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Recortes de Prensa     Miércoles 13 Diciembre  2006

Lenguas poderosas, hablantes indefensos
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 13 Diciembre 2006

LA CONSTITUCIÓN dispone en el apartado uno de su artículo tercero: «El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerlo y el derecho a usarlo». Y en el dos, añade lo que sigue: «Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas comunidades autónomas de acuerdo con sus Estatutos».

El Real Decreto sobre enseñanzas mínimas en la educación primaria recientemente aprobado por el Gobierno establece que los niños deberán estudiar tres horas semanales de lengua y literatura castellana y fija una previsión para evitar que esas tres horas puedan reducirse a dos, que es lo que ha venido sucediendo en la mayor parte de las escuelas catalanas.

Cómo, a partir de lo previsto en materia lingüística por la Constitución, hemos podido llegar a la regulación que prescribe el Real Decreto, es un auténtico misterio. Pues no resulta fácil entender que en una comunidad donde, según datos del Instituto de Estadística de Cataluña para el año 2003, el 53% de los catalanes tienen como lengua materna el castellano, éste se haya visto reducido en las escuelas al papel de una lengua extranjera (como el inglés o el alemán) cuando la realidad es que sigue siendo la lengua de uso habitual de la mitad de la población de Cataluña.

Así las cosas, ni las previsiones de la Constitución, que dispuso con claridad un régimen de cooficialidad entre lengua española y lengua autóctona, ni la realidad sociolingüística de las provincias catalanas, en donde castellano y catalán son los dos idiomas reales de Cataluña en situación de paridad, permiten dar cuenta de una deriva legislativa que, tanto allí, como en el País Vasco o en Galicia, se explica por motivos bien distintos.

Para decirlo sin tapujos: por el empeño nacionalista, al que se han plegado con una falta completa de coherencia y de coraje los partidos no nacionalistas, de convertir la lengua autóctona no en lengua cooficial, que hubiera sido lo constitucional y lo socialmente explicable, sino en lengua única.

El resultado final de ese empecinamiento está hoy bien a la vista: docenas de miles de niños se ven obligados a estudiar, en las comunidades con lengua autóctona, en una lengua que no es la suya, sin que los afectados, acomplejados por la insolencia de los unos y el silencio flojo de los otros, se atrevan a decir ni esta boca es mía. Cuando lo cierto es que no sólo la boca, sino la lengua en la que habla, debería ser la suya, y no la que las autoridades han decidido pensando en los imaginarios derechos de las lenguas y no en los derechos dignos de respeto de todos sus hablantes.

La sociedad civil ha respondido
José María Echevarría La Opinión 13 Diciembre 2006

..Al recién formado partido Ciudadanos de Cataluña le llueven golpes y bofetadas de todos los lados. Con más o menos agresividad, tanto las formaciones políticas de derechas lo repudian como los de izquierdas lo emparejan con la peor derechona, y no digamos nada de los nacionalistas que escupen sapos e improperios sobre esos arrogantes chicos que han roto el juego de rodillo catalanista y además, siendo catalanes, han tenido la osadía de hablar en castellano en pleno Parlament de Catalunya. Ahí sí que se han pasado, sabiendo cómo piensan y actúan los catalanes. Pero fuera de esa provocación, que va muy en el estilo rupturista del nuevo partido, aunque parece que no hayan roto muchos platos, la sopera sí que la han hecho añicos, y eso no se lo perdonan los partidos de clase. Como bien apuntaba Alejandro Llano en La Gaceta fin de semana lo interesante del partido de la Ciudadanía Catalana no es su programa, sino que su llamamiento a la sociedad civil a favor de una mayor libertad real ha encontrado una respuesta significativa. Han roto, de alguna forma, con los canales de opinión y expresión establecidos -y ya controlados habría que añadir-, por los grandes partidos, y han demostrado que es posible hacerse hueco. ¿Por mucho tiempo? Aunque han despertado admiradores e imitadores en otras CCAA, sin embargo todos los politólogos opinan que son como la flor del heno, que hoy sale y mañana se marchita. Pero han demostrado que la sociedad civil responde.

El "proceso" en agonía
Mujeres vascas
José María Marco Libertad Digital 13 Diciembre 2006

En su larga estrategia de barbarie, los etarras (de los que forman parte, según sentencia judicial, los interlocutores del gobierno, es decir, la ilegalizada Batasuna) consiguieron destrozar la organización de UCD en el País Vasco. Luego lo intentaron con el Partido Popular, con una ofensiva aún más criminal, si cabe. No lo consiguieron, como reconocen algunos dirigentes populares de primerísima fila, por las esposas, las hermanas, las familiares de los asesinados y las afiliadas y las simpatizantes del PP. Entonces mantuvieron en pie una de las organizaciones que compartía con el PSOE la defensa de la libertad y los derechos humanos en el País Vasco, una de las pocas zonas del mundo donde se puede afirmar sin hipérbole que está implantándose otra vez el nacionalsocialismo, el nazismo en estado más puro.

