenida por estos líderes socialistas vascos con Arnaldo Otegi. No son pocas las razones que se puedan aducir para esa crítica política. Pero un partido político no puede pasar a la denuncia penal si no quiere perder la posibilidad de seguir ejerciendo crítica política: una vez que se da el paso a la denuncia penal, se está renunciando a la posibilidad y al deber de ejercer la crítica política, con lo que la democracia resulta dañada.

Capítulo especial merece lo que está sucediendo con la justicia durante todo el tiempo del proceso, aunque algunas cuestiones superan lo relacionado estrictamente con la desaparición de ETA, si bien indirectamente tienen que ver con ello. La actuación de la justicia ha estado, y sigue estando, en el ojo del huracán. Desde el mundo de ETA-Batasuna se ha dado a entender de forma bien clara que lo que esperaban era una especie de suspensión de la actividad de la justicia en todo lo que les afecta. Han dado también a entender que algo de eso se les había prometido. No les concedamos ni el beneficio de la duda.

Pero sí es preocupante que su decisión de actuar sólo por vías políticas no implique ni el más mínimo reconocimiento de lo que implica un Estado de Derecho y su funcionamiento. Es preocupante que la apuesta por las vías exclusivamente políticas no implique una apuesta por la democracia, una apuesta por el Estado de Derecho, una apuesta por la separación de poderes, por la sujeción del ejercicio del poder al imperio del derecho y de la ley. Es significativa la pobreza democrática que existe detrás de la apuesta por las vías políticas en exclusividad.

Pero si preocupante es la indigencia democrática que muestran ETA-Batasuna, mucho más preocupante es que no pocos partidos políticos hayan apostado por poner fronteras a la actuación de la justicia. Algunos lo han dicho de forma directa: la justicia debe actuar al servicio del proceso de paz; la justicia no debe poner obstáculos al proceso de paz, indicando con estas frases que deben reprimirse en la persecución del delito, en su función de juzgar y sentenciar. Otros lo han dicho de forma más sibilina: la actuación de los jueces, especialmente sus sentencias, deben tener en cuenta la realidad social, mandato constitucional.

Pero lo que no han dicho es quién interpreta esa realidad social: ¿Es la realidad representada por las masas que acuden a las convocatorias de la AVT? ¿O es la realidad social que supuestamente se refleja en las encuestas que afirman los deseos de paz de la sociedad española y vasca? ¿Quién es el encargado de decidirlo?

Pero lo peor ha venido de la actitud de los partidos nacionalistas en general como reacción a la imputación del lehendakari Ibarretxe y la sentencia revocatoria del Supremo en el 'caso Atutxa'. Es el sistema judicial como tal el que ha sido puesto en cuestión. Y esa puesta en cuestión se ha basado en el truco fácil de afirmar que es la propia actuación de los jueces la que cuestiona el funcionamiento de la justicia. Las afirmaciones de estos partidos han dado a entender que la sentencias valen si benefician a unos, y no valen si no les benefician. La justicia es buena, los jueces magníficos si el Superior de Euskadi absuelve a Atutxa. El mismo sistema es involucionista, comete errores, daña el funcionamiento normal de la democracia si el Supremo devuelve el caso al Superior de Euskadi, obligándole a volver a juzgar el caso.

El deterioro buscado de la imagen de la justicia no es ingenuo. El Estado de Derecho es atacado por el lado más fácil, por el lado más vulnerable: la justicia, el ejercicio diario de los jueces sujetos a las leyes y a las normas procesales. Y el Estado de Derecho es atacado por el lado más importante, el más significativo: el poder del ejecutivo y del legislativo están sujetos a las leyes, al imperio del derecho y de la ley. Y la institución encargada de ejercer esa vigilancia sobre el poder es el sistema judicial. Si se somete a éste a un desgaste radical de imagen, es el Estado de Derecho, es el Estado el que sufre daños.

Se ha afirmado que encausar al lehendakari por reunirse con Otegi implica coartar la capacidad de acción política del lehendakari. Como si éste tuviera una capacidad de acción ilimitada, soberana, absoluta, no sujeta a las leyes, a las sentencias de los tribunales. Como si el lehendakari en un sistema democrático pudiera ejercer el poder sin límites, sin coerción de las leyes. Se ha dicho que los jueces están destrozando el principio de separación de poderes porque se inmiscuyen en la actuación de los políticos, como si esta actuación pudiera tener lugar en un campo de juego libre de leyes, sin sujeción al derecho, cuando el principio de separación de poderes nunca ha significado que alguien en el ejercicio del poder esté exento de la sujeción al derecho y a las leyes, y a las sentencias que de ellas se derivan.

Se ha dicho que un parlamento está exento de tener que cumplir las sentencias porque es soberano e inviolable en su ámbito. Y el Supremo ha tenido que recordar que ello vale sólo para el ejercicio estrictamente político, pero no para el incumplimiento de sentencias, aunque uno no esté de acuerdo con las consecuencias politicas de ellas, o no comparta la ley en cuya aplicación se dictan las susodichas sentencias.

Si se elimina el poder judicial, si se pone en duda el poder judicial, si sólo se acepta el poder judicial cuando conviene, la convivencia democrática resulta imposible, y vuelve la ley de la jungla: sólo vale la ley del más fuerte. Lo único que en definitiva nos garantiza la vida en libertad, la convivencia sin imposiciones es precisamente la ley y el derecho, y la existencia de un poder judicial que administra la justicia.

Pero parece que hay quien está interesado en enseñar a los ciudadanos que algunos, los políticos, y entre éstos unos más que otros, están por encima de la ley. Que hay ciudadanos de dos clases, los sometidos a las leyes y los que las pueden incumplir impunemente. Parece que se quiere enseñar a la ciudadanía que el poder judicial es prescindible según qué políticas se persiguen. Dicho sea todo esto desde el convencimiento de que las reuniones de Ibarretxe, López y Ares con Otegi no creo que sean punibles en nuestro Estado de Derecho.

