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Recortes de Prensa     Martes 28 Noviembre  2006

Reparto de competencias
POR Gracián ABC 28 Noviembre 2006

LA dinámica política de confrontación sistemática entre los grandes partidos nacionales y su decisión de gobernar con el entonces imprescindible apoyo de fuerzas nacionalistas periféricas -dados los vicios de nuestra ley electoral-, ha llevado a nuestra organización territorial a un punto tan alejado del previsto al ser aprobada la Constitución que se ha hecho inevitable modificar aquéllos de sus preceptos que consagran las distribuciones de competencias entre el centro y las comunidades autónomas.

La Constitución española de 1978, en su Título VIII, estableció un diseño abierto en la atribución de competencias entre el Estado y las comunidades autónomas. Se recogió un conjunto de competencias que podían ser asumidas por las comunidades autónomas y se relacionaron las competencias atribuidas de forma exclusiva al Estado; pero, respecto de estas últimas, las Cortes Generales podían tanto atribuir a todas o alguna de las comunidades autónomas la facultad de dictar normas legislativas en el marco de los principios, bases y directrices establecidos en la ley estatal con los correspondientes controles, como transferirles o delegarles facultades propias de las competencias estatales.

Tal diseño responde a un modelo abierto y flexible, en el que las facultades propias de las competencias atribuidas al Estado podrían trasladarse tanto en su regulación como gestión y ejecución a las comunidades autónomas. Si aceptamos, como en realidad es, que la atribución de competencias entre los distintos elementos de la estructura del Estado es esencial en la configuración de la organización político-jurídica de la Nación, este modelo abierto y flexible lleva a la ineludible consecuencia de encontrarnos ante un Estado en permanente formación, con las tensiones sociales y políticas propias de tal situación, el desorden e inseguridad en la regulación normativa, e impredecibilidad en la regulación y ejercicio de las distintas competencias.

Por ello, a fin de corregir lo hasta ahora mal hecho por leyes o estatutos, pero asimismo de evitar tensiones innecesarias y dar claridad y seguridad al sistema competencial, es necesario incorporar a la Constitución el cierre del reparto de competencias, sin posibilidad de transmisión de las mismas del Estado a las comunidades autónomas o viceversa, salvo en supuestos excepcionales y por tiempo limitado.

En este momento ya sabemos que la norma de dejar que sea el Tribunal Constitucional quien supla las lagunas y dudas del reparto constitucional -en definitiva, dos docenas de ciudadanos, aunque investidos de una altísima función colegiada- es altamente inconveniente, porque ese Tribunal, como han llegado a decir algunos de sus miembros, ha asumido un poder constituyente inapelable y se ve sometido a presiones y repartos de cuotas indeseables; pero igualmente conocemos que la fórmula de atribuir este tipo de decisiones a la mitad más uno de los parlamentarios puede dejar fuera del protagonismo a la representación de la mitad del pueblo español en temas que, por afectar al patrimonio nacional, necesitan superiores garantías. Por ello, creemos que se impone el llevar a la Carta Magna un precepto que, al margen de las llamadas leyes de «armonización», permita dictar otras, de rango superior a las orgánicas, que exijan por ejemplo 2/3 de los votos del Congreso, para aclarar o delimitar las competencias de Estado y comunidades, naturalmente sin poder violar la Constitución, pero concretándola con el respaldo de, al menos, las grandes fuerzas políticas nacionales.

La experiencia vivida desde la aprobación de la actual Constitución garantiza el bagaje para una correcta delimitación de las competencias que hayan de asumir las comunidades autónomas y el Estado, siempre desde la perspectiva de la mejor gestión de los intereses generales, que debe ser un principio básico de atribución competencial.

Una reforma constitucional en tal dirección ha de atender a la naturaleza del interés que la competencia tiende a gestionar y salvaguardar, debiendo corresponder a la estructura central del Estado las competencias en relación a los intereses que afecten a los ciudadanos en cualquier punto del territorio nacional, atribuyendo a la estructura autonómica la salvaguarda y gestión de aquellos intereses cuyo ámbito se residencia en su territorio. El principio de igualdad entre ciudadanos ha de ser garantizado en la determinación del reparto de competencias.

A la hora de rehacer las tablas de competencias, será preciso que al poder central español se le otorguen, globalmente, no menos funciones y competencias que las poseídas por un Estado federal -las de Washington o Berlín, por ejemplo-, con un porcentaje similar de la capacidad de gasto para asuntos nacionales (excluyendo, por tanto, las transferencias a comunidades o municipios). Porque situarse por debajo de esos mínimos supone sobrepasar el Estado federal para entrar en el confederal o unión de Estados.

Pero, además, será preciso tomar en consideración la realidad en la que vivimos. Aun sin pensar en las competencias exclusivas del Estado que fueron, sin embargo, traspasadas con argucias varias a la periferia, nuestra realidad supone: que por una parte, muchas de las competencias exclusivas estatales según nuestra Constitución, las más importantes, han sido o están siendo transferidas a la UE; mientras que, por otra, no ocurre algo paralelo con las competencias de las comunidades autónomas, lo cual coloca la vida de los españoles ante dos grandes poderes, la UE y las comunidades autónomas, que conservan en medio a un poder central hispánico que se va convirtiendo en intendencia al servicio de ambos. Es algo que no se podía valorar en 1978 al aprobar la Constitución, no sólo porque España aún no era miembro de la organización europea, sino porque, además, ésta no había emprendido la carrera federal que inició sobre los años 90. Por consiguiente, al corregir los repartos competenciales de la Constitución, ha de asegurarse que, descontadas las funciones y facultades que se han atribuido o van a ser atribuidas a la UE, y en un examen ponderado relativo de relaciones Estado-comunidades, se confieran al poder central las facultades y medios que le permitan ejercer una efectiva función de supremacía sobre las comunidades, por la vía de reforzar las estatales o disminuir las periféricas, porque sin ella, sin esa diferencia positivamente significativa de pesos para el centro, tampoco nos mantendremos siquiera dentro de los límites de un Estado federal.
Colectivo que reúne a 60 intelectuales y profesores de reconocido prestigio

Los errores pasados y la infamia presente
EDITORIAL  Libertad Digital 28 Noviembre 2006

No vamos a recordar ahora, porque en la hemeroteca están, las veces que hemos manifestado, ya desde los tiempos de Aznar, "nuestra oposición a cualquier clase de negociación con ETA, con independencia de cuál fuera su finalidad y al margen de que la banda terrorista estuviera o no en tregua".

Ahora bien, no se pueden equiparar los errores de Aznar, de González y de la transición, legitimados por el "final dialogado de la violencia" inherente al funesto Pacto de Ajuria Enea, con la infamia urdida por el Gobierno del 14-M para excluir al PP y acabar, junto a los nacionalistas, con los estatutos acordes con nuestra Carta Magna, sobre todo en el País Vasco. Pactar una prenegociada y electoralista "paz" con los terroristas, rompiendo para ello el recién estrenado Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo, asegurando a ETA que, a cambio de esa envilecida paz, "todo será posible, tenga el alcance que tenga", es algo que jamás ha hecho ningún gobierno de la nación en toda la historia de la democracia.

El PSOE, que está constatando ahora tanto las resistencias a esa "pacífica" demolición de nuestro Estado de Derecho como la desconfianza, premura e insaciabilidad de sus chantajistas compañeros de viaje, ha elaborado un montaje audiovisual, muy digno de figurar entre las "producciones Rubalcaba", con el que curarse en salud ante los ciudadanos. El video del PSOE manipula la, con todo, criticable realidad de lo que fue el comportamiento tanto del Gobierno del PP como de la oposición en la pasada tregua. Todo, con la absurda intención de equiparar la actitud mantenida entonces por el PP con la que el Gobierno de Zapatero está manteniendo ahora.

Vaya por delante que los errores del pasado deberían dar a los actuales gobernantes la oportunidad de corregirlos, no de insistir en ellos. Pero la verdad es que, mientras que Aznar se "topó" con el comunicado de tregua y dejó claro, desde el primer momento, que ningún marco político se vería alterado a cambio de la "paz", Zapatero, tras aliarse con los separatistas de Perpiñan, se dirigió a ETA ofreciéndole, no sólo la impunidad, sino también un cambio en el marco jurídico-político del País Vasco. Esa voladura del Pacto por las Libertades la perpetró el nihilista de Zapatero no sólo en las clandestinas y previas reuniones con ETA, sino desde las mismas páginas de El País, meses antes del comunicado de "alto el fuego". Y eso no es corregir, ni siquiera insistir, en los errores del pasado, sino edificar sobre ellos la más infame maniobra política que hayamos conocido hasta ahora.

Zapatero, al reavivar las esperanzas de ETA, no ya con la descontada oferta penitenciaria, sino con su oferta de pagar también, por una tregua "cuanto antes", un precio político consensuado con los separatistas de Estella, se ha convertido en responsable tanto de las esperanzas terroristas que su Gobierno haga realidad como de las explosivas consecuencias que tenga no cumplir en su totalidad los infames y recordados "compromisos adquiridos".

