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Recortes de Prensa     Martes 19  Diciembre  2006

La riqueza de la lengua
CÉSAR ANTONIO MOLINA Director del Instituto Cervantes ABC 19 Diciembre 2006

NO sé qué pensaron los responsables de los otros cinco grandes institutos culturales europeos cuando recibimos el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2005. Recordaron quizá los años difíciles, momentos como la época de entre guerras del pasado siglo, en que las instituciones culturales volcadas hacia el exterior fueron convertidas en armas de propaganda al servicio de una confrontación política que terminaría por llevar de manera inevitable al desastre. O tal vez se acordaron de que sus institutos han contribuido a renovar con éxito la imagen de países devastados física e intelectualmente por la segunda guerra mundial. O que las cosas son muy diferentes hoy en día, porque Europa trata de darse una identidad a sí misma que sólo se puede construir sobre el suelo más limpio y generoso que ha dado durante siglos: la creatividad cultural.

Por vías distintas y con pasados diferentes, a todos nos costó mucho esfuerzo llegar al escenario del teatro Campoamor de Oviedo. El Instituto Cervantes lo consiguió en apenas catorce años, y ha sido gracias a dos razones: al trabajo de 1.500 personas en 56 ciudades de 37 países y al imparable ascenso de la lengua española en todo el mundo.

En 1901, un clásico de la ciencia ficción, el escritor británico H. G. Wells, vaticinaba que a fines del siglo XX habría tres grandes lenguas dominantes en el mundo: el francés, el alemán y el inglés. Parece que es lo que piensan todavía hoy algunos funcionarios de la Comisión Europea, sin darse cuenta de que las instituciones comunitarias no pueden permanecer al margen de los deseos de los ciudadanos y de que el español es la única lengua europea, junto con el inglés, que seguirá creciendo en las próximas décadas, así como la única que interesa en países como Estados Unidos y Brasil. De hecho, hace sólo un año otro británico, el investigador Daid Graddol, aseguraba en un artículo publicado en la revista Science que en 2050 el español superaría al inglés, pues según sus cálculos lo hablará el 6 por cierto de la población mundial frente al 5 por ciento que se expresará en la lengua de H. G. Wells.

El español y el inglés son hoy para personas de todo el mundo, y en especial para los padres, las llaves del futuro. Consideran que ambas son las lenguas más útiles -el valor de esta palabra es inmenso- para la vida profesional, las relaciones comerciales y el ocio y, en definitiva, los instrumentos que facilitan el contacto permanente que caracteriza las sociedades de la globalización.

La demanda de enseñanza del español es la que más ha crecido, de nuevo junto con la del inglés, en la última década, y ese interés alcanza a regiones y países que, como los del norte de Europa, Asia, el Pacífico y África subsahariana, se habían mantenido alejados de nuestra lengua hasta no hace mucho. Las novedades se acumulan: donde más crece es en los países de lengua inglesa o de fuerte influencia anglosajona, lo que quiere decir que el inglés es ahora mismo uno de los grandes aliados del español.

Baste recordar que en Escandinavia la rápida expansión del español hace que las estadísticas con más de tres años de antigüedad se queden viejas, y que el «hispano-noruego» sea la jerga de moda entre los jóvenes de Oslo: palabras como «caramba», «nena» y «vale», así como una buena lista de tacos, han sustituido en el habla coloquial a las expresiones inglesas. En la Europa del Este, el español sólo empezó a introducirse en la enseñanza en la década de los 70, pero en los últimos años ha aumentado el 158 por ciento en Rumanía, el 86 por ciento en Polonia, el 70 por ciento en Hungría y el 50 por ciento en Eslovaquia.

