AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 26 Noviembre  2006
LA LUZ DE LAS VÍCTIMAS
por Agapito Maestre Libertad Digital 26 Noviembre 2006

Discurso de Agapito Maestre, catedrático de Filosofía y analista de LIBERTAD DIGITAL y El Mundo, en la manifestación contra la política de cesión del Gobierno a ETA, celebrada este sábado 25 de noviembre de 2006 en Madrid.

Todos los presentes sabemos porqué estamos aquí. Todos tenemos razones que justifican nuestra participación en este espacio común. Político. Y, por supuesto, todos hemos venido aquí movidos por un sentimiento, una pasión, una razón, que se llama solidaridad con las víctimas del terrorismo, que no cesan de enseñarnos que una nación es también una unidad colectiva de sufrimientos.

Sí, la nación, el Estado democrático, España, tiene, por desgracia, una base de sufrimientos. Pero eso no significa, en modo alguno, que un gobernante pretenda construir un nuevo “Estado” sobre la sangre de los españoles asesinados por el terror. Eso sería una maldad, una perversidad, un crimen de guante blanco. Sin embargo, sobre esta vileza opera el Gobierno de Zapatero. En realidad, son tres iniquidades las ya perpetradas por el Gobierno de la nación. Primera, quieren montar un nuevo Estado sobre el sufrimiento de los españoles. Segunda, exigen silencio a las víctimas. Tercera, niegan el sentido democrático de las víctimas.

A esas tres violencias sólo podemos enfrentarle la fuerza de una rebelión ciudadana, una contestación civil, animada por el pensamiento de lo que quiere decir de verdad vivir libres. Vivir, sí, como victimas que no se han dejado arrebatar su condición ciudadana por los terroristas y que no se la dejarán arrebatar por nadie. Victimas, sí, que no se han resignado a quedar reducidas a objetos de compasión, porque son sujetos políticos. Ciudadanos. Españoles.

Gracias a la iluminación de esos españoles nos rebelamos civilmente contra el Gobierno que negocia con los terroristas sobre el dolor de sus víctimas. La democracia española no se construyó sobre la sangre, aunque ciertamente su capítulo mas trágico es la mucha sangre vertida en ella. Nadie diría que la muerte del ser querido, la pérdida de gentes amigas, la mutilación, el insulto o la amenaza sirviesen a la democracia, ni siquiera para fortalecerla, porque en democracia no sobra ni una sola persona. En todo caso, la democracia siguió a pesar de los crímenes. Pero he aquí que tenemos un Gobierno, el de Zapatero, que se erige sobre el cenagal de un crimen inmenso, imponiendo el silencio que sigue a un acta de defunción.

El Gobierno no sólo se conforma con negociar con los verdugos, sino que le pide a las víctimas que colaboren con ellos. He ahí la maldad contra la que me rebelo civilmente. Sólo alguien al margen de toda idea democrática, de sentido común, puede exigirles a las víctimas que, en aras de una paz de cementerio, se lamenten en silencio y que no tengan más consuelo que sus lágrimas. Se les pide en suma que consientan en su sacrificio. Terrible. Pero, porque ninguna democracia se erige sobre ese modo inhumano de sacrificio, sobre la muerte civil de la víctima, sobre ese crimen de guante blanco, me rebelo civilmente contra el Gobierno de Zapatero y sigo fielmente a la víctima.

Rescatemos la lección de las víctimas, en su calidad de españoles, y sentiremos que nuestra democracia derrotará al terrorismo. Persistamos, amigas y amigos, con la AVT en que su lucha, nuestra lucha, es una contestación ciudadana, una rebelión cívica, para que nadie le impida a la víctima rehabilitar su dignidad a través de su participación en el espacio público del que fue expulsada por el terror.

Miremos, sí, con mirada limpia a las víctimas. Aprendamos de su principal hallazgo: España no está muerta. Han matado a muchos españoles, pero nos quedan su memoria, su dignidad, su justicia. Son las bases para que España no se sienta compadecida por nadie. España sólo quiere ser nación y la víctima, su modelo, su arquetipo, ciudadano.

Recordemos ahora, elevando bien alto nuestras luces, las luces de nuestras víctimas, a todos aquellos que vivieron generosamente luchando por la libertad y que murieron a manos del terror sólo por ser ciudadanos españoles.

Sirva este momento de homenaje para reclamar de nuevo “memoria, dignidad y justicia”. “En su nombre, en nuestro nombre, rendición, ¡no!”. Gracias.

DISCURSO
LA REBELIÓN CÍVICA ES IMPARABLE
por Francisco José Alcaraz Libertad Digital 26 Noviembre 2006

Discurso del presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Francisco José Alcaraz, en la manifestación celebrada este sábado 25 de noviembre de 2006 en Madrid, en contra de la política de cesión del Gobierno a la banda terrorista ETA.

Buenas tardes y muchas gracias por vuestra presencia y apoyo a las víctimas del terrorismo.

La de hoy no es una manifestación más. Además de ser la más multitudinaria de los últimos tiempos, es muy especial porque nos encontramos ante uno de los momentos más críticos de nuestra joven democracia. Podría ser la última manifestación si, de una vez por todas, se hiciera justicia y el Estado de Derecho se impusiera a cualquier interés partidista, personal y malévolo. Las víctimas y todas las personas de bien exigimos que la libertad y la democracia sigan vivas en nuestro país. Ya es hora de que el Gobierno deje de dar cabida a este proceso de rendición.

Todos queremos que se acabe el terrorismo. Repito. Todos queremos que se acabe el terrorismo, y de forma muy especial los que hemos sufrido el zarpazo de los terroristas. Ya hemos sufrido mucho y seguimos sufriendo.

No se puede estar reiterando continuamente la oferta de diálogo a ETA porque, como dijo Txiqui Benegas, con ello se da “una cierta legitimación a la banda terrorista”. (Txiqui Benegas, diario El País).

Como aseguró el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, hay que acabar con ETA “por la vía policial, sin ventanillas, sin diálogos”.

Los que nos encontramos aquí, queremos decir alto y claro a los terroristas lo que en su momento aventuró Ramón Jáuregui: que “vamos a aguantar el tirón y que no negociaremos”.

Exigimos que “HB (Batasuna) sufra las consecuencias de su coexistencia con el terrorismo, no sólo en el orden electoral, sino que sufra el agravio social del aislamiento. Que la gente de Batasuna no puedan ir por la calle con la cara alta. Que no puedan pegar tan fácilmente sus carteles. Que no dominen la calle, sino que seamos nosotros quienes les dominemos a ellos”.

“Y ETA debe saber –como continuaba diciendo Jáuregui- que pueden herir a una parte de la sociedad causando tragedias humanas importantes, pero que una sociedad sana no se puede construir sobre la base de la cesión al chantaje terrorista y que, por el propio futuro de la sociedad española, es necesario resistir”.

“Porque si no resistiéramos, estaríamos poniendo las bases para que mañana otros grupos con otras pretensiones, pudieran organizarse de una manera semejante, lo que nos llevaría a vivir en un permanente chantaje. Vencer esta batalla es un reto esencial de la historia de España”. (Ramón Jáuregui, La Vanguardia)

Hoy también debe quedar claro que, como expresó el ex ministro de Defensa, José Bono, nos mostramos contrarios “a que el Gobierno llegue a ningún pacto con ETA” (José Bono, diario EL Sol, Madrid).

Tal y como decía Felipe González “es un error dramático alimentar la expectativa de un pacto político con un grupo de asesinos, que únicamente fomentaría el nacimiento de otros grupos de asesinos” (Felipe González, diario El Mundo)

“HB –Batasuna- es responsable de los atentados de la banda asesina y, como también esgrimía el ex lehendakari, José Antonio Ardanza, las mismas personas que representa a HB son ETA”. (José Antonio Ardanza Diario ABC)

Es decir, el Gobierno de Rodríguez Zapatero no duda en permitir que Patxi López se reúna con una banda terrorista y obtiene el permiso y apoyo de nuestro Gobierno. Y luego dicen que están con las víctimas: no se puede ser pastor de ovejas y pastor de lobos, como algún dirigente del PSE pretende vender.

Estos dirigentes deberían tener en cuenta que, como expresaba Jesús Caldera, “si una organización política desarrolla una actividad constante que legitima los delitos terroristas, no se debe permitir. Batasuna no debe merecer vivir en la legalidad, porque no respeta la vida ni los derechos humanos”.

Sr. Rodríguez Zapatero y Patxi López: “Batasuna, por si les queda alguna duda, forma parte de la jerarquía de ETA. La banda terrorista ordena y Batasuna acepta”. (Jesús Caldera, Congreso de los Diputados)

Lo triste es que el presidente del Gobierno ya sabe todo esto, ya dijo que “no se puede negociar con ETA porque no ha entregado las armas” (José Luis Rodríguez Zapatero al diario Ruso Kommersant). Es más, actualmente, ETA se está rearmando, aunque todavía hay quien se resiste a admitir la realidad.

Sr. Rodríguez Zapatero, recuerde aquello que argumentó José Blanco a todos los españoles: “nadie puede ser interlocutor con el PSOE si no condena la violencia, la extorsión y no acepta las reglas del juego democrático”. (José Blanco 21-3-06).

Ante esta situación, exigimos que se tenga en cuenta lo que ya expresaba el propio Zapatero en el pacto por las Libertades y contra el terrorismo: que “la paz, la convivencia libre y el respeto a los derechos humanos son valores no negociables”.

Además, “la legislación penitenciaria ha de aplicarse asegurando el más completo y severo castigo a los condenados por terrorismo”. (Pacto por las Libertades y contra el terrorismo)

No se pueden aplicar las condenas en función del régimen alimenticio que lleven acabo los asesinos como De Juana Chaos. No nos pueden decir ustedes ahora que intentar quemar a dos policías es un acto de gamberrada. No pueden usted poner en duda constantemente a los empresarios amenazados. No puede salir Patxi López calificando de artículos de opinión, lo que el asesino De Juana Chaos utiliza como amenaza a los funcionarios de prisiones.

Sr. Zapatero, usted debería ser el primero en llevar acabo sus propuestas e “impulsar y apoyar la movilización de los ciudadanos en contra de la violencia terrorista y en repudio de los asesinos”. (Pacto por las Libertades y contra el terrorismo)

Está haciendo todo lo contrario, defiende como hombres de Paz a los terroristas y asesinos como Otegi y De Juana Chaos, mientras que desde su Gobierno y aledaños emprenden una campaña de insultos y desprecio a las víctimas del terrorismo.

El señor Rubalcaba dijo que “España se merece un Gobierno que no mienta” (Alfredo Pérez Rubalcaba 13-marzo-2004). Y eso es lo que le exigimos los ciudadanos de España: QUEREMOS SABER LA VERDAD, la verdad de los compromisos adquiridos con ETA, la verdad que, por unos extraños intereses, se oculta en el atentado del 11 de marzo.

Tenemos la esperanza de que, algún día, la historia ponga en su sitio a quienes desde el Gobierno o desde sus plataformas de propaganda buscan abrir y hurgar en las heridas profundas que padecemos.

No se lo pedimos. Se lo exigimos por el bien de todos los españoles. De lo contrario, la Rebelión Cívica irá en aumento porque es imparable y los españoles estamos dispuestos a asumir ese reto. Muchas gracias.

Zapatero y ETA, al fin solos
EDITORIAL Libertad Digital 26 Noviembre 2006

El presidente del Gobierno llega a su cita con la Historia antes de tiempo, desgajado de la realidad, por la escalera de atrás y en una patética soledad personal después de procurar y jactarse de la soledad de otros. Si no amaina la ola de indignación popular contra el dilálogo con ETA, reavivada este sábado por un millón de personas en Madrid bajo la lluvia y el frío, el implacable juicio de sus contemporáneos no dejará nada de Rodríguez Zapatero que sea de provecho para las generaciones venideras.

Poco más de dos años después de su llegada al poder, la sociedad española está dividida como nunca antes en los últimos treinta años, el Estado se deshilacha en naciones y realidades nacionales, los terroristas hablan abiertamente de objetivos políticos con el Gobierno. Zapatero ha unido su suerte a la de ETA, como lo demuestra su contumacia en la negociación, pese a que el chantaje terrorista lo está sangrando en los sondeos electorales. El último de ellos, publicado esta misma semana por el CIS, refleja un dramático drenaje ante el que el presidente, lejos de rectificar el rumbo, parece querer acelerar hacia él.

Este mismo sábado, horas antes de la multitudinaria manifestación popular contra la política de cesión a ETA, Rodríguez Zapatero ha anunciado que no habrá consecuencias políticas por el robo de 350 pistolas por la banda terrorista en Francia. Sencillamente, el Gobierno mirará para otro lado y seguirá adelante con su "proceso de paz", arrastrando al Fiscal General del Estado y a todos los jueces que pueda embarcar en su rally enloquecido y suicida.

El tiempo de especular electoralmente con la expectativa de paz lo han clausurado abruptamente la evidencia de que ETA no está en tregua, por un lado, y la presión del sector más vivo, alerta y moralmente centrado de la sociedad española, por otro, para que Zapatero se defina y explique a qué está jugando, qué clase de paz negocia, y a cambio de qué. Y ahí, en sacar a Zapatero de la zona de sombra del lenguaje ambiguo y la política de hechos consumados para que dé la cara y elija con luz y taquígrafos a sus compañeros de poder, radica el acierto de la perseverante movilización de las víctimas del terrorismo a lo largo de estos dos años, una marea de opinión pública que este sábado se ha consagrado definitivamente como el hito más importante del crecimiento y la autonomía de la sociedad civil en la etapa democrática.

Ver al PP en segunda fila, arrastrado a una euforia cívica que Mariano Rajoy a duras penas pudo contener cuando proclamó, en medio de la muchedumbre, su "orgullo de ser español", o registrar constantes lemas de apoyo a la independencia de la Prensa personificada en la COPE [y con la que LIBERTAD DIGITAL, modestamente, se siente igualmente comprometida] entre miles de manifestantes, son hechos que demuestran que esta sociedad ya no es la de los años de hierro del felipismo, está bien pertrechada intelectual y moralmente para plantar cara al despotismo y el engaño, y no necesita que ningún partido político tire del carro. Las mayorías de plomo, los pactos de exclusión y la omertá de la Prensa sumisa no son sino patéticos manotazos de impotencia de un poder decadente, del que Zapatero es chusco epígono, ante la vivacidad y el orgullo de una sociedad que se sabe ilustrada y se siente libre.

