AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 16  Diciembre  2006

La exclusión lingüística que no cesa
Por Antonio Robles revista.libertaddigital.com  16 Diciembre 2006

A propósito del Decreto de enseñanzas mínimas de primaria en materia de lenguas en Cataluña. Para indignarse: “ERC e ICV-EUiA plantean recurrir el aumento de horas de castellano”. No me refiero al contenido de la frase entrecomillada, sino a la tergiversació n que hace “el Periódico de Catalunya” al titular así el restablecimiento de la hora robada al estudio del castellano en los colegios de Cataluña.

Es como si le substraen a usted la cartera y cuando tiempo después el juez se la devuelve, la prensa de quienes te la han birlado titula que recurrirán la devolución de la cartera. En Cataluña hemos llegado a un grado de degradación moral por la verdad que lo evidente se niega o se altera. Veamos, si la inmersión acabó con la posibilidad de poder estudiar EN castellano, el truco de las estructuras lingüísticas comunes, además, le restó una hora de enseñanza DE castellano.

Aprovecho para aclarar lo que a menudo lleva a confusión, sobre todo fuera de Cataluña. Cuando decimos que en Cataluña no se puede estudiar EN castellano no estamos diciendo que no estudien castellano, sino que toda la enseñanza se da obligatoriamente en catalán sin que los niños catalanes puedan optar por hacerlo también en castellano como uno de Sevilla o de Santander. Hasta el punto que incluso la asignatura de castellano se da en ocasiones también en catalán. Hubo un tiempo, además, que no se daba en absoluto, ni en catalán ni en castellano. Ocurrió a finales de los ochenta, principios de los 90. No era generalizado, pero se daba. No era legal, pero se daba. Y para salvar la legalidad les ponían a todos los niños en la cartilla escolar un notable. Esta práctica fue denunciada a principios de los 90 por las primeras luchas en defensa de los derechos castellanohablantes y erradicada.

Otra práctica fraudulenta era dar las clases de castellano en catalán. Tampoco era generalizado, pero allí donde se producía o se produce suele consentirse porque nadie se atrevía o se atreve a llevar a los tribunales a los profesores que lo practican.

Y el último truco ha sido el que se instauró con la disculpa de las estructuras lingüísticas comunes que las diferentes lenguas latinas tienen entre sí. Ya que el contenido es el mismo en una y otra lengua (nos referimos a la sintaxis, gramática, tipología textual) el departamento de enseñanza de la Generalitat determinó que fuera en Catalán. De esa manera, las tres horas de castellano a la semana se reducían a dos horas y las de catalán se aumentaban a cuatro. (Debemos recordar una vez más para que no se equivoquen las cosas, que no critico que el catalán tenga más horas sino de que se le sustraigan al castellano las que le corresponden) .

De manera cicatera se le arañaba en la propia materia de lengua española una hora, dejándola con una menos. O sea de tres a dos, cuando debían ser tres y tres.

Pues bien, ¿qué ha hecho ahora el Decreto de enseñanzas mínimas de primaria del Gobierno central publicado el pasado 7 de diciembre de 2006? Restaurar esa tercera hora de castellano que le corresponde por ley y disponer para que, en cualquier caso, no se detraiga hora alguna en nombre de disculpa alguna. En nada perjudica a la enseñanza del catalán que tendrá también 3 horas como también dice la ley.

A pesar de la evidencia y de la evidente injusticia, la señora Irene Rigau de CiU se indigna como yo, pero en sentido contrario: “Estamos ante una decisión –dice- de índole política, no pedagógica. Si las estructuras lingüísticas son similares en catalán y en castellano, hay que pensar que lo que se busca no es reforzar el conocimiento, sino que la lengua castellana tenga mayor presencia”. Evidentemente, señora, evidentemente. ¿Acaso es ilícito aspirar a que nuestros hijos estudien las horas de español necesarias para que lo dominen correctamente? ¿O acaso los niños catalanes sólo tienen derecho a estudiar las horas necesarias si es en y de catalán? Mas le digo, ¿acaso es vergonzoso aspirar y exigir que se cumpla la ley? Aunque si quieren que les diga la verdad, aún me preocupa más esa sentencia final: “…hay que pensar que lo que se busca no es reforzar el conocimiento, sino que la lengua castellana tenga mayor presencia”. Dicho de otra manera, ¿el castellano no es conocimiento. .?

ERC y ICV deben sentirse también indignados porque, como CiU, amenazan con recurrir el decreto. La primera para llevarlo a la comisión bilateral que reúne al Estado y la Generalitat. Vamos, un sucedáneo de la bilateralidad entre Estados. Y la segunda, al Tribunal Constitucional. No nos caerá esa breva.