De igual forma, el viajero que llega a Estados Unidos comprueba que los rótulos de los aeropuertos están en inglés y en español, que se habla por doquier en las calles de las grandes ciudades, que tiene a su disposición varias cadenas de televisión hispanas -lo que ha obligado a la poderosa ABC a emitir doblados al español o con subtítulos los programas en horario de máxima audiencia- y que en las librerías halla siempre una sección de libros en español, un mercado que crecerá el 6 por ciento anual frente al 3 por ciento de los libros en inglés. Que tampoco le resulte extraño que allí se vendan más discos en español que en México, pues el poder de compra de la comunidad hispana es de 600.000 millones de dólares, según ha publicado la revista Time. Por su parte, la Oficina Federal del Censo anunció recientemente que hay más de 41 millones de hispanos, lo que significa que Estados Unidos es ya el tercer país con mayor número de hispanohablantes tras México y España.

Mientras el alcalde de Nueva York, el empresario Michael Bloomberg, estudiaba todos los días una hora de español para enfrentarse con garantías de éxito al demócrata Fernando Ferrer en las elecciones municipales, lejos de allí, en Brasil, comenzarán a aprenderlo en los próximos años once millones de alumnos de la enseñanza secundaria, sin duda porque el ex presidente Henrique Cardoso estaba en lo cierto: «Brasil se encuentra situado entre el español y el mar».

El español ha estado desde el siglo XIII entre las grandes lenguas de cultura, pero hoy es también una de nuestras principales fuentes de riqueza gracias en buena medida a que quienes la aprenden como lengua extranjera la consideran un idioma útil. Sabemos que aporta el 15 por ciento del Producto Interior Bruto de España, y sin embargo vienen a estudiarlo a nuestro país menos de 200.000 personas al año, generalmente jóvenes que permanecen entre tres y cuatro semanas y que se gastan unos 2.000 euros. Debemos ampliar ese abanico, que vengan también niños, adultos y personas mayores, ofrecer enseñanza de excelente calidad y múltiples servicios que la complementen, porque el turismo idiomático es la industria más limpia, no contaminante y próspera de los próximos años.

A la vista de los resultados, se puede decir que la política exterior de la lengua es la que más éxito ha tenido de cuantas nuestro país ha desarrollado en las últimas décadas, porque la presencia de España en el mundo se lleva a cabo sobre todo mediante el español. La lengua es una riqueza del presente. Debemos aprovechar para que lo sea también del futuro.

Entre la propaganda y la ineficacia
Editorial ABC 19 Diciembre 2006

LA inanidad de la política exterior española ha vuelto a manifestarse en el proyecto de la Alianza de Civilizaciones con la visita de Rodríguez Zapatero a la ONU, donde ha sido recibido por Kofi Annan, en trance de despedida, y el que será a partir del 1 de enero nuevo secretario general, el coreano Ban Ki Moon. Zapatero estará acompañado por el otro patrocinador del proyecto, el turco Recep Tayip Erdogan, repitiendo así la escena que tuvo lugar el pasado mes de noviembre en Estambul, cuando ambos mandatarios recibieron del llamado Grupo de Alto Nivel las propuestas para la alianza entre Occidente y el mundo musulmán.

A pesar de que esta iniciativa del Gobierno español estuvo condenada al fracaso desde el momento mismo de su gestación, Rodríguez Zapatero no sólo la ha mantenido como prioridad de su política exterior, sino que prácticamente se ha convertido en el único capítulo de su presencia internacional. No cabe pensar que el Gobierno no fuera conocedor de la inconsistencia de esta propuesta, ni que ignorara las iniciativas idénticas que la ONU, con Annan al frente y a instancia de Irán, había promovido pocos años antes para el «Diálogo de Civilizaciones». La explicación, por tanto, radica en una decisión intencionada de renunciar a cualquier otra dimensión internacional de España para volcarse en una campaña de discursos abstractos, buenas palabras y ausencia total de compromisos efectivos diplomáticos. Parece como si España no tuviera intereses estratégicos en el Magreb, donde sólo se cosechan reveses diplomáticos; en Bruselas, donde España ha perdido capacidad de influencia y autoridad; en Iberomérica, donde las alianzas con los populismos izquierdistas es incomprensible con una visión europea y democrática y se salda con fracasos como el de la última Cumbre en Montevideo; o con los aliados occidentales, a los que el Gobierno español sólo transmite desconfianza como socio político y militar. No hay propuestas serias -patinazos e improvisaciones, muchos- sobre los principales asuntos internacionales, en los que España tenía una voz que, con aciertos y errores, se escuchaba y de la que hoy no queda nada más que el recuerdo.