Ahora vamos a asistir a una prueba terrible. Parece claro que, como era obligado, el "proceso" está entrando en situación agónica. El desenlace será trágico. O bien los etarras querrán dar un aviso serio (se habla de un coche bomba, aunque nadie en su sano juicio descartará que ocurra un accidente, con o sin comillas), o bien pueden ir directamente al asesinato de una personalidad clave de la oposición –como el intento de asesinato de Aznar– que preserve su propia iniciativa pero no les facilite las cosas a los populares.

Ante este panorama, los socialistas vascos habrán de elegir de una vez y sin ambigüedades. O bien pueden seguir el camino del pacto con el nacionalismo, siguiendo la pauta de comportamiento que adoptaron en 1995, cuando los etarras atentaron contra Aznar y ellos miraron hacia otro lado. O bien tendrán que reconstruir desde la base los fundamentos morales de una posición política que les devuelva a la decencia.

Es aquí donde –sospecho– las mujeres del PSOE vasco tendrán mucho que decir. Las ha habido, como la admirable Carmen Asiain, que han abandonado discretamente las filas socialistas y han seguido participando en la vida pública en el PP. También las hay, como Rosa Díez, Gotzone Mora o Maite Pagaza, que han permanecido leales al socialismo. Confieso que me resulta difícil entender por qué. Pero eso es lo de menos. Tanto las que se han marchado como las que siguen tienen contactos, coraje, energía y una claridad moral que les otorgará una importancia crucial. Obviamente saben cuidarse solas, pero los socialistas que no hayan perdido toda vergüenza tienen el deber de apoyarlas. Entre otras cosas, para no hundirse para siempre en las cloacas de la historia.

MATAR AL MENSAJERO
Editorial minutodigital 13 Diciembre 2006

“Hay que terminar de una vez con Pedro J. Ramírez” es el mensaje, nada subliminal, que Rodríguez Ibarra ha enviado al Fiscal Pumpido tras ser acusado por El Mundo de haber dejado un despacho a Rafael Vera el 12-M donde parece ser que se cocinó más que en aquel antiguo programa de televisión titulado “Con las manos en la masa”. Al más puro estilo mafioso, el aún Presidente de la Junta de Extremadura viene a decir que si sabe tanto Pedro J. como para no poder acabar con él. Son los sobresaltos que producen algunos titulares periodísticos, sobre todo, en personas de tan frágil salud últimamente.

“ No es un buen síntoma que sea el cuarto poder, la prensa, quien haga la labor de los políticos o de la Justicia. ”
Sabemos que la Justicia en este país es a veces caprichosa. Las querellas por injurias o calumnias son de lento trámite y, normalmente, las sentencias condenatorias no suelen satisfacer plenamente al injuriado. Pero, cierto es, que si tantas y tantas cosas como se están publicando y exponiendo sobre el 11-M no son debidamente contestadas o contrastadas, la opinión pública acabará pensando que ni islamistas ni ETA ni gaitas: lo que se produjo aquí fue un golpe de Estado como el de 1936, el que triunfó, no el otro. Hace bien Rodríguez Ibarra en levantarse de la cama y reivindicar su inocencia. En caso contrario tendría que abandonar su partido y pedir su disolución tal y como amenazó no hace tanto tiempo.

Pero difícil lo tenemos ya para confiar en la Justicia si encima, y como prueba de su inocencia, ofrece al Fiscal “todos los despachos y todos los teléfonos” para que compruebe que por allí no apareció don Rafael en aquellos días. ¿Pretende que entre Grishom, uno por uno, y halle pruebas fehacientes que no existen ni, con toda probabilidad, han existido allí pruebas de ADN del ex Secretario de Estado?, ¿no han limpiado desde entonces?. Se nos antoja muy débil la prueba en comparación con la gravedad de la acusación y con el nerviosismo con el que se está defendiendo.

No es un buen síntoma que sea el cuarto poder, la prensa, quien haga la labor de los políticos o de la Justicia. Ya sucedió con el tema de los GAL y, probablemente, estemos pagando las consecuencias. La llegada al poder debido al desgaste que judicial y políticamente se hizo del anterior por parte de los medios de comunicación es un regalo que la sociedad no suele aceptar de buen grado. Aunque, si debe llegar un político al poder por causas distintas a las que demuestren al electorado su valía, honradez y honestidad, casi es preferible que sean los periodistas los que le encumbren que no otros métodos también conocidos.