Yo estuve en la mani de la AVT, con perdón
http://www.bastaya.org/ Rubén Múgica  28 Noviembre 2006

Puede uno no compartir, como en mi caso, algunos gestos y lemas de la AVT, marcados en ocasiones por un tono bronco y agrio. Pero, en la convicción de que eso llamado "proceso" es una tomadura de pelo, supe el sábado 25 dónde tenía que estar: a las 5, en el inicio de la calle Velázquez de Madrid.

Concluía otra semana de despropósitos, entre los que el del Fiscal General del Estado no sería el mayor de todos, aunque lo pareciera, y, de hecho, ganara puntos según transcurrían los días; en efecto, parecía insuperable que las `herrikos' y Batasuna no guardaran relación, de forma que, ya es casualidad, no podía en ese extremo ejecutarse la Sentencia por la que el Tribunal Supremo ilegalizó a Herri Batasuna, Euskal Herritarrok y Batasuna.

Cuando muchos pensábamos que tal nueva actuación del Fiscal General (¿cuántas ya al gusto de Batasuna?) no tendría quien la superara, el mismo sábado 25, desde Badajoz, conocimos por fin, tras cinco semanas, cuáles serían las esperadas "consecuencias" del robo de las trescientas cincuenta pistolas. Primera consecuencia, ahí es nada: los autores del robo tendrán que responder ante los Tribunales. Segunda y última consecuencia, sorprendente: el Gobierno extremará las medidas de verificación sobre la voluntad de ETA de dejar las armas.

Resulta insólito que un gobernante anuncie `consecuencias' durante cinco semanas, y, cuando corresponde concretarlas, sólo se refiera a la respuesta ordinaria de un Estado frente al delito y el delincuente. Pero resulta grotesco que, tras el robo de las armas, el Gobierno sólo vaya a extremar las medidas de verificación de que el ladrón quiere dejarlas. Algo así como que los etarras quisieran haber robado otra cosa y se encontraron las pistolas por pura casualidad, y, quién sabe, a lo mejor quieren devolverlas; o algo así como que los etarras robaron las pistolas por un impulso irrefrenable, y sólo hace falta esperar a que entren en razón y asuman que si las usan habrán perdido no sé qué tren de la historia, y otras expresiones pomposas que emplean los defensores más ardientes de eso que llaman proceso.

Al concretar que tales serán las consecuencias del robo, el Gobierno, por mucho que se empeñe en lo contrario, ha vuelto a hacer un nuevo pago del precio político que lleva tiempo pagando a la banda, y que resume en algo que, de proseguir, acabará siendo letal para el Estado: la violencia le sale gratis a ETA.

Comenzó a pagarse precio político desde el mismo momento en que se banalizó la extorsión, y luego el rebrote de la `kale borroka'. Siguió el Gobierno pagando el precio cuando banalizó las amenazas, y después el intento de quemar vivos a dos policías en Bilbao. Y el último pago va a ser ruinoso, porque si el Gobierno dice ahora que extremará las medidas de verificación, no sólo ha banalizado también el robo de las pistolas, sino que obliga a preguntarse qué diablos ha verificado hasta ahora.

Le quedan al Gobierno los defensores del "proceso"; esos que, mientras muestran que sus mayores preocupaciones son la "doctrina Parot" del Tribunal Supremo y el desenlace del Recurso del etarra De Juana contra la Sentencia de la Audiencia Nacional, tienen claro que todo aquel que no está por el proceso es del PP, y que las víctimas del terrorismo estamos manipuladas por el PP y la COPE. Así, con un par.

Tuve claro que el sábado 25 había que estar con la AVT en las calles de Madrid. Por mucho que no comparta buena parte de sus gestos y lemas, al inmenso respeto que merecen las víctimas anónimas silenciadas durante décadas sumé la convicción de que al Gobierno de la Nación le falta coraje para combatir contra ETA y su marca fingidamente civil y política, llamada Batasuna.

Hay aquí una diferencia abismal entre la tregua de 2006 y la de 1998: si hace ocho años el Estado y los ciudadanos no habíamos aún asumido que ETA podía ser materialmente derrotada, hoy, asumida tal cosa, se hace irritante comprobar que quien tiene que cumplir sus obligaciones constitucionales se haya instalado deliberadamente en el terreno de la renuncia; en 1998 y 1999 se cometieron evidentes errores, pero no cabe apelar a los mismos para justificar la actual desidia.

El PSOE se retrata con rabia
Editorial ABC 28 Noviembre 2006

SI lo que pretende el PSOE con su vídeo sobre la tregua etarra de 1998 es demostrar que Aznar hizo concesiones a los terroristas, lo primero que debería hacer es corregir la incongruencia de su discurso sobre la supuesta intransigencia del anterior presidente del Gobierno, al que los socialistas no han dudado en calificar de «fábrica de nacionalistas». O Aznar era un blando o Aznar era un halcón. El problema del vídeo socialista es que resulta una burda maniobra de distracción sobre lo verdaderamente importante, que es el estado crítico en que se encuentra el proceso de negociación con ETA y, por tanto, el gran riesgo asumido por Zapatero, quien ha elegido a Aznar para enjugar preventivamente su fracaso.

Recurrir a los archivos y hemerotecas para recordar lo que hizo Aznar entre 1998 y 1999 es una prueba de que el Gobierno no tiene mejores argumentos para defender su posición actual y de que su precariedad política lo ha llevado a un táctica desesperada de manipulación del pasado. Pero, lejos de obtener un beneficio para su posición, Zapatero corre el riesgo de empeorarla, porque si todo lo que puede reprochar al PP es una serie de licencias verbales y el acercamiento de presos, pronto se cambiaba el actual Ejecutivo socialista por el de entonces. Además, la recreación de aquel momento político siempre será un arma de doble filo para los socialistas, quienes parecen olvidar que los gestos del Gobierno de Aznar en política penitenciaria -incluidos los acercamientos y terceros grados- fueron una petición expresa del secretario general del PSOE, Joaquín Almunia, durante la reunión que ambos mantuvieron en La Moncloa pocos días después del anuncio de la tregua; y pasan de puntillas sobre el hecho de que el Congreso aprobó por unanimidad -es decir, con el apoyo del PSOE-, en noviembre de 1998, un cambio en esa política penitenciaria, «en la forma mejor que propicie el final de la violencia». Así, era muy fácil que la oposición socialista apoyara al Gobierno de Aznar, que nunca se reunió en secreto con los etarras para preparar la tregua, como ha hecho el PSOE, ni cedió a la creación de mesas de negociación política de los objetivos de ETA, como también ha hecho el PSOE, aunque ahora el proceso esté estancado, más por la imposibilidad del Gobierno de atender compromisos previos que por su virtual firmeza frente a la banda.

Pero no debería ser este juicio retrospectivo el debate sobre el alto el fuego de ETA, aunque el PP esté legitimado para entrar en él y poner de manifiesto todas las diferencias entre las gestiones de Aznar y Zapatero y recordar al PSOE que la historia siguió con el Pacto Antiterrorista, la ley de Partidos y la ilegalización de Batasuna. Lo que pretende el PSOE es legitimar sus errores en esta tregua con una descalificación retrospectiva del PP. La clave del laberinto en el que está Zapatero es que ha reconocido a ETA y a Batasuna la condición de interlocutores políticos, y nada de esto hizo Aznar. Y precisamente por no aceptar la negociación política con los etarras, aquella tregua fue revocada por ellos. De todas formas, la comparación sirve para recordar cómo el Gobierno del PP implicó a la oposición socialista, cómo informaba a los partidos y cómo daba cuenta a la opinión pública de cada paso relevante.

Este vídeo descalifica al PSOE en fondo y forma. En el primer caso, por las inexactitudes de que se nutre; en el segundo, por la rabiosa desmesura verbal con que lo ha dado a conocer. Además, priva al PSOE de cualquier autoridad para pedir al PP que no haga oposición partidista con el terrorismo. Es una iniciativa que transmite crispación, encarnada en su secretario de Organización, José Blanco, y que desvela el cinismo de Zapatero al pedir el apoyo del PP -como hizo el pasado domingo- a sabiendas de que al día siguiente su partido iba a asestar este golpe alevoso contra la unidad democrática. Es, además, una ofensa gratuita a las víctimas, cuya protesta pacífica y multitudinaria del sábado ha sido replicada con una nueva manipulación histórica. Sin duda, el vídeo retrata al PSOE, que demuestra no aprender que la política de gestos hacia ETA es inútil. Lo que importa es saber qué han hecho Zapatero y el PSOE, porque son ellos quienes han pactado la tregua con ETA: el vídeo que la opinión pública desearía conocer es el de las conversaciones -tantas veces negadas por los socialistas- de Eguiguren con Otegi mientras ETA seguía matando, y el del Gobierno de Zapatero con los etarras en Ginebra.

