AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 8 Diciembre  2006

Proceso de rendición
La Constitución que molesta
Jorge Vilches Libertad Digital 8 Diciembre 2006

¿Es posible, a estas alturas, el acuerdo entre el PSOE y el PP sobre la cuestión de ETA? Es más, ¿puede el gobierno de Zapatero mantener dos negociaciones paralelas con organizaciones que sostienen principios tan distintos como el PP y la banda ETA? Los socialistas no pueden acordar algo con los que defienden el Estado de Derecho y la democracia, que al mismo tiempo sea aceptable para el totalitarismo asesino etarra. Esto es así a no ser que los populares se tapen la nariz democrática y constitucional, o que los terroristas dejen de ser lo que son.

El PP, en esta tesitura, se ha erigido en el defensor del Estado de Derecho, como no podía ser de otra manera. Es una posición coherente, pero al mismo tiempo anómala. Sí; es anómalo que sea el único partido que reclame al Ejecutivo que se respete la ley para hacer política. Esto sólo puede suceder cuando la acción del gobierno es turbia, corrupta o de dudoso encaje constitucional.

El PSOE de Zapatero comenzó su andadura gubernamental afirmando que la Constitución y los Estatutos de Autonomía eran anacrónicos, que la nación española –el sujeto de soberanía– era algo discutido y discutible, y que los principios del Estado de Derecho eran amoldables al interés partidista. Y abanderando el relativismo y el buenismo, los socialistas tomaron como aliados a todos aquellos grupos que venían despreciando al régimen de la Constitución de 1978.

El punto culminante de ese camino emprendido por el PSOE ha sido la negociación con ETA. Los terroristas han visto el campo abierto con la indefinición doctrinal de los socialistas y su hambre de rentabilizar electoralmente "el proceso". Por lo pronto se han fortalecido, ha reaparecido la kale borroka, sigue la extorsión y han robado armas. Además han conseguido que se acepte la idea de que el terrorismo es el resultado de un "conflicto político histórico" cuya solución debe ser extrainstitucional: en una mesa de partidos. Y todo ello sin ceder ni un milímetro.

Así, con un PP en defensa de la Constitución, el socialismo de Zapatero y Blanco, desarmado de lógica constitucional y en manos de una ETA irredenta, se revuelve en insultos y vídeos contra los populares. No satisfecho con esto, culpa al partido de Rajoy de la imposibilidad de llegar a un acuerdo con ETA. Pero la crítica al enroque constitucional del PP esconde el sueño de un régimen constitucional propio y exclusivo. Porque cada vez es más claro lo que buscan: una sociedad homogénea, cuyos miembros profesen una única fe política, una nueva religión laica: el socialismo ciudadano.

En todo esto, la Constitución de 1978, que permite una amplísima pluralidad de ideas, creencias y costumbres, es una molestia. Lógico. Tan lógico como que sus defensores sean discriminados en la vida política, y responsabilizados de la mala marcha de la negociación con ETA. Pero estamos en la vieja mecánica marxista: lo importante es el objetivo –la paz y el poder–, aunque entre medias queden arrasadas las libertades individuales y el pluralismo.

La Dictadura de Zapatero
Federico Quevedo El Confidencial 8 Diciembre 2006

Hace unas semanas, no sé decirles exactamente el día, la policía nacional recibió una alerta terrorista: una mochila-bomba, repleta de explosivo y cargada de tornillería, había sido colocada en una sucursal de La Caixa en pleno centro de Pamplona. Las fuerzas de seguridad acordonaron la zona, retiraron el artefacto explosivo colocado, obviamente, por ETA, lo desactivaron y, este es el quid de la cuestión, se silenció el suceso. ¿Por qué les cuento esto? Primero para que sepan ustedes de qué tipo de proceso de paz estamos hablando, aunque ya poco puede sorprendernos, pero, sobre todo, para que sepan ustedes cuál es la catadura moral del Gobierno y de su presidente, y qué clase de democracia estamos construyendo desde que Zapatero llegó al poder: una democracia sustentada en el oscurantismo, la ambición de poder, la vulneración de la ley, el ansia de control, el intento de anulación de la discrepancia, la ausencia de diálogo...

Les contaré algo más que seguramente ustedes desconocen porque el Gobierno no ha querido facilitar esta información a la opinión pública: Batasuna-ETA ha modernizado los métodos de la kale borroka hasta el extremo de que si, antes los cócteles molotov se hacían con gasolina y una mecha, ahora el sistema es mucho más sofisticado porque estos chicos se dedican a hacer travesuras con botellas llenas de gasolina en las que introducen preservativos rellenos de un ácido fortísimo, de tal manera que el artefacto no estalla cuando se tira, sino al cabo de un rato cuando el ácido corroe el preservativo y entra en contacto con el combustible. El ácido es de tal poder destructivo que la policía tiene que ponerse botas especiales porque los restos que quedan por el suelo después de la explosión y el posterior incendio deshacen las suelas de goma.