Y más allá del ámbito de la justicia, que no del derecho, se está extendiendo la idea de que el fin, que no haya más muertos, legitima todo lo que se pueda hacer en el camino, aunque sea superando los márgenes del derecho y de las leyes. Son los daños colaterales en un camino que esperemos esté en un túnel y no se haya convertido en callejón sin salida.

En España renace la dignidad
Francisco Rubiales Periodista Digital 22 Noviembre 2006

Tengo un amigo sociólogo, director de una de las grandes agencias demoscópicas, que me asegura que en España está renaciendo la dignidad y que el gobierno está sorprendido de la alta resistencia a la negociación con ETA, que no para de crecer en la sociedad.

Mi amigo sostiene que es un claro cambio de tendencia, ya que hace tres años podía asegurarse que España era un país de nuevos ricos, dominado por la cobardía y dispuesto a soportarlo todo con tal de conservar la riqueza y el confort recien conquistados.

Otro amigo, Manuel Molares, en Crónicas Bárbaras, afirma que Zapatero había planificado su estrategia de gobierno, incluyendo la retirada de Irak, sin consultar a los aliados, las facilidades a los nacionalistas radicales y la negociación humillante con ETA, en base a esa pretendida cobardía del pueblo español, que, según los expertos próximos al gobierno, tendría que acentuarse después del terrible atentado del 11 de marzo de 2004.

Sin embargo, Rodriguez Ibarra, que es una especie de apache de la política, que huele los vientos y anticipa las corrientes del futuro, ha dicho, refiriéndose a ETA y sorprendiendo a todos por su osadía: “Si han asesinado a 900 personas, podremos soportar la 901”.

Los españoles, sorprendiendo también a sus gobernantes, recobran la gallardía perdida y exigen al Estado, cada día con más firmeza, que sea digno y firme al negociar con los terroristas, que ponga en su sitio al nacionalismo chantajista, cuyo poder político es muy superior al que merecen, que aclare todo lo que ocurrió con los atentados del 11 M y que deje de jugar a castillitos y a alianzas de civilizaciones con dictadorzuelos y restablezca las alianzas con países serios y firmes como Francia, Alemania, Gran Bretaña, Estados Unidos y otros.

La dignidad resurge en España por doquier y Zapatero y sus asesores se encuentran estupefactos, sin salida, diseñando una nueva estrategia a toda prisa que, probablemente, incluya una postura dura frente a ETA, justificada ante los españoles como la reacción indignada de quien lo ha intentado todo "por la paz", sin que ni ETA ni el PP respondan al gran desafío.

Algunos vinculan el descenso de votos que están experimentando los nacionalismos radicales con este Renacimiento de la dignidad y la vergüenza en España.

Zapatero, como muchos otros políticos superficiales, más proclive a las tácticas y trucos que al diálogo leal y sincero con su pueblo, ha cometido el error de minusvalorar y despreciar a sus administrados. Y ha caído en la trampa de los tontos porque el pueblo, cuando se siente poco respetado, suele vengarse de manera implacable.

www.VotoenBlanco.com

Tenemos constancia del pitorreo que se trae Zapatero con la constancia.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 22 Noviembre 2006

Zapatero debe padecer una gran falta de constancia en aquello que le interesa, no tiene constancia de que ETA esté mandando cartas de extorsión, dicen sus chicos que no tendrá constancia de que ETA robó las 350 pistolas hasta que se hayan detenido a los ladrones, ahora Pumpido no tiene constancia de que las erriko tabernas son de ETA Batasuna, en fin que aquí tenemos constancia del pitorreo de Zapatero.

Yo al menos tengo constancia de la sinvergonzonería de Zapatero y sus muchachos que acusan al PP de romper el pacto antiterrorista cuando hasta El País informó de que las reuniones con ETA de las gentes de Zapatero venían de años atrás. Incluso de antes de firmar el pacto antiterrorista.

Frente a cualquier desastre o circunstancia que les venga mal siempre usan la misma táctica, primero alegar que no tienen constancia de tal hecho, aunque sea el hecho más palmario que a nadie se le puede ocurrir, la segunda línea de defensa es negar la realidad.

Vean al caso del robo de las pistolas por parte de ETA, primero no tenían constancia, tras un mes carentes de constancia la policía francesa confirma la autoría de ETA, ahora no niegan el hecho, sino dicen algo peor, que Francia exagera y que no se estará seguro de la autoría hasta que no se detengan a los responsables.

¿ Recuerdan con cuantas pruebas el mismo día 11 de marzo de 2004 empezaron a echarle los perros a Aznar porque estaban convencidos de que la autoría de los atentados era de Al Qaeda ?. Con escasísimos indicios tuvieron constancia entonces, hoy con apabullantes evidencias no tienen constancia de lo que no les interesa. El pitorreo de Zapatero y sus cuates con la constancia raya ya en el esperpento.

No tengo constancia de que Zapatero piense alguna vez en dejar esa técnica, de momento creen que cuela y es cierto que para muchos cuela.

La hoja de ruta de Zapatero al infierno tiene bases inconfundibles, la carencia de constancia y la negación de toda realidad que no les convenga y siempre echándole cara, mucha cara, puro desparpajo en la desvergüenza.

Zapatero y lo irreversible

POR LAURA CAMPMANY ABC 22 Noviembre 2006

A Rodríguez Zapatero le pasa lo mismo que a los retratos de Braque, que no se entiende muy bien hacia dónde miran porque un ojo lo llevan pintado en la frente y el otro en el cogote; le pasa también lo que a Alicia, que vendería su país por cualquier maravilla, o lo que a los «petits bonhommes» que dibuja mi bruja (mi aprendiza de cuatro años), que tienen unos miembros tan desproporcionados que al fin todo son piernas. Le pasa, a este señor, que no sabe qué hacer con un Estado.