Son las víctimas, y el gigantesco respaldo popular que concita su causa de la libertad, el verdadero escollo con el que no contaban Zapatero y ETA en su apaño de paz. El clamor abrumador oído este sábado en Madrid de gente decente llegada de toda España no puede sino precipitar el final de la farsa, como de hecho ya lo está consiguiendo. Zapatero ha entrado en la pendiente final de su cita precoz con el juicio de la Historia. Ya no hay tiempo de medrar ni crédito que gastar en la buena fe de los ciudadanos. El final de trayecto lo desnuda junto a quienes siempre le acompañaron en su repulsivo viaje hacia el poder absoluto. Zapatero y ETA, al fin solos, frente a la sociedad que los señala y acusa. Es hora de tomar decisiones o dejar que los ciudadanos lo hagan libremente en las urnas.

Las razones de las víctimas
Editorial ABC 26 Noviembre 2006

EL Gobierno se equivoca al interpretar las movilizaciones de las víctimas de ETA como el fruto de una manipulación política de sus sentimientos. Este enfoque perpetúa los errores de fondo que ha cometido el Ejecutivo al fijar los presupuestos políticos del «proceso» de negociación con ETA. Si el Gobierno pensaba que la derrota electoral del PP, la aparición trágica de unas víctimas del terrorismo tras el 11-M y el hartazgo general por el terrorismo iban a allanar el camino, con silencios y resignación, para el diálogo con los etarras, sabe ahora que confundió gravemente su conocimiento sobre la sociedad española. El terrorismo de ETA ha sido suficientemente brutal y constante para generar sentimientos y convicciones que han cobrado autonomía en la opinión pública española y, especialmente, en las víctimas. Por eso, el Ejecutivo agrava su método reduccionista al valorar la gran manifestación de ayer en Madrid sólo como una vuelta de tuerca de la oposición partidista del PP. Por desgracia, este planteamiento no es distinto al que aplica a los jueces que dictan resoluciones que «dificultan» el «proceso» o del que anima a un secretario de Estado a anunciar que «vigila» a la Prensa.

Las víctimas se volvieron a manifestar ayer, en contra de lo que cree el Gobierno, porque temen el proceso de negociación con ETA, tanto por lo que ya ha sucedido como por lo que pueda llegar a suceder. Temen que los objetivos políticos de ETA acaben teniendo un reconocimiento, aunque sea parcial o reflejo, en unos acuerdos que permitan a los terroristas eludir su derrota y afirmar que la violencia les sirvió para algo. Sería moralmente inaceptable -y un suicidio político- que este proceso siguiera avanzando no sólo sobre la ceguera ante el rearme de ETA, sino sobre el olvido de lo que los terroristas han pretendido durante décadas: alcanzar, en efecto, la autodeterminación, pero para imponer una sociedad depurada étnica e ideológicamente. Aceptar, aunque sólo sea como punto del orden del día de una mesa de partidos, que ese objetivo de los terroristas puede discutirse como prueba de «normalidad» democrática es, en sí mismo, el éxito que busca ETA.

En apenas tres años, las víctimas han pasado de un reconocimiento político y social sin precedentes a una posición de postergación que desdice al Gobierno cuando éste alega que el proceso no tendrá precio político. El primero y más grave que se ha pagado es la desconfianza de las víctimas. Y no insista el Gobierno en culpar al PP: las víctimas saben bien cuál era el valor de la unidad de los demócratas, de la Ley de Partidos Políticos, del Pacto Antiterrorista o del desmantelamiento del entramado batasuno. Es decir, de todos los activos de la política de Estado que PP y PSOE fraguaron para derrotar a ETA policialmente, sin condiciones ni transacciones, y para poner a los etarras en el banquillo de los acusados y no en una mesa de negociadores.

En junio pasado, Zapatero anunció el inicio del diálogo con ETA porque ya estaba verificado que el alto el fuego era «completo». Siete meses después, ni una sola condición de la resolución del Congreso de los Diputados de mayo de 2005 se ha cumplido. Es más, ayer mismo el propio Zapatero admitió que todavía está en el trance de «extremar» la acreditación de la «voluntad de ETA» de abandonar las armas, cuando si algo ha demostrado la banda es precisamente lo contrario. La realidad es tozuda: ETA se ha rearmado completamente y, al mismo tiempo, ha provocado la división de los principales partidos nacionales, la confusión en la sociedad, la desconfianza hacia la Justicia, la desorientación de la Fiscalía, la pérdida de unidad en Europa y, sobre todo, la reanimación de unas bases que estaban desmoralizadas por la eficacia de una política antiterrorista ahora abandonada. Zapatero puede persistir en airear su «expectativa objetiva» del fin de la violencia; pero si él alega, como hizo ayer, que tiene el derecho y el «deber ético» de intentarlo, ha de admitir a las víctimas idéntico derecho y «deber ético» de oponerse a que su propio Gobierno las traicione y humille. Las víctimas, sencillamente, tienen razón.

El río de la dignidad
Por Ignacio Camacho ABC 26 Noviembre 2006

HUBIERA sido tentador salir de compras ayer, a media tarde, bajo las sugestivas luces navideñas con que el alcalde Gallardón ha madrugado el cielo revuelto de noviembre, en un Madrid brillante y seductor de escaparates magnéticos y acogedores locales donde refugiarse del viento y de la lluvia. Y sin embargo, eligieron una vez más el lento desfile a la intemperie de la desazón y la amargura, paseando a cuerpo gentil por las calles una serena dignidad enaltecida por el civismo. Van seis, contando aquélla de la agresión fantasma a José Bono, y las que quedan; quizá se trate de la movilización más larga y persistente de la democracia, si se exceptúan los angustiosos días de plomo y manos blancas del verano maldito de Miguel Ángel Blanco. Un río ciudadano fluyendo sin cesar, con frío o calor, con sol o lluvia; una corriente masiva y caudalosa que mana con la recurrencia de un clamor, sin tregua ni desánimo, en defensa de un concepto moral que le da fuerza y cohesión frente al silencio despectivo con que el poder acoge esta multitudinaria expresión de firmeza.

Ay, si fuese la izquierda la protagonista de este pacífico levantamiento popular, la fuerza motriz de esta llamada cívica a los principios de la legalidad, la justicia, la prevalencia del Derecho y la unidad constitucional. No habría Gobierno lo bastante sólido para hacer sin quebranto oídos sordos a una protesta de tanta envergadura, no habría intelectual o artista capaz de mantenerse impávido ni neutral ante el calado de la queja, no habría sindicato capaz de permanecer silente ni plataforma que no reclamase una inmediata respuesta a la voz afligida de la calle. Pero la sociedad española padece una profunda hemiplejía moral, por decirlo con términos de Ortega; vive instalada con la mayor naturalidad en un doble rasero que permite la contemplación inerte de una gigantesca oleada cívica con la misma indiferencia que si estuviese lloviendo tras un cristal blindado.

Al fin y al cabo, sólo se trata de las víctimas. Gente que ha sufrido en sus carnes el inmenso dolor de la tragedia, el sufrimiento que amputó sus familias y cercenó de cuajo y sin motivo el horizonte de sus vidas. Gente zarandeada por el drama que ya no puede comprender el esfuerzo de este Gobierno iluminado por un ansia infinita de «pazzzzzz». Un triste residuo de la España arcaica y antimoderna tarada para avanzar hacia un futuro sin vencedores ni vencidos.

Y sin embargo, siguen ahí. Mes tras mes, otoño tras otoño, invierno tras invierno. Tragándose su desconsuelo y su zozobra, rebeldes contra la resignación, incansables contra el conformismo, inmunes a la indiferencia, a la tibieza y al desapego. Alguien debería preguntarse de dónde sacan la energía para resistir, de qué médula de patriotismo o de justicia brota su coraje, de qué fuente de fortaleza civil brota el río de terca insistencia que empuja a cientos de miles de ciudadanos a desempeñarse como un pueblo en marcha.

El mérito civil de la Pantoja
Por Antonio Burgos ABC 26 Noviembre 2006

ME lo contaron ayer las lenguas de doble filo. Baja Ibarreche hasta Córdoba, en plan Isabel Gemio, pero sin caravana, y les dice a las víctimas del terrorismo que lo que necesitan es amor. Pero la gente habla de la Pantoja.

Las víctimas del terrorismo reunidas en Córdoba son las víctimas «buenas». Esto es como el colesterol: hay víctimas buenas y víctimas malas. Las víctimas buenas oyen en Córdoba el bolero de Ibarreche, sentimentalón, entre Lucho Gatica y Chavela Vargas: «Estamos a tiempo de decir lo siento». Las víctimas malas se manifiestan en Madrid. Cuatro gatos bajo cuatro gotas. Pero la gente no habla de eso. La gente habla de la Pantoja. Ha ido a ver a Julián a la cárcel.

Los obispos, a las buenas horas de las mangas verdes, dicen las verdades del barquero del Lago Tiberíades sobre el proceso-de-lo-que-sea. Por una vez y sin que sirva de precedente no usan el similiquitruqui cobardón del «nos, vemos con preocupación cómo en el seno de nuestra sociedad...» Se les entiende todo: «La justicia quedaría herida si los terroristas lograran sus objetivos por medio de concesiones políticas, que legitimaran falsamente el ejercicio del terror». Pero la gente no habla de eso. La gente habla de la Pantoja. A saber qué papeles ha llevado a Julián a la cárcel.

Desde Francia, los que tienen que confirmarlo lo ratifican: las 350 pistolas, 350 (en plan 6 toros, 6) fueron robadas por la mismísima ETA. Eso es lo que dice Francia. Los gabachos mienten más que parpadean. El Gobierno, que es el que maneja toda la información, sabe que en realidad se trataba de pistolas de juguete. El robo no fue en un depósito de armas. Fue en una tienda de Toisarás. Pistolitas de agua, vamos, para que los etarritas chicos se diviertan. Como se acerca la Navidad y los Reyes... Los guardias civiles tienen madre y los etarras tienen hijos, y tienen derecho las criaturitas a que les echen los Reyes. Si las robaron tan pronto es porque esas pistolas de juguete, como salen tanto por televisión, se acaban prontísimo en la tienda, y después cogen las pobres criaturas etarritas unas llantinas irremediables si no se las traen. ¿Asesinos? ¿Chantajeadores del Gobierno? Quite usted, hombre: estos etarras son unos padrazos. Pero de nada de esto habla la gente. La gente habla de la Pantoja, de la casa de Julián y de Isabel, que dicen que fue un bebedizo de menta y ajonjolí, que fue una noche de luna, que fue una tarde de abril.

Por eso habrá que ir pensando en pedir oficialmente la Gran Cruz del Mérito Civil para mi admirada Isabel Pantoja, la excelentísima señora doña María Isabel Pantoja Martín, que tiene tal tratamiento protocolario como Medalla de Andalucía. El Lazo de la Orden de Isabel la Católica, no. ¿Por franquista? ¿Pero qué me dice usted? ¡Qué cortitos andamos de memoria histórica! La costumbre de conceder a las artistas el perifollo isabelino empezó con la II República. El Gobierno republicano se lo dio a Lola Membrives y se lo dio a Antonia Merce «La Argentina». Era entonces como la Medalla de Bellas Artes ahora. Franco continuó con la costumbre, como, un poner, prosiguió el plan de construcción de pantanos de la República. Se lo dio a muchas artistas de los Jardines de la Granja. A tantas que cuando le llegó el turno a Doña Concha Piquer, la valenciana valiente tuvo los dos corales de rechazárselo al propio Franco, diciendo: «¿Cómo voy a aceptar una medalla que ya se la han dado a pelé, a melé y a la que limpia los bidés?»

Isabel la Católica es poco. Lo de Isabel Pantoja es digno de la Gran Cruz del Mérito Civil, y en el Día de la Constitución se la deberían dar. ¿Cuánto valen los favores que Isabel está haciendo a un Gobierno que administra la gota de la Operación Malaya conforme le va haciendo falta, de modo que no se hable de otra cosa que de la Pantoja cada vez que el Estado da otro paso hacia su rendición total ante los asesinos? Y ojalá nunca llamen a declarar ni detengan a Isabel Pantoja. Ojalá, porque tal como enchiqueran a una cuerda de presos marbelleros ante cada nueva cesión ante la ETA, como bomba de humo, el día que llamaran a Isabel Pantoja sería señal inequívoca de que el Reino de España ha sido cautivo y desarmado por una banda asesina, Tercer Año triunfal de ZP, Año de la Victoria de la ETA.

Madrid recogió el clamor de toda España contra la rendición ante ETA
Editorial Elsemanaldigital 26 Noviembre 2006

Madrid, más que nunca capital de España, ha sido otra vez altavoz del clamor que una buena parte del país eleva contra lo que se percibe con nitidez como la inconcebible rendición del Gobierno ante una banda de asesinos.

El triste ambiente otoñal de la tarde de ayer fue como una metáfora del muro de silencio que se busca levantar para tratar de ocultar una indignación que en esta ocasión se ha expresado mediante una de las manifestaciones más concurridas del actual periodo democrático y, seguramente, la mayor celebrada nunca en España para protestar contra una política gubernamental. Y es que la capacidad de convocatoria de la Asociación de Víctimas del Terrorismo ha ido creciendo conforme los ciudadanos van descubriendo que el proceso de paz degrada el propio concepto de paz y aumenta el sufrimiento de quienes han padecido en sus propias carnes o en las de sus allegados la violencia terrorista.

Nadie debe llamarse a engaño o intentar tergiversar lo que representó la marcha de ayer: no fue un acto político, en el sentido partidista del término, pues los cientos de miles de madrileños y de españoles en general que se echaron a la calle no lo hicieron convocados por un partido, sino por las víctimas del terrorismo, convertidas a su pesar en la conciencia de una sociedad que, por lo que se ve, no está tan adormecida como algunos tienden a pensar. La expresión "rebelión cívica" que ha empleado el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, es la que mejor define lo ocurrido en Madrid este sábado lluvioso de noviembre.

Ciertamente, los dirigentes más representativos de la oposición parlamentaria estuvieron presentes en la protesta. Pero es que para muchos ciudadanos españoles, incluidos muchos de los que no les votan, el PP se ha convertido ya en la única referencia en materia de política antiterrorista, porque es el único partido que ha sabido mantenerse firme en la defensa los principios sobre los que se asienta una sociedad democrática.