Lo que vulgarmente se llama ‘apagón informativo’ forma parte, sin embargo, de una cultura política que poco tiene que ver con lo que entendemos por democracia liberal. Pero no cabe extrañarse. El Gobierno de Zapatero hace todo lo posible por convertir esta democracia en un régimen presidencialista inspirado en una especie de populismo-marxista que, en definitiva, pretende anular la voluntad de la mayoría, el sujeto último del constitucionalismo liberal, que no es otro que la soberanía nacional, y para ello intenta eliminar todo aquello que le molesta al tiempo que busca el mayor control posible sobre la libertad de los individuos y su capacidad de elección. En cierta ocasión el ex ministro Cristóbal Montoro me resumía el afán planificador e intervencionista de este Gobierno con un ejemplo muy gráfico, el anuncio de la Dirección General de Tráfico, ese que dice “no podemos conducir por ti”. En el fondo, al Ejecutivo le gustaría terminar la frase de otra manera: “No podemos conducir por ti... pero nos gustaría”.

Ese afán controlador se desnuda sin tapujos cuando el Gobierno enseña sus peores modos intervencionistas en asuntos que pueden parecer minucias como la ley antitabaco o el acoso gastronómico a determinadas formas de comida rápida, pero que en el fondo manifiestan un espíritu proteccionista y un paternalismo propio de dictaduras de toda clase en las que se trata al individuo como un ser incapaz de valerse por sí mismo. Pero también aparece en todo su dramatismo cuando el Gobierno se mueve en la trastienda de la planificación económica pretendiendo imponer sus criterios en decisiones que deberían ser estrictamente del mercado, aunque para ello tenga que manipular, hasta exprimir cualquier clase de independencia, los organismos reguladores. No existe libertad si quienes tienen que garantizar el cumplimiento de la ley están sometidos a la arbitrariedad de quien manda. Eso es lo que pretende el Gobierno con el Tribunal Constitucional, y no es el único paso en esa dirección.

Pero los regímenes presidencialistas o, dicho en román paladino, las dictaduras, aunque se pretendan justificar con apoyos populares en las urnas como la de Hugo Chávez en Venezuela –triste día para la lucha por la libertad el del pasado domingo-, necesitan de reclamos sentimentales para manipular las conciencias del pueblo. Zapatero ha encontrado su reclamo sentimental en la Segunda República y en una absurda reclamación de laicismo en un Estado que cerró la página de sus enfrentamientos hace casi treinta años y que se declaró aconfesional en la Constitución del 78, permitiendo que los ciudadanos mirarían al futuro en lugar de seguir sangrando por las heridas del pasado. Reabrirlas ha sido la justificación perseguida por Zapatero para dar una nueva vuelta de tuerca a los sentimientos y aflorar sensibilidades con el único objetivo de apuntalarse en el poder, que en definitiva es lo que busca este presidente accidental.

Ese camino hacia el presidencialismo o la autarquía implica, necesariamente, la anulación de la discrepancia y la exclusión de la oposición. Esa es la razón por la que Zapatero ha roto los consensos básicos que unían a los dos principales partidos desde la Transición. Zapatero ha rehuido permanentemente el diálogo con el PP, porque el diálogo y el consenso en los asuntos esenciales le daba a la oposición carta de naturaleza como alternativa. Implicaban un reconocimiento que Zapatero no quería, en modo alguno, otorgar al Partido Popular. Esa era la motivación del Pacto del Tinell y de toda la estrategia excluyente de Zapatero hacía la derecha liberal. Pero una revolución, aunque sea silenciosa y se vista de ropajes de democracia, requiere alguna clase de acción violenta, aunque solo sea por nostalgia de los buenos tiempos.

Eso es lo que parece haber encontrado Zapatero en ETA. De hecho, este particular periodo revolucionario se inicia con una convulsión sin precedentes, los atentados del 11-M. A partir de ahí, Zapatero ha encontrado en ETA la justificación de muchos de sus objetivos y anhelos, y la banda terrorista condiciona ahora por completo toda la agenda política de este Gobierno. Se lo explico: Zapatero va a utilizar a ETA como argucia, como artimaña electoral para lograr el voto de los ciudadanos a cambio de una paz falsa; una paz que nunca lo llegará a ser del todo porque Zapatero seguirá necesitando a ETA y ETA a Zapatero para su mutua supervivencia. Razón por la cual, ni ETA tiene intención de disolverse ni Zapatero se lo va a exigir, sino que seguirá haciendo concesiones a la banda terrorista mientras tenga tiempo y necesidad de hacerlo. ¿Creen, de verdad, que lo del pacto con los etarras de Venezuela ha sido un malentendido? Lo que ha sido un malentendido es que trascendiera a la opinión pública obligando a rectificar unos acuerdos que estaban escritos y sellados con el beneplácito de quien yo me sé.