Extraña, tierra en la que vivo. ¿Qué paradójica circunstancia hace que lo que a todas luces es un manifiesto abuso de poder pueda expresarse con total impunidad? ¿No le da vergüenza a la Señora Rigau exigir para sí lo que no permitiría que ningún otro le impusiera a ella? Cada vez estoy más convencido que todos los textos, análisis y argumentos nacionalistas deben ser enfrentados a su propia imagen. Hagan la prueba con cualquier actitud y verán reflejados en su espejo la desvergüenza de su proceder. Por ejemplo: ¿Qué les parece que exigiéramos que las estructuras comunes de las lenguas se dieran en castellano? Este pasaría a tener 4 horas a la semana y el catalán, 2. La cuestión no es ya la estupidez del argumento, siempre será mejor tener tres y tres. La cuestión es por qué a una parte de la sociedad catalana le parece evidente la asimetría aplicada siempre contra el otro y es incapaz de ver las razones de los demás.

Cuando alguien es incapaz de percibir, digo bien, percibir, no respetar que eso es la consecuencia, los derechos de los demás es que hay una deformación o alteración de la realidad que le lleva a considerarse con más derechos que los demás, bien porque cree merecerlos, bien porque se siente legitimado por una cuestión de propiedad sobre los demás. Y si eso es así, estamos muy cerca de la exclusión cultural. Nos pretenden legalizar el atropello con los artículos 35, 111 y 131. del nuevo Estatuto. Que por artículos no quede. Aunque tal cosa lo amparase, seguiría siendo injusto.

antoniorobles1789@ hotmail.com

España necesita una 'Segunda Transición'
Francisco Rubiales Periodista Digital 16 Diciembre 2006

España necesita realizar con urgencia una "Segunda Transición" que esta vez nos lleve, de verdad, hasta la democracia.

Cada vez resulta más evidente que la famosa Transición Española que se inició a la muerte del general Franco, no fue el paso desde la dictadura a la democracia, sino que fue sólo la sustitución del poder franquista por el poder de los partidos políticos.

Nadie hizo nada entonces por instaurar una cultura democrática en España. Nadie explicó a los españoles que la democracia no es sólo votar en las urnas sino, sobre todo, un gran pacto ciudadano para vivir juntos en paz, libertad y armonía. A nadie le interesó explicar entonces que cuando el Estado deja de tener controles ciudadanos, deja de ser democrático. A nadie le interesaba respetar el ámbito del poder ciudadano, ni la salud de la sociedad civil. Hasta la nueva legislación democrática resultó incompleta, sin que quedaran garantizadas la igualdad, la justicia equitativa o el derecho a votar libremente, cercenado por unas listas cerradas y bloqueadas que sólo benefician a las elites de los partidos políticos.

El fracaso de la transición se produjo por dos factores claves: el primero fue que se le otorgó a los partidos políticos un poder desmesurado, sin controles cívicos y similar al que disfrutaban las elites franquistas, poder que incluia una generosa financiación con dinero público; el segundo fue que nadie se ocupó de formar a la ciudadanía en la nueva cultura democrática, quizás porque los partidos preferían gobernar a un rebaño narcotizado que a unos ciudadanos conscientes y soberanos.

La transición española fue poco más que unos partidos que irrumpieron y ocuparon los espacios que antes ocupaba el franquismo, la sustitución de una casta política agotada por otra cargada de "hambre de poder" y de energías, que fue acogida con entusiasmo por la sociedad. Sólo eso, sin que en ningún momento se hiciera algo por construir una verdadera democracia.

Ahora, las carencias de entonces están dando la cara y causando estragos:

La política, atiborrada de poder y de privilegios, no da la talla y los partidos, en plena decadencia moral y política, se despedazan entre ellos, anteponiendo los propios intereses de poder al bien común, incapaces de alcanzar el consenso ni siquiera en asuntos de especial interés colectivo.

El pueblo, que ha sido aborregado y narcotizado eficientemente durante un cuarto de siglo, es hoy incapaz de reconocer los riesgos que le amenazan y que ponen en peligro la continuidad de España como país. La masa aborregada reacciona ante el peligro con instinto gregario, agrupándose con los suyos, incrementando el nivel de fanatismo, dejando de ser ciudadanos conscientes para actuar como "hooligans" de sus repectivas ideas y partidos.