Sin duda, la Alianza de Civilizaciones y la lluvia de millones a los programas de ayuda al desarrollo responden al sesgo propagandista que marca la acción general del Gobierno. Abuso de grandes conceptos, como la paz y el diálogo, y gestos de pacifismo oportunista, como la retirada de tropas en Irak y la negativa a implicarse con mayor intensidad en Afganistán, son santo y seña de una forma de gobernar en la que el ciudadano es sólo destinatario de publicidad oficial, pero no de soluciones concretas para sus múltiples problemas. El Gobierno socialista ha inundado su mandato de ruido y polémica, en una estrategia para dar vía libre a su radicalismo de izquierda y ocultar unos niveles inéditos de incompetencia en la gestión de los recursos públicos. La crisis de Air Madrid, por ejemplo, se suma a la invasión de las pistas del Prat, pero también responde al mismo patrón de ineficacia absoluta frente a los incendios, los atascos de invierno y verano o la sequía sin alternativa en infraestructuras. Todo ello simultaneado con una voladura constante del diálogo con el Partido Popular, de recuperación de la discordia civil y de puesta en peligro de los cimientos del Estado por una gestión pueril del alto el fuego de ETA y de una condescendencia continua hacia los nacionalismos más extremistas.

Superada la mitad de su mandato, el Gobierno está a expensas de la eficacia de su propaganda contra el PP y de decisiones ajenas, como las que puedan tomar los terroristas. Desde la instauración de la democracia, los españoles estaban acostumbrados a una línea de progresión social, política e institucional que, con frenazos y aceleraciones, permitía ver el presente, en su conjunto, como algo mejor que el pasado inmediato. Esa línea se ha roto con el actual Gobierno socialista, que se sostiene únicamente por la inercia del poder y el interés táctico de sus aliados nacionalistas y de extrema izquierda.

Reunión de Zapatero y Rajoy
¿A qué viene esto?
Ignacio Villa Libertad Digital 19 Diciembre 2006

El rumor corría en círculos políticos desde hace días, pero no se ha confirmado hasta este lunes. El presidente Zapatero ha convocado a Mariano Rajoy en La Moncloa el próximo viernes 22 mientras toda España esté pendiente de los bombos del sorteo de Navidad de la lotería. No deja de ser una casualidad.

El pasado mes de marzo, pocos días después del alto el fuego de ETA pactado con el Gobierno, Zapatero y Rajoy se veían en Moncloa. Fue la última de una serie de reuniones en las que el presidente siempre acabó engañando al líder de la oposición. Lo ha hecho sobre el modelo de Estado, sobre las posibles reformas constitucionales y, por supuesto, a la hora de hablar del alto el fuego etarra que, con el paso del tiempo, ha revelado ser lo que siempre fue: un proceso de rendición del Estado de Derecho ante el terrorismo.

Ahora vuelve Rajoy a La Moncloa con la experiencia de anteriores reuniones y la lección –esperemos– bien aprendida. Todo lo que diga o haga el líder de los populares será utilizada en su contra de forma inmediata por Zapatero y todo su aparato mediático. Cualquier resquicio que deje abierto, cualquier margen que deje abierta a la interpretación será inmediatamente manipulada y aplicada a los intereses de un Gobierno que se encuentra en una situación límite.

El Ejecutivo es consciente de su funesta posición después de un año lamentable en todos los sentidos. Cualquier bote de salvamento es para ellos bueno y hasta necesario. No hay duda de que Moncloa va a intentar sacar el máximo partido posible a la fotografía del viernes. Mientras los españoles buscan la suerte con la lotería, Zapatero querrá sacar la cara amable de su incapacidad.

