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Recortes de Prensa     Jueves 7 Diciembre  2006

En defensa de la Constitución
Editorial ABC 7 Diciembre 2006

EL clima político actual en España enmarcó ayer el aniversario de la Constitución con una sensación de discordia sobre la vigencia de los valores de la Transición y del consenso de 1978. Ejemplos de esa discordia sobran: José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy ni siquiera se saludaron en el acto celebrado en el Congreso; el conciliador e institucional mensaje de Manuel Marín quedó de nuevo como un sincero, pero vano, intento por realzar un homenaje a la Carta Magna, lamentablemente muy devaluado por el Gobierno socialista; otra vez faltaron dirigentes del PNV o ERC, socios del PSOE a conveniencia; y hubo una escasísima representación del poder autonómico, aunque José Montilla convirtió en una buena noticia la aparición de un presidente de la Generalitat catalana en el Congreso para rendir tributo a la Constitución.

El mandato de Rodríguez Zapatero está resultando, en este sentido, claramente perjudicial para el acuerdo de principios con el PP y para la confianza de los ciudadanos en la permanencia de las reglas del juego democrático. Lejos de propiciar esta excelencia política, el PSOE ha puesto de umbral a este último aniversario constitucional un documento que reivindica la Constitución de la II República y la laicidad como las fuentes del actual ordenamiento. Y es así como el PSOE, ya que no puede reescribir la historia, se consuela con manipularla. La reivindicación republicana y la exaltación de una cínica laicidad no son meros desahogos doctrinarios, sino elementos de un mensaje destinado a la opinión pública, más lesivo por cuanto se hace con ocasión de una nueva conmemoración de la Constitución de 1978. Apelando al antecedente republicano y repudiando cualquier imbricación entre sociedad y religión, el PSOE está negando al orden constitucional vigente lo que fue su fundamento legitimador: la Transición pacífica de la dictadura a la democracia, la reforma política en vez de la ruptura, la vertebración en la Monarquía parlamentaria y la continuidad de un modelo social organizado en torno a valores cristianos.

Conscientes de que la reforma de la Constitución requiere el apoyo del PP, los socialistas parecen conjurados en una labor de zapa para mermar a la Constitución de 1978 el valor fundacional y esencialmente intangible que reclama todo texto constitucional. El viaje al pasado -nada menos que a la II República- y el ajuste de cuentas a la Iglesia Católica se presentan como reacciones alérgicas de una izquierda sin más compromisos que con su propia ideología, sin sentido histórico y, menos aún, sin lealtad con un Estado que nunca antes había logrado una estructuración tan adecuada -sin ser perfecta- como la autonómica de 1978 y con una sociedad de libertades y derechos sin precedentes en cuanto a extensión y protección. Esta desafección del socialismo por la obra constitucional de 1978 es lo que explica el resultado político y legislativo de esta etapa socialista. La Constitución no se ha reformado porque el PSOE no ha podido, pero en su lugar se ha puesto en marcha un proceso de vaciamiento constitucional a través de reformas estatutarias, fundamentalmente la catalana, y de leyes «sociales» que abarcan, unas y otras, los frentes de la ruptura institucional y social que no se produjo en 1978.

El modelo autonómico se ha quebrado para articular el Estado con diversas categorías, atribuyendo a unas comunidades -Cataluña, por ahora; País Vasco, quizá mañana- una relación confederal con el Estado sobre la base de una especie de cosoberanía y bilateralidad que en absoluto encuentra respaldo en la Constitución. Y para las demás, en las que el nacionalismo no es palanca de poder para el PSOE, el principio de organización autonómica se mantiene, eso sí, adornado con alguna retórica nacionalista, jurídicamente inocua y socialmente irrelevante. Lo cierto es que la Constitución cumplió ayer un nuevo año de vida rodeada de más escepticismo que nunca porque el socialismo ha renunciado a seguir manteniendo con el PP el consenso no escrito de mantener el desarrollo constitucional en manos de la inmensa mayoría de los españoles.

Es injusto con la Constitución de 1978 este tiempo de turbulencia abierto por el PSOE, y más aún por hacerlo con ensoñaciones republicanas, que desprecian la aportación decisiva de la Corona para poner a España definitivamente en el camino de la democracia, empresa para la que todos los españoles de buena fe, republicanos y monárquicos, de derechas o de izquierdas, combatientes de la guerra civil o hijos del desarrollismo franquista, fueron convocados lealmente. Y que rubricaron con un éxito que el PSOE se empeña ahora en nublar.

Un ultraje a la Constitución disfrazado de "paz"
EDITORIAL Libertad Digital 7 Diciembre 2006

Zapatero y su partido no han tenido más remedio que renunciar por un día a la compañía de sus aliados nacionalistas y aceptar la del PP pues, de otra forma, el gobierno de la –todavía– nación no hubiera podido asistir a la celebración del Día de la Constitución.

Nunca los pilares de nuestra Carta Magna, como son la "indisoluble unidad de la nación española" y el Estado de Derecho que articula ese ámbito de libertad y justicia, han estado tan en entredicho como en la legislatura de este gobierno que nació y sigue buscando el consenso de formaciones minoritarias –incluida ETA– cuyos objetivos fundacionales entran en colisión con nuestra ley de leyes.

Mientras los proetarras siguen convocando manifestaciones para exigir la impunidad de los criminales y para recordar por enésima vez que el objetivo de la negociación y del alto el fuego no es otro que la obtención de aquello por lo que ETA ha matado a casi un millar de españoles –la secesión y la anexión de Navarra–, el tramposo presidente del Gobierno del 14-M ha tenido la desfachatez de hacer de este chantaje –que él insiste en maquillar como "proceso de paz"– el protagonista de la conmemoración de nuestra Carta Magna.

