AGLI

Recortes de Prensa     Martes 5 Diciembre  2006
Zapatero abre nuevos frentes para encubrir que ETA le tiene atrapado
Miguel Ángel Orellana elsemanaldigital 5 Diciembre 2006

"La agenda del presidente no puede seguir expropiada por el proceso", claman en La Moncloa. El sentido de supervivencia trata de abrirse paso para que el bache que atraviesa no se enquiste.

5 de diciembre de 2006. Con el golpe a ETA días atrás en Francia, llamado a rebajar el escandaloso margen de impunidad del nacionalismo terrorista, se han terminado de encender las luces rojas en La Moncloa. Se teme un futuro violento. ETA y Batasuna, ante una renovada sensación de acorralamiento, pueden derrochar su ira. Los servicios de información e inteligencia de Policía y Guardia Civil se mantienen alerta ante una inminente salvajada de la banda.

"Están irritados y pueden responder con crueldad", le oigo decir a quien tiene la mejor información para decirlo, después de sopesar las dificultades del proceso. Es perverso, pero creíble. Se entiende que los envalentonados y rearmados "guerreros de la tribu", que mantienen sus objetivos intactos y además reclaman al presidente José Luis Rodríguez Zapatero que cumpla ya sus compromisos, se estén poniendo "pinturas de guerra en la cara". O, al menos, instalen ese miedo en los ambientes policiales y políticos.

Y en ésas, en los corrillos se viene insinuando que a nuestro Gobierno no le ha hecho ni pizca de gracia esa operación hispano-francesa. Es una conjetura perversa pero, por desgracia, verosímil. De todos modos, y a pesar de que se pueda maliciar un nuevo cabreo de La Moncloa por la supuesta negativa al otro lado de los Pirineos a una operación más quirúrgica, dirigida específicamente contra los autores del robo de las 350 pistolas el pasado 23 de octubre, fue una magnífica noticia confirmar la incapacidad del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, para interferir en una decisión de este calibre de su homólogo galo, Nicolás Sarkozy.

El Gobierno francés se toma muy en serio las amenazas que ETA sigue lanzando contra ellos. Sarkozy quiere máxima dureza contra una banda terrorista que ha robado armas y hasta ha secuestrado a compatriotas suyos. Si acaso Rubalcaba tuvo la tentación de buscar acomodar la agenda de La Moncloa a la agenda de Matignon, es evidente que no lo consiguió. Con la que está cayendo, no será este servidor de ustedes quien certifique la alegría del Gobierno de Zapatero por la captura de tres terroristas. Pero le sirvió para enviar a la opinión pública un supuesto mensaje de firmeza ante el pulso etarra y ante el acoso del Partido Popular.

Inmersión en el estado mayor del Gobierno
¿Piensa Zapatero en dar un golpe de timón? Que no, que no le demos vueltas. "Nunca he visto tan convencido al presidente del Gobierno", me dice uno de sus habituales confesores. Pero se acerca al abismo... "Está convencido de lo que hace, aunque no esté acompañado de parte de la opinión pública, aunque vea que no le acompaña parte de su partido. Pero eso no significa que Zapatero sea insensible a las consecuencias, pero no hay tartufismo, no me niegues que no le faltan resolución y convencimiento".

El jefe del Ejecutivo mira el calendario, no para de mirar el calendario electoral. La esperanza: que el calendario se normalice. Para ello, el entorno del presidente José Luis Rodríguez Zapatero ha decidido desempolvar sus manuales de estrategia para intentar salir de la ciénaga que atraviesa el Gobierno. El miedo a una debacle electoral del PSOE está muy presente. Los rumores: un alto cargo monclovita, en conversación de pasillos del Congreso de los Diputados, decía hace días que "en estas circunstancias –se refería al "implacable acoso" del PP- no será posible afrontar normalmente las elecciones". ¿Se le acababa de ocurrir o era un primer clarinazo para crear un estado de opinión? Precisamente lo que tratan de evitar en La Moncloa es una caída en picado y, por eso, van retocando con perspicacia la agenda política del jefe del Ejecutivo. Agenda centrada en el ruido, mucho ruido, sobre el "proceso", que lleva semanas encallado.

Y luego, los rumores… "¿Elecciones anticipadas?". "Eso no se contempla, el presidente conoce perfectamente sus obligaciones", insiste el entorno zapateril. Pero es evidente que el debate sobre los tratos del Gobierno con ETA no se va a ocultar en ningún cajón porque es una apuesta decidida del presidente, y porque el PP tampoco se lo permitirá, pero se trata, según análisis de La Moncloa, de cambiar algunas perspectivas porque hay dos cosas claras.

Primero, a estas alturas de la legislatura y con la aún buena marcha de la economía, el Ejecutivo considera que su distancia tendría que ser mucho mayor y no una situación de empate técnico. Segundo, y como consecuencia, los próximos al "jefe" no ven peligrar las elecciones generales –o eso dicen–, pero estiman que se acabó el relax porque los populares acechan. Y las municipales y autonómicas están a tiro de piedra.