Navarra espera su suerte
Lorenzo Contreras  Estrella Digital 28 Noviembre 2006

En la tragedia Un tranvía llamado deseo, de Tenessee Williams, el personaje central de la versión cinematográfica, Marlon Brando, lanza esta frase: “La suerte consiste en creer que la tienes”. La verdad es que se tiene o no se tiene, pero tener fe en su disfrute futuro ayuda un poco a mantener templado el ánimo, lejos de excesivos pesimismos, desalentadores o inhibidores. Se podría abrigar la impresión de que el presidente del Gobierno y su entorno más incondicional gozan de ese sentimiento, de ese sentido de poseer el privilegio de la fortuna. Al menos ZP sabe infundir a los suyos la idea de que todo va a ir de maravilla o razonablemente bien, por no decir muy bien. Otra cosa es lo que internamente piensen los más lúcidos de su mundo colaborante. Algunos ya han tenido que desfilar hacia la marginalidad. Otros se mantienen agazapados y, si tuvieran el hábito de rezar, practicarían la plegaria por si acaso poderes ultraterrenales poseyeran alguna influencia o intención de influir en los asuntos de aquí abajo.

La manifestación multitudinaria del sábado ha recibido diversidad de catalogaciones. Incluso quienes más creen en el peso de la democracia y el sentido de la opinión puesta a pie de calle, dentro de las normas de la corrección y de la legalidad, han negado en número abundante que la citada demostración en el centro de Madrid haya sido digna de especial consideración o respetabilidad y no mero producto del fanatismo y del partidismo sin conexión verdadera con el dolor de las víctimas. Cuando un determinado partido contribuye a la protesta, en este caso a la negociación con una ETA, que sigue extorsionando, robando armas y fomentando desórdenes públicos, el juicio crítico que se formula olvida la cantidad de personas que se manifiestan y sólo reparan en el color de los políticos que asisten a la “parada”.

¿Será la famosa suerte atribuida a Zapatero el factor que determine el rumbo de los futuros acontecimientos políticos? En todo caso, ¿serán generalizables los beneficios de esa suerte o sólo permitirán una renovación del mandato gubernamental a los que ya gobiernan, con lo cual “la suerte” incurrirá en parcialidad cuando en España se ventilan tantos asuntos graves?

Los manifestantes del pasado sábado incurrieron en dos “terribles pecados”: se congregaron en gran número y además pidieron que no se concediese a ETA ese margen de posibilidades para sus objetivos que el Gobierno le otorga o le facilita.

Ahora que se acercan las elecciones autonómicas y municipales, un importante sector de la opinión se inquieta ante el destino de Navarra. Se teme una conjunción de fuerzas antiespañolas o supernacionalistas entre las cuales el mundo batasuno, en nombre de ETA, tendría bastante que incordiar y conseguir. En la localidad Navarra de Burlata, durante una reunión de unas quinientas personas, el dirigente abertzale Pernando Barrena, refiriéndose a la advertencia de la Fiscalía acerca del peso de la ilegalización que gravita sobre la citada formación, lanzó un desafío preelectoral: “La izquierda no tiene la más mínima intención de arrojar la toalla. Estamos en esta apuesta hasta sus últimas consecuencias”. Otros participantes habían dicho que “no sabemos cómo participaremos en las próximas elecciones, pero eso no nos va a frenar. Vamos a ir, estamos en camino”.

Y tanto que están. Como avanzan otros proyectos de desobediencia a la ley y a la norma. El partido UPN, del actual presidente Sanz, viene siendo satanizado mediante la creación de un clima de exclusión y repudio político que halló esta formula durante el acto de Burlata: “No basta con echar a UPN, con él tenemos que echar también su política lingüística…”. Entre otras metas.

Obsérvese: no se habla de derrotar, sino de “echar”, expulsar, desterrar. Es lo que espera.

Cuentos políticos de Navidad
Daniel Martín  Estrella Digital 28 Noviembre 2006

El pasado viernes —por Navidad— se encendieron en Madrid ocho millones de bombillas a cargo del presupuesto municipal, por lo que se ve boyante desde que Gallardón comenzó a buscar oro por el subsuelo capitalino. Al día siguiente, una cadena de radio envió un reportero a la calle para preguntar a los madrileños sobre las luces. Todos estaban encantados hasta que el periodista les preguntaba si sabían que el material y la instalación de las lámparas había costado tres millones y medio de euros. Entonces lanzaban pestes contra el alcalde por gastarse dinero en minucias. ¿Pensaban acaso que todo salía gratis?

En esa misma radio, inmediatamente después del reportaje, metieron una cuña publicitaria de la Comunidad Autónoma en la que se pedía ahorrar energía. Mucho mejor aún que el libro autobiográfico de la presidenta insultando y acusando de delitos al alcalde. Se ve que, ante la flojera de sus rivales, presuntos socialistas, los pesos pesados populares se dedican a atizarse entre ellos.

En Cataluña, por su parte, han vuelto a rizar el rizo del absurdo. En clara coherencia con la espiral hacia la desastrosa independencia que nadie quiere, con el nacionalismo fascista que condena según la lengua que hablas y debilita los cimientos democráticos y económicos de lo que algunos llaman nación, han conseguido que repitan en el Govern los que fracasaron la pasada legislatura y perdieron las últimas elecciones. Lo peor es que son las propias leyes del sistema las que legitiman el robo oligárquico de lo que debería ser una auténtica democracia representativa.

Mientras tanto, en el estadio nacional, nuestros políticos siguen con su magnífico espectáculo entre marxiano y circense. Todavía sin acabar noviembre, las víctimas de la mal llamada violencia de género —sería mucho mejor llamarla violencia sexista— superan con creces a las de los doce meses del año pasado. Sin embargo nuestra vicepresidenta asegura que su ley contra dicha violencia, jurídicamente anticonstitucional pero parlamentariamente unánime —así nos va—, es una ley magnífica, inmejorable. Esta ex secretaria judicial sigue sin saber diferenciar entre legislar y aplicar las leyes. Carlos María Landecho, mi viejo maestro de Derecho Penal, decía que sólo hay una cosa peor que una ley injusta: una ley ineficaz.

Al otro lado de la ley, la banda terrorista ETA asiste, entre perpleja, fascinada y desternillada, al enfrentamiento entre los dos únicos partidos de ámbito nacional con representación parlamentaria. Un alto el fuego ha hecho más daño a la unidad democrática y amante de la paz que cuatro décadas de bombas y asesinatos. Otra de esas paradojas de este país de contrastes, donde lo más maravilloso del planeta se mezcla con lo más deleznable.

Aunque todavía peor es el enfrentamiento de estas dos bandas de barrio por hacerse con el control de la voluntad —al más puro estilo hitleriano— de las víctimas del terrorismo nacionalista vasco. Se ve que no aprendieron nada de las peores jornadas de la Transición, aquellas que comenzaron un 11 de marzo y desvelaron las miserias de nuestros profesionales de la baja estofa política. Por seguir o conseguir el poder, son capaces de jugar con cadáveres o los sentimientos más profundos y dolorosos de los vivos.

Y así continúa la ajetreada Historia de España, que pareció tocar fondo en el XIX, que se vio superada por los acontecimientos del XX, y que en el XXI se ve condimentada con una farsa que da más tristeza y dolor a la habitual tragedia negra de nuestro país. Desde el año 2000, sin duda con ayuda de los acontecimientos acaecidos en el extranjero, España va de culo cuesta abajo, sin cabeza como un pollo salido del matadero, enajenada y desorientada como los adolescentes amantes del botellón, los porros y el éxtasis. No tiene nadie a su frente, sólo mucho “Vellido Dolfos” dispuesto a clavarle un puñal por la espalda si eso da dinero y/o poder.

Y, como los madrileños ante las luces navideñas, los españoles miran encantados el panorama porque las cifras macroeconómicas no van mal y todavía da para pagar la hipoteca, las cañas y las vacaciones en Benidorm. Total, da igual lo que hagan los políticos. Y, en este caso, ni siquiera cuando les cuentan que la canallesca clase política les cuesta un Potosí, que les han robado la democracia en beneficio propio, que la justicia está intervenida, que la corrupción es casi la única manera de hacer las cosas, que la inseguridad nos amenaza a todos, ni siquiera entonces levantan la voz. Los españoles siguen votando maquinalmente y así legitimando a oligarcas despóticos. Sin duda, una amenaza de tres millones y medio de euros es más tangible que el rapto de un país entero.     dmago2003@yahoo.es

El paradigma de la Transición ya roto
POR VALENTÍ PUIG ABC 28 Noviembre 2006

APROVECHAR el actual estatuto de autonomía de Cataluña, aunque luego ERC tenga otros objetivos, lo expresa como «desideratum» Ernest Benach, presidente del Parlamento autonómico de Cataluña. Puestos a escudriñar su afirmación, lo nuevo es que hable de actuar con lealtad institucional. Queda tan lejos y quebrado el paradigma de la Transición democrática que lo original hasta la excentricidad es aceptar la legalidad vigente, y lo usual es avisar de que uno va a saltársela cuando le sea posible. Aunque Benach debía de ser muy joven al darse el avance evolutivo de la Transición, eso no le eximiría de haber hecho un mínimo esfuerzo por entenderla, si no fuese porque, entre otras cosas, la cultura política de ERC es endógena, regresiva y particularista hasta el tremendismo. En cualquier manual de Historia se constata que el catalanismo ineludiblemente se desparrama hacia el monte en las dos ocasiones en que ERC hace acto de presencia. La primera ocasión fue cuando aventajó a la Lliga de Cambó; la segunda, cuando el PSC-PSOE le dio cuerda para marcar terreno frente al pujolismo.