Ni que decir tiene que los separatistas son coherentes no asistiendo a la celebración del Día de la Constitución, como lo es también la propia ETA cuando exige que "ninguna Constitución, ni ley, ni ordenamiento jurídico sea obstáculo" para la negociación. La incoherencia, por no llamarla complicidad, es la de un gobierno que, en lugar de dar por verificada la evidente naturaleza chantajista e involucionista de este proceso, se dedica a maquillarla y oxigenarla con los colores de la paz.

Zapatero no haría mejor homenaje a nuestra Constitución que poniendo punto y final a unas negociaciones al margen del Estado de Derecho con unos criminales que están en búsqueda y captura. Claro que eso sería tanto como traicionar los compromisos adquiridos con la banda terrorista antes del alto el fuego.

Por el contrario, Zapatero tendrá, desde hoy mismo, que volverse a poner manos a la obra para impedir que el Estado de Derecho y los cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado impidan a los proetarras celebrar, el próximo seis de enero, su ilegal acto político en el velódromo de Anoeta, donde dejarán de nuevo en evidencia por qué y para qué ETA convocó su alto el fuego o, lo que es lo mismo, por qué y para qué ETA está dispuesta a volver a la lucha armada.

De espaldas a la Constitución
Pablo Sebastián  Estrella Digital 7 Diciembre 2006

Rajoy y Zapatero han celebrado el aniversario de la Constitución de espaldas. El primero, que no quería tocarla, para que los nacionalistas aliados del presidente la pudieran centrifugar completando en el Senado —y en el Tribunal Constitucional— la operación iniciada por el presidente con la reforma de los Estatutos de Autonomía camino del modelo federal y que ahora propone reformas para reforzar el poder del Estado; y el jefe del Gobierno, que mantiene su empeño en la reforma federal que ha asumido para garantizarse su presencia en el poder y de paso abrir la puerta federal o confederal a la negociación con ETA que, de llegar a un final pactado, le daría todas las facilidades para permanecer en el poder y darle sentido a su desvaído liderazgo y muy complicada legislatura.

Pero los dos, Zapatero y Rajoy, saben que en las actuales circunstancias nada se puede tocar ni cambiar, máxime cuando se ha conocido la noticia de que el segundo hijo de los Príncipes de Asturias será mujer, con lo que la urgencia de reforma del orden sucesorio de la Corona queda definitivamente aplazada hasta un nuevo embarazo, si es que llega. Y sobre todo porque la brecha abierta entre los dos grandes partidos, cada vez mucho más profunda, va desde lo personal a lo político pasando por lo institucional y por cada uno de los debates abiertos en la escena nacional, y en especial el relativo al llamado proceso de paz con los terroristas.

Quizás por eso, y porque en el Gobierno y en el PSOE empiezan a ver el proceso más complejo y complicado de lo que parecía y están pendientes de la respuesta que dará la banda a las últimas capturas de sus comandos en Francia, Zapatero ha hecho ayer un llamamiento para la recuperación del consenso, mientras que Rajoy dice que se debe regresar al Pacto Antiterrorista, un paso que se resiste a dar el presidente porque sabe que ello significaría la práctica ruptura de la negociación.

En realidad, los dos consideran que están bien como están y que, por ahora, y en vísperas de las elecciones municipales y autonómicas, a ninguno le conviene dar un paso al frente para pactar. Zapatero porque cree que aún puede reconducir el proceso, y Rajoy porque está convencido de que el presidente se va a estrellar y que ello pronto le va a beneficiar, a sabiendas además de que el PP mejora en los sondeos electorales y que el PSOE ha comenzado a perder apoyos de manera clara.

Y mientras las cosas siguen así, la crispación crece en la sociedad española, que no ve ni en uno ni en otro partido un liderazgo fuerte y decidido ni un proyecto capaz de poner en pie a una mayoría suficiente que permita la recomposición de una sociedad dividida tras los atentados del 11M en Madrid, y que desde entonces arrastra esa ruptura que el Gobierno del PSOE ha sido incapaz de subsanar e incluso, al contrario, aumentó con las reformas autonómicas que, por la vía de leyes orgánicas, ha burlado el marco constitucional. Mientras que en el lado del PP se ha producido un giro hacia una derecha cada vez más dura y radical, que ampara extrañas conspiraciones del 11M para ocultar sus errores y mentiras y que exige a los ciudadanos un cambio radical de sus posiciones ideológicas y electorales, lo que no es fácil de alcanzar.

Las urnas, de las que da la impresión que huyen muchos ciudadanos camino de la abstención —como lo hemos visto en Cataluña—, dirán algo en la próxima primavera, si es que para entonces ETA no ha tomado una decisión definitiva sobre el avance o la ruptura del proceso. Una posición de arbitraje la de la banda terrorista que da una idea de lo mal que se han hecho las cosas en estos dos largos años de legislatura, porque en estos momentos es ETA la que puede inclinar hacia un lado u otro el fiel de la balanza de la gran disputa nacional que ha permitido que, en el día de la Constitución, lo dos grandes líderes nacionales no se hayan sentado a conversar.