La memoria selectiva
Y de hecho, se ha podido visualizar a las claras como el PSOE ha pasado a la ofensiva contra el PP con su revival sobre la tregua de 1998. El argumento del vídeo ideado por el secretario de Organización, José Blanco, fue intelectualmente pobre. O deshonesto. No encaja la simetría argumental para situaciones distantes que el mismo paso del tiempo hace distintas. Aunque solamente sea por acumulación de experiencia como fuente de conocimiento. Y nunca mejor traído lo de aprender de los errores.

Viejo truco ése de repetir una mentira, o una consigna, hasta que por la fuerza de la costumbre se convierta en verdad aparente o lugar común del debate político. Por ejemplo, acusar al entonces presidente José María Aznar de hacer concesiones a los terroristas "entre asesinato y asesinato". "Eso ya lo saben hasta las madres, que suelen ser las últimas en enterarse", que diría el inolvidable maestro Jaime Campmany, lo que prueba el alcance de una afirmación impuesta por repetición, aunque no resista el contraste con la realidad. Escaso debía andar Zapatero de razones si se extravía en el obsesivo recurso al método de la comparación. Quiso convencer mirando al tiempo en que Aznar trató con ETA sin que los socialistas le hicieran la vida imposible, pero tiene poco que ver.

José Luis y su "guitarra"
Pero no sólo se trata de mirar lo que hizo el PP sino de reformar la propia estrategia, ya que el Gobierno transmite agotamiento. No se trata de cambiar las prioridades pero sí de dar lustre a las que están tapadas. Por ello, junto al "proceso", se pretende que Zapatero, luciendo gestos de renovada frescura, aparezca también hablando de otros ejes básicos del Ejecutivo: la economía, la ciudadanía y la seguridad.

Pocas veces se había visto tan resplandeciente al Presidente como en las jornadas organizadas por The Economist hace un par de semanas. Zapatero, obviando los desequilibrios económicos que perviven en nuestra economía, disfrutó enlazando logros alcanzados en los últimos años. La semana pasada la estrenó el presidente del Gobierno con un acto contra la violencia de género y asistió el jueves e hizo literalmente suya la aprobación en el Congreso de la Ley de Dependencia. Entre una iniciativa y otra, pudo viajar a Riga para participar en la cumbre de la OTAN en una recta hasta final de curso con una agenda internacional muy densa que le llevará desde Senegal hasta Estados Unidos. Salidas al extranjero que van a representar un significativo giro respecto al último año. "Si ahora pisa el acelerador, aún estamos a tiempo de reconquistar terreno", explica un miembro del séquito presidencial. "Existen los teléfonos, internet, aviones privados... pero los líderes precisan del contacto personal", dicen quienes han abogado por una mayor presencia del presidente Zapatero en el mundo.

Tiempos en mano de ETA
No se trata únicamente de llenar la agenda presidencial de otras cuestiones sin ton ni son, sino darle un sentido y poderla transmitir a la opinión pública. Trabajar, por tanto, con una planificación lógica acompañada de una buena comunicación. En definitiva, se trata de trasladar mensajes que rompan la reiteración del debate sobre las negociaciones con ETA. Y sin embargo, las mentes grises de La Moncloa no parecen contar con que es la banda terrorista la que viene marcando la agenda política, la que dirige los pasos de un presidente de Gobierno decididamente dispuesto a realizar de la mano de la pandilla de asesinos un proceso para mantenerse en el Poder. Ésta es una cuestión de tiempos, y los tiempos de ETA y los de Zapatero puede ser que no coincidan.

El problema radica en que la banda terrorista le exige que las mesas de negociación de la autodeterminación y la territorialidad se convoquen ya, y eso significa, en román paladino, pactar el precio político definitivo antes de que los ciudadanos perciban de un modo rotundo el fin de la violencia, algo que no va a ocurrir. Entre otras cosas porque ETA no desaparecerá, ni dejará las armas, ni abandonará los objetivos por los que lleva treinta años matando, y si ésa es la percepción que acaba instalándose en la opinión pública, los planes del presidente Zapatero se torcerán irremediablemente. Claro que esa será la consecuencia de haber confiado toda su suerte a la carta marcada por ETA.

Carta de París
La inexistencia de ETA
Carlos Semprún Maura Libertad Digital 5 Diciembre 2006

Está visto que "el proceso de paz", la "tregua trampa" o como se califique la rendición zapaterista ante ETA encuentra serios obstáculos y fuertes resistencias. Dejando de lado, por ahora, las resistencias españolas, voy a insistir en lo que ya he escrito alguna vez y ahora se ha hecho evidente para todos: Francia no traga las mentiras zapateristas y obliga al gobierno provisional a destapar sus inmundicias. Por primera vez en la historia de las relaciones franco-españolas, Francia se ha convertido en aliado objetivo de los españoles enemigos del nacionalterrorismo.