Roto el paradigma de la Transición, lo que queda como su vestigio ininteligible es el reformismo, a modo de eslabón perdido en una evolución de orden histórico y político. Zapaterismo, primero y segundo tripartitos catalanes se afilian a la ruptura. Eso representa una contradicción flagrante con el pasado y con sus posibilidades de revertirse institucionalmente hacia formas democráticas. Lo ha descrito con claridad y rigor Cristina Palomares en «Sobrevivir después de Franco». La Transición fue un logro de la reforma y no de la ruptura. En realidad, el dilema real era entre inmovilismo y reformismo, no entre reforma o ruptura. Al final, la evolución interna del régimen hizo posible lo que significaría la Ley para la Reforma Política de 1976, tan tenazmente olvidada por la izquierda rupturista que pedía la abstención en el referéndum que tuvo como resultado un «sí» ilusionado y confiado de tanta espectacularidad. Lo que no se ha preocupado en entender Benach y lo que queda del rupturismo es que -como dice Cristina Palomares- el régimen no era un bloque homogéneo y que la existencia de un sector reformista dentro del régimen fue esencial para el éxito del proceso. No era una mera coincidencia que el núcleo reformista surgiera en el auge económico de los sesenta que consolidó una amplia clase media.

La reanudación inesperada del rupturismo viene a continuación de una etapa económica altamente positiva y de un ambicioso realineamiento en política exterior. Quizás ésos fueron buenos elementos para reactivar el rupturismo, como si fuese posible olvidar la larga marcha hacia la monarquía, el aperturismo paulatino del régimen de Franco y una evolución social que aunaba estabilidad y prosperidad. La población rural se reducía a la mitad, el turismo se consolidaba, los Seat Seiscientos circulaban de forma masiva. Calaban en España los postulados del Concilio Vaticano II. También aparecía ETA.

A inicios de la década de los setenta, Fraga Iribarne habla ya de la teoría del centro, reconoce la inevitabilidad del cambio: como se recuerda en «Sobrevivir después de Franco», Fraga no rechazaba el orden establecido, pero tampoco lo aceptaba incondicionalmente; veía que el problema era aislar los extremos, «a una extrema derecha que no cree en la democracia, a una extrema izquierda que tampoco cree en ella porque no cree en una forma jurídica del Estado». En eso estamos, según las apariencias. Vale lo constituido, hasta que uno descubra otro margen de maniobra para sus objetivos.

En aquellos años aparecieron los componentes de un consenso fundacional que dimos por permanente en virtud de un pacto de perdón y concordia. Hubo los intentos del asociacionismo, las cenas políticas, grupos como Tácito o Godsa, la progresiva adaptación de la oposición exterior al régimen. El Príncipe alentaba el espíritu transformador de la España en ciernes. Franco muere el 20 de noviembre de 1975 y dos días después Juan Carlos es coronado Rey de España. Es asombroso que páginas tan valiosas para España -de tanta gloria, realmente- parezcan hoy hojarasca que se lleva el viento de las nuevas rupturas y de los viejos independentismos. Hay desmemorias para la tragedia y para la parodia. Con Benach y Zapatero, la parodia se descompone por sí misma.     vpuig@abc.es

Se busca un culpable
POR IGNACIO CAMACHO ABC 28 Noviembre 2006

ACOSADO por la evidencia de que la tregua se le escapa de las manos, el Gobierno se ha puesto a buscar un culpable sobre el que descargar su previsible fracaso. ¿ETA? No, por cierto. ¿Batasuna? Tampoco. ¿Los negociadores irlandeses, los anfitriones noruegos, los intermediarios suizos? Frío, frío. Se trata del PP, naturalmente, la víctima propicia que ya mostró su potencial expiatorio cuando fue responsabilizado del 11-M en una magistral operación de agitación y propaganda. Zapatero ha bajado el pulgar para dar la orden y Blanco ha fabricado el acta acusatoria en un vídeo con el mejor sello de las producciones Rubalcaba.

El vídeo dice unas verdades y oculta otras, como mínimo igual de relevantes. Verdad es que Aznar hizo guiños al terrorismo, que deletreó en mala hora las siglas «Eme-Ele-Ene-Uve», que acercó presos y que el PSOE le dio su apoyo. Pero cierto es también que mientras ZP respaldaba el Pacto Antiterrorista negociaba Eguiguren con la misma Batasuna que ese pacto condenaba al ostracismo político, y que el 13 de marzo de 2004 no fue precisamente cariño lo que recibió el Gobierno del PP por parte de una oposición dispuesta a levantarle el triunfo electoral mediante la utilización desaprensiva del mayor atentado de nuestra historia. Eso no sale en el DVD de marras, mecachis, qué olvido tan tonto.

Pero da igual. El problema no es lo que el vídeo cuenta, sino lo que significa en sí mismo. Significa que el Gobierno ventea un atentado, la ruptura del alto el fuego, y que en lugar de propiciar una vuelta al consenso que refuerce la unidad nacional ante esa hipótesis macabra, se ha puesto a señalar de antemano a un culpable del eventual naufragio de su estrategia. Si ya fue pernicioso abordar la negociación con ETA sin el respaldo de medio país, sería gravísimo que se mantuviese la fractura en un escenario de retorno a la violencia.

En estos momentos, ETA está en condiciones de hacer mucho daño a la democracia española. No sólo daño físico, que eso siempre ha estado más o menos a su alcance, sino un irreparable quebranto moral, una avería gorda, un verdadero boquete en el fuselaje de la convivencia. Todas las grietas del 11 de marzo, todas las heridas mal cerradas que causó aquel violento shock en la médula nacional, podrían abrirse de golpe si el terrorismo volviese a irrumpir en una escena política dividida por el cainismo.

Pero en vez de aplicarse a lograr, no ya el respaldo ahora imposible para la negociación, sino un cierre de filas sin fisuras en el caso de que se rompa la tregua, el Gobierno se dedica a ahondar diferencias señalando falsos culpables de su patente debilidad. Zapatero está desperdiciando el caudal de fuerza moral que significan los cientos de miles de manifestantes contra el «proceso», sobre los que bien podría reconstruir sin sonrojo un consenso necesario, y prefiere acusar al PP de sabotaje a su endeble «pazzzzzz» sin acuerdos; quiere prevenir el fiasco con un chivo expiatorio sobre el que cargar el muerto. Ojalá no sea en sentido literal, pero más vale tocar madera.

Vídeo del PSOE
Tropezar en la misma ETA
Cristina Losada  Libertad Digital 28 Noviembre 2006

El vídeo del PSOE sobre qué hiciste en la tregua, papi Aznar, arranca de ese instinto pueril que lleva al tipo al que pillan cometiendo una infracción a argumentar con el guardia que, oiga, eso lo acaba de hacer otro, a ver si cuela de ese modo su descarado avance en dirección prohibida. Conste que lo pueril no quita lo eficaz. Y el PP, más que declararse descorazonado, debería enumerar las falsedades o medias verdades, que lo mismo son, que se agitan en la coctelera de la producción sociata. El corta y pega permite sacar de contexto, subrayar aquello que uno desea y ocultar lo que quiera, pero alguna verdad aparece en los diecinueve minutos. Incluso una trascendental, si bien de forma tan fugaz y parcial que cuesta fijarla en la retina. La refleja una portada de El Mundo que reza así: ETA declara una tregua indefinida y el gobierno la califica de "gran trampa". En eso, el gobierno de Zapatero no imita al de Aznar.

No puede hacerlo: el alto el fuego actual es el resultado de una negociación previa del PSOE con la banda terrorista. Hasta la declaración de ETA fue pactada. Y ahí radica una diferencia esencial entre el 98 y el presente. Aquello no fue el resultado de conversaciones anteriores con el gobierno. Hoy, en cambio, tenemos la certeza de que las ha habido. Sabemos que de los caseríos se pasó a los países nórdicos y a otros, que hay unas actas en Suiza y que la otra parte contratante alude a ciertos compromisos. Así como de lo ocurrido en el 98 se sabe todo o casi todo, razón por la que han podido juntar diecinueve minutos de filmación, de lo que ha hablado el PSOE con ETA sólo conocemos la cáscara, aunque barruntamos lo peor. Los entresijos de ese proceso en la sombra bien merecen titularse al estilo del vídeo como datos que algunos intentan ocultar, capítulos que no quieren que aparezcan en los libros de historia y documentación que no ponen ante los ojos de los españoles.