Las risotadas en la Audiencia Nacional del torturador del empresario José María Aldaya, quien acabó con la salud irremediablemente arruinada tras pasar 341 días en un "agujero maldito", o la rabieta de niño cruel del feroz asesino José Ignacio de Juana Chaos, ingresado en un hospital por usar su propia vida como elemento de chantaje, se perciben como la verdadera cara de este "proceso de paz".

Así lo entienden tantísimos españoles que a quien no comprenden en absoluto es al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Zapatero
El imposible viaje al centro
Ignacio Cosidó Libertad Digital 26 Noviembre 2006

Rodriguez Zapatero llegó al poder a lomos de una radicalidad sustentada en la inconsistencia. Una vez en el poder, el PSOE ha seguido por la senda de la radicalidad. Buscó sus aliados parlamentarios entre los sectores más radicales de la Cámara, aquellos situados más a la izquierda y más en el extremo nacionalista del espectro político. Podía haber optado por buscar una alianza con partidos más moderados y más próximos al centro, pero prefirió una alianza con los ultraizquierdistas y ultranacionalistas, quizá porque se ajustaban más a su programa y a su estrategia.

Pero el radicalismo del Gobierno no reside sólo en la servidumbre de sus alianzas parlamentarias, sino en la propia estrategia política diseñada por su presidente. Zapatero consideró que para mantener la variopinta base electoral que le había dado la victoria el 14 de marzo era necesario mantener movilizado a su electorado más radical, un electorado que en circunstancias normales prefiere mantenerse al margen del juego político o votar a partidos marginales.

La agenda del Gobierno se centró así en dar satisfacción a sus aliados más nacionalistas mediante una profunda revisión de nuestro modelo territorial o la cancelación del Plan Hidrológico Nacional, como máxima expresión de la solidaridad entre regiones. Por otro lado, Zapatero impulsó una serie de iniciativas legislativas, desde el matrimonio homosexual a la investigación con embriones humanos pasando por una revisión de la reforma educativa que volviera al fracaso de los modelos pretendidamente progresistas, abriendo debates sumamente divisivos de la sociedad española.

Zapatero se embarcó además en una revisión histórica que ponía en cuestión el espíritu de concordia de nuestra transición democrática. Para el presidente aquella fue una transición fallida porque no conectaba con la legitimidad democrática de la Segunda República, sino que buscaba una nueva legitimidad basada en un pacto entre los vencedores y los vencidos de la contienda civil. Zapatero consideraba que había llegado un momento de madurez democrática en la sociedad española para emprender una segunda transición que subsanara los errores históricos de la primera.

A mitad de legislatura Zapatero se dio cuenta de que había tomado un camino equivocado. A pesar de todos sus esfuerzos por aislar y aniquilar al Partido Popular, la oposición ha demostrado una solidez electoral a prueba de cualquier maniobra del presidente. Es más, varios barones electorales alzaron la voz dentro del propio PSOE para advertir de que la senda del radicalismo podría tener efectos muy negativos en las próximas elecciones autonómicas y municipales. Por otro lado, la fidelización de los sectores más radicales de la sociedad no estaba asegurada ni siquiera con las reformas sociales impulsadas por el gobierno. El desencanto comenzaba a cundir entre jóvenes para los que la vivienda seguía siendo inasequible y cuyos empleos seguían siendo sumamente precarios, todo ello a pesar de gobernar la izquierda. Zapatero se convertía así en victima de las propias expectativas que él mismo había creado.

El presidente intenta entonces un desesperado giro al centro. La consigna es que quién se ha radicalizado es el Partido Popular. Aprovecha la coyuntura del Estatuto de Cataluña para intentar un cambio de parejas a mitad del baile que termina con las dos parejas, ERC y CiU, desairadas y una situación parlamentaria precaria para el Gobierno. Se trata de cerrar el frente abierto con la Iglesia católica mediante un razonable acuerdo de financiación que levanta ronchas en los sectores más anticlericales del partido. Se endurece el discurso contra la inmigración ilegal en medio de un caos sin precedentes organizado por el propio Gobierno. Se pretende introducir cierta racionalidad en un proceso de reformas estatutarias desbocado. Incluso en el proceso de negociación con ETA se adopta una posición que aparenta mayor firmeza.

El giro al centro de Zapatero es sin embargo un viaje imposible. Por un lado, el gobierno seguirá condicionado por unas alianzas, reforzadas tras la reedición del tripartito en Cataluña, de las que le será imposible librarse. Por otro lado, los discursos de firmeza o moderación en temas como la inmigración, el terrorismo o la política territorial no resultan creíbles porque buena parte del mal ya está hecho. Finalmente el intento de arrinconar al Partido Popular se ha saldado con el más absoluto fracaso como se podrá ver pronto en las próximas elecciones autonómicas y municipales.

Ignacio Cosidó es senador del Partido Popular por Palencia.

Resistencia contra rendición
Por Edurne Uriarte ABC 26 Noviembre 2006

Las asociaciones antiterroristas de víctimas como la AVT se han distinguido no sólo por resistir a ETA. También lo han hecho en los últimos meses por aguantar el tipo frente a diversos intentos de satanización. Urdidores y propagandistas de la negociación han difundido dos tipos de falsedades para defenestrar a los defensores de los principios del pacto antiterrorista.

La primera, que estamos ante un enfrentamiento entre exaltados, la AVT y compañía, y moderados, Zapatero y sus socios de la negociación. O que la defensa de la libertad es propia de extremistas y el fin de la amenaza a cualquier precio rebautizada como paz, lo característico de los auténticos demócratas. Y la segunda, que se trata de la oposición entre inflexibles y pragmáticos. O entre los cegados por el odio y el dolor y quienes han sido capaces de vislumbrar que sólo el diálogo con los criminales puede acabar con el terrorismo.

A pesar de tanta intoxicación, la percepción de la auténtica confrontación se ha mantenido viva en la sociedad española, como volvió a verse ayer en Madrid. Y es la de siempre en situaciones de chantaje violento, la de la resistencia frente a la rendición, sea por miedo, comodidad o motivos ideológicos. Haga lo que haga el Gobierno, la dignidad de la democracia española depende del mantenimiento del valor de esta distinción.

Grados
Por Jon Juaristi ABC 26 Noviembre 2006

DEL blog del senador Anasagasti, uno de los más prolijos del planeta, extraigo con frecuencia párrafos desconcertantes. Sería interesante publicar una antología de los mismos, en edición no venal. Un pequeño libro pardo. Los grafómanos nacionalistas como Anasagasti resultan indigestos al por mayor, pero se soportan en pequeñas dosis.

Esta semana, el senador la emprende con Esquerra Republicana de ya se sabe dónde y, aprovechando que el Llobregat pasa por allí, recuerda que el desaparecido senador socialista Mario Onaindía criticaba en 1978 las movilizaciones del PNV contra ETA. Y añade: «La izquierda abertzale radical que profesaba en 1978, se convirtió, con el paso de los lustros, en una socialdemocracia tenue y antiabertzale. En lo social, su pensamiento político evolucionó 89 grados. Pero en lo nacional 180». La puntuación no es el fuerte de Anasagasti, que dilapida comas, cuenta el tiempo por lustros y mide la evolución política del vecino con un porta-ángulos o con un termómetro. El cómputo no dice gran cosa, y uno se pregunta por qué el senador pierde su jornada laboral en semejantes chorradas. Sin embargo, lo que viene a continuación permite atisbar algún asomo de sentido en el desvarío aparente: «No ha sido el peor. Otros, que en el pasado fueron, también, izquierdistas e hiperabertzales, militan, ahora, en el PP. Es el caso de Jon Juaristi. Su giro ha sido de 180 grados, tanto en lo social, como en lo nacional».

Los datos que maneja Anasagasti no son del todo exactos. Por ejemplo, yo, no, milito, ahora, en el PP. Ni ahora ni antes, lo que no obsta para que, visto lo que hay, lo prefiera a cualquier otra opción. Ahora bien, me produce cierta perplejidad que Anasagasti considere mi giro peor que la evolución de Onaindía (implícitamente valorada como mala). Es obvio que, para Anasagasti, los antiguos izquierdistas hiperabertzales que militan en el PNV han evolucionado o girado mejor que Onaindía y yo mismo -cuestión de grados-, pero no alcanzo a entender por qué supone que nuestra evolución y giro, la de Onaindía y el mío, desde el izquierdismo hiperabertzale a la socialdemocracia tenue y a la derecha o centro-derecha respectivamente, han sido algo malo o peor. A mí, en principio, me cuesta imaginar que haya algo peor que el izquierdismo hiperabertzale. Incluso el PNV me parece ligeramente mejor.

Y lo que ya me aturde es que Anasagasti considere peor un giro en lo social de 180 grados que una evolución de 89. Que yo sepa, Anasagasti es un abertzale desmelenado, pero nunca he advertido en él ni en su partido desviaciones izquierdistas. En lo social, han estado siempre bastantes grados a la derecha del PP. Bajo la II República, el PNV fue un partido de extrema derecha (y conste que no me lo invento: lo decían Prieto, Azaña, Lerroux y hasta Alcalá Zamora). Más a la derecha del PNV, la pared. Todavía hoy, las siglas eusquéricas del nombre del partido significan «Partido Vasco de Dios y la Ley Vieja», todo un programa. Su doctrina oficial sigue siendo la de Sabino Arana Goiri, un ultraderechista sin paliativos. A mí, que comunistas o socialdemócratas me reprocharan un giro de 180 u 89 grados en lo social me parecería estúpido, pero no dejaría de tener su lógica. Que lo haga Anasagasti sólo puedo tomármelo a pitorreo. Salvando las distancias, se me hace tan incomprensible como que Zerolo te llamara o llamase mariquita.

O sea que son ganas de tocar las narices, como siempre. El resentimiento de Anasagasti no perdona ni a los muertos como Onaindía, lo que ya dice mucho de la calaña moral del senador nacionalista, pero ni siquiera en mi caso resulta proporcionado. Una vez que han conseguido echarte de su Transilvania abertzale, ¿qué más quieren? ¿Que votes al PNV en Alcobendas? ¿Que defiendas la Alianza de Civilizaciones en Guadalajara? Les debería bastar con que no exijas que la Brunete arrase Ajuria-Enea. Conformarte con votar a Rajoy le parecería a cualquiera una actitud excesivamente civilizada y generosa. A cualquiera menos a un necio evidente.

El CIS y la Luna
JAVIER ZARZALEJOS El Correo 26 Noviembre 2006

No se sabe qué pudo inspirar aquello de que cuando el dedo apunta a la Luna, el necio mira el dedo. Pero si este proverbio fuera a formularse hoy es muy posible que lo inspiraran los barómetros del CIS. Y así, cuando el Centro de Investigaciones Sociológicas describe un bache serio para el Gobierno en las intenciones electorales de los ciudadanos, el problema -se dice - es de comunicación.

Es verdad que quien esté libre de pecado que tire la primera piedra, que no es un proverbio sino una cita evangélica. Todos los gobiernos en algún momento de su gestión han culpado de sus cuitas a deficiencias en la capacidad de comunicación, suponiendo con ello que la mercadotecnia no estaba a la altura de la calidad del producto. Lo que ocurre en el caso del Gobierno presidido por Rodríguez Zapatero es que este síndrome de insuficiencia comunicacional es muy precoz -poco más de dos años de legislatura- y, por otra parte, el diagnóstico no es acertado. Es más, si de algo no debería quejarse el Gobierno es precisamente de la comunicación, de la receptividad de los ciudadanos hacia un habla oficial cada vez más desprovista de contenido, de una amplia benevolencia ante las simplezas con que el Ejecutivo perfila sus mensajes. Los esfuerzos que profesionales y público en general hacen de buena fe para encontrar profundidad en tantas manifestaciones groseramente superficiales, o la colocación como claves del razonamiento político de afirmaciones del tipo «la violencia no es buena para alcanzar la paz», propias de un concurso de misses, acreditan lo errado de la autocrítica gubernamental.

La comunicación de este Gobierno hasta la fecha ha sido portentosa al punto de suplir con su eficacia la carencia de políticas de fondo, la incompetencia generalizada en los equipos al frente de la Administración y la ligereza de las grandes apuestas políticas de Rodríguez Zapatero. El Ejecutivo sigue consiguiendo titulares cuando alguno de sus portavoces asegura que jamás negociará políticamente con los terroristas, titulares que, a efectos informativos, parecen tener el mismo valor que aquellos otros que consiguen otros socialistas cuando explican con detalle cómo van las negociaciones con Batasuna para acordar el procedimiento de adopción de acuerdos y la agenda en esa mesa política en la que -¿milagros de la comunicación!-, como todo el mundo sabe, ETA no tiene ninguna influencia.

La comunicación -la tan injustamente valorada comunicación del Gobierno- ha hecho olvidar los términos de aquella resolución adoptada por una mayoría arco iris en el Congreso en mayo de 2005 para enterrar el Pacto por las Libertades y amparar la estrategia de un supuesto final dialogado. Fue ése el texto que alumbró el principio de 'primero la paz, después la política' con el que Rodríguez Zapatero rubricó su nueva estrategia ante la desconfianza que atinadamente expresaba del PP. La capacidad de comunicación del Gobierno vendió aquella resolución como un mandato de condiciones concluyentes que ponía muy alto el listón del diálogo con los terroristas. Esa misma capacidad de comunicación ha hecho que se olvide aquella prosa que, amparada en el precedente del Pacto de Ajuria-Enea, parecía -de manera engañosa- blindar los principios democráticos frente al riesgo de concesiones inasumibles. El buenismo comunicativo ha demostrado su eficacia de prestidigitación transmutando Batasuna en la 'izquierda abertzale'. Ha convertido un elemento integrante del entramado criminal de ETA en una 'sensibilidad' y ha investido como 'interlocutores políticos necesarios' a firmes candidatos a calentar el banquillo de la Audiencia Nacional.

La negociación política ha pasado de ser un terreno vedado hasta que ETA abandonara las armas a convertirse en un imperativo precisamente porque ETA sigue armada. Pero que nadie piense que hay algo de contradictorio con los compromisos asumidos por el Gobierno ante la ciudadanía. Como se explicaba en una de las informaciones recientemente publicadas sobre las negociaciones entre PSE, PNV y Batasuna, con ello, -es decir, con esa negociación política que oficialmente no existe, que no es más que una insidia- se quiere destacar la 'autonomía' del carril político, que diría Otegi, sobre las acciones etarras. Y si alguien creía que precisamente era esa 'autonomía' la que resultaba inaceptable y expresamente rechazada -ya está bien de fingir que ETA no existe-, la zaherida comunicación gubernamental vuelve al rescate pues ¿quién merece el reproche por no trabajar por la paz en semejante foro? Exacto.