Y ahí lo tenemos, desmontando la Historia. Lo suyo no va a ser alzar castillos, pero echarlos por tierra se le da de piropo. Los de España ya vuelan por el aire. Tampoco era sencillo lograr que a Cataluña se le vaciaran las urnas, le creciesen los juglares, se le enquistase el tripartito o se le envenenase la lengua, y ya ven que ha sido un juego de niños. En el País Vasco, todavía tienen los buenos que dejar de ser malos y los malos que dejar de ser buenos. Todavía tiene la verdad que ser mentira. El juego, «Messieurs Dames», no ha terminado.

Suerte que al menos estamos proyectando en el mundo una imagen de país serio y comprometido. Menos mal que nos hablamos de tú con los líderes más democráticos y nos alineamos con los países más prósperos. Ya ven que somos el faro de Occidente y el pasmo de las cancillerías. Y lo que queda. Pero lo mejor, créanme, es que aunque este señor desapareciera de nuestras vidas como por ensalmo, hay telas que ni Penélope acertaría a destejer. «Lo fatal» ya está escrito. Hay versos en tu vida que no son reversibles. Me temo que hay gobiernos que tampoco.


La bicicleta de Zapatero
POR M.MARTIN FERRAND ABC 22 Noviembre 2006

SABEN bien los estrategas de los grandes partidos políticos que la mancha de una encuesta se limpia con otra encuesta, tal y como ocurre -dicen- con las manchas de las moras. De ahí que José Luis Rodríguez Zapatero y su equipo, si es que lo tiene, no deban inquietarse en demasía por los resultados del último trabajo publicado por el Centro de Investigaciones Sociológicas. Su problema básico no reside, todavía, en la percepción que los ciudadanos tenemos de su liderazgo, sino en que, según estaba pedaleando, alguien le ha quitado la bicicleta y ahí está el hombre, con el culo en pompa, las manos en un manillar inexistente y pataleando en el vacío. Ni sus devotos podrían defender la gallardía de una figura de esa naturaleza.

La reedición del tripartito catalán, la gran y previsible traición de José Montilla, ya le había dejado a Zapatero hecho unos zorros. Sonriente, claro está; pero sin sentido tras un viaje a ninguna parte que le ha costado muchos puntos en la cotización del respetable. Al PSC se le ha visto el dobladillo y, sólo por ello, no cabe en el armario tradicional del PSOE. Se añade ahora, que las desgracias siempre viajan juntas, la confirmación por parte de la Policía francesa de que a ETA ya le sobran pistolas para el cinto de sus asesinos y que, de hecho, la «tregua» terrorista ha sido, más que una intentona para el entendimiento, un tiempo para la reorganización y el rearme. Cómo estará la cosa que Alfredo Pérez Rubalcaba, el ministro que no se gasta, anda escondido en un repliegue del terreno para evitar, según su costumbre, que le salpique la realidad.

Zapatero se ha instalado en el error. No digo que lo sea el tratar de «entenderse» con ETA y sus satélites para buscar el fin a un conflicto viejo y, por el momento, insoluble; pero sí lo es, sin duda, el intentarlo sin un mínimo acuerdo previo con el otro gran partido nacional y, peor, perseverar en el intento -en el favorable supuesto de que no medien promesas previas- cuando resulta evidente que el camino de los terroristas es sinuoso y no pretende llegar a la meta que busca el Gobierno. Dos no se enfrentan si uno no quiere; pero también es verdad que si uno no lo desea, dos no llegan a la paz.

¿Qué puede hacer ahora, además del ridículo, el presidente Zapatero? Se había planteado una legislatura hueca, aderezada por la torpeza del revisionismo histórico, con el único fundamento de una renovación estatutaria en Cataluña y la consecución de un pacto para la solución del problema terrorista vasco y, de repente, se le han sublimado los dos únicos elementos enjundiosos de su proyecto. Eso tiene mal apaño. El ciclista sin bicicleta y pedaleando no compone una figura de respeto; pero, además, en cuanto advierta que no le sostiene el sillín de su propio partido va a darse un golpe morrocotudo. ¿Mantendrá la sonrisa?

Maquiavelo Rubalcaba y Full Monty Rivera, cruce de apuestas
Alfonso Basallo Periodista Digital 22 Noviembre 2006

Acabamos de ver lo más de idealismo: el caso Ciutadans; y lo más de cinismo: Maquiavelo Rubalcaba diciendo que "el diálogo con ETA seguirá" después del ultimátum de la banda.

En menos de siete días, se han cruzado los destinos de lo más cínico (Rubalcaba diciendo que el proceso sigue, pese al ultimátum de ETA) y de lo más idealista (la bocanada de aire fresco de Ciutadans). En la octava de difuntos, doblan las campanas por una forma de hacer política, y se anuncia la redención del sistema, con el repunte regeneracionista.

Con su aire de boyscout de parroquia, Albert Rivera es como un querubín recién salido del campeonato de waterpolo para entrar, desnudo, en el circo del pragmatismo donde los políticos devoran a los idealistas, como los leones devoraban a los cristianos.

Sin otro patrimonio que su cuerpo de mocetón y su carreta de buenas intenciones (que si las listas abiertas, que si el fin de las etiquetas ideológicas, que si los ciudadanos primero…), el Full Monty barcelonés aporta tal dosis de idealismo, inédito desde los tiempos de UCD, que uno no sabe si apostar por él o apostar por cuanto tiempo va a durar hasta que lo trituren o se aburguese, confundiéndose con el desolador paisaje de la política nacional.

Es tremendamente significativo que este Luther King payés ("yo tenía un sueño") haya tocado la fibra sensible de muchos socialistas hartos y de líderes decentes y desencantados como Gotzone Mora o Rosa Díez. Y más que va a tocar: estas son sólo las primeras gotas de la vía de agua del costado derecho socialista. Lógico. Quienes, con la misma ilusión, apoyaron el cambio de 1982, con Felipe González, deben deprimirse ahora al mirarse al espejo y sentir nostalgia por la inocencia perdida.