La semana pasada la policía francesa detiene a tres etarras y afirma la persistencia del terrorismo. Rubalcaba y sus compinches, molestos, declaran: "Francia exagera, no es para tanto". La policía gala detiene a tres nuevos etarras, dos días después, y Rubalcaba, cada vez más nervioso, proclama: "Eso demuestra que no hemos bajado la guardia". Vosotros os habéis bajado hasta los pantalones y es la policía francesa la que detiene a los terroristas y os obliga a "colaborar". Las razones son sencillas: ETA exige una provincia francesa y, con su chulería habitual –que tan bien ha funcionado con este desastroso gobierno–, amenaza con atentados si Francia no cede. La respuesta gala es tajante y seguirá siéndolo, porque nadie en Francia está dispuesto a ceder un ápice en la unidad e integridad de la nación. Con este gobierno de aquelarre ocurre exactamente lo contrario: habiendo afirmado y reafirmado la inexistencia de ETA, la realidad del sendero luminoso de la paz eterna y otras fariboles cobardes, ante las acciones de la Policía y magistratura antiterrorista francesas se desinflan, y se ve que el rey está desnudo, y su Majestad, también.

Aunque no me lo crea del todo, existe, sin embargo, un cierto peligro de que, con Ségolène Royal presidenta, la actual postura francesa se haga más confusa y endeble. Con sus teorías "regionalistas", vagas y arcaicas, podría considerar progre negociar con ETA del mismo modo en que la muy pirada ha "negociado" con Hezbolá en Beirut hace un par de días. En efecto, como primer acto diplomático de futura presidenta, estuvo en Próximo Oriente y declaró a Mahmud Abbas y al gobierno israelí que ella tenía la solución de todos sus problemas, y que ésta era la paz. ¿Y cómo no se les había ocurriendo antes? Luego, en Líbano, en vísperas de una nueva guerra civil, se reúne con representantes del Hezbolá, quienes reafirman que Israel es un estado nazi que hay que destruir, y les aplaude. Al día siguiente, declara que no les había entendido o que, presa de una súbdita sordera, no había oído. No se trata de una metedura de pata, se trata de su criminal imbecilidad.

Lectura sectaria de la Constitución
Editorial ABC 5 Diciembre 2006

EL Partido Socialista ha perdido el rumbo en el debate de las ideas. El documento titulado «Constitución, laicismo y educación para la ciudadanía» es fiel reflejo de una concepción rancia y anquilosada de la izquierda política, impropia de un partido que se dice socialdemócrata y gobierna en un país desarrollado. El análisis ideológico del texto revela la pobreza conceptual de sus autores y -lo que es peor- el sectarismo trasnochado que inspira a ciertos ideólogos que suscriben el proyecto de Rodríguez Zapatero. Algunos lugares comunes sobre la Transición, tiempo de consenso para un pueblo «ávido de libertad y democracia», no se corresponden con la práctica de un Gobierno empeñado en excluir al centro-derecha. La referencia a la Constitución como marco de convivencia es correcta, pero incongruente con la quiebra del modelo territorial y la alianza con partidos radicales. En fin, tampoco es acertado comparar la etapa republicana con la actual por razones al alcance de cualquier ciudadano dotado de sentido común.

El documento pierde definitivamente la brújula cuando plantea una extraña mezcla entre «laicidad», libertad de conciencia y fenómenos migratorios, cuyo planteamiento y desenlace conduce a un resultado absurdo. En efecto, el multiculturalismo es incompatible con el Estado laico que allí se predica porque supone la aceptación de comportamientos basados en dogmas que pueden ser incompatibles con los derechos y libertades fundamentales. Asumir que una práctica «cultural» que humilla a la mujer o alienta la violencia debe ser aceptada en nombre de la tolerancia supone admitir la más flagrante discriminación en un sistema que cuenta con la libertad y la igualdad como señas de identidad. Lo peor de todo es que el documento da a entender que el enemigo a batir es una concepción religiosa que rechaza el aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo. Esto es, parece que la Iglesia católica (mencionada expresamente en la Constitución por su evidente arraigo histórico y social) es el obstáculo que sería preciso remover para alcanzar la libertad de conciencia y esa supuesta «pluralidad de códigos éticos». La falacia argumental encierra una grave falsedad. El cristianismo ha sabido evolucionar hacia el mundo moderno sin modificar en lo más mínimo sus principios constitutivos. Otras confesiones, en cambio, conciben la democracia como un pecado de soberbia ante el poder absoluto de la divinidad y proclaman la exclusión -cuando no la persecución- de los infieles. No parece que tales planteamientos perturben el razonamiento monolítico de los ideólogos socialistas. Al menos, hay una confesión de parte que simplifica la polémica sobre la «Educación para la Ciudadanía». Está claro que la asignatura recién inventada va a estar inspirada por estos prejuicios relativistas y multiculturales, lo que justifica el rechazo de buena parte de la comunidad educativa.