Quien amenaza, otorga
EDITORIAL Libertad Digital 13 Diciembre 2006

Si Rodríguez Ibarra no salía, precisamente, bien parado en la información del diario El Mundo del pasado lunes, relativa a las comunicaciones entre Rafael Vera y la dirección del PSOE horas después del 11-M, peor, mucho peor ha salido tras su impresentable, amenazadora y chulesca reacción contra ese y otros medios de comunicación.

Si el lunes Ibarra invitaba a "terminar de una vez con Ramírez", este martes, tras recibirlo ex profeso el Fiscal General del Estado –a quien ha exigido que investigue los documentos que él mismo aporte–, el dirigente socialista extremeño ha señalado que "he venido para ir contra Pedro J. Ramírez y Jiménez Losantos".

Por mucho que el Fiscal General haya querido calmar el iracundo desequilibrio de su interlocutor, eso no obsta para que no señalemos el privilegiado trato de favor dispensado a quien trata de utilizarlo para amedrentar a los periodistas. Claro que, por bochornosa que sea la pretensión de Ibarra de usar a un Fiscal General del Estado como mordaza contra los medios de comunicación desafectos, siempre será mejor que reeditar episodios que tiñen de sangre e infamia la historia del PSOE.

En cualquier caso, y sea cual sea la forma escogida por Rodríguez Ibarra para "terminar de una vez con Ramírez", seguro que lo hará por "patriotismo". Por ese mismo "patriotismo" por el que salió en defensa de un implicado en secuestro y robo de fondos públicos como Rafael Vera, del que dijo que "defenderlo a él es defender a mi país". O por ese "patriotismo" que le llevó –a él y a Felipe González– a arremeter contra el gobierno del PP por la electoralista y nada patriótica detención de unos etarras que trasladaban a Madrid más de 500 kilos de explosivo poco antes del 11-M. O por ese mismo "patriotismo" por el que, este mismo martes, Ibarra ha llamado a los "verdaderos patriotas" a apoyar a Rodríguez Zapatero ante un chantaje que el presidente del Gobierno, con el apoyo de todas las formaciones separatistas, ha encubierto, maquillado y vendido hasta la fecha como "proceso de paz".

Y es que Rodríguez Ibarra no necesita prestar telefonía confidencial alguna para dejar en evidencia la clase de "patriotismo" en el que refugia su catadura moral.

Tribunal Supremo
Hacia la legalización de Batasuna
Agapito Maestre Libertad Digital 13 Diciembre 2006

La legalización de Batasuna es tan prioritaria para la banda terrorista ETA, pues de ella depende su financiación, como para el Gobierno, que necesita rápidamente un interlocutor legal para atemperar a la bestia cuando declare que la tregua ha terminado. En esta circunstancia trágica, seguramente, la resolución del Tribunal Supremo desestimando la querella criminal interpuesta por Manos Limpias contra quienes se reunieron con Batasuna es, a todas luces, un paso atrás en la lucha contra el terrorismo y en pro de una "posible" legalización del brazo político de los terroristas.

Quien lea la resolución del Tribunal Supremo desestimando la querella criminal contra el presidente del Gobierno y los miembros del Consejo de Ministros por negociar con los dirigentes de una banda terrorista, Batasuna, se sentirá perplejo no tanto porque se limite a valorar que los reunidos con la banda criminal ni desobedecen ni prevarican, sino porque hace caso omiso de las sentencias dictadas por otros compañeros del mismo tribunal que ilegalizaban a Batasuna.

La resolución se concentra en la actuación del Gobierno sin tener en consideración a Batasuna. Hacen como si Batasuna no existiese. Simulan que Batasuna es un ente de ficción. Eso se llama miedo a enfrentarse con la realidad, o peor, aplicar el derecho de acuerdo con el poderoso. La resolución es ajustada a derecho, dirán quienes reducen la justicia a una lógica que pone entre paréntesis el mundo, la historia y la realidad de una banda criminal, Batasuna, que está al margen de la ley. Esa especial manera de no enfrentarse a la realidad "razonando" que en ningún lugar se prohíbe que unos señores hablen, o quizá negocien, con una banda criminal, Batasuna, es una inmoralidad y, seguramente, un razonamiento jurídico perverso. El derecho es un saber contingente, falible y siempre sometido a revisión, pero en manos de estos magistrados se diría que es una manera cobarde de enfrentarse a los problemas.