Ahora la comunicación gubernamental está centrada en otros desafíos. El primero, extender el razonamiento simple de que si los terroristas amenazan es porque, en contra de lo que afirman los críticos del proceso -no todos del PP, por cierto-, no se les han hecho concesiones. La evidencia empírica, sin embargo, no es concluyente. El PNV con el recuerdo ardiente del Pacto de Estella sabe bien que la experiencia dice precisamente lo contrario. El chantajista sigue exigiendo pagos precisamente porque la víctima ha pagado ya una vez. Amenaza no porque no haya cedido sino porque cree que todavía no ha cedido lo suficiente; no porque no haya obtenido nada, sino porque cree que puede obtener más. Por otra parte, la pieza de convicción, 'zutabes' y otras producciones literarias del servicio de publicaciones de ETA, recibe un tratamiento contradictorio. O dicho en otros términos, el mismo 'zutabe' que hay que creer para convencernos de que nada ha cedido el Gobierno y que por eso ETA amenaza es el que no hay que creer cuando reclama el cumplimiento de compromisos que ETA entiende adquiridos por el Gobierno para acordar el alto el fuego.

El segundo gran objetivo de la comunicación gubernamental consiste en hacernos creer que gobiernos anteriores vaciaron las cárceles de presos etarras. Claro que entre la presentación manipulada del concepto y las cifras, atribuyen al Gobierno de Aznar haber excarcelado, por ejemplo, a la mesa nacional de Herri Batasuna, lo que habría sido una descortesía hacia el Tribunal Constitucional. Se olvidan de que buena parte de esas excarcelaciones que tanto lamentan, además de los cumplimientos de condena, se deben en buena medida a que para los castos oídos de la izquierda hablar de cumplimiento efectivo de las penas era hasta hace bien poco una herejía inconstitucional que descalificaba como demócrata a quien la propusiera. En cualquier caso, es evidente que todo el esfuerzo de comunicación, por decirlo suavemente, converge en una única finalidad: hacer recaer sobre el Partido Popular la responsabilidad del fracaso y estigmatizar preventivamente un eventual éxito electoral del PP como el desencadenante cierto del retorno del terror. Vamos a peor; en otros tiempos sólo decían que si ganaba el PP iban a quitar las pensiones.

El Gobierno socialista no debería precipitarse en buscar culpables de los inquietantes datos demoscópicos que aporta el último barómetro del CIS. Especialmente no debería cargar la culpa en la comunicación. Mejor que no la toque. La comunicación, si se quiere en su versión propaganda, alimentada por esforzados peones del argumentario, es realmente lo único que funciona de este Gobierno de motor gripado una vez que se le ha acabado la agenda de tierra quemada puesta en práctica desde su llegada al poder.

Hace unas pocas semanas bajo el efecto del pacto estatutario con CiU en Cataluña y las expectativas del proceso de paz que el Gobierno creía que ETA iba a hacer irreversible, la legislatura y las próximas elecciones generales parecían sentenciadas a favor de Rodríguez Zapatero. Hoy, el pensamiento mítico en torno a Zapatero, su proclamada 'baraka', y su capacidad táctica se cuartean. Es demasiado pronto para que los socialistas se pongan a mirar el dedo. Sin ánimo de ofender, harían mejor en mirar la Luna.

Cuestión de estómago
MANUEL MONTERO JOSÉ IBARROLA/CATEDRÁTICO DE HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE LA UPV-EHU El Correo 26 Noviembre 2006

La vida pública en el País Vasco es a veces cuestión de estómago. Hay que tenerlo para presenciar en el juicio la actuación de los terroristas que atentaron contra Eduardo Madina e imaginar que alguien piensa que esto es un episodio de la lucha de los vascos por la liberación de Euskal Herria. Hay que tener estómago para comprobar que siguen entre nosotros quienes les jalean, y que a los asesinos (frustrados en este caso, afortunadamente, pero autores de un atentado con gravísimas consecuencias) les llaman aún 'prisioneros políticos vascos' y se refieren a ellos como 'dos jóvenes vascos' detenidos -'presos vascos'- y juzgados por ello, como si lo fuesen por su juventud y por ser vascos. La inteligencia tiene límites, pero la estupidez no.

Esta insidia culpable la transmiten también en este caso, en el que los terroristas intentaron asesinar a un joven vasco. Es posible que no lo hicieran porque lo fuese, sino para acabar con la libertad y la democracia y porque desde sus paranoias vieron en Madina, socialista, un secular enemigo de Euskal Herria.

El contraste ha sido lacerante, pocas veces las diferencias de categoría moral han salido tan a la luz. De un lado, dos descerebrados, que al parecer han pasado su vida pensando en matar y destruir; y que reían, con la risa del fanático, quizás orgullosos de su contribución a la libertad vasca. De otro, Eduardo Madina, un ejemplo de dignidad, coherencia democrática y valor vital. Nos ha dado una razón para que, por una vez, los vascos tengamos algún motivo de orgullo, la sensación de que quizás no está todo perdido.

Víctima y terroristas son en este caso jóvenes, de la misma generación cronológicamente hablando -vitalmente median entre ellos abismos siderales, los que separan el oprobio nazi del heroísmo democrático-. Esta circunstancia obliga a preguntarse cómo puede ser que los tales Iker y Asier -al parecer hay un tercero, un tal Alejandro, que ideó la 'hazaña' y que ya amenazaba a Eduardo Madina en el instituto «por ser socialista o de Gesto por la Paz», cinco años antes del atentado: un lustro de odio, idiotez y alucinación-, nacidos tras la Transición, en un régimen democrático y un País Vasco autónomo, llegaron a la depravación ética y la perversión intelectual por las que se sentían autorizados a asesinar; y perdieron el sentido del valor de la vida, o carecieron siempre de él; cómo es posible tal fanatismo.

No pueden alegarse, ni siquiera como excusas, razones políticas ni una presunta opresión dictatorial, ni sojuzgamientos, salvajes o tenues, a la cultura y manifestaciones vascas. Resulta imposible, habida cuenta de la edad de los interfectos: en su época no ha habido nada de esto, ni de lejos. ¿Entonces, qué sucede, en estos casos y en las decenas de sujetos que han cometido similares crímenes o han iniciado su carrera delincuente en la kale borroka? Buscar explicaciones colectivas no significa, claro está, exculpar en ningún grado a los delincuentes, responsables de sus actos. Tan sólo permite atisbar las raíces de esta barbarie, que resulta tan necia como insólita, pues resultan absurdos los embates del terrorismo en una sociedad privilegiada como la nuestra, que lo es en términos políticos y económicos, en niveles de vida y de oportunidades vitales, colectivas, sociales y políticas, en un grado similar al de las sociedades más avanzadas. Y eso con terrorismo, no digamos si no existiese.

Descontado que no resulta posible localizar opresiones nacionales, culturales, económicas o dictatoriales que expliquen objetivamente ésta y otras atrocidades, cabe preguntarse si en la génesis de fanáticos de este tipo no habrán influido: las propagandas totalitarias que hablan de Euskal Herria como una causa por encima de los ciudadanos y que 'justifica' cualquier salvajada; la difusión de conceptos etnicistas que desprecian la pluralidad y la democracia y repudian al que discrepe de los fanatismos; entornos familiares y grupales que funcionan como un gueto, aferrados al victimismo, la agresión, la brutalidad y la incultura, un submundo de solidaridades perversas. Y también lo poco que se combaten sus argumentos, como si tuviesen alguna razón; lo poco que se difunden los valores de la democracia y de la convivencia; la 'comprensión' nacionalista (la de los 'nacionalistas moderados', si aún lo son) de las actuaciones terroristas, que no se justifican, pero se entienden; las reticencias de tales sectores a los cauces democráticos, cuya validez se acepta sólo si ayudan a la causa nacional; la especie de que el terror de los terroristas obedece a causas profundas y que no se resolverá hasta que se solucionen éstas, en un esquema en el que no caben consideraciones éticas y democráticas.

Las risas de los tales Iker y Asier que quisieron matar a Eduardo Madina han dado lugar a varios intentos periodísticos de comprensión. Por la dificultad de entender racionalmente estos comportamientos anormales se ha apuntado que era risa de culpa; una risa estúpida de autodefensa. Quizás porque no resistían la presencia de Eduardo Madina uno llamó 'fascista' al juez, para que le echara. Quizás: cualquiera sabe cómo funciona la mente del demente, qué mecanismos tiene, qué le hace brotar la carcajada al terrorista. Se me ocurre, sin embargo, que estas explicaciones bienintencionadas minusvaloran el abismo que separa a las tropas hitlerianas de la normalidad. Se me ocurre que la de estos sujetos era la risotada del canalla, de los fanáticos que en ese momento, el del juicio, vivían su momento de gloria, en el que su submundo les contempla, no como seres abyectos y despreciables, sino como a unos héroes, 'jóvenes vascos' que lo han dado todo y cumplido con su deber y que por eso están sufriendo la represión y son 'luchadores vascos'.

Seguramente ellos siempre han ansiado que les reconozcan como tales, ahora han cumplido su ilusión y, alegres, quieren demostrar despreciativos que están a la altura de su misión histórica. Las suyas son quizás carcajadas de triunfo personal y de desprecio a la sociedad que han combatido, expresan su sentimiento de superioridad y el regocijo porque notan que los suyos están con ellos y que con el tiempo les llegarán los homenajes. Ríen, quizás, porque siguen odiando lo que Eduardo Madina representa y porque ellos no se han quedado sin pierna.

Intifada nacionalista.
Paco Sande  Periodista Digital  26 Noviembre 2006

Mientras todo el mundo mira a la dictadura que los nacionalistas catalanes ejercen sobre la gente de esa región, negándoles su derecho a hablar, a vivir y hasta pensar en castellano.

Mientras todo el mundo mira el desarrollo del “proceso de paz” de ETA y los malabarismos que tienen que hacer Zapatero y Rubalcaba para no darse por enterados de las fechorías y los ultrajes etarras, con tal de no darse por vencidos y reconocer que la ETA pasa ampliamente de ellos y de su famoso “proceso”.

Mientras todo eso sucede, aquí en Galicia, los nacionalistas gallegos han dado una vuelta de tuerca más, para privar a los niños gallegos del derecho que estos tienen de aprender el castellano. Y han obligado a las escuelas a dar todas, (TODAS) las asignaturas en gallego. Eso si, si estudias francés, puedes escoger la clase en: gallego-francés o solo en francés, si estudias ingles, puedes escoger en: gallego-ingles o solo en ingles, pero la clase de lengua española, o de lengua, como se decía antes, -ahora no sé- tiene que ser en gallego o en gallego. Esto me lo comentaba el otro día un conocido mío que trabaja en un colegio privado, concertado, y ante mi comentario, de que a ellos no debía afectarles tanto, porque claro, al ser un colegio privado gozarían de cierta autonomía, el me contesto, si hombre si, ¡cierta autonomía! Tiene que ser como ellos digan o de lo contrario pierdes el concierto y te vas a hacer puñetas, con ellos no se juega, es una mafia tío, una mafia.
Y así es, la casta dirigente en Galicia no se anda con remilgos, ni repara en gastos, hay en marcha ahora mismo una campaña por la radio en pro del gallego, -que riase vd de la campaña de verano de la ONCE, o del spot navideño de Freixenet- y todo a cuenta del contribuyente claro. Los gallegos pagamos para que unos dictadores, vengan a prohibirnos enseñarles a nuestros niños la lengua española, la lengua de nuestro país y al igual que unos ayatolaes, quieren obligarnos a volver a la edad media.

Dos noticias singulares se han producido en Galicia en las ultimas semanas, características de las turbulencias de los tiempos que vivimos. –Quien lo diría hace treinta años-.

Una: La resolución del parlamento para incentivar que los gallegos nos vayamos a la sepultura en gallego. El portavoz de BNG, Bieito Lobeira, enfatizo en la necesidad que tiene Galicia de enterrar sus muertos en gallego. -Si hubiese una hecatombe nuclear, dijo, los vestigios funerarios que se encontrarían dos siglos después, harían creer a los arqueólogos que el gallego era una lengua residual, ante una afirmación como esta, en un parlamento serio, no se tomaría ni dos segundos de tiempo para considerarla, todo lo mas que levantaría, seria alguna carcajada, pero en este parlamentito, hay temas que son tabú. Investirse de defensor del gallego, garantiza un respetuoso asentimiento. De modo que todos los partidos aprobaron que se instruya a floristerías, funerarias y todos los negocios del ramo a fin de que los ritos fúnebres aseguren un rango honorable al gallego para la posteridad.

Y ojo; que todos estos negocios cumplan la normativa, o acarrearían sobre ellos las iras de los profetas de la Mesa de "Normalización", -Desnormalización- Lingüística, un órgano que no tiene ninguna potestad sobre los gallegos, pero que ellos, extralimitándose en sus funciones, se han erigido en guardianes de las esencias y cual ángeles vengadores arrogaran del paraíso a aquellos gallegos descarriados, y su ira no tiene parangón.

La segunda: La decisión de la Universidad de Santiago de retirarle el honoris causa a Franco. ¿Por qué el rector que ahora ha hecho su simbólica contribución al “Año de la Memoria Histórica”, no aprovecho su primer mandato para borrar ese punto negro del historial de la secular institución? Seria porque hasta el año pasado mandaba Fraga. Y a ver quien se atrevía a enfadar a don Manuel. Ellos siempre tan heroicos. Lo cierto es que los “pasteleros” que hoy se lo quitan, -en aras de congraciarse con el bipartito que gobierna en la Junta- son los mismo “pasteleros” que se lo concedieron entonces.
Pero la verdad es que pueden quitarle a Franco lo que quieran, tratar de ganarle la guerra después de muerto, tratar de borrarlo de la historia de España. La historia se encargara de poner en su sitio a Franco y a ellos.

Y ya ha punto de terminar veo en el periódico una noticia que dice: El pp. Acepta formulas para blindar en el estatuto el deber de saber gallego. –Feijoo y el pp., siempre tan pasteleros con los nacionalistas, no vayan a tacharlos de malos gallegos- En el Estatuto de Autonomía vigente dice en su artículo 5 que la lengua propia de Galicia es el gallego y que todos los ciudadanos tienen el derecho de conocerla y de usarla. Pero no regula que los gallegos tengan el deber de saber este idioma.