No todos sienten ese ataque de honradez democrática. Rubalcaba representa el otro extremo: el maquiavelismo en estado puro. De sus palabras cabe deducir que, pese a las exigencias de ETA, cada vez más perentorias (a Corleone se le acaba la paciencia), el Estado no sólo no va a romper esta pantomima de negociación, como pide Rajoy, sino que va a ceder, con el espinazo doblado.

¿Qué es eso de que "el diálogo va a seguir adelante dentro de la legalidad vigente"? ¿Después de que en su sexto comunicado ETA no sólo pida la autodeterminación y Navarra, sino que ponga plazo (antes del invierno) para que el Gobierno dé "pasos visibles" y cumpla sus "compromisos"? ¿Qué clase de burla es esta?

Un ciutadans, un Luther King, hubiera roto una negociación así… mejor dicho, ni siquiera la habría planteado. Pero Zapatero quiere entrar en la Wikipedia y sobre todo no salir de La Moncloa. La poltrona bien vale una paz-trampa.

ETA lo sabe y quiere jugar esta baza única (impensable con el PP en el poder). Y por eso no rompe la tregua, por más que amague una y otra vez, y por eso deja abierta la puerta en cada nuevo comunicado. El órdago sube varios grados, en cada Zutabe, pero dejando claro que "esto sigue".

Dicen los etarras que el proceso está "bloqueado", pero están dispuestos a hacer "un nuevo esfuerzo en el carril de la negociación". Qué majos.

Quiniela. Apostamos sobre seguro a que seguirán los órdagos y la negociación. A que Zapatero irá cediendo hasta dejar al Estado bajo la bota del Reich batasuno, eso sí "dentro de la legalidad vigente". A que la fiera nunca se va a aplacar (¿se ha contentado después de la rendición de Estrasburgo?). Y a que el pragmatismo se impondrá, y aquí no pasará nada.

La duda es si la otra apuesta, la de una corriente regeneracionista saldrá o no ganando. Si dividirá al PSOE e incluso transmitirá movimientos sísmicos en el PP. Si dará origen a una tercera vía. O si terminará siendo metabolizada por el sistema. Lo cierto es que a España le hace mucha falta.

De momento, el 1-N resulta alentador: frente al nacionalismo liberticida, surge la reacción de Ciutadans; frente al desencanto, Full Monty Rivera.
Por eso es fácil suponer que en la medida en que el Maquiavelo socialista se salga con la suya (y ETA imponga su santa voluntad), la revolución ciudadana se extenderá como un reguero fuera de Cataluña.

Un tupido velo
TONIA ETXARRI El Correo 22 Noviembre 2006

A punto de cumplirse el mes del robo de armas, por parte de ETA en la armería de Nimes, cabe pensar que algo más que una advertencia sobre las consecuencias de la provocación terrorista, habrá que esperar de nuestros representantes. Pero está visto que no se puede aspirar a gran cosa. Porque a estas alturas del proceso, al que se le ha ido cayendo el apellido a medida que avanzaba el calendario y se bloqueba el entendimiento, la portavoz del Gobierno vasco, Miren Azkarate, sólo acierta a decir que el polémico robo «no es una buena noticia». Y puede, incluso, con más: este robo «no contribuye en absoluto al proceso de paz», sentencia. Ahí queda eso. Para que luego no digamos que nuestros gobernantes no plantan cara a los terroristas y no se atreven con quienes se burlan de las instituciones y no se muestran firmes con quienes pretenden tutelar el proceso de negociación bajo la amenaza del recurso a las armas.

Pero esto es lo que hay. Del siniestro capítulo del robo con secuestro, que tanto ha costado que el gobierno español admitiera que ETA había estado delante y detrás de tan inquietante captura armamentística, hay que reconocer que ha estado envuelto en una aureola de misterio. No para los franceses que, desde un principio, demostraron tener muy pocas dudas en la línea de investigación (otra cosa es que esperaran el momento que le interesaba al Gobierno de Zapatero darse por enterado), pero al equipo de La Moncloa le ha supuesto un hueso duro de roer. Porque las proclamas tan convincentes de los predicadores que aseguran que la banda «no va a volver a matar», se caían por su propio peso. Sobre todo porque nadie que esté en sus cabales imaginaba que los terroristas pudieran robar pistolas para luego devolverlas.

Lo cierto es que la queja del popular Rajoy acerca del «tupido velo» que se ha tendido sobre el enigmático robo, se aproxima bastante a la descripción del momento. Y tan confuso es el momento que, mientras el ministro del Interior, Pérez Rubalcaba reconocía que «al proceso le está costando arrancar», el presidente se aventuraba diciendo que el proceso «sigue adelante, a pesar de las dificultades».

Total, que entre velos, arranques y bloqueos, galimatías, guiños y enredos, no sabemos con qué quedarnos. Los jueces tampoco están dando en la diana. El Tribunal Superior de Justicia pide al Gobierno y a la prensa, los datos necesarios sobre la entrevista mantenida entre Ibarretxe y Otegi, por la que está encausado el lehendakari y el Gobierno muestra su lógica extrañeza porque, a estas alturas, los jueces estén tan poco informados. Pero la tentación de utilizar el caso le juega al Gobierno Vasco una mala pasada, al solicitar a la Justicia que cite al lehendakari a declarar. Lo hace a través de los medios de comunicación. No parece, éste, el canal más adecuado.     t.etxarri@diario-elcorreo.com

'Democorrupción'
ABLO MÉNDEZ GALLO/SOCIÓLOGO, DOCTOR EN FILOSOFÍA El Correo 22 Noviembre 2006

Hay algo que sí ha cambiado radicalmente en este país desde la llegada de la democracia: no sólo hemos accedido al sufragio universal tantos años negado; no sólo hemos accedido al consumo general, tanto tiempo atrasado; no sólo votamos y viajamos al extranjero, no: también hemos accedido a una corrupción democratizada. Esto es, ya no sólo los 'cuatro poderosos' de turno están en disposición de granjearse los beneficios públicos para fines privados, sino que esta facultad cada vez resulta más accesible al conjunto de los ciudadanos, aunque sea a través de los representantes públicos. ¿La corrupción al alcance de todos los españoles! Esto sí que es democracia. Y todo ello gracias a la principal industria española, la construcción, el ladrillo.