En cualquier caso, se equivocan los magistrados si creían que la lógica jurídica, un razonamiento contrafáctico de carácter academicista, los resguardaría de la crítica. Al contrario, la resolución es tan meliflua que podría afirmarse que quienes la han firmado son los verdaderos responsables "jurídicos" y políticos –sí, sí, políticos o es que ¿acaso ellos están en el Tribunal Supremo por arte de magia o por seres angelicales?– de abrir una vía para legalizar a quienes otra jurisprudencia había ilegalizado. También ellos dictan autos, o sea, aplican la ley teniendo en cuenta quién es el gobernante de turno. También ellos se dejan someter al relativismo de las circunstancias. También ellos, imitando al Gobierno, han olvidado que hay mucha jurisprudencia, especialmente una Ley de Partidos, que ilegaliza totalmente a Batasuna.

Por lo tanto, la resolución no sólo es criticable desde el sentido común, sino despreciable desde el punto de vista jurídico, moral y político. Si alguien albergara aún alguna duda sobre el particular, consulte las declaraciones de la vicepresidenta del Gobierno. Le faltó tiempo para decir que este auto "abría un camino". ¿Para qué?, dirán ustedes; pues para seguir negociando con ETA, antes que nada, la legalización de Batasuna.

Inquietante advertencia
Editorial El Correo 13 Diciembre 2006

La advertencia lanzada por distintas organizaciones de la izquierda abertzale de que «el proceso de paz está a punto de naufragar» y la convocatoria realizada por las mismas para una «jornada de movilización» el próximo día 20 pueden constituir, a un mismo tiempo, el preanuncio de lo peor y el enésimo intento por obligar a las instituciones y en especial al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero a responder positivamente a sus exigencias. La declaración del Ejecutivo vasco, reclamando al primero «pasos» que saquen el llamado proceso de paz del atolladero en que se encuentra, demuestra que existen sectores que aún no se han percatado de la causa por la que las expectativas iniciales que albergaba Zapatero corren el riesgo de frustrarse. En su último 'Zutabe' la banda terrorista imputaba «la responsabilidad principal del bloqueo que padece el proceso» al PSOE y al PNV. Es decir, los dos grandes valedores de la resolución que en mayo de 2005 adoptó el Congreso de los Diputados y de la iniciativa a favor de una salida dialogada al problema del terrorismo son acusados por ETA de ser quienes la impiden. En ese mismo boletín, la banda terrorista exponía sus condiciones para dar paso a su pretendida negociación con el Gobierno de España, que no son otras que el desistimiento del Estado de Derecho. Ello, junto a la obcecada exigencia de que el 'proceso' debe dar paso a la autodeterminación y que los acuerdos han de aplicarse por igual a Euskadi, Navarra y el País Vasco francés hace casi inexplicable que el presidente Zapatero albergara tantas esperanzas en poder conducir así a ETA hacia su final, como resulta incomprensible que continúe respondiendo con un mensaje optimista y monocorde al inmovilismo etarra.

Es elocuente que ayer los dirigentes de Batasuna comparecieran rodeados de quienes tienen la responsabilidad de encuadrar a los presos de ETA y a sus familiares; y que fuese el líder de la plataforma Askatasuna, Juan Mari Olano, el que hiciera las veces de portavoz. La izquierda abertzale y ETA se han topado con la realidad: ningún gobierno constitucional, ni aun en el caso de que lo deseara, está en condiciones de conceder a la trama terrorista lo que demanda. Es más, ningún gobierno constitucional puede percibir más riesgos en la amenaza terrorista que los que acarrearía la suspensión del Estado de Derecho y la modificación sustancial de las reglas democráticas con el propósito de eludir esa misma amenaza. Quizá también sea ésta la gran enseñanza que están extrayendo quienes en el seno del PSOE han mantenido actitudes más entusiastas respecto al llamado 'proceso de paz'.

Si Batasuna lo dice...
TONIA ETXARRI El Correo 13 Diciembre 2006

A punto de naufragar. Así está el proceso de negociación entre el Gobierno de Zapatero y ETA , según el portavoz del colectivo de apoyo a los presos que ayer hizo acto de presencia junto a Otegi, Permach, Alvarez, Rufi Etxeberria y Barrena. Con este plantel y con semejante veredicto, cabe pensar que, después de la decepción del entorno de ETA al ver que no pueden negociar la autodeterminación y la territorialidad por encima y al margen de la sociedad (esta vez han sido siete meses de cavilaciones desde el anuncio del presidente), este últimátum sea un aviso para navegantes. A ver si pueden seguir presionando antes de que llegue el temido comunicado anunciando la ruptura del proceso.

No está todo perdido pero se agota el plazo impuesto por la banda (con el otoño a punto de expirar) y el escenario en que se ha movido ha sido muy distinto del que imaginaba el propio Otegi. Ni se han superado los límites jurídico políticos que establece la Constitución y el Estatuto. Ni han podido moverse con la impunidad que creyeron que se les había garantizado (entre otras cosas gracias a la claridad de la policía francesa). Ni se ha acercado a los presos, ni se ha internacionalizado el conflicto, a pesar de los intentos en la Eurocámara. Ni tampoco se ha derogado la Ley de Partidos.