El Estado de Derecho no responde en tiempos de crisis y exhibe, vergonzosamente, sus grandes carencias, con los poderes básicos (legislativo, judicial y ejecutivo) infiltrados y dominados por los partidos políticos, con naciolistas totalitarios y anticonstitucionales campeando por el poder, formando parte de los gobiernos y destruyendo la red nerviosa de la nación, sin una sociedad civil fuerte que sirva de contrapeso al Estado, sin instituciones sólidas, sin una poderosa armadura ética que preserve los valores y los grandes pactos que sirven de espinazo a la nación.

España necesita una segunda transición que sea capaz de construir una democracia auténtica, no el esperpento que estamos viviendo, con eun Estado bajo control, con partidos políticos menos poderosos y al servicio de la sociedad, no de sus propios intereses, financiados por sus propios militantes y simpatizantes, una democracia que devuelva al ciudadano su soberanía y protagonismo democrático, con una sociedad civil fuerte y libre, con unos medios de comunicación libres y preservados de la corrupción y de esos pactos de hierro con los grandes poderes que les amordazan, con los poderes básicos del Estado funcionando de manera independiente y con un sistema electoral que permita al ciudadano ejercer su derecho inalienable a elegir, lo que implica eliminar las antidemocráticas listas cerradas y bloqueadas que convierten a los partidos políticos en "dictadores" de facto.

España, aunque sea doloroso reconocerlo, necesita reconstruir su sistema y transformar la oligarquía de partidos construida entre 1975 y 1978 en una verdadera democracia, con un Estado de Derecho que esté al servicio de los ciudadanos y no de las elites poderosas que en su día, entre aplausos insensatos e imprudentes, sustituyeron al autoritarismo franquista por otro autoritarismo, el de la oligocracia de partidos.    www.VotoenBlanco.com

Igualdad y ciudadanía
Editorial ABC 16 Diciembre 2006

LA confederación estatal de sindicatos médicos plantea sin rodeos la vuelta a un modelo sanitario centralizado al considerar que el actual sistema nacional de salud se ha convertido en un «reino de Taifas». Denuncian los profesionales que las diferencias en salarios y condiciones de trabajo son abrumadoras, mientras el Ministerio no cumple sus funciones de cohesionar y coordinar. Visto desde la perspectiva de los pacientes, es notorio también que las diferencias de prestaciones y las características de los servicios de salud convierten cualquier desplazamiento dentro de España en una «aventura» sanitaria. Es significativo que, al mismo tiempo, el círculo de empresarios haya reclamado un único órgano nacional que gestione la inmigración con objeto de coordinar recursos hoy dispersos entre las diversas administraciones. Voces similares se han alzado en los últimos tiempos en relación con el suelo y la ordenación del territorio o con el sistema educativo en sus distintos niveles.

El Estado moderno se caracteriza por un sentido de la ciudadanía que no se corresponde con el ejercicio fragmentario del poder, producto de una visión estrecha y localista. Esa ciudadanía tiene su plasmación jurídica en el principio de igualdad ante la ley, que goza del máximo rango en nuestro ordenamiento de acuerdo con los artículos 1 y 14 de la Constitución. A mayor abundamiento, el artículo 149.1 exige al Estado que garantice que los derechos y deberes de los españoles sean iguales en todas las partes del territorio nacional. En definitiva, los privilegios y la diversidad de regímenes jurídicos nos devuelve a épocas anteriores al surgimiento del Estado constitucional. Los datos macroeconómicos son también concluyentes: el Estado del Bienestar sólo es factible a escala nacional porque es la única forma de optimizar los recursos humanos y materiales. La izquierda europea ha aprendido la lección hace tiempo, pero un sector del PSOE sigue empeñado en vincular progresismo con cesiones territoriales, con un resultado muy negativo para la igualdad y la cohesión social. El problema no sólo se plantea en los niveles políticos, sino que las propias administraciones están desarrollando pautas de comportamiento ajenas a las exigencias constitucionales y legales.

El sistema autonómico está basado en el equilibrio y la complementariedad de los principios de unidad, autonomía y solidaridad que proclama el artículo 2 de la Constitución. No puede funcionar sobre una base de egoísmo insolidario, como si fuera la simple yuxtaposición de entidades aisladas. Ni era esta la voluntad del constituyente, ni el sistema administrativo y financiero puede resistir un modelo centrífugo en el que cada uno va a lo suyo y actúa en función de sus intereses exclusivos. La forma de organización territorial establecida por el título VIII y por la jurisprudencia del Tribunal Constitucional configura un Estado complejo. Requiere, por tanto, que funcionen los mecanismos de coordinación y cooperación, y que la administración central no sea un espectador de lujo, con políticos que viven de ocurrencias publicitarias y funcionarios que apenas tienen competencias.