¿…?
Ah… ¿No teníamos el deber de saberla? ¡Quien lo diría! Pues si cae la que esta cayendo, sin tener el deber de saberla, no quiero ni imaginarme lo que vendrá después.

Sigue el articulo: El Bloque Nacionalista Galego trazo con esta cuestión una de sus líneas rojas en la negociación y no parece dispuesto a conformarse con menos de lo que figura en el Estatuto de Cataluña, donde se dice que el catalán y el castellano son las dos lenguas oficiales de Cataluña y todos sus ciudadanos tienen el “derecho y el deber de conocerlas”.
¡Mira!, no me parto el culo de risa por que la cosa es muy grave. ¿Las dos lenguas son oficiales? ¡Cojonudo!, pues hagámoslo así, las dos igual, en la escuela, mitad de las asignaturas en castellano y la otra mitad en gallego, catalán, vasco, etc., si eso es lo que venimos pidiendo los no nacionalistas desde que Franco la palmo.

Adelante… ¿Pero es qué no va a ser así, verdad? Claro que no, con estatuto o sin estatuto, los nacionalistas, -tanto en Galicia, como en Cataluña, como en el País Vasco- nos la seguirán metiendo doblada y nosotros a aguantar.

El País dice de la AVT grandes verdades, enormes mentiras y tremendas incoherencias como resumen de una iniquidad.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 26 Noviembre 2006

La actitud de El País respecto de las gigantescas manifestaciones de la AVT ha cambiado mucho intentando no variarla un ápice. En un típico cambalache editorial de este diario, intenta por fin que el gobierno de Zapatero oiga el clamor de las víctimas para que no les haga ni puñetero caso. Es un avance pues no hace mucho el propio periódico ninguneaba a las víctimas sin más minimizando hasta extremos absurdos la cifra de asistentes.

Hoy El País, en un editorial titulado Víctimas y negociación, ejemplo del habitual pasteleo de la casa bajo el formato del “si pero” dice grandes verdades como que a las víctimas “Tampoco puede dejar de tomarlas en consideración el Gobierno”, junto a enormes mentiras como esta referida a la AVT “La acusada politización de esa asociación es una dificultad objetiva para que cumpla su papel mediador entre las víctimas”, y todo ello adobado con tremendas incoherencias como cuando dice “La demagogia de contraponer proceso de paz a derrota de ETA (como si lo uno no fuera consecuencia de lo otro)” sabiendo como todos sabemos que la derrota de ETA no es una de las consecuencias que Zapatero busca con el embaucamiento del llamado proceso de paz.

Seamos serios señores de El País, si ustedes han apoyado hasta la extenuación los intentos de Zapatero de que ETA-Batasuna se legalice por activa, por pasiva y por narices ¿a que viene decir que la derrota de ETA será consecuencia de la paz?. ¿Creen sinceramente que ETA va a entregar las armas cuando en su lugar esta robándolas por centenares y las balas por miles para rearmarse?, ¿ya no recuerdan la de veces que el gobierno, sobre todo por boca de la sin par vicepresidenta, ha dicho que no se busca la derrota de ETA?

Es denigrante y abyecta esta forma de actuar del periódico de referencia de la progresía progre socialista de izquierdas de toda la vida de Franco para acá. Aquí van otras perlas que engarzadas en el rosario del editorial rezan para que se siga apabullando a las víctimas aunque parezca que no las ataca.

1.- Para desmontar la exigencia de las víctimas de que “el gobierno deje de claudicar ante los asesinos de ETA” utilizan un truco que ya usaba Caín contra Abel, declaran burdos los planteamientos de la AVT y por ello muchos que son solidarios con las víctimas no los comparten. Traducido, puede que muchos apoyen a las víctimas pero la mayoría de esos que las apoyan no las respaldan.

“Seguramente habrá muchos ciudadanos solidarios con las víctimas y convencidos de la necesidad de que su voz sea oída que no compartan esas acusaciones. Incluso personas críticas con la forma como el Gobierno está conduciendo el proceso, o aspectos del mismo, pero que no pueden sumarse a planteamientos tan burdos como los que presiden desde hace algún tiempo los pronunciamientos y convocatorias de la AVT.”

2.- Deslegitima a la AVT para toda la eternidad por estar politizada, y declara que no puede cumplir el papel de mediador entre las víctimas y la sociedad, con el agravante de que la solidaridad con las víctimas está abanderada por el PP, al que denominan “una formación política determinada”, proclamando estos demócratas de pacotilla de El País que ese hecho quita legitimidad, no queda claro si a la solidaridad o las víctimas o a ambas.

“La acusada politización de esa asociación es una dificultad objetiva para que cumpla su papel mediador entre las víctimas (cada una con sus ideas y creencias) y la sociedad cuya solidaridad invoca con un derecho cierto, pero cuya legitimidad disminuye en la medida en que se limita a abanderar a una formación política determinada.”

3.- De un modo artero, establece que lo que el editorial le niega a la AVT se lo reconoce a las víctimas, como si las víctimas no estuviesen representadas por esa asociación.

“Sin embargo, no es posible prescindir de las víctimas; cualquier planteamiento de negociación tiene que contar con sus preocupaciones, sentimientos y reclamaciones.”

A pesar de tanto jeribeque lo que queda clara es otra gigantesca, tendenciosa e inicua incoherencia, la resultante de intentar establecer que la AVT no son las víctimas cuando, como también es habitual, ellos mismos dicen en la primera frase del editorial “La manifestación convocada por la AVT, principal asociación de víctimas,”

Finaliza la proclama del buque insignia de Polanco con una frase que resume toda la labor previa de perversa componenda del editorial.

“El respeto que las víctimas reclaman y los políticos proclaman no significa que haya que darles la razón a todo lo que digan”

El mensaje es claro a Zapatero, debe respaldar a las víctimas, tal y como ha repetido muchas veces, no haciéndoles ni puñetero caso.

Lo bueno de este editorial es que sus intentos de poner sordina a los clamorosos y atronadores gritos de las víctimas y de quienes las apoyan, se caen por su propia iniquidad.

La hoja de ruta de Zapatero al infierno necesita de la iniquidad pero maquillada de bonhomía, y por tanto de una caterva de inicuos en la que ocupan puestos de deshonor los redactores del editorial de hoy de El País.

Soziedad Alkohólika y su "Explota zerdo!"
Javier Orrico Periodista Digital 26 Noviembre 2006

A las víctimas del terrorismo

Hace unos días, la Audiencia nacional absolvía del delito de apología del terrorismo al grupo vasco "Soziedad Alcohólika", el cual durante los últimos años ha suscitado serias reacciones en todos los lugares de España donde han sido contratados para 'cantar', tras solicitar la Asociación de Víctimas del Terrorismo que no se permitiera la actuación de quienes, a su parecer, eran propagandistas y voceros de ETA. Así fue como muchos españoles accedieron a las agradables letras de este grupo, las mismas que ahora la Audiencia, en libre y, sin duda, sonriente interpretación, considera inocuas y no punibles, con la justificación de que no promueven el asesinato de policías, sino sólo de sus colaboradores o confidentes. Que, por cierto, asunto nimio en el que no ha debido caer la Audiencia, en el País Vasco es todo el mundo que denuncie los crímenes de la ETA. Pero, en fin, para no meternos en los entresijos de la Justicia, que, como diría Jesulín en dos palabras, es inde pendiente, me limitaré a poner las letras más representativas de estas criaturitas inocentes para que se expresen solas. Y, a renglón seguido, el artículo que publiqué en el verano de 2003 con motivo de su actuación en un pueblo de la provincia de Murcia llamado Abarán, gracias a su buen alcalde socialista y maestro sindicalista de los STE, a pesar de que su mezcla de moriscos y castellanos hace de los abaraneros una raza impura y no les permitiría a pasar la prueba del Rh.

SINDROME DEL NORTE (De “Kontzertua Gaztetxean”).
Siempre que sales de tu casa/ tú vas todo acojonao/ mirando para todos los laos/ese bulto del sobaco es poco/ disimulao/ al llegar asta el cotxe/ dejas las llaves caer/ no sea ke halla un bulto raro?/ y que te haga volar/ como a carrero, como a carrero/ ay que jodido es ser "madero"/ en un lugar donde me consideran/ extranjero ¡porronponpero!/ esque la paranoia/ en tu cabeza es tal/ ke krees que todos te kieren/ matar, ¡tu tio, ten cuidado!/ no hagas gestos raros/ mira que sako el fusko/ y te vuelo el craneo/ ¡Joder! con lo bien ke yo
estaba, que estaba con mi mama/ pa'ke coño me han mandao pa'aka/ ¡virgen de la macarena!/ MARTXATE ¡VETE A ESPAÑA!

EXPLOTA ZERDO! (Del disco “Ratas”).
Cualquier día estará cerca de ti/ y sentirás que no puedes soportar,/ su olor te hará vomitar,/ ¡explota zerdo! Algún día reventaras,/ ¡explota zerdo! tus tripas se esparcirán./
Huele a esclavo de la ley, zipaio, siervo del rey,/ lameculos del poder, carroñero coronel,
¡explota zerdo! Dejarás de molestar,/ ¡explota txota! Sucia rata morirás./ Por los bares se pasea, y se cree bien disfrazao, /nunca podrá camuflar, su cara de subnormal./ Y eske el tufo que akarrea, no es para nada normal,/ a kién kree que va a engañar, su hedor le delatará/ ¡explota zerdo!

EXPLOTA ZERDO!
(Publicado en 'La Opinión de Murcia', el 27 de julio de 2003)

Como seguramente saben ustedes, el señor nuevo alcalde socialista de Abarán -la españolísima, taurina y zarzuelera Abarán- ha decidido no suspender la actuación del grupo de rock euskonazi ‘Soziedad Alkohólika’ de no mediar un mandato explícito del Delegado del Gobierno. Es decir, ha decidido apoyarla, porque lo otro sólo sería el cumplimiento de una orden ajena. No estaría de más, sin duda, preguntarse por qué los autores y propaladores de las letras que acompañan este artículo, pueden andar por España insultando a sus hijos, exaltando el coche bomba terrorista, mofándose de los muertos españoles y vascos no nacionalistas, y cobrando por ello. Pero ante la laguna legal, lo que se le ha pedido al alcalde, desde una de las asociaciones de víctimas del terror abertzale, ha sido que suspendiera el ‘concierto’ por razones estrictas de vergüenza, de dignidad, de decencia. Que no consintiera que esta gentuza viniera a reírse de nosotros mientras nos escupen su desprecio. Que hiciera voluntariamente, con voluntad política, lo que han hecho otros alcaldes: rebelarse contra la dejación moral que nos ha llevado a la tesitura de enfrentamiento civil que hoy, ya, nos plantea el ‘nazionalismo’ vasco. Que se alzara contra la imbelicidad y la ceguera que tan funestas consecuencias y tanta sangre han costado.

Parece que eran demasiadas peticiones. Como no hay que pensar que el señor alcalde sea un canalla que pueda estar de acuerdo con la evidente apología del terror que en estas letras se hace, habrá que suponer que sólo es un poco corto de entendederas y no acaba de captar el mensaje de tan sutiles versos. Lo primero que hay que aclararle es que las letras están llenas de faltas de ortografía, pero que muchas de ellas sólo corresponden a algo que podríamos llamar el ‘euskoñol’, que no es el euskera del koño, sino un intento de pervertir el para ellos detestable español, al que, para hacerlo más digerible, someten a la ortografía inventada para el euskera batúa hace menos de cuarenta años. Una ortografía fonológica, sólo posible en lenguas sin historia, sin casi escritura previa, y cuyas principales intenciones eran la simplicidad y el alejamiento máximo de las grafías españolas. Así, hicieron desaparecer la ‘c’, la ‘v’, la ‘y’, la ‘ch’ y la ‘q’, además de otras alteraciones.

Por eso, señor alcalde, no se confunda, cuando identifican al polícía con un ser que huele como un ‘zerdo’ al que hay que hacer estallar y cuyas “tripas se esparcirán”, se refieren al animal que nosotros llamamos ‘cerdo’. O sea, kilovático alcalde, a los cochinos, chinos, marranos o guarros. Los policías son, pues, cerdos ‘siervos del rey’ que merecen explotar, aunque se jueguen la vida por la libertad de los demás y por la democracia. O precisamente por eso. No sabemos lo que pensará al respecto la mismísima Policía Municipal de Abarán.

Pero si el sentido no le ha quedado suficientemente claro al luminoso alcaldito, en esa obra cumbre que es ‘Síndrome del Norte’ –la terrible afección psicológica que acaba por destruir a nuestros policías allí- se lo aclaran del todo: el ‘cotxe’ es el coche, el ‘bulto raro que te haga volar’ es la brillante metáfora de la bomba-lapa, y el ‘porronponpero’ (estas faltas de ortografía sí son consecuencia de burricie de ikastola: han eliminado la ‘m’ delante de ‘p,b’) y "la macarena" son para ellos los símbolos de lo español que tanto odian. Como es perceptible, tienen una idea compleja de nosotros. Así, concluyen con un expresivo ‘MARTXATE ¡VETE A ESPAÑA!’.

Lo que no explican es para qué vienen ellos a España, a esta tierra de ‘maderos’. Será por la pasta, pues. ¿También aquí van a gritarnos, gracias a usted, señor alcalde lumbrera, que nos ‘martxemos a Espainia’? Lo más divertido es que, ahora, visto que los españoles macarenos y porrompomperos están dejando de ser gilipollas y poniendo en peligro su negocio, las raticas de ‘Soziedad Alkohólika’ se han sentido muy ofendidas, víctimas de persecución injustificada, refutando sostener cualquier relación con el filoterrorismo abertzale, mostrándose como mirlos blancos. Todo está en su ‘web’. Cómo serán de falsos y cobardes que hasta se han cambiado el nombre euskoñol y en Abarán se anuncian como ‘Sociedad Alcohólica’...

Me cuentan que este alcalde acaba de ingresar en el PSOE. Interesante fichaje para ir mejorando. Por su parte, estoy seguro de que Joseba Pagazaurtundúa, jefe de la Policía Municipal de Andoain, o sea, ‘zerdo, zipaio y siervo del rey’, socialista, miembro de ‘¡Basta ya!’, asesinado por ETA hace pocos meses, hermano de la hermosa y nobilísima Maite -esa Antígona y concejal socialista que también sigue viva gracias a escoltas de ‘zerdos’-, estará removiéndose en su tumba, alcalde neosocialista abaranero. Joseba era un hombre decente. Usted, no.