Una decepción para Batasuna que lleva, en el reverso de la moneda, un terrorismo callejero en ascenso, una extorsión empresarial que se negó en un principio, el numerito de los tiros al aire en Oiartzun y el robo de armas en Francia. Y con un boletín interno que pone la guinda a la situación y no presagia nada bueno para los próximos meses.

Pero que no cunda el pánico. Eso pretende el Gobierno de Zapatero. Pero una cosa es el alarmismo y otra muy distinta el desánimo general. La novedad del momento reside en los portadores de ese estado de ánimo. Si en un principio los escarmentados de otras treguas se iban desanimando al comprobar que los tiempos manejados por ETA guardaban demasiadas similitudes con el parón terrorista del 98, ahora el núcleo de decepcionados se vuelve cada vez más extenso.

No hay datos para el optimismo. Y se hace cada vez más difícil sostener, simplemente, que ETA lleva más de tres años sin matar. Un dato que, en efecto, puede servir para que la banda se dé por enterada de lo mucho que se valora ese largo paréntesis sin terror pero, como señalaba muy atinadamente el abogado Txema Montero, en un análisis tan brillante como descorazonador, ése es «un hecho efímero porque al final pueden matar en tres semanas y volver a la situación anterior». A veces da miedo saber tanto.

Aparte de que Zapatero se encomiende a su ministro más hábil, Rubalcaba, a ver si se le ocurre algo, éste es el momento de los mensajes claros. Le toca al presidente del Gobierno hablar después de haber generado tantas expectativas.

t.etxarri@diario-elcorreo.com

Tambores de guerra
Pablo Sebastián Estrella Digital 13 Diciembre 2006

Fue precisamente en víspera de la Navidad de 1999 cuando ETA anunció el fin de la tregua de 1998 para regresar a las pistolas con el asesinato del coronel Blanco en enero del 2000, echando por tierra manchada de sangre inocente la segunda intentona de negociación que el Gobierno de España intentaba con la banda. Ahora, siete años después, estamos ante el temor de que los terroristas vuelvan a las andadas, como lo han anunciado Txema Montero en el Diario Vasco y ABC en su portada de ayer, en la que se augura un inminente comunicado ¡por Navidad! de los terroristas con el que declararían en suspenso su famoso alto el fuego a cuya estela se apuntó el presidente Zapatero con un entusiasmo infantil, si es que no se subió con anterioridad a ese negro tren de la muerte prometiendo cosas, contrapartidas políticas, que no eran de recibo ni podía cumplir.

Si se confirma la amenaza, como confirmado está por más que nos desmientan que en el mes de agosto el Gobierno imploró a ETA el inicio de la negociación oficial y que la banda lo rechazó para exigir, previamente, el pago en política de lo que había prometido Zapatero —la mesa de partidos para hablar de Navarra y autodeterminación y legalizar a Batasuna por encima de la Ley de Partidos—, si ETA vuelve a matar, adiós al proceso para siempre, o para muchos años, y desde luego que se olviden los etarras y su entorno de volver a plantear cualquier exigencia o petición política al margen de la legalidad y de la Constitución.

Y que se ate los machos Zapatero, una vez que no tuvo la precaución, como le sucedió con el Estatuto catalán y otras ocurrencias, de andar con pies de plomo en ese campo de minas y de terror que es el mundo de ETA, porque semejante ruptura tendría severas consecuencias políticas para él y para el PSOE por haberse embarcado en un proceso tan mal preparado como el que ha lanzado él mismo por su cuenta y sin contar con el necesario apoyo político de los grandes partidos nacionales —que sí estuvieron juntos en los dos intentos anteriores de negociación— ni con el beneplácito de las víctimas del terrorismo, que algo o mucho tienen que decir sobre todo ello.

El anuncio solmene que hizo Zapatero, en un salón del Congreso —ni siquiera en el seno del hemiciclo— de que iba a comenzar la negociación y que el ministro de Interior iba a informar a los partidos políticos de la marcha de las negociaciones en septiembre quedó en nada porque la banda, como lo ha dicho el socialista Pastor, suspendió el encuentro y desde entonces lo único que ha prosperado ha sido la violencia callejera en el País Vasco, el robo de armas, las amenazas y una crisis de envergadura aunque todavía soterrada entre Zapatero y un sector muy influyente del PSOE, en el que se apoya el grupo mediático más próximo a este partido con el diario El País a la cabeza, que no cesa de criticar y de advertir al presidente de que así no se puede gobernar ni se debe negociar.