Por este camino, la legislación estatal se convierte en papel mojado, ya que su puesta en práctica dependería por entero de la voluntad de las comunidades autónomas. La nefasta idea del Estado «residual» que se desprende del Estatuto catalán amenaza con extenderse a toda España, no sólo por razones jurídicas, sino por la dejadez de un Gobierno que parece haber bajado la guardia en estos asuntos. La política no consiste sólo en hacer gestos para la galería y planear estrategias partidistas, sino que exige una gestión eficaz de los asuntos que realmente importan a los ciudadanos, entre ellos, sin duda, sanidad, educación, vivienda o inmigración. La propuesta de reforma constitucional del PP resulta discutible en aspectos concretos, pero apunta hacia el núcleo básico del problema: si los poderes centrales no recuperan cierta iniciativa y ejercen las competencias que la Constitución les otorga, el sistema autonómico terminará por resultar inviable. La sociedad civil empieza a exigir a los políticos que busquen soluciones razonables.

No saben qué hacer contra las víctimas
EDITORIAL Libertad Digital 16 Diciembre 2006

La desesperación, y algún redactor de la televisión de Polanco que sin duda aprendió el oficio con el autor de aquella celebrada exclusiva sobre el nieto de la hermana de la madre del suegro de Zaplana, han llevado a la más absurda de todas las campañas contra las víctimas que ha protagonizado el PSOE. La costumbre de llevar delante de las manifestaciones a quienes sufren alguna discapacidad física que les obliga a ir en silla de ruedas ha servido a José Blanco y López Garrido para arremeter contra la AVT por, parece ser, fingir que son víctimas del terrorismo quienes no lo son.

La negociación con ETA, el proceso de rendición, obligó desde muy pronto a Zapatero a procurar la estigmatización social de las víctimas, para evitar que la preeminencia moral que habían adquirido durante los años de Aznar pudiera ser utilizada en contra de sus expectativas electorales, que es lo único capaz de quitarle el sueño al de León. Cabe recordar que la reacción del Gobierno frente a la primera manifestación de las víctimas fue inventarse una agresión inexistente a Bono que derivó en la detención ilegal de dos militantes del PP que pasaban por ahí. Los insultos arreciaron contra las víctimas, llegando el alcalde de Zaragoza y ex biministro, Juan Alberto Belloch, a calificar la concentración de "genuino acto fascista de exaltación de la violencia".

Desde entonces, tanto los terminales mediáticos del socialismo como los propios miembros del Partido no han cejado en su intento de deslegitimar a la AVT y su presidente, e incluso han querido sustituir a Alcaraz por alguien que les provocara menos problemas. No lo han conseguido, y las manifestaciones congregan cada vez a más españoles hartos de un proceso cuyos únicos frutos parecen ser la rendición preventiva de la Fiscalía y de los jueces afectos. Al menos mientras Zapatero no logre convencer a la opinión pública de la bondad de conceder a los etarras la independencia del País Vasco y la anexión de Navarra.

El que a la máquina de picar carne humana se le haya resistido durante dos años un objetivo contra el que han disparado toda su artillería le debe resultar tremendamente frustrante. Pero no por ello se justifica que ahora pretendan utilizar a un afectado por la poliomelitis, casado con una concejal del PP, que por su condición puede caminar con dificultad pero no en las condiciones que requiere una manifestación, para acusar al PP y la AVT de "mentir" en la "calidad de las víctimas".

El razonamiento socialista es el siguiente, si no lo hemos entendido mal. El que un discapacitado vaya en silla de ruedas en lugar de andando es debido a que se quería presentar una imagen más digna de lástima. Como si mil muertos no fueran suficientes, como si el caso de Irene Villa allí presente no fuera suficiente. Fue todo un plan maligno diseñado por la concejal del PP de un pueblo sevillano, cuyo marido participó de forma entusiasta en el engaño, pese a decir a todo el que hablaba con él que no, que no era víctima, que sólo era cojo. Y todo para que en los telediarios pusieran un escorzo de ese criminal peligrosísimo durante una fracción de segundo. ¡Y luego llamarán conspiranoicos a quienes dudan de la veracidad de la versión oficial del 11-M!
Toda ocasión es buena para echar basura encima de las víctimas del terrorismo. La lección que parece desprenderse de las admoniciones de Gabilondo, Blanco y López Garrido es que está prohibido ir a una manifestación de la AVT si eres cojo y tienes alguna relación con alguien del PP. Mañana, no lo duden, volverán a darnos lecciones de democracia.