Tiene su gracia que después de haber hecho de Aznar un diablo con bigote, de derribar una a una todas las piezas de su gestión y de elegir ZP siempre las sendas opuestas y contrarias a las recorridas por su predecesor, vengan ahora a legitimar su negociación con ETA en lo que hizo en el 98 aquel a quien llamaron asesino y tienen por el peor presidente del mundo mundial. Es notorio que el cosmos progresista admite de buen grado la intrusión de incoherencias, pero divierte comprobar que se vean obligados a sustentarse en quien fue, y aún es, su bestia negra. El motivo de esta especie de reivindicación de Aznar que ahora perpetran es, sin embargo, menos jocoso que el resultado. Incapaces de quebrar la tenaz oposición al proceso de claudicación, se han volcado en ese juego favorito suyo que consiste en arrojar basura sobre el disidente. O sea, quieren presentar a las víctimas y a sus seguidores como meros títeres del Partido Popular y a éste como un partido movido por el interés de que no sea Zapatero quien acabe con el terrorismo.

Hay en este trayecto, que promete tener longitud –ya han anunciado una serie, que competirá con la del doctor House, ojo la Cuatro– un escollo no menor, y es que la AVT no va detrás del PP, sino delante. Y que la causa de las víctimas se ha transformado en la causa nacional, es decir, en la del mantenimiento de la nación y de las libertades frente a quienes trabajan por su derribo. Además, hay un peligro en esa insistencia en equiparar lo sucedido en el 98 con el proceso actual. Si el vídeo del PSOE tiene una virtud es que permite recapitular sobre las equivocaciones que cometió el gobierno entonces. Como dijo suavemente Mayor Oreja en La Linterna, el 26 de octubre, "hubo una cierta ingenuidad". Pues bien, lo que viene a decir el videoclip es que Zapatero no ha aprendido de la experiencia. Que está encantado de tropezar en las mismas piedras y en la misma ETA. En suma, que quiere repetir la historia. Repetición que apunta a que será, mal que le pese a Marx, de nuevo en forma de tragedia. De errores no corregidos sino aumentados cabe esperar un pésimo final.

PSOE
Del típex al vídeo de la mentira
Ignacio Villa  Libertad Digital 28 Noviembre 2006

El vídeo con el que el PSOE intenta acallar el clamor del 25-N no es la típica operación mediática que emplea todos los resortes y toda la maquinaria mediática socialista para atacar al Partido Popular y a José María Aznar. En esta ocasión, nos encontramos ante un video de andar por casa, chusco y tosco. Un vídeo manipulador, mentiroso y tergiversador. Un video tan chapucero sólo podía ser producto de la factoría Blanco. Recuerda al dóberman de González, al NODO más rastrero; es el ataque ante la ausencia total de argumentos con los que defender el proceso de rendición en el que Zapatero se ha imbuido dejándose llevar por las exigencias de los terroristas.

Comparar este proceso de rendición con la tregua trampa de ETA es mentir de principio a fin, simplemente porque al hacerlo se oculta un dato clave. El proceso de Zapatero es el resultado de una negociación previa del Gobierno con ETA, mientras la tregua del 98 fue el resultado de una estrategia propia de los terroristas, que se sentían cada vez más acorralados por el Ejecutivo del PP. Tan poco prevista estaba aquella tregua que el entonces presidente Aznar se encontraba de viaje oficial en el Perú y tuvo que improvisar sobre la marcha un discurso desde el Palacio Presidencial de Lima. Entonces el Gobierno no había acordado nada con los etarras; ahora está todo pactado y bien pactado.

En esa zafiedad llena de mentiras aparece, en un ejemplo especialmente ridículo, Miguel Ángel Rodríguez, que ya no era portavoz del Gobierno cuando se inició la tregua, en septiembre del 98. Además le "recortan" unas declaraciones realizadas en una rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros celebrado en Santa Cruz de Tenerife el 28 de noviembre de 1997. Un año antes de la tregua, Rodríguez respondía una pregunta de un periodista sobre unas declaraciones del entonces secretario de Estado de Seguridad, Ricardo Martín Fluxá. Rodríguez dice que "no se negociará con los terroristas [...] los Pactos de Ajuria Enea y Madrid no permiten la negociación con los terroristas [...] no lean las declaraciones más allá de lo que son las declaraciones de buena voluntad. No debe de haber ni vencedores, ni vencidos; pero no deben de haber terroristas que matan". En fin, unas afirmaciones concluyentes pero que, correctamente manipuladas, dicen lo contrario de lo que se dijo; además, son palabras pronunciadas un año antes, en un contexto diferente.

Para que tanto el Gobierno como sus terminales mediáticas se hayan abalanzado a publicitar este vídeo de la mentira es que han debido percibir que se encuentran en una situación bajo mínimos ante la opinión pública. Saben que ya han negociado con ETA antes de la tregua, mientras que en la época de Aznar sólo se combatía el terrorismo. Cuando un Gobierno se decide a airear una propaganda tan banal y populista es que se encuentra en una situación mucho más precaria de la que aparenta.

Ya conocíamos la intensa actividad en el uso del típex en el partido socialista, su escaso interés en aclarar la manipulación de pruebas en el 11 de marzo y la defensa que han hecho de los policías nacionales que detuvieron ilegalmente a dos militantes del PP o de los que falsificaron los famosos informes del ácido bórico. Pero nos faltaba por ver tanta torpeza. En política se puede mentir y algunos lo hacen con frecuencia, pero mentir tan mal es señal inequívoca de nervios. En el Gobierno y en el PSOE no acaban de encontrar el buen camino y disparan contra todo lo que se mueve. Habrá que ponerse a cubierto.

¿Sirven para algo las movilizaciones?
Luis del Pino  Libertad Digital 28 Noviembre 2006

El vídeo elaborado por el PSOE acerca de la anterior tregua-trampa de ETA marca el principio de una derrota. Pasemos por alto las manipulaciones constatables de ese vídeo (donde, por ejemplo, se incluyen declaraciones de Miguel Angel Rodríguez, que en la época de la anterior tregua de ETA ya no era portavoz del Gobierno). Pasemos por alto también el hecho evidente de que el Gobierno vuelve a hacer oídos sordos a la voz de la calle, respondiendo al éxito de la manifestación del sábado con nuevas descalificaciones a las víctimas.

Lo importante de ese vídeo es otra cosa: ese vídeo permite constatar que el Gobierno da por perdida la batalla de la opinión pública. Comparemos el mensaje que en ese vídeo se lanza ("los del PP actuaron igual que nosotros") con el mensaje triunfal que pretendían vendernos a todos los españoles a raíz de la declaración de alto el fuego de ETA ("estamos ante una oportunidad histórica"). En ocho meses, el teatro perverso se ha venido abajo.

Ya no tratan de convencernos de que el "proceso" es necesario. Ya no tratan de vendernos que el Gobierno busca "la resolución del conflicto". Ya no tratan de que traguemos con una inexistente "voluntad de paz" de los asesinos. Ya no existen "oportunidades históricas" que aprovechar. El mensaje falaz ya no cuela, porque todos los españoles han visto que los asesinos continúan en el mismo lugar en el que estuvieron siempre: el único que se ha movido es el Gobierno. Y, como el mensaje inicial está agotado, ya sólo les queda encerrarse en una estrategia defensiva, intentando contrarrestar la presión de la calle con una nueva falacia que tan sólo busca minimizar los daños: la falacia de que no han hecho nada que el PP no hubiera hecho antes.

Realmente, se trata de una mentira con las patas muy cortas, destinada fundamentalmente al consumo interno de sus huestes. El común de los españoles tiene muy claro hasta qué punto son diferentes la tregua-trampa anterior y ésta: no tienen más que mirar cuál es la actitud de los asesinos en un caso y en el otro. No hay más que ver la chulería de los asesinos, tanto en los juicios como en sus declaraciones públicas. No hay más que oír al propio Otegui ("Vamos ganando"). No hay más que ver cómo ETA se rearma mientras Zapatero se lo permite.

El Gobierno de Aznar cometería todos los errores que se quieran, pero de lo que no cabe duda es de que, con tregua-trampa o sin ella, supo poner a ETA contra las cuerdas, asfixiándola policial, judicial, política, social y financieramente. El Gobierno Zapatero, por el contrario, ha permitido que desde instancias policiales se den chivatazos a ETA; ha presionado a los jueces para que sean benévolos con ETA; ha llevado al Parlamento Europeo el debate sobre ETA; ha escenificado con reuniones públicas, a través del PSE, la aceptación de ETA como interlocutor; y ha permitido que la red de extorsión siga nutriendo las arcas de ETA. ¿Cómo pueden atreverse a comparar su actitud con la del Gobierno Aznar?