Zapatero y ETA
Proceso bloqueado
GEES Libertad Digital 7 Diciembre 2006

La negociación entre el Gobierno de Zapatero y la banda terrorista ETA parece totalmente bloqueada. Por un lado, Rodriguez Zapatero no puede cumplir con las condiciones de impunidad comprometidas en las negociaciones que propiciaron el alto el fuego de la banda. El presidente no puede cumplir su palabra por la muy simple razón de que se lo está impidiendo el funcionamiento del Estado de Derecho, a pesar de sus maniobras con la Fiscalía y la creciente presión sobre los jueces. Este incumplimiento ha traído consigo a su vez el incumplimiento por parte de la banda de los términos pactados para el alto el fuego, al menos en lo que se refiere al terrorismo callejero, la extorsión y el aprovisionamiento de armas.

Por otro lado, la oposición firme del PP a cualquier negociación política con los terroristas y el rechazo radical por parte de las victimas a cualquier nueva concesión a sus verdugos está dificultando la disposición inicial de Zapatero de sentarse con Batasuna a hablar sobre la autodeterminación del País Vasco o la anexión de Navarra o sentarse con ETA para negociar una amnistía generalizada. Por su parte, ETA no está dispuesta a sentarse con el Gobierno en una mesa a hablar de su disolución mientras previamente no se haya encauzado la negociación política en la mesa de partidos. El resultado de todo ello es que el proceso se encuentra bloqueado por todos sus lados.

La cuestión más crítica en este momento es la legalización de Batasuna para que pueda concurrir a las próximas elecciones locales. En el País Vasco las elecciones de mayo serán cruciales, puesto que Batasuna se juega no sólo la recuperación del poder en decenas de ayuntamientos sino que están en juego también las todopoderosas Juntas Forales.

Si Zapatero logra legalizar a Batasuna y que concurra en las próximas elecciones, el proceso podrá tener una prórroga. El problema es que mientras ETA exista, Batasuna no condene el terrorismo y Zapatero no derogue la Ley de Partidos será imposible que el Tribuna Supremo pueda hacer la vista gorda permitiendo a Batasuna presentar sus candidaturas. Pero si Batasuna no puede presentarse como tal, esa será la oficialización de la ruptura definitiva del proceso por parte de ETA. Lo que puede suceder a continuación requiere un análisis aparte.       GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Más fosas y más esquelas
A mí la que me gusta es la del 31; lo que pasa es que la que me pone residencia, coche oficial, sueldo, tarjeta visa y todo lo demás es la Constitución del 78.
Por Valentí Puig ABC 7 Diciembre 2006

NO es prejuzgar los primeros cien días del segundo tripartito catalán si deducimos que el nombramiento de una directora general de la Memoria Democrática significará más fosas y más esquelas. Establecemos, sencillamente, los términos de una relación de causalidad. La iniciativa corresponde a ICV, partido neocomunista cuyos orígenes históricos tuvieron algo que ver con la desaparición del líder troskista Andreu Nin, con las checas y con la infame represión religiosa que transcurrió en la Cataluña republicana durante la guerra civil. Duele incluso tener que escribirlo ahora mismo, en el año 2006. Duele que los herederos políticos del PSUC hayan dejado pasar la generosa oportunidad de la Transición; duele y enoja que no entendieran entonces -y se callasen- que había llegado para España la hora del perdón, que no del olvido. Duele la inserción burocrática de una «Memoria Democrática» que por definición nace sesgada, unilateral y con las características de arma arrojadiza.

En general, la racionalidad es una conquista de la política. Aplicar más razón a ese quehacer humano nos aparta de los dominios del instinto, fortalece el bien público y nos da un margen de análisis moral frente al vestigio de las tragedias históricas. Si la guerra civil fue trágica, ¿a qué revancha irracional -candorosa o no- atribuiremos la constitución de una «Memoria Democrática» para que sea gestionada desde los despachos de la Generalitat? ¿En qué limites de la Historia alguien puso cristales opacos para que se nos hurtase la memoria y fuese hoy necesario resarcirnos de tanto olvido sistematizado? Cientos, miles de libros se han escrito en los últimos treinta años sobre la guerra civil, sus precedentes y horrores, sus causas y protagonistas. Mientras tanto, no ha existido en organigrama alguno de la Administración pública un departamento dedicado a negar la memoria de tal pasado. Ahora, el departamento se instituye para recuperar -reivindicar- esa «Memoria Democrática». Es una conquista de la irracionalidad.

Por qué todo eso está ocurriendo ahora y no con la UCD, con el felipismo o con Aznar contribuye a definir el zapaterismo, pero duele lo mismo. El tacto de la irracionalidad corresponde aquí al cálculo del debe y del haber en cuestión de muertos, a la reconstrucción de dos bandos en una guerra civil y a la estrategia de ofuscar el entendimiento de nuevas generaciones. Tan traída y llevada, la hiperlegitimidad moral de la izquierda ahora va a dispensar certificados y a elaborar decretos sobre buenos y malos, sobre memoria democrática y memoria no-democrática. Impulsan esa institucionalización quienes vienen del totalitarismo y participaron de forma manifiesta en el caos y la represión en Cataluña durante la guerra civil, donde la vida de un hombre no valía nada por llevar corbata o haber ido a misa. Sería en extremo pungente ver manifestarse en la carretera de l´Arrabassada -lugar de los mayores desmanes- a los descendientes de quienes fueron asesinados por ser de la Lliga o por llevar sotana. Ellos han guardado la memoria de sus padres o de sus abuelos, pero han perdonado. Uno se pregunta cómo será clasificado ese talante en los archivos de la nueva dirección general de «Memoria Democrática». ¿No han sido ellos más racionales y misericordiosos en su vitalidad cívica que el vaivén de fosas y esquelas?