Destitución de Sánchez Manzano
El tridente del 11-M
Ignacio Villa Libertad Digital 16 Diciembre 2006

Con la destitución de Sánchez Manzano como jefe de los TEDAX, el ministro Pérez Rubalcaba se quita del medio uno de los tres diques de contención que han permitido sostener la versión oficial sobre el 11-M al Gobierno, poniendo todos los impedimentos posibles a la verdad sobre los atentados. Eran tres. El primero era Telesforo Rubio, comisario general de Información hasta que el ministro Rubalcaba lo cesó hacia arriba después del verano. La segunda punta de este tridente es el comisario Miguel Ángel Santano, que ahora está procesado por la falsificación del informe del ácido bórico. El tercero y último, Sánchez Manzano finalmente ha sido cesado.

Mucho se ha dicho y escrito sobre este policía y sobre la poca competencia demostrada para el puesto que ocupaba, pero quizá lo más reseñable de su tiempo al frente de los TEDAX ha sido su trabajo incansable para que se siga sin conocer la composición de los explosivos que estallaron en los trenes el 11 de marzo. Después de decir en la comisión que en los focos había restos de nitroglicerina, lo que hacía imposible que se hubiera empleado la Goma-2 ECO encontrada en Leganés, la mochila de Vallecas y la furgoneta de Alcalá, tuvo que desdecirse ante el juez para no echar abajo todo el sumario. ¿Fue un error fruto de la ignorancia su declaración ante los parlamentarios? Quizá, pero gracias a Manzano y a sus meteduras de pata y posteriores cambios de opinión se ha puesto en primer plano la importancia que tiene, para averiguar el responsable de las matanzas, la composición de los explosivos utilizados. Por el momento seguimos sin saber qué estalló en los trenes. Y pensar que es casualidad que aún no sepamos un dato tan básico para el esclarecimiento de cualquier crimen como es el arma homicida es una ingenuidad tal que es difícil de creer que sea sincera.

La situación de los miembros del tridente del 11-M nos hace pensar que el Gobierno no está nada contento con la forma en que han gestionado la estrategia de confundir a la opinión pública. Rubio, Santano y Sánchez Manzano tenían el objetivo de tejer un enredo complicado e ininteligible para que las dudas sobre los atentados de Madrid se fueran diluyendo en el recuerdo, haciendo olvidar a los españoles su afán por conocer la verdad sobre los atentados. Pero casi tres años después, los interrogantes siguen sin ser resueltos y cada vez hay más españoles que manifiestan querer saber la verdad sobre la masacre. El tridente, por tanto, ha fracasado en sus objetivos. No es de extrañar que se lo estén sacando de encima.

CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS
"Zapatero está convencido de que ETA es la expresión del pueblo vasco"
Juan Delgado elsemanaldigital 16 Diciembre 2006

Para César Alonso de los Ríos, el PP de Rajoy no hubiese debido entrar en el berenjenal de la reforma estatutaria..

El veterano periodista asegura con rotundidad que "el llamado proceso de paz es la coronación del cambio de Estado" y la política del presidente, "fruto del convencimiento de un oportunista"

16 de diciembre de 2006. César Alonso de los Ríos anunció hace mucho tiempo, cuando Zapatero no era ni tan siquiera un proyecto de presidente, que el modelo de Estado recogido en la Constitución corría graves riesgos, ya que se había quedado completamente abierto para satisfacer a los nacionalistas. Acaba de publicar Yo digo España (Editorial Libros Libres), un libro en el que se recoge una serie de reflexiones de un hombre profundamente español, que conoce la izquierda y sus interioridades como los dedillos de su mano, ya que estuvo activamente dentro de ella mucho tiempo. Plantea que tiene ciertas dudas respecto a la firmeza en esta materia de Mariano Rajoy, "pues una cosa son los discursos y otra los hechos". Cree que se ha equivocado profundamente al dejarse llevar por la ola de reformas estatutarias.

¿Nos encontramos ante una remodelación territorial de España o ante un asalto al Estado español?
- Habría que hablar más bien de un cambio de modelo de Estado, que, por cierto, ya nos lo anunció Zapatero. Él no nos ha engañado, advirtió que iba a llevar a cabo una reforma de este tipo tal y como está haciendo. Más que un asalto al Estado, se trata de controlarlo de una forma muy segura, de manera que no sólo resulte difícil la vuelta del PP al Gobierno, sino que en caso de que lo consiga, le sea prácticamente imposible suprimir o remodelar las reformas que han hecho socialistas y nacionalistas. Por ejemplo, estoy convencido de que no se podrá intervenir globalmente sobre el nuevo Estatuto de Cataluña.