Pero, dejando aparte esa nueva mentira, lo importante, como comentaba al principio, es otra cosa: lo importante es el hecho de que la presión de la calle ha surtido efecto. Cada vez que salíamos a la calle, esperábamos, en nuestra ingenuidad, que el Gobierno atendiera a razones. No lo hizo, y sigue sin hacerlo. Pero esa protesta sí ha calado entre la ciudadanía, con lo que el coste electoral para el Gobierno está siendo insoportable. Y ése es el único lenguaje que entienden. Habrá que seguir movilizándose, porque la batalla no ha terminado, pero el Gobierno está ya a la defensiva.

Respondiendo a la pregunta del título, por supuesto que las movilizaciones sirven para algo. Por eso volveremos a salir a la calle las veces que haga falta, hasta que entiendan que no vamos a admitir ninguna Ley de Punto Final.

¿Rendición o colaboración?
Pío Moa  Libertad Digital 28 Noviembre 2006

Un espectáculo patético: el PP y tantos otros implorando a Zapo y su pandilla que no se rindan ante la ETA, y hasta ofreciéndole ayuda al efecto. Y recibiendo por respuesta un corte de mangas tras otro. ¿No perciben aquellos la evidencia, o su pusilanimidad les lleva a hacerse los ciegos y sordos? El gobierno no se rinde ante los terroristas: COLABORA con ellos.

DESCRIPCIÓN: En los últimos tiempos de Aznar la ETA estaba acorralada en todos los frentes, el policial, el económico y el político. Y ello sin terrorismo de estado ni claudicación, simplemente aplicando la ley, luego de corregir algunos errores cometidos al principio. Los pistoleros no lograban asesinar aunque lo intentaban una y otra vez, y pagaban caro su empeño.

Tras la llegada de Zapo al poder, la ETA se ha repuesto en todos los órdenes: se ha rearmado copiosamente, se ha reaprovisionado económicamente, su influencia política es mayor que nunca. Se siente muy cerca de la victoria final y lo exhibe con insolencia. No asesina porque se le ha prometido el logro de sus principales objetivos, pero exhibe constantemente su capacidad de realizar atentados. De acosados, los asesinos han vuelto a convertirse en acosadores. Todo esto lo deben de forma directa al gobierno, el colaborador más eficaz y "generoso" que haya tenido el terrorismo hasta hoy. Mientras, las víctimas más directas y sus asociaciones son hostigadas y el estado de derecho y la independencia judicial arrastrados por el fango.

EXPLICACIÓN: Esto ocurre así porque ETA y el gobierno comparten "valores" y fines esenciales. Ambos están contra la Constitución y la nación española. Los dos creen, abierta o implícitamente, en el valor del asesinato como forma de hacer política. Los dos están contra "los océanos de injusticia y pobreza" atribuidos a la derecha.

Difieren en que el gobierno, ilegal y golpista a fuer de anticonstitucional, pretende mantener una leve apariencia de unidad, un estado central residual, a fin de mantenerse indefinidamente en el poder en alianza con los nacionalismos. Ese objetivo no importa en absoluto a la ETA, que desea la secesión total y desprecia sin disimulo a sus socios "gorrinos".

CLAVE DE LA SITUACIÓN. La ETA ha logrado una posición chantajista dominante: si Zapo y los suyos no ceden en toda la línea, advierte, volverá a matar (ahora puede hacerlo cuando le dé la gana, lo ha demostrado con sus numerosos atentados sin víctimas mortales). Con lo cual hundiría la política del gobierno.

Zapo, claro, puede presionar con otro chantaje: si la ETA echa abajo su política, tendría que volver a entendérselas con el PP, volvería a verse acorralada y posiblemente destruida en pocos años. Esto no es fácil de imaginar, con un personaje como Rajoy a la cabeza, pero en principio no deja de ser una amenaza eficaz. Pues entre chantajistas anda el juego. A costa de la democracia y la unidad de España.

Zapatero sigue escondiendo la cabeza bajo el ala de la mentira.
Antonio Javier Vicente Gil  Periodista Digital 28 Noviembre 2006

Las dos grandes premisas que Zapatero se ha impuesto de puertas a fuera para llevar a término el proceso de paz de ETA son no violencia y no concesiones políticas, dos mentiras, dos condiciones que ETA le repite hasta la saciedad que son inviables para que el asunto termine bien.

Cuando uno va a comprar un piso y le piden por él 34 millones de pesetas, si intenta convencer a su familia de que lo puede conseguir sin pagar un duro, solo dialogando con el vendedor para que se lo regale, una de dos, o es más tonto que picio o bien está montando el paripé para pagar con dinero negro sacado de Díos sabe donde consiguiendo así blanquearlo y de paso que conste ante hacienda y su familia que le ha salido de gratis.

En el caso de Zapatero sabemos positivamente que no es más tonto que picio, luego solo nos queda la segunda opción, que nos miente sabiendo que va a pagar en negro y bajo mano lo que ETA pide mientras convence a sus gobernados de que lo ha conseguido a cambio de nada.

Dado que la realidad del día a día desmonta sus dos condiciones previas para participar en las negociaciones con ETA no tiene otra solución que negar la realidad haciendo como el avestruz, escondiendo la cabeza bajo el ala de la mentira continua que niega esa realidad.

Se sabe que ETA no ha dejado de extorsionar para financiarse, mas para Zapatero ese delito violento no existe porque puede decir que no le consta al no haber recibido él ninguna carta de ETA exigiéndole 100.000 euros para financiar la revolución etarra. Creo que si ETA quiere convencer a Zapatero de la realidad deberían extorsionarlo, aunque estoy convencido de que Zapatero diría que la carta recibida solo era una felicitación navideña.

Diario ECD: “La banda terrorista no ha abandonado su empeño por seguir recaudando fondos a través de la extorsión. Lo que sí ha variado, de un tiempo a esta parte, es la cantidad exigida en esas misivas: de los 64.000 euros que había llegado a pedir en la última remesa ha subido a más de cien mil.”

En cuanto a la otra condición de conseguir que ETA mantenga su tregua reversible temporal que durará hasta que ellos decidan, le recuerda ETA a Zapatero de nuevo que de eso nada, que el precio sigue siendo el de siempre y no ha bajado ni un duro, legalización de ETA Bastasuna, presos a la calle, independencia y Navarra.

El mensaje de ETA a Zapatero aparece hoy en su periódico Gara.

“ Batasuna resalta que otro marco es necesario para superar el conflicto.
El mahaikide Joseba Alvarez ha advertido hoy de que "no hay acuerdo posible" para la resolución del conflicto "dentro de los límites legales de la Constitución española", porque Euskal Herria precisa "un nuevo marco" que dé respuesta al derecho a decidir y la territorialidad.”

Queda pues claro de nuevo que cuando Zapatero reitera que seguirá con el proceso de negociación con ETA para que deje sus actividades a cambio de nada, nos está mintiendo.

A propósito del video que ha sacado Zapatero vía Blanco en el que viene a decir que ya Aznar hizo mucho más de lo que él está haciendo con ETA, está bien recordar que cuando tras la primera reunión entre ETA y los mensajeros de Aznar, ETA dijo que no rebajaba el precio, Aznar dio por terminada la conversación y no hubo más.

En el caso de Zapatero, que ha tenido decenas de reuniones con ETA en las que ETA le recuerda que no rebaja el precio, este en lugar de dar por terminado el asunto vuelve, y vuelve, y vuelve a sentarse con los asesinos para ver como consigue pagar el precio que piden bajo mano y en negro para que el país no se entere y pueda decir que ha conseguido que ETA nos regale la paz a cambio de nada.

El problema que tiene Zapatero actualmente con ETA es que ETA no solo quiere cobrar el precio que desde hace 30 años viene pidiendo, sino que además no acepta pagos en negro, quiere cobrar en concesiones de curso legal. Recuerden su insistencia en no querer legalizarse si hay que cambiar de nombre a Batasuna.

La hoja de ruta de Zapatero al infierno de ETA sigue quemando etapas, siempre usando la mentira como combustible.

De treguas y errores
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 28 Noviembre 2006

Me han sorprendido mucho, mi señor Zapatero, algunas de las afirmaciones realizadas por usted el domingo, por ejemplo, que su partido se ha manifestado contra el terrorismo, siempre «al lado del PP, nunca enfrente». La memoria es instrumento de precisión incierta, por eso es preferible recurrir a los hechos. Si repasa la hemeroteca verá cómo el sábado, 13 de marzo de 2004, la víspera de los comicios que usted ganó, se produjeron 22 manifestaciones frente a sedes del PP en toda España y en muchas de ellas hubo cargos públicos y relevantes militantes de su partido. El presidente del Senado lamentó con posterioridad no haber podido asistir a la concentración de la plaza de la Virgen Blanca, en Vitoria.