La parte determina al todo
Por Álvaro Delgado Gal ABC 26 Noviembre 2006

A principios de semana, Feijoo nos sorprendió a todos diciendo que los gallegos llevan implantada su identidad en los genes. La metáfora está acuñada en un lenguaje aranista, y nos remite a las fantasías sobre la sangre y la tierra -«Blut und Boden»- que cultivaron los nacionalismos radicales alemán y francés a finales del XIX y primer tercio del XX. Personalmente, no doy importancia al exceso verbal de Feijoo. Me parece que todo lo que quería decir es que los gallegos no necesitan declararse independientes para seguir siendo muy gallegos. Me han preocupado bastante más las declaraciones que realizó a este diario hará cosa de un mes. Afirmó entonces que la Constitución era «funcional» o «útil» para Galicia -no recuerdo el término exacto-, y que resultaba natural que la última defendiera sus intereses objetivos y «egoístas».

Lo mismo que, en expertización de arte, se identifica a un pintor gracias a cómo están resueltos los pequeños detalles, en política se comprenden muchas cosas atendiendo a las inflexiones retóricas. Para un constitucionalista ortodoxo, el pueblo soberano define su personalidad política a través de un texto fundacional. O sea, una constitución. La última no resulta meramente útil, o meramente funcional. La propiedad de ser útil o funcional conviene a las cosas con las que se establece una relación puramente instrumental. Pero las constituciones no son sólo herramientas. Son cauces, marcos, espacios, en los que se aprende a estar y también a vivir. La idea de que una Constitución ha de ser evaluada conforme a las ventajas que reporta a una entidad colectiva distinta de aquélla que la ha votado, es típicamente nacionalista. Tuve la impresión, en fin, de que Feijoo estaba haciéndose receptivo a la lírica de nuestros disidentes periféricos. ¿Es ello así?

No. Al tiempo, estimo que Feijoo ha hecho poco por evitar las dudas, los posibles malentendidos. La causa de mi conjetura deriva de la situación local de Galicia. Al revés que en Cataluña, al contrario que en Andalucía, los populares cuentan con efectivos suficientes para bloquear la reforma del estatuto. Ello les coloca en una posición de fuerza, pero, a la vez, de máxima fragilidad. Si el estatuto no prosperase por una obstrucción del PP, la campaña que la izquierda desarrollaría contra los populares sería terrible. Éstos serían acusados de traidores, y además, de fascistas rabiosos.

Existen evidencias sólidas de que la izquierda se ha vista tentada a poner el listón muy alto con el propósito de que el PP se vea obligado a decir nones. Galicia tendría que posponer su nuevo formato jurídico, pero se sabría a quién colgar el mochuelo, y la derecha saldría muy mal parada. El escenario evoca poderosamente al reciente de Andalucía. Arenas y Rajoy, sobre los que gravitaba ominosamente el recuerdo del referéndum andaluz de 1980 y del comienzo del fin de UCD, determinaron al cabo tragarse un estatuto que no les gusta, pero que afirman que habría sido mucho peor aún si se hubiese aprobado al margen del PP. En ésas están los gallegos, con la circunstancia agravante que se ha dicho hace un momento. El tono criptonacionalista de Feijoo es la expresión externa de una dificultad topográfica, o si se prefiere, de la situación incómoda en que ha puesto a la derecha la estrategia expansiva de la izquierda.

A principios de esta semana, Feijoo aseguró que Galicia seguiría siendo «nacionalidad histórica», en el preámbulo y en el grueso del texto. El precedente andaluz inclina sin embargo a maliciar que la especie «nazón» se colará por algún sitio, con un pretexto más o menos folclórico o más o menos mítico. Es vaticinable, igualmente, que el documento tendrá que ser más rompedor que el andaluz. Tendrá que serlo, porque Galicia compite directamente con el País Vasco y Cataluña. No es improbable, en consecuencia, que se pacte algo próximo al Estatut, o situado al menos entre éste y lo que se ha cocido en el sur.

Todo esto, por supuesto, es provisional. La hora de la verdad vendrá cuando el Constitucional falle los recursos que se han presentado contra el estatuto catalán. Esa sentencia determinará hasta dónde se puede llegar dentro de la Constitución, y todos, absolutamente todos, querrán llegar hasta donde esté permitido llegar. El propio PP, al apoyar su estrategia en un recurso de inconstitucionalidad, se ha comprometido, de manera implícita, a identificar «bueno» con «constitucional». La identificación es peligrosa. Algo puede ser constitucional y a la vez inviable, como sería constitucional, pero inviable, que todo el mundo durmiera sólo dos horas al día. Además, parece claro que el Alto Tribunal se verá forzado a ejercer una lectura de la Constitución poco restrictiva. Tumbar un estatuto que ha sido aprobado por referéndum, es bastante más complicado, ¡ay!, que cargarse una ley sobre, qué sé yo, los horarios de apertura de los grandes almacenes.

En resumen: parece que el PP se dispone a ensayar un Estado Autonómico de segunda -o tercera- generación. La situación territorial ejerce una presión irresistible. En ocasiones, la parte determina al todo.

«No queremos la paz de ETA»
Cientos de miles de personas reclaman el fin de la negociación con la banda terrorista y que Zapatero presente la dimisión
El presidente de las víctimas advierte que «la rebelión cívica irá en aumento porque es imparable»
R. L. Vargas / D. Mazón La Razon 26 Noviembre 2006

Madrid- Otra vez las víctimas del terrorismo tomaron las calles de Madrid. Otra vez, la quinta, resistieron las inclemencias del tiempo para decir «En mi nombre, ¡no!». No a la negociación con la banda terrorista, no a la «rendición», sí a «la rebelión cívica» y, masivamente, no a Zapatero. Su nombre fue el más repetido a lo largo de las dos horas que duró la manifestación, acompañado de la exigencia de dimisión y de la de que deje de negociar con la banda terrorista ETA. Según la Comunidad de Madrid, un millón trescientas mil personas abarrotaron la calle Velázquez de Madrid, que ya una hora antes del inicio respiraba ambiente de protesta. Claro que desde la Delegación del Gobierno la apreciación era bien distinta, por no decir ridícula: 129.715 personas. La AVT esta vez no quiso meterse en la absurda e interesada guerra de cifras de los organismos oficiales. En la cabecera, las víctimas, con una pancarta que rezaba «Rendición en mi nombre, ¡no!». Tras ella, las caras más representativas de las consecuencias del terrorismo: Francisco José Alcaraz, Pilar Elías, Irene Villa, Teresa Jiménez Becerril...

Por detrás de las víctimas, la otra pancarta, «Comprometidos con las víctimas del terrorismo», sostenida por la plana mayor del PP. Si en la primera las víctimas recibían el calor inmenso de la gente, al grito de «¡valientes!» y «¡no estáis sólos!», en la segunda Rajoy se daba un baño de masas, reclamado como presidente, instado a darles «caña», mientras se coreaba eso de «España merece otro presidente».

Hubo quienes incluso tiraron de cánticos mundialistas («¡A por ellos oé, a por ellos, oé!») y quienes no dudaron en acusar de «prevaricador» a Conde- Pumpido. Los más aclamaban a los líderes del PP a pie de calle, con la familia al completo, y otros que, ya que la marcha pasaba por delante de su casa, decidieron apoyarla desde balcones engalanados con banderas del España, como las miles que florecían entre la muchedumbre, acompañadas de ikurriñas y banderas navarras y rodeadas de pancartas con el lema «No queremos la paz de ETA».

Pero es más que probable que Rajoy y compañía no alcanzaran a escuchar una palabra del discurso con el que se cerró la manifestación. Su pancarta se quedó a tres calles del final de la marcha,ya era imposible avanzar.

La «vileza» de Zapatero
Lejos de allí, y cuando más apretaba la lluvia, el catedrático de Filosofía Agapito Maestre recordaba que «España tiene, por desgracia, una base de sufrimientos». Pero añadía que «eso no significa, en modo alguno, que un gobernante pretenda construir un nuevo “Estado” sobre la sangre de los asesinados por el terror». Maestre, muy crítico, calificó esa postura como una «perversidad, un crimen de guante blanco» y, sin embargo, añadió, «sobre esa vileza opera el Gobierno de Zapatero».

El escritor fue más allá y señaló que «el Gobierno no sólo se conforma con negociar con los verdugos, sino que le pide a las víctimas que colaboren con ellos». Y para Maestre, «sólo alguien al margen de toda idea democrática, de sentido común, puede exigirles a las víctimas que, en aras de una paz de cementerio, se lamenten en silencio y que no tengan más consuelo que sus lágrimas».

Tras él llegó el turno de Alcaraz, que comenzó recalcando que «la de hoy no es una manifestación más», es especial «porque nos encontramos ante uno de los momentos más críticos de nuestra joven democracia». Con este panorama, el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo exclamó que «ya es hora de que el Gobierno deje de dar cabida a este proceso de rendición». Alcaraz rechazó este proceso recordando, una tras otra, declaraciones de líderes socialistas como Txiqui Benegas, Belloch, Ramón Jáuregui, José Bono, Felipe González, Ardanza e incluso el propio Zapatero y José Blanco. Todos ellos coincidían en diferentes fechas en que con ETA no se negociaba, no se podía hablar si no dejaba las armas y no se podía hablar con Batasuna porque es lo mismo que la banda terrorista (Caldera dixit). Pero, recordó Alcaraz, Zapatero «no duda en permitir que Patxi López se reúna con una banda terrorista», a lo que añadió que «luego dice que está con las víctimas: no se puede ser pastor de ovejas y pastor de lobos, como algún dirigente del PSE pretende vender».

Para acabar un discurso en el que también reclamó la verdad sobre el 11-M, el presidente de la asociación mayoritaria de víctimas aseguró que «tenemos la esperanza de que algún día la historia ponga en su sitio a quienes desde el Gobierno o desde sus plataformas de propaganda buscan abrir y hurgar en las heridas profundas que padecemos». Y dejo claro que esa no piden sino exigen que abandone lo que califican como «proceso de rendición», y si no escucha este llamamiento «la rebelión cívica irá en aumento porque es imparable y los españoles estamos dispuestos a asumir ese reto».

«Volveremos las veces que haga falta»
Los ciudadanos que ayer tomaron la capital creen que movilizaciones como la de ayer son necesarias para detener la negociación con ETA  «Hay que apoyar a las víctimas», añaden
R. L. Vargas / D. Mazón La Razon 26 Noviembre 2006

Madrid- Las víctimas no se rinden. Haga un sol de justicia, como en la concentración de junio, o un día plomizo de lluvia y frío como el de ayer, seguirán tomando las calles de Madrid, de Sevilla... de cualquier rincón de España para rebelarse contra lo que consideran una traición del Gobierno, una rendición a los pies de los que descerrajan tiros en la nuca y colocan bombas lapa en los coches. La palabra desfallecimiento no está en su vocabulario. Lo mismo da su edad o condición. Ninguno se da por rendido. Ni se rendirá. «Vendré a las manifestaciones que haga falta hasta que echemos a Zapatero», dice con absoluto convencimiento Cristina, de 56 años y repostera de profesión, al tiempo que echa mano de la bolsa en la que lleva turrón de chocolate por si, como dice en tono irónico, «el cansancio aparece».

Como ella, las cientos de miles de personas que ayer tomaron el centro de Madrid, caminando mientras ondeaban centenares de banderas españolas o vitoreando a las víctimas a su paso por la calle Velázquez al grito de «¡valientes»!» y «¡Zapatero, dimisión!», están convencidas de que movilizaciones como ésta tienen sentido. Han asistido a todas las anteriores y creen de que han de repetirse las veces que sean necesarias porque creen que acabarán dando sus frutos. «Algún día cambiarán las cosas», coinciden en apuntar Eduardo y María Fernanda, padre e hija, amigos ambos de José María Lidón, asesinado de varios tiros a bocajarro cuando salía del garaje de su casa en el País Vasco. «Además, es imprescindible apoyar a las víctimas», añaden.

Justicia
Los que han sufrido la barbarie terrorista o la siguen sufriendo no son ajenos a ese respaldo. Lo sienten y lo agradecen. Jorge, de 28 años, es donostiarra y familiar de uno de esos miles de empresarios que son extorsionados a diario por ETA. Ha venido por segunda vez a una manifestación porque «la primera vez que me decidí a hacerlo no lo hice muy convencido». Pero ahora sí que lo está. Cree que ha llegado el momento de apoyar las movilizaciones de las víctimas «para que el Gobierno se dé cuenta de que no son cuatro los que están en contra de la negociación». A él nunca le ha parecido que ETA tenga voluntad de dejar las armas. «Hay que hacer Justicia», remacha con firmeza.

Una multitud exige otra vez a Zapatero que ponga fin al «proceso de rendición» a ETA
PABLO MUÑOZ. MADRID ABC 26 Noviembre 2006

Por quinta vez en lo que va de legislatura, una multitud, convocada por la Asociación de Víctimas de Víctimas del Terrorismo (AVT), exigió el final de las negociaciones con ETA, que considera no un proceso de paz, sino «de rendición». Su presidente, Francisco José Alcaraz, cerró el acto con un discurso en el que hizo suyas siete citas de altos cargos socialistas, entre ellos del propio José Luis Rodríguez Zapatero, para exigir el fin de las negociaciones con la banda.
La manifestación celebrada ayer por la tarde en Madrid, al margen de la habitual guerra de cifras, puede considerarse un éxito para los organizadores. La AVT volvió a demostrar su poder de convocatoria a pesar de unas condiciones meteorológicas adversas, con frío y lluvia, y del presumible hartazgo que podría provocar en mucha gente salir a la calle por quinta vez en apenas tres años por el mismo motivo.

A las cinco de la tarde echaba a andar la manifestación, que recorrió la calle Velázquez desde Alcalá hasta alcanzar López de Hoyos. Había dos focos de interés principales: el primero, en la cabeza de la marcha, el de las víctimas, que portaban una pancarta con el lema «Rendición, en mi nombre ¡no!»; el segundo, unos 200 metros más atrás, el del Partido Popular, cuya plana mayor, con Mariano Rajoy a la cabeza, apoyó la convocatoria. Al paso de ambas cabecereas se sucedían los aplausos. Aun así, los lemas más coreados tenían como destinatario el presidente del Gobierno y eran los de «¡Zapatero dimisión!» y «¡Zapatero embustero!».