Por lo demás, el texto juega con argumentos teóricos de una izquierda ya pasada de moda, tales como el «mínimo común ético constitucional» o la idea de ciudadano activo y participativo. A estas alturas, se trata de tópicos sin contenido preciso. Fomentar la ciudadanía como eje de la democracia es una obviedad cuya base doctrinal está en ese equívoco «republicanismo cívico» que tanto gusta al presidente del Gobierno, aunque al menos se elude la denominación original para no introducir la confusión sobre las formas de gobierno. Hace tiempo que la moderna socialdemocracia ha abandonado el discurso laicista y que cuestiona esa fantasía multicultural que complica un enfoque correcto del problema de la inmigración, que los partidos serios se plantean hoy día en todas partes sin demagogia ni oportunismo. Parece, no obstante, que los socialistas españoles prefieren mirar al pasado para desarrollar una lectura ideológica y sectaria de la Constitución de todos.

Ver o no ver
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 5 Diciembre 2006

Arnaldo Otegi anunciaba este domingo que Batasuna estará presente en las próximas elecciones municipales. Legales o ilegales, piensan concurrir sin presentar unos nuevos estatutos para salvar con un mínimo decoro la implacable sentencia de ilegalización dictada por el Tribunal Supremo.

Cuando uno se sienta a pactar con los etarras o con su brazo político, mi respetado presidente, la iniciativa cambia al otro lado de la mesa, porque en la negociación del fin del terrorismo sus interlocutores no son sindicalistas normales. Por mucho que ustedes se esfuercen (y lo hacen) nunca podrán ganar a sus contertulios en relativismo. Esto de la legalización, por poner un ejemplo. No importa lo que les dieran a entender, lo que sus emisarios dedujeran de sus palabras o que la vuelta a la legalidad sea un objetivo primordial para los radicales. Lo es, sin duda, pero ellos han apuntado esa tarea en el debe del Gobierno; la quieren gratis.

La ruptura de las conversaciones tiene, por lo general, consecuencias dramáticas y ellos saben que tiene usted su debilidad en el mayor de sus errores: no contar con el PP. Los socialistas de 1998 no confundían el acuerdo pactado con la adhesión incondicional a una oferta cerrada del Gobierno, pregúnteselo a Almunia, que le precedió en la Secretaría General.

Debió usted negociar con Rajoy, transigir con alguna de sus propuestas. Aznar, con menos talante, les aceptó a ustedes y a sus socios de ahora (IU y nacionalistas) la petición de acercamiento de los presos que ahora tanto le reprochan de palabra y vídeo. Un par de años más tarde le aceptó al recién elegido líder de la oposición, usted mismo, la propuesta del Pacto Antiterrorista. Fíjese que por mucho que cavilo no llego a recordar ninguna propuesta de Rajoy que haya sido aceptada -y cumplida, se entiende- por usted.

Ahora dice Otegi que van a concurrir a las elecciones y la mayor parte de los ciudadanos piensa que sí, que bajo las siglas EHAK o en agrupaciones locales, lo van a hacer. El portavoz del PSE dijo ayer que van a estar vigilantes para que no puedan vulnerar la Ley. La vicepresidenta De la Vega, trabajadora incansable, anunciaba el domingo que: «estamos alerta y seguiremos sin bajar la guardia ni un minuto hasta que tengamos total certidumbre de que la violencia ha cesado para siempre».

El asunto, ahora que se han puesto ojo avizor, es si el fiscal general acertará a ver en EHAK lo que no vislumbró en el último año y medio, que Santa Lucía le mejore la vista. No se tome esto como una crítica. Deben mantener la actitud vigilante. Así, cuando ETA deje las armas, serán los primeros en enterarse. Pero estas expresiones parecen confiar a la propia banda la tarea de autodisolverse, sin que el Gobierno piense hacer otro papel que el de espectador o el de notario. Ver o no ver, 'that is the question'. En fin, que no sé si lo veo.     s.gonzalez@diario-elcorreo.com

Por ahora, confusión
Lorenzo Contreras Estrella Digital 5 Diciembre 2006

Hay quienes ya prevén un próximo nuevo comunicado de ETA, al mismo tiempo que se intensifican las impresiones de que el llamado “proceso”, encaminado supuestamente a la pacificación del País Vasco y a la consolidación del alto el fuego “permanente” de la banda terrorista, ha entrado en barrena. A esa sensación contribuyen las detenciones de etarras en Francia. La última redada policial se ha producido el pasado 2 de diciembre. Las fuentes abertzales han recordado que la operación policial gala es inmediatamente posterior a la reunión del director general de la Guardia Civil, Joan Mesquida, con responsables franceses de la lucha antiterrorista, de lo cual deducen que tal redada ha sido fruto de su planteamiento conjunto hispano-francés. Parece evidente que la política de Sarkozy, ministro galo del Interior y próximo aspirante electoral a la presidencia de Francia, promete nuevas colaboraciones, y con ello un mayor enrarecimiento del “proceso” y una pronta terminación de la tregua etarra, si cabe llamarla así a la vista de los robos de armas, tráfico de explosivos, extorsiones a empresarios y otras manifestaciones del todavía denominado “terrorismo de baja intensidad”.