A la vista de esta realidad nacional que es el ladrillo hipervalorado (la 'hiperrealidad', de Jean Baudrillard), podríamos establecer un paralelismo con la aparición de los nuevos estatutos de autonomía en tanto que recalificaciones políticas que hacen de España no ya un país, sino un mero solar parcelado y urbanizable. Por qué será que, cada vez más claramente, las autonomías o 'realidades nacionales' me hacen pensar en los reinos de taifas del siglo XI.

La cuestión es: ¿Cuál es el futuro (y el presente) de la democracia en una 'sociedad' caracterizada por la expropiación de lo público, donde la economía -norma de lo privativo- impone una 'realidad nacional' caracterizada por la fragmentación y parcelación de lo común? ¿Hasta dónde puede llegar la corrupción de la democracia? Dicho de otro modo: si una nación viene marcada por la idea de la continuidad territorial y su homogeneidad, además de la imaginación de una pertenencia y propiedad común de un territorio dado (véase Benedict Anderson, 'Comunidades Imaginadas'), ¿qué quedará de un país que lo ha recalificado todo, para beneficio y uso privado, y su plusvalía recorre escabrosos canales virtuales como son el 'blanqueo', los paraísos fiscales (ya no quedan otros paraísos) y los billetes de 500 euros?

Claro que el que no se consuela es porque no ¿tiene? Según el CIS, la corrupción y el fraude ocupa un puesto irrelevante entre los problemas que más preocupan a los españoles: un 1% de los encuestados apunta este tema como problema y sólo un 0,4% lo elige como primera opción. Muy lejos del 42% de españoles que se muestran concernidos por la insidiosa inmigración (africana, supongo) y sus desastrosas consecuencias para la pervivencia del país (tal vez un senegalés que trabaja como irregular en la construcción o la agricultura destroza España). Quizás si los medios de comunicación abrieran cada día hablando de la avalancha o invasión de corruptos -y no de cayucos- que arriban a nuestras costas, tal vez los españoles cambiaríamos de preocupaciones.

(Perdón: la opinión pública, ¿nace o se hace? En realidad, se cuece y se enriquece).

En cualquier caso, no seré yo quien plantee qué lugar debería representar la corrupción en el ránking de preocupaciones españolas. Pero no me cabe duda de que existe una connivencia clara entre corrupción, economía y política. Como no es menos claro el sometimiento de la política a las otras dos. Sin embargo, lo que sí me parece preocupante es que el sistema político español adolezca -de manera sustancial- de uno de los elementos clave para el buen funcionamiento de cualquier democracia que se precie: esto es, los mecanismos de contrapoder. La institución del Parlamento, en Gran Bretaña, se instauró en 1707 como mecanismo que el pueblo adquiría para limitar e interferir en el poder que detentaban la corona y los grandes señores (lords). El mecanismo de contrapoder que instauró la democracia francesa, surgido de su Revolución, fue la famosa división de poderes, de Montesquieu: legislativo, ejecutivo y judicial. Otra forma más reciente de contrapoder viene marcada por la figura, también anglosajona, del ombudsman o defensor del pueblo en nuestro país. Pero, como cantaba Santos Discépolo en 1935, parece que vivimos en el reino de lo inverosímil: «Lo mismo un burro que un gran profesor».

Y es que España (entre otros países) ha desechado hasta el más básico de los mecanismos de contrapoder, como es la educación. La política es la única 'profesión' a desempeñar en este país que no tiene ningún requisito formativo; menos que el carné de conducir. Parecerá elitista pero ¿es legítimo confiar la administración de grandes ciudades -en un mundo cada vez más complejo- a personas que carecen de los estudios más elementales? Está claro que no debe de ser políticamente correcto mencionar estas cuestiones, teniendo en cuenta que muchos de los corruptos de este país sí tienen estudios, pero si eliminamos todo tipo de trabas, entonces, ¿qué nos queda?

Cada vez más, ante el avance y engorde de los poderes económicos que corre en paralelo al adelgazamiento del poder político, los mecanismos de contrapoder quedan reducidos a la figura de un 'teléfono de atención al cliente (902)' o una asociación de consumidores que, debido a la parálisis del sistema judicial y la ambigüedad de la norma, lo reduce prácticamente a la nada. Se produce la ausencia fáctica de estos mecanismos, por lo que la solución de problemas queda a expensas de la autocontención o autolimitación de los 'presuntos infractores', por ejemplo, a través de decálogos de buenas intenciones o códigos éticos. ¿Qué papelón! ¿De qué sirven leyes sin dotación presupuestaria, fiscalías virtuales, órganos sin recursos ! ¿Jardines sin capullos!

España, podemos decir, se ha convertido en un solar recalificado, la clase política en una promotora urbanística, las autonomías en franquicias de un Estado mercantil y la hipotética anexión de Portugal en una opa. Pronto, Iberia Construcciones SA despuntará en el IBEX 35. A no ser que la próxima legislatura municipal tenga a (todos) nuestros regidores recalificando las prisiones que habitan.

Estatuto catalán
Boabdil Solbes
Emilio J. González Libertad Digital 22 Noviembre 2006

El vicepresidente económico del Gobierno, Pedro Solbes, acaba de manifestar su insatisfacción con el contenido del nuevo Estatuto de Cataluña en lo referente a las inversiones estatales. El Estatuto recoge la obligación del Estado de destinar a la región, durante siete años, el mismo porcentaje de inversión estatal en infraestructuras que representa la economía catalana sobre el conjunto nacional. Según Solbes, esta obligación supone un condicionamiento para la financiación autonómica, algo en lo que, tal y como recordó Solbes, quien tiene la última palabra es el Parlamento nacional.