Otro detalle que me ha llamado la atención es el argumento recurrente de que el Partido Popular también negoció «y acercó presos, cosa que no ha hecho este Gobierno». Me explicaré. La tregua no fue el resultado de un acuerdo entre la banda y el Gobierno. Hubo un pacto con ETA, el que firmaron y sellaron el PNV y EA, socios de su Gobierno en el 'proceso de paz'. Ambos partidos ocultaron su negociación al Gobierno del PP. También a ustedes, que entonces integraban junto a ellos el último Gabinete Ardanza.

Era natural; aquella negociación tenía el objetivo de excluir de la vida política vasca a «los partidos (PP y PSOE) que tienen como objetivo la construcción de España y la destrucción de Euskal Herria». Aquel verano, los nacionalistas vascos inventaron una forma de ostracismo que cinco años más tarde copiaron ustedes en el pacto del Tinell. Es verdad que Aznar acercó presos, una medida en la que un gobernante puede equivocarse, porque es perfectamente reversible, pero es preciso recordar que todos los partidos lo pedían. En dos ocasiones fue instado el Gobierno por el Congreso al acercamiento de presos: el 10 de noviembre del 98 y el 25 de junio del 99, ambas por unanimidad.

La diferencia, presidente, y éste creo que ha sido el mayor de sus errores, es que Aznar, pese a su talante, lo primero que hizo fue convocar al líder de la oposición, su antecesor Joaquín Almunia, cinco días después del anuncio de la tregua. Volvieron a reunirse el 1 de octubre. También estuvo con Borrell, el candidato socialista que surgió de las primarias como los espías del frío. Y con todos los demás.

El PP no acertó en la gestión de la tregua, pero no se entiende la lógica de cobijarse bajo los errores ajenos para repetirlos y ampliarlos. Lo primero que debería haber hecho usted es llamar a Rajoy para darle una explicación de lo que había, no para pedirle un contrato de adhesión. Se lo explicó muy claro a Aznar Joaquín Almunia, líder de la oposición: «los socialistas no van a tener una actitud seguidista haga lo que haga el Gobierno. Nuestro deseo es coincidir, pero la coincidencia debe basarse en posiciones asumibles por todos, no en planteamientos hechos por unos y seguidos por otros».

(Continuará) s.gonzalez@diario-elcorreo.com

Montilla y el catalán
Tras el bachiller, a por el nivel C
José García Domínguez  Libertad Digital 28 Noviembre 2006

He de confesarlo, desde que ha aterrizado Pepe Montilla en la Plaza de San Jaime está a punto de sucederme con el catalanismo progresista lo mismo que a Chesterton con la delicada cuestión de la salvación eterna. Es sabido que el padre de "El hombre que fue Jueves" mutó su personal escatología el día que, por casualidad, se tropezó con una iglesia católica, mientras paseaba por un suburbio de Londres. Según reconocería luego, la arquitectura de aquel templo se le antojó particularmente horrenda. Además, los contados feligreses que lo ocupaban semejaban torvos, sombríos, cuando no zafios; todos, sin excepción.

Por su parte, el sacerdote que oficiaba la liturgia revelose a sus ojos como un gran zote, al demostrar durante la plegaria una ignorancia profunda, supina, obscena, sobre los fundamentos mismos de las Escrituras. Y, por si algo faltase, los monaguillos eran dos esqueletos anémicos, de tez lechosa y mirada esquiva; un par de semovientes que incitaban a salir corriendo de allí con sólo imaginar su hálito en la nuca. Pues bien, tras contemplar la escena, aquel gran lógico decidió –con buen criterio– abrazar inmediatamente la fe de Roma. "Si una confesión que se presenta de modo tan penoso ante el mundo ha logrado pervivir casi dos milenios, su doctrina necesariamente debe ser la verdadera", caviló para sus adentros.

Así descubrió la luz Chesterton. Y tal que así acaba de ser deslumbrado uno por la estrella solitaria de la señera independentista. Escuchando a Antoni Bassas, locutor –todavía– de Catalunya Ràdio, mientras interrogaba al Muy Honorable Presidente de la Generalidad de Cataluña sobre el principal desafío de su mandato:

– Cuando le critican por su nivel de catalán, ¿le molesta o piensa que una parte de razón tienen?
– No, tienen una parte de razón.
– ¿Piensa hacer alguna cosa para mejorar su nivel de catalán?
– Sí, sí...
– ¿Sí? ¿Qué piensa hacer?
– Bien, pues mejorarlo, je, je...
– Pero... Quiero decir...
– Ya lo podrán comprobar a lo largo del tiempo, je, je.
– ¿Piensa ir a clases de catalán?
- Seguramente...
- ¿Se lo pondrá en la agenda? ¿Cada semana?
- Sí, seguramente.
- Umm... ¿Lo escribe? ¿Procura escribirlo?
- Sí, pero deficientemente.
- Umm

Posdata:
Estatuto de autonomía de Cataluña, artículo 6-2: El catalán es la lengua oficial de Cataluña. También lo es el castellano, que es la lengua oficial del Estado español. Todas las personas tienen el derecho de utilizar las dos lenguas oficiales y los ciudadanos de Cataluña tienen el derecho y el deber de conocerlas. Los poderes públicos de Cataluña establecerán las medidas necesarias para facilitar el ejercicio de estos derechos y el cumplimiento de este deber.

POLÍTICA
La Fundación para la Libertad sostiene que la mesa de partidos es «la victoria» de ETA
El colectivo asegura que la creación de ese foro significa «pagar un precio político» a la banda
ANTONIO SANTOS a.santos@diario-elcorreo.com/BILBAO El Correo 28 Noviembre 2006

La Fundación para la Libertad, presidida por Nicolás Redondo Terreros y que agrupa a simpatizantes de PP y PSOE, hizo público ayer en Bilbao un documento en contra de la constitución de una mesa de partidos, en la que se incluya a la izquierda abertzale, para facilitar el proceso de paz. El colectivo considera que la creación de este foro, «potencialmente peligroso para las instituciones democráticas», supondría «pagar un precio político inmenso» a ETA, además de evidenciar «la victoria» de la organización terrorista «frente a las instituciones democráticas».

El trabajo, elaborado por expertos en Derecho Constitucional, mantiene unas líneas similares al que la fundación preparó hace unos años en contra del 'plan Ibarretxe'. Sus promotores pretenden enviar el texto al actual presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, al jefe de la oposición, Mariano Rajoy, a los líderes de PNV, PSE y PP vasco, así como a los ex presidentes del Ejecutivo, ministros y ex ministros.

El documento, de doce puntos, subraya que la creación de una mesa extraparlamentaria es «el principal objetivo» de ETA y remarca la «inconstitucionalidad» de cualquier decisión que se pueda adoptar en ese foro. «Su configuración sería un golpe mortal a las instituciones democráticas, que quedarían deslegitimadas, al intentar una reforma del sistema desde fuera de él», subrayó el presidente de la fundación, Nicolás Redondo Terreros. El ex líder de los socialistas vascos acusó a quienes apuestan por este órgano multipartito de realizar un «pacifismo de pandereta» y defendió los «márgenes» que otorga la Constitución para modificar cualquier «marco de convivencia».

Acompañado por los profesores de Derecho Constitucional Roberto Blanco y Javier Corcuera y por el impulsor de Basta Ya Carlos Martínez Gorriarán, Redondo Terreros instó a las formaciones vascas a olvidarse de la mesa de partidos al no haber «ningún indicio» de que la organización terrorista «quiera disolverse». Como ejemplos de que ETA «no tiene intención» de abandonar la violencia, enumeró el robo de armas en Francia, las denuncias por nuevas remesas de cartas de extorsión y el incremento de la kale borroka.

«Verdugos y víctimas»
Los integrantes de la fundación consideran, asimismo, que la puesta en marcha del foro multipartito «no es una idea nueva», sino una vieja aspiración de la banda para «ponerse en el mismo plano que los partidos democráticos». Sostienen que «no es un instrumento inocente y neutro» ya que, en su opinión, conlleva igualar «a verdugos y víctimas» y «legitimar el terror de ETA». «Que ETA o su brazo político se sienten a la mesa es dar la razón a su existencia. Nos habrían ganado tanto a los constitucionalistas como a Josu Jon Imaz y a quienes en el PNV sostienen que los 25 años de autonomía han sido el mejor periodo de progreso para Euskadi», señaló Redondo Terreros.