En la cabeza de la manifestación, incluso por delante de la pancarta de la AVT, se podía ver una vez más a Irene Villa, a su madre, María Jesús González y al capitán Aliste, los tres en las sillas de ruedas a las que les condenaron los asesinos de ETA. Unos metros por detrás se situaban el presidente de la Asociación, Francisco José Alcaraz, que se colocó en el centro de la calzada, y el resto de sus compañeros víctimas de la banda, entre ellos Teresa Jiménez Becerril, hermana de Alberto Jiménez Becerril, asesinado junto a su mujer en Sevilla en 1998, y Pilar Elías, concejala del PP en Azkoitia y viuda de Ramón Baglietto, también muerto a tiros por los etarras.

Por detrás, tras una pancarta con el lema «Compromiso con las víctimas», se situaron los líderes populares. Además de Rajoy, asisistieron dos presidentes autonómicos: Esperanza Aguirre, que recibió constantes muestras de simpatía, y el valenciano Francisco Camps. Acudieron igualmente el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón -siempre con el semblante serio, tuvo que soportar algún abucheo-, y la de Valencia, Rita Barberá. Asimismo, estuvieron, entre otros altos cargos populares, el secretario general del PP, Ángel Acebes, y los portavoces de los grupos parlamentarios del Congreso y del Senado, Eduardo Zaplana y Pío García Escudero, respectivamente.

Al final de la marcha se vivió uno de los momentos más emotivos, con un minuto de silencio sobrecogedor en recuerdo de las víctimas. A continuación, Alcaraz exigía el final de «este proceso de rendición», con un discurso en el que aludió a citas de responsables del PSOE: no se puede estar reiterando continuamente la oferta de diálogo a ETA porque con ello se da «una cierta legitimación a la banda» (Txiqui Benegas); hay que acabar con ETA «por la vía policial, sin ventanillas, sin diálogos» (Juan Alberto Belloch); «vamos a aguantar el tirón y no negociaremos. Que HB sufra las consecuencias de su coexistencia con el terrorismo, no sólo en el orden electoral, sino que sufra el agravio del aislamiento (...) Si no resistiéramos, estaríamos poniendo las bases para que mañana otros grupos, con otras pretensiones, pudieran organizarse de manera semejante» (Ramón Jáuregui); nos mostramos contrarios «a que el Gobierno llegue a ningún pacto con ETA» (José Bono); «es un error dramático alimentar la expectativa de un pacto político con un grupo de asesinos, que únicamente fomentaría el nacimiento de otros grupos de asesinos» (Felipe González); «Batasuna, por si les queda alguna duda, forma parte de la jerarquía de ETA. La banda terrorista ordena y Batasuna acepta (Jesús Caldera) ; «no se puede negociar con ETA porque no ha entregado las armas» (Rodríguez Zapatero); «nadie puede ser interlocutor con el PSOE si no condena la violencia, la extorsión y no acepta las reglas del juego democrático» (José Blanco), y finalmente «España se merece un Gobierno que no mienta» (Pérez Rubalcaba). Porque eso es lo que quiere saber la AVT y la multitud que se manifestó ayer: «La verdad de los compromisos adquiridos con ETA».

SEXTA PROTESTA MASIVA CONTRA LA POLÍTICA DE CESIÓN A LOS TERRORISTAS
Más de un millón de personas han vuelto a exigir en la calle la derrota de ETA, bajo la lluvia, el frío y el desprecio del Gobierno. Su delegada en Madrid, Soledad Mestre, reduce a 129.715 personas la multitud que colapsó la calle Velázquez –en el centro de Madrid– y la Comunidad de Madrid estima en 1.300.000 manifestantes. José Blanco ha etiquetado a los manifestantes como "los mismos que aplaudían a Aznar cuando negociaba con ETA". Y el PSOE ha vuelto a contra-programar sin éxito a la AVT. Rodríguez Zapatero ya ha adelantado su respuesta a la sexta protesta masiva contra su política de cesión a los terroristas: la respeta, pero seguirá negociando. ASÍ SE LO HA CONTADO LIBERTAD DIGITAL TELEVISIÓN
Agencias Libertad Digital 26 Noviembre 2006

Más de un millón de personas –1.300.000, según la Comunidad de Madrid, reducidos a 129.715 por la Delegación del Gobierno– han marchado pacíficamente bajo la lluvia y el frío por el centro de la capital, en protesta por la política de cesión del Gobierno a ETA.

Por sexta vez durante el mandato de Rodríguez Zapatero, un clamor le ha pedido que no negocie con terroristas y que los derrote con el Estado de Derecho. Más banderas de España que nunca y gritos de "Zapatero, dimisión". Mariano Rajoy, al borde de la emoción, proclamó: "Me siento orgulloso de ser español".

Todo apunta que el presidente volverá a desoir a las víctimas del terrorismo. Este mismo sábado, tras la XXII cumbre hispano-portuguesa, ha brindado a Batasuna-ETA el gesto de pasar por alto el robo de pistolas y se ha ratificado en seguir adelante con el llamado "proceso de paz".

Zapatero dio un mazazo a las expectativas creadas por su promesa de que el robo de 350 pistolas y revólveres por ETA en Francia tendría "consecuencias". Éstas, desveló este sábado, se reducen a: "perseguir a los autores" y "extremar la verificación de la voluntad de ETA de dejar las armas". Por lo demás, Zapatero se ha ratificado en seguir adelante con su "proceso de paz" y, aunque ha expresado su "respeto y comprensión" a las víctimas, porque "han sufrido mucho", mantiene que su obligación es dialogar con los terroristas para evitar nuevas muertes.

Sexta protesta masiva
La muchedumbre desafió a la lluvia y el frío en la sexta protesta masiva, exigiendo al Gobierno de España que rompa con ETA.

Miles de personas habían colapsado desde antes de las cinco de la tarde las calle Velázquez y aledañas, escenario de la sexta manifestación convocada por las víctimas contra la política de cesión a los terroristas.

La Dirección del PP y numerosos cargos públicos del único partido de la Oposición caminaron en segunda fila, tras una pancarta con el lema: Comprometidos con las víctimas.

El presidente de los populares, Mariano Rajoy, ha proclamado su "orgullo de ser español", a la vista de la abrumadora respuesta cívica a la convocatoria de la AVT.

Gritos de "Zapatero, dimisión" se escucharon constantemente, junto a lemas por la verdad sobre los atentados del 11 de marzo de 2004.

Una "rebelión cívica"
Pancarta alusiva a Rubalcaba y ZapateroLa protesta, que se enmarca en la "rebelión cívica" anunciada por la asociación mayoritaria contra la política antiterrorista del Gobierno, comenzó con gritos contra la negociación y contra el Ejecutivo, como "Zapatero, dimisión", así como de apoyo a los líderes del PP.

Concluyó alrededor de las siete de la tarde con la lectura de un manifiesto, a cargo del presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Francisco José Alcaraz, y de una alocución por Agapito Maestre, catedrático de Filosofía y analista de El Mundo y LIBERTAD DIGITAL.

Numerosas banderas españolas se dejaron ver entre los paraguas - caían algunas gotas al inicio de la marcha -y las pancartas, una de las más destacables un fotomontaje en el que José Luis Rodríguez Zapatero y Arnaldo Otegi parecen abrazarse sobre una inscripción: "Todos los tiranos se abrazan como hermanos".

Dos grandes pancartas, con los lemas Rendición, en mi nombre no y Comprometidos con las víctimas abrieron la marcha, cuya cabecera se ha situado mucho más delante del inicio previsto -el número 1 de la calle Velázquez- debido a la gran cantidad de personas que ya se encontraban en la zona una hora antes de las cinco de la tarde.

Tras la primera de ellas se situaron las víctimas, entre las que hay rostros conocidos como el de Irene Villa, así como representantes de las asociaciones y colectivos que la apoyan.

Unos metros detrás, en la segunda, caminaron los principales dirigentes del PP, encabezados por su presidente, Mariano Rajoy; su secretario general, Angel Acebes; la presidenta del PP del País Vasco, María San Gil, el alcalde Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón y la presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, entre otros.

REPASA EL COMPROMISO DE DIRIGENTES DEL PSOE CONTRA ETA
Alcaraz avisa al presidente que "no puede ser a la vez pastor de ovejas y de lobos"
El presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, en su intervención ha señalado que "nos encontramos en uno de los momentos más críticos de nuestra joven democracia". También ha recordado que "podría ser la última manifestación" si "se hiciera justicia y el Estado de Derecho se impusiera a cualquier interés partidista, personal y malévolo" y ha instado a Zapatero a revelar "la verdad de los compromisos adquiridos con ETA". Además ha recordado declaraciones de dirigentes socialistas como Járegui, Rubalcaba, Caldera, Blanco y el propio Zapatero que, antaño, rechazaron la negociación con ETA y que ahora, "defienden como hombres de Paz a los asesinos como Otegi y De Juana Chaos".
Libertad Digital 26 Noviembre 2006

La esperada intervención de Francisco José Alcaraz en la parte final del recorrido de la inmensa manifestación que ha abarrotado, una vez más, las calles de Madrid, no ha defraudado. Un discurso elaborado en el que ha recordado que la manifestación de hoy no es una más. Ha dicho Alcaraz que "nos encontramos ante uno de los momentos más críticos de nuestra joven democracia" y le ha recordado al Gobierno "podría ser la última manifestación" si de una vez para siempre "se hiciera justicia y el Estado de Derecho se impusiera a cualquier interés partidista, personal y malévolo"

Alcaraz ha pedido que no se apliquen "las condenas en función del régimen alimenticio que lleven a cabo los asesinos como De Juana Chaos". Ha pedido que "no digan ahora que intentar quemar a dos policías es un acto de gamberrada". Ha reprochado al gobierno que pongan en duda "constantemente a los empresarios amenazados". Y le ha recordado a Patxi López "que no puede salir calificando de artículos de opinión, lo que el asesino De Juana Chaos utiliza como amenaza a los funcionarios de prisiones".

Además, en su discurso, Alcaraz ha recordado testimonios de destacados líderes socialistas y nacionalistas que, en su día, criticaron y rechazaron la negociación con la banda criminal, terrorista Batasuna–ETA y apoyaron a las víctimas del terrorismo. Todos los que ahora secundan los contactos con los criminales etarras y que dan la espalda a las víctimas del terrorismo.

Pancarta dedicada a Alfredo Pérez Rubalcaba
Una de la que más aplausos ha levantado ha sido el recuerdo de la célebre frase del ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba "España se merece un Gobierno que no mienta" para exigirle al Gobierno de Zapatero "Queremos saber la verdad, la verdad de los compromisos adquiridos con ETA, la verdad que, por unos extraños intereses se oculta en el atentado del 11 de marzo."

También destaca las declaraciones de Felipe González que un día dijo "es un error dramático alimentar la expectativa de un pacto político con un grupo de asesinos que únicamente fomentaría el nacimiento de otros grupos de asesinos".

Destaca también la frase del ministro Jesús Caldera que ha recordad Alcaraz: "si una organización política desarrolla una actividad constante que legitima los delitos terroristas, no se debe permtir. Batasuna no se merecer vivir en la legalidad, porque no respeta la vida ni los derechos humanos".

Finalmente, es muy destacable la frase de José Luis Rodríguez Zapatero que ha traído el Pancartas en la calle Velázquez durante la manifestaciónpresidente de la Asociación Víctimas del Terrorismo a la confluencia de las calles Velázquez y López de Hoyos en Madrid, abarrotada de Gente. Zapatero dijo a un diario Ruso "no se puede negociar con ETA porque no ha entregado las armas". Precisamente, a Zapatero le ha pedido que recuerde las palabras de su secretario de Organización José Blanco: "Nadie puede ser interlocutor con el PSOE si no condena la violencia, la extorsión y no acepta las reglas del juego democrático".

Tras recordar estas palabras de Zapatero y Blanco, Francisco José Alcaraz le ha recordad al presidente del Gobierno, que ahora está defendiendo "como hombres de paz a los terroristas y asesinos como Otegi y De Juana Chaos", mientras que "desde su Gobierno y aledaños emprenden una campaña de insultos y desprecio a las víctimas del terrorismo".

RENDICIÓN A ETA
Una marea humana se da cita en Madrid para decirle "no" a Zapatero
Elsemanaldigital 26 Noviembre 2006

Quinta gran movilización de la AVT contra la rendición ante ETA
Cifra oficial: 1,3 millones de personas en la manifestación de la AVT
Rajoy dice que ZP contenta antes a los terroristas que a los españoles

La manifestación convocada por la AVT ha vuelto a representar un éxito de asistencia. Contra la rendición y por la memoria de las víctimas, más de un millón de personas han dado su negativa.

25 de noviembre de 2006. Bajo los lemas "Rendición en mi nombre, ¡no!" y "Comprometidos con las víctimas", 1.300.000 personas, según la Comunidad de Madrid, han asistido a la marcha convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT). Ni la lluvia ni el frío han impedido que cientos de ciudadanos haya acudido para desfilar por la calle Velázquez de Madrid, desde la esquina con la calle de Alcalá hasta la esquina con López de Hoyos.

La congregación de tantas personas ha representado un espectáculo impresionante, ya que con las condiciones climáticas existentes, la organización del acto encendió miles de pequeñas luces en recuerdo de las víctimas de ETA. Durante el desarrollo pudieron escucharse gritos de "Zapatero dimisión" y "Zapatero embustero".

Igualmente, pudo verse una pancarta del movimiento Peones Negros, referente al 11-M, en la que podía ser leído "Queremos saber la verdad".

Al acto, apoyado por otras entidades como Foro de Ermua y Rosas Blancas por la Dignidad, han concurrido doscientos autocares procedentes de diversos puntos de la geografía española.

No a la apropiación
El presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, explicó el por qué de la manifestación: "Ningún Gobierno está legitimado para utilizar el nombre de las víctimas del terrorismo como moneda de cambio".

Alcaraz calificó este evento como un episodio más de la "rebelión cívica" contra la forma de actuar del Gobierno en este asunto. Una rebelión que se produce al encontrarnos en "uno de los momentos más críticos de nuestra joven democracia".

Asimismo, el responsable de la AVT advirtió a Zapatero que esto irá a más, aunque "podría ser la última manifestación si, de una vez para siempre, se hiciera justicia y el Estado de Derecho se impusiera a cualquier interés partidista, personal y malévolo".