La primera reflexión, que no la más importante, que suscitan las palabras de Solbes es que, si piensa de esa manera, debería haberse opuesto con más energía tanto al nuevo Estatuto catalán como al andaluz, el cual también recoge una obligación similar pero, en este caso, en términos de población. Solbes siempre defendió esa tesis, pero como vicepresidente económico que es, debería haber usado todo su poder y toda su capacidad de influencia para eliminar de dichos estatutos semejantes obligaciones. De poco sirve decir ahora que la última palabra la tiene el Parlamento nacional cuando ese mismo Parlamento ha sancionado esas obligaciones que Cataluña y Andalucía han impuesto al resto de España, al Estado español, y, al hacerlo, ha maniatado a las propias Cortes Generales para modificar esas obligaciones durante el plazo de tiempo que estén en vigor. Dicho de otra forma, los estatutos catalán y andaluz acaban de arrebatar al Estado competencias que les son propias, competencias que entran dentro del ámbito del Ministerio de Economía, el cual no ha sabido defenderlas como exigían las circunstancias. A Solbes, por tanto, ahora podría aplicársele aquello que le dijo su madre a Boabdil tras la pérdida de Granada: "No llores como una mujer lo que no has sabido defender como un hombre". Siendo la frase exagerada en la forma para este caso, su contenido, en cambio, es del todo punto válido.

Lo que dice Solbes, más allá de los lamentos, tiene, sin embargo, una significación mucho más profunda. Al referirse a lo que son competencias del Parlamento nacional en materia de financiación autonómica está reconociendo, implícitamente, esa invasión de competencias por parte del Estatuto catalán. Lo que viene a recordar Solbes es que es al Estado a quien le corresponde, en última instancia, fijar el contenido de la política de financiación autonómica, previo acuerdo al respecto con todas las comunidades autónomas. Ese es parte del papel que le toca desempeñar al Estado en nuestro país, un rol que ahora le han usurpado en parte. Pero al hacer ese reconocimiento de competencias, Solbes acaba de dar la razón a quienes han presentado sendos recursos de inconstitucionalidad contra el Estatuto de Cataluña sobre la base del modelo de financiación autonómica que establece dicho texto, esto es, el Defensor del Pueblo, el Partido Popular y las comunidades autónomas de La Rioja y Valencia. En este sentido, por supuesto, la última palabra la tiene el Tribunal Constitucional, pero si Solbes piensa como piensa, no solo debería hacer todo lo posible porque el Gobierno respaldase estos recursos sino él mismo implicarse directamente en una interpretación acorde con su visión. Hoy no es el momento de lamentarse por como quedó el Estatuto catalán; hoy es el momento de hacer todo lo posible por devolver las cosas al sitio del que nunca debieron salir.

ESPAÑA Y LIBERTAD SE SUMA A LA MANIFESTACIÓN CONVOCADA POR LA AVT EL PRÓXIMO SÁBADO A LAS 17.00 HORAS EN MADRID
Nota de prensa  España y Libertad  22 Noviembre 2006

Porque con la unidad de España no se negocia, porque con la dignidad de las víctimas no se negocia, porque con la Justicia no se negocia, España y Libertad estará el próximo sábado en Madrid para brindar su apoyo a la AVT

Bilbao, 22 de Noviembre de 2006.- España y Libertad convoca a todos sus amigos y simpatizantes para que muestren su rechazo, una vez más, contra el proceso de rendición ante el chantaje terrorista. En esta ocasión dirigido contra cualquier reforma de nuestro Código Penal o legislación penitenciaria que sea favorable para los presos etarras o favorezca su puesta en libertad sin cumplir íntegramente las penas impuestas.

La respuesta cívica encabezada por la AVT, constituye la única barrera que impide al gobierno ceder a las exigencias de los violentos, que pretenden rentabilizar sus largos años de terror para conseguir sus objetivos políticos y además evitar que sus asesinos paguen por los crímenes cometidos.

Aunque sabemos que el gobierno socialista no está dispuesto a escuchar al pueblo que se muestra contrario a cualquier pacto con los terroristas, ni a prestar oídos a las demandas de las víctimas de ETA, conseguir que una vez más que el llamamiento de la AVT sea respaldado multitudinariamente, constituye un deber moral para todos aquellos que pensamos que la libertad, la democracia y el estado, no deben estar sometidos más que al imperio de la Ley y la Justicia, y nunca jamás al dictado de un grupo violento.

Porque con la unidad de España no se negocia, porque con la dignidad de las víctimas no se negocia, porque con la Justicia no se negocia, España y Libertad estará el próximo sábado en Madrid para brindar su apoyo a la AVT

Yolanda Morín, Coordinadora General
902.445.450, GSM: 678 61 61 77
info@e-libertad.es,  http://www.e-libertad.es

Payne: «La memoria histórica es un profundo error»
El historiador publica sus «40 preguntas fundamentales sobre la guerra civil», un completo análisis de la visión actual de la contienda
Juan Carlos Rodríguez La Razón 22 Noviembre 2006

Madrid- «Sobre la Guerra Civil se ha escrito mucho y se ha investigado muy poco». Stanley Payne (Denton, Texas, 1934) es un hispanista con un amplio eco y una capacidad de análisis de la España de hoy que asombra por su riguroso conocimiento de la actualidad. Regresa, no obstante, a la Guerra Civil, de la que es uno de los más profundos conocedores. «40 preguntas fundamentales sobre la guerra civil» (La Esfera de los Libros) es mucho más que un epílogo a «El colapso de la República», todo un completo análisis del estado de la cuestión, últimamente politizada en exceso.

-Usted afirma que la guerra ya ha sido superada, pero no lo parece.
-Sí ha sido superada. La sociedad española no mira atrás, la democracia trajo una reconciliación jurídica entre la derecha y la izquierda. Los españoles tienen un interés histórico pero no lo sienten vitalmente, salvo algunas familias que quedaron marcadas más que otras por la guerra. Lo que ocurre es que algunos, más que intereses historiográficos, lo que tienen son intereses políticos. Los actuales intentos en España por aprovecharse de la pseudohistoria para culpabilizar políticamente al contrario son una táctica diseñada para aumentar el poder de la izquierda.