No es difícil suponer lo que van a pensar quienes estaban convencidos de que desde la transición democrática la memoria es de todos. En «El castillo» de Franz Kafka, el pequeño pueblo adyacente vive dominado por la inercia de poder que desprende la fortaleza, un agobiante laberinto de burocracia inaccesible, regida por un personaje al que el agrimensor K. nunca tendrá acceso. Todo se rige por una lógica ajena a lo humano, autónoma y opresiva como la sombra del castillo. El castillo impone su casuística y su orden. Nunca se abrirán las puertas de la gracia. Algo semejante puede ocurrir con los despachos de la «Memoria Democrática». Kafka dejó el manuscrito de «El castillo» sin terminar. Sus biógrafos dicen que pretendía concluir el relato con el agrimensor K. muriendo de agotamiento. Respecto a las nuevas oficinas de la «Memoria Democrática», lo mejor es que la novela quede sin terminar y que no nos acometa ya más fatiga.
vpuig@abc.es

La difícil situación nacional exige volver a ciertos consensos básicos
Editorial Elsemanaldigital  7 Diciembre 2006

Este año la tradicional recepción que se celebra en el Palacio de las Cortes para celebrar el Día de la Constitución se ha visto marcada por las gélidas relaciones entre el Gobierno y la oposición, que han llevado a que el presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder del PP, Mariano Rajoy, ni siquiera se saludasen. Conscientes de lo anómalo de tal situación, ambos han hecho apelaciones al diálogo, pero ha sido Rajoy el que de una manera más explícita ha enunciado los puntos en los que sería urgente el restablecimiento de los puentes entre los dos partidos: política antiterrorista, modelo de Estado, historia de España.

En cualquier democracia desarrollada es normal que el Gobierno ejecute su programa y la oposición lo impugne. Si todo se consensuase, el contraste político desaparecería y con él la propia democracia. Pero es una experiencia sobradamente conocida que hay cuestiones fundamentales sobre las que tiene que existir acuerdo, al menos de mínimos, entre las fuerzas políticas con posibilidades reales de acceder al poder, porque, de lo contrario, el sistema democrático no podría subsistir. Con tanta apelación a una "memoria histórica" sesgada, parecen haberse olvidado las grandes lecciones contrapuestas de la II República española y de la reciente Transición a la democracia.

A veces se escuchan en los medios de comunicación voces pretendidamente neutrales y equidistantes que intentan repartir por igual la culpa entre el Gobierno y la oposición por la situación de enfrentamiento total a la que hemos llegado. Sin embargo, la más elemental ecuanimidad obliga a destacar que no ha sido el PP quien ha puesto en duda las bases del consenso constitucional de 1978, sino el PSOE de Zapatero por su escoramiento hacia las posiciones de fuerzas radicales a las que no es exagerado calificar de antisistema, como los nacionalistas y los grupos de extrema izquierda que nunca han aceptado –o lo han hecho a regañadientes– la vigente Constitución.

Por eso los tres puntos enunciados por Rajoy son la clave de cualquier intento serio de reconducir la situación: no cabe negociar asuntos políticos con una organización terrorista, ni siquiera aunque de verdad estuviese dispuesta a abandonar definitivamente el crimen; el modelo de Estado es una cuestión constitucional sobre la que debe tener la última palabra el titular de la soberanía, que es el Pueblo español en su conjunto, lo que supone que no puede ser alterado por una mayoría parlamentaria circunstancial, y mucho menos por un Parlamento autonómico de forma unilateral; y nuestra actual democracia se funda en la superación del enfrentamiento entre españoles que dio lugar a la Guerra Civil de 1936, y no en la continuación del proyecto de ninguno de los dos bandos de aquélla.

No hay que llamarse a engaño: una gran mayoría de ese 80% de los españoles que vota al PSOE y al PP comparte los principios mencionados, y cuanto más se aleja en el tiempo el anormal escenario en el que llegó al poder Zapatero, más extravagante aparece su radicalismo y el de sus aliados parlamentarios, y más inevitable se hace una vuelta a ciertos consensos básicos con la oposición.

Miseria de ser español
Juan Granados Periodista Digital 7 Diciembre 2006

[Monet: Rue Montorgueil] No reniego de mi origen,
pero digo que seremos
mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.
Españoles con futuro
y españoles que, por serlo,
aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno.

Recuerdo nuestros errores
con mala saña y buen viento.
Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte del sueño.
Vuelvo a decirte quién eres.
Vuelvo a pensarte, suspenso.
Vuelvo a luchar como importa y a empezar por lo que empiezo.
No quiero justificarte
como haría un leguleyo.
Quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso.
España mía, combate
que atormentas mis adentros,
para salvarme y salvarte, con amor te deletreo.

Gabriel Celaya: España en marcha.

Cada 6 de diciembre me ocurre lo mismo, me dan ganas de liar el petate, tomar los bagajes imprescindibles y largarme con la música a otra parte, señaladamente a algún país viejo y jacobino donde todavía les quede un poco de vergüenza y amor por la historia. Francia por ejemplo, quien haya visitado París un 14 de julio sabrá a qué me refiero, música festiva y banderas tricolores por doquier. Allí parecen saber bien quienes son, un país con cierta tradición e instituciones basadas en la igualdad legal de sus ciudadanos que se presentan, ante todo, como franceses.

Compárese con el papelón patrio, a la austera celebración en el congreso sólo acuden los partidos de implantación estatal, a los nacionalistas, árbitros permanentes de la actividad gubernamental, ni se les ve ni se les espera, eso de la Constitución no va con ellos. Y tienen buenas razones para no asistir, España no es ya un país de ciudadanos iguales ante la ley, más se asemeja a un triste patio de vecinos mal avenidos, donde de lo que se trata es de ver quien se espabila más para pagar menos cuota, obtener más beneficio y convertir a sus administrados en privilegiados. Si a esto añadimos que la única lengua franca del país está directamente proscrita en según que propiedades y prebostazgos, la confusión es ya general.