Mariano Rajoy ha dicho que siempre que el presidente del Gobierno le llame a La Moncloa, él acudirá. Ese parece ser el papel de jefe de la oposición que piensa que debe cumplir. Pero no debería engañarse a sí mismo. Zapatero tiene toda la muleta preparada para volver a torear a Rajoy. La maestría del presidente del PP deberá emplearse en dejar en evidencia al jefe del Ejecutivo y a sus mentiras. Porque si hay algo con lo que puede contar Rajoy es con que Zapatero le va a mentir, como le mintió en todas y cada una de las ocasiones en que se reunieron anteriormente. El objetivo de Zapatero es sacar de este encuentro el máximo beneficio posible para su imagen. Rajoy deberá esforzarse por impedirlo. Ya veremos en qué queda la partida.

Una oportunidad para desenmascarar a Zapatero
EDITORIAL Libertad Digital 19 Diciembre 2006

No podía acabar el año sin que Rodríguez Zapatero cumpliera con esa mascarada del "talante" y del "diálogo" invitando al líder del principal partido de la oposición a un encuentro, que se producirá el próximo viernes en Moncloa. El presidente del Gobierno del 14-M no sólo pretende con la entrevista con Rajoy "la foto" de rigor acorde a su vacuo, pero propagandístico, compromiso de mantener, al menos, un encuentro cada semestre con el líder de la oposición. Tratará, también y sobre todo, de neutralizar con ella al dirigente popular en unos momentos especialmente complicados para el gobierno, en los que la resistencia civil –empezando por las víctimas del terrorismo y siguiendo por lo que queda del Estado de Derecho– están haciendo muy difícil a Zapatero satisfacer las explosivas esperanzas que su Gobierno hizo recobrar a ETA a cambio de una prenegociada tregua.

No vamos a reprochar a Rajoy –todo lo contrario– que acuda a esa cita en Moncloa, a la que tan presto se ha dispuesto a asistir pese a reconocer que ha tenido el primer conocimiento de su convocatoria a través de los medios de comunicación. Lo que confiamos, aun a costa de malas experiencias pasadas, es que el líder del PP la utilice en su favor y no como mero invitado de piedra de los intereses estratégicos y propagandísticos del Gobierno. De hecho, Rajoy bien puede aprovechar en rueda de prensa el gran seguimiento que, previsiblemente, va a tener el encuentro para encontrar eco periodístico del que tan escaso anda, no sólo por el evidente "invierno mediático" que padece su partido, sino también por el errado "perfil bajo" que, fuera de sede parlamentaria, mantiene en ocasiones su principal dirigente.

Evidentemente, Rajoy no puede rebajar su oposición a la más mínima colaboración gubernamental con ETA en las comprometidas exigencias soberanistas y de impunidad en las que, de forma tan nítida y clara, la organización terrorista, desde el primer momento, ha hecho recaer la continuidad de ese chantajista "alto el fuego" que el gobierno maquilla como "proceso de paz". Pero tampoco una hipotética y precipitada ruptura entre el Gobierno del 14-M y ETA debería traducirse en un "pasar página" de la infamia de la que este Ejecutivo ya se ha hecho responsable al comprometerse con ETA, antes del alto el fuego, a que "todo cabría, tenga el alcance que tenga". Ya dijimos en su día que Zapatero, con tal de buscar un anestésico temporal para su alianza con los nacionalistas y su comprometida "superación" del marco jurídico-político del País Vasco, estaba haciendo recobrar a ETA unas explosivas esperanzas, "de esas que estallan si no se sacian".

Aunque todo dependa –claro está– de la concreción y del atrevimiento de las preguntas que le haga a Zapatero, Rajoy, en este como en tantos otros temas, puede dar buena cuenta de las respuestas que ha obtenido, y que los ciudadanos se hagan una buena idea de la esencia que este presidente del Gobierno encubre con tanta mascarada.