-¿Y dónde queda la memoria histórica?
-A mí me parece un profundo error, una distorsión. No hay memoria histórica; la personal, la emocional, la subjetiva nunca puede ser histórica. Por eso un historiador tiene que ser objetivo.

-¿Cómo valora en cualquier caso que esta memoria del pasado se centre en la represión?
-Memoria histórica es sobre todo una posición política, no un punto de vista histórico. Lo que habría que promover es ir hacia a una mayor investigación. Lo que no hay que predicar son monsergas, como que en el bando republicano eran todos democráticos y no había ni sectarios, ni violentos, ni totalitarios. Eso es una falsificación de la historia.

-Usted habla de entre 140.000 y 150.000 muertos entre los dos bandos...
-Sí, más o menos 55.000 en cada uno, más otros 30.000 en la posguerra. Lo cual es una cifra espantosa. Hay muchas investigaciones aún por hacer para precisar estos datos. Por ejemplo, sólo en Madrid se han hecho estudios serios. Pero ésta parece ser la cuestión del momento.

-¿La guerra era inevitable?
-No lo creo. Posiblemente sin la muerte de Calvo Sotelo habría habido golpe de Estado, pero sin duda habría sido mucho más débil. Hubo guerra porque se dividió el Ejército. Pero eso no impide que reconozcamos que los caballeristas, los seguidores de Largo Caballero en el PSOE, estaban preparando un golpe revolucionario. Ni tampoco ver cómo Casares Quiroga, por otro lado, alentaba un golpe de la derecha porque pensaba que si lo frenaba, como pensaba, saldrían reforzados él y el Gobierno.

-¿Rescatar el cuerpo de Lorca es política o historia?
-Tengo mucho respeto por este movimiento de arqueología histórica, que en algunos casos están realizando un trabajo muy digno de esclarecimiento histórico. Otra cosa es la campaña política. Hay que respetar, en primer lugar, la voluntad de la familia, ellos deben tener la última palabra. Y creo que lo tienen muy claro. Si se intenta pasar por encima de esta postura es que hay una decisión política.

-Usted participa en el Congreso del CEU sobre «La República y la Guerra Civil», junto a César Vidal y otros historiadores. ¿Le parece que el montado por el Ministerio de Cultura el lunes es una reacción contra el convocado por ustedes?
-Algo hay de eso. Pero hay que decir que serán dos congresos buenos, con ponentes muy capacitados y que sin duda serán muy útiles. ¿Que si habría sido mejor uno solo? Por supuesto. Pero en la condición actual es imposible.

-Nunca se sabe. Por ejemplo, ¿quién imaginaría que Negrín iba a ser rescatado por el PSOE y le iban a dedicar varias exposiciones?
-Negrín no fue un hombre de Moscú ni un revolucionario, pero cooperó totalmente con los soviéticos. Él decía que era un patriota a su manera. Sin embargo, era muy sectario, quería mantener a toda costa un gobierno izquierdista con un régimen no democrático, autoritario y estrechamente ligado a la Unión Soviética.

«No puede haber paz si ETA insiste en no ceder»
Payne siempre tiene mucho, demasiado, que contar. Las cuarenta respuestas que aporta en su libro dan pie, además, a un infinito diálogo donde lo mismo expone la necesidad «de que los archivos de Franco que conserva su familia sean más accesibles» que se atreve a trazar un análisis de la caída del Partido Republicano en Estados Unidos. «Yo soy republicano -afirma-, pero eso no quita que pueda reconocer que Bush se ha equivocado».

De la Guerra Civil, añade, queda aún mucho que contar, entre otras cosas porque hay muy poca documentación y los archivos más prometedores siguen cerrados a cal y canto, como el de Serrano Suñer. «Es el más importante de todosen los que ahora mismo no se puede entrar». El hispanista es poco dado a las hipótesis, prefiere tantear el terreno de lo simplemente demostrable. Aún así deja algunas: «No se cuenta que el 40 por ciento del Ejército permaneció leal a la República. Habría sido muy diferente, si en vez de sindicalistas y políticos, el Gobierno durante la Guerra Civil hubiera quedado en manos de los militares». Afirma, por ejemplo, que más que alargarse la guerra por la decisión de Franco, ésta se dilató porque «era lento, pero lo era en todo. Además, lo prefería para asegurar el dominio total de las provincias que conquistaba».

En todo caso, el historiador demostró ayer estar al día de la actualidad española y el «proceso de paz», que simplemente opina que «no hay»: «Porque el movimiento terrorista no ha renunciado a las armas, sólo es una tregua. Las presiones están siendo muy fuertes y la política es un proceso de negociación constante. Pero creo que ahora el Gobierno de Zapatero se está dando cuenta de que tiene enfrente a alguien que, lejos de negociar, quiere imponer y no renuncia, ni siquiera, a la anexión de Navarra. Y eso nos hace a todos mucho más pesimistas».

Entrevista: IRENE VILLA
"Que algún terrorista pueda conseguir alguna mínima pretensión después de haber matado, daría sentido a esa macabra cadena de asesinatos"
Redaccion minutodigital 22 Noviembre 2006

Una nueva manifestación este próximo sábado. La ciudadanía no se cansa de dolerse de esta rendición frente al terrorismo ¿Por qué el gobierno sigue haciendo oídos sordos a la voz del pueblo español?

Supongo que sabrá algo que los demás, porque nadie puede comprender que crean en unos asesinos que lo único que han hecho es esparcir su odio a España destrozando familias y haciendo desaparecer miles de sueños. Creo que si stuvieran la misma información que el resto, no caerían en su trampa, por eso prefiero creer que hay algo más.

Las víctimas ya no solo no son escuchadas, sino que se les ataca diciendo que usan el dolor y los muertos en beneficio personal. ¿Qué opina de las acusaciones de los socialistas contra la AVT Ø y Alcaraz?