El colectivo recalca que cualquier acuerdo adoptado «de espaldas» al Parlamento y a la ciudadanía «es antidemocrático» y «no obliga» a su cumplimiento. El documento de la Fundación para la Libertad, que contó con el apoyo de la europarlamentaria socialista Rosa Díez presente ayer en Bilbao, aborda también el caso de Quebec y recalca las «amplias mayorías» que los tribunales canadienses han establecido para un proceso de secesión de esa federación. En esta línea, el trabajo sostiene que las mesas de partidos sólo tienen «utilidad» en procesos de tránsito entre la dictadura y la democracia y citaron la transición española o la mesa irlandesa de Stormont, «para recuperar las instituciones norirlandesas, no como aquí, que están en vigor».

DICE QUE LA ERTZAINTZA HA RECIBIDO DENUNCIAS
Ayesa dice que la cuantía exigida por ETA en sus cartas de extorsión ha aumentado y ya se superan los cien mil euros
El presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra afirmó este martes que se han incrementado "notablemente" los importes de las cartas de extorsión de la banda terrorista ETA, según las noticias de que dispone. José Manuel Ayesa dijo que tiene conocimiento de una en la que la cantidad reclamada era "bastante superior" a los 100.000 euros. "Es un importe bastante superior pero la cifra no la puedo dar. Imagínese que sólo hubiese una de ese importe y se podría localizar", advirtió.
Agencias  Libertad Digital 28 Noviembre 2006

El máximo responsable de la patronal navarra reconoció que no ha podido confirmar la existencia de nuevas cartas que se sumen a la que ya denunció recientemente, si bien sospecha que la remesa oscilará entre las 25-30 cartas.

"Yo confirmada sigo teniendo una nada más, lo que pasa es que las sospechas son de que evidentemente la remesa de cartas es la habitual en todos los envíos", agregó Ayesa, quien explicó que "normalmente ETA no manda una sola carta aislada sino que manda un número que oscila mucho, pero que se puede evaluar entre 25 ó 35 cartas en cada uno de los envíos".

Por ello, sostuvo que "aunque en Navarra en estos momentos a mi personalmente no me consta más que la existencia de una sola, evidentemente es posible que haya más". "Y también es cierto que las noticias que tenemos es que se han incrementado los importes", prosiguió el presidente de la CEN, quien "por razones evidentes" no quiso desvelar la cantidad reclamada aunque comentó que era "bastante superior" a los 100.000 euros.

Además de en Navarra, aseguró conocer la existencia de más cartas en el País Vasco "pero yo la verdad es que no lo he podido contrastar ni verificar" aunque, concluyó, "parece ser, según nos aseguran compañeros míos que desempeñan su trabajo en Guipúzcoa o Vizcaya, que incluso en la Ertzaintza hay denuncias de varias cartas".

La última carta recibida por un empresario navarro fue denunciada el pasado 14 de noviembre por José Manuel Ayesa, quien entonces indicó que la extorsión a los empresarios sólo había estado interrumpida en el mes de agosto desde que ETA declaró el alto el fuego.

Ayesa confirmó que dicha misiva, que llevaba matasellos del 17 de octubre pero estaba fechada en septiembre, utilizaba "el tono habitual" después del alto el fuego, con "una petición de colaboración al proceso", y el destinatario era un empresario nunca antes extorsionado porque eso era "lo lógico".

Al respecto apuntó que no se puede pedir dinero "en un tono suave" a quien ya se le ha reclamado antes de forma "mucho más agresiva" y por ello "la mayoría (de los empresarios afectados desde marzo en Navarra) son gente nueva" a quienes ETA reclama "entre 20.000 y 60.000 euros, con la excepción de una carta que pedía 120.000".

La extorsión de ETA fue denunciada también por Ayesa en su discurso de agradecimiento tras recibir el premio que la Cámara Navarra de Comercio e Industria otorga "exclusivamente cuando el jurado aprecia que una persona o institución ha sobresalido en su contribución al desarrollo social y económico de nuestra tierra".

"Mi solidaridad más absoluta hacia todos los empresarios que están siendo extorsionados por la sinrazón y la brutalidad del terrorismo, que si nunca es justificable, menos aún en tiempos en donde una sociedad democrática debe defender sus ideas con la fuerza de la palabra y los votos", dijo Ayesa en su intervención.

Sin embargo, agregó, "desgraciadamente me ha tocado ser protagonista en la denuncia reiterada de esa lacra social, muy lejos de mi deseo y de mi intención". "Pero no tengáis ninguna duda -aseguró a los empresarios presentes- que en la extorsión y en la identidad de nuestra tierra seguiré siendo protagonista si la voluntad de la inmensa mayoría de los navarros, como parece puede ser el caso, se ve violentada por pactos negociados a sus espaldas y con una banda mafiosa cuyo único valor ciudadano son las pistolas".

NIEGA QUE TENGA QUE VER CON EL PROYECTO DE CIUDADANOS
El PP reclama la educación en castellano y que se eliminen las sanciones a los comercios que no usan el catalán
El portavoz parlamentario del PP de Cataluña, Francesc Vendrell, ha anunciado que su grupo ha presentado este lunes en la Cámara autonómica dos proposiciones de ley para modificar la Ley de Política Lingüística y eliminar las sanciones a comercios por el uso del castellano y garantizar "el derecho de los padres a escoger la lengua de escolarización de sus hijos". Este portavoz negó que la decisión tenga que ver con la irrupción del grupo Ciudadanos, que tiene la defensa del bilingüismo como punto principal de su proyecto, y remarcó la "coherencia" de estas iniciativas "con el discurso de siempre" del PP catalán. Olvida Vendrell que hace unos días Piqué calificó de provocación que este nuevo partido use el castellano en el Parlamento catalán.
Europa Press  Libertad Digital 28 Noviembre 2006

El portavoz parlamentario del PP de Cataluña, Francesc Vendrell, apeló a la "coherencia" del futuro presidente de la Generalidad, que en su réplica a la intervención del PP en el debate de investidura, "llamó a no buscar problemas de donde no los hay", para que acepte sus propuestas

El portavoz parlamentario negó que la decisión de iniciar su acción legislativa con la cuestión de la lengua tenga que ver con la irrupción del grupo Ciutadans en el Parlament, que tiene la defensa del bilingüismo como punto principal de su proyecto, y remarcó la "coherencia" de estas iniciativas "con el discurso de siempre" del PP catalán "en defensa de la libertad y del bilingüismo" y, especialmente, con "el discurso del presidente del grupo, Josep Piqué, durante el debate de investidura" de la semana pasada.

Sanciones a comercios
La primera proposición de reforma de a Ley de Política Lingüística reclama la supresión de las sanciones a comercios que se aplican actualmente por la rotulación y señalización que no sea en catalán y resolver los 298 expedientes actualmente abiertos por esta causa para que queden sin sanción.

El portavoz adjunto de los populares, Daniel Sirera, explicó que, según datos del Gobierno catalán, entre 2003 y 2005, la Generalidad recaudó un total de 169.550 euros a través de las 143 sanciones impuestas por esta causa. "Desde que un socialista preside la Generalitat, las sanciones lingüísticas han aumentado un 400%", denunció Sirera.

Así, explicó que "por un tíquet de caja en castellano se imponen multas de 1.800 euros; por pólizas o rótulos de horarios se imponen hasta 3.000 euros de multa; por un cartel de "Salida de Emergencia" sólo en castellano se pagan 900 euros de multa; por carteles de precios 600 euros; por los de "No permitido fumar" se pagan 1.200 euros de multa si no están también en catalán, igual que por los relativos a derechos del usuario".

Castellano en los colegios
La segunda proposición de ley de los populares insta a modificar dos artículos de la Política Lingüística para establecer "el catalán y el castellano" como las "dos lenguas oficiales también de la enseñanza, en todos los niveles y todas las modalidades" y para obligar a la "administración" a "garantizar el ejercicio efectivo" del "derecho de los padres a escoger en qué lengua quieren que sus hijos sean escolarizados".

La diputada Carina Mejías argumentó que la situación actual en las escuelas, "en las que se relega el uso del castellano a dos horas y media" de clase, limitándolo a la asignatura de esta lengua, "influye también en el incremento del fracaso escolar" al obligar a algunos alumnos a estudiar "en una lengua que no es la suya materna".

Según Mejías, el predominio del catalán en la enseñanza provoca que "del 30% de fracaso escolar" que suele registrarse "se pase al 42,6% en clases de niños castellanohablantes". Asimismo, señaló que la propuesta del PP "está avalada por sentencias de Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC)" en favor de "este derecho de los padres a escoger la lengua de escolarización de sus hijos".

Una discriminación
Mejías señaló también que la solución que se ha dado en estos casos ofreciendo al alumno en cuestión clases particulares en castellano "supone una discriminación", por lo que instó a resolver la cuestión mediante "la creación de grupos pertinentes".

Vendrell señaló que "lo que se vería claramente en el caso del inglés, que es que con sólo dos horas de clase de inglés dada en catalán y ninguna otra asignatura impartida en esta lengua, no hay alumno que aprenda bien este idioma", es algo que "no se ve tan normal cuando hablamos del castellano".

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