Este es el modo de actuar de una dictadura, por blanda que pueda hoy parecer mientras sigan existiendo instituciones libres de la arbitrariedad 'zapateril'. Todo se oculta, se actúa desde la impunidad del silencio informativo, se vulnera la ley incluso cuando se elaboran las leyes –en contra de la ley máxima, es decir, de la Constitución y de la soberanía nacional-, se quebrantan los consensos básicos, los principios morales que hicieron posible la convivencia en libertad, se controlan las conciencias y los estómagos, y se pretende encarcelar la memoria tergiversando el recuerdo de tiempos pasados. Algún día beberemos coca-cola en la clandestinidad, pero mientras llega, nos habremos ido quedando sin referentes éticos por culpa de nuestra propia miseria acomodaticia.      fquevedo@elconfidencial.com

No irán a la cárcel, pero sigue siendo inadmisible
EDITORIAL Libertad Digital 8 Diciembre 2006

Gobierno y PSOE han recibido con sumo alborozo la decisión del Tribunal Supremo de no admitir a trámite la querella de Manos Limpias a propósito de la reunión de los dirigentes del PSE Patxi López y Rodolfo Ares con los dirigentes de ETA-Batasuna Arnaldo Otegi, Rufi Etxebarria y Olatz Dañobeitia. La vicepresidenta del Gobierno ha llegado a sugerir a los jueces del Tribunal Supremo del País Vasco que tomaran nota de lo dictado hoy por el Supremo, toda vez que esta corte sí que ha admitido a trámite las denuncias del PP y Foro de Ermua contra los socialistas vascos e Ibarretxe.

Sin embargo, como ha indicado Enrique López, portavoz del CGPJ, el auto no debe servir para "descalificar el trabajo de los magistrados del Tribunal Supremo del País Vasco", ya que la querella de Manos Limpias no planteaba los mismos hechos delictivos. De hecho, ha sido la inclusión en la misma nada más y nada menos que del presidente del Gobierno y los miembros del Consejo de Ministros –que no son quienes habían reunido con ETA-Batasuna– lo que han llevado al Supremo, primero, a declararse competente y, segundo, a precisar las funciones de control del Poder Judicial sobre el Ejecutivo, lo que ha sido mal interpretado como poco menos que una carta blanca para saltarse la ley.

Cuando el tribunal considera "fraude constitucional" pretender "corregir la dirección de la política interior o exterior de un Gobierno democráticamente legitimado" por vía judicial, no se está refiriendo a la actuación de los dirigentes del PSE, que es lo que deberá juzgar el TSJPV, sino la de Zapatero y su Gobierno. El Tribunal Supremo especifica así que no puede enjuiciar al Ejecutivo más que en lo que se refiere a juzgar a sus miembros en caso de que violen la ley. Y ciertamente a la reunión con ETA-Batasuna no acudieron ni Zapatero ni sus ministros, sino López y Ares, por lo que en ningún caso se les podría haber imputado delito alguno a los primeros.

No obstante, sí es cierto que el Supremo ha especificado que no se puede condenar por desobediencia a sus autos –y en concreto, al que ilegaliza a Batasuna– si no se incumple una orden expresa del tribunal, como sí hizo Atutxa al negarse a disolver el grupo de Batasuna en el parlamento vasco, razón por la que los mismos magistrados que hoy han rechazado la querella de Manos Limpias aceptaron sin embargo hace un mes el recurso del mismo sindicato contra el dirigente peneuvista. Pero que pueda ser legal esa reunión no la hace más admisible desde el punto de vista político y moral. Tampoco lo son las negociaciones con ETA que, sin embargo, nadie ha planteado que puedan ser ilegales.

Tanto la ronda de partidos de Ibarretxe como la reunión de los dirigentes del PSE con los de Batasuna han devuelto a ésta la legitimidad social y política que había perdido merced a su ilegalización y ha sido uno de los balones de oxígeno que el PSOE ha dado a la banda terrorista ETA. Que el Supremo haya dictaminado que legalmente puede hacerse no quiere decir que los socialistas puedan aducir que, por tanto, han hecho bien. La legalidad, la conveniencia política y la actuación conforme a la ética y la moral son cosas distintas, y los tribunales sólo pueden dirimir la primera. Una lección que deberían aprender todos los jueces y fiscales que apoyan que la ley se amolde a las circunstancias políticas del momento.

Rajoy y Zapatero
Los frutos de la mentira
Ignacio Villa Libertad Digital 8 Diciembre 2006

Ni siquiera en la época más dura de González y de Aznar se percibía tanta frialdad y distancia entre el presidente del Gobierno y el jefe de la oposición. Semejante hostilidad no tiene precedentes en la vida democrática española. Zapatero y Rajoy no se hablan, como se ha visto durante la reciente celebración de la Constitución en el Congreso de los Diputados el pasado miércoles.