¿La actual política de Zapatero en este asunto es oportunista o fruto de un convencimiento?
- Es el fruto del convencimiento de un oportunista. Zapatero fue testigo de lo que le pasó a Felipe González con CiU y el PNV, que le dejaron en la estacada en 1996 negándose a apoyar los presupuestos. Pues bien, en estos ocho años de oposición han aprendido mucho y han tomado medidas para que no les vuelva a ocurrir lo mismo. Primero, han hecho un pacto de hierro con los nacionalistas. De Felipe González a Zapatero ha habido un cambio demoniaco: hacer una operación de amarre incluso con ETA-Batasuna para dejar fuera a la derecha.

¿Estamos ante una Segunda Transición?
- Ése es su objetivo principal. La que se inicia tras la muerte de Franco con Suárez no les vale porque piensan que fue resultado de un equilibrio de fuerzas en la que se vieron obligados a ceder. Rechazaron la ruptura y apostaron por la reforma, pero ahora que han pasado treinta años es momento de echar mano de la memoria histórica y de revisar todo eso. Ahora, piensan ellos que se encuentran en condiciones de superioridad para poner todo patas arriba.

¿La alianza entre socialistas y nacionalistas tiene fecha de caducidad?
- Evidentemente, no tiene vocación de eternidad. Durará lo que a unos y a otros les interese. El PSOE apuesta por tener siempre una mayoría que le permita gobernar y, como ha decidido que España no le importa, le da igual pactar una vez con los nacionalistas radicales, como ERC o una HB legalizada, o con los moderados, como CiU o PNV. Está abierto a ceder ante las demandas nacionalistas, y el carrete es largo, siempre y cuando le suponga estabilidad de poder.

¿De verdad que la izquierda en nuestro país tiene una propensión antiespañola?
- Sin duda. Es una idea que está muy interiorizada en el seno de la izquierda. Para entender bien esta tendencia hay que haberlo vivido de cerca. Desde fuera, podría parecer raro. En el fondo hay una especie de revancha contra la Historia de España. Por otro lado, hay un sentido de culpa tremendo en los hijos de los vencedores de la Guerra Civil, lo que les lleva a apuntarse al bando de los vencidos, que concibe que la Historia de España ha sido la hegemonía de Castilla frente a un conjunto de nacionalidades que han vivido oprimidas.

¿Hasta qué punto la UCD, en su momento, y el PP; después, han favorecido por omisión al estado actual del régimen autonómico?
- UCD y AP piensan que ha habido durante el franquismo unos grupos que han sido doblemente perseguidos, por opositores y por catalanes o vascos. De ahí que se les conceda algo tremendo sin lo cual Zapatero no podría haber hecho nada de lo que está haciendo, como un Estado inacabado, una categoría de nacionalidades a ciertas regiones con la que se les invita indirectamente a que aspiren a mucho más, y una ley electoral injusta que premia a los nacionalismos. Efectivamente existe una responsabilidad de UCD y, probablemente en menor medida, de AP.

¿El llamado "proceso" hay que encuadrarlo en ese marco de las relaciones del PSOE con los partidos nacionalistas?
- El proceso es la coronación del cambio de Estado. Se pasa de un régimen autonómico a uno confederal y en el País Vasco para que eso se lleve a cabo, es necesario hacer un "proceso de paz".

¿Cree a Zapatero capaz de satisfacer las demandas políticas de ETA?
- Hoy por hoy está demostrando que sí. Hasta ahora no podemos decir honradamente que él este arrepentido de algo de lo que haya hecho con respecto a ETA, a pesar de todo lo que ha llovido. No descarto nada con respecto a este hombre. Lo más grave de todo es que él está convencido de que los "chicos" de ETA que protagonizaron el "proceso de Burgos" tenían razón. Es decir que ETA era una fuerza liberadora que la democracia no la ha entendido y que él, el príncipe de la paz, sí. Esta seguro de que esta organización terrorista es la expresión profunda y verdadera del pueblo vasco y que la solución pasa por su reconocimiento.

¿La unidad de España está dañada irreparablemente?
- Desde luego, está dañada para mucho tiempo. Hay mucha gente del PP, sobre todo dirigentes de ciertas comunidades, que no le dan importancia a los conceptos y las ideas. Hubo un momento en que la derecha española en la Transición pensó que había que repetir la experiencia de la confederación de las derechas autónomas porque en el fondo existe una cierta derecha que coincide con esa despañolización de España. Hay un cierto PP que se da la mano con otro del PSOE porque tienen la misma cultura. Hay unas concomitancias muy fuertes en el PP que ahora están saliendo a flote. Por ejemplo Félix Pons y Jaime Matas son políticamente iguales.