Si resulta ser verdad que las autoridades españolas contribuyen a la intensificación de las acciones policiales francesas, es natural que la propia ETA sea la primera en extrañarse de que al mismo tiempo el Gobierno del señor Zapatero mantenga un esfuerzo dirigido a lograr conversaciones definitivas de paz con la banda. Por parte española, sin embargo, se alimenta tanto la esperanza como la confusión. El presidente del Gobierno, en su última comparecencia parlamentaria, afirmó que “la expectativa sigue en los mismos parámetros que el día del alto el fuego”, o sea, que ni avanza ni retrocede, aunque es de suponer que las detenciones practicadas últimamente pueden haber empeorado el pronóstico. Y el todavía ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, antes de que Zapatero se expresara en los términos ya transcritos, advirtió de que “esta pesadilla no durará siempre”, pero que “no está escrito el resultado”.

¿Cómo interpretar estas manifestaciones? Cualquier observador tiene derecho a confesarse estupefacto, siempre que al mismo tiempo no olvide la cantidad de humo que envuelve el dichoso proceso. Cuando, por fin, ese humo se disipe y la realidad, cualquiera que ella sea, emerja, se habrá entrado en una auténtica nueva etapa, porque es imposible que todo continúe en la situación de embrollo actual, sin cambios de ningún tipo. En este sentido cobra una derivación lógica el comentario de López Aguilar sobre la improbabilidad de que la pesadilla dure siempre.

Ya se sabe que las conversaciones del Partido Socialista de Euskadi (PSE) con Batasuna, por supuesto que ilegales, se han “congelado”, o así pretenden mostrarse. Cuesta trabajo creerlo de todos modos, se diga lo que se diga. Si los contactos, auténticas negociaciones subterráneas, se rompen, Zapatero, ya con entierros por medio, se la juega en las elecciones del 2008. Pero también, a su medida, se la juega ETA, porque ZP es “su hombre” en Madrid, casi su agente secreto. No podía la banda, en los tiempos de Aznar, soñar con tanta facilidad de acceso a sus propias expectativas de éxito. Si no tuviese un ZP habría de reinventarlo. Es preferible para la organización terrorista acentuar su amenaza sin llegar a concretarla en los términos cruentos de las décadas pasadas. Cualquiera sospecharía que la banda y el presidente del Gobierno pudieran llegar a un acuerdo según el cual, hasta las elecciones, ni ETA reduciría su potencial amenaza ni el zapaterismo dejaría de representar para el electorado la garantía teórica de que los funerales se tomarían también una tegua. Luego ya se vería.

La hora de los tontos
Por Ignacio Camacho ABC 5 Diciembre 2006

LOS fines de semana, cuando casi todo el mundo descansa, los tontos salen a trabajar, y llenan las asambleas y convenciones de ciertos partidos políticos. Allí, desportillados de raciocinio y calentados por la proximidad de unos con otros, suelen romper en ocurrencias estúpidas que por alguna razón desconocida acaban abriéndose paso fuera del estricto ámbito de la tontería, como si la sola presencia de muchos tontos reunidos les otorgase mayor dignidad que por separado. Juntos, en manada o manifestación, los tontos se creen más listos, se vienen arriba y a veces dan en publicar sus necias conclusiones en forma de actas congresuales, resoluciones asamblearias y hasta programas electorales, lo que plantea un serio problema a quienes no gozan del estado de felicidad nirvanática que proporciona la estupidez, y que se ven obligados a tener que confrontar las tonterías con toda seriedad. Los americanos, que saben un rato de debates necios, lo tienen formulado en un adagio concluyente: nunca discutas en serio con un tonto, porque siempre hay quien no se apercibe de la diferencia.

Conviene tener muy en cuenta este sabio consejo a la hora de rebatir ciertas propuestas que, por su intrínseca memez, corren el riesgo de adquirir carácter solemne si se acaban tomando como objeto de polémica. Si un congresillo de tontos, pongamos que disfrazados de juventudes de Convergencia, decide concluir sus deliberaciones con la aseveración formal de que «Cataluña no es España» -o sea, elevando la pancarta futbolera a categoría de material político-, lo último que se puede hacer es tratar de discutir la chorrada (que diría Pepiño Blanco), porque inmediatamente adquiere carácter de hipótesis y, por tanto, resulta susceptible de ser debatida. Todo lo más, procede sugerir que Artur Mas deje por un ratito de lamerse las heridas que le ha dejado la reedición del tripartito y envíe a sus analfabetos cachorros a clase de Historia y de Geografía.