Naturalmente, si los tambores de guerra abierta de ETA que suenan en el horizonte nos confirman el regreso a las pistolas de los comandos, entonces el PP estará legitimado para pedirle responsabilidades políticas y hasta la dimisión al presidente Zapatero, que en ningún caso podría culpar al PP de la ruptura del alto el fuego como lo está insinuando de manera infame alguno de sus portavoces, porque de los tiros sólo es responsable el que utiliza las armas.

Ojala que esto no sea así y que el alto el fuego se prolongue sine díe, porque de lo contrario este país dedicado a desenterrar la memoria de la guerra civil, a propagar un modelo autonómico federal e inconstitucional, aún dividido por la masacre del 11M, con soldados desplegados en zonas de guerra larvada como Líbano y Afganistán, y con espectáculos tan deprimentes como las disputas sobre el agua o el invento de un horario especial para Galicia, iba a encajar con indignación y desesperación el regreso del terror al territorio español, donde precisamente ayer fue desarticulada una célula o grupo del otro terror, el islámico. Que se anden, pues, el Gobierno y el presidente con cuidado no vaya a ser que, en plena Navidad, la felicitación de la banda no sea la de una tarjeta con la paloma de la paz sino un comunicado anunciando el fin del alto el fuego, pero eso significará el final de otras muchas cosas, entre las que no incluimos ni la democracia ni las libertades porque ésas prevalecerán.

Navegante
El traslado político de la CMT
Daniel Rodríguez Herrera Libertad Digital 13 Diciembre 2006

No hay en principio nada malo en la descentralización de los organismos públicos. Es más, como madrileño considero que nada podría hacer más por la salud de nuestra región que irnos progresivamente liberando del peso del sector público. Aunque no sea la única causa ni quizá la más importante, no tengo dudas de que la enorme descentralización que tuvo lugar, principalmente y pese a lo que se diga, durante las dos legislaturas del ogro maligno Aznar (de 607.000 a 235.000 funcionarios) tuvo un gran peso en el gran salto adelante de la economía madrileña. Sin embargo, parece evidente que dicha descentralización debe hacerse sin comprometer la labor de dichos organismos.

Para contentar a la grey nacionalista catalana, Montilla se llevó la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones a Cataluña con tanta prisa como incompetencia, de modo que el Tribunal Supremo ha declarado nulo el decreto del traslado. Sin embargo, eso sólo servirá, previsiblemente, para que el Gobierno elabore un nuevo decreto ajustado a derecho, si es que Clos es capaz de enmendar las chapuzas de su predecesor. La decisión ha conllevado un enorme gasto de personal (18 millones de euros en indemnizaciones) e inmobiliario, pues de un local en propiedad se ha pasado a otro en alquiler que cuesta millón y medio de euros al año. Y sabedores de los costes, ¿cuáles han sido los beneficios?

Parece evidente que el organismo no está trabajando mejor por estar en Barcelona. Es más, lo hace peor, porque tiene que contratar a los funcionarios que antes tenía a sus órdenes, personas con experiencia y muy especializadas, a través de subcontratas. Hace unos días supimos que la nueva CMT está pagando hasta un millón de euros al año a una empresa consultora pública que tiene en nómina a varios de los técnicos del organismo que no se trasladaron a Barcelona, donde sólo el 40% de los trabajadores proviene de la plantilla original de Madrid. Así pues, el traslado ha sido caro y no ha servido para mejorar la calidad de la labor del organismo; al contrario, se han visto obligados a pagar fuera lo que antes tenían dentro, pues los nuevos empleados parece que carecen de la capacidad suficiente para realizar las tareas de la CMT.

Así pues, parece que el único beneficio es la satisfacción de la clase política catalana, que puede mostrar la cabeza de la CMT como trofeo. Y esa es quizá la principal razón para no trasladar organismos públicos a Barcelona o Bilbao. No tiene ningún sentido premiar a las élites políticas menos comprometidas con el bien común de todos los españoles; si de descentralizar se trata, lo mejor será hacerlo a ciudades como, no sé, Logroño, Cáceres, Granada, Valencia, Zaragoza, Valladolid, Murcia o Santander. Si no, nadie podrá evitar pensar que decisiones como la de la CMT no son más que chanchullos políticos que arruinan la carrera profesional de algunos a cambio del engorde de los privilegios de los nacionalistas. Yo, por de pronto, apoyo el inmediato traslado de, por ejemplo, Trujillo y el Ministerio de la Vivienda a, no sé... ¿Teruel también existe?