ZP y las víctimas
La maldad necesaria
Cristina Losada Libertad Digital 19 Diciembre 2006

El periodismo de investigación ha dado un nuevo paso, no necesariamente hacia adelante, gracias al equipo de Gabilondo en la Cuatro. Han descubierto un hecho, a su juicio, terrible y escandaloso: un poliomelítico que no era víctima del terrorismo tuvo el privilegio de asistir en silla de ruedas y en primera fila a la manifestación que hizo la AVT en octubre. ¡Y junto a Irene Villa! Intolerable. Varios doctores sin título pero con rostro han confirmado la gravedad del suceso: el alcalde de Umbrete, pueblo donde vive y trabaja el afectado, el secretario Blanco y el portavoz López. Según ellos, el hombre no utiliza nunca la silla de ruedas en su vida cotidiana y que sea enfermo de polio "no le impide andar". En el vídeo presentado como prueba de cargo, se ve que lo hace con dificultad, pero aunque pudiera caminar con más soltura, daría igual: tendría el mismo derecho a utilizar la silla que la organización les ofrece a las personas con problemas de movilidad, sean o no víctimas, y por lo mismo, a ocupar un lugar de preferencia.

Pero la cuestión no es el grado de minusvalía del hombre que la Cuatro convertía por ese arte de birlibirloque, más conocido por manipulación, en "icono" de la manifa, sino la necesidad que tiene el gobierno de atacar y difamar a quienes encabezan y sostienen la protesta contra la negociación política con ETA. Pues de ser ciertas las buenas y santas intenciones que ZP proclama, si fuera verdad que no se ha pagado ni se pagará precio político alguno y que se ha de velar por la memoria y la dignidad de las víctimas (la justicia no la mentan, por si acaso), el Gobierno les hubiera mostrado su respeto desde el principio y mantendría una actitud comprensiva hacia su desconfianza. Le bastaría decir que la AVT y sus seguidores se equivocan, pero que podrán comprobar cómo no se va a traicionar ni a los vivos ni a los muertos.

Pero ZP y su equipo, tan dispuestos a colocarse las máscaras de buenos en cuanto pinta la ocasión, ni siquiera han hecho la comedia de tratar a la AVT con cortesía. Desde los primeros albores del nocturno cambalache con la banda han tratado de dividir a las víctimas y destruir su reputación. Una y otra vez han desatado contra ellas, de uno u otro modo, la dinámica del linchamiento. Y con tal constancia y saña lo han llevado a cabo, que se ha puesto de manifiesto que esa operación es para ellos una maldad necesaria. Más aún, indispensable. Y eso dice mucho. Todo. Dice que si no hubiera otros hechos que nos alertaran de la auténtica naturaleza del "proceso", la actitud del gobierno hacia las víctimas sería indicio suficiente para concluir que esas buenas intenciones son falsas: el ropaje de la simulación. Sí, señor Blanco, que para simulación la de ustedes, y no la del enfermo de polio, que no intentó engañar a nadie.

Zapatero, el gran simulador de esta historia, declaró en mayo, en el debate del Estado de la Nación, que "la atención a la discapacidad mide la estatura moral de una sociedad". Mira por donde, sus campanudas palabras vienen al pelo. Pues la atención que le han dedicado dirigentes de su partido estos días a un discapacitado que tuvo el cuajo de manifestarse en silla de ruedas en lugar de hacerlo un poquito a pie y otro poquito andando, ha dado, en efecto, la medida de la estatura moral del socialismo gobernante. Bueno, el término adecuado es catadura.

Juristas derrotistas piden dar a ETA lo que exige.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 19 Diciembre 2006

Un grupo de juristas, jueces, fiscales, abogados y catedráticos han suscrito un texto que es lo más antijurídico que he visto y además es contradictorio con sus propios términos. Es un burdo intento de apoyar la concesión a ETA de parte de sus reivindicaciones, básicamente la legalización de ETA Batasuna tal cual y por la vía rápida, derogando la Ley de Partidos tal como pide ETA, el sacar los presos etarras a la calle previa concentración en el País Vasco y maniatar a la justicia para que les dejen en paz. Eso si, todo ello adornado por un lenguaje que no oculta la real intención de hacer concesiones a ETA.

En el diario proetarra Gara tienen el texto que analizo someramente. Estos juristas tan antijurídicos proponen:

“1.- La necesidad de obtener el compromiso de todos los sectores involucrados en el conflicto de aceptar las vías democráticas y el respeto de los derechos humanos como única forma de alcanzar la paz.”