Del mismo modo, cuando los tontos gallegos se agrupan en un cónclave del BNG y proponen un huso horario diferente al de España, es del todo contraproducente meditar el calado de la majadería porque puede suceder que rodemos involuntariamente por el despeñadero del despropósito y acabemos resbalando hacia el desatino de calibrar si la hora debería cambiar al final del Bierzo o en los límites de Tuy. En ese momento, ya habremos protocolizado la tontería dándole rango de materia opinable. Conviene no olvidar que un tonto es un tonto en Madrid, en Barcelona, en La Coruña o en Canarias, y que una hora antes o después sigue siendo el mismo tonto. Lo malo es que, en el nacionalismo de opereta que últimamente campa en España, los tontos que hasta ahora abundaban en dos idiomas pretenden además ejercer en dos franjas horarias, en directo y en diferido, en curso continuo, como la Bolsa. O sea, que cuando un tonto catalán haya acabado de proferir sus memeces, aún no haya empezado el tonto gallego. Esto debe de ser la nación de naciones: un país en que los tontos actúan por turnos, y cada uno en su idioma.

Un Gobierno autocomplacido con un Proceso ya cadáver
Vicente A. Carrión Martínez Periodista Digital 5 Diciembre 2006

No se le va a creer por mucha retórica que emplee la Sra Fdez. de la Vega, que no se cansa de aludir a la lealtad con los gobiernos en la lucha antiterrorista. Claro obvia aquellas manifestaciones ante las sedes del PP y al grito de asesinos, acusaciones de que el Gobierno mentía, la contínua referencia a Irak. Una lealtad bien entendida, según le parece. Y además, en demagogia carente de cualquier sentido realista, dice que este Gobierno seguirá"cumpliendo con su deber" de buscar esa paz "desde el más absoluto respeto al Estado de Derecho, el principio de legalidad y el respeto a las víctimas". De eso no me cabe duda. Ya pueden haber claras y contundentes pruebas del rearme efectivo de ETA, que este Gobierno está comprometido en un Proceso, cada vez más dificil de explicar al pueblo español.

La vuelta a la normalidad democrática en el País Vasco se llegará cuando ETA haya desaparecido. Sus integrantes detenidos, juzgados y condenados y los partidos que apoyan ese terrorismo, renuncien a él como método de conseguir objetivos políticos. No hay nada más Sra. Vicepresidenta. Lo demás es sencilla y llanamente una palabrería hueca. ¿A quién quieren seguir engañando?. Creo que la última manifestación de la AVT en Madrid, les dio la respuesta que no les gusta oir. Abandonen el Proceso denigrante de conversaciones con ETA.

Y como en el PSOE todo es coral, pues no podía faltar el machacador oficial D. José Blanco, que vuelve a la carga con las consignas de siempre, esas que le salen tan naturales, como que "Visto el comportamiento del PP, la posición del Gobierno para poner fin a tantos años de terrorismo es mucho más meritoria y valiente" Esta última palabra la vienen diciendo de modo repetido, desde que Patxi López la pronunciara a consecuencia de sus contactos de concienciación con BATASUNA-ETA. Posiciones de valentía, cuando lo que hay es una constante cesió al chantaje,. Cuando lo que se vislumbra en el horizonte es un apaño de reparto de poder con un precio político.

Qué razón tiene el PP en negar ese apoyo a un Proceso que nunca fue de Paz, sino de rendición, de claudicación ante el terrorismo, de querer volver a enterrar en el olvido a las víctimas. España no puede permitirse un Gobierno cuya valentía consiste en cerrar los ojos a la evidencia y pensar que su interlocutor no le apunta con la pistola. Un Gobierno con la táctica del avestruz, que mete su cabeza en un agujero, que será al fin su propia fosa y la del Proceso ya cadáver.

Las trampas del nacionalismo
Luis Balcarce Periodista Digital 5 Diciembre 2006

El vicepresidente de la Xunta, Anxo Quintana, y el presidente de A Mesa pola Normalización Lingüística, Carlos Callón, presentaron hace poco un programa de voluntariado lingüístico para "universalizar", promover e impulsar la lengua y la cultura gallega y "activar la solidaridad y el intercambio cultural".

En este sentido, Quintana apostó por el diálogo y "una perspectiva constructiva" para que el gallego tenga el "mismo rango" que el castellano. Eso es una impostura propia de Quin, a quien le gusta pasar por una persona normal cuando en realidad es como esos extraterrestres de Men in Black que hacían lo imposible por pasar como humanos hasta que el monstruo que llevan dentro termina emergiendo. Con Quin es lo mismo: él dice que España no se rompe pero si por él fuera la partiría en cuatro pedazos hoy mismo. "¿Que todavía no conoces las trampas del nacionalismo"?, me espetó ayer Gotzone Mora mientras la entrevistaba.