Esta situación la ha creado el presidente del Gobierno, engañando públicamente tres veces a Mariano Rajoy tras reunirse con él en un ambiente en apariencia cordial. En las entrevistas en Moncloa sobre el modelo de Estado, la reforma constitucional y el proceso de rendición ante ETA, Zapatero le prometió a Rajoy unas líneas de actuación para inmediatamente hacer y decir lo contrario a lo prometido. Ha sido la persistencia en la mentira y las triquiñuelas de tres al cuarto las que al final han hecho imposible cualquier relación política y personal entre el presidente y el jefe de la oposición, a pesar de que Rajoy estuvo dispuesto incluso a pasar por alto pactos tan antidemocráticos como el del Tinell.

Zapatero ha cultivado el enfrentamiento y azuzado la exclusión del PP de todas las instituciones del Estado. Ha hecho falta que su proceso de rendición empiece a hacer agua, que la opinión pública sitúe bajo mínimos al Ejecutivo y que cuente con cada vez menos apoyos para continuar negociando con ETA para que el presidente Zapatero se haya caído del caballo y considerado la importancia de labrar algún tipo de relación con el líder de la oposición. Pero parece demasiado tarde después de que el Gobierno haya dinamitado todos los puentes que lo unían con la oposición; no pueden pretender volver donde se estaba como si nada hubiera sucedido. Han insultado sin parar al Partido Popular y lo han demonizado como "derecha extrema". Han buscado la exclusión de los populares de la vida política e institucional, apoyándose en comunistas, nacionalistas e independentistas. Son heridas que seguramente no se puedan ya cerrar.

En su engreimiento, Zapatero pensaba que él sólo podía arreglar el mundo. Ahora comienza a caer en la cuenta de que, en una democracia, se necesita de la oposición para sacar adelante las grandes cuestiones nacionales. Zapatero se pensó que la democracia era él. Y no le ha hecho falta ni media legislatura para demostrarlo.

“Mando a todos los españoles…”
Juan Carlos Escudier El Confidencial 8 Diciembre 2006

No hacen falta encuestas para saber que a una amplia mayoría de este país la Constitución, lejos de quitarle el sueño, le produce somnolencia. El último barómetro del CIS ofrecía el dato: un 52,3% reconoce que la conoce muy poco o casi nada. Y esto, dado el habitual carácter hispano de mentir como bellacos para no quedar por ignorantes, significa que, además de los políticos y no todos, y los aspirantes a funcionarios porque les entra en el examen, la Constitución no se lee ni en defensa propia.

El desapego de la gente a esta ley fundamental que regula sus vidas desde hace 28 años se debe, posiblemente, a que no se cumple, o mejor dicho, a que sólo se cumplen y a rajatabla sus disposiciones de reparto del poder. Anguita, que se puso pesadísimo con su defensa de la Constitución, llevaba razón cuando exigía que se respetara hasta la última de sus comas, fundamentalmente aquellas partes que recogen derechos poco importantes como el de trabajar o el de disponer de una vivienda digna. A los ciudadanos en nuestra ingenuidad nos interesaban estas menudencias y otras similares, como la garantía de un medio ambiente saludable, el acceso a la cultura o la sanidad, en fin esas cosas menores, ya que lo trascendental, según se ha visto, es determinar qué mayoría se precisa para elegir a los vocales del Consejo General del Poder Judicial o para cambiar un estatuto de autonomía.

Así hemos llegado a una situación en la que nuestros políticos se pasan el día blandiendo la Constitución como la espada de Dark Vader mientras el resto miramos desconcertados la huella luminosa. Es más, de un tiempo a esta parte lo que pretenden es cambiarla, aunque no se ponen de acuerdo en qué, salvo en lo que afecta a la sucesión al trono, algo que nos tiene al conjunto de los mortales en un sinvivir.

El punto en cuestión suscita unanimidad entre socialistas y populares. Bien está que haya quien viva en infrapisos o tenga que permanecer con sus padres hasta la jubilación mientras que otros lo hagan en palacetes, que con lo altos que tiene los techos se deja uno la herencia en calefacción, como le pasa a Esperanza Aguirre. Pero lo de la discriminación sexual en el acceso al trono hay que corregirlo como sea, porque la Casa Real está muy sensible con la igualdad y en el año 1978 debió de distraerse.

Urge, por tanto, corregir este error, aunque para hacerlo haya que modificar alguna cosa más. Ya se sabe que los referéndum los carga el diablo y pudiera ocurrir que, en vez de votar abrumadoramente que ‘sí’ a que la pequeña Leonor pueda ser reina, a la gente le dé por decir que ‘no’ al conjunto de la monarquía. Así que lo conveniente es vestir el santo de la consulta con algún trapito más, con lo esencial, porque hay cuestiones como que el Rey sea inviolable y no esté sujeto a responsabilidad que se da de patadas con eso de la igualdad de todos los españoles pero eso no es prioritario.