Por su parte, el escritor y profesor Agapito Maestre, encargado de cerrar el acto, reiteró que "nuestra democracia derrotará al terrorismo" y calificó este tipo de convocatorias como una "contestación ciudadana, una rebelión cívica, para que nadie le impida a las víctimas rehabilitarse". El orador recordó que "han matado a muchos españoles pero nos quedan su memoria, su dignidad, su justicia. Son las bases para que España no se sienta compadecida por nadie". Sobre esos aspectos, cerró su intervención: "En su nombre, en nuestro nombre, rendición ¡no!".

El final de la manifestación tuvo lugar con un minuto de silencio, seguido de los acordes del himno a las víctmas del violonchelista Alejandro Domínguez, que recibieron un fuerte aplauso de los asistentes.

"Orgulloso de ser español"
Por otro lado, al acto acudió una notable representación de dirigentes del Partido Popular. Su presidente, Mariano Rajoy, aseguró sentirse "muy orgulloso de ser español y de tener compatriotas como éstos", en referencia a los asistentes. "Estoy muy contento de ver que tengos unos compatriotas que están aquí defendiendo unos valores y unos principios sin ningún interés personal", reiteró.

Rajoy, que tuvo duras problemas para la forma en que el Gobierno ha conducido el proceso de negociación con ETA, aseguró que "si el Ejecutivo hace un política en defensa de la ley, del Estado de Derecho, de defensa de la moral, de defensa de la dignidad del Estado y de defensa de la libertad, el Gobierno tendrá el apoyo del PP y de la inmensa mayoría de los españoles que son personas normales, honradas y decentes".

Junto a Rajoy, acudieron el secretario general popular, Ángel Acebes; la dirigente vasca María San Gil; los portavoces en Congreso y Senado, Eduardo Zaplana y Pío García Escudero; la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre; el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, y su segundo, Manuel Cobo; así como la concejala Ana Botella y su marido, el ex presidente José María Aznar. También pudo verse al locutor César Vidal y al investigador Luis del Pino.

SEIS MANIFESTACIONES EN CONTRA DE LA CESIÓN A ETA
LA MAYOR MOVILIZACIÓN DE LA ETAPA CONSTITUCIONAL
La movilización social contra la cesión a ETA no tiene precedentes en la etapa constitucional.
Con la de este sábado, serán seis manifestaciones en poco más de dos años.
Las voces alertando al Gobierno de la oposición cívica a la negociación se cuentan por millones.
Hasta ahora, el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero ha hecho oídos sordos.
Este es el historial de una movilización histórica por la dignidad, la justicia y la memoria de las víctimas.
Libertad Digital 26 Noviembre 2006

Primera. 22 de Enero de 2005. La agresión fantasma de Bono.
La primera manifestación que la AVT celebró el 22 de enero de 2005 ha sido la única que ha contado con la persencia del Gobierno y del PSOE, aunque los manifestantes echaron en falta, y lo dejaron patente, al presidente Zapatero y al comisionado para las víctimas, Peces Barba. La ausencia del ex presidente del Congreso fue comentada ese día por Federico Jiménez Losantos que le dedicó un artículo titulado "Don Tartufo Peces, indigno del cargo". Aquel día, el ministro de Defensa, José Bono, denunció haber sido objeto de una agresión física por la que fueron detenidos ilegalmente dos militantes del PP de Las Rozas. Posteriormente, un juez encontró que la acción policial fue injustificada lo que le valió la imputación a varios policías por detención ilegal. Al final se demostró que la agresión a Bono era fantasma.

El lema de la concentración, a la que los organizadores calcularon que habían asistido entre 25.000 y 32.000 personas, fue "Memoria, dignidad y justicia", pero en su trasfondo estaba la polémica por la prevista excarcelación del sanguinario etarra De Juana Chaos, que el juez Grande-Marlaska evitó procesándolo por nuevos delitos. Al término de la manifestación casi un millar de personas se dirigieron desde la Puerta del Sol a la sede de la Cadena SER, en el número 32 de lacalle Gran Vía. Allí gritaron lemas como "Polanco, cabrón somos un montón", "¿Dónde están los cabrones de la SER?" y "Grupo PRISA, España no se pisa".


Segunda. 4 de Junio de 2005. Las cifras de Constantino Méndez .
Cerca de un millón de personas se manifestaron contra la negociación con ETA al grito de "Constitución, no negociación" y "Zapatero, acércate al PP". Hubo peticiones de dimisión para Peces Barba. Mientras que la AVT cifró en cerca de un millón el número de participantes, la Delegación del Gobierno de Constantino Méndez rebajó el dato hasta los 240.000 y consideró de "alto riesgo" la marcha. "Un millón casi: faltaba el PSOE" fue el artículo que dedicó Jiménez Losantos al éxito de la convocatoria. Telemadrid fue la única televisión que retransmitió en directo la que ya ha quedado para la historia como una de las marchas más multitudinarias de la capital. La ausencia de las otras televisiones fue comentada por Juan carlos Girauta.

Tras la marcha, la periodista Isabel San Sebastián exigió "memoria, dignidad y justicia" en nombre de las víctimas de la banda terrorista ETA y pidió al Gobierno que no negocie con los "asesinos", que escuche el clamor de los asistentes a la manifestación y que "no ignore y olvide a las víctimas". Posteriormente fue el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, el que leyó otro manifiesto en los mismos términos. Ambos pidieron que se guardara un minuto de silencio en memoria de las víctimas.

Tercera. 25 de febrero de 2006. Dignidad bajo el frío y la lluvia en Madrid.
Más de un millón de personas desafiaron al frío y la lluvia para decir no a la negociación con ETA. La respuesta a la convocatoria de la AVT superó todas las expectativas. La Comunidad de Madrid cifró en 1.400.000 las personas que secundaron la manifestación mientras que la Delegación del Gobierno de Constantino Méndez rebajó esa cifra hasta los 110.000 asistentes. Por esta razón, el Ejecutivo de Esperanza Aguirre pidió la dimisión del delegado Constantino Méndez, por considerar una "burla" su actuación. "Ha sido la manifestación de la dignidad", comentó en un artículo de Cristina Losada.

La manifestación, que discurrió por la calle de Serrano hasta la plaza de Colón, contó con dos cabeceras. La primera de ellas con los dirigentes de la AVT, incluido su presidente, Francisco José Alcaraz, portaba una gran pancarta con el lema de la marcha: "Por ellos, por todos. En mi nombre no". Delante de esta cabecera principal, varias víctimas en sillas de ruedas fueron recibidas al grito de "No estáis solos" por parte de los manifestantes, que corearon también lemas relativos a los presos de ETA: "No son presos, son asesinos" o dirigidos al presidente del Gobierno: "Zapatero, embustero". Unos metros más atrás, en una segunda cabecera, se encontraban políticos del PP como Esperanza Aguirre, Alberto Ruiz Gallardón, Mariano Rajoy o Ángel Acebes.

Cuarta. 10 de Junio de 2006. La estrella de Jinénez Becerril.
Más de un millón de personas colapsaron la Plaza de Colón y sus alrededores, a pesar del sofocante calor del verano madrileño. La Delegación del Gobierno calculó una participación inusitadamente exacta de 242.923 personas; más de las que El País había calculado que caben en la zona. Teresa Jiménez-Becerril resumió el malestar que justificó la protesta: "Enviaré a mis sobrinos a La Moncloa para que les explique por qué está siendo tan complaciente con quienes ordenaron la muerte de sus padres". El secretario de Comunicación del Gobierno de Zapatero, Fernando Moraleda, llamó "hipócrita" al PP por manifestarse en contra del diálogo con ETA y no hacerlo con Aznar.

La plana mayor del Partido Popular hizo acto de presencia en la manifestación para ofrecer su apoyo a las víctimas del terrorismo etarra y para unirse a las cientos de voces que exigieron al Gobierno que "no pague un precio político a ETA". Y es que "las víctimas son necesarias, imprescindibles y fundamentales", dijeron sus líderes. "Hoy sólo existen las víctimas, hoy no existe Gallardón" fue el artículo que dedicó a la concentración Jiménez Losantos.

Quinta. 1 de Octubre de 2006. Decibelios a la ribera del Guadalquivir
Unas 200.000 personas, según los organizadores, pidieron en la capital andaluza a Rodríguez Zapatero que no negocie con ETA y que se investigue hasta dar con todos los culpables del 11-M. Mientras, en un mitin en la localidad madrileña de Alcorcón, el jefe del Gobierno ignoraba a las víctimas e insistía en identificar a la oposición como la "extrema derecha". El escritor Agapito Maestre le dedicó un artículo a Zapatero. Ni el presidente andaluz Manuel Chaves ni el alcalde sevillano Monteisirín acudieron a una manifestación en la que Teresa Jiménez Becerril deseó para sus sobrinos, huérfanos por culpa de ETA, un futuro "presidente del Gobierno en quien puedan confiar, y no uno que siga insistiendo en que pegar tiros es un buen comienzo".

Francisco José Alcaraz aseguró tras la protesta que "el Gobierno ha sido miserable, cobarde y traidor" desde que los terroristas declararan el "alto el fuego". Uno de los hechos más comentados fue la provocación de Juan José López Garzón, delegado del Gobierno en Andalucía, que avisó de que vigilaría el nivel de decibelios de la manifestación.

LOS PROETARRAS ATACAN DOS CAJEROS
El terrorismo callejero deja dos heridos en la localidad de Gecho
Dos personas han resultado heridas por la inhalación de humo proveniente del incendio de una entidad bancaria cuyo cajero ha sido atacado este domingo atacado por proetarras con un cóctel molotov en el barrio de Algorta, en el municipio vizcaíno de Gecho. El artefacto incendiario calcinó totalmente el cajero. Hubo un segundo ataque en el que quedó calcinado el cajero de la BBK de la Avenida Salsidu.
EFE Libertad Digital 26 Noviembre 2006

Dos personas resultaron heridas por la inhalación de humo proveniente del incendio de una entidad bancaria cuyo cajero fue atacado con un cóctel molotov por desconocidos en el barrio de Algorta, en el municipio vizcaíno de Gecho.

Según han informado fuentes del departamento vasco de Interior, el suceso ocurrió a las 01:18 horas de este domingo, cuando individuos arrojaron un cóctel molotov contra un cajero automático de una sucursal del Banco Sabadell de la Avenida Basagoiti de Algorta.

El artefacto consiguió calcinar totalmente la máquina y el incendió afectó también al interior de la oficina bancaria.

Los vecinos del inmueble tuvieron que ser desalojados y dos de ellos tuvieron que ser evacuados a un centro hospitalario para ser atendidos por inhalación de humos.

Algorta registró también otro ataque cuando varios individuos prendieron fuego a un cajero de la BBK situado en la Avenida Salsidu, aunque apenas se produjeron daños y el incendio se apagó sólo sin necesidad de la intervención de los bomberos.

REFORMA
El PP acepta fórmulas para blindar en el Estatuto el deber de saber gallego
Admite que el texto ha de consagrar la plena igualdad jurídica de las dos lenguas oficiales
El BNG apuesta por una redacción precisa, alejada de la «ambigüedad» de los populares
Domingos Sampedro |santiago La Voz 26 Noviembre 2006

El Estatuto de Autonomía vigente dice en su artículo 5 que la lengua propia de Galicia es el gallego y que todos los ciudadanos tienen el derecho de conocerla y de usarla. Pero no regula, como sí hace la Constitución con el castellano en el artículo 3, que los gallegos tengan el deber de saber este idioma.

La diferencia jurídica entre ambas lenguas es algo que el BNG, apoyado por los socialistas, pretende corregir con la reforma del Estatuto, con la novedad de que el PP está dispuesto a aceptar fórmulas que equiparen de facto el estatus legal de ambos idiomas.

El grupo de ponentes que negocian en el Parlamento el contenido del nuevo marco estatutario ya discutió largo y tendido sobre cómo y en qué términos debe plasmarse el reconocimiento de la lengua gallega, por lo que las posiciones políticas a este respecto están más que claras.

El Bloque Nacionalista Galego trazó con esta cuestión una de sus líneas rojas en la negociación, y no parece dispuesto a conformarse fácilmente con menos de lo que figura en el Estatuto aprobado recientemente por Cataluña, donde se dice que el catalán y el castellano son las lenguas oficiales de la comunidad y que todos los ciudadanos tienen «el derecho y el deber de conocerlas».

Fórmula de consenso
El grupo socialista ampara la petición del BNG, pero también se muestra abierto a afinar en la redacción del texto para encontrar una fórmula de consenso que satisfaga las aspiraciones de todos los partidos. Y cuando de consenso se trata, tanto el PSdeG-PSOE como el PP se remiten a la Lei de Normalización Lingüística y al correspondiente plan que entró en vigor en enero del 2005, con la aprobación unánime de todos los grupos políticos.

Igualdad plena
En la negociación que libran los ponentes a puerta cerrada, el PPdeG puso sus cartas boca arriba para indicar hasta dónde estaba dispuesto a llegar, admitiendo la posibilidad de que el Título Preliminar del nuevo Estatuto incluya un párrafo que establezca la «igualdade plena de ambas linguas», explicaron fuentes populares, un enunciado que incluso podría precisarse más para recalcar que tanto el gallego como el castellano «tienen el mismo estatus jurídico» en la comunidad.

Los populares consideran que esta fórmula es suficiente para blindar, aludiendo a la igualdad, el deber de los ciudadanos de conocer tanto el gallego como el castellano, si bien el reconocimiento es tan solo implícito. «El Estatuto no tiene por qué ir más allá -explicó un dirigente del PP-, porque después es cosa del Gobierno que haya en cada momento que poner el acento en una u otra política lingüística».

No obstante, la fórmula abierta del Partido Popular no parece haber dibujado grandes sonrisas en el seno del Bloque, pues cuando los populares plantearon reconocer la «igualdade lingüística», los nacionalistas propusieron añadir la coletilla de «en dereitos e en deberes», cuestión que el grupo de la oposición todavía se resiste a aceptar.

En cualquier caso, fuentes consultadas en los tres grupos políticos apuntaron que existe una gran disposición a alcanzar un acuerdo en torno a la cuestión idiomática. Aunque la ponencia del Parlamento llegó con este asunto a un callejón sin salida, PP, PSdeG y BNG también son conscientes de que la equiparación jurídica de ambas lenguas fue demandada de forma abrumadora por los colectivos e instituciones que comparecieron en la comisión del Estatuto.

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