Contrasta este olímpico desprecio nacionalista a lo español con el servilismo del gobierno central, de cualquier gobierno central de la democracia, con los bolos festivos que se organizan en honor de los padres sentimentales de las centrífugas patrias periféricas. Cada vez que se hace no se qué bajo el árbol de Guernica o se homenajea a aquel prodigio de lealtad que era Companys, allí corren presidentes y ministros a humillar convenientemente la testuz ante los catafalcos sentimentales a los que tan dados son los nacionalistas.

Un patético espectáculo que anuncia que, en realidad, la marcha del país reposa en la mano de hierro de todos aquellos que no lo quieren bien, verdaderos Judas institucionalizados, árbitros inmisericordes de la situación. Ser, confesarse, español está mal visto, hasta ese ridículo extremo hemos llegado.

El Síndrome de Estocolmo
A. Basagoiti minutodigital 7 Diciembre 2006

El Síndrome de Estocolmo es un estado psicológico en el que la víctima de secuestro desarrolla una relación de complicidad con su secuestrador. Incluso, los prisioneros pueden terminar ayudando a alcanzar los fines de sus captores.

Esta enfermedad esta muy extendida en el País Vasco. Hay un buen número de personas -corrientes o con responsabilidades en sindicatos, partidos políticos y en la propia Iglesia vasca- que tras la amenaza de ETA y el secuestro de la libertad por parte de los nacionalistas asumen sus postulados y se ponen a la cabeza de las reivindicaciones de sus captores psicológicos.

De otra forma no se entiende qué hace un obispo, que es de Ávila, elaborando pastorales contra la Ley de Partidos; o el discurso que representa estos días un político socialista, que necesita vasquizar hasta su nombre de pila; o lo que defienden y dicen hoy personas llegadas al País Vasco desde otras regiones españolas.

No sí si esto se opera, creo que no, y si así fuese, seguro que no lo pagaba el servicio vasco de salud. Pero si queremos vencer a ETA, nos hacen falta dirigentes, en todos los campos, que no sean acomplejados.

276 jóvenes asesinados en Paracuellos
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 7 Diciembre 2006

El lunes 4 de diciembre, El Mundo publicó en su página 43 una esquela a página completa en recuerdo a los españoles asesinados en Madrid en el otoño de 1936 bajo la responsabilidad del comunista Santiago Carrillo, el socialista Ángel Galarza y el general Miaja.

En la llamada guerra de las esquelas –iniciada, como todo este penoso asunto de la Memoria Histórica, por la izquierda- ha estallado una bomba atómica: una esquela a página completa en un diario de circulación nacional. En ella aparecen los nombres de 276 menores de 21 años asesinados entre el 7 de noviembre y el 4 de diciembre de 1936 en el Madrid controlado por las fuerzas del progreso y de la legalidad.

Como ya he escrito en otras ocasiones, la guerra civil era un asunto olvidado hasta que la izquierda recurrió a ella para envolverse en un manto de superioridad moral. Así el PSOE trataba de esconder su pasado vinculado al pistolerismo, el terrorismo, el golpismo (en 1931, 1934 y 1981) y la corrupción, ¡y no digamos el PCE!

¿Se atrevería Almodóvar a filmar una película que narrase los asesinatos de los poumistas y los anarquistas en Barcelona a manos de los socialistas, los comunistas y los catalanistas?

Pero a Rodríguez le está saliendo el tiro por la culata. La izquierda planteó esta batalla en el campo de la propaganda y está siendo derrotada , pese a que dispone de las televisiones, de las subvenciones y de los intelectuales orgánicos. Libros antes ocultados o perdidos, como Embajador en el infierno, Los catalanes en la guerra de España, La fiel Infantería, Matanzas en el Madrid republicano, Defensa de la Hispanidad, División 250 y Madrid, de corte a checa, se han reeditado con éxito.

Y, como prueba la esquela del 4 de diciembre, hay gente dispuesta a pagar miles de euros.

Y mientras tanto, el responsable del mayor crimen –genocidio, según la doctrina Garzón- de la guerra se pasea impune gracias a las leyes de amnistía del franquismo. A Santiago Carrillo se le atribuyen más muertos que a Pinochet. Hace unos días, el tertuliano de la SER y tribuno de El País afirmó que

Para hoy tenemos muchos temas más urgentes y más importantes (...) Consolidar el sistema democrático y hacer frente a esta derecha desmelenada que por desgracia soportamos..

Este viejo chekista todavía difunde odio a sus 91 años. Y ya sabemos cómo hizo él frente a la derecha de su época juvenil. Sus obras están muy cerca de Madrid.

Tengo que leer sus nuevas memorias para ver si ha borrado los elogios de la edición anterior a varios genocidas comunistas, como el norcoreano Kim Il Sung, que mataba de hambre a su pueblo.

¿Alguien puede colgar el PDF de la esquela para que lo movamos por internet?

Galicia
Retrógrados hasta en el reloj
Cristina Losada Libertad Digital 7 Diciembre 2006

Cualquier prójimo se percata al viajar de Madrid a Vigo o de Barcelona a La Coruña. Incluso yo. Y mira que lo escribí hace tiempo: no sé cómo los nacionalistas no reclaman la hora menos para Galicia. Es decir, lo extraño de la historia es que hayan tardado tanto –¡esos relojes!– los del Bloque de Greenwich en votar con entusiasmo a favor de un huso horario propio, enxebre e identitario. Pues si su Asamblea aprobó la moción de un tío de Orense como un solo hombre (dicho sea en honor de Rosa Peris) no fue pensando en el ahorro de energía y los biorritmos, sino en lo que molaría distinguirse de la hora vigente en la España peninsular. El narcisismo de las pequeñas diferencias necesita alimentación constante y esto del huso equivale en términos nutritivos a la hamburguesa XXL del King, la que buena falta le hace a esa ministra que, declarándole la guerra, le ha suministrado tanta publicidad gratis.