Me da mucha pena ver cómo atacan a un hombre que lo ha dejado todo por la dignidad de su hermano y sus sobrinas, su trabajo, hasta a sus hijos, y encima le critican. Él, como todos nosotros, quiere que se derrote a ETA, no que se le de voz legitimando todos sus asesinatos. No quiere nada más, sin embargo hacen creer a la sociedad que sus intereses son políticos, para que la gente no le siga. Suerte que hay muchos que no se dejan manipular y siguen apoyándole.

MinutoDigital advirtió hace ya más de un año que el PSOE no iba a dar un indulto general a los etarras, pero que usaría la legislación penitenciaria para excarcelarles paulatinamente e intentando meter poco ruido. ¿Crees que la reforma del Código Penal es un paso más en esa estrategia?

Me temo que sí, que será parte de ese trato que desconocemos y al que tanta alusión hace ETA para que el Gobierno cumpla de una vez su parte.

Parece que el proceso de pacto ETA-PSOE ha sufrido un parón ¿crees que antes de las municipales se habrá legalizado a la formación terrorista?

No creo que eso ayude demasiado, sólo haría daño a la sociedad, nada más. Porque creo que se sentiría incómoda al pertenecer a un país en el que legalizan a los asesinos. Sin embargo, para ellos, no creo que trajera nada nuevo ya que la voz y el "voto" ya lo tienen gracias al Gobierno.

Según el PNV el pacto sobre la mesa de partidos esta ya muy adelantado. ¿Qué opinas de que se negocie con ETA el futuro político del País Vasco?

Triste e injusto. Que algún terrorista pueda conseguir alguna mínima pretensión después de haber matado, daría sentido a esa macabra cadena de asesinatos. Eso justifica todas las muertes y da una razón de existir al terrorismo. Por eso creo en la derrota del terrorismo. Creo que ningún terrorista es merecedor del fin que busca ya que lo hace utilizando la violencia.

El próximo sábado muchos españoles no irán a la manifestación por desánimo o simplemente "pasotismo" ¿Qué les dirias para que fueran a la manifestación?

Que les necesitamos, que es importante que el Gobierno se de cuenta de que el camino elegido no es el adecuado, que ni siquiera los terroristas están contentos, que vuelva a la unión de todos los partidos y a derrotar a ETA y que por favor no se crean el cuento de que es una manifestación política, porque nada más lejos de la realidad.

Queremos memoria, dignidad y justicia y que los terroristas no sean los protagonistas en un estado de derecho.

Una solución para el uso del catalán
La Razón 22 Noviembre 2006

El uso de las lenguas cooficiales, el asunto más espinoso del nuevo Reglamento de la Cámara Baja, podría tener solución si los grupos parlamentarios aceptan la propuesta del presidente Marín, quien estaría de acuerdo en llevar la regulación a unas normas internas de funcionamiento del Congreso que no tuvieran rango de ley.

El presidente aceptaría, así, que los nacionalistas utilizaran su lengua durante unos segundos tasados y siempre al comienzo de las intervenciones. La fórmula, que ya se puso en práctica en 2005, fue suspendida inmediatamente por el propio Marín, pues suscitó la oposición del PP. Los nacionalistas aún no han decidido si aceptarán la solución que se les ofrece. El PP tampoco, pues hasta ahora defendía que esa opción vulneraba el artículo 3 de la Constitución española. La respuesta llegará, seguro, en unos días.

El Parlamento catalán alega ante el Constitucional que Múgica no está legitimado para recurrir el Estatut
EFE/ Barcelona ABC 22 Noviembre 2006

El Parlamento catalán ha presentado hoy al Tribunal Constitucional las alegaciones al recurso que presentó el Defensor del Pueblo contra determinados artículos del Estatut, un escrito en el cual argumenta que Enrique Múgica no está legitimado para hacer algunas de las demandas que expone en su recurso.

En las alegaciones, que suman 156 páginas, el Parlamento catalán pide en consecuencia al Tribunal Constitucional "la inadmisión parcial de la demanda de inconstitucionalidad" del Defensor del Pueblo.

En el escrito, el Parlament argumenta que el ámbito propio de actuación del Defensor del Pueblo es "estrictamente la defensa de los derechos constitucionales recogidos a lo largo del título I de la Constitución Española".

En este sentido, sostiene que "la impugnación que realiza de los preceptos del Estatuto de autonomía relativos al fundamento de los poderes de la Generalitat, al sistema de asunción de competencias por la Generalitat, a las relaciones entre Estado y Generalitat y a algunos aspectos sobre financiación (...) carecen de cualquier tipo de conexión material con el ámbito de actuación del Defensor del Pueblo".

En consecuencia, "solicita de este Alto Tribunal la inadmisión de la demanda en todos estos puntos", añade el Parlamento catalán en su escrito.

"Dicha carencia de conexión material se manifiesta por cuanto en el texto del recurso en ninguno de los apartados mencionados se hace alusión a la posible afectación de derechos constitucionales por parte de la regulación estatutaria y en el único caso en el que el recurso trata de poner de relieve una posible vinculación acaba reconociendo que la igualdad como derecho fundamental sólo es predicable de las personas y no de los territorios", añade.

Asimismo, el Parlament hace alegaciones en defensa de la constitucionalidad del título de derechos y deberes, del régimen jurídico de la oficialidad lingüística, del Síndic de Greuges o del sistema de asunción de competencias, entre otros asuntos.
Estas alegaciones se suman a las ya presentadas por el Parlament contra el recurso de inconstitucionalidad presentado por más de 50 diputados del grupo popular en el Congreso.

Como en aquellas alegaciones, las alegaciones al recurso del Defensor del Pueblo defienden la constitucionalidad de los artículos impugnados y solicitan al TC que las estime.

Teniendo en cuenta la coincidencia de los artículos impugnados con otro recurso de inconstitucionalidad presentado por los diputados populares, el Parlament solicita al TC la acumulación de los dos recursos en cuanto a su tramitación y decisión final.
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