Para estos señores las vías democráticas incluyen sobre todo el anestesiar a la justicia para que no juzgue ni condene los delitos que cometan o hayan cometido los etarras.

Las medidas jurídicas que proponen son:

“Legislativas
La derogación de la legislación y normativa excepcional en materia de terrorismo y la recuperación de la legislación ordinaria penal y administrativa en materia de derecho de asociación y participación política, libertad de expresión, protección penal de los derechos y ejecución penitenciaria.”

Según estos voceros de las exigencias de ETA la legislación en materia de terrorismo de este país es excepcional y hay que derogarla. Traducido, ETA exige la derogación de esa legislación para que Batasuna vuelve a ejercer plenamente y estos señores rescriben esa exigencia de esta guisa.

“Jurisdiccionales
Es necesario que las resoluciones de Jueces y Magistrados, y las actuaciones de la Fiscalía, se enmarquen en la jurisprudencia consolidada y el sentido común y no constituyan interpretaciones alambicadas dirigidas certeramente a obstaculizar el proceso de paz en general y la reinserción en particular.”

Tanto rollo para decir que deje la justicia de actuar contra ETA, otra de las exigencias de los asesinos. Nunca tantos juristas se juntaron para pedir que se cometiesen prevaricaciones a mogollón. Estos alambicados supuestos expertos en derecho dan la impresión de lo que son, valedores de ETA.

“Penitenciarias
El traslado de los presos a los centros penitenciarios del País Vasco, en cumplimiento de la legalidad vigente. Articulación de los mecanismos jurídicos penitenciarios previstos en la Ley Orgánica General Penitenciaria y el Reglamento penitenciario de tratamiento digno de los penados por terrorismo y de reinserción sin discriminación. “

Con esa farragosa terminología que pide un tratamiento digno para los etarras presos está realmente diciendo, como también dice ETA, que en España se les da a los presos un trato indigno. ¿Esto es delito?. La guinda final es de frontispicio, reinserción sin discriminación, que traducido piden reinserción indiscriminada, ahí es nada. Resumiendo, presos etarras a la calle.

Con juristas así no hace falta que se esfuercen los terroristas en reclamar al estado español sus “derechos”. A quienes hacen lo que hacen estos juristas en mi pueblo les llaman derrotistas.

Pronostico que a no mucho tardar estos derrotistas sacarán otro texto que exija para ETA lo que les ha faltado, la independencia y la entrega de Navarra, al tiempo.

Esto no funciona
Lorenzo Contreras Estrella Digital 19 Diciembre 2006

El asunto de Air Madrid, la compañía aérea que ha protagonizado uno de los más escandalosos sucesos de la aviación comercial, se ha sumado a la ya larga y bochornosa lista de casos reveladores de la incompetencia que acompaña a la gestión de la vida civil en el Estado de las Autonomías. Dejar a miles y miles de personas, usuarios o pasajeros, o aspirantes a serlo, en lo que suele llamarse “la estacada” o “el dique seco”, ya sería aisladamente un hecho imperdonable, y ello en la medida en que revelaría siempre una culpable imprevisión de los responsables de la compañía y, como también se ha demostrado ahora, de las autoridades correspondientes, empezando por el Ministerio de Fomento. Pero es que además se está acreditando que este Estado que nos cobija y también nos maltrata es una sistemática calamidad. Bastaría un repaso memorístico de los siniestros registrados en los tres o cuatro últimos años para llegar a la conclusión de que “esto no funciona”. Desde el caso del Prestige, pasando por los incendios forestales, los desastres urbanísticos y tantos otros episodios de infausto recuerdo, el balance bastaría para que desde las alturas del poder ejecutivo se hubiesen tomado determinaciones drásticas. No se comprende que, por ejemplo, la ministra de Fomento no esté políticamente “en capilla” con vistas a su pronta destitución, habida cuenta de la cantidad de abusos denunciados contra Air Madrid sin que la Administración moviese un dedo para corregirlos.