"Yo conozco bien aquella tierra" – ha dicho José Blanco refiriéndose a su tierra– "sobre todo, cuando vengo en verano de Galicia a Madrid, y me sorprende que en Galicia hay una hora más de día". Si el del chiste se asombraba al llegar a Francia de que los niños desde su más tierna infancia hablaran tan bien francés, ¿por qué no iba a pasmarse el secretario de las jugadas que gasta la rotación de la Tierra? Pero, cuidado, que Quintana no viaja menos. "No sé si en Madrid se dan cuenta de que en Galicia no se hace de día a la misma hora que en Barcelona", advierte este epígono de Galileo. Aunque, claro, tampoco viaja más. Pues la aurora no sólo tiene la desvergüenza de aparecer por la Ciudad Condal antes que por Compostela. Es que sus rosáceos dedos tocan previamente los tejados de Roma, Berlín, Estocolmo, Viena, Budapest, Varsovia y otras ciudades que, a pesar de las injustas discriminaciones solares, se rigen como sus respectivos países por la misma hora, que es la nuestra. Sorprendente. Hay que ver lo que estos humanos inventan para organizarse. Pero bueno, nos había instado Quintana a abrir el atlas. Ábralo él y verá que toda la Península podía ir con la hora menos, como años ha. Sepa luego que no es hora mediterránea, como dice, sino centroeuropea. Y calcule el coste de coordinar el desajuste horario y apartarse de una convención común a la gran mayoría de países europeos.

Pero, ay, la culpa del bochinche es de Madrid. Como lo digo. Lo del huso propio hubiera pasado desapercibido de no haber saltado a las portadas de la prensa nacional, que es madrileña. El grueso de la gallega había conseguido camuflarlo entre la letra impresa, pues hay sitios donde el cuarto poder se siente y se sabe llamado a no aventar ridiculeces, que es la noble tarea, en fin, de tapar las vergüenzas de la política local. En cambio, hay lugares donde medra una prensa irreverente y con ganas de fastidiar. Y ahí tenemos el fruto: el huso horario está en boca de todos y el PSOE ha de sopesar científicamente los grados del meridiano de sus socios. Total, que no se ha podido evitar el bochorno. Cosa que con el nacionalismo, sea galaico, vasco, catalán o equis, es imposible. Produce bufonadas porque está en su naturaleza. Ya se manifiesten en marchas con antorchas, en culto a unos símbolos y destrucción de otros, en subvenciones a lápidas en previsión de hecatombes atómicas o en Estatutos de nación.

El caso es que esas y otras payasadas no sólo adquieren seriedad y tienen peligro en función de que sus autores manejen la llave del poder o del terror. Constituyen también las evidencias de que el nacionalismo lleva atrasado el reloj. Y no una hora, sino decenios. Nada más propio de un movimiento retrógrado que intentar que las manecillas retrocedan.

¿SE ACERCA LA HORA DE LA VERDAD?
Editorial minutodigital 7 Diciembre 2006

Y quizás por ello los gallegos, que nunca sabremos si suben o bajan la escalera, piden como reivindicación identitaria un cambio en el huso horario para diferenciarse del resto de España o de lo que pretenden que quede de ella. Pero no debe ser solo por eso. La hora que parece que se acerca es la del conocimiento de lo que pasó realmente el 11-M aunque, en buena lógica, cada día que pase quedará uno menos hasta el desenlace final.

“ Dicen las lenguas viperinas que cuando ZP accedió al Palacio del Presidente de Senegal se apresuró a pedir asilo político. El motivo fue el “canguelo” que cogió cuando vio ondear, junto a la bandera anfitriona, una enorme bandera española con el águila de San Juan. La intérprete le tranquilizó aclarándole que se debía a un error de un país más preocupado por los goles de Raúl que de los cambios en los escudos de otros países. Zapatero se sentó y, mientras se secaba el sudor con un pañuelo heredado de su abuelo, comentaba con voz cansada: ¡por un momento pensé que ya se había producido el contragolpe!. ”

No es buena señal que hayan comenzado detenciones de miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado por razones que pudieran guardar una colateralidad con los atentados. Y tampoco es buena señal que un imam islamista, miembro del CNI y de los servicios secretos marroquíes (ya no nos sorprende nada) presente un escrito ante la Audiencia Nacional dentro de lo que parece un claro intento de protegerse ante lo que pueda caer. Y, tampoco es una excelente noticia que a la hora de cerrar esta editorial uno de los policías detenidos haya intentado suicidarse ingiriendo barbitúricos. Las dudas, ante el hermetismo de un Gobierno que se ahorca con su propio proceso de paz, llevan hasta a sospechar sobre quién asesinó hace días a un detective en Madrid o por qué murió el GEO Torronteras.

Con el sumario cerrado aún no se ha determinado cuál fue el explosivo utilizado en las voladuras de los trenes. La goma 2 eco de la mochila encontrada en Vallecas, la que no explotó, parece ser el principal material de tráfico ilegal por el que se detiene a los cuatro policías, casualmente dos de esa comisaría de Vallecas y, uno de ellos, quien desactivó la mochila. Dicen que la verdad nos hará libres pero hay veces que da pánico la posibilidad de conocerla.