Y disfraza el conflicto lingüístico como un problema de jerarquías cuando lo único que pretenden es erradicar el castellano. ¿Acaso no es eso lo que están promoviendo en las escuelas persiguiendo con un ejército de inspectores a los profesores que profesan el español? Ya está bien, Quin. Luego dices: "No se trata de implantar la obligatoriedad de hablarlo, sino el deber de conocerlo, porque sino, el derecho a hablarlo quedaría en agua de borrajas" dijo al subrayar que no se trata de implantar su uso, sino de que se entienda. "No pido que me hablen en gallego, sino que me entiendan y que, cuando vaya a un juzgado no tenga que hablar en castellano porque no me entienden", matizó.¿Y para eso hay que gastar millones de euros al año en mantener a la brigada lingüística?

Como no podía ser de otra manera, termina minimizando el calvario de esos docentes que fueron amenazados si no presentaban sus programas en gallego. En alusión a un grupo de 20 profesores que denunciaron a Educación por obligarlos a utilizar el gallego en las aulas dijo que "no creen conflictos donde no los hay". "Me recuerda -la denuncia de los docentes- a ese refrán popular de 'se tiran los pájaros contra las escopetas'", ironizó al recalcar que, en Galicia, el único idioma discriminado es el gallego. Va de víctima pero pero las víctimas somos nosotros que no lo votamos y sin embargo debemos financiar sus mastodónicos sueños de aldea.

Pederastas idiomáticos
Manuel Molares do Val Periodista Digital 5 Diciembre 2006

Cuando el profesor falangista oía que hablábamos en gallego nos soltaba unos tortazos monumentales al grito de ¡En idioma patriótico, coño!

El cronista ha visto recientemente similar escena en otro colegio. Los niños hablaban en castellano y un profesor vociferaba: “¡En galego, o idioma da patria, carallo!

Los nuevos sacerdotes de la lengua no pegan, pero suspenden. Castigan con ingratas obligaciones y tareas que restan muchas horas de juegos y asueto.

Exigen dedicación devocional al idioma local, que han convertido en materia más trascendente que cualquier saber universal, las matemáticas o la física.

Más que cualquier conocimiento ajeno a la historia o la geografía de los 29.574 kilómetros cuadrados de Galicia, región de 2,7 millones de habitantes: menos que los de la almendra central de Madrid capital.

Observemos el mundo desde un satélite cercano: Europa es un pañuelo, España, poca cosa, y algunas comunidades autónomas son una manchita cuya lengua autóctona es adorable, pero fuera de allí solamente una curiosidad.

Quienes viven de ella, sus sacerdotes-profesores la imponen coercitivamente. No buscan un amor de pareja entre el usuario y la herramienta. No. Sirve para agredir, violar, como el castellano para los franquistas.

En Cataluña hay niños que hace poco tiempo se expresaban básicamente en catalán, y que ahora hablan más en castellano. Los niños no boicotean la lengua, ni son centralistas, ni reaccionarios, ni fachas: protestan así contra la violación. Los únicos culpables son los abusadores.

En Euskadi ocurre algo parecido, y muchos de los que usan el vasco lo hacen porque temen a los sacerdotes ideológico-lingüísticos.
Violadores: imponen la lengua forzando a la gente, mucha de la cual se vengará abandonándola.

El cronista habla en gallego con muchos amigos, especialmente con quienes fueron víctimas de los profesores franquistas. Pero con los violadores lingüísticos de niños –pederastas idiomáticos-- se expresa, como provocación, únicamente en castellano.

Otra chorrada nacionalista
Paco Sande Periodista Digital 5 Diciembre 2006

Ya han reclamado que las lápidas de los cementerios se escriban en gallego. También han inventado como fundador de Galicia a Breogán, Como pudo haber sido el Capitán Trueno, tendría el mismo rigor histórico, -eso es tanto como que los ingleses digan que su fundador fue el Rey Arturo. Y es que Estos del Bloque Nacionalista Galego no paran y ahora exigen que Galicia tenga "una hora menos", como Portugal o Canarias.

La asamblea del Bloque Nacionalista Galego (BNG) ha aprobado una enmienda a su documento de tesis en la que reclama aplicar un "huso horario gallego" a su "hora natural", el mismo que Portugal, el Reino Unido o Canarias.
Durante el debate de este documento sobre los proyectos de la organización, se aprobó una enmienda para instar al Gobierno gallego a que "trabaje para adaptar el huso horario gallego a su hora natural", que coincide con el de esas zonas geográficas, con la finalidad de ahorrar energía. ¿…?