En estas tareas de atrezzo están el PSOE y el PP. Los primeros quieren aprovechar para reformar el Senado y enumerar las comunidades autónomas; los segundos, han elaborado una lista de hasta 14 retoques para apuntalar el Estado frente al cáncer nacionalista. Lo de los populares tiene mucho mérito porque después de colocar a la Constitución en un altar y asegurar que era inmejorable se permiten decir ahora, como Rajoy, que no es perfecta y que puede estar obsoleta. En enero empezarán a hablar entre ellos. La vicepresidenta Fernández de la Vega llamará a Zaplana, cambiarán cromos y resolverán la preocupación del Príncipe, que espera su segunda hija pero no puede descartar que le nazca un varón a la vuelta de unos meses.

No sabemos si concluirá la pertinaz sequía; no podemos estar seguros de si el Barça ganará la Liga; podemos albergar dudas sobre si el hombre pondrá el pie en Marte o sobre la misma existencia de Dios. Pero lo que es seguro es que la Constitución se modifica, porque donde hay patrón no manda marinero.      escudier@elconfidencial.com

El significado político de las víctimas del terrorismo
JOSEBA ARREGI Y NATIVIDAD RODRÍGUEZ El Correo 8 Diciembre 2006

Nadie mejor que los familiares de los asesinados por ETA sabe lo que significa no tener voz. Las víctimas de ETA han sufrido durante demasiado tiempo dos veces: por el asesinato de sus familiares, y por el silencio y la invisibilidad que la sociedad española, pero especialmente la vasca, les ha impuesto. Los asesinados por ETA no han existido durante mucho tiempo, su presencia duraba un día, dos días como mucho, y de nuevo la losa del silencio y de la invisibilidad se cerraba sobre ellos.

La situación ha cambiado. Hoy las víctimas son visibles y tienen voz. Y si la situación ha cambiado, si hoy las víctimas tienen voz es gracias a su propia lucha, lo es gracias a que han sabido mantener viva la memoria de los asesinados, aunque la sociedad no lo aceptara. Lo ha sido porque en toda sociedad siempre surgen personas con conciencia propia que se oponen a la corriente general. Entre las asociaciones de víctimas, las fundaciones inspiradas por la memoria de víctimas concretas y asociaciones ciudadanas han conseguido hacer un sitio cada vez mayor en la sociedad olvidadiza y cómoda a la memoria de los asesinados. Porque esta memoria incomoda. Porque esta memoria interpela. Porque esta memoria obliga a cada uno a repasar su propio comportamiento.

La visibilidad conseguida por las víctimas, la voz que hoy resuena en la sociedad española recordando a los asesinados ha traído consigo inevitablemente dos consecuencias: que la voz se ha convertido en voces, y la visibilidad se ha multiplicado en perspectivas, porque las víctimas del terrorismo son tan plurales como la sociedad en la que viven. Y esa visibilidad y esas voces pluralizadas han provocado reacciones de todo tipo.

Es normal que quienes se dedican a mantener viva la memoria de los asesinados se enfrenten desde perspectivas, opiniones y opciones distintas, a veces radicalmente alejadas unas de otras, a las tácticas y estrategias de la lucha antiterrorista. Esa pluralidad de opiniones, incluso las contradicciones, no deben asustar a nadie. Lo único que debe preocupar es que esa pluralidad de posiciones de las distintas asociaciones dedicadas al cuidado de la memoria de los asesinados y a las necesidades de las víctimas sea utilizada como coartada para negar el significado político de los que sufrieron la muerte a manos de los terroristas de ETA.

Porque es precisamente la reacción a la visibilidad conseguida y a la voz alcanzada por las víctimas lo que puede ser un problema para el cuidado de la memoria de los asesinados. Si esa visibilidad y esa voz son incómodas, habrá quienes traten de apartar de sí la incomodidad buscando caminos que consigan neutralizar y esterilizar la memoria.

Es bueno que instituciones como el Gobierno vasco hayan sido capaces de saltar sobre su sombra y reconocer que no han estado a la altura de lo que debían a las víctimas. Pero no basta con afirmar que las instituciones deben estar cerca de ellas, que las deben arropar. No basta con dar un salto demasiado grande y comenzar a hablar de reconciliación y perdón, si a través de todo ello se quiere esquivar la cuestión de fondo en la que se juega el verdadero respeto a la memoria de los asesinados: su significación política.