¿Se puede recuperar de alguna manera el terreno cedido por ZP a los nacionalistas?
- Realmente, será muy difícil porque las derrotas históricas se pagan. Si Zapatero y los nacionalistas no pudieran controlar la situación, podríamos llegar a momentos difíciles. Descartar la violencia en España sería de cretinos, aunque es cierto que el relativismo moral ayuda a evitarla por el momento. Para mí la batalla más dura no es la lucha de clases, sino la guerra de territorios. Espero que no se complique esto hasta el punto de llegar a un conflicto de ese tipo, que sería irracional y primario. Yo lo temería. Hemos tenido guerra del idioma, del agua, de los presupuestos... Probablemente, la situación de bienestar es una barrera eficaz contra ella. Pero ¿quién nos garantiza que no surgiría en un momento de crisis económica.

¿Confía en la dirección nacional del PP? ¿Está de acuerdo con la postura que ha mantenido con respecto al Estatuto andaluz?
- Desde el punto de vista de los conceptos, sí. El problema está en cómo se resuelve eso. A Rajoy, que es un hombre muy inteligente, le falta algo para pasar de esas convicciones mentales a la práctica necesaria para llevarlas a cabo. En ese salto, yo quiero confiar que está ahí porque si no... Me gustaría que Rajoy fuera consecuente con sus ideas del mismo modo que sí lo son Jaime Mayor o Alejo Vidal-Quadras. Tengo una cierta duda respecto al líder del PP porque está rodeado de gente que piensa que respecto a este asunto hay que ser más flexibles. Rajoy nunca tendría que haber entrado al trapo de la reforma de los estatutos. Su modelo autonómico debería de ser el que había, pero rebajado. Le faltó entereza para plantarse.

¿Pagará Zapatero en las urnas su política territorial? ¿Ve a Zapatero muchos años en La Moncloa?
- La puede pagar, pero no lo suficiente para que deje de haber un gobierno socialista-nacionalista.

Neira y las reivindicaciones del nacionalismo catalán
J.M.G. Páramo La Opinión 16 Diciembre 2006

El profesor Neira de la UCM me facilitó estas REIVINDICACIONES del NACIONALISMO CATALÁN. En el número que la revista España dedicó al catalanismo (junio de 1916, antes de la II República), estaban detalladas esas reivindicaciones así:

"Invitados a concretar las aspiraciones del nacionalismo catalán, lo respondido por sus más significados representantes:

1. Estado catalán autónomo, soberano en el régimen de la vida interior de Cataluña.
2. Parlamento o Asamblea legislativa catalana, responsable sólo ante el pueblo catalán.
3. Poder Ejecutivo o Gobierno catalán, responsable sólo ante la Asamblea.
4. Vigencia del Derecho catalán, el cual tendrá en la Asamblea su órgano de renovación.
5. Poder Judicial catalán, con un Tribunal Supremo que falle en última instancia las causas y pleitos dentro de Cataluña.
6. Oficialidad de la lengua catalana, y libre uso del idioma catalán en todos los actos privados y públicos.
7 .Unión federativa, española o ibérica, regida por un poder central que tenga a su cargo las relaciones exteriores, las relaciones entre los Estados federados, el ejército y la marina, las comunicaciones generales, la moneda, las pesas y medidas, el comercio, las aduanas, etc.

Las anteriores reivindicaciones catalanas están contenidas, una por una, en el discurso presidencial de Pí y Margall en los Juegos Florales de Barcelona de 1901. El separatismo catalán no es una cantidad fija, o un valor estable. Varía según la política que se sigue desde Madrid. En los periodos de persecución, en los momentos agudos de la política anticatalana, el número de separatistas en potencia, aumenta enormemente.

Los catalanes ni somos niños, ni somos locos. Sabemos que la solución separatista no es algo que podamos lograr fácilmente, ni aun con dificultades. Comprendemos muy bien lo que la solución separatista significa. Y así, el separatismo catalán -es decir, ese flujo y reflujo de sentimientos que la política de Madrid produce sobre nuestro pueblo- no trasciende a los hechos de la política. El separatismo, para ser algo trascendente, debería contar con una posibilidad de triunfo, o por decirlo mejor, con una ocasión propicia. El separatismo catalán, en su aspecto político, no es más que un sentimiento variable y condicional. (...) Este separatismo no provocará la Guerra Civil. Pero crea un divorcio moral y profundo. Esto es lo grave. Los catalanes, cada día más, van sintiéndose extraños a España. Es aquella secesión moral de que habló Jaime Brossa, en las columnas del Mundo, en los días de la Solidaridad. Es aquel sentimiento que nos hace hondamente separatistas según la frase de Cambó, tan comentada y tan mal interpretada en Madrid o en Cataluña".