¿Para ahorrar energía? Pero vamos a ver: bien es cierto que por el horario natural del día, Galicia tiene alrededor de media hora de retraso con respeto a Madrid y alrededor de cuarenta minutos con respeto a Barcelona. Pero ahora mismo en Galicia, en pleno invierno, la jornada laboral del currante medio es de nueve de la mañana a siete de la tarde, con dos horas para comer, -a las 6 de la tarde empieza a oscurecer-, y cuando termina a las 7 es noche cerrada. Si atrasásemos el reloj una hora, entonces en vez de empezar a oscurecer a las 6, empezaría a las cinco, y eso haría que trabajásemos más horas de noche con el consiguiente gasto extra de energía.

En cuanto al verano es todavía mejor, porque se trabaja de ocho de la mañana a tres de la tarde y cuando se sale todavía se tiene una larga tarde por delante, y los que tenemos que terminar a las siete, -pues algunos ni en el verano podemos terminar antes- a esa hora todavía el sol esta muy alto, y nos gusta así.

Así que díganme señores del Bloque, ¿Dónde esta ese ahorro de energía con su cambio de hora?

La única causa que hace que este país despilfarre energía, es el almuerzo, tenemos unos almuerzos de tres y hasta cuatro horas. La mayoría de los comercios sierran de una y media a cinco y media de la tarde, -hasta las iglesias cierran a esa hora, todavía no me explico para que, supongo que los santos se irán a comer también, yo que se- cuatro horas perdidas en el momento del día, en que mas luz hay y luego abiertos hasta las diez de la noche, -en el invierno cinco horas con luz artificial-, eso si que es derrochar energía.

Esto cae de cajón, es tan elemental como la tabla del uno, y supongo que estos señores por muy zotes que sean, no ignoraran tal cosa, por lo tanto lo que dicen y hacen es solo para dar la nota.

Lo que pasa es que a estos tíos les ha entrado el virus de la tontería y la idiotez aguda y virulenta, muy virulenta, solo hay que mirarles la cara en la foto que aparecía en Periodista Digital el 3-12-06, -perece un fotograma de la película, Los otros- mírenles la cara, miren a Francisquiño Rodríguez con su puñito en alto, -a su edad y con estas tonterías- no comprendo como su cerebro puede producir bastante energía para mover sus piernas, y por su culpa vamos a pagar todos los gallegos, pero como dice mi amigo el argentino, nos esta bien empleado por boludos, que quiere decir pasotas, ósea algo así como: que a mi no me gustan estos dictadores, pero que haga algo mi vecino, que yo ando muy ocupado.

Filología Gallega sólo tiene tres alumnos matriculados en primero
El decano reconoce que se ha "tocado fondo", pero confía en invertir la tendencia desde el próximo año.
Sandra Penelas / VIGO Faro de Vigo 5 Diciembre 2006

Dejen de buscar en la fotografía. Sólo tres alumnos se han matriculado este curso en primero de Filología Gallega. La titulación "ha tocado fondo", pero ni alumnos ni profesores se muestran preocupados y el decano confía en que la tendencia comience a invertirse a partir del próximo año.

Elena Caramés, Pablo Villar y Daniel Veloso, de 25, 20 y 18 años, respectivamente, aspiran a ser profesores y atribuyen el escaso interés de los jóvenes por estos estudios a la falta de confianza en sus oportunidades laborales. "Yo no creo que Hispánicas, por ejemplo, tenga más salida. Además si aquí sólo somos tres tendremos más facilidades que los alumnos de carreras con mayor matrícula", explica la única chica del grupo, natural de Pontevedra y maestra de Infantil y Primaria.

Los tres comparten su procedencia foránea, Veloso nació en Celanova y Villar, en Cangas, y aseguran que Vigo es la ciudad en la que menos se habla gallego. Una realidad que no se explican y que creen también puede estar relacionada con el escaso alumnado.

Aseguran que en su decisión académica ha influido su predilección por todo lo relacionado con nuestro país y su cultura, además de sus ideas políticas. "El idioma está algo desprestigiado y sería buena una mayor concienciación", defiende Villar. Dentro de esos "prejuicios" incluyen los recelos que suscitan los últimos cambios en la norma. "Todas las lenguas lo sufren, pero la gente sólo se fija en los del gallego. Y nosotros les tenemos el mismo miedo que un alumno de Hispánicas", aclara Caramés.

Respecto al día a día en la facultad se han acostumbrado a disponer de un profesor sólo para ellos, aunque en alguna asignatura lo comparten con otros estudiantes. La proporción es impensable en otras facultades: tres docentes por cada estudiante.

"Las clases son participativas y al tener que prestar mayor atención aprendes más", asegura Villar. Resulta evidente que lo complicado es faltar a clase. "Intentamos ponernos de acuerdo para no venir ninguno, pero después siempre recuperamos las horas ", apunta su compañera .

Por ahora, añade, "no queda más opción" que llevarse bien entre ellos, mientras que la relación con los docentes también es muy cercana. "El año pasado en Derecho ningún profesor me hablaba y ahora casi nos vamos a tomar café con ellos", bromea Veloso.

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