Las asociaciones de víctimas pueden ser plurales en sus opiniones sobre la correcta estrategia en la lucha antiterrorista. Pero están unidas en algo de lo que ni siquiera ellas pueden disponer libremente: el significado político de los asesinados. Porque quienes lo fueron, fueron víctimas de una intención política, la intención de ETA de eliminar obstáculos a su proyecto político para Euskadi y para España. Y la verdad de las víctimas dice que ese proyecto político no es posible. No al menos respetando la memoria de los asesinados. No respetando su memoria, que es la memoria de la intención de ETA inscrita en ellos a sangre y fuego. Literalmente.

Las víctimas familiares de los asesinados podrán, por fin, enterrar de verdad a sus muertos y llorar de forma privada, lejos de los focos del público, cuando la reforma del Estatuto de Gernika, si se lleva a cabo y cuando se lleve a cabo, se fundamente en la idea de que la Euskadi proyectada por ETA es imposible porque lo impide la memoria de los asesinados. Ése debe ser el verdadero reconocimiento institucional de su memoria, ése el verdadero respeto a su memoria. Ésa es la satisfacción definitiva a las víctimas. Ésa es, en definitiva, la significación política de las víctimas del terrorismo etarra.

Según El País el Supremo se salta la Ley de Partidos.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 8 Diciembre 2006

La Ley de Partidos de junio de 2.002 establece en su artículo 12, apartado 1, párrafo a, que “Tras la notificación de la sentencia en la que se acuerde la disolución, procederá el cese inmediato de toda la actividad del partido político disuelto. El incumplimiento de esta disposición dará lugar a responsabilidad, conforme a lo establecido en el Código Penal”.

Yo no tengo formación en leyes, pero le ley me obliga a su conocimiento, por tanto usando de mi conocimiento entiendo que si las conversaciones del PSE se hicieron con personas que antiguamente pertenecieron a Batasuna pero que ya no la representan, la sentencia sería correcta, pero si la entrevista fue con personas que representan a Batasuna se estaría incurriendo en el delito que indica ese párrafo de la Ley de Partidos.

Solo nos queda pues aclarar ese aspecto, para ello nada como recurrir a quienes más saben del asunto, los especialistas de El País. Hoy publican un editorial en el que dejan bien claro que la entrevista se realizó con Batasuna no con unos mindundis que actualmente ya no tienen nada que ver con ese partido ilegalizado. El editorial se titula Desjudicializar y defiende la tesis del gobierno Zapatero de que no es nada ilegal negociar con ETA Batasuna, solo que, como es habitual últimamente en El País, se les escapa información que justo demuestra lo contrario de lo que quieren defender. Hoy dicen positivamente que las conversaciones se hicieron con Batasuna, ergo cometieron un delito.

“Esta resolución anticipa el desenlace probable de las causas abiertas por el mismo motivo contra los dos dirigentes del PSE, Patxi López y Rodolfo Ares, y contra el lehendakari Ibarretxe por otra reunión anterior con Batasuna.”

Ven como El País dice, blanco sobre negro, que el PSE e Ibarretxe se reunieron con Batasuna ETA, luego dice que el Tribunal Supremo se ha saltado la Ley de Partidos.

Lo interesante de estos chicos atolondrados de El País es que no solo dicen la verdad que no les interesa una vez, sino varias.

“La ilegalización de Batasuna no prohíbe expresamente a los demás partidos mantener contactos con los que fueron dirigentes de esa formación, los cuales, por otra parte, conservan íntegros sus derechos civiles y políticos. Reunirse con los jefes de Batasuna cuando esa organización no ha dado el paso de desvincularse de ETA puede merecer un reproche político; pero para que hacerlo constituya un delito penal tendría que existir una prohibición expresa.”

Si hay jefes de Batasuna es porque Batasuna ETA sigue en activo, si los jefes de Batasuna se reúnen con alguien eso es una actividad de Batasuna, ya que en otro caso no se hablaría de jefes de Batasuna sino de fulanito y menganito antiguos jefes de Batasuna. Por tanto si Batasuna realiza una actividad como tal Batasuna eso da lugar a responsabilidades conforme a lo establecido en el Código Penal.

El último párrafo del editorial demuestra el soberbio desconocimiento de la ley de que hacen gala los editorialistas con tal de remachar el mensaje de que los malos de esta película no son los de ETA sino los del PP.

“El PP podía haber argumentado que tenía sus razones para criticar la iniciativa de Patxi López, arguyendo que suponía reconocer como interlocutor a una Batasuna que se negaba a acatar la ley de partidos. Pero al darle tratamiento de delito penal, el PP contribuyó a sacarlo del debate político y a convertirlo en motivo de ruptura. Un error (o una actuación de mala fe difícilmente compatible con el delicado momento que vive el país) que el auto de ayer debería ayudar a corregir”.