"Desde el punto de vista político, no se trata ya de una cuestión de doctrina, ni de historia, sino de un hecho. La doctrina puede ser discutida, la historia puede ser interpretada diversamente. Pero el hecho no puede negarse: y este hecho es que Cataluña reclama su autonomía plena, política y espiritual. Los políticos y escritores de España tienen derecho a discutir nuestras teorías. No lo tienen a oponerse a nuestra voluntad. El pretender erigirse en jueces de nuestra causa, cuando en realidad son parte en ella, es ya una prueba plena de que España ejerce una acción dominadora sobre Cataluña".

"El dilema, como dijo Cambó en el Parlamento (sesión del Congreso de los Diputados del 8 de junio de 1916), ante la realidad de un movimiento nacionalista, no caben más que dos cosas: o destruirlo por la persecución o satisfacer sus demandas".

No creemos posible la destrucción del movimiento catalán. Más verosímil es, aún cuando poco probable, su autoextinción. El Estado español se halla, pues, ante la perspectiva de la perduración del conflicto actual, a través de los periodos alternativos de agudización y calma. Para los políticos catalanes, no para el pueblo, el único camino grato está en la satisfacción gradual de las reivindicaciones catalanas".

AUTOR: Rovira y Virgili, Antonio. TÍTULO: El nacionalismo catalán. FUENTE: Editorial Minerva S.A. Barcelona. PÁGINAS: 309-310. TEMAS: nacionalismo catalán, nacionalismo español. NOTAS: Cit. nacionalismo español.

Reabre la ferretería de Barañáin
BEGOÑA LÓPEZ ABC 16 Diciembre 2006

BARAÑÁIN (NAVARRA). La mañana de ayer fue especial para José Antonio Mendive, un ferretero metido también a político por Unión del Pueblo Navarro, y su familia. Se encontraba feliz, sonriente, y hasta gastaba bromas diciendo que nunca pensó que una ferretería diera tanto que hablar ni que se hubiera hecho tan conocido. Nada que ver con su expresión abatida el 22 de abril, cuando varios desconocidos arrasaron el negocio familiar.

Y es que ayer era un día especial y esperado. Tras casi ocho meses en el dique seco, por fin abrían la tienda. Todavía olía a nuevo y el género estaba perfectamente colocado. Sin embargo, en el exterior, la fachada del edificio seguía evidenciando con sus negras huellas la magnitud de aquel fuego que en la madrugada de abril echó por tierra el trabajo de 20 años. Todavía en algunos pisos se veía trabajar a algunos operarios, cambiando las ventanas o pintando.

El amplio escaparate pasa desapercibido porque está rodeado de andamios y de tela verde; por eso, al llegar hasta la puerta, muchos viandantes no se daban cuenta de que estaba abierta la ferretería. Para todos era un momento de alegría.
José Antonio se levantó ayer contento, ilusionado y sobre todo, según relató a ABC, con unas enormes ganas de trabajar, de que todo vuelva a la normalidad y «de que nos dejen tranquilos, porque una cosa es la actividad que desempeño fuera de la ferretería y otra el negocio».

En el interior del establecimiento se encontraban también trabajando su madre, un hermano y su hermana. Estaban atendiendo a varios clientes. Lo normal, que si una pieza para la cafetera, la goma de la olla exprés. Poco a poco se fue formando un grupo más numeroso de clientes. En ese momento, sacaron unas pastas y vino dulce para celebrar su alegría con sus vecinos, con quienes siempre les han estado apoyando.

José Antonio Mendive tenía otro motivo de satisfacción. «El tiempo pone a cada uno en su sitio. Nosotros dijimos desde el principio que el incendio fue un atentado y ha tenido que ser la propia ETA quien lo reivindicara así». El tema no es baladí, ya que puede afectar a las ayudas que reciba para reflotar la ferretería. De momento explicó el consorcio de seguros no lo ha considerado atentado terrorista, pero se ha hecho cargo de los gastos.

Durante estos pasados ocho meses de calvario familiar, la familia de José Antonio Mendive se ha sentido totalmente arropada, tanto en los primeros momentos como después. «La gente no nos ha olvidado. Nos paraban por la calle y nos preguntaban cuándo íbamos a abrir. El mismo cariño hemos recibido desde todos los puntos de España. Creo que eso es de agradecer».

Ocho meses después del ataque terrorista sufrido, a pesar de estar ya en vigor el «alto el fuego», el ferretero de Barañáin (también concejal de UPN) ha podido reabrir su tienda arropado por sus vecinos

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