Apaciguamiento de Irán
Los sensatos

GEES Libertad Digital 13 Diciembre 2006

Las culturas políticas son el resultado de la experiencia histórica. Durante décadas en Europa y Estados Unidos hemos actuado a partir de las lecciones aprendidas con el fracaso de la política de apaciguamiento. Hitler dijo, y puso por escrito, lo que pensaba y lo que quería hacer. Desde el principio sus actos apuntaban a que su comportamiento sería coherente con sus ideales. Sin embargo, los lilas de aquellos días, perdón, los sensatos, decidieron unilateralmente que era sólo retórica, que se le podía ahormar hasta trasformarlo en una figura manejable. Hitler se llevó por delante a los reaccionarios alemanes que habían tratado de jugar con él y a los pragmáticos Chamberlain, Halifax y Hoare. Aquél irresponsable juego de salón nos costó la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto.

Churchill había sido ridiculizado, cuando denunciaba lo que todos veían, cuando advertía de las intenciones de los nazis, recogidas en tinta impresa. Era un radical, una persona cuyo carácter altisonante le hacia impropio de Whitehall. Churchill salvó a Europa del nazismo y de los muchos lilas que en su tiempo aceptaron sensatas concesiones al totalitarismo. Tras la Segunda Guerra Mundial esa experiencia fue determinante para establecer una estrategia aliada contra la nueva amenaza totalitaria: el comunismo soviético. Con ideas claras y determinación conseguimos vencer, los muros fueron derribados y la Unión Soviética se desmoronó.

El tiempo pasa y la memoria empieza a flaquear. Hoy los europeos hemos decidido, de nuevo unilateralmente, que tenemos derecho a la paz y que, por consiguiente, nadie tiene derecho a molestarnos. La paz no es algo por lo que tenemos que luchar todos los días. No, ya no. Ahora es un derecho adquirido, como el acceso a una sanidad gratuita o las vacaciones pagadas.

Los ayatolás iraníes lo han dicho por activa y por pasiva. Lo han escrito. Lo pregonan a los cuatro vientos a través de sus medios de comunicación con presencia en todo el globo. Sus actos son acordes con sus palabras: financian el islamismo en Palestina como en Líbano y en ambos lugares violentan el marco político. Tratan de asumir el liderazgo en el Islam, que interpretan como algo contradictorio con Occidente. Son los profetas del choque de civilizaciones. Han anunciado que hay que eliminar a Israel del mapa y afirman sin pudor que el Holocausto no fue más que una campaña de marketing para potenciar los intereses judíos en el mundo. Estos días convocan en Teherán un congreso internacional de supuestos académicos para desenmascarar la gran mentira. Mientras, continúan con su programa nuclear y persiguen a aquellos que demandan irresponsablemente la democracia.

Los lilas de este mundo, en Europa y en Estados Unidos, nos dicen que la solución de los problemas de Oriente Medio pasa por que nos entendamos con los ayatolás y que forcemos a los empecinados israelíes a hacer concesiones que satisfagan las legítimas reivindicaciones palestinas. No hay como no querer ver para empezar a decir cosas sensatas. En Teherán celebran el éxito de los lilas y proclaman, con toda la razón del mundo, que Occidente es un tigre de papel. Les amenazamos con sanciones si no abandonan el programa nuclear, nos responden con un corte de mangas y nosotros les contestamos que no se enfaden, que no es para tanto y que tenemos que seguir hablando. Da igual la barbaridad que puedan decir, lo sensato es no caer en la provocación, seguir negociando y evitar la aplicación de sanciones que sólo harían más enrevesada la situación.

En cierta ocasión Sharon le recordó a Bush que Israel no era Checoslovaquia. Es posible. Allí saben que la paz con los palestinos no es sólo un problema de territorios. Que tanto los islamistas de Hamas como una parte importante del campo nacionalista nunca aceptarán la existencia de Israel. Cedan lo que cedan continuarán sufriendo la violencia. De lo que no hay duda es de que, tanto en Europa como en Estados Unidos, los discípulos de Chamberlain campan confiados por sus respetos, dan involuntariamente alas a los extremistas y nos abocan a un desastre.      GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Manos Limpias sostiene que el Supremo legaliza a Batasuna
AGENCIAS/MADRID EL Correo 13 Diciembre 2006

Manos Limpias ha recurrido en reforma el auto del Tribunal Supremo que no consideró delito la reunión que mantuvieron el pasado 6 de julio en un hotel de San Sebastián los dirigentes del PSE Patxi López y Rodolfo Ares con tres miembros de la ilegalizada Batasuna. El sindicato de funcionarios públicos considera que la resolución judicial supone «la legalización» de facto de la formación radical.