Dicen las lenguas viperinas que cuando ZP accedió al Palacio del Presidente de Senegal se apresuró a pedir asilo político. El motivo fue el “canguelo” que cogió cuando vio ondear, junto a la bandera anfitriona, una enorme bandera española con el águila de San Juan. La intérprete le tranquilizó aclarándole que se debía a un error de un país más preocupado por los goles de Raúl que de los cambios en los escudos de otros países. Zapatero se sentó y, mientras se secaba el sudor con un pañuelo heredado de su abuelo, comentaba con voz cansada: ¡por un momento pensé que ya se había producido el contragolpe!.

Constitución = congreso abarrotado de magistrados
José Luis Palomera Ruiz Periodista Digital 7 Diciembre 2006

Reparen ustedes en la foto de familia de hoy en el Cogreso y verán un magistral montón de señorías, magistrados, licenciados en leyes, fiscales y demás, es decir, toda la plana mayor de la injusticia española.

La ley se ideó por el hombre para subyugar a los hombres.
Ivanla

Estos y no otros mandan en este país, estos que comen y beben a placer, que viajan en mercedes blindados -chófer incluido- que llevan escolta y que de leyes saben un huevo y tomo.

Estos y no otros, son los dueños de nuestras haciendas, de nuestras vidas y libertades, éstos que juzgan y prejuzgan, que hacen leyes y las cambian, que cuidan del rebaño de ovejas igual que a los lobos, éstos que difícilmente padecen calamidades, asesinatos y violaciones de sus seres queridos...

Estos son los amos, los magistrados en leyes y todo el cotarro adyacente. Ellos, magistrales arrieros, del mulo pueblo, no alcanzan otra cosa que predicar leyes creadas por ellos mismos sobre la base de un supuesto “principio de poder” que no es otorgado por nadie en exclusiva, pregunten al pueblo, pero se redacta por todos en general.

El congreso de los magistrados, la justicia de los magistrados, la legislación de magistrados legisladores. He aquí la ignominia de la inteligencia y la razón, de que después de siglos el nepotismo del estado continúe siendo
la mayor calamidad del ser humano.

Nos engañan:

Ellos crean las leyes, juzgan y ejecutan, pero bien saben que siendo los maestros no tendrán que presentar examen a sus alumnos, pueblo, es por eso que dicen que la ley tiene que ser igual para todos, claro, para todos, ya que ellos están por encima de todo, no en cuanto a la ley, lógicamente, pero sí en cuanto a padecer las injusticias de la ley, ya que bajo excepciones se encuentra a salvo de los que no la cumplen.

En mi tesis de pensamiento, sostengo que la ley no puede ser igual para el que la cumple que para quien no la cumple, no hay lógica en esta norma no hay lógica cósmica, es como razonar que la noche sea igual al día, será parte del día, pero igual es imposible que lo sea. Si aplicamos la misma ley para los asesinos que para sus víctimas éstas siempre tendrán menos ley además de menos vida que sus verdugos, por lo tanto, la ley es injusta al inocente y favorable al verdugo. Así lo certifico en cualquier lugar del cosmos al que mayor doctor de ley requiera, y digo que administra partidismo dar igualdad de luz al día que a la noche, ya que mientras el día, víctima, tiene luz propia, la noche, verdugo, la precisa.

Quienes predican la igualdad de ley, son los elegidos para ejecutarla y no padecerla, es decir una gran parte de los que celebraban el día de la constitución en el congreso hoy, magistrados, licenciados en derechos, y demás retahílas de jurisprudentes.Ellos, precisamente ellos, que no la padecen...

¿Entienden pueblo, entienden? ¡Despierten!

Colectivos cívicos se reúnen en Vitoria para proclamar que «la paz es la Constitución»
«No vamos a suspender ni un día nuestros derechos por los chantajistas», subraya Savater
AITOR ALONSO/VITORIA El Correo 7 Diciembre 2006

La «verdadera paz» está en la Constitución Española, ya que se sustenta en los valores de «libertad, igualdad y justicia» que marcan la esencia del texto constitucional que ayer cumplió 28 años. Éste fue el mensaje que lanzaron en Vitoria el Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite), la Fundación Víctimas del Terrorismo, el Foro Ermua, la agrupación Ciudadanía y Libertad y Basta ya, que congregaron a un centenar de personas en el centro de la capital vasca para conmemorar con charanga, aperitivo y una copa de vino el aniversario de la Carta Magna.

La convocatoria de los colectivos cívicos ya dejaba claro el mensaje desde el propio lema: «La paz es la Constitución». Sobre el estrado se sucedieron el filósofo Fernando Savater, Maite Pagazaurtundua, el portavoz de Covite Javier Urkizu y Mikel Buesa. A pie de atril, presenciaron el acto Rosa Díez, Carlos Gorriarán, Teo Uriarte o Ernesto Ladrón de Guevara. Para algunos, el posible germen de la extensión de la plataforma catalana Ciutadans a Euskadi. No hubo, sin embargo, mención alguna a este respecto en ninguna de las intervenciones de los líderes cívicos.

El núcleo de los discursos fue el mismo: «la Constitución Española contiene los instrumentos para conseguir la verdadera paz». «Queremos la paz, pero la paz no puede ser nunca la mera ausencia de violencia», apuntó Fernando Savater, que abrió las interveciones. «Debe ser presencia y vigencia de la Constitución, sin coacciones, extorsiones ni amenazas. Estamos dispuestos a aceptar como conciudadanos a cuantos se acojan a la norma constitucional, pero no estamos dispuestos a suspender ni un solo día nuestros derechos para complacer a los chantajistas del terror, que quieren reinventar el país como precio a renunciar a sus desmanes», agregó el filósofo donostiarra.