Señores editorialistas de El País, si el PP arguye que la iniciativa de Patxi López supone reconocer como interlocutor a Batasuna, ello implica que Batasuna sigue activa, y si sigue activa incurren los que se reúnen en lo que establece la Ley de Partidos en su artículo 12, apartado 1, párrafo a, que las actividades de un partido político ilegalizado son ilegales y se les debe aplicar lo dispuesto en el Código penal a quienes las realizan, luego el PP hizo lo correcto al darle tratamiento de delito penal. Lógicamente quien participa en una ilegalidad, como Patxi López de algo ilegal tendrá que responder.

Para terminar nada como una garzonada, pues Garzón, sabiendo como sabe que Batasuna sigue activa, y que eso es una ilegalidad, va el buen hombre y pésimo juez y autoriza expresamente la reunión con Batasuna, según El País. En estos asuntos jamás falta un roto, digo un garzón, para un descosío. Menuda carrera la de este hombre, de justiciero del GAL a paladín de ETA, al menos en sus reuniones.

Uno de los pilares de la hoja de ruta de Zapatero al infierno es incumplir las leyes que preciso fuese pero consiguiendo que se diga en las instancias que se precisen, judiciales incluidas, que no se incumple ninguna ley.

La Constitución ZPerjurada (¿Y, mientras tanto, el PP qué? El PP nada: está Mariano, que ese sí que es de concepción inmaculada)
Juan Pablo Mañueco Periodista Digital 8 Diciembre 2006

CUMPLE años la Constitución fácticamente derogada en muchos de sus principios, bastantes de sus artículos y todo su espíritu conciliador por este Gobierno que juró guardarla y hacerla guardar hace ahora treinta meses.

Y no pasa nada. Todo el mundo la festeja, brindando con la copa de la hipocresía... Bueno, todo el mundo menos los secesionistas, que se dedican arriar banderas y a preguntarse mutuamente la hora autonómica... Claro que el año pasado fue peor: entonces un partido gobernante se dedicó a arrancar públicamente sus páginas. Y este curso sigue gobernando, con los mismos perjuros asociados.

Tampoco los comunistas respetan los símbolos constitucionales: no van a las celebraciones rojigualdas como la de la Plaza de Colón el día 6, sino que se aferran a sus enseñas preconstitucionales y prefranquistas tricolores, que ya hay que ser casposos y nostálgicos para ser aún más rancios que Paco.

A un Estado residual, ha de corresponderle una Constitución descompuesta, lógicamente. Pero la celebran... Aunque poco. Más bien parecía un sepelio. Como si la efeméride oliera a difunto...

Ni los líderes se miraron a la cara, ni los “padres de la patria” constitucionales se dejaron ver junto al cadáver. Hasta Leopoldo Calvo Sotelo parecía un ectoplasma emanado ya no se sabe bien de qué época del antiguo Egipto.

Y, mientras tanto, ZPerjuro anuncia nuevas andanadas contraconstitucionales. A favor de la ETA, en cuanto Batasuna quiera. Contra la Iglesia, que ya se sabe que son los demonios de la película.

¿Y a todo esto, el PP qué? Pues el PP nada. Está Mariano, que ese sí que es de concepción inmaculada. De momento, ya le ha superado en intención de voto “Ciutadans” de Cataluña para las próximas elecciones. Pero Sosoy sigue confiando en el insípido Piqué, que le garantiza la marginalidad en los siguientes comicios.

POSDATA: Señor Sosoy, ¿no le sugiere nada el acrónimo del título? ZPerjuro, ZPerjuro... Pues desde luego, es bastante mejor que lo del “bobo solemne”. Además de mucho más verdadero y exacto, porque yo tengo claro hace mucho que el bobo vulgar es usted.

Diga una sola vez por televisión ZPerjuro, y si acaso acompáñelo con la foto del momento en que ZPerjuro perjuraba solemnemente la Constitución, y ya tiene usted la mejor imagen y "vídeo" de lo que de verdad está pasando en ZPerjurolandia.

Juan-Pablo Mañueco
www.democracia-real.org

Uso del gallego - Violencia en las aulas
M. Pérez (Santiago) Cartas al Director La Opinión
En una publicidad institucional de su periódico de 29/11/2006, leemos que los redactores del Plan de normalización lingüística pretenden "recuperar el gallego desde la colaboración, el entendimiento y la ausencia de conflictos". Estamos totalmente de acuerdo con esos buenos deseos. Nos dicen también que "gozamos de un clima de concordia y convivencia lingüística que debemos valorar y aprovechar". El discurso es uno y la realidad es otra, porque a los profesores de lengua castellana de instituto nos amenazan con expedientes si no utilizamos el gallego en nuestras programaciones. ¿Es eso ausencia de conflicto y buena convivencia lingüística? Está de moda hablar de violencia en las aulas, pero nadie habla de la violencia que se ejerce sobre los profesores de castellano desde la Consellería de Educación, vía Inspección educativa, prohibiendo utilizar la lengua que enseñamos. Hemos padecido cuarenta años de persecución del gallego, y ahora parece que toca a la inversa. Pedimos equilibrio y respeto para ambas lenguas.