En su impugnación contra la decisión de archivar la querella que presentó contra el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, López y Ares, pide al Alto Tribunal que «proceda, a la mayor brevedad posible, a dictar y aplicar todos los medios procesales necesarios para que la sentencia de ilegalización de Batasuna sea ejecutada 'erga omnes' (por todos)». Y sobre el aspecto más novedoso de la sentencia, la consideración de que es «un fraude constitucional» que se intente «corregir» la política del Gobierno a través de la Justicia, el sindicato dice que «afirmar que esta reunión no está sometida al control de los tribunales de Justici es como afirmar que todos los actos imaginables en que interviene un ministro o un Gobierno queden exentos de control judicial».

Al margen del recurso, ayer prosiguió el debate sobre la sentencia en un doble frente, el jurídico y el político. Para el portavoz del Consejo General del Poder Judicial, el auto del Supremo no supone «en absoluto» un «aval que permita automáticamente la licitud de cualquier reunión con Batasuna». El PP, por boca de Eduardo Zaplana, señaló que el fallo «no desautoriza» la denuncia interpuesta por sus compañeros vascos contra los socialistas por celebrar una reunión de esta naturaleza. Justo lo contrario de lo que sostiene el PSOE.

CONCENTRACIONES TODOS LOS DÍAS 11 DE CADA MES
Nuevo éxito de convocatoria de los Peones Negros en toda España para reclamar la verdad del 11-M
Las concentraciones convocadas por la plataforma "Peones Negros" han sido secundadas por miles de personas en 43 localidades. En silencio, han rendido homenaje a los 192 asesinados y a los más de 1.500 heridos y han vuelto a pedir que se conozca la verdad sobre la masacre y se despejen todos los interrogantes. Madrid, Granada y Murcia han sido las ciudades con un mayor número de congregados. En la última, se ha doblado el número de participantes, con 2.000. Ha habido actos en 43 ciudades y en este 11 de diciembre se ha constatado que la asistencia sigue creciendo.
Libertad Digital    13 Diciembre 2006

En Madrid, como viene siendo habitual, los "peones negros" fueron convocados ante la Estación de Atocha. El acto, como en el resto de las localidades, comenzó con una breve explicación sobre la plataforma convocante. A continuación, una ofrenda de flores y velas en homenaje a las víctimas dio paso a la lectura del manifiesto. Finalmente se guardó un minuto de silencio.

Nuevamente han sido concentraciones silenciosas en las que no se corearon ni consignas, gritos ni lemas. La tónica general ha vuelto a ser el respeto y homenaje a las víctimas del 11-M y la exigencia para conocer toda la verdad sobre la masacre.

Murcia fue de las concentraciones con más éxito de público. Se congregaron cerca de dos mil personas para homenajear a las víctimas del 11-M y para pedir que se conozca la verdad.

Unas 300 personas secundaron la convocatoria de Barcelona, cifra muy similar a la que se registró en Córdoba, con el acto "más emotivo" de los celebrados hasta ahora, según sus organizadores. Después de la lectura del manifiesto "se guardó un impresionante, a pesar de ser una zona de compras navideñas, minuto de silencio".

En Cartagena se realizaba la convocatoria por primera vez y el arranque fue con fuerza: 350 asistentes que escucharon los testimonios de los peones y que pusieron punto y final a la cita con la ofrenda de velas alrededor de la fuente del ICUE en las Puertas de Murcia.

En Badajoz fueron cerca de 300 personas las que asistieron al acto de los peones negros. También se leyó un texto de Irene Villa. La colaboradora de Libertad Digital, Cristina Losada, fue la encargada de leer el manifiesto en Vigo. Unas cincuenta personas se concentraron en la calle del Príncipe, frente al Museo de Arte Contemporáneo. El minuto de silencio que se guardó sólo estuvo roto por un transeúnte que, al ver la concentración, gritó varias veces, mientras pasaba de largo: ¡Hay un sumario! ¡Ya se sabe todo!

Los asistentes portaron carteles con el texto: "11-M Queremos saber la verdad", y extendieron sobre la escalinata del museo una pancarta que denunciaba la mentira oficial sobre la masacre. La convocatoria contaba con el respaldo de la asociación ciudadana Vigueses por la Libertad.

En Granada capital fueron cerca de mil las personas que secundaron la convocatoria de los peones negros. Además, unas 180 personas acudieron a la concentración de Motril y unas 60 personas a la de Almuñecar. Alrededor de 700 almerienses expresaron su exigencia para que se sepa la verdad del 11-M. La concentración dejó el testimonio de Elisa, una bilbaína exiliada por recibir amenazas de muerte de los terroristas.

En Zaragona, fueron numerosas las personas que como cada día 11 se congregaron en el Monumento a la Constitución ubicado en la Plaza de Aragón para sumarse a la concentración que convocan los "peones negros".
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