No a la imposición
Para Savater, «la paz debe ser la victoria de la Constitución, que es la victoria de todos. El resto es imposición y sumisión a la locura sanguinaria de unos pocos», dijo.

En la misma línea, la presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, Maite Pagazaurtundua, subrayó que el «camino hacia la paz no puede recorrerse mediante trampas a las reglas básicas de convivencia». En una intervención en euskera, Pagazaurtundua afirmó que «democracia y terrorismo son incompatibles», como es inviable «estar en las instituciones democráticas y a la vez coaccionando con el terror».

ERC mantendrá la política de sanciones contra la rotulación en castellano
IVA ANGUERA DE SOJO BARCELONA. ABC 7 Diciembre 2006

El destino de la Secretaría de Política Lingüística de la Generalitat ha sido uno de los puntos más polémicos de las negociaciones para la reedición del tripartito catalán. Y, sin embargo, los departamentos responsables de la política de sanciones sobre comercios y empresas por la lengua quedaron en manos de Esquerra prácticamente desde que se decidió la reedición del tripartito.

El nuevo presidente catalán, José Montilla, consciente del coste que las políticas identitarias de los últimos tres años han tenido en su electorado, intentó evitar hasta el último momento que la delicada Secretaría de Política Lingüística cayera en manos de ERC, pero finalmente es el líder de la formación republicana, Josep Lluís Carod-Rovira, quien gestiona este departamento -aunque tanto su titular directo, Miquel Pueyo, como sus grandes líneas políticas han sido consensuados con el PSC-.

Sin embargo, fuentes republicanas apuntaban ya durante las negociaciones que, independientemente de quien dirija la Secretaría, la principal fuente de sanciones del primer gobierno tripartito ha partido de la Consejería de Comercio, Consumo y Turismo, dirigida entonces, y ahora de nuevo, por el republicano Josep Huguet.

Celo sancionador
A Huguet se debe el celo sancionador tanto de los inspectores de comercio como de la Agencia Catalana de Consumo (ACC) especialmente en el ámbito de la rotulación de los comercios. Y ahora, el consejero más sensible con la batalla de la lengua ha recibido en premio el Departamento de Industria, que en la pasada legislatura estaba en manos de los socialistas, por lo que la polémica podría recrudecerse esta vez a cuenta del etiquetado en catalán de los productos elaborados en esta comunidad.

Huguet ha «perdido», sin embargo, el control sobre la ACC, que ha pasado a depender de la Consejería de Economía, dirigida por el socialista Antoni Castells, que en la práctica ha sido la entidad más sancionadora de la Generalitat en los tres primeros años de gobierno tripartito.

La potestad de imponer sanciones por no rotular en «al menos en catalán» data de la Ley de política lingüística aprobada en 1998 bajo impulso de CiU. Los nacionalistas nunca hicieron uso de esa posibilidad, aunque bien es cierto que el periodo de cinco años de cadencia que los diversos decretos de desarrollo de la ley establecían para la adaptación de empresas y comercios acababa precisamente en 2003, cuando llegó al poder Pasqual Maragall.

212.450 euros recaudados
El tripartito recaudó, en su primer mandato, un total de 212.450 euros en concepto de sanciones por la aplicación de la Ley de Política Lingüística. La norma se está aplicando desde la llegada del tripartito al pie de la letra, hasta el punto de que se ha sancionado con 1.800 euros a comercios -desde tintorerías hasta supers- por usar tickets en castellano o con 1.200 euros por tener en este idioma el cartel de «prohibido fumar».

Así, sólo en el 2005, se sancionó a 119 comercios por este concepto con unos ingresos de más de 122.000 euros. Además, se han impuesto sanciones por entregar presupuestos, facturas, información y documentación exclusivamente en castellano de hasta 850 euros.

Pese a la creación de las Oficinas de garantías lingüísticas, destinadas a recoger las denuncias por incumplimientos de la Ley del catalán, ha sido la Agencia Catalana de Consumo la que ha impuesto un mayor número de sanciones.

Desde 2003, la ACC ha realizado 3.632 inspecciones por infracciones de la ley del catalán, «aunque sólo han sido sancionados 143 establecimientos». El total recaudado a través de estas multas es de 169.550 euros, lo que supone el 4% de los 4,2 millones de euros que el departamento ha cobrado con las multas impuestas por incumplimiento de las normativas de consumo.

Multas desorbitadas a Correos
Correos acumula más de la cuarta parte de las 143 sanciones impuestas por la Agencia. La entidad suma el 26,54% de las sanciones, sólo superada por los establecimientos minoristas (36,86%) y seguida de cerca por el sector de servicios (24,44%). Las multas hacen referencia sobre todo a la inexistencia de rotulación y señalización en catalán. La Generalitat ya sancionó en 2004 a Correos con una multa de 30.000 euros, la más elevada impuesta en concepto de infracción de las leyes de política lingüística, por carecer de carteles impresos y formularios en catalán.

Buesa y Urkizu coincidieron, por su parte, en reclamar una paz basada en la justicia, la igualdad y la libertad. «Se nos habla del proceso de paz», dijo Buesa, «pero los que están embarcados en ese proceso en unos casos no dejan de ejercer la violencia para tratar de lograr sus fines políticos, y en otros casos lo que hacen es mirar para otra parte y no son suficientemente claros para rechazarla». «La verdadera paz», concluyó Buesa, «está en la Constitución, y no en oscuras negociaciones con los terroristas».

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