Más Matemáticas y menos Lengua en Primaria
MILAGROS ASENJO MADRID. ABC 8 Diciembre 2006

Los alumnos de Educación Primaria (6 a 12 años) tendrán más horas de Matemáticas y menos de Lengua, según el Real decreto de Enseñanzas Mínimas aprobado ayer en el Consejo de Ministros. Con todo, Lengua es la asignatura con más horas lectivas (875).

El decreto, primero de los que desarrollan la ley Orgánica de Educación (LOE) en cuanto a las enseñanzas de los niveles no universitarios, establece los contenidos comunes que obligatoriamente deberán cursar todos los escolares españoles de Primaria con independencia de la región en la que vivan. Estos contenidos suponen el 65 por ciento del total en las comunidades que no tienen lengua cooficial y el 55 por ciento en las que la tienen.

El decreto incluye ocho «competencias básicas» que deben desarrollar los alumnos desde esta etapa y haberlas adquirido al final de la enseñanza obligatoria. Son comunicación lingüística y matemática; conocimiento e interacción en el mundo físico, tratamiento de la información y competencia digital; social y ciudadana; cultural y artística; aprender para aprender y autonomía e iniciativa personal.

Tres ciclos
El horario total de los seis cursos divididos en tres ciclos (dos cursos cada uno), que integran este nivel, será de 3.305 horas lectivas, 20 más de las actuales. El primer ciclo no varía su número de horas y permanece en 1.085. El segundo consta de 1.120 horas, lo que supone 20 más, y el tercero se mantiene con 1.100 horas. En el primer ciclo habrá cuatro asignaturas: Conocimiento del medio natural, social y cultural, Educación Artística, Educación Física, Lengua castellana y Literatura, Lengua extranjera, Matemáticas y Religión. El segundo se compondrá de las mismas asignaturas , y el tercero incorporará la nueva materia de Educación para la Ciudadanía y los derechos humanos, que se impartirá en uno de los dos cursos de este ciclo (5º o 6º).

En el conjunto de las enseñanzas pierden horas Lengua castellana y Literatura (25), Conocimiento del medio (25), Educación Artística (35) y Educación Física (35). Sin embargo, Matemáticas tendrá 45, las mismas que gana Lengua extranjera. Sólo mantiene sus 315 horas Religión y la nueva asignatura Educación para la Ciudadanía cuenta con 50, es decir, una hora y media semanal.

Las comunidades autónomas con lengua vernácula dispondrán para la organización de ésta de un 10 por ciento del horario total, pero nunca podrán detraer de un área una cifra superior a 35 horas.

Pese a la disminución de horas en Lengua, el decreto enfatiza en la necesidad de fortalecer las competencias lingüísticas y fija que diariamente los los alumnos dedicarán 30 minutos a la lectura. Asimismo, establece un «seguimiento personal de los niños», que se concreta en una prueba de diagnóstico del proceso de aprendizaje a los 9 años (4º curso). Su objetivo es conocer la evolución del aprendizaje del alumno para poder adoptar las medidas que exijan los resultados de la prueba, dos años antes de acabar al etapa. Además. se promueven programas de apoyo y refuerzo para los escolares con dificultades de diversa índole.

Acerca de la evaluación final y la promoción de curso, el texto legal aprobado establece que sólo se podrá repetir una vez durante toda la etapa y siempre aplicando los apoyos que permitan a los alumnos subsanar sus carencias.

Críticas de la oposición
La normativa aprobada ayer comenzará aplicarse el próximo curso en 1º y 2º de Primaria y así progresivamente hasta su definitiva aplicación en el año escolar 2009-10. Ahora, las comunidades autónomas deberán aprobar sus propios programas de acuerdo con los mínimos fijados por el Gobierno. De forma inmediata -antes de fin de año- pasarán por el Consejo de Ministros el resto de las enseñanzas, de manera que el próximo curso pueda cumplirse el calendario previsto.

Una vez conocido el contenido del decreto, las reacciones de la oposición y de algunas comunidades autónomas no se hicieron esperar.

La secretaria de Política Social del Partido Popular (PP), Ana Pastor acusó al Gobierno de falta de consenso. Pastor enfatizó en que dicho decreto se ha aprobado de «de forma unilateral y sin el acuerdo de las comunidades autónomas» y en que «se rebajan en un 25 por ciento las horas de Lengua castellana y Literatura, frente a una asignatura que pretende el adoctrinamiento de los niños de este país», en referencia a Educación para la Ciudadanía.

La Consejería de Educación de Cataluña afirmó que los contenidos mínimos comunes para Primaria son «excesivamente extensos y detallados», lo que «puede dificultar -asegura- el despliegue posterior que deben hacer las comunidades autónomas».
Recortes de Prensa   Página Inicial