El que hasta hace poco ha sido ministro de Industria tiene algo suficientemente negativo en su trayectoria como gestor público. Y nada digamos del funcionamiento de algún que otro aeropuerto, como sería el caso del Prat en Barcelona, agravado por la ocupación de las pistas por el personal descontento, que llevó su protesta mucho más allá de lo tolerable y que las autoridades, acobardadas, prefirieran no intervenir, sino dejar que el conflicto se resolviera por cansancio o transcurso del tiempo.

La Constitución es todo un exponente de lo que no se aplica. Las competencias del Estado andan por los suelos, nunca mejor dicho en ciertos casos, incluidas las competencias exclusivas. Y cabe citarlas porque ha habido situaciones bien conocidas en las que las administraciones autonómicas se han cruzado de brazos sin que el Estado, léase Gobierno o poder ejecutivo, haya ejercido la más indispensable suplencia ante episodios estremecedores. Las recientes inundaciones en algunas Comunidades han probado que esto de las transferencias competenciales es, en su expresión más apropiada, auténtico papel mojado. No en vano han sonado voces y comentarios que aluden desde respetables instancias a la necesidad de que el Estado recupere competencias innecesariamente cedidas. Por desgracia, los ecos finales de ciertas demandas merecedoras de la mayor de las atenciones se han perdido en las ondas del viento. Contrariamente a lo razonable, los Estatutos reformados, y los que van camino de ello, no se caracterizan siempre, sino más bien a la inversa, por un reforzamiento de competencias eficaces, sino de otras que adelgazan la presencia del Estado en la vida nacional, y en alguna ocasión, como ya indicó descaradamente Maragall poco antes de abandonar la presidencia de la Generaltat de Cataluña, hacen que el Estado se vuelva una especie de estafermo o entidad que tiende a resultar residual. Lo malo es que el ex presidente del Govern catalán manifestaba esta observación como si se tratara de una bendición política traída a Cataluña por la marcha de la historia.

No parece que los españoles vayamos a usar el voto en los compromisos electorales venideros como el arma que debería constituir para restablecer la salud de España. El tiempo pasa y las situaciones se hacen irreversibles.

DECIDIR UN MODELO PARA REFORZAR SU APRENDIZAJE
Ernest Maragall permite que en el actual entorno nacionalista las escuelas decidan sobre la enseñanza del castellano
Europa Press Libertad Digital 19 Diciembre 2006

El decreto que elaborará la Generalidad para regular las enseñanzas escolares y que deberá incorporar los contenidos que fija la norma recién aprobada por el Gobierno prevé dar autonomía a los centros escolares para decidir el modelo más adecuado para reforzar el aprendizaje del castellano.

El consejero de Educación, Ernest Maragall, explicó, en declaraciones a Cataluña Radio, que el decreto que elabore el ejecutivo catalán será el decisivo para conocer cómo queda el aprendizaje de las lenguas y recordó que el aprobado por el Gobierno "es de mínimos".

Señaló que su departamento quiere redactar un decreto que aporte "flexibilidad" y facilite la aplicación de diversos modelos en función de la realidad de cada centro escolar, ya que el uso y el dominio del castellano de cada niño depende en muchos casos del lugar donde vive y su entorno. "Hay diversas modalidades y no tiene por qué aplicarse la misma solución en todo el territorio. Las soluciones que se apliquen deben ser fieles al mapa diverso que tenemos y ser flexibles en su aplicación", dijo.

En este sentido, consideró que cada escuela podría incluso decidir qué modelo aplica para mejorar la enseñanza del castellano haciendo uso de su autonomía de centro.

Por otra parte, el consejero avanzó que existen "muchas posibilidades" de que se pueda plantear formalmente una cuestión de incompetencia respecto a algún punto del decreto de mínimos del Gobierno, en relación con la enseñanza de alguna materia concreta.

Apuntó que la cuestión de incompetencia podría estar justificada por el "excesivo afán de determinar hasta los detalles más mínimos de los contenidos y las dedicaciones y los currículos de cada materia", que plantea el decreto estatal. En caso de que los servicios jurídicos de la Generalidad que estudian el decreto lleguen a esta conclusión, "estaríamos legitimados para pedir al Gobierno que rectifique, y si no lo hace tendríamos que seguir el proceso de reclamación que toca".
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